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Miyo fue fundador y guÌa de las comunidades Arco Iris desde 1978 a 1987. Posteriormente,

Miyo fue fundador y guÌa de las comunidades Arco Iris desde 1978 a 1987. Posteriormente, su contacto con los guÌas de la tradi- ciÛn nahuatl asÌ como sus propias visiones internas le llevaron a pre- parar minuciosamente, a partir del 88, tanto la creaciÛn del Puen- te de Wiricuta con nuestros her- manos de AmÈrica como el des- pertar del corazÛn de Hispania, que culminÛ con una multitudi- naria peregrinaciÛn a Santiago el pasado 25 de julio de 1992. En la actualidad, su funciÛn esencial es la de coordinador del trabajo de ecochamanismo solar que realizan los clanes de Quet- zalcoatl, en EspaÒa y MÈxico, mientras sigue colaborando con la asociaciÛn Planeta Gaia, dirige la Mesa de la Cruz Espiral del SeÒor Santiago, que es la primera mesa hispana de danza conchera, y apo- ya la renovaciÛn del proyecto ecologista de cara a las prÛximas elecciones. Actividades aparente- mente independientes, pero vin- culadas todas ellas a la experiencia del misterio del nagual. Los dos ˙ltimos, entre la doce-

na de

cado, son Santiago '92 y El desper-

tar del corazÛn de Hispania, ambos en Mandala Ediciones.

tÌtulos que Miyo ha publi-

TÌtulos

publicados:

EL DIABLO. EL SINDROME DEL MALIGNO.

Manuel Carballal y Gabriel CarriÛn

A—O 2000; LOS SIGNOS DEL ZODIACO.

Vicente Cassanya

EL LEGADO DEL TEMPLE; LA

ULTIMA VIRGEN

NEGRA DE

OCCIDENTE.

Emiliano Bethencourt y FÈlix Rojas

TELARA—AS; PSICOLOGIA DEL ERROR.

JosÈ Luis Paniagua

Los HIJOS DE LA NUEVA ERA.

Salvador Freixedo/Magdalena del Amo

Col ecc iÛn dir ig ida por MIGUE L B LANC O

ColecciÛn dirigida

por

MIGUEL BLANCO

DiseÒo de cubierta: Angel de la Calle IlustraciÛn de cubierta: Charles Frizzell Primera ediciÛn: Febrero de 1993

© Emilio Fiel © de esta ediciÛn, Ediciones J˙car 1993 Fern·ndez de los RÌos, 18. 28015 Madrid. Alto Atocha, 7. 33201 GijÛn ISBN: 84-334-2306-1 DepÛsito Legal: B. 8.228 -1993 Compuesto en AZ FotocomposiciÛn, S. Coop. Ltda. Oviedo Impreso en Romanyit/Valls. C/Verdaguer, 1. Capellades (Barcelona) Printed in Spain

´Dedicado a todos y cada uno de los gue- rreros de luz que desde ambos lados del puen- te de wiricuta han sabido manifestar su im- pecabilidad y su espÌritu de servicio en el Des- pertar del CorazÛn de Hispania. Y entre to- dos ellos destacar a nuestra amada Nanita, Guadalupe Jimenez Sanabria, GuÌa Mayor de las Insignias Aztecas, que siguiendo los de- signios del EspÌritu ha compartido con no- sotros, por primera vez en quinientos aÒos, el poder y la fuerza espiritual de su propio Linaje ancestral.ª

MIYO,

25 de julio 92, dÌa del seÒor Santiago, caballero alado de los Cuatro Vientos

INTRODUCCI”N

Los guerreros del Arco Iris van a venir. De todas las naciones van a venir y curar·n la Tierra.

Sin necesidad de hablar de lo invisible, ni de los hermanos de las estrellas, son muchos los que auguran el fin de la civilizaciÛn y la ex- tinciÛn de la humanidad antes del comienzo del segundo milenio. El sida arrasando primero £frica y luego AmÈrica y Europa; los descon- troles armamentistas y nucleares en los territorios de la extinta URSS; la rebeliÛn de los virus como mensajeros devastadores de una Tierra sofocada por la poluciÛn y la deforestaciÛn; la crisis del sistema mo- netario internacional, basado en activos totalmente ficticios y en la deuda externa de paÌses que han alcanzado ´la m·s alta cumbre de la miseriaª; las cat·strofes naturales, la extinciÛn de especies, el ham- bre, la sequÌa y el cambio clim·tico; la desintegraciÛn de un sistema social basado en la ficciÛn democr·tica manipulada por los medios de difusiÛn, en las drogas legales, en la alienaciÛn de todo lo esencial al Ser y en las cuentas bancarias devaluadas; el c·ncer, las drogas des- tructivas, las religiones de la culpabilidad y el pecado, el temor a lo desconocido, la acumulaciÛn obsesiva de objetos o bienes materiales y un extenso rosario de razones m·s o menos conocidas cuyos efectos mortalmente nocivos sobre la actual civilizaciÛn son ya parte de la cul- tura popular. Ciertamente que el Apocalipsis, como arquetipo mÌtico fundamen- tal del retorno al Ser en los tiempos siempre materialistas del fin del milenio es como un cr·ter en la bÛveda celeste a travÈs del cual se in- troducen en nuestro mundo las misteriosas e incomprensibles energÌas espirituales de la transformaciÛn de la conciencia y del uso de la ma-

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gia natural en la vida diaria. Es una intuiciÛn trascendente que nos permite retornar al camino perdido u olvidado del espÌritu; un berbi- quÌ que abre enormes ventanas de aire fresco en una cultura mareada por la materialidad y la mentira. Pero esta vez el nuevo hÈroe que en- carna esta intuiciÛn como verdadero guerrero pacÌfico no vive aleja- do del mundo, ni espera un milagro redentor que disuelva instant·- neamente el temor, el orgullo, el egoÌsmo y la ignorancia de los que le rodean en esta absurda sociedad hipnotizada por el fantasma de ser eterna. La mujer o el hombre conscientes, en el ˙ltimo estertor del segundo milenio, han decidido tomar sobre sÌ la carga del cambio, asumiendo su papel de ofrecer nuevos horizontes, de revolucionar a las buenas gentes, de mostrar ejemplos vivos de alternativas tradicionales que se proyectan hacia el futuro, de transformar las formas de vivir y de pen- sar que el mundo burguÈs presenta como la ˙nica muerte-en-vida ren- table para el sistema. UniÈndose a otros buscadores que, como ellos, han sido tocados en el corazÛn y el vientre por la lanza gri·lica del Quijote, estos guerreros rehacen los antiguos Consejos Tribales, re- tornan a los Clanes de hermandad y vuelven a danzar como nuestros antepasados, perseguidos y asesinados en la hoguera, bajo los influ- jos de la Luna y en medio del misterio caluroso y protector de la ma- dre naturaleza. Han decidido limpiarse el culo con los guiones de vida que la sociedad les ha entregado y escribir su propia declaraciÛn de principios. Retornan al interior, a la meditaciÛn silenciosa, a la con- templaciÛn reveladora, a la escucha transparente, a la ligereza y es- pontaneidad de car·cter, a la disoluciÛn de todas sus creencias y blo- queos tanto mentales como emocionales o fÌsicos. Hay que considerar desde esta perspectiva el renacer planetario de las antiguas facultades m·gicas, que, unidas a una elevada conciencia grupal que engloba al planeta y a la humanidad, permite la apariciÛn pandÈmica de los poderes intemporales de la visiÛn sutil, de la premo- niciÛn, del viaje dimensional, de la curaciÛn a distancia, del di·logo interno con diferentes elementos de la naturaleza, de la transforma- ciÛn de la realidad del PropÛsito o Voluntad verdadera, de la comu- nicaciÛn silenciosa, de la materializaciÛn o del samadhi-trance espi- ritual. Estas percepciones o visiones de futuro que aquÌ os presento pue- den ser consideradas como intuiciones avanzadas, como canalizacio- nes de seres invisibles, como reflexiones derivadas de la experiencia profunda del silencio o como simple y puro fruto de la locura o del ansia de revolucionar y provocar que algunos me atribuyen como cua- lidad enfermiza. Cierto que bastantes de vosotros conocÈis el mensaje

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de Santiago 92 y m·s recientemente el de El Despertar del corazÛn de Hispania (ambos en la editorial Mandala) y asumÌs el cambio profun- do de conciencia que se est· produciendo en estos ˙ltimos aÒos en nues- tro paÌs y que a˙n se ha acelerado m·s a partir de este verano del 92. Pero, a pesar de ello, quiero explicaros mi posiciÛn frente a este nue- vo trabajo que tenÈis en las manos. Si bien el llamado ´milenarismoª es un concepto que ha de hacer- nos reflexionar por su rÌtmico retorno cada diez siglos, envuelto en temores, con persecuciones, enfermedades epidÈmicas y cambios so- ciales y mentales considerables, el conocimiento que tenemos del ama- necer de los dos anteriores milenios aparenta m·s ser una especie de purificaciÛn evolutiva que un verdadero fin del tiempo. Aunque po- drÌamos preguntamos si alguna vez ha fallado un temor de esos que parecen inscritos en el mental celular o en el cÛdigo genÈtico (aunque ciertamente tarde lo suyo en manifestarse), yo no quisiera colaborar con la opresiva atmÛsfera que produce el temor a la destrucciÛn in- discriminada e irracional de una gran parte de la humanidad. Mi ob- jetivo no es aÒadir carbÛn al fuego de la angustia personal o colecti- va, sino el profundo deseo de que, como verdaderos guerreros impe- cables, convirtamos una dificultad k·rmica en poder, en amor y en comprensiÛn. Cuando la muerte llega a nuestra puerta, el apocalipsis deja de te- ner valor. Pero hay desafÌos incomprensibles que nos implican no como individuos solitarios, sino como conciencia unificada en la psicoesfe- ra del planeta. Esta es la fiesta de la unidad de lo humano, el examen de grado para pasar a otro nivel acadÈmico-espiritual. Unos atravesa-

r·n la frontera de la autonomÌa en los planos sutiles (conocer otros seres y civilizaciones, disolver las adherencias al cuerpo fÌsico y mani- festamos en la libertad del Ser, experimentar el £gape o amor total, traspasar para siempre las dependencias con el espacio y aprender a manejar el tiempo global en cuarta dimensiÛn, colaborar en el Plan

Divino sobre la Tierra

entero, porque su egoÌsmo, su apego a las formas, su terror a la diso- luciÛn en el amor, su exclusiva dependencia de los sentidos externos y de la mente lineal o dialÈctica no les permite comprender la maravi-

lla de los mundos del Alma, que quisieran manipular y pervertir como si de una multinacional bananera se tratara. Han caÌdo muchas estrellas desde que la sabidurÌa perenne ponÌa en boca de Gurdjieff esa increÌble afirmaciÛn gnÛstica de que ´muy pocos humanos tienen un alma autÛnoma, es preciso que se constru- yan una lo antes posibleª, aÒadiendo con un cierto sarcasmo: ´Mara- villa y conciencia para los que tienen alma, alegrÌa y felicidad para

) y otros tendr·n que volver a repetir el ciclo

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los que no la tienen, desgracia y sufrimiento para los que la tienen sÛlo en germenª. Si esto parece ir en contra de nuestra tradiciÛn cristiana, ofrecida por empalagosos e inteligentes representantes de la medio- cridad romana, es que simplemente es asÌ. Sin Amor no hay alma, ni ser humano, ni prÛjimo, ni esperanza. Con Amor saldremos vivos de esta Tierra incluso con nuestro cuerpo fÌsico, ´resucitado (o rescata- do) de entre los muertosª. Pero ya he dicho que estas p·ginas son una invitaciÛn para una gran celebraciÛn que titularemos la Fiesta del nacimiento del sexto Sol. Te- nemos poco m·s de diez o doce aÒos para que una buena parte de los humanos se abran hacia el misterio insondable dirigiendo de nuevo sus oraciones e invocaciones hacia las cuatro direcciones o los cuatro vientos, hacia el Cielo, la Tierra y el Ser-Uno que est· en el centro del mandala universal. Nunca se habr·n vivido tiempos de tan gran intensidad ni de tales cambios en la estructura mental, celular y aun genÈtica del hombre. Nunca la Tierra estar· m·s despierta y el mundo invisible m·s atareado con la misiÛn del justo rescate de los mejores representantes de esta huma-dualidad que hoy convive en el mismo planeta. Y en medio de esta situaciÛn øcÛmo poder recibir relajada y serena- mente un mensaje que no deja de ser apocalÌptico? Pues lo m·s f·cil es tomarlo simplemente como un relato de poder, como un relato de ficciÛn posible que tiene que convertirse en acciÛn, en cambio y en decisiones pr·cticas. Como un conjunto de historias o de visiones que se entrelazan entre sÌ, que a veces vuelven sobre los mismos temas desde diferentes perspectivas, que nos abren a una visiÛn m·s amplia y uni- ficada del destino humano. Este trabajo no tiene nada que ver con la obsesiÛn por las tragedias y los desastres naturales, que siempre son impresionantes y generan dolor, ni con una llamada a la oraciÛn re- petitiva y a la caridad hipÛcrita o sincera; no est· relacionado con las morales de clase media ni con la expansiÛn propagandÌstica de una siempre nueva visiÛn sectaria. Simplemente est· hecho para provocar cambios en la conciencia y para reafirmar la imprescindible necesidad del trabajo colectivo como servidores del mundo, del contacto con los planos invisibles, del retorno a los misterios que esconde la naturale- za (y nosotros mismos como parte de ella) y de la transformaciÛn in- terna en Guerreros llameantes del Arco Iris.

Advertencia a los lectores

Este libro est· compuesto por la transcripciÛn de una serie de con- ferencias, artÌculos, visiones, sueÒos, canalizaciones, entrevistas y co- mentarios p˙blicos sobre los temas que nos ocupan. Todos ellos, con excepciÛn de los apÈndices, han sido realizados por Miyo a lo largo del perÌodo 1987-1992. Hemos intentado dar al volumen una cierta continuidad descriptiva, pero lÛgicamente hay asuntos trascendenta- les que recoge una y otra vez, retom·ndolos de distinta manera y aÒa- diÈndoles matices aclaratorios. Por ello, y siendo tan delicadas las cues- tiones que aquÌ se tratan, hemos preferido mantener la fidelidad ori- ginal de sus palabras antes que alterar parte del sentido en nombre de una mayor coherencia.

CAPÕTULO 1 La era de luz, fuera del tiempo

2002-2005: El reparto de la herencia humana

El caminar humano pasa por el despertar y la evoluciÛn de toda la Humanidad. SÛlo en ella podemos encontrar la senda de la victoria sobre la muerte y de la liberaciÛn de una mente atada a los sentidos y a la historia personal. El karma acumulado por la Humanidad nos conduce a todos sin excepciÛn al borde de ciertas experiencias que re- sultan incomprensibles a nivel puramente individual. Lo que ha de ve- nir, ´un nuevo Cielo y una nueva Tierraª, es imparable una vez cum- plidos los tiempos. Y suceder· como un ´regaloª a escala colectiva, que a pesar de su apariencia catastrÛfica se manifestar· como una prue- ba inici·tica capaz de permitir el cambio instant·neo del nivel de con- ciencia para el conjunto humano como un todo. Pero øno es cierto que las pruebas esenciales lo son porque teme- mos el riesgo que conllevan? Pues bien, esta vez nos jugamos el riesgo supremo, sin esperanza alguna de neutralizarlo: la desapariciÛn como especie sobre la Tierra. Y lo m·s interesante es que no estamos aquÌ para evitarlo, sino para preparar la Gran Fiesta de despedida. Des- puÈs de un ciclo completo, ha llegado el momento de despedimos de la Madre Gaia (que va a convertirse en planeta sagrado), para permi- tir que una parte menos evolucionada de la llamada Humanidad siga avanzando a su propio ritmo, m·s lento y dirigido hacia diferentes objetivos que el resto de los seres m·s conscientes de la ley del Amor y del Compartir. Se asemejar· a un final, pero ser· sÛlo el paso a una dimensiÛn m·s sutil para unos y a un nuevo planeta primitivo para otros. Sin embar- go, Gaia ser· inviable para la vida durante un largo periodo y sÛlo con la ayuda de los hermanos de las estrellas podremos unos y otros recomenzar de nuevo. Lo importante es que esta vez nos iremos todos juntos, para evitar los terribles sufrimientos de los que se queden re- zagados. Cuando los seres queridos abandonan unidos este mundo y

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se reconocen en la libertad de los planos sutiles, se crea una inmensa fuerza de felicidad y de conciencia, ya que el sufrimiento es hijo de la sensaciÛn de pÈrdida y de separaciÛn. øSer· HercÛbulus? øSer· un cataclismo natural sin lÌmite? øSer· fruto de la estupidez nuclear hu-

mana? øEl cambio del eje magnÈtico terrestre?

ma, afrontaremos nuestro ineluctable destino como seres humanos,

y todo ser· para ´realizar el mejor de los mundos posiblesª. La superficie entera del planeta se modificar· por la manifestaciÛn global y explosiva del pensamiento destructivo acumulado durante mi- les de aÒos en el corazÛn de Gaia. Esta experiencia excepcional mar- car· el fin del ciclo tridimensional de la conciencia humana y consti- tuir· el pago necesario para establecer la armonÌa entre la envoltura mental del planeta y la cualidad de pensamiento que caracteriza a la cuarta dimensiÛn. Hay que reconocer que toda esta parafernalia de

destrucciÛn y mutaciÛn planetaria no tendrÌa por quÈ haberse produ- cido si la cualidad de nuestro pensamiento colectivo hubiera seguido las huellas gal·cticas de la ley del amor y no las pautas culturales de la civilizaciÛn atea y materialista que todos conocemos. No el fin del mundo, sino el fin de una manera falsa de vivir apegados a los senti- dos externos y a la mentalidad racional. Inicio de una nueva Tierra

y de otra manera de vivir en ella; apertura de una nueva dimensiÛn

de la conciencia y de una nueva vibraciÛn interna para la humanidad.

Es la totalidad del sistema solar, y no sÛlo el ser humano, la que va a transformarse y a vibrar seg˙n un modelo de frecuencia m·s en- tonado con el EspÌritu. Y esta nueva vibraciÛn no es destructiva en

sÌ misma, sino que la destrucciÛn se produce cuando entra en contac-

to con una enorme resistencia mental y colectiva al cambio, con una abierta negativa a participar en el plan divino sobre la tierra. Cada seÌsmo, cada inundaciÛn, cada sequÌa de las que se producen hoy en dÌa es tambiÈn fruto del pensamiento humano, que se aleja cada vez m·s del proyecto original que es el de amar y respetar la vida, disolver el temor y la agresividad, servir a la humanidad y al planeta, contac- tar con lo invisible y realizar la ilusiÛn temporal de la vida humana sobre la tierra. ´øDe quÈ os sirve el mundo si perdÈis el alma?ª El paso de la etapa actual de confusiÛn a esa otra que podrÌamos llamar de apocalipsis es, por tanto, una expresiÛn que se refiere al acer- camiento acelerado de esa cuarta dimensiÛn para todos los protago- nistas del sistema solar. En su presencia el desequilibrio existente ten- der· a acentuar se porque el temor a la disoluciÛn, al amor, al espÌritu de unidad y de servicio que ya llega es muy poderoso entre los diri- gentes de los pueblos y los enemigos del espÌritu. Todos los que repre- senten esa alternativa de resistencia al cambio tendr·n que desapare-

De una u otra for-

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cer de la Tierra renovada, ya que les ser· imposible sobrevivir en me- dio de una atmÛsfera demasiado sutil para sus sentidos y demasiado m·gica para sus capacidades de comprensiÛn. La elevada frecuencia energÈtica les ser· tan insoportable que la locura les parecer· un dulce escape antes de simplemente incendiarse por dentro y desaparecer. No hay otro juicio de Dios m·s que el de no dar la talla para el nuevo y maravilloso desafÌo que se nos presenta ante los ojos. Como ya he dicho, el paso evolutivo que estamos dando, y que al- canzar· su m·xima intensidad en poco m·s de un decenio, fue prepa- rado durante milenios para que fuera una pacÌfica transiciÛn a los mun- dos de luz. Pero como humanidad global hemos suspendido una y otra vez el examen hasta el punto que ya no puede retrasarse m·s la llega- da del nuevo tiempo. El eje de la Tierra est· siendo mantenido artifi- cialmente y con grandes esfuerzos por un gran n˙mero de seres de las estrellas (anteriormente los llam·bamos ·ngeles) y una nueva muta- ciÛn genÈtica est· ya siendo implantada en gran escala por ellos sobre el cuerpo astral de los seres conscientes de las cuatro direcciones. Hasta el aÒo 87 tuvimos oportunidad para cambiar el rumbo de las cosas, pero hoy esto es ya imposible y tan sÛlo nos queda preparamos inter- na e intensamente para el cambio final y el paso a la cuarta dimensiÛn de la conciencia. El 25 de julio de 1992 ha marcado el comienzo del fin de la civilizaciÛn mental y materialista que conocemos, el destro- namiento del libre albedrÌo como emperador regente del espÌritu humano.

Las distintas humanidades

DespuÈs que los seres del ´otro espacioª intervinieran hace millo- nes de aÒos en el esquema de evoluciÛn terrestre, despuÈs de haber proporcionado plantas, animales e incluso cambios genÈticos en el hom- bre, despuÈs de haber encarnado sobre la Tierra para ayudar a nues- tros antepasados a sobrevivir ante las cat·strofes naturales o aun pro-

vocadas por su inconsciencia

tra las fuerzas negativas que rodean la atmÛsfera de nuestros cielos, tanto por nuestros pensamientos negativos como por la acciÛn de las fuerzas involutivas que se oponen desde el principio de los tiempos al plan divino de evoluciÛn de la conciencia sobre el llamado planeta azul. La raza humana no es fruto de una pacÌfica evoluciÛn desde el si- mio, como inocentemente quieren hacemos creer, sino que ha llegado sobre la Tierra en el vientre de naves intergal·cticas y en sucesivas olea-

, hoy es el dÌa que todavÌa luchan con-

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das, portando caracteres genÈticos ligeramente distintos y con dife- rentes objetivos evolutivos. Blanco, rojo, amarillo, aceituna y negro no son accidentes de la melanina prehistÛrica, sino enlaces distintos de un ˙nico plan global. Descendemos en lÌnea directa de los seres lu- minosos del espacio gal·ctico y por tanto no somos hijos de la Tierra- materia, sino del espÌritu de las estrellas. Esta creaciÛn no ha sido un pequeÒo ensayo, sino el proyecto m·s ambicioso y perfecto que ja- m·s han emprendido los seres y hermanos de luz del espacio invisible. Estamos en el alba del nacimiento de la quinta raza, una raza que se distinguir· por su vibraciÛn espiritual y no por el color de su piel. Su nacimiento tendr· lugar en Europa, donde han de reunirse en el prÛ- ximo decenio los poderes del cielo patriarcal con los de la tierra ma- triarcal, la energÌa de Oriente con la de Occidente, para dar lugar a una nueva raza andrÛgina capaz de encauzar el destino de la humani- dad en la cuarta dimensiÛn. En esta Tierra actual convivimos una serie de ´especiesª radical- mente distintas entre sÌ, pero que compartimos una carcasa externa semejante. El llamado cuerpo humano o ´maniqu̪ del alma es un instrumento casi perfecto en lo que se refiere a la ´SabidurÌa divinaª o Ley universal que participÛ en su creaciÛn. M·xima eficacia, m·xi- ma creatividad, m·xima ductilidad para ser impregnado por el aura personal del pensamiento. Pues bien, aquÌ y ahora sobre el planeta azul, este cuerpo alberga estructuras ontolÛgicas totalmente dispares, incapaces de distinguirse unas de otras, salvo por el espÌritu interno que guÌa sus acciones. Existen los humanos como tales, cuya llamada interna les dirige hacia las estrellas, venciendo la gravedad, y hacia la libertad sin lÌmites del Intento impecable o PropÛsito inflexible. Buscan desesperadamente el contacto y la fusiÛn con la totalidad del Universo y caminan hacia el desarrollo de estructuras de convivencia social m·s justas y partici- pativas. Son los locos de la inmortalidad, los astronautas del silencio interno, los idealistas de la paz y la ecologÌa, los amantes del riesgo de compartir y de la igualdad entre todos los seres. Aman la naturale- za y aprenden con humildad de sus lecciones, festejan la alegrÌa de vivir y son capaces de un total desapego en lo que se refiere a la mate- ria y a las rÌgidas estructuras sociales que les rodean. Afirman el Ser sobre el Tener y est·n forjados con la misma aleaciÛn que nuestro m·s famoso Fidalgo de la Mancha. Su insignia es el amor aderezado de libertad Ìntima y su mejor himno es la risa. Toda su filosofÌa se resu- me en ´vivamos ahora, intensamente y en unidad, que esto tambiÈn pasar·ª. El momento de su creaciÛn por los grandes poderes divinos del cosmos fue el de mayor esplendor que ha conocido este universo,

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sÛlo semejante al que sobrevendr· cuando desarrollemos plenamente nuestro pleno y luminoso futuro.

Como el Sol Negro que revela la esencia de la Luz invisible se esconde detr·s del Sol luminoso que la oculta, asÌ la eterna Presencia descansa, en su perfecto Conocimiento de todo Misterio, detr·s del Alma inmortal, siendo su fuente de vida y dando sen- tido a su existencia. Nada es imposible al Dios interno que somos en esencia, el futuro o las lejanas galaxia s se muestran transparentes a su VisiÛn Omnisciente.

Al lado de los primeros existe una raza, enormemente extendida, hasta el punto de constituir ´la otra humanidadª, que podrÌamos lla- mar la de los tecnÛcratas anÛnimos. Son seres a los que falta ese sentido de integraciÛn, de visiÛn y de perspectiva de evoluciÛn hacia la luz, que constituye la mejor heren- cia del alma humana. Son los nephilim del Antiguo Testamento, los seres desprovistos del alma. Estos seres fueron creados por una civili- zaciÛn muy avanzada (y muy elevados elohim) en un remoto pasado, dotados de unas excepcionales cualidades de mando, de ambiciÛn o ansia de poder y de falta de escr˙pulos. Todo esto los hizo idÛneos para la direcciÛn de los gobiernos, de las estructuras militaristas del mundo y de los consejos de direcciÛn de las grandes multinacionales, ya que la ausencia de centro autÛno- mo produce a su vez la inexistencia de ese impulso Ètico que acompa- Òa a la raza humana. AsÌ pues, estos seres se manifestaron desde su nacimiento como m·s capaces que los dem·s para conducir los desti- nos materiales, sociales y polÌticos de los pueblos y las naciones, en- carnando en masa a partir del siglo xv y siendo los artÌfices de la lla- mada civilikaka occidental. Es en esas fechas cuando el contacto con el Misterio insondable comienza a hacerse m·s difÌcil y las religiones establecidas (en la destrucciÛn sistem·tica de todo lo ajeno a sus pro- pios dogmas) sustituyen al contacto directo con el EspÌritu, sin inter- mediarios ni textos sagrados. Hemos de entender que todo el futuro de un Ser se encuentra poten- cialmente involucionado en su mensaje genÈtico y en la capacidad de su alma para visitar otros mundos sutiles que nos fueron concedidos al principio de los tiempos. Esta es la mayor diferencia entre ambas es- tructuras evolutivas, que caminar·n a lo largo de los prÛximos mile- nios por dos sendas muy distintas, e incluso alejadas en el plano fÌsico.

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No hay que olvidar la existencia de otros grupos, derivados de los dos primeros, pero ajenos en la actualidad al increÌble futuro que les espera a ambos. Sin duda que cualquiera puede reconocer a esos hu- manos degenerados, que han perdido absolutamente el contacto con la llamada de su ser interno hacia la libertad de las estrellas y hacia la experiencia de Eso invisible y misterioso que se encuentra detr·s del velo aparente de la muerte. Su futuro es enigm·tico y tendr·n que unir- se a otras colonias de humanos que evolucionan m·s lentamente, aun- que sea en otros planetas alejados del nuestro. Hoy sobre la Tierra se muestran como dÛciles funcionarios de los seres des-almados que, en ambas partes del conflicto, desencadenan injusticias asesinas, ex- plotaciÛn del hombre por el ´hombreª y guerra militar sin cuartel. Existen tambiÈn los que, por su propia y especial evoluciÛn interna, est·n fuera de las contingencias que van a suceder en el prÛximo futu- ro. Son los Hombres y las Mujeres de Sentimiento y de Conocimiento, que retornan una y otra vez, incluso aunque no lo recuerden mientras atraviesan la etapa de su vida terrestre, para ayudar al proceso general e irreversible de la evoluciÛn planetaria. Son humanos transcendidos de uno u otro de los planetas del sistema solar. Ellos conocen los ´agu- jeros negrosª que, alrededor del cuerpo de Tonantzin o de la Pacha- mama [nuestra madre Tierra], permiten el cambio de dimensiÛn y la comunicaciÛn entre los diferentes planos sutiles del universo. Son los verdaderos Guardianes de la Tierra, maestros de la mate- rializaciÛn, del Viaje del Alma y de la manifestaciÛn imparable de su Voluntad. Su ciencia est· enormemente avanzada, bajo la direcciÛn de entidades espirituales muy evolucionadas, y forman parte de ese colectivo que se ha dado en llamar los intraterrestres. Pero como el mundo es polar, existe la contrapartida oscura de estos seres, que po- drÌamos llamar la Hermandad Negra, encargada de los aspectos que oponen obst·culo a la evoluciÛn del alma humana y que act˙an como reales pinches tiranos para fortalecer nuestra propia decisiÛn de cam- bio interno. HabrÌa que citar tambiÈn a todo ese conjunto de seres materiales

e inmateriales que desde otras dimensiones, a veces tan alejadas de nuestro entendimiento que resultan incomprensibles, est·n en relaciÛn con nosotros: Seres angÈlicos; hermanos extraterrestres; alienÌgenas oscuros; maestros espirituales que han convertido en luz su propio cuer-

po, ascendiendo a las llamadas ciudades etÈreas

zas no-humanas de los aliados; los espÌritus de la naturaleza; los de- vas; los cuatro poderes alados del mundo; el propio espÌritu planeta- rio; el SeÒor del mundo y el Enemigo oculto; las almas desencarnadas

Y tambiÈn las fuer-

en ciertas condiciones; los daemon o espÌritus-guÌa, etc.

EL APOCALIPSIS DE LA LIBERTAD

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Por si esto fuera poco, a˙n atraviesan la atmÛsfera de la Tierra un sinfÌn de energÌas sutilÌsimas e indescriptibles que ayudan a la trans- formaciÛn planetaria de la humanidad en los momentos cumbres de nuestra historia k·rmica. AsÌ est· sucediendo desde el cambio de po- laridad femenina, ya que a partir de los aÒos sesenta un ingente to- rrente de energÌa espiritual fluye sobre los planos mentales, astrales y vitales del mundo interno, preparando la siguiente y m·s increÌble etapa de la evoluciÛn humana. El origen de esta irradiaciÛn es m˙lti- ple: tanto desde ciertos planetas del propio sistema solar, y aun desde el Sol, como de lejanas estrellas, entre las que cabe seÒalar Sirio, las PlÈyades y Betelgeuse. La experiencia global que se cierne en los muy prÛximos aÒos sobre nuestras cabezas es a la vez maravillosa y terrible. Y podrÌamos resu- mirla como ´un cambio inconsciente de dimensiÛn (estado de concien- cia) para la humanidad enteraª. Pocos ser·n los ´privilegiadosª ca- paces de atravesar conscientemente esta gran fiesta de despedida pla- netaria, aunque abundar·n aquellos que ser·n actualizados a travÈs de la intervenciÛn de los hermanos estelares. Y esta es una de las mi- siones m·s esenciales de los aÒos noventa: preparar grupos capaces de generar vÛrtices de energÌa-conciencia que puedan ayudar a sus com- ponentes a atravesar, con lucidez, la ˙ltima de sus pruebas sobre este planeta. El destino es la Tierra de Luz, el Mundo de Diamante-Rayo, la Jerusalem celeste. Nuestra amada Tonantzin, Jagadamba, Gea, Pa-

chamama

muerte-renacimiento inici·tico y su cuerpo sutil radiante (nuestra at- mÛsfera) va a irse en medio de grandes estertores de parto.

, esta maravilla a la que llamamos Gaia va a sufrir una

CAPÕTULO 2 Que se realice el Plan Divino sobre la Tierra

I. La tierra de Diamante Rayo

Nuestro planeta, como todo ser vivo capaz de autoconsciencia, existe en tres planos al mismo tiempo: fÌsico-energÈtico, astral-mental y causal-espiritual. El paso evolutivo que ahora nos corresponde dar im- plica saltar del primero al segundo nivel, ´de la ignorancia al Conoci- miento, de la oscuridad a la Luz y de la muerte a la Inmortalidadª. El tercer nivel corresponde a una Humanidad (y no sÛlo a ciertos in- dividuos) plenamente despierta, con todas sus facultades internas a pleno rendimiento. Toda la prueba que tenemos pendiente se resume en que ha llegado el momento de que un numeroso grupo de humanos re comencemos nuestra historia desde la Tierra de Luz, y no m·s des- de la Tierra de fuego.

II. Los hijos de Dios y los hijos de los hombres

Desde diferentes perspectivas, llegan noticias de ´contactadosª o de ciertas ´canalizaciones medi˙mnicasª que hacen referencia al dÌa despuÈs. Normalmente, la situaciÛn se explica diciendo que todos los que no hayan alcanzado un cierto nivel de evoluciÛn interna ser·n tras- ladados (para futuras encarnaciones) a otros planetas m·s adecuados a sus caracterÌsticas personales. Y que la Tierra quedar· para aque- llos que se han mostrado dignos, en su Alma, de heredarla. Adem·s, todos coinciden en la desapariciÛn de vastas zonas del planeta, hundi- das bajo las aguas, y en la emergencia de otras nuevas, m·s adecua- das para la nueva etapa a desarrollar en el prÛximo futuro. Al mismo tiempo se insiste en el retorno del Hijo del Hombre en un cuerpo fÌsi- co, ´que ser· conocido por todos, pero no necesariamente reconoci- doª, y en la separaciÛn de la Humanidad en diferentes partes, seg˙n e1 grado de consciencia desarrollado por cada quien. Estamos vivien-

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do los ˙ltimos aÒos que anteceden a la Gran DivisiÛn y, una vez Èsta realizada, nadie podr· modificar el campo de juego en el que le haya tocado, k·rmica y dh·rmicamente, vivir los prÛximos milenios. No ser· posible recurrir a gentes m·s sabias, ni a consejos ajenos. Queda- remos desnudos con nuestras propias capacidades de sobrevivencia, aprendiendo de la vida al ritmo marcado por nuestros mÈritos o de- mÈritos. Como en Èpocas anteriores, los que sean empujados por sÌ mismos a un entorno emocional y mental m·s primitivo recordar·n vagamente el ParaÌso perdido de otros tiempos que, increÌblemente para todos nosotros, ser·n infinitamente mejores que las nuevas con- diciones prehistÛricas que van a encontrar. En la Tierra sÛlo queda- r·n los justos y humildes de corazÛn. Y øquiÈn no recuerda la maravi- llosa frase ´sÛlo quien no es socialmente bueno -y no vive encerrado en la din·mica de la posesiÛn, del gusto y de los sentidos- alcanzar· lo buenoª? Son las gentes marginales, ecologistas, buscadores del sentido de la vida, no atados a conceptos de patria-bandera, frontera-himno o idio- ma sino que expresan un vÌnculo transnacional, amantes de la natura- leza, aventureros del espÌritu, capaces de amar con intensidad y de dis- frutar esta existencia, dispuestos al servicio colectivo, que se sienten hermanos de todos los seres vivos, gentes que rÌen y que conocen que la salud es fruto de la mente clara. øSer·n los que disfrutan de un cri- terio universalista y nada sectario, autoelegidos en un mayor porcen- taje que los apasionados de los coches, de los negocios f·ciles, de los que se han vendido a la madre seguridad p˙blica, de los amantes de los fusiles y de los profetas del autoritarismo? øPertenecer·n ellos a ese tercio de la Humanidad que, en los prÛximos siglos, volver· a po- blar la Tierra?

III. Nuestro planeta no volver· a ser la Tierra que conocemos

Mi propia visiÛn de las cosas no coincide, en los detalles, con este sinfÌn de principios comunes, que en gran medida comparto. Este es el momento de ir m·s all· de la causalidad cerrada y de la contingen- cia predeterminada desde lo invisible. Es el momento para vivir en un mundo de luz, y no en el mismo mundo aunque sea renovado, ya que de cualquier forma serÌa guiado por idÈnticas y obligatorias leyes de- terministas. El salto va a ser cualitativo, y no sÛlo un cambio de pai- saje realizado a travÈs del sacrificio de miles de millones de gentes. La broma es demasiado pesada, incluso para permitimos concebirla. Los seres realmente humanos estamos al borde mismo de conocer y

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experimentar el ParaÌso ´perdidoª que en realidad nunca hemos vivi- do todavÌa, ya que para nosotros pertenece al futuro. Y este JardÌn del EdÈn no est· sobre esta Tierra, sino en su contrapartida sutil, aun- que sigue siendo un mundo material muy parecido al que conocemos. Ambos mundos ocupar·n pr·cticamente el mismo espacio, pero la Tie- rra de Esmeralda se desarrollar· siguiendo las vÌas evolutivas necesa- rias para avanzar hacia el hombre solar, que es nuestro objetivo filo- genÈtico. Quiz· sea el mundo que los nativos americanos contempla- ban en sus visiones, en el que las manadas de bisontes no habÌan sido masacradas y cubrÌan de nuevo las praderas. Pero la propia Tierra como ente planetario encarnado avanza inexorablemente hacia su fu- turo radiante: el de convertirse, con el tiempo, en el sol central trans- cendido de un nuevo macrosistema grandioso, que tendr· a los seres humanos inmortales como la manifestaciÛn superior de la conciencia divina. Algo semejante al ParaÌso que existiÛ hace centenas de miles de aÒos sobre la Tierra, cuando ninguna sombra obturaba la mani- festaciÛn plena y creativa de nuestra humanidad, cuando fuimos apo- yados por hermanos de las estrellas y su ciencia espiritual, que logra- ron realizar un modelo casi perfecto de sociedad ideal e igualitaria que se extendiÛ por todo el planeta. Toda necesidad podÌa ser satisfecha, materializando del caudal de energÌa universal aquello que dese·ba- mos; el trabajo no creativo desapareciÛ totalmente y era realizado por m·quinas ultrasensibles; se hizo posible el contacto consciente y vo- luntario con otros planos de existencia y gozaban de una pr·ctica in- mortalidad corporal; controlaban la psicoesfera del planeta lo mismo que su atmÛsfera y mantenÌan limpio el horizonte de formas- pensamiento inadecuadas; los poderes de la mente eran ilimitados, po- dÌan realizar cualquiera de los logros que he adscrito anteriormente a las partes sutiles de los sentidos y a los nuevos sentidos a desarrollar (mover la materia sin contacto; comunicarse a distancia, con capaci- dad para transmitir y recibir conocimientos integrados de alta com- plejidad transracional; viajar a lejanos parajes y aun a los espacios siderales, tanto fÌsica como energÈtica o mentalmente; manifestar sin limitaciÛn su verdadera Voluntad liberada, de tal forma que nada po- dÌa oponerse a la realizaciÛn del deseo profundo y armonioso; con- tacto directo con otras formas de vida y asunciÛn en la conciencia de que el universo entero se engloba en el Yo, pudiendo unificarse con cualquier ser de la naturaleza; y un largo etcÈtera). Y entonces øcÛmo acabÛ esta maravilla? Pues como siempre, cuando las almas encarna- das se rebelaron contra esos evolucionadÌsimos seres que los guiaban, para poder dirigir en total libertad sus propias vidas, m·s all· de la perfecta direcciÛn ajena. Entonces fue el momento en que comenzÛ

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nuestra verdadera evoluciÛn, dirigidos por los humanos m·s evolu- cionados, aunque eso destruyÛ la maravilla social m·s grande que ja- m·s habÌa sido, ni ser·, creada sobre la Tierra. Pero volviendo al tema que hemos dejado pendiente, øpor dÛnde pasaremos al nuevo hogar que nos corresponde habitar en el prÛximo futuro? øCÛmo atravesar el cuerpo fÌsico de la Pachamama para des- cansar en su naturaleza sutil, exuberante y transcendente? Ese es el papel de los llamados Centros de Poder tel˙rico, ya que detr·s de este eufemismo se esconden verdaderos agujeros negros, o chakras inter- dimensionales en los que es posible comunicarse, incluso fÌsicamente, con los dem·s planos del universo. DespuÈs de la dr·stica ´purifica- ciÛnª de la humanidad, con miles de millones de almas y ´estructu- rasª desencarnadas, sÛlo una pequeÒa parte de los representantes de ambos mundos sobrevivir·n, con el objetivo prioritario de la adecua- da conservaciÛn (en condiciones m·s favorables) de ambas especies en litigio. La primera de ellas habr· entrado en contacto con la ciencia espiri- tual de los llamados ´intraterrestresª y de los hermanos luminosos del espacio, que ser·n los encargados de la transferencia a la ´otra dimen- siÛnª, modificando la estructura energÈtica y celular en los cuerpos de los sobrevivientes, designados desde antes de nacer para tan excel- sa misiÛn. Porque en verdad que no se trata de hacerse refugios antia- tÛmicos y esconderse en las montaÒas m·s altas. No habr· ninguna casualidad en lo que va a suceder, como no sea la de aquellos que en los prÛximos aÒos actualizar·n poderosamente la llamada del espÌritu por formar parte del Plan original. No se trata de derrota o de victo- ria, sino de la m·s alta justicia que la mente humana es incapaz de concebir. Y estos sobrevivientes preparar·n, a travÈs de su descenden- cia, el retorno de todas aquellas almas que esperan, en el Cielo astral y mental, su retorno a unos cuerpos transcendidos capaces de vivir, sin accidentes ni enfermedades, durante miles de aÒos. Unos pagaremos, con el precio de la vida, nuestra aceptaciÛn de este rÈquiem liberador final, y otros (ya liberados por propios mÈritos de la necesidad de la muerte) pagar·n con una larga vida en difÌciles y extraÒas condiciones ambientales. Cada uno de estos ´elegidosª ser· avisado, en su justo momento, para que se cumpla de manera precisa el Dharma universal, que por ser impersonal no conoce favores ni elec- ciÛn. Unos ser·n trasladados en naves y otros caminar·n hacia los en- claves ´sagradosª por su propio pie, unos desaparecer·n de pronto y otros recibir·n ´revelacionesª Ìntimas. Aun habr· ciertos seres muy evolucionados que aceptar·n la muerte, para ayudar en el cambio de dimensiÛn a la multitud de almas que des encarnar·n al unÌsono, crean-

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do especiales campos de energÌa consciente, en el ˙ltimo instante. øY cÛmo reconocer a estos seres especiales? No hay posibilidad de hacer- lo con los sentidos externos, la ˙nica baza utilizable es la percepciÛn intuitiva que, para algunos, alcanzar· muy pronto cotas de autÈntica e inequÌvoca guÌa de nuestras decisiones. La segunda raza de los ´anÛnimosª, que a pesar de no poseer un alma como tal reencarnan a travÈs de la ayuda de los llamados ´·nge- les caÌdosª (dirigidos por esa entidad excelsa que llamamos Lucifer), pasar· algunas generaciones en cuevas protegidas dentro de otro pla- neta, como al nivel de la vida en las cavernas. Poco a poco, en su mente se ir· perdiendo todo recuerdo, y quedar· tan sÛlo una llamada fan- tasiosa hacia otro mundo m·s evolucionado que conocieron. En esta nueva etapa no podr·n ya vampirizar el ansia de Absoluto de los se- res provistos de alma, y por tanto estar·n a merced de sus propias fuer- zas, hasta llegar a materializar un ´centro magnÈticoª capaz de reen- carnar con autonomÌa, actualizando todas sus potencialidades laten- tes, que son tambiÈn muy elevadas.

IV. Los seres anÛnimos en la Tierra Gaia

øEntonces, quiÈn va a utilizar este renovado planeta, totalmente des- conocido en su forma y estructura? øY para quiÈn va a ser el planeta J˙piter, que un dÌa fue un sol y cuyo dios Lucifer volver· a dirigir los destinos de la humanidad rezagada, y que adem·s est· siendo pre- parado para soportar la nueva evoluciÛn humana? Para la contrapar- tida humana que encarnan los nephilim, los seres creados a travÈs de una evolucionadÌsima tecnologÌa espiritual, con el fin de servirnos como acicate para la evoluciÛn de nuestras facultades internas y en el proce- so de individuaciÛn autoconsciente. Son ellos los que necesitan conti- nuar con el proceso que ya les es conocido, y es a ellos a los que co- rresponde trabajar sin descanso, dentro de su propia especie y sin es- clavizar m·s a los humanos reales, para llegar un dÌa lejano a crear algo parecido a un alma autÛctona. Muchos de entre ellos sobrevivi- r·n a la hecatombe, y su especie poblar· una nueva tierra. Y recibir·n ayuda invisible, justamente de aquellos que fueron beneficiados por Su rÌgido control, los seres con alma, que ser·n considerados como ·ngeles por ellos, y que estar·n viviendo un proceso mucho m·s ace- lerado en un mundo paralelo de la conciencia. El ansia nacionalista y fan·tica pertenece a estos seres sin centro y ha sido el mayor obst·culo a la unidad del mundo, que nosotros de- biÈramos haber conseguido hace varios decenios ya y que por no ha-

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cerlo ha sido causa de tantos conflictos durante el ˙ltimo siglo. De ellos deriva el culto materialista, tecnolÛgico y consumista de nuestra civilizaciÛn; el rechazo de las ayudas a los paÌses empobrecidos por las grandes multinacionales y sus gobiernos respectivos; la degenera- ciÛn Ètica del ´todos y todo en el mundo tiene su precioª; la persecu- ciÛn de todo lo alternativo y con aroma espiritualista; la declaraciÛn de guerras sin cuartel contra todo lo que vaya contra los intereses de las veinte compaÒÌas m·s poderosas del mundo, aunque esto impli- que derribar gobiernos o financiar guerrillas urbanas; la defensa del masculinismo a ultranza y de la capacidad para tomar decisiones de negocios aunque sean de baja catadura Ètica Con estas perspectivas no es extraÒo que el verdadero linaje huma- no parezca deshilachado, confuso y poco efectivo. Las m·s grandes responsabilidades internacionales est·n, casi en su totalidad, en ma- nos de esta rama secundaria de la humanidad, y todo en el mundo es controlado por ellos, con la oposiciÛn crÌtica de esas almas de su- perior perspectiva espiritual que claman sin descanso por la libertad, el respeto al prÛjimo y la creatividad no burocr·tica. Hoy m·s que nunca, este enfrentamiento sin tregua tiene que inten- sificarse, para que el nuevo horizonte del porvenir pueda guiar a las nuevas generaciones. Las morales rÌgidas y envilecedoras han de caer, en nombre de la comprensiÛn mutua y de los medios para permitir el nacimiento del ser interno, que clama a gritos por su liberaciÛn. Rom- per los lÌmites mentales, disolver las creencias que nos encadenan, no aceptar la manipulaciÛn del consumo a ultranza, del trabajo alienan- te, del amor enlatado, de la familia criadora de semental es tÈcnicos o de futuras madres de una nueva raza robÛtica. Se hace imprescindi- ble el retorno a la simplicidad; la escucha de la naturaleza y el contac- to con las fuerzas invisibles que la mantienen; el reencuentro con el amor juvenil; la magnetizaci·n de nuestros m·s altos sueÒos; la medi- taciÛn y el conocimiento de los mecanismos internos; el trabajo crea- tivo, la riqueza y la prosperidad de quien no tiene necesidades; y so- bre todo la uniÛn con la totalidad del gÈnero humano y con el propio planeta Gaia. Esta humanidad, que ha perdido su rumbo y se ha dejado manipu- lar por el apego a los sentidos, a la comodidad y a la mediocridad ins- titucionalizada, ha de pagar duramente su olvido. La dependencia y construcciÛn de una civilizaciÛn sensorial implica la manifestaciÛn de un derrumbe sensorial. La ley universal, que se manifiesta de manera impersonal, pasar· pronto la factura que hemos dejado pendiente du- rante tantos siglos. La destrucciÛn generalizada, imparable y aun de- seable para el adecuado progreso del alma individual, permitir· el re-

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torno al justo camino. SÛlo desde el exterior nuestra mente rechazar· toda comprensiÛn de la cat·strofe que pronto viviremos, en lo inter- no no hay posibilidad de desviarse un solo centÌmetro del Plan de Ar- monÌa universal en el que estamos felizmente inmersos.

V. La aceptaciÛn del destino

La lÌnea de los Vairagi describe al mundo con una polaridad con dos extremos: el SeÒor del mundo manifestado o Kal Niranjan, que habita en el Plano Mental cargando con su presencia todos los llama- dos Planos del Alma, y por otro lado el Sugmad o Dios ˙ltimo, que est· m·s all· de la ´segunda Gran DivisiÛnª y que inunda todos los innumerables planos del EspÌritu. El primero es el SeÒor de la humanidad sin alma, y su poder, aun- que enorme, es engaÒoso, pues insiste en que es todopoderoso sobre la Tierra y que es el verdadero Dios sin que haya nada despuÈs de …l. Cualquier adepto, debidamente dirigido, puede contactar con la pri- mera de estas entidades, que se manifiesta en una grandiosidad tal que es incomprensible al intelecto ordinario. Pero su existencia sirve como acicate a los seres humanos en busca de la libertad total, y su ´ace- choª permite que manifestemos lo mejor de nosotros mismos en la lucha que entablamos, contra …l y los suyos, por la victoria. El Alma humana sÛlo recuerda su PropÛsito esencial, lo dem·s lo olvida en el curso de las sucesivas encarnaciones. Y la ˙nica libertad que nos cabe es aceptar voluntariamente nuestro destino imparable y trabajar para convertirlo en un fuerte impulso capaz de transmutar nuestras depen- dencias y limitaciones. Aun sabiendo que es muy reducido el n˙mero de humanos capaces de entregarse conscientemente, en cuerpo y alma, al ˙nico sendero de libertad que la humanidad, como un todo indivi- sible, tiene abierto ante sÌ, este n˙mero es suficiente para potenciar la transformaciÛn que los ˙ltimos tiempos requieren. Hemos de per- seguir ardientemente aquello que ni siquiera tenemos la libertad de ne- gar. Hemos de realizar, sin apartamos un ·pice del cuadro original, el futuro del ser humano que fue creado y formulado desde la noche de los tiempos. Este ha de ser el origen de una nueva e imparable en- seÒanza de la Era de Luz, que implique a la ciencia y a la espirituali- dad en el prÛximo decenio, y que va a realizar logros tan increÌbles para unos pocos aÒos que marcar· un hito en el renacer que est· por venir.

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VI. El Cristo ya est· entre nosotros

øY quÈ papel juega el Cristo en todo esto que os acabo de descri- bir? Las Escrituras dicen que este es el momento de la ParusÌa, de la m·s poderosa venida del Cristo a la Tierra, en un cuerpo ´resucita- doª. No un tiempo, como hace dos mil aÒos, en que la lecciÛn de hu- mildad que tenÌamos que aprender no permitirÌa la manifestaciÛn abier- ta de Su Poder imparable, sino un retorno en la magnificencia de su Gloria. Al principio sÛlo existÌa el Christos y su Presencia nos ha acom- paÒado por siempre, tanto en un cuerpo sobre la Tierra como en su santuario central de los planos materiales etÈricos, vinculado a la Her- mandad de Luz que le rodea. Y, una vez m·s, recordad lo m·s impor- tante: …l est· de nuevo entre nosotros con un cuerpo fÌsico, esperan- do el momento ·lgido de la esplendorosa y p˙blica manifestaciÛn de su verdadera misiÛn sobre la Tierra. Esta vez el poder de que dispone es enorme, y uno de sus imprescindibles objetivos es la limpieza de ciertas corrientes emocionales que inundan la psicoesfera del planeta. Al mismo tiempo, el increÌble sacrificio de su encarnaciÛn, en un mun- do caracterizado por una enorme gama de limitaciones, sirve como intermediario insustituible para que ciertas corrientes de energÌa purÌ- sima, emitidas por los seres angÈlicos m·s avanzados que tienen a su cargo nuestra evoluciÛn, puedan verterse sobre la humanidad en este momento crucial de su devenir como especie espiritual. Su sola pre- sencia en nuestra atmÛsfera es ya suficiente para manifestar todos los conflictos latentes que quedan sin resolver en la dimensiÛn humana, empuj·ndolos a la periferia para que nuestra mente y nuestros senti- dos puedan percibirlos y purificarlos adecuadamente. Pero su papel es muy superior a cualquier cosa que podamos ima- ginar, e incluso a nivel social ser· capaz de transmitir una sÌntesis viva y revolucionaria de tal atractivo, y con una perspectiva tan luminosa que en sÛlo unos pocos aÒos seremos capaces de dar saltos cu·nticos en lo que se refiere a la conciencia, tanto individual como colectiva. Y el Cristo-Maitreya-Madhi-Quetzalcoatl viene para todos los hu- manos, y no solamente para un cierto tipo de religiÛn, de estado, de idioma o de creencia. …l es el verdadero Prototipo de Hombre-Dios. Sin duda tendr· enfrente una feroz oposiciÛn de todos aquellos seres que postulan la degradaciÛn y la esclavitud de toda aspiraciÛn verda- deramente humana, y, por tanto, de todos aquellos que se sienten in- capaces de constreÒirse a dogmas cerrados o violencias legales. M·s que nunca debemos lanzar al vuelo nuestros m·s excelsos sueÒos y lu- char como guerreros para que puedan hacerse realidad incluso en me- dio del asfalto. Hemos de romper los moldes de la mentira en la que

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vivimos y afirmar sin descanso que la ficciÛn m·s alta no ser· ni una ligera aproximaciÛn a lo que vamos a vivir en breve. Este Ser, el m·s elevado, junto con el buda Sackyamuni, de los que han ayudado y protegido a la humanidad desde el comienzo de los tiem- pos, emite su vibraciÛn primordial (como el Lagos Solar que es) en la frecuencia m·s poderosa de nuestro sistema, el Amor puro. Y ˙ni- camente por sus sucesivos sacrificios, al encarnarse en la materia, ha sido posible mantener vivos nuestros ideales de realizaciÛn y de difu- siÛn con la Totalidad, y por tanto seguir existiendo como Almas li- bres sin caer en la degeneraciÛn progresiva, como ha sucedido en los espacios siderales con tantas otras experiencias humanas. M·s all· de la memoria histÛrica personal y del poder hipnÛtico de los sentidos, hemos necesitado de su constante Presencia para seguir recordando el glorioso futuro inscrito en nuestra conciencia filogenÈtica, un por- venir capaz de ser envidiado hasta por los mismos arc·ngeles, siem- pre que cumplamos con el ciclo evolutivo ascendente que nos condu- ce, de nuevo, al perdido y lejano hogar.

VII. Las almas perdidas

´El demonio es el otroª, de Sartre, resume el camino de la humani- dad degenerada. El precio por desvincularnos del resto de los seres humanos equivale a una desconexiÛn de los instrumentos mentales m·s elevados y globalizantes. Luchar solos contra el resto del mundo es llamar al c·ncer no sÛlo en nuestro psiquismo, sino en el propio cuer- po. Quienes act˙an de esta manera quiz· no lleguen nunca a conocer el desenvolvimiento completo de sus facultades dormidas. De aquÌ que ninguno de nosotros tengamos la seguridad absoluta de poder reali- zar nuestro supremo e incomprensible destino. Un sinfÌn de humanos quedar· en el camino por haber renunciado a la lucha, a la alerta, al riesgo de la Justa batalla por el Conocimiento, que abre las puertas al £gape del verdadero Amor. SÛlo unos pocos ser·n capaces de com- primir el tiempo y el espacio, para llegar en sÛlo unos siglos o mile- nios a las primeras metas volantes de la carrera que hemos emprendi- d para exigir nuestra herencia legal e irrenunciable. …stos ser·n los ´santosª del maÒana, que ya no portar·n la antor- cha del sexto mandamiento (<<Vuestro ˙nico pecado es que pec·is tan

poco

dos sutiles y con los nuevos sentidos reciÈn conquistados, para glori-

ficar, en las pequeÒas acciones de cada dÌa, la maravilla siempre re- novada de la Existencia.

ª), sino que manifestar·n las guÌas del contacto con los mun-

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El Alma, por tanto, puede llegar a perderse a travÈs de un obsesi- vo y tit·nico esfuerzo por negar su Realidad. Y, hoy en dÌa, un nu- meroso grupo de almas degeneradas pulula por los despachos admi- nistrativos del mundo. No son, como podrÌa pensarse, seres dubita- tivos y neurÛticos, no, sino m·s bien gentes serias, de ideas claras

y rÌgidas, con gran voluntad para realizar sus deseos. Ni siquiera tie- nen los problemas de angustia que acompaÒan a tantos humanos en su devenir a travÈs de las experiencias de la vida. Tampoco son crea- tivos, ni conocen intensos amores, pero que nadie dude de su inte- lecto afilado, de su capacidad para plagiar todo lo que est· vivo y de su interÈs por ser reconocidos como importantes. Son seres sin corazÛn, que formulan la vida como si fuera un juguete en manos de un dios cruel y aburrido, o bien como abocada a una nada gris

e inconsciente. Valoran sÛlo lo pragm·tico y lo tangible y no quie-

ren saber nada de idealismos de altos vuelos o de planteamientos ex- trarracionales. Su ansia es la coherencia y la sensaciÛn de solidez

y, en los ˙ltimos procesos de esta degeneraciÛn, estos seres pasan

a las filas de los ejÈrcitos de aquellos que fueron creados (sin alma)

para un propÛsito bien especÌfico de la evoluciÛn humana. Y, como ellos, se imponen la obligaciÛn de cortocircuitar sin descanso los es- fuerzos de coordinaciÛn y establecimiento de principios transnacio-

nales, que la humanidad m·s consciente intenta sin descanso. Lo lle- van a cabo a travÈs de la estructura burocr·tica de los estados, las organizaciones militares internacionales, las grandes empresas y los gobiernos despÛticos y anexionistas. Son ellos los que dirigen el mun- do tal y como lo conocemos, y son ellos los que determinan que 120.000 bombardeos legales y la masacre de un ejÈrcito en franca desbandada son justos, mientras que el riesgo de uno solo de sus pi- lotos en una zona estratÈgica ha de ser juzgado como crimen de gue- rra. Son ellos los que citan las declaraciones de la ONU sobre la tor- tura y luego apoyan la muerte revolucionaria para la conquista de ´nuestra tierraª, que, por cierto, se rÌe del orgullo humano de que- rer poseerla, cuando ha sido pisada por un millÛn de pueblos que no han durado, en su propia medida del tiempo, ni un simple suspi- ro. Son ellos los padres de las morales dominantes y de la institucio- nalizaciÛn de determinadas conductas que sirven a sus intereses de dominio. Fueron creados m·s ´inteligentesª que nosotros pero me- nos sensitivos, m·s racionales pero menos idealistas, m·s eficaces pero menos creativos, m·s lineales pero menos impredecibles, m·s lÌderes pero menos heroicos, m·s equilibrados pero menos Ìntegros

y sinceros. Por todo esto se hace imprescindible el desenmascaramiento real,

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y no sÛlo subjetivo, de todas estas personas que tienen como objetivo

interno la manipulaciÛn y la limitaciÛn de la autonomÌa creativa de los seres humanos. Quiz·s ahora pueda comprenderse el sentido de algunas de las m·s conocidas batallas de nuestro siglo, en las que el alma humana se re- belÛ contra la permanente dictadura de los hijos de la oscuridad in- terna. Pero muy lejos de mÌ el desear otra ´guerra de religiÛnª u otra persecuciÛn sectaria. No. Muy pronto algo externo, vinculado a un

gran riesgo mundial y a la manifestaciÛn p˙blica del papel del Cristo entre nosotros, nos permitir· reconocer, sin temor a dudas, en quÈ grupo (Cristo-Anticristo: Luz-Tinieblas) estamos situados cada uno de nosotros, y aun tomar consciencia imparable de la realidad o ausen- cia del Alma en el interior de cada corazÛn. Mientras tanto, sÛlo nos queda limpiar nuestra casa, limpiar la paja de nuestro ojo en vez de preocupamos por la del ojo ajeno, hacerles frente a travÈs de Conver- gencias mundiales que nos vinculen como de la ˙nica familia que ya somos. Hemos de crear alternativas colectivas, comunitarias, nuevas formas de vivir, dejar de machacamos entre nosotros mismos por la conquista de una pequeÒa parcela de reconocimiento o de dominio, inventar un nuevo futuro arrasador ante el cual los hijos del dÛlar y del Estado no puedan m·s que balbucear de nuevo sus limitaciones

y muestren a la cara su b·sica intenciÛn de manipulaciÛn y muerte del Ser. DecÌa Gurdjieff:

Bienaventurados los que tienen alma. Bienaventurados los que no la tienen. Desgracia y sufrimiento para los que sÛlo la tienen en germen.

VIII. La lucha contra los otros

Toda nuestra civilizaciÛn es un enorme ritual de magia negra en el que lo esencial es atraer irremisiblemente nuestra Primera AtenciÛn. Escaparates, modas, colores, coches, Ìdolos musicales, revistas, anun-

cios

y auditiva, para evitar que descansemos en el Testigo o Alma inmor-

tal encarnada (Segunda AtenciÛn vinculada al misterio del Nagual). De la misma forma, toda la vida social institucionalizada (trabajo, fa- milia, alterne amistoso, ideas polÌticas, ansias deportivas, fanatismos artÌsticos o culturales, vicios y esclavitudes programadas, vacaciones est·ndar, coches contra la impotencia, defensa de la patria-religiÛn-

tienen la misiÛn de chupar nuestra energÌa, sobre todo visual

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partido, distracciones embotelladas, etc.) est· siendo manipulada por seres parecidos a nosotros, que sin embargo no tienen nada en com˙n con nuestras aspiraciones m·s Ìntimas hacia la inocencia-libertad-amor- comprensiÛn-servicio-unidad y poder de realizaciÛn. No sÛlo son ca- paces de manipular cualquier acciÛn transformadora y convertirla en algo vacÌo, que sÛlo se traduce en poder de venta y en control buro- cr·tico, sino que incluso existen seres que habitan los planos astrales que se nutren (y que por tanto potencian sin limitaciones) de nuestras emociones s negativas. Son los hombres grises de Momo o los lla- mados extraterrestres ´tecnolÛgicosª, capaces de abducir y manipu- lar a seres humanos para intentar mezclar ambas razas y conseguir con- trolar aquello que se les escapa para siempre, el Alma humana. Son seres peligrosos, cuyo principal objetivo es obstaculizar la acciÛn de los humanos m·s conscientes y de los enviados de las llamadas ´ciu- dades etÈreasª, que han llegado a esta encarnaciÛn con objetivos bien claros de lucha contra la dominaciÛn institucional y de apoyo a cier- tas alternativas marginales vinculadas al ecosistema, a la polÌtica igua- litaria, a la hermandad entre los pueblos y al respeto de la libertad individual aun al margen de lo establecido oficialmente. En esta lu- cha inacabable contra las grandes multinacionales y contra el Estado se desarrolla actualmente la mayor parte de las alternativas de futuro que un dÌa permitir·n el cambio instant·neo a nivel colectivo y la de- rrota de los intereses, no verdaderamente humanos, que nos presio- nan sin tregua hacia el desastre. Pero antes ser· necesario que algu- nos de los acontecimientos apocalÌpticos antes descritos hagan su apa- riciÛn y empujen al nero humano hacia la aceptaciÛn de mayores responsabilidades en la elecciÛn del destino del mundo. Y la victoria, aunque costosa en esfuerzos, vidas y en aprendizaje, est· escrita des- de el principio de los tiempos. El espÌritu sin moldes, al que todo es posible, vencer· sobre otras alternativas no humanas y alcanza, en menos de dos dÈcadas, el germen de su esplendoroso Destino. Ser· el comienzo del Retorno a las Estrellas, que est· escrito en los tras- fondos m·s ocultos de nuestro ADN.

IX. Lo que nos falta por hacer

Dejando a un lado las cualidades, harto desarrolladas, de los lÛbu- los derecho e izquierdo del cerebro, la enseÒanza b·sica insiste en la mÈdula oblonga, el bulbo raquÌdeo y el cerebelo, conjunto que tras- pasa la dualidad inicial y que nos abre al contacto con otros mundos y estados de conciencia. ´Todo lo real empieza en la nucaª est· lejos

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de la supervalorizaciÛn que est· teniendo el corazÛn, y aun el cerebro frontal, en este retorno a la Època light que nos caracteriza. El cora- zÛn y la garganta (los centros anahata y vishuddhi) son la adecuada expresiÛn para una mente abierta a lo universal y para una vida diri- gida a travÈs del amor y la creatividad. Pero lo que hoy est· en juego es la actualizaciÛn del ADN, hasta el punto de que pueda permitir un adecuado desarrollo de la mÈdula espinal y de los centros de la nuca ya citados, hasta el punto de permitir una verdadera comunicaciÛn con los seres luminosos que guÌan nuestro destino com˙n y poder transmitir- encarnar sus mensajes de manera pr·ctica. AquÌ est· situada la ´Boca de Brahmaª en el hinduismo, el lugar por donde comunicamos con la Inteligencia Absoluta del Plan Divino aplicado a nuestra vida, Plan que ya hemos aceptado antes de encarnar sobre la Tierra. Toda per- cepciÛn que llega desde esta ´dimensiÛnª se adecua espont·neamente a lo que es necesario hacer para ayudar a la evoluciÛn y a la liberaciÛn de la especie humana, es decir, de su Alma eterna e inmortal. Hemos de desgarrar el velo que cubre esta antena de alta sensibilidad y con- fiar totalmente en los mensajes que nos transmite, en vez de depender del consejo ajeno para dirigir nuestra vida, pensamiento y acciÛn. AquÌ se esconde uno de los mayores secretos del prÛximo cambio, que rom- per· con la presiÛn del pasado y de la memoria colectiva, y Èste es tarnbiÈn el primer objetivo a lograr por la nueva religiÛn (que pondr· fin a todas las religiones) que ya amanece en nuestra historia, bajo la Ègida del m·s transparente de todos nosotros, el MesÌas. Hemos sido manipulados y casi esclavizados durante miles de aÒos, a nivel de nues- tros procesos mentales-sensoriales, por seres que, aun siendo fÌsica- mente intercambiables con nosotros, persiguen objetivos totalmente incomprensibles desde el punto de vista del horizonte de nuestras vi- das . Y ha llegado el momento de acabar con esa sumisiÛn para que en pocos instantes experimentemos transmutaciones como nunca hu- biÈramos imaginado merecer. Pero avancemos por partes. Hay que distinguir el Satori del vientre (la acciÛn total y satisfactoria del artesano y del artista), del Satori del pecho (la danza de celebraciÛn en la Luz, sintiÈndonos unidos al resto de la naturaleza y de la humanidad); el Satori de nuca (la salida m·s all· de las limitaciones del cuerpo fÌsico y la victoria psÌquica so- bre la muerte) del Gran Samadhi, m·s all· de la cabeza, en que somos un punto luminoso de conciencia flotando en el espacio y nos senti- mos Uno con el universo, fundidos en esencia y conocimiento instan- t·neo con todo ser, visible o invisible. A˙n queda por recorrer esa parte del descenso Supramental que implica el octavo chakra de la Presen- cia (corazÛn planetario) y el noveno del Cuerpo-EnergÌa planetario.

40 MIYO

En estos prÛximos aÒos surgir· un sinfÌn de alternativas ´esotÈricasª, que constituir·n la base de una verdadera revoluciÛn en la orienta- ciÛn cientÌfica del fin del milenio. La nueva orientaciÛn de estos pro- cesos estar· dirigida por una cierta evoluciÛn acelerada del Centro Me- dular, que permitir· traspasar la unidireccionalidad mec·nica de los razonamientos cientÌficos, sustituyÈndolos por otros que estar·n ba- sados en la pura intuiciÛn y en el contacto con las dimensiones invisi- bles, que sÛlo pueden ser experimentadas en condiciones ´inici·ticasª. El fruto de este proceso ser· la antesala de la Gran Hecatombe, y ser- vir· para acercamos a la frontera de lo que, m·s adelante, desarrolla- remos en contacto con esa Ciencia Superior que nos ser· transmitida por los Hermanos Mayores de la humanidad. Lo m·s sorprendente de ella es que estos seres han logrado doblegar la causalidad, hasta ponerla al servicio de sus m·s profundas aspiraciones, y por tanto son los dueÒos y cocreadores conscientes de su propio y magnÌfico Desti- no. La uniÛn de ambos ´pueblosª es la clave de paso para la Era que est· por llegar, y los sobrevivientes de la cat·strofe mundial (merito- riamente elegidos por su entrega durante millones de aÒos a la pro- gresiÛn de la naturaleza humana) est·n ya siendo preparados, etÈrica y mentalmente, para esta mutua vinculaciÛn, que estar· en el origen de la nueva raza planetaria, dirigida por el mismo Cristo. Toda esta situaciÛn debe comprenderse en la perspectiva de largos periodos de tiempo, mientras las almas descansan, en un intenso y feliz aprendi- zaje, en las zonas elevadas de los planos astrales. La Tierra, mientras tanto, tiene que volver a hacerse totalmente habitable, y reestructu- rarse despuÈs de la verticalizaciÛn de su eje y del envenenamiento de su suelo, aguas y atmÛsfera, pero sobre todo despuÈs del importante cambio en su Ûrbita relacionada con el sistema solar. SÛlo ser· posi- ble sobrevivir en el mundo subterr·neo, que dispone de miles de kilÛ- metros de pasadizos enormes, realizados por antiguas civilizaciones mucho m·s avanzadas tecnolÛgicamente que la nuestra en la actuali- dad. Tanto el planeta como el ser humano, se acercan a velocidad ul- tralumÌnica al momento en que ambos van a experimentar cambios estructurales dr·sticos en todos sus componentes b·sicos, que impli- can tanto la sensitividad y el vÌnculo energÈtico como el complejo mental-afectivo. En lo social, caminaremos directos hacia una casi total disoluciÛn de lo que hoy conocemos por democracia, que aunque sÛlo represen- ta el voto televisivo manipulable (en el que los que tienen conciencia global valen tanto como los seres m·s egoÌstas o violentos del univer- so) es todo lo que tenemos hoy por hoy. Los estados van a convertirse en el principal azote para el cambio que podamos imaginar. El con-

EL APOCALIPSIS DE LA LIBERTAD

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trol va a aumentar hasta niveles insoportables, y los increÌbles sucesos que van a acontecer en los prÛximos aÒos, antes del fin de siglo, aca- bar·n con el sistema de libertades polÌticas, sindicales y aun religio- sas. La situaciÛn americana en la Guerra del Golfo es un buen ejem- plo de lo que est· por venir. Tiempos de estados de excepciÛn, con absoluto apoyo a los dirigen- tes m·s militaristas, y rechazo social-racial de los pueblos m·s pobres, de las religiones no catÛlicas, del modelo no capitalista, de todo aque- llo que no est· bendecido por la burocracia institucionalizada. Tiem- pos de clima y de manifestaciones terrestres y atmosfÈricas incontro- lados, mientras se verticaliza el eje de la Tierra y se debilita la capa de defensa y de cierre de las radiaciones solares en algunos lugares de especial sensibilidad y, por tanto, de la envoltura compacta que nos rodea. Tiempos de cambios de costumbres y de ´°s·lvese el que pue- da!ª. Tiempos de olvido de los principios ecolÛgicos m·s primarios y tiempos de persecuciÛn hacia todos aquellos que levanten su voz para transmitir el mensaje de lo que est· por llegar y de la necesidad de transgredir las injustas leyes y costumbres de obediencia pasiva, que impiden la toma de conciencia de la situaciÛn real en la que vamos a encontrarnos. Es como si todos los obst·culos del pasado se levantasen de nuevo de sus tumbas, preparados para librar la ˙ltima batalla, contra el men- saje iluminado del Christos, que va a mostrarnos la esencia de la fra- ternidad universal. Este mundo condicionado y manipulado por los polÌticos, los medios de difusiÛn, las leyes internacionales, la situa- ciÛn econÛmica, el ateÌsmo tecnolÛgico, etc. actuar· como el verda- dero Anticristo y se opondr· violentamente a todo intento de trans- mutaciÛn y de autorresponsabilidad que sea emprendido. Por eso la batalla, en sÛlo media docena de aÒos, ser· de una intensidad desco- nocida y, una vez m·s, los hispanos habremos de agradecer a nuestro Ìnclito F. F. el habernos preparado adecuadamente, durante cuarenta aÒos, para la guerra de guerrillas. Ciencia evolutiva y control social dar·n a luz una tal desesperaciÛn e impotencia que sÛlo un verdadero milagro podr· encauzar las enormes energÌas que flotar·n en el am- biente terrestre. En medio de esta situaciÛn, que pondr· al margen de la ley a todos los movimientos marginales de Nueva Conciencia (meditaciÛn, traba- jo interior, terapias liberadoras, chamanismo, curaciÛn con el cristal, yoga y un infinito etcÈtera), surgir· de manera silenciosa el ansia del Alma por su definitiva libertad, consiguiendo grandes civilizaciones internas y elevando su llamada hacia la manifestaciÛn definitiva del Poder del Cristo, que demostrar· sin lugar a dudas, ante los cientÌfi-

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cos y polÌticos del mundo, su poder inigualable, capaz de vencer a la muerte, de elevarse en el aire, de leer sus mentes como un libro abier- to, de ver el futuro o de desaparecer ante nuestros ojos. Esto no ser· Ûbice para que aquellos que no pueden seguirle al nue- vo mundo al que se encamina no rechacen visceralmente todo aquello

que no tienen m·s remedio que aceptar como milagroso e incompren- sible, para lo cual ser·n ayudados por los medios de control y mani- pulaciÛn de masas, que van a sofisticarse enormemente en estos si- guientes aÒos. SÛlo aquellos a quienes no corresponda seguirle (por pertenecer a otra evoluciÛn o por haber producido la degeneraciÛn de su alma humana) ser·n refractarios a Su mensaje. Y …l ayudar· a quitar el tenue velo que cubre nuestro Ojo espiritual, primera de las conquis- tas a realizar por llevar a buen tÈrmino la visiÛn de una nueva huma- nidad. Abandonar las creencias y dogmas revolucionarios obsesivos y ajenos al silencio interno. No m·s ser de derechas o de izquierdas,

de los libertario s o de los conservadores

salir de este duelo de opuestos mentales y vivir la libertad del cielo. La inocencia natural, el compartir, el amor, el silencio, la alegrÌa, la

creatividad, el vÌnculo con la naturaleza, la meditaciÛn, la compren-

siÛn, la ecuanimidad

mostrar, ni tampoco se pueden conquistar a travÈs de la lucha socio- polÌtica externa. Aceptar lo que es, proyectar la Voluntad para lo que ser· y gozar en todo momento del baile de la existencia. Pero esto es lo m·s difÌcil, pues las circunstancias caÛticas que van a rodeamos exi- gir·n una toma de posiciÛn clara respecto al conflicto en marcha. Y ambas soluciones ser·n errÛneas. Bush en la cabeza, Hussein en la tripa y el pacifismo en el corazÛn. SÛlo un deseo: el del amor y la fraternidad con todos los seres. SÛlo un sendero: el de la libertad de los sentidos, del pasado y de la mente. SÛlo un voto: el de no dejamos nunca manipular por las presiones sociales y luchar por la libertad del Alma humana. SÛlo una guÌa: la intuiciÛn de un mundo luminoso y sin lÌmites que nos est· esperando maÒana.

, sino callar la mente para

son cualidades universales que no hay que de-

Yo Soy la divina presencia

Cada ser humano est·, tanto por su propia naturaleza esencial como por la propia evoluciÛn de su conciencia en las diferentes encarnacio- nes que ha experimentado sobre la Tierra, vinculado a un cierto tipo de realizaciÛn espiritual. Para los sufis existen nueve clases de seres humanos, vinculadas a las nuevas emociones b·sicas de la personali- dad; para el tantrismo, los chakras o centros de conciencia-energÌa de- terminan el nivel de trabajo interno que corresponde a cada persona;

en el esoterismo crÌtico occidental hay siete rayos que est·n en mani- festaciÛn a lo largo de la historia, y pertenecemos a uno u otro de ellos para siempre; en la enseÒanza tolteca y en los pueblos nativos de Ame- rriqua, las cuatro direcciones del espacio y la cualidad de nuestro cuerpo luminoso son definitivos a la hora de especificar nuestro papel en el juego cÛsmico, y asÌ sucesivamente. Por eso, en cualquiera de las latitudes del planeta se establecen di- versas escuelas dentro de una misma tradiciÛn; en el budismo tibeta-

no, los kagyuppas, geluppas, sakyas

y aun habrÌa que aÒadir el bu-

dismo zen (Soto, Rinzai), el theravada, etc.; en el sufismo, los naqs-

bandhis, los malamati, los derviches voladores

nos, los mayas, los olmecas, los zapotecas

romanos, los protestantes, los evangelistas, los adventistas, etc. Cada grupo y cada secta existen como colaboradores de un cierto tipo de evoluciÛn, insistiendo m·s en el aspecto devocional y de servicio o en el aspecto voluntad y comprensiÛn o en el aspecto poder de manifes- taciÛn y entrada en los mundos desconocidos. Para unos cumplir cie- tamente las normas elevadas, para otros encontrar dentro de sÌ mis- mos el sentido de la existencia. En un lugar se trata de practicar cier- tas tÈcnicas transformadoras, en otro distinto de orar o meditar sin descanso, en otro aun de seguir obedientemente los dictados (m·s o menos iluminados) de un guÌa.

; entre los mexica- ; en el cristianismo, los

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Todos los senderos, sin embargo, se dirigen a un ˙nico centro. In- cluso aquellos que se nos revelan como redes de manipulaciÛn inicial nos impulsan, en ˙ltima instancia, a perseguir la luz con m·s intensi- dad. Nadie permite que lo esclavicen m·s que si est· en juego su com- prensiÛn del autoritarismo. Nadie se convierte en un rÌgido asceta m·s que si ha emprendido un combate para resolver su independencia de las normas ajenas, de su falta de confianza hacia sÌ mismo y de la ne- cesidad de que el amor triunfe sobre el miedo. De manera muchas ve- ces incomprensible, pero siempre en un encadenamiento causal libe- rador, estas enseÒanzas sirven de trampolÌn hacia el Ser. La ley que rige el psiquismo es absolutamente pueril, nada compli- cada, y por eso nos alejamos tanto de la resoluciÛn de los llamados ´problemasª mentales y emocionales. SÛlo es peligroso para nosotros (y por tanto para los que nos rodean, que pueden llegar a sufrirlo en propia carne) aquello que tememos y que nunca nos atrevemos a ob- servar relajadamente, cara a cara. Para resolver el miedo, los celos, la violencia o la obsesiÛn, hay que permitirse vivirlos l˙cidamente, sin esconderlos ni escaparse. Uno siempre ser· violento mientras se pase el dÌa pensando positivamente en el pacifismo o mientras se arrepien- ta y se lamente de las veces en que le domina el ´ataqueª incontrola- do. Para que la violencia o los celos se vuelvan amigos, al servicio del Ser, hay que cerrarse a solas y llamarlos hasta que rebosen el vaso de todo lo imaginable. No m·s escapar en el cine, la comida, los barbit˙- ricos, la masturbaciÛn, la droga, los deportes o el riesgo. Invocar a todas las experiencias de celos que habÈis tenido desde el momento de nacer, y aun con anterioridad, y dejadlas venir. Dejadlas que des- garren vuestro pecho y no os permit·is la huida. Ya que su alimento est· formado por vuestro miedo, por vuestra incapacidad para mirar su rostro por horrible que sea. Y ese rostro es el tuyo. No hay nadie m·s en el universo que el Todo que T˙ Eres. En el lÌmite, la violencia es el origen de la verdadera creatividad y de la energÌa inagotable. No m·s cansancio y depresiones, sÛlo ecuanimidad y potencialidad ilimi- tada puesta a tu disposiciÛn. El ˙nico sendero al que me he referido con anterioridad no puede recorrerse. Dar un solo paso es alejarse de Èl un metro. Porque lo llevamos puesto. Yo Soy la infinita Presencia. El ser humano completo est· en camino, pero para alcanzarlo tene- mos que desarrollar otros sentidos y nuevas facultades, que son los atributos de lo Divino. * Al lado de nuestra vida ordinaria, existe la capacidad para ver las Auras de los seres y las cosas, los colores de lo Real que acompaÒan a toda vida. Las escenas que desde el pasado han quedado fijadas en las cosas y aun las nuevas posibilidades de manifestaciÛn que acom-

EL APOCALIPSIS DE LA LIBERTAD 45

paÒan a cualquier acontecimiento. La mirada sutil tiene siempre de- lante el Ojo de la visiÛn global, capaz de permitimos conocer en la distancia y de transformarse en puerta interdimensional para el Viaje del Alma. * En el interior de nuestro oÌdo el tiempo se deshace y podemos es- cuchar los verdaderos mensajes del pasado y del futuro, asÌ como la canciÛn de cristal que resuena en el eterno Presente. Captamos la m˙- sica esencial de toda vida, oÌmos la canciÛn secreta del Ser. No sÛlo las palabras externas de la mentira y el egoÌsmo, sino la melodÌa pro- funda de la Verdad que somos, el canto luminoso que nos ofrecen los ·rboles, las flores y las montaÒas. AsÌ conocemos ante quiÈn o quiÈ- nes estamos, pues en la existencia todo est· vivo y transmite sin cesar su conocimiento silencioso. * El tacto o la conciencia cenestÈtica no sÛlo nos informan sobre cualquier alteraciÛn o enfermedad en nuestro propio cuerpo, sino que nos hablan con el lenguaje de las vibraciones. AsÌ descubrimos los Lu- gares de Poder y la armonÌa y desarmonÌa con otras personas, sitios o circunstancias. El sentido profundo del tacto es el primero en perci- bir la llegada de una profunda experiencia interna, nos comunica la apertura de la Voluntad en el vientre y la vulnerabilidad que esta si- tuaciÛn lleva consigo. A travÈs de Èl tienen lugar los profundos cam- bios energÈticos que acompaÒar al Despertar, a la salida fuera del cuer- po fÌsico, a la elevaciÛn de la energÌa de vida por la columna vertebral del cuerpo sutil y al contacto con el poder tel˙rico de la Tierra que, en ˙ltima instancia, nos conduce hacia la libertad. El amor m·gico depende en gran parte, para la transmutaciÛn alquÌmica, del sentido sutil del tacto, pues sÛlo Èl permite la creaciÛn de un aura com˙n en la pareja que est· fusionando sus energÌas en el m·s sagrado de los sacramentos, que de dos hace Uno. * El gusto y el olfato desempeÒan una funciÛn complementaria que puede explicarse simult·neamente. Ambos juegan hoy un papel bas- tante secundario respecto a los tres primeros sentidos ya descritos, pero en un lejano pasado fueron imprescindibles para la supervivencia de la especie. El olfato percibe la naturaleza de todo aquello que excita su percepciÛn. Puede afirmar con absoluta seguridad quÈ tipo de ser es el causante, con su presencia, de las emanaciones que le rodean. Incluso podrÌa producir una imagen mental adecuada. Al mismo tiem- po, la nariz es un cauce directo al interior del cerebro, y por eso se han utilizado desde siempre perfumes especiales para producir cam- bios profundos en los sueÒos y en la capacidad de visualizaciÛn. El gusto, por su parte, conoce si un alimento es adecuado para esa per- sona en ese momento. Decodifica instant·neamente las necesidades

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del instante y las adecua en contacto con todos los centros energÈticos del cuerpo. El cansancio, la situaciÛn emocional, la hora del dÌa, la alerta necesaria, la estaciÛn, etc. En lo referente al mundo sutil, el gusto es una vÌa directa hacia el Samadhi o trance enst·sico. Lo que se ha llamado Amrita, o elixir de inmortalidad, es ´ordeÒadoª por la pun- ta de la lengua (a la que se ha cortado completamente el frenillo) en el dedo vibr·til de la epÌfisis. * Pero adem·s de estos cinco sentidos sutiles que permiten el con- tacto Ìntimo y espiritual con los secretos de la naturaleza, existen otros que corresponden a la plena operatividad de Eso, sin nombre ni for- ma, que llamamos Dios o Presencia del Yo Soy. El Intento imparable y la MaterializaciÛn a voluntad (Samadhi); la salida del Viaje del Alma (el Testigo), tanto hacia otros tiempos alternativos (sueÒo consciente) como hacia otros espacios; la ComunicaciÛn telep·tica (transmisiÛn de conocimientos integrados) y una cierta inmoralidad fÌsica. Esto es actualizar el mensaje filogenÈtico del ADN, que nos condu- ce hacia la realizaciÛn de la Divinidad plenamente operativa en noso- tros. El contacto con seres inmateriales e inteligencias extraterrestres capaces de vivir en tiempo continuo y en espacio sin lÌmites. La utili- zaciÛn de una Ciencia, basada en las leyes espirituales y ya existente dentro del espacio solar, capaz de ´autoclonarª una y otra vez nues- tro cuerpo, a travÈs del autoconocimiento introducido en los cuerpos vitales y en el mental celular, lo que lo convertirÌa en pr·cticamente inmortal. Son temas que merecen dedicarles unas p·ginas m·s adelante.

El tiempo de la Gran DivisiÛn: El colapso final del quinto Sol

1. Toda nuestra civilizaciÛn est· cimentada sobre las m·s antiguas

profecÌas, que describen la ˙ltima explosiÛn de fuego en el Agmage- dÛn que provocar·, en la lucha encarnizada de los partidarios del Cristo contra los del Anticristo, la desapariciÛn de m·s de dos tercios de la humanidad (un mÌnimo de 4.000 millones de seres humanos). Esta si- tuaciÛn apocalÌptica se describe tanto en Ezequiel como en el resto de

las profetas del Antiguo Testamento (Daniel, JeremÌas, IsaÌas

expuesta con un sinfÌn de detalles en el Apocalipsis de Juan; tambiÈn los grandes visionarios de nuestra era manifiestan con crudeza el te- rrible horizonte de sus sueÒos de futuro: Nostradamus, MalaquÌas,

Ildegarda, algunos de los pontÌfices catÛlicos m·s eminentes y un lar-

go etc.; visionarios y ´canalizacionesª medi˙mnicas

fieren a la Gran ExplosiÛn, el Juicio Final, la Hora de la Justicia, o

aun el retorno de la Jerusalem celeste.

); est·

, todos se re-

2. La ´traducciÛnª de estos mensajes al lenguaje contempor·neo

parece hacer referencia a una gran batalla final entre el pueblo ruso, aliado a las fuerzas musulmanas, y el pueblo ´elegidoª por Yaweh:

Israel, que a su vez estarÌa aliado a Estados Unidos y a Europa, en el que destacarÌan los halcones ingleses. Esta conflagraciÛn mundial arrasarÌa buena parte de los paÌses del Oriente Medio e incluso del £fri- ca negra. Sin duda es f·cil reconocer la llegada de un sangriento dic- tador, que dirigir· los destinos de Israel, que entre todos los judÌos ser· reconocido como verdadero MesÌas, capaz de obrar extraordina- rios milagros, y cuya verdadera designaciÛn es el Anticristo.

Cabe aÒadir que las antiguas profecÌas hind˙es y tibetanas de los Vairagi t·ntricos seÒalan al pueblo chino como causante esencial del caos que acompaÒar· a la tierra en sus ´˙ltimos tiemposª y que refle- jar· la Gran Oscuridad que caracteriza al Kali Yuga o edad de las ti-

48 Miyo

nieblas en la que vivimos. Y es que por todos los lados se huele la pre- sencia de lo nuclear, ya que, como es sabido, esta civilizaciÛn acabar· en un baÒo del elemento fuego ´que disolver· hasta los relieves de la Tierraª, unido a la oscuridad m·s intensa (<<la ceniza predominar· so- bre la lluvia y el fuego flotar· sobre las aguasª).

3. Una de las interpretaciones m·s conocidas anuncia que, seg˙n

Nostradamus, el ˙ltimo aÒo del milenio -1999- serÌa el del comien- zo de un conflicto planetario global, en el que un innumerable ejÈrci- to llegado de China y de Mongolia arrasarÌa Europa durante una lar- ga guerra de m·s de dos decenios. TambiÈn la Virgen, en sus sucesi- vas apariciones, ha afirmado categÛricamente que el actual Papa se- rÌa el ˙ltimo, y despuÈs de Èl vendrÌa el final de los tiempos, aunque no el fin del mundo. Incluso el actual Pontifex de la Iglesia, Juan Pablo II, ha llegado a afirmar que ´antes de finalizar el siglo, algo decisivo puede barrer el mundoª. El profeta ZacarÌas dice: ´y suceder· que la tierra entera ser· desgajada en sus dos terceras partes y se perder·n para siempre; pero la tercera parte seguir· en ella. Y pondrÈ en fuego a esa tercera parte y los fundirȪ. Incluso Jung, cuyos sueÒos le mostraron muchos de los aconteceres de su Època, tuvo una visiÛn catastrÛfica del fin de nuestra cultura, con una enorme destrucciÛn a la que sobrevivirÌa un pequeÒo n˙mero de individuos que permitirÌa la supervivencia de

la especie humana. Edgar Cayce precisÛ sin lugar a dudas: ´Entre los aÒos 1988 y 2000 tendr· lugar un apocalÌptico cataclismo geolÛgicoª debido a la oscilaciÛn del eje de la Tierra.

4. Volviendo a Nostradamus, Èl predice la tercera guerra mundial, que

tendr· por un lado a soviÈticos y musulmanes y por el otro a Europa, siendo esta ˙ltima la que saldr· derrotada en la primera confrontaciÛn. M·s tarde, las armas nucleares destruir·n Rusia y los ejÈrcitos aliados vencer·n despuÈs de casi cuatro aÒos de lucha. Un poco despuÈs el Anti- cristo surgir· en Asia y en el aÒo 1999 sus ejÈrcitos se lanzar·n a la con- quista del mundo. ´El aÒo 1999, sÈptimo mes, / vendr· por el aire un gran rey de horror que har· resucitar al gran rey de Angoumois.ª ´El poder de Marruecos llegar· hasta Europa (EspaÒa ver· apare-

cer, como una epidemia, el espÌritu integrista del Islam) /

El gran

jefe asi·tico mandar· m·s ejÈrcitos por mar y tierra, / los amarillos

de piel p·lida, perseguir·n a los cristianos para matarles

cristo aniquilar· muy pronto tres paÌses, / su guerra durar· veintisie-

te aÒos (2026)

me el apocalipsis y que Mirella Corvaja explica como sigue: Cuando

ª ´El Anti-

ª, AsÌ llegamos al final de la profecÌa en que se resu-

EL APOCALIPSIS DE LA LIBERTAD 49

el Sol llegue al grado 20 de Tauro (11 de mayo), la Tierra temblar·

y se tragar· a todos los humanos. Al mismo tiempo caer·n las m·s

densas tinieblas sobre el planeta y Dios, con sus legiones de ·ngeles

y santos arrasar· con su rayo celeste, a la demoniaca criatura que in-

tentaba escalar el cielo. La justicia de Dios causar· una terrible carni- cerÌa entre los hombres y el Anticristo se abismar· en las entraÒas de la Tierra, vencido y derrotado. Entonces ser· obligado a dejar la Tie- rra para siempre, sin poder nunca m·s volver a ella. Y los hombres considerar·n el dÌa de su muerte no como algo terrible sino con gran regocijo, como un verdadero nacimiento a la vida espiritual. Pues el EspÌritu Santo llenar· de gozo y de felicidad a aquellas almas que, por

la victoria tan meritoriamente alcanzada, tendr·n derecho a contem- plar en toda su plenitud el esplendor del Verbo. AsÌ se ver· recompen- sada la Humanidad de todos los duelos y tristezas que la han afligido

y comenzar· el Reino del Dios Eterno.

5. La serie sin fin de apariciones marianas refleja otro lenguaje muy distinto, pero que conduce a un semejante desenlace final. Una y otra vez, la Virgen insiste en la oraciÛn y el rezo del Rosario (<<sÛlo la ple- aria puede salvar al mundoª), asÌ como en que recorremos ´el borde de los ˙ltimos tiemposª. Nos recuerda, como el propio Juan el Evan- lista, que el Sol (adonde se manifiesta Mi Presenciaª) desaparecer· durante tres dÌas (de jueves a s·bado), y las tinieblas rodear·n la Tie- rra. Y el Cristo, presente y encarnado durante los tiempos finales en Cuerpo humano ´espiritualizadoª, se mostrar· en toda Su Gloria. E1 aire ser· irrespirable y nadie deber· abrir sus puertas al mal que lo invade todo, toda manifestaciÛn tÈcnica habr· desaparecido. Y sÛlo un escogido n˙mero de humanos, presentes en lugares de ´poderª te- lurico excepcional, podr·n sobrevivir a la hecatombe, que ser· casi instant·nea y planetaria. Las palabras de la Virgen, dentro de un en- torno de cierto fanatismo integrista, hablan de castigo divino, que pa- rece ser el lenguaje m·s f·cil para comunicar con ciertas mentes bas- tante primarias. El medio elegido para esta ´purificaciÛn sin prece- dentes desde el principio del mundoª ser· la llegada de un enorme co- meta blanco, que arrastrar· a su paso la atmÛsfera de la Tierra y la barrer· como un enorme aspirador cÛsmico. Desde este momento el camino de nuestra salvaciÛn ser· la aceptaciÛn consciente de nuestro sacrificio (<<vivid como si ya no hubiera otro maÒana a vivir sobre la Tierraª), antes de que el Juicio separe ´la paja de la semillaª .

un

6. Una y otra vez se predice, en todas las latitudes y por todas las religiones, el fin del mundo en las postrimerÌas del aÒo 2000. Algunos

50 Miyo

decenios antes, Lucifer quedarÌa en libertad para la tentaciÛn y casti- go de todo el gÈnero humano. El juicio se acerca y cada uno ha de hacer frente a las responsabili- dades espirituales acumuladas por su materialismo, su crueldad, su ausencia de espÌritu de hermandad o, simplemente, su rechazo del Amor como la m·s grande de las leyes universales. El ´cristismoª su- ceder· al cristianismo degenerado, y no ser· una nueva religiÛn, sino

el contacto directo con el EspÌritu a travÈs de la presencia del m·s gran-

de ser que nos acompaÒa en la evoluciÛn: el Christo encarnado en cuer- po humano sobre la tierra, que manifestar· p˙blicamente toda su Glo- ria. SÛlo …l puede ayudamos a combatir el espÌritu que propaga el Anticristo, que empuja al hombre a sustituir al Creador, elev·ndose

por encima de las leyes naturales y convirtiÈndose en juez del bien y del mal a travÈs del dominio de su mente materialista. Muchas visio- nes insisten en que, poco antes del fin de los tiempos, el papa ser· ex- pulsado de Roma por invasores llegados de las tierras rusas (S. PÌo

X en 1909, Nostradamus, Don Bosco, S. Ambrosio e incluso Tertu-

liano, que refiere la profecÌa de las Sibilas de que cuando Roma sea reducida a escombros habr· llegado el fin de todo). Incluso el papa actual recibiÛ una predicciÛn directa del santo padre PÌo, quien en 1947

le

dijo que el pequeÒo dolor que sufrÌa no serÌa nada comparado con

el

que llegarÌa a sentir cuando sus blancas vestiduras (entonces era sÛlo

un sacerdote) se manchasen de sangre. En todas partes se espera, para estos tiempos, la llegada de un Ava- tar o encarnaciÛn divina que se manifestar· como la llave maestra del paso a una nueva Edad de Oro o Era cÛsmica. Quetzalcoatl, ayudado por las serpientes, llegar· a la Tierra de la Tortuga (AmÈrica) para instaurar el reino de la paz; Kalki avatara descender· del cielo sobre nubes de plata, con su caballo blanco y su espada (con forma de co-

meta) en la mano derecha, y tendr· como objetivo dar inicio a un nuevo Sattya Yuga o Edad de la Verdad; Maitreya (Chamba en tibetano) se presenta sentado en una silla, a la usanza occidental, y representa la segunda venida del buda Sakyamuni al final de los tiempos; tambiÈn

el pueblo musulm·n clama por la llegada del im·n Madhi, el ˙ltimo

de los profetas, que salvar· a los verdaderos fieles del Islam cuando

la Tierra sea arrasada por los pecados de los hombres

tiguo Testamento, y no sÛlo el Apocalipsis de Juan, se refiere a la lle-

gada de un gran Salvador Universal en las cercanÌas del aÒo 2000 de nuestra era.

Incluso el An-

7. En el Apocalipsis de Juan se expresa que el regreso del MesÌas ser· a sangre y fuego, con destrucciÛn, venganza, resurrecciÛn y glo-

EL APOCALIPSIS DE LA LIBERTAD

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ria. De los siete sellos que ser·n abiertos en la hora final, el sexto su- merge a la Tierra en un caos de dolor y sangre, con terremotos y llu- via incontrolada de cometas, mientras los sobrevivientes de la huma- nidad se refugian en cavernas. ´Cuando abriÛ el sÈptimo sello, hubo un silencio en el cielo como por espacio de media horaª y entonces empiezan a caer las plagas sobre la tierra: llueve fuego, se hunden las

montaÒas en el mar, cae una estrella, se apaga el Sol

gÛn de siete cabezas es vencido y el Cordero, con los 144.000 justos marcados por el ·ngel en la frente, sobrevive. El Fin no es posible mientras el pueblo judÌo no vuelva a poseer Je- rusalem. Mientras no caiga Babilonia la grande (antiguamente situa- da en tierras que hoy pertenecen a Irak, en las orillas del …ufrates). En ese tiempo las mujeres no parir·n (descenso de la poblaciÛn por anticonceptivos, radiaciones, etc.). Ser· necesario llevar marcado en lo mano derecha o en la frente el n˙mero 666, de la Bestia, para poder

Al final el Dra-

comprar o vender (hoy lo usan el Banco Mundial, muchas tarjetas de crÈdito internacionales, computadoras, claves militares, impresos fis- cales, cÛdigos secretos del espionaje americano, la computadora cen- tral del Mercado Com˙n Europeo, etc.)

8. En una perspectiva m·s actualizada, hay que recordar los cien- tos de experiencias de contacto con los ´hermanos del espacioª, que transmiten mensajes de correcciÛn de algunas conductas colectivas e incluso de salvaciÛn de pequeÒos grupos (para preservar la contÌnua- ciÛn de la especie humana), por medio de su traslado en naves inter-

planetarias a lugares donde no llegar·n los efectos de la gran cat·s- trofe que se avecina. Toda iniciaciÛn implica un cierto sufrimiento,

y la Tierra necesita ya una profunda ´limpieza psiquicaª para poder

atravesar el umbral de su prÛximo y luminoso paso evolutivo. Hablan

de un astro gigantesco que irrumpe en las proximidades del sistema solar (incluso la NASA lo reconoce ya), provocando una brusca mo-

dificaciÛn y verticalizaciÛn en el eje de la Tierra, lo que producir· una total hecatombe planetaria, con hundimiento de continentes enteros

y la apariciÛn de otros nuevos. Ese planeta, adem·s, atraer· indefec-

tiblemente las almas de los seres humanos m·s reacios a escuchar la canciÛn de su propio corazÛn, que se resisten a tomar conciencia de que el planeta Gaia est· vivo y de que la humanidad es un solo cuerpo interrelacionado. Los reactores y armas nucleares provocar·n explo-

siÛn incontrolables, debidas al cataclismo y envenenar·n las aguas

y la atmÛsfera del mundo entero. SÛlo despuÈs de este retorno a los

instintos m·s elementales de la naturaleza emocional, que algunos se- r· n desarrollando en las entraÒas de la tierra, sobrevendr· una Època

52 MIYO

de paz que marcar· el comienzo de una nueva Humanidad, a partir de los m·s evolucionados de entre el gÈnero humano.

9. No podemos terminar sin citar a Paravicini, que de forma ine- quÌvoca y precisa relata las tribulaciones de la humanidad al tÈrmino de su actual etapa evolutiva: ´Los interplanetarios, invisibles al ojo humano, mensajeros son de Dios. Y llegar·n de m·s en m·s para evi- tar el estallido atÛmico. Ellos tratar·n de imponer la hermandad y el

amor al prÛjimo, y hasta infiltrar·n en la juventud desubicada la me- ditaciÛn mÌstica y el retiro de todo malª. ´La caÌda del 999, el espan- to. FenÛmenos inexplicables acaecer·n en la atmÛsfera y en la tierra

en el final de los finales

mo, llega ya el fuego de los cien fuegos. Orad'.ª Los navieros inter- planetarios, los mensajeros de Dios, ayer ·ngeles, llegar·n al mundo en n˙mero cada vez mayor. Se manifestar·n de diferentes maneras, queriendo advertir al hombre inconsciente del peligro del ·tomo. Ci-

vilizaciones anteriores, superiores a la actual, desaparecieron vÌctimas del mismo poder. Ya la Bestia trepa los ·mbitos de la Tierra. Ella es dueÒa del hombre atolondrado que corre tras la concupiscencia y el

poder del oro

Voces de orante s gritar·n: 'es ya el cataclis-

Virajes del mundo hacia un 2002.

Llega la atÛmica sin soluciÛn y estallar· el fin

Las naciones co-

mercian con la guerra organizada. Atemorizan con el hongo azul, cre- yendo que jam·s se llegar· a las manos, pero el recio amarillo dir·:

°Va! Y en ofuscaciÛn: °Ir·! DespuÈs, final de finales. Principio de prin- cipios. Luz (1960). ´Mensaje en la prueba. Tierras que ser·n promesa

del maÒana: Argentina, granero del mundo; Brasil, brazo de caridad y amor al prÛjimo; Chile, cultura en elevaciÛn; Uruguay, polÌtica nue- va. [AmÈrica del Sur, crisol de paz!ª ´DespuÈs de los tres humos. Bue- nas partes de la Tierra ser·n terminadas por explosiÛn. Tres partes ser·n en el caos, mas la cuarta parte ser· salva y conocer· la cuarta dimensiÛn en el cuarto momento de la cuarta estaciÛn, a comenzar en el cuarto mes, en el cuarto dÌa y en la cuarta hora. El 2000 ser· en 4ª (1968). ´La sorpresa encerrada en los amarillos anonadar·, °aprestaos! ª Y en una serie de visiones se refiere a Argentina y a EspaÒa. ´Los hombres de la argentada tierra, la que casi no sufriÛ el retumbe, can- tar·n extendiendo alegremente sus brazos en amor al hermano que de- ber· llegar de las calcinadas regiones. La argentada tierra ser· el man- dato mayor en el 2002.ª ´EspaÒa y Argentina ser·n unidas por un puente espiritual, sostenido por naves interplanetarias. En ambos paÌses morar·n navieros blancos.ª ´EspaÒa recibir· una raza de seres her- mosos venidos de un planeta alejado de nuestro sistema solar. La Ar-

EL APOCALIPSIS DE LA LIBERTAD 53

entina igual los recibir·, y establecer·n un puente de comunicaciÛn entre ambos paÌses y el planeta de origen.ª Incluso llega a hablar de un traslado masivo de espaÒoles a la Argentina en el momento final. Predijo con gran exactitud la crisis y la decadencia polÌtica y econÛ- mica de AmÈrica del Sur, que tenÌa que atravesar estas pruebas inici·- ticas para convertirse, en los ˙ltimos aÒos del milenio, en un modelo humanÌstico sin parangÛn y en el ˙ltimo refugio de la raza humana en el aÒo 2000.

Los sentidos sutiles

El Amor es una Ley Universal con m·s implicaciones materiales y psÌquicas que la ley de gravedad. No es sÛlo una palabra poÈtica sino el motor que pone en marcha todo el entramado multidimensional del Cosmos. El Amor inunda cada min˙scula parcela de la existencia, y lo que llamamos evoluciÛn es sÛlo la progresiva encarnaciÛn del amor en los planos del cuerpo-materia, de la Mente-corazÛn o mundos del alma y del EspÌritu o mundos de Dios. Seg˙n vamos avanzando en la escala comprendemos los principios primigenios del Amor, hasta que, a lo largo de encarnaciones sucesivas, llegamos a fundirnos con El. Es el paso del Tonal (mundos estructurados de materia-energÌa) al Nagual (mundos potenciales invisibles: Astral-Mental-Causal y EtÈ- rico y, por ˙ltimo, al EspÌritu o Tercera AtenciÛn, m·s all· del nom- bre y de la forma, expresiÛn de la magnificencia de lo Divino. Hay que seÒalar que cada vez hay m·s confusiÛn con los conceptos Alma y EspÌritu y que, en diferentes visiones, se utiliza una u otra para designar lo imperecedero, es decir, la esencia de la Vida Una. La manifestaciÛn del Amor implica el despertar de todas las cuali- dades internas que nos fueron entregadas al principio del sendero evo- lutivo, y que, si pudiÈramos usarlas cotidianamente, harÌan de noso- tros unos verdaderos hijos de Dios. El Amor es el verdadero Poder de realizaciÛn. Estas cualidades, carismas o sentidos espirituales, han sido progresivamente olvidadas con el paso de los siglos, mientras nos implic·bamos en el desarrollo de un mental y de un corazÛn capaces de florecer en una visiÛn autÛnoma, global y amorosa de una Tierra- madre y de la tan huidiza Huma-unidad. La ciencia era necesaria y el acercamiento a la victoria sobre la muerte, imprescindible. En el camino perdimos el contacto con la existencia del Alma o Testigo in- mutable (quienes no la tenÌan se encargaron de eso); nos llenamos de orgullo infantil sobre los logros mec·nicos y los conocimientos ´uni-

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versalesª conseguidos por nuestras mentes; y dejamos a un lado las informaciones intuitivas que acompaÒan a las percepciones sensibles, abandonando nuestro principal instrumento de contacto con lo invi- sible y de conocimiento seguro e infalible de lo que nos rodea. Al prin- cipio lo tenÌamos todo y por tanto nada habÌa sido conquistado autÛ- nomamente; m·s tarde el egoÌsmo y el rechazo de la ley natural nos llevaron a negarlo todo y a consideramos sÛlo como polvo en el cami- no, lo ˙nico importante era gozar el tiempo de vida incierto del que disponÌamos sobre la Tierra, incluso aplastando a otros humanos. Aho- ra estamos en la tercera fase de la conquista autoconsciente de esa to- talidad, experimentada y realizada voluntariamente por cada uno de nosotros. Al comienzo Èramos poderosos pero todavÌa no conocÌamos Ìnte- gramente la realidad de la muerte y del m·s all·. AsÌ empezamos a establecer comunicaciÛn externa con Dios y olvidamos el lenguaje di- recto del corazÛn, lo que llevÛ a grandes cataclismos planetarios. En la segunda etapa comenzamos desde cero, olvidando nuestras capaci- dades ocultas y esparciendo un pragmatismo materialista exacerbado, desarrollando el cerebro frontal y lÛgico. Esta es la etapa que ahora toca su fin, con el retorno consciente y profundo hacia lo desconoci- do y la apertura al Misterio indescifrable. Es el tiempo del despertar de lo potencial, de la b˙squeda de la verdad por propia voluntad y de que los guerreros del Justo Combate emprendan su batalla contra el olvido de siglos. TambiÈn esta etapa acabar· con gran manifestaciÛn de las fuerzas naturales descontroladas que se ponen en movimiento por la incons- ciencia del ser humano, que altera los campos etÈricos y psÌquicos que rodean el planeta. El fin vendr· establecido, como explico en otra parte de este mismo trabajo, por la llegada del Cristo en toda su Gloria, teniendo por objetivo primordial el retorno del Alma a los enormes poderes que descansan en su interior, m·s all· del egoÌsmo y del ape- go. La tercera etapa es la del retorno global a la Ley del Amor, la del abandono del pecado y la culpabilidad y la de la armonÌa, pacÌfica y feliz, con los seres y las cosas que nos rodeen. Podremos contactar con humanos de otros mundos, muchos de ellos m·s evolucionados que nosotros en su integraciÛn con la Ley CÛsmica, y por tanto m·s poderosos en sus capacidades para plasmar libremente y sin posible obst·culo contingente su Voluntad o deseo m·s Ìntimo y colaborare- mos con los Hermanos de luz, en el mantenimiento y evoluciÛn cons- ciente de este trozo de universo, que es el nuestro. Desde el principio de la vida, un Alma concibe y crea una mente, que, a su vez, proyecta un cuerpo a partir de la energÌa creadora que

EL APOCALIPSIS DE LA LIBERTAD

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llena a rebosar todo el universo. Y, por tanto, el Alma dispone siem- pre de los poderes que la Totalidad le entregÛ al principio de los tiem- pos. Esto es lo que significa que en el Nidra o sueÒo consciente y en la experiencia de salida fuera del cuerpo fÌsico tenemos a disposiciÛn

tanto los sentidos conocidos como un sinfÌn de otras facultades m·gi- cas que no usamos ordinariamente. El absurdo de nuestra cultura ciudadana nos ha desgajado del tron- co original, presionando para hacemos olvidar que todo esto no es m·s que un complejo sueÒo, y que ni la muerte ni el m·s all· existen. En esta realidad sÛlo existen las multinacionales, el dominio de los m·s agresivos, la destrucciÛn de los herejes del dÛlar y el ˙ltimo Levis acom- paÒado de coche, hamburguesa y Coke. Reencontrar el mensaje simbÛlico, y el conocimiento silencioso, que transmiten nuestros sentidos es una de las metas a lograr en estos prÛ- ximos seis aÒos. En esta conquista se encierran las claves de la verda- dera intuiciÛn, que nos liberar· de la dependencia a terceras personas y a las oscuras doctrinas que muchas veces les acompaÒan.

* Vinculamos a los colores implica la anticipaciÛn de aquello que

va a sucedemos prÛximamente. El mismo Aurobindo daba mucha im- portancia a los azules, al rosa, al violeta, al dorado y al naranja vistos en sueÒos o en estados de profunda meditaciÛn, acompaÒando a las visiones o a las intensas experiencias de descenso de la Fuerza Supramental, etc. Hoy en dÌa el color violeta-morado corresponde al contacto con el mundo del futuro, con las informaciones que nos lle- gan desde el Cosmos y de todos sus habitantes m·s evolucionados vi- sibles o invisibles. Y el color azul (llamado krishna) acompaÒa a to-

das las experiencias que se relacionan con la manifestaciÛn de lo Divi- no y de los planos m·s altos del EspÌritu.

* La contrapartida etÈrica del tacto adecua al cuerpo para densifi-

carlo o sutilizario, seg˙n con el tipo de ´materiaª con la que hayamos entrado o queramos entrar en contacto. En pocos aÒos comprendere- mos que de la misma forma que lo hacen las llamadas naves interpla- netarias, podemos ser visibles o invisibles seg˙n la frecuencia vibrato- ria que impongamos conscientemente a nuestro cuerpo etÈreo. Tam- biÈn el tacto nos confirma la necesidad de abrimos a las frecuencias vibratorias de ciertos seres y lugares, o de impedir su paso por tratar- se de ´lugares o situaciones negativasª en relaciÛn con nuestro nivel

de conciencia y comprensiÛn. No basta con la visiÛn de las auras o atmÛsferas de proyecciÛn que se producen en cada situaciÛn, puesto que a˙n es necesario percibir y discriminar el tipo de vibraciÛn esen- cial (y t·ctil) que acompaÒa a cada experiencia.

* El oÌdo es capaz de escuchar en el Èter los mensajes que, tanto

58 MIYO

del pasado como del presente y del futuro, le llegan en cada situaciÛn particular, relacionados con la naturaleza del lugar , la historia que allÌ se ha producido y un sinfÌn de otras informaciones. Es como si el es- pÌritu, que inunda todo, estuviera continuamente envi·ndonos men- sajes que no escuchamos y con los cuales todo el determinismo que nos acompaÒa pudiera ser traspasado, llegando a conocer con ante- rioridad cada cosa que vamos a vivir y la lecciÛn que hemos venido a aprender. No es cierto que exista la casualidad, todos nos habla sin descanso y nos transmite la verdadera clave del paso en la Presencia intempo- ral. Los sueÒos, la percepciÛn del instante (que sÛlo necesita un cierto silencio de la mente atada a los sentidos externos y a la historia perso-

nal), el contacto con la meditaciÛn

lo que nos rodea, percibe la m˙sica esencial de la vida. Y si nos rebe- lamos a este encuentro, lo mismo que a la visiÛn-comprensiÛn de las auras o al contacto t·ctil con las energÌas, puede surgir un considera- ble n˙mero de dificultades en el plano fÌsico y mental. * De manera semejante ocurre con la percepciÛn olfativa o gustati- va de las emociones o pensamientos ajenos (muy desarrollada en el mundo animal) o con la esencia de cada suceso del devenir futuro. Ya sÛlo queda recordar que el rechazo de nuestra naturaleza original se paga con muchos sufrimientos, que acaban la mayorÌa de las veces en infarto s o tumores cerebrales, cuando no en las salas de los psi- qui·tricos. Demos gracias de ello a nuestra sacrosanta e ignorante cultura. * Se trata, por tanto, de abandonar la consulta de tantos sensibles, mÈdiums, brujos y esoteristas. Si todos nos volvemos nuestro propio guÌa se acaban sin remedio los negocios vinculados a ´la otra reali- dadª. Es imprescindible que, en pocos aÒos, alcancemos una sabia y discriminada utilizaciÛn de los sentidos ocultos que todo ser humano tiene a su disposiciÛn. Este es el primer paso para la apertura a otras facultades a˙n m·s revolucionarias, que tenemos potencialmente a nuestra disposiciÛn. Facultades que giran alrededor de ese proceso de transmutaciÛn alquÌmica de la materia, que es una ciencia del mental evolucionado (intento, visualizaciÛn, concentraciÛn, uso del cuerpo luminoso, limpieza emocional, etc.). Desdoblamiento; revivencia del pasado y aun del futuro en el presente sin tiempo; comunicaciÛn tele- p·tica sin lÌmites (tanto a nivel de pensamiento o de sentimiento, como de sensaciÛn); sueÒo consciente; entrada voluntaria en el Ènstasis o sa- madhi; comunicaciÛn directa con la naturaleza y capacidad para in- tercambiarnos con el ser de cada uno de sus componentes (·rboles, animales, rocas, montaÒas, nubes, cielo, rÌos, etc.); el intento o fuer-

El oÌdo escucha al Ser de todo

EL APOCALIPSIS DE LA LIBERTAD

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za de la mente-corazÛn, capaz de producir modificaciones transito- rias o permanentes de la materia-energÌa por vÌa puramente psÌquica El Alma es la unificaciÛn de los opuestos que representan el cons- ciente y el inconsciente, el pensamiento y la acciÛn adecuada. A tra-

vÈs de la mente consciente, el Alma reunifica los datos del mundo ex- terno que nos llegan por los sentidos y, a travÈs de la traducciÛn del inconsciente energÈtico (historia personal, pasado k·rmico, destino y

poder interno

su propia evoluciÛn. Es imprescindible que nos abramos al espÌritu, que esconde todos los secretos de nuestras potencialidades, detr·s del velo de la mente com˙n, y de los sentidos externos que la informan. Ahora bien, una vez que las partes sutiles de los sentidos y las con-

quistas del Poder personal han sido alcanzadas, tambiÈn ellas pasan

a formar parte del llamado mundo consciente y amplÌan las fronteras

del horizonte de lo conocido. AsÌ, la apertura a las facultades ´m·gi- casª del ser permite la justa comunicaciÛn entre la mente y el espÌritu,

entre el consciente y el inconsciente. Esto se percibe b·sicamente en los sueÒos l˙cidos, en las experiencias fuera del cuerpo, en el amor m·gico, en la meditaciÛn profunda, etc. En las experiencias extracorpÛreas, vivimos con todas nuestras fa- cultades despiertas y a pleno rendimiento. Es el mundo del Intento inflexible, del Justo propÛsito o de la Voluntad verdadera, es decir, de la fusiÛn entre mente y espÌritu. Tenemos todo lo que conocemos

y adem·s la visiÛn interna y m·gica que corresponde a nuestros esta-

dos alterados de conciencia. La Voluntad, situada en el vientre, reu- nifica los dos mundos, que seguir·n separados mientras no logremos

a la transfiguraciÛn y ascensiÛn del cuerpo fÌsico. La mente capta toda

la informaciÛn en estado puro e integrado, sin necesidad de especula- ciones ni afinamiento s perceptivos. Y al ser capaces de captar, cons-

cientemente, lo que antes ya conocÌamos a nivel inconsciente, permite dar un salto evolutivo de excepcional importancia (es crear el Puente del Arco Iris o Antahkarana). El Intento, la Voluntad real del Yo Soy es la clave del futuro, y para ello la mente-corazÛn tiene que liberarse de los conceptos y creencias que la aprisionan y de los deseos-emociones que neutralizan su Poder. El desplazarse a la velocidad de los pensamientos-deseos, el contactar con otras entidades de mundos pla- netarios distintos, el limpiar el Intento, la sensaciÛn de iluminaciÛn

y de la integraciÛn del Ser, el contacto con nuestro propio futuro o

el de la humanidad

verdadera liberaciÛn del tiempo y del espacio a travÈs de la salida del cuerpo. Y una vez que cada uno de nosotros logra la fusiÛn armonio- sa del consciente y del inconsciente (que habr·n ido prevaleciendo su-

), toma las decisiones pr·cticas m·s adecuadas para

son algunas de las primeras resoluciones de la

60 Miyo

cesivamente en las diferentes etapas de la vida) consigue conocer el objetivo esencial de su encarnaciÛn en esta vida y adec˙a su pensa- miento y acciÛn para manifestar esta armonÌa en cada uno de sus pa- sos sobre la Tierra. Este acto de conciencia, que expresa la verdadera Voluntad, va a permitir un foco de transformaciÛn capaz de que cada ser humano asuma su propia herencia invisible, convirtiÈndose en Hijo de Dios so- bre la Tierra, Gaia.

La oportunidad de ser seropositivo

El sÌndrome de inmunodeficiencia adquirida es la mejor expresiÛn de un ser humano encerrado en un sinfÌn de barreras psicolÛgicas que, como verdaderas defensas militares, le han permitido sobrevivir en este mundo sin necesidad de correr riesgos, ni de estar abierto al cambio continuo; en cuatro palabras, intentando evitar el sufrimiento. Uni- camente quien tiene las barreras levantadas permanentemente puede perder las defensas, como si la vida a travÈs de esta experiencia le obli- gara a afrontar todo aquello que est· rechazando cotidianamente en su relaciÛn con los dem·s. Lo mismo que el c·ncer es una expresiÛn de la quinta raza (la tu- berculosis en gran escala es un residuo de la cuarta) y sÛlo afecta a quienes desconocen la conciencia de grupo y de pertenencia a la hu- manidad, de tal manera que un grupo celular dentro de ellos crece po- tencialmente como si no existiera el organismo total y, a˙n m·s, con- tra ese mismo organismo, sin darse cuenta de que su victoria es el triun- fo absurdo de la muerte. Ahora, ante el advenimiento de la sexta raza (que vivir· abierta a lo espiritual, con plena conciencia de los planos sutiles y en contacto directo con el planeta y el plan divino seg˙n el cual evolucionar· la humanidad), llega esta prueba de disponibilidad, de entrega y de trans- parencia femenina, que sÛlo pueden superar las gentes ligeras, sin emo- ciones negativas, con visiÛn profunda de la unidad entre la vida fÌsica y las actitudes psÌquicas. øHasta cu·ndo la incapacidad cientÌfica y mÈdica para reconocer que las emociones negativas destruyen el nor- mal funcionamiento holÌstico del cuerpo y que sÛlo en una atmÛsfera de alegrÌa, de aceptaciÛn, de amor y de libertad es posible la curaciÛn de cualquier enfermedad por grave que parezca? ⁄nicamente quien atraviesa el abismo del miedo y se une conscien- temente a la energÌa del amor y de la comprensiÛn puede librarse de

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cualquiera de esas plagas, de la que el sida es tan sÛlo el m·s moderno prototipo. Tomarse en cargo a sÌ mismo, dejar de depender de drogas externas, realizar el enorme esfuerzo de transformaciÛn en los tres pla- nos del ser, asumir el ˙ltimo riesgo con valentÌa y positividad, utilizar la oportunidad del sida para alcanzar altos estados de conciencia y transformar radicalmente nuestra actitud ante la vida, aprovechar el mensaje b˙dico para alcanzar la otra orilla partiendo de ´dukhaª, el sufrimiento. Todos los secretos de la vida est·n dentro y no fuera de nosotros, y en el interior reside la Presencia divina que es pleno cono- cimiento, amor sin lÌmites e impersonal y total poder de realizaciÛn. Desde esta perspectiva se puede afirmar que la curaciÛn siempre es posible y que su manifestaciÛn milagrosa exige una completa y siste- m·tica recapitulaciÛn de nuestra vida emocional desde la primera in- fancia hasta nuestros dÌas. Sobre todo es esencial la pacificaciÛn in- terna de las relaciones maternas y paternas, el fin de todo resentimiento hacia el exterior y la autoafirmaciÛn como ser humano abierto al es- pÌritu universal. De aquÌ que todo el esfuerzo inicial tenga que ir diri- gido a disolver las barreras mentales, los miedos subconscientes, la auto culpabilidad y el autocastigo, a abrir las puertas y ventanas de la percepciÛn hacia la trilogÌa intemporal de la comprensiÛn, amor y poder de realizaciÛn. Abrirse a la naturaleza, dar escape a la vitalidad, purificar el cuer- po y la energÌa, meditar sosegadamente, hacer saunas, seguir dietas frugÌvoras y vegetarianas, ascender a las montaÒas, ensoÒar solucio- nes m·gicas para vencer al virus de la estupidez humana, hacer viajes dirigidos y visualizaciones adecuadas, transformar nuestro lenguaje y hasta nuestra forma mec·nica y fatalista de pensamiento. Resumien- do: hacerse responsable de nuestra propia vida sin ponerla en otras manos que las de nuestro propio poder para crear un futuro acorde con nuestros m·s altos sueÒos. Sin transparencia, sin una total vulne- rabilidad a la vida, no es posible la transformaciÛn verdadera. Basta de engaÒos, de ocultaciones, de agresividad miedosa, de acuerdos so- ciales, de esconderse detr·s de las palabras o los gestos, de rigideces internas compensadas por la sonrisa de suficiencia en el exterior. Vivir conscientemente el instante es dejar de temer el futuro y dejar de apegarse al pasado. Y esta es la terapia m·s elevada, porque impli- ca un renacimiento en el fuego del espÌritu y no sÛlo en el agua de las emociones bienintencionadas. Quien vive plenamente el presente est· inmunizado contra la enfermedad, contra el sufrimiento y aun contra la muerte. Liberar el pasado, amar el presente y confiar en el futuro.

CAPÕTULO 3

El crep˙sculo del experimento humano

La mente suicida

Desde su comienzo, la Era de la Mente se manifestÛ con la dudosa polaridad de la defensa de las libertades y de los excesos contra el irra- cionalismo. Algo sucediÛ en el corazÛn de cierta parte de la humani- dad que provocÛ, a partir del siglo XVII, el nacimiento y la expansiÛn de una visiÛn mecanicista del mundo, es decir, del cuerpo, de la natu- raleza, de la vida social y, por tanto, de la educaciÛn, de la psicologÌa y aun de la familia y el estado. Todo era semejante a una gran m·qui- na sin alma, los sucesos eran debidos al azar y la vida era una aventu- ra en un medio hostil que sÛlo permitirÌa la sobrevivencia de los m·s aptos. Este monumental ´paso hacia atr·sª en la concepciÛn del mundo ha llevado a nuestra civilizaciÛn, en sÛlo tres siglos, hasta el borde del abismo al que hoy, sin saber cÛmo frenar la desintegraciÛn, se ve abo- cada. De la visiÛn natural e integrada del cosmos y de la Tierra como entes vivos y conscientes, con los cuales era posible relacionarse di- rectamente a travÈs de ceremonias, danzas, Èxtasis, sueÒos o sustan- cias sagradas, pasamos a una estÈril e insÌpida creencia en el conoci- miento y la razÛn como motores m·s esenciales del universo, capaces de comprenderlo, esclavizarlo y explotarlo para satisfacer todos los deseos del ´tenerª humano. Lo m·s importante fue que esta nueva concepciÛn del mundo, en vez de completar y ampliar el marco de re- ferencia existente en el contexto supersticioso de las sociedades de su tiempo, lo criticÛ y persiguiÛ con todos sus medios hasta anularlo por completo. De esta manera el dogma de la razÛn se convirtiÛ en el TÛtem por excelencia, y hoy, tres siglos despuÈs, nos vemos conducidos hacia una nueva y peligrosa dictadura de la lÛgica lineal y dialÈctica que, pro- gramada por los organismos internacionales m·s reconocidos, ha des- truido hasta la mÌnima capacidad de auto gestiÛn que pertenecÌa al in-

66 MIYO

dividuo. Uno tiene que soportar ´estoicamenteª cÛmo entuban de ma- nera vergonzosa a un familiar enfermo, lo atontan de barbit˙ricos para eliminar el dolor y destruyen su cuerpo en nombre de ´mantener un pequeÒo h·lito de vidaª, como si la vida sin conciencia y sin autode- cisiÛn sirviera para algo; y adem·s hay que soportar la reglamentaria autopsia, que asesina a un cuerpo ya maltratado del que a˙n no ha salido el nculo visible con la vida. Pero pobre del que quiera esperar los tres dÌas ´reglamentariopara que las energÌas vitales hayan aban- donado el cuerpo del difunto: Se le trata de loco por no incinerarlo en seis horas y por conservar a su lado la presencia de ese ser querido para darle adecuadamente el ˙ltimo adiÛs. En otra esquina del puzzle, tambn podrÌamos hablar del control de edificaciones, en el que las autoridades no permiten m·s que vivir en los cleos urbanos, considerando que cualquiera que desea crear una comunidad o participar en una alternativa marginal de vida est· loco o es un inmoral, es una drogadicto o, simplificando, ´carne de presidioª. øY la educastraciÛn? øY la llamada libertad de prensa, para que unos mirones, nunca participantes, digan lo que quieran de quien quieran, sÛlo ´porque han oÌdo rumores no confirmadosª? øY las elec- ciones polÌticas? øY el comecocos televisivo? øY el 90% de los ameri- canos apoyando a Bush en la guerra del Golfo? La lista es interminable. Pero las derrotas son muy a menudo la antesala a nuevas conquis- tas, tanto en lo interno como en lo externo. El caÛtico crep˙sculo de nuestra cultura consumista puede convertirse en un dorado amanecer de ´otra cosaª que pugna por manifestarse. El enemigo m·s evasivo es lo que un dÌa funcionÛ adecuadamente y fue ˙til, pero hoy ya no funciona. Ha llegado al lÌmite de sus posibilidades y ahora se mani- fiesta como un obst·culo para dar el siguiente salto evolutivo. Y to- dos aquellos que siguen dogm·ticamente fijados en la expansiÛn y la libertad que ese instrumento canalizÛ en el pasado para una cultura, se transforman en soldados de lo oscuro, ofreciendo resistencia a las nuevas ideas que fluyen para hacer avanzar los nuevos tiempos. °Ay, Fidel! Podemos repasar los grandes conceptos que, aunque siguen funcio- nando limitadamente y muchas veces por la fuerza, han sido ya tras- pasados: religiÛn, ciencia, democracia, nacionalismos, idiomas, explo- taciÛn, etc. Hoy en dÌa la humanidad ha sido unificada a travÈs de la ciencia,

de las epidemias, de las guerras, de

imprescindible, porque sÛlo la humanidad como un todo puede afron- tar el desafÌo de la transmutaciÛn que est· a punto de estallar en el mental celular de cada ser humano. O da un salto cualitativo y desa-

la cake o de la televisiÛn. Eso era

EL APOCALIPSIS DE LA LIBERTAD

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rrolla sus sentidos sutiles, reemprende su romance ya casi olvidado con la naturaleza y alcanza la felicidad dejando a un lado el m·ximo beneficio o perecer· sin remedio, siguiendo la progresiÛn destructiva e innecesaria de las grandes cat·strofes mundiales que han jalonado este siglo desde sus comienzos. Pues no hay tÈrmino medio a este viejo desafÌo: O la humanidad como un conjunto se libra de la esclavitud actual (las almas que han renegado del Ser se dirigen inapelablemente hacia un ciclo de degene- raciÛn o neguentroa) o, como un conjunto, perece en los pximos aÒos, muy cercanos. De hecho ya hay signos evidentes, y milenaria- mente profetizados, de que el camino de Occidente, a tras de acon- tecimientos caÛticos, alcanzar· su culmen en una enorme e instan- nea desintegraciÛn en los primeros aÒos del tercer milenio. Y como en todas las disyuntivas esenciales de la humanidad, lo casi seguro es que ambos polos de la ecuaciÛn van a realizarse. Por un lado se manifestar· un salto cu·ntico de la conciencia, uni- da a los nuevos sentidos sutiles y a las nuevas actitudes de la Era de Luz, basadas en la planetarizaciÛn de esa misma conciencia, en la pro- tecciÛn de toda vida, en la impecabilidad personal y en la renovaciÛn de nuestro sentido de lo sagrado. Por otra parte, la humanidad ago- tar· pasados karmas (sobre todo de estos ˙ltimos siglos ´cientÌficoy antinaturales) en un pago global, de apariencia desmesurada pero equitativo en lo esencial, que arrasar· con nueve dÈcimas partes de la vida sobre el planeta, dando paso ´a una nueva Tierra y a un nuevo Cieloª (Aurobindo). Y en cualquier direcciÛn que miremos, las creaciones del mental se

derrumban. El fracaso es absoluto y compartido. La visiÛn de futuro ha dejado paso a la posesn de futuro. Las estructuras caen; la falta de confianza en los deres sociales se generaliza; los ideales de civili- zaciÛn levantan sonrisas y gestos airados; las ciudades son hornos al- quÌmicos de fundiciÛn que disuelven cada individualidad en la ´cola- dburocr·tica; todo se unifica en la mediocridad (marxismo y capi-

talismo, gobierno y oposiciÛn, ciencia y religiÛn

queda espiritual se ha convertido en una huida de las realidades del mundo y aun de las dimen