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La palabra texto proviene del Latín textus, tejido.

Etimológicamente un texto es un tejido, un


entramado de significaciones cuyos títulos se
entrecruzan coherentemente.

En líneas generales, un texto es una muestra de la


lengua sobre un determinado tópico, conformada
por uno o más enunciados coherentes y concebida
con un propósito comunicativo específico. En tal
sentido los textos pueden ser orales o escritos, en
prosa o en verso.

El texto no se puede concebir por su tamaño, su extensión depende de su


propósito comunicativo. De ahí que un texto pueda estar conformado por una
sola palabra o por frases cortas, tal como sucede en avisos como: “Damas”,
“Caballeros” (colocados en la entrada de un baño), “Salida” de emergencia”,
“Se prohíbe arrojar basuras”, “Peligro, curva peligrosa”, “No hay vacantes”.
Pueden ser textos, enunciados orales cortos como: “Avianca anuncia la llegada
del vuelo 706 proveniente de Bogotá”, “En Radio Reloj son las once y treinta
minutos”. La mayoría de los textos con los que estamos más familiarizados
están conformados por más de un párrafo y reciben diversos nombres de
acuerdo con su propósito y organización. En este sentido los textos se
denomina: ensayos, cuentos, novelas, reseñas, monografías, editoriales,
homilías, obituarios, cartas, circulares, etc.

Los textos escritos que superan los límites de la oración, resultan más
apropiados que los textos de una sola oración para explicar cómo opera la
lengua escrita en su función textual, por la riqueza de matices que exhiben en
su estructura. Conscientes de que la palabra texto es motivo de diversas
connotaciones, con ella nos vamos a referir, en adelante, solamente al de
carácter escrito.

El hablante letrado posee una competencia textual que le permite distinguir


cuándo determinada muestra de la lengua es un texto o una mera
yuxtaposición de oraciones sin relación semántica ni pragmática entre sí.

Con frecuencia, los conceptos de texto y discurso se emplean indistintamente


como si fueran sinónimos. Algunos lingüistas han especializado el término texto
para referirse solamente al de carácter escrito. Para numeroso analistas del
discurso, especialmente los ingleses, un discurso es un texto y sus
circunstancias de producción e interpretación; esto es, las condiciones en las
cuales es producido, el propósito del enunciador, el rol que ese enunciador

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desempeña, cuál es el auditorio al que va dirigido, en qué momento y lugar,
cuál es su fuerza elocutiva. Por ejemplo, un aviso que se enciende en el interior
de un avión durante algún momento del viaje, en el que reza: “Favor ajustarse
los cinturones” o éste que aparece en el interior de las cajas que contienen
cosas delicadas: “Trátese con cuidado. Este lado arriba”, son ejemplos de
discursos. Pero cuando el primer aviso es leído mientras el avión es reparado
en tierra o mientras se le aplica el aseo, y cuando el segundo enunciado
aparece en una caja que se usa para botar basuras o sobre un cartón que se
utiliza para no ensuciar el piso, por ejemplo, no son más que textos, pues ha
desaparecido la fuerza ilocutiva y el propósito por el que fueron producidos. Un
texto es, pues, un discurso que ha sido descontextualizado.

Fuente: Álvaro Díaz. (1999). Aproximación al texto escrito. Colombia:


Universidad de Antioquia. (p. 1-2)