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MARY ANN MATTOON EL ANALISIS JUNGUIANO DE LOS SUENOS ® EDITORIAL PAIDOS Buenos Aires eS SF SS SS SS eS SS Se Titulo del original inglés APPLIED DREAM ANALYSIS: A Jungian Approach Traduccién autorizada de 1a edicién ingles publicada por V. H. Winston & Sons, Washington, D. C. Copyright © 1978 by V. H. Winston & Sons, a Division of Scripia Technica, Tne. AM rights reserved Version castellana de INES PARDAL la. edicisn, 1988, La reproduccién total o parcial de este libro, en cuatquis idéntica 0 modificada, escrita a méquina, por el sistema “multigraph", mime6grafo, impreso, etc., no autorizada por fos editor reservados, Cualquier utilizacién debe ser previa derechos wente solicitada. Tmpreso en la Argentina — Printed in Argentina Queda hecho el depésito que previene Ia Ley 11.723 © Copyright de todas las ediciones en castellano by EDITORIAL PAIDOS SALCE, Defensa 589, ler. piso Buenos Aires forma que sea, COoO OD Oo Gece tt) ete ) 9IN999999999 3999909999592 ) INDICE Prologo, Prefacio, 17 I. Introduecién, 21 El sofiar y los suefios, 22 ¢Por qué interpretar los suciios?, 23 Principales teorias de la interpretacién de los suefios, 25 Las ventajas de la teoria junguiana, 27 El alcance de esta obra, 28 Terminologia, 30 IL, Los suefios en el desarrollo de las teorias psicotdgicas de Jung, 32 La vida de Jung, 32 Log sucfios y Ia teoria de la personalidad de Jung, 38 Los arquetipos y el inconsciente colectivo, 42 Ours conceptos junguianos, 50 UL, La naturaleza de los suciios, 53 Las fuentes de las imagenes oniricas, 57 EI lenguaje de los suefios, 59 Mecanismos del suciio, 62 zCémo sabemos que Jos suciios tienen 3 Iv. Asquema general de la interpretacion de tos sueiios segtin Jung, 68 Cémo aprende a analizar los sueiios un junguiano, 68 Los pasos de la interpretacién de un suefio, 71 Variaciones de enfoque, 72 V. Ei contexto onirico: amplificaciones individuales, 75 Identificacién del sucfio, 75 La estructura de los suefios, 77 Amplificacién, 78 Temas que interrelacionan las amplificacioncs, 88 7 XU XIUL El contexto onitico: amplificaciones arquetipicas, 89 EI reconocimiento del material arquetipico, 90 Quiénes y cuando tienen suciios arquetipicos, 92 Amplificacién de los suchos arquetipicos, 94 EI significado de los suerios arquetipico: El contexto onirico: la situacidn consciente del sujeto, 100 La serie onivica, 105 Identificacién de una serie onirica, 106 Utilizacién practica de una serie onirica extensa, 107 Suefius que se repiten, 103 Temas que se repiten, 110 Series centradas en problemas, 113 Complicaciones surgidas al considerar una serie onirica, 116 Como abordar a interpretacién, 119 Evitar supuestos, 119 Las imagenes oniricas como simbolos, 121 Simbolos relativamente fijos, 124 El suefio no es un disfraz, 125 Las imagenes oniricas como hechos psiquicos, 128 El sucfio no fe dice al sujeto qué debe hacer, 133 Las personalidades del intérprete y del sujeto, 134 La objetividad y la subjetividad de las imagenes oniricas, 136 La {uncién compensatoria de los suciios, 144 Dierencia entre compensacién y complementacién, 145 Las bases de [a funcién compensatoria de los suefios, 146 Los distintos modos ce compensacion, 148 Compensacién negativa y positiva, 151 Los posibles efectos terapéuticos de la compensacién, 158 Los problemas de la compensacién, 162 La verificacién de la teoria de la compen én, 163 Suefios no compel Suciios anticipate Suefios traumiticos Sueiios extrasensoriale: Sueiios proféticos, 172 Los suefios y cl proceso terapéutico, 174 La frecuencia de Ios suefios, 175 Diagndstico y pronéstico mediante la interpretac de los sueiios, 177 Sucfios iniciales, 181 Ol IOOG a o i = as nr i = ae ) Sea geese D ) Fae ge eet > XVI. XVIL. XVUL Las distintas etapas de ta terapia _v los sucfios, 183 La transferencia y los suctios, 185 Asimilacién © individuacion, 187 La interpretacién de [os suetios fuera de la situacién terapéutica, 188 Los suefivs de la infancia, 191 La interpretacion de los sucios, 196 Hipotesis de interpretacién, 196 El sujeto y la interpretacién, 199 Como verificar la interpretacion de los suetios, 203 Pruebas pata verificar Ia interpretacion de un suet, 204 Otras prucbas de verificacién posibles, 208 1 interpretacién, 210 jeto, 210 Un suciio y 3 Historial del si EI suefio, 210 Identificacién del suefio, 211 Estructura del suefo, 211 Amplificaciones, 211 Temas interrelacionados, 215 La situacién consciente, 215 Hipétesis de interpretacion, 215 Aplicacion especifica de la teoria jungu a, 218 an de Ia teoria junguiana de Ia interpretacion 1efios, 222 aa 229 Referencias y bibliogr Indice Indice ‘alia, 267 Referencias, 267 Bibliogralfa, 270 de autores, 275 analitico, 277 PUTO Le) 99099099099 2OO0AN9OGN900C A LILIANE FREY-ROHN eee ¢ ere eee ee Se ee eee AGRADECIMIENTOS Se agradece la colaboracin de las siguientes personas ¢ ins- titucione: Auke Tellegen, por cl aliento y la ayuda brindada en ta in- vestigacion y redaccion de la tesis Sobre la que se basa este libro. Joseph B. Wheelwright y Jean Charnley, por su cuidadosa lectura del manuscrito y sus muchas y valiosas sugerencias para mejorarlo, ito Muchos otros colegas y amigos que leyeron el manus y compartieron sus pensamientos y respuestas. Mis analizados, especiaimente aquellos cuyos suefios aparecen en el libro, con su autorizacién voluntaria, ¢ incluso entusiasta. Sylvia W. Rosen, por su cuidadosa correccién del manuscrito. Lynda Cowan, por tipear una y otra vez muchos borradores del manuscrito. Diane Elms, Richard Solly, Ruth Hurwicz, Jean Fess y Harriet Crosby, por controlar referencias y ayudarme en Ia preparacién final del manuscrito. El Instituto C. G. Jung de Z y apoyo. h, Suiza, por su asesoramiento Los herederos de C. G. Jung, por permitirme citar nolas de estudiantes que asisticron a los siguientes seminarios de Jung: Dream Analysis, vol. 1; Modern Psychology, vols, UU; Psycholo- gical Interpretation of Children's Dreanis, 1938-9; Psychological Analysis: of Nietzsche's Zarathustra, vol. 8 Princeton University Press, por su autorizacién para citar las Collected Works y las Letters de C. G. Jung. Pantheon Books, por su autorizacién para citar Mdemories, Dreams, Reflections de C. G. Jung, transcripto y corregido por Emilia Jaffe, waducido por Richard y Clara Winston, © 1962. by Random House, Inc., © 1963 by Random House, Inc., reedita- do por autorizacién de Pantheon Books, divisién de Random House, Inc. 12 O YIID9D Se transcriben extractos de las siguientes obras con autoriza- cign de Princeton University Press: a The Collected Works of C. G. Jung, Bollingen Series XX. Vol. 4: Freud and Psychoanalysis, tad. por R. F. C. Hull, a copyright © 1961 by Princeton University Press. a Vol. 3: Symbols of Transformation, trad. por R. F.C. Hull, i copyright @ 1956 by Princeton University Press. i Vol. 6: Psychological Types, trad. por R. F. C. Hull y H. G: Baynes, copyright © 1971 by Princeton University q Pri ° Vol. 7: Two Essays on Analytical Psychology, trad. por R. F. o C. Hull, copyright 1953, © 1966 by Princeton Univer- i sity Press. i Vol. 8: The Structure and Dynamics of the Psyche, trad. por _—~ R. F.C. Hull, copyright © 1960, 1969 by Princeton University Press. ie Vol. 9: I, The Archetypes and the Collective Unconscious, a trad. por R. F. C. Hull, copyright © 1959, 1969 by a Princeton University Press. 7 Vol. 9: IL, Aion: Researches into the Phenomenology of the pi Self, trad. por R. F. C. Hull, copyright © 1959 by fe Princeton University Pres. Vol. 10. Civilization in Transition, trad. por R. F. C. Hull, co . pyright © 1964, 1970 by Princeton University Press. o Vol. Il: Psychology and Religion: West and East, trad. por a RE. C. Hull, copyright © 1958, 1969 by Princeton ia University Press. i Vol. 12: Psychology and Alchemy, trad. por R. F. C. Hull, co- sn pyvight 1953, © 1968 by Princeton University Press. Vol. 13: Alchemical Suudies, trad. por R. F. C. Hull, copyright ON @ 1967 by Princeton University Press. is Vol. 14: Mysteriun Coniunetionis, trad. por R. F.C. Hull, co- a pytight @ 1965, 1970 by Princeton University Press. a Vol. 16: The Practice of Psychotherapy, trad. por R. F. C. a Hull, copyright 1954, © 1966 by Princeton Universily Press. ic Vol. 11; The Development of Personality, trad. por R. F. C, c Hull, copyright © 1954 by Princeton University Press. a Vol. 18: The Symbolic Life, trad. por R. F.C. Hull, copyright o 4950, 1953, copyright © 1955, 1958, 1959, 1963, 1968, ee 1969, 1970, 1973, 1976, by Princeton University Press. ie C.G. Jung, Letters, comp. por Gerhard Adler y Anicla Jaffé, trad. O por RF. C. Hull, Bollingen Series XCV, vol. I: 1906-1950, co- a pyright © 1971, 1973 by Princeton University Press, vol. 2: 1951-1961, copyright © 1953, 1955, 1961, 1963, 1968, 1971, 1972, 1974, 1975 by Princeton University Press. ) ) 13 =) 90909909099 A004 aH) tet Bere eer ae eae ) Bele ten eee ae 7 d EEN ep epee 2999 PROLOGO He aqui un libro que hace tiempo esperabamos. Jung consideraba que los suefios tenian una importancia cru- cial dentro del proceso analitico, y es mucho lo que tenia que decir al respecto. Sin embargo, nunca recopilé todas sus ideas, que se encuentran diseminadas a lo largo de los veinte tomos que componen su obra, publicada por Pantheon Press y Princeton University Press (la Serie Bollingen), De ningtin modo exagero al decir que ese estado de cosas causa muchas dificultades al lec- tor. No sélo me he sentido desconcertado al tratar de leer con cierta correlacién sus conceptos sobre los suefios, sino que me resulta literalmente imposible proporcionar referencias a los es- tudiantes y las personas interesadas. Resulta increible que en todos estos afios nadie haya revisado sus cartas, discursos y escritos para reunirlos de manera sistemética en un solo libro. Por fin lo- gré hacerlo la doctora Mattoon, y por muchisimos lugares se oir el suspiro de alivio de los analistas junguianos. La doctora Mat- toon, buscando hasta en el ultimo escondrijo, ha recopilado vir- tualmente todo cuanto Jung dijo alguna vez sobre los sucfios. Una consumada erudicién caracteriza su tarea, la cual, sin embar- go, est llena de interés y vitalidad. En su libro hay muchas citas de Jung, de impecable precisién, y también citas de muchos otros autores con ideas diferentes sobre los suefios y su interpretacién. La autora enuncia, asimismo, algunas ideas suyas que difieren de las junguianas o las modifican, cuidando siempre de distinguirlas como propias. Muchos lectores estarén familiarizados ya con Ia tipologia de Jung. Este habla de los tipos en que predomina la sensacién, re- firiéndose a las personas con ojo agudo para los hechos, y de Ios intuitivos [véase pag. 39 en relacién con otros tipos], quienes se interesan mas por las posibilidades. Jung pertenecia a este tiltimo grupo, y no es de extrafiar que a él pertenezcan también el ochenta por ciento aproximadamente de sus discfpulos. Los tipos con 15 predominio de la sensacién tropiezan con grandes obstaculos en FTuniverso junguiano. Sin embargo, de no ser porque la sensi Gién esta altamente desarrollada en ella como funcién, la doctora Mattoon nunca podria haber Mevado a cabo esta tarea herciilea. ‘ Un numero relativamente pequefio de analistas junguianos 7 son seres extravertidos; entre ellos, me cuento yo mismo. Para i muchos de nosotros, Ja interaccién real y concreta con nuestros Bnalizados tiende a ser mds importante que él andlisis de los sue” o fos, de manera que no deja de ser divertido y halagiiefio que la 3 Joctora Mattoon me haya pedido que escribiera esta introduccién. = Puedo decir que, tras dos Iecturas cuidadosas del manuscrito, me = Encuentro en relaciones mucho més satisfactorias con mi propio > mundo onirico y el de mis pacientes. ‘Considero que esta obra es indispensable para los psicotera- S peutas junguianos calificados, y los que aspiran a serlo. No ‘obs- Punte. la doctora Mattoon ha logrado hasta tal punto evitar la jerga técnica que su libro sin duda le resultara claro a cualquier psicoterapeuta 0 estudioso del tema, Cuando utiliza, de manera 2 Fnitada, vocablos técnicos, brinda siempre definiciones faciles de entender. Gracias a sus esfuerzos, los profesionales y otros lecto- : tes cuentan por fin con una recopilacién de las valios{simas ideas me junguianas sobre los suefios, y su empleo y significado. Es ésta x tna obra largamente esperada y de suma importancia. JosepH B., WHEELWRIGHT San Francisco 16 IOOGK Bae 3 See ence vee ee eee 7d) Dito) sey) ark eye) st) ted D) Dt pee IDIdIID9 > PREFACIO Para mi tesis de doctorado en la Universidad de Minnesota a fines de la década de 1960, decidi inicialmente verificar una hip6- tesis derivada del concepto junguiano de la funcién compensatoria de los suefios, quiz4s el concepto mas importante en su teorfa de la interpretacién de los sucfios. Cuando el cuidadoso estudio em- pirico que realicé arrojé resultados muy poco fructiferos, legué a a conclusién de que la teoria era imprecisa y poco definida, Era evidente, por cicrto, que antes de emprender ningun ulterior es- tudio empirico del método de Jung sobre la interpretacién de los suefios, habla que sistematizar y esclarecer su rico caudal _de es- critos sobre la teorfa de la interpretacién dc los suefios. Fue ast como emprendi la tarea para mi tesis del doctorado (Mattoon, 1970), con la aceptacién del cuerpo docente del Departamento de Psicologia, reputado por su “empirismo acérrimo”. Con tal fin revisé las obras de Jung y las notas+ tomadas por los estudiantes que asistfan a sus seminarios, en busca de todas sus declaraciones tedricas sobre los suefios y su interpretacién; acumulé de ese modo 972 fichas scparadas, que cubrian de unas pocas palabras a pasajes de varios centenares. Este libro es una versién revisada de esa tesis. Se conserva en él Ia transcripcién exacta de las ideas y ejemplos a nuestro alcance sobre los suefios, tomados de Ja obra de Jung, los que se complementan con: a) conclusiones extraidas de mi trabajo cli. nico y el de otros analistas junguianos; b) ejemplos de suefios recopilados en el curso de mi practica clinica; ¢) informes de investigaciones que verifican las hipétesis junguianas, y d) su- gerencias para estudios ulteriores. Al igual que muchos otros psicoterapeutas, junguianos y no junguianos, paso un tiempo considerable trabajando con suefios. Durante mds de veinte afios registré todos los suefios propios 1 Las notas no fueron corregidas por Jung ni por sus herederos. Cada volumen da testimonio de su exactitud. 17 que recordaba, tratando de comprenderlos, con o sin la ayuda de otro intérprete. Sin embargo, hasta que me puse a escribir mi te- sis no existia una fuente tunica de los procedimientos que conducen a la interpretacién de los suefios segtin el método junguiano. Espero que este libro pueda Ilegar a ser esa fuente para los psi- coterapeutas en formacién o los dedicados ya a la practica pro- fesional. ‘A algunos lectores, determinados capitulos le resultaran mas interesantes que otros, de acuerdo con las bases que posean en psicologia junguiana y otras, y en la interpretacién de los suefios. Esta presentacién sistematica proporciona al nedfito bases sufi- cientes como para seguir paso a paso el estudio de la interpretacién de los suefios, a la vez que le permite al intérprete experimentado estudiar los pasos especificos en que estd mas interesado. El libro responde a una serie de interrogantes: Capitulo I: gPor qué es importante la interpretacién de los suefios? ¢Cudles son las principales teorfas de interpretacién de los suefios? Por qué la teoria junguiana de Ia interpretacién de los suefios es la mds util? Capitulo II: Qué es la teorfa de los arquetipos, y de qué ma- nera afecta a la interpretacién de los suefios? Dé qué modo depende de los suefios y su interpretacién la teorfa junguiana de la personalidad? Capitulo III: 7Cudles son las fuentes de las imagenes onfricas? ¢Cémo sabemos que los suefios tienen un sentido? Capitulo IV: ¢De qué manera se capacita el analista junguia- no para interpretar los suefios? ¢Cudles son los procedimientos para su interpretacién? Capiiulos V-XIV: ¢Cémo se aplican los procedimientos a los suefios, en Ja practica? Capitulo XV: ¢Cémo se enuncia una hipétesis de interpreta: cién? Capitulo XVI: tacion? Capitulo XVII: ¢Cémo se alcanza una interpretacién completa de un suefio? Capitulo XVIII: Qué hay de valioso y qué de cuestionable en la teoria junguiana? ¢Cémo se verifica la hipétesis de una interpre- A lo largo de todo este libro, cada texto de un suefio, sea una cita directa o resumen, aparece en bastardillas. Los sueiios para los cuales se cuenta con material adicional que aparece en el Apéndice se designan Si, $2, ... $19. Las respectivas notas figu- ran a pie de pagina. Los términos que aparecen en bastardilla en el capitulo IV, en lo que es, en esencia, un esquema de la interpretacién de los 18 ,39 ee eee suefios, se definen en capitulos posteriores. Cada término de im- portancia técnica para la interpretacién de los suefios se define con claridad en el contexto mas adecuado. En todo el libro se emplea una serie de abreviaturas para in- dicar las obras que constituyen la fuente de citas y suefios. Estas abreviaturas y las obras que indican se enumeran al comienzo de Ia lista de referencias. Pido disculpas a mis compafieras feministas por el empleo reiterado de pronombres “genéricos” (masculinos). Las alterna- tivas disponibles me parecen dificultosas y artificiales. La prueba que permite verificar cualquier teoria es su posible aplicacién por otros especialistas, en épocas y lugares diferentes, a gran cantidad de personas distintas. La teoria junguiana ha pasado esa prueba a nuestra entera satisfaccién. Supera los pro- blemas de traduccién en cualquier idioma, permite su aplicacién a los suefios en muchas culturas diferentes, y ha sobrevivido a dos guerras mundiales y seis décadas de modificaciones en un mundo en répide proceso de cambio. La teoria es intemporal, en la me- dida en que pone al sujeto que suefia en contacto con sus mismos origenes, y orientada temporalmente, por cuanto relaciona Ja in- terpretacién de los suefios con el aqui y el ahora. Minneapolis, Minnesota Mary ANN Mattoon Diciembre de 1977 19 gee Be Ul lee ee eee ee ee a URI Ne lege 2h este UL 2 1 INTRODUCCION Un suefto que no se entiende sigue siendo un mero incidente; al entenderlo, se convierte en experiencia vital. CG. Jung Los analistas junguianos nos ocupamos de los suefios (los pro- pios y los de nuestros pacientes) probablemente en mayor medida que cualquier otro grupo de psicoterapeutas. Para interpretarlos, aplicamos la tcoria amplia y flexible desarrollada por C. G. Jung. Han transcurrido ya muchos afios desde la muerte de Jung, pero hasta Ja fecha nadie ha claborado una concepcién exhaustiva y sistematica del enfoque junguiano de la interpretacién de los suefios. Este libro se propone Ilenar esa laguna, en beneficio de los psicotcrapeutas y de todas las personas que, en niimero cada vez mayor, se interesan por sus sucfios. Entre esas personas, son mu- chas las que procuran hallar un método intelectualmente satisfac- torio para interpretar los suefios y, por consiguiente, necesitan tomar conocimiento de la teorfa junguiana. Jung manifests no tener ninguna “teorfa” de los sucfios (Let-2, pag. 293), pero apa- rentemente lo que quiso significar es que no tenia ninguna idea preconcebida sobre lo que debe ser la interpretacién de un suefio, por contraposicién con Freud, quien interpretaba todos los sue- ios como realizacién de descos. En verdad, las ideas de Jung -sobre este tema constituyen realmente una_teorfa, en_el sentido — le unt sistema organizado de conceptos basados en la experienci A Jung Ie Ilcvé toda una vida desarrollar st teorfa de Ja inter- pretacién de los suefios. Constantemente la sometfa a examen, para modificarla, elaborarla e ilustrarla, de manera que hallamos enunciados importantes en casi todos los tomos que comprenden sus Collected Works, otras publicaciones, y material impreso en 1 Los principales ensayos de Jung que tratan de la interpretacién de los suciios estan recogidos en Dreams (1974). Capitulos adicionales que des- tacan la importancia de los suefios y su interpretacién, incluyen: ‘Morton 21 forma privada.2* Nunca se sintio impulsado a organizar formal- mente ese caudal de conceptos, porque nunca consideré que nin- guna de sus formulaciones tuviera cardcter definitivo.t No obs- tante, la suma total de sus trabajos sobre los suefios forma una teorfa altamente desarrollada, y verificada con propiedad desde el punto de vista clinico. Con el fin de tornar esa teorfa accesible a psicoterapeutas junguianos y no junguianos, as{ como a otras personas, tanto para su aplicacién al andlisis de suefios especi- ficos como para su cotejo con otras teorias, en este volumen se presenta una sistematizacién documentada de todos los trabajos de Jung, publicados e inéditos, sobre esa teorfa. EL soSar ¥ Los SUENOS Todos nosotros sofiamos varias veces en el curso de una no- che, durante lapsos cada vez mds prolongados. Puede ser que dur- mamos con el fin de sofiar, Los datos psicofisiolgicos acumulados desde 1952 demuestran que si se nos priva del dormir paradojal 0 MOR (movimientos oculares répidos), relacionado con el sofiar en mayor medida que el dormir profundo, nuestro dormir para- dojal aumentard durante las noches siguientes (por ejemplo, Wi Kin y Lewis, 1967). Por afiadidura, si se nos impide terminar nucs- tros suefios mientras dormimos, durante los estados de vigilia nos entregaremos a un pensamiento de tipo onitico (Fiss, Klein y Bokert, 1966). Pero es preciso diferenciar entre el sofiar y los suefios (Jones, 1970), cl acto y el contenido, et proceso y el producto. El acto es fisioldgico; cl contenido (imagenes, anécdotas, actividades, emo- ciones y pensamientos), psicolégico. Esta obra se_centra_en_los ‘susiios_o sea, el producto del sofiar, Jung no examing tal distin- Prince, ‘Mechanism and Interpretation of Dreams’: A Critical Review”, en CW4; “The Personal and the Collective (or Transpersonal) Unconscious", “The Synthetic or Constructive Method” y “The Archetypes of the Collective Unconscious” en CW7; “The Meaning of Psychology for Modern Man” en CWi0; “The Autonomy of the Unconscious”, en CWIl; “The Significance of the Unconscious in Individual Education” en CW17; “Sigmund Freud: ‘On Dreams’”, par, 129262 de "The Tavistock Lectures; y “Symbols and the Interpretation of Dreams” en CWI8. 2 MDR, Let2, FJ. 3 AP, CD36, 38, 39; DAI, 2; KY, MPIII, ILIV, V-VI, SW, VSI y 2, y Z1-10. 4 Los intérpretes de Jung han limitado su presentacién de la interpre- tacién de los suefios de éste a restimenes (en vez de explicaciones completas), y a material de casos en que las interpretaciones de sucfios ilustran diversas tcorfas junguianas. Véase, por ejemplo, Baynes (1950), Bennet (1962, 1967), Fordham (1953), Frey-Rohn (1974), Goldbrunner (1964), Hall y Nordby (1973), Hochheimer (1969), Jacobi (1942),'Marjasch (1966), Meier (1969), Nell (1968) y Singer (1972), Otros intérpretes, como Kelsey (1968), Mahoney (1966), Meier (4972), Rossi (1972) y Sandford (1968), enfocaron los suefios casi exclusiva. mente desde el punto de vista préctico, histérico 0 filoséfico, aunque sin presentar de manera sistemdtica 1a teorfa junguiana completa de Ja inter- pretacién de los suefios. 2 Oo >OO Oo Oo 9O0C DEO Eee To) Eaves eed) a). ip Oa ) ? Site eee nee ve tee tae .ODD cién; dio por sentado que sus lectores estaban familiarizados con la diferenciacién que Freud establecié entre los suefios, es decir, su interpretacién (Freud, SE4, caps. 1-6) y el sofiar (Freud, SES, cap. 7). La definicién que da el diccionario de “suefio” es: “Una serie de imagenes, ideas y emociones que surgen durante ciertas fases del dormir” (American Heritage Dictionary of the English Lan- guage, 1969). La definicién es valida en relacién con Ja teoria junguiana siempre que se presuponga que las imagenes, ideas y emociones son determinadas inconscientemente. En la interpre- tacién de los suefios, las imagenes oniricas se aceptan como hechos presentados por la psique inconsciente del sujeto que suefia; el intérprete busca el significado de esos hechos para efectuar una interpretacién psicoldgica pertinente para ese sujeto. Aunque la importancia de los suefios y de su interpretacién sigue sustentandose primordialmente en la experiencia clinica, se estén acumulando datos emptricos en cantidad, y de caracter cada vez més aceptable. Calvin Hall, uno de los estudiosos mas desta- cados en el campo de la investigacién experimental sobre el con- tenido onirico, y que no se identifica con la escuela junguiana, expresé: “Estudiamos los suefios con el fin de ampliar nuestra comprensién del hombre” (1951, pg. 63). Los suefios de una per- sona arrojan informacién sobre el modo en que se ve a sf misma (concepto de si mismo), informacion que no suele resultar acce- sible a partir de otras fuentes, e informacién sobre Ja relacién existente entre el concepto de si mismo y la conducta. ¢Por QUE INTERPRETAR LOS suRSios? Seguin Jung, a veces los suefios ejercen un efecto saludable, un cuando no se los iterprete. El bencficio extraido de los sue- ios sin interprelar, no Obstante por lo general es magro y tram. torio; si cl mensaje que contiene un suefio no se leva al plano consciente, “‘vuclve a disolverse en el caos... para aparecer luego nuevamente” (VSI, pag. 180),5 0 sea que se reitera en sucfios pos- teriores hasta que cl sujeto lo “escucha”. En casos excepcionales, prestar atencién a un suefio puede ser cuestion de vida o muerte. Jung citaba repetidamente e] ejem- plo de un conocido suyo, entusiasta del alpinismo, quien se mo- faba de la interpretacién de los suefios, y cuya muerte se vio acelerada porque no tomé en serio un suefio en el cual experi- mentaba una sensacidn de éxtasis al ascender la montafia a altu- 5 La aseveracién aparentemente contradictoria de Jung: “Sélo cuando cl suefio impresiona profundamente, 0 se repite con frecuencia, resultan deseables Ia interpretacién y Ja comprensién consciente” (CWIB, ‘pdr. 476), fue efectuada en el contexto de una discusién donde sostenia que no es necesario entender conscientemente los simbolos para que resulten eficaces. Como veremos, Jung consideraba que la interpretacién de los suefios era esencial para el proceso psicoterapsutico. 23 ras cada vez mayores, hasta pisar en et vacio (DI).@ Aunque Jung Ie habia implorado al alpinista del sucfio que siempre Mevara dos gufas consigo en sus expediciones, y que se dejara conducir por ellos décilmente, el consejo fue recibido con una carcajada. Algéin tiempo después el alpinista exoactud * su suefio, y él y un compafiero hallaron la muerte al precipitarse al vaci No es Jung el primero que dijo que prestar atencidn a los sue- fios puede ser cuestién de vida o muerte; en Julio César, Shakes- peare atribuy6 a la esposa de César, Calpurnia, un suefio que le advertia sobre el asesinato de su marido: César—Ni cl cielo ni Ia tierra han tenido paz esta noche. Tres veces grit6 Calpurnia en su suefio: “jSocorro! jAsesinan a César!”... (Acto II, Escena II). Aunque la concepcién popular de la interpretacién de los suc- fios tiende a centrarse en el vibrante efecto de aquellos que pre- dicen la muerte, la desgracia o el éxito inesperado, de hecho esos suefios son infrecuentes en Ia vida real, aunque no asi en la lite- ratura. En la psicoterapia, un tipo de suefio bastante mas comin que connota un sentido de vida o muerte es el que revela las ideas suicidas del paciente, quien las mantuvo ocultas a su terapeuta. Dicha revelacién puede contribuir a orientar a éste en la conduc. cién de la terapia. Suefios tales como los que revelan ideas suicidas, y otros que transmiten informacién de indole menos dramatica pero que el Paciente retiene conscientemente para sf, resultan ser fuentes de datos coneretos para el terapeuta. Los sucfios brindan acceso a los distintos planos de la psique (véasc en el capitulo II el con- cepto junguiano de la estructura de Ia psique) y a la indole y causas de los problemas individuales, Por lo tanto, segtin Jung Ios sucfios ecupan un lugar tan cen- tral en el proceso psicoterapéutico que su andlisis constituye un “deber profesional” del terapeuta (CW16, par. 295), Valoraba cl anilisis de los sucfios como instrumento diagnéstico, cn especial para descubrir ia etiologia de la neurosis de un paciente, La in- terpretacién de los suciios también facilita la cura al complemen- tar las experiencias conscientes del que suefia, con lo cual libera Sus energias reprimidas y abre su mente consciente a su contenido mental inconsciente. formuld la hipétesis de 1s_pro- blemas psicolégicos_sc deben_a una escisién psiquica que al inconsciente_de la mente consciente. Para que la psicoterapia_ resulte efi a o i ebe curar esa_esci- sion; el pacionte necesii ‘4 él en su inconsciente, Asimilar’ el contenido de éste. “Los su jos aspectos eS. contteniclo de ¢ste.. ® El texto de cada sucfio, sea una cita directa 0 un resumen, completo © incompleto, aparece en bastardillas. Los suefios en relacién con’los cuales se dispone de material adicional se designan $1, $2, etc. El material adicional aparece en el Apéndice. * Acted out. [E.] 4 Oo a rn ie = ~esenciales, de manera gradual y perfectamente selectiva’. (CW7, par. 218). Una persona aquejada de una neurosis o un complejo ? grave vive demasiado en un solo lado de su personalidad. Jung acon- seja tratar de reconocer esa unilateralidad, y las insatisfactorias actitudes resultantes. Aprender a entender sus suefios le permite al sujeto enriquecer su mente consciente. Aunque el material in- corporado a la conciencia puede ser desagradable, por lo general lleva a un autoconocimiento mas profundo y a una mayor esta- bilidad mental. Al integrar lo consciente y lo inconsciente, la persona puede ampliar sus horizontes mentales, adquirir una nue- va orientacién hacia la vida y ordenar un mundo que la descon-, certaba. Comienzan a despertar las cualidades latentes del sujeto, y su personalidad puede desarrollarse de manera més total que si la neurosis nunca hubiera tenido lugar. Los suefios son esencia- les para ese proceso de desarrollo, como fuente central de conte- nidos inconscientes. Aunque Jung consideraba que la interpretacién de los suefios era esencial para Ja psicoterapia, también Ia crefa valiosa como forma de educacién para las personas que no se someten a tera- pia. Para esa gente, la mayor apertura de la conciencia resultante de la incorporacién de contenido inconsciente mediante el andlisis de los suefios facilita el desarrollo de la personalidad. Prueba de ello es la “extraordinaria madurez emocional” (Noone y Holman, 1972, pag, 23) de los temiar, tribu del pueblo senoi, de ja Malasia, conocidos por la atencién que prestan a los suefios en la vida cotidiana. De csc modo, la interpretacién de los suefios puede ayudar a una persona a entender Ja conducta humana, incluida la suya pro- pia, y a vivir més productivamente. Con frecuencia hall: sentido en Ja vida al incorporar una dimensién ignorz gente: la “esfera de Ta experiencia irracional’\(CWI6, par. 96). PRINCIPALES TEOR{AS DE LA INTERPRETACION DE LOS SUENOS La mayoria de Jas teorfas actuales sobre interpretacién de los suefios se originaron en una de tres escuelas: la freudiana, la jun- guiana 0 Ja existencialista, o bien coinciden con alguna de ellas en términos gencrales. Aunque Jas fuentes antropolégicas, histéricas y biblicas dejan entrever que la humanidad siempre se preocupd por dilucidar el significado de los suefios, Freud fue el primero en 7 En Ia terminologia de Jung, una neurosis es una combinacién de complejos (véase cap. I) o sintomas: fisicos, de conducta o afectivos, Un complejo (0 complejo de tono emocional) es un contenido del inconsciente que resulta incompatible con la actitud habitual de Ja conciencia, Bl com- plejo est tefido de una emocién poderosa y funciona de manera auténoma produciendo perturbaciones de Ia memoria e influyendo sobre el lenguaje y Ia accién. Puede aparecer en los suefios en forma personificada, (Esta definicién deriva de dos fuentes: CWS, pars. 201-211, y MDR, pags. 381-382.) 25 encarar el desarrollo de un método cientifico para su interpreta. cién. A pesar de las burlas de muchos de sus colegas, pieno de co- raje abrié el camino que lleva a la comprensién psicoldgica de los suefios. Su teorfa es mds conocida que la de Jung, probable- mente porque patece mas facil de entender, y porque los escritos de este tiltimo sobre los suefios se encuentran dispersos entre sus muchos trabajos, sin mayor sistematizacin. Asimismo, Jung mu- chas veces se expresaba posticamente, y de ese modo el lenguaje que utilizaba hizo que algunas de sus ideas parecicran oscuras. Para Freud, todo lo que se halla en el inconsciente fue antes consciente y luego reprimido. Para Jung, el inconsciente incluye distintos tipos de contenido: el que alguna vez fue consciente y Tuego reprimido; percepciones subliminales; reminiscencias de- masiado carentes de importancia como para que se las recuerde (el preconsciente freudiano); y un contenido que surge, de mane- ra independiente, del inconsciente colectivo, estrato comin a todos los seres humanos, que brinda las fuerzas creadoras y curativas que tan importantes son para una vida humana dotada de sen- tido (véase cap. II). Freud y Jung también discrepaban acerca de qué “contenido” del suefio debia interpretarse: el “manifiesto” (las imdgenes onf- ricas tal como se Je aparecen a quien sucfia) o el “latente” (las ideas oniricas que hay por debajo de las im4genes). Freud insistia en que el significado de un suefio reside en las ideas oniricas la- tentes, que sdlo pueden descubrirse por el proceso de libre aso- ciacién con las imagenes (véase capitulo V). Jung, por cl contra- rio, propugnaba la interpretacién del contenido manifiesto (las imagenes mismas), porque, segtin repetia, el suefio no es un dis- fraz.,En consecuencia, ambos hombres diferfan en su concepcion del simbolismo de los suefios (véase capitulo IX). Freud denominaba a la interpretacién de los suefios “el ca- mino real hacia el conocimiento de las actividades inconscientes de la mente” (SES, pag. 608). Jung primero acepté Ia expresién (CW7, par. 25), para luego modificarla, y formular la hipdtesis de que el complejo es el camino real hacia el inconsciente y “el ar- quitecto de suefios y de sintomas” (CW8, par. 210). De ese modo, Jung intentaba exponer sucintamente su enfoque, en el sentido de que la meta de la interpretacién de los suefios es descubrir tanto Ios complejos como lo que el inconsciente dice sobre ellos. Alfred Adler, junto con Freud y Jung, fue una de las “tres grandes” figuras de la primera época del psicoandlisis,* pero su aporte a la teoria de Jos suefios resulta menor. Lo mas importante, probablemente, es su idea de que “El propésito de los suefios debe estar en los sentimientos que despiertan [y dejan] tras s{” (Adler, es un término que con posterioridad llegé a utilizarse ivamente en referencia a la escuela freudiana de psicoterapia, pero en una primera época designaba a todo el movimiento, del que participaron Jung y Adler. 26 IO OH’ oD Se 392 a ) an a = | ra oe a i a 1958, pag. 98). Por lo tanto, el suefio ayuda a engafiarse a quien suefia, con el fin de mantener su estilo de vida. Otros cultores de la psicologfa profunda comparten muchos conceptos con Freud y Jung; por ejemplo, Erich Fromm (1951), con su “lenguaje olvidado” de los suefios, y Thomas French y Erika Fromm (1964), con su teoria del “‘conflicto focal” Los adherentes al enfoque existencial-fenomenolégico de la psi- coterapia se diferencian tanto de Freud como de Jung por el he- cho de que no postulan un contenido mental inconsciente. Sin embargo, parecen estar mds cerca de Jung que de Freud, en la medida en que sus interpretaciones de los suefios se basan en el contenido manifiesto de éstos. El principal teérico de los suefios perteneciente a esta escuela de psicoterapia es Medard Boss (1957); entre otros muy conocidos se cuentan Leopold Caligor y Rollo May (1968), as{ como Fritz Perls (1969), Aunque Boss rechaz6 la idea de interpretaciones subjetivas y objetivas (véase capitulo x), sus andlisis de los suefios parecerian cumplir las especificaciones de Jung sobre interpretaciones subjetivas: Boss consideraba que las imagenes oniricas hacfan referencia a distintas partes de la psique del sujeto que suefia (véase capitulo X). LAS VENTAJAS DE LA TEOR{A JUNGUIANA Hay que admitir que son escasos los datos empiricos dispo- nibles que permitan convalidar interpretaciones especificas de Jos suefios y atin menos convalidar un sistema teérico determinado para su interpretacién. En consecuencia, no puede demostrarse de manera inequivoca que una teorfa sea preferible a las demas. El mismo Jung propugnaba efectuar investigaciones exhaustivas para acercarse a la verdad, y en ese sentido su aporte, por medio de sus trabajos clinicos, incluyé el andlisis de unos dos mil sue- jios® por afio durante muchos afios. No obstante, es preciso rea- lizar investigaciones mds sistematicas, incluyendo la verificacién de hipotesis junguianas especificas. ‘La amplitud de Ja teorfa junguiana la convierte en fuente in- solital fe Kica_de interpretacion Tes; ‘A_amplitud se “debe a que casi siempre Jung ye en el sueio also due pepe por la-situacidn consciente del sujeto, y de ese modo esta abierto ‘a una serie tan vasta de posibilidades de interpretacién como las quederermina la experiencia humana. Este enfoque contrasta con las restrictiones impuestas por teorias como Ta freudiana, en la ial Tos suefios constituyen una realizacion de deseos, y_otras teo- ias-qué-al igual que Ja de Freud, intentan_hallar una formula que permita inferpretar todos Tos suefios: por ejemplo, Ta Teoria © Jung expresé: “Investigo anualmente de mil quinientos a dos mil sucfios” (CW8, par. 474); “He analizado unos dos mil sucfios 0 mis por afio” (DAI, pag. 18); y “Por ese entonces [1907] analizaba un minimo de cuatro mil suefios por aio” (CW3, par. 557). 27 de French y Fromm (1964), segdn la cual los suefios surgirfan de conflictos “focales” y “subfocales”, Lo mismo que Freud, Jung se mostraba interesado por todo lo que los suefios revelan sobre la etiologia, pronéstico y posible cura de la neurosis de un pa- ciente, Sin embargo, Jung también vefa los suefios como fenéme- nos normales experimentados por gente “normal”, Mediante esta vision anticipé los recientes descubrimientos sobre ‘el hecho uni- versal de sofiar mientras se duerme de noche. Aunque son pocos los tedricos no junguianos que reconozcan explicitamente los aportes de Jung a la interpretacién de los sue- fios, muchos aceptan implicitamente su obra al rechazar el con- cepto freudiano segtin el cual el suefio manifiesto es un disfraz del contenido onfrico latente, y al adoptar un enfoque més cercano ala idea junguiana de que ei suefio efectivamente dice lo que estA queriendo significar. Por afiadidura, muchos psicoterapeutas emu- lan a Jung cuando consideran que es mas util extraer de los sue- fios del paciente comentarios sobre el significado de sus comple- jos, que simplemente concentrarse, como Freud, en determinar cuales son esos complejos. Asimismo, cuando los suefios se inter pretan como constructivos y no sélo como causales (como ocu- rre en la teorfa junguiana), puede ayudarse al sujeto a entrever posibilidades de crecimiento en vez de limitarse a examinar el pasado, de donde surgieron sus problemas. La amplitud del enfoque junguiano se demuestra asimismo por el hecho de que, al aceptar el andlisis subjetivo de los suefios, no rechazé la interpretacién objetiva propugnada por Freud, se- gtin Ia cual las imagenes onfricas hacen referencia a personas y objetos reales (véase capitulo X). La circunstancia de que otros teéricos adoptan en medida cada vez mayor este enfoque combi- nado tiende a confirmar su probable validez. Tal vez el elemento més peculiar de la teoria de los suefios de Jung es su hipétesis de que algunas imagenes oniricas derivan mas de contenidos colectivos 0 arquetipicos que de las experien- cias personales del sujeto que suefia. Todavia sigue debatiéndose Ia original concepcién junguiana sobre el componente colectivo del inconsciente; no obstante, el concepto resulta casi de por si evidente para quienes lo aplican extensivamente (véanse capl- tulos II y V1). EL ALCANCE DE ESTA oBRA Teniendo en cuenta el marco trazado (breves consideraciones sobre la importancia de Ja interpretacién de los suefios y las prin- cipales teorfas de su interpretacién), en los capitulos siguientes se presenta material basico adicional sobre Ja vida de Jung y sus teorias psicolégicas, sin hacer un comentario critico de ellas; un andllisis de la indole de los suefios, una descripcién sobre el modo en que un futuro analista junguiano se entrena en la interpreta- cién de éstos, y una resefia global del andlisis junguiano de los 28 JIOOC VIIIID D y eee eee eee eet ery 2 pel ) y >» > | | | | suefios. Posteriores capitulos incluyen la descripcion y aplicacién detallada de los principios de Ja interpretacion junguiana de los Sueios, disquisiciones sobre la relacién que guardan los suefios con el proceso terapéutico, y un andlisis de los métodos utilizados para verificar sus interpretaciones, Con el fin de ilustrar de qué fnodo se aplican los principios, se incluye también la interpreta: én detallada de un suefio. El capitulo final presenta una eva Tuacién de la teorfa junguiana de la interpretacién de los suehos. “La labor emprendida por Jung sobre el tema siguié su curso durante toda su vida. Con frecuencia introducia ideas nuevas en respuesta a preguntas que se planteaban en sus seminarios o mien- tras se desarrollaba una cuestién en particular, como su teorfa psicoldgica referente a la alquimia” Aunque su ensayo “Symbols and the Interpretation of Dreams” (CW18, pars, 416-607), escrito poco antes de su muerte, sirvid para consolidar muchos de sus pensamientos, Jung nunca intenté efectuar una revision exhausti- va, quizd porque continuamente modificaba sus conceptos ¥ Por que siempre se estaba gestando en él la préxima “gran idea”. En la presente obra se amplia la utilidad de las teorfas de Jung al incluir en forma sistem4tica todas sus ideas sobre la interpreta- cién de los suefios y sugerir agregados menores cuando la teorfa no esté completa. Con el fin de ilustrar los diversos aspectos de su teorfa, se emplean muchos de los ejemplos de Jung sobre suefios, asi como algunos tomados de los propios pacientes de la autora, 0 de otras personas. Al ilustrar cada aspecto teérico, en el texto se incluye Polo la parte del suefio y de su interpretacién que sea necesaria para aclarar ese aspecto. Complementando cada ejemplo de la bora de Jung para el cual se dispone de informacién adicional (texto, contexto, interpretacién y comentarios de Jung), se presen- ta todo el suefio junto con Ja informacién pertinente en el Apén- dice. (Como Jung utilizaba los suefios para ilustrar aspectos tedri- cos no necesariamente relacionados con ellos, casi nunca presenté Gna interpretacién completa de un suefio.) Las partes citadas en el texto, a nuestro entender, reflejan de modo fehaciente la interpretacién total, Esta forma de presentacién tiende a hacer que la teorfa resulte mas clara y facil de aplicar que en el caso de presentarse interpretaciones completas en menor niimero Y, Por fuerza, de manera menos sistematica. fa este volumen se aplican, en muchos casos, las teorfas de Jung sobre los suefios en forma mas completa de lo que él mismo Io hciera. Dicha elaboracin es posible porque a autora pudo Observar Ia evolucién hist6rica total de la obra de aquél. Jung 40 Jung vela en la labor de Jos alauimistas medievales una proyeccién de sus propos procesos de individuacién psiquica en la materia que, estaban de sus propiof ansformar, convirtiendo una sustancia inferior, la “materia frima’" (por ejemplo, plomo, tierra, agua o abono) en una sustancla més Bria (Por ejemplo, oro). Ciertos alquimistas parecian conscientes det Mhtido de su labor, por cuanto su “trabajo de laboratorio era primoral: sortie Gtection. de’ stmbolos y de su efecto psiquico” (CWi2, par. 40)- 29 era un tedrico creativo, que sometfa a prueba ideas una tras otra, aunque no siempre de manera acumulativa. Las que en tltima ins- tancia rechazé se omiten en este libro; él fue dejando paulatina- mente de lado otras, pero se las incluye porque forman parte de su teoria total. El desarrollo histérico completo de cada aspecto de la teorfa de los suefios de Jung puede hallarse en Mattoon (1970). En este libro sdlo se analizan las modificaciones de su pensamiento que guardan relacién con sus aparentes contradic- ciones. Otras postulaciones de Jung, en apariencia errdneas, se enfocan modificando algunas de sus generalizaciones, para conver- tirlas en postulados relativos. Por ejemplo, a veces utilizaba voca- blos tales como “nunca” o “siempre” en casos en que “rara vez” o “generalmente” expresarfan la frecuencia de un fenémeno con mayor exactitud. No obstante, hay otros aspectos en que las propias experien- cias u otros datos nos llevan a apartarnos del enfoque junguiano. Puesto que Jung presenté sus ideas como hipétesis que debian verificarse, y no como dogmas que debian aceptarse, al contro- vertir alguna de esas ideas entendemos que estamos reafirmando Ia validez de su aporte a Ja teorfa de los suefios, y no sembrando dudas al respecto. Con ese objetivo, cada aspecto debatido se analiza junto con los datos pertinentes, incluyéndose ejemplos de suefios y sus interpretaciones. En este libro se evita toda mencién_de sfmbolos oniricos es- pecificos, salvo en“I6s ejemplos de hipétesis interpretativas, ya que los ‘simbolos especfficos no aportan nada a la teorfa. Asi- mismo, las interpretaciones de la mayorfa de los s{mbolos se apli- can solamente a situaciones particulares, por lo cual no debe ge- neralizarse a partir de ellos, En verdad, Jung nos previno contra el empleo de “libros de suefios” 0 “diccionarios” de simbolos ont- ricos. TERMINOLOGIA Algunos de los términos empleados con frecuencia en esta obra requieren una explicaci6n o definicién, En un sentido estric- to, un término tal como “el inconsciente” no deberfa utilizarse, porque no existe una entidad tal; sin embargo, Jung lo empleé reiteradamente (y lo definié como “la totalidad de los fenéme- nos psiquicos que carecen de la cualidad de conciencia” [CW8, par, 270]). En este volumen, “el inconsciente se emplea para de- notar de modo conciso lo que para ser mds exactos (aunque en un estilo més pesado) se denominaria “contenido inconsciente”” Los términos utilizados por Jung para designar a los princi- pales participantes del proceso terapéutico variaban. Empled el término “paciente” de manera esencialmente intercambiable con “analizado”, y el de “doctor” con el de “analista” o “psicotera- peuta”. (Jung era médico, y en ocasiones parecia pensar en el 30 JOO: ) ) a 7 0 a fC 7 5 a C a 5 i a c = me a = a i = 999399039 YIIID y 5 analista también como doctor en medicina. Insistia, no obstante, en que no necesariamente los analistas tenian que ser médicos, por lo cual aceptaba para su entrenamiento a personas con otros antecedentes profesionales. Esta practica persiste en todos los centros de entrenamiento junguianos.) En este libro se emplean los términos “analista”, “psicotera- peuta”’ o “terapeuta”, y “analizado” o “paciente” cuando el enfo- que se centra en el anilisis o psicoterapia. (Todos los psicote- rapeutas junguianos plenamente capacitados son analistas, y entre los junguianos no se establece un claro distingo entre psicoterapia y andilisis.) Cuando el enfoque se centra en la interpretacién de los suefios, sea en el contexto de la psicoterapia o no, sigo a Jung al utilizar el término “sujeto que suefia” (dreamer), pero me apar- to de lo que era practica en él al utilizar con regularidad las denominaciones de “intérprete de suefios” o “intérprete” para ¢l terapeuta. (Jung utilizaba el término “intérprete” solo muy oca- sionalmente.) Lo importante es recordar, empero, que ambos, terapeuta y paciente, participan en la interpretacién de un suefio. Al igual que Jung, utilizo la expresidn “andlisis de los sucfios” como sinénimo aproximado de “interpretacién de los suefios”, a pesar de que, incluso dentro del contexto terapéutico, no todo anélisis de un suefio (es decir, su consideracién) Heva a una inter- pretacién Con frecuencia, terapeuta y paciente analizan imd- genes onfricas y su contenido sin llegar realmente a una interpre- tacién. Otros términos que requerirfan una explicacién se definen dentro del contexto en que aparecen. Se incluyen algunas referencias a las ideas de Froud sobre los suefios y la teorfa de la personalidad cuando sirven para acla- rar Jos comentarios de Jung, que en muchos casos fueron escritos en respuesta a los pensamientos freudianos. Por lo dems, no s¢ comparan las diversas teorfas sobre interpretacién de los suefios; tal comparacién excederia el alcance de esta obra. 31 En realidad, durante el curso de una sesién de terapia rara vez hay tiempo para efectuar la interpretacién completa de un suefio. Para realizar Ia interpretacién completa del capitulo XVII, por ejemplo, me pasé cinco horas con el sujeto del suefio, estableciendo 1 contexto y considerando Ja hip6tesis interpretativa, 31 LOS SUENOS EN EL DESARROLLO DE LAS TEORIAS PSICOLOGICAS DE JUNG La vipa pe JunG Carl Gustav Jung ! nacié el 26 de julio de 1875 en Kesswil (so- bre el lago de Constanza), Suiza, y fallecié en Kiisnacht, cerca de Zurich, el 6 de junio de 1961. Su familia, aunque de medios limi- tados, alentaba un profundo interés por la medicina y Ia religién. Dieron al nifio el nombre de su abuelo, médico nacido en Alema- nia y profesor de cirugia en la Universidad de Basilea. El padre de Carl, Johann, era pastor y especialista en estudios clasicos y orientales. Cuando Carl tenia seis afios, su padre comenz6 a ensefiarle latin. Con el tiempo prosiguié el estudio de ese idioma y aprendié a Ieer textos antiguos con facilidad. Esta aptitud facilité sus es- tudios de los clasicos, historia, antropologfa y religién, que con- tinuarfa toda su vida. Su interés por esos temas parece haberlo despertado un texto ilustrado para nifios sobre religiones exéticas, que su madre, Emilie (Preiswerk), le leyé durante su infancia. El pequefio nunca se cansaba de examinar las laminas de dioses hindwes en el libro. En 1879 la familia se mudé a un suburbio de Basilea donde, en 1884, naceria la hija de los Jung, Gertrud. Carl ingres6 a la escuela en Basilea, donde completé su educacién formal. Al re- cibirse de médico en 1900, fue designado médico asistente (el equi- valente de residente psiquidtrico en Estados Unidos) en el Hos- 1 Informacién biogréfica més completa sobre Jung se encontraré_en Bennet (1962); Campbell (1971); Ellenberger (1970); Hall y Norby (1973); Hannah (1976); Tung (MDR); y van der Post (1975). Segin Stern (1976), Carl era el sogundo hijo de los Jung; el primero, un nifio, s6lo haba vivido unos pocos dias, 32. IOOC ee DE a Eres eon teeta > = SS ) eee eae eee eeee gre rie sH pital Burghélzli, institucién psiquidtrica publica de Zurich, de la cual por ese entonces Eugen Bleuler era director. Cinco afios después, Jung fue designado médico jefe en el hospital, y profesor de psiquiatria en la Universidad de Zurich. En 1903 se casé con Emma Rauschenbach; de ese matrimonio nacieron cuatro hijas mujeres y un varén. Hasta su muerte, en 1955, Emma colaboré estrechamente con su marido en la labor de éste. Al igual que sus colegas del hospital y la universidad, Jung atendia también su consultorio privado. Para 1909 éste era lo bastante remune- rativo como para permitirle renunciar a su cargo en el hospital; cuatro afios después renuncié también a su cdtedra en la Univer- sidad. Desde entonces, dedicé un tiempo considerable a escribir y viajar. Durante toda su vida, Jung se interesé por los suefos. En Memories, Dreams, Reflections re 0s stich fantasias de su primera infancia. A partir de entonces, de acuerdo con sus imemorias, comenz6 a considerar que su vida interior estaba_mi "Tlena_de_acontec vida exterior. Ese interés por los suefios fue en aumento con sus estudios psicolégicos y pra tica profesional. De joven, Jung habia pensado dedicarse a la arqueologia co- mo carrera; pero abandoné la idea al carecer de medios para asistir a una universidad donde se siguiera ese tipo de estudios. Opté por una carrera cientifica debido, en parte, a dos silefios que habfa tenido pocas semanas antes de ingresar a Ja Universidad de Basilea (MDR),? y se decidié por la medicina porque se trataba de un campo cientifico donde podria ganarse 1a vida adecuada- mente. Los estudios obligatorios de psiquiatrfa no legaron a inte- 2 “Bn ef primero de esos sucfios me encontraba en una oscura foresta que se extendia a to largo del Rin. Llegué a una pequefia colina, un terraplén mortuorio, y empecé a cavar. Al rato, para mi sorpresa, extraje algunos Inuesos de animales prehistéricos, Me sentl profundamente interesado, y en ese momento lo supe: tenia que estudiar ta naturaleza, el mundo en que vivimos y las cosas que nos rodean, “Luego tuve un segundo suefio, Nucvamente estaba en un bosque, al que surcaban varios cursos de agua, y en el lugar mds oscuro vi un estanque Gircular, rodeado de espesos arbustos. Del agua, a medias sumergido, aso- maba la criatura mds extrafia y maravillosa: un animal redondo, de rever- berantes tonalidades opatescentes, formado por innumerables células dimi- nutas u dreanos moldeados como tentdculos. Era un radiolario gigante, de unos noventa centimetros de didmetro. Me parecié maravilloso que esa magnifica criatura yaciera sin ser perturbada en su escondite, en ef agua clara y profunda, Generd en mi intensos deseos de saber, y desperté con cl corazén latiéndome con fuerza, Esos dos suefios me inclinaron decididamente en favor de a ciencia, y disiparon todas mis dudas” (MDR, pég. 85). Con posterioridad, en el curso de sus trabajos sobre la alquimia, Jung descubri6 ‘que la imagen del radiolario era arquetpica (von Franz, 1975, pag. 31). En un trabajo anterior (CW9T, par. 208), Jung relaté el mismo suefio y su efecto sobre el durmiente, con ciertas diferencias en los detalles y sin identificarse a sf mismo como ‘el sujeto que lo habia sofiado. No obstante, identificaba a la criatura acudtica como un mandala. Von Franz (1915) sefialé que los trabajos de Jung sobre la alquimia contribuyeron mucho a su comprensién del suefio (pig. 31). ae resarle hasta el ultimo afio de su carrera. Al tomar entonces co- nocimiento del Lehrbuch der Psychiatrie (Tratado de psiguiatria) de Krafft-Ebing, vio en esa especialidad un modo de combinar sus intereses filosdficos con su consagracién a las ciencias naturales. Durante el ultimo afio de Jung en la Facultad de Medicina surgieron en él otros intereses que perdurarfan durante toda su vida. Dos experiencias Ppusicron de manifiesto su fascinacién por el ocultismo, cuyas simientes probablemente habfan sido sembra- das durante su infancia por campesinos supersticiosos de la re- gién del lago Constanza. Un dfa, mientras estudiaba en su casa, Jung oyé un ruido muy fuerte, como un disparo de pistola, que venia del comedor, habitacién contigua a la suya. Fue all cotrien- do y descubrié que una mesa redonda de sdlido nogal, construida setenta afios antes, se habfa partido desde el borde hasta algo mis alld del centro. No fue posible hallar ninguna explicacién del hecho. La segunda experiencia tuvo lugar dos semanas des- pués. Al volver una noche a su casa, hallé a su familia Mena de zozobra. Su madre, su hermana y la eriada habfan ofdo un cruji- do ensordecedor en cl comedor, pero no encontraron nada roto. Jung revisé la habitacién, y_en una alacena encontré el cuchillo del pan hecho trizas, con cada trozo en una esquina diferente del cesto para el pan. La improbabilidad de una explicacién natural de la rotura y la disposicién de los trozos lo impresioné viva- mente, y durante toda su vida conservé los pedazos del euchillo como prueba del hecho ocurrido. Su interés por el ocultismo se intensificé pocas semanas des- pués del incidente del cuchillo, cuando Jung observ a una joven- cita de quince afios muy poco culta que, en trance, comenzé a hablar en pomposo alto alemdn en vez del acostumbrado dialecto suizo. La muchacha también vefa visiones, y era una excelente médium. Las notas de Jung sobre la nifia, y las sesiones de esp; ritismo en que ella participé son parte importante de su tesis para el t{tulo de doctor en medicina. El trabajo fue publicado en 1902 con el titulo de “Zur Psychologie und Pathologie sogenannter oc. culter Phinomene” (On the Psychology and Pathology of So-called Occult Phenomena; CW1). En el hospital Burghitzli, Jung procuré descubrir las causas de la enfermedad mental examinando los tejidos cerebrales, y cu- Tar esos males mediante hipnosis; fracasé en ambos intentos. Junto con algunos colegas, desarrollé un Test de asociacién diri. gida de palabras, y efectué “un importante aporte al estandarizar los métodos de administracién e interpretacién’” (Bell, 1948, pag. 16).° Empleé varios indicadores diagnésticos: el tipo de respuesta (por ejemplo, un sinénimo de Ja palabra estimulo), reproduccién incorrecta de la palabra dada como respuesta, tiempo de reaccién 8 Antes de Jung, Galton, Wundt, Kraepelin y Miinsterberg (véase Ander- son y Anderson, 1951) desarrollaron tests de asociacién de palabras, entre 1879 y 1907, 34 0 Se eee ) SHEE) DE) ee) ee eed ae EeHE ) ) > y otras conductas durante la aplicacién del test. Jung considera- ba que la combinacién de dos o mds indicadores sustentaba su impresién para formular un diagnéstico.5 A partir de 1950 comenzé a renacer el interés por el método de asociacién de palabras, pero con fines diferentes de los que perseguia Jung al comienzo de su carrera. Su interés residia en el diagnéstico clinico y su teoria de lo que inicialmente dio en Ilamar “complejos de tono emocional”, para luego, abreviando, hablar di- fectamenté de “complejos”. En la actualidad, el enfoque se centra en el estudio de Ia conducta verbal y los procesos cognitivos. El test de Jung fue el precursor de posteriores técnicas pro- yectivas. Segiin la opinién de Bell (1948): ningtin cuadro general de los instrumentos proyectivos podria considerarse completo sin ese anciano padre de tantos otros tests... Sea cual fuere su lugar en el futuro, nadie cuestio- nard la posicién que ocupa el Test de asociacién de palabras como progenitor de la mayorfa de nuestros modernos tests de personalidad del tipo de los que no recurren a cuestio- narios (pag. 15). La labor de Jung sobre ese test y la teoria de los complejos contribuyé a facilitar su estudio del contenido mental inconsciente. Mas adelante, sus observaciones sobre el contenido de los suefios de sus pacientes, las alucinaciones y cl delirio le permiticron ex- traer datos para su hipétesis sobre la existencia de material co- ectivo (arquetipico) en la psique inconsciente (tema que se tra- tard posteriormente en este mismo cap{tulo). Por sugerencia de Bleuler, Jung ley6 la Interpretacidn de tos suefios de Freud en 1900, el afio de su publicacién, El libro no hizo mayor efecto en él hasta pasados ires afios, cuando se dio cuenta de que brindaba una explicacién util del mecanismo de represi6n, que habia advertido en sus experimentos sobre la aso- ciacién de palabras. En 1906 Freud envié a Jung un ejemplar del primer volumen de su Sammlung kleiner Schriften zur Neurosen- lehre (Collected Short Papers on the Theory of the Neurose véase SE). En su carta de agradecimiento (FJ, 2J), Jung cues- tionaba Ja manera en que Freud invariablemente identificaba el contenido reprimido como sexualmente traumético; pero con esta carta se inicié una correspondencia que se prolongaria durante unos siete afios. Los dos hombres se conocieron personalmente el 3 de marzo de 1907 en Viena, y sostuvieron un didlogo que duré trece horas consecutivas. En él curso de posteriores encuentros privados (incluido el viaje a la Clark University, Worcester, Mas- 4 La conducta frente a los tests incluye fenémenos observables tales como postura, expresién facial, tartamudez y perseveracién. En las Collected Works de Jung, el volumen 2 esta dedicado a su investigacién sobre el Test de asociacién de palabras. Aparece un informe menos formal en The Tavistock Lectures (CW18, pars. 97-160). 35 sachusetts en 1909, donde ambos recibieron titulos honorarios) y en los congresos de Ia Asociacién Psicoanalitica Internacional, Jung fue tomando conciencia cada vez mayor de que sus concep. ciones diferian de las freudianas. Sin embargo, y a exhortacion de Freud, asumié Ja presidencia permanente de la Asociacién en 1910. Jung renuncié al cargo en 1914, siete meses después que sus diferencias con Freud se agudizaron al maximo cuando el primero publicé Wandlungen und Symbole der Libido (Transfor- mations and Symbols of the Libido, traducido por Beatrice Hin- Kle como The Psychology of the Unconscious; revisado y reedita- do como CWS, Symbols of Transformation), que fue discutido en la tormentosa asamblea de la Asociacién celebrada en Munich, en 1913. En agosto de 1914 Jung presentaba su renuncia como miem- bro de la Asociacién. Tras la reunién de 1913, Jung y Freud nun- ca volvieron a verse. Tal como ocurrié con otros incidentes cruciales de su vida, la ruptura entre Jung y Freud tuvo su origen, al menos en parte, en un suefio. En viaje a la Clark University, ambos convivieron siete semanas durante las cuales se vefan todos los dias y anali- zaban cada uno los suefios del otro, Cuando Freud quiso interpre- tar uno de los suefios de Jung como realizacién de deseos, entré en conflicto con éste, quicn encontraba en él un contenido co- lectivo.* En tal sentido puede decirse que ese suefio contribuyé tanto al desarrollo de la teorfa del inconsciente de Jung como a generar su controversia con Freud. Después de la reunién en Munich, la obra de Jung, incluida su teorfa de la interpretacién de los suefios, r4pidamente perdid su sesgo freudiano, y comenzé a revelar mas cabalmente el inte- rés del autor por el simbolismo arquetipico. Pudo asf desarrollar libremente su particular enfoque del contenido de la mente in- consciente. Es dudoso que Jung haya sido alguna vez “discipulo” de Freud;? fue, iés~bien- fa dedic ‘studio de Ta psicologia de lo profundo que, por medio de Ia investigacion in- © En el suefio aparecfa una casa que Jung no conocta, aunque era “su casa”. De los dos pisos, el superior estaba amueblado en estilo rococd; el inferior tenia mobiliario medieval. Habia también un sdtano con restos de tuna cultura primitiva, incluyendo dos calaveras humanas (MDR, pags. 158- 159). Al tratar de interpretarlo como realizacién de deseos, Freud supuso que las dos calaveras representaban descos de muerte dirigidos contra dos personas cercanas a Jung. Por el contrario, Jung asociaba las calaveras con otras dos que habia estudiado en sus clases de paleontologia, y vela la casa como una imagen de la psique que, por debajo de la cultura del siglo xx, inclufa una cultura de nivel primitive “a la que la conciencia dificilmente puede acceder iluminar” (MDR, pag. 160). En el suefio vislumbro un “primer indicio de un a priori colectivo, por debajo de la psique personal” (MDR, pag. 161). El concepto de la psique o inconsciente colective dio tema a su libro The Psychology of the Unconscious, que tanto contribuyé a su alejamicnto de Freud, 7 Aunque Jung decia de s{ mismo que era “disefpulo de Freud” (CWS, par. 553) y en algunas de sus cartas a éste le manifesté su adhesién y deno. mind “freudiano” (FJ, 46J) al grupo psicoanalitico que habla organizado, en 36 en Tee eee a) eee aay eee » pee eae + ) eee aoe dependiente de fenémenos inconscientes, s¢_acercé a los puntos de vista freudianos durante un tiempo, en_cl curso de su evolu- ci6n_propia’ Tras la ruptura con Freud, Jung pasé por un perfodo que calificé de “{ntima incertidumbre” 0 “desorientacién” (MDR, pag. 170). Durante casi seis afios pasé buena parte de su tiempo tra. bajando sobre sus propios suefios y fantasfas, traduciendo sus imagenes al lenguaje de lo consciente e incorporandolos, en 1a medida de lo posible, al acontecer cotidiano de su existencia (véa- se MDR, capitulo VI). Ellenberger (1970) calificé a esos afios como {i Periodo. de la “enfermedad creative” de Jung (pag. 672), porque a investigacién de su propia realidad interior 1o Hevd a desarrollar muchas de sus teorias psicolégicas. Entre 1919 y 1944 Jung escribié la mayoria de sus principales obras, muchas 1 tor nia _de @asayos individuales, compilados luego ios tomos_de las Collected Works. También se dedico intensivamente a la prac- tica de Ta psicoterapia, dicté seminarios en alemén y en inglés, y realiz6 muchos viajes largos, entre ellos varios a Estados Unidos. Uno de sus intereses permanentes, durante toda su vida activa, fue el de construir y ocupar su famosa “torre” de Bollingen. Par- ticipé en Ia fundacién del Instituto C. G. Fung en Zurich, 1948, y fue su primer presidente, cargo en que se desempefié hasta 1950, cuando dejé de participar activamente en su direccién (Hannah, 1976). Desde 1945 y hasta su muerte, en 1961, Jung vio cada vez menos pacientes, y se concentré primordialmente en su labor so- bre el significado psicolégico de Ja alquimia, que culminé en su libro Mysterium Coniunctionis (CW14). La capacidad de Jung para conmover en lo profundo a sus pacientes y discipulos dio lugar a muchas historias sobre su per- sona en las que aparece como un dios. Pero quienes lo conocieron personalmente suelen coincidir en verlo como un ser extraordina- riamente humano, De aspecto fisico era alto, de hombros anchos, fuerte y de apariencia saludable, con un “rostro despejado y ale. gre” (Bennet, 1962, pag. 5). Alpinista y experto nadador, vivié siempre cerca de un rio 0 Jago. Era un oyente atento, y cuando conversaba no perdfa el tiempo en trivialidades; tenfa un agudo sentido del humor, pa- ralelo, quizds, a su cardcter temperamental. Jung queria mucho a su familia, pero sentfa gran necesidad de estar solo; pasaba se- manas enteras lejos de su esposa e hijos, con frecuencia en su casa de Bollingen, que en gran parte él mismo construyé. Su poder toda su correspondencia un tema reiterado son las dudas de Jung sobre cl modo cn que Freud generalizaba excesivamente en sus teorias, en especial Ja teorfa de que todas las neurosis tienen sus rafces en la sexualidad perversa poliforma infantil, § Tras la ruptura con Freud, Jung comenz6 a ser acusado de antisemi- tismo. De ese modo se allané él terreno para la posterior acusacién de simpatizante nazi durante la era hitlerista. Sobre los puntos de vista diver- gentes acerca de esta cuestién, que no cabe tratar aqui, véase Ellenberger (1970), Jaffé (971), Jurgevich (1974) y Stern (1976). 37 de concentracién era prodigioso, como puede inferirse de sus co- nocimientos enciclopédicos y la cantidad de sus escritos. Su aper- tura frente a las nuevas ideas era reflejo de la actitud antidog- mética expresada en una declaracién suya citada a menudo: “No soy un junguiano”. La fascinacién que despertaba en él su propia vida interior, tan evidente en Memories, Dreams, Reflections, afec- t6 profundamente todos los aspectos de sus teorfas psicolégicas; ello se puso especialmente de manifiesto por la gran cantidad de tiempo y esfuerzos que dedicé al estudio de material arquetipico. Los suENoS Y LA TEORIA DE LA PERSONALIDAD DE JUNG® Todas las teorias de Jung constituyen un intento por ilumi- nar el funcionamiento de la psique humana. La mayorfa de ellas estn estrechamente relacionadas con su trabajo sobre los suefos. Este trabajo se basa en su método empirico, que definis como “Ja observacién de fenémenos” (CW11, par. 2), contrapuesto con “ideologismo” (CW6, par. 518). Sus datos eran a menudo material inconsciente, como suefios y alucinaciones de sus pacientes. Una critica frecuentemente ofda, en el sentido de que Jung era un “mistico”, pasa por alto esas bases empfricas y la diferencia entre métodos no racionales, de lo cual se ha acusado injustamente a Jung, y datos no racionales, en los que s{ se interesaba profun- damente (véase Dallett, 1973). Es probable que de todas Jas teorfas de Jung la mds amplia—_ mente_aceptada y convalidads sea la de-los-tipos-de-actitudes:_ex traversion ™ ¢ introversion, Jung designé tipos a esas categ aunque las traté mas bien como dimensiones de la personalidad, especialmente al reconocer que todo el mundo posee parte de cada una (CW6, pars. 563, 621) y que pueden modificarse en el curso de la vida humana, Aunque otros psicélogos (Cattell, 1957; Eysenck y Eysenck, 1969) definieron esas categorias de manera algo diferente,” los términos y su conceptualizacién general per- ° Un panorama més completo del desarrollo de las teorfas junguianas se encontraré en von Franz. (1975). 10 En la mayor parte de la bibliograffa norteamericana no junguiana, se usa preferentemente el término “extroversiOn”. Seguin Gerhard Adler (1977, pag. 117), uno de los compiladores de las Collected Works, "se convino con el mismo Jung” en utilizar “extraversién”; por lo general este ultimo término es el m4s comin en Inglaterra y entre los junguianos norteamericanos. 11 Eysenck y Cattell describieron ambos a la extraversién-introversién como una dimensién de la personalidad basada en los factores que parecen ‘componer empiricamente a la dimensién, Eysenck (1969) descubrié que los extravertidos se destacan en dos factores, sociabilidad e impulsividad; todo Jo contrario ocurre con los introvertidos, Cattell (1957) hallé cinco de esos factores: afectotimia (similar a la sociabilidad de Eysenck), surgencia (similar a la impulsividad de Eysenck), no conformismo, autosuficiencia y parmia {algo asi como una actitud “feliz y despreocupada” hacia la vida), El Inven- tario multifasico de personalidad de Minnesota contiene una escala de Intro- versién Social indicativa de una supuesta patologia, pero dicha caracteristica no se define como la cualidad positiva propia del pensamiento de Jung sino como Ia ausencia de extraversion. 38 Pe ee ee een eg eee el ) epee reer Pe eeeg ecco Ped Pee Deeesm eee Pee eed reemerged eon eepee ee ep erage tenecen a Jung. Este definié la_extraversién como “la orientacion hacia afuera de la libido” (libido significa aqui energfa psiquica), © sea que “Todo el mundo, en el estado extravertido piensa, siente y actia en relacién con el objeto” (CW6, par, 710). La_introversién, en cambio, se define como “la orientacién hacia adentro de Ia libido... Todo aquel que posee una actitud introvertida piensa, siente y acta de manera que demuestra cla- vamente que el sujeto es él principal factor motivador, y que el objeto reviste importancia secundaria” (CW6, par. 769). Jung desarrollé el concepto de tipos de actitud a partir de sus experiencias con pacientes, “con hombres y mujeres de todos los niveles sociales... del trato personal con amigos y enemigos por igual, y... de una critica de [sus] propias peculiaridades psi- colégicas” (CW6, pag. xi). El concepto se originé en la perpleji- dad que Je producia la controversia entre Freud y Adler. He aqui hombres inteligentes, ambos de origen judio, residentes los dos en el mismo medio urbano (Viena), ambos dedicados a tratar bé- sicamente cl mismo tipo de pacientes; y, sin embargo, uno Ilegé a Ia conclusién de que la base de la neurosis era el conflicto se- xual, mientras que el otro la vio en la voluntad de poder. El in- tenso interés que demostré Jung por esa controversia, reflejado en Two Essays on Analytical Psychology (CW7), tenia su raiz en el dolor que le habia provocado su propia desavenencia y ruptura con Freud. En el primero de esos ensayos Ilegé a la conclusién de que los dos puntos de vista surgfan de las diferentes perspecti- vas del mundo en Freud y Adler: extraversién (Freud) #2 ¢ intro- yersién (Adler), Debido a la diferencia de perspectivas, ninguno de esos dos hombres podia entender el punto de vista del otro. Las _categorias de actitudes son “sdlo dos entre las muchas peculiaridades de la conducta _humaia” (CWI8, par. 499), segan “afirié Jung. Las “funciones” (sensacién, pensamiento, sentimien- to ¢ intuicién) También distinguen a los seres humanos, porque en ‘cada persona una de esas funciones esta mejor desatrollada que las-demas. Jung definié a Tas funciones del siguiente modo: La sensacién (0 percepcién sensorial) nos dice que algo exis- te; el pensamiento nos dice qué es; el sentimiento, si es agra- dable o no, y la intuicidn, de dénde viene y adénde va. (CWI18, par. 503) 32 Mucho después, en 1957, declaré Jung: “Mi caracterizacién de Adler y Freud como introvertido y extravertido, respectivamente, no se refiere a ellos de manera personal, sino tan sélo a su comportamiento exterior. Toda- via siguen sin resolver la cuestién del tipo de personalidad real” (Let-2, pags. 349-350). 38 Ellenberger (1970) considera que algunas de las diferencias en el me- dio del que procedian Freud y Adier tuvieron un “profundo alcance” (pag. 572), y se debfan a las actitudes distintas de los grupos de judios austriacos a los ue pertenecian: los antcpasados de Freud venfan de Ja Galicia polaca y el sur de Rusia; los de Adler, de la “comunidad relativamente privilegiada de Kittsee, en Ia provincia de’ Burgenland” (pag. 572). Tales factores, no obs- tante, no impiden que hubiera en ellos diferencias de temperamento como individuos. 39 Jung observé clinicamente que cuando el pensamiento es la funcién mejor desarrollada en determinada persona, el sentimien- to (lo opuesto del pensamiento seguin su tipologfa) tiende a ser la menos desarrollada y viceversa. Se da una situacién paralela en el caso de Ja sensacién y la intuicién. La funcién mejor des- arrollada se conoce como la “superior”, y su opuesto como la fun- cién “inferior”. Jung describié los tipos de actitud y funcién de- talladamente en el capitulo 10 de Psychological Types (CW6). Los tipos estén relacionados con los suefios por medio de imagenes especificas. En un steiio, por ejémplo, una figura hu- wana de femperamiento opuesto al del sujeto que suefia, y por lo general también del sexo opuesto, puede representar su actitud o funcién inferior. Ademés de las diferencias psicolégicas entre las personas, a las que se describe como tipos de actitud y funcién, hay elemen- tos comunes en la estructura psiquica de todos. Cada persona- lidad se compone de una parte consciente (el yo y los contenidos que le son facilmente accesibles) y mucho de inconsciente, basi- camente la sombra, la persona y el anima o animus. Cada uno de estos contenidos con frecuencia puede aparecer como una fi gura en los suefios, y todos ellos son susceptibles de sufrir infi- nitas variaciones, adquirir multiples formas y combinaciones. A continuacién se define brevemente cada término. El yo (del latin ego) es para Jung el centro de la esfera de ja conciencia del individuo, y lo que le otorga unidad y continui- dad a la personalidad.+ La sombra incluye las caracteristicas que uno prefiere ocul- tar, las inadaptadas y torpes. Comprende el potencial del indivi- duo, en una forma no desarrollada. El yo ve a la sombra como inferior, incluso totalmente negativa, aunque gran parte de clla sdlo es molesta.*5 Persona (""mdscara” en griego) es el término que Jung aplicé a los aspectos de la personalidad por medio de los cuales uno se adapta al mundo exterior, el rostro que uno muestra y que resulta presentable y agradable para los demas. Anima y animus (femenino y masculino para “alma”, en latin) son los aspectos de la psique que llevan la imagen que uno tiene del sexo opuesto, Para Jung todos los seres humanos incorpora- ban tanto la masculinidad como la feminidad (que vefa arraigadas en los principios de logos [estructura] y eros [relacién] més que en roles sociales). La parte femenina inconsciente del hombre es el anima, y el lado masculino inconsciente de la mujer es el animus. El anima suele experimentarse negativamente como irritabilidad, 4 Freud vela el yo como una sintesis de los contenidos del ello, el superyé y el mundo exterior. a 15 La sombra incluye la parte de la psique a la que Freud denomind el “ello”, 10 Equivalente a grandes rasgos al superyé de Freud. 40 QOOC Giese eee ee cee eet eaes eee eee eee ) ) 2 ee eS ) y positivamente como creatividad; el animus suele experimentarse negativamente como terquedad, y positivamente como iniciativa constructiva. El sf-mismo (self) “designa la totalidad de los fenémenos psf- quicod del sor hana Tumano [conscientes e inconscientes]. Expresa la unidad de la personalidad como un todo” (CWé, par. 789), y no debe confundirse con el yo, que es solamente el centro de ciencia de una persona, Jung utilizé la expresién si bign en uA sentido transpersonal, como reflejo de una totalidad 2 Dios. Para completar esta breve exposicién de la teorfa de la per- sonalidad de Jung, describiremos el mecanismo de lo que éste llamé “proyeccién”. El término designa la tendencia de la perso- na a percibir parte de su propia psique*® como si perteneciera a otra persona.* Puede darse en relacién con la expresin positiva © negativa de cualquier faceta de la personalidad: una actitud, sentimiento, cualidad 0 capacidad, desarrollada o no. Es me- diante la proyeccién que los suefios a menudo contribuyen a re- velar la estructura psiquica de un ser humano, al indicar lo que esti proyectando en los demés. Sombra, animus y anima fueron conceptualizados originaria- mente por Jung sobre Ia base de suefios, al menos en parte. To- dos ellos, junto con el si:mismo, tienden a aparecer en los suefios en forma personificada (véase Mahoney, 1966). La “persona” suele aparecer en el suefio como las vestimentas 0 cualquier otro as- pecto exterior del sujeto que suefia. El sujeto mismo, tal ‘como aparece en su propio suefio, se conoce como “yo onfrico” (véase capitulo III). Se presupone que una figura masculina, en el suefio de una mujer, es un aspecto del animus; una figura femenina, de la sombra. En el suefio de un hombre, las figuras femenina y mascu- lina corresponden a anima y sombra, respectivamente. Algunas de las figuras aparentemente individuales del incons- ciente, tales como sombra, animus, anima, e incluso persona (que “finge individualidad” [CW7, par. 245]), estén determinadas solo parcialmente por la experiencia personal del individuo; los otros determinantes son arquetipicos. Es decir, que cada figura posee algunas caracteristicas compartidas y otras particulares. A causa de su especial importancia en la interpretacién de los suefios, los 47 Los junguianos no se han puesto de acuerdo sobre la conveniencia de escribir 's-mismo” con maytiscula 0 no; los traductores de las Collected Works no Jo hicieron asi, (Jung escribié principalmente en aleman, idioma cn que todos los sustantivos van con mayscula). En la versién inglesa original de esta obra se usan mayiisculas, porque segin Ja autora, en las tcorias no junguianas de la personalidad el “si-mismo” ticne un sentido dife- rente del que le dio Jung. 18 Jung utilizé los términos “psique" y “ps{quico” de manera intercam- biable con “personalidad”. 30 La definicién que da Jung de la proycccién es algo més amplia que la de Freud, la cual sélo parece referirse a Jos propios deseos o impulsos cuando se atribuyen a un tercero. 4 conceptos de arquetipos y de inconsciente colectivo requieren un tratamiento més detallado que las estructuras psfquicas ya pre- sentadas. Los ARQUETIPOS Y EL INCONSCIENTE COLECTIVO Segiin la concepcién de Jung, sélo una parte relativamente pe- quefia®® de la psique humana es consciente; el resto es incons- ciente. La parte inconsciente esta integrada por dos tipos de con- tenido: el que ha sido parte de la experiencia del sujeto y con posterioridad se olvidé o reprimié, y el que nunca fue consciente, 0 sea el que corresponde al legado propio de la humanidad. Jung denominé al primero inconsciente personal, y al segundo incons- ciente colectivo (universal, mas que personal), y lo describié como arquetipico, El concepto de arquetipos es tan discutible e impor- tante para la teorfa de los suefios en Jung, que debemos aclarar qué es (y qué no es), cémo Hegé a él, los datos que lo corroboran y todo cuanto implica. Un arquetipo no es una imagen o tema especificos. Seria absurdo suponer que representaciones tan variables po- drian ser heredadas. El arquetipo, por el contrario, es una tendencia heredada de la mente humana que la lleva a formar representaciones de temas mitolégicos; representaciones que varian en gran medida sin perder su estructura bisica. Hay, por ejemplo, multiples representaciones del tema de los her. manos hostiles, pero el tema es siempre el mismo... (CWI8, par, 523) De manera similar, un arquetipo no es una idea que ha sido adquirida por la humanidad. Es, mds bien, una “posibilidad de representacién” (CW9-I, pdr. 155), es decir, la predisposicién ha- cia una imagen, una estructura psiquica comin paralela a la es. tructura fisica humana comin. Su existencia es andloga al “siste- ma axial de un cristal que, por as{ decirlo, preforma la estructura cristalina en el liquido madre, aunque no posee existencia mate- rial propia” (CW9-1, par, 155). De ese modo, el arquetipo en sf no puede experimentarse; todo cuanto de él podemos conocer son sus efectos en los suefios, en otro contenido mental, en las emociones y acciones. La existencia de ese material colectivo comenzé a insinuarse en Jung a partir de algunos de sus propios suefios, Jung afirmé que su “vida intelectual tuvo sus comienzos inconscientes” (MDR, pag. 15) a los tres 0 cuatro afios, cuando en un sueiio descendié por una escalera de piedra a un agujero en el suelo. En el fondo, detrds de una pesada cortina gris, habia una cdmara rectangular con techo arqueado de piedra tallada. En el centro del piso de 20 Lo que Freud describié como la “punta del iceberg”. 42 roe eee eee eee 2) J Taree eee oer eee eee pert ae eee ) D losas, una alfombra roja se extendia desde la entrada hasta una plataforma baja. Un maravilloso trono ricamente dorado se le- yantaba sobre la plataforma, con un almohadén rojo sobre la sede. En el trono estaba sentado lo que parecta ser un tronco de drbot de unos tres metros y medio a cuatro metros y medio de alto, y de cuarenta y cinco a sesenta centimetros de espesor, que llegaba casi hasta el techo. Estaba hecho de piel y carne desnuda, y en la punta habia algo asi como una cabeza redondeada sin rostro ni cabello. Encima de la cabeza habia un tinico ojo, que miraba in- movil hacia arriba, Oy6 la voz de su madre que exclamaba: “jEs el devorador de hombres!” (S2). Durante afios enteros lo persi- guid el recuerdo de ese suefio. Mucho después, se dio cuenta de que lo que habia visto en el suefio era un falo, y solo al cabo de varias décadas Ilegé a comprender que se trataba de un falo ritual, una imagen arquetipica. Jung descubrié que practicamente se estaba viendo obligado a formular la hipétesis del inconsciente colectivo. De hecho, sos- tenia que cualquier persona que hubiera pasado por sus mismas experiencias clinicas por fuerza Ilegaria a las mismas conclusio- nes, Ademas de muchos de sus propios suefios, algunos de los suefios y alucinaciones de sus pacientes contenian imagenes que muy dificilmente podrian haber sido parte de la experiencia per- sonal del individuo. En sus Collected Works se describe varias ve- ces un incidente crucial. Uno de esos relatos es el siguiente: Un dfa [en el hospital] me crucé con [un paciente] que par- padeaba mirando el sol a través de Ja ventana, y movia la ca- beza de un Jado al otro de manera curiosa. Me tomé del bra- zo y dijo que queria mostrarme algo. Me explicé que si yo miraba el sol con los ojos entrecerrados, verfa el falo solar. Si movia la cabeza de un lado al otro el falo solar se move- ria también; tal era el origen del viento. Efectué esta observacién alrededor de 1906. En el curso de 1910, cuando estaba enfrascado en estudios mitoldgicos, Hegé a mis manos un libro de Dieterich. Formaba parte del Hamado papiro magico de Paris, y Dieterich crefa que corres- pondia a la liturgia del culto mitraico. Consistfa en una scric de instrucciones, invocaciones y visiones. Una de esas visio- nes se describe en las siguientes palabras: “Y también el Tlamado tubo, origen del viento oficiante. Porque verén col- gar del disco del sol algo parecido a un tubo”. (CW8, pars. 317-318) Aunque la primera edicién del libro aparecié en 1903, el paciente no pudo haberlo lefdo, ya que habfa sido internado va- rios afios antes.2* 21 Por ese entonces Jung crefa, y siguid creyendo hasta 1931, que “el texto griego [fue] editado por primera vez en 1910” (CW8, pér, 319). Luego se enteré de que la edicién de 1910 era la segunda, 43 Jung coincide con muchos al decir que los “cuentos popula- res” (mitos, leyendas y cuentos de hadas cuyo autor no es un individuo, sino que provienen de todo un pueblo) son el equiva- lente de Ios suefios de un individuo, 0 sea, productos del incons- ciente. Existen similares, no transmitidos conscientemente, en los cuentos de pueblos separados por el tiempo, el espacio geo- grafico y la cultura, y en los suefios individuales, Jung formuld Ia hipétesis de que esos motivos comunes surgen de un sustrato mental también comtin, el inconsciente colectivo. Con el aumento de nuestros conocimientos (incluido el conocimiento antropolé- gico) de otros pueblos y culturas, resulta cada vez més dificil demostrar que una imagen especifica del suefio de una persona no se basa en algo que ha aprendido. Durante las primeras décadas del siglo xx, sin embargo, y antes de que se produjera el gran salto en el desarrollo de las comunicaciones, Jung tuvo oportunidad de hallar temas oniricos paralelos a formas mitolé- gicas que el sujeto que sofiaba no podfa haber aprendido. Un ejemplo de ello es un suefio que refirié a Jung un negro carente de educacién del sur de Estados Unidos, en el que aparecfa la figura de un hombre crucificado en una rueda. [Jung argumentaba que] habria sido muy probable... que sofiara con un hombre crucificado en una cruz La cruz habria constituido una adquisicién personal. Pero es bastante improbable que sofiara con un hombre crucificado en una rueda: se trata de una imagen muy poco comin. Por supuesto, no puedo demostrar que, por alguna curiosa coin- cidencia, el negro no haya visto una ldmina u oyera algo de ese tipo, y que luego sofiara con eso; pero de no haber tenido ningtin modelo para esa idea, se habria tratado de una imagen arquetipica, porque la crucifixién en la rueda es un tema mi- toldgico, Es la antigua rueda del sol, y la crucifixién es el sacrificio al dios sol, con el fin de propiciarlo, del mismo modo que anteriormente se ofrecfan sacrificios humanos y animales pidiendo la fertilidad de la tierra. La rueda solar es una idea sumamente arcaica, tal vez la idea religiosa mas antigua. Se la puede rastrear en los periodos mesolitico y palcolitico, tal como lo prueban las esculturas de Rodesia. Ahora bien: las ruedas reales slo aparecieron en la Edad de Bronce; en el perfodo paleolitico la rueda todavia no se habia inventado.., La rueda solar de Rodesia es, por Jo tanto, una visién original, presumiblemente una imagen solar arqueti- pica. Pero esta imagen no es naturalista, ya que est4 siem- pre dividida en cuatro u ocho particiones (CW18, pars. 81-82) 22 En el suefio. .., el hombre sobre la rueda es una repeticién del tema mitolégico griego de Ixién, quien, por la ofensa que 2 Jung no proporcioné més informacién sobre el suefio en este pasaje ni en CW5, par. 184, donde mencioné la misma imagen onirica. 44 Peet Cette ee a 7 i C. ) QD > e ie Pie eee eeegee eee ) habia cometido contra hombres y dioses, fue atado por Zeus a una rueda que giraba sin cesar. é Es improbable que el sujeto que tuvo ese suefio hubiera estu. fiado mitologia griega, 0 visto representaciones de figutse mit légicas de Grecia, como Ixién. Jung llegé a la conclusion de que Ja Imagen onfrica era un producto del inconsciente colective. Muchas personas reconocen Ia similitud de temas en cultgras fiistintas y épocas diferentes, pero aun asi sostienen que no etista, los arquetipos. Jung responde a tal objecién asi: iPor cierto que no existen, como tampoco existe un sistema botdnico en la naturaleza!’ Pero quién podra negar Ia exis- tencia de familias naturales de plantas por tal razén? O gacaso puede negar alguien la aparicién y repeticién continua de ciertas similitudes morfoldgicas y funcionales? En principio, ¢s muy similar lo que ocurre con las figuras tipicas del incons. Ciente. Son formas existentes @ priori... (CWO, par, 309n) June equiparé los arquetipos, “modos tipicos de aprehension” (CWS, par. 280), a los instintos, que eran para él “modos tipicas de accién’” (CWB, par. 273) basados en impulsos fisiolégicon La estructura basica del cerebro humano puede verse como generadora de pautas arquetipicas: modos generales do percep. Gdn que proporcionan los elementos y tal ver fijan los limites dentro de los cuales los seres humanos son capaces de pensar, percibir y recibir mensajes. Cuando Penfield (1952) aplied esti. mulacién eléctrica al cerebro de sujetos humanos, deseubrié que Las respuestas a la estimulacién de zonas sensoriales siguen Jo que podria denominarse Pautas innatas. Estas son las mismnas, no importa cudl haya sido la experiencia pasada de un individuo. Por otra parte... las respuestas de la cortez de la memoria son de orden totalmente distinto, Estan con. formadas por Ia experiencia adquirida de ese individuo espe- cifico, Es la misma diferencia que existe entre un simple sonido ¥ una conversacién o una sinfonia. Es la diferencia entre la visién de cuadros de color y el espectdculo en movimiento de amigos que caminan, hablan y rien con uno. La una cs un simple elemento de sensacién; el otro, una alucinacién de la memoria. (Pag. 181) Aunque sin utilizar el término “instinto”, el campo de la etolo- gia, donde se estan realizando rapidos avances, brinda pruebas de potenciales de conducta innata que puede constituir ejemplos de predisposiciones de Ja clase de los arquetipos. Algunos de los 45 descubrimientos mds importantes de los ¢télogos dan pruebas de la “impronta”, fenémeno .mediante el cual la experiencia de un animal joven en un periodo critico de su existencia afecta su con- ducta social de por vida, al determinar sus vinculos afectivos primarios. El fenémeno de la impronta se ha llegado a conocer sobre todo por la obra de un zodlogo austriaco, Konrad Lorenz, quien demostré que los polluelos de ganso por lo general se ape. gan a su madre (como lo demuestran siguiéndola a todas partes) , Pero también pueden apegarse a cualquier objeto que se halle en su linea de visién en el momento critico, es decir, unas quince a diecisiete horas después del nacimiento, En el caso de algunos polluelos de ganso, la impronta se produjo con machos adultos de su especie; en otros, con Lorenz mismo. Por supuesto, el fend- meno puede observarse con mayor claridad on pajaritos que pue- dan tenerse apartados de sus madres durante los primeros dias de vida. No obstante, algo similar parece ocurrir con otros ani- males, incluso algunos mamiferos, y resulta concebible en los seres humanos. La idea de que a mente humana posee una historia evolutiva le parecia a Jung tan razonable como la teoria aceptada de la his- toria del cuerpo. El hecho de que no “scpamos” nada sobre el inconsciente no invalida su existencia. En todo el mundo, millo- nes de personas no “saben” que poseen apéndices vermifor- mes, arcos branquiales o timo, pero su ignorancia no invalida la existencia de esos érganos. Estos, y de hecho todo nuestro cuerpo, Poscen su actual forma debido a nuestra evolucién biolégica. Por cierto, los vestigios existentes nos hablan de los cambios ocurri- dos en el cuerpo humano en el curso de milenios. El cerebro humano también tiene una evolucién milenaria, y con los cambios producidos aparecieron nuevas dimensiones de la mente: “'...no cabe duda de que Jas capacidades mentales se reforzaron con la vasta expansién de la corteza cerebral del nuevo cerebro en el hombre” (Hawkes, 1963, pg. 165); pero como el cerebro retiene vestigios de sus antiguas formas, parte del poten- cial para las imagenes producidas por la mente cuando el cerebro estaba menos desarrollado también debe estar presente como ves- tigio. Al mencionar el sentido estético evidente en las mas hermosas hachas de mano que datan de fines del paleolitico, la antropdloga Jacquetta Hawkes legé a Ja conclusién de que ++ Sus proporciones satisfactorias demuestran que hace ya un cuarto de millén de afios Ja mente imaginativa posefa su propio sentido de lo que era la forma pura, que, no importa su origen, sigue en vigencia para nosotros en la actualidad.. -.. hay una teorfa muy difundida y muy discutida segiin la cual los seres humanos nacen con ciertas formas mentales innatas que cobran su existencia a través de la experiencia de 46 « VOOG Bee Ree eerie teeore rere eee ioe ) 293999999DIDIddD 5 d Dae yet) see) eel > la especie que va evolucionando. Ellas son heredadas, del mismo modo que son heredadas las partes del cuerpo, que sufrieron similar evolucién; pero como son mentales, tienden a expresarse en formas culturales, como los mitos religiosos, donde son mds evidentes; éstos, aunque difieren en su forma exterior segiin el tipo de la cultura de que se trate, a menudo parecen poseer una unidad subyacente universal y atempo- ral... ‘Aunque mucha gente no puede aceptar esta idea de la herencia de formas mentales, seguramente es mucho mds probable que la idea de que hayamos nacido con una carte blanche mental... (Hawkes, 1963, pag. 167) La evolucién de la mente humana ha posibilitado que hom- bres que vivian en diferentes regiones del mundo y no podian comunicarse entre si, “inventaran” los mismos artefactos. Por ejemplo, la rueda aparecié en la regién del Mediterraneo durante la Edad de Bronce, cuando comenz6 a_utilizérsela en vehiculos arrastrados por animales. En América Central, los mayas (0 sus predecesores) también inventaron la rueda, pero como no contay ban con animales de tiro, se la utilizaba como jugucte. _.. Cuando dos pueblos separados por la distancia poscen Algdn implemento, disefio o mito peculiar en comtn, puede muy bien ocurrir que haya sido transmitido por medio del comercio, las migraciones o una influencia extendida. Siem- pre debern buscarse esos contactos; pero, si no se los puede éstablecer, queda la alternativa de que ese rasgo represente dos expresiones independientes de una estructura mental co- mun. (Hawkes, 1963, pag. 168) Las fuentes de la grandeza humana, segtin Hawkes, residen en “el desarrollo y ejercicio de las capacidades mentales combi- nadas del intelecto y la imaginacién” (1963, pag. 164). Podemos nribuir el aumento de tales capacidades a los cambios producidos por la cvolucién en el cerebro; pero ga qué atribuimos la imagi- hacién? cA qué atribuimos cl ejercicio de la imaginacién, al que denominamos creatividad? La curiosidad es un rasgo que com- parten los primates, otros animales y los seres humanos; pero polo estos uiltimos utilizan la curiosidad de manera creativa, 0 sea que por medio de la imaginacién traducen esa curiosidad en arte- factos, simbolos 0 conceptos. Todos los seres humanos despliegan cierto grado de creativi- dad, sea en la solucién de problemas, en las artes, simplemente en los Suenos. El hecho de que las fuerzas creativas se liberen en el curso de los suefios queda comprobado por las experiencias de Sttistas, escritores, cientificos y otros seres que “‘consultan con la aimohada” un problema y a la mafiana siguiente despiertan con una solucién, o con el conocimiento de los métodos a seguir para alcanzar una solucién, 47 Las obras de creacién, trdtese de inventos, producciones inte- lectuales o artisticas, parecen todas ser producto de la interaccién entre el ambiente y lo congénito. Pero a pesar de los continuos adelantos realizados en Ia tarea de delinear la parte importante de esas dotes congénitas (el cerebro humano), nadie ha podido identificar todavia la sede de la creatividad. Algunos eruditos y cientfficos consideran que la dote genética necesaria para la ctea- tividad reside en el inconsciente colectivo, La persona creativa posee un acceso esencialmente facil a ese recurso interno. (Véase en Neumann, 1959, un anélisis mds exhaustive del inconsciente colectivo como fuente de creatividad.) De ese modo, el concepto de inconsciente colectivo brinda una explicacién de la creatividad. Como no ha ganado aceptacién general, la expresién “inconsciente colectivo”, acufiada por Jung, puede resultar desafortunada desde el punto’ de vista seméntico. Viviendo, como vivimos, en una época signada por el individua- lismo, hemos perdido de vista Jos elementos comunes que unen a la humanidad como una sola especie, y la historia que irreversi- blemente nos retrotrae a nuestros origenes y evolucién comunes. Tal vez, si Jung hubiese utilizado una expresién mas compatible con el individualismo como, por ejemplo, “inconsciente creativo”, su concepto hubiera sido aceptado més rdpidamente. Pero, no importa cual sea su denominacién, el concepto de inconsciente colectivo de Jung vincula a los seres humanos entre sf, y con su pasado y futuro. Aunque entre los demds tedricos de los suefios son pocos los que reconocen en éstos la existencia de material arquetfpico como tal, varios lo hacen de manera implicita. El psicélogo Calvin Hall, por ejemplo, afirmé que “no hay ningin tema de la mitologia 0 Ja literatura que deje de representarse en los suefios de la gente que vive en la actualidad” (1953, pag. 20). Psicélogos dedicados a la investigacién hallaron pruebas dc que los mecanismos psicolégicos imponen una estructura percep- tual de por lo menos dos tipos a los estimulos, Una de ellas es la pereepcién binocular de los estimulos visuales. Los sujetos estu- diados por el psicélogo John Ross, por ejemplo, percibfan blan- cos de forma cuadrada como “més perfectamente cuadrados, con bordes mas perfectos que cualquier cuadrado real" (1976, p4g. 86) Incluso en los bebés parece haber una estructura perceptual im- puesta por mecanismos psicoldgicos. J. A. Fodor y sus colabora- dores (1975) descubrieron que los bebés de catorce a dieciocho semanas de vida pueden discriminar entre sflabas que poseen un sonido consonante similar y las que no acusan dichas semejanzas. Ambas series de datos parecen corroborar atin més el concepto del arquetipo, que Jung definié como predisposicién hacia una imagen. Muchos estudiosos de campos distintos de la psicologfa sos- tienen que las tesis de Jung constituyen un destacado aporte al 48 DOG 3 a Dee cece CER ae ce) a) EO te) teed 9999090 + ) 9999999999999 99%9 esfuerzo por comprender la naturaleza humana, Por ejemplo, Hawkes aparentemente descubrié que el enfoque de Jung resul- taba fructifero para sus estudios ¢ interpretaciones antropolégi. cas, y el lingtiista Noam Chomsky postulo el lenguaje como una facultad que, de acuerdo con su descripcién, puede considerarse como arquetipica. Dice Chomsky: “La facultad del lenguaje puede considerarse como una funcién fija, caracteristica de la especie, un componente de la mente humana, una funcién que delinea la experiencia en forma de gramitica” (citado en Trotter, 1975). Chomsky postulé una propiedad espectfica de la gramética de caracter no aprendido y universal para todas las gramé- ticas, que es precondicin del aprendizaje. Si [esa] propie- dad... puede descubrirse, sugeriria la existencia de una facul- tad para el lenguaje humano genéticamente determinada Ly que] el lenguaje podria tener una estructura parcialmente de- terminada como necesidad biolégica, del mismo modo en que el caracter general de los érganos del cuerpo est4 fijado para Ia especie. (Trotter, 1975, pag. 333) La similitud entre la hipétesis de Chomsky-Trotter acerca de una facultad del lenguaje y la idea de Jung sobre una estructura psiquica como base de los arquctipos resulta sorprendente. Joseph Campbell, un destacado y conocido especialista en mitologia, expresd: Jung no sélo fue médico, sino erudito de gran estilo, y sus investigaciones, particularmente en el campo de las mitolo- gias comparadas, la alquimia y la psicologia de la religién, han inspirado y enriquecido los descubrimientos de un mimero sorprendente de los principales estudiosos creatives de nues- tra época. (1971, pag. vii) Campbell se cuenta entre esos estudiosos; sus vastisimos inte- reses tienen significado psicolégico para las investigaciones de la hipétesis del inconsciente colectivo. Un investigador en un campo diferente atestigué el valor de la obra de Jung en su esfera de interés, la historia, Arnold Toyn- bee, tratando de resolver problemas sobre la desigualdad cultural de varias socicdades humanas existentes, hallé que las explicacio- ientificas” del siglo x1x resultaban intitiles: Manifesté: Su derrumbe... me impuls6 por el camino de la mitologfa. Di ese giro con timidez y algo avergonzado, como si se tra- tara de un paso atr4s, provocativamente retrégrado. Mi con- fianza habria sido mayor... si por ese entonces hubiera tenido conocimiento de las obras de C. G. Jung, que me ha- brian dado la pista. (Citado en Bennet, 1967, pag. 78) El concepto de los arquetipos probablemente es la base de las frecuentes acusaciones de "“mistico” dirigidas contra Jung, al 49 que se criticé, en consecuencia, por falta de precisién cientifica. No deja de ser una ironta, por lo tanto, ver el considerable apoyo que brindaron a las teorfas de Jung los escritos de quien tal vez es el mds grande cientifico del siglo xx, Albert Einstein, quien escribié acerca de las “leyes universales elementales a partir de las cuales puede construirse el cosmos por pura deduccién”; y agregé: “No hay camino légico para llegar a esas leyes; s6lo la intuicién, fundamentada en la adecuada comprensién de la expe- riencia, puede alcanzarlas” (citado en Pirsig, 1974, pag. 114). Esas “leyes universales elementales” pueden entenderse como principios de organizacién de los contenidos mentales y otros fenémenos. Por consiguiente, Einstein podrfa haber empleado el término “arque- tipo” en lugar de “ley universal elemental”. Poincaré, el matemitico y fisico francés, hacta pensar en algo similar cuando hablaba de su “yo subliminal”, que selecciona las combinaciones de hechos pertirentes para la solucién de un pro- blema sobre la base de una belleza o armonfa matemética que se encuentra “en el centro de todo” (citado en Pirsig, 1974, pags. 267-268). OTROS CONCEPTOS JUNGUIANOS Tal vez la hipétesis mds controvertida de Jung sea la de la sincronicidad, que definié como un “principio de conexién acau- sal" 0 “una coincidencia significativa de dos o mas hechos, donde interviene algo distinto de la probabilidad del azar” (CW8, par. 969). O sea que los hechos son sincrénicos si estén conectados por el significado y en el tiempo, pero no por una relacién causal. Aunque deriva en parte de Ja teorfa del inconsciente colectivo, Ia sincronicidad sélo esta relacionada tangencialmente con la inter- pretacién de los suefios; es decir que, aunque uno de los hechos sincrénicos puede ser un suefio, la interpretacién cumple escaso © ningun papel en Ia sincronicidad, Jung empleé el término tibido para referirse a la energia ps{- quica en general, en vez de dare el sentido freudiano originario de cnergia especificamente sexual. Segin Jung, la energia psfquica puede medirse indirectamente, en funcién de valores psi- coldgicos. El concepto de energia psiquica tiene importancia en relacién con los suefios, por cuanto esa energfa es necesaria para que Ja “accién” del inconsciente inicie la compensacién que ofre- cen los suefios respecto de la situacién consciente del que suefia (véase capitulo VII). Por afiadidura, la liberacién de energia puede ser el resultado de experimentar las imagenes oniricas 0 su interpretacién, Esa liberacién suele producirse como consecuencia de eliminar por completo la represién de un contenido del incons- ciente. 28 En su obra posterior, Freud se aproximé al sentido que daba Jung al término. 50 ( Oo O0OV0G oc 000 FDID J9979IDdD9ID9D9 Sa ao ta YIIIIWIID 7 I. ee peepee pee ae EE ) ) La teoria psicolégica de Jung se centra en torno de su con- cepto de individuacidn, proceso de desarrollo psicolégico me- diante el cual el hombre se convierte en una personalidad indi- visible (es decir, total o integrada, asi como tinica). Durante ese proceso, la tercera y cuarta funcién del individuo llegan a des- arrollarse algo, y al enfrentar pares sucesivos de opuestos (por ejemplo, luz y oscuridad), asume y progresivamente integra conte- nidos inconscientes, como la sombra y el animus 0 el anima. Como los suefios contribuyen a que experimente esas partes inconscien- tes de la psique, dan impulso al proceso de individuacién. Jung visualizaba los suefios a Jos que no se habfa prestado aten- cién como si se movieran caéticamente o en cfrculo, lo que da lugar a la espiral del proceso de individuacién cuando se les presta atencién. La religién se presentaba como un problema crucial en los pacientes de Jung, especialmente durante la segunda mitad de su existencia (después de los treinta y cinco o cuarenta afios). Jung coincide con Otto (1958) al creer que la religién es una experien- cia que puede describirse como “numinosa”, 0 sea, que esté mas alld de la comprensién o entendimiento de los seres humanos, y de ninguna manera es un dogma, credo 0 institucién; se la puede experimentar como algo bueno, pero a veces, también como mala. Definié Ja religion como una actitud mental peculiar que podria formularse de acuerdo con el empleo original de la palabra religio, que significa la cuidadosa consideracién y observacién de ciertos factores dindmicos concebidos como “poderes”: espiritus, demonios, dioses, leyes, ideas, ideales 0 cualquier otro nombre que el hombre haya dado a los factores de su mundo que halla lo bastante poderosos, peligrosos o titiles como para tomarlos cuidadosamente en’ cuenta, o Jo suficientemente grandiosos, hermosos y significativos como para reverenciarlos y amarlos con devocién. (CWII, par. 8) Por “religién” Jung parccia referirse también a la busqueda de significado y la toma de conciencia de las propias limitaciones, en especial ta mortalidad. Las consccuencias de esta explicacién son que Jung no con- sideraba a la religién como una prdctica opcional, sino como un aspecto esencial de Ia vida humana?6 Desarrollé su concepcién de la importancia de la religién sobre la base de la frecuen: con que aparecia en el material onirico de sus pacientes. Esa concep- cién se ve apoyada por descubrimientos arqueolégicos que indican 24 Otros psicélogos, entre los que se incluye Freud, cmplearon también el término, pero para denotar un concepto mis cercano al de “desarrollo det yo” de Jung. 26 Freud veia la religion como una “ilusién”, en Ia medida en que con- sideraba que la realizacién de deseos era un factor preeminente en su moti- vacion. St que ya en el paleolitico el hombre tenfa necesidad de creencias religiosas. ‘Aunque se ha descrito a la religién como algo que en ocasio- nes surge del sentimiento de desvalidez ante las vicisitudes de la existencia, en otras de la necesidad de definir el lugar que ocupa el hombre en el orden del universo conocido, y a veces del deseo de unificar la unidad social donde vive el hombre, los antropé- logos han descubierto que précticamente no existié nunca un grupo social carente de ciertas creencias y practicas que pueden Mamarse religiosas. La necesidad de creer en poderes superiores al hombre mismo es evidentemente tan antigua como el ser hu- mano, y Jung reconocié el cardcter universal de dicha necesidad. Al respecto, advirtié que la psicoterapia puede resultar “deficien- te” (CW8, par. 686) si no se advierte el contenido religioso de los suefios, Su concepcién de la religién se integra con su concepcién del proceso de mndividuacién, un proceso en el cual el yo cede a la centralidad de la imagen de dios, el s¢mismo. El hecho de que Jung viera en la religién una necesidad de los seres humanos esta estrechamente relacionado con su com- prensién de la base arquetipica de muchas imagenes onfricas. Al respecto expres6: Los simbolos mas importantes son colectivos... [y] se los halla principalmente en las religiones. El creyente presupone que son de origen divino: que le fueron revelados, El escép- tico cree que son inventados. Es verdad que... esos s{mbo- los, durante siglos enteros, han sido objeto de elaboracién cuidadosa y muy consciente... Pero, por otra parte, son représentations collectives que datan de eras oscuras y remo- tas, y constituyen “revelaciones” sélo en el sentido de que son imAgenes que se originan en los suefios y las fantasias creativas [que] configuran manifestaciones espontdneas-y [no] invenciones arbitrarias e intencionales. (CW18, par. 481) 52 Oo ry a » Dn) Q9I39D 2 eget ee a) ee ene >> ) YIIIIIIIII*wD > DIDO MW LA NATURALEZA DE LOS SUEROS Como Freud antes, Jung formulé la hipétesis de que los suefios son generados por una actividad inconsciente psfquicamente de- terminada. No obstante, diferfan en sus interpretaciones de mu- chas imagenes oniricas, porque tenfan concepciones parcialmente distintas del inconsciente. Para Jung, el contenido reprimido (per- cepciones, pensamientos, valores, emociones) sdlo en parte expli- caba el contenido inconsciente, Segdn él, ademés del material re- primido, el inconsciente | --scontiene todos Jos componentes psfquicos que han caido por debajo del umbral, incluyendo las percepciones sensoriales subliminales, Ademds sabemos, a partir de una vasta expe- riencia asi como por razones tedricas, que el inconsciente tam- bién contiene componentes que todavia no han llegado al umbral de Ia conciencia: son las semillas de futuro contenido consciente. (CW7, par. 204) Jung argumentaba que, si la concepcis jana del incons- ciente fuera cierta, de eliminarse la represién se paralizaria la pro- duccidn inconscienté ¥ S iar. Observé, no obstante, que por mds que nos liberemos de la represién, persisten los suefios y las fantas{as. Sobre la base de esta observacidn, dedujo que hay un proceso subyacente que de manera continua genera suefios y fantasias, de los cuales sdlo una pequefia proporcién llega a la conciencia cognitiva; de ahi que el inconsciente con- tenga algo més que material reprimido. Bapmayandese poe jose pe flcamente, expresé Jung: EI suefio es una pequefia puerta ocultaen.los.recovecos mis| |: fatimos y secretos del alma, Ja cual se.abre.a.esa noche cés- J mica que éra psique mucho antes de haber ninguna conciencia 53 del yo, y que seguir siendo psique no importa hasta dénde sé extienda nuestra conciencia del yo... Al racionalismo de nuestra ‘era le cupo explicar el suefio como los residuos del dia, como las migajas que caen al mundo crepuscular desde la mesa mente cargada de nuestra conciencia. Esas pro- fufdidades oscuras no son entonces nada mds que un saco vacfo, “que no contiene més. que lo. que cae en él desde ari Ba... Seria mucho més exacto decir que nuestra conciencia ” @S ese saco, en el cital no hay otra cosa que lo que por azar tay6'en él. (CWI0, pars. 304-305) De ese modo, aunque sin negar que algunos contenidos pa- san de la conciencia al inconsciente, Jung _formulaba_la_hij tesis de que to i iquico, igcluidos los suefios, tiene us raicés en él inconsciente colecti roduce material sin ar, Esta hipotesis parece basarse en el supuesto de que to conducta y modos de percibir la experiencia deben hallarse en estado potencial dentro de la persona antes de tornarse reales; dichas potencialidades son los contenidos del inconsciente colec- tivo. Si el enfoque junguiano es correcto, entonces el suefio no Pree chichGcesariamente significa la realizacién de deseos, como postu- laba Freud, ni tampoco una mera reflexién de Ja experiencia per- sonal del que suefia. Es también un prod ii ‘iente co- cee eis lective y, como tal, lo caracteriza una objetividad que provee lo Recesario para mantener e] equilibria pslauies, Sean cuales Tueren— oS del yo. Por cierto, en sus wltimos trabajos Jung_a menudo empleaba la expresion “psique objetiva” como sinénimo le “inconsciente colectivo”, Segiin Freud, el significado de los suefios es disfrazado (por cl contenido manifiesto) para que sea posible seguir durmiendo. Pero Jung vefa en ese modo de explicar las cosas una simplifica- cién excesiva. Admitfa que los suefios permiten seguir durmiendo, cn Ja medida de lo posible; aunque también advirtié que a veces interrumpen el dormir. Las pruebas psicofisiolégicas de que en la noche es frecuente dormir (MOR) sofiando sostienen que en la mayorfa de los casos los suefios no despiertan al sujeto ni durante su curso ni al concluir; el hecho de que en realidad el suefio pro- teja al sujeto impidiéndole despertar probablemente es algo im- posible de determinar a la luz del estado actual de nuestros conocimientos. Jung sospechaba que al completarse el mensaje onfrico, a veces el sujeto despierta; corrobora ese punto de vista la experiencia subjetiva de muchas personas, que tanto Jung como Freud reconocen, de despertar espont4neamente recordando un suefio (el que a veces, aunque no siempre, provoca angustia), con la impresién de que acaba de tener lugar. Foulkes (1966), inves- tigador no junguiano de los suefios, formulé la hipétesis de que son los suefios atipicamente desagradables los que interrumpen el dormir. 54 2 C000 oO ¢ o oO oO 3 3 See peer eee ee eee Eee eet) ) Seep eee ae eo ee eae eS eae ae .No sabemos de qué manera precisa los contenidos inconscien- tes ‘Se traducen en suefios; sdlo conocemos las imagenes resul- tantes. Aunque el sujeto es incapaz de producir un sueiio del mismo modo en que uno puede inventar un cuento, la afirmacién de Jung en el sentido de que la persona que suefia es totalmente incapaz de controlar el contenido onfrico no estd firmemente sus- tentada por los datos existentes. Son pocos los sujetos que sosti nen haber dictado las imagenes que querfan que aparecieran en sus suefios, aunque algunos registran experiencias de haber inten- tado conscientemente sofiar algo o “pedirle al inconsciente” un suefio que diera respuesta a un problema del momento, y haber tenido luego ese suefio. Los investigadores que experimentan con suefios nos informan de experiencias similares, cuando tratan de determinar las imagenes 0 tono emocional de los suefios del dur- miente. Por ejemplo, cuando Foulkes y Rechtschaffen (1964) ex- pusieron a los sujetos a Ja visién de un violento filme del Oeste 0 una placentera comedia romantica antes de dormir, fueron esca- sas las secuencias filmicas sin modificar que se registraron en los consiguientes suefios. Sin embargo, el tono emocional de éstos parecia verse afectado, por cuanto el contenido del suefio poste- rior a Ja exhibicién del western podia considerarse mas vivido, imaginativo y poseedor de una mayor carga emocional que el con- tenido del suefio que seguia a la comedia. También se introduje- ron en los suefios im4genes especificas (por ejemplo, de personas, drboles, caballos) mediante sugestién poshipndtica antes de dormir (Stoyva, 1965). Patricia Garfield (1974) presenté pruebas anecdéticas de que el sujeto, intentandolo conscientemente, puede introducir imagenes especificas en sus suefios. (Pero tampoco ella Iegé a sostener que la conciencia puede dictar el texto completo de un suefio.) Cuando ese tipo de autosugestién parece funcionar, Jung Ja explica diciendo que se “acomoda” a los fines del incons- ciente (VSI, pag. 14). Tampoco se conoce el proceso mediante el cual un suefio in- gresa a la conciencia, Jung parecfa pensar que “una pequefia parte de Ja conciencia... péfmanece con nosotros en él estado _onirico’ (CWI7, par. 113). Ese remanéufe se-posthitta—por_Ja_existencia del_yo_onfrico, tun Yo limitado_y_curiosamente-distorsionado— (Cw, par. 580), Se To experimenia cuando el-sujeio se reconoce — a si mismo en una de Tas figuras fio. (El yo onirico pai fitar al yo que constituye el centro de Ja conciencia, mas “ciertos factores fuera del alcance de la conciencia", segin Marjasch [1966a, pg. 75]). El sujeto aparece como él mismo en la mayoria de sus suefios, o bien en forma de “contenidos emocio- nales” (VSI, pag. 41). Se desconocen las implicaciones de la ausen- cia de un yo onfrico, aunque se las podria estudiar. Los suefios se distinguen del contenido consciente* por su falta de coherencia 1 En ocasiones Jung se referfa a los suefios mismos como “contenidos conscientes” (CW8, par. 443), evidentemente al reconocer el hecho de que el sujeto que sofiaba no podfa percibirlos si siguieran siendo totalmente incons- 55 légica y continuidad de desarrollo, Jung enuncié la hipotesis de que una de las razones de esa diferencia estriba en que los suefios no son producidos por Ia corteza cerebral, que est4 dormida, sino Por el sistema nervioso simpatico, que funciona constantemente. Apoyan su hipétesis algunos estudios experimentales posteriores a su obra, que permitieron descubrir que la corteza cerebral no es necesaria pai ase Con Ta cual sé asocian fe rnbon ae Tor suenoe, Ta parte del le Tos-“suenos: La parte del cerebro necesaria para el — “dormir MOR es la protuberaiici : aS ESTruCTm mds-primitivas-det cerebro (Witkin y Lewis, 1967; dichos autores citan a Jouvet, 1962, y a Jouvet, Valatx y Jouvet, 1961). Otra diferencia entre los suefios y los contenidos conscientes reside en lo que Jung dio en Mamar la “irracionalidad” de los primeros.? (Jung utilizaba con frecuencia el vocablo “irracional” cuando “no racional” habria sido mas preciso.) Por supuesto que el contenido consciente no siempre es racional, en el sentido de tratarse de percepciones légicas, sensatas o siquiera exactas del mundo; pero las imdgenes oniricas suelen ser particularmente no racionales en la medida en que no estan sujetas a limitaciones ffsicas 0 temporales y con frecuencia pintan criaturas que no encontramos actualmente en cl mundo de la naturaleza. Por ejem- plo, son comunes los suefios de seres humanos que vuelan sin alas o caen desde grandes alturas sin hacerse dafio. No racional, sin embargo, no significa “antinatural’. Jung insistfa en que las imgenes onfricas son los productos naturales de la psique del mismo modo que los pichones recién nacidos, por extrafia que sea su apariencia, son la prole natural de los pajaros que les die- ron vida. Los suefios también son irracionales en el sentido de que muy pocos “forman todos Idégica, moral o estéticamente satisfactorios” (CW8, par. 532). Pasado, presente y futuro con frecuencia parecen fusionarse en los suefios; probablemente este fendmeno es posible porque hay en el inconscionte contenidos atemporales que todavia no afloraron en la conciencia (hipétesis esta que contribuirfa a explicar tanto los suefios anticipatorios como los proféticos; véa- se capitulo XI). A pesar de la cualidad no racional de los suefios Y, por consiguiente, su similitud con contenidos mentales psicé- ticos los suefios no son patolégicos sino normales. cientes. Sin embargo, cs necesario distinguirlos de os contenidos mentales que comiinmente se consideran conscientes. (Estos dltimos no pueden deno- minarse “contenidos de la vigilia’ puesto que las fantasfas y visiones del hombre despierto se consideran contenidos inconscientes). 2 Freud hablaba de pensamiento del “proceso primario”. 8 Los suefios también tienen en comin con el contenido psicético su base en un “abaissement du niveau mental” (disminucién del nivel mental o de la conciencia) (Janet, 1903; citado por Jung, CW3, par. 12n), 56 9 Die ai 9993997999999909 t ) 9999999999999 %9I7III9FII9999 ) > 2 Las FUENTES DE LAS IMAGENES ONIRICAS Los suefios se componen de imagenes que surgen de diversas: fuentes. Existe la difundida creencia de que los suefios estén de- terminados por factores somaticos, como la postura del individuo que duerme, indigestion, fiebre, dolores y otros estimulos fisicos, tales como Tuido, luz, calor y frio. Jung admitié que algunas imégenes se ven influidas de ese modo (por ejemplo, puede incor- porarse una campana al suefio si suena un reloj despertador), pero insistia en que en esencia las imagenes son determinadas de otro modo, es decir, psfquicamente. Los estudios psicofisiolégicos tienden a confirmar la conclu- sién de Jung. En un estudio de Dement y Wolpert (1958), los so- nidos, luces y estimulacién téctil a los que se sometia al sujeto durante el dormir no-MOR no producian suefios ni imagenes oniri cas. Incluso durante el dormir MOR, los estimulos externos debfan ser alarmantes para tener efectos pronunciados sobre el conte- nido de los suefios que se estaban desarrollando. Se juzgaba que un tono puro de 1000 ciclos por segundo se incorporaba a los suefios provocados a continuacién sdlo un 9 por ciento de las ve- ces; una luz fulgurante de 100 vatios, el 23 por ciento de las veces, y el agua frfa rociada sobre la piel del sujeto que dormfa, el 42 por ciento. El estimulo que los despertaba, una campana, no se incorporé nunca a los suefios. Una fuente de imagenes oniricas mas prolifica que los estimu- los fisicos durante el suefio es el ambiente cotidiano del sujeto. Jung, por ejemplo, mencioné el hecho de que la ocupacién de Ja persona aparece con frecuencia en sus suefios: un miisico suefia que esta ejecutando su instrumento, un arquitecto que construye un edificio, un maestro suefia con el aula. Aparentemente no s¢ dispone de datos sobre la frecuencia con que los suefios visuali- zan la ocupacién del sujeto, aunque el ambiente inmediato de algunos (el laboratorio en que tuvo lugar el suefio) se roflej6 en un 30 por ciento de los suefios producidos en el laboratorio, segtin algunos estudios (Domhoff y Kamiya, 1964; Whitman, Pierce, Maas y Baldridge, 1962). Ni Ja experiencia de Jung ni la de la autora de este libro corroboran la difundida idea de que la mayorfa de Jos suefios son producto de la ansiedad. Por afiadidura, Jung formulé la hipéte- fis-de-que To=estIMblos que suscitan emociones antes de dormir solo aparecen en los suefios en forma distorsionada, “como una suerte de lenguaje... que expresa algunos problemas psicolégicos en [el sujeto que suefia}” (VSI, pag. 14). Los estudios experimen- tales tienden a confirmar esta hipdtesis. Witkin (1969) descubrio una carga emocional mds elevada en los suefios registrados, pero no asi una clara transferencia de imagenes de filmes que provo- caban fuertes cmociones, sobre rituales de subincisiones y naci- mnientos humanos. Breger, Hunter y Lane (1971) obtuvieron resul- 57 tados similares con sujetos colocados en situaciones causantes de tensién, como antes de una intervencién quirdrgica. Las percepciones subliminales parecen ser otra fuente de imé- genes oniricas. 5 Sy sentimientos onfricos as{ como percepciones sensoriales demasiado débiles para llegar al plano de la conciencia cognitiva, El “fendmeno de Poetz!”, des- cripto en 1917 por Otto Poetzl, médico vienés conocedor de la teoria freudiana, suministra posibles pruebas de la incorporacién de percepciones sensoriales en los suefios. Utilizando un taquistoscopio... mostrd'diapositivas colorea- das no conocidas a sujetos normales, quienes registraron cuan- to, segiin sus afirmaciones, podian percibir. Se pedia enton- ces a los sujetos que “observaran” sus suefios hipnagégicos y nocturnos de esa misma noche. Al dia siguiente volvieron al laboratorio y dibujaron simples esbozos de fragmentos espe- cificos de suefios... En los dibujos de suefios no se pudo advertir ninguno de los elementos conscientemente percibi- dos de las diapositivas [se observaron] sélo aquellos elemen- tos cuya visién cl sujeto no habia registrado de inmediato tras Ja exhibicién taquistoscépica. (Foulkes, 1966, pag, 149) La investigacién de Poetzl resulta cuestionable por el método no cuantitativo y subjetivo empleado, y su “susceptibilidad... a dejarse influir por los preconceptos del experimentador” (Foulkes, 1966, pag. 150). Posteriores estudios dirigidos a efectuar una ré- plica de los descubrimientos de Poetzl fueron objeto de eriticas igualmente severas, Aun cuando contaban con disefios experi- mentales cuidadosos y mejor control, fracasaron también los in- tentos ulteriores por repetir los descubrimientos de Poetzl (John- son y Ericksen, 1961; Pulver y Eppes, 1963; Waxenburg, Dickes y Gottesfeld, 1962). Foulkes dedujo, a partir de sus propias inves- tigaciones, que el fenémeno de Poetzl es posible aunque proba- blemente infrecuente. No obstante, los datos acumulados por Foulkes no ponen mayormente en duda la hipétesis de Jung de que los suefios incorporan percepciones subliminales, puesto que é1 tomé en cuenta un factor selectivo, la situacién consciente del sujeto que suefia. Jung registré el suefio de un hombre que parecta reflejar dichas percepciones subliminales. Tratdbase de un hombre de negocios a quien le habian hecho una propuesta comercial aparen- temente honorable. La noche siguiente sofié que tenia las manos ¥ los antebrazos cubiertos de cieno negro (CWO, par. 826). Con posterioridad se enteré de que la transaccién habria sido frau- dulenta. Es probable que, subliminalmente, percibiera en el com- portamiento de la persona con quien trataba algo que reflejaba la deshonestidad de la propuesta, aunque no pudo admitir esa per- cepcién en su conciencia cognitiva. Ademés de hechos corrientes en el estado de vigilia y otros Premonitorios, a menudo aparecen como imAgenes on{ricas los 58 le ee mea nee ae ane inleule ) Sees aaa ae a Hie > > recuerdos de experiencias_pasadas. Puede tratarse de recuerdos alguna vez conscientes, tal vez en la infancia, pero olvidados luego. Algunos recuerdos pueden representarse porque guardan relacién con impulsos inaceptables y, por lo tanto, son dolorosos, o bien porque no son lo bastante importantes como para que se los recuerde conscientemente. Penfield (1952) y otros demostraron que el cerebro retiene muchos recuerdos a los que la conciencia no tiene acceso. Los pacientes cuyas cortezas temporales fueron estimuladas eléctricamente rememoraban experiencias que no habian podido recordar antes de la estimulacién eléctrica, Una vez retirados los electrodos, el sujeto podia recordar los linea- mientos generales de la experiencia inducida, pero no los detalles. A veces, sin embargo, reminiscencias perfectamente accesibles aparecen como imagenes oniricas, tales como recuerdos de hechos traumaticos (por ejemplo, experiencias de la guerra) que se repi- ten una y otra vez en los suefios. _Ademés de las fuentes de imagenes oniri las éxperienclas mencionadas del sujeto individual, existe una ulterior fuente; que segtin Jung posee una creatividad_ilimitada:— ‘al_imconsciente colectivo, Amén de ser, en_tiltima instancia, la Tuente de fodo_material_psiquico, el inconsciente colectivo_pro- porciona contenidos especiticos que van més allé de lo personal, mucha gente, aun cuando viva en un periodo histdrico dado, conduela y ia experiencia humana, desde Ta m raia a Ia banal incluyendo "Verdades ineludibles, pr entos filoséficos, ilusiones, desenfrenadas Fantasias, recuer mes, pre premonicio- __ eS,experienclas Trractonnies, visiones telepaticas” (CWI16, par. 317). EL LENGUAJE DE Los SUEROS Segiin Jung, el lenguaje de los suefios es por lo menos tan complejo y variado como el lenguaje de la conciencia. El lenguaje onirico esté compuesto en gran medida por imdgenes no_verbales cuya complejidad y vividez presentan variaciones mas setialadas que las correspondientes experiencias del hombre despierto. En un nivel relativamente simple, el lenguaje onfrico con fre- cuencia es figurativo, o sea, afin a las figuras del habla. En las conversaciones dé Ia vida cotidiana podemos describir a una per- sona como una “vibora”, un “chancho”, una “gatita”, indicando que se trata de un hombre o mujer pérfidos, carentes de modales en la mesa 0 afectuosos y zalameros. De manera andloga, en el suefio el inconsciente puede recurrir a la imagen de un leén, el rey de la selva, para caracterizar el poder. A veces el suefio contiene un_juego de palabras; por ejemplo, una imagen puede representa el acto de “rezar” (pray en inglés) para sugerir la idea de “pres: (prey, de igual pronunciacién). 59 i ' i I En el siguiente nivel de complejidad aparece la metAfora, Por ejemplo, la imagen de cruzar un puente en un suefio puede indicar metaféricamente que se est4 efectuando una importante transi cién; la imagen de una prisién sefiala a fuerte represion a que se encuentra sometido el sujeto. Es as{ como ideas abstractas se expresan mediante imagenes concretas. Algunos suefios contienen imagenes fantasticas, incluso ffsica- mente imposibles, como el suefio de un muchacho de dieciséis afios al que perseguia el diablo y, “mortalmente aterrorizado, salta al aire y se queda suspendido ahi" (CW7, par. 285). Jung se solaza- ba con ese pintoresquismo del lenguaje onirico: lo hallaba més vivido que las manifestaciones abstractas porque no esté limi- tado por la mente consciente y permite una mayor riqueza de asociaciones. El color contribuye a realzar el lenguaje onfrico por su pre- sencia 0 ausencia, tonalidad e intensidad. (Algunos suefios parecen ser en blanco y negro, como muchas fotografias, 0 en sepia.) Jung descubrié que los suefios dotados de una intensa carga emo- cional_suclen recordarse en colores, pero, por lo qué sabemos, nadie verificé esa hipétesis; Otros estudios empfricos, basados en suefios registrados al despertar, intentaron, con algiin éxito, discriminar entre las per- sonas que recordaban o no haber sofiado en colores, sobre la base de dimensiones tales como sexo, tipolog(a junguiana y grado de ansiedad, Fortier (1952; citado por Suinn, 1967) hallé que las “per- sonas que sofiaban en color” eran més receptivas al ambiente que las rodeaba y pasibles de mantener relaciones afectivas mds ricas que la gente que, segtin informes, no sofiaba en color. Hall (1951) no encontré ninguna diferencia entre los sujetos que sofiaban y Jos que no sofiaban en colores. Suinn (1966, 1967) descubrié algunas diferencias segin el sexo (las mujeres sofiaban mds en colores) y la personalidad junguiana (por ejemplo, los tipos intro- vertidos y emotivos tienen més suefios en colores), pero no segun el grado de ansiedad. Tatibana (1938; citado por Suinn, 1967) hallé que las personas que suefian mas en tonalidades azules son tran- quilas y calmas, mientras que las que suefian més en rojo son excitables y vivaces, Tal vez no sea necesario proseguir con esta investigacién, ya que los estudios empiricos demuestran que hasta un 83 por ciento 4 Jung también manifests: La cuestién de Jos colores 0, més bien, la ausencia de colores en los suefios, depende de las relaciones’entre la conciencia y el inconsciente, En una situacién donde es deseable una aproximacién del inconsciente a la conciencia, o viceversa, el inconsciente adquiere un tono especifico, que puede expresarse en el colorido de sus imégenes (suefios, visiones, etc.) o en otras cualidades impresionantes (belleza, profundidad, intensidad). Si, por el contrario, la actitud de la conciencia hacia el inconsciente es més 0 menos neutral, o aprensiva, no habré mayor necesidad de que ambas entren en contacto, y los suefios siguen sin color. (Let2, pags. 299-300) Las hipétesis enunciadas en la anterior declaracién’ parecen demasiado complejas para su actual verificacién, incluso clinicamente. 60 >: 7939999999997399999999999999 V ) YIIIIIIIIIIIID 5 de los suefios MOR se registraban en colores, segin informes de los sujetos cuando se los interrogaba discretamente pero en sufi- ciente detalle, tras un periodo MOR (Kahn, Dement y Fisher, 1962) y antes de que efectuaran ningiin movimiento del cuerpo. Al perfeccionarse la metodologia de la investigacién, tal vez sea posi- ble demostrar que todos los suefios son en colores. Las hipétesis que deberdn verificarse entonces son las que afirman que los di versos colores reflejan diferentes emociones, y que la variada intensidad del color representa los distintos grados de emotividad. Otra caracteristica del lenguaje onirico es la exageracién: las imdgenes de objetos 0 seres comunes pueden aparecer fascinantes o amenazadoras, y las situaciones de la vida real adquirir propor- ciones exageradas o bien diferir en sus detalles de las situaciones reales. Otra caracteristica es la iconoclasia: los sujetos cuestionan las convicciones y valores aceptados. Por ejemplo, en el sucio infantil de Jung acerca del falo con un solo ojo (S2), la iconocla- sia no reside en la indole sexual de la imagen, sino en la imagen como exaltado simbolo pagano en el suefio del hijo de un pastor cristiano: En algunos suefios, las figuras son similares a las de los cuen- tos de hadas (por ejemplo, animales que nos ayudan). En otras imagenes puede reconocerse su pertenencia al lenguaje mitolégico de los suefios, pero sdlo una vez que los términos sometidos a la influencia del tiempo se traducen en imagenes atemporales. De ese modo, un avién puede representar a un Aguila que Jleva a una mujer sobre sus alas; un automévil o tren ser el equivalente de un dragén; una inyeccién representar la mitolégica mordedura de una serpiente. ‘Aunque la mayorfa de los suefios estén formados por imagenes visuales, hay excepciones a la regla que Jung no mencion6. Las personas ciegas de nacimiento tienden a sofiar de acuerdo con todo tipo de modalidades sensoriales, fuera de la visual (Hartmann, 1967, pags. 131, 141) durante el dormir MOR. Ocasionalmente, cualquier persona puede tener un suefio no visual, incluso no sensorial. Ejemplo de ello es el suefio de una mujer de mediana edad, el que sdlo pudo referir en forma de poema: Yo soy... pero saber que soy. Saber conscientemente que existo como entidad que se extiende més alld de las vallas restrictivas de mi mente cotidiana. De hecho, sin saberlo antes, exist{ siempre en Ese Otro. Ahora, lentamente, soy consciente de que trato de arrastrar a Ese Otro al Ahora. (Parecfa fuera del tiempo, y yo estoy dentro de él.) 61 Estoy tratando de arrastrarlo dentro de mi Cuerpo, pero no puedo. Soy consciente de que estoy nuevamente en mi propia conciencia. Nuevamente soy parte de la Vida dentro del Tiempo y [el Espacio. Todavia estoy sobre Ia tierra. éQuign soy yo? (Archivos MAM) Con frecuencia se plantea un interrogante: chay_suefios tipi- cos_0, al I son algunos temas? (El tema es una imagen” o idea Tepetida; de ahi que en un suefio puede haber varios temas.) ‘Son raros los grupos idénticos o incluso los pares de suefios. Sin embargo, una imagen determinada puede reiterarse con frecuen- cia en los suefios de una persona, y hallarse cierta similitud entre Jos motivos que aparecen en los suefios de un sujeto y los de otro. Ejemplos de ello son los temas de la cafda, el volar, ser amenazado por animales peligrosos, y correr ligero sin poder llegar a nin- guna parte. La rareza relativa de las imagenes que se repiten exactamente de un suefio al otro es consecuencia de la posibili- dad de disponer, como imagen onirica, de cualquier objeto 0 figura existentes 0 pasibles de ser imaginadas; por lo tanto, la variedad y cantidad posible de imagenes son literalmente infinitas. MECANISMOS DEL suENO Aunque Jung sostenia que “el suefio no sigue leyes claramente determinadas ni modalidades regulares de conducta” (CW8, par. 535), reconocié que existen mecanismos que contribuyen a forjar el Jenguaje onirico, No obstante, no hizo tanto hincapié en ellos como Freud, quien veia los mecanismos como esenciales para la elaboracién onfrica, mediante la cual el contenido latente se tras- lada al suefio manifiesto. Para Freud, los mecanismos eran cua- tro: censura, condensacién, desplazamiento y_distorsion, La lista de Sung “inclufa“seis; contaminacién, condensacién, duplicacién o Tmultiplicacién, concretizacién, dramatizacién y mecanismos ar- Caicos. (Estos mecanismos se describen, exclusivamente y de modo Sucinto, en MPL-II, pags. 203-204, aunque hay mencions de ellos en todas las Collected Works.) _La contaminacién estriba en relacionar entre si objetos ¢ ideas aparentemente inconéxcs mediante una cadena de asociaciones que funciona cuando las limitaciones que impone la conciencia se relajan al dormir. Jung propuso comenzar con una mesa, por ejemplo. “Un pafio, verbigracia, tiene relacién directa con ella, aunque a Julio César le parecié remoto; la secuencia, sin embargo, en seguida nos leva alli si la conocemos” (MPI-Il, pag. 203). A veces la contaminacién revela que los miembros de un par de opuestos son en cierto sentido idénticos, tal como ocurre con algu- 62 Ratan an 2 eae apn ape): oe d J a 7 i a c nos opuestos en varios idiomas. En latin, por ejemplo, “altus” significa tanto “alto” como “profundo”; en inglés, “scan” significa “examinar detenidamente” y “echar un vistazo apresurado”. La condensacién es una forma de contaminacién mas pode- rosa; HO-S61 Conecta sino que combina objetos ¢ ideas sin rela- cién aparente. Mediante la condensacién, imagenes que de lo contrario resultarian neutras pueden asumir un poderoso signi- ficado emocional en un suefio. Una mujer a quien el sujeto que suefia s6lo conoce de vista, porque pasa por su casa todos los dias, pero que por lo demés le resulta absolutamente desconocida, puede aparecer en el suefio usando ropas de la hermana de aquél. De ese modo, la imagen de la desconocida de la calle se condensa con la de la hermana. La interpretacién, en consecuencia, se ba- saria en las asociaciones que el sujeto hace tanto con la hermana como con Ja desconocida. La duplicacién 0 multiplicacién es lo opuesto de la condensa~ cién, La misma imagen puede repetirse o aparecer en forma doble (por ejemplo, mellizos) por razones de énfasis, o quiz4 para indi- car la aparicién parcialmente completa de algtin contenido del inconsciente; e imdgenes idénticas pueden reflejar la dualidad, como la oposicién de positivo y negative. Imagenes similares pucden mostrar aspectos diferentes del mismo problema; por ejemplo, dos personas del mismo sexo y edad, pero con rostros y ropas distintas. Una extensién de la multiplicacién tiene lugar cuando ocurren varios episodios en un mismo sucfio. Jung no estudié este fenémeno, pero un analista junguiano (Edinger, 1972) manifesté que “cuando un suefio presenta varias escenas, por lo general se las puede interpretar correctamente como maneras dis: tintas de. describir la misma idea central” (pag. 23). La concretizacién es el empleo de lenguaje figurativo, inclu- sive la presentacion de complejos en forma personificada. La dramatizacién es la expresién de un contenido en forma de relato. Los mecanismos arcaicos traducen el contenido inconsciente en formas arquetipicas (véase capitulo VI). {COMO SABEMOS QUE LOS SUENOS TIENEN SIGNIFICADO? La cuestién mds importante respecto de la indole de los suefios, sorij-saber_si étos Henen algim ‘sigmiricado, Es facil ilustrar Ta Significacién de Tos aE er ee aifiel, ial vez imposible, de- jnostrar_que todos Tos suefos tienen un significado. Sin embargo, Jung aporté abundantes pruebas en este sentido. Durante sigios enteros se consideré a Tos suefios como la voz © En realidad Jung inclufa en Ia concretizacién Ia expresién del incons- ciente en los cuentos, y definia la dramatizacién como “un mecanismo que Gramatiza cuanto sucede” (MPLII, pag. 204). Como Jung efectué esos comens farios oralmente, es de suponer que se expres con vaguedad, por lo cual yo me permito modificar algo sus definiciones. 63 GS de los dioses. Por ejemplo, tanto el Antiguo como el Nuevo Tes- - tamento registran multiples “visiones de la noche”, en muchas de las cuales Dios le hablaba a un ser humano. (Un estudio exhaus- tivo del tema se encontrarA en Kelsey, 1968.) Aunque quienes a viven en la segunda mitad del siglo xx tienden mucho menos a des- i) cribir esos suefios como si tuvieran un origen divino, comuinmente at se acepta que poscen un significado? aunque se exprese de diver- sas maneras. Tal vez lo mds comuin, en Occidente, sea creer_que. = el suc ues ar ul itecimiento cor EI pueblo de los senoi, de la peninsula de Malasia, analiza sus 2 suefios diariamente, en la creencia de que “todo lo que aparece en los suefios esti imbuido del espiritu o fuerza de la persona, y uno debe controlar los propios recursos psicolégicos, pues de lo contrario lo perjudicaran 0 dafiaran a sus conocidos” (Stewart, 1954, pag. 392).7 Otras tribus prealfabetas ® toman los suefios tan literalmente, que alguien puede disculparse por injuriar a su o vecino en ellos, El elevado valor que los pueblos prealfabetos atribuyen a los sueflos puede justificarse, como sefialé Jung, por el hecho de que UY viven en contacto estrecho con el peligro. Si un individuo sc des- pierta muy nervioso, por ejemplo, puede lucgo resbalar mientras ) cruza un rio sobre un tronco, y ahogarse o caer en las fauces de un cocodrilo, Sabe que su "vida depende de estar integrado con- sigo mismo” (MPI-II, pag. 159); en consecuencia, si sus suefios son desfavorables, se refwisa a hacer nada ese dia. Esta creencia en el significado de los suefios, por afiadidura, les otorga cierta eficacia. La suposicién esponténea de que Jos suefios tienen significado 5 se relia on las personas sometidas &-Terapia que, sin que nadie Se ; RPG, MukeMtaM sus Suenos Tung descubrié que Ta Gente que acu- te “dia el con frecuencia habia conensad + Gonsigee ae consignar por escrito ‘ Sus _suefios mucho ticmpo antes. Esta conducta podria atribuirse ) fa influencia de-Trett-y Jung sobre los supucstos culturales oO difundidos, pero la respuesta positiva de un individuo a dicho 5 supuesto depende, en opinién de Jung, de su disposicién interior en ese sentido. (Algunos pacientes hallan significativos los suefios ~ sdlo después de haber tenido lamativas experiencias con los pro- pios; algunos nunca Megan a eso.) La creciente popularidad de ® Desde el punto de vista empirico, hay cicrta correlacién entre este supuesto y ciertos tipos de patologia. El Inventario multiffsico de persona- Tidad de Minnesota, en sus puntajes de la escala de “manfa”, asigna un st } como respuesta a la afirmacién: “La persona debe tratar de entender sus : Suciios y dejarse guiar por ellos o tomar precauciones”. 7 El método de interpretacién de los sucfios de los senoi es similar a los métodos subjetivo y constructive de Sung (véanse caps. X y XI). : 8 Los antropélogos dicen que no existe un término adecuado para de- ) signar a los pueblos que Jung denominé "primitivos’. Para dl, el término no era peyorativo sino que constitufa una descripcién tanto psicolégica como antropolégica, indicativa de Ia naturaleza humana sin contaminar por los errores y la represi6n cultural. No obstante, en esta obra se sigue la prdctica de muchos antropélogos al utilizar el término “prealfabetos”, 64 ee eee ere nae as B) Sear a 9999999939999 3999™9 los libros sobre los suefios también refleja la difundida creencia en el significado de éstos. El convencimiento de Jung sobre el significado de los suefios se halla arraigado en su premisa de que gran parte del contenido mental significativo es inc iente. “Sin [el inconsciente], el sue- fo es un mero capricho de la naturaleza, un_conglomerado sin sentido de tragmentos que han quedado como residuos del dia” (CWI6, par. 3 ie Muchos suefios, por supuesto, no resultan inmediatamente comprensibles para la persona que trata de interpretarlos. Jung argumentaba que el problema es similar al de cualquier cientffico enfrascado en la tarca de investigar los fenémenos naturales: debe presuponer que el fendmeno que investiga tiene un significado, antes de intentar la comprensién de los hechos. Esa suposicién se basa en la experiencia clinica. Al analizar decenas de miles de suefios, Jung descubrié que puede extraerse algtin mensaje de casi todos ellos, y a menudo ese mensaje es mas significativo de lo que una evaluacién superficial permitirfa prever. Un suefio que de entrada parece tonto, absurdo o simplemente ininteligible, a veces conduce a importantes revelaciones sobre el sujcto. Ademas de la experiencia clinica, existen otros elementos que confirman la creencia de que los suefios tienen un significado. Uno de ellos es la presencia de los mismos temas en una seric de suefios del sujeto; la repeticién da Ia impresién de que los temas, sea en imagenes familiares 0 no, cxigen que se preste atencién a algun aspecto especifico de la vida del sujeto. Otro elemento posible de confirmacién es el descubrimiento, analizado ya en este capitulo, de que no puede influirse de manera considerable sobre los suefios mediante la autosugestién, y sf, aunque de manera limitada, mediante la sugestién externa, incluso la posthipnosis. En Ja experiencia de resolver problemas intelectuales en los suefios, que muchos han tenido, hay algo mds que una impresién del significado de los suefios. Abundan los ejemplos histéricos de pioneros de la ciencia y el intelecto en sus distintos campos, que alguna vez (en ciertos casos, muchas) tuvieron esa experien- cia: el filésofo y matematico René Descartes; el cientifico dina- marqués Niels Bohr (descubridor del tipo de tomo que lleva su nombre) ; Friedrich August Kekulé, el quimico alemén que descu- brié la formula del benceno y revolucioné la quimica orgnica; y Robert Louis Stevenson, a quien el argumento del doctor Jekyll y el sefior Hyde se le revelé en un suefio, tras afios enteros de buscar una historia que le permitiera describir su poderosa sen- sacion de la doble personalidad del hombre. Jung afiadié algunas experiencias de gente “comtin” a esos ejemplos, como Ja de un contador que durante varios dias habja tratado infructuosamente de desenmascarar una quiebra fraudulenta.® Al irse a dormir des- ® En un caso de bancarrota, el abogado de Ia persona que se declara en quiebra debe presentar a Jos tribunales una declaracién financiera para 65 pués de trabajar en el caso hasta la medianoche, se levanté du- sh rante la noche, hizo algunos apuntes en su escritorio, y volvié al Iecho. Por la mafiana no recordaba su conducta nocturna, pero en el escritorio descubrié una serie de notas de su pufio y letra que resolvieron la situacién (CW8, par. 299). A veces un suefio que no se entiende en el momento de ocurrir vo fo Pocas semanas antes de la muerte repentina de su marido, = = Mujer sod que lo estaba mirando, y veia cémo cambiaba su ros- tro hasta volverse muy similar al del padre de ella. La mujer se 2 sintié horrorizada (Archivos MAM). Como su padre habia muerto > repentinamente pocos meses antes, el suefio parece haber sido una ) expresién del inconsciente “dirigida” a prepararla para el segundo shock, y reflejaba un conocimiento inconsciente de las simientes E de la muerte, ya presentes en el organismo de su marido.” = Pueden encontrarse mds pruebas del significado de los suefios 2 "pueden ‘entenderse’, en_cierta medida, de manera subliminal as (CWI8, par. 476). Por ejemplo, un suefio puede ejercer un pro- +s fundo efecto positivo o negativo sobre el humor del sujeto al pat despertar. Jung citaba el ejemplo de un paciente que sofié con o una oveja renga y una cordera prefiada, ambas en peligro de mo- o rir (S3). Después de ese suefio el paciente se sintié sumamente fatigado, como en respuesta al estado de la borrega y Ia oveja. El significado de los suefios puede demostrarse de manera atin mds dramatica cuando el inconsciente se expresa por medios Z fisicos, tras ignorarse el mensaje del suefio. La autodestruccién del alpinista conocido de Jung, que habia sofiado que pisaba en el : vacto (Si) e hizo otro tanto literalmente, es un ejemplo de ello. < De todas las razones y pruebas del significado de los suefios, tal vez las mas convincentes son los datos que verifican interpre- taciones onfricas especificas (véase cap. XVI). arraigada_en Ta _sensaci Taravitla que los seres humanos experimentan ante el funcionamiento de Ja mente. Esta sigue fun- “Slonado de aIgiin modo mientras se duerme como To prigbant Tos descubrimientos segiin los cuales, al despertarse a los durmien- demostrar que no existe fraude. Los contadores preparan y examinan la declaracién. 10 Una interpretacién alternativa es el temor de la mujer de que la oO “abandonara” el marido, tal como la habla abandonado el padre a su muerte. - Sin embargo, esta interpretacién dificilmente puede ser valida, por cuanto Y no surgicron manifestaciones (conscientes o inconscientes) que demostraran ) que se sentfa abandonada por el padre, Durante casi toda su vida habia alentado sentimientos hostiles hacia él, y su muerte le provocé mis alivio que pesar. 11 Podrfa adoptarse el punto de vista de que el humor del sujeto es el que produjo el suefio, y no al revés. Tal vez tanto el estado de énimo como Jas imégenes oniricas se hallaban arraigadas en los mismos contenidos in- conscientes. 66 Oo ee ae } He) eee) ee) ee) eet) 4) ey eee 2 tes, sea durante cl sucfio MOR 0 no MOR, casi siempre refieren que algo pasaba por sus mentes. En vista de nuestro actual cono- omit im [Ta mente y su funcionamiento, es por cierto prematuro descartar sus actividades durante el acto de dormir, considerandolas faltas de sentido. Por el contrario, parecen muy grandes las probabilidades de obtener ulteriores conocimientos de la mente mediante el estudio de los suefios y el sofiar. La seleccién de los suefios que se recuerdan tal vez permitiria cuestionar la premisa de que todos ellos tienen significado, Los estudios de Domhoff y Kamiya (1964) y Hall y Van de Castle (1966 b; citados en Domhoff, 1969), por ejemplo, demuestran que los suefios que se recuerdan por la majiana ("suefios caseros”) difieren de los recogidos al despertar al sujeto que sucfia en el laboratorio. Los suefios “caseros” tienden a incluir temas més emocionales, como agresién, interacciones sexuales y desgracias. Domhoff (1962; citado en Domhoff, 1969) y Schonbar (1961) halla- ron cierta diferencia entre los sueiios de los sujetos que los recor- daban “mal” y los que los recordaban “bien”; los suefios de los primeros eran mds neutros, desde el punto de vista emocional, que los de los segundos. Sin embargo, el hecho de no recordar algunos suefios no invalida el significado de los que si se recuer- dan; puede ocurrir que seamos incapaces de recordar todos nues- tros suefios, 0 que recordemos sélo aquellos que tienen Iugar en condiciones detcrminadas, como en ciertos momentos del ciclo del dormir. 67 WV ESQUEMA GENERAL DE LA INTERPRETACION DE LOS SUENOS SEGUN JUNG La interpretacién de los suefios es algo tan dificil como grati- ficante. Jung Ja consideraba un arte (al igual que el diagnéstico, Ja cirugia y la terapia en general) que pueden aprender “quienes estén dotados y destinados para ello” (CW17, par. 198). De acuer- do con esta declaracién, Jung pareceria creer que el papel del apalista junguiano sdlo citi camente dotadas, presumiblemente en cuanto a intuicién e imagi- nerfa + Sin embargo, en otro de sus trabajos Jung mani- fest6: “No se requiere un sexto sentido para comprender los suefios” (CW8, par, 543). Aunque Ja intuicién y la imaginerfa men- tal son valiosas para la labor de un analista junguiano, personas que posefan esas dos caracteristicas en distinta medida y diferfan ampliamente en cuanto a talento se han convertido en analistas cficaces ¢ intérpretes satisfactorios de los suefios. Como ocurre con cualquier tipo de préctica psicoterapéutica, las cualidades o dones personales especificamente requerides de los analistas jun- guianos serfan integridad, compasién_y valor,_ademés de intcli- gencia, COMO APRENDE A ANALIZAR Los SUENOS UN JUNGUIANO La interpretacién de los suefios es una parte muy importante de la formacién de los analistas junguianos, especialmente en el Instituto C. G. Jung de Zurich, Suiza. (Otros centros de formacion junguiana se encuentran en Inglaterra, Francia, Alemania, Israel, » En otro lugar, Jung expresé de mancra mas poética: “[La riqueza de los suefios] se revela, diriase, s6lo a quien entiende el lenguaje de los anima. les y Jas plantas” (CW18, par. 1282). 68 eee eee eae eeeeea geet eee) ) YIVIIII909099™ ) Pee Italia y, en Estados Unidos, en las ciudades de Los Angeles, Nueva York y San Francisco.) Los suefios se analizan en casi todas las sesiones de terapia, tanto en el andlisis Personal del alumno que se entrena, como en su labor con los pacientes, El trabajo sobre los suefios en el andlisis personal ayuda al alumno a adquirir comprensién de sf mismo, lo cual resulta indispensable porque “Quien no se conoce a s{ mismo no puede conocer a los demas” (CW10, pdr, 325). Ese trabajo, incidentalmente, también resulta util para aprender a interpretar los suefios de otros y, junto con el andlisis de suefios que forma parte integral del and. lisis de casos, brinda experiencia muy valiosa en la interpretacién de suefios, Mi experiencia en la interpretacién de los suefios se inicié: con un analista de Nueva York, cuatro afios antes de matricular- me en el Instituto de Zurich, y el andlisis e interpretacién de los suefios fueron materia central de estudio durante los cuatro afios y medio que segui el programa de capacitacién. (El minimo de tiempo requerido para la capacitacién es de tres afios.) De los analistas con quienes me analicé, tres (dos en Nueva York y uno en Zurich) habian realizado parte o todo su andlisis con el doctor Jung; el cuarto se habfa formado con algunos de los discipulos de Jung, que eran analistas diddcticos del Instituto de Zurich. Siguiendo las prescripciones de Jung, la mayorfa de los ana- listas junguianos alientan a los analizados a registrar sus suefios. (Véase Faraday, 1974, y Garfield, 1974, sobre los detalles de cémo levar un diario de suefios.) Ademés de los suefios en sf, el sujeto consigna las asociaciones personales con cada suefio, todas las amplificaciones arquet{picas que pueda haber (la mayorfa, a par- tir de los conocimientos del analista) y, después de la sesién de andlisis, las posibles interpretaciones que se hayan efectuado. Algunos analistas junguianos trabajan mejor escuchando los rela. tos orales de suefios; otros piden a los analizados que presenten informes por escrito de sus suefios y asociaciones personales. (En cada caso es importante que el sujeto Heve un registro escrito de todos los suefios que recuerde.) Yo prefiero ver y ofr el texto del suefio, Como alumna del Instituto, consigné una cantidad mucho mayor de suefios que la que se podia discutir en las sesiones de andlisis. Como recogi amplificaciones de todos los suefios con- signados, obtuve incluso més experiencia en la amplificacién que en Ja interpretacién. Cuando mi anilisis en Zurich promediaba, comencé a tratar de interpretar mis propios suefios. Aunque mu. chas de esas interpretaciones no se sometieron al escrutinio de mi analista, todas enriquecieron mi experiencia. (Por ese enton- ces el Instituto exigia trescientas horas de andlisis personal; yo tenfa muchas mds. La frecuencia habitual de las sesiones era de dos por semana.) La capacitacién sistematica especifica en interpretacién de los suefios se realizaba a la par.que se seguian los demés estudios del 69 Instituto, en teoria psicolégica, enfoques de psicoterapia y mate- rias afines. Las bases generales se adquirfan mediante cursos y preparacién independiente para el Propadeuticum, una serie de ocho exémenes orales en campos del conocimiento importantes para la labor de un analista junguiano. El alumno rendia esos exdmenes después de un minimo de un afio y medio en el Insti- tuto. Las materias relacionadas de manera menos especifica con la interpretacién de los suefios eran “Principios basicos de psico- logia analitica”, “Teoria y técnica del experimento de asociacién y teoria de los complejos”, “Teorfas comparativas de la neuro- sis” y “Principios basicos de psiquiatrfa, con referencia especial a la psicopatologia”. El Propadeuticum también inclufa exdmenes en “Historia de las religiones” (que comprendia mitologfa), “Practicas primitivas” y “Psicologia de los cuentos de hadas”, todas las cuales resulta- ban utiles para ampliar el material arquetipico. El restante exa- men propedéutico, “Teoria de la interpretacién de los suefios”, exi gia que el candidato demostrara su comprensién de los diversos procedimientos que se enfocan en esta obra. Tanto antes como después del Propadeuticum, asisti a clases sobre la amplificacién e interpretacién de los mitos y cuentos de hadas, y participé de seminarios sobre la interpretacién de los suefios propiamente dicha y sobre el andlisis ¢ interpretacién de suefios que se presentaban’ como parte de estudios de casos. Al- gunos de los seminarios estaban a cargo de analistas de Zurich; otros, de analistas visitantes de Estados Unidos, Inglaterra y otros paises, En seminarios adicionales, los alumnos presentaban inter- pretaciones psicolégicas de cuentos de hadas como practica en la amplificacién e interpretacién de material arquetfpico en su for- ma més pura. Tras completar satisfactoriamente el Propadeuticum, los alum- nos iniciaban su labor con pacientes, Fue asi como, con la ayuda de mis analistas supervisores? trabajé junto con mis analizados en cl andlisis de sus sucfios y, en reuniones con otros alumnos para la discusién de casos, bajo la direccién de un analista con experiencia, participé en Ja interpretacién de los suefios de anali- zados que presentaban todos los alumnos. Los exAmenes finales en el Instituto ponian a prueba y reafir- maban la propia capacidad para interpretar suefios, al exigit dos interpretaciones concretas: una de un suefio, y la otra de un cuento de hadas. Ademas, se rendian ex4menes sobre “El proceso de individuacién y sus simbolos” y “Aplicacién practica de cono- cimientos a un caso individual”; ambos exigian prestar conside- rable grado de atencién a las imagenes oniticas. De ese modo, el programa de capacitacién del Instituto de Zurich permitia el egre- so de profesionales calificados para aplicar la interpretacién de los suefios como instrumento central de la psicoterapia. (Los res- 2 El analista experimentado que entrena nuevos analistas se conoce como “analista diddctico”. También como “analista supervisor”. 70 Per a ie eA ilRe eA eee alee: ante Vallee ene alata ele alin aa tantes exdmenes finales cubrian los temas de “Psiquiatria, con referencia especial al diagndstico diferencial”, “Interpretacién de imagenes del inconsciente” y “Discusién de la tesis para el di ploma”. Mi tesis se titulaba “El concepto cristiano de un pecado como una aproximacién a la sombra”.) Desde que inicié mi practica analitica en 1965, continué rea- lizando estudios sistematicos en la interpretacién de los suefios mediante la labor intensiva con mis analizados en relacién con Sus suefios, extensas lecturas de tedricos de los suefios de muchas escuelas psicoldgicas diferentes, estudios formales de psicologia de la personalidad en la Universidad de Minnesota, y la prepara- cién de mi disertacién para el doctorado (Mattoon, 1970), que constituyé el primer borrador de este libro. Si bien egresé como psicoterapeuta calificada del Instituto de Zurich, inicié el pro- grama del doctorado en el campo de psicologia de la personalidad, orientado hacia Ia investigacién (y no en el de psicologia clinica, de orientacion practica) con el fin de obtener amplias bases en el universo de la psicologia no junguiana, capacitarme para obtener el titulo y, finalmente, obtener Ja licencia del Estado de Minneso- ta® para ejercer como psicdloga consultora. Los PASOS DE LA INTERPRETACION DE UN SUENO El método junguiano de interpretacién de los suefios, que se presentarA detailadamente en los siguientes capituios, es aplicado, con variaciones, por practicamente todos los analistas junguianos. Las variaciones se dan, primordialmente, en cuanto a ja parte del procedimicnto que se subraya, Por ejemplo, un analista se basa principalmente en una impresién intuitiva del significado del sue- fio; otro, se concentra en obtener amplificaciones detalladas. Siempre, no obstante, las condiciones de la situacién terapéutica inmediata determinan el modo de’ completar el procedimiento y cada interpretacién. Los pasos principales del método junguiano de interpretacién de los suefios son los siguientes: 1, Enunciar el texto del suefio en términos de estructura,t examinar lo completo de su cardcter. 2. Establecer el contexto del suefio, el material situacional en el que se da el suefio. El contexto se compone de: ® La Universidad de Minnesota otorga el titulo de doctor en psicologia y otros varios, como el de “psicdlogo consultor”. 4 Al cfcctuar esta resefia general del método junguiano de la interpre- tacién de los suefios, me resulté necesario emplear términos que se explican en los siguientes capitulo. Con el fin de que la resefia resulte util al lector, por lo tanto, todos jos términos definidos en posteriores capitulos aparecen cn bastardilla. El lector puede tomar este capitulo como esquema basico, y de allf remitirse a otros y volver a él. Los siguientes capitulos de esta obra tratan los temas aqui citados as{ como otros distintos, cada uno tan deta- ladamente como fue posible. ma ‘5 a. Amplificaciones de las imagenes’ onfricas, que pueden incluir: (1) Asociaciones personales, (2) Informacién sobre el ambiente del sujeto que sue- fa, 0 (3) Paralelos arquetipicos; b. Temas que interrelacionan las amplificaciones y ¢, La situacién consciente del sujeto, inmediata y a largo plazo; d. La serie de suefios en que se da un suefio especifico. Rever las actitudes apropiadas para la interpretacién de suefios: a. No puede darse nada por sentado respecto del signifi- cado del suefio o de imagenes especificas. b. El suefio no es un disfraz sino una serie de hechos psiquicos, c, Probablemente el suefio no le dice al sujeto qué debe hacer. d. Tener en cuenta las caracterfsticas de personalidad del sujeto que suefia y del intérprete. Caracterizar las imagenes oniricas como objetivas 0 sub- jetivas. Considerar la funcién compensatoria del suefio. a. Identificar el problema o complejo al cual se refiere el suefio. b. Evaluar la correspondiente situacién consciente del su- jeto que suefia. c. Considerar si las imagenes oniricas y la evolucién pst- quica del sujeto requieren una caracterizacién reduc- tiva 0 constructiva, 4. Considerar si el suefio resulta compensatorio al oponer, modificar 0 confirmar la correspondiente situacién consciente del sujcto; 0 ¢, Si cl suefio es no-compensatorio: anticipatorio, traumd- tico, telepdtico o profético. Postular una interpretacién traduciendo el lenguaje del suefio en relacién con la correspondiente situacién cons- ciente del sujeto, verificarla a la luz de los hechos onfricos, modificar si es necesario y enunciar sucintamente la inter- pretacion. Verificar la interpretacién. VARIACIONES DE ENFOQUE Al igual que otros analistas junguianos, procuro observar to- dos los pasos del procedimiento esbozado de interpretacién de los suefios. En algunos sentidos, no obstante, mi enfoque del proceso es algo distinto del de algunos colegas, debido a diferencias de temperamento 0 concepciones divergentes de la teoria. 72 OOK 90 Sere peeereeeeeeeegee ere vee eee eeerneeeehee et ) + ee A mi modo de ver, los suefios constituyen una fuente suma- mente accesible de material inconsciente, por lo cual su interpre. tacién representa un instrumento basico para el andlisis y tra. tamiento de los pacientes. Sin embargo, hay otras fuentes de informacién del inconsciente: emociones, conducta manifiesta, sintomas corporales, las variadas formas de imaginacién activa, y fantasias al despertar. (Todas estas fuentes pueden reflejar el fenémeno de transferencia, al que la mayorfa de los freudianos y algunos analistas junguianos le otorgan un papel fundamental en el proceso analitico.) Como todo junguiano, considero que el andlisis es _un_proceso singular mediante el_cual_los_contenidas_ conscientes ¢ inconscientes pueden reunirse y reconciliarse, Al gunos junguianes-parecen-asi i fos en la produccién dela_deseada_sintesis. Para mi, las diversas. fuentes de material _inconsciente contribuyen-en_proporci varian segtin los diferentes pacientes, La diversidad_de concepeio- nes sobre el papel del_suefio y su intérprete, i pinion, diferencias irreconciliables en la is analitico. También disiento con algunos de mis colegas en el modo en que desarrollo una hipétesis sobre el significado del suefio. Al igual que Jung, muchos junguianos dependen en gran medida de Ja intuicién para elaborar dichas hipétesis. Jung menciond pocas veces su empleo de Ja intuicién inter i Probablemente porque era algo muy_natural_enél.¥ La intuicién también parece ser algo natural en aproximadamente el 85 por ciento de los analistas junguianos, para quienes tal caracteristica es la primera o segunda funcién, (Bradway, 1964; Bradway y Detloff, 1976; Plaut, 1972.) Esos analistas pueden tener una idea intuitiva del significado del suefio en cuanto lo oyen por primera vez. Como yo soy de distinto temperamento (probablemente, pre- domina en’ m{ Ia sensacidn-pensamiento), mis hipotesis surgen mucho después, por lo general tras haber trabajado paso a paso en cl contexto del suefio y los demés procedimientos que llevan a una interpretacién. Pero, sea cual fuere cl momento en que se enuncie la hipétesis interpretativa, es preciso someterla a prueba mediante un proceso de verificacién mds 0 menos sistematico. ina_tercera diferencia estriba en que soy mds propensa a presuj entrada que una imagen surge de la experiencia personal del sujeto que sucha; S0lo CuaHaS to eaisIGn oe Ee no existen_esas bases consi se trata de una imagen primordialmente arqueti- "or supuesto que una experiencia altarente individual én ‘Apariencia, como la de enamorarse, puede alcanzar proporciones 5 Jung parecia experimentar grados muy diverws de dificultad en la interpretacién de los suefios: “En muchisimos casos basta echar un tinico vistazo al suefio y el material reunido para al menos intuir su significado, y no se requiere ningdin esfuerzo especial del pensamiento para interpretario. En otros casos se requiere mucho trabajo y considerable experiencia’ (CW17, par. 115), 73 arquetipicas; sin embargo, las imagenes ontricas correspondientes por lo general pueden amplificarse a partir de la experiencia per- sonal. Jung mismo, segin pude inferir por mis estudios de su obra, buscaba los paralelos arquetipicos mas como medio de enri-~ quecer que de sustituir Jas asociaciones personales (véase capitu- lo VI). Por afiadidura, upa_vez_amplificadas las_imdgenes, el sucfio todavia debe interprctarse-en-telacién-con la situacion cons— giente del sujeto, es decir, la_experiencia de su propia vida, indole arquetipica dil material ontico pudde tewdlar que se trai de un problema humano 1, pero no por eso el material se ail de la-individualidad del sujeto. que snenay A menos que el intérprete de Tos suefios se mueva con sumo cuidado en el terreno de las amplificaciones arquet{picas y las interpretaciones no per- sonales, podra pasar por alto mensajes oniricos de importancia decisiva para la vida del sujeto. 4 37279 2339999999799 99939990 992999779 ) SES pear eee eae v EL CONTEXTO ONIRICO: AMPLIFICACIONES ‘INDIVIDUALES * El contexto onirico incluye amplificaciones indivi quetipicas, temas que entrelazan ificaciones_e_it - cién sobre la situacion consciente del _sujeto_que suefia, No_obs- jante, antes de poder considerar_ese_contexto, el_sujeto debe _ indagar en cL texto del_sucfio, para establecer las verdaderas imé:_ genes sofiadas. / IDENTIFICACION DEL SUENO ‘A veces el sujeto no tiene dificultades en relatar su percep- cién de Io sofiado, pero otras veces no estd muy seguro. Puede legar a dudar de que todo el material sobre el que informa sea © tener la impresién de que realmente parte del texto del suefio, s6lo recuerda un fragmento. Hay dos ti material que pueden contaminar el texto del-suefo. Al despertar, o estando el sujeto semidespierto, las ~ primeras imagenes complementarias pertinentes al suefio? se en- tromezclan con éste al llegar a la conciencia de la persona. Aun: que Jung admitié la posibilidad de que dichas imdgenes pueden modificar sustantivamente un suefio, en_general consideraba que como el. ‘esos _agregados eran parte del_material onirico, e, Suefia_basico, surgen_del inconsciei 2 Aunque Jung con frecuencia utilizaba el término “amplificacién” para designar exelusivamente a los paralelos arquetipicos, también ilustré el eon” SSpto con asociaciones personales (CWI8, par. 174). He optado por 1a accep: Se nde amplia, que comprende asociaciones personales, informacién tomada el medio propio del sujeto y paralelos arquet{picos. T' Esioe agregados al suiefio son similares a lo que Freud denominaba “elaboraciones secundarias”. 75 El segundo tipo de material que a veces se agrega al suefio : . se introduce posteriormente, cuando el sujeto recapitula lo sofiado y, en particular, cuando lo relata a un tercero. Algunas personas ‘suelen elaborar las imagenes y secuencias de los hechos que re- cuerdan. Por ejemplo, pueden entrelazarlos con experiencias de la vigilia o imagenes tomadas de otros suefios. En esos casos el intérprete no puede saber a ciencia cierta qué partes del material son las que el sujeto sofié mientras dorm{a, y cudles se afiadieron posteriormente. Sé por experiencia que esa contaminacién cons- ciente puede evitarse totalmente si el sujeto, al despertar, consigna el suefio por escrito’ Si queda alguna duda en torno de determi- 7 nada declaracién o descripcién de una imagen, por lo general se la puede disipar preguntando al sujeto si en realidad sofié el de- talle cuestionado o lo agregé posteriormente. Con un poco de prdctica, casi todo el mundo puede responder a esta pregunta. Por otra parte, hay quienes tienen dificultades para relatar sus experiencias oniricas, por lo cual presentan al intérprete tex- : tos fragmentarios de suefio. Este puede ayudarlos a suministrar relatos mas completos preguntando qué sucedié luego, o pidiendo una aclaracién sobre elementos que resultan vagos 0 s6lo se men- 5 cionan al pasar. Cuando se lo interroga, generalmente el sujeto ~ puede recordar mas detalles de los que proporcioné en su relato e original. También pueden obtenerse resultados fructiferos pre- 2 guntando por aspectos especfficos del suefio que parecen faltar > © dejarlo incompleto, como por ejemplo el_ambiente donde se sittia ese suefio 0 la identidad de una figura. Las preguntas, por supuesto, deben enunciarse con palabras que le resulten compren- sibles al sujeto; por ejemplo, una pregunta como “¢Dénde trans- curria el suefio?” resulta mds clara que “¢Cual era el contexto onirico?” 4 En ocasiones, la ambigiiedad de un suefio se refleja en las declaraciones del sujeto cuando éste dice “creer” que una imagen era de tal o cual manera. En esos casos, Jung aconsejaba suponer que el informe era correcto. Si el sujeto ofrece dos 0 més des- cripciones de una imagen onirica y no gabe con certeza cuél es Ja correcta, la interpretacién debe tomar a todas en cuenta. Por ejemplo, si recuerda una imagen como la de un perro 0 un gato, se indagarn sus asociaciones con ambos, y deberd verificarse el significado que tiene cada animal en la interpretacién propuesta. Jung-recomendaba preguntarle al sujeto qué sentia en ‘rela- cién_con-el suef iS individuales. Ruesto que lo que Ta lespertar puede no ser lo mismo que sentia a si di ‘mientras_sofiaba, segin encuentro util preguntar por ~ 8 Realicé este descubrimiento, que me result6 sorprendente, cuando investigué mis ficheros buscando ejemplos de textos onfricos contaminados escritos por el sujeto, y no hallé ninguno. Parecen introducirse agregados al suefio con bastante frecuencia cuando se lo relata verbalmente, 4 Algunos intérpretes de suefios insisten en que se los refiera en tiempo presente, Entiendo que esa exigencia se basa en un enfoque idiosinerdsico de los suefios. C 'COGCO 76 2006 Soop d eran eee ace Bele eee eee eeeegeeeereeeaed Pee eee Seer erence eee ) ambas reacciones. Muchos _pasan por alto la especificacién de esos _sentimientos junto_con_el_texto.del_suefio, Es comun que el sujcto informe que el texto consignado por escrito es sélo parte de un suefio mucho més largo, y que ha olvidado todo el resto. Algunos se preocupan hasta el punto de calificar de “fragmento de suefio" incluso un texto de trescientas palabras. Como los estudios psicofisiolégicos indican que se suefia durante alrededor de la quinta parte del tiempo que se duerme, es probable que los seres humanos sdlo recuerden una pequefia fraccién del material onirico. No obstante, a los fines de la inter- pretacién no veo otra alternativa que trabajar con el material disponible, A medida que el sujeto adquiere experiencia para re- gistrar sus suefios, los relatos tienden a hacerse més completos. En este libro ocasionalmente se refieren sueiios con palabras distintas, en momentos diferentes, en especial cuando se los con- signa en forma abreviada. No creo que esta prdctica presente mayores riesgos de inexactitud, por cuanto las palabras simple- mente describen las imagenes que integraban el suefio del sujeto, y una misma imagen puede describirse mediante series de pala- bras diferentes. LA ESTRUCTURA DE LOS SUEROS Aunque en su forma los suefios pueden ir de imdgenes unicas a largas narraciones detalladas, muchos de ellos son de indole similar a un cuento; Jung los describe como_un- “drama _desarro- Mado en el propio escenario individual” (Let-1, pag. 355). En ge- neral, el drama se presenta mediante una estructura’ comin a muchos sucfios, m4s 0 menos completos segtin el caso. En mu- chos textos de suefios faltan tantos de los clementos necesarios que se los deben considerar como fragmentos, mds similares a una fotografia que a una pelicula entera. No obstante, la estruc- tura de muchos suefios es bastante completa, y puede dividirse en partes integrantes que facilitan la comprensién del desarrollo “argumental” y de Jos aspectos que se subrayan en el suefio, a la vez que permiten una més rdpida identificacién del contenido que falta. La primera parte del relato de suefio es la ex lg general meluye la especificacién del lugar (“Estaba 5 Jung sdlo describié la estructura una vez en Collected Works (CW8, pars, 561-564) y dos veces, mas sucintamente, en CD38, pag. 27, y DAL, pag. 171, Utiliz6 muy poco la estructura en relacién con otros aspectos de su teorfa. En uno de sus wltimos trabajos, sin embargo, manifesté que “con. sua frecuencia toe-sueos_poseen una estrus tura muy definida, como deli-_ Tada, Tnceatya del peneamiento- enon autsacens acenie aungue por Tega — general esta Ultima no se comprende de inmediato”(( 18, par, 425). Esta’ declaracion fue cambiada (evidentemente por alguien que no era Jung) en el libro Man and His Symbols, por la frase: “Una historia relatada por la mente consciente posce un comienzo, un desarrollo y un fin, pero no ocurre Jo mismo con los sucfios” (MHS, pag. 28). 7 u personae, y la si venes, y nuestro comandante en jefe estaba pasando revista"). Puede incluirse algiin dato sobre el tiempo, como el momento del__ dia-ola estacién del_afio./ Za_segunda fase suministra el desarrollo del argumento (Fi. jalmente legs hasta mi, pero en vez de formular una pregunta técnica me pidid una definicién de 1o bello”g)La tercera etapa es la culminacién (peripeteia), en donde sucede algo decisivo, 0 tiene. ‘lugar un cambio rotundo, sea para bien o para mal (“En vano traté de hallar und respuesta satisfactoria y me senti terriblemente avergonzado cuando pasd al siguiente’ hombre, un mayor muy __ joven, y le hizo ta misma pregunta”). Llega finalmente IMduarta /j fase, de_resolucién (lysis) (“El tipo dio una respuesta perjecta, — la misma que habria dado yo si se me hubiera ocurrido"). (Des- cripcién de la estructura: CW8, pars. 561-564; CD38, pag. 27; DAL, pag. 177. Texto del suefio: CWI7, par. 187.) AMPLIFICACION No obstante lo expuesto, un suefio no puede interpretarse exclusivamente a partir de su texto; su_simbolismo_ debe tradu- cirse, como un lenguaje desconocido (véase cap. 1X), por medio ‘del _contexto, Para efectuar una traduccién tal, cada imagen debe “amplificarse”, ya que “ lonos_da indicios muy tenues— para-entenderlo, hasta tanto n¢ ri era medi: aterial de_asociaciones_y_analogias, de ificar] punto de volverlo inteligible” (CW12, par. 403). unque algunas imégenes onfricas han sido relativamente fija-_ das y-amplificadas mediante paral felos arquet{picos (véase cap. Vb nayoria_ so sincrasicas del _sujeto y debe amplificrselas inte las_propias_experiencias personales de aquél, hech ferentes a.su medio y otros suefios_suyos. Sean cuales fueren sus_ fuentes, todas las amplificaciones de_una_imagen_especifica se utilizan_ i El sujeto brinda la mayor parte de la informacién sobre las experiencias y suefios no comentados en las sesiones de terapia, en tanto que el intérprete tiene aproximadamente el mismo acceso a la informacién derivada del ambiente y de otros suefios anali- zados en la terapia. El intérprete, especialmente si se ha entre- nado como analista junguiano, supuestamente tendré un mayor conocimiento sobre mitos, costumbres religiosas y culturales, y acontecimientos histéricos. Asimismo, en el curso de las sesiones analfticas el intérprete se familiariza lo suficiente con las expe- riencias del sujeto como para hacer aportes ocasionales a sus asociaciones personales. me 78 oO oO ee ane peas ae alin e neal es alee aul ) eee aaa aa > i! Asociaciones personales La importancia de las asociaciones personales para Jung se reflejaba en su insistencia por “cerciorarse de que cada atisbo de significado que para el sujeto tiene cada caracteristica desta- cada del suefio esté determinado por las asociaciones que él mismo hace” (CW8, par. 542). Por afiadidura, el método de . ger_las asociaciones personales del sujeto esté arraigado_en_su_ mvencimiento de que el suefio n¢ isfraz, sino que real mente significa To que esta dicienda. (véase cap. IX). Para enten- der mejor To que queria expresar Jung, conviene seguir el curso de las modificaciones de su pensamiento sobre el método apro- piado de asociar con los elementos oniricos. Durante Ja mayor parte del perfodo de amistad con Freud, Jung siguié el método freudiano de asociacién libre con los ele- mentos del suefio, La asociacién libre_permite asociar con los elementos oniricos y, sucesivamente, asociar con dichas asociacio- nes. Pero este método, segtin descubrié Jung, slo conduce a la identificacién_de los complejos del _sujeto, los que pueden o no haber sido sugeridos en Tas imagenes oniriGas Origifavias® (Pitz Perls lo llamo proceso dé “disociacién libre” [Faraday, 1972, pd- gina 146].) En uno de sus tiltimos trabajos, Jung refirié los co- nocimientos que lo Hevaron a abandonar Ia asociacién libre como instrumento cn la interpretacién de Jos suefios.? Lela 2 no - =U amigo y colega mio, que hizo un largo viaje en tren a través de Rusia, pasé las horas tratando de descifrar la escritura cirilica de Jos carteles del ferrocarril colocados en su compartimiento. Cayé en una suerte de ensuefio pensando en lo que podrian significar las letras y (siguiendo el princi- pio de “asociacién libre”) en lo que le hacian recordar, y muy pronto se descubrié entregado a todo tipo de reminiscencias. Entre ellas, para su gran disgusto [descubri6], a esos viejos compafieros desagradables de las noches de insomnio: sus “complejos” (temas reprimidos y cuidadosamente evitados que el médico sefialaria regocijado como la causa mas pro- bable de una neurosis o el significado mas convincente de un suefio). No se trataba de un suefio, sin embargo, sino de meras “asociaciones libres” a partir de letras incomprensibles, lo que significa que desde cualquier punto de la brijula se puede Megar directamente al centro. Mediante la asociacién libre se © En un trabajo de 1916, Jung fue atin més lejos y expresé que “todo el contenido psiquico de una vida en ultima instancia podria revelarse to- mando cualquier punto de partida” (CW8, par. 454). No obstante, la decla- sacién sobre la identificacién de complejos parece ser més representativa de su pensamiento. 7 Aunque Jung rechaz6 el concepto de asociacién libre, siguié empleando esa expresién (CWI7, par. 114) mientras aclaraba su método para averiguar el contexto del suefio, 79