Informe Corto sobre la Situación de las Personas con Discapacidad  
Elaborado por la Mesa de Discapacidad y Derechos Humanos de la Coordinadora Nacional de 
Derechos Humanos conformada por APRODEH, CODIP, GIN, SODIS, CONFENADIP, PAZ Y 
ESPERANZA, MUSAS INSPIRADORAS DE CAMBIOS, SOCIEDAD PERUANA SÍNDROME DE DOWN, 
CNDDHH, IDEHPUCP, ONG. AYNIMUNDO, CONFENADIP, CEMPDIS LIMA SUR, PERU EQUIDAD, 
FENAMUDIP y SENSE INTERNACIONAL PERU. 

El Comité sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad examinó el Informe
Oficial del Perú en abril de 2012 y publicó sus observaciones finales (CRPD/C/PER/CO/1,
2012). Este documento brinda la posibilidad de presentar una actualización de la situación
en Perú para el seguimiento por parte del Comité a fin de que concluya el procedimiento
de observaciones.
Introducción
En el Perú, las personas con discapacidad representan el 5,2% de la población, según la
Encuesta Nacional Especializada sobre Discapacidad (ENEDIS 2012), data que
lamentablemente da cuenta de que son un sector de la población excluido y discriminado,
debido a las barreras que deben enfrentar día a día para participar en igualdad de
condiciones que los demás. Si bien es cierto el porcentaje del 5,2% contradice las
tendencias internacionales (10-15% de acuerdo al Informe Mundial sobre la Discapacidad
del Banco Mundial) son las cifras oficiales y la Mesa de Discapacidad y Derechos
Humanos considera que son las que deben de utilizarse.
La ENEDIS muestra altas cifras de exclusión en materia de salud, educación, empleo,
protección social y restricciones en el ejercicio de derechos.
Principios y obligaciones generales (artículos 1 a 4)
Cabe destacar que en los últimos años, a partir de la entrada en vigencia de la
Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad y por el impulso de la
sociedad civil, el Estado peruano ha tratado la discapacidad de forma más sistemática en
cuanto a la formulación e implementación de políticas de promoción y protección de
derechos. Es así que en el año 2012, se publicó la nueva Ley de la Persona con
Discapacidad, Ley N° 29973, la cual establece una nueva política en materia de
discapacidad basada en el respeto de los derechos humanos y la inclusión social y que se
encuentra armonizada con las disposiciones de la Convención.
Participación
El Comité recomienda al Estado parte que adopte medidas concretas para asegurar la
participación activa de las personas con discapacidad, incluidos los niños y las mujeres
con discapacidad, en la planificación, la ejecución y el seguimiento de los procesos
públicos de adopción de decisiones a todos los niveles, y en particular en los asuntos que
les afectan.

No existen mecanismos sostenibles, permanente y de largo aliento que garanticen en lo
referente a que las personas con discapacidad ejerzan sus derechos a la Consulta y
Participación sobre los planes de acción en materia de Discapacidad. La respuesta
permanente del Estado sobre esta ausencia de consulta y de participación es que las
personas con discapacidad no están organizadas para que puedan tener representantes
en las instancias de diseño y ejecución de políticas.
Consideramos que es necesario levantar este tema y que Naciones Unidas incida sobre la
obligación del Estado de garantizar la participación.
Accesibilidad (artículo 9)
El Comité insta al Estado parte a que agilice los planes y programas para que las
instalaciones, los medios de comunicación y los medios de transporte públicos, en las
zonas urbanas y rurales, sean accesibles para las personas con discapacidad y a que
vele por que las entidades privadas tengan debidamente en cuenta todos los aspectos
relacionados con la accesibilidad de las personas con discapacidad (párrafo 21).
En lo que se refiere a la accesibilidad, el Estado peruano la reconoce como un principio
que debe orientar todas las políticas y programas de todos los niveles de gobierno.
Aunque existe un marco legal que contempla este principio y lo reconoce como un
derecho, hasta el momento se han llevado a cabo diversas acciones por parte de algunas
entidades, pero de manera desarticulada, debido a la ausencia de una política nacional e
intersectorial en materia de accesibilidad. Algunos gobiernos locales, han aprobado
ordenanzas que regulan la accesibilidad urbanística y arquitectónica en sus distritos, los
cuales deberían ser replicados en las demás entidades. En cuanto al transporte, aunque
se han implementado dos nuevos medios, los cuales cuentan con medidas de
accesibilidad, no son suficientes para cubrir la demanda de transporte por parte de las
personas con discapacidad.
En materia de accesibilidad a la información y las comunicaciones, se han dado algunos
avances, pues en los canales estatales, se ha incorporado intérpretes de lengua de señas
en su programación. En cuanto a la accesibilidad en los portales web, no es mucho lo
avanzado, pues aunque se han dado los lineamientos, la Oficina Nacional de Gobierno
Electrónico e Informática (ONGEI), no realiza seguimiento alguno a esta obligación. Cabe
señalar que en cuanto a la provisión de intérpretes para personas sordas y guías
intérpretes para personas con sordoceguera de acuerdo a normas específicas anteriores
a la Ley de la Persona con Discapacidad, no existe cumplimiento por la mayor parte de
las entidades públicas y privadas de brindar atención al público obligadas por ley. Es el
caso de algunos gobiernos locales han implementado el servicio de intérprete de lengua
de señas para brindar atención a las personas con discapacidad auditiva que acuden por
los servicios municipales dignas de ser replicadas.
Se recomienda implementar el Plan Nacional de Accesibilidad establecido por la Cuarta
Disposición Complementaria Final de la Ley No. 29973 que permita poder actuar, desde
los diversos órganos de los Gobiernos Central, Regional y Local del Estado Peruano,
programas, proyectos y acciones que permitan hacer accesible el medio físico, el
transporte y las comunicaciones.
Educación (artículo 24)
El Comité recomienda al Estado parte que asigne recursos presupuestarios suficientes
para seguir avanzando en el establecimiento de un sistema de educación incluyente para
niños y adolescentes con discapacidad y adopte las medidas adecuadas para reducir las
tasas de analfabetismo entre los niños, niñas, adolescentes con discapacidad,
especialmente los niños indígenas y afroperuanos. (párrafo 37).

Según la ENEDIS 2012, solo el 1,7% de personas con discapacidad en edad escolar
recibe educación especial; mientras que el 40,5% recibe educación primaria y el 22,5%
recibe educación secundaria.
Si bien las
escuelas regulares tienen la obligación de incluir a personas con
discapacidad, la mayoría no cuenta con las condiciones necesarias, pues el nivel de
accesibilidad arquitectónica de las escuelas es deficiente o no se contempla, hecho que
conlleva a la exclusión. Es preocupante la baja calidad de educación que reciben las
personas con discapacidad incluidas en escuelas regulares, por la carencia de
capacitación y el poco interés del personal directivo y docente sobre las adaptaciones
metodológicas necesarias aplicadas a los estudiantes con discapacidad a nivel de
infraestructura, procesos, materiales y curricula; es necesario un seguimiento periódico a
las escuelas inclusivas a través de visitas a cargo de los equipo SAANEE, equipos
profesionales que no cuentan con el presupuesto suficiente para cumplir con las funciones
respectivas de asesoría, capacitaciones, movilización para las visitas a los centros
educativos, materiales pedagógicos entre otros, equipos SAANNE que además de la
carencia de los recursos logísticos también carecen de recursos humanos, muchos de
ellos tiene sobrecarga de estudiantes para el acompañamiento, por tanto, no pasa de un
promedio de 02 a 03 visitas al año para las asesorías a los docentes de escuelas
regulares. En algunos distritos no existen CEBES (Centros de Educación Básica Especial)
lo que conlleva que dicha jurisdicción no cuenta con los profesionales del equipo SAANEE
por tanto las instituciones educativas regulares que cuentan con escolares incluidos son
desatendidas por la carencia de los profesionales en referencia, hecho que viene dándose
desde el año 2003-2004 aproximadamente.
A partir del 2012 se estableció que las escuelas que incluyan a más de 10 niños con
discapacidad, deben contar con un profesor de educación especial para el asesoramiento
de los docentes, pero esta disposición no se ha hecho efectiva debido a la falta de plazas
presupuestadas.
A fin de reducir la brecha de atención a la infancia con discapacidad el Ministerio de
Educación a través de la Dirección de Educación Básica Especial viene implementando
Programas de Estimulación Temprana –PRITE- a nivel urbano y rural. Este programa es
una buena medida para atender a niños en riesgo de adquirir una discapacidad o de
intervenir oportunamente en aquellos niños de 0 a 5 años que presentan discapacidad.
Sin embargo, aún son muy pocos los PRITES creados, existiendo la necesidad de contar
con mayor número de estos a nivel nacional.
Actualmente en el Perú el 88% de niños con discapacidad no están incluidos en el
sistema escolar según la propia fuente del Ministerio de Educación. (Según informe de la
Dirección Básica Especial del Ministerio de Educación).
Se recomienda al Ministerio de Educación asignar los recursos necesarios para asegurar
tanto la formación y actualización docente del Sistema Educativo Nacional que permita
garantizar una educación inclusiva y especial de calidad como el financiamiento de los
equipos SAANEE para que cumplan sus funciones de apoyo y soporte al proceso
inclusivo. Al mismo tiempo, es urgente que el Ministerio de Educación cumpla con generar
las plazas de docentes sin aula a cargo para que acompañen la inclusión de estudiantes
con discapacidad en aquellas instituciones educativas en las que hay 10 o más de ellos.
Igualmente, es urgente contar con la existencia de mayor número de Programas de
Intervención Temprana a nivel nacional, priorizando zonas rurales, brindando incentivos
económicos a los profesionales que conforman las plazas de estos centros en zonas
andinas y de la amazonía del Perú.
Salud (artículo 25)
El Comité insta al Estado parte a que elabore programas integrales de salud a fin de que
las personas con discapacidad estén específicamente recogidas en ellos y que se

garantice el acceso de estas a servicios de rehabilitación y de salud en general. El Comité
recomienda además al Estado parte que:
a)
Revise su ordenamiento jurídico para garantizar que las compañías de
seguros y otros proveedores privados no discriminen a las personas con discapacidad;
b)
Asigne recursos presupuestarios e imparta formación al personal sanitario
para dar cumplimiento efectivo al derecho a la salud de las personas con discapacidad,
velando al mismo tiempo por que los hospitales y los centros de salud resulten accesibles:
arquitectónica y económicamente y a las personas con discapacidad;
c)
Proporcione servicios de detección precoz de las discapacidades, en
particular de la sordera, particularmente en niños y niñas, con el fin de reducir al mínimo
sus consecuencias y prevenir la aparición de otras formas de discapacidad. (párrafo 39)..
Existen graves problemas en la disponibilidad, acceso y calidad de los servicios, los
cuales afectan directamente a las personas con discapacidad mental, pues los
especialistas se encuentran en Lima, la atención en salud mental sigue concentrada en
centros especializados, el costo de la atención es alto, la cobertura de los seguros es casi
nula, el acceso a la medicación es limitado y la calidad de la atención sigue siendo
deficiente.
También se debe mencionar que se mantienen los problemas de acceso de las personas
con discapacidad a los seguros de vida y de salud privados. La Superintendencia de
Banca, Seguros y AFP debe regular el acceso de la persona con discapacidad a este tipo
de seguros.
En relación a la tenencia de certificados de discapacidad, cabe mencionar que según la
ENEDIS, el 92,4% de las personas con discapacidad no cuenta con este documento, y de
aquellos que sí cuentan con certificación, la mayor parte radica en el área urbana.
En el Perú, se encuentran diferentes barreras para que las personas con discapacidad
puedan disfrutar efectivamente del derecho a la salud. Barreras normativas, actitudinales,
arquitectónicas y de trato que impiden que el servicio de salud sea adecuado.
Es necesario que el Estado establezca los marcos jurídicos y normativos que no
discriminen a las personas con discapacidad en los centros de salud y que sean
atendidos dentro de estándares de aceptabilidad y calidad.
Las autoridades aún no asumen plenamente la aplicación de la estrategia comunitaria
para alcanzar la rehabilitación integral. Aún la atención se realiza de manera
compartimentada, sin coordinar la dación de servicios interinstitucionalmente, sin incluir a
la familia y la comunidad en la inclusión social.
Se recomienda al Ministerio de Salud crear la Dirección de Discapacidad y Rehabilitación
dentro de la Dirección General de Salud de las Personas (DGSP) del sector de
conformidad con la Octava Disposición Complementaria Final de la Ley No. 29973 y que
tenga como función formular, difundir y evaluar las estrategias y normas para el desarrollo
de las acciones en materia de salud, habilitación y rehabilitación integral de la persona
con discapacidad.
Trabajo (artículo 27)
El Comité insta al Estado parte a que formule nuevas políticas que promuevan la inserción
de las personas con discapacidad en el mercado de trabajo, mediante, por ejemplo,
incentivos fiscales a las empresas y particulares que empleen a personas con
discapacidad, la contratación de personas con discapacidad en la administración pública y
el desarrollo de programas de autoempleo. Recomienda también al Estado parte que

adopte programas educativos de formación de las personas con discapacidad con miras a
su inserción en el mercado de trabajo. (párrafo 41).
Es competencia del Estado peruano adoptar las medidas necesarias para que las
personas con discapacidad puedan ser incluidas laboralmente en la sociedad, teniendo en
cuenta los servicios de empleo, medidas de fomento de empleo, los ajustes razonables, la
formación profesional, la conservación del empleo y la cuota de empleo para garantizar
una adecuada inserción laboral del colectivo con discapacidad.
Cabe señalar que tanto los empleadores públicos y privados están obligados a contratar
personal con discapacidad teniendo en cuenta el artículo N°49 de la ley 29973
relacionado a la cuota de empleo que es del 5% para entidades públicas y 3% para
entidades privadas con más de 50 trabajadores.
Según la ENEDIS, en el área urbana, el 21,0% de personas con discapacidad forman
parte de la Población Económicamente Activa. Sin embargo, existe un 77,3% que está
fuera de este segmento y el 1,7% no especificó su condición de ocupación.
El 38,7% del total de personas con discapacidad ocupadas dependientes, declaran que su
relación con la empresa donde labora es por medio de contrato, el 18,3% tiene contrato
indefinido, 11,9% tiene contrato a plazo fijo, 0,7% en periodo de prueba, 0,2% pertenece a
convenios laborales juveniles / prácticas pre profesionales, 4,6% tiene contrato por
Locación de Servicios, 2,0% están en Régimen Especial de Contratación Administrativa y
1,0% tiene otro tipo de contrato. El 59,2% precisó que no tiene contrato, es decir, que su
relación laboral es informal.
Sobre la empleabilidad de personas con discapacidad es importante tener en cuenta que
sólo los empleadores privados están respondiendo ante esta situación. El sector público
aún no viene cumpliendo lo establecido en la ley 29973 en su artículo N°49 incisos 49.1 y
49.2.
Para responder ante esta necesidad, es importante la articulación de las entidades
competentes sobre el proceso de inserción laboral de las personas con discapacidad. Las
empresas públicas y privadas no pueden contratar personas con discapacidad si éstas no
cuentan con el debido certificado de discapacidad. Para este problema, es importante que
el sector salud facilite la acreditación y certificación de dicho colectivo.
De igual manera sucede con el sector de educación. No habrá inserción laboral de
personas con discapacidad si éstas no cuentan con preparación o formación académica
que les permita desarrollar sus habilidades y competencias para acceder a un puesto de
trabajo.
Debido a la falta de preparación y formación del colectivo de personas con discapacidad y
el desinterés de las principales entidades competentes por responder ante esta
necesidad, las personas con discapacidad se ven impedidas de ejercer su derecho de
acceder a un puesto de trabajo sobre todo de la población con discapacidad psicosocial y
personas con discapacidad que radican en las zonas muy distantes, que por el limitado
transporte adaptado no tienen acceso a formar parte de los programas que se
implementan a través del Ministerio de Trabajo y Protección del Empleo.
Actualmente, se está elaborando el reglamento de la ley del teletrabajo – ley 30036 con
aportaciones de la sociedad civil para brindar mayor facilidad a la población con
discapacidad de acceder a un puesto de trabajo. Es importante señalar que el teletrabajo
es parte de los ajustes razonables que las empresas en general deben tener en cuenta al
momento de emplear a personas con discapacidad.
Se recomienda al Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo establecer las normas
complementarias que permitan el cumplimiento y fiscalización de la cuota laboral para las

personas con discapacidad así como difundir los beneficios tributarios para incentivar su
contratación.
Capacidad Jurídica (artículo 12)
El Comité insta a los Estados parte a eliminar toda normativa que vulnere la capacidad
jurídica de las personas con discapacidad. El Comité ha recomendado que se derogue la
práctica de la interdicción judicial y que se adopten medidas para cambiar el modelo de
sustitución en la toma de decisiones por uno de apoyo o asistencia que respete la
autonomía, voluntad y preferencias de las personas con discapacidad. 1
También, ha instado “(…) al Estado parte a que modifique el Código Civil con el fin de
garantizar adecuadamente a todas las personas con discapacidad el ejercicio de sus
derechos civiles (…)”2
En el Perú, desde el año 1998 al 2014 se han inscrito en Registros Públicos 8,409,
y
4, 374 de estas interdicciones fueron inscritas del 2007 (año en el que el Perú firma la
CDPD) al 2014. 3 Además, el Ministerio de Justicia ha patrocinado gratuitamente 486
procesos de interdicción del 2012 al 2015.4 Esta última data muestra que en el Perú la
interdicción no solo es una práctica legal y común, sino que el Estado la continua
promoviendo a través de sus servicios legales gratuitos.
Esta práctica común y legalmente admitida representa una serie de barreras para las
personas con discapacidad, ya que el estar interdictado imposibilita a la persona en el
ejercicio de sus derechos civiles. Además, la existencia misma del régimen de interdicción
fomenta la presunción de incapacidad, por lo que aun cuando la persona con
discapacidad no se encuentre interdictada, se suele presumir como incapaz. La existencia
del régimen de interdicción da lugar a una serie de barreras en el acceso a la salud, al
trabajo, a la justicia, participación ciudadana, etc.
Por ejemplo, una persona que se encuentra interdictada no puede optar por recibir un
tratamiento o negarse al mismo ya que es el curador quien debe firmar y decidir por la
persona. En cuanto al derecho al trabajo, la persona con sentencia de interdicción no
puede firmar un contrato de trabajo o abrir una empresa. En relación al derecho de
acceso a la justicia, este se encuentra restringido para la persona en régimen de
interdicción cuando se presenta, por ejemplo, algún maltrato o abandono por parte del
curador, ya que la persona con discapacidad interdictada no puede presentar ningún tipo
de denuncia sin la firma de su curador.
Por último, debido a la falta de reconocimiento de la capacidad jurídica de las personas
con discapacidad, actualmente muchas personas –en particular aquellas con
discapacidad intelectual y psicosocial (mental)– enfrentan una serie de dificultades y
barreras para realizar una serie de actos tales como abrir una cuenta de banco, reclamar
alimentos, tramitar una pensión de orfandad o registrar una microempresa.
La realidad en nuestro país muestra, entonces, la permanencia de una figura legal que, en
la teoría y en la práctica, vulnera derechos de la persona con discapacidad.
Por tanto, en febrero de 2014 se instaló la Comisión Especial Revisora del Código Civil en
lo referido al ejercicio de la Capacidad Jurídica de la Persona con Discapacidad (CEDIS)
a fin de adecuar la legislación civil a lo dispuesto por la Convención sobre los Derechos
de las Personas con Discapacidad.
                                                            
1

 Observaciones Finales del Comité sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad. Observación 25.  
 Observaciones Finales del Comité sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad. Observación 27.  
3
 Anteproyecto Reforma Código Civil, pág. 91. 
4
 Consolidado General de Casos de Interdicción Patrocinados a través del Servicio de asistencia Legal gratuita 
del MINJUS. Información Obtenida por Sodis.  
2

El anteproyecto que realizó la CEDIS garantiza el reconocimiento de la capacidad jurídica
de todas las personas con discapacidad, sin excepciones y se eliminan las limitaciones y
restricciones para la celebración de actos jurídicos por parte de personas con
discapacidad. Esta propuesta reemplaza la ‘curatela’ por ‘sistemas de apoyo’ cuyo objeto
es facilitar la manifestación de la voluntad y la celebración de actos jurídicos por las
personas con discapacidad.
Con el nuevo sistema de apoyos que se plantea, se busca que en todos los casos se
respete la voluntad y preferencias de la persona, pudiendo la persona negarse al apoyo
en cualquier momento. Para los casos más complejos, el estándar es la interpretación de
la voluntad, preferencias e intereses de las personas a partir de su trayectoria de vida.
La persona con discapacidad determina la forma, alcance y duración del apoyo. Pueden
recaer en una o más personas naturales, instituciones públicas o personas jurídicas sin
fines de lucro, ambas especializadas en la materia y debidamente registradas.
Actualmente, el Anteproyecto para la Reforma del Código Civil se encuentra en la
Comisión de Justicia esperando a ser aprobado. A su vez, el Congresista John Reynaga
ha presentado un proyecto de ley en el que formaliza el contenido de la propuesta de la
CEDIS.
Se recomienda al Congreso de la República, Comisión de Justicia aprobar la Reforma del
Código Civil

Mujeres con discapacidad (artículo 6) 
El Comité insta al Estado parte a que agilice sus esfuerzos por erradicar y prevenir la
discriminación contra las mujeres y las niñas con discapacidad incorporando perspectivas
de género y de discapacidad en todos los programas y asegurando la plena e igual
participación de esas mujeres en los procesos de adopción de decisiones. El Comité insta
al Estado parte a que modifique su marco legislativo con objeto de proporcionar
protección especial a las mujeres y las niñas con discapacidad, así como a que adopte
medidas efectivas para prevenir y erradicar la violencia contra mujeres y niñas con
discapacidad.
Con respecto a la situación de las mujeres con discapacidad, se sugiere modificar el
marco normativo para brindar protección a las mujeres y niñas con discapacidad, lo cual
se ha venido implementando paulatinamente, pero aún no se han adoptado mecanismos
para prevenir y erradicar la violencia contra mujeres y niñas con discapacidad, pues solo
se han enfocado en elaborar programas para prevenir y promover la no violencia contra la
mujer sin incorporar perspectivas de género y discapacidad en dichos programas.

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