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El rey que gobernaba a la nacin juda, propiciaba el

engrandecimiento del reino de Baal. Su esposa,


promotora, defensora y sustentadora de la secta de
Baal, encauzaba el mayor proselitismo a favor del
proyecto Baal es dios. Muchos miraron a la secta con
temor, marcaba el smbolo de la realeza, la adoracin
que le brindaban a Baal iba desde una ofrenda de
animal hasta el sacrificio de un ser humano, le
agradaba or alaridos, desordenes y chorrear la sangre
de sus adoradores. Tal ceremonia se lo dedicaban
porque l era el causante de las lluvias a tiempo,
creca el entusiasmo y la efervescencia en llevar a sus
altares todo lo mejor, no argumentaban escasez ni
ponan ningn obstculo, ni siquiera reprochaban las
cantidades de animales ni el dinero que se inverta en
sus sacrificios, lo haca con reverencia y dedicacin,
de esta manera rompan el pacto y pisoteaban el
mandamiento de Jehov dado a Moiss, que a ningn
dios se inclinaran ni adoraran, Vase xodo 20:35;20:23. Tuvieron en poco este mandamiento y se
fueron detrs de los Baales, haban permitido ser
devorados por Baal, eran presa fcil, sus cuerpos
yacan sucumbidos en el pecado por su idolatra y
rebelda, estaban muertos en su delitos y pecados,
haban sepultaron los milagros de Dios hechos en el
Mar Rojo, que repentino olvidaron que los muros de
Jeric haban cado por el poder de Jehov de los
Ejrcitos, que rpido sepultaron el recuerdo y la
vivencia que tuvieron sus padres cuando cruzaron el

ro Jordn en seco?, que vertiginoso fue su olvido


cuando el sol y la luna se detuvieron por la oracin de
Josu. La actitud del hombre reflejada en las diferente
generaciones, su conducta al paso de los aos no a
sido transformado mucho y hoy en nuestros das su
postura es homognea, resulta a veces inslito creer
que hombres y mujeres que despus de haber visto
como el brazo de Jehov los saco de la servidumbre y
de la esclavitud de faran (Diablo), ahora se
encuentren retornado a las ollas de la carne y
ocasionando que sus familias se vean inmersas en su
contaminacin, no quisieron seguir comiendo del
mana (Cristo Jess), no aceptaron que la nube ni la
columna de fuego (presencia del Espritu Santo) por la
noche, despreciaron bebe agua de la roca (agua viva
de Jesucristo), y decidieron seguir bebiendo agua
putrefacta, panes mohecidos por la concupiscencia,
algarrobas de los cerdos y vivir en la oscuridad de su
rebelda y esclavitud.