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SOCIEDAD PERUANA “DE DERECHO INTERNACIONAL TOMO XXUI 1963 N° 63 REVISTA PERUANA DE DERECHO INTERNACIONAL ORGANO DE LA SOCIEDAD PERUANA DE DERECHO INTERNACIONAL COMISION DE LA REVISTA Pedro Ugarteche Fernando Schwalb Alberto Ulloa Miguel Bakula Edwin Letts Victor Proafio SUMARIO Alberto Ulloa.—El Presidente Kennedy .....+..+-++-+0505 3 Pedro Ugarteche.—Ponencia presentada por el Embajador Don Pedro Ugarteche y Tizén, al Cuarto Congreso del Instituto Hispano-Luso-Americano de Derecho Internacional, referen- te a un Plan y Programa para la unificacién de estudios en Jas Academias Diplomaticas ¢ Institutos de Derecho Interna- cional de los Estados de la Comunidad Hiepano-Luso-Ameri- cana. Proyecto de Reglamento de la Academia Diplomatica. 18 DOCUMENTOS IMPORTANTES: Discurso pronunciado por el Jefe de la Delegacién del Perd, Sefior Ingeniero Edgardo Seoane C., Primer Vice Presidente del Pert, en ia Segunda Sesién de la Comisién General del CIES, reunida en Sao Paulo ..-..-.-+++s+-- eee eee eee 55 Discurso pronunciado por el Ministro de Relaciones Exterio- res Dr. Fernando Schwalb Lépez Aldana, en la XVII Asam- blea General de las Naciones Unidas ...........--..05 75 Discurso pronunciado por cl Delegado del Pera Doctor Al berto Ulloa en Ja VI Comision de la XVIII Asamblea General de las Naciones Unidas . . oo 84 Discurso pronunciado por el or Emilio de Althaus Dele- gado del Pert, ante la II] Comisién de la XVIII Asamblea Ge- neral de las Naciones Unidas .......2..-+eeeeeere etre 112 {Sigue a la vusita) LIMA - PERU 1963 SUMARIO pags. Discurso del Delegado del Pert Sefior José Antonio Encinas en el Debate General de la Comisién Il de la XVIII Asamblea General de las Naciones Unidas .....--.-..--40-.+-2506 SOCIEDAD PERUANA DE DERECHO INTERNACIONAL Fallecimiento del Embajador Doctor Enrique Gonzélez Ditto- ni. - Fallecimiento de] Doctor Carlos Arévalo Carrefio . . Nota Necrolégica.- Hans Wehberg ACUERDOS INTERNACIONALES: Tratado para prescribir ensayos de armas nucleares en la at- mésfera, en el espacio exterior y bajo la superficie de las mean ee eal eae eee pe oot sc Proyectos de Resoluciones presentados por la Delegacién Pe- ruana a las Comisiones Respectivas de la Décimo Octava Asamblea de las Naciones Unidas, sobre Medios para Promo- ver la Reforma Agraria; Alfabetizacién y Alimentos; Accién Soup eae oo es iv ee te eee Resoluciones adoptadas por la Décimo Octava Asamblea Ge~ neral de las Naciones Unidas sobre Medios para Promover la Reforma Agraria; Alfabetizacién y Alimentos, y Accién Co- maine! sj cae eee << - aS NOTAS BIBLIOGRAFICAS ... . < IEG CIO pe i ee ee cca 121 135 « 143 144 147 SOCIEDAD PERUANA DE DERECHO INTERNACIONAL TOMO XXill 1963 N? 63 REVISTA PERUANA DE DERECHO INTERNACIONAL ORGANO DE LA SOCIEDAD PERUANA DE DERECHO INTERNACIONAL COMISION DE LA REVISTA Pedro Ugarteche Fernando Schwalb Alberto Ulloa Miguel Bakula Edwin Letts Victor Proaiio SUMARIO PAGS. Alberto Ulloa—El Presidente Kennedy ..-... 0.0 +ee00-0 05 3 Pedro Ugarteche.—Ponencia presentada por el Embajador Don Pedro Ugarteche y Tizén, al Cuarto Congreso del Instituto Hispano-Luso-Americano de Derecho Internacional, referen- te a un Plan y Programa para la unificacién de estudios en las Academias Diplomaticas e Institutos de Derecho Interna- cional de los Estados de la Comunidad Hispano-Luso-Ameri- cana. Proyecto de Reglamento de la Academia Diplomatica. 18 DOCUMENTOS IMPORTANTES: Discurso pronunciado por el Jefe de la Delegacién del Pert, Sefior Ingeniero Edgardo Seoane C., Primer Vice Presidente del Perd, en la Segunda Sesién de la Comision General del CIES, reunida en Sao Paulo .......c0eseseeeesecenee 55 Discurso pronunciado por el Ministro de Relaciones Exterio- res Dr. Fernando Schwalb Lépez Aldana, en la XVIII Asam- blea General de las Naciones Unidas ......-..-++2+-.05 75 Discurso pronunciado por el Delegado del Peri Doctor Al- berto Ulloa en la VI Comisién de la XVII] Asamblea General dé das Netiones Unidas. 4.50.0 62 nese sens oe eye meng GAS 94 Discurso pronunciado por el Doctor Emilio de Althaus Dele- gado del Pert, ante la III Comision de la XVIII Asamblea Ge- neral de las Naciones Unidas ...........6..ceeeeeenee 112 (Sigue a la vuelta) LIMA - PERU 1963 SUMARIC PAGS. Discurso del Delegado del Pera Sefior José Antonio Encinas en el Debate General de la Comisién II de la XVIII Asamblea General de las Naciones Unidas .....--- +--+ -20++-+--5 121 SOCIEDAD PERUANA DE DERECHO INTERNACIONAL Fallecimiento del Embajador Doctor Enrique Gonzalez Ditto- ni. - Fallecimiento del Doctor Carlos Arévalo Carrefio ..... 135 Nota Necrolégica.- Hans Wehberg ......-- 000s sree eee 143 ACUERDOS INTERNACIONALES: Tratado para proscribir ensayos de armas nucleares en Ja at- mosfera, en el espacio exterior y bajo la superficie de las guns 1 Sythe hh eet so anh tome wakes OTE T Shreya 144 Proyectos de Resoluciones presentados por Ja Delegacién Pe- ruana a las Comisiones Respectivas de la Décimo Octava Asamblea de las Naciones Unidas, sobre Medios para Promo- ver la Reforma Agraria; Alfabetizacién y Alimentos; Accién Comins 224 ie mene ese NEE OES Tpeieciapasa eons 147 Resoluciones adoptadas por la Décimo Octava Asamblea Ge- neral de las Naciones Unidas sobre Medios para Promever la Reforma Agraria; Alfabetizacién y Al munal..... £6 % NOTAS BIBLIOGRAFICAS 02 LEGISLACION....... rasireete La responsabilidad de las ideas y opi- niones sustentadas en fos articulos y notas corresponden exclusivamente a sus autores LA COMISION. EL PRESIDENTE KENNEDY Sin ser internacionalista, en el sentido téenico, acadé- mico y profesional de la palabra, el Presidente de los Estados Unidos, John F. Kennedy, lo fue en el concepto, histérica- mente superior, de una figura dirigente y politica mundial. No obstante sus grandes iniciativas, empefios y realizacio- nes en el campo nacional o interno de su pais, tuvo por esfera preferente de preocupacién y de accién, el 4rea con- vulsa de las relaciones internacionales, en una de las épocas de mayor expectativa y zozobra de la vida mundial, En este campo, sin horizonte ni planicie, en que el porvenir es con- fuso y la superficie accidentada, el Presidente Kennedy se esforzS por mantener su atenta mirada de personaje univer- sal y de patriota, en las amenazas y las esperanzas del futuro; y su posicién erguida, firmemente asentada en las realidades del presente. En receso politico Winston Churchill; en declinacién, adn antes de su apartamiento del Gobierno, Conrad Adenauer, Kennedy fue, durante un perfodo breve pero intenso, e] pri- mer personaje del mundo occidental. No habria cémo esta- blecer, ni en el fondo ni en Ja forma, una comparacién de volumen politico entre él y Charles de Gaulle, porque éste es un introvertido politico, desde el punto de vista interna- cional, cuyo pensamiento y cuya accién estén obsesionados por un nacionalismo ambicioso que, por este mismo caracter, se confronta con las exigencias internacionales. Desde un punto de vista personal, Kennedy fue un hombre de contrastes. Nacido en. un medic de categoria y ha. bienestar, en el seudo-aristocratico Boston, a cuya ciudad se concede una primacia de este orden en los Estados Unidos, fue un hombre del pueblo, en el sentido legendario de Lin- coln: “por el pueblo y para el pueblo”. Educado en Harvard, la mas prestigiosa de las Universidades de su pais, no era, preferentemente, un intelectual ni un profesional ni un aca- démico, pero Ilamé a su lado en la funcién publica y en los mas altos y escuchados consejos a maestros y compafieros de aquella Universidad y a iécnicos no universitarios, en concu- xyrencia con los profesores de muchas otras, probando asi que no tuvo, un criterio exclusivo de clan o cofradia. Coheredero de una gran fortuna, cuya sensualidad no desdefiaba selectas manifestaciones, como las artisticas, tuvo la obsesi6n de los pobres, de los desocupados, de los que se esfuerzan en la miseria; y de la apertura de oportunidades econémicas y politicas para todos. Asi es c6mo Kennedy, que pudo ser la expresién Iégica de una clase social, intelectual y econémica, y que no hubiera tenido dificultad invencible pa- ya ampararse en privilegios, fue el valeroso teniente de ma- rina. de la Gran Guerra II, que, perdida su nave, luché heroi- camente por salvar la vida de los tripulantes, que eran para él mds que sus subordinados, sus compafieros. Puede decirse que presidié su pensamiento y su accién un concepto de asis- tencia humana que lo condujo desde aquella heroica jornada —2 de agosto de 1943—— en que salvé a los naufragos de la lancha torpedera que comandaba, a la practica de la demo- cracia politica, social y econdémica, y a la larga y tenaz bata- lla por la igualdad de los derechos civiles y contra la discri- minacion racial, perpetuada en los Estados Unidos hasta un siglo después de la Guerra de Secesién que tuvo por objeto Tiberars lowsiegron Los antecedentes sociales e intelectuales aludidos, como las convicciones principistas y democraticas, se fun- dieron externamente en una presencia que pudiera consi- derarse como la expresién de una arrogancia sencilla, vale- rosa y sonriente; cuya expresién le acompafiaba en las cam- pafias politicas multitudinarias, en los estrados casi informales exer Geume de las “Convenciones” y las asociaciones y en la tribuna mar- mérea y universal de las Naciones Unidas. Desde la platea in- discriminada de la gran sala atenta y expectante, le eseuché, en setiembre de 1961, ostentar aquella arrogancia sencilla, va- lerosa y sonriente, para oponerse a la inquietante pretensién rusa de reorganizar la Secretaria General de las Naciones Uni- das sobre la base de la participaci de naciones Hamadas, por generalizacién: de Occidente, de Oriente y Neutralistas; a cuyo plan se denominaba, simbélica- n igualitaria de los bloques mente, la “‘troyka’’. Usando de su frecuente humorismo, el Presidente Kennedy, recordé a los soviéticos que hasta la “troyka’’, con tres caballos, tenfa un solo cochero. También por contrastes Hegé Kennedy a la Presiden- cia de los Estados Unidos. Los electores estaban fatigados y decepcionados por la Presidencia gris de Eissenhower, quien, con mds pena que gloria, habia dirigido durante ocho afios el gobierno, sin aliviar sino antes bien agravando las inciden- cias de la ‘‘convivencia pacifica’’. Habia tenido ademas tres grandes infortunios internacionales: uno: la ereccién, a pocas millas de la costa de Florida, de la Cuba comunista, sélidamen- te dependiente, en lo politico y en lo econdémico, de la Unién Soviética; dos: el agrietamiento del sistema panamericano, donde empezaba a manifestarse el deseo creciente del “Neu- tralismo” 0, por lo menos, la oposicién igualmente creciente a una alianza subordinada e incondicional,; y donde los pue- blos ya no se dormian al arrullo de las palabras ni se atemo- rizaban por su altisonancia; y, tres: alin cuando localizado y anecdético, el lamentable incidente del U-2, en vuelo de reconecimiento sobre Rusia, que ocasioné, después de vacila- ciones y contradicciones del Presidente Eissenhower, que éste fuera rudamente maltratado en el campo diplomatico, cuando el Primer Ministro Soviético lo humillé, en la frustrada cita “cumbre’’ de Paris, en mayo de 1960. Volando sobre el Atlantico, dias antes de esa escena desventurada, tuve por compafero de asiento, entre Paris y New York, a un ingeniero, director técnico de una gran indus- tria francesa. Naturalmenie nuestra conversacién recayé sin —ti— esfuerzo en el suceso del avién derribado y de sus posibles consecuencias politicas internacionales y nacionales en los Es- tados Unidos; asf como en la reciente visita realizada a este pais por el Presidente de Francia, Charles de Gaulle, en cuyo transcurso, habfa sido objeto de multitudinarias y expresivas manifestaciones de entusiasmo. Mi locutor no las atribuia so- lamente, como era comtn a ambos lados del Atlantico, a los viejos vinculos histéricos de Francia y los Estados Unidos, que vienen desde el concurso francés a la Independencia de los segundos, simbolizado en las espadas de Lafayette y Ro- chambeau, hasta la camaraderia de armas en las dos grandes guerras, pasando delante de la estatua de Ja Libertad, que, regalada por Francia, preside el puerto de New York. “No es solamente eso —me dijo ese compafiero de ocasién, que te- nia la cultura de un europeo integral— es que los Estados Unidos son un pueblo que est& en busca de un caudillo”’. Ese caudillo, fue, brevemente, John F. Kennedy. Dos hechos lo comprueban impresionantemente: uno la adhesién y‘el entu- siasmo de la juventud de su pafs. Otro el homenaje magnifi- co de su sepelio, después del misterioso crimen de Dallas. La anécdota, sin importancia, que he relatado coincide en el segundo contraste que llevé a Kennedy a la Presidencia de los Estados Unidos: su juventud imperiosa. En un mundo perturbado y confuso, en que no se distingue, sin o con expe- riencia, las metas y los caminos, la juventud de los Estados Unidos habia encontrado un lider. Y por esas mismas con- diciones contemporaneas y ambientales, en lo nacional y en Jo internacional, habia ansiado encontrarlo. Con la frase sen- cilla que se aplica a los nifios y a los que sienten alguna inca- pacidad, la juventud de los Estados Unidos querfa tener con- fianza en algin hombre superior que “‘viera por ella” y que fuera capaz de afrontar las responsabilidades de conducirla a través de un periodo nebuloso y trepidante de la Historia. Ese lider, mas necesario que nunca en este tiempo, trafa al gobierno su decisién y su impulso, La juventud actual de los Estados Unidos no hab{fa tenido ese conductor. Podfa conservar un recuerdo, infantil pero no consciente, de Franklin se Roosevelt, pero no alcanzaba a tenerlo de Woodrow Wilson, cuyo liderato, por razén de apremiantes circunstancias histé- ticas, se vinculé especialmente con los deberes politicos e in- ternacionales de los Estados Unidos, derivados de las con- vicciones principistas de sus ciudadanos, .Seguramente una gran parte de aquella juventud era republicana de filiacion y no demécrata como él, Seguramente otra gran parte de quie- nes habfan alcanzado la aptitud ciudadana, votaron en 1960 y continuarian votando por él, por lealtad y antecedentes par- tidaristas; pero, la proporcién era mucho mayor todavia en los jévenes ya conscientes del porvenir, que estaban en las vis- peras ciudadanas. La fascinacién de la figura joven, casi estu- diantil, de Kennedy, su impetu. su valentia intelectual, su rau- da leyenda, se ejercian sobre los primeros, como sobre los se- gundos. De alli Ja visible impresién de desgarramiento de una esperanza y de una fe que fue realizando, a través de todo el territorio de los Estados Unidos —-como, por otra parte, en una vasta extensién del mundo— la vibracién de las ondas gue trasmitieron la noticia stibita de su asesinato, primero, y el impresionante espectdculo televisado de sus funerales des- pués. También ayudé a Kennedy, por contraste, para llegar a la Presidencia de los Estados Unidos la mediocridad de sus opositores, carentes de una figura vigorosa, Ilena de coraje y de simpatia, que oponer a la marcha triunfal del candidato demécrata, Agravando este contraste, la aplicacién electoral de la televisién, lo hizo objetivo para todos. Mediocre y sin simpatia, Nixon no pudo resistir la confrontacién visual e in- telectual con su contendor. Todas las-ansias y los anhelos que dieron el triunfo a Kennedy estan expresados en dos frases cimeras de su dis- curso inaugural, pronunciado en el atrio del Capitolio de ‘Washington por donde habia de pasar, antes de tres afios, su cadaver. Dijo entonces que “Una nueva’ generacién ha- idades del Gobier- no de los Estados Unidos'’’. También dijo, en un impresio- nante requerimiento al patriotismo y a la solidaridad hu- mana, que: “Cada uno de sus compatriotas no debja pre- bia tomado la direccién y las responsab ond Riess guntarse ¢Qué puede hacer mi pais por mf? sino ¢Qué pue- do hacer yo por mi pais?”’. No corresponde a la indole de esta “Revista Peruana de Derecho Internacional’ tratar de los multiples aspectos, en pequefia parte realizados, en otra asegurados y, en una Ulti- ma, sujetos a las contingencias de los tiempos y de los hom- bres, del programa gubernativo del Presidente Kennedy. Su concepcién de lo que Hamé “‘la Nueva Frontera”, que signi- ficaba, al propio tiempo, metas y propésitos doctrinarios y practicos, algunos de las cuales son no sélo politica sino téc- nicamente controvertidos. Su plan, aprobado después de su muerte, de combatir la desocupacién mediante la disminucién de los impuestos pagaderos por los que son capaces de crear oportunidades de trabajo. Sus proyectos, de vasta proyec- cién, relativos a la Salud Publica y a la Educacién, han pro- movido y promueven discusiones en que no debemos tomar parte por falta de preparacién y de lugar. Pero haremos referencia, limitada por las circunstan- cias, a las piedras angulares de su politica internacional, La primera de todas, tanto en su concepto como en repercusién, es la “‘Alianza para el Progreso”, expresién intensa y objetiva de esa politica para con la América Latina. Como en todas las grandes direcciones del pensamiento de Kennedy, la Alian- za para el Progreso es una institucién derivada de la solida- ridad humana. Si Franklin Roosevelt introdujo un procedi- miento y una manera amistosos para con la América Latina que se caracterizé6 con el nombre de la “Polftica del Buen Vecino”, Kennedy transformé el concepto mismo, en buena cuenta espiritual y diplomatico, de la Polftica del Buen Veci- no en lo que pudiera ser llamada en verdad: “La Politica del Vecino Solidario”. Para Roosevelt la Politica del Buen Vecino tenia por objeto lograr, prontamente, una alianza para la defensa, es decir para ]a guerra que se aproximaba por causa del ame- nazante imperialismo dominador de la Alemania de Hitler. Se trataba, primordialmente, de que los Latino-Americanos se ali- nearan atin mas con los Estados Unidos; lo que resultaba ine~ ce Oe vitablemente en respaldo de la supremacia de éstos, por mas gue la doctrina de la Democracia internacional fuera comin, Esta alianza politica y eventualmente militar, dejaba intactos el .hambre de los pueblos de la América Latina y su sed de justicia y bienestar. La “Alianza para e] Progreso” de Kennedy es una alian- za para la Paz, mediante la ayuda econémica para el mejo- ramiento de las condiciones de vida. Su solidaridad es exclu- sivamente humana, lo que no es contrario a que sus conse- cuencias, previstas politicamente, sean enfrentar a la extensién del Comunismo la conviecién de pueblos satisfechos, y no atraerlo con la angustia de pueblos desesperados. Hay en la concepcién de la Alianza para el Progreso, una exigencia que, en el fondo, se confunde con la solidaridad humana, la de la cooperacién para el mejoramiento, de los propios pueblos que quieren mejorar. Esta cooperacién no sélo es un requeri- miento del deber nacional o local, que cada pueblo y cada go- bierno tienen para consigo mismos, de realizar su propio bie- nestar y progreso, sino que suprime el caracter de generosi- dad o de subsidio unilaterales, para no decir de dAdiva, que es instintivamente lesivo al sentimiento ptblico y al legftimo ergullo nacional de los beneficiados. Por eso puede decirse que la Alianza para el Progreso tiene dos aspectos esenciales: e] del dinero que se otorga o que’ se presta; y el del espfritu que se humaniza y se levanta. Tiene también la Alianza para el Progreso, consecuentemen- te, dos actores: los Estados Unidos, de un lado, y cada pais menos desarrollado, de otro. Un antecedente, frecuentemente mencionado de la Alianza para el Progreso, es el Ilamado “‘Plan Marshall” que los Estados Unidos crearon y aplicaron a Ios paises de Euro- pa Occidental que habian sufrido, material y econémicamen- te, con motivo de la Gran Guerra II. Sin embargo, para no citar varias otras, existen dos diferencias sustanciales. El Plan Marshall se aplicaba a la rehabilitacién del desmedro ocasional de paises super-desarrollados, cuya vida econémica e industrial habfa sufrido colapso; pero cuya aptitud y cuya eee estructura del mismo caracter, que no son elementos mate- riales, sobrevivian a la catdstrofe. En América Latina existe una situacién no accidental, sino debida a condiciones histé- ricas de atraso y de miseria. Al mismo tiempo no existe la preparacién técnica ni intelectual para e] desenvolvimiento eco- némico e industrial general que corresponda a una etapa que va mas alla de la ayuda en dinero. Finalmente, el Gobierno de los Estados Unidos no vio en 1947, sino el aspecto politico; porque estaba urgido por la necesidad de fortalecer nuevamente a la Europa Occiden- tal para que fuera capaz de defenderse de la vecindad peli- grosa y extensiva de] Comunismo, ideoldgico y militar. En la Alianza para el Progreso, hay, sin duda, un propésito anadlo- go de defensa contra el Comunismo; pero en términos me- nos urgentes que los de la situacién de 1947 en Europa. Ade- mas, la tarea de rehabilitar y componer es menos trascenden- te que la de crear, A Europa sélo habia que restablecerla. Siglos de civili- zacién llevaban, naturalmente, a Ja vida humana a recobrar su nivel. En América Latina el bienestar tiene que ser creado y no devuelto. No hay, como en Europa, una vasta parte, aprovechada temporalmente por el ocupante pero né destrui- da, como en Francia, Italia, Paises Bajos y Bélgica; o con- servada casi intacta sin ocupacién, como en la Gran Bretafia; ni los mercados inmediatos de intercambio, de provisién y de consumo. En América Latina todo o casi todo lo que no es periférico geograficamente u oasis de desarrollo, estAé por crear, desde la alfabetizacién hasta las industrias. Sobre Ia base de hacer mas sdlidas las relaciones con la América Latina, a base de comprensién y colaboracién, el Presidente Kennedy encontré en ese amplio pero largo ca- mino, un gran obstdculo ideolégico, politico y geografice, en Cuba, representada por su régimen, doctrinaria y practica- mente comunista, con propésito deliberado de expansién in- ternacional. El] obstaculo era ideolégico, porque el régimen cu- bano se colocaba, por su esencia y procedimientos, en oposi- cién al sistema democratico, tradicionalmente patrocinado por los Estados Unidos y adoptado con embates, mas como di- reccién que como realidad, por el sistema institucional de to- dos los paises Latino-Americanos, salvo excepciones de con- tinuidad en la vida democratica que son notorias o que lo han sido por extensos periodos. Por otra parte, la cooperacién con los Estados Unidos tenfa que luchar en América Latina con Ja tradicional incom- prensién de aquellos hacia ésta; y con la resistencia espiritual —popular, no gubernativa— de ésta hacia aquellos. La infil- tracién comunisia, simultaneamente, podia explotar esas cir- cunstancias y, sobre todo, encontrar un extenso y fecundo campo de cultivo en las condiciones miserables de vida, eco- némicas, sanitarias y educacionales, en que se debatian, a ma- yor o menor distancia de un minimo de bienestar humano, grandes masas latinoamericanas. El obstaculo cubano era politico, en parte por repercu- sién del mencionado cardcter ideolégico, y, en parte, por la periédica ocurrencia en América Latina de golpes de Estado que, al cambiar violentamente la organizacién constitucional, creaban un problema de incompatibilidad democratica con et puritanismo doctrinario que, en diversas oportunidades, pre- gonan y difunden los Estados Unidos. Pero, sobre todo, en este aspecto, el obstdculo politico estaba constitufdo por el riesgo, con manifestaciones de realizacién en Conferencias Panamericanas y en declaraciones individuales, de que la sensi- ble y afanosa posicién histérica de la América Latina contra todas las formas de Intervencién, frustrara los intentos de ac- cién colectiva y diera al repudio del régimen cubano, afano- samente logrado por lo general, en forma indirecta y en algu- nos aspectos, un caracter mas declarativo que ejecutivo. Las condiciones econémicas inferiores, creadas a la Amé- rica Latina por los consorcios capitalistas internacionales, en los mercados occidentales, hacian cada vez mag premiosa la necesidad de ésta de comerciar con los paises situados detras de la “‘cortina de hierro’’, para liberarse de Jas injustas condi- ciones que aquellos mercados tradicionales, imponfan a su co- mercio exportador, En este ultimo aspecto, los Estados Uni- eee TD oe dos dificilmente podifan exigir de la América Latina que, impulsada por una necesidad econémicamente indeclinable, no buscara esos mercados en el Este, mientras que ellos mis- mos realizan ofertas millonarias de sus propios productos a los Estados comunistas, siguiendo el procedimiento de otra gran nacién occidental: el Canada; atin cuando lo hayan he- cho los Estados Unidos, principalmente, con el propésito po- litico de demostrar falencias y fracasos del sistema comunista. Finalmente, el obstAculo cubano era también geografi- co, desde el punto de vista de la situacién de Cuba, practica- mente interpuesta entre los Estados Unidos y la América La- tina, en una posicién que la favorece para irradiar todo gé- nero de propaganda, hacia numerosos paises cercanos, situa- dos en las Antillas, el Caribe y la América Central y hacia los menos inmediatos, por las puertas, précticamente siempre abiertas e incontrolables en extensas Areas, de las comunica- ciones maritimas y aéreas. Fueron todos estos los obstdculos del problema cuba- no que el Gobierno de Kennedy heredé del Gobierno de Eisenhower, al que se ha reprochado haber hecho con los regimenes sucesivos y contrarios, de Cuba, una politica que tiene su parte propia en la explosién del antiguo resenti- miento contra los Estados Unidos, espfritu que tanto ha con- tribufdo por si mismo a la orientacién decididamente hostil para ellos de la Revolucién Cubana. El primer gran episodio de la oposicién que, desde 1960, un afio después del triunfo de la Revolucién de Cuba, era ya inevitable, fue la frustrada invasion realizada a las costas is- lefias por un grupo de exilados que contaron, por le menos en su fase de preparacién, meses antes de abril de 1961 y atin bajo el gobierno de Fissenhower, con la cooperacioén de algunos organismos oficiales, cuyas modalidades de participa- cién no han quedado aclaradas. Lo m4s verosimil parece que la invasién, que desde hacia algtin tiempo se venia preparan- do, no pudo ser detenida por el Gobierno de Kennedy, por razones poljticas de enorme repercusién interna; pero tam- poco fue ayudada, haciendo asi inevitable eu frustracién. No we 13 se ha aclarado asi mismo si la indispensable ayuda aérea fue autorizadamente ofrecida; pero parece lo cierto que Kennedy la revocé. Posteriormente, Kennedy se manifesté siempre enemigo de que los Estados Unidos apoyaran nuevos intentes de in- vasién ni, mucho menos, intervinieran directamente en Cuba. Fund6 su decisién en la reaccién que un acto de fuerza inter- vencionista provocaria en América Latina, cuya resistencia a todas las formas de Intervencién es conocida y serfa inme- diata y fructiferamente explotada contra ellos. Parece evidente que el Gobierno de Kennedy no ayudé a los exilados cubanos en su propésito de organizar una ac- cién militar invasora ni en sus incursiones aisladas para bre- ves golpes de mano. Sin embargo, no dejé de revelar su cons- tante preocupacion por la existencia y los riesgos del proble- ma; decreté las sucesivas medidas de embargo contra el co- mercio internacional con la Isla. Persiguié, pero no obtuvo, la colaboracién de algunos de sus grandes aliados occidenta- les en estas medidas de exclusién; afirmé rotundamente, ante preguntas concretas, que la Base Naval de Guantdnamo no seria materia de transaccién y abandono; y obtuvo la soli- daridad panamericana para proscribir a Cuba del sistema de la O.E.A. Ningun acto, sin embargo, de Kennedy fue de mayor trascendencia americana y mundial, que su actitud de octubre de 1962. Ante su gran nacién, un4nimemente suspensa por el anuncio, hecho pocas horas antes, del mensaje que el Pre- sidente le dirigirfa sobre ‘‘un asunto de grave interés nacio- nal”, Kennedy, decididamente condujo a la totalidad de los Estados Unidos de la expectacién al escalofrio que produje- ron sus declaraciones. Semanas antes, frente a las afirmacio- nes de que barcos soviéticos y técnicos militares estaban Tle- vando a Cuba una asistencia creciente de este caracter, Kenne- dy habia dicho a su pueblo que no existia evidencia de que se organizara allf ninguna fuerza de combate soviética ni nin- guna capacidad ofensiva. Pero si fuera de otra manera, agre- g6, “‘los mas graves eventos pueden sobrevenir”. wie EG ove El 16 de octubre recibiéd fotografias aéreas que demos~- traban la construccién en Cuba de bases para proyectiles ca- paces de alcanzar grandes distancias en el Hemisferio Occi- dental, Después de que las fotografias fueron examinadas y comprobadas, el Presidente, que habfa perdido su sonrisa y su juvenil expresién de entusiasmo, aparecié el 22, grave y preocupado pero decidido, en las pantallas de televisién, en es- cena que no olvidaremos los que la presenciamos. Anuncié “una cuarentena estricta de todo equipo militar ofensive em- barcado para Cuba” y el bloqueo de esta isla, establecido por Jas fuerzas navales y aéreas de los Estados Unidos, en un circulo alrededor de ella. Las calles y el trafico desierto de las grandes ciuda- des, que habfan sido abandonados por las multitudes que se dispersaron ante las pantallas, volvieron a ser ocupados por un ptblico que sélo en palabras breves expresaba la gravedad de la situacién y sus consecuentes preocupaciones. Todos sa- bian que, en cortos dias, podfa estallar una guerra nuclear que arrasara el presente con el porvenir; pero, en esa hora dramatica, nadie dejaba de sentirse orgulloso de Kennedy. Ain los que le habian acusado de “blandura”’, reconocian que habia estado sereno y enérgico en las dltimas semanas y, sobre todo, que no habia engafiado a su pueblo al prometer- le afrontar los mds graves riesgos para defenderlo. Esta ac- titud sin grande elocuencia, sin gestos pero también sin fan- farronadas, del Presidente, asistia mejor que ninguna otra al espiritu realista de sus compatriotas. El 24 de octubre Kennedy ordené a las fuerzas arma- das que pusieran las G6rdenes en efecto, Los barcos que se di- figieran a Cuba serfan detenidos, visitados y registrados, co- mo en tiempo de guerra, para constatar si llevaban elementos calificados como ofensivos y, si asi era, serfan obligados a re- gresar, desvidndolos de Cuba. Se autorizaba la accién arma- da contra todo barco que resistiera aquellos actos. Habia anun- ciado también el Presidente que el bloqueo era solamente un primer paso. Y que, si fuera necesario, se tomaria una’ accién posterior para eliminar de Cuba los armamentos ofensivos. Al mismo tiempo grandes fuerzas navales y aéreas fueron aan PS ees concentradas en Florida para demostrar la posibilidad de un ataque a las bases militares o de una invasién. Los dnimos en suspenso sabian que si las naves rusas resistian la visita o el registro, la espantosa guerra nuclear comenzaria. En las horas siguientes, dos barcos de carga soviéticos fueron detenidos en alta mar y prohibidos de seguir viaje a Cuba, Otros veinte barcos soviéticos que habian sido ubica- dos navegando hacia Cuba, cambiaron de curso y desapare- cieron. Fortaleciéndose la agrietada solidaridad panamerica- na, la O.E.A., se reunid el 23 de octubre en una sesién ex- traordinaria y respaldé undnimemente la actitud de los Esta- dos Unidos. El 28 el Primer Ministro de la Unién Soviética, Khrushchev, dirigid un mensaje al Presidente Kennedy, di- ciéndole que habia dado orden “‘para el desmantelamiento de las armas que usted describe como ofensivas, su concentra- cién y devolucién a la Unién Soviética”. También consintid en que la remocién fuera comprobada por las Naciones Uni- das. Kennedy habia obtenido un éxito, en el problema de Cuba, por su energia. La Unidén Soviética, al ceder, habia aprovechado de la oportunidad como una demostracién de la sinceridad de su politica de ‘“Coexistencia pacifica’’. El Gobierno de Cuba habia tenido la prueba de que no podia esperar un indefinido respaldo soviético para una politica de provocacién. América Latina habia demostrado que su acti- tud anti-intervencionista, aplicada principalmente en los ulti- mos afios a sus relaciones con los Estados Unidos, estaba ple- namente vigente para reforzar Ja solidaridad continental con- tra las amenazas sostenidas o propiciadas por poderes extra- continentales. Puede aecirse que !a politica internacional de Kennedy se expres principalmente en cuatro direcciones: Primera, su proclamada preferencia por la solucién pacifica de los con- flictos internacionales, hasta el limite de la tolerancia y del riesgo; pero decidido a correr éste si las circunstancias com- prometian la seguridad de los Estados Unidos. Segunda, su confianza en la accién colectiva, expresada tanto en el forta- — 16— lecimiento de la Alianza del Atlantico Norte para la defensa de Occidente como en la colaboracién internacional para el Desarme. Este concepto condujo, en tenaces y esperanzadas negociaciones, al convenio mundial sobre Proscripcién de los Ensayos Nucleares, que ha producido una benéfica y extensi- va sensacién de alivio y de esperanza en la humanidad. Ter- cera, su empefio en fortalecer las relaciones interamericanas, a base de una colaboracién para modificar las condiciones re- tardadas de vida en muchos pafses Latinoamericanos, a fin de lograr, mediante la Alianza para el Progreso, que la creacién y el desarrollo del bienestar en esos paises constituya una valla, espiritual y real, a la extensién del Comunismo interna- cional. Cuarta, la direccién general de No Intervencién de su politica exterior, que lo guid tanto para la reiterada declara- cién de que su gobierno no invadiria Cuba, cuanto para el re- conocimiento de los Golpes de Estado en diversos paises La- tinoamericanos, como una transaccién, impuesta por la reali- dad, entre ésta y los principios que reiteraba, inicialmente, en cada caso. Ademas, Kennedy se manitesté resueliamente en con- tra de que tomara formas politicas la Intervencién econéimica, disfrazada en férmulas de coaccién de este car&cter, para fa- vorecer los intereses de los capitales estado-unidenses inver- tides en la América Latina. La Delegacién del Pert en las Naciones Unidas recogié y exalté este concepto del Presiden- te, a raiz de su muerte. En un aspecto de: oraen mterno al que no se puede dejar de volver la vista por su proyeccién internacional, Kenne- dy fue un sereno pero decidido partidario de la total igual- dad con los negros y de la completa integracién racial, por las que combatié y mantuvo un esfuerzo reiterado en actitudes, resoluciones y palabras. Por eso es que arriesgé6 la disminu- cién de la fuerza politica del Partido Demécrata en el Sur de los Estados Unidos; y que, saliendo al campo externo, no va- cilé en condenar la politica de discriminacién de la Unién Sudafricana y en proclamar sus ideas humanas de integra- cién, desde la tribuna de las Naciones Unidas. Pero también —17— por todo eso empezo a llamarsele admirativamente: “un nue- vo Lincoln”; y hay quienes han querido, sin prueba, vincular sérdidos intereses e intransigencias, con su asesinato. La admiracién, el entusiasmo, e! afecto, la adhesion, el respeto por este hombre extraordinario, fueron capaces de producir una conmocién emotiva y sentimental, inesperada en el realismo practico y en el egoismo individualista, rehacio al dolor, del pueblo de los Estados Unidos en todas sus cla- ses sociales. También fueron capaces de concebir y determi- nar un funeral digno del antiguo “‘triunfo’’ romano, cuyas eta- pas siguieron, no obstante su caracter clasico, millones de co- razones sobrecogidos que lo encontraban marco digno del hombre sencillo pero grande que los enorgullecia; y esa ma- jestad no era opuesta a notas emocionales de dolor y recuerdo. Lima, diciembre de 1963. ALBERTO ULLOA. PONENCIA PRESENTADA POR EL EMBAJADOR D, PEDRO UGAR- TECHE Y TIZON MIEMBRO DE LA SOCIEDAD PERUANA DE DERECHO INTERNACIONAL, AL CUARTO CONGRESO DEL INS- TITUTO HISPANO-LUSO-AMERICANO DE DERECHO INTERNACIO- NAL REUNIDO EN BOGOTA, DEL 2 AL 12 DE OCTUBRE DE 1962; REFERENTE A UN PLAN Y PROGRAMA PARA LA UNIFICACION DE ESTUDIOS EN LAS ACADEMIAS DIPLOMATICAS E INSTITUTOS DE DERECHO INTERNACIONAL DE LOS ESTADOS DE LA COMUNIDAD HISPANO - LUSO - AMERICANA Durante el perfodo comprendido entre las dos gran- des Guerras Mundiales, se inicié en los pafses de més avan- zada cultura un fuerte movimiento de opinién publica en fa- vor de la modernizacién de la organizacién y sistema de tra- bajo de los Ministerios de Relaciones Exteriores, de la forma- ciédn profesional del funcionario diplomatico conforme a nue- vas orientaciones e ideas, de la ensefianza cientifica de las re- laciones internacionales en las Universidades y del estudio en comin de los problemas que afectaban a la Humanidad. Ese movimiento respondia al anhelo de paz de los pueblos, a la opinién que se habian formado durante la gue- rra de 1914-1918 de que la diplomacia era una de las gran- des fuerzas de la nacién y el servicio diplomatico la primera linea de defensa nacional y que, por lo tanto, convenia por razones de interés, de seguridad y de prestigio, reconocer a la funcién diplomatica toda Ja importancia que ella tenfa pa- ees [Qree ra la vida y la salud de las naciones y tratar de que los Mi- erios de Relaciones Exteriores,.a los que correspondia la eccién de las relaciones internacionales, fueran centros de tudios, de investigacién y de trabajo diplomatico, al servi- o de los grandes ideales cristianos, que son los tnicos que cierran el secreto de la paz de las naciones. de la verdade- felicidad humana. Manifestaciones culminantes de tan importante mo- imiento son la creacién del Instituto de Altos Estudios Inter- nacionales de Ginebra, de la Academia Internacional y Di- plomatica de Paris y las reuniones sobre la ensefianza univer- itaria de las relaciones internacionales, auspiciadas por el Instituto Internacional. de Cooperacién Intelectual de la So: dad de las Naciones. En esa misma época, hombres de Estado, diplomati- cos y profesores de prestigio mundial, en la tribuna, en el pe- riédico y en el libro hacen intensa campaha en favor de esas mismas ideas y la literatura diplomatica se enriquece con mu- chas y magnificas obras que circulan en todos los pafses, Dentro de ese mismo espfritu, la Sexta Conferencia Internacional Americana, reunida en La Habana en 1928, acord6é “recomendar a lo Gobiernos que forman la Unién Panamericana, la creacién o ampliacién de Escuelas, Institu- tos o Seminarios Diplom&ticos y Consulares en que se ense- fen las materias propias de la Carrera Diplomatica y Consu- lar, con el fin de llegar a la mayor uniformidad posible en la legislacién sobre los requisitos que se exijan para el ingreso en el Servicio Diplomatico”’. Y la Conferencia Interamericana de Consolidacién de Paz, en su Acta Final, de 16 de diciembre de 1936, “pe- netrada de la eficacia de la creciente obra que en servicio de la paz internacional realiza la Academia de Derecho Inter- nacional de La Haya, con el concurso de la Fundacion Car- negie para la paz internacional; y convencida de que anélo- gos frutos reportaria el establecimiento en América de una academia similar, en que pudieran considerarse, con autoridad, as cuestiones de mds interés actual para este Continente, en — 20); — condiciones de mas facil acceso y mas expedita divulgacién respecto de los nacionales de los paises americanos’’, acordé “yecomendar que en cuanto sea posible, se funde con bases adecuadas, la Academia Americana de Derecho Internacio- nal”, Por Decreto de 28 de junio de 1934, el Gobierno del Brasil, considerando que no existfa en el pais un instituto de especializacién destinado a la formacién de funcionarios ap- tos para ocupar los puestos del servicio diplomatico y con- sular, creé en la oficina central del Ministerio de Rela- ciones Exteriores un Instituto Diplomatico para los funciona~- rios de Itamaraty, al que dos aiios después dio el nombre de Barén de Rio Branco, en recuerdo y homenaje a tan ilustre figura de la diplomacia americana. El 7 de diciembre de 1942, el Gobierno de Espaha creé la Escuela Diplomatica de Madrid. En el acto solemne de su inauguracién, el Ministro de Asuntos Exteriores, Teniente General Conde de Jordana, ha- bl6é de la importancia que para las Naciones tienen el Ejército y la Diplomacia. Reccrdemos las palabras del distinguido militar y hombre de Estado: “‘Las grandes naciones, para merecer este nombre, han tenido que contar con un poderoso Ejército y una diplomacia experta. Espafa, durante el siglo XVI, mien- tras nuestros valerosos Tercios y sus grandes Capitanes asom- braban al mundo, contaba con una Diplomacia y con una Es- cuela que fue admirada por las demas naciones’’. “Y es que las grandes potencias, para merecer este nombre y para hacerse respetar en el exterior, han de contar con dos brazos: el Ejército y la Diplomacia. No es, pues, ex- traho que la nacién exija a los diplomaticos todas las garan- tias necesarias para que sean perfectos’’. Hoy, en la mayor parte de los paises existen centros de altos estudios internacionales y academias de diplomacia prdctica, en unos, forman parte del Ministerio de Relaciones Exteriores; en otros, pertenecen a las Universidades. Muchos pafses de Ja Comunidad cuentan ya con Academias Diploma- md bes ticas, pero sus organizaciones y planes de estudios son dife- rentes. El Instituto Hispano-Luso-Americano de Derecho In- ternacional, en su II] Congreso, que tuvo lugar en la ciudad de Quito en octubre de 1957, aprobé, entre otras importan- tes resoluciones, la siguiente: * “Estudiar en el pr6ximo Congreso Hispano-Luso-Ame- ricano de Derecho Internacional un plan y programas para unificacién de estudios de les Academias e Institutos de De- recho Internacional de los Estados de la Comunidad, que se- rian recomendados por el IHLADI, por medio de sus miem- bros, a los respectivos Gobiernos, para su adopcién oficial como base para el ingreso a la Carrera Diplomatica y Con- sular”’, El 22 de julio de 1959, el Sr. Decano de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Mayor de San Mar- cos de Lima, Dr, René Boggio, se dirige al Sr. Secretario Ge- neral de la Organizacién de los Estados Americanos recomen- dandole prestar Ja mayor atencidn al Memorandum sobre la Academia Diplomatica del Pert’, del autor de esta ponen- cia, publicado en “E] Comercio” de Lima (2 y 9 de julio de 1959), por la iniciativa que contiene en favor de Ja educa» cién diplomatica en América, al propiciar la creacién del Aula Internacional Americana, iniciativa que el Decanato a su cargo auspicia, “‘fiel a su tradicién juridica y leal a los idea- les de la diplomacia peruana”’, manifestando también que muy grato y honroso seria para la Facultad de Derecho recibir a los representantes de las Academias Diplomaticas de los pai- ses hermanos que quisieran reunirse en la histérica y gloriosa casa de San Marcos, convocados por la Organizacién de los Estados Americanos para constituir el ‘Aula Internacional Americana”. Todo ello revela la importancia del asunto y la con- veniencia de que los paises de la Comunidad, que tienen los mismos ideales y los mismos intereses en la vida internacio- nal, unifiquen sus planes y programas de estudio para la for- macién profesional del funcionario diplomatico, procurando es BD tern no sdlo que tengan und misma preparacién técnica, sino tam- ién que existan entre ellos los mayores vinculos de amistad y de relacién personal en vista’a la formacién de ‘una gran fuerza internacional que los defienda en-la paz, ya que entre todos ellos existen hoy acuerdos de cardcter militar para su defensa en caso de peligro bélico. La ponencia que presento en cumplimiento de hon- roso ¢ inmerecido encargo del Consejo Directive del Institu- to, contiene un proyecto de reglamento de una Academia Di- plomatica, acompafiado de su correspondiente exposicién de motivos, un plan de estudios de educacién diplomatica y las bases de la organizacién del Aula Internacional de la Comu- nidad. No contiene un programa de cursos por falta de pre- paracién persona! para hacerlo, y también por falta de la in- formacién necesaria. Recojo en esta ponencia ideas expuestas en trabajos publicados en favor de la creacién de la Academia Diploma- tica del Peré, idea que propuse al Gobierno en 1941 en el Proyecto de Ley Organica de Relaciones Exteriores, que pre- paré en cumplimiento de encargo oficial y que fue incorpo- rada a la legislacién nacional en el Estatuto del Servicio Di- plomatico del Pert, de 22 de julio de 1953, y en el Estatuto de la Academia Diplomatica del Peri, de 18 de agosto de 1956. OBJETIVOS DE LA ACADEMIA DIPLOMATICA El cbjetivo principal de la Academia Diplomatica de- be ser la seleccién, educacién y preparacién técnica de los jévenes que aspiran a servir a su pais en la carrera diploma- tica, que constituye carrera publica en todas las democracias y que es una de las funciones piblicas mds importantes de nuestro tiempo, Seleccionados los aspirantes mediante un sistema ri- guroso de oposiciones, la Academia debe procurar que sus oF alunos: adquieran todos aquellos conocimientos tedricos, técnicos y prdcticos que corresponden al secretario de una misién diplomatica y consular moderna o de una representa- cién permanente ante un organismo internacional y darles la formacién y educacién néceésarias para que mas tarde puedan cumplir con éxito las delicadas funciones de jefes de misién. a scxcauciia iipiomatica aepe tener presente en to- do momento que sus alumnos pueden ser mas tarde encarga- dos de negocios, ministros 0 embajadores, es decir, las per- sonas llamadas a representar, servir y defender los intereses del pais en la vida internacional. de un mundo que cada dia crece y cuyos problemas aumentan en importancia y.en com- ad, informar a su Gobierno sobre los més variados pleji asuntes y muchas veces en las condiciones mas dificiles, ne- gociar en-su nombre con hombres. de razas, idiomas, tempe- ramentos y mentalidades muy diferentes, proteger a sus con- nacionales y establecer contactos entre personas.¢ institucio- nes nacionales y extranjeras. Tantas y tan delicadas funciones requieren condiciones personales, educacién. y conocimizntos especiales. (Art. 1.). ORGANIZACION La organizacién de la Academia Diplomatica que se propone se inspira en la organizacién de la Escuela Diploma- tica de Espaita y del Instituto Diplomatico Rio Branco del Brasil, que son los dos centros mas antiguos e importantes que existen en los paises de la Comunidad, pér lo ‘que con- viene recoger y‘aprovechar sus experiencias. Sus dérganos rectores serfan como en la Escuela Diplo- matica de Madrid: El Consejo de Patronato, el Director yel Claustro de Profesores, El -proyecto sefiala la organizacién del Consejo de Patronato, las atribuciones que corresponden a cada una de las autoridades, los deberes de los alumnos y las bases del régimen de estudio. (Art. 3 - 23) os pon Los cursos regulares de la Academia se deben desen- volver dentro de las siguientes etapas de la carrera. (Art. 2.). 1) Curso de preparacién a la Carrera Diplomatica. Seleccionades los aspirantes a la Carrera Diplomatica por el Concurso de Ingreso, permaneceran en la Academia como alumnos durante dos afios, sin poder ser empleados del Mi- nisterio y recibiendo la educacién y preparacién profesional que corresponde a secretarios diplomaticos, secretarios de re- presentaciones a organismos internacionales y cancilleres de consulado, visitando y conociendo los lugares histéricos y ar- tisticos mas notables del pais y los centros de produccién y de trabajo mds importantes y estudiando las materias basicas en la profesién. 2) Curse de perfeccionamiento para Diplomaticos. Predominio de los estudios econdmicos, politicos, juridicos y sociales, Sern seguidos por los funcionarios de Ja primera ca- tegoria diplomdtica durante dos afios y sera indispensable para ser nombrados al Servicio Exterior. 3) Curso de altos estudios. Predominio del estudio de los problemas de la actualidad que se relacionan con la vida internacional, especialmente con los paises de la Comu- nidad. Necesarios para los funcionarios que deben ocupar los cargos de segundos cecretarios, primer secretario y consejero. Este curso seria hecho en dos periodos de cinco meses cada uno. Conferencias en las aulas, cursos por correspondencia, trabajos de investigacién. En los tres cursos, estudio intensivo de lenguas vivas extranjeras. Conforme a las calificaciones obtenidas en todas las materias se formarian los Cuadros de Mérito. Conforme a ese plan de estudios se requiere el tiem- po minimun de cuatro afios para ser nombrado al Servicio Exterior, a contar desde la aprobacién del Concurso de In- greso a la Academia. CONCURSO DE INGRESO El ingreso a la Academia Diplomatica se har& por el Curso de Preparacién y por el sistema de rigurosa oposi- cién, como corresponde a paises democraticos, y no por el régimen del favor. El n&émero de vacantes debe ser fijado por el Minis- terio de Relaciones Exteriores, de acuerdo a sus necesidades administrativas, pero antes de la realizacién de los exAmenes, y provisias por el orden de clasificacién obtenido por los can- didatos. Los ex4menes deben ser ptblicos y convocados con una anticipacién no menor de sesenta dias, por avisos publi- cados en el periédico oficial y en el de mayor circulacién del pais, y se deben realizar siempre en la misma fecha del afio. Todo ello contribuye a la mejor preparacién de los aspiran- ces y mayor seriedad de las pruebas, Las condiciones que se proponen para presentarse a Concurso de Admisién, son las mismas que establecen la ma- yor parte de las legislaciones diplomaticas mds modernas de los paises de Ja Comunidad y de otros paises. Esas condiciones son: nacionalidad por nacimiento del aspirante y de su cényuge si fuera casado; tener de 21 a 30 afios de edad; capacidad civil; haber cumplido con los deberes que las leyes militares y civiles sefialan a los jévenes de esa edad; certificados de buena salud y de no adolecer de defecto fisico alguno, otorgados por autoridad médica del Estado; y de buena conducta, expedido por auteridad com- petente; aptitud para la vida diplomatica y cierto grado de preparacion universitaria. Para facilitar la formacién del expediente personal del futuro funcionario, se sefialan con algtin detalle los documen- tos que debe presentar, lo que contribuye también a la unifor- midad de las reglas que deben regir esos expedientes en todos los pafses de la Comunidad y en los que debe anotarse pos- teriormente todo dato que se relacione con su vida y activi- dad. (Art. 24 - 31). rene ts Nacionalidad: En nuestros dias, mds que en ninguna otra época de la Historia, todo aconseja para la mejor defen- sa y la mayor seguridad de los intereses del pats, que algu- nas funciones publicas, entre ellas la diplomatica, sean desem- Pefiadas por personas que posean la nacionalidad. por naci- miento. Pero, al'servicio de los ideales.de'la Comunidad, con- vierie recomendar a les Gobiernos que las Academias 'Diplo- maticas admitan, como lo hace la Escuela Diplomatica de Madrid y el Instituto Diplomatico Rio Branco, en concepto de alumnos libres, a aquellos estudiantes que deseen frecuen- tary sus aulas y aun llegar a obtener un diploma, que; sin fa- cultarles para el ejercicio de la Carrera. Diplomatica espafio- la o brasilefia, pueda servir de justificacién de los estudios realizados por ellos en esta especialidad y también que los certificados de estudios que reciban tengan validez en su pro- Pio pais, Respecto a la edad, se sefialan los limites de 21 a 30 afios. Al Estado le conviene que la Carrera Diplomatica esté formada por personal que se halle apto para desrmpéfar esa fancién publica que requiere una formacién profesional que dificilmente se adquiere antes o después de esas edades, Al- gunas legislaciones amplian el mite hasta 35 afios, lo que consideramos excesivo. Una diferencia tan grande’ crea pro- blemas que exigen cuidadoso estudio .Los que a esa edad in- gresan recién a la Academia, resultaran mds tarde sirviendd como funcionaries bajo las érdenes de jefe de mucha menor edad que ellos, lo que, por lo general, no favorece la cordia- lidad y colaboracién que debe existir en todo servicio diplo- matico. Los candidatos deben haber cumplido con todos los deberes que imponen las leyes del servicio militar obligato- tio y electorales, porque el Estado debe considerar que quien siendo ciudadano no cumple con sus deberes civicos sin justa, raz6n, no. puede ser un buen funcionario del Ministerio de Re- laciones Exteriores, que constituye una de las bases de la se- guridad de la nacién. aes Dies Como la funcién diplomatica debe. ser desempefiada sélo por personas de buena conducta y de moralidad intacha- ble, y que gocen de todos sus derechos politicos y civiles,-se exige la presentacién de documentos que asi ‘lo acrediten, y que pueden ser certificados de autoridades de policfa y uni- versitarias o cartas de personas de reconocida solvencia mo- ral. Tanto los candidatos al Concurso de Admisién como los alumnos del Curso de Preparacién, deben ser solteros, La experiencia en todos les paises ensefia que los estudiantes casados diffcilmente pueden consagrarse a sus estudios por en- tero; con frecuencia, sus deberes y obligaciones familiares los obligan a distraer su tiempo en otras ocupaciones, aunque ellos cuenten con los recursos econémicos necesarios para ha- cer frente a las obligaciones que impone hoy ser jefe de fa. milia, En todo caso, si el candidato es casado o por alguna vazoén muy respetable debe contraer matrimonio, se le debe exigir que su futura esposa posea no solo la nacionalidad del pais por nacimiento, sino también que retina todas las con- diciones que sean garantia de que est& preparada para formar un hogar serio y honorable. El examen médico tiene por finalidad determinar si el candidato es apto fisica y psfquicamente para la funcién diplomatica; por lo tanto, ese examen debe ser muy severo y tener el cardcter de eliminatorio. E] examen fisico tiene por objeto cerrar el acceso a la administracién publica, y en especial a la carrera diploma- tica, a aquellas personas cuya debilidad, defecto ffsico o mala salud no les permita soportar todo el esfuerzo sostenido y regular que supone la buena marcha del trabajo administra- tivo y el cumplimiento de los deberes que impone la funcién diplomatica en cualquier Ingar y en cualquier clima. La autoridad médica del Estado a la que correspon- da hacer el reconocimiento de la salud de los aspirantes, con- viene que tenga en consideracién el ‘“‘Cuadro de Inutilidades’”. a que debe ajustarse el reconocimiento médico de los aspi- — 286 — rantes al Concurso de Admisién a la Escuela Diplomatica de Madrid, documento que por su importancia como fuente de consulta acompafiamos a la presente ponencia, tomandolo del “Boletin Oficial’’ de Espafia de 4 de junio de 1949 (Anexo I). El examen de aptitud procura descubrir si el candida- to posee presencia fisica para una funcién que es eminentemen- te representativa, personalidad agradable, mentalidad liberal, espiritu flexible, facilmente adaptable. Los individuos de mol- des rigidos de pensamiento o de conducta, y los de tempera- mento timido, violentos, facilmente excitables, nerviosos, dis- colos, deben ser excluidos, en opinién de los autores clAsicos. El examen de aptitud consiste en una serie de prue- bas psicofisicas, las que deben ser tomadas en un Instituto Oficial de Seleccién y Orientacién Profesional, o por un tri- bunal formado por profesores universitarios de psicologia, es- cogidos por el Ministerio de Relaciones Exteriores, en aque- llos paises que no cuentan todavia con esos centros de espe- cializaci6n. Cada dfa se reconoce una mayor importancia al examen psicotécnico en la seleccién de los aspirantes a cual- quier profesién, en sus dos aspectos: como prueba eliminato- ria y como fuente de informacién y de calificacién de los pos- tulantes. Sobre el tema existe una literatura moderna abun- dante y sumamente interesante que conviene que las Acade- mias Diplomaticas conozean. El concurso de admisién a la Carrera Diplomatica de- be estar ovientado desde tres puntos de vista: la educacién, la instruccién y el cardcter. El objeto principal del concurso es que el tribunal pueda apreciar todas las cualidades intelec- tuales y personales de los candidatos y seleccionar a los que considere que poseen una personalidad més fuerte, mas bri- ante, mds definida, y una mejor preparacién. El autor de la ponencia es de opinién que debe exi- girse a los aspirantes ser Bachiller en Derecho y en Ciencias Econémicas, o poseer certificados que acrediten haber ier- minado los estudios respectivos y estar aptos para obtener el titulo correspondiente. = 79. Esos titulos comprenden, ademas de los cursos de cul- tura filosdfica, histérica y literaria que las Universidades con- sideran en sus planes de estudio, como obligatorios para in- gresar a las Facultades de Derecho y Ciencias Econémicas y Sociales, los conocimientos bdsicos de las disciplinas politicas, juridicas y econémicas mAs importantes que requiere la pre- paracién diplomatica. Se exige la garantia que significa un diploma univer- sitario honestamente conquistado después de varios afios de estudios regulares, porque ese diploma constituye una funda- da presuncién de que el joven que lo presenta es no sdlo due- fio de ciertos conocimientos humanisticos indispensables para ejercer con elegancia la funcién diplomatica, sino también que ha estudiado principios, doctrinas, instituciones y legislacion que se refieren a los problemas en torno a los cuales gira hoy la vida y la polftica de las naciones. También se ha tenido en cuenta al establecer esa dis- posicion, proporcionar al Ministerio de Relaciones Exterio- res un personal mejor preparado y abrir a los alumnos de las Universidades nuevos y mejores campos de actividad, dentro del concepto de que el Estado debe proteger a las Uni- versidades y favorecer a los jévenes que se educan en ellas. Los certificados de estudios universitarios hacen pre- sumir con algiim fundamento su preparacién y, por lo tanto, es mas facil encontrar las cualidades espirituales que se re- quieren para ser un buen funcionario diplomatico entre los J6venes que han pasado varios afios de vida universitaria, sometidos a un severo régimen de esiudios que modelan y for- man el espfritu, que entre jdvenes que no poseen mAs instruc- cién que la adquirida en el colegio o por cuenta propia, y cu- yos conocimientos de algunas materias importantes se redu- cen a los puntos del cusstionario que aprendieron, para pre- sentarse a ese examen, en cualquier libro. En el deseo de poder contribuir atin més a la mejor seleccién posible de los candidatos, de favorecer al fomento del estudio de las relaciones internacionales en las Universi- dades y de estimular y recompensar a los alumnos que se de- ee dican’ a ellas, porque desean seguir la Carrera Diplomatica, el Art. 26 autoriza a los candidatos a presentar en el momen- to de su inscripcién todos.los documentos, certificados, titu- los académicos, libros, tesis o trabajos de que sean autores y que se considere que puedan contribuir a ilustrar al tribu- nal acerca de sus condiciones de capacidad, preparacién, cri- terio, espiritu de observacién y de investigacién en el campo de los estudios diplomaticos. El concurso tiene, pues, un doble objeto: verificar la presuncién de preparacién que debe significar un titulo uni- versitario y favorecer la seleccién de los mejores desde el punto de vista fisico y espiritual. E] examen intelectual debe constar de tres pruebas: escrito, oral y de lenguas vivas extranjeras. E] examen oral debe versar sobre un cuestionario de puntos que se refieran a estudios hechos en la Universidad so- bre Filosofia, Derecho Internacional Pitblico, Privado, Dere- cho Politico General y Nacional, Historia de Relaciones In- ternacionales, Economia Politica, como se acostumbra para los exdmenes de grado, y que deberan ser entregados a los candidatos en el momento de su inscripcién y escogidos por sorteo en el momento del examen, (Art. 28). El examen escrito deberd consistir en la presentacién y_sostenimiento de un trabajo monografico de cardcter histd- rico, jurfdico, politico 0 econédmico relacionado con el pro- pio pafs o con cualquiera de los paises de la Comunidad y cu- yo tema escogera libremente el] candidato, Este trabajo podra ser inédito o haber sido presentado y aprobado como tesis en la Universidad. Esa clase de examen permitiré al tribunal orientarse mejor-respecto al grado de aptitud y de preparacién de los candidatos que el régimen ordinario de preguntas sobre pun- tos'concretos o sobre temas escritos iguales para todos los candidatos y que deben desarrollar en un breve lapso de tiem- po en‘una sala de clase y bajo la vigilancia de un inspector, como si se tratara de alumnos de colegio y no de jévenes con ese ON) sacs sentido de responsabilidad y de la dignidad de la funcién gue aspiran a desempefiar. El examen de lenguas vivas extranjeras es eliminato- rio en muchos paises. El Proyecto no lo establece asi en atencién a la difi- culiad que existe en algunos paises de la Comunidad para que los jévenes adquieran una lengua viva extranjera correc- famente, como ocurre en los paises europeos y como podré ocurrir en todos nuestros paises cuando la ensefianza de los idiomas en los colegios sea mas intensa y existan mayor ni- mero de centros oficiales o particulares de lenguas extran- jeras, COMPOSICION DEL TRIBUNAL En los ex4menes de admisién a la Carrera Diploma- tica juega un rol principal la composicién del tribunal que debe examinar a los aspirantes, Los tratadistas que han estu- diado el problema de la formacién de los tribunales de in- greso a la Administracién Publica en pafses europeos, son opuestos a que estén formados integramente o en mayoria por funcionarios de la Administracién Publica, por conside- rar que los funcionarios de un ministerio, por respetables que sean en todo sentido, no gozan ni pueden gozar de toda la independencia necesaria como para ejercer Ja funcién de exa- minador en un examen al que pueden presentarse como can- didatos, jévenes que gozan de muy distintos grados de influen- cia politica, social y econémica. Recogiendo esas observaciones y consejos, la ponen- cia propone que el tribunal que debe tomar los exdmenes sea nombrado por el Ministerio de Relaciones Exteriores,; yesté compuesto por el] Director de la Academia, quien lo presidira, dos Catedraticos' de la Universidad y dos Profesores de la Academia Diplomatica. En los exSmenes de idiomas integra- ran el tribunal el Traductor del Ministerio y un Profesor de Institutos de Idiomas con valor oficial. ee ee Un tribunal compuesto de esa forma estaré indudable- mente mejor capacitado y serA mas independiente para apre- ciar las aptitudes de los j6venes que se presenten al concur- so de ingreso a la Carrera Diplomatica y gozara de mas pres- tigio ante la opinién publica, que un jurado formado por fun- cionarios del Ministerio tinicamente, por honorables y pre- parados que sean esos funcionarios. (Art. 30). En el deseo de rodear las pruebas de orden intelec- tual de las mayores garantias, se dispone que ellas sean pt- blicas y también que después de cada examen el candidato reciba constancia escrita de la nota obtenida. (Art. 29). En el plazo de ocho dias, una vez terminado los ejer- cicios, el Presidente del Tribunal elevaré al Ministro de Re- laciones Exteriores los expedientes de los exAmenes con la pro- puesta de candidatos para el ingreso a la Academia por el orden de calificacién. Corresponde también al Tribunal elevar al Ministro una Memoria en la que se recojan las experiencias adquiridas durante el examen, a fin de que puedan ser tenidas en cuen- ta para otros posteriores. (Art. 31). ORIENTACION DE LA ENSENANZA EN EL CURSO DE PREPARACION La ensefanza en el Curso de Preparacién a la Carre- ra Diplom&tica conviene que se oriente en tres direcciones fundamentales: 1) dar a los jévenes la educacién y la pre- paracién moral y técnica que corresponde a secretarios de una oficina publica moderna, especializandolos en el aspecto di- plomatico y consular; 2) hacer que conozcan los aspectos mas importantes de la geografia, historia, politica, economia, cul- tura y realidad social de su pais; 3) estudio de las materias bdsicas de la profesién diplomatica, cuyos conocimientos fun- damentales han aprendido en la Universidad. La formacién cultural y moral debe comenzar por ha- cerles conocer las obras clasicas de la literatura diplomatica y familiarizarlos con los grandes autores antiguos y moder- a ee nos, en cuyos libros aprenderan muchas cosas que les seran utiles toda la vida. : Teniendo en consideracién el rol tan importante que la vida juega en la diplomacia, los profesores deben ayudar a los alumnos con sus observaciones, consejos y recomenda- ciones sobre su cuidado personal, modo de vestir y maneras en sociedad. La preparacién técnica debe comenzar por conocer bien la organizacién y forma de trabajo de una oficina diplo- matica y consular moderna en todos sus aspectos (muebles, calidad de itiles de escritorio, correspondencia, archivo, li- bros de contabilidad, diario de la misién, preparacién de va- lijas, recortes de periédicos, mecanografia, taquigrafia) a fin de que cuando sean designados a una de esas oficinas, conoz- can bien las funciones que deben cumplir y sean verdaderos colaboradores de sus jefes y no alumnos a los que hayan de ensefiarles Jas cosas mds elementales del trabajo que deben realizar, como por desgracia ocurre con frecuencia en muchas misiones diplomaticas y consulares. Los efectos del progreso aleanzado por la ciencia, especialmente en lo que se refiere a los medios de comunica- cién y de transporte, ha producido una verdadera revolucién en la vida, las costumbres y los métodos de trabajo de la di- plomacia. Es tan grande esa revolucién que el diplomatico de nuestro tiempo debe estar siempre listo para poder viajar a cualquier lugar del planeta en minutos, saber conducir avion y automévil, manejar estaciones de radio y maquinas cripto- graficas, preparar conversaciones telefénicas a larga distancia y redactar cablegramas, “que deben ser una relacién exacta, fiel, completa, clara y veridica de los hechos’, como reco- mienda el Embajador Francois Poncet. El académico francés Andrés Maurois, en una bella pa- gina sobre La Diplomacia y las Letras escribe respecto al conocimiento que el diplomatico debe tener de la gramatica: “Un buen diplomatico debe ser un buen gramatico, ya que otra causa frecuente de las dificultades entre los pueblos es la — 34 — , un tratado, ambigiiedad de las obligaciones. Una convencié debe ser redactado por verdaderos escritores, es decir, por hombres que tienen la costumbre de pesar el sentido y el al- cance de las palabras. Las cartas o mensajes de un embajador a su Gobierno pueden hacer bastante mal si, por incompeten- cia literaria, su autor da una idea falsa de la situacién en el pais que describe; son, por el contrario, infinitamente precio- sas si el embajador tiene talento y si su descripcién es bastan- te cierta para que el ministro esté perfectamente informado, después de leerlos. Se puede inclusive pensar que las calida- des del novelista son- necesarias al diplomatico. Es importan- te que sepa pintar un cardcter, imaginar los resortes secretos, adivinar los lazos que unen a dos hombres de Estado o los odios que los enemistan’’. E] estudio de las relaciones internacionales debe ha- cerse de acuerdo a las nuevas tendencias de la investigacién histérica, que comprende no slo el origen de los Estados mo- dernos, las negociaciones entre Gobiernos y la evolucién de la técnica de las negociaciones diplomaticas, sino también al estudio de los factores determinantes de la politica externa de las naciones, como la historia y la geografia, la politica y la economia, el ro] de los grandes hombres, los ideales politicos y las ideas sociales, las amistades internacionales y la influen- cia de la opinién publica a través de la Universidad, de los publicistas y de la Prensa. En el curso de Derecho DiplomAtico, que conviene que sea una disciplina auténoma, se debe estudiar cémo se con- ducen las relaciones internacionales en los diferentes sistemas de Gobierno, las normas, principios, instituciones y reglas que rigen la vida diplomética de nuestro tiempo, las organizacio- nes diplomaticas mAs importantes y sus métodos de trabajo, la evolucién de la literatura y de la educacién diplomatica, la historia del Ministerio de Relaciones Exteriores del pais, la vida y la obra de las figuras nacionales y de la Comunidad que mas se han destacado en el campo de las relaciones inter- nacionales, asi como los documentos mas notables producidos por sus Cancillerias. ee 95 ss En el curso de Derecho Consular, se debe estudiar la historia de la institucién, las reglas que la tigen, los acuerdos y convenios mas importantes celebrados con otros paises y preparar a los alumnos en trabajo tan delicado y complejo como es el de una oficina consular, la que debe mantener re- laciones constantes con autoridades, ptblico, comerciantes, compatriotas, inmigrantes y turistas, y con frecuencia tener que absolver preguntas sobre los mds diversos aspectos de la vida administrativa del pais. Otra de las caracteristicas de la diplomacia de nues- tro tiempo es la creacién de Organizaciones Internacionales de caracter mundial o regional, que aspiran a unir esfuerzos para estudiar y buscar en comin soluciones convenientes a los grandes problemas de todo orden que afectan a la Humani- dad. El nacimiento de esas instituciones y las reuniones frecuentes de conferencias internacionales est ejerciendo tam- bién una influencia enorme sobre la vida y las costumbres di- plomaticas. En los Ministerios de Relaciones Exteriores se han creado oficinas a cargo de diplomaticos y de técnicos que se ocupan de ellas exclusivamente, la mayor parte de los paises han acreditado representaciones permanentes ante las més importantes, las que cuentan con personal m4s numerose que la mayoria de las embajadas y consulados y la forma de tra- bajo en ellos es tan diferente que exigen condiciones persona- les y educacién especial. “La actividad de esas representaciones ante las orga- nizaciones internacionales es muy distinta de Jas embajadas. Se trata esta vez de participar en numerosas e interminables sesiones de comités y comisiones. Ya no se discute con un in- terlocutor Unico; se trabaja, se trata en presencia de varios delegados, a veces de docenas de ellos. Hay que estar pre- parado para intervenir en cualquier momento, para hacer uso de la palabra con un maximo de facilidad y claridad, para ‘ar y reaccionar. Ademas, para que este trabajo en comi- o en asamblea sea eficaz debe estar acompafiado de una