1.

Introducción
1.1. ¿Qué es el Bullying o acoso escolar?
Deriva de la palabra inglesa bull, que significa toro, es decir que se podría traducir como “torear”. Este término lo introdujo un noruego, Dan Olweus, hace más de 20 años tras observar esta conducta en la escuela entre niños y adolescentes. El bullying es el maltrato físico y/o psicológico deliberado y continuado que recibe un niño por parte de otro u otros, que se comportan con él cruelmente con el objetivo de someterlo y asustarlo, con vistas a obtener algún resultado favorable para los acosadores o simplemente a satisfacer la necesidad de agredir y destruir que éstos suelen presentar. El bullying implica una repetición continuada de las burlas o las agresiones y puede provocar la exclusión social de la víctima. Pero el hostigamiento entre pares también puede darse en cualquier lugar donde haya un grupo que comparte varias horas: clubes, iglesias, actividades deportivas y recreativas, etc.

1.2. Termitonología
– Violencia: Situación en que dos o más individuos se enfrentan y una o más de las personas implicadas salen perjudicadas porque son agredidas física o psicológicamente.

Conflicto: Se produce cuando existen intereses opuestos; es natural, inevitable y se puede resolver de forma no violenta.

Agresividad: Tendencia o disposición que tiene como finalidad lesionar a otro organismo o al propio; intención de producir daños, destruir o humillar.

Acoso o intimidación o victimización: Situación en que una persona es agredida o se convierte en victima al estar expuesta de forma repetida y durante un periodo de tiempo a acciones negativas verbales, físicas o psicológicas.

1.3. Características del Bullying
- Suele incluir conductas de diversa naturaleza (burlas, amenazas, agresiones físicas, aislamiento sistemático, etc.). - Tiende a originar problemas que se repiten y prolongan durante cierto tiempo. - Suele estar provocado por un alumno, apoyado por un grupo, contra una víctima que se encuentra indefensa. - Se mantiene debido a la ignorancia o pasividad de las personas que rodean a los agresores y a las víctimas sin intervenir directamente. - La víctima desarrolla miedo y rechazo al contexto en el que sufre la violencia; pérdida de confianza en sí mismo y en los demás y disminución del rendimiento escolar. - Disminuye la capacidad de comprensión moral y de empatía del agresor, mientras que se produce un refuerzo de un estilo violento de interacción. - En las personas que observan la violencia sin hacer nada para evitarla, se produce falta de sensibilidad, apatía e insolidaridad. - Se reduce la calidad de vida del entorno en el que se produce: dificultad para lograr objetivos y aumento de los problemas y tensiones. - La forma de proceder del agresor es sistemática y estratégica. El acoso se extiende durante un periodo de tiempo más o menos prolongado. Puede tener lugar de forma directa o indirecta. - Tiene que haber disbalance de poder o de fuerza - Generalmente es un grupo el que ejerce el hostigamiento, dirigido por un líder quien idea las acciones, aunque no siempre sea él el que las ejecuta.

1.4. Acciones del bullying
– – – Perseguir y espiar durante el camino de la escuela a casa Golpear, dar empujones, dar palizas… Marginar en el juego y las reuniones privadas ofensivos sobre su persona. – Inventar rumores y mentiras. acciones bajo amenaza de violencia. – – – – – Intimidar con amenaza de violencia Burlarse, mofarse de alguien continuamente tratándolo con apodos ofensivos. Acosar sexualmente, también a través de bromas humillantes. Juego sucio en el deporte Hacer imputaciones injustas, hacer denuncias con la finalidad de causar perjuicio. personales – Esconder informaciones importantes.

– Reírse de un compañero, ridiculizarlo, hacer comentarios

– Extorsionar requiriendo valores materiales o determinadas

– Esconder, dañar o robar prendas de ropa u otros objetos

1.5. Tipos de Bullying
Podemos hablar de varios tipos de acoso escolar que, a menudo, aparecen de forma simultánea: - Verbal: Es el inicio del bullyng que acostumbra a ser en forma de insultos y motes, menosprecios en público, resaltar defectos físicos, etc. Es el más habitual. - Psicológico: Acciones encaminadas a proporcionar o provocar inseguridad y temor en la victima que minan la autoestima del individuo y fomentan su sensación de temor. Esto produce que la situación perpetúe. - Físico: Agresiones físicas como empujones, patadas, agresiones con objetos, etc. Se da con más frecuencia en primaria que en secundaria

- Social: A menudo l vicxtima es vista con menosprecio por parte del grupo, sin valor, y de alguna manera merecedor de lo que le sucede. La propagación de rumores descalificadores y humillantes pretende excluir y aislar al joven del resto del grupo y compañeros. -Maltrato indirecto: Se induce a agredir a un tercero. El bullying físico es mucho más frecuente entre los varones y la exclusión social entre las mujeres.

2. Causas del Bullying
Las causas de este fenómeno de bullying o acoso escolar son múltiples y complejas. Existen, en nuestra sociedad, ciertos factores de riesgo de violencia, como la exclusión social o la exposición a la violencia a través de los medios de comunicación. Sin embargo, carecemos de ciertas condiciones protectoras que podrían mitigar los efectos de dichos factores, como modelos sociales positivos y solidarios, contextos de ocio y grupos de pertenencia constructivos o adultos disponibles y atentos para ayudar.

2.1 La familia
A través de la familia se adquieren los primeros modelos de comportamiento, que tienen una gran influencia en el resto de relaciones que se establecen con el entorno. Cuando los niños están expuestos a la violencia familiar, pueden aprender a ver el mundo como si sólo existieran dos papeles: agresor y agredido. Por ello, pueden ver la violencia como la única alternativa a verse convertido en víctima. Una situación de maltrato del niño por parte de los padres contribuye a deteriorar la interacción familiar y el comportamiento del niño en otros entornos: • • • Disminuye la posibilidad de establecer relaciones positivas. Se repite crónicamente, haciéndose más grave. Se extiende a las diversas relaciones que los miembros de la familia mantienen.

Un importante factor de riesgo de violencia familiar son las condiciones de pobreza y dificultades que de ella se derivan, ya que esto aumenta el estrés de los padres, que muchas veces es superior a su capacidad para afrontarlo. Por eso, son necesarias acciones encaminadas a mejorar las condiciones de vida de familias en graves dificultades económicas.

2.2. Entorno escolar
Muchas veces escuchamos a los escolares quejarse de que "el profesor me tiene manía" y tendemos a pensar que es una excusa para justificar una mala nota o una reprimenda. Sin embargo, conviene prestar atención porque estas protestas pueden tener múltiples causas: insatisfacción con la asignatura, con la personalidad del profesor o con la manera en que está planteado el sistema educativo; pero también pueden ser una señal de una necesidad de mayor atención por parte de profesores y padres. Varios estudios muestran que, a menudo, los profesores se crean expectativas, positivas o negativas, respecto a sus alumnos e interactúan en público más frecuentemente con los estudiantes de expectativas positivas. Esto da como resultado que haya un grupo pequeño de alumnos "brillantes" que intervienen casi siempre y otro pequeño grupo de alumnos más "lentos" que no participa casi nunca. Además, los estudiantes de altas expectativas suelen recibir muchos elogios y, los de bajas expectativas, muchas críticas. Así, la motivación de estos últimos disminuye y se sienten discriminados respecto al resto de la clase. Blanca García Olmos, presidenta nacional de la Asociación de Profesores de Secundaria (APS) reconoce que es inevitable que se establezcan mejores relaciones con unos alumnos que con otros porque, al fin y al cabo, los profesores son personas y pueden sentir más afinidad hacia ciertos estudiantes.

Pero esto puede ser peligroso, ya que una mala relación entre profesor y alumno puede ser causa de ansiedad y depresión en los chicos y chicas, así como de un descenso de su rendimiento escolar. Una de las posibles formas de mejorar las relaciones entre profesores y alumnos y, por tanto, la convivencia en el entorno escolar, es reforzar las tutorías como medio para solucionar las tensiones, como señala Concepción Medrano, profesora del departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación de la Universidad del País Vasco. También es necesario preparar bien a los profesores en cuestiones de psicología y pedagogía. Además, sería positivo implicar a los alumnos a la hora de fijar los objetivos de su formación para que se sientan motivados por aprender y mejoren sus relaciones con los profesores.

2.3. Medios de comunicación
Los medios de comunicación, sobre todo la televisión, nos exponen continuamente a la violencia, tanto real (telediarios) como ficticia (películas o series), y por eso son considerados como una de las principales causas que originan la violencia en los niños y jóvenes. - Los comportamientos que los niños observan en televisión influyen en el comportamiento que manifiestan inmediatamente después, por lo que es necesario proteger a los niños de la violencia a la que les expone la televisión e incluso debería plantearse la posibilidad de utilizar la televisión de forma educativa para prevenir la violencia. - La influencia de la televisión a largo plazo depende del resto de relaciones que el niño establece, ya que interpreta todo lo que le rodea a partir de dichas relaciones. Por eso la violencia no se desarrolla en todos los niños, aunque estén expuestos por igual a la violencia televisiva. - La repetida exposición a la violencia puede producir cierta habituación, con el riesgo de considerarla como algo normal, inevitable y de reducirse la empatía con las víctimas. Es importante promover en los niños la reflexión respecto a la violencia que nos rodea. - La incorporación de la tecnología audiovisual al aula podría ser de gran utilidad como elemento educativo en la prevención de la violencia.

3. Protagonistas
Los estudios realizados acerca de la violencia en la escuela señalan que tener amigos y ser aceptado son factores protectores frente dicho fenómeno. A continuación presentamos los antecedentes y características que presentan, en general, los niños que ejercen o sufren la violencia:

3.1 Víctima:
Víctima pasiva
- Situación social de aislamiento. Con frecuencia no tiene un solo amigo entre sus compañeros. Presenta dificultad de comunicación y baja popularidad. - Conducta muy pasiva, miedo ante la violencia y manifestación de vulnerabilidad, alta ansiedad, inseguridad y baja autoestima. Existe una tendencia a culpabilizarse de su situación y a negarla por considerarla vergonzosa. - Cierta orientación a los adultos, relacionada con una posible sobreprotección por parte de la familia.

Víctima activa
- Situación social de aislamiento e impopularidad. - Tendencia impulsiva a actuar sin elegir la conducta más adecuada a cada situación. Disponibilidad a emplear conductas agresivas, irritantes, provocadoras. A veces, las víctimas activas mezclan este papel con el de agresores. - Un rendimiento peor que el de las víctimas pasivas. - Parecen haber tenido, en su primera infancia, un trato familiar más hostil, abusivo y coercitivo que los otros escolares. - Situación más frecuente entre los chicos. Pueden encontrarse en ella, con frecuencia, los escolares hiperactivos.

3.2 Agresores
- Situación social negativa, siendo incluso rechazados por una parte importante de sus compañeros, aunque están menos aislados que las víctimas y tienen algunos amigos que les siguen en su conducta violenta. - Tendencia a la violencia y al abuso de fuerza. Impulsivos, con escasas habilidades sociales, baja tolerancia a la frustración, dificultad para cumplir normas, relaciones negativas con los adultos y bajo rendimiento. - Carecen de capacidad de autocrítica, lo que se traduce en una autoestima media o incluso alta. - Ausencia de una relación afectiva cálida y segura por parte de los padres, sobre todo de la madre. Tiene dificultad para enseñarle a respetar límites y combina la permisividad ante conductas antisociales con el empleo de métodos coercitivos (incluido, en ocasiones, el castigo físico).

3.3 Otros protagonistas
Dentro de la división entre agresores activos, podría establecerse otra que son lo que inician y dirigen la agresión:

- Son agresores pasivos, son los que les siguen y animan y que presentan problemas similares, aunque en menor grado. Los seguidores son los que apoyan al líder. Los que soportan el hostigamiento, los que muchas veces lo ejecutan y los que festejan todas las acciones del líder. Sin ellos el bullying no tendría sentido para el líder (para ser popular tiene que haber otros que lo idolatren) Los espectadores: pueden tomar distintas actitudes: los que miran sin decir nada (la mayoría silenciosa), los que se ríen de lo que pasa, y los que intentan detener el hostigamiento ya sea directamente o reportándolo. Los integrantes de este último grupo son los de mayor riesgo a ser los próximos hostigados, siendo este el motivo por el cual son muy pocos los que se atreven a delatar lo que pasa (de hacerlo serían catalogados de buchones). El personal de la escuela: los maestros, los preceptores, los directores, el conductor del micro, etc. Son los que deben detectar el bullying e intervenir inmediatamente. Los padres: son los responsables de detectar cambios en sus hijos y conversarlo con las autoridades del colegio

4. ¿Quienes son las víctimas del bullying?
Algunos autores consideran víctima al hostigado y victimario al agresor. Todos los que participan en el bullying en alguna medida son afectados por el mismo; es decir que las víctimas son todos los que están involucrados. El niño victima tiene más riesgo de padecer enfermedades psíquicas y físicas tales como depresión, fobia escolar, ansiedad, trastornos de aprendizaje, cefalea, dolor abdominal, etc. Pero se observó que el agresor también puede padecer cuadros de ansiedad, trastornos de conducta y baja autoestima. Un niño agredido puede transformarse en hostigador, y este es el que tiene peor pronóstico. Hay niños que son victimas en un medio; y en forma reactiva agresores en otro ambiente. Esto se da con niños maltratados por sus padres o hermanos, que en la escuela son agresores. Por otro lado, los espectadores también pueden padecer cuadros

psiquiátricos si lo que ven es muy grave y no tienen posibilidad de frenarlo.

5. ¿Cómo se ve el Bullying a las diferentes edades?
Las estadísticas indican que la edad más frecuente de que aparezca bullying es entre los 7 y 14 años. Sin embargo hay conductas que aparecen en niños más pequeños, pero son difíciles de medir por falta de métodos específicos.

5.1. En Jardín de infancia y Preescolar
En niños más pequeños (sala de 3-4 años) generalmente la agresión es física y por motivos concretos. Hay menos estrategia, y si la hay, no siempre se puede sostener en el tiempo. Un niño a esa edad puede tener una conducta de agresor por un motivo un día y al siguiente olvidarse que eso ocurrió si no aparece el mismo estímulo. Sin embargo, podría considerarse a estas conductas “probullying”, que cuando son reforzadas por el entorno o no son interrumpidas por la maestra, se consolidan como modelo de éxito. Esto es lo que aplicará más

adelante cuando pueda organizar su conducta hasta llegar a una situación real de bullying. En edades tempranas el bullying más frecuente es el físico directo (pegar, empujar) y el social directo (no dejarlo jugar). Las formas indirectas (hacer que los demás no jueguen con él) necesitan mas planeamiento y ya empiezan a observarse en el preescolar.

5.2. En la primaria y secundaria
Entre los varones el desarrollo físico tiene un rol fundamental y entre las mujeres las habilidades comunicativas. En los primeros grados se forman los subgrupos: el líder, los seguidores, los que no se meten, los que intentan defender, los que sufren la agresión. A medida que los niños son más grandes y entran en la adolescencia la sexualidad juega un rol importante entre los pares. El peor hostigamiento para una mujer adolescente es que la traten como una chica “rápida y fácil” y para los hombres como que no saben “ligarse a una chica”.

6. Prevenir el Bullying
Hay algunas claves para prevenir el bullying en el colegio: • • • • • • • • • Identificar conductas de hostigamiento en la escuela (formar a todo el personal de la escuela para que sepan que es el bullying) Armar reglamento de convivencia entre los alumnos Fomentar la ayuda entre pares Diseñar métodos de resolución de conflictos entre pares Corregir al alumno ante cualquier conducta de exclusión de un par Amonestar ante cualquier conducta agresiva ya sea física o verbal Fomentar actividades de convivencia Poner supervisión en el recreo Armar un sistema para que los alumnos puedan reportar casos de hostigamiento.

• •

Armar reuniones entre padres y profesores Enseñar a los alumnos que el que ayuda a un compañero nunca es un “buchón”

-Es importante considerar los problemas de disciplina y las agresiones como una parte más de la tarea de enseñar, y no como situaciones puntuales y sorprendentes. - Trabajar la prevención antes de tener problemas graves, es una de las estrategias básicas de actuación. - La prevención se basa en establecer y promover una serie de acciones (educativas no punitivas) para favorecer la convivencia. Prevenir es crear una conciencia colectiva de las normas mínimas que se deben respectar: - Normas generales (pocas, claras y comprensibles) - Normas de clase (negociación) - A nivel de centro: - Mejorar la supervisión de los escolares en los espacios comunes (patios, comedores…) - Implicación de programas de mediación de conflictos. - Formación del profesorado en la resolución de conflictos y HHSS. - Encuentro con los padres - Tener en cuenta los momentos de más riesgo de conflictos para supervisar más (primer semana de curso, finales de trimestre y viernes) - Situar la tutoría de los diferentes cursos a la misma hora para favorecer el intercambio entre los diferentes grupos, actividades conjuntas, etc. - A nivel de aula, las tutorías representan un marco idóneo para trabajar una serie de aspectos: - HHSS (empatía, asertividad, escucha activa…) - Resolución de conflictos sociales. - Negociación - mediación - Autocontrol y autoreflexión -Cooperación entre alumno, cursos, etc. Muchas veces, las causas están en esos entornos y es allí mismo donde hay que intentar atajarlas. Aquí se explican algunas de las posibles medidas de prevención contra el bullying y la violencia escolar en general. • • Decálogo antiviolencia Pautas de disciplina

• • •

Relación entre la escuela y la familia Aprendizaje cooperativo Resolución de conflictos

6.1 Decálogo educativo antiviolencia
1. Adaptar la educación a los cambios sociales, desarrollando la intervención a diferentes niveles y estableciendo nuevos esquemas de colaboración, con la participación de las familias y la administración. 2. Mejorar la calidad del vínculo entre profesores y alumnos, mediante la emisión de una imagen del educador como modelo de referencia y ayudar a los chicos a que desarrollen proyectos académicos gracias al esfuerzo. 3. Desarrollar opciones a la violencia. 4. Ayudar a romper con la tendencia a la reproducción de la violencia. 5. Condenar, y enseñar a condenar, toda forma de violencia. 6. Prevenir ser víctimas. Ayudar a que los chicos no se sientan víctimas. 7. Desarrollar la empatía y los Derechos Humanos. 8. Prevenir la intolerancia, el sexismo, la xenofobia. Salvaguardar las minorías étnicas y a los niños que no se ajustan a los patrones de sexo preconcebidos. 9. Romper la conspiración del silencio: no mirar hacia otro lado. Hay que afrontar el problema y ayudar a víctimas y agresores. 10. Educar en la ciudadanía democrática y predicar con el ejemplo.

6.2 Pautas de disciplina
1. Uno de los objetivos de la disciplina es enseñar a respetar ciertos límites. Es necesario que las normas sean claras y coherentes y ayuda el que hayan sido elaboradas por todos los miembros de la comunidad escolar. 2. La impunidad ante la violencia genera más violencia. 3. La sanción debe contribuir a diferenciar entre agresores y víctimas. 4. La disciplina debe favorecer cambios cognitivos, emocionales y conductuales en la dirección de los objetivos educativos y estimular la capacidad de adopción de perspectivas. 5. El respeto a los límites mejora cuando se aprenden habilidades no violentas de resolución de conflictos como la mediación y la negociación. 6. Es preciso que la disciplina ayude a luchar contra la exclusión en lugar de aumentar su riesgo. 7. Conviene incluir la disciplina en un contexto de democracia participativa, que todos participen en la creación de las normas.

6.3 Relaciones entre la escuela y la familia
Uno de los principales factores de riesgo de violencia es el aislamiento de la familia con respecto a otros sistemas sociales en los que el niño se relaciona. El apoyo social a las familias es muy importante y puede reducir significativamente el riesgo de violencia porque proporciona ayuda para resolver los problemas, acceso a información sobre formas alternativas de resolver dichos problemas y oportunidades de mejorar la autoestima. Una importante condición para mejorar la educación es estimular la comunicación entre la escuela y la familia, sobre todo, cuando los niños tienen mayores dificultades de adaptación escolar y/o con más riesgo de violencia.

6.4 Aprendizaje cooperativo
Uno de los procedimientos educativos que pueden ayudar a prevenir la exclusión y, por lo tanto, la violencia en las aulas, es el aprendizaje cooperativo en equipos heterogéneos, tanto en educación primaria como en secundaria. Este método puede ayudar a: adaptar la educación a la diversidad, desarrollar la motivación de los alumnos por el aprendizaje, mejorar la cohesión del grupo y las relaciones dentro de éste y distribuir las oportunidades de protagonismo académico.

6.5 Resolución de conflictos
El conflicto forma parte de la vida y es un motor de progreso, pero en determinadas condiciones puede conducir a la violencia. Para mejorar la convivencia educativa y prevenir la violencia, es preciso enseñar a resolver conflictos de forma constructiva; es decir, pensando, dialogando y negociando. Un posible método de resolución de conflictos se desarrolla en los siguientes pasos: • • • • • Definir adecuadamente el conflicto. Establecer cuáles son los objetivos y ordenarlos según su importancia. Diseñar las posibles soluciones al conflicto. Elegir la solución que se considere mejor y elaborar un plan para llevarla a cabo. Llevar a la práctica la solución elegida.

Valorar los resultados obtenidos y, si no son los deseados, repetir todo el procedimiento para tratar de mejorarlos.

Una buena idea puede ser ir escribiendo las distintas fases del proceso, para facilitar su realización. En los programas de prevención de la violencia escolar que se están desarrollando en los últimos tiempos, se incluyen la mediación y la negociación como métodos de resolución de conflictos sin violencia.

7. Diagnostico:
El agresor generalmente actúa cuando los adultos no están presentes: en el recreo, en el pasillo, en el baño, por Internet, por teléfono, enviándole mensajes, etc. El hostigamiento la mayoría de las veces es rápido y oculto, y el que reacciona inadecuadamente es el hostigado a quien finalmente terminan retando. Un ejemplo es un niño que empieza a gritar luego de que le sacaron las hojas, le tiraron los útiles, lo pincharon, lo insultaron, todo en forma oculta. Pero la maestra escucha sus gritos (reacción que aparece como desmesurada por parte del acosado) y termina amonestándolo. Y esta es la segunda etapa de triunfo por parte del agresor: ser tan hábil como para provocar en los adultos la sanción a su víctima mientras el disfruta de su propia sagacidad al tiempo que es festejado por sus seguidores.

Algunos signos que podrían hacernos sospechar de que un niño esta siendo agredido:
Por los padres: -No quiere asistir a clase -Síndrome del domingo a la tarde: síntomas físicos. - Golpes y moretones injustificados - Irritabilidad, nerviosismo, cambio de carácter. - Tristeza - Insomnio - No tiene más ganas de ver a sus amigos, ni de salir de su casa - Pérdida de objetos - Pérdida del dinero que le dieron para el recreo - Cefalea, dolores abdominales En el colegio: - Se ausenta frecuentemente - Falta de integración con pares - Descenso del rendimiento académico - No entrega la tarea cuando siempre lo hizo (quizás se la robaron) El Bullying es causa de cuadros psiquiátricos tales como depresión y trastornos de ansiedad. El peor final de un bullying sostenido y sistematizado puede ser la muerte. El hostigado puede morir ya sea por suicidio o por recibir fuertes palizas de los hostigadores hasta el punto que le ocasionan la muerte. Hubo casos en que el hostigado se sintió tan atrapado en esta situación,

que la resolvió matando a sus hostigadores (Ej.: Columbine, Carmen de Patagones). Los profesores deben estar atentos a: - La relación de los alumnos/as en los pasillos y en el patio. Los peores momentos se sufren cuando los profesores no están presentes. - Las "pintadas" en las puertas de baños y paredes (qué nombres aparecen habitualmente). - La no participación habitual en salidas de grupo. - Las risas o abucheos repetidos en clase contra determinados alumnos o alumnas. - Las faltas continuadas a clase, ya que pueden indicar que no quieren acudir a clase por miedo. - Estar atentos a los alumnos que sean diferentes, por su forma de ser o aspecto físico. - Se queja de forma insistente de ser insultado, agredido, burlado... - Si comenta que le roban sus cosas en el colegio o si cada día explica que pierde su material escolar. - Investigar los cambios inexplicables de estados de ánimo: tristeza, aislamiento personal del alumno o alumna, aparición de comportamientos no habituales, cambios en su actitud, poco comunicativo, lágrimas o depresión sin motivo aparente... - Escasas o nulas relaciones con los compañeros y compañeras. - Evidencias físicas de violencia y de difícil explicación: moratones, cortaduras o rasguños cuyo origen el niño no alcanza a explica,; ropa rasgada o estropeada, objetos dañados o que no aparecen... - Quejas somáticas constantes del alumno: dolores de cabeza, de estómago o de otro tipo cuya causa no está clara. - Accesos de rabia extraños. - Variaciones del rendimiento escolar, con pérdida de concentración y aumento del fracaso. - Quejas de los padres, que dicen que no quiere ir al colegio.

8. Intervención
Es necesario elaborar un programa de intervención anivel de centro a través del abordaje unificado y consistente (código común de actuación). Pasos: 1º: CONCIENCIACIÓN DEL PROBLEMA: 2º EVALUACIÓN DE LA SITUACIÓN Y ANÁLISIS DE RESULTADOS 3º CONFECIÓN DEL PROGRAMA DE INTERVENCIÓN CONCRETO 4º COMUNCIACIÓN Y PUESTA EN PRÁCTICA DEL PROGRAMA 5º REVISIÓN, EVALUACIÓN Y MANTENIMIENTO O MODIFICACIÓN DEL PROGRAMA 1º: CONCIENCIACIÓN DEL PROBLEMA:

Cuando pensamos que en nuestro centro se esta dando una situación de bullyng es necesario que toda la comunidad escolar se reuna (profesores, director, psicólogo) para valorar la magnitud del problema y llegar a acuerdos con el objetivo de llegar a algún tipo de intevención. 2º. EVALUACIÓN DE LA SITUACIÓN Y ANÁLISIS DE RESULTADOS – – Observación discreta en el aula y en los espacioscomunes (pasillos, patis, comedor, baños…) Utilizar algún tipo de instrumento objetivo por ejemplo, el TEST BULLS. ES un cuestionario para toda la clase y profesorado que nos da información sobre la situación de bullying en el aula (la magnitud,la frecuencia y la gravedad.) ○ Datos técnicos del BULL-S       Nombre: Test BULL-S. Medida de la agresividad entre escolares. Formas: A alumnos; P profesores Autora: Fuensanta Cerezo Ramírez Duración: 20 – 30 minutos. Aplicación : A de 7 – 16 años; P profesores Información que se obtiene: • • • •  Situación sociométrica de cada alumno dentro del centro (lídees, parejas, subgrupos…) Niveles de cohesión del grupo Detección de dinámicas de bullying dentro del grupo Detección de consecuencias del bullying (dónde se da, cómo , gravedad…)

Recoger inforamación sobre el ambiente familiar y personal del/s alumno/s (reuniones con los padres, cuestionarios) Generar un acuerdo entre los padres y la escuela sobre cómo afrontar el bullying (generar opiniones comunes argumenta la posibilidad de buenos resultados)

3º. CONFECCIÓN DEL PROGRAMA (Ejemplo escuela BCN) A nivel de escuela - Elaborar un protocolo de actuación: - Elaborar una normativa objetiva y concreta sobre el bullying. Establecer claramente y unificar las consecuencias de las agresiones, y comunicarlo a los alumnos. - Mantener sesiones de trabajo conjuntas sobre los problemas bully /victima (reuniones entre profesores. Psicólogo de la escuela, profesionales externos)

- Mejorar la supervisión de los escolares en los espacios comunes (más vigilancia en patios, pasillos…) - Entrevistas con los padres de los alumnos involucrados - Hacer debates periódicamente en las horas de tutoría con preguntas concretas sobre cómo parar la agresividad en la escuela - Introducir técnicas de trabajo en grupo (role- playing de situaciones, discusión de textos, círculos de discusión) - Fomentar el trabajo y el aprendizaje cooperativo en el aula. - Realización de actividades lúdicas que faciliten la integración de todos los alumnos (salidas, dinámicas de cohesión de grupo) Hoja de incidencia – – – – – – Fecha: Hora: Lugar: Profesor/a observadora de la incidencia: Alumnos involucrados: ¿Qué ha pasado?: FIRMA Medidas a nivel individual – – Charlas periódicas con los bullies y las víctimas (necesitan aprender a desarrollar relaciones interpersonales satisfactorias). Ayuda específica para los alumnos aislados ( ténicas asertivas. Técnicas de control de la ira. Técnicas de resolución de conflictos, entrenamientos en habilidades sociales). Aplicación de estrategias concretas en el aula: Método de pikas, Método Císculo de amigos). Estas medidas las puede llevar a cabo el tutor o el psicólogo del centro y , si el caso es inabordable en la escuela, se debe derivar a un profesional externo.

– –

4º. COMUNICACIÓN Y PUESTA EN MARCHA Confeccionado el programa con las estrategias concretas, timing lugares, etc. Es preciso: – – – Establecer un calendario de aplicación y revisión Implicar a todos los miembros de la comunidad escolar Clarificar la responsabilidad de cada miembro

5º. REVISIÓN Y MANTENIMIENTO O MODIFICACIÓN DEL PROGRAMA

Realizado el programa de intervención y transcurrido un tiempo prudencial (3meses aproximadamente). Se debe revisar su efectividad y, si es necesario, modificarlo con el apoyo de padres, alumnos, profesionales externos, tutores, psicólogo del centro y dirección.

Que NO hay que hacer si un padre detecta que están agrediendo a su hijo
• • • Ir a hablar con los padres del agresor: personal o telefónicamente. Ir a protestar agresivamente al colegio: perderá veracidad el hecho Incitar a que el niño se defienda: si no lo hace es porque no puede

9. Soluciones legales
Extraído del artículo Bullying: “qué es, qué consecuencias tiene y cómo se puede intervenir” de Caterina Calderón (psicóloga) y Teresa Casovas (licenciada en derecho), publicado en el Full informatiu del COPC, diciembre de 2004. Cuando el acoso se da en el ámbito escolar, el centro debe aplicar su normativa regulardora interna con el fin de radicar el problema; si es necesario, debe recurrir a las advertencias, a la apertura de un expediente disciplinario al causante del problema, a la exclusión temporal del centro del alumno acosador; en los casos más extremos incluso puede recorrer a la exclusión del centro escolar escolar de los alumnos agresivos o causantes del acoso. Recurrir a la intervención de profesionales o de personal responsable en las escuelas o en los institutos es solucionar el conflicto desde un punto de vista administrativo, si bien siempre es posible y compatible con la opción anterior utilizar la vía penal para denunciar el problema, porque se puede dar la circunstancia que la solución inerna que ofrece el centro no sea o no se considere suficiente. Efectivamente, en casos de cierta transcendencia, como casos de insultos reiterados, amenazasque hagan temer por la integridad del acosado, vejaciones y agresiones, una solución jurídica es la denuncia de los hechos ante la jurisdicción penal basado en lo que establecen los preceptos siguientes:

En los supuestos de más gravedad, los artículos 147-156 del Código Penal sancionan con penas de prisión desde seis meses hasta tres años las conductas que causan lesiones a la integridad corporal o para la salud física o mental, siempre que las lesiones requieran objetivamente para ser curadas, además de una primera asistencia facultativa, un tratamiento médico o quirúrgico. En los supuestos de menos gravedad, el Código Penal también establece, en los artículos 616 y los siguientes, la tipificación como falta de las conductas que de manera leve consisten en amenazas hechas con armas u otros instrumentos peligrosos, coacciones, injurias o vejaciones injustas de carácter leve; las oenas que se pueden imponer en estos casos varían entre tres y seis fines de semana de arresto si hay agresión física y de diez a veinte dias de multa si no hay agresiones.

No obstante, no debemos olvidar que las medidas anteriores se aplican de manera general a cualquier conducta que ha realizado una persona mayor de dieciocho años, si bien la ley orgánica 5/2000, del 12 de enerom reguladora de la responsabilidad penal de los menores, ha dado un trato especial a las conductas delictivas de jóvenes entre catorce y veintiún años: – En los supuestos de menores de catorce años, no se les puede exigir responsabilidades según la Ley de responsabilidad penal de menores, sino que se aplica lo que determinan las normas sobre proctección d emenores del Código Civil, que hace referencia a la responsabilidad de sus representantes legales, los cuales deben responder por daños y prejuicios causados por las conductas de acoso, el Ministerio Fiscal debe promover las medidad de proctección adecuadas a las circunstancias de los hechos.

Las medidas que establece esta ley, con referencia a hechos delictivos cometidos por las personas mayores de catorce años y menores de veitiuno, hacen referencia al internamiento de diferentes niveles: régimen cerrado, semiabierto, abierto, terapéutico, tratamiento ambulatorio, asistencia a un centro de día, permanenciade fon de semana o libertad vigilada. Se da al equipo técnico la función de instrumento imprescindible para conseguir el objetivo que persiguen las medidas, y se establece, en definitiva, un procedimiento de carácter sancionador y educativo en el que se otorga todas las garantías derivativas de nuestro ordenamiento constitucional. Se pretende, además , no olvidar el interés del perjudicado del perjudicado o vñictima del hecho cometido por el menor, se establece, en definitiva, un procedimiento de carácter sancionador y educativo en el que se otorgan todas las garantías derivativazas de nuestro ordenamiento constitucional. Se pretende, además, no olvidar el interés del prejuiciado o víctima del hecho cometido por el menor, se establece un procedimiento singular,

rápido y poco formalista para el restablecimiento de daños y prejuicios y se introduce un rápido revolucionario que consiste en la responsabilidad conjunta (solidaria) del menor responsable de los hechos, conjuntamente con sus padres, tutores o cuidadores. También es interesante destacar que se prevé la medida de amonestación judicial, en la cual, el juez en un acto único que tiene lugar en la sede judicial, manifiesta al menor de manera concreta y clara las razones que hacen socialemente intolerables los hechos cometidos, le expone las consecuencias que para él y para la victima han tenido o pueden haber tenido y formula las recomendaciones para el futuro. Se aconseja que los padres del afetado sean los que, una vez dectetada una situación de bullying en su hijo y una vez consultados los profesionales del ámbito escolar, tomen la iniciativa para denunciar los hechos, si es que el problema no se puede solucionar desde el centro escolar.

9.1 Conclusiones
♠ El bullying es una problemática muy compleja porque intervienen muchos agentes. ♠ Para prevenirlo y tratarlo, lo primero que se debe hacer es sacarlo a la luz y reconocer que existe. ♠ Todos los implicados tienen responsabilidades en la resolución del conflicto (padres, alumnos, profesores, escuela, etc.) ♠ Recomendaciones para los alumnos afectads: – – Comunica las agresiones l antes posible a padres y/o profesores. Solicitar los servicios de un profesional (psicólogo de la escuela o externo) Afrontar la situación y hablar cuanto antes con los profesores para pedir una observación discreta. Coordinarse con la escuela para llegr a soluciones comunes. Formarse sobre el tema Entrenarse en estrategias concretas. Intentar llegar a n consenso entre todos los profesionales se la escuela.

♠ Recomendaciones para los padres: – – – – –

♠ Recomendaciones a los profesores:

Con todo esto se mejora mucho el pronóstico del bullying en el aula y se trabaja la prevención.

10. Pautas generales
A continuación ofrecemos una serie de pautas generales que facilitan la labor del profesor: ♥ Para cada una de las conductas que quieres cambiar en tu amuno utiliza el mayor número de estrategias para modificarla. Por ejemplo, si un alumno no acaba las tareas puedes forzarlo cuando las acabe y adaptar el entorno situándolo cerca de la mesa del profesor. Podemos también adaptar la exigencia a su capacidad dividiéndola en partes o pidiéndole que nos muestre de forma más frecuente. Otra estrategia a utilizar sería poner una consecuencia, por ejemplo, si no la acabas se la llevará a casa de deberes. ♥ Retira la atención ante conductas inadaptadas y premia o refuerza con la atención las contrarias. Por ejemplo, ignora al alumno si se levanta para llamar la atención y acércate a su lado cuando este trabajando bien sentado y en silencio. ♥ Plantea normas de clase para todos los alumnos no sólo para el alumnos que presenta conductas inadaptadas. Por ejemplo, si un alumno con hiperactividad siempre corre por el pasillo puedes poner la norma para toda la clase “no se puede correr por el pasillo,

él que lo haga tendrá que entrenarse a caminar y recorrer el oasillo dinco veces caminando” Si el mismo alumno tiene necesita trabajar los problemas de matemáticas con autoinstrucciones, podemos escribir los pasos a seguir en una cartulina grande y colgarla en la pared de la clase para que todos los alumnos los utilicen. ♥ Intenta evitar situaciones que sabes que el alumno no puede controlar. Por ejemplo, evitar las esperas en la fila de un niño hiperactivo (podemos hacer que baje el último para esperar menos tiempo y facilitar que sea felicitado por ello; para justificar que llegue el último podemos nombrarle encargado de la clase). Podemos por ejemplo, preparar trabajo extra divertido (fichas de laberintos, sopas de letras o razonamiento para el alumno que acaba rápido parea evitar que se aburra y moleste o llame la atención de modo negativo. ♥ Programa un registro para el alumno compruebe de forma visible que mejora.

Por ejemplo, registra el número de faltas de cada dictado para poder comprobar al cabo de un tiempo que ha disminuido el número de errores.

♥ Divide en pasos pequeños una conducta y refuerza cada paso, sobretodo al cabo de un tiempo que ha disminuido el número de errores.

Por ejemplo, si el objetivo es que un alumno acabe la ficha del trabajo bien y con buena presentación (letra inteligible y dejar márgenes), primero reforzaremos cuando acabe bien un aparetado de la ficha, después dos apartados, tres y así sucesivamente hasta reforzarle por acabar todo la ficha de forma concreta. Después pasareos a reforzar la letra inteligible y el hecho de lo márgenes..

♥ Evita la competición de unos niños con otros porque no beneficia a nadie y provoca que algunos niños abandonen.

11. Estadísticas Bullying
11.1. Estado de la situación en el Estado Español:

Conclusiones relativas a la convivencia en la escuela del "Diagnóstico general del sistema educativo" (España, 1998) del Instituto Nacional de Calidad y Evaluación del Ministerio de Educación y Cultura de España: se han evaluado, mediante un cuestionario, 534 centros públicos y privados que imparten educación secundaria obligatoria. Nivel de convivencia del alumnado: bueno, excelente: 79 %, regular o

malo: 21 %

- El 25 % dicen estar algo preocupados por el tema de la violencia en el entorno del establecimiento y solo un 8% lo percibe como asunto de preocupación grave. - El Reglamento de régimen interior y las normas de convivencia de cada establecimiento educativo se consideran instrumentos adecuados para mejorar la convivencia en el Instituto y disminuir los problemas de disciplina. - El 80% de las personas encuestadas afirma que ha habido situaciones de indisciplina en su establecimiento durante los últimos tres años. Se consideran que los casos de indisciplina más frecuentes han sido alborotos fuera del aula, alborotos en el aula y faltas de respeto a compañeros. - Se señalan por el estudio como causas principales de la indisciplina el desinterés de los alumnos y los problemas familiares. - en los últimos tres años, se han impuesto sanciones en materia de disciplina de alumnos, solamente en el 30% de los centros. - Casi el 60% de las respuestas indican que ha habido agresiones entre alumnos en el establecimiento en los últimos tres años, pero las agresiones han sido aisladas. Sólo un 7% de las respuestas contabilizan más de 10 agresiones en el establecimiento durante ese periodo de tiempo.

El País (01/10/04) en la sección de sociedad, publica los siguientes datos sobre la incidencia del “bullying” en el Estado Español, un estudio realizado por un equipo de psicólogos de la Universidad Complutense de Madrid describe los siguientes datos: - Uno de cada tres estudiantes (el 34,2%) de ESO afirma que "nunca pediría ayuda a sus profesores si sufre situaciones de violencia escolar", - El 37% considera que si no devuelve los golpes que le dan "es un cobarde" y - El 39% afirma que "si un amigo suyo arremete a otro debe ponerse de su parte".

- Los datos revelan además que el 2,9% de los alumnos padece problemas graves de violencia escolar. - Las edades de más riesgo de padecer bullying -es decir, de ser víctima de violencia física o psicológica por parte de compañeros de forma permanente- son de los 13 a los 15 años, según el estudio. - Estos años coinciden también con los de mayor riesgo de empezar a consumir drogas. El realizado informe entre Prevención 826 el y lucha de de contra la la la exclusión de desde la en

adolescencia. La violencia entre iguales en la escuela y en el ocio ha sido estudiantes Instituto Comunidad Juventud. Madrid, de colaboración con Consta cinco

investigaciones, en las que se han hecho distintos tipos de cuestionarios y entrevistas. Los datos indican: - El 16% de los encuestados reconoce que participa en exclusiones (como insultar o aislar a un compañero) y en agresiones psicológicas. - De las situaciones que más se dan como parte del bullying, o acoso frecuente, destacan la ridiculización con motes (8% de víctimas), el aislamiento (7,2%), los insultos (7%). - El porcentaje de alumnos que declara que les pegan a menudo es del 1,8% y que reciben amenazas, del 2%.

12. ¿Qué no es bullying? Otras formas de agresividad escolar
- No ser amigo de alguien NO es bullying. - No querer pasar tiempo con alguien NO es bullying. - Una pelea ocasional o por un tema puntual no es bullying ♦ Disrupción en las aulas: tres o cuatro alumnos impiden, con su comportamiento, el desarrollo normal de la clase. ♦ Problemas de disciplina: son conflictos de relación entre profesor y alumno. Desestabiliza la vida cotidiana del aula ♦ Vandalismo y daños materiales: agresiones contra las cosas, robos, destrozos,… ♦ Violencia física: es una agresión contra la integridad física de una persona. Incluye agresión, extorsión, presencia de armas… ♦ Acosos sexual

12.1 La disrupción:
Introducción
Un punto en el que coinciden profesorado y alumnado es que la mayor parte del tiempo que pasan dentro del centro lo pasan en el aula. Mientras que en primaria, el número de horas semanales de coexistencia en el aula es prácticamente el mismo para profesores y alumnos, en secundaria éstos pasan allí bastantes más horas que los docentes. En todo caso, lo que pretendemos poner de manifiesto es que el aula es el eje de la vida diaria de los centros escolares; en ella tienen lugar la mayor parte de las transacciones interpersonales, en ella ejercen fundamentalmente su profesión los profesores, y en ella acceden los alumnos a lo que conocemos por curriculum escolar explícito. También en ella, desde luego, se manifiestan la mayor parte de los problemas y conflictos de la convivencia escolar. La investigación educativa demuestra que las variables de lo que llamamos gestión y organización del aula –y en las que entraremos a continuación – son las que más influyen y determinan no sólo la frecuencia de aparición de conductas antisociales, sino también el aprendizaje de los alumnos, su rendimiento académico, y la salud de las relaciones interpersonales que desarrollen tanto con sus iguales, con los adultos, y con la comunidad en general

La disrupción en el aula: Implicaciones sobre la enseñanza y el aprendizaje
Si recordamos la categorización de comportamiento antisocial de los alumnos que hemos propuesto en este material, la disrupción es el problema por excelencia a que se enfrentan cada día los profesores (de modo especialmente agudo los de secundaria). Los comportamientos que agrupamos bajo la denominación de disrupción no son propiamente

violentos o tan siquiera agresivos. Se trata de conductas aisladas y al tiempo muy persistentes, que manifiestan consistentemente algunos alumnos en el aula –en ocasiones una mayoría –y que, en su conjunto, podrían calificarse de boicot permanente al trabajo del profesor, al desarrollo de la actividad del aula, y al trabajo de los demás alumnos: faltas de puntualidad, cuchicheos, risas, provocaciones constantes al profesor, comentarios hirientes en voz alta acerca del profesor, de un compañero o de la propia tarea, insultos, pequeñas peleas y robos, y en definitiva desafíos de todo tipo a las normas de convivencia dentro del aula. Dicho en breve, la disrupción vendría a reunir lo que en lenguaje escolar suele llamarse problemas de disciplina en el aula. Por poco frecuente y grave que sea, la disrupción interrumpe y distorsiona el flujo normal de las tareas que se desarrollan en el aula, y fuerza al profesor a invertir buena parte del tiempo de enseñanza en hacerle frente. Al mismo tiempo que asumimos que la disrupción es la música de fondo de la mayor parte de nuestras aulas, debemos asumir también sus implicaciones y consecuencias a corto y largo plazo:

☻ La disrupción, para comenzar, supone una enorme pérdida de tiempo. Cada curso, cada día y cada hora de clase. Tiempo perdido para la enseñanza y para el aprendizaje de los alumnos, que, no lo olvidemos, cuesta muchos miles de millones al contribuyente. Pero además de tiempo, también se despilfarra energía. La desperdicia el profesor teniendo que dedicarse a veces en exclusiva al control de la disciplina; la desperdician los alumnos, que ven sus tareas interrumpidas una y otra vez; y la desperdicia la institución escolar en su conjunto que tiene que dedicar cada vez más recursos personales y materiales a la gestión de expedientes disciplinarios.

☻ La disrupción separa –emocionalmente hablando –a los alumnos de los profesores. Dicho de otra forma, la disrupción trae como consecuencia la incomunicación dentro de las aulas. Dependiendo de la manera en que el docente reaccione ante la disrupción, podemos encontrarnos con distintos resultados en este sentido: desde la confrontación permanente hasta la ignorancia mutua (pactos tácitos de no-agresión), en todo caso tenemos incomunicación, que sin duda configura las actitudes y expectativas tanto de los alumnos como del profesor (y no precisamente en la dirección más deseable).

☻ La disrupción en el aula suele estar en la raíz del incremento de la resistencia del profesorado a emplear enfoques activos de enseñanza y aprendizaje, y en general de cualquier tipo de iniciativa innovadora. (Freiberg, 1998). La persistencia de la disrupción le lleva a no correr riesgos ni hacer experimentos con el grupo clase. Sobre todo si tales riesgos y

experimentos suponen introducir modelos de trabajo en los que el alumnado trabaje más activamente, de modo más independiente, o en grupos cooperativos. Esto es, curiosamente aquellos modelos de trabajo en el aula que mejor previenen y tratan la disrupción.

☻ La disrupción tiene una relación directa con el incremento del absentismo, tanto por parte del alumnado como del propio profesorado (Freiberg, 1998). La investigación al respecto ha confirmado algo que tal vez no requería de grandes esfuerzos indagadores: la relación entre disrupción rampante en el aula y estrés del profesor. Así, la disrupción, cual lluvia fina cayendo curso tras curso, determina la autoestima profesional del profesor, condiciona sus decisiones profesionales, y va aumentando su nivel de estrés hasta llegar en ocasiones a lo que se conoce técnicamente como burn-out (“quemado”).

☻ Por último, es evidente que la disrupción permanente en el aula tiene una influencia directa –y obviamente negativa –sobre el aprendizaje y el rendimiento escolar de todos los alumnos, tanto si son disruptivos como si no lo son.

Entender la disrupción
Después veremos cómo la reacción inmediata a la disrupción en el aula es una de las variables fundamentales de lo que llamamos la gestión del aula. Pero antes, volvemos a insistir en la necesidad de entender los fenómenos y conductas a que nos enfrentamos; en este caso, la necesidad de penetrar en las causas y factores que pueden estar tras la disrupción. Tendremos que admitir, poniéndonos en el lugar de los alumnos, que su experiencia a este respecto es ciertamente peculiar: después de unos años en preescolar y los primeros años de la enseñanza primaria en que las relaciones en el aula están basadas en la confianza, el cuidado y el apoyo por parte del docente, se pasa sin mayores transiciones a una situación en la que las relaciones en el aula se fundamentan tan sólo en la obediencia a las reglas establecidas por los adultos. Si en los primeros años - sobre todo en preescolar –tenían asignadas responsabilidades en el aula, y podían con ello desarrollar cierto sentido de pertenencia y apropiación, después se diría que entran en territorio extranjero, donde resulta muy difícil consolidar tales sentimientos de arraigo y pertenencia, o las actitudes de apropiación y responsabilidad; imposible, desde luego, cuando no se les concede ningún espacio para la autonomía y la responsabilidad y sus únicas alternativas son

la obediencia o la provocación. Según Freiberg (1998:9), en muchas ocasiones “el comportamiento disruptivo es una respuesta sana por parte de los alumnos ante un entorno de aprendizaje enfermo”. En otras palabras, buena parte de las conductas disruptivas –y muchos de los comportamientos antisociales que de ellas se siguen o con las que se relacionan –pueden abordarse y transformarse si atendemos y cuidamos los distintos elementos de la organización y la gestión del aula. Es decir, construyendo una respuesta profesional, en el sentido más estricto de esta palabra.

Los elementos de la organización y la gestión el aula
En el encabezamiento de este ámbito de solución, hemos destacado cuatro elementos que en nuestra opinión son la base de lo que llamamos estilo de enseñanza, y que determinan además el clima del aula. Son todas ellas cuestiones que están en el núcleo del oficio docente, que pueden (auto) analizarse, revisarse, criticarse y desarrollarse en determinada dirección. Todos ellos son susceptibles de modificación, es decir, son elementos sobre los que el profesor puede tomar decisiones con objeto de conducir el aula en una determinada dirección.

1. Distribución y ocupación de espacios.
La disposición de las personas y de los materiales en el aula, como sabemos, no es ningún tema irrelevante. Hay, por ejemplo, patrones casi universales en cuanto a dónde tienden a sentarse los alumnos (chicas delante, chicos detrás; los académicamente capaces delante y en el centro; los demás, atrás y en los extremos, etc.). Es necesario poner en cuestión y flexibilizar estos patrones.

2. Distribución y uso del tiempo.
Las sesiones de aula suelen responder igualmente a un patrón definido en cuanto a la distribución del tiempo. Y también éste tiene relación con el clima del aula, con el rendimiento de los alumnos y con la mayor o menor presencia de disrupción. Así, por ejemplo, el porcentaje de tiempo que se dedica a trabajo cooperativo tiene una incidencia directa en la prevención de la disrupción.

3. Discurso del profesor e interacción verbal.

El discurso de profesor está compuesto por todo el conjunto de textos y mensajes que de manera explícita comunica en el aula. Está directamente relacionado con el tipo o modo de interacción verbal que se establece en el aula. Discurso e interacción promueven y refuerzan determinados tipos de relaciones interpersonales (cooperativas o competitivas, de autonomía o de dependencia) y bloquean otros.

4. Interacción no verbal y paraverbal (Proxemia).
Además de las palabras, el lenguaje del cuerpo, los gestos y especialmente el movimiento del profesor por el aula, son elementos con una incidencia directa y considerable sobre la presencia o ausencia de disrupción. No hará falta insistir mucho en que un profesor que multiplica el contacto no verbal y paraverbal con sus alumnos, y que se mueve con frecuencia por la clase, distribuyendo su atención entre todos los alumnos, previene las conductas disruptivas mejor que aquél que se parapeta tras una mesa.

5. Reacción (inmediata) ante la disrupción.
El tipo de reacción del docente ante la disrupción es uno de los principales indicadores que el grupo de alumnos –y especialmente los disruptivos – utiliza para relacionarse con su profesor. Sintetizando, los tipos de reacción a la disrupción serían el agresivo (el profesor percibe la disrupción como una agresión personal y reacciona agresivamente a su vez), el pasivo (por economía de esfuerzo y tal vez por impotencia, decide hacer como que no se entera), el asertivo (afronta la disrupción con decisión y temple, aplicando las normas acordadas al respecto, a ser posible con el máximo rigor), y el cooperativo (traslada inmediatamente el problema y la situación al conjunto de la clase y al propio implicado o implicados, buscando la rectificación inmediata o el consenso del grupo acerca de una posible acción o sanción).

6. Estilo motivacional.
Es uno de los elementos fundamentales de lo que conocemos como estilo de enseñanza. La motivación de los alumnos antes de iniciar una tarea o de entrar en un determinado tema es algo que en muchas ocasiones puede descuidarse, con la consecuencia casi segura de más disrupción. Atraer y mantener la atención de los alumnos dentro del aula se está convirtiendo cada vez más en una misión imposible. No en vano es ya lugar común en el

mundo anglosajón que la enfermedad infantil más común y extendida es el llamado síndrome de déficit de atención (SDA). Pero profundizar en esta cuestión nos llevaría más espacio del que aquí disponemos.

7. Preparación y gestión de las actividades y tareas de aprendizaje.
Este elemento es probablemente el que más desapercibido suele pasar. Basta observar una clase, sobre todo en secundaria o en los últimos cursos de primaria, para comprobar que el profesor tiene que hacerse cargo a diario de entre veinte y cuarenta pequeñas tareas (repartir papeles y fichas, transportar material, apagar luces, tomar notas, etc.), cuya duración no llega al minuto, a la hora de preparar y gestionar las actividades. Tal despliegue, además de resultar agotador para el docente, favorece la aparición de conductas disruptivas en un alumnado que asiste a todo ello sobre todo como espectador.

8. Uso del elogio y del refuerzo en general.
La administración –y dosificación –de elogios y refuerzos en general es otro de los elementos clave en la gestión del aula. De hecho, formaría parte del discurso del profesor, apuntado más arriba, pero su carácter estratégico justificaría su consideración independiente. En determinados enfoques sobre la disciplina escolar, basados fundamentalmente en los principios de la modificación de conducta, el uso de refuerzos es la pieza clave.

9. Distribución del poder y ejercicio de la autoridad dentro del aula: (transferencias de responsabilidad y, por ende, de liderazgo de profesor a alumnos).
Investido como la autoridad dentro del aula y detentando el poder en la misma, el docente tiene que tomar decisiones sobre cómo ejerce esa autoridad, cómo la presenta y la legitima ante los alumnos, y si distribuye, devuelve y transfiere cierta cuota de poder a los alumnos. Como puede apreciarse, este es probablemente, aunque lo hayamos dejado para el final, el elemento de mayor calado en la gestión del aula y, en consecuencia, en la prevención de la disrupción; y sobre todo en secundaria.

AMBITOS DE MEJORA DE LA CONVIVENCIA DEL CENTRO

1.-Obtener un conocimiento más ajustado del alumnado que permita una mejor respuesta educativa: auto concepto y autocontrol, competencia instrumental... 2.-Introducir cambios en el currículo escolar, haciéndolo más inclusivo y democrático y reconstruyéndolo en torno a los valores democráticos. 3.-Estimular y consolidar el funcionamiento del grupo-clase, especialmente a través de normas de comportamiento en el aula y el centro. 4.-Favorecer la colaboración de las familias con el centro educativo participando en los procesos relativos a los temas de convivencia. 5.-Tomar medidas que afronten la influencia del contexto social cercano del alumnado. 6.-Revisar y mejorar las estrategias docentes de gestión del aula: interacción verbal, discurso docente, estilo motivacional y reacción inmediata a la disrupción. 7.-Desarrollar en todos los miembros (PAS incluido) de la comunidad educativa habilidades sociales de comunicación y resolución de conflictos. 8.-Crear instrumentos y estructuras en el nivel institucional del centro para promover una convivencia más racional y saludable (nuevas comisiones, grupos de mediación de conflictos, defensor del estudiante, asociaciones, actividades voluntarias, campañas...) 9.-Trabajar con normas de convivencia en el centro y criterios comunes de seguimiento y evaluación ante los incumplimientos, desarrolladas en procesos que surjan desde las aulas. 10.-Garantizar las condiciones mínimas de seguridad en el centro: seguridad física y respuestas específicas ante situaciones graves.

12.2 Incidencia de la disciplina en el proceso académico
INTRODUCCIÓN
Es el futuro maestro el que debe conocer pautas de porqué se dan fenómenos de indisciplina, como depurarlos, y su papel además de la transacción de conocimientos, el traspaso de actitudes, valores, normas de convivencia, etc.

1. Antecedentes de la disciplina escolar
Hablar antes de disciplina suponía encerrarla en un marco de ideas que a su vez presumían actitudes, valores e incluso normas morales, es por eso que Al hablar de disciplina escolar no podemos olvidar virtudes como urbanidad, esfuerzo, obediencia, constancia. Veamos algo sobre la urbanidad que gozó de gran estima en las escuelas de España en las últimas décadas del siglo XIX y las primeras del XX. En un libro editado por Saturnino Calleja (1901) se definía a la urbanidad como el arte de hablar y de proceder con delicadeza, en el trato social, por personas educadas. Un hombre educado no se concebía sin, además de otros, este requisito. Por eso se insistía en la conveniencia de que los niños reciban y practiquen reglas de urbanidad con sus padres y maestros. Hoy la urbanidad no es algo obsoleto o anticuado. Al contrario sigue siendo muy necesaria, aunque la llamemos "habilidades sociales" o "hábitos de convivencia ", para obtener una adecuada convivencia en las escuelas. Es una virtud, no profunda, por cierto, pero que conviene practicar. Como señalaba Aristóteles "practicando las acciones justas llegamos a ser justos y practicando las acciones moderadas llegamos a ser moderados". Ciertamente la urbanidad es insuficiente pero es primera virtud y fuente de todas las demás. Así lo defiende, acertadamente, en nuestros días el filósofo francés A. Comte-Sponville (1996): "Porqué hablo de una primera virtud (la urbanidad), porque, en lo que se refiere al individuo es la primera cronológicamente hablando". La disciplina viene favorecida por una eficiente organización del centro escolar, cuyo lema incluye cordialidad, esfuerzo y alegría. Alegría no presupone holgazanería y hedonismo. Más bien al contrario. A los jóvenes les gusta proponerse metas elevadas y superar dificultades. El esfuerzo no se opone al interés porque el interés profundo irá siempre unido al esfuerzo y la constancia que da la fortaleza del carácter.

2. ¿Cómo se define la Disciplina Escolar?
La disciplina es el medio, la herramienta con la que debe contar el educador para poder guiar y organizar el aprendizaje y al mismo tiempo es un fin para desarrollar en la persona los valores, actitudes que se deseen. La aproximación al concepto "disciplina escolar" depende del arquetipo que tengamos del ser humano y por ende de un centro docente que se concreta en la idea de visión y misión. En sentido general disciplina es la observación de las leyes y

ordenamientos de cualquier profesión o instituto. Efectivamente cualquier organización que pretende lograr objetivos, tiene que hacer cumplir las normas y la correcta realización de las actividades. En pocas palabras la disciplina escolar es aquella que presentamos durante nuestro entorno escolar. En un primer momento debe ejercerse la disciplina externa, pero esta paulatinamente tiene que apuntar hacia la disciplina interna, la autodisciplina que es la verdadera disciplina (Secchi jeremías) No podemos comentar sobre disciplina escolar si no llevamos a los educandos a la ética de valores (familiares, sociales, nacionales y sobretodo con ellos mismos) y al reconocer un mundo que también tiene aspectos positivos los lleve como respuesta a un compromiso, lleno de una sana disciplina emanada desde el interior, para un mundo mejor. (Carlos Zamarripa) Es un tipo de relación intergrupal que nace y surge de la convivencia entre un grupo homogéneo de personas y otro grupo reducido (puede ser una sola persona) al cual se le reconoce su autoridad sin ejercer violencia alguna. (Pedro García)

3. La Disciplina y La Educación
Lo primero que compete a una escuela cualquier tipo de institución formadora es clarificar a sus integrantes, profesores y alumnos, su misión como núcleo del ideario y proyecto, en nuestro caso, es la lectura y apropiación de un proyecto educativo de la institución, lo que zanjara la forma en que los estudiantes deben identificarse con el plantel y bajo que parámetros se hace esto. El profesor Aurelio Villa (1994), rememorando a Ortega y Gasset, destaca la importancia de acertar plenamente con la misión de la escuela, de sus fines y objetivos, porque la misión supone una visión concreta que comunica de forma corta y directa sus propósitos finales. La educación presupone unos bienes trasmitidos por la tradición a través del encuentro entre generaciones. Sin duda la escuela es un lugar privilegiado de dicho encuentro. Por tanto la misión de la escuela es: a) trasladar a las nuevas generaciones las tradiciones

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