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EL CICLO DEL DESARROLLO El period que va desde los cinco a los diez anos de edad ocupa una posicin de importancia en el esquema del desarrollo humano. Para apreciar su significacion, podemos observarlo desde dos puntos de vista uno, que mira hacia el pasado; el otro,’ hacia el futuro. Un diagrama nos ayudard a ver estos afios intermedios de la nifiez en su verdadera perspec: tiva, Se necesita, como promedio, algo més de veinte aflos para que un recién nacido se convierta en adulto. Precedieron al nacimiento diez meses lunares de crecimiento, durante los cuales el cigoto se convirtio en em- brian y el embrién en feto. A poco de iniciado el periodo fetal, es decir. ocho semanas después de la concepcién, el sistema nervioso y el sistema muscular muestran signos de organizacién. El feto mueve los miisculos del cuerpo, la cabeza, brazos y piernas. Inmediatamente, ojos y manos mués- transe actives con movimientos suaves, pero organizados. Hacia la vigésima semana prenatal, el futuro nifio ya esti en posesion de los billones de células que han de regir su conducta en la vida. Ya hacia la octava semana de vida intrauterina, puede reconocerse la diferencia entre el varon y la mujer. Mucho antes del nacimiento, el futuro ser posee ya el sello de su individualidad. Todo nifio nace con potencialidades que le son propias. Cada nifio posee un modo exclusivo de trecimiento, determinado por esas potencialidades y por el destino am- biental. Existen, sin embargo, ciertos rasgos bisicos y ciertas secuencias de crecimiento que son tipicas de la especie humana en una cultura moderna. Estas caracteristicas generales se indican en el diagrama, dispuesto de tal manera que se puede mirar a lo largo de la extensa avenida que se prolonga hacia el futuro y también a lo largo de la avenida que se interna en las profundidades del pasado formative. El curso general del desarrollo es andlogo para varones y mujeres: pero las mujeres maduran algo més rapidamente y mas temprano. Nuestro diagrama, por consiguiente, muestra dos curvas separadas (figura 1). 24 afios (Comunidad 7 10 afios Escuela Siete etapas del ciclo del desarrollo 1. Embri6n, 2. Feto 3. Infante 4, Preescolar 5, Escolar 6. Adolescente 7. Adulto Nacimiento. Perfodo Prenatal Feto Embrion Figura 1, Las siete etapas del ciclo del desarrollo. lll + EL CICLO DEL DESARROLLO 427 Se describen en él siete etapas. que corresponden solo parcialmente a las siete edades del hombre segin Shakespeare. No se han incluido aqui lie etapas distantes de la senescencia y la senectud. Se ha tratado de destacar el progreso evolutivo, que marcha en la siguiente forma: ) Etapa del embrion 0-8 semanas). ) Etapa del feto (8-40 semanas). ) Infancia (desde el nacimiento hasta los 2 aftos| ) ) Edad preescolar (2-5 afios). Niftez (5-12 afios). ) Adolescencia (12-20/24 afios). 7) Madurez adulta. De todas las criaturas. el hombre es la que posee el perfodo més prolongado de inmadurez relativa. Es una criatura tan compleja que fequiere mas de veinte aftos para crecer. fisica y mentalmente, No por nada en nuestra cultura democritica los derechos politicos deben aguar- dar muchos aos. En este largo lapso de inmadurez, los afios de cinco a diez ocupan tuna posicidn intermedia, tanto en setitido bioldgico como en sentido cultural. Durante ellos, el nifio pierde sus dientes de leche, acontecimien- to biologico. A los seis afios, aparece el primer diente permanente, un molar. Podemos denominarlo molar de ingreso escolar, pues subraya la incorporacién del nifio al sistema de la escuela primaria lo que constituye un acontecimiento sociolégico— La pubertad es el mojén de importancia que sigue en la senda del desarrollo. Sefiala el comienzo de la adolescencia, la que continéa durante unos diez afios. hasta alcanzar la madurez. Son afios de perfeccionamien to: los primeros cinco aftos de la vida son afios de preparacin. Entre ambos perfodos. se extienden los afos intermedios en la nifiez. que solo pueden comprenderse en funcidn del pasado en el cual se arraigan y en funcibn del futuro hacia el cual tienden. Por ser aiios intermedios, carecen de la dramética intensidad de la infancia por una parte, y de la adolescencia, por otra. En consecuencia, la psicologia del periodo de los cinco a los diez afios ha sido algo descui- dada, La literatura refleja una tendencia a generalizar y a tomar el periodo como un todo, sin reconocer las diferencias de edad dentro de él. No cabe duda de que la escuela primaria promueve a sus niflos segin una base anual; pero los programas y los métodos de ensefianza estan deter- minados, en proporcion demasiado grande, por una estrecha psicologia de la ensenanza, en lugar de estarlo por una liberal psicologia del desarrollo. Las presiones institucionales de la escuela tienden a oscurecer 0 a pasar por alto tanto al individuo como a las diferencias de edad en los procesos be crecimiento, El nifio no solo progresa en fuerza y en habilidad, sino que se modifican las pautas internas de su psicologia privada. Provistos de escasos conocimientos acerca de estos cambios sutiles y ocultos, los padres tienden a culpar a la escuela por las inadaptaciones de 428 EL NINO DE 5 A 10 ANOS sus hijos, y los maestros, a su vez, tienden a culpar al nifto y a sus padres. Con frecuencia, nadie es culpable. Laignorancia de los modos del creci. miento constituye la base de muchas de nuestras dificultades. Si acaso el mismo nino pudiera decirnos mas sobre cémo siente, cémo piensa, como acta... Juzgamos demasiado por las evidencias superficiales del “éxito” © del “fracaso”. y luego desfiguramos atin mas nuestros juicios mediante tuna presuntuosa actitud de competencia que proyectamos sobre la cria- tura, También aqui, una mayor penetracién en las leyes y las vias concretas del crecimiento humanizara nuestras relaciones entre adulto y nifio. Quizas hayamos exagerado las perturbaciones de la adolescencia y, también, la uniformidad y la estabilidad de la nifiez. Si bien hay quienes se refieren a los afos entre los cinco y la pubertad como al “periodo latente”, en realidad sucede mucho mis de lo que salta a la vista: hay alternancias de equilibrio relative y de desequilibrio transitorio: la tonica varia en forma ritmica entre la actividad introvertida y la extravertida, entre el hogar y la escuela. entre intereses propios e intereses de grupo, entre movimientos finos y movimientos grucsos, entre desplazamientos en uno y otro sentido, entre los delicadas controles de los movimientos cculares. Sélo identificando los desplazamientos evolutivos dentro de estos rasgos contrapesados podemos lograr un cuadro mas exacto de cémo son en realidad estos nifios y estas nifias en cierta manera inescrutables. El desarrollo no progresa en linea recta. El hombre no fue hecho en un dia: se requirieron varias edades para traer a la forma actual sus capacidades de caminar. de hablar. de manejar conlas manos, de idear con el cerebro, de ver con percepcién tan rica y de prever con trascendente imaginacion. De alguna manera condensada. el nifio debe volver a recorrer estas mismas edades, y eso también requiere tiempo. Su organismo debe reunir y volver a tejer los hilos esenciales de sus antepasados. En la vasta complejidad de su sistema nervioso, el niflo iguala la amplitud de su pasado ancestral. ‘A los cinco afios, el nifo ha recorrido ya un largo camino. Ha superado una cima. Ya no es mas un mero bebé. En las tareas elementales de la vida de hogar, es capaz de desempefiarse casi completamente por si solo. Esta preparado para la sencilla vida comunitaria de un aula escolar. En sus rasgos emocionales, en su inteligencia y adaptabilidad generales, exhibe un sistema activo bien organizado, perfeccionado. Es como si la Naturaleza hubiera completado, momentineamente, su tarea de creacién. El nifio de cinco aftos presenta, por fin. una version preliminar del adulto final. Quizd registre oscuramente lo que fuera una vex, en el remoto pasado de la especie, una meseta de madurez total. Cinco es, por lo tanto, una edad nodal. Durante un breve periodo, el nifio permanece en una fase de equilibrado ajuste consigo mismo y con el ambiente que lo rodea. Es como si su problema de desarrollo estuviera resuelto. Pero el empuje del crecimiento y la presion de las exigencias culturales crean nuevas tensiones. En ocasiones, estas exigencias son exce- sivas. Es como si la cultura estuviera empefiada en incautarse del nifo. «EL CICLO DEL DESARROLLO 429 Este, por su parte, esta también empefiado en asimilar la cultura: porque, como es logico, est destinado a finalizar el curso de sus cinco primeros afios. Sin embargo, no es facil llegar a un equilibrio suave y constante entre uno mismo y el multiforme ambiente. Entre los cinco afios y medio y los. seis, el nifio parece menos integrado que a los tres; se parece més al nifio de dos afios y medio, que no se ha encontrado totalmente a si mismo ni ha encontrado su ambiente y esté, por consiguiente, en un fluctuante equilibrio bilateral. Andlogamente, el nifio de cinco afios y medio a seis se encuentra en fase bipolar, tratando simultaneamente de hallarse a si mismo y de descubrir su nuevo ambiente. La eleccin y la reconciliacion entre ambos polos crean tensiones y vacilaciones. El nifio esta resolviendo nuevos problemas de desarrollo. Tal es la clave para comprender algunas dificultades e inestabilidades que se presentan en el umbral de la educa- cin formal. EI nifio de siete afios se encuentra bajo un mejor autocontrol. Mues: tra menos inestabilidad y una mayor capacidad para absorber y organizar sus nuevas experiencias culturales. Establece relaciones mas firmes con sus compaieros y sus maestros; es decididamente mas unipolar. Es mds capaz de afrontar los hechos. Hay menos desequilibrio. Esta es, en sentido comparativo, una fase de absorcién y asimilacién. Dia a dia, el nino aumenta su estatura mental. A la edad de ocho afios, el balance de entradas y salidas revela nuevos equilibrios. El nitio ha construido un cuerpo més firme de experiencias y es capaz de dar tanto como de recibir. Muestra mayor iniciativa y espontaneidad al hacer frente a su ambiente. Puede fraternizar con sus iguales. A los nueve, se esta liberando aun mas de la tutelamaterna y de las trabas domésticas. Con creciente indiferencia hacia sus mayores, cuan- do esta lejos de ellos, vive en una cultura de su propia eleccién. Hacia los nueve y diez afios, esta indiferencia alcanza nuevas cimas. Varones y mujeres se muestran, por igual, sorprendentemente indepen- dientes. La confianza en si mismos ha aumentado y, al mismo tiempo, se han intensificado sus sentimientos colectivos. La identificacion con el grupo juvenil fomenta el complejo proceso de alejamiento del grupo doméstico familiar, Esto es parte del método de maduracién. Simultaneamente, se amplia la divergencia entre ambos sexos. A los diez afios, la tendencia a la segregacion esté ya bien definida. Las nifias —algo antes que los varones— entran en el perfodo prepuberal, anunciado por cambios en las proporciones corporales, en el metabolismo y en las secreciones endocrinas. Estos cambios se hacen atin mds marcados durante la adolescencia, que es un periodo prolongado de inmadurez decreciente El nifio se convierte, asi, en joven; el joven, en adulto. Para los varones, la etapa de la adolescencia dura alrededor de diez afios;para las mujeres, uno o dos menos. La adolescencia es, por lo tanto, casi tan larga como la infancia y la nifiez combinadas. Desde el punto de vista cultural, se trata de un perfodo sumamente critico, porque se trata de la época en que el joven se va iniciando progresivamente en las 430 a EL NINO DE 5 A 10 ANOS responsabilidades de la ciudadaniay en el significado del matrimonio. Con el matrimonio, se completa la primera gran circunferencia del ciclo del desarrollo, pues entonces se funda un nuevo hogar. Nace un nuevo nifo. Una nueva generacién comienza el curso de su vida, en elque recorreré una vez mas la serie inmemorial de infancia, nifiez, adolescencia y pater- nidad. Dificilmente podemos exigir al despreocupado nifio que contemple toda la extensién de este ciclo evolutivo. El nifio vive profundamente sumergido en el presente. Padres y maestros deben compensar esta falta de prevision. En su carécter de adultos, pueden comprender mejor el alcance y las tendencias del ciclo. Pueden confiar en estas tendencias; pueden usar su conocimiento y su habilidad para dirigirlas. En incontables maneras pueden insinuar al nifio y al joven las caracteristicas del futuro que les espera. Por todas estas razones, es de suma importancia que maestros y padres aprecien el ciclo del desarrollo en toda su imponente perspectiva. Un enfoque evolutivo de los problemas cotidianos de la conducta infantil confiere significado y dignidad a estos problemas y disminuye la irritacion que producen. No podemos comprender la vida infantil con un sentido de la proporcién o del humor, 2 menos que’contemplemos esa vida a través de las lentes estereosc6picas del desarrollo. Cuando nos calamos esas lentes, vemos las cosas en su tercera dimen- sign: las limitaciones, las luchas y las inmadureces de los nifios adquieren nuevo significado. La conducta de cada nifio se aprecia entonces en funcion de su historia evolutiva, de sus modos exclusivos de crecimiento. Las presiones exteriores se modularin de acuerdo con sus necesidades cambiantes durante el crecimiento. El nifio sera educado mediante una guia basada en la comprensin afectuosa. El objetivo de esta obra es aumentar la comprension. Hay también un desfile de los cambios que se producen con los afios. En paginas posteriores caracterizaremos estos cambios con cierto pormenor. Ninguno de ellos se introduce con dramatica brusquedad, y existen nume- rosas variantes personales en el tiempo y en la coordinacién. Empero, sera provechoso delinear esos cambios, de manera de poder contar con un sistema de referencia que nos permita enfocar correctamente los procesos del crecimiento. Esto hace necesario ajustar nuestras lentes interpretativas alo a afio; porque el nifio de seis afios es significativamente distinguible del de siete afios y éste, a su vez, del de ocho. Cuando podamos definir la tendencia que siguen estas diferencias anuales podremos adaptar nuestras costumbres y nuestras esperanzas a la naturaleza y necesidades de cada nifio indi dualmente. De qué otra manera podriamos evitar el siempre presente peligro del autoritarismo en el hogar y en la escuela? ;De qué otra manera podria- mos comprender el espiritu de la democracia que, por sobre todo, rinde tributo a la dignidad del individuo? 2) LA MENTE EN CRECIMIENTO “Quiero comprender a mi hijo.” Tales el deseo de todo padre bienintencionado. “Quiero comprender —dentro de lo posible— la indivi dualidad de cada uno de misalumnos.” Tal es la meta del maestro moderno, Esta comprensién requiere alguna estimacién de cémo crece la mente. Este libro trata de la mente de los nifios en crecimiento. No necesitan preocuparnos las misteriosas relaciones entre la mente y el cucrpo. Basta saber que la psicologia del nifio —que incluye toda su conducta esta inseparablemente ligada a su sistema nervioso y, en ver- dad, su organismo entero. No podemos separar la “mente” del nifio de su conjunto, y nos apartaria mucho de nuestro camino considerar la psique como una fuerza oculta que trabaja entre bambalinas. Debido al sistema nervioso, el nifio es una unidad. La mente en crecimiento es parte integrante de una vasta red de tejido vivo. La mente crece porque el tejido crece. Las neuronas tienen un prodigioso poder de crecimiento. Se multiplican a gran velocidad en los periodos embrionario y fetal, durante los cuales se colocan los cimientos de la conducta. El feto de 5 meses pose ya un equipo completo de doce millones de células nerviosas, que constituyen su sistema nervioso. Estas células siguen creciendo y organizandose durante todo el ciclo del desarrollo. Se puede imaginar la mente del nifio como una especie de maravillosa tela —una tela que crece—. Fisicamente, su estructura esté representada por un enorme laberinto de nervios y zonas nerviosas y por un microscopi co entrecruzamiento de fibras ramificadas y exquisitas fibrillas. Funcional- mente, la mente consiste en tendencias y modos de conducta. No pode- mos divisar la estructura subyacente, pero podemos ver los modos exterio- res de conducta. Estos modos estan tan estructurados y tan relacionados entre sf por leyes, que la mente puede en realidad compararse a una tela ricamente tejida y entretejida —una tela orginica que continia creciendo, creando nuevos modos de conducta a medida que crece— Los padres y maestros que creen que un nifio es tan plistico que 432 F EL NINO DE 5 A 10 ANOS ede ser moldeado mediante tenaces presiones exteriores, no han cap- tado la verdadera naturaleza de la mente. La mente puede compararse con una planta, no con el barro, pues éste no crece. El barro es moldeado por completo desde el exterior; una planta, en cambio, es moldeada principal- mente en forma intrinseca, por medio de las fuerzas del crecimiento. El presente volumen pondré de relieve estas fuerzas. Una guia inteligente comienza con el concepto de crecimiento. Para comprender a un nifio, sea en la infancia 0 en los afios escolares, debemos familiarizarnos con los gradientes de crecimiento que determinan las tendencias y los modos de su conducta. iQué es un gradiente de crecimiento? Una serie de etapas o de grados de madurez, conforme a la cual el nifio progresa hacia los niveles de conducta més elevados. Algunos ejemplos concretos demostraran como funcionan los gradientes de crecimiento en el primer afio de vida, en los afios preescolares y, también, desde los cinco a los diez afios. Consideremos, por ejemplo, un sencillo gradiente de seis etapasen el campo de la Conducta para la lectura. El nifto de 15 meses, que acaba de conquistar la habilidad sensomotriz de construir una torre, se halla en el umbral inferior dela lectura. Ya puede ayudar a volver las paginas de un libro de figuras, Puede identificar con seguridad el agujero circular de un tablero donde hay tres agujeros en forma de circulo, de tridngulo y de cuadrado. Por cierto que éste es el rudimento de la capacidad de recono cer la letra redonda O, que significa el comienzo de toda lectura. Ademas, en cierta medida, puede leer algunas de las figuras del libro; palmea o acaricia la figura que reconoce. Nuestro ejemplo de gradiente de creci- miento comienza con este modo de conducta: la percepcion elemental de una figura en una pagina impresa. CONDUCTA PARA LA LECTURA ) 15 meses: Palmea la figura que identifica en un libro. ) 18 meses: Sefiala una figura que ha identificado en un libro. }) 2 afios: Nombra tres ilustraciones de un libro. ) 3 aftos: Identifica 4 formas geométricas impresas. ) 4 afios: Reconoce mayiisculas prominentes. 6) 5-6 afios: Reconoce palabras impresas en tipo grande. il 2 3 4 5 ‘A medida que el nifio crece, sus pautas de conducta se tornan mas complejas y parecen incorporar, en grado creciente, la impronta de las influencias culturales. Los mecanismos del desarrollo, empero, no cambian y el nifio sigue fiel asus propios modos individuales de crecimiento y de adaptaciOn. Podemos ilustrar Jo que antecede con un nuevo gradiente de seis etapas, donde se esbozan ciertas progresiones en el car de la conducta adquisitoria, En esta expresion incluimos mcdos y :-aaencias referentes a la adquisicion y propiedad de las cosas, y a la acumuiacion de posesiones. i; LA MENTE EN CRECIMIENTO 433 Este gradiente de adquisitividad debe comenzar, sin lugar a dudas, con la conducta prensoria, pues el bebé es una criatura que quiere agarrarlo todo. Toma los objetos y los tiene en las manos con intensa avidez. A menudo, se resiste a devolver un objeto que ha tomado: pero su relacién de posesion con el objeto es tan pasajera que diffcilmente podemos imaginarlo como propietario de sus juguetes. Estos sencillamente “le pertenecen”. Carece de un fuerte sentido de propiedad personal. En el nifio de 5 aiios, sin embargo, vemos ya manifestarse un orgullo personal por sus posesiones, que revela una forma superior de conducta adquisi- toria. El gradiente de crecimiento para los cinco o diez afios ulteriores muestra, aproximadamente, el siguiente curso: CONDUCTA ADQUISITORIA 1) 5 afios: Se enorgullece de ciertas posesiones personales (por ejem- plo, un sombrero o un dibujo hecho por él mismo). 2) 6 afios: Colecciona objetos dispares, un tanto esporddicamente (por ejemplo, tarjetas de Navidad). 3) 7 afios: Colecciona con voluntad y con un interés especifico y sostenido (por ejemplo, tarjetas postales). 4) 8 afios: Colecciona con fervor y con un gran interés en el tamafio de la coleccién (por ejemplo, historietas, muiiecas de papel). 5) 10 afios: Colecciona mas formalmente y con intereses especiali- zados, intelectuales (por ejemplo, sellos de correo). 6) 15 afios: Ahorra dinero discriminando sus gastos y demostrando interés en el valor del dinero. Un analisis de este gradiente muestra que los determinantes culturales no son tan poderosos como podrian parecerlo superficialmente. No cabe duda que sombreros, tarjetas postales, historietas, sellos de correo y dinero son bienes culturales. Pero el valor que el nifio asigna instintiva- mente a estos bienes, la manera en que los colecciona y atesora, la manera en que se desprende de ellos, todo esto depende de sus caracteristicas evolutivas (y temperamentales). Se demostraré que una relacién andloga entre madurez (bioldgica) y proceso cultural (ambiental) existe en todos los campos de la conducta. Los gradientes de crecimiento primarios nos dan la clave para los métodos mis prudentes de guia y educacién. En la tercera parte de este volumen reuniremos numerosos gradien- tes, que cubren una gran diversidad de campos de conducta. Los gradientes de crecimiento son sistemas de referencia que pueden utilizarse para ubicar el grado de madurez que ha alcanzado un nifio en determinado campo de la conducta. Los gradientes no se aplican para determinar una edad mental o para medir al nifio en forma arbitraria, Su finalidad es, por el contrario, encontrar su posicién aproximada en diversas sucesiones evolutivas. Eso nos permite apreciar el terreno evolutivo que el nifio ya ha recorrido y el que ain se extiende ante él. Las medidas 434 EL NINO DE 5 A 10 ANOS educacionales y de orientacién deben adaptarse entonces a la madurez del nifio. El fracaso en la interpretacién de su estado de madurez conduce a malbaratar los esfuerzos, a una interferencia dafiosa y a una disciplina injusta. Es claro que, algunas veces, la conducta del nifio es tan inesperada y tan contradictoria que resulta muy dificil comprenderla. Debe recordarse que la mente no progresa en un frente recto y unico. El curso del desarrollo es irregular (en algunos nifios mds que en otros); zigzaguea y a veces describe una espiral retrégrada en una forma que sugiere retirada y regresion. Pero si el nifio es normal, la tendencia iltima y general apunta hacia un nivel superior de madurez. El desarrollo es como un curso de agua; socava el mejor de los canales posibles; fluye hacia adelante; llega a una meta. Un nifio puede estar haciendo buenos progresos, aun cuando su desarrollo parece desviarse de su curso. Esto se aprecia en forma evidente en la manera en que el nifio aprende a gatear. La observacién cuidadosa ha revelado que el bebé atraviesa unas veinte etapas o subetapas hasta conseguir esta habilidad locomotriz. Diez de estas etapas pueden verse en el gradiente grafico correspondiente. La meta evolutiva es la locomocién hacia adelante, la progresién en cuatro patas, Pero adviértase cudntas veces la conducta en una determinada etapa parece defraudar esa meta y aun marchar en direccién contraria a ella. Sin embargo, a su debido tiempo el nifo corre por lahabitacién apoyandose en manos y rodillas; luego, sobre las manos y los pies y, més tarde atin, s6lo sobre los pies. Las etapas siguientes se representan en la figura 2 (se han omitido mis de una docena de etapas intermedias): Etapa Pauta de conducta Progresion Clave A Levanta la cabeza; las piernas, pasivas Nula x B Nada (cabeza erguida, piernas extendidas) Nula x C _Pivotea (flexiona y extiende alternativamente los brazos) Circulos x D Se arrastra hacia atras (los brazos empujan) Hacia atris > E Se arrodilla como para gatear (levanta el tronco) Nula x F — Gatea hacia atras (agacha el tronco) Hacia atris > G _ Se balancea (en posicién de gatear) Oscila = H — Gatea-se arrastra (cae hacia adelante) Adelante 9 + I Gatea (sobre las manos y las rodillas) Adelante 9 < J Gateo plantigrado (con manos y pies) Adelante 9 < LA MENTE EN CRECIMIENTO 435 qo Qu = oOQoy A, Levanta la cabeza X B. Nada x C, Pivotea x D. Se arrastra hacia atras— - fe = [Se E. Searrodilla X F, Gates hacia atras 3 a Qs jem G. Se balancea <— X —> H. Gatea- Se arrastra <— |. Gatea < JK, De pie — Figura 2, Gradiente locomotor. 436 EL NINO DE 5 A 10 ANOS De esta secuencia —virtualmente universal para la especie humana— resulta claro que la Naturaleza no marcha siempre directamente hacia su meca, sino que toma caminos indirectos y, en ocasiones, parece detenerse a mitad de camino, como si no supiera hacia donde dirigirse. En la etapaG, el nifio esta listo para marchar, mas en lugar de hacerlo se balancea hacia adelante y atras, oscilando entre dos alternativas. En la etapa C gira describiendo circulos; en las etapas D y F realmente marcha hacia atrés; en otras etapas, permanece por completo en su sitio. Y, sin embargo, cuando observamos la totalidad del gradiente en perspectiva, sabemos que durante todo el tiempo el nifio realiza progresos evolutivos, aun cuando se empujaba hacia atrds. La Naturaleza posee tortuosos artificios que escapan a nuestra légica. El niflo se encuentra en tan estrecha asociacién con la Naturaleza, que debemos respetar las innatas gradaciones de su crecimiento. ;Quién pen- sara en castigar a un bebé porque se arrastra hacia atrés en lugar de hacerlo hacia adelante, © porque vacila entre ambas direcciones, 0 porque combi- na modos de arrastre y de gateo en lugar de adoptar el método apropiado de locomocién? En la ingenua inmadurez de su conducta, vemos que la Naturaleza misma necesita tiempo para recrear en el individuo un tipo complejo de conducta, que exigid a la especie humana millones de aftos de evolucién. La formacién de las pautas de esta conducta prona nos suministra un instructivo ejemplo de los mecanismos que rigen el desarrollo de los niftos en todas las edades. El bebé descubre sus inmadureces a medida que resuelve el problema de la locomocién. Cuando comience a asistir a la escuela, deberé afrontar otros problemas, pero exhibira inmadureces del mismo orden. Al aprender a escribir, su escritura marchard en direcciones equivocadas, produciré inversiones asombrosas y habré épocas en que, al parecer, no se registra progreso alguno. Pero, en iiltima instancia, el nifio lograra la necesaria coordinacion de posicién, ojos y manos que le permita escribir correctamente. El ritmo de su progreso dependera siempre, en primer lugar, de la madurez de su sistema nervioso. Cabe dudar de la conveniencia de “disciplinarlo” por sus limitaciones motrices. Y, al inter- pretar sus “fracasos” en escritura, lectura y aritmética, conviene recordar las tortuosas gradaciones mediante las cuales el bebé “aprende” a gatear. En base a esta discusion preliminar, resulta claro que la significacion de Ia conducta de un nifio depende dela posicién de esa conducta en una sucesion evolutiva. En cualquier situacién determinada, nos preguntamos: éQué crecimiento le precedio? ;Cuél es el probable crecimiento ulterior? En el manejo de los nifios, no necesitamos tanto reglas empiricas cuanto una mayor necesidad de orientacién. Los gradientes de crecimiento nos proporcionan los rumbos necesarios en la latitud del nivel de inmadurez y en la longitud de la edad. A medida que la edad de un nifio aumenta, no sélo aumentan su altura y su peso, sino que suften transformaciones sus proporciones corporales y hasta la quimica de su cuerpo. Mas importante atin es que cambia el equipo de su conducta, los medios de que el nifio dispone para LA MENTE EN CRECIMIENTO 437 comportarse. Los cambios son graduales; tan graduales, en realidad, que a menudo escapan a la observacién. Aparecen tan silenciosos como un ladron en medio de la noche. Para cada uno de los afos comprendidos entre los cinco y los diez, hemos confeccionado, en la segunda parte un retrato tipo que esboza las caracteristicas distintivas de la conducta a esa edad. No suponemos que estos retratos se adaptaran exactamente a todos los nifios; pero sugeriran os rasgos de conducta mediante los cuales puede valorarse a un nifo. Una serie de estos retratos anuales servird también para definir las tenden- cias concretas hacia la madurez. Asi como la vista necesita dos imagenes superpuestas para poder apreciar la profundidad, de la misma manera necesitamos dos niveles adyacentes de madurez para asegurarnos una vision estereoscépica del desarrollo del nif. Estos perfiles de conducta, esbozados afio a afio, nos proporcionan los puntos bisicos de partida para los gradientes de crecimiento, reunidos y codificados en la tercera parte del libro. Los perfiles esbozan una imagen total de la conducta. Estan destinados a servir de herramientas de interpretacién. Adecuadamente aplicados, ayudarin al adulto a valorar los problemas de crecimiento a los que se enfrenta el nifo. Este no esté en condiciones de formular sus problemas para nosotros. Debemos observar su comportamiento y usarlo como clave para la comprension. Si el nifio invierte el orden de los nimeros al contar, muy bien puede ser porque se halla en el equivalente de una etapa locomotriz retrdgrada, como cuando se arrastraba hacia atras. Un gradiente de crecimiento puede decirnos dénde ha Ilegado el nifio y hacia donde se dirige. Aplicando diferentes gradientes a los diferentes campos de su conducta, obtenemos una mejor vision de su estado total de madurez, Podemos, incluso, obtener alguna indicacién de su activo —y de su pasivo— caracteristico, si existe. No esperamos necesariamente que el nifio progrese por igual en todos los campos de la conducta. Sabemos que existen muchas variantes bien normales en cuanto a la edad cronoldgica en Ia cual se alcanzan las habilidades escolares. Sabemos que todo nifto posee un modo de crecimiento propio y exclusive. Y justamente porque el desarrollo basico obedece a sucesiones casi universales, los gradientes de crecimiento nos ayudan a descubrir y a describir ese modo exclusivo. El nifio es su mejor norma. Nuncaes tanto él mismo como cuando cambia, porque las caracteristicas de su crecimiento son el indice més seguro de su individualidad. Los gradientes de crecimiento también nos dan alguna informacion sobre las diferencias psicolégicas entre varones y mujeres. Las nifias estin mas adelantadas y mas generalizadas en algunos tipos de comportamiento. Los varones son mis intensos y més canalizados, por ejemplo, en determi- nados aspectos de la conducta adquisitoria, Algunas de estas diferencias son muy sutiles, pero son significativas y debieran influir en nuestras actitudes como padres y como educadores, Los gradientes de crecimiento trabajan con magnitudes relativas, no absolutas. Nada puede ser mas engafioso que un absoluto, en especial en 438 EL NINO DE 5 A 10 ANOS el manejo de los nifios. El absolutismo conduce al autoritarismo y éste, a su vez, a la ceguera —ceguera con respecto a la condicién evolutiva y a las necesidades evolutivas del nifio—. Desde el punto de vista absoluto, “robar” es siempre robar, pero hasta el uso mas tosco de un sencillo gradiente de conducta adquisitoria nos hace ver que existe una diferencia entre la “rateria” de un nifio de siete afios y el “hurto” especifico de un nifio de diez. Por consiguiente, los gradientes de crecimiento posibilitan un enfoque evolutivo de las flaquezas de la eficiencia humana y de la conducta infantil. Lejos de fomentar una politica de indulgencia, una filosofia evolutiva reforzada por gradientes concretos de crecimiento nos alertaré mas en cuanto a las necesidades evolutivas de los nifios. Tal filosofia encierra consecuencias de gran alcance para la armonia de las relaciones entre padres, maestros y nifios. 3 LA RELACION PADRE-NINO-MAESTRA Al nacer, el nifio est casi completamente sumergido en el cosmos, lo que equivale a decir que no tiene sentido de su propia identidad, no tiene un sentido de diferenciacion entre el mundo de las cosas y el mundo de las personas. A medida que madura, gradualmente hace distinciones. Aprende a discriminar entre lo animado y lo inanimado, Lentamente, descubre su identidad fisica, Adquiere una vaga conciencia de su ser personal. Descubre a sus padres. Diferencia a los amigos de los extrafos, a los nifos de los adultos, a los agresores de los benefactores. Descubre que él es una fuerza personal, que acta y que recibe la influencia de las acciones de los demas. El nifio no dice todo esto en palabras, pero construye dentro de su creciente personalidad actitudes interpersonales, principalmente mediante sus experiencias con otras personas. En verdad, su personalidad es el produc- to final de todas las relaciones interpersonales en las que se ve envuelto. Cuando este intrincado tejido de relaciones es sano, sana tiende a ser su per- sonalidad, No es necesario recordar que la organizacion basica de la persona- lidad tiene lugar en los primeros cinco afios de la vida. Las relaciones padre-hijo son, por consiguiente, de importancia funda- mental en la estructuracion temprana de la personalidad. Un hogar bien or- ganizado, que proporciona un normal cuidado paternal, es la mejor garantia de salud mental para el nifio que crece. Naturalmente, la escuela solo puede lograr maximos resultados cuando trabaja en armonia con tal hogar. Pero debe ser una armonfa bilateral, en la que el nifio constituya algo mas que un inocente espectador. En realidad el nifio de cinco a diez afios se encuen- tra en el vértice de un tridngulo de fuerzas interpersonales. En apariencia, la vida le resultarfa mas facil si debiera ajustarse s6lo a sus padres o slo a sus maestros. Pero debe adaptarse a ambos grupos de adultos. La tarea resulta en ocasiones doblemente dificil, cuando el hogar y la escuela no ven las cosas de la misma manera. Quizé la mnejor manera de comprender el significado y el mecanismo de la reaccién maestra-alumno sea compararla con su prototipo, a saber, con la ANAESTRO th ove 440 EL NINO DE 5 A 10 ANOS relacin existente entre madre-hijo. ;Cudles son las similitudes y diferencias? 1) La relacion madre-hijo se basa en la herencia o en el parentesco. La relacion maestra-nifio se basa en la autoridad conferida por el Estado. Esta autoridad es muy augusta, Desde el punto de vista educacional, con- fiere a la maestra cierta ventaja, pues la coloca en posicin de apreciar los problemas del desarrollo infantil de una manera realista. 2) La “familia” de la maestra es grande. Esto como es légico, confiere una ventaja fundamental a la relacion madre-hijo, Empero, cuando recorda- mos que slo una parte del tiempo de la madre puede dedicarse directamen- te a la tarea de educar a sus hijos, vemos que las ventajas no estin todas en favor de la casa. Ademés, la maestra posee en su favor el enorme refuerzo psicoldgico proveniente del impacto del grupo escolar sobre el nifto indivi- dual. Ella puede usar al grupo para influir sobre el nifio. 3) La intimidad y el ambito restringido del hogar brindan a los padres una oportunidad maxima para familiafizarse con las caracteristicas de sus hijos. Pero tampoco aqui la maestra se halla en completa desventaja respecto del hogar, si ha sido profesionalmente adiestrada para percibir las diferencias individuales. Ademés, la maestra observa al nifio como miembro de un grupo social, lo que trae a luz caracteristicas que el hogar no puede revelar. 4) Durante los _primeros afios escolares los lazos emocionales son mas intensos entre madre e hijo que entre maestra y nifio, Una maestra habil res- peta esa diferencia y no trata de presentarse como sustituto materno. La maestra posee un adecuado afecto platonico que pone en juego para satisfa- cer las necesidades evolutivas de sus alumnos, otorgando més a algunos que a otros, La suya es una amistad sana, humana, Desgraciado el nifio que con- curre a una escuela donde la misma atmésfera es tan contraria a la del hogar y tan autoritaria que siente debilitarse su sentimiento de seguridad. Si analizamos entonces la psicologia de las relaciones ilustradas madre- hijo y maestra-alumno, encontramos tres componentes comunes, a saber: 1) consideracidn; 2) sentido del humor; 3) filosofia del crecimiento. 1) Consideracién. La consideraci6n es el primer elemento fundamental. La palabra misma trasmite la idea de respeto hacia la dignidad del individuo. La consideracion, se ha dicho, es en si misma un sistema social. Favorece, por cierto, el desarrollo de actitudes democriticas, Si los padres (y maestros) parten del supuesto de que pueden moldear aun nifio segin una imagen preconcebida estan en camino de ser mas bien autocraticos. Si los padres, en cambio, parten del supuesto de que cada nifio viene al mundo con una individualidad Gnica, estarin en camino de ser yds considerados, Pues su tarea consistira en comprender la individualidad del nifio y en proporcionarle la mejor oportunidad posible de crecer y de encontrarse a si mismo, Lo mismo puede decirse de los educadores. La consideracin, tal como aqui empleamos el término, no es simple- mente un privilegio social 0 doméstico. Tiene algo de arte, es una especie de perceptividad e imaginacién que permite a una persona comprender las actitudes de otra persona. Es una especie de liberalismo alerta, que admite rasgos distintivos en otros individuos. Es una forma activa de cortesia. LA RELACION PADRE-NINO-MAESTRA 441 2) Sentido del humor. El sentido del humor es un flexible sentido de la proporcién. Su funcién es la de impedir la mecanizacién y el endure- Gimiento del individuo, Es un juego mental emparentado con el espiritu de Hbertad. Cuando un maestro o maestra posee sentido del humor, protege su propia salud mental y la de sus alumnos. El humor es una salvaguardia convra las tensiones indebidas y contra las severidades de una disciplina poco inteligente. Un aula escolar demasiado seria constituye para los nifios una violacion del derecho jeffersoniano a la busqueda de la felicidad. 3) Filosofia del crecimiento. La personalidad del nifto es producto de un crecimiento lento y gradual, Su sistema nervioso madura por etapas y ‘or sucesiones naturales, Se sienta antes de pararse; balbucea antes de hablar: dice “no” antes de decir “si”; fabula antes de decir la verdad; dibuja un cfreulo antes de un cuadrado; es egoista antes de ser altruista; depende de otros antes de alcanzar la independencia. Todas sus capacidades, inclu. yendo la moral, estan sujetas a las leyes del crecimiento. La tarea de cuidar wean nifio no consiste en modelar su conducta segtin una imagen predeter- minada, sino ayudarle paso por paso, guiando su crecimiento, Esta filosofia evolutiva no significa indulgencia. Significa, en cambio, tun ajuste constructivo a las limitaciones de la inmadurez. La maestra que carece de esta filosoffa, empleara métodos rigurosos de disciplina y méto- dos falsos de instruccién, destinados a someter a sus alumnos y a colocar- los en un nivel uniforme. La madre que carece de esta filosofia, acusard injustamente a una maestra por no mantener a su hijo a la altura de los estandares de rendimiento y de conducta. Estas son las consideraciones amplias que hacen del mejoramiento de la relacion padre-nifiormaestra algo tan vital para nuestra cultura. Se trata de una relacién triple. Con sus ligazones, el nifio es un eslabon inter- medio, que crea una tercera ligadura de responsabilidad entre padres y maestros, La responsabilidad no puede ser mutua sin una apreciacién co- intin sobre el bienestar evolutivo del nifio, Esto exige algo més que tests de rendimiento académico, escalas de inteligencia y libretas de califica- iones. El hogar y la escuela por igual deben dar menos importancia a la competencia y preocuparse mas genuinamente por la indole y las necesida- des de la personalidad del nifo. ALGUNAS PALABRAS PARA LOS PADRES* Una nueva era se abre para los padres. El status de los nifios esté cam- biando y, en consecuencia, cambia el papel del padre en el hogar. No hace mucho tiempo, el padre era un verdadero monarca: su palabra era ley y la ley era estricta; se mantenia alejado de los triviales asuntos cotidianos de * Aunque escrito en 1946, es vilido aiin hoy. 442 EL NINO DE 5 A 10 ANOS sus hijos, reservando sus poderes para ocasiones més elevadas de disciplina y admonicién, La afabilidad no figuraba en su repertorio, Aun durante el largo periodo prenatal, manteniase a una adecuada distancia. Todo ello esté cambiando ahora ante la irresistible marea de fuerzas culturales. Los padres intervienen activamente en las numerosas tareas dia- rias que forman parte de la educacion de los nifios. La tendencia es a partici par més que a alejarse. La cuidadosa planificacién mutua que caracteriza en la actualidad la higiene del embarazo y de la maternidad, sefiala un nuevo adelanto en nuestra forma de vivir. Con ayuda del famoso éxito teatral de Broadway, Life with Father, nos hemos despedido alegremente del “pater familias” de los viejos tiempos. El padre moderno se halla ahora sumergido en el proceso de encontrar su nuevo papel. Ya ha descubierto que no le satisface la ayuda de emergen- cia en la comida o en el bafio nocturno del hijo, ni los contactos fragmenta- rios con sus hijos durante las noches o.en la tarde del sibado. Le deja un po- co aténito hallar que, en ocasiones, su hijo no responde a sus acercamientos bienintencionados y afectuosos. Descubre que, en determinadas edades, el nifio parece comportarse mejor que en otras. Quizds haya gozado espe- cialmente el periodo de los tres afios, o el de los cinco, y le deje ahora simplemente sin habla la conducta de los seis aftos. Algunos padres no alcanzan una base cémoda de compaierismo con sus hijos hasta que éstos egan a los nueve o diez afios, época en que pueden establecer una relacion de hombre a hombre. Algunas edades, son, por cierto, mas suaves y mas agradables que otras; pero todas son igualmente interesantes y significativas. La relacion padre- hijo no ocuparé un nivel plenamente esclarecido hasta que ambos progeni- tores se esfuercen conjuntamente por comprender las caracteristicas conti- nuamente cambiantes del nifio en cada etapa progresiva de madurez, Esto exige un enfoque evolutivo de todos los problemas del cuidado y guia de los nifios; exige una familiaridad cada vez mas profunda con los mecanis- mos del crecimiento. Vivimos en una época tecnoldgica y no debe asustarnos el concepto de mecanismo. Los padres piensan fécilmente en términos de estructuras atémicas, érbitas electronicas, ondas cortas y largas y modulacién de fre- cuencia, Quisieran saber qué es lo que hace funcionar al nifio. No significa degradacién alguna para el nifio ni para el padre introducir conceptos mecénicos y hacerlos incidir sobre las miltiples maravillas de la conducta del nifio y de su desarrollo individual. Estos conceptos no resuelven el mis- terio de la vida, pero fortalecen nuestra fe en la ordenacién de la vida y en el crecimiento. Nos ayudan a comprender por qué son tan tortuosos los caminos del desarrollo infantil y, al mismo tiempo, tan estructurados y tan cargados de una tendencia general hacia una realizacion éptima. Esta especie de intui- cidn conduce a una comprension mas profunda de las diferencias individua- les, contribuye a la tolerancia filosofica y a un reconocimiento més vital del significado de la infancia y la nifiez. Deseamos que este nuevo conoci- miento no sélo resulte un asunto de interés para los padres, sino que tam- LA RELACION PADRE-NINO-MAESTRA 443 bién lo apliquen. A muchos padres les resulta arduo establecer el correlato entre el nivel de madurez de sus hijos y su ubicacién en la escuela, Cuando un nifio requiere més tiempo, muchos padres se resisten a la posibilidad de tener que retrasarlo, En cierto modo, se puede decir que su orgullo est he. rido, (En relacién con este tema, véase el capitulo sobre la escuela.) Invitamos respetuosamente a los padres que lean este libro a conside- rarlo como un manual de introduccién a la psicotecnologia que trata del me. canismo del desarrollo infantil, y, por consiguiente, del mejoramiento de las relaciones entre padre e hijo. Segunda Parte EL NINO EN CRECIMIENTO. El crecimiento del hombre, como el de ld Naturaleza, Tiene gravitacion interior, La atmésfera y el sol lo confirman, Pero se mueve por st solo, Emily Dickinson 4 LOS PRIMEROS CUATRO ANOS El ciclo del desarrollo humano es continuo. Todo crecimiento se basa en un crecimiento anterior. El proceso de crecimiento es, por lo tanto, una paradéjica mezcla de creacion y perpetuaci6n. El nifio se transforma conti- Puamente en algo nuevo; sin embargo,’ compendia en todo momento la esencia de su pasado, A los cinco afos, su psicologia es el “resultado” de todo lo sucedido antes, durante los cuatro afios ulteriores al nacimiento, y durante las cuarenta semanas anteriores al nacimiento. Pues todo lo pasado fue preludio. EL RECIEN NACIDO El nacimiento sefiala la llegada de un individuo, mas no su comienzo. El verdadero comienzo se remonta a los periodos embrionario y fetal, durante Tos cuales toman forma los tejidos y organos del cuerpo ¢ inclusive se insinda profundamente la naturaleza de la futura conducta, Se prefiguran los tipos be conformacién corporal: cuadrado y firme: redondo y blando; ahusado y delicado, Se establecen, andlogamente, los modos de reaccién caracteristicos de las diferentes variedades fisicas. La estructuracion de la conducta se pone en marcha en época notable- mente temprana. Hacia la cuarta semana después de la concepcion el cora- zon ya late; a las ocho semanas, la cabeza y el tronco hacen pequefifsimos movimientos; a las doce, se flexionan las manos; a las veinticuatro, el pecho puede realizar movimientos ritmicos; entre la vigesimooctava y la cuadragé- rma semana, todas las funciones fisioldgicas estan ya lo suficientemente ma- duras para asegurar la supervivencia de la criatura después del nacimiento. Una vez nacido, el nifio debe luchar por su existencia, Con ayuda de la Naturaleza y de quienes le atienden, debe coordinar adecuadamente sus di- ferentes funciones fisiolbgicas, tales como respiracion, regulacion de la tem- 448 EL NINO DE 5 A 10 ANOS peratura, digestion, excrecion, dormir y despertar. Mientras lleva a cabo estos primeros ajustes vitales, el nifio parece inseguro, inestable, Sus umbra- les de reaccién son bajos e inconstantes, Se sobresalta, estornuda, se estre- mece, Ilora a la menor provocacién. Su respiracién y su temperatura son irregulares. Incluso podré equivocarse de direccién al tragar. Normalmente, capea las tormentas de la adaptacién y alcanza, en pocas semanas, una relativa estabilidad. Pero estas primeras transiciones son tan abrumadoras, que solo a las cuatro semanas podemos decir que el bebé ha nacido total- mente. No puede trazarse una linea de separacién definida entre funciones “fisiologicas” y “psicoldgicas”. Las satisfacciones, necesidades, intereses ¢ impulsos de un bebé estén determinados por las condiciones de todo su organismo, incluyendo su metabolismo, la quimica de sus humores cor- porales y el tono de su sistema muscular. Durante toda la infancia, gran parte de sx conducta esté directamente relacionada con las complejas funciones de alimentacién, suefio y eliminacién, La adquisicién del habla implica, incluso, una recombinacién de modos de conducta alimentaria y respiratoria, recombinacion cuyo perfeccionamiento exigié, literalmente, millones de afios a la especie humana, Las funciones vegetativas “inferio- res" se incorporan asi al creciente sistema de accién y coloran las pautas emocionales y las tendencias temperamentales. El sistema nervioso aut- nomo que rige estas funciones trabaja en estrecha unién con el sistema nervioso cerebro-espinal, que rive la sensacion y el movimiento. El re- cién nacido posee ya el equipo basic para sentir, percibir y moverse. Su crecimiento mental est ya bien encaminado. Durante los cuatro afos siguientes, los progresos del nifio serdn pro- digiosos. Nunca volver a adelantar con igual velocidad, Esta cimentando la amplia base de una piramide cuya elevacién continuaré en el perfodo de cinco a diez afios. Durante la primera mitad de esta primera década, la criatura es, fundamentalmente, un nifo hogarefio, Durante la segunda mitad, es tanto hogarefio como escolar. En rapida sucesion, pasa de la ca- nasta a la cuna, ala silla alta y al corralito;a la galeria de la casa, a la acera, ala nurseri y al aula escolar; al primero, segundo, tercero, cuarto y quinto grados. En el sentido del crecimiento, es un viaje tan rapido cuanto prolon- gado. Este capitulo caracterizara brevemente el terreno evolutivo cubierto du- rante los primeros cuatro afios, con mojones en las primeras 4, 16, 28 y 40 semanas; 12, 15 y 18 meses; 2, 2 1/2, 3, 3 1/2 y 4 afios.* El nifio se se de- tiene en ninguno de estos mojones, de manera que destacaremos el incan- sable impulso que le sostiene en su progresibn, Empero, con ayuda de diez esquemas instantineos podemos obtener una impresion de su dotacion de conducta en continua transformacion, a medida que viaja hacia sus des- tinos consecutivos. LOS PRIMEROS CUATRO ANOS 449 4 SEMANAS El bebé de un mes ha dejado de ser un neéfito en el arte elemental de vivir. Respira con regularidad, el corazén ha calmado su ritmo, la tempera- tara de su cuerpo se ha estabilizado, Su tono muscular es menos fluctuante que cierto tiempo atras, cuando el bebé era sélo un recién nacido. Tiene ahora reservas de tono muscular. Recurre a ellas y responde con un atiesa- miento motor cuando se lo toma en brazos. Esto le hace sentirse menos blando y més compacto, En virtud de su tono muscular incrementado, ha aumentado su capacidad para afrontar los embates del destino. Desde el nacimiento, sus reacciones se han configurado mejor. Duerme mis definidamente, se despierta mas decisivamente. Abre los ojos ampli mente y no cae tanto en una somnolencia superficial y ambigua. Durante la vigilia, yace por lo general con la cabeza vuelta hacia un lado preferido. ‘A menudo, extiende el brazo de ese mismo lado, flexionando el otro al nivel del hombro, en una especie de posicién de esgrimista. De tiempo en tiempo, mantiene y activa esta postura en reflejo tonico-cervical, como si se tratara de un ejercicio evolutivo y en realidad lo es, La Naturaleza esta sentando las bases para la coordinacién de ojos y manos. Dentro de unas pocas semanas, la criatura comenzaré a mirar siguiendo la direccidn del brazo extendido y divisara su mano, Pero aun ahora, ya pue- de ver y seguir brevemente con la vista un objeto en movimiento que se agita ante sus ojos. Pero sus manos permanecen cerradas. Todavia no esti listo para aprehender Presta atencién solo en la medida en que se lo permite su capacidad. Esto se aplicard siempre, aun después de cumplida la edad escolar. En la ac- tualidad, atiende manifiestamente a las sensaciones de bienestar gastrico que le inundan después de una comida, y al sdlido calor del bafio. A veces se in- moviliza con interés mientras contempla el rostro de la madre. Sus pautas emocionales son muy sencillas, a juzgar por la impasividad general de su semblante. Sin embargo, reacciona positivamente a las comodidades y a las satisfacciones y negativamente a los dolores y privaciones. Llora, Escucha. Ocasionalmente, emergen de su laringe sonidos guturales. En todas estas muestras de conducta vemos los principios del lenguaje, de la sociabilidad, de la percepcidn, de la inteligencia, de la postura corporal, y aun de la locomocién. El sistema neuromotor se est4 organizando aprisa. La mente estd ereciendo. 16 SEMANAS A las dieciséis semanas, el sistema neuromotor se ha desarrollado de tal manera que el nifio ya no se contenta con estar de espaldas. Le agrada que le mantengan durante breves perfodos en posicion sedente, de manera de 450 EL NINO DE 5 A 10 ANOS poder mirar al mundo de frente, En esa posicién, puede mantener erguida la cabeza. Esta es la primera componente de la postura erguida que, un aio mis tarde, le permitira caminar por si solo. El dominio de la cabeza y los ojos se produce antes que el dominio de los pies. El nifio de dieciséis semanas ha adquirido un considerable dominio de los seis pares de misculos fototrépicos que producen el movimiento de los ojos dentro de sus cuencas. Los ojos se focalizan sobre la propia mano; se desplaza el foco hacia un objeto cercano; siguen la trayectoria de un juguete que describe un arco de 180 grados. Los ojos estan adquiriendo vivacidad. Hay algo profético en la manera en que la criatura de dieciséis semanas Paladea la posicién sedent :, Sus ojos brillan; el pulso se fortalece; la respira- cién se acelera y el nifio sonrie a medida que se lo transfiere de la horizontal a la perpendicular. Es algo mas que un triunfo atlético: es un ensanchamien- to del horizonte visual; es una reorientacion social. La conducta social, tanto personal como interpersonal, se ha desarro- lado en gran medida. Cloquea con satisfaccién personal; rie entrecortada- mente para sus adentros; rie de viva voz, Antes, sonrefa sélo en ocasiones gistricas; ahora, imita una sonrisa social. También sonrie como contestacion y vocaliza en ocasiones de acercamiento social. Sus manos ya no estin predominantemente cerradas. Se despliegan gradualmente y pronto estarén en condiciones de coger objetos, Pero, en este momento, el bebé aprehende con los ojos. Inspecciona, mira expec- tantemente; selecciona incluso pequefios pormenores de su ambiente visible. Asocia lo visual y lo sonoro. “Se da cuenta” cuando oye y ve que le prepa. ran la comida. Reacciona a algunas palabrasclave, Esta seguird siendo, siem- pre, la esencia de la sabiduria. El nifio de dieciséis semanas estd, por lo general, bien adaptado, tanto al mundo de las cosas cuanto al mundo de las personas. Esto se debe, en parte, al hecho de obtener tanta satisfaccion del libre uso de sus ojos, Se irrita cuando no puede calmar su hambre visual; se apacigua cuando los es- timulos oculares y sociales se combinan para saciar su apetito de experiencia visual. Pero ya existen nuevas exigencias en formacion, Pronto debera satis- facer tanto la avidez de sus manos como la de sus ojos. 28 SEMANAS El hambre tactil sigue al hambre visual. O, mejor dicho, las dos se combinan ahora, pues la criatura de veintiocho semanas tiende a manipular todo aquello que cae bajo su mirada y sus manos, Acostado o sentado en su silla alta, debe tener algo que manejar y que llevar a la boca. Le gusta estar sentado, pues esté adquiriendo el control de los misculos del tronco, un paso mas hacia la conquista de la posicion erguida. Nétese con qué concentrada atencién ejercita sus crecientes poderes. Divisa sobre su bandeja de juegos un broche para colgar ropa. Instantanea- LOS PRIMEROS CUATRO ANOS 451 mente Jo agarra, lo lleva a los labios y a la lengua en procura de impresiones Uetiles; lo golpea contra la bandeja para probar el sonido y el movimiento; lo pasa de una mano a la otra y lo vuelve a la primera, como experiencia manipulatoria; lo inspecciona haciéndolo girar entre las manos en busca de percepcion visual, Tan avida atencion nace de necesidades del crecimiento. El juego del nifio es trabajo y su trabajo es juego. Tan absorbente es su autoactividad, que el nifo puede entretenerse a solas durante largos perfodos. Pero puede sonrefr a los espectadores, y por Jo general, se muestra afable tanto con familiares como con extrafios. En verdad, puede decirse que presenta una amable union de reserva y sociabi- lidad, Alterna con facilidad las actividades autodirigidas con las de finalidad social, Escucha palabras pronunciadas por otras personas; escucha también sus propias vocalizaciones. ‘A esta edad, las capacidades del nifio guardan buen equilibrio, Sus pau- tas de conducta y sus tendencias estén en foco. Se hallan tan armoniosa- mente constituido que origina pocas perplejidades a quienes le atienden. Es un perfodo —de corta duracién— de “equilibrio” evolutivo, Habra periodos similares en su crecimiento ulterior; mas, tal como éste, seran transitorios. El complejo de crecimiento nunca se estabiliza totalmente. Nuevos impulsos. nuevas tensiones de desarrollo producen desequilibrios que, a su vez, se re- suelven y son reemplazados por otras etapas temporarias de relativo equi- librio. El bebé de veintiocho semanas debe afrontar numerosos problemas nue- vos de postura, locomocion, manipulacion y conducta personal y social, antes de llegar a la edad de cuarenta semanas. El curso del verdadero desa- rrollo no puede ser siempre llano. 40 SEMANAS Los horizontes se ensanchan con cada adelanto de la madurez motriz. EI nifio de cuarenta semanas puede gatear y esto amplia en gran medida el alcance de su iniciativa y de sus experiencias. Empero, lo que no deja de ser significativo, mientras gatea tiende a mantener la cabeza erguida y la mirada hacia el frente. Demuestra un especial interés por las superficies verticales, con ayuda de las cuales puede ponerse de pie, pues la posicién vertical cons- tituye su meta evolutiva, Se estd aproximando a ella en el control motor grueso: puede sentarse por si solo y puede permanecer de pie con ayuda de algin apoyo. También progresa el control motor fino. Coloquese un hilo sobre una mesa: lo tomard con una prension répida, precisa, de pinzas. A las vein- tiocho semanas, golpeaba el hilo con la palma de la mano abierta. Si ahora discierne mejor, es porque incontables millones de delicadas conexiones se han organizado silenciosamente en su red de fibrillas neurales y musculares. La Naturaleza est4 perfeccionando, especialmente, la sutileza de las yemas 452 EL NINO DE 5 A 10 ANOS sensibles de sus dedos, Se halla dominado por una irresistible propension a hurtar y registrar y palpar con el dedo indice extendido. Este es otro método para ensanchar el horizonte psicoldgico. Con su hurgueteo inquisitivo, el nifio tienta la tercera dimension de profundidad. Descubre el secreto fisico de continente y contenido. Coléquese un cubo dentro de una taza: el nifio mete la mano en la taza y palpa el cubo con los dedos. Su mundo perceptual ya no es tan plano como antes. Ya hace también penetraciones mas profundas en su ambiente social. Discierne més claramente entre familiares y extrafios, Imita gestos, expresio- nes faciales y sonidos. Obedece al “;No, no!”; hace eco al “Da, da”, Proba- blemente haya aprendido ya alguna moneria. Pero si ya hace tortitas ba- tiendo palmas con deleite de todos, no se debe tanto a la ensefianza de sus mayores cuanto a su propia actitud evolutiva. A las veintiocho semanas, era imposible ensefarle este sencillo juego de nurseri. 12 MESES Desde el nacimiento del bebé, la tierra ha completado una revolucion alrededor del Sol —edad cronolégica:un afio—, El nifio puede ahora colocar un cubo dentro de una taza y volver a sacarlo ~edad evolutiva: un aflo—. El bebé tiene la edad de su conducta, Desde el punto de vista de la orient cién y de la educacién debe considerarselo en funcion del nivel de madurez de sus capacidades. Al afio de edad, por lo general puede hacer el periplo de su corral por si solo: pero, para caminar, necesita la ayuda directriz de una mano en la cual apoyarse. Las habilidades motrices gruesas muestran mayor variacién individual que la conducta motriz fina y que la conducta adaptativa, Vuélvase a colo- car el hilo sobre la mesa. Lo recoge utilizando habilmente la oposicion de pulgar e indice y hace oscilar el objeto colgado de un extremo del hilo. Da muestra, asi, de que aumenta su percepcidn de las relaciones. Establece aso- ciaciones. Sostiene en su mano un cubo y pone otro en contacto con aquél, © bien coloca un cubo dentro de una caja, o lo deja en la palma de la mano de la madre, tendida a la espera del gesto. Librado a sus propios recursos con una docena de cubos, exhibe una pauta de conducta muy instructiva, Recoge un cubo y lo deja caer; recoge otro cubo y también lo deja caer; recoge un tercero y hace lo mismo. Todo esto, en forma algo desordenada; mas segin todos los cénones del desarro- Ilo, este manejo de los cubos, uno a uno, debe considerarse como el primer paso dentro del gradiente de la matematica, Se trata nada menos que de una numeracién rudimentaria. Esta notable pauta de conducta no es resultado de la imitacion ni de la presion cultural, si bien es cierto que, a su debido tiempo, la cultura le suministrard los rétulos apropiados: 1, 2, 3, 4, 5. Con el tiempo, los rétulos serin verdaderos simbolos y el nifio asimilard los conceptos correspondientes, mas no todavia.