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MEDITACIN DE LA AMABILIDAD AFECTUOSA

Por favor, reserva veinte minutos con el propsito de darte a ti mismo atencin
amorosa. Sintate en una postura cmoda, razonablemente erguido y relajado. Cierra los
ojos y lleva tu atencin a la regin del corazn. Ahora, haz tres respiraciones lentas,
relajadas, desde el corazn.

Frmate una imagen de ti mismo sentado. Observa tu postura en la silla como si


estuvieras viendo desde fuera. Siente las sensaciones en tu cuerpo.

Recuerda que todo ser vivo quiere vivir en paz y feliz. Conecta con ese deseo
profundo: As como todos los seres desean ser felices y estar libres del
sufrimiento, que yo sea feliz y est libre de sufrimiento. Permtete sentir el
calor de esa intencin amorosa.

Ahora, manteniendo la imagen de ti mismo sentado en la silla y sintiendo buena


voluntad en el corazn, repite las frases en silencio y suavemente:
Que est a salvo.
Que sea feliz.
Que est sano
Que viva a gusto.

Deja que cada frase signifique lo que dice. Si es necesario, repite una frase
varias veces para mayor claridad. Puedes repetir tambin una sola palabra de la
frase Feliz...,feliz..., feliz- para experimentar su significado.

Tmate tu tiempo. Mantn una imagen de ti mismo en el ojo de la mente,


disfruta del corazn amoroso y saborea el significado de las palabras. Cuando
observes que tu mente vaga, lo que ocurrir pasados algunos segundos, repite de
nuevo las frases. Si las palabras se quedan sin sentido, visualzate de nuevo en la
silla y ofrcete las frases de nuevo. Si tanto la imagen de ti mismo sentado como
las palabras se vuelven vagas o borrosas, pon la mano en el corazn y recuerda
tu intencin de llenarte de amabilidad afectuosa: As cmo todos lo seres
desean ser felices y estar libres del sufrimiento, que yo sea feliz y est libre de
sufrimiento. Luego vuelve a las frases. Cada vez que te sientas perdido, vuelve
a las frases.

Deja que este ejercicio sea fcil. No lo hagas difcil o duro. La amabilidad
afectuosa es la cosa ms natural del mundo. Siempre surgirn distracciones;
cuando las notes, sultalas y vuelve a las frases. Cuando tu atencin vague,
vuelve a darte amor a ti mismo. Sentarte contigo es como sentarse con una migo
querido que no se siente bien; no puedes curar a tu a migo, pero le habrs
ofrecido la amabilidad que l o ella se merece.

Ahora, abre suavemente los ojos.