República Argentina, 24 de Julio de 2015

CON LA ENTRADA EN VIGENCIA DEL NUEVO
CÓDIGO CIVIL DESAPARECERÁ EL CAMINO PÚBLICO
DE RIBERA Y SE PONDRÁ EN GRAVE RIESGO EL
ACCESO A LOS RÍOS
INFORME COMPLETO
Desde la aprobación del Código Civil Argentino1, hace más de 140 años, todos
tenemos el derecho a hacer uso de un camino público creado a lo largo de cada
uno de los ríos navegables de la Argentina. Es lo que se conoce como el "Camino
de Ribera"2.
La principal cualidad de este camino es que es "público", es decir, de acceso
irrestricto a toda persona y no excluyente. Su extensión es de treinta y cinco
metros (35m) a ambos lados del río navegable, contando desde su orilla. Es
indiferente si el terreno que llega hasta la orilla del río es propiedad del Estado
Nacional, de los Estados locales o de privados. Todo propietario tiene la
obligación de no realizar construcción alguna sobre este camino y permitir su uso
indiscriminadamente. Como esta norma es una restricción al uso de la propiedad
privada regulada por el Código Civil no se debe otorgar indemnización a los
propietarios.
Durante todos estos años, el camino de ribera garantizó el acceso y el disfrute
de los ríos navegables en toda su extensión. Si bien existen numerosos casos a
lo largo de la Argentina en los cuales los estados no cumplieron con su obligación
de hacer respetar el uso público del camino de ribera3, este cumplió funciones
sociales, culturales y ambientales esenciales. (VER ANEXO I)
El 1 de octubre de 2014 se aprobó el Nuevo Código Civil y Comercial de la Nación
que deroga en su totalidad al Código Civil actualmente vigente. Una de las
modificaciones más trascendentales del nuevo código está relacionada con la
regulación del camino de ribera.
El nuevo código destruye los caracteres esenciales del camino de ribera y
prácticamente hace desaparecer este camino público. Lamentablemente esta
modificación ha pasado desapercibida e implica la pérdida de territorios de

1

El 25 de septiembre de 1869.
Art. 2.639. Los propietarios limítrofes con los ríos o con canales que sirven a la comunicación por agua,
están obligados a dejar una calle o camino público de treinta y cinco metros hasta la orilla del río, o del canal,
sin ninguna indemnización. Los propietarios ribereños no pueden hacer en ese espacio ninguna construcción,
ni reparar las antiguas que existen, ni deteriorar el terreno en manera alguna.
3
Las prácticas agrícolas cada vez más intensivas y el desarrollo urbano e inmobiliario más acelerado
desplazan constantemente sus límites de manera que reducen o eliminan la continuidad del camino de ribera.
2

uso común y público más grande, masiva y repentina para la sociedad en
los últimos siglos. (VER ANEXO II)
La Ley N° 26.994 que aprobó el nuevo código estipuló su entrada en vigencia el 1°
de enero de 2016. Por Ley N° 27.077 se adelantó la entrada en vigencia del nuevo
código para el día 1° de agosto de 2015.
A partir del 1° de agosto, el camino de ribera desaparecerá. Los propietarios
recuperarán el derecho de admisión en este sector de sus terrenos. Tendrán la
facultad de hacer uso exclusivo de un camino que antes era de uso público. No
sólo se pierde el camino de ribera sino también el acceso a los ríos. Los
propietarios podrán cercar e impedir que por medio de sus propiedades se pueda
acceder a los ríos. Si esta conducta se generaliza conllevará a la realidad concreta
de no poder acceder a los ríos a lo largo de su extensión como ya sucede en varios
lagos patagónicos cuyas propiedades de alrededor son compradas por inversores
privados que no autorizan ningún camino.
Los propietarios tendrán derechos absolutos y exclusivos donde antes tenían
derechos relativos en beneficio de la Naturaleza y las poblaciones.
¿Algún diputado/a, senador/a, funcionario del Poder Ejecutivo o redactor/a del
Anteproyecto del Nuevo Código Civil y Comercial ha realizado una evaluación de
la superficie que se privatiza? ¿Ha sido determinada la riqueza que se traslada a
los propietarios al eliminar esta restricción en detrimento de la sociedad? No
existen estudios ni evaluaciones. No se ha establecido compensación alguna a la
sociedad. La entrada en vigencia de este nuevo Código generará que muchos
propietarios se enriquezcan gratuitamente y que millones de habitantes de
Argentina no podamos disfrutar de las riberas de los ríos ni tengamos igual
acceso a éstos.
En forma cuasi oculta se ha decidido beneficiar a los emprendimientos
inmobiliarios ribereños que comienzan a difundirse por toda la geografía
nacional. Incluso, la plusvalía que esto generará será capturada en forma plena y
absoluta por los propietarios sin que las comunidades locales sean participadas
en forma alguna.
En las audiencias públicas llevadas a cabo en todo el país durante la discusión
del proyecto de ley se advirtió de las graves y negativas consecuencias de como se
había regulado el camino de ribera en el nuevo código civil y se propusieron
regulaciones alternativas que profundizaban este derecho ambiental. Ninguna de
las propuestas fue ni siquiera considerada en los debates.
¿Por qué sostenemos que esto constituye la pérdida de territorios de uso común y
público más grande, masiva y repentina para la sociedad en los últimos siglos?
Una estimación conservadora sobre la extensión de los ríos navegables de la
Argentina sostiene que alcanza aproximadamente unos 4.730 Km4. Si a este valor
lo multiplicamos por 70 m (35 m + 35m = ancho del camino de ribera a ambos
lados del río navegable) nos da como resultado 331,1 km2. La Ciudad Autónoma
4

Elba Stancich. Cuando los ríos se modifican, pierden los pueblos y la biodiversidad.

de Buenos Aires, por ejemplo, tiene la superficie5 de 202,04 km2. La superficie
que se privatiza, que se transforma de uso común a uso privado es igual a
una Ciudad de Buenos Aires y media.
Este retroceso descripto y estipulado por el nuevo código civil viola el principio de
no regresividad en materia ambiental reconocido por el Protocolo Adicional a la
Convención Americana sobre Derechos Humanos en materia de Derechos
Económicos, Sociales y Culturales "Protocolo de San Salvador" que tiene jerarquía
superior a las leyes6. El nuevo código es una ley dictada por el Congreso, por lo
tanto, debería supeditarse a los principios del referido Tratado Internacional. En
consecuencia la nueva regulación del camino de ribera lesiona la Constitución
Nacional porque una ley va en contra de los derechos reconocidos por un tratado
internacional (VER ANEXO III).
Por estas razones distintas organizaciones sociales y no gubernamentales
iniciarán acciones judiciales en distintas jurisdicciones del país solicitando la
declaración de inconstitucionalidad del artículo N° 1.974 del nuevo Código Civil y
Comercial de la Nación.
En el Congreso Nacional se presentaron proyectos de ley alternativos luego de
aprobado el nuevo código. Estos son los N° 1328/157, N° 3371/148, N° 3348/149.
Tienen por objeto proteger la antigua regulación del camino de ribera e incluso
extender el derecho de acceso a los ríos y lagos con independencia de su
navegabilidad.
En toda Latinoamérica se discuten nuevos paradigmas, se avanza hacia la
concepción de los recursos naturales como bienes comunes de la sociedad, de la
mercantilización de los territorios hacia su desmercantilización. En este aspecto,
la desaparición del camino público de los ríos navegables es la manifestación del
avance de la privatización de nuestros territorios y su valoración netamente a
través de criterios económicos que nuevamente dejan relucir los principios
arquitectónicos del neoliberalismo y su continuidad neodesarrollista.
Esta norma se aprueba en un contexto donde el mercado inmobiliario de neto
perfil especulativo rentista se ha posicionado como actor principal en los procesos
de producción urbana. El abandono de los Estados a la actividad de planificación
urbana permite que sólo criterios puramente económicos regulen la construcción
de las ciudades. En esta línea se ha decidido avanzar hacia la privatización de las
costas argentinas y del acceso a los ríos.
Por todos estos motivos, las organizaciones y personas abajo firmantes
declaramos que es inconstitucional la nueva regulación de lo que hasta
5

6

http://www.cedom.gov.ar/es/ciudad/barrios/ciudad/ciudad.html

Conf. art. 75 inciso 22 de la Constitución de la Nación Argentina: "(...) Los tratados y concordatos tienen
jerarquía superior a las leyes (...)".
http://www.infojus.gob.ar/doctrina/dacf140139-baldoni-protocolo_san_salvador_un.htm
7
Presentado por el senador Fernando Ezequiel Solanas.
8
Presentado por la senadora María Magdalena Odarda.
9
Presentado por el senador Miguel Ángel Pichetto y Silvina Marcela García Larraburu.

ahora era el camino de ribera. Solicitamos al Congreso Nacional el
tratamiento inmediato de los proyectos de ley alternativos N° 1328/15, N°
3371/14, N° 3348/14, la derogación del actual art. 1974 del nuevo Código
Civil y Comercial de la Nación, el restablecimiento del camino de ribera con
el reconocimiento pleno de su carácter de uso público y de sus funciones
sociales, culturales y ambientales, y el reconocimiento del derecho de toda
persona de acceder a los ríos y lagos de la Argentina sean navegables o no.

ADHESIONES: observatorioderechoalaciudad@gmail.com
CONTACTOS:
Observatorio del Derecho a la Ciudad (ODC)
Jonatan Baldiviezo: (011) 15-3655-3465
Cátedra Libre de Ingeniería Comunitaria (CLIC)
María Eva Koutsovitis: (011) 3770-3727
Asociación por el libre acceso a costas de ríos y lagos "Cristián González"
(San Martín de los Andes - Neuquén)
Ángel González: 02972 429051
Amigos de la Tierra:
Natalia Salvático: (011) 155727-7728
Asociación Argentina de Abogados Ambientalistas (AAdeAA)
María Fernández Benetti: (011) 15-3471-2612
Equipo Verde al Sur
Pablo Bergel: (011) 3402-2944
Centro de Investigaciones Geográficas (UNLP).
Patricia Pintos: (0221) 15-567-0998

PRIMEROS FIRMANTES:
Observatorio del Derecho a la Ciudad (ODC)
Cátedra Libre de Ingeniería Comunitaria (CLIC)
Asociación por el libre acceso a las costas de ríos y lagos "Cristián González"
Amigos de la Tierra
Asociación Argentina de Abogados Ambientalistas (AAdeAA)
Equipo Verde al Sur
Cátedra de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la Universidad de
Buenos Aires - Taller Libre de Proyecto Social
María Isabel Andrade, Directora del Centro de investigaciones Geográficas
(UNLP).
Patricia Pintos, integrante del Centro de Investigaciones Geográficas (UNLP).

ANEXO I
FUNCIONES AMBIENTALES Y SOCIALES DEL CAMINO
DE RIBERA
El concepto de ribera describe al espacio de transición entre el medio acuático
fluvial (ríos y arroyos) o lacustre (lagos y lagunas) y el medio terrestre adyacente.
Por tratarse de espacios de transición, los ecosistemas ribereños se caracterizan
por poseer humedad del suelo elevada a lo largo del año, resultado del aporte
superficial o sub-superficial del sistema hídrico que acompañan. Esto le confiere
características distintivas respecto de otros ecosistemas, que deben ser
resguardadas del avance indiscriminado de la actividad humana, ya que éstas
avanzan toda vez que les resulta posible, hasta los bordes mismos de los cauces
fluviales.
La importancia de las riberas radica en que constituyen corredores que sirven a
la protección de áreas ambientalmente frágiles, proporcionan enlaces entre
unidades de paisaje y sobre todo, funcionan como amortiguadores entre las
comunidades naturales y los ambientes antropizados, de allí que la única forma
de preservar sus funciones sea garantizando su existencia.
Además de su valor ambiental intrínseco, estos espacios funcionan como
corredores ambientales que aportan beneficios sociales y económicos a su
entorno; ya que definen paisajes distintivos de valor identitario o escenográfico, y
proporcionan bienes y servicios ecosistémicos, aportando al equilibrio de las
oscilaciones térmicas, la protección frente a fenómenos climáticos extremos como
el viento y la nieve, la retención de los excedentes hídricos debidos a las lluvias,
la protección frente a procesos erosivos de las márgenes fluviales, y la contención
frente a potenciales deslizamientos.
También ofrecen valiosos entornos educativos al aire libre y sitios para la
investigación científica y el avistaje de avifauna, así como espacios de ocio y
recreación para la población que habita en sus proximidades.
Los beneficios de la protección de corredores ambientales incluyen la valorización
de las áreas urbanas próximas, puesto que la preservación de las riberas reduce
el riesgo habitacional ligado a la proliferación de las construcciones sobre las
planicies de inundación, y con ello una reducción de los costos de mantenimiento
y estabilización de las márgenes, y de limpieza periódica de los ríos y arroyos.
Desde una perspectiva que hace a la valoración social de estos espacios, llevaría a
considerarlos como bienes comunes, de particular interés para las sociedades a
los que están vinculados, es decir los grupos que se benefician de ellos de manera
directa o indirecta. El resguardo de su existencia y preservación, así como la
accesibilidad a los mismos, por corresponder estrictamente al interés público,
excede los alcances de los derechos de propiedad (privada) a que pudieran estar
sujetos y corresponde al Estado garantizarlo.

En atención a esto, la existencia de un espacio para el trazado del llamado
camino ribereño, como extensión de las riberas fluviales (comprendida entre la
línea de ribera y la línea de sirga) resulta de vital importancia, sobre todo frente a
situaciones que hacen necesario un acceso franco a los mismos (por ejemplo en
caso de catástrofes naturales como las inundaciones), en términos de asegurar
las condiciones de transitabilidad sin obstáculos a lo largo de todo el recorrido
fluvial, facilitando a las tareas de evacuación de víctimas.
Finalmente cabe remarcar que cuanto más importante es el cauce fluvial y la
masa de agua transportada, o bien que las cuencas fluviales atraviesen por
territorios en los que predomina el suelo urbanizado, más relevante es el
mantenimiento de estas funciones estructurantes del paisaje, el resguardo de la
condición como corredores verdes y como espacios de transitabilidad pública
continua.
Esta nueva dimensión ambiental ha sido reconocida en el Fallo "Mendoza" de la
Corte Suprema y en el fallo "Di Filippo" (Expte. 34874/0) dictado por el fuero
Contencioso Administrativo y Tributario de la Ciudad de Buenos Aires, entre
otros.
Para una mayor descripción de lo que ha venido decidiendo la justicia, por
ejemplo, el Juez de Ejecución de la sentencia dictada por la Corte Suprema en la
causa Mendoza en fecha 31 de Octubre de 201110 ordenó la forestación y
parquización de las márgenes del río a lo largo de toda la Cuenca Hídrica. El caso
"Di Filippo"11 trata sobre el camino público que no se respetaba en los predios de
Costa Salguero a la vera del Río de la Plata. Allí la Justicia ordenó a la empresa
Telemetrix S.A. y al GCBA la realización de obras de liberación del camino público
y la realización de todas las acciones para reacondicionarlo, señalizarlo y
asegurar las condiciones de seguridad adecuadas para ser transitado.

10

expediente Nº 17/09 caratulado: “ACUMAR s/LIMPIEZA DE MARGENES DEL RIO” de los autos
principales Nº 01/09, caratulado: “MENDOZA, Beatriz Silvia y ots. c/ESTADO NACIONAL y ots. s/
EJECUCIÓN DE SENTENCIA (en autos Mendoza, Beatriz Silvia y ots. c/Estado Nacional y ots. s/Daños y
Perjuicios; daños derivados de la contaminación ambiental del Río Matanza-Riachuelo).
11
Expte. N° 34874/0 caratulado "DI FILIPPO FACUNDO MARTIN Y OTROS CONTRA GCBA SOBRE
AMPARO (ART. 14 CCABA)".

ANEXO II
Actualmente el Código Civil en sus artículos 2639 y 2640 dispone que "los
propietarios limítrofes con los ríos o con canales que sirven a la comunicación por
agua están obligados a dejar una calle o camino público de 35 metros hasta la
orilla del río, o del canal, sin ninguna indemnización". Los propietarios ribereños
actualmente no pueden hacer en ese espacio ninguna construcción, ni reparar
las antiguas que existen ni deteriorar el terreno en manera alguna.
La única excepción a la regulación de este camino público se determinaba cuando
el río o canal atraviesa una ciudad o población. En este caso la municipalidad
tiene la facultad de modificar el ancho del camino público hasta un ancho
mínimo de 15 metros (Conf. art. 2640). Se desconoce que algún municipio haya
hecho uso de esta facultad.
En definitiva, los propietarios ya sean privados o estatales deben dejar una
porción de los inmuebles que den a los ríos de un ancho de 35 metros y que
funcione como un camino público. Ningún propietario puede hacer uso de su
derecho de excluir o aceptar el ingreso a su inmueble en este camino,
precisamente porque su uso por el Código Civil ha sido definido como público.
La regulación vigente de este camino público fue pensada con fines útiles para la
navegación en el siglo XIX para que cumpla como la función de camino de sirga12.
Pero más allá que haya sido pensada esta restricción a la propiedad con esta
función, en el Código Civil se estipuló en su texto como un camino público y, por
lo tanto, de uso común, y sin excluir otros usos sociales o ambientales que la
sociedad podría otorgarle. Toda persona actualmente tiene derecho a caminar
por las orillas de los ríos navegables de todo al país gracias a la existencia de
este camino público.
En la actualidad, frente a la existencia de la navegación a motor y los adelantos
tecnológicos modernos, este camino público ha dejado de ser empleado como
camino de sirga. La comunidades han otorgado otras funciones sociales,
culturales y ambientales las cuales han sido apoyadas por la doctrina jurídica y
las sentencias judiciales. (VER ANEXO I)
El nuevo código en cambio va en absoluta contradicción con los usos que la
sociedad ha otorgado a este camino público desde la sanción del actual Código
Civil.
En su artículo 1974 establece: "Camino de sirga. El dueño de un inmueble
colindante con cualquiera de las orillas de los cauces o sus riberas, aptos para el
transporte por agua, debe dejar libre una franja de terreno de QUINCE (15) metros
de ancho en toda la extensión del curso, en la que no puede hacer ningún acto que
menoscabe aquella actividad. Todo perjudicado puede pedir que se remuevan los
efectos de los actos violatorios de este artículo.”
12

La denominación «camino de sirga», proviene de las cuerdas conocidas como sirgas, con las que se
remolcaban los barcos desde la orilla, contra la corriente, por lo cual se necesitaba un espacio en la orilla para
efectuar esa tarea. Actualmente no se utilizan las sirgas o cuerdas pues existen remolcadores.

La nueva regulación modifica la extensión, su uso y su carácter público, en
consecuencia, prácticamente hace desaparecer el camino público de ribera
reemplazándolo por un mero camino de sirga.
En primer lugar, se reduce el ancho del camino de treinta y cinco metros (35m) a
quince metros (15m).
En segundo lugar, sólo reconoce un determinado uso derogando los usos
sociales y actuales dados al camino de ribera. Como única función del actual
camino público permitida se establece la de colaborar con el transporte por agua.
En ocasiones extremas y muy aisladas en virtud de la tecnología moderna del
transporte por agua se hará uso del camino de sirga. Se desoyó la voluntad de las
poblaciones que hacen usos sociales y ambientales de este camino los cuales han
sido reconocidos institucionalmente por el Estado Nacional, por ejemplo, en la
Cuenca Matanza Riachuelo donde el camino público a la orilla del Riachuelo ha
sido liberado y parquizado en respuesta a la sentencia de la Corte Suprema.
En consecuencia, no debe interpretarse que el camino de ribera queda reducido a
15m. Sino que éste deja de existir, porque ya no es un camino público sino
meramente un sector de terreno destinado a no impedir el transporte por agua.
Por fuera de ese uso, nadie salvo el propietario del terreno podrá hacer uso de
este camino sin su autorización.
En tercer lugar, lo que es de alta gravedad, se deroga el uso público de este
camino al disponer que sólo es una franja de terreno y, por lo tanto, ningún
habitante de la Argentina podrá caminar o usar esta franja cuando corresponda a
terrenos privados, derecho que todos tenemos hasta ahora, salvo que los
propietarios den su autorización. Lo que es de uso común y público se
transforma en absolutamente de uso privado.

ANEXO III
EL NUEVO CÓDIGO CIVIL AL REGULAR EL CAMINO
DE RIBERA VIOLA EL PRINCIPIO DE PROGRESIVIDAD
El Protocolo Adicional a la Convención Americana sobre Derechos Humanos en
materia de Derechos Económicos, Sociales y Culturales "Protocolo de San
Salvador" que tiene jerarquía superior a las leyes13.
El art. 1 del referido Protocolo establece que: "Los Estados partes en el presente
Protocolo Adicional a la Convención Americana sobre Derechos Humanos se
comprometen a adoptar las medidas necesarias tanto de orden interno como
mediante la cooperación entre los Estados, especialmente económica y técnica,
hasta el máximo de los recursos disponibles y tomando en cuenta su grado de
desarrollo, a fin de lograr progresivamente, y de conformidad con la legislación
interna, la plena efectividad de los derechos que se reconocen en el presente
Protocolo".
En el caso que nos atañe resulta pertinente destacar dos aspectos de esta norma.
El primero que hace referencia a los derechos que se reconocen en el referido
Protocolo.
El art. 11 del Protocolo reconoce el Derecho a un Medio Ambiente Sano. Así
establece que "toda persona tiene derecho a vivir en un medio ambiente sano y
contar con servicios públicos básicos" (inciso 1). En su inciso 2 dispone que "(l)os
Estados promoverán la protección, preservación y mejoramiento del medio
ambiente". Tal como estaba regulado el camino de ribera en el viejo Código Civil
constituía parte del derecho a un ambiente sano y, por lo tanto, protegido por
este Tratado Internacional.
En segundo lugar, el art. 1 compromete a los Estados a adoptar las medidas
necesarias a fin de lograr progresivamente la plena efectividad de los derechos
reconocidos, entre ellos, el derecho a un Medio Ambiente Sano. De aquí surge el
principio de progresividad en materia ambiental.
El mandato de progresividad implica el reconocimiento de que la satisfacción
plena de los derechos establecidos en el Protocolo supone una cierta gradualidad
consistente en la obligación estatal de mejorar las condiciones de goce y ejercicio
de los derechos ambientales. Esta última comprensión implica como
contrapartida la obligación estatal de no regresividad, la cual ha sido interpretada
doctrinal y jurisprudencialmente en el sentido de que todo retroceso frente al

13

Conf. art. 75 inciso 22 de la Constitución de la Nación Argentina: "(...) Los tratados y concordatos tienen
jerarquía superior a las leyes (...)".
http://www.infojus.gob.ar/doctrina/dacf140139-baldoni-protocolo_san_salvador_un.htm

nivel de protección alcanzado de un derecho contradice el mandato de
progresividad.
La desaparición del camino de ribera, que su uso público era principalmente un
derecho ambiental, va en retroceso a la consolidación de este derecho. En
consecuencia, está violando el principio de progresividad en cuestiones de
derechos ambientales que tiene jerarquía superior a las leyes.
El nuevo código es una ley dictada por el Congreso, por lo tanto, debería
supeditarse a los principios del referido Tratado Internacional. En consecuencia
la nueva regulación del camino de ribera lesiona la Constitución Nacional porque
una ley va en contra de los derechos reconocidos por un tratado internacional.

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