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Ciudad Autónoma de Buenos Aires, 13 de Febrero de 2015.
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OBRAS ILEGALES EN UN
MONUMENTO HISTÓRICO NACIONAL:
INSTALACIÓN DE REJAS
PERIMETRALES EN EL PARQUE
LEZAMA
Por Jonatan Baldiviezo
INFORME
A. Sobre el Parque Lezama
El Parque tiene una superficie alrededor de casi a las ocho
hectáreas (7,65 Ha) y está ubicado en el Barrio de San Telmo en la
Comuna N° 1 de la Ciudad.
La hipótesis más aceptada entre los historiadores de la ciudad es
la que sostiene que la fundación se realizó en algún sitio entre el zanjón
de Granados, que corría a la altura de la actual calle Chile, y el Parque
Lezama. El mismo parque fue excavado en varias oportunidades en
busca de huellas de los primeros pobladores sin que hasta el momento se
pueda determinar el lugar exacto del primer asentamiento, el fallido

2

intento de Pedro de Mendoza, de 1536.
Uno de los enfoques, y de los más atendibles, sitúa esa primera
fundación en los alrededores del actual Parque Lezama. Por esa tierra
anduvo el primer Adelantado y si no puede afirmarse concluyentemente
—con el acta o la declaración categóricas al alcance— que en tal punto
levantó su poblado, en cambio sí puede afirmarse que ascendió y bajó
por esas pendientes de la barranca que —de altura variable entre ocho y
veinte metro— se extendía abruptamente a lo largo de la orilla
ríoplatense1.
En 1580, Juan de Garay realiza la segunda y definitiva fundación
de la ciudad, que fue creciendo hasta extenderse en su frontera sur hasta
la zona que hoy constituye el Parque.
En sus terrenos se hallaban ubicados, "en las primeras décadas
del siglo xvii, los llamados Hornos de San Pedro y las Barracas de que ya
se hace referencia en la noticia sobre la instalación de la Guardia en "la
punta de doña Catalina". Estas barracas —o "varracas" para aplicarnos a
la ortografía de la época— se habían construido asimismo a lo largo de la
barranca de Lezama. En los planos de José Bermudez de 1708 y 1713 se
ven dibujadas. Allí se guardaba a los negros de Guinea que llegaban
de África. Eran estas barracas también destinadas al almacenamiento
de cueros y otros productos del país, con destino a su embarque en el
próximo Riachuelo".2
De acuerdo a lo que cuentan los historiadores el Parque Lezama
fue "(...) el parque de la casa que habitaban Gregorio Goyo Lezama y su
mujer, Ángela de Álzaga, en la barranca donde muchos suponen que
Pedro de Mendoza estableció el poblado. Había sido la quinta del inglés
Daniel Mackinlay, primero, y luego del estadounidense Charles Ridgely
Horne, quien fuera administrador del puerto. Al comprarla Lezama,
estaba en excelentes condiciones de cuidado. Esa casa que hoy alberga al
Museo Histórico Nacional fue un centro de actividad social muy
exclusivo"3.

1

Bucich, Antonio: “Pequeña historia del parque Lezama”, en La amistad de algunos barrios,
Cuadernos de Buenos Aires, N° XV, Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires, Secretaría de
Cultura y Acción Social, Dirección de bibliotecas públicas y publicaciones municipales, Buenos
Aires, 1961.
2

Bucich, Antonio: “Pequeña historia del parque Lezama”, en La amistad de algunos barrios,
Cuadernos de Buenos Aires, N° XV, Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires, Secretaría de
Cultura y Acción Social, Dirección de bibliotecas públicas y publicaciones municipales, Buenos
Aires, 1961.

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En 1858 el “cólera morbos” llegó al barrio de San Telmo y la
municipalidad de la ciudad instaló en la casa Lezama un lazareto. Años
después durante la tristemente célebre epidemia de fiebre amarilla de
1871, la misma casa sirvió de albergue a muchos que creían encontrar
en ese aislamiento del núcleo urbano y bajo sus árboles, una protección
contra el contagio.
Luego, ya muerto Lezama, "su mujer lo cedió a la Municipalidad
en 1894 a un precio que estaba muy por debajo de su valor. Pero impuso
un par de condiciones: que le permitieran habitar la casa un par de años
más; que la eximieran del pago de impuestos inmobiliarios y que el sitio
llevara por siempre el nombre de su marido y de su hijo (que también
había muerto)".4
En el dictamen previo de la Comisión de Obras Públicas del Concejo
Deliberante, presidida por Juan Buschíazzo, se aconsejando la compra de
acuerdo a los siguientes fundamentos5:
"(...) es de verdadera utilidad pública favorecer a la parte sur del
municipio con un parque espacioso que compense los inconvenientes de los
barrios malsanos de la Boca y del puerto, ofreciendo un acceso fácil y cómodo
a la población de ese distrito, que por su distancia al Parque 3 de Febrero no
puede participar de los beneficios que reciben los habitantes de la parte norte
(...)
Y agregaba que no era conveniente rechazar tan excelente oportunidad,
puesto que se corría el peligro de que la finca fuera fraccionada y vendida en
lotes, reemplazando con edificios "lo que es hoy uno de los pulmones del
barrio más poblado y descuidado de la ciudad".
El Parque Lezama se constituyó en el segundo parque público de Buenos
Aires, por Ordenanza del Honorable Concejo Deliberante del 27 de mayo de
1894.
A partir de la creación del espacio público, la zona del Parque
Lezama, antiguo barrio de extramuros, comenzó a jerarquizarse. Mejoró la
edificación, principalmente en la avenida Caseros (antes Patagones) —que
mereció ser llamada "la avenida Alvear del Sur" por sus edificios de gran
calidad, desde Defensa hasta Plaza Constitución—, continuando por Defensa
hacia el norte y Brasil. En las primeras décadas del siglo era un paseo
3

Balmaceda, Daniel. Historias de barrio. - 1a ed. - Buenos Aires : Gobierno de la Ciudad de
Buenos Aires, 2008. 89-90 pp.
4
Balmaceda, Daniel. Historias de barrio. - 1a ed. - Buenos Aires : Gobierno de la Ciudad de
Buenos Aires, 2008. 89-90 pp.
5

Ruíz, Diego A. El Parque Lezama. Un Jardín Histórico en la zona Sur. En Historias de la Ciudad.
Una revista de Buenos Aires.

4

familiar obligado, por sus ricas especies vegetales y arbóreas, su estatuaria y
decoración, llegando a contar sobre la barranca sur con restaurante —el
Ponisío— , circo, picadero, ring de boxeo, cinematógrafo y un pequeño tren
que recorría el parque a fines del siglo XIX y principios del XX6.
Desde su apertura al público, el Parque ha sufrido sucesivas
parquizaciones y diversas reformas. En 1897 se instaló en la casona el Museo
Histórico Nacional y, en 1914, fue inaugurado un anfiteatro sobre Brasil y
Balcarce, con capacidad para unos seis mil espectadores. En 1931, bajo la
intendencia de José Guerrico, fue removida la reja perimetral, con
su muro, que circundaba todo el solar7.

Vista del portón del entrada al Parque en la esquina de Brasil y Defensa.
Hacia 1910/16. Colección Privada.
"Algunas crónicas dicen que algunos asaltantes, cuando eran
perseguidos por la policía, lo escalaban hábilmente encontrando refugio.
6

Ruíz, Diego A. El Parque Lezama. Un Jardín Histórico en la zona Sur. En Historias de la Ciudad.
Una revista de Buenos Aires.
7
Ruíz, Diego A. El Parque Lezama. Un Jardín Histórico en la zona Sur. En Historias de la Ciudad.
Una revista de Buenos Aires.

5

A partir de entonces el paseo fue completamente libre, ya que antes
era abierto al público solamente los jueves y domingos"8.
Por otra parte, el Parque Lezama mediante el dictado del
Decreto 437/97 en su integralidad fue declarado monumento
histórico nacional.
Así, el art. 1 dispone que: "Declárase monumento histórico
nacional a los siguientes bienes:
a) La antigua residencia de don Gregorio LEZAMA, sede actual
del MUSEO HISTORICO NACIONAL, ubicada en la calle
DEFENSA 1652 Jatos Catastrales: Circunscripción 3°, Sección
8, Manzana 73. Fracción B), quedando su entorno
comprendido en lo que fuera su jardín particular. actual
PARQUE LEZAMA, delimitado por las calles DEFENSA, BRASIL
y las Avenidas MARTIN GARCIA y PASEO COLON (Datos
Catastrales: Circunscripción 3°, Sección 8. Manzana 73,
Fracción A), de la Ciudad de BUENOS AIRES". (El resaltado no
se encuentra en el original)
En los Considerandos se expresa: "Que la antigua RESIDENCIA
DE GREGORIO LEZAMA y su parque, hoy sede del MUSEO HISTORICO
NACIONAL y PARQUE LEZAMA en la Ciudad de BUENOS AIRES, no solo
conserva los vestigios de la vieja barranca del RIO DE LA PLATA, sino
también los detalles centrales de su parquización de 1857, así como
también los de la residencia hoy adaptada a su función de museo".
En consecuencia, no sólo se declaró Monumento Histórico
Nacional a la sede actual del Museo Histórico Nacional sino también al
actual Parque Lezama.
El Parque Lezama además se encuentra en un distrito APH 1 de
acuerdo al Código de Planeamiento Urbano. Estos distritos abarcan
ámbitos urbanos de alto significado patrimonial, ya que comprende parte
del antiguo casco histórico, como así también el tradicional eje cívico
institucional de la ciudad, ambos articulados por la Plaza de Mayo, la
que forma parte indisoluble de los mismos.
Por último, el Parque Lezama es uno de los Parques más grandes
de la Ciudad. Por su tamaño y belleza es visitado por habitantes de toda
la ciudad, pero principalmente por su ubicación por los habitantes de la
Comuna 1, 3 y 4.
8

Jardín Botánica Carlos Thays. Parque Lezama: Su Historia. Visto en:
http://jardinbotanico.buenosaires.gob.ar/wp-content/uploads/2011/02/Historia-del-ParqueLezama.pdf

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B. Sobre el proyecto de "Puesta en Valor del Parque Lezama"

El GCBA anunció a principios de Agosto de 2012 a través de notas
periodísticas el enrejamiento del perímetro externo del Parque Lezama. El
Ministerio de Ambiente y Espacio Público elaboró el proyecto de "Puesta
en Valor del Parque Lezama". En el proyecto se estable el enrejado del
perímetro externo del Parque Lezama.

Esquema extraído del power point de presentación del Proyecto de Puesta
en Valor del Parque Lezama.

El decreto N° 397/13 aprobó los Pliegos de Bases y Condiciones
Particulares, el Pliego de Especificaciones Técnicas Generales y
Particulares para la realización de la Obra Pública: "Puesta en Valor del
Paseo Parque Lezama". En el punto 3.12 Rejas y Herrería del Pliego de
Especificaciones Técnicas Generales versa sobre las "REJAS Y HERRERÍA".

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El día 28 de febrero de 2015 iniciaron en el Parque Lezama las
obras del enrejado perimetral.

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C) El enrejamiento del Parque Lezama y la violación de la Ley N°
12.665
De acuerdo al texto original del art. 4 de la ley N° 12.665 "los
inmuebles históricos no podrán ser sometidos a reparaciones o
restauraciones, ni destruidos en todo o en parte, transferidos, gravados o
enajenados sin aprobación o intervención de la Comisión Nacional".
La Ley N° 12665 fue modificada integralmente por la Ley N°
27.103 (B.O. 23/01/2015).
En su nueva redacción, el art. 1 de la ley N° 12.665 crea la
Comisión Nacional de Monumentos, de Lugares y de Bienes Históricos,
continuadora de la Comisión de Museos y de Monumentos y Lugares
Históricos.
El art. 1 ter establece que son atribuciones de la Comisión
"a) Ejercer la superintendencia inmediata sobre los monumentos,
lugares y bienes históricos nacionales y demás bienes protegidos en los
términos de la presente ley, en concurrencia con las respectivas
autoridades locales, cuando se trate de monumentos, lugares y bienes
del dominio provincial o municipal; (…)
l) Intervenir con carácter previo y vinculante, aprobar o rechazar, y
supervisar toda intervención material sobre los bienes protegidos;".

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El enrejado perimetral del Parque Lezama constituye una
intervención material sobre un Monumento Histórico Nacional y, por lo
tanto, la Comisión Nacional de Monumentos, de Lugares y de Bienes
Históricos debió aprobar con carácter previo esta obra.
Esto no sucedió, las obras de enrejado del Parque Lezama
iniciaron sin ninguna autorización o aprobación por parte de la Comisión
Nacional de Monumentos, de Lugares y de Bienes Históricos.

Con fecha 27 de septiembre de 2012 la Comisión Nacional de
Museos y Monumentos y Lugares Históricos le remitió una nota al
Jefe de Gobierno de la Ciudad con el objeto de: "Informarle que el
Comité Ejecutivo de esta Comisión Nacional, en su reunión del día
13 de septiembre del año dos mil doce, ha resuelto solicitarle el
envío del proyecto de referencia, con instrucciones de abstenerse
de iniciar obras. Adicionalmente esta Comisión Nacional sostiene
que las rejas perimetrales en parque públicos han de tenerse como
dispositivos de protección del sitio y no con ánimo de cercenar su
goce público".

En fecha 8 de Noviembre de 2013, el Arq. Alberto Petrina, en su
carácter de Vicepresidente 1° de la Comisión Nacional de Museos y
Monumentos y Lugares Históricos informó a la Directora General
de Espacios Verdes, Sra. Florencia Scavino, que el Comité
Ejecutivo de la Comisión en sesión de fecha 24 de octubre de 2013
resolvió: "a) Respecto de las rejas y su colocación: sin perjuicio de
que la Comisión coincide en general con su colocación, es preciso
continuar analizando este tema para dar una respuesta definitiva
sobre el mismo".
Es decir, la Comisión no autorizó la colocación de las rejas en
el Parque Lezama y decidió seguir discutiendo el tema
aclarando que en este punto no ha brindado respuesta
definitiva.

En fecha 21 de noviembre de 2013, el Arq. Jaime Rodolfo Sorín, en
su carácter de Presidente de la Comisión Nacional de Museos y
Monumentos y Lugares Históricos informó a la Sra. Daniela
Proietti, Titular de la Unidad Especial Temática de Patrimonio
Histórico Urbano de la Defensoría General de la Ciudad de Buenos
Aires, que: "respecto a las rejas entiendo que este tema es
controversial en la sociedad y que antes de emitir opinión y sin
resignar nuestra responsabilidad técnica, debe escucharse a las
diferentes voces que expresan a las Asociaciones de Vecino y
representantes de las Comunas que se han acercado a la Comisión
y por lo tanto he comenzado una serie de reuniones con las

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mismas de modo de construir una visión consensuada sobre toda
la problemática que presente el Parque la que en su omento haré
llegar a las Autoridades involucradas".

Por último, en fecha 11 de febrero de 2015, la Lic. Mónica
Capano, Vocal-Secretaria de la Comisión Nacional de
Monumentos, de Lugares y de Bienes Históricos informó en
respuesta a una presentación realizada por la Asamblea del
Parque Lezama que "en las diferentes reuniones de trabajo
mantenidas, los representantes del Gobierno de la CABA
manifestaron que no se colocarían las rejas por el momento, el
tema no volvió a ser analizado por esta Comisión por lo que no
existe comunicación alguna que, en forma fehaciente, autorice
las obras de enrejado del Parque Lezama.

Por lo tanto, la Comisión Nacional de Monumentos, de Lugares y
de Bienes Históricos debió intervenir con carácter previo y vinculante
al inicio del enrejamiento del Parque Lezama y aprobar esta
intervención material para que la obra sea legal. Esto no ha sucedido
y no existe aprobación al enrejamiento perimetral por parte de la
Comisión Nacional.
II.C. Sobre la obligación del GCBA de facilitar el acceso a los bienes
culturales
Cuando la Constitución de la Ciudad en el art. 27, inciso 4,
establece que la Ciudad promueve el incremento de los espacios
verdes debe entenderse que se refiere tanto en su aspecto espacial
como temporal. La Ciudad tiene el mandato de incrementar la cantidad
de m2 de espacios verdes y no autorizar su disminución. Así también, la
Ciudad tiene el mandato de no disminuir el uso temporal de los mismos.
El enrejamiento viene a incumplir esta obligación constitucional al
restringir irrazonablemente los tiempos que la ciudadanía puede
usar y disfrutar el Parque Lezama.
Por tales motivos, la política de enrejar en su totalidad el
perímetro externo del Parque Lezama resulta irrazonable y va en
contra del mandato constitucional de promover el acceso libre a los
espacios públicos, de facilitar el acceso a los bienes culturales, de
incrementar los espacios verdes.

D. Sobre la obligación del GCBA de facilitar el acceso a los bienes
culturales

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El Parque Lezama de acuerdo al Código de Planeamiento de la
Ciudad tiene zonificación Urbanización Parque. Su conservación y el
disfrute de sus espacios verdes e instalaciones por parte de los
habitantes de la Ciudad forma parte de sus derechos a un ambiente sano
(art. 26 de la CCABA).
El art. 27 de la Constitución de la Ciudad, inciso 3, dispone que la
Ciudad "instrumenta un proceso de ordenamiento territorial y ambiental
participativo y permanente que promueve: 2. La preservación y
restauración del patrimonio natural, urbanístico, arquitectónico y de la
calidad visual y sonora; 3. La protección e incremento de los espacios
públicos de acceso libre y gratuito, en particular la recuperación de las
áreas costeras, y garantiza su uso común; 4. La preservación e
incremento de los espacios verdes, las áreas forestadas y parquizadas,
parques naturales y zonas de reserva ecológica, y la preservación de su
diversidad biológica".
Si bien es cierto que el GCBA tiene la obligación de proteger y
preservar los espacios públicos, verdes e integrantes del patrimonio
cultural de la Ciudad como lo es el Parque Lezama, ello no implica que
deba soslayarse el derecho de los habitantes a que dicho espacio sea de
acceso libre.
En la misma dirección, el art. 32 de la CCABA dispone como un
principio general que la Ciudad "facilita el acceso a los bienes
culturales". El Parque Lezama ha sido declarado "Monumento Histórico
Nacional" y, por lo tanto, es un bien cultural de la Ciudad.
El Artículo 9º Funciones de la ley N° 1.227 dispone:
"El Órgano de Aplicación, en atención a los objetivos de la presente Ley,
tendrá las siguientes funciones:
a. Proponer los Bienes de Interés Cultural que conformarán el PCCABA,
así como también la desafectación de los que hubiese declarado.
Se considerarán incluidos en el PCCABA a todos aquellos bienes
culturales declarados o que declarare la Comisión Nacional de Museos,
Monumentos y Lugares Históricos (Ley Nº 12.665), en cualquiera de
las tipologías que componen su registro en el ámbito de la Ciudad de
Buenos Aires, así como los que consagre la Legislatura de la Ciudad
Autónoma de Buenos Aires en ejercicio de sus competencias específicas.
Asimismo se considerarán incluidos todos aquellos bienes culturales
registrados en organismos del Gobierno de la Ciudad". (El resaltado no se
encuentra en el original)

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En consecuencia, por una parte, el GCBA debe preservar el
Parque Lezama y, por otra parte, promover y facilitar el acceso libre
a éste. Toda medida que el GCBA o la Comuna adopte con el objeto de
preservar y proteger este bien cultural debe también tener presente que
simultáneamente se debe respetar el derecho de los habitantes al acceso
libre y cumplir con la obligación de facilitar este acceso.
Tanto la conservación del Parque Lezama como su acceso
constituyen derechos constitucionales de igual jerarquía. Por lo tanto, si
alguna política dirigida a la conservación del Parque Lezama implica la
restricción del acceso libre al mismo ésta debe ser lo mínima necesaria y
luego de haber analizado e implementado otras políticas que no
restrinjan su acceso. La búsqueda del equilibrio entre ambos derechos
exige la búsqueda de las alternativas que logren el ejercicio más amplio
de ambos y no la decisión simplista de impedir el disfrute de uno de
ellos.
La decisión de enrejar todo el perímetro externo del Parque Lezama
constituye precisamente este último caso y de allí que resulta
irrazonable.
Con el objeto de garantizar la seguridad y preservación del
Parque Lezama el GCBA ha decidido impedir el derecho de sus
habitantes a acceder libremente, de disfrutar de los espacios verdes,
en una amplia franja horaria. El GCBA no ha informado cuáles serían
los horarios de acceso libre al Parque luego de ser enrejado en su
integralidad. Por la experiencia de lo que ocurre en otros Parques, el
acceso público es impedido a partir de la franja horaria que varía de
18:30 hs. a 20 hs. Es decir, a más tardar las 20 hs. ningún habitante de
la Ciudad podrá acceder al Parque y disfrutar de sus espacios. Un
Parque Público es transformado en un desierto social.
Se ha dicho que la razón que expresa el GCBA para enrejar el
Parque es garantizar la seguridad y su preservación. Existen alternativas
al enrejamiento que pueden garantizar estos objetivos de igual forma y
sin lesionar otros derechos.
La seguridad se puede solucionar con la existencia de cuidadores y
policías en las plazas a la noche. El mantenimiento de la misma con
mayor presupuesto y cuidado. También colaboraría con estos objetivos
crear un Plan de Manejo Participativo para el Parque Lezama en el que
confluyan autoridades, habitantes de los barrios aledaños, feriantes,
libreros, e integrantes del anfiteatro, del Museo de Ciencias Naturales y
del Observatorio Astronómico.

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A fin de garantizar la seguridad, el enrejamiento no constituye la
única e insoslayable solución. Se ha denunciado ocupaciones por parte
de personas que viven en la calle. La solución para estas situaciones de
violaciones de derechos humanos es brindar una política habitacional e
integral para estas personas y no excluirlas del uso de espacios públicos
a través de la instalación de rejas. Resulta posible otorgar soluciones a
esta cuestión sin tener que enrejar el Parque Lezama en su integridad.
El enrejamiento no hace funcional a un espacio público vital en el
barrio. Poner rejas a espacios públicos, que es el espacio democrático por
excelencia, es quitarle precisamente su mayor virtud. Es salvando las
distancias, como el concepto del barrio cerrado: entra sólo quien es como
uno.
Por otra parte, el GCBA durante años ha abandonado el Parque
Lezama para luego expresar que la única solución constituye su
enrejamiento. No ha intentado ninguna solución alternativa ni ha
otorgado la participación a la comunidad para que esta sea capaz de
manifestar que alternativas pueden encontrarse para solucionar los
problemas de seguridad y de preservación que actualmente posee el
Parque.
El enrejamiento impedirá el acceso al mismo durante la noche
cercenando los horarios del uso de este espacio público, cabe destacar
que muchas familias están volviendo a sus hogares luego del trabajo
justo en el horario que el Parque estaría cerrado; dejará sin fuente de
trabajo a muchas personas que intentan subsistir vendiendo en ferias o
de manera ambulante; cortará la circulación peatonal en el barrio.
El enrejamiento también generará un detrimento de la vida en
comunidad. La simple existencia de rejas crea la sensación simbólica de
exclusión que disminuye el hábito de la población de disfrutar del Parque
Lezama. Hará de éste un lugar de acceso selectivo, delimitados por una
barrera que estimula la separación espacial.
De acuerdo a Bauman, en la Ciudades existen espacios
antropoémicos que expulsan a los individuos que son considerados
extraños. Son lugares de acceso selectivo, delimitados por una
barrera que estimula la separación espacial. Un parque o una plaza
enrejada constituye un espacio antropoémico.
Así, respecto a las consecuencias cívicas del cercamiento de los
parques y plazas, es posible afirmar que se constituyen en lugares
públicos que son al mismo tiempo excluyentes, acercándose a la

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acepción émica propuesta por Bauman: no alientan a la permanencia en
el lugar sino que despiden a la gente, y especialmente a aquellos
considerados extraños. Los "vecinos" no permanecen por el vallado tácito
del miedo, y los cercamientos expulsan a quienes quieren apropiarse
momentáneamente del espacio, ya sea debido a los horarios (porque no
está permitido ingresar a una de esas plazas de noche), o a las
actividades (porque luego del enrejamiento no está permitido realizar
deportes –jugar a la pelota, andar en bicicleta, patinar- ni pasear con
mascotas). El uso público y abierto del espacio es restringido y reservado
a una porción de la sociedad. Tal como afirma Bauman, el recorte de las
áreas públicas a los enclaves "defendibles" de acceso selectivo, la
separación y la no negociación de la vida en común y la criminalización
de las diferencias residuales son las principales dimensiones de la
evolución actual de la vida urbana (BAUMAN Zygmund, (2000),
Modernidad Líquida, Buenos Aires, Fondo de Cultura, pág. 102)
De esta forma, el Parque Lezama de ser un espacio público que
brindaba la posibilidad de relacionarse con un otro y que estaba
enmarcado en una sociedad incluyente es muy posible que devenga luego
del enrejamiento en su perímetro externo en un espacio público
excluyente. En consecuencia, la política de enrejamiento va en contra
del mandato constitucional de que la Ciudad debe promover el
acceso libre a los espacios públicos y facilitar el acceso a los bienes
culturales.
El art. 32 de la CCABA dispone como un principio general que la
Ciudad "facilita el acceso a los bienes culturales". El Parque Lezama ha
sido declarado "Monumento Histórico Nacional" y, por lo tanto, es un
bien cultural de la Ciudad. El enrejado no facilita su acceso sino que
va en su detrimento en forma radical.

E. Sobre la ausencia de ley que autorice la restricción del uso
público del Parque Lezama

La instalación del enrejado del perímetro externo del Parque va en
conjunción con el impedimento del acceso al Parque Lezama luego de un
determinado horario, que por la experiencia de lo que sucede en otros
parques es a partir de las 20 hs o 21 hs. Esta "decisión" no tiene ninguna
normativa que la sustente. No existe disposición, resolución o ley que
ordene impedir el acceso de los habitantes de la Ciudad al Parque
Lezama en un determinado horario, aunque este fuera de noche.

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En el Ministerio de Ambiente y Espacio público se nos informó que
la normativa que autorizaría a cerrar el Parque es la Disposición DI2011-100-DGEV. Pero esta normativa regula los horarios laborales de los
guardianes de plaza y no constituye una regulación del uso del Parque
Lezama, que por la Constitución de la Ciudad debe ser libre y gratuito.
Tampoco es competente el Poder Ejecutivo ni la Comuna de la
Ciudad para establecer restricciones horarias al ingreso y uso al Parque
Lezama. Esta competencia la tiene el Poder Legislativo de la Ciudad en
virtud del art. 81 de la Constitución de la Ciudad que dispone que la
legislatura aprueba y modifica los códigos de Planeamiento Urbano,
Ambiental y de Edificación. Toda restricción de nuestras libertades y
derechos debe ser aprobada por ley.
Por su parte, la ley N° 449 que reglamenta los usos de los Distritos
Urbanización Parque (UP) únicamente dispone como regulación que en
estos distritos el Gobierno de la Ciudad podrá autorizar obras de
exclusiva utilidad pública que complementen y no alteren el carácter de
los mismos (Conf. art. 5.4.10). El Parque Lezama también se encuentra
dentro del distrito APH 1. En la regulación de este distrito en ninguna
parte se autoriza impedir el ingreso al Parque en horarios determinados.
El Código de Planeamiento Urbano autoriza a realizar obras en
los Parques pero no autoriza a cerrarlos ni a restringir en forma
permanente su acceso libre en determinados horarios.
Para reglamentar y restringir derechos es necesaria una ley de la
Legislatura de la Ciudad. Más allá de la cuestionable constitucionalidad
de la medida, el Legislador ha entendido que para enrejar un parque y
restringir su acceso se debe hacer por ley. Así, un ejemplo ostensible es
la ley N° 1.882 (sancionada el 6 de diciembre de 2005).
En su art. 1 se encomienda "al Poder Ejecutivo la remodelación y
puesta en valor de la plaza República del Paraguay en un plazo de ciento
ochenta (180) días" y se ordena "su cierre perimetral con una reja, cuya
transparencia mínima no sea inferior al 80%".
En consecuencia, no existe normativa alguna menos una ley que
autorice y otorgue fundamento legal para impedir el ingreso al Parque
Lezama en determinados horarios. Esta restricción a nuestra libertad y
derechos va en conjunción al enrejado del perímetro externo del Parque
como se observa en los otros parques enrejados de la Ciudad. Este
accionar del GCBA constituye una vía de hecho, una violación al
principio de legalidad que rige a la Administración pública, lesiona

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derechos reconocidos constitucionalmente y, por lo tanto, debe ser
detenido en forma urgente e inmediata.
F. Sobre la violación al principio de progresividad o de no regresión
en materia ambiental
El enrejamiento perimetral del Parque Lezama también lesiona el
principio de progresividad que rige en cuestiones ambientales.
El principio de no regresión o de prohibición de retroceso enuncia
que la protección actual del ambiente y del derecho a un ambiente sano
no debe disminuir sino al contrario avanzar progresivamente.
El art. 4 de la ley General del Ambiente (ley N° 25.675) dispone en
cuanto al Principio de Progresividad que "(l)os objetivos ambientales
deberán ser logrados en forma gradual, a través de metas interinas y
finales, proyectadas en un cronograma temporal que facilite la
adecuación correspondiente a las actividades relacionadas con esos
objetivos".
Este principio también está reconocido en el Protocolo Adicional a
la Convención Americana sobre Derechos Humanos en materia de
Derechos Económicos, Sociales y Culturales, “Protocolo de San
Salvador”.
El Protocolo de San Salvador, en su artículo 1.1, señala la
obligación de los Estados partes de adoptar las medidas necesarias
“hasta el máximo de los recursos disponibles y tomando en cuenta su
grado de desarrollo, a fin de lograr progresivamente, y de conformidad
con la legislación interna, la plena efectividad de los derechos que se
reconocen en el presente Protocolo”. Entre los derechos que se reconocen
está el derecho a un medio ambiente sano (art. 11).
Como se dijo con anterioridad, en 1931, bajo la intendencia de
José Guerrico, fue removida la reja perimetral, con su muro, que
circundaba todo el solar9. A partir de entonces el paseo fue
completamente libre, ya que antes era abierto al público solamente
los jueves y domingos"10.

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Ruíz, Diego A. El Parque Lezama. Un Jardín Histórico en la zona Sur. En Historias de la Ciudad.
Una revista de Buenos Aires.
10
Jardín Botánica Carlos Thays. Parque Lezama: Su Historia. Visto en:
http://jardinbotanico.buenosaires.gob.ar/wp-content/uploads/2011/02/Historia-del-ParqueLezama.pdf

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Como consecuencia de la desinstalación de las rejas el acceso al
público del Parque Lezama no tuvo restricciones horarias ni de días. Esto
constituyó un avance en el derecho de los habitantes de la Ciudad y un
progreso en el derecho a un ambiente sano. El derecho de acceso y uso
de los espacios verdes de la Ciudad forma parte del derecho a un
ambiente sano de la ciudadanía (art. 27 de la CCABA).
Ahora, la decisión del GCBA de nuevamente instalar el enrejado
perimetral constituye una violación al principio de progresividad por
restringir el derecho de acceso libre a un espacio público.
G. Sobre la ausencia de Plan de Manejo Participativo.

El art. 1 de la Constitución de la Ciudad dispone que el
Gobierno de la Ciudad debe organizar sus instituciones como
Democracia Participativa.
Los colectivos y habitantes afectados directamente por las políticas
que desde el GCBA se elaboren e implementen tienen el derecho a una
participación real en las mismas.
En lo que respecta a cuestiones ambientales, el art. 27 de la
CCABA afirma el carácter participativo que deben tener las políticas de la
Ciudad. Así, dispone que la Ciudad "instrumenta un proceso de
ordenamiento territorial y ambiental participativo y permanente que
promueve: 2. La preservación y restauración del patrimonio natural,
urbanístico, arquitectónico y de la calidad visual y sonora; 3. La
protección e incremento de los espacios públicos de acceso libre y
gratuito, en particular la recuperación de las áreas costeras, y
garantiza su uso común".
El Plan Urbano Ambiental, que de acuerdo a la Constitución de la
Ciudad (Art. 29) constituye una ley marco a la que se ajusta el resto de
la normativa urbanística y las obras públicas, dispone en su art. 9,
inciso 7, que la Ciudad debe impulsar nuevas formas de
administración y gestión de los grandes espacios públicos, mediante
planes de manejos específicos.
El Plan Urbano Ambiental exige que el GCBA elabore un Plan
de Manejo para el Parque Lezama. El art. 1 de la CCABA y demás
normativa reseñada establecen que ese Plan de Manejo debe ser
elaborado e implementado en forma participativa. Esta obligación no
ha sido cumplida por el GCBA.

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