AMOR Y SEXUALIDAD EN LA HISTORIA

AMOR Y SEXUALIDAD EN LA HISTORIA

Paula Hernández Rodríguez
Gustavo Hernández Sánchez
Paula Ortega Martínez
Carlos Píriz González
Pablo Poveda Arias
(Coordinadores)
Rafael García Mahíques
(Prólogo)

Salamanca • 2015
Colección Temas y Perspectivas de la Historia, núm. 4

Editores: Paula Hernández Rodríguez, Gustavo Hernández Sánchez, Paula Ortega Martínez, Carlos Píriz
González y Pablo Poveda Arias.
Comité editorial: Jose Manuel Aldea Celada, Paula Hernández Rodríguez, Gustavo Hernández Sánchez,
Paula Ortega Martínez, Carlos Píriz González, Pablo Poveda Arias, Mª de los Reyes de Soto García y
Francisco J. Vicente Santos.
Consejo asesor: Enrique Ariño Gil (Universidad de Salamanca), Juan Andrés Blanco Rodríguez
(Unversidad de Salamanca) Mª Cruces Blázquez Cerrato (Universidad de Salamanca), André Carneiro
(Universidade de Évora), Julián Casanova Ruiz (Universidad de Zaragoza), Francisco Chacón Jiménez,
(Universidad de Murcia), Leonor Chocarro Peña (EEHAR-CSIC ), Rosa Cid López (Universidad de
Oviedo), Josefina Cuesta Bustillo (Universidad de Salamanca), Pablo de la C. Díaz Martínez (Universidad
de Salamanca), Ángel Esparza Arroyo (Universidad de Salamanca), Fábio Faversani (Universidade Federal
de Ouro Preto, Mariana, MG, Brasil), María Isabel Fierro Bello (CSIC), Mª José Hidalgo de la Vega
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© Los autores
© AJHIS
© De la presente edición: Los editores
I.S.B.N.: 978-84-943493-3-1
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Maquetación y cubierta: Paula Hernández Rodríguez, Gustavo Hernández Sánchez, Paula Ortega Martínez, Carlos
Píriz González y Pablo Poveda Arias.
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Realiza:

Gráficas LOPE

C/ Laguna Grande, 2-12 Polígono «El Montalvo II»

37008 Salamanca. España
Reservados todos los derechos. Ni la totalidad ni parte de esta publicación pueden reproducirse,
registrarse o transmitirse, por un sistema de recuperación de información, en ninguna forma ni
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Omnia vincit amor, et nos cedamus amori
(Virgilio, Églogas, X, 69)

ÍNDICE
Prólogo
Rafael García Mahíques....................................................................

21-30

Introducción
Paula Hernández Rodríguez, Gustavo Hernández Sánchez, Paula Ortega
Martínez, Carlos Píriz González y Pablo Poveda Arias........................

31-35

RESÚMENES....................................................................................

37-114

CONTENIDO DEL CD
SEXUALIDAD, PODER Y VIOLENCIA
Fulvia, corazón de cónsul
Roberto López Casado....................................................................... 117-135
Prostitutas y control de natalidad en el mundo grecorromano
Patricia González Gutiérrez.............................................................. 137-155
La

cuestión de la mirada en las pinturas de prostitutas de

Hermen Anglada-Camarasa (1900-1904): Cocottes en
los palcos de teatro y de cafés-concierto del París de la Finde-siècle
Cristina Ribot Bayé........................................................................... 157-175
lujo de

Fuentes

para el estudio de los procesos judiciales de los

Madrid de finales del
Antiguo Régimen
Tamara Velasco García..................................................................... 177-199

delitos cometidos hacia la mujer en el

Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

9

Factores de género y sexualidad en la construcción política
de Adolfo Suárez: el caso de la revista ¡Hola!
Darío Díez Miguel............................................................................. 201-219
HISTORIA DE LA SEXUALIDAD. TEORÍA, METODOLOGÍA E
HISTORIOGRAFÍA
El Banquete de Platón: amor, sexualidad,
política y postmodernidad. Contribución para una erontoikología
Marco Antonio Hernández Nieto...................................................... 223-244
Apuntes

sobre

La canastilla del bebé: reflejo material del amor maternal.
Usos y modas en España en el siglo XIX
Inés Antón Dayas.............................................................................. 245-265
HISTORIA LGBT
Doctrina cristiana, costumbre social y homosexualidad
entre la época clásica y la Alta Edad Media europea
Manel Feijoó Morote.......................................................................... 269-289
Los

delitos sexuales en la legislación de los musulmanes

castellanos.

El

El caso de la sodomía
Luis Araus Ballesteros ...................................................................... 291-310
discurso

franquista

contra

la

homosexualidad:

la

degeneración feminizada

Iván Gómez Beltrán........................................................................... 311-329

Hacer

visible lo invisible: la literatura como arma del

activismo homosexual.

El ejemplo de Gore Vidal y La ciudad

y el pilar de sal

Iker Itoiz Ciáurriz y Roberto Pastor Cristóbal................................... 331-353

10

Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

AMOR SACRO Y AMOR PROFANO
Sexo y religión en el Mundo Clásico
José María Blázquez Martínez.......................................................... 357-375
Carnal and Conjugal Love among the Bishops of Late Antiquity
Fabian D. Zuk.................................................................................. 377-399
La magia ante el sexo, el matrimonio y la mancebía: miedos y
deseos en la primera mitad del siglo XVI
Ana E. Ortega Baún......................................................................... 401-421
LOS REFLEJOS DEL ARTE: LA SEXUALIDAD EN LA
LITERATURA, LAS ARTES PLÁSTICAS Y EL CINE
Amor y sexo en la representación pictórica. Hombres y mujeres
como productores de obras artísticas

Pilar Muñoz López............................................................................ 425-459

Entre

pecados y pecadores: el sexo en la

Edad Media

y su

representación en la plástica escultórica románica

Leticia Tobalina Pulido...................................................................... 461-477

Amor,

estudiantes

y

sociedad

barroca:

fragmentos

existenciales de un sentimiento desordenado

Gustavo Hernández Sánchez.............................................................. 479-496

“Preciso es que el placer tenga sus penas y el dolor sus
placeres”: los amores de Fausto y Margarita en la pintura
española del siglo XIX
María Victoria Álvarez Rodríguez.................................................... 497-515
Entre apacibles hogares y lúbricos burdeles. La prostitución
a los ojos de Mary Wollstonecraft
Tania Robles Ballesteros..................................................................... 517-537

Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

11

El erotismo en Càncer (1946) de Josep Palau i Fabre
Anna Perera Roura........................................................................... 539-551
Los

recodos de la pureza: blancura, castidad e identidad

nacional en monja y casada, virgen y mártir

Alejandra Palafox Menegazzi............................................................ 553-567

Destellos de amor en la necrópolis. Transformaciones de las
expresiones de amor en el cementerio católico arquidiocesano
de

Bucaramanga, siglo XX y principios del siglo XXI
Claudia Lorena Gómez Sepúlveda y Harold Mauricio Mogollón
Caballero........................................................................................... 569-586

EL MATRIMONIO: ENTRE AMOR Y SEXUALIDAD
El matrimonio y las relaciones familiares en las élites locales
hispanorromanas

María Gago Durán y Rafael Ruz Gómez.......................................... 589-608

La

expresión epigráfica del amor conyugal : análisis

del vocabulario afectivo de los libertos

Alberto Barrón Ruiz de la Cuesta..................................................... 609-629

Fuentes para el estudio del matrimonio judío en la
Castilla de la Baja Edad Media
Gonzalo Pérez Castaño...................................................................... 631-655
Amor y sexo mediatizados: la concepción del matrimonio
a través de la familia C ernesio , condes de P arcent
(siglos XVII-XVIII)
Josep San Ruperto Albert................................................................... 657-676
Estudio de un pleito matrimonial por malos tratos en la
Edad Moderna
Nerea González de Arriba ............................................................... 677-690

12

Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

El Matrimonio en el tránsito a la Modernidad
Iker Echeberria Ayllón ..................................................................... 691-713
¿Monogamia o poligamia? Conflictos al inicio de la modernidad
en Hispanoamérica
Diana Barreto Ávila......................................................................... 715-729
PÓSTERES
La

doble cara de las mujeres samnitas: sexualidad hacia lo

Un relato peculiar en la Géographiká
Estrabón
Gonzalo Castillo Alcántara y Benjamín Cutillas Victoria ................ 733-742

humano y lo divino.
de

Las violaciones en Francia tras el desembarco de Normandía:
una de las caras ocultas de la liberación

María del Mar Ortega Gómez, Gonzalo Castillo Alcántara y
Benjamín Cutillas Victoria.............................................................. 743-752

Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

13

CONTENTS
Prologue
Rafael García Mahíques....................................................................

21-30

Introduction
Paula Hernández Rodríguez, Gustavo Hernández Sánchez, Paula Ortega
Martínez, Carlos Píriz González and Pablo Poveda Arias................

31-35

ABSTRACTS.......................................................................................

37-114

CD CONTENT
SEXUALITY , POWER AND VIOLENCE
Fulvia, Consul Heart
Roberto López Casado....................................................................... 117-135
Prostitutes and Birth Control in the Greco-Roman World
Patricia González Gutiérrez.............................................................. 137-155
The Question of the Gaze in the Hermen Anglada-Camarasa’s
Paintings of Courtesans (1900-1904): Cocottes in the Theatres
and Café-Chantants’ Boxes of Fin de siècle of Paris
Cristina Ribot Bayé........................................................................... 157-175
Sources for the Study of Judicial Processes of Crimes Committed
Against Women in Madrid at the End of the Old Regime
Tamara Velasco García..................................................................... 177-199

Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

15

Factors of Gender and Sexuality in the Adolfo Suárez’s
Political Construction: The Case of ¡Hola!’s Magazine
Darío Díez Miguel............................................................................. 201-219
HISTORY OF SEXUALITY. THEORY, METHODOLOGY AND
HISTORIOGRAPHY
Notes on Plato’s Symposium: Love, Sexuality, Politics and
Postmodernity. Contribution for an Erontoikology
Marco Antonio Hernández Nieto...................................................... 223-244
The Baby Layette: Material Reflection of Maternal Love.
Traditions and Uses in Spain in the Nineteenth Century
Inés Antón Dayas.............................................................................. 245-265
LGBT HISTORY
Christian Doctrine, Social Custom and Homosexuality
between the Classical Period and High Middle Ages
in Europe
Manel Feijoó Morote.......................................................................... 269-289
Sexual Crimes in Castilian ‘Mudéjares’ Legislation. The Case of
Sodomy
Luis Araus Ballesteros ...................................................................... 291-310
The Francoist Discourse against Homosexuality: The
Feminized Degeneration
Iván Gómez Beltrán........................................................................... 311-329
Making Visible the Invisible: Literature as Tool of
Homosexual Activism: the Example of Gore Vidal´s The City
and the Pillar
Iker Itoiz Ciáurriz y Roberto Pastor Cristóbal................................... 331-353

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Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

Sacred and Profane Love
Sex and Religion in the Classical World
José María Blázquez Martínez.......................................................... 357-375
El amor carnal y conyugal entre los obispos de la Antigüedad
tardía

Fabian D. Zuk.................................................................................. 377-399

Magic in front of Sex, Marriage and Concubinage: Fears and
Desires in the First Half of the Sixteenth Century
Ana E. Ortega Baún......................................................................... 401-421
REFLECTIONS OF ART: SEXUALITY IN LITERATURE,
THE PLASTIC ARTS AND CINEMA
Love and Sex in Pictorial Representation. Men and Women
like Producers of Artistic Works
Pilar Muñoz López............................................................................ 425-459
Between Sins and Sinners: Sex in Middle Ages and its
Representation in the Romanesque Sculpture
Leticia Tobalina Pulido...................................................................... 461-477
Love, Students and Baroque Society: Existential Passages of
a Messy Feeling
Gustavo Hernández Sánchez.............................................................. 479-496
“Joy Still Must Sorrow, Sorrow Joy Attend”: The Love of Faust
and Marguerite in the Nineteenth Century Spanish Painting
María Victoria Álvarez Rodríguez.................................................... 497-515
From Peaceful Homes and Lewd Bawdy Houses. Prostitution
through Mary Wollstonecraft’s Writings
Tania Robles Ballesteros..................................................................... 517-537

Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

17

Eroticism in Càncer (1946) by Josep Palau i Fabre
Anna Perera Roura........................................................................... 539-551
The Corners of Purity: Whiteness, Chastity and National
Identity in Monja y Casada, Virgen y Mártir
Alejandra Palafox Menegazzi............................................................ 553-567
Étincelles d’amour dans la nécropole. Transformations
d’amour dans le cimetière Arquidiocesano de Bucaramanga,
XXème et début du XXIème siècle
Claudia Lorena Gómez Sepúlveda and Harold Mauricio Mogollón
Caballero........................................................................................... 569-586
THE MARRIAGE: BETWEEN LOVE AND SEXUALITY
Marriage and Family Relationships in Local Hispanic
Roman Elites
María Gago Durán and Rafael Ruz Gómez..................................... 589-608
The Epigraphic Expression of Conjugal Love: Analysis
of F reedmen ’ s A ffective V ocabulary
Alberto Barrón Ruiz de la Cuesta..................................................... 609-629
Sources for Knowledge of the Jewish Marriage in
Castile of the Late Middle Ages
Gonzalo Pérez Castaño...................................................................... 631-655
Love and Sex Influenced: The Conception of the
Marriage through Cernesio Family, Counts of Parcent
(17th and 18th Centuries)
Josep San Ruperto Albert................................................................... 657-676
Study of a Marriage Lawsuit for Mistreatment in the
Modern Age
Nerea González de Arriba ............................................................... 677-690

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Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

Marriage in Transit to the Modernity
Iker Echeberria Ayllón ..................................................................... 691-713
Monogamy or Polygamy? Conflict at the Beginning of
Modernity in Latin America
Diana Barreto Ávila......................................................................... 715-729
PÓSTERS
The Double Side of Samnites Women: Sexuality towards the
Human and the Divine. A Peculiar Story in Strabo’s Géographiká
Gonzalo Castillo Alcántara and Benjamín Cutillas Victoria ............ 733-742
The Rapes in France after the Normandy Landings: One of
the Hidden Faces of the Liberation
María del Mar Ortega Gómez, Gonzalo Castillo Alcántara and
Benjamín Cutillas Victoria.............................................................. 743-752

Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

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Prólogo
SOBRE EL AMOR Y LA SEXUALIDAD EN LA HISTORIA:
UNA BREVE REFLEXIÓN SOBRE LA INTERPRETACIÓN DE
LAS IMÁGENES

Probablemente no haya nada tan complejo como comprender los
conceptos del amor y de la sexualidad a lo largo de la historia, ya que ambas
cosas han tenido diferentes concepciones según muchos parámetros: el
momento histórico, la dimensión ideológica —en función de convenciones
sociales, religiosas, etc.—, el ejercicio del poder, o simplemente el gusto.
Además siempre se han producido actitudes transgresoras de toda norma
establecida. Todo ello comporta una especial problemática a la hora
de establecer un objeto de estudio dentro de este ámbito y elaborar en
consecuencia un discurso de Historia cultural basado en determinadas
fuentes, denominador común, éste, de todas las disciplinas históricas, y por
tanto ocupación en que los Jóvenes Investigadores han tenido que debatir
en este encuentro científico.
En principio, solamente disponemos de una certeza: que el ser
humano, a lo largo del tiempo histórico, siempre es el mismo, y mismos son
los sentimientos respecto al amor, como misma la sexualidad y sus conceptos
implícitos: las diferencias en cuanto a orientación sexual (heterosexualidad,
homosexualidad o bisexualidad), como de identidad de género (masculino,
femenino, andrógino o transexual), en un continuum temporal en constante
cambio respecto a códigos de comportamiento y de percepción en función
del momento y del medio social. Además, los hechos, según nos son
manifestados por las fuentes de donde bebe la Historia, unas veces son
inequívocamente comprensibles y otras veces (la mayoría), permanecen
insertos en la penumbra de la subjetividad humana, entre la manifestación
objetiva y la insinuación, elementos que están presentes especialmente en
Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

21

Prólogo

este campo de estudios, puesto que tanto el amor como la sexualidad anidan
en lo más íntimo —y muchas veces inconfesable— del ser humano. Los
discursos históricos orientados a su comprensión, por tanto, pueden ser
muy diferentes en función de disciplinas históricas, incluso de métodos de
estudio, aunque al final en el mayor número de casos se trata de elaborar un
discurso interpretativo —gloria y miseria al mismo tiempo de todo discurso
histórico—, destinado a tratar de comprender aspectos que el paso del
tiempo ha ido erosionando.
La Historia del arte, como historia de la visualidad, nos puede
brindar en este sentido muchos aspectos de la realidad histórica que, a veces,
apenas necesitan palabras para ser comprendidos por el historiador (o el
espectador) actual. En el fondo, desde el punto de vista de la sexualidad,
apenas hay diferencia entre una imagen de nuestro tiempo como la que
lleva por título: Modellen, obra de Willem Haenraets (fig. 1), y la conocida
como: Gabrielle d’Estrées y una de sus hermanas, obra de un maestro anónimo de
la escuela de Fontainebleau (ca. 1595, París, Louvre) (fig. 2). Limitándonos
únicamente a los valores expresivos, en ambos casos hay un evidente grado
de ambigüedad como imágenes de contenido lésbico; Modellen, al menos,
ha sido interpretada como tal e incluida en un conjunto de pinturas sobre
temática homosexual femenina1. La primera de ellas, aun siendo más objetiva
en cuanto a su constitución significante —dos modelos en un taller de
pintura— su atmósfera erótica es mucho más sugerente que la del segundo
caso, en donde simplemente se nos presenta a dos mujeres en la intimidad
del baño con unos elementos de fondo —una mujer ocupada en labores de
costura ante una cassapanca— que nos manifiestan que la escena transcurre
en un contexto de formalidad matrimonial heterosexual.
En otros casos, la manifestación del amor o de la sexualidad entre
mujeres se manifiesta sin ningún fingimiento ni disimulo, como en Le
Somneil, de Gustave Courbet (1866, París, Musée du Petit Palais) (fig. 3), que
también ha recibido otros títulos, los cuales sin duda obedecen a factores
interpretativos de la imagen, como Paresse et luxure [Pereza y lujuria], Les deux
amies [Las dos amigas], o también Les dormeuses [Las durmientes], y que nos
comunican en sí mismos diferentes aspectos sobre la recepción de esta obra.

Vid.: http://lesbicanarias.es/2014/01/02/15-ilustraciones-lesbicas-geniales
[Consultado el 28 de diciembre de 2014].
1

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Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

Prólogo

Fig. 1: Modellen, obra de Willem Haenraets

Fig. 2: Gabrielle d’Estrées y una de sus hermanas (autor anónimo)

Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

23

Prólogo

Fig. 3: Le Somneil, de Gustave Courbet

Una perspectiva muy interesante radica en el hecho de que los autores
de estas tres obras son todos ellos hombres, aun con las dudas que pueda
presentar el anonimato de la segunda de ellas. En este sentido, el perfil
interpretativo de cada una aparece aún más complejo. En cuanto a Gustave
Courbet, se ha de partir también de sus ideales y de su trayectoria artística,
situada, como la trayectoria de Manet —autor de la famosa Olimpia—, al
margen de las tendencias academicistas y oficialistas, ofreciendo un tipo de
arte rebelde que estos artistas autodefinían como «realista», en el sentido
también de algo más cercano al pueblo. En esta tendencia se articulaban
producciones que generaban en su día escándalo, sobre todo en el plano de la
moral sexual, en donde encaja también otra de sus obras más controvertidas y
que ha permanecido oculta durante más de cien años en manos de diferentes
propietarios: L’origine du monde [El origen del mundo] (1866, París, Musée
d’Orsay) (fig. 4), título que le ha sido impuesto bastante más tarde, a inicios
del siglo XX, y que denota, sin lugar a dudas, la necesidad de «justificarla»,
forzando un encaje en la moral tradicional.

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Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

Prólogo

Fig. 4: L’origine du monde [El origen del mundo] (1866, París, Musée d’Orsay)

Hasta aquí, los ejemplos propuestos han servido para sugerir
claves interpretativas que permitan tomar dichas imágenes como fuentes o
documentos en los que apoyar la formación de lo que podemos entender
como un discurso de Historia cultural, según como cada historiador o equipo
investigador desee orientar la reflexión aproximativa. Pero obsérvese que,
aun tratándose de imágenes pertenecientes a muy diversa época, aquello
que he tratado de poner de relieve como clave principal para su lectura ha
sido la vertiente artística de los «valores expresivos». La modernidad se ha
caracterizado por promover la tendencia artística consistente en establecer
la comunicación fundamentalmente a través de los valores expresivos, por
su fácil accesibilidad. Esto se relaciona con el hecho de que la modernidad,
habiendo desarrollado los medios de comunicación de masas, haya
promovido una estética basada en la autonomía del espectador cuando
éste se enfrenta con una imagen. En este sentido los valores expresivos
resuelven mejor la comunicación ya que son fácilmente asequibles al público
en general, el cual necesita de un discurso visual de fácil permeabilidad.
Esta situación condiciona, incluso, el hecho de que todo espectador
actual juzgue el conjunto de imágenes correspondientes a obras artísticas de
todo tiempo y condición, bajo este concepto de la autonomía interpretativa,
que necesariamente ha tenido que vehicularse a través de los valores
Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

25

Prólogo

expresivos. Sin embargo, a lo largo de todo el arco temporal que va desde
la revolución griega del arte hasta el punto en donde arranca la modernidad
a fines del siglo XVIII, el concepto de la visualidad artística ha sido muy
otro. No se ha tratado precisamente de una visualidad «realista» sino más
bien un discurso visual no destinado al público libre y directamente, sino
más bien a través de una intermediación de carácter verbal (oral o escrita).
Muchas veces el historiador yerra a la hora de analizar e interpretar las
imágenes de estos tiempos simplemente por establecer —normalmente de
modo inconsciente—, una mirada moderna, como si se tratara de obras
destinadas a ser miradas como las imágenes de la modernidad, y en ello,
evidentemente se corre el riesgo de perder de vista, si no su sentido real,
al menos las necesarias modulaciones y matices que pueden permitir una
interpretación más ajustada a la realidad histórica. Estas imágenes han
funcionado siempre en relación con la palabra, dentro de este parámetro
de la «unidad de las artes» que ha caracterizado, en especial, los siglos del
Renacimiento y del Barroco. Por lo tanto las imágenes de estos siglos han
compartido, junto con el uso de la palabra, la disciplina que ha regulado
la elocuencia para poder de este modo comunicar: la retórica, sirviéndose
de los recursos tradicionales de esta disciplina, como lo son la metáfora y
la alegoría. El uso de estos recursos es lo que en realidad ha complicado
la percepción discursiva a nivel espontáneo e individual. Es lo que explica
también la preferencia de la modernidad por comunicar fundamentalmente
a partir de los valores expresivos e incluso del realismo. En cambio las
pinturas anteriores a la modernidad daban generalmente más importancia
a los «valores significantes», aunque sin abandonar los «valores expresivos»,
aspectos ambos con los que se articula siempre la visualidad artística para
que ésta resultara comunicativa y poética.
Sin abandonar la temática de la sexualidad lésbica que hemos
iniciado con las imágenes anteriores, quisiera presentar otra de las obras de
artista anónimo de la escuela de Fontainebleau, para ilustrar la articulación
«significante» de un discurso concebido con los recursos de la retórica
aplicados a la visualidad. Se trata de una obra conocida comúnmente bajo el
título —poco comprometido— de Alegoría mitológica (ca. 1580, París, Louvre)
(fig. 5), cuya fuente literaria directa de momento se nos escapa, pero su
construcción visual puede resistir un análisis a partir de la tradición cultural
convencionalizada, que trataremos de poner de relieve aunque sea de un
modo muy breve, para tratar de aproximar su sentido.

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Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

Prólogo

Fig. 5: Alegoría mitológica (ca. 1580, París, Louvre)

Para ello, la principal clave que nos permite situar el discurso en la
temática de la homosexualidad femenina lo constituye la identidad de los dos
personajes centrales. Se trata de Venus que es cortejada por un personaje de
la índole de los sátiros, o faunos, que no siempre se ha querido advertir en
Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

27

Prólogo

él que, además, pertenece al género femenino, algo que es manifestado sin
margen de dudas si ponemos atención en las delicadas facciones del rostro y,
sobre todo, del pecho que se deja entrever detrás de la vegetación interpuesta.
Con este recurso a la vegetación —el rosal que se interpone también delante
de Venus— parece que se pretenda ocultar con cierto margen de ambigüedad
la realidad del género de este personaje, puesto que comprensiblemente se
trata de una escena transgresora. Por otro lado, aunque no se lleguen a ver
sus piernas en forma de patas de cabra, sus puntiagudas orejas delatan la
condición se sátiro. Por tanto estamos ante Venus, a quien una «satiresa»
o «fauna» parece que trata de seducir. La escena tiene lugar en un entorno
boscoso y acuático, como un río, en el que ambos personajes toman el baño
junto con el grupo de las tres Gracias sumergidas en las aguas hasta la altura
de sus cinturas. Sobre una roca, en primer término, Cupido duerme entre el
jolgorio de otros erotes y satirillos que juegan a burlar el sueño del dios del
Amor. Uno de ellos trata de arrancar una perla de su diadema y otro parece
huir tras haberle arrebatado el carcaj lleno de flechas, pero es herido por una
flecha que le acabe de arrojar la misma Venus, la cual aún sostiene otra de
las flechas entre sus dedos con intención de lanzarla. Este erote herido es el
único de los personajes que manifiesta un gesto de dolor. Finalmente, otro
sátiro, asoma al fondo entre la maleza para hacer sonar un cuerno.
En principio no puede resultar extraña la representación de una
satiresa. Aunque tal cosa en la misma antigüedad fue algo muy limitado,
en el Renacimiento no faltan casos de representaciones de esta clase
de personajes.2 En cuanto a los erotes, en su origen griego no son sino
compañeros del mismo Eros semejantes a él, los cuales venían a representar
matices concretos del amor. Los principales eran, entre otros: Hímero o el
deseo amoroso, citado ya por Hesíodo (Teogonía, 201); Pothos, o el amor
hacia alguien ausente y de quien necesita apoyo, que es mencionado por
Esquilo (Suplicantes, 1040), y cuya imagen fue realizada ya por Escopas; o
Anteros, a quien ya se refirió Platón, en el sentido de aquel amor que está
ausente (Fedro, 265d). Pero en época romana los erotes se multiplican sin
control, y es tal cosa lo que se parece reflejar en el presente caso del cuadro de
Fontainebleau. Las Gracias, diosas vírgenes que fueron llamada por Hesíodo
Eufrósine (la alegre), Thalía (la festiva) y Aglaya (la bella) fueron cambiando
de sentido a lo largo del tiempo, y en época romana hacían referencia a los
medios para hacerse agradable: los donativos y los favores «gratuitos»3.
De acuerdo con M. A., Elvira Barba (2008: 282), las compañeras habituales de los sátiros
eran las ménades o bacantes, mujeres posesas del cortejo de Baco que se agrupaban
en campos y bosques. A partir de Renacimiento, en cambio, la satiresa caprípeda
abunda en diferentes representaciones, de las pueden ser ejemplos A. Riccio (ca. 1515,
L. Cranach. (ca. 1530), Clodion (ca. 1785), A. Rodin (1884) y P. Gargallo (ca. 1916).
3
Elvira Barba, 2008: 259.
2

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Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

Prólogo

A partir de estos breves retazos, y a falta de mayor profundización
en fuentes, podemos fácilmente advertir que el núcleo de todo este discurso
visual lo constituye el sueño de Cupido, que es lo mismo que decir: el sueño
del Amor, y las consecuencias que tal cosa comporta en el orden moral
vigente. El Amor puede ser entendido como el principio más importante
del ordenamiento universal. Lo neoplatónicos de Florencia, por ejemplo,
entendían que era la vía para poder alcanzar el bien y la belleza, identificada
ésta como una gracia de origen divino que se derrama por todo el universo
a través de sus criaturas. Evidentemente, si el Amor duerme, pueden
ser admisibles aquellas licencias que lo transgredan con una finalidad
sencillamente lúdica. En otras palabras, el goce de los sentidos puede
transgredir toda frontera establecida de acuerdo con el orden vigente como
código moral. Sería un modo justificar, por ejemplo, las relaciones lésbicas,
las cuales en realidad no dejan de ser aquí sino un goce espontáneo a partir
del instinto animal, manifestado en el hecho de que se trate de una satiresa
quien infunda la seducción. Las Gracias, continúan con su eterna danza de
los dones y favores, como contribuyendo también con sus actitudes a animar
la solaz transgresión. Solamente el hecho de que Venus hiera al erote que se
ha atrevido a desarmar a Cupido, puede ser un indicativo de la fragilidad del
desorden que ha podido animarse aprovechando el sueño del dios del Amor.
De este modo el sentido último de la alegoría radicaría en manifestar que
aun con toda la permisividad en el orden sexual de la que pueda gozarse, tal
cosa debe ser considerada como algo esporádico, excepcional, puesto que
siempre quedará a salvo el orden establecido. En el fondo, pues, se trataría
de un discurso visual con un gran sentido conservador, como cabe esperar
del entorno social en donde esta imagen tuvo vigencia.
Mas, atención, no se trata de una interpretación definitiva. Mi
intención ha sido únicamente la de intentar esclarecer su asunto, teniendo
presente que aún pueden ser desvelados otros elementos que completen o,
quizás, redefinan el argumento que acabo de ofrecer. Es decir, valga al menos
esta apreciación interpretativa como un punto de partida hipotético, que
permita, en un futuro a quien desee continuar con esta línea de investigación,
integrar mejor el contenido de la imagen en el contexto histórico. Incluso
cabe la posibilidad también de que el argumento que acabo de ofrecer pueda
ser rebatido y abandonado ante la virtual evidencia de que no se trate de
una construcción visual de carácter lésbico, asunto éste que podría haber
funcionado aquí como prejuicio interpretativo. Esta es —insisto en ello—
la grandeza y, al mismo tiempo, la miseria a que está sometido un discurso
histórico. Todo joven investigador, en mi opinión, ha de tener siempre
presente que la construcción histórica es siempre algo provisional, puesto

Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

29

Prólogo

que nos movemos en el terreno del idealismo de la formulación interpretativa
—por tanto, subjetiva—, y cuyo principio de control únicamente puede ser
la opinión de los colegas. Para esto, no puede caber la menor duda de que la
humildad es la mejor disposición que puede guiar al genio personal.

30

Rafael García Mahíques

Universitat de València

Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

Introducción
La publicación del cuarto número de la colección Temas y perspectivas
de la Historia, que en este caso lleva por título Amor y Sexualidad en la Historia,
pone el broche final a la quinta edición del congreso que la Asociación de
Jóvenes Historiadores (AJHIS) viene organizando anualmente. El presente
volumen, por tanto, recoge el trabajo y los resultados de un evento que,
año tras año, acoge y reúne a decenas de jóvenes investigadores de distintos
orígenes, nacionales e internacionales.
El que podamos estar escribiendo las siguientes líneas supone que
AJHIS puede seguir enorgulleciéndose de dar continuidad a un proyecto
iniciado en 2010 con la celebración del congreso titulado El futuro del
pasado y que, con la misma ilusión que entonces, sigue dando a los jóvenes
investigadores una plataforma para dar a conocer sus trabajos. La diversidad
de enfoques historiográficos y la presentación de temáticas distintas,
independientemente de su cronología, son las premisas bajo las cuales
concebimos la organización de nuestros encuentros. De esta manera, los
posteriores congresos, Razón, utopía y sociedad (2011), Historia, identidad y
alteridad (2012) y Los Lugares de la Historia (2013) siguen la estela de tales
ideales hasta llegar a Amor y Sexualidad en la Historia. Nuestro objetivo último
con su organización era el servir de plataforma de debate y reflexión sobre
el pasado, a través de la presentación de trabajos inéditos sobre cuestiones
heterogéneas y desde un punto de vista multidisciplinar.
El V Congreso Interdisciplinar de Jóvenes Historiadores, Amor y Sexualidad en
la Historia se celebró entre los días 26 y 28 de marzo de 2014 en la Facultad
de Geografía e Historia de la Universidad de Salamanca. Todas las culturas
de la Historia incluyen de una manera u otra el amor y, en torno a él, se
generan dinámicas sociales que marcan las formas de contacto entre los
individuos que las integran. Con el tema de este congreso pretendimos
estudiar cómo se abordan las formas de amar a lo largo de la historia, tanto
Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

31

Introducción

en sus variantes más elevadas, incluso filosóficas, como en las más mundanas
y puramente sexuales, desde las socialmente aceptadas hasta las más oscuras
o censuradas. Se pretendía ofrecer una perspectiva diacrónica, multicultural
e interdisciplinar en la que se pudieran percibir las transformaciones
producidas en las formas en las que los humanos y los seres por ellos creados
(dioses, criaturas mitológicas, personajes literarios, etc.) se han relacionado.
El amor puede ser objeto de estudio por sí mismo, pero también lo puede ser
el reflejo que de él ha quedado en la historia a través del arte, la literatura, la
filosofía, la religión, entre otras disciplinas. Los tres volúmenes de la obra del
pensador Michel Foucault, Historia de la Sexualidad, abrieron la puerta a nuevos
enfoques sobre la materia, constituyendo un acicate para la historiografía,
que hasta ese momento apenas había prestado atención a estas cuestiones.
AJHIS, en su continuo afán por presentar enfoques originales y diversos,
se adhiere así a una línea de investigación que pretende arrojar luz sobre
una vertiente más de la realidad histórica. ¿Qué concepción y percepción se
tenía del amor y de la sexualidad a lo largo de la Historia? ¿Qué plasmación y
consecuencias concretas tenían tales cuestiones en las sociedades del pasado?
¿Cómo podemos estudiar los historiadores aspectos tan abstractos del ser
humano? En definitiva, a través de estas y otras preguntas pretendemos una
mejor comprensión de los desafíos actuales referidos a este tema y contribuir
a resolverlos desde el pensamiento crítico y el análisis profundo de las causas
y consecuencias de los problemas sociales y políticos.
En esta última edición, como en las anteriores, contamos con la
colaboración de distintos especialistas consagrados en cuestiones relativas
al amor y la sexualidad. Ellos nos ofrecieron cuatro ponencias marco desde
un punto de vista multidisciplinar, sin ceñirnos únicamente a la disciplina
histórica como tal. La sabiduría y el buen hacer del profesor José María
Blázquez Martínez quedaron patentes en la ponencia con la que tuvo a bien
inaugurar el encuentro el reputado historiador. En ella, bajo el título Sexo y
religión en el mundo antiguo, el profesor Blázquez nos deleitó con un recorrido
histórico por las percepciones que las sociedades antiguas tenían del sexo y
su imbricación con el mundo religioso y mitológico. En la segunda jornada,
Pilar Muñoz López, desde el punto de vista de la Historia del Arte, nos
presenta en su ponencia (Amor y sexo en la representación pictórica. Hombres y
mujeres como productores de obras artísticas), y a través de un análisis de casos,
una yuxtaposición en las experiencias sexuales entre hombres y mujeres en
las obras de arte. Ese mismo día, Alberto Mira Neuselles (Sodomita, marica,
homosexual, gay…: Oscar Wilde, teoría queer y la historia de la sexualidad), filólogo
de formación, nos expuso brillantemente el origen de la teoría queer en
32

Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

Introducción

el siglo XIX, especialmente a través de las vivencias y la obra de Oscar
Wilde. La última ponencia del encuentro fue presentada por Rafael García
Mahíques (Trascendencia visual del mito de Eros y Psique), quien desde el punto
de vista de la iconografía presentó una evolución a lo largo de la historia en
la plasmación artística del mito de Eros y Psique.
A partir de este marco, en el cual pudimos disfrutar de la erudición
y la experiencia de los investigadores enunciados, dimos paso a las
comunicaciones de los verdaderos protagonistas del congreso, los jóvenes
investigadores, cuyos trabajos encuadramos en diversas mesas temáticas
favoreciendo así el desarrollo de un debate más especializado y enriquecedor.
“Sexualidad, poder y violencia” fue la sesión encargada de dar el
pistoletazo de salida al encuentro. El objetivo perseguido era analizar la
interrelación que se daba entre esos tres elementos a lo largo de la historia,
y definir las formas en las que dicha relación se plasmaban en la realidad
histórica. La participación activa del género femenino en el poder, el papel
de la sexualidad en la violencia política, la transgresión sexual en aquellos
que ostentaban el poder o los discursos generados por todo este tipo de
cuestiones han sido sólo algunas de las cuestiones tratadas.
La segunda sesión del congreso dio lugar a una discusión sobre los
diversos enfoques teóricos y metodológicos asociados a la historia de la
sexualidad. La precisión y claridad conceptuales que resultan esenciales en
cualquier campo de los estudios históricos se convierte en una cuestión de
relevancia central en relación con la historia de la sexualidad, una parcela de
amplio alcance necesariamente vinculada con otras ciencias sociales a las que
interesan elementos de tan diferente naturaleza como el cuerpo, el placer o
la moral. Asimismo, en esta mesa también tuvieron cabida todos aquellos
trabajos dedicados a analizar la evolución de la historia de la sexualidad
desde todas las perspectivas posibles, como por ejemplo las de la historia de
la historiografía o la sociología del conocimiento.
En un congreso de estas características no podía faltar un espacio
dedicado a las reflexiones históricas sobre las sexualidades ignoradas o
reprimidas por las distintas sociedades, siendo ese el objetivo de la tercera
sesión. A lo largo de la historia, la sexualidad humana ha sido percibida
desde perspectivas variables en función del tiempo y del espacio. No
obstante, y considerando el precedente de que las diferentes sexualidades
siempre han existido y han sido tratadas de múltiples formas por las diversas
culturas, el vacío historiográfico sigue siendo notable. Es por ello que se
Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

33

Introducción

propone aquí un análisis del lesbianismo, homosexualidad, bisexualidad,

transexualidad y transgénero a lo largo de todo el proceso histórico y
desde diferentes perspectivas, registros y disciplinas, pero siempre desde
una perspectiva histórica.

La cuarta mesa tuvo como objetivo la búsqueda de un mayor
entendimiento del amor y la sexualidad desde la perspectiva de la historia de
las religiones. Consideramos que se trata de un tema de gran importancia, pues
religión, ética y moral van en muchas ocasiones de la mano y los principios
de la primera marcan a las siguientes y, por añadidura, a la sociedad que se
entrega a esa fe. Así pues, pretendimos estudiar, por un lado, la influencia
de la religión en el concepto de amor y en la sexualidad, ya sea desde una
perspectiva mitológica como desde las precepciones doctrinales. De igual
forma, se incluye en esta mesa el punto de vista contrario: el amor profano,
el que queda al margen de las normativas religiosas en sociedades que tienen
una marcada influencia de las normativas divinas. Con ello se podrá ver
cómo se pueden dar formas de amor y sexualidad alternativas a las que
impone la religión, aunque siempre guardarán estrechas relaciones con ella.
La pretensión multidisciplinar de la que hace gala AJHIS fue de nuevo
puesta de manifiesto en la sesión “Los reflejos del arte: la sexualidad en la
literatura, las artes plásticas y el cine”. Se trató de un espacio en el que los
jóvenes investigadores provenientes de otras ramas de conocimiento nos
mostraron los reflejos del amor y la sexualidad en la literatura, la pintura, la
escultura, la fotografía o el cine, entre otras perspectivas.
La sesión encargada de poner el broche de oro al congreso trató la
cuestión del amor y la sexualidad a través de su marco de experimentación
más tradicional: el matrimonio. La institución matrimonial constituye una de
las vertientes de la vida social humana que más controversia está causando
en las sociedades actuales. Vinculado en muchas ocasiones con las doctrinas
religiosas, el matrimonio se ha visto limitado por cuestiones de edad,
orientación sexual, clase social, etc., por lo que nos hemos propuesto aquí
abrir un foro en el que se pudiera discutir las transformaciones del concepto
de matrimonio desde una perspectiva histórica.
A modo de conclusión, sólo nos quedaría agradecer a todos los que
habéis hecho posible celebrar este congreso. En primer lugar, las instituciones
públicas que nos han apoyado, como el Decanato, los departamentos de
Prehistoria, Historia Antigua y Arqueología y de Historia Medieval, Moderna,
Contemporánea y América, y la Delegación de Estudiantes de la Facultad
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Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

Introducción

de Geografía e Historia de la Universidad de Salamanca, cuya colaboración
logística, financiera y emocional hace de la Facultad, año tras año, un marco
ideal para celebrar nuestros encuentros. No menos inestimable ha sido el
apoyo, una vez más, de los socios de honor y del consejo científico del
congreso, cuyo respaldo académico avala el trabajo que aquí presentamos.
Asimismo, cabe agradecer también a todos aquellos socios que han
querido participar en la organización del congreso por hacer del trabajo
en equipo una labor, aunque dura en ocasiones, siempre satisfactoria y
enriquecedora. Gracias al trabajo y a la dedicación de todos, el quinto
congreso se ha hecho realidad.
Por último, y no menos importante, gracias a vosotros, jóvenes investigadores, por
acompañarnos una vez más y seguir depositando vuestra confianza en AJHIS.

Paula Hernández Rodríguez
Gustavo Hernández Sánchez
Paula Ortega Martínez
Carlos Píriz González
Pablo Poveda Arias

Coordinadores

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Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

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RESÚMENES

SEXUALIDAD, PODER Y VIOLENCIA

Resúmenes

FULVIA, CORAZÓN DE CÓNSUL
Fulvia, Consul Heart

Roberto López Casado
Universidad de Valladolid

Resumen: El objetivo de este artículo es analizar la transgresión de roles
de género en la Roma de finales de la República en la figura de Fulvia, una
mujer romana que se evadió tanto del espacio al que había sido asignada
(la domus, la casa) como de sus labores domésticas (hilar, tejer, administrar
el hogar, criar a los hijos, etc.) para irrumpir en un espacio que la sociedad
romana asignó al varón: el espacio público, es decir, la política y, en este
caso, los asuntos bélicos. Fulvia adoptó un comportamiento más próximo
a un hombre de estado que a una matrona romana, convirtiéndose en una
mulier virilis y alterando la norma defendida por la costumbre, la ley y la
religión romanas.
Palabras clave: Fulvia, República romana, guerra, roles sexuales, mulier virilis.
Abstract: The aim of this article is to analyse the transgression of gender
roles during Late Republic Rome in Fulvia’s figure. It deals with how a Roman
woman escapes so much the space that she has been designated (the domus,
the house) as her domestic labours (spinning, weaving, administrating the
home, raising children, etc.) to invade a space that Roman society assigned to
the male: the public space; that is, politics and, in this case, warlike matters.
Fulvia adopted a behavior closer to a statesman than to a Roman matron,
turning into a mulier virilis and altering the norm defended by custom, law
and Roman religion.
Keywords: Fulvia, Roman Republic, War, Sexuals Roles, Mulier Virilis.

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Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

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Resúmenes

PROSTITUTAS Y CONTROL DE NATALIDAD EN EL MUNDO
GRECORROMANO
Prostitutes and Birth Control in the Greco-Roman World
Patricia González Gutiérrez
Universidad Complutense de Madrid
Resumen: Los temas relacionados con el control demográfico siempre
han sido problemáticos y se sitúan entre la moralidad, los intereses familiares
y del Estado, las concepciones médicas y los intereses de cada mujer.
La asociación de las prostitutas con las técnicas encaminadas a dicho
control es frecuente y nada inocente. Al no tener vínculos familiares legales
y situarse, cuanto menos, en los límites de la marginalidad, resultan la figura
perfecta para justificar la transmisión de ciertos conocimientos que podían
tener connotaciones negativas en ámbitos más “honestos”.
Palabras clave: prostitución, aborto, anticoncepción, género.
Abstract: Issues related to demographic control have always been
problematic. They are in a crossroads between morality, family and
government interests, medical point of views, and particular interests of
each woman.
The association between prostitutes and contraceptive and abortive
techniques is common and it isn’t an innocent link. As prostitutes had no
legal family linkages and were, at least, at the limits of marginality, they were
the perfect figure for justifying the transmission of certain knowledge that
could have negative connotations in “honest” spheres.
Keywords: Prostitution, Abortion, Contraception, Gender.

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Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

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Resúmenes

La cuestión de la mirada en las pinturas de
PROSTITUTAS DE LUJO de Hermen Anglada-Camarasa
(1900-1904): Cocottes en los palcos de teatro y de
cafés-concierto del París de la fin-de-siècle
The Question of the Gaze in the Hermen Anglada-Camarasa’s Paintings of
Courtesans (1900-1904): Cocottes in the Theatres and Café-chantants’ Boxes of
fin de siècle Paris
Cristina Ribot Bayé
Universitat de Girona
Resumen: El objetivo de este artículo es analizar la representación de
la cortesana parisina (la cocotte) de principios del siglo XX en la pintura de
Hermen Anglada-Camarasa. Este prototipo femenino, reproducido por el
artista catalán entre 1900 y 1904, se contextualiza en la llamada Belle Époque
(1875-1914), un período en el que París se forjó la imagen de “la ciudad de
los placeres”. A su vez se estudia cómo a mediados del siglo XIX la creación
del espacio público conllevó a la aparición del flâneur y, consecuentemente, al
voyeur masculino que se fija en la mujer que sale a la calle y acude a los teatros.
Utilizando un enfoque feminista, la hipótesis que propone este artículo es
que Anglada-Camarasa revela el derecho del sujeto masculino a mirar y a
valorar el objeto/la mercancía/la mujer.
Palabras clave: Hermen Anglada-Camarasa, cortesanas parisinas, París de
la Belle Époque, voyeurismo, la mujer como objeto sexual.
Abstract: The aim of this article is to analyze the representation of
the beginning of the twentieth century Parisian courtesan (the cocotte) in
the Hermen Anglada-Camarasa’s paintings. This subject is done by the
Catalan artist between 1900 and 1904, during a period called Belle Époque
(1875-1914) when Paris was known as “the city of pleasures”. Moreover,
this paper explores the creation of public space in the 1850’s, which led to
the emergence of the flâneur and, consequently, of the male voyeur gazing
women going out and attending theatres. By using a feminist approach,
the hypothesis of this article focuses on the fact that Anglada-Camarasa
reinforces the male’s right to look and assess the object/the merchandise/
the woman.
Keywords: Hermen Anglada-Camarasa, Parisian Courtesans, Paris of the
Belle Époque, Voyeurism, Woman as Sex Object.

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Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

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Resúmenes

Fuentes para el estudio de los procesos judiciales
de los delitos cometidos hacia la mujer en el
Madrid de finales del Antiguo Régimen
Sources for the Study of Judicial Processes of Crimes Committed Against Women in
Madrid at the End of the Old Regime
Tamara Velasco García
Universidad Complutense de Madrid
Resumen: El presente trabajo se centra en el análisis de los
comportamientos violentos y delictivos que se producían en Madrid a
finales del Antiguo Régimen, con especial atención a los protagonizados por
el sexo femenino, ya sea como delincuente, ya sea como víctima. A partir
de una rica documentación judicial, se estudian los hechos en sí mismos y
también desde una perspectiva comparada para encontrar las similitudes y
las diferencias de comportamiento de la justicia y de la sociedad ante estas
acciones delictivas desde una perspectiva de género. La sociedad española
del Antiguo Régimen, articulada en torno a unos principios de autoridad
considerados incuestionables, la trasmisión de unos preceptos religiosos
cargados de tintes misóginos, y la difusión de patrones por parte de moralistas,
estableció un espacio idóneo para el desarrollo de la violencia ejercida hacia
la mujer dentro del hogar y en la comunidad donde vivía. Amparadas por las
recomendaciones religioso-morales y legales, estas prácticas se normalizaron
con toda una serie de razonamientos despectivos que hicieron de las mujeres
el objetivo de una violencia con múltiples formas.
Palabras clave: mujer, malos tratos, adulterio, estupro, violencia.
Abstract: This paper focuses on the analysis of the violent and criminal
behaviours that took place in Madrid at the end of the Old Regime, especially
looking over that ones made by female sex, either as felon, either as victim.
From a rich legal documentation, the facts themselves are studied and also
from a perspective compared in order to find the similarities and differences
of behaviour of justice and society before these delictive actions from a
gender perspective. Spanish society of the Old Regime, articulated around a
few principles of authority considered as unquestionable, the transmission
of certain religious precepts full of misogynist dyes, and the diffusion of
patterns by moralists, established an ideal space for the development of
violence exerted to women within the home and the community where

Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

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they lived. Covered by religious-moral and legal advices, this praxis got
normalized with a whole range of derogatory arguments that made women
the target of violence with multiple forms.
Keywords: Woman, Ill-treatment, Adultery, Statutory Rape, Violence.

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Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

Resúmenes

FACTORES DE GÉNERO Y SEXUALIDAD EN LA
CONSTRUCCIÓN POLÍTICA DE ADOLFO SUÁREZ: EL CASO
DE LA REVISTA ¡HOLA!
Factors of Gender and Sexuality in the Adolfo Suárez’s Political Construction: The
Case of ¡Hola!’s Magazine
Darío Díez Miguel
Universidad de Valladolid
Resumen: A lo largo del presente estudio, se han analizado algunas de las
pervivencias y transformaciones de la llamada “prensa del corazón” durante
la Transición. El análisis de las apariciones de Adolfo Suárez en la revista
¡Hola! revela la existencia de un discurso político dirigido fundamentalmente
al electorado femenino, articulado sobre las características particulares de
este tipo de publicaciones. El estudio se ha complementado con las revistas
Lecturas y Semana. Este tratamiento de “lo político” puede servir para
reflexionar acerca de los canales y medios mediante los cuales tuvieron lugar,
durante la Transición, las estrategias de comunicación política que acercaron
el nuevo marco institucional al electorado. Asimismo, puede ser elocuente
acerca de los déficits que se arrastraron en el proceso de adquisición de
determinadas actitudes políticas en un contexto democrático.
Palabras clave: Adolfo Suárez, prensa del corazón, Transición española,
comunicación política.
Abstract: Throughout this study, some of the survivals and
transformations of the “vanity press” during the Transition have been
analyzed. The analysis of the appearances of  Adolfo Suárez in the
magazine ¡Hola! reveals the existence of a political speech aimed primarily
at  women voters, articulated on the particular characteristics of this type
of publication. The study was complemented with Lecturas and Semana
magazines. This treatment of “the political” can serve to reflect on the
channels and means by which took place during the Transition, the political
communication strategies that approached the new institutional framework
to the electorate. It can also be eloquent about deficits that dragged in the
process of acquisition of certain political attitudes in a democratic context.
Keywords: Adolfo Suárez, Vanity Press, Spanish Transition, Political
Communication.

Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

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RESÚMENES

HISTORIA DE LA SEXUALIDAD. TEORÍA,
METODOLOGÍA E HISTORIOGRAFÍA

Resúmenes

APUNTES SOBRE EL BANQUETE DE PLATÓN: AMOR,
SEXUALIDAD, POLÍTICA Y POSTMODERNIDAD.
CONTRIBUCIÓN PARA UNA ERONTOIKOLOGÍA
Notes on Plato’s Symposium: Love, Sexuality, Politics and Postmodernity.
Contribution for an Erontoikology
Marco Antonio Hernández Nieto
Universidad Nacional de Educación a Distancia
Resumen: Se propone aquí una revisión del platonismo. Nos centramos
en El Banquete de Platón, desde un punto de vista crítico y postmoderno.
El objetivo es analizar si el platonismo ha dado lugar en nuestra cultura a
una manera de entender y ejercer el amor y la sexualidad que abocan en
violencia, y en la lógica de la propiedad (capitalismo).
Palabras clave: Occidente, platonismo, capitalismo, postmodernidad,
erontoikología.
Abstract: A revision of Platonism is suggested: this paper focuses
on Plato’s Symposium, from a critical and postmodern point of view. The
purpose is to analyze if Platonism has given place in our culture to a way of
understanding the love and the sexuality which ends in violence, and in the
logic of the property (capitalism).
Keywords: the Western World, Platonism, Capitalism, Postmodernity,
Erontoikology.

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Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

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Resúmenes

LA CANASTILLA DEL BEBÉ: REFLEJO MATERIAL DEL
AMOR MATERNAL. USOS Y MODAS EN ESPAÑA EN EL
SIGLO XIX
The Baby Layette: Material Reflection of Maternal Love. Traditions and Uses in
Spain in the Nineteenth Century
Inés Antón Dayas
Universidad de Murcia
Resumen: El vínculo materno-filial es quizá una de las más intensas
relaciones amorosas en la vida de una mujer. Desde el primer momento
del embarazo hasta el alumbramiento, el proceso se convierte en una
preparación para la llegada de un nuevo miembro de la familia. La conciencia
de la mujer como madre ha ido evolucionando a lo largo de los siglos, a
medida que también lo hacía la consideración de la infancia en general, la
cual vio aumentar su interés desde el siglo XVIII y a lo largo del siglo XIX.
Esta consideración tiene un reflejo material que puede tenerse en cuenta,
entre otros, como muestra del amor materno desde sus inicios: la canastilla
de nacimiento.
Palabras clave: indumentaria, infantil, prensa, siglo XIX.
Abstract: The mother and child union is the strongest relationship
in the life of a woman. From the very beginning of pregnancy until the
born, the process becomes a preparation for the arrival of a new family
member. Awareness of women as mothers has evolved over the centuries,
as too did the consideration of children in general, which saw its interest
since the eighteenth century and throughout the nineteenth century. This
consideration reflects a material that can be considered as a sign of maternal
love from the beginning: the layette of birth.
Keywords: Dress, Childhood, Press, XIX Century.

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Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

53

RESÚMENES

HISTORIA LGBT

Resúmenes

Doctrina cristiana, costumbre social y
homosexualidad entre la Época Clásica y la ALTA
EDAD MEDIA europea
Christian Doctrine, Social Custom and Homosexuality between the Classical Period
and High Middle Ages in Europe
Manel Feijoó
Universidad de Zaragoza
Resumen: Se pretende analizar a partir de las evidencias conservadas
(literarias, religiosas, jurídicas, artísticas...) la actitud social respecto a la
conducta homosexual entre la Antigüedad y la Alta Edad Media. Durante las
últimas décadas, la investigación en diversas disciplinas (historia, arqueología,
antropología...) permite contemplar las relaciones homoeróticas como
un fenómeno aceptado socialmente, percibiéndose como una forma más
de manifestación sexual. Sin embargo, se puede apuntar una progresiva
transformación, a partir de la Antigüedad Tardía, que marca el inicio de su
marginación y condena social, coincidiendo con una influencia creciente de
los textos patrísticos y del poder de la Iglesia en las estructuras de poder.
Palabras clave: homosexualidad, sociedad, religión, época Clásica,
Alta Edad Media.
Abstract: The aim of this paper is to analyze the evolution of
social attitudes toward homosexuality, from the viewpoint of different
documentary evidences (literature, religion, laws, art...) between the Classical
Period and High Middle Ages The advancement of the research (in History,
Archaeology, Anthropology...) during the last decades allows us to perceive
homosexual relationship as an accepted phenomenon, as just another way
of understanding sex. However, it is possible to perceive an increasing
transformation of this social attitude from the Late Antique period, when
the power of the Church and the influence of the patristic literature are
gaining ground.
Keywords: Homosexuality, Society, Religion, Classical Period, High
Middle Ages.

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Resúmenes

LOS DELITOS SEXUALES EN LA LEGISLACIÓN DE LOS
MUSULMANES CASTELLANOS. EL CASO DE LA SODOMÍA
Sexual Crimes in Castilian ‘Mudéjares’ Legislation. The Case of Sodomy
Luis Araus Ballesteros
Universidad de Valladolid

Resumen: En la sociedad medieval, tanto cristiana como musulmana, la
sodomía fue considerada como uno de los más graves delitos contra el orden
divino y humano, pero cada religión con sus propios matices y variantes. Los
mudéjares castellanos se encuentran entre ambas visiones, pues si por una
parte poseen su propia legislación islámica, a la hora de juzgar éste y otros
delitos, debían someterse a la justicia cristiana.
Palabras clave: sodomía, mudéjares, Castilla, Islam.
Abstract: Sodomy was considered by medieval society as one of the
most serious crimes against divine and human law, for Christians as well as
Muslims, in each religion with their particularities. Castilian ‘mudéjares’ were
between both worlds, since despite having their own Islamic legislation,
they had to be subject to Christian court, which judged sexual crimes
including sodomy.
Keywords: Sodomy, Mudéjares, Castile, Islam.

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Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

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Resúmenes

EL DISCURSO FRANQUISTA CONTRA LA
HOMOSEXUALIDAD: LA DEGENERACIÓN FEMINIZADA
The Francoist Discourse against Homosexuality: the Feminized Degeneration
Iván Gómez Beltrán
Universidad de Oviedo
Resumen: El siguiente trabajo pretende aproximarse a la realidad social
de la homosexualidad y a cómo ha sido considerada a lo largo del periodo
conocido como franquismo. A través del análisis de los discursos eugenésico
y médico, se tratará de comprender en qué manera la feminización de los
sujetos es una forma de construcción de subalternidad y por tanto utilizada
para marginalizar a colectivos humanos de acuerdo a las estructuras básicas
y significantes del sistema heteropatriarcal.
Palabras clave:
medicalización.

homosexualidad,

feminización,

discurso,

eugenesia,

Abstract: The following paper seeks to understand the social reality of
homosexuality and how it has been considered during the period known as
francoism. Throught the analysis of the eugenics and medical discourse, this
paper wants to understand in which way the feminization of the subjects
is a form to construct subalternity and therefore it is used to marginalize
human groups acording to the basic and significant structures of the
heteropatriarchy.
Keywords: Homosexuality, Feminization, Discourse, Eugenics, Medicalization.

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Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

61

Resúmenes

HACER VISIBLE LO INVISIBLE: LA LITERATURA COMO
ARMA DEL ACTIVISMO HOMOSEXUAL. EL EJEMPLO DE
GORE VIDAL Y LA CIUDAD Y EL PILAR DE SAL
Making Visible the Invisible: Literature as Tool of Homosexual Activism: the
Example of Gore Vidal´s The City and the Pillar
Iker Itoiz Ciáurriz
Universidad Complutense de Madrid
Roberto Pastor Cristóbal
Universidad de La Rioja
Resumen: El objetivo de este artículo es analizar, en el contexto de los
Estados Unidos de la década de los 40, si La Ciudad y el Pilar de sal puede ser
una fuente histórica válida para estudiar la situación de los homosexuales en
el contexto citado. Para ello, la presente investigación estudia los problemas
teóricos referidos a la literatura y su relación con la homosexualidad como
grupo social. La obra es estudiada desde una perspectiva de construcción
tanto individual como social. Si por un lado es un resultado del pensamiento
y vivencias personales de Gore Vidal, su autor, por otro lado es el resultado
de un marco temporal determinado. Todo ello, nos lleva a plantearnos,
finalmente, cuáles son las coordenadas básicas que la novela ofrece al
historiador para estudiar la situación de los homosexuales en ese espacio y
tiempo históricos.
Palabras clave: La Ciudad y el Pilar de sal, Gore Vidal, homosexualidad,
Estados Unidos, Informe Kinsey.
Abstract: The aim of this article is to analyze, within the 40’s decade in
the United States, wether Vidal’s The City and the Pillar can be an accurate
historical source so as to study the situation of homosexuals in the context
above mentioned. In doing so, the current research studies the theoretical
problems referred to literature in relation to homosexuality as a social group.
The work is tackled from an individual as well as social construction since,
on the one hand, the novel is the output of Gore Vidal’s own personal
life and thinking and, on the other, the output of a fixed temporal frame.
Everything, eventually, make us become aware of what the basic coordinates
are which the novel offer to the historian in order to study the situation of
homosexuals in this historical spatio-temporal context.
Keywords: The City and the Pillar, Gore Vidal, Homosexuality, United States,
Kinsey Report.

Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

63

RESÚMENES

AMOR SACRO Y AMOR PROFANO

Resúmenes

SEXO Y RELIGIÓN EN EL MUNDO CLÁSICO
Sex and Religion in the Classical World
José María Blázquez Martínez
Universidad Complutense de Madrid
Resumen: Los mitos referentes a los amores de dioses o de seres
mitológicos entre sí o con simples mortales, tenían carácter religioso. Se
vinculaban con la fecundidad, la felicidad y la inmortalidad.
Palabras clave: dioses, seres mitológicos, religión.
Abstract: The myth with reference to the loves of gods or to the
mythological figures between themselves had a religious character. They
were closely bound with the fertility, the happiness and the immortality.
Keywords: Gods, Mythological Figures, Religion.

Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

67

Resúmenes

CARNAL AND CONJUGAL LOVE AMONG THE BISHOPS
OF LATE ANTIQUITY
El amor carnal y conyugal entre los obispos de la Antigüedad tardía
Fabian D. Zuk
Université de Montréal

Abstract: Though the official position of the Catholic Church demands
continence and celibacy of its clergy, this was not so in the early Church.
The following article outlines the evolution of sexuality among members of
the higher clerical orders and presents the Late Antique episcopus as a sexual
being whose need for sexual expression within the confines of his position
as exemplar of Christian values was resolved through Holy Matrimony.
Keywords: Bishop, Late Antiquity, Sexuality, Marriage.
Resumen: Aunque la posición oficial de la iglesia obliga los clérigos de
renunciar a su sexualidad y de vivir en continencia y castidad, esto no era
la situación en la Iglesia primitiva. Este articulo presente la evolución en
la sexualidad de los altos clérigos entre los siglos IV - VI y defiende que el
episcopus siendo un hombre sexual y spiritual a la vez, dos atributos que se
unieron en el matrimonio santo.
Palabras clave: obispo, Antigüedad tardía, sexualidad, matrimonio.

Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

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Resúmenes

LA MAGIA ANTE EL SEXO, EL MATRIMONIO Y LA
MANCEBÍA: MIEDOS Y DESEOS EN LA PRIMERA MITAD
DEL SIGLO XVI
Magic in front of Sex, Marriage and Concubinage: Fears and Desires in the First
Half of the 16th Century
Ana E. Ortega Baún
Universidad de Valladolid
Resumen: El objetivo de esta investigación es exponer los deseos,
frustraciones y miedos de las gentes de la primera mitad del siglo XVI
en torno a la sexualidad, el amor y el matrimonio a través del estudio de
procesos de hechicería. Analizando por qué hombres y mujeres recurren a
la magia y qué buscan en ella, encontramos fracasos matrimoniales, malos
tratos, abandono, mancebía y deseos sexuales incumplidos provocados por
la honra y el modo de acceder al matrimonio y su indisolubilidad.
Palabras clave: sexualidad, magia, matrimonio, mancebía, Inquisición.
Abstract: The aim of this research is to present the wishes, frustrations
and fears of the people in the first half of the sixteenth century around
sexuality, love and marriage through the study of processes of sorcery.
Analyzing why men and women turn to magic and what they look at it,
we find marital breakdown, violence, neglect, concubinage and unfulfilled
sexual desires caused by honor and mode of access to marriage and its
indissolubility.
Keywords: Sexuality, Magic, Marriage, Concubinage, Inquisition.

Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

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RESÚMENES

LOS REFLEJOS DEL ARTE: LA SEXUALIDAD EN LA
LITERATURA, LAS ARTES PLÁSTICAS Y EL CINE

Resúmenes

AMOR Y SEXO EN LA REPRESENTACIÓN PICTÓRICA.
HOMBRES Y MUJERES COMO PRODUCTORES DE OBRAS
ARTÍSTICAS
Love and Sex in Pictorial Representation.
Men and Women like Producers of Artistic Works
Pilar Muñoz López
Universidad Autónoma de Madrid
Resumen: El amor y la sexualidad no son temas explícitos en la cultura
occidental; aunque sí en otras épocas y culturas. Sin embargo la sexualidad
está presente en los temas mitológicos, bíblicos o religiosos, en alegorías
o retratos, como referentes y soportes visuales de las ideas de cada época,
como forma de control social, o como soporte visual de la creatividad de
los artistas varones. A través del amor y el sexo controlados de las mujeres
imponen unos valores éticos, sociales, ideológicos o culturales en los que el
hombre encarna lo positivo, lo racional, y la mujer lo negativo e irracional.
Las mujeres han tenido menos posibilidades de realizar obras artísticas por
su posición en la estructura social y su vinculación con el ámbito de la familia.
Sin embargo, la experiencia de las mujeres en relación a los temas amorosos
y sexuales es muy distinta de la de los hombres, como se refleja en las obras
que realizaron, Lavinia Fontana en el siglo XVI o Artemisia Gentileschi, en
el XVII, entre otras muchas hasta la época presente.
Palabras clave: amor, sexo, Historia del Arte.
Abstract: Love and sex aren’t explicit topics in western culture but they
are in other times and cultures. However, sexuality appear in mythological,
biblical, religious topics in allegories or pictures like references or visual
support of the ideas of each time, like form of social control or like visual
support of the creativity of the men artists. Through the love and the sex
of the women controlled the imposition of a etic, social, ideological and
cultural values where the man incarnate positive and rational values and the
women the negative and the irrational. Women had been less possibilities
to realize artistic works because her position in the social structure and
her link with the traditional family. However the experience of the women
in connection with the topics of love and sex is very different than the

Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

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connection of the men, like appear in the artistic works who created for
example Lavina Fontana in the XVI century or Artemisia Gentilesschi in the
XVII century until the present time.
Keywords: Love, Sex, History of Art.

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Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

Resúmenes

ENTRE PECADOS Y PECADORES: EL SEXO EN LA
EDAD MEDIA Y SU REPRESENTACIÓN EN LA PLÁSTICA
ESCULTÓRICA ROMÁNICA
Between Sins and Sinners: Sex in Middle Ages and Its Representation in the
Romanesque Sculpture
Leticia Tobalina Pulido
Universidad Nacional de Educación a Distancia
Resumen: La presente comunicación tiene como objetivo el análisis de
las esculturas con representaciones sexuales de las iglesias románicas de una
serie de valles del noroeste burgalés, consideradas por algunos autores como
meras imágenes eróticas, pero que, a nuestro juicio, parecen estar más en
relación con el mundo del pecado y de la lujuria.
Palabras clave: sexo, lujuria, pecado, románico, escultura.
Abstract: The aim of this paper is analyze the sculptures of Romanesque
churches with sexual representations in some valleys of the northwest of
Burgos, considered by some authors as erotic pictures but which seem be
more in relation to the world of sin and lust.
Keywords: Sex, Lust, Sin, Romanesque, Sculpture.

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Resúmenes

Amor, estudiantes y sociedad Barroca:
fragmentos existenciales de un sentimiento
desordenado
Love, Students and Baroque Society: Existential Passages of a Messy Feeling
Gustavo Hernández Sánchez
Universidad de Salamanca
Resumen: ¿Existía el amor en la temprana Edad Moderna hispana? A
través de algunos pleitos por “palabra de matrimonio” que se conservan en
el Archivo Universitario Salmantino, esta comunicación trata de describir
cómo vivían algunos hombres y mujeres este sentimiento entre los años
finales del siglo XVI y principios del siglo XVII. En ella se reflexionará
además sobre las similitudes que guardan las primeras experiencias de amor
de éstos jóvenes con la literatura del Siglo de Oro, especialmente el teatro,
y hasta qué punto estas vivencias podían escapar a las constricciones que
imponía la sociedad de la época.
Palabras clave: sociedad barroca, historia de los sentimientos, amor,
Siglo de Oro.
Abstract: Was there love in Spanish early modern period? Through some
promise of marriage lawsuits (pleitos por palabra de matrimonio) preserved
in the University of Salamanca Archives, this paper seeks to outline how
some men and women experienced these feelings during the late sixteenth
century and early seventeen century. It will also reflect on the similarities
between these young people’s first experiences of love and the ways in
which Golden Age literature portrayed young love. Ultimately, it will ask
whether the lived experience of love could escape the constraints imposed
by the society of the time.
Keywords: Baroque Society, History of Feelings, Love, Spanish Golden Age.

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Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

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Resúmenes

“PRECISO ES QUE EL PLACER TENGA SUS PENAS Y EL
DOLOR SUS PLACERES”: LOS AMORES DE FAUSTO Y
MARGARITA EN LA PINTURA ESPAÑOLA DEL SIGLO XIX
“Joy still must sorrow, sorrow joy attend”: the love of Faust and Marguerite in the
Nineteenth Century Spanish Painting
María Victoria Álvarez Rodríguez
Universidad de Salamanca
Resumen: La pintura española del siglo XIX se mantuvo en la
misma estela que la europea en cuanto a su gusto por las representaciones
pictóricas de temas literarios. La estética del Romanticismo encontró en las
trágicas historias de amantes como Romeo y Julieta una fuente inagotable.
En nuestro país ocurrió lo mismo con ejemplos autóctonos como el de
los Amantes de Teruel sin dejar por ello de lado las influencias extranjeras.
En el caso del célebre Fausto de Goethe, una de las obras cumbre de la
literatura alemana del siglo XIX, contamos con numerosas representaciones
de distintos momentos de la trama en nuestra pintura, siendo especialmente
emotivas las dedicadas a la relación amorosa entre el protagonista y la
inocente y bella Margarita. En este trabajo nos proponemos realizar un
estudio de esas plasmaciones pictóricas analizando cómo el amor, el sexo,
el pecado y la muerte se dan la mano en las mismas, actuando como notas
definidoras de la pasión de unos personajes condenados que la literatura y el
arte convirtieron en eternos.
Palabras clave: Fausto, Goethe, pintura, siglo XIX, Romanticismo.
Abstract: The Nineteenth-Century Spanish painting remained on
the same path that European in their taste for pictorial representations of
literary themes. The aesthetics of Romanticism found in the tragic stories
of lovers like Romeo and Juliet an inexhaustible source, and in our country
the same thing happened with examples like the Lovers of Teruel without
abandoning foreign influences. In the case of the famous Goethe’s Faust,
one of the top works of German literature of the Nineteenth Century, we
have numerous representations in our painting of different moments of the
story, being particularly emotives the ones devoted to the loving relationship
between the protagonist and the innocent and beautiful Marguerite. In this
paper we propose an study of these pictorial representations analyzing how

Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

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love, sex, sin and death go hand in hand in them, acting as defining notes
of the passion of damned characters that literature and art make eternals.
Keywords: Faust, Goethe, Painting, 19th Century, Romanticism.

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Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

Resúmenes

ENTRE APACIBLES HOGARES Y LÚBRICOS BURDELES.
LA PROSTITUCIÓN A LOS OJOS DE MARY
WOLLSTONECRAFT
From Peaceful Homes and Lewd Bawdy Houses. Prostitution through Mary
Wollstonecraft’s Writings
Tania Robles Ballesteros
Universidad Complutense de Madrid
Resumen: Mary Wollstonecraft y su obra han recibido una gran atención
por parte de la crítica en lo que respecta a su denuncia sobre la situación
de la mujer en el siglo XVIII. Sin embargo, estos estudios no han hecho
demasiada incidencia en la consideración que la autora inglesa tiene sobre
la prostitución en consonancia con otros pensadores de la Inglaterra del
momento. El objetivo de este artículo es presentar el pensamiento de
Wollstonecraft sobre un tema que constituía el centro de las preocupaciones
tanto de intelectuales conservadores como radicales en toda Europa.
Palabras clave: Mary Wollstonecraft, Ilustración, prostitución, historia de
la mujer.
Abstract: Scholars have paid attention to Mary Wollstonecraft and
her Works concerning the denounce she made on women condition in
the 18th century. However, these studies scarcely took into consideration
Wollstonecraft’s opinions on prostitution in relation to those days general
thought. The aim of this article is to show the general point of view of the
authoress about a widely discussed topic throughout Europe.
Keywords: Mary Wollstonecraft, Enlightenment, Prostitution, Women’s
History.

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Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

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Resúmenes

EL EROTISMO EN CÀNCER (1946) DE JOSEP PALAU I FABRE
Eroticism in Càncer (1946) by Josep Palau i Fabre

Anna Perera Roura
Universitat de Girona

Resumen: El poemario Càncer de Josep Palau i Fabre fue publicado
clandestinamente en 1946 por La Sirena, editorial que él mismo fundó el
año anterior. Posteriormente, Càncer pasó a formar la parte central de Poemes
de l’Alquimista, el libro que engloba la totalidad de la producción poética de
Palau i Fabre. Una de las características principales de la poesía de Palau i
Fabre, especialmente en Càncer, es la inclusión de una temática abiertamente
erótica que sorprende por la claridad con que es presentada en un período
de aniquilación de las libertades individuales marcado por la contención y
por las convenciones morales y sociales imperantes. A través de un repaso
por algunos de sus poemas, veremos el uso que Palau hace de la sexualidad
como vía de experimentación literaria, rompiendo con algunos de los tópicos
más comunes en la literatura catalana de la época.
Palabras clave: Josep Palau i Fabre, Poemes de l’Alquimista, poesía erótica,
literatura catalana contemporánea.
Abstract: Josep Palau i Fabre’s Càncer was clandestinely published
in 1946 by La Sirena, the publishing house that he founded the previous
year. Subsequently, Càncer became the central part of Poemes de l’Alquimista,
the book that contains Palau i Fabre’s poetic output. One of the main
characteristics of Palau i Fabre’s poetry, especially in Càncer, is the inclusion
of an explicitly erotic theme, that contrast with the rest of contemporary
Catalan literature because of the clarity with which it is presented in a period
of destruction of individual liberties marked by restraint and by the moral
and social conventions. Through a review of some of his poems we discuss
Palau’s use of sexuality as a means of literary experimentation, breaking
some of the most common stereotypes in Catalan literature of the time.
Keywords: Josep Palau i Fabre, Poemes de l’Alquimista, Erotic Poetry,
Contemporary Catalan Literature.

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Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

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Resúmenes

LOS RECODOS DE LA PUREZA: BLANCURA, CASTIDAD E
IDENTIDAD NACIONAL EN MONJA Y CASADA, VIRGEN Y MÁRTIR
The Corners of Purity: Whiteness, Chastity and National Identity in
Monja y Casada, Virgen y Mártir
Alejandra Palafox Menegazzi
Universidad de Granada
Resumen: Este artículo constata el mantenimiento de la sexualidad de
las mujeres como el eje vertebrador de su deber ser, dentro del proceso
liberal de construcción de una feminidad prescriptiva que tuvo lugar en la
ciudad de México en el siglo XIX. Para lograr este objetivo, se parte del
análisis de la novela del escritor liberal Vicente Riva Palacio, Monja y Casada,
Virgen y Mártir, poniendo de manifiesto la estrategia política de la obra y los
arquetipos de feminidad recogidos en la misma, para evidenciar después
las continuidades y rupturas, respecto a la época colonial, que tuvieron
lugar en el tratamiento de la sexualidad femenina tras la Independencia del
país, dentro del proceso de secularización e implantación del liberalismo
mexicano.
Palabras clave: feminidad, identidad, nación, novela, liberalismo.
Abstract: This article analyses the maintenance of women’s sexuality
as the backbone of their model of behaviour, within the liberal process
of constructing the prescriptive femininity that was developed in Mexico
City during the Nineteenth Century. In order to achieve this objetive, this
text studies the novel of the liberal writer Vicente Riva Palacio, Monja y
Casada, Virgen y Mártir, highlighting its political strategy and the archetypes
of femininity contained in the book. Thus, this paper evidences the
continuities and ruptures of the colonial era that arose in the treatment of
female sexuality after the independence of the country during the process
of secularization and implementation of Mexican liberalism.
Keywords: Femininity, Identity, Nation, Novel, Liberalism.

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Resúmenes

DESTELLOS DE AMOR EN LA NECRÓPOLIS.
TRANSFORMACIONES DE LAS EXPRESIONES DE AMOR
EN EL CEMENTERIO CATÓLICO ARQUIDIOCESANO DE
BUCARAMANGA, SIGLO XX Y PRINCIPIOS DEL SIGLO XXI
Étincelles d'amour dans la nécropole. Transformations d'amour dans le cimetière
Arquidiocesano de Bucaramanga, XXème et début du XXIème siècle
Claudia Lorena Gómez Sepúlveda
Universidad Industrial De Santander
Harold Mauricio Mogollón Caballero
Universidad Industrial De Santander
Resumen: Esta comunicación se configura como parte de una
investigación interdisciplinaria que toma como eje principal la historia
cultural y la historia de la memoria y de las emociones. Se propone el estudio
de los comportamientos de las personas frente a la muerte, tomando como
corpus las lápidas del cementerio Católico Arquidiocesano de Bucaramanga,
Colombia, donde se encuentra información del fallecido (su nombre, las
fechas de nacimiento y de muerte) y un epitafio adornado con flores a
través del cual sus allegados manifiestan diferentes sentimientos. El objetivo
central será vislumbrar cómo el Cementerio se transforma para la sociedad,
y esencialmente para el doliente, en un espacio simbólico y alegórico al
recuerdo, donde están presentes diversas manifestaciones de amor. El
objetivo específico es categorizar las transformaciones de las expresiones
de amor (estética, discursiva y simbólica), del siglo XX y principio del XXI.
Palabras clave: amor, cementerio, lápida, cambio social, transformaciones.
Résumé: Cette communication fait partie d’une recherche interdisciplinaire
dont l’histoire culturelle et l’histoire de la mémoire et des émotions sont
l’axe principal. On propose une étude des comportements des personnes
face à la mort, en analysant les pierres tombales du Cimetière Catholique
Arquidiocesano de Bucaramanga en Colombie, lesquelles comportent
l’information de la personne enterrée (son nom, ses dates de naissance et
de décès) et un message personnel appelé épitaphe orné de fleurs pour
exprimer divers sentiments. L’objectif central est de percevoir comment
Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

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le Cimetière devient pour la société, et notamment pour le souffrant, un
espace symbolique et une allégorie au souvenir, où les manifestations de
l'amour sont présentes. Le but spécifique est de classer les transformations
des expressions de l’amour (esthétique, discursive et symbolique) du XXème
et du début du XXIème siècle.
Mots clés: amour, cimetière, pierre tombale, changement social, transformations.

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Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

RESÚMENES

EL MATRIMONIO: ENTRE AMOR Y SEXUALIDAD

Resúmenes

EL MATRIMONIO Y LAS RELACIONES FAMILIARES EN LAS
ÉLITES LOCALES HISPANORROMANAS
Marriage and Family Relationships in Local Hispanic Roman Elites
María Gago Durán
Universidad de Córdoba
Rafael Ruz Gómez
Universidad de Córdoba
Resumen: A lo largo de la Historia, el matrimonio ha sido concebido
como una unión contractual entre dos personas con un proyecto familiar,
social, económico y, en ocasiones, sentimental común. El concepto de
matrimonio con y por amor alcanza su cénit durante el siglo XIX, siendo
hasta este momento más una cuestión estratégica que amorosa. Así, en
el presente texto nos hemos propuesto acercar al lector a la importancia
que durante época altoimperial tuvieron las uniones matrimoniales en la
sociedad hispanorromana.
Palabras clave: matrimonio, Hispania Romana, élites, relaciones familiares.
Abstract: Throughout history, marriage has been widely regarded as a
contractual union between two people sharing a familiar, social and economic
project rather than a sentimental attachment. The idea of love marriage
reached its peak during the 19th century and not until that period was it
considered a love issue but a strategic movement. Consequently, our main
objective in the following paper is to get the reader closer to the importance
marriage had during the High Imperial period in Hispanic Roman society.
Keywords: Marriage, Roman Spain, Elites, Family Relationships.

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Resúmenes

LA EXPRESIÓN EPIGRÁFICA DEL AMOR CONYUGAL:
ANÁLISIS DEL VOCABULARIO AFECTIVO DE LOS LIBERTOS
The Epigraphic Expression of Conjugal Love: Analysis of Freedmen’s Affective Vocabulary
Alberto Barrón Ruiz de la Cuesta
Universidad de Cantabria
Resumen: El objetivo de este artículo es analizar las relaciones
matrimoniales y otras formas de emparejamiento entre libertos a partir de una
recopilación parcial de inscripciones hispanas relativas a este grupo social.
El estudio de los epígrafes que explicitan vínculos conyugales entre libertos
permite examinar las características propias de este colectivo, especialmente
en lo relativo a la identidad particular de los libertos en sus relaciones de
pareja, la terminología empleada -uxor, maritus, coniux, etc.- y las muestras de
afecto recogidas en dichas inscripciones. Estos datos reflejan las distintas
situaciones de pareja existentes para esclavos y libertos, fundamentalmente
el conubium y el contubernium, sin olvidar otras formas de relación menos
fáciles de rastrear, como las parejas no formalizadas o el concubinatum.
Palabras clave: libertos, epigrafía, parejas, conyugal, matrimonio.
Abstract: The aim of this study is to analyze the conjugal relations
and other kinds of marital relationship between freedmen with a
partial collection of Hispanic inscriptions about this social group. The
evaluation of epigraphs that specify conjugal bonds between freedmen
allows us to examine the features of this group, especially in relation
to the personal identity of freedmen in their couple relationships, the
terminology used -uxor, maritus, coniux, etc.- and the signs of affection
contained in that inscriptions. This information show us the different
couple relationships of slaves and freedmen, mainly the conubium and the
contubernium, but also other options more difficult to verify, as the nonregularize couple or the concubinatum.
Keywords: Freedmen, Epigraphy, Couples, Conjugal, Marriage.

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Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

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Resúmenes

FUENTES PARA EL CONOCIMIENTO DEL MATRIMONIO
JUDÍO EN LA CASTILLA DE LA BAJA EDAD MEDIA
Sources for Knowledge of the Jewish Marriage in Castile of the Late Middle Ages
Gonzalo Pérez Castaño
Universidad de Valladolid
Resumen: El matrimonio de los judíos de la Castilla de la Baja Edad
Media se apoyaba en tres pilares fundamentales del mundo hebraico: la
religión, la tradición y la familia. El judaísmo castellano estaba regulado
por los preceptos de la Torá y los miembros de las comunidades debían
cumplirlos para continuar con la tradición del pueblo de Israel. En este
trabajo estudiaremos la importancia de la familia, el papel de la mujer, los
preparativos y la ceremonia del matrimonio y los contratos o ketubá que nos
sirven para analizar la organización del enlace judío en la Castilla del siglo XV.
Palabras clave: judíos, matrimonio, Castilla, sociedad, siglo XV.
Abstract: The marriage of Castilian Jews in the Late Middle Ages was
based on three main pillars of the Jewish world: religion, tradition and
family. The Castilian Judaism was governed by the precepts of the Torah
and community members had to continue the tradition of the people of
Israel. Thus we will study the importance of family, the role of women, the
wedding ceremony and the ketubah or contracts that allow us to analyze the
organization of Jewish marriage in Castile during the 15th century.
Keywords: Jews, Marriage, Castile, Society, 15th Century.

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Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

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Resúmenes

AMOR Y SEXO MEDIATIZADOS: LA CONCEPCIÓN DEL
MATRIMONIO A TRAVÉS DE LA FAMILIA CERNESIO,
CONDES DE PARCENT (SIGLOS XVII-XVIII)
Love and Sex Influenced: The Conception of the Marriage through Cernesio Family,
Counts of Parcent (17th and 18th Centuries)
Josep San Ruperto Albert
Universitat de València
Resumen: El estudio de familias dentro de las élites de poder ha
experimentado un crecimiento exponencial, lo que ha permitido abrir nuevos
campos de investigación y metodología y, a su vez nuevas perspectivas, en
las que se enmarca este artículo. Durante la Época Moderna se mediatizó el
amor y el sexo a través del matrimonio para mantener el statu quo permitiendo
la estabilidad social en el Antiguo Régimen, más aún entre las elites. Es desde
esta perspectiva que observamos a la familia Cernesio, condes de Parcent
en el País Valenciano. Para ello analizaremos cómo concibieron el contrato
conyugal durante los siglos XVII y XVIII. Nos acercaremos al poder de los
adultos de la familia, observaremos las diferentes disposiciones legales que
cambiaron de los «Furs» a la legislación castellana con los decretos de Nueva
Planta impuestos por Felipe V y a partir de las capitulaciones matrimoniales
y otra documentación referente a esta familia, analizaremos cómo se
aseguró la endogamia de grupo, la importancia y el coste de la virginidad y
la obligación de mantener relaciones sexuales que aseguraran descendencia
para la Casa, así como la concepción post-tridentina del matrimonio.
Palabras clave: nobleza, matrimonio, amor, País Valenciano, siglo XVII,
siglo XVIII.
Abstract: The study of families within the power elites has experienced
an exponential growth, which has opened new research fields and
methodologies and also new perspectives, in which is framed this article.
During the Early Modern Era love and sex were influenced by marriage
as means to maintain the status quo allowing social stability in the Ancien
Régime, specialy among the elites. From this perspective we approach the
Cernesio family, Counts of Parcent in Valencia. We are going to analyse how
the marital contract was conceived during the seventeenth and eighteenth
centuries. We approach the power of the adults in the family and to observe
Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

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diverse legal provision through which the ‘Furs’ were replaced with the
Spanish legislation ‘Nueva Planta’ imposed by Felipe V. From marital
contracts and other documentation related to this family we are going to
review how inbreeding was ensured, the importance and cost of virginity
and the obligation to have sexual relations that guaranteed the lineage of
the House. Finally we are going to address the post-Tridentine conception
of marriage.
Keywords: Nobility, Marriage, Love, Valencian Country, 17th Century,
18 Century.
th

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Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

Resúmenes

ESTUDIO DE UN PLEITO MATRIMONIAL POR MALOS
TRATOS EN LA EDAD MODERNA
Study of a Marriage Lawsuit for Mistreatment in the Modern Age
Nerea González de Arriba
Universidad de Oviedo
Resumen: Los pleitos matrimoniales, base del presente estudio,
constituyen dentro del campo de la Historia Social, una fuente de gran interés
para percibir comportamientos respecto a los modos de unión y disolución
de los matrimonios; así como aspectos de la vida cotidiana de la sociedad del
contexto, a través de los numerosos testimonios que aparecen reflejados en
ellos. Además, los conflictos y la violencia que emanan de esas fuentes, no se
pueden considerar como algo ajeno a las relaciones de pareja. El matrimonio
en esos siglos fue la institución que se sustentaba la formación de las familias,
escenario de experiencias e intereses enfrentados y por tanto de conflictos.
Pues en ellas, las mujeres afrontaron espacios de poder diferenciados a los
de los hombres, siempre en base a la capacidad reproductora biológica
sobre la que se construía socioculturalmente su identidad. Estas cuestiones
se visualizan en el objeto de esta investigación un pleito matrimonial de
1697 por malos tratos de un esposo hacia su mujer en cuya sentencia se
acuerda la “separación de cuerpos”. El proceso tuvo lugar en la localidad de
Castro Fuerte, una villa perteneciente al municipio de Villaornate y Castro
en la actual provincia de León. Se trata del estudio de un caso concreto
que se debe contextualizar en la numerosa documentación por pleitos
matrimoniales de la Edad Moderna a raíz de la reforma tridentina. Con la
Contrarreforma los poderes eclesiásticos fijaron bien todo los concerniente
sobre la institución matrimonial, incluidas las causas legitimas de separación
de los mismos, como el caso de la violencia física extrema hacia las mujeres.
Con el estudio de un caso concreto por malos tratos, planteamos la hipótesis
de si la Iglesia Católica se preocupaba por las mujeres oprimidas, o era una
forma de controlador social estructurado sobre el sistema patriarcal, en el
que sólo importaba la descendencia patrimonial.
Palabras clave: matrimonio, mujeres, pleitos, separación, violencia.

Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

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Abstract: The matrimonial lawsuits, based on this study, constitute,
within the field of Social History, a source of great interest to perceive
behaviors with respect to modes of union and dissolution of marriages;
as well as aspects of the daily life of the society of the context, through
the numerous testimonies that are reflected in them. In addition, conflicts
and violence emanating from these sources cannot be considered as
something alien to the partner relations. Marriage in those centuries was
the institution that has supported the formation of families, setting for
experiences and conflicting interests and therefore conflict. Thus, women
faced spaces of power differential of the men, always on the basis of the
biological reproductive capacity that was built socioculturally their identity.
These issues are displayed in the object of this research a marriage lawsuit
of 1697 by ill-treatment of a husband towards his wife in whose judgment
the “separation of bodies” is agreed. The process took place in the town of
Castro Fort, a village belonging to the municipality of Villaornate y Castro
in the current province of León. It is the study of a particular case which
must contextualize in the numerous documents for marriage lawsuits of
the modern age as a result of the Tridentine reform. With the CounterReformation the ecclesiastical powers set well all the concerning about
the institution of marriage, including the cause’s legitimate separation of
them, as in the case of extreme physical violence towards women. With the
study of a particular case of ill-treatment, we hypothesize if the Catholic
Church was worried about oppressed women, or was a form of social driver
structured on patriarchal system, whereby only mattered heritage descent.
Keywords: Marriage, Women, Lawsuits, Separation, Violence.

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Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

Resúmenes

EL MATRIMONIO EN EL TRÁNSITO A LA MODERNIDAD
Marriage in Transit to the Modernity

Iker Echeberria Ayllón
Universidad del País Vasco-EHU
Resumen: A través de la evolución operada en el matrimonio durante la
segunda mitad del siglo XVIII y primeras décadas del XIX, propongo algunas
observaciones sobre el surgimiento de una novedosa sensibilidad femenina
y un modelo familiar que vendrán a explicar en parte, el desarrollo del amor
romántico decimonónico como producto social y cultural. Asimismo, las
posibilidades ofrecidas por el análisis de los sentimientos en la investigación
histórica serán evaluadas a fin de valorar su aportación a nuestro ámbito.
Palabras clave: matrimonio, amor, Modernidad, mujeres, sentimientos.
Abstract: Through the evolution on going in marriage during the
second half of the 18th century and first decades of the 19th, I suggest some
observations about the emergence of a new female sensibility and a family
model, which could prove the development of romantic love as a social and
cultural product. In the same way, the possibilities offered by the analysis of
the feelings in History will be evaluated with the purpose of valuating our
expertise.
Keywords: Marriage, Love, Modernity, Women, Feelings.

Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

103

Resúmenes

¿MONOGAMIA O POLIGAMIA? CONFLICTOS AL INICIO DE
LA MODERNIDAD EN HISPANOAMÉRICA
Monogamy or Polygamy? Conflict at the Beginning of Modernity in Latin America
Diana Barreto Ávila
Universidad Nacional Autónoma de México
Resumen: Con el objetivo de instaurar la poligamia en los indígenas de
América en el siglo XVI, los frailes franciscanos y la Corona de Castilla,
desarrollaron en la Nueva España proyectos educativos de evangelización,
para los niños y las niñas indígenas. Este proyecto duró de 1527 a 1544, y
consistió en fundar casas-monasterios, donde los indígenas fueron recluidos
para ser evangelizados para que formaran matrimonios monógamos
católicos. El proyecto terminó en 1544, por los choques culturales que la a
culturización occidental produjo en la población indígena y por cambios en
la política de colonización.
Palabras clave: poligamia, matrimonio, evangelización, indígenas,
América Latina.
Abstract: With the aim of establishing indigenous polygamy in America
in the sixteenth century, the Franciscan friars and the Crown of Castile,
developed in New Spain evangelistic educational projects for children and
indigenous girls. This hard project 1527-1544, and consisted of found
houses-monasteries, where the indians were held to be evangelized for
catholic’s to form monogamous marriages. The project ended in 1544,
by the cultural clashes that occurred in western acculturation among the
indigenous population and changes in the policy of colonization.
Keywords: Polygamy, Marriage, Evangelism, Indigenous, Latin America.

Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

105

RESÚMENES

PÓSTERES

Resúmenes

LA DOBLE CARA DE LAS MUJERES SAMNITAS: SEXUALIDAD
HACIA LO HUMANO Y LO DIVINO. UN RELATO PECULIAR
EN LA GÉOGRAPHIKÁ DE ESTRABÓN
The Double Side of Samnites Women: Sexuality towards the Human and the Divine.
A Peculiar Story in Strabo’s Géographiká
Gonzalo Castillo Alcántara
Universidad de Murcia
Benjamín Cutillas Victoria
Universidad de Murcia
Resumen: En el libro IV de la Géographiká de Estrabón dedicado a la
descripción de la Galia y Bretaña, encontramos una breve referencia relativa
a un grupo de mujeres que habitaban en una isla en la desembocadura
del río Líger (actual río Loira) y que recibían el nombre de Samnitas. Este
fragmento cobra especial relevancia debido a que este colectivo femenino
vivía aislado y dedicado al culto de un dios, Dionisos en el texto, cuyas
prácticas religiosas conllevaban un fuerte componente sexual. Sin embargo,
lo más peculiar de estas mujeres es que, a la vez que se dedicaban al culto
del dios, ocasionalmente abandonaban la isla para entregarse a sus maridos.
El objetivo de este trabajo es estudiar a fondo este fragmento de la obra,
identificando aquellas problemáticas que surgen en torno a la fuente y al texto
con el fin de presentar un nuevo planteamiento que de sentido a dicho pasaje.
Palabras clave: mujeres samnitas, sexualidad, religiones prerromanas,
ritos dionisíacos.
Abstract: In the book IV of Strabo’s Geographika, dedicated to the
description of Gaul and Britain, we find a brief reference to a group of
women who lived on an island at the mouth of the river Liger (today Loire
River) and who were known as Samnites. This fragment is particularly
relevant because this feminine collective lived dedicated to worship a God,
Dionysus in the text, and whose religious practices involved a strong sexual
component. However, the most peculiar aspect of these women is that,
while engaged in the cult to God, they occasionally abandoned the island
to give themselves to their husbands, as indicated in the text. The objective
of this study is to analyze this fragment of the text in depth, identifying
those issues that arise around the ancient source in order to present a new
approach to the text.
Keywords: Samnites Women, Sexuality, Pre-Roman Religions, Rites of  Dionysus.

Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

109

Resúmenes

LAS VIOLACIONES EN FRANCIA TRAS EL DESEMBARCO DE
NORMANDÍA: UNA DE LAS CARAS OCULTAS DE LA LIBERACIÓN
The Rapes in France After the Normandy Landings:
One of the Hidden Faces of the Liberation
María del Mar Ortega Gómez
Universidad de Murcia
Gonzalo Castillo Alcántara
Universidad de Murcia
Benjamín Cutillas Victoria
Universidad de Murcia
Resumen: El 6 de junio de 1944 las tropas aliadas desembarcaban en
Normandía con el objetivo de liberar a Europa del yugo nazi y poner fin a la
Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, la población local no se imaginaba
la contrapartida negativa que aquellos hombres podrían traer a las vidas
de algunos de sus conciudadanos, pues se empezaron a producir casos de
violaciones de una gran brutalidad a manos de los soldados aliados que
llegaron a aterrorizar a algunas comunidades francesas. A pesar de ser un
aspecto poco conocido de la liberación de Europa, está demostrado que
este fenómeno se repitió en todos los frentes de la guerra y fue practicado
por soldados de todos los países beligerantes, pero en este estudio nos
centraremos en las violaciones perpetradas por soldados norteamericanos
en Francia durante el proceso de liberación gracias a un repaso de documentos
de archivos americanos así como de testimonios locales de víctimas,
testigos y prensa.
Palabras clave: Segunda Guerra Mundial, Francia, violaciones, mujeres,
soldados norteamericanos.
Abstract: On June 6 1944, the Allied troops landed in Normandy in
order to liberate Europe from the Nazi yoke and end the Second World
War. However, the local population did not imagine the negative impact
that these men would have on the lives of some of its citizens, given that
numerous violations of extreme brutality began to be carried out by the
Allied soldiers who came to terrorize some French communities. Despite
being a little known aspect of the Liberation of Europe, there is evidence
Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

111

that this phenomenon was repeated on all fronts of the war and it was practiced by soldiers of all belligerent countries. In this study we focus on rapes
by American soldiers in France during the Liberation through a review of
documents from American archives and local testimonies of victims, witnesses and press.
Keywords: Second World War, France, Rapes, Women, American Soldiers.

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Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

Nota editorial
Este libro constituye el cuarto número de la Colección Temas
y perspectivas de la Historia, editada por la Asociación de Jóvenes
Historiadores - Estudios Interdisciplinares (AJHIS)
Paula Hernández Rodríguez
Gustavo Hernández Sánchez
Paula Ortega Martínez
Carlos Píriz González
Pablo Poveda Arias
(Coordinadores)
Salamanca, abril de 2015
Más información sobre AJHIS en:
www.ajhis.es

Contenido Íntegro

SEXUALIDAD, PODER Y VIOLENCIA

FULVIA, CORAZÓN DE CÓNSUL
Fulvia, Consul Heart

Roberto López Casado
Universidad de Valladolid
rolopez14@gmail.com
Resumen: El objetivo de este artículo es analizar la transgresión de roles de género
en la Roma de finales de la República en la figura de Fulvia, una mujer romana que se
evadió tanto del espacio al que había sido asignada (la domus, la casa) como de sus labores
domésticas (hilar, tejer, administrar el hogar, criar a los hijos, etc.) para irrumpir en un
espacio que la sociedad romana asignó al varón: el espacio público, es decir, la política y, en
este caso, los asuntos bélicos. Fulvia adoptó un comportamiento más próximo a un hombre
de estado que a una matrona romana, convirtiéndose en una mulier virilis y alterando la
norma defendida por la costumbre, la ley y la religión romanas.
Palabras clave: Fulvia, República romana, guerra, roles sexuales, mulier virilis.
Abstract: The aim of this article is to analyse the transgression of gender roles during
Late Republic Rome in Fulvia’s figure. It deals with how a Roman woman escapes so much
the space that she has been designated (the domus, the house) as her domestic labours
(spinning, weaving, administrating the home, raising children, etc.) to invade a space that
Roman society assigned to the male: the public space; that is, politics and, in this case,
warlike matters. Fulvia adopted a behavior closer to a statesman than to a Roman matron,
turning into a mulier virilis and altering the norm defended by custom, law and Roman religion.
Keywords: Fulvia, Roman Republic, War, Sexuals Roles, Mulier Virilis.

Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

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Roberto López Casado

1. Introducción1
Tú, romano, recuerda tu misión; ir rigiendo los pueblos con tu
mando. Estas serán tus artes: imponer leyes de paz, conceder tu favor
a los humildes y abatir combatiendo a los soberbios. Virgilio, Eneida
VI, 850-853

Virgilio expresó en este fragmento de su Eneida la concepción
defendida por el orden de género patriarcal romano, que otorgaba una
primacía al hombre a la hora de ejercer diversas funciones en el Estado. En la
sociedad romana, la costumbre de los antepasados -mos maiorum-, establecía
una exclusividad del varón sobre la mujer en los asuntos relacionados con la
res publica, ya sea la política, la guerra, la diplomacia, etc.2 Según Columela3,
los hombres y las mujeres tenían cada uno diferentes labores en función de
su sexo. Así lo materializó en el libro XII de su obra Sobre la agricultura:
La naturaleza conformó a la mujer para el cuidado atento de la casa
y al hombre para las actividades desarrolladas fuera, en el exterior. Y
así la divinidad asignó al hombre la misión de soportar los calores y
los fríos, las caminatas y las fatigas, de la paz y de la guerra, es decir,
los trabajos del campo y del servicio militar, mientras que a la mujer,
a la que no hizo apta para todas estas funciones le confió el cuidado
de los trabajos domésticos.
No obstante, en la sociedad romana surgieron mujeres que
transgredieron los roles femeninos e invadieron la esfera que la costumbre y
la ley romanas tenía reservada a los varones. Ellas fueron mulieres viriles.

1 Me gustaría agradecer el apoyo, la paciencia y los comentarios de las profesoras de la
Universidad de Valladolid Henar Gallego Franco y Cristina de la Rosa, que han hecho
posible la realización de este trabajo. Los errores que hubiere son exclusivamente míos.
Quiero expresar mi gratitud también a Gonzalo Pérez Castaño, Virginia Martón, Anastasio
Rubio y Guadalupe Rodríguez Iglesias por su tiempo y ayuda.
2 Cabe destacar que en latín el adjetivo romanus califica tanto a hombres como a mujeres,
en nominativo masculino, lingüísticamente hablando, es el término no marcado: es decir,
quien tiene la misión de regir los pueblos podría ser tanto un hombre romano como una
mujer. Pero como sabemos, esto no fue así. Para esta cuestión véase la obra de RUBIO
FERNÁNDEZ, 1989.
3 Lucius Iunius Moderatus (Gades, 3 a.C.- Roma, 71 d.C.) autor de la obra de agricultura De re
rustica. Fue además tribuno militar de la legio VI Ferratae en Siria.
118

Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

Fulvia, corazón de cónsul

2. Breve biografía
Fulvia nació probablemente entre el 84 y el 82 a.C.4, en Tusculum5. Su
padre era Marco Fulvio Bambalio, cuyo nombre se debía a la tartamudez con
la que hablaba6, era según Cicerón una persona insignificante y de espíritu
pobre. No obstante, los Fulvii pertenecían a la nobleza plebeya, apareciendo
en los Fasti consulares en el 322 a.C.7, aunque si bien es cierto que en el siglo
I a.C. los Fulvios estaban en franca decadencia8. Por parte de madre, Fulvia
pertenecía a la familia de los Sempronii Tuditanii, siendo su madre Sempronia,
hermana homónima de una de las conspiradoras en la conjuración de
Catilina9. Su abuelo, Sempronio Tuditano era hijo del cónsul del año 129
a.C.10 y una persona extravagante a juzgar por lo que dice Cicerón11. De
esta forma, nuestra protagonista reunía la herencia de dos familias nobles
venidas a menos, lo que la convertía en un excelente partido a la hora de
concertar un matrimonio12.
El primer esposo de Fulvia fue el malhadado Publio Clodio Pulcro13,
perteneciente a la familia patricia de los Claudii, famoso por su tribunado
del año 58 a.C. y su enemistad con Cicerón, la cual heredó su mujer
como veremos. Este matrimonio se realizó en el 62 a.C.14 Sin embargo, la
aparición de Fulvia en el escenario de la política romana no tendrá lugar
hasta la muerte de su esposo el 18 de enero del 52 a. C. Es en ese momento
cuando la de Tusculum se muestra en público para defender la memoria de
su esposo y lograr el castigo de los culpables de su muerte. No obstante, se
ha especulado en torno a la influencia de Fulvia en la carrera política de sus
maridos, principalmente de Clodio y, posteriormente, de Antonio15.
4 BABCOCK, 1965: 7.
5 Cic., Fil. III, 16.
6 Cic., Fil. III, 16.
7 BABCOCK, 1965: 3.
8 SYME, 2010: 32.
9 BAUMAN, 1994: 83; WEIR, 2007: 3.
10 BABCOCK, 1965: 3.
11 Cic., Fil. III, 16. En este pasaje Cicerón habla de Tuditano vestido de capa y coturnos
distribuyendo dinero a la plebe desde la tribuna de los oradores en el foro. Otro autor
clásico que también recoge la locura de Sempronio Tuditano es Val. Max., Hechos. VII, 8, 1.
12 BABCOCK, 1965: 7.
13 Sobre Clodio véase el estudio realizado por TATUM, 1999.
14 BABCOCK, 1965: 7.
15 La más que posible influencia de Fulvia en la política de sus maridos es confirmada
por BABCOCK para los dos primeros esposos, y por HUZAR en el caso de Antonio.
VIRLOUVET, 1994: 77, aclara que, pese a pensar que sí hubo esa influencia en las
decisiones políticas sobre sus maridos, la falta de fuentes no permite valorar con exactitud
Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

119

Roberto López Casado

Este matrimonio dejó un hijo, Publio Clodio Pulcro, y una hija,
Clodia, quien sería esposa de Octavio durante los años 43-41 a.C.16 Sobre la
relación entre los esposos, Valerio Máximo nos legó una cita verdaderamente
significativa que sugiere el papel que desempeñó la hija de Bambalio en este
matrimonio: “Clodio Pulcro logró hacerse con el favor de la plebe, pero,
al sujetar su espada a los vestidos de Fulvia, sometió el honor militar a los
caprichos de una mujer”17.
El segundo matrimonio de Fulvia tuvo lugar en el año 51 a.C.18, con
otro poderoso hombre de familia consular, Cayo Escribonio Curión, quien
siendo un optimate se pasó al bando cesariano poco antes de comenzar
la guerra civil. El matrimonio fue efímero, pues Curión, encargado
por César de la campaña de África, encontró la muerte en esa misma
expedición, derrotado por el rey númida Juba en el año 49 a.C.19 Aun así,
el matrimonio tuvo un hijo que fue ejecutado por Octavio después de la
batalla de Actium (31 a.C.)20.
El tercer y último matrimonio de Fulvia se realizó con Marco Antonio
sobre los años 47-46 a.C.21 Por aquel tiempo, Antonio era el segundo hombre
de César al mando22, habiendo ejercido de César al mando, habiendo ejercido
ya los cargos de tribuno de la plebe, augur y magister equitum. Al unirse con
Fulvia, el futuro triunviro sumaba no solo la riqueza que la viuda recibía de
su familia, sino también las relaciones y clientelas que su esposa heredaba
de sus esposos, principalmente de Clodio23.
Este enlace produjo una desdichada descendencia, ya que sus dos
hijos murieron de forma violenta: Marco Antonio Antilo fue ejecutado tras
la caída de Alejandría (30 a.C.) y Iulo Antonio que, tras una carrera política
favorecida por Augusto (llegando a ser cónsul en el 10 a.C.) estuvo involucrado
en la caída en desgracia de Julia y fue condenado a muerte (2 a.C.)24.

el peso que pudo tener la influencia de Fulvia en la toma de tales disposiciones.
16 BABCOCK, 1965: 13, nota 25.
17 Val. Max., Hechos. III, 5,3.
18 WEIR, 2007: 6.
19 Apian., Hist. Rom. II, 45.
20 BABCOCK, 1965: 13, nota 25.
21 BABCOCK, 1965: 7; cf. WEIR, 2007: 7 establece la fecha ca. 46 a.C.
22 En cuanto a obras acerca de Marco Antonio véase HUZAR, 1978.
23 WELCH, 1998: 192.
24 BABCOCK, 1965: 13, nota 25.
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Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

Fulvia, corazón de cónsul

Antonio y Fulvia pudieron haber alterado la historia de Roma tras
la muerte de César. Es a partir de esa fecha (44 a.C.) cuando nuestra
protagonista destapó su faceta política y quebró las barreras que la ley y la
costumbre romanas habían establecido para las mujeres, transgrediendo
los roles de género e invadiendo la esfera de acción del varón; al defender y
luchar por los intereses de su esposo a través de una doble vía esencialmente
masculina: la política y, sobre todo, la militar25. No obstante, en primera
instancia, Fulvia se limitó a suplicar, acompañada por Antilo, el hijo mayor
que tuvo en su último matrimonio, y por su suegra Julia, el favor de los
políticos romanos para evitar que su cónyuge fuera declarado enemigo
público (43 a.C.)26. Hay que tener en cuenta que la posición política y militar
de Antonio en este momento era inestable al mantener una pugna con el
Senado por la posesión de la provincia de la Galia Cisalpina.
Sin embargo, tras la formación del Triunvirato a finales del año
43 a.C., el protagonismo de Fulvia cobró un brío inusitado. Las fuentes,
mayoritariamente adversas a su figura, situaron a la de Tusculum en el centro de
los principales acontecimientos políticos: las proscripciones27, el matrimonio
de Octavio con Clodia28, la guerra de Perusia29, etc. La derrota en esta guerra
supuso el final del poder y de la influencia de Fulvia en la esfera política
de Roma; ya que tras la caída de Perusia a principios del año 40 a.C., tuvo
que huir a Grecia con sus hijos, encontrando la muerte a mediados de ese
mismo año en Sición. Según el relato transmitido por Apiano y Dión Casio,
Antonio fue el causante de la muerte de su esposa, debido a los reproches
tras enterarse de la noticia de la guerra30. Incluso, llegó a sentirse culpable31.
Por el contrario, Plutarco omite este encuentro y narra la muerte de Fulvia
como resultado de una enfermedad. Tras su muerte, los triunviros sellaron
de nuevo su alianza32.

25 LIGHTMAN, 2008: 142.
26 Apian., Hist. Rom. III, 51.
27 Dio., Hist Rom. XLVII, 8, 2.
28 BABCOCK, 1965: 20.
29 Apian., Hist. Rom. V, 19.
30 Apian., Hist. Rom. V, 59 y 62; Dio., Hist. Rom. XLVIII, 28, 3; WEIR 2007: 132 añade
sagazmente que Apiano no especifica los motivos de la amonestación de Antonio a Fulvia,
si fue por incitar la guerra contra Octavio o por perderla.
31 Apian., Hist. Rom. V, 59.
32 Plut., Vit. Ant. 30, 5-6.
Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

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Roberto López Casado

3. ¿Fulvia como mulier virilis?
En primer lugar, hay que definir qué se puede entender por mulier
virilis. El concepto de mujer viril apareció en el mundo romano de la mano
de los padres de la Iglesia para definir un ideal de mujer. Apoyándose en
antecedentes paganos, la patrística dio forma a una idea de mujer “virilizada”,
es decir, dotada de virtudes masculinas. Esta mujer viril lograría abandonar
la inferioridad y los valores negativos asociados a su sexo para alcanzar un
elenco de principios positivos asociados a la virtus, o lo que es lo mismo, al
hombre (vir), y acceder de esta manera a la espiritualidad y a la perfección33.
La idea de la mulier virilis emerge en el siglo II34. No deja de ser un
concepto diseñado por y para la religión cristiana, con el que se pretende
imbuir en las fieles un ideal de perfección a través de la “virilización”. Este
planteamiento puede rastrearse en la Carta de San Pablo a los efesios (4,13),
donde sugiere llegar a ser un varón perfecto al lograr la unidad de fe y el
conocimiento del Hijo de Dios.
Las fuentes que nos han llegado referentes a Fulvia no son cristianas
ni escriben desde esos planteamientos, luego la noción de mulier virilis no es
extrapolable. En primer lugar, los autores clásicos paganos no acuñaron un
término tan específico para definir este modelo de mujer, ni en el sentido
positivo, que es el de la mulier virilis, ni en el negativo. En segundo lugar, el
concepto de mujer viril, ajeno a la reflexión realizada por los padres de la
Iglesia, evoca una mujer que transgrede la ley y la costumbre romanas no
solo desempeñando funciones propias de los hombres como pueden ser
los asuntos públicos o la guerra, sino también adoptando atributos que el
mundo romano atribuía al varón35. Lo que en castellano se puede denominar
una virago36.
En el mundo romano, la mujer, por naturaleza, no puede poseer
ninguna virtud asociada a los varones tales como el coraje o la osadía, y
mucho menos debe irrumpir en el espacio de exclusividad masculino
como eran los asuntos de la res publica. Aquella mujer que incurría en esta
transgresión inaceptable era vituperada desde todos los puntos de vista, uno
de ellos el sexual.
33 PEDREGAL RODRÍGUEZ, 2005: 146-148.
34 PEDREGAL RODRÍGUEZ, 2005: 146.
35 DELIA, 1991: 197.
36 Vid. nota 18.
122

Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

Fulvia, corazón de cónsul

El sentido con el que empleo el concepto mulier virilis es diferente al
definido por Amparo Pedregal, expuesto anteriormente. Etimológicamente,
mulier virilis es la mujer que adquiere atributos de un varón37. La idea de
mujer viril desde el punto de vista de la patrística tiene una connotación
positiva, sin embargo, desde la óptica de los autores paganos, el significado
es negativo, siendo la antítesis de la matrona romana. Una mujer romana no
debe extralimitarse a lo que la ley y la costumbre, elaboradas por varones,
le han impuesto, es decir, debe dedicarse a su familia, a administrar la casa,
criar a los hijos, trabajar la lana (lanifica), etc.38
Algunos historiadores actuales describen a Fulvia como mujer viril,
como es el caso de Pomeroy, que define la “masculinidad” de Fulvia como la
irrupción en la esfera masculina. Más adelante, la autora atribuye a Cleopatra
la crueldad y la osadía masculina aportadas por la figura y el ejemplo de
Fulvia39. Balsdon describe a Fulvia como una virago en sus cuatro últimos
años de vida40. Virlouvet señala a Fulvia como una mujer viril, temeraria, al
transformarse en comandante de guerra, transgrediendo los roles de una
mujer romana41. Por lo tanto, habiendo expuesto estas consideraciones
acerca de la mulier virilis, ya solo queda acercarse a las fuentes clásicas para
ver el tratamiento de la figura de Fulvia como mujer viril.
3.1. Fulvia en las fuentes clásicas
La representación de Fulvia en las fuentes clásicas obedece a unos
patrones bien definidos. Estas referencias pueden partir, bien sea, de la
enemistad personal (Cicerón), de la propaganda contraria a los intereses
de su facción (Res Gestae de Augusto, epigramas, glandes) o bien, de autores
posteriores que utilizaron los primeros relatos sobre Fulvia, por lo tanto
hostiles a su figura, como base de sus escritos. Hay que tener en cuenta,
que las acciones realizadas por las mujeres romanas nos han sido relatadas
37 Sal., Conj. Cat. 25 comenta acerca de Sempronia: “Una de ellas era Sempronia, mujer que
muchas veces había realizado hechos de una audacia verdaderamente varonil”; Vel. Pat., Hist.
Rom. II, 74, 3 decía de Fulvia: “Por otra parte, la esposa de Antonio, Fulvia, que no tenía de
mujer más que el cuerpo, promovía en todo la violencia alentando el descontento”. Floro,
Ep. II, 16, 2, ofrece el más claro ejemplo sobre Fulvia como mulier virilis: “El temperamento
de Antonio, siempre nefasto en otras circunstancias, lo excitaba en esta ocasión, con la
espada al cinto, su esposa Fulvia, de viril osadía”. Cabe mencionar el error de Floro al
confundir a Lucio Antonio con su hermano Marco como esposo de Fulvia.
38 DE LA ROSA CUBO, 2004: 22; CID LÓPEZ, 2010: 125.
39 POMEROY, 1987: 208-210.
40 BALSDON, 1977: 49.
41 VIRLOUVET, 1994, 93.
Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

123

Roberto López Casado

por autores masculinos, después de ser tamizadas y manipuladas, puesto
que el fin de la obra de los autores era dar un ejemplo sobre lo que debe
o no debe hacerse por parte de la matrona romana. Al fin y al cabo, el
discurso oficial de género romano consideraba a la mujer poseedora de una
serie de incapacidades “naturales” que la imposibilitaban seriamente para ser
independiente jurídicamente, así como para representar a otros, y convirtió
la actividad doméstica en la única que legítimamente podía desarrollar,
desempeñando un rol principalmente reproductor42. Cualquier mujer que
transgrediera su papel e invadiera la esfera destinada a los hombres, aquello
relacionado con la res publica, era duramente criticada. No obstante, las
mujeres que se ceñían al rol asignado por el varón como buena matrona
eran alabadas por las fuentes.
Partiendo de la idea comentada previamente, la gran mayoría de
noticias que podamos hallar sobre la figura de nuestra protagonista van a
tener un sesgo negativo. Podemos hablar en primer lugar de Marco Tulio
Cicerón (106-43 a.C.). El de Arpino llegó a tener sus razones para atacar a
Fulvia de la forma que veremos en sus Filípicas. El origen de ese “odio” fue
la derrota que el orador sufrió en el juicio de Tito Annio Milón, acusado de
haber asesinado a Clodio, en el año 52 a.C. El papel que jugó Fulvia, tanto
en el momento posterior al asesinato, como en el juicio, fue crucial. En un
primer instante, habiéndose enterado de la muerte de su marido y teniendo
el cuerpo delante de ella, lo mostró a la multitud entre lamentos y sollozos43.
Este hecho enardeció los ánimos de la plebe, pues Clodio gozaba del favor
popular, siendo muy querido por el pueblo. Posteriormente, durante la
celebración del juicio, la viuda del tribuno asesinado y su madre Sempronia
fueron las últimas en declarar, posición en gran medida ventajosa. Además,
con sus lamentos impresionaron al jurado y a los allí presentes44. Sumando
lo acontecido en el juicio de Milón junto a la boda en terceras nupcias con
Marco Antonio, enemigo acérrimo de Cicerón a partir de la muerte de César,
se puede colocar en su verdadera dimensión la información que nos aporta
el orador sobre Fulvia.
42 DE LA ROSA CUBO, 2004: 16-17.
43 Asc. Ped., Disc. 7. BABCOCK, 1965: 21 menciona este suceso como el uso de Fulvia
tanto de sí misma como de su familia en las luchas de poder. Apian., Hist. Rom. III, 51 cuenta
como Fulvia, su hijo y su suegra ruegan a los hombres influyentes de Roma no declarar a
Antonio enemigo público. Poco tiempo antes de que estallase la guerra de Perusia, Fulvia,
acompañada de sus hijos, visita a los veteranos recordándoles que Antonio es su verdadero
señor, y no Octavio (Apian., Hist. Rom. V, 14).
44 Asc. Ped., Disc. 28.
124

Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

Fulvia, corazón de cónsul

En sus Filípicas, el arpinenese pretende acabar con la figura política del
triunviro mediante “la retórica de crisis”, el uso del “ridiculum” y el encomio
y la proposición de honores45. Otro medio empleado por el orador para
vituperar a Antonio es arremeter contra su esposa46. Cicerón acusó a Fulvia
de avaricia47, de crueldad48 y le exigió que hiciera su tercer pago al pueblo
romano49. Además, la culpó de la muerte de sus anteriores maridos, Clodio
y Curión, por ello la apremia a que cumpla ese tercer pago, que significaría
la muerte de Antonio. De esta manera, Cicerón acusó a Fulvia de estar
maldita. Hay que tener en cuenta que el mundo romano era extremadamente
supersticioso y una acusación similar podría traer graves consecuencias50. El
de Arpino continuó atacando al triunviro a través de su esposa. Por una parte,
Cicerón cargó el peso de la toma de decisiones políticas sobre los hombros
de su esposa, lo que convertía a Antonio en un hombre sin voluntad,
incapacitándole como político51. Por ello, el orador tildó a Antonio de estar
sometido a la voluntad de una mujer, a la que obedecía antes que al Senado
y al pueblo romano52. Para desprestigiar aún más a Fulvia, Cicerón lanzó
una acusación de adulterio contra ella53, acusándola de haber mantenido
una aventura amorosa con el Antonio cuando todavía esta estaba casada
con Clodio54.
Un aspecto confuso en la vida de nuestra protagonista es su grado
de participación en las proscripciones que sucedieron a la formación del
Segundo Triunvirato. Los escritores adeptos al régimen de Octavio no
podían dejar pasar esta oportunidad para tratar de ensombrecer la reputación
de sus enemigos políticos y absolver al propio Octavio de tal abyecto
suceso. De este modo, se representa a Antonio como una bestia sanguinaria
bien secundado por su cruel y rencorosa esposa. Atacar a Fulvia era una
45 MUÑOZ JIMÉNEZ, 2006: 28.
46 WEIR, 2007: 40.
47 Cic., Fil. II, 113; VI, 4; XIII, 18.
48 Cic., Fil. XIII, 18. Además, Cicerón (Fil. V, 22) reprocha a Antonio que se llevara a su
esposa a los campamentos militares, siendo un espacio totalmente vedado para las matronas
romanas.
49 Cic., Fil. II, 113.
50 Cic., Fil. II, 11; WEIR, 2007: 62.
51 Cic., Fil. II, 95; III, 10; V, 11.
52 Cic., Fil. VI, 4.
53 Cic., Fil. II, 99.
54 BABCOCK, 1965: 13 cree en esta supuesta relación adúltera de Antonio y Fulvia por
el divorcio repentino de Antonio y la boda celebrada poco después. HUZAR, 1986: 99
establece el año 58 a.C. como fecha en la que Fulvia y Antonio pudieron haber mantenido
una relación amorosa. VIRLOUVET, 1994: 74.
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Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

125

Roberto López Casado

manera directa de mancillar el nombre de Antonio55. De entre los autores
clásicos que más furibundamente relataron la participación de Fulvia en las
proscripciones destacamos a Dión Casio56.
Dión Casio acusa enconadamente a Fulvia de matar a muchos
romanos por odio o por dinero57. Hasta tal punto llega la codicia de esta, que
manda ejecutar a ciudadanos que ni siquiera su marido conoce58. Pero las
acusaciones de crueldad no se quedan ahí. Dión Casio relata el tratamiento
que recibe la cabeza de Cicerón, una vez que ha sido entregada a Antonio.
Según Dión Casio, Fulvia cogió la cabeza y, mofándose de ella, le arrancó
la lengua y la atravesó con sus horquillas del pelo59. No obstante, Apiano,
que apenas la menciona en las proscripciones60, no comenta nada sobre este
hecho. Por otra parte, Plutarco narra que Antonio mandó cortar la cabeza
y la mano derecha de Cicerón y exponerlos en el foro, en la tribuna de los
oradores, los Rostra61. Este acto de Antonio fue resultado del odio avivado a
lo largo de los años hacia el orador, ampliado recientemente por las Filípicas.

Fig. 1: Pavel Svedomsky (1849-1904), Fulvia con la cabeza de Cicerón, óleo sobre lienzo, Museo
estatal al aire libre de Historia y Arquitectura, Pereslavl-Zaleski, Rusia
55 BABCOCK, 1965: 21; DELIA, 1991: 201.
56 Historiador y político romano que vivió en los siglos II y III. Se ha conservado
parcialmente su gran obra Historia Romana, que abarcaba desde la fundación de Roma
hasta la época de la dinastía Gordiana.
57 Dio., Hist. Rom. XLVII, 8, 2.
58 Es la historia que cuenta Apiano de un tal Rufo, de cuya casa se había encaprichado
Fulvia y, ante el hecho de negarse a vendérsela, ésta le proscribió. Cuando le presentaron la
cabeza a Antonio, el triunviro dijo que no le conocía (Apian., Hist. Rom. IV, 29). Dio., Hist.
Rom. XLVII, 8, 3 también menciona este suceso.
59 Dio., Hist. Rom. XVLII, 8, 4.
60 Vid. nota 46.
61 Plut., Vit. Ant. 20, 3-4.
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Fulvia, corazón de cónsul

Durante la terrible época de las proscripciones, los triunviros no
reunieron todo el dinero que ellos esperaban para pagar a las legiones que
se enfrentarían a Bruto y Casio. Por ello, el triunvirato impuso una tasa a las
1.400 mujeres más ricas de Roma. Obviamente, las mujeres protestaron y
acudieron a las esposas, madres y hermanas de los triunviros para conseguir
anular dicha proposición. Octavia, la hermana de Octavio, y Julia, la madre
de Antonio, las acogieron debidamente, pero Fulvia las agravió de modo
considerable al no recibirlas62. Hay que tener en cuenta que la de Tusculum,
como una de las mujeres más ricas, debería pagar dicha contribución, a pesar
de ser la esposa de Antonio, lo que tal vez la eximiría de esta retribución al
Estado. Weir apunta que Fulvia estaría de acuerdo con la aportación asignada
por el triunvirato a las mujeres, por lo tanto ella consideraría oportuno
satisfacer esta demanda para ayudar a la “restauración de la República”,
objetivo del triunvirato para la imposición de este gravamen. Si esta historia
es cierta, las críticas de Cicerón como mujer avara caerían en saco roto63.
El acontecimiento histórico que define verdaderamente a Fulvia
como una mulier virilis es la guerra de Perusia. El año 41 a.C. marcó el auge
de su influencia en la sociedad romana según las fuentes clásicas. En este
año, Lucio Antonio ejerció el consulado junto a su colega Publio Servilio
Isáurico. No obstante, las fuentes mencionan a la esposa de Antonio como
la auténtica detentadora del poder, teniendo a Lucio como un títere64.
Apiano y Dión Casio son los autores que más noticias transmiten acerca de
su participación en la guerra. A través de las descripciones de estos clásicos
podemos contemplar más rasgos de Fulvia como mulier virilis.
No es el objetivo de este trabajo hacer un exhaustivo estudio de las
causas y el desarrollo de la guerra de Perusia, sino simplemente mencionar el
rol que los autores clásicos asocian a Fulvia. En primer lugar, hay que destacar
que toda la culpa de la guerra acaecida recayó sobre ella, tanto por parte
de Octavio, como por parte de Antonio, una vez que su esposa falleció65.
Era un recurso conveniente para propiciar y explicar luego la reconciliación
entre los triunviros. Además, la propaganda augustea recriminó a Fulvia
62 Apian. Hist. Rom. IV, 32.
63 WEIR, 2007: 108.
64 Dio., Hist. Rom., XVLIII, 4, 1-6. Dión Casio escribe así sobre Fulvia: “Fulvia era suegra
de César y mujer de Antonio. No tenía a Lépido en ninguna consideración a causa de su
parsimonia, y era ella la que administraba todos los asuntos, de modo que ni el Senado ni la
plebe aprobaban nada contra su parecer” (XLVIII, 1).
65 Dio., Hist. Rom., XVLIII, 28, 3.
Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

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Roberto López Casado

incitar a Lucio a entrar en guerra contra Octavio debido a sus celos, ya que
Antonio en estos momentos estaba en Oriente con Cleopatra66. La causa del
estallido de las hostilidades según Apiano es achacada a la propia naturaleza
femenina, pasional e irracional.
Siguiendo a las fuentes romanas detractoras de Fulvia, esta actuó en
política lastrada por su naturaleza, provocando una guerra civil. No obstante,
la pugna distó mucho en sus comienzos de convertirse en una clara victoria
cesariana. El papel que desempeñó Fulvia antes y durante la guerra fue el
de un general. Previamente al inicio de la contienda, Dión Casio nos relata
la toma de Preneste por parte de Fulvia, estableciéndola como base de
operaciones67. No obstante, el aspecto más característico de este episodio
referente a la esposa de Antonio como mulier virilis lo describe Dión Casio:
¿Por qué se iba a sorprender alguien de esto, si ella llevaba una
espada ceñida a la cintura, daba consignas a los soldados y muchas
veces les dirigía arengas? (Hist. Rom. XLVIII, 10, 4)68.

Existen más ejemplos en las fuentes clásicas sobre la actividad varonil
que adoptó nuestra protagonista en el contexto de la guerra. Al igual que
cualquier general, Fulvia reclutó un ejército y ordenó a uno de los suyos
que fuera a auxiliar a Lucio, asediado en Perusia por las tropas de Octavio69.
Los autores contemporáneos que han estudiado su figura resaltan el perfil
político y la maestría en el manejo de los asuntos públicos gracias a la
experiencia que adquirió junto a sus maridos. De este modo, Babcock achaca
66 Apian., Hist. Rom. V, 19 comenta: “… hasta que Manio, de forma malintencionada,
consiguió que ésta cambiara de actitud al decirle que, mientras Italia estuviera en paz, Antonio
permanecería con Cleopatra, pero que, si estallaba la guerra, acudiría allí rápidamente.
Entonces Fulvia, herida en su condición de esposa, incitó a Lucio a la discordia”. Hist.
Rom. V, 59: “A ambas partes les pareció que les beneficiaría mucho la muerte de una mujer
entrometida que había suscitado una guerra tan grande por su envidia de Cleopatra, pues se
veían ya libres de ella. Sin embargo, Antonio se entristeció mucho con este suceso, puesto
que se consideraba, en cierto modo, el responsable”; Plut., Ant. 30,4 escribió lo siguiente:
“Fulvia, una mujer de naturaleza temeraria e intrigante, esperaba así arrancar a Antonio de
las garras de Cleopatra, si se producía alguna revolución en Italia”; Dio., Hist. Rom. XLVIII,
5, 4-5, aboga por una lucha entre Fulvia y Lucio contra Octavio. No obstante, Lucio es
considerado como un asistente de Fulvia aunque sea el cónsul; Liv., Per. 125, incide en la
idea de culpar a Fulvia de la guerra y considera a Lucio como marioneta de Fulvia.
67 Vel. Pat., Hist. Rom. II, 74, 3; Dio., Hist. Rom. XVLIII, 10, 3.
68 Floro alude a algo semejante a lo que expone Dión Casio. Vid. nota 28.
69 Apian., Hist. Rom. V, 33. “Fulvia urgió a Ventidio, Asinio, Ateyo y Caleno para que se
apresuraran a marchar desde la Galia en auxilio de Lucio, y ella misma, después de reunir
otro ejército, ordenó a Planco que se lo llevara a Lucio”.
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Fulvia, corazón de cónsul

la habilidad de Fulvia para organizar y reclutar tropas durante la guerra de
Perusia a la experiencia que adquirió ayudando a Clodio a estructurar los
collegia70. Huzar afirma que ella era esencialmente, si no nominalmente,
el comandante en jefe, llegando a vestir armadura. Fue una mujer dedicada
a la política y al ejército. Por lo tanto, los actos de Fulvia transgreden a la
esfera de incumbencia masculina71. Cluett la otorga algún tipo de autoridad
militar en los sitios de Preneste y Perusia72.
En el período inmediatamente anterior al conflicto bélico, cada bando
ya se había declarado la guerra en el terreno de la propaganda; siendo Fulvia
objeto de ataques obscenos que no solo resaltaban su papel importante
en este momento, sino que también servían para arremeter contra su
esposo Marco Antonio. La transgresión de roles que Fulvia llevó a cabo,
demostrando atributos varoniles, generó críticas de índole sexual73. Marcial
recoge un epigrama que él mismo adscribe a Octavio:
20. al lector circunspecto
Tú, envidioso, que lees mohíno palabras latinas, lee
seis procaces versos de Augusto César:
“porque Antonio se folló a Gláfira, Fulvia me ha impuesto
este castigo: que yo me la folle también a ella.
¿Qué yo me folle a Fulvia? ¿Y si Manio me ruega
que le dé por culo? ¿Lo haría? Creo que no, si tengo cabeza.
‘O follas o luchamos’, me dice. ¿Qué hago, si siento más aprecio
por mi polla que por mi propia vida? ¡Qué den la señal!”
Seguramente eres comprensivo con mis picantes libritos tú, Augusto,
que sabes expresarte con franqueza romana. (Marcial, Epig., 11, 20).

El epigrama representa una imagen de Fulvia arrastrada por las
debilidades de su propia naturaleza femenina, que la hace proclive a este
tipo de desmanes, a esta falta de raciocinio y de autocontrol, hasta tal
punto, que es capaz de provocar una guerra si no quedan satisfechos esos
deseos74. Durante el asedio de la ciudad de Perusia, los soldados de ambos
bandos emplearon los proyectiles de honda (glandes) para lanzar mensajes
propagandísticos y peyorativos. Varios de esos mensajes iban dirigidos a
70 BABCOCK, 1965: 21.
71 HUZAR, 1986: 102-103.
72 CLUETT, 1998: 70.
73 DE LA ROSA CUBO, 2004: 25.
74 WEIR, 2007: 71.
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Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

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Fulvia, a pesar de que ella no estaba en Perusia75. Tanto el epigrama como
los glandes reflejan el desempeño de un papel verdaderamente significativo
por parte de una mujer que se pasea por espacios varoniles, es decir, por los
asuntos de la res publica.
Por si esto no fuera suficiente para demostrar la importancia que
demostró Fulvia a finales de los años 40 a.C., la probable aparición de su
efigie en las monedas sacaría de cualquier tipo de duda. Si realmente se acuñó
su rostro, estaríamos ante la primera mujer romana que, en vida, es retratada
en las monedas76. Una serie de piezas de la ceca de Eumenea en Frigia a
finales de los años 40 a.C., un denario de Lucius Mussidius Longus del 42 a.C.
y un áureo de Caius Numonius Vaala del 41 a.C. pueden esconder el rostro
de Fulvia tras la imagen femenina que registran en el anverso. Además, el
nombre de Eumenea pudo haber cambiado para adoptar el de Fulvia, en
honor de Antonio tras su paso por Oriente77.

Fig. 2: Busto de Victoria qua algunos numismáticos atribuyen a Fulvia. Fuente: SEAR, 1998: 83

Pero no todas las fuentes transmiten aspectos negativos acerca de la
vida y acciones de Fulvia. Nos han llegado testimonios de autores clásicos
que la retratan como una auténtica matrona romana defendiendo los
intereses de su marido, a quien es leal incluso después de su muerte. Este es
75 CIL XI, 6721.5: Peto [la]ndicam Fulviae (busco el clítoris de Fulvia); 6725.7 Pet[o]
Octavia(ni) culum (busco el culo de Octaviano); 6721.14: Luci Antoni calve, Fulvia culum
pan(dite) (Lucio Antonio calvo, abre el culo Fulvia).
76 WEIR, 2007: 77-80; HUZAR, 1986: 102.
77 SEAR, 1998: 83; WEIR, 2007: 80.
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Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

Fulvia, corazón de cónsul

el espacio femenino legítimo que el mundo romano resaltaba de las mujeres.
Fulvia, al trasgredirlo, adoptó atributos relativos al hombre y por ello su
condición de mulier virilis.
Como vestigio de la lealtad de Fulvia hacia Clodio, nos encontramos
con el argumento de Quinto Asconio Pedanio en el juicio de Milón78. En el
relato de Asconio, el cuerpo de Clodio es mostrado a la plebe por su mujer,
lleno de heridas, lo que hizo que aumentara la reprobación del crimen. Weir
sugiere una premeditación absoluta por parte de Fulvia en el acto de exponer
el cadáver de su esposo al pueblo, con el fin de exaltar los ánimos y hacer
pagar el delito cometido a sus agresores79.
La lealtad a su tercer marido, Marco Antonio, la demostró en varias
ocasiones. En primer lugar, suplicando a los senadores que su esposo no
fuera declarado enemigo público (hostis)80. Esta acción la llevó a cabo en
compañía de su hijo habido con Antonio y de la madre de este, Julia. Y en
segundo lugar, defendiendo los intereses de Antonio en Italia mientras él
estaba en Oriente81.
Otro argumento a favor de Fulvia a tener en cuenta es el de Cornelio
Nepote en su obra Vida de Ático. En dicho relato, Nepote no menciona
ninguna característica peyorativa de Fulvia; simplemente relata la ambición
de los enemigos de Antonio por despojarla de sus bienes e incluso acabar
con su vida y la de sus hijos. Ático se nos presenta como el protector de
Fulvia y de sus hijos, tanto judicial como financieramente82. No hay que
olvidar que Ático era amigo íntimo de Cicerón y de Bruto. Sin embargo, no
duda en proteger a los familiares de Antonio durante el período en el que
éste fue declarado enemigo público.
4. Conclusiones
Se ha intentado demostrar en las páginas anteriores el rol que jugó
Fulvia en el mundo romano según los testimonios de las fuentes clásicas.
Los relatos de los escritores antiguos son parciales y caen en el desprecio
hacia aquello que no se ajusta a la norma impuesta por la costumbre y la
78 Asc. Ped., Disc. 7 y 28.
79 WEIR, 2007: 89.
80 Apian., Hist. Rom. III, 51.
81 Apian., Hist. Rom. V, 14; Dio., Hist. Rom. XLVIII, 5, 4; Plut., Vit. Ant. 28, 1.
82 Corn. Nep., Vidas, XXV, 9 y 9,4.
Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

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Roberto López Casado

ley romanas. Fulvia quebrantó todo ello. Sin abandonar las labores como
matrona, irrumpió claramente en la esfera de poder de los hombres, es
decir, en la política y, particularmente en este caso, en la guerra, adquiriendo
cualidades varoniles y llegando a ser una auténtica mulier virilis.
Plutarco dice de ella:
Aquella era una mujer que no circunscribía sus pensamientos a
las simples tareas del hogar, como cardar la lana, ni se veía digna de
domeñar a un simple ciudadano, sino que tenía designado casarse con
un gobernante al que quería gobernar y un capitán dispuesto al que se
le capitaneara. De esta forma, las lecciones de sumisión que Antonio
recibió de Fulvia, le sirvieron a Cleopatra para tomar posesión de él,
ya que desde el principio estaba amansado y medianamente instruido
en obedecer a las mujeres83.

Orosio dudó en situar a Fulvia como la última mujer del régimen
republicano o la primera del régimen imperial84. Queda claro que la
personalidad y ambición de Fulvia no se ciñe a lo que tradicionalmente se
considera una matrona en el mundo romano, sino que transgrede ese rol y
aborda lo que no le compete a ojos de la costumbre romana: los asuntos de
la res publica. Es por ello que recibe todo tipo de críticas, incluidas las de tipo
sexual. Hermann reflexiona acerca del suceso narrado por Plutarco (Vit.
Ant., 10, 7-10) en el que, tras los rumores de la muerte de César, Antonio
fue a su casa disfrazado de esclavo con una carta para Fulvia. Esta preguntó
ansiosa por el estado de Antonio, lo que Hermann cree que se pudo deberse
más a la ambición que al afecto. Si César hubiese muerto en Hispania,
Antonio podría ser su sucesor85. Su importancia queda reflejada en la posible
aparición de su rostro en las monedas, siendo así la primera mujer romana
en prestar su imagen para los cuños de estas piezas metálicas.
Logrado el matrimonio con Fulvia, el poder y la influencia de Antonio
llegaron a su apogeo. Fue ella quien llevó a cabo las súplicas y ruegos a los
senadores para evitar que fuera declarado enemigo público; la que mantuvo
el nombre de Antonio entre los soldados veteranos; y, sobre todo, la que

83 Plut., Vit. Ant. 10, 5-6. El mismo autor puso en boca de Marco Catón las siguientes
palabras: “Todos los hombres mandan sobres sus mujeres, nosotros, en cambio, sobre
todos los hombres, pero somos mandados por nuestras mujeres” (Vit. Cat., 8.4).
84 Oros., Hist. VII, 17.
85 HERMANN, 1964: 111.
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Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

Fulvia, corazón de cónsul

se enfrentó a Octavio para evitar que se hiciera con el poder en Italia86.
El ejemplo de Fulvia será parcialmente seguido por otras mujeres romanas
como Livia o Agripina la Mayor87.
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86 WEIR, 2007: 135; HUZAR, 1986: 103; WELCH, 1995: 194.
87 BAUMAN, 1994: 216. El título del capítulo dedicado a Fulvia se denomina Fulvia:
la emperatriz fracasada, siguiendo la estela de Münzer, que hizo lo propio en un artículo
(“Fulvia”, RE 7, 1910: 281-284); BALSDON, 1963: 50 dice acerca de Fulvia: “She was the
first woman to enact the rôle of ruler’s wife in Roman history”.
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Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

135

PROSTITUTAS Y CONTROL DE NATALIDAD EN EL MUNDO
GRECORROMANO
Prostitutes and Birth Control in the Greco-Roman World

Patricia González Gutiérrez
Universidad Complutense de Madrid
patriciagonzalezgutierrez@gmail.com
Resumen: Los temas relacionados con el control demográfico siempre han sido
problemáticos y se sitúan entre la moralidad, los intereses familiares y del Estado, las
concepciones médicas y los intereses de cada mujer. La asociación de las prostitutas con
las técnicas encaminadas a dicho control es frecuente y nada inocente. Al no tener vínculos
familiares legales y situarse, cuanto menos, en los límites de la marginalidad, resultan la
figura perfecta para justificar la transmisión de ciertos conocimientos que podían tener
connotaciones negativas en ámbitos más “honestos”.
Palabras clave: prostitución, aborto, anticoncepción, género.
Abstract: Issues related to demographic control have always been problematic. They
are in a crossroads between morality, family and government interests, medical point
of views, and particular interests of each woman. The association between prostitutes
and contraceptive and abortive techniques is common and it isn’t an innocent link. As
prostitutes had no legal family linkages and were, at least, at the limits of marginality, they
were the perfect figure for justifying the transmission of certain knowledge that could have
negative connotations in “honest” spheres.
Keywords: Prostitution, Abortion, Contraception, Gender.

Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

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Patricia González Gutiérrez

El aborto y la anticoncepción son prácticas bien conocidas en la
Antigüedad. Las fuentes grecolatinas recogen un variado conjunto de
métodos para evitar la concepción o para destruir lo concebido, sin llegar
a pasar por el parto ni recurrir al infanticidio. De ello nos hablan los textos
médicos, morales o legislativos, y se conserva material ginecológico usado
para tales fines. No parece que sea un fenómeno que afecte solo a una
pequeña parte de la población, ni que su conocimiento se escape a ningún
sector social.
Ahora bien, en los mismos textos resulta habitual la atribución del
origen o transmisión de dichos conocimientos a prostitutas y comadronas.
En parte, resulta evidente que tanto unas como otras tienen una necesidad
mayor de recurrir a ciertas prácticas, pero ¿cuánto hay de realidad y cuánto
de construcción social en torno a esta imagen?
Artemidoro, en su obra sobre la interpretación de los sueños asocia el
burdel a la muerte, al considerarlo un sitio accesible a todos, pero también
porque “además en él se eliminan muchas simientes humanas”1. El
autor da por supuesto la recurrencia sistemática a métodos para evitar la
concepción o terminar el embarazo, y presupone también que su audiencia
comparte mayoritariamente esta idea.
Las prostitutas en el mundo grecorromano, como en cualquier otra
sociedad, dependen de su cuerpo para su supervivencia y sustento. Eso
quiere decir que un embarazo no solo supone un cierto tiempo sin trabajar
y, por tanto, sin obtener ingresos, sino que también puede estropear el
cuerpo, depreciando así a la prostituta. Pero en estos casos no es siempre la
prostituta la que elige abortar, ni la que transmite el conocimiento necesario
para efectuar dicha práctica, sino que, sobre todo en los casos de prostitución
esclava, es el lenón o el dueño el que obliga a la mujer a terminar el embarazo.
Por otro lado, un embarazo y un hijo pueden funcionar como moneda
de cambio ante ciertos clientes, en el caso de las heteras o cortesanas, que
aspiran a ser retiradas por un hombre rico. La estrategia debía ser administrada
con cuidado, ya que el padre no tenía por qué reconocer al hijo ni tomar
ningún tipo de medida para la protección del mismo o de la prostituta. Así
mismo la prostituta no podía casarse legalmente, por lo que debía ocultar su
identidad en el caso de querer hacerlo.
1 Artemidoro I, 78.
138

Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

Prostitutas y control de natalidad en el mundo grecorromano

Un ejemplo del uso de estas tácticas puede rastrearse, por ejemplo, en
la comedia latina y, sobre todo, en Plauto, que adapta a un público romano la
Comedia Nueva griega. En el Truculentus, la hetera finge haber tenido un hijo
para estafar al nuevo cliente, y dice haberlo ocultado para evitar ser obligada
a abortar. En la historia que construye Aristéneto sobre Melisarión, una
cantante y prostituta, que, tras haber abortado varias veces, tiene un hijo para
lograr que el cliente habitual la retire y se case con ella, aunque adornando
la historia con un amor mutuo y de la pareja por el niño. Se cumplen esta
historia todos los topoi relacionados con la hetera, incluida la transmisión
madre-hija y prostituta-prostituta de los conocimientos relacionados con la
ginecología y los abortos2.
No son raras las referencias a prostitutas casadas (saltándose más o
menos la legalidad vigente) o viviendo en concubinato, desde Aspasia hasta
Teodora, pasando por Neera. Por mucho que la imagen que se ha dado
de la hetera/cortesana culta y refinada, que participaba en banquetes y se
acostaba con quien deseaba, la realidad muestra la necesidad de obtener una
cierta estabilidad y salir de una profesión que, en el mejor de los casos, tenía
una vida muy limitada.
Ateneo comenta las penurias de la prostituta vieja, que debe aceptar
cualquier pago para poder comer3, o los trucos que realizaban algunas para
poder cenar en los simposios griegos sin que pareciera que estaban haciendo
algo más que picotear de la comida ofrecida4. Y eso era así en el mejor de
los casos. Una prostituta de burdel, o una porné callejera necesitaban realizar
una gran cantidad de servicios por noche para alcanzar un mínimo de
subsistencia. En esos casos era poco probable que un embarazo supusiese
ventaja alguna para la prostituta, salvo la posibilidad de tener una hija
que dedicar a la misma profesión, y que la mantuviese en momentos de
necesidad, con lo que los niños varones serían descartados.
Una fosa común encontrada en Hambleden (Inglaterra), cerca de
Londres, con noventa y siete esqueletos de recién nacidos, ha sido interpretada
en este sentido5. Lo mismo ocurre en Ascalón (Israel), donde cerca de un
centenar de esqueletos de recién nacidos fueron encontrados cerca de unos
baños, y que estarían asociados a una práctica de infanticidio más o menos
2 Aristéneto, Ep., 19.
3 Ateneo, 569 .
4 Ateneo, 571e-572a.
5 HARRIS, 1980: 117-140.
Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

139

Patricia González Gutiérrez

sistemático por parte de las prostitutas que ejercían allí o en un burdel
cercano6. Si bien no todos los autores están de acuerdo con esta explicación7,
es una teoría viable.
Así mismo, la esterilidad se supone, en el ambiente grecorromano,
resultado directo de una acción de la prostituta, y no indirecto, derivado de
sus condiciones de vida. Aquí puede percibirse un notable cambio posterior
en época medieval, en la cual se extiende la creencia en una esterilidad natural
y pasiva de la mujer, explicada en ocasiones por la excesiva humedad de la
matriz por las continuadas relaciones sexuales de la prostituta, que impediría,
precisamente, el correcto enraizamiento del embrión8. Las teorías que hacen
más pasiva a la prostituta en el control demográfico pueden analizarse como
una feminización mayor de la misma frente a la fuerte virilización9 que se le
presupone en el ámbito romano, y, por otra parte, puede corresponder a una
menor fertilidad real por sus condiciones sanitarias y laborales. Pero, por
otro lado, no puede sino observarse el factor de ceguera voluntaria de los
autores y la sociedad frente a fenómenos como la anticoncepción y el aborto,
mucho más castigados y perseguidos en esa época que en la Antigüedad.
En cierto modo, las teorías medievales recogen otro factor en la falta
de fecundidad supuesta a las prostitutas, ya que las frecuentes infecciones
pueden provocar abortos espontáneos y esterilidad temporal o permanente10.
También la violencia ejercida sobre la mujer embarazada resulta frecuente
en abortos. En una investigación realizada recientemente sobre riesgos
asociados al embarazo en mujeres que ejercen la prostitución, se detectaron
casos de abortos previos debidos a las palizas de sus proxenetas o parejas,
sin que esto fuera, en ocasiones, directamente intencionado11. Lo mismo
ocurre con el estrés y la ansiedad, que tienen efectos tanto abortivos como
anticonceptivos, al poder provocarse la anulación del ciclo ovulatorio,
provocada por la liberación de opiáceos endógenos y dopamina. Un
cierto nivel de dolor mantenido en el tiempo provoca el mismo efecto,
aunque si estos elementos se vuelven crónicos el ciclo ovulatorio acaba
volviendo a aparecer12.
6 DAUPHIN, 1996: 47-72.
7 JOYCE, 2010.
8 JAQUART; THOMASSET, 1989: 16 y ss.
9 MANZANO, 2012: 29-36.
10 JALEEL.; KHAN, 2013: 748–752; FORD; SCHUST, 2009: 76–83.
11 LAFAURIE et al, 2008.
12 COLMENARES, 1996: 317 y ss.
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Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

Prostitutas y control de natalidad en el mundo grecorromano

El exceso de trabajo tiene los mismos efectos, y era recomendado ya en
la Antigüedad como método abortivo temprano bastante seguro. Los textos
hipocráticos recogen como causas de los abortos, espontáneos o provocados,
el ejercicio extenuante, levantar pesos, golpes en el vientre, comer cosas
que revuelvan el estómago o algunas enfermedades13. En el tratado Sobre la
naturaleza del niño se recomienda el saltar tocando con los talones las nalgas
como método abortivo14. Lo mismo hace Sorano, recomendando, además,
sacudidas violentas o paseos enérgicos15. El mantenimiento de la actividad
laboral de la prostituta la encuadraría en estos factores de riesgo, sobre todo
en el caso de las más pobres, que necesitarían realizar un mayor número de
servicios por noche. Según los grafitis de Pompeya, los epigramas de Marcial
y algún otro documento de tipo económico (como una estela encontrada
en Palmira) el precio de cada servicio oscilaría normalmente entre los 2
y los 16 ases, aunque podían alcanzarse cifras más altas como los 48 o 60
ases mencionados por Marcial. Teniendo en cuenta que el coste mínimo de
subsistencia que se ha calculado para esa época era de unos mil ases anuales16,
y que a los gastos de alojamiento, alimentación o vestido hay que añadir, por
ejemplo, el pago de impuestos, el nivel de actividad de las prostitutas más
baratas sería realmente extenuante. Y eso en el mejor de los casos, es decir,
que fueran libres y no se vieran sometidas a una explotación aun mayor por
el dueño de la taberna o burdel.
Una mala alimentación de la madre también provoca mayor número
de abortos, el nacimiento de niños de bajo peso (con menores posibilidades
de supervivencia) y mayores riesgos para la madre17. También hay un
vínculo entre la desnutrición a la esterilidad18, temporal o permanente, sobre
todo en periodos juveniles. Una escasa nutrición durante la infancia y la
adolescencia, además, provoca un desarrollo óseo incorrecto, por lo que las
caderas femeninas resultan demasiado estrechas o tienen malformaciones,
que hacen que los partos sean largos y difíciles19. Dichos partos complicados
provocarían daños no solo en el neonato o su muerte, sino también lesiones
en las caderas o desgarros en el útero de la madre, que pueden provocar una
esterilidad permanente.
13 Hipócrates, Mul. I, 25.
14 Sorano, I, 19, 60. Hipócrates, Nat. puer, 13.
15 Sorano, I, 19, 64.
16 RAMIREZ SADABA, 1986: 225-236.
17 HARRIS, 2003: 342 y ss.
18 HUFFMAN, 1971: 60 y ss.
19 LALOU, 1997: 203-215.
Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

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No solo la alimentación escasa es perjudicial para el feto, sino también
una nutrición desequilibrada. Hay estudios que relacionan la hipovitaminosis
(vitaminas A, C, D, E y algunas del grupo B), así como las deficiencias en la
ingesta de hierro, calcio o cobre con abortos o alteraciones del feto. Altos
niveles de fenilalanina (más de 20 mg./dl.) causan en un 75-90% retrasos
mentales o microcefalia20.
La prostitución en el mundo antiguo se vería asociada frecuentemente a
estos problemas. La prostituta esclava no tendría una alimentación adecuada
ni en cantidad ni en calidad en una sociedad que, ya de base, tenía la tendencia
a proporcionar menos alimentos a las mujeres, incluso a las de capas más
pudientes. Musonio Rufo afirma la necesidad de educar igual a hijos e hijas,
no solo en el acceso a la cultura, sino también a una alimentación adecuada21,
pero su disertación parece haber sido tan escuchada como la referente a la
necesidad de enseñar filosofía a la mujer o a la de no exponer a los hijos.
Jenofonte se asombra de que las espartanas reciban una buena nutrición22,
y Ateneo comenta las expectativas que se tienen en el banquete sobre los
modales de la prostituta (que incluyen no comer apenas)23. Las Institutiones
Alimentariae establecidas en Roma también daban preferencia normalmente
a los varones, proporcionando alimentos para ellos en mayor cantidad y
hasta una edad bastante más avanzada24. Aunque alguna fundación se realiza
exclusivamente para niñas, como las puellae Faustinianae, de Adriano, lo normal
es que también se vean más favorecidos en número de elegidos los niños
frente a las niñas25. Aunque el gasto calórico medio suele ser más elevado en
varones que en mujeres, evidentemente el caso de la subalimentación de las
niñas y mujeres no responde a un cálculo de necesidades, sino que tiene un
trasfondo ideológico evidente.
Curiosamente, el consumo de alcohol, asociado fuertemente en la
Antigüedad a la prostitución, y, sobre todo, a la de más alto nivel, no parece
influir tanto en el desarrollo fetal como se había creído. Tampoco parece que
se asociara especialmente a los abortos en la Antigüedad grecorromana, por
mucho que algunos autores así lo hayan considerado (más bien a la lujuria y
al desenfreno). Si bien es cierto que no se dan los mismos efectos en el caso
de un consumo moderado que si la ingesta de alcohol es más continua o
se da en mayores cantidades (como podría ser el caso de las prostitutas),
en cuyo caso la posibilidad de abortos o malformaciones sí aumenta26.
20 CASTILLO, 2002.
21 Musonio Rufo, Disertaciones, 13; 16.
22 Jenofonte, Const. Lac., 1,3.
23 Ateneo, 571e-572a.
24 DUNCAN-JONES, 1964: 123-146.
25 BOURNE, 1960: 47-75.
26 CHIODO, 2012: 261-267. Sobre la discusión de si una dosis moderada de alcohol afecta
142

Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

Prostitutas y control de natalidad en el mundo grecorromano

La asociación del aborto con la prostitución se ve favorecida por todos
estos factores. Sin embargo, hay que tener en cuenta que en la creación de
los tópicos no prima la simple observación de la realidad, sino toda una serie
de constructos sociales que permiten reforzar sensación de pertenencia y
seguridad de la comunidad que los crea. La utilidad social de los tópicos, así
como su capacidad destructiva, se basan en el anclaje a elementos identitarios
difícilmente cuestionables.
La marginalidad y la potencialidad dañina de la prostitución hacen que
se vea asociada a numerosos fenómenos peligrosos, que resultan más fáciles
de asumir en sociedad si se ven unidos a elementos deshonestos. No solo el
aborto, sino las conspiraciones, violencia, revueltas e intrigas, fueron unidos
a un relato de bajos fondos y prostitución27. Cualquier causa será difícilmente
vista como honesta y desinteresada en el caso de verse asociada a actividades
de este tipo o de parecer atractiva para dichos elementos marginales.
Cicerón no solo acusa constantemente a Catilina no solo de desarrollar
una conspiración, sino también de hacerlo con personajes o bien sacados
de las tabernas o bien que las frecuentan, como prostitutas, infames…28
Tito Livio recoge el discurso más agresivo pronunciado por Catón, dirigido
hacia una persona a quien se excluyó del senado, en una historia en que
la crueldad ejercida por el senador, causa de su expulsión, es incitada por
una prostituta29. Lo mismo sucede con las mujeres de la casa imperial,
desprestigiadas por su comportamiento sexual, a quienes se asocia con
burdeles o prostitutas, como es el caso de Mesalina30, o de Teodora31. No es
menos arquetípico el caso de María Magdalena, cuya figura es transformada
paulatinamente hasta convertirla en el prototipo de prostituta redimida
durante el papado de Gregorio Magno, uniendo diversas figuras: María
Magdalena, María de Betania y la prostituta arrepentida de Lucas 7, 3738, sin que ello se corresponda con los textos iniciales32. La importancia
que se le da en los textos gnósticos, en que se sitúa a la altura de Pedro,
resulta bastante significativa a la hora de analizar su figura, como también la
o no significativamente al feto, surgiendo en los últimos años estudios que parecen negar
dicha relación. HENDERSON, 2007: 243-252. Respondido por BLACK, 2007: 778-779.
27 RAUH, 2011: 197-221.
28 Cicerón, Cat., 2, 4; 2, 7; 2, 23; 4, 17.
29 Livio, 39, 43.
30 Plinio, His. Nat., X, 172.
31 Procopio de Cesaréa, Arc., 9, 10.
32 MONZÓN, 2011: 529-540; ÁLVAREZ MUÑOZ, 2005: 135-150.
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Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

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necesidad de fortalecimiento del tópico literario de la arrepentida. El recurso
a las prostitutas para desprestigiar a políticos y oponentes no es, tampoco,
algo exclusivo de la literatura romana, sino que es un fenómeno habitual en
la comedia griega, sobre todo en Aristófanes33.
Las acusaciones paganas sobre los cristianos, y de los diferentes
movimientos cristianos entre sí, de ser capaces solo de atraer a mujeres,
prostitutas, pobres o imbéciles, se convierte en otro tópico literario34.
También la asociación de los líderes a la violencia contra las mujeres, al aborto
o a la magia es común. Un buen ejemplo puede encontrarse la acusación que
dirige Sulpicio Severo hacia Prócula, acompañante de Prisciliano, de haberse
quedado embarazada del mismo y haber abortado35.
Las prostitutas forman un grupo que incluye varias categorías, desde
la hetera de lujo hasta la prostituta callejera, pasando por las taberneras que
se prostituían de forma ocasional o frecuente, y para las que existía una
gran diversidad de nombres, como lupa, meretrix, puta, alicariae, prostibula…
sin que haya una diferencia realmente tangible o un límite claro entre
una y otra. La diferencia entre una cortesana o hetera con una prostituta
callejera dependía más de las situaciones específicas y de la carga simbólica
que quisiera adjudicarle el emisor del mensaje, más que de la misma mujer.
Entre los calificativos aplicados, dos destacan por lo gráfico de la definición,
la palabra scortum (pellejo) y togata36. Mientras el primero define muy bien
la consideración social real que tienen las prostitutas, por encima de
idealizaciones poéticas de las heteras, el segundo calificativo hace referencia
a la teórica restricción que sufren las prostitutas en el acceso a ciertos
elementos de vestido, identificadores de las matronas honradas, y al nombre
del teórico vestido uniforme que debían llevar para poder ser identificadas.
Así, la identificación visual, nominal y social se unen para aumentar la
marginalidad de estas mujeres, se muevan en el ambiente en que se muevan,
facilitando además la creación de un conjunto unitario, homogéneo y
coherente, de características que poder atribuir a cada una de las prostitutas
individuales, de forma genérica.

33 SOUTO 2002: 173-191.
34 Celso, 37.
35 Sulpicio Severo, Chron. II, 48, 3.
36 LÓPEZ BLANCO, 1998: 117-126.
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Prostitutas y control de natalidad en el mundo grecorromano

Lo mismo pasa con los nombres, o más bien apodos, de las prostitutas.
La identidad personal se difumina con nombres parlantes que destacan
su disponibilidad sexual, su erotización o incluso su animalización37. En
la literatura griega las heteras aparecen frecuentemente con nombres de
peces38, asociando el consumo del pescado, considerado especialmente
placentero (y no asociado a un ritual de sacrificio, como la carne), al del
sexo. Así, en los simposios atenienses, el placer viene dado tanto por la
comida y la bebida como por el acceso a una sexualidad placentera y sin
responsabilidades. La equiparación al alimento de placer por excelencia,
no asociado a una cierta ritualidad, como es el caso de la carne (que suele
consumirse en ambientes sacrificiales), es significativa de la construcción
social en torno a la prostitución.
El tópico literario de la prostituta-hetera, de alto nivel, se construye en
un marco de alto contenido sexual, en que no cuadran, salvo excepciones,
los hijos, por lo que el control demográfico se menciona simplemente de
forma genérica y sin entrar en más detalles. La asociación de la prostituta y el
aborto no parece responder pues tanto a una práctica real, como a un recurso
poético, con alusiones a trucos o secretos que jamás llegan a concretarse.
Así mismo, la idealización de la prostituta de lujo resulta bastante
relativa, y destaca elementos que, si bien resultan atractivos para el cliente,
realmente no son buscados en una mujer honesta, ni deseados más allá del
banquete o el encuentro sexual. Muchas veces es más la visión actual la que
considera esas descripciones como una idealización, y la definición de la
hetera como mujer liberada es más un constructo contemporáneo, o una
reinterpretación ideológica, que una idea de la época.
El ingenio y conocimiento de la hetera es ridiculizado en la mujer
honesta, de la que se espera silencio y obediencia. La belleza alabada en
una es considerada peligrosa y secundaria en la otra. La única forma real
de ser idealizada deviene de la transformación de la prostituta en una mujer
honesta, y en que deje atrás las características que la convertían en tal. La
mujer que habla, en el mejor de los casos, es considerada un elemento que

37 MCCLURE, 2003: 4 y ss.
38 DAVIDSON, 1998: 10 y ss. El libro desarrolla ideas interesantes, con un enfoque menos
polémico y más fundado que el usado en su reciente libro The Greeks and Greek love: a radical
reappraisal of homosexuality in Ancient Greece (Londres, 2007).
Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

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raya en lo subversivo y el conocimiento asociado a la feminidad, peligroso39.
Aun una matrona que habla justamente o que resulta útil a la república,
resulta un elemento introductor del caos. En el resto de mujeres la palabra
se asocia a la promiscuidad, la impudicia, la imprudencia o la deshonestidad
en general. La prostituta, como contramodelo de la mujer por excelencia,
habla, tanto en público como en privado, transmite secretos, conspira y
en ella se cristaliza la idea de una especie de subcultura o conocimientos
paralelos. Es el personaje ideal al que atribuir conocimientos prohibidos,
transgresores o alternativos.
El tópico de la prostituta redimida puede rastrearse con mucha más
frecuencia con la llegada del cristianismo, pero hay bastantes ejemplos en la
literatura grecorromana. La historia que cuenta Tito Livio sobre la prohibición
de las bacanales en Roma en el 186 a.C. es un buen ejemplo de estos tópicos.
La cortesana Hispala Fenecia, ya liberta, advierte del peligro al hombre del
que se ha enamorado, Ebucio. Livio se cuida mucho de explicitar que no se
junta con él como cliente, que está verdaderamente enamorada, y que, como
principal recompensa por destapar lo que sucedía en las Bacanales, se le
concede poder actuar y casarse como una mujer honesta40. Solo la prostituta
que deja de ser prostituta, y que pasa al ámbito del silencio y el pudor, puede
ser realmente alabada.
La asociación de la lujuria, el egoísmo, la ausencia de la maternidad
a la prostituta es obvio, aunque no único en la asociación del aborto a la
prostituta (ni exclusivo de la misma). La cortesana lujuriosa que no quiere
perder su belleza, lo cual es una de las acusaciones básicas hacia las mujeres
que abortan por razones no médicas41. Los conocimientos ginecológicos
que se consideran procedentes de unas y otras tienen diferentes matices. A
las comadronas se les puede suponer cierta honestidad en las intenciones,
al ser la encargada de salvar una vida en el parto, o simplemente tener
conocimientos relacionados con su trabajo de solucionar problemas
ginecológicos, pero tiene una carga negativa en el caso de que la comadrona
sobrepase su labor, inclinándose hacia la magia, el lucro o ambas. Pero
la prostituta siempre tiene una carga de negatividad en sus actividades y
conocimientos, ya que no hay utilidad honesta a su forma de utilizarlos. Son
tachadas de libidinosas, mercenarias, vanidosas, rapaces… solo tendrán un
hijo si es para enganchar a un cliente, y sus prácticas vienen solo de evitar las
consecuencias de la lujuria.
39 MCCLURE, 1999, passim.
40 Livio, 39, 9-19.
41 Séneca, Cons. Helv., 16, 2-4.
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Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

Prostitutas y control de natalidad en el mundo grecorromano

El desviar estos conocimientos hacia un origen tan poco honesto
justifica, además, en cierta forma, el que cualquier traslado de ese
conocimiento a un ámbito cívico sea una mejora social, y que aquello
que podría resultar inconveniente, sea recogido solo como acumulación de
conocimiento, o para causas mejores. Así pues, un médico podría recoger
conocimientos cuestionables sin poner en cuestión su propia reputación
y hay que tener en cuenta que la precaución de los médicos y autores
grecorromanos a la hora de tratar un tema tan delicado es grande. La
ambigüedad en el contenido y las formas usadas puede no ser un simple
fallo de metodología o versiones diferentes, sino un acto consciente de
disimulo, ya que, si bien no hay una normativa explícita sobre deontología
médica, el médico dependía de su prestigio a la hora de ejercer.
El texto que más se acerca al establecimiento de una ética médica, es
el juramento hipocrático, que, precisamente, veta el aborto a los médicos.
Es común que, cuando tienen que recoger conocimientos sobre este tema,
los médicos realicen una introducción exculpatoria o analicen cuándo es
correcto o no emplear estas técnicas42. En algunos casos se explicita que no
se va a tratar el tema de los abortivos43, aunque igualmente se mencionen, ya
sea atribuyéndolos a otros, en un listado negativo, como curiosidad o bien
justificando su uso en casos especiales. Lo mismo pasa cuando se mencionan
emenagogos o expulsivos para los fetos muertos, dejando de lado que las
mismas sustancias, en otras dosis son abortivas, o que un emenagogo debe
ser tomado tanto en caso de querer solucionar una esterilidad temporal
como en el caso de no venir la menstruación por embarazo.
El perfecto ejemplo es Plinio el Viejo, quien comenta que
Los remedios que se han transmitido procedentes de los cuerpos
de las mujeres se aproximan a prodigios monstruosos, aunque
guardemos silencio sobre los abortos desmembrados en actos
criminales, los usos abominables de la sangre menstrual y otras cosas
que han contado no solo las comadronas sino las propias prostitutas44.

Esto lo escribe en una obra como la Historia Natural, en la que menciona
numerosos remedios abortivos45, no sin criticarlos ferozmente en otros
fragmentos. Para justificar su transmisión afirma que estos conocimientos
42 Escribonio Largo, De Comp.Med., Praefatio; Sorano, I, 19, 60...
43 Plinio, Hist. Nat. XXV, 25.
44 Plinio, Hist. Nat., XXVIII, 70. También en XXV, 25, se explicita la negativa a comentar
remedios abortivos.
45 Plinio, Hist. Nat., VII, 42; XXX, 129; XX, 9; XX, 143; XX, 146; XX, 226; XX, 248; XXI,
116; XXI, 146; XIV, 19, 110.
Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

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(que no son suyos ni pretende que se usen) solo pueden ser útiles en caso de
mujeres honestas demasiado fértiles, para las que el exceso de maternidad
sea una carga46.
La asociación con el aborto es, en todo caso, siempre relacionada
con la prostituta mujer. De nuevo está el factor de que la prostituta es la
primera interesada en no quedarse embarazada. Aun así, en el caso de que
la prostitución masculina sea enfocada a la clientela femenina, o que haya
amantes varones interesados en no dejar un hijo ilegítimo que les descubra,
sigue siendo la mujer la transmisora de estos conocimientos. El género
femenino es asociado en la cultura grecorromana a los venenos, filtros
amorosos, magia y pociones, diferenciándose, eso sí, de los vendedores de
plantas medicinales. Son abundantes los casos de juicios a envenenadoras
en la sociedad romana, y las grandes figuras mágicas y relacionadas con el
veneno, como Circe o las tesalias, son mujeres47. Las prostitutas son una de
las figuras asociadas frecuentemente a la magia, ya sea para atraer al cliente,
para evitar concebir, para dañar a una rival…48
Tanto abortivos como afrodisiacos se distanciarían de los
medicamentos usados para curar, para acercarse al veneficium, a los venena
mala49. Quintiliano recoge este vínculo, construido también en torno al
adulterio, y recuerda una frase de Catón, quien afirmaba que, en un juicio
a una adúltera, por envenenamiento o aborto “¿no podría parecer digna de
condena, según la sentencia de M. Catón, que dijo que ninguna adúltera deja
de ser al mismo tiempo una envenenadora?”50. El vínculo parece obvio y
general a cualquier romano. La legislación romana no considera prostituta a
la que comete adulterio ocasionalmente51, pero eso no quiere decir que no
se estableciera una conexión evidente. Más aun teniendo en cuenta que la
misma legislación considera que solo puede calificarse de mater familias a la
que vive honradamente52.
46 Plinio, Hist. Nat., XXIX, 85.
47 Plinio, Hist. Nat., XXV, 10; XXX, 6; Lucano, Fars., 6, 440 y ss; Valerio Máximo, II, 5,
3; Juvenal, VI, passim (aunque en ocasiones no queda claro quien suministra el veneno o el
abortivo es siempre la mujer la que lo usa), Persio, II, 30 y ss; Ovidio, Ars Am., II, 100 y ss.
48 Jenofonte, Recuerdo de Sócrates, 3, 11, 16-18; Aristófanes, Pluto, 303 y ss; Iseo, Sobre la
herencia de Filoctemón, 21.
49 HÕBENREICH, 2003: 23-42.
50 Quintiliano, Inst., V, 11, 39. “non M. Catonis iudicio damnata videatur, qui nullam adulteram non
eandem esse veneficam dixit?”.
51 Digesto 23, 2, 43.
52 Digesto 50, 16, 46.
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Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

Prostitutas y control de natalidad en el mundo grecorromano

Los médicos, en cambio, se asocian a los medicamentos, a las drogas
que curan, y no resultaría correcto atribuirles conocimientos sobre venenos
y filtros. El canalizar los conocimientos sobre tóxicos o sobre la mala
aplicación de ciertas drogas a un mundo femenino permite, precisamente,
introducir esos conocimientos en el mundo masculino, sin que realmente
pertenezcan a un ámbito u a otro. El que además ese mundo femenino
sea el más degradado socialmente, permite que las mujeres consideradas
honradas puedan diferenciarse marcadamente de los considerados vicios
femeninos, aunque siempre corran el peligro de verse acusadas de recurrir
a ese supuesto canal alternativo de conocimientos en caso de necesitar un
chivo expiatorio.
Los juicios por envenenamiento a las matronas romanas en el 331
a.C.53 son buen ejemplo de ello. Lo mismo pasa con las críticas de Juvenal,
según el cual las mujeres se deshacían de sus maridos preferentemente con
veneno, y en una cantidad claramente exagerada54. Ante una situación de
crisis, con una mortandad mayor, las mujeres siempre corren el riesgo de
resultar culpadas y lo mismo ocurría cuando se percibía una crisis moral
en la sociedad.
La alta moralidad romana, en una línea luego seguida por la moral
cristiana, simplemente no puede aceptar la asociación entre mujer honesta
y anticoncepción. Ni aún en el matrimonio es una práctica que pueda
ajustarse a ninguno de los parámetros éticos relacionados con el casamiento.
San Agustín, en su discurso contra los maniqueos, a los que acusa de negar
la procreación resume estas ideas, afirmando que
el matrimonio, según las leyes nupciales, es la unión de un
hombre y de una mujer con el fin de engendrar hijos; y a cualquiera
que le parezca mayor crimen la generación que la unión, por
esto mismo prohíbe las nupcias: hace de la mujer, más bien que
esposa, una prostituta, que por regalos se entrega al hombre para
satisfacción de su concupiscencia. Allí donde la mujer es esposa,
allí hay matrimonio; pero no hay matrimonio donde se impide la
maternidad; allí no hay esposa55.
53 Livio, 8, 18.
54 Juvenal, VI, 66 y ss.
55 Agustín, De las costumbres de los maniqueos 18, 65. “Nuptiae autem, ut ipsae nuptiales tabulae
clamant, liberorum procreandorum causa marem feminamque coniugunt: quisquis ergo procreare liberos
quam concumbere gravius dicit esse pecatum, prohibet utique nuptias; et non iam uxorem, sed meretricem
Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

149

Patricia González Gutiérrez

No puede haber mujer honesta asociada a los anticonceptivos, porque
el mismo uso la sitúa fuera de esos parámetros, incluyéndola automáticamente
en otra categoría.
En conclusión, la relación comúnmente establecida entre la
prostitución y los métodos de control demográfico tiene un trasfondo
ideológico fuerte, aunque en parte tenga una base real, que queda muchas
veces difuminada. La asociación se funda y refuerza en los roles de género
atribuidos a las mujeres, y a la diferenciación dual entre la mujer honesta y la
prostituta. La relación con los venena, la sexualidad enfocada al placer, la falta
de pudor, el deseo de conservar la belleza y la imposibilidad de tener hijos
legales… se conjugan en la creación de un topos literario sobre la prostituta,
que, aunque varíen las historias y su contenido, forman parte de una sola
construcción coherente.
Al igual que las mujeres se sitúan en los márgenes de la religiosidad
cívica, siempre relacionadas con las situaciones críticas y el desorden56,
también son situadas en los márgenes del conocimiento, suponiéndoseles
una cierta sabiduría en temas ocultos, mágicos y peligrosos. La marginalidad
extrema de la prostituta, contramodelo de la ya degradada figura de la mujer,
resulta especialmente atractiva a la hora de atribuirle, por uno u otro motivo,
vicios y conocimientos socialmente peligrosos. No puede simplificarse esa
asociación suponiendo simplemente una especie de transmisión femenina
exclusiva de ciertos conocimientos, en una exclusión del mundo masculino.
Aunque puede presuponerse una cierta subcultura alternativa en grupos
que sufren una opresión, eso no quiere decir que las fuentes reflejen una
realidad de esa subcultura, sino que proyectan la ideología y los miedos del
grupo dominante. En un círculo vicioso aborto y prostitución se unen por
sus características en torno a la sexualidad sin control, la liminalidad con
el caos y la peligrosidad social, y ambos fenómenos son percibidos como
un cierto mal menor.
A la hora de analizar las diversas capas que envuelven un fenómeno
polémico como el del aborto debemos ser cuidadosos a la hora de atribuir
conocimientos, actitudes o ideas a grupos determinados. Más allá de una
posible base de realidad social, la construcción de ciertas asociaciones
feminam facit, quae donatis sibi certis rebus, viro ad explendam eius libidinem iungitur. Si enim uxor est,
matrimonium, es. Non autem matrimonium est ubi datur opera ne sit mater: non igitur uxor”.
56 CID LÓPEZ, 2007: 11-29.
150

Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

Prostitutas y control de natalidad en el mundo grecorromano

y vínculos sirve a toda la sociedad como modo de autojustificar ciertos
comportamientos o conocimientos comunes pero considerados inmorales.
La concepción que se refleja en el modo de crear un topos literario siempre ayuda
a conocer mejor la sociedad que lo crea, aún más que aquello que describe.
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La cuestión de la mirada en las pinturas de
PROSTITUTAS DE LUJO de Hermen Anglada-Camarasa
(1900-1904): Cocottes en los palcos de teatro y de cafésconcierto del París de la fin-de-siècle
The Question of the Gaze in the Hermen Anglada-Camarasa’s Paintings of Courtesans
(1900-1904): Cocottes in the Theatres and Café-Chantants’ Boxes of fin de siècle Paris
Cristina Ribot Bayé
Universitat de Girona
cristina.ribot@udg.edu
Resumen: El objetivo de este artículo es analizar la representación de la cortesana parisina
(la cocotte) de principios del siglo XX en la pintura de Hermen Anglada-Camarasa. Este
prototipo femenino, reproducido por el artista catalán entre 1900 y 1904, se contextualiza
en la llamada Belle Époque (1875-1914), un período en el que París se forjó la imagen de “la
ciudad de los placeres”. A su vez se estudia cómo a mediados del siglo XIX la creación del
espacio público conllevó a la aparición del flâneur y, consecuentemente, al voyeur masculino
que se fija en la mujer que sale a la calle y acude a los teatros. Utilizando un enfoque
feminista, la hipótesis que propone este artículo es que Anglada-Camarasa revela el derecho
del sujeto masculino a mirar y a valorar el objeto/la mercancía/la mujer.
Palabras clave: Hermen Anglada-Camarasa, cortesanas parisinas, París de la Belle Époque,
voyeurismo, la mujer como objeto sexual.
Abstract: The aim of this article is to analyze the representation of the beginning of
the twentieth century Parisian courtesan (the cocotte) in the Hermen Anglada-Camarasa’s
paintings. This subject is done by the Catalan artist between 1900 and 1904, during a
period called Belle Époque (1875-1914) when Paris was known as “the city of pleasures”.
Moreover, this paper explores the creation of public space in the 1850’s, which led to the
emergence of the flâneur and, consequently, of the male voyeur gazing women going out and
attending theatres. By using a feminist approach, the hypothesis of this article focuses on
the fact that Anglada-Camarasa reinforces the male’s right to look and assess the object/
the merchandise/the woman.
Keywords: Hermen Anglada-Camarasa, Parisian Courtesans, Paris of the Belle Époque,
Voyeurism, Woman as Sex Object.

Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

157

Cristina Ribot Bayé

A las nueve, la sala del teatro Variétés aún estaba vacía. Algunas
personas esperaban en el anfiteatro y en el patio de butacas, perdidas
entre los sillones de terciopelo granate y a la media luz de las candilejas.
(…) Sólo arriba, en el tercer piso, alrededor de la rotonda del techo,
en el que las ninfas y los amorcillos desnudos revoloteaban en el cielo
verdeado por el gas, se escuchaban voces y carcajadas en medio de
un continuo alboroto, y se veían cabezas tocadas con gorras y con
sombreros, apiñadas bajo las amplias galerías encuadradas en oro.
(…) Dos jóvenes aparecieron en las filas de orquesta. Se quedaron en
pie observando (…).
(…) las filas de butacas se llenaban poco a poco, un traje claro
se destacaba, una cabeza de perfil delicado inclinaba su moño y
resplandecía el brillo de una joya. En un palco, un trozo de espalda
desnuda se destacaba con su blancura de seda. Otras mujeres
se abanicaban con languidez mientras seguían con la mirada los
empellones de la multitud; entretanto, los jóvenes caballeros, de pie
en la platea, con el chaleco muy abierto y una gardenia en el ojal,
enfocaban sus gemelos con la punta de sus enguantados dedos1.

Esta escena primera de Naná, una novela de Émile Zola publicada
el año 1880, describe perfectamente el ambiente de un público expectante
en un teatro parisino de finales del siglo XIX, mientras aguarda el inicio
de la representación de la obra La Venus rubia, donde la prostituta Naná se
estrenará como actriz. Este fragmento de esta gran obra del naturalismo
literario es un ejemplo de la amplia red de miradas que se establecía entre
los espectadores de los teatros y óperas parisinos de finales del siglo XIX.
Pero para comprenderlo con profundidad, antes deberemos retrotraernos
algunas décadas atrás.
A partir de la segunda mitad del siglo XIX, a medida que París se
fue consolidando como escenario de toda la actividad cultural y científica
mundial, se fue construyendo paralelamente una imagen de la ciudad como
capital del placer. Gracias a las intervenciones del barón Haussmann, París
se transformó en una ciudad efervescente, ventilada, traviesa y alegre,
con su Ópera nueva, sus teatros, music halls, cervecerías y cafés, tabernas
populares y amplios bulevares y parques para pasearse y disfrutar del espacio
público, recientemente creado. De este modo, los que se lo podían permitir,
como la burguesía y la aristocracia parisinas, empezaron a disfrutar de esta
1 ZOLA, 1934: 51 y 59.
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Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

La cuestión de la mirada en las pinturas de prostitutas de lujo de Hermen Anglada-Camarasa
(1900-1904): cocottes en los palcos de teatro y de cafés-concierto del París de la fin-de-siècle.

ciudad moderna, que alimentaba la sed de deseo, ocio y placer. Esto es, la
denominada Belle Époque (entre 1875 y 1914), un período cuando el monde (el
mundo de las altas esferas sociales) y el demimonde (el de las mujeres galantes
que anhelaban la riqueza) mostraron sus mejores galas en la ciudad2.

Figs. 1 y 2: El salón del Moulin Rouge, ilustración en Le Panorama: Paris la Nuit (detalle),
c. 1898; Hermen Anglada-Camarasa, El Casino de París, 1900. Colección particular

No es extraño, pues, que las formas de entretenimiento del Segundo
Imperio y parte de la Tercera República francesas (desde los años 1850 y
hasta 1914, año de la Primera Guerra Mundial3) fuesen el tema predilecto
de muchos pintores impresionistas y postimpresionistas4. Muchos de estos
artistas actuaban como flâneurs (es decir, paseantes) que observaban y “leían”
detenidamente la estética artística y arquitectónica que había en los lugares
públicos, tanto en las calles y bulevares como en los locales nocturnos que
estos mismos frecuentaban, tales como el Moulin Rouge, el Casino de París
(figs. 1 y 2) o el Folies Bergère. Uno de los aspectos de la ciudad que más atraía
la curiosidad de los artistas era el de la prostitución, que a partir de la década
de 1860 creció considerablemente en París, en parte gracias al turismo5. Para
que nos hagamos una idea, ya en la década de 1880, se cuentan entre 23.000
y 40.000 prostitutas en la “Ciudad de la Luz”; entre 1890 y 1900 la cifra
2 La expresión demimonde nace el año 1855 a raíz de la aparición de la comedia Le demi-monde
de Alejandro Dumas hijo. En su obra, el autor utilizó dicha palabra para definir un mundo
propio de una determinada clase de mujeres galantes de la sociedad francesa del siglo XIX,
que se habían convertido en mujeres libres (ya sea por tener condición de viudas, separadas
o extranjeras) y que, inmersas dentro del escándalo público, sentían un gran placer por el
dinero y la galantería. Dumas prefiguró el reinado de las cortesanas parisinas antes que
éstas se impusieran verdaderamente como fenómeno social a partir del Segundo Imperio.
GUIGNON, 2012: 13.
3 Véase: DEBORD, 1992; ELWITT, 1975; SCHWARTZ, 1998.
4 HERBERT, 1989: 305.
5 Según Alain Corbin: “voyager, observer les moeurs d’un pays étranger (...) c’est aussi faire l’amour avec
les femmes du cru”. CORBIN, 1984: 50.
Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

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Cristina Ribot Bayé

asciende a entre 60.000 y 80.0006. Por este motivo, numerosos fueron los
artistas de la época, tales como Edgar Degas o Henri de Toulouse-Lautrec,
los que plasmaron en sus obras la prostitución de bajos fondos. Pero, más
hacia el final del siglo, algunos artistas del Decadentismo, como Hermen
Anglada-Camarasa, se interesaron por el retrato de otro tipo de prostitución
que existía en París, aquella que ofrecían las cocottes o demimondaines. Es decir,
las cortesanas de alto rango del París de la segunda mitad del siglo XIX y de
principios del XX, que se convirtieron en un modelo de belleza y elegancia
para las madames de la aristocracia y la burguesía parisinas7. Entre las más
adoradas, se encontraban Liane de Pougy (fig. 3), Émilienne d’Alençon y
Carolina Otero, más conocidas como las tres gracias, un trío de cortesanas,
rivales entre ellas, que dominaron el reinado de las cocottes en el París de 1900.

Fig. 3. Fotografía de Liane de Pougy, 1903 (Fuente: Reutlinger)
6 CORBIN, 1984: 193-194. Para más bibliografía sobre la prostitución francesa en la segunda
mitad del siglo XIX, véase: CORLIEU, 1887; RICHARD, 1890; RICHARDSON, 1967.
7 Véase: CARLIER, 1887.
La cortesana reinaba desde las graderías de Longchamps y Deauville, desde las mesas
reservadas del restaurante Maxim’s, desde los palcos de la Ópera Garnier... No tenía ningún
interés en ser una mujer respetable como lo eran las madames de la burguesía, sino que se
mostraba excéntrica, sensual, cautivadora, y, en el fin de siglo, se convirtió en un ser más
peligroso que el resto de las femmes fatales. LÓPEZ, 2003: 25. Sin embargo, no estaba mal
visto que los hombres ricos se acompañasen de estas damas, conocidas también como
“grandes horizontales”: “Si le couple bourgeois, uni par les liens du mariage, la force de l’habitude, la
crainte du scandale, se contente de critiquer (jalouser?) les grandes horizontales, leur commerce n’est plus
proclamé honteux mais distrayant. De coupable, cette industrie est devenue amusante, objet de curiosité,
sujette à potins”. GUIGNON, 2012: 17.
Aunque la moral burguesa obligaba a las mujeres casadas distanciarse de las cocottes, las
mujeres “decentes” aceptaron las relaciones de bigamia de sus maridos y empezaron a imitar
las indumentarias y productos de belleza que utilizaban las mismas cortesanas. Además, las
cortesanas eran símbolo de la libertad de la mujer en el siglo XIX, y eso era algo admirable
para las “decentes”. GUIGNON, 2012: 17.
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Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

La cuestión de la mirada en las pinturas de prostitutas de lujo de Hermen Anglada-Camarasa
(1900-1904): cocottes en los palcos de teatro y de cafés-concierto del París de la fin-de-siècle.

Anglada-Camarasa admiraba la belleza de estas cortesanas, conocidas
y no conocidas, mujeres de compañía que vivían de sus protectores, de los
hombres adinerados del mundo (algunas veces reyes o gobernantes) que, en
su paso por París, las pedían. A Anglada le fascinaba su porte elegante y su
picardía tanto como sus indumentarias preciosas y sus vidas de lujo, razón
por la cual entre los años 1900 y 1904, durante su prolongada estancia en
París, pintó muchísimas obras de cortesanas. Recién llegado a la “Ciudad de
la Luz”, el artista escribió a un amigo suyo:
Si vieses tu los trajes que llevan estas zorras, quedarías admirado;
yo, quedé con un palmo de boca abierta cuando me llevaron al
Casino de París (...); allí sí que verías cosas preciosísimas, unos trajes
que ya no se puede pedir más, (...) yo me volvía loco mirando hacia
todos lados descubriendo cada vez detalles nuevos que llenábanme
de admiración8.

Anglada representó estas mujeres plásticamente, paseando dentro
de locales de diversión nocturnos, sentadas en mesas frecuentemente,
tomando algo, drogadas o bebidas a veces; otras veces cortejando con sus
clientes que compran su compañía y placer; y, en otras, en palcos de cafés
concierto, acompañando a sus protectores o dejándose cortejar por nuevos
clientes. Pero nos interesa hablar de las cortesanas que el artista representó
en los palcos de teatros, de cafés concierto o de music halls de París durante
los primeros años del siglo XX. Y nos interesa hablar de ello porque el
palco nos permite hablar de la dialéctica de la mirada del artista masculino
dirigida a un objeto femenino, la cortesana. Eso mismo manifiesta el texto
de los hermanos Goncourt, que en 1851 describieron la estrena teatral de
Rothomago en el Cirque de París:
In the boxes there was quite a pretty array of prostitutes. It is wonderful
what a centre of debauchery the theatre is. From the stage to the auditorium,
from the wings to the stage, from the auditorium to the stage, and from one side
of the auditorium to the other, invisible threads criss-cross between dancers’ legs,
actresses’ smiles and spectators’ opera-glasses, presenting an overall picture of
Pleasure, Orgy, and Intrigue. It would be impossible to gather together in a smaller
space a greater number of sexual stimulants, of invitations to copulation...9.

8 Carta de Hermen Anglada-Camarasa a Pere-Joan Llort, París, diciembre 1894. Archivo familiar
de Anglada-Camarasa.
9 Cit. en BERSHAD, 1992: 101. Véase: GONCOURT, 1978: 68-69.
Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

161

Cristina Ribot Bayé

Este fragmento de texto nos descubre como durante el siglo XIX
existían unas relaciones de poder entre hombres y mujeres que, sin ser
exclusivo del contexto de los teatros, se construían a partir de la mirada.
En eso es lo que se ha basado una buena parte del arte occidental del siglo
XIX: la puesta en escena de una imaginería femenina erotizada realizada
por el hombre, o el sujeto artista10. La mujer en este siglo se convirtió en
imagen de la sexualidad, del pecado cristiano, en una sociedad patriarcal
y una cultura falocéntrica donde las diferencias sexuales y de género
estaban muy marcadas. Se configuró una dialéctica donde la mujer no
tenía derecho a actuar ni a hablar aunque, por otro lado, aparecía en la
representación plástica convertida como simple cuerpo/objeto de deseo
(fig. 4). La creación de una imagen idealizada de la mujer, en clave virginal
o demoníaca, ha sido una consecuencia de la negativa del hombre artista a
que la mujer se convirtiese en participante activo de la cultura occidental
de la modernidad11. Así fue configurándose, a lo largo de la segunda mitad
del siglo XIX, una iconografía de la prostituta en el arte francés, donde el
cuerpo femenino, desnudo o vestido, se convirtió en el protagonista. La
prostituta apareció como pretexto para representar la sexualidad femenina
en el arte, pero también para expresar el dominio físico y visual del hombre.
En otras palabras: el placer voyeurístico masculino. Tales fueron los casos de
las obras de prostitutas en burdeles de Degas o Tolouse-Lautrec. En cuanto
a Anglada-Camarasa, sólo le interesaron las cortesanas de alto rango, y no
las prostitutas de los bajos fondos de París.

Fig. 4: Ismael Smith, Mariano Andreu y Néstor de la Torre, con una modelo en París en 1911.
(Fuente: http://www.foroxerbar.com/viewtopic.php?t=11476)
10 POLLOCK, 1992a: 23.
11 POLLOCK, 2009: 109.
162

Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

La cuestión de la mirada en las pinturas de prostitutas de lujo de Hermen Anglada-Camarasa
(1900-1904): cocottes en los palcos de teatro y de cafés-concierto del París de la fin-de-siècle.

En esta época de la modernidad, la mirada constituye un aspecto
característico y esencial. El capitalismo consumista del siglo XIX generó
nuevas formas y espacios urbanos donde el voyeurismo se convirtió en un
privilegio del hombre, personificado a través de la figura del flâneur12. Con la
aparición del flâneur, ejemplificado por Charles Baudelaire en su obra El pintor
de la vida moderna (1863), muchos artistas de este período y hasta principios del
siglo XX, como Anglada-Camarasa, se dejaron influenciar por la concepción
del escritor francés acerca del artista moderno. Baudelaire teorizaba sobre la
mirada del paseante que se fija en las calles, los comercios, las gentes de una
ciudad nueva, de un sujeto urbano que mientras camina busca siempre un
objeto de deseo… Édouard Manet, el primer artista en abrir su arte hacia un
nuevo campo visual plástico en la modernidad13, personalizó el estereotipo
del artista que hace gala de la experiencia pública, en medio del proceso de
haussmanización parisiense. Este observador activo, agudo y perspicaz, abre
sus ojos ante el espectáculo: “París se convirtió en un teatro para él, y las
calles eran sus principales escenarios”14. Con la extensión de la electricidad
en París, que la llevó a ganarse el apodo de “Ciudad de la Luz”, el flâneur
pudo empezar a disfrutar de la noche parisina, paseando por sus calles
iluminadas. Dentro del contexto del mundo ocioso parisino, los artistas
paseantes salían de noche para observar qué ocurría en los espacios de ocio
nocturno. Anglada-Camarasa, acompañado del peruano Carlos Baca-Flor y
otros artistas catalanes, empezó a salir desde 1897 por los locales nocturnos
de la ciudad, observando con detalle la estética de los establecimientos y,
sobretodo, las mujeres galantes que los frecuentaban. En este sentido, el
artista se presentaba como un flâneur invisible, como un devorador visual
que hacía visibles los decorados y personajes femeninos que lo satisfacían
estéticamente. Acudía a locales de los Campos Elíseos y de las Tullerías,
como el Jardin de Paris, pero también en espacios montmartrenses como el
Casino de París o el Moulin Rouge.

12 POLLOCK, 1992b: 106.
El sistema capitalista generó técnicas para imponer la atención visual, racionalizar la
sensación y administrar la percepción, permitiendo que el mundo real no fuese sólido. La
felicidad se tenía que hacer visible a partir de objetos y cosas materiales.
13 CRARY, 2008: 126.
14 HERBERT, 1989: 34.
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Cristina Ribot Bayé

Tal y como indicamos en el inicio del artículo, uno de los lugares más
apreciados por los parisinos del siglo XIX era el teatro15. Allí el hombre podía
observar la belleza de las mujeres que acudían a ver los espectáculos, sentadas
en sus palcos mientras eran exhibidas públicamente16. Las cortesanas eran
asiduas a estos eventos, ya fuese porque acompañaban a sus protectores o
bien porque buscaban el cortejo de un cliente adinerado. En muchos casos
existía una indefinición social, así que era casi imposible distinguir una dama
de la aristocracia de una cortesana. Desde 1860, los pintores impresionistas
empezaron a frecuentar no solo bares y cabarets sino también teatros17.
Los palcos de estos lugares eran uno de los espacios más apropiados para
representar el mundo de la alta prostitución de París18. El palco se convirtió
en centro del poder social parisino, atrayendo desde 1860 a muchos artistas,
como Auguste Renoir, Mary Cassatt, Eva Gonzalès, Edgar Degas, y, a partir
de 1900, también a Anglada-Camarasa. Tal y como han demostrado los
estudios feministas de Griselda Pollock y Linda Nochlin19, una característica
importante de las obras de estos artistas que se focalizan en la temática
de los palcos de teatro es la cuestión de la mirada. En las óperas y teatros
parisinos era permitido mirar, contribuyendo a la creación de una red visual
que estaba llena de significados sexuales principalmente basados en un
sujeto masculino atraído por un objeto femenino. Según Robert Herbert, “la
mujer a quien un hombre llevaba al teatro, fuera éste su esposo o un amigo,
15 Los mismos parisinos vivían como si estuvieran dentro de un teatro, realzando aquello
transitorio, sensual y artificial de la capital. Esta percepción de la sociedad como un theatrum
mundi ya existe desde el mundo griego, donde los humanos son vistos como marionetas que
sirven para contentar a los dioses. La imagen de la sociedad como teatro tiene el propósito de
introducir la ilusión y el engaño como cuestiones fundamentales de la vida social al mismo
tiempo que separar la naturaleza humana de la acción social. Pero aunque este período sea
considerado como la era de la ilusión, Richard Sennett cree que esta artificialidad conlleva
a desvelar una realidad. SENNETT, 2002: 34-35 y 176.
16 En los palcos de teatros, donde se encontraban personajes notables de la sociedad
parisina, los espectadores estaban inquietos para saber con quién compartían audiencia.
Durante el Segundo Imperio, Napoleón III y su esposa, Eugenia de Montijo, se colocaban
en una situación indudablemente privilegiada. El emperador utilizaba sus binóculos para
localizar mujeres bonitas, motivo por el cual la gente comentaba la desfachatez con la que
sostenía el instrumento para mirar fijamente alguna mujer, produciendo un gran malestar
en Eugenia. Él mismo, como tantos otros hombres poderosos, tuvo affaires amorosos
que fueron de dominio público. Las vistas privilegiadas de los hombres más apoderados
derivaban frecuentemente, entre acto y acto, a la búsqueda de bailarinas o actrices en sus
camerinos o detrás del telón de teatro, como retrató Edgar Degas en diversas ocasiones. De
este modo, podían hacer visible su poder. HERBERT, 1989: 104.
17 HERBERT, 1989: 93.
18 LÓPEZ, 2006: 66.
19 NOCHLIN, 1991; POLLOCK, 1992b; POLLOCK, 2003.
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Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

La cuestión de la mirada en las pinturas de prostitutas de lujo de Hermen Anglada-Camarasa
(1900-1904): cocottes en los palcos de teatro y de cafés-concierto del París de la fin-de-siècle.

se sentaba en la parte delantera del palco como muestra de orgullo y de su
posición social”20. Por lo tanto, la exhibición pública de la mujer en el teatro
era fruto de la altanería, siendo tratada como un objeto precioso colocado
en la primera línea de un escaparate de una tienda. Pocos, pues, eran los
hombres que se fijaban en el escenario real.

Figs. 5 y 6: Hermen Anglada-Camarasa, El palco azul, c. 1904. Colección particular; JeanAuguste Dominique Ingres, El baño turco, 1862. París, Musée Louvre

Una de las piezas clave de Anglada-Camarasa sobre la representación
de cortesanas en el palco es El palco azul (fig. 5), que mantiene una estrecha
conexión, compositiva e iconográfica, con El balcón (1868-69) de Manet.
En primer lugar porque, tal y como ocurre con la obra del pintor francés,
existe una referencia a la exterioridad que revela una prolongación de las
arquitecturas y una apertura del balcón que ofrece una fresca visión y un
contacto directo con el observador, que se ha desplazado figurativamente.
En segundo lugar, porque las tres miradas de El balcón no se comunican,
sino que miran hacia la calle, al mismo tiempo que los protagonistas se
muestran separados y en su soledad interior. En Anglada, la exteriorización
expresada a través de la arquitectura no existe; en cambio, sí hay una
relación de indiferencia entre los personajes, que adoptan la misma posición
y dirección de la mirada que las dos mujeres de Manet. Pregonando la
artificiosidad por delante de la naturalidad, estas figuras aparecen distantes
y con un vacío emocional que se expresa a través de su mirada, próxima a
un estado de trance, del mismo modo que la mirada de Berthe Morisot en el
balcón de Manet. Estas mujeres, con los ojos abiertos pero suspendidos, sin
ver absolutamente nada, se olvidan de que están despiertas y se liberan de
20 HERBERT, 1989: 96.
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cualquier atadura con la realidad. Colocadas frente a un espectáculo visual
(en el caso de Manet, las reformas urbanísticas de París y la reconversión de
la ciudad por parte de Haussmann; en el caso de Anglada, la representación
teatral en un palco de café concierto), estas mujeres dejan de reflejar su
mundo interior y son petrificadas como nuevas consumidoras-observadoras
a través de su mirada.
Estas cocottes, transformadas en figuras de porcelana, ingrávidas, casi
fantasmales, artificiosas e irreales, tal y como dicta la estética decadentista
del período21, se aproximan levemente hacia la barandilla del palco y
observan algo fijamente, sin mirarlo en realidad, como abstraídas. Mientras
una dirige su mirada hacia el escenario y el espectáculo, la otra se dirige
hacia el espectador (entendido en esa época y contexto como masculino),
un espectador que a la vez las está observando fijamente y, sin ninguna
duda, con un interés sexual. La actitud de coquetería galante de la joven de
la derecha se revela en el acto de desvelar su cuerpo con el chal que hasta
hace poco la cubría. Para Anglada, el palco era el lugar donde las cortesanas,
elegantemente vestidas y con prominentes escotes, aparecían en compañía
de sus protectores en un espacio impreciso, sin arquitecturas complejas, casi
irreal, importándole sólo las figuras y su tratamiento indefinido. Anglada
recrea esa sensación paradójica de un mundo protegido y aislado pero
no inalcanzable, sin barreras, y donde se puede mirar pero también ser
visto. Quizá a esto tiene algo que ver que los palcos que retrata Anglada,
a diferencia de Renoir, Cassatt o Degas, no son palcos de teatros lujosos
ni óperas, sino de lugares más populares, como de cafés concierto, music
halls o cabarets. Esto era común en los artistas de los primeros años del
siglo XX, que asistían a un tipo de espectáculos más modernos. Fue pero
Toulouse-Lautrec el que rescató el tema del palco en el período del fin de
siglo, esta vez en el mundo de los teatros populares (fig. 8). Lo mismo hizo
Anglada unos años después, esquematizando y simplificando las líneas de las
21 Para un estudio sobre la representación de las mujeres en el arte del siglo XIX y parte
del XX, véase: BORNAY, 2010.
El Decadentismo fue una corriente artística, filosófica y literaria que se originó en Francia
hacia las dos últimas décadas del siglo XIX y se desarrolló en algunos países de Europa,
especialmente en Bélgica y el Reino Unido, y en parte de los Estados Unidos. Se llamó de
este modo porque fueron muchos los artistas e intelectuales que tuvieron un sentimiento
de decadencia durante el período del fin de siglo, sintiendo una fuerte atracción por lo
morboso, decadente y enfermizo, que era el reflejo de una sociedad cambiante y en crisis.
La insatisfacción, la rebeldía, la angustia, la sed de idealización, la sublimación del arte, el
gusto por una belleza artificial… fueron características propias del artista decadentista. Para
un estudio profundo acerca del Decadentismo en Europa, véase: TABLATE MIQUIS y
SOBREGRAU, 1985; VV.AA., 1988. Para un estudio sobre el Decadentismo en España,
véase: CAPARRÓS MASEGOSA, 1999.
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La cuestión de la mirada en las pinturas de prostitutas de lujo de Hermen Anglada-Camarasa
(1900-1904): cocottes en los palcos de teatro y de cafés-concierto del París de la fin-de-siècle.

arquitecturas, creando una sensación de proximidad y accesibilidad hacia
el objeto femenino, sin obstáculos de ningún tipo, como acontece en En
el palco (fig. 7).

Figs. 7 y 8: Hermen Anglada-Camarasa, En el palco, c. 1901-1902. Oviedo, col. Masaveu;
Henri de Toulouse-Lautrec, En el concierto, 1896. Bruselas, Musée Communal d’Ixelles

Además de esto, en El palco azul (fig. 5) Anglada señala la construcción
de su mirada masculina hacia el objeto femenino, adoptando un tipo de
formato del cuadro que recrea el ritmo circular de El baño turco (fig. 6) de
Ingres, donde el artista emula estar observando un harén de jóvenes mujeres
bañándose juntas a través del cerrojo de una puerta. Del mismo modo,
Anglada nos obliga a observar fantasiosamente estas cocottes del palco a través
de las lentes de sus prismáticos y desde otro palco que se encuentra delante y
en la misma altura. Por otra parte, el círculo, la esfera y el disco del formato de
los cuadros de ambos artistas remiten a la idea de perfección del tondo22. El
tondo en Anglada aparece no solamente como modo de expresar su placer
voyeurístico y su apetito sexual sino también de manifestar la admiración
por un ideal femenino y de su voluntad de alcanzarlo. Es, claramente, la
mirada de un voyeur, en una época en que la acción de mirar se ha convertido
en un acto perverso y de intromisión en la esfera privada, íntima y erótica,
de otras personas23.

22 El tondo, que se solía pintar en los techos, a menudo estaba asociado a un tipo de
pinturas alegóricas llamadas Apoteosis, que servían para deificar a los más poderosos
representándolos en el aire. Así que era más frecuente verlo en los frescos murales que en
cuadros redondos.
23 BERSHAD, 1992: 102.
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Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

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Tal y como sucede en numerosas obras de Anglada-Camarasa, hay
veces que no sabemos si en sus pinturas de palcos las retratadas son madames
casadas que acompañan a sus hombres o bien amantes cortesanas, como
en La loge (1874) de Renoir. Esta duda es más que razonable, ya que era
común que las madames y las prostitutas se mezclasen en las elites sociales
de primera línea y en espacios de ocio como los teatros24. No obstante, en
Anglada es fácil conocer su verdadera identidad, ya que las actitudes pícaras
y directas de las mujeres, además de los títulos de algunos cuadros –como
Teatre Marigny. París. Les grandes cocottes - nos lo indican. Pero en realidad es
su mirada lo que las delata, su mirada que nos interpela, que no se centra
mayoritariamente en el escenario, sino en nosotros, los espectadores. Del
mismo modo que los hombres buscan visualmente con perspicacia una
amante cortesana entre el público, ellas buscan un cliente acaudalado que
las mantenga. Así, su mirada hacia nosotros la hemos de descodificar como
una propuesta comercial, una compra y venta de su sexo. Eso mismo es lo
que retrata Anglada, ese trato comercial antes de la consumación del acto
sexual. Anglada nos pone en la piel del hombre rico que quiere comprar su
cuerpo, a diferencia de la mayoría de artistas del último tercio del siglo XIX,
que no nos introducían dentro de la pintura. Pero en algunas veces, cuando
las cortesanas de los palcos dejan de estar solas, aparecen clientes, a los que
Anglada retrata como sujetos ansiosos, ardientes de deseo, generalmente
viejos y bajitos, con el rostro más bien grotesco (fig. 7), mientras nosotros,
como sujeto artista/espectador/otro cliente contemplamos la escena de su
cortejo. Aunque, en otras ocasiones, como ocurre en Avantloge (fig. 9) o en
El palco (fig. 10), parece que la cortesana está más interesada en nosotros que
en el cliente del mismo cuadro. Una y otra vez vemos como el deseo sexual
se conecta a través de una red de miradas en la que los asistentes al evento,
el artista creador y nosotros mismos estamos dentro. Por lo tanto, todos nos
convertimos en voyeurs.
En Anglada-Camarasa hay muy pocas obras que representen el
espectáculo real y sus actores y cantantes; sólo existen algunas notas pictóricas
que le sirvieron de estudio para sus obras finales, donde las cortesanas
adquirieron un auténtico protagonismo. Si en Edgar Degas, Auguste Renoir
o Mary Cassatt lo que ocurría en el escenario era importante, en AngladaCamarasa el verdadero espectáculo es la cortesana que se encuentra entre
el público. En el último tercio del siglo XIX se produjo, pues, una fractura
en el modo de la percepción visual. Si antes el espectáculo era el centro de
atracción, en 1900 vuelve a haber una crisis de la percepción. Indudablemente
a eso tuvo que ver la fenomenología de Edmond Husserl, quien, a finales de
la década de 1890, se declaró contrario a las nociones imperantes sobre la
atención del sujeto en su obra La crisis de las ciencias europeas y la fenomenología
24 POLLOCK, 2003: 104-105.
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(1900-1904): cocottes en los palcos de teatro y de cafés-concierto del París de la fin-de-siècle.

trascendental. Husserl, que se centraba en los aspectos puramente formales
del mundo, contribuyó hacia la emergencia de un flâneur posthaussmaniano,
que, aislado y distraído, se movía por nuevos lugares de la ciudad al paso de
un cúmulo inagotable de excitaciones25. Vinculado a esta idea de distracción
visual, en Anglada-Camarasa se produce claramente el efecto de falta de
atención por distracción ocasionada por las cortesanas. Y nosotros (los
observadores externos) también nos convertimos en sujetos distraídos
por estas bellezas artificiales. Anglada nos convierte en voyeurs como él, en
observadores físicamente absentes que somos interrogados y observados
con determinación por los personajes del propio cuadro. Este encuentro
visual hace que existamos y que seamos delatados. Las mujeres de Anglada
no muestran ningún rastro de timidez o inocencia, como ocurría en las
pinturas de palcos de Renoir o Cassatt, y miran directamente el espectador
expresando libremente su anhelo de sexualidad y riqueza, mostrando una
cierta agresividad irracional en su mirada indiscreta, más propia de un animal
que de un humano, como se percibe en Avantloge (fig. 9). A su lado, los
clientes de las prostitutas adoptan paralelamente actitudes de descaro. Sus
ojos extremadamente abiertos y sus poses agitadas que siempre se dirigen
hacia la cocotte, delatan su ansiedad, su obsesión sexual y su mirada ardiente
de lascivia. Pero estas mujeres que representa Anglada no se muestran
hartas de esta actitud masculina, sino que persiguen a su presa del mismo
modo que se dejan perseguir, a la vez que plenamente concientes, con aire
de satisfacción y orgullo, del espectáculo delicioso que ofrecen al voyeur.
Estas mujeres refinadas y características de un poder sexual remarcable son
sorprendidas por la entrada de un cliente en su palco, y, justo en el momento
en que se encuentran con su comprador, difícilmente devuelven la mirada al
observador (fig. 7). En caso contrario, como acontece en El palco (fig. 10), la
mujer galante nos invita, con su cabeza inclinada hacia nosotros, a entrar en
su palco, donde se encuentran otros clientes potenciales.

Figs. 9 y 10: Hermen Anglada-Camarasa, Avantloge, c. 1900-1904. Paradero desconocido;
Hermen Anglada-Camarasa, El palco, c. 1901-1902. Colección particular
25 CRARY, 2008: 273 y 345.
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Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

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Desde la aparición de la Olympia (1863) de Manet, el espectador
empieza a ser interrogado en el arte, a ser observado con atención. Éste
pasa a convertirse en una víctima receptora, pero también responsable y
verdugo de la obra. Se ha perdido completamente la inocencia de la mirada
y ya no se puede contemplar un suceso privadamente26. Siendo la gestación
del arte de la provocación, el espectador empieza a ser puesto en evidencia,
delatado frente a un espejo que refleja sus propios deseos. De este modo, el
artista desvela la falsa moral del sujeto, que se escandaliza cuando se siente
ofendido. La Olympia de Manet, las caricaturas de Daumier, las lesbianas
de Courbet, así mismo como ocurre con las pinturas de la burguesía y
la aristocracia en el teatro… son ejemplos de la hipocresía moral de esta
sociedad francesa de la Segunda y la Tercera Repúblicas. Lo mismo sucede
en las obras de Anglada-Camarasa, aunque unos años más tarde, con la
inserción de hombres extremadamente excitados que son objeto de burla
por parte del artista. Por otro lado, las cortesanas, del mismo modo que la
desvergonzada y devoradora mirada de la Olympia de Manet, no retroceden
frente a sus “víctimas”, y se muestran como depredadoras que desvelan los
deseos sexuales de los que las están observando. Pero, a diferencia de Manet,
Anglada se muestra sutil, no necesita representar un cuerpo desnudo con
una mano tapando provocadoramente su sexo. La sutilidad y la sensualidad
son las armas de fuego de Anglada y se sirve de ellas de una manera
auténtica. Mientras otros artistas del mismo período, como el catalán Joan
Brull en su obra En el palco (fig. 11) eran más explícitos y directos, Anglada
prefiere construir un código cifrado de miradas que se establece en el juego
de coquetería antes de la consumación sexual.
Desde mediados del siglo XIX, los palcos, como mínimo en invierno,
eran el único espacio de París donde se encontraban y conversaban ambos
sexos27. Los que alquilaban un palco podían aislarse en el compartimiento
medio cerrado aunque estaban a la vista de la gente sentada a la parte
delantera, y podían refugiarse en la oscuridad si lo deseaban28. Entre acto
y acto del espectáculo, la gente salía a los pasadizos para conversar. Era el
momento idóneo para aquellos hombres que tenían los ojos puestos en una
cortesana que habían visto a través de los binóculos durante la función y
querían cortejarla. Mientras tanto, las mujeres acudían a retocarse o bien
a exhibir sus suntuosos vestidos a través de un paseo galante para generar
expectación y obtener el protectorado de algún hombre rico entre los
asistentes, como ocurre en Entre loge et promenoir de Anglada (fig. 12). A partir
26 PUELLES, 2011: 219-220.
27 LÓPEZ, 2006: 64.
28 HERBERT, 1989: 96.
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de la segunda mitad del siglo XIX, los artistas empezaron a representar las
relaciones amorosas que se podían originar en estos espacios cerrados. En
algunos casos, se corría la cortina y el cliente adinerado se encontraba con
su amante cortesana mientras continuaba la función, como en la obra de
Brull29. En Anglada este tipo de representaciones no existe, la mirada es lo
que lo construye todo, es el enigma que se debe descifrar para entender qué
está ocurriendo, y no hacen falta muchos elementos para entenderlo.

Figs. 11 y 12: J. Brull, En el palco, c. 1904. Colección particular; H. Anglada, Entre loge et
promenoir, 1903. Colección particular

En conclusión, para comprender el modo en que se utilizó la mirada
masculina en el contexto de la Belle Époque, me gustaría hacer referencia a
la obra de la pintora impresionista Mary Cassatt. En una época en que los
binóculos se asociaban al hombre, a su mirada y al control masculino, y en un
período en que la mujer debía mostrarse pasiva y sumisa al marido, Cassatt
realizó una pintura, Mujer de negro en la ópera (fig. 13), donde puso de manifiesto
el derecho de las mujeres a mirar, a ser activas y a tener el control30. La
intencionalidad de Cassatt como mujer artista, era la de plantear el problema
que surge cuando la parisina de la segunda mitad del siglo XIX sale de su
ámbito privado y penetra dentro del público. Entonces es cuando ésta se
convierte en objeto vulnerable, siendo presa de los depredadores visuales.
Las microhistorias del mundo del espectáculo que viene a explicarnos
Anglada-Camarasa son un ejemplo más del poder masculino en estos años,
29 En el siglo XIX, las cortinas de los palcos de los teatros, de los escenarios y de la pista
eran sinónimo de cortejo. Así lo demuestra el Dictionnaire historique, étymologique et anecdotique de
l’argot parisien, donde la expresión “lever de rideau” significa “la petite pièce, ce qu’on nomme vulgairement
lever de rideau, celle qui fait vivre les vaudevillistes intimes et fricoteurs”. LARCHEY, 1872: 164.
30 NOCHLIN, 1991: 194; POLLOCK, 2003: 109.
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perfectamente retratado en el hombre de los binóculos de Cassatt que
observa con detalle a la madame de negro, mientras a su lado se encuentra
otra mujer, quizá la suya, quizá una amante. Sin embargo, en Anglada la
diferencia es que ahora ha desaparecido el pretexto de los prismáticos, y son
las mismas cortesanas las que interactúan con nosotros para ofrecernos su
sexualidad. La víctima ha dejado de ser vulnerable y ahora se presenta, tal y
como reconocen las teorías psicoanalíticas de Sigmund Freud a principios
del siglo XX31, como una mujer de sexualidad activa y desbordante, una
auténtica mangeuse d’hommes a la que los varones deben de querer y temer a
la vez. Es la Naná de Zola que lo corrompe todo a su paso y que cae en la
degradación sexual, aquella criatura que permanece “victoriosa con su carne
de mármol y con su sexo, lo suficientemente poderoso para destruir a todo
ese público sin sentirse rozado por él”32.

Fig. 13: Mary Cassatt, Mujer de negro en la ópera, 1878-79. Boston, Museum of Fine Arts

31 Véase: FREUD, 1931; FREUD, 1932.
32 ZOLA, 1934: 77.
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Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

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Fuentes para el estudio de los procesos judiciales
de los delitos cometidos hacia la mujer
en el Madrid de finales del Antiguo Régimen
Sources for the Study of Judicial Processes of Crimes Committed Against Women in
Madrid at the End of the Old Regime
Tamara Velasco García
Universidad Complutense de Madrid
tamarvg86@hotmail.com
Resumen: El presente trabajo se centra en el análisis de los comportamientos violentos
y delictivos que se producían en Madrid a finales del Antiguo Régimen, con especial
atención a los protagonizados por el sexo femenino, ya sea como delincuente, ya sea como
víctima. A partir de una rica documentación judicial, se estudian los hechos en sí mismos
y también desde una perspectiva comparada para encontrar las similitudes y las diferencias
de comportamiento de la justicia y de la sociedad ante estas acciones delictivas desde una
perspectiva de género. La sociedad española del Antiguo Régimen, articulada en torno a
unos principios de autoridad considerados incuestionables, la trasmisión de unos preceptos
religiosos cargados de tintes misóginos, y la difusión de patrones por parte de moralistas,
estableció un espacio idóneo para el desarrollo de la violencia ejercida hacia la mujer dentro
del hogar y en la comunidad donde vivía. Amparadas por las recomendaciones religiosomorales y legales, estas prácticas se normalizaron con toda una serie de razonamientos
despectivos que hicieron de las mujeres el objetivo de una violencia con múltiples formas.
Palabras clave: mujer, malos tratos, adulterio, estupro, violencia.
Abstract: This paper focuses on the analysis of the violent and criminal behaviours
that took place in Madrid at the end of the Old Regime, especially looking over that ones
made by female sex, either as felon, either as victim. From a rich legal documentation, the
facts themselves are studied and also from a perspective compared in order to find the
similarities and differences of behaviour of justice and society before these delictive actions
from a gender perspective. Spanish society of the Old Regime, articulated around a few
principles of authority considered as unquestionable, the transmission of certain religious
precepts full of misogynist dyes, and the diffusion of patterns by moralists, established an
ideal space for the development of violence exerted to women within the home and the
community where they lived. Covered by religious-moral and legal advices, this praxis got
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Tamara Velasco García

normalized with a whole range of derogatory arguments that made women the target of
violence with multiple forms.
Keywords: Woman, Ill-treatment, Adultery, Statutory Rape, Violence.

1. Introducción1
El acercamiento al mundo de la violencia plantea al historiador
numerosas limitaciones, empezando por las que emanan de las fuentes. El
siglo XVIII y los primeros años del XIX, época en la que se enmarca este
estudio, fueron un periodo de propuestas discursivas y prácticas enfrentadas
en las que el conflicto despliega todo su potencial dinamizador. Sin embargo,
salvo estudios puntuales, temas como la violación2, el acoso sexual o los
abusos a menores han sido muy parcialmente tratados por la historiografía
debido sobre todo a la parquedad u opacidad de los documentos3. En el
caso de España, habrá que esperar hasta los años noventa para encontrarnos
aportaciones historiográficas significativas en número en el estudio de la
violencia y el conflicto familiar4. Al igual que para el resto de Europa5, las
fuentes fundamentales de prospección han sido los archivos judiciales, cuya
variada información (sexo, estado civil, edad, oficio…) ha servido para analizar
las formas de noviazgo o las relaciones prematrimoniales, para adentrarse
en los problemas surgidos dentro del matrimonio o para conocer las
demandas por violación o estupro6.
Esa documentación judicial constituye la base del presente estudio
en el que quedan patentes la riqueza y las lagunas de información que les
caracteriza. Se aborda el análisis de algunos comportamientos violentos y
delictivos en el Madrid de principios del siglo XIX, con especial atención
a los protagonizados por el sexo femenino, ya sea como delincuente, ya
1 El presente trabajo se ha realizado en el marco del proyecto HAR-2011: “Mujer,
liberalismo y espacio público en perspectiva comparada”. MINECO.
2 VIGARELLO, 1999.
3 Por lo que respecta a la mujer, esto se debía principalmente a que a los prejuicios sociales
de la época asociados al honor y la honra, se sumaban otros factores como la intimidación de
los agresores para inhibir a las mujeres objeto de abusos deshonestos y evitar que acudiesen
a los jueces. Este hecho ocurría porque la legislación moderna, como parte del discurso
dominante, situó a las mujeres en una posición de inferioridad con respecto a los hombres.
4 CASEY, 1996: 9-25; Ortega López, 2006: 7-37; de la Pascua, 2002: 77-102.
5 Para el ámbito europeo, entre las obras para el estudio de los conflictos en el seno familiar
destacan: Farge y Faucoult, 1982; Ariès, 1960; Stone, 1990; Clark, 1987.
6 Lorenzo Pinar, 1995: 131-154; Campo Guinea, 1994: 377-390; Testón
Núñez, 1985; Córdoba de la Llave, 1993: 105-126; Pérez Muñoz, 1992.
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Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

Fuentes para el estudio de los procesos judiciales de los delitos cometidos hacia la mujer en
el Madrid de finales del Antiguo Régimen

sea como víctima. El estudio se aborda además, desde una perspectiva
comparada respecto a la delincuencia masculina, considerando las similitudes
y diferencias del comportamiento de la justicia y de la sociedad ante estas
acciones delictivas. En los registros analizados, están muy presentes los casos
que implican violencia física -robos, malos tratos, adulterio, prostitución,
violación, etc.-; sin embargo, los que pueden considerarse delitos de maltrato
psicológico son mucho más difíciles de rastrear porque eran casi imposibles
de comprobar.
2. La fuente en su marco histórico
A finales del siglo XVIII la población madrileña llegó a alcanzar los
200.000 habitantes. Uno de los motores de su incremento demográfico
es el amplio porcentaje de inmigrantes llegados a la capital (en torno al
40% del total) necesario para las expectativas expansionistas de la ciudad.
Se trata fundamentalmente de personas atraídas por la corte, por las
redes de la burocracia, por pertenecer al clero o la milicia o que buscan
nuevas oportunidades económicas. Aunque alejada de los más importantes
circuitos comerciales de Europa y separada de las zonas más dinámicas de
la península, la capital se convierte en el centro de la economía española.
También será el Madrid del setecientos la capital del absolutismo reformista
y como tal, el poder elaboró planes de intervención fundamentalmente
dirigidos a las capas más bajas de la sociedad. Tales iniciativas reformistas
reflejaron las contradicciones de la mentalidad social ilustrada, dividida entre
la obsesión por el orden y la preocupación por el bienestar de sus súbditos.
Esa preocupación se materializó en un dispositivo de seguridad a través de
la Sala de Alcaldes de Casa y Corte (perteneciente al Consejo de Castilla) y
con la aparición de unos alcaldes de barrio, encargados de la vigilancia de los
distritos de la ciudad, elegidos por los vecinos y subordinados a los Alcaldes
de Casa y Corte7.
La base documental de la presente investigación es la relación de las
causas de los juzgados que elaboraba el Teniente Corregidor de Madrid y
que se encuentra en la Biblioteca Nacional de España8. Los dos volúmenes
7 Carrasco Martínez, 2010: 158-179. Para un estudio más amplio del Madrid del
siglo XVIII véase: CEPEDA ADÁN, 1967; MARTÍNEZ RUIZ, 1988; CORRAL, 2000;
FRANCO RUBIO, 2001.
8 Relación del estado de las causas que forma y remite a V.E., la Sala comprehensiva de las causas
pendientes en ella y Juzgados de los Tenientes de Correxidor de Madrid, sobre robos, muertes, deudas y
otros excesos: años 1815-1816, BNE, Manuscritos, Sala Cervantes, mss. 10841 y 10842. En
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Tamara Velasco García

abarcan todo el año 1815. Geográficamente, las causas no solo corresponden
a la jurisdicción que se extendía por dicha ciudad sino también a un espacio
más amplio llamado “rastro”, en el cual operaba la competencia de los
Alcaldes de Corte. Dependiendo de la época, ésta podía alcanzar entre 5 y 7
leguas de distancia de Madrid.
Del número total de los delitos que se registran en las relaciones del
Corregidor, en 312 las mujeres son protagonistas activas o pasivas de ellos.
Son estos los que han centrado mi atención y a los que me he acercado para
realizar el estudio cuantitativo y cualitativo. Me ha interesado analizar la distribución
por edades y estado civil de las mujeres, el tipo de delito cometido por ellas y las
sentencias recibidas para contrastarlas con delitos cometidos por hombres y
sus correspondientes sentencias. Asimismo interesaba comprender por qué
motivos se cometían tales delitos en cada uno de los casos, y la respuesta
tanto de las autoridades como de la propia comunidad. Ahora bien, no
debe olvidarse que la fuente utilizada nos permite conocer la conflictividad
registrada, es decir, la denunciada y juzgada, pero no la real, que, a buen
seguro, sería mayor. Las informaciones aportadas por las relaciones citadas,
se han completado con las procedentes de otras fuentes impresas del periodo
y de obras de tipo moral para enmarcar sociológica y conceptualmente el
tema. Todo ello ha permitido esclarecer el estudio de la actividad procesal
ante la violencia ejercida por y sobre las mujeres.
3. Los delitos en cifras
3.1. Tipología de los delitos cometidos por las mujeres
Las fuentes judiciales con las que he trabajado reflejan en primer lugar
que los delitos cometidos por mujeres no tienen un patrón de edad definido9,
lo que sí es cierto es que la mayoría de las inculpadas (67% del total) tenían
edades comprendidas entre los 18 y los 30 años.

adelante, el título del mismo será Relación del estado de las causas. Agradezco al Dr. Bouza
Álvarez que me pusiese en el camino de la consulta de este material inédito manuscrito a
través de la Dra. Capel Martínez.
9 Muy interesante para el estudio de la delincuencia femenina así como de su situación
social y jurídica resulta la tesis doctoral de VILLALBA, 1992.
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el Madrid de finales del Antiguo Régimen

Gráfico 1: Distribución por edades de las mujeres delincuentes. Madrid, 1815. Relación del
estado de las causas, BNE, Manuscritos, Sala Cervantes, mss. 10841 y 10842

Por lo que respecta al estado civil, he de señalar que no consta el dato
en el 34% de los casos. El resto de las informaciones permite saber que la
mayoría de las delincuentes son solteras, el 34%, mientras que las mujeres
casadas representan el 16,7% del total y, por último, las viudas constituyen
el 15,3% restante. Seguramente, el hecho de no tener un cabeza de familia
que protegiese a este último grupo y/o se hiciese cargo de ellas es la razón
que les lleva a delinquir para sobrevivir y también es más que probable, para
proporcionar la atención necesaria a sus hijos.

Gráfico 2: Mujeres juzgadas por estado civil. Madrid, 1815. Relación del estado de las causas,
BNE, Manuscritos, Sala Cervantes, mss. 10841 y 10842
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Por lo que respecta a las sentencias dadas a mujeres, van desde el
apercibimiento o sobreseimiento de la causa como penas menores, a la
condena a galera como pena mayor. La mayoría de las penas son de cárcel
menor10, apercibimiento o destierro (fundamentalmente por ejercer la
prostitución, por trato ilícito y por robos), las cuales suman el 74,7 % del
total como se puede observar en el gráfico siguiente. Hemos de tener en
cuenta que los jueces se mostraban mediadores y agentes pactistas de los
conflictos que se producen en la sociedad más que como impartidores de
justicia como veremos más adelante, de ahí el origen de la mayoría de las
sentencias impuestas a las mujeres delincuentes.

Gráfico 3: Tipos de delitos cometidos por mujeres. Madrid, 1815. Relación del estado de las
causas, BNE, Manuscritos, Sala Cervantes, mss. 10841 y 10842

3.2. Tipología de los delitos cometidos por hombres sobre mujeres
La sociedad española del Antiguo Régimen estableció un espacio
idóneo para el desarrollo de la violencia ejercida hacia la mujer, tanto
dentro del hogar como en la comunidad donde vivía. Violencia que revistió
múltiples formas entre las que destacan: a) los “malos tratamientos”, los
cuales constituyen el 27% de los delitos cometidos sobre las mujeres,
siendo el primer y más generalizado modo de violencia encontrado en los
documentos estudiados, y b) el adulterio o “trato ilícito”, con un 24%11.
10 Para este trabajo se considerará como cárcel menor aquella que va desde los 15 días de
presidio hasta 1 año y cárcel mayor desde 1 año de cárcel en adelante.
11 Hay que tener en cuenta que para el presente trabajo exclusivamente se han contabilizado,
en lo referente a los delitos cometidos por hombres, los que se realizaron sobre mujeres,
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Fuentes para el estudio de los procesos judiciales de los delitos cometidos hacia la mujer en
el Madrid de finales del Antiguo Régimen

Gráfico 4: Tipos de sentencias dadas a mujeres. Madrid, 1815. Relación del estado de las causas,
BNE, Manuscritos, Sala Cervantes, mss. 10841 y 10842

Gráfico 5: Tipos de delitos cometidos por hombres sobre mujeres. Madrid, 1815. Relación
del estado de las causas, BNE, Manuscritos, Sala Cervantes, mss. 10841 y 10842
dejando a un lado otros delitos como robos, insultos, peleas, asesinatos, etc., perpetrados a
otros hombres.
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Por lo que respecta a las sentencias dadas a hombres, y como ocurre
en el caso de las mujeres, las penas impuestas van desde el apercibimiento
(que al contrario que con las anteriores son las menos) y sobreseimiento a
cárcel mayor. Para este caso es muy significativo que cuando las sentencias
son de esta naturaleza, no solo los delincuentes son destinados al presidio
de El Prado, sino que en la mayoría de los casos el destino será Ceuta y, en
menor medida, Málaga y Melilla.

Gráfico 6. Tipos de sentencias dadas a hombres. Madrid, 1815. Relación del estado de las causas,
BNE, Manuscritos, Sala Cervantes, mss. 10841 y 10842

Paso ahora a analizar de forma individualizada los principales delitos:
“Malos tratamientos”
Los “malos tratamientos” son un tipo de violencia producida
fundamentalmente en el marco del matrimonio y ejercida principalmente
por el varón, como recogen las fuentes que he trabajado y la bibliografía
relativa al tema. La violencia era una estrategia de control más, legitimada
tanto por la sociedad como por el amparo que proporcionaba el derecho. Si
se analiza el marco jurídico en el que se apoya el grupo familiar en España,
observamos que el epicentro del hogar es el “marido-padre”, que tiene
asignado un papel “directivo-protector” para sus hijos y esposa. El padre
será el que controle a las personas que tiene a su cargo y los bienes de
éstos, el que ostente la capacidad de obrar y decidir sobre ellos. Por su parte,
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Fuentes para el estudio de los procesos judiciales de los delitos cometidos hacia la mujer en
el Madrid de finales del Antiguo Régimen

la mujer, considerada como sujeto menor e incapaz de gobernarse, se ve
relegada a un ámbito de dependencia que comparte con los menores de
edad de la familia12.
Ya Vives, en el s. XVI, afirmaba que debían ser castigadas con el
desprecio o incluso llegar a ser “escupidas” las esposas más rebeldes13. De
forma parecida se expresa Jaime Corella dos siglos después cuando decía
que “aviendo causa legítima, lícito es al marido castigar, y aun poner manos
a su muger moderadamente, a fin de que le enmiende”14. No otro es el sentir
de moralistas como Arbiol15, para quienes si la mujer se resistía, podía ser
vencida “a grado o por la fuerza”. La mayoría de los manuales de confesión
y los libros de moral coincidían en la licitud del castigo para corregir a las
mujeres, al tiempo que hacían hincapié en su mansedumbre para que de
ningún modo repeliesen esas agresiones. Tampoco el contenido de las leyes
de la centuria ilustrada rechazaba las actitudes coercitivas o la necesidad de
imponer castigos para aplicar la suprema potestad del cabeza de familia.
Consiguientemente, las mujeres que no aceptaron el orden establecido
consiguieron el aborrecimiento por parte de la comunidad.
Como ejemplos de las consecuencias que tienen estos razonamientos
misóginos tenemos el caso de:
Juan Amor, de 44 años, casado, tabernero, suelto bajo fianza por
herir a su mujer de que hubo fe de sanidad […] Se le condenó en los
gastos de la curativa, costas y cuatro ducados de multas, apercibido
que en adelante evite la embriaguez y malos tratamientos a su muger
so pena de ser castigado con todo rigor16.

Otro es el que se produjo contra “Mateo Rebollo, natural de Aranjuez,
de 22 años, casado, tratante en caballerías, vecino de esta Corte, preso por
haber herido y maltratado a su mujer María Antonia Redondo”, la pena
para este maltratador fue la de la “prisión sufrida, apercibido que en
12 María José de la Pascua alude al carácter ritual de muchas de estas agresiones en la obra
citada antes (nota 3). Véase también su artículo inserto en la obra: MORANT DEUSA,
2005, vol. II: 287-316.
13 Véase al respecto la obra de VIVES, 1793.
14 CORELLA, 1704: 39.
15 Véase, ARBIOL, 1739.
16 Relación del estado de las causas, BNE, Manuscritos, Sala Cervantes, mss. 10842, fol. 37 v. 38 r.
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adelante evite castigar con exceso a su mujer como lo a executado pues
será corregido con todo rigor”. Además de esto, también se le condenó “en
todas las costas y gastos de la curativa”17. Un último ejemplo de malos tratos
de los muchos que encontramos a lo largo de las fuentes analizadas es el
juicio contra “Matías Fernández, vecino de esta corte, de 26 años, casado”
que fue preso “por la herida y contusiones a Juana Ruiz, guisandera, en un
lavadero propio del Fernández”. En este caso “se mandó sobreseer y poner
en libertad condenándole en costas y en la curativa y seis reales por cada día
que la Ruiz no pueda trabajar y apercibido”18.
Esta violencia marital autojustificada desde el punto de vista de
los agresores, lejos de solucionar los problemas, lo que hacía era crearlos
o agravarlos. El reconocimiento público de lo sucedido significaba el
cuestionamiento de la capacidad del marido para gobernar su propia casa,
por ello, es lógico que buscase la reparación de su honor a riesgo de cometer
un crimen, verse inmerso en un procedimiento penal y arriesgarse a una
condena. Estas fueron las razones por las que Josef de Castro denunció a su
mujer “Joaquina García, natural de esta Corte, de 25 años”, que fue presa
por haberse “separado de la compañía de su marido por desavenencias en
el matrimonio”. La respuesta del juez fue tajante en este aspecto. La mujer
siguió en la cárcel 15 días más y, una vez cumplida la condena, se le obligó a
volver con su marido “sin dar lugar a nuevos procedimientos”19.
Es fácil deducir que la ley no protegía la honra de las mujeres como
la de sus esposos con el objetivo de facilitar la paz conyugal, familiar y
comunitaria. Y mucho menor es esa protección cuando se trata de una
mujer soltera, máxime si estaba sola pues al no acarrear deshonra a un
hombre, no generaba tanto conflicto a la comunidad20. Un ejemplo de ello
es la causa formada contra “León Montanilla, de la Puebla de Montalván,
peón de albañil de 24 años, preso por haber herido a su mujer Juana López”.
El juicio finalizó ese mismo día. La denuncia “se mandó sobreseer y remitir
a Montilla y su muger a la Puebla de Montalván a costa de los mismos para
que allí fijen residencia”. No solo el marido maltratador fue prevenido de
volver a reincidir sino que a su mujer también se le exigió lo mismo cuando
17 Ibidem, fol. 177 v.
18 Ibidem, fol. 170 r-v.
19 Relación del estado de las causas, BNE, Manuscritos, Sala Cervantes, mss. 10841, fol. 96 r.
20 Ortega López, 1999: 289.
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el juez comunicó que “no vuelvan a esta corte y su rastro con apercibimiento
[…] de lo contrario será destinado Montilla a 6 años de presidio y la López
a 4 de reclusión con encargo de la justicia de que cele su conducta y se les
condenó en costas”21.
Otro ejemplo similar de esta búsqueda de seguridad familiar y
comunitaria por parte de la justicia es la causa formada contra “Josef Agapito
Nuño de la Rosa y Torres, de 36 años, casado, oficial de pintor preso por
causar alborotos en la vecindad, maltratar a su muger y embriagarse”. La
sentencia dictaminó que el hombre fuese puesto en libertad aunque si volvía
a reincidir22 sería llevado al presidio del Prado por un mes y a su mujer “en
otro de galera sino contiene la embriaguez”, además de tener que pagar
ella las costas del juicio23. En los dos casos, la culpabilidad del marido será
repartida entre la pareja a fin de que ambos cargaran con la responsabilidad
que conllevaba, uno por maltratar a su mujer y causar alborotos en la
comunidad y otra por consentirlo.
Las denuncias de los conflictos matrimoniales no solo eran realizadas
por los propios interesados sino que estos problemas tenían un carácter
supraindividual y la comunidad se sentía implicada en los litigios que sucedían,
bien porque generaban escándalo público, bien porque dañaban la reputación
de una casa o bien porque se debía de poner freno a una determinada
violencia familiar24. La comunidad conocía la frontera que existía entre la
autoridad paternal ejercida de un modo prudente y un patriarcado tiránico.
Ese límite era el escándalo y su existencia era suficiente para considerar
que un determinado comportamiento se consideraba como no tolerable.
También es oportuno señalar que la misma comunidad, vecinos, parientes,
párrocos e incluso jueces, que servía para mitigar la violencia marital, no
solo actuaba para que las partes afectadas llegasen a un acuerdo, sino que
también persuadían a las víctimas para que guardasen silencio, lo soportasen
y obedeciesen a sus esposos25.
Además de estas persuasiones, las mujeres tuvieron que pensarse
si acudían a la justicia en busca de ayuda y cuándo hacerlo, ya que se
enfrentaban, a menudo, con la incomprensión o banalización de sus miedos,
21 Relación del estado de las causas, BNE, Manuscritos, Sala Cervantes, mss. 10842, fol. 401r.
22 En el documento aparece como reincidente puesto que ya había ocasionado tumultos y
maltratos similares unos meses atrás.
23 Relación del estado de las causas, BNE, Manuscritos, Sala Cervantes, mss. 10842, fol. 81 v.
24 ORTEGA LÓPEZ, 1999: 284-285.
25 MANTECÓN MOVELLÁN, 2002: 27, 51 y 54.
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y también a la poca credibilidad de su palabra. Tenían que sopesar si merecía
ser una mujer sospechosa por el mero hecho de intentar defenderse.
Quizá es por ello por lo que numerosas denuncias solo comenzaron el
procedimiento judicial, puesto que no era nada fácil presentar siempre
pruebas de la posible violencia de la que son víctimas26. A todos estos
obstáculos a los que tenían que hacer frente las mujeres para defender su
honra habría que sumarle el hecho de que la justicia de la época presentaba
numerosos defectos (como era su complicado organigrama, con múltiples
conflictos de competencia entre tribunales); oficiales de justicia con unas
atribuciones excesivas (como se evidencia en la gran extensión del arbitrio
judicial); un orden en el procedimiento fácil de alterar con una gran
tendencia a la sumariedad en el caso de delitos evidentes; leyes difíciles de
conocer, en ocasiones desfasadas y de una dureza excesiva, etc.27
“Adulterio o trato ilícito”
Desde la Edad Media el adulterio se penaba duramente al considerarlo
una ofensa muy repudiable debido a la infamia que suponía para el hombre
que lo sufría, puesto que este delito se producía entre una mujer, casada o no,
y un hombre que no fuese su marido. En el Fuero Real, y posteriormente en
las Partidas, se estipulaba que si una mujer cometía adulterio perdería todo
derecho de sus bienes y el marido podría tomarse la justicia por su mano. Tal
es el caso que se produjo contra “Dominga de Arroyta, de Vizcaya, de 27
años, a queja de su marido por trato ilícito con abandono y escándalo [...] Se
le destinó al hospicio de esta corte por dos años y seis meses y los restantes
a voluntad de su marido y en las costas”28.
También estaba legislado que si el padre de la adultera pillaba in fraganti
a su hija con alguien que no fuese su yerno, tenía derecho a quitar o respetar la
vida a ambos. El adulterio no solo era un delito que atentase contra el honor
del engañado, sino también contra la sagrada institución del matrimonio y
contra el linaje que mancillaba. Por eso, “Antonio Fernández Cuerbo”, no
dudó en denunciar a su esposa cuando comenzó a tener sospechas del trato
ilícito que podía estar sucediendo entre “Agustín Soto, de 30 años, natural de
Badajoz, oficial de sastre” y su mujer, “Dorotea Velasco, de 36”, los cuales
fueron hechos presos. La sentencia dictaminó que

26 ORTEGA LÓPEZ, 2006: 33.
27 BERMEJO CABRERO, 1990: 93.
28 Relación del estado de las causas, BNE, Manuscritos, Sala Cervantes, mss. 10842, fol. 18v.
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el Madrid de finales del Antiguo Régimen

la Dorotea se reuniese con su marido inmediatamente sirviendo
como corresponde como su mujer que es apercibida si reincidiese,
y al Agustín Soto se le conduxese de justicia en justicia a la Carolina
[…] y se le apercibió, sería tratado con todo rigor si volvía a su trato
delinquente y en las costas29.

En cambio, cuando se trataba de un hombre adúltero, el castigo no
era el mismo que para la mujer, ya que no se le reconocía delito civil y la ley
tampoco confería a la esposa ninguna autoridad para proceder contra su
marido. El siguiente caso muestra claramente el castigo al esposo adultero:
“Juan Galán, maestro de obra prima, de 32, casado, y Lucía Bullero de la
misma edad, viuda, sirviente del Galán” fueron presos “a queja de la muger
de éste por trato ilícito con escándalo”. La causa se mandó sobreseer y se
instó a “que se pusiese en libertad al Galán y a la Bullero, no volviendo ésta
a servir a aquel para evitar todo motivo de sospecha a la Manuela Castella”
a quien se condenó en las costas y se previno a Galán30.
En el caso de que la consentidora fuese la mujer, ésta también era
castigada, incluso con la cárcel. Eso es lo que ocurrió en el juicio “contra
Gabriel Escovar de 26 años, oficial de obra prima, natural de Toledo, vecino
de esta Corte, casado” y “Andrea Marcos, de 42 años” que se encargaba de
“lavar ropa, natural de Pelayo, viuda; y Ventura Jruses mujer de Escovar,
de 43 años, natural de Hisco en Cataluña”. Los tres fueron hechos “presos
por haber hallado al primero en la casa de la segunda, en la cama, recogido
y desnudo, y vestigios de que ella lo estuviese con él” y a la mujer de
Gabriel Escovar “por ser noticiara y consentidora de ello”. Se dictaminó
que Escovar tuviese:
dos meses de Presidio del Prado, a la Jruses en 8 días más de cárcel,
y a la Marcos en 15; apercibidos los tres que si reincidiesen iguales
excesos serán castigados con mayor rigor, y la Marcos conducida a la
casa galera si su conducta se hiciese sospechosa31.

Como ya se ha comprobado, el honor era considerado como uno de los
pilares más importantes que sustentaba a las familias y la sociedad, por ello,
cuando se producía el adulterio, tanto el hombre como la mujer intentaban
que el asunto no trascendiese valiéndose de muy diversas formas, como por
ejemplo la ocultación del fruto de esos amores adúlteros generando con
ello nuevas violencias y conflictos en las familias. El abandono de los recién
29 Relación del estado de las causas, BNE, Manuscritos, Sala Cervantes, mss. 10841, fol. 81v.
30 Relación del estado de las causas, BNE, Manuscritos, Sala Cervantes, mss. 10842, fol. 202 r-v.
31 Relación del estado de las causas, BNE, Manuscritos, Sala Cervantes, mss. 10841, fol. 58 r-v.
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Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

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Tamara Velasco García

nacidos en las Casas de Expósito era la conducta más frecuente32, además
de esta costumbre, también hay constancia de la existencia de mujeres
especializadas en la elaboración de bebedizos abortivos y “comadres poco
escrupulosas” que ayudaron “a mover a las embarazadas con órdenes
y dineros”33.
Cuando se producía un adulterio, los jueces intentaban convencer a los
ofendidos y ofendidas de que se perdonasen o pactasen e intentasen reanudar
la convivencia de la forma más armoniosa posible. Ante cualquier denuncia
grave, se otorgaba el beneficio de la duda a los implicados, esperando que el
arresto que se produciría a continuación fuese suficiente como para frenar
futuras acciones. Ese es el caso de Francisco Xabier Monjero, de 39 años,
casado y de profesión “jornalero de campo y partidor de leña” y su amante
“Vicenta García, de 31 años, viuda, que se sostiene de lavar y planchar
ropa, natural y vezina de esta Corte”, que fueron presos por la denuncia de
“Isidora Rueda, mujer del primero, por sospechas de trato ilícito”. Una vez
vista la sentencia, el juez dictaminó que después de 30 días de presidio, el
acusado debería volver con su mujer “apercibido que si reincidiese en iguales
excesos, sería castigado con todo rigor”. Por su parte, Vicenta García sufriría
“8 días más de cárcel con igual apercibimiento”, condenándole además, a
ambos, a las costas que habría ocasionado el juicio34.
Pero, cuando los acusados reincidían en esos “excesos”, las penas
impuestas podían llegar hasta la cárcel, tal es el caso de “Juan Muñoz, natural
de San Bernardo, vezino de esta Corte, oficial de tablajero […] y Josefa
Calderón, natural de Zamora, de 30, viuda y costurera, presos a queja de
María Díaz, muger de aquel por trato ilícito”. Parece ser que, unos meses
atrás Juan Muñoz había sido procesado por robo aunque la sentencia le
dejó en libertad. También Josefa Calderón fue procesada por “quimera con
la Díaz”, probablemente por el adulterio que se estaba cometiendo, ya que,
aunque la causa se mandó sobreseer, se le instaron a que “no se trataran en lo
sucesivo con ningún motivo, apercibidos”. Como los acusados reincidieron,
se condenó a Muñoz al presidio de Ceuta por quatro años y
cumplidos, se reúna con su muger volviendo pacíficamente como
corresponde, apercibido que en caso de reincidencia, será castigado
32 DE LA PASCUA SÁNCHEZ, 2005: 88.
33 RODRÍGUEZ SÁNCHEZ, 1996: 39.
34 Relación del estado de las causas, BNE, Manuscritos, Sala Cervantes, mss. 10841, fol. 64 v-65 r.
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Fuentes para el estudio de los procesos judiciales de los delitos cometidos hacia la mujer en
el Madrid de finales del Antiguo Régimen

con mayor rigor, y a la Josefa a dos meses de reclusión en la cárcel,
y cumplidos, se la destierra de la Corte trasladándola de justicia en
justicia al pueblo de su naturaleza y en adelante celará su conducta.
Apercibida de quebrantar el destierro, será tratada con el mismo rigor
que el Muñoz35.

Un caso similar es el de los amantes “Pedro Silbeira, casado, de 52
años de exercicio sereno y farolero, natural de Galicia y Francisca Mora,
de 53, viuda, tabernera en la calle del rosario, natural de Valencia”, presos a
queja de la mujer de este, “María Antonia Lozano por trato ilícito, sobre lo
qual han estado anteriormente presos y apercibidos”. Las penas impuestas
fueron las de “un año de Prado” a Silbeira y “seis meses de reclusión en
un hospicio” a Francisca. Además, “se apercibe a ambos que si volviesen
a tratarse, serían castigados, Silbeira con quatro años de presidio y la Mora
en el mismo tiempo a la galera; y concluida la condena de la Mora, salga al
pueblo de su naturaleza”36.
La mujer, como se ha analizado ya, con independencia de su clase
social, era objeto de desconfianza por parte de la comunidad, por ese
motivo, desde el punto de vista social, los delitos de adulterio, del que
acabo de hablar, y de estupro (o violación), del que hablaré a continuación,
tendían a equipararse puesto que se creía que la mujer casada que decía
haber sido forzada pudo, con sus provocaciones, propiciar el yacimiento de
modo que la violación fuese en realidad un adulterio. Además ha de tenerse
en cuenta la firme creencia común de que la mujer que realmente quería
defender su honor tendría fuerza suficiente como para repeler al violador.
No obstante, desde el punto de vista jurídico, los dos delitos sí que estaban
perfectamente definidos37.
“El estupro”
Aunque este último delito que se va a analizar no es uno de los más
reiterados que se cometen hacia las mujeres en nuestra documentación,
sí que llama la atención encontrarnos hasta cinco casos por estupro, no
porque no se produjese, sino porque no era común que se denunciase por
las consecuencias tanto físicas como morales que tendría la mujer estuprada.
35 Relación del estado de las causas, BNE, Manuscritos, Sala Cervantes, mss. 10842, fol. 230 r-v.
36 Relación del estado de las causas, BNE, Manuscritos, Sala Cervantes, mss. 10842, fol. 66 r-v.
37 RODRÍGUEZ ORTIZ, 2003: 57-58.
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Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

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El estupro, es decir, el abuso sexual proferido a una doncella núbil, una
religiosa o una viuda, en el Antiguo Régimen no se consideraba una categoría
diferente de la violación, sino que se basaba en los mismos esquemas, eso sí,
era considerada más grave y fácil de detectar. La denuncia suele deberse, en
el caso de las núbiles, a síntomas físicos. En la legislación medieval castellana,
la violación se producía cuando el agresor sobrepasaba la línea del cortejo
con la del delito, sin embargo, hubo varones que, dominados por su apetito
sexual, se aprovecharon de niñas de corta edad; pero también ocurría con
mujeres incapacitadas, ya fuese física o psicológicamente, convirtiendo
la violación en estupro. A esto hay que sumarle otro factor, el de la baja
condición social y económica de la estuprada38. Las causas por las que el
agresor cometía estos abusos, además del mencionado deseo sexual, eran
similares a los que se producían con la violación, pero también buscaban
la relación sexual mediante la seducción, falsas promesas de matrimonio,
atender económicamente las necesidades de la víctima, etc.
Por lo general, los jueces eran proclives a suavizar los excesos del
agresor y, a veces, incluso, la situación de pobreza y desamparo que pudiese
sufrir la víctima, lejos de agravar estos excesos, servía para evaluar a la baja
el valor de la reparación del daño producido. Este puede ser el caso de “Rosa
Casari”, la cual sufrió un estupro que acabó en embarazo. La sentencia dictó
que “Gregorio Samamede, de 22 años” fuese “suelto bajo de fianza por
estupro con embarazo” y la causa se “mandó sobreseer”. Solo se le “condenó
en costas al Gregorio”39. Además, los acusados, cuando se encontraban ante el
juez, intentaban demostrar que no fueron los causantes de la desfloración,
que ésta ya había tenido lugar e incluso se tachaba a la mujer de promiscua.
Era frecuente encontrar argumentaciones de defensa relacionadas con la
pobreza de la mujer, es decir, se pretendía poner en cuestión esta denuncia
señalando que se había hecho así con el objetivo de conseguir una dote, o en
su defecto, a un marido40.
Todo ello hace comprensible que al conocerse el asunto, se efectuaran
arreglos entre las partes puesto que, en la mayoría de los casos, los abusos
38 Ése es el caso de las criadas domésticas que se vieron arrastradas a satisfacer los deseos
sexuales de sus amos ante la posibilidad de perder sus puestos de trabajo y sobre todo
perder sus referentes sociales debido a la posición de inferioridad y dependencia que tenían
con respecto a estos hombres. MANTECÓN MOVELLÁN, 2006: 290-291.
39 Relación del estado de las causas, BNE, Manuscritos, Sala Cervantes, mss. 10842, fol. 284 v.
40 BAZÁN DÍAZ, 2003: 27 y 29.
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Fuentes para el estudio de los procesos judiciales de los delitos cometidos hacia la mujer en
el Madrid de finales del Antiguo Régimen

eran protagonizados por vecinos cercanos al entorno familiar de la víctima.
También participaban unos códigos de honor asentados en la sociedad en
donde la cuestión de la pérdida de crédito de la muchacha y de la propia
familia debía ser evitada, por ello, los daños causados a este “patrimonio
inmaterial que era el honor” implicaba la necesidad de una reparación. Una
vez conocido lo ocurrido se produce una negociación entre el agresor y el
entorno familiar de la víctima a fin de tasar el daño efectuado, después de
ser sancionada por la justicia, normalmente con dinero. Una vez juzgados,
el desenlace era menos trágico para ellos que para la persona maltratada y, a
veces, los parientes de la misma preferían disculpar la actuación del agresor
que romper el frágil equilibrio sobre el que se sustentaba la convivencia
cotidiana41. Un ejemplo de estas negociaciones que se hacían entre la familia
de la víctima y el estuprador es el de la:
causa formada de Juan López contra Manuel López42, natural de
Galicia, de 44 años, soltero, carbonero, vezino de esta Corte, preso por
sospechas de haber desflorado en la tarde del 20 de mayo a Gertrudis
López, de edad de 16 años asimplada, hija de Juan.

En la sentencia se lee que “en suplica del acuerdo que se hizo
anteriormente […] se le condenó a 4 años al presidio en Ceuta y en 100
ducados de multa aplicados a la Gertrudis”. Se le apercibió de “que de
reincidir en iguales excesos sería castigado con mayor rigor”. Se confirmó
en la sentencia el citado acuerdo “entendiéndose los 4 años de presidio, 4
de destierro de esta corte y sitios reales a 20 leguas de distancia”, penas que
quedarían satisfechas pagando la multa de otros “100 ducados aplicados en
la forma ordinaria”43.
Es interesante tener en cuenta que, en el caso de que una víctima
fuese estuprada, las alusiones que se hacen de la violencia producida en lo
sucedido a la hora de defenderse ante un tribunal, son apenas imperceptibles.
La utilización de términos que sugiriesen o insinuasen agresiones físicas
pasa desapercibida ante las muestras y referencias a la honestidad y, en
algunos casos, las promesas de matrimonio. Pero existían, aunque el juez no
41 Mantecón Movellán, 2002: 167-169.
42 Aunque los apellidos del acusado y del padre de la niña son los mismos, se desconoce si
se trata de un familiar de la víctima, aunque se han encontrado casos en los que el culpable
tiene algún tipo de parentesco con la estuprada. Véase el caso analizado por ORTEGA
LÓPEZ, 2006: 22.
43 Relación del estado de las causas, BNE, Manuscritos, Sala Cervantes, mss. 10842, fol. 172 r-v.
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Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

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las tome en consideración a la hora de imponer las penas al agresor, penas
que, a la hora de aplicarlas, no se asemejaban a las que se establecieron
en las Partidas: si el delito era probado, las penas variarían dependiendo la
condición del agresor: si era honrado, perdía la mitad de sus bienes, si fuese
vil, sería azotado y desterrado44. La mayoría de la doctrina del siglo XVIII
coincide en la idea de una total inaplicación de tales castigos y, por lo tanto,
las penas son más benignas. Estas penas podían contemplar la entrega a
la mujer de una cantidad de dinero, variable según el arbitrio del juez, el
casarse con ella o ingresar en prisión. Así, Juan Urquinaona, quien había sido
acusado y detenido por “estupro violento a Pilar Moreno”, fue condenado
a cumplir “cuatro años de presidio en Málaga”, además de “los gastos de
la curativa y medicina y en las costas” del juicio45, de lo que se deduce la
tremenda crueldad con la que se cometió tal delito. Otro ejemplo similar
con una condena distinta fue la sufrida por “Vicente Martínez, a queja de
Juana García, soltera, de 25 años, sobre estupro bajo palabra de casamiento
de la cual dio a luz a un niño”. En este caso, al agresor “se le ordenó que
reconozca a su prole y que dote a la García con 200 ducados que evitará
casándose con ella y apercibido de que enmiende su conducta”46.
A fines del siglo XVIII se produce un aumento de las demandas por
estupro provocado fundamentalmente por el cambio de actitud moral que se
atisbaba ya a mediados de siglo. Hasta entonces, los informes prácticamente
solo se ocupaban del “estado de las partes naturales”, presencia de sangre,
inflamación, rotura de vasos47… El paso es decisivo porque revela una
sensibilidad mayor ante la violencia sexual acompañada de un cambio en
los conocimientos sobre los indicios, los criterios que definen el abuso
y las herramientas que permiten interpretar mejor que antes las lesiones
producidas. Bien es cierto que esto tampoco quiere decir que se accediese a
una total precisión pues todavía se ignoraban aspectos importantes como la
presencia de semen, la existencia de lesiones anales o el aspecto venéreo de
las partes genitales48.
44 “Deben haber pena en esta manera, que si el que lo ficiere fuere home honrado, debe
perder la meytad de todos sus bienes et seer de la camara del rey: et si fuere home vil, debe
ser azotado públicamente et desterrado en alguna isla por cinco años […] Mas si la muger
que algunt home corrompiese, non fuese religiosa, nin virgen nin vibda de buena fama, mas
fuese alguna otra muger vil, estonce decimos que nol deben dar pena por ende, solamente
que non le faga fuerza”. Real Academia de la Historia, 1807: 661-662.
45 Relación del estado de las causas, BNE, Manuscritos, Sala Cervantes, mss. 10842, fol. 189r.
46 Ibidem, fol. 114v.
47 MADRID CRUZ, 2002: 143.
48 VIGARELLO, 1999: 91, 28-130.
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el Madrid de finales del Antiguo Régimen

4. Conclusiones
La violencia hacia la mujer, considerada como una estrategia de control
más dentro de las relaciones familiares, también se produjo en el seno de la
comunidad como una práctica represiva que además era argumentada desde
diversas esferas. Amparados por las recomendaciones religioso-morales y
legales, se normalizaron con toda una serie de razonamientos despectivos
que hicieron de las mujeres el objetivo de una violencia que revistió
múltiples formas.
La primera y más reproducida de ellas es la de los “malos tratamientos”
hacia las esposas por parte de los esposos. Comportamientos convertidos
en algo cotidiano que se justificaba por ir dirigidos a controlar y corregir
aptitudes independientes impropias de quienes las practicaban. Conductas
excesivas, apoyados a su vez por libros de moral que respaldaban la licitud
del castigo y por el contenido de las leyes que no rechazaban actitudes
represivas para aplicar la suprema autoridad del padre de familia.
La segunda forma de violencia aquí analizada es la dura penalización
del adulterio en el caso de las mujeres, al ser considerado una ofensa
repudiable que no solo atentaba contra el honor del engañado, sino también
contra la sagrada institución del matrimonio. La respuesta de los jueces,
tanto civiles como eclesiásticos, pues se trata de un delito que competía al
orden espiritual y al temporal, era intentar restablecer la paz matrimonial y
evitar que el asunto trascendiese de puertas para afuera a fin de no perturbar
a la sociedad.
El último tipo de violencia que se ha analizado en este trabajo es el
estupro, que se produce cuando la violencia sexual se ejerce sobre doncellas,
viudas y religiosas. Los castigos para este tipo de violencia dependían sobre
todo de la condición social de la estuprada y no del daño causado; por eso
la crueldad y ensañamiento utilizados no se tienen tanto en cuenta como la
honestidad o las promesas de matrimonio realizadas. Pero a finales del siglo
XVIII, al igual que sucedió con el delito de violación, en la consideración del
estupro se produce una evolución de actitud moral acompañada de cambios
en los conocimientos, indicios y criterios que definían el abuso.

Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

195

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En definitiva, la sociedad española de finales del Antiguo Régimen se
encontraba organizada en torno a una serie de fundamentos indiscutibles
apoyados por el Estado, la religión y la propia comunidad. Era un profundo
patriarcado, en donde prevalecía la preeminencia masculina con respecto a la
mujer y la consabida supeditación de ésta a sus maridos o padres; donde una
leyes restrictivas se formulaban siempre de forma más rígida e intransigente
para las mujeres, y donde la difusión de disposiciones religiosas y patrones
moralistas cargados de tintes misóginos relegaron a las integrantes del sexo
femenino a un segundo plano mientras la vida doméstica y todo lo que
le rodeaba era su única ocupación. Todo ello hizo que se estableciese en
la época moderna, al igual que en los siglos anteriores y posteriores, un
ambiente idóneo para el desarrollo de la violencia ejercida hacia las mujeres,
que reviste múltiples formas y en la que aquéllas se encontraban en situación
de desamparo puesto que no gozaban de capacidad para demandar ni civil ni
criminalmente, sino que dependían de los parientes más cercanos y la propia
comunidad para hacer prevalecer sus derechos. Si hoy día las estadísticas
criminales reflejan de forma muy velada la violencia marital que se produce
en nuestra sociedad, aún más oscuras son las que se obtienen para el Antiguo
Régimen, de modo que las líneas que este estudio perfila sobre la violencia
marital en la Castilla moderna esconde aún, indudablemente, una compleja
rémora que investigar.
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FACTORES DE GÉNERO Y SEXUALIDAD EN LA
CONSTRUCCIÓN POLÍTICA DE ADOLFO SUÁREZ:
EL CASO DE LA REVISTA ¡HOLA!
Factors of Gender and Sexuality in the Adolfo Suárez’s Political Construction:
The Case of ¡Hola!’s Magazine
Darío Díez Miguel
Universidad de Valladolid
dario_diez@hotmail.com
Resumen: A lo largo del presente estudio, se han analizado algunas de las pervivencias y
transformaciones de la llamada “prensa del corazón” durante la Transición. El análisis de las
apariciones de Adolfo Suárez en la revista ¡Hola! revela la existencia de un discurso político
dirigido fundamentalmente al electorado femenino, articulado sobre las características
particulares de este tipo de publicaciones. El estudio se ha complementado con las revistas
Lecturas y Semana. Este tratamiento de “lo político” puede servir para reflexionar acerca de los
canales y medios mediante los cuales tuvieron lugar, durante la Transición, las estrategias de
comunicación política que acercaron el nuevo marco institucional al electorado. Asimismo,
puede ser elocuente acerca de los déficits que se arrastraron en el proceso de adquisición de
determinadas actitudes políticas en un contexto democrático.
Palabras clave: Adolfo Suárez, prensa del corazón, Transición española, comunicación política.
Abstract: Throughout this study, some of the survivals and transformations of the
«vanity press» during the Transition have been analyzed. The analysis of the appearances
of  Adolfo Suárez in the magazine ¡Hola! reveals the existence of a political speech aimed
primarily at  women voters, articulated on the particular characteristics of this type of
publication. The study was complemented with Lecturas and Semana magazines. This
treatment of «the political» can serve to reflect on the channels and means by which took
place during the Transition, the political communication strategies that approached the new
institutional framework to the electorate. It can also be eloquent about deficits that dragged
in the process of acquisition of certain political attitudes in a democratic context.
Keywords: Adolfo Suárez, Vanity Press, Spanish Transition, Political Communication.

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201

Darío Díez Miguel

1. Introducción: el papel de la “prensa del corazón” en la Transición
Basta hojear cualquier artículo o ensayo de Historia Contemporánea,
para constatar la importancia de la prensa como fuente de investigación
histórica, así como, objeto de estudio y análisis. Durante el ocaso de
la dictadura franquista y la Transición, la prensa ha sido considerada
asiduamente como un agente histórico clave en el proceso de cambio
político1. Sin embargo, el análisis de las cabeceras más significativas, en
tanto que vehículos de expresión de las distintas sensibilidades y corrientes
de opinión, −la “prensa seria”−, ha tendido a situar en un segundo plano
el papel histórico de otros medios de comunicación, especialmente la TV.
No es exagerado concluir que “la influencia que ejercieron los periódicos
durante el cambio democrático ha tendido a mitificarse”2. De este modo,
se ha privilegiado la preeminencia de la palabra escrita y la argumentación
como marco natural de comunicación de los contenidos políticos.
Sin pretender llevar a cabo una exhaustiva relación sobre un corpus
bibliográfico bastante abultado, en las presentes páginas nos limitaremos
a llamar la atención sobre una ausencia generalizada, ya sea como fuente
u objeto de estudio histórico: las “revistas del corazón”. Ausencia que se
extiende incluso a buena parte de los análisis específicos sobre la prensa de
la Transición. Dejando al margen el debate acerca de si este tipo de prensa
la podemos considerar como estrictamente “femenina” o acaso, como una
manifestación sui generis de los medios de comunicación españoles3, hemos de
afirmar en cualquier caso, que la “prensa del corazón”4 no ha sido considerada
habitualmente como “históricamente significativa”5 en contraposición a la
1 Algunos ejemplos, CASTRO, 2010; QUIROSA-CHEYROUZE Y MUÑOZ, 2009;
ZUGASTI AZAGRA, 2006: 299-322.
2 MARTÍN JIMÉNEZ, 2013: 44.
3 Como argumenta GALLEGO AYALA, 2007: 131-178. Por su parte, M. Roig las
denomina “revistas femeninas comerciales” en ROIG, 1989: 410. En cualquier caso, el
concepto stricto sensu de “prensa rosa” o “prensa del corazón”, esté o no integrado en el de
“prensa femenina”, incorpora en perjuicio de contenidos específicamente femeninos una
mayor cantidad de “chismorreos” y “aspectos informativos” tal como corrobora GÓMEZ
MOMPART, 1992. Otros subrayan la pretendida “intrascendencia” de los contenidos
PIZARROSO y RIVERA, 1994: 112.
4 Nos guiaremos por la clasificación de la Oficina de Justificación de la Distribución en la
época. En 1977 incluía en el grupo “Mujer-Cocina-Hogar” las revistas: Ama, Belleza y Moda,
Cocina y Hogar, Diez Minutos, El Hogar y la Moda, El mueble, El recién nacido, Garbo, Hola, Labores
del Hogar, Lecturas, Semana y Telva, en Boletín de la OJD, nº 148, diciembre de 1977.
5 Un ilustrador “estado de la cuestión” sobre estos aspectos en MENÉNDEZ
202

Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

Factores de género y sexualidad en la construcción política de Adolfo Suárez:
El caso de la revista ¡hola!

llamada “prensa seria” o de información general. Este desequilibrio resulta
aún más llamativo cuando se observan comparativamente las cifras de
difusión de dichos medios (vid. tabla 1). Para el período que nos ocupa:
Año
1977
1978
1979
1980
1981
1982

Prensa diaria
788.000
692.000
680.000
721.000
820.000
917.000

Prensa del corazón
1.783.000
1.706.000
1.756.000
1.790.000
1.784.000
1.941.000

Tabla 1: Difusión de la prensa española. (Fuente: ALFÉREZ, 1986)6

Algunos politólogos y sociólogos han llegado a preguntarse cuáles son
realmente, comparando los índices de lectores, los medios de información
política más eficaces: “Spaniards may be deriving their evaluations of key political
figures from the equivalent of People magazine”7. En nuestro caso, intentaremos
reflexionar acerca del papel de la “prensa del corazón” en la elaboración
del discurso político de la Transición, sin perder de vista, encuestas e
índices relativos a actitudes políticas, participación electoral, etc., en una
propuesta que va a tener como sujeto principal a los lectores de este tipo
de publicaciones, en su mayoría, mujeres. Con este fin, llevaremos a cabo
un estudio de caso analizando el tratamiento de Adolfo Suárez durante la
Transición, en la revista por excelencia de este género periodístico, ¡Hola!,
y en menor medida, Semana y Lecturas. El marco temporal en el que nos
moveremos, desplazando ligeramente las habituales periodizaciones de la
Transición (1975-1982), comprende desde julio de 1976, cuando tuvo lugar
el nombramiento como presidente de Adolfo Suárez, y agosto de 1982,
momento en el que Suárez dio a conocer su nuevo proyecto político, el
CDS, tras su abandono de UCD.
MENÉNDEZ, 2009.
6 Difusión diaria de ABC, El País, Diario 16, Ya y La Vanguardia y difusión semanal de ¡Hola!,
Semana, Lecturas, Garbo y Diez Minutos. La revista ¡Hola! comenzó 1976 con una tirada media
cercana a 400.000 ejemplares (superada por Lecturas), sufriendo un leve estancamiento en
los años siguientes, hasta un nuevo repunte en los últimos instantes de la Transición. Datos
extraídos de ALFEREZ, 1986. Por otra parte, no se ha comenzado el análisis comparado de
difusión entre la “prensa diaria” y la “prensa del corazón” en 1976, debido a la inexistencia
de El País o Diario 16 en los primeros meses de dicho año.
7 Subrayado People en el original, GUNTHER, 1991: 25.
Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

203

Darío Díez Miguel

2. La presencia de Adolfo Suárez en la revista ¡Hola!
La aparición de Adolfo Suárez en ¡Hola! ha sido puesta de relieve
por quien fuera redactor-jefe de la publicación durante casi dos décadas,
Jaime Peñafiel8, así como por los periodistas Ignacio Fontes y Miguel
Ángel Menéndez en su amplio estudio sobre revistas y magazines en la
Transición9, y, desde el punto de vista de los estudios sobre comunicación,
por la profesora Mª Josep Recoder10. Las grandes cabeceras de la “prensa
del corazón” española, como ¡Hola! o Semana, nacieron y se desarrollaron
en el contexto de la dictadura franquista, adquiriendo sus rasgos más
característicos sólo a partir de los años 60’, en relación a la eclosión, en
nuestro país, de la cultura de masas11. ¡Hola! fue fundada a comienzos de los
40’ por el periodista Antonio Sánchez Gómez quien, con el tiempo, logró
consolidar una de las empresas periodísticas españolas más sólidas de las
últimas décadas. Una hábil combinación de permanencias y escasas, pero
sensibles transformaciones, le permitió adaptarse sin excesivas dificultades
a los distintos contextos históricos: “la prensa del corazón española no ha
cambiado sustancialmente en medio siglo”12.
Ricardo Zugasti ha descrito el papel de la prensa en el proceso de
legitimación de la monarquía durante la Transición democrático subrayando
las complicidades entre ambos agentes históricos13. Dentro de este marco de
análisis podemos insertar la particular transición política que vivió la revista
¡Hola!: “es evidente que el fundador-director de ¡Hola! conocía muy bien sus
prioridades, pero no por ello bajaba la guardia ante un futuro cambiante
y no muy lejano”14. Si en un primer momento, la revista ¡Hola! se limitó
a trasladar su lealtad de Franco a Juan Carlos I, nuevo jefe del estado15,
paulatinamente, aparecieron en escena nuevos personajes públicos que
debido a la relevancia mediática que había adquirido todo lo referente a la
política suscitaron la atención de los lectores. Adolfo Suárez fue el primero
que consiguió introducirse en las páginas de ¡Hola!, gracias sobre todo, a su
amistad personal con el director de la publicación Antonio Sánchez Gómez16.
8 PEÑAFIEL, 1994: 103-109.
9 FONTES GARNICA y MENÉNDEZ GIJÓN, 2004: 603-684.
10 Tesina de Licenciatura de RECODER i SERALLES, 1982: 173-176.
11 Vid. MOMPART, 1992.
12 Ibídem.
13 Vid. ZUGASTI AZAGRA, 2006.
14 FONTES y MENÉNDEZ, 2004: 628.
15 Los números 1631 y 1632 dedicados a la muerte de Franco y la entronización de Juan
Carlos I son una demostración gráfica de este traspaso de lealtades.
16 RECODER i SERALLES, 1982: 173-176. Adolfo Suárez fue uno de los pocos políticos
204

Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

Factores de género y sexualidad en la construcción política de Adolfo Suárez:
El caso de la revista ¡hola!

Adolfo Suárez presentaba dos atractivos añadidos para la publicación.
En primer lugar, su protagonismo en la revista ¡Hola! suponía una
prolongación del papel de la monarquía, en tanto que Adolfo Suárez era
visto como una apuesta personal del rey17, por lo que no generaba ninguna
desnaturalización de la línea editorial de la misma; en segundo lugar, como
apunta M. J. Recoder, el estilo de vida y su rol dentro de una familia tradicional
respondía perfectamente a los estereotipos mantenidos por la publicación a
lo largo del régimen anterior. Adolfo Suárez representaba un incuestionable
atractivo para el tipo de lector a quien iba dirigida la publicación: mujeres,
amas de casa de clase media/alta y de mediana edad18. Por último, un factor
determinante es el propio interés de Adolfo Suárez en llegar al electorado
femenino utilizando este medio de información y así “penetrar en el mundo
del ama de casa y del público femenino tradicional”19.
De este modo, la revista ¡Hola! se va a convertir en una herramienta más
en la construcción política de Adolfo Suárez, con una singular orientación
hacia el electorado femenino. Por un lado, iba a perfilar aspectos afectivoemocionales, es decir de interés humano, transformándolos en capital político
para afianzar su liderazgo20. Por otra parte, se iba a desarrollar un discurso
puramente institucional al servicio del cargo de presidente de gobierno,
enfatizando su papel como estadista21. Ambas perspectivas, aparecen
perfectamente definidas al sintetizar los temas que propiciaron la inclusión
de reportajes, alusiones y referencias a Adolfo Suárez en la publicación. A
que acudió al entierro de Antonio Sánchez Gómez, director de la revista ¡Hola! como
recoge ABC, 29 febrero 1984; “[Los Suárez] vacaciones y fines de semana las pasaron
con Antonio Sánchez y su familia en la finca de Retortillo que poseía Antonio, director
y propietario de la revista ¡Hola!” en GARCÍA ABAD, 2006: 197. En una línea distinta, J.
Peñafiel ha enfatizado su papel de mediador para vencer los recelos de la dirección de la
revista, PEÑAFIEL, 1994: 104-109.
17 El 16% de las apariciones de Adolfo Suárez en la Revista ¡Hola!, –en su mayoría fotografías
aisladas–, correspondieron a actos institucionales relacionados con la monarquía (vid. Tabla 2).
18 Según datos del Estudio General de Medios la revista Hola era leída, a mediados de los
80’, por un 74,4% de mujeres, 14,3% de clase alta (19,8% media alta, 41,3% media y 18%
baja), el 53% de sus lectores entre 25 y 54 años y el 50,9% amas de casa (destacándose en
todos estos índices por encima de la media de las revistas del corazón), PIZARROSO y
RIVERA, 1994: 180-181.
19 FONTES GARNICA y MENÉNDEZ GIJÓN, 2004: 632.
20 Ante todo, era representado como padre de familia y esposo. En las fotografías de
portada: en seis aparece con su esposa, en dos con su familia al completo, en una con su
hijo y en otra ocasión sólo su familia (vid. Tabla 2).
21 El 21% del total de apariciones de A. Suárez son a propósito de reportajes sobre
cuestiones de política exterior (recepciones, visitas oficiales) (vid. Tabla 2).
Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

205

Darío Díez Miguel

modo de resumen, extractamos a continuación el total de apariciones cotejadas
de A. Suárez en ¡Hola! durante la Transición, en función de las secciones en
las que tenían lugar, −manifestación de una notable importancia cuantitativa y
cualitativa22−, y el motivo o tema de las mismas:
APARICIONES DE ADOLFO SUÁREZ EN ¡HOLA! POR SECCIONES (1976-82)
SECCIÓN Reportaje
Reportaje Panorama
Siete
Fotografías
(en portada) (sin portada)
Días
aisladas

Nº Total
13
45
28
9
50
APARICIONES DE ADOLFO SUÁREZ EN ¡HOLA! POR TEMA (1976-82)
TEMA
Específico
Monarquía
Amparo
Política
Otros
(reportajes)
Illana
exterior
%

17

16

10

21

Tabla 2: Cuadro resumen de las apariciones de Adolfo Suárez en ¡Hola!
elaboración propia)

36
(Fuente:

De acuerdo con este planteamiento, era natural que su primera
aparición en la revista ¡Hola! tuviese lugar a través de una entrevista a su
esposa, Amparo Illana, en julio de 197623. Hubo de pasar un año y clarificarse
en buena medida el panorama político, para que se incluyese una nueva
entrevista, en este caso realizada al propio Adolfo Suárez, acompañada
de un amplio reportaje fotográfico24. El cálculo político y la anterior
connivencia con la dictadura franquista de la publicación propiciaron este
impasse hasta la publicitación definitiva del político abulense. La fecha elegida
para aquella entrevista, unos días antes de las elecciones, no pudo ser más
oportuna −“el reportaje en la Revista Hola de 1977 nos dio 500.000 de
votos”25−. Este reportaje fue acompañado de una nueva portada semanas
después celebrando el éxito de UCD en las elecciones: “El triunfo de un
político con buena imagen”26. Adolfo Suárez, con la complicidad de Jaime
22 La importancia discursiva de la “imagen”, el “color” y la “exclusividad” en este tipo de
publicaciones es determinante, de ahí, la consideración especial que merecen el alto número
de reportajes existentes. Las secciones “Panorama” y “7 Días” eran apartados de una o dos
páginas dedicados la actualidad, en las que se combinaba texto y fotografía.
23 ¡Hola!, nº 1644, 17 julio 1976.
24 Entre ambas fechas, únicamente apareció un reportaje sobre la elección como fallera
infantil de una de sus hijas en Valencia, ¡Hola!, nº 1692, 29 enero 1977.
25 Recogido por GÓMEZ LLOMPART, 1991 o ALFÉREZ, 1986. Mencionan la
importancia de esta entrevista sus biógrafos ABELLA, 1997: 321; FUENTES ARAGONÉS,
2011: 208, etc.
26 ¡Hola!, nº 1711, 11 junio 1977 y ¡Hola!, nº 1714, 02 julio 1977.
206

Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

Factores de género y sexualidad en la construcción política de Adolfo Suárez:
El caso de la revista ¡hola!

Peñafiel “desnudaba” los aspectos más íntimos de su personalidad, al tiempo
que perfilaba una mirada más espontánea y jovial, acorde con los nuevos
valores políticos que se querían transmitir27, un cambio sin precedentes
en la comunicación política cuyo paradigma fueron sus alocuciones e
intervenciones televisivas28.
¡Hola!, guiada por Jaime Peñafiel, se esforzaba en recrear, en torno
a Adolfo Suárez, un ambiente familiar, cercano e incluso costumbrista
que fuera capaz de mostrar al padre y esposo en el contexto de su vida
cotidiana29. Un hombre capaz, el día de Nochebuena, de traerse a casa a su
padre enfermo o de dar el día libre al personal de La Moncloa30:
Que esa noche, sólo esa noche, [Nochebuena] ¡por favor!, deseaba
ser tan sólo un hombre […] Como todos los españoles […] Porque
no todo era felicidad esa noche en la Moncloa. A pesar del ambiente
cálido y entrañable, para el presidente y su familia31.

Jaime Peñafiel ahondaba, con indisimulada artificiosidad, en el lado
humano de la política: “olvídate de que soy el presidente del Gobierno,
−me diría nada más sentarme−”32. De su privilegiada posición, en tanto
que presidente de gobierno, la redacción de ¡Hola! generaba un auténtico
arquetipo humano:
Jamás podrá olvidar este periodista […] el relato que éste nos hizo,
de una forma espontánea y entrañable de su vida, de los años duros de
su juventud cuando tan sólo era un muchacho modesto e ilusionado
que soñaba con llegar a ser un día el presidente de la nación o tal vez
del Consejo de Europa, entre las sonrisas, posiblemente despectivas,
de familiares y amigos. Pero ese día, […] deseaba ser un candidato
más que aspiraba a convertirse en presidente de la nación. Como en
los años duros e ilusionados de su juventud33.

27 A este respecto resulta especialmente interesante el análisis de las apariciones en Interviú, en
las que A. Suárez rompía, al menos en las formas, con cualquier vestigio del régimen anterior.
28 Vid. MARTÍN JIMÉNEZ, 2013. En las primeras fotografías de Adolfo Suárez,
acompañando una entrevista realizada a su esposa, aparecía cazando y jugando al tenis,
¡Hola!, nº 1644, 17 julio 1976.
29 ¡Hola!, nº 1740, 31 diciembre 1977.
30 ¡Hola!, nº 1854, 13 enero 1980.
31 Ibídem.
32 ¡Hola!, nº 1801, 03 marzo 1979.
33 Ibídem.
Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

207

Darío Díez Miguel

Respecto a los aspectos político-institucionales, es necesario subrayar
que su mera presencia en la revista ¡Hola! participaba de un discurso de
orden superior que era la propia construcción mediática de Adolfo
Suárez como líder político34. En segundo lugar, las apariciones de Adolfo
Suárez en ¡Hola! tenían una manifiesta intencionalidad y se correspondían
sistemáticamente con momentos políticamente relevantes (vid. Tabla 3). En
tercer lugar, las entrevistas, realizadas siempre por Jaime Peñafiel, incluían
preguntas de explícito contenido político concebidas para la elaboración de
un mensaje eminentemente institucional: “¿cuál sería su meta en el próximo
parlamento?” o “¿qué España le gustaría crear?”35. Asimismo, los mensajes
navideños de Adolfo Suárez en la revista ¡Hola!, que van desde 1977 a 198036,
integraban perfectamente el ámbito familiar y político del líder, que en un
ambiente de estricta formalidad, reflexionaba sobre el estado de la nación,
llegando a enumerar los objetivos desarrollados por el ejecutivo a lo largo
del año (Pactos de la Moncloa, Reforma Fiscal, etc.)37.
La importancia que habían adquirido en la “prensa del corazón” las
casas reales y los jefes de estado extranjeros se integraron con naturalidad
en el proceso democratizador. Los foto-reportajes de Adolfo Suárez junto
a personalidades como Pablo VI, Jimmy Carter, Ramalho Eanes o Helmut
Schmidt eran habituales, si bien, de forma siempre subordinada a la Corona,
que seguía teniendo la preeminencia en el tratamiento de la política exterior
(vid. Tabla 2). Reviste particular interés comentar cómo permaneció ajena a
la crítica aquellos aspectos “bajo sospecha” en los últimos gobiernos Suárez:
su relación con el rey, la línea “tercermundista” de su política exterior, etc.
En las páginas de la revista era usual verlo en las diferentes recepciones
institucionales del rey, en visitas oficiales a países extranjeros o funerales de
miembros de la UCD asesinados por ETA. El último reportaje publicado
antes de su dimisión cubría una visita de estado a Hispanoamérica.

34 “Una de las preocupaciones de cualquier político radica en conseguir la máxima
visibilidad ante la ciudadanía”, ZAMORA, 2009: 138.
35 El propio sumario del titular de la portada de enero de 1979 era: “Disolución de las Cortes
y elecciones generales el 1 de marzo. Mucha gente se ha quejado de no votar durante cuarenta
años y ahora se queja de que hay demasiadas elecciones”, ¡Hola!, nº 1794, 13 enero 1979.
36 “Fiel a la cita con los lectores de ¡Hola!, que es tanto como decir con la gran familia
española, el presidente del Gobierno, Adolfo Suárez, nos ha recIbídemo excepcionalmente,
y como ya viene siendo tradicional desde que ocupa la alta magistratura, en su residencia de
la Moncloa”, ¡Hola!, nº 1846, 12 enero 1980.
37 ¡Hola!, nº 1740, 31 diciembre 1977.
208

Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

Factores de género y sexualidad en la construcción política de Adolfo Suárez:
El caso de la revista ¡hola!

La revista ¡Hola! no dio tampoco la espalda a Adolfo Suárez en el
momento de su dimisión, recIbídema con satisfacción por la mayor parte de
los rotativos nacionales38. Pocos medios destacaron durante aquellas semanas
la labor realizada por el presidente dimisionario. El primer gran homenaje
de su etapa de gobierno le vino de la revista ¡Hola! que desempolvó sus
antiguos reportajes sobre Adolfo Suárez y publicó doce páginas con los
siguientes contenidos: una colección de citas de Adolfo Suárez sobre “la
familia”, “el rey”, “el hogar”, “los ataques”, etc., (2 págs.), una entrevista al
alcalde de Cebreros (1 pág.), una entrevista a su célebre tío Paco y su esposa
(1 pág.), un “Album de la vida política del presidente Suárez” (5 págs.) y
fotografías en familia (3 págs.). La labor presidencial de Adolfo Suárez,
ampliamente discutida por la opinión pública en aquellos momentos, era
salvaguardada por J. Peñafiel que anteponía valores como el espíritu de
sacrificio y el esfuerzo a los errores o aciertos cometidos39.
En la primavera de 1981, ¡Hola! consiguió la primera entrevista de
Adolfo Suárez tras el 23-F, cuando decidió alejarse temporalmente de la
política española y descansar durante un mes en la Isla de Contadora:
Miedo, lo que se dice miedo, no, pero al comienzo del asalto,
cuando comenzaron a disparar justo al lado […] creí por un momento
que me habían herido, ya que varios de los casquillos que saltaban de
las ametralladoras me dieron en varias partes del cuerpo40.

Desde entonces, Jaime Peñafiel, −“abusando de una vieja amistad”41−,
se iba a encargar de retratar la que iba a ser la nueva etapa de Adolfo Suárez, en
tanto que primer ex presidente de la democracia española. Semanas después
se publicaba un reportaje de cuatro páginas a color titulado “Adolfo Suárez,
aclamado multitudinariamente en el pueblo tinerfeño de Garachico”42, y
posteriormente, J. Peñafiel obtenía una entrevista de los duques de Suárez
en la casa que estrenaban en La Florida. El cierre de esta primera etapa de
la relación entre la revista ¡Hola! y Adolfo Suárez podemos situarla en el
verano de 1982, a propósito del accidente de tráfico que sufrió el hijo mayor
38 El editorial de El País se preguntaba con bastante dureza, “¿cuáles son las verdaderas
razones de la dimisión?”, en El País, 30 enero 1981; con alivio y en un tono menos
beligerante, ABC titulaba, “Por el bien de España” en ABC, 30 enero 1981.
39 Ibídem.
40 ¡Hola!, nº 1861, 04 abril 1981.
41 Ibídem.
42 ¡Hola!, nº 1921, 20 junio 1981.
Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

209

Darío Díez Miguel

de Adolfo Suárez en un momento en el parecía confirmarse la vuelta del
ex presidente a la política de la mano del CDS43. A modo de resumen, en el
período de la Transición, la revista ¡Hola!, de la mano de J. Peñafiel, dedicó
13 portadas, −nueve de ellas como fotografía y titular principal−, a Adolfo
Suárez y su entorno familiar, que solían incluir amplios foto-reportajes y, en
numerosas ocasiones, amplias entrevistas.
Asimismo, el interés de ¡Hola! por el mundo de la política continuó con
el acercamiento sistemático a sus sucesores en el cargo, como Leopoldo CalvoSotelo44 o Felipe González, de quien publicó la primera entrevista que concedió
el líder socialista tras su histórico triunfo electoral de octubre de 198245.
Por otro lado, la relación entre ¡Hola! y Adolfo Suárez, que apenas
varió durante estos años, trascendió los límites de la Transición democrática.
La publicación siguió recogiendo los principales eventos y sucesos familiares
hasta la actualidad; singular relevancia tuvo el tratamiento de la enfermedad
de su hija, Mariam Suárez, así como el fallecimiento de su esposa Amparo
Illana, o más recientemente, el protagonismo de su hijo Adolfo Suárez Illana y
su familia. En la primavera de 2014, ¡Hola! rendía su último homenaje a Adolfo
Suárez en un adiós, en el que condensaba el recuerdo de prácticamente cuatro
décadas de relación: “El lado más humano de un hombre irrepetible”46.
3. La visión de Adolfo Suárez en otras publicaciones: Semana y Lecturas
El punto de vista de ¡Hola! cobra una dimensión más significativa
al establecer un análisis comparativo con otros medios como la revista
Semana o Lecturas47, en los que asimismo se aprecian multitud de contenidos
de carácter político. Sin embargo, Adolfo Suárez tenía reservado un peso
43 Desde mediados de julio, se instaló en la prensa la sensación de que Adolfo Suárez iba a
fundar un nuevo partido político, El País, 17 julio 1982.
44 Inmediatamente después de su nombramiento, le dedicó una portada, ¡Hola!, nº 1098,
07 marzo 1981.
45 Vid. PEÑAFIEL, 1994.
46 ¡Hola!, nº 3635, 02 abril 2014.
47 La decisión de analizar sólo estas dos revistas, además de por razones de espacio, está
motivada por su mayor difusión, −frente a publicaciones como Garbo−, o las dificultades
que supone incluir a revistas como Pronto y Diez Minutos dentro de la llamada “prensa
del corazón”, PIZARROSO y RIVERA, 1994: 137. Hemos de señalar la imposibilidad de
consultar algunos trimestres de Semana durante este período (julio de 1976-agosto de 1982)
debido a su mal estado de conservación. La propia escasez de registros hemerográficos
(BNE, Biblioteca de la UAB, etc.) de la “prensa del corazón” nos vuelve a hablar de un
tratamiento muy marginal como fuente histórica.
210

Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

Factores de género y sexualidad en la construcción política de Adolfo Suárez:
El caso de la revista ¡hola!


1644
1692
1711
1714
1732

1740
1794

1846

1877
1898

1903
1910
1951
1979

APARICIONES DE ADOLFO SUÁREZ EN PORTADA, ¡HOLA!,
(1976-1982)
Fecha
Acontecimiento
Titular
17-07-1976 Designación de
Primera entrevista con Amparo Illana
Adolfo Suárez
29-01-1977
Enero de 1977 [Otras noticias destacadas] Sonsoles
(inestabilidad
Suárez, hija del presidente de Gobierno,
política)
elegida fallera infantil
11-06-1977 Campaña electoral [Otras noticias destacadas] Entrevista en
1977
el Palacio de la Moncloa con el presidente
Suárez y su familia
02-07-1977 Victoria electoral El triunfo de un político con buena
1977
imagen: el presidente Suárez
12-11-1977
Terrorismo
[Otras noticias destacadas] Antes de su
traslado a la Moncloa se introdujeron
terroristas como fontaneros en el
domicilio del presidente Suárez
31-12-1977
Navidad
La Navidad de Suárez y su familia en la
1977-1978
Moncloa
Reportaje exclusivo del Presidente Suárez
13-01-1979
Navidad
1978-1979
en el Palacio de la Moncloa. Disolución de
las cortes y elecciones generales el día 1
de marzo
12-01-1980
Navidad 1979- Gran exclusiva: así fueron las navidades
1980
del presidente Suárez
16-08-1980
Ruptura con
Las vacaciones de presidente Suárez y
F. Abril Martorell
familia en Galicia
10-01-1981 Acoso y derribo [Otras noticias destacadas]. Los brillantes
de Suárez
actos en el CL aniversario de la muerte
de Simón Bolívar (En la fotografía, doña
Amparo Illana de Suárez con la esposa
del Presidente del Gobierno)
14-02-1981
Dimisión de
Retrato de un presidente dimisionario
Suárez
04-04-1981
23-F
Con el matrimonio Suárez en la Isla de
Contadora en Panamá
16-01-1982
El suarismo
Primeras Navidades en su nuevo hogar
se distancia de
del ex presidente Suárez con su familia
UCD
31-07-1982 De la UCD al El grave accidente del hijo menor de los
CDS
duques de Suárez

Tabla 3. Apariciones de Adolfo Suárez y su familia en la portada de ¡Hola! (Fuente:
elaboración propia)
Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

211

Darío Díez Miguel

marginal dentro de estas publicaciones. La revista Semana había nacido
durante la posguerra española con el fin de abordar aspectos de actualidad,
como la II Guerra Mundial, para ir lentamente, adaptándose a los contenidos
de la “prensa del corazón”. Durante la Transición pertenecía a las empresas
editoriales de la familia Montiel. Lecturas, por su parte, tenía una trayectoria
más amplia. Nació en la década de los 20’, como suplemento literario de la
publicación El Hogar y la Moda, separándose tiempo después. No fue hasta
la década de los años 50’, cuando comenzó a centrarse en el mundo de los
famosos y el star system.
A lo largo de la Transición, Semana manifestaba en numerosos
editoriales48, a cargo del periodista Luis González de Linares director de la
publicación, un interés explícito en desechar la información política: “como
Semana no es una revista política, las elecciones están encima y afectan
a todo el mundo, en lugar de comentar vamos a sainetear el tema”49;
“como supongo que el lector estará saturado de información política”50;
“esta revista no es política. No hago más que reproducir ideas generales” 51,
etc. Precisamente, esta declaración de intenciones servía de pretexto para
introducir de forma habitual opiniones en una línea de pensamiento
marcadamente conservadora, −que, sobre todo, exigía firmeza ante una
posible ruptura de la unidad nacional y el in crescendo del terrorismo52−,
desembocando muchas veces en una abierta nostalgia del pasado: “aquella
España de precios moderados, tranquila, sin sorpresas desagradables
[delincuencia, terrorismo] para el foráneo, es mero recuerdo”53. Consciente
de la actualidad política aprovechaba el momento oportuno para esgrimir
críticas contra la legalización del PCE54, la historia de la II República55, el
triunfo del sí en el referéndum constitucional56, etc. En relación a Adolfo
Suárez, apenas hay dos apariciones en portada57. Además, hay numerosos
48 Columna titulada “Tiempo Presente” firmada por el director de la publicación, de
aparición habitual aunque irregular y generalmente incluida en la tercera página.
49 Semana, nº 1948, 18 junio 1977.
50 Semana, nº 1947, 11 junio 1977.
51 Semana, nº 2146, 28 marzo 1981.
52 Hemos contabilizado en torno a 30 editoriales relacionados con este tema desde julio de
1976 a agosto de 1982. Dichos editoriales se complementaban con numerosos reportajes
en primeras páginas sobre atentados terroristas que incluían fotografías, comentarios, etc.
53 Semana, nº 2046, 05 mayo 1979.
54 Semana, nº 1940, 23 abril 1977.
55 Semana, nº 1944, 21 mayo 1977; Semana, nº 1945, 28 mayo 1977.
56 Semana, nº 2027, 23 diciembre 1978.
57 Una de ellas es un reportaje familiar de Adolfo Suárez, que cita J. García Abad, como
212

Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

Factores de género y sexualidad en la construcción política de Adolfo Suárez:
El caso de la revista ¡hola!

editoriales críticos con su gestión al frente del gobierno, incluyendo el
referente a su dimisión, “¿Adiós o hasta luego?”58, número en el que se
incluía una entrevista a J. M. Suárez, hermano del presidente, que comentaba:
“La dimisión ha llenado de alegría a la familia”.
Por su parte, la revista Lecturas presentó menos corsés ideológicos
en su transición a la democracia. A diferencia de Semana, Lecturas apenas
se ocupaba de la información política, concentrando estas noticias de
actualidad en su sección, “Mundo Visto”, muy semejante al espacio de actualidad
“Panorama” o “7 Días” de la revista ¡Hola! La figura de Adolfo Suárez
apareció en ciertas ocasiones en portada, sin embargo, en ninguna de ellas
ocupó el titular y la fotografía principales. Además, el tono de los reportajes
sobre Suárez, tenían un matiz sensacionalista y carecían de la solemnidad
propia del tratamiento informativo de la revista ¡Hola!: “Todo sobre el
accidente del hijo de Suárez”, “Adolfo Suárez: he dejado en Madrid a mis
tres hijos pequeños porque han suspendido”, “Adolfo Suárez, turista en
San Francisco”, “Chus Viana: ‘No soy el más gordo del Congreso’”59…
Asimismo, desde Lecturas se profundizó en algunos de los aspectos más
polémicos de los gobiernos de Suárez, sirviéndose de la temática propia de
la “prensa del corazón” para desarrollar un discurso crítico con la gestión
centrista. Aparecieron reportajes sobre Carmen Díez de Rivera60, extensas
entrevistas al equipo de presentadores de RTVE que dimitió en 197861,
una conversación con Gregorio Morán, −autor de una polémica biografía
sobre A. Suárez62−, o una exclusiva de las primeras vacaciones de la familia
de Fernando Abril Martorell sin los Suárez, −consecuencia inmediata de su

una idea de Aurelio Delgado, mano derecha de Adolfo Suárez, para desmentir los rumores
de un romance con la directora de su gabinete, Carmen Díez de Rivera, y otra dedicada a
cubrir las vacaciones de 1979, GARCÍA ABAD, 2005. No se han tenido en consideración
los reportajes o apariciones en las páginas interiores.
58 Semana, nº 2139, 14 febrero1981. Otras lecturas críticas de la actuación de los gobiernos
de Suárez en Semana, nº 2046, 05 mayo 1979; Semana, nº 2055, 07 julio 1979; Semana, nº
2057, 21 julio 1979, etc.
59 Lecturas, nº 1580, 30 julio 1982.
60 “Habla Carmen Díez de Rivera. Una mujer inteligente y guapa en el gobierno Suárez”
en Lecturas, nº 1294, 04 febrero 1977.
61 “Azcona, Eduardo Sotillos, Pedro Maciá y Miguel A. Gozalo. Explican las razones de su
dimisión [como presentadores del telediario]”, Lecturas, nº 1347, 10 febrero 1978.
62 “Gregorio Morán (autor de una biografía de Adolfo Suárez). Aunque el libro tenga
mucho éxito, nunca ganaré tanto dinero como me ofrecían por no publicarlo”, Lecturas, nº
1443, 14 diciembre 1979.
Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

213

Darío Díez Miguel

ruptura política63−. En relación a la dimisión, se le dedicaron tres páginas
en blanco y negro, tímido recuerdo que comenzaba así: “mil veces se dijo:
“Suárez jamás se irá del Palacio de la Moncloa a menos que lo echen”. Ha
respondido con su dimisión”64. La revista Lecturas no fue una plataforma
condescendiente con los intereses de A. Suárez. En cambio, sí dedicó dos
portadas a Felipe González cuando ejercía de líder de la oposición65.
4. Conclusiones: implicaciones políticas en la prensa del corazón
El tratamiento de un político como Adolfo Suárez en ¡Hola! dentro
de un contexto de transición democrático puede ser elocuente respecto
a algunos de los factores más influyentes en el proceso de socialización y
adquisición de determinadas actitudes políticas66. Sin embargo, como hemos
dicho con anterioridad, el estudio de la dimensión política de las “revistas
del corazón” desde la llegada de la democracia es todavía insuficiente debido
al particular tratamiento que hacen de este tipo de información; como
señalan Fontes de Garnica y Menéndez, revistas como ¡Hola! se ofrecían
como productos desideologizados67. La supuesta neutralidad política de la
“prensa del corazón” en oposición a la prensa de información general, −
asociada a lectores masculinos−68, ha sido la clave del escaso peso que se la
ha otorgado en la construcción de las actitudes políticas. La asociación del
ámbito de lo público/político con el hombre, en oposición, al espacio privado
63 “Gran exclusiva. Únicas fotos de las vacaciones de Abril Martorell, con su familia en
Segovia. “No hemos veraneado con Suárez porque, por razones de espacio, sólo podíamos
llevar a dos de nuestros seis hijos, dice la esposa del vicepresidente””, Lecturas, nº 1480, 29
agosto 1980.
64 Lecturas, nº 1504, 02 febrero 1981.
65 Una vez, inmediatamente después del gran resultado electoral del PSOE cosechado en
1977, “Así es y así vive Felipe González”, y en otra ocasión, a propósito del nacimiento
de una de sus hijas, “Nació María, la Primera hija de Felipe González” Lecturas, nº 1975,
01 julio1977 y Lecturas nº 1977, 17 julio 1977. La figura de Leopoldo Calvo-Sotelo fue
abordada, al igual que la de Adolfo Suárez, de forma secundaria y superficial.
66 Asimismo, resultaría un ejercicio interesante, sin duda mucho más arduo y complejo,
el análisis del papel de la revista ¡Hola! en el proceso de legitimación monárquico. Valgan
como referencia las siguientes cifras: dedicó seis portadas a la Corona durante el primer
Gobierno de la Monarquía (con titulares como “Sevilla aclama a los Reyes de España” o
“Triunfal viaje de los Reyes de España a Asturias”), véanse los números, 1657, 1658, 1650,
1645, 1644 y el ya mencionado 1632.
67 Una excepción, aunque no abarca el período analizado en este artículo es la tesis de
MUÑOZ RUIZ, 2002: 674-681.
68 Juana Gallego aporta cifras de la AEDE en su obra sobre el porcentaje de lectoras de
prensa diaria en España situándolo cerca del 40%. GALLEGO AYALA, 1990: 27.
214

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Factores de género y sexualidad en la construcción política de Adolfo Suárez:
El caso de la revista ¡hola!

reservado a la mujer69, es la que ha generado esa sensación de apoliticidad en
el tratamiento de lo que es eminentemente político:
Por la puerta entreabierta [del cuarto de estar] […] me llegaba, esta
tarde tranquila, fría y lluviosa, el ruido familiar de la televisión. Era
una imagen desconocida de Suárez […] junto a su esposa y sus hijos
en medio de un reconfortante aburrimiento […] La tarde que yo le
visité había algo de tristeza y soledad en torno al presidente70.

En la revista ¡Hola! se produjo una perfecta adecuación de sus propios
códigos discursivos a la promoción política de Adolfo Suárez: una absoluta
primacía del personaje respecto de los hechos, interés humano/intimidad,
cotidianeidad y verosimilitud71, poniendo el énfasis en lo “privado” y lo
“subjetivo”72. Asimismo, esta imagen era complementada con una visión
estrictamente institucional ajustada a los ritmos de la presidencia de gobierno
en la que el único límite era caer en el partidismo y la identificación explícita
de Adolfo Suárez con UCD73.
La explicación de las diferencias entre hombres y mujeres en lo que
a cultura política se refiere se ha hecho habitualmente como resultado del
proceso de socialización, el nivel educativo y la posibilidad de acceder a
trabajos remunerados74. En la Transición, la “prensa del corazón” ha participado
y reforzado esta distancia de género/gender gap al generar un discurso político
propio orientado a las mujeres y que a través de la recreación del ámbito de
lo privado, doméstico y familiar ha pretendido proyectarse como apolítico.
Parece oportuno afirmar con Juana Gallego o Mercedes Roig, que este tipo
de publicaciones ha servido de plataforma para la reproducción de valores
y estereotipos sobre la mujer netamente conservadores y tradicionales75.
69 Véase el clásico análisis del sociólogo G. Simmel a comienzos del s. XX, quien en su
ensayo Culturas de lo femenino esboza una teoría sobre las diferencias entre lo “masculino” y
lo “femenino” que asocia a lo “objetivo” y lo “subjetivo” respectivamente. Para G. Simmel,
las formas objetivadas de la cultura (política, arte, ciencia, etc.) son patrimonio exclusivo de
la manera de ser y expresarse del hombre, SIMMEL, 1958.
70 ¡Hola!, nº 1764 13 enero 1979.
71 FONTCUBERTA, 1990.
72 GALLEGO, 1992.
73 “El presidente Suárez, aquella tarde, me dejó entrever que él sabía muy bien que esta
decisión no iba a contentar a tiros [sic] y troyanos”, ¡Hola!, nº 1794, 12 enero 1979.
74 Vid. URIARTE, 1990: 182-196.
75 Desarrollado por MENÉNDEZ MENÉNDEZ, 2009: 285. “Todas estas revistas tenían
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Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

215

Darío Díez Miguel

En cuanto a educación política y democrática se refiere, se participaba del
nuevo marco institucional precisamente desde la desafección, la inhibición y
el distanciamiento dialéctico. Un análisis detallado y sistemático del mismo
pone de manifiesto cómo la lectura de una revista como ¡Hola! podía
proporcionar todas las claves necesarias para asimilar el proceso de cambio
político, asociándolo casi en exclusiva, a Juan Carlos I y a Adolfo Suárez 76.
En este sentido, resulta interesante reflexionar acerca de ciertas
constantes sobre participación política femenina, −aún conscientes
de la imposibilidad de extraer ninguna correlación válida−, aparecidas
habitualmente en diversas investigaciones sociológicas y sondeos de opinión:
las tendencias conservadoras del voto femenino, los índices más altos de
abstención femenina, y especialmente, las estadísticas referentes a interés
e información política, en los que las mujeres han obtenido tradicionalmente
índices muy elevados en cuanto a apatía política se ha referido77. La revista
¡Hola! fue la manifestación más visible de un proceso, que partiendo de
la situación social, económica y política de la mujer tras cuarenta años de
dictadura franquista incardinó las características particulares y discursivas de
la “prensa del corazón” con la representación y construcción del liderazgo
político del presidente de gobierno Adolfo Suárez. Asimismo, otras
publicaciones de este tipo como Semana o Lecturas definieron con claridad en
sus páginas, usando las claves discursivas propias de la “prensa del corazón”,
otras líneas de pensamiento político dentro del contexto de la Transición.
La figura de Adolfo Suárez tuvo a lo largo de los años 80’ un especial
eco entre el electorado femenino. A medio camino entre el tópico y la
algo en común durante el franquismo y también durante la transición a la democracia: la
evasión que se le preparaba a la mujer; es decir, la entrega a la emoción, al varón, al hijo”,
FONTES y MENÉNDEZ, 2004: 612.
76 El papel de la prensa y su relación con las visiones personalistas de la Transición en
ZUGASTI AZAGRA, 2006. Los índices de difusión de la llamada “prensa del corazón”
no permiten desestimar el papel que tuvo en la construcción de actitudes políticas,
principalmente, entre el electorado femenino. Las variables emocionales y afectivas,
relacionadas con el llamado “interés humano”, suponen una pieza clave en el puzzle de la
construcción de los liderazgos políticos, más si cabe, al hilo de los enfoques teóricos de
corte cognitivo, -por ejemplo “la teoría de los marcos” o framing-, desarrollados durante la
segunda mitad del s. XX.
77 Para 1980, los índices de desinterés y desinformación son prácticamente el doble en
mujeres que en hombres, URIARTE, 1991: 182-196.
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Factores de género y sexualidad en la construcción política de Adolfo Suárez:
El caso de la revista ¡hola!

realidad, esta percepción encontraba su reflejo en las encuestas del CIS, en
concursos informales sobre belleza y elegancia78, y especialmente, en los
clichés periodísticos sobre el “atractivo” político de Adolfo Suárez en las
campañas electorales. Este aspecto de la imagen política de Adolfo Suárez,
orientado a las mujeres, y construido en parte gracias a la revista ¡Hola! tuvo
un último golpe de efecto en la recuperación institucional de su figura desde
mediados de los años 90’, proceso en el que han confluido no sólo factores
estrictamente políticos (entiéndase, su labor como presidente de gobierno y el
abandono definitivo del CDS), sino también aspectos emocionales y afectivos,
relacionados con el drama familiar que le rodeó y que tuvieron amplio eco en
la opinión pública, precisamente, gracias a las “revistas del corazón”.
Para terminar, hemos rescatado un testimonio que expresa
gráficamente la concepción de “lo político” promovida en este tipo de
publicaciones. En la entrega del premio “Español del 76” a Adolfo Suárez,
−que recogió en su ausencia el subsecretario de Estado, Manuel Ortiz−, la
vedette Tania Doris comentaba:
A mí me ha caído muy bien esta elección, y tengo la seguridad
que lo mismo habrá sucedido con todas las mujeres de España.
Adolfo Suárez es un hombre que si no del todo guapo, guapo, es muy
atractivo, con una gran personalidad, tal como nos gustan los hombres
a las mujeres. Por otra parte, no creo que se tenga que entender de
política para darse cuenta que, desde que lo nombraron presidente
del Consejo, está en los periódicos, en la “tele” y en la radio todos los
días, y sólo se habla de él: Suárez por aquí, Suárez por allí. Repito que
me ha caído muy bien que lo nombraran como el español número
uno del setenta y seis. Se lo merece79.

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79 ¡Hola!, nº 1693, 05 de febrero 1977.
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Darío Díez Miguel

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Boletín de la OJD (julio, 1976- agosto, 1982).

Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

219

HISTORIA DE LA SEXUALIDAD.
TEORÍA, METODOLOGÍA E HISTORIOGRAFÍA

APUNTES SOBRE EL BANQUETE DE PLATÓN: AMOR,
SEXUALIDAD, POLÍTICA Y POSTMODERNIDAD.
CONTRIBUCIÓN PARA UNA ERONTOIKOLOGÍA
Notes on Plato’s Symposium: Love, Sexuality, Politics and Postmodernity.
Contribution for an Erontoikology
Marco Antonio Hernández Nieto
Universidad Nacional de Educación a Distancia
maranherni@gmail.com
Resumen: Se propone aquí una revisión del platonismo. Nos centramos en El Banquete
de Platón, desde un punto de vista crítico y postmoderno. El objetivo es analizar si el
platonismo ha dado lugar en nuestra cultura a una manera de entender y ejercer el amor y la
sexualidad que abocan en violencia, y en la lógica de la propiedad (capitalismo).
Palabras clave: Occidente, platonismo, capitalismo, Postmodernidad, Erontoikología.
Abstract: A revision of Platonism is suggested: this paper focuses on Plato’s Symposium,
from a critical and postmodern point of view. The purpose is to analyze if Platonism has
given place in our culture to a way of understanding the love and the sexuality which ends
in violence, and in the logic of the property (capitalism).
Keywords: The Western World, Platonism, Capitalism, Postmodernity, Erontoikology.

1. Introducción. Justificación y objetivos de una modesta sugerencia1
Las prácticas del querer, del amor y de la sexualidad que rigen la
actualidad volitiva y espiritual de nuestras vidas en la civilización occidental
responden a) o bien al entramado de condicionamientos debido al armamento
técnico y sociopolítico del presente (sociedades de la información y de las
nuevas tecnologías; globalización; capitalismo de las crisis; etc.), b) o bien al
“ADN cultural” ―si se puede hablar así― que diacrónicamente corresponde
a nuestra civilización Occidental y su extenso acervo. Desde luego, no se
1 A Nerea Ciarra Tejada. Porque es de agradecer. A ella se debe y va dedicado el presente artículo.
Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

223

Marco Antonio Hernández Nieto

puede despreciar la hipótesis de c) vincular, entrecruzar y hacer recíprocos
ambos cursos de etiologías, el sociotécnico-sincrónico y el históricodiacrónico; de hecho, tal hipótesis de trabajo probablemente fuera la más
completa y fructífera, a la sazón.
Enfoquemos por lo pronto el aspecto más histórico, el relativo a la
herencia de lo que somos. En ese “genotipo cultural” que nos constituye,
una de las líneas genéticas más importantes que nos definen es el platonismo.
Nuestra tesis es que las formas de querer de la actualidad continúan,
en gran medida, una tradición que se instituyó hace casi 2500 años, una
tradición que engloba, en efecto, formas del Eros, pero que también, en
general, es una forma de pensar, de vivir, de hacer política, de entender la
relación con la naturaleza y con los demás hombres y mujeres, etc. La cual,
en suma, se retrotrae a los textos del filósofo griego discípulo de Sócrates,
así como, especialmente, a lo que ha sido su espectacularmente profusa
recepción en Occidente. Hasta el punto de que quizás no resulte viable definir
lo que nuestra cultura es (y lo que nuestra cultura hace) al margen de esos
textos platónicos y de su recepción. Suele en estos casos hacerse mención de
aquella célebre y siempre retomada aseveración de A. N. Whitehead, según
la cual toda la historia del pensamiento occidental no vendría a ser sino
un conjunto de notas a pie de página hechas a los textos de Platón (427347 a. C.). En ese sentido, importa mucho preguntarnos qué conlleva este
enfoque de cara a un estudio de la sexualidad y del amor. No nos podemos
olvidar de que M. Foucault, que escribió su Historia de la sexualidad2 (una de
las referencias bibliográficas más emblemáticas y citadas a este respecto), es
un pensador que a lo largo de toda su producción intelectual sigue el curso
del pensamiento nietzscheano en tanto que crítica del platonismo y de las
consiguientes institucionalizaciones (epistemológicas, políticas, psicológicas,
etc.) que dicho platonismo ha fraguado.
Las formas de vivir y de expresar el amor y la sexualidad vigentes
en el mundo occidental, “tomadas” por las armas de una suerte de neoromanticismo, son en realidad el viejo fruto de un acervo que tiene mucho
que ver con el paradigma cristiano, prósperamente desarrollado a lo largo
de la Edad Media europea, pero posteriormente vertido ―y reconvertido,
vía el humanismo― durante la Edad Moderna, y prolongado de forma
2 FOUCAULT, 2005, 3 vols.
224

Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

Apuntes sobre el banquete de platón: amor, sexualidad, política y postmodernidad.
Contribución para una erontoikología

secularizada hasta hoy. Pero, siguiendo esa raíz histórica, y yendo más lejos
(más “hacia atrás”) y más a las profundidades de esa herencia cristiana
de la cultura occidental, nos encontramos en efecto con el platonismo,
el cual tiene la peculiaridad de ser un movimiento intelectual que, para la
temática del presente monográfico de la Colección Temas y Perspectivas de la
Historia, resulta sustancialmente relevante ―y al menos sugerirlo así es el
objetivo mínimo, y quizás máximo, con el que se presenta este artículo,
proveniente con humildad y timidez del campo de la filosofía, con mero
afán interdisciplinar de poder prestar una pequeña voz a este complejísimo
y muy importante debate―.
En concreto, y acudiendo a las bases mismas del señalado movimiento
intelectual platónico, en el tema que aquí nos ocupa, cabe destacar la incidencia
histórica que ha tenido el célebre diálogo de Platón dedicado íntegramente
al amor: El Banquete3 (escrito, según se ha estimado, entre los años 384 y
379 a. C.). Esta es la fuente histórico-filosófica en torno a la que se tejerán
las reflexiones que a continuación se acompañan. Y, para nosotros, con este
artículo no podemos pretender más: sino proponer la lectura de El Banquete
hoy, y acometer con él un diálogo “histórico-efectual” (en el sentido de la
Wirkungsgeschichte de H.-G. Gadamer4), un diálogo desde el presente. Sugerir
El Banquete como enclave bibliográfico privilegiado para hacer, a partir de su
lectura, “historia crítica” en torno al problema del amor y de la sexualidad5.

3 PLATÓN, 1988: 185-287. Este diálogo platónico será el objetivo de nuestro análisis y
comentario. En lo sucesivo, citaremos de esta manera las referencias a El Banquete: primero,
y seguido siempre del título del diálogo, la referencia según la citación clásica y canónica
de J. Burnet, Platonis Opera, vol. II, Oxford, 1901 (reimpr., 1964), que es además la edición
seguida por la traducción castellana a la que nos atenemos; y después, entre paréntesis,
incluiremos siempre la página correspondiente en la traducción al castellano en la edición
de Gredos de 1988, la cual cuenta además con un documentado estudio introductorio de
M. Martínez Hernández (PLATÓN, 1988: 145-184) que aquí seguiremos de cerca.
4 Cf. GADAMER, 2003: 9-27 y 331-438.
5 Renunciando (con la limitación abismal que conlleva una renuncia), en ese sentido, a hacer
“historia anticuaria”, que también sería no solo interesante, sino muy necesaria al respecto
de toda esta temática y del diálogo que proponemos establecer entre ella y el platonismo.
Sobre la distinción entre “historia anticuaria”, “historia crítica” e “historia monumental”,
atiéndase a NIETZSCHE, 2010: 52-67, que es, junto a Gadamer (supra) el autor que brinda
la fundamentación epistemológica de las presentes páginas (y del tipo de labor histórica e
historiográfica ―quizá poco habitual― que este artículo desarrolla).
Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

225

Marco Antonio Hernández Nieto

En este diálogo de madurez del célebre pensador griego, aparecen
planteadas con rotunda explicitud y radicalidad problemáticas tan ricas y
diversas como: la diferente relación del amor con el cuerpo y con el alma; el
agravio comparativo de género y el falocentrismo; el carácter cuasi sagrado
de la perpetuación de la especie; la homosexualidad y la bisexualidad; el papel
vital y salvífico que Eros pueda o no jugar en nuestras vidas; la tensión entre
la razón y las pasiones; el desplazamiento taxativo de lo corporal y lo sexual; la
imbricación de Eros con otras virtudes, como la amistad, la excelencia moral,
la justicia, la inteligencia, la salud o la educación; la “precariedad” intrínseca
que, en cuanto deseo, le corresponde a la afección del amor; la necesidad
de ordenamiento o control sociopolítico de los instintos; etc. La policromía
que para la filosofía y para la historia posee por tanto El Banquete, de cara
a un estudio pormenorizado del tema del amor y de la sexualidad, es
ciertamente impresionante.
La recepción que se hace a día de hoy de estas problemáticas de El
Banquete de Platón, tal y como la acometen y apuntan algunos de los autores
más autorizados al respecto en el último siglo (desde Fr. Nietzsche hasta P.
Sloterdijk, pasando por M. Heidegger, H. Marcuse, J. Derrida o G. Vattimo,
así como, en otros ámbitos: S. Freud, C. Paglia, E. Fernández Porta, S. Žižek,
etc.6), puede tener uno de sus puntos álgidos si se lee El Banquete desde el
punto de vista de la siguiente clave hermenéutica: Occidente y el dominio, o bien
Occidente y la violencia. Tal es la clave de lectura que, en consonancia con otros
trabajos ya hechos o en curso7, aquí recuperamos, y al rigor incuestionable de
todo ese elenco bibliográfico se remiten estas pocas páginas, que en realidad
son un precipitado que se hace cargo de ese marco general de recepción del
platonismo en la postmodernidad y en la crítica de la cultura (un marco y
unas coordenadas que, desde luego, reconozcámoslo, son cuestionables y
son solo una alternativa posible).
Así pues: ¿cuál es la correspondencia entre, por un lado, las formas
políticas de dominio y violencia inherentes a Occidente (ahora y desde
siempre) y, por otro lado, sus prácticas de amor, amistad, erótica y sexualidad
―tal y como vienen siendo fundamentadas y apuntadas por el que ha sido
el paradigma predominante en nuestra cultura a la hora de comprender
6 Consúltese nuestro apartado de Bibliografía, al final del artículo.
7 Dichos trabajos son señalados en la Bibliografía. La clave hermenéutica escogida forma
parte de las investigaciones que el autor de este artículo desarrolla desde hace varios años.
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Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

Apuntes sobre el banquete de platón: amor, sexualidad, política y postmodernidad.
Contribución para una erontoikología

sexualidad y amor: el platonismo―? ¿Tienen alguna relación fenómenos
―en principio, tan heterogéneos― como el platonismo, el desprecio al
cuerpo, la homofobia, el romanticismo, el capitalismo y “la crisis”? ¿Qué
significa, desde el punto de vista histórico-crítico, releer hoy El Banquete?
¿Sería deseable y posible abrir hoy espacios y prácticas del Eros diferentes y
alternativas a las que el platonismo ha introducido en nuestra cultura?
2. El Banquete: Figuras del “buen amor” occidental
El Banquete Platón lo habría escrito unos treinta años pasados tras
el simposio real, si es que éste acaso tuvo lugar alguna vez, opción poco
admitida8, y que aquí obviamente rehusaremos, pero con la que podemos
“jugar”: pues eso, desde un inicio, Platón lo deja en manos de quien es el
narrador de la obra, Apolodoro. El Banquete arranca con la respuesta de
Apolodoro a un “Amigo” que, a juzgar por las primeras palabras del diálogo
(“me parece que sobre lo que preguntáis estoy preparado”9), le habría apelado
para que le empezara a contar la historia de lo allí acaecido aquella vez, la
historia de ese simposio que tuvo lugar en casa de Agatón, con la presencia
de figuras como el propio Agatón, Sócrates, Erixímaco, Aristófanes,…
Apolodoro es, por ende, el narrador de aquel banquete del pasado10. Se
lo narra a su Amigo, nos lo narra a nosotros, aun a nosotros, hombres y
mujeres del siglo XXI. Con el añadido cuasi-delirante (y realmente importante)
de que Apolodoro no “nos” lo narra partiendo de su propia experiencia, sino
que, a su vez, Apolodoro ha tenido que cosechar la noticia de otra parte,
de una segunda persona. La reunión en forma de banquete festivo, cuenta
Apolodoro, quien confiesa no saberlo sino por noticia de “el mismo que se
la contó a Fenix. Fue un tal Aristodemo, natural de Cidateneon, un hombre
bajito, siempre descalzo, que estuvo presente en la reunión”. De todos
modos, Apolodoro asegura que “después he preguntado también a Sócrates
algunas de las cosas que le oí a Aristodemo, y estaba de acuerdo conmigo
en que fueron tal como éste me las contó”11. Estamos entonces en manos
de Apolodoro, quien a su vez depende del testimonio de Aristodemo, ese
hombre descalzo y de baja estatura que ―cuenta Apolodoro― coincide con
Sócrates en la versión de los hechos, esto es, en la versión de los discursos
8 Atiéndase a la Introducción que lleva a cabo M. Martínez Hernández en PLATÓN,
1988: 145-184.
9 PLATÓN, Banquete, 172a (1988: 185).
10 PLATÓN, Banquete, 173a (1988: 187).
11 PLATÓN, Banquete, 173b (1988: 187).
Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

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Marco Antonio Hernández Nieto

sobre el amor pronunciados durante el banquete nocturno. Es Aristodemo
la última referencia12 a la que se adhiere Apolodoro antes de empezar a
referir lo acaecido aquella noche en casa de Agatón. Y no podemos olvidar
que, posteriormente Apolodoro reconoce que “después [del discurso] de
Fedro hubo algunos otros [discursos] de los que Aristodemo no se acordaba
muy bien”13.
De todos modos, quienquiera que esté familiarizado con las obras
de Platón, no le resultará en modo alguno extraño este elemento ficcional.
Nosotros hemos empezado haciendo hincapié en ello por dos motivos.
Primero, para poner sobre la mesa la llamativa importancia ―nunca
negada por los estudiosos― del elemento ficcional, mitológico, etc. como
estructura integrante fundamental dentro del pensamiento de uno de los
grandes defensores de la Verdad metafísica. Y segundo, porque nos revela
algo bastante interesante y que no puede pasar aquí desapercibido sobre
el significado de la narración, y vale también decir: sobre la Historia y su
significado14, así como sobre la fraternidad y el Eros que, ellos mismos, son
inherentes a la labor de interpretar ―tal y como, curiosamente, leemos en
una maravillosa página de El Banquete15.
Centrémonos pues en los discursos que Aristodemo sí recuerda,
y en los que, por tanto, Apolodoro puede contar a su Amigo (al lector,
a nosotros). Se trata de seis discursos sobre el amor, sobre el dios Eros,
sobre el significado político y vital de la sexualidad y de los afectos, que
tienen lugar en el desarrollo de un simposio que sucedió a una cena festiva
por parte de los presentes. Bajo propuesta del médico Erixímaco, “todos
estuvieron de acuerdo en celebrar la reunión presente, no para embriagarse,
sino simplemente bebiendo al gusto de cada uno”16, y dedicándose a hacer
uno a uno, de izquierda a derecha (sentados en círculo como estaban), un
discurso en voz alta en el que se elogiase al amor. Hablaron, por este
12 PLATÓN, Banquete, 173e (1988:188).
13 PLATÓN, Banquete, 180c (1988: 204).
14 Vuélvase sobre nuestras notas al pie nº 5, 6 y 7, supra. Pues ahí reside la justificación
epistemológica y bibliográfica de este artículo, en que confluyen historiografía, crítica de la
cultura y hermenéutica.
15 PLATÓN, Banquete, 202d-e (1988: 246). La labor de interpretar como la labor de Eros,
en esto hermanado con Hermes… Y ello, además, dentro del discurso que en El Banquete
emite Sócrates... ―Sea como fuere, esta inteligente apreciación se la debemos a PÉREZ DE
TUDELA, 1992: 13-14.
16 PLATÓN, Banquete, 176e (1988: 196); cf. así mismo 176a (1988: 194).
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Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

Apuntes sobre el banquete de platón: amor, sexualidad, política y postmodernidad.
Contribución para una erontoikología

orden, primero Fedro, y tras él (y, como dijimos, después de otros que no
se mencionan) vinieron los de Pausanias, Erixímaco, Aristófanes, Agatón y
Sócrates. Por último, Alcibíades, enamorado de Sócrates (aunque en modo
alguno correspondido), también emite su discurso, aunque no de elogio
a Eros, sino de elogio dolorido a Sócrates, “el virtuoso”, por si hubiera
aún alguna última oportunidad de gozar de su favor en esa noche. Aunque
Sócrates, por supuesto, le da calabazas. De hecho, al final de la noche17 Sócrates
sería el único que, sin haber dejado de beber en ningún momento, no llegó
ni a embriagarse, ni a dormirse, ni a marcharse, y que solamente una vez
ya dormidos todos los que quedaban (entre ellos, Agatón y Aristófanes), y
acercándose ya el alba, optó por marcharse de la casa de Agatón junto a
Aristodemo, y pasó el resto del nuevo día en sus menesteres habituales, yendo
a lavarse, al gimnasio, etc., no acudiendo a descansar sino hasta el crepúsculo…
Antes de dicho amanecer del nuevo día, ese amanecer de un Sócrates
triunfal (triunfal sobre la noche, sobre el delirio, sobre el cansancio, sobre el
fulgor sexual desatado por Alcibíades; triunfal sobre el no-ser y el pharmakon18),
ocurren muchas cosas durante el banquete tal y como nos lo relata (ficciona)
Apolodoro (Platón). Vamos a seleccionar, para el propósito y espacio de
ese artículo, tres momentos clave que ―literalmente― han hecho historia.
Tres de entre otros muchos posibles19. Tres figuras del “buen amor” entre
occidentales, tal y como han sido introducidas por esta obra de Platón, pero
especialmente tal y como han sido leídas, recibidas, interpretadas y hechas
efectivas a lo largo de la historia. No hay textos puros, ni hechos puros. La
historia del platonismo es indesligable de la historia de la interpretación de
los textos de Platón20. La interpretación que nuestra cultura hace del amor
es indesligable de la interpretación que ha hecho de la teoría platónica del
amor y de la sexualidad. Nuestras neo-románticas prácticas erótico-afectivas
no se pueden hoy entender sin las figuras de “la media naranja”, el “Eros
salvador” y la “Policía trascendental”.

17 Cf. el final del diálogo, PLATÓN, Banquete, 223b y ss. (1988: 286-287).
18 Cf. el extraordinario estudio sobre Platón y el pharmakon, a cargo de DERRIDA, 2007: 91-260.
19 Aquí, por limitaciones de espacio, solo hemos podido escoger quizás los tres más
evidentes y “urgentes”, dejando fuera, por ejemplo, el discurso más central de El Banquete: el
que realiza Sócrates (del cual nos hacemos cargo, obviamente, y va implícito en la columna
vertebral de nuestro análisis: pues con Platón, Sócrates y con el platonismo es con quienes
aquí, en verdad, trazamos el diálogo crítico).
20 Vuélvase una vez más sobre nuestras notas al pie nº 4 y 5, supra.
Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

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2.1. La “media naranja”. O cómo vivir-amar en la macromolécula
capitalista
Esta figura corresponde al discurso de Aristófanes21, célebre poeta
cómico de la Grecia clásica del que, sin embargo, Platón pone en su boca
quizá el más devastador y trágico de los relatos de El Banquete. Platón
(Apolodoro - Aristodemo) hace decir a Aristófanes que hemos de honrar lo
mejor que podamos a Eros, para evitar un nuevo castigo de los dioses. En
efecto, relata Aristófanes cuando le llega su ocasión en el banquete nocturno,
nuestra actual condición afectiva viene derivada de un castigo que ya Júpiter
nos había impuesto. Pues originariamente nuestra especie era tan poderosa y
completa que retaba a los mismísimos dioses, de modo que el Olimpo hubo
de tomar cartas en el asunto. Originariamente, nuestra especie era de tal
condición que cada individuo reunía a la vez dos seres (mujer-mujer, hombremujer u hombre-hombre); cada individuo era de forma esférica y contaba
con ocho extremidades, dos caras opuestas simétricamente y enlazadas por
la nuca, etc. El poder de esta especie originaria de andróginos era tal que
los dioses hubieron de intervenir: Júpiter y Apolo, a través de diferentes
modificaciones, determinaron que los individuos de la especie humana
habrían de seccionarse en dos mitades con capacidad de reproducción, tal que
desde hace tanto tiempo, pues, es el amor de los unos a los otros
innato en los hombres y restaurador de la antigua naturaleza, que
intenta hacer uno solo de dos y sanar la naturaleza humana. Por tanto,
cada uno de nosotros es un símbolo de hombre, al haber quedado
seccionado en dos de uno solo, como los lenguados. Por esta razón,
precisamente, cada uno está buscando siempre su propio símbolo22.

Símbolo, es decir, aquí: mitad, parte, participación, “contribución al
ser que se genera”23. O dicho de otro modo: no podemos vivir de un modo
perfecto (plenitud ontológica, por así decir) ni alcanzar la felicidad si no
honramos a Eros y sobre todo si no nos ganamos su favor, el cual estriba
en encontrar a nuestra otra mitad24. La felicidad onto-biológica es por tanto
21 PLATÓN, Banquete, 189c-193d.
22 PLATÓN, Banquete, 191c-d (1988: 225-226).
23 En palabras de Martínez Hernández, en PLATÓN, Banquete, 191c-d (1988: 225-226),
nota al pie 75.
24 “Siendo Eros nuestro guía y caudillo. Que nadie obre en su contra ―y obra en su contra
el que se enemista con los dioses―, pues si somos sus amigos y estamos reconciliados con
el dios, descubriremos y nos encontraremos con nuestros propios amados, lo que ahora
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Amor y Sexualidad en la Historia
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Apuntes sobre el banquete de platón: amor, sexualidad, política y postmodernidad.
Contribución para una erontoikología

inalcanzable al margen del abrazo con esa otra mitad, el abrazo con esa
carencia reencontrada en el cuerpo y el alma del otro, para el que vivimos y
por/con el que hemos sido creados:
Y si mientras están acostados juntos se presentara Hefesto con sus
instrumentos y les preguntara: “¿Qué es, realmente, lo que queréis,
hombres, conseguir uno del otro?”, y si al verlos perplejos volviera
a preguntarles: “¿Acaso lo que deseáis es estar juntos lo más posible
el uno del otro, de modo que ni de noche ni de día os separéis el
uno del otro? Si realmente deseáis esto, quiero fundiros y soldaros
en uno solo, de suerte que siendo dos lleguéis a ser uno, y mientras
viváis, como si fuerais uno solo, viváis los dos en común y, cuando
muráis, también allí en el Hades seáis uno en lugar de dos, muertos
ambos a la vez. Mirad, pues, si deseáis esto y estaréis contentos si lo
conseguís”. Al oír estas palabras, sabemos que ninguno se negaría ni
daría a entender que desea otra cosa, sino que simplemente creería
haber escuchado lo que, en realidad, anhelaba desde hacia tiempo:
llegar a ser uno solo de dos, juntándose y fundiéndose con el amado.
Pues la razón de esto es que nuestra antigua naturaleza era como se ha
descrito y nosotros estábamos íntegros. Amor es, en consecuencia, el
nombre para el deseo y persecución de esta integridad25.

Ciertamente merece la pena cotejar esta teoría (que tantas prácticas
ha generado a lo largo de la historia, y que actualmente impregna tanto
la praxis psico-afectiva en nuestras sociedades) con lo que por ejemplo
podemos encontrar, para una observancia crítica, en la película Castillos de
cartón, de Salvador García Ruíz. Aunque no cabe duda de que se pueden
citar otros muy numerosos ejemplos, que pasen por la proclamación de
la liberación de la mujer, de la “mujer libre” (cuya pátina neoliberal, por
desgracia, frecuentemente se tarda mucho en comprender), a la manera de
Thelma & Louise de Ridley Scott, una proclama a la que ―dicho sea con
ironía― le faltaría su media naranja si no se complementa también con una
liberación del varón, y en general, si no se complemente con una liberación
consiguen solo unos pocos” (PLATÓN, Banquete, 193b (1988:228-229). NOTA: en el texto
citado y en otros que citaremos después, habitualmente destacaremos en cursiva algunas
expresiones que son de gran relevancia para el análisis que estamos emprendiendo en el
artículo. En lo sucesivo, indicaremos esta operación de formato con la fórmula “cursivas
nuestras”, como es habitual en los comentarios de texto filosóficos).
25 PLATÓN, Banquete, 192d-e (1988: 227-228).
Amor y Sexualidad en la Historia
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con respecto a las condiciones alienantes de las praxis de amor tradicionales,
así como con una conceptualización detallada y muy cuidadosa que ponga
cotas a lo que se entiende por “liberación”. No vaya a ser que del escollo que
es la figura de la “media naranja” (tal y como la hemos presentado a través
de Platón; escollo en tanto que la “integridad” vital de la persona pasa por
la dependencia del otro: dependencia emocional y no solo emocional…),
pasemos al escollo igualmente escabroso del sujeto atómico y misántropo:
precisamente el sujeto típico de las sociedades capitalistas. Nosotros, que
hemos leído a Hegel, no nos extrañamos por el hecho de que esas dos
figuras cohabiten a día de hoy y sean incluso tan definitorias de las formas
de amar occidentales. Ciertamente una figura, aunque es opuesta a la otra
―o precisamente por ello―, la exige dialécticamente. Las sociedades neorománticas del amor idealizado de la “media naranja” son también las
sociedades donde el sujeto, obviamente, no puede sino sentirse infinitamente
solo, resentido, rebelde y con ganas constantes de “liberarse” y desentenderse
de su entorno y familiaridad, y de cuanto le rodee (“oikos”, “eco-”). Es un
sujeto no-íntegro por definición; su pathos, consecuentemente, habrá de ser
el de la búsqueda de “la otra mitad”, pero ello obviamente va unido al riesgo
de un pathos constante de venganza por no encontrarlo. El sujeto escindido,
no-íntegro, desintegrado y atomizado, a lo sumo solo puede dar lugar a
uniones moleculares. Esto es: artificiales, no homogéneas, no eco-eróticas
o ero-ecológicas. No pertenecientes a la diferencia multipolar de la realidad
natural y ontológica. Más que amor, la figura de la “media naranja” parece
sugerir el rencor y la competencia. La propiedad, la posesión. El odio.
2.2. El “Eros salvador”. O cómo vivir-amar despreciando el
tiempo y el ser
Existe una radical diferencia entre el amor comprendido como una
manera de saciar un “rincón” de la existencia, y el amor entendido como la
(única) forma de cubrir una profunda carencia o vacío. A este último tipo
pertenece la primera figura que hemos atendido, y también en él se engloba
esta segunda a la que nos referiremos ahora, que colma, al igual que la primera,
el punto de vista romántico sobre la sexualidad y el amor, y que estriba
concretamente en considerar que es Eros, y solamente él, quien proporciona
“la paz entre los hombres, la calma tranquila en alta mar, el reposo de los
vientos y el sueño en las inquietudes”26. Así lo canta, inspirado, el poeta
26 Platón, Banquete, 197c (1988: 236).
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Apuntes sobre el banquete de platón: amor, sexualidad, política y postmodernidad.
Contribución para una erontoikología

trágico Agatón en su elocuente discurso27 sobre el amor en El Banquete.
Si Platón hace que Aristófanes, cómico, entone una propuesta sumamente
desgarradora, ahora en el caso de Agatón también encontramos invertidos28
los papeles y es el poeta trágico quien da lugar a uno de los más elocuentes,
hermosos y alentadores discursos que se escuchan en el transcurso de esa
noche. Merece la pena recuperar por extenso uno de los puntos álgidos de
la inspiración de Agatón, dedicada con profundo entusiasmo a Eros, ya que
él es quien nos vacía de extrañamiento y nos llena de intimidad,
el que hace que se celebren en mutua compañía todas las reuniones
como la presente, y en las fiestas, en los coros y en los sacrificios
resulta nuestro guía; nos otorga mansedumbre y nos quita aspereza;
dispuesto a dar cordialidad, nunca a dar hostilidad; es propicio y amable;
contemplado por los sabios, admirado por los dioses; codiciado
por los que no lo poseen, digna adquisición de los que lo poseen
mucho; padre de la molicie, de la delicadeza, de la voluptuosidad,
de las gracias, del deseo y de la nostalgia; cuidadoso de los buenos,
despreocupado de los malos; en la fatiga, en el miedo, en la nostalgia,
en la palabra es el mejor piloto, defensor, camarada y salvador; gloria
de todos, dioses y hombres; el más hermoso y mejor guía, al que debe
seguir en su cortejo todo hombre, cantando bellamente en su honor y
participando en la oda que Eros entona y con la que encanta la mente
de todos los dioses y de todos los hombres29.

Es difícil no aplaudir, como hacen “estruendosamente”30 todos los
protagonistas de El Banquete tras oír esas palabras en la casa del propio
Agatón, que esa noche era el anfitrión. Ciertamente, el de Platón (en boca
del personaje Agatón) es un elogio del Eros como vínculo unitivo que
difícilmente pueda ser parangonable. Y que además se aproxima no poco
a la propuesta que al final de este artículo vamos a apuntar, en términos de
una teoría del ser (ontología) cruzada con una teoría de la afectividad, el
amor, la sexualidad, la amistad y las relaciones (erótica) y con una filosofía de
la naturaleza (ecología, o mejor: oikología): el ser no puede ser comprendido
al margen de una cierta apreciación de la idea de vínculo total de lo que
hay, vínculo erótico; tal que la erótica, a su vez, no puede comprenderse
27 Ocupa las siguientes páginas: PLATÓN, Banquete, 194e-197e (1988: 231-238).
28 Esto se entiende a tenor de la descripción en la obra del final de la noche en que tuvo
lugar el banquete: PLATÓN, Banquete, 223c-d (1988: 286).
29 PLATÓN, Banquete, 197c-e (1988: 237).
30 PLATÓN, Banquete, 198a (1988: 238).
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Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

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únicamente dentro de los límites y coordenadas de lo humano, sino que
el “abrazo” es ya por sí mismo algo característico del tejido de la realidad
ontológica, la cual es comprensible entonces en términos de caricia, hogar,
entorno (oikos) erótico.
Ahora bien, el problema es que no podemos pronunciar este
encomio a Eros sin hacernos cargo de la sangre derramada, ni de la lucha,
agresión y competencia que han determinado y determinan aún el curso
de la cultura occidental. Dicho de otro modo: el límite, una vez más, es el
romanticismo. Es decir: el platonismo. La ingenuidad no nos puede hacer
olvidar la conveniencia de limitar esta segunda figura, del “Eros como
salvación”, con un cotejo con obras como El príncipe de N. Maquiavelo31,
o con la película Anything else de Woody Allen. En el caso de este film, que
desde luego no es de los más laureados del cineasta americano, chocamos
de bruces ante “la otra cara” de las relaciones que fragua Eros: la cara y la
carga de una ruptura sentimental, por ejemplo. Las cosas son más complejas
y ásperas de lo que parece, como también se puede comprobar de modo
excelente en lo que plantea Stanley Kubrick en Eyes wide shut, con ese primer
capítulo de la película en que una excelente Nicole Kidman le hace ver a
un confuso Tom Cruise que los rostros del Eros son muchos posibles,
legítimos, y no siempre idealizables ni “redentores de la Humanidad”.
Y en el primer caso, el de la obra de Maquiavelo, El Príncipe delinea una
abrupta crítica a la política de la imaginación y a la imaginación política,
toda vez que se desentiendan del curso de las exigencias prácticas…, y ello,
sin dejar de reconocer una inestimable importancia al agradecimiento32. Y
esa es la clave. Cuando hablamos de limitar el romanticismo de esta figura
del “Eros como salvación”, no nos referimos a que hemos de adoptar una
política pragmática de la competencia, que es la que campa a sus anchas
actualmente en el curso realizado del “american way of life”. Sino justamente
a lo contrario ―pues contra esa pragmática precisamente nos dirigimos―.
La lógica del capital y de la competencia no es tan “pragmática” como en
un principio pueda parecer, sino que, a la inversa, esa lógica también es un
sueño, y una idea: es el “american dream”. Y precisamente ese es el problema
(no su carácter pragmático, que, como decimos, no lo tiene tanto). El poder
del sueño, de las ideas y de las utopías, es al cabo el poder de Eros, cuando
Eros es entendido bajo las premisas platónico-románticas del espaciotiempo infinito. Esto es lo que tienen en común el dinero (capitalismo), las
comedias románticas protagonizadas por Sandra Bullock (romanticismo),
la Declaración de los Derechos Humanos (neo-Ilustración), las utopías, y
31 MAQUIAVELO, 1997: 83, 90, 118-119 (entre otras páginas, v. gr.).
32 MAQUIAVELO, 1997: 58-62.
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Contribución para una erontoikología

Hegel o Platón. Que secuestran el tiempo33. Y cuando el tiempo se secuestra
en nombre del infinito, entonces la guerra y la venganza contra el mundo
inmediato e inmanente están a la vuelta de la esquina. Dicho de otro modo:
la “salvación de Eros” se convierte finalmente en un resentimiento
contra la vida y contra lo vivido34, en nombre de otra realidad trascendente
que jamás será habitada. Y la ansiedad por alcanzarla, hacen del oikos al que
pertenecemos, es decir, hacen del ontos, del ser, una realidad no deseada
que hay que combatir, hasta hacerla (a fuerza de violentarla, se quiera o
no) inhabitable. Este asunto tiene gran alcance, es controvertido y muy
problemático. Sus consecuencias llegan hasta el modo en que podemos
tener de entender la izquierda política. ¿Cómo trazar una crítica del statu
quo? ¿Hemos de ponernos en manos de una Idea que secuestra el mundo
inmanente al que pertenecemos? ¿Hemos de esperar, como los fervientes
creyentes, una gran “Salvación” (proceda ésta de Eros, del Partido, de la
Razón o de la Dignidad)? El problema no es que haya que proceder a una
crítica del statu quo, ni tampoco ponemos en cuestión que haya que cambiar
las cosas. Ahora bien, ¿en nombre de qué tiempo y de qué espacio (que
además, se hacen llamar “salvíficos”) vamos a echar abajo este tiempo y este
espacio? Más bien que proceder a un nuevo secuestro, ¿no se trataría quizás de
percatarnos del secuestro que ya sufren nuestro oikos, nuestro ontos y nuestro
Eros? Más que poner nuevos ropajes, e iniciar nuevas santas cruzadas de
salvación, ¿no se trataría más bien de redescubrir nuestro espacio-tiempo,
de “desenmascarar el desenmascaramiento”35 ―ese desenmascaramiento
que nos ha hecho olvidar que nuestro oikos-ontos sí puede ser un espacio
habitable, sí puede rendir una erótica; ese desenmascaramiento obrado
a cargo del capital y de la competencia, desenmascaramiento que nos ha
hecho olvidar el abrazo, que pese a todo y aunque incierto ya estaba ahí,
siempre está ahí quizás36, como el rocío―?

33 Dadas las limitaciones de espacio, aquí no podemos sino solamente remitir a
HERNÁNDEZ NIETO, 2013b, para una rigurosa elucidación sobre por qué el capitalismo,
en tanto que nueva forma de platonismo, y en fin, por qué el humanismo generan una
cultura que, en sus prácticas, secuestra el tiempo, y con dicho secuestro nos dominan y
colocan a merced de una lógica de la violencia.
34 NIETZSCHE, 2004: 63 y ss.
35 VATTIMO, 1994: 64 y 73-74.
36 Siempre está ahí desde un punto de vista ontológico, claro está. No óntico, ni político
―pues no le damos paso, quizás; no le permitimos sobrevenir; le cerramos las ventanas; o
en términos de Vattimo, le “desenmascaramos”, arrojamos su honesta y creativa máscara de
la misma índole que la aletheia (siguiendo en esto a Heidegger y su relectura del pensamiento
griego), arrojamos esa máscara en nombre de una proclamación liberal del supuesto triunfo
ilustrado de una cosmovisión científico-técnica que, como veremos a continuación (2.3),
parece totalmente alejada de la vida, del cuerpo y de la praxis.
Amor y Sexualidad en la Historia
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2.3. La “Policía trascendental”. O cómo vivir-amar sin cuerpo
ni sexualidad
Uno de los puntos que dentro de las páginas de El Banquete más
importancia tienen para nosotros es el rotundo discurso de Pausanias37,
centrado en distinguir dos tipos de Eros, dos tipos de amor, dos tipos de
Afrodita: “Una, sin duda más antigua y sin madre, es hija de Urano, a la
que por esto llamamos también Urania; la otra, más joven, es hija de Zeus
y Dione, y la llamamos Pandemo. En consecuencia, es necesario también
que el Eros que colabora con la segunda se llame, con razón, Pandemo
y el otro Uranio”38. Parece que, al leer/escuchar el discurso de Pausanias,
da la impresión de que nos topamos con la pintura The Good and Evil
Angels de William Blake, o de que se nos pasara delante de nuestros ojos
un doblete de imágenes, un juego de contraposición entre la rémora del
Nacimiento de Venus de Sandro Botticelli (que, no en vano, justamente, fue
una de las figuras más excelsas de la Academia neoplatónica de Florencia,
a finales del siglo XIV), de una parte, y por ejemplo la pintura Alone de
Toulouse-Lautrec, de otra parte. La Venus buena y la Venus malvada39. La
que Botticelli nos presenta solapada con una temática más bien religiosa,
que sugiere lo virginal, puro, pulcro e incorruptible, con una Venus que
ocupa el centro geométrico de la imagen, que se sostiene perfectamente en
pie superando el vaivén del mar y del viento, y que con sus manos oculta su
sexo y sus senos. Y frente a ello, la que Toulouse-Lautrec nos trae evocando
más bien el ambiente del burdel parisino finisecular, por lo que de él y de
su obra sabemos, aunque no tendría por qué: Alone muestra simplemente
a una Venus (o contra-Venus) que ya no ocupa el centro de la imagen, que
está echada sobre la cama, y que provoca que el espectador prácticamente se
sienta como un voyeur al descubrirla masturbándose y por tanto poniendo(se)
en bandeja lo prohibido: el cuerpo. Si se tiene en cuenta, como decimos, el
contexto general de la pintura de Toulouse-Lautrec, puede además aparecer
un elemento más que ya llevaría a una cima muy interesante el análisis, al unir
tres elementos cuya mezcla rinde un juego extraordinario: amor, sexualidad
y dinero. Los flujos del amor y los flujos de la Bolsa no están tan separados
37 PLATÓN, Banquete, 180c-185c (1988: 204-213).
38 PLATÓN, Banquete, 180d (1988: 205).
39 Cf. las fundamentales líneas de PLATÓN, Banquete, 181a-d (1988: 206-207). Al respecto
del específico tema de la homosexualidad y la pederastia entre los antiguos griegos, cf.
el estudio introductorio de Martínez Hernández (PLATÓN, Banquete: 156 y ss.). Sobre el
carácter literalmente falocéntrico de unas pocas líneas del discurso de Sócrates, cf. PLATÓN,
Banquete, 206d-e (1988: 255), donde además toda la potencia erótica queda reducida al coito,
la fecundación y la procreación.
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Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

Apuntes sobre el banquete de platón: amor, sexualidad, política y postmodernidad.
Contribución para una erontoikología

los unos de los otros40. Sea como fuere, el caso es que a juicio de Pausanias
(y, como se ve en el desarrollo de El Banquete, la perspectiva de PlatónSócrates no se aleja apenas de esto41), Eros puede sobrevivir al margen de
la componente corporal de la sexualidad. Es más: el auténtico o verdadero
amor, el buen amor, sería aquel que se desprende (una vez más: que se
«desenmascara») de la piel, máscara, fuego y juego del cuerpo:
Toda acción se comporta así: realizada por sí misma no es de
suyo ni hermosa ni fea, como, por ejemplo, lo que hacemos nosotros
ahora, beber, cantar, dialogar. Ninguna de estas cosas en sí misma es
hermosa, sino que lo es únicamente en la acción, según como se haga,
resulta una cosa u otra: si se hace bien y rectamente resulta hermosa,
pero si no se hace rectamente, fea. Del mismo modo, pues, no todo
amor ni todo Eros es hermoso ni digno de ser alabado, sino el que
nos induce a amar bellamente42.

Y, ¿en qué consistirá eso de “amar bellamente”, “bien”, “rectamente”?
Es obrar feamente el conceder favores a un hombre pérfido
pérfidamente, mientras que es obrar bellamente el concederlos a
un hombre bueno y de buena manera. Y es pérfido aquel amante
vulgar que se enamora mas del cuerpo que del alma, pues ni siquiera
es estable, al no estar enamorado tampoco de una cosa estable, ya
que tan pronto como se marchita la flor del cuerpo del que estaba
enamorado, “desaparece volando”, tras violar muchas palabras
y promesas. En cambio, el que está enamorado de un carácter
que es bueno, permanece firme a lo largo de toda su vida, al estar
íntimamente unido a algo estable. Precisamente a estos quiere nuestra
costumbre someter a prueba bien y convenientemente, para así
complacer a los unos y evitar a los otros. (…) Así, justo por esta
causa se considera vergonzoso, en primer lugar, dejarse conquistar
rápidamente, con el fin de que transcurra el tiempo, que parece poner
a prueba perfectamente a la mayoría de las cosas; en segundo lugar, el
ser conquistado por dinero y por poderes políticos (…) pues nada de
esto parece firme ni estable, aparte de que tampoco nace de ello una
noble amistad. Queda, pues, una sola vía (…), sin que constituyera
adulación ni cosa criticable, así también queda otra única esclavitud
voluntaria, no vituperable: la que se refiere a la virtud43.

40 Nos debemos al excelente estudio de FERNÁNDEZ PORTA, 2010 (v. gr.: 152 y ss.,
198, 204, etc.).
41 PLATÓN, Banquete, 199c-212b (1988: 240-265): pp. dedicadas al extenso discurso
de Sócrates.
42 PLATÓN, Banquete, 180e-181a (1988: 205-206).
43 PLATÓN, Banquete, 183d-184b (1988: 210-211). Cursivas nuestras, nuevamente.
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Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

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Marco Antonio Hernández Nieto

Ahora bien, como Foucault ha señalado (y es de sobra conocido,
aunque la base está, cuanto menos, en Nietzsche44), el elemento más grave es
que de una consideración en el plano del saber o de Weltanschauung, esto es:
de una concepción más o menos teórica ligada a la realidad, se está pasando
inmediatamente a una aplicación normativa que vehicula esa episteme o
forma “teórica” del ver el mundo y que la lleva a la praxis. En realidad, la
separación teoría-prácticas es enteramente ridícula. La crudeza del discurso
de Pausanias se nos revela, ante todo, cuando aparece en su más rotunda
tesitura legal:
Pues cuando se juntan amante y amado, cada uno con su principio,
el uno sirviendo en cualquier servicio que sea justo hacer al amado
que le ha complacido, el otro colaborando, igualmente, en todo lo
que sea justo colaborar con quien le hace sabio y bueno, puesto que
el uno puede contribuir en cuanto a inteligencia y virtud en general y
el otro necesita hacer adquisiciones en cuanto a educación y saber en
general, al coincidir justamente entonces estos dos principios en lo
mismo, solo en este caso, y en ningún otro, acontece que es hermoso
que el amado conceda sus favores al amante45.

Cualquier forma de amor que no sea amor al alma y a la ciencia,
resulta denigrada, o más exactamente: prohibida, en tanto que «vergonzosa»
y carente de inteligencia y de bondad.
Ya sabemos que la opción de hablar en nombre de la Humanidad
entera ―y con ello, sancionar, a la manera de un “Tribunal” de la Razón―,
no solo fue propio del platonismo, sino que, a su través, ingresó en algunas
de las formas más exitosas del pensamiento occidental, como el cristianismo
y el humanismo. Es lo que Kant buscó cuando hablaba de “subjetividad
trascendental”. Ahora bien, el problema no es semejante conceptualización
filosófica como tal. Pues buscar esferas universalizables puede incluso estar
perfectamente justificado, y más en un mundo global, en el que los retos
que nos envía la mundialización hacen entendible las vías de salida que
recurran, en efecto, a paradigmas universales, paradigmas de encuentro… El
problema no reside ahí, sino en el hecho de que, quizás, consecuentemente,
la búsqueda de un Juicio universal conlleve, en su anverso, la necesidad de ―
44 Cf. NIETZSCHE, 1980. En particular: pp. 6-11. Ya mostrado en HERNÁNDEZ
NIETO, 2013a: 225 y ss.
45 PLATÓN, Banquete, 184d-e (1988: 212).
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Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

Apuntes sobre el banquete de platón: amor, sexualidad, política y postmodernidad.
Contribución para una erontoikología

digamos― una “policía trascendental”. Y no solo por el problema elemental
de quién controla a quien controla (es decir: cuál es el fundamento y la
condición de legitimidad de la instancia que establece la institución y el
sinóptico “universal”). Sino por el problema derivado, y muy grave, de la
violencia que, en nombre de los absolutos, pueda llegar a acometerse. El
pensamiento postcolonial no deja de incidir en ello, también el pensamiento
postmoderno46. Ya W. Dilthey había reparado en que “por las venas del
sujeto cognoscente construido por Locke, Hume y Kant”, esto es, por las
venas del sujeto trascendental, “no corre sangre verdadera”47. Al respecto
del tema que nos ocupa, lo alarmante es que, dicho a la manera nietzscheana,
pareciese que se ha invertido todo el asunto, y que el amor erótico, en el que
media el cuerpo, equivaliese a un amor no humano, inhumano, inferior y
salvaje, en detrimento de un amor sí plenamente humano, que acaece fuera
de toda coordenada corporal, temporal y erótica. Renunciar al cuerpo, y
hacerlo además con los antidisturbios trascendentales de por medio, ¿no es
renunciar a la praxis del amor, precisamente? Una vez más, el problema no
es el pragmatismo, sino la completa ausencia de él, ―y por tanto, la absoluta
ausencia de la acción―. Por otro lado, está aquello en lo que nos ilustra la
película Abre los ojos, de Alejandro Amenábar, o la trivial (pero, en este punto,
muy resolutiva: no seamos ni “apocalípticos” ni “integrados”) película
Pagafantas, de Borja Cobeaga. ¿Quién puede querer poner en práctica la “nopráctica” del amor que proponen Platón-Pausanias? ¿Qué puede tener de
atractivo este amor trascendental, y trascendente, toda vez que no se lleve a
la piel, o que cuando es llevado a ella, la olvida y la sacrifica a una idea?
3. Perspectivas abiertas
No hemos pretendido abarcar la totalidad de posibilidades que puede
ofrecer una lectura de El Banquete en los términos que definimos al principio.
Sino sugerir dicha clave de lectura, y abrir, a modo de breve muestra, tres
ventanas o figuras posibles que, entre otras muchas, se podrían encontrar
cuando se prosigue tan ―a nuestro parecer― fructífera clave hermenéutica,
por lo demás ya suficientemente explorada en las últimas décadas a cargo de
aquellos que mi maestra ha llamado “los hijos de Nietzsche”48. Las vías de
46 Cf. por ejemplo VATTIMO, 2010: 34, 91-92, 119-120, 127-129, etc.
47 DILTHEY, 1986: 39.
48 “Los hijos de Nietzsche”, apunta la filósofa Teresa Oñate, son “los que siempre dan
importancia al amor, la amistad, la creatividad, la inocencia o la comunidad sobre las
posesiones, la representación o el poder del dominio. Los hijos de Nietzsche siempre
Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

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Marco Antonio Hernández Nieto

este estudio, por tanto, permanecen aún abiertas; se enmarcan en un work in
progress iniciado hace ya tiempo, a niveles de investigación, docencia49 y praxis.
El caso es que en el pasado mes de marzo, de 2014, el vídeo firmado
por Tatia Pilieva titulado “First Kiss” alcanzó en YouTube, en pocas
semanas, más de 70 millones de visitas. Algo ocurre a nivel erótico, o mejor
dicho, ontoikoerótico o de “ontoikoerótica” (así lo proponemos llamar, a nivel
de prácticas) en las sociedades en las que, como tan bien ha narrado Lucía
Etxebarría recuperando a Guy Debord en su novela, “lo verdadero es un
momento de lo falso”. Recordemos el tríptico de El Bosco, el Jardín de las
delicias, tal y como éste plasma la necesidad occidental (humanista: cristiana:
platónica) de someter a un orden social y político las pasiones. Vigilar y
castigar, decía Foucault, reinterpretando (no lo olvidemos) a Nietzsche. En
El Banquete, el extraordinario discurso de Sócrates apunta precisamente a
eso: a una regimentación racional del Eros. La parte central del discurso
de Sócrates50 expone la teoría platónica del amor como ascenso dialéctico
hacia la idea de Belleza: de la belleza o Eros físicos (corporales, sexuales,
perecederos) hacia la pura idea de “lo Bello” (inteligible, eterna). Pero no se
queda ahí. Como en el célebre “mito de la Caverna” de La República, aquí
el ascenso dialéctico se complementa con un descenso… político. Es decir,
normativo. Bastión normativo en defensa de una supuesta Verdad hallada a
priori, que así fundamentada ha de devenir para Platón (como para cualquier
humanismo) paideia.
¿Es el capitalismo una realización avanzada del humanismo platónico
―y esto incluye las teorías y praxis del amor y la sexualidad, tal y como
las hemos esbozado aquí―? A estas alturas de la postmodernidad (que
ya ha pasado), lo difícil es negar semejante pregunta retórica51. Ahora
bien, nuestra premisa no habrá de ser la venganza hacia el platonismo, ni
hacia Platón (a no ser que quisiéramos caer en una contradicción y falta
buscan lo ligero y lo hermoso, aquello que los pone en relación con el otro, y con la vida”
(En reseña-noticia de El Día de Canarias, 12/7/2008).
49 En este artículo hemos expuesto algo que, durante varios meses en el invierno 2013-14,
se ha gestado y presentado en el contacto directo con los pacientes alumnos de 1º-A de
Bachillerato del IES “Hoces del Duratón” de Cantalejo (Segovia): Marta Arribas, Andrea
Berzal, Gonzalo Blanco, Daniel B. Bravo, Víctor Clemente, Manuel Cristóbal, Natalia de
Dios, Iván de Lucas, Jorge de Santos, Óscar Durán, Óscar Fernández, Estrella Gil, Cristina
Iglesias, Daniel Jiménez, Noelia Martín y Lucía Zamarro. Gracias.
50 PLATÓN, El Banquete, 210a-212b (1988: 261-265).
51 Cf. Marcuse, 2008: 174.
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Apuntes sobre el banquete de platón: amor, sexualidad, política y postmodernidad.
Contribución para una erontoikología

de honestidad imperdonables). Tan solo queremos esperar de qué modo
Platón no resulte mal parado como un “lobo estepario”, o mejor dicho:
como un “pagafantas” que nunca puede llevar a praxis eróticas su «idea» de
amor sin cuerpo, su idea de Eros y de Belleza (y de deseo, y por ende: de
política) como una Belleza que nunca aparece “bajo la forma de un rostro
ni de unas manos ni de cualquier otra cosa de las que participa un cuerpo
(…) , ni como un razonamiento, ni como una ciencia, ni como existente
en otra cosa, por ejemplo, en un ser vivo, en la tierra, en el cielo o en algún
otro, sino la belleza en sí, que es siempre consigo misma específicamente
única”52. Dicho de otro modo: ¿en qué queda el platonismo? ¿Qué pasa “al
día siguiente” del banquete? ¿Es cierto que el Sócrates triunfal supera el
amanecer con tanto éxito? ¿Qué “resaca” deja el banquete? ¿Qué legado?
¿Qué paraíso? El pintor G. F. Watts pintó su precioso (aunque nada evidente)
Hope. ¿O más bien se trata del Paradise de la escultura de Pietro Sanguineti?
¿El vacío de sujeto atómico de Yuriko Kikuchi en la película Babel, del
cineasta A. González Iñárritu? ¿El desencuentro, también fatal (y también
atómico-molecular: capitalista) de los dos protagonistas de Stockholm, film de
Rodrigo Sorogoyen?
Una “erontoikología” (así proponemos llamarlo, a nivel de teoría
o hipótesis) habría de “desenmascarar el desenmascaramiento” que es
el capitalismo, y redescubrir el ser, frente a toda la tradición humanista
(platónica), al darwinismo y al capitalismo. El ser como oikos, como hogar;
pero hogar erótico: hogar de la caricia, de la interpretación, de lo abierto
y la relación abierta, de la diferencia. Acometer este giro (que amar no es
apropiarse, sino dejar ser, y viceversa) supone, sin más, la ruina de la propiedad,
del capital, de la competencia y del rencor vengativo contra los cuerpos,
contra el cuerpo, contra la naturaleza, contra el ser. “El artista romántico”,
apunta Vattimo leyendo a Nietzsche, “crea su obra sólo por descontento y
por tanto por espíritu de resentimiento y de venganza”53. Probablemente,
esta perspectiva abierta, como forma de ejercer y comprender el amor, la
sexualidad y los modelos relacionales y afectivos (y en definitiva: políticos),
sea toda una revolución. Y una revolución diferente. O la revolución de la
diferencia. Sin un sujeto heroico54. Sino erótico, ontoikoerótico.
52 PLATÓN, El Banquete, 211a (1988: 263).
53 VATTIMO, 1990: 127.
54 Con extraordinaria belleza, inteligencia, sensibilidad y acierto, la artista madrileña Nerea
Ciarra Tejada trabaja, a tal respecto, en lo que ella denomina Estéticas del olvido (exposición
de dibujos en Librería Área de Arte, Pamplona, mayo-septiembre de 2014). Hay en su
trabajo una sutil contrapartida a la estética rancia y exaltada tanto de los feminismos cuanto
del neo-romanticismo, toda vez que por igual yerren fatalmente su estrategia al hinchar el
Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

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Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

LA CANASTILLA DEL BEBÉ: REFLEJO MATERIAL DEL
AMOR MATERNAL. USOS Y MODAS EN ESPAÑA
EN EL SIGLO XIX
The Baby Layette: Material Reflection of Maternal Love. Traditions and Uses
in Spain in the Nineteenth Century
Inés Antón Dayas
Universidad de Murcia
ines.anton.d@gmail.com
Resumen: El vínculo materno-filial es quizá una de las más intensas relaciones amorosas
en la vida de una mujer. Desde el primer momento del embarazo hasta el alumbramiento, el
proceso se convierte en una preparación para la llegada de un nuevo miembro de la familia.
La conciencia de la mujer como madre ha ido evolucionando a lo largo de los siglos, a
medida que también lo hacía la consideración de la infancia en general, la cual vio aumentar
su interés desde el siglo XVIII y a lo largo del siglo XIX. Esta consideración tiene un reflejo
material que puede tenerse en cuenta, entre otros, como muestra del amor materno desde
sus inicios: la canastilla de nacimiento.
Palabras Clave: indumentaria, infantil, prensa, siglo XIX.
Abstract: The mother and child union is the strongest relationships in the life of a
woman. From the very beginning of pregnancy until the born, the process becomes a
preparation for the arrival of a new family member. Awareness of women as mothers
has evolved over the centuries, as too did the consideration of children in general, which
saw its interest since the eighteenth century and throughout the nineteenth century. This
consideration reflects a material that can be considered as a sign of maternal love from the
beginning: the layette of birth.
Keywords: Dress, Childhood, Press, XIX Century.

1. Introducción
En el siglo XVIII se experimentó un impulso notable en cuanto a las
observaciones de los niños, sus particularidades y su diferente condición
respecto a los adultos. El nuevo pensamiento de los Ilustrados defendía
una nueva concepción pedagógica sobre la infancia que se ocupaba de
Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

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Inés Antón Dayas

aspectos relacionados con la crianza y la educación. Conceptos e ideas que
a lo largo del siglo XIX evolucionan teniendo en cuenta los precedentes de
la centuria anterior. Los niños comienzan a formar parte de la vida de los
adultos, especialmente de lo cotidiano de la mujer. En materia de educación
son de sobra conocidas las aportaciones realizadas por Rousseau con su
Emilio que, si bien no fue el único, sí se convirtió en el más influyente para
una sociedad que desconocía, hasta el momento, muchos aspectos de la
psicología y la educación del niño. Por ello todas sus teorías gozaron de
mucha popularidad en la sociedad europea del momento. No obstante, no
ha de olvidarse el fuerte control ejercido por la Iglesia en estos asuntos.
La dualidad entre lo moderno y lo tradicional también estaba presente en las
cuestiones relacionadas con la infancia. Como afirma Martínez Alcázar, la
religiosidad mantenía un férreo dominio sobre los asuntos corporales, que
hubieron de convivir con los avances higiénico-sanitarios surgidos de la
mentalidad moderna. Mejorar la crianza de los niños desde sus primeros
días de vida con el objetivo de formar sujetos fuertes, ciudadanos útiles para
el futuro, fue uno de los objetivos de la Ilustración1.
Posteriormente, a lo largo del siglo XIX, el mismo movimiento que
llevó a una mayor intimidad conyugal y a nuevos comportamientos sociales
condujo también a una más estrecha intimidad familiar. Maternidad y
paternidad eran valores en alza de la época. El niño ya no se encontraba
relegado al cuidado exclusivo de la madre, sino que se le exhibía por parte de
los padres de un modo orgulloso, casi como una ostentación de producción
de la familia. La maternidad se exaltaba incesantemente y se presentaba
como la única función verdaderamente gratificante para una mujer; y se
entendía que el niño era una reencarnación y símbolo de continuidad de
una estirpe familiar. Los cuidados del mismo, por ende, comienzan a ser
cada vez más minuciosos y exhaustivos. Los preparativos para el nuevo
miembro de la familia comenzaban a la hora de confeccionar y aunar la ropa
que el bebé había de llevar en sus primeros meses de vida. No obstante el
panorama español es muy diverso. El siglo XIX es el siglo de la madre como
instructora, como modelo espiritual, aquella que vela por sus hijos y los
educa, administra la casa y hace feliz a su esposo2.

1 MARTÍNEZ ALCÁZAR, 2013: 132-134.
2 DE GIORGIO, 1993, vol.4: 211.
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Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

La canastilla del bebé: reflejo material del amor maternal. Usos y modas en España
en el siglo xix

Sería imposible comprender la historia y evolución del niño, como
un miembro más de la familia, sin conocer previamente la diversidad de
estructuras familiares existentes en territorio español. Los límites espaciotemporales de este estudio no permiten pormenorizar estos aspectos. A pesar
de ello es conveniente saber que a cada tipología familiar, le corresponde un
comportamiento en sus individuos, unas tradiciones y una materialización
de las mismas que las hace diferentes entre sí. Bajo esta premisa resulta más
sencillo comprender por qué un bebé catalán no era vestido igual que uno
andaluz, madrileño o alicantino3. Esta variedad de testimonios es lo que
hace más rico el estudio de la canastilla española en el siglo XIX4.
Este nuevo comportamiento y concepción, que de ese mundo
infantil comienzan a tener los adultos, se ve reflejado en aspectos de la vida
cotidiana tales como el vestir o la vivienda5. Respecto a la indumentaria
infantil, cabe aquí una breve reflexión en relación a la misma. No es hasta
mediados del siglo XIX cuando es más probable encontrar referencias en
las revistas de moda, a propósito de los trajes de los niños pues, sobre ello,
poco o nada se había dicho. Comienzan a crearse los primeros patrones de
vestidos principalmente para bautizo. Hacia el segundo tercio del siglo XIX
comienzan a proponerse modelos exclusivamente infantiles. En términos
generales la ropa de los niños ha sufrido peor suerte que la de los adultos
pues, por un lado se ha destruido y trasformado más y, por otro, se ha dejado
un poco de lado en los estudios de indumentaria por no poseer unos rasgos
propios. Recordemos que la ropa infantil durante muchos años no fue más
que una copia de la ropa de los adultos. A finales del siglo XIX la ropa para
niños comienza a particularizarse y deja de ser, en muchos aspectos, una
reproducción en miniatura de crinolinas, miriñaques, calzones y chupas, entre
otros. Prendas de vestir pensadas para ellos comienzan a aparecer publicadas
en las revistas de moda, atendiendo a cuestiones como las formas y colores
más adecuados, dependiendo de la edad y el sexo y, lo más importante,
3 Para comprender mejor el fenómeno de los localismos en la indumentaria de otras zonas,
véase: DUQUE ALEMAÑ, 2005; PORRO FERNÁNDEZ, 2003: 96-108; GONZÁLEZHONTORIA Y ALLENDE SALAZAR, 1991.
4 BORDERIES-GUEREÑA, 1996: 21-30.
5 El niño, entendido como “persona completa”, requiere una independencia y es la familia
quien le ayuda en ese logro, creando una especie de microcosmos de intimidad en el hogar.
Territorio propio y lugar de protección. Un aspecto relacionado con todo ello es el concepto
de la familia nuclear, aquella en la que los miembros de la unidad se separan del resto de la
comunidad. Como expresión de esa territorialidad, surge con más fuerza el dormitorio o
cuarto infantil. SERFATY-GARZÓN, 2006: 5-7.
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Inés Antón Dayas

cuidando que las prendas cumplieran sus funciones higiénicas y prácticas,
conscientes de la necesidades que el niño tiene 6. Hacia el primer año de vida
no existía una diferencia entre sexos, tanto los niños como las niñas vestían
de blanco inmaculado con prendas de piqué y franela, por regla general. En
estos primeros años de vida vestían camisillas, vestidos, faldones, mantillas,
pañales, babero, gorro y patucos de punto. Cuando el bebé ya empezaba
a andar se cambiaban los zapatos por botines más ajustados, el vestido se
acortaba y las mantillas y pañales se cambiaban por gasas y ropa interior. A
los cuatro años se empezaban a realizar distinciones pues ya los niños a esa
edad vestían pequeñas levitas con pantalones7.
Sin embargo, en cuanto a la ropa del recién nacido, en el siglo XIX se
reseñan, cada vez de un modo más pormenorizado y cuantioso, las distintas
piezas que componían la primera indumentaria del infante, algunas como las
que ya se han nombrado anteriormente, formaban parte del tipo de prenda
básica que toda canastilla de un bebé debía contener. Atendiendo a la prensa
periódica española decimonónica como principal fuente de documentación,
se realiza un breve estudio sobre la canastilla del bebé, sus usos, piezas y
diferentes modelos en función del estatus social.
2. La canastilla del bebé. Usos y piezas
Rara es la madre que no se ocupa por sí misma, en mayor ó menor
escala, de trabajar algo por sus manos, á lo menos para el primer
hijo. Por mucha que sea la ropa que le haya encargado hacer fuera,
siempre se reserva para sí la confección de la primera camisita que ha
de ponerse, ó del primer pañuelo de punto que ha de abrigarle8.

El acto de preparación de la canastilla del bebé era mucho más que
recopilar las diferentes piezas trabajadas con esmero en los meses previos al
nacimiento. Preparar la canastilla para vestir por primera vez al bebé suponía
un acto social de gran importancia para una familia. Se trataba de convertir
en un nuevo individuo al recién nacido, situarlo socialmente gracias a unos
códigos culturales establecidos y aceptados a través de su indumentaria9.

6 Un modelo clásico con delantal bordado. BOUCHER, 2009: 369 y 394.
7 BLANCO, 2009: 2.
8 La moda elegante. Madrid. 6 junio 1885.
9 Caracterizar al bebé en función de su sexo (color azul o rosa) y su edad (diferenciándolo con
las prendas que viste), son dos de los códigos que se trasmiten a través de la indumentaria.
AAVV, 2013: 63.
248

Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

La canastilla del bebé: reflejo material del amor maternal. Usos y modas en España
en el siglo xix

De manera general, las prendas para el recién nacido a finales del siglo
XIX estaban compuestas por: camisitas, jubón, chaquetitas, babero, gorro,
pañal, mantilla, faja, toquilla y faldón. No obstante la canastilla en España
presentó una gran cantidad de posibilidades compositivas. En este sentido
todo gira en torno a dos variables, fundamentalmente: la zona geográfica y
la posición social de la familia y sus posibilidades económicas10. Cierto es
también que se habían ido simplificando a lo largo del tiempo y en el siglo
XIX ya no eran tan cuantiosas como en otras épocas11. A veces incluso se
ofrecían recursos a las madres para colocar y ordenar todas las piezas. Una
canastilla de mimbre en la que se colocaban todas las prendas, se forraba de
percalina rosa o azul, dependiendo del sexo del niño y una tapa en la parte
superior. En el fondo se colocaba una bola o vasija cerrada con agua caliente
para mantener las prendas calientes antes de colocárselas al niño12.
Las revistas de moda de la época aconsejaban a la madre tener lista la
canastilla para el retoño hacia el séptimo mes. En España a finales del siglo
XIX era frecuente encontrar dos tipos de envoltura para los niños, esto es
la colocación de la faja que protegía al niño en sus primeros meses de vida.
Por un lado la envoltura a la inglesa, que dejaba al niño completamente
libre en sus movimientos pero le abrigaba menos; y por otro la envoltura
española, con la cual se aprisionaba demasiado al bebé pues, se le enfajaba
de pies a cabeza para evitar que se moviera. Fajar el cuerpo del bebé era una
costumbre pues se creía que así evitaba daños en el torso y permitía al niño
crecer enderezado y fuerte. No obstante, las nuevas condiciones higiénicas
inglesas, influyeron en España, trayendo consigo una nueva manera de
enfajar al bebé menos dañinoa para su cuerpo.
La historia de la indumentaria en los primeros meses de vida hace
alusión a la faja desde la Edad Media. La costumbre de enfajar al bebé se
convirtió en una práctica habitual al pensar que los bebés que así crecían
eran más tranquilos, dormían mejor y lloraban menos. Además de ello,
los cuidados higiénicos aconsejaban esta práctica para lograr que el niño
creciera erguido y comenzara a gatear de un modo temprano13. No puede
olvidarse, además, que la faja cubría la zona umbilical que daba la vida, pero
en ocasiones también la muerte, debido a infecciones postnatales; a los
recién nacidos.
10 GONZÁLEZ-HONTORIA Y ALLENDE SALAZAR, 1991.
11 RIDAURA CUMPLIDO, 2006: 246-248.
12 La moda elegante, Cádiz, 16 junio 1867.
13 CABRERA SÁNCHEZ, 2006: 17-19.
Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

249

Inés Antón Dayas

En general, la influencia de la moda francesa, y sus avances se dejaron
sentir en España a finales del siglo XIX, no es de extrañar que en este
periodo, también en las canastillas de los bebés se reflejarán los gustos,
modas y novedades francesas.
El salón de la moda, publicó en sus páginas una serie de dibujos con
amplias explicaciones, orientado a que las madres conocieran las últimas
novedades para los infantes.
A19. Vestido de cristianar, con delantero bordado. Este delantero
está rodeado de valenciennes, así como las manguitas.
E20. Refajito de franela, con el borde guarnecido de una cinta
festoneada.
D21. Calzón o Jackson de franela adornado por abajo con una tirita
bordada.
F22. Corsé de criatura con hombreras. En la parte superior
y alrededor de las hombreras una tira bordada. Unas hileras de
cordoncillos refuerzan este corsé sin necesidad de ballenas. A los
lados se abrochan dos elásticos a los cuales van fijos unos cordones.
B23. Una capa de criatura de otomano blanco, bordado de seda y
guarnecida de un volante bordado de azabache.
G24. Chambra de piqué, guarnecida en el cuello de un bordado
que forma canesú y otros bordados en las bocamangas.
C25. Babero de piqué guarnecido de una tira de bordado inglés.
H26. Camisita de batista. El cuello, las mangas y la abertura, están
adornadas de un entredós bordado, realzado por una pequeña puntilla
de valenciennes14.
En 1885, La moda elegante15, publicaba en sus páginas todo aquello
que una canastilla, considerada completa, debía contener. Según ello se ha
realizado el siguiente cuadro:
14 El salón de la moda, Madrid, 4 agosto 1884.
15 La moda elegante es una de las publicaciones “femeninas” más longevas, pues continuó su
larga vida hasta finales de 1927, sobreviviendo a De Carlos. Debió ser una revista delicia
del componente femenino de la alta y acomodada burguesía, a la que deleitó incluso en
tiempos revueltos como los del Sexenio Democrático (1868-1874), que posteriormente
llegó a estampar junto a su título la siguiente leyenda: “Periódico de las familias que
tienen la alta honra de contar como primera suscriptora a S.M. la Reina (Q.D.G.)”. http://
hemerotecadigital.bne.es/details.vm?q=id:0004782809&lang=es [consultado el 23 de
febrero de 2014].
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Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

La canastilla del bebé: reflejo material del amor maternal. Usos y modas en España
en el siglo xix

Pieza de la canastilla

Cantidad

Camisas de batista fina y materiales blandos

Dos docenas

Juboncitos

Dos docenas

Medios pañuelos de hilo

Una docena

Gorras interiores de batista

Una docena

Gorras de día/ Gorra adornada

Una docena

Gorra adornada con bordados o valenciennes

Media docena

Gorra de bautizo

Una

Gorras de diferentes tamaños

Sin especificar

Pañales y mantillas con cintura

Cinco o seis docenas

Pantalones (Si viste a la inglesa)

Tres docenas

Mantillas exteriores de piqué o percal adornadas

Una docena

Gabancitos o jubones exteriores de punto

Media docena

Fajas

Una docena

Botitos de punto

Una docena

Baberos lisos y con bordado

Una docena

Esclavinas de franela o punto

Cuatro

Capas de cachemir (una blanca)

Dos

Faldón de luojo para el bautizo

Uno

Faldones de paseo

Dos

Capotas a juego con las capas

Dos

Pañuelo blanco o azul de lana o punto

Uno

Como ya se ha indicado, la mayoría del trabajo se confeccionaba en
lino, algodón o seda tanto de color como blanco y en ocasiones decorada
con dibujos, calados o con inscripciones alusivas o votivas para proteger al
bebé. También es cierto que se aconsejaban estos tejidos por ser más baratos
ya que no poseían tintes, un aspecto importante para evitar cualquier aditivo
perjudicial para el bebé. Una ropa de materiales fuertes, preparados para ser
sometidos al desgaste de un niño y a los continuos lavados y cuidados de la
madre. No obstante siempre existía algún elemento que determinaba el sexo
del niño16.
16 LICERAS FERRERES; JARQUE, 1991: 125- 129. y AA.VV, 2013: 65.
Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

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Inés Antón Dayas

Siguiendo el rastro de la prensa periódica, puede afirmarse que es a
finales del siglo XIX cuando los detalles y explicaciones pormenorizadas en
torno a la canastilla del bebé, comienzan a ser constantes. En mayor medida
en los últimos diez años de la era decimonónica se recopilan la mayor
cantidad de datos al respecto. La moda elegante publicó en varias ocasiones
grabados de las layettes indicando también la inclusión de otros adornos para
el bebé como collares de perlas, sonajas de marfil y plata, y bola de raso con
adornos de seda y lazo de cinta (fig. 1). En total unas catorce piezas que
formaban el exquisito conjunto17.

Fig. 1: La moda elegante. Periódico de las familias. Ilustraciones de prendas de bebé, 1870 y 1885.
Fons local de publicacions periòdiques digitalitzades. Gerència de Serveis de Biblioteques de la
Diputació de Barcelona

Todo ello podía verse aumentado y mejorado tanto en número como
en riqueza atendiendo a la necesidades del bebé. Además se aconsejaba
marcar con las iniciales del nombre y apellido del padre o bien las de los
apellidos paterno y materno, todas las piezas de la canastilla18. Así ocurría,
por ejemplo, con las canastillas de los vástagos reales. En los nacimientos
de los infantes la elaboración de la canastilla se convirtió en un festejo más
17 La moda elegante, Cádiz, 30 mayo 1890 y La moda elegante, Cádiz, 30 septiembre 1891.
18 La moda elegante. Madrid. 6 junio 1885.
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La canastilla del bebé: reflejo material del amor maternal. Usos y modas en España
en el siglo xix

relacionado con el Real alumbramiento. La cantidad de piezas rebasaban
todos los límites imaginados, la riqueza en los materiales y la confección eran
inimaginables. Si bien la madre de clase baja debía confeccionar ella misma
las piezas de la indumentaria del bebé, tanto las señoras de la aristocracia y
de la burguesía, como por supuesto la propia Reina, delegaban en modistas
experimentadas estos trabajos. Las costureras madrileñas del momento
gozaron del honor de confeccionar las prendas de los nuevos miembros de
la familia real española.
Con el nacimiento en 1880 de la Infanta heredera Doña María de las
Mercedes, se dio a conocer el rico ajuar preparado para la niña. Algunas de
las prendas fueron heredadas de su padre, otro gran número de ellas las
envió desde Viena la madre de la reina y otras tantas fueron confeccionadas
en los mejores establecimientos de Madrid y Barcelona por comercios
especializados en la confección de layettes. Mantillas de franela de varias
formas, fajas interiores de franela, batitas, jubones, gabanes, pañales, gorras
de todo tipo, camisas, pañoletas, faldones, vestidos y un largo etcétera
confeccionado con las telas más ricas, adornadas de primorosos bordados
hechos a mano, pasamanerías muy lujosas y los encajes más bellos19.
Seis años más tarde las Señoritas de Bianchi terminaban la canastilla
del vástago muerto del Rey Don Alfonso. A pesar del triste final del
malogrado bebé se dio a conocer cómo estaba confeccionada la canastilla.
La formaban ocho vestidos de encaje y varios faldones decorados con
primorosos encajes adornados con cintas, entre otros. Algunas prendas
llevaban bordado las armas de España coronadas por la diadema real. Un
traje de cristianar adornado con cintas de moaré blanco y brochado con
flores de lis de terciopelo y toda una amplia variedad de camisitas, chambras,
juboncillos y mantillas que se contaban por docenas20.
En el caso concreto de la familia real, las fajas de los primogénitos
eran bendecidas por el propio Papa y se envían a palacio envueltas en
todo un ceremonial que formaba parte de los actos programados tras el
alumbramiento de la reina. La tradición contaba que la costumbre de enviar
las fajas benditas se remontaba al pontificado de Clemente VIII, pues había
sido él quién había enviado esta prenda bendecida al delfín de Francia en
1601. Una vez acabada la envoltura, que era confeccionada por las señoras
19 La ilustración española y americana, Madrid, 15 septiembre 1880.
20 Diario de Tarragona, Tarragona, 20 abril 1886.
Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

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Inés Antón Dayas

de la nobleza romana, se bendecían en alguna iglesia y quedaban expuestas,
hasta su envío, en uno de los salones del palacio pontificio para satisfacer
la curiosidad del pueblo. El Papa enviaba la prenda junto con un Breve en
el que nombraba a un Nuncio Ordinario residente en la corte para hacer la
ceremonia de presentación y entrega21.
Las mujeres de toda clase y condición social preparaban con esmero
todos los enseres y piezas de indumentaria que vestirían al bebé en sus
primeros meses de vida. No obstante sólo las mujeres de clase alta podían
permitirse la adquisición de una canastilla como tal. Se convirtió en una
preocupación de tal calado que, incluso en los primeros años del siguiente
siglo, se organizaron concursos por iniciativa de revistas dedicadas a las
mujeres y sus hijos, para hallar modelos de envolturas y canastillas acordes
con las necesidades económicas e higiénicas de cada familia22. La canastilla
permite conocer el perfil económico y social de una familia y se convierte
en un elemento de estatus, gusto, riqueza y estilo que envuelve al pequeño
vástago desde su más tierna infancia. La democratización que la prensa
periódica española vive, especialmente a lo largo del siglo XIX, juega un papel
importante en este asunto. De ella ha de extraerse una valiosa información
en torno a las costumbres y evolución de la cultura material relacionada con
la maternidad. Sobre todos estos aspectos arrojan importantes testimonios,
como se ha reseñado, los rotativos decimonónicos.
3. Confección
En este estudio la prensa periódica de la época se convierte en una
fuente esencial, si bien no la única. Por ello es preciso realizar una alusión
a lo que muchos historiadores convienen en llamar prensa femenina.
Precisamente, una aproximación teórica a este concepto, permite entender
la gran complejidad de este medio de masas. En primer lugar, el concepto
hace referencia a ese tipo de publicación que trataba asuntos considerados
propios de las mujeres. Además se reseñaban aspectos como las relaciones
familiares, asuntos del hogar, aspectos del cuidado personal, salud femenina,
aspectos prácticos de la vida cotidiana e incluso algunas pinceladas de cultura
y entretenimiento. En definitiva, se trataba de una especialización de los
contenidos enfocada a presentar unos modelos que promovieran, entre las
mujeres del momento, la adquisición de unas pautas de comportamiento.
21 El clamor, Madrid, 9 marzo 1852.
22 La última moda, Madrid, 29 enero 1905.
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Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

La canastilla del bebé: reflejo material del amor maternal. Usos y modas en España
en el siglo xix

Un aprendizaje por medio de la observación. La prensa de este tipo se
convierte en una fuente de conocimiento para el proceso de socialización
de la mujer. De entre las secciones más destacadas, la de modas, que recogía
las novedades de París con detalle e incluso, en ocasiones, con el grabado
oportuno, se convirtió en una de las más consultadas. Un modelo que
aparece en otras revistas como: El periódico de las damas, El correo de las damas,
La moda elegante, El figurín, La mariposa, El tocador o El defensor del bello sexo, por
citar algunas de las más relevantes. La sección de moda incluía patrones y
explicaciones muy precisas para guiar a las señoras a la hora de confeccionar
ellas mismas determinadas prendas de vestir23.
En caso de poder permitírselo, se acudía a alguno de los muchos
establecimientos y casas de moda que por aquella época surgieron. Por citar
un ejemplo singular, téngase en cuenta la situación vivida en Madrid. Como
afirma Pasalodos Salgado, la ciudad de Madrid sufrió una transformación
desde principios del siglo XIX, cambios propiciados por la burguesía que
se dedicaba a negocios mercantiles y financieros. Ellos fueron, en gran
medida, los responsables de poner en marcha un mecanismo que impulsaba
a la sociedad al consumo. Un consumo que no era exclusivo de las clases
pudientes. La facilidad de las comunicaciones del momento, permitió
introducir mercancías de otras procedencias y comenzar a comercializarlas
en la ciudad24. Así, las señoras ya no habían de viajar a París a comprar los más
ricos trajes y telas pues, algunas casas de moda, las traían a España para ellas.
Comienzan a ser muy frecuentes los anuncios relacionados de venta
y confección a medida de buena parte de las prendas de vestir, ya fueran
femeninas, masculinas o incluso infantiles.
CASA DE COMISIÓN GENERAL de París.-La casa de
comisión establecida en esta Corte, calle de San Miguel, núm. 19
cuarto segundo izquierda, hallándose en relaciones directas con la de
París, se encarga de traer a precio de fábrica toda tapicería, espejos,
mármoles, porcelanas, trousseaux, clases de muebles y layettes25, encajes,
aplicaciones, joyería, sedas, cachemires de la India y de fábrica, armas
23 Véase MENÉNDEZ MENÉNDEZ, 2009: 277-297 y CANTIZANO MÁRQUEZ,
2004: 281-298.
24 PASALODOS SALGADO, 2012: 4-5.
25 La voz Layette, hace referencia a la canastilla española. Los nombres franceses eran muy
habituales para designar prendas de vestir, por la propias influencias de la moda en España.
Igualmente al equipo o conjunto de prendas de vestir de la novia se le llamaba Trousseaux.
Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

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Inés Antón Dayas

y objetos de culto, etc. etc. Las personas que quieran más detalles
o deseen hacer algún encargo pueden dirigirse por escrito a la
mencionada casa de comisión […]26.

Uno de los comercios más conocidos por ser proveedor oficial de la
Casa Real, fue Al siglo XIX. Se anunciaba a toda página: encajería, bordados,
cortinajes, camisería de caballero, abrigos, equipos de novia y canastillas de
recién nacido, se encontraban entre sus secciones27.
Junto con este establecimiento, los Sucesores de Ondategui, a finales
del siglo XIX gozaron también de mucha fama en la capital. Ya no había
necesidad de acudir al extranjero y ellos ofrecían prendas de todo lujo y
algunas más modestas, adaptándose a todas las necesidades. Desde 750
pesetas podía conseguirse un buen equipo de novia o una canastilla de
vestiditos y piezas para el recién nacido. El comercio creó un catálogo general
con todas sus piezas en venta, incluyendo una lista de tallas que después
enviaban por correo a quienes lo solicitaban. Los encargos se realizaban desde
provincias gracias a las tablas de medidas y a las ilustraciones de las prendas28.
Por citar algún otro ejemplo, el Taller americano de las seis hermanas en
Madrid, se anunciaba en los rotativos decimonónicos, para ofrecer sus
servicios. No sólo confeccionaban ropa blanca y todo tipo de prendas a
señoras de Madrid; si no que, por correspondencia, hacían lo propio
a cualquier señora que lo solicitase. Ofrecían prendas a buen precio,
adaptaban y reformaban prendas antiguas e incluso cortaban e hilvanaban
algunas prendas, que después enviaban junto con el figurín y las anotaciones
pertinentes, para que las señoras pudieran adornarlas y coserlas ellas mismas
en sus casas29.
Coser era una de las habilidades que una mujer debía conocer y
formaba parte de la educación básica que se inculcaba a las niñas desde
pequeñas. La dualidad femenina/masculino estaba presente en la educación
26 El contemporáneo, Madrid, 28 julio 1863.
27 “Camisitas de Holanda o Batista; Chambritas con Valenciennes o bordados finos;
Mantillas, Pañales, gorritos de todas calidades y, en fin, toda variedad de prendas que requiere
una completa canastilla. Capas de cristianar con ricos encajes de Valenciennes o Bruselas.
Magnífica colección de capas de Cachemire y Gro de París bordadas a realce; y Esclavinas
de cachemire, gro y otomana con encajes ingleses y franceses.” La correspondencia de
España, Madrid, 9 diciembre 1884.
28 La lucha: órgano del partido liberal de la provincia de Gerona, Gerona, 13 diciembre 1893.
29 La época, Madrid, 11 agosto 1868.
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Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

La canastilla del bebé: reflejo material del amor maternal. Usos y modas en España
en el siglo xix

diaria del hogar. El niño había de prepararse para la vida pública, mientras
que a las niñas se las educaba para el hogar y la vida conyugal30. Precisamente
en relación con ello, hubo un tratadito escrito para niñas de colegios de
primera enseñanza con un carácter claramente didáctico, que las iniciaba en
el arte de la confección. Entre todas las lecciones que aportaba, la número
dieciséis hacía referencia a la confección de una canastilla de recién nacido
“a la española”, que la describía como sigue:
Los pañales, que consisten en un cuadrado de 75 a 80 cm de lado. El
contorno deberá ser ribeteado, sobrehilado, y caso que se festoneen o
adornen con encajes, solo deberán festonearse ó adornarse dos lados,
es decir, el inferior y el que queda por encima. Los pañales interiores
aconsejaré se hagan de tela algo usada y que sólo se sobrehílen.
Faja, que consiste en una tira de tela ú otro género propio, de
unos 1’20 á 1’40 de longitud, por 0’10 ó 0´12 de longitud. Véndese ya
preparadas en los comercios.
Fichú que consiste en un medio pañuelo y por lo tanto de forma
triangular, que les resguarda el cuello y los hombros.
Pañal bragas, de forma triangular, también del ancho de la tela y
que se sujeta á la cintura mediante una jareta á la que se pasa una cinta
ó bien con frunces y una cinturilla por medio del ojal y botón ó por
una cinta.
La camiseta córtase con los patrones del cuerpo de dos piezas,
dejándose algo más holgada, dos centímetros por pestaña. La manga
nos ha de merecer especial cuidado; respecto al ancho que ha de tener
lo determinará la bocamanga que dé la prenda, acerca el cual ya di
las oportunas reglas. Sabido el ancho y largo, del que también me he
ocupado, bastaría la presentación del grabado, para comprender el
modo de dibujarla.
La chambrita córtase ó con el cuerpo de dos piezas, desviando
á partir de la cintura, ó con los patrones indicados para chambra,
reduciéndolos a las proporciones mencionadas. Si la chambrita se
confecciona en género grueso, podrá utilizarse como á cuerpo abrigo.
La enagüita ó cubre-pañales consta de dos piezas: de cinturón y
falda. El cinturón, consiste en una tira ligeramente hechurada. Una
vez confeccionada y colocada es tal como representa el grabado. La
enagua tiene de largo una vara, el ancho lo determina el artífice; puede
hacerse sesgada o recta; puede hacerse lisa ó adornada; no dudo serán
suficientes á servir de modelos los dos grabados que presento.
Gorrita de dormir o ceñidor. […]31.
30 MAYEUR, 1993: 255.
31 JANER DE ALEMANY, s.f.: 102-106.
Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

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Inés Antón Dayas

En la época otros trataditos con métodos de corte y confección que
ayudaban a las madres a coser sus propias prendas, las de sus esposos e hijos.
Precisamente, en relación con esto último, se aportaban datos a la hora de
crear las piezas que formaban la canastilla del bebé.
Carmen Ruiz y Alá, reflejaba a finales de siglo en su Método para
aprender a cortar y confeccionar, todos los conocimientos previos en
materia de dibujo, patronaje, utensilios básicos e incluso proponía algunos
ejercicios prácticos en papel, antes de realizar el modelo definitivo sobre la
tela. Respecto a la canastilla del niño, la autora escribía:
Con extensión nos ocupamos de esta parte del corte, por creerla
como todas de utilidad á la madre de familia. ¿A quién mejor que á
ella causa ilusión y proporciona placer y arreglo de la canastilla para
el hijo que Dios va á concederle? Como supongo que á la mayor
parte de mis lectoras les llegará el día de la suprema dicha, intercalo
algunos patroncitos de las prendas de bebé con su correspondiente
confección, á fin de que puedan cumplir el noble deseo de arreglarlo
por sí mismas.
La envoltura puede hacerse á la española ó bien á la inglesa. La
primera consiste en envolver a los niños entre los pañales modelos 3
y 4, sujetos por medio de la faja mods. 5 ó 7, que les ajusta el cuerpo.
La moda parece que va generalizando la costumbre de envolverlos
á la inglesa que consiste en ponerles como primera prenda después
de la camisita el pañal bragas, mod.9, la enagua mod.15, y el vestido
mod.16, con sus correspondientes zapatos de lana mod.6. Cuando así
se visten es preciso tenerlos metidos dentro del almohadón mod.1, el
cual se hará acolchado […]32.

Junto con todo ello ofrecía explicación e ilustraciones de los vestidos
de bebé incluyendo todas las piezas necesarias: “Pañal, faja, zapatos, camisita,
fichú, chambrita, enaguas, vestido, faldón, vestido de cristianar, capa de
cristianar, babero, gorra, capota y capuchón; varios modelos realizados de
materiales diferentes”33.
4. Amas de cría
Cabe aquí realizar una breve mención a propósito de las amas de cría
en España. Hasta finales del siglo XVIII había sido algo exclusivo de las
clases altas y directamente asociada a la burguesía. Una familia recurría a
32 JANER DE ALEMANY, s.f.: 102-106.
33 RUIZ Y ALÁ, 1889: 73-92.
258

Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

La canastilla del bebé: reflejo material del amor maternal. Usos y modas en España
en el siglo xix

la figura del ama de cría siempre que la madre sufría una imposibilidad a la
hora de dar de mamar a sus hijos, pero también siempre que aquella deseaba
recuperar su figura o no podía dedicarse en exclusiva al cuidado de sus
retoños (fig. 2). Como recoge Herradón Figueroa, lo que en principio había
sido una cuestión de necesidad acabó convirtiéndose en un signo externo
de estatus social34.
Se recoge aquí este apunte puesto que, desde el momento en que
el ama entraba a formar parte de un hogar, se convertía en un miembro
más de la familia y esto conllevaba dotarla de casa, trabajo y vestido. Sobre
esto último la burguesía hizo un especial hincapié pues, ella se convirtió
en un apéndice más de la familia. Siempre que se presentaba en público
representaba de algún modo el poder y la riqueza, y por tanto tenía que
reflejar la posición social de la familia. Vestir correctamente era esencial.

Fig. 2: Retrato de grupo. Amas de cría. Colección Fernando Navarro. Archivo CEHIFORM.
Región de Murcia
34 Por tanto, la nodriza no sólo estuvo al servicio de la familia que lo precisara en sentido
estricto, sino también, y sobre todo, de aquélla que pudiera costear tal prestación. Por ello,
del mismo modo que otros bienes de consumo, las amas de cría se vieron sometidas a
las leyes de la oferta y la demanda, como muestran los anuncios insertados en distintas
cabeceras de la prensa española entre 1850 y 1910. HERRADÓN FIGUEROA, 2009: 5-7.
Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

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Inés Antón Dayas

Tan sólo por citar un ejemplo, en 1829 nace la primogénita de los
Duques de Fernán Núñez, una de las familias socialmente más activas del
siglo XIX en Madrid. Además del gasto que supuso el natalicio y el bautizo
de la criatura, los archivos familiares reflejan el dispendio realizado por la
familia para las dos ayas de la criatura:
Cuenta de los bestidos del Ama: Seis baras y media de Alepin de
la Reina a 26 r. la bara; Once baras de percal a 10 r. bara; Dos baras
y media de percalina a 8 r.; Dos baras y media de estopilla a 5 r.;
Hechura de los dos vestidos; Platilla para los bajos; Cinta de ajuntar
corchetes y cordones.
Ymporta esta cuenta 415 r. y medio Vn. 23 de Diciembre de 1829.
Cuenta de lo que se ha comprado para el ama Teresa en 23 de
Diciembre de 182935.
Pieza

Coste

Una mantilla de tafetán guarnecida

100

Un pañuelo grande de merino

100

Otro idem chico

12

Cuatro pares de medias de algodón a 7 rs. el par

28

Dos baras y media de seda de coton para delantales a 6 rs.la bara

12…16

Un peine de concha

28

Un peine de marfil

10

Un batidor

6

Cuatro baras de cinta para los delantales

1…30

Un par de zapatos de dos costuras

14

Seis barras de estopilla para dos armillas

33

Un cepillito para limpiar los peines

2

Dos pañuelos de ilo

14

Ylo para coser las almillas

1…26

35 Relación de gastos del bautizo de doña María del Pilar Loreto hija del conde de Cervellón, AHN,
Nobleza, FERNANNUÑEZ, legajo 70, documento 12. El cuadro inferior está realizado de
los datos extraídos de dicho documento de archivo.
260

Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

La canastilla del bebé: reflejo material del amor maternal. Usos y modas en España
en el siglo xix

No se trata de la canastilla propiamente dicha, pero sí se trata el
dispendio realizado por una familia ante la llegada del nuevo integrante de
la familia.
5. Cultura material
En la actualidad el Museo del Traje conserva algunas prendas de
vestir tales como chaquetas, abrigos, pantalones, algún gorrito, faldón y capa
que nos permite conocer de primera mano cómo eran las ropas de los más
pequeños del hogar en el siglo XIX. El Museo del Romanticismo cuenta
entre sus fondos con un faldón fechado hacia la segunda mitad del siglo
XIX. Una pieza de gusto exquisito, elaborada en algodón con aplicaciones,
puntillas y bordados36.Ocurre los mismo en el Museo Nacional de Artes
Decorativas el cual también atesora algunas piezas que permiten ampliar
este estudio ya que permite conocer, no sólo la descripción sino también la
imagen real.
Junto con las propias prendas otro elemento fundamental para poder
completar el estudio es la fotografía. No es sencillo recuperar las prendas
de la moda infantil de los siglos pasados. En general, la indumentaria no
es un objeto artístico fácilmente conservable. Se trata de piezas que sufren
el desgaste, las remodelaciones, herencias familiares, de unos hijos a otros
menores y una serie de vicisitudes a lo largo del tiempo que las convierte, en
ocasiones, en un objeto efímero. Ante esta falta de documentos, la fotografía
se ha convertido en otro de los elementos esenciales de la cultura material
que permite estudiar la imagen y la apariencia de los individuos y recrear un
pasado histórico en torno a la vestimenta. Las fotografías reproducen una
realidad cotidiana en la que los retratos de familia tienen un papel importante.
Instantáneas en el estudio o en el hogar, así como retratos post-mortem en
los que los retoños vestían sus mejores galas para lucir en ellos (figs. 3 y 4).
Gracias a ellas se ofrece una fuente documental más para el estudio.
36 Faldón infantil de color blanco, compuesto por un canesú y mangas cortas rematadas en
tres volantes. El canesú con escote cuadrado bordado en las mangas y la zona central del
pecho en forma de triángulo; este triángulo está rematado por volantes a modo de solapas,
también bordadas. En la espalda cenefa bordada en la parte superior. Faldón formado
por dos piezas: la central en forma triangular bordada con motivos florales y remarcados
con un volante bordado; la pieza que forma el resto del faldón en tejido liso y con forma
redondeada en la parte delantera inferior. El faldón se cierra con tres botones dispuestos
en el canesú y tres presillas de cordoncillo. Ministerio de Educación, Cultura y Deporte.
FALDÓN. http://ceres.mcu.es/pages/Viewer?accion=4&AMuseo=MNR&Museo=MN
R&Ninv=CE2379 [consultado el 3 de marzo de 2014].
Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

261

Inés Antón Dayas

Figs. 3 y 4: Retrato post-mortem. Archivo Casaú, s.f. Cartagena. Archivo CEHIFORM.
Región de Murcia

6. Conclusiones
Vistos los diferentes estadios y clases sociales, así como las variables
que una canastilla infantil presentó a lo largo del siglo XIX, puede afirmarse
que ésta se convirtió en el reflejo material del amor más real y puro, el de una
madre hacia su hijo. Amor que en ocasiones tan sólo se medía con el afecto y la
dedicación plena a la educación y cuidado de un hijo; en el caso de las madres
más humildes. Por otro lado, amor que se medía en reales y se materializaba en
la búsqueda de los tejidos más exquisitos, de las formas más novedosas traídas
de París y en una gran cantidad de puntillas, bordados y encajes.
La prensa española decimonónica permite conocer un panorama
general de la situación y establecer algunas pautas generales, si bien, como se
afirma anteriormente, la canastilla posee tantas variables como tipos de madre,
de familia y de vida existen en el territorio español. Tantas variables como
modos de sentir, tantos modelos como maneras de amar a un hijo.
Los pocos objetos tangibles que la historia del arte ha legado y que
han perdurado en el tiempo permiten completar el estudio de este apartado
de la historia de la indumentaria. El reflejo, casi efímero, de un sentimiento
perdurable e intenso.
262

Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

La canastilla del bebé: reflejo material del amor maternal. Usos y modas en España
en el siglo xix

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Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

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Documentos de archivo
Relación de gastos del bautizo de doña María del Pilar Loreto hija del conde de
Cervellón, AHN, Nobleza, FERNANNUÑEZ, legajo70, documento 12.

Amor y Sexualidad en la Historia
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265

HISTORIA LGBT

Doctrina cristiana, costumbre social y
homosexualidad entre la Época Clásica y la ALTA
EDAD MEDIA europea
Christian Doctrine, Social Custom and Homosexuality between the Classical Period
and High Middle Ages in Europe
Manel Feijoó Morote
Universidad de Zaragoza
feijoo.manel@gmail.com
Resumen: Se pretende analizar a partir de las evidencias conservadas (literarias,
religiosas, jurídicas, artísticas...) la actitud social respecto a la conducta homosexual entre
la Antigüedad y la Alta Edad Media. Durante las últimas décadas, la investigación en
diversas disciplinas (historia, arqueología, antropología...) permite contemplar las relaciones
homoeróticas como un fenómeno aceptado socialmente, percibiéndose como una forma
más de manifestación sexual. Sin embargo, se puede apuntar una progresiva transformación,
a partir de la Antigüedad Tardía, que marca el inicio de su marginación y condena social,
coincidiendo con una influencia creciente de los textos patrísticos y del poder de la Iglesia
en las estructuras de poder.
Palabras clave: Homosexualidad, Sociedad, Religión, Época Clásica, Alta Edad Media.
Abstract: The aim of this paper is to analyze the evolution of social attitudes toward
homosexuality, from the viewpoint of different documentary evidences (literature, religion,
laws, art...) between the Classical Period and High Middle Ages The advancement of the
research (in History, Archaeology, Anthropology...) during the last decades allows us to
perceive homosexual relationship as an accepted phenomenon, as just another way of
understanding sex. However, it is possible to perceive an increasing transformation of
this social attitude from the Late Antique period, when the power of the Church and the
influence of the patristic literature are gaining ground.
Keywords: Homosexuality, Society, Religion, Classical Period, High Middle Ages.

Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

269

Manel Feijoo

1. Introducción

A lo largo de la Historia todos los grupos humanos han establecido
mecanismos de control, interpretación y gestión de las conductas sexuales.
La homosexualidad representa una entre otras muchas modalidades de
comportamiento sexual, y ha sido interpretada, practicada y asimilada de
diversas formas desde la Antigüedad hasta nuestros días. Durante las últimas
décadas, la homosexualidad se ha ido haciendo cada vez más presente en
nuestra sociedad, aunque a día de hoy todavía no sea posible convenir que
sus manifestaciones y requerimientos sociales se lleven a cabo con absoluta
normalidad; siguen persistiendo ciertos tabúes al respecto, cuando no una
clara actitud negativa e incluso beligerante hacia la comunidad gay por parte
de determinados grupos sociales o institucionales, entre los cuales se cuenta
la Iglesia Católica. La oposición de esta institución (bien provenga de sus
propios miembros o bien de acólitos externos y laicos) hacia dicha conducta
sexual suele justificarse a partir de argumentos doctrinales, es decir, por
la necesidad de obediencia y cumplimiento de determinados preceptos
transmitidos hasta nuestros días a partir de las primitivas disposiciones
bíblicas y de los escritos de los Padres de la Iglesia.
Desde que el cristianismo se insertó en las estructuras gubernativas
del tardío Imperio Romano, como religión oficial, su capacidad para influir
y condicionar las costumbres y conductas sociales e individuales (entre estas,
las referidas a la vida sexual) ha sido indiscutible. No obstante, si seguimos de
cerca aquellos documentos (literarios, legales, conciliares…) que han llegado
hasta nosotros, podemos observar que los argumentos de los principales
valedores del pensamiento y la doctrina cristiana no se corresponden con
las interpretaciones que se han hecho en tiempos más recientes. Si bien los
aspectos de la vida sexual son tratados en muchos de estos documentos, la
homosexualidad no se presenta como una cuestión prioritaria y, lo que es
más significativo, en ocasiones ni siquiera como una actitud proscrita.
2. Primeros testimonios históricos de homosexualidad
Tenemos evidencias de la existencia de conductas homosexuales
desde la aparición de las primeras sociedades históricas. Cabe pensar que
la homosexualidad (y la sexualidad en su conjunto) como objeto de estudio
histórico representa un fenómeno muy reciente. No obstante, según avanza
la investigación en campos como la Historia, la Arqueología (incluyendo la
referida a época prehistórica) y la Antropología, van apareciendo nuevos
testimonios de la existencia de la homosexualidad como un hecho común
en la vida humana. Algunas de estas manifestaciones eran ya conocidas
desde tiempo atrás, pero fueron sometidas a la interpretación y análisis
270

Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

Doctrina cristiana, costumbre social y homosexualidad
entre la época clásica y la alta edad media europea

propios de los intereses del momento. Ello comportó en algunos casos
una lectura errónea de determinados motivos iconográficos o, en otros
casos, distorsiones de los testimonios literarios, cuando no una directa e
intencionada manipulación de su significado original.
Uno de los escritos más antiguos en los que se evidencia la conducta
homosexual como un componente más de la actividad sexual humana lo
encontramos en una tablilla de cera de escritura cuneiforme de tiempos del
Imperio Asirio Medio (ha. siglo XIV a.C.), donde se condena su práctica
con la castración: “Si un hombre se acuesta con un compañero, y se lo
prueban y constatan su culpabilidad, que se acuesten con él y lo conviertan
en un eunuco”1. Aquí podríamos contemplar ya una actitud negativa,
desde la perspectiva jurídica, de esta conducta sexual. No obstante, otros
análisis de esta misma ley han llevado a la conclusión de que aquello que se
condena es el abuso sexual hacia un conciudadano, hacia un individuo libre,
sin generalizar la prohibición. Podemos añadir que el código legal hitita
prohíbe particularmente la relación (incestuosa) entre padre e hijo (de las
hijas no dice nada), prohibición que resultaría sorprendente si las relaciones
entre varones estuvieran proscritas de manera general2. También contamos
con evidencias de conducta homosexual en el Antiguo Egipto. Desde el
punto de vista de los escritos religioso-mitológicos, dejaremos constancia
del relato protagonizado por los dioses Seth y Horus3 en el que la relación
homoerótica se hace bien patente. Por lo que respecta a los documentos
históricos, contamos con el testimonio de la relación entre el rey Neferkare
y su general Sasenet, perteneciente a finales de la XVIII dinastía, donde la
práctica homoerótica se muestra sin ambigüedad4. Por otro lado, debemos
hacer mención de la interpretación iconográfica de un relieve hallado en una
cámara de la necrópolis de Saqqara, donde dos personajes indudablemente
masculinos, Niankhkhnum y Khnumhotep, aparecían abrazados. Sus
descubridores interpretaron el relieve como la representación bien de dos
hermanos, bien de un padre y un hijo o bien de dos compañeros de oficio.
Lo que obviaron en aquel momento es que se trataba de una iconografía
consensuada y generalizada de la representación de una pareja de amantes, con
múltiples paralelos en las tumbas en que los representados son un hombre y
una mujer, como posteriormente quedó demostrado5 y al que se le pueden
añadir otros ejemplos6.
1 GARCÍA VALDÉS, 1981: 15.
2 GREENBERG; BYSTRYN, 1982: 519-520.
3 SIMPSON, 1972: 91-102.
4 PARKINSON, 1995: 72-73; MANNICHE, 1977: 330-331.
5 REEDER, 2000.
6 REEDER, 2000: 197-198.
Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

271

Manel Feijoo

3. El mundo clásico: Grecia y Roma

Son más numerosos tanto los testimonios como los estudios que
abordan la cuestión de la sexualidad en referencia al mundo clásico. En el
caso de Grecia, contamos con el estudio que realizó K.J. Dover a finales
de los años 707. Los testimonios de relaciones homoeróticas en el ámbito
griego se presentan, según Dover, a través de tres fuentes documentales
principales: las representaciones artísticas, las leyes y la documentación
literaria y filosófica.
Respecto a la iconografía que se plasma en numerosos objetos
artísticos o de cultura material nos limitaremos a constatar la numerosa
presencia de escenas de evidente contenido homoerótico en sus diferentes
manifestaciones. Abundan en ellos las representaciones de episodios
cotidianos en las que se muestran explícitamente situaciones bien de cortejo
o bien de prácticas sexuales entre hombres. Algunas de estas escenas
podrían aparecer en primera instancia ambiguas o simplemente alejadas de
cualquier tipo de contenido sexual, pero su conjunción con los testimonios
literarios de la época nos permiten contemplar el motivo iconográfico en su
correspondiente y acertada significación. Por ejemplo, el acto de ofrecer un
presente (el regalo de un gallo o una liebre) por parte de un adulto a un joven
muchacho podría interpretarse como una escena cotidiana sin mayores
connotaciones, aunque, como bien muestran los textos, se trata efectivamente
de un hecho habitual en el comportamiento social de los antiguos griegos
que representa, simbólica pero explícitamente, una proposición de relaciones
sexuales entre los dos protagonistas8 (fig. 1).
Respecto a las referencias literarias, es conocida la relación aludida
por Homero entre Aquiles y Patroclo en La Ilíada (cantos II, XI, XVI),
una relación, cuya naturaleza homoerótica, sin embargo, puede no parecer
explícita a ojos del lector contemporáneo. Pero resulta significativo al respecto
el comentario de Esquines en su narración del proceso contra Timarco. En
él Esquines argumenta esta ausencia de concreción precisamente porque
“la intensidad de su afecto”, más allá de la amistad, “estaba clara para los
lectores cultivados”9. Por otro lado, no es menos significativa la necesidad,
en otros pasajes y autores, de hacer explícito el hecho contrario, es decir,
que lo que se quiere dejar patente es la ausencia de relación sexual entre
dos hombres cuando lo que se espera es que, por la fuerza de la costumbre,
esta efectivamente se produzca, tal como sucede en el relato, inserto en El
Banquete de Platón, que hace Alcibíades de una noche que pasó en compañía
de Sócrates “como si la hubiera pasado con su padre o su hermano
7 DOVER, 2008 (citamos a partir de la traducción española; el original en inglés es de 1978).
8 DOVER, 2008: 32-38.
9 Esquines, Contra Timarco 142-143.
272

Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

Doctrina cristiana, costumbre social y homosexualidad
entre la época clásica y la alta edad media europea

mayor”10. Lo que se quiere destacar aquí es precisamente la “contención”
de Sócrates, cuya actitud difiere de la que en una situación así hubieran
esperado sus oyentes11.

Fig. 1: Ofrecimiento de un presente entre un adulto y un joven imberbe en alusión a una
proposición sexual homoerótica. Cerámica ática de figuras rojas (S. V a.C.). (Antike Welten
1997: 110). Fig. 2: Escena homoerótica romana. Detalle de la Copa Warren (s. I d.C.)
(CLARKE, 1993: 278)

Los testimonios literarios sobre las relaciones homoeróticas en la
antigua Grecia se hallan presentes desde la poesía de finales de la época
arcaica (con Teognis de Megara) hasta el periodo helenístico, pasando por
la comedia ática y la filosofía de Platón. En la obra ya mencionada Dover
lleva a cabo un detallado análisis de las múltiples alusiones y apariciones
de la temática homosexual en la literatura griega antigua, por lo que no
insistiremos en ello. En cualquier caso, la evidente aceptación social
de las relaciones homosexuales no implica que no contara con ciertas
limitaciones o, si se prefiere, que no fuera objeto de uno u otro tabú. Bien
al contrario, las relaciones sexuales entre hombres quedaban socialmente
encuadradas en una serie de situaciones bien regladas. Así, la concepción
de la homosexualidad griega está basada en una relación asimétrica, en
dos sentidos: la edad y el estatus social. Lo que tiene relevancia en el acto
homosexual es fundamentalmente, el rol de los participantes, es decir,
el agente activo (quien penetra) y el agente pasivo (quien es penetrado).
La penetración conlleva en la mentalidad sexual griega una importante
connotación de dominación sexual sobre el participante pasivo. El hecho
10 Platón, Symposium 216c-219.
11 BOSWELL, 1993: 70-71.
Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

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Manel Feijoo

de ser penetrado implica, para el hombre, un acercamiento a la condición
femenina y, en este sentido, tan solo cabe tener presente el minusvalorado
estatus político, social y familiar de la mujer en la Grecia antigua, tema
que aquí no podemos tratar con más detalle12. Teniendo en cuenta esto,
podemos apuntar que el joven aún inmaduro, el efebo imberbe (y ahí cobran
todo su sentido muchas escenas de este tipo que aparecen en la iconografía
de los vasos griegos) es susceptible de ser “pretendido” por un adulto para
mantener relaciones sexuales. Hay que mencionar que esta relación no tiene
por qué limitarse al ámbito sexual, ya que a menudo puede comportar el
establecimiento de un vínculo entre maestro y discípulo. Pero el joven, al
convertirse en adulto, deberá abandonar tales prácticas en tanto que agente
pasivo de la relación homoerótica, pudiéndose convertir, a su vez, en un
nuevo participante, esta vez con el rol activo13. Por otro lado, hay que tener
en cuenta que esta normativa moral atañe a los ciudadanos, a los hombres
libres de las ciudades-estado griegas. Ni los extranjeros ni, por supuesto, los
esclavos están sujetos a estas premisas de la moral griega, por lo que, en caso
de transgredirlas, estos sujetos no son objeto de menosprecio (al menos, no
mayor que el recibido por el mero hecho de ser esclavo o forastero), censura
ni condena legal.
Del mismo modo, las evidencias de la práctica común de relaciones
homoeróticas en Roma queda atestiguada por gran cantidad de ejemplos
provenientes tanto de la literatura, de las artes plásticas y de las fuentes
jurídicas. P. Veyne hizo hincapié en la necesidad considerar como pieza
clave de las relaciones homosexuales en Roma el rol activo o pasivo de los
participantes, coincidiendo con el patrón de conducta existente en Grecia14.
No obstante, para este autor tales prácticas constituían un fenómeno propio,
autóctono de la sociedad romana, y negaba, por tanto, una supuesta herencia
griega que hubiera sido adoptada por los romanos a partir de la conquista de
los territorios helenos15. Este y otros estudios posteriores de Veyne ofrecen
pocas dudas respecto a que “Roma no tuvo que esperar la helenización
para ser indulgente con ciertas formas del amor masculino”, tal y como se
observa ya, por ejemplo, en las obras de Plauto16.

12 Remitimos a los trabajos de CANTARELLA, 1991 y MADRID 1999.
13 KARRAS, 2000: 1250-1265.
14 VEYNE, 1978.
15 Más recientemente, Williams insiste en este hecho y aporta nuevas evidencias
(WILLIAMS, 1995).
16 VEYNE, 1987: 55.
274

Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

Doctrina cristiana, costumbre social y homosexualidad
entre la época clásica y la alta edad media europea

Como en el caso de la interpretación de las leyes asirias que aluden
a la conducta homosexual, la literatura jurídica de época romana ofrece
otro ejemplo del peligro que puede suponer abstraer los enunciados de su
contexto jurídico particular. Podemos recordar al respecto la mención que
hace Valerio Máximo17, en la primera mitad del siglo I d.C., a una serie de
procesos criminales abiertos durante la etapa republicana entre las que se
incluían algunos relacionados con conductas homosexuales, lo que podría
dar a entender un estatus de ilegalidad de tales prácticas durante ese periodo.
Lo que interesa aquí destacar, siguiendo a Boswell, es que, junto a estos
delitos, se enumeran otros tantos relacionados con prácticas heterosexuales,
sin que exista mayor distinción y sin que, por consiguiente, exista mayor
censura hacia unos o hacia otros: lo que se condena en todos ellos es el
abuso, en clave sexual, que se lleva a cabo sobre un ciudadano de Roma con
estatus jurídico libre por nacimiento18. De nuevo, aquí, es la posición social
la que determina la legitimidad del acto, no el género de los participantes
ni ningún tipo de distinción entre unas prácticas y otras, entre conducta
homosexual o heterosexual per se. Las relaciones sexuales entre hombres,
por sí mismas, no aparecen en ningún momento como objeto de censura
o susceptibles de ser condenadas por la ley19 (fig. 2). Y un nuevo error de
interpretación de los presupuestos jurídicos parece hallarse en relación con
la llamada Lex Scantinia, (promulgada hacia el año 226 a.C.) y que también ha
sido esgrimida como prueba fehaciente de la condena por parte de las leyes
romanas de la conducta homosexual. Boswell analizó las alusiones a esa ley
(alusiones tan sólo, porque el texto no se ha conservado) y demostró que
incurrían de nuevo en el error al extrapolar el alcance y el objetivo preciso
de su promulgación, dado que, en todo caso, haría referencia a episodios
relacionados con la seducción de menores (libres, se entiende) y que, por
tanto, pretendería condenar el abuso y no la práctica consentida entre adultos.
En conjunto, todo intento de sustentar la existencia de una condena romana
a la homosexualidad en esa ley carece de justificación20. Todavía en el siglo
III, una serie de proscripciones legales pondrán límite a ciertos aspectos de
la conducta homosexual, como es el caso de las violaciones de menores y,
aún más sorprendente quizá, los matrimonios homosexuales; leyes que, a
todas luces, “habrían resultado superfluas si las relaciones homosexuales
17 Valerio Máximo, Hechos y dichos memorables; especialmente Libro VI, cap. 1.
18 En ese mismo capítulo Valerio Máximo distingue, ya en el título, entre las conductas
seguidas por los ciudadanos romanos y aquellas que siguen los extranjeros, en una dicotomía
de actitudes y de preceptos legales que también podíamos observar en el caso de Grecia.
19 BOSWELL, 1993: 86-87.
20 BOSWELL, 1993: 88-91.
Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

275

Manel Feijoo

ya hubieran sido ilegales”21. Habrá que esperar al reinado del emperador
Justiniano, a mediados del siglo VI, para encontrar una prohibición legal
explícita y categórica para todo tipo de relaciones homosexuales. Pero para
entonces ya estaremos hablando de un imperio envuelto en los ropajes
dogmáticos del cristianismo.
4. La tradición judeo-cristiana

Se ha mantenido durante mucho tiempo (y se sigue haciendo en
determinados sectores) que la conducta homosexual aparece condenada en
varios pasajes del Antiguo Testamento. Por ejemplo en el Levítico leemos :
“No te acostarás con hombre, como con mujer, porque es abominación”
(Lev. 18: 22), y un poco más adelante: “El que pecare con varón como si este
fuera una hembra, los dos cometieron abominación; mueran sin remisión:
caiga su sangre sobre ellos” (Lev. 20: 13). Según Boswell, estos pasajes se
encuadran en un contexto en el que la finalidad de las prescripciones están
referidas a cuestiones rituales, por lo que la “abominación” a que se refieren
ambos textos debe ser entendida a partir de la necesidad de mantener la
pureza en las ceremonias rituales, no en otros contextos profanos22.
Otro pasaje, mucho más conocido popularmente, es el del Génesis 19,
referido a los sucesos de Sodoma:
Llegaron, pues, los dos ángeles a Sodoma al caer la tarde, cuando
Lot estaba sentado a la puerta de Sodoma. Al verlos, Lot se levantó
para recibirlos [...] Aún no se habían acostado, cuando los hombres
de la ciudad rodearon la casa […] Y llamaron a Lot, y le dijeron:
“¿Dónde están los hombres que vinieron a ti esta noche? Sácalos
para que los conozcamos”. […] Y acometieron contra Lot y estaban
a punto de romper la puerta, pero los dos hombres extendieron la
mano y metieron a Lot en la casa con ellos, y cerraron la puerta. Y
a los hombres que estaban a la entrada de la casa los hirieron con
ceguera desde el menor hasta el mayor, de manera que se cansaban
tratando de hallar la entrada. Entonces los dos hombres dijeron a
Lot: “¿A quién más tienes aquí? A tus yernos, a tus hijos, a tus hijas
y quienquiera que tengas en la ciudad, sácalos de este lugar; porque
vamos a destruir este lugar, pues su clamor ha llegado a ser tan grande
delante del Señor, que el Señor nos ha enviado a destruirlo.
21 BOSWELL, 1993: 93.
22 BOSWELL, 1993: 125-131. Cf. con CROMPTON 2003: 32-34.
276

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Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

Doctrina cristiana, costumbre social y homosexualidad
entre la época clásica y la alta edad media europea

Cronológicamente, la redacción de este pasaje parece haberse
realizado no después del año 850 a.C., aunque los hechos que narra hay
que situarlos, como indica el propio texto, en época de Abraham, esto es,
hacia el año 2000 a.C. Tratándose de fuentes antiguas, cualquier historiador
coincidirá en que no es en absoluto gratuito dejar constancia de este
lapso temporal. Este episodio se ha interpretado tradicionalmente en
clave de violencia sexual, entendiendo que el verbo hebreo utilizado para
“conocer” abarca connotaciones sexuales: los hombres de Sodoma habrían
perseguido el “conocimiento” carnal con los forasteros a los que Lot había
dado hospedaje. Se trataría, pues, de un intento de ataque o abuso sexual
en clave homoerótica, que acabará provocando la destrucción de Sodoma.
Algunos análisis recientes, sin embargo, han hecho hincapié en un aspecto
bien diferente: el de la actitud negativa que muestra el pueblo de Sodoma
hacia los preceptos de hospitalidad, tan importantes en el mundo antiguo.
Es la actitud negativa de la población de Sodoma ante el hospedaje de los
viajeros (en realidad, enviados de Dios) lo que provocará la ira divina y la
posterior destrucción de la ciudad23. D. S. Bailey, por su parte, consideró que
“conocer” en este contexto hacía referencia a “identificar” a los forasteros,
lo cual resulta incongruente con el hecho de que Lot ofrezca a continuación
a sus hijas como sustitución24. En cualquier caso, lo significativo es que
este pasaje haya constituido la base dogmática de la proscripción de la
homosexualidad, mientras que otro pasaje prácticamente idéntico nunca
haya sido interpretado en tal sentido:
… los hombres de la ciudad, hombres perversos, rodearon
la casa; y golpeando la puerta, hablaron al dueño de la casa, al
anciano, diciendo: “Saca al hombre que entró en tu casa para que lo
conozcamos. Entonces el hombre, el dueño de la casa, salió a ellos y
les dijo: “No, hermanos míos, no os portéis tan vilmente; puesto que
este hombre ha entrado en mi casa, no cometáis esta infamia. Aquí
está mi hija virgen y la concubina de él. Permitidme que las saque para
que abuséis de ellas y hagáis con ellas lo que queráis, pero no cometáis
semejante infamia contra este hombre (Jue. 22).

23 BOSWELL, 1993: 117 y ss.
24 BAILEY, 1955: 2-5. Puede resultar impactante esta entrega, prácticamente sacrificial,
de las propias hijas por parte de Lot, pero debe tenerse en cuenta el contexto histórico y
social (con su escasa consideración hacia las hijas) en que nos movemos. Boswell, a partir
del testimonio de Amiano Marcelino, menciona otros episodios similares en la sociedad
romana (BOSWELL,1993: 120).
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Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

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Manel Feijoo

Podemos encontrar otros pasajes del Antiguo Testamento donde se
resalta la importancia de respetar las normas de hospitalidad25. Además,
deberíamos hacer mención del testimonio del propio Jesús, el cual, al referirse
al episodio de Sodoma, alude explícitamente y sin otras connotaciones a la
falta de hospitalidad: “Y si alguno no os recibiere, ni oyere vuestras palabras,
salid de aquella casa o ciudad, y sacudid el polvo de vuestros pies. De cierto
os digo que en el día del juicio, será más tolerable el castigo para la tierra de
Sodoma y de Gomorra, que para aquella ciudad” (Mt. 10: 14-15)26.
Y lo mismo puede decirse de la interpretación que se hace en los
Libros Proféticos, donde Isaías o Jeremías, entre otros, aluden únicamente a
generalidades a la hora de explicar los sucesos de Sodoma; no se especifica
ningún contenido sexual y, en todo caso, cuando se hace alusión a una actitud
pecaminosa concreta, como en el caso de Ezequiel, se hace referencia al gusto
por la opulencia y las comodidades de aquellos ciudadanos en contraste con
su falta de ayuda y conmiseración hacia los pobres y necesitados: “Ésta fue la
maldad de Sodoma, tu hermana: soberbia, pan de sobra y abundancia de ocio
tuvieron ella y sus hijas; y no fortaleció la mano del afligido y del necesitado”
(Ez. 16: 49), en ningún caso en referencia a conductas sexuales. Fijémonos,
además, en otro aspecto no menos significativo: aun considerando que la
lectura de este pasaje pueda hacerse en términos de violencia sexual, no se
dice nada al respecto hasta que los forasteros (los enviados de Yavhé, los
ángeles) ya han llegado a la ciudad. Y el texto dice expresamente, refiriéndose
a ese lugar: “el Señor nos ha enviado a destruirlo”. Es decir, la “misión”
encomendada a esos ángeles consistía en la destrucción de la ciudad a causa
de los muchos pecados, en su conjunto, cometidos contra Dios, pero las
posibles connotaciones de tipo sexual del episodio sólo pueden aducirse
con posterioridad; de ninguna manera podrían constituir el principal motivo
de su futura destrucción27. Para los autores del Antiguo Testamento, como
vemos, las connotaciones sexuales (y, por tanto, la condena particular a la
homosexualidad que de ahí se deriva) no constituyen, en caso de existir, el
objetivo del mensaje.
25 Por ejemplo, a las comunidades de los moabitas y los amonitas se les niega su entrada
“en la asamblea del Señor...porque no quisieron socorreros en el viaje, negándoos el pan y
el agua cuando salisteis de Egipto” (Deut. 23: 3-4); BOSWELL, 1993: 122.
26 Igualmente en Lc. 10: 10-12: “Pero en cualquier ciudad donde entréis, y no os reciban,
salid a sus calles, y decid: “Hasta el polvo de vuestra ciudad que se pega a nuestros pies, nos
lo sacudimos en protesta contra vosotros; empero sabed esto: que el reino de Dios se ha
acercado”. “Os digo que en aquel día será más tolerable el castigo para Sodoma que para
aquella ciudad”.
27 CROMPTON, 2003: 36-39.
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Doctrina cristiana, costumbre social y homosexualidad
entre la época clásica y la alta edad media europea

El primer autor que identifica y equipara el pecado de Sodoma con las
prácticas homosexuales es Filón de Alejandría, teólogo y místico hebreo que
intentó reconciliar los preceptos de la ley mosaica con la filosofía platónica.
Ampliamente leído por los posteriores teólogos cristianos, su misión
consistió en defender la religión judía y su Ley ante los lectores griegos y
romanos, proyecto atrayente para los primeros escritores cristianos que, de
manera similar, intentarán aunar el mensaje cristiano con las tradiciones del
mundo judío y helenístico28. No obstante, cabe señalar que prominentes
teólogos del cristianismo primitivo no siguieron esta línea condenatoria, a
pesar de la aceptación de otras muchas influencias. Ejemplo destacado al
respecto puede ser Orígenes, quien a pesar de su extremado ascetismo (llegó
a la autocastración en su afán por salvaguardar la castidad) se abstiene de todo
comentario sobre comportamientos de índole sexual al analizar el conocido
pasaje de Sodoma e insiste en centrar la atención en el pecado cometido por
la falta de hospitalidad, es decir, siguiendo el testimonio directo tanto de los
autores del Antiguo Testamento como de Jesús29.
Un papel fundamental en la consolidación de esta tendencia a la
marginalización y proscripción de la homosexualidad lo va ejercer un
personaje de influencia indudable en el pensamiento cristiano como fue
Pablo de Tarso, cuyos textos habrán de constituir un pilar básico en la
configuración del Nuevo Testamento. Pablo proscribió categóricamente
toda relación sexual llevada a cabo fuera de la institución del matrimonio,
condenando la conducta homosexual (tanto entre hombres como entre
mujeres) con especial fervor30. Para Pablo el sexo es, en cualquiera de sus
vertientes, una fuente potencial de pecado y, por lo tanto, un evidente
impedimento para la realización espiritual del fiel cristiano, si bien aceptó
el matrimonio como una especie de mal menor para aquellos que, dada
su imperfección y debilidad, no son capaces de alcanzar el celibato, la
abstención sexual total: “pero si no tienen don de continencia, cásense, pues
mejor es casarse que estarse quemando”31, precepto que posteriormente
será recogido en los textos conciliares de la Hispania visigoda32. A partir
de Pablo y durante las siguientes dos centurias, la atención por la conducta
sexual fue ganando protagonismo en los textos de los escritores cristianos.
Las relaciones sexuales se consideran, cada vez más, una vía directa hacia
28 BREHIER, 1950.
29 GARRIDO, 1997: 44-52.
30 Así, en sus epístolas a Romanos (1: 18-27); Tito (1: 10); Timoteo (1: 10); Corintios (I 6: 9).
31 I Cor. 7: 1-9 y 25-39.
32 Tal como muestra el canon 17 del III Concilio de Toledo hacia finales del siglo VI al
expresar que “...nam dum causa propagandae prolis sortiantur coniugia...” ; para la transcripción de
los textos conciliares visigodos que se citan en este artículo: VIVES, 1963.
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el pecado. Ahora bien, lo que estos escritores y teólogos hicieron con
mucha menos frecuencia fue exponer y explicar los motivos concretos que
convertían las relaciones sexuales en algo obsceno y repulsivo33.
Por otro lado, es necesario recordar que esta obsesión por la castidad,
la virginidad y el celibato no fue exclusiva del pensamiento cristiano, sino
que se halla igualmente, con sus correspondientes matices conceptuales,
filosóficos o religiosos, en otras corrientes de pensamiento activas durante
el periodo; entre ellas podemos destacar, por la gran influencia que
ejerció en los primeros escritores cristianos, el estoicismo34. Esta fiebre de
“antisexualidad” es la que conducirá, con el tiempo, a proscribir o eliminar las
muestras públicas de comportamiento homoerótico. Si el sexo era peligroso
y maléfico en sí mismo, al menos su práctica en el matrimonio atenuaba su
gravedad y lo legitimaba, puesto que la necesidad (individual y social) de
procreación no daba lugar a alternativas; pero lo inadmisible eran las relaciones
extramatrimoniales, las cuales no tenían por qué ser necesariamente adúlteras
aunque sí eran consideradas, sin excepción, como actos pecaminosos de
fornicación. Es en esta órbita de los encuentros extramaritales donde van
a tener lugar, a la fuerza, las relaciones homosexuales, ya que es también en
este momento (siglo IV) cuando la legislación actúa firmemente en contra
de los matrimonios entre individuos del mismo sexo35.
5. La Antigüedad tardía
A partir de la llegada de Constantino al solio imperial se inicia un
proceso de encumbramiento de la religión cristiana que va a permitir a sus
altas jerarquías ganar cada vez más protagonismo no sólo en cuestiones
espirituales, sino también en las políticas y sociales y, entre éstas, las
referentes a la moral sexual. El pensamiento romano relativo a los
comportamientos sexuales irá asumiendo progresivas transformaciones
cuyos orígenes, de hecho, ya pueden percibirse en los siglos inmediatamente
precedentes36. Con los hijos y sucesores del emperador Constantino se promulgan,
en los años 342 (Constancio y Constante) y 390 (Valentiniano II) las
leyes en contra de las uniones entre personas del mismo sexo. No existe
acuerdo unánime entre los especialista sobre si realmente los matrimonios
homosexuales habían contado con soporte legal, de iure, con anterioridad a la
promulgación de estas leyes (de enunciado en buena medida oscuro y ambiguo,
en cualquier caso), pero que las uniones de convivencia (llámese matrimonio
33 BRUNDAGE, 2000: 80.
34 BABUT, 1963.
35 BAILEY 1955: 70-73.
36 HIDALGO, 1994: 99-110.
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Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

Doctrina cristiana, costumbre social y homosexualidad
entre la época clásica y la alta edad media europea

o de otra manera) existían de facto parece bastante claro. Recordemos que
tiempo atrás Cicerón, cuyo conocimiento en materia jurídica queda fuera
de toda duda, habla de los jóvenes Curio y Antonio como “unidos en un
matrimonio permanente” y como si el primero hubiera regalado al segundo
“una stola de matrona”37. Tal vez una interpretación de tales uniones pueda
hacerse a partir del concubinato, una forma alternativa de matrimonio
que fue practicada por la sociedad romana ante la imposibilidad de unir
matrimonialmente a individuos pertenecientes a distintos estamentos
sociales. Estas uniones se asimilaban de facto al matrimonio en todos sus
aspectos, y posiblemente sea en este sentido que debamos interpretar esta
última expresión de Cicerón. Si bien al principio el cristianismo aceptó la
forma, instaurada por la tradición, del concubinato, será bajo el gobierno
de Constantino, en el año 326, cuando se prohíba que los hombres casados
adopten concubinas. En Hispania, este decreto civil se verá reforzado y
confirmado eclesiásticamente al final del mismo siglo, con el I concilio de
Toledo, mientras la postura de los autores patrísticos se iba mostrando cada
vez más firme a favor de la eliminación del concubinato38.
Durante este periodo, los escritos de los autores cristianos, muchos
de ellos pertenecientes o provenientes de corrientes ascéticas, se sumaron
al vituperio del sexo y, aún más, a la condena de la fornicación, concepto en
el que se incluían las actividades sexuales de cualquier tipo consumadas sin el
aura protectora de la institución matrimonial. Para algunos, como Clemente
de Alejandría, la simple búsqueda del placer (sexual) por sí mismo, esto es,
sin que tuviera como fin último la procreación, era “contraria a la ley y a
la razón”39, precepto que dará nombre a la llamada “regla alejandrina”. Sin
embargo, cabe recordar que, si bien Clemente de Alejandría sigue preceptos
del Antiguo Testamento en relación con la conducta sexual, en otros aspectos
dogmáticos rompió decididamente con la tradición judaica, por ejemplo en
lo referente a la práctica de la circuncisión o a determinadas exigencias que
regulaban la dieta de los fieles. Esta doble actitud respecto a la transmisión de
los dogmas religiosos no puede pasarse por alto, puesto que se trata de una
selección particular y una adopción interesada, por parte de determinados
autores, de los preceptos bíblicos. A partir de aquí, podemos preguntarnos
por qué se ha mantenido y se mantiene la rigidez de estas normas religiosas en
lo que respecta a la regulación de los hábitos sexuales cuando otras normas
han sido obviadas, eludidas o ignoradas. En algunos casos, el motivo de
esta elusión de ciertos preceptos supuestamente sagrados vino motivada
37 Cicerón, Filípicas 2, 18, 45; Boswell aclara que la stola consistía en una prenda de vestir
distintiva de la mujer casada (BOSWELL, 1993: 92 y nota 37).
38 BRUNDAGE, 2000: 112-116.
39 Clemente de Alejandría, El Pedagogo II, 10.92.
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por una mera adecuación a los nuevos contextos históricos y sociales (no
olvidemos que nos movemos en una época de confrontación y competencia
directa, en no pocas ocasiones con episodios violentos, entre el progresivo
auge del cristianismo, llamado a convertirse en religión oficial del Imperio, y
el remanente, cada vez más reprimido y marginado a partir de los decretos
imperiales pero en ningún caso extinguido, de la tradición religiosa pagana).
Si los Padres de la Iglesia contemplaron la posibilidad y la necesidad de
adecuar la tradición religiosa a las conveniencias de su época, resulta un
tanto sorprendente que, posteriormente y hasta la actualidad, se muestren
desde amplios círculos eclesiásticos actitudes tan poco proclives a seguir el
ejemplo de estos primeros teólogos y pilares del pensamiento cristiano.
Posteriormente, Agustín de Hipona mantendrá la tendencia instaurada
tiempo atrás por Filón de Alejandría. Es de sobras conocida la influencia
que este Padre de la Iglesia ejercerá en la evolución del pensamiento
cristiano, incluidos aspectos referidos a las costumbres sexuales40. Aunque
con posterioridad, una vez alcanzada la cátedra episcopal, Agustín renegará
de ciertas conductas de su pasado, su testimonio es significativo de cara a
ilustrar algunos aspectos de la sociedad de su tiempo, de aquel tiempo de su
adolescencia en que “se entronizó en mí...la locura de la lujuria, permitida
por la desvergüenza humana pero ilícita según tus Leyes”41 e incluso,
confiesa, “hasta osé, entre las paredes de tu Iglesia y en la celebración de
una de tus solemnidades, desear frutos de muerte y ponerme en acción
para procurármelos”42. Entre los diversos “amores ilícitos” que aparecen
en estas Confesiones de Agustín se puede entrever que al menos uno de ellos
correspondió a una relación homosexual43. Lo que podemos destacar de
estos textos es que el encuentro homosexual no requiere mayor condena
que cualquier otra de sus aventuras heterosexuales, e incluso el mismo
autor parece reflejar que fue aquella, precisamente, la relación que dejó una
más profunda impronta en sus sentimientos44. En esta época, como en las
precedentes, la conducta homoerótica es una forma más de las relaciones
sexuales, presentes y consentidas en la sociedad, sin que requiera ni mayor
explicación ni mayor arrepentimiento por parte del obispo de Hipona
que cualquier otra. A pesar de la progresiva radicalización respecto a la
homosexualidad que se va configurando en los escritos patrísticos y de
algunas intervenciones imperiales en materia jurídica, las relaciones entre
personas del mismo sexo mantienen su presencia en la sociedad de la
40 BROWN, 2000: 383-398.
41 Agustín de Hipona, Confesiones, libro II, 1.4.
42 Agustín de Hipona, Confesiones, libro III, 5.
43 Agustín de Hipona, Confesiones, libro I, 1.
44 Agustín de Hipona, Confesiones, libro IV, 4, 7.
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entre la época clásica y la alta edad media europea

Antigüedad Tardía, algo que Juan Crisóstomo, patriarca de Constantinopla,
se ve obligado a reflejar en sus escritos, donde lamenta “la gran multitud”
que con (para él) insoportable frecuencia se dedica a tales prácticas, cuyos
participantes, además, pertenecen a todos los estratos de la sociedad,
incluyendo a las altas jerarquías eclesiásticas, “aquellos que se han nutrido de
doctrina divina, aquellos que instruyen a los demás en lo que deben hacer
y en lo que no deben hacer, aquellos que han oído bajar las escrituras del
Cielo”45. Dada la profusión de este tipo de conducta sexual, el patriarca
constantinopolitano lamenta con tono exagerado (y no excluyo que con cierta
sorna) que “hay cierto peligro de que en el futuro la comunidad de mujeres
resulte innecesaria y que los muchachos satisfagan todas las necesidades que
hoy acostumbran a satisfacer las mujeres”46.
La decidida y firme prohibición contra la conducta homosexual no
obtendrá soporte jurídico hasta el año 533, durante el imperio de Justiniano,
con un decreto legal que aparecerá en las Instituta. En años posteriores
(538 y 559) se insistió sobre este asunto, proclamando que las relaciones
homosexuales, además de ser “fruto de la incitación diabólica”, suponían
una amenaza para la seguridad pública puesto que estas “conductas impías”
eran causa de hambrunas, terremotos y pestilencias47. Cabe aquí tener
presente que, en los años previos a la promulgación de tales leyes, la capital
imperial, Constantinopla, había sufrido la destrucción provocada por el
terremoto del año 525 y la devastación causada por la peste48 de los años
541-54449, por lo que no cuesta imaginar la maquinación política de crear un
chivo expiatorio, que en este caso recaía sobre los homosexuales. Pero este
no fue un ataque aislado. Hay que tener en cuenta además que, tal como
nos atestigua Procopio, la acusación de homosexualidad constituyó una de
las maniobras orquestadas por el emperador para criminalizar, perseguir y,
finalmente, expropiar sus bienes a determinados ciudadanos50.
Tras la desaparición oficial del Imperio Romano de Occidente en
el año 476 los pueblos bárbaros tomarán definitivamente el control de
los ámbitos de gobierno y administración en esos territorios, cada cual
imponiendo sus propias estrategias de intervención en el control y gestión
de la esfera pública según sus particularidades y tradiciones. Diferentes
actitudes, en lo referente a cuestiones sexuales, se reflejan en sus respectivos
45 Juan Crisóstomo, Adverus oppugnatores..., 3.8, citado por BOSWELL, 1993: 158.
46 Juan Crisóstomo, Adverus oppugnatores..., 3.8, citado por BOSWELL, 1993: 159.
47 BAILEY, 1955: 73-74.
48 ROSEN, 207: 198-223.
49 Procopio de Cesarea, Guerra Persa II, 23, 3-5.
50 Procopio de Cesarea, Historia Secreta 11, 13; BOSWELL, 1993: 199-202.
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códices legales. A diferencia del rigor y firmeza que, como hemos visto,
impregnaban las respuestas a la conducta homosexual en la legislación
imperial en Oriente, en las disposiciones jurídicas de los pueblos bárbaros es
difícil encontrar tratamientos específicos al respecto. Determinados aspectos
relacionados con la sexualidad aparecen con cierta frecuencia en estas
fuentes legales, aludiendo por lo general a casos de abuso sexual, adulterio y
diversas actitudes que se englobaban bajo el concepto de fornicación, pero
prácticamente nada se dice sobre las relaciones homosexuales en particular.
La única situación excepcional se presenta en la Hispania visigoda51. Sin
embargo, estas actuaciones no aparecen, como hubiera sido más previsible,
en el momento en que se produce la sólida alianza entre Iglesia y Estado
(incrementando notablemente la influencia de las elites católicas en el
gobierno) que se escenifica en y se oficializa por los decretos del III Concilio
de Toledo del año 589, sino que habrá que esperar prácticamente a los años
centrales del siglo siguiente para que, bajo el reinado de Chindasvinto (642653) se promulguen leyes explícitas y severas contra la homosexualidad,
fundamentalmente la masculina52:
Non relinquendum est scelus inultum, quod detestandum semper execrabile
morum pravitate censetur. Masculorum ergo concubitores, vel qui talia consentientes
pertulerint, sta sunt legis huius sententia feriendi, tu scilicet, mox tale nefas
admissum iudex evidenter investigaverit, utrosque continuo castrare procuret,
et tradens cos pontifici territorii huius, ubi id perpetrari contigerit, sequestratim
ardue mancipentur detrusioni, vel inviti saltim luituri commissa, qui voluntariae
perpetrasse noscuntur inlicita. Hoc interim orrendum dedecus si inferens quisque
vel patiens non voluntarius, sed invitus explesso dinoscitur, tunc a reatu poteri
immunis haberi, si nefandi huius sceleris ipse detector extiterit; ille procul dubio
tenendus est ad penam, quem in hac sponte devolutum constat insaniam. Habentes
autem uxores, qui de consensu talia gesserint, facultatem eorum filii aut heredes
legitimi poterunt obtinere; nam coniuge, sua tantum dotem percepta suarumque
rerum integritate retenta, nubendi cui voluerint indubitata manebit et absoluta
licentia (LV III, 5, 4: De masculorum stupris).

La lex condena, pues, tales actos con la pena de castración, además
de una obligada reclusión penitencial para la expiación del pecado, excepto
en el caso de que uno de los intervinientes haya sido forzado en contra
de su voluntad a tal acción (y, en tal caso, siempre que no se produzca
reincidencia). Además, se considera que la incursión del hombre casado en
conductas homosexuales (se añade aquí, por tanto, el delito del adulterio)
51 BOSWELL, 1993: 202-204.
52 L.V. III, 5, 4.
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entre la época clásica y la alta edad media europea

es causa justificada para aceptar la petición de divorcio de la esposa, quien
conserva en su total integridad la dote entregada en el matrimonio53.
Como decimos, el de los visigodos aparece como una excepción entre
el resto de códices legales de los reinos bárbaros altomedievales. No obstante,
respecto a la interpretación de esta última ley de Chindasvinto se ha sugerido
que tal vez no se trate de un hecho tan excepcional si contemplamos la
posibilidad de que dicha ley no tenga por objetivo la erradicación de los
actos homosexuales en general, sino que podía estar orientada a la represión
de la prostitución masculina, que hasta ese momento no había sido objeto
de atención en este Código, como sí lo había sido la prostitución femenina54.
Como apuntó Álvarez, “se ansiaría cerrar el círculo de la represión sobre
la sexualidad marginal, furtiva, sórdida y desvergonzada frente al escarnio
de los cimientos socioreligiosos que provoca su presencia como foco de
depravación, frente al desafío palmario hacia el orden católico de las cosas”55.
Esta sugerente hipótesis coincidiría con la expresión del mismo título de
la ley, que se dirige a los masculorum stupris56, si bien parece que la vía hacia la
condena total queda abierta y, unas décadas más tarde, bajo el reinado de
Égica (687-702), aunque se sigue utilizando en el mismo texto el concepto
stuprum, para los casos de homosexualidad se especifica ya en el título el para
entonces más divulgado término de “sodomitas”:
Ortodoxe fidei ratione compellimur, legalem censuram inonestis exibere
moribus et continentie freno restringere carnis lapsibus inplicatos. Nam tunc potius
genti ac patriae nostre clementi pietate consulimus, cum et pravorum funditus
scelera extirpare curamus et in male actis vitiorum terminum ponimus. Illius
sane facinus detestande libidinis abrogare contendimus, quibus masculi masculos
inlicita stupri actione inmundis sordibus maculare non metuunt, tantique se flagitii
quoinquinationibus polluunt, quanto ea et divinis adversa cultibus et contraria
castitai conspicimus. At vero, licet huiusmodi lapsus et sacre scripture auctoritas
et mundane sanctionis proibeat omnino censura, novelle tamen legis necesse est
abrogari sententia [en referencia, con toda probabilidad, a la anterior ley
de Chindasvinto], en, dum emendatio opportuna differtur, peioribus crescere
vitiis dinoscatur. Et ideo huius legis edicto decernimus, tu quiscumque amodo vel
deinceps, seu de religiosis, sive ex laicis, cuiuslibet etatis aut generis homo prescripto
fuerit scelere quibuscumque indiciis manifeste detectus, mox iubente principe vel
quolibet iudice insistente non solum castrationem virium perferat, sed insuper
53 ÁLVAREZ, 1997: 49.
54 L.V. III, 4, 17 (antiqua).
55 ÁLVAREZ, 1997: 50 y n. 32.
56 Stuprum: el concepto de estupro englobaba diversas manifestaciones de la moral sexual,
entre ellas la violación e incluso el adulterio y, por tanto, no era privativo de la conducta
homosexual.
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illam in se iacturam excipiat ultionis, quam pro his causis nuper, in anno videlicet
tertio regni nostri, sacerdotalis decreti promulgata sententia evidenti prescriptione
depromsit (LV III, 4, 17: De sodomitis , qua debeant ultionis sententia perculi).

Como podemos observar en el texto, la jurisdicción civil se encuentra
íntimamente ligada a la doctrina eclesiástica. De hecho, paralelamente la
Iglesia reforzará a través de sus preceptos la condena a la homosexualidad,
tal como se halla expresado en el Concilio de Toledo del año 693, en su canon
3, (también con Égica en el trono), donde se desprecian estas conductas, las
cuales (se señala expresamente, como lo hace la ley que acabamos de ver)
son practicadas tanto por laicos como eclesiásticos. La concepción de la
homosexualidad en la sociedad visigoda contó, además, con el soporte
intelectual de una de las figuras más relevantes de la Antigüedad Tardía:
Isidoro de Sevilla. En sus Etymologiae llevó a cabo la recopilación de carácter
enciclopédico de los más variados aspectos de la cultura, abarcando desde la
época clásica y la literatura bíblica hasta su época. Si bien la sexualidad no se
trata de manera específica en ninguna sección de la obra, su lectura permite
extraer diversos comentarios que afectan a la moral sexual, siempre desde
una perspectiva cargada de negatividad, en consonancia con la tradición
impulsada por la literatura patrística. Respecto a la homosexualidad, las
referencias son escasas y básicamente están orientadas a asimilar conducta
homosexual con afeminamiento, lo cual provoca la degradación del cuerpo
del hombre, por ejemplo al enunciar que Mollis, quod vigorem sexus enerviati
corpore dedecoret, et quasi mulier emolliatur (Etym. X, 179) o bien Sed ideo virtus
maxima viri, mulieris minor, tu patiens viri esset; scilicet, en feminis repugnantibus libido
cogeret viros aliud appetere aut in alium sexum provere (Etym. XI, 2, 19).
Es evidente que a estas alturas de la Antigüedad Tardía nos
encontramos en un ambiente social con una actitud hacia las actividades
homoeróticas bien diferente del que las evidencias documentales nos muestran
para la época clásica precedente. Las posturas radicalmente negativas hacia la
homosexualidad si bien no aparecen ex novo, sí se incrementan coincidiendo
con la escalada política y social que protagoniza la Iglesia a partir del reinado de
Constantino, en la primera mitad del siglo IV. Una época en que la influencia
de las elites eclesiásticas va a ser claramente perceptible en las instancias
de gobierno, lo cual no dejará de constituir un estímulo para la difusión y
absorción del pensamiento filosófico-teológico de los Padres de la Iglesia.
Su actitud, por lo general, visceralmente negativa hacia la homosexualidad
(y, en algunos casos, hacia cualquier manifestación de la actividad sexual)
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Doctrina cristiana, costumbre social y homosexualidad
entre la época clásica y la alta edad media europea

va a ser compartida con otras corrientes de pensamiento de la época, pero
la base dogmática la obtendrán de determinados autores, intérpretes de la
Escrituras, que recogen y magnifican unos preceptos al tiempo que desdeñan
y rechazan otros. Como afirma Crompton refiriéndose a Pablo de Tarso,
“lástima que quien más influencia va a tener en la configuración de la teología y
la moral de nuevo credo cristiano se aproximara más a la vehemencia de Filón
de Alejandría que al espíritu de su fundador, Jesús”. La perspectiva cristiana
respecto a la homosexualidad se sustenta, así, en un discurso construido y
seleccionado por todos estos autores. El impacto efectivo que esta visión
contraria a las relaciones homoeróticas tendrá sobre la sociedad de la época
pudo no ser muy firme, debido a la sólida impronta de la tradición y de
las costumbres precedentes, pero es indudable que desde este momento se
despejó el camino hacia una continua marginalización de la homosexualidad.
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LOS DELITOS SEXUALES EN LA LEGISLACIÓN DE LOS
MUSULMANES CASTELLANOS. EL CASO DE LA SODOMÍA
Sexual Crimes In Castilian ‘Mudéjares’ Legislation. The Case Of Sodomy
Luis Araus Ballesteros
Universidad de Valladolid
luis.araus.b@uva.es
Resumen: En la sociedad medieval, tanto cristiana como musulmana, la sodomía fue
considerada como uno de los más graves delitos contra el orden divino y humano, pero
cada religión con sus propios matices y variantes. Los mudéjares castellanos se encuentran
entre ambas visiones, pues si por una parte poseen su propia legislación islámica, a la hora
de juzgar éste y otros delitos, debían someterse a la justicia cristiana.
Palabras clave: Sodomía, mudéjares, Castilla, Islam.
Abstract: Sodomy was considered by medieval society as one of the most serious
crimes against divine and human law, for Christians as well as Muslims, in each religion with
their particularities. Castilian ‘mudéjares’ were between both worlds, since despite having
their own Islamic legislation, they had to be subject to Christian court, which judged sexual
crimes including sodomy.
Keywords: Sodomy, “mudéjares”, Castile, Islam.

1. La consideración de la sodomía en la sociedad medieval cristiana
Los mudéjares, aun siendo musulmanes, vivían insertos en la sociedad
cristiana, y aunque se les reconoce su diferencia y se les permite mantener
su identidad, en última instancia están sujetos a las leyes y al arbitrio de los
cristianos. Por ello, la noción que la sociedad castellana tiene de la sodomía1,
no sólo influye sobre los mudéjares, sino que es la dominante, pues dada
1 Sobre la concepción de la sodomía en Castilla durante la Edad Media remitimos a BAZÁN
DÍAZ, 2007: 433-454.
Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

291

Luis Araus Ballesteros

la gravedad del delito, su punición recae en la justicia ordinaria. Tampoco
puede olvidársenos que ambas comunidades coinciden en considerarla una
falta muy grave, merecedora del mayor castigo.
En primer lugar queremos recordar que para la moral cristiana el placer
sexual no tiene existencia reconocida, sólo es válido si está encaminado a la
procreación y per accidens2, y si a esto unimos la perversión natural de la
naturaleza humana por el pecado original, tenemos que cualquier acto que
persiga únicamente el placer es en sí mismo reprobable. La sodomía implica
también en cierta manera una alteración del orden de la creación, pues los
sodomitas son en cierta manera feminizados, equiparados a las mujeres, al
“sexo débil”, y por tanto presas fáciles para la acción del demonio, por cuya
inspiración incurrirían en el pecado3. Así, la sodomía atenta contra Dios,
la dignidad de uno mismo y el prójimo4. Y tratándose de un pecado tan
grave resulta lógico pensar que de él viniesen castigos divinos no sólo para
el que lo comente, sino para el conjunto de la comunidad5, igual que por el
pecado de Adán fue castigado todo el género humano. Pero a la hora de
pensar en los males que pueden sobrevenirse, la imagen más viva es la de
Sodoma6, destruida por la perversidad de sus habitantes. Con la comisión de
este pecado queda infamada la tierra donde se comete7, por cuya causa sería
destruida y deshonrada, como declaran las Partidas (Partida VII, tít. XXI)8,
siguiendo una fórmula que se remonta al Código de Justiniano9.
Dentro de la legislación medieval10 los delitos contra la fe y al moral
sexual son los únicos llamados pecados, ya que se entendía que en ellos
predominaba la ofensa a Dios por encima del daño a la república11, aunque
éste, como acabamos de ver, no era despreciable. La penalización se va
acentuando conforme avanza la Edad Media y a partir de la década de
los ochenta del siglo XV se da un carácter público y ejemplarizante a los
castigos12.
2 TOMÁS Y VALIENTE, 1990: 49.
3 MOLINA, 2010: 550.
4 MOTIS DOLADER, 2000: 352.
5 TOMÁS Y VALIENTE, 1969: 230.
6 CARRASCO MANCHADO, 2008: 127-128.
7 SOLÓRZANO TELECHEA, 2005: 319.
8 CARRASCO MANCHADO, 2008: 133.
9 ORTEGA BAÚN, 2011: 144.
10 Un repaso sobre la legislación castellana sobre delitos sexuales puede encontrarse en
SOLÓRZANO TELECHEA, 2012: 285-396.
11 TOMÁS Y VALIENTE, 1969: 233.
12 SOLÓRZANO TELECHEA, 2005: 328. Así también lo refiere Jerónimo Münzer al
292

Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

Los delitos sexuales en la legislación de los musulmanes castellanos. El caso de la sodomía

La gravedad del delito, la dificultad de su probanza y el desprestigio que
conllevaba lo convertían en un medio idóneo para la descalificación pública,
por lo que las leyes penan de forma rigurosa las falsas acusaciones13. En este
sentido, y especialmente al final de la Edad Media, la fama, la buena fama,
reviste gran importancia y se convierte en objeto de preocupación constante
para todas las capas de la sociedad14 y que puede ser dañado fácilmente con
estas acusaciones. Tanto es así que una de las cosas que suelen reclamar los
acusados a los jueces cuando son declararlos inocentes es que se les restituya
su buena fama imponiendo silencio sobre el delito15.
La legislación castellana medieval respecto a la sodomía culmina
en 1497 con una pragmática promulgada por los Reyes Católicos16, que
venía a fijar con claridad y a endurecer las penas impuestas a este delito.
Esta disposición hace responsables del castigo a los reyes, quienes deben
responder ante Dios de la administración de la justicia, singularmente en lo
tocante a las faltas más graves. El pecado nefando se equipara a los delitos
de herejía y lesa majestad, para los que prescribe la muerte en la hoguera y
una instrucción del proceso similar, por tratarse todos ellos de atentados
contra el orden establecido. La publicación de esta ley viene a consagrar la
idea de que la monarquía como guardiana de la ortodoxia doctrinal y moral
de sus súbitos.
2. La sodomía, ¿un pecado musulmán?
Si la acusación de sodomía era un modo muy barato de humillación
pública no extraña que se aplicase entre las distintas comunidades religiosas,
que recíprocamente se atribuían toda clase de insultos. Desde antiguo hay una
asociación de los árabes con la voluptuosidad sexual, e incluso al-Nafzâwî,
en El jardín perfumado, recoge una frase del Talmud Babilónico, que dice
relatar su paso por Almería en 1494: “al salir de Almería, a las afueras, vimos una alta
columna amurallada, en la cual estaban colgados por los pies seis cristianos de Italia,
convictos de sodomía. Los cuelgan primero por el cuello, como nosotros, y luego por los
pies. Antes del juicio les cortan los testículos y se los cuelgan al cuello, porque los españoles
tienen odio a este vicio y lo castigan duramente, y con razón, porque es contra naturaleza y
algo bestial”. Cit. en LÓPEZ BELTRÁN, 2010: 175.
13 Así el Fuero de Cuenca prevé una fuerte pena para quienes acusen sin fundamento,
ORTEGA BAÚN, 2011: 107-108.
14 SOLÓRZANO TELECHEA, 2005: 315.
15 Es el caso dos mujeres acusadas de sodomía en San Sebastián a finales del siglo XV o
el de Yuzaf Piedrahíta, del que hablaremos más adelante, SOLÓRZANO TELECHEA,
2005: 315-316.
16 BAZÁN DÍAZ, 2007: 433-454.
Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

293

Luis Araus Ballesteros

“Diez medidas de voluptuosidad sexual descendieron sobre la Tierra; nueve
de ellas fueron tomada por los árabes y la décima fue compartida entre los
demás pueblos de la tierra”17. Igualmente, para algunos polemistas cristianos,
Mahoma habría sido un ser lujurioso e impúdico, dominado por los vicios de
la carne18, y él mismo, según muchos relatos difundidos en Europa tras las
cruzadas, sería el responsable de propagar las prácticas homosexuales entre
los musulmanes19. Esta visión del islam como una civilización depravada
y propensa a brutalidad permanece presente en el imaginario occidental
durante siglos20, aunque quizás en Castilla sin el componente exótico que
poseía para el resto de Europa. De los relatos de los viajeros por Oriente en
el siglo XVI parece desprenderse que el sexo heterosexual en exclusiva era
un rasgo distintivo de la Cristiandad21, unido sin duda a la profesión de la
religión verdadera, visión que debió fraguarse durante los siglos anteriores.
Para muchos teólogos el pecado nefando iba asociado a otros
pecados también especialmente perversos como la herejía y la idolatría,
éste último entre los achacados al pueblo de Sodoma según el Antiguo
Testamento22. F. Molina habla de un “complejo idolátrico”, una serie de
faltas que irían conjuntas, que además del culto a falsas divinidades incluiría
comportamientos licenciosos23. Por tanto los herejes y los musulmanes serían
propensos a estos pecados, y no olvidemos que el islam, se consideraba, en
cierta manera, como una herejía, lo que añade repulsión a estos pecados
por ser característicos de estos grupos24. En parte, esta sería la causa de las
disposiciones que establecían la diferenciación del vestido entre los distintos
grupos religiosos, que buscarían prevenir los contactos sexuales entre ellos.
Incluso en el siglo XVI, después de su conversión se sigue tachando a los
moriscos de sodomitas, como ocurre en el reino de Granada25, o en Roma
cuando la Inquisición aragonesa solicita la jurisdicción sobre el “pecado de
los moros”26, por ser una costumbre de infieles.

17 Cit. en: ÁLVAREZ DE MORALES, 2008: 47-48.
18 MAÍLLO SALGADO, 1994: 106.
19 BAZÁN DÍAZ, 2007: 448.
20 POIRIER, 1996: 103.
21 POIRIER, 1996: 106.
22 MOLINA, 2010: 545.
23 MOLINA, 2010: 545.
24 BAZÁN DÍAZ, 2007: 447.
25 CALERO PALACIOS; CRESPO MUÑOZ, 2005: 508-509.
26 MOLINA, 2010: 544, nota 19.
294

Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

Los delitos sexuales en la legislación de los musulmanes castellanos. El caso de la sodomía

Sin embargo, este escarnio no es exclusivo de los cristianos, a quienes
los musulmanes también atribuyeron una moral desordenada. Es el caso, en
el siglo XII de Ibn ‘Abdûn, quien atribuye a los clérigos cristianos toda clase
de libertinajes sexuales, entre ellos la sodomía27.
3. La sodomía en la sociedad medieval musulmana
La legislación medieval castellana, y en general cristiana, atribuye una
especial gravedad al delito de sodomía porque se trata de una falta en que
concurre la doble naturaleza de pecado y delito. Esta doble vertiente también
está presente en la legislación islámica, pero no constituye algo característico
de este delito, sino que la ley musulmana abarca todos los aspectos de la vida
y su observancia, al tiempo que un deber social es un precepto de fe, y como
cualquier derecho proviene de Dios, un pecado28.
Además, también hemos de tener presente que la visión que el islam
posee de la sexualidad es muy diferente de la del cristianismo. Si para el
pensamiento cristiano el único fin admisible es la procreación, para los
musulmanes en placer sexual es en sí mismo bueno y deseable29. La diferencia
de postura proviene del concepto de pecado original, inexistente para la
teología islámica, mientras que para la visión cristiana la desobediencia de
Adán provocó una perversión de la naturaleza humana. Incluso, algunos
autores musulmanes, como al-Gazâli consideran el goce carnal como una
manera de servir a Dios, pues impulsa a conseguir los placeres del paraíso,
de los que los terrenales no son más que un pálido reflejo30. Sin embargo,
ambas religiones sí concuerdan en considerar que las relaciones sexuales
deben quedar circunscritas al matrimonio, y son moralmente reprobables
todas aquellas que tengan lugar fuera de dicho ámbito.
27 Cit. en ÁLVAREZ DE MORALES, 2008: 51.
28 MAÍLLO SALGADO, 1995: 26.
29 F. Maíllo describe muy bien la diferencia entre ambas visiones: “El Islam, al contrario de
lo que sucede en el cristianismo, es neta y absolutamente favorable a los placeres sexuales
en cuanto a tales, sin ninguna otra consideración accesoria. No halla objeción doctrinal o
moral contra el goce del placer derivado de la pasión erótica y del acto sexual, aprobando
holganzas erótico-sexuales de todo tipo dentro del matrimonio. Ello en buena medida
es debido a que el Islam no admite el concepto de pecado original. No acepta como el
cristianismo la innata perversión humana que dimana de este pecado, a consecuencia del
cual el Cristianismo ha considerado el cuerpo como lastre del alma, capaz ésta de ascenso
espiritual cuando vence las inclinaciones corporales. Por eso entre los cristianos, durante
más de mil años, el ideal de perfección estaba representado por el monje, por el célibe
asceta en el marco de su retiro monástico”, MAÍLLO SALGADO, 1994: 106.
30 Cit. en ÁLVAREZ DE MORALES, 2008: 48.
Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

295

Luis Araus Ballesteros

A pesar de que, como decimos, el islam no tiene una visión negativa
de la sexualidad, no hay titubeo a la hora de condenar las relaciones
homosexuales. El Corán tiene en común con la Biblia la asociación de
la condena a la homosexualidad con el relato del castigo de Sodoma y
Gomorra31, poniendo así de manifiesto la gravedad que se atribuye al delito.
De hecho, las escasas referencias que posee el Corán al respecto aluden a
Lot y a Sodoma:
¿Os llegáis a los varones de las criaturas y descuidáis a vuestras
esposas, que vuestro Señor ha creado para vosotros? Sí, sois gente
que viola la ley32
Y a Lot. Cuando dijo a su pueblo: ¿os entregáis a una deshonestidad
que ninguna criatura ha cometido antes? Por concupiscencia, os
llegáis a los hombres en lugar de llegaros a las mujeres. ¡Sí, sois un
pueblo inmoderado!33
Si dos de los vuestros cometen una deshonestidad, castigad a
ambos severamente. Pero, si se arrepienten y enmiendan, dejadles en
paz. Dios es indulgente, misericordioso34.

A pesar de esta condena, en el paraíso, junto a las huríes, esperan
a los bienaventurados jóvenes mancebos: “circulan entre ellos jóvenes
criados de eterna juventud” (56:17)35. Pero el rechazo a la homosexualidad
está refrendado de nuevo en varios hadices, que recogen la tradición de las
palabras y los hechos del Profeta.
Maldito es, maldito es aquel que hace lo que hizo la gente de Lot:
lo que más temo es que mi Umma siga las prácticas de la gente de Lot;
Dios no mira a un hombre que se ha acostado con otro hombre o que
lo ha hecho con una mujer vía no natural; si un hombre se acuesta con
otro hombre, el trono de Dios se agita; el lesbianismo de las mujeres
es adulterio36.
Si un hombre mantiene relación sexual con otro hombre son
ambos adúlteros. Y si una mujer mantiene una relación sexual con
otra mujer son ambas adúlteras” (al-Yaziri, 1392 H.: vol. v, 140)37.
31 POIRIER, 1996: 45.
32 CORÁN 26: 165-166.
33 CORÁN 7: 80-81.
34 CORÁN 4: 16.
35 SALEH, 2010: 114.
36 Ibn al-Yawzi, 1987: 159-161.
37 SALEH, 2010: 114-115.
296

Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

Los delitos sexuales en la legislación de los musulmanes castellanos. El caso de la sodomía

A pesar de esta reprobación tajante, que sin duda alguna es la que
prevalece en el derecho islámico, algunas tradiciones del Profeta le atribuyen
una cierta indulgencia con los acusados del pecado nefando:
llevaron ante el Profeta a un joven homosexual que se había teñido
las palmas de las manos y los pies de alheña. El Profeta les preguntó
a los que acompañaban al joven quién era aquel. Le contestaron:
“es un hombre que se asemeja a las mujeres”. El Profeta mandó
que fuera desterrado a Naqi’ (un pueblo alejado de la Meca). Los
presentes se extrañaron y le preguntaron de nuevo: “¿no nos manda
acaso que lo matemos?”. El Profeta repuso: “prohíbo matar a
aquellos que hacen la oración”38.

La condena de la homosexualidad por parte de Mahoma, se continúa
e incluso se endurece por parte de sus compañeros, quienes establecen una
serie de castigos para los reos de este delito, que varían entre lapidarlos,
decapitarlos, quemarlos en la hoguera o arrojarlos desde una montaña.
Algo más adelante los juristas establecen castigos, que en el caso de casados
implican la muerte y si se trata de hombres solteros se limitan a penas físicas39.
Todas las escuelas jurídicas coinciden en que la sodomía debe ser castigada40,
mientras que discrepan en el castigo que debe impartirse41. Así, la hanbalí y la
malikí consideran que esta práctica merece la lapidación para ambas partes42,
que es lo que más tarde se refleja en la legislación mudéjar y morisca, que
sigue, como fue la norma en al-Ándalus, la escuela malikí. Ambas corrientes
jurídicas concuerdan también en las pruebas que se requieren para pronunciar
sentencia condenatoria, que son similares a las previstas para el adulterio, a
saber, cuatro hombres justos que den testimonio de haber visto con claridad
“la pluma en el tintero”43. Igualmente es considerada como sodomía el coito
anal entre un hombre y una mujer44, si bien no reviste la misma gravedad
que el realizado por dos varones45. De su consideración como delito grave
dan testimonio las penas previstas para la falsa acusación de sodomía46, en
lo que coinciden con la legislación medieval castellana. Su castigo, al tratarse
de un delito grave, concierne a los gobernantes islámicos, que por su calidad,
38 Abu Dawud, 1988: vol.II, 700 en SALEH, 2010: 115-116.
39 SALEH, 2010: 115.
40 ÁLVAREZ DE MORALES, 2008: 60.
41 SALEH, 2010: 111.
42 SALEH, 2010: 112.
43 SALEH, 2010: 112.
44 ÁLVAREZ DE MORALES, 2008: 60.
45 SALEH, 2010: 113.
46 FIERRO BELLO, 2008: 331.
Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

297

Luis Araus Ballesteros

deben penarlo sin tener en cuenta si el reo se ha arrepentido o no47. No en
vano, al-Dahabī elabora en 1348 una lista con los 70 pecados más graves,
entre los que la sodomía ocupa el número once48. También M. Fierro recoge
algunos de las faltas más denostadas entre los juristas musulmanes49. Algunos
juristas como ‘Abd al-Malik ibn Habîb en el siglo IX, llegan incluso a rechazar
el empleo de lavativas para curar determinadas dolencias50.
Sin embargo, a pesar de todas estas penas previstas y generalmente
admitidas por los jurisconsultos y la sociedad islámica en general, no faltan
las referencias homoeróticas por ejemplo en la poesía árabe desde épocas
tempranas. En la sociedad andalusí parece que en ciertas épocas estuvo
bastante extendida la pederastia, mientras que las relaciones entre varones
adultos fueron en general mal vistas51. Las referencias son singularmente
abundantes en el período de los reinos de taifas52, aunque hay que tener
en cuenta que en esta abundancia en parte puede deberse a las acusaciones
de libertinaje atribuidas durante los periodos de mayor rigor moral que los
siguieron bajo el dominio de almorávides y almohades. En la literatura se
incluyen dentro del tema muŷūn, de los que C. Álvarez de Morales recoge un
buen número de fragmentos de obras poéticas hispanomusulmanas53.
4. La sodomía en la legislación de los mudéjares
A finales del siglo XV, las comunidades mudéjares de Castilla la Vieja,
conservaban todavía con cierta fuerza, una serie de rasgos que permitían
identificarlos como musulmanes, y que los distinguían perfectamente dentro
de la sociedad cristiana en la que vivían inmersos54. En primer lugar, y como
signo bien patente, estaban sus nombres, permaneciendo el ism arábigo junto
con el sistema de apellidos castellano. También, al menos en las aljamas
más importantes, disponían de almagíes propios y alfaquíes encargados de
velar por los asuntos religiosos y jurídicos de su comunidad. Algunas de
47 FIERRO BELLO, 2008: 334.
48 FIERRO BELLO, 2008: 332.
49 “Hay unanimidad, en general, en considerar que los siguientes actos son pecados
graves: la apostasía, la infidelidad y el politeísmo, los insultos al Profeta, la fornicación y el
adulterio, los pecados contra natura, el asesinato, la usura y la magia negra. Muy a menudo,
el consumo de licores fermentados, el robo en gran escala y la huida en la batalla se añaden
a los anteriores”. FIERRO BELLO, 2008: 330-331.
50 ÁLVAREZ DE MORALES, 2008: 61.
51 ÁLVAREZ DE MORALES, 2008: 53-54 y 60.
52 MAÍLLO SALGADO, 1994: 114.
53 ÁLVAREZ DE MORALES, 2008: 53-58.
54 VILLANUEVA ZUBIZARRETA; ARAUS BALLESTEROS, 27 (2014): 525-545.
298

Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

Los delitos sexuales en la legislación de los musulmanes castellanos. El caso de la sodomía

ellas tenían también alcaldes propios para entender en sus causas internas,
mientras que otras debían someterse a la justicia ordinaria. A pesar de que
fueran juzgados por jueces cristianos, en las cuestiones de derecho civil se
aplicaba el derecho islámico, por ejemplo en causas de herencias o de tutela
de menores55.
Esta vigencia de la legislación islámica requería de tratados específicos
a los que pudiesen recurrir los alcaldes, ya fueran cristianos o musulmanes,
a la hora de pronunciar sus sentencias en las causas que ocurrían entre
mudéjares. Sin embargo, tampoco podemos menospreciar la importancia
de la costumbre y de la transmisión oral de la normativa. Este modo de
transmisión debió gozar de buena salud, pues en varios pleitos elevados a la
Real Chancillería de Valladolid, para conocer la costumbre musulmana, en
vez de recurrir a tratados escritos, los oidores se apoyan en declaraciones
de testigos56. Volviendo a los textos jurídicos, sin ninguna duda existían
y circulaban entre las aljamas, y al menos los peritos en leyes debían de
conocerlos. Incluso algunos autores entienden que al aproximarse su
desaparición, las comunidades islámicas de la Península se volvieron más
ortodoxas y estrictas en la observancia de sus preceptos, buscando una
especial protección divina como buenos musulmanes57.
El empleo del árabe parece que era muy limitado entre los mudéjares
castellanos, y así el alfaquí de Segovia, Iça de Gebir en su Breviario Sunní,
lamenta que los moros de Castilla hubieran perdido las escuelas de arábigo58.
Por ello se vierten al castellano, bien con caracteres latinos o bien en
aljamiado59, obras anteriores, que se copian o se adaptan a las necesidades
de los mudéjares60.
Han llegado a nosotros cinco obras legislativas islámicas escritas en
romance61 que son las que seguramente estuvieron más al alcance de los
mudéjares castellanos.
55 VILLANUEVA ZUBIZARRETA; ARAUS BALLESTEROS, 27 (2014): 540.
56 Hasta el alfaquí de la aljama de Burgos, al ser consultado sobre un reparto de herencias
en 1489, se fundamenta en la costumbre y no en la autoridad de ningún jurisconsulto: “asý
es esto usado e guardado entre los moros e así lo acostumbran fazer e que después que
se acuerda así lo ha visto este testigo usar e guardar”, Pleito entre Alí de Menimbre contra doña
Fátima, mujer que fue de Braén de los Escudos, Archivo de la Real Chancillería de Valladolid
(ARCHV), Pl. Civiles, Alonso Rodríguez (D), c. 0002.002, f. 101r.
57 IBN ABĪ ZAYD AL-QARAWĀNĪ, 1993: 10-11.
58 REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA, 1853: 248.
59 CASSASAS CANALS, 2009: 93.
60 CARMONA GONZÁLEZ, 1992: 17.
61 ABBDOUD-HAGGAR, 1999: 13-16.
Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

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Luis Araus Ballesteros

4.1 Llibre de la Çunna e Xara dels moros
El Llibre de la Çunna e Xara dels Moros, fue traducido del árabe en el
reino de Valencia a fines del siglo XIV, donde se añadieron las ordenanzas
cristianas relativas a los mudéjares, para uso de los señores cristianos que
tenían que juzgar causas entre sus vasallos musulmanes62. Este tratado
incluye este delito en el capítulo LXXXVI, junto al adulterio y al bestialismo,
como es habitual en las obras de derecho.
LXXXVI. Si algun serà trobat ab alguna sarrahina que no sia muller ni
parenta. E si ab alguna bèstia. E si ab algun ome cometent lo dit pecat contra natura
Si algun sarrahì ab alguna sarrahina, que no seran conjugats e no hauran
nengun parentesch, en una casa o en altre loch sospitóts seran atrobats e açò porà
ésser provat per dos testimonis convinents pena çent açots, segons Çuna.
E si ab alguna bèstia serà atrobat cometent lo dit crim, no és allò mateix mas
a arbitre de l’alcadí [o] del senyor deu ésser punit.
E si algun sarrahí serà atrobat ab algù cometent lo dit peccat contra natura,
deuen morir segons Çuna63.
LXXXVI, Si alguien fuese encontrado con una sarracena que
no sea mujer ni familia suya. Y si con alguna bestia. Y si con algún
hombre cometiendo el llamado pecado contra natura
Si algún sarraceno con alguna sarracena, que no estuviesen
casados y no tuviesen ningún parentesco, en una casa o en otro
lugar sospechoso, fuesen encontrados y ello pudiese ser probado
fehacientemente por dos testigos hábiles, cada uno de ellos deba
recibir como pena cien azotes, según Sunna.
Y si con alguna bestia fuese encontrado cometiendo dicho crimen,
no sea lo mismo, sino a criterio del cadí o del señor deba ser punido.
Y si algún sarraceno fuese encontrado con alguien cometiendo el
llamado pecado contra natura, deban morir, según Sunna64.

4.2 Breviario Sunní
El Breviaro Sunní o Suma de los principales mandamientos y devedamientos de
la Ley y Çunna, sí fue escrito propiamente en Castilla por el alfaquí mayor y
62 BARCELÓ, 1989: ix.
63 BARCELÓ, 1989: 23.
64 CASTELLAO I AROLAS, 2002: 41.
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Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

Los delitos sexuales en la legislación de los musulmanes castellanos. El caso de la sodomía

muftí de la aljama de Segovia Iça de Gebir en 1462, como él mismo indica
en el prólogo. El título ya delata que pretende ser más que un compendio
legislativo, y contiene los principales artículos de fe que debe creer y practicar
todo buen musulmán. Como es habitual en estas obras, agrupa la sodomía y
el bestialismo, al igual que hacen también muchos tratados cristianos.
Capítulo LIII. De los forniçios y penas
Los que fueren sodomitas mueran apedreados, siquiera sean
cassados, siquiere no lo sean; y si fueren de menor edad en quien lo
hizieren, apedreen al mayor y dexen al menor. El que fornicare con
alimaña sea castigado como conbenga á arbitrio del juez. [...] El que
con la mujer cometerá pecado de sodomia sea atormentado y paguela
su açidaque de su ygual, y si era casada muera por ello65.

4.3 Risāla fī l-fiqh
La Risāla fī l-fiqh fue escrita en 923 por Ibn Abī Zayd al-Qayrawānī66,
nacido en la localidad de Vascos en la actual provincia de Toledo, hoy
desaparecida. Esta obra se tradujo al aljamiado, por lo que fácilmente pudo
estar al alcance de los mudéjares, pero no trata los delitos sexuales, quizás
porque al tratarse de causas penales, quedaban fuera de la acción de los
alcaldes de moros y debían verlos los alcaldes ordinarios y juzgarlos de
acuerdo a la justicia cristiana.
4.4 La Plegaria musulmana en el Compendio de al-Tulaytulī.
Transcripción del manuscrito de Sabiñán (Zaragoza)
Otra obra en aljamiado que pudieron conocer los moros castellanos,
pero de la que sólo ha llegado un fragmento de una copia es el tratado
jurídico de Abū l-Ḥasan ᶜAlī b. ᶜIsà b. ᶜUbayd al-Ṭulayṭulī, autor del
siglo X. Esta copia, hallada en Sabiñán (Zaragoza), únicamente contiene
prescripciones rituales relativas a la oración, por lo que no posee interés para
el asunto que nos ocupa67.
4.5 Tratado de Al-Tafrīᶜ de Ibn Al-Ǧallāb
Esta obra, cuyo título podría traducirse como “Libro sobre la aplicación
de la ley”, fue escrita en el siglo X en Bagdad por Ibn Al-Ǧallāb, y conoció
una gran difusión por todo el occidente musulmán68. Se trata de una obra
65 REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA, 1853: 388.
66 IBN ABĪ ZAYD AL-QARAWĀNĪ, 1993.
67 CERVERA FRAS, 1987.
68 ABBOUD-HAGGAR, 2010: 152.
Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

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Luis Araus Ballesteros

muy destacada de la escuela malikí, de la que se conservan numerosas copias,
sobre todo en árabe, pero también en aljamiado e incluso en castellano69. Muy
relacionadas con esta obra, de la que de hecho son una copia parcial, están
las Leyes de Moros, que publicó P. de Gayangos en el siglo XIX, a partir de una
transcripción de un manuscrito del siglo XIII, extraviado durante mucho
tiempo y que hoy se encuentra en la Biblioteca Nacional de Estocolmo.
Contiene disposiciones relativas a temas muy variados, especialmente los
relacionados con casamientos y herencias. Aunque apenas contienen justicia
penal70, sí que están presentes algunas prescripciones sobre delitos sexuales,
entre ellos la sodomía:
Título CLXXII De como ha de judgar al alcall el forniçio
Et sy algunos moros fallaren varones yaziendo en uno, que sean luego
apedreados amos á dos, sean casados ó non71.

Una copia más completa del Tratado de Al-Tafrīᶜ, es el manuscrito
aljamiado hallado en Almonacid de la Sierra (Zaragoza)72. En esta copia se
tratan más extensamente los delitos sexuales y se hace referencia a Lot como
en el Alcorán, al tiempo que se prevén castigos también para quienes acusen
falsamente de este delito.
Libro XVIII. El libro de las Sentencias, Capítulo 1. En la sentençia del
faziente azina.
I quin fará sodomía conforme fazían las conpañas del tiempo de Lut,
adebdéçese sobrél i sobre el fazedor con él que sean pedreados, que sean dados por
casados o que no sean dados por casados. I quien converná bestia, pues sobrél es el
castigo i no maten la bestia. [I bien] pueden conmer de la bestia, cuando será de las
bestias que costumbran comer otras de su semblante della cuando las degüellan73.
Capítulo 2. En los açotes del denuesto.
Dixo: I quien denostará a hurru muslim i de edad cunplido i cuerdo i casto
del azina (adulterio) i de sodomía, pues sobrél es los açotes; pues si será hurru
el denostador, açótenlo ochenta açotes; i si será cativo, açótenlo cuarenta açotes,
muslim que sea o descreyente74.

69 ZOMEÑO RODRÍGUEZ, 2010: 148-150.
70 Parece que sólo alrededor del 10% de su contenido es derecho penal, vid. CARMONA
GONZÁLEZ, 1993: t. I, 222.
71 REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA, 1853: 137.
72 ABBDOUD-HAGGAR, 1999.
73 ABBDOUD-HAGGAR, 1999: t. II, 565.
74 ABBDOUD-HAGGAR, 1999: t. II, 565-566.
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Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

Los delitos sexuales en la legislación de los musulmanes castellanos. El caso de la sodomía

Como vemos en estas obras, la jurisprudencia disponible en época
mudéjar es unánime en considerar que las relaciones homosexuales entre
varones deben castigarse con la muerte, admitiendo el Breviaro Sunní, que
en el caso de que intervenga un menor, no le sea aplicada la pena capital,
si bien es inevitable un fuerte castigo. Esta pena de muerte para los adultos
es la misma que la prevista para casos de adulterio, que también debe
castigarse con el apedreamiento de los reos. Sin duda, la situación de casados
se considera un agravante, ya que al delito en sí se suma la ruptura del
compromiso matrimonial. Así, en el Llibre de la Çuna e Xara, las relaciones
entre un hombre y una mujer solteros, son penadas con cien azotes en lugar
de la pena de muerte75, lo mismo previsto por las Leyes de Moros76 y el Breviario
Sunní. Que la pena para el pecado nefando sea de lapidación parece haber
sido lo habitual en los tratados de legislación musulmana, aunque en los que
hemos visto no se especifique en todos ellos77.
El Breviario Sunní contempla también el caso de la llamada “sodomía
menor”, que se refiere al coito anal entre un hombre y una mujer, que no se
castiga tan duramente como la cometida entre dos varones. No encontramos,
sin embargo, mención a las relaciones entre dos mujeres, que están por
completo ausentes de estos tratados, tal vez porque se consideran de menor
gravedad ya que no conllevan la degradación del varón en la jerarquía de sexos.
Una preocupación fundamental en los delitos sexuales es su probanza,
ya que resultan muy difíciles de demostrar a menos de que se cuente con
testigos. En general, como ya hemos apuntado, la escuela malikí admite la
culpabilidad si se apoya en la declaración de cuatro hombres justos, si bien,
el Llibre de la Çuna e Xara, considera que es suficiente con el testimonio de
dos personas abonadas.
Del mismo modo que ocurre en la legislación cristiana, la falsa
acusación es una falta grave, por lo que el Tratado de Al-Tafrīᶜ, la castiga
con ochenta azotes. Otro punto similar a la normativa cristiana es el nombre
que se aplica a las relaciones entre personas del mismo sexo, que en el Llibre
de la Çuna e Xara, se las llama “contra natura”, idea en principio ajena al
pensamiento islámico y que no aparece en la teología cristiana hasta el siglo
XIII. El Breviario Sunní y las Leyes de Moros, las califican como “sodomía”,
al igual que en los tratados cristianos, quizás por ser la denominación más
corriente en la época en que se copian estas obras.
75 CASTELLAO I AROLAS, 2002: 19.
76 REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA, 1853: 134.
77 FIERRO BELLO, 2008: 331.
Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

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En cuanto a la aplicación que pudieron tener estas obras en Castilla en
la baja Edad Media, poco podemos decir, pues los delitos penales quedaban
fuera de la jurisdicción de los alcaldes de moros, y debían pasar a la justicia
cristiana, con el agravante de la calidad de dichos delitos, que los hacían
especialmente delicados y merecedores de un castigo riguroso.
5. La comunidad de moros de Arévalo
La comunidad mudéjar de Arévalo se contaba entre las más pobladas
no sólo de Castilla la Vieja, sino de toda la Corona de Castilla. No ha sido
estudiada todavía con la profundidad de otras como las de Ávila y Valladolid,
pero sí que ha merecido algún estudio específico por parte de S. de Tapia78.
Es difícil precisar con seguridad su tamaño, ya que los únicos datos
que poseemos al respecto son los que arroja la documentación fiscal de
finales del siglo XV. Según el profesor Ladero en 1495 pagan 107 “pechas”
y en 1501, 14179, y de nuevo en este mismo año aportan al “servicio y medio
servicio” 10.000 maravedís 80. La aljama arevalense se sitúa así entre las
mayores contribuyentes de toda la Corona de Castilla, únicamente superada
por las de Ávila y Hornachos, y por encima de las del resto de villas y ciudades.
Sin embargo, estos datos corresponden al monto de los tributos recogidos
y no pueden considerarse proporcionales al número de habitantes, pues a
la hora del reparto debieron de tenerse en cuenta otros aspectos como la
riqueza de las comunidades. Así, S. de Tapia propone unos 70 vecinos para
la morería de Arévalo en vísperas de la conversión, que sumarían alrededor
de 250 personas81.
Aunque no hay referencias expresas a que esta comunidad estuviese
constituida en aljama, es de suponer que así fuera y que contaran con
algunas figuras para su organización interna. Sólo tenemos noticias de un
alfaquí, cuyo nombre desconocemos, que interviene en un pleito entre dos
mudéjares abulenses en 146582. En 1494 se habla de un Alí Alfaquí y en 1500
de Mahoma Alfaquí83, pero quizás en estos casos se refiera al apellido más
que al oficio de estos moros. Debieron poseer un almagí propio, del que no
han quedado restos. Sin duda se trataría de un edificio modesto, que serviría
78 TAPIA SÁNCHEZ, 2011: 329-358.
79 LADERO QUESADA, 1978: 45.
80 LADERO QUESADA, 1978: 43.
81 TAPIA SÁNCHEZ, 2011: 340.
82 TAPIA SÁNCHEZ, 2011: 334.
83 TAPIA SÁNCHEZ, 2011: 335.
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Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

Los delitos sexuales en la legislación de los musulmanes castellanos. El caso de la sodomía

como lugar de reunión de la comunidad, y para la celebración de bodas y otros
acontecimientos, como se describe el de Valladolid84. S. de Tapia describe la
ubicación de la morería en la villa, en que además parece que no tienen
efecto las medidas de encerramiento en barrios separados dictaminadas en
148085. A tenor de la documentación, especialmente abundante a fines del
siglo XV, parece que la mayoría de los mudéjares arevalenses se dedicaban a
las labores del campo86.
Después de 1502, siguió presente una destacada comunidad morisca,
en la que destaca notablemente la figura del Mancebo de Arévalo. Este
escritor anónimo es el autor de diversas obras en aljamiado, como la Tafçira,
donde recoge las reuniones que su autor mantuvo con diversas comunidades
criptomusulmanas, y que demuestra su buen conocimiento de los textos
clásicos y cristianos87.
6. El caso de Yuçafe Piedrahíta
El único caso del que tenemos noticia de un proceso por sodomía
entre mudéjares es el de Yuçafe Piedrahíta, vecino de Arévalo, juzgado en
1498 en la Real Chancillería de Valladolid del que sólo se ha conservado la
carta ejecutoria88.
El proceso fue iniciado por la acusación que hace contra él el fiscal
Martín de Arévalo ante el corregidor de la villa, basándose en la confesión
que había hecho otro moro de Maqueda llamado maestre Yuça carpintero.
Éste había declarado ante el alguacil de Maqueda haber mantenido relaciones
con Yuçafe Piedrahíta en la villa de Arévalo en diversas ocasiones en los
años 1493 y 1494. Parece que el corregidor mandó prender al acusado, según
éste, antes de que fuera denunciado. Naturalmente Piedrahíta negaba los
cargos por falta de pruebas y por basarse en la acusación hecha por quien
confesaba el mismo delito, lo que la invalidaba según las leyes castellanas.
Vistas las alegaciones de las partes, el corregidor dio plazo para presentar
pruebas, que no resultan concluyentes, por lo que determina atormentar
84 TAPIA SÁNCHEZ, 2011: 335.
85 TAPIA SÁNCHEZ, 2011: 335.
86 TAPIA SÁNCHEZ, 2011: 337.
87 TAPIA SÁNCHEZ, 2011: 351.
88 Ejecutoria del pleito litigado entre Yuzaf Piedrahíta, moro, vecino de Arévalo con el fiscal sobre
sodomía, ARCHV, Registro de ejecutorias, caja 125, 21. Lo cita TAPIA SÁNCHEZ, 2011:
347. También ha sido recogido, y transcrita la ejecutoria en SOLÓRZANO TELECHEA,
2005: 335-338, doc. 2 y SOLÓRZANO TELECHEA, 2012: 351-355, doc. 23.
Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

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Luis Araus Ballesteros

al reo para alcanzar su confesión. Ante el panorama que se le presentaba,
Yuçafe Piedrahíta decide apelar a la Real Chancillería, donde finalmente se le
absuelve de sus cargos en una sentencia pronunciada el 8 de agosto de 1498.
Durante el proceso llama la atención el celo del fiscal Martín de Arévalo
porque el delito se castigue severamente, porque como él mismo declara:
por ser commo fuere feýsymo e orryble e delito dannado por la ley dyvina e umana
e la verdad sabyda por la dicha pesquisa mandase proçeder e proçediese contra el
dicho Yuçafee, moro, a las mayores e más graves penas criminales capitales que
fallase estimadas por derecho e leyes de nuestros reynos entre los cometedores de los
tales delitos de sodomýa e pecado contra natura, e que pidiese sentençia difinityva
juzgando condenase al dicho Yuçafee a las dichas mayores e más graves penas e
aquellas mandase esecutar en su persona propia de que a él fuese castigo e a otros
exemplo, e porque la tierra e república de ella e çesasen hambres e pestylençias e
otros males e dannos que a cabsa e por ocasyón de los dichos delitos solían nasçer89.

Está muy presente el castigo divino a la ciudad de Sodoma, que podría
sobrevenir a la villa de Arévalo si no se castigan cumplidamente los actos
de Yuçaf Piedrahíta. Además, el fiscal, como agente de la justicia regia, es
responsable de que ésta se ejecute, la cual, respecto al pecado nefando había
promulgado una pragmática el año anterior, lo que tal vez influyó en que
esta falta se persiguiera con mayor interés.
En este caso se hace patente también la dificultad que existía para
probar los delitos sexuales, que debía hacerse por confesión de testigos o del
propio reo. En este caso no existen testigos, pues no se mencionan a propósito
de la pesquisa hecha en Maqueda. La otra posibilidad, la de la confesión del
delito cometido, precisa cumplir ciertos requisitos para ser aceptada. Si bien
el proceso comienza por el testimonio de maestre Yuça carpintero, éste sólo
sería válido para condenarle a él, pues, aunque necesariamente debió contar
con otra persona para cometer la falta, su acusación no es admitida por la
justicia castellana. A su descrédito hemos de sumar las tachas puestas por
parte de Yuçafe Piedrahíta, quien dice de su supuesto cómplice que avya sydo
y hera loco e syn rasón alguna, el qual en los tiempos pasados avya fecho muchas cosas
de locos e que de la dicha su confesyón paresçía su poco seso. Por ello, sólo quedaba
la posibilidad de la confesión del propio Yuçafe, quien persistía en negar lo
depuesto contra él, y además, por medio del recurso a la Chancillería, logra
89 Ejecutoria del pleito litigado entre Yuzaf Piedrahíta, moro, vecino de Arévalo con el fiscal sobre
sodomía, ARCHV, Registro de ejecutorias, caja 125, 21, fols. 2v-3r.
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Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

Los delitos sexuales en la legislación de los musulmanes castellanos. El caso de la sodomía

evitar el tormento de agua que quería imponérsele y que tal vez hubiera
provocado el reconocimiento de su propia culpabilidad.
Es notorio también como este proceso se trata únicamente ante
las autoridades cristianas, sin que en él entiendan en ningún momento, ni
siquiera en primera instancia, alcaldes de moros, como sería de esperar al
implicar únicamente a musulmanes. Ello se explica por una parte porque
la justicia criminal estaba en manos de jueces cristianos, quedando para los
musulmanes las causas civiles, y por otra por la extrema gravedad atribuida
al delito, que podía provocar calamidades a toda la población arevalense.
A pesar de los males que podían seguirse, no se advierte en la ejecutoria
intención de escarnio hacia los musulmanes, mientras que a la falta cometida
se aplican toda clase de descalificativos.
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Madrid, Tecnos, 1969.

Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

309

Luis Araus Ballesteros

Villanueva Zubizarreta, Olatz; Araus Ballesteros, Luis, “La identidad
musulmana de los mudéjares de la Cuenca del Duero a finales de la Edad
Media. Aportaciones desde la aljama de Burgos”, Espacio, Tiempo y Forma.
Serie III, Historia Medieval, 27 (2014): 525-545.
Zomeño Rodríguez, Amalia, “La Tafría. Jurisprudencia morisca”. En
Mateos Paramio, Alfredo; Villaverde Amieva, Juan Carlos (coords.), Memoria
de los Moriscos. Escritos y relatos de una diáspora cultural, Madrid, Sociedad Estatal
de Conmemoraciones Culturales, 2010; 148-150.

310

Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

EL DISCURSO FRANQUISTA CONTRA LA
HOMOSEXUALIDAD: LA DEGENERACIÓN FEMINIZADA
The Francoist Discourse against Homosexuality: the Feminized Degeneration

Iván Gómez Beltrán
Universidad de Oviedo
ivangom1@hotmail.com
Resumen: El siguiente trabajo pretende aproximarse a la realidad social de la
homosexualidad y a cómo ha sido considerada a lo largo del periodo conocido como
franquismo. A través del análisis de los discursos eugenésico y médico, se tratará de
comprender en qué manera la feminización de los sujetos es una forma de construcción de
subalternidad y por tanto utilizada para marginalizar a colectivos humanos de acuerdo a las
estructuras básicas y significantes del sistema heteropatriarcal.
Palabras clave: homosexualidad, feminización, discurso, eugenesia, medicalización.
Abstract: The following paper seeks to understand the social reality of homosexuality
and how it has been considered during the period known as francoism. Throught the
analysis of the eugenics and medical discourse, this paper wants to understand in which
way the feminization of the subjects is a form to construct subalternity and therefore it is
used to marginalize human groups acording to the basic and significant structures of the
heteropatriarchy.
Keywords: Homosexuality, Feminization, Discourse, Eugenics, Medicalization.

1. Introducción1
A lo largo de la historia, la homosexualidad ha sido considerada,
valorada y enjuiciada desde muy diversos puntos de vista. Concretamente,
1 Agradecer su apoyo y sus siempre reveladoras indicaciones a la Dra. Amparo Pedregal
Rodríguez, profesora del departamento de Historia Antigua y Coordinadora del Máster en
Género y Diversidad de la Universidad de Oviedo.
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Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

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Iván Gómez Beltrán

en el caso de España, el recorrido de aceptación y convivencia con distintas
formas de expresión de la sexualidad ha sido especialmente complejo debido
al contexto político y social propio del país. Durante cuarenta largos años, el
sistema represor franquista se encargó de controlar a los sujetos a través de
numeroso mecanismos, tanto ideológicos como legales, pero es a través de los
primeros por los que las personas interiorizan todo un complejo engranaje
ideológico de repulsa y subordinación hacia todo aquello que se aleja de
la normatividad. En este sentido, en un sistema tan hondamente patriarcal
y retrógrado como la dictadura franquista queda de manifiesto una clara
división sexual anclada en el sexo biológico en cuanto a genitalidad así como
construcción esencial que se autojustifica y determina las posibilidades de
las personas. El hombre (y la mujer) se conforma como tal debido a la
construcción bipolarizada de la biología sexual y esto a su vez se asocia
de forma ineludible al constructo social de lo masculino (femenino),
estructurando la retroalimentación del sistema heteronormativo.
Hablamos de un sistema cerrado donde la única interrelación posible y
aceptable es la de varón-hombre y hembra-mujer pero que además construye
toda una dicotomización de la realidad en la que el deseo heterosexual
sustenta el aparataje de los múltiples y complejos discursos del género, sexo
y deseo. De tal manera que:
[c]ompulsory heterosexuality and hegemonic constructions of sexuality as
natural or grounded in biology establish the ‘naturalness’ of the complementary
and hierarchical relationship between masculinity and femininity2.

Observando detenidamente dichas construcciones podremos observar
como su despliegue social es asimétrico y por lo tanto el sujeto masculino
posee privilegios sobre el femenino. Con esta afirmación lo que se quiere dar
a entender es que la norma social sanciona un modo de comportamiento
tanto para las mujeres (feminidad hegemónica) como para los hombres
(masculinidad hegemónica) pero siempre teniendo presente que el varón
es el que se ha apropiado de las formas de significación y por tanto de los
mecanismos que le permiten sustentar y jerarquizar el poder. El lenguaje,
la violencia machista, el techo de cristal, la feminización de los trabajos
relacionados con los cuidados, la alta tasa de suicidio en los hombres… todo
ello se ve influenciado por las relaciones de género.
2 SCHIPPERS, 2007: 90-91.
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Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

El discurso franquista contra la homosexualidad: la degeneración feminizada

Las últimas décadas han sido verdaderamente fructíferas en cuanto
a la proliferación, en el marco público y por tanto de visibilidad de nuevas
realidades que han otorgado a nuestra época el reconocimiento de ser
la más igualitaria de todas las vividas hasta el momento. La progresiva
deconstrucción de la sociedad patriarcal y de los constructos rígidos
asociados a su configuración ha ido fragmentando y multiplicando las
posibilidades vitales de los seres humanos, creando en algunos casos cierto
desasosiego debido a la libertad recién adquirida. Las nuevas oportunidades
se traducen en distintas formas de ver y comprender la realidad y producto
de ello es la inclusión de la diversidad en todos los posibles campos sociales.
Una nueva era en la que las sustancias, las unidades, las limitaciones y
concreciones biológicas pasan a convivir con la modernidad líquida, tal y
como la denominó el conocido sociólogo Zygmunt Bauman:
Si en un principio la idea de una ‘sociedad abierta’ representó la
autodeterminación de una sociedad libre orgullosa de su apertura,
hoy evoca la experiencia aterradora de una población heterónoma,
desventurada y vulnerable3.

Estos miedos que no pueden ser calificados de otra forma más que de
totalmente razonables4 suponen la muestra de los cambios, pero a su vez, se
presentan como una clara amenaza para la continuidad de estos llegando a
ser un gran obstáculo para la equidad social.
La homosexualidad es una de esas etiquetas “heréticas” que se
sitúan en contra de los discursos dominantes heterosexuales y por lo tanto
muchas personas continuarán sufriendo el desprecio generalizado debido
a la transgresión de los “dogmas” naturalistas hasta la total eliminación
de la sociedad no igualitaria. La sólida y pura barrera que había dividido
tradicionalmente en el imaginario colectivo a los hombres de las mujeres
se resquebraja debido a sujetos que se sienten atraídos por personas del
3 BAUMAN, 2007: 16.
4 El discurso de la masculinidad hegemónica, entendida en este caso como ideal
normativo y por lo tanto prescrito socialmente, se presenta a sí mismo en la dinámica
de los nuevos tiempos en una posición ofensiva, por lo que actitudes como misoginia,
homofobia, transfobia o incluso la xenofobia, son productos “lógicos” y razonables del
discurso patriarcal. Si se reduce su argumentación a la categoría de ridiculez, se evita un
ahondamiento en las posibles consecuencias y sobre todo en la desarticulación de sus
formas de expresión social.
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Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

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Iván Gómez Beltrán

mismo sexo que el que les ha sido adjudicado y que además, pueden o no,
actuar el género que les corresponde, de acuerdo a la terminología de Judith
Butler. A través de la comprensión de las diversas causas que han llevado a la
marginación y subordinación de estas personas, se pueden comprender más
profundamente las dimensiones del problema de la homofobia, tanto a nivel
social como a nivel individual en la configuración identitaria.
Es necesario recordar que la realidad social no es un ente dado sin capacidad
de transformación o cambio. Debemos ser capaces de comprender que:
las cosas -objetos, personas, eventos del mundo- no tienen en sí
mismas ningún sentido fijo, final o verdadero. Somos nosotros -dentro
de las culturas humanas- los que hacemos que las cosas signifiquen,
los que significamos5.

Es muy importante analizar los procesos por los cuales construimos
representaciones de la otredad, prestando atención al hecho de que estas
casi siempre se muestran en clave femenina y despreciativa. El imaginario
colectivo está plagado de otredades que se ven aisladas debido a no encajar
en una estructura que delimita las oportunidades de desarrollo, no solo de
los sujetos sino de la sociedad contemporánea en su conjunto.
2. Situación legal en España: la homosexualidad como delito
El contexto dictatorial español no hace más que endurecer las formas
sociales que habían existido y que aún permanecen, pero tampoco hay que
olvidar que en países europeos con ideologías políticas muy diversas, la
consideración de la homosexualidad no fue mucho mejor:
sería inexacto hacer la caricatura de una España homófoba,
(…) en un mar internacional de comprensión y tolerancia. (…) [L]
a homosexualidad estaba considerada como una enfermedad, y su
práctica era ilegal, en muchos países democráticos y la mayoría del
bloque socialista6.

Esto obliga entonces a entender que el proceso de depreciación
era más general de lo que puede parecer en un principio, y que no puede
caerse en el error de realizar un análisis centrado únicamente en factores de
carácter nacional, sino que se trata de cuestiones más amplias de acuerdo a
la base social, económica, política y por supuesto cultural. En este sentido,
la comparación con el nazismo y el holocausto, en el que muchos de los
5 HALL, 1997: 479.
6 ARNALTE, 2003: 99.
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Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

El discurso franquista contra la homosexualidad: la degeneración feminizada

ejecutados fueron homosexuales, revela la verdadera cara de la Europa de
mediados de siglo.
La situación legal de nuestro país en relación a la homosexualidad
fue verdaderamente dura, algo que se plasmará en la construcción de las
identidades no solo durante el proceso dictatorial sino que también se
manifestará durante la transición y los años 80s. A lo largo de la dictadura,
situada cronológicamente entre la sublevación golpista de junio de 1936
y la muerte del general Franco en noviembre 1975, se promulgaron dos
leyes determinantes: la de Vagos y Maleantes reformada en 1954 y la de
Rehabilitación y Peligrosidad Social de 1970. La II República española
supuso un periodo de apertura ideológica que barrió con toda la legislación
del proyecto primorriverista incluida la concerniente al Código Penal de
1928, que sancionaba las relaciones entre personas del mismo sexo. Aun
así, durante el bienio reformista republicano se redactará la famosa ley de
Vagos y Maleantes (1933) pero debe tenerse en cuenta que esta no incluía a
homosexuales sino que hacía referencia a proxenetas, mendigos, toxicómanos
etc. A pesar de esto, que legalmente esta no estuviera penada no quiere
decir que socialmente estuviera bien considerada, aunque el hecho de no
tener el yugo legal como coartador de la libertad otorgaba más capacidad de
socialización entre sujetos homosexuales.
Una vez iniciado el proceso de reconstrucción de la patria, habiendo
vencido los golpistas en la guerra civil y destruido medio país, se desarrolla
de forma paralela la represión y militarización social, utilizando como arma
el Código Penal de 1944, de tanta dureza, hasta el punto que incluía la pena
de muerte y que fue utilizando para condenar la homosexualidad de acuerdo
al artículo 431:
El que de cualquier modo ofendiere el pudor o las buenas
costumbres con hechos de grave escándalo o trascendencia incurrirá
en la pena de arresto mayor, multa de 5000 a 25000 pesetas e
inhabilitación especial.- Si el ofendido fuere menor de veintiún años,
se impondrá la pena de privación de libertad en su grado máximo7.

De esta manera se castigaban aquellas conductas impúdicas (sin
hacer explicita la práctica homosexual) de acuerdo con la norma moral
franquista pero esto no quiere decir que en la práctica no se utilizara en
contra de hombres homosexuales, ya que como Arturo Arnalte comenta: “la
7 Artículo 431 consultado en la obra: Alventosa del Río, Josefina, Discriminación por orientación
sexual e identidad de género en el derecho español, Madrid, Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, 2008.
Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

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Iván Gómez Beltrán

ambigüedad legal residía en cómo determinar cuándo una conducta sexual
revestía grave escándalo y trascendencia”8. Quedaba en manos de los jueces
determinar cuándo se producía dicho escándalo público o cuando se ofendía
el “pudor” y por lo tanto quedaba de manifiesto la peligrosa maleabilidad
del concepto, que en manos de una moral represiva fue muy útil para un
sistema que determinaba una clara dominación de lo masculino normativo.
En 1954 se produjo la modificación de la antigua Ley de Vagos y
Maleantes, en concreto de los artículos 2º y 6º. Argumentando dichos
cambios debido a “[l]a producción de hechos que ofenden a la sana moral de
nuestro país (…)”9, se impulsan nuevas penas y medidas de seguridad contra
los homosexuales y se establecen centros de trabajo forzoso conocidos
como colonias agrícolas. Los sujetos homosexuales habían contaminado la
moral del pueblo español, lo que le había hecho caer en un deterioro que
afectaba a la situación de descalabro político y económico que sufría la ya
decadente España autárquica. Se trataba de utilizar la famosa táctica de
culpabilizar al sujeto dominado ya que este no se podría levantar contra
el opresor, asegurándose, por tanto, la constitución de estos sujetos como
culpables socialmente e impidiendo cualquier atisbo de aceptación.
Será en 1970 cuando sea aprobada una de las más importantes
leyes represivas en la Historia Contemporánea. Conocida como Ley de
Peligrosidad y Rehabilitación social, deja claro en el encabezado cuáles son
sus intenciones de prevención social, es decir:
defender a las sociedades contra determinadas conductas
individuales, que sin ser en general, estrictamente delictivas, entrañan
un riesgo para la comunidad (…), [por lo que es necesario crear] un
sistema de normas nuevas encaminadas a la aplicación de medidas de
seguridad de los sujetos socialmente peligrosos10.

Por un lado, la homosexualidad vista como una lacra que alteraba
el orden reproductivo normativo de la sociedad patriarcal y también eje
básico del sistema dictatorial y por lo tanto se debían poner en marcha los
engranajes que dieran al traste con su propagación. Por otro lado, el ideal
8 ARNALTE, 2003: 120.
9 Modificación de la Ley de Vagos y Maleantes (15/1933), del 15 de julio de 1954 (B.O.E.
nº 198 del 17 de julio de 1954, pág. 4862).
10 Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social. Ley 16/1990, de 4 de agosto de 1970 (B.O.E.
nº187 del 6 agosto de 1970 págs. 12551-12557).
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Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

El discurso franquista contra la homosexualidad: la degeneración feminizada

principal era el de “reeducar y rescatar al hombre para la más plena vida
social”11. Puede parecer que esta ley no tipifica delitos sino que establece
una serie de sujetos susceptibles de ser penados, pero el resultado final de
la ley no fue tan represivo como se había previsto en un proyecto inicial, ya
que en ella se planteaba que el solo hecho de ser homosexual fuera un delito:
[e]l artículo 2º y 3º de la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación
Social, en su redacción definitiva, requería que se dieran actos de
homosexualidad para declarar el estado peligroso, no tipificándose
la simple condición homosexual que sí contemplaba el proyecto
original12.

La legalidad sirve en este caso como brazo ejecutor de los intereses
represivos de la autoridad dictatorial y a su vez de una ideología retrógrada
que asienta sus bases en la desigualdad de género y en ideales que deben ser
superados y revisados. No debe considerarse que las leyes fueron la única
forma de control social. En paralelo a estos ordenamientos, la interiorización
de los mismos patrones a nivel social y la delación Inquisitorial que se estableció
en el tiempo de posguerra, dan lugar a un clima de enfrentamiento en el que
cualquiera puede ser verdugo. La sociedad actuará como ramificaciones de
esa represión homosexual y cada individua/o reproducirá en su entorno el
rechazo y marginación que promueven los ideales fascistas.
3. Los discursos de poder
Hasta el momento, el análisis legal ha sido el eje argumental de este
trabajo pero lo cierto es que no puede olvidarse que detrás de eso que
Althusser definió como aparatos represivos del Estado, se encuentran otros
mecanismos de dominación que él mismo denominó aparatos ideológicos
del Estado. En esta línea, relacionemos esto con los discursos de poder a
los que Foucault dedica gran parte de su obra y que deconstruye y analiza
hasta sus últimas consecuencias. Este trabajo parte de una consideración del
discurso como un conjunto de enunciados validados por una sociedad, y por
tanto alejado de toda verdad, que (re)produce las relaciones de poder entre
las personas. Esto no debe confundirse con la contraposición de diferentes
construcciones sólidas en la que un sujeto subyuga a otro, sino más bien “es
preciso concebir el discurso como una serie de segmentos discontinuos cuya
11 Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social. Ley 16/1990, de 4 de agosto de 1970 (B.O.E.
nº187 del 6 agosto de 1970 págs. 12551-12557).
12 UGARTE, 2008: 28.
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Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

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Iván Gómez Beltrán

función táctica no es uniforme ni estable”13 y es precisamente esta fluidez la
que le otorga la capacidad de transformación necesaria para su perduración.
A pesar de que como afirma Foucault: “[l]os discursos, al igual que
los silencios, no están de una vez por todas sometidos al poder o levantados
contra él”14 lo cierto es que en el caso que nos ocupa analizaremos un tipo de
discurso utilizado tradicionalmente por la sociedad patriarcal para desvirtuar
a aquellos sujetos (hombres y mujeres) que se sitúan en los márgenes.
Es el poder, en este caso el Estado autoritario, el que se apropia de una
discurso regeneracionista en un primer momento, y médico-patologizador
posteriormente, llegando a construir un sujeto que “ha llegado a ser un
personaje: un pasado, una historia y una infancia, un carácter, una forma
de vida; (…) Nada de lo que él es in toto escapa a su sexualidad”15. La mujer
homosexual pero especialmente el hombre, se convirtieron socialmente en
precisa y solamente eso, sujetos que practicaban una determinada sexualidad
y cuya existencia se veía limitada a un campo de acción y de significación menor.
Este hecho es verdaderamente relevante al comprender lo que supone
dentro del esquema social patriarcal ser homosexual. Una vez construidos
los ideales hegemónicos de pertenencia social quedan definidos aquellos
patrones de conducta que se mantendrán, no solo subordinados, sino a
su vez dependientes de aquel sujeto primigenio del que socialmente son
considerados como “variantes”. De esta manera el sujeto homosexual
depende de la validación social por parte del heterosexual y además
construye su identidad a través de la consideración de su sexualidad como
una “desviación aceptada” de la “natural” ligada a la reproducción, de ahí el
concepto acuñado de homofobia interiorizada16 que llega hasta la actualidad.
La etiqueta y su significación cosificadora se traducen en una progresiva
deshumanización de los individuos homosexuales, de tal manera que puede
afirmarse que: “[l]os atributos distintivos de género contribuyen a ‘humanizar’
a los individuos (…)”. La reificación de un sujeto va siempre ligada a la
violencia que se ejerce sobre él. Limitar, controlar e impedir el acceso de
parte de la humanidad a las categorías que construyen seres humanos lleva
13 FOUCAULT, 2006, vol. 1: 106.
14 FOUCAULT, 2006, vol.1: 106.
15 FOUCAULT, 2006, vol.1: 44.
16 Hace referencia a la complicada negociación a la que se ve sometida un sujeto homosexual
al tratar de conjugar su masculinidad (sin entrar en consideraciones relacionadas con la
estilización corporal) como posición dentro de la estructura de género y la sexualidad,
cuando todos los textos sociales refuerzan justamente lo contrario.
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Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

El discurso franquista contra la homosexualidad: la degeneración feminizada

a la formulación de grupos sociales que son agredidos estructuralmente (y
no solo) por su cultura.
A lo largo del siglo XX en España se desplegarán diversos discursos
para promover la deshumanización y feminización de los individuos
homosexuales. Pasaremos a continuación a relatar de forma breve en qué
consistían y cómo se desarrollaron cronológicamente los más relevantes,
teniendo en cuenta que afectarán mayoritariamente a varones debido a su
exposición pública de acuerdo a la dicotomía hombre/espacio público,
mujer/espacio privado. Así bien, se harán matizaciones con respecto a las
mujeres para tratar de borrar parte de la invisibilidad que obstaculiza su
estudio17. Sería demasiado complejo y puede que poco fructífero tratar de
construir un marco cronológico exacto sobre el desarrollo de los discursos,
pero lo que si se tratará de hacer es ver las fundamentaciones teóricas
que soportaban estas falsas ideologías y como los mencionados aparatos
represivos del Estado se servían de las “verdades” médicas basadas en la
eugenesia y la patologízación para dar rienda suelta a la homofobia inherente
a la construcción patriarcal. A estos discursos les atraviesa de un extremo a
otro, uno más amplio y que está en la base dicotómica y desigual de nuestra
realidad: la feminización es algo negativo porque es la única forma de validar
que una parte de la población sustente el poder.
Tal y como Javier Ugarte Pérez propone en su libro Una discriminación
universal. La homosexualidad bajo el franquismo y la Transición, se hará una
distinción cronológica en dos bloques: por un lado de 1930 a 1950 cuando las
corrientes regeneracionistas de tradición carlista predominaban en la España
de la posguerra, y en segundo lugar de 1950 a 1970 con el mencionado
proceso de construcción de los homosexuales como sujetos patológicos
que podían y debían ser curados por el bien de la raza. No obstante, no
debe olvidarse que dichas demarcaciones temporales no son más que una
guía con la que se pretende mostrar cual fue el discurso predominante en
diferentes momentos históricos, lo que no quiere decir que uno aparezca
en detrimento del otro sino que más bien que el tablero de juego posee
muchas piezas y todas se mueven de acuerdo a las que las rodean.

17 En este sentido la obra de Raquel (Lucas) Platero constituye uno de los primeros intentos
por visibilizar a las mujeres homosexuales durante el periodo dictatorial, centrándose en el
análisis de las mujeres lesbianas masculinas que fueron tratadas legalmente, en algunos
casos, como si de hombres se tratara.
Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

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Iván Gómez Beltrán

4. Discurso regeneracionista-eugenésico
Durante los primeros años de la dictadura, el país se veía sumido en
un proceso de reconstrucción material, simbólica y racial que tenía su base
ideológica en el discurso regeneracionista. Este se entendía “según términos
eugenésicos y darwinianos, centrándose en la capacidad reproductiva de la
raza”18, otorgando importancia al hombre como fecundador y a la mujer
como útero nacional que debía permanecer al cargo de su familia e hijos
pasando a ser algo así como “el termómetro de la salud moral de la nación”19.
Basándose en el darwinismo social se promovía la reproducción de aquellos
sujetos que eran considerados como superiores racialmente, es decir se
propone la mejora de la herencia genética para el avance de la nación. Se
facilita entonces la intervención estatal en la “calidad” de la población ya
que el progreso colectivo debe estar en sus manos y en este caso se debía
conseguir desechando a cualquier sujeto que mostrara una incompetencia
social determinada. La no reproducción era un grave problema cuando parte
de la población contaba con algún tipo de diversidad funcional causada por
el conflicto bélico, debido tanto a la primera guerra mundial como en el caso
español a la guerra civil.
Basándose en una reformulación ideal de masculinidad normativa, en
la que el soldado y la victoria sobre los republicanos son el eje argumental
del planteamiento, se establece todo un discurso de regeneración basado en
la recuperación paternalista de la salud moral de la patria. Junto con esto,
la autora Mary Vincent continúa argumentando que las mujeres pasan a
“simbolizar la degeneración (…) en un momento en el que la decadencia
había conducido a una feminización del espíritu nacional”20. Por esta razón,
las mujeres se engarzan de nuevo en un sistema maniqueo en el que se es
puta o santa, en el que se es madre o la productora de la degeneración.
En este sentido es llamativo como todos los grupos que supongan un
claro ataque a los valores tradicionales de la España católica del momento,
serán caracterizados con valores femeninos y entre estos, la impetuosidad
y la incapacidad de dominar los instintos serán los que se adjudiquen a
los homosexuales. Basándose en la militarización no podía evitarse que se
conformara una “sociedad masculina auténtica –los ‘auténticos’ hombres de
España- (…)” que debían levantar las armas con la intención de “purificar,
purgar y regenerar a la nación”21.
18 VINCENT, 2006: 136.
19 VINCENT, 2006: 136.
20 VINCENT, 2006: 136.
21 VINCENT, 2006: 137.
320

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El discurso franquista contra la homosexualidad: la degeneración feminizada

La feminización de la otredad ha sido habitual históricamente
a lo largo de las distintas civilizaciones. Poner en duda la virilidad de los
sujetos varones era especialmente útil para tratar de desasociar a estos de
la situación de autoridad y poder inherente a su sexo-género. La propia
construcción de la masculinidad como algo fluido, cambiante y por lo tanto
performativo, obliga a una construcción, negociación y validación constante
que en muchos casos entra en crisis con el entorno cultural, como ocurrió
con los y las homosexuales aunque con distintas matizaciones. Así bien,
si el ideal normativo masculino es rígido y se basa en ideas tales como la
guerra entendida como la regeneración, la familia como apoyo y sustento del
guerrero o en determinadas corporalizaciones que exaltan la musculatura y
el entrenamiento físico extremo, todo aquello que se aleje de este constructo
será inmediatamente femenino22. Esto genera un grave problema en una
sociedad post-bélica: ¿qué ocurre con los heridos? Lo cierto es que aquí
se reproduce la máxima de que son los vencedores quieren escriben la
historia, y por ello, al son del discurso dominante, los derrotados verán
subordinada su masculinidad ya que no encajan en los patrones del “héroe”
que siempre sale victorioso. Sin embargo, en el caso de los fascistas también
había heridos de guerra y la solución que se creo fue la de incorporarlos al
“Benemérito Cuerpo de Mutilados de la Guerra” otorgándoles asistencia
paternalista y rodeando sus figuras del aura protectora de la heroicidad
de la salvación de la patria del virus rojo y por tanto se les debía respeto
y la consideración nacional23.
5. Discurso medicalizador
Como ya se ha comentado, a partir de 1950 el discurso (de)generador
de la homosexualidad comienza a utilizar también otros mecanismos de
subalternidad, tal y como los denomina Mary Nash, entendidos como los
22 Cabe hacer algunas consideraciones sobre esto. A pesar de que el sistema patriarcal
dicotomice la realidad, las categorías de género sufren un proceso de (re)negociación
constante, no hablamos de la eterna recurrencia donde nada cambia, son categorías históricas
y culturales. Con esto se verán casos en los que los mismos marcadores de género funcionan
de formas diversas, es decir, en determinadas culturas un collar puede ser únicamente
femenino, pero en otras masculino. Así mismo el uso del collar puede “enmascararse” con
una mayor musculatura, o combinándolo con marcadores hipermasculinos. La negociación
se basa en la fluidez misma de las categorías, aunque los ideales sean rígidos.
23 Muy interesante es también el caso de los hombres que sufrieron de lo que hoy se conoce
como “estrés postraumático”, los llamados “histéricos”. Como Mary Vincent (2006: 145146) supusieron una grave problemática ya que “conservaban poco de su autocontrol que
supuestamente definía y caracterizaba la masculinidad”.
Amor y Sexualidad en la Historia
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Iván Gómez Beltrán

procedimientos mediante los cuales una sociedad delimita los derechos y las
posibilidades vitales de un determinado grupo social siendo representados
como lo Otro. La ciencia médica sufrirá en estos años un claro avance
que descompone las justificaciones deterministas que habían servido
para establecer las bases de la regeneración de la patria y por lo tanto era
necesario buscar nuevos instrumentos ideológicos que suplieran las nuevas
problemáticas. La persona homosexual pasa de ser una viciosa a ser una
enferma y por lo tanto deben ser acotadas, a través del discurso médico, las
formas que sirvan para prevenir el contagio y para curar a quienes la sufran.
Hay que regenerar, reeducar, rehabilitar y sobre todo controlar,
ya que el nuevo ideal de masculinidad de la dictadura está basado en el
autocontrol y en la dominación de las pasiones. Para ello se crearon todo
tipo de mecanismos capaces de forzar a la interiorización de la sexualidad
homosexual como algo negativo para el sujeto. Ya habían quedado atrás los
años más terribles de la posguerra y la autarquía estaba dando sus últimos
coletazos con el consiguiente aperturismo ideológico. Este se materializará
en determinados sucesos históricos como la subida al poder de los
tecnócratas, la perdida de importancia política de la falange, el acuerdo con
los Estados Unidos y el Concordato firmado con el Vaticano en 1953 con la
intención de reforzar las relaciones entre la Iglesia y el Estado a cambio de
numerosísimos privilegios.
La homosexualidad pasa a ser ahora producto de múltiples
posibilidades, desde las teorías psicoanalíticas de Freud y su complejo de
Edipo y por lo tanto relacionadas con la imposibilidad de superar las fases
“naturales” del desarrollo infantil, lo que produciría un trauma; hasta el
contagio producido en la etapa de la adolescencia donde se desarrolla la
sexualidad “normal heterosexual”. De esta manera es fundamental controlar
a los individuos que han incitado a jóvenes a desviarse de la evolución
natural pero a su vez deben buscarse las medidas adecuadas para rehabilitar
socialmente a los enfermos que sufren de dicha dolencia, algo que se hará
fundamentalmente a través de las terapias aversivas. Con estas se conseguía,
según los distintos especialistas del momento, asociar el estímulo sexual
hacia el mismo sexo con una sensación negativa y desagradable. A través
de las teorías conductistas del reflejo condicionado se trataba de crear un
enlace entre un estímulo y una sensación, buscando la reorientación de la
sexualidad desviada del individuo.
322

Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

El discurso franquista contra la homosexualidad: la degeneración feminizada

A través de la medicina se verán también claras muestras de la
conciencia social feminizadora de los sujetos homosexuales. De hecho esta
feminización queda ya patente en textos relativamente antiguos, y también
relativamente científicos como el del autor Richard Krafft-Ebing, y su
obra Psychopathia Sexualis, considerada como una de las más importantes
en cuanto a la depreciación y demonización de los y las homosexuales ya
que son considerados como sujetos hipersexualizados, dementes y desde
luego, enfermos. El conocido neuropsiquiatra de nacionalidad alemana
partía de una idea clara en cuento a las relaciones sexuales: “la única práctica
sexual ‘natural, y por tanto admisible, era la procreativa”24 y de ahí que sus
estudios muestren una intencionalidad claramente patologizadora llegando
a extremos como el siguiente ejemplo en el que uno de los individuos
estudiados relata cómo es su estado psicológico
General feeling: I feel like a woman in a man’s form; and even though I often
am sensible of the man’s form, yet it is always in a feminine sense. Thus, for
example, I feel the penis as clitoris; the urethra as urethra and vaginal orifice (...)25.

El fragmento recoge solo una pequeña parte de los 200 historiales
clínicos que el autor relata con una genial maestría, procedentes sobre todo
de fichas policiales y de manicomios. Todo ello para seleccionar aquellos
más llamativos con la intención de satisfacer la necesidad patriarcal de
marginación de una sexualidad que se opone a los estándares sexuales
heteronormativos. Debe tenerse en cuenta que este libro se estableció como
uno de los más importantes dentro de la teoría médica del momento y que
puso en marcha el engranaje de lo que sería la consideración posterior de
los y las homosexuales como seres moralmente depravados. De hecho será
la base teórica sobre la que muchos legisladores a nivel europeo asienten sus
creencias negativas con respecto a sexualidades “desviadas” y comiencen su
propia cruzada de curación de dicha “enfermedad”.
La Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social de 1970 supone
la expresión máxima de dichas teorizaciones sobre la contención de la
homosexualidad vista como algo contagioso que debe ser controlado
para evitar que otros sujetos caigan enfermos. Si hay un nombre que es
determinante en la elaboración de esta ley ese es Antonio Sabater Tomás,
24 UGARTE, 2008: 56.
25 KRAFFT-EBING, 1965: 207.
Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

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Iván Gómez Beltrán

fiel seguidor de las teorías médicas del neuropsiquiatra alemán y que redacta
en 1962 la obra Gamberros, homosexuales, vagos y maleantes. Sabater propone que
el homosexual es un enfermo y que por lo tanto debe ser tratado, no hay
que castigarlo sino compadecerle y ayudarle en su recuperación, siempre y
cuando este la acepte. Sus afirmaciones siguen la línea de las ya mencionadas:
la doctrina científica del momento concuerda en que los casos
congénitos existen, pero son los más raros, y en general se trata de
una fase intersexual normal, un lapso de indeterminación (…)26.

Aun así realiza una clasificación específica de los homosexuales en
función de sus “instintos” sexuales y por las causas que les han originado
dicha enfermedad. Si no se es heterosexual no se es hombre, se es diferente,
algo feminizado y ahora un sujeto enfermo. El Estado puede y debe
intervenir para (re)convertir a estos sujetos en seres moralmente aceptables
ya que en caso contrario no son inteligibles culturalmente por unas normas
que filtran, como ya se ha comentado las posibilidades vitales.
Ahora bien, este discurso feminizador, es aplicado mayoritariamente
con hombres ya que son estos los que sufrieron la represión legal de la
dictadura, pero ¿podríamos hablar de un discurso similar en el caso de las
mujeres? Como relata Raquel (Lucas) Platero: “[p]ara la psiquiatría de la
época, las mujeres eran inherentemente patológicas”27 y por tanto la sociedad
era la encargada de contener esta impetuosidad que el sistema patriarcal le ha
achacado debido a su propia naturaleza biológica. De esta manera se promueve
y refuerza férreamente el ideal de ángel del hogar como útil socialmente
y además como el único disponible. El matrimonio y la maternidad son
las únicas salidas socialmente aceptadas, ante esto se encontraría la vida
religiosa (un nuevo matrimonio, pero esta vez con la divinidad), la soltería y
el consiguiente rechazo social, y por último el manicomio, asociado a la idea
de la histeria como algo naturalmente femenino (no se debe olvidar que la
palabra histeria procede del griego qστέρα, útero).
Lo que aquí se propone es que el discurso feminizador que se ha
relatado con respecto a los hombres también puede ser aplicado a las
mujeres ya que cuando estas confesaban ser homosexuales, la solución más
26 SABATER, 1962: 194.
27 PLATERO, 2009: 19.
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Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

El discurso franquista contra la homosexualidad: la degeneración feminizada

habitual era el internamiento en manicomios. Esto se producía debido a su
consideración como sujetos patológicos en sí mismos, la homosexualidad
no representaba más que una hiperfeminización, o si se prefiere una
exaltación de las cualidades tradicionalmente femeninas. En el caso de que
su estilización corporal del género fuera claramente masculina serían tratadas
como los varones, algo que puede comprobarse tomando los expedientes
de las únicas dos mujeres que fueron enjuiciadas por la ley de 1970 como
homosexuales. La “supuesta visibilidad” de la homosexualidad basada en
patrones normativos que enlazan un género con su sexo correspondiente,
tiene mucha utilidad en un sistema que trata de reconocer a aquellas
personas que actúan como intrusas de la corrección moral reglamentada.
Cuando se hace mención a la solidificación de las estructuras de sexo/
género/sexualidad, quiere decir que “en nuestra cultura el género se lee
como sexo, y que el sexo se concibe como inextricablemente inserto en
lo biológico”28, de esta manera se establece un sistema de interrelaciones
causales que es interiorizado a través del determinismo biológico y que es la
suma de constructos culturales que no son necesariamente vinculantes. Una
vez más las mujeres tenían salidas delimitadas: o el manicomio o el tratar
de esconder su sexualidad de las vías represivas del régimen imitando las
formas de madre, esposa y compañera ya que las vías de subjetivación como
homosexuales estaban completamente cerradas.
6. Conclusiones
Pero cabe preguntarse ¿cuáles eran los beneficios de este discurso
feminizador de la degeneración homosexual? ¿Además de ser producto de
la transgresión social, era socialmente útil? Indudablemente desde el poder
era comprensible su articulación ya que conseguiría levantar de nuevo la
patria, construyendo una sociedad fuerte y sana sin depravaciones, pero
desde la perspectiva del género también puede hacerse alguna apreciación.
Los/las homosexuales son sujetos que muestran la dureza y al mismo
tiempo la debilidad del sistema; suponen una fractura en la naturalización
de las estructuras ya que en su existencia corpórea confirman la irrealidad
(en cuanto falacia naturalista) de las normas de género. De esta manera, se
hace tan peligroso seguir la norma como contravenirla, ya que de una u otra
forma el sujeto se ve determinado por la misma. Lo que no pertenece a la
matriz heterosexual reafirma las divisiones dicotómicas creadas, en tanto
28 VENDRELL FERRÉ, 2009: 69.
Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

325

Iván Gómez Beltrán

que sirve para separar del poder a aquellos que no son dignos del mismo.
La importancia de la homosexualidad con respecto al sistema se revela en el
sentido de que supone una quiebra de los supuestos patriarcales. La persona
homosexual “se convierte entonces en un personaje socialmente útil, al
transformarse en el punto de referencia desde el cual el varón [heterosexual]
puede fijar sus rasgos viriles negándolos en el otro”29. El papel de significación
identitaria en negativo que juega la mujer se reproduce también en todo
aquello que no sea hombre, incluyendo a los sujetos que son homosexuales
o que poseen alguna “tara” de acuerdo a la normatividad social imperante.
Esta bipolaridad es negativa en sí misma puesto que el discurso
se despliega para justificar una clara desigualdad entre lo que significa lo
masculino y lo femenino. El hombre es lo trascendente, el que tiene la
autoridad y el poder de construir su identidad y la de la otredad. “La mujer
se determina y se diferencia con respecto al hombre y no a inversa; ella
es lo inesencial frente lo esencial. Él es el Sujeto, es el Absoluto: ella es la
Alteridad (…).”30 Marginando a los homosexuales y construyéndolos para
el imaginario colectivo como mujeres, no hace sino que revelar la estructura
desigual del patriarcado. Lo femenino es lo Otro, supone la construcción
de dicho género como alteridad, dicho de otro modo: lo que es Uno, no lo
es lo Otro. Lo que verdaderamente queda al descubierto es una sociedad
que minusvalora lo femenino, que lo mitifica y lo ensalza siempre y cuando
permanezca en los límites de lo que es sagrado y normativo. Las mujeres
representan un sujeto que se sitúa bajo el yugo del hombre, que se enclaustra
en los hogares y se rodea con la familia para impedir su empoderamiento.
Por esto los/las homosexuales son despreciados, porque lo que determina
el discurso feminizador es la degradación de un género para sustentar el
entramado subyacente de poder masculino.
A pesar que los procesos culturales e históricos han cristalizado en la
dinamización de las configuraciones vitales de las/los individuos, el sustrato
ideológico, es decir, el discurso masculinista, sigue siendo reproducido
de forma compulsiva. Lo que este texto ha tratado de revelar es que
la transformación de la práctica social, en este caso a través de diversas
consecuciones legales gracias al empuje del movimiento LGTB, así como al
feminismo y a otros grupos, no supone necesariamente la desarticulación de
las estructuras básicas significantes que conforman el sistema heteropatriarcal.
Lo mencionado aquí sigue teniendo validez en nuestro día a día de acuerdo a
29 GUASCH, 1991: 53.
30 BEAUVOIR, 1999, vol.1: 142
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Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

El discurso franquista contra la homosexualidad: la degeneración feminizada

un lenguaje falocéntrico o a través de prácticas sociales de exclusión grupal.
La relación entre significante y significado debe ser vaciada de contenido
para otorgarle una nueva conexión valorativa alejada de residuos normativos.
La identidad es una construcción legítima de cualquier grupo social y las/los
homosexuales deben reclamar su propiedad y uso, tratando de no caer en
indeterminismos posmodernistas que lleven a la indeterminación teóricopráctica que anule las especificidades del heterosexismo. Permítaseme, por
tanto, finalizar con una cita de la obra Homografías, de Ricardo Llamas y Paco
Vidarte que sintetiza a la perfección cual debe ser el paso a seguir, en mi más
humilde opinión, por los grupos subalternos de acuerdo a lo expuesto en
este texto:
Plantear como tarea política inmediata para los gays y lesbianas
la disolución de las categorías y la renuncia a la identidad es una
propuesta que no se sostiene. Para empezar, sin identidad y con todas
las categorías disueltas, nos quedamos sin fuerza política. (…) La
identidad es la única forma de resistencia colectiva y la única forma
de poder establecer un frente común. (…) Disolver las categorías es
reducir la homosexualidad de nuevo a la esfera de lo privado, íntimo
y personal. Y la homofobia institucionalizada y social se disgrega
entonces en actos vandálicos aislados contra individuos: la disolución
de categorías lo único que consigue es disfrazar la represión, la
discriminación y la homofobia de ataques esporádicos contra sujetos
individuales que nada tienen que ver entre sí31.

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Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

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HACER VISIBLE LO INVISIBLE: LA LITERATURA COMO
ARMA DEL ACTIVISMO HOMOSEXUAL. EL EJEMPLO DE
GORE VIDAL Y LA CIUDAD Y EL PILAR DE SAL
Making Visible the Invisible: Literature as Tool of Homosexual Activism:
The Example of Gore Vidal´s The City And The Pillar

Iker Itoiz Ciáurriz
Universidad Complutense de Madrid
iciaurriz92@gmail.com
Roberto Pastor Cristóbal
Universidad de La Rioja
cal.sandie@hotmail.com
Resumen: El objetivo de este artículo es analizar, en el contexto de los Estados Unidos
de la década de los 40, si La Ciudad y el Pilar de sal puede ser una fuente histórica válida
para estudiar la situación de los homosexuales en el contexto citado. Para ello, la presente
investigación estudia los problemas teóricos referidos a la literatura y su relación con la
homosexualidad como grupo social. La obra es estudiada desde una perspectiva de
construcción tanto individual como social. Si por un lado es un resultado del pensamiento
y vivencias personales de Gore Vidal, su autor, por otro lado es el resultado de un marco
temporal determinado. Todo ello, nos lleva a plantearnos, finalmente, cuáles son las
coordenadas básicas que la novela ofrece al historiador para estudiar la situación de los
homosexuales en ese espacio y tiempo históricos.
Palabras clave: La Ciudad y el Pilar de sal, Gore Vidal, homosexualidad, Estados Unidos,
Informe Kinsey.
Abstract: The aim of this article is to analyze, within the 40´s decade in the United
States, wether Vidal´s The City and the Pillar can be an accurate historical source so as to study
the situation of homosexuals in the context above mentioned. In doing so, the current
research studies the theoretical problems referred to literature in relation to homosexuality
as a social group. The work is tackled from an individual as well as social construction since,
on the one hand, the novel is the output of Gore Vidal´s own personal life and thinking
Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

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Iker Itoiz Ciáurriz y Roberto Pastor Cristóbal

and, on the other, the output of a fixed temporal frame. Everything, eventually, make us
become aware of what the basic coordinates are which the novel offer to the historian in
order to study the situation of homosexuals in this historical spatio-temporal context.
Keywords: The City and the Pillar, Gore Vidal, Homosexuality, United States, Kinsey Report.

1. Introducción
¿Es la literatura fuente histórica? Es la primera pregunta que todo
historiador se hace al estudiar, como en este caso, una obra narrativa con el
objeto de saber más sobre un grupo social concreto. Y reformulando en lo
que nos interesa: ¿Puede ser La Ciudad y el Pilar de sal una fuente válida para
conocer mejor la situación de los varones homosexuales en Estados Unidos
durante los años 40? Es el objetivo de la presente investigación, amén de
futuras y más profundos estudios que discutan, clarifiquen y/o amplíen
ideas que vamos a exponer a continuación.
Para validar La Ciudad y el Pilar de sal como fuente histórica hemos
abarcado tres aspectos. En primer lugar, hay un marco teórico que pretende
acercarnos a los problemas metodológicos e interpretativos de la historia y la
literatura, en su relación con la homosexualidad. Los problemas planteados
en este apartado nos dan una idea de cuáles son las posibilidades y límites de
la literatura homosexual como fuente histórica. En concreto, cómo historiar
a un grupo social determinado a partir de una obra de carácter literario.
En segundo lugar, es muy importante tener en cuenta al autor de la obra,
Gore Vidal (1925-2012), desde dos perspectivas. Por un lado, enfocando
la obra como producto de las ideas y pensamiento del autor. Por otro
lado, más allá del carácter o no ideológico de la narración, hay que prestar
atención a las vivencias personales del autor y su posible relación con la
obra. En conjunto, se busca comprender los motivos que llevaron al autor
a escribir La Ciudad y el Pilar de sal en 19481. En tercer lugar, y por último,
estudiamos la obra en sí misma. Debemos tener presente la obra no sólo
como producto de una mente sino como parte de la producción cultural
de una sociedad concreta en el espacio y el tiempo históricos. Pero además,
nos adentramos en el mundo sociológico que la narración construye y lo
comparamos con la investigación historiográfica referida al mismo período
narrado literariamente.

1 La edición utilizada en este trabajo ha sido: VIDAL, 1999.
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Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

Hacer visible lo invisible: la literatura como arma del activismo homosexual.
El ejemplo de Gore Vidal y La ciudad y el pilar de sal

La metodología de esta investigación ha implicado la construcción de
un método que parte de lo más general, la problemática teórica, a lo más
particular, la obra en sí. Todo con el objetivo de responder a las siguientes
preguntas: ¿por qué se escribió? ¿Es fiable la información narrada? ¿Qué
tipo de información nos aporta? Y por último, si aceptamos su validez
como fuente ¿Qué coordenadas básicas, en cuanto a información, aporta al
historiador?
2. Historiografía sobre la homosexualidad y literatura homosexual:
planteamientos y problemática teórica

La gran renovación en el campo historiográfico durante el siglo
XX fue la consolidación de la Historia Social y su conversión en corriente
hegemónica en los historiadores. Pero a partir de ahí se ha ido produciendo
una mutación en el método, objetivos y perspectivas de análisis del sujeto
histórico. Y ésta es una idea que hay que tener en cuenta, precisamente
porque la inclusión de los homosexuales en el campo de estudio histórico es
producto en los cambios de paradigmas interpretativos, acaecidos a partir de
los años 60, en la Historia Social.
Esta asociación se debe a dos causas fundamentalmente. Por un lado,
ha de tenerse en cuenta que hay un “paso del telescopio al microscopio
social”2. Es decir, de un análisis de las grandes estructuras a un estudio
pormenorizado de cada parte y segmento social. La entrada de los
homosexuales en la investigación viene de la mano de su valor cultural y no
tanto en su peso demográfico, que es escaso. Por otro lado, el mencionado
valor cultural no hubiera sido tenido en cuenta de no haber sido por el auge
de los movimientos de protesta social en Estados Unidos y Europa desde
finales de la década de los 60. Y en dichas protestas, grupos marginados por
aquella “sociedad opulenta” tales como los jóvenes, los afroamericanos o
los propios homosexual ligaron sus reivindicaciones a la construcción de
una identidad cultural propia. Interpretar dichas protestas precisaba de un
estudio del pasado, del pasado como causa3. Por lo tanto, el interés creciente
de los historiadores por los homosexuales no se debe únicamente a aspectos
científicos sino, sobre todo, a las necesidades de su propio presente.
2 BURKE, 2007: 64-65.
3 HOBSBAWM, 1998:84-85.
Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

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Iker Itoiz Ciáurriz y Roberto Pastor Cristóbal

Sin duda, es el presentismo el mayor problema al que se enfrentan
los historiadores al escribir sobre los homosexuales. Un problema heredado
de la tradición historiográfica estadounidense, de la que partieron y todavía
parten los estudios más innovadores con respecto a este tema, que debido
a sus especiales condiciones hizo de una “historia en caliente” el dictado
del discurso historiográfico4. Pero lo que es un límite también es una
posibilidad, una posibilidad interpretativa. Valorar un escrito creado desde
el presente es valorar cómo una sociedad construye un discurso ideológico
con respecto a sí misma. Para valorar la importancia de La Ciudad y el Pilar
de sal es preciso no sólo tener en cuenta la información de la narración sino
también el contexto que rodea a la creación de dicha narración. La historia y
la literatura homosexuales son deudoras de experiencias de la más inmediata
contemporaneidad. Y por ello, muchos historiadores y críticos literarios
asumieron, a nuestro juicio correctamente, la llamada Teoría constructivista5.
Dicha teoría viene a decir que la realidad es construida por el lenguaje.
Vamos a ver sus aplicaciones en la historiografía, y posteriormente en el
ámbito literario.
Con respecto a la historiografía se es deudor, principalmente, de las
ideas de Michel Foucault6. Su idea principal consiste en que el discurso
construye la identidad del sujeto. La homosexualidad pasaría de ser un
mero acto o práctica sexual (como cree el propio Foucault) a ser una
forma de ser. Una forma de ser, alejándose así de posturas esencialistas
provenientes tanto de campos homófobos como homófilos, producto de
unas necesidades sociales concretas. Más específicamente, de la necesidad,
durante la segunda mitad del siglo XX, de superar la invisibilidad social de
los homosexuales para pasar de la experiencia individual a la comunidad
consciente, con sus reglas y propia subcultura7. Las categorías sexuales, por
tanto, no serían sino productos culturales derivados de un cambio ideológico
concreto. Precisamente, los años 40, en los que está contextualizada La
Ciudad y el Pilar de sal, son clave para la construcción posterior de la idea
de homosexualidad como identidad personal y colectiva. Los principales
estudios, que investigan la homosexualidad en los Estados Unidos de esos
años, al respecto son los siguientes8:
4 PATTERSON, 1998: 187.
5 ROSS, 1998: 97.
6 BURKE, 2007: 83.
7 GOWING, 1997: 63.
8 FREEDMAN, 1997: 302-304.
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Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

Hacer visible lo invisible: la literatura como arma del activismo homosexual.
El ejemplo de Gore Vidal y La ciudad y el pilar de sal

- George Chauncey ha estudiado la importancia de la ciudad de Nueva
York, desde finales del siglo XIX hasta los años 40, para la conformación de
los homosexuales como grupo social homogéneo. Un grupo definido por
la creación de espacios de sociabilidad, principalmente a través de una red
de bares y lugares seguros, que les permitían vivir su condición de forma
anónima y sin miedo a ser perseguidos.
- Allan Berube nos habla de la importancia de la II Guerra Mundial
como un tiempo de relativa tolerancia. Se generaron una serie de espacios
y oportunidades, en todo Estados Unidos, para las personas homosexuales,
especialmente los jóvenes.
- John D´Emilio ha estudiado cómo los cambios sociales derivados
de la II Guerra Mundial ayudaron a conformar las primeras asociaciones
homófilas, aquellas que fueron pioneras en la defensa de los homosexuales
como comunidad propia. También nos explica que a raíz del macartismo las
sociedades homófilas desaparecieron pero que en su lugar se generó una activa
subcultura homosexual de resistencia que cristalizaría a finales de los 60, al
calor del movimiento de los derechos civiles, como un movimiento de protesta
potente y cohesionado.
La literatura juega un papel fundamental en la conformación de dicha
y pretendida conciencia homosexual. Aquí, partimos de dos tradiciones de
interpretación científica,. Por un lado, la Historia Intelectual que nos viene a
hablar de cómo el discurso, en este caso el literario, genera realidades9. Viene
a ser lo mismo que hemos visto anteriormente: tanto el mensaje social, el
mensaje ideológico, como el mensaje literario ahora generan un discurso que
ayuda a crear una realidad, en este caso, sobre la comunidad homosexual.
Por otro lado, las ideas del Nuevo Historicismo literario hablan de una obra
creada no por un autor sino por una serie de creencias colectivas, prácticas y
discursos sociales10. La obra literaria es el resultado de un hecho social dado.
El posmodernismo parece haber superado la aparente contradicción entre
ambas posiciones. Dicha corriente ha creado una frágil síntesis entre ambas
posturas, y si bien reconoce el papel activo de la cultura también habla de
que la cultura es un producto, a su vez, del proceso social. Estaríamos, por
9 ROSS, 1998: 98.
10 RYAN, 2002: 150-152.
Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

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Iker Itoiz Ciáurriz y Roberto Pastor Cristóbal

tanto, ante una retroalimentación11. Si ponemos el ejemplo de los años 40:
los cambios sociales del período ayudaron a conformar redes socioculturales
para los homosexuales, a su vez, éstas consolidaron dicho cambios y
generaron una mentalidad de colectivo propio y diferenciado.
Y como conclusión a este punto, es preciso explicar cómo la literatura,
en concreto la literatura homosexual, es ante todo una ficcionalización
del presente o del discurso que se quiere construir sobre otro momento
temporal, siempre desde el ya citado presente. La literatura homosexual
es una producción cultural reflejo de experiencias, anhelos y realidades de
los homosexuales12. Una literatura en la que es preciso distinguir aquellas
obras anteriores de los disturbios de Stonewall (1969) de las posteriores; las
primeras se caracterizan por un tono más personal y experiencial, mientras
que las segundas asumen el tono reivindicativo y comunitario generado por
los movimientos de protesta de aquellas décadas. Estamos ante una serie de
obras escritas con la intención de superar el silencio cultural, visualizando
las realidades de dichas personas y estableciendo la obra como forma de
comunicación entre homosexuales. Este es el deseo, pero el hecho, que es
lo que interesa al historiador, es que la literatura homosexual posee un valor
de fuente al hablarnos sobre un grupo social. Hay que tener cuidado, pues
son relatos de ficción construidos desde el deseo del presente, de ahí que
se caiga en los tópicos, prejuicios o ideas-pancarta13. Pero también es cierto
que hay un deseo de representar una realidad, aunque sea desde un punto
de vista concreto. En este sentido, y por último, la literatura homosexual
nos aporta una visión más sobre este grupo social, que ni siquiera era tal
grupo hasta que se consolidó un discurso comunitario identificable pero que
obviamente posee unos rasgos propios, más allá del discurso, que interesan
al historiador (formas de vida, persecución legal, ideologías al respecto...)14.

11 BURKE, 2007: 249.
12 MENDICUTII, 2007, vol. 1: 82.
13 Habría que precisar que no toda la literatura sobre homosexuales es homosexual, en el
sentido de que tanto autores como lectores no tienen por qué pertenecer a tal clasificación,
ni todas las obras pretenden dar una visión positiva al respecto. Además, es preciso
diferenciar literatura homosexual masculina de la femenina. La obra que analizamos en la
presente investigación es interesante para estudiar a los homosexuales varones.
14 De hecho, el homosexual tal y como lo entendemos hoy es una concepción bastante
reciente, pero sí existían prácticas e individuos definidos por relaciones con personas del
mismo sexo, y dichas prácticas tenían consecuencias, ya fueran legales, ideológicas, etc.
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Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

Hacer visible lo invisible: la literatura como arma del activismo homosexual.
El ejemplo de Gore Vidal y La ciudad y el pilar de sal

3. Gore Vidal: la realidad homosexual
Gore Vidal fue un autor polémico que hizo de ello el arma de su
discurso a todos los niveles. Esto le hizo ser una figura pública conocida,
alabada y odiada (a partes iguales) en Estados Unidos. Nuestro estudio parte
de una narración, como La Ciudad y el Pilar de sal, que precisamente hizo
de él un hombre polémico. Estamos, por lo tanto, en los comienzos de
su trayectoria como hombre público. El problema está en que casi todas
las fuentes para estudiar el tema, tanto primarias como secundarias, están
hechas a posteriori. Con respecto a las fuentes primarias, tenemos sus
memorias, numerosas entrevistas y sobre todo sus abundantes ensayos. Casi
todas fueron realizadas a partir de los años 60, pero como punto positivo
hay que destacar la coherencia de su pensamiento a lo largo de todas ellas15.
En cuanto a las fuentes secundarias, estamos también ante obras realizadas
a posteriori. En ellas, se suele resaltar más su papel como ensayista o figura
pública, dejando su faceta de novelista más a un lado. De La Ciudad y el
Pilar de sal se resaltan más las consecuencias que tuvieron para la biografía
de Vidal y el ser la primera novela abiertamente homosexual en Estados
Unidos, no hay, por tanto, una conexión o estudio entre la novela y su valor
como fuente de investigación16.
Para entender el pensamiento de Vidal es preciso conocer que
formó parte de una generación literaria e intelectual que tuvo como
objetivo transgredir el canon mental estadounidense, autores como
Normal Mailer, John Updike o J. D. Salinger combaten aquello que no
les gusta de Norteamérica17. En el caso que nos ocupa, dos son las ideas
fundamentales. Por un lado, el análisis del poder y sus excesos. Por otro
lado, la homosexualidad, que en realidad es un tema ligado al primero: el
prejuicio moral se legaliza contra cualquier desviación de la norma. Vidal
es un escritor polifacético en género y temas pero siempre al servicio de su
agenda ideológica18. Una agenda que fue muy influenciada por la figura de
su abuelo, el senador Thomas Pryor Gore (1870-1949). Su tono populista, a
la vez que conocedor de la realidad política estadounidense tuvo en el joven
Vidal una destacada permanencia.
15 Sus memorias y ensayos sobre sexualidad son los más acertados para el estudio de La
Ciudad y el Pilar de sal. En el caso de los ensayos, hemos utilizado una recopilación del autor,
con entrevistas incluidas. VIDAL, 1996; VIDAL, 2001.
16 Un buen resumen de las principales publicaciones sobre Gore Vidal lo encontramos en:
KLOMAN, 2011.
17 MONTALBÁN, 2001: 12-13.
18 KIERNAN, 1995: 246.
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Una vez contextualizado su pensamiento pasemos a estudiar sus ideas
en cuanto a la sexualidad. Su idea principal concibe la homosexualidad y
la heterosexualidad como meras categorías verbales y no como hechos
naturales. Esta idea aparece reflejada abundantemente en toda su obra y
declaraciones sobre el tema sexual19.
Por tanto, los actos homosexuales no generan en sí mismos ni
identidad, ni lazo social. Lo último sólo es resultado de una reacción ante un
pensamiento ideológico contrario heredero de una mentalidad religiosa, legal
y médica concreta20. Y para la defensa de sus postulados escribe una obra
como La Ciudad y el Pilar de sal en la que parte del mensaje es una crítica al
prejuicio social. En su discurso, el prejuicio o el tópico y el estigma generado
es la aportación personal de Vidal a uno de los grandes temas de la literatura
norteamericana: la lucha entre el yo y la sociedad21. En este caso, la lucha
entre el impulso natural y la convención social. Para él, la solución estaría en
la aceptación de la complejidad de la naturaleza humana, incluida la sexual.
Por eso, en La Ciudad y el pilar de sal encontramos un realismo en el lenguaje
y en la acción, protagonizado por un chico típicamente norteamericano22.
¿Qué mejor ataque se puede hacer a la tradición y el prejuicio que mostrar la
normalidad del hombre común?
El joven protagonista, Jim Willard, vive una experiencia amorosa
con su mejor amigo, Bob Ford. Tras su separación, Jim viaja por Estados
Unidos (Hollywood, Nueva Orleáns, estancia en el Ejército o Nueva York)
conociendo más sobre sí mismo y sobre el mundo homosexual, hasta que
finalmente se reencuentra con Bob. El siguiente paso es ver cuál fue su
relación vital con la homosexualidad. La principal fuente para conocer dicha
relación son sus memorias, en especial el período que rodea 1948. Habría
que destacar su relación con James Trimble (1925-1945), a quién dedica La
Ciudad y el Pilar de sal y que considera el gran amor de su vida; sus relaciones
con otros hombres en el Ejército y en Nueva York y, por último, su trato

19 VIDAL, 2001: 120, 126, 266.
20 VIDAL, 2001: 128-137.
21 La lucha del yo contra lo externo puede ser ejemplificada en el combate contra la
naturaleza (Moby Dick de Mellville), en el ascenso social frente a lo heredado (El Gran Gatsby
de Fitzgerald) o contra la sociedad del escándalo (La Mancha Humana de Philip Roth). En
todos los casos, el ascenso del individuo o su construcción como un yo diferenciado pasa
por enfrentarse al mundo exterior.
22 GOODHEART, 1991: 631-632.
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El ejemplo de Gore Vidal y La ciudad y el pilar de sal

con el doctor Alfred Kinsey23. El doctor Kinsey es el autor del famoso
Informe sobre el comportamiento sexual del hombre, publicado en el mismo año
que La Ciudad y el Pilar de sal, que a la larga revolucionó las ideas científicas
sobre la sexualidad de hombres y mujeres (el informe equivalente sobre
las mujeres se publicó en 1953). De todos estos episodios se concluye que
su relación con respecto a su práctica de actos homosexuales está libre de
todo sentimiento de culpa, es asumida con perfecta naturalidad y también es
reseñable que los hombres con los que tuvo relaciones eran perfectamente
normales y por tanto no sujetos a ningún tipo de tópico, más bien todo lo
contrario ya que eran prototipos de norteamericanos medios.
Dicho lo cual, ¿por qué escribió La Ciudad y el Pilar de sal? Sabemos que
Vidal no tenía ningún problema con respecto a su propia homosexualidad,
todo lo contrario. Pero también sabemos que él era consciente de que
al publicar semejante obra podría sacrificar mucho, para empezar una
prometedora carrera política patrocinada por su abuelo, el senador Gore24.
En sus abundantes declaraciones y testimonios nunca dio una respuesta
definitiva sobre las razones que le llevaron a escribir tal obra. Y es importante
saber las razones, ya que éstas pudieron determinar lo que escribió y cómo
lo hizo. Mas, aquí, entramos en el terreno de la hipótesis difícilmente
comprobable. Hay dos posibles causas, no excluyentes entre ellas. Por un
lado, nos encontramos ante una reescritura de vivencias personales o, al
menos, una novela motivada por dichas vivencias. Por otro lado, estaría el
deseo de Vidal de realizar una crónica sobre la realidad de los homosexuales
en Estados Unidos, más allá de las ideas preconcebidas de aquella sociedad.
En el primer caso hay que prestar especial importancia a aspectos
personales tales como la relación con James Trimble. De hecho, Vidal
menciona que La Ciudad y el Pilar de sal es una narración de lo que pudo haber
pasado de no haber muerto James Trimble en la batalla de Iwo Jima (1945)25.
Los puntos a favor de esta opción se basan en que, para empezar, dedica la
novela al propio James Trimble y sobre todo que la literatura homosexual
tiende a realizar una reescritura de lo vital, algo así como un testimonio
ficcionalizado. Por contra, está el hecho de que Vidal ha afirmado que, a pesar
23 VIDAL, 1996: 31-122.
24 VIDAL, 1996: 150-151; VIDAL, 1999: 15.
25 VIDAL, 1996: 53.
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del realismo de lo narrado, no estamos ante la historia de su vida26. A nivel
genérico es verdad, ya que los acontecimientos de lo narrado no coinciden
con los acontecimientos de lo vivido. Sin embargo, si descendemos en los
detalles sí vemos algunas coincidencias en episodios muy concretos en los
cuales el acontecimiento vital coincide con el narrado27. Por todo ello, no
hay una ficcionalización de lo vivido explícita pero sí hay ciertos elementos
vitales usados como recursos en la narración.
En el segundo caso tenemos varias ideas a favor de entender la
motivación como deseo de narrar la realidad del homosexual estadounidense.
Para empezar, tenemos que se construyen unos protagonistas y personajes
más allá del tópico del homosexual afeminado y/o neurótico.28 Hay un estilo
de escritura muy realista, casi periodístico, que ayuda a percibir la novela
como un documento sociológico29. Por otro lado, no hemos de desdeñar el
contexto literario. La obra, junto con otras de los años 40 y 50, es precursora
en la preocupación de temas que serán muy relevantes en la literatura activista
de los 60, en este caso en el tema de la sexualidad30. Pero ocurre como con
la anterior idea, pueden ser recursos o contextos pero no hay declaración
explícita al respecto de si era consecuencia de una motivación u otra.
La segunda alternativa puede ser más interesante para el historiador
pero repetimos que estamos en terreno más especulativo que fáctico. Aún así
podemos extraer algunas conclusiones interesantes, sobre todo si valoramos
que ambas hipótesis no se tienen porque contradecir. Sabemos que el
contexto biográfico de Vidal es importante para la obra y la utilización de
experiencias vitales nos indica que La Ciudad y el Pilar de sal tiene un cierto
valor de testimonio de primera mano sobre la homosexualidad en aquellos
años. Además, el interés constante por dotar al argumento de realismo
nos indica que la idea de entender la homosexualidad como algo natural y
más prosaico que lo que los tópicos daban a entender era un objetivo de
la narración31.
26 VIDAL, 1996: 187; VIDAL, 1999: 17.
27 Los siguientes episodios de las memorias están presentes, más o menos explícitamente
en La Ciudad y el Pilar de sal: VIDAL, 1996: 19-49, 106, 107, 118, 126-128.
28 VIDAL, 1999: 15.
29 VIDAL, 1999: 18.
30 STIMPSON, 1991: 951-953.
31 VIDAL, 1996: 110.
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El ejemplo de Gore Vidal y La ciudad y el pilar de sal

4. La ciudad y el pilar de sal y su contexto
Hay dos puntos que han de ser considerados a la hora de valorar
a La Ciudad y el Pilar de sal como fuente histórica. En primer lugar, hay
que hablar del contexto de redacción y publicación respondiendo a
las siguientes preguntas: ¿por qué se publicó en ese momento? ¿Qué
repercusión tuvo? En segundo lugar, también hay una serie de preguntas
que responder con respecto al mundo sociológico creado por la narración:
¿es fiable? ¿Qué visión general nos ofrece sobre los homosexuales? ¿Qué
información concreta nos da sobre cada uno de los espacios en los que hay
presencia de homosexuales?
Ya hemos valorado, en el anterior apartado, las complejas motivaciones
que llevaron a Vidal a escribir y publicar la primera obra abiertamente
homosexual de la literatura estadounidense. Pero una obra no es sólo
producto de una mente sino resultado de un contexto social determinado.
Por ello, hay que valorar 1948 como el marco contextual que explica la
publicación y significación de La Ciudad y el Pilar de sal.
1948 es un año clave, en muchos sentidos, para los homosexuales.
Aparte de la publicación de la novela de Vidal es el año de la publicación del
influyente Informe Kinsey. Pero hay que empezar diciendo que 1948 es el año
de promulgación, por parte de las Naciones Unidas, de la Declaración de los
Derechos Humanos que garantizaba la igualdad de todos los hombres y mujeres
“sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, etcétera”32. Sin embargo,
la situación de los homosexuales tardará unas décadas en empezar a mejorar.
El problema estaba en que la homosexualidad, durante los años 40, era un
problema moral asumido por el derecho. En contraste con aquellos países
que tenían el Código de Napoleón como referente del derecho, países como
Estados Unidos tenían una tradición de derecho consuetudinario33. Si en el
primer caso los actos homosexuales no estaban tipificados como delitos, en
el segundo caso sí lo estaban. En el sistema judicial estadounidense el derecho
penal cambiaba en función de sentencias dictadas por tribunales. Dichas
sentencias se constituían en tradición y precedente en las labores de acusación
y defensa. Y la tradición jurídica norteamericana hacía del delito moral un
delito de derecho. La moral judeocristiana condenaba la homosexualidad
y por ello la justicia perseguía los actos homosexuales cometidos por las
32 RIZZO, 2006: 200.
33 RIZZO, 2006: 201.
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personas. Esto no sólo generaba una situación de indefensión legal para los
homosexuales sino también una situación de indefensión social, ya que el
consenso sociomoral al respecto era bastante homogéneo.
Para que el derecho cambiara era preciso que cambiara la moralidad,
algo difícil, ya que estaba sujeta a un conjunto bastante grande de prejuicios
con respecto a la homosexualidad. Precisamente, a partir de la II Guerra
Mundial lo que empieza a cambiar es la actitud respecto a dichos prejuicios.
Como resultado, por ejemplo, se crean por parte de homosexuales y
simpatizantes de estos las llamadas sociedades homófilas34.También en 1948
se produce un acontecimiento significativo pues afectaba a unos de los
campos de la construcción del discurso sobre el homosexual: la ciencia.. La
publicación de Sexual Behavior in the Human Male por parte del prestigioso
Dr. Kinsey dio unos hechos muy diferentes de lo que hasta entonces se
venía diciendo, “científicamente”, sobre la homosexualidad. El método del
estudio consistió en una serie de entrevistas clínicas realizadas a numerosos
voluntarios captados mediante cálculos probabilísticos35. En dichas entrevistas
el sujeto contaba su historia sexual. Se realizaron 5300 entrevistas, más casos
que cualquier estudio anterior y muchos posteriores. Las conclusiones más
importantes del estudio fueron que la homosexualidad masculina, como
comportamiento sexual, estaba bastante extendida en Estados Unidos (más
de lo que se creía)36. Porque el hecho no estaba en definirse en una categoría
u otra sino en las prácticas sexuales y éstas dieron resultados sorprendentes.
Se midió dichas prácticas de una escala del 1 al 6, siendo el 1 el individuo
que sólo tenía prácticas sexuales con otros varones y el 6 todo lo contrario.
Lo sorprendente fue que la mayoría de los entrevistados estaban ubicados
entre el 2 y el 5 en la citada escala. La importancia de las conclusiones de
este estudio en relación con La Ciudad y el Pilar de sal (publicada ésta unas
semanas antes) fue que ambos coincidían en decir que la homosexualidad
no era patrimonio exclusivo de personas afeminadas o gente rara, sino que
en cualquier varón se podrían dar experiencias sexuales con otro varón, el
comportamiento dependía de cuestiones de instinto no de rasgos externos37.
34 RIZZO, 2006: 206.
35 GINER, 2001: 417-418.
36 SINFIELD, 1994: 42.
37 Tradicionalmente los estudios sobre La Ciudad y el Pilar de sal se han ligado a la publicación,
en el mismo año, del Informe Kinsey. KIERNAN, 1995: 152. Es interesante leer el testimonio
de Gore Vidal sobre sus encuentros con el Dr. Kinsey, relatados en sus memorias. VIDAL,
1996: 128-129.
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El ejemplo de Gore Vidal y La ciudad y el pilar de sal

La importancia del Informe Kinsey tardó algunas décadas en rebasar lo
puramente científico. De hecho, pronto fue calificado como un documento
antiamericano38. Entonces ¿qué era lo propiamente americano en relación
al tema de la homosexualidad? La familia tradicional. Ese era el mensaje de
la ideología oficial durante los primeros años de la Guerra Fría, cosa que
contrasta con el período precedente. La II Guerra Mundial cambió muchos
comportamientos sociales, al menos temporalmente. Fue un período más
benigno para los homosexuales. Sin embargo, tras este paréntesis, la Guerra
Fría supone una involución ya que ésta era entendida y transmitida como una
lucha moral donde toda disidencia era peligrosa. El discurso se verbalizaba
en términos morales. La homosexualidad, como acto inmoral, era una forma
de disidencia39. Para construir una política de consenso capaz de armar
ideológicamente a unos Estados Unidos enfrentados a la Unión Soviética
era necesario perseguir y neutralizar a los pretendidos “enemigos interiores”,
ya fueran comunistas u homosexuales40. Así, las mismas investigaciones
del macartismo se extendieron a los homosexuales que ostentaban cargos
públicos o eran figuras notorias (igual que el Red Scare existió el Lavander
Scare con respecto a los homosexuales)41. La importancia de La Ciudad y el
Pilar de sal en este contexto es que está situada en el período de transición
entre la relativa tolerancia durante la II Guerra Mundial y la nueva ideología
de la Guerra Fría. Surgió, en parte, como resultado de lo que parecían iban
a ser unos tiempos mejores, que finalmente no tuvieron lugar.
El contexto social también determinó un contexto literario concreto.
Ya hemos hablado de la generación literaria de Vidal y su lucha contra
los convencionalismos. También hemos mencionado como la literatura
norteamericana hace de la búsqueda de identidad un conflicto entre el
individuo y el colectivo. Pero hay una serie de elementos específicos de
la obra que merecen ser tenidos en cuenta. Principalmente el tema de
la juventud y el uso de la prosa realista. Con respecto a la cuestión de la
juventud, ha sido un instrumento clásico en los escritores norteamericanos
para hablar de la renovación y el cambio. El joven se convierte en un outsider
que trasciende el mundo tradicional (ejemplificado en la casa paterna) para
recorrer el mundo en busca de una identidad propia42. Así hace Jim Willard,
38 SINFIELD, 1994: 42.
39 SINFIELD, 1994: 41.
40 CHAFE, 1997: 163.
41 RIZZO, 2006: 205.
42 CAMPBELL, 2002: 216-232.
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que abandona su hogar en busca de Bob y acaba recorriendo el país. La
juventud es un tema recurrente en la literatura estadounidense porque la
juventud representa el Nuevo Mundo frente al Viejo Mundo. En cuanto al
estilo de escritura, Vidal hace mención a la importancia de James T. Farrell
(1904-1979) para crear el tono de la narración43. Farrell es considerado un
escritor cuya prosa, sin artificio alguno, pretende hacer de las novelas una
crónica social44. Concretamente pretende narrar la vida de los jóvenes en
la América urbana. De nuevo aparece la idea de juventud. Aquí el interés
de Farrell, y consecuentemente de Vidal, es concebir al joven como un
espectador o tabula rasa que acumula conocimientos del mundo. Es el
mejor sujeto para enseñar al lector un mundo, no tiene prejuicios y no está
integrado plenamente en la sociedad adulta. Y, además, es el instrumento
perfecto para ver cómo la sociedad va incluyendo a los individuos en sí
misma, excluyendo a los disidentes. El joven puede pasar a ser adulto e
integrarse o ser rechazado por la sociedad si persiste en comportamientos
no aceptados.
También es preciso hablar de las repercusiones que tuvo la
publicación. El propio autor comenta: “...y como todos sabemos, yo
inventé la homosexualidad en 1948 con La ciudad y el pilar de sal”45. Críticos
y entrevistadores también resaltan actualmente la importancia de la obra
porque el tema era bastante novedoso en Estados Unidos y porque para
muchos lectores significó una obra de referencia46. La realidad, es que es un
aspecto que merece futuras investigaciones más profundas. Lo que sabemos
realmente es que fue un libro muy bien vendido pero completamente
censurado por la crítica de aquellos años. Con respecto a las ventas habría
que intentar determinar dónde se vendieron, quién compró ejemplares y
recabar testimonios sobre el significado que tuvo para ellos leer dicha obra.
Y con respecto a la crítica, Vidal fue un “paria” durante muchos años y
43 VIDAL, 1999: 18.
44 PICKERING, 1977: 188.
45 Fragmento dicho en una entrevista concedida por Gore Vidal en 1974 a la publicación Gay
Sunshine, siendo los entrevistadores Steven Abbott y Thom Willenbeches. VIDAL, 2001: 234.
46 En Europa no era tan novedoso. En las décadas del período entre guerras se produjo un
auge de la cultura, por tanto también de la literatura, homosexual como forma referencias y
representaciones comunes. TAMAGNE, 2006: 182. Y con respecto a la significación para
muchos lectores tenemos el testimonio de Larry Kramer, famoso activista por los derechos
de gais y lesbianas, en una entrevista en 1992 a Gore Vidal, siendo Kramer el entrevistador.
VIDAL, 2001: 269.
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Hacer visible lo invisible: la literatura como arma del activismo homosexual.
El ejemplo de Gore Vidal y La ciudad y el pilar de sal

publicaciones como The New York Times se negaron, en aquel momento,
a reseñar cualquier futura obra del autor. Aquí habría que profundizar
en si la crítica resultó importante para borrar a Vidal del mapa literario y
reducir el impacto de la obra. Pero también habría que considera hasta qué
punto, como pago por los pecados cometidos en el pasado, la crítica actual
ha sobredimensionado la importancia de la novela o si todavía no se han
valorado justamente sus virtudes en aspectos como su valor sociológico.
De momento, es difícil dar una respuesta sobre el impacto de La Ciudad y el
Pilar de sal en su época. Aunque esto no elimina el valor sociológico que tiene
para los historiadores ya que la narración en sí nos proporciona una serie de
datos sobre la situación de los homosexuales estadounidenses en los años
40. Dichos datos han de ser verificados, y también se ha de establecer en qué
sentido pueden ser valiosos. En eso consiste el siguiente apartado, pero no
podemos olvidar el hecho de que la obra es el resultado de unas experiencias
vitales, unos deseos de expresión de ideas y un contexto determinado por un
tiempo histórico concreto. La Ciudad y el Pilar de sal es el resultado de muchas
cosas, no sólo una.
5. La ciudad y el pilar de sal: una sociología de lo narrado
Medir la fiabilidad de la historia que cuenta la obra pasa por conocer,
previamente, qué podía saber Gore Vidal sobre aquellos espacios que
describe: el mundo rural de Virginia, Hollywood, Nueva Orleáns, el Ejército
y Nueva York. Recordemos que el uso de una prosa realista ya nos da pistas de
que no es su deseo hacer fabulación social. Pero, además, los conocimientos
del autor sobre la situación de los homosexuales en el Ejército y Nueva
York son directos. Él mismo tuvo relaciones biográficas con esos mundos47.
De los demás espacios hemos de indagar algo más. En el caso de Nueva
Orleáns, los datos más importantes son los relativos al mundo de los bares
gais48. Muy probablemente utilizara su experiencia en otros lugares como
Nueva York y su conocida red de bares para homosexuales. De Hollywood
sabemos que a lo largo de su trayectoria posterior tuvo una estrecha relación
con ese mundo, de hecho aparecerá en otras obras suyas49. Sobre época no
hemos podido determinar lo que sabía o no. Tal y como nos los presenta
47 VIDAL, 1996: 118-119, 126-129.
48 VIDAL, 1999: 113-120.
49 Hollywood publicada en 1990. También es un espacio que aparece abundantemente en la
polémica novela Mary Breckinridge de 1968.
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en la narración, un mundo de apariencias y condicionado por los rumores
y la opinión pública probablemente se sirviera de conocimientos generados
por el extenso mundo de los rumores y reportajes periodísticos; en ellos la
acusación de homosexualidad era algo cotidiano y que en ciertos casos era
verdad50. Los actores y actrices procuraban mantener las apariencias pero
su red de relaciones era tan extensa que en ocasiones un pequeño rumor
generaba una respuesta como la de preparar un matrimonio falso, tal y como
aparece en la novela51. Con respecto al mundo rural de Virginia hay que
tener presente que Vidal vivió parte de su juventud en Washington D.C.
con lo que no le pillaba lejos. Muchas personas de Washington pasaban los
fines de semana y otros períodos de tiempo en zonas rurales cercanas de
Virginia52. El único espacio que no aparece en la novela, pero que el autor sí
conocía de manera personal es las relaciones homosexuales en colegios de
internado privados. Dicho caso aparece bastante bien tratado en uno de sus
relatos cortos, escrito en 1950, El Trofeo Zenner53.
Si comparamos la información proporcionada por La Ciudad y el
Pilar de sal con los datos ofrecidos por la investigación científica ambas
informaciones coinciden bastante. Baste un ejemplo: los años de la narración
(desde finales de los años 30 hasta aproximadamente 1946) muestran que el
mundo homosexual está cambiando, igual que el personaje cambia y empieza
a valorar la pluralidad de dicho mundo54. Efectivamente, ya vimos cómo
los estudios de Allan Berube o John D´Emilio mostraban que la II Guerra
Mundial relajó los patrones de conducta social de los estadounidenses.
La importancia de Nueva York en la generación de redes socioculturales
para muchos homosexuales también aparece en la novela y concuerda con
estudios como los de George Chauncey55.

50 VIDAL, 1999: 75-103.
51 VIDAL, 1999: 198.
52 VIDAL, 1996: 34.
53 La colección de relatos cortos de juventud apareció publicada en 1956. Posteriormente,
en las ediciones modernas de La Ciudad y el Pilar de sal aparece junto con el relato principal,
como en el caso de la edición utilizada.
54 VIDAL, 1999: 178.
55 Estamos en una época de transición, sin embargo el cambio histórico no tiene los
mismos ritmos en todo el espacio estadounidense. El mundo rural o el Ejército fueron
más refractarios a los cambios que, en general, el mundo urbano. TAMAGNE, 2006: 195.
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El ejemplo de Gore Vidal y La ciudad y el pilar de sal

Dicho esto, ¿cuál es la idea general que se nos trasmite sobre la
situación de los homosexuales? Principalmente hay dos ideas. Por un lado,
el hecho de normalizar las relaciones entre hombres. Hacerlas producto de
instintos naturales. Sabemos que es resultado del pensamiento del autor.
Ahora bien, es un esfuerzo sociológico interesante. Para cualquier lector
medio estadounidense sus conocimientos sobre tales temas vendrían
dictados por la moral imperante, estudios psicológicos, rumores, lenguaje
homófobo, etc. Ellos no sabían cómo se comportaba, relacionaba o vivía
su sexualidad un homosexual. Por otro lado, se habla del problema social
que supone ser homosexual. Y era un problema social al condicionar las
relaciones entre personas.
El gran logro de La Ciudad y el Pilar de sal para desmitificar a los
homosexuales es dotar al protagonista de una normalidad tal que casi llega
al aburrimiento56. Vidal combate el prejuicio riéndose de él. Vidal no niega
los tópicos, imperantes en la época, sobre los homosexuales. No niega que
pueda haber personas afeminadas. Lo que él sí niega es que todos sean así.
De hecho, la diferencia muchas veces está en cuestiones de comportamiento
cultural57. En el único caso en que el autor introduce a las lesbianas, aparece
una mujer con apariencia masculina58. Pero es una decisión suya, es simple
apariencia no un hecho biológico como tal. Lo que la novela nos cuenta
sobre los homosexuales concuerda con los resultados del Informe Kinsey.
No hay un tipo determinado de varón que mantiene relaciones con otros
hombres. Cualquiera puede ser, soldados, cineastas o un chico del medio
rural de Virginia. El autor habla de diferencias entre homosexuales como
producto de cuestiones culturales y sociales59. Ridiculiza totalmente el
discurso de la diferencia propugnado por los científicos, hasta la aparición
de las investigaciones del Dr. Kinsey60.
Precisamente, son los aspectos social y cultural los que definen la
diferencia del homosexual con respecto al resto de las personas. Una mera
construcción ideológica, según el autor, pero que se plasmaba en unas
vivencias personales en constante conflicto con el resto de la sociedad. Ya
56 La crítica da a este aspecto la condición de principal virtud de la obra. STIMPSON,
1991: 954; KIERNAN, 1995: 236.
57 Ejemplos de dicha pluralidad los tenemos en: VIDAL, 1999: 87, 115, 141 y 177-178.
58 VIDAL, 1999: 116.
59 La diferencia también es el resultado de como los homosexuales se ven a sí mismos.
VIDAL, 1999: 105.
60 Para ahondar en la cuestión de las teorías científicas véase: TAMAGNE, 2006: 167.
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desde el principio, a través del diálogo entre Jim y Bob, se muestran dos
posturas. La que no parece ver nada malo en mantener una relación con
otro hombre, porque no se es consciente de que eso sea algo homosexual
sino un simple instinto de deseo y afectividad. Jim Willard no se ve a sí
mismo como alguien diferente a los demás, sólo le aparece el conflicto
cuando se va dando cuenta de que lo que él quiere no es lo que la sociedad
le demanda61. Bob Ford representa la postura del arrepentimiento, el sentir,
desde un principio, que lo realizado no está bien62. En otros momentos
de la obra se nos van dando nuevas ideas sobre el estigma y como se
relaciona con el mundo social. Así, las figuras públicas debían silenciar u
ocultar sus relaciones63. En el ámbito del individuo, se nos muestras cómo
las relaciones básicas, tales como las familiares, eran un puro engaño64. Sus
vivencias sexuales sólo se podían vivir de forma secreta. De ahí la necesidad
de construir espacios propios65. El honrado padre de familia americano sólo
podría vivir sus deseos en un lugar secreto, con personas como él y en la más
estricta privacidad. El homosexual vive en dos mundos: el afectivo/personal
y el de la mentira social. Los homosexuales, tal y como han demostrado
los estudios de Chauncey, construyen un mundo paralelo donde vivir su
sexualidad sin conflicto.
Una vez trazadas las líneas generales, merece la pena concretar espacios:
- Mundo rural de Virginia: es el espacio más difícil de analizar
históricamente puesto que es del que menos datos tenemos, ofrecidos por
la investigación. No ha sido tan estudiado como por ejemplo el mundo de
61 VIDAL, 1999: 40-41.
62 Es significativa la frase de Bob: “Pues porque se supone que los chicos no hacen esas
cosas entre ellos. No es natural”. VIDAL, 1999: 51.
63 Es el caso de Ronald Shaw, actor de Hollywood y uno de los amantes del protagonista.
VIDAL, 1999: 82-83, 176, 193.
64 Es muy interesante introducir el concepto de rol social o aquellas normas de
comportamiento esperados de quién ocupa una posición específica en la estructura social.
En este mismo sentido, están las teorías de Ewing Goffman y su metáfora teatral de la
dramaturgia de la vida cotidiana. En ese campo el rol de los personajes aparece bastante bien
definido y con un valor sociológico indudable. De hecho, las situaciones de conflicto en
una narración suelen venir por romper el rol, igual que ocurre en la realidad. BURKE,
2007: 74-77. Ahora bien, con respecto a la presunta vida oculta de los homosexuales, la
pretendida invisibilidad, hay que ser cautos. Es complicado valorar lo que su entorno más
cercano sabía o no sabía. Lo importante aquí es saber que estamos ante una situación social
conflictiva, y que en cualquier caso el prejuicio jugaba un gran papel.
65 VIDAL, 1999: 84, 111-112. 147-150 y 183.
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Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

Hacer visible lo invisible: la literatura como arma del activismo homosexual.
El ejemplo de Gore Vidal y La ciudad y el pilar de sal

subculturas homosexuales en Nueva York. Para el autor es, sin embargo,
muy importante ya que para él refleja la realidad mayoritaria de Estados
Unidos66. Es un mundo donde la familia, el matrimonio o la tradición juegan
un papel destacado67. Aquí el homosexual vive relaciones esporádicas pero
jamás definitivas. Por ello, tiene dos opciones. Marcharse a lugares como
la gran ciudad, donde tiene mayor libertad o quedarse y seguir las pautas
sociales establecidas68. De ahí que sea difícil estudiar las vivencias de los
homosexuales en ese medio. Espacios como Nueva York son más fáciles
ya que existen espacios homosexuales identificables, en el caso del mundo
rural no.
- Hollywood: es un espacio donde el peso de lo público es lo resaltable.
Las relaciones homosexuales sólo pueden ser vividas en la más estricta y
protegida privacidad69. Las apariencias son lo que cuentan70. La relación
entre Jim Willard y Ronald Shaw muestra bien cómo en este mundo las
relaciones homosexuales se vivían de puertas para adentro.
- Nueva Orleáns: no es un espacio definido sino donde el autor quiere
mostrar las relaciones entre los propios homosexuales. Sobre todo, sus
propias reflexiones sobre ellos mismos y sus miedos71. Es interesante, por
ejemplo, cómo funcionaba la persecución de la policía o cómo los mismos
homosexuales no están libres de prejuicios sobre ellos mismos72.
- Ejército: la novela tiene a la II Guerra Mundial como contexto
histórico marco. Más de una perspectiva del interior donde nada parece tan
dramático como en realidad fue. Se nos dice que las relaciones homosexuales
en el Ejército eran comunes pero peligrosas. En ese espacio la realidad está
vetada y entran, en juego, por tanto, una serie de reglas de reconocimiento y
señales. La paradoja estaba entre un mundo profundamente homófobo pero
para nada ajeno a las relaciones entre hombres73.

66 En la ya citada entrevista concedida, en 1979, a la revista a Gay Sunshine, Vidal habla de cómo
en el interior de Estados Unidos es “Donde se origina el latido del pulso”. VIDAL, 2001: 239.
67 VIDAL, 1999: 32, 37, 39, 206.
68 Por ejemplo, Bob Ford termina casándose. VIDAL, 1999: 168-170.
69 VIDAL, 1999: 80, 82-83, 101, 198.
70 VIDAL, 1999: 101.
71 VIDAL, 1999: 113-116.
72 VIDAL, 1999: 115.
73 VIDAL, 1999: 131, 139, 141, 144, 146.
Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

349

Iker Itoiz Ciáurriz y Roberto Pastor Cristóbal

- Nueva York: es el espacio históricamente más preciso74. Para empezar
nos habla de la diversidad del submundo homosexual75. Están las fiestas
privadas de las clases altas y los bares dónde los ciudadanos medios se reúnen.
Por ello, hay espacios diferenciados. El que más desarrollado está es el de las
clases altas. Es ahí donde la subcultura homosexual está más desarrollada.
Donde se producen más reflexiones sobre ellos mismos y donde, por tanto,
la identidad sociocultural está más extendida. El otro aspecto resaltable es el
hecho de que por ser Nueva York donde la “conciencia homosexual” está
más desarrollada, es donde también se hace más presente el momento de
transición que vive el homosexual en las grandes ciudades estadounidenses.
En el libro se mencionan actitudes más desinhibidas, sobre todo entre la
juventud, y donde el prejuicio, presente también en muchos homosexuales,
se está abandonando por parte de las nuevas generaciones76.
6. Conclusiones
Recordemos que el objetivo de la presente investigación era verificar si
La Ciudad y el Pilar de sal podría ser útil a los historiadores como fuente para
estudiar la situación de los varones homosexuales en los Estados Unidos
durante la década de los 40. Hemos utilizado un enfoque contextualizador
que nos ha ayudado a obtener la primera conclusión, a saber: la obra no es
sólo importante por lo que narra sino, también por quién la escribió y en
qué momento se hizo. Dicho lo cual podemos obtener varias conclusiones,
de acuerdo a cada parte del trabajo.
Con respecto a los problemas teóricos, hemos de valorar a cualquier
obra literaria como producto de un tiempo social histórico determinado.
Esa es la posibilidad. El límite se encuentra, con especial atención a los
homosexuales, en entender la obra literaria desde los deseos del presente.
El pensamiento del autor sobre la homosexualidad se resume en dotar
a ésta de normalidad, más allá de prejuicios y el discurso por aquel entonces
dominante. Es un pensamiento en el que sus vivencias biográficas no deben
ser obviadas. Independientemente de las motivaciones que provocaron que
un joven de 22 años publicara una obra tan polémica, sabemos que además
de un valor sociológico La Ciudad y el Pilar de sal tiene un componente
ideológico. Vidal quería expresar sus ideas con respecto a cómo veía él a los
homosexuales y sus realidades.
74 VIDAL, 1999: 176-179, 182-193.
75 VIDAL, 1999: 182.
76 VIDAL, 1999: 178.
350

Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

Hacer visible lo invisible: la literatura como arma del activismo homosexual.
El ejemplo de Gore Vidal y La ciudad y el pilar de sal

Mas el valor sociológico no queda por ello desvirtuado. Hemos
analizado y comparado lo narrado con datos obtenidos de las más
importantes investigaciones al respecto. La narración tiene relación directa
con la realidad histórica. Por lo tanto, la obra tiene valor de fuente histórica.
Es cierto que hay espacios mejor descritos y más útiles para el historiador
pero, en líneas generales, estamos ante una buena fuente para el estudio de
los homosexuales en aquel espacio y tiempo.
Por último, la validez como fuente histórica viene determinada por
dos ideas. En primer lugar porque La Ciudad y el Pilar de sal puede ser leída
como intento de acercar al lector a la realidad social de un grupo invisible
para el resto de la población, porque el conocimiento de ésta estaba sesgado
por prejuicios morales e ideológicos. Y en segundo lugar, el historiador
encuentra en la novela un marco de los efectos de la II Guerra Mundial en
los homosexuales y un punto de vista interno de cómo estos se veían a sí
mismos. En un período clave para la conformación futura de la identidad
homosexual, La Ciudad y el Pilar es un documento de indudable valor
sociológico, además de representativo de las ideas de una figura tan notoria
como fue Gore Vidal.
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353

AMOR SACRO Y AMOR PROFANO

Sexo y religión en el Mundo Clásico
Sex and Religion in the Classical World

José María Blázquez Martínez
Universidad Complutense de Madrid

Resumen: Los mitos referentes a los amores de dioses o de seres mitológicos entre sí o
con simples mortales, tenían carácter religioso. Se vinculaban con la fecundidad, la felicidad
y la inmortalidad.
Palabras clave: dioses, seres mitológicos, religión.
Abstract: The myth with reference to the loves of gods or to the mythological figures
between themselves had a religious character. They were closely bound with the fertility, the
happiness and the immortality.
Keywords: Gods, Mythological Figures, Religion.

En el Mundo Clásico, entre los mortales, las relaciones amorosas
no tenían carácter religioso como en la religión indú. Se representan
con frecuencia dioses y seres mitológicos o seres divinos y mortales en
composiciones amorosas. Los temas son variados: los amores de dioses entre
sí, de dioses con mortales y de seres mitológicos entre ellos, con dioses, con
mortales o con animales. Los amores de los dioses y de los seres mitológicos
son sagrados.
1. Amores de dioses
Zeus, el padre de los dioses y de los hombres, era muy inclinado al
amor. Baste recordar unos cuantos ejemplos como muestra.

Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

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José María Blázquez Martínez

Afrodita, diosa de origen oriental, se identificó en Grecia con
diferentes diosas del panteón griego, como Hera, en Samos. Hera es la más
importante de las diosas del panteón griego. Era hija de Cronos y de Rea, y
hermana de Zeus. Se casó con Zeus en la cumbre del monte Ida de Frigia.
En el Heraion de Samos, hacia el 600 a.C., se representaba una hierogamia,
la unión de Zeus y de su esposa Hera. Ambos dioses están vestidos y Zeus
acaricia a su esposa dulcemente. Entre las cabezas se encuentra un cuco
en el que Zeus se ha metamorfoseado para unirse con Hera, sin que sus
parientes tuvieran conocimiento de sus amores prematrimoniales.
En una plaquita procedente de Ítaca, ambos dioses están desnudos.
La Rocca1, al publicar esta pieza, puntualizó que en ella no hay nada de
profano, pues la unión sexual de los dioses simbolizaba la continuidad de la
vida y era una promesa de fertilidad. Era, pues, un acto sagrado. Este mismo
carácter sacro tiene una plaquita hallada en el santuario de Apolo Licio en
Metaponto, fechada a finales del s. VII a.C. o a comienzos del siguiente.
Zeus y Hera van vestidos, y el padre de los dioses y de los hombres toca a
su esposa el seno.
1.1. Zeus y Ganímedes
Zeus amó igualmente a mortales. En una terracota de cerca de
1 metro de altura hallada en Olimpia, datada alrededor del año 470 a.C.,
Zeus, caminando lleva al Olimpo al joven Ganímedes desnudo, en brazos,
sosteniendo un gallo, prenda de amor (fig. 1). Ganímedes era un joven
perteneciente a la estirpe real de Troya. Guardaba los rebaños de sus padres
en las montañas próximas a Troya. Era el más hermoso de los mortales.
Zeus se enamoró perdidamente de él. Le llevó al Olimpo para hacerle su
copero y reemplazar de esta función a Hera2.
El mito pasó pronto al arte. En una crátera del Pintor de Berlín,
Ganímedes desnudo, de frente, sostiene un gran aro con su mano derecha,
mientras en el brazo izquierdo, extendido, levanta un gallo, perseguido por
Zeus3. En un ánfora de figuras negras de Nola, del Pintor de Pan,
Zeus empuñando el cetro persigue a Ganímedes, vestido, que huye
sosteniendo un arco 4.
1 HAMPE, SIMON, 1980: 228-329, fig. 347; DEMAGNE, 1960: 375, fig. 496; LA
ROCCA, 1976: 88-91.
2 BOARDMAN, 1976: 32; DOVER, 1979: 69-71, 196-198; PAPAIOANNOU, 1972: fig.
121; SAN NICOLÁS, 1999: 277-389.
3 BOARDMAN, 1974: 217.
4 BOARDMAN, 1975: 224.
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Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

Sexo y religión en el Mundo Clásico

Fig. 1: Zeus rapta a Ganímedes. Terracota de Olimpia. Museo de Olimpia.
Fuente: Internet

En mosaicos, igualmente, el mito de Ganímedes está bien representado.
Baste recordar la Casa de Ganímedes en Morgantina, Sicilia, datada en el
segundo cuarto del s. III a.C.; Susa, Casa de Ganímedes, de la segunda mitad
del s. II; El Djem, la Sollertiana Domus. Años 220-235 a.C.; Ouled Agla, Casa
de los amores de Zeus: Ganímedes sirve el néctar a Zeus, y Volubilis, en
Mauritania Tingitana, Casa de los Trabajos de Hércules5. En España, en
un mosaico de Itálica, se representa el momento en que el águila rapta a
Ganímedes6 para llevárselo al Olimpo.
1.2. Zeus y Leda
Zeus amó a Leda, hija de Testio, rey de Etolia, y esposa de Tíndaro,
rey de Esparta. Zeus se enamoró de ella, y para gozarla se metamorfoseó en
cisne. Estos amores alcanzaron gran aceptación en el arte clásico, tanto en
el griego como en el romano. Un mosaico de Pafos, Chipre, del s. III a.C.,
representa a Leda prácticamente desnuda, de espaldas, defendiéndose de
las acometidas del cisne7 (fig. 2). Dos estatuas, una de finales del s. V a.C.
y la segunda datada hacia 380-370 a.C., copia de un original de Timoteo,
representan al cisne en brazos de Leda; el cisne se había refugiado en el

5 DUNBABIN, 1978: 2, 39, 242, 259, 267, 269, 277.
6 LÓPEZ MONTEAGUDO, 2010: 40, fig 37.
7 BOARDMAN, 1976: 33.
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Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

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José María Blázquez Martínez

seno de Leda huyendo de un ave8. En un fresco de Herculano del s. I, Leda,
colocada de frente, desnuda, con manto ondeando a la espalda, rechaza al
cisne por el cuello, que se quiere unir amorosamente a ella9. La unión se
representa en una lucerna del s. I10. El mito aparece también en mosaicos
africanos de época imperial: El Djem, Sollertiana Domus, 210-235, Aumale,
Lambaesis y Ouled Agla, Susa, Casa de Ganímedes11. La escena está bien
documentada, igualmente, en mosaicos romanos hispanos: Quintanilla de la
Cueza (Palencia), Alcalá de Henares, ambos fechados en el s. IV, e Itálica, s.
II12. En el mosaico de Quintanilla de la Cueza sólo se conserva el busto de
Leda con manto ondulando al viento echado a la espalda, y la parte superior
del cisne, que se dispone a unirse a ella. Leda lo rechaza sujetándolo por el
cuello. La escena amorosa es muy parecida a la del citado fresco de Herculano
y a las dos lucernas romanas del s. I. Leda, en el mosaico palentino, es una
mujer ya madura, de labios carnosos y con el pelo caído sobre los hombros.

Fig. 2: Leda y el cisne. Mosaico de Pafos. Internet

La composición del mosaico de Alcalá de Henares es totalmente
diferente. El cisne, con las alas extendidas, está posado encima de un taburete;
se dispone a saltar sobre Leda. Leda camina desnuda con el manto echado
8 LA ROCCA, 1976: 123.
9 JOHNS, 1992: 22.
10 JOHNS, 1992: 117, 127.
11 DUNBABIN, 1978: 148, n. 54, 173, 248, 259, 263, 267, 269.
12 BLÁZQUEZ, 1993: 400.
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Sexo y religión en el Mundo Clásico

sobre la espalda, sujetado por el borde con la mano derecha. Vuelve la cabeza
hacia el cisne. Encima de la escena, en un letrero se lee: ADVLTERIVM /
IOVIS, que era lo que eran en realidad los amores de Zeus con Leda, un
adulterio, y LEDA sobre Leda.
Leda tumbada sobre el suelo y el cisne echado sobre ella se representa
en un mosaico procedente de Itálica, hoy conservado en la casa de la condesa
de Lebrija, Sevilla, en el que el tema son los amores de Zeus, que son todos
adulterios. En un mosaico de Écija, Sevilla, ocupa el medallón central: Leda
de pies, de espaldas, desnuda de las piernas hacia arriba, rechaza al cisne que
sujeta en alto13.
1.3. Zeus y Europa
La costumbre de Zeus de metamorfosearse en animales está bien
atestiguada. Se metamorfoseó en toro para raptar a Europa, hija de Agenor
y de Telefasa. Fue amada por Zeus. El padre de los dioses y de los hombres
la vio cuando estaba jugando con sus compañeras en la playa de Sidón o de
Tiro, de donde era rey su padre. Inmediatamente se enamoró de su belleza
fascinante. Se metamorfoseó en un toro blanco que se tumbó a los pies de
la doncella. Pronto la joven acarició al animal y se sentó sobre su espalda. El
toro se levantó inmediatamente y se echó al mar. Los dos llegaron a Creta.
En Gortina, ambos amantes se unieron junto a una fuente a la sombra de
un plátano, que obtuvo el privilegio, en recuerdo de estos amores, de no
perder jamás sus hojas. Europa tuvo tres hijos de Zeus: Minos, rey de Creta,
Sarpedón, que llegó a ser rey de Mileto, y Radamanto, al que se atribuía el
código cretense, modelo de varias ciudades griegas. Fue juez de los infiernos
con Minos y con otro hijo de Zeus, Eaco. El toro se convirtió en una
constelación y fue colocado entre los signos del Zodíaco.
Los amores de Zeus y de Europa pronto inspiraron al arte griego.
Aparecen ya en una metopa del templo F de Selinunte en Sicilia, datada
hacia el 600 a.C.14 En vasos griegos, el mito obtuvo una gran aceptación.
En vasos áticos de figuras negras, se encuentra en un ánfora del Pintor de
Edimburgo15, y en un vaso de figuras rojas en un segundo ejemplar del
mismo Pintor16. En mosaicos del Norte de África el mito es frecuente:
13 LÓPEZ MONTEAGUDO, 2010: 77, fig. 83.
14 PAPAIOANNOU, 1972: 486, fig. 221.
15 BOARDMAN, 1985: 217, fig. 244.
16 BOARDMAN, 1983, 222, fig. 147.
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Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

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José María Blázquez Martínez

Mrikeb-Thala; Casa de los Laberios de Oudna, de mitad del s. III; Djemila,
Casa de Europa, de finales del s. IV o de comienzos del siguiente; Ouled Agla17.
En mosaicos hispanos, el rapto de Europa es bien conocido: Mérida,
de la segunda mitad del s. II, ya navegando por el mar y Europa desnuda,
con el manto flotando al viento; Fernán Núñez (Córdoba), de tiempos de
los Severos; al rapto asisten las compañeras de juego, asustadas. Eros guía
al toro18. En un mosaico de Écija, Europa cabalga al toro, que ya navega
por el mar.
Se han tratado los principales amores del padre de los dioses y de los
hombres, pero tuvo muchos más.
1.4. Descendencia de Zeus
Su primera esposa fue Metis, hija del Océano. Su segunda esposa fue
Temis, hija de las Titánides, con la que tuvo a las Estaciones (las Horas):
Eirene (Paz), Eunomia (Disciplina), Dice (Justicia) y las Moiras (Destino).
Zeus se unió con Dione, una de las Titánides. Con ella engendró a
Afrodita. Con Eurinome, hija del Océano, tuvo a las Gracias Aglae, Eufrósine
y Talia, que eran espíritus de la vegetación.
Las Musas las engendró de Mnemósine, otra Titánide. Finalmente,
con Leto tuvo a Apolo y Artemis. Atenea, completamente armada, salió de
su cabeza.
La boda sagrada con Hera se celebró en este momento. Otros autores
la creen anterior. De este matrimonio nacieron Helie, Ilitia y Ares. Con otra
hermana, Démeter, Zeus tuvo a Perséfone.
Estas son las uniones que Zeus tuvo con diosas. Sus amoríos con
simples mortales fueron innumerables. Sólo se recuerda algunos de los
más importantes. La casi totalidad de las familias importantes de Grecia
se vinculan con el padre de los dioses y de los hombres. Zeus mantuvo
relaciones amorosas en casi todas las regiones del mundo griego.
Las Heráclidas descienden del amor de Zeus y Alcmena, y remotamente
de la unión de Zeus y Dánae. Los grandes héroes griegos Aquiles y Ayax tienen
por padres a Zeus y a la ninfa Egina. Tántalo, antepasado de Agamenón y
17 DUNBABIN, 1978: 25, n. 89, 39, 42-44.
18 BLÁZQUEZ, 1993: 401.
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Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

Sexo y religión en el Mundo Clásico

Menelao, era tenido por hijo de Zeus y de Pluto. Cadmo también descendía
de Zeus y de Io. Los troyanos, por su antepasado Dárdano, descendían
de los amoríos de Zeus y de Eclatia, una de las Pléyades. Los cretenses
se vanagloriaban de descender de Zeus y de Europa y de los tres hijos de
esta unión, Minos, Sarpedón y Radamanto. Los arcadios se consideraban
descendientes de Arcade, hijo de Zeus y de la ninfa Calipso. Los argivos
habían recibido el nombre de Argos, hijo –al igual que los pelasgos- de Zeus y
de una joven argiva, Niobe. Los lacedemonios pasaban por ser descendiente
de Zeus y de la ninfa Taigete. Los mitógrafos, anteriores al cristianismo,
buscaron las razones que movieron a Zeus a mantener todos estos amoríos.
El nacimiento de Helena lo explican por la necesidad de disminuir la
población excesiva de Grecia y de Asia, que provocó la sangrienta guerra de
Troya. Heracles liberó al mundo de monstruos malignos.
Los amoríos se interpretaban como la manifestación de un hecho
providencial. En muchas de estas uniones, Zeus se metamorfoseó en un
animal o en un fenómeno de la naturaleza: un toro con Europa, un cisne con
Leda, una lluvia de oro con Dánae, un sátiro con Antiope. Otros dioses se
metamorfoseaban igualmente en animales para unirse con sus amadas, como
Poseidón en caballo con Amimone. En algunos autores, los fenómenos
atmosféricos tenían un sentido simbólico. Así, en Eurípides, la lluvia de
oro que sedujo a Dánae simboliza el poder de la riqueza. Otros mitógrafos
antiguos interpretan estas uniones amormales como el reemplazo por Zeus
de antiguos cultos locales. Las deidades sustituidas adoptaban una forma
amormal o un fenómeno atmosférico. Les atribuían una interpretación
simbólica. Como estas uniones ocasionaban la cólera de Hera cuando se
enteraba de ellas, estas metamorfosis en la Antigüedad se interpretaban
como una manera de ocultar los amores adúlteros a Hera. Las amantes, a
veces, se convertía en animales, como Calisto en osa o Io en una vaca.
Los autores cristianos consideraban estos amores de Zeus como
simples actos de libertinaje del dios supremo del panteón griego.
Los amores de Zeus inspiraron a los musivarios romanos la
decoración de algunos mosaicos. Una de las piezas mejores y más completas
es un mosaico fechado en al segunda mitad del s. II, procedente de Itálica
y hoy conservado en la Casa de la Condesa de Lebrija, en Sevilla, donde
se representan los siguientes amores de Zeus: Leda y el cisne; Ganímedes
vestido con clámide y cubierta la cabeza con un gorro frigio, que ofrece el
contenido de una pátera al águila de Zeus; Dánae, desnuda, sentada y velada
Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

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José María Blázquez Martínez

bajo una nube de la que cae la lluvia de oro en la que se ha metamorfoseado
Zeus; la vaca Io en un paisaje rocoso y con una media luna sobre el vientre.
Quizá sea una alusión a su llegada a Egipto, donde se la identificó con Isis;
Europa, desnuda y de pie, acompañada por el toro Zeus; Arcas, desnuda,
arrojando un dardo a su madre, Calisto, metamorfoseada en osa por Zeus;
Zeus metamorfoseado en Sátiro persiguiendo a Antiope; personificación
de un toro como varón barbado, tumbado sobre unas rocas de donde
brota una corriente, sosteniendo una cornucopia en una mano y en la otra
unos juncos, personificación del Nilo. Este último tema es ajeno a los
amoríos de Zeus19.
En el citado mosaico de Ouled Agla, Argelia, se representan los
siguientes amores de Zeus: Europa y el toro; Dánae bajo la lluvia de oro;
Ganímedes sirviendo el líquido a Zeus; Zeus y Antiope, y Leda y el cisne.
En otros mosaicos ya mencionados, se suelen colocar sólo alguno de los
amoríos del padre de los dioses y de los hombres.
2. Dionisos
Es el dios de la vid, del vino, de los delirios místicos, que prometía la
inmortalidad a los iniciados en sus misterios. Su culto y sus fiestas religiosas
fueron muy populares. Alcanzaron una gran aceptación en Grecia. Su culto
asimiló diversos elementos tomados de los países vecinos, como Asia Menor.
Era hijo de Zeus y Semele, hija de Cadmo y de Harmonía. Es, por lo
tanto, de la segunda generación de los Olímpicos. Su madre cayó fulminada
por los relámpagos cuando estaba en el sexto mes de gestación. Zeus le
sacó del vientre de su madre y lo cosió a su muslo. Después nació bien y lo
confió a Hermes, quien lo entregó para que lo criara al rey de Orcómeno,
Atamante, y a su esposa Ino, quienes recibieron la orden de vestirlo de niña
para ocultar el adulterio de Zeus a Hera, quien no cayó en el engaño y volvió
locos a Ino y a su esposo Atamante. Zeus, ante esta situación, envió al niño
Dionisos fuera de Grecia, a Nisa, que unos autores sitúan en Asia y otros en
África, y lo confió a las ninfas de la región para que lo criasen. Hera no se
dejó engañar. Conoció la treta de su esposo y convirtió al niño en cabrito.
Las ninfas se convirtieron después en la constelación de las Hiades.

19 BLANCO, 1978: 25-26, láms. 1-7.
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Sexo y religión en el Mundo Clásico

Dionisos, ya crecido, descubrió la vid y su utilidad para la humanidad.
Hera lo enloqueció. Dionisos loco, anduvo por Siria, por Egipto y llegó a
Frigia, donde le recogió la diosa Cibeles y lo inició en su culto. Después
partió a Tracia, cuyo rey, Licurgo, intentó hacerlo prisionero. No lo logró,
pues huyó al lado de la nereida Tetis, quien lo ocultó en el mar. Licurgo
capturó a las Bacantes, que acompañaban a Dionisos, pero fueron liberadas.
Licurgo enloqueció. Vuelto a la razón, se enteró de que su país había caído
en el azote de la esterilidad. Consultó al oráculo, quien le respondió que la
cólera de Dionisos no se aplacaría hasta que se hubiera matado a Licurgo,
que fue descuartizado atado a cuatro caballos.
Dionisos abandonó Tracia y marchó a la India, que sometió con su
ejército y con sus encantamientos. Ahora es cuando acompañan a Dionisos
–que marchaba en un carro tirado por panteras- las Bacantes, los Silenos, los
Sátiros y otros seres mitológicos.
Vuelto a Grecia, marchó a Beocia, donde introdujo las Bacanales
en honor de Dionisos, fiestas en que todo el mundo, y principalmente las
mujeres, recorrían los campos profiriendo gritos rituales y cumpliendo otros
rituales orgiásticos, magníficamente descritos por el trágico Eurípides en sus
Bacantes. El rey se opuso a que se introdujeran en el reino estos rituales tan
frenéticos, salvajes y licenciosos. En Argos, a donde había pasado, volvió
locas a las hijas del rey Preto y a todas las mujeres del país, que recorrían el
reino mugiendo como vacas y devorando a sus hijos en su seno.
A continuación, Dionisos pasó a Naxos contratando los servicios
de unos piratas tirrenos, que le engañaron, pensando venderlo en Asia.
Dionisos sospechó lo que tramaban los piratas, los enloqueció, y los piratas
se arrojaron al mar convirtiéndose en delfines.
Dionisos era en este momento famoso en toda Grecia. Ascendió al
Olimpo habiendo implantado por todo el mundo su culto orgiástico, en el
que las uniones sexuales debían desempeñar un papel importante. Antes
de subir al Olimpo quiso descender a los Infiernos para volver a la vida
a su madre, Seleme. Atravesó el lago de Lerna para llegar a los Infiernos.
Preguntó por el camino a Posimno, quien murió y el dios no pudo pagarle.
Dionisos pidió a Hades, dios de los Infiernos, que dejara libre a su madre, lo
que permitió si pagaba lo que él estimara más, que era el mirto. De aquí vino
la costumbre de los iniciados en los misterios dionisíacos de coronarse con
mirto. Estando ya Dionisos en el Olimpo, raptó a Ariadna en Naxos.
Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

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José María Blázquez Martínez

Las fiestas dionisíacas originaron los rituales dionisíacos teatrales
de la tragedia, la comedia y el drama satírico, que presidía un sacerdote
de Dionisos.
La vida de Dionisos es muy interesante, pues en ella se encuentran
amores de dioses, venganzas, introducción de cultos licenciosos y
frenéticos relacionados con la religión, con creencias de ultratumba y
cortejos de seres mitológicos, entre los que la vida amorosa desempeñaba
un papel fundamental.
En los vasos griegos, ya desde el tardocorintio, segundo cuarto del
s. IV a.C., se representan frecuentemente hombres danzando con hetairas
que, a veces van desnudas. Representaban komos, de gran difusión en el
mundo griego, que eran orgías consagradas a Dionisos. Eran asuntos sólo
de hombres y sólo participaban hetairas.
2.1. Dionisos y Ariadna
Dionisos se enamoró de Ariadna y la raptó. Ariadna era hija de Minos
y de Pasifae. Cuando Teseo llegó a Creta con intención de combatir al
Minotauro, Ariadna se enamoró locamente de él. Para que no se perdiera
en el laberinto donde se encontraba cautivo el Minotauro –monstruo con
cabeza de toro y cuerpo de hombre-, hijo de la esposa de Minos, Pasifae,
y de un toro enviado por Poseidón, le dio un ovillo cuyo hilo indicaría el
camino a seguir. Ariadna huyó con Teseo a Naxos, que la abandonó en la
isla, posiblemente por estar enamorado de otra mujer. En el momento en
que el joven Dionisos desembarcó en la isla acompañado de su cortejo de
Sátiros y Ménades, Ariadna se enamoró perdidamente de la belleza del joven
dios, quien se casó con ella y la llevó al Olimpo, que era la residencia de los
dioses. Ariadna tuvo varios hijos con Dionisos: Toante, Estáfilo, Enopión
y Pepareto. Otra leyenda narra que Artemis, cumpliendo los deseos de
Dionisos, mató a Ariadna en la isla de Día.
El mito de Dionisos y Ariadna tuvo aceptación en los mosaicos
africanos. Baste recordar mosaico de El Djem, datado entre los años
180-200; de Lambaesis, de la segunda mitad del s. III. A ambos amantes
acompañan Silenos, Sátiros, Bacantes y Erotes; de Susa, de mitad del s. III
o de comienzos del siguiente, en compañía de Silenos, Sátiro, Bacantes
ebrias y de Pan20.
20 DUNBABIN, 1978: 183, 221, 259, 263, 271, 274, 276, 277.
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Sexo y religión en el Mundo Clásico

Varios mosaicos hispanos van decorados con Dionisos y Ariadna.
Han aparecido en Mérida, datado hacia el año 400. Ariadna está tumbada
en el suelo con el cuerpo desnudo. Sigue un canon de belleza típico del
Oriente. Dionisos está en posición frontal. Vierte el líquido de un jarro en la
boca de una pantera. Entre Pan y Dionisos, una Ménade levanta los brazos
vestida con nebris terciada al cuerpo. Un letrero, EX OFFICINA ANNI
PONI, da el nombre del taller del musivario21. El mosaico de Baños de
Valdearados (Burgos) es de la misma fecha. Es también de gran calidad
artística. Dionisos, ebrio, y Ariadna, colocados de pie, ocupan el centro de la
composición acompañados de su cortejo22. En la Bética se han descubierto
varios mosaicos con el mito de Dionisos y Ariadna como mito central. En
la Casa del Planetario de Itálica, la pareja está de pie, con la piernas cubiertas
por un manto23. En Écija, la pareja marcha en un carro tirado por panteras24.
Todas estas uniones amorosas del dios hay que interpretarlas como
una hierogamia y no como uniones desprovistas de sentido religioso.
Este carácter religioso queda bien patente en algún mosaico con la pompa
triumphalis de Dionisos, ya que al cortejo báquico se incorporan los
dueños de la finca vestidos como Sárito y Ménade, como en el mosaico
del Olivar del Centeno (Cáceres), del s. IV. Simboliza la felicidad, la
fecundidad y la inmortalidad.
3. Afrodita y Adonis
Adonis era hijo incestuoso de Mirra, hija del rey de Siria. Afrodita,
enamorada del niño, la entregó a Perséfone para que lo criara, quien a su
vez se enamoró de Adonis. Zeus sentenció que Adonis viviera un tercio del
año con Afrodita y otro con Perséfone. La leyenda se sitúa en el Líbano, por
donde pasa un río llamado Adonis, que todos los años se tiñe de rojo el día
en que se conmemora la muerte del niño.
El mito se documenta en un mosaico del Atrium House de Antioquía;
en Lixus, dos veces; en Mauritania Tingitana, fechado en el s. IV25. En espejos
fabricados en Corinto se representa con frecuencia el mito de Afrodita y
Adonis. Como estos espejos han aparecido en tumbas (fig. 3), se atribuye a
este mito un carácter funerario26.
21 BLÁZQUEZ, 1993: 321-322.
22 LÓPEZ MONTEAGUDO, NAVARRO SÁEZ, PALOL SALELLAS, 1998: 14-16,
láms. 1-2, 31-36.
23 LÓPEZ MONTEAGUDO, 2010: 58, fig. 63.
24 LÓPEZ MONTEAGUDO, 2010: 78, fig. 86.
25 DUNBABIN, 1978, 4: 148, n. 56, 264.
26 LA ROCCA, 1976: 130.
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Fig. 3: Afrodita y Adonis. Cubierta de espejo. Corinto. París, Museo del Louvre. Fuente:
Internet

4. Cibeles y Atis
Cibeles era la madre de las diosas. Atis era tenido por hijo de Agdistis
y de la ninfa del río Sangario, Nana. Vivía en Frigia. Era un joven muy
hermoso. Cibeles se enamoró perdidamente de él y quiso convertirle en
guardián de su templo, con la condición de que se mantuviera virgen. El
joven estaba enamorado de la ninfa Sagaritis. Cibeles, en castigo, volvió
loco a Atis, que enfurecido, se castró. Después Cibeles, al parecer, lo
aceptó a su servicio.
En la Torre de los Escipiones de Tarragona, s. I, se esculpieron dos
Atis de carácter funerario.
5. Heracles y Ninfas
Heracles era hijo de Anfitrión y de Alcmena, pero en realidad de Zeus,
que tomó la forma de Anfitrión. Fue servidor de Hera. Por sus muchos
trabajos, fue aceptado en el Olimpo como dios. Tuvo multitud de amantes.
La leyenda le atribuye setenta hijos.
Amó a Hilas, joven hermoso que le acompañó en la expedición de los
Argonautas en busca del Vellocino de Oro, y que fue raptado por las ninfas
de una fuente, enamoradas de su belleza. Amó a una ninfa (fig. 4). La unión
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Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

Sexo y religión en el Mundo Clásico

amorosa se sitúa en el campo a la sombra de una imagen de Príapo, dios de
los jardines. Heracles, colgó el manto entre dos árboles para defenderse de
las miradas indiscretas. Tuvo otros muchos amores27.

Figura 4: Heracles y Ninfa. Mármol. Boston, Museum of Fine Arts. Según E. La Rocca

6. Amores de seres mitológicos
Los seres mitológicos también mantenían amores. Baste recordar
amoríos entre ellos y con las Ménades y los Sátiros del cortejo de Dionisos,
mito muy del gusto de los vasos áticos de figuras rojas. Es suficiente
mencionar unos cuantos ejemplos, como la copa de figuras rojas de Macrón,
datada en torno al 480 a.C., en la que una Ménade se defiende de un Sátiro
con el tirso28 (fig. 5); el peliké de figuras negras del Pintor de Aqueloo, de
finales del s. VI a.C, en el que un Sátiro levanta a una Ménade29; la copia
ática de figuras rojas con Sátiros haciendo la fellatio y el coito anal entre sí
y con una esfinge30 (fig. 6). Probablemente se representa un ritual del culto
a Dionisos que se repite en este caso con Paniscas, en el célebre sarcófago
dionisíaco del Museo de Nápoles, fechado en el s. II; escultura de mármol en
27 LA ROCCA, 1976: 157, 158.
28 BOARDMAN, 1976: 30-31.
29 LA ROCCA, 1976: 84.
30 JOHNS, 1992: 107.
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la que una ninfa rechaza a un Sátiro que la abraza por la cintura, procedente
del Trastevere de Roma, del s. III a.C.31; escultura de mármol de Delos, del
s. I a.C., de Afrodita desnuda rechazando con una zapatilla a Pan, mientras
Eros le aparta empujándole por los cuernos32; Pan haciendo el amor con una
cabra33 (fig. 7). Estas mismas escenas de komos dionisíaco con symplegmata
se repiten con hombres barbudos y hetairas en un kylix de figuras rojas de
Brygos, hacia 480 a.C.

Fig. 5: Sátiro y Ménade. Copa ática de Fig. 6: Copa ática de figuras rojas. Berlín
figuras rojas. Munich, Museum der
Antikenmuseum. Según C. Johns
Staatlichen Antikensammlungen. Fuente:
Internet

7. Otros mitos
Los ejemplos se podían multiplicar, y el número de parejas de amantes:
Polifemo y Galatea (Córdoba), Selene y Endimión (Cástulo, Jaén), Alfeo y
Aretusa (El Djem), Marte y Rea Silvia (Lixus), Marte y Venus (Carranque,
Toledo), etc. En este trabajo tan sólo se ha hecho una cata en el tema34.
8. Sexo y ultratumba en Etruria
En la Tumba de los Toros de Tarquinia, obra del artista jonio que
trabajaba en Tarquinia hacia el año 520 a.C. se representan dos symplegmata
junto a toros, que se debían relacionar con ideas de ultratumba35.
31 LA ROCCA, 1976: 154-156.
32 BOARDMAN, 1976: 27.
33 JOHNS, 1992: 16-17.
34 DUNBABIN, 1978: 146-149.
35 STEINGRÄBER, 1984: 357, lám. 157.
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Sexo y religión en el Mundo Clásico

Figura 7: Pan y cabra. Nápoles, Museo Nacional. Fuente: Internet

9. Culto al falo y prostitución sagrada
En Grecia, el culto al falo y la prostitución sagrada relacionan muy
directamente el sexo con la religión.
En Tespias, próxima al Helicón, en Beocia, a Eros se le representaba
como un betilo o falo hasta el s. IV a.C., en que se colocó una estatua, obra de
Praxíteles. El culto betílico procedía del Oriente. Aparece en el famosísimo
santuario de Afrodita en Pafos, donde nació la diosa, en monedas romanas
de época imperial, donde se representa la fachada del santuario.
En Grecia existieron rituales en los que el falo desempeñaba un
papel importante y era el principal. El erotismo se documenta en los
cultos de Afrodita y Eros y Dionisos. En Atenas, en una de las fiestas más
importantes de Dionisos, se realizaba el matrimonio ritual de Dionisos
con su compañera Basilina.
En el campo del Ática se celebraban procesiones rituales en honor de
Dionisos, en las que se sacaban gigantes falos adornados. Una representación
de estas fiestas decora una copa ática de figuras negras datada hacia el 600
a.C., en la que un Sátiro se encuentra sobre un gigante falo y varios hombres
transportan otro. En un pelike de figuras rojas del Pintor de Hasselmann,
Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

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José María Blázquez Martínez

hacia los años 431-430 a.C., una mujer planta falos, etc. En una copa de
figuras rojas, s. IV a.C., un gigantesco falo está entre dos damas, en una
función religiosa. En un vaso de figuras rojas datado entre 500-475 a.C., una
joven que sostiene un falo-pájaro, descubre un cesto lleno de falos. En un
vaso de figuras rojas del s. IV a.C., una dama lleva un caldero lleno de falos.
Estas composiciones en las que las mujeres llevan cestos de falos,
tema frecuente, deben referirse a las fiestas dionisíacas atenienses, en las que
se llevaban falos.
En una crátera ática de columnas del Pintor de Pan, del segundo
cuarto del s. V a.C., una dama desnuda transporta un gigantesco falo con
ojo en un ritual dionisíaco en el que participan mujeres.
En los misterios eleusinos se prometía la inmortalidad a los iniciados.
Se cumplían ritos de fecundación que implicaban la idea de resurrección.
En el culto, al parecer, se exponían órganos genitales con finalidad ritual. En
el Ática, en cada esquina, se colocaba una pilastra coronada por una cabeza
de Hermes, con un falo esculpido en el lateral delantero. Vasos áticos en
forma de falo, que posiblemente contenían aceite, se ofrecían como exvotos
a los templos. El falo a la entrada de las ciudades, como en las murallas de
Ampurias, del s. IV a.C. y en Cástulo, Jaén, tenía carácter apotropaico, como
las tintinabula con forma de falo o de hombres con grandes falos, que se
colgaban a la entrada de las tiendas. Una de las mejores piezas ha aparecido
en Burgos. En ella, una dama desnuda cabalga un falo, que corona.
Un aspecto del culto a Afrodita fue la prostitución sagrada. Fue
muy frecuente en Israel, tanto la masculina como la femenina. Los autores
sagrados judíos truenan contra ella, pues era un ritual en honor de Astarté.
Las jóvenes vírgenes debían ofrecerse a la entrada de los templos. El dinero
recaudado era para el templo. En Grecia, en el templo de Afrodita situado
en el Acrocorinto de Corinto, en época de Augusto trabajaban prostitutas
sagradas. Los habitantes de Locria, en el sur de Italia, hicieron voto de
prostituir a sus hijas vírgenes si la diosa les socorría en la guerra. Al parecer,
el voto no se cumplió.
En Grecia y Roma, la prostitución sagrada no se generalizó. En el
Imperio Romano se dio en varias ciudades, como Pafos, Eryx, Byblos, Alqa,
Baalbek y Sicca Veneria, Cartago, pero eran cultos semitas permitidos por
Roma36. La prostitución sagrada duró hasta el s. IV.
36 BOARDMAN, 1976: 34-40; LA ROCCA, 1976: 71-72; JOHNS, 1992: 21, 23, 58-59,
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Sexo y religión en el Mundo Clásico

10. Significado de los mitos
Los mitos eran hierogamias y tenían un significado sagrado, como
parece deducirse de que muchos se encuentran en los sarcófagos, lo que
les da cierta vinculación con la inmortalidad. Así, el mito de Dionisos y de
Ariadna se repite 22 veces en los sarcófagos37.
Los amores entre los seres humanos no son sagrados. El matrimonio
en Roma no tenía carácter ni jurídico ni religioso, sino sólo social. Hay que
esperar a San Agustín, que afirmó que el matrimonio cristiano era sagrado38.
En las pinturas de la Villa de los Misterios en Pompeya, y en las
Bodas Aldobrandinas, fechadas en torno al 80 a.C., Veyne ha visto una
simple función decorativa. Se trataría de dos grandes tapices para decorar
la habitación nupcial, sin carácter religioso alguno. En ambas pinturas está
presente Dionisos, dios del amor. Las escenas de la Villa de los Misterios
se han interpretado generalmente como una iniciación en los misterios de
Dionisos, con este dios y Ariadna en el centro acompañados de una bailarina,
de Sátiro y Sileno, en el transcurso del cual se muestra al iniciado un falo que
se descubre a la persona iniciada. Se trataría –según el autor francés- de una
parodia libertina en un ambiente que representa el día de la boda, tesis que
no creemos probable.
En el Imperio Romano se mantuvieron los mitos de Dionisos, que
fueron muy representados en los sarcófagos, lo que indica que había mucha
gente rica que se iniciaba en ellos pensando asegurarse la felicidad eterna.
Seguía habiendo, sueltas, representaciones de mitos dionisíacos, como una
pintura pompeyana de Sátiro que abraza a una Ménade39; la copa de bronce
de Pompeya con Sátiro sentado y Ménade sentada en sus piernas. Ambos
van totalmente desnudos40; el plato de plata del tesoro de Mildenhall, con
Dionisos y danza de Pan, de Sátiros y Ménades tocando los crótalos, datado
en una fecha tan reciente como el s. IV41. Los mitos dionisíacos llegaron
hasta el final de la Antigüedad.
Otros aspectos de los mitos de Sátiros y Ménades cabe recordar
finalmente, para cerrar y redondear el presente artículo, como los dos Sátiros
62-63, 72-77, 80-83; RUIZ, 2010: 117-135.
37 MATZ, 1968-1975; TURCAN, 1966; TURCAN, 1989: 89-368, 372.
38 VEYNE, 2010: 127-142; SKINNER, 2005: 243-245, 288, 141-146, 145-146, 206, 207, 244-245.
39 JOHNS, 1982: 54-55, fig. 37.
40 JOHNS, 1982: 36-37, fig. 20.
41 JOHNS, 1982: 50-51, 94-95 figs. 34, 79.
Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

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José María Blázquez Martínez

masturbándose de un vaso de figuras negras del s. VI a.C.42, o los dos Sátiros
-también masturbándose- de una copa de figuras negras del pintor Amasis,
datada hacia 530 a.C.43; la copa de figuras negras con Sátiro que se une a un
gamo, del 520 a.C.44 y una copa de figuras rojas en la que una Ménade se
ofrece a un mulo, animal dionisíaco, del último cuarto del s. VI a.C.45
En la Atenas de los Pisistrátidas del s. VI a.C., el culto a Dionisos estaba
muy extendido, como lo prueban los komos representados en la cerámica de
figuras negras, un ánfora tirrénica con komos en el que participan hombres y
mujeres desnudos, danzando y practicando actos eróticos entre calderos46.
El sexo y la religión son dos aspectos fundamentales de la vida
humana, nada tiene de extraño su vinculación.
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42 JOHNS, 1982: 108, fig. 91.
43 JOHNS, 1982: 108, fig. 92; BOARDMAN, 1985: 55, fig. 82.
44 JOHNS, 1982: 154, fig. 218.
45 JOHNS, 1982: 131, fig. 115.
46 JOHNS, 1982: 98-99, fig. 85; BOARDMAN, 1985: 37, fig. 61.
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375

CARNAL AND CONJUGAL LOVE AMONG THE
BISHOPS OF LATE ANTIQUITY
El amor carnal y conyugal entre los obispos de la Antigüedad tardía

Fabian D. Zuk
Université de Montréal
dfab.zuk@gmail.com
Abstract: Though the official position of the Catholic Church demands continence
and celibacy of its clergy, this was not so in the early Church. The following article outlines
the evolution of sexuality among members of the higher clerical orders and presents the
Late Antique episcopus as a sexual being whose need for sexual expression within the confines
of his position as exemplar of Christian values was resolved through holy matrimony.
Keywords: Bishop, Late Antiquity, Sexuality, Marriage.
Resumen: Aunque la posición oficial de la iglesia obliga los clérigos de renunciar
a su sexualidad y de vivir en continencia y castidad, esto no era la situación en la Iglesia
primitiva. Este articulo presente la evolución en la sexualidad de los altos clérigos entre los
siglos IV – VI y defiende que el episcopus siendo un hombre sexual y spiritual a la vez, dos
atributos que se unieron en el matrimonio santo.
Palabras clave: obispo, Antigüedad Tardía, sexualidad, matrimonio.

1. Eros and Sexuality within Christianity
Catholicism demands sexual restraint of its followers and abstinence
of the clergy despite recognising sexuality as in integral component of a
person’s being1. Though the modern Church continues to enforce clerical
abstinence, sources from Late Antiquity confirm that clergymen actively
participated in the human sexual experience. This paper explores the
1 The importance of sexuality was recognises at the Sacred Congregation for the Doctrine
of the (Christian) Faith, on December 29th, 1975 in the city of Rome.
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sexuality of the clergy and aims to provide a description of sexuality among
the monks, priests and bishops of Late Antiquity by placing them within a
framework that accommodates both the sexual purity of the holy man and
the sexual desires of the earthly man. Ultimately, these apparently conflicting
needs were satisfied through holy matrimony.
Modern sexual theory connects the scientific name sexualitas, with the
ancient concept of eros, love rooted in sexual desire, the driving creative
power which finds its source in penia and poros, lacking and resourcefulness2.
Eros can therefore be united with lust, a force triggered by incompleteness
and desire. Though Eros is integral to human biology, Christianity taught
that one could live chastely, i.e. with a blameless, innocent chastity, a sexuality
free of sexual immorality. Incest from Latin incestum, literally ‘un-chaste’ is
the ultimate example of an immoral sexuality incompatible with Christian
religious life. A Christian who partook in unchaste sex acts would be labeled
a fornicator, one who participates in fornicatio(n), literally meaning ‘prostitution’
or whoredom’. The church extended the meaning of fornication to all sex
acts deemed inappropriate, including sex outside of matrimony3.
Chastity is sometimes confused with continence or abstinence, and
indeed no later than the thirteenth century, the meaning of chastity and
continence merged into ‘abstention from sexual intercourse and sexual
gratification’4. In Late Antiquity however these terms were distinct.
Continence within our period refers to total sexual restraint. Due to the
sexual pressures imposed by a romantic partner, celibacy, i.e. forgoing
marriage or intimate relations with another was prescribed to clergy
members to assist them in their vows of continence. Celibacy was therefore
the ultimate demonstration of Christian chastity and continence. One who
forewent married life also abandoned their sexuality to live in conformity
with Catholic doctrine5.
2 SMITH, 2000: 325; RICHARDSON 1942: 175.
3 Should one read into sexual immorality in the early Christian community one will
doubtlessly come across the term πορνεία, porneia which also having an original sense related
to whoredom came to refer to all acts seen as sexually immoral. While fornication refers to
sex with inappropriate partners, porneia also extends to other sex acts such as masturbation
and sexual ‘perversions’.
4 In the middle ages, the term abstinence came to replace continence in usage frequency,
and abstinence today remains the more common descriptor of sexual restraint; The use of
‘continence’ relating to bodily eliminatory functions dates to the twentieth century.
5 A priest who was arrested in 2002 on a sex charge claimed that he was celibate since he
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Carnal and Conjugal Love among the Bishops of Late Antiquity

There is ample evidence for eros among the clergy of Late
Antiquity. Saint Augustine attests to his erotic passions in his confessiones
writing that the relationship he held with a long-term mistress was “a
mere bargain of lustful love” based on sexual gratification. Though he
remained with this one woman during fourteen years, he writes: “What
held me so fiercely bound was principally the sheer habit of sating a lust
that could never be satisfied”6.
An exceptional letter from a Hispano-Roman Monk, Tarra, attests to
the difficulty of the monastic community in resisting sexual urges. He writes
that “there is no lack of monks desiring women”7. In his defense against
accusations of fornication by his local bishop, Tarra wrote to his king “[since
the passing of my wife] never again has a woman touched my lips with her
embrace… [and neither] in the city of Emerita nor in all of Lusitania, have
I ever known a prostitute. Rather the first and last woman of Lusitania to
reside with me was my wife alone, who by fatal fortune was snatched from me
by death”8. Tarra’s language is surprisingly sensual and attests to the monk’s
carnal relationship with his late wife. The letter is ambiguous as to whether
the marital relationship continued during the monk’s life in the clergy or
whether this marriage predated his ordination. The accusations do however
attest to the importance of maintaining a chaste image. Indeed accusations
concerning non-chastity were used to discredit political opponents such as
Hispano-Roman bishop Priscillian of Abula, who in the late fourth century
was persecuted and executed before a civil court under accusations of sexual
deviance among other crimes9. Accusations of non-chastity were powerful
tools against political adversaries.

had never married and only had sexual relations with “four women and ten men” since
his ordination. He asserted that these acts were simply “sins” against chastity and did not
violate his celibate vow. See SIPE, 2003: 23.
6 AUGUSTINUS HIPPONENSIS, Confessiones: 4.2.2; BRUNDAGE, 1987: 100  ;
AUGUSTINUS HIPPONENSIS, Confessiones : 6.12.
7 Tarra writes: “… nec desit cuiusquam et monachus ihians….”. VELÁZQUEZ, 1996.
8 Tarra writes: “denuo mulier nec labia mea tetigit osculo”; “In Emerita urbe et Lusitania omne ullum
scortum numquam didii, sed Lusitaniae prima et nouissima mihique permansit coniunx una, fatali sorte
morte transmissa”. VELÁZQUEZ, 1996.
9 BURRUS, 1995: 80; Priscillian’s persecution was largely on account of a powers struggle
between the senatorial aristocracy of Hispania Baetica and extra-hierarchical holy men for
control of the Iberian Church. ZUK, 2015.
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Regardless of the accuracy of these charges, Tarra’s letter is evidence
that even monks devoted to a chaste life of asceticism were victims of their
natural sexual desires. If ascetic monks were tempted by the flesh, there
is no reason to believe that worldly and charismatic priests and bishops,
were immune to sexual and romantic desires. In fact, we know from written
account that even great leaders of the Christian faith felt sexual passion at one
time or another. Augustine’s confesses his romantic and sexual experience
in Carthage, writing “To love and to be loved was sweet to me, and all the
more when I gained the enjoyment of the body of the person I loved. I
thus polluted the stream of friendship with the filth of concupiscence and
dimmed its lustre with the hell of lust…, I was not only beloved but also I
secretly reached the climax of enjoyment”10.
The denial of eros and the perceived evil of the flesh are two ideas
which took root in Christianity at an early stage through contact with eastern
Gnostic and Manichaean beliefs. The lust for physical pleasures ran counter
to the Christian objective of reaching communion with the Holy Trinity
because Christians were to seek God in spiritual, not physical pleasures
citing Galatas 5.17 “For the flesh lusteth against the Spirit, and the Spirit
against the flesh: and these are contrary the one to the other: so that ye
cannot do the things that ye would”11. In this optic, control of one’s lust
was a virtue which endowed the Christian with self-control. Paul, however,
conscious that humanity was driven by eros, wrote: “if they cannot [remain
chaste], let them marry, for it is better they marry than burn [of lust]”12.

10 “amare et amari dulce mihi erat, magis si et amantis corpore fruerer. venam igitur amicitiae coinquinabam
sordibus concupiscentiae candoremque eius obnubilabam de tartaro libidinis”; “…amatus sum, et perveni
occulte ad vinculum fruendi….”AUGUSTINUS HIPPONENSIS, Confessiones: 3.1; Some authors
have suggested that Augustine’s passions were not reserved to woman, drawing attention to
passage 4.6 of his Confessiones in which upon the death of his friend he writes: “… my soul
and his were one soul in two bodies, and therefore life was a horror to me, since I did not
want to live as a half; and yet I was also afraid to die lest he whom I had loved so much would
completely die.” The passage may suggest that the bishop of Hippo felt romantic or sexual
love for a male friend. MARTINDALE, 1957: 89-90; BOSWELL, 2009: 135.
11 “caro enim concupiscit adversus spiritum spiritus autem adversus carnem haec enim
invicem adversantur ut non quaecumque vultis illa faciatis”. GALATAS 5.17.
12 1 CORINTHIANS 7.9.
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Carnal and Conjugal Love among the Bishops of Late Antiquity

2. Matrimony in Late Antiquity
In the Roman Empire, marriage was a social contract made between
a man and a woman of the same social class to formalise the bond of
affection and respect between two people and to ensure the legitimacy and
safety of progeny. The marriage was initiated by the transfer of a dowry
from the bride’s family, and the giving of gifts by the groom13. The arrival
of Germanic peoples into the Empire, the Völkerwanderung, as of the fourth
century introduced Germanic marriage customs to Western Europe. The
Kaufehe, in which the groom negotiated an appropriate price for custody
over his future wife, was similar in this regard to the Roman marriage
custom14. Christianity however, more than any other force affected Late
Antique marriage customs, especially Christianity’s inheritance of Roman
stoic ideals which saw marriage as the only legitimate context for sexual
relationships between free men and women15. Sex was denigrated, especially
by theologians such as Hieronymus who on account of his radical values
was forced into exile for challenging the Roman people to renounce material
lives in favour of virginity, chastity, and poverty16.
By the late fourth century, Christian marriage had been summarised
by Augustine of Hippo in the words: proles, fides et sacramentum, i.e. progeny,
fidelity, and holy mystery. Augustine recognised that marriage existed for
the purpose of procreation, to engender proles, i.e. offspring17. The sexual
relationship was therefore at the heart of Late Antique Christian marriage
because it led to the creation of proles, which was the ultimate purpose of
the sex-act: the reproduction of the species to assure survival. To Christians,
it is the life giving power of intercourse that was sacred and not the erotic
passion of eros. To assure the integrity of the paternal lineage and the legal
right to inheritance, fides¸fidelity, especially that of the wife was an essential
component of the conjugal pact of trust and honour which gave each
spouse exclusive right to the body of the other18. Perhaps unknowingly, it
13 GAUDEMET, 1987: 24-48.
14 For a discussion of Germanic marriage customs see JOCHENS, 1998: 17.
15 Prostitution was common however, and a master could have sex with his slaves
without disgrace.
16 Hieronymus espoused that Christians should renounce material lives in favour of
virginity, chastity, and poverty.
17 GAUDEMET, 1989: 517-20; GAUDEMET, 1987: 55.
18 SMITH, 1993: 3 argues that “by the end of the fourth century A.D., marital chastity
—that is, conjugal fidelity and an ‘appropriate’ marital sexuality— had been transformed
from a guarantor of inheritance and a social obligation into a Christian virtue, an essential
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was through fidelity that sexual health was preserved, and on a psychological
level, it contributed to the wellbeing of the couple and their children. Fidelity
was thus integral to the definition of marriage while on a personal level it
protected the psychological wellbeing of the family unit19.
Christians of Late Antiquity did not seek to redefine the Roman
pacto coniugalis, marital agreement, in which, the will to be joined, made
the marriage. Christians themselves lived under Roman civil marriage for
over three centuries. While proles and fides were common to both pagan and
Christian marriages, Christianity introduced a third element, sacramentum20.
Augustine characterised this sacramentum as “the in-dissolvable perseverance
of a man and woman united as a couple as long as both shall live”21. Though
marriage as an unbreakable bond was an ideal of the church fathers, the
harsh punishment placed on remarriage may find its origins in a more
practical place. One hypothesis has it that woman in Late Antiquity had
a great deal of financial and personal liberty and that many were quite
libertine with their sexuality22. If the church fathers were so adamant on
preserving marriage and punishing those who found a second spouse, it
may be that the church fathers felt themselves victims of women’s whims.
Alternatively, the patriarchs remarked that stable marriages contributed to
a stable society and church. In time, marriage ceased to be a simple legal
bond of inheritance and was raised to the level of a holy relationship23. The
sacramentum is the most complex aspect of Christian marriage. In short it
united husband and wife in a sacred bond of love derived from God. In
the best of cases it integrated the Roman concepts of honor matrimonii and
affectio maritalis, care and affection that a husband showed for his wife, which
otherwise are absent from Augustine’s definition24.
This final point, the sacramentum, conflicted with the secular tradition
as it applied heavy moral devaluation to separation and divorce, freedoms
component of lay piety”.
19 GAUDEMET, 1897: 56.
20 See EPHESIANS 5.32 where it is used in the sense of “Great Mystery”.
21 AUGUSTINUS HIPPONENSIS, De nuptiis et concupiscentia: 1.10.
22 This thesis is discussed in FERNANDEZ UBIÑA, 2005.
23 GAUDEMET, 1987: 56.
24 Under Roman law, the absence of care and affection were legitimate grounds for the
termination of a marriage. More accurately, a marriage was terminated when one of these
conditions disappeared. Roman marriage was a state of acting and thinking more than a
title which imposed new norms on those unto whom it was bestowed.
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Carnal and Conjugal Love among the Bishops of Late Antiquity

which had been available to Roman citizens of the pre-Christian empire.
Marriage in the Christian sense ceased to be a mutually beneficial state of
accommodation and instead became an institution of social organisation
allowing for legitimate sexual access to another person. This ordering of the
marital elements: proles, fides et sacramentum is hierarchical. Though chastity
was prized, this was not so if it went against a husband’s desire to procreate.
Morally a husband could refuse his wife’s desire for chastity until the birth
of requisite heirs was attained, a position reinforced by Augustine who
chastised a woman for living in continence against her husband’s desire25.
Unsurprisingly, the new Christian marriage designed by the church fathers,
was construed to continue the ancient roman social ideal of patriarchal
dominance in the home and in society.
3. Episcopal Marriage and Dynasty
In Late Antiquity, clergymen were drawn from the well-off decurional
and senatorial classes. This was especially true of the bishops who endowed
with education, great wealth, great prestige, and powerful aristocratic lineages
were successful self-realised man, professionally, intellectually, personally, and
spiritually. With that self-realisation, we can imagine that bishops were also
successful in their sexual endeavours. The role of the pensive and chaste holy
man was reserved to monks and other ascetics, who as we have seen, were
themselves tempted by sexual desire. The bishop meanwhile as the public
face of the early Christian church was a father unto his flock, a lover of the
poor, a family man, a defender of his wife, a role model for his children, a
teacher in his community, and yes, the bishop was a sexual being driven by
hormones and power as much as the next.
Clergymen desired sexual and romantic contact. Restraint from these
activities was therefore a direct testament to one’s will power and devotion
to God. In Antique society, modeled and maintained on the preservation of
family units in the objective of procreating, it was only natural that a preacher
should have a family just as other men. The New Testament provides clear
evidence of married Christian ministers26. In fact as of the second century,
marriage was a characteristic feature of the bishop. He is described as
faithful to his one wife, a manager of his household and responsible for
the proper behaviour of his children. Just as politicians today endeavour to
display themselves as “family men” to gain political clout, the bishops of
25 Vie de sainte Mélanie: 1-6, ed. D. Gorce, Sources Chrétiennes, 90 : 130-139 ; AUGUSTINUS
HIPPONENSIS, “Epistula 262”: 4-8.
26 CORINTHIANS 9.5; MATTHEW 8.14.
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Late Antiquity, as family men demonstrated their capacity to guide with love
and govern the church. Indeed, “… if a man know not how to rule his own
house, how shall he care for the church of God?”27. Marriage and the rearing
of children were thus evidence of a man’s capacity to lead the early Church.
Fidelity towards one’s wife could translate as a greater capacity for
fidelity to God’s law and to the community. The early bishops testify to
the importance of personal fidelity, even beyond marriage. Augustine
demonstrated this fidelity in his dedication to his mistress and to their son.
He wrote, “I took one woman, not joined to me in lawful marriage … yet
I had but that one woman, and I was faithful to her”28. The pact with his
mistress occurred quite young, before his nineteenth birthday surely, in
Carthage and ended a couple of years before his 387 AD baptism. He had
one other mistress before joining the clergy in his mid-thirties. “Augustine
lived the rest of his life, forty-three years, until he died in 430 at the age of
seventy-six, without further sexual activity at all. Even by today’s Western
standards or the standards of idealist Christians, Augustine’s sex life was
quite typical”29.
But who were these women married to the bishops, these episcopae?
Often they were themselves daughters of wealthy decurional families,
educated, and dedicated to the church30. One Gallic episcopa, Magnatrude the
wife of bishop Badegesil of Le Mans was a formidable woman who on the
passing of her husband entered into conflict with the newly elected bishop
over the inheritance of material goods which she claimed for her family and
which the bishop claimed for his church. The episcopa was evidently powerful;
her private army resisted the Bergundian King’s attempt to kidnap her
daughter31. Despite her personal power, Magnatrude was heavily criticised
by bishop Gregory of Tours for her supposed corrupting influence on her
late husband. In Gregory’s words, she led her husband the bishop, to torture
men and women and to lead a life of excess32.
27 “oportet ergo episcopum inreprehensibilem esse unius uxoris”, 1 TIMOTHY 3.2; “suae domui bene
praepositum filios habentem subditos cum omni castitate”, 1 TIMOTHY 3.4; “si quis autem domui suae
praeesse nescit quomodo ecclesiae Dei diligentiam habebit”,1 TIMOTHY 3.5; the same virtues are
repeated in TITUS 1:6.
28 AUGUSTINUS HIPPONENSIS, confessiones: 4.2.
29 SOBLE, 2002: 567-569.
30 For a comprehensive treatment of the subject see BRENNAN, 1985.
31 JONES, 2009: 122; GREGORIUS TURONENSIS, Historia Francorum: 10.5.
32 GREGORIUS TURONENSIS, Historia Francorum: 8.39.
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Carnal and Conjugal Love among the Bishops of Late Antiquity

Episcopal marriages were often political. In fact, the marriage of a
clergy member to the daughter of a prestigious family could raise a man’s
prestige, increasing his chances of being elected to the episcopacy as in
the case of bishop Leontius II of Bordeaux who married an aristocratic
woman, Placidina, who through her father Arcadius was descended from the
Gallic emperor Avitus33. Obviously, it was also advantageous to the bride’s
family to have a bishop among their allies. Considering the distinguished
origins of the bishops and their wives, it is apparent that the continued preeminence of the family was of high importance. The survival of the family
and the establishment of dynasty were therefore assured by marriage and
the procreation of children prior to the assumption of sacerdotal office34.
This was the case of Lupus, bishop of Troyes from 426-478 who as a young
man had married, only to leave that sacred bond after six years to enter
the Abbey at Lérins. The case of Lupus is intriguing, as his wife was none
other than Pimeniola, sister of bishop Hilarius of Aquileia. Lupus’ divorce
after six years of marriage allowed him both to beget offspring and enter
the priesthood; perhaps more premeditated than coincidental. The marriage
of aristocratic families with close ties to the Gallic episcopacy confirms the
intent to establish episcopal dynasties.
Episcopal sees in Gaul and Hispania were often inherited between
family members35. Venantius Fortunatus, a Latin poet, and eventually
himself bishop of Poitiers, left us epitaphs which illustrate episcopal
inheritance such as that of the Ruricii, grandfather and grandson, bishops
of Limoges36. The epitaph of bishop Eumarius of Nantes likewise declares
the succession of his own son to that same see. One bishop, Cronopius
of Périgreux was even descended from distinct episcopal families both on
his mother’s and his father’s sides37. Pope Gregory the Great himself was
descended from a clerical family of patrician Romans. His own mother and
two of his paternal aunts were sainted by the Catholic Church. Furthermore,
Gregory’s great-great grandfather had been Pope Felix III38. Gregory was
thus descended from a long line of patrician-ecclesiastics: a veritable dynasty!
33 Eparchius Avitus ruled over the Western Empire from 455-456. See BRENNAN 1985, 320.
34 BRENNAN, 1985: 319.
35 See FERNÁNDEZ UBIÑA, 2006: 172; TEJA, 1999: 135-146; RAPP, 2005: 195.
36 For a deeper study of Fortunatus’ works see ROBERTS, 2009; On the episcopate of the
Ruricii see DUCHESNE, 1910: 2:50-51 and VENANTIUS FORTUNATUS, Carmina: 4.5.
37 VENANTIUS FORTUNATUS, Carmina: 4.1.31-32, 4.8.7-8; DUCHESNE, 1910: 2:366, 2:87.
38 For a more detailed account of Gregory’s life see MARKUS, 1997.
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Though from a reputed family, when one of Gregory’s young aunts, a nun
previously renowned for her sanctity abandoned religious life to marry the
steward of her estate, Gregory could only respond “many are called but
few are chosen” 39.
4. Episcopal Celibacy
Though few were chosen to live in total abstinence; temperance and
moderation were respected in the ancient world, just as they are today. Stoic
philosophy, which was popular in the Late Roman Empire, propounded that
“human beings needed only to control their passions … to live in tune with
nature and its laws”40. Control of sexual urges was a part of stoic behaviour.
The first century apostle Paul was continent and wished that all were as
him, he recognised that “every man hath his proper gift from God…”41. In
Palestinian Judaism procreation was the religious obligation of every Jewish
male42. It is only within Christianity that complete abstention from sexual
intercourse became virtuous and considered as a gift from God, a charisma
which granted spiritual authority.
Thus in the fourth century as the church hierarchy began to take
a more permanent shape, the clergy as Christian role models fell under
increasing pressure to demonstrate their spiritual authority not only
through chastity but also through continence. Fourth-century canon law
from Hispania Baetica declared that: “… bishops, priests, and deacons who
engaged in illicit sexual activity while exercising their clerical duties, shant
receive communion until the end of their days on account of the scandal
and the baseness of their crime”43.

39 Richards, Consul of God : The Life and Times of Gregory the Great, 26.; Gregory’s vision of
clerical celibacy is echoed in the comments of rogue Catholic priest, Bernard Lynch who
commented in a recent interview that “celibacy is a gift from God [but only] a very small
minority of women and men are gifted with this” (Signorile, “Father Bernard Lynch, Gay
Catholic Priest, Reveals He’s Married to a Man, Non-Celibate.”) RICHARDS 1980, 26;
SIGNORILE, 2012.
40 SMITH, 1993: 4; O’COLLINS, FARRUGIA, 2000: 251-252.
41 1 CORINTHIANS 7.7.
42 KOLTON-FROMM, 2000: 375; SMITH. 1993: 4.
43 “Episcopi, presbyteres et diacones si in ministerio positi detecti fuerint quod sint moechati, placuit
propter scandalum et propter profanum crimen nec in finem eos conmunionem accipere debere”. Concilium
Illiberis (305-306): 18. This council was held at or near the modern city of Granada, Spain.
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Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

Carnal and Conjugal Love among the Bishops of Late Antiquity

The 306 Council of Illiberis demonstrates the Church’s efforts to
bolster the spiritual authority of the clergy by legislating clerical continence.
Hispania was at the forefront of this debate over whether charismata could
be legislated, a debate which continues to this day44. In 325 AD, roughly
twenty years after the council of Illiberis, it was proposed at the First Council
of Nicaea that all married clergy forgo conjugal relations with their wives.
The motion was blocked at the behest of the ascetic Paphnutius a highly
regarded Egytian bishop. Paphnutius was himself unmarried and chaste; he
had lost his sight in one eye and had suffered mutilation during Diocletian’s
persecution of the Christians, yet despite his own state he upheld that clerics
should have it within their power to choose chastity for themselves. At the
Council of Nicaea, Paphnutius declared:
Too heavy a yoke ought not to be laid upon the clergy; that marriage and married intercourse are of themselves honourable and
undefiled; that the Church ought not to be injured by an extreme
severity, for all could not live in absolute continence: [and by not prohibiting married intercourse] the virtue of the wife would be much
more certainly preserved. The intercourse of a man with his lawful
wife may also be a chaste intercourse. It would therefore be sufficient,
according to the ancient tradition of the Church, if those who had
taken holy orders without being married were prohibited from marrying afterwards; but those clergymen who had been married only
once as laymen, were not to be separated from their wives45.

Though clerical celibacy was not accepted into the fundamental
tenants of orthodox Christianity, the grounds had been laid for reformed
chastity in the Roman occident. By the end of the fourth century, patristic
writers such as Hieronymus (c.347) and Ambrosius (c.339-397) maintained
in their writing that though marriage was a noble pursuit, celibacy was an
even greater spiritual condition and that abstinence from sexual contact was
angelic. Ambrosius writes: “they who marry not nor are given in marriage
are as the angels in heaven”46. Another bishop, Origen of Alexandria (ca.
185-254) believed that lifelong celibacy “suppressed the claims of the body
and so enabled the speedier progress of the soul towards its ultimate,
44 SIPE, 2003: 28.
45 SCHAFF, WACE, 1988; Bishop Paphnutius also had a close relationship with the
Emperor which surely reinforced the strength of his position. Indeed, Paphnutius must
have viewed chastity as a charism , which could not be imposed by legislation.
46 AMBROSIUS, De virginibus as Marcellinam sororem sua libri tres: 3.1.
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Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

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posthumous reconciliation with God”. Indeed numerous authors cite the
benefits of periodic abstinence from sex for health reasons47. And thus to
separate the presbyter from base human desires and to bring him closer to
God, clerical continence grew in popularity.
The main obstacle to continence was marriage, and indeed the thirtythird canon of that same Council held in Illiberis states that clergymen
should avoid (sexual contact with) their wives48. Intrinsically linked to
abstaining from their wives, they should also avoid putting children into
the world49. Despite legislation, bishops and clergy continued to reside with
their wives inducing other councils such as the late-fourth century Concilium
Carthagenensis to pass similar canons “that bishops, priests and deacons,
guardians of purity, abstain from conjugal intercourse with their wives”50.
The need to repeat such laws suggests that legislation was insufficient to
compel the clergy to comply.
Yet the Church could not both consider marriage sacred yet compel
new clerics to abandon their wives and children in pursuit of God. In 458,
this dilemma prompted Pope Leo the Great to write: “in order that the
union (of bishops, priests, deacons) to change from carnal to spiritual, they
must, without sending away their wives, live with them as if they did not
have them, so that conjugal love be safeguarded and nuptial activity cease”51.
Civil authorities also contributed, as the fifth century Codex Theodosianus
reads: “those women who lawfully obtained marriage before their husbands
assumed the priesthood should not be deserted for those women who made
their husbands worthy of the priesthood … are not unsuitably joined to
clerics”52. Despite the difficulty of continence, church fathers are claimed
to have respected these canon laws. Tertullian, a married man, writes that
47 HOLLAND, 2007: 74; WILLIAMS, 1999; WOLTER, 1992.
48 “Placuit in totum prohibere episcopis , presbyteris et diacnonibus vel omnibus clericis positis in
ministerio, abstinere se a coniugibus et non generare filios : quicumque vero fecerit, ab honore clericatus
exterminetur”. Concilium Iliberris: 33. Abstinere se a coniungibus in this case should surely be read
as withholding from one’s wives rather than abstaining from having a wife.
49 J. F. Alonso concurs with this interpretation of the passage agrees with this interpretation
stating that “El canon del Concilio de Elvira enuncia, no una ley de celibato, sino de
continencia.” JUSTO, 1995: 145.
50 Concilium Carthagenensis: 3.
51 LEON MAGNUS, Epistula ad Rusticum Narbonensem Episcopum.
52 Originally found in the Constitutions Sirmondiania: 10 and taken up again in the Codex
Theodosianus: 16.2.44.
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Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

Carnal and Conjugal Love among the Bishops of Late Antiquity

some lay people practice continence within marriage53. Hieronymus and
Augustine also practiced continence54. Pope Gregory writes that:
In the [ ] province of Nursia … a priest dwelt … and although
he had taken orders, he still loved his wife, as a sister, yet he avoided
her as his enemy and never would he permit her to come near him
upon any occasion, abstaining wholly from all intercourse of familiarity, for this is a thing proper to a holy man, oftentimes to deprive
themselves of those things which be lawful … therefore this man not
to fall into any sin, utterly refused all necessary and requisite service
at her hands55.

For many the continent ideal was unattainable as it ran in diametric
opposition to the desire for progeny and sexual gratification. In mid-fifth
century-Gaul, married clergy are still attested but canon law mandated that
bishops publicly declare their devotion to continence in order to prevent
lapses on account of presumed ignorance of the canons56. On account
of the temptation that a wife placed in the path of a holy man there was
increasing pressure within the ecclesiastical community that the clergy
remain not only chaste, but also celibate.
5. Da mihi castitatem et continentiam, sed noli modo
Under the pressure of ascetic ideals, chastity in its nth degree came to
be embodied in total abstention from sex57. Ascetics increasingly eschewed
earthly things, seeking proximity to God through denial of earthly needs
such as food, hydration, and sexual satisfaction. Sex, as the only of these
nourishments which could be foregone entirely without causing death was
highly praised by the ascetic communities. Continence was so powerful
because it “… involve[d] turning the great magical force of human fertility,
unspent and unweakened by normal usage, into a magical channel”58.
Though Christianity did not associate fertility with magic; the preservation
of sexual powers was well grounded in Judaism and the Hellenistic cults
53 “Vt cuius maritus de rebus abiit, exinde requiem sexui suo nubendi abstinentia iniungat…”
TERTULLIANUS, Ad Uxorem: 1.6.1.
54 Jerome, Epistolae: 49.2; 49.5; Augustine, De coniugiis adulterinis: 11, 18-20.
55 Gregory, Dialogi: 4.11.
56 “Placuit præterea … non ordinetur diaconi coniugati, nisi qui prius conuersionis proposito
professi fuerint castitatem”. Collectio Arelatensis: 0049.
57 BRENNAN 1985: 313.
58 ROSE, 1925: 241.
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Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

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Fabian D. Zuk

from which Christianity sprang. Continence was therefore recommended
as a path to spiritual power and oneness with God and as previously noted
was integrated into canon law at the first Concilium Illiberi59. By the fourth
century, the bishops of Baetica had assimilated the notion that sex “in
some mysterious way … defiles the celebrant of the Eucharist”60. This
belief was not novel, in fact the Jews had similar constraints on religious
activity while ritually ‘unclean’, citing Leviticus 15.16, “if a man’s seed of
copulation go out from him, then he shall wash all his flesh in water, and
be unclean until the even”61.
In addition to the taboo surrounded sex, theologians argued that
celibacy sought to transform clergymen from the selfish, self-replicating
concerns of the layman into a “man of service to humanity”62. It is this
law of continence that inhibited and obliged clerical celibacy, for how
could a man join himself in matrimony with a woman yet forego the carnal
consummation of their passion. In fact, on account of proles, a marriage
without consummation through intercourse was no marriage at all. Thus in
the Roman west, the imposition of continence of the clergy made celibacy
a requirement and because asexuality in the population is very low chastity
came naturally to very few63. In his Confessiones Augustine writes with regards
to a close friend and bishop that “[Alypius] was quite extraordinarily chaste.
Early in adolescence he had had the experience of sexual intercourse, but it
took no hold upon him. Indeed he regretted having done it and despised it
and from then on lived in complete continence”64. Still, we cannot assume
that most asexual people had the inclination to join the clergy nor that the
clergy was made up primarily of asexuals.

59 Concilium Illiberi: 33.
60 FRAZEE, 1988: 114.
61 LEVITICUS 15-16. Hebrew has a term for one rendered ritually impure by sex, ba’al keri
(‫)ירק לעב‬, “one who has emitted semen”. This suggests that the importance of continence
was of great importance in antique Jewish ritual.
62 SIPE, 2003: 29.
63 A 2004 study realised at Brock University (Canada) concluded that for a variety of
reasons, 1% of British residents felt no sexual attraction to a partner of either sex. Rates of
asexuality in Late Antiquity and the Early Medieval period may have been above this norm
on account of poor health and low education, two conditions which the author associates
with lack of libido. See BOGAERT, 2004.
64 “erat enim ipse in ea re etiam tunc castissimus, ita ut mirum esset, quia vel experientiam concubitus
ceperat in ingressu adulescentiae suae, sed non haeserat magisque doluerat et spreverat et deinde iam
continentissime vivebat”, AUGUSTINUS HIPPONENSIS, Confessions: 6.12.
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Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

Carnal and Conjugal Love among the Bishops of Late Antiquity

The question of marriage was a Catholic problem; Arian Christians
show no signs of inhibiting marriage among their clergy. In Visigothic
Hispania, clerical marriage was among the distinguishing features between
the Arian and Catholic clergy65. When in 589, the Third Council of Toledo
was held to resolve religious tensions between Arians and Catholics
within the kingdom of Visigothic king Reccared, it was commanded
that previously Arian bishops, priests, and deacons cease to live with
their wives upon conversion to Catholicism66. Even after conversion,
the Arian tradition remained strong in Hispania, and at the 592 second
Concilium Caesaraugustamun, the Catholic clergy was forced yet again to
crack down on those previously Arian bishops who refused to give up a
common life with their wives67.
It was not only Arians who refused to follow the laws of chastity.
Indeed the constant repetition of laws treating clerical continence at the
ecclesiastical councils strongly suggest that matrimony was an enduring
problem within the church of Late Antiquity both in Gaul and Hispania.
Nor in Italy or Rome was clerical continence observed. Homisdas, pope
from 514-523 was married and his own son Silvarius, became Pope in turn
from 536-537. In the middle east as well, as late as the seventh century,
bishop Theodorus of Jerusalem had a son who would go on to become
Pope Theodorus from 632-64968.
One might wonder how, if a large number of bishops disregarded
the laws regarding chastity, did these canons pass the test of a majority vote
during the episcopal councils. On the one hand, great senatorial families
of clarissimi occupied numerous episcopal sees. We can see in their faction
the desire to expand the power of their families using the episcopacy as a
title among many to increase their own regional dominance. On the other
hands the clarissimi had to compete with every other brand of Christianity
which also wished to gain recognition as officially orthodox. Perhaps most
powerful among these, were the monastic communities which saw their
numbers swell from the later third century onwards, especially in Egypt
where Christianity was characterised by a strong Gnostic tradition.
65 ZUK, 2014, chapter 7.
66 Concilium Toletanum III.
67 “…ut presbyteri qui ex haerese Arriana ad sanctam catholicam ecclesiam conversi sunt, qui sanctam
et puram fidem atque castissimam tenuerint vitam, acceptam denuo benedictionem presbiterus sancte et pure
ministrare debeant; ceteri vero qui hance suprascriptam vitam adinplere vel tenere neclexerint ab officio
depositi sunt in clero”. Concilium Caesaraugustanum II.
68 DUCHESCNE, 1955: 1.290-133.
Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

391

Fabian D. Zuk

These ascetic movements were based on the withdrawal from family,
community and urban culture including the church hierarchy which held
power in the civitates. In isolation, these ascetics sought direct contact with
God, free of intervention by intermediaries. Some of these communities
were massive such as that of the White Monastery of San Shenute, which at
the end of the fourth century counted 4000 monks. Furthermore, Arianism,
had become a concern to religious leaders in the fourth century, and the then
bishop of Alexandra, Athanasius was successful in bringing the monastic
communities onto the side of the Nicene Christians, especially through his
work the Vita Antonii69. Of equally great importance was the contribution
of bishop Basil of Caesarae, classically educated and descended from an
aristocratic family who pushed for balance between work and prayer in
monastic communities and is considered the father of eastern monasticism70.
Basil greatly influenced Saint Benedict who in the sixth century established
the Benedictine tradition in the west.
Indeed, bishops of the fifth century seem to be drawn from these two
distinct groups: monastic communities who pushed for clerical celibacy and
the families of local aristocrats, with the later losing ground theologically
to the former. Indeed, it may be that the conflict between these factions
was resolved when the aristocracy came to accept ascetic ideals. Christianity
was very much dominated by the Eastern Church in Late Antiquity; Rome
after all had shifted its political center to Constantinople. It is therefore not
surprising to see the bulk of eastern influence in those areas of Western
Europe which were the most heavily Romanised and subject to orientalRoman influence. Hispania Baetica with its long tradition of Roman urban
structure is unsurprisingly the source of that fourth century canon
urging clerical chastity.
Though chastity and celibacy were in effect legislated by the end of
Late Antiquity, it is extremely doubtful that clerics and bishops alike, even
the most devout, were able to live up to the ideal of total continence imposed
by the religious canons. Celibacy, as more than a lack of sexual activity, is a
state of mind only achieved through a process of developing relationship
patterns conducive to celibacy, the internalisation of celibate ideals, and
the integration of this celibacy into the cleric’s life, a journey which the
69 TEJA, 1999: 151; 153-156; 161-165.
70 MURPHY, 1930: 25, 94-95.
392

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Carnal and Conjugal Love among the Bishops of Late Antiquity

clergy navigated with great difficulty71. Even today only an estimated 50%
of Catholic priests are practicing celibacy72. Though ritual confession did
not develop until the 13th century, penitence did exist in early Christianity
and among the patristic writers73. This absolution of sins may have aided
the clergy in navigating the difficult balance between respecting canon law
and submitting to human desires. Augustine in his confessiones writes with
regards to his late conversion to Christianity: “The plain truth is that I
thought I would be impossibly miserable if I had to forego the embraces
of a woman”74. Indeed, many clergymen could state the same. Sex was the
picayune against “which Augustine’s God had to compete”75.
The decline of episcopal marriage was slow, echoing the words of
Augustine: da mihi castitatem et continentiam, sed noli modo76. Still in the seventh
century we find married bishops such as Arnulf of Metz whose own son
Chlodulf went on to became bishop of his father’s diocese. In the Byzantine
East, Emperor Justinian legislated that “A bishop is not permitted to have a
wife, and if he is proved to have one, he shall be degraded from the rank of
which he has rendered himself unworthy”77. Thus as of the sixth century
bishops were increasingly chosen from among celibate monks rather than
from among married priests. The eastern opposition to married episcopi may
also have contributed to the decline of married bishops in the post-Roman
occident. The real death of episcopal marriage in the west came however
with the expansion of Benedictine monasticism in the Early Middle Ages.
Only in the eighth century do we cease to note episcopae in Gaul and only
then did the domus ecclesiae cease to accommodate them. There may still have
been occasional cases of episcopal marriages in the west, but by 1139 a
decree by Pope Innocent II at the Second Lateran Council rendered all
clerical marriages void78.

71 SIPE, 2003: 264-293.
72 SIPE, 2003: 40-50 estimates that 30% of priests are involved in heterosexual relations,
15% in homosexual relations, 5% in problematic or perverted sexualities.
73 Textual evidence is found in JAMES 5.15-16, “And the prayer of faith shall save the
sick, and the Lord shall raise him up. And if he has committed sins, they shall be forgiven
him. Confess your faults one to another, and pray one for another, that ye may be healed”.
74 AUGUSTINUS HIPPONENSIS, Confessiones: 6.11.
75 SOBLE, 2002: 563.
76 “Give me chastity and continence, but not just yet”. AUGUSTINUS HIPPONENSIS,
Confessiones: 8.7.27.
77 Codex Iustinianus : novela 6, chapter 5 ; We suspect that those areas that were ‘reconquered’
by Justinian’s armies such as Italy and Baetica fell under Imperial Law.
78 BRENNAN, 1985: 322 ; SIPE, 2003: 20.
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Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

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Without access to historical statistics, our best tool in evaluating
clerical chastity in Late Antiquity is the consistency of human biology and
behaviour. Multiple cases of episcopal marriage and clerical lust have been
presented throughout this paper assuring us that clerics of Late Antiquity
were sexually active. Then as now, sex was a taboo subject and being found
in the clasp of lust was an embarrassment for the guilty clergyman and the
church as a whole; it is unsurprising that the evidence for clerical sexuality is
not more abundant. Still, for every text which explicitly refers to a married
bishop, we should expect there to have been many more undocumented
cases. In the early centuries this would be on account of the banality of
episcopal marriage, and from the sixth century onward, the lacunae in our
evidence likely stem from intentional omission and suppression of these
details. Alas, though celibacy was imposed upon the clergy, the sexual desire
and the eros of priests, young and old, was never fully sublimated despite
a conscious effort by the clergymen themselves to suppress their sexual
desires79. Furthermore monasteries, rectories and episcopal palaces were not
especially conductive to romantic-sexual relations.
This paper has demonstrated the sexual attitudes of the clergy in
Late Antiquity and argued that for the bishops descended from aristocratic
families and preoccupied by the survival and expansion of their family,
matrimony represented the ideal context in which to prosper both in the
religious and civil spheres. Marriage among the upper orders of the clergy
was common in the first through sixth centuries, but was increasingly
contested by ascetic factions which pushed for celibacy among the clergy.
With the expansion of monasticism in the post-Roman occident, episcopal
marriage became increasingly difficult until it was abolished altogether
in the twelfth century. Despite canon legislation, continence remained a
problem for the clergy on account of eros, a prime motivation in all people.
Though the official celibacy policy of the Catholic Church has pushed eros
and even legitimate matrimony among the clergy into the obscurity of
time, it is my hope that this paper will have contributed to unmaking the
myth of clerical asexuality.
79 Sublimation is the attempt to surmount a fundamental physical reality, in this case that
of sexuality. See CROCKETT, 2000: 838. We shouldn’t even expect continence to have
significantly increased in older clergy members. Complete cessation of sexual activity is
uncommon and research suggests that 54-70% of couples 65 years old and above remain
sexually active. CLEVELAND, 1976: 234-235; JAMES, 1974. For the effect of aging on
sexual enjoyment and performance see KAPLAN, 1974.
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LA MAGIA ANTE EL SEXO, EL MATRIMONIO Y LA
MANCEBÍA: MIEDOS Y DESEOS EN LA PRIMERA MITAD
DEL SIGLO XVI
Magic in front of Sex, Marriage and Concubinage: Fears and Desires
in the First Half of the 16th Century
Ana E. Ortega Baún1
Universidad de Valladolid
anae.ortegabaun@hotmail.com
Resumen: El objetivo de esta investigación es exponer los deseos, frustraciones y
miedos de las gentes de la primera mitad del siglo XVI en torno a la sexualidad, el amor y
el matrimonio a través del estudio de procesos de hechicería. Analizando por qué hombres
y mujeres recurren a la magia y qué buscan en ella, encontramos fracasos matrimoniales,
malos tratos, abandono, mancebía y deseos sexuales incumplidos provocados por la honra
y el modo de acceder al matrimonio y su indisolubilidad.
Palabras clave: sexualidad, magia, matrimonio, mancebía, Inquisición.
Abstract: The aim of this research is to present the wishes, frustrations and fears of the
people in the first half of the sixteenth century around sexuality, love and marriage through
the study of processes of sorcery. Analyzing why men and women turn to magic and what
they look at it, we find marital breakdown, violence, neglect, concubinage and unfulfilled
sexual desires caused by honor and mode of access to marriage and its indissolubility.
Keywords: Sexuality, Magic, Marriage, Concubinage, Inquisition.

1 Esta investigación ha sido realizada gracias a la concesión de una ayuda destinada a
financiar la contratación de personal investigador de reciente titulación universitaria, en
el marco de la Estrategia Regional de Investigación Científica, Desarrollo Tecnológico
e Innovación 2007-2013, cofinanciadas por el Fondo Social Europeo y la Consejería de
Educación de la Junta de Castilla y León.
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1. Introducción
Buena parte de nuestros conocimientos sobre la sexualidad de finales
de la Edad Media y principios de la Moderna se basan en estudios que ponen
de relieve diversas faltas contra la moral sexual. La información obtenida de
los procesos judiciales llevados a cabo por tribunales civiles o eclesiásticos
nos da una visión muy detallada sobre diversos aspectos de la sexualidad,
ya sea matrimonial o extramatrimonial. La violación, el adulterio femenino,
el estupro, la sodomía, la bigamia, la solicitación, el incumplimiento de las
promesas de matrimonio... fueron acciones enjuiciadas por su gravedad
pero que no conforman, ni mucho menos, todo el panorama sexual de una
sociedad. Existen otras cuestiones que, aunque no son protagonistas de la
documentación judicial, su importancia no debe ser menor.
Pocos son los testimonios, con nombres y apellidos, que nos hablan
con claridad y precisión de las preocupaciones cotidianas y comunes en torno
a la sexualidad, a las que se enfrentaban los hombres y mujeres de la primera
mitad del XVI. Y junto a ellas en muchas ocasiones, otras relacionadas con
el amor y el matrimonio. Los delitos y pecados, la moral, los juicios de valor...
no suelen mostrarnos con toda realidad los deseos, miedos y frustraciones
más íntimos que albergaban nuestros antepasados, aquello que les impedía
vivir su vida sentimental, sexual y matrimonial tal y como anhelaban. Para
remediarlo, para obtener lo que necesitaban o deseaban, recurrían a la magia,
lo que ha quedado plasmado en numerosos procesos inquisitoriales.
No era reducido el número de especialistas en hechicerías, y sus
aficionados, que habitaba los dominios espirituales de la Inquisición de
Toledo entre 1530 y 15502. Desde hace mucho no sólo conocemos quiénes
fueron y por qué acabaron ante la Inquisición, sino también qué servicios
ofrecieron y cómo los ejecutaban con sus oraciones y variopintos productos3.
Pero es en el análisis de su clientela y las circunstancias bajo las cuales esta
se ve obligada a recurrir a la hechicería, donde encontramos numerosas
situaciones que nos informan del origen y profundidad de sus frustraciones
y aspiraciones sexuales y amorosas. Saber qué buscan encontrar en la magia
nos muestra los miedos y deseos de quienes mantienen un vínculo marital,
amoroso o sexual con otra persona.
2 Una rápida relación sobre estos procesos se encuentra en CARO BAROJA, vol. II, 1982: 11-35.
3 CIRAC ESTOPAÑAC, 1942: 95-158; SÁNCHEZ ORTEGA, 1992: 138-149; SÁNCHEZ
ORTEGA, 2004.
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Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

La magia ante el sexo, el matrimonio y la mancebía: miedos y deseos
en la primera mitad del siglo xvi

2. Magia ante la Inquisición
La magia que nos encontramos en estos procesos es fruto de la
desesperación y del inconformismo. Siguiendo una definición clásica, la de
Malinowski, podemos decir que todo aquello contra lo que no se puede
hacer nada o no se puede cumplir, es el origen de hondas frustraciones y
de situaciones en las que ya casi se ha perdido la esperanza4. Y es en ese
momento, cuando el ser humano se siente impotente, que la magia aparece
como último recurso, un recurso muy valioso ya que tiene la capacidad de
cambiar la realidad, de manipularla exactamente al gusto de quién pueda
pagarlo. Pero la magia era una solución a los problemas no sólo sancionada
por las leyes civiles y eclesiásticas medievales y modernas, sino también
perseguida a través de recursos muy perfeccionados como los existentes
en torno a los tribunales de la Inquisición5. No obstante, ni el miedo a los
castigos en este mundo o en el otro, ni el alto coste económico fue en algunas
personas mayor que la voluntad de conseguir lo que necesitaban o deseaban.
Con respecto al amor, la sexualidad y el matrimonio, quienes recurren
a la hechicería en estos procesos toledanos suelen buscar remedios mágicos
que les permitan conocer el futuro, aclarar dudas y sospechas sobre
el presente, ser amados/as y deseados/as para restaurar una relación,
destruir vínculos amorosos y/o sexuales, conseguir acceder sexualmente a
personas vedadas sin correr ningún peligro. Como veremos, las prácticas
adivinatorias son solicitadas por mozas casaderas que no saben con quién
es mejor casarse, por hombres que quieren saber quiénes los desean y por
mujeres que tienen dudas acerca de si sus parejas les son fieles o las han
abandonado definitivamente. Los remedios mágicos que hacen posible que
una persona sea amada y deseada ciegamente por otra son solicitados por
quienes quieren crear o mantener un vínculo amoroso y/o sexual. Son, por
lo general, los llamados en la documentación remedios “para querer bien”,
las bienquerencias: “que enhechizase a su amigo para que le quisiese mucho
y nunca se apartase de ella”; “haciendo esto la querria bien a esta testigo e
dexaria las otras mugeres con que andava e [...] la querria bien y olvidaria a
las otras mugeres”6. En el otro extremo de la balanza se encuentra la magia
“para no querer bien”, las malquerencias utilizadas para destruir uniones
4 MALINOWSKI, 1982: 93-94.
5 TAUSIET CARLÉS, 2004.
6 Archivo Histórico Nacional, desde ahora AHN, Inquisición, legajo 82, expediente 25;
AHN, Inquisición, legajo 82, expediente 24.
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al manipular el amor y el deseo, ya sea en relaciones legítimas o ilegítimas,
reales o posibles. Las ligaduras son otro medio a través del cual se puede
separar a dos personas. Quienes ligan, a sus víctimas las imposibilitan la
actividad sexual entre ellas, buscando así que lo que les mantiene unidos
se desmorone por la ausencia de sexo. El mundo de la magia amorosa y
sexual no sólo nos muestra que el amor y el sexo son fuentes de problemas
sino que, al poder ser manipulados, son a la vez la solución. Finalmente, los
hay que recurren a la hechicería buscando formas de acceder sexualmente
a personas con las que no están legítimamente desposadas o casadas. Para
poder actuar con seguridad, es decir, para evitar honras manchadas y
venganzas, recurren a remedios mágicos para dormir profundamente a sus
víctimas o enajenar mentes7.
Muchas eran las mujeres que recurrían a la magia y a sus especialistas,
pero la demanda femenina no era la única existente8. Ellos suelen
buscar enriquecerse y ellas una vida en pareja estable con sus beneficios
materiales9. Pero en los procesos inquisitoriales que hemos estudiado
también encontramos a hombres interesados en obtener diferentes
hechizos amorosos y/o sexuales: quieren saber quiénes los desean o están
enamorados de ellos, quieren mantener relaciones sexuales con mujeres
a las que no pueden acceder, quieren salvar sus matrimonios ante una
inminente ruptura o quieren dejar de estar ligados. Estos deseos apenas se
distinguen de los femeninos aunque ambos sexos recurren a la magia no
por los mismos motivos, razones que tienen su origen en las diferencias que
la sociedad patriarcal establece entre géneros10. Pero los hombres aparecen
poco representados en nuestra documentación, al igual que es escaso el
número de hechiceros frente al de hechiceras. No obstante esto no hace
a los hombres mayoritariamente sujetos pasivos, a los que se les hechiza
y se les deshechiza a voluntad de las mujeres. Al igual que ambos géneros
recurren a la magia, los dos pueden auxiliarse de remedios mágicos que
impidan que otra persona les hechice11.
7 La enajenación mental no aparece mencionada en la documentación inquisitorial
consultada aunque tiene un largo recorrido: “porque las muieres que se despagan de sus
maridos, muchas vetes fazen adulterio, e fazen á sus maridos seer sandios por algunas
yerbas que les dan, é por algun malfecho”, Fuero Juzgo, Libro III, título IV, ley XIII.
8 Algo que ya viene desde la Edad Media: VINYOLES VIDAL, 2011: 243-244.
9 SÁNCHEZ ORTEGA, 1992: 248 y 257.
10 LÓPEZ-CORDÓN, 1998: 508.
11 Por ejemplo, tal y como aparece en CARO BAROJA, vol. I, 1982: 324.
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La magia ante el sexo, el matrimonio y la mancebía: miedos y deseos
en la primera mitad del siglo xvi

3. La búsqueda del sexo, el encubrimiento de la honra
Hombres y mujeres recurren a la magia en busca de aventuras sexuales,
pero como ya hemos dicho, con diferencias. Ellos suelen buscar tener
acceso sexual a mujeres que los rechazan porque no los desean o porque
no quieren perder su honra ya que son honestas casadas, solteras o viudas.
El italiano Juan Auderio Romano prometió a cuatro jóvenes de Almadén
y al gobernador de los Azogues de la localidad que “con arte del diablo
les faria aver a cada uno la muger que quisiesen y que vernie de noche a su
cama y que alli pasarien tiempo y que a la mañana se bolverie”, dando lo
mismo la condición de casadas o solteras pues “los maridos de las dichas
mugeres se quedarian dormidos en las camas fasta que fizieran dellas lo
que quisiesen”12. En cambio ellas no tienen tantos problemas a la hora de
encontrar parejas sexuales, pero se ven obligadas a recurrir a la magia para
tapar sus actividades y, por tanto, encubrir sus actos deshonrosos. Es el
caso de María de San Gerónimo, que recurre a la hechicera Mari López
para que le dé algo que la permita adulterar sin que su marido se entere
de nada: “que le hiziese alguna cosa para que si ella quisiese folgarse con
algun hombre o hazer lo que quisiese quel marido no lo sintiese ni le diese
pasion”13. Otras mujeres se ven en la necesidad de recurrir a la hechicería
para esconder o eliminar las secuelas físicas de sus aventuras sexuales, en
unas prácticas a medio camino entre la magia y la medicina: reparar virgos
como ya hacía Celestina siguiendo la estela de la famosa médica Trotula de
Salerno, evitar embarazos o provocar abortos14.
En todos estos casos, la magia evita que la comunidad sepa que
hombres y mujeres han actuado contra la honra de maridos y/o familiares
de ellas. Para las mujeres sólo existen dos maneras bien vistas de encauzar
su sexualidad, el matrimonio y la castidad dentro o fuera del monasterio. Si
sus deslices sexuales son descubiertos, los pagan no sólo con castigos físicos
que las leyes amparan, sino también socialmente15. Son consideradas malas
mujeres, mujeres deshonestas, mujeres que se dan a todos, mujeres mal vistas
y de poco fiar a las que se las exige dotes casi prohibitivas si se quieren casar
por no llegar vírgenes al matrimonio. Si son casadas se enfrentan a los malos
12 AHN, Inquisición, legajo 88, expediente 9.
13 AHN, Inquisición, legajo 90, expediente 17.
14 CARO BAROJA, 1982: 324.
15 BENNASSAR, 1976: 202.
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tratos, el abandono, la perdida de sus bienes y/o la muerte16. Pero sólo si son
descubiertas17. Mientras, la honra de ellos no corre ningún riesgo por el sexo
extramatrimonial. Los hombres están en el otro lado de la balanza, pues ya
sean casados o solteros, laicos o incluso clérigos, pueden ser promiscuos no
sólo porque la sociedad lo tolera, sino porque lo ve bien al considerarlo un
rasgo de la masculinidad18. Por eso el único adulterio tipificado por las leyes
es el femenino y la única virginidad valorada la femenina. Y aunque este
sistema beneficie claramente a los hombres, lo cierto es que buena parte
de sus deseos de fáciles y nada problemáticas conquistas sexuales se ven
coartados si no quieren recurrir a la prostitución.
Actuar con discreción no es fácil en un mundo donde siempre hay
alguien mirando. La misma honra que maridos, padres, hermanos y la
sociedad en general hace guardar celosamente a las mujeres, es la misma que
impide dar rienda suelta a sus deseos con facilidad. Esta paradoja los empuja
a la magia, a buscar hechizos que les faciliten tener sexo con el menor riesgo,
es decir, sin que la verdad de sus deseos y sus acciones aflore. Frey Jorge de
Olid y el cura Bernaldino de Medina son un buen ejemplo de discreción;
recurren a una hechicera para descubrir si una mujer “quiere bien” al primero
y así saber si ha de centrar sus esfuerzos en seducirla. No sólo se trata de ir
a lo seguro, sino de evitar arriesgadas situaciones sospechosas que acabasen
con el freile no sólo rechazado por la mujer sino también apaleado por su
familia. La discreción es lo más importante, más que el funcionamiento de
la magia como aprendieron los cuatro jóvenes de Almadén y el gobernador
de los Azogues. Juan Romano no consiguió llevar a cabo la magia prometida
y los defraudados lo quisieron expulsar de la población. La noticia empezó
a correr junto con el nombre de las mujeres elegidas, lo cual provocó que
los familiares de ellas se reuniesen y decidieran denunciar lo sucedido a la
Inquisición. Sus motivos no eran piadosos sino muy terrenales, sus honras
habían sido atacadas y se veían en el deber de defenderlas, pero decidieron
hacerlo sin mancharse las manos: “Se dezia por la villa publicamente de la
desonrra que se queria hazer a algunas parientas y sobrinas de los susodicos
e que doliendose de su honra acordaron debaxo de juramento e confesion
de hazer relacion a los señores inquisidores”19.
16 HERAS SANTOS, 1991: 226-227.
17 PITT-RIVERS, 1968: 27.
18 PITT-RIVERS,1968: 44-45.
19 AHN, Inquisición, legajo 88, expediente 9.
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La magia ante el sexo, el matrimonio y la mancebía: miedos y deseos
en la primera mitad del siglo xvi

Como hemos visto, el querer acceder sexualmente a una determinada
persona es una petición que acostumbran a escuchar muchas hechiceras y
hechiceros, pero en ocasiones ese querer y no poder no es social sino físico.
No son raros los hombres que acuden a las hechiceras porque están ligados.
Cuando Juan Gómez tenía 22 años, conoció una “muger enamorada” a la
que deseaba pero “que no podia tener que hazer [...] aunque se hechava
con ella”. Ya fuese por prostituirse, por ser un remedio por todo el mundo
conocido o por ser algo aficionada a la hechicería, su amante intentó
desligarle sin éxito lavando con agua de tres pozos las camisas que él llevaba
puestas durante los fallidos actos sexuales. Imposibilitados para el sexo en
común, se distanciaron, pero él acabó recurriendo a la renombrada Lucía de
Toledo que, tras deshacer los hechizos que le mantenían ligado a través de
brebajes, medicinas y sahumerios consiguió devolverle su potencia sexual20.
4. La magia ante el fracaso matrimonial
Aunque existe toda una magia orientada a destruir uniones amorosas
y/o sexuales de todo tipo, lo cierto es que al hablar de matrimonios el origen
de muchos males está en un elemento no sobrenatural sino social. En la
forma de acceder al matrimonio, en la desigualdad entre marido y mujer y
en la dificultad de disolver la unión siguiendo las normas eclesiásticas, está el
origen de buena parte de los problemas que nos vamos a encontrar. La falta
de amor y la desigualdad en la pareja desencadenan la infelicidad21. Y todas
las clases sociales están expuestas al fracaso matrimonial22. Malos tratos,
desencuentros, adulterios, abandonos... las causas contra hechiceras abiertas
por la Inquisición de Toledo están plagadas de dramas matrimoniales, de
fracasos inminentes que nos hablan de deseos y miedos.
Muchos recién casados están condenados. Algunos son obligados a
casarse por decisión paterna, otros tras hacerse públicos sus encuentros
sexuales, la mayoría apenas se conocen mínimamente aunque se unan
en matrimonio con quien han elegido, lo cual dificulta saber si serán
capaces de estar juntos tal y como quiere la Iglesia, hasta que la muerte
los separe. Para salir de dudas, se utilizan suertes que permiten saber si
un hombre y una mujer “se quieren bien”, una actividad adivinatoria
también utilizada por las jóvenes casaderas para saber si se han de casar
o no con tal o cual pretendiente:
20 AHN, Inquisicion, legajo 198, expediente 3.
21 LÓPEZ-CORDÓN, 1998: 125.
22 HERNÁNDEZ BERMEJO y TESTÓN NÚÑEZ, 1988: 647.
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Dixo que fueron una vez a una hija que tiene esta testigo de Iñigo Lopez
la degualda hermana desta testigo y otra muger con ella y la llevaron atado en
un trapo unos granos de trigo y unos carvoncitos y granos de cevada y de sal y
se la dieron a su hija desta testigo para que con aquello avia de saber con quien
avia de casar23.

La forma en que se llega al matrimonio es una fuente de problemas que
puede acabar con la relación. Aunque al matrimonio se tenga que acceder
libremente, que los padres no den su consentimiento puede crear una serie
de tensiones familiares difíciles de arreglar. Miguel López Carrión abandona
su pueblo natal tras una fuerte discusión con su padre; este se ha enterado de
que su hijo se ha desposado sin su permiso. La joven esposa Juana de Roca,
embarazada, solicita la ayuda de una hechicera para hacer volver a Miguel24.
Mientras, una clienta de Francisca Bautista Cabeza de Vaca se encuentra en
una situación cercana. Necesita un remedio para que su suegro vuelva y así
lograr la reconciliación entre padre e hijo. El motivo de la disputa es ella
porque “su (sic) padre de su marido lo queria mal porque se avia casado con
aquella muger sin su licençia” por lo cual teme que tal situación acabe con la
paz en su matrimonio25.
Las parejas pueden distanciarse. Las disputas y discusiones crean
puntos de no retorno; otras veces los sentimientos cambian a lo largo del
tiempo. En ambos casos las mujeres pueden recurrir a los remedios mágicos,
pero también los hombres. Los problemas de pareja que estos maridos dicen
tener no distan mucho de los relatados por la clientela del sexo contrario:
Dixo a çierta persona que para que estuviese bien con su muger e estuviesen en
paz, porque entonçes tenia çierto enojo la dicha su muger, no le queria ni le queria
ver [...] e que con lo susodicho ella haria como la dicha persona e su muger se
quisiesen mucho e estoviesen amigos, e que fecho lo susodicho vido este testigo como
los susodichos estuvieron amigos e se quisieron mucho e fizieron vida maridable26.

23 AHN, Inquisición, legajo 96, expediente 5.
24 AHN, Inquisicion, legajo 198, expediente 3.
25 AHN, Inquisición, legajo 82, expediente 25.
26 AHN, Inquisición, legajo 87, expediente 8.
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La magia ante el sexo, el matrimonio y la mancebía: miedos y deseos
en la primera mitad del siglo xvi

Por la estabilidad de su matrimonio también está preocupado Juan
López de Roca, pero en su caso no es el tiempo o los problemas el motivo
por el cual sus sentimientos hacia su mujer han cambiado. Cuando la
vida o el carácter no son culpables de distanciar a dos personas, el mayor
sospechoso es un hechizo:
Dezian que no podia ver a su muger ni la tenia amor ninguno. E enesta
villa esta una muger morisca que se llama Lucia de Toledo que dizen que sabe
deshazer hechizos, e este testigo envio a llamar a la dicha Luçia de Toledo e le
dixo este testigo como estava malo, que no sabia que mal se tenia, que le diese
algun remedio e la dicha Luçia de Toledo le vido a este testigo e le miro e dixo que
estava hechizado27.

Juan López recurre a Lucía de Toledo porque aunque pueda, no quiere
distanciarse de su mujer. Tal vez su único mal sea el tener que aceptar que la
relación se ha acabado por su culpa. Y es que Juan puede estar sentenciado
(en teoría) a un amargo matrimonio hasta que la muerte los separe pero,
al ser hombre, a su matrimonio no se le unirán nunca los malos tratos, ni
tendrá que tolerar adulterios ni ser abandonado si no quiere.
Los malos tratos en el matrimonio son un fenómeno socialmente
aceptado en la Edad Media y en la Edad Moderna, siempre y cuando sean
moderados28. Algunas mujeres recomiendan a sus vecinas maltratadas
solicitar los servicios de una hechicera para que la situación no se vuelva a
repetir, como es el caso de Catalina Gómez:
Estando un dia en la iglesia mayor entre los dos coros rezien descalabrada
de mi marido, vino una muger de un pichilero que bive en la chapineria y me
dixo que siempre era mal casada, que fuese a casa de las valencianas, ques muger
de un sastre, y que ellas me darian remedio que asi se le avia dado a ella [...] y
conteles mis penas como me dava mi marido mala vida y que avia dormido rezien
descalabrada a la puerta29.

El maltrato que viven estas mujeres es el producto de una cultura
construida en la desigualdad de géneros, donde la mujer debe sumisión a su
marido y la violencia es un medio para conseguirlo. Pero para estas mujeres
que recurren a las hechiceras, el origen de la violencia doméstica que viven
27 AHN, Inquisición, legajo 198, expediente 3.
28 GARCÍA HERRERO, 2008 y LÓPEZ-CORDÓN, 1998: 109 y 126.
29 AHN, Inquisición, legajo 87, expediente 8.
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está en la falta de afecto en su matrimonio, en el fracaso de la relación
marital. Como ya digimos, los malos tratos moderados están socialmente
aceptados. Los deseos de estas mujeres suelen ser que la paz vuelva a sus
hogares mediante bienquerencias: si sus maridos las quieren bien no volverán
a pegarlas injustamente.
Hay quienes aguantan estoicamente un matrimonio que hace amarga
su existencia y hay quienes no, pues incluso para los hombres sostener una
relación de convivencia que dominan pero que no soportan, es insufrible30.
Para solucionarlo hay diferentes posibilidades. Como hemos visto, una de
ellas es recurrir a la magia porque hace que el matrimonio vuelva a ser feliz
al eliminar odios y problemas, haciendo que la pareja se ame. Pero sin la
ayuda de los hechizos la felicidad se busca fuera de la unión marital. Parte
de los casos de bigamia tiene su origen en el fracaso matrimonial y en el
deseo de ser felices, o al menos de no ser infelices31. Lo mismo ocurre con
el amancebamiento de hombres y mujeres casados con terceras personas y
con el adulterio; sus protagonistas están casados pero quieren rehacer sus
vidas, si es posible de la manera más rápida y fácil. El adulterio es la opción
más sencilla y cómoda para un hombre puesto que no requiere abandonar
el domicilio familiar y su adulterio no es considerado un delito32. Además,
mantiene el statu quo marital, algo que no agrada a sus parejas legítimas, las
cuales si quieren y pueden, no se resignan a ser engañadas. Muchas son las
mujeres que se acercan a las prácticas mágicas adivinatorias con el fin de
saber si sus maridos las son infieles, dudando incluso de las excusas de ellos
para ausentarse de la ciudad. Francisca Díaz sabe bastante de estas artes
porque siendo niña había visto como una morisca:
Tomava dos granos de çevada, e çiertos granos de trigo, e un terron de yeso o
de cal, e un carvon y nonbrava alli a dos personas que eran hombre e muger, para
saber por las suertes que hechava si aquel hombre e aquella muger si se querian
bien e si tenian que hazer carnalmente. E dezia la dicha morisca que si se juntava
un grano de çevada con el otro grano de çevada que por alli se veya como se querian
bien el un al otro, e que despues que tomava en la mano los dichos granos e las
dichas cosas, ponia la otra mano ençima e las meneava todas las cosas que tenia
entre amas manos par que se rebolviesen, y acabando de rebolvello se sentava y
hechava sobre la falda todas aquellas cosas y alli veya si aquellos granos de çebada
se avian juntado33.
30 VIGIL, 1986: 104-105.
31 HERNÁNDEZ BERMEJO y TESTÓN NÚÑEZ, 1988: 644.
32 LÓPEZ-CORDÓN, 1998: 127.
33 AHN, Inquisición, legajo 88, expediente 5.
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La magia ante el sexo, el matrimonio y la mancebía: miedos y deseos
en la primera mitad del siglo xvi

Provista de este conocimiento que le permitía saber si dos personas
mantenían relaciones sexuales, durante dos años atendió las peticiones de
más de veinte preocupadas mujeres. Pero ella no tenía los conocimientos
para hacer que un hombre se separase de su amante. En cambio, María
Fernández sí los poseía:
La dicha Mari Fernandez dixo a este testigo que porque tenia sospecha que su
marido tenia que hazer con Mayor Lopez su vecina, que rogava a este testigo que
quando la dicha Mayor Lopez fuese a hazer sus neçesidades, que de lo que hechase
que tomase un poco este testigo e se lo llevase a la dicha Mari Fernandez para que
sahumase las ropas de su marido e aborreciese luego a la dicha Mayor Lopez34.

En ocasiones el marido no engaña a su mujer con una única amante,
sino con varias. Es el caso de Juana de Bozmediano “la cual tenia pena
porque andava con unas mugerillas el dicho Vitoria su marido”. Ante esta
situación con la que desea acabar, a Juana la ofrecen un hechizo con el cual
su marido “la querria bien e dexaria las otras mugeres con que andava e [...]
con aquello la querria bien y olvidaria a las otras mugeres”. Muchas mujeres
deciden garantizar la fidelidad sexual de sus maridos mediante hechizos,
un modo de enfrentarse a los adulterios masculinos de forma indirecta por
temor a ser agredidas35.
Si la convivencia es ya insostenible la pareja se separa. La separación
puede ser pactada por ambas partes, pero también puede ser el marido el
que tome exclusivamente la decisión de abandonar el domicilio familiar36. Es
más barato y rápido que una separación legal37. Muchas mujeres al saberlo
no están dispuestas a que esto ocurra, y para ello piden ayuda a las hechiceras
que se encargan de que el marido desista:
Sintiendo una muger que su marido se le queria ir, fue a la dicha doña
Francisca y se lo dixo, la qual le respondio que no tuviesse pena que ella le haria
bolver. Y que aviendose ydo el marido de aquella muger y llevado de su casa todo
su hato porque para se ir y absentar de su casa, se volvio38.

34 AHN, Inquisición, legajo 86, expediente 4.
35 AHN, Inquisición, legajo 82, expediente 24.
36 HERNÁNDEZ BERMEJO y TESTÓN NÚÑEZ, 1988: 646.
37 PASCUAL SÁNCHEZ, 2005: 308.
38 AHN, Inquisición, legajo 82, expediente 25.
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Puede ocurrir que, simplemente, el marido se ausente del domicilio
familiar por una temporada por motivos de trabajo u otros (familiares,
judiciales...) y que no retorne ni se tengan noticias de él. En este caso la
mujer es abandonada de una manera sutil, ya que se da cuenta de la realidad
con el tiempo, mientras este pasa y las noticias no llegan. Alejado no sólo de
su familia sino de sus conocidos, el hombre puede empezar una nueva vida
al lado de otra mujer, contemplando incluso el volverse a casar y cayendo así
en la bigamia. Mientras, la abandonada se queda en la soledad y la pobreza
material si es que ha perdido su sustento económico, viviendo como viuda
de un marido vivo.
Las mujeres que desde hace mucho no saben de sus maridos, recurren
a las hechiceras para saber dónde están y si hay otra mujer en sus vidas. El
interés radica en la esperanza de no haber sido sustituidas y olvidadas. El
que exista otra mujer determina la mayor o menor probabilidad de que ellos
vuelvan y, por tanto, el mayor o menor grado de abandono en el que se
encuentra una mujer. Por eso, querer saber si su marido está con otra es la
primera pregunta que hacen muchas mujeres a la hechicera. Lo demás también
importa pero lo que prima es descubrir si hay alguien más en sus vidas:
Que quiriendo saber de su esposo, avra tres annos vino a esta testigo Maria
de Medina y que la dizo que le diese una toca y que ella le diria del y si era
enamorado. Y que para saber esto que tomo unas pajas de centeno y dezia çiertas
palabras y a parecer desta testigo se meneavan las pajas y que la dixo, andad loca
que no es enamorado39.

Aunque la mujer tenga suerte y su marido no esté en los brazos de
otra, las más precavidas se sienten aliviadas pero no seguras. Algunas piden
a las hechiceras remedios para que estén donde estén ellos, siempre las sean
fieles: “que le hechizase su marido donde quiera que anduviesse o estuviesse
de manera que no quisiesse bien a otra muger sino a ella”40. Otras deciden
hechizarlos para que retornen inmediatamente al hogar familiar.

39 AHN, Inquisición, legajo 91, expediente 3.
40 AHN, Inquisición, legajo 82, expediente 25.
412

Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

La magia ante el sexo, el matrimonio y la mancebía: miedos y deseos
en la primera mitad del siglo xvi

5. Magia por necesidad: las mancebas
Pero no solo las mujeres casadas piden ayuda a las hechiceras, las
mancebas también recurren a ellas queriendo aclarar dudas o pidiendo
hechizos para sus amantes, exactamente las mismas prácticas que solicitan
las mujeres casadas. Y la magia que reciben es la misma:
Se acuerda aver oydo decir este testigo a la dicha Maria Fernandez que, si una
muger queria hazer andar a su marido loco o a otro qualquier hombre, que tomase
quando estobiese con su regla tres gotas de sangre e lo hechase en una copa de vino
tinto e que lo diese a beber que luego le faria andar loco41.

Las preocupaciones y miedos de casadas y amancebadas son
compartidos. Ambas recurren a las prácticas adivinatorias para saber si sus
parejas las engañan dentro o fuera de la ciudad:
Algunas vezes esta declarante hechava las dichas suertes porque le
rogavan algunas mugeres que supiese si su marido o amigo estavan fuera de
la çiudad, porque dezian que yvan y las dichas mugeres sospechavan que
no se ivan de la çibdad aunque lo dezian, sino que se estava en la çibdad
holgando con sus amigas 42.

El miedo al abandono es patente en todas ellas. Muchas mancebas
viven la misma situación que las casadas abandonadas al no saber dónde
se encuentran sus amantes, esperando un retorno que se alarga en exceso
porque otra mujer ha aparecido en su vida:
Fuele preguntado si esta declarante dixo alguna persona que ella le diria
adonde estava su amigo y quando avia de venir y que si queria que se lo trayese
que ella se lo trayria [...] Fuele preguntado si preguntandole aquella persona
por su amigo que qué hazia, y se si el tenia para querer a otra muger bien, y le
respondio esta declarante que no queria a otra bien sino que se detenease encobrar
su hazienda y que vernia dentro de tantos dias43.

Las mujeres que acuden a las hechiceras toledanas no parecen poder
permitirse que sus compañeros las sean infieles por carecer de medios
económicos para desenvolverse. Su caso es muy similar al de las viudas, pues la

41 AHN, Inquisición, legajo 86, expediente 4.
42 AHN, Inquisición, legajo 88, expediente 5.
43 AHN, Inquisición, legajo 82, expediente 25.
Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

413

Ana E. Ortega Baún

pérdida del marido presupone la llegada de dificultades económicas44. Tanto
para casadas como para mancebas, el adulterio es la antesala del abandono, y
este de la pobreza. Por eso ambas tienen miedo a que sus parejas las engañen
y las abandonen, por eso ambas los hechizan: “que enhechizase a su amigo para
que le quisiese mucho y nunca se apartase de ella”45.
Las mancebas y las casadas tienen el mismo peligro de ser abandonadas
y sustituidas por otras mujeres. Ambos tipos de relación no difieren, en tanto
en cuanto se hacían y deshacían con idéntica facilidad y eran los hombres los
que decidían cuándo la relación había acabado46. Además, todas ellas debían
guardar fidelidad47. No obstante, a las primeras es más fácil dejarlas atrás,
ya que no existe ningún vínculo legal o religioso como con el matrimonio.
Deshacerse de ellas es además un gran alivio: ya no se está en el punto de mira
de las autoridades civiles, mientras que lo más piadosos se sentirán aliviados
porque la Iglesia condena estas relaciones48. Pero las penas que imponen las
justicias civiles suelen caer más sobre ellas que sobre ellos49. Los vestidos y
los alimentos que reciben comúnmente de sus amantes resuelven el presente
pero no el futuro. Y al contrario que las casadas, si ellos desaparecen no son
herederas ni administradoras de nada. La vida de la manceba es insegura, no
hay legalidad que la ampare. Por eso buscan que sus amigos las traten bien,
que no las abandonen, que no se vayan con otras, que se casen con ellas.
Ser abandonada por el amante porque este se va a casar es una dura
situación que algunas mancebas tienen que vivir y que algunas deciden
solventar recurriendo a las hechiceras. Es el caso de Juana Martínez
Dientes, viuda, que entre lágrimas de tristeza acude a Mari García de
Villarrubia, a la que:
Avie enviado llamar sobre que tenendo por amigo al dicho Pinar se avia
desposado, e le dixo la dicha Juana Dientes a la dicha Mari Garcia que lo que
ella la queria muerta, que fiziese algunas cosas para que la esposa del dicho Diego
de Pinar muriese e ella bolviese a poder del dicho Diego Pinar50.

44 LÓPEZ BELTRÁN, 2008: 96.
45 AHN, Inquisición, legajo 82, expediente 25.
46 TAUSIET, 2004: 419.
47 LÓPEZ BELTRÁN, 2001: 359.
48 HERAS SANTOS, 1991: 227-228; ORTEGA BAÚN, 2010: 309.
49 HERAS SANTOS, 1991: 227.
50 AHN, Inquisición, legajo 90, expediente 17; AHN, Inquisición, legajo 95, expediente 19.
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Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

La magia ante el sexo, el matrimonio y la mancebía: miedos y deseos
en la primera mitad del siglo xvi

Ya no era sólo la pérdida de la pareja lo que tenía que superar, sino el
no ser elegida para el matrimonio. Las mancebas viudas como Juana Dientes
o solteras, aspiraban a tener una vida estable, y eso sólo lo podían conseguir
a través del matrimonio. Los beneficios de esta relación eran notables.
La existencia de hijos entre mancebas y “amigos” también empuja
a las primeras a recurrir con más motivos a la hechicería. Al ser hijos
ilegítimos, son muchas veces hijos no reconocidos cuyas madres han de
criar sin ninguna ayuda de los padres. Es el caso de Francisca Díaz, a la
que recurren para que reproduzca los hechizos con los que, siendo moza,
intentó casarse con el padre de su hijo51. Más complicado es el caso del
ama del racionero Aguilera. Lógicamente no aspira a casarse con el clérigo
gracias a un hechizo, pero sí a que el racionero “quiera bien” a ella y al hijo
de ambos, reconociendo así su paternidad. La labor es difícil porque ella
descubrió que estaba embarazada tras ser expulsada por el racionero de su
casa, y porque este tiene una nueva manceba a la que hace costosos regalos52.
6. Lo que con magia se hace, con magia se deshace
Como hemos visto, el adulterio, el olvido, el desamor... de hombres
ausentes o presentes se resuelve hechizándolos. Pero todo el mundo puede
acceder a los servicios de una hechicera si está dispuesto a pagarlos, sean sus
razones legítimas o ilegítimas. La falta de ética en las hechiceras propicia la
formación de triángulos donde la magia tiene mucho que jugar: hombres
que son disputados por dos mujeres y donde la confrontación se libra en el
terreno de la magia mediante hechizos y contrahechizos.
Juana de Bozmediano, de la que ya hemos hablado, es una recién
casada en una situación difícil ya que está ligada y, por tanto, es incapaz de
mantener relaciones sexuales con Juan de Vitoria. Al no haber consumado
sexualmente el matrimonio, la sombra de la disolución eclesiástica crece cada
día con el apetito sexual insaciado de Juan. Al recurrir a las artes de Leonor
de Barzana descubre que fue hechizada por una antigua competidora. Esta
mujer quiere casar a su hija con Juan de Vitoria y por eso ha impedido que
el matrimonio sea consumado y, por tanto, que sea indisoluble. Mediante un
hechizo ha sido ligada, y mediante la magia consigue librarse de él, salvando
así su matrimonio53.
51 AHN, Inquisición, legajo 85, expediente 5.
52 AHN, Inquisición, legajo 87, expediente 8.
53 AHN, Inquisicion, legajo 82, expediente 24.
Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

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Ana E. Ortega Baún

Las malquerencias se utilizan para destruir cualquier tipo de relación,
también las relaciones de mancebía de largos años de recorrido. Es el caso
de Catalina Hernández, manceba desde hace mucho del ahora comendador
de Pozuelo, del cual tiene un hijo de 15 años y una hija casada con un regidor
de Ciudad Real. Los momentos que ha compartido con el comendador han
sido tranquilos, pero desde hace no mucho “algunas vezes venia el dicho
comendador a su casa e que no la podia ver a ella ni a ninguno de su casa
porque a la ora que venia no hazia sino reñir”54. Tal cambio brusco en
su relación la hace sospechar que el comendador ha sido hechizado por
una amiga que este tuvo en su anterior destino, puesto que los problemas
comenzaron con su nuevo trasladado, más cerca de la residencia de Catalina.
La otra manceba, que ha satisfecho las necesidades sexuales del comendador
mientras este estaba alejado de Catalina, se ve abandonada de su buen
posicionado amante y a más de 200 km, así que decide no quedarse de
brazos cruzados, no sabemos si buscando remediar su situación mediante la
magia haciendo que el comendador vuelva a ella, o simplemente vengándose
de quien le ha robado su prosperidad. A Catalina lo único que le queda es
recurrir a la magia.
Matrimonio, mancebía, ligaduras, deterioro de la relación, hechizos
y contrahechizos. Este podía ser el resumen del triángulo amoroso en el
que vive el matrimonio formado por Mari Hernández y Alfonso de Vergara
y la manceba de este, Mari López. Ambas mujeres recurren a Leonor de
Barzana. Mari Hernández lo hace al enterarse por una vecina de que su
marido había sido hechizado por Mari López:
Que le avia hecho hechizos e le tenia hechizado. E le nombro todos los hechizos
que le habia hecho y era que la dicha Mari Lopez hazia un conjuro a una estrella
e que orinava en un orinal, y tanbien hazia otro hechizo que de lo que dellos
pasava quando tenian que hazer, hazia unas mechas a los candiles e questo que
lo avia hecho la beata Barzana55.

Si Leonor Barzana había hecho los hechizos también podía deshacerlos,
y así se lo ruega Mari Hernández pues la situación con Alfonso de Vergara es
muy difícil. Los hechizos pagados por Mari López provocan que Alfonso no
pueda dejar de discutir con su mujer y sus hijos, estar en su casa e, incluso,
hablar con otras personas que no sean la susodicha manceba. A mayores,
54 AHN, Inquisición, legajo 198, expediente 3.
55 AHN, Inquisición, legajo 82, expediente 24.
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Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

La magia ante el sexo, el matrimonio y la mancebía: miedos y deseos
en la primera mitad del siglo xvi

ha ligado al matrimonio imposibilitando así que tengan relaciones sexuales,
rompiendo lo que parece ser un hechizo previo lanzado a voluntad de Mari
Hernández para que su marido no la fuera infiel:
Dezia el dicho Vergara que no podia tener que hazer con la dicha Mari
Lopez e que la dicha Mari Lopez le avia dicho que como ella se llamava Maria
e su muger Maria que en aquello yva. E le dixo el dicho Vergara dixo a esta
testigo, que la dicha Mari Lopez lo avia paseado bien y andado con mugeres e que
podia ya tener que hazer con la dicha Mari Lopez, e no con la dicha su muger56.

Tantas molestias tomadas por Mari López no son gratuitas; ella misma
es una mujer abandonada por un marido del que no sabe nada desde hace
cuatro años, aunque haya recurrido a la magia. La supervivencia manda.
7. Magia para sobrevivir, magia para no vivir en pecado
Como Mari López, algunas casadas abandonadas se amanceban
huyendo de la pobreza y la soledad a la que la ausencia de sus cónyuges las
había arrastrado57. Ellas también recurren a la adivinación para saber dónde
se encuentran sus maridos:
Estas suertes y conjuros yo los cometi muchas vezes porque algunas personas
me induzian a ello, diziendome algunas mujeres que tenian sus maridos absentes
para saber si avian de venir, o si eran bivos, y que algunas mugeres estauan
amigadas y por que saliesen de pecado mortal y se apartasen e biviesen bien58.

Cierto es que estas mujeres casadas pero “amigadas” con otros hombres
estaban cometiendo un pecado mortal, pero no es menos cierto que si sus
maridos volvían al lugar las podrían acusar de adulterio, lo cual representaba
un peligro más inmediato que caer en las llamas del infierno tras la muerte.
Las mujeres abandonadas debían tener mucho cuidado si rehacían sus vidas,
pero en muchos casos se veían obligadas a elegir entre la pobreza y el miedo. Si
elegían esto último, vivían siempre con dos preocupaciones. La primera, que
su marido volviera algún día59. La segunda era la de toda mujer inmersa en una
relación, la de ser abandonada, pero esta vez por su amante. Por ello las hay
que acuden a una hechicera buscando, por un lado, bienquerencias, pero por el
otro remedios para saber dónde están sus maridos y hacerlos volver:
56 AHN, Inquisición, legajo 82, expediente 24.
57 LÓPEZ BELTRÁN, 1994-1995: 91.
58 AHN, Inquisición, legajo 94, expediente 9.
59 LÓPEZ BELTRÁN, 2001: 361.
Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

417

Ana E. Ortega Baún

La dicha muger vino a casa de esta confesante a que le diese bienquerençias
para que su amigo la quisiese bien, e que tanbien le pidio que le dixese que hazia
su marido e donde estava y esta confesante le pidio dineros [...] a pocos dias le vino
a dezir que no le avia aprovechado nada que su marido no hera venido60.

Una casada amancebada es una pecadora y una criminal por ser
adúltera. Si consigue que su marido vuelva buena parte de sus problemas
desaparecerán, pero si este decide desaparecer otra vez, al menos tendrá la
seguridad de quien tiene a alguien esperándola y, tal vez, dispuesto a casarse
con ella. Hay casadas abandonadas que dan un paso más y se vuelven a unir
en matrimonio sin certificar si sus primeros maridos siguen vivos o no. Pero
tanto para ellas como para la comunidad ese primer matrimonio ya no
existe61. Para estas mujeres recurrir a la bigamia no sólo es una estrategia de
supervivencia sino la forma socialmente indicada de vivir honestamente62.
Aunque el matrimonio y la mancebía tengan más puntos en común que
diferencias a niveles prácticos, el modelo ideal de vida para una mujer es el
matrimonio y no una unión fuera de la ley.
8. Las Amistades Peligrosas
A veces es un familiar de la pareja y no un integrante del triángulo
amoroso, el que recurre a una hechicera para acabar con una relación. En
los procesos de hechicería del tribunal de la Inquisición de Toledo estos
familiares son madres preocupadas por sus hijos. Sólo las queda la magia
como último recurso para acabar con una relación que, según ellas, sólo
va a traer problemas. Que sean exclusivamente mujeres no es raro: los
padres utilizan la violencia o la expulsión de la casa familiar para lograr sus
objetivos. El hijo de Inés Sánchez tiene como “amiga” a una prostituta, así
que contrata los servicios de Lucía de Toledo, que le garantiza que mediante
malquerencias “haria con quel dicho su hijo desta testigo no pudiese ver a
la dicha e se quitase della”. Pero no sólo la relación sentimental y sexual con
una prostituta puede preocupar a una madre, las hay aún más peligrosas.
Catalina Hernández recurre a la ya mencionada Lucía de Toledo por su
fama de “hazer cosas para que los hombres se aparten de querer bien a las
mugeres”. Su hijo está encaprichado de una casada, lo cual lo inmiscuye en
un adulterio. En este caso la hechicera va a optar por impedir que el hijo de
60 AHN, Inquisición, legajo 82, expediente 25.
61 CONTRERAS, 1982: 652.
62 Este es el caso de Magdalena Martín relatado por LÓPEZ BELTRÁN, 2001: 361.
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Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

La magia ante el sexo, el matrimonio y la mancebía: miedos y deseos
en la primera mitad del siglo xvi

Catalina cruce el umbral de la casa de su amante; se opta por no manipular ni
la potencia sexual ni los sentimientos y deseos sexuales del hijo de Catalina,
al contrario que ocurre con las ligaduras y las malquerencias63.
9. Epílogo
Sexo, matrimonio y mancebía. A lo largo de estas páginas hemos visto
como la magia fue la única vía de escape de hombres y mujeres para intentar
acabar con situaciones dolorosas, propiciar otras mucho más agradables o
romper las normas sociales sin peligro. Sus sentimientos de impotencia ante
el rechazo sexual, el adulterio, el abandono, el fracaso matrimonial o las
ansias de libertad sexual, no se prodigan en la documentación judicial civil
de la primera mitad del siglo XVI en Castilla.
A través de la manipulación de la sexualidad y el amor, las mujeres
casadas o solteras buscan mejorar su situación sentimental para no caer en la
soledad, la pobreza y en la inestabilidad, o no tener problemas con la justicia
si finalmente han de delinquir sexualmente para sobrevivir. Otras veces
buscan la paz marital para alejar de ellas los malos tratos, y en ocasiones su
objetivo es adulterar de forma segura a través de la magia. Pero los hombres
también desean vivir felices en matrimonio así como disfrutar sin ataduras
de su sexualidad. Hombres y mujeres comparten deseos y frustraciones
porque, de un modo o de otro, la honra les impide vivir su sexualidad tal
y como les gustaría. Mientras, el modelo de matrimonio eclesiástico les
impide acabar con relaciones fracasadas y volver a empezar. Pero aunque
compartan deseos, no ocurre lo mismo con muchos miedos; la sociedad en
la que viven es una sociedad de hombres, donde no es posible que ellos sean
denunciados por sus mujeres si cometen adulterio o las abandonan.
Miedos y deseos, frustraciones. Son aspectos poco conocidos pero no
por ello menos valiosos, pues nos informan de cómo se sentía al vivir en
matrimonio, en mancebía, en adulterio... lo que nos hace más comprensible
la vida de las personas que, como historiadores, analizamos.

63 AHN, Inquisición, legajo 198, expediente 3.
Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

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Ana E. Ortega Baún

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Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

421

LOS REFLEJOS DEL ARTE: LA SEXUALIDAD EN LA
LITERATURA, LAS ARTES PLÁSTICAS Y EL CINE

AMOR Y SEXO EN LA REPRESENTACIÓN PICTÓRICA.
HOMBRES Y MUJERES COMO PRODUCTORES
DE OBRAS ARTÍSTICAS
Love and Sex in Pictorial Representation. Men and Women
like Producers of Artistic Works
Pilar Muñoz López
Universidad Autónoma de Madrid
pilarmunozlopez@gmail.com
Resumen: El amor y la sexualidad no son temas explícitos en la cultura occidental;
aunque sí en otras épocas y culturas. Sin embargo la sexualidad está presente en los temas
mitológicos, bíblicos o religiosos, en alegorías o retratos, como referentes y soportes
visuales de las ideas de cada época, como forma de control social, o como soporte visual de
la creatividad de .los artistas varones.
A través del amor y el sexo controlados de las mujeres imponen unos valores éticos,
sociales, ideológicos o culturales en los que el hombre encarna lo positivo, lo racional, y la
mujer lo negativo e irracional.
Las mujeres han tenido menos posibilidades de realizar obras artísticas por su posición
en la estructura social y su vinculación con el ámbito de la familia. Sin embargo, la
experiencia de las mujeres en relación a los temas amorosos y sexuales es muy distinta de la
de los hombres, como se refleja en las obras que realizaron, Lavinia Fontana en el siglo XVI
o Artemisia Gentileschi, en el XVII, entre otras muchas hasta la época presente.
Palabras clave: amor, sexo, Historia del Arte.
Abstract: Love and sex aren’t explicit topics in western culture but they are in other
times and cultures. However, sexuality appear in mythological, biblic, religeous topics in
allegories or pictures like references or visual support of the ideas of each time, like form
of social control or like visual support of the creativity of the men artists.
Through the love and the sex of the women controlled the imposition of a etic, social,
ideological and cultural values where the man incarnate positive and rational values and the
women the negative and the irrational.
Women had been less posibilities to realize artistic works because her position in the
social structure and her link with the traditional family. However the experience of the
women in conecction with the topics of love and sex is very different than the connection
of the men, like appear in the artistic works who created for example Lavina Fontana in the
XVI century or Artemisia Gentilesschi in the XVII century until the present time.
Keywords: Love, Sex, History of Art.
Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

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Pilar Muñoz López

1. Amor y sexo en la Historia del arte
El amor y el sexo han tenido diferentes representaciones en la
Historia del arte y en la Cultura occidental la sexualidad ha sido mostrada
de forma explícita, en el arte de la antigüedad clásica de Grecia y Roma,
como atestiguan los frescos de lupanares de Pompeya y otras obras (fig. 1),
aunque entonces, ya era clara la distinción entre la mujer “honorable” y la
“no honorable”, como muestran los relieves del Trono Ludovisi (c. 460-450
a. C.), tema que en el siglo XVI reaparece, entre otras, en la obra de Tiziano
(1480-1576), Amor sagrado y amor profano (fig. 2). En esta obra la misma mujer
representa al amor sagrado y al profano. En el primer caso, se la muestra
vestida, aludiendo a la mujer honorable dentro del matrimonio y las normas
sociales. En el segundo, la mujer aparece desnuda, aludiendo a la sexualidad.
Sin embargo, el hecho de que las mujeres representadas sean en realidad la
misma, nos lleva a pensar que el artista está mostrando una representación
alegórica sobre la ideología de la época sobre la mujer, que es, al mismo
tiempo, esposa, madre, hermana o hija dentro de las reglas y costumbres
sociales y la sexualidad controlada para la procreación, al mismo tiempo
que objeto sexual, dentro de las funciones “no honorables”, un “amor
profano” que se encontraría al margen de la sexualidad conyugal en el
que se encuentran la prostitución, el adulterio, el onanismo o la sodomía.
Estos dos tipos de amor, están regulados normativamente por la sociedad,
es decir, por el poder, tal como nos dice Foucault1. El poder se arroga
el control de la sexualidad a través de diferentes discursos represivos,
como el religioso con mecanismos ideológicos como el pecado, si bien
la prostitución y otras prácticas ilícitas se permiten con cierta laxitud
en Europa, especialmente durante los siglos XVI, XVII y XVIII, como
forma de organizar el orden social que se estructura en torno a la familia
y el matrimonio monogámico (fig. 2).
A través del amor y el sexo controlados de las mujeres, los hombres
establecen su identidad, acrecientan su “ego”, imponen unos valores éticos,
sociales, ideológicos o culturales en los que el hombre encarna lo positivo, lo
racional, y la mujer lo negativo e irracional.. Es por tanto necesario controlar
a la mujer, manteniéndola en los límites de la sujeción y supervisión varonil,
ya a través de las leyes o las costumbres, la economía o los programas
iconográficos, desde las representaciones de Eva, como culpable de la
1 FOUCAULT, 1995.
426

Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

Amor y sexo en la representación pictórica. Hombres y mujeres como productores
de obras artísticas

Fig. 1: Casa de Vetii. Pompeya. Siglo I a. C. Fuente: www.historia-del-arte-erotico.com

Fig. 2: Tiziano. Amor Sagrado y Amor Profano. s. XVI. Fuente: Micheletti, 1972:135

pérdida del paraíso y la caída de la Humanidad, a las de la mujer como ser
maligno en las representaciones de brujería, con claras connotaciones
sexuales, o en las de La muerte y la muchacha (Deutsch, S. XVI), y otras en
las que se relaciona la sexualidad con la muerte o el demonio, o en las del
estereotipo de Salomé, y otras mujeres bíblicas que arrastraron a la perdición
a los hombres poderosos a los que controlaron a través de su belleza o su
inteligencia, o, más modernamente, la “mujer fatal”, en la pintura de los
siglos XIX y XX, o en el cine (fig. 4).

Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

427

Pilar Muñoz López

Fig. 3: Miguel Ángel. s. XVI. Fuente: Hernández Perera, 1988: 139

Esta primera reflexión nos remite al hecho de que la mujer ha ido el
motivo principal en la representación artística, realizada fundamentalmente
por artistas varones, que han mostrado, a través de sus obras, las ideas
dominantes en torno a la mujer, o que la han representado en temas
mitológicos, bíblicos o religiosos, en alegorías o retratos, como referentes y
soportes visuales de las ideas de cada época, como forma de control social,
o como soporte visual de su creatividad. A través de la visión y la mirada de
los hombres, las mujeres aparecen en la representación visual encarnando
los estereotipos culturales y mentales de la sociedad y fundamentalmente
tal como las deseaban, en los ámbitos de la naturaleza y en los del amor.
No olvidemos que el arte que admiramos en los Museos es uno de los
más importantes instrumentos ideológicos de la propaganda oficial de la
cultura establecida, realizado mayoritariamente por hombres, tanto en su
programa ideológico e iconográfico como en su ejecución formal. Las
obras de arte son también un extraordinario testimonio de las ideas y la
vida y la cultura de las épocas pasadas y la representación de la sexualidad
en la cultura occidental ha estado relacionada por tres aspectos: el social,
el económico y el personal. La represión derivada de las normas morales
y sociales, en un ámbito geográfico dominado por la religión cristiana y
el extraordinario poder de sus representantes en los diferentes períodos

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Amor y Sexualidad en la Historia
Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

Amor y sexo en la representación pictórica. Hombres y mujeres como productores
de obras artísticas

Fig. 4: Deutch. La muerte y la muchacha. s. XVI. Fuente: Pijoan, 1972: 282

históricos, impide una exhibición directa del acto sexual, y nos permite hablar
más bien de sensualidad y erotismo en casi todos los géneros pictóricos.
La dificultad de mostrar el sentimiento del amor en las representaciones
visuales, hace que éste se exprese a través de gestos, actitudes y expresiones,
o mediante la alegoría, que se manifiesta en las numerosas figuras de
Cupido, que como expresión visual del amor, aparece especialmente en el
género mitológico, acompañando especialmente a Venus, y que constituyen
un homenaje a la belleza femenina, y una promesa de sexualidad y afectividad
satisfechas (fig. 5).
En cuanto al amor en el sentido moderno, de atracción y apego entre
dos personas, aparece escasamente en la representación pictórica anterior
al siglo XIX, y cuando aparecen muestras de afecto, como en el fresco de
Giotto (1266-1337) Encuentro de santa Ana y san Joaquín ante la puerta dorada,
forma parte de un programa iconográfico sobre la vida de Jesucristo, y
constituye una metáfora de la unión carnal para la procreación de la Virgen
María. Podríamos, pues, integrarlo dentro de lo que en la cultura occidental
podríamos denominar “amor sagrado”, dentro de la unión matrimonial.
Otras obras nos muestran este tipo de amor, en el que la esposa se somete
al esposo dentro de las normas sociales, como El matrimonio Arnolfini, de Jan
Van Eyck (s. XV).
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Fig. 5: Bronzino.Venus y Cupido entre el Tiempo y la Locura. s. XVI.
Fuente: Milicua, 1988: 179

Las diversas representaciones de Noli me Tangere, como la de Corregio
(s. XVI), nos ofrecen una imagen del enamoramiento humano y de la
admiración ante el amado, que se enmascara dentro de los contenidos
religiosos. A pesar de que en la literatura de la cultura europea abundan los
temas amorosos, esta transposición al arte, con géneros y temas codificados,
aparece con menos frecuencia (fig. 6).
Según diferentes autores, el amor, en el sentido moderno, surge
fundamentalmente a partir del amor romántico ya en el siglo XIX, aunque
tiene sus antecedentes en el amor cortés medieval o en el teatro y la
literatura del siglo XVII. Para Giddens, el amor es una idea de las sociedades
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de obras artísticas

Fig. 6: Correggio. Noli me tangere. s. XVI. Fuente: Pijoan, 1972:32

modernas y son las aspiraciones sexuales de los hombres las que han tenido
una importancia más determinante en el pasado:
El surgimiento del amor romántico proporciona un estudio
casuístico de la relación pura. Los ideales del amor romántico han
influido más, durante mucho tiempo, en las relaciones de las mujeres
que en las de los hombres; aunque éstos, desde luego, también hayan
sido condicionados por ellos. El ethos del amor romántico tiene un
doble impacto sobre la situación de las mujeres. Por un lado, ha
contribuido a poner a la mujer “en su sitio”, que es la casa. Por
otro lado, en cambio, el amor romántico puede ser visto como un
compromiso activo y radical contra el “machismo” de la sociedad
moderna. El amor romántico presupone que se puede establecer
un lazo emocional duradero con el otro sobre la base de unas
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cualidades intrínsecas en este mismo vínculo. Es el precursor de la
“pura relación”, aunque esté en tensión con ella también. (…)Las
sociedades modernas tienen historia emocional clandestina que está
aún por revelar. .Se trata de la historia de las aspiraciones sexuales de
los hombres, que se han mantenido disociadas de sus personalidades
públicas. El control sexual de las mujeres por parte de los hombres
es más que un rasgo incidental de la vida social moderna. (…)
Durante el siglo XIX, la formación de los lazos matrimoniales, para
la mayor parte de los grupos de población, llegó a basarse sobre
consideraciones diferentes de los juicios de valor económico. Las
nociones de amor romántico, que tenían su arraigo principalmente en
grupos burgueses, se difundieron por todo el orden social. “Tener un
romance” se convirtió en un sinónimo de cortejar; las novelas fueron
la primera forma de literatura de masas. La difusión de los ideales del
amor romántico fue un factor tendente a desligar el lazo marital de
otros lazos de parentesco y a darles una significación especial2.

Por tanto, en las épocas anteriores al siglo XIX debemos de hablar
de “Amor sagrado” y “Amor profano”, que en los géneros pictóricos
corresponderían con la pintura religiosa, en el primer caso, y con el género
mitológico y, posteriormente, con el de costumbres o el retrato.
En la representación artística, el “amor sagrado” se contrapone al
“amor profano”, y constituye uno de los aspectos más importantes de la
propaganda ideológica ejemplarizante sobre las vidas y los comportamientos
femeninos, que en ocasiones no excluyen un erotismo implícito. El “amor
profano” está representado fundamentalmente en temas paganos o
mitológicos, que permiten la representación del desnudo femenino, uno
de los temas más importantes de la historia del arte. Por lo general, este
tipo de pintura se realizaba para decorar los gabinetes o habitaciones de los
caballeros o las estancias privadas de las clases altas.
Como expone Kenneth Clark: “[…]en los países donde se cultivaban
y valoraban como es debido la pintura y la escultura, el tema central del arte
era el cuerpo humano desnudo”3.

2 GIDDENS, 1998: 4-5.
3 CLARK, 2006: 17.
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Lo considerado “Sagrado” y lo considerado “Profano” 4 en
el arte, tiene mucho que ver con estas consideraciones, pues a través
de la visualización de las imágenes artísticas, se ha inculcado a los
contemporáneos de cada época una forma de considerar las cosas, una
moral, una cultura religiosa, unas costumbres que, en definitiva, han
conformado y reflejado el espíritu de una época.
Dentro de la pintura religiosa encontramos diversos temas de
“amor sagrado”, desde el amor a Dios, encarnado en la Virgen María y
en los santos y santas.
El prototipo ideal de mujer es el de la Virgen María, quien a través de
su sumisión a los designios divinos se convierte en modelo de amor maternal
y resignación ante los acontecimientos que desencadenan la muerte de su
hijo. Por otra parte, aunque es madre es también Virgen que no ha tenido
trato carnal con varón, lo cual la convierte en un modelo completamente
imposible de asumir por las mujeres corrientes, siempre bajo sospecha
y depositarias del honor del varón a través del control de la sexualidad
femenina. Así pues, la mujer, en la cultura establecida ha obtenido su máximo
valor y reconocimiento como madre, depositaria de la carga genética del
varón, y en tareas relacionadas con este valor principal: madre de los hijos
legítimos de un varón, guardadora de la familia y el hogar doméstico, dentro
de la legalidad que regula esta situación biológica, en definitiva, que perpetúa
a la especie humana.
La mujer más importante, la Virgen María, se contrapone a Eva, por la
cual la Humanidad fue expulsada del Paraíso. María, a través de la concepción
“sin pecado original” del Hijo de Dios, redime a Eva y a la Humanidad.
Es la mujer sumisa, la que acepta su papel como madre y esposa, la que
acepta su lugar como “esclava del Señor”, la que alcanza las más altas cotas
de poder, y así es María, al lado de Dios padre y de su hijo divino, la que
encarna el poder más alto para una mujer. Especialmente tras el Concilio de
Trento (1570), proliferan las representaciones de la Inmaculada Concepción.
Generalmente la imagen nos muestra a María como mujer joven vestida
con manto azul y teniendo a sus pies diversos elementos que representan el
pecado: la serpiente y la luna, los símbolos de la antigua Diosa madre. Ésta
4 Sagrado: dícese de las cosas que reciben culto religioso y de las dedicadas al culto divino.
Profano: lo que está fuera del templo. Que no es sagrado ni sirve para usos sagrados. Gran
Enciclopedia Larousse, [1982-86] 1990: 9710 y 8917 respectivamente.
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sería la imagen más prominente de la concepción de lo sagrado en relación a
una mujer, María, como madre de Dios y vencedora del pecado. Existen, sin
embargo, algunas representaciones en las que se ha utilizado esta iconografía
del máximo poder femenino, encarnado en la Virgen María, para mostrar
el poder de una mujer, como es el caso de la Virgen del Díptico de Melun (c.
1450) de Jean Fouquet, en el que se representa a Agnes Sorel, amante del rey.
Carlos VII de Francia. Esta obra, de gran modernidad, nos muestra, bajo la
iconografía de la Virgen María con su hijo, a una mujer exuberante y carnal
de gran sensualidad y erotismo (fig. 7).

Fig. 7: Jean Fouquet. Virgen del Díptico de Melun. s. XV. Fuente: Pijoan, 1972: 237

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de obras artísticas

La santidad femenina es también una forma de representación artística
de la mujer dentro del “amor sagrado”. Especialmente desde el siglo XIV
se realizan un gran número de representaciones artísticas de mujeres santas,
dentro de las coordenadas culturales e ideológicas que tratan de promover
el sentimiento religioso a través de imágenes piadosas donde se muestran
truculentas historias de martirios y milagros.
En el caso de las santas, la representación de la mujer fluctúa entre
lo remarcadamente femenino y la axesia del dogma de la iglesia que en
ocasiones adquiere casi caracteres masculinos; las prerrogativas de algunas
de estas santas, que, en algunos casos, desempeñaron cargos públicos, fueron
fundadoras de Órdenes, abadesas, etc., da lugar a que en su representación
no se diferencien de forma notable de la de los santos varones. Es el
arquetipo del ermitaño-ermitaña, como en el caso de Santa María Egipcíaca,
que generalmente es representada en forma vertical (posición típicamente
masculina) y que aparece con brazos musculosos y aspecto vigoroso. Por
otra parte, es muy poco frecuente la representación de mujeres de edad
madura en la historia del arte, a no ser retratos de mujeres de las clases
privilegiadas. Sin embargo, en la representación de santas esto se convierte
en más habitual.5 . Un rasgo importante de las figuras de santas frente a las
de santos, es que generalmente se suele hacer mención de su virginidad,
el martirio que sufrieron por preservar su virtud, su calidad de penitente,
etc. Pérez Camarero relaciona la representación de santas con los cánones
de género y de exaltación de la perfecta feminidad, y cómo, dentro de
estos cánones, suele ser frecuente que las santas aparezcan relacionadas en
su representación con frutos o flores, o su equivalente, como los pechos
cercenados en el caso de Santa Águeda, que exhibe en una copa como si
fuesen frutos, y que aparece representada como un modelo de feminidad.
Algunas de estas representaciones muestran un alto grado de erotismo,
como la de Santa Catalina, Santa Ágata y otras, y, especialmente, la de la
Magdalena (fig. 8).
También nos proporcionan una representación de las mujeres
de clase acomodada en las diferentes épocas. Especialmente Zurbarán
(1598-1664) nos ofrece una galería de santas como retratos de damas
más que como tema de devoción. Esta ambigüedad en torno al tema de
la santidad femenina y su representación se puede ilustrar a través de una
5 PÉREZ CAMARERO, 1997: 156.
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Fig. 8: Del Piombo. Martirio de Santa Ágata. s. XVI. Fuente: www.royal-painting.com

anécdota que incluso aparece reflejada en el Quijote, cuando en el prólogo,
el amigo le dice al autor: “Si de mujeres rameras, ahí está el obispo de
Mondoñedo, que os prestará a Lamia, Laida y Flora, cuya anotación os
dará gran crédito”6.
Cervantes se refiere a un episodio considerado jocoso en la época, y
que tuvo por protagonista a un noble, don Enrique Enríquez, que compra,
por la mediación del obispo de Mondoñedo, unas tablas pintadas en las que
aparecen los nombres citados y que el interpreta como de santas a las
que reza todos los días en su oratorio. Posteriormente estos nombres
las identifican como prostitutas, lo cual acarrea el consiguiente bochorno y
jocosos comentarios. Sin embargo, en el siglo XVI7:
[…] podía considerar religiosas esas representaciones profanas,
como ocurrió. Ello nos permite hipotizar que en esas fechas, para la
mayoría de los españoles, las representaciones femeninas son todas
de temas sacros, si exceptuamos retratos y sepulcros.
6 CERVANTES, 1605: Prólogo.
7 BUSTAMANTE GARCÍA, 1997: 66.
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Pérez Camarero también nos informa:
En el Calendario Saints pour tous les jours de l’année (París, 1641)
observamos que santos y santas son definidos de diferente forma.
Las santas por su estado: virgen, casada, viuda, y por su status: reina,
abadesa y fundadora. También se las llama mártir y penitente. Los
santos son descritos por un amplio abanico de términos que se
relacionan con su status y no con su estado en el sentido que veíamos
en las santas8.

Si las mujeres santas constituyen un ejemplo de comportamiento
femenino, en otras representaciones encontramos a las mujeres como motivo
de tentación de los varones santos, aunque sea con vestimentas tan recatadas
como las que nos muestran la obra de Patinir Las tentaciones de San Antonio
(s. XVI). En la parte izquierda del cuadro, la representación de una mujer
vieja asociada de nuevo a la brujería, y como recuerdo grotesco de cómo la
belleza y la juventud se ha de convertir en vejez malvada y repugnante.
Una gran importancia en la Historia del Arte tienen las representaciones de
historias del Antiguo Testamento, en las que las mujeres aparecen generalmente
como elementos secundarios, formando parte de la escenografía general
de la historia representada. Aunque en ocasiones tienen un protagonismo
fundamental, dando cuerpo a arquetipos ideológicos. Este sería el caso de
algunas mujeres destacadas de la Biblia, como Judith y Holofernes, Susana
y los Viejos, o Las hijas de Lot, que son ejemplo de comportamientos
femeninos positivos o negativos, en los que la sexualidad aparece como eje
central, mostrada generalmente en forma de gran sensualidad. En ocasiones
el tema es algún episodio del Antiguo Testamento, como José y la mujer de
Putifar (Tintoretto) o Tarquino y Lucrecia (Tiziano). En la primera obra, es la
mujer sexual quien trata de corromper con su carnalidad al casto José. En
la segunda obra, Tiziano, ya anciano, nos muestra la agresión física a una
mujer. En estos y otros temas, se enaltecen la defensa del grupo social, aún
recurriendo al crimen, como en el caso de Judith, o la castidad o el repudio
del incesto y la violencia, como modelos de comportamiento, tanto para
hombres como para mujeres (fig. 9).
La alegoría es otro de los campos de representación de la mujer y
del desnudo en el arte: la Verdad, las Virtudes Teologales, la Primavera, la
personificación de ciudades o naciones, como Venecia o España, Eros y
Psique, las Gracias... En ocasiones esta representación alegórica tiene como
8 PÉREZ CAMARERO, 1997: 156.
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Fig. 9: Altdorfer. Lot y sus hijas. s. XVI. Fuente: Pijoan, 1972: 276

tema principal la propia representación ideológica de la mujer en la época.
La misteriosa representación de la mujer, en el cuadro de Giorgione (14781510) La Tempestad constituye un enigma iconográfico. La mujer desnuda,
con su hijo al que da de mamar, se contrapone a la figura a la izquierda del
hombre vestido que la observa. El paisaje de naturaleza en el que la mujer
se sitúa de nuevo nos remite a la ideología sobre la mujer, como naturaleza,
como madre y como instrumento de placer. Esta iconografía del hombre
individual y concreto y la mujer desnuda e impersonal como alegoría
alcanza hasta nuestra época, como podemos observar en los numerosos
monumentos escultóricos que adornan nuestras plazas y en los que aparece
el prócer u hombre eminente rodeado de esculturas de mujeres desnudas
como alegorías diversas.
También de Giorgione (s. XVI), el Concierto campestre, de nuevo
muestra a hombres vestidos junto a mujeres desnudas, tal vez como alegoría
de las musas. Este tema sería de nuevo utilizado por Manet, en el siglo XIX
(Dejeuner sur l´herbe), con connotaciones sexuales, pues las jóvenes serían en
este caso prostitutas; y ya en nuestra época, la versión de Picasso no deja
lugar a duda sobre estas connotaciones. Hans Bandung Grien, en el siglo
XVI, nos muestra también en una alegoría, El gobierno de la mujer, cómo ésta
domina al varón a través de la sexualidad.
En los temas mitológicos se expresa de forma más directa la sexualidad
en forma de desnudos, mostrados para ser contemplados por el espectador
masculino. Estos temas permiten una mayor permisividad en la exhibición de
cuerpos desnudos, eludiendo la represión impuesta por las normas sociales
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y religiosas. El tema mitológico permite la representación con añoranza de
un utópico mundo pagano en el que el erotismo y la sexualidad no estaban
constreñidos por las normas sociales o morales, y en el que la alegría de
vivir se expresaba con libertad. Así, las diversas Venus ante el espejo, con su
exaltación de la belleza femenina, o las insinuantes Venus recostadas, como
la Venus de Urbino, con su gloriosa y disponible juventud, o la Venus recreándose
en el Amor y la Música, en las que Tiziano (s.XVI) rinde homenaje a la belleza
de la mujer joven y la madura. El Nacimiento de Venus (Botticelli, s. XVI), o
los diversos desnudos femeninos que se representan bajo el título de Venus,
como el de la muchacha de Lucas Cranach, o Venus y Cupido entre el Tiempo
y la Locura de Bronzino (s. XVI), en las que se rinde homenaje a la belleza
y la sensualidad de la mujer, u otras obras en las que Venus aparece junto a
un personaje masculino (Marte y Venus unidos por el amor, de Veronés; Venus y
Adonis, de Tiziano) y otros temas que y a través de sutiles metáforas visuales
nos hablan del abrazo sexual, como en El sueño de Antíope de Corregio (s.
XVI) o Júpiter y Antíope de Watteau (s. XVIII), las diferentes Leda y el Cisne,
o de la eyaculación, como en las numerosas Ledas recibiendo la lluvia de oro
(Copia de Miguel Ángel, Correggio), o el de El rapto de las hijas de Leucipo
(Rubens, s. XVII) en el que se nos sugiere una violación (fig. 10 y 11).

Fig. 10: Tiziano. Venus de Urbino. s. XVI. Fuente: Micheletti, 1972: 143

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Fig. 11: Rubens. El rapto de las hijas de Leucipo. s. XVII Fuente: Bayón, 1972: 193

El dinamismo y la gran cantidad de personajes de las Bacanales
(Tiziano), Diana sorprendida por los sátiros (Rubens), El festín de los dioses
(Bloemaert, s. XVII) y otros títulos semejantes en diferentes siglos, permiten
a los artistas demostrar su gran habilidad y maestría en la composición y el
arte de la pintura, y presuponen, tanto en este caso como en el de todos
los mitológicos, un fructífero mercado de compradores que realizan y
disfrutan estos encargos. Al mismo tiempo, especialmente a partir del siglo
XVI, comienza a proliferar, en Italia y Francia especialmente, un comercio
clandestino de grabados que, bajo el pretexto de los temas mitológicos,
presenta la sexualidad de forma explícita, como en los grabados de Annibale
y Agostino Carraci (Júpiter y Antíope, de Annibale y Júpiter y Juno, de Agostino,
entre otros títulos. s. XVII). En estos grabados que permitieron a sus
autores una notable fortuna, la sugerencia erótica que proponen los cuadros
se lleva más allá: a la conclusión lógica que permiten imaginar las pinturas
mitológicas a los espectadores de las mismas, y, al mismo tiempo, se podrían
considerar una forma satírica y humorística de tratar estos temas. En el arte
contemporáneo, al igual que en el siglo XIX, son muy numerosos los artistas
que han utilizado los temas mitológicos en sus obras, como Picasso, Dalí,
Pérez Villalta, Miquel Barceló, Carlos Franco…, y un largo etcétera (fig. 12).

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Fig. 12: Agostino Carraci. Júpiter y Juno. s. XVI. Fuente: http://upload.wikimedia.org

En el siglo XVIII, especialmente en la corte francesa, surge un género
“galante” que refleja las costumbres de la nobleza como en la obra de Watteau
L’embarquement pour Cìthere, o las obras de Fragonard y en los círculos de los
libertinos, el tema de la sexualidad aparece en artistas como Boucher.
Especialmente el tema del desnudo femenino ha sido fundamental
en el desarrollo del arte occidental, tanto en la representación de asuntos
mitológicos o bíblicos, como en los alegóricos. Y así, mientras las leyes o
las prácticas sociales sancionaban la inferioridad y el papel subalterno de las
mujeres, hermosos y pasivos cuerpos eran mostrados como la Verdad, la
Sabiduría, Vanitas, etc.
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De este modo, se consolida el papel del artista varón, como creador
del arte y la cultura, y el de la mujer-naturaleza, como modelo y/o musa,
como objeto pasivo de representación y contemplación. La modelo se
convierte en un instrumento al servicio de la obra del creador, y por tanto,
aparece desprovista de personalidad e incluso de identidad. En la tradición
artística la desigual relación entre el varón creador- “voyeur”, y las modelos,
generalmente muchachas de baja extracción social o prostitutas, aparece
como algo “natural”, en función de la función social y la naturaleza específica
del hombre y de la mujer en la sociedad establecida.
Esta actividad artística y representativa tiene lugar especialmente entre
los siglos XVI y XVIII, ya que:
Todavía a comienzos del siglo XVII era moneda corriente,
se dice, cierta franqueza. Las prácticas no buscaban el secreto; las
palabras se decían sin excesiva reticencia, y las cosas sin demasiado
disfraz; se tenía una tolerante familiaridad con lo ilícito. Los códigos
de lo grosero, de lo obsceno y de lo indecente, si se los compara
con los del siglo XIX, eran muy laxos. Gestos directos, discursos sin
vergüenza, trasgresiones visibles, anatomías exhibidas y fácilmente
entremezcladas, niños desvergonzados vagabundeando sin molestia
ni escándalo entre las risas de los adultos: los cuerpos se pavoneaban9.

Para Foucault, sin embargo, es a partir del siglo XIX cuando se
produce, en el contexto de la Inglaterra victoriana, la sexualidad retenida,
muda e hipócrita de la familia conyugal burguesa, por un lado, y la obsesión por
el sexo, por otro lado, que en arte se manifiesta por las numerosas obras en
que aparece, y que culminará, en primer lugar, en la aparición de la palabra
“sexualidad”, y en segundo lugar en la fascinación que produce, con la
aparición de numerosas obras “científicas” sobre el tema, que conducirán a
la de Freud, y al sexo como centro de la vida emocional y las pulsiones más
íntimas. En esta situación, como nos dice Giddens:
El estudio del sexo y la creación de discursos sobre él condujo en
el siglo XIX al desarrollo de varios contextos de poder-saber. Uno
concernía a las mujeres; la sexualidad femenina fue reconocida e
inmediatamente aplastada —tratada como el origen patológico de la
histeria. Otro se refería a los niños; el hallazgo de que los niños eran
sexualmente activos iba unido a la declaración de que la sexualidad
de los niños era “contraria a la naturaleza”. Un contexto ulterior
9 FOUCAULT, 1995: 9.
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se refería al matrimonio y a la familia. El sexo en el matrimonio
debía ser responsable y auto-regulado; no exactamente confinado al
matrimonio, sino ordenado en formas distintas y específicas10.

Surgirán en el siglo XIX un gran número de cuadros que muestran a
jóvenes desnudas y tendidas, ofreciendo su cuerpo en actitud sugerente y
vulnerable: odaliscas, muchachas desnudas en playas y otros lugares, como
en El baño turco de Ingres y otras muchas obras en las que aparecen en
actitud de abandono. Una alternativa masculina a la sexualidad matrimonial.
Estos cuadros tuvieron gran éxito en los Salones parisinos en los que se
exhibían las pinturas más apreciadas y fueron compradas y encargadas por
los coleccionistas (fig. 13). Sin embargo, una de las más famosas y apreciadas
en la actualidad, la Olimpia de Manet, que se basaba en la Venus de Urbino
de Tiziano, constituyó un gran escándalo por la mirada directa y retadora
de la mujer. Otros artistas, dentro de posiciones plásticas e ideológicas
vanguardistas, manifiestan la misma fascinación por el cuerpo femenino,
como Gaugin o Renoir. Hay un cuadro de Courbet, El origen del mundo,
que nos ofrece una doble lectura, como reflexión sobre la realidad de que
todos los seres humanos han nacido de una mujer, y como imagen ya
abiertamente sexual (fig. 14).

Fig. 13: Ingres. El baño turco. s. XIX. Fuente: Pijoan, 1972: 113

10 GIDDENS, 1998: 16.
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Fig. 14: Courbet. El origen del mundo. s. XIX. Fuente: http://culturacolectiva.com

En la misma obra de Kenneth Clark, a la que aludíamos anteriormente,
el autor se refiere a la mujer-modelo, en términos de erotismo y la
escasa categoría humana de la mujer que se exhibe, cuyo valor el artista
genera a través de la belleza y la fuerza y habilidad pictórica del desnudo
representado. Refiriéndose a la serie de dibujos realizados por Picasso
sobre El Pintor y la Modelo, dice:
Finalmente durante el invierno de 1953-54, en una serie de
180 dibujos, Picasso consigna sus sentimientos sobre la relación
modelo-pintor con irónica complicidad. (…) Esta vez la modelo sale
mejor parada mientras que el pintor con pocas excepciones causa
una penosa impresión. Ella es un animal satisfecho, una obra de la
naturaleza más graciosa y viva que nada de lo que él pueda producir
en arte. Él la observa ansiosamente, con miopía, con la esperanza de
calcular la curva exacta de su trasero. No es extraño que ella prefiera
la compañía de un gatito negro o incluso de un babuino. Es la más
encantadora de todas las actitudes para una dama decidida que
después muestra su lienzo, inmenso e incomprensible, a un grupo
de aduladores complacientes. A ninguno de ellos se le ocurre mirar
a la modelo que, en una postura de voluptuosa relajación, es una
visión de dioses11.

A lo largo del libro realiza diversas observaciones de la misma
naturaleza, en relación al deseo que debe suscitar en el espectador la visión
del desnudo femenino, así como sobre su continuidad en la historia del arte
con la finalidad de despertar el deseo del varón:

11 CLARK, 2006: 352.
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Si la flautista del Concierto campestre anticipa el desnudo femenino
del siglo XIX, la Venus de Ellesmere anticipa la concepción entera
del tema, que termina para nuestra generación en los desnudos de
Renoir: es decir, el cuerpo femenino que, con todo su peso sensual se
ofrece aisladamente como fin en sí mismo12.

La utilización de la sexualidad femenina, ha permitido al varón
el control de la herencia genética y económica, al mismo tiempo que
las prácticas sexuales fuera de los límites del matrimonio a través de la
prostitución, constituían también una garantía de la buena marcha de las
estructuras sociales bajo el control de los varones de las clases dirigentes.
Durante el siglo XIX el tema se amplía desde la “Venus naturalis”
de artistas como Tiziano por ejemplo, a la descarnada representación de la
prostituta, la esclava o la joven desnuda que se ofrece al varón, o la vampiresa,
la mujer malvada y lasciva que arrastra a la perdición a los hombres, como en
los numerosos ejemplos de Salomés, etc. En general, en la representación de
hermosas mujeres desnudas, sumisas y abandonadas, se está exhibiendo el
cuerpo sexualizado de la mujer como una mercancía. Se trata por tanto de la
representación de un estereotipo para uso y disfrute del varón, que no suele
responder a la realidad social y física de las mujeres reales.
El cuerpo de la mujer es, pues, un instrumento a través del cual el
varón se ejercita como artista hasta alcanzar la categoría del genio. A través
de la obra de arte que convierte a la mujer en excusa para la representación,
el espectador varón identifica a la mujer con la naturaleza, que se muestra y
se ofrece para ser dominada y poseída.
En los siglos XIX y XX, los artistas de las Vanguardias que tratan de
romper con las normas academicistas del arte vigente desde el Renacimiento,
son al mismo tiempo decididos enemigos de las reivindicaciones feministas
que irrumpen en el escenario público desde la mitad del XIX, especialmente
en los ámbitos anglosajones. Y así, por ejemplo, encontramos a las mujeres
de Renoir, disponibles, juguetonas y que parecen carecer incluso de
conciencia de sí mismas, cuando se muestran sensuales al espectador. A las
demandas de igualdad política y social, se opone la mujer “natural”, como
un ser primitivo en un entorno paradisíaco, como sus numerosas Bagneuses.

12 CLARK, 2006: 126.
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Tanto el fauvismo como el expresionismo muestran en muchas de
sus pinturas los estereotipos tradicionales de la mujer: la mujer desnuda
tumbada ofreciéndose pasiva a la mirada del varón, como reflejo de la
presunta relación entre la mujer y la naturaleza, o el motivo del pintor y
la modelo, en donde se articula la relación del artista bohemio con la libertad
sexual y la disponibilidad de las mujeres que se encuentran en su entorno.
Así lo apreciamos en las obras de artistas como Klimt, Munch, Kirchner,
Van Dongen, Matisse, etc.13. La creación artística se manifiesta así como
producto de la virilidad del artista, en una asociación entre vigor sexual y
energía creativa. Así, a pesar de que los artistas de la Vanguardia proclamaban
sus ideas revolucionarias y su deseo de mostrar en sus obras la ruptura con
la concepción burguesa del mundo, la realidad que muestran en sus obras
sobre las mujeres que pintaban, generalmente mujeres pobres, que aparecen
disponibles sexualmente, como objetos destinados a la gratificación de los
varones, reflejaba la opresión de las mujeres tanto en lo social como en
relación a la cultura androcéntrica a la cual pertenecían los artistas, y que no
sólo no cuestionaban sino que reforzaban.
Los artistas de las Vanguardias se sirvieron de los cuerpos desnudos
de sus modelos como de una herramienta a partir de la cual llevar a cabo
sus conquistas plásticas, en una actividad metafórica en la que el lienzo y la
modelo constituían la parte femenina que el artista-varón debía controlar y
hacer suya. Así, Matisse dice en un texto:
Y solamente tengo la impresión de haber hecho progresos cuando
observo que mi trabajo se ha ido alejando de la influencia de la modelo,
de su presencia, presencia que no es necesaria para comprobar sus
cualidades corporales, sino para mantener un sentimiento, un estado
de flirteo, que termina finalmente con una violación. ¿Violación de
quién? La mía propia, en un estado de excitación sentimental ante el
objeto amado… La modelo es para mí, un trampolín, una puerta por
la que tengo que pasar para llegar al jardín en el que me encuentro
solo y bien; la modelo existe para mí en tanto que me es útil14.

En el Surrealismo, fundado oficialmente con el Manifiesto Surrealista
de André Breton (1924), en un momento en que las mujeres reivindicaban el
derecho al trabajo y el voto, por un lado, se asocia a la mujer con lo erótico,
al mismo tiempo que:
13 DUNCAN, 1993: 293-313.
14 NERET, 1994: 126.
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Amor y sexo en la representación pictórica. Hombres y mujeres como productores
de obras artísticas

[…] la mujer surrealista también nació del hecho freudiano de
situar a la mujer en el centro de los poderes creativos y subversivos
del instinto amoroso, en sus cometidos incompatibles de madre y
portadora de vida y de destructora del hombre15.

Para los varones surrealistas el cuerpo femenino adquiere un
gran protagonismo. Sin embargo, las mujeres no fueron consideradas
como sujetos con personalidad propia; habían venido al mundo para
“ser encontradas”, como enigma viviente cuya finalidad última es ser
descubierta y descifrada por el varón.
En cuanto a la prostitución, se halla implícita en muchos de los cuadros
de desnudos femeninos del arte del pasado y del presente, como en el tema
de la Magdalena, aunque es posible encontrar ejemplos más explícitos, por
ejemplo en los cuadros de costumbres de la pintura holandesa del siglo XVII,
como en las obras de Holbein (Lais de Corinto, s. XVI), Vemer (s. XVII) La
alcahueta, Olimpia de Manet (S. XIX), las diversas Odaliscas, muchas de las
obras de Degas (s. XIX) o Toulouse Lautrec (s. XIX), Las señoritas de Avignon
de Picasso, Souvenir de la galerie des glaces à Bruxelle y otras de Otto Dix (s. XX),
muchas obras de Schiele (s. XIX), o la mirada realista de Solana en la España
de la primera mitad del siglo XX., etc. Y ya en nuestros días, la obra de Eric
Frichl Chico malo entre otras. Sin embargo, tal como nos dice Nead:
El ideal ilustrado de la visión contemplativa de un objeto artístico
funciona como un refuerzo de la unidad y la integridad del sujeto
que mira y establece una oposición entre la perfección del arte y
el carácter defectuoso de lo que no es arte o sea, la obscenidad. El
cuerpo obsceno es el cuerpo sin bordes o contención y la obscenidad
es la representación que conmociona y excita al espectador en vez de
aportarle tranquilidad y plenitud16.

Esta autora coloca la prostitución como tema central en el arte, aunque
sometido a control para no incurrir en lo obsceno.
El espectacular aumento de la prostitución en las grandes ciudades a
partir de la segunda mitad del siglo XIX contribuyó a que este tema fuera
ampliamente reflejado en la literatura contemporánea y paralelamente en las
artes plásticas. Tratado con ambigüedad, desde el deseo o el repudio, hay
una única constante: la representación de la mujer con una connotación
negativa, su exclusión como sujeto y su conversión en objeto sexual.
15 CHADWICK, 1992: 291.
16 NEAD, 1998: 13.
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Desde el enmascaramiento del tema en forma de temática mitológica
desde el Renacimiento, hasta las formas de representación de la mujer
en el siglo XIX y la forma en que los artistas más importantes del arte
contemporáneo, como Picasso entre otros, han utilizado el desnudo como
excusa y desencadenante de los cambios artísticos, éste ha constituido un
tema fundamental. Es evidente que los cuadros de desnudos de mujer, sean
Leda, Danae, Venus o las Señoritas de Avignon, presuponían un espectadorperceptor masculino. La mujer, hermosa, aparece recostada ofreciéndose
insinuante o distraída al varón. En la iconografía más primitiva, como en
la medieval o en la pintura y el grabado flamencos, el desnudo femenino,
asociado con la sexualidad aparece en ocasiones asociado también a la
muerte y al demonio dentro de la tradición de la cultura religiosa cristiana.
La mujer, en sus aspectos sexuales aparece en el arte como objeto de deseo,
y cuando esta sexualidad se manifiesta sin el control del varón, vinculada a
aspectos demoníacos y pecaminosos y por tanto rechazables. Véase, a este
respecto, la amplia tradición existente en el arte sobre el tema de Salomé, la
hermosa mujer malvada y vengativa que lleva a los hombres a la perdición,
y que tiene su prolongación en el cine, con el arquetipo de la vampiresa
y la mujer fatal. La organización de la sociedad, las costumbres sociales y
la moral cristiana impidieron, en los diferentes periodos históricos que la
sexualidad se mostrara de forma abierta, con algunas excepciones, y que
tan sólo indirectamente se aludiera a ella en la pintura realizada y observada
mayoritariamente por varones, que ejercieron en todas las épocas el dominio
y el control social.
En culturas no europeas, como la japonesa, el tema de la sexualidad se
muestra de forma más abierta, como podemos comprobar en las numerosas
pinturas que desarrollan el tema, especialmente en los siglos XVIII, XIX y
primer tercio del siglo XX (fig. 15).
2. Las mujeres como productoras de obras artísticas
Las mujeres han tenido menos posibilidades de realizar obras artísticas;
en primer lugar, por su posición en la estructura social y su vinculación
con el ámbito de la familia y las actividades domésticas. Su educación,
relacionada con los aspectos prácticos de estos ámbitos, así como las leyes
y costumbres de cada época, la relegaban a un papel secundario y menor,
subsidiario y dependiente siempre de un hombre. Tan sólo en situaciones
y circunstancias especiales pudieron las mujeres en el pasado realizar obras
artísticas, aunque siempre incardinadas en los parámetros mentales y
culturales de cada período histórico.
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de obras artísticas

Fig. 15: Pintura japonesa. 1910. Fuente: www.historia-del-arte-erotico.com

Cuando la mujer se ha acercado en el pasado al mundo del arte,
reservado al hombre, tradicionalmente lo ha hecho desde posturas de
sumisión, y en muchos casos por haber tenido la oportunidad de aprender
y colaborar con familiares masculinos, generalmente el padre, y a menudo
desde posturas estereotipadas que les permitían la aceptación de la sociedad.
Aunque tan sólo a partir del siglo XIX tuvieron la posibilidad de
acceder a los estudios artísticos, con la exclusión de las clases de desnudo
consideradas ofensivas para las cualidades morales femeninas, algunas
artistas desde el Renacimiento llevaron a cabo obras artísticas en las que
aparecían mujeres desnudas, dentro de los esquemas de la sociedad de su
tiempo. Tal es el caso de Artemisia Gentileschi (s. XVII) (Venus dormida),
siguiendo los temas y parámetros codificados y admitidos en su tiempo.
Sin embargo, la experiencia de las mujeres en relación a los temas
amorosos y sexuales es muy distinta de la de los hombres, y así vemos como
dentro de la temática mitológica una artista del siglo XVI, Lavinia Fontana,
convierte el tema de Venus y Cupido en una escena de maternidad (fig. 16).
La misma Artemisia Gentileschi, según algunos teóricos del
psicoanálisis, refleja en su obra Judith y Holofernes el trauma sufrido tras
su violación en el taller de su padre y el proceso consiguiente, del cual salió
malparada en su honor:

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Mediante la decapitación de Holofernes, Artemisia, en el papel de
Judit, vuelve la pasividad en acción, que es uno de los mecanismos
de defensa del yo. El deseo sexual de Holofernes hacia Judit evoca
el motivo de la violación par parte de Tassi, que Artemisia no fue
capaz de impedir en la realidad pero que transformó y resolvió en
los cuadros. Además sobrepasó a Tassi como artista e, igual que Judit
a quien dieron honores en su país, cumplió los deseos heroicos que
Freud atribuía al soñador creativo17.

Fig. 16: Lavinia Fontana. Venus y Cupido. s. XVI. Fuente: www.artnet.com

En el caso de Susana y los Viejos, la representación del desnudo de mujer
se halla exento de los caracteres eróticos de otras representaciones del tema,
para convertirse en gesto de rechazo y sufrimiento de la mujer (fig. 17).

17 SCHNEIDER-ADAMS, 1996: 326.
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de obras artísticas

Fig. 17: Artemisia Gentileschi. Susana y los viejos. s. XVII. Fuente: Pérez Carreño, 1997: 43

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En La proposición, de Judith Leyster (1609-1660), dentro de la pintura
holandesa, una joven escucha mientras cose la proposición sexual de un
hombre, que, en otro cuadro de temática semejante, La alcahueta de Vermer,
tiene expresión visual y connotaciones muy diferentes. En el cuadro de Judit
Leyster no sabemos la decisión de la joven, pero su aspecto, al contrario que
en otros cuadros de artistas masculinos, no delata su condición de prostituta.
Vemos como en este cuadro, la artista mujer no diferencia a las mujeres en
función de unos estereotipos físicos establecidos para la adscripción social y moral.
En el siglo XIX, tuvieron un papel menor en las prácticas artísticas,
y casi siempre fueron consideradas simples “aficionadas”, no capacitadas
ni social ni culturalmente, para realizar las actividades artísticas de forma
profesional. Este siglo es prolijo en la representación del desnudo femenino,
si bien la propaganda oficial, en los libros editados para mujeres, hacía
hincapié en las cualidades que debían poseer las damas, fundamentalmente
en el campo del amor maternal. Las artistas del impresionismo francés,
como Berthe Morisot (1841-1895) o Mary Cassatt (1844-1926) inciden en
aspectos de la maternidad o en situaciones y vivencias femeninas, dentro de
estos aspectos considerados adecuados para las vidas femeninas. Por otra
parte, la crítica y los compradores aceptaban mejor los cuadros pintados por
mujeres cuando éstos mostraban escenas “femeninas”, dentro de los valores
y actividades consideradas adecuadas para las mujeres.
Dentro de los ambientes de la bohemia parisina, una artista como
Suzane Valandon, representa al igual que sus compañeros el desnudo
femenino, que sin embargo, adquiere características y connotaciones
diferentes: mujeres reales que se exhiben o posan tras el baño, en actitudes
muy distintas a las de los artistas masculinos. Incluso representa en algunos
cuadros el desnudo masculino (fig. 18).
En la clase baja, las mujeres participaron en las luchas obreras y,
excluidas de la ideología de la debilidad femenina y del “ángel del hogar”,
soportaban duras condiciones de vida, lo mismo que las marginadas,
mendigas o prostitutas.
Durante el siglo XX las artistas estuvieron presentes en los distintos
movimientos artísticos. Sin embargo, aún en nuestros días se les asigna un
papel secundario, y en muchas ocasiones subsidiario de los artistas varones,
figurando en los libros como amantes, discípulas, o musas de artistas
reconocidos. Entre ellas encontramos a a Paula Modersohn-Becker (1876452

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Amor y sexo en la representación pictórica. Hombres y mujeres como productores
de obras artísticas

Fig. 18: Suzanne Valandon. El baño. S. XIX. Fuente: Champion, 2004: 225

1907), una de las primeras artistas que se autorretrató desnuda (fig. 19).
Durante los años 30 muchas artistas se acercaron al surrealismo atraídas
por su actitud antiacadémica y la búsqueda de un arte basado en la
realidad personal, pero pronto se dieron cuenta de que el surrealista era un
movimiento de afirmación masculina basado en una actitud agresiva hacia
la imagen de la mujer, construyéndola como objeto y lugar mágico en el
que proyectar el deseo sexual del varón. Las artistas surrealistas, muchas de
las cuales accedieron al surrealismo por relaciones personales con hombres
del grupo, sustituyeron la propensión de los varones por la alucinación y la
violencia erótica, por un arte fantástico y narrativo en el que la visión sobre
lo femenino es más austera e irónica, volviéndose hacia la propia realidad
de sus experiencias como mujeres. Para los varones surrealistas el cuerpo
femenino adquiere un gran protagonismo. Sin embargo, las mujeres no
fueron consideradas como sujetos con personalidad propia; habían venido
al mundo para “ser encontradas”, como enigma viviente cuya finalidad
última es ser descubierta y descifrada por el varón. Las artistas surrealistas
tuvieron que apartarse del camino establecido por los varones, tratando de
reconstruir una imagen propia, diferente a la construida por los hombres.
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Fig. 19: Paula Modersohn-Becker. Autorretrato. s. XIX. Fuente: Radycki, D.; ModersohnBecker: 2013: 217

Frihda Kahlo presenta el cuerpo femenino manipulado por la
medicina en muchas de sus obras. Dolorosas operaciones, abortos, desgarros
interiores y sangre femenina son representados desde la cercanía de la
vivencia, ofreciendo, desde los parámetros del surrealismo, una visión de las
mujeres desde la introspección interior, la experiencia de la propia identidad
y la crítica a los estereotipos culturales y sociales (fig. 20).
Desde los años 50 algunas artistas trabajaban en sus obras temas
relacionados con una perspectiva diferente del desnudo femenino; entre
ellas, Nikki de Saint-Phalle (1930) que fue criticada por no haber ido más
allá del estereotipo sexual sobre el cuerpo de la mujer. A partir de los años
70 del siglo XX las corrientes feministas en el arte comenzaron a cuestionar
los presupuestos iconográficos presentes en la cultura de todas las épocas,
tratando de ofrecer alternativas desde la identidad femenina. Muchas artistas
tratan de presentar una nueva lectura del cuerpo femenino, incorporando lo
biológico y la experiencia del cuerpo específica de las mujeres en ocasiones
con desgarro y dolor, pero también con ironía, distanciamiento y humor.
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de obras artísticas

Fig. 20: Frida Kahlo. La cama volando.1932. Fuente: Kettermann, 1999: 37

El objetivo de sus imágenes: “[…] intentaba ensalzar la diferencia sexual y
afirmar la otredad de la mujer, sustituyendo las connotaciones de la inferioridad
femenina por la de un orgullo respecto al cuerpo y la mente de la mujer”18.
El cuerpo se convierte, en el arte feminista, en un punto de partida
de experiencia de la realidad que es preciso conocer y descubrir desde una
perspectiva muy distinta a la establecida por los artistas varones, como en
la “performance” Evaporation Noon (1974) de Carolee Schneemann, o en
la obra no exenta de humor de Annie Sprinkle Annie Sprinkle como deidad
porno (1988), o Cindy Sherman quien utiliza el autorretrato para poner de
relieve las máscaras y disfraces con los que el hombre ha caracterizado la
imagen de la mujer en la Historia del Arte. Las teorías feministas desde el
primer tercio del siglo XX centran su objetivo en desenmascarar la mirada
masculina, falocéntrica y voyeuristica, y el desnudo femenino en las artes
como demostración del fetichismo de la cultura patriarcal (fig. 21).

18 CHADWICK, 1992: 322.
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Fig. 21: Anne Sprinkle. Anne Sprinkle como deidad porno. s. XX. Fuente: Nead, 1998: 135

Como nos dice Lynda Nead:
Uno de los fines principales del desnudo femenino ha sido
contener y regular el cuerpo sexual femenino […] La transformación
del cuerpo femenino en el desnudo femenino es, pues, un acto de
regulación; del cuerpo femenino y del espectador potencialmente
díscolo cuyo ojo errante se disciplina por medio de las convenciones
y los protocolos del arte19.

Otra postura fue la “contestación” y la réplica a algunas obras significativas
de artistas varones, como El baño turco de Ingres, o El origen del mundo de
Courbet. En la pintura de Silvia Sleigh, Baño turco (1973), se representan
desnudos masculinos. Sin embargo, en esta obra, a diferencia del anonimato
de los desnudos de mujer, los hombres aparecen individualizados, lo cual aleja
la representación de la objetualización con que han sido vistas las mujeres. En
la obra de Orlan El origen de la guerra se opone a la representación del órgano
sexual femenino la representación del masculino, y a cómo éste, con todo lo que
representa simbólicamente, está en “el origen de la guerra” (fig. 22).

19 NEAD, 1998: 18.
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de obras artísticas

Fig. 22: Orlan. El origen de la guerra. 1989. Fuente: revistacaracteres.net

En nuestros días, los avances sociales, económicos y tecnológicos,
y la consolidación de la democracia política en la mayoría de los países
desarrollados han transformado poderosamente las formas de vida de
los seres humanos, aunque esto no es así en todos los lugares y países,
especialmente en lo concerniente a las mujeres. La prostitución y el tráfico
de mujeres siguen estando presentes en todas las sociedades en la actualidad,
así como el maltrato que en algunos lugares se considera “normal”. Algunas
artistas, desde el arte feminista, muestran a la mujer como víctima, en obras
como A Funny Thing Happened (1992) de Sue Williams, en la que se representa
una violación. Otra obra, God Giving Birth (1968) de Mónica Sjöö, muestra
el nacimiento alterando las bases de la Cultura de preeminencia patriarcal.
Especialmente importante es la obra de Louise Bourgeois. Algunas de
sus dibujos de los años 70, los denominados Mujer-Casa, en los que cuerpos
anónimos incorporaban físicamente un edificio a su organismo, constituían
una crítica a la asimilación de la mujer a lo doméstico; sin embargo, en
ocasiones fueron interpretados como una afirmación de los estereotipos de
la mujer. A finales de los años 60 la sexualidad apareció de modo explícito
en su obra y sus esculturas se convirtieron en un referente para artistas
más jóvenes. Realizó formas bulbosas y abstractas y penes en diferentes
materiales, desde la escayola al latex, con formas que son en ocasiones fálicas
y en otras fecales. En 1974 realiza una instalación titulada La destrucción del
padre, en la que plantea su necesidad de vengarse de un padre autoritario y
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colérico que marcó su infancia. En ella, un nicho cubre el techo, mientras en
el suelo aparecen formas orgánicas que son al mismo tiempo el lecho donde
yace el padre desmembrado junto a un plato de carne que simboliza tanto lo
que va a ser devorado, como una vagina y una multitud de pechos de mujer.
En una síntesis de lo corporal y la arquitectura, el espacio de la instalación,
con el nicho en el techo y el suelo, remite a lo corporal y autobiográfico, que
está muy presente en las obras artísticas de las mujeres.
Si el hombre refleja el erotismo que se deriva de su posición de
espectador de la belleza y la sensualidad femeninas, colocando a las mujeres
en poses que muestran su cuerpo pasivo, carentes de individualidad, como
frutos maduros que esperan ser degustados, las mujeres han mostrado una
experiencia de su propio cuerpo muy distinta, integrando lo experiencial y
lo biológico.
En la década de los 80, también se desarrollaron estrategias políticas
de carácter reivindicativo, como las acciones de Guerrilla Girls en Estados
Unidos, que comenzó a poner en evidencia al mercado del arte, anunciando
con carteles en las calles de la ciudad la forma en que se había utilizado el
cuerpo femenino en la historia del arte, y la exclusión de las artistas de los
círculos del arte.
También mujeres procedentes de otros contextos culturales nos
muestran a través de su trabajo su reflexión artística sobre la mujer, el
colonialismo y sus implicaciones de género, o la discriminación por raza,
género o clase social. Entre otras muchas, la brasileña Adriana Verejao que
indaga en la historia y la cultura de su propio país y su pasado colonial,
y su incidencia en la vida y la historia de las mujeres.
Las obras de creación artística de las mujeres, al desvelar unas
experiencias y vivencias cotidianas diferentes a las establecidas por la cultura
canónica patriarcal, una conciencia del cuerpo y de la subjetividad que no han
sido reflejadas en los discursos artísticos o históricos, obliga al espectador a
plantearse las imágenes de la mujer tanto en el pasado como en el presente,
revelando los ocultamientos y los agravios, para recomponer un nuevo mapa
cognitivo de los seres humanos.

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Temas y Perspectivas de la Historia, vol.4

Amor y sexo en la representación pictórica. Hombres y mujeres como productores
de obras artísticas

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Schneider-Adams, Laurie: Arte y psicoanálisis, Ensayos Arte Cátedra,
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ENTRE PECADOS Y PECADORES: EL SEXO EN LA
EDAD MEDIA Y SU REPRESENTACIÓN EN LA PLÁSTICA
ESCULTÓRICA ROMÁNICA
Between Sins and Sinners: Sex in Middle Ages and its Representation
in the Romanesque Sculpture
Leticia Tobalina Pulido
Universidad Nacional de Educación a Distancia
leticiatobalina@gmail.com
Resumen: La presente comunicación tiene como objetivo el análisis de las esculturas
con representaciones sexuales de las iglesias románicas de una serie de valles del noroeste
burgalés, consideradas por algunos autores como meras imágenes eróticas, pero que, a
nuestro juicio, parecen estar más en relación con el mundo del pecado y de la lujuria.
Palabras clave: sexo, lujuria, pecado, románico, escultura.
Abstract: The aim of this paper is analyze the sculptures of Romanesque churches
with sexual representations in some valleys of the northwest of Burgos, considered by some
authors as erotic pictures but which seem be more in relation to the world of sin and lust.
Keywords: Sex, Lust, Sin, Romanesque, Scupture.

1. Objetivos, área de estudio y metodología
El objetivo de la presente comunicación es dar a conocer un tipo
de iconografía muy habitual en las iglesias románicas y que ha sido poco
estudiada en el románico rural. Se trata del denominado por algunos autores
como “románico erótico”1: representaciones de personajes enseñando su
sexo, masturbándose o copulando que, como veremos, parecen estar más en
relación con la lujuria que con una mera diversión2.

1 DEL OLMO GARCÍA y VARAS VERANO, 1988.
2 GÓMEZ GÓMEZ, 2012: 322.
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Leticia Tobalina Pulido

En este sentido, el ámbito de estudio seleccionado ha sido una
zona cuyas iglesias no han recibido atención en lo que a estudios de
iconografía sexual se refiere y que se caracteriza por elevado número
de templos románicos rurales que conserva. El área elegida ha tenido que
ser necesariamente reducida, pues si bien son muchos los estudios realizados
sobre iconografía románica,
el gran número de ejemplos escultóricos que este estilo ofrece
hace necesario un análisis pormenorizado y fragmentario, siendo
cada vez más difícil la realización de estudios generales3.

Así, hemos optado por un área dotada de homogeneidad histórica y
geográfica localizada en el noroeste burgalés, que se corresponde básicamente
con el actual partido judicial de Sedano. Comprende los valles de Sedano,
Valdivielso, Zamanzas, Butrón, Manzanedo y Valdebezana (fig.1), siendo un
total de 52 las iglesias estudiadas (fig.2).

Fig. 1: Área de estudio. Fuente: Elaboración propia a partir de la cartografía base del IGN
3 MONTEIRA ARIAS, 2005: 51.
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el sexo en la

Entre pecados y pecadores:
Edad Media y su representación en la plástica escultórica románica

Fig. 2: Iglesias estudiadas por valles y localidades. Fuente: Elaboración propia

Hemos preferido seleccionar valles por tratarse de demarcaciones
naturales, ya que los cambios que han tenido lugar en la organización
administrativa del poblamiento medieval desde su inicio, en el norte de
Burgos, a comienzos del siglo IX, han sido muchos. Por ello, consideramos
que intentar ajustarse a demarcaciones históricas hubiera sido de una mayor
complejidad. Desde luego, todos los valles y las localidades que este partido
engloba en la actualidad existían en la época románica, y la comarca tenía
una cierta personalidad diferenciada4.
4 LECANDA ESTEBAN, 1994: 628.
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Leticia Tobalina Pulido

En cuanto a la metodología empleada para el estudio, se ha dividido
en dos fases: trabajo de campo y de gabinete. La primera tenía como misión
la recogida exhaustiva de todos los elementos escultóricos presentes en
los templos de la zona, para lo cual se diseñó una ficha doble de campo
(una general para datos de la iglesia en cuestión y otra específica para el
registro de la escultura) que pretendía homogeneizar la información
recogida, tanto de tipo escrito como gráfico. De esta manera, se registró
la escultura exterior (canecillos y capiteles) de todas las iglesias de los valles
seleccionados, bien se conservase la primitiva fábrica románica completa o
parcialmente (incluyendo el reaprovechamiento de ventanas y canecillos).
En una segunda fase se ha procedido a la sistematización de la información
recogida en campo, creando un corpus documental específico de la escultura
relativa al sexo. A partir del mismo, partiendo apriorísticamente de la
aceptación de la hipótesis interpretativa que hemos apuntado de considerar
este tipo de imágenes representaciones de la lujuria, se ha procedido al
análisis estadístico de la información a fin de obtener datos objetivos que
nos permitan adentrarnos en este interesante mundo del sexo y la lujuria en
la escultura románica.
2. Sexo y lujuria en los siglos del románico
La cristiandad medieval apenas consideró la sexualidad no dirigida a la
reproducción bajo otro prisma que no fuese el del pecado, identificándolo
con la lujuria, al concebir el sexo con fines de placer y no reproductivos,
como una ofensa a Dios y al orden del Cristianismo al suponer un “mal
uso de los órganos sexuales”5, según podemos extraer de la documentación
medieval. Si bien no sabemos qué calado tenían entre la sociedad de los siglos
XI y XII estas directrices eclesiásticas y cuál era el grado de cumplimiento de
la moral cristiana por parte de la población.
Si atendemos a las diferentes listas de pecados, podemos observar
cómo la fornicación, la lujuria o la lascivia, eran castigadas por la Iglesia
por ser consideradas un pecado capital desde el siglo IV, por lo que parece
claro que la Iglesia no veía con buenos ojos el sexo. Juan Casiano (siglo IV)
señalaba ocho pecados capitales, entre los que cita la fornicación, al igual
que San Prudencio Clemente, que en el mismo siglo menciona la lujuria
y la lascivia como opuestas a la castidad y la sobriedad, respectivamente6.
5 BONNASSIE, 1998: 48.
6 BOROBIO, 1978: 29 y JIMÉNEZ LOZANO, 1992: 66.
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el sexo en la

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Edad Media y su representación en la plástica escultórica románica

Paciano de Barcelona a finales del siglo IV sólo señalaba tres, incluyendo
el adulterio entre uno de ellos pero sin especificar si el resto de relaciones
sexuales eran consideradas pecado capital7, mientras que San Juan Clímaco
(siglo VI – VII) incluía la lujuria en su scala paradisi8. San Gregorio Magno
y Santo Tomás de Aquino también la recogen entre los pecados capitales.
Así, como señala Bonassie: “Los delitos sexuales que enumeran y castigan
los Penitenciales (siglos VI-IX) representan siempre una proporción muy
elevada del conjunto de los pecados”9, imponiéndose a veces penas más
severas a delitos sexuales que a los homicidios. En este sentido, por ejemplo,
la masturbación femenina era penada con siete años de ayuno, y la práctica
de ciertas posturas era considerado contra natura pues la Iglesia sólo toleraba
una postura: la del hombre tumbado encima de la mujer, por ser, según la
institución eclesiástica, la única que permitía una concepción sin demasiado
placer10, mientras que el resto se castigaban con incluso quince años a
pan y agua11.
Por otra parte, las manifestaciones literarias del momento nos hablan
de un carácter negativo del sexo, y hasta el siglo XV los órganos genitales
son calificados en la literatura como “«miembros», «partes», «logares», y
«cosas», casi siempre en plural e incrementados con adjetivos o frases (…)”
con diversos adjetivos negativos del tipo: “vergonçosas, vergonçables y de la
vergüenza, que reproducen fielmente esa visión cristiana del sexo como algo
sucio, feo y torpe”12, señalando E. Montero que la Iglesia fue determinante
en la forma negativa de concebir el sexo en la Edad Media13.
En escultura, los programas iconográficos de la lujuria suponen el
mayor grupo dentro del conjunto de los pecados, pues hay que tener en
cuenta que es un pecado que no conoce distinciones sociales y es el único
asequible a las clases más bajas.
Pero lo negativo del sexo se relaciona sobre todo con la mujer, a la
que se ve como la culpable de los pecados de la carne del hombre. Tenemos
que tener presente que las mentalidades clericales medievales estaban
impregnadas de una fuerte misoginia y la mujer es vista “como una creación
7 BOROBIO, 1978: 29.
8 SEGURA GRAIÑO, 1993-1994 y JIMÉNEZ LOZANO, 1992: 66-71.
9 BONNASSIE, 1998: 48.
10 FOSSIER, 2008: 95.
11 BONNASSIE, 1988: 144.
12 MONTERO CARTELLE, 2010: 49-50.
13 MONTERO CARTELLE, 2010: 55.
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fallida, un ser inferior moral e intelectualmente”14, además de ser proclives a
cometer pecados relacionados con el sexo, de ahí que sean más numerosas
las representaciones en las que el pecado está representado por una mujer
(la lujuria por ejemplo, se representa de forma casi exclusiva por una
mujer). En este sentido, algunos autores han llegado a señalar que cuando
los artistas empleaban una figura femenina para representar un pecado
“claramente respondían a una convicción social y religiosa muy difundida.
[…] Había pecados masculinos y pecados femeninos”15. Así mismo, el
género femenino era visto como impuro por el hecho de que tuviese la
menstruación, considerada como una “expulsión de humores impuros del
cuerpo”16. Se consideraba a las mujeres débiles de espíritu y proclives a los
pecados de la carne. Sin embargo, el mensaje era contradictorio, pues si bien
como estamos indicando, la mujer era vista como algo nocivo, también hay
algunas representaciones de mujeres en el románico, cuando éstas visten
con toca de forma digna y señorial, en las que se relaciona con las virtudes,
siendo las que llevan los cabellos sueltos y revueltos las vinculadas al sexo en
su vertiente más negativa17.
En contraposición a esto, encontramos un mundo en el que el sexo,
las relaciones fuera del matrimonio, la barraganería, el onanismos, etc. están
a la orden del día. Así, el Codex Calixtinus nos presenta un mundo en el que
abunda el pecado y la lujuria:
en Vizcaya o Álava por ejemplo, los navarros, mientras se
calientan, se enseñan sus partes […]. Además, los navarros fornican
incestuosamente frente al ganado […]. Además, da lujuriosos besos
a la vulva de su mujer y de su mula. Por todo ello, las personas con
formación, no pueden por menos de reprobar a los navarros18.

Pese a que las fuentes nos muestran un mundo lujurioso19, la Iglesia se
mantiene firme en sus principios morales y, a lo largo de la Edad Media, se van
prohibiendo en los diferentes sínodos las actitudes sexuales desautorizadas
por la Iglesia, como la bigamia, que se prohibió en las cortes de Briviesca en

14 SEGURA GRAIÑO, 1993- 1994: 850.
15 SEGURA GRAIÑO, 1993- 1994: 850; CABANES JIMÉNEZ, 2003 :2; ARAGONÉS,
1996:139-140.
16 FOSSIER, 2008: 89 - 94
17 RODRÍGUEZ ESCUDERO, 1986 :132.
18 BRAVO LOZANO, 1990: 37.
19 DEL OLMO GARCÍA Y VARAS VERANO, 1988: 56-60.
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138720. Hay que tener en cuenta que el sexo está restringido al matrimonio, e
incluso dentro de éste son bastantes los impedimentos que se ponen, sobre
todo en cuestión de frecuencia, y más aún de ciertas prácticas considerabas
contra natura, como el sexo anal21.
3. Diferentes representaciones explícitas de la lujuria en la plástica
escultórica románica

En la representación románica de la lujuria encontramos
representaciones explícitas y alegóricas22. Así, entre las primeras se
encontrarían: falos, vulvas, exhibicionistas, onanistas y personas practicando
diferentes posturas sexuales, además de la femme aux serpemts. En el segundo
grupo estarían: diversos animales, fantásticos o no, reflejados en los bestiarios,
como la cabra, el simio23, la liebre, la serpiente, la arpía, el centauro y la
sirena24, además de las bailarinas y músicos, que incitan a los placeres de la
carne25. Nos centraremos en las primeras representaciones.
La imagen más característica de la lujuria, concretamente de su castigo,
es la de la femme aux serpents, una mujer desnuda que es mordida por sapos
y serpientes en pechos y genitales, y cuyas primeras manifestaciones en la
iconografía se remontan a finales del siglo XI. Se trata de una reinterpretación
del tema de la Terra Mater, que adquiere un cariz negativo en época medieval26.
Del pecado en sí, y no del castigo, una representación muy extendida
es la de los amantes abrazados o acariciándose27. Por otra parte, los
exhibicionistas y las figuras obscenas, que bien pueden ser personas
copulando en diferentes posturas sexuales o bien onanistas28, no tenemos
que desvincularlas de una intención moralizante cuyo objetivo sería el de
mostrar al fiel una actitud pecaminosa que no debe de seguir. Dentro del
20 DEL OLMO GARCÍA Y VARAS VERANO, 1988: 56-57.
21 CARRASCO MANCHADO y RABADÉ OBRADÓ, 2008: 113 y ss., y SÁENZ
RODRÍGUEZ, 2004: 184-185.
22 Remitimos al trabajo: LECANDA Y TOBALINA, 2012. En él se hace un detallado
análisis de cada una de las representaciones de la lujuria así como del resto de pecados y por
tanto en este artículo no nos extenderemos en ese aspecto.
23 TERVARENT, 2002: 373 – 374; MALAXECHEVERRÍA, 1986: 39-40.
24 CARRILLO LISTA y FERRÍN GONZÁLEZ, 1998: 399; RUÍZ MONTEJO, 1978: 144.
25 PÉREZ CARRASCO, 1991: 46.
26 CABANES JIMÉNEZ, 2003: 2.
27 ARAGONÉS, 1996: 143 - 144.
28 ARAGONÉS, 1996: 144 - 145.
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primer grupo, los exhibicionistas, hay distinguir, en primer lugar, las figuras
que enseñan su sexo, de manera más o menos explícita, y otras en
las que el personaje aparece vestido y se limita a levantar la falda o
ropajes 29. Encontramos también a los onanistas, normalmente masculinos,
que son sorprendidos por el espectador masturbándose. En ocasiones estas
figuras se llevan las manos a la boca, gestos que han sido interpretados como
procaces y que son realizados también por mujeres, los cuales se llevan las
manos al pelo mientras exhiben su sexo30.
Finalmente tenemos que señalar dentro de este grupo las
representaciones de partos que, aunque son escasas, según algunos
autores31 también hacen referencia al pecado, pues harían alusión a niños
tenidos fuera del matrimonio, no siendo por tanto un elogio a la fertilidad
o la reproducción. Es claro que, en una sociedad como la del siglo XII,
en la que se predica la ausencia de deseo en el acto sexual, se favoreciera
una política en la que se valorara la virginidad de las mujeres. En ocasiones
el niño asoma la cabeza, y en el caso de un canecillo de Artaiz (Unciti,
Navarra) porta un cuchillo32.
Finalmente, un personaje que se relaciona con la lujuria es el del
espinario, una figura masculina con una pierna reposada sobre la otra
quitándose una espina del pie, reinterpretación de un tema del mundo
clásico que adquiere un carácter negativo en época medieval, pues se
entiende que el personaje al ponerse en esa postura pretende enseñar su
sexo con la escusa de quitarse la espina33.
4. ¿Qué representan estas imágenes: lujuria, procreación o escenas
costumbristas?
En la bibliografía consultada no existe unanimidad de opiniones en
cuanto al significado de estas imágenes para la mentalidad de la sociedad
medieval. La escasez de fuentes no permite saber cuál era la intención
de incluir estas representaciones entre los programas iconográficos de
las iglesias y los autores barajan diferentes hipótesis que van desde la
representación de la lujuria34 a la mera representación de escenas sexuales de
29 ARAGONÉS, 1996: 145.
30 ARAGONÉS, 1996: 149 - 154.
31 GÓMEZ GÓMEZ, 1998: 16-17, 79-102; 2012: 312.
32 GÓMEZ GÓMEZ, 1998: 16-17.
33 ARAGONÉS, 1996.
34 GÓMEZ GÓMEZ, 2012: 322-323.
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Edad Media y su representación en la plástica escultórica románica

las gentes del momento35. Así, una de las hipótesis que más se ha repetido
entre los autores es la que señala que se trata de imágenes que responden a la
libertad del artista, tratándose por tanto de meras imágenes divertidas36. Sin
embargo, tenemos que tener presente que este arte es un código fijado por
el poder feudal y destinado a su justificación y permanencia37, respondiendo
sus creaciones a los intereses, criterios y mensajes de sus comitentes38,
por lo que no sabemos hasta qué punto podemos hablar de “libertad del
artista”. Otra de las teorías, menos difundida, es la que señala que se trata
de representaciones para incitar a la procreación39, aunque esta teoría, como
bien indica J. Nuño40, tiene muchos inconvenientes, siendo uno de ellos que
muchas de las figuras son onanistas y, por tanto, es un tipo de práctica sexual
a la procreación, sino al mero placer.
La teoría que más aceptación parece que tiene, y que nosotros
creemos como la más acertada, es la que señala que esta iconografía tiene
un fin moralizante41. Así, a los exhibicionistas y las figuras obscenas no
tenemos que desvincularlas de una intención moralizante en el sentido de
mostrar al fiel una actitud pecaminosa que no debe de seguir42, pues si bien
tradicionalmente se ha venido defendiendo un simbolismo para las portadas
y tímpanos, zonas principales del templo, restando importancia a otras como
las cornisas y calificando las escenas de los canecillos de costumbristas,
como bien señala I. Monteira,
cuando la imagen artística representaba elementos y personajes
terrenales [era] para revestirlos de valores y para traducirlos a los
términos con los que la Iglesia explicaba la realidad 43.

Atendiendo a la religiosidad imperante en este momento, consideramos
que es difícil desligar el carácter moralizador de las escenas sexuales
románicas. Si bien también hay posturas intermedias entre las hipótesis
señaladas que optan por sugerir que pudieran tratarse de escenas mucho
más cotidianas de lo que hoy en día nos podría parecer:
35 DEL OLMO GARCÍA y VARAS VERANO, 1988: 56-60. Para un completo repaso
bibliográfico de las diferentes teorías sobre este tema remitimos a RUIZ MONTEJO,
1978 y a NUÑO, 2005: 214-220.
36 DEL OLMO GARCÍA y VARAS VERANO, 1988: 56-60.
37 LECANDA y TOBALINA, 2012.
38 SUREDA, 1985: 28.
39 DEL OLMO GARCÍA, 1999.
40 NUÑO GONZÁLEZ, 2008: 217.
41 GÓMEZ GÓMEZ, 2012: 322-323; NUÑO GONZÁLEZ, 2008: 216.
42 LECANDA y TOBALINA, 2012.
43 MONTEIRA ARIAS, 2010: 166.
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se tuvo otro espíritu y esto podría justificar la aparición de
imágenes obscenas junto a otras que calificaríamos de juego
amoroso entre hombre y mujer y ello no escandalizaría 44,

aunque tampoco podemos desligarlas de ese objetivo moralizante que
hemos señalado45.
Como vemos, a día de hoy no podemos dar por válida una u otra
interpretación, pues las fuentes documentales con las que contamos son
prácticamente nulas y casi todas escritas por la Iglesia, por lo que no
contamos con la versión del pueblo llano para saber cuál era el grado de
impregnación que tenía en la sociedad la moral cristiana y cómo vivían el
sexo con respecto a las imposiciones de la Iglesia.
5. Las representaciones de la lujuria por medio del sexo en nuestra
zona de estudio

A continuación expondremos los resultados obtenidos del estudio
de las 52 iglesias burgalesas. Así, hemos contabilizado 1762 canecillos y
273 capiteles, de los cuales 683 y 271, respectivamente, están esculpidos,
mientras que el resto no presenta ningún tipo de decoración. De ellos, 60
muestran representaciones relacionadas con la lujuria, tanto explícitas como
no, siendo 28 las representaciones del pecado mediante motivos sexuales
registradas (fig.3), y que se distribuyen de la siguiente manera: tres en
Crespos, una en Incinillas, Peñalba, Bañuelos, Herbosa, Virtus, ermita de
Quintanaloma, Moradillo de Sedano, dos en San Miguel de Cornezuelo, San
Martín del Rojo, iglesia de Quintanaloma, Bezana, Panizares y Valdenoceda
y, seis en San Pedro de Tejada. De éstos dudosos son: uno en Crespos,
Incinillas, San Martín del Rojo y Moradillo de Sedano. Esto supone el 4,5%
de las piezas que presentan decoración escultórica. Un hecho común a todos
los exhibicionistas masculinos es que han perdido, al menos parcialmente,
su miembro viril. Pasamos a comentar a continuación algunas de estas
representaciones.

Fig. 3: Tabla resumen del recuento de canecillos y capiteles
44 GARCÍA PEROMINGO, 1993: 3.
45 NUÑO GONZÁLEZ, 2008: 221-223.
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De las 28 representaciones tan sólo una hace referencia a la femme
aux serpent, y la documentamos en un canecillo de la iglesia de San Pedro
de Tejada (iglesia monástica, posiblemente el edificio románico de mayor
calidad y uno de los pocos de origen culto en la comarca que venimos
estudiando). Se muestra una mujer que es mordida por sapos y culebras
(fig. 4). Esta figura remarcaría la teoría de algunos autores que señalan que
estas imágenes tienen su origen en el medio monástico y eclesiástico, como
una plasmación de “las principales tentaciones que asediaban al monje […]
una feroz lucha contra las tentaciones de la lujuria y la avaricia”46.
Otra representación que hemos registrado es la del onanista, en
este caso masculinos, en dos iglesias, la de Crespos y la de Bañuelos del
Rudrón (figs. 5 y 6). En el caso del primero, se lleva una de las manos a
la boca, como símbolo de vergüenza o de culpabilidad, quizás, y la otra al
miembro viril (éste se ha perdido y sólo conserva los testículos). Es una
figura desproporcionada, en la que destaca la mitad superior del cuerpo,
con las extremidades inferiores de menor tamaño que las superiores. Junto
a esta figura encontramos una liebre, representación alegórica del pecado,
concretamente del amor carnal y la lujuria. En el caso de la segunda, se trata
de un hombre desnudo sentado, en actitud onanista, aunque su miembro viril
(de dimensiones bastante exageradas) y sobre el que tiene una de las manos,
está parcialmente destruido (se conservan los testículos, de un tamaño
reducido). Al igual que en el caso anterior, en los canes vecinos encontramos
representaciones relacionadas con la lujuria, en su representación alegórica,
en este caso un juglar.

Figs. 4 y 5: Canecillos de las iglesias de San Pedro de Tejada (izq.) y Crespos (drcha.).
Fotografías propias
46 ARAGONÉS, 1996: 145.
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Fig.6: Canecillo onanista de la iglesia de Bañuelos del Rudrón. Fotografía propia

Sin duda son los exhibicionistas los que mayor número de ejemplos
nos ofrecen en el área de estudio, y registramos tanto femeninos como
masculinos. El común denominador es que en el caso de las representaciones
masculinas todas ellas han perdido el miembro viril. Aquí sólo presentamos
algunos ejemplos, aunque hemos documentado 25 ejemplares en total.
En las iglesias de Valdenoceda y San Miguel de Cornezuelo encontramos
dos de los ejemplos de exhibicionistas femeninos mejor conservados. En el
caso del primero, se trata de una figura femenina desnuda, con las piernas
abiertas sostenidas con sus manos a la altura de la cabeza. La pieza está
parcialmente destruida, pero se aprecia uno de los pechos del personaje
(fig.7). La de San Miguel (fig. 8) muestra una mujer con las piernas abiertas a
la altura de la cabeza; se las sujeta con las manos a la altura de las rodillas, y
aunque no se conserva el sexo del personaje, sí se aprecian bien los pechos.

Figs. 7 y 8: Canecillos de exhibicionistas femeninos de las iglesias de Valdenoceda (izq.) y de
San Miguel de Cornezuelo (drcha.). Fotografías propias
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En cuanto a los exhibicionistas masculinos, los dos canecillos mejor
conservados son el de Quintanaloma y el de San Miguel de Cornezuelo (fig.
10). El de San Miguel de Cornezuelo es la versión masculina del de la figura
8. Ambos se presentan desnudos y son varones itifálicos y con el pene de un
tamaño desproporcionado del resto del cuerpo, aunque han perdido parte
de su miembro viril.

Figs. 9 y 10: Canecillos de exhibicionistas masculinos en las iglesias de San Miguel de
Cornezuelo (izq.) y de Quintanaloma (drcha.). Fotografías propias

En el caso de los exhibicionistas hay un patrón común. En todos
los ejemplos documentados las figuras, tanto femeninas como masculinas,
presentan una desproporción de las manos, lo que puede que tenga alguna
significación en relación a la parte del cuerpo con la que ha cometido el
pecado porque se trata de personajes que aunque no se están masturbando,
si acercan las manos hacia sus genitales, lo que podría indicarnos que van a
practicar el onanismo. Por otra parte, en los masculinos, son todos itifálicos
y con el pene de gran tamaño, aunque han perdido parte del mismo.
El resto de representaciones de exhibicionistas están en muy mal
estado de conservación por lo que no las presentamos en fotografía,
aunque ponemos a disposición del lector los datos que pudieran necesitar
contactando con nosotros en la dirección de correo electrónico señalada al
principio del artículo.

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6. Conclusiones
Hemos visto a lo largo del texto las diferentes hipótesis a la hora de
interpretar las mal llamadas “esculturas eróticas” del románico. A día de
hoy, no podemos establecer una conclusión definitiva sobre ellas, aunque
parece que es poco probable que estemos ante imágenes para favorecer la
procreación, ya que muchas de ellas hacen alusión a personas masturbándose,
actividad realizada por mero placer y no con fines reproductivos. Si bien
el fin moralizador puede ponerse también en duda, sí creemos que estas
imágenes están impregnadas por esa moral cristiana promovida por la
Iglesia, si bien somos conscientes de que en algunos templos del románico
rural el significado iconográfico inicial se haya perdido y quede simplemente
como una representación costumbrista.
Si nos centramos en el caso de estudio, las conclusiones que podemos
extraer son, en primer lugar, que en prácticamente todos los casos estas
imágenes se localizan en el ábside y rodeadas de figuras relacionadas con
la tentación y el pecado, como pueden ser músicos, bailarinas, juglares
o animales como la liebre, todos ellos alusivos a la tentación sexual,
reforzando así la intención moralizadora a través de la representación de una
misma idea por varias imágenes, unas más explícitas que otras. Las figuras
explícitas se localizan siempre en canecillos y no hemos documentado
ninguna en capiteles. Por otra parte, tampoco hemos registrado ninguna
escena del acto sexual en sí, como vemos en otras iglesias próximas como
Cervatos, en el sur de Cantabria. Cabe señalar, que la mayor parte de las
representaciones documentadas son de exhibicionistas, registrando tan
sólo dos onanistas, ambos masculinos. Llama la atención sin embargo, que
si bien hemos señalado a lo largo del texto que las mujeres parecen ser las
elegidas para mostrar este tipo de pecados, en nuestro caso de estudio no
hemos percibido esa diferencia, pues hay un porcentaje bastante similar de
personajes de cada sexo.
Finalmente, nos gustaría señalar que este artículo se trata de una
pequeña aportación al estudio de la iconografía sexual en el románico,
y sin duda queda mucho por estudiar todavía y muchas las iglesias por
documentar, por lo que animamos a los futuros investigadores a adentrarse
en este apasionante mundo de la iconografía románica para ayudar a
avanzar poco a poco en el conocimiento de la sociedad de este momento
a través del arte.
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