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Javier Barrientos G.

CÓDIGO DE LA FAMILIA

Javier Barrientos G. CÓDIGO DE LA FAMILIA Edición: 2015 C OMPRA DE L IBROS Y M

Edición: 2015

COMPRA DE LIBROS Y MANUALES JURÍDICOS DIGITALES

ÍNDICE

 

Pág.

Introducción

1

 

I.

DE LOS PRINCIPIOS CONSTITUCIONALES DEL DERECHO DE LAS PERSONAS Y DE LA FAMILIA

Constitución Política de la República de Chile

4

Capítulo I Bases de la institucionalidad

4

Capítulo III De los derechos y deberes constitucionales

18

II. DE LAS PERSONAS EN GENERAL: DE SU EXISTENCIA, NACIONALIDAD, DOMICILIO, ESTADO CIVIL, NOMBRE Y PARENTESCO

A. Tratados y Convenciones Internacionales

1. Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos adoptado por la Asamblea General de la ONU por Resolución Nº 2.200 el 16 de diciembre de 1966 y suscrito por Chile en la misma fecha

35

35

2. Convención Americana sobre Derechos Humanos: “Pacto de San José de Costa

Rica” ………………

37

3. Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Contra la Mujer, adoptada por la Asamblea General de la ONU el 18 de diciembre de 1979, suscrita por Chile el 17 de julio de 1980

39

4. Convención sobre los Derechos del Niño

40

5. Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, adoptada por la Asamblea General de la ONU el 13 de diciembre de 2006

41

B. Constitución Política de la República

44

Capítulo II Nacionalidad y ciudadanía

44

Capítulo III De los derechos y deberes constitucionales

47

Capítulo V Congreso Nacional

47

C. Código Civil

48

a) Título Preliminar

48

Efectos de la ley

48

Definición de varias palabras de uso frecuente en las leyes

50

b) Libro Primero De las personas

53

De las personas en cuanto a su nacionalidad y domicilio

53

Del principio y fin de la existencia de las personas

61

De las pruebas del estado civil

75

D. Ley Nº 20.609, Establece medidas contra la discriminación

84

E. Ley Nº 20.120 Sobre la Investigación Científica en el Ser Humano, su Genoma, y

II

Pág.

F. Decreto Nº 5.142 Fija el texto refundido de las disposiciones sobre

Nacionalización

de Extranjeros

95

G.

Ley Nº 17.344 Autoriza el cambio de nombres y apellidos en los casos que indica.

Modifica Ley Nº 4.808, sobre Registro Civil

98

H.

Ley de Efecto Retroactivo de las Leyes

103

I. Auto acordado que reglamenta la aplicación del recurso de reclamación contra el decreto supremo que dispone la pérdida de la nacionalidad

103

 

III. DEL MATRIMONIO

A. Tratados y Convenciones Internacionales

105

 

1. Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos

105

2. Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales

106

3. Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Contra la Mujer

108

4. Convención Americana sobre Derechos Humanos: “Pacto de San José de Costa Rica”

109

5. Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad

110

B. Código Civil

111

 

a)

Libro I De las personas

111

 

De los esponsales

111

Del matrimonio

112

De las segundas nupcias

124

Obligaciones y derechos entre los cónyuges

128

 

b)

Libro III De la sucesión por causa de muerte y las donaciones entre

 

vivos

189

De las asignaciones testamentarias

189

De la partición de bienes

191

 

c)

Libro IV De las obligaciones en general y de los contratos

195

 

De las convenciones matrimoniales y de la sociedad conyugal

195

Régimen de la participación en los gananciales

244

 

C.

Ley Nº 19.947 Establece Nueva Ley de Matrimonio Civil

251

D.

Decreto Nº 673 Aprueba normas reglamentarias sobre matrimonio civil y

Registro de Mediadores

388

E.

Decreto Ley Nº 824 Aprueba Texto que Indica de la Ley sobre Impuesto a la

 

Renta

398

 

F. Ley Nº 20.255 Establece Reforma Previsional

399

 

IV. DE LA FILIACIÓN Y DE LOS MENORES

 

A. Tratados y Convenciones Internacionales

402

1. Convención sobre los Derechos del Niño

402

III

Pág.

2. Convención sobre Protección del Niño y cooperación en materia de Adopción Internacional

437

3. Convención sobre los Aspectos Civiles del Secuestro Internacional de Niños

453

B. Código Civil

471

a) Título Preliminar

471

Definición de varias palabras de uso frecuente en las leyes

471

b) Libro I, De las personas

473

De la filiación

473

De las acciones de filiación

483

De los derechos y obligaciones entre los padres y los hijos

520

De la patria potestad

538

C. Ley Nº 19.585, Modifica el Código Civil y Otros Cuerpos Legales en Materia de

Filiación

553

D. Ley de Efecto Retroactivo de las Leyes

556

E. Ley Nº 16.618. Ley de Menores

556

F. Ley Nº 19.620, dicta Normas sobre Adopción de Menores

578

G. Decreto Nº 944. Reglamento de la Ley Nº 19.620 que dicta Normas sobre

Adopción de Menores

611

H. Autos Acordados

627

1. Auto acordado de la Excma. Corte Suprema sobre procedimiento aplicable al Convenio de La Haya relativo a los efectos civiles del secuestro internacional de menores

627

2. Acuerdo de modificación del Auto acordado sobre procedimiento aplicable al Convenio de La Haya relativo a los efectos civiles del secuestro internacional de menores

629

V. DE LAS TUTELAS Y CURADURÍAS

A. A. Código Civil

632

De las tutelas y curadurías en general

632

De las diligencias y formalidades que deben preceder al ejercicio de la tutela o curaduría

640

De la administración de los tutores y curadores relativamente a los bienes

643

Reglas especiales relativas a la tutela

651

Reglas especiales relativas a la curaduría del menor

652

Reglas especiales relativas a la curaduría del disipador

653

Reglas especiales relativas a la curaduría del demente

658

Reglas especiales relativas a la curaduría del sordo o sordomudo

664

De las curadurías de bienes

665

De los curadores adjuntos

671

De los curadores especiales

671

IV

Pág.

De las incapacidades y excusas para la tutela o curaduría

672

De la remuneración de los tutores y curadores

680

De la remoción de los tutores y curadores

682

B. Ley de Efecto Retroactivo de las Leyes

684

C. Ley Nº 18.600. Establece normas sobre deficientes mentales

684

 

VI. DE LOS ALIMENTOS

A. Tratados y Convenciones internacionales

688

1.

Convención sobre Obtención de Alimentos en el Extranjero

688

B. Código Civil

696

De los alimentos que se deben por ley a ciertas personas

696

C. Ley Nº 14.908 sobre Abandono de Familia y Pago de Pensiones Alimenticias

714

 

VII. DEL ACUERDO DE UNIÓN CIVIL

A. Ley Nº 20.830, crea el Acuerdo de Unión Civil

722

B. Decreto Ley Nº 3.500, Establece Nuevo Sistema de Pensiones

806

C. Ley Nº 20.255, Establece Reforma Previsional

810

D. Ley Nº 18.834, Estatuto Administrativo

812

E. Ley Nº 18.883, Estatuto Administrativo para Funcionarios Municipales

813

 

VIII. DE LA VIOLENCIA INTRAFAMILIAR

A. Tratados y Convenciones Internacionales

814

1.

Convención interamericana para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra la mujer “Convención do Belem do Pará”

814

B. Ley Nº 20.066. Establece Ley de Violencia Intrafamiliar

821

IX. DE LA RESPONSABILIDAD PENAL DE LOS ADOLESCENTES A. Ley Nº 20.084.

A. Establece un Sistema de Responsabilidad de los Adolescentes por Infracciones

a la Ley Penal

852

B.

Decreto Supremo Nº 1.378. Reglamento de la Ley Nº 20.084 que Establece un

Sistema de Responsabilidad de los Adolescentes por Infracciones a la Ley Penal

897

C. Ley Nº 19.733. Sobre libertades de opinión e información y ejercicio del

V

Pág.

X. DE LAS NORMAS ORGÁNICAS

A. Ley Nº 4.808 sobre Registro Civil

937

B. Ley Nº 19.968, crea los Tribunales de Familia

961

C. Decreto Supremo Nº 763. Aprueba Reglamento de la Ley Nº 19.968 que crea los

Tribunales de Familia

1058

D.

Ley Nº 20.286. Introduce modificaciones orgánicas y procedimentales a la

Ley Nº 19.968, que crea los Tribunales de Familia

1065

E.

Auto Acordado relativo al funcionamiento de los Juzgados de Familia

1069

INTRODUCCIÓN

El derecho de las personas es, probablemente, uno de los sectores que más modificaciones ha experimentado en los últimos decenios, no sólo como consecuencia directa de una serie de reformas legales, sino, también, como resultado de una prolífica jurisprudencia constitucional y de los tribunales ordinarios de justicia que, entre otros aspectos de interés, han comenzado a incorporar progresivamente las reglas de los tratados y convenciones internacionales subscritos por el estado chileno. Poco a poco, además, se ha ido consolidando un espacio singular para los derechos de la personalidad en la perspectiva del derecho civil, v. gr. el derecho a la vida en relación con la situación de los embriones, del feto y del nasciturus; la protección de la integridad física y psíquica de las personas, en sus concretas manifestaciones de los actos de disposición sobre el propio cuerpo y de los tratamientos terapéuticos; los derechos a la identidad personal, al nombre y a su tutela; el derecho a la imagen; o el derecho a la privacidad y reserva.

Los derechos mencionados en el párrafo anterior, junto a las tradicionales disciplinas de la nacionalidad, domicilio, estado civil y principio de la existencia y término de la persona, configuran un sector cuya regulación, por una parte, se encuentra dispersa en una serie de normas de carácter constitucional, de convenciones internacionales y simplemente legales y, por otra, se ha desarrollado al alero de una intensa actividad jurisprudencial. Esa situación justifica el intento de reunir en los dos capítulos iniciales de esta obra, tanto las normas, como la jurisprudencia que configuran la que constituye una especie de "parte general" del derecho de las personas.

Igualmente, uno de los sectores del derecho de las personas en los que mayores transformaciones se han operado en el último tiempo, es el de la familia, muchas de ellas originadas como respuestas a cambios sociales y culturales, pero, también, causadas en transformaciones jurídicas de carácter más general.

Así, la paradójica posición que el derecho estatal ha asumido en los últimos decenios frente a la familia, caracterizada, por una parte, por una cierta tendencia a la "desregulación" al entregar a sus miembros los poderes de disciplina de una serie de sectores, tradicionalmente reservados a la ley y, por otra, por una clara tendencia a la "hiper-regulación" de sectores tradicionalmente ajenos a las preocupaciones estatales, ha conducido a variadas novedades en la disciplina legal de la familia, concretadas, de un lado, en una serie de reformas introducidas al Código Civil y, de otro, en una prolífica legislación miscelánea que vaga fuera del Código. La práctica ha advertido cuán

necesaria es la tarea, al menos material, de reunir sistematizadamente esas disposiciones que conforman el actual y cambiante derecho de familia.

La nueva posición del Tribunal Constitucional, desde su última reforma, igualmente ha comenzado a ejercer su influjo sobre la disciplina legal de la familia, y comienza a definir una cierta "legalidad constitucional" para el derecho de familia chileno, de la que ya constituyen ejemplos algunas sentencias en sede de matrimonio, filiación, o de protección de la familia. La práctica y la dogmática, nuevamente, nos advierten de la necesidad de integrar, sistemáticamente, esa jurisprudencia a los textos legales.

La posición que han asumido los pactos y convenciones internacionales en materia de derechos civiles y políticos, sociales, económicos y culturales, de protección de niños y adolescentes, de personas con discapacidades o de eliminación de todo género de violencia y discriminaciones, igualmente han venido a hacer sentir su efecto en el régimen

jurídico de las personas y de la familia. Otra vez, la dogmática y la práctica nos muestran

la necesidad de hacerse cargo, sistemáticamente, de esta nueva realidad.

La posición, en fin, que los jueces han tenido que asumir frente a la solución de los conflictos de familia en un marco de un nuevo derecho de familia caracterizado, entre otras notas, por las posiciones descritas en los párrafos anteriores, vuelve a llamar la atención del dogmático y del práctico y reclama su integración sistemática en un cuerpo del derecho de familia.

En ese marco general, esta obra se presenta, por una parte, como un codex, en el sentido más histórico y tradicional romano de la época posclásica: una colección ordenada de leyes, que no otra cosa lo fueron los privados Codex gregorianus yCodex hermogenianus, obras ambas de juristas, por otra, como un codex, en el también clásico sentido del derecho común que asumiera el jurista Antonio Fabro cuando reunió, sistemáticamente, las sentencias del senado de Saboya en su conocido Codex fabrianus, obra también privada.

En su estructura sistemática, se han intentado asumir esas "nuevas posiciones" descritas en los primeros párrafos, asumiéndose la trascendencia de la legalidad constitucional, a través del texto de la Constitución y de la jurisprudencia del Tribunal Constitucional, la importancia de los Pactos y Convenciones internacionales, la todavía centralidad del libro primero del Código Civil en esta sede y la variedad de la legislación que vaga fuera de él, al igual que la jurisprudencia de los tribunales superiores de justicia.

Las disposiciones de los textos reunidos y sistematizados se acompañan de unas "concordancias" que remiten, hasta donde ha sido posible, a otras disposiciones relacionadas con ellas, facilitándose así la comprensión de sus reglas. Le sigue la más reciente "jurisprudencia", sistematizada en función de las cuestiones o problemas a que las disposiciones han dado lugar y, en varios casos, observadas y comentadas.

Obra privada es esta, en fin, de carácter práctico, que muestra, desde distintas ópticas,

el actual derecho de las personas y de la familia en Chile.

En esta segunda edición, además de incorporarse a las concordancias las referencias

a la legislación dictada con posterioridad a la edición anterior, se han incluido las

sentencias más recientes de los tribunales ordinarios de justicia, y la cada vez más

importante jurisprudencia del E xcmo. Tribunal Constitucional, que progresivamente va definiendo la legalidad constitucional del régimen jurídico de las personas y la familia.

Se ha procurado, en fin, profundizar en la sistematización y comentario de la jurisprudencia, de manera que ella no se presente como una simple acumulación de sentencias, sino que reflejen los principios y orientaciones dogmáticas que definen el derecho de las personas.

Madrid, abril 5 de 2013

JAVIER BARRIENTOS GRANDON

Investigador Ramón y Cajal, Universidad Autónoma de Madrid Individuo de número de la Academia Chilena de la Historia

En esta cuarta edición del Código de la Familia, en cuanto a su contenido se ha mantenido la práctica de incorporar tanto las modificaciones e innovaciones legales y reglamentarias, como la jurisprudencia del E xcmo. Tribunal Constitucional y de los tribunales ordinarios de justicia.

Una de las novedades normativas de mayor interés es la incorporación de un nuevo capítulo (VII), destinado al régimen legal del acuerdo de unión civil reglado en la ley Nº 20.830, de 21 de abril de 2015. El texto de esta ley va acompañado de un comentario a cada uno de sus artículos, que ha de entenderse como una primera aproximación a su contenido, en espera de la interpretación que de ellos hagan la doctrina y la jurisprudencia.

La promulgación de la citada ley Nº 20.830, así como de la ley Nº 20.609, de 24 de julio de 2012, obligan a una profunda revisión de una serie de materias y principios que han caracterizado, hasta ahora, al derecho chileno de las personas. En esta edición del Código de la Familia se ha procurado reorientar la explicación de una serie de instituciones a la luz de tales innovaciones y, del mismo modo, se ha tenido especial cuidado en revisar la jurisprudencia y su exposición sistemática, para evitar que se conserven visiones que, al menos, resultan discutibles en una nueva realidad normativa.

Finalmente, en esta edición se han introducidos algunas novedades formales con la finalidad de facilitar el uso del Código.Las principales de ellas son, por una parte, la numeración correlativa de la jurisprudencia y comentarios y, por otra, la inclusión de un índice temático de la jurisprudencia y comentarios, que toma como base de referencia la expresada numeración.

Zaragoza, mayo 17 de 2015

JAVIER BARRIENTOS GRANDON

Investigador Ramón y Cajal, Universidad Autónoma de Madrid Individuo de número de la Academia Chilena de la Historia

I. DE LOS PRINCIPIOS CONSTITUCIONALES DEL DERECHO DE LAS PERSONAS Y DE LA FAMILIA

CONSTITUCIÓN POLÍTICA DE LA REPÚBLICA DE CHILE

CAPÍTULO I BASES DE LA INSTITUCIONALIDAD

Artículo 1º.- Las personas nacen libres e iguales en dignidad y derechos.

La familia es el núcleo fundamental de la sociedad.

El Estado reconoce y ampara a los grupos intermedios a través de los cuales se organiza y estructura la sociedad y les garantiza la adecuada autonomía para cumplir sus propios fines específicos.

El Estado está al servicio de la persona humana y su finalidad es promover el bien común, para lo cual debe contribuir a crear las condiciones sociales que permitan a todos y a cada uno de los integrantes de la comunidad nacional su mayor realización espiritual y material posible, con pleno respeto a los derechos y garantías que esta Constitución establece.

Es deber del Estado resguardar la seguridad nacional, dar protección a la población y a la familia, propender al fortalecimiento de ésta, promover la integración armónica de todos los sectores de la Nación y asegurar el derecho de las personas a participar con igualdad de oportunidades en la vida nacional.

Concordancias: Constitución Política de la República: artículos 5º inciso 2º, 10, 19 números 1, 2, 4 y 5. Código Civil: artículos 54, 55 y 57. Código Tributario: artículo 8º número 7º. Ley Nº 18.838, crea el Consejo Nacional de Televisión, D.O. 30.09.1989:

artículo 1º inciso 4º. Ley Nº 19.023, crea el Servicio Nacional de la Mujer, D.O. 03.01.1993: artículo 2º inciso 2º letra c). Ley Nº 19.947, de Matrimonio Civil, D.O. 17.05.2004: artículos 1º, 2º y 3º. Ley Nº 20.066, de Violencia Intrafamiliar, D.O. 7.10.2005: artículo 2º. Ley Nº 20.120, sobre investigación científica en el ser humano, su genoma y prohíbe la clonación humana, D.O. 22.09.2006: artículo 4º. Ley Nº 20.422, establece normas sobre igualdad de oportunidades e inclusión social de personas con discapacidad, D.O. 10.02.2010, artículos 1º, 4º, 6º. Ley Nº 20.430, establece disposiciones sobre protección de refugiados, D.O. 15.04.2010: artículos 3º, 8º, 9º. Decreto Nº 778, Min. Relaciones Exteriores, Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, D.O. 29.04.1989: artículo 23.1. Decreto Nº 326, Min. Relaciones Exteriores, Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, D.O: 28.04.1989:

artículos 10, 11.1 y 12. Decreto Nº 873, Min. Relaciones Exteriores, Pacto de San José de Costa Rica, D.O. 5.01.1990: artículos 1º, 3º, 6º número 1º, 17. Decreto Nº 830, Min. Relaciones Exteriores, Convención sobre los Derechos del Niño, D.O. 27.09.1990:

artículos 2º, 5º, 8º, 9º, 10. Decreto Nº 201, Min. Relaciones Exteriores, Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad adoptada por la Asamblea General de la ONU el 13 de diciembre de 2006, D.O. 17.09.2008: artículos 1º, 2º, 3º, 4º, 5º.

Jurisprudencia: I. LA POSICIÓN Y SENTIDO DE LAS "BASES DE LA INSTITUCIONALIDAD"

RECONOCIDAS EN ESTE ARTÍCULO. El E xcmo. Tribunal Constitucional ha precisado la posición que ocupan y el papel que desempeñan en el ordenamiento jurídico las bases de la institucionalidad reconocidas y declaradas en este artículo. Por lo que toca con mayor cercanía a la disciplina jurídica de las personas y la familia en el derecho chileno, son especialmente relevantes, por una parte, aquellas que inciden en las actuaciones de las instituciones públicas que pueden relacionarse con las personas y la familia y, por otra, las que definen su papel en la interpretación y aplicación de las reglas que configuran la disciplina de las personas y la familia. Singular trascendencia tienen las que se mencionan y explican a continuación. 1. El reconocimiento de los derechos de las personas como anteriores y superiores al Estado y la Constitución. La jurisprudencia constitucional se ha afirmado en una opinión, que ya se tiene por asentada y común, de acuerdo con la cual en el sistema jurídico e institucional chileno, los derechos fundamentales de las personas son anteriores al Estado y a la propia Constitución Política de la República. En este sentido el E xcmo. Tribunal Constitucional en 2008 se refería a:

"[L]os derechos esenciales del hombre, que son superiores y anteriores al Estado y a la Constitución, que no los crea sino que reconoce y asegura" (Tribunal Constitucional, 10 de junio de 2008, cons. 16º, Rol Nº 943-07 INA), y en ese mismo año advertía que era:

"[M]enester poner de relieve que si la Carta Política asegura a todas las personas los derechos fundamentales, lo hace en el entendido que preexisten a ella" (Tribunal Constitucional, 26 de junio de 2008, cons. 24º, Rol Nº 976-08). Esta consideración se ha consolidado en fallos posteriores, que la han asumido como punto de partida para los razonamientos acerca de la entidad y naturaleza de los derechos fundamentales, y en varios de ellos se la transcribe literalmente (Tribunal Constitucional, 7 de julio de 2009, cons. 18º, Rol Nº 1218-08 INA; Tribunal Constitucional, 8 de septiembre de 2009, cons. 18º, Rol Nº 1287-08; Tribunal Constitucional, 6 de agosto de 2010, cons. 87º, Rol Nº 1710-10 INC). En el mismo sentido ya se había pronunciado la jurisprudencia de los tribunales ordinarios de justicia y, así, se ha precisado en relación con este artículo 1º de la Constitución que: "Esta disposición se estructura sobre la base de ciertos valores o principios esenciales como la libertad del hombre, el que los derechos fundamentales de las personas son anteriores y superiores al Estado y la Constitución y que el Estado, en cumplimiento de su finalidad propia, consistente en promover el bien común, debe darles segura y eficaz protección" (C. Suprema, 21 de agosto de 2006, cons. 8º, LegalPublishing: CL/JUR/5522/2006, Rol Nº 5022-2014). 2. Normas rectoras para gobernantes y gobernados, a quienes obligan, y sobre quienes pesa el deber de proteger y promover los derechos fundamentales.Desde época muy temprana la jurisprudencia constitucional ha destacado el carácter normativo de las disposiciones contenidas en el artículo 1º de la Constitución, y su consiguiente carácter imperativo respecto de todos los órganos del Estado y de los particulares. En su primera formulación se destacaba en 1987 que: "Estos preceptos no son meramente declarativos sino que constituyen disposiciones expresas que obligan a gobernantes y gobernados tanto en sí mismas, como también, en cuanto normas rectoras y vitales, que coadyuvan a desentrañar el verdadero sentido y espíritu del resto de las disposiciones de la Constitución" (Tribunal Constitucional, 21 de diciembre de 1987, cons. 21º, Rol Nº 46), consideración que se asumía, literalmente, dos decenios más tarde (Tribunal Constitucional, 10 de junio de 2008, cons. 16º, Rol Nº 943-07 INA). En un segundo momento, la jurisprudencia constitucional desarrolló esta opinión sobre la base de vincular las disposiciones del artículo 1º de la Constitución con la regla del inciso 2º de su artículo 5º, de manera que en el mismo año de 2008 se declaraba que: "Si la Carta Política asegura a todas las personas los derechos fundamentales, lo hace en el entendido [de] que preexisten a ella; y que, en armonía con lo preceptuado en el artículo 5º, inciso

segundo, los órganos públicos y privados, en ejercicio de la competencia y facultades, respectivamente, que les han conferido la Constitución y la ley, no sólo están obligados a respetar esos derechos, sino que, además, a protegerlos y promoverlos" (Tribunal Constitucional, 26 de junio de 2008, cons. 24º, Rol Nº 976-08). Este considerando se ha consolidado en fallos posteriores, que lo reproducen literalmente (Tribunal Constitucional, 7 de julio de 2009, cons. 18º, Rol Nº 1218-08 INA; Tribunal Constitucional, 8 de septiembre de 2009, cons. 18º, Rol Nº 1287-08; Tribunal Constitucional, 6 de agosto de 2010, cons. 87º, Rol Nº 1710-10INC). 3. El artículo 1º de la Constitución y su función cardinal en la interpretación constitucional. La jurisprudencia constitucional ha destacado, desde sus más antiguos fallos, la posición central que ocupan las reglas del artículo 1º de la Constitución en el campo de la interpretación del propio texto constitucional, a las que se ha calificado de: "Normas rectoras y vitales, que coadyuvan a desentrañar el verdadero sentido y espíritu del resto de las disposiciones de la Constitución" (Tribunal Constitucional, 21 de diciembre de 1987, cons. 21º, Rol Nº 46), en una consideración que se ha reproducido literalmente en sentencias posteriores (Tribunal Constitucional, 10 de junio de 2008, cons. 16º, Rol Nº 943-07; Tribunal Constitucional, 8 de septiembre de 2009, cons. 33º, Rol Nº 1287-08). El Tribunal Constitucional ha perfilado, progresivamente, el campo operativo de este artículo 1º en sede de interpretación constitucional y ha remarcado su papel de orientar al intérprete constitucional, de modo que ya en 1983 destacaba la posición que debía asumir el intérprete constitucional de cara al artículo 1º de la Constitución, y lo hacía en los siguientes términos: "El artículo 1º de la Carta Fundamental es de un profundo y rico contenido doctrinario, que refleja la filosofía que inspira nuestra Constitución y orienta al intérprete en su misión de declarar y explicar el verdadero sentido y alcance del resto de la preceptiva constitucional" (Tribunal Constitucional, 27 de octubre de 1983, cons. 9º, Rol Nº 19). Este considerando, con leves variantes, era reiterado un lustro más tarde: "El artículo 1º de la Carta Fundamental constituye uno de los preceptos más fundamentales en que se basa la institucionalidad, ya que por su profundo y rico contenido doctrinario refleja la filosofía que inspira nuestra Constitución y orienta al intérprete en su misión de declarar y explicar el verdadero sentido y alcance del resto de la preceptiva constitucional" (Tribunal Constitucional, 5 de abril de 1988, cons. 12º, Rol Nº 53) y en alguna sentencia posterior (Tribunal Constitucional, 18 de abril de 2008, cons. 45º, Rol Nº 740-07). También ha sido aplicado como argumento en algún caso concreto de interpretación constitucional: "Es una norma de lógica interpretación constitucional muy aconsejable de seguir en situaciones como la que enfrentamos, aquella que nos previene que en los casos en que las palabras o las expresiones de un precepto puedan tener un significado o un alcance distinto, siempre debe preferirse aquel que mejor se aviene con la finalidad perseguida por la norma, obtenida del contexto de la Constitución o de los antecedentes que se tuvieron en vista para establecerla, cuidando siempre que ella armonice con principios tan fundamentales como los contenidos en los artículos 1º, 4º, 5º, 6º y 7º de nuestra Carta Fundamental que, como lo expresara este Tribunal en sentencia de 5 de abril de 1988, Rol Nº 53, son preceptos normativos que reflejan la filosofía que inspira nuestra Constitución" (Tribunal Constitucional, 26 de junio de 2001, cons. 12º, Rol Nº 325). Este considerando, igualmente, ha sido reiterado literalmente en fallos posteriores (Tribunal Constitucional, 11 de enero de 2007, cons. 5º, Rol Nº 591), y también ha sido asumido por la jurisprudencia de los tribunales ordinarios de justicia y, así, por ejemplo, la Corte Suprema ha declarado que el artículo 1º de la Constitución es: "Una norma rectora que no hace más que reflejar la filosofía de la Carta Fundamental y orientar al intérprete acerca del sentido y alcance del resto de las disposiciones constitucionales" (C. Suprema, 21 de agosto de 2006, cons. 8º, LegalPublishing: CL/ JUR/5522/2006, Rol Nº 5022-2014). 4. La jerarquía axiológica del inciso 1º del artículo 1º de la Constitución.Entre las diversas normas que integran

un sistema jurídico pueden darse distintas relaciones de jerarquía y, las que con mayor frecuencia se suelen destacar son las de: a) jerarquía estructural o formal; b) jerarquía material o sustancial; c) jerarquía lógica o lingüística, y d) jerarquía axiológica. Esta última es la relación que se da entre las normas desde la perspectiva de los valores y, por ende, siempre implica un juicio de valor, en ciertos casos explícito en alguna norma, pero en la generalidad se presenta como un juicio de valor realizado por el intérprete. Así, por ejemplo, de las normas del Capítulo I o III de la Constitución podría juzgarse su jerarquía axiológica, incluso respecto de las restantes normas constitucionales, como derivadas de su singular rigidez para ser modificadas (art. 127 inc. 2º CPR), pero también, tal ha sido el juicio de valor realizado por la judicatura constitucional en su labor de interpretación del inciso 1º del artículo 1º de la Constitución, calificándoselo de "principio matriz del sistema institucional vigente" (Tribunal Constitucional, 26 de junio de 2008, cons. 22º, Rol Nº 976- 08; Tribunal Constitucional, 8 de septiembre de 2009, cons. 16º, Rol Nº 1287-08; Tribunal Constitucional, 27 de abril de 2010, cons. 27º, Rol Nº 1.348-2009) y respecto del cual se ha declarado: "El artículo primero de la Constitución señala: 'Las personas nacen libres e iguales en dignidad y derechos'. Se trata de una disposición que no sólo encabeza la Carta Fundamental, sino que se irradia en todo su articulado. Consecuentemente, todos los preceptos de la Constitución deben subordinarse a su tenor literal y a su significado" (Tribunal Constitucional, 6 de agosto de 2010, cons. 85º, Rol Nº 1710-10 INC). II. LA IGUAL DIGNIDAD DE LAS PERSONAS. En la novena sesión de la Comisión de estudios para una nueva Constitución, celebrada a 23 de octubre de 1973, por primera vez se mencionó a la "dignidad de las personas" en la discusión constitucional. A partir de ahí, siempre se consintió en que ella constituía una base indiscutible de la nueva institucionalidad que se planteaba establecer, concretándose, finalmente, en el texto del inciso 2º de este artículo 1º de la Constitución Política de la República. Con todo, no se registra ninguna discusión específica acerca de qué era lo que se entendía por ella, ni tampoco sobre las consecuencias que se seguían de su reconocimiento. Sin embargo, de una serie de referencias incidentales resulta que, en principio, se la concebía: a) como anterior al propio ordenamiento jurídico, según se declaraba en el documento de "Metas u objetivos fundamentales para la nueva Constitución de la República", en cuyo primer punto se declaraba que: "La estructura constitucional descansará en la concepción humanista cristiana del hombre y de la sociedad, que es la que responde al íntimo sentir e idiosincrasia de nuestro pueblo, y según la cual la dignidad del ser humano, su libertad y derechos fundamentales son anteriores al ordenamiento jurídico, el que debe prestarles segura y eficaz protección"; b) como un objeto respecto del cual el Estado debía desarrollar una especial protección; c) como un cierto límite a la actuación del Estado; y d) como el principio y fundamento de los derechos inherentes a las personas. En ese contexto, la jurisprudencia, sobre todo del E xcmo. Tribunal Constitucional, por una parte, ha dotado de un cierto contenido a la "dignidad de las personas" y, por otra, ha derivado una serie de consecuencias de su reconocimiento y posición como base de la institucionalidad. 5. La dignidad de la persona humana como principio y como norma. En el último tiempo el E xcmo. Tribunal Constitucional ha precisado que: "La dignidad de las personas se irradia en las disposiciones de la Constitución en una doble dimensión: como principio y como norma positiva" (Tribunal Constitucional, 27 de abril de 2010, cons. 31º, Rol Nº 1348-2009). Esta interpretación se ha reiterado en sentencia posterior (Tribunal Constitucional, 6 de agosto de 2010, cons. 88º, Rol Nº 1710-10 INC). Esta opinión no significa más que reconocer la fuerza normativa de la Constitución, en este caso concreto, en cuanto que la igual dignidad de las personas no es sólo un "principio" inspirador del ordenamiento jurídico chileno, sino que una norma jurídica que, por ende, ha de ser aplicada como tal en la solución de eventuales controversias sujetas a la decisión de los tribunales de justicia. 6. La universalidad de la igual dignidad de las personas. La igual

dignidad reconocida por la Constitución lo es respecto de todo ser humano y por el solo hecho de serlo: "[E]l sistema institucional vigente en Chile se articula en torno de la dignidad que singulariza a todo sujeto de la especie humana, siendo menester poner de relieve que si la Carta Política asegura a todas las personas los derechos fundamentales, lo hace en el entendido de que preexisten a ella" (Tribunal Constitucional, 8 de septiembre de 2009, cons. 18º, Rol Nº 1.287-08), considerando que ha sido reiterado en sentencias posteriores (Tribunal Constitucional, 6 de agosto de 2010, cons. 87º, Rol Nº 1.710- 10 INC). 7. La dignidad de la persona humana implica, necesariamente, un trato de respeto sin distinción alguna. La jurisprudencia constitucional ha identificado como consecuencia esencial de la dignidad de las personas una obligación de universal de respeto: "[C]abe recordar, primeramente, por ser base del sistema institucional imperante en Chile, el artículo 1º inciso primero de la Constitución, el cual dispone que 'Las personas nacen libres e iguales en dignidad y derechos'. Pues bien, la dignidad a la cual se alude en aquel principio capital de nuestro Código Supremo es la cualidad del ser humano que lo hace acreedor siempre a un trato de respeto" (Tribunal Constitucional, 28 de octubre de 2003, cons. 17º, Rol Nº 389). Y, como consecuencia de la universalidad de la igual dignidad de las personas, ese respeto que les es inherente no admite diferenciación basada en ningún carácter o condición: "Que, en su inciso primero, dicho precepto dispone: 'Las personas nacen libres e iguales en dignidad y derechos 'realzando así, como principio fundamental de nuestro orden constitucional, la dignidad del ser humano, la cual implica que éste ha ser respetado en sí mismo por el solo hecho de serlo, con total independencia de sus atributos o capacidades personales" (Tribunal Constitucional, 25 de enero de 2005, cons. 24º, Rol Nº 433-005). En la misma línea se ha reconocido que: "El artículo 1º de la Ley Suprema afirma que 'las personas nacen libres e iguales en dignidad y derechos', de lo que se sigue que el ser humano, independientemente de su edad, sexo o condición particular, es acreedor siempre a un trato de respeto" (Tribunal Constitucional, 18 de abril de 2008, cons. 46º, Rol Nº 740-07). 8. La dignidad de la persona humana como fundamento de sus derechos. La jurisprudencia constitucional, en un primer momento, destacó en un lenguaje tradicional que la dignidad de las personas era la "fuente" de sus derechos esenciales y de sus correspondientes garantías: "[L]a dignidad a la cual se alude en aquel principio capital de nuestro Código Supremo es la cualidad del ser humano que lo hace acreedor siempre a un trato de respeto, porque ella es la fuente de los derechos esenciales y de las garantías destinadas a obtener que sean resguardados" (Tribunal Constitucional, 28 de octubre de 2003, cons. 17º, Rol Nº 389). Este considerando fue recordado en sentencias posteriores: "[E]ste Tribunal declaró que la dignidad a la cual se alude en el inciso primero del artículo 1º de la Constitución Política, que señala que 'las personas nacen libres e iguales en dignidad y derechos', es la fuente de los derechos esenciales y de las garantías destinadas a obtener que sean resguardados" (Tribunal Constitucional, 1 de agosto de 2006, cons. 18º, Rol Nº 521). En una línea similar se declaraba poco tiempo después que: "El artículo 1º, inciso primero, de la Constitución, proclama que: 'Las personas nacen libres e iguales en dignidad y derechos', principio matriz del sistema institucional vigente del cual se infiere, con claridad inequívoca, que todo ser humano, sin distinción ni exclusión, está dotado de esa cualidad, fuente de los derechos fundamentales que se aseguran en su artículo 19" (Tribunal Constitucional, 26 de junio de 2008, cons. 22º, Rol Nº 976-07), considerando este que se ha reiterado en sentencias posteriores (Tribunal Constitucional, 8 de septiembre de 2009, cons. 16º, Rol Nº 1287-08; Tribunal Constitucional, 27 de abril de 2010, cons. 27º, Rol Nº 1348-2009). En un segundo momento situó este carácter de la dignidad de las personas en la perspectiva de la "fundamentación" de los derechos. Así, genéricamente se declaraba que ella era el "fundamento" de los derechos inherentes a las personas:

"Que, esta cualidad, propia de toda persona, constituye así el fundamento de todos los

derechos que le son inherentes y de las garantías necesarias para resguardarlos" (Tribunal Constitucional, 25 de enero de 2005, cons. 25º, Rol Nº 433-005). Con mayor claridad en el último tiempo la jurisprudencia constitucional ha reconocido que es en la dignidad de la persona humana donde se sitúa la raíz y fundamento de los derechos que le son inherentes y que han sido reconocidos por la Constitución, pues "la dignidad de la persona corresponde a lo que la doctrina denomina 'fundamentación de los derechos'" (Tribunal Constitucional, 27 de abril de 2010, cons. 29º, Rol Nº 1348-2009). De ahí que se haya explicado que es en la dignidad de las personas donde se encuentra la raíz de sus derechos públicos subjetivos: "De la dignidad que singulariza a toda persona humana se deriva un cúmulo de atributos, con los que nace y que conserva durante toda su vida. Entre tales atributos se hallan los derechos públicos subjetivos o facultades que el ordenamiento jurídico le asegura con carácter de inalienables, imprescriptibles e inviolables en todo momento, lugar y circunstancia. De esos atributos se nombran aquí, por su vínculo directo con la causa a ser decidida, el derecho a la vida, a la integridad física y psíquica y a la protección de la salud cuyo ejercicio legítimo la Constitución exige respetar siempre incluyendo la esencia inafectable de lo garantizado en ellos" (Tribunal Constitucional, 26 de junio de 2008, cons. 23, Rol Nº 976-07). Este considerando se ha asumido en fallos posteriores (Tribunal Constitucional, 8 de septiembre de 2009, cons. 17º, Rol Nº 1287-08; Tribunal Constitucional, 27 de abril de 2010, cons. 28º, Rol Nº 1348- 2009). En igual línea se ha destacado que es de esa misma dignidad de las personas de la que nacen sus derechos personalísimos: "[L]os derechos personalísimos o del patrimonio moral de cada individuo, los cuales emanan de la dignidad personal, como se ha dicho, y son, por su cualidad de íntimos de cada sujeto, los más cercanos o próximos a esta característica, única y distintiva, del ser humano. Por tal razón, ellos merecen reconocimiento y protección excepcionalmente categóricos tanto por la ley, como por los actos de autoridad y las conductas de particulares o las estipulaciones celebradas entre éstos" (Tribunal Constitucional, 28 de octubre de 2003, cons. 18º, Rol Nº 389). 9. La dignidad de las personas como fundamento de la obligación de reparar el daño inferido por la lesión de derechos fundamentales. No sólo se ha reconocido el papel de la dignidad de las personas como fundamento de sus derechos inherentes y esenciales sino, también, uno de sus corolarios lógicos: la obligación de reparar el daño que se le cause por la lesión de tales derechos. En este sentido el E xcmo. Tribunal Constitucional ha declarado: "Que, como es sabido, la responsabilidad civil como deber de indemnizar el daño inferido a otro es también procedente tratándose de la lesión de un derecho constitucional. Ello no es sino la aplicación de las bases fundamentales de nuestro ordenamiento constitucional, configurada por ciertos principios y valores básicos, entre otros, el reconocimiento de la dignidad intrínseca de la persona humana" (Tribunal Constitucional, 10 de junio de 2008, cons, 16º, Rol Nº 943-07 INA). 10. La dignidad de las personas se expresa singularmente en el "libre desarrollo de la personalidad". La doctrina y la jurisprudencia constitucional en el último tiempo han asumido la noción de "libre desarrollo de la personalidad", que es característica entre otros de los ordenamientos español y colombiano, y que en las bases de la institucionalidad y en el lenguaje constitucional chileno se asemeja a la "mayor realización espiritual [y material] posible", que todas las personas pueden perseguir. En este contexto es la dignidad de las personas la que se proyecta en sus decisiones dirigidas a lograr la que entienden como su mayor realización espiritual, con el solo límite del "pleno respeto a los derechos y garantías que esta Constitución establece". Así se ha declarado por el E xcmo. Tribunal Constitucional: "[Q]ue el libre desarrollo de la personalidad constituye una expresión de la dignidad de toda persona, que se encuentra afirmada enfáticamente en el inciso primero del artículo 1º de la Carta Fundamental. Sin embargo, de lo anterior no puede colegirse que el libre desarrollo de la personalidad constituya fundamento legítimo para atropellar

los derechos de otros seres humanos igualmente dignos. Éste es, precisamente, el basamento constitucional del derecho penal. Lo que éste trata de resguardar son bienes jurídicos asociados a derechos de las personas que pueden verse atropellados por la libre expresión de la personalidad de quien decide actuar en contra del estándar socialmente deseable para una convivencia pacífica y civilizada. El reproche social se manifiesta, precisamente, en la imposición de una pena a quien no ejerce su libertad en forma adecuada" (Tribunal Constitucional, 4 de enero de 2011, cons. 51º, Rol Nº 1683- 2010 INA). En esta misma sentencia se recordó por el E xcmo. Tribunal Constitucional: "Que esta Magistratura ha señalado que: "[E]l respeto y protección de la dignidad y de los derechos a la privacidad de la vida y de las comunicaciones, son base esencial del desarrollo libre de la personalidad de cada sujeto, así como de su manifestación en la comunidad a través de los grupos intermedios autónomos con que se estructura la sociedad' (considerando 21º, Rol Nº 389)" (Tribunal Constitucional, 4 de enero de 2011, cons. 36º, Rol Nº 1683-2010 INA). 11. La dignidad de las personas ligada al respeto de la vida privada de las personas. Como corolario de hallarse en la dignidad de las personas el fundamento de sus derechos, se ha declarado que: "[L] a Carta Fundamental asegura a todas las personas, sin distinción ni exclusión alguna, en su artículo 19 Nº 4 inciso primero, 'El respeto y protección a la vida privada y pública y a la honra de la persona y de su familia'. En tal sentido considera esta Magistratura necesario realzar la relación sustancial, clara y directa, que existe entre la dignidad de la persona, por una parte, y su proyección inmediata en la vida privada de ella y de su familia, por otra, circunstancia que vuelve indispensable cautelar, mediante el respeto y la protección debidas, ese ámbito reservado de la vida, en el cual no es lícito penetrar sin el

consentimiento del afectado, de un lado, o por decisión de la autoridad fundada en la ley que hubiere sido dictada con sujeción a la Constitución, de otro" (Tribunal Constitucional,

28 de octubre de 2003, cons. 18º, Rol Nº 389). Este considerando ha sido recordado en

sentencias posteriores: "[E]ste Tribunal realzó, en esa misma sentencia, la relación sustancial, clara y directa, que existe entre la dignidad de la persona, por una parte, y su

proyección inmediata en la vida privada de ella y de su familia, aseguradas en el artículo 19 Nº 4 de la Carta Fundamental, como en lo que respecta a la inviolabilidad de las comunicaciones, garantizada en el Nº 5 de esa misma norma, por la otra" (Tribunal Constitucional, 1 de agosto de 2006, cons. 19º, Rol Nº 521). 12. La dignidad de las personas como fundamento del derecho a la honra. Al igual que en el caso anterior,

así ha sido entendido por el E xcmo. Tribunal Constitucional, que ha declarado que: "Como se aprecia del contexto del debate habido en la Comisión de Estudio, el derecho a la honra, cuyo respeto y protección la Constitución asegura a todas las personas, alude a la 'reputación', al 'prestigio' o el 'buen nombre' de todas las personas, como ordinariamente se entienden estos términos, más que al sentimiento íntimo del propio valer o a la dignidad especial o gloria alcanzada por algunos. Por su naturaleza es, así, un derecho que emana directamente de la dignidad con que nace la persona humana, un derecho personalísimo que forma parte del acervo moral o espiritual de todo hombre y mujer, que no puede ser negado o desconocido por tratarse de un derecho esencial propio de la naturaleza humana" (Tribunal Constitucional, 10 de junio de 2008, cons. 25º, Rol Nº 943-

07 INA). En la misma sentencia se insistió en: "[Q]ue el respeto y protección del derecho a

la honra, que asegura la Constitución, es sinónimo de derecho al respeto y protección

del 'buen nombre' de una persona, derecho de carácter personalísimo que es expresión de la dignidad humana consagrada en su artículo 1º, que se vincula, también, con el

derecho a la integridad psíquica de la persona, asegurado por el Nº 1 de su artículo 19

(Tribunal Constitucional, 10 de junio de 2008, cons. 27º, Rol Nº 943-07 INA). 13. La

]" [

dignidad de las personas ligada a la inviolabilidad del hogar y toda forma de comunicación privada. Del mismo modo se ha declarado: "Que se asegura, asimismo y

con idéntica amplitud, en el numeral 5 de aquel artículo 19, 'La inviolabilidad del hogar y de toda forma de comunicación privada', puntualizándose que las comunicaciones y documentos privados pueden interceptarse, abrirse o registrarse en los casos y formas determinados por la ley. Nuevamente, estima esta Magistratura oportuno destacar el ligamen que existe entre la dignidad de la persona y el ejercicio de este derecho esencial, pues la inviolabilidad de las comunicaciones privadas debe ser considerada una extensión, lógica e inevitable, sobre todo en la vida moderna, del carácter personalísimo o reservado que tienen ellas como base de la libertad individual y su proyección en los más diversos aspectos de la convivencia" (Tribunal Constitucional, 28 de octubre de 2003, cons. 19º, Rol Nº 389).14. Dignidad de las personas y presunción de inocencia. Es este un corolario concreto de la ya citada concepción de la dignidad de las personas como fundamento de sus derechos: "Que la prohibición de presumir de derecho la responsabilidad penal constituye 'un principio que es concreción de la dignidad de la persona humana, consagrada como valor supremo en el artículo 1º de la Constitución Política, y del derecho a la defensa en el marco de un debido proceso, en los términos que reconoce y ampara el artículo 19 Nº 3 de la Ley Fundamental', como esta Magistratura sentenció en fallo recaído sobre la causa Rol Nº 519-2006" (Tribunal Constitucional, 18 de diciembre de 2007, cons. 21º, Rol Nº 787-07 INA). Este considerando ha sido reiterado en sentencias posteriores (Tribunal Constitucional, 24 de enero de 2008, cons. 21, Rol Nº 797-07 INA; Tribunal Constitucional, 6 de marzo de 2008, cons. 24, Rol Nº 829-07 INA). 15. Dignidad de las personas y correcto funcionamiento de los servicios de televisión. Por la vía de la protección constitucional se ha declarado:

"Que el respeto por la "dignidad humana" forma parte del "correcto funcionamiento" de los servicios de televisión sin que se precise de una definición normativa por el organismo fiscalizador ni por la ley para que resulte exigible dicho respeto, pues la "dignidad humana" constituye un valor cuyos contornos son fácil y claramente discernibles por diferentes cuerpos normativos, partiendo por la propia Carta Fundamental, mediante el desarrollo de derechos fundamentales que garantiza y los instrumentos internacionales atingentes, hasta diversos cuerpos legales entre los que cabe destacar la propia ley 19.733" (C. Apelaciones de Santiago, 14 de julio de 2014, cons. 3º, LegalPublishing: CL/JUR/4475/2014, Rol Nº 1225-2014). 16. Dignidad de las personas y protección de la identidad de los menores vinculados a la comisión de un delito. Como corolario de lo señalado en el numero anterior, la jurisprudencia ha destacado el papel que desempeña la dignidad de las personas, en particular cuando se trata de menores, pues en ella se enraíza la protección que se les ha de dispensar. Se ha declarado así: "Que la expresión dignidad relativa a la persona humana, es de tal importancia en nuestro sistema jurídico que se haya en el primer artículo de la Constitución Política de la República que dispone: "Las personas nacen libres e iguales en dignidad y derechos", ubicándose además éste dentro del Capítulo I que sintetiza las normas, valores y principios trascendentales sobre los que se asienta la estructura jurídica del Estado de Chile, las que por su carácter de norma jurídica y relevancia, no es posible negar su conocimiento ni su alcance. Cuarto: Que la dignidad no está definida por el constituyente ni por el legislador chileno. Siguiendo al Profesor Humberto Nogueira Alcalá (Derechos Fundamentales y Garantías Constitucionales, Tomo I, editorial Librotecnia, 2007, páginas 13 a 20) la dignidad de las personas es "un rasgo distintivo de los seres humanos respecto de los demás seres vivos", siendo una "calidad integrante e irrenunciable de la condición humana", la que "constituye a una persona como un fin en sí misma, impidiendo que sea considerada un instrumento o medio para otro fin", dotándola de la posibilidad del pleno desarrollo de la personalidad humana. Quinto: La dignidad humana implica el necesario reconocimiento de que todos los seres humanos, en su calidad de tal, son iguales entre sí, principio al que se integran todos los derechos

fundamentales reconocidos constitucionalmente, por lo que la "negación o el desconocimiento de uno, de algunos o de todos estos derechos significa la negación y el desconocimiento de la dignidad humana en su ineludible e integral generalidad". (La Dignidad Humana en los Instrumentos Internacionales sobre Derechos Humanos, Héctor Gros Espiell, Anuario de Derechos Humanos. Nueva Época. Universidad Complutense, Madrid, Vol. 4. 2003, página 198). Sexto: Que en consecuencia, por su importancia en nuestro ordenamiento jurídico, no es posible sostener que los contornos jurídicos de la dignidad de la persona son vagos, toda vez que su respeto se encuentra en la observancia de los Derechos Humanos. En este sentido, el artículo 33 de la Ley 19.733 que prohíbe la divulgación de la identidad de los menores de edad que se encuentran vinculados a un delito, únicamente es un ejemplo de consagración legal de la forma como se debe actuar en general para resguardar sus derechos a la vida privada, honra y reputación conforme a las disposiciones de la Convención de los Derechos del Niño (Tratado Internacional ratificado por Chile y promulgada el 27 de septiembre de 1990) y que los órganos administrativos del Estado están llamados a proteger" (C. Apelaciones de Santiago, 5 de julio de 2013, cons. 3º a 6º, LegalPublishing: CL/JUR/1473/2013, Rol Nº 1352-2013).III. LA IGUALDAD JURÍDICA DE LAS PERSONAS. La jurisprudencia constitucional ha forjado una interpretación de la igualdad jurídica de las personas, en estrecha relación con la cuestión relativa a la "no discriminación". 17. Igualdad de las personas y no discriminación. Por lo que aquí importa ha de tenerse en cuenta que esa doctrina se compendia, entre otros, en el siguiente considerando: "Que, como ha señalado reiteradamente esta Magistratura, 'la garantía jurídica de la igualdad supone, entonces, la diferenciación razonable entre quienes no se encuentren en la misma condición; pues no se impide que la legislación contemple en forma distinta situaciones diferentes, siempre que la discriminación no sea arbitraria ni responda a un propósito de hostilidad contra determinada persona o grupo de personas, o importe indebido favor o privilegio personal o de grupo, debiendo quedar suficientemente claro que el legislador, en ejercicio de sus potestades, puede establecer regímenes especiales, diferenciados y desiguales, siempre que ello no revista el carácter de arbitrario' (roles Nºs. 986 y 1414)" (Tribunal Constitucional, 4 de enero de 2011, voto de minoría cons. 34º, Rol Nº 1683- 2010 INA). 18. Igualdad de las personas y personas vulnerables. En el último tiempo la jurisprudencia de los tribunales ordinarios ha comenzado a hacerse cargo de la cuestión tocante a cómo ha de entenderse la igualdad jurídica de las personas en relación con las personas vulnerables y con el principio de subsidiariedad del Estado. Sobre esto se ha afirmado que el principio de subsidiariedad del Estado no implica que éste no haya de desarrollar una especial actuación de cara a las personas vulnerables. Así se ha declarado por la E xcma. Corte Suprema que: "El artículo primero inciso primero de la Carta Política dispone: 'Las personas nacen libres e iguales en dignidad y derechos', de esta forma libertad, igualdad y dignidad, además de la vida misma, son las principales garantías y derechos, consustanciales a todo individuo para desarrollarse en sociedad, conforme a la mayor realización espiritual y material posible, propendiendo siempre al bien común, para lo cual la autoridad respetará el principio de subsidiariedad, sin dejar de atender a las personas que se encuentran en situación de vulnerabilidad" (C. Suprema, 30 de septiembre de 2013, cons. 16º,LegalPublishing: CL/JUR/2145/2013, Rol Nº 346-2013; C. Suprema, 7 de septiembre de 2012, cons. 74º, LegalPublishing: CL/JUR/2002/2012, Rol

Nº 2578-2012). IV. LA FAMILIA COMO NÚCLEO FUNDAMENTAL DE LA SOCIEDAD. El inciso 2º

de este artículo 1º de la Constitución tiene su origen más próximo en el artículo 2º inciso 3º del Acta Constitucional número 2 de 1976, que rezaba: "La familia es el núcleo fundamental de la sociedad. El Estado la protegerá y propenderá a su fortalecimiento". La citada concepción hallaba su fuente mediata en la parte inicial del artículo 16.3 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948, que señala que: "La familia es

el elemento natural y fundamental de la sociedad". En efecto, el constituyente, a propósito de esta disposición, dejó constancia de haber tenido presentes como fuentes a las siguientes: Declaración de Principios de la Honorable Junta de Gobierno, de 11 de marzo de 1974; el Acta Constitucional número 2, de 13 de septiembre de 1976; la Sesión 191 de la Comisión Constituyente celebrada el 18 de marzo de 1976; el Informe de la Comisión de Estudios de la Nueva Constitución Política, contenida en Sesión 416 de 5 de octubre de 1978; y la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948. El contenido del inciso 2º de este artículo es, en términos generales, coincidente no sólo con la citada Declaración Universal de los Derechos Humanos, sino también con el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, cuyo artículo 23.1 en su paso inicial reitera sin variación alguna el texto de la referida Declaración universal; con la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre, que en su artículo VI entiende a la familia como "elemento fundamental de la sociedad"; y con la Convención Americana sobre Derechos Humanos, que en el primer período de su artículo 17.1 reitera a la letra el texto de la Declaración universal. La jurisprudencia constitucional y la de los tribunales ordinarios de justicia, no sin vacilaciones, en las escasas ocasiones en las que ha abordado directamente la cuestión de la posición de la familia como núcleo fundamental de la sociedad, ha sostenido algunas opiniones que interesan, de cara al régimen jurídico de las personas y de la familia. 19. La sociabilidad como inherente a las personas y su expresión en la familia. La jurisprudencia constitucional ha precisado que: "Sin perjuicio de las características de seres dignos, libres e iguales, que fluyen del contenido del primero de los preceptos de la Carta Fundamental, y que singularizan a toda persona, debe considerarse la sociabilidad que le es inherente y que constitucionalmente se expresa en que 'la familia es el núcleo fundamental de la sociedad' (inciso segundo del artículo 1º) y que 'el Estado reconoce y ampara a los grupos intermedios a través de los cuales se organiza y estructura la sociedad y les garantiza la adecuada autonomía para cumplir sus propios fines específicos' (inciso tercero del artículo 1º)" (Tribunal Constitucional, 18 de abril de 2008, cons. 46º, Rol Nº 740-07). 20. La interpretación de lo que ha de entenderse por familia ligada a la consecución de la mayor efectividad de los derechos fundamentales. En el contexto de la declaración constitucional de constituir la familia el núcleo fundamental de la sociedad, una reciente opinión de los tribunales ordinarios de justicia ha destacado que la noción de "familia" debe recibir una interpretación amplia, de manera que se logre la mayor efectividad posible de los derechos y garantías constitucionales. De este modo, ella no ha de entenderse como únicamente vinculada al matrimonio: "Uno de los derechos humanos fundamentales, establecidos en el ámbito nacional e internacional, es el derecho de fundar una familia. De acuerdo con el artículo 16, párrafo 1 de la Declaración Universal

de Derechos Humanos, de 1948, los hombres y mujeres tienen derecho a casarse y fundar una familia, sin restricción alguna por motivos de raza, nacionalidad o religión. Esta disposición ha sido ampliada por el artículo 17, párrafo 1 de la Convención Internacional sobre Derechos Civiles y Políticos de 1966, estableciéndose que "nadie será objeto de

interferencias arbitrarias o ilegales en su

y fundamental de la sociedad y tiene derecho a la protección de la sociedad y del Estado" (artículo 23, párrafo 1), precisándose en su artículo 2º que tales derechos deben ser respetados y garantizados por los Estados Partes a todas las personas que se encuentren en su territorio "sin distinción alguna". Sigue a ello indicar que la Convención sobre los Derechos del Niño de las Naciones Unidas, de 1989, en su artículo 8º, párrafo 1, estipula la obligación de los Estados Partes de respetar el derecho del niño a preservar, entre otras cosas, sus "relaciones familiares, en conformidad con la ley sin injerencias ilícitas"; su artículo 9º, párrafo 1, consagra un derecho de importancia capital para estos efectos, en los términos siguientes: "Los Estados Partes velarán por que el niño no sea separado

familia" y que "la familia es el elemento natural

de sus padres contra la voluntad de éstos, excepto cuando, a reserva de revisión judicial, las autoridades competentes determinen, de conformidad con la ley y los procedimientos

aplicables, que tal separación es necesaria en interés superior del niño

Convención Internacional sobre la Protección de los Derechos de Todos los Trabajadores Migrantes y Miembros de su Familia, de 1990, prescribe en su artículo 4º que "el término 'familiares' se refiere a las personas casadas con trabajadores migratorios o que mantengan con ellos una relación que, de conformidad con el derecho aplicable, produzca efectos equivalentes al matrimonio, así como a los hijos a su cargo y a otras personas a su cargo reconocidas como familiares por la legislación aplicable o por acuerdos bilaterales o multilaterales aplicables entre los Estados de que se trate". En lo que interesa especialmente, al estar involucrados derechos fundamentales, el concepto de "familia" debe recibir siempre una interpretación amplia, porque sólo de esa manera pueden asegurarse efectivamente los derechos fundamentales. Así, la expresión "familia" no alude únicamente a la existencia de matrimonio, ni siquiera de la cohabitación. Comprende, en general, las relaciones entre dos personas, entre padres e hijos, con exigencias mínimas de lazos de vida, vinculaciones de dependencia económica, relación directa y regular, etcétera" (C. Apelaciones de Santiago, 21 de enero de 2013, cons. 4º, LegalPublishing:CL/JUR/145/2013, Rol Nº 19-2013). 21. La adopción en el contexto de la familia como núcleo fundamental de la sociedad. La E xcma. Corte Suprema ha interpretado la disciplina legal de la adopción, como necesariamente ligada a las bases constitucionales de la familia reconocidas en el artículo 1º de la Constitución Política de la República: "El artículo 1º de la Carta Fundamental, proclama que la familia es el núcleo fundamental de la sociedad y que el Estado está al servicio de la persona humana y su finalidad es promover el bien común, para lo cual debe contribuir a crear las condiciones sociales que permitan a todos y a cada uno de los integrantes de la comunidad nacional su mayor realización espiritual y material posible, con pleno respeto de los derechos y garantías que la Constitución establece. Las aspiraciones del constituyente, en relación a los más desvalidos como son los menores, se manifiesta entre otras formas en la consagración del estatuto legal de la adopción, fuente de filiación y, por ende, del conjunto de deberes funciones que de esta se derivan, cuyo sustento en último término se encuentra en el instituto de la familia" (C. Suprema, 16 de septiembre de 2010, cons. 5º, LegalPublishing: CL/JUR/16842/2010, Rol Nº 2556-2010). V. LOS DEBERES

DEL ESTADO Y LA PROTECCIÓN DE LA FAMILIA Y SU FORTALECIMIENTO. En una serie de

materias ha concretado la jurisprudencia el deber del Estado de dar protección a la familia y de propender a su fortalecimiento. Por lo que más interesa a su régimen jurídico y al de las personas aquí se tratará de algunas de ellas. 22. De la protección de la familia y el mantenimiento de la familia de origen en la adopción. En relación con este aspecto se

ha hecho presente: "[L]a propia obligación de velar por el interés superior del menor, se centra en que se haga todo lo posible para desarrollar una vinculación sana con su padre, sin prescindir de su filiación de origen, pues ello significa privarlo de su propia historia e

identidad personal [

adoptar las medidas necesarias para la protección de la familia, a la cual reconoce como núcleo fundamental de la sociedad, conforme lo dispone el artículo 1º de la Constitución Política de la República, lo que implica realizar todas las acciones tendientes a procurar que ella se mantenga" (C. Apelaciones de Valparaíso, 9 de octubre de 2012, cons. 7º y 8º. LegalPublishing: CL/JUR/2257/2012, Rol Nº 470-2012). Igualmente se ha destacado que: "[S]i bien es efectivo que las destrezas parentales no están debidamente desarrolladas para satisfacer las necesidades de estímulo y afecto que necesita [el menor] para su desarrollo físico, social, afectivo y espiritual, se debe tener presente que es el Estado, a través de los organismos pertinentes, el que debe adoptar las medidas destinadas a fortalecerlas mediante la incorporación de los padres a programas

".

A su vez, la

]

Que cabe considerar, además, que el Estado tiene la obligación de

específicos, pues, de acuerdo a lo que dispone el artículo 1º inciso 2º de la Constitución Política de la República, la familia es el núcleo fundamental de la sociedad; porque así lo aconseja el "interés superior del niño, niña o adolescente", principio rector que debe inspirar las decisiones judiciales y administrativas; y, por último, porque la adopción, según lo dispone el artículo 1º inciso 2º de la Ley Nº 19.260, sólo procede cuando la familia de origen del menor que se pretende someter a un proceso de adopción, se encuentra incapacitada para brindarle lo necesario para su desarrollo pleno en todos los ámbitos de la vida" (C. Apelaciones de Santiago, 2 de octubre de 2012, cons. 6º,LegalPublishing: CL/ JUR/2168/2012, Rol Nº 932-2012). 23. De la protección de la unidad de la familia y los decretos de expulsión de inmigrantes. La jurisprudencia de la E xcma. Corte Suprema ha tendido a consolidar en el último tiempo una opinión conforme

a la cual, el deber del Estado de dar protección a la familia es una especial consideración

que ha de tenerse en cuenta en el momento de juzgar la legalidad o arbitrariedad de los decretos de expulsión de inmigrantes del territorio nacional, especialmente si el afectado por la medida es padre o madre de niños, todo ello en el contexto de los deberes que la Convención de los Derechos del Niño impone al Estado. En tal sentido se ha declarado que el decreto de expulsión del territorio nacional dictado en contra de una mujer, residente legalmente en el país, por haber sido condenada por el delito de tráfico de estupefacientes, la que se encontraba casada con un chileno y era madre de una hija, también chilena, se torna ilegal por el hecho de afectar lo dispuesto en el artículo 1º de la Constitución Política de la República que establece que la familia es el núcleo fundamental de la sociedad, siendo deber del Estado dar protección a la población y a la familia, así como propender al fortalecimiento de ésta, derechos estos que también están consagrados en diversos tratados internacionales relativos a la protección de la familia, motivo por el que, en caso de llevarse a efecto la medida de expulsión del país, se producirá la disgregación del núcleo familiar de la afectada (C. Suprema, 28 de agosto de 2006, LegalPublishing: CL/JUR/5535/2006, Rol Nº 3793-2006). En la misma línea se ha declarado que: "[N]o es posible desatender las circunstancias personales y familiares de la reclamante, persona que tiene una pareja estable y dos hijos menores de edad, uno de ellos de nacionalidad chilena con problemas de salud que han requerido de hospitalización, de manera que de ejecutarse la medida ciertamente se transgrede el interés superior de tales menores, al dictaminarse una medida que implicará la separación de su madre y perturbará su identidad familiar y nacional, infringiendo los deberes que se imponen para los Estados en los artículos 3.1, 7.1, 8.1 y 9.1 de la Convención de los Derechos del Niño; y se afecta lo dispuesto en el artículo 1º de la Constitución Política de la República que establece que la familia es el núcleo fundamental de la sociedad, siendo deber del Estado dar protección a la población y a la familia, así como propender al fortalecimiento de ésta" (C. Suprema, 23 de enero de 2013, cons. 9º, LegalPublishing: CL/JUR/162/2013, Rol Nº 400-2013).Se ha seguido el mismo razonamiento para acoger un recurso de amparo presentado por un extranjero, respecto de quien se había decretado su expulsión del país por hallarse vencida la visa de trabajo que se le había concedido y por haber sido condenado por el delito de usurpación de identidad: "[N]o es posible desatender las circunstancias personales y familiares del amparado, quien tiene una pareja estable y un hijo menor de edad de nacionalidad chilena, de manera que de ejecutarse la medida ciertamente transgrede el interés superior

del menor, pues implicará la separación de su padre y perturbará su identidad familiar y nacional, infringiendo los deberes que se imponen para los Estados en los artículos 3.1,

7.1, 8.1 y 9.1 de la Convención de los Derechos del Niño; y se afecta lo dispuesto en el artículo 1º de la Constitución Política de la República que establece que la familia es el núcleo fundamental de la sociedad, siendo deber del Estado dar protección a la población

y a la familia, así como propender al fortalecimiento de ésta [

Que, en consecuencia, los

]

fundamentos que se han invocado por la autoridad carecen de proporcionalidad en relación con la naturaleza, gravedad y ámbito de las infracciones sancionadas, y considerando la afectación que de manera irremediable producirá en su medio familiar, son motivos suficientes para revocar el fallo apelado" (C. Suprema, 23 de marzo de 2015, cons. 6º y 7º, LegalPublishing: CL/ JUR/1576/2015, Rol Nº 3694-2015). En igual orientación, se ha declarado que la posición constitucional de la familia y los deberes estatales en relación con ella, constituyen uno de los límites que restringen la facultad del Estado de expulsar a las personas de su territorio: "Existen ciertos derechos particularmente atinentes en el contexto de la migración. Entre ellos, por ejemplo, el derecho a la libertad de movimiento, el derecho a buscar asilo, el derecho a la nacionalidad, el derecho a la unidad familiar y el interés superior de los menores. Nuestra Carta Fundamental en el primero de sus artículosproclama que "la familia es el núcleo fundamental de la sociedad". Se precisa en su artículo 5º que el ejercicio de la soberanía reconoce como limitación el respeto de los derechos esenciales que emanan de la naturaleza humana, asumiéndose la obligación de respetar y promover aquellos que la misma Constitución Política de la República asegura como se dijo"a todas las personas", sin distingos de ningún tipo y también los que garantizan tratados internacionales ratificados por Chile. Los instrumentos de derechos humanos integrados de ese modo al ordenamiento fundamentalprotegen la unidad familiar, reconociéndola como núcleo fundamental de la sociedad. Por lo tanto, todos esos derechos se erigen en limitaciones a la facultad que tiene el Estado de remover a un extranjero de su territorio" (C. Apelaciones de Santiago, 21 de enero de 2013, cons. 4º, LegalPublishing: CL/JUR/145/2013, Rol Nº 19-2013). 24. De la protección de la familia y la reserva o secreto. La jurisprudencia constitucional ha entendido que: "Un interés legítimo es un interés posible de concretar y relevante para el derecho en la medida que la motivación que lo explica resulta acorde con los valores y los principios de la Constitución. Este es el del interés de mantener documentos o antecedentes privados en secreto si se temiera que su divulgación va a afectar, por ejemplo, a una determinada familia, en circunstancias que el Estado tiene el deber de protegerla, de acuerdo a lo previsto en el inciso final del artículo 1º de la Carta Fundamental" (Tribunal Constitucional, 9 de agosto de 2007, Rol Nº 634-2006). 25. De la protección de la familia y la relación laboral de trabajadora embarazada.En sede laboral se ha suscitado una interesante cuestión tocante a la protección de la familia y la firmeza del vínculo laboral de una trabajadora embarazada, en relación con la cual se han sostenido las siguientes dos opiniones: a) Voto de mayoría: los incisos 2º y 4º de este artículo no obligan "al Estado a convertir el vínculo laboral temporal de una mujer embarazada en permanente, el que, de establecerse, significaría la imposición de una carga al empleador, pues existen otras fórmulas a través de las cuales el Estado puede cumplir su misión servicial a favor de las personas" (Tribunal Constitucional, 14 de septiembre de 2007, Rol Nº 698-06; C. Suprema, 15 de julio de 2008, LegalPublishing: 39720; Corte de Apelaciones de La Serena, 30 de marzo de 2009, LegalPublishing: CL/JUR/8206/2009, Rol Nº 16- 2009);b) Voto de minoría: "La situación de maternidad de la requirente se superpone a las normas del Código del Trabajo que regulan su situación laboral si se respeta en su cabalidad lo prescrito en el segundo inciso del artículo 1º de la Constitución: 'La familia es el núcleo fundamental de la sociedad'. Su condición de madre soltera no hace sino acentuar el carácter protector que el precepto constitucional señalado adquiere respecto de sus reclamaciones" (Tribunal Constitucional, 14 de septiembre de 2007, Rol Nº 698-06; C. Suprema, 15 de julio de 2008, Nº LegalPublishing: 39720; C. de Apelaciones de La Serena, 30 de marzo de 2009, LegalPublishing: CL/JUR/8206/2009, Rol Nº 16- 2009).26. De la protección de la familia y la compensación económica por declaración de nulidad o divorcio. Se ha sostenido que, sin perjuicio de las diferentes

opiniones acerca de la naturaleza de la compensación económica: "Hay un elemento común, cual es el detrimento, menoscabo económico que se produce a uno de los cónyuges con motivo del divorcio, por haber privilegiado el cuidado de la familia, institución que el constituyente protege y declara ser base de la sociedad, estableciendo para ello un remedio que impide su empobrecimiento al término del contrato de matrimonio, cual es corregir la situación de menoscabo producida a propósito del rol desempeñado, que no tiene la naturaleza jurídica de una pensión alimenticia, sino de una indemnización por la pérdida legítima de derechos u opciones sufridos en comparación con el otro cónyuge" (C. de Apelaciones de Valparaíso, 10 de abril de 2008, LegalPublishing: CL/JUR/5435/2008, Rol Nº 2856-2007). En la misma línea se ha declarado que: "El motivo que tuvo en vista el legislador, al establecer este derecho a compensación de tipo económico, dice relación con la compensación a que tiene derecho aquél de los cónyuges que se ha sacrificado, renunciando a mejores expectativas económicas, por haber privilegiado el cuidado de los hijos comunes y la realización de las labores propias del hogar común, a fin de fortalecer a la familia, que es el núcleo fundamental de la sociedad, conforme lo declara el artículo 1º de la Constitución Política de la República de Chile" (C. de Apelaciones de Valparaíso, 22 de febrero de 2008, LegalPublishing: CL/JUR/7406/2008, Rol Nº 1293-2007). 27. De la protección de la familia y la prohibición de acuerdos reparatorios en los delitos por violencia intrafamiliar de acuerdo con el artículo 19 de la Ley Nº 20.066. Se ha sostenido que:

"No está de más indicar, por repetido que sea, que dicha norma prohibitiva [art. 19 Ley Nº 20.066] tiene su razón de ser, entre otras consideraciones, como se desprende de las actas legislativas de discusión, en el cuestionamiento que se hizo del eventual 'consentimiento que en los acuerdos reparatorios podría verse forzada la víctima a otorgar, dada su condición de tal', situación que se une a la relevante circunstancia de ser la familia el núcleo fundamental de la sociedad, de manera que siempre existirá un interés público prevalente en la continuación de la persecución penal en los actos ilícitos que horaden de cualquier forma su integridad. Por lo demás, se debe también tener presente que el objeto de la ley en estudio es el de prevenir, sancionar y erradicar la violencia intrafamiliar y otorgar protección a las víctimas de la misma" (C. de Apelaciones de La Serena, 27 de marzo de 2009,LegalPublishing: CL/JUR/8525/2009, Rol Nº 60-2009).

CAPÍTULO III DE LOS DERECHOS Y DEBERES CONSTITUCIONALES

Artículo 19.- La Constitución asegura a todas las personas:

1º.- El derecho a la vida y a la integridad física y psíquica de la persona.

La ley protege la vida del que está por nacer.

La pena de muerte sólo podrá establecerse por delito contemplado en ley aprobada con quórum calificado.

Se prohíbe la aplicación de todo apremio ilegítimo;

Concordancias: Constitución Política de la República: artículo 1º. Código Civil: artículos 54, 55, 57, 74, 75, 77, 243 inciso 2º, 343, 485, 486, 487, 962. Código Orgánico de Tribunales: artículo 10 inciso 1º. Código Sanitario: artículos 16 y 119. Ley Nº 14.908, sobre Abandono de Familia y Pago de Pensiones Alimenticias,D.O. 5.10.1962, texto refundido fijado por D.F.L. Nº 1, D.O. 30.05.2000: artículo 2º, inciso 3º. Ley Nº 16.618, Ley de Menores, D.O. 8.03.1967: artículos 26 Nº 7 y 40. Ley Nº 19.070, aprueba Estatuto de los profesionales de la Educación, D.O. 1.07.1991: artículo 8º bis. Ley Nº 20.418, Fija normas sobre información, orientación y prestaciones en materia de regulación de la fertilidad, D.O. 28.01.2010: artículo 4º inciso final. Decreto Nº 778, Min. Relaciones Exteriores, Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, D.O. 29.04.1989: artículo 6º. Decreto Nº 326, Min. Relaciones Exteriores, Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, D.O: 28.04.1989: artículos 11 y 12. Decreto Nº 873, Min. Relaciones Exteriores, Pacto de San José de Costa Rica,D.O. 5.01.1990: artículos 1º, 4º Nº 1, 5º Nº 1. Decreto Nº 84, Min. Relaciones Exteriores, Convención Internacional sobre la Protección de los derechos de los trabajadores migratorios y de sus familiares, D.O. 8.06.2005, artículo 9º. Ley Nº 20.120, Sobre investigación científica en el ser humano, su genoma y prohíbe la clonación humana, D.O. 22.09.2006, art. 1º.

Jurisprudencia: I. LOS DERECHOS CONSTITUCIONALMENTE ASEGURADOS COMO INHERENTES A

LAS PERSONAS Y ANTERIORES A LA CONSTITUCIÓN. La jurisprudencia, en íntima relación con

la dignidad de las personas (vide Jurisprudencia, art. 1º, II), ha consolidado la doctrina

conforme a la cual los derechos asegurados constitucionalmente son propios de la naturaleza humana y anteriores a la Constitución. 28. Las personas como sujetos de derecho. Se ha reconocido por la jurisprudencia constitucional que: "El estatuto constitucional chileno se construye sobre la base del reconocimiento de la persona como sujeto de derecho y, en particular, como titular de los derechos que se aseguran en el artículo 19 de la Carta Fundamental cuanto de aquellos derechos esenciales que emanan

de la naturaleza humana reconocidos por los tratados internacionales ratificados por Chile

y que se encuentran vigentes. De la misma manera, debe afirmarse que la propia

Constitución se ha encargado de caracterizar a la persona entendida en la forma que se ha venido explicandoen una visión humanista que, precisamente, enfatiza que ella es sujeto y no objeto del derecho" (Tribunal Constitucional, 18 de abril de 2008, cons. 45º, Rol Nº 740-07). 29. Los derechos de las personas como propios de su naturaleza y no creados por la Constitución. En este sentido se ha afirmado que: "Cuando la Carta Fundamental 'asegura' determinados derechos a las 'personas', sólo está reconociendo atributos propios de su naturaleza. En otros términos, no es la Constitución la que ha

creado esos derechos sino que, simplemente, se ha limitado a reconocerlos, a regular su ejercicio y a garantizarlos a través de mecanismos jurídicos adecuados para no tornar ilusoria su protección. De allí que el propio ejercicio del Poder Constituyente, en cuanto expresión de la soberanía de la nación, reconoce como límite el 'respeto a los derechos esenciales que emanan de la naturaleza humana', tal y como ordena el inciso segundo del artículo 5º de la Carta Fundamental" (Tribunal Constitucional, 18 de abril de 2008, cons. 47º, Rol Nº 740-07). 30. Las dimensiones subjetiva y objetiva de los derechos fundamentales asegurados a las personas. La jurisprudencia constitucional ha destacado que: "Para el constitucionalismo contemporáneo, los derechos fundamentales que se aseguran a todas las personasposeen una doble naturaleza que justifica su rol central en las Cartas Fundamentales y en los instrumentos internacionales de derechos humanos. Por un lado, constituyen facultades que se reconocen a su titular, dando lugar a su dimensión 'subjetiva', mientras que, por otro, dan unidad y sentido a todo el ordenamiento jurídico, lo que se conoce como su dimensión 'objetiva'"(Tribunal Constitucional, 18 de abril de 2008, cons. 47º, Rol Nº 740-07). 31. Consecuencias del imperativo constitucional de "asegurar" los derechos de las personas. Se ha precisado que: "El mandato imperativo de 'asegurar' tales derechos, que se contiene en el enunciado del artículo 19 de la Constitución, importa: a) que sólo puede asegurarse lo que existe previamente; b) que la condición de seguridad que el Constituyente desea brindar a los derechos que reconoce importa hacer cesar cualquier transgresión o vulneración que, más allá de los propios límites previstos por la Carta, puedan experimentar tales derechos, como también impedir la amenaza o peligro inminente que pueda afectarlos; y c) que deben diseñarse e implementarse todos los mecanismos necesarios para brindar efectiva protección tanto a la titularidad de tales derechos cuanto a su ejercicio" (Tribunal Constitucional, 18 de abril de 2008, cons. 47º, Rol Nº 740-07). II. LAS SEGURIDADES

CONSTITUCIONALES SE DESENVUELVEN EN EL CONTEXTO DE LA IGUALDAD DE LAS PERSONAS.

Como consecuencia de la igual dignidad de las personas y de su igualdad jurídica, las seguridades constitucionales lo son respecto de todas las personas, sin que sea posible, por ejemplo, diferenciar entre nacionales y extranjeros. 32. Las seguridades constitucionales no diferencian entre nacionales y extranjeros. El E xcmo. Tribunal Constitucional ha recordado que el epígrafe de este artículo 19, en cuanto al uso de las voz 'persona', se explica, precisamente, porque se pretendió superar el carácter restrictivo de la palabra 'habitante', que empleaba la Constitución de 1925: "Que de los antecedentes constitucionales que originaron la norma del epígrafe del artículo 19 se pueden extraer las siguientes conclusiones. Primero, la superación de la ambigüedad terminológica que atribuía la titularidad de derechos fundamentales o constitucionales únicamente a los "habitantes de la Nación" desde la Constitución de 1833. En segundo lugar, estos estudios iniciales avalan la ampliación expresa de la titularidad a las personas jurídicas con una deliberación basada profusamente en ese temay también a la realidad de los extranjeros y las personas jurídicas extranjeras. En tercer término, que se trata de una ampliación condensada en la voz "personas" con un reconocimiento creciente a toda situación que enfrente un derecho en función de la naturaleza de los mismos. En cuarto lugar, que este mayor alcance y proyección normativa de la titularidad protegida tienen un límite natural, puesto que se trata de reconocer los derechos propios al interior del ordenamiento jurídico nacional y no tienen una concepción extraterritorial. Este criterio viene a fortalecer el caso de los derechos de ingreso de un extranjero al país, los cuales se encuentran sometidos plenamente a la legislación nacional bajo los criterios del Derecho Internacional de los Derechos Humanos. En síntesis, esta titularidad genérica no sólo no discrimina contra los extranjeros sino que les reconoce tal título de derechos plenamente" (Tribunal Constitucional, 4 de julio de 2013, cons. 29º, LegalPublishing: CL/JUR/1612/2013, Rol Nº 2273-2012). En el mismo sentido se ha

pronunciado la jurisprudencia de los tribunales ordinarios de justicia: "En materia de migraciones es factible que llegue producirse algún grado de tensión entre las facultades pertinentes de un Estado y los deberes que ese mismo Estado contrae en cuanto inserto en un orden internacionalpara respetar los derechos esenciales de los no nacionales, particularmente cuando ellos se encuentran en su territorio. En el caso de Chile, esos derechos están asegurados en la Constitución Política de la República "a todas las personas", sin distinción. Lo que se quiere significar es que todo Estado puede controlar sus fronteras, definiendo a quienes admite, las hipótesis de expulsión y las medidas de resguardo para proteger su seguridad. Sin embargo, en un mundo "globalizado", con grandes consensos sobre principios y reglas de convivencia, la realidad impone que el fenómeno de la migración ha alcanzado a estas alturas grados de intensidad y de universalidad tales, que llega a ser cierto que no existe país en el mundo que no experimente el ingreso de personas extranjeras. Así, el poder estatal para gestionar la migración no puede prescindir de la consideración de derechos fundamentales e inalienables, que derivan de la condición de ser humano, protegidos tanto por los ordenamientos internos como por los diversos instrumentos de derecho internacional. Por lo tanto, la mirada debe propender al necesario equilibrio o ponderación entre esas facultades soberanas y los derechos esenciales que puedan verse afectados con el respectivo ejercicio del poder" (C. Apelaciones de Santiago, 21 de enero de 2013, cons. 2º, LegalPublishing:CL/JUR/145/2013, Rol Nº 19-2013). III. EL DERECHO A LA VIDA Y A

LA INTEGRIDAD FÍSICA Y PSÍQUICA DE LAS PERSONAS. En relación con estos derechos,

interesa destacar, en lo que más toca al régimen jurídico de las personas y de la familia, algunas opiniones sostenidas por la jurisprudencia. 33. El derecho a la vida como un

derecho "fundante". En relación con este aspecto se ha declarado por el E xcmo. Tribunal Constitucional: "Que, previo a consignar los alcances constitucionales de la protección de la vida y de la integridad física y psíquica a que tiene derecho la persona desde su concepción, es menester ubicar la posición que tiene este derecho en la estructura de los derechos fundamentales reconocidos y asegurados por la Constitución. En este sentido, cabe observar que el derecho a la vida es, sin duda alguna, el derecho fundante de todos los demás, pues sin vida, difícilmente tiene sentido referirse a otros derechos fundamentales" (Tribunal Constitucional, 18 de abril de 2008, cons. 55º, Rol Nº 740- 07). 34. Extensión del derecho a la vida y a la integridad física y psíquica de las personas. La jurisprudencia constitucional ha precisado: "Que el derecho a la vida asegurado por el artículo 19 Nº 1 de la Constitución, en consonancia con el artículo 3º de la Declaración Universal de los Derechos Humanos; el artículo 6.1 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos; el artículo 1º de la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre, y el artículo 4º de la Convención Americana de Derechos Humanos, asegura a toda persona incluyendo al nasciturusel derecho a

mantener la vida y a conservarla frente a los demás hombres [

advertir que el Constituyente chileno aseguró el derecho a la vida y a la integridad física y

Resulta necesario

]

psíquica de la persona, pues el derecho a conservar la vida como un todo incluye la posibilidad de exigir que ella no sea menoscabada, física o psíquicamente. De esta manera se trata de dos derechos que, aunque diferentes, se relacionan y complementan de manera inescindible"(Tribunal Constitucional, 18 de abril de 2008, cons. 56º, Rol Nº 740-07). 35. Derecho a la vida y convicciones religiosas de los padres de menor que requiere cierto tratamiento médico, al que éstos se oponen. Con cierta frecuencia se ha planteado la cuestión tocante a la negativa, por convicciones religiosas, a consentir en transfusiones de sangre, que son consideradas imprescindibles por los médicos, para el mantenimiento con vida del paciente. La E xcma. Corte Suprema ha asumido que en estos supuestos ha de primar el derecho a la vida, sin perjuicio de velar por la dignidad del paciente. Así, en un temprano fallo de 1992 se declaraba: "Que si bien es cierto, nuestra

Constitución, en el artículo 19 Nº 6 asegura a todos los habitantes la libertad de

conciencia, la manifestación de todas las creencias y el ejercicio libre de todos los cultos que no se opongan a la moral, a las buenas costumbres o al orden público, en este caso,

habiendo conducido doña [

estado en que se encontraba, lo que se puede deducir de los antecedentes, el cotejo de los intereses en conflicto, el derecho a la vida y la libertad de conciencia, debe prevalecer

el primero de los nombrados, porque la recurrida solicitó la atención médica para su hijo, a fin de preservar su salud y conservar su vida, disponiendo el hospital de los elementos humanos y materiales para que el paciente recuperara la salud y mantuviera la vida, proporcionándosele al enfermo los auxilios médicos necesarios, entre ellos la transfusión de sangre, que lo han llevado a su recuperación. Que, por otra parte, el juramento y rol

Que el mal que sufre don Luis

Muñoz Bravo es necesariamente fatal si no se le administra el preciso y adecuado tratamiento de recibir transfusión de glóbulos rojos, lo que evidentemente tendrá influencia en la salud del enfermo, disponiendo el establecimiento hospitalario de los elementos para

practicarlo. Que la vida se garantiza por la Constitución en la medida que pueda privarse de ella al individuo por agentes extraños a él, por un atentado de terceros, resultando evidente que se encontraba el paciente seriamente amenazado, por la actitud de la

recurrida, en el derecho a la vida e integridad física y síquica, puesto que de persistirse en su planteamiento, se puede inferir el progresivo deterioro en la salud y un posible desenlace fatal de no otorgarse el tratamiento aconsejado por su médico, arriesgándose innecesariamente la vida del enfermo" (C. Suprema, cons. 6º y 7º, LegalPublishing: CL/JUR/431/1992, Rol Nº 18640). Diez años más tarde, se afirmaba el tribunal en la misma opinión: "Que el derecho a la vida encuentra su centro primordial en el hecho de preservar la vida en todas sus etapas y dimensiones constituyendo dicho derecho, además, el fundamento de fondo u objetivo de nuestro ordenamiento jurídico el cual impone como deber, a todos los poderes u órganos públicos, de proteger dicho bien jurídico frente a cualquier ataque o amenaza de que pueda ser objeto, considerando que toda la vida en sociedad se realiza en el entendido de que el fin de la actividad humana es

la sobrevivencia y desarrollo integral de la persona humana [

Que en el caso que se

conoce se puede constatar que se produce una colisión de derechos y de deberes entre el derecho a la vida y el derecho a la libertad religiosa y, por otro lado, la colisión de deberes del médico que se traduce en el deber de respetar la voluntad de su paciente y el

profesional del médico lo obligan a preservar la vida [

a su hijo al Hospital Regional para ser atendido por el grave

]

]

]

deber de velar y resguardar la vida y salud de éste, que lo obliga a hacer todo aquello que esté a su alcance para salvarle la vida por estar a su cuidado. Que, en este orden de cosas y si bien puede señalarse que no existe ordenamiento jurídico que otorgue una protección de un derecho de manera absoluta, puesto que siempre pueden existir derechos que entran en tensión o contradicción y considerando el fundamento indicado en el motivo anterior, estos sentenciadores entienden que el derecho a la vida debe primar o prevalecer sobre el derecho a la libertad religiosa, considerando que el derecho a la vida constituye un derecho natural y fundamental que el hombre posee en cuanto individuo y persona y por ello debe ser protegido y salvaguardado con preeminencia de cualquier otro

] [

Que, por otra parte, constituye una obligación de los médicos tratantes, cuyo rol

profesional lo obliga a preservar la vida, el procurar por todos los medios y técnicas que integran la lex artis médica el mantener la vida de sus pacientes utilizando la transfusión

de sangre cuando ello fuere estricta y absolutamente necesario, aun contra la voluntad del paciente y de sus familiares que, por motivos religiosos, se niegan a aceptar tal tratamiento, en razón de que debe primar, como ya se dijo, la preservación de la salud y la vida de las personas sobre cualquiera otra consideración que ponga en riesgo

inminente la vida del enfermo [

Que nuestro ordenamiento jurídico nacional consagra

en el artículo 19 Nº 1 de la Constitución Política de la República, el derecho a la vida y la

]

integridad física y psíquica de la persona, garantía protegida especialmente por el recurso de protección establecido en el artículo 20 de la Carta Fundamental de modo que ninguna persona pueda sufrir por causa de actos u omisiones arbitrarios e ilegales privación, perturbación o amenaza en el ejercicio del referido derecho, siendo deber imperativo, especialmente de las autoridades públicas, velar por la salud y la vida de las personas

que conforman la sociedad [

recurso y la necesidad imperiosa de no poner en peligro la vida del enfermo en cuyo favor se ha recurrido, el recurso de protección deducido en estos autos debe ser acogido, sin perjuicio, en todo caso, en aras de la dignidad y libertad religiosa del paciente Carrillo Sáez, agotar los recursos y medios existentes, como así también adoptar los procedimientos necesarios para suministrar a éste los medicamentos alternativos que

sean precisos y previos, de modo tal que la hemotransfusión que deba ser efectuada a éste sólo se haga efectiva en situación de existir un riesgo vital para la vida del enfermo indicado" (C. Suprema, 8 de octubre de 2002, cons. 3º a 7º, LegalPublishing: CL/JUR/3774/2002, Rol Nº 3716-2002). La misma opinión han mantenido los tribunales de alzada. La I lma. Corte de Apelaciones de Santiago ha declarado: "Que, más allá de lo que la literatura médica pueda considerar para países de alto desarrollo y que consecuentemente cuentan con todos los medios técnicos, profesionales y de infraestructura cuyo no es el caso de Chilees indispensable recordar que la vida es un derecho inherente a la persona humana, es decir, un derecho de la personalidad que la doctrina ha reconocido existir por su propio valor moral, con independencia de que el legislador lo haya proclamado, (José Puig Brutau, Compendio de Derecho Civil, Tomo 1, pág. 169); de manera tal que dicho derecho debe ser respetado

por todos [

la inminencia de la muerte de una criatura que lucha por su vidade todos los métodos

con que se cuenta y que la ciencia médica ha desarrollado en beneficio de los hombres a

fin de resguardar su existencia [

oponiéndose a un procedimiento médico que los profesionales del ramo aconsejan, constituye un acto arbitrario que atenta derechamente contra el más valioso de los bienes de su hija, la vida, motivo por el cual no cabe si no acoger el recurso deducido" (CAP. Santiago, 7 de agosto de 2008, cons. 5º y 6º, LegalPublishing:CL/JUR/3130/2008, Rol Nº 2336-2008). La I lma. Corte de Apelaciones de Concepción: "Que el ordenamiento jurídico nacional consagra en el artículo 19 Nº 1 de la Constitución Política de la República, el derecho a la vida y la integridad física y psíquica de la persona, garantía protegida especialmente por el recurso de protección establecido en el artículo 20 de la Carta Fundamental, de modo que es imperativo, especialmente para los servicios públicos de salud, velar por la salud y la vida de las personas, aun contrariando su voluntad y la de su entorno familiar de no permitir una transfusión sanguínea por motivos de profesar una determinada fe o religión, cuyas directrices o dogmas no acepten estos procedimientos médicos" (C. Apelaciones de Concepción, 5 de diciembre de 2012, cons. 4º, LegalPublishing:CL/JUR/8873/2011, Rol Nº 1156-2011). La I lma. Corte de Apelaciones de Valparaíso, en relación con un menor al que sus padres no consentían que se le realizara una transfusión de sangre, acogió la protección solicitada por el médico tratante y autorizó la citada transfusión: "Que para dilucidar la controversia es preciso verificar la solución que ha dado el legislador en esta materia, la cual se encuentra regulada en la Ley

Nº 20.584 que Regula los Derechos y Deberes que tienen las Personas en relación con Acciones Vinculadas a su Atención en Salud, que en su artículo 15 letra b) ha previsto esta situación al disponer "No obstante lo establecido en el artículo anterior, no se requerirá la manifestación de voluntad en las siguientes situaciones: b) En aquellos casos en que la condición de salud o cuadro clínico de la persona implique riesgo vital o secuela funcional grave de no mediar atención médica inmediata e impostergable y el paciente no

]

Que atendidas las circunstancias establecidas en este

]

Por lo expuesto resulta moral y jurídicamente indispensable disponer ante

]

Que, de esta manera el proceder de los progenitores,

se encuentre en condiciones de expresar su voluntad ni sea posible obtener el

consentimiento de su representante legal, de su apoderado o de la persona a cuyo

cuidado se encuentre, según corresponda" [

aquellos casos en que el paciente no pueda expresar su voluntad ni sea posible obtener

el consentimiento de sus representantes legales, la manifestación de voluntad no será

requerida, siempre y cuando su condición de salud implique riesgo vital. Que del mérito de

los antecedentes, consta que ésta ha sido precisamente la situación que se ha presentado respecto de la recién nacida sujeto de protección, la que habiéndose encontrado en riesgo vital y con indicación de transfusión sanguínea para tratar su severa anemia, impedida de expresar su voluntad en dicho sentido tampoco fue posible obtenerla de sus representantes legales, por negativa de éstos, y ante el inminente peligro de su vida, la médico tratante solicitó a la judicatura su intervención, a fin de obtener una

Que así las cosas, se advierte que la

recurrente ha actuado dentro de la hipótesis prevista por el legislador al efecto, y por su parte, los recurridos han manifestado un interés que contraviene las indicaciones médicas

para el tratamiento de la dolencia de su hija, amenazando de esta manera el derecho a la vida de la misma, configurándose de esta manera los requisitos establecidos para hacer procedente esta acción cautelar urgente de rango constitucional. Que no obsta a lo anterior la existencia y elección de tratamientos alternativos que hasta ahora han sido efectivos, toda vez que el cuadro de salud de su hija podría encontrarse en una situación

de riesgo vital que hiciera indispensable la aplicación de una medida in extremis, como es

la transfusión sanguínea [

integridad física y psíquica de la persona humana una de las garantías fundamentales que

la Constitución Política de la República asegura a todas las personas, no cabe sino

acoger el recurso deducido" (C. Apelaciones de Valparaíso, 13 de noviembre de 2013, cons. 4º a 7º, LegalPublishing: CL/ JUR/2620/2013, Rol Nº 6773-2013). 36. Derecho a la

vida y negativa de los padres a que su hijo sea vacunado, de acuerdo con las reglas de vacunación del Ministerio de Salud. La jurisprudencia ha seguido, en este punto,

una opinión similar a la explicada en el número anterior. Ha entendido, así, que el derecho

a la vida consagrado constitucionalmente, en relación con una serie de normas de

tratados internacionales, dan pie para que, aún en contra de la voluntad de los padres, se proceda a la vacunación de los menores, de acuerdo con las reglas de vacunación previstas por el Ministerio de Salud. En este sentido se ha declarado: "Que el

ordenamiento jurídico nacional consagra en el artículo 19 Nº 1 de la Constitución Política de la República, el derecho a la vida y la integridad física y síquica de la persona, garantía protegida especialmente por el recurso de protección establecido en el artículo 20 del mismo cuerpo legal, de modo que es imperativo, especialmente para los servicios públicos de salud, velar, precisamente, por la salud y la vida de las personas que conforman la sociedad, aun contrariando la voluntad de éstas y/o la de su entorno familiar

] [

Diccionario de la Lengua Española, la palabra "vacuna" se define como "sustancia orgánica o virus convenientemente preparado que, aplicado al organismo, hace que éste reaccione contra él preservándolo de sucesivos contagios". b) Se está recurriendo de protección a favor de una lactante de 5 meses de edad, por una negativa (omisión) de su madre, con quien vive y se encuentra bajo su cuidado. c) La Convención de Derechos del Niño, dispone en su artículo 3º, número 2, que "Los Estados Partes se comprometen a asegurar al niño la protección y el cuidado que sean necesarios para su bienestar, teniendo en cuenta los derechos y deberes de sus padres, tutores u otras personas responsables de él ante la ley y, con ese fin tomarán todas las medidas legislativas y administrativas adecuadas". d) El artículo 24 Nº 1 de la misma Convención, expresa que "los Estados Partes reconocen el derecho del niño al disfrute del más alto nivel posible de

Que al resolver el presente recurso, debe tenerse presente que: a) Según el

Que por lo razonado y siendo el derecho a la vida y a la

medida cautelar de la vida de la menor [

]

Que de esta manera se concluye que en

]

]

salud y a los servicios para el tratamiento de las enfermedades y la rehabilitación de la salud". En el Nº 2 de este mismo artículo señala que se "adoptarán medidas apropiadas para: a) Reducir la mortalidad infantil y en la niñez"; c)"Combatir las enfermedades y la

malnutrición en el marco de la atención primaria de la salud" [

los fundamentos que preceden, queda de manifiesto que la negativa de la recurrida, madre de la menor, en vacunarla conforme al calendario de vacunas que ha establecido el Ministerio de Salud, a través de la Subsecretaría de Salud Pública, ha sido ilegal, esto es contrario al ordenamiento jurídico, en el caso, al decreto exento Nº 6 de 29 publicado el

19 de abril de 2010 en el Diario Oficial, y arbitrario, por cuanto dicha negativa ha sido sólo

por la voluntad o capricho de la recurrida. Además ha amenazado el legítimo derecho a la vida de la menor de autos, ya que al no ser vacunada, se encuentra expuesta a contraer enfermedades inmunoprevenibles que podrían acarrearle discapacidades, e incluso la muerte" (C. Apelaciones de Concepción, 3 de septiembre de 2012, cons. 2º, 9º, 10º, LegalPublishing:CL/JUR/1989/2012, Rol Nº 1608-2012). 37. El derecho a la integridad psíquica de las personas, se vincula con la protección de la honra de ellas. En este sentido el E xcmo. Tribunal Constitucional ha declarado: "[Q]ue el respeto y protección del derecho a la honra, que asegura la Constitución, es sinónimo de derecho al respeto y protección del 'buen nombre' de una persona, derecho de carácter personalísimo que es expresión de la dignidad humana consagrada en su artículo 1º, que se vincula, también, con el derecho a la integridad psíquica de la persona, asegurado por el Nº 1 de su artículo 19, pues las consecuencias de su desconocimiento, atropello o violación, si bien pueden significar, en ocasiones, una pérdida o menoscabo de carácter patrimonial más o menos concreto (si se pone en duda o desconoce la honradez de un comerciante o de un banquero, por ejemplo), la generalidad de las veces generan más que nada una mortificación de carácter psíquico, un dolor espiritual, un menoscabo moral carente de significación económica mensurable objetivamente, que, en concepto del que lo padece, no podría ser reemplazada o compensada con una suma de dinero. Se trata, en definitiva, de un bien espiritual que, no obstante tener en ocasiones también un valor económico, el sentido común señala que lo es todo para el que lo pierde y nada para el que se lo quita. Como poéticamente lo recoge la literatura universal cuando, en el Acto III de 'Otelo, el Moro de Venecia', Shakespeare pone en boca del pérfido Yago las siguientes palabras, dirigidas a su general, víctima de sus intrigas: 'Mi querido señor, en el hombre y en la mujer, el buen nombre es la joya más inmediata a sus almas. Quien me roba la bolsa, me roba una porquería, una insignificancia, nada; fue mía, es de él y había sido esclava de otros mil; pero el que me hurta mi buen nombre, me arrebata una cosa que no le enriquece y me deja pobre en verdad'. (Aguilar, 13ª edición, 1965, p. 1.491)" (Tribunal Constitucional, 10 de junio de 2008, cons. 27º, Rol Nº 943-07 INA). 38. El derecho a la

integridad psíquica, ligado a la dignidad de las personas y al respeto a su honra, como límite de la libertad de emitir opinión. Por vía de protección constitucional se ha declarado: "Que la libertad de emitir opinión e informar presenta como límite el que su ejercicio no puede vulnerar "los derechos y la reputación de los demás" (Convención Americana de Derechos Humanos, articulo 13 inciso 2º letra a)) y debe entenderse además en forma consistente con el derecho de las personas a la integridad síquica (art.

19 Nº 1 de la Constitución Política) así como con el derecho a la protección de la honra y

dignidad de las personas (art. 19 Nº 4 de la Carta Fundamental). En el caso apelado, la libertad de informar habría podido ejercerse de muchas formas igualmente efectivas, sin menoscabar los derechos antes señalados y de este modo sin afectación de la dignidad de las menores aludidas. Debe consignarse, además, que en el ejercicio del derecho a emitir opinión e informar, se ha de ser especialmente cuidadoso cuando están de por medio menores de edad pues éstos, a causa de su particular vulnerabilidad, merecen de una especial protección de parte de las autoridades encargadas de velar por su bienestar

]

Que de lo expuesto en

en función del interés superior del menor que, instrumentos internacionales que se han incorporado a nuestro derecho conforme al artículo 5º de la Constitución Política, consideran como valor orientador" (C. Apelaciones de Santiago, 14 de julio de 2014, cons. 6º, LegalPublishing: CL/JUR/4475/2014, Rol Nº 1225-2014). IV. LA PROTECCIÓN DEL QUE ESTÁ POR NACER. En las ocasiones en las que el E xcmo. Tribunal Constitucional se ha pronunciado sobre esta cuestión lo ha hecho para afirmar que el nasciturus es persona desde el momento de la concepción y que, en cuanto tal, queda plenamente cubierto por la seguridad constitucional del derecho a la vida y su integridad física y psíquica. 39. El nasciturus es persona desde el momento de la concepción. La jurisprudencia constitucional ha afirmado: "Queda claro que, para el Constituyente y a diferencia de lo que pueda desprenderse del examen de normas legales determinadas, el embrión o el nasciturus es persona desde el momento de la concepción" (Tribunal Constitucional, 18 de abril de 2008, cons. 54º, Rol Nº 740-07). 40. La protección legal de la vida del nasciturus implica la protección de un derecho y no sólo del bien jurídico de la vida. Se ha declarado por el mismo E xcmo. Tribunal Constitucional que: "[L]a intención del Constituyente fue confiar al legislador las modalidades concretas de protección de la vida del que está por nacer en el entendido que se trata de un ser existente e inserto en la concepción de persona, en cuanto sujeto de derecho, a que alude el encabezado del artículo 19. Este mandato al legislador importa la protección de un derecho y no sólo del bien jurídico de la vida, distinción que no es menor para estos sentenciadores. En efecto, si sólo se hubiese protegido la vida, en cuanto bien jurídico, bastaría que el legislador hubiese consagrado mecanismos que aseguraran al nasciturus la viabilidad de la vida intrauterina hasta el nacimiento" (Tribunal Constitucional, 18 de abril de 2008, cons. 58º, Rol Nº 740-07). 41. Protección de la vida del que está por nacer y prácticas religiosas de la madre. Se ha entendido que: "Tratándose del nonato, existiendo protección constitucional que debe valorarse, como se vio, a la luz de los derechos de la madre, conforme a lo señalado, debe convenirse que, la práctica de convicciones religiosas, de igual modo que en el caso anterior, no autorizan para poner en riesgo la vida del que está por nacer" (C. de Apelaciones de Copiapó, 9 de agosto de 2008, LegalPublishing:CL/ JUR/5405/2008, Rol Nº 230-2008).

2º.- La igualdad ante la ley. En Chile no hay persona ni grupo privilegiados. En Chile no hay esclavos y el que pise su territorio queda libre. Hombres y mujeres son iguales ante la ley.

Ni la ley ni autoridad alguna podrán establecer diferencias arbitrarias;

Concordancias: Constitución Política de la República: artículos 1º, 10, 19 número 2. Código Civil: artículos 14, 20, 25, 33, 55, 57, 74, 982, 997. Código del Trabajo: artículo 62 bis. Código Tributario: artículo 8º número 7. Ley Nº 18.838, crea el Consejo Nacional de Televisión, D.O. 30.09.1989: artículo 1º inciso 4º. Ley Nº 19.253, sobre protección, fomento y desarrollo de los indígenas, D.O. 5.10.1993: artículo 8º. Ley Nº 20.120, Sobre investigación científica en el ser humano, su genoma y prohíbe la clonación humana, D.O. 22.09.2006: artículo 4º. Ley Nº 20.422, establece normas sobre igualdad de oportunidades e inclusión social de personas con discapacidad, D.O. 10.02.2010, artículos: 1º, 4º, 6º, 7º, 8º. Ley Nº 20.430, establece disposiciones sobre protección de refugiados, D.O. 15.04.2010: artículo 8º. Ley Nº 20.609, establece medidas contra la discriminación, D.O. 24.07.2012. Tratado celebrado entre Chile y Gran Bretaña sobre abolir el tráfico de esclavos, Boletín de Leyes y Decretos del Gobierno 01.09.1842. Decreto Nº 530, Min. Relaciones Exteriores, Convención sobre los Derechos Políticos de la Mujer, D.O. 30.09.1967, artículos 1º, 2º y 3º. Decreto Nº 747, Min. Relaciones

Exteriores, Convención Internacional sobre la eliminación de todas las formas de discriminación racial, D.O. 12.11.1971: artículos 1º, 2º, 3º, 5º. Decreto Nº 764, Min. Relaciones Exteriores, Convención relativa a la lucha contra las discriminaciones en materia de enseñanza, D.O. 30.11.1971. Decreto Ley Nº 871, aprueba Convención Interamericana sobre concesión de Derechos Políticos a la Mujer, D.O. 28.01.1975. Decreto Ley Nº 872, aprueba Convención Interamericana sobre concesión de Derechos Civiles a la Mujer, D.O. 28.01.1975. DecretoNº 326, Min. Relaciones Exteriores, Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, D.O. 28.04.1989: artículos 2º, 3º, 7º y 26. Decreto Nº 778, Min. Relaciones Exteriores, Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, D.O. 29.04.1989: artículos 2º, 3º, 8º, 14, y 16. Decreto Nº 789, Min. Relaciones Exteriores, Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer, D.O. 9.12.1989. Decreto Nº 873, Min. Relaciones Exteriores, Pacto de San José de Costa Rica, D.O. 5.01.1990: artículos 1º, 3º, 6º Nº 1, 24. Decreto Nº 830, Min. Relaciones Exteriores, Convención sobre los Derechos del Niño, D.O. 27.09.1990: artículo 2º. Decreto Nº 1.097, Min. Relaciones Exteriores, Convención sobre la Esclavitud, D.O. 7.11.1995. Decreto Nº 99, Min. Relaciones Exteriores, Convención Interamericana para la eliminación de todas las formas de discriminación contra las personas con discapacidad,D.O. 20.06.2002. Decreto Nº 84, Min. Relaciones Exteriores, Convención Internacional sobre la Protección de los derechos de los trabajadores migratorios y de sus familiares, D.O. 8.06.2005, artículos 7º y 11. Decreto Nº 201, Min. Relaciones Exteriores, Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad adoptada por la Asamblea General de la ONU el 13 de diciembre de 2006, D.O. 17.09.2008.

Jurisprudencia: 42. Contenido y significado de la "igualdad ante la ley". El Tribunal Constitucional, en diversos pronunciamientos, ha entendido que la igualdad ante la ley "consiste en que las normas jurídicas deben ser iguales para todas las personas que se encuentren en las mismas circunstancias y, consecuencialmente, diversas para aquellas que se encuentren en situaciones diferentes. No se trata, por consiguiente, de una igualdad absoluta sino que ha de aplicarse la ley en cada caso conforme a las diferencias constitutivas del mismo. La igualdad supone, por lo tanto, la distinción razonable entre quienes no se encuentren en la misma condición". Así, se ha concluido

que "la razonabilidad es el cartabón o standard de acuerdo con el cual debe apreciarse la

medida de igualdad o la desigualdad" [

Tribunales Constitucionales, como el español y el alemán, da cuenta de que no basta, sin embargo, que la justificación de las diferencias sea razonable sino que además debe ser objetiva" (Tribunal Constitucional, 11 de diciembre de 2007, Rol Nº 790-07; Tribunal Constitucional, 31 de marzo de 2008, Rol Nº 755-07; Tribunal Constitucional, 8 de septiembre de 2008, Rol Nº 1138-08; Tribunal Constitucional, 14 de enero de 2009, Rol Nº 1140-08). 43. Protección de la igualdad "en" la ley. Se ha sentado que: "En el marco protector de la garantía normativa de la igualdad se garantiza la protección constitucional de la igualdad 'en la ley', prohibiendo que el legislador, en uso de sus potestades normativas, o cualquier otro órgano del Estado, establezca diferencias entre las personas y respecto de situaciones o finalidades que tengan una motivación, utilicen medios o bien produzcan un resultado de carácter arbitrario, pues el constituyente no prohibió toda desigualdad ante la ley, sino que, optando por una fórmula de otro tipo, se inclinó por establecer como límite a la arbitrariedad, prohibiendo toda discriminación arbitraria" (Tribunal Constitucional, 30 de enero de 2008, Rol Nº 986-07; Tribunal Constitucional, 13 de mayo de 2008, Rol Nº 834-07).

]

Que el examen de la jurisprudencia de diversos

4º.- El respeto y protección a la vida privada y a la honra de la persona y su familia;

Concordancias: Constitución Política de la República: artículos 1º, 8º inciso 2º, 20. Código Civil: artículo 2331. Código Penal: Párrafos 6, 7, 8 del Título VIII del Libro II. Ley Nº 19.733, sobre Libertades de Opinión e Información y Ejercicio del Periodismo, D.O. 4.06.2001: artículo 30 inciso final. Ley Nº 20.609, establece medidas contra la discriminación, D.O. 24.07.2012: artículo 2º inciso 3º. Decreto Nº 778, Min. Relaciones Exteriores, Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, D.O. 29.04.1989: artículo 17. Decreto Nº 873, Min. Relaciones Exteriores, Pacto de San José de Costa Rica, D.O. 5.01.1990: artículo 11. Decreto Nº 830, Min. Relaciones Exteriores, Convención sobre los Derechos del Niño, D.O. 27.09.1990: artículo 16. Decreto Nº 84, Min. Relaciones Exteriores, Convención Internacional sobre la Protección de los derechos de los trabajadores migratorios y de sus familiares, D.O. 8.06.2005, artículo 14. Decreto Nº 201, Min. Relaciones Exteriores, Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, D.O. 17.09.2008, artículo

22.

Jurisprudencia: 44. Protección de la vida privada y dignidad de las personas. La jurisprudencia constitucional ha destacado que: "La Carta Fundamental asegura a todas las personas, sin distinción ni exclusión alguna, en su artículo 19 Nº 4 inciso primero, 'El respeto y protección a la vida privada y pública y a la honra de la persona y de su familia". En tal sentido considera esta Magistratura necesario realzar la relación sustancial, clara y directa, que existe entre la dignidad de la persona, por una parte, y su proyección inmediata en la vida privada de ella y de su familia, por otra, circunstancia que vuelve indispensable cautelar, mediante el respeto y la protección debidas, ese ámbito reservado de la vida, en el cual no es lícito penetrar sin el consentimiento del afectado, de un lado, o por decisión de la autoridad fundada en la ley que hubiere sido dictada con sujeción a la Constitución, de otro" (Tribunal Constitucional, 28 de octubre de 2003, Rol Nº 389; Tribunal Constitucional, 1 de agosto de 2006, Rol Nº 521). 45. Privacidad y su vinculación con la dignidad de las personas. Ha estimado el Tribunal Constitucional que: "La privacidad, en los variados rubros descritos, integra los derechos personalísimos o del patrimonio moral de cada individuo, los cuales emanan de la dignidad personal, como se ha dicho, y son, por su cualidad de íntimos de cada sujeto, los más cercanos o próximos a esta característica, única y distintiva, del ser humano. Por tal razón, ellos merecen reconocimiento y protección excepcionalmente categóricos tanto por la ley, como por los actos de autoridad y las conductas de particulares o las estipulaciones celebradas entre éstos" (Tribunal Constitucional, 28 de octubre de 2003, Rol Nº 389). 46. El derecho a la privacidad no puede concebirse como un derecho respecto del cual no puedan existir ciertos límites legales. En este sentido se ha pronunciado el E xcmo. Tribunal Constitucional cuando ha declarado: "Que el derecho a la privacidad, entendido por nuestro Constituyente como 'la posición de una persona o entidad colectiva personal en virtud de la cual se encuentra libre de intromisiones o difusiones cognoscitivas de hechos que pertenecen a su interioridad corporal y psicológica o a las relaciones que ella mantiene o ha mantenido con otros, por parte de agentes externos que, sobre la base de una valoración media razonable, son ajenos al contenido y finalidad de dicha interioridad o relaciones' (Corral Talciani, Hernán, citado por Vivanco M., Ángela. Curso de Derecho Constitucional, Tomo II. Santiago, Ediciones Universidad Católica de Chile, 2006, p. 345), no puede ser concebido como un derecho absoluto, protegido contra cualquier tipo de limitación legal" (Tribunal Constitucional, 4 de enero de 2011, cons. 38º, Rol Nº 1683-2010). 47. Contenido y caracteres del derecho a la honra protegido constitucionalmente. "Como se aprecia del contexto del debate

habido en la Comisión de Estudio, el derecho a la honra, cuyo respeto y protección la Constitución asegura a todas las personas, alude a la 'reputación', al 'prestigio' o el 'buen nombre' de todas las personas, como ordinariamente se entienden estos términos, más que al sentimiento íntimo del propio valer o a la dignidad especial o gloria alcanzada por algunos. Por su naturaleza es, así, un derecho que emana directamente de la dignidad con que nace la persona humana, un derecho personalísimo que forma parte del acervo moral o espiritual de todo hombre y mujer, que no puede ser negado o desconocido por tratarse de un derecho esencial propio de la naturaleza humana" (Tribunal Constitucional, 10 de junio de 2008, cons. 25º, Rol Nº 943-07 INA). 48. Contenido de la protección constitucional de la honra de la persona y su familia y límites del derecho a su respeto. "La protección constitucional de la honra no se refiere a la valoración que cada persona tiene de sí misma, sino que a la valoración que, objetivamente, ella merece dentro del conglomerado social en que se desenvuelve. De esta manera, el derecho al respeto y protección de la honra de la persona y de su familia debe ejercerse con arreglo a límites extrínsecos que derivan de la necesidad de respetar las reglas que la sociedad se ha dado para su pleno desenvolvimiento" (Tribunal Constitucional, 13 de mayo de 2008, Rol Nº 834-07). 49. Respeto y protección a la honra e integridad psíquica. "El respeto y protección del derecho a la honra, que asegura la Constitución, es sinónimo de derecho al respeto y protección del 'buen nombre' de una persona, derecho de carácter personalísimo que es expresión de la dignidad humana consagrada en su artículo 1º, que se vincula, también, con el derecho a la integridad psíquica de la persona, asegurado por el Nº 1 de su artículo 19, pues las consecuencias de su desconocimiento, atropello o violación, si bien pueden significar, en ocasiones, una pérdida o menoscabo de carácter patrimonial más o menos concreto (si se pone en duda o desconoce la honradez de un comerciante o de un banquero, por ejemplo), la generalidad de las veces generan más que nada una mortificación de carácter psíquico, un dolor espiritual, un menoscabo moral carente de significación económica mensurable objetivamente, que, en concepto del que lo padece, no podría ser reemplazada o compensada con una suma de dinero" (Tribunal Constitucional, 10 de junio de 2008, Rol Nº 943-08). 50. Garantía constitucional de la privacidad entre cónyuges. Ante la situación del marido que sustrajo el diario de vida de su mujer utilizándolo, luego, como prueba en un proceso de divorcio, se ha declarado que:

"Toda persona posee como derecho básico fundamental el respeto de un ámbito íntimo, el cual no es posible traspasar por terceros, ya que está vedada toda injerencia, sin la autorización de su titular; derecho humano y libertad fundamental que emerge de la dignidad de las personas y en este caso de la cónyuge recurrente, que puede preservar de su marido aspectos que considere constituyen sus vivencias personales y que estima de carácter privado. Esta protección dada por el constituyente en el artículo 19 Nº 4 de la Carta Fundamental, que no hace distinciones, impide que otra persona, cualquiera sea su condición contractual o de familia, posea antecedentes que importen transgredir este derecho. En todo caso, a la luz de lo dispuesto en el inciso segundo del artículo 5º de la Carta Fundamental de igual forma se encuentra amparado por el ordenamiento jurídico

constitucional [

corresponde divulgar los pensamientos y vivencias íntimas de la recurrente y, por ende, el recurso de protección intentado deberá ser acogido" (C. Suprema, 4 de enero de 2006, cons. 3º y 5º, LegalPublishing: CL/JUR/8563/2006, Rol Nº 6491- 2005). 51. Protección constitucional de la honra y las pruebas periciales biológicas. El Tribunal Constitucional ha declarado que: "No puede estimarse lesivo al derecho garantizado por el artículo 19 Nº 4 de la Constitución, la existencia de un procedimiento judicial que, conformado por reglas como las introducidas por los artículos 188, 199 y 199 bis del Código Civil, propende, precisamente, a la obtención de la verdad en un tema tan ligado al respeto de la dignidad humana como es la necesidad de determinar

]

la conducta del recurrido es ilegal, excede de sus facultades pues no le

fehacientemente la identidad de una persona" (Tribunal Constitucional, 13 de mayo de 2008, Rol Nº 834-07).

5º.- La inviolabilidad del hogar y de toda forma de comunicación privada. El hogar sólo puede allanarse y las comunicaciones y documentos privados interceptarse, abrirse o registrarse en los casos y formas determinados por la ley;

Concordancias: Constitución Política de la República: artículos 1º, 8º inciso 2º, 20. Decreto Nº 778, Min. Relaciones Exteriores, Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, D.O. 29.04.1989: artículo 17. Decreto Nº 873, Min. Relaciones Exteriores, Pacto de San José de Costa Rica, D.O. 5.01.1990: artículo 11.2. Decreto Nº 830, Min. Relaciones Exteriores, Convención sobre los Derechos del Niño, D.O. 27.09.1990: artículo

1º.

Jurisprudencia: 52. Derechos a la privacidad e inviolabilidad de las comunicaciones privadas y libre desarrollo de la personalidad. Se ha declarado que: "El respeto y protección de la dignidad y de los derechos a la privacidad de la vida y de las comunicaciones, son base esencial del desarrollo libre de la personalidad de cada sujeto, así como de su manifestación en la comunidad a través de los grupos intermedios autónomos con que se estructura la sociedad" (Tribunal Constitucional, 28 de octubre de 2003, Rol Nº 389; Tribunal Constitucional, 10 de junio de 2008, Rol Nº 943- 08). 53. Carácter no absoluto del respeto a la vida privada y de la protección de las comunicaciones. En este sentido la jurisprudencia constitucional ha afirmado que: "El derecho al respeto a la vida privada y a la protección de las comunicaciones de la misma naturaleza no tienen, como es evidente, carácter absoluto, encontrándose el legislador habilitado para regular su ejercicio, sujetándose, eso sí, a lo que dispone la propia Carta Fundamental que le impide, al hacer uso de sus atribuciones, afectar el derecho en su esencia, imponerle condiciones, tributos o requisitos que impidan su libre ejercicio o privarlo de la tutela jurídica que le es debida" (Tribunal Constitucional, 28 de octubre de 2003, Rol Nº 389; Tribunal Constitucional, 10 de junio de 2008, Rol Nº 943- 08). 54. Comunicaciones privadas y límites al legislador para determinar los casos y formas en que pueden interceptarse. Se ha estimado que: "Las comunicaciones privadas, puesto que si bien es cierto pueden 'interceptarse, abrirse o registrarse en los casos y formas determinados por la ley', ello no permite al legislador dictar normas que impliquen afectar el núcleo esencial del derecho asegurado o despojarlo de la protección que le corresponde" (Tribunal Constitucional, 10 de junio de 2008, Rol Nº 943-08).

7º.- El derecho a la libertad personal y a la seguridad individual.

En consecuencia:

f) En las causas criminales no se podrá obligar al imputado o acusado a que declare bajo juramento sobre hecho propio; tampoco podrán ser obligados a declarar en contra de éste sus ascendientes, descendientes, cónyuge y demás personas que, según los casos y circunstancias, señale la ley;

Concordancias: Constitución Política de la República: artículo 21. Código Procesal

Pacto

Penal:

artículos

93,

302,

305.

Decreto

Nº 778,

Min.

Relaciones

Exteriores,

Internacional de Derechos Civiles y Políticos, D.O. 29.04.1989: artículo 14.3 letra g). Decreto Nº 873, Min. Relaciones Exteriores, Pacto de San José de Costa Rica, D.O. 5.01.1990: artículo 8.2 letra g). Ley Nº 19.968, crea Tribunales de Familia, D.O. 30.08.2004: artículo 37.

Jurisprudencia: 55. Esta garantía se extiende a las personas, no sólo en cuanto que imputadas o acusadas, sino también en tanto que testigos. En este sentido se ha declarado que: "El artículo 93 [Código Procesal Penal] señala expresamente, que el imputado tiene los derechos y garantías que le confieren las leyes, no sólo los que allí se enumeran, por lo que la advertencia de tener derecho a no declarar en contra de sus parientes también le asiste, no sólo como acusado sino también como imputado, y aún más si también como testigo, conforme lo señala el artículo 305 del indicado Código. En otro sentido, esta última norma admite una interpretación en dos direcciones, ya que no sólo dice relación con el derecho a no declarar en determinadas circunstancias, sino también se relaciona con el derecho de aquél en contra de quien se declara, esto es, que la imputación que se formula en su contra lo sea por una persona que pudo libremente expresar su voluntad de declarar, y esa libertad se funda en la información íntegra que debe tener para tomar una decisión, en la especie que un pariente no declare en su contra, a sabiendas que le asiste ese derecho. Tal circunstancia se encuentra establecida expresamente en el artículo 19 Nº 7 letra f) de la Constitución Política de la República" (TOP. Valdivia, 18 de abril de 2006, conf. C. Suprema, 31 de mayo de 2006, LegalPublishing:CL/JUR/7686/2006, Rol Nº 2138-2006). 56. Obtenida legalmente la declaración de una persona o de su cónyuge, pueden negarse, luego a declarar en el juicio, pero no puede impedirse que declaren aquellos que oyeron sus declaraciones iniciales. Así se ha entendido que: "Si el imputado, o alguna de las personas que pueden abstenerse de declarar, en pleno conocimiento de sus derechos, de manera libre e informada accede a prestar declaración, dicho saber de quienes escuchan su declaración no puede estimarse adquirido contraviniendo las garantías fundamentales. Por lo mismo se produce una separación entre el imputado o ese testigo como fuente de prueba y aquellos que lo escucharon en etapas previas. No podrá obligarse a aquellos a que declaren en el juicio pues en el mismo podrán ejercer su derecho a no hacerlo, pero no puede impedirse a éstos que relaten lo que escucharon y que, consiguientemente, sus expresiones sean valoradas conforme a las circunstancias concurrentes. Eso es precisamente lo que sucedió en este caso. Los funcionarios policiales fueron categóricos en indicar que las declaraciones del acusado y su cónyuge fueron prestadas previa información correspondiente, en conocimiento de sus derechos y de modo libre y voluntario. Nada existe en la causa que permita discutir tal aserto" (Tribunal Oral en lo Penal de Antofagasta, 6 de septiembre de 2003, LegalPublishing: CL/JUR/5880/2003, Rol Nº 80-2003). Así: "Si el saber de los policías respecto de los hechos como testigos de oídas o referencia tiene un origen lícito en la medida que lo escucharon del imputado y su cónyuge en declaraciones obtenidas legalmente, no puede posteriormente, en el juicio, devenir en ilícito porque éstos hagan uso de su derecho a no declarar cuanto más desde que el fundamento inmediato de la exclusión es que las pruebas, conforme al artículo 276 inciso tercero del Código: 'hubieren sido obtenidas con inobservancia de garantías fundamentales' (Tribunal Oral en lo Penal de Antofagasta, 6 de septiembre de 2003, LegalPublishing: CL/JUR/5880/2003, Rol Nº 80-2003).

10º.- El derecho a la educación.

La educación tiene por objeto el pleno desarrollo de la persona en las distintas etapas de su vida.

Los

padres

tienen

el

derecho

preferente

y

el

deber

de

educar

a

sus

hijos.

Corresponderá al Estado otorgar especial protección al ejercicio de este derecho.

Para el Estado es obligatorio promover la educación parvularia y garantizar el acceso gratuito y el financiamiento fiscal al segundo nivel de transición, sin que éste constituya requisito para el ingreso a la educación básica. 1

La educación básica y la educación media son obligatorias, debiendo el Estado financiar un sistema gratuito con tal objeto, destinado a asegurar el acceso a ellas de toda la población. En el caso de la educación media este sistema, en conformidad a la ley, se extenderá hasta cumplir los 21 años de edad. 2

Corresponderá al Estado, asimismo, fomentar el desarrollo de la educación en todos sus niveles; estimular la investigación científica y tecnológica, la creación artística y la protección e incremento del patrimonio cultural de la Nación.

Es deber de la comunidad contribuir al desarrollo y perfeccionamiento de la educación;

Concordancias: Constitución Política de la República: artículos 1º, 5º inciso 2º, 19 número 11 inciso 4. Código Civil: artículos 222 inciso 2º, 224 inciso 1, 230, 231, 233, 234, 235, 236, 237, 238, 2321. Ley Nº 19.947, de Matrimonio Civil, D.O. 17.05.2004: artículos 3º inciso 1º, 27 inciso 2º. Ley Nº 19.968, crea Tribunales de Familia, D.O. 30.08.2004:

artículos 16, 22 inciso 1º. Decreto Nº 778, Min. Relaciones Exteriores, Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos,D.O. 29.04.1989: artículo 18.4. Pacto internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, Decreto Nº 236, Min. Relaciones Exteriores,D.O. 27.05.1989: artículos 13 y 14. Decreto Nº 873, Min. Relaciones Exteriores, Pacto de San José de Costa Rica, D.O. 5.01.1990: artículo 12.4. Convención sobre los Derechos del Niño, Decreto Nº 830, Min. Relaciones Exteriores, D.O. 27.09.1990:

artículos 3º, 9º, 12, 14 y 18. Ley Nº 16.618, Ley de Menores,D.O. 8.03.1967: artículo 43. Ley Nº 19.620, sobre Adopción de Menores, D.O. 5.08.1999: artículos 3º inciso 2º, 24 inciso final, 30 inciso final. Decreto Nº 84, Min. Relaciones Exteriores, Convención Internacional sobre la Protección de los derechos de los trabajadores migratorios y de sus familiares, D.O. 8.06.2005, artículo 30.

Jurisprudencia: 57. Principios y valores constitucionales del artículo 1º y derecho preferente y deber de los padres de educar a sus hijos. La jurisprudencia constitucional ha precisado que: "El artículo 1º de la Carta Fundamental, proclama que la familia es el núcleo fundamental de la sociedad y que el Estado está al servicio de la persona humana y su finalidad es promover el bien común, para lo cual debe contribuir a crear las condiciones sociales que permitan a todos y a cada uno de los integrantes de la comunidad nacional su mayor realización espiritual y material posible, con pleno respeto de los derechos y garantías que la Constitución establece. Las aspiraciones del constituyente, en relación a los más desvalidos como son los menores, se manifiestan de manera más concreta en artículo 19 Nº 10, que en lo pertinente dispone: 'los padres tienen el derecho preferente y el deber de educar a sus hijos" (C. Suprema, 14 de abril de 2008, cons. 5º, LegalPublishing:CL/JUR/7338/2008, Rol Nº 1384-2008). 58. Papel

1 Este párrafo fue reemplazado por el número 1) del artículo único de la Ley Nº 20.162, publicada en el Diario Oficial de 16 de febrero de 2007.

2 Este artículo fue sustituido por el artículo único de la Ley Nº 19.876, publicada en el Diario Oficial de 22 de mayo de

2003.

subsidiario del Estado frente al de los padres. Se ha destacado que: "Son los padres quienes tienen la primera y fundamental responsabilidad de dar las condiciones de protección y cuidado hacia sus hijos, asumiendo la sociedad y el Estado un rol subsidiario" (C. Suprema, 26 de junio de 2002, LegalPublishing: CL/JUR/1316/2002, Rol Nº 1624-2002). 59. La educación de los hijos como derecho preferente de los padres. En este sentido se ha declarado que: "En cuanto derecho de los padres, es una facultad de obrar frente a órganos del Estado, instituciones, grupos y personas que pretendieran dirigir, orientar o llevar a cabo la educación de sus hijos, que se traduce en la elección del establecimiento de enseñanza en que tendrá lugar la enseñanza formal y en las acciones educativas que realice el núcleo familiar en la enseñanza informal de niños y adolescentes" (Tribunal Constitucional, 18 de abril de 2008, cons. 15º, Rol Nº 740-07). El E xcmo. Tribunal Constitucional ha reiterado este considerando en sentencia posterior: "Que

la Constitución dispone que "los padres tienen el derecho preferente y el deber de educar

a sus hijos. Corresponderá al Estado otorgar especial protección al ejercicio de este

derecho" (artículo 19, numeral 10º, inciso tercero, de la Constitución). En general, este

derecho-deber funda la posición preeminente y decisiva de los padres en los procesos educativos formales, informales y no formales de enseñanza. Como lo ha sostenido este Tribunal, "en cuanto derecho de los padres, es una facultad de obrar frente a órganos del

Estado, instituciones, grupos y personas que pretendieran dirigir, orientar o llevar a cabo

la educación de sus hijos, que se traduce en la elección del establecimiento de enseñanza

en que tendrá lugar la enseñanza formal y en las acciones educativas que realice el núcleo familiar en la enseñanza informal de niños y adolescentes. Y en cuanto deber constitucional se traduce en obligaciones de hacer, las que existen tanto en la enseñanza formal en que los padres han de colaborar con la acción educativa del establecimiento que eligieron para sus hijos, como en la enseñanza informal en que no pueden eludir la responsabilidad educativa que les incumbe" (STC Rol Nº 740, considerando 15º)" (T. Constitucional, 1 de abril de 2015, Voto por rechazar, cons. 6, LegalPublishing: CL/JUR/1920/2015, Rol Nº 2787-2015). 60. La educación de los hijos como deber de los padres. Así se ha explicado que: "En cuanto deber constitucional se traduce en obligaciones de hacer, las que existen tanto en la enseñanza formal en que los padres han de colaborar con la acción educativa del establecimiento que eligieron para sus hijos, como en la enseñanza informal en que no pueden eludir la responsabilidad educativa que les incumbe" (Tribunal Constitucional, 18 de abril de 2008, cons. 15º, Rol Nº 740-07).61. Deber de educar a los hijos y responsabilidad civil de los padres. La jurisprudencia ha entendido que: "La razón por la cual el artículo 2321 del mismo Código hace siempre responsables a los padres de los delitos o cuasidelitos cometidos por sus hijos menores, y que conocidamente provengan de mala educación, o de los hábitos viciosos que les han dejado adquirir; es, porque ellos tuvieron la opción real de formarlos apropiadamente y no la aprovecharon, que se les hace responsables de tal descuido" (C. Suprema, 5 de enero de 2005, cons. 49º, LegalPublishing: CL/JUR/2532/2005, Rol Nº 3640-2004).

11º.-

La

libertad

de

enseñanza

incluye

el

derecho

de

abrir,

mantener establecimientos educacionales.

organizar

y

La libertad de enseñanza no tiene otras limitaciones que las impuestas por la moral, las buenas costumbres, el orden público y la seguridad nacional.

La enseñanza reconocida oficialmente no podrá orientarse a propagar tendencia político partidista alguna.

Los padres tienen el derecho de escoger el establecimiento de enseñanza para sus hijos.

Una ley orgánica constitucional establecerá los requisitos mínimos que deberán exigirse en cada uno de los niveles de la enseñanza básica y media y señalará las normas objetivas, de general aplicación, que permitan al Estado velar por su cumplimiento. Dicha ley, del mismo modo, establecerá los requisitos para el reconocimiento oficial de los establecimientos educacionales de todo nivel;

Concordancias: Constitución Política de la República: artículos 1º, 10 inciso 3º, 20. Ley Nº 20.609, establece medidas contra la discriminación, D.O. 24.07.2012: artículo 2º inciso 3º. Decreto Nº 830, Min. Relaciones Exteriores, Convención sobre los Derechos del Niño, D.O. 27.09.1990: artículos 28 y 29.

Jurisprudencia: 62. Derecho de escoger el establecimiento de enseñanza y causa legal que impide la elección. Se ha destacado que: "El artículo 19 de la Constitución Política de la República en su numeral 11, al asegurar a todas las personas la libertad de enseñanza, dispone en su inciso 4º que los padres tienen derecho de escoger el establecimiento de enseñanza para sus hijos y debe entenderse que este derecho le pertenece mientras no exista una causal legal debidamente justificada que le impida hacer esa elección" (C. de Apelaciones de Punta Arenas, 16 de noviembre de 2007, cons. 6º, LegalPublishing: CL/JUR/7087/2007, Rol Nº 77-2007). 63. Derecho de escoger el establecimiento de enseñanza y libertad de enseñanza. Se ha entendido que: "El artículo 19 de la Constitución Política de la República en su numeral 11, al asegurar a todas las personas la libertad de enseñanza, dispone en su inciso 4º que los padres tienen derecho de escoger el establecimiento de enseñanza para sus hijos y debe entenderse que este derecho le pertenece mientras no exista una causal legal debidamente justificada que le impida hacer esa elección. Que de esta manera sólo cabe concluir que la resolución de la recurrida en cuanto a no permitir a los hijos de la recurrente matricularse para el año escolar próximo resulta arbitraria y vulnera la garantía constitucional precedentemente anotada, por lo que procede tomar la medida que a continuación se indica, a fin de restablecer el imperio del derecho y otorgar la debida protección al ofendido" (C. de Apelaciones de Punta Arenas, 16 de noviembre de 2007, LegalPublishing: CL/JUR/7087/2007, Rol Nº 77-2007). 64. Derecho de escoger el establecimiento de enseñanza y no renovación de matrícula. Sobre esta cuestión se ha declarado: "Que por medio de la presente acción (Protección) se pretende proteger, entre otros, el derecho de los padres de escoger el establecimiento de enseñanza para sus hijos. En estos autos resulta evidente que la recurrente madre del afectadose ha visto privada del ejercicio de la referida garantía constitucional, por cuanto se le ha negado la renovación de la matrícula para su hijo. Tal renovación forma parte del proceso educativo del menor, el que comprende, además, la elección del establecimiento educacional realizada por los padres y que supone continuidad y permanencia en el tiempo" (C. Suprema, 21 de marzo de 2002, cons. 1º, LegalPublishing: CL/JUR/2329/2002, Rol Nº 763-2002). 65. Derecho de escoger el establecimiento de enseñanza y expulsión de alumnos. Se ha precisado que esta "garantía está referida a las circunstancias de que los padres pueden escoger el lugar donde sus hijos estudien, pero esto no puede obligar a una institución educacional el admitir alumnos que no respeten la estructura y reglamentación del colegio, de modo que la medida de expulsión debe ser fundada" (C. Suprema, 6 de agosto de 2008, LegalPublishing: CL/JUR/7952/2008, Rol Nº 3044-2008). 66. Derecho de escoger el establecimiento de enseñanza y límites a la cancelación de matrícula. Se ha declarado en esta materia que: "Estima esta Corte, el

actuar de la recurrida se ha constituido en arbitrario, y ha afectado la señalada garantía constitucional de la recurrente, dado que es un hecho evidente que la incorporación de un alumno a un establecimiento educacional, cualquiera que este sea, privado, subvencionado o fiscal, requiere de la existencia de cupos y de la participación en un proceso de admisión, que a la fecha señalada, han casi todos finalizado. Así, no sólo se ha privado a la recurrente de escoger el establecimiento de enseñanza para su hija, sino que prácticamente se le priva de la posibilidad de asistir durante el año académico 2007 a algún colegio a cumplir con su deber legal. En definitiva, la recurrida debió informar a la recurrente en forma expresa y oportuna de la cancelación de la matrícula de la alumna, a fin de darle la oportunidad de ingresar en un nuevo establecimiento educacional, y al no hacerlo, la ha privado de su derecho constitucional, por lo que en este aspecto el recurso intentado debe prosperar y, en consecuencia, será acogido" (C. de Apelaciones de Rancagua, 6 de marzo de 2007, cons. 7º, LegalPublishing: CL/JUR/6849/2007, Rol Nº 76-

2007).

II. DE LAS PERSONAS EN GENERAL: DE SU EXISTENCIA, NACIONALIDAD, DOMICILIO, ESTADO CIVIL, NOMBRE Y PARENTESCO

A. TRATADOS Y CONVENCIONES INTERNACIONALES

1. PACTO INTERNACIONAL DE DERECHOS CIVILES Y POLÍTICOS ADOPTADO POR LA ASAMBLEA GENERAL DE LA ONU POR RESOLUCIÓN Nº 2.200 EL 16 DE DICIEMBRE DE 1966 Y SUSCRITO POR CHILE EN LA MISMA FECHA

Decreto Ministerio de Relaciones Exteriores Nº 778, D.O. 29.04.1989

Artículo 12

1. Toda persona que se halle legalmente en el territorio de un Estado tendrá derecho a circular libremente por él y a escoger libremente en él su residencia.

Concordancias: Código Civil: artículo 59. Constitución Política de la República: artículo 19 número 7, inciso 2º, letra a. Decreto Nº 789, Min. Relaciones Exteriores, Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer, D.O. 9.12.1989, artículo 15.4. Decreto Nº 873, Min. Relaciones Exteriores, Pacto de San José de Costa Rica, D.O. 5.01.1990: artículo 22.

Artículo 13

El extranjero que se halle legalmente en el territorio de un Estado Parte en el presente Pacto sólo podrá ser expulsado de él en cumplimiento de una decisión adoptada conforme a la ley; y, a menos que razones imperiosas de seguridad nacional se opongan a ello, se permitirá a tal extranjero exponer las razones que lo asistan en contra de su expulsión, así como someter su caso a revisión ante la autoridad competente o bien ante la persona o personas designadas especialmente por dicha autoridad competente, y hacerse representar con tal fin ante ellas.

Concordancias: Código Civil: artículos 14, 5, 56, 57. Decreto Nº 873, Min. Relaciones Exteriores, Pacto de San José de Costa Rica, D.O. 5.01.1990: artículo 22.

Artículo 16

Todo ser humano tiene derecho, en todas partes, al reconocimiento de su personalidad jurídica.

Concordancias: Código Civil: artículo 55. Constitución Política de la República: artículo 1º. Decreto Nº 789, Min. Relaciones Exteriores, Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer, D.O. 9.12.1989, artículo 15.2. Decreto Nº 201, Min. Relaciones Exteriores, Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, D.O. 17.09.2008, artículo 12.

Artículo 24

1. Todo niño tiene derecho, sin discriminación alguna por motivos de raza, color, sexo,

idioma, religión, origen nacional o social, posición económica o nacimiento, a las medidas de protección que su condición de menor requiere, tanto por parte de su familia como de la sociedad y del Estado.

2. Todo niño será inscrito inmediatamente después de su nacimiento y deberá tener un

nombre.

3. Todo niño tiene derecho a adquirir una nacionalidad.

Concordancias: Constitución Política de la República: artículo 19 número 2º. Ley Nº 4.808, sobre Registro Civil, D.O. 10.02.1930, texto refundido fijado por D.F.L. Nº 1, D.O. 30.05.2000: artículo 31. Decreto Nº 789, Min. Relaciones Exteriores, Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer, D.O. 9.12.1989, artículo 9.2. Decreto Nº 873, Min. Relaciones Exteriores, Pacto de San José de Costa Rica, D.O. 5.01.1990: artículos 18, 19, 20. Decreto Nº 830, Min. Relaciones Exteriores, Convención sobre los Derechos del Niño, D.O. 27.09.1990: artículo 7º. Decreto Nº 201, Min. Relaciones Exteriores, Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, D.O. 17.09.2008, artículos 15, 18.

Artículo 26

Todas las personas son iguales ante la ley y tienen derecho sin discriminación a igual protección de la ley. A este respecto, la ley prohibirá toda discriminación y garantizará a todas las personas protección igual y efectiva contra cualquier discriminación por motivos de raza, color, sexo, idioma, religión, opiniones políticas o de cualquier índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición social.

Concordancias: Código Civil: artículos 55, 57. Constitución Política de la República:

artículos 1º, 19 número 2º y 3º. Ley Nº 20.430, establece disposiciones sobre protección de refugiados, D.O. 15.04.2010: artículo 8º. Decreto Nº 789, Min. Relaciones Exteriores, Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer, D.O. 9.12.1989, artículo 15. Decreto Nº 873, Min. Relaciones Exteriores, Pacto de San José de Costa Rica, D.O. 5.01.1990: artículo 1º. Decreto Nº 201, Min. Relaciones Exteriores, Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad,D.O. 17.09.2008, artículo 15.

Artículo 27

En los Estados en que existan minorías étnicas, religiosas o lingüísticas, no se negará a las personas que pertenezcan a dichas minorías el derecho que les corresponde, en común con los demás miembros de su grupo, a tener su propia vida cultural, a profesar y practicar su propia religión y a emplear su propio idioma.

2. CONVENCIÓN AMERICANA SOBRE DERECHOS HUMANOS: "PACTO DE SAN JOSÉ DE COSTA RICA"

Decreto Ministerio de Relaciones Exteriores Nº 873, D.O. 5.01.1991

Artículo 1º. Obligación de Respetar los Derechos

1. Los Estados Partes en esta Convención se comprometen a respetar los derechos y

libertades reconocidos en ella y a garantizar su libre y pleno ejercicio a toda persona que esté sujeta a su jurisdicción, sin discriminación alguna por motivos de raza, color, sexo, idioma, religión, opiniones políticas o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición social.

2. Para los efectos de esta Convención, persona es todo ser humano.

Concordancias: Constitución Política de la República: artículos 1º, 19. Código Civil:

artículos 55, 57. Decreto Nº 778, Min. Relaciones Exteriores, Pacto internacional de derechos civiles y políticos, D.O. 29.04.1989: artículo 26. Decreto Nº 201, Min. Relaciones Exteriores, Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, D.O. 17.09.2008, artículo 15.

Artículo 18. Derecho al Nombre

Toda persona tiene derecho a un nombre propio y a los apellidos de sus padres o al de uno de ellos. La ley reglamentará la forma de asegurar este derecho para todos, mediante nombres supuestos, si fuere necesario.

Concordancias: Ley Nº 4.808, sobre Registro Civil, D.O. 10.02.1930, texto refundido fijado por D.F.L. Nº 1, D.O. 30.05.2000: artículo 31. Decreto Nº 778, Min. Relaciones Exteriores, Pacto internacional de derechos civiles y políticos, D.O. 29.04.1989: artículo 24.2. Decreto Nº 830, Min. Relaciones Exteriores, Convención sobre los Derechos del Niño, D.O. 27.09.1990: artículos 7º y 8º. Decreto Nº 201, Min. Relaciones Exteriores, Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, D.O. 17.09.2008, artículo 18.

Artículo 19. Derechos del Niño

Todo niño tiene derecho a las medidas de protección que su condición de menor requieren por parte de su familia, de la sociedad y del Estado.

Concordancias: Decreto Nº 778, Min. Relaciones Exteriores, Pacto internacional de derechos civiles y políticos, D.O. 29.04.1989: artículo 24.1.

Artículo 20. Derecho a la Nacionalidad

1. Toda persona tiene derecho a una nacionalidad.

2. Toda persona tiene derecho a la nacionalidad del Estado en cuyo territorio nació si

no tiene derecho a otra.

3. A nadie se privará arbitrariamente de su nacionalidad ni del derecho a cambiarla.

Concordancias: Decreto Nº 778, Min. Relaciones Exteriores, Pacto internacional de derechos civiles y políticos, D.O. 29.04.1989: artículo 24.3. Decreto Nº 830, Min. Relaciones Exteriores, Convención sobre los Derechos del Niño, D.O. 27.09.1990:

artículos 7º y 8º. Decreto Nº 201, Min. Relaciones Exteriores, Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, D.O. 17.09.2008, artículo

18.

Jurisprudencia: 67. De la nacionalidad como un derecho esencial de las personas. La E xcma. Corte Suprema, ha declarado: "Que resulta también pertinente invocar la legislación internacional de Derechos Humanos sobre la materia. Al efecto, el artículo 20 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, "Pacto de San José de Costa Rica", señala que toda persona tiene derecho a la nacionalidad del Estado en cuyo territorio nació si no tiene derecho a otra y que a nadie se privará arbitrariamente de su nacionalidad ni del derecho a cambiarla. Como puede apreciarse, la nacionalidad es un derecho esencial a la persona humana, un atributo de la personalidad, que no puede ser desconocido sin causa justificada" (C. Suprema, 19 de mayo de 2014, cons. 9º, LegalPublishing: CL/ JUR/2521/2014, Rol Nº 4727-2014; C. Suprema, 7 de abril de 2014, cons. 8º, LegalPublishing: CL/ JUR/980/2014, Rol Nº 14948-2013; C. Suprema, 1 de abril de 2014, cons. 8º, LegalPublishing:CL/ JUR/726/214, Rol Nº 14657-2013; C. Suprema, 14 de enero de 2014, cons. 8º, LegalPublishing: CL/JUR/78/2014, Rol Nº 10897-2013).

Artículo 22. Derecho de Circulación y de Residencia

1. Toda persona que se halle legalmente en el territorio de un Estado tiene derecho a

circular por el mismo y, a residir en él con sujeción a las disposiciones legales.

2. Toda persona tiene derecho a salir libremente de cualquier país, inclusive del propio.

3. El ejercicio de los derechos anteriores no puede ser restringido sino en virtud de una

ley, en la medida indispensable en una sociedad democrática, para prevenir infracciones

penales o para proteger la seguridad nacional, la seguridad o el orden públicos, la moral o la salud públicas o los derechos y libertades de los demás.

4. El ejercicio de los derechos reconocidos en el inciso 1 puede asimismo ser

restringido por la ley, en zonas determinadas, por razones de interés público.

5. Nadie puede ser expulsado del territorio del Estado del cual es nacional, ni ser

privado del derecho a ingresar en el mismo.

6. El extranjero que se halle legalmente en el territorio de un Estado parte en la

presente Convención, sólo podrá ser expulsado de él en cumplimiento de una decisión

adoptada conforme a la ley.

7. Toda persona tiene el derecho de buscar y recibir asilo en territorio extranjero en

caso de persecución por delitos políticos o comunes conexos con los políticos y de

acuerdo con la legislación de cada Estado y los convenios internacionales.

8. En ningún caso el extranjero puede ser expulsado o devuelto a otro país, sea o no

de origen, donde su derecho a la vida o a la libertad personal está en riesgo de violación a causa de raza, nacionalidad, religión, condición social o de sus opiniones políticas.

9. Es prohibida la expulsión colectiva de extranjeros.

Concordancias: Constitución Política de la República: artículo 19 número 7, inciso 2º, letra a. Ley Nº 20.430, establece disposiciones sobre protección de refugiados, D.O. 15.04.2010. Decreto Nº 778, Min. Relaciones Exteriores, Pacto internacional de derechos civiles y políticos, D.O. 29.04.1989: artículos 12, 13. Decreto Nº 789, Min. Relaciones Exteriores, Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer, D.O. 9.12.1989, artículo 15.4.

3. CONVENCIÓN SOBRE LA ELIMINACIÓN DE TODAS LAS FORMAS DE DISCRIMINACIÓN CONTRA LA MUJER, ADOPTADA POR LA ASAMBLEA GENERAL DE LA ONU EL 18 DE DICIEMBRE DE 1979, SUSCRITA POR CHILE EL 17 DE JULIO DE 1980

Decreto Ministerio de Relaciones Exteriores Nº 789, D.O. 9.12.1989

Artículo 9º

1. Los Estados Partes otorgarán a las mujeres iguales derechos que a los hombres

para adquirir, cambiar o conservar su nacionalidad. Garantizarán en particular, que ni el

matrimonio con un extranjero ni el cambio de nacionalidad del marido durante el matrimonio cambien automáticamente la nacionalidad de la esposa, la conviertan en apátrida o la obliguen a adoptar la nacionalidad del cónyuge.

2.

Los Estados Partes otorgarán a la mujer los mismos derechos que al hombre con

respecto a la nacionalidad de sus hijos.

Concordancias: Constitución Política de la República: artículo 10 número 2º. Decreto Nº 873, Min. Relaciones Exteriores, Pacto de San José de Costa Rica,D.O. 5.01.1990: artículos 18, 20. Decreto Nº 830, Min. Relaciones Exteriores, Convención sobre los Derechos del Niño, D.O. 27.09.1990: artículo 7º.

Artículo 15

1. Los Estados Partes reconocerán a la mujer la igualdad con el hombre ante la ley.

2. Los Estados Partes reconocerán a la mujer, en materias civiles, una capacidad

jurídica idéntica a la del hombre y las mismas oportunidades para el ejercicio de esa capacidad. En particular, le reconocerán a la mujer iguales derechos para firmar contratos y administrar bienes y le dispensarán un trato igual en todas las etapas del procedimiento en las cortes de justicia y los tribunales.

3. Los Estados Partes convienen en que todo contrato o cualquier otro instrumento

privado con efecto jurídico que tienda a limitar la capacidad jurídica de la mujer se considerará nulo.

4. Los Estados Partes reconocerán al hombre y a la mujer los mismos derechos con

respecto a la legislación relativa al derecho de las personas a circular libremente y a la

libertad para elegir su residencia y domicilio.

Concordancias: Código Civil: artículo 133. Constitución Política de las República: artículos 1º inciso 1º, 19 número 2º. Decreto Nº 778, Min. Relaciones Exteriores, Pacto internacional de derechos civiles y políticos, D.O. 29.04.1989: artículos 12, 16, 26. Decreto Nº 873, Min. Relaciones Exteriores, Pacto de San José de Costa Rica, D.O. 5.01.1990: artículos 1º, 22. Decreto Nº 201, Min. Relaciones Exteriores, Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, D.O. 17.09.2008, artículo 15.

4. CONVENCIÓN SOBRE LOS DERECHOS DEL NIÑO

Decreto Ministerio de Relaciones Exteriores Nº 830, D.O. 27.09.1990

Artículo 7º

1. El niño será inscripto inmediatamente después de su nacimiento y tendrá derecho

desde que nace a un nombre, a adquirir una nacionalidad y, en la medida de lo posible, a

conocer a sus padres y a ser cuidado por ellos.

2.

Los Estados Partes velarán por la aplicación de estos derechos de conformidad con

su legislación nacional y las obligaciones que hayan contraído en virtud de los instrumentos internacionales pertinentes en esta esfera, sobre todo cuando el niño

resultara de otro modo apátrida.

Concordancias: Ley Nº 4.808, sobre Registro Civil, D.O. 10.02.1930, texto refundido fijado por D.F.L. Nº 1, D.O. 30.05.2000: artículos 28, 31. Decreto Nº 778, Min. Relaciones Exteriores, Pacto internacional de derechos civiles y políticos, D.O. 29.04.1989: artículos 18, 24. Decreto Nº 873, Min. Relaciones Exteriores, Pacto de San José de Costa Rica, D.O. 5.01.1990: artículos 18, 20. Decreto Nº 201, Min. Relaciones Exteriores, Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, D.O. 17.09.2008, artículo 18.

Artículo 8º

1. Los Estados Partes se comprometen a respetar el derecho del niño a preservar su

identidad, incluidos la nacionalidad, el nombre y las relaciones familiares de conformidad con la ley sin injerencias ilícitas.

2. Cuando un niño sea privado ilegalmente de algunos de los elementos de su identidad o de todos ellos, los Estados Partes deberán prestar la asistencia y protección apropiadas con miras a restablecer rápidamente su identidad.

Concordancias: Decreto Nº 778, Min. Relaciones Exteriores, Pacto internacional de derechos civiles y políticos, D.O. 29.04.1989: artículo 24. Decreto Nº 873, Min. Relaciones Exteriores, Pacto de San José de Costa Rica, D.O. 5.01.1990: artículos 18, 20.

5. CONVENCIÓN SOBRE LOS DERECHOS DE LAS PERSONAS CON DISCAPACIDAD, ADOPTADA POR LA ASAMBLEA GENERAL DE LA ONU EL 13 DE DICIEMBRE DE

2006

Decreto Ministerio de Relaciones Exteriores Nº 201, D.O. 17.09.2008

Artículo 5º Igualdad y no discriminación

1. Los Estados Partes reconocen que todas las personas son iguales ante la ley y en

virtud de ella y que tienen derecho a igual protección legal y a beneficiarse de la ley en

igual medida sin discriminación alguna.

2. Los Estados Partes prohibirán toda discriminación por motivos de discapacidad y

garantizarán a todas las personas con discapacidad protección legal igual y efectiva

contra la discriminación por cualquier motivo.

3. A fin de promover la igualdad y eliminar la discriminación, los Estados Partes

adoptarán todas las medidas pertinentes para asegurar la realización de ajustes

razonables.

4.

No se considerarán discriminatorias, en virtud de la presente Convención, las

medidas específicas que sean necesarias para acelerar o lograr la igualdad de hecho de

las personas con discapacidad.

Concordancias: Código Civil: artículos 55, 57. Constitución Política de la República:

artículos 1º, 19 número 2º y 3º. Decreto Nº 778, Min. Relaciones Exteriores, Pacto internacional de derechos civiles y políticos, D.O. 29.04.1989: artículo 26. Decreto Nº 789, Min. Relaciones Exteriores, Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer, D.O. 9.12.1989, artículo 15. Decreto Nº 873, Min. Relaciones Exteriores, Pacto de San José de Costa Rica,D.O. 5.01.1990: artículo 1º.

Artículo 12 Igual reconocimiento como persona ante la ley

1. Los Estados Partes reafirman que las personas con discapacidad tienen derecho en

todas partes al reconocimiento de su personalidad jurídica.

2. Los Estados Partes reconocerán que las personas con discapacidad tienen

capacidad jurídica en igualdad de condiciones con las demás en todos los aspectos de la vida.

3. Los Estados Partes adoptarán las medidas pertinentes para proporcionar acceso a

las personas con discapacidad al apoyo que puedan necesitar en el ejercicio de su capacidad jurídica.

4. Los Estados Partes asegurarán que en todas las medidas relativas al ejercicio de la

capacidad jurídica se proporcionen salvaguardias adecuadas y efectivas para impedir los abusos de conformidad con el derecho internacional en materia de derechos humanos. Esas salvaguardias asegurarán que las medidas relativas al ejercicio de la capacidad jurídica respeten los derechos, la voluntad y las preferencias de la persona, que no haya conflicto de intereses ni influencia indebida, que sean proporcionales y adaptadas a las

circunstancias de la persona, que se apliquen en el plazo más corto posible y que estén sujetas a exámenes periódicos por parte de una autoridad o un órgano judicial competente, independiente e imparcial. Las salvaguardias serán proporcionales al grado en que dichas medidas afecten a los derechos e intereses de las personas.

5. Sin perjuicio de lo dispuesto en el presente artículo, los Estados Partes tomarán

todas las medidas que sean pertinentes y efectivas para garantizar el derecho de las personas con discapacidad, en igualdad de condiciones con las demás, a ser propietarias y heredar bienes, controlar sus propios asuntos económicos y tener acceso en igualdad de condiciones a préstamos bancarios, hipotecas y otras modalidades de crédito financiero, y velarán por que las personas con discapacidad no sean privadas de sus bienes de manera arbitraria.

Concordancias: Constitución Política de la República: artículos 1º, 19 número 1º, 2º, 3º. Ley Nº 19.968, crea Tribunales de Familia, D.O. 30.08.2004: artículo 92 número 8º. Decreto Nº 778, Min. Relaciones Exteriores, Pacto internacional de derechos civiles y políticos, D.O. 29.04.1989: artículos 16, 26.

Artículo 18 Libertad de desplazamiento y nacionalidad

1. Los Estados Partes reconocerán el derecho de las personas con discapacidad a la

libertad de desplazamiento, a la libertad para elegir su residencia y a una nacionalidad, en

igualdad de condiciones con las demás, incluso asegurando que las personas con discapacidad:

a) Tengan derecho a adquirir y cambiar una nacionalidad y a no ser privadas de la suya

de manera arbitraria o por motivos de discapacidad;

b) No sean privadas, por motivos de discapacidad, de su capacidad para obtener,

poseer y utilizar documentación relativa a su nacionalidad u otra documentación de identificación, o para utilizar procedimientos pertinentes, como el procedimiento de inmigración, que puedan ser necesarios para facilitar el ejercicio del derecho a la libertad de desplazamiento;

c) Tengan libertad para salir de cualquier país, incluido el propio;

d) No se vean privadas, arbitrariamente o por motivos de discapacidad, del derecho a

entrar en su propio país.

2. Los niños y las niñas con discapacidad serán inscritos inmediatamente después de

su nacimiento y tendrán desde el nacimiento derecho a un nombre, a adquirir una nacionalidad y, en la medida de lo posible, a conocer a sus padres y ser atendidos por ellos.

Concordancias: Constitución Política de la República: artículo 19 número 7, inciso 2º, letra a. Decreto Nº 778, Min. Relaciones Exteriores, Pacto internacional de derechos civiles y políticos, D.O. 29.04.1989: artículos 12, 13, 24.3. Decreto Nº 873, Min. Relaciones Exteriores, Pacto de San José de Costa Rica,D.O. 5.01.1990: artículos 20, 22. Decreto Nº 830, Min. Relaciones Exteriores, Convención sobre los Derechos del Niño, D.O. 27.09.1990: artículos 7º, 8º.

Artículo 19 Derecho a vivir de forma independiente y a ser incluido en la comunidad

Los Estados Partes en la presente Convención reconocen el derecho en igualdad de condiciones de todas las personas con discapacidad a vivir en la comunidad, con opciones iguales a las de las demás, y adoptarán medidas efectivas y pertinentes para facilitar el pleno goce de este derecho por las personas con discapacidad y su plena inclusión y participación en la comunidad, asegurando en especial que:

a) Las personas con discapacidad tengan la oportunidad de elegir su lugar de

residencia y dónde y con quién vivir, en igualdad de condiciones con las demás, y no se

vean obligadas a vivir con arreglo a un sistema de vida específico;

b) Las personas con discapacidad tengan acceso a una variedad de servicios de asistencia domiciliaria, residencial y otros servicios de apoyo de la comunidad, incluida la asistencia personal que sea necesaria para facilitar su existencia y su inclusión en la comunidad y para evitar su aislamiento o separación de ésta;

c) Las instalaciones y los servicios comunitarios para la población en general estén a disposición, en igualdad de condiciones, de las personas con discapacidad y tengan en cuenta sus necesidades.

Concordancias: Constitución Política de la República: artículo 1º. Ley Nº 20.584, regula los derechos y deberes de las personas en relación con acciones vinculadas a su atención de salud, D.O. 24.04.2012: artículo 29.

B. CONSTITUCIÓN POLÍTICA DE LA REPÚBLICA

CAPÍTULO II NACIONALIDAD Y CIUDADANÍA

Artículo 10. Son chilenos:

1º. Los nacidos en el territorio de Chile, con excepción de los hijos de extranjeros que se encuentren en Chile en servicio de su Gobierno, y de los hijos de extranjeros transeúntes, todos los que, sin embargo, podrán optar por la nacionalidad chilena;

2º. Los hijos de padre o madre chilenos, nacidos en territorio extranjero. Con todo, se requerirá que alguno de sus ascendientes en línea recta de primer o segundo grado, haya adquirido la nacionalidad chilena en virtud de lo establecido en los números 1º, 3º ó 4º;

3º. Los extranjeros que obtuvieren carta de nacionalización en conformidad a la ley;

4º. Los que obtuvieren especial gracia de nacionalización por ley.

La ley reglamentará los procedimientos de opción por la nacionalidad chilena; de otorgamiento, negativa y cancelación de las cartas de nacionalización, y la formación de un registro de todos estos actos.

Concordancias: Código Civil: artículos 27, 28, 55, 56. Constitución Política de la República: artículos 13 inciso 2º y 14 inciso 2º. Decreto Nº 789, Min. Relaciones Exteriores, Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer, D.O. 9.12.1989, artículo 9.2.

Jurisprudencia: 68. Del criterio del ius soli, consagrado en el número 1º de este artículo, como regla general para la adquisición de la nacionalidad. Esta ha sido la opinión mantenida permanentemente por la E xcma. Corte Suprema, y así suele recordarlo en algunas ocasiones: "Que este tribunal ha sostenido que la regla general de adquisición de la nacionalidad chilena es el ius soli, consagrado en el artículo 10 Nº 1 de la Constitución Política de la República, en conformidad al cual, son chilenos los nacidos en

el territorio de Chile, con excepción de los hijos de extranjeros que se encuentren en Chile en servicio de su Gobierno, y de los hijos de extranjeros transeúntes, todos los que, sin embargo, podrán optar por la nacionalidad chilena" (C. Suprema, 19 de mayo de 2014, cons. 4º, LegalPublishing: CL/JUR/2521/2014, Rol Nº 4727-2014; C. Suprema, 7 de abril de 2014, cons. 3º, LegalPublishing: CL/ JUR/980/2014, Rol Nº 14948-2013; C. Suprema, 1 de abril de 2014, cons. 3º, LegalPublishing: CL/ JUR/726/214, Rol Nº 14657-2013; C. Suprema, 14 de enero de 2014, cons. 3º, LegalPublishing: CL/JUR/78/2014, Rol Nº 10897-

2013).

Artículo 11. La nacionalidad chilena se pierde:

1º. Por renuncia voluntaria manifestada ante autoridad chilena competente. Esta renuncia sólo producirá efectos si la persona, previamente, se ha nacionalizado en país extranjero;

2º. Por decreto supremo, en caso de prestación de servicios durante una guerra exterior a enemigos de Chile o de sus aliados;

3º. Por cancelación de la carta de nacionalización;

4º. Por ley que revoque la nacionalización concedida por gracia.

Los que hubieren perdido la nacionalidad chilena por cualquiera de las causales establecidas en este artículo, sólo podrán ser rehabilitados por ley.

Artículo 12. La persona afectada por acto o resolución de autoridad administrativa que la prive de su nacionalidad chilena o se la desconozca, podrá recurrir, por sí o por cualquiera a su nombre, dentro del plazo de treinta días, ante la Corte Suprema, la que conocerá como jurado y en tribunal pleno. La interposición del recurso suspenderá los efectos del acto o resolución recurridos.

Jurisprudencia: 69. La aplicación de esta regla exige que el recurrente sea chileno. Esta conclusión, de toda lógica, ha sido expresada por la jurisprudencia en los siguientes términos: "Como se advierte del claro tenor de la referida disposición, para que pueda impetrarse dicha acción, es menester que exista por parte de la autoridad administrativa una conducta positiva o negativa que importe despojar, desposeer, quitar, negar o ignorar que una determinada persona tiene la nacionalidad chilena, razón por la cual es imprescindible que en esta clase de asuntos el peticionario sea chileno, sin lugar a dudas" (C. Suprema, 16 de julio de 2002, cons. 2º, LegalPublishing: CL/JUR/327/2002, Rol Nº 2680-2001).

Artículo 13. Son ciudadanos los chilenos que hayan cumplido dieciocho años de edad y que no hayan sido condenados a pena aflictiva. La calidad de ciudadano otorga los derechos de sufragio, de optar a cargos de elección popular y los demás que la Constitución o la ley confieran.

Tratándose de los chilenos a que se refieren los números 2º y 4º del artículo 10, el ejercicio de los derechos que les confiere la ciudadanía estará sujeto a que hubieren estado avecindados en Chile por más de un año.

Concordancias: Código Civil: artículo 26. Constitución Política de la República: artículos 10 número 2º y 4º, 14 inciso 1º.

Artículo 14. Los extranjeros avecindados en Chile por más de cinco años, y que cumplan con los requisitos señalados en el inciso primero del artículo 13, podrán ejercer el derecho de sufragio en los casos y formas que determine la ley.

Los nacionalizados en conformidad al Nº 3º del artículo 10, opción a cargos públicos de elección popular sólo después de cinco años de estar en posesión de sus cartas de nacionalización.

Concordancias: Constitución Política de la República: artículo 13 inciso 1º.

Artículo 15. En las votaciones populares, el sufragio será personal, igualitario, secreto y voluntario.

Sólo

podrá

convocarse

a

votación

popular

para

expresamente previstos en esta Constitución.

las

elecciones

y

plebiscitos

Concordancias: Constitución Política de la República: artículo 1º inciso 5º.

Artículo 16. El derecho de sufragio se suspende:

1º. Por interdicción en caso de demencia;

2º. Por hallarse la persona acusada por delito que merezca pena aflictiva o por delito que la ley califique como conducta terrorista, y

3º. Por haber sido sancionado por el Tribunal Constitucional en conformidad al inciso séptimo del número 15º del artículo 19 de esta Constitución. Los que por esta causa se hallaren privados del ejercicio del derecho de sufragio lo recuperarán al término de cinco años, contado desde la declaración del Tribunal. Esta suspensión no producirá otro efecto legal, sin perjuicio de lo dispuesto en el inciso séptimo del número 15º del artículo 19.

Artículo 17. La calidad de ciudadano se pierde:

1º. Por pérdida de la nacionalidad chilena;

2º. Por condena a pena aflictiva, y

3º. Por condena por delitos que la ley califique como conducta terrorista y los relativos al tráfico de estupefacientes y que hubieren merecido, además, pena aflictiva.

Los que hubieren perdido la ciudadanía por la causal indicada en el número 2º, la recuperarán en conformidad a la ley, una vez extinguida su responsabilidad penal.

Los que la hubieren perdido por las causales previstas en el número 3º podrán solicitar su rehabilitación al Senado una vez cumplida la condena.

Concordancias: Constitución Política de la República: artículo 53 número 4º.

CAPÍTULO III DE LOS DERECHOS Y DEBERES CONSTITUCIONALES

Artículo 19. La Constitución asegura a todas las personas:

16º. La libertad de trabajo y su protección.

Toda persona tiene derecho a la libre contratación y a la libre elección del trabajo con una justa retribución.

Se prohíbe cualquiera discriminación que no se base en la capacidad o idoneidad personal, sin perjuicio de que la ley pueda exigir la nacionalidad chilena o límites de edad para determinados casos.

Concordancias: Código Civil: artículo 57.

CAPÍTULO V CONGRESO NACIONAL

Artículo 53. Son atribuciones exclusivas del Senado:

4) Otorgar la rehabilitación de la ciudadanía en el caso del artículo 17, número 3º de esta Constitución;

Artículo 64. El Presidente de la República podrá solicitar autorización al Congreso Nacional para dictar disposiciones con fuerza de ley durante un plazo no superior a un año sobre materias que correspondan al dominio de la ley.

Esta autorización no podrá extenderse a la nacionalidad, la ciudadanía, las elecciones ni al plebiscito, como tampoco a materias comprendidas en las garantías constitucionales o que deban ser objeto de leyes orgánicas constitucionales o de quórum calificado.

C. CÓDIGO CIVIL

A) TÍTULO PRELIMINAR

3. Efectos de la ley

Artículo 14. La ley es obligatoria para todos los habitantes de la República, inclusos los extranjeros.

Concordancias: Código Civil: artículos 6º, 16, 56, 57. Constitución Política de la República:

artículo 19 número 22 inciso 1º, 22 inciso 1º. Código Penal: artículo 5º. Código de Derecho Internacional Privado: artículo 3º. Código Orgánico de Tribunales: artículo 5º inciso 1º. Ley Nº 19.947, de Matrimonio Civil, D.O. 17.05.2004: artículo 81. Ley Nº 20.430, establece disposiciones sobre protección de refugiados, D.O. 15.04.2010: artículo 14.

Jurisprudencia: 70. Consagración del principio de territorialidad de la ley. La jurisprudencia suele limitarse a destacar que el principio de la territorialidad de la ley chilena se reconoce en este artículo 14 y en el 16 del mismo Código Civil y, así, es frecuente leer la siguiente frase en diversas sentencias: "Resulta adecuado recordar el principio general de territorialidad de la ley chilena, consagrado en los artículos 14 y 16 del Código Civil" (C. Suprema, 3 de julio de 2007, cons. 5º, LegalPublishing:CL/ JUR/1272/2007, Rol Nº 4394-2005; C. Suprema, 26 de agosto de 2009, cons. 5º, LegalPublishing: CL/ JUR/468/2009, Rol Nº 1501-2008; C. Suprema, 6 de abril de 2011, cons. 5º, LegalPublishing: CL/ JUR/2982/2011, Rol Nº 3890-2009; C. Suprema, 20 de abril de 2011, cons. 5º, LegalPublishing: CL/ JUR/3419/2011, Rol Nº 6237- 2009; C. Apelaciones de Santiago, 5 de marzo de 2009, cons. 7º, LegalPublishing: CL/ JUR/8537/2009, Rol Nº 603-2006) o, simplemente, que: "El principio de la territorialidad de la ley está contenido en el artículo 14 del Código Civil" (C. Suprema, 17 de enero de 2008, cons. 6º, LegalPublishing: CL/ JUR/7244/2008, Rol Nº 6496-2007). 71. Contenido del principio de territorialidad de la ley. En una antigua sentencia de la Corte de Apelaciones de Santiago se explicaba: "Que por regla general, todas las personas que residen dentro de los límites de un país, sean nacionales o extranjeros, están sometidos a las leyes que éste dicta salvo las excepciones reconocidas por el Derecho Internacional, y por ende, a los tribunales, de cada nación corresponde conocer y juzgar de todos los actos que le están sometidos por su Constitución o sus leyes y suministrar la fuerza de la autoridad pública para la defensa y vindicación de todos los derechos creados por sus leyes, que sean burlados" (C. Apelaciones de Santiago, 24 de septiembre de 1926, cons. 1º, LegalPublishing: CL/ JUR/56/1926). Una jurisprudencia reciente reitera, refiriéndose al principio de territorialidad de la ley, que de él: "Se colige que las leyes se dictan en principio para ser observadas y cumplidas en nuestro territorio, reconociendo un límite espacial marcado por las fronteras del país" (C. Suprema, 3 de julio de 2007, cons. 5º, LegalPublishing: CL/ JUR/1272/2007, Rol Nº 4394-2005; C. Suprema, 26 de agosto de 2009, cons. 5º, LegalPublishing: CL/ JUR/468/2009, Rol Nº 1501-2008; C. Suprema, 6 de abril de 2011, cons. 5º, LegalPublishing: CL/ JUR/2982/2011, Rol Nº 3890-2009; C. Suprema, 20 de abril de 2011, cons. 5º, LegalPublishing: CL/ JUR/3419/2011, Rol Nº 6237-2009; C. Apelaciones de Santiago, 5 de marzo de 2009, cons. 7º, LegalPublishing: CL/ JUR/8537/2009, Rol Nº 603- 2006). 72. Excepciones al principio de territorialidad de la ley. La jurisprudencia ha

reconocido, desde antiguo, la existencia de limitaciones al principio de territorialidad de la ley, fundadas, básicamente, en el derecho internacional, y en tal sentido se ha declarado: "Que las excepciones reconocidas por el Derecho Internacional, aceptadas por todos los países civilizados, son: 1º. La persona de un Soberano, cuando entra en las tierras de una potencia amiga; 2º. los agentes diplomáticos, entendiéndose como tales a los Embajadores, Ministros Diplomáticos y Encargados de Negocios, que son los que representan al Soberano o al Gobierno de las naciones amigas; 3º. Las naves de guerra que navegan o anclan en las aguas territoriales; 4º. Los ejércitos o tropas de otras naciones que visitan o pasan en tránsito por el territorio nacional" (C. Apelaciones de Santiago, 24 de septiembre de 1926, cons. 2º, LegalPublishing: CL/JUR/56/1926), y en esta misma sentencia, que recibía una doctrina tradicional imperante en las primeras décadas del siglo XX, se asumía: "Que las excepciones anteriores se deben a la ficción de estimar que los soberanos, los diplomáticos, las naves de guerra y los ejércitos, forman parte de cada nación y, en consecuencia, se produce lo que en Derecho se llama la extraterritorialidad, o sea, considerar que el territorio de cada país se extiende a los lugares que ocupan las personas o corporaciones indicadas" (C. Apelaciones de Santiago, 24 de septiembre de 1926, cons. 3º, LegalPublishing: CL/JUR/56/1926). 73. El cuerpo consular y los secretarios de embajadas y legaciones no están exceptuados del principio de territorialidad de la ley. Durante la tercera década del siglo XX se asumió por la jurisprudencia una opinión tradicional en los autores más clásicos del derecho internacional: "Que el cuerpo consular y los secretarios y empleados de las Embajadas y Legaciones no se encuentran comprendidos dentro de las excepciones reconocidas en las leyes y tratados de todos los países y están, en consecuencia, sometidos a todas las obligaciones establecidas por las leyes de los países en que residen y prestan sus servicios (Grocio, Bynkershoeck, Wheaton Vatel, Achmaz, "Droit de Gents")" (C. Apelaciones de Santiago, 24 de septiembre de 1926, cons. 4º, LegalPublishing: CL/ JUR/56/1926). Sobre la base de tal opinión, se estimó: "Que el caso de que se trata en estos autos, el secretario de la Embajada del Brasil, don Antonio Barroso Fernández, al girar el cheque de fojas 1, ha ejercitado un acto ajeno en absoluto a sus funciones diplomáticas, y como no tenía fondos en el Banco contra el cual giraba el cheque, cometía el delito de estafa, sancionado por los artículos 467 y 468 del Código Penal y 22 y 34 de la ley Nº 3.845, de 21 de febrero de 1922" (C. Apelaciones de Santiago, 24 de septiembre de 1926, cons. 6º, LegalPublishing:CL/ JUR/56/1926).

civiles,

permanecerán sujetos los chilenos, no obstante su residencia o domicilio en país extranjero.

Artículo 15. A las leyes

patrias que reglan las

obligaciones

y derechos

1º. En lo relativo al estado de las personas y a su capacidad para ejecutar ciertos actos, que hayan de tener efecto en Chile;

2º. En las obligaciones y derechos que nacen de las relaciones de familia; pero sólo respecto de sus cónyuges y parientes chilenos.

Concordancias: Código Civil: artículos 28, 31, 56, 59, 955 inciso final. Código de Comercio: artículo 113. Código Orgánico de Tribunales: artículo 5º. Código de Derecho Internacional Privado: artículos 3º, 36, 181, 182. Ley. Nº 19.947, de Matrimonio

Civil, D.O. 17.05.2004: artículos 81, 82. Decreto Nº 23, Min. de Relaciones Exteriores, Convención sobre la obtención de alimentos en el extranjero, D.O. 23.01.1961: artículo

6.3.

Jurisprudencia: 74. Si un cónyuge reside en Chile puede demandar en Chile la declaración de divorcio de su cónyuge que reside en el extranjero. Sobre la base de las reglas contenidas en este artículo y en el 81 de la Ley de Matrimonio Civil, se ha declarado: "Que tratándose como sucede en el caso sub lite de un matrimonio celebrado en Chile, éste debe disolverse con arreglo a la ley chilena, no pudiendo, impedirse o limitarse el derecho, del cónyuge con residencia en el territorio nacional, a impetrar la correspondiente acción de nulidad o divorcio ante los tribunales de familia, por la circunstancia que el otro no tenga domicilio en el país, debiendo procederse, tal como se solicita en el libelo, a la notificación de la demanda mediante exhorto internacional". (C. Suprema, 7 de junio de 2010, cons. 5º, LegalPublishing:CL/JUR/16797/2010, Rol Nº 1967- 2010). En el mismo sentido ya se habían pronunciado algunos tribunales de alzada (C. de Apelaciones de Santiago, 18 de marzo de 2008, LegalPublishing: CL/JUR/1854/2008, Rol Nº 363-2008; C. Apelaciones de Valparaíso, 29 de marzo de 2010,CL/JUR/1968/2010, Rol Nº 101-2010). 75. Corresponde a los tribunales de familia chilenos, conocer de la demanda de divorcio respecto de un matrimonio celebrado en Chile, por una chilena y un extranjero que actualmente están domiciliados fuera del país. En ese sentido se ha declarado que: "[E]l artículo 15 del Código Civil prescribe: 'A las leyes patrias que reglan las obligaciones y derechos civiles permanecerán sujetos los chilenos, no obstante su residencia o domicilio en país extranjero'. De lo expuesto se desprende que los chilenos están sujetos a la ley personal chilena cuando residen o se domicilian en

el extranjero en cuanto a la constitución y término del estado de las personas [

consecuencia, doña [

queda afecta a la ley chilena en todo lo relativo a su estado civil y a las obligaciones y

derechos que nacen de las relaciones de familia, respecto de su cónyuge y parientes

chilenos [

especialmente los Juzgados de Familia de Chile los llamados a conocer de las acciones

tendientes a poner término a este matrimonio [

demanda presentada en autos sobre aquellas materias que están asignadas a los tribunales de Familia, la norma contenida en el artículo 87 de la Ley 19.947 en cuanto dispone que es competente el tribunal del domicilio del demandado, es una regla de competencia relativa, que pretende precisar a cual tribunal de familia le corresponde conocer la acción" (C. Apelaciones de La Serena, 10 de septiembre de 2010, cons. 5º a 8º, LegalPublishing: CL/JUR/7029/2010, Rol Nº 179-2010).

] Que, en

]

aún cuando resida o esté domiciliada en Gran Bretaña sí que

]

Que, por lo expuesto, no cabe duda que son los Tribunales Chilenos, y

]

Que, en estas condiciones, versando la

5. Definición de varias palabras de uso frecuente en las leyes

Artículo 25. Las palabras hombre, persona, niño, adulto y otras semejantes que en su sentido general se aplican a individuos de la especie humana, sin distinción de sexo, se entenderán comprender ambos sexos en las disposiciones de las leyes, a menos que por la naturaleza de la disposición o el contexto se limiten manifiestamente a uno solo.

Por el contrario, las palabras mujer, niña, viuda y otras semejantes, que designan el sexo femenino, no se aplicarán al otro sexo, a menos que expresamente las extienda la ley a él.

Concordancias: Código Civil: artículos 20 y 55. Constitución Política de la República:

artículo 19 Nº 2 inciso 1º. Ley Nº 19.968, crea Tribunales de Familia,D.O. 30.08.2004:

artículo 16 inciso 3º.

Jurisprudencia: 76. Significación de la expresión "ninguna persona". Sobre esta expresión, utilizada en ciertos preceptos legales, se ha declarado que: "La expresión ninguna persona exige una clarificación de tipo semántico. Para el Diccionario de la Real Academia, el adjetivo ninguna equivale a ni una sola. Más precisamente, la expresión ninguna persona significa nadie. A su vez, define persona como individuo de la especie humana; definición que corresponde exactamente con la que a esa voz asigna el art. 25 inciso primero del Código Civil. Por consiguiente ninguna persona quiere decir ni uno solo entre la especie humana. Más simple: nadie" (C. Apelaciones de Santiago, 10 de diciembre de 1991, cons. 3º, LegalPublishing: CL/JUR/634/1991, Rol Nº 6833-1990).

Artículo 26. Llámase infante o niño todo el que no ha cumplido siete años; impúber, el varón que no ha cumplido catorce años y la mujer que no ha cumplido doce; adulto, el que ha dejado de ser impúber; mayor de edad, o simplemente mayor, el que ha cumplido dieciocho años; y menor de edad, o simplemente menor, el que no ha llegado a cumplirlos.

Concordancias: Código Civil: artículos 20, 500, 723 inciso 2º, 1447, 2319. Ley Nº 19.221, sobre mayoría de edad, D.O. 1.06.1993: artículo 1º. Ley Nº 19.828, crea el Servicio Nacional del Adulto Mayor, D.O. 27.09.2002: artículo 1º inciso 1º. Ley Nº 19.968, crea Tribunales de Familia, D.O. 30.08.2004: artículo 16 inciso 3º. Ley Nº 20.084, Establece un sistema de responsabilidad de los adolescentes por infracción a la ley penal, D.O. 7.12.2005: artículo 3º. Decreto Nº 830, Min. Relaciones Exteriores, Convención sobre los Derechos del Niño, D.O. 27.09.1990: artículo 1º.

Artículo 27. Los grados de consanguinidad entre dos personas se cuentan por el número de generaciones. Así el nieto está en segundo grado de consanguinidad con el abuelo, y dos primos hermanos en cuarto grado de consanguinidad entre sí.

Cuando una de las dos personas es ascendiente de la otra, la consanguinidad es en línea recta; y cuando las dos personas proceden de un ascendiente común, y una de ellas no es ascendiente de la otra, la consanguinidad es en línea colateral o transversal.

Concordancias: Código Civil: artículo 107.

Artículo 28. Parentesco por consanguinidad es aquel que existe entre dos personas que descienden una de la otra o de un mismo progenitor, en cualquiera de sus grados.

Concordancias: Código Civil: artículo 20.

Jurisprudencia: 77. Concepto de parentesco. Al no hallarse definida legalmente la

noción de parentesco, la jurisprudencia se ha limitado a asumir alguna de las definiciones de la doctrina, y así se ha dicho: "Que el Código Civil, no ha definido lo que se entiende

por parentesco [

familia que existe entre dos personas: se divide en natural y legal. (Explicaciones de Derecho Civil Chileno y Comparado. Volumen I, página 138). Don Victorio Pescio dice que se entiende por tal el vínculo o relación de familia que existe entre dos personas. (Manual

]

don Luis Claro Solar, quien manifiesta que parentesco es relación de

de Derecho Civil. Tomo I, página 395), y Meza Barros sostiene que: Parentesco es la relación de familia que existe entre dos personas. (Manual de Derecho de Familia. Tomo 1, página 14)" (C. Suprema, 15 de abril de 1987, cons. 5º, LegalPublishing: CL/JUR/262/1987, Rol Nº 3409).

Artículo 31. Parentesco por afinidad es el que existe entre una persona que está o ha estado casada y los consanguíneos de su marido o mujer.

La línea y el grado de afinidad de una persona con un consanguíneo de su marido o mujer, se califican por la línea y grado de consanguinidad de dicho marido o mujer con el dicho consanguíneo. Así, un varón está en primer grado de afinidad, en la línea recta, con los hijos habidos por su mujer en anterior matrimonio; y en segundo grado de afinidad, en la línea transversal, con los hermanos de su mujer.

Concordancias: Código Civil: artículos 20, 102. Ley Nº 20.830, crea el acuerdo de unión civil, D.O. 21.04.2015: artículo 4º.

Artículo 41. Los hermanos pueden serlo por parte de padre y de madre, y se llaman entonces hermanos carnales; o sólo por parte de padre, y se llaman entonces hermanos paternos; o sólo por parte de madre, y se llaman entonces hermanos maternos.

Concordancias: Código Civil: artículos 20, 321 número 4, 448 número 2, 990.

Artículo 42. En los casos en que la ley dispone que se oiga a los parientes de una persona, se entenderán comprendidos en esa denominación el cónyuge de ésta y sus consanguíneos de uno y otro sexo, mayores de edad. A falta de consanguíneos en suficiente número serán oídos los afines.

Serán preferidos los descendientes y ascendientes a los colaterales, y entre éstos los de más cercano parentesco.

Los parientes serán citados, y comparecerán a ser oídos, verbalmente, en la forma prescrita por el Código de Enjuiciamiento.

Concordancias: Código Civil: artículos 27, 28, 227 inciso 1º, 363. Código de Procedimiento Civil: artículos 689 y 839. Código Sanitario: artículo 148. Ley Nº 19.620, sobre Adopción de Menores, D.O. 5.08.1999: artículos 7º inciso 2º, y 14. Ley Nº 20.584, regula los derechos y deberes de las personas en relación con acciones vinculadas a su atención de salud, D.O. 24.04.2012: artículo 16 inciso 5º. Ley Nº 20.830, crea el acuerdo de unión civil, D.O. 21.04.2015: artículo 1º inciso 1º. Decreto Nº 31, Min. Salud, Aprueba Reglamento sobre entrega de información y expresión de consentimiento informado en las atenciones de salud, D.O. 26.11.2012: artículo 13 inciso 3º.

B) LIBRO PRIMERO

DE LAS PERSONAS

TÍTULO I DE LAS PERSONAS EN CUANTO A SU NACIONALIDAD Y DOMICILIO

1. División de las personas

Artículo 54. Las personas son naturales o jurídicas.

De la personalidad jurídica y de las reglas especiales relativas a ella se trata en el título final de este Libro.

Concordancias: Código Civil: artículos 545 a 564. Código del Trabajo: artículo 4º.

Artículo 55. Son personas todos los individuos de la especie humana, cualquiera que sea su edad, sexo, estirpe o condición. Divídense en chilenos y extranjeros.

Concordancias: Código Civil: artículos 20, 25, 57, 74, 982, 997, 1387, 1389, 1446, 1795. Constitución Política de la República: artículos 1º, 10, 19 Nº 2. Código Tributario: artículo 8º Nº 7. Ley Nº 20.120, sobre investigación científica en el ser humano, su genoma y prohíbe la clonación humana, D.O. 22.09.2006, artículo 4º Ley Nº 20.609, Establece medidas contra la discriminación, D.O. 24.07.2012. Tratado celebrado entre Chile y Gran Bretaña sobre abolir el tráfico de esclavos, Boletín de Leyes y Decretos del Gobierno 01.09.1842. Decreto Nº 530, Min. Relaciones Exteriores, Convención sobre los Derechos Políticos de la Mujer, D.O. 30.09.1967, artículos 1º, 2º y 3º. Decreto Nº 747, Min. Relaciones Exteriores, Convención Internacional sobre la eliminación de todas las formas de discriminación racial, D.O. 12.11.1971: artículos 1º, 2º, 3º, 5º. Decreto Nº 764, Min. Relaciones Exteriores, Convención relativa a la lucha contra las discriminaciones en materia de enseñanza, D.O. 30.11.1971. Decreto Ley Nº 871, aprueba Convención Interamericana sobre concesión de Derechos Políticos a la Mujer, D.O. 28.01.1975. Decreto Ley Nº 872, aprueba Convención Interamericana sobre concesión de Derechos Civiles a la Mujer, D.O. 28.01.1975. Decreto Nº 326, Min. Relaciones Exteriores, Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, D.O. 28.04.1989: artículos 2º, 3º, 7º y 26. Decreto Nº 778, Min. Relaciones Exteriores, Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, D.O. 29.04.1989: artículos 2º, 3º, 8º, 14, y 16. Decreto Nº 789, Min. Relaciones Exteriores, Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer, D.O. 9.12.1989. Decreto Nº 778, Min. Relaciones Exteriores, Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, D.O. 29.04.1989: artículos 2º, 3º, 8º y 16. Decreto Nº 873, Min. Relaciones Exteriores, Pacto de San José de Costa Rica, D.O. 5.01.1990: artículos 1º, 3º, 6º Nº 1. DecretoNº 830, Min. Relaciones Exteriores, Convención sobre los Derechos del Niño,D.O. 27.09.1990: artículo 2º. Decreto Nº 1.097, Min. Relaciones Exteriores, Convención sobre la Esclavitud, D.O. 7.11.1995. Decreto Nº 99, Min. Relaciones Exteriores, Convención Interamericana para la eliminación de todas las formas de discriminación contra las personas con discapacidad, D.O. 20.06.2002. Decreto Nº 84, Min. Relaciones Exteriores, Convención Internacional sobre la Protección de los derechos de los trabajadores migratorios y de sus familiares, D.O. 8.06.2005, artículos 7º y 11. Decreto Nº 201, Min. Relaciones Exteriores, Convención

de

D.O. 17.09.2008.

las

Naciones

Unidas

sobre

los

Derechos

de

las

Personas

con

Discapacidad,

Jurisprudencia: 78. El óvulo fecundado o embrión es ya un individuo de la especie humana. Se ha estimado que: "Si entendemos que la fertilización es, como es, un proceso continuo que no resulta separable en etapas o momentos, debemos concluir que el óvulo fecundado o embrión es ya un individuo de la especie humana y como tal, digno de protección constitucional y legal para alcanzar su pleno desarrollo hasta que el nacimiento se produzca, conforme a lo que dispone el artículo 74 del mismo cuerpo legal" (C. Suprema, 30 de agosto de 2001, cons. 18º, LegalPublishing: CL/ JUR/4304/2001, Rol Nº 2186-2001).

Artículo 56. Son chilenos los que la Constitución del Estado declara tales. Los demás son extranjeros.

Concordancias: Código Civil: artículos 14 y 57. Constitución Política de la República:

artículo 10. Código de Derecho Internacional Privado: artículos 9º y 10.

Artículo 57. La ley no reconoce diferencias entre el chileno y el extranjero en cuanto a la adquisición y goce de los derechos civiles que regla este Código.

Concordancias: Código Civil: artículos 14, 55, 56, 997, 998. Código de Derecho Internacional Privado: artículo 1º. Ley Nº 20.430, establece disposiciones sobre protección de refugiados, D.O. 15.04.2010: artículo 13. Decreto Ley Nº 1.939, sobre Adquisición, administración y disposición de bienes del Estado, D.O. 10.11.1977: artículos 7º y siguientes.

Jurisprudencia: 79. Si un extranjero sufre un accidente en Chile, tiene plena aplicación la regla de este artículo y, en consecuencia, puede demandar indemnización de los perjuicios sufridos. La Corte Suprema ha declarado que, constando como hecho de la causa que: "Vigente la relación laboral, y mientras la nave

Almourol se encontraba atracada en el puerto de esta ciudad, al lado de otra denominada

Pardelhas, don [

dedos de su mano izquierda; accidente que tuvo lugar en el territorio nacional, con lo que,

por sobre las alegaciones hechas por la demandada, lo cierto es que cobra plena aplicación en la especie, el artículo 14 del Código Civil, que hace aplicable las leyes chilenas a todos los habitantes de la república, incluso los extranjeros, y asimismo, el artículo 57 del mismo cuerpo de leyes, que confiere a chilenos y extranjeros, los mismos derechos civiles" (JL. Punta Arenas, 17 de abril de2002, cons. 9º, confirmada C. Suprema, 25 de marzo de 2003, LegalPublishing: CL/JUR/756/2003, Rol Nº 4826-2002).

sufrió un accidente consistente en la pérdida de parte de uno de los

]

Artículo 58. Las personas se dividen, además, en domiciliadas y transeúntes.

Concordancias: Código Civil: artículos 55 y 59.

Jurisprudencia: 80. De la noción de "extranjero transeúnte". Se ha estimado que, en cuanto que la ley no define quien sea "extranjero transeúnte", tal expresión debe ser interpretada según el sentido natural y obvio de sus palabras: "Que, atendido a que la ley no ha definido lo que debe entenderse por extranjero transeúnte, el intérprete debe recurrir a la regla de hermenéutica legal contenida en el artículo 20 del Código Civil;

conforme a la cual, las palabras de la ley se deben entender en su sentido natural y obvio, según el uso general de las mismas. Al respecto, el Diccionario de la Real Academia da a la palabra transeúnte, el significado de quien transita o pasa por un lugar, que está de paso, que no reside sino transitoriamente en un sitio, que es de duración limitada, transitorio. En consecuencia, como correctamente lo sostiene el señor Fiscal en su informe de fojas 13, tienen dicha calidad los turistas y quienes deben venir a Chile a cumplir una breve misión para retornar inmediatamente y, por lo mismo, la calidad de transeúnte la da el ánimo o intención de no permanecer en Chile, de no fijar aquí un domicilio, sino de tener una breve residencia" (C. Suprema, 27 de noviembre de 2000, cons. 3º, LegalPublishing: CL/JUR/2471/2000, Rol Nº 3354-2000). En la misma línea, se ha declarado, en relación con la calidad de extranjero transeúnte, que se trata de una

calificación: "[Q]ue por no estar definida en la ley obliga a entenderla, con arreglo a lo dispuesto por el artículo 20 del Código Civil, en su sentido natural y obvio. Sobre el particular, el Diccionario de la Real Academia atribuye al término transeúnte el significado de "el que transita o pasa por un lugar, que está de paso, que no reside sino transitoriamente en un sitio" (C. Suprema, 28 de diciembre de 2009, cons. 5º,

LegalPublishing: CL/ JUR/5343/2009, Rol Nº 6073-2009). Este considerando se

reiterado literalmente en sentencias posteriores (C. Suprema, 19 de mayo de 2014, cons. 5º,LegalPublishing: CL/JUR/2521/2014, Rol Nº 4727-2014). Sobre la base de este entendimiento de la expresión 'extranjero transeúnte', la E xcma. Corte Suprema ha concluido: "Que de lo consignado fluye que la idea medular de la voz "transeúnte" radica en la transitoriedad de la estadía en un lugar determinado, es decir, descartando la residencia. Esto resulta concordante con el criterio administrativo vigente que ha dejado de distinguir al extranjero transeúnte en razón de su permanencia continuada igual o superior a un año, prefiriéndose, en cambio, como elemento principal el de la residencia, contexto en que indubitadamente se considera en carácter de transeúntes a turistas y tripulantes" (C. Suprema, 19 de mayo de 2014, cons. 6º, LegalPublishing: CL/JUR/2521/2014, Rol Nº 4727-2014). Es esta una opinión que se puede tener por consolidada, de modo que es habitual que se reproduzca literalmente el considerando que se ha transcrito (C. Suprema, 7 de abril de 2014, cons. 5º, LegalPublishing: CL/ JUR/980/2014, Rol Nº 14948-2013; C. Suprema, 1 de abril de 2014, cons. 5º, LegalPublishing: CL/ JUR/726/2014, Rol Nº 14657-2013; cfr. C. Suprema, 28 de diciembre de 2009, cons. 6º, LegalPublishing: CL/ JUR/5343/2009, Rol Nº 6073- 2009). 81. La concesión de visa de trabajo impide que a su titular pueda

ha

considerársele como transeúnte. Se ha declarado que el extranjero a quien se ha concedido una visa de trabajo se convierte en residente en el territorio nacional y, por lo tanto, no puede ser considerado transeúnte: "Que el artículo 10 Nº 1 de la Constitución Política establece que son chilenos los nacidos en el territorio de Chile, con excepción de los hijos de extranjeros que se encuentren en el país al servicio de su gobierno, y de los hijos de extranjeros transeúntes, todos los que, sin embargo, podrán optar por la

Que de acuerdo a la norma recién citada, la regla general es que

todo el que nace en el territorio del Estado de Chile adquiere la nacionalidad chilena, en virtud del principio del jus solis. Para aplicar la parte final de la citada norma es preciso determinar quién es un extranjero transeúnte, situación que no está definida en la legislación vigente. Aplicando las reglas de interpretación del artículo 20 del Código Civil

que dispone que las palabras de la ley se entenderán en su sentido natural y obvio, según el uso general de las mismas, cabe señalar que el Diccionario de la Real Academia Española define transeúnte como: El que transita o pasa por un lugar, que está de paso, que no reside sino transitoriamente en un sitio. La situación de extranjero residente o transeúnte del reclamante y su cónyuge está decidida en la visa otorgada por el Gobierno para que permanezca en el territorio nacional, y esta autorización es la establecida en el

nacionalidad chilena [

]

artículo 23 del decreto ley Nº 1.094 de 1975, que en lo pertinente señala: "Se otorgarán visaciones de residente sujeto a contrato a los extranjeros que viajen al país con el objeto de dar cumplimiento a un contrato de trabajo. La misma visación se podrá otorgar a los extranjeros que se encuentren en el territorio nacional y se radiquen en el país para dar cumplimiento a un contrato de trabajo. Igual visación será otorgada a los miembros de sus familias que determine el reglamento. La visación sujeta a contrato podrá tener una vigencia de hasta dos años y podrá ser prorrogada por períodos iguales. Si no se especifica plazo en el pasaporte, se entenderá que su vigencia es la máxima. El residente sujeto a contrato podrá solicitar su permanencia definitiva al cumplir dos años de residencia". De las dos disposiciones antes señaladas, se concluye que el extranjero a quien se le ha concedido una visa de trabajo se convierte en residente en el territorio nacional y, por lo tanto, no puede ser considerado transeúnte" (C. Suprema, 24 de abril de 1997, cons. 2º y 3º, LegalPublishing: CL/JUR/2456/1997, Rol Nº 442-1997). Estas consideraciones se han reproducido literalmente en sentencias posteriores de la misma Corte Suprema (C. Suprema, 14 de mayo de 1997, cons. 2º y 3º LegalPublishing: CL/JUR/1535/1997, Rol Nº 442-1997; C. Suprema, 30 de mayo de 1997, cons. 2º y 3º, LegalPublishing: CL/JUR/2505/1997, Rol Nº 842-1997).

2. Del domicilio en cuanto depende de la residencia y del ánimo de permanecer en ella

Concordancias: Código de Derecho Internacional Privado: artículo 22.

Artículo 59. El domicilio consiste

en

la

residencia,

acompañada,

real

o

presuntivamente, del ánimo de permanecer en ella.

Divídese en político y civil.

Concordancias: Código Civil: artículos 15 inciso 1º, 60, 61, 68, 109, 200, 310, 896, 955, 1587, 1588, 1589, 2010. Código de Derecho Internacional Privado: artículos 10 y 11. Código del Trabajo: artículo 10 inciso 3º.

Jurisprudencia: 82. El domicilio constituye una categoría técnica que se configura por la coexistencia de la "residencia" y de un "ánimo" de permanencia. Tal es lo que se desprende del mero texto de este artículo y, de su relación con algunos de los que siguen, la jurisprudencia ha tendido a expresar que el "ánimo de permanencia" puede ser real o presunto: "[E]l artículo 59 del Código Civil establece que: 'El domicilio consiste en la residencia, acompañada, real o presuntivamente, del ánimo de permanecer en ella'. De modo que es evidente que los elementos constitutivos del domicilio son la residencia y el ánimo de permanecer en una parte determinada del territorio del Estado, pudiendo el último ser real o presunto" (C. Suprema, 5 de noviembre de 2014, cons. 9º, LegalPublishing: CL/ JUR/8084/2014, Rol Nº 11363-2014). 83. La noción de "residencia" implica el asentamiento en un cierto lugar, que se constituye en el centro de los intereses jurídicos de una persona. La jurisprudencia más habitual ha solido destacar, que la noción de residencia se vincula al hecho de establecerse o a avecindarse en un cierto lugar. Así, por ejemplo, se ha dicho que ella consiste en: "[L]a permanencia o establecimiento en un lugar determinado" (C. Suprema, 30 de octubre de 2003, cons. 13º, LegalPublishing: CL/JUR/1058/2003, Rol Nº 1058-2003), o que: "[E] l residir requiere avecindarse en un determinado lugar" (C. Apelaciones de Valdivia, 19 de noviembre de 2007, cons. 3º, LegalPublishing: CL/JUR/7048/2007, Rol Nº 689-2007). Pero, además, se

ha destacado, y con razón, que ese acto de afincarse o establecerse en un cierto y determinado lugar hace que este se constituya en el centro de los intereses jurídicos de la persona: "Especificando el concepto de residencia se ha señalado que éste es el lugar determinado donde una persona establece el centro de sus intereses jurídicos y en el cual se encuentra habitual o permanentemente" (C. Suprema, 5 de noviembre de 2014, cons. 9º, LegalPublishing: CL/JUR/8084/2014, Rol Nº 11363-2014). 84. Un "sitio eriazo" no puede constituir domicilio. Así se ha declarado por la Corte de Apelaciones de Valparaíso: "Según consta en el certificado de Avalúo Fiscal que rola a fs. 285 de autos la propiedad de que se trata es un "sitio eriazo", el cual no puede constituir, por definición, el domicilio de una persona. La circunstancia de que se trate de un sitio eriazo" (C. Apelaciones de Valparaíso, 4 de agosto de 2005, cons. 7º, LegalPublishing: CL/ JUR/7197/2005, Rol Nº 2326-2003).

Artículo 60. El domicilio político es relativo al territorio del Estado en general. El que lo tiene o adquiere es o se hace miembro de la sociedad chilena, aunque conserve la calidad de extranjero.

La constitución y efectos del domicilio político pertenecen al Derecho Internacional.

Concordancias: Código Civil: artículos 59 inciso 2º, 1016 inciso 1º. Código de Derecho Internacional Privado: artículos 10, 11, 22 al 26.

Artículo 61. El domicilio civil es relativo a una parte determinada del territorio del Estado.

Concordancias: Código Civil: artículos 59 inciso 2º, 62, 65, 68, 1588 y 1589. Código de Procedimiento Civil: artículo 170 Nº 1. Código de Derecho Internacional Privado: artículos 10 y 11.

Artículo 62. El lugar donde un individuo está de asiento, o donde ejerce habitualmente su profesión u oficio, determina su domicilio civil o vecindad.

Concordancias: Código Civil: artículos 61, 63, 1016 inciso 1º. Constitución Política de la República: artículos 13 inciso 3, 14. Código de Derecho Internacional Privado: artículos 10 y 11.

Artículo 63. No se presume el ánimo de permanecer, ni se adquiere, consiguientemente, domicilio civil en un lugar, por el solo hecho de habitar un individuo por algún tiempo casa propia o ajena en él, si tiene en otra parte su hogar doméstico o por otras circunstancias aparece que la residencia es accidental, como la del viajero, o la del que ejerce una comisión temporal, o la del que se ocupa en algún tráfico ambulante.

Concordancias: Código Civil: artículos 47, 59 inciso 2º, 61, 64. Código de Derecho Internacional Privado: artículos 10 y 11.

Artículo 64. Al contrario, se presume desde luego el ánimo de permanecer y avecindarse en un lugar, por el hecho de abrir en él tienda, botica, fábrica, taller, posada, escuela u otro establecimiento durable, para administrarlo en persona; por el hecho de aceptar en dicho lugar un cargo concejil, o un empleo fijo de los que regularmente se confieren por largo tiempo; y por otras circunstancias análogas.

Concordancias: Código Civil: artículos 47, 63. Código de Derecho Internacional Privado:

artículos 10 y 11.

Jurisprudencia: 85. El haber celebrado un contrato de trabajo para prestar labores en un cierto lugar hace presumir el ánimo de permanecer en él. Sobre la base de que:

"El artículo 64 de nuestro Código Civil señala que se presume, desde luego, el ánimo de permanecer y avecindarse en un lugar por el hecho, entre otros, de aceptar en él un empleo fijo de los que regularmente se confieren por largo tiempo; y por otras circunstancias análogas", la Corte Suprema ha declarado: "Que, acreditado como se encuentra el hecho de tener el recurrente un contrato en calidad de técnico para la Quinta Región, con asiento en la ciudad de Valparaíso, para trabajar a las órdenes de International Bonded Courriers Chile S.A., celebrado el 15 de junio de 1986 y con vigencia hasta el 20 de junio de 1990 como lo prueban los documentos de fojas 9 y 32, resulta evidente el ánimo del solicitante y sus familiares de permanecer en Chile" (C. Suprema, 29 de diciembre de 1989, cons. 4º, LegalPublishing: CL/JUR/386/1989, Rol Nº 12989).

Artículo 65. El domicilio civil no se muda por el hecho de residir el individuo largo tiempo en otra parte, voluntaria o forzadamente, conservando su familia y el asiento principal de sus negocios en el domicilio anterior.

Así, confinado por decreto judicial a un paraje determinado, o desterrado de la misma manera fuera de la República, retendrá el domicilio anterior, mientras conserve en él su familia y el principal asiento de sus negocios.

Concordancias: Código Civil: artículos 59 inciso 2º, 61. Código Penal: artículo 21. Código de Derecho Internacional Privado: artículos 10, 11 y 25.

Artículo 66. Los obispos, curas y otros eclesiásticos obligados a una residencia determinada, tienen su domicilio en ella.

Concordancias: Código Civil: artículo 59. Código de Derecho Internacional Privado:

artículos 10 y 11.

Artículo 67. Cuando concurran en varias secciones territoriales, con respecto a un mismo individuo, circunstancias constitutivas de domicilio civil, se entenderá que en todas ellas lo tiene; pero si se trata de cosas que dicen relación especial a una de dichas secciones exclusivamente, ella sola será para tales casos el domicilio civil del individuo.

Concordancias: Código Civil: artículos 59 inciso 2º, 61, 62, 64. Código de Derecho Internacional Privado: artículos 10 y 11. Código Orgánico de Tribunales: artículo 140.

Jurisprudencia: 86. De la aplicación de esta regla tanto a las personas naturales como a las personas jurídicas. La E xcma. Corte Suprema ha asumido la opinión de aquellos que estiman que la pluralidad de domicilios, admitida por este artículo 67, es aplicable a las personas jurídicas: "[E]l profesor Antonio Vodanovic H, en su libro "Manual de Derecho Civil, Parte Preliminar y General" (Editorial Jurídica Conosur Ltda.), ha señalado que 'el Código Civil no se ocupa del domicilio de las personas jurídicas. Pero se ha estimado que el artículo 67 de este cuerpo de leyes, sobre pluralidad de domicilios, es aplicable a las personas jurídicas, especialmente, si tiene agencias o sucursales. Por tanto, si concurren en varias secciones territoriales circunstancias constitutivas de

domicilio civil, se entenderá que en todas ellas lo tiene'" (C. Suprema, 5 de octubre de 2012, cons. 7º, LegalPublishing: CL/JUR/2229/2012, Rol Nº 4308-2010). Con recurso a la opinión de otros autores, el mismo tribunal había seguido con anterioridad igual criterio:

"Los especialistas en el tema "personas jurídicas", señalan que al igual que la persona física, la persona jurídica debe ser necesariamente localizada en un lugar determinado. En este sentido, las normas que determinan el domicilio de las personas físicas (arts. 59 al 73 del Código Civil) resultan igualmente útiles, "aunque requieren de cierta adaptación, pues sólo fueron pensadas para serle aplicadas al hombre de carne y hueso". (Alberto Lyon Puelma, Personas Jurídicas, Ediciones U. Católica de Chile, 2003, pág. 56) Precisa este autor que la sede estatutaria de la persona jurídica no fija el domicilio legal de la misma sino en cuanto corresponde realmente a su sede efectiva. El haber domiciliado a la sociedad en un lugar distinto a la sede fijada en los estatutos constituye más bien una violación o transgresión de éstos, de lo cual podrían ser responsabilizados los administradores. "Todo lo cual conduce a concluir, entonces, que las normas de los artículos 59 y siguientes del Código Civil son íntegramente aplicables a las personas jurídicas con total independencia de cual sea su sede estatutaria". (Lyon Puelma, op. cit., pág. 57). A propósito del domicilio de las personas jurídicas, Alessandri Rodríguez y Somarriva Undurraga apuntan que el domicilio de las personas jurídicas es el que señalan sus estatutos. Si éstos nada dicen, se entiende que es el asiento principal, esto es, el lugar donde se halle la sede principal de los negocios o intereses; como nuestra legislación admite la pluralidad de domicilio, es indudable que las personas jurídicas pueden tener varios, constituidos por sucursales o agencias que posean los caracteres de domicilio. (Derecho Civil, Parte General, T. II, Quinta Edición, 1990, pág. 572). Luis Claro Solar opina que las corporaciones, por el propio fin que persiguen, pueden tener sólo una sede o casa social, y tendrán su domicilio en ese mismo lugar, pero bien pueden extender su acción a otros lugares, disponiendo en ellos otros establecimientos o sucursales o agencias; "y si estas nuevas casas reúnen las condiciones de permanencia características del domicilio, podrán adquirir domicilio en esos lugares para los negocios que en ellas traten". (Explicaciones de Derecho Civil Chileno y Comparado, T. V, pág. 533). Por su parte Antonio Vodanovic indica que "Se ha estimado que la disposición del Código Civil (art. 67) sobre pluralidad de domicilios es aplicable a las personas jurídicas, especialmente si tienen agencias o sucursales. Por tanto, si concurren en varias secciones territoriales circunstancias constitutivas de domicilio civil, se entenderá que en todas ellas lo tiene". (Manual de Derecho Civil. Tomo I Parte Preliminar y General, pág. 176)" (C. Suprema, 13 de agosto de 2009, cons. 12º, LegalPublishing: CL/ JUR/1036/2009, Rol Nº 785-2008). En igual sentido se pueden leer fallos anteriores que, con ligeras variantes, reproducen la opinión de los autores citados (C. Suprema, 11 de noviembre de 2008, cons. 8º, LegalPublishing: CL/JUR/4033/2008, Rol Nº 5096-2007; C. Suprema, 18 de octubre de 2006, cons. 13º, LegalPublishing: CL/JUR/8272/2006, Rol Nº 2371-2004). 87. De la pluralidad de domicilios como situación de excepción. En este sentido la E xcma. Corte Suprema ha advertido que: "[D]ebe tenerse en cuenta que si bien el artículo 67 del Código Civil reconoce la pluralidad de domicilio, es a condición de que en las diversas secciones territoriales concurran, con respecto a la persona, todas las circunstancias que sirven para determinar el domicilio civil, las que por tratarse de una regla de excepción deben probarse por la parte que las invoque" (C. Suprema, 5 de noviembre de 2014, cons. 11º, LegalPublishing:CL/JUR/8084/2014, Rol Nº 11363- 2014). 88. De cuándo se presenta la pluralidad de domicilios. La E xcma. Corte Suprema ha precisado que: "Una persona puede tener pluralidad de domicilios, posibilidad reconocida en el artículo 67 del Código Civil. En efecto, en el evento que una persona tenga, en diversas secciones territoriales, las dos circunstancias constitutivas de este atributo de la personalidad, a saber, la residencia en una parte determinada del territorio

del Estado y el ánimo de permanecer en dicha residencia (animus manendi), debe concluirse que tiene más de un domicilio: tantos cuantas veces se reúnan dichos elementos" (C. Suprema, 27 de diciembre de 2000, cons. 4º, LegalPublishing: CL/JUR/535/2000, Rol Nº 345-2000).

Artículo 68. La mera residencia hará las veces de domicilio civil respecto de las personas que no tuvieren domicilio civil en otra parte.

Concordancias: Código Civil: artículos 59 inciso 2º, 61. Código de Derecho Internacional Privado: artículos 10, 11 y 26.

Jurisprudencia: 89. Naturaleza de la regla. Se ha estimado que ella constituye una especie de presunción o ficción legal: "El artículo 68 señala que "La mera residencia hará las veces de domicilio civil respecto de las personas que no tuvieren domicilio civil en otra parte". Estableciendo entonces a este respecto una suerte de presunción o ficción legal" (C. Suprema, 30 de octubre de 2003, cons. 12º, LegalPublishing:CL/JUR/2392/2003, Rol Nº 1058-2003).

Artículo 69. Se podrá en un contrato establecer de común acuerdo un domicilio civil especial para los actos judiciales o extrajudiciales a que diere lugar el mismo contrato.

Concordancias: Código Civil: artículos 59 inciso 2º, 61, 1438, 2350 inciso 1º. Código de Derecho Internacional Privado: artículos 10, 11 y 25. Código Orgánico de Tribunales:

artículo 135.

Artículo 70. El domicilio parroquial, municipal, provincial o relativo a cualquier otra sección del territorio, se determina principalmente por las leyes y ordenanzas que constituyen derechos y obligaciones especiales para objetos particulares de gobierno, policía y administración en las respectivas parroquias, comunidades, provincias, etc., y se adquiere o pierde conforme a dichas leyes u ordenanzas. A falta de disposiciones especiales en dichas leyes u ordenanzas, se adquiere o pierde según las reglas de este título.

Concordancias: Código Civil: artículos 4º, 965 inciso final, 1056 inciso final. Código de Derecho Internacional Privado: artículos 10, 11 y 25.

3. Del domicilio en cuanto depende de la condición o estado civil de la persona

Artículo 71. Derogado.

Artículo 72. El que vive bajo patria potestad sigue el domicilio paterno o materno, según el caso, y el que se halla bajo tutela o curaduría, el de su tutor o curador.

Concordancias: Código Civil: artículos 244 y 338. Código de Derecho Internacional Privado: artículo 24.

Jurisprudencia: 90. Esta regla no impide que pueda desvirtuársela mediante la prueba de que el menor tiene otro domicilio. Esta fue una opinión que se mantuvo en el contexto de la hoy derogada Ley de Matrimonio Civil de 1884, y que estaba

directamente vinculada a la ya desaparecida causa de nulidad de matrimonio que consistía en la incompetencia del oficial del Registro Civil. Así, por ejemplo se argumentaba que: "Que si bien, en principio, el que vive bajo patria potestad sigue el domicilio paterno o materno, según el caso, nada impide que, en casos concretos, tal presunción pueda desvirtuarse a través de medios legales de prueba; Que al efecto cabe puntualizar que el propio Código Civil, en su artículo 2320 inciso segundo, admite implícitamente tal posibilidad al reglamentar la responsabilidad de los padres por los hechos de sus hijos menores; Que el artículo 59 del citado cuerpo de leyes define el domicilio como la residencia, acompañada real o presuntivamente, del ánimo de permanecer ella y, conforme al artículo 20 del mismo Código, cuando las palabras el legislador las haya definido expresamente para ciertas materias, se les dará en éstas su significado legal; Que en el caso de autos conforme a la prueba testifical rendida por las partes aparece de manifiesto que el domicilio legal de la actora representaba una ficción por cuanto no concurrían a su respecto los elementos constitutivos del mismo: la residencia y el ánimo real o presunto de permanecer en ella; Que, en esta contingencia, procede declarar que el matrimonio por no haberse celebrado ante el Oficial Civil competente, es nulo" (C. Apelaciones de Santiago, 4 de junio de 1991, LegalPublishing: CL/JUR/108/1991, Rol Nº 5881-1990).

Artículo 73. El domicilio de una persona será también el de sus criados y dependientes que residan en la misma casa que ella; sin perjuicio de lo dispuesto en los dos artículos precedentes.

Concordancias: Código de Derecho Internacional Privado: artículo 24.

TÍTULO II DEL PRINCIPIO Y FIN DE LA EXISTENCIA DE LAS PERSONAS

Concordancias: Código Civil: Mensaje VI.

1. Del principio de la existencia de las personas

Artículo 74. La existencia legal de toda persona principia al nacer, esto es, al separarse completamente de su madre.

estar

completamente separada de su madre, o que no haya sobrevivido a la separación un

momento siquiera, se reputará no haber existido jamás.

La

criatura

que

muere

en

el

vientre

materno,

o

que

perece

antes

de

Concordancias: Código Civil: artículos 54, 55, 77, 549 inciso final, y 962. Constitución Política de la República: artículos 5º inciso 2º, 19 Nº 1 inciso 2º. Ley Nº 4.808, sobre Registro Civil, D.O. 10.02.1930, texto refundido fijado por D.F.L. Nº 1, D.O. 30.05.2000:

artículos 28, 49. D.F.L. Nº 2.128, Min. de Justicia, Aprueba Reglamento Orgánico del Servicio de Registro Civil, D.O. 28.08.1930: artículo 116. Código de Derecho Internacional Privado: artículo 28. Decreto Nº 830, Min. Relaciones Exteriores, Convención de los Derechos del Niño, D.O. 27.09.1990, preámbulo: artículos 1º, 6º Nº 1. Decreto Nº 873, Min. Relaciones Exteriores, Pacto de San José de Costa Rica, D.O. 5.01.1990: artículo 4º Nº 1; Ley Nº 20.120, Sobre investigación científica en el ser humano, su genoma y prohíbe la clonación humana, D.O. 22.09.2006: artículo 1º.

Jurisprudencia: 91. De la "existencia legal" de las personas y de la posibilidad de que se configure el tipo penal de cuasidelito de homicidio respecto del feto. En sede penal, a propósito del tipo de homicidio descrito en el artículo 391 del Código Penal, que delimita a su sujeto pasivo como "otro", se ha planteado la cuestión tocante a si, la muerte causada al feto durante el curso de actuaciones médicas realizadas con ocasión del parto, puede ser constitutiva de cuasidelito de homicidio cuando se ha acreditado la negligencia de los médicos o profesionales sanitarios que intervinieron en los tratamientos. La E xcma. Corte Suprema no ha mantenido una misma opinión, pues en algún caso ha optado por desestimar la procedencia del cuasidelito de homicidio, sobre la base central de una cierta interpretación de la regla de este artículo 74 del Código Civil, y en otro ha admitido que sí es posible la comisión del referido cuasidelito, por estimar que en sede penal no resulta adecuada la aplicación del citado artículo 74: a) Opinión que entiende que sólo es posible la comisión del cuasidelito de homicidio cuando ha comenzado la "existencia legal" de una persona, según la regla del artículo 74 del Código Civil: en este sentido la E xcma. Corte Suprema ha razonado del modo siguiente: "9º) Que, conforme a lo expresado, para la adecuada resolución de la cuestión sub judice corresponde reveer si la acción desplegada por el enjuiciado se inscribe dentro del tipo penal del homicidio, que se refiere, simplemente, a provocar la muerte de otra persona. 10º) Que, la expresión otro conlleva la idea de alteridad que, como atributo, reclama la existencia de una individualidad personal reconocible y plenamente diferenciada, lo que trasladado al campo que aquí interesa remite al ser humano vivo, en cuanto dotado de vida independiente. No responde conceptualmente a tal exigencia el feto, incluso a término, que se encuentra todavía dentro del claustro materno. Ni siquiera en el supuesto de que se halle en curso de expulsión, ya que está naciendo, pero todavía no se ha nacido. Para que éste pueda llegar a ser considerado otro ha de ser perfectamente discernible de la madre, y no lo es mientras depende orgánicamente en términos esenciales y se encuentra comprendido especialmente dentro de ella, con la que su relación es tan estrecha que se hace imposible en la práctica actuar sobre el primero sin que la acción incida o se proyecte al mismo tiempo sobre la segunda. Un ser vivo en período de expulsión, durante el parto, no es plenamente reconocible como otro respecto de la madre y tampoco en la relación con los demás sujetos. En él hay vida, podría decirse incluso, que hay otra vida (biológicamente hablando), pero no la de otro, por falta del mínimo de autonomía requerida para constituir una subjetividad. Desde el punto de vista del derecho penal vigente en nuestro país, la vida humana independiente y, con ella, su destrucción como homicidio, comienza desde el momento del nacimiento, entendido por tal la total expulsión del claustro materno, que es el único criterio que permite distinguir con claridad uno y otro momento de la vida humana. 11º) Que como la existencia legal de toda persona principia al nacer, es decir, al separarse completamente de su madre, es inconcuso que no ha podido configurarse un cuasidelito de homicidio respecto de quien no nacía al ocurrir la conducta enjuiciada, pues no se había apartado íntegramente de la madre, que es lo que constituye el nacimiento, punto inicial de la existencia de las personas, como lo expresa el artículo 74 del Código Civil. No obsta a lo anterior, que el fallecimiento se produjera tras el nacimiento del interfecto, ya que es a la época en que se ejecuta la acción donde se debe justipreciar si la actividad se incardina o no en una determinada figura penal y, en aquella, la vida aún no se había independizado. 12º) Que, por haber nacido después del pretendido hecho criminoso, no puede configurarse a su respecto no sólo un cuasidelito de homicidio sino ilícito culposo alguno. En efecto, tampoco podría entenderse cometido un cuasidelito de aborto, por cuanto los tipos penales rectores en esta clase de conductas están consagrados en los artículos 490 y 492 del Código Penal, que como es sabido, se afincan en el restringido ámbito de los delitos contra las personas, esto es, de aquellos sancionados en el Título VIII del Libro II del reseñado texto legal y el injusto de aborto está

reprimido en una sección del Estatuto punitivo distinta de aquella" (C. Suprema, 30 de enero de 2008, cons. 9º a 12º, LegalPublishing: CL/JUR/1546/2008, Rol Nº 6229-2006); b) Opinión que entiende que es posible que se configure el tipo penal de cuasidelito de homicidio respecto del feto, aún antes de haberse producido el comienzo de su "existencia legal" según la regla del artículo 74 del Código Civil: en este sentido la E xcma. Corte Suprema ha estimado: "Que el bien jurídico protegido es la vida orgánica del feto, sujeto pasivo, para que no sufra un mal o sea víctima de él, riesgo que afectó a la madre en cuanto fue abandonada y desatendida por su médico y matrona particulares, afectando también al feto, a la criatura que estaba con vida en el claustro materno, que muere por esa falta de atención y de cuidados. Las figuras de ilícitos que conforman el hecho principal en los cuasidelitos contra las personas, están constituidas por el homicidio

y las lesiones, y también por el aborto. En el homicidio el sujeto pasivo es otro como lo

manifiesta el artículo 391 del Código Penal, adquiriendo relevancia trascendental el sentido y alcance de la expresión en el ámbito penal. En una definición civilista otro es un sujeto distinto, un hombre vivo diferente del autor, que ha adquirido la calidad de persona

desde el momento de su separación completa de la madre y sobrevive un momento siquiera a esa separación, como lo dispone el artículo 74 del Código Civil. En cambio, en

el ámbito penal el concepto, la idea de quién es otro, ha ido adquiriendo una visión más

acorde con la realidad y circunstancias del tipo penal de que se trata, así en los cuasidelitos y en los de negligencia médica que nos preocupa, es también el otro el producto de la concepción, sin lugar a dudas y discusión, a lo menos, en la etapa de nacimiento que se inicia con las primeras contracciones que sufre y experimenta la parturienta, de manera que si durante ese proceso biológico, cuya vida ha sido

auscultada, fallece antes de su extracción del vientre materno, sea por operación o procedimiento médico o naturalmente, se habrá originado responsabilidad penal, si quienes debieron controlar, dirigir y realizar las actuaciones médicas y obstétricas necesarias para el parto sin consecuencias, incurrieron en negligencia como la comprobada en autos. La calidad de persona entonces, del otro a que se refiere el Código Penal, no puede apreciarse con el rigor y criterios civilistas del entramado del Código Civil, así el Derecho Penal, en la salvaguardia de la vida humana, debe ir varios pasos más adelante para su debida protección por su condición de prevención y de prohibición,

y si ocurre su quebrantamiento, debe propender a la inexistencia de la impunidad.

Decimoprimero: Que el desarrollo hasta los días de hoy, de concepciones ya liberadas de las interpretaciones tradicionales de la norma del artículo 491 del Código Penal, específicamente en cuanto al sentido y alcance de la expresión causare mal a las personas, que se relaciona con otra, la de el que mate a otro del artículo 391 del mismo texto, permiten (en un examen y análisis más cercano a la filosofía y principios del Derecho Penal, advertir que no es posible mantener en la interpretación de esas normas los criterios civilistas, según los cuales el sujeto que es extraído del vientre materno, al fin del embarazo, y particularmente al término del nacimiento, no es persona ni es el otro, sino cuando ha sido separado completamente de su madre según así lo establece el artículo 74 del Código Civil, que subordina la existencia legal al nacer, al hecho de separarse completamente de su madre, y que en el inciso 2º dispone que la criatura que muera en el vientre materno o que perece antes de estar completamente separada de su madre, o que no haya sobrevivido a la separación un momento siquiera, se reputará no

haber existido jamás. Sin embargo, a continuación el artículo 75 dispone que la ley protege la vida del que está por nacer, y que el Juez a petición de cualquiera o de oficio, adoptará las providencias que le parezcan necesarias y adecuadas para salvaguardar la existencia del no nacido, siempre que crea que de algún modo peligra. Decimosegundo:

Que, como adelantamos, ideas y conceptos, vaciados en normativas legales, constitucionales y aún internacionales, han ido aclarando y precisando que la protección

que el Código Penal debe otorgar al ser humano se ha entendido a individuos o sujetos con vida antes de la expulsión del vientre materno, desde la concepción, y a lo menos, durante el período, estadio o etapa del nacimiento o alumbramiento, que se inicia con las primeras contracciones que se producen en la parturienta y que termina con la expulsión natural o extracción por procedimiento quirúrgico de la placenta y el feto. Decimotercero:

Que, entre la normativa a que se alude, resulta útil mencionar las siguientes: a) De la ley Nº 20.120, publicada en el Diario Oficial del 22 de septiembre de 2006, sobre La Investigación Científica en el Ser Humano, su Genoma, y Prohíbe la Clonación Humana, que en su artículo 1º prescribe que Esta ley tiene por finalidad proteger la vida de los seres humanos, desde el momento de la concepción, su integridad física y psíquica, así como su diversidad e identidad genética, en relación con la investigación científica biomédica y sus aplicaciones clínicas. b) En la Constitución Política de la República, en el capítulo III de los Derechos y Deberes Constitucionales, el Nº 1 del artículo 19, dispone que la Constitución asegura a todas las personas el derecho a la vida y a la integridad física y psíquica y que la ley protege la vida del que está por nacer. c) En el Código Civil, el artículo 55, establece que son personas todos los individuos de la especie humana, cualquiera que sea su edad, sexo, estirpe o condición. d) La Convención Americana sobre Derechos Humanos o Pacto de San José de Costa Rica, de fecha de adopción el día 22 de noviembre de 1969, en vigor en Chile desde el 21 de agosto de 1990, publicada en el Diario Oficial el 5 de enero de 1991, que en el capítulo II, sobre Derechos Civiles y Políticos, artículo 4º del párrafo del Derecho a la Vida, dispone: Toda persona tiene derecho a que se respete su vida. Este derecho estará protegido por la ley, en general, a partir del momento de la concepción. Nadie puede ser privado de la vida arbitrariamente. e) El Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, de fecha de adopción el 16 de diciembre de 1966, vigente en Chile desde el 1º de mayo de 1972, publicado en el Diario Oficial el 29 de abril de 1989, que en su artículo 6º numeral 1º dispone: que el derecho a la vida es inherente a la persona humana. Este derecho estará protegido por la ley. Nadie podrá ser privado de la vida arbitrariamente. En lo doctrinario, se escriben artículos para revistas especializadas en materias jurídicas, entre ellas, la revista Actualidad Jurídica de la Universidad del Desarrollo, se publica con el título de "Persona Humana, Autonomía Privada y Orden Público Económico", un texto, por el Vicedecano y Profesor de Derecho Civil de la Pontificia Universidad Católica de Chile, Enrique Alcalde Rodríguez, en relación con el tema de la personalidad natural y de los términos del artículo 74 del Código Civil, en una separata del siguiente tenor: Ibid., pág. 41. "Creemos que constituye un error entender que el nacimiento, según lo define el artículo 74 aludido, marca el inicio de la personalidad natural . En efecto, de acuerdo con el artículo 55 del Código, son personas todos los individuos de la especie humana debiendo entenderse por individuo, conforme con su acepción natural y obvia, cada ser organizado sea animal o vegetal respecto de la especie a que pertenece". De este punto de vista dado que la criatura concebida y no nacida constituye un ser único e independiente, cuya entidad no se confunde con la de sus progenitores, cabe por tanto entender que queda plenamente comprendido dentro del concepto que de la persona tiene nuestro legislador civil. Por lo demás, según el propio tenor literal del art. 74, el nacimiento determina la existencia legal de la persona, lo cual se explica en razón de la clase de derechos de que se ocupa nuestro Código Civil, pero no implica que antes de él aquélla no exista para otros efectos tanto o más importantes. Ello lo corrobora el artículo 80, el cual sí se refiere a la existencia natural de la persona al disponer que aquélla termina con la muerte, evidenciando que ésta es diversa de su existencia legal. Asimismo, nos parece qué exigir el nacimiento como supuesto necesario para adquirir la condición de persona no implica que antes de su verificación no estemos ya frente a un sujeto humano y, por ende, titular de garantías tan esenciales como el derecho a la vida. No considerarlo así implicaría que el status de persona dependería, en

definitiva, de la definición que de tal concepto tuviere el legislador o el propio constituyente y que si hoy se asocia por algunos al hecho del parto, el día de mañana podría estar vinculado con la viabilidad del recién nacido o cualquier otro criterio que se estableciere cumpliendo con los requisitos formales para la dictación de la norma" (C. Suprema, 16 de abril de 2009, cons. 10º a 13º, LegalPublishing: CL/JUR/7939/2009, Rol Nº 1882-2008). 92. De laexistencia legal de las personas y del derecho al nombre. Producido, según se constataba en el correspondiente certificado médico de defunción, un "óbito fetal de 9 semanas", y autorizada juridicialmente la inscripción de defunción fuera de plazo bajo la indicación de "NN" seguida de los apellidos del padre y de la madre, estos acudieron al Servicio de Registro Civil a solicitar su inscripción en la libreta de familia y el correspondiente pase de sepultación, con la petición de que fuera inscrito con determinados nombres de pila. Denegada esta petición por el oficial del Registro Civil, se recurrió de protección ante la I lma. Corte de Apelaciones de Santiago. Quedaba así planteada la cuestión tocante al momento a partir del cual se tiene derecho al nombre. La opinión de mayoría, que hizo sentencia, rechazó el recurso de protección, al entender que sólo se tiene tal derecho desde el momento en que, según la regla de este artículo 74 del Código Civil, comienza la existencia legal de la persona: "4º Que cabe tener presente que si bien es cierto que la Constitución establece que la ley protege la vida del que está por nacer, ello está vinculado a que se debe efectuar todo lo racionalmente posible para que el producto de la concepción llegue a su etapa final de maduración, salga del vientre materno y comience a tener una vida propia, completamente separada de la de su madre. Desde ese momento de acuerdo a la ley conforme dispone el artículo 74 del Código Civil se es persona, y nace para este nuevo sujeto una importante serie de derechos y posteriormente de obligaciones. Antes de la separación completa de la madre, de acuerdo a nuestra legislación, no se es persona. 5º Que solamente desde el momento en que, como antes se señaló, se es persona es que se tiene derecho a un nombre. De esta manera al practicar la inscripción del Registro Civil e Identificación de un mortinato como "NN" añadiendo los apellidos de los padres, no ha cometido ningún acto arbitrario ni ilegal, puesto que se ha ceñido a la legislación vigente. 6º Que no es posible aceptar el argumento expuesto por el recurrente en orden a que el producto de la concepción que falleció en el vientre materno fue bautizado por un sacerdote de la Iglesia Católica quien le entregó el nombre de Jesús del Carmen, y ello lo convierte en persona, toda vez que el sacramento del bautismo para los que profesan la fe católica, corresponde a la incorporación a esa iglesia que se hace voluntaria y libremente por una persona, la que debe expresar formalmente su deseo de ser incorporado a la misma. Así se hacía en la antiguedad, cuando las personas ya habían adquirido suficiente albedrío para realizar conscientemente este acto. En la actualidad se bautiza a los niños prácticamente recién nacidos y como ellos no pueden expresar su voluntad, puesto que todavía no la tienen, son sus padres en su representación quienes lo hacen. Ello supone que la voluntad del niño es suplida por la de sus padres pero siempre respecto de quien en algún momento pueda tener esa voluntad, y para ello necesariamente la criatura que se bautiza debe estar viva, lo que no ha sucedido en el presente caso. 7º Que de acuerdo a lo anteriormente expuesto y dado a que el hijo del recurrente no llegó a ser persona de acuerdo a la legislación vigente, es que no fue posible inscribirlo como tal en su libreta de familia, negativa que no es un acto arbitrario ni ilegal de parte del director del Registro Civil e Identificación, puesto que en la misma solo se inscriben aquellos nacidos vivos, de manera que tampoco se ha cometido una actuación equivocada de parte de tal autoridad" (C. Apelaciones de Santiago, 10 de diciembre de 2012, cons. 4º a 7º, LegalPublishing: CL/JUR