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La Tragedia y La Comedia.

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LECTURA DE APOYO. EVALUACIÓN LITERATURA CLÁSICA.

LA TRAGEDIA GRIEGA Según la tradición, la tragedia griega fue creada en Ática por Tespis (siglo VI a. de J.C.). En sus orígenes, parece ser que participaron varios elementos. Existían en la Grecia antigua unas prácticas religiosas, más o menos mágicas, ligadas a la evocación de los muertos, a quienes se ofrecían sacrificios sangrientos a fin de que regresaran entre los vivos. Estos cultos se desarrollaban en una explanada circular, en torno a una fosa central. Según Heródoto, en el siglo VI a. de J.C., Clístenes, tirano de Sición, reformó los ritos relativos al héroe argivo Adrasto (rey de Argos que tomó parte en la expedición de los Siete contra Tebas). La parte estrictamente funeraria de los ritos fue aplicada al héroe tebano (ya no argivo) Melanipo (tebano vencido por los argivos cuando su expedición contra Tebas, pero que antes había dado muerte al hermano de Adrasto). La otra parte de estos ritos, relativa a los cantos, las danzas y lo que podría llamarse el "espectáculo", fue transferida a Dionisos, el dios del vino y del delirio místicoESQUILO (ALREDEDOR DE 525-456 A. DE J.C.) Se dice que escribió 90 tragedias, pero sólo siete han llegado hasta nosotros: Los persas (472), Los Siete contra Tebas (467), Las suplicantes (463 a. de J.C., según los datos actuales, y no en 490, como se creía antaño), Prometeo encadenado (fecha desconocida; quizás apócrifa) y las tres que constituyen la Orestíada (458): Agamenón, Las Coéforas y Las Euménides. Esquilo es el creador de la tragedia griega. Modificó el "drama sagrado" y aportó al mismo los elementos siguientes:

- Introducción de un segundo actor, con el que dialoga el primer actor (mientras que en los dramas anteriores, el diálogo tenía lugar entre un actor único y el coro). - Subordinación del coro a la acción y al diálogo de los dos actores (mientras que antes era el canto del coro la parte más importante del espectáculo). - Introducción de la trilogía, es decir, de una serie de tres tragedias vinculadas entre sí por un tema común (la única trilogía que queda de Esquilo es la Orestíada; las otras tragedias no tienen relación entre sí). - Es posible que Esquilo no inventara la tetralogía (trilogía aumentada con un drama satírico, es decir, con un drama cuyo coro está formado por sátiros; los únicos dramas satíricos que han llegado hasta nosotros son un fragmento de Sófocles, Los sabuesos y El cíclope de Erípides). Sin embargo, la obra de Esquilo es más filosófica que dramática. Incluso se ha llegado a creer, a causa de sus orígenes, que se había inspirado en los misterios de Eleusis. La línea general del pensamiento de Esquilo es la siguiente: en el seno de la ciudad, los hombres viven un drama permanente en el que comprometen su responsabilidad. La creencia primitiva (para Esquilo), según la cual el Destino, la Fatalidad, impone al hombre su sufrimiento, debe ser combatida. En efecto, los héroes de Esquilo son héroes humanos que enarbolan su voluntad contra una pretendida predestinación: en la Orestíada, una sentencia humana, la de un tribunal reunido en el areópago, es lo que, al absolver a Orestes, pone fin a la trágica sucesión de asesinatos en la familia de los Átridas; en Los Siete contra Tebas, es la voluntad humana de Eteocles la que, al ir conscientemente hacia la muerte, salva la ciudad de Tebas. Es interesante señalar que las tragedias de Esquilo están escritas en la época en que Atenas intenta sustituir la noción de responsabilidad colectiva y ritual por la noción de justicia individual, en el sentido moderno del término, y reflejan esta preocupación.

SÓFOCLES (ALREDEDOR DE 496-405 A. DE J.C.) Sófocles fue quien llevó a la máxima perfección la tragedia griega. Se conservan de él siete obras, cuyas fechas, en conjunto, son desconocidas: Filoctetes (409), Edipo en Colona (representada en 401, después de su muerte), Las tarquinias, Ayax, Antígona, Edipo rey y Electro. Escribió también un drama satírico del que sólo se ha conservado la mitad: Los sabuesos. Sófocles aportó una serie de arreglos a la tragedia de Esquilo: - disminuyó aún más el papel del coro; - introdujo un tercer actor en la acción; - sustituyó la trilogía (encadenando tres tragedias que giran en torno al mismo tema) por la trilogía libre. Pero, sobre todo, fue el primero en hacer de la tragedia una verdadera obra de arte teatral y no una reflexión metafísica dialogada. Sobresale en la pintura psicológica de los caracteres. Igual que Esquilo, asigna a la Fatalidad un papel secundario: si existe tragedia, no es porque sus héroes sean juguetes del destino, sino porque son prisioneros de su propia personalidad, de sus errores y de sus pasiones. La gran moral que puede extraerse de las tragedias de Sófocles quizás está contenida en la máxima délfica que Sócrates pondría de nuevo en vigor: "Conócete a ti mismo." En Edipo rey es donde mejor se hace patente el genio trágico de Sófocles: ¿por qué Tebas ve abatirse sobre ella el flagelo de la peste? A su rey Edipo le corresponde descubrirlo, dirigir la pesquisa, que le lleva finalmente a la conclusión de que es él, jefe de un Estado modelo, asesino de su padre y esposo de su madre (sin saberlo), la causa del azote. En definitiva, toda la tragedia descansa sobre una indagación conducida por Edipo, quien es a la vez su sujeto y su objeto. EURÍPIDES Ignoramos la fecha exacta del nacimiento de Eurípides (¿entre 485 y 480?); sabemos que murió en 406 a. de J.C.

Por tanto, es contemporáneo de Sófocles, unos diez años más joven que él. Por la época en que Eurípides escribe sus tragedias, los sofistas (profesores de filosofía) y Sócrates enseñan en Atenas, donde reina cierto escepticismo intelectual (Sócrates tomará partido contra este escepticismo). La obediencia a los dioses o a las leyes se convierte en fuente de problemas, y las tragedias de Eurípides reflejan estas preocupaciones y estos conflictos. De Eurípides se ha conservado un drama satírico (El cíclope) y 17 tragedias: Alcestes (438), Medea (431), Hipólito (428), Hécuba, Los Heráclidas, Andrómaca, Hércules furioso, Las suplicantes, Ion, Las troyanas (415), Electra, Ifigenia en Táuride, Helena (412), Las fenicias, Orestes (408), Las bacantes e Ifigenia en Áulide (cuya representación fue póstuma). Se le atribuye también la tragedia titulada El reso. Si su obra se ha conservado mejor que la de sus predecesores se debe, paradójicamente, a que su éxito en Atenas fue tardío. Su sentido de lo patético, lo que podríamos llamar su "complicación" intelectual, sedujo a los hombres del siglo IV, y este favor se prolongó a expensas de Esquilo y de Sófocles. Desde el punto de vista teatral, Eurípides introdujo nuevas transformaciones: el análisis psicológico, las preocupaciones científicas y filosóficas (las obras de tesis), se adelantan a otros temas. El coro ya no es uno de los elementos de la acción, como lo era todavía en Sófocles, sino una especie de reflejo exterior, a veces incluso un comentario. Por supuesto, el papel de los actores se hace más importante y, al mismo tiempo, el de la puesta en escena. En lo que se refiere a las fuerzas que impelen a sus personajes a la acción y que constituyen el elemento dinámico de sus tragedias, Eurípides también es un innovador: introdujo la pasión amorosa en la escena. Señalemos, por último, algunos de los temas principales desarrollados en sus tragedias: complacencia por los estados mórbidos e incluso delirantes, realismo psicológico, escepticismo con respecto a los dioses, antifeminismo, humanización y laicización de mitos y leyendas, etcétera.

LA COMEDIA En el origen de la comedia figuran también las costumbres religiosas. En ocasión de las procesiones anuales de los misterios entre Atenas y Eleusis, el cortejo era ritualmente acogido en un lugar preciso por unos personajes que lo escarnecían. Entonces tenía lugar un torneo cómico, una especie de falso altercado. La comedia fue surgiendo progresivamente de esta farsa. También debe señalarse la importancia del disfraz en la comedia griega: los miembros del coro se disfrazaban (de ave, de rana, de avispa, etc.), y los comediantes llevaban las máscaras típicas. De esta forma, pues, como en la tragedia, se partió de un canto coral "cómico" al que se añadieron unos diálogos. Las primeras tentativas de este género parecen haber sido dóricas: un dorio originario de Megara, Susarión, presenta hacia 750 a. de J.C. las primeras obras "cómicas": Las farsas de Megara. Después de él, a principios del siglo V a. de J.C., Epicarmo de Cos transformó la farsa dórica en una historia burlesca, no sólo relativa a las aventuras de los dioses y de los héroes, sino también a los acontecimientos de la vida cotidiana. En la misma época, Sofrón de Siracusa (hacia 450 a. de J.C.) estableció el libreto de los mimos inspirándose en las costumbres (caricaturizadas) de la gente humilde: artesanos, campesinos, soldados, etc. ARISTÓFANES De igual manera que en el caso de la tragedia, la cuna de la verdadera comedia fue el Ática. Los creadores del género fueron el poeta ateniense Cratino (520-423 a. de J.C.), Éupolis (446-411 a. de J.C.) y, sobre todo, Aristófanes (alrededor de 445-386 a. de J.C.), del que nos han llegado 11 obras: Los acarnienses (425), Los caballeros (424), Las nubes (423), Las avispas (422), La paz (421), Las aves (414), Lisístrata (411), Las tesmoforias (411), Las ranas (405), La asamblea de las mujeres (392) y Pluto (388). Caracteres de las comedias de Aristófanes. A través de sus comedias el poeta ataca a sus enemigos políticos y literarios: se erige en adversario de los demócratas atenienses, partidarios de una guerra a muerte contra Esparta; se mofa de las ideologías políticas

en Las aves; tira con bala rasa contra Eurípides en Las ranas y Las tesmoforias, y contra Sócrates, a quien ridiculiza en Las nubes. En Pluto aborda un tema ligeramente diferente: el de la sátira social. En conjunto, se trata de un teatro polémico, que lo mismo combate a los demócratas belicistas que a los que Aristófanes llama lacómanos, violentos admiradores de Esparta y de sus costumbres; ridiculiza la demagogia judicial (Las avispas representan a los jueces populares) y confía, con una buena dosis de optimismo, en que el buen sentido puede salvar a los atenienses de la desgracia y el desastre. Menandro y la "comedia nueva" Se da el nombre de "comedia nueva" a la comedia griega de finales del siglo IV y principios del siglo II a. de J.C. Durante largo tiempo sólo fue conocida a través de las imitaciones realizadas por los autores latinos Plauto y Terencio. A comienzos del siglo XX, los descubrimientos de papiros antiguos nos permitieron conocer las obras de Menandro (aprox. 342-292 a. de J.C., ateniense), que escribió 105 comedias (se han descubierto fragmentos de siete). Los personajes son atenienses pertenecientes a la clase media (y no gente perteneciente a las clases inferiores), el coro ha desaparecido y la intriga se ha complicado (niños abandonados, personajes que descubren los orígenes de su nacimiento gracias a un amuleto o a una revelación, raptos, aventuras de toda suerte). Pero todos estos recursos no pasan de triviales; lo interesante, en la "comedia nueva", es el cuadro de costumbres, el interés dedicado a ciertos problemas sociales, el papel de las esclavas y de las prostitutas, los intercambios de ideas. Además de Menandro, los principales representantes de esta "comedia nueva", que gozó de gran predicamento hasta mediados del siglo III a. de J.C., son: Dífilo (342-291 a. de J.C.), Apolodoro de Caristo (siglo IV a. de J.C.) y Filemón (361-262 a. de J.C.). La historia Es el primer aspecto de la prosa griega, enaltecido, como veremos, por la elocuencia y la filosofía.

HERÓDOTO DE HALICARNASO Heródoto de Halicarnaso vivió en el siglo V a. de J.C. (alrededor de 484420). Casi toda su existencia transcurre entre el final de las guerras médicas y el inicio de la guerra del Peloponeso. Heródoto fue un gran viajero, casi podríamos decir un "reportero", que emprendió una vasta "encuesta" (en griego, historia = búsqueda) a través de todo el mundo mediterráneo. Con un notable sentido de la narración, un fino espíritu crítico, un gran respeto por toda clase de opinión religiosa, una afición a lo anecdótico y pintoresco, y un interés profundo y reflexivo por todos los aspectos de la actividad humana, Heródoto puede ser considerado el padre de la historia (en Occidente), así como de las ciencias humanas. Las Historias de Heródoto relatan las guerras médicas y van precedidas de una exposición de las indagaciones emprendidas por el autor para comprender el origen y el desarrollo de estas guerras. El cúmulo de documentos, de datos y de informaciones que aporta es impresionante. Todavía en nuestros días, Heródoto constituye la única fuente de información sobre muchos aspectos oscuros para la arqueología. Heródoto estuvo, a la vez, más allá y más acá de los historiadores que lo siguieron: cuando concibe la historia como uno de los aspectos de la antropología, es un precursor de la ciencia moderna; pero en el campo de la explicación histórica, es inferior a Tucídides. TUCÍDIDES Era un aristócrata ateniense que vivió, aproximadamente, entre 460 y 395 a. de J.C. Escribió una Historia de la guerra del Peloponeso (desde su comienzo hasta 411 a. de J.C.). Por tanto, el período que estudió es el que siguió al descrito por Heródoto. Tucídides es casi de la misma generación que su gran predecesor, pero existe entre ellos un auténtico abismo lingüístico, estético e intelectual, que podría resumiese diciendo que Heródoto es el último gran escritor jónico en prosa y Tucídides el primer gran prosista ático. Al escribir la Historia de la guerra del Peloponeso, que no pudo terminar, Tucídides trata de una cuestión de actualidad, vivida por él y sobre la cual

posee datos directos. Es un historiador-testigo. Con respecto a su obra cabe señalar las características siguientes: - Constituye un testimonio que quiere ser una explicación. Aquí, Tucídides es original: intenta comprender al hombre por el hombre. Laiciza y humaniza la historia. - Cree en la importancia de las causas generales, pero también en la acción individual, evidentemente más determinante entonces que en nuestros tiempos. - El pensamiento político de Tucídides es realista. No cree en fórmulas, sino en los hechos, y no está lejos de hacer la apología del derecho del más fuerte. - En fin, la Historia de la guerra del Peloponeso es una obra de arte. Tucídides, que vivió en la época de los sofistas y los retóricos, supo utilizar todas las figuras de la elocuencia y construir según las reglas más puras del arte clásico. JENOFONTE Jenofonte (h. 430-355 a. de J.C.) perteneció al círculo socrático y fue uno de los primeros biógrafos griegos. Su retrato de Ciro el Grande y, sobre todo, su descripción del sistema educativo persa se fundamentan en la convicción de que los pueblos llamados bárbaros podían tener una auténtica concepción del hombre y oponerla incluso a la griega. Entre otras obras, se le debe un libro que termina el relato de la guerra del Peloponeso de Tucídides, Las Helénicas; así como la Anábasis (relato de la retirada de los Diez Mil) y Memorables (recuerdos sobre Sócrates).

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