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JOSÉ ADOLFO VELA JARAMILLO

SECRETARIO Y LAZARILLO DE SU TÍO JUAN BENIGNO VELA

Dra. Marcia Stacey Chiriboga.

1 Don José Gonzalo Vela, vino de España y se instaló en Latacunga, fue

Comerciante.

Cc. Doña María de Soto y Ortega, h. del capitán Don Juan de Soto y

Martínez y de Doña Isabel de Soto y Ortega.

Hijos, tuvo siete de los cuales el último fue:

1.7 Don Manuel Antonio Vela Soto, comerciante.

Cc. Teresa Valdivieso y Ruiz

Hijos, tuvo seis, de los cuales el último fue:

1.7 6. Ignacio Vela Valdivieso, graduó de abogado en Quito

Cc. Doña María Dolores Esparsa y Freire, n. de Latacunga.

Hijos: Vela Esparsa

6.1. Carmen

6.2. José Agustín

6.3. José Manuel

6.4. María Teresa


6.5. Juan Pío Vela y Esparsa c. en Ambato c. Doña Mercedes Hervas, h.
de José Hervas y de Ignacia Hidalgo, oriunda de Latacunga.
Hijos: Vela Hervas
5.1. Juan Benigno Vela Hervas, abogado, escritor, n. en Ambato el 10-
VII-1843, fue padrino del bautizo el Dr. Don Pedro Fermín Cevallos.
5.2. Ramón Cc. Zoila Jaramillo Mena, ambateña

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5.3. Benigno Gustavo


5.4. Ángel
5.5. Adelaida Cc. Arsenio Suárez, su hija Mercedes c.c. Dr. José Vicente Vela
5.6. Rosa s.s.
5.7. José Adolfo s.s.

¨ ***

5.2. RAMÓN VELA HERVAS Cc. Zoila Jaramillo Mena, quien viuda c.2c.
Dr. Isaac A. Cabezas y él la abandonó.
Hijos: Vela Jaramillo
2.1. José Adolfo Vela Jaramillo
2.2. Rosalía 1a f.n. según Adolfo era “ de físico muy interesante”
2.3. Rosalía 2a f.n. en Guayaquil en II 1895 de fiebre perniciosa.
2.4. Benigno Gustavo Cc. Isabel Castro Chiriboga n. de Riobamba s.s. ella era
sobrina del famoso Deán Dr. Daniel Proaño.
2.5. Ángel Nabot. Cc. Manuela Gómez de la Torre.
. Hijos: Vela Gómez de la Torre
5.1. Jorge Cc. Elina N. ( viven en USA) Los dos son funcionarios del BID
5.2. Cristóbal, gemelo, Cc. Beatriz Jácome.
5.3. Gonzalo, gemelo, Cc. Teresa Vallejo Mantilla
5.4. Alfredo Cc. Enma Vallejo Mantilla.

***

2.1. José Adolfo Vela Jaramillo

Nació en Ambato el 21 de abril de 1881, se bautizó al día siguiente, siendo su


padrino su tío Juan Benigno Vela. Murió en Quito el 17 de noviembre de 1964.

Cc. Esther Mercedes Hervas Borja.

Adolfo no recibió una educación regular por el problema económico de su


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familia, seguramente sería su madre la que le enseñó las primeras letras. Su padre no
podía encontrar trabajo en Ambato y decidió viajar a Guayaquil para buscarlo allá,
esto no fue fácil y cayeron en la extrema pobreza, hasta que la suerte le sonrió a su
madre y recibió ayuda de una señora llamada Marcia Moreno, quien le facilitó un
modesto negocio. Su beneficiaria y una amiga fueron a visitarla cuando ya de regreso
vivía en Ambato, la pobre señora a los pocos días falleció de una peste, entristeciendo a
doña Esther Mercedes.

El pequeño sueldo de su marido y los moderados ingresos del negocio,


permitió a familia salir adelante con mucha modestia. José Adolfo Vela contaba con
12 años de edad cuando llegó a vivir en Guayaquil con su familia.

Dice José Adolfo en sus “Notas íntimas” que su madre no quiso viajar pues se
enfermaba con el clima de Guayaquil, pero que su tío el “ ilustre Ciego” la convenció y
añade; “papá Benigno no quiso que la familia se dividiera”. Partieron en el mes de
agosto de 1894”.

Se hallaban en Guayaquil cuando “sobrevino la transformación política que


llevó al poder al Partido Liberal. Pese a su extrema juventud José Adolfo debió
ayudar a la familia y consiguió trabajo como empleado de aprendiz en la imprenta
donde se editaba el diario “ El Tiempo ”. Allí repartía los boletines con las noticias de
los triunfos alcanzados por las huestes libertadoras de un régimen de tiranía y
vergüenza para la Patria. Fue testigo presencial, lleno de admiración de “la llegada de
Eloy Alfaro a Guayaquil, donde se le tributó una verdadera ovación, que no esperó ver
otra que la supere. Días después llegaba a Guayaquil mi amado tío el Dr. Don Juan
Benigno Vela, quien fue también objeto de una espléndida ovación. ”

Así, por fin un Vela podía ahora ser Empleado de la Administración y con la
ayuda de su tío Juan Benigno logró entrar a trabajar en el Ministerio de Lo Interior.
Como su mamá definitivamente no se enseñaba en Guayaquil, decidió regresar a su
tierra, Ambato y más tarde, cuando trasladaron a José Adolfo de Guayaquil a Quito se
la llevó allá junto con sus hermanos Benigno Gustavo y Ángel Nabot. Su padre se había
quedado en Guayaquil trabajando, junto con uno de sus hijos.
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El 9 de octubre se convocó la Asamblea Nacional y José Adolfo debió viajar a


Guayaquil, visitó a su padre y regresó luego del gran incendio habido en el puerto el 6
de octubre, en el que se quemó todo lo valioso de la ciudad. En otra parte de las “Notas
Intimas” dice: “Juan Benigno no quiso concurrir como diputado por Tungurahua a la
Asamblea, mientras funcionaba en esta ciudad, al contrario, disgustado con Alfaro,
fundó el periódico “El Pelayo” razón que vino hasta cierto punto, a ser responsable de
que nos separasen de nuestros empleos a papá y a mí.”

“ En vano buscar una colocación en el gobierno, puesto que seguía la lucha


oposicionista de mi tío, lucha que lo llenó de gloria, porque atacaba con desenfado a
Alfaro y a sus principales tenientes, como al General Manuel Antonio Franco, a quien
le trató de asesino, oponiéndose a que ingrese en el seno de la Asamblea como
Diputado por Esmeraldas.”

En vista de la dificultad de encontrar empleo, su padre se regresó junto con Juan


Benigno a Ambato. Encontró allí trabajo, pero no suficiente para mantener a la familia;
lleno de hondo pesar, falleció en la pobreza y en la enfermedad, tal parece que murió de
Fiebre el 19-X-1898. Su hijo Benigno Gustavo dejó Ambato y vino a vivir en la
Capital, junto con su madre y el resto de la familia que ya residían allí.

Gracias a la recomendación de su “amado tío Juan Benigno” consiguieron


empleo los dos hermanos, Gustavo uno modesto y José Adolfo en la Dirección de
Estudios, con escaso sueldo. De allí pasó como Amanuense al Tribunal de Cuentas,
luego al Consejo de Instrucción Pública y finalmente al Ministerio de Relaciones
Exteriores, lugar en donde llegaría a desempeñar la Subsecretaría por nueve meses en
el año de 1912. Se separó el 1 de II de 1913, fue reemplazado por José Trajano Mera
quien se encontraba en condiciones económicas muy angustiosas, se comprometió a
compensarle mensualmente con algo por ello.

Cuando llegó la hora apropiada para un joven soltero, José Adolfo tuvo un
amorío antes de los 30 años, pero debido a su condición económica que mejoraba muy
lentamente, no quiso comprometerse y rompió con la dama. A los cuarenta años se
prendó de una señorita ambateña, conocida de siempre llamada Esther Mercedes Hervas
Borja, hija de Augusto Hervas, una rubia llena de encantos y de cualidades. Luego de
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consultar con su familia, con papá Benigno y sus hijos, se fijó la boda en Ambato un
sábado 21- IX-1918, siendo padrinos el abuelo de la novia Manuel Hervas y Ángel, el
hermano del novio.

Dice Adolfo que “ pese a su vehemente deseo de que papá Benigno sea su
padrino, no podía serlo según la ley, por su ceguera, pero no así con sus hijos, ya que
pudo acompañar a los novios a la iglesia y honró la numerosa y escogida
concurrencia”.

Según cuenta José Adolfo, la ceguera de su tío se inició desde muy joven, a los
33 años se quedó completamente invidente. Ayudó a su tío con gran afecto, siempre
que pudo, acompañándolo como secretario y lazarillo, inclusive en sus visitas a Eloy
Alfaro, siendo éste Presidente; Junto a él, lo seguía siempre con su paso ágil, su
elegancia y gallardía, que jamás la perdió. Durante los años que asistió al Congreso en
calidad de legislador, le acompañó constantemente José Adolfo, ayudándolo y
asistiéndolo en cuanto lo necesitara. Viajaba con frecuencia a Quito, para hablar con
ministros y personajes, pues se mantenía actualizado en la vida pública del país y en la
ejecución de las leyes que fue a lo que dio más importancia: establecer le verdad, la
justicia y la paz. En Ambato, su hogar, al que José Adolfo viajaba a menudo, llegaba
a casa de su tío, leía para él y debía mantenerse muy al tanto de la política, pues lo
interrogaba con vehemencia para que le trasmitiera las últimas noticias frescas de la
Capital. Su prima Corina, hija del Ciego famoso y él, tomaban el dictado de la
numerosísima correspondencia que mantenía dentro del Ecuador y con el exterior,
además de los artículos para la prensa.

El cariño que le tenía la familia Vela Jaramillo fue muy especial, como si fuera
un verdadero padre, correspondido por él de igual manera y por ello le servía con todo
su amor, doliéndoles sobremanera cuando se cometían injusticias en su contra, puesto
que por el hecho de ser ciego y sordo, miraba las cosas desde un punto diferente de
vista que el resto de los mortales con los cinco sentidos; su situación física lo hacía más
sensible, y, a su calidad de gran orador, se unían valores innatos, como el de decir
siempre la verdad y “ no tener pelos en la lengua”, cosa que le atrajo más de una vez
enemigos gratuitos o culpables. Sus palabras duras, muchas veces herían como una
saeta en el corazón del culpable. A él no le preocupó quién era su interlocutor, verde,
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rojo o amarillo; cuando debía alabar o reconocer méritos lo hacía, con igual generosidad
y sin miramientos del color o de la camiseta, como hoy se dice.

Avanzada su sordera, debió pedir unas cornetas especiales a París, para que el
célebre Ciego, se valiera por sí sólo un poco mejor, puesto que había perdido un 80%
de la audición y así, pudiera aliviarse en algo. De ellas, se han encontrado dos, que se
las ha mantenido como recuerdo de este ilustre personaje, que perdió dos de sus
sentidos, en pleno vigor de su vida. Ceguera y sordera, que supo sobrellevarlas sobre
todos los avatares de la vida. ¡ Admirable manera de vivir y de pensar, de servir a la
Patria, sin amilanarse. !

Dice José Adolfo que su tío no contemporizaba con nadie y era influenciable, tal
vez, porque de oídas, podían engañarle - en un principio - por ello, algunas veces mal
informado cometió errores. Pese a todas estas tragedias, logró superarse y mantener su
mente lúcida como siempre, con una gran memoria; continuó con sus actividades de
escritor, periodista, legislador y político.

Cuenta su familia que una vez en el congreso fue atacado por un contrincante,
hasta ofendiéndole en su dignidad. Allí pronunció las célebres frases que quedarían
guardadas para siempre en el corazón de todos los ecuatorianos: “ Soy sordo y ciego
de los sentidos, pero ustedes son sordos de sentimientos.”

El Presidente Don Plácido Caamaño le pidió que lo acompañara como Asesor


de su gobierno, pues lo consideraba muy buen político, capaz y honrado, pero no
aceptó. En reconocimiento a sus méritos el gobierno le obsequió con una imprenta, “a
cambio de la asesoría” para que pudiera divulgar su pensamiento. En este capítulo de
su vida hay dos versiones, pues José Adolfo dice lo expresado en sus “Notas Íntimas”,
más en la obra del mismo autor intitulada “Biografía del Sr. Dr. Juan Benigno Vela “,
dice que “ ... por cuanto la pequeña imprenta que el General Alfaro le había
obsequiado para que combatiera a Caamaño” ( ?=)

Su pesar fue muy grande y doloroso, cuando el Congreso dictó una ley por la
cual los abogados ciegos no podían ejercer, esto lo hizo sufrir enormemente y lucho
con denuedo, con las armas de su brillante inteligencia. Su sobrino José Adolfo no
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podía fallarle especialmente en estos dolorosos días, le sirvió de lazarillo, de secretario,


de amigo, de confidente, pagándole en algo a quien fuera más que su padre. Juan
Benigno sufría los ataques a su capacidad, a su singular honestidad, a su sinceridad, a
su pensamiento libre; le golpeaban en lo que más le podía doler, sus limitaciones
físicas, que sin embargo, eran las que más le hacían admirable ante la gente honesta: su
valor de seguir enfrentando la vida con altivez, su constancia en mantener la lucha por
los ideales, sobre todo precio. Fue perseguido y desterrado a Ipiales, de donde regresó a
pié. Fue confinado a Guaranda y luego comentó que era el lugar donde se había sentido
muy sólo. Estuvo preso en la cárcel por orden de García Moreno y permaneció seis
meses en muy duras condiciones.

Tuvo amistad con Pío Jaramillo Alvarado, quien devolvió a su muerte alguna
documentación que le había prestado. Otras cartas y documentos se perdieron, por lo
que se suscitaron algunos inconvenientes y malentendidos en la familia a su muerte,
especialmente con sus nietos, quienes reclamaban estas pertenencias. Existen en la
Universidad de Loja algunas cartas y documentos que pertenecieron a Juan Benigno
Vela, de lo que fuera el archivo de Pío Jaramillo Alvarado.

En la Biografía y en las “Notas íntimas” escritas por José Adolfo Vela, expresa,
en cuanto a la versión difundida sobre lo acontecido durante un Viernes Santo, en que
se le acusó de haber comida carne deliberadamente, dijo con toda calma, que no era
verdad, pues no le gustaba comer carne de gallina, siendo la acusación obra de sus
enemigos políticos.

El criterio de Juan Benigno Vela sobre la política de su tiempo y el Liberalismo,


lo expresa en sus obras, manifestando que él no es intransigente, sino más bien
radical, apegado a la justicia, respetuoso de los demás, donde todo debía ser por el bien
del País, como única y sola razón de la política y de su existencia. Su pensamiento
liberal, de respeto a los demás, de veracidad y paz, no podía estar de acuerdo con la
actitud de Antonio Franco, especialmente por la muerte del periodista León Vivar, que
lo asesinaron a mansalva en el cementerio de San Diego, cuando trataba de huir. Esto lo
llevó a expresar su repudió públicamente. Apoyó la candidatura a la Presidencia de la
República de Leonidas Plaza Gutiérrez y, fue a instancias suyas con Eloy Alfaro, que
se le candidatizó, pues lo consideraba moderado y con las manos limpias. Su injerencia
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en política fue fundamental, por ello se lo llamó “El Titán del liberalismo.”

Los miembros de la familia Vela se tildan así mismos, como personas honestas,
pobres y buenos católicos, que seguían todas las sanas doctrinas de los grandes
escritores, para así formar una opinión propia sobre religión, “dando al traste con
tantos prejuicios y enigmas que hacen antipáticas las hermosas y sanas doctrinas
programadas por el “Proletario Galileo”. Aconsejaba José Adolfo a sus hijos que en
la política debían ser honrados y sinceros; ello quería decir “amigos menos”, “una
ofensa más”, él debió aprenderlo así de su tío y padrino Juan Benigno y lo puso como
ejemplo a seguir de quien fuera un ilustre y preclaro ciudadano.

José Adolfo cuenta en sus notas “ Datos para una tragedia” la muerte de su tío y
de sus primos, hijos del “Ciego Ilustre”: Corina y Cristóbal, en una narración
cronológica y trágica de los sucesos acaecidos en 11 días, que llenaron de luto y dolor a
la familia Vela. Por ser de su boca los voy a sintetizar:

José Adolfo recibió un telegrama de su primo Cristóbal, de acuerdo a un pedido


para que le informara inmediatamente los acontecimientos familiares dolorosos que se
veía iban a precipitarse sobre la familia - a corto plazo- sin saber cuán doloroso sería su
alcance. No tenía dinero para afrontar los gastos que seguramente tendría en Ambato,
así que debió vender un anillo de brillantes que le había regalado su primo Cristóbal en
1912, luego de un día de farra. Al medio día, tomaron junto con su hermano Ángel el
mixto para Latacunga. De allí subieron al automóvil en el que les esperaban Enrique y
Abel Sánchez, saliendo para Ambato inmediatamente, llegaron a las 6pm.

El telegrama recibido, decía que su hermana Corina se encontraba enferma y que


“papá Benigno permanecía en cama, atormentado por fuertes dolores neurálgicos a la
pierna. Le habían ocultado la gravedad del estado de su hija, pero llegó el momento en
que ya no pudieron hacerlo más. Cuando le dijeron la verdad, mandó a traer al Dr.
Enrique Gallegos Anda - paisano y amigo - refutado como un buen médico y clínico.

A la llegada de José Adolfo, su prima Corina, viuda desde el 19-X-1913, de su


esposo - fallecido en Quito - estaba ya en coma: la habían administrado los Santos
Oleos y cortado su bella y rubia cabellera. Su hija María de 11 años, había sido
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trasladada a la quinta “El Molino”, propiedad de Cristóbal, para que no se contagiara


del mal y Laurita, su otra hija de 19 años se había resistido a salir de la casa donde su
madre agonizaba.

Cuando lo supo Juan Benigno y consciente de la gravedad de su hija, ordenó


que trajeran a María desde la Quinta. Ella no quería quedarse, pero su hermana se lo
suplicó, huérfanas desde niñas de la presencia de su padre Julio E, Fernández,
presentían la enormidad de su orfandad que se avecinaba.

“La inteligentísima, ilustrada, culta, modelada por su padre y su secretaria,


falleció a las dos de la madrugada” José Adolfo debió dar la noticia al enfermo tío Dr.
Juan Benigno, el mismo que al saberlo, respondió: “ Dios la reciba entre los justos a
mi hijita “ y abrazando a sus nietas les dijo: ” Lloremos hijitas, la muerte de nuestra
adorada Corita; pero hay que convenir en que lo que acaba de suceder, obedece a
leyes fatales que tenían que cumplirse. Aceptemos resignados el dolor, porque Cristo
lo sublimizó en el Gólgota y nos enseñó a sufrir. Ahora hijitas mías, procuren venerar
la memoria de su madre, sigan las huellas que les dejó trazadas, imítenla cuanto
puedan; evoquen su espíritu para que sea su ángel tutelas que las guíe por el camino de
la vida y por último sean dignas hijas de nuestra ... etc”

Corita fue enterrada esa misma tarde, muchísima gente la acompañó, pese al
peligro de contagio. Cargaron su féretro cuatro empleados de la Sanidad. Cristóbal
luego del entierro, invitó a su padre para ir a la Quinta Los Molinos, en Miraflores; el
viejito no quería salir, pero el Dr. Gallegos le previno del peligro de contagio que
tenían, así que cambió de parecer y se convino en ir allá. Más tarde se llegó a la
conclusión que una señora amiga que cuidó a los dos enfermos, había tenido esta fiebre
hace mucho y creyó que ya no contagiaba, pero la verdad es que pasó el mal a Corita
primero, luego a su padre y a su hermano.

Sosegado un poco en su dolor, interrogó el enfermo a José Adolfo, sobre la


fecha de su regreso a Quito. Le pidió que se quedara un poco más y puso un cable al
Ministro (su Jefe), pidiéndole autorización. Se instaló en una habitación soleada que
era la de Cristóbal, en ese entonces Gobernador de Tungurahua, mientras el propio
dueño de la casa, arregló dos camas en el suelo, cerca al enfermo, para poder
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controlarlo, una para él y otra para José Adolfo.

Juan Benigno se interesaba por conocer noticias y novedades a cuanta persona


venía a verle, pero nunca eran suficientes para él, cada vez quería saber más. Cuando se
le comunicaba algo, se ponía tan alegre, “que parecía cuerda de una caja de música”
pues sus comentarios despertaban verdadero interés en las personas que lo rodeaban.
Tenía una gracia muy especial para conversar y con el auxilio del gran talento y de la
vastísima ilustración que poseía, su charla resultaba encantadora y más que todo
instructiva y llena de anécdotas.

Pidió con insistencia a José Adolfo que contestara a tanto telegrama como había
recibido por la muerte de su querida Corita y así le dictó largas horas, con una voz
apagada. Escribió a los Directores de los diarios “El Comercio” y “El Día”, para que
ellos lo disculpasen ante el público.

Desgraciadamente la temperatura había subido más, llamó a Cristóbal pues


quería escribir su testamento, que lo firmó el 13 de febrero de 1920. Se había dado
cuenta que llegaba su final, sin embargo de ello, siempre estuvo sonriendo y mantenía
su habitual curiosidad. Advirtió a José Adolfo y a Cristóbal que no permitieran entrar ni
a monjas, ni a curas, ni a frailes, al igual que lo haría su hijo días más tarde. Temeroso
que lo de su padre fuera fiebre, Cristóbal llamó al Dr. Luis Joaquín Martínez quien lo
examinó prolijamente y dijo: “Cómo pueden decir que le Dr. sufre de una infección
gastrointestinal, si lo que tiene es Tifoidea. Número uno, ¿ qué han hecho ustedes para
evitar el contagio?” y les enseñó las muchísimas manchas que habían en el cuerpo del
enfermo.

Ante esta noticia, los miembros de la familia fueron obligados a aislarse del
enfermo, poco le podían ver y su voz desfallecía cada vez más. Fue asistido por un
compañero de Cristóbal, estudiante de medicina llamado Rafael Salvador, ya que los
médicos no querían ir. Dice José Adolfo en una carta: “ Papá Benigno perdió el habla,
con lo que se hizo más tierna y conmovedora su larga agonía”.

Un día después, Cristóbal se sentía mal. Había tomado dos veces purgantes y le
había sentado pésimo, tenía temperaturas muy altas y como ya se expresó, ningún
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médico quería ir a visitar a los enfermos. El Dr. Pablo Albornoz lo mandó a la cama
pues tenía fuertes escalofríos y tomó una receta de Salvador.

El Secretario de la gobernación llamó a José Alfredo y el Dr. Gallegos les


comunicó que el estado del enfermo ( Cristóbal ) era grave y el corazón estaba en muy
mal estado.

Al amanecer del día siguiente, llegó Segundo, el fiel empleado de Benigno a


avisar que el Dr. había muerto. Salieron de inmediato, luego que la Sanidad lo había
desinfectado todo y les entregó el cadáver acomodado en el féretro, lo cubrió José
Adolfo con la bandera del Ecuador, donde lucía un gran crespón negro. Cristóbal, a
quien tocaba presidir el duelo, estaba muy grave; así que fue su ahijado y lazarillo con
sus primos, quienes lo presidieron. Los mismos empleados de la Sanidad cargaron el
féretro y un batallón hizo calle de honor, puesto que se trataba de un Legislador. Ya en
el cementerio tomaron la palabra Celiano Monge quien recitó emocionado un lindo
soneto; el Dr. Teodoro Albán pronunció un discurso improvisado y bonito; el Dr. Rafael
Salvador leyó otro muy sentido y, por último, el Dr. J. Villota habló en nombre del
Concejo Municipal, acto que más tarde le atormentó con una grave interpelación. Lo
llamaron fuertemente la atención y fue desautorizado ante el mundo nacional y la
Historia.

Apenas se había acostado José Alfredo esa noche: cansado, enfermo y exhausto,
cuando vinieron a contarle que su primo Cristóbal agonizaba, eran las cuatro de la
mañana cuando llegó Checa, el sirviente de Cristóbal a pedirle la llave para sacar ropa,
con la cual se amortajaría a su primo. A medias vestirse salió para allá, en la puerta de
casas de Los Molinos, estaba el hijo mayor de Cristóbal, quien lloraba amargamente. Le
entregó la llave que había sido confiada por su primo, haciéndole la advertencia que
para su conocimiento, había guardado el reloj de oro y un elegante revolver, por
seguridad.

Se procedió igual que con su padre Se realizó el entierro a la misma hora, las
honras fúnebres fueron iguales y se colocó la misma bandera, con el crespón negro,
pues ambos así lo merecían. Tomaron la palabra Don José O. Cobo, Gobernador
Accidental y Don Armando Cobo, como amigo.
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Los ambateños dijeron desde ese momento, que esa era la Calle de la
Amargura, pues a una sola familia había caído tanta desgracia en tan sólo 11 días.

Hijos: Vela Hervas

2.1.1. Wilson Adolfo Vela Hervas, n. el 13-XI-1919 en Quito, f. el 1990.


C.en I- 1948 c. Sara Borja Portilla.
Dejó su testamento firmado en Quito días antes de morir. Allí relataba
pormenores familiares, con sus fechas. Dejó todo cuanto tenía para que su esposa lo
decida como ella lo quisiera, pues todo lo habían hecho juntos.
Su vida fue muy interesante y valiosa para el País, no es posible enumerar todos los
cargos que ostentó, ni todos las honores recibidos, sino cuando verdaderamente se le
rinda un homenaje sólo a él. Ahora nos interesamos por su padre y su tío abuelo.
Dejemos para otra ocasión sus innumerables méritos.
Los cargos más importantes que desempeñó fueron:
Licenciado en Ciencias Sociales y Doctor en Jurisprudencia.(1945)
Fue especializado en Chile en Ciencia Sociales. ( 1943)
Entró por concurso al Ministerio de Relaciones Exteriores ( 1937).
Ministro del Tesoro Encargado de la Cartera de Relaciones Exteriores (1953-54)
Ministro de Relaciones Exteriores ( 1961)
Asesor de Soberanía Territorial ( 1967)
Diplomático en varios países como:
Embajador en la República Dominicana ( 54-55),
“ Honduras (55-56)
“ Chile ( 60- 6)
“ Nicaragua ( 67-69)
“ Venezuela ( 69-72)
“ Israel ( 79-83)
Fue también Cónsul en varios países.
Ocupó varios cargos internacionales y nacionales.
Subsecretario de Relaciones Exteriores por dos ocasiones.
Diputado Suplente
Ministro conjuez de la Excelentísima Corte Suprema de Justicia.
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Profesor.
Se le otorgó numerosas condecoraciones.

Hijos: Vela Borja


1.1. Sara Ximena n. en Quito el 20-XII-1948 c. el 10-XII-1980 c. el Lic. Pío
Oswaldo Cueva Puertas, n. en Loja el 3-I-193, n. en Loja el 3-I-1935. h.
del Dr.Angel Minós Cueva Ontaneda y de Rosa Angélica Puertas
Ledesma.

Hijas: Cueva Vela


1.1.1. Ximena María Ángeles n. en Quito el 13-V- 1982
1.1.2. María Pía n. en Quito el 20-I-1986

***
1.2. Mónica Mercedes n. en Quito el 29- XI -1951,
C- 8-X-1973 c. Patricio Terán Camacho, h. de Juan Terán Robalino y de
Acacia Camacho Navarro, n. en Quito el 14-IX-1943.
Hijos: Terán Vela
1.2.1. Juan Carlos n. en Quito el 24-VII- 1974 Cc. Gabriela Arias Stacey cs.
1.2.2. Mónica Patricia n. en Quito el 14-VIII- 1976

***
1.3. Wilson Adolfo n. en Santiago de Chile el 14-III- 1961
C. el 10-IX-1988 c. Margarita Riofrío Corral h. de Dr. Carlos Riofrío
Andrade y de Genoveva Corral Dávalos.
Hijos: Vela Riofrío
1.3.1. Ana Karina n. en Quito el 12-II-1990
1.3.2. Carla Makarena n. en Quito 4-XI- 1994

***

2.1.2. Juan Benigno Vela Hervas n. en 1921 en Quito, f. en 1994


C. en 1945 c. Aída Carrillo Holguín
Hijos: Vela Carrillo
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2.1. Patricio, Licdo, Cc. Cecilia Yépez Miño.


2.2. Juan Fernando C1.c. Gloria Holguín. C.2.c. Elsa Larrea
2.3. Ana Verónica Cc. Pablo Salazar Borja.
***
2.1.3. Corina Vela Hervas n. en 1922 f. en 1087
C. en 1948 c Mayor Ingeniero Aquiles Guarderas González
Hijos: Guarderas Vela
3.1. Aquiles Cc. Elsa González Anda
3.2. María Clara Cc. Mauricio Andrade Andrade
3.3. Jaime Eduardo Ingeniero, Cc. Amparo Cisneros Tamayo
3.4. Santiago Cc. María Dolores Proaño Dueñas
3.5. María Dolores Cc. Rodrigo Terán De Howitt

2.1.4. Alicia Mercedes Vela Hervas n. en 1924 f. n. en 1925


2.1.5. Gustavo Alfredo Vela Hervas Dr. c. en 1948 c. Aída Tormen Paz y Miño.
Hijos: Vela Tormen
5.1. Susana, Cc. el Licdo. Rubén Montalvo García
5.2. Cecilia s.
5.3. Margarita Cc. César Vásquez Gallano, Economista.
5.4. Gustavo Cc. Antonela Geller Serrano
5.5. Diego Cc. María Paredes Villadeñor.

2.1.6. Héctor Eduardo Vela Hervas, n. en 1927,c. en 1959 c. Leonor Zapata


Hijos: Vela Zapata
6.1. Ligia Cc. Galo Jijón Baquero
6.2. Pablo Cc. Anni Guerra
6.3. Alicia Mercedes, s.
6.4. Galo, s.
6.5. Nicolás, s.

2.1.7. Oswaldo Efraín, n. en 1929 f. en 1959


C. en 1955 c. Yolanda Ruales Viel
Hija: Vela Ruales
7.1. María de Lourdes c.c. Patricio Rodríguez
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2.1.8. Zoila Yolanda n. en 1931 f. en 1998. C.1.c. Dr. Homero Játiva Rivadeneira
C.2.c. Celiano Salazar Monge
Hijos: Játiva Vela
8.1. Fernando Cc. Martha Mora Eguiguren
8.2. Gustavo Cc. Isabel Alarcón Castillo.
Hijos Salazar Vela
8.3. Esteban Cc. Janeth Hurtado Cabezas

2.1.9. Augusto Ramón n. en 1933 c. en 1960 c. Martha Leoro Velasteguí


Hijos: Vela Leoro
9.1. Oswaldo Dr. Cc. Licda. Lucía Ordóñez Chiriboga
9.2. Martha Cecilia Cc. el Licdo. Guillermo Vela Vallejo

2.2.0. José Adolfo Dr. n. en 1935. C. en 1964 c. Cecilia Balda Pesantes


Hijo: Vela Balda
2. 0.1.José Enrique C.1.c. Briptzia Chiriboga Hurtado. C.2.c. Sandra Balarezo Ortiz.

2.2.1. Hernán Marcelo, n. en 1936, Cc. Elba Vásconez Viteri s.s.


2.2.2. Zoila Mercedes, n. 1939 Cc. Cap. Galo Vallejo Jaramillo en 1959.
Hijos: Vallejo Vela
2.1. Paulina Cc. Ing. Víctor Castellanos Estrella..
2.2. Verónica Cc. Iván Bustamante Cortez
2.3. María Elena Cc. Juan Carlos Bustamante Reingberg.

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BIBLIOGRAFÍA:
16

- Saturno. “Hechos Históricos” Hallazgo de un fósil de los tiempos


Inquisitoriales- Procesos, Célebres. 1922
- Ambato en Marcha. Art. “ Un gran Ambateño ha muerto”. 1965.
- José Adolfo Vela J “ Biografía del Sr. Dr. Juan Benigno Vela. .
- José Adolfo Vela J. “Datos para una tragedia ”
- José Adolfo Vela J. “ Notas Íntimas “
- “Genealogía de la familia de José Adolfo Vela Jaramillo”
- Curriculum del Embajador Dr. Wilson Vela Hervas
- Testamento de Wilson Vela Hervas.
- “El Universos” Recortes.

INFORMACIÓN ORAL:
Arturo Vela Hervas
Mercedes Vela Hervas
Ximena Vela Borja
Mónica Vela Borja
Wilson Vela Borja
Margarita Riofrío de Vela

Abreviaturas utilizadas:

B. = Bautizado-a
C.c. = Casó con
C.1.c. = Primer matrimonio
C.2.c. = Segundo matrimonio
d. = Divorciado-a
h. = Hijo-a
n. = Nacido
t. = Testó
s. = Soltero-a
Conferencia sustentada en Ambato durante el congreso en memoria del Dr.
JUAN BENIGNO VELA .
Fin