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Manuel Pereira L. Fidel Sepulveda LI. CUENTOS CHILENOS PARA NINOS oa raked, techaah acta nmr 1h yabeton MANUEL PEREIRA L. Profesor de Camefiane Bocente de la Esruely de Educacidn de ta Universidad Catsition de Chie FIDEL SEPULVEDA LL. Profesor de Castellana Docente def Inesitwae de Estéticn de ta Universidad Caidlica de Chile CUENTOS CHILENOS PARA NINOS PARA LEER Y CONTAR SELECCION Y COMENTARIOS LITERARIO-PEDAGOGICOS PARA 4° ¥ 5° BASIOO. -EDETOMIAL Aras INELLGF 65, Sarmeaye he Chi eden a 8 IPRESCAIES Preahact Lk IMDRESO EN CHILE / PRE Im S077 Phuia 7O eS EDITORIAL ANDRES BELLO INTRODUCCION LA LECTURA COMO PROCESO RECREADOR Aller un cuento, normatmente, ke queen primer lugar se ms grata cn la memoria cs ba aociim y sus personajes. Lo que pos dice el relate (lo narradu) es percit srapata y direclamence que el modo come se dice. Este signi (Ue ch En primer memento sélo cuplamies las carscteristicas (dramatisns, suspense, etc.) de Laaccide 9 las caracteristicas de Jos personajes que interdenen en dicha avciin, Sin embarge en una reflexion & anilsis mis profunda pe conciensia de que keque captamos depercle firndtamentalme te de La forma en que est ongwnizada oestructuracls Gn o cuento. El autor ha selecrinnades, por sat episodins de un acnntecer ¥ pers Ten i ambeente especifice, Ror ora parte, ha sebeorione- edlevidicle presenter jes a través de una des. on, o bien, a través de un dialogo: en definitiva, el autor pta por diferernes procedianientos té pair estos avis eke ba lect br, es esque mos permite establecer que fs lectura, activa y reFlextva. es un hracese re-creador de Laokra que cree wn autor y es ke que rcs lita una mejor comprensiin y guce estéticn de ba misma. estos efectos, con una exclusiva finalichd chidkictica, nos jecrinitimos sugerir el siguierue exe Prtusa 6? 1 AL Acontecimiento taccién) I. Realicdad repre) I. Personiijes sentada C. Ambiente Perspectiva mit rativs ctitue marae AL Procedinsieritass: técnicas ies manne [es narra. UL Procedimientos esuucturadores EA prenivios IL La lectars: procese integrador 1 LA REALIDAD REPRESENT ADA Una narracion teats de alge que de ncurre a alge en algrin lugar y en alguna época. Las clementus com quae s-a'structr una historia pueden, por tant, rechucirse 4 tees: Accnter micnto, Personajes, Ambiente, Examinenishisbrevensciteen eile misma orden: A. Acontecimients (acciin) B. Personajes ©. Ambiente AL Acsmiecivelemio narration « aresin En la stride o acontectmicntes poctemon distinaguir (e CUAETO elapas o pass malmen- ( Presentacion Huvesia parte el autor muestra las elementos que tis adelamts van a coofigurar ef aconieciniento. Puede tener un 0 estitiog si se empieza describiendo el aanbsente, oun caraet dindmico siel Cucina se inicia mechanic el dialog un personaje. ance del acontecimiento. Li acciin empieza a pee ilar Se, a tomar fuerza onentandesu desarrollo en tala cual sentido, 3. Crisis Es la ctapa narrativa en que kx accidn despliega texto su dl anisma, Es el perioda en tye las fvernas en prigna esti en s mixima tension. Dentro de esic lapac, generalmeme pral kedo, hay un momento culmmnante, decistve; éte eel "tlie" 4 Desenlace Es la etapa final, En ella sec muestran fos resultaclon del acen Simicnw, fa fornia en que quedan los persnnajes. A veces el deseplace es explicit y otras veces esta solamente suger ss BH. Pemnanagjes Son los seres que imtervienen en bx accidn, que realiran el azontecimicnio, De este-se desprende que el persoruje ena tiene por qué ser exelusivameyste humacs; los animales, inclust hea Hendmnenas de bi naturalera, tambien pueden serho, Las personajes podermas clasificarlos en prénipuaies v ain afusuan, Ge elect fo? 9 Peronayes principales son acjuelleys ent la geci0n, cle mado que sin ellos la accidn de éstos, el mds importante ex el pretagomistn. Pevsonjes sevandarioy son aquellos que tienen una ienpor vancia relativa en el desarrollo del acontecimiente a ancien, novaloe cuales g apareceria. Eritre: Para el andilisis @ caracterieacién de los dleber tomar en. cuenta tres grandes aspectom, eiperia J puicoligize y social. En ef aspects fisiea se puede consideral exo, edad, newatura.elcolor del poke ied, descripeién che su rustro, de sil aspecto etc, Se trate un retrae Fisica lo Hvis complete posilse, hope pone ene sentide de vicla inwerior del enuf, pode s considerar el temperament, el caracter, frou intehgencia y sensibilidad, Frustracioaes, mariias mnie peje. etc. Finalmente, en elaapecto suciallse puecen tomaren cuen- Lalas siguientes raygas: cultura.eclucacién, seliginsidadl, profe- sin oficin, constitucitie del hogar, ete, C. Ambiente o aulientacidn Es li atmdstera Fisica, psicoligica y social dentra cle la cul se desarrolta el cuenta, Est atméaters esti creada por fucteres que no siempre aparecen enel cuenta. Loikis liselementes del Felate fexpresacus «ache sugerstos) estin comeriluyendko a hacer presemmes certs caracte ells peespier y ie de la epoce ydel higar donee se clesarrollan los heck. Fara una mejor comprension del ambiente se pueden consaderar los siguientes pauntos: l. Fisiew Es el medio natural en que swcede ef relara, Viewe un abvble aspecte: Jaca! y tempore. Local a siti en que 6 obra: y lemporal, que es la €paca en que trun 2 Peicoligicn Clima intima que impregna ala obra y que wesulta de bos abbermas psiquicos que se plaritcatis aventura, sispsense, mlc~ etc. 3B. Socinligico. Son las condiciones suctales En cuanto al punto socivkigico paeden cor siguientes elementos n que se descnvuelve li aocicn, Jerarse: lis a) Cultural: Nivel intelectual que thenen los personajes. b) Social: Clise o grupo social a que pertenocen les personajes, ©) Religioso: Ideas u sentiments frente a le sobrenatural. d) Econdenien: Condiciones pecuniarias de los personajes Se puede preci que buy un relackn dive entre acter “im 0 le las personajes yel lsigar de los becliis cxon la ambientackin, PROCEDIMIEN TOS ESTRUGTURAIMIRES AL Procedinientes tenices Frtodo cuentou obra narraticaen general, ba cealiehad repre arrtiatka —sea un suioeso tmaginaric c tna experiencia vivickt— 6) irabsformada o transfigurads de manera tal que ki exarra Cc pes Lor un caracier atrtistice. El creagkor o autor express, a través de la realidad represented, idbeay que el lector debe redescubrir. El autor para lograr este ha debide eeeontrar formas de comunicachin —que Harmarenos procedi: MBlpnias Hesicos— que stlectionen, ordenen y den una estructat- Fa all teantecer. can calidad artistice Futy 1h taba de seleccidn y combinacién de elementis. En-vercs tertminies, detris de cada buen cuento hay una forte comunicativa del contertide que hace que tal o cxtal arguments stugieri te tal problema, rem a idea central Un asunte © argumente cobra validex a encuenira su adeeuada forma conmunicat resbecisivos para configurar la Ferma cormunicativa del conteniela soc [1 perspectiva, la actitud, el espacio y el tempus narrative ister conde 1. Perspeetiva narrativa Esel puntode visto pelacien frente a fos aromtecisnientas, al ‘dates sn wtrias, entre ce ‘Tercera peesuna onthisciente: domina'y sube todo bo quae acom- tece: ‘Tercera persona limita ores de kos persona Primera persona cerstral: la liste gonista reflere hus comportamicntis ¢xac- jes y el perfil exiermo de la aecidn. es contais dhesche el prota 2 Actinud narrative Es bb forma de relacivin elegida por-el narrador pari o arse con i lectur u destimateno, Desele este dngubs, el aarrader puede acercurse al lectow, ignorarkeo menospreciarks: pedir sat Mencia, imerpelindolo direcumente (por ejemplo, “estiena- de bector™) a pute axuanir oeras actituabes marrativis. A, Espacio narrative Es el lugar en que ocurren los hechus. El espacio savrativ puede ser extern, si la accion iranscurre en espacices abiertos ied npo, la playa, ele); puede ser interior si el acontecimien- onde en situs cenrados (uma pied un cine, etc}: y par timo, ese espacio puede ser psioubdgice, si be acciimn transcu ere en el alm, esi la pique del personaje Normalmente en el cucnie bus especies narratives son varios, esdecir, ls accidn sucede en varies excenurios «lugares * 4, Tiempo nate Esla elahoracion del tiempo cronoligicu de ta acciin waconte: cimientos narrados, Es un tiempo especificamente literarie ne condicionado por la durackin real del tiempo enocakiygicn, La acckdn de un cuente puede durar unas troras, meses 0 ai} ‘ontubi, sy parracion (lectura} puede tener wna dure shinee wikioen Enioteet pubbew o tesipa mninehetcs bk dhuracides @ tiemype interno de la a BW. Provecinientes expresiins Flcaenio esuna forma artistica que usa come medinexgwresive la pulabra en Is modlalicaed de narracsin, Aqui las golbras Fictien una funcdn estetica, al sugerir una realidad! especial tue earns alli de he narracks aneedélicamente. La palahea artistica es un tejido de sigmificades parciles que van periilando wn sunendo sentido, misalké del habitual que Heoen fas palabras. Este sentido surge de la comcurvenicks su kestiva de elementos linguisticus —tradicanulmente deewni- salhos fuguras fiterario— que el autor utilica she acuerdo a bis idleasaquedesce comunicar. Estos elementos 0 figuras literariass Placiien oer dle gees niveles: foniow (plane del sonidey sintactien (pine de la © de Frases y oraciones) seuntutira (plana desig L.Figuras em ef nivel feu Aliteraciéa: repeticitin de un soni a de una serie dle swnides semejantes en un palabra en. un erunciacder, au b Onomatopeya: sonido articulade que imita el sonido real designatto por a palabra. del cual va reconaciendo, una tras otra, cada una de bes pala Was, frases U oraciones fa ne proxean percep 10 ¢ interpretative el lector capt tio sélo las elementos expli jor; adlemas percibe lo saigeride: La calidad artistica de un cuenta ess correcta y adecuada congruencia jemada por La entre los procedimientas técnics y los procedimientes expresives y ambos en funeides de bas ideas. EL adccuade trabajo que el autor bare de estas elementos ko convierte en creadur de una obra artistica y el buen lector se convierte en un re-creador” a través de su Jectura que es anilisis y simesis, en definitiva, un procesa 2. Figuras en el nivel mortasintdctico Temas ¥ metives, a) Repeticiin ‘Consiste en reiterar wna palabra o frase en una chiusula Generalmente se usa part hacer nvis imenso el sentido, bi Hipérbaton Esla inversiin del orden gramatical normalde la osacitn, ki Funcién: realzar alguna palabra 0 concepto, integrador. 3. Figuras en et nivel semintico a} Metifora Consisie en dara una cosa el nombre de wtra en virusd de una relacién de identidad © semejanza que el au enure ells b) Corpararidn o sirmil Expresa la semejana entre dos elementos. Siempre lleva | expreso un iérmino comparativa: come, asi,tal camo, e&, ©) Prosapopeya o personificaciin Consiste-en atribuiracosas inanimaddasoa ideas, apsinudes oumracciones Iumanas, UL LA LECTURA COMO PROCESO INTEGRADOR En ba lecture de un texto con valor artistion, ef lector es sujet activa de un proceso de percepein € interpretacion, em virtud 4 Re chia €O is JUAN TEJEDA Nocid en 1916, Murié en. 1972, ‘Ha sobresalida coma uno de los escritores con mas cl eon mds gracis em esice diltimos tiempos, Se ba dedicado af periodismo, y sus articulos y crénicas sparecieron com al seudisine de Misimo Severo, Cultivd el tor ro y la prose (cuenta: ¥ novels), alcanzande valiceas distine BOC Su prosa interesante y direcia no esti ajena a un Bamoti- inv chispeamte © incisive, Principales bess; Arte de maple, 1946, Obra de teotro, premiada cn cl Concurso de Teatro Experimental de la Universidad de Chile. Femiasmas imécsorias, 149. Noweln, Sea breve, 1952, Recopilaciin de erGnicas. Mobar no cueste nafa, 1952, Teatro. Cwentos de mi exevitoria, 1957, Colmeciéin de cuentos. infantiles, ‘Cwenios de la selva, 1947. Coleceiin de cuentos infantiles, Buce hotter, 1997. Novela. Cuentos afcobdlicas » burverditines, 1958. Centos, Chitean Marbation, 1959. Relais humoristicos. Crdiiers de Méxiwo, 160, Rocopilaciéa de erénicas. Malversacidn det alma, 1963, Foes, EI huevo venidoso, 1973, Cuentoe infantile, obre pdstume, Pars cite libro se han seleceionade rus relatos: “Las aver turasdel Lipée”” y “La maldad de bs Goma", Prhisa FO " LAS AVENTURAS DEL LAPIZ El lapiz fue siempre un fiel compafiero mio, Graclas a su ayuda hice hermeses dibujos. ¥ tansbidn fue un buen compatero de mis amigos del escritorio! uyu- daba alos demés. y la dniea muldad que se permitia era hacer caricaturas, caricuturas inolensivas que duraban muy poco, pues la hambrienta Gama se las comia. Sus peores y mids insultantes caricatures las dibujé por causa de la Goma, que bo convencia de que debia hacerlas para tener asi més que comer. Esto be valid al pabre Lapiz varios disgusivs con sus compaficros: pero ¢llos, a pesar de todo, compren- ‘dian esas bremas, on las que no habia ningdin mal ritu, y lo perdonaban. Pero el Lapiz, desgraciadamente, ya no me ser- via. Lo habia usado tanto, que estaba demasiado chico, Cuando inientaba sujetarlo, se me iba de en- tre cl pulgar y el fpdice. No es que él quisiera csca- parse, sino algo mucho mas triste: se mc caiu de en- ire los dedos, je yo habia dibujado tanto con él, que estaba demasiado pequenito. Por ess motive, me compré otro lipiz y decidi botar por la ventana el pedacito que me quedaba. dids! te grité y lo laneé ventana abajo. El infeliz Lapiz no podia comprender mi gesto. Me habia ayudado mucho, me habia dado su vida, y no esperd que al final de tanto tiempo, después de haber cooperado tanto, fuera a ser tireado asi, venta- ha abajo. Es que nadie puede comprender nunca las verdaderas razones de lo que uno hace, Asi, el pobre Lapiz quedé cn Ia calle Pasé un mendigo y se dijo: “Me he encontrade un pucho”. ¥ se apresurd a recogerlo, Pero en cuanto lo lewanté hacia sus labios, alcanad a dare cuenta de que no ers un pucho de cigarrillo, sino un lapiz que ya no servia, y lo tird con repugnancia al suelo, “[Ajt Es un lipiz. {Qué asco! —exclamd para ai el mendigo, y prosiguid su camino—. Los lipices ‘no sirven para nada. Sirven tinicamente a los ricos bara que saquen cuentas, (Valen menos que un pu cho de cigorrillo, pucs lo que yo quiero es fumar!" vel Lapiz, cn el suclo, sufrié intensamente, pore sabia muy bien que yo no sacaba nunca cucn- .y que lo habia utilizado para hacer dibu- jus tin fines que ganaron muchos premios en laa ex: pusiclanes. Pasd: despuds un nifite malo, que lo tomd en sua iedos y lo mird atentamente, Pelusa 79 “Este ldpiz me sirve —se dijo—. Es chico y tie- ne la punta bien afilada, Com él puedo hacerle una bro- ma ami profesor”. Y puso cl Lapiz en 1a silla del profeser, de mo: do que, al sentarse, se clavd, El profesor, furioso. tind de nuevo el Lapiz por Ja ventana. Lo tied con tanta rabia y tan Iejos, que fue a caer en otro pais. Ahora el Lapiz estaba en una calle muy pobre. Todos los nifiios gemian de hambre. Era una calle muy penosa, El pobre Lipiz sentia mucha tristeza, y nadie la querfa para nada, y abl seguia botado, hasta que ocurrié algo digno de contarse. Pasé un Rey. Era un Rey muy alegre y muy bueno, Era un Rey que gozaba huyendo del palacio para conocer los barrins pobres, para saber como vivia su pucblo. Y cada vee que salia a andar por bos barrios de low pobres, él, que era tan divertido, sentia mucha pena. Yel Rey, que tenia muchos rubies y muchas jo- yas y muchas piedras preciosas de todas clases, mo habia visto nunca un l4piz pobre, un l4piz que no fuera automatica, —jOh, un lépiz! —exclamé—. iUn lapiz! iy estdé desnudo! Y recogiéndolo, partié velozmente hacia su pa- lacio. —Buen Lapiz —dijo—, A ti te pasa lo mismo que a la gente pobre. Te hacen trabajar y trabajar, y cuande estis viejo y ya no sirves, te botan. Es cierto que yo tengo riquezas, pero mi ore no alcanzaria pa- ra remediar la miseria de los pobres. ¥ si de todas mn !Febusa fo? 2 mancras se lo diera, les duraria apenas un dia (pues lus pobres son muchos), y al yerme sin ore, me echa- rian de mi puesto de Rey. Y no sé ganarme la vida en otra cosa; en toda mi vida no be sido sino Rey. Por el momento, nada grande puedo hacer por las pobres, pero estoy seguro de que algo haré por este \sipiz. Y se lo levé a palacio, donde se encern}, y or dend que nadie lo molestara ¥ que nadie entrara a la camara real. Alli estuve encerrado, contemplande al Lapiz. Luego lo colocd en una mullida cama de raso rojo, que mandé fabricar especialmente para él {Por qué extis tan triste? —Ic preguntd lo Reina. Has pasado cl dia encerrado en tu cdmara, y ahora no has querido comer nada. Es que no te mis manjares? Qué es lo que te suecde? —iAy, querida Reina! —contestéle el Rey— Hy paseado por ef barrio de los pobres, he visto mu- cha miseria, y realmente lamento ne poder ayudar fos. Y me enconteé un lapiz, wn misero resto de La: piz, una sobra de kipiz abandonado, y bo traje acd, pari acordarme sicmpre de los pobres, Mientras ten- por toda mi vida, juro ayudar mucho desnfortumados. ¥ el Rey mostré cl Lapiz a la Reina. —Aqui lo tengo. {Quieres verlo? jPobrecito! —suspird clla—. Hay que cuidar. le mucho, jCudimta [rio ha de sentir! Er primer iu ur. le manduremos hacer una de raso rojo, Pari que descamse tranquilo en ella... —Ya se ln mandé hacer —respondi el Rey—, iene dande descansar, _, Ademas —prosiguié la Reina—, esti demo siado gastada, EL hombre que lo ocupé le sad punta muchas ‘veces, y ahora esti reducido a una colllla que no mide ni media pulpada. Por qué no fe com. pros un alargaldpiz? —2Qud cs un alargalapiz? —prepumd ob Rey. (Es un aparato muy eleganic, del porte de un lipiz joven; pere es hucco. En la punta w pone el lapiz see ae queda tan grande come era antes, i fe todas maneras —arguyd el Rey— no podra escribir mucho, el desdichads, pormpue pronto se le acabard la mina, —Mandaremos hacer una mina especial para él. ¥ usaremos la que tiene, en forma tal, que no haya ne. cesidad de sacarle punta —iCdme? ~La empujaremos por la parte de ateés, ¥ cuando se k acabe, le pondremos otra. EI Lapiz no cabia en si de felicidad al ofr todo #80. Pero estaba muy triste porque cl Rey queria ay. dar a los pobres ¥ no tenia tantos Fiquezas como pas fe que alcanzaran a todos. Es cierto que el Rey ofre- cio fiestas, y que invilaba a los pobres, y es cierto que todos fos dias mandaba cesayuno a las escuclas, Pero no podia hacer nada mas. En vista de lo cual, el Lapiz se L maravillas, ° Bes Promise igo En Ja noche, mientras todos dormian, se levanid de su cama de raso y salié a recorrer la casu del Rey. (Qué hermoso y fantistioo palucio era! Esta fe lene de cepejas, ¥ de objetos doradas, y de cor tinwa rojas y azules, y de eristales de colores Buseé por todas partes el escritorio cel Rey, pero no lo pudo hallar, a pesar de que camind toda fa noche por los pasillos y las piezas del palacio. Al amanccer volvid muy triste tarse, y durmid durante todo el di parece— nadie se preocupara de él. Cuando, a la noche siguiente, desperté de nue= vo. s¢ enconted con que Ie habéan puesto ef alerga- te, ¥ resuliaba muy di fa Reina dor Te nx Lipie para poder andur con mayor facilidad, y siguig buscando por los pasillos y por lax cimoras del pa- "Los reyes —se dijo despuds de haber secorri- era la vasa real— mo tienen csevitorio ni tienen fupeles. Esto es muy triste para mi ¥ se le ocurrid una idea. “Si en este pats los reves no necesitan escribir. lus pobres seguramente hen tle escribir mucho —se dijo --. De mancra que me voy a ira las cases de lus pobros v drabajaré on mi iden con los papeles que ellos fume de tener’ Y asi bo hive. ¥ Mego a la cosa del primer pobre. Parecia ser fo casa den carpintera, Por aqui y por olla veianse Pedazos de madera, elovos, servuchos. garlopas y nrtillios, = Pilusa 79 > Se acered, pues, a un troro de madera, y dibujé en él un inmenso y sabroso pan que alcanzaria para el carpintero, para su esposa y para sus nifios. Pero una vez que hubo dibujade ef pan, pensd que el car- pintero no ee atreveria a conmeselo, y mi siquicra creeria que era tim pan. {Qué hac “VVa sél” —se dijo. Y¥ avngue el Scrrucho estaba durmiende, y te nfa espinas y podia hacerlo trieas, nuestra amigo se atrevié 4 saltar encima de él hasta despertarlo: —iOuién me molesia? —grité el Serrucho, in- dignado. —Yo —nspondid el Lapiz. —i¥ quitn eres ti? —pregunié cl Serrucho, suMmamente molesto. —Soy el Lapiz del Rey, Soy un envindo del Rey. Vengo a hacer el bien en el nombre del Rey. Y me permito, sefior Serrucho, solicliar su ayuda. En cuanto oyd nombrar al Rey, el Serrucho se paré, a pesar de que todavia bosteeaba, se mantuvo en pie c inclind su espalda ante el Lapiz, —i¥ qué desea el sefor enviado de Su Majes tad? —Sobre ese trove de madera —contesté ef La- piz— he dibujado un apetiteso pan, Es preciso que fo recortes cuidadosamente y que lo dejes sobre la mesa. Asi, cuando este hambriento carpintero se le vante mafiana pensando que no va a tener qué co- mer, encontrard el pan. ¥ como es un pan magico, se lo comerd con suis hijos. Y quedard un poco que yolverd a creer, y podrin seguir corienda de él pa- re sicmpre. Dicho le cual, se fue, y el Serrucho quedd recor tando el pan de madera, sumamente extraiada de los avontecimientos. “Qué tanto soy —se dijo el Lapiz cuanda hubo salido—, gDe dénde se me ha podide ocurrir que tse pan de madera sea comestible y magico? (Las tontcras que hace uno! .. ." Y tampoco pensaba en que la punta se le iba acabando, pucs harto gasto de mina le signified di- bujar el pan con todos sus detalles. Y si se ke acabara ly punta, se moriria, Pero eso no le preocupaba, por- \juc era muy bueno y queria ayudar a los pobres. “Pero acy un tonto —seguia diciéndose, mien- tras contiauaba cuminande por lag ealles—. {Por qué hu de scr comestible y muigico ese pan que dibujé?” Pronto Hegé a la casa de on pobre pescador. El tut estaba engjado en esos dias, y el desdichado poador no habia podide sacar ai un flaco pejerrey, y todos sentian hambre. ¥ a los hijos del pescador jks gustaba mucho comer pescado. jCudnta pena sints el Lapiz! En ese momento empezd a experimentar un do- Jor nuy agudo en su inicrior, Le quedaba pova mina, Sa vida ermpezaba a ter és no tendria fucrzs para llegar hasta lel Rey, » se moriria en el camino, jpero mus sentia de dibujar un gran pez, un congrio prinds come ballena, del que todes comerian haste hart Asics que sc quedd en [a casn del pescador pa- Fa slibujar un gran pez. " Phi 7? a Hizo el dibujo més hermoso de su vida, Lo hizo sobre las tablas de una ristica mesa, Era cierto que Ja mesa se iba a destruir, pero de ahi iba a salir on gran pez, ¥ cee pes seria magico. Cuando to hubo concluido, se sintié muy cam sade, porgue le quedaba muy pocu mina. ¥ las mie nas de los Idpices son como os pulmenes de noso- tros, Mas se hallaba feliz, porque creia haver cl bien, “ [Pero qué tonto sey! —se dijo—. Cuandy veum el pez dibujado en la mesa, no se les ve a ocurgir comerselo. ¢Qud hago?” YY quizds se cord’ de mi cn ese momento. Pues (aunque no quicro darme infulas) la verted es que he tenido suerte en la vida, y siempre ye me en- cventro en un apuro, me ja alguien, © s¢ me ocu- rre algo. Esta vez, al Lapiz no se le ceurrid nada, pero tosid, La falta de mina le dolia mucho. Al ruido que hacia su tos, despertironse los snzuclos, Los angue- Jos vieron al pescado y sc lanzaron sobre él. El La. Piz aprovechd ese momento para hablarics: —Cueridos anzueles —les dijo—, soy un em: bajador del Rey. Ese por es migico, Siquenlo ute des, coman de é] sin miedo, y quedani del misma pore te, pues no se agota jamés, ¥ luego podrin comer el pescador y sus pobres hijas. ¥ se fue feliz, sin pensar en que todo lo que haela, aunque dictado por ¢l buen corazén, era uno bucna tonteria, pues el pez no era comestible y nada tenia de migico. Ademds, todo ese trabajo ke causa- ba mucho daiio, pues la mina se le iba terminands, Pero como tenia muy buenos sentimientos, co- du vez que pasaba frente a fa casa de un pobre, en- traba y dibujaba algo de comer. Los pobres cram mu- chos, de modo que cuando de Ia cltima casa, después de hacer su diltimo dibujo, se sentin muy, muy enfermo. A duras penas, adeloride, pudo llegar al pala- cho, cruzé los pasilles y entrd a la cimara real, al- canzando a acostarse an su lecho de rasa. 2Para qué le servirian el lecho y el raso, y to- do el oro de lus coranas que ef Rey tenia, si iba a morir ya? Pero alge le impedia morir, y era que tenia el deseo de ayudar Cuando se tiene el deseo de hacer algo bueno, y ce dkesew cx muy fuerte, todo se puede hacer. Asi es que el Lapiz no se decidié « morir, ¥ 5¢ uircvid a despertar al Rey. Lo desperté meti¢ndesele en una oreja. —iQué molesto! trond el Rey—. Tengo una pulga en el ofdo. —Si no soy pulgs —contesté ol Lapiz—. Soy ui kipiz —E0ue? oy tu lapiz, el Lapiz Real, ¥ le contd fo que habia hecho. Y le pidié que hivierw alge mégico para sus dibujos-se volvies Tan comestiffes v inacabables: cl pan del carpintera, sl pee que dibgid en casa del pescador, la torta in- mena que dibujo en el hospital de nifios, y wides los demuis dibujos que realizé durante csa larga y traba- josa noche. . Peluia 79 - —Me haces Ilorar de emockin —le dijo el Rey—. Eres muy bueno y has hecho todo lo posible. Pero yo no soy un mago. Pero eres un Rey. —Si. pero los reyes no somes brujos, —Pero yo he o mucho —tlijo cl Lapiz— y he dibujado numerosas ilustraciones para cucntos, y sé que tienes un hada madrina. Todos los reyes de cuentos tienen hada madrina, El Rey no habia oido hablar nunca de eso, —No tengo hada madrina. ¥ desperté a su csposa, la cual confirmd que, cfectivamente, los reyes de veras cerecen de tal hada. Dicho lo cual, se durmic, Nuestro amigo, el Lépiz, sufria. {Dinde se ha- bia visto que reyes y reinas no 1uvieran hadas madri- nas? ‘Quizis la princesa tendria hada madrina, pero no habia princesa. éQué hacer? —éDe veras que no tienes hada madrina? =-Na, no tenga —dijo el Rey, muy humillado. —Pues bien le comtesté cl Lapiz—. Yo te di- bujaré una. Ya pesar de que ya le costaha mucho dibujar, pues estaba muy pequenito, se pard, y deslizandose y saltando sobre un inmenso velo que tapaba les ven- tanales del palacio, dibujé un hada madtina Ahora —susurré—, Ildmala. —Hada Medring —dijo el Rey, arrodillando- se—. Hada Madrina, yen en mi ayuda. Y el Hada Madrina sc desprendiG del velo. Era la mas bella Hada Madrina que jamis haya silido en cuento alguna. Sus ojos resplandecian, y de sus manos florecié une varillita de virtud, Y éste si que era el mis hermoso dibujo que hizo en toda su vida nuestro amigo, Era el mis meso dibujo que hubiera hecho, porque sabia que iba a morir por causa del dibujo, y las cosas que se hacen cuando uno sabe que va a morir por elles son siempre muy bellas. Asi es que el Hada Madrina se acercd al Rey y ly preguntd: —=j0h Rey! {Qué me pides? —Pide que los dibujos que yo hice —dijo el Lipiz— se pongan a vivir y sean migicos. : —Oh, no —dijo el Rey—. Pido que el Lapiz sipa viviendo eternamente, que no se le acabe nunca ly punta y que... 5 5 —Asi sca —dijo el hada, y su varilla de viriud resplandecid. —Yo les doy las gracias —dijo el Lapiz—. Pero hay algo mucho més importante que mi vida, Al fin yal cabo, todos los lapices debemos morir un dia. De modo que yo tc ruego que pidas, joh Rey!, que los dihujos que he hecho... Y cl Rey, emocionado al recordar el caso del petcudor cuyos hijos no tenian ni una trucha que roer, suplicd al hada: ‘Haz que sc vuclvan miigicos todos los alimen- qs que cl Lapiz ha dibujado. Y haz también que, Cuando mafane lo nombre Primer Ministro del Rei- fe, los demas ministros y comegjeros no se asombren 28 G Pf? ibaa co 2» ni se extrafien, y le acepten como colega de range y de trabajo, —Asi sen —dijo cl Hada Madrina. ¥ em ese preciso instante, Ins panes, los peces, fas botellas de leche, los samc es, his tortas y los dulces que el Lapiz habia dibujucs en Ine casas de todos los pobres. se pusieron a vivir. y a li mafana alguiente todos comicron hasta hartarse, y fueron fe Hices, y las tortas y los pasteles ¥ bos po que el Lapiz habla dibujado siguié siempre. ¥ el Lapiz quedé muy contento. y también que- d6 viviendo para siempre: pero cond cl Rey le repitié que fo habia nombrado Primer Ministro, y le explicd que en adelante mandaria en su nombi gue todas fas riquezas serian para él, fe respom —No. ¥ todo el reine Nord porque el Lépiz habia di cho que no. Pero repitic: —=No, Yo cs que no le interesaba ser Primer Ministro. Es cierto que le colocarian una lujosa capa y que le ofrecerian, Satins fiestas; pero él queria darse una fiesta del corazé *Y ea fiesta Tue pedir permiso al Rey para vol- ver a mi casa. ¥ le fue concedido, y volvié a mi casa, y aqui esti. No viste alargalapiz. de plata ni leva capa; esti chiquito y envejecido, pero todos lo respetan. Ya no dibuja, Ya no escribe. Pero todo Jo que sale de mi mesa —cuento o dibujo, carta o saludo— leva el recuerdo del Li- piz, lleva su alma, y eso 28 bueno para él y para to dos. COMENTARIC. En este cucnto encontramos 9 un personaie muy e- pecial: un lipiz que vive y sufre, que piensa y tiene sentimicntos igual que una persona humana. Pode- jus decir que el autor ha hecho de este objew sin villa una verdadera persona que guarda la aparien- cia o Figura de Mpiz. Esto en literatura se Dama per- sonllicwciin, (Dar a un objeto inanimado caracteris- fleas propias del ser humano,} Ahora deberas fijarnos un poco en Las carace leristicas de este personaje. En lo fisico, ya bo diji- mos, tiene la figura de un lapiz, muy chico ya, pron- to a acubarse. Pero bo que si merece un comentario son las caracteristicas interiores o actitudes de este comenzar, podemes formularnos wna pre- équé [ara mas la atencidn en el lépiz? La Fespucsia ci, sin duda, la gran bonded que él posec. Veanius ci oe comprucba esta alirmacion. Eke que el autor bota a la calle porque irve, no tiene ninguna palabra de adio o 30 PF hese ‘? " de rabla contra el autor. Se entristece, pero no reac ciona contra ef que habia sido su duefo, lo que ho briamos considerado uma reaccién normal entre los hombres, Y cuando el mendige también lo beta, al darse cuenta de que no cra uma colilla de cigarrillo le que habia recogida, el lipiz sufre, porque el pobre hom: bre dice que los Lipices sélo sitven a los tices. Es decir, po sufre porque lo yuelvan @ botar, sinv por: que piensan de él algo que nunea habia hecho: es tar al servicio de los ricos. Esto, al lapiz le duele, puesto que sdlo sabia servir a un hombre de trabajo, como es un eseritor. En seguida tenemos cl momento cn que nuestro penne es hallado por el Rey después de que invo- luntariamente fue usado cn wna maldad por un mife. El Rey también es bueno y lo leva al palacio para suidarlo. Y nuestra personoje recibe atenciones y euidedos de la familia real, pero el lapiz mo quedd tranquilo. El habia conocido los sufrimientos de los pobres, especialmente el hambre, y se va donde ellos para ayudarles de algdn modo. Les dibuja a cada fa- milia distinias cosas que pudieran servirle de alimen: to, dandose cuenta de que con su munera de actuar perdia su vido! ya no Ie quedaba mina, Sin embargo, persistié en hacer el bien. Finalmente, cuando el Rey tiene su hada madri- na, dibujada por nuestro personaje, el lipiz no pide nada para si, absolutamente nada; silo pide favores ara sce. pobree. 7: pases Jo premian dindole mas vida, Comp podemos apres sumajpe no aumite discusidn, Pero junto a esta gran bondad, ol Lipiz tiene Ofra no menos grande virtud y que normalmente tam- bign ta posee toda persona bondadosa: Ia hucildad, El Rey quiere premiar a nuestro personaje y le pide que aceple ser mombrado Primer Miniswo, es decir, Ie da plenos poderes para que él mande en sw ‘reine, Pero el lapiz no acepta. El no quicre tener poder Porque no be gusta mandar a los demas. Se contente con hacer el bien. ¢No cs verdad que nuestro person ce Se intitado? ce aia la bondad de este per- a PF hese ‘? 2 LA MALDAD DE LA GOMA A veces, la Goma sc portaba mal. Por gusto, por el puro gusto de comer y de hacer mal, boris toda lo que cl lSpiz, el portaplumas de eactibir y yo hacia- mos. A veces teniamos los dibujos mas lin Ua los borraba, nada mas que para comer ¥ iar su apetito voraz. Este cucnto de la Go es muy bon pero ella se ha dado el gus de borrarlo. jar muchas par en blanco para que nadie pueda leerlas y nunca ja saber lo que yo queria decir acerea de la Go Lo mejor que podemos hacer con la Go ea borrarla ae para que asi mo siga moles mis, y cuando escriba otro li no diré mada de la Go a menos que ella misma me lo pi DOMENTARIO: La originalidad de este cucneo reside en el hecho de que el propio relato que narra Tas diabluras de una goma es victima de esas travesuri El cuento nos dice que la goma del eseritor fre- eventemente le hacia bromas, come borrar um dibu- lo © parte de algiin escrito, y es justamente lo que ace la goia con este relato, El mérito del autor, Juan Tejeda, esti precise. mente en que de un objeto inanimade ¢ insignifican- le, que de ordinario pasa inadvertido, hace, a través de una personificaciiin, un ser bromista, juguetén y. a veces, hasta un poce mnaldadose, M4 (Pp. Mest. f g a] BLANCA SANTA CRUZ OSSA Hermans de Elvira Santa Crug (Roxane), In brillante eseritone que duramts tantos anos dirgié la magnifies revere Infant BT Cuma henmana, Blanca stedieg us alotes de narredara a enarcteset hop pifies con claridad, senclller y carlin fun principales obras son: Ovejones y wiewcochas (1985), Sanire y Cenizo, narraciou movelesea de a conguisia de Chile (O46). Varies ectecclones de cuenios, enive ella: una de Cue fue Chiiencs (1956), en que reproduce los relatos qua una cri dn ex coniaba cusodo pequeius. Ds esta coleccide provicnen low rclaiow ye figuran en esta obra: “La for Lilla’ y “La benee y ba nueva” LA FLOR LILILA Pare saber y contar y escuchar para aprender. Habla una vez un Rey que quedé ciego de la mode: a ta manana. Llamaron al palacio real a todas fos mncdis cos y médicas, a los brujes y brujas, ¥ nadie accriaba con cl remedio. Los tres hijos del Rey sc desespereban de ver la afliccidn del padre y cada cual hacia ko posible por consolario. Un dia legé una viejecita, muy corvada, que se presenté ante Ia guard —iDetris de qué ondas, mami centinela. —Noticias traigo para su sacta peal majesta —Adelante, y cuidado, que ya son muchos los que han errado el remeddio, y la paciencia se acaba —EI secreto sélo yo lo sf. ¥ la vieja, vicjecita y encorvadita, pasé udelan- te arrastrando los cuccos ¥ golpeando ef sucly com el bastén. ? —dijole un —iMe traes el remedio? —prgunts, impacien- te, el soberano. — iQue traigan ta flor Lilild en el acta! —excla- mé el Rey. —No tan de carrerita, su socra real me: jest suis ta viela—, Es muy dificil Iegar hasta el fu yar donde se enewentra. Hay que andar mucho, mu- cho: fegar donde una vieja gue vive cerca del jardin sheantado. que Io custodin un culebrén, —éY quidn podrd Hepar alld? — Ye —dijeron a una vow los tres hijos del Rey. EI Rey entregd a ta viejveita wna hoisa con mo nedas de plata, y ella se fue arrastrande los guecos y polpeando el suelo con el bastén, ‘Has de ir ti, que eres el mayor —dijo ol Rey al principe Pedro, . —Parto en seguida —respondié. el hijo mayor, ‘Te daré una escola para que te acompade, Pedro. —No, padre, que quiero ir solo a rodar yno he de volver si no encuentro la flor Lili, Monté a caballo, Pedro, y echo 9 andar por Montes y valles. Llevaba lenas las alforias y de cuan. doen cuando se detenia Para comer, Después de an- dar y andar dias y dias, cncentrd una casita en medio Je un bose. Sentada a la ‘Puerta hilaba una anciany. —éEn qué andas por estos mundas, hijito? ~pregunté la anciana. Pe hia co —Ando en lo que ando —tespondid Pedro, —Sigue entonces tu camino —dijo la buena an- eiana. - Pedro, muy orgullloso, queria Mepae solo a din encantado, Su padre habia prone! r del reine al que ke curara de he ojve. y ch nu queria compartir con nadie su seercto, de imicdhs a que Be lo robaran. “He de llegar sin ayuda de nadie leande su caballo. — . Por entre brefias y montes siguié trotando, sin hhallar vestigios de jardin hasta que se exirivi. Habis transcurtido un aie deste Ie partida de Pedro y el Rey y la Reina comenzaban a injuiciarse. re no, ned: edijo Pablo, el segundo de los hijo del Rey. —Anda, hijo mio, y que tw! —repuso el soberanc. wTpablo también salié solo. Ya le parecia que al- guien iba a arrcbatarle el triunfo, Porque. hijites ties, Pablo también estaba seguro de encontrar la flor Lilild y de obtener en premio la mitad del reino de su padre. Se equivocaba. Altanero como su hermano ma- Siguid. sus huellas. y al eabo de mucho tiempo flegd frente al rancho donde hilaba la viejecita. —p Qué te trae por estos andurriales? —-pre- ile la anciana. oo. mt que a ti no te interesa —-conteslo el im rlinente jovenzuclo. . * gare entonces tu camino —fue la respuesta de la vieja. dijo espe ai Wiejor suerte A les pocos pasos quedé metido cn um laberinte ile donde no encontré edimo sa Como transeurriera otro alto. Iuan, el hija me- nor del Rey, decidio salir en busea de sus hermanos y de la flor Litila. —Si tus hermanos, que eran bumbres, nu han lograde Hegar al fin, gcGmo has de poder Ww. que eres mas nifio’? —dijo el Rey. —Muchas veces acierta quien menos lo piensa —respondid Juan. Y tanto rogé y suplicé, que sus padres le deja- ron partir. Y, por hacerse hombre, también Tuan quisa sa- lir solo, come to habian heels sus hermanos. “Pobres hermanos mics —decia—_ En quit es- taran? Ojala aleance a llegar a tiempo para salvar- Asi pensaba el buen Juanito, irotando y irotan- do por valles y monies, saltando cercas, crurando rios, por tierras dsperas y despobladas. Por fin, des- pués de muchos dias, Ilego frente a la casa de la anciana que hilaba sentada frente a la puerta —.Queé te trae por estos andurriales, | =preguntéle Ia anciana. ~-jAy, mamita! Mi padre esta ciega y yo ando em busca de fa flor Liliki, dinica que puede sanarlo. —jHijito de mi alma! {No sabes que es muy pe- ligraso lo que inicnias? —Lo sé, pero-quiero sanar a mi padre. —Hias de saber, entonees, que el monsirc quay OWstidia ef jardin es una princesa cneantads, que de- a mio? 79 ml yora a quien s¢ le acerca, Tienes que aguardar que duerma para acercarle y coger la flor Lilila. Fijate bien: cuando esté con log ojee abiertos, esta dur- micndo, y cuando esté con los ojas cerrados, estd despierta. ; Muchas gracias, mamita. ‘Vurnaré las precau- clones que me aconsejas. Cuando ya sc iba, Juan pregunté a si habrian pasedo por alli sus hermanos. —Tus hermanos son muy orgullosos. Pasaron por aqui y ho quisicron eseucharme. Andin perdidos por los laberintos del bosque, si vs que les lobos no se los han comido ya. —iNo me perderé yo? ; —No has de perderte, porque eres amable, Si- gue por entre los cipreses hasta que Hcgues al estera. anciama Donde encuentres Ja piedra negra. cruvas el agua, Heges a una foma, ¥ detris de la loma ests el jardin encantado, No olvides que has de ocultarie hasta que el monstruo abra los ojos. . . Obedecié punto por punto, fuanite, las instrec- ciones de la anciana. Llcgé al jardin encantado y, oculto bajo un frondose rosal, aguardd que el mons- teuo abriere los ojos. Entonces camind con infinites precatiziones y llegé al drbol encantado, La flor Lilild, fragante, hermosa y solitaria, se mecia sacudida por la respiracién jadeante de Ta fie- fa, Juanito sacé su cuchillo y, de um tajo, corto su tallo, En aquel instante, el monstruo cerr Jos ejos. Juan apenas alcanzd a dar algunos pasos, csc pando, cuando el monstrea se le fue encima. nid, echando espunin tra a mi jardin, no v —Yo he de salir, aunque icnga que matarie —contesté el valiente principe, ¥ eon estas palabras, salté sobre el monstraa y le enterré el cuchillo en una de sus garras. Al punto corrié la sangre: cl monstruo se sacudit: y boté su pellejo de culebrén, aparecienda una hermosa joven. —Ti has roto el encanto, haciendo brotar eam ere de mi mang —dijo la aparicidn, —~iHermosa princesa, cudnto lamento haberos herido! —murmurd Tuan, —Si no fo bubicras hecho. yo te habria destro- zado con mis dientes de ficra, Estaba encantada por una bruja perversa, hasta que un valiente se atrevie- lwchar conmigo. Muchos han Wegado al jardin, tminguny ha salide. Alora vete a Hevar la flor ili a tu padre —afiadid la prineess—. Yo te apuardaré en este jardin, que pertenece a mi palacio. —Vendré a buscarte, princesa. g¥ serds mb es posa? —suplieé Juan. —Seré tu esposa. Dentro de un afio debes en- contrarte en este mismo sitio. ‘ —Vendré apenas cumpla mi deber— prometié Ua, En Ia loma encontrd su caballo y volvié a cru gar el esterp junto a la piedra negra. Caminaba dis y noche, con el ansia de Wegar pronto a curar e su padre cicgo, hasta que una mafana sentdse a descan- sar bajo la sombra de un sauce. Tenia la flor Lilil pe ili Prlusa TD a en la mano y admiraba su hermosura, cuanda oyd voces que le lamaban, Juan, Juanito. {Td has lepado hasty aqul? —iHermanos mics! [Pablo, Peco! — exclamdé lis peripecing aje, su combate con el monstrig y su come Promiso con Ia princesa encantada, Los hermanos Be ponian negros de envidin al eseuct do Megé la noche, se concerurun ¥ asi Jo hicieron fos perversos. traicion y sesputs le satoesaron rti¢ron Mevando fa flor . e lad dos hermanos fucron recthides con grandes festejos, | —£¥ Juan? —pregunté ta Reina. Los embusteros comtestaron que no fe habian ve Jo habriin comide Jos lobos —dijo Pablo. Aplicaron fa flor Lilili a los parpados del Rey Yen el acto se disipd In nube que obscurecia su vista. —iHikes mios!, jhijos mics! —exelamd el mo farea, estrechando en sus brazox a los dos princi: pes—, jAhf Sélo falta Juan parn que mi dicha sea completa. —Aqui nos at para reemplazarlo, No os ijais, re mio —dijo ef mayor. ae er alla en las orillas del rio, donde fue enterrade el cuerpo del desgracindo Jwanito, habis erecido un caflaveral. Un dis pa horcito, y queriendo fabricarsie corks un retofio de catia. Al hacerlo sintié un pemido, —Mi flauta Hlora —dijo el pastor riendo—. Pre fect una Flavta encant: Cada agujero que tallaba en la cafla era un nue. vo gemido, lo cual. lejos de espantar al muchacho, le hacta reir, Por fin, Hevd el extrema de fa cofia p Jos labios y soplé, cuntando. iEatonces si que se espanté, hijites mins? Figd- renge que [a cata 6 puso a cantar sola, y devia: No te foques, pustorcito, ai me dejes cle tocar, Mi herman wnryor te: ha mueria par curse flor Lilifé, por alli un pas- th Va flauta cay de Las manos det pastor. “Esta flaute cad endiablada... 2Que habla de hiwerie? 2.0 estaré sofando?” Recogié de nuevo la fluuta y la fevd a sus [a bios, El que sopla y Ia flouta que entona su cancicn: No ime toques, pastorvito, ai me dejes de tover, Mi hermae tayor me he mmnerto Por tea flor Lilla, ~—Hucno, pues, faut, jsi fue tu hermano ma- yor, 18 culpa no cs sain! Y si quieres que no te to. ue. ni te deje de tocar, es porque andas mal de Ia ubeza. Veormos de nuevo la cancloncita, por si me equivoco, GP hee ¢ go “ ¥ cuantas veces soplé el pastorcito la caiia, es- cuché Ia cancién singular. Acabé por reir. como te- nia costumbre el alegre pastor, y se fue = dar sere nats a su puchlo. La gente se agrups wchiar- Ie, y eu fama fue candiende haste Nour a oidos del Rey, que mandé Uevasen al [1 su presencia, — Qué dice de la flor Bilili? ~-exclama el Rey seseuchar La cancidn—-. Dame la Mamta, Yo veré si hay algo en ella, El pastor entregd la flauta y el Rey Ee lev a sus labios. No ime toques, padre sittel, ni me dejes de tocar. Matdéromne mis hernvarnes por uma flor Lilet. —iEs posible? —exclamé el Rey--. Llamad a Acudig Pedra en el acto, y el Rey le dijo: —Toea esta flauita, que tiene un exirane sonido, Pedro sopla en la catia y esta cante: No me sogues, mal herman, ni me dejes de tocar. Que entre los dos me mrateran por ung jlor Lilild. —Amarrenlo con cadenas y traigan a Pablo —ordend el Rey. Pedro fue gonducida un calaboza en tanto que Pablo legaba a presencia del Rey. —Sopla esta flauta —ordenile el monarca, Pablo obedecid, y la flauta canis: No me toques, mal hermane. ni me dejes de tocar, ‘Que entre fos dos me mataron por una flor Lilili_ Los hermanos se vieron obligades # confesar ta verdad, y fueron condenados a muerte por el sobera- no. El pastor indies el sitio donde habia cortado Ia catia, y el Rey, acompafiade de cuatro Jacayos, se di- rigid: hacia alld. Grande fue la sorpresa y alegria del Rey cuando eneontrd a Juan acompatiade de una hermosa joven ¥de una anciana, La joven era In princesa encantada, y la ancia- ua, la hilandert que sefal el camino » Tuan. Era Gte un hada may coendida en magia, y gracias a sits artes Juan salié vivo del caiaveral. Todos regresuron juntos al castillo, donde se ce. Iebraron Jas bodas de ta Princesa y Juan; hubu fies. jas y bailes que dururan muchos dias, Comicron Jos reyes, comicron los pobres, comi yo con ellos ¥ asi supe ef cuento que sc Io llevd al vients, y pasd por Un 2upate roto, para mafiana contarles otro. COMENTARIO _ Le situasign central del cuent esté en las rela vies y actitudes de los tres hermanos, hijes dal Rey. Srhasa i Qo aT