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ANUARIO DE ESTUDIOS ee oan PRIMER METODO DE GUITARRA BOLIVARIANOS . PUBLICADO EN VENEZUELA INSTITUTO DE INVESTIGACIONES i Por Huco José Quintana Moreno HISTORICAS cine vamezvnta BOLIVARIUM Iytropucci6x En la Biblioteca Nacional de Venezuela, en la sede de San Fran- sco, hay, catre los miles y miles de escitos que alt se abergan, un extraio” libro, cuyo largo talo eomiensa diceade: Nuevo Método de Gaiters 0 Lira... Este libro fue editado en la cindad de Caracas sproximadamente en la cuures década del siglo 20x, sein estima el | personal de In mencionada insiucién, Con este “exirafo” ejemplar me topé cuando me disponta inciar un teabaio de investipncén sobre 1 movimiento guitarsstico en la Venezuela del siglo ax. Fue dette mente extrafo para mi dar con él, pues, en Venezuela se repite una y otra vez, que el movimiento de la guitarra académica se iniia con el Maestro Rail Borges en el abo 1953. Entonces, si esto es sl cc6mo | es pouble que se hubiese public un libro de guitarra clisic, cai un siglo antes? Fue a partir de esta sorpresa y con la sabia recomen daciGn del historiador y Sacerdote Jesuite Hermann Gonzilez, como decid cambiar el rumbo inicial de mi investgacién y realizar un tra i bjo exclusivamente sobre esta obra, cuyos primeros resultados. pre- } sentames en este trabajo, EI primer problema con que me encontré fue el de las fuentes de consulta; porque si los trabajos sobre historia de Ie mésica vene zolana son escasisimos, obviamente, los de historia del movimiento guitaristco 0 algo que se le parezca, sencillamente no existen, Encon: trar referencia al autor del método ora también imposible, pues, este método es anénimo. Del mismo modo, no se encuentra pr NEON eZS “tense roe Eee | 4 a tinguna referencia a este libro en la bibliogrlia sobte historia de la ‘miisica en Venezucla*. Dada esta circunstancia y para no quedarme en un estudio estrictamente interno de la obra, lo cual me haria perder ‘el deseo de historiarla, tave que adentrarme en el espinoso asunto de Is historia de In guitarca universal donde si es posible encontrar alguna (0. mucha) referencia 0 bibliogratia de interés, Asimismo, taté de cestablecer analogias entre lo que estaba pasando en el mundo de la aguitara europea y To que pudicra estar pasando en Venezuela, segin cl testimonio de algunos datos sueltos y de otros, mis bien supuestos. Posterior a la contestealixacién de la obra dentro del ambiente inter. Seat eesrell do la evcnminacién de wos pelbil adele publ cacién y_de su valoracién, hie un estudio de la época en la cual se ppublios, Todos, por supuesto, son estudios generales y concsos, bus ‘ando, pues, no perder de visia el objetivo fundamental; sin embargo yy a pesar de lo corto, &tos fueron de mucha ayuda. Por todas estas azones quise dejar buena parte de ese trabajo aqul, pues, tengo ef firme convencimiento de que seria de tanta utilidad al lector como Jo fueron para mi De todas maneras y para que no se sienta que se ‘std perdiendo esfuerzo en algo que no tiene que ver con la obra en 4 misma, hice continuas llamadas a notas ubicadas al final de cada pigina, las cuales permitirin establecer 1a corrlacién entre a hist sia universal 0 nacional del instrumento y fo que se plantea y expone fen ef método, Hago une sugerencia muy especial al Ieetor para que no descuide estas nots. Ya casi para finalise hice et estudio de la obra propiaente Aicha, valgndome por supuesto de to el bape iaformativo que me artojé el estudio contexial. Finnlnente le anexo este abajo el me todo en sa totaidad, esprando com ello cerrsr cabalmente la iden de studio preliminar que he qetido dar al tab. En otro orden de ideas deho decir que me fue de gran utilidad fl Diccionario de Guitarists de Domingo Prat, el cual, aunque se fencuentea en el fichero de la Biblioteca Nacional, no aparece en nin- gona parte de Ia institucién; afortunadamente un amigo, el presidente ide Is Atociaci6n Venozolans de Amigos de la Guitarra, el Sr Lotenon "Silo en dos erin de Toe consutads, se hace brevsina referencia al Méto ‘do de Guitatt 0 Lis: el estado prelimi que hace Alberto Cazsara sobre 1 Ibo Expliccn y Conscimiento de lor Prior Geneser de la Misea ‘ke Joan Meerén y In Blogalia sole Jose Mava Osorio de Joué Pein, me iii ak a a aaa ‘Camejo, me presté su ejemplar N? 1020/1605. Asimismo fueron de gran utilidad, el libro de Federico Cook El Cusiro Venezolano; la “recientisima poblicaién de la Sociedad Estatal Espafola para el Quim- to Centenario, titalada La Guitarra Expafola, y tantos ottos trabajos monogrificos que no nombraré aqui pero que sf estin referidos en la bibliografia. Quiero también, hacer un reconocimiento especial al insig- tne Maestro. venezolano Alirio Diaz, quien haciendo gala de su grin amor por la cultura venezolana, doné la obra que aqui estudiaremos, a la Biblioteca Nacional, y me concedié ademés una larga entrevista ‘ave, sin duda, esclareeié el camino que debia recorter. Hago igual mente justcia a Ia seforita Flisa Durin por su colaboracién y apoyo cn Ja mencionada entrevista, por su asesoramiento en la computadora Y quién sabe por cuantos favores mis, que a bien ha tenido hacer en ‘este y en otros muchos trabajos. Asimismo, le doy mi més sincero agradecimiento a mis profesores de Historia de la Misica y Guitarra ‘Clisica, Humberto Sagredo y Joan Bautista Ramire, respectivamente, ios consejos, en torno a la claboracién de este estudio. udo otra cose que agregar, dejo en manos del lector este cstudio y el anexo método en expera de que asi, pueda yo contribuir en Ia difusién de la historia musical venezolana. BREVE HISTORIA DE LA GUITARRA ‘Aunque el objetivo del presente trabajo no es relatar el posible crgen y la evolucign de la guitarra, bueno es que hagamnos una breve resefa histériea acerca de so desarollo como instrumento, as{ como del movimiento humano que lo ha ido dltigiendo; ell, pese a que atin no nos parezca necesaio ni itil, permitiré comprender, més ade- lante, la importancia de la obra que vamos a estudiar, asf como el ontexto istico en el que ésta halla inserta, De todos modos y para que se garantce ain més esta ioterelacién entre la evolucién de Ta guitarra y Ia obra en cuestién, iremos dejando algunes. notas expi- cativas que sirvan para ubiear meior al lector. Lo primero que tenemos que hacer antes de indagar en los orige- nes y evolucidn del instrumento, es dejar bien claro a qué lamaremos ura. Esta definicién, que parece tonta por obvia, serd el Gnico Asidero que evitaré que nos perdamos en la marafa de instrumentos 219 ee i in este concepro, del mismo modo, seré el tnico que nos permitiré | discernir entre lo que son los antecedentes del instrumento y Io que 5 su origen propiamente dicho, La guitarra, entonces, la definiremos como un instrumento de sverda punteada (0 rasgueada), de mdstil largo, exja de resonancia ‘ovalada eon un ligeto estrechamiento en el medio y fondo plano. Con ‘estos pequetisimos datos podemos, ahora si, iniciar el estudio de los ‘antecedentes, origen y evolucién del instrumento. Instrumentos que debieron anteceder a la guitarra suitarra, como todos los cordéfoncs, tiene como antecedente ‘iis antiguo al erco musical, may comin todavia en algnnac enitnras ‘Primitivas de Asia, América y Africa. Este instrumento, que posible. ‘mente sea mis antiguo que el arco de exza' tiene y ha tenido midltples ¥ vatiadas representacones: va desde el més elemental Arco Simple, on una sola cuerda que une los dos extremos de una vara flexible, hasta el Arco Compuesio 0 Miltple, formado por varios arcos sujetos 4 una caja de resonanci Otro de los instrumentos de cuerdas més antiguos y, posiblemen- fe, sucesor del arco musical, y antecetor remoto de la guitarra, fue 4 lira? Sus origenes se remontan a la antigua cultura mesopotimica, 4A. Bit antgicdad queda demotrs por une piatra mural de le dpa ‘Magleniese descsbiera en la grota TroFitzer en Arye y sue be Msado a suponce que el ste mseal dsbiépoecder al ano de cae hind tess que, de culgucr maner, continGa dividlendo 2 le emslogoe'y se ‘9 quedi invalidada por hs cbervaconcs recess. un gran miners de tubs afiwnas a sven del aco tanto. para diperat como a, hast ‘ca... Toma de Phung Rent Thascatrons” Lor Iosiamentos Melson of Mumdo, Veruca Carmen Herntader Male, “Maced, Aliznan Bator, SA. 1983 2, Lana especialmente ln atencién que ol autor del Ubro de qutars que nos eeimon a estos, hapa lado ey obr: NUEVO METODO DE GUL TARA’ LIRA; es deci, que bara utlinido el termino “lia” come Aladoimo de guitars. Es, sein et Maestro Alo, Dia se debe 3 le enoinacin que los frances le dan a la gitatn lye) sfc, pes, 4a flack cotre In guitars y I Hn. Ex bueno tambien di aul, eu fines del siglo muy princpios del siglo 3x hubo ex Enropa un tr. ‘mento denominado Guitrelin (Lyregitane) cays forma, en. ef, 280, a my: ‘ipcia, palestina y grecoromana. Asimismo, tuvo spariiones espors. dics en la Europa medieval. Su catscteritica mis elemental, x la de tn to de cuerdas punteadas, compuesto por una armadura on ena de feonancia de Ia cual salen dos montantes 6 brazs suetos or una barze de sujeccién transversal, Hamada cumbia yugo. Sepin In inclinacn de los brazos, las lites pueden ser recta u oblicuas, La Giter, amy emparetada, ¢ incliso confunil, con la i pero difefencada de ésta porque sus cuerdas se tensan a todo lo larg0 e la cae sonors,ruvo su fguracién fundamental en le antigua Grea, Por su nombre (citra 0 kithara), se leatibuye Ia paternidad diecta de la guitars 0, por Jo menos de su nombre; pero, todavia le faltaban tgunos elementos fundamentales que sdlo le sportaian nuestea titers los instrumentos de msl 0 lauder. EI laid, cuyo nombre occidental proviene del érabe “al'ud”, ‘surge de Ia nevesidad y posibilidad (ambas cosas a la vez) de poder conseguir nuevos sonidos sin tener que incorporar més cuerdas. Sus ‘origenes, al igual que el resto de los cordéfonos mencionados, se re- ‘montan a la antigua cultura Mesopotimica y Egipcia (2000 afios a.c.), difundiéndose luego por toda el Asia, Europa y Oceania, con una gran ‘multiplicidad de formas. Su caracteristica fundamental es la presencia de un méstil con divisiones 0 trastes a Jo largo de los cuales van tense ddas Iss cuerdas, Atendiendo a Ia forma de la caja podemos distinguir, dos tipos de laudes: abombados (en forma de media pera), 0 planos {en cuyo caso ya casi tendrfamos una guitarra), Este instramento, con ‘mediaba entre los dos instramentos. Se hace referencia « exto on La Gui larre Expotola de La Sociedad Espanola pare el Quinto Centenario. Macid:Esputa 199192, Esto, obriamente, pudo haber influ en la deno- ‘minsciin del instrmento. Por otta parte es realmente curio que ‘un ‘plsano venczolao haya wtilizado esta misma denominscion de oigen fncés en una eaciin de habla hispans. Te hice fendameciais poe den seponere al respecto: 1. que el autor dela obra no aya sido un ‘yenezolano sio woo de esos iberes afrencesados dl norte de la peninula, ‘que estuviera residenisdo en, Venezuela para aquel momento; 2. que. el ‘imino lira, como sinérimo de guitar, se usara no sélo en Francia sino también en Espada y, por ende, en Amnélea. En este setido, ex bueno seit, que el ya menconado micstzo Alirio Diaz, atpira haber cscuchado ‘sta denominacién en algunos pueblos del interior de Venezuela Del miso ‘modo, el guiturista y musicslogo, Fmexico Coox en su obra El Cuatro Venezolano asegurs ave ta denominacién de lira pars la guitarra es muy ‘std en los pucblos vel ineior venezlano 281 sus muchas variantes, fue introducdo en Europa desde el siglo xit y jig un papel importantsimo en la misca occidental de ls silos vay y avi Origen y evolucién de ta guitarra propiamente dicba ‘A pesar de lo expuesto hasta ahora, hay que admitir que el origen dle ln guitara es todavia bastante oscuro. Dos hipétesis, sin embargo, pretenden explicaro. La_ primera la considera como un instrumento ‘riundo del Préximo Oriente que, como muchos otros, fue introdu «ido en Espaia por los arabes; para ello se basan en representaciones asirias hittas que se remoatan a més de mil afos de muestra era y que concuerdan con las caracteristieas de nuestro instrumento (instru= mento de cuerda punteada, de mistil largo, eaja de resonancia ovalada con un ligeo estrechamiento en el medio y fondo plano). Le segunda hipstesis (ya de alguna manera mencionada) es la que attibaye a la auitart un origen grecorromano proveniente de la citara, kithara (0 sitara en érabe) a la cual se le agregé un méstl. De eualguier manera ¥y pata reforzar ambas posiciones, debemos decir que ya en el siglo x11 de nuestra era, existian en Europa dos tipos de guitars: 1a mosis, ‘que posiblemente coincide con la mandala y que sin dud se halla em ypuciuada con el fad, y lu lating, yue tiene tape pause unis por ‘medio de aros, mango largo y clavijero semejante al del violin. De festa hima nacieron dos instrumentos muy parecidos: Ia vihuela y la iarra (guitare renacentista para nuestros efectos). El primero era -instrumento “atistocritco” dotado de seis cuerdas; para él se ‘eseribié la mis notable literatura en tablatura, entre los que destacan les tratados de Luis Milin, Luis Narvéee, Alfonso Mudarra, Enriquez, de Valderrdbano, Diego. Pisador, Miguel ‘de Fucllana, Esteban Daz, te. EI segundo instrumento, algo menor, tenfa cuatro cuerdas y se le considersba de uso “plebeyo”. Como es comin en estos casos, no se conservan casi vestigios de la misica que se cjecutaba en este inst: rmento, De cuslguier manera, el nombre de vihuela fue utilizado ind tintamente para ambos instrumentos. pudiendo encontrar, [a guitarra enacentista, quien le dedicara una que otra obra de cierto valor aris- tico como las que Te eran propias a su hermana, Un poco para ilustrar alguno de los aspectos dichos en estas uti ‘mas linees, nos gustaria citar ciertos escritos propios de la época que 282 fefueran muy bien To que venimos exponiendo. Ast por ejemplo y para ilustrar la procedencia social de la guitarra, vemos como en 1459 Tos procuradoees de las Cortes de Lisboa tuvieron que omar medidas i pocese at a Ins scents callers, hand denontes como Tas qe siuen i ‘Se juntan diez hombres con una guitarra fr de tres 0 Sato a tot ys car rns que Les ded epan por Tas casas y las desvs Las malas mujeres, hijas 0 criadas de ce oc tots gulata, siren os crt 7 oi eon se papas se agua cous En vista de ello, os procuradores deeidieron que: Después del toque de queda donde lo hubiese y después de las rnueve de la noche. hasta después de la salida del sol en los ds sion, mierta ae fuer bald com ua guaran fen ciudad, villa 0 lugar publico en que no se celebrase fiesta © bods muy c con aptorchas y Inminarias, ira pres ¥ adem perderia guitare, las armas y la opa que lease? Asimismo, el compositor espaol Mateo Flecba arremete contra Ja guitarra renacentista, cuando dice: Y¥ det valgo en generat Me querello Por que tiende més al cuello AL til de ta guitare * Que eats por mare lieado’ (Praga 1581) Pero, como hemos dicho, también bubo quien escibiern algo de- ‘mayor valia para el instrumento popular. Asi Fray Juan Bermudo, quel que tan mal hablara de ella en su versién populae, acota que en teste género el musico de guitarra se hace merecedor de grandes ala- bansas por Ia dificoltad que implica el componer obras polifénicas ppara un instrumento de sélo cuatro drdenes. Son palabras de Fray Juan Bermudo: ‘Tomo de Coos, Fenexto, E! Cuctro Veneolao p. 8 Op eit, p. 10, 283 ‘De mayor habilidad se puede mostrar un tafedor con ligencia y uso de le guitarra que con el de Ta vihuela por set Instrumento més corto! Ast, pues, y con esta perspectiva, fue Alfonso Mudarra en 1546 ‘quien pablicé las primeras obras para’ guitarra renacentista que tuvie- ton un corte polifSnico. De todas mancras, habri que reconocer que darante la mayor parte del siglo xvr fue la vihuela la que fundamental- ‘mente se usaba en el género polifénico, mientras la guitarra se desti- rnaba mayormente en un tipo de misica de acompafiamiento que, a la saz6n, se lamaba misica golpead A partir de fines del siglo xvr y durante todo el siglo xv1, inclu- 10, principios del xvitr, la guitarra (ya como denominacién, ya como instrumento evolucionado) logré imponerse sobre la vikuela, cayendo (és en desuso hasta su casi total dessparicién, Muestra de éto fue la fgran cantidad de obras y tratados que se escribieron para Ja guitarra ide esa época,’ por compositores como: Vicente Espinel (1550-1624), Juan Carlos Amat (1566. ?), Francesco Corbetta' (1612-1681), Gaspar Sanz (1640-1710), Francisco Guerau (?), Giovanni Paolo Foscarini (?), Giorolamo Montesardo (?), Ruyz Ribayaz (?), Anto- thine Carsé (?), Doizi Velasco (?), Carlo Calvi (2), Doménico Pelle- sini (?), Santiago de Murai (?), Francois Campion (?), Francois le ‘Cocq (2), ete: Estos libros y manuscritos de guitarra burroca —segin 3. Hew. p10. 6 A props de al denominacdn (mica glpenda) pare rfcine «ta se fc de varias nota simulkieas (acordes), Federico Cook en la obra 0 ciade afrma que ell expicn perfecamente el so de ln plabra de ‘oles tan comin en los cutustas ¥ misios populwes venclance 7. La guitare de fines del siglo x0 y principe del siglo xvi, a In cua sale llmarse “putaren barca” presents algunas pequefie diferencias Ine Porantes con respect ¢ la pitta tenet; tales diferencia ran Iayor dimension y mayor mimero de cuerdas (cinco coedas doble) 8. Dice Lope de Vera en "La Dorotes” que fae el iluse escritor. Vicente spinel, autor de la piotoresca “Vida del Escudero Marcos de Obreps”, aulen teres la guinea cxrda al vsjo“owatto cipal” tate dito mo ero, porque Jann Bermudo, en sa libro "Decarscién de Tnsrumento”, publicado en 1335, cuando Espinel tenfa cinco afor de edad, mencions lex cuatro tipos de’ guitars: de cust, cine, ses y site curds. Tomado de José Awtento Cento, en La Cindad 9 4 Masica, Esta afrmaisa e Caleato esté también reforssda por muchot otros textor expeilsados 284 1 Catflogo de Guitanas Espafolas—" pueden vbictse dentro de algy no de los siguientes apartados: 1) Obras didécticas que ensefian la formacién de los scordes ‘con Ja mano izquierda y en ceasiones los rasgueos con la derecha. ') Tratados de acompasamiento €) Coleccin de danzas y piezas de corte popular en estilo rasgueado, s 4) Colecciones de piezas en estilo de punteado (en menos canti ad pero da gran calidad) €) Colecciones de piezas cn estilo mixto. £) Obras voces con alfabeto pera ser acompafiadas de rasgueado. 8) Textos de canciones sin notaciin musical con alfabeto para scompafar de rasgueado, 1h) Obras vocales con acompatamiento de punteado Como ejemplo de estos muchos tratados, es posible mencionar: cl Poem Harménico de Gueras, le Nuova Tnventione y la I liet Giorni di Napoli de Montesardo, 1a Intaolatwra de Sanseverino, la Harmonie Univerele de Merscane, el libro Luz y Norte Musial de Ribayar, el manuscrto Pasccalles y Obras y el Resumen de Acompatar la Parte de Satingo de Murcia," los eancioneros de Ole, un impeeso de Juan de Aranyes, os de Bricefo, José Matin, ec. En el siglo xvut (mediados), Ia guitars vuelve a tener otra re caida dento de los cireulos acadéaieos, lo que hace que nuevamente Socodad Exatal Quinto Centenato, La Guitare Expacle Mads, 1991-92 Bm, 10. Ea la ciudad de Mésico fue encontrado y analizado por el musicslog, De, Gabriel Suldivar y Siva, un manuscrto con abundantes obras para futur, que posblemonte hapun. sd escrts por Saigo de. Murda ‘Bungie todavia no se puede scgutar que el Imada Clie de Saldivar fea del cere guitarists espaol, es obvio que se trata de misicn de wt Goca y es. Ello es muy importante part nosotros, pues, prucba que af vino, ¢ incluso ae igo, mucha misia acdémia pate ln guitars americana Ames del presete silo 289, se le someta a un oficio poramente acompatante y de corte popular!" En palabras del catdlogo que venimos citando:” _ola guitarra fue experimentando (...) un cambio muy novo- fio’ en su tepertorior desaparecen las antiguas series. dev ones suites de carfcterviruosstico para” dar paso, « Ini nds able inravendente, nuance ‘vuelve a protagonizar ls escena gutarsicn a guitarra + mis intrumento popular gue calto. La mayor parte dei fan populardad que’ adguiere en e508 aos so debe’ ala mish {1 de_acompafamicnto. de guitars, po solo las cxnciones, 90 iambic To Ens de mes eri y bul tap, fa dlogos, coneadaneas y minuets, que divin por igual af pue- bo‘lano, a la aristocrat, fa queva clase tstrada com puesta por “cureutacos" “petimetes™ y “'mpadamitas de evo uo", Como fueron castzamente lamadas en su pon Gon todo, la guitarra sufre cambios importantes en lo que se 1e- fiere a su construcci6n organolégica. En este sentido, la obra que veni- mos citando," nos dice: FE period interregoo entre la guitarra de cineo érdenes y le de seis cuerdas simples —la segunda mitad del si e a pon a, taeda nua Is sent del nw mento. Esta iigaueda sc realiz6. por medio. del aumento, mimero de everdas de cada orden (euerdes que dan tn mismo sonido), 0 bien por medio de la adiciin de Grdenes. Como. un cjemplo’ de lo primero. pueden citarse las guitars de doce verdas repartidas en cinco érdenes, los tres primeros dobles el cuareo y quinto tuiples; dan testimonio de’ este temple Mac ‘much de Paisao Ribeiro Michel Corre (1763), quien lama a Ta guitara asi afinada “guitarra a la Rodeigo”. En cuanto a In adicién de Grdenes de cucrdss, se conservan instrumentor de siete Grdenes, como la guitarra de. Francisco Sanguino, Sevilla 1759, aunque el medelo. que aleaned mayor foe el de seis drdenes, documentado pot primera vez en 1760 y en Espafa. Este afiadido de cuerdas implica un tamafio mayor 4 1 2, a. 286 Con todo, se esrbicron algunos trtadoe importantes para ete insrumen 10 que, alt sain tea seis Grdenes. Efemplo de ello son: lee mansion ‘de Juan Antonio de Varga y Gusmin (3 y-1774), el modo. de ‘Amronio.Ballestere (1780) y Yow de Fernando Perandiere, Juan Mawel Garcia "Rubio, el portuguts Antonio Abrev y Federico Moretti (solos se 1793). Op. eh. %, Op. it p75. ET ET rT 14 1. ‘4 sg il a ai ie tel ht ie abe on ee ere ae Bo ge cee eee pe eee ues eas Reprcerpie ne ee nner ee Soe past Ch lee pe Sad lS ier ce yt a eee aes Cae ee een eens fon ac HR Man ad fee ee et en y Por otra parte —se sigue diciendo en La Guitarra Espaiola— cs cota uin epoca de_bisqueda, como se ha dicho en el princi no solo en la guitata sino también en otto instrumentos ante estos aos, la industializcin en Europa promieve ‘un mercado dingido a las clases medias, dando logit, en lo {catia instrumentos, a. numerosss patentes que. generaron fran competencia entre Ios consirctores: algunor de’ estos fenios tuvieron éxito y otros fueron olvidados en poco tempo Rettiemay pou eempl, pin, gue Gon fies eget paper Tame de std Phe! us, dlc Eonfigracign conoeida hoy cli 0 ol arpa, a la que las patentes {de Etard le staden de pedales de doble'movimiento, tal como fh Hegado hasta nuestro das, En general, oe adviete cn esta roca vac mores ode i une tspecto a las utara, bay qe sear los inventes, que i i cas del siglo xvittyprincpios El aim, como la gutsra lia, dnstrumento tpico del primer fo- fanticismo “del” que ‘enconttamos cjemplates espaoles dela ‘hoc (recordemos el cusdro de Goya. de Ia Maruesa de Santa Gros, com sina guitarra may semejante nde violero Sit vetio Ortega de IIT consewvada enc! Museo Nacional de Espasa). “Median el dibujo desripivo que se encucnten en I primera pigina del rmétodo en citi, se puede deducir que era este el to de. guitar Gb Ullaaba el autor de la sbra. Hay sn embargo, nna diferencia impotent (oecdas simples en ve de Gadees dees) que poede hacer pensar en qve se teta de una cuits tesnsicional entre Ide sao xv ya del OX. reo que importante decir aul, rte refrear ain mis algo que expt Samos ants, gue fw métdos de ls hetmanos Meisonnier fern, al gual ‘que el micsto,ttlados “Nouvelle Methode cu lgons pour Lyre ou Gui ler dete 3 ses clever’, cde Antonio y "Metboe de Gute ou Lyre, cl de Jou. Tal afemacie la hace Doaxeo Phar en su clebre Dicionrio ‘de Gaiters 287 r ateaial A partir de principios del siglo xrx la guitarra de concierto vuelve 42 surgir con un renovado impetu. Este resurgimiento se debid en fran parte a Fray Manuel Garcfa, més conocido como Padre Basilio, ‘monje cisterciense del convento de Madtid y Maestro de Ja Reina ‘Marfa Luisa, esposa de Carlos IV. Se dice que este monje clev6 a siete | el iiimero de cuerdas de la guitarra y que hizo revivir la vieja técnica del punteado, que habia sido sustituida por el rasgueado populachero, El Padre Basilio formé entre sus discipulos Dionisio Aguado, Fran- sisco Tostado y Manuel Godoy, quienes, junto con otta pléyade de ‘guitaristas, entre los que se cuentan Fernando Sor (1778-1839), Fer ‘nando Carutii (1//0-1841), Luis Legnani (1790-1877), Mateo Car. cassi (1792-1853), Mauro Giuliani (1780-1840), los hermanos Meis- Sonnier y posteriormente Napoleén Coste (1806-1888), conformaron Ja época de oro de Ia guitarra. Abundante son también las obras que ‘est0s composivores e intérpretes crearon para nuestro instrumento, centre Jos que se cuentan: divertimentos, rondés, caprichos, vals, contra danzas, fantasias, sonatinas, temas con variaciones, ete.; ya para guitarra sols, ya a déo 0 trio con otros muchos instrumentos, Asimis- ‘mo, obras de mayor envergadura; tales como: sonatas, conciettos, ete ‘Como en épocas pasadas, llama también la atencién, la proliferacién, fen estos aiios, de obras de caricter pedagégico, tales como métodos libros de estudio. Son un vivo ejemplo de ello: los diversos métodos de Carrulli, el métorlo de Legnani (op. 250), ol método y los 25 cate dios de Carcass, el método de Aguado (1820), los 30 estudios de Sor, los estudios de Coste, el método de Guiliani, el método de Cas- ‘tellaci y los métodos de los hetmanos Meissonnier * Fin lo que respecta « su construccién, en este perlodo se esable cen definicvamente ciertos aspecor propios de la guitarra moderna seis cuerdas en ver de seis érdenes; varetje en forma de abaico; diapaséa de resalte; puente modifieado (tradcionalmente era un pegue- fo blogue de madera) afadiéndole una eejuela con el finde obtener ‘mayor tensién en las cuerdas:” clavjero mesinico; y modficacién en Ja planilla y en los adorns. 16, Es bueno dece sau. que jnrimente dentro de sete conteato histvico que vive el mundo gultasta en el cial se evidence un pan spogeo, ev cae que se eneventta nuestra obra, presumiblemente pullin’ en. la costa ‘leads del siglo ae 17, Bate inveno s le atsbuye a Aguado en su Nucoo Método de 1843, aunque 0 sutoria no ba quedado totalmente aclarada. 288 * Continuadores de la guitarra de concierto durante las tres cuartas | artes del xrx fueron; Trinitario Huerta (1804-1875), Tomés Damas {(mediados del siglo xrx), Antonio Cano (1811-1897), Federico Cano (1838-1904), Manuel Arcas (+ 1890), Jullén Arcas (1832-1882), José Brocé (1805-1892) y José Vinas (1823-1888), cuyas obras, aun- {ue no figuran por lo general en el repertorio habitual de los concer- " tistas-modemos, son de apreciable calidad. Recogiendo la tradicién ‘roméntica anterior y preludiando a escuela moderna, aparece fines de siglo la gran figura de Francisco Tirrega (1852-1909), intéxprete, ‘compositor y pedazoso, formador de una escuela de guitarists en In que se encuentran figuras tan notables como Miguel Llobet (1878- 1938), Daniel Fortea (1882-1982) y Emilio Pujol (1886-1980). La fseuela iniciada por Térrega fue indudablemente la que propicié en Espatia el reconocimiento de la importancia de la guitarra y su valora- i6n como instrumento culto, y gracias a figuras como Andrés Segovia, teste hecho alcanzé dimensiones internacionales, También se debe a Segovia el mérito de haber despertado en los compositores no guita- rristas un interés hacia el mundo de la guitarra; de hecho, él. mismo festrené en las salas de concierto muchas de estas composiciones que bboy forman parte de los concertistas. Sin duda esto constituye una fnnovacién, pues tara vez se vio en los pasados siglos que composito- es no guitarrstas dedicaran sus afanes a aumentar el repettorio de Je gulasta En cuanto a la guitarreria de la segunda mitad del siglo xix y pri- ‘mera del xx, ha de afirmarse que éta sigue los modelos fijados en el pperfodo anterior (modelo Torres), aunque suprimiendo el tomavz (alma) y con una clara tendencia a incrementar el yolumen sonoro de Jas guitaras, lo que leva « hacer plantillas de mayor tamaiio y ade- ‘custlas para soportar mayor tensiGn en las cuerdas En el presente siglo son muchos y @ nivel mundial, los cultores que se han dedicado a la ejecucién y composicién de obras para la goitarra; sin embargo los limites que nos hemos fijado para este tra- bajo nos impiden seguir extendiendo este capitulo que tan sélo es introductorio roe ‘PRESENCIA HISTORICA DE LA GUITARRA EN VENEZUELA Para tener aunque sea una visién panorfmica de cémo ha sido la ‘presencia de Ia guitarra en América a lo largo de su historia, es preciso ‘volver nuevamente al pasado de este instrumento hasta ubicarse en el ‘momento en donde se da el Descubrimiento, Ia Conquista y la Colo- nizacién del continente; es decir: fines del siglo xv y principios del siglo xv1. Esto es asf, porque ya desde el mismo momento en que se ‘organiza el primer viaje de Colén, se planea la tratda de instrumentos Imusicalee « lac terrae todavia derconocidas, Ello queda revelado en las instrucciones que dieron los Reyes Catélicos al Almirante D. Cristobal ‘Colin “para of buen gobierno y mantenimiento de la gente que quedé cen las Indias, y de la que nucvamente tba para poblar y residir alle” Son palabras textuales de los Reyes: “asimismo deben ir. algunos instrumentos e mnisicat para pasatiempo de la gente que allé ban de fextar”.® Sia esto dicho le sumamos las caractetsticas propias del con- tingente humano que vino a América en los primeros atfos de 1a con duista, asf como la popularidad que le hemos atribuido a la guitarra fen estos mismos ailos, terminaremos convencidos de que apenas inicia- ddo el contacto entre americanos y espaiiles, entraron aqui las prime- as guitarras, llamadas por nosotros renacentistes. Zn el caso copecitico venczolano, ac dche decir que las primerae noticias que refieren Ia venida de instrumentos musicales a este pais datan de 1529 cuando “los comerciantes vieneses —avecindados en Se- villa— Spion Pecki y Juan Antonio Picolomino, ademés de Luis Lam. ‘Pignan, milanés, enviaron a Cubegua 15 Vibuelas a raxén de wm peso y dos reales cada una’. Este dato es de bastante valor para nosotros, pues, si tenemos en cuenta que el nombre de vibuela y guitarra se ttiizaban indistintamente para ambos. instrumentos, © que —como decia Bermudo— “bastaba con quitarle las dos cuerdas extremas a la vibuela pare que el instrumento se convirtiera en guitarra, y vicever- 18, Tomdo de Cook, Fenenico. El Cuatro Venezolano. Op. cit. p. 8. 19° Tonmin de Carzavina. Ataearo. Historia de la Misica en Venezuela Fendacéa "Pamper 1987. 120, Fray Jom Bermoco, citado por nosotos en lincss anteriores, fue uno de les piiacipales tetaistar de Ia boca cspala del siglo xv. DOMINGO Phat en si, Dicioniio de Guiteriver lo dexcribe como “enome mele ‘depen de la muralla ve conforman los vihuclists del siglo 301 (es el primero eau los buen)" 290 * rea eee clk cae oc ott pre —y como dee Calmare—* no debe crs fn is ene wih fap ln nos seg ee ene ve no ucante’ te Dette atid elie rE do sotte lay tpt samo pate dea hry I pow maaan de ner mirc, erst Fate eid et foro ny aor Biola © ct ta So ‘mercancias facturadas. La facilidad de su transporte implica en amin Ian Hynde crn co pate ‘l ipaje “normal” de los espafioles que se embarcaban para ta Nosotros, por todo lo dicho al respecto de estos dos instrumentos hhermanos (la vibucla y le guitarra), no dudamos en hacer extensivas A Ia guitarra, todas las palabras expuestas por Calzavara Tneluyerdo un poquefio paréntsis dentro de este comentario aque pretende relatar el curso de la guitarra dentro del tiempo. vene- rolano, valdeia la pena preguntase i junto con este buen mimero de vibuelas que se asegura que legiron aqui, no habrin cruzado el fur twnbién muchos de los traados de tablatara de Ia epoca. En ‘este sentido hay que tener en cuenta que es precisamente en este m0: ‘mento de la conguista, cuando se publican en Espafia tratados como EL Maestro (1533) de Lais Mila, Los seis libros del Delfin de mis a de cifra para vibuela (1538) de Luis Naevies, lor Tres libros de Imisce en cira para vibuele (1346) de Alfonso Mudatca, el Libro de Imisice de sibuela intitulado Sila de Sirenas (1547) de Enciquce de Valderrabano, el Libro de masica pare vibuela (1352) de Diego Piss dor y otras tantas obras como las de Miguel de Fuella (1554), Esteban Dza (1576), etc. Dentro de este contesto y dado. que estos tratados se escribian en tablazura, uno se pregunta si con el bohemio conguistador no habrén. venido ‘s tctras venezolanas tratados como faguel de Don Lis Milén ane “irahe of mina ectiln > andow gue am ‘maestro traberia con un discipulo principiante”. De la misma manera, cab preguncarse sien fos primeros ais de la eonguista no se wid © AL. Tomado de Curzavans, Armee, Op. cit. p. 1B. |B. Op cit. p10. * 291 oa TIT eT aR I a y 4a guitare en las eclebraciones del situa religioso como sustituto del rgano que tanto tad6 en llegar a estas comareas tan humildes. La presencia de numeross figuras celestales taflendo la guitarra en muchas jglesins espafolas y amesicans, evidencian esta posblidad. Asimismo, Thay que reconocer que nuestro instrumento, la guitarra, debis haber sido muy Gul para qe el misionero ganar sas para la igesi CContinuando con nuestro intento de histosiar Ia presencia histé- tice de Ja guitarra en Venezuela, diremos —tomando ideas de Federico Cook —* que es “Ucito ufirmar yue pura 1596 el pals ya contabe con ‘una tradicion de construccién artesanal o violeria propia que sabria ‘similar todas las corrientes que a lo largo de los siglos se irlan dess- ‘rollando en la Metrépoi, sin por ello abandonar la construccién de le ‘itarrta de cuatro érdenes". Lo anterior es posible afirmarlo porque: En 1596 se publicé en Espafa el primer tratado para un nuevo instrumento, la guitarra bartoca (descrita por nosotros como de mayor tumafio y de cinco érdenes), que desplazaria para siempre a la guitarra renacentista del éscenario musical euro- peo, Muy ripidamente Europa cesé de product guitarras de ‘cuatro dedenes y por lo tanto Venezuela pasa a depender ex- clusivamente de’ los estimulos nacionales enddgenos que habia ‘dessrrollado durante el wanscurso del siglo avr pais ta super vivencia de las téonicas de construccién instrumental redas con la guitarra renacentista, FEL mejor testimonio de que para esa fecha existia tal tradicién actesanal en Venezuela, es la presencia de nuestra guitarra nacional, el Cuatro, que, como se sabe, no es mis que una simplificacién de la fuitarra renacentista que tenia cuatro cuerdas dobles. De no haber sido af, entonces, nuestro cuatro no seria tal 23, Guow, Feoencn, Op. cit. p. 26 24 Prsha de que nocrro cuatro es asl una guitarra renacentsta son, ademis eso loron y tomato, a atnacion (cto rdenes sepaedos” por fnteralo de cura just, tetera mayor y cunt josa consostivanente), forma de cecuién (misica golpeada para acompaar) y au denoming- fin (nesta no hace mucho tempo se le Hamaba al cuatro, guitar, gut Frit putatica outta chica, tal denominacda es pestle escuchata todvia en algunor Pocblo del incor el pul). 292 » ine siglo xvit comienza a cultivarse en Ve~ de barroca 0 de cinco cuerdas,® sin que por ello rt el uso de la guitarra renacentista (posteriormente, muct- ‘0 cuatro). Prucba de ello fue la gran aceptacién que tuvo el cinco arante muchos aflos y que se ve todavia en algunas mani- tacones nacionales® No dudamos —como tampoco 1a hicimos con vihele— que este instrumento se haya cultivado aqut de la manera ‘alta y elaborada posible, puesto que si hubo eminentes composi- ‘que hicieron misica para la vihvela, los hubo més y toda la Fnropa del siglo xvts, que cultiveron Ia guitarra batroca y ‘ riltiples tratados para ella. Una prucba de ello la hemos Adejado en pines anteriores cuando nos referimos a este instrumento. ‘Asimismo, hacemos extensivo para la guitarra barroc, Io dicho acerca de In guitarrita y su presencia en el ritual religioso. En este caso, ade- “més, tenemos algunas prucbas. En efecto, en los relatos de viajes fexeritor por el Obispo Mariano Marti a finales del siglo xvut, se "puede aprecar la gran popularidad que tenfan en la iglesia, tanto el “cutro como el cinco, dejando incluso, una clara denominacién para ‘cada tno de estos instrumentos, De la misma manera el P. Lorenzo de Zaragora en 1703, bace referencia a alguno de estos dos instrumentos (no tabemos cxél'pues ya la vibuela habla dessparecido) cuando des | ctibe el ritual rliioso de la Provincia de Cumané.” La descipcién del P, Lorenzo dice ast Las iglesias son capaces muy, decentemente adornadas; los pucblos con sus calle y plazas, ag easas al modo, de por alld fon bastante decenia;”celérase los avinos ios como, si fuera aci en nuestra Espaiia a que acuden todos, los indios, ‘uchaches muchachts; van los més todos vestidos 2B. Dice Jost Anrorso Cateato en su libro Le Gindad ys Mice (p. 22) sq cel simultéeamente con Ta gutters enacts “comenzarls a aire Ue itr de cinco cuerdas que darante sls fue tan popular aul como 1 énatro, ze le Mamabe cinco su wso general fermind on fos sltinos aor el siglo IX. Tal vex —comtna Calesto— en agin vncén del pls eles teneslano vio rasguea toda el cnco de ena" 2%, Tiny un tipo de cinco en sl cccdeste cel pls (de sis exer repartdas en cco Gedenes) que suele ilzarse mucho en las manifsaciones coli- les Taenses. Fara Federico Cook (op. ct. p. 32 ¥ sglents) ete intr "penta cy ns gue une snplifcacin de Ta guitarra erro, in #0 ee {Gal de cacordado que se dio en Earopa en el sgl x01 7, Toad de Cox, Fenn. Op 38. 293 ea ek Be ae ‘con gran decencia; cantan Ia misa los muchachos en el coro, y | mientras dura ocan vibuela 9° violin con gran concierto.) El siglo xvitt, como hemos dicho en lineas anteriores, 5 un pe | tlodo pobre para Ia interpretacn de asia acudémica en la guitare; ‘80 uso en este momento es sslo para el acompariamiento de canciones y demés danzas de moda: segudilas y bolera, vsanas, fandangos, ‘ontradaness y minuetos, que divertian por igual al pucblo lano, a la aristocracia y a la nueva clase de iustrados. En la Venezuela de la poca esta prictica parece que se cultivé con igual empefo. Un ejem- plo de ello nos lo revelan un par de comentarios dejados por dos importantes visjeros que wisiaron, Caracas en los Catnavales de 1783. Los comentarios dicen como sigue Fl Goberaador nos lew a vistr algunes damas; ta casa de In sefiora eat ie rear a ea fue la que Ime parecié mis apradable de toda Ta ciudad, Noestia recension hc ae i Hex Itomalidd de oa send raron, 0, un ‘tipo de pergourdine pero egret fon eos y tan i gata asa fa ord dl imwereo. a otra dice asf: La mafiana se pas6 en conversaciones, en bailar y acer misica La que se prefiere en Caracas tiene una especie de modo ita. lino (...) ellas {las mujeres] sacan de su puitarta sonidos ‘muy dulces, que se scompatian también algunas veces con el arpa Dadlo que estos afios de fines del siglo xvitr son de importantes ‘transformaciones organoldgicas para 1a guitarra, serfa interesante saber, ‘qué tipo de guitarra es éta que ejecutaban las damas de In sociedad ‘araquefia; si el popular cuatro, si la guitarra barroca de cinco cuerdas, © si la guitarra de seis o siete drdenes que se empezaron a producit fen Europa para aquella época. y para las que, inchiso, se editaran 28. Los comentarios pertenoen a Lis Alsjandro Bertie (17331815) y al Principe d= Broglie, tespectivamente, Un uyor aimero de comenttios alusios al cama ve hacen en la oben de Calnavara capital, de donde facron scadas estas is. 204 aT isi de el dsp A dn al wb, ‘estos instramentos fueron urilizados para acompafar cantos y populares, razén que a su vex explica por qué ninguno de nues- {xVIE y principios del arx escribic- para este instrumento, En cl siglo x1x comienza, como hemos dicho, una nueva etapa ‘1 movimiento guitarrstco mundial, La guitarra que protagoniza momento es de mayor tamafo, usa sis cuerdas simples, digpasén de resale, puente con cejuela, cavijern mecinien, ete. Par lo gran doso de este movimiento, es Tégico pensar que haya tenido resonan- fen América, pero nuevamente, por la avsencia de documentos que “refuercen esta hipétesis, ha habido —hasta ahora— que hacer silencio fn el momento de historiar el movimiento guitarista amcricano, Ello fe ve favorecido por la omnipresencia de la Guerra Independentista que vive América por estos aiios que, por una parte, ha absorbido Ia ‘esi totalidad de las investigaciones que se hacen en el campo de le ‘historia, y por Ja otra, jutitica al que quiera negar el desarrollo cultu- tal venezolano de estos afios. Visto desde esta perspectiva, este méto- do que nos sproximamos + presentar, es de suma importancia, por quanto él es el mejor y més vilido documento para demostrar que si Jhubo un movimiento guitaristico en Venezuela y por ende en Amét- fea (no importa cuan pequefio haya sido) anterior al del presente Biglo. De no ser asf, qué razin pudo haber para imprimir un libro ‘que nadie compraria. Son testimonios también de que hubo algin de- sarrollo de Ia guitarra académica antes de la citedea del insigne Macs- to venezolano Rail Borges (1882-1967), las obras que publics el ‘musicSlogo José Pein en la biografia de’ José Maria Osorio.” Estas ‘obras, cain el mencionado autor, “som las_primeras obras para guitar ‘7a que se publican en el pais y las primeras obras que se conocen con un tratamiento académico para este instrumento”. Nuestro mévodo se Publics, no sabems si antes o después de 1846 (afio en que se publi fearon las obras de Osorio), pero Jo que es innegable es que él es la mejor prucba de que si se cultivé la guitarra clisiea en la Venezuela decimonénica. Mis adelante, empero, volveremos a hacer referencia ‘esta cucstin, 2. DER, Jost Joxé Maria Osorio: autor de ls primers pera vencrolans Canes, Istiuto Latinoamericano Viente Eni Sof, 1985. ‘ 295 I ‘con gran decencia; cantan la misa los muchachos en el coro, ie late dra focan thule violin com gran concen) Y EL siglo xvitt, como hemos dicho en liness anteriores, es un pe- | Hlodo pobre para la interpretacién de miisica académica en la guitarra; 'us0 en este momento es sélo para el scompatiamiento de canciones RE Fags eal ao aoe fandangos, | contradanzas y minuetos, que divertian por igual al pucblo llano, a Ia atistocracia y a la nueva clase de ilustrados. En la Venezuela de la €poca esta prictica parece que se cultivé con igual emperio. Un ejem- plo de ello nos Jo revelan un par de comentarios dejados por dos ‘importantes viajeros que visitaron, Caracas en los Camnavales de 1783, ‘Los comentarios dicen como sigue: EL Gobemadr nose vss ans daa I coy de sefora Arnteguiets, que tene varias hija hermovs, fue la que the parc tls agodale de toa la la, Neca tetra bce ae td ie i nod de eta oil aro, el fandango, un tio de perigourdine pero ‘astaeteando los dedos y tocaron Ta guitarra hasta la hota del slimens Ia otra dice La mafana se pasé en conversaciones, en bailar y acer mtsica. ‘que se prefiere en Caracas tiene ‘una especie de modo ita. Hiano (...) ellas tlas mujeres] sacan de su guitarra sonidos ‘muy dulees, que se acompafian también algunas veces con el arpa? Dado que estos afios de fines del siglo xvitr son de importantes ‘ransformaciones organolégicas para la guitarra, sera interesante saber, (qué tipo de guitarra es ésta que ejecutaban las damas de a sociedad ‘earaqueti; si el popular cuatro, si la guitarra barroca de cinco cuerdas, (0 si In guitarra de seis o siete Srdenes que se empezaron « producir en Europa para aquella época, y para las que, inchio, « editarn 28. Los comentarios perenccen 4 Luis Aljandro Bertier (17331815) y al Principe de Broglie, respectivmente. Ua mayor amero de comentarios alasvor al tema se hacen en la obra de Calzaaee cipftlo 14, de donde fueron stead exes cis rss. de cietta importancia. Al fin y al cabo, estos instrumentos fueron utlizados para scompatar cantos ¥ populares, raza que a su vez expla por qué ningano de nues composites de fines de siglo xvi y principos del xnx escbie pra este instramento, En el siglo x1x comienza, como hemos dicho, una nueva etapa ‘1 movimiento guitarristco mundial, La guitar que protagoniza momento es de mayor tamafo, usa sis cuerdas simples, dapasén de resale, puente con exjuela, chivijero meefnica, ere Pat lo gran ioso de este movimiento, es légioo pensar que haya tenido resonan- teas en América, pero nuevamente, por 1a ausencia de documentos que esta hipétesis, ha habido —hasta ahors— que hacer silencio fn el momento de historiar ol movimiento guitassta americsno. Ello fe ve favorecido por 1a omnipresencia de la Guetra Independentista ue vive América por estos aos que, por una parte, ha absorbido Ia asi totalidad de las investigaciones que se hacen en el campo de la historia, y por la ota, jusifica al que quiera negar el desarrollo caltu- tal venezolano de estos afios. Visto desde esta perspectiva, este méto- do que 0s aproximamos presentar, es de suma impertancia, por cuanto él es el mejor y més vido documento para demostrar que si hhubo un movimiento guiarestco en Venezuela y por ende en Améti- fea (no importa cuan pequefio haya sido) anterior al del presente tiglo. De no ser asf, qué razén pudo haber para imprimir un libro ‘que nadie compraria. Son tessimonios también de que hubo algin de- Sarrollo de la guitarra académica antes de la eétedra del insigne Macs- to venezolano Rail Borges (1882-1967), las obras que publics el ImusicSlogo José Pein en la biografia de'José Maria Osorio.” Estas ‘bras, seain el mencionado autor, “son las primeras obras para guita ira que se publican en el pais y las brimeras obras que se conocen con tn tratamiento académico para este intrunento”. Nucstxo método publics, no sabemos si antes o después de 1846 (afio en que se publi faron las obras de Osorio), pero lo que es innegable es que él es Ia mejor prucba de que sf se cultivé In guitarra clisiea en la Venezuela Alecimondnica. Mis adelante, empero, volveremos a hacer referencia 1 esta cuestin 29. PEStn, Jost, Joré Maria Osorio: autor de la primera pera venezolana arses, Tnetiuto Latinoamericano Vicente Emilio Soj,1983 295 i En el siglo xx, como hemos dicho, fue el Maestro Rasl Borges, quien con el apoyo de Vicente Emilio Sojo, fund6 la Cétedra de Gui. tera académice, en 1933. De ella salieron insignes guitarristas de reco- ‘nocimiento nacional e internacional, tales como: Alitio Diaz, Rodtigo Riera, Manuel Enrique Pérez Diaz, Flaminia de Sola, Froila Nino de “Pacanins, Antonio Lauro, Rémulo Lezarde, etc. Ellos a su vez han formado y motivado a una pléyade de jdvenes.guitarristas que cada vvez goran de mayor reconocimiento nacional e internacional; sin em: argo, las dimensiones y los fines de este tzabsjo, no nos permiten © fextendernos més alld de Io que hasta ahora hemon dicho ALGUNOS ASPECTOS DE CARACTER NACIONAL QUE FAVORECEN LA IMPRESION DEL METODO DE “ GUITARRA O LIRA Ya hemos dicho que desde el punto de vista internacional habfa tun intenso cstimulo para que se publicarin en América y, por lo tanto, en Venezuela, obras y tratados para la guitarra, Esto es ssf, pporgue Ja primera mitad del siglo xrx es la época de los grandes expo- rentes de la guitarra clésica. Estos guitarristas, que ademés de eximios sjecutantes, se dodicaron a Ia composicidu y x Ta pethyoplay excribie ron y publicaron reconocidos métodos y colecciones de estudios que se dieron a conocer por el mundo europeo y, sin duda, american. Dan claro testimonio de fo dicho aquf: los diversos métodos de Ca- “tml, método y los 25 estudios de Carcass, el método de Aguado (41820), los 30 estudios de Sor, los estudios de Coste, el método de Gillani, el método de Castellacci y los métodos de los. hermanos ‘Meissonnier. Estos métodos —bueno es recordarlo— tienen muchas ‘cosas en comin con el nuestro. Ahora bien, si es cierto que existian estimulos de carécter inter nacional que favorecian la impresiGn del Método de Guitarra o Lira, qué razones de tipo interno motivaron esta publicacién, que pudiera ppensarse hasta de milagrosa, si seguimos repitiendo el cuento del “ocal tismo cultural de nuestro siglo xix", En nuestra opinién, por lo menos ‘res cuestiones pueden explicar este fendmeno: Primero, el deseo de Ja nueva repiblica de acrecentar el nivel cultural de sus habitantes; Segundo, el viraje que se produce en la imprenta venezolana al final 236, TE st “aur a Guerra de Independencia, en cuanto « los temas que fueron de xin divulgacién; Tercero, In’ existencia de una sociedad muy alle- ‘Ja inerpretacén de misica en la guitarra, Veamos més en det cada uno de ellos: Promocién cultural Para nadie es un secreto, que desde antes de lograda Ia Indepen- dencia de Venezuela, babi, ene las mentes més preclaras que guiaron a nacin, una fueric prescupacién por motiver el desarrollo cultural “y educativo de Ia nacente repiblica, puesto que para elles, Ia culeura y la educacién eran repisitos indispensables de toda democraca | Muestra de ello lo encontramos en los inaumersbles esritoe del Liber tador, entre los cuales se destace su célebre Discurso de Angostura, Y part que no se piense que tal preocupacién quedése sclo en las pals bras, podemos retomar aguf los muchos esfuerzot que hizo Bolivar pra tracr a Colombia el tan acreditado y proverbial sistema Laneas teriano. ese a las muchas criticas que en este sentido le hace Ia historio- agrafia tadicional « Péez, debe reconocerse que también en este gobier- Bo y durante los diez y siete afios que duré la oligarqufa conservadora fen el poder, se hicieron notables esfueraos en pro del desarrollo culeu- tal, Desde esta perspectiva son dignos de recordar lot esfueraos de personajes como José Maria Vargas, Juan Manuel Cagigal (1803- 1856), Rafael Maria Barslt (1810-1860), Fermin Toro (1807-1865), Jaan Vicente Gonzélez (1810-1866), Cecilio Acosta (1818-1881), An- Udrés Bello, desde el exterior, y tantos otros cuya labor no sélo se hace sentir durante el periodo paecista sino que trascienden a buena parte del siglo. Son ejemplos concretos de estas acciones que se realizen en pro de la cultura: las muchas publicaciones periédicas, sobre todo de corte politico (EI Venezolano, El Patriots, ete.); las publicaciones no Deriddicas (el tratado de Montenegro, la Historia de Baralt y Diaz, la Geografis de Codszzi, etc.): los colegios que por entonces se crean (los Colegio Independencia, Chives, Toutes, cic.), los textos (cl teatro Cardozo 0 Coliseo), las compasias dramiticas que visitaban el pals en ese entonces y los otros muchos eventos de tipo cultural En el campo especifico de la misica son aototios los esfuer20s {que se hacen para organizar, en 1831, una Sociedad Filarméniea, cuyos 297 yee Mi fines serfan, ademés, de dar concertos, conformar una escuela de imisicetebrice prictce en a que se ensearé, ademis de solfeo, odor los instramentos. conocido. Entre las personas que fitman como sus cxiptores de esta sociedad encoatsamos a: José Antonio Paez (aisico y Presidente de la Repiblca), Sir Robere Kerr Porter (representante de la Gran Bretaia), Juan Lovera (pintor), José Marfa Montero (ié- sico) y el impresor Tomés Antero,” ademés de muchos otros. Se des tacan entre las fanciones de esta Sociedad Filaménica: dar concertos de Gran orquesta los dias 15 y 30 de eada mes; ofrecer concertos de projesres privado > puramente de estudio todox lot mares; ejecutat concertos de alumnos todos los jueves... en et mismo local de la escuele. Ademis de esta Sociedad, s¢ sabe que en esta époce Juan Meserén y Juan José Tovar dictaton cases de anisica en el Colegio Tdependendia. Asimismo hacen aparciéamuewos valores musicales como Juan Bautista Care, Juan de Ia Cruz, José Lorenzo Montero, José Maria Montero, et. Tal fue el desarrollo musical caraqueio de sta epoca, que In pequetia ciudad se dio el jo de enviar miscos a otras ciudades del interior del pats | Impecta también en este contexto cronolégico el enorme diluvio de érganos que pot esta Epoca viene a dat el pais. Asimismo se hace rnotar, y con gran fastuosidad, el despliegue mosical que se hace en el fn 42, cane arm repatriaias lone restos ce Fl Lihertador Simén Bolivar. Para esa fecha, se ejecuts el Réquicm de Mozart y s¢ com- ppasieron obras como In’ Vigilia y Misa de Réquiem de Atanasio Bello Montero, la Segunda Leccidn de Difuntos de José Marfa Montero y Ia lectio Sra de Difuntos de José Lorenzo Montero Después de 1847, con Ja violenta llegada de la oligarquia liberal, hay un breve receso en el desarrollo del movimiento musical; pero ppcificada Ja sieuacién descuella la creaciéa de la Academia de Bellas ‘Artes, el 3 de diciembre de 1849, donde funcionaria la primera escue Ja de misica creada por las autoridades provineiales. Tis notin sabre eta Sociedad Flarmnca ta abana Joné Antonio Ca cao 4 tavés de uoa hoe publica que inpinié Tomis Anco, quien Sool Sh ‘sitnive Ge" vocedat Elo got fowls cues comproazo “sabe este imprene on cl momen muse dea épct Mayor ine imal al teapecto se puede hala en La Cindad y ow Misia, 0.239 ¥ siqieis Por est rain es mis facile que la publican de nvesto melo sca seein «187 3 Cambios que se producen en la imprenta venezolana 4 partir de 1821 Como es bien sabido, la primera imprenta llega « Venezuela en fo 1808 con Ja insalacién de los talleres de Matco Gallagher y Lamb, quienes publican Ia Gaceta de Caracas que redactaba el tro Don Andrés Bello. El objetivo inicial de esta imprenta y de icha Gaceta, fue divulgar en Caracas todas las noticias venidas de aropa, asi como de Ie vida aparentemente pacfica de una provincia Ihispfaica de leramar; pero derpués de loc cucesor de 1810'y 1811, Je ueve imprenta se convierte en instrument fundamental para la propagicién de los ideales republicanos, Pronto se persuaden los con- ductores de Ia vida piiblica que un solo taller es insuficiente. Surgen asi, pucs, las imprentas de Juan Baillo y la que ajo Bolivar con Tovar. A’ partir de 1812 haste Carabobo (junio 1821), la imprenta fen Caracas va al compis de las alterativas de la guerra emancipadors; sto es: a veces realists, a veces patioa, segn el gobierno de turn. Estos hechos, obviamente, anularon Ia poribilidad de que se publiaran otras cuestiones que no tuvieran que ver con le politica; pero despues de 1821, cuando la guerra hubo terminado, la imprenta en Caracas se diversifea y aumenta considerablemente el volumen y cantidad de titulos editados. Aparecen igualmente nuevos impresores y tallees como Jos de Valentin Espinal, Antonio Damirén, José Vicente de Caceres, “Tomis Antero, etc, quienes comienzan a desplegar una extraordinaria labor editorial, dando a luz libros e impresos de calilicadisimo interés Entre las obras que con gran entusiasmo republicino y con. gran desco de cchar las bases de una sociedad independiente, publican fextos impresores encontramos: la Historia de la conguista poblacién de fe provincia de Veneauele, de José Oviedo y Bais, impreso por Navas Espinola, en 18241826; el Veutel, Derecho de gentes, por Tomés Antero, 1824; el Manual del Colombiano, ambién por Tomés Antero en 1825; Ia extraordinaria empresa editorial de Francisco Javier Yanes y Cristobal Mendoza, con Ia Coleccién de documentos de le vida pice del Libertador, pot Damirén y Dupouy; los Elements ide ideologia de Destiat de ‘racy, impreso por Espinal, en 1830; la Gramitca latina de Nebrija, impresa por Espinal, en 1833; el Anuario de le provincia de Caracas en 1832 a 1835 (Antonio Damian); a ‘obra de Montenegro y Colén, Geografia general, impresa por Daminén y Dupouy, en 183237; el Manual politico del Venerolano, de Yanes, a 299 | # : 7 ‘publicado por Espinal en 1839 y su Compendio de bistoria de Vene- ‘ela, impreso por Damirén en 1840; el Manual 0 compendio de cir. ia del doctor Vargas, editado por Espinal, en 1842; el Cuerpo de eyes de Venezuela, impteso por Espinal en 1851 y tantos y tantos mds que harfan interminable esta enumeraciGn correspondiente a lo que ‘el doctor Pedro Grases denomine el ciclo de Valentin Espinal. Com pplementan esta enorme bibliografia une gran cantided de publicaciones tales como: El Colombiano (1823-26), la Gaceta del Go- bierno (1827-29), EI Conciso (183238), La Guirnelda (1839-40), El Venozolano (1840-45), el Diario de Avisos (1850 56), ete. I ‘Con respecto 2 la imprenta musical, Alberto Calzavara;" nos dice: ate on editors gue sugen a paride 1821, eae Pe ceeiee et eee 1852. 84 tabuo fue complementado seguido’ por su ‘ajo Migs Antero En cuanto pubicciones musicals se refers, ha Ge duran Ips 28 ation de scvidad del edice Impress a sabe: 4), Hl lies de Byplcatin » conociionse do ly pracpie ees ee ‘nisl, de Jase Mesto, apaecida ce fn 1b) Un periddicn o revista musical fundada por el violinista yy compositor Toribio Segura titulado La Mecks, en 1838." certeza de 52. Si se desea tenct mayor iformacién puede Ierse Ia obra del. ctado autor La Impvents en Venezuela Masenox, Juan. Explacida y Conocimieno. de los Princiios Generles de le Miia, Tometigntin, comentario pecinioat, cabowo bogefico fotas de Alberto. Cabsvar, Caras, Editado por Solsias de Veneze- le, 1984, MM. Ente Toriblo Segura, que ademis de violinita, compositor y ditecor de orquesia, ez gutta, tal vez pudo ser el autor de nuestra obra. Now fnima en evta iden no slo ol hecho de que Sepura haya sido guitars, Sino que sdemés hubies tnido bens tlacines con Tords Antero, bara ido in conocido misco de la poca (posilemente fe dactor dela fxquesta que organiaé Ia sociedad filarméice de 1831) y haya sido extan- fero (el autor de sussto método debiS haber tenido mucho eonocimiento de cémo s¢ enganiaban los métodos de guitarra de la époc). 300, ‘Un tratado 0 método de ee andnimo, titulado Nue- fétodo de Guitarra o Lira. sin fecha. vo La segunda edicién del libro Explicacién y comocimien- . de Meserén, aparecida en 1852. = ‘ oe Bestel craponte Wi mend de Mein tink pee con y pee pot _ impreso que saliera de la prensa de Tomds Antero. Gon respecto al periédico La Mecha, Calzavara dice: ‘Aparentemente saliron muy pocos mmeros (unos, custro © Ginco) con ecuencia mensval, Quizis se trate de la primera Peso masa pen, eal elt dor, vio sta, guitarista y compositor verta cbres musicales suyas, ipamente cantiones “con acompaftamiento de. piano. No Feipedurdo ning separ de ete psc at moco4 De nuestro método nos dice Calzavara la calidad del papel tilizad puede stuarse entre 1840 18S “Como meta psn spend cl nsmumento ede fomenso valor ¢ inter. Nosotros, por nuestra parte, y aungue no hemos Hegado atin al momento de hablar del Método de Guitarra 0 Lira, queremos lamar Ta atencién del lector para advertnle que si nos guiamos por lo que dice Calzavara, este méiodo vendria a ser la tercera publicaci6n musi cal dela historia caraguet, la segunda no periédica y ln primera que se hace para un instrumento, Presencia de una sociedad allegade a la interpretecién de msica académica en la guitorra Quesiamos sélo hacer referencia en la whima parte de este capt: tulo, a algo que de alguna manera hemos venido mencionando y que, de hecho, ya el lector puede estar presintiendo, Nos referimos al hecho dde que siendo Ia guitarra un instrumento tan antiguo en América ‘como el hispanoamericana, como el idioma espafiol, es imposible creer {que para el momento en que se publica este métcdo, no existiera en Venezuela una sociedad que cultivara el instrumento, exigiendo de 301 ‘us mejores posbilidades. Ya hemos dicho que, desde ef panto de vista internacional, el instrumento tuvo una larga historia en el ‘ccidental, obteniendo de sus cultores obras de gran calidad que le dicron un papel protagénico en la historia de la mésica. Por otra parte sabemos, que el instrumento jugs un papel fundamental en la inerprctacin de a misica elesistca curopes y, sobre todo, ameti cana, Asimismo, por los hallazgos hechos por el musicélogo Jost Pita, se sabe que el instrumento fue usado.en la época para la eje- caucidn de mésice académica profane. Desde este context uno se pre- Ipenta tended wemicla segnir sepitionda ean cp tanto. a2 dice en al ‘mundo guitaristico venezolano; es decit, que la guitarra clisia se icin agut en 1933 con el Maestro Ral Borges. Aungue no quereies negar la notable Iabor del Maestro, a quien admiramos, es obvio que debid haber exstido un grupo de cutores de la guitarra académica en al siglo xrx, tal y como estaba sucediendo en el mundo europeo. La inejor prucba de elo es este método que ahora presentamos, pues, de tno haber sido aif, cpor qué rand se tha «imprimir un kbro que nadie compraria? gPor qué no se publicé un método de Alaa, de violin o cualquier otro insirumento que en todo caso tuviera més adeptos? Porque si hay algo que es innegable, es que ningin libro ae publica si no tiene un mercado. Estas consideraciones que no podemos sustentar «on muchos datos, pero sf con el sentido comin, nos evan a plantear el tereero de los factores que favorecié Ia publicacén de este libro: audemis del dnimo que existi6 por el cresimiento cultural de la nacién; ademés de la nueva visiin que adopta la imprenta venezolana pos ». ‘lio Dias, por ekempo, segura que su abuso, que mis en 1894, a ‘emo. un cufiado de su padte, copoceton y estuzon con el proverbial Inéiodo de Carull. ASiniamo afinma que én algunos lugares dil iatsor dat pals este rtd er eonecdo. Poe otra arte bn de deci axl, de fn el atcivo dein Eocucla de Mises Jou’ Angel Lamas fay” ena tere de hos o fchas biogrfeas (en su mayoria recoplladas por Soj) ‘qoe menconan alginos misicos venience del siglo xix qe ademis ‘de composites ean gutta 0 hiceton obras para la guitars, Aunque ‘ninguna pave se segura que inrpreuban Ie putes elie, de Denar que $0 conoamiento sade los paso haber aprosimado tt erin. Entre ln compostores ques mension extn: Angel. aia andeta (19501902), Pedro Oropeza Volein (1872. 7), ‘Blas Maria (da guitars foe su instramento favorito a caja emehunaa se dedi 56 desconoen las fechas de su acinieato'y mute), Juin Tovar (), RE ‘lo Rico (1878197), ce 302 ita, exists un notable msimero de personas interesadas en jar Ia guitreaacadémica durante el siglo xix y por eso se publi rétodo que ahorn estudiaremos en detalle, ESTUDIO DE LA OBRA PROPIAMENTE DICHO mca El Nuevo Método de Guar o Lira..., come hemos dicho, encontramos en la DivisiGn de Libros Antiguos y Kavos de Ja Nacional de Venezuela, en San Francisco, bajo la cota 787.6107/E. 37, All legs gracias « la noble donaciéa que hizo Insigne Maestro venczolano, Alirio Dia, ol 5 de abil de 1982 ¢ asi, por Jo menos si nos guiames por Ia dedicatoria que dej6 Maestro ‘ela primera pga del libro, Ia ual dice Para la meritisima Biblioteca Nacional de Venesuela, deposi aria de nuestra caltura Com el cariio 9 amor que siempre me ba inspirado ofrexco esta bella obra sobre la guitarra de nuestro siglo XIX. Firma Caracas, 5 de abril de 1982 ‘A las manos de Alisio Diaz legs —segin entrevista que le hiciéra- “mos el domingo 9 de agosto de 1992, a finalizar el primer concierto del Festival Internacional "500 afios de guitarra no bastan”— cuando su “propio tutor, el Macstro Rail Borges, se lo presté® Cémo legs este 36, Con sontojo cn a cara y con Gert insgutidad, cl Mesto Alisio Diaz 0s confé —no sin anes pedimor guardiramoe el serto— que 1g que su macato le prestas el lio, fl (Alito) no. quia devoiéaeo, TR Boraes (quiga sabe por qué extafa raxin) tamporo sel. pid Noss, no obstante lo dicho y despus de mucho penaio, hemos "que tido” falar extn porns, pct ceemos due Iw de haber inctedo en tn eter, esto insigne hombre foe guido por la “diving” mano de quien sabe valorer Ia historia y la cultura universal, cy tai dueho es Te humanidad entra, Proche cam de ello x que sin el menor de lot pianos, y com el caito que siewpre le ba inrpirado, i, estaba tambien inersada en una copia de nvesieo clemplar, Tal ver ella piensa, y con rin, que el métod earaqueso pda ser el de alguna dde los hermanos, Meisonnice, 0 que por 10 menos tengn algo que ve oa ellos 305 DO DE GUITARRA 0 LIRA... le sigue otro subsitulo 0 explice in bastance large que dice ast) ...EN QUE SE HALLAN COW. PRENDIDOS/ PRIMERO: LOS PRINCIPIOS FUNDAMENTALES DE LA MUSICA Y..../ SEGUNDO: LA TEORICOPRACTICA DE LA GUITARRA EN TODA LA..../ TERCERO: UNA COLECCION DE CANCIONES DEL MEJOR GUSTO. Esto tal vez tenga relaciSo on agvclla cbra contemporines del guitassta y compositor Lois Legnani,cwy titulo er més o menos ax METODO PER IMPARARE ACONOSCERE LA MUSICA E SOUNARE LA GUITARRA, COM: POSTO COLLA MASSINA SEMPLECITA bs CHIAREZZA Dis... El momento es a su vez oportuno pata referir agut algo que forma parte de In construcci6n y organizaciin de este método y que de hecho lo relaciona més ain’ con Jos que contemporineamente se sban publicando en Europa por los maestros de la época. Nos refe rimos al echo de que estas obras pedagéices sollan tener siempre tuna parte preliminar que introducfa al dlseipwlo en los rudimentos de Is leetura musical (tcoria y sofeo); e0 lo podemos ver, ademés de en el mencionado método de Legnani, en el de Carcasi, cl de Cas tellacc, el de Carll, etc, Todas estas cosas nos dejan saber muy bien la sélida formacién ¢ informacién que tenia el autor de nuestra obra ‘on respecto a lo que pasaba en el mundo de la guitarra; ya porque fra curopeo; 70 porque visiaba mucho al viejo continente; ya porgue Iegaban tales métodos y libros a Venezuela, Hacia Ja parte inferior de Ia mencionada hoja.de_presentacién, se encuentra otro de los enigmas de esta obra: aquella que tiene que ver con el autor. Como ya lo avisramos en citas anteriores, este méto- do es ansnimo, escondiéndose su autor detris del seudénimo de EL CABALLERO DE ***, No sabemos qué razones pudo tener este “ca ballero” para esconder su nombre, pero estimamos posible que haya sido por cuestiones de tipo politico: en una sociedad recién salida de las pasiones de una guerra, en cuyo seno se pelcaron por ideales com trarios (ealistas o republicanos) los hijos de una misma patria, no «5 raro que se escondieran los nombres; sobre todo, si estos pudieron star compromtidon com algunon de lon acctorcs en conflicte, En todo aso, bay suficientes razones para pensar que se trataba de un hombre europe 0 profundo conocedor de la realidad musical (guitaristica) del viejo continente, eereano a la figura de Tomés Antero, reconocido 40, Pass, Domsco. Op. et. p. 177 306 bit. sik ‘misco y obviamente gutarista. Toribio Segura, guiterista, violinists, | compositor, ditector de orquesta, autor de Ia primera pablicacién petiddce musical yenezolana (impresa por Tomés Antero) y de origen | extranjro (Segoramente espaol), reune todas. estas caracteristics. Sin embargo asegurar que él fue el autor de la obra es realmente apresurado, Inmedistamente debajo del mencionado seudénimo hay un dibajo dde una lira de siete cuerdas y que despide destellos de luz. Debsjo de ésta, 0 su vez, esté el precio del libro (5 pesos) y mis abajo la ciudad (Caracas) 'y la Casa impresora (Tomés Antero), que segin ‘hemos visto, era la vinica que posela tipos musicales. En ninguna parte de esta hoja, ni en otras del libro, aparece la fecha de impresién (cosa | tara, pues, si aparece ésta en los libros de Mesersn); sin embargo, todos Jos que han revisado el libro coinciden en que fue publicado en 4a cuarta década del siglo pasado. En todo caso, Tomés Antero mutis fen 1852, rain que hace pensar que su publicaciéa fue anterior a cesta fechs Para finalizar con esta seccién del libro debemos hacer referencia 42 una cuestiéa que se hace evidente en esta hoja de presentacién, asf ‘como en el resto de la obra. Nos referimos a la onwografia adoptada ppor el autor Desde ol principia de este método se encuentran expr siones tales como: “jeneral”, “estensién”, ‘escojido”, etc. En un prin- pio pensé que se trataba de las tendencias ortogréficas que se inten- {taron por estos afios; sin embargo, haciendo una revisin més detalla- dda ¢ interna del libro, pude percbir que, en otras ciscunstancias tipo- srificas, el autor resttufa 1a ortografia original. Todo esto y algunas tras cosas me han instado para que proponga aqui dos posibles hips ‘esis: Primera: el impresor carecia de algunas letras en algunos tama- fios tipogréticos; Segundo: el autor no tenla un ctitetio ortogréfico jo, sobre todo en Ia que se refiere el uso de estas consonantes (G, J, S, X). Esto, que pudiera dejar mucho que decit del autor de Ia obra, «8 algo comiin, por lo menos en algunos de los libros de la época.® “4, Sia alguien pode intertr, alir es e! simbolo distintivo de lox potas y de 1a posi. Estos dbjoso scl (con cierentes motivo) parece que exh Uy ormunes en la bibligrafa dea Goce, pues, también estin presenes en Segands cdicién dl leo de Messin y eh la sexta del de JM. Sues, 42. Un daze ejemplo de ello es posible ncentalo en el Libr de mii de Juan “Mesera,euyainpresn es dela misma can ym o mince de I mista Epc, 307 La Primera Parte del libro (Principios fundamentales de ta Misica) Como ya se ha dicho, era costumbre en Ia época preceder estos Iibros coo una seein reltiva a los rudimentos de Ia escritara y lec- tura musical; éste, como buen método de la época, hace lo propio. No vamos a realizar, como es légico, una descripeién de cada uno de los eulles de este capitulo; pues, seria mejor eopiarlo textualmente aqut y esa, obviamente, no es la idea. Sin embargo, bay en esta parte un bar de cuestiones de interés sobre Ia que debemos lamar Ia atencén: Jn primera de ellas es la que est referida al lenguaje exageradamente pottico que utilize el autor para refertse a cieros conceptos, lo cual éreemos involucra ain mis esta obra dentro del contexto hist6rico al aque venimes haciendo referencia. Veamos un par de cjemples: Mica la ciencia que trata de la compasicién de aguellor sonidos agrade- Hles que bieren nuestro oldo, 9 “penetron muesira alma”. El otro dice asi: Melodia es la dulzura de las sonidos bechos mis sensibles por su suavided EI siguiente asunto viene a reforzar atin més Ia influencia fran- fess gos dee las ances Je emer sul exe bee. Now tSramcsrfendo al ectatvo wo que hace el ator de nasty bet fel lia “UT” psn sefeine an nota "Do", tl como To hacen Jos franceses.” En realidad esta denominacién fue bastante comin en Venerula por et Goma pro To gue laa la stencon —repedinon— es la “exclusividad” con que se usa, cuando ya Juan Meserén en 1824 Giza cua sabe slo pra rere ons ves lat tonal, En cuanto a las figuras musicales, el autor del método utiliza la vieja denominacién de Semibreve (por redonda), Minima (por blan- (a), Semininine (por mgr), et. En exe sido de adyerine a ete eae oe eters eee fcc espe de 1920, pcs, en eta fac oe pula la sexta en de Ion "Roles de la Mae” e J M Sls, I ual coer in ot mencionados usos. 4. UT" es la tlnica de la esata diaténica, de acuerdo con ol stoma de sllabas creado por Guido d’Arezo: en el siglo ut los itlanes suxtinye- zon esta sla por "DO, que erm mis fell de pronuncar los frances, fin embargo, sigueron utzando ls sfaba orginal. Tomando de Pracy A. Seuouss, Dicionario Oxford de la Mitie 308 La Segunda Parte (teérica prictca de la guitarra 0 lira) La segunda parte del Libro esté referida a Ia préctica guitarrstica propiamente dicha. Ciertamente hay aqui varias cosas que son impor tantes sefalar. La primera, siguiendo el orden propuesto por el autor de Ia obra, tiene que ver coa la séenica o el modo de tener y tocar ta 4akitarra: este autor, conteaio a lo que hoy es costumbre, recomiends Teposer la guitara sobre el muslo de la piemna derecha en vez de en la fquierda. Esta diferenciacién de criterios, sin embargo, parece ser comin en la historia de la ejecucién del instrumento, pues, tanto hoy como ayer, se ha revisado este asunto constantemente sin gue por ello termine de ser incémodo; no en vano un maestro de In épaca —Dio- nisio Aguado— ereé lo que él llamé la “méquina de Aguado” que no fra otra cost que un atril para posar el instrumento. Asimismo, hay retratos de Sor spoyando a guitarra sobre el muslo derecho, tal y ‘como lo propone nuestro autor. Otra de las cuestiones téenias a que quetemos referimos, es le que se refiere a la posicién de In mano dere- cha y de sus respectivos dedos. Como bien saben los guitarrstas, en 4a ejecucién de a guitarra académica no se usa el dedo mefigue de 4a mano derecha y se deja dst totalmente libre para que pueda tener mayor movilidad la mano, El autor de esta obra, sin embargo, 1ec0- mienda apoyar el dedo mefique sobre Ia tspa (llamada por él diapa- sén) para dar a los dedos de esta mano més asiento. Esto, no obstante, pparece obedecer razones puramente didicticas, pues en lineas poste- riores dice: también se podré dejar de tener puesto el dedo chiguito en el diapasin asi que el discipulo esté mis diestro 9 no jalte les ‘uerdas 5 También queremos llamar la atencién agut, sobre el tipo de dig tacién de Ia mano derecha que utiliza este autor. En efecto, moy com- ttario a To acostumbrado (digiar los dedos segin la primera letra de cada dedo), el autor propone sefalar la digitaciGn de la mano derecha con punttos: un punto (.) para el pulgar; dos puntos (..) para el fndice; res (...) pura el medio y cuatro (....) para el anular. Asi mismo llama la stencin algo que parece haber sido muy comin en Ia Goce, pero que desgraciadamente hoy se ha perdido. Nos referimos al estudio de toda la extensién sonora del instrumento a través del uso de ls posiciones (1* posicén, 2, 3 etc.), lo cual, cbviamente, facia la Jectura de la misica para el instrumento, Una propuesta st 309 milar hace Mateo Carcassi en su Método Completo para Guitarra (Op. 39). tra de las cuestiones de notable valor pedagésico que se pre- sentan en este método, asi como en el método de Carcassi, ademis de Jos estadios de las esalas y de los arpegios (smuy similares en ambos libros) son los estudios y registros de las tonalidades mis usadas en dl instrumento, En ello destéease el uso de lo que ellos llaman ‘“pre- ldios” que no ¢s mis que un repistro de los acordes fundamentales de la tonalided a estudiar, para que el alumno se familitice con ellos Posterior a cada estudio o registro de Ia tondlidad, los autores (Car- ‘assi y el nuestro) presentan una serie de leciones y pequefias obras entre las que destacan_valses, contradanzas y temas con variaciones (sto Whim sélo en el método venezolano).. ‘Aangue en ningin momento hemos pensado que este una copia de los otros métodos que se publicaron en la oc, ‘oportuno en este momento hacer zefeencia a Ia gran relacin que tiene este méiodo por Jo. menos eon el otto que venimos ctando: el dde Carcass. Ya hemos dicho cuan comin es la forma como ambos futores operan en el estudio de la afinacin, as poscions, las tons lidades, las esala, los acordes, los axpegios, ete. Veamos ahora e6:m0 expresan un mismo concepo, lo cual nos hace pensar, incluso, que hut autor pudo haber copsultado « Caress. Lanse los prafos aque a continue se exponen: Goro, La mute puede socare en tndos Tog ones, ero tiene, como todos los istrumentos, sus tonos ge pj ene so Dy ror, Sl Mayr Re or 9 fae ‘otros son dicts, porgue necestan un empleo demasiado fre- Guente de {a cela eof pace, no he anotado, en a primera parte desta oben, tno las Escaos, Tonaidadcs, Ejrcelos 9 et dos progresios,en Tos tonot ms usados" El Caballero de ***: Se puede toat a gutta en todos Jos fonos, pero. como cada iatrimento tiene’ sut ton favoritos fe cbaclon age oe que convenes mcor'a. te so lon de UT MAYOR, RE Mayor y Menor, MI MAYOR. Y-MENOR, FA MAYOR, SOL MAYOR Y LA MENOR. Los dems son’ dif “A Cuca, Mato, Modo Completo pre utara. Ben Als, Rese ‘tensa 310 nT a ciles y poco usados, porque sus efector no son tan hermes; Coat ei a aha jt rele. Eades que form as 7 ejeriios que. te mia de ——focar, Scompadindolos todos ton czas excofils (sc), En cuanto a la calided de las obras expuestas en ef método, de- Demos decir que es obvio que se tratan de composiciones muy senci las, bechas fundamentalmente con un fin pedag6gico y para. princi piantes, Su textura es fundamentalmente homofénica; es decir: melo- ‘tias acompafiadas con acordes en logue, quebrados 0 arpegiados. Fates ermonias o acardes son, por lo general, muy elementals; pera ‘conservan siempre el respeto por las reglas de Ja atmonfa clésica, En feutnto a su plan de construccién, son, en buena parte, valses y con- ‘radanzas en forma ternariay, a veees, en forma binatia, Hay también temas con variaciones y algunes otras’piezas como un valse rus0, un rondé, una escocesa, una marcha y otras lecciones excitas en movi- miento andante y allegreto (también étas en forma binaria y tema ria). En sv conjunto, se trata de danzas populares que era costumbte ‘ealtivar tanto cn Ia Europa como en la América de fines del siglo xvmt y principios del xrx, esritas ahora para guitarra sola. Ea lo que se refiere al vals mencionado aquf, Ramén y Rivera afirma: in al rene a oe meee den val Sino los de la contradanen ctl, pequefia de struct yi cl cambio ritmico que tomar en la segunda parte, sdlo a fines SSG eae es pmece aes de alc howe ste afer cen det Son en He Soo ee venlel cowli: Legiceo ce fr Gee Sao mos ws om ienbsea cl paces, Igual opinién le merecen al citado folklorist, las contradanzas y ‘canciones que también epazecen en el método, En cuanto al origen de estas obras, no se debe pensar que sean ‘reaciones del autor del método, pues, como él mismo nos dice, son ejemplos escojdos (sic) entre los mejores autores para faciliter los pro- cesos de los discipulos. Sin embargo, es muy posible que muchas de cllas hayan sido adaptadas al instrumento por él. En un sentido general cremos, que el valor de la obra es fonda smentalmente pedagégico: hay en ella un estudio scctocizado de las 31 *” tonalidades, de las dificultades téenicas y/o posibilidades.expresivas del instrumento, sucedidas toda con un mimeto sustancial de obras en las cuales se ponen en prictica lo aprendido. Ast se realiza, por ejem- plo, el estudio de las notas picadas y ligadas; el estudio del trino, de los arménices, etc. Como guitarrsta y pedagogo pienso que hay muchas cosas aqui que deberion adoptarse eh la ensefanza moderna del ins ‘rumento. La Tercera Parte (Coleccion de canciones y dios del mejor gusto) Esta tercera parte no sth debidamente presentada como las anteriores, perece més bien que se tratara de una continuscién de la segunda; sin cinbargo bay que reconocer que su contenido se acerca ‘mis al objetivo musical propiamente dicho. Se trata, como bien lo dice el autor del libro, de una colecién de canciones y dios del mejor ‘gusto; es decit, de un repertorio més estlizado, para que las interpre- te el discipulo ‘una vez haya adguirido as destrezas gue se enumeran en las secciones anteriores. Entre las canciones se encuentra una sacade de ta Spera “Fl Barbero de Sevilla” y otras cuatro, cuya procedencia ro se especifica. La ikima es una Bolera para ser cantada a dos voces ¥, por supueste, an acompafiamiento guitarestico, las dor peimerst evan por nombre, “La Declaracién” y “El Enagenamiento” (sic) ‘Todas estin acompafiadas con acordes arpegiados y en bloque, utili zando las tonalidades de Do y Sol mayor. De estas canciones (a las ‘que llama canciénaria) dice Ramén y Rivera. Puede observarse... el acompafiamiento arpepiado caractetls fico, de tantar otras de la ee Ted pees ‘arscetizan tambiéa’ el esto del aria operiticn'y fut initiclone, Esto elementos se conservan por muchos aos, desde-mediados del siglo pasado hasta bien entiado el actual; Huot go cls, i esti ayuda a carci de ete tipo de canciones, porque es genralmente en su esructara una ncn de uno 0 dos fers, @ vest con repetisiones. En cuanto a Jos diios con variaciones pera guitarra, cabe decir ‘que son tes, en las tonalidades de La, Re y Sol mayor, respectiva- ‘mente. La simplicidad y senciller. persiste ain aqui, pero ello no ‘merma en la belle de ninguno de los dios, En general, se pudiera 312 we “decir que ests obras (dkios y canciones) tienen un notable valor para 4a necesaria formacién que debe adguiri todo misico en la interpreta. ifn de misica de cimara siendo muy posible que su seleccién haya "sido juzgada con este mismo criterio El libro termina, después de estos dios, con un nuevo sello 0 | dibujo y le expresidn ‘lating “Finis” CONCLUSIONES, La guitarra es un instrumento antiqulsimo con un sctivo pepel dentro de la historia musical oriental y, sobre todo, occidental. Amé- "tica, y por ende Venezuela, entran en su campo magnético de influen- ia apenas se realiza el descubrimiento y la conquista del continente, ‘en los siglos xv y xvi. A partir de esta fecha y, sobre todo, en los siglos {XVII, XIX y 10, la figuraci6n de este instrumento en la misica acadé- ‘mica sc hace cada vez més importante, lo que determing, inevitable- ‘mente, que tal repertorio guitarrstico hiciera también su introduecién fen nuestro pais. Estas cosas las prueban algunos datos sueltos (bay ‘que seguir haciendo investigaciones) y, por supuesto, la Iépica misma de la dindmica social e histérien Poon ta mejar pracha de aie la dicho ‘es una realidad, es, indudablemente, la aparicién de “El Método de _ guitarra o Lira” que aqut estudiamos. Esta obra fue publicada en Ca- Tacas una vez que hubo terminado Ia Guerra de Independencia y la siruacién socio-cultural asi lo permitié. Ella no es una obra aislada sino que por su estructura, repertotio, metodologia, lenguaje, etc, s€ inscribe, perfectamente dentro del desarrollo guitaristco mundial de ‘principios del siglo xx. Es por esta razén que constituye un error decir que Ia guitarra académica no se inicia en Venezuela sino hasta 1933, cuando el insigne Maestro Radil Borges, abre lo que se ha ereido ‘como primera cftedra de guitarra clésica. Lo dicho no subestima, en Jo mfs minimo, la magna labor del Maestro de macstros, quien le da formalidad y oficialidad a los estudios, ademés de generar, junto con sus discipulos, el gran movimiento nacional que hoy tenemos; peto e& ‘importante que nos formemos, en cambio, una idea més ajustada a la verdad histéria, que revele el papel jugado en nuestra historia por un instruments tan ameticeno como el lengusje hispano 0, mejor atin, como el pardaje que tanto caracteriza al hombre de estas tirtas, De 3B igre ee TT * BIBLIOGRAFIA GENERAL. (Canaztano oe *** (ED Nucvo Método de Guitare 0 Lie... Carcas, Tpreso TTomis Antero, 1842 Caveat, Jost Anrom. La Cindad y su Adsice. Cass, Monte Avila Balto. res, 1985. CCavzavana, Auneno. 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