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Viernes 29 de mayo de 2015

El Peruano

L

os momentos devastadores ocurren
irremediablemente
en nuestras vidas y,
de ellos, nos quedan
pocas alternativas: asimilarlos, recuperarnos, aprender y,
solidariamente, compartir las
lecciones que se puedan sacar
de ellos. Por ejemplo, cómo
superarlos.
Esperanza Rosas es solidaria. Lo es más, después de que
un cáncer de mama le arrebatara la vida a su hija Patty; pero
no obstante esta adversidad,
no está sola. Su talento y dedicación por el tejido le permitió
ganar miles de hijos y nietos
virtuales. Ella sostiene que en
cada video que suben, además
de aprender acerca de la forma
más sencilla de tejer, ganan una
compañía invaluable, capaz
de ocupar un espacio vacío de
sinceridad.
Esperanza nació en Luya,
un pueblito de Amazonas. Teje
de toda la vida. Su abuela, tías
y madre –cuenta– realizaron
esta tradicional práctica que
antes desarrollaron magistralmente gran parte de nuestras culturas precolombinas.
Ella aprendió observando.
Pronto llegó a Lima y con
el nacimiento de sus hijos
se dedicó con más ahínco al
tejido, práctica que en pocos
años le permitió convertirse
en una de las youtuber con los
videos más reproducidos en el
Perú (más de 160 millones de
visualizaciones), en cerca de
1,100 videos.
Sin embargo, el éxito lo
consiguió luego que una puerta se cerrara. Tras la devastadora pérdida, Esperanza no
solo se refugió en esta actividad que es su pasión, sino que
también decidió compartir lo
que había vivido, animando a
que otras hicieran lo mismo y,
desde una perspectiva solidaria, ayudarlas a reconstruir
sus tejidos familiares afectados por el infortunio.
“Mi madre encontró un
concurso en un canal de cable de manualidades y nos
insistía en compartir su tejido. Hicimos el video, pero no
ganó. Hubo decepción, pero
uno de mis hijos nos dijo que
podíamos subirlo a Youtube”,
recuerda Ana Cecilia. Se cerró
una puerta, pero se abrió otra,
en realidad fue una ventana,
virtual y mundial.

A la medida. Un oficio hogareño, como es el tejido a palito, encontró en el ciberespacio el lugar ideal para difundir sus técnicas. Esperanza lidera esta exitosa iniciativa.

TEJIENDO
LA
ESPERANZA
Hay un contacto emocional en el tejido que
Esperanza Rosas comparte junto a su hija.
Lo hace a través de Tejiendo Perú, uno de los
canales de YouTube con más reproducciones
en el país, que muestra los secretos de este
oficio y enseña a compartir y a ser solidarios.
ESCRIBE EDUARDO SOSA
Ahí empezó todo. “Teníamos 80 visitas, era mucho
para nosotras, pero nos animaban más los mensajes”,
reiere Ana Cecilia.
Ahora los videos de Tejiendo Perú tienen, en promedio,
3 millones y medio de repro-

ducciones por mes y, gracias a
la dedicación, se ha convertido
en el trabajo de Esperanza y
de Ana Cecilia, que, además,
les permite compartir.
Manejan cuatro cuentas en
redes sociales (en Facebook y
Twitter tienen más de 150,000

y 10,000 seguidores, respectivamente). “Mi madre revisa
los comentarios y contesta
uno por uno. Con los mensajes, ustedes me ayudan mucho
más a mí que yo a ustedes”,
responde Esperanza.
¿Y dónde radica el éxito?

PUNTO ÉXITO

S

usana Pabón, gerenta de Comunicaciones
de YouTube para el Perú y Colombia, afirma
que el éxito de Tejiendo Perú es que logró
entender que los temas de nicho, en este caso
el tejido, son importantes porque es lo que
la audiencia busca. “Ellos hacen lo que les
gusta, conectándose con audiencias de todo
el mundo y a la vez generando ingresos, que
permiten crear lo que nosotros llamamos la
‘nueva economía de internet’. Por eso es que
trascendieron las barreras geográficas.”

“Los videos que
suben tienen,
en promedio,
3.5 millones de
reproducciones
por mes y solo
en el Facebook
sus seguidores
alcanzan los
150,000.”
“En hacer lo que te apasiona,
sin tener la necesidad de pensar cuánta será la remuneración”, sostiene.
Nos explican que, para
elaborar sus videos, dedican
una semana a la producción.
Los temas son sugeridos por

los propios seguidores, personas que les piden comprar
sus tejidos, “aunque eso por
ahora no está en sus planes”.
Sí tienen planeado realizar talleres. Y sobre todo,
impulsar y difundir la Fundación Patty Rosas, con el in
de acompañar a las familias
afectadas por el cáncer a uno
de sus miembros. “Por eso difundimos la importancia de la
prevención para su diagnóstico temprano”, reieren.
Hoy, Esperanza teje y no
solo lo hace en compañía de
sus millones de seguidores.
La sigue su hija, Ana Cecilia,
que heredó su arte, y una de
sus nietas, Lorena, con lo que
se asegura, de generación en
generación, la pasión por este
arte y la forma de compartir
sueños.

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