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FILOSOFÍA MODERNA:

La filosofía moderna tiene como característica principal la oposición al escolasticismo. Su fuerza radica en su capacidad crítica, que puso en cuestión las tesis de la escolástica y de cierta forma se opuso a las rígidas características de la filosofía medieval. Esta filosofía se puede definir a través de las siguientes características:

Autonomía del pensar: Los filósofos modernos abandonaron las reglas que antes se tenían por indiscutibles y los métodos universalmente aceptados para establecer sus propias normas de verificación: coherencia racional, comprobación empírica, duda metódica, etc., rompiendo con la fidelidad a lo establecido.

Libertad de razonar:

La filosofía moderna intentó crear una nueva

concepción del mundo y de la sociedad y, aunque inicialmente no prescindió absolutamente de la influencia religiosa, buscó la solución de los problemas mediante la libertad de razonamiento y, además surgieron nuevas corrientes filosóficas que proclamarían algo así como la independencia de la razón.

Liberación individual:

La nueva filosofía contribuyó a la liberación de la

individualidad. Por lo que, de algún modo, la filosofía moderna se vincula al surgimiento de los movimientos patriotas (en defensa de las nacionalidades).

La formulación científica: Otra característica del pensamiento moderno fue la intención de aproximar la filosofía y la ciencia. Fue en esta época de la historia cuando comenzaron a estructurarse las ciencias naturales, las cuales son entendidas como un sistema de conocimientos rigurosamente clasificado y verificado. El pensamiento moderno acabó convirtiendo a la filosofía en colaboradora de la ciencia y, debido a esto, se volvió muy común que una misma persona fuera a la vez científico y filósofo.

Laicización:

La nueva filosofía planteó tres condiciones importantes que a

largo plazo resultaron decisivas: la laicización (liberalización de las costumbres respecto a la influencia religiosa), la extra oficialidad (liberación e independencia de los comportamientos respecto de la tutela imperial) y la sustitución del latín por los idiomas de las distintas nacionalidades.

En general, se podría dividir la filosofía moderna en cuatro grandes ramas: el Renacimiento, el Racionalismo, el Empirismo y la Ilustración; los cuales serán explicados brevemente a continuación:

Renacimiento (Siglos XV-XVI):

La filosofía del Renacimiento se

caracteriza por tener como centro y finalidad el hombre (antropocentrismo), y por lo tanto la ciencia colabora y cimenta nuevos logros a favor de la humanidad. Los temas más importantes que se desarrollaron son: el sujeto y la libertad, la relación del sujeto con Dios y la relación del sujeto con el mundo y la naturaleza. Sin olvidar que también se destacó el volver a los ideales grecolatinos y por la libre interpretación de la biblia.

Racionalismo:

El Racionalismo organiza la

Teoría

del conocimiento en

sistemas que parten de

sistemas que parten de

principios

a priori sin tener en cuenta la realidad concreta,

todo es mirado desde el punto de vista de su racionalidad. Es en este aspecto del

apriorismo del conocimiento en el que más profundiza el racionalismo.

Empirismo:

Es la corriente opuesta al racionalismo en la cual se afirma

que la experiencia lo es todo y como ha de estar siempre abierta a nuevas observaciones no pueden existir verdades inmutables y eternas.

Ilustración:

El elemento que predominó en la Ilustración fue la razón; lo

cual transformó las ideas de Dios, la naturaleza y el hombre, dando lugar a teorías empiristas, críticas y materialistas. La lógica inductiva y deductiva en las matemáticas y las ciencias naturales permitió el estudio del cosmos de una manera completamente nueva y la búsqueda de una religión racional llevó al Deísmo, al Escepticismo, al Ateísmo y al Materialismo. Gracias a todo esto se lograron grandes avances científicos y un gran desarrollo.

Principales autores:

Aunque fueron muchos los filósofos participantes de esta época, hubo unos que se destacaron por la influencia de su trabajo en la sociedad de aquel entonces como: Nicolás de Cusa, Giordano Bruno, Baruch Spinoza, Gottfried Leibniz, Thomas Hobbes, John Locke, David Hume, Immanuel Kant, Jean-Jacques Rousseau, Voltaire y Montesquieu. Sin embargo es René Descartes el filósofo más importante de la modernidad, considerado como el padre de la filosofía moderna pues centró su estudió en el problema propio del conocimiento y fue el que introdujo en la filosofía la duda metódica, es decir, que rechazó las verdades recibidas y combatió activamente los prejuicios.

Vamos a dedicar esta entrada a explicar la cita que hemos utilizado como título. La cita pertenece a René Descartes, un filósofo francés que tras largas dudas llegó a la conclusión de que existía. Ahora en serio, Descartes llegó a la conclusión de que “pienso, luego existo” era una verdad fundamental, segura, clara y distinta, una verdad de la que era imposible dudar y, en tanto inmune a toda duda, una verdad candidata a ser fundamento seguro y firme de todo nuestro conocimiento.

En busca de la certeza

Vamos a dedicar esta entrada a explicar la cita que hemos utilizado como título. La cita

Caricatura de René descartes realizada por Anthony Garner, del libro “Filosofía para bufones”, de Pedro González Calero.

Llamamos certeza a una actitud hacia una determinada proposición. Cuando creemos algo con certeza, no tenemos dudas de ello. Descartes quería un fundamento firme para las ciencias y este fundamento solo lo podían dar las verdades de las que no cabía la posibilidad de dudar, es decir, las certezas. Así queDescartes, que buscaba una primera verdad que fundamentara todo el conocimiento, elaboró un método para descubrir certezas. La duda metódica La duda metódica es el método de Descartes para descubrir verdades ciertas. En general, se opone a la duda escéptica en que la duda metódica tiene un carácter constructivo y provisional, mientras que la duda escéptica suele ser más destructiva y permanente. La duda metódica consiste, hablando en términos muy generales, en dudar de todas las verdades adquiridas por cualquier vía hasta llegar a alguna que se muestre tan evidente por sí misma que haga imposible la duda. Siguiendo este método fue como Descartes llegó a afirmar, con toda seguridad eso de “pienso, luego existo”.

El significado de la verdad cierta de Descartes Sobre la base de esta verdad, “pienso, luego existo”, Descartes construyó toda su filosofía. Esta tiene un doble sentido. Por un lado, en el transcurso de la duda, Descartes se da cuenta de que no puede dudar de que está dudando, puesto dudar de que se duda es dudar, así que sabe con toda seguridad que duda. Ahora bien, dado que dudar es pensar, entonces no puedo dudar que pienso. El hecho de que pienso, indica la existencia de un ser pensante, pues los pensamientos necesitan este soporte. Así que Descartes llega a esta verdad cierta: puesto que hay pensamiento, hay una cosa que piensa. Ahora bien, el proceso que lleva a Descartes a descubrir que hay una cosa que piensa tiene una dirección inequívoca. En efecto, va desde el acto de pensar a la existencia de una cosa que piensa, porque es a partir de este acto que se deduce la existencia de la cosa

que piensa. De otro modo, la cosa que piensa tiene una existencia dudosa, es decir, que podría existir de hecho, aunque nosotros no lo podríamos saber con toda seguridad, de modo que sin el acto de pensar, que lleva a la cosa que piensa, no se cumpliría el requisito de imposibilidad de toda duda impuesto por Descartes. Así, la premisa incuestionable es: “hay pensamiento” y su conclusión: “hay algo que piensa”. De este modo sembraba Descartes la semilla del idealismo moderno, el cual daría una prioridad lógica, epistemológica y ontológica al sujeto.

Una de las obras más importantes de René Descartes es, junto al Discurso del método, las Meditaciones metafísicas. La obra se publicó en latín en 1641 por primera vez. Más tarde, en 1647, aparecería una versión en francés. A lo largo de las seis meditaciones que componen el libro, Descartes desarrolla su sistema filosófico, el cual ya había sido brevemente introducido en el Discurso del método.

En la primera meditación, Descartes pone en duda todo nuestro conocimiento. Se trata de la duda metódica. Pone en duda todos los niveles de conocimiento, desde el conocimiento que nos llega a través de los sentidos, hasta el conocimiento matemático. Es aquí donde postula el famoso genio maligno, por no decir que Dios pudiera ser el autor de una fábula. A este nivel Descartes duda de todo aquello de lo que es posible dudar.

En la primera meditación , Descartes pone en duda todo nuestro conocimiento . Se trata de

Caricatura de René Descartes

Sin embargo, en la segunda meditación llega a una certeza, es decir, a una creencia de la que no es posible dudar. Se da cuenta de que la duda presupone que hay algo, una cosa, que duda, así que la conciencia de la duda le lleva a descubrir la existencia del yo, que es el portador de la duda. A partir de este momento, Descartes llega a un punto de partida para fundamentar el conocimiento, que es su objetivo. En la tercera meditación Descartes no duda de la existencia de su mente o “yo”. Tiene una certeza al respecto, pues dudar de ello le lleva a contradecirse. Y ahora se encuentra en esta situación: todo lo que le rodea, incluido su cuerpo y otras personas, podría ser creación suya,

es decir, podrían ser solo ideas causadas por él mismo. Ahora bien, Descartes encuentra que tiene una idea que es imposible que la haya creado él. Se trata de la idea de lo infinito. Esta idea, ha de tener una causa equivalente, es decir, infinita. Ahora bien, Descartes asume, y no por mera modestia, que él no es infinito y que, por tanto, él no puede ser el autor de la idea de infinito que posee en su mente, conciencia o yo. Además, tampoco concibe lo infinito como la mera negación de lo finito. Únicamente hay en su mente una idea de algo que pueda ser la causa de la idea de infinito, a saber, la idea de Dios, un ser perfecto, omnisciente, omnipresente, etc. Por supuesto, para ser la causa de una idea de la mente de Descartes hay que ser real. Descartes ya demostró que él mismo era real. Y ahora, la idea de infinito le lleva a la conclusión que la idea de Dios que pulula por su conciencia tiene un correlato real. Por tanto, Dios existe.

Dios existe y es perfecto y Descartes, cuya conciencia al menos también existe, tiene una idea de ello. Así estamos en la cuarta meditación. Pero resulta que somos seres imperfectos, seres que a veces cometen errores, a pesar de que poseamos una capacidad de entendimiento que puede distinguir lo verdadero de lo falso. Esto, argumenta Descartes, no se debe a que Dios, ser perfecto y demás, nos haya creado imperfectos. Al contrario, Dios nos ha dotado con razón y voluntad, nos ha hecho seres inteligentes y libres. Sin embargo, ocurre que por a veces habla nuestra voluntad. Es entonces cuando erramos. El punto de vista de

Descartes es que usamos nuestra voluntad bastante mal. Llegados a la quinta meditación Descartes es consciente de que su prueba de la existencia de Dios no es demasiado convincente, así que aquí vuelve a jugársela al sufrido lector. En esta ocasión Descartes esgrimirá el argumento ontológico de San Anselmo, famoso por resultar absurdo para la mayoría de los estudiantes de secundaria de los siglos XX y XXI (seguramente siempre fue absurdo para casi todo el mundo). Descartes parte de definir a Dios como el más perfecto de todos los seres en los que puede pensar: un ser que posee todas las perfecciones. Dice que tiene una idea de ello. Este ser perfecto existe, puesto que de no existir no tendría todas las perfecciones. Además, lo existente es más perfecto que lo no existente, así que este ser más perfecto de todos tiene que existir, pues su existencia está presupuesta por su perfección. Es decir, la idea de un ser perfecto implica la existencia de dicho ser. Descartes ha demostrado la existencia de Dios de dos formas distintas y su propia existencia. En la sexta meditación va a demostrar la existencia de las cosas materiales, tales como su cuerpo y su sueldo, entre otras cosas. Las ideas que tenemos de los cuerpos podrían haber sido creadas por nosotros o bien podrían provenir de nosotros. Ahora bien, siempre hemos creído y nos va bien creyéndolo, que estas ideas se corresponden con cosas materiales fuera de nosotros. Si esta creencia fuera falsa, significaría que siempre nos habríamos engañado, nuestros antepasados se habrían engañado y todo sería muy embarazoso. Pero resulta que Dios es bueno y veraz y por ello no deja que nos engañemos, por lo tanto el mundo externo a la mente existe. No obstante, en ocasiones los datos sensoriales son engañosos. Esto no es por culpa de Dios, pues si Dios fuera el culpable Descartes hubiera acabado en la hoguera. Para evitar las llamas Descartes se inventa un argumento bastante farragoso: el ser humano es un compuesto de alma y cuerpo, el cuerpo es algo así como una máquina y cada una de estas entidades, alma y cuerpo, pueden existir

separademente. Ahora bien, resulta que esta naturaleza humana dual hace que el hombre sea imperfecto, lo cual en ocasiones le hace errar en el juicio.

Descartes (1596-1650), rompe radicalmente con el mundo antiguo y crea un nuevo método para llegar al conocimiento; la duda metódica.

Sin embargo, no pudo desvincularse del todo de la influencia de los pensadores de su época, porque es inevitable que cada momento histórico condicione todo pensamiento posterior.

separademente. Ahora bien, resulta que esta naturaleza humana dual hace que el hombre sea imperfecto ,

El racionalismo propone a la razón como única fuente de la verdad, contrariamente a lo que afirma el dogma de la fe, y de lo que nos revelan los sentidos o la imaginación, que puede ser dudoso. Para los racionalistas, por medio de la razón se pueden conocer proposiciones fundamentales que permitan descubrir por deducción la verdad. El racionalismo atribuye al hombre habilidades innatas que le permiten encontrar una explicación para todas las cosas. El fundamento de esta afirmación es el supuesto de que la mente del hombre posee la imagen de la totalidad de lo que existe y no reconoce diferencia entre el Ser y el pensar. Esta apreciación de la realidad se asemeja al principio hermético, que sostiene que todo está contenido en el Todo y que el hombre es idéntico al cosmos. Sin embargo, este concepto nos lleva a cuestionarnos por qué existe la ignorancia si toda la verdad está en la mente. La respuesta de Descartes es que para hallar la verdad es necesario un método que no permita ninguna duda, porque la capacidad de la mente no alcanza. Las matemáticas pueden ser un método, mediante el uso del proceso deductivo, a partir de axiomas, porque el método matemático garantiza los resultados y no puede haber errores. La visión de la realidad del racionalismo es mecanicista; las cosas se componen de partes y para conocerlas basta con descubrir sus principios mecánicos. Este modo de interpretar la realidad, separa al hombre de la naturaleza y acentúa el abismo entre él y el mundo. Descartes desarrolla un método único para encontrar la verdad universal para todas las ciencias, el método de la duda. Dudar de todo lo que no tenga evidencia científica, porque no

puede confiar en lo que le dicen los sentidos, ya que de lo único que puede estar seguro es de que está pensando. Para Descartes, la filosofía es la búsqueda de los principios y abarca todo lo que el hombre puede saber; y la base es la metafísica. El método cartesiano se inspira en las matemáticas y consta de cuatro reglas principales:

1) regla de la evidencia, o sea no admitir nada como verdadero sin evidencia. La condición de lo evidente son las ideas claras y distintas que sólo se pueden conocer por intuición, que es la que suministra los principios fundamentales, mientras que por medio de la deducción se infieren las conclusiones ciertas a partir de esos principios. 2) regla del análisis. Una vez que tenemos las ideas claras y distintas, se analizan para encontrar los elementos básicos, como la figura, la extensión y el movimiento. 3) regla de la síntesis, la necesidad de ir de lo más simple a lo más complejo. 4) regla de la enumeración, que exige revisiones generales que aseguran no haber omitido nada. Fuente: “René Descartes, Vida, pensamiento y Obra, Rubén Talavan, Colección Grandes Pensadores.

El empirismo inglés toma al pensamiento como un puro hecho de la conciencia y trata de explicar cómo se produce ese hecho en función a otros hechos anteriores, prescindiendo del carácter lógico y ontológico del objeto.

puede confiar en lo que le dicen los sentidos, ya que de lo único que puede

El pensamiento, para el empirismo, es sólo una vivencia; y la consecuencia de esta forma de pensar es la eliminación de la idea del sujeto y del objeto como cosas, ya que considera que el pensamiento es solamente un hecho psicológico. Constituye la forma más acabada de idealismo psicológico porque toma para la investigación filosófica nada más que el pensamiento mismo, negando la realidad en sí del objeto y del sujeto, y considerando a la

realidad como una creencia formada por la asociación de pensamientos. Lo mismo ocurre con lo que llamamos yo o alma, que también son sólo hipótesis en las que creemos, tal como ocurre con las ideas que tenemos sobre el mundo exterior. De manera que el empirismo propone que lo único que existe es la vivencia o sensación, tanto psicológica como física; y que los objetos son sólo las síntesis de esas sensaciones; eliminando del pensamiento lo que tiene de lógico, o sea la afirmación o negación de esa vivencia y su sentido o sea su valor objetivo. El pensamiento no es la imagen que tenemos del objeto y no se puede confundir con su enunciación lógica. La vivencia es una cosa y lo que decimos de ella es otra. El pensamiento es lo aludido por la imagen o la vivencia y al suprimir su carácter enunciativo y lógico del pensamiento elimina la objetividad del conocimiento. Leibniz va a ser el que puede detectar la falla del empirismo inglés que es el error de reducir la razón a lo fáctico. Para Leibniz, el conocimiento comprende verdades de razón y verdades de hecho. Las verdades de razón enuncian algo que no puede ser de otro modo, un ser, un consistir necesario; y las de hecho se refieren a un ser y consistir contingente, o sea lo que puede ser de cierta forma pero también de otra. Las verdades matemáticas, de lógica pura, son verdades de razón y las verdades de la experiencia o históricas son de hecho. El problema que planteaba Leibniz, lo mismo que Locke, es el del origen de las ideas complejas, que no puede ser de ningún modo la experiencia porque si no, serían verdades de hecho. Por lo tanto, estas ideas son innatas, quiere decir que se encuentran impresas en nuestro cerebro o espíritu de una manera virtual, en forma potencial, como gérmenes que luego se pueden desarrollar durante la vida; como las matemáticas, que están latentes en nosotros y sólo las tenemos que descubrir; y el intelecto se rige por sus leyes. Leibniz descubre así, sobre el origen de las verdades de razón, lo que a partir de él y también de Kant, se denominará “a priori”, que significa ideas independientes de la experiencia. Las verdades de la experiencia es un conocimiento inferior que nos dicen en qué consiste el objeto, son verdades objetivas, contingentes, no necesarias, que se sustentan en un principio de razón suficiente. Lo ideal sería llegar a una causa en si misma que no necesitara la aplicación del principio de razón suficiente para explicar el hecho, o sea una verdad de hecho y una verdad de razón. Sólo en Dios no habría diferencia entre verdades de hecho y de razón, porque para Dios lo contingente se transforma en necesario. El conocimiento para Leibniz consiste en convertir las verdades de hecho en verdades de razón e introduce las matemáticas en la realidad. Leibniz comprueba, al descubrir el cálculo infinitesimal, que la relación que existe entre la verdad de hecho con todas sus razones suficientes es exactamente igual que la relación que hay entre una recta y una curva, porque la recta es una curva de radio infinito y un punto es una circunferencia de radio infinitamente pequeño. La búsqueda de la fórmula para definir cada punto en función del todo es lo que hace posible que Leibniz pueda descubrir el cálculo infinitesimal.

Fuente: “Lecciones preliminares de filosofía”, Manuel García Morente.

La Ilustración

15 de julio de 2010 Publicado por Malena La ilustración es un movimiento histórico político y filosófico, que influye en todas las áreas del conocimiento humano y que se expande en Europa en el siglo XVIII; y se incorpora al pensamiento de las clases cultas y entre los burgueses que ascienden.

Fuente: “Lecciones preliminares de filosofía”, Manuel García Morente. La Ilustración 15 de julio de 2010 Publicado

La base es la luz de la razón y la libertad, que hacen posible el progreso, mejora el bienestar de los seres humanos y los libera de la ignorancia y de las creencias religiosas; y la ciencia y la tecnología son los instrumentos necesarios para transformar el mundo. En política aparece el despotismo ilustrado, en economía triunfa el capitalismo y en el arte el neoclasicismo. La ilustración es contraria a los métodos filosóficos que proponen una metafísica dogmática, al poder eclesiástico y a los gobiernos opresores. El espíritu de ese momento es el valor del conocimiento y los derechos naturales del hombre. La lucha contra los prejuicios impuestos por los dogmas se extiende por Inglaterra, Alemania, Francia, Italia, Rusia y Portugal, liderando este movimiento otros sistemas filosóficos. La verdad es producto de la razón y no de la tradición. De alguna manera, este concepto tiene una intención destructiva de todo sistema anterior, principalmente de la Iglesia. Voltaire es la figura más destacada de este movimiento, férreo opositor de la Iglesia como institución, por ser contraria a la razón.

Aunque esta es la actitud que prevalece, existe una amplia gama de tendencias relacionadas con la religión. Voltaire es un deísta (la razón de los ilustrados), no ateo, pero se opone al poder eclesiástico, mientras otros filósofos directamente se declaran ateos. La espiritualidad abre el camino hacia la liberación de las religiones institucionalizadas, que se comienza a mirar con escepticismo. El deísmo, acepta la idea de una religión natural y racional, asociada a una moral laica no revelada que respete la tolerancia y la libertad. Los deístas creen en Dios, en la creación y en el orden del mundo físico y en la vida futura, pero no aceptan las instituciones religiosas, los rituales o los relatos sagrados, porque consideran que la intención es mantener oprimida a la gente por el temor, debido a la ignorancia. Los creyentes suponen que esa forma de pensar puede provocar la pérdida de los valores tradicionales y morales de la sociedad, que efectivamente en tiempos de la revolución termina profanando la catedral de Notre Dame. La oposición a la Iglesia de los ilustrados radica en el hecho de considerarla una institución basada en el miedo y la ignorancia, factores que impiden el progreso intelectual, en lugar de que el mundo comprenda la necesidad de una moral auténtica. Aunque la crítica y la razón predominan en el pensamiento del siglo XVIII, no faltan los sentimientos ni las pasiones. Muchos filósofos coinciden en que el motor del hombre es la pasión más que la razón. Hume por ejemplo, piensa que el fundamento de la vida moral es el sentimiento. Luc de Clapiers, marqués de Vauvenargues (1715-1747), amigo de Voltaire, en su obra “Introducción al Conocimiento del Espíritu Humano”, estudia las cualidades de los hombres, que según su criterio son diferentes en todos. El genio por ejemplo, es el producto de la cantidad de cualidades independientes que tiene un espíritu determinado. Para Vauvenargues, las pasiones surgen en base al placer y al dolor en función a la tendencia hacia el amor a la perfección o a la imperfección del Ser; y de esa unión nace la amistad o la melancolía. El mal moral tiende al bien, si el interés personal se adapta al bien general. El virtuoso será quien prefiera el bien general antes que el personal y el vicioso el que priorice el propio interés al bien público. Para Vauvenargues, el sentimiento y la pasión preceden a la reflexión. Tanto Voltaire como Pierre Louis Moreau de Mauportuis (1698-1759) piensan que la existencia de Dios es demostrable. Maupertuis por su parte, defiende las causas finales de las leyes de la naturaleza, otorgándoles una aplicación universal al reconocer a un Dios omnisciente; y niega la conclusión de Decartes que separa la inteligencia de la materia. Maupertuis publica en 1750 el “Ensayo de cosmología” y es considerado uno de los filósofos materialistas de la Ilustración francesa. Fuente: Colección Grandes Pensadores, Rousseau, Vida, Pensamiento y Obra, Ed. Planeta DeAgostini, 2007.

Hume y el Empirismo

19 de julio de 2012 Publicado por Malena Hume (1771/1776) fue uno de los representantes más característicos del empirismo y un crítico del conocimiento que influyó en el pensamiento de Kant, porque su doctrina moral lo llevó a reflexionar y a tomar un nuevo rumbo que dio lugar a su filosofía trascendental.

Hume y el Empirismo 19 de julio de 2012 Publicado por Malena Hume (1771/1776) fue uno

Hume nació en Escocia proveniente de una familia noble pero venida a menos; estudió derecho y durante algunos años vivió en Francia. En ese país escribió su obra “Tratado de la naturaleza humana” y también una reseña anónima sobre su obra, que no generaron mucho interés; pero posteriormente publicó sus ensayos morales y políticos, que tuvieron considerable éxito. Tiempo después intentó ocupar la Cátedra de Ética en la Universidad de Edimburgo pero fracasó debido a su conocida ideología atea y materialista. Se fue al extranjero para trabajar con el General St.Clair, donde permaneció algunos años, después de los cuales regresó a Escocia. Realizó una profunda revisión del Tratado de la naturaleza humana, con el título Investigación sobre los principios de la moral. Años después fue nombrado secretario de la Embajada inglesa en Francia, donde se relacionó con enciclopedistas franceses. Regresó a Inglaterra donde ofreció asilo a Rousseau por poco tiempo. Se desempeñó como secretario de Estado en el Ministerio del Exterior en Londres, pero finalmente regresó a Escocia, donde vivió apaciblemente dedicado a revisar sus obras, falleciendo en 1776 a la edad de 65 años. El pensamiento de Hume obligó a Kant a replantearse los fundamentos del conocimiento y principalmente de la metafísica. A su vez, Hume recibió las influencias tanto del teólogo y filósofo empirista irlandés George Berkley(1685-1753), como del filósofo empirista inglés John Locke (1632-1704). La propuesta de Hume era que todas las ciencias se relacionan con la naturaleza humana; por lo tanto consideraba que la base de las ciencias debía ser el estudio de la naturaleza humana, en función a la experiencia.

Para Hume, la totalidad del contenido del pensamiento humano se puede dividir en dos grandes grupos: las ideas y las impresiones sensibles. Para este filósofo, todas las ideas, aún las más complejas, son derivadas de las impresiones sensibles. Acepta como única fuente de conocimiento la sensación y elabora la teoría asociacionista; refutando a la vez los conceptos de sustancia y causalidad que dominaban en el pensamiento racionalista. No niega la posibilidad de la existencia de una substancia o causalidad reales pero si afirma la imposibilidad de conocerlas. Por lo tanto, si se aplica esta teoría a los juicios, para atribuir una causa a un hecho, es necesaria la observación continuada de la secuencia causa-efecto. La relación causal no está en las cosas sino que la genera el sujeto como idea compleja a partir de impresiones sensibles. También fue importante su aporte al pensamiento en el área de la economía, iniciando una crítica al mercantilismo. Su concepción del dinero como símbolo y su crítica a los terratenientes lo transformó en un ideólogo de la burguesía comercial. Hume, fue parte de los economistas anteriores a Adam Smith y a la escuela clásica. Fuente: “Kant, Vida, pensamiento y obra”; Colección Grandes Pensadores y Diccionario de la Enciclopedia Salvat.

Empirismo

20 de mayo de 2012 Publicado por Malena El empirismo es una doctrina filosófica y gnoseológica que considera a la experiencia la base del conocimiento. Con frecuencia el empirismo se opone al racionalismo, que propone que el conocimiento tiene su fundamento en la razón; y también al innatismo, que sostiene que el espíritu y el alma del sujeto cognoscente, posee ideas innatas, o sea anteriores a cualquier experiencia.

Para los empiristas, el sujeto que conoce nace como una tabula rasa, en la cual se

Para los empiristas, el sujeto que conoce nace como una tabula rasa, en la cual se imprimen todas las impresiones del mundo externo. En general, existen tres tipos de empirismo:

el psicológico, el gnoseológico y el metafísico Para el empirismo psicológico el conocimiento tiene su origen en la experiencia; para el gnoseológico, la validez del conocimiento es la experiencia y para el empirismo metafísico, la única realidad es la experiencia sensible. El empirismo moderno, y en particular el empirismo inglés, como el de Frances Bacon, Hobbes, Locke, Berkely y Hume; tiene una concepción opuesta al racionalismo de Descartes, de Malebranche, de Spinoza y de Leibniz; aunque haya autores empiristas como Locke, cuyo pensamiento tenga amplio contenido racionalista. Los empiristas tienen la concepción común de que el sujeto o espíritu que conoce, es sólo un recipiente donde ingresan los datos del mundo exterior, que mediante la percepción le transmiten los sentidos. Esos datos, tanto Locke como Berkely los denominan “ideas”, mientras que para Hume son “sensaciones”, que son la base del conocimiento. Pero el conocimiento no puede reducirse a una serie de datos inconexos del presente, porque las ideas o sensaciones se enlazan en el espíritu con otras percepciones y gracias a ello se pueden realizar operaciones mentales complejas, como recordar, pensar, etc., o bien podría ser a la inversa, que esta capacidad de realizar operaciones se enlacen con las ideas o sensaciones en el espíritu con otras percepciones; para que el conocimiento no sea sólo una simple percepción que cambia en forma permanente. El proceso de reflexión es lo que posibilita la formación de conceptos y en general de lo “universal” aunque ésto no quiera decir que sea real. Los empiristas y también los nominalistas desconfían en todo lo relacionado con la abstracción y en este sentido existen divergencias entre ellos.

También hay diferencias entre los empiristas en lo que se refiere a los procesos de inferencia, que Hume denomina “relaciones de ideas”, las cuales, para este filósofo, son meras posibilidades de combinaciones. Las tendencias empiristas contemporáneas, así como el positivismo lógico, han seguido las ideas de Hume, mientras los empiristas arriba mencionados, se pueden circunscribir a la forma de empirismo psicológico con alcance gnoseológico. Kant se opone a este empirismo, diciendo que si bien acepta que todo conocimiento comienza con la experiencia, no todo procede de ella, o sea que el conocimiento tiene su origen psicológico en la experiencia, pero su validez se halla gnoseológicamente fuera de la experiencia. Para Kant, no todo el conocimiento es a posteriori sino que se constituye por medio del “a priori”; por ejemplo, en la matemática y en la física, existe la posibilidad de juicios sintéticos “a priori”; en tanto que para Hume lo “a posteriori” es sintético y lo “a priori” es analítico. Fuente: “Diccionario abreviado de filosofía”; de José Ferrater Mora

John Locke

6 de enero de 2011 Publicado por Malena John Locke(1632-1704), filósofo representante del empirismo inglés; nació en el seno de una familia puritana y fue educado en Westminster School y en Oxford, donde continuó posteriormente dando clases como profesor de griego y filosofía.

También hay diferencias entre los empiristas en lo que se refiere a los procesos de inferencia,Empirismo | La guía de Filosofía http://filosofia.laguia2000.com/empirismo- ingles/empirismo#ixzz3KwR8HEis John Locke 6 de enero de 2011 Publicado por Malena John Locke(1632-1704), filósofo representante del empirismo inglés; nació en el seno de una familia puritana y fue educado en Westminster School y en Oxford, donde continuó posteriormente dando clases como profesor de griego y filosofía. Recibió una educación escolástica, pero se interesó en el pensamiento de Descartes y en los experimentos científicos. " id="pdf-obj-14-13" src="pdf-obj-14-13.jpg">

Recibió una educación escolástica, pero se interesó en el pensamiento de Descartes y en los experimentos científicos.

Mientras escribía su obra, la cual ejerció una notable influencia en el pensamiento moderno, estudió medicina y llevó una comprometida vida política, que motivó su exilio en dos oportunidades. El primer lugar, su obra fue una crítica del conocimiento, con el estilo filosófico que sería característico del empirismo inglés. Por otro lado se distinguió por su teoría política liberal, que constituyó la base de todas las políticas progresistas que predominaron siglos después. Para Locke, el conocimiento proviene de la experiencia sensible, tanto directamente como por medio de la reflexión que es la que produce en el individuo ideas que se pueden combinar y dar origen a ideas compuestas. Su teoría política se destacó por tener una concepción del estado con poderes divididos (ejecutivo, legislativo y judicial). Su punto de partida es negar categóricamente que exista alguna idea innata, y afirmar que el alma es una “tabla rasa”, un papel en blanco donde no hay nada escrito y donde todo deberá ser registrado por la experiencia. Si no existe ninguna idea innata, la cuestión que se le plantea a Locke es el origen de las ideas, o sea, de dónde vienen.; y éste es el tema central de su obra. El origen de las ideas puede ser tratado desde dos puntos de vista, el psicológico o el lógico. Desde el punto de vista psicológico Locke estudió las sensaciones y las percepciones que se producen naturalmente o biológicamente. Eligió tratar esta cuestión por el camino de la psicología para llegar a conocer cómo se originan las ideas y para saber cuál es el mecanismo psicológico que hace que se formen esas ideas. Distinguió dos posibilidades: la sensación y la reflexión. La sensación, para Locke, es la mínima modificación de la mente y del alma, cuando es excitada por algo a través de los sentidos, o sea una experiencia externa. La reflexión es el apercibimiento del alma de lo que está pasando, es decir, es una experiencia interna. Las ideas pueden ser simples o compuestas, o sea formadas por la combinación de ideas simples. Por ejemplo, una idea simple está formada por impresiones de los sentidos, como la idea de extensión; mientras la idea de substancia es compuesta, porque está formada por un cúmulo de ideas que se combinan entre si. Las ideas simples corresponden a una realidad que existe en sí y por si misma; y nuestra intuición de nosotros mismos nos lleva a la realidad que también existe en si y por si misma que somos nosotros. Locke distinguió de la percepción de las cosas y de las substancias, cualidades, a las que denominó primarias y secundarias. Las cualidades primarias son la extensión, la forma, el movimiento, la solidez de los cuerpos, sus propiedades; y las cualidades secundarias son puramente subjetivas, como el color, el olor, la temperatura, que no están en las cosas mismas, que no son realidades en si y por si, sino que son modificaciones subjetivas del espíritu. El psicologismo de Locke tiene como base la metafísica cartesiana y respeta la substancia, como substancia pensante, substancia extensa y Dios.

Al distinguir entre cualidades primarias y secundarias, le niega objetividad a las cualidades secundarias, pero sí les concede existencia en sí y por sí a las cosas como substancias extensas. Fuente: “Lecciones preliminares de filosofía”, Manuel García Morente.

El Empirismo Inglés

22 de septiembre de 2009 Publicado por Malena El empirismo inglés sumerge el conocimiento en pura psicología, anulando el valor lógico y la realidad ontológica del conocimiento. Se inicia con John Locke, en el momento en que predomina el punto de vista idealista en la filosofía y el problema metafísico se soluciona con la propuesta sustancialista de Descartes. La sustancia pensante, que es el alma; la sustancia extensa, que es el cuerpo; y Dios como sustancia eterna, infinita y creadora.

Al distinguir entre cualidades primarias y secundarias, le niega objetividad a las cualidades secundarias, pero síJohn Locke | La guía de Filosofía http://filosofia.laguia2000.com/empirismo- ingles/john-locke#ixzz3KwRDQSMp El Empirismo Inglés 22 de septiembre de 2009 Publicado por Malena El empirismo inglés sumerge el conocimiento en pura psicología, anulando el valor lógico y la realidad ontológica del conocimiento. Se inicia con John Locke, en el momento en que predomina el punto de vista idealista en la filosofía y el problema metafísico se soluciona con la propuesta sustancialista de Descartes. La sustancia pensante, que es el alma; la sustancia extensa, que es el cuerpo; y Dios como sustancia eterna, infinita y creadora. De manera que John Locke parte de la filosofía de Descartes pero planteándose el problema metafísico como problema de conocimiento. Las preguntas que se hace Locke son: ¿cuál es el origen? ¿cuál es la esencia? ¿hasta dónde puede llegar el conocimiento humano? El conocimiento se obtiene mediante ideas, en el sentido de lo que significa pensamiento para Descartes, o sea todo fenómeno psíquico o vivencia psíquica en general. Para Locke las sensaciones y la reflexión sobre esas sensaciones o la combinación de ambas son ideas que se corresponden con una realidad que existe en sí misma y por si misma, a la manera de la sustancia extensa de Descartes. " id="pdf-obj-16-13" src="pdf-obj-16-13.jpg">

De manera que John Locke parte de la filosofía de Descartes pero planteándose el problema metafísico como problema de conocimiento. Las preguntas que se hace Locke son: ¿cuál es el origen? ¿cuál es la esencia? ¿hasta dónde puede llegar el conocimiento humano? El conocimiento se obtiene mediante ideas, en el sentido de lo que significa pensamiento para Descartes, o sea todo fenómeno psíquico o vivencia psíquica en general. Para Locke las sensaciones y la reflexión sobre esas sensaciones o la combinación de ambas son ideas que se corresponden con una realidad que existe en sí misma y por si misma, a la manera de la sustancia extensa de Descartes.

La propia intuición de si mismo para Locke es la ruta que nos lleva a la sustancia real que existe en sí misma y por sí misma y que somos nosotros. Locke parte de la distinción que hace Descartes entre las ideas. Las adventicias, las ficticias y las innatas. Las adventicias son las ideas que tenemos de la realidad externa, las ficticias son las ideas que imaginamos y que formamos en el alma y las innatas son las que corresponden al espíritu que no son ni externas ni imaginadas. Frente al problema del origen de las ideas Locke elige el camino de la psicología, entendiendo por origen el mecanismo psicológico que hace que en nosotros se formen las ideas. Locke diferencia dos fuentes de ideas, la sensación y la reflexión. La sensación es el cambio mínimo que experimenta la mente cuando es excitada por los sentidos, es decir, la experiencia externa; y la reflexión es el apercibimiento del alma de ese suceso, o sea la experiencia interna. Las ideas pueden ser simples, como la idea de extensión, producto de la sensación y la reflexión o en la combinación de ambas, o son compuestas, como la idea de sustancia, es decir formadas por un conglomerado de ideas simples. Locke distingue de las sustancias, cualidades primarias y secundarias. Las primarias son la extensión, la forma, el movimiento , la impenetrabilidad de los cuerpos, cualidades propias de los cuerpos y las secundarias son las puramente subjetivas, como el color, el sabor, el olor, la temperatura. El obispo Berkeley se separa por completo de la metafísica cartesiana, descubriendo en todas las ideas el mismo carácter vivencial. Ninguna de ellas puede sacar al hombre de si mismo y mostrar su existencia en si y por si. Para Berkeley el ser es el ser percibido. La percepción, como vivencia es lo único que es. No existe ninguna realidad que no sea percibida. El ser de las cosas es la vivencia que de ellas tenemos. El obispo Berkeley nos introduce en el idealismo subjetivo más completo, negando la existencia de la sustancia material pero afirmando la existencia de la sustancia espiritual. Yo soy una cosa que piensa, me conozco por intuición directa y a mis vivencias no les corresponde nada fuera de ellas. Como esas vivencias constituyen un todo armónico que llamamos mundo, puedo suponer la existencia de un espíritu que es el que pone en mi todas esas vivencias. Luego, nosotros vivimos, nos movemos y estamos en Dios. Hume, llama impresiones a los fenómenos psíquicos actuales y vivencias a las representaciones o ideas. Las impresiones son lo dado, lo que está ahí, y las representaciones o ideas proceden de estas impresiones. Las ideas que no correspondan a impresiones no tiene realidad, por ejemplo, la idea de sustancia no tiene impresión que la fundamente, es una idea de nuestra imaginación, ficticia según Descartes. El empirismo inglés de Hume es un positivismo, porque niega los problemas metafísicos. Lecciones Preliminares de Filosofía, Manuel García Morente, Editorial Losada, S.A., Buenos Aires, Argentina, 1973