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Biblioteca de Autores Cristianos El pan de nuestra cultura cristiana VOLUMENES DE PROXIMA APARICION BAC Maior HISTORIA DE LA IGLESIA EN ESPANA (5 vols.). Bajo la direccion de R. Garcia-Villos- ETE Vol. II: La Iglesia en la Espana de los siglos VIII al XIV. BAC Normal EL LEON DE CRISTO. Biografia de Francisco Tarin, por J. M. Javierre BAC Minor CARTAS A LAS MONJAS DE CLAUSURA, por G. La Pira. 7m Sy TOE Ts - CLARA DE ASIS, por D. Elcid. Este volumen’ de la BAC esta editado por LA EDITORIAL CATOLICA, S. A. Mateo Inurria, 15. MADRID-16 La BAC A Biblioteca de Autores Cristianos retine orga- nicamen‘e, en las diversas secciones que la in- tegran, el principal acervo de la sabiduria cristiana perenne y seleccio'iados estudios de la investigacién moderna. Al lado de las fuentes tradicionales del pensamiento cristiano ha ido incorporando obras fundamentales de tedlogos y pensadores de nuestra época. La BAC no es de escuela, de>institucién deter- minada ni de un grupo particular. Es de todos y para todos y, atenta a los signos de la época, quiere servit de instrumento para canalizar la respuesta del pensamiento cristiano a los problemas de hoy. Nuestra obra no es oficial ni de mecenazgo; des- cansa unicamente en la confianza, estimulo y apoyo de sus lectores. Es una comunidad moral de autores, editores y lectores. Antepone al provecho propio el servicio general. Por eso procura conjugar el ctite- tio de mayor perfeccién con la maxima baratura. En esta linea de superacién, la BAC ha ido mejo- rando sensiblemente tanto la calidad interna de sus textos como el cuidado tipografico de sus edi- ciones. La BAC esta patrocinada por la Pontificia Uni- versidad de Salamanca, que ayuda y asesora eficaz- mente a los editores. Se ve respaldada por cente- nares de juicios elogiosos en revistas cientificas na- cionales y extranjeras, y en repetidas ocasiones ha tecibido de la Santa Sede palabras de bendicién y aliento, que constituyen nuevo motivo para con- tinuar la obra comenzada hace ya cuatro decenios. Noviembre 1980 /, El pan de nuestra cultura cristiana Pida toda clase de informes a LA EDITORIAL CATOLICA, S. A. BIBLiOTECA DE AUTORES CRISTIANOS MATEO INURRIA, 15 - Apartado 466 - MADRID-16 Los FILOSOFOS -MEDIEVALES EN esta nueva publicacion ce la BAC, dividida en dos voliimenes, prosigue su autor —el P. Clemente Fernan- dez, profesor de Filosofia en la Universidad Pontificia Comi- llas, de Madrid— la tarea iniciada ya en sus dos obras anteriores: Los filésofos mode-nos. Seleccién de textos (BAC, 3.* ed., 1976), Los filésofos casiguos. Seleccién de textos (BAC, 1974). Bajo el titulo Los filésofos medievales se comprende, siguiendo el criterio practicamente unanime de los historia dores de la filosofia, no ya tan sélo a los pensadores cuya vida se desarrollé dentro del ambito temporal que comiin- mente se designa en la historia universal con el nombre de Edad Media, sino también a aquellos escritores a los que se suele considerar como representantes de la llamada «filosofia patristica» (s. II-VIIf). Van, pues, incluidos en la presente Seleccidn no sélo los filésofos que en una estricta considera- cién cronolégica son medievales (s. V al XV) (fildsofos escolasticos, arabes y judios, y otros independientes), sino también, como precursores y aun verdaderos iniciadores de una de las tendencias —la principal, la filosofia escolasti- ca—, aquellos pensadores que después de la aparicion del cristianismo dieron una inflexién a la reflexién filosofica en la tematica y en la soluci6n de los problemas, que los hace estar mas emparentados con la filosofia escolastica que con la filosofia antigua que inmediatamente los precede. Ofrece, pues, la presente Seleccién un arco temporal muy amplio, que va desde San Justino (s. 11) hasta Nicolas de Cusa (+ 1464), considerado unanimemente como cl anillo de union entre la filosofia medieval y la moderna: un periodo, como se ve, en algunos aspectos el mas esplendoroso en la historia del pensamiento humano, por el alto valor de su especulaci6n filosofica en lo que concierne al planteamiento y solucién de los problemas fundamentales del mundo y del hombre. EI riguroso criterio de seleccién que ha habido que seguir, dado lo dilatado del campo de observacién, no ha impedido que, al menos por lo que atafiz a las grandes figuras, se haya dado una vision, si 10 compléi. —empresa a todas luces imposible en \al genero de obras=—, lo mas fundada posible de su pensamiento. Esto vale sobre tudo para los casos de San Agustin y de Santo Tomas de Aquino, de los que se aducen textos con una mayor abundancia: ambos, por diver- sos titulos, ocupan un puesto privilegiadoven la historia del pensamiento humano y brindan todavia toy. a la reflexion filoséfica elementos de gran valor para ell planteamiento y solucion de los grandes problemas metafisicos y Eticos que se presentan al hombre actual. Como en las dos obras anteriores, la Seleccién va acompa- fada de una copiosa bibliografia, en dos fases: general y especializada. El indice de materias, pieza esenc al enla finalidad y caracter de esta obra, ayudara a hacer’ janejebis, el copioso material de informacion filosofica acumulado a ic largo de las numerosas paginas de los dos volumenes. Los FILOSOFOS II (dltimo} MEDIEVALES BIBLIOTECA AUTORES CRISTIANOS Declarada de interés nacional 418 ESTA COLECCION SE PUBLICA BAJO LOS AUSPICIOS Y ALTA DIRECCION DE LA UNIVERSIDAD PONTIFICIA DE SALAMANCA LA COMISION DE DICHA PONTIFICIA UNIVER SIDAD ENCARGADA DE LA INMEDIATA RELA- CION CON LA BAC ESTA INTEGRADA EN EL ANO 1980 POR LOS SENORES SIGUIENTES PRESIDENTE Emmo. y Rvdmo. Sr. Dr. VicENTE Enrique y Tarancon, Cardenal Arzobispo de Madrid-Alcala y Gran Canciller de la Universidad Pontificia VicepREsIDENTE: Tlmo. Sr. Dr. Juan Luts AceBaL LuyAn, Rector Magnifico. Vocates: Dr. ALtFonso Orreca Carmona, Vicerrector Académico; Dr. Ricarvo BiAzqurz, Decano de la Fa cultad de Teologia; Dr. Juan SANCHEZ y SANCHEZ, De- cano de la Facultad de Derecho Canénico; Dr. MANUEL CapELo Martinez, Decano de la Facultad de Ciencias Po- liticas y Sociologia; Dr. SATURNINO ALVAREZ TURIENZO, Decano de la Facultad de Filosofia; Dr. Jost Oroz Reta, Decano de la Facultad de Filologia Biblica Trilingtie; Dr. Juan Antonio CaBezas Sanpovat, Decano de la Fa- cultad de Ciencias de la Educacion; Dr. GERARDO PASTOR Ramos, Decano de la Facultad de Psicologia; Dr. RoMAN SAncurz Cuamoso, Secretario General de la Universidad Pontificia. Secrerario: Director del Departamento de Publica ciones. LA EDITORIAL CATOLICA, S. A. — Aparrapo 466 MADRID .« MCMLXXX LOS FILOSOFOS MEDIEVALES SELECCION DE TEXTOS POR CLEMENTE FERNANDEZ, S_ 1 PROFESOR DE FILOSOFIA EN LA UNIVERSIDAD COMILLAS IL (ultimo) ESCOTO ERIUGENA-NICOLAS DE CUSA BIBLIOTECA DE AUTORES CRISTIANOS | MADRID + MCMLXXX © Biblioteca de Autores Cristianos, de La Editorial Catdlica, S. A. Madrid 1979 Mateo Inurria, 15. Madrid Depésito legal: M. 39.140-1979 ISBN 84-220-0929-3. Obra completa ISBN 84-220-0972-2. Tomo IT Impreso en Espaiia. Printed in Spain INDICE GENERAL TOMO ITI Escoto Eritigena ... ... - De divisione naturae .. De divina praedestinatione San Anselmo . Monologium .. Proslogion . De veritate ... ... Cur Deus homo Abelardo ... Légica «Ingredientibus» Logica «Nostrorum petitioni sociorum» Tractatus de intellectibus San Alberto Magno .. De bono ... ... In IV Libros Sententiarum In X_ Libros Ethicorum In VIII Libros Physicorum In De anima ... . In XII Libros Metaphysicorim Summa theologica ... .. : Santo Tomas de Aquino De_ente et essentia In IV Libros Sententiarum De veritate ... we Quodlibet ‘Vil a In Boethium de Trinitate Summa Contra Gentes ... . In Librum Dionysii de divinis Nominibus In X Libros Ethicorum De substantiis separatis De potentia . . In De anima . Summa _theologica ... De spiritualibus creaturis In VIII Libros Physicorum . De anima ... . Quodlibet IT In Perihermeneias . Pags vii Indice general Pigs cee LOS FILOSOFOS MEDIEVALES In Analytica Posteriora ... a 695 De aeternitate mundi 699 SELE De unitate intellectus 702 CCION DE rextos De malo .. 708 In XII Libros Metaphysicorum 79 Il In De causis 732 In De sensu et sensato ce . 743 In De memoria et reminiscentia coe 744 In De caelo et mundo rr San Buenaventura cee eee ee ee TAB In IV Libros Sententiarum 750 Quaestiones disputatae de mysterio “Frinitatis we . 761 Quaestiones disputatae de scientia Christi . : . 716 Breviloquium .. : : 782 Itinerarium mentis ad 785 Collationes in Hexaemeron 803 Christus omnium magister . 823 Roger Bacon 828 Opus maius 2 eee ee eee ee 829 J. Duns Escoto 839 Ordinatio . . : 841 Commentai . Sententiarum ... 928 De anima . “ 942 De primo principio ce 944 Ramon Llull ... .. cee . 963 Libro del ascenso y descenso del entendimiento wee 964 Eckhart . 989 Collationes Parisienses 990 Opus tripartitum 1000 Expositio Libri Get 1006 Ockham rr 1011 Scriptum in Libros Sententiarum 1012 Expositio in Libros Artis Loci 1059 Summa Logicae ... 1071 Nicolas de Cusa 1098 De docta ignorantia ... 1099 Apologia doctae ignorantiae . 1134 INDICE DE MATERIAS ... . 1143 INDICE DE NOMBRES . 1245 INDICE BIBLIOGRAEICO 1247 ESCOTO ERIUGENA (800/815-8772 ) OBRAS PRINCIPALES: Annotationes in Marctanum Cappellam (859- 860?); De Praedestinatione (851); Ilep: gacewy ertsued, hoc est, De divisione naturae (862-866); Expositiones super Hierarchiam caelestem S. Dionysii (866-870); Commentarium in S. Evangelium secundum loan- nem (866-870). EDICIONES UTILIZADAS: Iobannis Scotti Eriugenae Periphyseon (De divisione naturae). Liber primus, edited by I. P. SHELDON-WILLIAMS, with the collaboration of L. Breter (Dublin 1968)—Trad. del editor. Joannis Scoti opera omnia. De divisione naturae Lib. III, IV: Micne, Patrol. Latina 122 ¢.619-754,—Trad. del editor. De Praedestinatione: ib., c.537.—Trad. del editor. BrpiroGRAFia GENERAL: SHELDON-WILLIAMS, 0.c., Introduction, p.1-33; (Bibliogr. p.32-33); p.221-269; M. pat Pra, Scoto Friugena, 2.* ed. (Mi- lano 1951) (Bibliogr., p.264-264); M. Cappuyns, Jean Scot Erigene, sa vie, son oeuvre, sa pensee (Louvain-Paris 1933; reprod. anast., Bruxelles 1969) (Bibliogr. p.XI-XVII) p.382-386; J. J. O'Meara, The present state of Eriugenian studies: Bull. Phil. médiév. 16-17 (1974-1975) 86-89; H. Bert, Johannes Scotus Erigena (Cambridge 1925); P. KLETNer, Johannes’ Eriugena (Hildesheim 1971, Nachdr. der Ausg. Leipzig-Berlin 1931); G. BonarEvE, Scoto Eriugena (Palermo 1969); J..M. DécHaNeT, John Scotus Erigena: Month 23 (1960) 147-160; The mind of Eriugena Papers of a Colloquium, Dublin 14-18 jul. 1970 (Dublin 1973); E. Gi- son, La Philosophie an moyen age, 2+ ed. (Paris 1947), p.208-222; G. Ca- pone Braca, Il razionalismo di G. Scoto Eriugena: Arch. di fil. 8 (1938) 299.303; E. Ginson, Les Sources gréco-arabes de l’augustinisme avicen- nissant: Arch. d’hist. doctr. et litt. M. A, IV (1929-1930) 90-102 142-149; K. Eswein, Die Wesenheit bei Jobannes Scotus Eriugena: Philos. Jahrb. 43 (1930) 189-206; R. Runt, Dio come ‘essentia omnium’ nel pensiero di G. Scoto Eriugena: Riv. di Fil. neosc. 62 (1970) 101-132; J. Drasere, Johannes Scotus Erigena und dessen Gewihrsminner in seiner Werke ‘De divisione naturae libri V’ (Neudr. der Ausg. Leipzig 1902, Aalen 1972); C. H. p. C. Suva, O pensamento da diferenza no ‘De divisione naturae’ de Escoto Eriugena: Didaskalia 3 (1973) 247-303; L. Breter, Some recent Work on Eriugena. Hermathema 115 (1973), p.94-97; E. M. Porcettoni, Le probléme de la dérivation du monde a partir de Dieu chez Scot Erigene et chez Saint Anselme: Anal. Anselm. 2 (1970) 195-208; G. BonarevE, Presencia de San Agustin en Escoto Eriu- gena, trad. de V. CapAnaca: August. 16 (1971) 863-285; CoLLogues IN- TERNATIONAUX DU CENTRE NATIONAL DE LA RECHERCHE SCIENTIFIQUE, Jean pie iene et l’Histoire de la Philosophie, Laon, 7-12 juillet 1975 (Pa- tis . 4 Escoto Eriigena PERIPHYSEON Sobre la division de la naturaleza LIBRO I 1.356 Marstro.—Pensando yo muchas veces y estudian- do con la mayor diligencia que puedo la primera y suprema di- vision de todas las cosas que o estan al alcance de nuestra mente o la superan, en las que son y las que no son, me viene a la mente como término general para designarlas el griego gos y el latino natura. ¢O es que tu piensas de otra manera? Atumno.—No; estoy completamente de acuerdo. Pues yo también, cuando me pongo a razonar, hallo que las cosas son asi. M.—¢Quedamos, entonces, en que el nombre de natura- leza es el nombre general para todas las cosas que son y las que no son? A.—Lo es. Pues nada puede presentarse a nuestro pen- samiento a lo que no se pueda aplicar ese nombre. M.—Ya que estamos de acuerdo en que ese término es general, indicame, te ruego, como se hace su divisién en es- pecies por las diferencias; 0, si lo prefieres, intentaré yo ha- cer una divisién, y ta dards tu juicio sobre ella. A.—Empieza ya. Pues estoy impaciente por ofr de ti la verdadera opinién sobre esta materia. 1.357 M.—Pienso que la divisién de la naturaleza se hace por cuatro diferencias en cuatro especies: la primera es la di- vision en naturaleza que crea y no es creada; la segunda, en la que es creada y crea; la tercera, en la que es creada y no crea; la cuarta, en la que ni crea ni es creada. Mas en estas cuatro hay dos pares de opuestos: la tercera se opone a la primera, y la cuarta, a la segunda; pero la cuarta queda rele- 1356-1421 SwELnoN-WILLIAMS, 0.¢., Introduction, p.1-10; Dat Pra, o.c., p.46-57; CAapPuYNs, 0.¢., p.183-216. 1356 Surtpon-Wittrams, 0.¢., p.9-10; p.222 nt3-5; Introd. p.6; Dat Pra, 0.c., p.107. 1357 SueLpon-WILLIAMS, oc., p.222 nt.8 y 9. Periphyseon 5 gada al mundo de los imposibles, ya que es de su esencia el no poder ser ¢Te parece bien hecha esta division, o no? A.—Me parece bien hecha. Pero ten la bondad de repe- tirla, para que aparezca més clara la oposicién entre esas formas. M.—Creo que ves la oposicién de la tercera divisién a la primera (la primera, en efecto es, la que crea y no es crea- da; a la que, por tanto, se opone contrariamente la que es creada y no crea), y la oposicion de la segunda a la cuarta, ya que la segunda es Ja de la que es creada y crea; a la cual, por consiguiente, se opone en toda la linea la cuarta, la de la que ni crea ni es creada. 1.358 A—Claramente las veo. Pero me deja muy perple- jo la cuarta especie que has introducido. Pues de las otras tres no me atreveria a mover duda alguna, ya que en la pri- mera esta designada, si no me engafo, la causa de cuanto existe y de cuanto no existe; en la segunda, las causas pri- mordiales; en la tercera, aquellas cosas que se manifiestan a través de la generacién en el tiempo y en el espacio. Por so, pienso que es necesario entablar una discusién mas de- tallada de cada especie. M—Y piensas bien. Pero dejo a tu arbitrio el determi- nar el orden que debemos seguir en el razonamiento, es de- cir, por qué especie de naturaleza hemos de empezar. A.—Me parece que est fuera de toda duda que debemos decir de la primera antes que de todas las demés lo que la luz que ilumina a toda mente se digne comunicarnos. 1.359 M.—Sea asi. Pero creo que antes debemos decir unas palabras de esa que hemos !amado Ia division suprema y principal de todas, a saber, la divisién en las cosas que son y en cosas que no son. A.—Me parece muy razonable y prudente. No veo, en efecto, otro principio de donde deba arrancar nuestro razo- namiento, y no ya solo porque se trata de la primera dife- renciaci6n, sino porque parece mas oscura que las demas, y, en efecto, lo es. 1358 SHetpon-WiLLIaMs, 0.c., p.222 nt.10; p.223 nt.11 y 12. 1359 SueLpon-WILLIAMS, 0.¢., p.223 nt.13-15; Dat Pra, o.c., p.106-107; Cappuyns, 0.¢., p.328, 6 Escoto Evitigena M.—Pues bien, esta diferencia fundamental que separa a todas las cosas requiere cinco modos de‘ interpretacion: el pri- mero parece ser cl mismo por el cual la razon nos per: ade de que todas las cosas que caen bajo la percepcin de los sen- tidos corporales 0 de la inteligencia se dice con verdad y ra- zonablemente que son, y, en cambio, las que por la excelen- cia de su naturaleza escapan a la percepcién no sélo de todo sentido, sino de todo entendimiento y razon, parecen con ra- zon no ser, lo que no tiene recta interpretacién sino en solo Dios y en las razones y esencias de todas las cosas por El creadas. Y con razén, pues, como dice Dionisio Areopagita, es esencia de todas las cosas aquel que es el tinico que ver- daderamente es. «Pues—dice—el ser de todas las cosas es Ja divinidad que esta sobre el ser» *. 1.360 También Gregorio el Tedlogo prueba con muchas razones que ninguna substancia o esencia de alguna creatura, visible 0 invisible, puede ser comprendida por el entendimien- to o por la razon en lo que es. Porque asi como Dios, por estat en su ser mismo, que trasciende toda creatura, no es comprendido por ningtin entendimiento, es también por igual incomprensible cuando se le considera en los mas _secretos repliegues de Ia creatura hecha por El y que en El existe; mientras que todo lo que de cualquier creatura 0 se percibe por los sentidos corporales, 0 es contemplado por el enten- dimiento, no es mas que un accidente de su esencia, que he- mos dicho que de por si es incomprensible, pero que o por la cualidad, 0 por la cuantidad, o por la forma, o por la ma- teria, o por alguna diferencia, o por el espacio, o por el tiem- po, es conocida no en lo que es, sino en el hecho de que es. 1.361. I. Ese es, pues, el primero y fundamental modo de la division de las cosas que son y las que no son, Porque no hay que admitir en modo alguno, a mi juicio, ese que parece otro modo de divisién, a saber, el que se basa en las priva- ciones de las sustancias y accidentes. Porque lo que absolu- tamente no es ni puede ser, ni supera por la eminencia de su existencia al entendimiento, no veo cémo pueda tener ca- * De Cael. Hier. IV, 1 (PG 3, 1778 1-2). 1360 SHELDON-WILLIAMS, 0.c., p.223 nt.16-18.20; Da Pra, o.c., p.108. 1361 SHELDON-WILLIAMS, 0.c., p.223 nt.21. Periphyseon 7 bida en las divisiones, que se hacen de las cosas [a no ser que se diga que las ausencias y privaciones no son del todo nada, sino que estan contenidas en cierta extrafia virtualidad natu- ral de las cosas cuyas privaciones 0 ausencias son, de suerte que poseen un cierto modo de ser] *. 3 1.362 II. Sea el segundo modo de ser y no ser el ane se advierte en los érdenes y diferencias de las naturalezas creadas; se inicia en el poder intelectual que ocupa el puesto mas elevado y préximo a Dios, y desciende hasta el ultimo gtado de la creatura racional ¢ irracional, 0, para decirlo mas claramente, se extiende desde el angel mas elevado hasta el elemento mas bajo del alma racional [es decir, la vida nutri- tiva y activa, que es la ultima parte del alma, porque nutre y hace crecer al cuerpo]. 1.363 Aqui, por un maravilloso modo de entender las cosas, cada orden, incluido el que ocupa el infimo grado (que es el de los cuerpos, en el que llega a su término toda divi- sin), se puede decir que es y no es. En efecto, la afirma- cién del inferior es la negacién del superior, y asimismo la ne- gacién del inferior es la afirmacién del superior (y de la mis- ma manera, la afirmacién del superior es la negacién del infe- tior, y la negacién del superior sera la afirmacién del infe- rior). Y asi, la afirmacién del hombre (mortal atin) es la ne- gacion del angel, y la negacion del hombre es la afirmacién del angel, y viceversa... Y la misma regla se puede advertir en todas las esencias celestes hasta Ilegar al supremo orden universal. Este, sin embargo, tiene su limite en la suptema hegacién, ya que su negacién confirma la no existencia de ninguna creatura superior... El orden infimo sélo niega o con- firma al superior a él, ya que nada tiene inferior a si que pueda anular o confirmar, porque es precedido de todos los que son superiores a él y no precede a ninguno inferior. Esta €s, pues, otra razén por Ia cual todo orden racional o inte- lectual se dice que es y que no es: €s, en cuanto que es co- nocido por los érdenes superiores o por sf mismo; no es, en cuanto que no se deja comprender por los inferiores. * Adicion de Erxiicena en redaccién posterior. 1362 Cappuyns, o.c. p.329. 1363 SneLvon-WILLIAMS, o.¢., p.224 nt.22.23 y 25 8 Escoto Eritigena 1.364 III. El tercer modo no es descaminado localizar- lo en aquellas cosas en las que obtiene su plenitud este mundo visible y en las causas que las preceden, latentes en los mas recénditos pliegues de la naturaleza. En efecto, lo que de esas causas, tanto en lo que respecta a la materia como en lo que respecta a la forma, se conoce a través de la generacién en el tiempo y en el espacio, suele el uso huma- no de hablar decir que es, mientras que lo que queda toda via encerrado en el seno de la naturaleza y no aparece a la luz ni en cuanto a Ia forma ni en cuanto a la materia, en el espacio o en el tiempo y demas accidentes, suele el mismo uso de hablar decir que no es. 1.365 De esto hay un gran numero y variedad de ejem- plos en todos los érdenes, pero especialmente en la natura- leza humana. En efecto, como Dios determiné a la vez la existencia de todos los hombres en aquel primero que hizo a su imagen, pero no a todos los hizo aparecer en el mundo al mismo tiempo, sino que en determinados tiempos y luga- res confiere visible esencia a la naturaleza que El tiene a bien escoger, segtin un orden de EI conocido, de ahi que de los hombres que hacen su aparicion y aparecieron en el mundo, se dice que son, y de los que todavia no aparecen, pero exis- tiran, se dice que no son. A este modo es reducible la teo- ria que habla de las virtudes seminales, ya sea en los anima- les, ya sea en los arboles o plantas. Porque dicha potencia- lidad, cuando esté todavia latente en el seno de la naturale- za, pot no aparecer todavia, se dice que no es (existe); en cambio, cuando se manifiesta en el nacer y en el crecer de los animales y en las flores y frutos de los arboles y de las plantas, se dice que es (existe). 1.366 IV. El cuarto modo es el que, con gran verosi- militud, en sentir de los filésofos, declara que tan sdlo son en sentido verdadero las cosas que son comprendidas por solo el entendimiento, mientras que aquellas que en la generacién sufren cambios, se unen y se separan a través de las expan- siones y contracciones de la materia y de los intervalos de 1364 SHELDON-WILLIAMS, 0.¢., p.224 nt.27-29; CapPuyNs, 0.¢., p.329-330, 1365 SHELDON-WILLIAMS, 0.¢., p.224 nt.30. 1366 Cappuyns, 0.c., p.329, Periphyseon 9 espacio y tiempo, se dice que no son en sentido verdadero, como es el caso de todos los cuerpos que estan sujetos a nacer y perecer. 1.367 V. El quinto modo es el que la razén contempla tan sdlo en la naturaleza humana, la cual, al abandonar por el pecado la dignidad de la imagen divina en la que con toda propiedad subsistié, merecidamente perdié el ser, y por eso se dice que no es; mientras que, una vez restaurada por la gracia del Unigénito de Dios, fue reducida al primitivo estado de su sustancia en la cual fue creada a imagen de Dios, em- pez a ser, e incoa la vida en dicho estado... (p.36-44). 1.368 M.—De las citadas divisiones de la naturaleza, nos ha parecido ser la primera diferencia la de la naturaleza que crea y no es creada. Y con razén, ya que tal especie de natu- raleza sdlo de Dios se predica corectamente, que, por crear El solo todas las cosas, es conocido como avapyos, es decir, sin principio, ya que El es Ja causa principal de todas las co- sas que han sido hechas de El y por El, y, por lo mismo, es también el fin de cuanto procede de El; a El, en efecto, tien- den todas las cosas. El es, pues, el principio, el medio y el fin: el principio, porque de El proceden todas las cosas que participan de la esencia; el medio, porque de El y por El sub- sisten y se mueven; y el fin, porque tras El] se mueven bus- cando el descanso de su movimiento y la estabilidad de su perfeccién. 1.369 A.—Creo con toda firmeza y entiendo, en cuanto me es posible, que eso se predica rectamente tan sdlo de la causa divina universal, ya que ella sola crea las cosas que de ella proceden y no es creada por ninguna causa superior y an- terior a ella. Ella es, en efecto, la suprema y tnica causa de todas las cosas que tienen existencia por ella y en ella. Pero quisiera conocer tu opinién sobre lo siguiente: me quedo muy perplejo cuando, al leer los libros de los Santos Padres, que con tanto celo trataron de la naturaleza divina, encuentro con frecuencia la afirmacién de que no sélo crea cuanto existe, sino que también es creada. Ella, en efecto, en 1367 Cappurns, o.c., p.329. 1368 SiELDON- WILLIAMS, 0.¢., p.227 nt.61; CAPPUYNS, o.. ; 0.¢., p.136; PorceLtont, o.c., p.198. WS Oy D350; Dak Pray 10 Escoto Eriugena decir de ellos, hace y es hecha, crea y es creada. Si eso es verdad, no acierto a ver cérmo pueda quedar en pie nuestro razonamiento, ya que decimos que solamente crea, pero no es creada por nadie. M.—Con raz6n estas perplejo, pues también yo estoy muy maravillado de ello, y desearia que me ayudases a llegar a po- der ver c6mo esas proposiciones que parecen contradecirse puedan conciliarse, y cémo abordar esta cuestién segin esta razon... (p.58-60). 1.370 A—No nos habiamos propuesto el investigar, en la medida a nosotros posible, las razones por las que los que tratan de Ia naturaleza divina dicen que la misma crea y es creada? Porque, que crea todas las cosas, ningtin sano enten- dimiento lo pone en duda; pero en qué sentido se dice que es creada, es cosa que, a nuestro juicio, no debemos consi- derar solamente de pasada. M.—Asi es. Pero pienso que con lo que levamos dicho tenemos ya abierto un acceso no despreciable para la’ solucién de esta cuestién. Hemos convenido, en efecto, en que por el movimiento de Ja divina naturaleza, no hay que entender otra cosa mas que el propésito de la voluntad divina de hacer las cosas que han de ser hechas. Se dice, por tanto, que la natu- raleza divina se hace en todas las cosas, la cual no es otra cosa que la voluntad divina. En ella, en efecto, no se distinguen el ser y el querer, sino que el querer y el ser son una misma realidad en la produccién de las cosas que se ha determinado que seran hechas. 1.371 Por ejemplo, podria alguno expresarse as: : La mo- cién de la divina voluntad se dirige a esto: a que existan las cosas que de hecho existen. Crea, pues, todas las cosas que saca de la nada para que existan, Ilevandolas del no ser al ser; pero es creada, porque nada, excepto ella, existe esen- cialmente, ya que ella es la esencia en todas las cosas. Por- que, asi como no hay nada que sea bueno por naturaleza fue- ra de él, sino que todo lo que se dice bueno lo es por parti- cipacién del unico sumo Bien, asi todo lo que se dice que existe, no existe en sf mismo, sino por la participacién de la naturaleza que verdaderamente existe. Asi que, como ya lo Periphyseon il hemos ponderado en lo que hemos dicho antes, no sélo se dice que la naturaleza divina se hace cuando la palabra de Dios nace de un modo admirable ¢ inefable en los que se han reformado en la fe, en la esperanza y en la caridad yen las demas virtudes—como dice el Apéstol hablando de Cris- to: «El cual fue por Dios para nosotros sabiduria, y justifica- cién, y santificacién, y redencién» *—, sino también porque, siendo en sf misma invisible, se manifiesta en todas las cosas que existen, no impropiamente se dice hecha. 1.372 Porque también nuestro entendimiento, antes de ponerse a conocer y recordar, no irrazonablemente se dice que no existe. El, en efecto, es en sf mismo invisible y no es co- nocido de nadie més que de Dios y de nosotros mismos; pero, una vez que ha venido a tener actos de pensar y recibe forma de algunas imaginaciones, se dice, no sin razon, que es he- cho... Con esta analogia, aunque alejada de la naturaleza di- vina, creo que se puede hacer ver cémo, al crear y al no po- der ser creada por nadie, es creada de modo admirable en to- dos aquellos seres que de ella proceden; de suerte que, asi como la inteligencia de nuestra mente, o su proposito, o su designio, © comoquiera que pueda Iamarse ese movimiento nuestro intimo y primero, cuando se pone a pensar, como he- mos dicho, y ha recibido algunas formas de la imaginacion y procede a emitir palabras o sefiales de mociones sensibles no desacertadamente se dice que se hace—pues sin forma al- guna en si mismo, resulta formado por medio de la fantasia—, asi la esencia divina, que, svbsistiendo en si, supera todo entendimiento, se dice con razon que es creada en las cosas que han sido hechas por ella y por medio de ella y en ella, de suerte que sea conocida por aquellos que Ia buscan con buen espiritu, ya sea por el entendimiento, si se trata de cosas sdlo perceptibles por éste, ya por los sentidos, si son sensibles. 1.373 A—Ya hemos hablado suficientemente de este punto, segtin crea. M.—Y bien ampliamente, si no me engaio. A.—Pero todavia tienes que explicar camo es que se dice. *1 Cor 130., 1372 SneELDon-WiLLiams, 0... p.228 nt.72-74: 1372 Dat Pra, o.c., p.112.113.151 Dat PRA, .o.c,. .p.112. 12 Escoto Eridgena tan solo que la naturaleza divina es creante y no creada, sien- do asi que, como queda evidenciado por las razones expues- tas, ambas cosas se dan en ella, crea y es creada. [Esas cosas parecen contradictorias }. ; M.—Estas bien atento a todo. Veo, en efecto, que ese es un punto digno de estudio. A.—Si que lo es. M.—Presta, pues, atencién, y aplica la mirada de tu men- te a Ja respuesta que en breves términos te voy a dar. A.—Empieza; te seguiré con toda atencién. 1.374 M.—No pondrds en duda que la naturaleza divina es la creadora del universo. A.—Sigue adelante. Dudar de eso es una impiedad. M.—¢Percibes igualmente con la fe y el entendimiento que no es creada por nadie? —A,—Nada mis cierto. M.—No dudas, entonces, cuando oyes que es creada, que no es creada por otra naturaleza sino por si misma? —A.—No lo dudo. M.—¢Pues qué? ¢No es siempre creante, ya sea que se cree a si misma, ya sea que cree las otras esencias creadas por ella? Pues cuando se dice que se crea a si misma, no tiene otro sentido aceptable mas que el que crea las naturalezas de las cosas. La creacién, en efecto, de ella, es decir, la ma- nifestacién de s{ misma en algo, es, por cierto, su sustitucién por todas las cosas existentes. 1.375 A.—Lo dicho hasta ahora parece probable. Pero quisiera saber qué ensefa la teologia sobre esa naturaleza ine- fable e incomprensible naturaleza creadora y causa de todas las cosas, [a saber: si existe, qué es, cémo es, y como se de- fine]. M.—