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JÓVENES IDENTIDADES MIGRANTES SUBCULTURA Y PERFORMANCE

JÓVENES IDENTIDADES MIGRANTES SUBCULTURA Y PERFORMANCE

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Jóvenes: Identidades Migrantes, Subcultura y Performance:
Tesis de licenciatura en sociología rural por la Universidad Autónoma Chapingo. MMIX. Ganadora del 4to concurso nacional de tesis de juventud, por parte del Instituto Mexicano de la Juventud! [uju!!!]
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Jóvenes: Identidades Migrantes, Subcultura y Performance:
Tesis de licenciatura en sociología rural por la Universidad Autónoma Chapingo. MMIX. Ganadora del 4to concurso nacional de tesis de juventud, por parte del Instituto Mexicano de la Juventud! [uju!!!]

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Published by: José Ángel Sánchez Chávez on Mar 01, 2010
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UNIVERSIDAD AUTÓNOMA CHAPINGO

DEPARTAMENTO DE SOCIOLOGÍA RURAL

J ÓVENES I DENTIDADES M IGRANTES, S UBCULTURA Y P ERFORMANCE
TESIS PROFESIONAL
PARA OBTENER EL GRADO DE: INGENIERO AGRÓNOMO ESPECIALISTA EN SOCIOLOGÍA RURAL

PRESENTA JOSÉ ÁNGEL SÁNCHEZ CHÁVEZ
DIRECTOR DE TESIS DR. JESÚS SORIANO FONSECA Chapingo, Méx., abril de 2009

… En este momento se siente, se sufre, se piensa, se sabe, se creé, se sueña, se imagina, se proyecta… Se conjugan los verbos de todas las lenguas, el sustantivo es verbo, y a su vez adjetivo; se evoca la omnipresencia del ser (sea lo que sea) en la atemporalidad de la interrogante… y, sin lugar para ello: se es metáfora e imagen de la vida y la muerte.

¿Soy

joven?

reivindico

gustos,

pasiones

y

prácticas;

atiendo

responsabilidades, metas y compromisos. Represento creencias, principios, preferencias, amplio criterio y prejuicios. No sé si juventud signifique todo esto, pero sí es cierto que a veces todos nos confundimos y lo creemos: como jóvenes somos intelectuales, íconos, traumas, complejos, mal ejemplo, inútiles, toxicómanos, la esperanza de muchos adultos, el reflejo de tal o cual, pero sólo el reflejo, somos la inspiración de una generación, su venganza, su sueño, escudo, motivo de discordia, herencia, the next generation, the lost generation; crecimos en espacios y tiempos (reales y virtuales) que ahora son ajenos de manera práctica, social, cultural y técnica, a veces, hasta para nosotros mismos; ante nosotros: el destino ambiental descompuesto, la oportunidad de vivir para el pasado, el presente o el futuro, tenemos deseo, controversia, confusión, estrategia, igual que ustedes (adultos) iconos e instituciones. ¿Cómo nos podrían ayudar? No estamos en una posición ventajosa, a veces ni siquiera deseada, pero es única y tendremos que aprovecharle de la mejor manera.

Ahora creo que la razón y experiencia bajo la que siempre resguardaron sus argumentos y su autoridad es estéril, sus consejos no pasan de ser buenas intenciones, porque nunca imaginaron ser marginados por el avance tecnológico y excluidos por la discapacidad que éste les genera. La información ordena, manda y se construye a si misma, a la par nos construye, nos construimos a partir al de. ¿Quién La lo pensaría? y las herramientas ahora construyen hombre. evolución nuestra

naturaleza no nos preparan para esto: ahora somos vulnerables, pero como jóvenes insistimos en ser independientes y construir nuestra vida de acuerdo a nuestras preferencias. El sistema lo permite, pues la tecnología y el mercado son cómplices de nuestras necesidades, por un lado desplaza obreros y nos deja el tiempo libre para crear, para el ocio, en aras de progresos mal logrados. Es bastante contradictorio, pero es vigente, es real y a veces virtual. Es un vacío sistémico-tecnológico que no tiene precedente y nos ha tocado vivirlo, construirlo y heredarlo. ¿Cuál es la mejor manera para hacerlo? creo que no se sabe… La revolución tecnológica ahora es independiente y se construye a sí misma y provoca confusión entre la evolución e involución natural y social de los seres Humanos. No somos capaces de asimilar tal cantidad de conocimientos y técnicas, ni de organizar caracteres indescifrables e ininterpretables de manera conjunta. Cada nodo de esta red social omnipresente tiene su fuerza y su dirección. Aún así, como joven me siento desahuciado y emocionado: vivo en esta incertidumbre que interpreto como certeza. Creo que esa es mi cualidad. Finalmente sólo puedo preguntarme: ¿cómo podemos lograr que el tiempo siga siendo cuantificable y los lugares sigan teniendo horizontes? cuestionando la pertinencia de la interrogante y su respuesta.

II

1
1.1 1.2

NI DE AQUÍ, NI DE ALLÁ
Antecedentes Planteamientos

1
2 11 14 17 18

1.2.1 Justificación 1.2.2 Objetivos 1.2.3 Hipótesis

2
2.1

VIVIR LA CIUDAD VIVIENDO MIGRANTE
Metodología migrante

20
20 22 27 28 30 35 43 44

2.1.1 Interpretación del actor social 2.2 2.3 Joven: símbolo, signo e imaginario Los jóvenes para este trabajo Técnicas, tecnologías y prácticas culturales. Juventud migrante Valores, oportunidades y potencial Actuar y madurar sin envejecer

2.3.1 2.3.2 2.3.3 2.3.4

3
3.1 3.2

JOVEN(ES) Y JUVENTUD(ES)
Juventud(es) y agrupaciones socioculturales Significados de cantidad y constitución de grupos

46
47 50

3.3

Concepto: dentro y fuera de conceptos

52 59 60 64 66 72 73 75 77 79 85 86

3.3.1 La función de un atuendo propio 3.4 Institución, cultura y praxis

3.4.1 La experiencia, el conocimiento y los nuevos contextos. 3.5 Identidades y distinciones Juventud y colectividad

3.5.1 Conflicto: identificación-distinción 3.5.1.1 3.5.2 Contexto migratorio y reconstrucción de grupos 3.5.3 Consolidación de la juventud como institución 3.6 Performance: creación de la presencia

3.6.1 El performance como expresión localizada 3.6.2 Fase liminal, presencia y lenguaje

4
4.1 4.2 4.3

JOVEN: METÁFORA E IMAGINARIO
Migraciones Identidades y lugares, imaginarios y realidades Imaginarios y metáforas

91
93 95 100 104 105 109 114 119

4.3.1 El cuerpo joven como lugar simbólico 4.3.2 La ciudad como imaginario y lugar 4.3.3 Cuerpo, ciudad y juventud 4.4 4.5 Habitantes nómadas, identidad en tiempo real y presencia glocal. Presencia citadina de la juventud

5
5.1

CIUDAD Y JUVENTUD MIGRANTE
Migración simbólica de tribus urbanas

123
124

II

5.2 5.3 5.4

Corredor metropolitano de residencia y trabajo Espacios laborales de interés para los migrantes Contextos: territorios y tiempos

126 128 131

6
6.1

RESULTADOS
Generales

137
137 137 138 139 140 141 142 143 148 149

6.1.1 Jóvenes: identidades migrantes, contextos y performance. 6.1.2 Concepto: juventud migrante como subcultura juvenil voluble dicotómica 6.1.3 Migración y redes sociales 6.1.4 Consumo de símbolos 6.1.5 Grupo(s), subcultura y performance cotidiano 6.1.6 Identidades y culturas 6.2 6.3 6.4 Resolutivas Análisis de objetivos Contraste y análisis de hipótesis

CONCLUSIONES FUENTES ANEXO

154 157 I

III

La presente investigación tiene como propósito indagar en los aspectos culturales e identitarios de los jóvenes que migran a la ciudad de México y en este proceso alteran el atuendo a partir de estereotipos urbanos; fue necesario un análisis de los espacios que ocupan, habitan y en los que laboran al llegar a la ciudad. Es importante tener en cuenta que el estudio se limita al tiempo y lugar migratorio, no así a sus destinos y antecedentes socioculturales. La intención del presente no es etiquetar y hacer una clasificación taxonómica respecto a las identidades y tribus urbanas, sino conceptualizar a partir de sus estereotipos, dinámicas y contextos una categoría donde los límites no sean generacionales, ni económicos, ni sociales e incluso culturales, sino contextuales, siendo la colectividad el principal punto de referencia; se recurre a la interdisciplina y multidimensionalidad como enfoque de análisis y el método es la suma de la investigación-acción y la auto-etnografía. Finalmente se concluye en términos de identidades volubles de grupos deslocalizados, donde el performance como acto cotidiano explica la naturaleza de las instituciones juveniles, en un entorno de tendencias y patrones que dependen del contexto y los imaginarios, más allá de los límites generacionales. Palabras clave: Juventud migrante, imaginario, metáfora, performance, subcultura e identidad.

This research aims to explore the cultural and identity of young people who migrate to Mexico City, and in the process alter the dress from urban stereotypes, it was necessary to an analysis of the spaces they occupy, inhabit and the working to reach the city. It is important to note that the study is limited to the time and place of migration, but not to their destinations and sociocultural background. The intent of this tag is not a taxonomic classification and to respect the identities and tribes, but from conceptualizing stereotypes and dynamic contexts where category boundaries are not generational, or economic, or social and even cultural, but contextual, and the community the main point of reference, is resorted to as a multidimensional and interdisciplinary approach and the method of analysis is the sum of action research and self-ethnography. Finally it is concluded in terms of group identities delocalized volatile, performance as an act where the daily explain the nature of institutions in an environment of youth trends and patterns that are context and imagination beyond generational. Key words: migrant youth, imagination, metaphor, performance, subculture and identity.

Con los nervios saliéndome del cuerpo como hilachas, como las fibras de una escoba vieja y arrastrando en el suelo, jalando todavía el fardo de mi alma. Cansado todo, más que mis propias piernas, hastiado de usar mi corazón del diario. Estoy sobre mi cama y a estas horas esperando el derrumbe, la inminente caída que ha de sepultarme. (Hay que cerrar los ojos como para dormir y no mover ni una hoja de tu cuerpo. Esto puede ocurrir de un momento a otro: estarse el cielo quieto. chupa Pañuelos a de aire del giran techo.) lentamente, sombras espesas rascan las paredes, través …(Sabines, 1961: 16)

2

1 NI DE AQUÍ, NI DE ALLÁ

Esta investigación trata sobre jóvenes mexicanos que migran a la ciudad de México, en ella se analiza el espacio social de interacción que éstos construyen, los múltiples cambios que se observan desde el atuendo, lenguaje y costumbres, así como las nuevas prácticas y símbolos que utilizan en su vida cotidiana, asumiendo nuevos roles. Será necesario conocer los motivos de la migración y las condiciones en que viven en la ciudad para identificar y caracterizar los factores que influyen en cambios identitarios y culturales. Se conocerán los lugares que usan como punto de reunión y encuentro, donde principalmente trabajan, indagando sobre el significado de cada lugar y su relación con algún cambio observable.

1 . 1 Antecedentes Para los jóvenes, participar en este proceso migratorio implica limitarse en comodidades y necesidades básicas o tenerlas de manera austera. Las limitaciones se reflejan en la vivienda, la alimentación, la ropa y dependiendo de los objetivos o prioridades de cada uno, las necesidades respecto a la pareja sentimental, los amigos, la familia, las personas con quienes tienen relación en la ciudad. Todo se limita y escasea. Sólo se tienen a ellos mismos. Se les reconoce como jóvenes que se (auto) construyen

socioculturalmente al participar en el proceso migratorio, bajo el distintivo del lugar de origen y la forma de apropiar patrones socioculturales de la juventud citadina. En general, cada joven es único, con prácticas y símbolos que se desprenden de un universo social bajo el que constituyen identidades, a la par de las que se han construido históricamente. Son jóvenes en la posmodernidad, en la era global, en tiempos del nomadismo obligado, posterior a la liberación juvenil y a la libertad de expresión que no les es suficiente y a veces no les representa ventajas ni oportunidades. La migración a la ciudad de México ha sido una constante; el cambio relevante es que en la actualidad existen atractivos que antaño eran de menor importancia o su influencia era menos contrastante, para que se considerara a la capital del país como destino migratorio. Los motivos ya no sólo son económicos; actualmente, lo sociocultural toma importancia y se expresa en los mensajes y mercancías que promueven la industria cultural y los estilos de vida en la urbe. Esto mismo ha creado y formado prácticas con significados que se expresan a manera de ritos y retos en las poblaciones jóvenes del interior del país que migran nacional e internacionalmente. En este sentido, los hábitos y estilos de vida citadinos se reflejan en

2

el cambio de atuendo y los nuevos gustos musicales y de diversión de los jóvenes migrantes; quienes se identifican con estereotipos citadinos o de personas de su comunidad que han estado en ella y han asumido cambios notables. La apropiación y resignificación de estos estilos de vida urbanos, en la práctica dan forma a un colectivo, grupo y tendencia que es novedosa dentro de las identidades juveniles; en lo general, no sólo en lo urbano o rural del joven como sujeto-actor sociocultural. Todo lo anterior se observa en los espacios laborales, plazas públicas, centrales camioneras que, además de que fungen como puntos de referencia y reunión, en palabras de Gama (2002): son tomados como pasarela. Económica y socialmente, el proceso migratorio se caracteriza por la precariedad y marginalidad de las condiciones en las que se desarrolla. Debido a su estancia temporalmente indefinida, los migrantes llegan a carecer de un barrio, de un territorio y de una comunidad con la cual identificarse y/o consolidarse social y culturalmente. No obstante, la ciudad y sus lugares cobran significado a partir de que les permiten expresarse, reivindicar gustos, satisfacer necesidades y oportunidades de conocer lo que en su comunidad de origen no les sería posible, económica y socioculturalmente. La vivienda suele ser en ocasiones el mismo espacio laboral que ocupan los migrantes que, por supuesto, es cambiante e indefinido, independientemente de sus necesidades y aspiraciones1. Esta carencia de un barrio, como factor que interviene en la constitución de identidades, provoca el que los migrantes no sean ni de aquí ni de allá.

La vivienda es el mismo espacio laboral, para el caso de las construcciones, son residencias temporales que duran lo que tarda en concluirse la obra arquitectonica.

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3

La identificación con un territorio depende de la carga simbólica que represente para cada colectividad; así es que, los espacios públicos y lugares o no-lugares de la urbe a la que llegan se han constituido por el mismo proceso migratorio a lo largo de las décadas y se reconocen por su importancia nacional, histórica, y la función durante los viajes, referencia de comercio, reunión y recreación. Antes de tratar de conocer la identidad y aspectos culturales de los jóvenes que migran a la ciudad, es necesario reconocer el estigma de ruralidad con el que conviven –mismo que les devalúa y/o fortalece frente al otro; igualmente, hay que conocer sus necesidades, peculiaridades y formas distintas de apreciar cada aspecto de la vida citadina, así como las condiciones generacionales que comparten con los jóvenes urbanos. En una palabra, el contexto: espaciotemporal y sociocultural. Como ya se mencionó, el lugar de origen es una carga simbólica en forma de estigma que se utiliza entre migrantes, con lo que de manera adelantada podemos afirmar que, dejando de lado su pasado, encuentran la reafirmación a partir de prácticas colectivas, identidades y nuevas formas de pertenecer en la ciudad. A pesar de, para el mercado, sus medios y mensajes los jóvenes migrantes siguen siendo consumidores en potencia. Para lograr enriquecer el estudio de lo cultural e identitario en los jóvenes migrantes, es necesario conocer las condiciones laborales, las relaciones e imaginarios sociales que han formado alrededor y dentro del espacio urbano como punto de llegada. Con estos antecedentes, delimito tres ejes indispensables para desarrollar esta investigación, a saber: 1) la juventud que migra a la ciudad en donde cambios culturales y sociales a partir de nuevas prácticas; 2) la ciudad como espacio social del que se apropian los

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migrantes a partir de los distintos estilos de vida y costumbres que en ella se desarrollan y, 3) la conformación de grupos, los cambios identitarios y culturales relacionados con los jóvenes del medio (urbanos y no), sus estereotipos, imaginarios y similitudes. La obtención de información se basó en el método de observación participante, investigación acción y autoetnografía2, lo que permitió convivir y trabajar (interactuar) con migrantes y no-migrantes en una obra de construcción en la ciudad de México, en la que había jóvenes de estados como Veracruz, Chiapas, Puebla, Oaxaca y México. Este espacio permitió observar el lugar donde pasan la mayor parte del tiempo durante el proceso migratorio; a la vez, descubre las características de la ciudad. Trabajar en una obra, en el oficio3 que sea, implica nuevas relaciones sociales durante gran parte del día; además, si se vive en la construcción, se logra un espacio social con múltiples funciones y cada una con características alteradas a las que se podrían desarrollar en un espacio tradicional dentro de la urbe, pues el barrio, la calle, los servicios, la escuela y la chamba en una sola jornada se funden y son parte de un mismo contexto, una rutina y la cotidianidad migratoria aislado de urbanidad y ruralidad. de interacción en la rutina laboral que tiene condiciones propias y les facilita el contacto directo con los habitantes

La observación y participación implicó trabajar cinco meses en una obra de la zona de Santa Fe, Cuajimalpa, Ciudad de México, como tablaroquero, pintor y pastero. Además se realizaron tres entrevistas abiertas a tres jóvenes que provenían de Veracruz. Por otra parte el interactuar dentro y fuera de la obra, desde la tienda y puestos de comida, hasta salir a la ciudad y andar con ellos: cantinas, billares y bares en Tacubaya y Garibaldi los fines de semana. De manera independiente se visitaron lugares como la villita, la Alameda central, el Zócalo capitalino, Chapultepec, las centrales camioneras del la ciudad, con el único objetivo de encuentros espontáneos ipso facto - mera observación finalmente.
3

2

Los distintos oficios y empleos que se encuentran en una obra y en los que pueden trabajar los jóvenes migrantes son: trazador, albañil, fierrero, carpintero, yesero, marmolero, tablaroquero, pastero, pintor, impermebilizador, electricista, plomero, ductero, aluminiero, herrero, limpieza, malacatero, maniobrista y los de pieza fina.

5

La

importancia

de

una

obra

en

construcción

como

primera

oportunidad laboral y de vivienda para los jóvenes migrantes, radica en que dentro de ella encuentran las condiciones para interactuar con habitantes de la urbe a partir de que forman parte de una comunidad alterada e improvisada que funge las veces de una escuela, una tienda abastecedora, un comedor individual o colectivo, cocina (estos pueden estar dentro de un mismo local), dormitorios, cancha de fútbol (terreno llano y sin mayor estructura que las porterías que soldaron los mismos herreros de la construcción), sanitarios, talleres y bodegas. En este sentido, este lugar como espacio social representa la principal fuente de información y es donde se comienzan a agrupar-organizar los jóvenes para salir a conocer la ciudad, apropiarla y construirla según sus costumbres y lo que les platican los compañeros de trabajo (imaginarios, leyendas urbanas, mitos y resignificaciones). En este complejo de establecimientos entre la formalidad e

informalidad institucional y social, se arma un esquema de relaciones sociales que da cabida a imaginar una comunidad efímera en tiempo y espacio ya que conforme evoluciona la obra, las instalaciones que anteriormente se enlistaron, se van reubicando, pues el espacio que ocupan ahora es demandado por la planeación y arquitectura del proyecto. Igualmente, el personal que trabaja en la obra resulta inestable ya que, por ejemplo; en el caso de los maniobristas y sus ayudantes (por lo regular, jóvenes entre 15 y 25 años) sólo están en las obras durante semanas, a veces meses; pero, su estancia es limitada y transitan de obra en obra; así es como llegan a conectarse con otros grupos de migrantes, igualmente puede entrar y salir de la obra por otra oportunidad, porque no les gustó el trabajo, etc. Son de alta movilidad, y por múltiples factores.

6

Una comunidad se dibuja y desdibuja en este instante: el inicio y el fin del proyecto arquitectónico, las temporadas agrícolas, festividades en las comunidades de origen, el encanto y desencanto de los migrantes, accidentes dentro del espacio laboral, la ciudad y las personas con quienes se trabaja4. Dentro de la formalidad no se consolidan formas de unión, compromiso y organización; pero en el plano de la experiencia, sociabilidad e identificación cotidiana, los contactos y consejos son la clave para entrar y salir de un círculo, trabajo, grupo y y oficio, dependiendo de las necesidades, oportunidades condiciones que se presenten a los jóvenes

migrantes y trabajadores en general. En este ámbito, nos encontramos con la compresión de dinámicas sociales de la urbe en el espacio laboral. No todas las construcciones permiten esto; pero, en general las condiciones-dinámicas son las mismas. La mayoría de los migrantes jóvenes y adultos no cuenta con escolaridad elemental; por lo cual varios de ellos se observa que no sólo están interesados en migrar a México por el dinero, sino también para estudiar durante el proceso migratorio. Dentro del la obra, y a veces fuera de ella, distinguir a partir de los atuendos a los jóvenes migrantes de los no, se dificulta. Pero, en los rasgos físicos, el acento al hablar y la forma de dirigirse hacia las personas se puede tener un buen indicio, aunque algunos son hijos de padres migrantes de décadas atrás. Sólo una relación (donde ellos te ubiquen como trabajador de la obra) que represente confianza, o simplemente la inserción y participación en estos espacios comunes permite que el estigma y tabú de origen se aminore y se comparta sin prejuicios el origen, las experiencias y particularidades personales, y lo que aquí interesa, la forma de asimilar los nuevos

4

Véase texto Seis de enero en el Anexo.

7

factores sociales y culturales que encuentran en la urbe durante el proceso migratorio. Parto de la idea de que los jóvenes que trabajan en este contexto, se incluyen en una dinámica reconstructiva de relaciones sociales, ya que sus compañeros de trabajo, el personal que los dirige, las personas con las que se relacionan para satisfacer sus necesidades básicas en la ciudad y en la zona metropolitana, manejan un código de comunicación básicamente nuevo que al inicio les marca una posición de exclusión, pero al que finalmente se insertan y que posteriormente transformación. Las expresiones culturales propias de los lugares de donde migran permanecen manifiestas, creando relaciones sociales a partir de costumbres propias de su lugar de origen, dentro de una lógica de prioridades y sensibilidades que se ponen en juego y que dependen de factores como las nuevas compañías, necesidades y de la importancia que tengan las tradiciones para los jóvenes migrantes. Con lo anterior, se observan formas de interacción que representan los principales factores de los cambios culturales visibles en el atuendo y expresión. A partir de que adoptan los modos de vivir la ciudad, ahora (ellos) construyen los espacios públicos y condiciones sociales para su expresión y prácticas. Tomemos la plaza comercial de Pino Suárez como ejemplo inicial, que ya se convirtió en el escenario de las reuniones y lugar de cohesión de grupos de jóvenes migrantes, principalmente del centro y sur del país. Esta plaza comercial funge como punto de reunión, en el que se establecen y forman grupos que mezclan estéticamente accesorios identitarios de jóvenes de la ciudad. contribuyen a su continuación y perpetua

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Si bien, no todos se conocen (en este aspecto se da la homogeneidad de grupos y subgrupos), comparten un contexto en el proceso migratorio, lo que permite que se cohesionen como grupo, sin más implicaciones identitarias y/culturales. No son originarios de la ciudad, pero para conformarse como grupo crean y delimitan un espacio para su reproducción social en el contexto urbano, matizando factores y caracteres que les permiten identificarse, agruparse y manifestarse en colectividad. La migración (condición económica, social, laboral y cultural)

establece un conjunto de denominadores comunes en los integrantes de los grupos que se encuentran en las plazas públicas, centrales camioneras, etc. La ciudad alberga varios de estos espacios en los que se construyen identidades, grupos y referencias de y para los jóvenes migrantes; aun así se mantienen al margen, en el anonimato conceptual y subyacen en la informalidad económica con todo y que son pieza fundamental del desarrollo citadino y de sus expresiones de multiculturalidad. En el proceso de adaptación, toman los simbólicos para re-crear un espacio social propio, imitando características peculiares de la cultura e identidad de los jóvenes que ven en la ciudad e incluso de los que tenían una idea; a su vez, mezclan formas de comunicación y de diálogo propio de sus lugares de origen en el contexto urbano. Estéticamente y en el atuendo, para los jóvenes citadinos, el aspecto de los migrantes refleja un collage o mezcla desordenada de símbolos de diversos grupos culturales urbanos, lo que genera confusión para referirlos, tipificarlos y catalogarlos de acuerdos a los términos y parámetros subculturales de sus discursos, colectivos, tribus y grupos; para los migrantes jóvenes es una forma de originalidad para con el grupo y de creación de su presencia a partir de que de esto se

9

valen para construir un atuendo distintivo por medio de lo que serán avalados y sancionados, logrando con ello un lugar y un espacio para compartir en lo colectivo, lo que retomaré como identificacióndistinción y performance, antes que identidad y cultura o moda, estereotipo, subcultura, género y colectivo. Siendo el performance, en los migrantes jóvenes, un acto

constructor-creador de presencias efímeras que toma al cuerpo como medio-objeto a través del collage, la hibridación etnocultural, urbanorural en la reivindicación del joven guerrero que reconquista los territorios del Aztlán que sus abuelos descubrieron a su llegada en trenes y camiones; y que a partir de estereotipos mediatizados de las contracultura sub-urbana niegan su pasado para sobrevivir el presente y, delante de ellos renovar su futuro que como único destino nunca les abandono y les permite apropiar el proceso migratorio como ritual de paso. Son en tanto: vestigio prehispánico, tendencia deslocalizada, futuro neoétnico y juventud reivindicada. La originalidad y autenticidad se encuentra a través de la novedad de las mercancías culturales y simbólicas o signos de identidad por medio de un atuendo diferente, así mismo con las nuevas prácticas y estilos de vida que adoptan en cada visita a la ciudad.

10

1 . 2 Planteamientos Para centrar los elementos básicos de la investigación se plantearon algunas preguntas referidas a los cambios en la cultura y la reconstrucción de las identidades de los jóvenes que migran a la ciudad de México y zona metropolitana. Por otro lado, se ponen en cuestión las características que los relacionan y cohesionan como grupo (de jóvenes migrantes y no) para manifestarse en espacio urbano. Las preguntas son las siguientes: ¿Cuáles son los cambios que experimentan la identidad y la cultura de los jóvenes migrantes que ocupan espacios públicos de la ciudad de México? Y de manera particular: ¿Qué elementos culturales y sociales en la ciudad de México contribuyen a la transformación y reconstrucción de la identidad y cultura de los jóvenes migrantes en el contexto urbano? ¿Qué aspectos sociales y culturales cohesionan y caracterizan los grupos de jóvenes migrantes que se observan en los espacios públicos de la ciudad de México? ¿Qué representan para los jóvenes migrantes las prácticas y mercancías simbólicas de la juventud urbana? Los cambios se buscarán en ámbitos como el de los valores, actitudes, hábitos, formas de vida, observando su manifestación externa por medio del lenguaje, atuendo y las formas de dirigirse dentro y fuera de los grupos que forman y con los que interactúan en el espacio laboral y, en general, en el contexto urbano.

11

Para lograr concordancia entre el concepto de juventud (de manera general) y juventud rural, juventud migrante y sus referentes identitarios y culturales, descartaré la categoría de edad, el lugar de origen y la etnia de adscripción, pues considero que es lo importante a rescatar en el encuentro con jóvenes, será su inclusiónparticipación en los grupos y espacio social que ocupan de manera simbólica y referencial en la ciudad. Otro criterio importante es el que se refiere a que expresen un estereotipo con símbolos y prácticas de grupos urbanos, independientemente de cual sea su ocupación o situación en la ciudad o el tiempo que pasan en ella. En otras palabras, el concepto que propondré estará referido a la praxis y roles grupales que se construyen socioculturalmente fuera de las instituciones adultas y las metas migratorias tradicionales, donde el tiempo y la moratoria social que comparten son resignificados por el grupo que reivindica un estadio generacional a partir de ritos y retos donde no importa la edad o madurez, sino simplemente la oportunidad y capacidad de poder intentar y/o lograr los objetivos para encontrar una posición en lo colectivo. Se describen principalmente prácticas masculinas, ya que el campo de estudio alrededor de la migración femenina ocupa espacios particulares relacionados con roles de la cultura e identidad provinciana. Ambos sexos presentan especificidades en lo que se refiere al cambio de atuendo, estereotipos de interés y solamente se harán anotaciones puntuales en aspectos generales como los lugares donde laboran, las oportunidades y, en dado caso, como se les equipara, pues en las obras arquitectónicas hombres y mujeres revuelven la mezcla, cargan tabique y cobran por igual. Considero oportuno, como punto de partida, el poema Con la flor del domingo, de Jaime Sabines, para ilustrar el rol de la mujer en la migración histórica a la ciudad de México.

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Con la flor del domingo ensartada en el pelo, // pasean en la alameda antigua.// La ropa limpia, el baño reciente, // peinadas y planchadas, // caminan, por entre los niños y los globos, // y charlan y hacen amistades, // y hasta escuchan la música que en el quiosco de la Alameda de Santa María// reúne a los sobrevivientes de la semana. Las gatitas, las criadas, las muchachas de la servidumbre contemporánea,// se conforman con esto.// En tanto llegan a la prostitución,// o regresan al seno de la familia miserable,// ellas tienen el descanso del domingo,// la posibilidad de un noviazgo, la ocasión del sueño.// Bastan dos o tres horas de este paseo en blanco// para olvidar las fatigas,// y para enfrentarse risueñamente a la amenaza de los platos sucios,// de la ropa pendiente y de los mandados que no acaban. Al lado de los viejos, que andan en busca de su memoria, // y de las señoras pensando en el próximo embarazo, // ellas disfrutan su libertad provisional// y poseen el mundo, orgullosas de sus zapatos, de su vestido bonito, y de su cabellera que brilla más que otras veces. // (¡Danos, Señor, la fe en el domingo, // la confianza en las grasas para el pelo, // y la limpieza de alma necesaria// para mirar con alegría los días que vienen!)

En una obra de construcción con tantas magnitudes y con estas manifestaciones de informalidad, no importan la etnia, el lugar de origen, la edad, el sexo o la religión. Se está bajo una misma regla que mide a todos por igual. Desde los 13-14 años hasta los 60 y más, la distinción está en las capacidades y habilidades, si se domina un oficio u otro. La adscripción a alguna etnia implica que los cambios observados en los jóvenes, en valores o su manifestación, tendrán que contrastarse con los correspondientes a la condición étnica que adscriben y si es que la reivindican, mezclan o como la tratan para relacionarse con su nuevo contexto social.

13

1.2.1 JUSTIFICACIÓN

Al existir…
…un silencio muy fuerte con respecto a la exclusión de las temáticas acerca de la juventud rural, migrante e indígena de este país… [Que] establecen una suerte de vínculos y redes grupales como característica de movimientos sociales (Nateras, 2001: 439)

…es necesario indagar en su expresión que ahora se mueve por otras vertientes de sociabilidad y manifestaciones tanto comerciales como culturales. No es la magnitud de jóvenes que se observa en la ciudad, es su atuendo con un sin fin de posibilidades de expresión y creación en tanto que la ciudad se les presenta como un espacio del cual pueden apropiarse y el mercado les presta los medios para su reconstrucción sociocultural. La migración de grupos de jóvenes, que no sólo tiene origen en las zonas rurales, sino también semiurbanas o industrializadas, mantiene características propias que se reflejan en las redes sociales y grupos que se han formado para viajar a la ciudad. Hay que hacer referencia a que en ocasiones los jóvenes migrantes provienen de zonas donde no faltan las oportunidades laborales y económicas, pero la ciudad de México, la capital presenta y representa más que una oportunidad económica, educativa y como proyecto de vida, un estereotipo atractivo y lúdico, con estilos de vida distintos sobre lo que conocen y han vivido en su lugar de origen, lo anterior principalmente en los jóvenes que lo han tomado como oportunidad, reto y ritual de paso para consolidar grupos y comunidades reivindicando con ello su juventud dentro de su territorio. Estas expresiones y los cambios que el fenómeno de la migración genera han sido poco estudiados, especialmente en lo que se refiere

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a los aspectos culturales e identitarios; poco se habla de cómo los grupos migrantes expresan bastantes especificidades en el espacio urbano y en el tema de juventud. Se pretende destacar la naturaleza de los cambios y si éstos son protagonistas conscientes o no, si son dirigidos o de qué manera ocurren, ya que la transformación resulta evidente en los atuendos, en los hábitos y formaciones identitarias. Además, esta investigación está estrictamente limitada a la situación de presencia y desarrollo en el contexto urbano, deja de lado las consecuencias en su lugar de origen. Se limita al proceso de habitar la ciudad; en palabras llanas: desde que descienden del autobús hasta que lo vuelven a abordar para salir de la ciudad. El incursionar en estos temas a partir del estudio de un sector, en tanto juventud como grupo generacional con intereses y motivaciones propias, da cabida a que se comprenda de una mejor manera el cambio del que están siendo objeto, las peculiaridades de los grupos que conforman y las transformaciones en su identidad y cultura. Paralelo a conocer las tendencias de los cambios culturales, es necesario hacer lo mismo con las motivaciones del movimiento migratorio, que considero como un desplazamiento permanente y sin certeza de los lugares donde se desarrollará, con lo que dificulta la consolidación de algún concepto único para categorizarlo, en esto mismo, radica su trascendencia. La inconsistencia cultural que se muestra en los procesos migratorios de los jóvenes en la ciudad actualmente es la misma con que se encuentran los grupos juveniles de cualquier colectivo en la ciudad. Las fronteras subculturales, de tribus, corrientes, modas y estereotipos se están diluyendo en su mismo dinamismo. La misma densidad poblacional impide que los espacios sean auténticos, exclusivos y culturalmente transgredidos, rebasados, por citar un par de ejemplos en los conciertos masivos (de cualquier tipo de artista) y

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la pista de hielo pública de la ciudad de México se juntan punks, movimientos demócratas, igual que monjas, vampiros, policías, enamorad@s, barras futboleras, títeres, papalotes y toda una fauna urbana que evoca mestizaje, idiosincrasia y multiculturalidad. Los distintos estereotipos del ciudadano mexicano se multiplican y no son más que mexicanos, para evitar mayores discrepancias. Igualmente, los chavos migrantes retoman toda esta gama de artilugios, estereotipos, etiquetas y escogen de entre todas una misma para ellos, que es la suma de bastantes y con ella solo buscan crear y construir su presencia. Y es esta la que se trata de conocer, estudiar y, de alguna manera, reivindicar. De manera colateral, queda el esbozar los cambios que suceden a partir de la reintegración o semi-integración de los jóvenes a su lugar de origen, o preguntarnos cuáles son sus destinos posibles a partir de que habitan la ciudad. Esto tiene varias vertientes, partiendo de la primera vez que se migra, la segunda y subsecuentes, que resultarán en cambios y procesos distintos, ya que a pesar de que se sabe y conoce el destino, las formas de conducirse, los sitios de trabajo, condiciones y oportunidades, debido a la informalidad en la que se desarrollan, son distintas en cada ocasión e inciertas en cada temporada. Con el fin de responder a las preguntas planteadas, se consideraron como puntos centrales de los objetivos de investigación: la identidad y la cultura en transformación y reconstrucción de jóvenes migrantes que toman los atuendos distintivos de grupos juveniles citadinos, a partir de tres momentos: 1)el proceso migratorio y la instalación de los jóvenes en la ciudad, relativo a 2) la ocupación y ocupación de lugares simbólicos por medio de 3) dinámicas sociales propias de espacios rurales y del contexto donde expresan sus atuendos, modos de identificación y representación grupal.

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1.2.2 OBJETIVOS

Los conceptos centrales para responder a las preguntas son: juventud migrante, imaginario, identidad, subcultura y performance. Por lo que será necesario cumplir en la medida de lo posible los siguientes objetivos: Conocer a la juventud migrante como constructo cultural y conceptual, sus manifestaciones y expresiones que se mezclan con las de su lugar de origen durante el proceso migratorio y los momentos en que habitan la ciudad de México. Y para lograrlo fue necesario de manera particular: Conocer cuáles son los elementos culturales y sociales que se expresan desde la ciudad y que intervienen en la reconstrucción de la identidad y cultura de los jóvenes migrantes para comprender sus formas de manifestación, adopción y adaptación en los espacios públicos de la ciudad de México. Analizar las causas de este cambio para comprender los motivos que les permiten cohesionarse como grupo en la ciudad, con sellos y particularidades que los distinguen de los jóvenes de la urbe.

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1.2.3 HIPÓTESIS

De lo anterior, se obtienen las siguientes hipótesis sobre el cambio identitario observado en el atuendo, los gustos y preferencias que se relacionan con mercancías simbólicas y de entretenimiento a los que tienen acceso; finalmente, las características de identificación internas y entre grupos. Así es como se plantearon las siguientes hipótesis: Los principales cambios identitarios de jóvenes migrantes en la ciudad se relacionan con el consumo de símbolos y estereotipos de la juventud urbanizada y por la resignificación de los mismos en lo colectivo e individual. Derivada de la anterior: Inicialmente, los signos y símbolos que toman de la ciudad, les atraen por ser simplemente novedosos. Los conocen por las personas con las que se relacionan y la industria cultural nacional. Para la inclusión o constitución grupal, el atuendo no es prioritario, pero se le atribuyen características de originalidad y una forma de distinción respecto a los demás integrantes del grupo; esta diferencia no es excluyente para los que no lo hacen así, pero es parte del performance colectivo que altera la actitud dentro y fuera de los grupos a partir de la importancia que se le da.

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Discutir es solo eso, ya no es necesario repetirlo, ya no es más que mero del proceso egoísmo de o convencimiento, reflejo

ignorancia, pero no me interesa convencer a nadie de lo que creo, las cosas ya están y le pueden parecer bien y mal a la misma persona, y no por que lo sepa será necesario (ni por ella ni por otro) cambiarlo. Estamos en un tiempo en que lo verdadero y lo falso son cómplices, solo es cuestión de elegir y dejar de juzgar.

Todo esto hace un cóctel que explota en la juventud. (Moffat, 2008)

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2 VIVIR LA CIUDAD VIVIENDO MIGRANTE

2 . 1 Metodología migrante Es necesario en este momento elegir una metodología que permita explorar el universo que se reproduce en la vida de los jóvenes que migran a la ciudad; éste puede conocerse y habitarse pero es necesario permitirnos entrar en el círculo social de las juventudes migrantes. No se tiene la misma sensibilidad y los mismos criterios que ellos tienen para entender los significados y las formas de representar una/su realidad. Pero, compartir las experiencias permitirá entender los motivos y sentidos que los mueven como grupo, en lo colectivo e individual.

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Me parece oportuno caracterizar como novedosos los contextos que habitan, ya que la multiplicidad de condiciones, estereotipos, modos y medios de la realidad urbana que les toca vivir son desconocidos, prometedores, lejanos y, próximamente, el fin de semana con un poco de esfuerzo: encantadores, necesarios y un medio para estar y ser más que una sombra en el asfalto. La característica fundamental de la juventud rural migrante

(reconociéndolo desde la perspectiva del joven como manifestación sociocultural) o migración interna de jóvenes a la ciudad de México (como territorio con importancia social, económica y cultural), radica en un cambio originado en estereotipos e identidades de grupos ya consolidados con una resultante que se debe abordar desde una perspectiva antroposociológica por las connotaciones culturales y sociales que implica. Hay que dejar claro que el concepto central de la investigación es la juventud, el joven del interior del país como actor social y construcción cultural que llega a la ciudad por medio de un proceso migratorio con distintas metas, con el distintivo de la ruralidad como origen de prácticas y costumbres que se transforman a través del mismo proceso, de ida y vuelta, de aquí para allá; en este análisis, el territorio-espacio toma importancia a partir de que es otro, a partir de que el lugar como factor para construir identidades es diferente al conocido y con ello se dan cambios socioculturales que constituyen parte fundamental del concepto juventud rural y/o migrante, distinto del concepto general de joven(es) y juventud(es). La categoría temporal que caracteriza a los jóvenes migrantes (como concepto-actor-sujeto) se asocia con los periodos en que habitan la ciudad, ya que están referidos a procesos calendarizados que en su lugar de origen se acostumbran, y con el tipo de expresiones o necesidades de la urbe. Ambas, igualmente relacionadas

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directamente con el proceso migratorio La naturaleza del fenómeno se analiza a partir del concepto de espacio público como escenario-lugar de las prácticas simbólicas de los jóvenes migrantes; por otro lado, el concepto de migración se utiliza para explorar la movilidad de los jóvenes y los grupos que forman en la ciudad y para partir hacia el concepto de cambio sociocultural e identidad en los estereotipos grupales que construyen. Se necesita para completar el análisis, la categoría de cambio cultural e identidad, referida a la multiculturalidad de la ciudad y las dinámicas de interacción de distintas subculturas dentro del espacio laboral en el que se insertan los grupos de jóvenes que llegan a la ciudad y en los lugares que ocupan los fines de semana. Para apoyar el análisis de la cuestión territorial, la ciudad es aquí abordada teóricamente desde la perspectiva de Marc Augé (2001) y Vergara (2005) con referencia a los espacios urbanos, los no-lugares y lugares, su construcción y relación con la identidad individual y grupal.
2.1.1 INTERPRETACIÓN DEL ACTOR SOCIAL

Una de las mejores maneras para lograr información coherente y que sea nítida con respecto a las expresiones socioculturales de los jóvenes que migran, es que debemos asumirnos como jóvenes dentro del trabajo de campo que es al mismo tiempo acción social y cambio cultural propio. Con esto, debemos encontrar nuestro mismo sentido sociocultural dentro de los espacios y tiempos sociales que pretendemos conocer. Una revisión y honestidad crítica de nosotros mismos como posibles actores de lo que estudiamos. Esto, con la intención de ser abordados por la realidad y a la vez abordarla para construirla y vivirla en los términos que delimita. Es necesario poner en tela de juicio los prejuicios, el mismo imaginario académico, y las

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tendencias que éste encuentra dentro de los actores sociales que hemos elegido como fuentes de información. El filtro y espectro de interpretación nos pertenece; por lo tanto, será necesario y coherente de nuestra parte dedicarle atención y tiempo completo para lograr, a su vez, ser objeto-sujeto de estudio: poniendo en práctica el método autoetnográfico. A partir de la investigación acción y la autoetnografía, es necesario tener presente la autoexploración para reconocer la transformación de los modos de ver y platicar durante el trabajo de campo, en las charlas, saludos, gestos, chiflidos y cooperachas5 para comer, beber, cascarear,6 reír y vivir con los chavos de la obra. Durante la investigación de campo se interactúo de manera directa a partir del espacio laboral, en palabra llanas: me puse en los zapatos de estos jóvenes migrantes, al menos en lo laboral y en algunas actividades lúdico-recreativas, para romper la línea que separa al investigador del investigado, con la intención de ser parte del círculo social del sujeto-actor sociocultural. Así me permití cuestionar la propia investigación; bajo la premisa de que ser lo que se va a investigar. Al ser uno mismo el objeto de conocimiento, será más fácil reconocer en el otro y en uno mismo, los códigos, lenguajes y prácticas que los distinguen como grupo o subcultura. Las dinámicas dentro de las que participaré, o a las que me expondré, corresponden a las que en el proceso migratorio se ubican como búsqueda del trabajo, reconocimiento del espacio laboral, consolidación, reconocimiento de
cooperación, recaudación monetaria para comprar algún bien, también conocida como vaca o en su diminutivo, vaquita, y se usa: hay que armar una vaquita, ¿no?, arma la cooperacha, ¡cáiganle con la vaca!, etc. Se origina de la palabra cáscara que se usa para nombrar al juego de futbol improvisado, ya sea en el asfalto, o en un terreno llano donde los suéteres, playeras, mochilas, piedras grandes etc, acomodadas a una distancia negociable entre los equipos juegan las veces de postes de las porterías.
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los espacios urbanos, uso y destinación de los ingresos para el esparcimiento. Y en el espacio en que se labora, interacción y construcción de relaciones con los elementos sociales que no he logrado identificar y con los que he podido interactuar por motivos laborales o, al menos, por un ordinario saludo; compartir la cancha en las retas7 durante el descanso, compartir el encendeprende, la laira, el fuego, la lumbre, los encederillos, el cricked8 para prender un cigarro, sea de lo que sea. Ante esto, creo que no es necesario forzar el acercamiento y comunicación a niveles de confianza tan adentrados, o con una entrevista a profundidad, simplemente con lograr estar presente dentro de el discurso e imaginario cotidiano de los jóvenes migrantes, es suficiente para lograr entablar una comunicación que, al menos, sí no es directa, si marcará las pautas para entender sus formas e intereses grupales. A partir de estos resultados, se crean enunciados que recogen afirmaciones existentes y referidas a situaciones específicas que las fundamentarán; mas las conclusiones hablarían de un proceso en movimiento, como lo es el migratorio, alrededor de tendencias dinámicas y formas de relación social y cambio cultural específicos. Esta conclusión es el contraste de la interacción de los actores en un contexto preexistente en el imaginario social. De esta manera, mencionaré que la situación que se estudia está ligada a un contexto social y cultural dinámico en el que convergen distintos factores, que son los que influyen en los migrantes jóvenes, como la ciudad, los medios de comunicación y consumo, la identidad,
Inflexión del verbo retar, que se refiere a una serie de juegos entre contrincantes con iguales condiciones para apostar o tan solo aprovechar los ratos de esparcimiento u ocio, se usa en para el futbol callejero, llanero, rápido, la rayuela y otros juegos grupales.
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Distintos nombres para el encendedor y los cerillos.

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la cultura y los objetos de estudio mismo, dentro del proceso migratorio. La estructura del análisis es la siguiente: se parte del conocimiento y experiencias de campo en la situación, para dibujar las formas de relación social de la juventud rural migrante en su espacio laboral cotidiano, con la intención de reconocer e interpretar de manera teórica, en la mejor medida de lo posible, el contexto bajo el que se desarrolla este proceso migratorio y lo que se presenta y representa en la adaptación cultural e identitaria. Así es que partiendo de esta imagen generada por el trabajo de campo y la información documental, se propone un concepto de joven rural a partir de las discusiones más oportunas sobre juventud y las observaciones en campo, con el fin de distinguir y contrastar en su momento con el concepto general; se analiza la cuestión de la identidad y cultura de los jóvenes migrantes considerando las formaciones y prácticas que tienen en lo grupal e individual en los distintos espacios donde interactúan, a partir de que habitan y laboran en la ciudad. Finalmente, se recopilan las experiencias de campo y se utilizan las conclusiones en el último apartado para dar cuerpo y forma al concepto de joven migrante y su cambio identitario y cultural dentro del espacio urbano de la ciudad de México.

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En el esquema, se presentan los factores que se consideran como fundamentales influencias en el cambio sociocultural de la juventud que migra.
Migración

Identidad Cultura
Juventud

Espacio

Público

Juventud en el Contexto Urbano
Fuente: El Autor

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2 . 2 Joven: símbolo, signo e imaginario
Al igual que la divinidad, la vejez, la novedad, la bondad y la maldad, la juventud pertenece a las constantes efímeras sin las que no podríamos entender lo que somos.

La juventud es solamente una advertencia a la renovación y el joven es su ejecutor. El joven como actor sociocultural es una constante que esta presente en las realidades de todos los grupos humanos, bajo diferentes características, formas, posturas y modelos pero siempre como discrepancia natural con las formas de conocer y apropiar la realidad; por ende, en cada generación se expresa en distintos términos y se aprecia de distintas maneras; la calidad de joven implica un eterno presente a través del tiempo y espacio perceptible. Es decir, es en tanto que vive y se percibe de manera unívoca en cada presente. Conlleva por supuesto, la calidad del efímero y del momento, la constante que es el cambio, llegando a afirmarse en la existencia a través de prácticas desdeñables, intrascendentes y carentes de sentido, pero densas en lo perceptivo y sensorial9. El actor social joven es símbolo y consecuencia de la renovación perceptiva de las realidades y de sus instrumentos que la construyen. Así es que puede considerarse como una palabra que significa el no envejecer, ni adolecer, pues porta en su esencia formas únicas de

9 La materialización de la vida ha logrado que el viejo sentido de la vida se pierda y con ello los caminos de la inspiración, sin embargo son igualmente formas de interpretar la renovación del objeto de la vida, donde no tiene nada de atractivo una casa, un perro, el matrimonio, las vidas enterradas en seminarios y tantas y largas rutinas que solo contagian el gris de las paredes a cada uno de los poros asfixiando la emoción y el placer en billetes y cifras carentes de atractivo, ahora la densidad del desierto y la frialdad de los monitores cobran sentido y son medio para lograr el nirvana virtual fuera del infinito y del cronotopos antropocéntrico, con ello también se logra observar que el tiempo a quedado bastardo de pasado y de futuro, siendo estos últimos resignificados y sumados en cada experiencia.

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entenderse a través de y en relación con los pasados y los futuros temporales de las generaciones que la viven. Conociendo esta cualidad es posible apropiarse de ella y a partir de, lograr transformarla para encontrar otros sentidos en la vida, en otros términos y por otros fines y medios. 2 . 3 Los jóvenes para este trabajo
Los chicos del mayo del 68 eran decididamente jóvenes. La juventud había dejado de ser una etapa para convertirse en una identidad (Mendoza, 2008)10 a través de una actitud que reivindicaba su derecho a la participación y toma de decisiones en el mundo que ellos también estaban viviendo e iban a vivir. Esta juventud tomó conciencia del futuro y del presente. Si ellos no lo consolidaban y priorizaban como lo hicieron -entregando su vida- nadie lo iba a hacer.

Esta investigación toca la temática de…
...cultura o subcultura juvenil, que de inicio, implica reconocer a los jóvenes como actores sociales junto con la dimensión simbólica de sus prácticas (Nateras, 2002: 9)

…en sus distintas formaciones y agrupaciones colectivas. En estos términos se examinará a los jóvenes del interior de país que participan en el bajo puede proceso los migratorio se su con diversos sus objetivos y aspiraciones esto se le que rigen nuevas repercusión las prácticas en los

socioculturales de identificación y expresión en la ciudad de México. A agregar y importante que estereotipos, tendencias modas para generaciones

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En el Anexo se incluye el artículo completo.

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subsecuentes de migrantes se construyen. Consideraré a la juventud como una etapa social de paso igualmente intermitente (se dejará de ser joven en algún momento) para cada uno de los individuos; pero en el paso de cada uno, se transforman las condiciones de vivirla para un tiempo posterior que puede o no ser retomado por varias circunstancias. Es decir, está en movimiento y por tanto, a cada uno de los nuevos actores que la viven, generación tras generación, de espacio en espacio, le manifiesta actitudes, iniciativas, gustos, perspectivas y prácticas distintas y únicas en un contexto, entonces, se es joven a partir de contextos, inquietudes, prácticas y roles transformados por generaciones de juventudes anteriores que abarcan modas, estereotipos y modos de concebir e imaginar el espacio en que se desarrollan. Las personas que fueron jóvenes y de algún modo construyeron estas condiciones pueden retomarlas desde la actitud11 de la juventud lo que les tocó vivir. Negarlo es considerar la juventud como una etapa social y culturalmente estéril, con propuestas constructivasdestructivas y sin sus conclusiones o repercusiones en el mundo contemporáneo y las instituciones socioculturales presentes de su generación y de las venideras. Las distintas manifestaciones juveniles corresponden a inquietudes y posturas hacia las instituciones sociales ya consolidadas, con las que se está y no de acuerdo. La juventud de los 1960’s lo expresó y la resultante está en la apropiación de los medios discursivos, artísticos, sociales y culturales; lo que hoy nos constituye a los jóvenes (incluyéndome).

La actitud joven o de la juventud se entiende como el acto de creacción (como verbometáfora del sujeto-actor sociocultural) que otorga autenticidad y distinción, y seduce o repugna dependiendo de quien la perciba. En este momento, el cuerpo es el medio que crea a partir del imaginario en acción: la presencia: el performance.

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2.3.1 TÉCNICAS, TECNOLOGÍAS Y PRÁCTICAS

CULTURALES.

Me refiero a la tecnología (que en el fondo es técnica aplicada a la vida cotidiana) que ha repercutido de manera directa en para percibir, transformar, construir y vivir su realidad. En la actualidad, (no la tecnología ha más permitido directa y la comunicación y ha la comunicación y las prácticas, que es de donde se valen las culturas

inmediata

necesariamente

objetiva)

repercutido en los códigos y símbolos de la misma; se han armado lenguajes que solo una generación y grupo usan y retroalimentan. Estamos frente a una generación de varias que vienen, bajo las que las instituciones sociales actuales serán transformadas por la falta de concordancia y representatividad de la realidad social. Las nuevas prácticas que de ello se desprendan estarán sujetas a las necesidades e intereses de los nuevos actores (adoptados y adaptados social y culturalmente) y sus nuevas formas de apropiarse de la realidad12. Al observar la modificación generacional de las instituciones sociales se puede afirmar que la juventud se presenta como un agente de transformación relevante, ya que la edad media de la población oscila entre los 22 y 24 años (INEGI, 2005). Con lo que en 20 años, la población estará viviendo lo que hoy se ha construido. Se entenderán y explicarán a partir de estos sucesos las nuevas formas de interacción y construcción de las relaciones sociales13. El concepto de juventud, generalmente se vincula a la edad

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En la actualidad los expertos en tecnología no rebasan la edad de treinta años, y aún siguen aportando al ramo. Los que no manejan estas técnicas y tecnologías quedan de algún modo marginados, relegados y no son necesariamente los habitantes de las zonas rurales. En el anexo se agrega una descripción sobre las formas de expresión suprageneracionales dentro de determinado grupo de actores sociales, así es como cobra sentido el concepto de Adulto joven, joven adulto, padre adolescente y envejecimiento juvenil.

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cronológica, biológica y roles o prácticas que desarrollan con referencia a estructuras sociales que tienen el poder, indican la dirección e imponen las formas de vivir el sistema social bajo el que se nace. En este sentido, encuentro un factor de divergencia para con la concepción habitual. El entorno de la juventud, social y de consumo, permite que esta etapa se extienda y anticipe en los rangos de edad establecidos, en este intersticio es que la juventud reivindica independencia y controversia para lograr habitar y construir una realidad que refleje sus necesidades y deseos bajo otra lógica y parámetros. La juventud también debe de entenderse y explicarse como un sector de la población que se construye y crea una imagen de si mismos a manera de identificación y forma de interacción con el resto social. En este caso, encuentro que los jóvenes migrantes interactúan a partir del poder adquisitivo que se expresa en bienes comerciales y mercancías simbólicas y juega un papel importante dentro de las relaciones que se establecen, las prácticas que se desarrollan. Buscar los medios para adquirir es prioritario cuando se tiene la necesidad de pertenecer a un grupo. Y por adquirir me refiero a ser uno a través de lo que se tiene y puede lograr, siempre medido y tomando como patrón de referencia al otro del que se tiene que distinguir e identificar. Es así como se logra un sentimiento de satisfacción a partir de lo que se tiene y puede tener y se es en la medida de lo que se tiene, pues asigna una posición relevante frente al otro (intragrupal), o los demás (intergrupal). Afirmaré entonces, la juventud como una actitud/manera de vivir con

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prácticas alternas14 a las que se encuentran dentro de los canales de socialidad ya construidos, desde las que se puede crear una institución, una tribu, un colectivo, tendencia o simple estereotipo que diverge en cuanto que no repite los mismos esquemas de la expresión grupal (que le anteceden) de donde emerge. Es una renovación en las prácticas sociales. Los jóvenes en tanto que práctica cuyo único sentido es el de incluirse, identificarse, proyectarse y distinguirse a partir de contextos y situaciones en las que el hacer es el único motivo de vivir. Ya no el ser alguien, tal o cual, ya no el tener de manera burda y abundante, sino que la suma de ser y tener en una palabra es hacer. El verbo de la acción y de la prueba fehaciente de la vida es lo que da sentido al sujeto-actor joven. Cuando la realidad sistémica, institucional del status quo inmoviliza al ser, perdiendo lo poco que de él tiene dejándolo out!15, no sólo de manera marginal o en la liminalidad ritual, sino en el vacío existencial, laberinto identitario, naufragio social, orfandad cultural, o en lo que determinado llamar expresión unexistencial. Siendo este último concepto una expresión atemporal de identidades volubles y sociabilidades que han formado una subcultura desde el intersticio socioexistencial en la concreción de lo abstracto y puesta en escena del imaginario, matizado por lo efímero de la presencia en la vida cotidiana de los que se deslocalizan entre la marginalidad, el
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La actitud/manera del estilo de vida y forma de expresión en los jóvenes normalmente se relaciona y vincula con actos subversivos, de desobediencia, de rebelión, posturas críticas, pero no son más que formas alternas a la realidad y de reaccionar a esta, en este sentido es que algunos se caracterizan a partir de y no por converger en lo práctico con las instituciones y modos de vida adulto, aun así comparten la realidad y en esta toman y crean posturas, espacios, situaciones, roles, status, etc. definidos desde esta forma de percepción de la realidad. Siendo out!, ni un lugar, ni nadie, ni nada. La negación como única afirmación tangible.

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anonimato y la informalidad del proceso migratorio hacia la urbe mexicana. Una variante de lo anterior se localiza en el performance como acto-creación de la presencia en tanto que sea perceptible, mientras no se mantenga en su variante de sniggling (Wikipedia, 2009: Performance) donde no es inteligible. Sobre el concepto socializad se tomara la definición de Urteaga
…que refiere a la interacción social, el sentimiento y la experiencia compartidos entre pares […] cuya formación se inscribe fuertemente en espacios urbanos específicos. En los mismos términos Considero que ha sido la combinación socialidad en los espacios públicos y prácticas culturales colectivas la que ha logrado hacer visible a los jóvenes como actores sociales (Urteaga, 2005: 88)

Rechazo la categoría de edad como referente para la juventud, ya que con las prácticas anticipadas en chicos de 12 y 13 años de edad y la prolongación de estas mismas en los adultos jóvenes que surgen en los movimientos juveniles de los años setenta en México y en la actualidad, logran hacer vigente la actitud y prácticas que se relacionan con los grupos de jóvenes como actores social. Por citar un par de ejemplos: el Multiforo Alicia o el Circo volador en la ciudad representan espacios que reivindican los iconos y prácticas de la juventud y son administrados o presentan propuestas y proyectos de adultos con familia, responsabilidades y prácticas actuales. La estación de radio del grupo IMER, Reactor 105.7 (en la ciudad de México) presenta locutores que logran identificarse con su audiencia (no solo en lo musical, sino en lo temático y cultural de la programación), principalmente joven y, en muchos casos, adultos. Sin lugar a dudas, estos espacios rompen el esquema generacional por el gusto de la música y la escena que se construye alrededor de esta forma de expresión artística y cultural. La adolescencia como inspiración propia de la juventud, esta ampliando su rango temporal de acción en las personas, logrando con ello que el término joven sea una constante de prácticas cada vez más difundidas cultural, societal

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y comercialmente. En palabras de Urteaga (2005: 87):
…considero que ha sido la combinación socializada en los espacios públicos y prácticas culturales colectivas lo que ha logrado hacer visibles a los jóvenes como actores sociales.

Con lo que se ha consolidado como un actor social fundamental dentro de la sociedad mexicana desde décadas pasadas, en la actualidad y en lo venidero.16 La actitud y creatividad también se entiende como la esencia de la juventud, a partir de que de éstas construye nuevas pautas dentro del grupo social y cultural, originando o retomando dinámicas a partir de intereses, objetivos, necesidades e inquietudes percibidas. Todo esto dirigido a las condiciones y contextos (factor espacial y temporal, su realidad), instituciones y generaciones (factor social y cultural) que le rodean y bajo las que se consolida como un actor social en potencia y acción. Por otro lado, hay que agregar que cada vez son más los adultos jóvenes, algunos porque pertenecieron a alguna generación de entre los 60’s - 80’s y en su estilo/forma de vida, identificación o gustos reivindican la actualidad y realidad que los ahora jóvenes están viviendo y van a vivir, se identifican en las prácticas de sus hijos y reviven lo que anteriormente les tocó vivir; la situación-contexto a partir de una actitud. Cierto es que esto no marca una vuelta en la moneda, no quiere decir que sea una tendencia generalizada en la sociedad contemporánea; sólo refleja la coherencia que existe y existió en los movimientos culturales divergentes con los que la juventud se expresó y actuó
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Los jóvenes como actores sociales en plenitud y que a partir de que se consolidan en instituciones estos igualmente tienen que vivir las consecuencias de la pobreza, donde se enfrentan a los problemas-preocupaciones-responsabilidades que los adultos creían que solo ellos enfrentaban. Todo ello relacionado a la independencia y como consecuencia de la escasez de oportunidades para un desarrollo pleno e independiente de la institución familiar.

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como

sujeto

social.

Estos

actos

no

les

excluyen

de

sus

responsabilidades; por el contrario, los circunscriben en la generación joven de actualidad, en la escena, estereotipo, tendencia e incluso en sus medios y fines; claro, podemos decir que a influencia es de manera reciproca. Así, finalmente, la juventud, el concepto joven y los jóvenes, los referiré a las personas y sus prácticas (en lo grupal e individual) en torno a iconos, formas de comunicación y símbolos apropiados o creados por ellos mismos que se relacionan con lo que viven en su paso por esta etapa y, además, reivindican y utilizan como distintivo de su vida cotidiana, a manera de institución social, tribu, subcultura o colectivo. Esta manifestación alterna, divergente y principalmente, que renueva lo establecido, también es característica fundamental del actor-sujeto joven de donde toma experiencia para dar sentido a las responsabilidades que le depara la plenitud de la vida adulta. Hasta aquí la parte que se refiere a la transformación a partir de la actitud juvenil en la interacción social y construcción cultural. A continuación describiré el contexto bajo el que se circunscriben las acciones de la juventud migrante en la ciudad de México.
2.3.2 JUVENTUD MIGRANTE

Inicialmente, como advierte González, existe una ausencia de espesor teórico y empírico sobre los contenidos específicos que supone la emergencia y consolidación de estas identidades juveniles en el mundo rural (González, 2003: 9) y, en este caso, se encuentra lo mismo para los que migran al espacio público y laboral en la ciudad de México, ya que las discusiones que se han escrito exponen al joven como una construcción identitaria y cultural dentro de los ámbitos urbanos, relacionándola con los factores como divergencia, rebeldía o anomalía y el ocio.

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Igualmente, se ha estudiado a la juventud rural bajo esquemas delimitados por formas de producción, la inserción laboral que se aprecia como paso de la infancia a la etapa adulta, saltando a la etapa de la adolescencia y que es la que se rescata-reivindica en la urbe. Claro, existen comunidades y grupos en los que a la par de integrarse en actividades económicas, también se establecen ritos de paso. Pero en estos no se expresa la etapa juvenil como un estadio en el que el desenlace sea diferente, o se pueda cambiar el destino y la posición como sujeto social independiente. La migración es una puerta que al abrirse, materializa las novedades que atraen a los que migran. En este sentido, al ser los migrantes parte del sector rural y sus provincias, es que es necesario retomarlo como sujeto-actor, para conceptualizar su juventud, tal como ellos la reivindican. La migración como ritual de paso, pone en las manos y bolsas de los migrantes toda su existencia, metas, fines y objetivos en forma de Puzzle – acertijo, enigma, laberinto, rompecabezas - sociocultural y, en términos sicológicos, les crea un vacío existencial a partir de la libertad en que se encuentran; también, contrasta la presencia con los entornos opuestos -como lo son los espacios rurales y urbanos-, las costumbres, maneras y modos culturales que conocen. Así es que, dependiendo de lo que manifiesta el uno con el otro es que el término joven, y en este caso migrante, devela y tiene que encontrar son formas de pertenecer, identificados identificarse y y distinguirse. los Conceptualmente, esto representa las formas particulares en como imaginados, distinguidos

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mazahuacholoskatopunks en la ciudad.17 El mazahuacholoskatopunk, como lo define Gama, (2002) es una representación estética de varias tribus urbanas principalmente por parte de los jóvenes migrantes (ya que se logró constatar en el trabajo de campo que no sólo es des propio de los chicos migrantes la mezcla de estereotipos culturales), bajo la actitud del dandi de los años 30’s, en un collage de las generaciones juveniles y en sí mismo, la reivindicación étnica y mestiza mexicana que, a manera de reconquista, se enamoran y distraen en las plazas públicas de la ciudad. Esta participación en el movimiento migratorio lo interpreto como la puesta en práctica de su juventud a partir de los atractivos y distintivos de la ciudad. Lo elementos no se encuentran en su entorno de origen, pero sí como una consecuencia de tener que migrar y, a veces, como un objetivo. Definitivamente tenían que integrarse a la vida laboral, pero al llevar a cabo este rito de inserción encuentran la posibilidad de una autoconstrucción como personas independientes, fuera de la cultura a la que pertenecen. No sólo con los elementos de la ciudad, sino que, a través de la migración como experiencia, los jóvenes transforman los ritos de paso en su localidad y reivindican su juventud en este proceso. Retomando la lectura que hace González (2003: 8) de Erik Erikson
17

Este relativismo que vuelve a tener fuerza con la reaparición de lo imaginario en la escena de la vida social abre así el espacio a las cosas sensibles, emocionales, frívolas, presentes en lo cotidiano. Permite que se cuenten historias, no La Historia. En este sentido la imagen constata un impulso vital, una estética emocional en todos sus afectos, sean refinados, de mal gusto, desenfrenados, kitschs, explosivos o conformistas. A este dejar hacer o dejar ser de la posmodernidad, diferente de la razón moderna que propone hacer lo que ya está decidido, Maffesoli le llama la función icónica de lo imaginario. Según Maffesoli, la imagen, el fenómeno, la apariencia, el sueño, los fantasmas son tomados en serio en la posmodernidad. Este es un resurgimiento de lo imaginario que le otorga a la imagen dos funciones vitales: primero, la de poner en relación, relativizar; segundo, la de conducir al vínculo. (Cassián, et al, 2006: 13)

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sobre el concepto de moratoria sicosocial, como período intermedio y eminentemente juvenil, donde el individuo ensaya el futuro rol que desempeñará en la sociedad a través de la experimentación de funciones, sin asumir ninguna responsabilidad más que lograr aprender las técnicas y formas de proceder en lo que serán sus futuras responsabilidades; también compruebo que, dentro del proceso migratorio, los jóvenes tienen la oportunidad de relacionarse con personas del medio urbano y migrantes en las que encuentran apoyo para tomar decisiones respecto de lo que quieren y pueden hacer con sus dineros, sus tiempos y su vida; es decir, este proceso migratorio puede fungir como moratoria sicosocial; pero, dependiendo de las amistades y metas de cada individuo, se desarrollan formas de habitar la ciudad y a través de éstas es que se soportan las metas migratorias o nuevas metas que surgen cuando los sujetos a través de prácticas reivindican y dan sentido a tópicos como identidad y placer, cultura que se relaciona con su juventud. Es decir, los parientes del lugar de origen que los expusieron a conocer otros estilos de vida o les permitieron entrar en esta moratoria, ya no serán correspondidos por estos jóvenes que, a partir de la experiencia y los medios que en la ciudad conocieron, han decidido formar y construir su vida social y cultural de manera independiente, correspondiendo o no a las metas que hicieron migrar. Así los jóvenes migrantes han decidido hacer de esta experiencia su responsabilidad. Con lo anterior, se entiende que los jóvenes se desarrollan en torno a responsabilidades distintas, en comparación con las del estilo de vida adulta. Si bien es cierto que ya se mantienen solos, cubren sus propios gastos, en lo mínimo o en lo básico, también tienen que cubrir otros gastos y responder a situaciones de interés particular; cierto, los festejos, la comida, los vicios, los atuendos no son responsabilidades, no son indispensables; pero, ahora se muestran como símbolos de posición para con los otros y entre ellos.

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Sin estos lugares de reunión, sus mercancías y servicios, la vida en la ciudad, para los migrantes, sería de lo más difícil, ya que sirven como formas para olvidar o hacer llevadera la rutina laboral. ¡Claro!, existe el apoyo moral de los paisanos, algún conocido de pueblo, personas del medio urbano, pero es tal el atractivo de las novedades y dinámicas de la ciudad, que en la ansiedad juvenil se muestra como un satisfactor indispensable, ya que refleja estar con el otro y, a veces, ser superior, y logran a través de mercancías simbólicas y prácticas grupales, la identificación y distinción con sus pares generacionales. La soledad que se vive en el proceso migratorio lleva a buscar formas y medios de escapar de ella; el amor y la misma etapa que se está viviendo se vuelven los catalizadores de las relaciones sentimentales y los motores de búsqueda de distractores. En todo caso, cabe concluir de manera adelantada, que en el proceso migratorio se exponen factores tanto económicos como socioculturales que repercuten al mismo tiempo en los migrantes, los habitantes y la ciudad misma; en los primeros, es más notable lo que dificulta observar en un primer momento la influencia de ellos sobre los aspectos de la ciudad. En México, ser joven rural, originario del medio, muchas veces es sinónimo de indio, con lo que: …a fuerza de escuchar tantos juicios desfavorables, ellos mismos los

repiten y han llegado a convencerse de que así son realmente. (Pozas, 1971; 37)

Numéricamente, la siguiente tabla ilustra la cantidad de jóvenes que residen en la ciudad de México desde hace más de 5 años y la cantidad de jóvenes que tienen menos de este tiempo viviendo en ella. Además, se incluye en las cifras el criterio de género respecto a la edad. Los rangos que se tomaron son 15 y 24 años, de acuerdo los

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parámetros de las encuestas del INEGI. Estas cantidades, debido a las peculiaridades del fenómeno

migratorio interno de México, resultan ser únicamente ilustrativas, ya que, por citar algún ejemplo: en las tablas de INEGI, los migrantes del estado de Veracruz en la delegación Cuajimalpa de la ciudad de México sumaban aproximadamente 500 personas, en todos los rangos de edad, mientras que en el proyecto arquitectónico donde se desarrolló el trabajo de campo, que está dentro de la misma delegación, el 30 por ciento de los trabajadores era de ese estado, y el total de los que laborábamos, éramos aproximadamente 400, con lo que se obtiene que tan solo en esa obra había de 100 a 140 veracruzanos, y en la zona existen decenas de obras en construcción bajo parámetros similares de trabajadores del estado de Veracruz. Esta situación la explico porque a obras en construcción los encuestadores de INEGI no pueden tener acceso a contabilizar la población y, aunque así fuera, la alta movilidad de los migrantes impide, incluso que el rango de error estadístico corrija y de certeza de la magnitud de la población migrante. Así es como presento la siguiente tabla basada en datos de 2005 para el Distrito federal.
Población Migrante en General. Total Hombres Mujeres 187808 87123 100685 De los estados de mayor incidencia. 137505 62557 74948 Población migrante con 15 a 24 años de los estados de mayor incidencia 26565 12085 14479

Para el caso de los municipios del Estado de México, a donde migran más jóvenes del medio rural, se presenta la siguiente tabla:
Población Migrante en General. Total 417413 De los estado de mayor incidencia. 114654 Población migrante con 15 a 24 años de los estados de mayor incidencia. 24661

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Hombres Mujeres

202490 214923

53233 61421

12063 12598

Esta segunda tabla, indica la cantidad de jóvenes que migran a los municipios de la zona metropolitana y, en general, a los municipios que tienen contacto directo e influencia con la ciudad de México, como son: Coacalco, Chalco, Ecatepec, Huixquilucan, Xalatlaco, Juchitepec, Naucalpan, Nezahualcóyotl, Ocoyoacac, La Paz, Tecámac, Texcoco, Tlalnepantla, Tultitlán y Valle de Chalco Solidaridad. Los estados de mayor incidencia que consideré para ambas tablas fueron Chiapas, Guanajuato, Guerrero, Hidalgo, Jalisco, Michoacán de Ocampo, Morelos, Nuevo León, Oaxaca, Puebla, Querétaro de Arteaga, Tlaxcala y Veracruz de Ignacio de la Llave, ya que presentan la mayor cantidades de migrantes y, de estas cifras, se calculó el número de migrantes por edad, entre 15 y 24 años. Para esto, se consideran de manera indistinta si se adscriben a alguna etnia o no; el rasgo distintivo es el lugar de origen y que se integren de forma grupal en los espacios públicos constituidos históricamente en la ciudad. Así es que en las dos entidades (Distrito Federal y la Zona Metropolitana de la Ciudad de México), se cuenta con aproximadamente 50 000 jóvenes que participaron en el proceso migratorio hacia el espacio urbano en 2005. Los cambios y transformaciones que están reflejando los jóvenes migrantes, se relacionan con particulares condiciones y características socioculturales y mediáticas. Estos factores corresponden con su lugar de origen y el espacio que ahora habitan a partir de su participación en el proceso migratorio. A saber, se tiene la idea primaria y temporalmente verdadera18 de
18

En el último párrafo del siguiente inciso (2.3.3 Valores, oportunidades y potencial) de este apartado se explica lo referente a esta oración: idea primaria y temporalmente verdadera.

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que los migrantes jóvenes son blanco fácil -y primordial- de los medios de comunicación,
…como cualquier otro joven; pero en las ciudades, al estigma de ser indígena se le agregan los problemas derivados de su propia edad y de la necesidad de definir una identidad propia y un proyecto de vida, en un lugar en que prevalece la crisis económica, la falta de empleo y un inmenso bombardeo por parte de los medios masivos de información y comunicación, que los influencian y presionan para seguir sólo ciertos estereotipos (Rea, 2005)

…ya que encontramos que a partir de estas condiciones reivindican una posición (espaciotemporal a través del cuerpo) que no sería reconocida de igual manera en su lugar de origen y; en la ciudad, se muestra de una manera más atractiva y con la ventaja de la independencia, cuestión que la juventud citadina aun mantiene como meta. La vida en las ciudades abre nuevas posibilidades por medio de lo que los migrantes jóvenes dejan atrás (formas de vida tradicionales) que, en muchas ocasiones, incluyen para interactuar. Con lo anterior, estas formas interactivas donde se expresan las propias de su lugar de origen en un espacio estrictamente urbanizado. De esta manera, las ciudades son percibidas por ellos como sitios que presentan nuevas y diversas posibilidades de elección, no sólo de trabajo, sino de vida, con…
…la opción de migrar a las ciudades se asume, por ello, en medio de conflictos y tensiones con sus familiares y con sus comunidades de origen. La situación es más grave entre las mujeres jóvenes indígenas, que deben afrontar las presiones familiares y comunitarias, pues también ven con desconfianza su partida. (Pérez, 2002)

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2.3.3 VALORES, OPORTUNIDADES Y POTENCIAL

Dentro de la experiencia de campo, alcancé a reconocer y distinguir valores y prioridades que los jóvenes ponían en práctica por iniciativa propia y, desde luego, con influencia y apoyo de pares. Con este ejemplo, me refiero a jóvenes, no necesariamente del mismo lugar de origen ni necesariamente migrantes, a sus familiares con los que venían de fuera y en algunos casos de sus contratistas, oficiales19, maistros o compañeros de trabajo, que igualmente eran jóvenes y les prestaban facilidades para desarrollar una actividad mejor remunerada o que les representara un bienestar futuro. Otro ejemplo, sería la iniciativa por parte de los dueños de la edificación para abrir un espacio e instalar aulas que fueran atendidas por profesores del INEA bajo el auspicio de una fundación que igualmente pertenece al mismo dueño, para que los trabajadores (jóvenes o adultos), sean del oficio que sean y vengan de donde vengan, terminen su educación primaria y secundaria. Sobre el financiamiento y la idea de esta escuela dentro de la construcción, cabe decir demasiado, ya que la oportunidad de terminar los estudios se puede tomar como un aprovechamiento (por parte de los dueños de la construcción) del gran potencial intelectual y capacidades que tienen los jóvenes que migran, y en general, las personas, pues la actitud y decisión de migrar, esta vinculada a la idea de que son personas dispuestas a superarse y esforzarse por mejorar sus condiciones de vida, dentro y fuera de su ámbito de origen. Anteriormente, me referí a que la idea de que los jóvenes son

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Ser oficial dentro de la obra es tener un grado de sabiduría y jerárquico de algún oficio, es el mismo rango que el maestro o maistro. Alrededor de esta estructura organizacional también se encuentran y distinguen varias formas de distinción y procesos-ritos laborales y sociales para ganarse el titulo y la posición.

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influenciados por estereotipos y medios masivos de comunicación, es temporalmente verdadera, ya que en primera, si se vive en la obra donde se trabaja, se tiene acceso muy limitado a los medios de comunicación; la vida-presencia dentro de la obra, además de estar indefinida y ser incierta, no permite, en muchos de los casos, tener acceso a bienes como una TV, o un radio personal, aunque existen excepciones ya que, trabajando, el chalan del malacatero me enseñó el iPod de 80gb que usaba para escuchar música; esto, nada común entre los que ahí laborábamos, por el precio y las necesidades del gadget. Al respecto, este chico me comentó que ya se había instalado en la delegación Cuajimalpa, tenía más de medio año viviendo por acá y su sueldo le daba para ese tipo artículos.

2.3.4 ACTUAR Y MADURAR SIN ENVEJECER

Por otro lado, la veracidad de la afirmación del párrafo anterior depende de etapas de maduración y reconocimiento de la responsabilidad de algunos jóvenes. Como ya lo mencioné, en esto se relacionan las personas de las que se rodean, los valores religiosos o la ausencia de ellos, las experiencias y oportunidades que se les presentan. Es curioso observar que el comportamiento, las prácticas e interés se relacionan con algún rango de edad en los jóvenes migrantes, ya que los que tienen 12 años hasta 15-16 vienen acompañados por mayores y conservan sus metas por las que migraron, ya sea apoyar a su familia, comenzar a ganar dinero o, simplemente, probar suerte en la ciudad y conocerla. Por otro lado, los que llegan sin el ejemplo y guía de una persona no necesariamente mayor toman sus decisiones de manera independiente y pueden cambiar u olvidar los objetivos por los que migraron y con esto, inician el proceso de transformación

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de sus valores, actitudes y estilos de vida. Por lo que logré observar, aunque me platicaron sus metas, sueños y objetivos, no los llevan a la práctica. Por citar un ejemplo, el Cocas de 19 años de edad, compañero maniobrista de grúas y elevadores de carga, que llevaba 5 meses sin ir de visita a su pueblo en Veracruz, me comentó que esperaba poder establecerse en la ciudad (nada más, que nunca me dijo para qué) de manera inmediata, ya que le gustaba estar en la ciudad y tenía para pagar sus gastos. Varios de los jóvenes con los que trabajé, ya mayores, (24 – 25 años edad) y con varias experiencias en la ciudad, me comentaban la facilidad para entrar al desmadre, en palabras del malacatero: las oportunidades sobran y el dinero no falta, lo tienes todo, menos esto (señalando con el dedo su cabeza)20. Por ejemplo: él mismo, ahora ya tomo su camino y aunque algunos otros viven en la zona metropolitana, cerca de las de obras de Santa Fe; ya están realizando su vida en la ciudad, otros trabajan y viven en la obra para juntar dinero y ayudar a su familia en su lugar de origen. Así es como los jóvenes migrantes se reconocen y a través de la migración, al espacio urbano, con el tiempo, resignifican su sombra en el asfalto como el reflejo de su propia experiencia.

El comentario salio porque antes de que el malacatero (operador de la maquina que sube y baja el material por un costado del edificio en construcción) me ayudara a subir el material de la tablaroca en alguno de los pisos del edificio, el piyi, con el que hacíamos la reta en la hora de comida, le pidió a mi compañero de trabajo, el abuelo, una fumada de su toque. Entonces el piyi se alejo y después el malacatero me comento sobre el desmadre y la facilidad para acceder a nuevas prácticas que aunque no son propias de la ciudad si tienen relación con las que se viven, representen o no un problema o divergencia. El malacatero ahora tiene 24 años, no es la primera vez que migra y de vez en cuando va de visita a su pueblo, en Veracruz.

20

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3 JOVEN(ES) Y JUVENTUD(ES)

Como contexto, me interesa la imagen que se ha formado sobre la juventud rural entre la población citadina, pues encuentro peculiar y curioso el que los jóvenes de la urbe al observar a los migrantes, no les pueden clasificar e identificar en los contextos subculturales o de las tribus que conocen o a la que pertenecen; algunos los relacionan inmediatamente con la migración; y en general, la gente los observa y asocia con la historia migratoria de la capital, porque hasta mi familia se formó por un proceso migratorio, y así llegaron mi vecino, mi tía, mi ama, mi apa y ahora muchas personas en distintas condiciones y que, por diferentes medios, buscan a través de la

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migración un destino fuera de su territorio. Estas formas de concebir e identificar a los migrantes se ha enriquecido a través del trabajo fotográfico de Gama (en Wolfer, 2005), en la transmisión documental del Canal Once de la ciudad de México, exposiciones gráficas en el Museo de Culturas Populares de Coyoacán y por múltiples encuentros en vivo y en el barrio, en el metro, en las centrales camioneras, en las tocadas, en los bailes sonideros, cantinas, billares, bares, Table Dance y la memoria colectiva de los habitantes de la ciudad. 3 . 1 Juventud(es)

y

agrupaciones

socioculturales
Hablando de jóvenes y juventudes, es necesario observar que interactúan a partir de nuevas necesidades que expresan intereses, tendencias y formas de comunicación que se han consolidado como instituciones sociales con funciones, normas y códigos de pertenencia. Lo anterior, como expresión de la resignificación y reinvención de la vida cotidiana, su realidad. Aclaro que entiendo a las instituciones juveniles y en general las subculturas y colectivos, como formas organizacionales donde la pertenencia, identificación y reconocimiento se obtiene por medio de la praxis coherente de sus normas y parámetros, traducido en la representación del y dentro del grupo, a partir de prácticas y una constante reinvención y creación de la presencia como eje de su identidad. Estas prácticas tan distintivas que trascienden, grupos generacionales explican la influencia cultural en las formaciones organizativas y sociales a nivel macro. Además, esta influencia toma fuerza por la mayoría cuantitativa que representan en el plano nacional de la

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población. Estas mismas prácticas, junto con la actitud de una etapa biológica, explican el que de un solo grupo generacional se expresen tan diversas formas de socializar y vivir la cotidianidad y la realidad que trasciende el tiempo que se vive de manera intermitente. Utilizando estos valores y parámetros tan diversos, la juventud tiene sentido porque refleja una actitud que demanda cambio e independencia. Donde al menos, si no diverge del status quo, si lo omite en el plano de sus necesidades y preferencias, es decir, no lo quiere derrotar, pero sí transgredir ignorándole para consolidar una manera alterna de la vida y la realidad que habita. Por status quo, quiero entender la realidad bajo la que se construye como sujeto social y que implica aspectos culturales y de modos de ser. Es, pues, el universo sociocultural que caracteriza a cada sujeto social en grupo. Por sí misma, la posición generacional no limita la pertenencia a colectivos y grupos generacionales. Para algunos adultos jóvenes21, las prácticas que, igual representan responsabilidad y normas dentro de las instituciones adultas, no les impide integrarse a los colectivos juveniles ni representarlos; así mismos, los jóvenes los aceptan, promueven y les reconocen como iconos, gurús, rock’star y emblemas o instituciones de una escena, movimiento o concepto cultural y artístico, fundamentalmente. En los jóvenes migrantes, estas expresiones juveniles son una oportunidad para reivindicar una posición social y cultural que se vive de otras maneras en su lugar de origen y en la ciudad, les funciona para distinguirse de su grupo y a partir de recrear su presencia, se
21

Algunos ejemplos de Adultos jóvenes a los que me puedo referir es a los que participan, organizan, crean y proponen espacios socioculturales para audiencias principalmente culturales, artísticas y sobre todo que se identifican con la evolución conceptual y discursiva de las expresiones de los jóvenes de mediados del siglo pasado y principios de este (XXI).

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usa a manera de distinción e identificación entre ellos y con los otros. En este sentido, los jóvenes migrantes crean colectivos subculturales a imagen y semejanza de estilos urbanos, ya que sin retomar sus significados originales, se apropian los atuendos para constituirse como grupo, en donde puede negar su identidad cultural y posición social o simplemente mantenerla para cobrar sentido dependiendo del lugar y personas con las que se encuentren. Es decir, la identidad logra los fines que culturalmente le otorgan sentido: unir a los sujetos sociales que interpreten-interpretan códigos de pertenencia y que reivindican y apropian como algo construido en la individualidad y grupalidad. Pueden retomar el significado de los atuendos de cada estereotipo cultural que expresan, pero este se altera y difícilmente se consolida con el estilo de vida que se desprende del proceso migratorio y la suma de costumbres de su lugar de origen. Así es que la realidad que se construye a partir del desplazamiento y cambio en los lugares culturales que habitan los migrantes dificulta la consolidación de estilos de vida propiamente urbanizados y, en ocasiones, la reinserción cultural en su lugar de origen. Durante este proceso, considero al territorio como lugar simbólico cargado de significaciones, ya que es fundamentalmente lo que origina, a partir de contrastes, la interacción cotidiana en cuanto que ofrece atractivos y oportunidades que no forman parte del universo simbólico y significativo de los migrantes. Cabe aclarar que estos aspectos son considerados y apropiados de diferente manera por adultos y jóvenes, mujeres, hombres y niños. También es necesario remarcar que la movilidad de un lugar a otro en la urbe, no depende del todo de las aspiraciones de cada migrante. A decir verdad, los motivos de estar en la ciudad o en su

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lugar de origen dependen de la familia, carencias en su comunidad, oportunidades en la ciudad, etcétera; pero, ahora esta acción, además de tener características de movimiento social, toma significaciones en la cultura de los pueblos de tradición migrante, colocando a los migrantes jóvenes en una incertidumbre constante, que puede interferir en aspectos culturales e intenciones como comunidad y como grupo generacional. Durante el proceso migratorio, se puede encontrar en los estilos de vida de la urbe una necesidad, placer y forma de recrear la presencia dentro de sus grupos. Esto, a manera de reemplazo social y como forma de estrategia para vivir la ciudad. Siendo así que cuando trabajan y su comunidad no tiene una respuesta económica, o simplemente comunicativa con los jóvenes, es que entiendo que el sentido de la moratoria social, compromiso o autoridad (referida a las instituciones adultas y su comunidad) se desvanece, presentándoles la oportunidad de desenvolverse como nuevos actores sociales y futuros agentes subculturales con adjetivos y prácticas propias. 3 . 2 Significados de cantidad y constitución de

grupos
Dentro de las delimitaciones que usaré para referirme a los jóvenes, la juventud, sus agrupaciones y expresiones, quiero destacar la que se refiere al uso de palabras para denominarlos y que no dependen de una cantidad de participantes en sí, simplemente tienen importancia y sentido porque expresan la creatividad, interés, objetivo y motivación de un grupo que logra identificarse en gustos, preferencias y prácticas distintas, en las que ha crecido a partir de una reconstrucción de la realidad; también, la experiencia compartida y sus momentos irreversibles son la justificación, meta y destino cotidiano. En palabras de Brito (2002:43):

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Esta distinción se logra cuando el sujeto juvenil establece su diferenciación, más allá de los aspectos estrictamente biológicos o de edad. (Brito, 2000: 43)

Para comprender más a fondo esta construcción, debe verse igualmente, que con base en la consolidación de factores culturales en sus agrupaciones, los jóvenes pueden ser considerados como sujetos socioculturales.22 La manera en que los jóvenes como actores sociales construyen su realidad da sentido al concepto joven bajo el sinónimo de novedad. Lo anterior, a partir de prácticas que reflejan independencia y tienen la calidad de innovadoras dentro de las establecidas, en sentidos convergentes y divergentes. Con lo anterior, no me refiero a que sean formas de interactuar lejos de valores y actitudes que concuerdan completamente con palabras como responsabilidad, madurez y seriedad; y que, por supuesto, implican una suerte de jerarquización en distintas vertientes. Después de todo, esta investigación apoya el concepto de adultos jóvenes, como ejemplo de representantes de instituciones juveniles construidas históricamente por jóvenes y para jóvenes que se han consolidado, y son reconocidos como promotores de las identidades juveniles, que difiere de lo que se ha dado por llamar juventud adulta, siendo ésta un proceso de adolescencia durante la madurez en el que se está inconforme o pierden sentido los valores y formas de vida que convergen con las instituciones adultas y sus proyectos. Así es como agregó al concepto de juventud, el que no nos referimos a minorías ni mayorías, sino, a la actitud, autenticidad, innovación y
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A partir de, es que sus agrupaciones han logrado institucionalizarse y formar estructuras sociales con jerarquías, roles y formas de pertenecer bajo principios, valores y normas. Así púes que las agrupaciones juveniles logran incidir en estructuras de otras generaciones, instituciones y/o participar con ellas. Por ejemplo: organizaciones delictivas, culturales, de las artes y políticas recurren o se relacionan con grupos de bandas, crews [Diccionario de Graffiti, 2009: Crew], fans, etc. para promover prácticas, eventos y actos en conjunto.

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alternativa de las prácticas, valores, normas y códigos que distingue a una generación que se consolida y caracteriza por cada uno de sus integrantes (actores sociales) que son únicos y diversos, unos con otros, identificables, distinguibles, ya que no son sujetos sociales reconocidos por las instituciones adultas o no han consolidado su posición ante las estructuras sociales que les imponen la moratoria social o que los hacen participes en los ritos y retos de paso. Otra característica es que el joven, los jóvenes, las juventudes no dependen de cantidades o aspectos aceptación e identificación en lo cuantitativos, sino de en la la colectivos, traducido

relación/conflicto joven-joven que, como establece Urteaga (2005), es bajo la que se mueven y donde expresan para con otros en agrupaciones, manifestaciones y relaciones tanto comerciales como culturales a partir de la representación de estilos y manejo de formas de comunicación; con códigos, símbolos y signos que marcan tendencias generacionales. 3 . 3 Concepto: dentro y fuera de conceptos Para establecer un concepto de joven que se encuentre dentro de los resultados de campo y que propicie un conocimiento coherente con la realidad, iniciaré por analizar el espejo cultural bajo el que se circunscriben las prácticas de estos, nuestros actores sociales: los jóvenes migrantes. Cada espacio y cada tiempo construyen un concepto para cada categoría a la que necesite referirse, de
… este modo cada cultura –dentro de sus estrictos límites- define, configura y establece pautas de lo que inevitablemente es ser y comportarse como adolescente, (Díaz, 2002: 22)

…vagabundo,

inútil,

persona

ejemplar,

trabajadora,

madura,

inmadura y muchos más calificativos familiarizados con los jóvenes,

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niños, muchachos como agentes sociales que deberían y deberán seguir un cuadro de formación y comportamiento estructurado para insertarse dentro del grupo social y converger a partir de las acciones que procuran su perpetuación. En este sentido, encuentro que la población joven migrante en la ciudad de México tiene la oportunidad de reivindicarse como joven, porque en su comunidad de origen tomaría otras vertientes y categorías. Ahora, pueden reinventar su adolescencia, pubertad y juventud porque tienen elementos simbólicos y pueden conocer los códigos bajo los que se mueven agentes sociales que les son bastante similares generacionalmente y con los que pueden entrar en conflicto a partir de la necesidad de distinción o, por otro lado, también pueden llegar a identificarse construyendo lazos sociales y dinámicas de interacción. Al distinguirse e identificarse, los jóvenes migrantes se consolidan como grupo, como actores socioculturales, pero ¿qué pasa cuando regresan a su lugar de origen de manera definitiva o solo temporalmente? Al apropiarse de un concepto que les define y les complace, le dan sentido a lo que viven, pero este otro contextoconcepto que han adoptado y practican no coincide con los parámetros de interacción de su lugar de origen; de ésta manera, existen dos sujetos sociales representados por un mismo actor sociocultural, de acuerdo al espacio donde se exprese y manifieste. Si bien es cierto que a los migrantes en la ciudad podemos encontrarlos como jóvenes, adolescentes o muchachitos, en su lugar de origen dependiendo de sus prácticas y roles pueden dejar de ser concebidos como tales. Lo que importa para este trabajo es el cómo se constituyen y reconocen en el contexto urbano. Durante la investigación, se encontraron actores sociales que no

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entraron en el rango de edad que generalmente se usa para definir la juventud, pues apenas tienen cumplidos 12 o 14 años; pero, que al identificarse con los grupos y ellos mismos, al compartir sus prácticas con en lo colectivo, deben insertarse dentro del concepto de juventud migrantes como constructo sociocultural en la urbe. Esto, porque la categoría y concepto se manejará, alrededor de prácticas referidas a la juventud como grupo y las subculturas que consolidan. Así mismo, entiendo que los que migran han constituido una subcultura originada en la interacción del proceso migratorio y el estilo de vida en la urbe, que se conjuga con elementos socioculturales de su lugar de origen. Estos son pues los parámetros para entender a la juventud migrante como concepto y fenómeno social donde la praxis justifica su posición e influencia generacional que desprende y manifiesta una constante reinvención de símbolos y significados a partir de estilos, modas, estereotipos, tradiciones, herencias y valores históricos, culturales, políticos, sociales, económicos, mediáticos y de la información en tiempos y lugares propios de un performance a través del ritual de paso y la creación de la presencia que se manifiesta en el desplazamiento migratorio, que ahora también es tradición en los pueblos y comunidades de donde provienen los jóvenes migrantes (Puebla, Estado de México, Oaxaca, Chiapas, Veracruz, Tlaxcala, Hidalgo). Como ya se mencionó en la primera parte de esta investigación, para definir la juventud rural que expresa una nueva subcultura a partir de patrones de jóvenes de la urbe, descartaré la categoría de edad, el origen étnico o su adscripción y, por otro lado, haré énfasis en aspectos socioculturales inspirados en los estilos de vida de la ciudad re-significados, que expresan o practican y sobre los cuales construyen identidades y formaciones subculturales como grupos

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heterogéneos en lugares que les son simbólicos en la urbe. Los califico como heterogéneos, pues la constitución de los grupos depende de la permanencia dentro estos, así como del tiempo que duren y lugar que ocupen durante el proceso migratorio en sus espacios laborales y habitables. Es decir, si el lugar de trabajo cambia, esto repercutirá en el número y los integrantes del grupo, en el grupo como tal; por ejemplo, cuando hay temporada agrícola en su lugar de origen o alguna festividad, los migrantes suelen regresar a su comunidad, de manera indefinida. En esta movilidad constante de los jóvenes y sus grupos, es que radica la heterogeneidad como característica grupal y subcultural, misma que se retroalimenta con la diversidad de mercancías simbólicas que son ofertadas en los espacios comerciales que visitan; de la misma manera, el cambio en los estereotipos que las originan. Así es como definiré a los jóvenes que migran del interior del país a la ciudad de México y resignifican los estilos de vida de la urbe formando grupos heterogéneos y una subcultura juvenil que ocupa lugares simbólicos por tiempos indefinidos pero que son reemplazados por otros migrantes, en términos similares. La juventud no-urbana debe entenderse a partir de jóvenes que al migrar a espacios urbanos expresan por medio de su praxis las características socioculturales de su lugar de origen; es decir, la ruralidad-semiurbanidad solamente cobrará sentido cuando contrasta en los espacios urbanos, a su vez, esto coincide con la noción de que en su tierra natal no existen motivos para calificarlos como jóvenes rurales, jóvenes campesinos, así es que son jóvenes (o su equivalente cultural) a partir de la representaciones locales y los adjetivaciones del contexto en que se expresan; igualmente, esto lo considero como una característica de la juventud citadina; en la ciudad los jóvenes lo son por el estereotipo que expresan y practican;

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mientras, en un contexto del interior suelen ser llamados chilangos como concepto histórico (distintivo e identificativo) para los habitantes de la ciudad, sus familias y con los que se identifican. Con esto, concluyo que existe un equivalente que se aplica de manera recíproca en el imaginario de las juventudes mexicanas a partir de regiones para referirse a los otros, los que no son de ahí, de donde es quien usa el calificativo23. Por mazahuacholoskatopunk entenderé al joven que migra a la ciudad y que en su atuendo representa estilos de vida de la urbe pertenecientes a subculturas juveniles ya constituidas, de donde retoma códigos y símbolos para integrar grupos heterogéneos y habitar la ciudad, ocupando lugares para el encuentro, consolidando una subcultura basada en la adquisición de mercancías simbólicas y cargándolas de múltiples significados a partir de los que estructura y concede distinciones para interactuar de manera grupal. A estos jóvenes se les asignan varios adjetivos y calificativos con los que se les identifican a partir de estereotipos culturales o formas coloquiales, en ocasiones en sentido despectivo por parte de ellos mismos y los habitantes de la ciudad: así es como les nombran paisas, paisarocker, powser, chacales, chacas, nacos, payos (Fotografía Dominicana e Internacional, 2006), inditos e indígenas. En esta parte, creo que es conveniente mostrar el verdadero problema que implica tratar de denominar a esta subcultura, ya que al ser portadores de una gran variedad de iconos, símbolos y referencias culturales, es que se torna confuso y carente de sentido
En este momento solamente ejemplificare con algunas formas regionales de denominar a algunos habitantes del país: regios (monterrey principalmente), norteños (que se aplica a personas de estados fronterizos al norte del país), chilangos (los que habitamos la ciudad y la zona metropolitana, aunque existen versiones de que los chilangos son los que nacen en la ciudad y por otro lado, los que vienen a vivir a ella), costeños (los que viven en la parte costera de Oaxaca, Guerrero y generalmente Veracruz), por mencionar algunos, y otra característica es que estos calificativos no se refieren efectivamente a un estado bien delimitado políticamente, sino a un conjunto de zonas, regiones, etc.
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asignarles una etiqueta-concepto que no sea dinámico en sí mismo; que refleje la esencia, tendencia y forma particular de constituirse como subcultura juvenil; esto, además, se relaciona con su constitución estética a manera de collage. De alguna manera, ellos, grupalmente, tienen denominaciones y formas particulares a partir de los gustos, prácticas y preferencias fundadas en aspectos históricos, del imaginario y la tradición migrante que conocen; pero, tomar esta referencia limita el conocer su expresión en un amplio espectroconcepto cultural que expresan. Observando la constitución de los grupos y a los jóvenes que trabajan en construcciones, el comercio informal y que ocupan de manera conjunta los espacios de la urbe y sus centrales camioneras, es necesario reivindicar al rock urbano como una de las principales corrientes musicales y culturales bajo las que converge un sector importante de ellos. Es decir, los grupos de migrantes y jóvenes habitantes de la zona metropolitana son audiencia importante de este género citadino, a la par que muchos jóvenes de la urbe han dejado de serlo. Recorriendo el discurso de las bandas de rock urbano, los jóvenes migrantes que transforman su atuendo se identifican con la música y sus prácticas. Es posible expresar de manera gráfica que la influencia del rock mexicano salió del centro de la ciudad en la década de los 80’s y, por efectos de la migración, se ha expandido hacia sus alrededores, generación tras generación; casualmente siendo el flujo de los migrantes en sentido contrario. En la misma dirección, como lo advierte Gama (en Wolfer, 2005) y se observó en el trabajo de campo, esta subcultura se consolida a partir de migrantes, pero la tendencia de construcción del estereotipo Top model Mazahuacholoskatopunk, también se relaciona con jóvenes habitantes de la zona metropolitana y que no necesariamente son migrantes; quizá su familia lo sea, pero algunos de ellos ya son

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originarios del Valle de México. En este sentido, encuentro que el rock urbano se desplazó y toma influencia en las zonas rurales que colindan con la ciudad de México. Ejemplos de lo anterior pueden ser el municipio de Huixquilucan, Nicolás Romero, etc. Los menciono porque creo que a partir de este género musical, la migración y la juventud, procedentes de las zonas rurales de estados como Veracruz y Puebla (los estados con mayor migración de jóvenes) y de los municipios aledaños a la ciudad de México, encuentran respuestas a los cambios que se están expresando. El término que usa Gama (2002) tiene sentido en el momento en que lo acuñó, ya que los estereotipos a los que hace referencia, sin duda, siguen vigentes pero, por otro lado, en la experiencia de campo, logré ubicar la existencia de tendencias de los nuevos estilos musicales y del tradicional rock urbano del Valle de México, es decir, hace 6 años que les asignan una etiqueta tan curiosa y enriquecedora para entender este fenómeno, pero no existía como estereotipo y moda la música reggaeton, el estilo de baile y música duranguense, la electrónica y tribal, por mencionar algunos géneros. En este sentido, es que creo conveniente readecuar el término para referirse a los top model mazahuacholoskatopunk conforme a las nuevas tendencias que retoman para vivir la ciudad y que se relacionan con las mercancías simbólicas y gadgets24 que pueden adquirir. En todo caso, si esto no se logra conforme a los términos de los estilos-estereotipos que expresan, sí es necesario para las ciencias sociales considerar las formas y conceptos que expliquen de manera coherente y dinámica estas formaciones subculturales. Por otro lado, también puedo proponer etiquetas como

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Un gadget o gizmo es un dispositivo que tiene un propósito y una función específica, generalmente de pequeñas proporciones, práctico y a la vez novedoso. Los gadgets suelen tener un diseño más ingenioso que el de la tecnología corriente… (Wikipedia, 2008: Gadget)

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emopaisalocotrónico, rastapaisa pero al igual que en los géneros musicales, estas mezclas e hibridaciones, expresan la capacidad de fusionar e incorporar nuevos estilos, técnicas y estrategias de los actores-ejecutantes culturales para construir y resignificar la realidad que conocen durante el proceso migratorio y que, a su vez, expresan para consolidarse en un género independiente, como lo han hecho las subculturas juveniles a lo largo de cuatro décadas. La fusión que estamos presenciando tiene elementos suficientes para concebirse como una mera tendencia, mientras oculta una subcultura etérea de mestizaje. Es, pues, una mimetización que nace en el proceso migratorio y toma forma a partir de nuevos atuendos y formas de interacción cotidianas de su localidad con las de la ciudad. Acción que simboliza al/el cuerpo, como lugar, en tanto que se vive el naufragio urbano de la migración. Es decir, no pertenecer, no corresponder, el cuerpo se inventa como punto de identidad y agregación. Es decir un nodo de la socialización que busca y encuentra e intercambia, buscando su autoconstrucción, en la solidez y unidad de la presencia que identifica y distingue.
3.3.1 LA FUNCIÓN DE UN ATUENDO PROPIO

Por otro lado, el proceso de conversión del atuendo tiene como función el adaptar a los jóvenes migrantes a las formas estéticas de la ciudad como significado de progreso y superioridad respecto al grupo, ya que migran por una necesidad en la que se deben demostrar logros y experiencias que el otro no tiene y aceptan como reto para ganar un lugar en el grupo o en la comunidad; otorgando un significado ritual y tradicional en las comunidades de migrantes. También es cierto que la metas del proceso migratorio nunca se olvidan: dinero, progreso, oportunidad, mejorar económicamente,

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superioridad frente al otro. Lo que destaca en los migrantes son la humildad y los valores morales y religiosos, ya que si bien no todos transforman su atuendo para vivir la ciudad, muchos lo hacen por el bienestar que representa en la medida de sus posibilidades sin abandonar los objetivos originales. 3 . 4 Institución, cultura y praxis
¡Pinche derroche de creatividad a lo pendejo!25

Para adentrarnos en el concepto de cultura juvenil, es conveniente no olvidar que se debe postular teniendo como eje las prácticas y sus significados adultas. También es necesario destacar que el concepto de cultura y juventud debe construirse a partir de aspectos organizativos y comunicativos propios. Sin alejarse de su propia naturaleza y forma. Es así como debe captarse la esencia de los grupos: desde dentro, antes que desde fuera, desde los factores que consolidan como cultura.
En un sentido amplio, las culturas juveniles refieren al conjunto de formas de vida y valores, expresadas por colectivos generacionales en respuesta a sus condiciones de existencia social y material. En un sentido más restringido, señalan la emergencia de la juventud como nuevo sujeto social, en un proceso que tiene lugares desde fines de los años cincuenta, y que se traduce en la aparición de una microsociedad juvenil, con grados significativos de autonomía con respecto a las instituciones adultas, que se dota de espacios y tiempos específicos […] en el plano de las imágenes culturales, las culturas juveniles se traducen en “estilos” más o menos visibles que a manera de bricolaje integran elementos heterogéneos provenientes
Me parece oportuno mostrar esta frase púes en este apartado se hará referencia a la creatividad como característica de la praxis en los jóvenes, y la misma oración surge en medio de una charla y un juego de cartas ya que los participantes improvisaron y reorganizaron algunas reglas y posibilidades del mismo, además de que se conjugo de manera espontánea. Como las ideas y muchos de nuestros buenos momentos. Gracias amigos.
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que

le

dan

sentido

como

actor

sociocultural

independiente de las normas y parámetros de las instituciones

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de la moda, la música, el lenguaje, el comportamiento no verbal, el graffiti, los mass media, etcétera.(Feixa, 1993)

Cierto es que el concepto sociocultural de juventud se puede llegar a confundir con la definición de grupo étnico en lo cultural y con los adultos mayores en lo social, la distinción y justificación estrictamente radica en su influencia e innovación de los procesos socioculturales de las instituciones sociales en las que han de insertarse a partir de lograr y demostrar madurez, independencia y creatividad para poder reproducirlas y/o representarlas. La confusión con personas de la tercera edad o grupos étnicos en general, con la definición de juventud, se refiere a que se emplea un mismo parámetro de edad y de divergencia existente en estos grupos culturales; es decir, distinción a partir del grueso social mayoritario, lo cual, como ya se ha mencionado, no excluye para poder identificarse con las características de la juventud como actor sociocultural. Finalmente, quiero dejar en claro que para definir a los jóvenes y lograr conocer a fondo sus características como actores sociales y culturales, la juventud no cobra sentido en parámetros biologicistas ni cronológicos relacionados con la edad, así mismo, no radica en la divergencia o convergencia social, sino en la praxis apropiada y matizada con valores, creencias y objetivos que nacen en esta etapa de la vida y transgreden o alteran roles institucionales y espacios generacionales propios y de los otros, locales y globales. Es necesario reconocer la presencia, pertinente y coherente de los jóvenes en lo histórico, cultural y social, ya que en épocas pasadas no fueron agentes activos para la transformación de su/la realidad de manera independiente, sino de una manera condescendiente que correspondía a una lógica, normas, técnicas y valores determinados y distintos. Esto coincide con la idea de que ahora los medios bajo los

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que se mueven, comunican, organizan y, por otro lado, identifican y distinguen, corresponden a procesos nunca antes experimentados en lo social, cultural, político, ambiental y tecnológico que les permite a través de la praxis una verdadera independencia en lo local y global. Al mencionar independencia, no me refiero a un desprendimiento o ruptura total con las instituciones y el sistema como es conocido, sino a dos aspectos: 1) desconocimiento de las resultantes, tendencia y conclusiones de sus movimientos, decisiones y acciones en lo grupal e individual; 2) lo que nos obliga a reconocer la reestructuración del sistema social, cultural y económico presente; a su vez, de los valores, creencias y códigos de la interacción y comunicación social que los sustentan, construyen y justifican26. Aun así, los jóvenes siguen siendo candidatos a participar a través de la moratoria social o rituales de paso para tomar parte activa dentro de la institucionalidad adulta; pero al reivindicar un actuar, un interés y afinidades distintas, se distinguirán o identificarán de/con la sociedad y cultura de la que forman parte. En palabras de Brito (2002: 43):
… las identidades juveniles se han ido construyendo a lo largo de la historia a partir de su diferenciación con el resto social. La existencia juvenil adquiere significación a partir del momento en el que se establece una diferenciación cultural con los demás sujetos sociales.

La distinción comienza con nuevas y viejas utopías en tiempo presente y por sí mismas efímeras con medios imaginados para constituirse. Esto explica la influencia que tiene el desarrollo tecnológico, el mercado, el flujo de información y las manifestaciones y expresiones que se originaron en el marco de la globalización (arte,

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A su vez, estos factores que se encuentran en pleno cambio nos hacen ver que son resultado de sistemas culturales, sociales, religiosos, económicos y científicos dinámicos que aportan sus medios y fines para captar, transformar y vivir lo real. Tal cual, naturaleza del Hombre.

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cultura, historia, identidad, religión y ética), a la que estuvieron expuestas las generaciones de mediados del S. XX; por ende, con efectos distintos y ahora como reivindicaciones propias. En esta ocasión, tomaré como principio que, los jóvenes migrantes influyen, transforman y dan sentido a su realidad sociocultural a través de los medios que apropian, y se relacionan con los cambios tecnológicos recientes27 y que ahora conocen, por la práctica migratoria. Si los medios con los que apropian la realidad cambian de manera constante (a partir de avances tecnológicos y flujos de información), esto explicará conductas y formas únicas de aprehender la realidad. Sea la generación que sea, en todas habrá repercusiones en escenarios presentes y futuros a partir de los pasados. En estos términos, se puede interpretar la marginación, exclusión y una especie de analfabetismo informacional y de los medios, expresado en agentes sociales que no se han expuesto a los mismos. Igualmente, en otros campos de la sociología y la antropología, se esta consolidando la idea de que la saturación de información (provocada por la sobreexposición a los medios y el manejo indiscriminado de datos relacionados con el consumo y nuevas prácticas que derivan de la tecnificación de la cotidianeidad) en la vida cotidiana provoca situaciones donde la memoria de los encuentros se vuelve fugaz e incapaz de reconstruir contextos, situaciones, momentos y personas, explicado esto en términos del derecho a olvidar de cada individuo. Las prácticas y formas de expresarse de los grupos de migrantes jóvenes puedo considerarlas como una subcultura, ya que como agrupación se constituyen e interactúan a partir de códigos de comunicación, identificación-distinción, a la par de la pertenencia y
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Observando de manera correspondiente que la Hi-Tech (Alta tecnología, vanguardia [Wikipedia, 2009: Hi-Tech]) igualmente transforma hábitos y permite la expresión de nuevas conductas y colectividades socioculturales.

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permanencia28 donde participan por medio de la recreación de su presencia (ante otros y ellos -ellos como resultado del reconocimiento dentro del grupo y los otros como distinción con los que están fuera del grupo) de manera constante, bajo los mismos términos y fines, aunque con medios y mercancías simbólicas distintas. Los avances tecnológicos y expresiones culturales minoritarias ahora son factores para la deconstrucción de paradigmas y sistemas imperantes en una sociedad, que a partir de las primeras etapas de la globalización, ha manifestado cambios importantes e inéditos, auténticos y reivindicativos a partir de nuevos actores socioculturales, contextos, medios y utopías.
3.4.1 LA EXPERIENCIA, EL CONOCIMIENTO Y LOS NUEVOS

CONTEXTOS.

Considerando que el contexto es una nueva realidad (a partir de espacios, lugares y tiempos) e implica particulares expresiones y manifestaciones (sociales, culturales, económicas, históricas e identitarias), que crea imaginarios, formas de identificación y distinción en los grupos de migrantes que se forman en la ciudad, es que entiendo que las condiciones se tornan diversas en temporada y lugar, por lo que cada migrante crea un conocimiento a través de la experiencia (oral o personal) con lo que se permite tener liderazgo y control de las situaciones que se le presentan al grupo o individualmente durante el proceso migratorio. Finalmente, queda aclarar que en ocasiones la experiencia pierde vigencia por la falta de correspondencia con la realidad debido a que se enfrenta a un nuevo contexto. Por la forma de asignar roles y funciones a los individuos en grupo o
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Relacionare el concepto permanencia con la presencia de los jóvenes migrantes en lugares (laborales, habitacionales y simbólicos) desde donde viven la ciudad por medio de la resignificación de prácticas, atuendos y estereotipos de jóvenes urbanos.

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comunidad, entiendo que la sociedad y cultura, tradicionalmente, han concedido al conocimiento, la experiencia, sabiduría y sus técnicas, la autoridad y libertad de cada individuo (haciendo referencia: la información es poder), por lo que la evolución de estilos de vida y de los medios como constructores de realidades no incluyen a quien los ignora u omite para interactuar en un nuevo contexto y grupo. El cambio o transformación cultural de los jóvenes migrantes o no migrantes, depende de estos parámetros para entenderse y expresarse. El migrante que sabe moverse-trasladarse en la ciudad y puede comunicar, o entiende los códigos del lenguaje urbano, tiene los medios para consolidarse en lo laboral, económico, social y cultural. Se menciono autoridad y libertad anteriormente porque los jóvenes migrantes experimentados, al conocer y haber socializado en territorios simbólicos distintos al de origen, tienen la información necesaria para conducir, aconsejar y compararse con el grupo. Tienen libertad y poder y los usan, dependiendo de sus intereses. Si se es una figura de autoridad frente al grupo, se prolonga la estabilidad y promueve su expansión o reproducción como tal, pero si solamente se es representante de libertad a partir de estilos y formas de vida con experiencia e interés bien definidos, sólo influye a quienes les importa, no con el fin de manipular sino de compartir principios y valores entre los integrantes de un grupo que se identifican con él. De esta manera, tiene vigencia y validez la institucionalización de la experiencia, la sabiduría y autenticidad bajo la que se mueven los grupos de jóvenes migrantes y no, de manera similar a los adultos, interactúan bajo esta premisa en forma de leyes, normas y códigos representados por valores socioculturales.

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3 . 5 Identidades y distinciones
Gente anónima a quien nadie preguntó por qué vagan, ni por qué emigraron; Nadie se interesa en reconocerlos. Ellos mismos olvidaron, borraron de su memoria asociativa, su propia identidad. ¿Qué saben y que les importa saber ya, quienes fueron antes? El haber sido “alguien” en la vida social, o en la política, o en el arte o en ciencia –pillo o apóstol¿Acaso puede modificar o desfigurar lo que se es actualmente? (Licurzi)

Distingo tres formas de la identidad dentro de los circuitos de la juventud migrante que se expresan a partir de estereotipos urbanos y no-urbanos, su mezcla. Aunque cabe dejar en claro que estas formas de distinción-identificación cobran sentido de diversas maneras y no implican más que lograr un posicionamiento con determinado grupo, en determinado momento, con la característica de que estos son los actos que forman la memoria colectiva de la migración juvenil. Cada uno toma importancia a partir de que los individuos conozcan y encuentren motivos en la realidad para construirse socialmente tomando en cuenta el modelo identitario que prefieran. Esta decisión no les compromete a nada, solo el pertenecer a un grupo en el que se desarrollan prácticas y se conocen experiencias que de manera individual no tendrían el mismo significado y sentido, al fin y al cabo, a partir de estas primeras experiencias, ellos podrán a futuro desarrollarlas de manera independiente, con el mismo grupo u otros acompañantes. Los jóvenes migrantes están en una edad y oportunidad social donde pueden cometer todos los errores posibles y con ello podrán aprender

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y conocer experiencias que les servirán para madurar socialmente y, en otros momentos, cambiar de decisiones y retomar un destino cultural y social más sólido, serio y responsable, relacionado a con motivos migratorios. Para lograr acercarnos a las prácticas de identificación de los migrantes usaremos los elementos que definen Tamayo y Wildner (2005: 22) en la consolidación de la identidad: reconocimiento, pertenencia, permanencia y vinculación. Antes de exponer los factores que consolidan la identidad, es oportuno retomar las concepciones de Maslow y Bauman (2007) al respecto de que el consumo no es un factor determinante en este proceso identitario, ya que sólo es un medio que conecta elementos que intervienen en la satisfacción personal y cambian independientemente de las necesidades de los sujetos que les adquieren; por tanto, únicamente son medios que enriquecen la presencia y no determinan la identidad, en tanto que caducan y carecen de sentido. El primero refiere al auto reconocimiento (identificación-distinción) para con un colectivo o grupo en el que se juegan roles que expresan unidad en tanto grupo identitario, a partir de la constitución como agentes identificables por unos, con otros y entre nosotros mismos29; Por otro lado, la pertenencia implica apropiar –ser y estar con actores no humanos que están sujetos a densas cargas de prácticas, discursos, creencias, valores y actitudes (Díaz, 2002: 26)- el contexto que se habita y el grupo con el que se interactúa, consolidando así un espacio social y cultural propio, distintivo, autentico, práctico, que les identifica y les une.

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Esta misma práctica se vincula con el acto performance en tanto que su objetivo es crear una presencia donde se vincule lo individual y grupal.

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El aspecto de la vinculación se expresa en relación con los lazos simbólicos, las prácticas que, aunque están fuera de un constructo cultural, unen al grupo a partir de necesidades y metas, en el aspecto íntimo de los significados culturales de cada grupo implica todos y cada uno de los nodos que como red social les permiten interactuar en el contexto urbano a partir de que se logran identificar como grupo instituido-identificado bajo los elementos antes mencionados: reconocimiento y permanencia. La idea de la permanencia es diferente de los otros elementos ya que el proceso migratorio influye en demasía sobre la constitución de los grupos, pues al estar en un constante desplazamiento por la ciudad, los jóvenes migrantes dejan de ser/estar dependiendo de su situación/localización representa la laboral, del en términos más del naufragio Pero que esta separación grupo extenso.

permanencia no sólo significa en términos físicos y tangibles la unidad grupal, sino que también…
Se relaciona en forma estrecha con el tiempo y la duración del estar en un lugar, que comunica niveles de arraigo. Es la duración de sentirse parte de un nosotros semejante. Así puede haber identidades de mayor permanencia que otras, [esto] permite examinar las identidades en su temporalidad, entre el origen del “ser” y “no ser” más. Los ritmos de la temporalidad que constituyen la cotidianidad, de ahí que estos dos conceptos estén ligados de manera íntima: tiempo y cotidianidad […] La permanencia se manifiesta en rutinas, pero de manera simultánea, en tanto se esta en un espacio y un tiempo; reproduce con ella la intersubjetividad, la posibilidad de compartir la interpretación y el lugar con los otros. Es entonces cuando se generan códigos comunes de comunicación […] la vinculación, la interacción social y simbólica, la relación intersubjetiva, la formación del nosotros, la solidaridad. Si la identidad es el proceso de reconocerse, también es el acto de reconocerse en el otro […] Todo eso se hace a través de la intersubjetividad, y ello convierte la idea del “yo” en “nosotros” […] la identidad como ese acto de vincularse entre sí, de compartir que a su vez construye la idea de comunidad […] que parte de una identificación con ese “nosotros” constituido. (Tamayo y Wildner, 2005: 20-21)

Las formas de distinguirse-identificarse al interior de los grupos de

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migrantes están basadas en la superioridad, originalidad y en parámetros como el machismo, tradiciones de géneros y costumbres como universos culturales similares en la población urbana, pero más directos y que contrastan en la manera en que son aplicados. La introducción de nuevos atuendos en su vida cotidiana y el uso de nuevos signos y códigos de comunicación enriquecen su interacción con la ciudad y terminan mimetizándolos en el contexto urbano. No es que se pierda la distinción con el resto de la población urbana, sino que a partir de las formas y dinámicas con que interactúan, reflejan y manifiestan el estilo de vida de las personas que habitan la ciudad. La comunicación es fluida, los códigos se interpretan como deben de ser interpretados y los lugares representan oportunidades de encuentro, recreación, comercio y como oportunidad performativa para crear presencia a través de los atuendos. Entiendo a esta juventud no-urbana como constructo sociocultural que se expresa a partir de que participa en el movimiento migratorio; éste, a su vez, se ha constituido como práctica generacional que transgrede los limites de edad y valores culturales en cada comunidad. prácticas Son jóvenes migrantes en en la ciudad de México, a la Guadalajara, Monterrey, Tijuana, etc., pero, en los lugares donde sus no han resultado aspectos divergentes institucionalidad o normatividad local, son jóvenes sin adjetivos, con ritos, retos, símbolos, prácticas, identidad y cultura propios. Al referirnos a la cultura de los jóvenes migrantes nos referimos a la del lugar de origen. Ahora que habitan la ciudad, los atractivos sociales, económicos, de distracción e históricos de su lugar de origen quedan relegados, olvidados y perdidos en la transición que supone la migración, la juventud, la moda y los estereotipos. La juventud al ser una etapa de transición, cambio, reconocimiento y desarrollo; durante el proceso migratorio, el olvido será afirmado hasta el punto

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en que las condiciones y experiencias reafirmen los valores culturales y sociales que se opacaron para lograr sobrevivir a la excesiva luminosidad del ente urbano que resplandece junto a los bolsillos llenos de dineros. Cuando la ciudad y su realidad se opacan de manera recíproca con el brillo del oro y los placeres urbanos, la humildad, la sencillez, la dignidad y los valores morales y culturales de los lugares de origen se muestran firmes, como cuando empujaron a sus hijos al abandono, la aventura y la oportunidad. El adjetivo de ruralidad, no-urbanidad se manifiesta cuando los migrantes entran en contacto con el contexto urbano. La ciudad clasifica y define a la juventud en estereotipos, modelos y prototipos a partir de colectividades y agrupaciones socioculturales. Al identificarse generacionalmente con la juventud de la ciudad, los jóvenes migrantes encuentran un rival, un cómplice, su compa, su vale, su camarada, socio, valedor, un chilango con el que compiten, comparten, se distinguen e identifican. En este sentido, la ciudad y sociedad han definido lo que debe ser un joven, las instituciones bajo las que debe circunscribir su praxis, los retos y ritos que debe cumplir para lograr ocupar un lugar en la cultura local. Los jóvenes migrantes, junto a los jóvenes urbanos que han desertado de estas normas institucionales, forman parte de otras juventudes, a partir de lo que llama Brito (2002) praxis divergente, donde las prácticas son medios para lograr consolidar su presencia con los otros y entre ellos. Estas propuestas de modos y estilos de vida que han logrado construir grupos, forman y dan cuerpo a la interacción entre identidades, con metas y fines bien claros que trascienden sus fronteras generacionales, institucionales y socio culturales.

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En lo anterior nos referimos a la ruptura sociocultural de los 60´s que acoge las primeras disidencias institucionales y antisistémicas del siglo XX, las cuales encabezaron el rejuvenecimiento del statu quo a partir de nuevas formas alternativas para interpretar la realidad global y local. A través de esta revolución permanente en aspectos tecnológicos y paradigmáticos es que la juventud se ha institucionalizado a sí misma en la informalidad, marginalidad, inconformidad, disidencia e incomprensión de las calles, los salones de baile, tardeadas (lugares con un sin fin de símbolos y significaciones que han formado el imaginario que atrae a los jóvenes del interior e inspira para migrar) y las plazas públicas como centros de reunión predilectos que los acogen a manera de consumidores y vendedores; donde son audiencia, medio y mensaje de si mismos. Los jóvenes migrantes ocupan espacios intersticiales de la ciudad donde construyen comunidades para reivindicar su presencia a partir de retos primarios para lograr un posicionamiento y un reencuentro a través de la confianza con lo integrantes del grupo migrante; en este tipo de eventualidades cotidianas, los lazos que los unen se vuelven similares en cuanto a calidad con el parentesco, pues cada acto y momento, es una muestra de lealtad, identidad, cariño, amistad y solidaridad. Estos valores llegan a expresarse por el sentimiento de soledad y el naufragio urbano, ya que únicamente se tienen ellos (el migrante deposita la confianza que esta dispuesta a dar al otro, siendo así que deja de ser singular para pluralizarse en la práctica, es decir se proyecta buscando reflejarse de manera perfecta para identificarse y/o distinguirse), y en grupo pueden lograr hazañas, metas y no perder oportunidades. Expresan su fuerza y capacidad de manera comunal. En el espectro de urbanidad en el que se encuentran, existen muchas

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juventudes y jóvenes, donde resultan ser un grupo marginal, violento, olvidado y chambeador; que se gana la confianza, y da seguridad a cualquiera que responda en los mismos términos. Que son finalmente expresiones de solidaridad, cooperación y lealtad, similares a las de las pandillas marginales de los 80’s en la ciudad de México y su área metropolitana. ¿Qué tranza con las bandas?30
3.5.1 CONFLICTO: IDENTIFICACIÓN-DISTINCIÓN

La juventud es audiencia de manera consciente, buscando novedades y afinidades o simplemente son víctimas de la publicidad y los estereotipos que manejan. Aquí, una diferencia, el joven que participa en las bandas, subculturas y contraculturas no es afín a estereotipos promovidos por los medios y las industria cultural imperante, aunque si comparten las actividades recreativas y de entretenimiento que por medio de ellos se promueven, son críticos frente a los estereotipos y los modos de vivirlos y esta postura depende de la posición y condiciones que tienen para apropiarlos. El término juventud representa a los pobres, los ricos, los

convergentes y divergentes al sistema social y cultural, los que se agrupan alrededor de estereotipos los conozcan o no, los que hablan de jóvenes y apropian sus prácticas, los que desarrollan sus proyectos31, todos ellos distintos al migrante y al indígena, que lo rechazan, aceptan o toleran por su condición, donde lo identifican y distinguen por no corresponder a el estereotipo citadino. A este sistema dividido por los medios (a partir estereotipos) y oportunidades socioeconómicas es que se tienen que enfrentar los

Retomo esta frase que titula el libro de “”, donde realiza una radiografia de la vida urbana de las pandillas en la ciudad de México, igualmente porque en el primer apartado del 5to capitulo menciono la relación-identificación que se encontró entre los mazahuacholoskatopunk’s y el rock urbano como música representativa de la banda marginal de la ciudad de México.
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En estas actividades se encuentran los adultos jóvenes.

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que migran, jóvenes y no tan jóvenes. La juventud migrante encuentra en esta distinción una base para definirse a partir del otro. Así es que en este momento se despliegan las posibilidades para el migrante a partir del grupo con el que han de interactuar. Y del grueso generacional y juvenil, reconozco tres grupos principalmente que se relacionan con las mercancías simbólicas a partir de la forma de apropiación.
3.5.1.1

Juventud y colectividad

En el primero grupo hay indígenas y marginados, citadinos o migrantes que, como se ha visto y se explicará más adelante, se apropian de las mercancías y las usan para distintos fines, como medio y también sin agregarles un valor simbólico; solamente por la necesidad para la que están diseñadas. Mientras, otro grupo es de los que están en los medios y con los medios; su praxis se relaciona con las necesidades del consumo o son prácticas en las que éste regula la circulación de mercancías simbólicas a partir de estereotipos e información. El tercer grupo, contracultural o alternativo, está constituido necesidades por las propuestas sentido a y la creatividad; de con él, para las la cobran partir prácticas

reconstrucción de la realidad. Con esto, delimito tres modelos para categorizar a los grupos juveniles donde se pueden insertar los que migran: 1) el de su cultura de origen y necesidades sociales en las que se desarrollan; 2) otro es, considerando las prácticas desprendidas de estereotipos, industrias culturales y circuitos comerciales con el único fin de crear modas y que estas sean en sí una mercancía asimbólica para los otros; no para ellos, y 3) finalmente, agrupaciones con formas de vida y praxis fuera de los anteriores contextos que los cuestionan; proponiendo -socioculturalmente- alternativas más humanas, menos

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agresivas, no dogmáticas, tolerantes y justas, etc. Ya que se plantearon algunas oportunidades de agrupación de los jóvenes migrantes, hay que mencionar las condiciones con las que pueden encontrarse al llegar a la ciudad, ya sea que habiten en el espacio laboral o que por medio de algún pariente obtengan una vivienda en algún barrio de la zona conurbada o de la ciudad. Éste problema de la juventud migrante y los lugares que habitan, esconde en esencia, el limitado acceso a los servicios educativos, de salud y laborales; y estas carencias se relacionan con la disidencia, la insurgencia, clandestinidad, la anormalidad, ilegalidad e informalidad de sus actividades en la ciudad. Claro, dentro de estas zonas hay vecinos, colonos, equipos, crew’s, grupos con afinidades políticas, musicales, culturales, religiosas, sociales, étnicas, educativas, artísticas o de recreación, como distintas oportunidades y sus respectivas carencias materiales y personales. Se logra observar que la forma de expresarse de los migrantes en las plazas públicas de la ciudad es una salida, una alternativa, en busca del descanso y el reencuentro con similares, con ellos mismos, que como lo menciona Gama (2006):
…donde estos jóvenes obreros y empleadas domésticas se reúnen los domingos como hicieran sus tíos y abuelos migrantes. (Gama, 2006)

La recreación es un aspecto fundamental para estos jóvenes migrantes, ya que durante el tiempo que se comparte por coincidencia y/o afinidad se producen sociabilidades espontáneas, instantáneas y efímeras. Experiencias únicas y que son la mejor tentación, para una generación que puede compartir el momento como estilo de vida, como presente, aunque el futuro o pasado sea complaciente y próspero, el tiempo de vivir es ahora, como lo afirma Maffesoli (2000). Trabajan toda una semana para descansar, festejar

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y buscar satisfacción por un día o dos durante el fin de semana. Claro, la noche se incluye para descansar o como oportunidad de extender el placer y la eventualidad de los sucesos. La noche se ha vuelto un tiempo que a partir de lugares cobra importancia, significa libertad y oportunidad para llevar a cabo ciertas prácticas. También es un sinónimo de ausencia de autoridad.
3.5.2 CONTEXTO MIGRATORIO Y RECONSTRUCCIÓN DE

GRUPOS
En la migración interna de México se mueven todos los grupos generacionales de una cultura y comunidad; en donde se proyecta un escenario y particularidad para la generación de una comunidad. Como contexto social, cultural y económico implica distintos territorios que al interactuar resultan en atractivos para los jóvenes que participan en el proceso. Tenemos entonces dos variables de transformación originadas en el traslado de un lugar a otro; a saber, el que un individuo cambia de contexto territorial y social. Ya sea que conserve su grupo y se apropien del espacio que le rodea, los cambios culturales son distinguibles, dirigidos e interpretables de una manera más clara a partir ajenas social, de al la hibridación cultural; por el otro lado, de los cambios y socioculturales que se expresan por territorios, grupos e identidades individuo representan y origen expresiones top manifestaciones basadas en una tendencia de lo que ahora le rodea territorial culturalmente (léase model, mazahuacholskatopunk); esto se puede concebir en términos de reconstrucción sociocultural en la que su origen identitario se oculta para reafirmar la pertenencia y crear la presencia a través del performance urbanizado como acto efímero, denso en lo significativo y amplio en lo simbólico. De esta manera, la juventud migrante se consolida fuera de su

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contexto de origen, ya que para transformarse o reafirmase parte de un nuevo contexto en el que se autoconstruye. Los migrantes se comunican con los trabajadores que interactúan por medio de la distinción e identificación. Resulta que ser de afuera, migrante, jarocho, oaxaco, macuarro, chalán, refugiado, es sinónimo de inferioridad en rango y capacidades, pero también es el uno con el discriminado, con el restringido y con el marginado, con el convaleciente en una suerte que expresa valores comunes de solidaridad, hermandad, paisanaje, identificación y aproximación que permiten contrarrestar y compartir la adversidad, diversidad, dificultad, diversión, esparcimientos y gastos de lo ganado, lo trabajado y logrado. La adversidad y oportunidad alimenta y refuerza la identidad en la medida en que se puede estar en el grupo durante el proceso migratorio. La definición de lo joven posee un trayecto teórico casi siempre divergente, pero que ha tenido como soporte referencial la sociedad urbana (González, 2003). Hablar de la juventud migrante implica unir dos categorías disciplinarias como lo son juventud urbana y cultural rural a partir de un proceso migracional; bajo esta premisa, encuentro un desfase de contextos teóricos que para una y otra disciplina dejan de lado bastantes referencias que no permiten explicar las características de los jóvenes que migran a esta ciudad. Son, pues, jóvenes migrantes que han quedado sin resguardo étnico, cultural, identitario, social y económico. Así es como se encuentran en la bancarrota anímica, devaluación cultural, marginalidad social, informalidad laboral que les construye un contexto completamente adverso en el cual se logra construir una subcultura. Gran parte de los supuestos definitorios sobre la conformación de una

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juventud rural aparecen como una
… "imposición identitaria", con asideros parcialmente empíricos, debido a que las adscripciones identitarias juveniles o no han sido indagadas o lo han sido residualmente y de la peor forma posible (González, 2003).

A partir de esto es que se desconocen y confunden las formas de organización e interacción bajo las que han consolidado una subcultura y esta misma encuentra sentido en las instituciones juveniles ya instaladas. Se afirma lo anterior, pensando en los grupos de jóvenes que se reúnen para conocer y reconocer personajes y lugares que cumplen necesidades alrededor de la creación de la presencia; es decir, los jóvenes mantienen una búsqueda constante de individuos y lugares que identifican y toman significado a partir de que comparten los códigos de comunicación del lugar y del grupo. Desde décadas atrás: Salón Los Ángeles, los bares y billares de Tacubaya y la periferia del metro Hidalgo, El Rodeo, Garibaldi, La Merced y en general el centro histórico y Tacuba son frecuentados por los jóvenes obreros; mientras que en municipios como Naucalpan, este mismo tipo de establecimientos es mayormente visitado por jóvenes militares; donde las meseras que atienden (léase meserean y bailan) son igualmente migrantes. En este sentido, se expresa una forma de identidad y una significación de lugares con la misma función práctica y social, considerando las distintas ocupaciones laborales y formas de ser.
3.5.3 CONSOLIDACIÓN DE LA JUVENTUD COMO

INSTITUCIÓN
El mundo adulto muchas veces deja de ser atractivo por su incoherencia discursiva y práctica, esto, aunado a la calidad moral e histórica de hechos y sucesos que son cuestionados por los jóvenes

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desde décadas pasadas, con voz de reclamo o desinterés. Es importante destacar que la revolución tecnológica (principalmente en aspectos de la informática y a comunicación), la evolución sistémica del capitalismo (como idea y proyecto del mundo adulto que implica mercado y marketing) y la satisfacción/existencia de nuevas necesidades, son los principales factores que han provocado la ruptura entre los ahora jóvenes y adultos; púes refiriéndonos al proyecto de vida de cada joven y los nuevos contextos, principalmente tecnológicos, la etapa de paso de juventud cuenta con atractivos que en antaño no existían, y los medios para apropiarse de la realidad y transformarla son de fácil acceso. Se observa una gran desventaja, ya que el avance tecnológico lleva mayor velocidad que la comprensión práctica y adaptación a los nuevos medios y gadgets de entretenimiento y uso cotidiano. Este desfase tecnológico implica una nueva ola de formas de interactuar y moverse en la globalidad. Tenemos entonces, que la economía y la innovación tecnológica, prestan las herramientas y crean las imágenes bajo las que se apropia y construye la realidad de la juventud; es decir, la influencia mediática en lo sociocultural, no de lo sociocultural en lo mediático. Implícito está el significado que ha adquirido cada una de las mercancías tecnológicas y culturales. Las prácticas lúdicas (el ocio, la recreación y el divertimento) como intersticio habitado-construido por la juventud, dentro de la agenda de tiempos, rutinas y espacios laborales se define individualmente, lo que refleja diferentes formas de aprovecharlo y de vivirlo. Este espacio incoherente entre la práctica, discursiva y de costumbres del mundo adulto se manifiesta como un vacío ocupado por necesidades desbordantes, lleno de vida, deseos, sensaciones y emociones,

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divergentes e innovadores para los jóvenes. La consolidación de instituciones juveniles se basa en la coherencia práctica y discursiva de los representantes del movimiento, o del icono, concepto o gurú en onda y turno. Finalmente, se logra conceptualizar la migración juvenil a la ciudad; pero, se observa que el aspecto identitario resulta ser transformado por las especiales formas de permanencia y vinculación con ella, la migración, los imaginarios y formas de pertenecer. Con lo anterior, encuentro que los puntos nodales que permiten la perpetuación de los grupos Top model, mazahuacholoskatopunks en la ciudad tienen que ver más con los aspectos locales –dependiendo de donde se este cultural y socialmente-, ya que, si bien es cierto, se es de donde se está, pero no como lugar dado donde se quiere estar, con lo que podemos observar que naufragar en la ciudad tiene como ventaja la libre decisión de pertenecer de manera personal y grupal, a partir de medios y experiencias, consejos y curiosidades.
Este componente de vinculación expresa con claridad el sentido de pertenencia a un grupo, a una red o a una institución La identidad colectiva entonces es la producción de significados en (de) una acción colectiva. Es una unidad donde sus elementos se sienten parte. Es una red de relaciones activas entre actores que interactúan y toman decisiones. (Tamayo y Wildner, 2005)

3 . 6 Performance: creación de la presencia
El Hombre, al ser un animal autoperformativo crea su presencia y a su vez esta es creada inevitablemente por otros performances (Turner, 1987, ibíd.)

Para este apartado, recurriré a los conceptos de performance, rituales de paso y sus implicaciones simbólicas y significativas desde los términos de Díaz (2002), donde expone que las interacciones sociales

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están mediadas por acciones significativas que implican actores tanto humanos como no humanos que dan movilidad y construyen estratos, posiciones y movimientos dentro de las agrupaciones socioculturales en general y, en este caso, específicamente en las juveniles. Encuentro bastante oportunos estos conceptos, ya que en ellos subyace la explicación de los atuendos a partir de que conforman una red de significaciones por medio de las que se reproducen dinámicas en las que los actores sociales encuentran una posición a partir de la autoconstrucción presencial en su grupo y los grupos de los que se rodean. Lo cierto es, como expondré más adelante, que existen grupos que entienden e identifican las expresiones corporales, estéticas y comunicativas de los jóvenes migrantes, mientras otros tantos las interpretan o simplemente las ignoran, no de manera despectiva sino que no pueden captar lo expresado visualmente y, por ende, no tendrán una respuesta coherente. Además, esta idea se liga a la esterilidad significativa en que se encuentran las mercancías simbólicas que se usan fuera de los grupos que las originaron y ahora toman otros sentidos al ser apropiadas por sujetos sociales que se construyen dentro de la migración.
Si bien la noción del performance sufre actualmente una inestabilidad conceptual, […] esta noción alude más a acciones que a textos, es decir, los textos o guiones fijan a aquellas; se refiere más a la construcción social de la realidad que a su representación; y nos remite fundamentalmente a hábitos y técnicas corporales. El performance, y la ritualización como uno de sus casos singulares, está articulado con la creación de la presencia: puede crear y hacer presente realidades suficientemente vívidas como para conmover, seducir, engañar, ilusionar, encantar, divertir, aterrorizar. (Díaz, 32 2002. 27)

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En consecuencia distingo esta noción del performance […] que se refiere más a la admiración de las impresiones estratégicas, es decir, la administración de la expresión del yo, en las relaciones cara a cara en la vida cotidiana. [Nota al pie del texto citado]

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A partir de la creación de realidades en la espontaneidad y administración de encuentros cotidianos es que el performance toma sentido como interacción que devela, provoca y conecta afinidades, sentimientos y percepciones entre ellos y con los otros. Con esto, entiendo también, que presenciar las representaciones performativas de los jóvenes no es garantía de poder interpretar los códigos, signos y símbolos comunicativos, como lo escribe Díaz ya que…
…el performance es un hacer que describe ciertas acciones […] focaliza esa presencia en tanto acto de creación […] que atraviesan e implican campos discursivos preexistentes […] con que se han construido y de que están armados previos performances […] ya completados (ibíd.)

Los cambios suscitados durante los rituales de paso, principalmente en la fase marginal, se observan cuando los jóvenes migrantes al desprenderse de la comunidad encuentran, prácticas en las cuales identifican y reivindican su juventud e independencia. La función del proceso migratorio como reto pierde sentido frente a las nuevas formas de vivir la ciudad. Es así como el estilo de vida juvenil de la urbe cobra sentido para los migrantes y ahora se identifican por medio de prácticas con las que crean su presencia y entran en un nuevo performance (como reto-ritual para construir su imagen y presencia) de agrupación e identificación a partir de imaginarios que se forman y de alguna manera son el atractivo de la migración. Esta imagen forma parte de los ritos de paso y condiciones que se establecen en los grupos y tiene como función dar sentido a sus prácticas, identificarse y distinguirse. En estos grupos que se han formado a partir de imaginarios urbanos se observa la continua creación de la presencia a través de los atuendos y por medio de…

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…actores no humanos que están sujetos a densas cargas de prácticas, discursos, creencias, valores y actitudes (ibíd.: 26)

Para un ejemplo sobre los actores no humanos performativos, se puede citar el acto de la bendición católica del sacerdote, del representante religioso y/o el de los padres, como acto final para que los que migran inicien el ritual de paso en el que de manera individual incorporan sentidos, símbolos y significados que preceden a logros, parámetros y condiciones culturales. Existe la posibilidad de aceptar o rechazar el ritual que corresponde a cada integrante de los grupos, mientras se pueda justificar el fin y los medios que originan tal decisión; ésta última tiene que ser complaciente o condescendiente con las instituciones y normas del grupo. Los rituales de paso juegan un papel fundamental para los migrantes, ya que desde ellos alcanzan posiciones y distinción con sus grupos. Esta ritualización de la migración se incorpora de manera paralela a la moratoria social que tiene como fin preparar a los futuros representantes de las instituciones adultas. Al aceptar los retos del grupo, el joven migrante tiene derecho a ser distinguido y ganar un espacio que implica nuevos roles y libertad para con los adultos; y entre sus compañeros generacionales ganará respeto y autoridad sobre los que no han migrado. Así…
la ritualización debe concebirse como un caso singular de performance: actos que crean presencia, haceres que son simultáneamente cosas hechas, acciones que transforman y confirman, que modifican y consagran […] a los grupos juveniles, y al mismo tiempo para ellos es un recurso cultural significativo… … en ciertas sociedades tradicionales, al abandonar a sus grupos, el viajero estará sujeto a un rito de separación, al regresar a uno de incorporación. En palabras de Van Gennep, [tres] fases: la de la separación, la del margen y la de incorporación. (ibíd. 28-29)

La idea básica del muchacho es ser identificado/distinguido a partir de los parámetros establecidos por el grupo que corresponden a su imagen juvenil y que al mismo tiempo convergen con la posibilidad

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de que se ocupe-apropie de un espacio desde donde se proyecta y desarrolla. sustancias En y estos momentos, conocer sobre música, tener las experiencias sexuales o simplemente pareja sentimental, usar ciertas mercancías, conocer nuevos lugares, retar capacidades físicas, utilizar atuendos originales (en cuestión de marca y novedad) o simplemente cambiarlo de manera continúa, conlleva al joven a tener un lugar distinto, respecto al resto de los integrantes del grupo.
Tal retrotraer no supone sólo repetir; mejor […] todavía abierto a la posibilidad de sus efectos, de interpelar sus efectos emocionales y políticos, de interpelar esas relaciones sociales y hábitos corporales que consagra y reitera. Abierto, púes, a transformar […] sus tópicos, materia y elementos, o a resignificarlos. Y por supuesto ese presente performativo, ese transcurrir que crea presencias, puede destacar, reforzar y evidenciar con vigor las asimetrías, las máximas sectarias, las categorías opresivas preexistentes, las autorepresentaciones y representaciones estigmatizadas: puede crear y hacer presentes, según señalé, realidades suficientemente vívidas como para conmover, seducir, engañar ilusionar, encantar, divertir y aterrorizar (ibíd.)

Este proceso del performance expresa una dualidad comunicativa, con ellos y con los otros, siendo los primeros los que comparten el contexto, el espacio laboral y habitacional; por otro lado, los otros son lo adultos, los contratistas, arquitectos, los policías, las meseras, los chavos, los chilangos y todos esos habitantes que pueden conocer y tratar de manera amistosa, pero no más allá que en términos de confianza, parentesco, hermandad33 y paisanaje. El que ostenta este lugar de distinción debe conservarlo, superarse a sí mismo y frente al que quiera compartirlo. Los elementos simbólicos bajo los que se construye esta representación y hacer social son
El término hermandad en este momento lo referiré a expresiones juveniles que se refieren a la entrega total por una persona con la que no comparten relaciones de parentela ni en lo político ni de consanguinidad, pero las experiencias y formas de actuar mutuamente son justamente comparables con personas que tengan esta calidad. Expresiones de esta relación de Hermandad pueden ser: Mis respetos pa’ este cabrón, Si se manchan contigo yo le brinco, Ese güey no es puto… este güey es la banda, este carnalito no se abre, etc.
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siempre los que significan novedad, para el caso de las mercancías simbólicas que resignifican los jóvenes migrantes y que son parte de la discursividad de las subculturas y tribus urbanas. Es curioso observar que al referirse a múltiples expresiones juveniles y estereotipos mediáticos de la ciudad, los migrantes tienen un amplio espectro por cubrir y difícilmente encuentran fin y conclusión a la constante reinvención de su imagen y atuendo. Las mercancías, al ser originadas por las tendencias de la moda y estilos comerciales, no tienen trascendencia cultural y un significado consecuente, solamente cumplen la función simbólica de que tenerlas implica distinción y originalidad. El reacomodo que, como ejemplo, se puede tomar es con la partida de un familiar que represente respeto y que sea una imagen e influencia dentro de los grupos; por ejemplo, el hermano mayor para un hermano menor, el padre para el hermano mayor, donde éste primero pudo tener influencia de su padre, o de algún pariente de la misma generación. Para ejemplificar: se efectúa un acto performativo entendido así por el hermano mayor, en caso de que el que migre sea el padre, ya que, a su vez, deberá reemplazar al que partió. No simplemente es necesario cumplir con la rutina del que parte, sino que se deben de tomar decisiones y posturas a manera de trasplante social y cultural, esto se dará durante el tiempo que esté ausente. Lo mismo sucede con los jóvenes que llegan a la ciudad y conocen personajes que usan atuendos que les atraen y por medio de los cuales pueden reconstruir su presencia tratando de distinguirse del grupo, reinventan su atuendo buscando diferenciarse del mismo que los inspira; en cada momento del discurso por medio del cual se distinguen, expresan la diferencias y particularidades, incluso su negativa a ser comparados.

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3.6.1 EL

PERFORMANCE COMO EXPRESIÓN LOCALIZADA

En los migrantes jóvenes que se conocieron durante la fase de campo, observó que a partir de un proceso ritual performativo como lo es el acto de migrar, los jóvenes encuentran las condiciones, al consolidarse como grupo en la ciudad, para identificarse y distinguirse, asignando símbolos y significados a sus prácticas cotidianas. Encontré que al integrarse y pertenecer a otro grupo con características basadas en el proceso migratorio, tendrán que construir otros performance con el mismo objetivo de crear presencia y demostrar pertenencia. Este intersticio urbano que se encuentra al migrar, específicamente al descender del autobús en la central camionera, permite que la gente umbral (como les llama Turner) otorgue prioridad por el grupo que ahora da sentido y reivindica su juventud. En palabras de Turner (en Díaz, 2002: 30):
La fase marginal o liminal, donde el hombre ritual –y conviene decir: donde el ser transicional- no pertenece ni a lo sagrado ni a lo profano, o bien pertenece a ambos, donde ya dejo de ser lo que era y todavía no es lo que será; en está fase no esta aquí ni allá: donde está entre lo uno y lo otro. Los atributos de las personas liminales o “gente de umbral” son necesariamente ambiguos: eluden o se escapan del sistema de clasificaciones que normalmente establecen las situaciones y posiciones en el espacio sociocultural. (1988)

Sumando la idea del proceso ritual construido y reconstruido a partir de actos performativos destacaré que un ritual se desarrolla de manera paralela a otro, pero en fases y lugares distintos durante el proceso migratorio. A saber, mientras en el proceso performativo del ritual de paso que se desarrolla durante la partida de un migrante, estará frente a su comunidad en una fase marginal; la segunda fase que describe Van Genep citado por Díaz (2002: 29), separado física y culturalmente del grupo. Mientras, en la ciudad se comenzará a incluir en otros, será participe y compartirá a partir de diversas formas comunicativas los símbolos y significados de un contexto

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imaginado y con dinámicas y texturas socioculturales propias. En estas nuevas condiciones, encuentra la necesidad de agruparse con el único objetivo de poder sortear las condiciones, en su mayoría adversas, que encuentra al llegar a la ciudad. A partir de la consolidación y de establecerse como grupo, los jóvenes migrantes comparten una suerte de significados, experiencias y objetivos bajo los que encuentran sentido sus propios códigos, posiciones, ritos y nuevas formas de crear presencia.
3.6.2 FASE LIMINAL, PRESENCIA Y LENGUAJE

El que un grupo de migrantes en la ciudad se comunique en algún dialecto (sin distinguir los atuendos), a pesar de que hable español, significa que busca privacidad; los hablantes reproducen sus costumbres y les funciona como acto que reafirma la presenciapertenencia. Esta práctica se relaciona a mensajes que no quieren compartir con los no entendidos de este código; también, a la costumbre y comodidad que todo ser social encuentra en su lengua materna y, con ello, revive la cotidianidad de su lugar de origen; además, es una reafirmación de manera identitaria frente al otro, hable o no la lengua, comparta o no las costumbres; se es medido y sometido a un reto por el que el no-hablante de la lengua, reafirmará camaradería, solidaridad y podrá ser reconocido como gente de fiar. La pertenencia a través del lenguaje tiene un doble sentido, ya que por un lado les otorga un lugar de distinción que margina a los que no lo hablan, de manera directa e indirecta, y, por otro lado, saben que al usar su lengua fuera del grupo, podrán ser marginados y etiquetados con estereotipos generalmente despectivos referidos a su identidad y origen cultural.

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Así en la fase transicional o liminal de los ritos de paso […] los seres transicionales […] no tienen estatus, ni propiedad ni insignias, ni vestidos normales, ni rango o situación de parentesco, nada en suma que los deslinde estructuralmente de aquellos compañeros con quienes experimentan o vivencian la transición (Díaz, 2002: 30)

De manera conjunta, ambos procesos (la migración y uso del lenguaje), implican cambios y reconstrucciones socioculturales a partir de imaginarios en cada actor social y modifican sus relaciones, sus grupos y metas particulares; este ser transicional debe construir su presencia frente a los otros, en la urbe y en su comunidad. Aquí nos interesa, que desde estas formas de interactuar se constituyen los grupos de migrantes en la ciudad y se desprenden prácticas, identidades y tendencias subculturales.
Sin embargo existen límites: los neófitos34 retornan a la sociedad secular ciertamente con las facultades más alerta y con un reconocimiento realzado de las cosa, pero deben someterse, con un nuevo estatus y posición, a otra red de relaciones, responsabilidades y derechos, a la costumbre y a la ley (Turner, 1980; Citado por Díaz, 2002: 31)

Es cierto que un sujeto social o actor cultural al pasar por un proceso ritual, logra un lugar dentro de una estructura que puede transformar a partir de que aprendió a construir su realidad en ese tiempo y lugar. Ésta se construye a partir de grupos, intereses, fines, normas, signos y símbolos. Estos últimos son creados a imagen y semejanza de cualquier estereotipo que en la actualidad pueda expresar necesidades sociales, culturales, artísticas, de moda y temporada. Se resaltan moda y temporada, pues las temporadas implican un ambiente, una forma de agrupar y también son factores que crean formas de interactuar, de sentir, pertenecer y compartir a partir de atuendos e imaginarios que evocan las estaciones del año, los ciclos festivos, laborales, etc. en la colectividad de los migrantes.

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Neófitos: Personas liminales, seres transicionales al margen o en segunda fase del proceso ritual como acto performativo. Nota del Autor.

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En la ritualización, entendida como una red de relaciones simbólicas, son tan importantes los actores humanos como los no humanos en cuanto nodos de esa red. Los tatuajes, los anillos, la credencial de membrecía al Club de Admiradoras de Luís Miguel, un crucifijo, las sustancias psicotrópicas, cierta ropa, la medicina del curandero, la bandera, constituyen actores no humanos que están sujetos a densas cargas de prácticas, discursos, creencias, valores y actitudes.(Brito, 2000, 26)

Se observó que los retos y ritos de las instituciones adultas de origen ya no tienen, o pierden, el significado en cuanto que no son concluidos y realizados en los términos y tiempos acordados; por otro lado, recurren a la reinvención de estos para identificarse y cohesionarse fuera de lo familiar y comunal con grupos generacionales y situacionales. Los jóvenes que en el proceso migratorio se agrupan, reinventan ritos y retos para interactuar en lo colectivo, retoman lazos de unión con su comunidad; la ritualidad les permiten estar/ser dentro del círculo de interacciones culturales, con prácticas que se enriquecen en la inclusión y adaptación a los colectivos de migrantes. Estos grupos se forman por invitación o presentación y logran una identificación entre sus integrantes, con base en que se comparte el mismo contexto o el lugar de origen y parentesco. En el caso de los migrantes que trabajan en algún proyecto arquitectónico, la distinción también se presenta en la actividad o trabajo que desarrolla cada uno. Es así que si se tiene un oficio o grado de oficial o medio, la edad no importa, ni el lugar de origen; se es distinto del que no lo tiene, del que cobra por lo que hace y no por lo que sabe. El objetivo generalmente dentro de los migrantes que trabajan en una obra en construcción es tener o desarrollar cierta habilidad, ya que es una oportunidad para lograr beneficios, ventajas y distinciones frente a los que le rodean, en lo económico, social y cultural.

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A manera de resumen, se encontró que la identidad, las actividades que se desarrollan y la ciudad en sí misma, inspiran metas y objetivos distintos que se deben satisfacer desde el corto hasta el largo plazo, por un lado 1) la cotidiana creación de la presencia, 2) la constante búsqueda de oportunidades para lograr un mejor ingreso que permita acceso a mejores condiciones de vida y poder adquirir bienes simbólicos y necesarios, y finalmente, 3) la constante adaptación y aprendizaje de las dinámicas de la ciudad y sus habitantes que, en suma, significan la valoración de la experiencia migratoria, de donde depende la decisión de continuar en la ciudad, regresarse al pueblo, y analizar en qué tiempos y términos queda el lugar del que vienen, en el que ahora viven y al que van.

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El otro yo es un cuerpo que yace en el suelo en medio de la calle. Por metálicas venas corre la desesperación de una raza en vías de locura. La saliva, los olores y las voces portan el virus ira. Por el drenaje fluye el eco de nuestra civilización, murmullos que sólo escuchan las ratas, las cucarachas y los cadáveres...

•••

“La ciudad de México siempre parece asfixiante". Paisajes en gris. En la institución, un par de pies descalzos caminan por largos pasillos y por los rincones de la mente. (Leda, Colectivo Binaria, 2005) *Texto completo en el Anexo.

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4 JOVEN: METÁFORA E IMAGINARIO

Considero

necesario

y

oportuno

el

término

metáfora

para

conceptualizar y explicar la vida, la realidad y el sentimiento de cada acto y forma de expresión y apropiación de la realidad de los jóvenes que migran y visitan la ciudad como destino sociocultural, económico y comercial – al mismo tiempo que mediático. Se aplica y utiliza junto al concepto de imagen –imaginario- para poder expresar y explicar las comparaciones que entre subculturas juveniles de la urbe identifican y distinguen las distintas colectividades, agrupaciones y formas de ser y hacer.

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La imagen y metáfora de la migración juvenil muestra el ritual de paso como un trance cultural y catártico que a manera de aureola enmarca instituciones, normas, sanciones y códigos para habitar la ciudad; ésta última alberga y converge en lugares y territorios que reúnen y transportan ciudades y habitantes imaginados que la apropian. Al mismo tiempo, la metáfora y el imaginario se enriquecen e ilustran, se dibujan y bosquejan; contienen y descargan -en la cotidianidad del que migra a la capital mexicana- recuerdos, emociones, valores y tradiciones que explotan cuando se descorcha una cerveza, se prende un cigarrillo y en el gesto de la bendición de un día de trabajo que termina o empieza; son códigos en doble sentido y doble moral que simbolizan los golpes y caricias verbales que hieren lo que más se quiere y halagan el paso discreto de alguna lady. El origen de estas imágenes y metáforas; es el discurso nacional de los medios de comunicación e industria cultural que mantiene vivo el resplandor de la gran Tesmogtitlan en las marías, pepe el toro, los enmascarados que luchan por el cinto dorado o por la autonomía de pueblos indígenas y, todo ello se glorifica con el aderezo discursivo de la modernidad, la esperanza, la pobreza, los mitos, las leyendas y la grandeza que se derrumba frente al otro: el mexicanauta indocumentado intenahuál35 (Colectivo caótico, 1996). En palabras de Cassián (et al., 2006: 16)
… la metáfora jugará un papel fundamental en la medida en que se sitúa justo en la intersección entre lo sensible de la vida social y su integración en el acto de conocimiento. La metáfora es el logos revelado en imagen, significado vuelto forma. Nuestras sociedades están animadas por el juego de imágenes en un estilo que acentúa la estética, lo cotidiano y lo simbólico.

Neologismos de la letra de la canción Cd. de necios de la banda mexicana Colectivo Caótico. En el anexo de este documento se agrega la lírica completa.

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4 . 1 Migraciones
El indio36 que emigra en busca de un salario lo hace en un buen número de los casos, llevando a su familia. Nos es raro verle por los caminos, en compañía de sus familiares, rumbo a los centros de trabajo. Van con el su esposa, sus hijos, cargando los enseres indispensables para la preparación de los alimentos (olla, metate, comal), maíz si lo tienen, y sus animales domésticos: una que otra gallina, un cerdo pequeño, este último para que acumule el supuesto ahorro que la familia piensa que representa, durante el tiempo de la migración estacional, y el perro, garantía de vigilancia y protección para la familia. (Pozas, 1987: 37)

En este momento, es bueno recordar que las familias de provincia, de los estados que más practican la migración, reflejan en la ayuda mutua y la solidaridad la base de su reproducción social e interacción cultural. Las costumbres son las que permiten que el grupo reproduzca y viva un imaginario alrededor de la urbe. La cultura e interacciones sociales permiten a los migrantes presentarse como entes sociales con gran capacidad de asimilar, construir su espacio social y, con ello, las maneras en que expresarán sus prácticas culturales en este nuevo contexto.
El deseo de subsanar las carencias es lo que motiva la migración de toda la familia; ella ayuda a construir un refugio para protegerse de la intemperie; prepara los alimentos de consumo habitual; limpia y compone la ropa; cuida de la salud atendiendo las necesidades –tan frecuentes en las zonas de trabajo estacional por la insalubridad del medio, de las instalaciones- y lo que es más importante, mantiene vivos los lazos de afecto familiar y resuelve todos los problemas que se le presentan en relación con los modos, usos y costumbres de su vida infraestructural. (Pozas, 87: 44)

En esta situación –estilos de vida peregrinos y de naufragios identitarios- se encuentra la base de la presencia y persistencia de las culturas indígenas y no urbanas en los contextos que se forman a partir del desplazamiento migratorio.
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Se utilizara el termino de la cita, ya que el contexto en el que se escribe (1971) a todas las personas que llegaban a la ciudad desde el sur y centro del país se les consideraba indios, o ya fuese que su apariencia correspondiera a un estereotipo que se tenía de los migrantes, lo que se mantiene vigente entre los jóvenes que aquí se estudian.

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La ciudad de México (7.8 millones de habitantes de más de 5 años de edad) está formada en un 2.5 por ciento de gente que no radicaba en ella hace 5 años (20 mil personas aproximadamente). Con fundamento en esto y en la migración constante, la consideraré diversa y multicultural por el paso de las décadas y condiciones actuales; además de que es un lugar simbólico para los mexicanos que la viven como una oportunidad para contrarrestar condiciones económicas, aunado al imaginario social que se realiza y vive al llegar a ella. En la actualidad, se presentan aún estas migraciones familiares; pero, lo que aquí nos compete, es la fragmentación familiar que se da a partir de la manera en que los jóvenes comienzan a vivir la ciudad (con amigos, grupo de parientes, y con el/los que no tienen parentesco familiar pero se conocen por relaciones laborales) o estando acá se separan de sus grupos y deciden socializar de acuerdo a sus aspiraciones. En esta situación, se concentran las principales características del cambio cultural, identitario y de valores de los jóvenes migrantes a la ciudad de México y bajo las que se debe de analizar sus desplazamientos por la urbe, ya que esconde en cifras y categorías las rutinas y experiencias de un grupo anónimo y marginal que tiene potencial, intenciones, necesidades y formas particulares de vivir, imaginar, simbolizar y significar el lugar al que llegan; ya que no tienen por qué estar en ella, si no es para reproducir un modelo de vida propio, independiente, autónomo y critico en principios y valores que realmente permitan incidir en su lugar de origen y en su vida de manera coherente a sus valores y principios socioculturales.

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4 . 2 Identidades

y

lugares,

imaginarios

y

realidades

Ante el concepto general de identidad que se refiere a la construcción de la misma por medio de lo que es el otro, propongo la esquematización de la identidad mexicana en un laberinto imaginario histórico y social, lo que nos presta elementos para explicar y conocer dinámicas sociales que en el mexicano reivindican el yo a partir de particularidades individuales del otro, no como un sujeto que es-está porque se percibe y expresa, sino que puede hacer, imitar y lograr retos frente a quien se los impone o con quien los acepta. Entiendo así, que la identidad y presencia, además de que se construye, debe de reafirmarse ante el otro por medio de actos sancionados en el imaginario mexicano, culturalmente explicito, machista, mestizo y malinchista. Así es como se logra observar que en el cotidiano laberinto de la identidad mexicana se encuentra el sentido a partir de que se intenta dejar de ser lo que se es –histórica y socioculturalmente-, para encontrarse en lo que no se es y que de igual manera los otrossimilares participan en esta constante construcción de identidad y presencia que otorga un lugar y poder frente al otro; es decir, la identidad migrante deambula en los límites de un laberinto imaginario que implica conceptos sicológicos, costumbristas y de doble moral, entre tradiciones religiosas, mestizajes pro-marketing, hibridación étnicogeneracional a partir de la mutación de los rituales de pasos rurales con el naufragio urbano de la migración en la cotidianeidad de cada encuentro con los otros que son él mismo, y que se identifican por el lugar que ocupan a partir de la reafirmación de la presencia con los que se comparte el contexto. El lugar inicial bajo el que se construyen estas formas de distinción es

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el mismo cuerpo, toda vez que es la única moneda de cambio y comunicación, objeto de expresión que necesariamente se debe construir para tener un espacio social desde donde se pueda ser, a su vez, el naufragio urbano se difumina cuando el cuerpo es el símbolo y el signo de la presencia, en una palabra: el performance. Al lograr que la presencia sea distinguible surge el reto que consiste en dudar de la existencia del otro, poniendo en juego sus capacidades a partir de parámetros sancionados y convenidos – imaginarios y categorías referidas a la superioridad que distingue a los individuosque significan la confianza, seguridad e identidad entre quien acepta y pone el reto. Con lo anterior, se entiende que la sociabilidad de los migrantes recurre a la autoafirmación constante para identificarse como sujetos que se pertenecen por los mismos medios y fines localizados en el imaginario como único lugar de referencia. En palabras de Falomir (1991: 9):
…esta necesidad de contar con sistemas de categorías y dado el hecho de que constituyen representaciones sociales, es decir, compartidas por los miembros del grupo, se aduce que todas las sociedades y grupos humanos son en alguna medida etnocéntricos. Y lo son en el sentido de valorar su visión particular del mundo como la mejor, y juzgar a otras según las normas de la propia.

La identidad de los jóvenes migrantes sólo se puede entender como la constante reinvención del yo -que inevitablemente afecta la condición grupal- por medio de la demostración de capacidad y superioridad frente a una situación especificas, a partir de la que se perpetúan y logran consolidarse como íconos y representantes en los grupos. El lugar social que significan los jóvenes migrantes en los espacios públicos de la ciudad, es a todas luces una expresión de marginación y segregación debido a que se les relega y discrimina por su aspecto

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fisonómico y de origen. Si bien es cierto que las condiciones socioculturales de la ciudad han cambiado, en los espacios laborales que frecuentan aun deambula la imagen del indio como algo que nadie quiere representar. También es necesario reconocer que las relaciones sociales del mexicano (como concepto que describe a la perfección la identidad de los habitantes del país), en el estrato donde concurren y desenvuelven los migrantes expresa con todas sus letras la frase popular de que: como te ven te tratan; con lo que se justifica su actitud defensiva. Ellos creen eso y el resto social lo comparte en un diálogo de dos momentos: 1) uno directo, llevándolo a cabo, o, 2) el otro, por medio de una comunicación implícita y subjetiva originada en el distanciamiento gestual, simulado y, a veces, tan natural como cualquier otro de aprobación o desacuerdo que divide los espacios, los selecciona, construyendo esferas públicas y privadas a partir de atuendos, imágenes, categorías y expresiones donde finalmente son los de allá o los de acá, en términos identitarios. Los migrantes se saben distintos y ajenos a una categoría, concepto e imagen complaciente, bien aceptada, y es, a partir de esta interacción, –el migrante y el otro- que se segmentan los espacios o los unen, según sea el caso: distinción o identificación. De antemano, el espacio social se divide hasta la frontera corporal, donde en un segundo momento de comunicación, los primeros gestos y mensajes son respondidos con códigos y conductas propias de los migrantes. Las respuestas al rechazo, la marginación y exclusión se resuelven en términos gestuales, verbales y violentos, buscando reafirmar una posición. Estas respuestas implican construir una barrera a partir del atuendo, donde la comunicación se limita a identificarse y distinguirse. El cuerpo se vuelve un espacio inviolable que tiene medios de expresión y consolida la creación de grupos, el diálogo y la

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pertenencia. Desde la apropiación de los atuendos en los migrantes, se logra observar que, por ejemplo, se reivindica el espíritu punk (como acto anarquista, antitodo, destroyer37, que manifiesta la intención de romper los estándares), ya que el intersticio subcultural que alberga la neotribalidad de los grupos mazahuacholoskatopunks se reinventa con la presencia, sus símbolos y significaciones; y en el collage que representan en la vestimenta, actitud e imagen, corresponden simbólica y significativamente las consignas de las tribus urbanas que reivindican. El discurso que se refiere a la divergencia cultural o subcultural de la praxis en los jóvenes afirma la consolidación de nuevos actores sociales con prácticas culturales propias. La praxis de los jóvenes migrantes logra que este discurso sea correspondido en nuevos términos y circunstancias. Concluyendo, la imagen significa al símbolo, pero es este, que resignificado encuentra sentido en sí mismo y en nuevos contextos que equiparan el momento histórico en que fue construido, ya que los migrantes deambulan entre imágenes recicladas del rock urbano, el chicano como reniego identitario y los estereotipos comerciales que han hecho de las expresiones juveniles un mercado fructífero y estéril de significados. Por otro lado, retomando a Falomir (1991, 9), entre menos existan diferencias […] más necesidad tendrán los grupos [y los individuos] de acentuar las diferencias sociales, reales y simbólicas. Entiendo lo anterior como acción y efecto de los atuendos

distorsionados de una cultura citadina, en la que se extiende una expresión masificada de significados, a veces antagónicos, pero que
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Vocablo del argot actual que se refiere a la actitud destructiva de algunas prácticas individuales y grupales, hacia uno mismo, los otros, los lugares o contextos.

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en esencia manifiestan diferencias de percepción-comunicación y una forma homogénea de comportamientos recíprocos de los ciudadanos, como habitantes y reproductores de patrones socioculturales distintivos que no logran apreciar y entender el signo; es, pues, una dificultad comunicativa, porque cada uno responde de manera etnocéntrica, siendo uno mismo la ciudad, el trabajo y la persona bajo los que discurre el movimiento-reproducción social. Este desplazamiento a veces es quietud, pero implica factores, humanos y no-humanos, culturales, aculturales, lugares y no-lugares en instantes y rutinas interrelacionadas en la cotidianeidad. Finalmente, se concluye que el cuerpo como lugar es en un primer momento el espacio desde donde se conectan la ciudad y los ciudadanos; es un instrumento identitario que interactúa, intercambia y comunica. El joven se reconoce en su cuerpo, se apropia sin que esto pueda ponerse en duda, se pertenece y comparte como consecuencia, sale de sí y entra con ellos donde se vincula y permanece, aludiendo a los elementos identitarios que proponen Tamayo y Wildner (2005). Relacionando estos elementos con las agrupaciones de los jóvenes es que comienza a observarse una naciente y expresiva cultura en la juventud -como constructo cultural etnocéntrico y pluralresultante del diálogo entre distintas generaciones y sus imaginarios instituidos.

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4 . 3 Imaginarios y metáforas
… El proceso de urbanización y la electrificación del territorio atraen la atención del hombre moderno hacia lo más inmediato y el interés mítico del hombre arcaico por el Cosmos, pierde su carácter poético y pasional para hacerse utilitarista y racional. La luz de la ciudad electrificada […] desplaza la atención humana del cielo nocturno estrellado a los anuncios luminosos y a las atracciones comerciales y lúdicas… (Ramírez, 2004)38

Para puntualizar sobre la temática que en esta investigación se aborda, es necesario revisar las formas de apreciación, apropiación, reinvención, resignificación y de vivir la realidad que se presenta a los jóvenes migrantes, sobre lo que se conoce, inventan, platican y difunden a través de leyendas, historias, mitos, calles, avenidas y locales de la ciudad. Lo anterior expresa el contenido y potencial del imaginario como forma de representación y presentación de la realidad citadina; en este entorno, se dibujan mapas mentales con atajos y lugares privilegiados, casi secretos; pero que reúnen personajes que viven contextos similares y de alguna manera se identifican por estar presentes en lugares y momentos a través de los que materializan la imagen colectiva que de ciudad tienen y en donde pueden hacer acto de presencia para existir a través de los atuendos y lograr ser reconocidos, identificados y distinguidos por medio de construcciones imaginarias de poder, de autenticidad y presencia.

Véase artículo La invención de los Territorios: Yo, El Otro, El Mundo, El Cosmos en el Anexo de este documento.

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El imaginario como deslizamiento, desplazamiento de sentido en el que unos símbolos ya disponibles están investidos con otras significaciones que no son las suyas (Castoriadis, 1983: 219)

…nos sirve para ubicar las concepciones que de la ciudad tienen los jóvenes que migran a la ciudad. Por otro lado, la concepción del imaginario de Maffesoli (2003: 152) se basa en que la imagen, el fenómeno, la apariencia, el sueño, los fantasmas son tomados en serio a pesar de que se expresan como formas ilógicas e intangibles de representar el mundo, de construirlo y realizarlo. En la posmodernidad, el imaginario ayuda a dibujar el mundo –principalmenteen la y juega de como la ente en constante transformación historia socialidad presentando

particularidades que dan sentido a expresiones, pero sí la misma seriedad y compromiso. En palabras de Cassián
…un “mundo imaginal”, precisamente, porque el vínculo social se refuerza por la “cosa mental” y no por lo racional establecido. En la posmodernidad resurge la imagen. La imagen es algo del orden de lo relativo, no aspira a lo absoluto, a la exactitud, a la comunión con todos los miembros de la sociedad. La imagen pone en relación, no le interesa la certeza, el dogma, el “buen” razonamiento (Cassián et al., 2006: 12 - 13)

… y el sujeto –nómade, como le nombra Maffesoli- pertenece a distintas tribus a partir de que se puede identificar y distinguir de múltiples factores, incluso negarse y aceptarse dependiendo de los contextos. Este mismo imaginario y los símbolos que lo construyen son transformados a partir de la llegada de los migrantes a la ciudad y en el contacto con las personas con quienes laboren. En esta interacción los símbolos que originan imaginarios contrastan con las imágenes que de ellos tenían los migrantes antes de partir a la ciudad. A partir de esta interacción simbólica es que los procesos de identificación y distinción toman forma en las agrupaciones que

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migran, que ocupan la ciudad, que buscan trabajo, construyen su vivienda y con los que se organizan de manera colectiva para abastecer las necesidades, delimitar la cancha de futbol llanero39, construir con ayuda de los herreros las porterías, visitar la Villita, el Zócalo capitalino, la Alameda Central, Tacubaya, enviar dinero a sus parientes, presenta. El sujeto juvenil como imaginario interactúa con otros imaginarios -a saber: el lugar, los colectivos a que pertenece, los mensajes mediáticos y el uso de gadgets y accesorios, atuendos, las formas de apreciación e identificación con artistas, las bandas, la música, los géneros musicales, etc.- como fronteras de conflicto, definición y distinción que se institucionaliza y desde donde sus representaciones trascienden y quedan registrados en la memoria del colectivo joven, migrante y de las tribus. Lo anterior, se expone desde el sujeto juvenil, que se realiza a partir de otros imaginarios, donde -como se expuso en la presentación- el mundo adulto tiene categorías, adjetivos e imaginarios al respecto de lo que es el ser y hacer joven desde lo legitimado, instituido y sancionado. Es conveniente aclarar que en este trabajo se consideran las sanciones y dinámicas entre jóvenes y sus grupos, sus normas, códigos, estereotipos, experiencias, eventualidades y prioridades. Es decir, en una dinámica de, para y entre jóvenes. Los jóvenes son una imagen en las relaciones que se establecen con el mundo adulto, con la generación a que pertenecen, con sus pares, sus grupos, son imagen de sí mismos que se realiza y tiene sombra
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noticias,

cartas,

recados,

sentimientos,

noticias,

impresiones, nuevos imaginarios y pruebas de la realidad que se les

Se le adjetiva así porque el terreno donde se desarrolla el juego carece de algún recubrimiento sintético o natural, es llano, se levanta la tierra de la roca madre, las piedras amortiguan las caídas y friccionan la barridas de los jugadores.

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(como metáfora de la presencia) sobre las imágenes y siluetas de los que los distinguen e identifican, en este caso, sus pares contextuales. Pero, el concepto de joven, jóvenes y juventud no es una etiqueta apropiada, que les funcione o les otorgue ventajas o desventajas; no es una consigna, una reivindicación, algo que se defienda, es algo tácito que se es y deja de ser sin que el sujeto dependa de esto. Los lugares simbólicos que pertenecen a los jóvenes son el cuerpo y los espacios públicos donde practican su vida cotidiana, realizan sus ideas, sueños, imágenes; en tanto que signos, les otorgan elementos para diferenciarse y afirmarse mientras estén presentes de manera real o imaginada en los recuerdos, la memoria que representa el signo motivacional de interacciones específicas; la ciudad como lugar imaginado, con características propias para cada sujeto, es representada dependiendo de las funciones, ofertas y necesidades que a cada colectivo e individuo facilita o dificulta. Son así lugares que permiten al sujeto ser y estar, conjugándose en la praxis y el acto performativo de la presencia a partir de que se imaginan y se reconocen. Son imágenes que comunican y se apropian para identificarse y distinguirse de los otros, entre nosotros-ellos y para con ustedes. Muestra de lo anterior es la manera dramática y radical en que …los jóvenes punks de los ochenta y los noventa utilizan el cuerpo como territorio cultural para marcar diferencia con otros jóvenes (Urteaga, 2005: 91)

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…siendo el cuerpo es la única posesión en medio de pertenencias ajenas; la ciudad, los otros resultan ajenos, nocivos, repugnantes y extraños. El atuendo es una forma de apropiación de ese territorio simbólico que es el cuerpo y expresa independencia y/o poder a partir de la transformación y reinvención. La reinvención del cuerpo se realiza y depende en cierta forma de las mercancías simbólicas que se ofertan en el circuito comercial de signos, modas y estereotipos. Los espacios públicos tienen la función comercial de atraer colectivos que posteriormente influyen y catalizan el cambio de tales o cuales tendencias estereotipos. Es un intercambio recíproco entre consumidores y vendedores.
4.3.1

EL CUERPO JOVEN COMO LUGAR SIMBÓLICO

El joven como actor sociocultural construye su entorno social de manera independiente, define tiempos y espacios donde lleva a cabo sus prácticas, realiza sus deseos, necesidades, se conecta los otrosnosotros, es parte de eventualidades, formas de ser y estar, hace acto de presencia y se define a partir de. Esta colectividad o expresión masificada de cuerpos y lugares da pie a concretar la idea del joven(es) como una desindividualización presencial por medio de la que se expresan formas de ser-hacer institucionalizadas y sancionadas por ellos mismos. Se forma parte de la institución simbólica que igualmente estructura sentidos, jerarquías, valores, necesidades, prioridades, distinciones e identificaciones. Como lo menciona Hurtado (2008),
…las juventudes son representadas por medio de imaginarios que el mundo a construido para referirlos y definirlos con distintos fines y medios a partir de las instituciones morales y éticas de lo socialmente aprobado, de manera reciproca, la juventud se ha instituido y a si misma se imagina y expresa por medio de imaginarios sociales que se han instituido a lo largo de prácticas, formas culturales y sociales de interactuar.

Según el mismo autor, algunas de los imaginarios en torno a la

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juventud que se pueden enlistar, son
…como etapa de transición, periodo de crisis (sujetos en riego) y como actores estratégicos del desarrollo o ciudadanos productores que subyace en términos homogeneizantes, estigmatizantes y desvalorizantes e invisibilizadores de lo femenino (Hurtado, et al, 2008)

Para este trabajo, se considera, el imaginario joven del joven, que se ha construido y comunica en los lugares a través de la apropiación y transformación simbólica por medio de signos y formas de pertenecer. Con lo anterior, se logra percibir y encontrar un imaginario que instituye las formas de interactuar y de socializar de distintos colectivos, tribus, subculturas y agrupaciones.
La categoría de juventud como imaginario social se constituye en una institución que determina a los seres humanos de las sociedades donde ha sido legitimada. El individuo es una fabricación social, pero la psique es irreductible a la sociedad, en tanto desborda lo social y sus contingencias históricas, por tanto los sujetos jóvenes no sólo han sido determinados como jóvenes, encarnando la categoría, sino que son capaces de re-significarse en sus identidad (es), en las múltiples y heterogéneas formas de vivir como joven, de sentirse joven (es), pero además de re-significar sus formas de relación, así como los espacios simbólicos que habitan. El ser del grupo y de la colectividad, se define y es definido por los demás, en relación a un “nosotros”, donde este “nosotros” es ante todo un símbolo, un nombre que nos remite a un “nosotros”, o sea, “las señas de existencia” de todo grupo humano (ibíd.)

En este sentido, es la importancia y trascendencia de los grupos que forman los migrantes para ocupar los distintos espacios públicos de la ciudad.
4.3.2 LA CIUDAD COMO IMAGINARIO Y LUGAR

La ciudad es y funge como nodo, imagen, medio y fin, mapa cronotópico referencial para ellos, nosotros, ustedes y los otros: todos urbícolas; es temporal, atemporal, local, global, micro, meso, macro, tópica
(gr. topikos),

atópica, imaginada, vivida y proyectada; se

autoconstruye, se sufre, se goza, se busca, se encuentra, se inventa, olvida, encanta y aburre. Como lugar, se recuerda-guarda-conserva a

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partir de los medios que se usan para habitarla, visitarla, amarla y odiarla; es la ruina y la gloria, el oasis, la utopía, los sueños, las madrugadas congeladas de concreto, las bancas en la sala de espera, el ambiente idóneo para vivir y morir, amar y odiar, la incubadora de identidades y venganzas históricas, el mar de la fortuna y naufragio de la memoria. Fabrica y engendra, concibe y aborta a sus habitantes, incluye y excluye, da y quita. Es una imagen que, como tal, parece que entre más pequeña, es más atractiva. Se hace referencia a la definición de lugar y no-lugar que usa Augé (2001: 9),
…como el espacio fuertemente simbolizado, es decir, que es un espacio en el cual podemos leer en parte o en su totalidad la identidad de los que lo ocupan, las relaciones que mantienen y la historia que comparten... en resumen, [es] un universo de reconocimiento, donde cada uno conoce su sitio y el de los otros, un conjunto de puntos de referencias espaciales, sociales e históricos: todos los que se reconocen en ellos tienen algo en común, comparten algo, independientemente de la desigualdad de sus respectivas situaciones.

Que igualmente coincide con la definición de Vergara (2001):
…los lugares, a su vez, no son mojones aislados ni islas solitarias, son más bien, pequeños núcleos de redes, topográficas y conceptuales, que coexisten desarrollando narrativas e imágenes que las contemplan u oponen, que ocupan una diferenciada conceptualización de la especialidad y temporalidad de una megalópolis que articula -de manera diversatradición y modernidad, identidades e identificaciones, instituciones y socialidad, monumentos históricos y encuentros efímeros.

Por el contrario, los no-lugares se entienden como los espacios donde no se pueden hacer lecturas identitarias, simbólicas, y el imaginario social; al igual que los signos, son referencia distinta de cada individuo. Siguiendo la advertencia de Augé (2001)
…estos nuevos espacios no son lugares donde se inscriben relaciones sociales duraderas…

…pero sirven de referencia en eventualidades y encuentros donde la

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intensidad de los sentidos se plasma en momentos e instantes particulares que construyen la memoria grupal de los migrantes. Estos lugares, con sus momentos, son buscados e imaginados; se vuelven realidad el fin de semana, como consecuencia de 60 horas de jornada laboral, de 5 de descanso y planificación, o de varios lapsos de distracción durante el trabajo. Si bien se tiene una intención, al llegar a la ciudad por la tarde o de noche, se desconoce lo que sucederá, ya que los horarios del transporte no coinciden con los de los eventos, las rutas se confunden, la ciudad se oculta a través de los túneles del metro y se abre como las puertas del camión y del bar … de un momento a otro… entre parpadeos, charlas y tragos de historias personales se calculan tiros difíciles en el billar, se ordenan platillos por hambre y placer, al tiempo que se vacían las cubetas de cerveza, se invita a bailar a la chica de la mesa de enfrente –cobre o no- y se llora por la familia y se le ruega a la nueva conquista que es momento de amar, los otros-mismos discuten resultados del partido de futbol y cierran las apuestas en el box; todo en un instante que se eterniza cada ocho días y se revive y expone en cada oportunidad ante los nosotros para que vuelva a suceder el día en que se el sudor se materializa en papel moneda y otorga libertad, satisfacción, plenitud, extravagancia, presunción y seguridad. Estas prácticas se insertan en la memoria colectiva de los migrantes jóvenes y en la historia que da forma a los imaginarios urbanos que viven a su paso por la ciudad. Es importante reconocer la característica inercial estos imaginarios como medios interpretables, que se expresan y confunden en el pasado donde están las respuestas a las proyecciones desterritorializadas y a los motivos que transportan a miles de jóvenes anualmente a la ciudad. Cassián y colaboradores analizando la obras de Maffesoli expresan que…

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…los mitos fundacionales, por ejemplo, contienen una riqueza metafórica, simbólica e imaginaria de la cual es importante conocer todo su valor representativo para comprender el mundo social que está expresado en ellos. (Cassián, et al., 2006: 7).

A partir de que los migrantes reconocen a la ciudad como imagen y destino, es que la relacionan con la oportunidad individual y el reconocimiento colectivo. Apuestan su existencia social y sustento cultural por un proceso indefinido que resulta conveniente en tanto que puede suceder y satisface la inmediatez -que es el limbo del naufragio sociocultural de la desterritorialización socioculturalmigratoria. La trascendencia de este proceso depende, pues, de la imagen que se forman de la ciudad los jóvenes migrantes. Si bien existen distintivos de la ciudad como imagen simbólica -con íconos religiosos, históricos y de parentesco- en esencia, representa la puerta para el desprendimiento de un pasado y presente que no complace a la juventud migrante – particularmente a los que transforman sus atuendos, actitudes y formas de ser- ya que desde que se parte, sí se toma como el ritual de paso de un estadio sociocultural, jerárquico a otro, o se concibe como una oportunidad para dejar de ser-pertenecer a una comunidad, es finalmente, un deseo de reconstruirse, recrearse a partir de preceptos que de la ciudad se tiene como imagen colectiva e individual. Se devalúa la cultura madre y se compara con una creación que será conocida en cuanto se ascienda al autobús y se pise el concreto como soporte sólido y seguro de una isla imaginada que encierra mitos, leyendas, verdades y mentiras, según cada migrante. Como en las Islas Marías, a manera de metáfora carcelaria, no se puede escapar hasta cumplir la sentencia-decisión de trabajar para comer, cagar y dormir –todo en un mismo lugar-, comprar, consumir, satisfacer, vaciar la existencia en las extenuantes jornadas laborales y las botellas que mano a mano recorren voces, silencios, lágrimas, risas,

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miedos, retos, triunfos y derrotas, que expresan la presencia, pertenencia y experiencia en un lugar y con un colectivo, que son en sí contexto casual y efímero, imaginado y no rutinario. Vergara (2001) caracteriza los lugares en los siguientes términos:
…un lenguaje peculiar, una ritualización específica, un sistema o red conceptual en el que se inserta y de él participa para tener sentido; una jerarquización interna; una demarcación y, finalmente condensan una biografía e historia activamente por quienes la conforman.

Esta es una imagen de la ciudad que, desde lejos sólo se observa y comparte, pero moviliza a cientos de grupos de migrantes y todos los días.
4.3.3 CUERPO, CIUDAD Y JUVENTUD
…desde los lugares que ellos y ellas han asignado para vivir su socialidad y crear sus propias imágenes de ser joven. (Urteaga, 2005)

Para poder localizar al sujeto juvenil como creación performativa, es necesario emprender un reconocimiento y análisis de los lugares que lo encuentran y le permiten encontrarse. El joven es un sujeto social que, en palabras de Urteaga (2005: 83) se ha visto como creatura de la ciudad moderna social, y como agente bien cultural en la ciudad en la contemporánea. Al mismo tiempo que tiene como referencia un imaginario ocupa lugares determinados reproducción institucional de la sociedad. En él se deposita la responsabilidad de perpetuar valores y formas de vivir la realidad. En este punto, hay que ser críticos y coherentes para revisar la realidad que se ha instituido y la que se vive, desde la imagen que se tiene y a creado para que inter-actúen. Hay que destacar que existen bastantes condiciones para afirmar que el modelo de vida que se le propone a los jóvenes no es el mejor que

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se puede prometer; ejemplo de esto, es la necesidad de migrar, instituida a partir de décadas de tradición y que, alrededor de si, mantiene los motivos y pretextos para enriquecerla y experimentarla como algo dado, algo con lo que se debe comulgar, se debe recurrir para lograr ser algo y alguien. La ciudad y el modelo de vida que se ofertan son atractivos a partir de que son apropiados por lo jóvenes, pero la llegada a la ciudad y las condiciones para habitarla pululan entre lo marginal e informal, el anonimato y clandestinidad demográfica, logrando con ello, que las intenciones de migrar se mimeticen y apropien. Esta apropiación no es gratuita, demanda un intercambio, no justo, ni recíproco, simplemente de adaptabilidad, en el que se ponen en juego aspectos individuales y grupales. Como parte de esta adaptación-adopción, los jóvenes tienen que crear espacios para reproducirse y lograr las metas que ahora dentro de la ciudad consideran prioritarias. La capital es un lugar de oportunidades positivas y negativas; un espacio que rechaza y reconoce a sus actores, encuentra a los distantes y separa a los que se identifican. El proceso migratorio y las condiciones laborales juegan bajo esta misma línea, que si se rebasa produce en el laberinto imaginario de la ciudad, un naufragio urbano de identidades e individuos que tienen que recurrir a la renovación de valores, metas a partir de nuevas necesidades y condiciones, con lo que los rituales culturales que los originaron ahora podrán ser intercambiados por nuevas formas de pertenecer. Los nuevos performance que de esta interacción se desprenden no extinguen la identidad materna de los jóvenes, la moratoria social de la que habla Erikson (1971, en González, 2003). Se ocultan para permitir adaptaciones a las formas simbólicas de interacción citadinas. Este proceso de inclusión-construcción social implica asignar lugares

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para satisfacer múltiples necesidades, crear lugares desde los que se vive, desde los que se reproducen dinámicas y establecen diálogos y se comunican sentires, modos de ver y percibir la imagen de la urbe.
Una “ciudad joven”, que solo tiene existencia real como mapa mental para orientarse en la interacción con otros jóvenes, con los que recrea y práctica formas particulares de habitar y vivir la ciudad. (Urteaga, 2005: 88)

En el apartado de identidad, el cuerpo fue referido como sitio desde donde se emiten mensajes, desde donde se es a partir de que se usa y apropia como lugar individual por excelencia. Posterior a esta reinvención y recreación personal, se reconocen espacios con funciones específicas que deben apropiarse para platicar, estar, compartir, encontrar y expresar amores, amistades y necesidades con pares que se logran identificar y distinguir. En palabras de Urteaga (2005: 86):
…básicamente encontramos dos categorías descriptivas para revelar las intensas relaciones que los jóvenes establecen con los espacios públicos, semipúblicos y privados, los usos y apropiaciones.

Las plazas públicas que son referencia histórica en poemas, crónicas y la memoria colectiva de la población citadina reúnen las condiciones necesarias para permitir –como siempre lo han hecho- que sean tomadas como pasarela (Gama, 2005) y a partir de intersticios socioculturales, se logren mezclar formas de amor y amistad en momentos de ocio y descanso, intercambio y compartimento de bienes y sentimientos rurales y urbanos. Morín (citado en Urteaga 2005: 97), expone que la categoría de apropiación
…por sí, misma no da cuenta de esta importante transformación de las prácticas recreativas juveniles en función del mercado

…pues forman parte del habitus recreativo destinado a la juventud y son aceptados por otros grupos de edad como propios de dicho que

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sector generacional. Sin duda es cierto, hasta el punto en que a partir de estas prácticas se reconfiguran los símbolos con que se distinguen e identifican las generaciones y grupos que hacen uso del espacio, construyendo así un lugar en el que se pueden reconocer los que hacen uso o los que lo construyen como tal. Estos espacios públicos, que ahora toman sentido a partir de que representan la primera forma de interactuar con pares y con la ciudad en general, son los que reivindican la identidad de los migrantes jóvenes como sujetos socioculturales que pertenecen a una generación y que comparten el contexto.
Se le recorre a través de rutas y circuitos distintivos con usos y horarios específicos y diferenciadores conformados por múltiples lugares de ocio y de encuentro […] generalmente públicos, de los que se apropian temporalmente invistiéndolos con un valor subcultural secreto, al que sólo acceden los ‘entendidos’.(Urteaga, 2005: 93)

En estos lugares, se expresa una gran variedad de grupos, ya que como se ha mencionado, se construyen de símbolos particulares y sobre todo de una memoria colectiva que recrea la pertenencia y continuación de formas de vivir la ciudad como atmosfera simbólica y recreativa de la identidad mexicana –como agente que rebasa las distintas formas de pertenencia social. (Urteaga, 2005: 96) Retomando la temática migracional y la forma en que influye en la constitución de grupos heterogéneos, vale recordar que los migrantes jóvenes recuperan a través del uso de los espacios públicos urbanos, la historia de sus comunidades y en ello una herencia cultural, permitiéndonos observar nuevas formas del mestizaje. Utilizando el término de Gama (2006) (mazahuacholoskatopunk) para los jóvenes que migran a la ciudad y que transforman su atuendo, vale decir, que si equiparamos esta transformación en términos de la conquista/colonización/invasión hispana al nuevo continente, toma la forma y el lugar de una reivindicación/revancha/venganza histórica

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cuasixenofóbica no declarada, que surge de entre la memoria de las cultura nativas para infectar y corroer los estereotipos y modelos instituidos de la civilización que llego hace 500 años. Es posible interpretar también, que para lograr esta imagen de revancha y reivindicación, los jóvenes guerreros migrantes tienen que recurrir a la negación identitaria (morir para vivir/trascender/pertenecer) y recomposición de una cultura en el plano de la marginalidad e informalidad resignificada desde las trincheras de las tribus urbanas, donde se mimetiza el proceso migratorio y construye la presencia. Es interesante el concepto cuasixenofóbica, ya que se puede observar en los momentos en que los migrantes rehúyen a la interacción con los extraños urbanos; delimitan siendo sus que ellos de ocupan expresión el a lugar partir de de extranjeros, espacios

gestualidades y códigos que se tornan invisibles cuando las personas de la ciudad ponen en medio de esta relación (yo-otro) el estigma de indi@, macuarro40, paisan@, adjetivado y equiparado en términos despectivos de analfabeta, vulgar, corriente e ignorante. En este sentido, la funcionalidad de los espacios públicos apropiados se diversifica; pero funge, como nodo referencial para que los distintos sujetos y agentes socioculturales reafirmen un sentido de pertenencia que les es negado por la carencia de un barrio como espacio habitacional que todo citadino posee. Ya que se pueden enlistar los distintos espacios que culturalmente cada persona construye, y estos se caracterizan por ser ocupados y construidos en un momento y espacio determinado, se logra observar que dentro del proceso migratorio, los jóvenes socializan básicamente en dos, que pueden tomar el sentido de lugar. A saber: el lugar en el
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En el ambiente laboral de la construcción, al albañil se le refiere con términos como: macuarro, macuache (término de origen nahuatl que se utiliza para refrirse a las personas sin instrucción o conocimiento) o maicol.

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que se habita, descansa, trabaja –como uno mismo- y el que se forma a partir de factores temporales y necesidades recreativas como lo es el fin de semana- donde la práctica-necesidad del descanso se equipara con el ocio y las prácticas lúdicas en las plazas públicas, centros de comercio y consumo, informales y ambulantes. Estos lugares se destacan y se han anclado en la memoria colectiva, porque a través de las décadas de la ciudad (léase siglo XIX y XX principalmente), está ha sido cubierta por el resplandor de los cronistas, los poetas, los mitos, las leyendas, la modernidad, las tragedias, la sátira, la prosperidad; la vida y la muerte de un imaginario que se enriquece de la historia y la cotidianidad de pueblos itinerantes, que descienden de los autobuses en busca de trabajo mejor remunerado e ilusiones y necesidades inexistentes en su lugar de origen. La ciudad se re-crea a sí misma y se reproduce como un ente propio, tiene tiempos, dinámicas y particularidades. En los imaginarios que sobre ella se crean, se encuentran condiciones que deben tomarse en cuenta para poder captar su esencia y verdadera naturaleza, como factor no-humano sin el cual no se podrían constituir los migrantes jóvenes como subcultura. En una de las observaciones que hace Reguillo (1991, citado en Urteaga, 2005: 88) sobre la ciudad, nos dice que
… el espacio que se habita es una mediación fundamental para percibir la realidad y es condición para la acción.

4 . 4 Habitantes nómadas, identidad en tiempo

real y presencia glocal.
La migración en México se ha dado, particularmente en el pasado, a

partir de la desarticulación de las haciendas en la segunda década del siglo XX, lo cual provocó que la población buscara en la capital

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alternativas en actividades e ingresos, ya que es un centro de desarrollo y lugar simbólico para los mexicanos, recordando su importancia prehispánica. Desde entonces, y en la actualidad, los estudios de migraciones han logrado mostrar la realidad de procesos sociales que se relacionan directamente con lo laboral, lo económico y se ha encontrado que también con aspectos identitarios, y de cultura. Ahora con la relocalización de comunidades o neocolonización informal de tierrasciudades simbólicas e históricas, lo muestra contrastes entre los habitantes residentes y los migrantes, resultando así en una hibridación y una multiculturización que permite la expresión de nuevos socialidades. Hoy día, las causas que desplazan a los migrantes se modifican de manera paralela a los estereotipos, las modas y estilos de vida; en sí, los atractivos de la ciudad y en algunas ocasiones, el único motivo de migrar. Basta decir que anteriormente los flujos migratorios se encontraban compuestos por familias enteras, mientras que, en la actualidad, los movimientos poblacionales se componen en su mayoría por contingentes juveniles que se desplazan de una ciudad a otra para diversos fines (Rea, 2004). Los migrantes en general observan la oportunidad económica y de prosperidad que brinda el venir a la capital o, dependiendo de las oportunidades, llegar, estudiar y establecerse. Aún con esto, los jóvenes tienen un sin fin de objetivos por los cuales migrar, ya sea por la presión económica, reflejada en el desempeño de distintas actividades, por ejemplo, en lo inmediato, buscar un trabajo mejor remunerado, buscar formas de obtener conocimiento en técnicas y tecnologías para aplicar en su lugar de origen, o en alguna actividad que sepan desarrollar o estudiar, como una inversión

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a largo y mediano plazo, que además, les da un status diferenciado dentro de la comunidad. Entre los motivos sociales y culturales, está la insatisfacción y por la carencia de bienes. Desde este punto de vista, hay una presión social sobre el individuo, originada en el grupo, púes la propiedad y bienes novedosos, son motivo de distinción-reconocimiento, ya que se comparten imágenes de la ciudad y sus estilos de vida en los mismos términos de que se vale según lo que se tiene. Los jóvenes que migran, obtienen esta distinción y reconocimiento por medio de la experiencia migratoria y el uso de mercancías simbólicas. Otra oportunidad que se les presentan al migrar es: la experiencia de conocer la ciudad o la experiencia de salir de su comunidad y buscar aun grupo de personas de la misma localidad o comunidad. En esta experiencia es donde se encuentran los sucesos y momentos que marcan el proceso de vida y en subsecuente el proceso-proyecto de vida. Si bien las experiencias se pueden tipificar, enlistar y distinguir unas de otras, contrastar de acuerdo a individualidades y personalidades y es en este sentido que la unicidad es autenticidad. En esta autenticidad caben los atuendos y actitudes, ya que solo con los que compartió la experiencia están a su nivel, lo entienden y lo respaldan frente a los otros. La ciudad se habita como lo menciona Gama (2006): con una actitud de dandy, donde la elegancia es autenticidad, la novedad es el glamour y todo ello se respalda bajo el silencio del maniquí que esta a la intemperie y se mantiene intacto, deslumbrante, inerte y siendo sólo el su sombra y luz. Esta capital y sus estereotipos han sido reinventados para dar cabida a los migrantes-nietos que han encontrado en las décadas del imaginario migrante un lugar, un momento y una presencia, fuerte, sólida y renovada.

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El performance del migrante mazahuacholoskatopunk ocupa un espacio temporal y espacial ubicado en las plazas públicas de la ciudad y en la informalidad y anonimato laboral del comercio ambulante, los proyectos arquitectónicos y los servicios domésticos. La historia migratoria ha formado redes sociales basadas en comunicación, identificación y pertenencia, que permiten que los grupos de migrantes ocupen un tiempo y espacio dentro de la ciudad y se puedan crear comunidades deslocalizadas, conectadas no virtualmente, pero sí consanguíneamente a través del color de la cultura y los sentimientos, individuales y grupales. Se crean contactos para facilitar espacios laborales, habitacionales, de recreación y abastecimiento. Se comparte la información para construir un calendario para migrar y hacia donde, dependiendo de los objetivos y condiciones de cada uno. Así, el grupo de migrantes es uno solo; aunque cada integrante tenga metas distintas, todos contribuyen a la satisfacción de necesidades y prioridades para que cada uno logre sus objetivos en la mejor medida de lo posible. Se consolidan como uno solo y tienen los mismos comportamientos, aunque en cada viaje, ida y vuelta, sean distintas las experiencias. Es un grupo heterogéneo por sus integrantes; y por las nuevas oportunidades y prácticas que desarrollan, su comportamiento es básicamente homogéneo en lo laboral e identitario. Con lo anterior, podemos observar rasgos culturales ya consolidados en comunidades, grupos y parientes. Donde los jóvenes que transforman su atuendo y practican formas de ser de jóvenes citadinos/ tribus urbanas, pueden ser considerados como una colectividad subcultural. Una comunidad hermética, exclusión. Los aspectos culturales del movimiento migratorio de jóvenes se casi cerrada, pero siempre con la mente abierta, perceptiva y bastante sensible a la indiferencia, la marginación y

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conjugan con la intención de conocer otro estilo de vida, otras prácticas a partir de gustos e imaginarios urbanizados, alimentados por otros que migraron y, a su regreso a las comunidades, comparten sus experiencias en forma comparativa-despectiva. Estos aspectos se suman, reflejando un contraste con la vida que llevan los migrantes, lo cual refuerza al comparar su forma de vida, prácticas, costumbres con las de origen. Las condiciones de vida son un factor importante y de peso al tomar la decisión de migrar. Ya que no solo es la carencia de oportunidades laborales o de estudios, ya referidos anteriormente; es también el hecho de que dentro de la familia, entre familias y la comunidad pueden existir conflictos relacionados con la propiedad agraria, las nuevas tendencias en el cambio de uso de suelo que esta dejando sin oportunidades a la nueva generación laboral dentro de las actividades agropecuarias y problemáticas afines. De la misma forma, los desastres naturales y fenómenos climáticos obligan a la población a desplazarse. Los conflictos políticos que presentan algunas poblaciones también son una causa importante de migración juvenil. La necesidad de escapar a los fuertes embates ocasionados por conflictos agrarios, armados, represión, ingobernabilidad, caciquismo, explotación, genocidio y enfrentamientos religiosos, es muy importante para conservar la integridad física y mental; sobre todo cuando se pone en riesgo la propia vida y la de seres queridos (Rea, 2005). Estas características se relacionan directamente con la crisis que ha venido manifestando el campo mexicano y el que ya no represente una oportunidad para los jóvenes que habitan en ese medio. Aunque las condiciones precarias en las que habitan la ciudad no suelen ser mejores, siempre representan una oportunidad o al menos un cambio de contexto.

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Las aspiraciones de los jóvenes migrantes se dirigen también a satisfacer necesidades recreativas, educativas, económicas, culturales y sociales, poniendo en juego valores, comportamientos, ideas, costumbres, habilidades y su propia condición de vida para lograr satisfacción y plenitud en las metas que se han propuesto. Ya que migrar es el primer paso, el entrar en los roles laborales en condiciones completamente desfavorables implica resistir y soportar las situaciones que se presenten a fin ganarse el sustento económico y reconocimiento de los que le rodean, sean o no de su condición, grupo o familia. Estar en la ciudad implica comenzar una carrera de resistencia donde el orgullo y los valores de cada uno se miden con el otro en pos de no quedar devaluado por incapacidad. En estos jóvenes migrantes trabajadores de la construcción y sus maratónicas jornadas laborales se fundamenta el desarrollo de grandes e importantes zonas residenciales y consorcios comerciales, pudiendo de otra manera estar dirigida toda su capacidad al sector que ellos conocen y del cual pueden, sin mayor esfuerzo, lograr sus metas. 4 . 5 Presencia citadina de la juventud En la actualidad, los jóvenes son un grupo socialmente representativo de la ciudad. Conforman un sin fin de grupos, identidades, culturas, acciones y manifestaciones, de acuerdo a actividades recreativas, ideologías políticas, prácticas culturales, expresiones artísticas en contextos compartidos o simplemente por puro encuentro y coincidencia en un momento y espacio determinado. A los jóvenes los entiendo como una práctica y acción que otorga

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libertad e independencia de los parámetros que han sido asignados para las personas de su edad. Existe también un grado de indiferencia y rechazo por las normas y códigos que han establecido los adultos con base a comportamientos, actitudes y actividades que se deben desarrollar y respetar de acuerdo a una manera y propósito. La juventud es un estadio sociocultural intermitente donde se realizan actividades y prácticas que no corresponden a la lógica de las necesidades e intereses de los adultos, así como su forma de apreciar la vida. Lo considero así, aunque de ninguna manera las nuevas necesidades de estos actores sociales los desligan totalmente de su realidad-necesidad familiar, comunal y personal; es decir, toman y dejan roles, olvidan y construyen identidades de acuerdo a las condiciones. Por citar un ejemplo, dentro de las responsabilidades escolares suele presentarse la oportunidad de socializar, compartir y conocer nuevas experiencias; mientras que si para estudiar se tiene que trabajar, el tiempo de ocio y tareas extra escolares se dividen en los dos aspectos de mayor prioridad y condescendientes con la instancia familiar, en este sentido, el que desempeñen una u otra actividad, depende de las condiciones y necesidades. Los jóvenes emplean su tiempo libre para recrear una etapa social y culturalmente constructiva o lo dividen para que esta oportunidad sea intercalada con actividades destinadas a cubrir sus necesidades básicas. En esta etapa, se mezclan ambas posibilidades, como muestra de que la juventud no es completamente sinónimo de rebeldía, ocio, incomprensión e inmadurez. Depende de cada joven cómo distribuya sus tiempos y él mismo para lograr sus metas entre la independencia y la corresponsabilidad. Por otro lado, los jóvenes aislados voluntaria e involuntariamente de las instituciones sociales, que representan una manera de hacer las cosas, tienen en sus manos la praxis como única referencia para ellos

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mismos y la realidad-contexto en que se encuentran. Esto lo observé con varios muchachos migrantes, que si bien migran en grupo, las condiciones los han separado –metaforizando: un naufragio sociocultural en la ciudad- dejándolos a la deriva de sus posibilidades y capacidades, de manera individual o grupal. En estas condiciones y de manera inmediata, el grupo hace por sí mismo y no para corresponder a terceros. Al margen de las necesidades, la experiencia de reencontrar oportunidades le muestra al joven migrante que su capacidad ha sido puesta a prueba y gana confianza en sí mismo, independientemente de a donde se dirija. Esta confianza demuestra que ya no necesita justificante, solamente el interés y la emotividad para continuar con los objetivos que se plantee, sean estos convergentes o divergentes, con patrones socioculturales, o cualesquiera que sean.

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… suponer que una colectividad que hace del relato la forma-clave de la competencia no tiene necesidad, en contra de lo que se pudiera esperar, de apoyarse en su pasado. Encuentra la materia de su lazo social, no sólo en la significación de los relatos que cuenta, sino también en el acto de contarlos. La referencia de los relatos puede parecer perteneciente al mismo pasado, y en realidad siempre es contemporáneo a este acto. Es el acto presente el que cada vez despliega la temporalidad efímera que se extiende entre el He

oído decir y el Vais a oír. (Lyotard, 1987)

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5 CIUDAD Y JUVENTUD MIGRANTE

La juventud en la ciudad es multicultural por sí misma. Los atuendos de los jóvenes citadinos contrastan con los de los jóvenes migrantes, ya que, por un lado, los capitalinos apoyan y orientan a los migrantes, al menos haciéndoles compañía y compartiéndoles conocimientos sobre los estilos de vida y las novedades de la ciudad; y por otro lado, los pueden rechazar por medio de actitudes despectivas, recíprocas. La población de la ciudad que percibe al migrante, lo ve como una fuente de ingreso, saben que viene por las novedades de la ciudad y por la libertad que acá pueden vivir. Pero, también, las personas con peyorativas e incluso agresivas; pero, finalmente

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las que se relacionan en el trabajo les reconocen su capacidad, potencial y expectativas, por lo que les amplían las oportunidades para cambiar de puesto y con ello, incrementar sus ingresos o les comentan las formas de lograr mejores condiciones mientras estén en la ciudad. Otras de las oportunidades se relacionan con la escolaridad. En algunas obras, les facilitan la terminación de sus estudios de nivel primaria y secundaria por medio de un programa del INEA41 en conjunto con fundaciones que financian honorarios de profesores e instalaciones para improvisar aulas, registro y entrega de papeles escolares. En el caso de las construcciones arquitectónicas, algunas bodegas son destinadas para este uso. Donde se realizó el trabajo de campo42 se instaló una aula en la que se daba clase de nivel primaria y secundaria a 20 – 30 personas, desde niños hasta adultos mayores y al final del periodo, se realizaba la entrega de los documentos y certificados correspondientes, juntando las escuelas de obra que había en esta construcción y realizando una breve ceremonia escolar. 5 . 1 Migración simbólica de tribus urbanas Las corrientes subculturales que practican y adoptan los jóvenes de la ciudad influyen en las formas de expresión de los migrantes. Existen modas, expresiones e iconos que han dejado de ser atractivos para la juventud urbana y, por otro lado, los jóvenes mimetizados siguen dándoles vida; ejemplo de esto, son el rock nacional y urbano. Encuentro oportuno mencionar que los movimientos juveniles y sus iconos, artísticos y simbólicos, cambian de audiencia y de igual

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Instituto nacional para la educación de los adultos: www.inea.gob.mx

Véase mapa de ubicación del proyecto arquitectónico en el Anexo de este documento o directamente en el sitio web: http://www.mediterranea.com.mx Queda totalmente restringido el uso de esta información para fines no académicos.

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manera ésta los cambia por otras formas de expresión con mayor vigencia o en auge. Este intercambio cíclico y mutuo en las culturas juveniles, lo explico con el paso generacional, ya que podemos adjudicar esta conducta a que las nuevas generaciones son las que impulsan y quitan los reflectores de las subculturas ya instaladas. Esta explicación es útil para las manifestaciones de las modas y el seguimiento de los estereotipos, pero pierde sentido cuando más allá de su vida comercial, los iconos y corrientes culturales-artísticas de la ciudad son reivindicadas por nuevos sujetos que se identifican, más allá de que se envuelvan en discursos carentes de sentido que apropien el discurso y lo construyan a partir de sus vivencias y de su vida cotidiana. Este es el caso de el rock urbano, que si bien en la ciudad no se tienen las condiciones de los 80’s y claro, ya no existen las pandillas de antaño como los Panchitos, los Buck, en Naucalpan los Pañales, los Molis punk, etc., aún así sigue siendo vigente a partir del discurso que maneja, identificando a la banda. Ahora los migrantes son parte de esa banda que forma el rock urbano, los que migran y viven no en los barrios de la ciudad, o en su periferia, en la provincia, en las construcciones y en ocasiones, los duermen en las centrales camioneras. Esta banda escucha reggaeton, baila cumbia, duranguense, break dance y usa el solvente como lo hicieron antaño los chavos banda. Después de todo, no son lo mismo, ni intentan serlo, pero reproducen conductas propias de la marginalidad. Estéticamente y a través del atuendo, para los jóvenes citadinos, el aspecto de los migrantes refleja un collage o mezcla desordenada de símbolos de diversas tribus urbanas; mientras que para los provincianos, es una forma de originalidad para con el grupo y de diseño propio a manera de performance. Como se revisará más adelante, la posesión de mercancías simbólicas, o simplemente su novedad, constituyen, significan y son motivo de distinción jerárquica

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que, se traduce en un cambio de actitud respecto a sus similares. Esto se da en un primer momento, pero haciendo una observación más profunda, podemos lograr distinguir que los jóvenes migrantes y la transformación de sus atuendos pueden en momentos nítidos rejuvenecer las escenas culturales y los discursos de las tribus urbanas. Aunque salgo de mi campo de acción, esto se puede notar con expresiones en la provincia indígena donde principalmente el movimiento punk ha encontrado comunidades que lo adoptan y adecuan a su práctica cotidiana. Como ejemplo, los seris en Sonora que llegan a remasterizar sus ritmos rituales con instrumentos al ritmo de punk y, por otro lado, los jóvenes otomíes en Toluca al consolidar la banda Orines de puerco con letras en su dialecto y consignas propias. En este sentido, el rock urbano reivindica su actitud callejera en los migrantes que se identifican a través de la marginación que caracterizo a los chavos banda de los 80’s y que sigue vigente en el discurso de las bandas de rock urbano. 5 . 2 Corredor

metropolitano

de

residencia

y

trabajo
Por otra parte, los procesos de industrialización, junto con la diversificación de actividades económicas, han generado cambios poblacionales en el país; en el sentido de que los lugares que cuentan con mayor población requieren más fuerza laboral, ya sea en los sectores secundarios (fábricas, talleres, laboratorios) o terciarios (servicios en comunicaciones y transportes), por lo que los jóvenes se van integrando a este tipo de trabajos. El lugar de residencia no es un lugar completamente habitable o diseñado específicamente para ello; se expresa la creatividad en la improvisación de los escenarios laborales para hacerlos más confortables. Si se insertan en una construcción, tienen la ventaja de

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que se pueden quedar a pernoctar y vivir dentro de ella. Esto se permite, ya que para los contratistas genera ventajas y permite que disponer de la gente para trabajar cuando sea necesario. A partir de que se vive dentro de una obra en construcción, se generan dinámicas de una comunidad social similar a las de un pueblo, ya que las instalaciones sirven para lavar sus ropas, bañarse, comer en el momento en que sea necesario y, a veces, hasta para permitirse la suntuosidad de una panorámica citadina desde las alturas. Viven en espacios de lujo, que nunca les pertenecerán; pero se sirven de su ostentosidad: alberca, pent-house, departamento amplio, vista a toda la ciudad, cancha de fútbol y áreas verdes. Esta disponibilidad de instalaciones influye en sus aspiraciones. Dentro de algunas construcciones (por ejemplo, donde realicé el trabajo de campo: Mediterránea Residencial ™ y otras 6 obras, que son propiedad de la misma compañía constructora), se patrocina por medio de una fundación (Construyendo y Creciendo A.C.), la instalación de un par de aulas para que con ayuda de profesores del INEA (Instituto Nacional para la Educación de los Adultos), los trabajadores que así lo deseaban terminaran su educación primaria y secundaria. La misma fundación tiene planes de abrir instalaciones para que cursen la preparatoria. De los jóvenes que se inscribieron, platique con algunos, y me comentaron que la inquietud de terminar sus estudios surgió porque tenían las facilidades mencionadas y de que veían en la escuela una oportunidad para tener un mejor futuro económico, aquí en la ciudad o en su lugar de origen. Era curioso observar que cuando el profesor se ausentaba, encargaba a los jóvenes y adultos más avanzados que apoyaran a sus compañeros de nivel primaria. Por ejemplo: por estar en el nivel de

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secundaria, a Alberto (informante clave) le tocó dar una sesión a sus compañeros de primaria. A partir de estas experiencias, los jóvenes ponían en práctica muchos valores éticos que mencionaban en algunas de sus pláticas; por ejemplo, la ayuda mutua ante la adversidad. Algunos también mencionaron valores ético-religiosos, pero que únicamente ponían en práctica y no trataban de difundirlos para evitarse problemas dentro de la comunidad de la que formaban parte en la construcción y en la escuela. Los asistentes a la escuela son personas que trabajan o no en la construcción, que viven o no dentro de ella. Había jóvenes que estaban trabajando y viviendo en la obra, y al renunciar, regresaron a ella solo para continuar en la escuela y, la fundación y los profesores se los permitían. 5 . 3 Espacios

laborales

de

interés

para

los

migrantes
El espacio laboral donde se insertan los jóvenes del medio rural depende de los contactos y aspiraciones que tienen para migrar. En muchos casos, la tradición de su lugar de origen es lo que los ubica en uno u otro oficio. En la zona poniente del Distrito federal, ocurre un fenómeno muy particular, ya que existen distintas oportunidades de inserción y desarrollo. Por ejemplo, en el municipio de Naucalpan, existen dos zonas industriales, junto con la de Tlalnepantla de Baz, que atraen a personas de municipios como El Oro, Toluca y Temoaya, San Felipe del Progreso, entre otros. Para algunos migrantes de estados como Puebla y Veracruz, igualmente es atractivo y, en lo personal, de orgullo y renombre,

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enlistarse en las filas del ejército en el Campo Militar No. 1, ubicado entre la delegación Miguel Hidalgo y el municipio de Naucalpan. Por la misma zona, pero dentro del municipio de Huixquilucan, existen oportunidades de trabajar en una obra de mantenimiento en las zonas residenciales y, para las mujeres, específicamente en servicios domésticos; esto es, en lugares como la Herradura, Interlomas, el Olivo, Bosque Real, Residencial Acuario, Isla de Agua y un sin fin de fraccionamientos residenciales famosos ya entre los migrantes. En la delegación Cuajimalpa, que comparte las áreas residenciales con la Miguel Hidalgo y el municipio de Huixquilucan, se encuentra la zona comercial de Santa Fe; en ella se puede laborar en el mantenimiento a centros comerciales, locales, departamentos, obras y las matrices financieras de distintas empresas que operan en México. En este contexto, hay que resaltar que la sociedad con la que se entra en contacto por parte de los migrantes jóvenes es contrastante, porque laboran en zonas excluyentes para el mexicano promedio, además de que para muchos jóvenes fuereños, la ciudad es un espacio completamente desconocido y por precaución no salen si no es con alguien que la conozca y sepa moverse en ella. Por otro lado, no es que ellos nunca hayan tenido tanto dinero en las manos, claro, pero nunca han estado en un espacio tan ostentoso y simbólico en el estilo de vida; al entrar en contacto con esto, se abren distintas oportunidades, al menos imaginadas, ya que no solo aspiran a generarse una vida mejor, sino con estilo. Los jóvenes migrantes que ahora son militares ya se formaron académicamente y tienen buenos ejemplos y referentes a seguir con sus mandos superiores; Ahora poseen un status distintivo de con el

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que llegaron a la ciudad, aunque, entre sus similares, tengan fama de parranderos e irresponsables. Las trabajadoras domésticas ya saben cómo dirigirse adecuadamente en situaciones particulares con diferentes personas, y quieren establecer un estilo de vida distinto al que conocen, que no es ni mejor ni peor, pero toman lo que les gusta para los suyos. Los que trabajan en la construcción y remodelación aprenden a rediseñar sus espacios habitacionales. Lo que aprenden en la obra, les sirve para aplicarlo en su casa de la ciudad o en la de su lugar de origen. Algunos otros migrantes de la zona de San Felipe del Progreso, en el Estado de México, específicamente se desarrollan en las actividades del comercio informal en la ciudad de México y por eso son conocidos de la delegación Miguel Hidalgo a la Cuauhtémoc, en el Toreo de Cuatro Caminos, en la Merced, Pino Suárez, Alameda Central y hasta Pantitlán (Chávez, 2003: 79). Otras de las ocupaciones que tiene bastante influencia en las migrantes que tienen menos oportunidades y distintos objetivos al haber migrado, es la de emplearse como meseras en los bares de las colonias colindantes con el Campo Militar de Naucalpan, p.e. El Molinito, San Esteban, la Cañada, etc. Las migrantes constituyen el sector más desprotegido de las trabajadoras del campo, sin garantías laborales, ni organización, ni estructuras comunitarias de respaldo, ni reconocimiento. Pese a ello, las competencias laborales desarrolladas especialmente por las mujeres en contextos de migración, han abierto nichos ocupacionales y especializaciones no reconocidas y altamente explotadas por los empleadores...

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… en líneas generales, es el caso de las trabajadoras domésticas, las artesanas [, las meseras, sexoservidoras] y las trabajadoras de la agroindustria (Bonfil, 2000).

5 . 4 Contextos: territorios y tiempos La juventud migrante en los lugares urbanos transforma los ritos y retos socioculturalmente conocidos, los re-crea dentro de sus circuitos y grupos de encuentro. Es fundamental esta noción para entender la independencia con la que se desarrollan y desenvuelven dentro de los contextos urbanos. En este sentido, entiendo que el proceso migratorio es parte de la transformación y reconceptualización, ya que es una condición generacional que atrae más que la localidad, el arraigo y la autoridad de las instituciones adultas en un contexto de origen y llegada. Citando a González (2003), la concepción de la juventud como etapa de moratoria social queda en entredicho. Para muchos investigadores influidos por Erikson la moratoria es un privilegio, un espacio de libertad sostenido socialmente para que el joven ensaye y encuentre su posición en la sociedad y en el mundo adulto. Bourdieu (1990) cree que ese espacio no es gratuito, es impuesto por el mundo adulto y se paga con la subordinación y la exclusión; es sobre todo, una construcción sociocultural que se guía por el control del poder. (González, 2003) Considero ambos argumentos como válidos dentro de la ssocialidad del lugar de origen de los migrantes, en el sentido de que a la par de que ganan experiencia, ganan su independencia; desde el momento en que siendo aún niños ayudan en la medida de lo posible en actividades económicas, sociales y culturales que desarrollan sus padres y su comunidad, logrando una posición al llegar a la juventud. El reto es instalar una unidad familiar, casarse e independizarse de la casa paternal. En el caso de las mujeres, durante la misma infancia

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son preparadas principalmente para desarrollar las actividades relacionadas con la administración del hogar. A esto se le antepone el que las tendencias han cambiado por la constante influencia de procesos migratorios en todo el país; así, nos será fácil entender la transformación de los ritos y retos que sustituyen este proceso por la experiencia migratoria, ya sea como necesaria o simplemente como reto individual y grupal. Ahora, el ritual consiste en participar en el proceso migratorio al cumplir cierta edad o considerar que por medio de éste se podrá satisfacer alguna necesidad económica. El reto se relaciona con la influencia social, la curiosidad y tradición local que caracteriza las comunidades de los migrantes. Éste se cumplirá parcialmente a partir de que se migra, no importa que las metas y los objetivos no se logren de inmediato. El logro está parcialmente cumplido cuando se acepta la participación. El hecho de salir implica haber logrado lo que el otro, el no-migrante, no ha conseguido y debe intentar. Es un deber, es un ritual que se inicia con la movilización y consiste en reafirmarse a través de múltiples situaciones adversas que se deben sobrellevar durante el hasta el regreso al lugar Si es de origen se o hasta tiene la que estabilización económica en la ciudad. El ritual es una suerte de retos proceso migratorio. grupal, corresponder para permanecer dentro; de lo contrario, será excluido. De esta manera, la formación grupal recurre a las mismas dinámicas que ponen en duda la capacidad de cada joven para permanecer con los que lo retan. Por otro lado, existe una similitud de moratoria dentro de los grupos de jóvenes, donde algunos de los que pertenecen al grupo, no logran superar ciertos retos; pero pueden seguir interactuando, en la estructura jerárquica, que se respalda en la experiencia y conocimiento de formas de interacción dentro de las rutinas urbanas.

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El espectro de posibilidades y resultados es amplio a pesar de que se migre con parientes o amigos. Las condiciones con las que se encuentran los muchachos migrantes al llegar a la ciudad son conocidas dentro de parámetros, pero no dentro de espacios, tiempos y medios para lograr y cumplir sus metas. A pesar de conocer las condiciones, siguen en la incertidumbre de acuerdo con la disponibilidad de espacios laborales y oportunidades económicas. Los aspectos generales que conocen y controlan los migrantes se relacionan con los espacios laborales donde podrán insertarse, como acondicionar lugares habitables, y las maneras de trasladarse, comunicarse y alimentarse. Las necesidades básicas podrán ser cubiertas con base en la experiencia de algunos, pero dependerán de la oferta y habilidad para satisfacerlas. Los objetivos migratorios se cumplen cuando se logra estabilidad económica, residencial o simplemente se puede mantener el envío de dinero y la comunicación con la familia y/o la comunidad. Por otro lado, si no se cumple ninguna de las condiciones anteriores, simplemente con regresar en las temporadas agrícolas, durante las festividades locales o como mínimo que se halla sobrevivido a la soledad, pobreza, marginación e intensas jornadas de trabajo basta para ser diferente, para distinguirse de los que no lo han hecho o intentado. La comunicación entre los migrantes y su familia es fundamental, pues de esta depende la estabilidad cultural, las tradiciones y objetivos migratorios que se desdibujan en medio de los estilos de vida citadinos que resultan ser atractivos, adictivos e invisibles. Cabe la posibilidad (expresada y manifestada), de que los migrantes rompan la comunicación con su lugar de origen de manera involuntaria o premeditada por razones ajenas a la comunidad y más

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cercanas

a

la

ciudad

y

sus

contextos.

Este

proceso

puede

desarrollarse de varias maneras. Así es como los cambios que de aquí se desprendan serán, a vista de los migrantes jóvenes, invisibles e imborrables. Algunos de los que migran cancelan toda forma de comunicación y reciprocidad por el no haber satisfecho la sus y metas nuevas o porque practicas definitivamente trabajo, recreación

socioculturales de la ciudad les permiten entrar en un ambiente placentero que reivindica y da sentido a su juventud, restándole importancia a los vínculos con su comunidad. En este sentido, el tiempo de la moratoria social se transforma en espacio de provecho y satisfacción fuera de la reflexión, preparación y maduración sociocultural y laboral. Se truncan las metas por las que se ha migrado, pero al mismo tiempo, esto funge como válvula de escape al cansancio, a la soledad, la tristeza y presión a la que son sometidos. De manera análoga, conocerán el fuego y por medio de este, confirmarán lo que la canción dice: el que juega con fuego se quema, el que busca al demonio lo conoce43, encontrando dentro de las malas experiencias que implican el vicio, el mal uso del dinero, las malas compañías, la oportunidad de tener palabra, autoridad y consejos para nuevos jóvenes que desean conocer el ámbito urbano a partir de la migración. Estas experiencias en bares, en la obra donde trabajan o en los lugares de recreación, son expuestas a otros jóvenes como un reto y una experiencia que deben conocer para ganarse un lugar y una posición frente al otro. No se puede ser neutro: o eres o no eres. La moratoria social del lugar de origen, pierde sentido temporalmente a partir de la influencia de los atractivos citadinos en los procesos
43

Fragmento de la letra de la canción se que no de la extinta banda argentina llamada Todos tus muertos. En el anexo de este documento se agrega la lírica completa.

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migratorios como alternativa económica y proceso ritual. En este sentido, entiendo que su influencia toma una pausa temporal dentro de las actividades y nuevas experiencias, ya que si bien es cierto, esta moratoria representaba oportunidad para aprender a manejar las oportunidades del mañana, la vida citadina es una oportunidad donde se conocen vicios, formas de vida placenteras alejadas de la responsabilidad referente a la vida adulta; pero los migrantes también, se ganan un reconocimiento en el nuevo grupo del que forman parte. Ahora son parte de un grupo con el que al identificarse, aprenderán formas de vivir la ciudad; finalmente, experiencia. Después de todo, salir de la comunidad y volver es un reto mayor que el poder regresar todas las tardes después de cumplir con las jornadas que acostumbran en el medio rural. La experiencia es dura y drástica en los jóvenes que migran hacia oportunidades económicas, sociabilidades placenteras, lúdicas, agresivas y marginales.
[Esta] moratoria, según nuestra perspectiva, como constructo teórico, pierde su valor explicativo, en la medida que ha ido decreciendo su capacidad para entender la proliferación de identidades juveniles, aún sin este espacio, o con "moratorias negativas". Así lo ha demostrado la investigación sobre juventud urbano-popular en la década de los 80' y ya lo venían demostrando las sociedades "sobremodernas", al decir de Marc Augé, con altos índice de desempleo, lo que no impidió -es más, alimentó- la proliferación de tribus juveniles (González, 2003)

Los jóvenes ya no tienen la necesidad de aceptar los retos impuestos por los adultos ni descifrar y entender sus experiencias y consejos; la correspondencia es para con sus pares, los otros jóvenes, o que parecen jóvenes por lo que hacen. Podríamos forzar el término moratoria social hacia moratoria juvenil o grupal al tiempo que un candidato a pertenecer al grupo tiene que esperar para poder integrarse y compartir las prácticas determinadas por el resto de la colectividad, o bien, lograr el reto que se le ha otorgado y que implica algún tiempo concluirlo; pero lo manejaré

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como rito de iniciación, inclusión y pertenencia, definido por tiempos (como requisito, a veces meramente opcional), prácticas y significados que se relacionan con las bases identitarias y simbólicas del colectivo. Las prácticas de los jóvenes son independientes, irresponsables en ocasiones para el mundo adulto y, por ende, inexpertas. Personalmente, como joven me doy cuenta que por medio de éstas se origina el conocimiento, la referencia y la experiencia que te dan posibilidades y probabilidades en un ámbito; en otro, en el que no se tenga experiencia, no se tendrá una visión clara de lo que se pretende y necesita para lograr intereses, objetivos, metas, e intenciones, buenas y malas. A partir de la socialización con sus pares, es que se recrea la práctica que les da la experiencia y fortalece los lazos de unión de los jóvenes migrantes. El que migra hace para él, como joven y parte su grupo como un conjunto de signos, símbolos, prácticas y necesidades de las que depende su juventud.

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6 RESULTADOS

… y es el momento en que sabes quien eres y dejaras de serlo…

6 . 1 Generales
6.1.1 JÓVENES: IDENTIDADES MIGRANTES, CONTEXTOS Y

PERFORMANCE.
El proceso migratorio en el que se insertan los jóvenes que habitan el medio no-urbano representa una ruptura -como proceso sociocultural, económico y lúdico en sus prácticas cotidianas- que los aleja de los contextos bajo los que se consolidarían como sujetos sociales y actores culturales. En este sentido, los que migran (como

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acto ritual) se constituyen en un nuevo sujeto sociocultural que reproduce patrones, costumbres, construye grupos e identidades a partir de códigos y estereotipos de la juventud de la ciudad en la ciudad. Estas prácticas corresponden a la interacción cotidiana por medio de la que deben de manifestarse y hacer acto de presencia en pos de conseguir un lugar donde no lo hay. Es decir, por medio de la performidad del atuendo y sus conductas es que obtendrán espacios, experiencias y, con ellos, las oportunidades para lograr satisfactores, económicos, emocionales, materiales, entre otros. Cabe recalcar que esta performidad goza de total libertad, ya que el la fase ritual bajo la que se encuentran los mantiene marginados, ajenos a todo patrón de conducta, y como prueba les brinda la oportunidad de experimentar para lograr regresar al aposento del que preparados partieron. Al ser entes liminales libres igualmente tienen que cumplir con las consignas de un nuevo contexto sociocultural, con lo que en el intersticio del ritual se entrelazan las nuevas pruebas que los rituales urbanos demandan.
6.1.2 CONCEPTO: JUVENTUD MIGRANTE COMO

SUBCULTURA JUVENIL VOLUBLE DICOTÓMICA

Los jóvenes migrantes reivindican su juventud de manera alternativa, autocomplaciente y condescendiente a partir de prácticas socioculturales que encuentran y desarrollan en la ciudad. El lugar de origen cobra sentido al entrar en contacto con el contexto de la urbe pues representa esta distinción e identificación con el otro (migrante y no); en tanto éste no se exprese, los migrantes siguen siendo jóvenes en el sentido amplio de la palabra. La reivindicación, identificación y distinción cobra, sentido en su comunidad donde son denominados, referidos y construidos bajo

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otros conceptos y parámetros; mientras, en el espacio urbano entran en el intersticio generacional y sus rutinas: la juventud. En la ciudad, el grupo de migrantes está formado por él-otro, una dualidad de papeles que se juegan de acuerdo a situaciones, contextos, necesidades y aspiraciones. Los jóvenes migrantes se circunscriben a un desdoblamiento de identidades que resulta del proceso migratorio y sus contextos. A saber, en un primer momento, son jóvenes (o la categoría que se maneje en su lugar de origen, su comunidad, pueblo, localidad o ciudad). Al llegar a la ciudad de México, son migrantes, con objetivos, metas, fines y medios; son uno con el grupo hasta que encuentran a través de la experiencia las herramientas para habitar la ciudad. Ya que me refiero a los primeros momentos del proceso migratorio de los jóvenes a la ciudad de México, observé que al interactuar con la urbe, expresan y manifiestan aspectos socioculturales que contrastan con ella. En este momento, llegan a colocarse dentro de estereotipos y conceptos que entienden como despectivos y en otros momentos como oportunidades para insertarse en los espacios socioculturales de la ciudad. Una última posibilidad es que estos estereotipos y conceptos no les llamen la atención lo suficiente como para adoptarlos, debido, por supuesto, a su coherencia entre valoresobjetivos-necesidades y el proceso migratorio como oportunidad económica, no sólo lúdica.
6.1.3 MIGRACIÓN Y REDES SOCIALES

Los jóvenes se consolidan grupalmente en el proceso migratorio a partir de contextos laborales principalmente en los que incluyen relaciones de parentesco y construyen lazos de amistad con muchachos de la ciudad y la zona metropolitana. Por medio de la experiencia que se amplía, construyen situaciones y nuevas formas para apropiarse de la realidad.

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Las redes que conectan se observan de mejor manera en el inicio del proceso migratorio. Desde el contacto para viajar a la ciudad, si se usa transporte formal, convencional o rutas informales con destinos como Buenavista o Santa Martha Acatitla, se implica la experiencia de terceros para involucrar a los nuevos migrantes en esta movilización. El uso de rutas informales y líneas alternativas que frecuenta cierto grupo de migrantes se debe a que conocen la ruta que sigue el autobús. Existe un acuerdo para que se les deje lo más cerca posible de su destino-origen y es una oportunidad fiable para viajar en compañía de conocidos, parientes y un ambiente de comunidad. Ahora, al llegar a la ciudad, es necesario saber donde está cada cosa para cada necesidad: el trabajo, las tiendas; posteriormente, a dónde se puede ir, qué se puede hacer y todo esto se obtiene por la comunicación, interacción, necesidad y curiosidad de los nuevos habitantes de la urbe con los migrantes pioneros y los habitantes de la ciudad o los colegas del trabajo. En este sentido, es como las redes se arman desde que los migrantes deciden partir a la ciudad y hasta que llegan a ella. Posteriormente, éstas se consolidan en formas de grupo y representan las bases para construir identidades a partir de prácticas y formas de pertenecer a él. De estas redes sociales, depende la consolidación de grupos afines a los aspectos socioculturales de una comunidad, oficio, o a su inclusión de manera práctica en los contextos-estereotipados de la ciudad.
6.1.4 CONSUMO DE SÍMBOLOS

Las

mercancías

que

resignifican

y

consumen

los

muchachos

migrantes son variadas en categorías; todas representan la novedad dentro del grupo de los migrantes. Tienen una función: distinguir a quien las porta; posteriormente, retoman su significado cultural o simplemente se desechan por unas más novedosas.

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Las categorías de mercancías simbólicas están relacionadas con géneros musicales, formas de vestir y atuendos con prácticas, sustancias, productos de consumo (alimentos, bebidas y drogas) y gadgets (celular, iPod™, Discman, reloj, reproductores digitales de audio y video en general), que se encuentran en el circuito comercial que estos jóvenes frecuentan y de los que tiene conocimiento por trabajar ahí, haber escuchado de tal sitio, por recomendación y, a veces, por simple exploración de los espacios de la urbe como lugares para conquistar. Para esto, hay que decir que solamente están limitados por el atuendo que les margina; pues tienen acceso para consumir en lugares de prestigio. Por otro lado, se observa una mayor preferencia por consumir en espacios abiertos, los tianguis y plazas de comercio formal e informal en la periferia del lugar de trabajo o en los lugares céntricos de la ciudad.
6.1.5 GRUPO(S), SUBCULTURA Y PERFORMANCE

COTIDIANO
A través del tiempo, el proceso migratorio y el atuendo se han caracterizado como una subcultura homogénea de integrantes heterogéneos en la ciudad de México, donde la presencia es el resultado de la interacción de estereotipos urbanos apropiados y reconstruidos por sujetos de contextos no urbanizados, así es como se conjugan espacios e imaginarios culturalmente distintos y socialmente identificables a partir de sus atuendos y constante presencia en los espacios de la ciudad, puntos de encuentro, plazas comerciales, espacios de reunión históricos y simbólicos de la ciudad y el país en general, de significado comercial, político, cívico, religioso y ahora lúdico. Esta vez, subcultura explica su se ha construido de a través de imaginarios y

experiencias permanentes de los migrantes del interior del país; a su constitución colectivos homogéneos con

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integrantes heterogéneos. En el mismo sentido, los considero como un grupo constante con integrantes y atuendos cambiantes, ya que en cada visita a la ciudad las mercancías que pueden adquirir, varían de manera espontánea sin que de ellos dependa esta tendencia. Es, pues, una conducta bastante observable y reconocible en los jóvenes migrantes, el sobrevalorar el contexto que están conociendo junto a sus complementos, medios y formas de vida.
6.1.6 IDENTIDADES Y CULTURAS

Los chavos migrantes pertenecen a los distintos grupos con los que visitan la ciudad de manera limitada, por motivos distintos y ajenos a los identitarios y más relacionados a los contextuales/migratorios. La movilidad de los jóvenes dentro de la ciudad se rige por motivos económicos, personales, laborales, culturales y familiares, por lo que la pertenencia no depende de lazos identitarios, factores subculturales o de las prácticas y experiencias urbanas. Los jóvenes están en un constante cambio hasta que reconocen y apropian prácticas culturales e identitarias con un grupo o individualmente, con lo que consolidan su vida citadina y, de alguna manera, se crea un estilo surgido de la migración. No se deja de migrar; se está en un constante desplazamiento, Las oportunidades y tiempos constituyen sólo un contexto en el que se saben independientes y pueden abandonar según su interés, o el de los contratistas y empleadores. Así, se continúa en el vaivén de las oportunidades y con la creación y producción de experiencias. Esta experiencia y conocimiento de situaciones permite lograr ventajas y distinción frente a los otros, como ajenos y como extraños, con lo que los grupos consolidan y representan su unidad. En este sentido, no se puede encasillar en un solo concepto la

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migración de jóvenes al medio urbano, ni sus cambios culturales e identitarios a lo largo del proceso. Se puede manejar como un proceso constante de construcción de la presencia basada en las dinámicas de cultura e identidades, de los actores y movimientos sociales y sus lugares simbólicos en la urbe, donde su consolidación como subcultura depende de experiencias, costumbres y saberes que comparten con los que viven la ciudad. 6 . 2 Resolutivas Retomando las preguntas que suscitan esta investigación, ahora se plantean las respuestas que de mejor manera las contestan y, en su momento, profundizan y reinterpretan. Para el caso de la primera y que es la inspiración de los objetivos e hipótesis, se plantea la siguiente determinativa: 1. ¿Cuáles son los cambios que experimentan la identidad y la cultura de los jóvenes migrantes mexicanos que ocupan espacios públicos de la ciudad de México? Se logra observar que el atuendo funge como factor identitario y cultural de los jóvenes migrantes y es transformado en cuanto se tienen los medios, con la mejor intención de satisfacción personal pues, no conocen la oferta de atuendos que hay en la ciudad, ni vienen predispuestos por uno u otro look; simplemente por estereotipos y prácticas citadinas de subculturas juveniles, con lo que se explica la expresión de formas identitarias grupales e individuales volubles, dependientes de factores comerciales inspirados en iconos y las manifestaciones de jóvenes urbanos. La velocidad con que los atuendos y su multiplicidad se transforman provoca el collage que caracteriza a este grupo no-urbano, no-rural.

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En este sentido el pantalón característico es holgado con aspecto del cholo mexicano, pero en mezclilla. Las camisas y playeras son alusivas a bandas del rock urbano mexicano y bandas metaleras clásicas como Rammstein, Metallica o del género punk; en otros casos esto se complementa con accesorios del colorido rastafario y ska, junto con el icono que es Bob Marley. En otros momentos, la Virgen de Guadalupe que impresa con aerógrafo en los pantalones que imitan marcas comerciales como JNCO™, Kik Wear™, Ben Davis™, Mecca™, como gafas Breakdown™; son y collares, pulseras, aunados a estos gorras, iconos, los y accesorios paliacates, mochilas,

muñequeras,

estampados,

impresiones

expresiones que representan un collage multisimbólico. La piel, como parte del cuerpo también es alterada: el piercing, tatuajes menores, y los peinados estrafalarios muestran una apropiación estereotipada y ritual. Este proceso identitario, al margen del migratorio, se caracteriza por ser un ritual activo que evoca un imperante acto performativo en el que la presencia es moneda de cambio, aunado a las experiencias y expresiones de superioridad, libertad e independencia. Mismos patrones de comportamiento de la juventud -como etapa independientemente de los lugares desde donde se vive. Para la segunda interrogante que se refiere a los cambios identitarios y culturales en el contexto urbano que viven los jóvenes que migran se plantea: 2. ¿Qué elementos culturales y sociales en la ciudad de México contribuyen a la transformación y reconstrucción identitaria y cultural de los jóvenes migrantes en el contexto urbano? El cambio en los atuendos y estilos de vida de los migrantes aunado a sus prácticas tiene origen y es influido por los imaginarios urbanos

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preconcebidos al desplazamiento migratorio, en muchos de los casos, estos son la fuente de inspiración de la misma decisión de migrar. Los estereotipos e imaginarios urbanos son los que en primera instancia promueven los desplazamientos. Son estos, representantes y sinónimos de novedad, autenticidad, prosperidad y, en su momento, al habitar la ciudad, fuente de la reivindicación de la juventud de los migrantes. Las prácticas, el ambiente, los momentos y la vida cotidiana en la urbe explican los comportamientos de los migrantes. Al llegar a la ciudad, ésta les ubica con sus pares, migrantes y no, con los que comparten nuevas experiencias en lugares específicos. Lugares con una carga simbólica y un imaginario común. Es así que la ciudad y sus imaginarios, sus actores jóvenes y símbolos de autenticidad, prosperidad e identificación, satisfacen lo que como etapa social y práctica cultural es la juventud de los que migran. Para abordar la tercera cuestión de esta investigación que se refiere a los aspectos de cohesión de los grupos de migrantes se planteó: 3. ¿Qué aspectos sociales y culturales cohesionan y caracterizan los grupos de jóvenes migrantes que se observan en los espacios públicos de la ciudad de México? Y se resolvió de esta manera: Principalmente, como ya se expuso, el atuendo y su patrón estrafalario es lo que caracteriza a las tribus, colectivos y formas de agrupación de los migrantes en la ciudad. Está por demás repetir el espíritu multicultural de los iconos y de las expresiones discursivas y de interacción de los migrantes. Sobre los espacios que habitan, que ocupan y en los que se reúnen y manifiestan, vale dejar en claro que son los mismos espacios de la ciudad que el público general ocupa y

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frecuenta, así mismo como herencia de sus abuelos migrantes (en general abuelo(s) es una metáfora de los parientes, los paisanos que los precedieron generaciones atrás en esta constante migración a la ciudad) que los utilizaron como punto de referencia, comunión, para el amor, la amistad, el comercio, la distracción y, a veces, como referencia para buscar y encontrar nuevas y mejores oportunidades laborales. Estos espacios particularmente son las plazas públicas y los sitios de llegada a la ciudad, centrales camioneras (oficiales y no, improvisadas y construidas a los largo de estas décadas) y puntos referenciales; también los espacios donde habitan entre semana: la obra, el barrio donde vive un pariente, un conocido. Sobre la constitución de los grupos es necesario reconocer su carácter interior como heterogéneo y su exterior como homogéneo. Explicando, me refiero a que, dentro de los grupos, los orígenes, las afinidades, metas y propósitos son distintos, pero los cohesiona la comunión migratoria, laboral y una identidad natural que en estos momentos conceptualizo como identidad voluble, ya que aunque esta en proceso como lo menciona Gama (2009), en la cotidianidad y rutina se difumina y transforma a partir de los espacios comunes, la situación, el contexto; si esto deja de ser así, los mismos grupos sólo se cohesionan por aspectos de parentesco, en donde si es valida la concepción del identidad en proceso (Ibíd.), ya que existe un referente cultural preexistente. En este sentido, la heterogeneidad, y la homogeneidad externa de los grupos que concurren en espacios comunes, quedan y han sido referencia, a través del tiempo y las experiencias en el imaginario migrante. Finalmente, los cohesiona(n) la cotidianidad, los contextos, las oportunidades y una especie de parentesco y paisanaje sociocultural ajeno a los lazos que les pueden unir con los otros, migrantes y no.

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La última interrogante retoma el concepto de performance y cotidianidad resolviéndose de la siguiente manera: 4. ¿Qué representan para los jóvenes migrantes las prácticas y mercancías simbólicas de la juventud urbana? Las prácticas como el cambio de atuendo, los gustos musicales, las visitas a establecimientos de diversión para adultos y de pareja e incluso familiar responden a una necesidad y conducta de exploración de los espacios que de boca en boca adquieren fama y prestigio. Para llegar a estos, el atuendo que portan no es el adecuado ni el que corresponde al estereotipo del lugar, pero si cumple la función de mostrarlos elegantes, limpios, impecables, reconstruyendo al Dandy ingles en las tallas de Tintan, logrando, consolidar un lugar, que como maniquís galantes conquista a través de la pupila a cuanto sujeto se exponga a su presencia. Aceptan este trato, ser reconocidos, ser identificados, catalogados y reproducir nuevas prácticas; pero en su entendimiento, a su manera, con su sabor y color: la resignificación simbólica como tal. Ese tipo de cosas, como las maneras de dirigirse, de entenderse, de interpretarse son las que impiden que sean catalogados como parte de alguna subcultura juvenil urbana, pero no les impide en un tiempo próximo adaptarse y de manera etérea ser una misma a partir del nomadismo. En este sentido son en sí una subcultura que se mimetiza para lograr concertar un espacio, un lugar y un momento en el imaginario urbano. Han logrado, a partir del performance del dandy, interpretar las culturas que desconocían y con ello interactuar en la multiculturalidad que representan. Finalmente, éste es el objetivo: entrar en las dinámicas y, con ello,

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disfrutar de las novedades que la ciudad les ofrece. 6 . 3 Análisis de objetivos Los objetivos que se plantearon para poder estudiar a los jóvenes migrantes implicaron un acercamiento directo con los jóvenes y sus espacios; es así que: Conocer a la juventud migrante como constructo cultural y conceptual, sus manifestaciones y expresiones que se mezclan con las de su lugar de origen durante el proceso migratorio y los momentos en que habitan la ciudad de México Se logró, ya que en los espacios públicos y laborales se observaron formas de interactuar propias de sus comunidades; es decir, aspectos organizativos, rituales, prácticas religiosas, lúdicas y de identificación e interacción. Los objetivos particulares igualmente alcanzados se describen de la siguiente manera: Conocer cuáles son los elementos culturales y sociales que se expresan desde la ciudad y que intervienen en la reconstrucción de la identidad y cultura de los jóvenes migrantes para comprender sus formas de manifestación, adopción y adaptación en los espacios públicos de la ciudad de México. Se reconocieron elementos propios de la industria cultural y

estereotipos que son promovidos por los medios de comunicación que igualmente conforman el imaginario urbano que reproducen los jóvenes migrantes al llegar a la ciudad. A la par, la identificación y resignificación de estos elementos permitió conocer la forma en que los representan en lo individual y grupal.

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Retomando el último de los objetivos particulares que dice así: Analizar las causas de este cambio para comprender los motivos que les permiten cohesionarse como grupo en la ciudad, con sellos y particularidades que los distinguen de los jóvenes de la urbe. Permitió entender que la cohesión grupal y la identificación con los estereotipos e iconos de la ciudad juegan un papel importante para que los grupos concurran en un cierto tipo de espacios y lugares, con la salvedad de que ésta depende de los contextos en que se ubiquen los integrantes de los mismos; finalmente, esto es la explicación de que se consoliden como grupos heterogéneos y representen una subcultura homogénea 6 . 4 Contraste y análisis de hipótesis Como hipótesis general se planteó que… Los principales cambios identitarios de jóvenes migrantes en la ciudad se relacionan con el consumo de símbolos y estereotipos de la juventud urbanizada y por la resignificación de los mismos en lo colectivo e individual. Lo que es cierto, hasta el punto en que también se logro corroborar que no todos los migrantes se comportan de la misma manera, ya que existen valoraciones distintas y distantes sobre los mismos imaginarios que ubican estos cambios, atuendos y estereotipos en lo banal y negativo, e incluso, como mal visto por la comunidad; teniendo así, que los migrantes que no los retoman en su habitar citadino transforman su atuendo por la mera satisfacción personal y con la única intención de lograr sus metas migratorias. Con los migrantes que sí cambian el atuendo, se logra observar que

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los que lo resignifica lo hacen en el sentido de que éste les represente y les otorgue distinción entre los integrantes del grupo, colocándose en una posición de prestigio y distinción. Es el atuendo y los accesorios, gadgets y novedades un medio para lograr entrar en círculos sociales determinados y en el corazón de ciertas personas. La apropiación de los atuendos logra, en el mejor de los términos, que el símbolo y el signo que reivindican las subculturas juveniles y las tribus urbanas sean tomados como tales y sus raíces crezcan y se desarrollen en la identidad y cultura de los migrantes. Para contrastar lo anterior, también se logró observar que, a la par de que algunos migrantes no transforman su atuendo con fines lúdicos, los que así lo hacen no lo reivindican hasta sus últimas consecuencias, recuperando su condición y sus objetivos, sus razones púes de migrar. Como se pudo observar, se dejan llevar por el desmadre, las sustancias, las chelas, los amores y actos que reivindican y les sientan bien como jóvenes. Concluida estas experiencias, retoman el ritual de paso que les llevó a la ciudad y los valores con que se formaron antes de su llegada a ella. El planteamiento que se deriva de la hipótesis principal es el siguiente: Inicialmente, los signos y símbolos que toman de la ciudad, les atraen por ser simplemente novedosos. Los conocen por las personas con las que se relacionan y la industria cultural nacional. Y a éste, basta agregarle que el imaginario social y urbano explica de manera fáctica los comportamientos del atuendo aunado al acto performativo que se relaciona con la identidad para lograr un lugar en el contexto en que se desarrollan.

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Siendo el performance un medio que ubica a los migrantes en el imaginario como lugar social, otorgándoles un momento en el discurso colectivo que pasa de boca en boca y de viaje en viaje. Para la inclusión o constitución grupal, el atuendo no es prioritario, pero se le atribuyen características de originalidad y una forma de distinción respecto a los demás integrantes del grupo; esta diferencia no es excluyente para los que no lo hacen así, pero es parte del performance colectivo que altera la actitud dentro y fuera de los grupos a partir de la importancia que se le da. Esta hipótesis se acepta en su totalidad bajo la aclaración de que éste es el cambio de actitud al que se refieren los jóvenes que no transforman su atuendo y no realizan las nuevas prácticas citadinas a las que atribuyen valores carentes de ética y que están lejos de la moral que ellos ahora solos representan. Por su parte los migrantes que han cambiado los atuendos y se encuentran satisfechos con estas nuevas prácticas excluyen a los que no. En el peor de los casos donde evitan invitarlos a que asistan a sus eventos o a que les acompañen y en otros momentos les incluyen sin más presión para que realicen una u otra acción común. Lo peculiar es que los chicos que no son invitados se saben excluidos, pero defienden su postura haciendo referencia a sus valores y costumbres. Queda, pues, un acuerdo implícito en el que cada uno es libre de hacer y de no hacer al establecer los límites individuales y respetar los actos de cada uno; fuera de estás eventualidades/prácticas derivadas del cambio de atuendo y aspectos lúdicos, siempre se manifiesta la solidaridad y el apoyo mutuo en cada momento, en cada oportunidad. Así es que, por una parte, aunque no realicen las prácticas o

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transformen sus atuendos, los migrantes comparten las experiencias y los valores de amistad y cooperación con su paisano, hermano migrante, refugiado urbano; sabiendo cada uno su lugar y el del otro. Se establece un reconocimiento y, con ello, la consolidación de un grupo contextual. No teniendo a nadie más a quien recurrir, la identidad queda desfasada por los valores y sentimientos de la amistad y hermandad.

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Se trata de formas de relación social de tipo empático en donde se da un sentimiento de comunidad ligado a lo presente. No interesa el futuro, sino vivir en el aquí y ahora. Se trata de la exaltación de un narcisismo colectivo, de una socialidad desindividualizante, amparado en un sentimiento de pasión compartido. Lo imaginario constituye el mundo posmoderno al que Maffesoli llama un “mundo imaginal”, precisamente, porque el vínculo social se refuerza por la “cosa mental” y no por lo racional establecido. En la posmodernidad resurge la imagen. La imagen es algo del orden de lo relativo, no aspira a lo absoluto, a la exactitud, a la comunión con todos los miembros de la sociedad. La imagen pone en relación, no le interesa la certeza, el dogma, el “buen” razonamiento. (Cassián et al., 2006: 12 - 13)

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¡Va contra las leyes no mentir!
el chivo, Informante clave (2008)

CONCLUSIONES

Finalmente, manera.

posterior

al

análisis

del

trabajo

de

campo,

las

experiencias y conceptos teóricos, se concluye de la siguiente

I. Conocer las particularidades de los jóvenes migrantes en el contexto urbano de la ciudad de México permitirá encontrar y formular un concepto coherente y propio de la realidad de los jóvenes del interior del país, no urbanos, no rurales, indígenas y descampesinados, a sí mismo, ayudara a cambiar el paradigma generacional que existe en estos sectores.

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II. La identidad se mantiene voluble, en tanto que los migrantes jóvenes se desprenden del único lugar cultural que conocen- en el que toda su vida han vivido- por medio del acto ritual que convocan la cultura individual y grupal que ponen en juego para lograr sobrevivir en un imaginario que tienen de la ciudad. Por otro lado, lo único que pueden consolidar se da en términos de amistad o hermandad, fuera de los aspectos del parentesco, claro esta. III. Las tribus urbanas y sus principios filosóficos convergen con la divergencia y marginalidad urbana que se disfraza de etnicidad y tradición en los jóvenes migrantes. IV. Los migrantes jóvenes pertenecen a los distintos grupos de manera indefinida por motivos distintos y ajenos a los identitarios; es en este sentido que, el nomadismo deslocaliza a los migrantes y a través del tiempo ha disgregado en cada uno de ellos la intensidad, elasticidad y opacidad de los imaginarios que forman esta subcultura. V. El proceso migratorio y el atuendo los caracteriza como una subcultura formada de grupos homogéneos con integrantes heterogéneos por la constante presencia en la urbe y la diversidad en la constitución colectiva; en suma, la deslocalización identitaria, el imaginario como inspiración, la metáfora como resignificación multicultural y el performance como acto efímero donde el lugar y el tiempo son en un instante: un ser, una presencia: el mazahuacholoskatopunk. VI. Los jóvenes viven un constante cambio identitario y emocional (la juventud urbanizada que se reivindica a través de la migración) hasta que se reconocen y apropian prácticas culturales e identitarias con un grupo o individualmente,

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consolidando metas, objetivos de vida; una familia, por ejemplo. Esto se observa más fácilmente al concluir con la etapa que se refiere a la juventud, coincidiendo este momento con la maduración, la toma y apropiación de responsabilidades, como actos en los que si no se deja de ser joven, sí se tienen la suficiente experiencia e interés por establecer un estilo de vida lejos del ajetreo de los fines de semana donde, como lo dijera el locutor Olallo Rubio (2006): no todo es comprar playeras y discos.

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ANEXO

Presentación

Considero importante para las ciencias sociales, y en específico para la sociología, echar mano de la sociedad, sea lo que sea, para lograr en la práctica cotidiana una comunión, donde los títulos sean sólo protocolos y no fronteras que distinguen y separan a los presentes. Es igualmente prioritario, reconocer que el saber y la ciencia no requieren de disciplinas, medallas o calificativos, sino de prácticas que dejen la vanidad a la poesía y la razón a los abogados de los números, finalmente seria más congruente, la naturalidad con que las ranas toman el fresco. Basta de creer que tenemos la razón, la verdad, la última palabra, y que Dios es omnipresente porque creemos en él, basta de hacer caso a los sentimientos cuando nos carcomen y corroen las familias, basta de lavar con veneno los pies del prójimo y fingir cuando hay que mostrar la cara de la moneda, basta de ser hipócritas, basta de creer en el pasado como penitencia y de leer el futuro, como esfinge de arena, basta de vivir a partir de lo que imaginamos, sentimos y creemos, basta solamente con dejar de contar los pasos y los minutos, basta con sonreír y bostezar sin considerar que el día termina o la noche empieza. Basta de escuchar el corazón buscando malestar. Basta de vivir.

Sociabilidad, identificación y contextos

Existen distintas formas interactivas en las que los seres sociales y sus factores culturales se interrelacionan (a partir de la comunicación multidireccional y multidimensional de la presencia), dependiendo directamente de expresiones como: sociabilidad, identidad y parentesco no-consanguíneo, sino comunal y contextual. En estas interacciones socioculturales, la jerarquía tiene horizontes y distancias no verticales ni estáticas; por el contrario, son dinámicas, atemporales y reúnen los sucesos de la historia personal, en un letargo; que da forma al nudo y la armonía como metáforas de la presencia grupal. En estas expresiones intersticiales, el imaginario, las costumbres y los valores socioculturales, y permiten que se de puedan lo observar categoría antagónicas descontextuadas establecido-

concebido-conocido; siendo así lo espontáneo: un río revuelto de pescadores y pescados que nunca se relacionan. La imaginación y la creatividad puede asignar y concebir conceptos para denominar tales y cuales expresiones, pero es la mezcla, el choque y la hibridación de contextos lo que permite su manifestación como consecuencia de un todo global y local. Bajo estas circunstancias y en el terreno del laberinto existencial, será fácil entender expresiones como: subcultura etérea, identidad voluble, naufragio de informático, sujeto unexistencial, e errante deslocalizado sentimientos identidades,

mazahuacholoskatopunk, emopaisalocotrónico, rastapaisa, vaquero grafitero, norteñita del sur, y en lo musical, géneros como el Tribalnorteño, DuranBeat, MierdAndBass, etc.

II

La familia como institución, funciona de manera independiente en el underground de lo formal y lo tradicional, consolida sus parámetros, lógicas y metas, relacionándose con contextos dados, imaginados y algunos inesperados, en el ámbito de lo cotidiano. Los medios que utiliza, tienen una estrecha relación con la búsqueda del poder, como medio para su reproducción y permanencia (que es la inspiración de toda comunidad, colectivo o asociación). Las formas de agrupación social, funcionan en la realidad cotidiana con niveles, grados y tonos múltiples; permitiendo, que al explorar el universo de la familia, se pueda entender que lo social y cultural no puede explicarse sin la ruptura, refuncionalización, reinvención y resignificación de los parámetros institucionales e interdisciplinarios. Estas interrelaciones contextuales en la vida cotidiana, son el nudo y la rima de los enciclopedistas, ya que al consolidarse solo en tiempo presente, no permiten ser su escritas, esencia dibujadas, de realidad planeadas o imaginadas, púes pierden translucida,

underground, etérea. La única función para la que son recuperadas a través del recuerdo, depende del significado que tengan y porque permiten conectar acciones que justifican y otorga valides a las prácticas rituales. Bajo esta premisa, el significado del recuerdo y su importancia como medio, es que la omnipresencia de la información recupera los sucesos, y como tales, en tanto que actividad, retroalimentan el presente de la comunidad familiar. La información, al igual que los periódicos virtuales (p.e.

GoogleNews) se autoconstruye, y forma parte del giro en la espiral enciclopédica de la historia sociocultural de lo individual y grupal, donde todas las materias, disciplinas, sucesos y eventualidades se relacionan con el plural de los contextos y la individualidad cotidiana.

III

Esta reacción en cadena, puede ser dibujada con la metáfora de la lluvia de estrellas de información que parpadea en los cielos de las espirales multidimensionales, y en tanto que son captadas, consolidan este eterno presente. Punto.

Anécdota

Sueños fuera de tiempo.
Les puedo y quiero contar que cuando hice la fase de campo… no: hace un par de meses tuve un sueño: soñé que perdía una cámara fotográfica mientras salía corriendo de la obra, acompañado de dos amigos de la prepa, uno de Oaxaca y otro de San Felipe de Progreso, y en la prisa tropecé, pues íbamos ascendiendo del sótanoestacionamiento de la construcción hacia el circuito de salida para dirigirnos, me imagino, a Tacubaya o algún lugar para distraernos, pasarla bien y, por qué no, echarnos unos tragos; en tanto, tropecé, caí y pues la cámara simplemente no resistió el impacto, ¡ja! Se destruyó, y el problema es que ésta era prestada, era un depósito de confianza que me había otorgado en ese entonces mi mai, el amigo que me inscribió y enroló en las dinámicas de una obra en construcción (claro, el pionero para esto y siempre seguro asesor sobre estos menesteres fue y es mi primo Cayetano, el chivo: hábil para las manualidades, los oficios y ¡bueno! para tomar decisiones y resolver problemas técnicos)… Posterior a este sueño y durante los tres meses de trabajo de campo, nunca perdí la cámara. Atendí de la mejor manera mi trabajo y las tareas que se tenían que realizar; aprendí los modos de cargar y la velocidad que se debe utilizar para que los turnos y la ausencia de tareas no se vuelvan tedio y rutina, o las formas de volver

IV

dificultades en imposibilidades, apropiar el lugar, las dinámicas sin alterar su orden con la única finalidad de gozar antes de chingarle como se debe. Nunca perdí el instrumento con que veía. Perdí alicatas, tira líneas, material; una vez me hicieron perdedizo el láser (éste es el sustituto avanzado del plomo y nivel de manguera que, a partir de un rayo láser rojo, guía trazos perfectos y corrige niveles en los muros, paredes y lozas) que era de uso común y financiado por el arquitecto de la obra… Mientras me aseguraba de mantener el orden en mi trabajo y la armonía con mis compañeros, perdí mi realidad y comencé a vivirla… dejé de hacerlo cuando pude escribirla, hasta que se cansó de mí y yo no tuve más que perder y entregarle.

Seis de enero (2006)
Afuera de la casa, en compañía de El Beto, El Tostadas (ahora conocido como El Pasadas), Tito y Oscar se afinaba la guitarra, se prendían algunos cigarros y se pasaba el tiempo sin novedad ni dato relevante… de la nada, bajando la calle se dejaba ver mi informante clave, emparentado por gracia de mi tía y mi madre; llegaba con caguama en mano y un par de camaradas de la obra, un compa de Chimalhuaclan, Chimalhualodo o formalmente conocido como Chimalhuacán, y otro de El Oro. Después de un par de cervezas y al ver pasar una lady con su chico, camarada de Chimal le chifló a manera de piropo a la chica. Nadie de los que ahí estábamos siguió el chiflido, ni lo tachamos, nada; continuamos con la reunión y de pronto, posterior al regreso de dejar a su chica, el morro se dejó venir con los de la esquina… ¡sobres!... El mogui cortando cartucho y gritando pestes, muertes y mentadas de madre, advirtió: al que se paso de gaver con la lady del compa se la iban a descargar todita y, pues nada, el morro que había chiflado ni

V

habló, ni el morro ofendido dijo pío… Momentos después, se calmaron los ánimos, y como éramos conocidos de los morros de la esquina, pues ahí quedo el rencor… Un rato después que los compas de mi primo iban por una par de wamas44 los morros de la esquina bajaron corriendo y, ¡como iban!… ¡madres¡ a darse un tiro con el chavo que le había chiflado a la lady. Finalmente se dieron su tiro, se armó la campal45 y le metieron una corretiza al morro que no había chiflado, en el acto se le cayo su cartera y todo el varo que le habían pagado de su semana. Como pudo se dio a la fuga, se escondió dentro de un taxi, los chavos de la esquina lo alcanzaron, lo sacaron a madrazos y ¡sopas! lo siguieron abaratando hasta que se logró zafar y dar a la fuga. Después, en la chamba le contó a mi primo como le hizo para llegar a la chamba al lunes siguiente.

El mercado no vende a su madre porque no la tiene
Sobre las mercancías juveniles, el valor de los principios y la venta de la contracultura: … finalmente estas no son racistas, clasistas, discriminatorias, y aunque así lo fueran, los jóvenes que las apropian las transforman y las resignifican. Lo anterior se entiende como el acto de poner la cara de la historia viendo al suelo para poder escribir de manera sublime lo que las prácticas inscriben en las atmósferas urbanas que a manera de venganza histórica, los iconos y signos que separaron a los nativos y a los colonizadores en clases, castas y grupos ahora son burlados y
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Cerveza familiar, se usa en plural y singular de manera indistinta. Pelea multitudinaria y por cualquier motivo y consigna.

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VI

gracias a la oferta descontrolada en el mercado la esvástica reivindica a las juventudes mexicanas en la urbe, los estereotipos norteamericanos son revestidos con el folclor mestizo de los migrantes y el rock urbano a dado una vez más el lugar a los marginados en las tocadas, en los bailes y en cada una de las playeras que rezan que el punk no ha muerto, que se pudra el gobierno y que somos parte de un sistema que apesta. Es una descolonización inédita de los espacios corroídos por el consumismo, que desemboca de las largas jornadas egipcias de las construcciones a los palacios del oficio más antiguo del mundo, donde no importa el origen, el oficio, la familia, ni nada que no tenga que ver con billetes y placer.46

• Epígrafes •

Primero pasos en la ciudad
Con los nervios saliéndome del cuerpo como hilachas como las fibras de una escoba vieja y arrastrando en el suelo, jalando todavía el fardo de mi alma. Cansado todo, más que mis propias piernas, hastiado de usar mi corazón del diario. Estoy sobre mi cama y a estas horas, esperando el derrumbe, la inminente caída que ha de sepultarme. (Hay que cerrar los ojos como para dormir y no mover ni una hoja de tu cuerpo. Esto puede ocurrir de un momento a otro:
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Notas de Campo del autor

VII

estarse quieto. Pañuelos de aire giran lentamente, sombras espesas rascan las paredes, el cielo chupa a través del techo.) Mañana te has de levantar de nuevo a caminar entre las gentes. Y amaras el sol y el frío, los automóviles, los trenes, las casa de moda y los establos, las paredes a que se pegan los enamorados al entrar la noche como calcomanías, los parques solitarios en que se pasean las desgracias con la cabeza baja, y los sueños se sientan a descansar, y algún novio lo busca bajo la falda, mientras la sirena de la ambulancia da la hora de entrar a la fabrica de muerte. Amarás la milagrosa ciudad, y en ella el campo soñado, el río de las avenidas iluminadas por tanta gente que quiere lo mismo, las puertas de los bares abiertas, las sorpresas de las librerías, el estanco de flores, los niños descalzos que no quieren ser héroes de la miseria, y las marquesinas, los anuncios, la prisa de los que no tienen adónde ir. Amarás el asfalto y la buhardilla y las bombas para el drenaje y las grúas y los palacios y los hoteles de lujo y el césped de las casas de donde hay un perro guardián y dos o tres gentes que también se van a morir. Amarás los olores de las fritangas que en la noche atraen como una luz a los hambrientos, y tu cabeza se irá detrás del perfume que alguna mujer deja en el aire como una boa suspendida. Y amaras las ferias mecánica donde los pobres llegan al vértigo y a la risa, y el zoológico, donde todos se sienten importantes, y el hospital donde el dolor hace más hermanos que los que puede hacer la pobreza,

VIII

y las casa de cuna y las guarderías en que juegan los niños y todos los lugares en que la ternura se asoma como un tallo y las cosas todas se ponen a dar gracias. Pasa tu mano sobre la piel de los muebles, quita el polvo que has dejado caer sobre los espejos: en todas partes hay semillas que quieren nacer. (¡Como una escarlatina te va a brotar pronto la vida!) II Con tus amarguras a cuestas y tus dolores en los bolsillos -las uñas todavía llenas de la tierra de los sepulcros que arañasy los ojos rodeados, hundidos en la sombra que la noche inyecta con innumerables y finas agujas; con el corazón convaleciente, tierno como una manzana, sucio y torpe como un recién nacido, vas en las calles viendo y aprendiendo -y una sonrisa crece en los labios de tu sangrecomo si fueras el primer habitante del mundo. Resucitado, para ti es la calle y los árboles y la neblina y el sol que pica y la tarde friolenta que pide cama con mujer y la noche amorosa que te recibe amorosa con un libro. Para ti es también el amanecer de los que trabajan, las fauces de las fábricas que también se abren con ruido, los relojes de las oficinas de mala digestión, la estercolada y húmeda ternura de los establos, y el delantal de los almacenes y el garrote de seda, el agua borricada de los despachos, el fenol diario de la misa y la triste sabiduría de los barrenderos. Para ti es la ciudad de los amores y los crímenes, de las tentaciones y las locuras ordenadas, de las necesidades en busca de alguien, de las soledades atropellándose. Para ti, las bibliotecas y los burdeles y los cines y los teatros y los estadios y las arenas y las pistas de baile

IX

y el asfalto desierto de la madrugada. Para ti son estas gentes y estos fantasmas y estos otros resucitados y estas sombras que caminan y comen y se divierten y sufren y gozan y viven y se enferman y mueren en estos sitios que estás conociendo. Para ti son las manos caídas para que las estreches con tus muñones, con las manos que te van a brotar ahora mismo. Para que tú te entregues se te están dando todas estas cosas; para que dejes tu cuerpo usado allí en el polvo donde estabas tendido boca abajo y llorabas; para que te levantes a los treinta y tres años y juegues con tus hijos y todas las gentes en el nombre del padre y del espíritu santo y en el nombre del huérfano y del espíritu herido y en el nombre de la gloria del juego del hombre. III A un lado de los dioses -porque los dioses han sido condenados a vivir entre los hombresaprendiendo a montar el becerro de oro, dulcísimo de tanto renunciar a todo, alegre de aceptar tu escasez y tus mutilaciones, (¿cuáles dioses son éstos, hijos de que dioses?) hermano, al fin, de todos tus hermanos, gemelos de las gotas de su música, corazón de tu tiempo, latido de ti mismo, constante en despertar igual que el día. Te saludo. Brindo por ti que te levantas de tu ruina. El aire de la noche te adelgaza, la canción te espera. Abre sus calles esta ciudad de México como los brazos de una amante nueva. Estás aquí y es tuya. Poséela. (Sabines, 1961: ¡6-17)

X

… con Identidad
Gente anónima a quien nadie preguntó por qué vagan, ni por qué emigraron; Nadie se interesa en reconocerlos. Ellos mismos olvidaron, borraron de su memoria asociativa, su propia identidad. ¿Qué El saben haber y sido que les importa en la saber vida ya, social, quienes o en fueron la antes? política, “alguien”

o en el arte o en ciencia –pillo o apóstol¿Acaso puede modificar o desfigurar lo que se es actualmente? (Licurzi)

… lúdico
Habitantes de la embriaguez y la violencia cotidiana como otorgamiento de sentido (Encuesta Nacional de Juventud, 2002: 421)

… de vida cotidiana
… donde despiertan, desayunan, trabajan, comen, juegan, trabajan, se enamoran, pelean, planean, fuman, beben, estudian, cenan y duermen. Solo un día la a vez, no da tiempo para más…

La invención de los Territorios: Yo, El Otro, El Mundo, El Cosmo
La exaltación del YO por la modernidad, acompañada de la aceleración científica y tecnológica, ha venido así a crear una paradójica reducción de los territorios de nuestra conciencia, al mismo tiempo que la técnica permite la exploración de territorios extraplanetarios, más la atención humana y se restringe El a territorios de infraplanetarios estrechos, discontinuos esporádicos. proceso

urbanización y la electrificación del territorio atrae la atención del hombre moderno hacia lo más inmediato y el interés mítico del hombre arcaico por el cosmos, pierde su carácter poético y pasional para hacerse utilitarista y racional. La luz de la ciudad electrificada (colonizadora del ambiente rural como en el caso de la canadiense y el ejemplo de la explotación del territorio leridano en aras de Barcelona), desplaza la atención humana del cielo nocturno estrellado a los anuncios luminosos y a las atracciones comerciales y lúdicas. El hombre moderno carece ya, a pesar de la nueva

XI

física, de mitologías sobre el origen y la estructura del universo. Sólo las mitologías del mercado y del consumo están hoy presentes en la llamada sociedad el bienestar. Jamás ha tenido el ser humano más facilidad de desplazarse de un territorio a otro. Sin embargo, el contacto con el otro no exige ya que nos movamos de nuestro escritorio o de nuestra sala de estar. Requiere casi más esfuerzo entrar en contacto con el vecino de la casa de al lado que con un antípoda terrestre. Y cuando, a pesar de todo, nos desplazamos a territorios alejados, constatamos que todos los territorios se van pareciendo cada vez más unos a otros y que "en todas partes cuecen habas", siguiendo además la misma receta culinaria. Hasta las extravagancias, que por definición representan lo inusual, son exactamente las mismas en todas las urbes: las cabezas rapadas, los Hara Krisna, el pantalón vaquero andrajoso, la droga. (Ramírez, 2004)

El mayo de nuestra juventud
El 68 francés fue la puesta en escena de una serie de tendencias, e inauguró, la era virtual. Los defectos y limitaciones de la revuelta fueron también sus principales virtudes. En estas fechas se cumplen cuarenta años del mayo del 68 y con este motivo se publican libros y artículos que no parecen despertar grandes pasiones. Incluso quienes vivimos aquellos sucesos de lejos, pero en tiempo real, los recordamos hoy como algo más curioso que sustancial, y un cierto pudor nos vacuna contra la nostalgia. Lo mismo, aunque con menos frialdad, sucede en Francia, donde los comentarios desdeñosos de Nicolás Sarkozy sobre la efeméride fueron tenidos por una falta de respeto, pero no un error de juicio. Los chicos del mayo del 68 eran decididamente jóvenes. La juventud había dejado de ser una etapa para convertirse en una identidad Ciertamente, pocos acontecimientos históricos son más fáciles de desacreditar que aquellas jornadas, que ya en su momento provocaron el rechazo de la derecha y el recelo de la izquierda, y de las que, en definitiva, sólo se conservan unos pocos lemas ingeniosos ("prohibido prohibir", "bajo los adoquines la playa", etcétera) considerablemente desgastados por la reiteración. La generación siguiente, que no guarda memoria directa de los hechos y que, en buena medida, hoy ostenta el poder, mal puede tener otra imagen que la de unos hijos de papá irresponsables y desnorteados que se comportaban como si estuvieran reviviendo La Revolución Francesa, mientras otros enfrentamientos más trascendentales y mucho más arriesgados tenían lugar en Praga, en México, en Polonia o en Memphis, Tennessee,

XII

por no hablar de Vietnam, lo cual, por otra parte, resulta irrelevante, porque las cosas no se hacen para competir por un lugar en el podio de la perspectiva histórica. Pero lo cierto es que en el mayo de París los grandes acontecimientos mundiales no estuvieron presentes o lo estuvieron de un modo tangencial y complementario. La revuelta de París, al margen de las proclamas grandilocuentes, obedecía a causas más bien burguesas. Con la prosperidad y la seguridad imperantes en Europa, la población estudiantil no sólo había desbordado las posibilidades materiales del sistema educativo, lo que en parte motivaba la protesta, sino que se había convertido en una auténtica clase social independiente de su extracción. Los estudiantes, que ya no representaban a la clase dirigente del país, habían perdido el sentido de la responsabilidad individual y habían adquirido una novedosa sensación de fuerza, no sólo numérica, sino como representantes de todos los estratos de la sociedad. Los hijos de la alta burguesía rechazaban todo lo que representaban sus padres, mientras que los hijos de las clases inferiores, ascendidos a la categoría de estudiantes, menospreciaban a los suyos. Mayo del 68 fue, en esencia, una revuelta juvenil, seguramente la primera de la historia y por esta razón, pilló desprevenidas a las jerarquías de todo tipo, incluidas las intelectuales y las familiares, que se limitaron a mover la cabeza con una mezcla de indulgencia y desdén, no exenta de temor ante lo que parecía ser una pérdida irreversible de su autoridad moral. Sólo el Gobierno francés supo conservar la calma y acabó aprovechando los sucesos para hacer una demostración de solidez y tolerancia. Los enfrentamientos callejeros fueron violentos, pero no hubo muertos ni represalias ni se practicaron torturas o abusos. Todo lo que pasó, pasó a la vista del público. Al final, la cosa acabó como tenía que acabar. Al concluir el mes de mayo las calles de París fueron tomadas de nuevo por una ingente multitud que manifestaba su apoyo al gobierno y al orden existente. A renglón seguido, la policía desalojó las universidades, los obreros en huelga volvieron al trabajo y los estudiantes remolonearon hasta que empezaron las vacaciones de verano. En las elecciones celebradas poco después, el partido conservador obtuvo un triunfo aplastante que mantuvo durante muchos años. A la vista de estos resultados y de otros inmediatamente posteriores y más brutales, como La Primavera de Praga, los jóvenes del mundo llegaron a la conclusión de que todos los sistemas eran inamovibles. No era cierto, como se vio al cabo de poco en Portugal, en España y en los países del Este, pero en el 68 cundió el desaliento. Algunos siguieron defendiendo sus principios integrados en el sistema parlamentario, otros se decantaron brevemente por la lucha armada, los más volvieron a la rutina cotidiana y unos cuantos se convirtieron en una nueva élite arrogante, ostentosa y sin escrúpulos e instauraron la ética del todo vale y del pelotazo.

XIII

De la revuelta quedó el rechazo generalizado de cualquier forma de autoridad, que sólo se tradujo a la realidad en el campo de la educación, por la mala conciencia de los padres y la debilidad de quienes representaban el poder en este campo, es decir, los pobres maestros. En el fondo, la subversión no iba mucho más lejos. El desafuero característico de aquella década de sexo, drogas y rock and roll , barbas y melenas y atuendos estrafalarios, vino luego, del otro lado del Atlántico. Los chicos de mayo del 68 llevaban corbata y las chicas eran modosas. Pero eran decididamente jóvenes, en la medida en que la juventud había dejado de ser una etapa de la vida para convertirse en una identidad. Una identidad con fecha de caducidad, ciertamente, pero, como todas las identidades, incompatible y excluyente. Después de mayo del 68 se abrió una brecha insalvable entre los jóvenes, que encarnaban lo bueno, y los mayores, que encarnaban lo malo. A esta brecha, sincera en su planteamiento y hasta cierto punto lógica por razones sociológicas, se apuntó de inmediato una industria dispuesta a satisfacer a una nueva clase consumidora con bastante poder adquisitivo, todavía sin responsabilidades familiares y, en consecuencia, muy poco previsora a la hora del gasto. Los que entonces seguíamos los acontecimientos desde España a través de un denso velo de censura estábamos perplejos. De inmediato nos solidarizamos con la rebeldía, aunque por causas equivocadas. El que vive sucesos de un modo vicario suele ver lo que no hay y adaptar lo que hay a sus propias circunstancias. A decir verdad, en España, buena parte de la autoridad académica estaba al lado de los estudiantes y a menudo sufría iguales o mayores represalias, los padres se mostraban bastante tolerantes con nuestras modestas rebeldías y la cultura oficial se había desautorizado sola. Pero cualquier forma de combatir la autoridad nos parecía digna de ser apoyada. En el plano teórico hicimos lo que pudimos: leer a Althusser, Marcuse, Lukács y a Erich Fromm; en el práctico, seguir conspirando y manifestándonos y recibiendo alguna que otra tunda. En última instancia, el Mayo del 68 tuvo lugar en París y sólo en París. No fue en rigor un movimiento revolucionario, sino la puesta en escena de una serie de tendencias. También fue, seguramente, el primer acontecimiento retransmitido por las televisiones de todo o casi todo el mundo, con lo que inauguró la era virtual en la que aún estamos. En todos estos sentidos inauguró una época y, pese a todo, estuvo bien. Sus defectos y sus limitaciones fueron al mismo tiempo sus principales virtudes. Desde otro punto de vista, marcó sin saberlo el fin de las grandes ideologías, especialmente del marxismo, que ya no volvió a levantar cabeza, y también marcó el final de París como capital intelectual del mundo, un título que se había ganado justamente desde los tiempos de la Ilustración, pero que ahora cedía sin rechistar a Londres y a Nueva

XIV

York. Entonces era inimaginable, pero París pronto dejaría de ser el maître à penser , el epicentro de los movimientos artísticos, literarios, teatrales y cinematográficos, e incluso el árbitro de la moda y de la gastronomía. Con este ocaso se fue también el recuerdo del Mayo del 68. Lo que tuvo de apolítico determinó su persistencia en el terreno de las actitudes sociales y personales. Quienes lo vivimos, dentro o fuera, nos hemos convertido, como en la canción de Jacques Brel, en los denostados mayores ante cuyas narices voceábamos consignas irrealizables. Tal vez los jóvenes de hoy deberían tomar ejemplo. No sé muy bien de qué, pero ejemplo.

Colectivo Binaria
…el morbo, el ateísmo, la violencia tecnológica, el terror cósmico, el caos, los estimulantes, la geopolítica, las megaciudades y sus nuevas identidades mestizas… …extravió la memoria de la humanidad entregándose al caos del distrito-federal; para narrar con ultra violencia, paisajes delirantes, de la realidad circundante a la que todos comienzan a temer. Tu vecino es tu peor enemigo, tal vez ya no regreses a casa, millones de imágenes entran por tus ojos todos los días sin permiso, en forma alarmante. Los gases que salen de las coladeras contaminan tu imaginación, el fin es convertirte en un digito perdido en una cuenta de miles de objetos. El otro yo es un cuerpo que yace en el suelo en medio de la calle. Por metálicas venas corre la desesperación de una raza en vías de locura. La saliva, los olores y las voces portan el virus ira. Por el drenaje fluye el eco de nuestra civilización, murmullos que sólo escuchan las ratas, las cucarachas y los cadáveres... Ruido estridente provocativo. Ira + Civismo + Insomnio + Psique + Decibel + Número... gritan juntos un monólogo que llega sin pedir permiso a la mente del que lo escucha: Los seres del edificio descubrieron gracias a sus tecnologías que el caos abrió su enorme ojo sólo para mirarlos y se escondieron detrás de los números. Y los que viven en el suelo escuchan a las coladeras gritar la mierda de todos los ciudadanos. Todo eso narra Ogo: la impenetrable y ruidosa violencia que se ha instalado en todos los niveles de la sociedad, que se viste de monja pero hizo votos de puta. Es una crónica estridente de las ciudades que, en los albores de un nuevo tiempo, le fueron fieles al caos. Eros y Thánatos te tientan violentamente, una sacudida de pixeles golpea tu ojo. La posición de un ser virtual que se refleja en la vida de una hiperciudad. De su boca salen tus deseos ocultos y sus manos mecen el tiempo. Los edificios inteligentes sucumben ante su imagen plagada de perfecta violencia, una invitación a recorrer su

XV

cuerpo sobre informado. Eva te quiere gritar al odio todo aquello que su naturaleza sabe. Contemplarás cómo el centro te sonríe con un gesto que ya conoces, ha guardado el misterio del morbo desde tiempos inmemoriales. ¿Qué hay dentro? Tal vez la búsqueda de tu origen te lleve a cometer los peores crímenes, acercarte tanto a la tentación te produce la regresión. En medio oriente las medicinas ya no surten efecto, deambularás y nada podrá consolarte. Bacterias que han llegado de lejos, llenas de ira por ira. Los analgésicos causan cosquillas, jamás te sostendrás en pie. Nada puede borrar este paisaje desolado. Aunque te escondas, los paramédicos te encontrarán, te adormecerán con muchas agujas enterradas en tu piel corroída, ya nada podrá desintoxicarte. Los ciudadanos han callado, los laberintos están vacios, pero tu búsqueda no termina; tiemblas, los cerrojos parecen tener conciencia de lo que ocultan. La realidad de concreto te ha cerrado la puerta, no quiere que sepas más de lo permitido. Pero la sombra de tu inquietud volara por encima de la megaciudad. El poder es la puta con la que todos quieren acostarse, todos los saben, no importan los medios. Imploras una oportunidad para saber lo que es ser un tirano. Has tenido una soga en el cuello desde niño, te han amaestrado bien, recibirás las órdenes con una sonrisa y con la certeza de saberte útil. Material de naturaleza étnica: "Mestizo tus actos serán tu patria". Así hace un llamado a todo aquel que quiere olvidar su origen por medio de la imitación y el consumo de productos extranjeros. Acompañado de hipertextos que hablan de la abstinencia, la concupiscencia, de los imbéciles brillantes que habitan los callejones de la realidad, del macrometasomacosmos, de la pérdida de la memoria temporal y la congelación de las arterias que paralizan la mano izquierda. Mil CDs que en un mes fueron distribuidos de mano en mano gratuitamente. Resultado sonoro: Estridencia potente y experimental desde el centro que retiembla. Proyecto de trasgresión cataléptica de las emociones y la mente. Sonido ácido contra las normas de control social y su perdición, una propuesta violenta que declara la guerra al falso profeta... el sistema. En una atmósfera de ironías colectivas, 1999 era el inicio de la apocalíptica realidad, la verdad vociferada por los elegidos daba inicio, a la enfermedad codificada, las mentes eran incendiadas por los alaridos de la psicosis, las revelaciones eran calladas por los ciegos. Sólo unos pocos renunciaban al cáliz de la locura cuando los mitos emergían como historia y las nubes transmutaban su textura y su ritmo a un solo

XVI

nivel: la ignorancia. Sólo los violadores del método existente habitarán el presente y destruirían a sus falsos ídolos. ”La ciudad de México siempre parece asfixiante". Paisajes en gris. En la institución, un par de pies descalzos caminan por largos pasillos y por los rincones de la mente.

Poesía y Lírica

Con la flor del Domingo, Jaime Sabines
Con la flor del domingo ensartada en el pelo, pasean en la alameda antigua. La ropa limpia, el baño reciente, peinadas y planchadas, caminan, por entre los niños y los globos, y charlan y hacen amistades, y hasta escuchan la música que en el quiosco de la Alameda de Santa María reúne a los sobrevivientes de la semana. Las gatitas, las criadas, las muchachas de la servidumbre contemporánea, se conforman con esto. En tanto llegan a la prostitución, o regresan al seno de la familia miserable, ellas tienen el descanso del domingo, la posibilidad de un noviazgo, la ocasión del sueño. Bastan dos o tres horas de este paseo en blanco para olvidar las fatigas, y para enfrentarse risueñamente a la amenaza de los platos sucios, de la ropa pendiente y de los mandados que no acaban. Al lado de los viejos, que andan en busca de su memoria, y de las señoras pensando en el próximo embarazo, ellas disfrutan su libertad provisional y poseen el mundo, orgullosas de sus zapatos, de su vestido bonito, y de su cabellera que brilla más que otras veces. (¡Danos, Señor, la fe en el domingo, la confianza en las grasas para el pelo, y la limpieza de alma necesaria para mirar con alegría los días que vienen!) (Sabines)

Cd. De Necios (Colectivo caótico)
Nací en este vil changarro// echado a patadas no se de donde// vivo solo por vivir// y hago de mi vida un caos enorme.// Nacido en la frontera// más grande y absurda de todos los tiempos// prisionero por mi gusto// y porque soy un necio y porque soy un necio.// Tonto ilusionado de la Gringosfera mundial establecida// y a trecientos Imecas// recorrere ciudad necia mientras se pasa la vida.// Mexicanauta de la gran Tesmogtitlan// ahora aspiro a Indocumentado interanual// mientras el caos ilumina//

XVII

amanece una vez más en el territorio de las emergencias.// Hay que seguir jugando a la suerte de vivir// en el changarro más grande del mundo.// Correremos// en los estudios de T.V.// a la velocidad de la inmovilidad.// (Se repite primera parte.)(Colectivo Caótico, 1996)

Sé que no (Todos tus Muertos)
(Chinga tu pinche madre pinches policías weyes pendejos salvajes culeros)// (El palacio de gobierno che viejo amigo decime donde se encuentra el palacio de gobierno, I'am sorry señore I'am no habla españole)// El fuego me consume la mente// mi cuerpo inquieto te busca// el fuego me consume la mente// mi cuerpo inquieto te busca// dando vueltas en una cama vacía y sucia// dando vueltas en una cama vacía y sucia// Se que no vas a volver// se que no se que no vas a volver// se que no vas a volver a ella jamás// "y que es lo que voy hacer"// Se que no vas a volver// se que no se que no vas a volver// se que no vas a volver a ella jamás// "don't wait."// El que toca el fuego se quema// el que busca el demonio lo conoce// el que toca el fuego se quema// el que busca el demonio lo conoce// Se que no vas a volver// se que no se que no vas a volver// se que no vas a volver a ella jamás// "y dice..."// Se que no vas a volver// se que no se que no vas a volver// se que no vas a volver a ella jamás// No vas a volver a envolverte en sonidos// negros y humo dulce otra vez// no vas a envolverte en sonidos negros// y humo dulce otra vez// Se que no vas volver a comprender// por mas que pasa el tiempo yo nunca te olvidaré// ...// Yo te tuve alguna vez lo se// fuiste mi guía ahora doy vuelta sin sentido// ya no te tengo que mas puedo perder// ya no importa nada me importa// solo te recuerdo hasta que me muera// Se que no vas a volver// se que no se que no vas a volver// se que no vas a volver a ella jamás// ...// Se que no vas a volver// se que no se que no vas a volver// se que no vas a volver a ella jamás// podré vivir sin ti...// y que voy hacer sin ti... (Gutiérrez, Nadal, Villafañe , 1996)

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Ubicación

Ubicación del sitio donde se realizo el trabajo ce campo. Imagen tomada del sitio oficial de Mediterránea residencial® [mediterranearesidencial.com.mx ®]

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