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HISTORIA DE LA CIENCIA:

Los esfuerzos para sistematizar el conocimiento remontan a los tiempos prehistóricos, como
atestiguan los dibujos que los pueblos del paleolítico pintaban en las paredes de la cueva, los datos
numéricos grabados en hueso o piedra o los objetos fabricados por las civilizaciones del neolítico.
Las culturas mesopotámicas aportaron grandes datos sobre la astronomía, sustancias químicas o
síntomas de enfermedades inscritas en caracteres cuneiformes sobre tablilla de arcilla.otras
tablillas que datan de los 2000 A.C. demuestran que los babilónicos conocían el teorema de
Pitágoras, resolvían ecuaciones y desarrollaron el sistema sexagesimal del que se deriva las
unidades modernas para tiempos y ángulos.
En el valle Nilo se descubrieron papiros de un periodo próximo al de la cultura mesopotámica, en el
cual se encontraba información de la distribución del pan y la cerveza, y la forma de hallar el
volumen de una parte de la pirámide, el sistema de medidas egipcio y el calendario que
empleamos todos estos datos proceden de las antiguas civilizaciones antiguas.
Uno de los primeros sabios griegos que investigo las causas fundamentales de los fenómenos
naturales fue, en el siglo VI a. C., el filosofo Tales de Mileto que introdujo el concepto de que la
tierra era un disco plano que flotaba en el elemento universal, el agua. El matemático y filósofo
Pitágoras, postulo que una Tierra esférica que se movía en una orbita circular alrededor de un
fuego central. En Atenas, en el siglo IV a. C., la filosofía natural jonica y la ciencia matemática
pitagórica llegaron a síntesis en la lógica de Platón y de Aristóteles.
Aristóteles en su pensamiento destaca la teoría de las ideas, que proponía que los objetos del
mundo físico solo se parecen o participan de las formas perfectas del mundo ideal, y que solo las
formas perfectas pueden ser el objeto del verdadero conocimiento. También estudió y sistematizó
casi todas las ramas existentes del conocimiento y proporcionó las primeras relaciones ordenadas
de biología, psicología, física y teoría literaria.
Arquímedes realizo grandes contribuciones a la matemática teórica, además también aplico la
ciencia en la vida diaria. El sistema de Tolomeo la teórica geocéntrica la cual postula que la Tierra
es el centro del universo.
Nicolás Copernico revoluciono la ciencia al postular que la tierra y los demás planetas giran
alrededor del sol estacionario.
Galileo es físico italiano marco el rumbo de la física moderna al insistir en que la Tierra y los astros
regían por un mismo conjunto de leyes.Defendio la antigua idea de que la Tierra giraba entorno al
Sol, y puso en duda la creencia igualmente se que la Tierra era el centro del universo.
Isaac Newton aporto la teoría de la ley de gravitación universal, en 1687, al mismo tiempo creo lo
que hoy llamamos calculo.
John Dalton se le conoce por desarrollar la teoría atómica de los elementos y compuestos. Dalton
fue el primer científico en clasificar los elementos por su peso atómico.
Al mismo tiempo, la invención del calculo por parte se Newton y del filosofo y matemático alemán
Gottfried Leibniz sentó las bases de la ciencia y las matemáticas actuales.
Michael Faraday uno de los científicos mas eminentes del siglo XIX, realizo importantes
contribuciones a la física y la química entre ellas las leyes de la electrolisis y el descubrimiento del
benceno.
Los descubrimientos de Newton de Leibniz y del filosofo francés Rene Descartes dieron paso a la
ciencia materialista del siglo XVIII, que trata de explicar los procesos vitales a partir de su base
físico-química.
La confianza en la actitud científica influyó también en las ciencias sociales e inspiró el llamado
Siglo de las Luces, que culminó en la Revolución Francesa de 1789. El químico francés Antoine
Laurent de Lavoisier publicó el Tratado elemental de química en 1789 e inició así la revolución de
la química cuantitativa.
Esta teoría revolucionaria se publicó en 1859 en el famoso tratado El origen de las especies por
medio de la selección natural.
Los avances científicos del siglo XVIII prepararon el camino para el siguiente, llamado a veces
"siglo de la correlación" por las amplias generalizaciones que tuvieron lugar en la ciencia. Charles
Darwin estuvo influenciado por el geólogo Adam Sedgwick y el naturalista John Henslow en el
desarrollo de su teoría de la evolución de las especies. Otras grandes figuras de esta época
también fueron: Jhon Dalton con la teoría atómica de la materia, las teorías electromagnéticas de
Michael Faraday y J ames
Clero Maxwell y el físico británico James Prescott con la ley de la Conservación de la energía.
Y por supuesto Albert Einstein con la teoría de la relatividad y por sus hipótesis sobre la naturaleza
corpuscular de la luz, es considerado uno de los mayores científicos de toda la historia.
Por otra parte a principios de siglo XX el científico Carl Von Lineo tenia un profundo interés por la
botánica y desarrollo un sistema para clasificar las plantas en el que utilizaba un método binomial
de nomenclatura significa.
En el siglo XIX se han visto avances como lo es el genoma humano, el proyecto de la NASA, que
ha sido un gran paso para el hombre, el desarrollo de la bomba atómica, el descubrimiento de la
vacuna de la poliomielitis ,la malaria, la fiebre amarilla y demás, estamos en una constante
evolución y todo esto se debe gracias a que los esfuerzos que han realizado los matemáticos,
filósofos, biólogos y demás que se cuestionaron, analizaron y razonaron cosas sencillas de la vida
cotidiana que en verdad son grandes cosas al ser descubiertas.
Orígenes de la Teoría Científica
El conocimiento científico en Egipto y Mesopotamia era sobre todo de naturaleza práctica.
Es de destacar que por su posición filosófica, los griegos fueron
muy buenos en geometría pero no desarrollaron una "ciencia"
fáctica (basada en la experiencia basada en hechos
observados). Uno de los primeros griegos, en el siglo VI a.C.,
que intentó explicar las causas fundamentales de los fenómenos
naturales fue el filósofo Tales de Mileto. Fue un gran matemático
que pensaba que la Tierra era un disco plano que flotaba en el
elemento universal, el agua. El matemático y filósofo Pitágoras,
de época posterior, estableció una escuela de pensamiento en la
que las matemáticas se convirtieron en disciplina fundamental en
toda investigación científica. Los eruditos pitagóricos postulaban
una Tierra esférica que se movía en una órbita circular alrededor
de un fuego central. En Atenas, en el siglo IV a.C., la filosofía natural jónica y la ciencia
matemática pitagórica llegaron a una síntesis en la lógica de Platón y Aristóteles. En la Academia
de Platón se subrayaba el razonamiento deductivo y la representación matemática; en el Liceo de
Aristóteles primaban el razonamiento inductivo y la descripción cualitativa. La interacción entre
estos dos enfoques de la ciencia ha llevado a la mayoría de los avances posteriores.
Por esta época — 300 a. c.— Euclides (quien probablemente estudió en Atenas con discípulos de
Platón) escribe "Elementos de geometría", es un extenso tratado de matemáticas en 13
volúmenes sobre materias tales como geometría plana, proporciones en general, propiedades de
los números, magnitudes inconmensurables y geometría del espacio. En esta obra se parte de
conceptos que se toman como verdades absolutas (axiomas o postulados) y se los utiliza para
"demostrar" propiedades (teoremas). Estos teoremas son la base para demostrar otros teoremas
armando una estructura sistematisada que aún hoy se utiliza en matemática. Es de destacar que
el quinto postulado (postulado de las paralelas) es de extrema importancia ya que en el siglo XIX
su negación dará origen a la geometría llamada no euclidiana.
Durante la llamada época helenística, que siguió a la muerte de Alejandro Magno, el matemático,
astrónomo y geógrafo Eratóstenes, tomó la distancia entre dos ciudades egipcias y calculó de
forma asombrosamente precisa de las dimensiones de la Tierra. Por otro lado el astrónomo
Aristarco de Samos propuso un sistema planetario heliocéntrico (con centro en el Sol), aunque
este concepto no halló aceptación en la época antigua. El matemático e inventor Arquímedes
sentó las bases de la mecánica y la hidrostática (una rama de la mecánica de fluidos); el filósofo y
científico Teofrasto fundó la botánica; el astrónomo Hiparco de Nicea desarrolló la trigonometría, y
los anatomistas y médicos Herófilo y Erasístrato basaron la anatomía y la fisiología en la
disección.
Tras la destrucción de Cartago y Corinto por los romanos en el año 146 a.C., la investigación
científica perdió impulso hasta que se produjo una breve recuperación en el siglo II d.C. bajo el
emperador y filósofo romano Marco Aurelio. Durante este breve lapso el astrónomo Claudio
Ptolomeo propuso la teoría donde la Tierra era el centro del Universo (teoría geocéntrica).
También surgieron las obras médicas del filósofo y médico Galeno que se convirtieron en tratados
médicos de referencia para las civilizaciones posteriores.
Un siglo después surgió la nueva ciencia experimental de la alquimia a partir de la metalurgia. Sin
embargo, hacia el año 300, la alquimia fue adquiriendo un tinte de secretismo y simbolismo que
redujo los avances que sus experimentos podrían haber proporcionado a la ciencia.

La Ciencia Medieval Y Renacentista

Durante la edad media existían seis


grupos culturales principales: en lo que
respecta a Europa, de un lado el
Occidente latino y, de otro, el Oriente
griego (o bizantino); en cuanto al
continente asiático, China e India, así
como la civilización musulmana
(también presente en Europa), y,
finalmente, en el ignoto continente
americano, desligado del resto de los
grupos culturales mencionados, la
civilización maya. El grupo latino no contribuyó demasiado a la ciencia
hasta el siglo XIII; los griegos no elaboraron sino meras paráfrasis de la sabiduría antigua; los
mayas, en cambio, descubrieron y emplearon el cero en sus cálculos astronómicos, antes que
ningún otro pueblo. En China la ciencia vivió épocas de esplendor, pero no se dio un impulso
sostenido. Las matemáticas chinas alcanzaron su apogeo en el siglo XIII con el desarrollo de
métodos para resolver ecuaciones algebraicas mediante matrices y con el empleo del triángulo
aritmético. Pero lo más importante fue el impacto que tuvieron en Europa varias innovaciones
prácticas de origen chino. Entre ellas estaban los procesos de fabricación del papel y la pólvora, el
uso de la imprenta y el empleo de la brújula en la navegación. Las principales contribuciones
indias a la ciencia fueron la formulación de los numerales denominados indoarábigos, empleados
actualmente, y la modernización de la trigonometría. Estos avances se transmitieron en primer
lugar a los árabes, que combinaron los mejores elementos de las fuentes babilónicas, griegas,
chinas e indias. En el siglo IX Bagdad, situada a orillas del río Tigris, era un centro de traducción
de obras científicas y en el siglo XII estos conocimientos se transmitieron a Europa a través de
España, Sicilia y Bizancio.
En el siglo XIII la recuperación de obras científicas de la antigüedad en las universidades
europeas llevó a una controversia sobre el método científico. Los llamados realistas apoyaban el
enfoque platónico, mientras que los nominalistas preferían la visión de Aristóteles. En las
universidades de Oxford y París estas discusiones llevaron a descubrimientos de óptica y
cinemática que prepararon el camino para Galileo y para el astrónomo alemán Johannes Kepler.
La gran epidemia de peste y la guerra de los Cien Años interrumpieron el avance científico
durante más de un siglo, pero en el siglo XVI la recuperación ya estaba plenamente en marcha.
En 1543 el astrónomo polaco Nicolás Copérnico publicó De revolutionibus orbium caelestium
(Sobre las revoluciones de los cuerpos celestes), que conmocionó la astronomía. Otra obra
publicada ese mismo año, Humani corporis fabrica libri septem (Siete libros sobre la estructura del
cuerpo humano), del anatomista belga Andrés Vesalio, corrigió y modernizó las enseñanzas
anatómicas de Galeno y llevó al descubrimiento de la circulación de la sangre. Dos años después,
el libro Ars magna (Gran arte), del matemático, físico y astrólogo italiano Gerolamo Cardano, inició
el periodo moderno en el álgebra con la solución de ecuaciones de tercer y cuarto grado.

La Ciencia Moderna
Esencialmente, los métodos y resultados científicos
modernos aparecieron en el siglo XVII gracias al éxito de
Galileo al combinar las funciones de erudito y artesano. A los
métodos antiguos de inducción y deducción, Galileo añadió la
verificación sistemática a través de experimentos
planificados, en los que empleó instrumentos científicos de
invención reciente como el telescopio, el microscopio o el
termómetro. A finales del siglo XVII se amplió la
experimentación: el matemático y físico Evangelista Torricelli
empleó el barómetro; el matemático, físico y astrónomo
holandés Christiaan Huygens usó el reloj de péndulo; el físico
y químico británico Robert Boyle y el físico alemán Otto von
Guericke utilizaron la bomba de vacío.
La culminación de esos esfuerzos fue la formulación de la ley de la gravitación universal, expuesta
en 1687 por el matemático y físico británico Isaac Newton en su obra Philosophiae naturalis
principia mathematica (Principios matemáticos de la filosofía natural). Al mismo tiempo, la
invención del cálculo infinitesimal por parte de Newton y del filósofo y matemático alemán
Gottfried Wilhelm Leibniz sentó las bases de la ciencia y las matemáticas actuales.
Los descubrimientos científicos de Newton y el sistema
filosófico del matemático y filósofo francés René
Descartes dieron paso a la ciencia materialista del
siglo XVIII, que trataba de explicar los procesos vitales a
partir de su base físico-química. La confianza en la actitud
científica influyó también en las ciencias sociales e inspiró
el llamado Siglo de las Luces, que culminó en la
Revolución Francesa de 1789. El químico francés Antoine
Laurent de Lavoisier publicó el Tratado elemental de
química en 1789 e inició así la revolución de la química
cuantitativa.
Los avances científicos del siglo XVIII prepararon el
camino para el siguiente, llamado a veces “siglo de la
correlación” por las amplias generalizaciones que tuvieron
lugar en la ciencia. Entre ellas figuran la teoría atómica de la materia postulada por el químico y
físico británico John Dalton, las teorías electromagnéticas de Michael Faraday y James Clerk
Maxwell, también británicos, o la ley de la conservación de la energía, enunciada por el físico
británico James Prescott Joule y otros científicos.
Charles Darwin en su libro El origen de las especies, publicado en 1859, que provocó una
polémica en la sociedad — no sólo en los ámbitos científicos — tan grande como la obra de
Copérnico. Sin embargo, al empezar el siglo XX el concepto de evolución ya se aceptaba de
forma generalizada, aunque su mecanismo genético continuó siendo discutido.
Mientras la biología adquiría una base más firme, la física se vio sacudida por las inesperadas
consecuencias de la teoría cuántica y la de la relatividad. En 1927 el físico alemán Werner
Heisenberg formuló el llamado principio de incertidumbre, que afirma que existen límites a la
precisión con que pueden determinarse a escala subatómica las coordenadas de un suceso dado.
En otras palabras, el principio afirmaba la imposibilidad de predecir con precisión que una
partícula, por ejemplo un electrón, estará en un lugar determinado en un momento determinado y
con una velocidad determinada. La mecánica cuántica no opera con datos exactos, sino con
deducciones estadísticas relativas a un gran número de sucesos individuales.

La Ciencia En España Y Latinoamérica

Los comienzos de la ciencia española se remontan (dejando aparte el primitivo saber de san
Isidoro de Sevilla) a la civilización hispanoárabe y sobre todo a la gran escuela astronómica de
Toledo del siglo XI encabezada por al-Zarqalluh (conocido por Azarquiel en la España medieval).
Después de la conquista de la ciudad de Toledo por el rey Alfonso VI en 1085, comenzó un
movimiento de traducción científica del árabe al latín, promovido por el arzobispo Raimundo de
Toledo. Este movimiento continuó bajo el patrocinio de Alfonso X el Sabio y los astrónomos de su
corte (entre los que destacó el judío Isaac ibn Cid); su trabajo quedó reflejado en los Libros del
saber de astronomía y las Tablas alfonsíes, tablas astronómicas que sustituyeron en los centros
científicos de Europa a las renombradas Tablas toledanas de Azarquiel.
En la primera mitad del siglo XVI, España participó en el movimiento de renovación científica
europea, en el que intervinieron de forma destacada Juan Valverde de Amusco, seguidor de
Andrés Vesalio, y la escuela de los calculatores — promotores de la renovación matemática y
física —, a la que pertenecían Pedro Ciruelo, Juan de Celaya y Domingo de Soto. El
descubrimiento de América estimuló avances, tanto en historia natural (con José de Acosta y
Gonzalo Fernández de Oviedo) como en náutica (con Pedro de Medina, Martín Cortés y Alonso
de Santa Cruz).
Después de que Felipe II prohibiera estudiar en el extranjero, la ciencia española entró en una
fase de decadencia y neoescolasticismo de la cual no saldría hasta finales del siglo XVII, con el
trabajo de los llamados novatores. Este grupo promovía semiclandestinamente las nuevas ideas
de Newton y William Harvey, y a él pertenecían, entre otros, Juan Caramuel y Lobkowitz, Juan de
Cabriada y Antonio Hugo de Omerique, cuya obra Analysis Geometrica (1698) atrajo el interés de
Newton. En la misma época, desde Nueva España, Diego Rodríguez comentó los hallazgos de
Galileo.
El sistema newtoniano, todavía prohibido por la Iglesia, se difundió ampliamente en el mundo
hispano del siglo XVIII, a partir de Jorge Juan y Antonio de Ulloa (socios del francés Charles de La
Condamine en su expedición geodésica a los Andes) en la península Ibérica, José Celestino Mutis
en Nueva Granada y Cosme Bueno en Perú.
El otro pilar de la modernización científica de la Ilustración fue Linneo, cuya nomenclatura binomial
fascinó a toda una generación de botánicos europeos, estimulando nuevas exploraciones. En
España, Miguel Barnades y más tarde sus discípulos Casimiro Gómez Ortega y Antonio Palau
Verdera enseñaron la nueva sistemática botánica. El siglo XVIII fue la época de las expediciones
botánicas y científicas al Nuevo Mundo, entre las que destacaron la de Mutis (corresponsal de
Linneo) a Nueva Granada, la de Hipólito Ruiz y José Pavón a Perú, la de José Mariano Mociño y
Martín de Sessé a Nueva España, y la de Alejandro Malaspina alrededor del globo. También en
los territorios americanos la ciencia floreció en instituciones como el Real Seminario de Minería de
México, el Observatorio Astronómico de Bogotá o el Anfiteatro Anatómico de Lima.
Las Guerras Napoleónicas y de Independencia interrumpieron el avance de la ciencia tanto en la
península Ibérica como en Latinoamérica. En España la recuperación fue muy lenta; la vida
científica se paralizó prácticamente hasta la aparición de nuevas ideas —el darwinismo en primer
lugar— como secuela de la revolución de 1868 y la I República. En esta renovación científica
desempeñó un papel fundamental el neurólogo Santiago Ramón y Cajal, primer premio Nobel
español (en 1906 compartió el Premio Nobel de Fisiología y Medicina con el médico italiano
Camillo Golgi por sus descubrimientos sobre la estructura del sistema nervioso); también
intervinieron José Rodríguez de Carracido en química, Augusto González de Linares en biología,
José Macpherson en geología y Zoel García Galdeano en matemáticas. En América Latina
pueden referirse como representativas de la renovación científica del siglo XIX una serie de
instituciones positivistas: en México, la Sociedad de Historia Natural (1868), la Comisión
Geográfico-Exploradora (1877) o la Comisión Geológica (1886); en Argentina, el Observatorio
Astronómico (1882), el Museo de Ciencias Naturales (1884), la Sociedad Científica Argentina
(1872), el Observatorio de Córdoba (1870), dirigido por el estadounidense Benjamin Gould, y la
Academia de las Ciencias de Córdoba (1874); por último en Brasil, la Escuela de Minas de Ouro
Preto, el Servicio Geológico de São Paulo y el Observatorio Nacional de Río de Janeiro.
Gracias al empuje que el Premio Nobel de Ramón y Cajal dio a la ciencia
en general, en 1907 el gobierno español estableció la Junta para la
Ampliación de Estudios para fomentar el desarrollo de la ciencia, creando
becas para el extranjero y, algo más tarde, una serie de laboratorios.
Cuando Pío del Río Hortega se instaló en el laboratorio de histología
establecido por la Junta en la Residencia de Estudiantes de Madrid, se
convirtió en el primer investigador profesional en la historia de la ciencia
española. El centro de innovación en ciencias físicas fue el Instituto
Nacional de Física y Química de Blas Cabrera, que a finales de la década
de 1920 recibió una beca de la Fundación Rockefeller para construir un
nuevo y moderno edificio. Allí trabajaron Miguel Ángel Catalán, que
realizó importantes investigaciones en espectrografía, y el químico Enrique Moles. En
matemáticas el centro innovador fue el Laboratorio Matemático de Julio Rey Pastor, cuyos
discípulos ocuparon prácticamente la totalidad de cátedras de matemáticas de España. Muchos
de ellos fueron becados en Italia con Tullio Levi-Civita, Vito Volterra, Federigo Enriques y otros
miembros de la gran escuela italiana, cuyo manejo del cálculo tensorial les había asociado con la
relatividad general de Einstein. Rey Pastor fue un impulsor de la visita que Einstein realizó a
España en 1923, en la que el físico alemán fue recibido sobre todo por matemáticos, ya que la
física estaba mucho menos desarrollada. En biomedicina, además de la neurohistología, adquirió
relevancia la fisiología, dividida en dos grupos: el de Madrid, regido por Juan Negrín, quien formó
al futuro premio Nobel Severo Ochoa, y el de Barcelona, dirigido por August Pi i Sunyer. Durante
la década de 1920 ambos grupos trabajaron en la acción química de las hormonas, sobre todo de
la adrenalina.
En América Latina la fisiología, al igual que en España,
ocupaba el liderazgo en las ciencias biomédicas. Los
argentinos Bernardo Houssay y Luis Leloir ganaron el
Premio Nobel en 1947 y 1970 respectivamente; fueron los
primeros otorgados a científicos latinoamericanos por
trabajos bioquímicos. En física, distintos países
consideraron que la física nuclear era el camino más
práctico hacia la modernización científica, debido a la
facilidad para obtener aceleradores de partículas de países
europeos o de Norteamérica. No obstante, la física nuclear
comenzó, por su mínimo coste, con el estudio de los rayos
cósmicos. En la década de 1930, los brasileños Marcello
Damy de Souza y Paulus Aulus Pompéia descubrieron el
componente penetrante o ‘duro’ de los rayos cósmicos; en
1947 César Lattes, investigando en el Laboratorio de Física
Cósmica de Chacaltaya (Bolivia), confirmó la existencia de
los piones. También la genética resultó ser un campo de
investigación fructífero en América Latina. En 1941 el
genetista estadounidense de origen ucraniano Theodosius
Dobzhansky emprendió el primero de sus viajes a Brasil
donde formó a toda una generación de genetistas brasileños
en la genética de poblaciones. Su objetivo era estudiar las poblaciones naturales de Drosophila
(moscas utilizadas para la investigación genética) en climas tropicales para compararlas con las
poblaciones de regiones templadas que ya había investigado. Descubrió que las poblaciones
tropicales estaban dotadas de mayor diversidad genética que las templadas y, por lo tanto,
pudieron ocupar más "nichos" ecológicos que éstas.
Tanto en España como en América Latina la ciencia del siglo XX ha tenido dificultades con los
regímenes autoritarios. En la década de 1960 se produjo en Latinoamérica la llamada ‘fuga de
cerebros’: en Argentina, por ejemplo, la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad de
Buenos Aires perdió más del 70% del profesorado debido a las imposiciones del gobierno contra
las universidades. Bajo la dictadura militar de la década de 1980, los generales expulsaron de
este país a los psicoanalistas, y el gobierno apoyó una campaña contra la ‘matemática nueva’ en
nombre de una idea mal entendida de la matemática clásica. En Brasil, bajo la dictadura militar de
la misma época, un ministro fomentó la dimisión de toda una generación de parasitólogos del
Instituto Oswaldo Cruz, dando lugar a lo que se llamó ‘la masacre de Manguinhos’.
Comunicación Científica
A lo largo de la historia, el conocimiento científico se ha transmitido fundamentalmente a través de
documentos escritos, algunos de los cuales tienen una antigüedad de más de 4.000 años. Sin
embargo, de la antigua Grecia no se conserva ninguna obra científica sustancial del periodo
anterior a los Elementos del geómetra Euclides. De los tratados posteriores escritos por científicos
griegos destacados sólo se conservan aproximadamente la mitad. Algunos están en griego,
mientras que en otros casos se trata de traducciones realizadas por eruditos árabes en la edad
media. Las escuelas y universidades medievales fueron los principales responsables de la
conservación de estas obras y del fomento de la actividad científica.
Sin embargo, desde el renacimiento esta labor ha sido compartida por las sociedades científicas;
la más antigua de ellas, que todavía existe, es la Accademia nazionale dei Lincei (a la que
perteneció Galileo), fundada en 1603 para promover el estudio de las ciencias matemáticas,
físicas y naturales. Ese mismo siglo, el apoyo de los gobiernos a la ciencia llevó a la fundación de
la Royal Society de Londres (1660) y de la Academia de Ciencias de París (1666). Estas dos
organizaciones iniciaron la publicación de revistas científicas, la primera con el título de
Philosophical Transactions y la segunda con el de Mémoires.
Durante el siglo XVIII otras naciones crearon academias de
ciencias. En Estados Unidos, un club organizado en 1727 por
Benjamin Franklin se convirtió en 1769 en la Sociedad Filosófica
Americana. En 1780 se constituyó la Academia de las Artes y
las Ciencias de América, fundada por John Adams, el segundo
presidente estadounidense. En 1831 se reunió por primera vez
la Asociación Británica para el Desarrollo de la Ciencia, seguida
en 1848 por la Asociación Americana para el Desarrollo de la
Ciencia y en 1872 por la Asociación Francesa para el Desarrollo
de la Ciencia. Estos organismos nacionales editan
respectivamente las publicaciones Nature, Science y Compte-
Rendus. El número de publicaciones científicas creció tan rápidamente en los primeros años del
siglo XX que el catálogo Lista mundial de publicaciones científicas periódicas editadas en los años
1900 - 1933 ya incluía unas 36.000 entradas en 18 idiomas. Muchas de estas publicaciones son
editadas por sociedades especializadas dedicadas a ciencias concretas.
Desde finales del siglo XIX la comunicación entre los científicos se ha visto facilitada por el
establecimiento de organizaciones internacionales, como la Oficina Internacional de Pesas y
Medidas (1875) o el Consejo Internacional de Investigación (1919). Este último es una federación
científica subdividida en uniones internacionales para cada una de las ciencias. Cada pocos años,
las uniones celebran congresos internacionales, cuyos anales suelen publicarse. Además de las
organizaciones científicas nacionales e internacionales, muchas grandes empresas industriales
tienen departamentos de investigación, de los que algunos publican de forma regular
descripciones del trabajo realizado o envían informes a las oficinas estatales de patentes, que a
su vez editan resúmenes en boletines de publicación periódica.
Edad de Piedra

Durante la Edad de Piedra, los humanos eran cazadores recolectores, un estilo de vida que
comportaba un uso de herramientas y asentamientos que afectaba muy escasamente a los
biotopos. Las primeras tecnologías de importancia estaban asociadas a la supervivencia, la
obtención de alimentos y su preparación. El fuego, las herramientas de piedra, las armas y el
atuendo fueron desarrollos tecnológicos de gran importancia de este periodo. En este tiempo
apareció música. Algunas culturas desarrollaron canoas con batangas capaces de aventurarse en
el océano, lo que propició migraciones a través del archipiélago Malayo, atravesando el Océano
Índico hasta Madagascar y también cruzando el Océano Pacífico, lo que requería conocer las
corrientes oceánicas, los patrones del clima, navegación y cartas estelares. La fase principal de
predominio de la economía cazadora-recolectora se llama Paleolítico y el final se denomina
epipaleolítico o mesolítico; la Edad de Piedra posterior, durante la cual se desarrollaron los
rudimentos de la tecnología agraria, se llama periodo Neolítico.estas fueron las bases de la
tecnología industrial moderna
Edades de Cobre y Bronce
La Edad de Piedra desembocó en la Edad de los Metales tras la
Revolución Neolítica. Esta revolución comportó cambios radicales
en la tecnología agraria, que llevaron al desarrollo de la
agricultura, la domesticación animal y los asentamientos
permanentes. La combinación de estos factores posibilitó el desarrollo de la fundición de cobre y
más tarde bronce. Esta corriente tecnológica empezó en el Creciente fértil, desde donde se
difundió. Los descubrimientos no tenían, y todavía no tienen, carácter universal. El sistema de las
tres edades no describe con precisión la historia de la tecnología de los grupos ajenos a Eurasia, y
no puede aplicarse en algunas poblaciones aisladas como los sentinelese, los Spinifex y ciertas
tribus amazónicas, que todavía emplean la tecnología de la Edad de Piedra.
Edad de Hierro
La Edad de Hierro empezó tras el desarrollo de la tecnología
necesaria para el trabajo del hierro, material que reemplazó al
bronce y posibilitó la creación de herramientas más resistentes y
baratas. En muchas culturas euroasiáticas la Edad de Hierro fue la
última fase anterior al desarrollo de la escritura, aunque de nuevo
no se puede decir que esto sea universal. En la edad de piedra
recurre la tecnología en todo sentido.
Civilizaciones antiguas y sus invenciones
Antiguo Egipto
Los Egipcios inventaron y usaron muchas máquinas simples, como
el plano inclinado y la palanca, para ayudarse en las construcciones. El papel egipcio, hecho de
papiro y la alfarería fueron exportados por la cuenca mediterránea. Sin embargo la rueda no
aparecería hasta que invasores extranjeros trajeron con ellos carros. También desempeñaron un
importante papel en el desarrollo de la tecnología marítima mediterránea, tanto en barcos como
faros.
Europa tribal
Sus pueblos se encontraron con la agricultura y la tecnología militar romanas, lo que llevó a Europa
a apropiarse de los progresos sociales y tecnológicos romanos.
Antigua Grecia
Los griegos inventaron muchas tecnologías y mejoraron otras ya existentes, sobre todo durante el
periodo helenístico. Herón de Alejandría inventó un motor a vapor básico y demostró que tenía
conocimientos de sistemas mecánicos y neumáticos. Arquímedes inventó muchas máquinas. Los
griegos fueron únicos en la era preindustrial por su capacidad de combinar las investigaciones
científicas con el desarrollo de nuevas tecnologías. Un ejemplo es el tornillo de Arquímedes, que
primero se concibió matemáticamente y más tarde se construyó. También inventaron la ballista y
computadoras analógicas primitivas, como el mecanismo de Antiquitera.[1] Los arquitectos griegos
fueron los responsables de las primeras cúpulas y también los primeros en investigar el número
áureo y su relación con la geometría y la arquitectura.
Aparte de la eolípila de Herón, los griegos fueron los primeros en inventar los molinos de viento y
de agua, lo que les hizo pioneros en tres de los cuatro métodos de propulsión no animal anteriores
a la Revolución industrial (el cuarto es la navegación), aunque sólo se usó la energía hidráulica.
Roma
Azada romana de hierro, de hace 2000 años. Este artefacto se encuentra expuesto en el Museo
Field de Chicago.
Los romanos desarrollaron una agricultura sofisticada, mejoraron la tecnología del trabajo con
hierro y de albañilería, mejoraron la construcción de carreteras (métodos que no quedaron
obsoletos hasta el desarrollo del macadán en el siglo XIX), la ingeniería militar, la ingeniería civil, el
hilado y el tejido con muchas máquinas diferentes como la cosechadora, que ayudaron a
incrementar la productividad de muchos sectores de la economía romana.
Los ingenieros romanos fueron los primeros en construir arcos monumentales, anfiteatros,
acueductos, baños públicos, puentes de piedra y criptas. Algunas invenciones romanas notables
fueron el códice, el vidrio soplado y el hormigón. Como Roma está situada en una península
volcánica cuya arena contiene granos cristalinos, el hormigón romano fue especialmente resistente
al tiempo. Algunas de sus edificaciones se han mantenido en pie más de dos mil años.
La civilización romana estaba altamente urbanizada para los estándares pre-modernos. Muchas
ciudades del Imperio tenían más de 100 000 habitantes, siendo Roma la más poblada de la
antigüedad. Los rasgos de la vida urbana romana comprendían edificios de varios pisos, calles
pavimentadas, retretes de cisterna públicos, ventanas de vídrio y calefacción en suelos y paredes.
Los romanos entendieron la hidráulica y construyeron fuentes y obras hidráulicas, especialmente
acueductos. Algunas termas se han conservado hasta la actualidad. Los romanos desarrollaron
muchas tecnologías que se perdieron en la Edad Media y no se reinventaron hasta el siglo XIX y el
XX.
India
La Civilización del Valle del Indo, situada en un área rica en recursos es relevante por su temprana
aplicación de las tecnologías sanitaria y de planificación civil. Las ciudades del valle tienen unos de
los primeros ejemplos de baños públicos, cloacas cerradas y graneros comunales. La universidad
de Takshashila fue un importante lugar de aprendizaje del mundo antiguo. Fue el centro educativo
de eruditos de toda Asia, muchos estudiantes griegos, persas y chinos estudiaron allí, entre los que
se cuentan grandes figuras como Kautilya, Panini, Jivaka y Vishnu Sharma.
La India antigua fue también puntera en la tecnología marítima—un panel encontrado en
Mohenjodaro, muestra una nave navegando. La construcción de barcos se describe con detalle en
el Yukti Kalpa Taru, un texto Indio antiguo sobre la construcción de embarcaciones.
La arquitectura y técnicas de construcción indias, llamadas 'Vaastu Shastra', sugieren una
comprensión profunda de la ingeniería de materiales, la hidrología y los servicios sanitarios. La
cultura india fue también pionera en el uso de tintes vegetales, como el índigo y los procedentes
del cinabrio. Muchos de estos tintes se emplearon en pinturas y esculturas. El uso de perfumes
demuestra conocimientos químicos, especialmente de los procesos de destilación y purificación.
China
Esfera armilar china.
De acuerdo con el investigador Joseph Needham, los chinos realizaron muchos inventos y
descubrimientos primerizos. Algunas innovaciones tecnológicas chinas de importancia fueron los
primeros sismógrafos, cerillas, el papel, el hierro colado, el arado de hierro, la sembradora
multitubo, el puente colgante, la carretilla, el empleo del gas natural como combustible, la brújula, el
mapa de relieve, la hélice, la ballesta, el carro que apunta hacia el sur y la pólvora. Otros
descubrimientos e invenciones chinos, pero de la Edad Media, son el barco de palas, la impresión
xilográfica, los tipos móviles, la pintura fosforescente, la transmisión de cadena, el mecanismo de
escape y la rueda de hilar.
Los cohetes de combustible sólido se inventaron en China alrededor de 1150, casi 200 años
después de la invención de la pólvora negra (el combustible del cohete), y 500 años antes de la
invención de la cerilla. Mientras occidente estaba inmerso en la Era de los Descubrimientos, los
emperadores chinos de la Dinastía Ming también enviaron barcos, algunos de los cuales llegaron a
África, pero se dejó de financiar las iniciativas, lo que estancó la exploración y el desarrollo.
Cuando los barcos de Fernando de Magallanes alcanzaron Brunéi en 1521 encontraron una ciudad
rica que había sido fortificada por ingenieros chinos y protegida por rompeolas. Antonio Pigafetta
notó que gran parte de la tecnología de Brunei era equivalente a la occidental de la época.
Además, había más cañones en Brunei que en los barcos de Magallanes y los mercaderes de la
corte de Brunei les vendieron gafas y porcelana, que eran muy raras en Europa. Sin embargo, la
comprensión científica china estaba menos desarrollada que la occidental.
Incas
Los Incas tenían grandes conocimientos de ingeniería, incluso para los estándares actuales. Un
ejemplo de esto es el empleo de piedras de más de una tonelada en sus construcciones (por
ejemplo en Machu Picchu, Perú), puestas una junto a la otra ajustando casi perfectamente. Los
pueblos tenían canales de irrigación y sistemas de drenaje, lo que hacía muy eficiente a la
agricultura. Aunque algunos afirman que los incas fueron los primeros en inventar la hidroponía, la
tecnología agraria, aunque avanzada, estaba todavía basada en el suelo. Esta tecnología, que
comprendía el uso de bancales escalonados, permitía obtener gran rendimiento del suelo de tierras
situadas en fuertes pendientes.
Mayas
Aunque la Civilización Maya no tenía tecnología metalúrgica ni había inventado la rueda,
desarrollaron complejos sistemas de escritura y astrología y crearon trabajos esculturales de
piedra. Como los incas, tenían buenas tecnologías de construcción y agrarias, aunque ya tenían
varios conocimiento de orden astronómico que sabemos hoy en día
Edades Media y Moderna
Medievo
fundíbulo medieval
La tecnología de la Edad Media se puede describir como una simbiosis entre traditio et innovatio.
Aunque la tecnología medieval se ha considerado durante mucho tiempo un paso atrás en la
evolución de la tecnología occidental, en algunos casos en un intento de algunos autores de
denunciar a la iglesia como antagonista del progreso científico (véase el mito de la tierra plana),
una generación de medievalistas de los que Lynn White puede ser su cabeza más visible pusieron
énfasis desde la década de 1940 en el carácter innovador de muchas técnicas medievales.
Algunas contribuciones medievales son por ejemplo los relojes mecánicos, las gafas y los molinos
de viento. La gente de la edad media inventaron también algunos objetos más discretos, como el
botón o la marca de agua. En navegación, los cimientos de la Era de los Descubrimientos se
asientan en la introducción (aunque no invención) del astrolabio, la brújula, la vela latina y el timón
de codaste.
También se hicieron avances de importancia en la tecnología militar con la invención de la
armadura de placas, las ballestas de acero, el fundíbulo y el cañón, aunque quizá se conozca más
a la Edad Media por su legado arquitectónico: mientras la invención del arco apuntado, la bóveda
de nervaduras auspiciaron el estilo gótico, las omnipresentes fortificaciones medievales dieron a
este tiempo el nombre de «Edad de los Castillos».
Principio de la Edad Moderna
El principio de la edad moderna se extiende desde la Toma de Constantinopla por los turcos en
1453 hasta la Revolución francesa en 1789, o sea un período de 336 años. Los turcos en el 1300
conquistan Asia Menor bajo el mando del sultán, Osman (de ahí el nombre otomano). Su hijo Orjàn
logra armar un poderoso ejército, como una especie de legión extranjera, y conquista mayores
territorios en la zona de los Balcanes. Muchos católicos de esos territorios se convierten al
islamismo. En 1389 los turcos vencen a los serbios (católicos) en el Campo de Mirlos, como
venganza por la muerte de sultán en manos de un terrorista serbio. Esa batalla es considerada
sagrada por los serbios y aun hoy la recuerdan. Tampoco perdonan a las familias que en aquel
momento se convirtieron a la religión musulmana.
Como se dijo, en 1453 toman Constantinopla, dando lugar a la caída definitiva del Imperio romano
de Oriente. Los historiadores consideran este acontecimiento como el fin de la Historia Antigua. El
Imperio otomano perdurará hasta el final de la Primera Guerra Mundial en 1918.
Revolución industrial
La Revolución industrial es un periodo histórico comprendido entre la segunda mitad del siglo XVIII
y principios del XIX, en el que el Reino Unido en primer lugar, y el resto de la Europa continental
después, sufren el mayor conjunto de transformaciones socioeconómicas, tecnológicas y culturales
de la Historia de la humanidad, desde el Neolítico.
La economía basada en el trabajo manual fue reemplazada por otra dominada por la industria y la
manufactura. La Revolución comenzó con la mecanización de las industrias textiles y el desarrollo
de los procesos del hierro. La expansión del comercio fue favorecida por la mejora de las rutas de
transportes y posteriormente por el nacimiento del ferrocarril. Las innovaciones tecnológicas más
importantes fueron la máquina de vapor y la denominada Spinning Jenny, una potente máquina
relacionada con la industria textil. Estas nuevas máquinas favorecieron enormes incrementos en la
capacidad de producción. La producción y desarrollo de nuevos modelos de maquinaria las dos
primeras décadas del siglo XIX facilitó la manufactura enen otras industrias e incrementó también
su producción.
Siglo XIX
El siglo XIX produjo grandes avances en las tecnologías de transporte, construcción y
comunicaciones. El motor a vapor, que había existido en su forma moderna desde el siglo XVIII se
aplicó al barco de vapor y al ferrocarril. El telégrafo también se empleó por primera vez con
resultados prácticos en el siglo XIX. Otra tecnología que vio la luz en el siglo XIX fue la lámpara
incandescente. En el astillero de Portsmouth fue donde, al fabricar poleas para embarcaciones
completamente mediante máquinas se inició la era de la producción en masa. Las máquinas
herramientas se empezaron a emplear para fabricar nuevas máquinas en la primera década del
siglo, y sus principales investigadores fueron Richard Roberts y Joseph Whitworth. Los barcos de
vapor finalmente se fabricaron completamente de metal y desempañaron un papel de importancia
en la abertura del comercio entre Japón, China y occidente. Charles Babbage concibió la
computación mecánica, pero logró que diera frutos. La Segunda Revolución industrial de finales del
siglo XIX vio el rápido desarrollo de las tecnologías química, eléctrica, petrolífera y del acero y su
conexión con la investigación tecnológica altamente vertebrada.
Siglo XX
La tecnología del siglo XX se desarrolló rápidamente. Las tecnologías de comunicaciones,
transporte, la difusión de la educación, el empleo del método científico y las inversiones en
investigación contribuyeron al avance de la ciencia y la tecnología modernas. Algunas tecnologías
como la computación se desarrollaron tan rápido como lo hicieron en parte debido a las guerras o a
la amenaza de ellas, pues hubo muchos avances científicos asociados a la investigación y el
desarrollo militares, como la computación electrónica. La radio, el radar y la grabación de sonido
fueron tecnologías clave que allanaron el camino a la invención del teléfono, el fax y el
almacenamiento magnético de datos. Las mejoras en las tecnologías energética y de motores
también fueron enormes e incluyen el aprovechamiento de la energía nuclear, avance resultado del
Proyecto Manhattan. Mediante el uso de computadores y laboratorios avanzados los científicos
modernos han recombinado ADN.
Siglo XXI

Va enfocada a todo lo q tiene q ver con el cuidado del medio ambiente