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observar en el auditorio creo que la forma de mis libros tiende a satisfacer las

más autenticas necesidades del público.


Su orientación hacia los públicos populares lo indujo a producir un “sistema”, e
n cuanto tal cosa existe en su pensamiento. En 1905 ofreció una exitosa serie de
conferencias en Wellesley, Chicago, y en Glenmore, y leyó un artículo en Roma.
A través de estas conferencias estaba desarrollando su obra Pragmatismo. En 1906
ofreció el contenido de Pragmatismo en las conferencias de Lowell. Luego hizo l
o mismo en la universidad de Colombia, en 1907.
De su pronunciamiento pragmático, el año de 1898 en california, James había escr
ito que el tema fue elegido con el deseo de hablar de “ algo suficientemente pop
ular y práctico tomado del arsenal de ideas que entonces poseía. Comienza sus co
nferencias con las siguientes frases: “ una ocasión como ésta parecía exigir una
exposición absolutamente no técnica… Algo relacionado con la vida… un mensaje d
e resultados prácticos.
En Peirce, un extraño en el mundo académico, el pragmatismo era la consigna de u
na secta. Era una reacción concentrada contra varios frentes intelectuales, y cu
ando adquirió un carácter un tanto difuso, pierce lo denominó “pragmaticismo”. L
a secta atrajo a otro miembro. Para James, “el bienamado profesor de Harvard” qu
e vivía en medio de muchas corrientes sociales e intelectuales, el pragmatismo d
ebía ser una “iglesia” para todos, y en ella ni siquiera habrían de hacerse cole
ctas. James se inclina a denominar pragmáticos a los individuos si puede hallar
en el trabajo de estos algo que parezca sugerir el estado de ánimo o “temperamen
to” que el propio James tiene presente.
En 1885 James utilizó nuevamente el pragmatismo en su artículo “on de Funtion Co
gnition”. James consideraba el ensayo como “la fons et origo de todo mi pragmati
smo”. Este ensayo es fundamental para la historia del pragmatismo, y de James, e
n cuanto identifica la “ verdad” con el “éxito de las ideas”. Y dado este concep
to de la verdad vincula la situación teórica con la práctica.
Otro gran pragmatista F. C. S. Schiller, de Oxford, sin llegar a decir con James
que es necesario tener una actitud en las cuestiones religiosas, declara tambié
n él que no hay que “despersonalizar” la verdad, “deshumanizarla” y da a su prag
matismo el nombre de humanismo.
El MOVIMIENTO PRAGMATÍSTA