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QUIETUDES

   (VIII)

La  rama  que  sostiene


el  delicado  fruto  descendido
sabe  de  dónde  viene
su  blancor  suspendido
pero  ignora  de  su  ser  el  sentido.
!
! GLOSA
! Sólo el ojo que lo mira y apenas percibe un destello inteligible puede
aventurar su íntimo sentido indescifrable. El ojo ve. El intelecto percibe. Y el
pensamiento se abisma sin duelo y sin miedo a resolver -a sabiendas del
imposible- la incógnita acaecida. La naturaleza muestra y el hombre demuestra,
acciones ambas que se suceden en bucle sin fin porque nunca se halla la
respuesta... ¿a qué? ¿Cuál es la inútil pregunta?
! Cuando en la quietud contemples y todo tu ser se estremezca de duda
infinita, no formules preguntas, no reduzcas a córtex gramatical lo que de suyo es
pura entropía, puro éter inabarcable. Conténtate con lo que es: eterno momento.
! ! ! ! ! ! ! ! ! Paco Ayala Florenciano