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Muchos ya conocéis mi historia, padezco PTI refractaria, me la detectaron a los 3 años

y, tras probar varios tratamientos, finalmente me extirparon el bazo; para mí la enfermedad


siempre había sido algo así como un recuerdo familiar y una fea cicatriz en la barriga para
que siempre tuviera presente que estuvo allí, hasta el mes de abril de 2007, cuando recaí.

Fue en una analítica de control del embarazo, nada alarmante, ni sustos ni


emergencias, me encontraba en el quinto mes de embarazo y hasta el momento del parto mis
cifras fueron bajas pero seguras.

El día de antes de dar a luz tenía 30 mil plaquetas, me metieron una nueva dosis de
inmoglobulinas (benditas aliadas), que hicieron que el parto fuera bien, no hubo hemorragias
ni complicaciones, sólo que el bebé nació con trombopenia, estuvo ingresado en la UCI,
tomando corticoides durante un mes, seguimiento médico durante tres meses y poco después
le dieron el alta.

Quería compartir con vosotros algo que muy pocas personas han tenido la oportunidad
de leer, es una carta que le escribí a mi hijo mientras permanecía en la UCI, en esos días que
no sabíamos que sería de él, afortunadamente es un luchador, le sobraba energía para luchar
contra mi sangre y salió vencedor …

“Amor mío, te escribo desde el Hospital, pero con una actitud positiva ya, quiero que
recuerdes esto: nada más nacer nos separaron de ti, algunos días, ni siquiera nos dejaban
tocarte, tuve que agradecer a una enfermera que, a los cuatro días de nacer, me dejara
darte el biberón y, a los 6 días, la teta.

Llegué a pensar cosas malas, como que todo había sido por mi culpa o que cuanto
menos tiempo estuviera contigo menos sufriría si te pasaba algo, pero las cosas cambian,
estamos felices. Ya sonríes, están tranquilo, comes bien, duermes bien, papá te adora,
cuando pasa a verte por la tarde (solo una hora y media al día) no deja de acariciarte la
espalda, suavecito, despacito; yo te arreo unos besos sonoros y grandes y él me regaña
porque te despierto.

No te lo he dicho, no tienes cordón umbilical, te lo cortaron para ponerte una vía, así
que no tendremos pinza de recuerdo, pero ¿sabes una cosa? eres especial, un niño sin cordón,
que mejor recuerdo.

Mañana probablemente volvamos a casa, después de once días en el hospital y sólo


me queda decirte: Te queremos Fernando.”
En este momento me encuentro en el séptimo mes de mi segundo embarazo,
intentando superar el miedo y la angustia que me provoca el momento del parto, por las
consecuencias que tendrá en mi bebé, pero con un apoyo tremendo de madrinas y algún que
otro padrino de este grupo maravilloso de afectados de PTI. Gracias a todos.

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