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Las Rositas

Estas pequeñas niñas, estas musas


liberan en sus pájaros tangueros
nostalgias de las minas más papusas,
memorias de los guapos orilleros.

Dejen que toquen, déjenlas...Oi Dioca!


Sonríe como nunca antes Carlitos
cuando Ana Belén al piano toca
los acordes de un tango compadrito.

Y si Gabriela y su violín preciso


le saca a un tango toda su tristeza
Piazzolla siente que es el paraíso
aquí en medio del bar, entre las mesas.

Dejen que toquen, dejen a Cecilia


y la grave sonata de su viola
en la noche profana y su vigilia
a la luz de las últimas farolas.

El bodegón, el humo y el escabio


La música creciendo como un río
Malena con un tango por los labios
y al final los aplausos para el trío.

Raúl Oscar Ifran


Punta Alta. Buenos Aires