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OT agresores. rood como problema | el siglo XX comenzé can ia preocupacién por cuidar mas a los menores, es posible que se pueda decir que acaba expresando la preocupacién | _9v0 provocan los problemas creados © generados | por los menores, Los adolescentes producen, en algunos paises, mas gastos a la seguridad social que las personas que tienen en torno a los 60-65 aos (edad en la que 8s razonable pensar que s° sufran més enfermedades), son responsables del 20% de las violaciones, cometen numerosos actos de agresién tisica y delitos contra la propiedad, plantean problemas que sobrepasan a los padres y a los profesores, otc... Inchiso son bastantes los autores que empiezan a hablar ya del maltrato que hacen los hijos menores —adolescentes—a los propios padres, Todo esto y mucho mds es verdad, ‘como queda reflejado en otros trabajos de este monogratico. La situacién es tal que numerosas personas bien sensatas y formadas llegan a afirmar que estamos ante un problema tal de autoridad y disciplina que hemos de reconocer el fracaso de la educacién Agresores y agredidos. Los abusos sexuales de adolescentes Félix Lopez Sanchez Universidad de Salamanca Los adolescentes son considerados con frecuencia como un problema en nuestro tiempo. También como agrasores sexuales, porque Son numerasos los datos que demuestian que un numero importante de abusos sexuales @ menores son cometidos por otras menores —normaimente adolescentes— En este articulo se resentan datos que confirman estos hechos ¥ se indica que ha sido necesario cambiar la definicién de abusos sexuales a menores, para incluir los cometidos por otros menores. Pero, y en esto se centra nuestro articulo, no puede olvidarse que los menores que agreden sexualmente a otros, con frecuencia han sufrido otros tipos de maltrato, especialmente maltrato fisico, y también es més frecuente que hayan sutrido ellos mismos abusos sexvales, Por todo ello se propone prevenir ios abusos trabajando con los adolescentes tanto en cuanto como posibles victimas, como, en el caso de los varones, qué son fos que suelen cometer los abusos, como posibles llamada “democratica’, ‘progresista’, etc. ‘Un compafero ha escrito estos dias un articulo sobre ‘adolescencia con el siguiente ttui: “Los adolescentes, ‘encantadoramente insoportables" (Madrid, 1998). Desde este punto de vista los adolescentes se cconvierten, con frecuencia, en un problema social para los padres, que pierden el control sobre ellos y sufren sus continuas exigencias, para los profesores, que tienen difcultades en motivarios, matener ef orden y afrontar las conductas disrruptivas en clase y para la sociedad en general que soporta frecuentes ‘conductas de vandalismo o otros tipos de problemas ‘sociales creados por una conducta en la que los, valores sociales son con frecuencia vulnerados. Por ejemplo, desde el punto de vista social, la tendoncia, ‘a mediatizar el acio con aleohol provoca problemas tan graves que, por relerimos unicamente a un aspecto de ellos, se han convertido en la primera causa de muerte entre los j6venes: los accidentes de tréfico, Sia esta primera causa de muerte unimos los problemas del SIDA, de Embarazo No Deseado, etc., ‘empezamos a tener un cuadro, gpor qué no reconocerlo?, verdaderamente alarmante. Por lo que hace relacién al tema concreto de este trabalo, los abusos sexuales a menores, los 27 oe] Foly Lopez Sanchez adolescentes estan tan implicado en esta problemitica que ha side necesario cambiar la delinicién tradicional, reducida tradicionaimente a Jos abusos de un adulto a un menor, para ineiuir también los abusos que los menores de edad {adolescentes, casi siempre) cometen contra olros menores de edad. La implantacién do detectores de metales en centros ‘escoiares, como ha ocurrido en Estados Unides, la aparickin de cérceles para menores, como acaba de suceder en Gran Bretafia, y la necesidad de reforzar Jas medidas de seguridad en algunas “Residencias cde menores’ de Espafia (con funcionamientos ccercanos en numerosos aspectos a las cérceles de mayores) son el reejo de esta problematica De esta forma, aunque es evidente que no s@ pueden generalizar estas afirmaciones y, sobre todo, que los problemas afecian de manera muy diferente segin el pais, la zona geogratica, el tipo de ciudad y barrio donde viven los adolescentes, Jas caracteristicas de la familia a la que pertenecen, ete. estamos sin duda ante un conjunto de problemas muy graves y complejos por los que acaba construyéndose una idea social de fos adolescentes como problemaiticas, diticles, ete. Idea que, por otra parte, llegan a compartir los propios adolescentes, como he podido comprobar a ‘ravés de un estudio sobre ta comunicacién padres- hijos en el que, dentro de los numerosos contenidos obtenides a través de la metodologia de grupos de discusién, los adolescentes nos dicen que no quieren llagar a ser padres ni profesores porque son dos roles muy costosos: “ser padre es muy diffcil, yo desde luego no quiero sero". "no hay ‘quian aguante el ser profesor’, estan entre las frases que mas repiten. Estas y otras atirmaciones semejantes nos las han repetido adolescents, estudiantes de Instituto, que viven en una ciudad pequefia (15.000 habitantes) de Castita-Leén, en la que los problemas planteados por los adolescentes son muy pequefios comparados con los que se dan en otras ciudades grandes y barrios marginales. Pero plantear asi las cosas es simplticar ol anatisis de la realidad y echar la culpa a los adolescentes de unos problemas que son mucho mas complejos. Por ello, desde la perspectiva de la violencia 28 sexual, nos vamos a plantear este tema de forma més global para llegar a demostrar que las conductas agresivas de los adolescentes son el resultado de numerosas causas entre las que esta el hecho de ser efios mismos victimas. oe Ee etaketefbereet talaabe ‘odos los datos demuestran un hecho "TD rretone tos assesses sr con frecuencia, agresores sexuales, Cinco datos sobresalen como conclusion de las numerosas investigactones internacionales: a) EI 21 % del total de violaciones son cometidas or menores de edad (Murphy y Otros, 1992). 'b) Mas del 50% de los agresores cometen su primera agresién antes de los 16 afios (Groth y Otros, 1982) ©} Si bien todo parece indioar que los abusos sexuales no han aumentado globaimente, al menos ef los tiltimos 40, si estén aumentando fos abusos ‘comstidos a menores por otros menores adolescentes, ) Los menores agresores, como en el caso de los, adultos, son practicamente siempre varones. €) Los agresores sexuales (varones casi siempre) ‘es mas probable que hayan sufrido ellos mismos agresiones sexuales u otra forma de maltrato con anterioridad. Aspecto este que comentamos mas abajo con detenimiento En nuestra propia investigacién sobre la prevalencia de jos abusos sexuales en Espafia, aunque en lugar del concepte de menor como agresor, usamos, ‘1 de adolescents tal y como los considera la OMS, es decit, menores de 20 aiios, pudimos ‘comprobar que del total de abusos cometidos a menores el 12% habian sido cometidos por menores de 20 afios (Lépez y Otros, 1992). El aumento de las denuncias de abusos sexuales en {os centros escolares y en su entorno, referidas casi siempre 2 fa agresién sexual de un menor contra ‘tro, son otto ingicador de esta preooupante realidad. Los factores que pueden explicar estos hechos son ‘complejos, pero con seguridad tlenen que ver con las ‘caracteristicas de la propia pulsién sexual adolescente, la desinhibicion general, especialmente en el campo de la sexualidad,y la fata de valores éticos de referencia de estas nuevas generaciones, ‘asi como con la tendencia a acceder a formas de ‘cio en la que el aleohol (y en algunos casos otras drogas). se ha convertido en un mediador casi inmprescinale para un buen numero de adolescentes, que alargan sus dias festivos hasta la madiugada del dia siguiente recurriendo a estimulantes. En otros cases y situaciones mas ‘especificas, el clima de violencia social en el barrio 0 €en al pats, ta crisis del sistema familiar, etc., puede también contribuir a que los adolescentes esten poor socializados y tengan menos razones para controlar ‘Sus impulsos y més inolinados también a recur a la agresividad para obtener favores sexuales 0 incluso, simplemente, para demosirar su poder. También debe que tener un valor explicativo fundamental el hecho de que los agresores sean practicamente siempre varones, aunque pueden encontrarse casos de chicas agrosoras. No es facil ‘encontrar una respuesta a este hecho, que se reproduce también en el caso de los adultos agresores, pero nosotros ereemos, teniendo en ‘cuenta los hechos y las diferentes teorias sociolégicas, que es probable que los varones ‘sean empujados culturalmente a cometer fas agresiones sexuales 0, en todo caso, sean, en cierto sentido, exculpados por el hecho de haberias, cometido, Tampoco debemos descartar algunas ‘causas de tipo biolégico, aunque éstas resulten muy polémicas. ,Por qué hacemos estas afirmaciones?. Desde nuestro punto de vista hay varias razones que las tundamentan: En primer lugar, la construccién social sobre la sexualidad del varén favorece las agresiones Soxuales porque éste es presentado como: a) “muy necesitado” sexualmente, de manera que si no tione relaciones sexuales, se afitma, esta extremadamente tenso: b) se fe reconocen “dificultades para controlarse’, especialmente sila situacion le ha provocado ciertos niveles de excitacién, c) se considera que “se juega en cada relacién su autoestima” si no consigue el sf de las chicas, d) se cree que mejora su status ante los Estates on aver Apresores y agreiidas. Les abusos senuales de adlescontes demas si es capaz de vencer las resistencias. En segundo lugar, esta el hecho relteradamente, comprobado de que los varones aprenden mas rapido y usan més los patrones de conducta ‘agresivos desde la primera intancia. De hecho. tionden @ usar mas la agrosividad fisica y verbal parta conseguir sus objetivos. Todos estos factores sociales favorecen las agrosiones sexuales de los varores y pueden hacer que los mas vulnerables (a la tentacién de usar estas conductas) se sientan empujados y hasta recompensados por cometer las agresiones. En cuanto a fas caracteristicas personales especitioas de los agresores, es verdad que no son “enfermos psiquidtricos, pero no es menos verdad que se trata de adotescentes que tienen un déficit el proceso de socializacién que se manifiesta en algune de estos cuatro ambitos 0 en varios de ettos: a) Carencia de la ética social que claramente considera que no se debe imponer la conducta sexual alos demas, porque esto es un delito contra la libertad @ intimidad. b) Falta de habilidades sociales que les llevan a cometer graves errores relacionales: no saben expresar el deseo, seducir, respetar él “no” de la otra persona’, etc. ©} Falta de capacidad de autocontrol generalizada © situacional. No son capaces de controlar sus, impulsos imponiéndoselos a los demés bien d) Con frecuencia son insensibles al sufrimiento ajeno, carentes de empatia con las victimas. Por todo ello nos nos gusta hablar de los agresores ‘como personas “normales’, algo que se hace continuamente enite profesionales, sino como personas, en este caso adolescentes, que tienen deficiencias graves en su proceso de socializacién, Conover las caracteristicas de la sociedad, las ideas sociales sobre la sexualidad del hombre y de la mujer y las de fos agresores concretos es fundamental para los trabajos de prevencién y terapia. Por poner dos ejemplos, es fundamental trabajar en la escuela los patrones de conducta de los chicos y las chicas, para que ellos sean menos agresivos y ellas menos candescendientes, y en la Fle Lopez Sanchez terapia con los agresores, el entrenamiento en el autocontrol, el aprendizaje de valores sociales y la promocién de la empatia (que aprendean a ponerse cen el punto de vista de las victimas y a compartir ‘sus sentimientos, para movilizar las razones mentales y afectivas que les leven a respetarlas) Con independencia de las razones que mejor expiiquen este fenémeno de los menores como agresores sexuales, lo que es cierto 8s que ha sido ecesatio cambiar la propia definicién cldsica de abusos sexuales, centrada en el concepto de asimetria de edad entre un adulto y un menor, para incluir en ella a los menores que abusan soxualmente de otros menores sirviéndose de algun tipo de coercion: Entre estas detiniciones, una de las que tiene mas consenso es la propuesta por el "National Center of Child Abuse and Neglect” (NCCAN) en 1978: “En los contactas @ interacciones entre un niffo y tun adult, cuando el aduto (agresor) usa al rifio para estimularse sexualmente I mismo, al ntio o «oa persona. EI abuso sexual puede también ‘ser cometido por una persona menor de 18 aftos, ‘cuando ésta es signitecativamente mayor que el nifo (a victima) 0 cuando esta (el agresor) en una posicién de poder 0 control sobre otro menor” roo kd imas jor documentado esté atin el hecho de que los adolescentes son con frecuencia victimas de abusos sexuales. Los abusos sexuales ‘a menores, se dan en todas las edades, desde el primer aio de vida hasta la mayoria de edad, pero se dan con especial frecuencia en torno a la pubertad y primera adolescencia. Todos tos datos Internacionales contirman este hecho. La prevalencia general de abusos a menores de 17 afios esta en torno al 20-25% en las chicas y al 10- 15% en los chicos, segin distintos estudios, incluido cl realizado en Esparia (Lopez y Otros, 1992) En nuestra investigacién también pudimos ‘comprobar que la frecuencia de abusos era mayor en este mismo periode como demuestra la siguiente tabla: En efecto, la pubertady primera adolescencia es el period en el que Tos nifios y niftas son mas vulnerables, dato éste que confirman otras investigaciones. Aunque es probable que a medida que descendemos en edad algunos casos de abusos no Sean reconocides como tales por los riflos muy pequefios 0, simplemente, no los recuerden. 10.08 m8 Entre las posibles explicaciones que pueden ayudar a entender por qué los abusos sexuales son més ‘trecuentes en tomo @ la pubertad, nos parece importante reseftar fo siguiente, En primer lugar, es probable que los adolescentes con 14 afios o mas affos puedan resistrse de forma més aficaz a los agresores, lo que explicaria que a partir de 13-44 afios la frecuencia de los abusos comience a descender. En segundo lugar, por lo que se refiere a los més peauefios, es muy probable que en algunos ‘casos recuerden peor si han sufido © ne abuso ‘sexual, especialmente si eran muy pequerios cuando sucedioron. Por itm, os posible que los preadolescentes (chicas y chicos) cumpian para algunos agresores una doble condicién, continuar siendo nifos y, sin embargo, manifestat, @ la vez, Catos signos del inicio de la madurez sexual En este periodo, la pubertad y primera dolescencia, es también cuando los efectos de los abusos son mas graves, seguramente porque los nifios y nifias estén en un periodo de inestabilidad y cambio ‘general. Aproximadamente el 60 u 80 % de los adolescentes que son abusados sufren un impacto a corto plazo caracterizado por la ansiedad, la 30. Porcentsjes ao 10-11 res y agiedidos, Los atusos seviales de adolescentes @ varones Mujeres B Total 1213 1415 16 Edad Victimas verguenza, el asco, la desconfianza hacia el agresor, hostiidad hacia el agresor, ol miedo, la ‘culpa, etc, que también se manifiesta en las. actividades escolares (falta de concentracién, desinterés, etc.), familiares (contictos tamiares, huida de casa, etc., especialmente sila agresién ha sido hecha por un familiar) y sociales (tendencia al aislamiento y el retraimiento) cotidianas. Estos efectos, en todo caso, dependen de muchos factores, entre los que destacan ol tipo de abuso sufrldo (més efectos a mas implicativ), 1a relacion con el agresor (mas efectos si es un familiar 0 un persona de contianza), la frecuencia (peores efectos si se repile). Un nilmero mas dificil de precisar de adolescentes legar a tenor tal impacto que necesitan ayuda clinica para superario (entre el 15 y 1 30% de las victimas) y un ntimero que puede estar también en tomo al 20 0 30% suffen efectos a largo plazo de diverso tipo que afectan a numerosas esteras de su vida (Lopez y Otros, 1992) QE kd ceade hace varias décadas conacomos con bastante seguridad el hecho de que las personas que sufren maltrato cuando son menores es ‘més probable, en relaciOn a las no maltratadas, que ender cemerten 208 acaben malratand a otros menotes con | posteioridad, También sabemas que quienes | matratan es mas probable (en relacién con quienes | no matatar) que hayan so matvoteas dante su Infancia. Aunque esto es una verdad relerda al | conjunto de tos grupos (lomados los sujetos en su | conjunte) no puede aplcarse mecanicamente a cada | case oe abt ey pasos con tate oss 36 Y personas que se introdueen en él por otras mativos | Pero estos hechos y los razonamientos que se | ueton bce pride osm tonnes dlrectamente al caso de los ebusos sexuales por una razon bien evedente: las nis sufren aproximadamente ef doble de casos de abusos | sexuales que los ifios (et 20% frente al 10%) y, | _Snenbaigo ste excepsionamerie so convetn | en agresoras soxuales. Es decir, el lamado clreulo no se reproduce en los casos en que la victima es | Gna mujor 80 en los casos om que a vicina | s2unvernt Lo routs no sn tan clas ‘como en el maltrato infantil en general | Parece bastante claro que los agresores sexuales | es més probable que Rayan ski vets do maltrato fisloo que de maltrato sexual: Lewis y Otros | (1981) encontraron que el 76,5% de los agresores sexuales habian sulido abuso fisico y o! 78% | _ habia sid estgns de abuso fico, Ryan (1987) a Fein Lover Sanchez encontré que un 40% de los agresores sexuales habian sufrido abusos fisicos. Los resultados no son tan claros, ni tan signifcativos, en cuanto a la relacién entre el hecho de haber sutrido abuso sexual en la infancia y convertitse en abusador sexual. Es este caso, los resultados son imprecisos ¥ atin mas variables. En todo caso, los autores han encontrado entre los agresores sexuales frecuencias de abuso sexual en su infancia superiores a poblacién de no agresorés: frecuencias que oscilan entre 47% y 17% (Murphy y Otros, 1991). En todo easo, es importante sefialar que no todos los varones que han sufrido abuso se convierten en agresores sexuales y que no todos ios agresores sexuales han sido victimas. eee Ry (keh tetenlea desea cabamos do ver que en muchos casos los Da secs con amen bs vowas, auras 5 indudable que en la mayoria de los casos las victimas, tomadas en su conlunto, no acaban convirtiendose en agresores. Unos y otros necesitan ayuda. Entre las cosas que nos parecen fundamentals para ofrecer una ayuda eficaz estén las siguientes, 4. No estigmatizar a las viclimas, ni a los agresores. Los agresores necesitan ayuda. Todo el mundo esta de acuerdo en que no hay que estigmatizar socialmente a las victimas. Etiquetarlas de victimas de forma generalizada (en todos los ‘contextos, en lugar de hacerlo s6lo desde el punto de vista juridico y en ese contexto) y para siempre, ‘considerar que valen menos gue él resto de la poblacién, alribuirle necesariamente efectos raméticos y de por vida a tos abusos, clasificarias dentro de un tipo de personas especiales, sobreprotegerias, rechazarlas de una u otra forma, tc., estén entie las formas de estigmatizacién mas frecuentes. Nos parece fundamental en estos casos ayudar a estas personas a afrontar judicialmente (con la denuncia), socialmente (reconociendo tos hechos, buscando ayuda personal y profesional si se necesita y estando dispuesias a evitar que esto 8 pueda suceder a otras personas por evitar a denuncia, etc, y personaimente estos sucesos (econociéndose una persona valida, capaz y hasta orgullosa por saber affontar la situacién). Pero no es tan trecuente oir hablar de los agresores como personas que necesitan ayuda. Aspeote este que es muy importante en todas las edades, pero muy especialmente cuando se trata de agresores adolescentes, Las razones son, sin ‘embargo, evidentes: 2) Un numero significative de agresores han sido victimas previamente y sulren secuelas importantes, centre las que cabe destacar, la tendencia a usar un patrdn agresivo en las rélaciones. Gomo consecuencia de estas conductas hay victimas, pero también estos agresores han sido vietimas y acaban pagando grandes costos por ello (posible pérdida de libertad, relaciones inadecuadas que hacen suffi a las victimas y por las cuales también ellos sufren ‘condenandose a formas de vida altamente lesivas para su vida emocional, interpersonal y social) b) Un numero significativo de victimas puede llegar a sentimientos ambivalentes en relacién con #1 agresor (especialmente si éste pertenece a la familia) por lo Que si se le “demioniza’ y se piantean las actuaciones nicamente como “pago” de una ‘culpa pueden sentirse culpables, renunciar a fa denuncia, perdonar al agresor, etc. Las victimas elaboran mejor los efectos de estas experiencias si acaban aceptando que ademas de que ei agresor sutra las consecuencias penales pertinentes, éste es ayudado a rehabilitarse. ©) Los agresores tienen derechos que no pierden, entre los que estén ol sistema de garantias procesales y las ayudas para rehacer su vida. 4) El enfoque meramente policial y penal es un ‘racaso, porque una vez cumplida la pena los agrasores vuelven a la sociedad, frecuentemente ‘en peor situacién de la que entraron en la carcel @) Ayucar a los agresores adolescentes es especialmente importante por varias razones especificas: = Las intervenciones son mas eficaces cuando atin se han cometido pocas agresiones, ‘especialmente si os después de fa primera, — Los agresores adolescentes son menores y tienen un especial derecho a ser protegidos y ‘aytudades mas que penados, también cuando cometen errores, por grandes que sea — Es una de las mejores formas de evitar que haya otras vietimas en el futur. 2, Haver un trabajo de prevencién focalizado en los padtes, los profesionales y los propios menores, en este trabajo se trata a todos los menores como posibles victimas, pero también, ‘especialmente en el caso de los varones, como posibies agresores. Nosotros mismos hemos desarrollado una propuesta de prevencidn con numerosos materiales de intervencién en cinco documentos: para padres, educadores, infantil, primaria y secundaria (Lopez Y Del Campo, 1997) Especialmente importante es trabajar con ios adolescentes varones desde esta doble de posibies victimas y posibles agresores para que ‘aprendan a resolver sus necesidades de intimidad sexual respetando a los demas y, también, para que hagan valer su libertad y su dignidad diciendo ‘en este caso tanto Jos chicos como las chicas) “NO”, cuando quieren decir “no”. Estas intervenciones se deber hacer siempre en un ccontexto de educacién sexual en las que se presente tna vision posiva de fa sexualidad. No somos partidarios de programas aislados y especttions de provencién de abusos sexuales a menores. BIBLIOGRAFIA Baker, A.W. and Dunean, SP. 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