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Ejemplo de Literatura Náhuatl

Ejemplo de Literatura Náhuatl

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Un ejemplo de las distintas manifestaciones literarias de la cultura Náhuatl. Cuícatl y Tlatolli.
Un ejemplo de las distintas manifestaciones literarias de la cultura Náhuatl. Cuícatl y Tlatolli.

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Vinimos a soñar Así lo dejó dicho Tochihuitzin, así lo dejó dicho Coyolchiuhqui: de pronto salimos del sueño, sólo

vinimos a soñar, no es cierto, no es cierto, que vinimos a vivir sobre la tierra. Como yerba en primavera es nuestro ser. Nuestro corazón hace nacer, germinan flores de nuestra carne. Algunas abren nuestras corolas, luego se secan. Así lo dejó dicho Tochihuitzin. Así lo dejó dicho Coyolchiuhqui.

Bebida de hongos He tomado bebida de hongos, llora mi corazón, me aflijo en la tierra, sólo soy menesteroso.

Canto de Moteuczomatzin

En el interior del cielo fuiste forjado tú, Motecuhzomatzin, en México gobiernas, en Tenochtitlán. Ahí es donde perecen las variadas águilas. La casa de tus joyeles se yergue reluciente, allá es la casa de nuestro padre, Dios. Habéis venido a vivir aquí, en el interior de la llanura, Por un momento vino a entrelazarse el conjunto de las águilas, la nobleza, los señores Ixtilcuecháhuac, Matlacuiyatzin. Así adquiere honra, adquiere renombre la nobleza, los cascabeles se esparcen, el polvo amarillece. Esforzáos, vosotros, amigos nuestros, nos atrevemos, allá se adquiere fama, renombre, se adquiere nobleza, sólo se hace merecimiento de la muerte florida. Vive vuestro nombre, vuestra fama, vosotros príncipes. Tú, mi príncipe Tlacahuepantzin, Ixtilcuecháhuac, con la muerte en la guerra os fuisteis, la merecisteis. Al amanecer en el cielo, los variados pájaros gorjean, allá surgen los preciosos quecholes, las aves xiuhzacuan. No es lugar de la orfandad, la tiza, la pluma. Vosotros os estáis envolviendo en el lugar de sus flores, Motlatocazoma, allá surgen los preciosos quecholes, las aves xiuhzacuan.

Aunque sea de jade, Nezahualcóyotl Yo Nezahualcóyotl lo pregunto:

¿Acaso de veras se vive con raíz en la tierra? No para siempre en la tierra: sólo un poco aquí. Aunque sea de jade se quiebra, aunque sea de oro se rompe, aunque sea de plumaje de quétzal se desgarra. No para siempre en la tierra: sólo un poco aquí. Si yo nunca desapareciera Si yo nunca desapareciera estoy embriagado, lloro, me aflijo, pienso, digo, en mi interior lo encuentro: si yo nunca muriera, si nunca desapareciera. Allá donde no hay muerte, allá donde ella es conquistada, que allá vaya yo. Si yo nunca muriera, si yo nunca desapareciera. En tu libro de pinturas Con flores escribes, Dador de la vida, con cantos das color, con cantos sombreas a los que han de vivir en la tierra. Después destruirás a águilas y tigres, sólo en tu libro de pinturas vivimos, aquí sobre la tierra. Con tinta negra borrarás lo que fue la hermandad, la comunidad, la nobleza. Tú sombreas a los que han de vivir en la tierra.

EXHORTACIÓN E INSTRUCCIÓN A LAS HIJAS Habla el tlatuani: Estás aquí, collar mío, plumaje fino mío, criatura mía, hija mía: prueba de la fuerza viril, de mi sangre y de mi linaje. Óyeme pues ahora y acoge lo que te diga: Has nacido, has llegado a la vida, que te envía acá nuestro señor el creador de los

hombres. Y ya vas viendo cómo son las cosas y qué sentido tienen: No hay placer, no hay alegría; se sufre y se tienen penas; hay cansancio, hay agotamiento y de ahí el dolor brota. Sí, oye ahora: Lugar penoso es la tierra, sitio que al hombre hace llorar; que le amarga las entrañas y hace amargo todo cuanto saborea: agua helada, viento helado por todas partes se derraman. Y sobre nosotros cae muy de veras calor, viento. Y hay hambre y hay sed. Es en suma eso así. Óyeme pues, hija mía: La tierra no es sitio de dicha: no hay en ella alegría, no hay felicidad. Suelen decir que es lugar de alegría con pena y de dicha con dolor. Decían antaño los viejos: Para que no siempre anduviéramos llorando, para que no siempre estuviéramos tristes, nos dio el señor: la risa, el sueño, el sustento, nuestra fuerza y nuestro brío y aquel dulce placer de la carne con que se propagan los hombres. Todo eso alivia la vida en la tierra, con que no andemos llorando. Y aun cuando eso es así, aunque en esta manera se mantiene el mundo, ¿por eso vamos a estar oyendo sólo, vamos a tener miedo, a andar llorando? Es uno lo que es: rey, jefe de guerra, persona que rige, que tiene rango, que se llega a Águila y Tigre, y ésa es la vida de la tierra y nadie anda intentando la muerte. Todo es afán, contienda, trabajo. Se busca mujer, o se busca marido. Pues siendo esto así, hija mía, favor de oírme: Aquí está tu madre y señora: de sus entrañas y de su seno te desgarraste y desprendiste; cual si fueras una hierbecita, como si fueras una plantita, de ella has brotado y has florecido: es como si estando dormida, hubieras despertado. Ve, pues: oye, entiende: esa es la vida humana. No vivas vida vana, no vivas sin cordura, no andes por lugares inciertos. ¿Cómo habrás de vivir? ¿Cómo habrás de seguir por breve tiempo el camino de la vida? Hijita mía, pequeñita mía, tortolita mía: se dice que la vida es lugar de conflictos, de espantos, de temores. Ten entendido que procedes de gente de valía; de gente de prosapia eres brote: fruto y resultado de nuestros viejos señores. Esos reyes y amos que se fueron y allá en la lejana región de la muerte están en hilera; los que vinieron a tener el solio y el trono; los que vinieron a dar nombre y fama a la nobleza. ................................

Los presagios, según los informantes de Sahagún

Primer presagio funesto: Diez años antes de venir los españoles primeramente se mostró un funesto presagio en el cielo. Una como espiga de fuego, una como llama de fuego, una como aurora: se mostraba como si estuviera goteando, como si estuviera punzando en el cielo. Ancha de asiento, angosta de vértice. Bien al medio del cielo, bien al centro del cielo llegaba, bien al cielo estaba alcanzando. Y de este modo se veía: allá en el oriente se mostraba: de este modo llegaba a la medianoche. Se manifestaba: estaba aún en el amanecer; hasta entonces la hacia desaparecer el Sol. Y en el tiempo en que estaba apareciendo: por un año venia a mostrarse. Comenzó en el año 12 Casa. Pues cuando se mostraba había alboroto general: se daban palmadas en los labios las gentes; había un gran azoro; hacían interminables comentarios. Segundo presagio funesto: que sucedió aquí en México: por su propia cuenta se abrasó en llamas, se prendió en fuego: nadie tal vez le puso fuego, sino por su espontánea acción ardió la casa de Huitzilopochtli. Se llamaba su sitio divino, el sitio denominado " Tlacateccan" ("Casa de mando"). Se mostró: ya arden las columnas. De adentro salen acá las llamas de fuego, las lenguas de fuego, las llamaradas de fuego. Rápidamente en extremo acabó el fuego todo el maderamen de la casa. Al momento hubo vocerío estruendoso; dicen: "¡Mexicanos, venid de prisa: se apagará! ¡Traed vuestros cántaros!..."Pero cuando le echaban agua, cuando intentaban apagarla, sólo se enardecía flameando más. No pudo apagarse: del todo ardió. Tercer presagio funesto: Fue herido por un rayo un templo. Sólo de paja era: en donde se llama "Tzummulco".1 El templo de Xiuhtecuhtli. No llovía recio, solo lloviznaba levemente. Así, se tuvo por presagio; decían de este modo: "No más fue golpe de Sol." Tampoco se oyó el trueno. Cuarto presagio funesto: Cuando había aún Sol, cayó un fuego. En tres partes dividido: salió de donde el Sol se mete: iba derecho viendo a donde sale el Sol: como si fuera brasa, iba cayendo en lluvia de chispas. Larga se tendió su cauda; lejos llegó su cola. Y cuando visto fue, hubo gran alboroto: como si estuvieran tocando cascabeles. Quinto presagio funesto: Hirvió el agua: el viento la hizo alborotarse hirviendo. Como si hirviera en furia, como si en pedazos se rompiera al revolverse. Fue su impulso muy lejos, se levanto muy alto. Llegó a los fundamentos de las casas: y derruidas las casas, se anegaron en agua. Eso fue en la laguna que está junto a nosotros. Sexto presagio funesto: muchas veces se oía: una mujer lloraba; iba gritando por la noche; andaba dando grandes gritos: -¡Hijitos míos, pues ya tenemos que irnos lejos! Y a veces decía: -Hijitos míos, ¿a dónde os llevaré? 2 Séptimo presagio funesto: Muchas veces se atrapaba, se cogía algo en redes. Los que trabajaban en el agua cogieron cierto pájaro ceniciento como si fuera grulla. Luego lo llevaron a mostrar a Motecuhzoma, en la Casa de lo Negro (casa de estudio mágico) . Había llegado el Sol a su apogeo: era el medio día. Había uno como espejo en la cabeza del pájaro como rodaja de huso, en espiral y en rejuego: era como si estuviera perforado en su medianía. Allí se veía el cielo: las estrellas, el Mastelejo. Y Motecuhzoma lo tuvo a muy mal presagio, cuando vio las estrellas y el Mastelejo Pero cuando vio por segunda vez la cabeza del pájaro, nuevamente vio allá en lontananza; como si algunas personas vinieran de prisa; bien estiradas; dando empellones. Se hacían la guerra unos a otros y los traían a cuestas unos como venados. Al momento llamó a sus magos, a sus sabios. Les dijo: -¿No sabéis: qué es lo que he visto? ¡Unas como personas que están en pie y agitándose!... Pero ellos, queriendo dar la respuesta, se pusieron a ver: desapareció (todo): nada vieron.

Octavo presagio funesto: Muchas veces se mostraban a la gente hombres deformes, personas monstruosas. De dos cabezas pero un solo cuerpo. Las llevaban a la Casa de lo Negro; se las mostraban a Motecuhzoma. Cuando las había visto luego desaparecían.

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