Está en la página 1de 2

YEGUAS DEL KILIMANJARO DE ROLO MARTINEZ: DEL DORADO MUNDO DEL

PORNO A LA POESIA por EDUARDO J. FARIAS ALDERETE
Hay en el Porno, más prejuicios que realidades y más hipocresías que
consecuencias. Oculto, negado por la moral pero extenso en las prácticas de la
masa, aún no se le reconoce como arte y posiblemente nunca se le dará ese
sitial que algunos postulan como necesario.
Se debe reconocer que el sexo está in extenso dentro de la poesía y de la
literatura. No es de sorprender cualquier novela, cuento o poema, donde
explicita o tácitamente cumpla una función relevante (como la vida misma).
Pero Yeguas de Kilimanjaro rebasa ese leitmotiv y se acomoda con certeza y
novedad en el Porno, para ser precisos en la época dorada, mediados de los
setentas hasta finales de los noventa aproximadamente.
Este hábil y pulcro poeta, afila sus armas líricas ensalzando lo que muchos
dudarían como una temática o algo que llegue a “inspirar” un par de versos.
Rolo Martínez es detentador de una voz lírica precisa que utiliza las imágenes
necesarias como para imbuirnos en el instante preciso en que el sustrato real,
el hombre mismo se enfrenta a la cinta VHS donde las reinas y princesas del
porno se pasean en cueros y despliegan todas sus técnicas amatorias.
Que no se piense que es un simple o vulgar “homenaje” a un puñado de
actrices porno, sería reducir a esta obra a una mínima e injusta expresión.
Martínez se sumerge en esa íntima experiencia de disfrutar a esas mujeres
intérpretes de excelsas sesiones de sexo, artificioso, irreal para algunos, pero
certero y necesario para muchos, las pulsiones, el movimiento y la carne por la
carne en la carne, mientras se es testigo mudo y sordo, por atestiguar en bajo
o nulo volumen. Rito necesario en que se invoca las facetas más voyeristas del
alma, un instinto onanista, la escisión perfecta del mundo exterior con el
interior, el mundo queda excluido y sin embargo estos instantes son capaces
de desatar universos complejos, cosmos indivisibles de imágenes placenteras.
Martínez excluye la culpa que para muchos es el escudo perfecto para proteger
su moral. No se abandona el lirismo, las imágenes son bellas, pero el poeta
realiza un ejercicio interesante que define su punto de vista con exactitud:
“ahora que el silencio se repite como una cadena
escribo la vida y el porno son pequeños
/ símbolos de sincronía
instantes de fuego y exilio
que sólo saben devenir
en un poema:”
Las actrices Ginger Lynn, Kay Parker, Traci Lord, Kascha Papillon, Tory Welles,
Stacey Donovan, Amber Lynn, Candie Evans, Marilyn Chambers, Linda
Lovelace, Shauna Grant, Kandi Barbour, Bambi Woods, Arcadia Lake, Shanna
Mccullough, Karen Summer, y otras tienen su lugar en este poemario, que no

lo de Kilimanjaro es difícil de descifrar . Editorial La Liga de la Justicia Ediciones. para que esa magia irreal de las películas porno nos envuelva nuevamente y apela a esa memoria que se crió con la satisfacción entregada a través de la fría pantalla de la televisión. Sea como sea. y los nudos desatados de nuestra imaginación. es una muestra del buen nivel poético. Cito al poeta: “yacen aquí los restos de una / incandescente señorita bajo este montón de hierro sucio / donde duerme el frío de sus muelas sus pies azules dos insignias férreas de lo inmaterial su rostro como un aeródromo / en que la galaxia fue un enjambre / de cansadas mariposas bajo estas breves líneas de neón escaño de una bailarina de striptease / que danza en una pira hecha de / garzas pálidas y amebas en este campo de significados transparentes / reposa el cuerpo de una yegua / que escribía con su lengua ésta ésta fui yo:” Pero Martínez nos sitúa en el tiempo y en el espacio. claro. Bello. se recomienda el poema “Traci Lord” cuya estructura en tres partes. inalterable y excelso tributo a los instintos. . Excelente poemario. En cuanto al título. más allá del monte de Tanzania o quizás como una certera sustitución al monte de Venus.se queda corto en el esplendor refulgente que entregaba la tecnología catódica y los cabezales de los reproductores VHS. las Yeguas tiene que ver al chilenismo que define a la mujer como una “puta” o también “mujer de bellas proporciones”. este poemario tiene un nivel excepcional tanto compositivamente como el fondo que abarca y diferencia el radiante mundo del porno con la cruel realidad.

Intereses relacionados