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MONICIN PARA EL XVIII DOMINGO DE ORDINARIO - CICLO B

MONICIN DE ENTRADA
Bienvenidos a celebrar la Eucarista de este domingo.
Recuerden que en este ao nuestro lema en la Dicesis es:
IGLESIA EN SALIDA AL ENCUENTRO DEL HERMANO EN LA VIDA.
Jess est siempre presente junto a nosotros. Cercano a nuestro camino
cotidiano, l es el alimento de nuestras vidas.
l nos ha convocado aqu, en este domingo. Estamos reunidos en torno a l
gente distinta, con ilusiones y problemas distintos. Pero hay algo que
compartimos: todos nosotros queremos seguir su camino, queremos vivir
su vida. Unidos en este mismo anhelo, comencemos nuestra celebracin.
Pongmonos de pie y recibamos cantando al Padre (decir nombre
del sacerdote), que hoy presidir nuestra celebracin.
PRIMERA LECTURA: xodo 16,2-4.12-15
La primera lectura nos explica cmo Dios aliment con el man a su pueblo
errante por el desierto. En el evangelio Jess se nos mostrar como un
alimento muy superior al man. Escuchmoslo con atencin.
SALMO (22)
SEGUNDA LECTURA: Efesios 4,17.20-24
Pablo recuerda algo fundamental en nuestra vida cristiana: si decimos que
somos seguidores de Cristo, tiene que notarse en nuestra manera de actuar.
Escuchmoslo con atencin y dejmonos ilusionar por sus palabras.
EVANGELIO: Juan 6, 24-35
La gente busca a Jess no porque crea en l, sino porque les llen el
estmago. La tarea de Jess es despertar en todos sus hijos un hambre
ms profunda. Jess no habla slo del pan de cada da, habla del pan para
la vida eterna, habla de s, de su presencia escondida en el pan de la
Eucarista. Escuchemos la proclamacin del Evangelio.

ORACIN UNIVERSAL

(Como en la hoja dominical)


MONICIN A LAS OFRENDAS
Ofrezcamos nuestros dones al Padre, como expresin de una mente y de un
espritu renovado por el mrito de la sangre de su Hijo amado. Dos
miembros de la Comunidad presentan las ofrendas.
MONICIN A LA COMUNIN
Acerqumonos ahora a recibir el verdadero man, este gran regalo de Dios
para vida del mundo.
ORACIN PARA DESPUS DE LA COMUNIN
TE BUSCO, SEOR
Aunque mi fe no sea slida
y, a veces, exija pruebas de tu presencia
Aunque dude, y a continuacin,
te d la espalda y no pueda defenderte
Aunque no trabaje demasiado
por tu causa y por tu Evangelio
Slo s, Seor, que no dejo de buscarte
Que no dejo de quererte
Que no dejo de pensar
que, sin Ti, mi vida sea muy diferente.
Gracias, Seor
Amn.
AVISOS PARROQUIALES