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4, REPARACION POR DANOS SUFRIDOS AL SERVICIO DE LAS NACIONES UNIDAS Opinién consultiva de 11 de abril de 1949 La cuestin relativa a la reparacign por dats suft- dos al servicio de las Naciones Unidas fue remitida a Ja Corte por Ia Asamblea General de las Naciones Uni- das (fesolucign de la Asamblea General de fecha 3 de diciembre de 1948) en los siguientes términos “I, Bn el caso de que un agente de las Naciones Unidas, en el desempeto de sus funciones, sufra un dafo en circunstancas tales que impliquen la res- nsabilidad de un Estado, jtienen las Naciones Ginidas competencia para entsblar una reclamacién internacional contra el gobierno de jure 0 de facto responsable, a fin de obtener la reparacion por los datos causados: a) A las Naciones ‘Unidas, b) A la etima o asus causahabientes? “IL, En caso de respuesta afirmativa sobre el in- ciso B) del punto, emo debe conciliarse la accién de las Naciones Unidas con los derechos a que sea acreedor el Estado de donde procede la vicima?” Con respecto a las cuestiones I a) y I), la Corte establecis una distincign segin que el Estado responsa- ble fuera ono Miembro de las Naviones Unidas. La Corte respondié afirmativamente por unanimidad a a cuestin I). En cuanto a la cuestin I b), la Corte ‘oping, por II votos contra 4, que la Organizacién tiene apacidad juridica para presentar una reclamacin in- ternacionai, tanto st el Estado responsable es Miembro de las Naciones Unidas como sino lo es. Por iltimo, con respecto al punto Il, la Corte, por 10 votos contra 3, opin qu, cuando las Naviones Unidas reclaman la reparacign de dafos causados a su agente no pueden hacerlo mas que basindose en el incumpl Imiento de obligaciones contraidas respecto a ella, el respeto de esa norma impediri normalmente que suja tun conflicto entre la accion interpuesta por las Nacio- nes Unidas y los derechos que pueda tener el Estado del que la victima es nacional, alemés, a conciliacion de derechos dependerd de consideraciones propias de cada caso particular y de los acuerdos que eoncierten Ta Organizacibn y os distintos Estados, [Los magistrados disidentes adjuntaron a la opinién ya sea una declaracién, ya sea una exposicin de los motives por los que no podian sumarse a ella. Otros dos miembros de la Corte, aun suscribiendo Ia opinion, Te afadieron una exposicién complementaia . soe En su opinién consultiva, la Corte relata en pri lugar las circunstancias procesales. La solicitud de opi nidn fue notificada a todos los Estados capacitados para comparecer ante la Corte, a los que se informé de que Ia Corte estaba dispuesta a recibir informacion de ellos. En consecuencia, enviaron exposiciones escritas Jos siguientes Estados: a India, China, los Estados Uni- dos de América, el Reino Unido de Gran Bretaia ¢ Irlan- 10 da del Norte y Francia. Ademés, presentaron exposicio- nes orales anie la Corte un representante del Secretario, General de tas Naciones Unidas, asistido por un asesor letrado, y los representantes de los Gobiernos belga, francés y britanico. La Corte hace seguidamente varias observaciones preliminares sobre Ia cuestidn que se le ha planteado, Procede a definir ciertos términos utilizados en la soli- citud de opinién, y analiza seguidamente el contenido de Ia formula: “‘competencia para entablar una recla- ‘macién internacional”. Esa competencia a tiene con certeza un Estado. La tiene también la Organizacién? Eso equivale a preguntarse si la Organizacidn tiene personalidad internacional. Para responder a esa cues- tién, que la Carta de las Naciones Unidas no resuelve expresamente, la Corte considera seguidamente las ca- racteristicas que la Carta ha pretendido dar ala Organi- zacién, A ese respecto, la Corte constata que la Carta fa conferido ala Organizacion derechos y ebligaciones distintos de los de sus Miembros. La Corte subraya, dems, la importante misién politica de la Organiza” cién ef mantenimiento de la paz y Is seguridad inter nacionales. De ahi concluye que ia Organizacién, por ser titular de derechos y obligaciones, posee en gran ‘medida personalidad internacional y la capacidad para actuar en el plano internacional, aunque ciertamente no sea un super-Estado. Pasando luego al miicleo de a cuestién, la Corte examina si entre los derechos internacionales de que ‘goza la Organizacién figura el de presentar una recla- ‘macién internacional para obtener reparacidn de un Es- tado por 10s dafios causados a un agente de la Organi- zacin en el ejercicio de sus funciones. Respecto al primer punto, I a), de la soticitud de opinién, la Corte llega a la conclusién undnime de que la Organizacién tiene competencia para entablar una reclamacién internacional contra un Estado (sea 0 n0 Miembro) por los daiios derivados de un incumpli- miento de las obligaciones de ese Estado respecto ala Organizacién. La Corte seiala que no se requiere que determine Ia cuantia exacta de la indemnizacién a que tienen derecho las Naciones Unidas, ya que esa cuantia dependera de varios factores que ia Corte enuncia a titulo de ejemplo. La Cotte procede luego a examinar la cuestién I 6) Se trata de saber si la Organizacién tiene competencia para entablar una reclamacién internacional con miras a obtener teparacién por los dafios causados, no a la propia Organizacién, sino a la victima o a sus causaha- bientes. En relacién con ese punto, la Corte analiza la cues- tin de la proteccién diplomatica de los nacionales. La Corte constata a ese respecto que sélo la Organizacién s verdaderamente competente para entablar una recla- macién en las circunstancias enunciadas, ya que la ‘base de cualquier reclamacién internacional debe ser ‘un incumplimiento por el Estado presuntamente res- ponsable de una obligacién respecto a la Organizacién. En el presente caso, el Estado de que es nacional la victima no podrfa alegar el incumplimiento de una obligacién respecto a él. Aqui, la obligacién existe res- pecto a la Organizacién. Sin embargo, la Corte admite que la analogia con la norma tradicional de la protec- cidn diplomdtica de los nacionales en el extranjero no bastaria por si sola para jusificar una respuesta afir- mativa. En efecto, entre la Organizacién y su agente falta un vinculo de nacionalidad. La situacién es nue- va, y conviene analizarla. ;Implican las disposiciones de la Carta relativas a las funciones de la Organizacién, su facultad de garantizar a sus agentes una prote: limitada? Debe considerarse que esas facultades, esen- ciales para el ejercicio de las funciones de la Organiza. cién, son una consecuencia necesaria de la Carta. En el desempeiio de sus funciones, la Organizacién puede te- net que encomendar a sus agentes misiones importan- tes en regiones agitadas del mundo. Es preciso que esos agentes gocen de una proteccién eficaz. Sélo de ese modo podrin desemperiar sus obligaciones de modo satisfactorio. La Corte llega, pues, a la conclu- sién de que la Organizacién esté capacitada para ¢jer- cer una proteccién funcional de sus agentes. La situa- cidn es relativamente simple cuando se trata de Estados Miembros, ya que éstos han asumido diversas obliga- ciones respecto a la Organizacién. Pero, iqué ocutte cuando se entabla una reclama- cién contra un Estado que no es miembro de las Nacio- nes Unidas? La Corte opina que los Miembros de las, ‘Naciones Unidas han creado una entidad dotada de una personalidad internacional objetiva y no sélo de la per- sonalidad reconocida por ellos. Por tanto, a Corte res- ponde afirmativamente a la cuestiGn I 6), al igual que a Ja cuesti6n I'a), La cuestién I planteada por Ia Asamblea General se refiere a la conciliacidn de la accién interpuesta por las Naciones Unidas con los derechos que podria tener el Estado del que es nacional la victima. En otras pala- bras, se trata de una posible concurrencia de derechos, de proteccién diplomética, por una parte, y de protec cién funcional, por la otra. La Corte no indica aqui a cual de esas dos categorias de proteccién debe darse prioridad y, en el caso de los Estados Miembros, subra- ya el deber de asistencia previsto en el Articulo 2 de la Carta. Affade que el riesgo de concurrencia entre la Organizacién y el Estado nacional puede reducirse © eliminarse mediante una convencién general o median- ‘te acuerdos concertados en cada caso, y hace referencia a los casos que ya se han presentado y en los que se ha hhallado una Solucién practica al problema. Por iiltimo, la Corte considera la posibilidad de que el agente sea nacional del Estado demandado. Como la reclamacién presentada por la Organizacién no se basa en la nacionalidad de Ia victima, sino en su condicién seg ‘no importa que Ia victima sea nacional del jo al que se dirige la reclamacién. Esa circunstan- a no modifice la situacinjuridica,

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