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Porque lo necesitamos para poder conocer nuestras limitaciones y también las armas de nuestra milicia, y porque debemos entender por qué y para qué estamos en esta tierra…

El Ministerio de Enseñanza Bíblica TIEMPO DE VICTORIA Presenta:

El Alma, la Guerra y la Vida

Autor: Espíritu Santo

Colaboradores: Muchos Instrumentos Humanos Utilizados por el Autor

Escrito Por: Néstor Martínez Rosario República Argentina

(Uno de Esos Instrumentos)

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Introducción

Introducción E n realidad no sé cómo escriben los grandes autores que la mayoría consume y

En realidad no sé cómo escriben los grandes autores que la mayoría consume y lee, tanto en

los grandes autores que la mayoría consume y lee, tanto en el ámbito secular como en

el ámbito secular como en el cristiano. Jamás asistí a ninguno de esos cursos introductorios que suelen dictar esos hombres y mujeres en las diferentes clínicas o congresos a tal efecto.

Así que yo, cuando tengo de parte del Señor la vía libre para comenzar a escribir para un formato superior al de un simple tratado, mensaje o producción más voluminosa, lo hago pensando en la palabra libro y conduciéndome cómo yo supongo- debería conducirse un aceptable autor.

Y lo hago como solía hacerlo cuando todavía no existían estas maravillas informáticas que te permiten las mil y unas técnicas probables para conseguir un buen resultado sin demasiado esfuerzo. Yo no, yo arranco por lo primero que tiene un libro, su título; luego paso a la introducción, luego su contenido y, finalmente, su conclusión.

Ya sé que esto no es ninguna novedad, pero sé que hay muchos profesionales de la literatura que hoy, aprovechando esas nuevas tecnologías, no lo hacen así. Supongo que a ellos eso les habrá dado excelente resultado y me alegro, pero yo sigo mi propia ruta.

Porque como con todos los otros, yo ya sé que esto no va a comercializarse, nadie va a pagar un centavo para leerlo, y lo va a leer solamente si mi Señor le pone en su corazón la desesperada necesidad de hacerlo, así que ni siquiera tengo la ansiedad lógica de pensar si será un éxito o no.

Estoy muy lejos de esa necesidad, gracias a Dios; sólo espero que le llegue a quien tenía que llegarle, aunque sea uno solo, porque por sólo uno hay fiesta de ángeles en los cielos, así que también la habrá en Rosario, Argentina, aunque no de ángeles, sino de seres de carne, huesos y algunos años vividos.

Y como lo primero que se me ocurrió (¿Se me habrá ocurrido, realmente, o lo recibí de mi Editor Principal?), fue el título, ahí nomás lo escribí: El Alma, La Guerra y La vida. Y luego el “chán-chán”, que es la onomatopeya de cómo finalizan musicalmente la mayoría de los tangos argentinos.

Sin embargo, tuve que pasar por unos pocos minutos de dudas y luchas, ya que ese título me sonaba como una vieja “peli” americana de vaqueros, de las llamadas “western”, que alguna vez vi en los años sesenta, y que creo se llamaba “El Bueno, el Malo y el Feo”, con el duro de Clint Eastwood.

De todos modos, decidí mantenerlo, porque aunque de pronto a otros adultos como yo les sonara de la misma manera, porque aquel viejo argumento de “las de cow-boys”, terminaban como corresponde que terminen todas las grandes historias de la humanidad: con la victoria del Bueno. …Y con la extinción del Malo y la conversión del Feo, claro.

Así que, solucionada esta duda filosófica, faltaba conocer lo que se supone que todo libro tiene que tener: su objetivo. ¿Llevar alimento espiritual? ¿Llevar un mensaje pleno en palabra de Dios? ¿Dar rudimentos prácticos para el crecimiento y la maduración de los hermanos? Lindas frases, todas. Muy ungidas y bastante evangélicas, también.

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MI Señor me hizo saber (No me preguntes cómo), que no; que esto no iba a encajar en ninguna de esas pomposas declaraciones de púlpito, que debería apuntar hacia otro objetivo. El objetivo de entregar en un solo contexto, tres aspectos de la vida de un creyente que necesariamente tiene que vivir, asumir, incorporar y, definitivamente, vencer.

Su alma, que indefectiblemente lo lleva a una guerra de un voltaje y un contenido que nadie podría imaginarse si asiste a uno de esos viejos cultos romanticones con los que las mayorías de congregaciones todavía se solazan, y finalmente la vida, que es en definitiva el objetivo real con el que cada creyente vive su vida de fe en esta tierra. La abundante, aquí y ahora; la eterna, después.

Y podríamos largarnos a leer todo lo que sigue después, que ha sido extraído y tomado de los miles de trabajos de audio y escritos que me ha tocado compartir durante todos estos años de ministerio, con los añadidos del hoy y el ahora, pero me ha parecido conveniente y necesario, hacer una breve reseña casi técnica del significado de cada una de las áreas mencionadas: alma, guerra y vida.

001 - Desde el Alma

Este subtítulo ha tomado textualmente el título de un antiguo vals que aquí, en la Argentina de los años 30 al 50, se estilaba ejecutar en las fiestas de bodas, para que fuera bailado por los recién casados y toda su parentela. Eso hasta que paulatinamente fue reemplazado por el internacional “Vals de los Novios” que seguramente todos conocen.

Su música era hermosa en cadencia y sonidos y podría ser escuchada por nuestros santos oídos sin que nos ofenda, pero su letra más vale ignorarla, ya que como la mayoría del género, parecía inspirada en la vida y obra de algún demonio de esos que envían desde el infierno a desatar los más despiadados y crueles dramas humanos.

Dicen los diccionarios seculares, impíos, incrédulos y pecadores, que el alma es la parte espiritual e inmortal del hombre, capaz de entender, querer y sentir, y que, junto con el cuerpo, constituye su esencia humana.

¡Chocolate por la noticia! Me hubiera desmayado de sorpresa si hubiera leído que me decían que también era el nexo entre el Espíritu Santo que mora en nuestro espíritu humano y nuestro cuerpo. Hubiese sido como demasiado, ¿No es verdad?

Ellos, los paganos, dicen que alma también se denomina a una persona o individuo, que es lo que da vida o aliento a algo, que es también el interés, la energía o la voluntad que se pone en hacer las cosas, y por eso a alguien muy esforzado se le dice que hace las cosas “con toda su alma”.

Después el dicci de los incrédulos entra directamente en contenidos religiosos de sus orígenes hispanos e incidencias lógicas católico romanas, así que comienza con citar al alma en pena, que según me aseguran es la que padece en ese inexplicable lugar inventado por inexplicables teólogos llamado purgatorio, o simplemente de la gente que anda con una mezcla de tristeza y melancolía. (De esto último, puedo asegurarte, se tomaron todos los autores de las letras de los tangos de mi patria)

Y después, los autores de estos libracos gigantes, elevan sus cuerpos etéreos por las alturas, se van colgando de todas las ramas que encuentran a su paso en clara imitación simiesca, y mencionan los dichos, aforismos, expresiones vernáculas, refranes o sentencias que existen en nuestros pueblos hispanos con mención al alma.

Caerse el alma a los pies, que es sinónimo de abatirse o desanimarse por algo, Como alma que lleva el diablo, que implica a alguien que anda precipitadamente, con gran velocidad y agitación, hasta llegar a la más poética de En el alma, que simplemente describe algo que podríamos traducir como entrañable, muy íntimo.

Luego mencionan las más conocidas de Llegar al alma, para expresar algo que se siente vivamente, No poder con el alma, para graficar a alguien que está muy cansado, No tener alma, dedicado

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a los que no parecen tener compasión por nada ni nadie, Partir el alma, que es sinónimo de causar un

gran dolor, tristeza o lástima y Salirle del alma, que identifica todo aquello que se dice con sinceridad.

Dicen, por su parte, los diccionarios bíblicos, piadosos, creyentes y santos, que Alma era una palabra hebrea que se escribe nefesh, y que ignoro como se pronuncia porque jamás estudié hebreo, y que aparece setecientas cincuenta y cuatro veces en el Antiguo Testamento. Unas cuantas, ¿Verdad?

Y que como puede verse en la primera cita bíblica al respecto, que ellos colocan allá por el capítulo segundo del Génesis, significa lo que tiene vida. Y esto se aplica tanto al hombre como a los demás seres vivientes, lo cual le daría respuesta a tantos y tantos que andan por los templos preguntando si sus perritos o gatitos tienen alma, porque se les murieron y quisieran encontrarlos…allá…

También encontramos que en algunos textos, al alma se la identifica con la sangre, como algo que es esencial para tener aliento y animación. Pero es en el hombre donde se constituye en su principal característica, que es la que lo distingue de los seres irracionales.

Aseguran los teólogos constructores de diccionarios santos, que la primera función del alma es la de dar vida al cuerpo, y como la respiración es el signo principal de la vida física, de ahí que en hebreo, como en la mayoría de las lenguas, se la designe con términos que se relacionan más o menos con la imagen del aliento. Este principio vendría a ser la base que luego ampliaremos para explicar que allí radican los sentimientos, las pasiones, la ciencia y la voluntad.

Así, entonces, estar en vida es todavía tener aliento. Cuando el hombre muere, sale el alma, es de alguna manera, -dicen- exhalada, mientras que si llegara a resucitar, entonces vuelve el alma a él. Para el pensamiento hebreo, en tanto, el alma es inseparable del hombre total, es decir, que el alma expresa a los hombres vivientes.

Tal vez aquí radica el origen de la identificación del alma con la sangre; el alma está en la sangre, y

a veces dice metafóricamente que la sangre es la vida misma. De todos estos pasajes que incluyen todo esto, se puede deducir que la nefesh, es el principio de vida vegetativa que se considera ligada a la sangre del ser vivo.

Hay en hebreo, además, otras palabras que tienen casi el mismo significado, como nesamah, que expresa un soplo divino vivificante, que es principio de vida racional, sensitiva e intelectual. Otro término casi equivalente es ruah, que designa un soplo vital, el principio de la vida y de los sentimientos.

El hombre es superior y se distingue de las bestias por haber sido creado a imagen y semejanza de Dios, (Algo que los cristianos suelen olvidar permanentemente). En el Antiguo Testamento la nefesh parte del cuerpo con la muerte, pero el término no se aplica al espíritu de los muertos. Ya que la psicología hebrea no tenía una terminología semejante a la nuestra; la explicación deberá buscarse entonces en los pasajes donde las palabras hebreas traducidas por corazón y espíritu son usadas.

Es preciso esperar a los tiempos del Nuevo Testamento, los de la plenitud de la revelación en Cristo, para tener una doctrina completa del alma. En el griego del Nuevo Testamento, la palabra psyche (Que se pronuncia “psiquis” y de allí derivan psiquiatría o psicología), se usa como equivalente de la palabra hebrea nefesh, pero hay once casos en los Evangelios Sinópticos en que se expresa la seguridad de la vida después de la muerte.

En todos los cuatro evangelios la palabra pneuma, que es equivalente de ruah, también se usa para indicar la vida espiritual, y la palabra kardia (que es corazón), se usa para expresar la vida psíquica del hombre.

En el Nuevo Testamento el alma es la parte invisible del hombre, en oposición con la sangre y la carne. La psyche, el alma, es el principio de la voluntad y del querer, el centro de la personalidad íntima del hombre; el alma es nuestro propio Yo.

En el Nuevo Testamento, al contrario del Antiguo, el alma puede vivir separadamente del cuerpo y es el principio que le da vida. Claramente se habla de la supervivencia del alma. Así que es sinónimo de

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espíritu, y cuando el apóstol Pablo habla de tres componentes del hombre, a saber: cuerpo, alma y espíritu, no debemos pensar en una verdadera tricotomía, sino en la distinción entre la vida biológica del hombre y su vida espiritual, y que son salvos juntamente con su cuerpo, porque Dios salva al hombre total que, si ahora está sometido a la muerte. Será transformado y revestido de inmortalidad al final de los tiempos.

La expresión usada por Pablo que compara la muerte a un sueño, es una metáfora usada ya por los judíos y que ciertamente aparece también en numerosas inscripciones en las catacumbas de las primeras generaciones, y en la cual se expresa la firme convicción de que si duermen en el cuerpo, ciertamente ya han empezado a gozar de la salvación de Dios.

Aquí es evidente que Pablo supera las falsas concepciones que invadían el mundo helenístico en cuanto a la resurrección. El hombre total resucitará, en alma y cuerpo, porque la muerte no termina con el hombre, ya que Dios, cuando lo creó, lo hizo inmortal, y si por el pecado la muerte entró al mundo, por Cristo entró la vida.

Aunque la Biblia no desarrolla la idea del alma de una manera abstracta como lo hace la filosofía, no obstante es bien claro que en el Nuevo Testamento el alma que anima al hombre terrenal lo sobrevive y lo animará cuando, ya transformado y revestido de inmortalidad, tenga la plena visión de Dios.

Cuando Dios creó al hombre a su imagen y semejanza, su alma, su vida, su carácter, su voluntad, su psicología, su personalidad total tenían rasgos divinos que el pecado destruyó. El hombre, señor de la naturaleza, tiene un alma, una vida superior a la de los animales, sobre los cuales tiene dominio por su razón y personalidad que le vienen por un acto de la soberana voluntad de Dios que le permite señorear y llamar por su nombre a los animales.

Su alma es, por tanto, superior y distinta de la de los demás seres, (Lo cual no significa que ellos no la posean). El hombre resucitará en su integridad (Tanto los buenos como los malos, y esto no siempre se ha dicho), al final de los tiempos.

002 - La Guerra de una Sola Galaxia

Los que gustan del género de la ciencia-ficción con reminiscencias espaciales o interplanetarias, seguramente vieron y se divirtieron mucho con la saga de “La Guerra de las Galaxias”. Allá cada uno con sus gustos o disgustos. Lo cierto es que la que nosotros conoceremos aquí en esta tierra, es una guerra que forma parte de una sola galaxia, no de varias. Pese a eso, no será leve, te lo puedo asegurar.

Lo cierto es que desde lo secular, la guerra es la lucha armada entre dos o más países, o entre grupos contrarios de un mismo país. Es también la pugna entre dos o más personas y, en suma, una lucha, un combate.

Tiene sus derivados técnicos o descriptivos, tales como la guerra biológica o bacteriológica, que es la que utiliza como armamento a bacterias o a gérmenes nocivos y la guerra civil, que en este caso se produce entre bandos antagónicos y enemigos dentro de un mismo país.

Luego nos encontramos con la guerra de ondas, que es la que se produce como uso político y propagandístico de las emisoras de radio o de televisión, y la guerra fría, que es la manifiesta hostilidad en las relaciones entre dos o más países sin llegar al enfrentamiento armado.

No podemos dejar al margen a la guerra química, que como su nombre lo indica, es la que usa productos químicos dañinos para el ambiente o los seres vivos. La guerra santa, que es la que se hace por motivos religiosos y, esencialmente, la que ejecutan los musulmanes contra los que no lo son.

La guerra sucia es la que nos pone de manifiesto el uso de acciones ilegales coactivas o violentas por parte del Estado o de grupos paramilitares y, como conclusión una expresión que se utiliza mucho para dejar en evidencia a alguien que molesta o fastidia, simplemente diciendo que da guerra.

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Nuestros diccionarios bíblicos, en tanto, hablan de la guerra como consecuencia natural de la

presencia del pecado en el mundo, y de la codicia de los hombres y de las naciones por lo que pertenece

a los otros.

También puede tener el carácter, como en las Escrituras, de un juicio de Dios sobre una tierra por su pecado. Este es el carácter de la conquista de la tierra de Canaán por parte de Israel, como huestes del Señor, y en su mantenimiento de su tierra, para lo cual tenían instrucciones divinas.

En tipología, la guerra de ellos es figura del conflicto del cristiano contra principados, potestades, gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. Hay también guerras contra Israel, en las que Dios utilizó a otras naciones para castigar a su pueblo. Pero Dios siempre da sus propios derechos sobre su propio pueblo y sobre su propia tierra.

Cuando Jehová destruyó el ejército de Faraón en el Mar Rojo, fue llamado “varón de guerra”, y esta y otras victorias fueron registradas en el libro de las batallas de Jehová. David dijo de Dios: “Es quien adiestra mis manos para la batalla”.

Cuando estaban prestos para la batalla, los israelitas consultaban a Jehová. Si el conflicto no podía ser evitado, invocaban la ayuda de Dios, ofreciendo en ocasiones un sacrificio. Los paganos recurrían a la adivinación, cuidándose de no salir a la batalla más que en un día fuera declarado propicio. Se enviaban exploradores para reconocer el territorio enemigo, a fin de valorar su capacidad de resistencia.

Los prisioneros eran interrogados en busca de información. Antes de la batalla, un sacerdote, o bien el general del ejército, recordaba a los soldados la presencia de Dios. Algunos eran devueltos a sus hogares. Se usaban diversas tácticas: la sorpresa, la emboscada, la huida simulada, el asedio. En ocasiones, los campamentos enemigos presentaban a sus campeones. Las tropas israelitas daban la señal de ataque y de invocación para que Dios les diera su ayuda.

Como los otros pueblos de la antigüedad, los israelitas saqueaban el campamento enemigo, y en ocasiones daban muerte o mutilaban a los prisioneros. Por lo general, lo que se hacía era reducirlos a esclavitud.

Las fuerzas que asediaban una ciudad cortaban el suministro de agua, y fortificaban su propio campamento, por temor a una salida de los asediados. El enemigo levantaba terraplenes, y disponía sus arietes contra las puertas de la ciudad, hostigándose a sus defensores con honderos y arqueros.

Con ayuda de escaleras puestas sobre los terraplenes elevados, que en ocasiones llegaban a la mitad de la altura de los muros, se escalaban estos. Arqueros apostados sobre las torres de asedio y desde el suelo acribillaban a los asediados, que se defendían con flechas, piedras, antorchas encendidas.

La caída de una ciudad entrañaba su destrucción y la matanza de sus habitantes sin respeto a la edad ni al sexo. La victoria se celebraba con cánticos y danzas. Siguen habiendo guerras en la actualidad, perfeccionándose cada día más los instrumentos de muerte.

El corazón de la humanidad a espaldas de Dios no ha cambiado, lo que acarreará los duros juicios que desembocarán en la venida del señor para imponer su reino. Israel, establecido en la tierra en incredulidad, está siendo perseguido por sus enemigos.

Llegará el día en que el mundo se unirá en Armagedón para presentar batalla en el gran día del Dios Todopoderoso. El Señor reinará hasta que haya puesto a todos sus enemigos por estrado de sus pies. Después seguirá el período en el que no se aprenderá más a hacer la guerra, cuando los

instrumentos de guerra serán convertidos en aperos de alabanza, y el Príncipe de Paz reinará sobre toda

la tierra.

Es lo que podemos leer en uno de los más completos diccionarios bíblicos que están a disposición de todos, aunque sus conclusiones en muchas ocasiones pertenezcan a ciertas y determinadas corrientes específicas de interpretación bíblica.

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003 - ¡Gracias a la Vida!

Prosiguiendo con la onda musical con la que comenzaba esta intro, extraje este subtítulo del título de un tema que casi inmortalizó una ya fallecida eximia cantautora de nuestra música folklórica nacional argentina, dueña de muchos éxitos nacionales e internacionales.

Sin embargo, lo llamativo del tema en cuestión, es que hay una parte de su letra que dice: “gracias a la vida / que me ha dado tanto”. Y cabe dentro de lo que son las métricas y las cadencias de la música en general, sino fuera por un nimio detalle: no es la vida abstracta e inanimada quien nos da o no nos da cosas, sino alguien muy superior e invisible que está por encima de todas las cosas que conocemos, incluida nuestra propia vida.

Pero nuestra enorme e indiscutida artista musical y vocal, ya sea desde lo técnico, pasando por lo profesional y concluyendo en lo vocacional, no lo sabía. Tal vez porque nadie se atrevió a ir a decírselo. Una pena. De haberlo sabido, entonces sí su paso por la tierra hubiera sido completo y verdaderamente trascendente.

La vida. Según el examen del diccionario secular, la vida es la capacidad de los seres vivos para desarrollarse, reproducirse y mantenerse en un ambiente. Felices los que se conforman con estas acepciones considerándolas suficientes. Son un ejemplo de mediocridad y pobreza, precisamente, de vida.

Otra acepción dice que la vida es la existencia de seres vivos, el espacio de tiempo que transcurre desde el nacimiento de un ser hasta su muerte y la duración de las cosas. También un conjunto de medios para vivir, un modo de vivir y ser humano.

Se denomina así al relato de la existencia de una persona, a la prostitución, dicho de las mujeres, cualquier cosa que produce una gran satisfacción o da valor a la existencia de alguien, la animación, la diversión, la expresión, la viveza especialmente referido a los ojos.

Es el estado del alma después de la muerte, según algunas religiones, la unión del alma con el cuerpo, en algunas otras religiones y la actividad o conjunto de actividades de un cierto y determinado grupo social específico y definido.

Se le llama buena vida a una vida cómoda y regalada, vida y milagros a toda la vida de alguien, hasta los más pequeños detalles, amargar la vida a hacer desagradable la vida de alguien, a vida o muerte, para determinar cosas que se realizan con gran riesgo de vida y buscarse o buscar la vida, como conseguir lo necesario para vivir, bastarse uno solo para solucionar un asunto.

Dar la vida significa sacrificarse por alguien; dar vida, es representar un personaje en una obra; de por vida, que durará por todo el tiempo de una vida; de toda la vida, es desde hace mucho tiempo, desde que se tiene memoria, y esto es vida, una expresión que se usa para mostrar que se está disfrutando de algo muy agradable.

Finalmente, en la vida, es sinónimo de decir: nunca; hacer la vida imposible, es molestar, hacer sufrir a una persona de forma continuada; ir la vida, ser algo muy importante para alguien; pasar a mejor vida, es el equivalente a morir y, perder la vida, también es morir, especialmente de un modo violento.

Nuestro diccionario bíblico de consulta permanente nos dice que vida es aquello por lo cual un ser creado disfruta del lugar en el que el Creador lo ha puesto. Dios sopló en la nariz del hombre aliento de vida, “y fue el hombre un ser viviente”.

Al entrar el pecado, el hombre pierde derecho a esta vida, y Dios la reclama, diciendo: “ciertamente demandaré de la sangre de vuestras vidas; de mano de todo animal la demandaré, y de mano del hombre; de mano del varón su hermano demandaré la vida del hombre” En ello se instituye la pena capital por el asesinato, nunca abrogada o alterada.

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En las escrituras se reconoce la diferencia entre la vida en un sentido moral y la existencia. Ello se ve en un pasaje que dice: “¿Quién es el hombre que desea vida, que desea muchos días para ver el bien?” Aquí se ve al hombre deseando vida, deseando gozarla.

Ello responde a la objeción de los que intentan negar el castigo eterno, afirmando que vivir para siempre sólo se afirma de los creyentes. Esto es cierto, pero muchos otros pasajes de las escrituras demuestran que los malvados tendrán existencia eterna.

El hombre, en su estado natural, es considerado moralmente muerto en pecados, y necesitando ser vivificado por el poder de Dios; o como viviendo en pecados, y necesitando aceptar la muerte a fin de poder vivir en Cristo.

En estos diccionarios santos, hay también una referencia a la otra vida a la cual aspira el creyente convencional: la vida eterna. En las escrituras se presenta comúnmente a esta en contraste con la muerte. La vida eterna ha sido revelada en el Señor Jesucristo.

Se nos dice que el que tiene al Hijo, tiene la Vida, y que el que no tiene al Hijo, no tiene la vida. Por ello, el que tiene al Hijo de Dios tiene la vida ahora, y lo sabe por el Espíritu Santo, el Espíritu de vida. Juan habla de la vida como un estado subjetivo de los creyentes, aunque inseparable del conocimiento de Dios plenamente revelado como el padre en el Hijo, y verdaderamente caracterizada por esto mismo.

El Señor le dijo al Padre en oración: “Esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado”. Pablo presenta la vida eterna más en su aspecto de esperanza puesta delante del cristiano, que sin embargo tiene un efecto moral en el aquí y ahora.

De ello se puede ver que para el cristiano la vida eterna se relaciona en su plenitud con la gloria de Dios, cuando el cuerpo presente que forma parte de la vieja creación será transformado, y habrá total conformación a semejanza de Cristo, en cumplimiento de los propósitos de Dios.

En este tiempo, el propósito de Dios es que el cristiano, en quien mora el Espíritu Santo, (Y lo doy por sobreentendido porque de otro modo no podría considerarlo cristiano), sepa o tenga el conocimiento consciente, de que tiene la vida eterna, una vida totalmente distinta de la vida en la carne, relacionada con el Señor resucitado y exaltado.

Listo. Ahora sólo me resta empezar a desplegar conceptos y sentencias reveladas hace algunos años, otras no tanto y algunas más quizás hoy mismo, ahora mismo, dentro de un momento. Es mi oración que esto no sólo te bendiga, madure y alimente, sino que también te capacite para como dice Pablo-, pelear tu buena batalla, que seguramente la tienes y ardua.

Sería inteligente y conveniente, que antes de comenzar a leer el desarrollo que sigue, tú también te pusieras a orar para que el Señor te permita entender, aceptar, creer y poner por obra todo lo que viene de Él por mi intermedio, y discernir lo que es mío personal y carnal para sencillamente desecharlo.

Con ese criterio formado y puesto en marcha, sólo me resta comenzar lo que no dudo será un privilegio, como lo es siempre trabajar en algo donde el Señor es tu único jefe. Te espero en el final, en lo que seguramente llamaré “conclusión” y no epílogo, porque no hay epílogo en lo que viene de Dios, sino un permanente y repetitivo “continuará”.

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PRIMERA PARTE

El Alma

10 PRIMERA PARTE El Alma E n la congregación donde pasamos con mi familia la última

En la congregación donde pasamos con mi familia la última etapa dentro de las estructuras

con mi familia la última etapa dentro de las estructuras babilónicas, no estaba bien visto llorar.

babilónicas, no estaba bien visto llorar. Se consideraba una debilidad infantil no apta para cristianos maduros. En realidad, el problema que ellos tenían, era con las emociones.

Sabiendo que había efectivamente- una enorme cantidad de iglesias que hacían de los impactos emocionales un verdadero arte efectista, la que nosotros asistíamos, antigua, clásica y tradicional, se había volcado directamente al lado opuesto.

“A mí no me gusta que la gente se la pase gimiendo y llorando innecesariamente, -decía el pastor-, porque no es así como se conmueve a Dios. Dios no se mueve por lástima, se mueve por fe”. Enorme verdad sin ninguna tacha ni enmienda. Así es sin ninguna duda.

Sin embargo, una cosa es no promover los emocionalismos como formas o métodos convocantes o aglutinantes de nutridas membresías, y otra muy distinta, opuesta y también equivocada, suprimir toda emoción en los asistentes y miembros. ¿Sabes por qué? Porque Dios nos hizo con emociones. Él las puso allí. Pero para que vivamos con ellas, no por ellas.

Recuerdo dos hechos con la misma expresión externa, pero diferente comprensión interna. En una congregación a la que asistí como predicador, en el final del mensaje, hice un llamado al frente. Pasó muchísima gente y se paró en fila esperando un toque de Dios o una unción especial, que era lo que andaba de moda templista por esos días.

Fui guiado por el Espíritu Santo a ir pasando por cada persona y, cuando sentía la orden, miraba a los ojos de esa persona y simplemente le decía: ¡Llore! Y para mi sorpresa primero y curiosidad suma después, cada una de esas personas, puntualmente, rompía en un desconsolado llanto. No hubo uno que no lo hiciera de los que recibieron la orden. Sólo quedaron a un lado los que no la recibieron.

Yo no conocía a esa gente, de hecho, era un ministro de visita. El único vehículo que me relacionaba con esos hermanos, era el de la radio, mediante el espacio en el que yo participaba y enseñaba esas cosas que tú ya habrás conocido por las grabaciones antiguas de mi Web. Pero eso no era un punto que los obligara a ellos a obedecer a rajatabla a esa curiosa orden lacrimógena.

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Cuando concluyó todo, el pastor principal de esa iglesia me solicitó que me reuniera un momento con él en su oficina, antes de emprender el retorno a mi domicilio. Allí y sin protocolo alguno me preguntó y creí percibir que de no muy buen talante-, las causas por las cuales yo les había ordenado llorar a toda esa gente.

Se lo veía algo fastidioso y molesto por eso, pero de todos modos esgrimía esa sonrisa que tanto conocemos y que es con la que se suelen disfrazar los hermanos de todo nivel jerárquico para, precisamente, esconder sus sentimientos y sus emociones. Al pastor no le había gustado para nada que esa gente hubiese sido invitada a llorar, pero lo que mucho menos le gustaba, era que hubieran sido tan puntillosamente obedientes para con la directiva.

Le expliqué como pude que yo no había previsto eso, que sólo había sentido la necesidad de decirles eso cuando comencé a ministrarlos. Que en otras congregaciones y en igual situación, jamás había dicho algo parecido. En fin; que no podía decirle el motivo ni la razón por la que yo había hecho lo que había hecho.

Es obvio que hasta allí, ninguno de los dos habíamos tenido en cuenta al Espíritu Santo. Él suponía que yo había inventado esa forma de ministrar porque me habría parecido novedosa, y yo me quedé con la sensación de que era algo que me había llegado de adentro hacia afuera, aunque no hubiese podido jurarlo, claro está.

La sorpresa me la llevé al instante siguiente, cuando el pastor me dijo que “algo” iban a tener que hacer, porque el mandato de llorar, yo se lo había dado solamente a todos los miembros del ministerio de la congregación. Esto es: a los miembros rasos, los pasé por alto. A los que tenían cargos, posiciones o funciones dentro de la iglesia, el mandato de llorar.

Me fui de allí sin saber qué pensar. Hay veces que las cosas que Dios hace, nos deja sin palabras y sin explicaciones lógicas o coherentes para dar. Supuse que algo debería significar pero que debería ser, en todo caso, el pastor y su gente los que tendrían que ocuparse y/o preocuparse. De todos modos, no pude evitar ser impactado por ese evento.

No sé por qué no me sorprendí en modo alguno cuando, meses después, esa congregación se vio sacudida por una serie de escándalos internos y, finalmente, se extinguió. La gente se dispersó en otras iglesias, los líderes dejaron de serlo y todo concluyó allí.

Es notorio que el Espíritu Santo sabía cosas que yo ignoraba, así que me hizo ir en una dirección que tuvo su efecto porque decidí ser obediente, así como no lo he sido en otras situaciones parecidas. Los siervos somos útiles o inútiles de acuerdo como funcionen nuestras neuronas espirituales. Si priva Cristo, allá vamos. Si priva el Yo, acá venimos. Conclusión del ejemplo uno: gente que lloró por una razón y con un propósito.

En otra congregación, a la que solía ir de visita con más asiduidad, me sucedía algo muy similar pero con resultados bien distintos. Había llegado a familiarizarme con algunos rostros de ese lugar, así que podía darme cuenta que, semana tras semana, en cada ocasión que me tocaba asistir allí, eran exacta y puntualmente los mismos hermanos los que pasaban al frente a recibir oración o ser ministrados.

De todos ellos, recuerdo a un hombre adulto, de gran porte físico y mirada permanente de perro apaleado. Él llegaba al frente y, con el simple hecho de llegar e instalarse allí a esperar que yo llegara y orara por él, comenzaba a llorar con gran aspaviento.

En una oportunidad, impactado por lo visible, consulté con el pastor de esa congregación respecto a ese que era su pastoreado. Me dijo que no le hiciera mucho caso, que era “llorón sin causa alguna”, quizás sólo para llamar la atención y hacer pensar que espiritualmente rayaba muy alto.

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Aquí tienes, en este segundo ejemplo, a gente (Este hombre sólo era uno de ellos), que lloró sin razón alguna y sin más propósito que una especie de exhibición personal. Un mismo llanto, similares lágrimas, diferente contenido. Y todo proveniente del alma, de un alma de la que ya hemos hablado muchas veces, pero que creo se merece que una vez más le dediquemos un pequeño espacio.

¿Con qué objetivo? Con el objetivo que tú la conozcas más y mejor. Y mucho más si tenemos en cuenta que posees una. Y muchísimo más si tenemos en cuenta que la que posees, todavía está muy lejos de haber sido sometida por el Espíritu Santo de Dios que, se supone, mora en tu espíritu.

004 - ¿Dones de Sanidades?

Yo creo que si hay algo que la Biblia tiene en sí misma, además de toda la tremenda revelación de la Palabra de Dios que necesariamente trae, es un altísimo sentido del equilibrio. Para muestra, que baste este botón: cuando la Biblia expresa las palabras todo, nada, siempre o nunca, habla en términos eternos. Es la única habilitada para hacerlo. El resto no puede.

Porque no hay ser humano que pueda hacerlo todo, no equivocarse en nada, acertar con lo correcto siempre o no errar el blanco nunca. Así que cuando un hombre dice cualquiera de estas cuatro palabras, ese hombre está sobre exagerando. O mintiendo. Sólo Dios puede.

Y dentro de ese equilibrio, quiero que veas que en la Primera Carta de Pablo a los Corintios, en el capítulo 12, nos encontramos con un don que allí se denomina como dones de sanidades. Y a mí me llamó mucho la atención que dijera eso, porque entendí que si la Biblia habla de sanidades, es porque está hablando en plural. No habla de una sola sanidad, sino de varias.

Yo he participado, tanto en calidad de miembro raso como de prestigioso ministro (?), de un sinfín de campañas de sanidad. Música, coros, largas oraciones, reprensiones al diablo y enfermos haciendo una fila esperando el milagro. Y en algunos casos, el milagro.

En otros casos, obviamente, la imitación del milagro. Por eso yo ya no digo que soy cristiano, prefiero rotularme como seguidor de Jesucristo. Nadie tiene nada contra un seguidor de Cristo, pero sí tiene muchas cuentas pendientes contra gente llamada cristiana que, en muchos casos, le ha resultado peor que gente rotulada como atea, créelo.

De todos modos, todas esas campañas siempre se denominan como de sanidad. Nunca escuché referirse a ellas como campañas de sanidades. Sin embargo, la Biblia es clara al respecto. La Biblia siempre es clara. Lo que no es tan claro, es el método o formas de interpretarla que algunos hombres tenemos.

Esto, es más que notorio y evidente, nos muestra que no se trata en la vida de procurar solamente sanar tu cuerpo. Está bueno eso, y es recomendable, pero indiscutiblemente cuando nos referimos a esos dones de sanidades, estamos entendiendo y aceptando que ellos abarcan la sanidad para diferentes conflictos que van más allá de esta caja descartable física, visible y natural.

Esto, y por imperio de algunas modas instauradas en muchas iglesias a favor de la participación y presencia de gente con licenciaturas universitarias, ha recibido el nombre de Sanidad Interior o, en su defecto, el más directo y concreto de Sanidad del Alma.

Mira; a mí no me cuesta absolutamente nada aceptar esto como algo necesario y hasta positivo, porque he visto con mis propios ojos que no es poca la gente que dice ser cristiana que necesita casi desesperadamente ser atendida, escuchada y ministrada en su alma por estas cosas.

Sin embargo, no puedo dejar de recordar a Víctor, un pastor que conocí y que en su momento valoré bastante, (Hoy, en realidad, no sé muy bien en qué anda; por uso el tiempo pasado), que

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encarándose casi ferozmente con esta moda psicológica, dijo que de ninguna manera podíamos hablar con base bíblica de sanidad del alma.

Porque, -explicaba Biblia en mano-, que si tú estás conjuntamente con Cristo crucificado, tal como ha sido escrito, aceptado, creído y puesto por obra, lo que ha quedado en la cruz, es precisamente tu alma. Y si tu alma ha sido crucificada, lo más lógico sería que tu alma debería estar muerta. Por lo tanto, más que de la sanidad del alma, lo que deberíamos tener en cuenta es su sepelio.

005 - Visión Introspectiva

De todos modos, jamás me gustó ni me gustará nunca, ser un fulano facilista, que larga expresiones sin pensar demasiado y presupone que todo se arregla porque sí y sin objetivo alguno. No soy hindú. Ellos tienen un dicho que consigna que al final, todo se arreglará. Y que si no se arregla, es simplemente porque todavía no es el final. Muy ingenioso, pero fuera de foco en lo nuestro.

Por ese motivo es que no minimizaré el asunto en absoluto. Es más; estoy dispuesto a reconocer y aceptar que es un tema muy difícil. Y no difícil porque Dios no sepa qué hacer con él y se rasque confundido su santa y venerable nuca sin saber para dónde tomar. No, para nada.

Digo que es difícil por causa del poco conocimiento del tema por nuestra parte. Que es decirlo de un modo elegante y medio hipócrita si me dejas opinarlo. Porque lo que pienso es que respecto a esta parte de nuestro cuerpo, la realidad nos muestra que somos auténtica y definitivamente ignorantes.

Entonces, de la misma manera que como personas no tenemos ni la más pálida idea de quienes somos por dentro de nuestro cuerpo físico, (Se supone que eso se lo dejaremos a los médicos), así tampoco sabemos en lo más mínimo cómo somos por dentro de nuestro ser espiritual.

Sabemos, decimos y hasta enseñamos que somos cuerpo, alma y espíritu, pero si nos preguntan cómo es cada una de esas cosas por dentro, nuestra única respuesta segura, confiable y sincera, será el silencio. Y hablo del silencio como sinónimo de reconocimiento de ignorancias.

Aquí en mi país, en una época muy especial, circulaba un refrán que prendía a modo promocional desde los medios: “El silencio es salud”. Estaba destinado a evitar ruidos molestos y todo eso. ¿Cómo les respondieron los sarcásticos de los grafitis? Que por esa causa el máximo silencio estaba en los cementerios… ¡Esa es mi tierra! Ay, mi Dios.

Volviendo al tema, deberé decirte que a lo sumo, nuestro conocimiento de nuestro ser físico interior, no va mucho más allá de una antigua, clásica y tradicional radiografía, pasando por una más moderna técnica de ecografía para concluir en alguna resonancia magnética o tomografía computada mucho más específica y precisa. Más que eso, ni hablemos.

Y si estás pensando que exagero y que tal vez no sea tan así, déjame preguntarte. ¿Has visto alguna vez un cuerpo como el tuyo, abierto por la mitad, dejando ver todo lo que haya dentro? Si eres o has sido estudiante de medicina, olvida la pregunta, no estoy hablando contigo. Pero si jamás pisaste una facultad de medicina, la reitero. ¿Viste algo así alguna vez?

Obvio que no, igual que yo. ¿Y qué crees que sucedería si de pronto tuviéramos un “espectáculo” de ese calibre? Lo más probable es que aterricemos en el suelo desmayados de la impresión, cosa que no habla necesariamente de una debilidad de nuestra parte, sino de la falta de costumbre o el hábito de ver y experimentar lo que te estoy diciendo.

Siempre me viene a la memoria cuando hablo de esto, de la experiencia de un viejo amigo que, cuando estaba en su ciclo secundario, su profesora de la materia de Biología, los sorprendió llevándolos

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con el curso completo a un hospital. Hospital público gratuito, no una clínica privada, moderna y de nivel, ¿Eh?

Dice que lo hizo para que ellos tomaran contacto directo con los padecimientos, patologías y enfermedades, y dejaran de estudiarlas solamente a través de la letra fría de los libros. Dice mi amigo que él, particularmente, no comió por dos días, y no precisamente porque se hubiera declarado en santo ayuno, sino por la fea impresión que se llevó. ¿Y qué fue eso tan horrible que allí le mostraron? Pues nada más que a sí mismo por dentro. Que no es poca cosa.

Entonces, en un arranque de machismo muy latino nos excusamos, diciendo: ¡Es que yo no nací para ser médico cirujano! ¡No me gusta la sangre, veo una gota y me descompongo! De acuerdo; no naciste para ser médico y no vas a irte al infierno por eso. Pero sí que hay otros riesgos que son peligrosos para ti y para mí porque tienen que ver con nuestra eternidad, nada menos.

Y ese peligro cierto y amenazante es que nunca llegues a conocer tu ser interior. Y no estoy hablando del ser físico, de hecho. Porque si tú te llegas a morir sin saber cómo es tu páncreas, tus riñones, o alguno de tus ojos por dentro, no habrá demasiado problema. No te habrás perdido de vivir absolutamente nada especial por esa ignorancia.

Pero si tú vives esta vida sin conocer tu ser interior, sin saber ni por asomo a dónde quiere llegar Dios con Su Palabra, eso sí que puede costarte tu calidad de vida, tu futuro o, lo peor de todo el asunto: tu eternidad. Porque conozco a mucha gente que vive haciendo planes y proyectos para esos ochenta o noventa años que estará por aquí, pero no los veo hacer lo mismo con su eternidad, que será el tiempo restante. Y no sólo eso; lo consideran una locura. Y créeme que no lo es.

006 - Necesitas una Oreja

Una mañana cualquiera y después de haber dormido aceptablemente bien por la noche, te despiertas con un dolor que no puedes localizar en un sitio específico o preciso y que, de acuerdo al movimiento que efectúes, te hace transpirar. Puedes tomarte un analgésico y aliviarte, pero tú eres alguien inteligente y sabes muy bien que eso, no sería nada más que un paliativo circunstancial.

¿Qué deberías hacer, entonces, dentro de un marco de sobriedad natural que te caracteriza? Ir a ver a un médico. Porque se supone (Y digo que “se supone” porque este es un tema que daría para otro libro completo), que ese médico al que concurres ha estudiado, precisamente para, entre otras cosas, llegar a saber la razón de tu problema, el origen de tu dolor y, obviamente, su solución definitiva.

Él seguramente va a encontrar el origen de tu malestar, su desarrollo, las molestias que te ocasionan o podrían ocasionarte, los daños directos o colaterales que te produce y, finalmente, cómo y con qué metodologías o maniobras clínicas o farmacológicas puede solucionarse.

Sin embargo, y a favor de un sistema pre establecido en la ciencia específica, lo primero que ese médico va a ver es el síntoma. Aunque de hecho no va a quedarse con eso que apenas es una evidencia. Va a empezar a investigar, porque sólo investigando llegará al epicentro del problema con la única finalidad de abortarlo y, de ese modo, contribuir a la sanidad de su paciente.

Linda cháchara, palabreja rara, que en mi país quiere decir algo así como: hablar florido pero sin decir nada consistente. Porque eso es lo que es en algunos casos la medicina convencional. ¿Alguien podría decirme, -si no es así- por qué hay cristianos que tienen serios problemas interiores que luego, inexorablemente, van a manifestar exteriormente?

Y entonces comienza la debacle doctrinal y las confrontaciones estúpidas. Se ponen de pie vetustos y venerables ancianos con aires de patriarcas y juzgan: ¿Puede enfermarse un cristiano? ¿Puede morirse un cristiano? Y si no fuera así como tantos entienden y opinan, ¿Por qué no los puede solucionar?

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¿Por qué se pasan todo el día y el principio del siguiente repitiendo como papagayos de colores versículos bíblicos, se conocen todos los himnos y las canciones de todos los templos, y hasta las marchas militares de todos los países importantes y de cuarta categoría?

¿Por qué cantamos afinada y desafinadamente que todo lo podemos en Cristo que nos fortalece, y ante la primera crisis ya nos derrumbamos debilitados? Simple y sencillamente, porque no nos hemos introducido, no nos hemos involucrado, porque en definitiva no queremos involucrarnos en eso que para nosotros es desconocido.

Pero sucede que para Dios, no hay nada desconocido. Y eso es lo que me da y nos debe dar paz, muchísima paz. Y cuando vivimos algo así, lo mejor que podemos hacer es hablar con el Padre de los cielos. Nada de discurso, nada de fraseología evangélica, nada de chatura religiosa; sólo diálogo. No monólogo incrédulo; diálogo de fe.

Señor, yo no sé cómo soy por dentro, pero tú sí que lo sabes por una simple razón; tú me has creado. Te doy gracias Señor porque no eres un Dios que trata con síntomas solamente. Te doy gracias Señor porque para nuestros conflictos espirituales, no hay aspirina ni analgésico que nos calme el dolor o nos baje la fiebre, sino que eres tú, oh Dios, un Dios que nos conoce y que nos va a ministrar para que podamos llegar a la raíz de nuestros conflictos y podamos, a través de la palabra de Dios, ser sanados.

Sanidad Interior. Sanidad del Alma. ¿Cuántos otros rótulos le han inventado? Quiero ser bien claro. El tema del cual estoy hablando, de ninguna manera podría ser considerado como el más importante de la vida cristiana. Por lo tanto, no quiero ni por asomo hacer un ídolo de esto. Sólo considerarlo en su punto más correcto como una realidad importante que es.

Y hablando de realidad, hay una realidad que nos dice que verdaderamente queremos hablar, que necesitamos desesperadamente hablar; Es más: pagamos buenas sumas para hablar y ser escuchados. Porque convengamos en que la mayor parte de las veces, sólo pagamos por la prestación de una oreja, no por el aporte concreto de alguna solución específica.

Cuando tú vas al médico porque te duele algo, él no va a preguntarte qué pensabas hacer mañana. ¿Recuerdas qué es lo que generalmente te preguntaría? Por ejemplo: ¿Qué comió? o; ¿Qué bebió? Cuando tú vas a un médico, lo primero que él va a realizarte es una historia, una historia clínica.

Ahí va anotar meticulosamente todo lo que tiene que ver con tu vida clínica pasada, actual y futura. ¿Cuántas operaciones? ¿Padres enfermos? ¿Alguien de tu familia padece alguna enfermedad crónica? Porque esa es una excelente fuente de datos que hacen al diagnóstico primario, que luego ayudará y aportará a la solución definitiva.

007 - La Solución del Avestruz

Seguramente, ese médico interviniente también va a consultarte si cuando eras niño tuviste algún problema más o menos serio de salud o, en todo caso, si llegaste a contraer algunas de esas enfermedades tradicionales de la etapa infantil: sarampión, rubiola, etc.

El caso es que ese facultativo, si procura llegar a sanarte de todas tus dolencias, seguirá preguntando, preguntando y preguntando. Y aunque nos fastidie y en la esencia espiritual profunda lo consideremos innecesario, es innegable que si quieres vivir una vida sana en todo terreno, habrá asuntos pasados que de ninguna manera podrás ignorar.

Y eso es puntualmente la realidad de nuestro pasado. Porque nuestro pasado es una realidad y la tristeza más grande que nos ha dado, es ver que los creyentes han empezado a creer que, venir a Jesús, es tomar un montón de palas con tierra y echárselas encima a sus pasados.

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Y simulan quedar fuera de cualquier complicación, esbozan sonrisas pre concebidas en salidas de templos y exclaman a viva voz para quien quiera oírlos: ¡No me importa nada! ¡Yo me voy al cielo! Coincido contigo en esto último, te vas al cielo. Pero, ¿Sabes qué? Mientras tanto deberás vivir aquí con la carga de tu pasado que prefieres ignorar en lugar de confrontar.

¡Es que las cosas viejas pasaron, hermano! Cierto. ¡Todas han sido hechas nuevas! Mucho más cierto. ¿Y? ¿Tu vida está dejando en evidencia eso o todo lo contrario? Esa es tu realidad, asúmela. LO que me dices es bíblico y es verdadero, pero que todavía no has podido ponerlo por obra en tu vida, también es cierto y verdadero. Así que habrá que ir al fondo de la cuestión a ver qué sucede.

Entonces, y a partir de estas inclemencias, hemos hecho como tradicionalmente hace esa tremenda ave zancuda del sur argentino, el avestruz. ¿Conoces al avestruz? Apela a tu buscador y observa su porte. No es una pequeña ave indefensa, precisamente.

Es un ave corredora de gran tamaño que, -reitero- habita preponderantemente en el sur de mi país, en lo que se conoce con el nombre de La Patagonia. Despliega grandes velocidades y es sumamente singular. La he visto con mis propios ojos. Son preciosas criaturas del Señor, aunque muy raras.

El avestruz tiene patas largas y extenso cuello. Cuando este animal se enfrenta a un peligro, su defensa es muy singular: mete la cabeza en un hoyo que escarba en la tierra y deja el cuerpo a la vista. El supone que basta que la cabeza esté bien, todo lo demás no importa. ¿Sabiduría misteriosa? ¿Irracionalidad ridícula? No lo sé, no es mi tema, no soy zoólogo. Sólo sé que es un animal.

Muchos cristianos hacen exactamente lo mismo, aunque no son animales. Ante la menor crisis en sus vidas, meten sus cabezas dentro de un hoyo simbólico, la llenan de versículos bíblicos afines, de oraciones bien intencionadas y actitudes similares. Sin embargo, eso es el fruto de una vida cristiana que no cierra en absoluto. Entonces empezamos a razonar: por qué, por qué y por qué. ¿Alguien tiene respuesta?

No, porque resulta ser que hemos aceptado un sinfín de cosas en nosotros, en nuestras vidas, que nos hemos creído sinceramente que son bíblicas porque tal vez suenan bíblicas, pero que cuando empezamos a ver la palabra de Dios nos damos cuenta que no son tan bíblicas.

Yo siempre procuré hacer esta salvedad cuando estudio la palabra de Dios. Hay una gran diferencia entre ser un creyente escritural a ser un creyente bíblico. ¿Sabías que son dos cosas distintas? Hay una parte de la Biblia que es para estudiar y otra parte, -Para mi gusto la más valiosa- que es para vivir.

Me agrada mucho la primera, porque soy curioso a ultranza y ávido permanente de saber, saber y saber. Pero soy consciente que lo que me salva aquí y ahora y me proyecta a una madurez con poder de Dios en mi vida, es la segunda. Cada uno elige y decide. Somos libres…en Cristo.

008 - Soltar Nuestras Ataduras

Te explico lo anterior para no dejarte colgado en ello. Tú puedes ser un creyente escritural, pero sin ser bíblico. ¿Lo entiendes? Te explico lo que significa. Significa que hay personas que toman un versículo de la Biblia y dicen: “¿Ves que está escrito? ¡Mira! ¡Aquí está!”

Sin embargo, cuando tú te decides a hacer lo correcto y arrojas toda esa escritura en toda la Biblia, resulta que no encaja de ninguna manera. Y a nosotros el Señor nos ha llamado para que seamos bíblicos. Porque nuestras profundas verdades están en la Biblia y no solamente en una escritura suelta por allí.

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¿Quieres un ejemplo antiguo y casi tradicional? ¡Resistid al diablo y huirá de vosotros! Se usa en la guerra espiritual y allí andan todos, predicando resistir al diablo para que él huya. Sin embargo, omiten la primera parte de ese verso, que a mi juicio es la más importante: someteos a Dios. Porque resulta ser que tu autoridad no está en resistir, sino en someterte.

Por eso es que, en el transcurrir de nuestra vida de fe, y a medida que vamos madurando y creciendo, nos vamos dando cuenta que, a medida que Dios nos va revelando su Palabra, nos va demostrando lo contrario a muchas cosas que a veces habíamos creído, pero que en realidad no eran así.

Y curiosamente, con todo el dolor íntimo por un error muy notorio cometido, nos damos cuenta que muchas de las cosas que por años hemos defendido a ultranza porfiadamente, eran cosas que exacta y puntualmente Dios deseaba que cambiáramos. Ilusos. Vanidosos.

Claro está que nuestro Padre celestial no va a enviarnos al infierno por eso. Muy por el contrario, nos deja una clara evidencia de la inagotable capacidad de paciencia y misericordia con la que se mueve con cada uno de nosotros. Sólo procura dotarnos de la habilidad plena de ordenar las cosas en nuestras cabezas y centrarnos en lo que debemos centrarnos, y no en lo que anda de moda eclesiástica.

Será bueno que lo sepas de una vez por todas: Dios te está confrontando en este tiempo. Cuidado, no he dicho enfrentando, porque Dios no tiene ningún interés ni necesidad de tener guerra contigo; he dicho confrontando, que suena parecido, pero no es lo mismo.

¿Y cómo es que nos confronta? Principalmente con su Palabra, y en ver como por un espejo esa palabra de Dios en nuestras vidas. Y créeme que no es fácil soltar en nuestras vidas lo que por años hemos mantenido fuertemente asido. Estructuras, tradiciones, costumbres, llámale como quieras. En realidad, son ataduras.

Aprende que la primera palabra que un bebé muy pequeño aprende en su vida, no es ni a decir “mamá” ni tampoco “papá”, aunque sea eso lo que registramos por orgullo de padres satisfechos. Lo primero que ese bebé va a aprender a decir, es Mío. Y todo lo que recibimos lo asimos con tanta fuerza que luego nos va a costar muchísimo soltarlo.

Hay una realidad que nosotros debemos entender para no equivocarnos con actitudes que no van más allá de expresiones de deseo o impulsos voluntaristas. Tu alma, que vamos a partir de la base que está bien viva y no crucificada con Cristo, no quiere ser ni cambiada ni moldeada a la imagen de Cristo. Se resiste, lucha, patalea, estorba, obstaculiza, a veces hasta vence.

Lo que estoy queriendo decirte, mi hermana, mi hermano, ,o amiga o mi amigo, que vaya uno a saber por qué causas inexplicables o casuales hoy estás leyendo esto y no otra cosa, es que tú te resistes a ser cambiado, esto es: moldeado a la imagen de Cristo.

Muy probablemente, cuando lees esto, haya una reacción instintiva e inmediata brotando desde tu ser interior, que me dice casi vociferando: ¡¡¡No!!! ¡¡¡Yo quiero ser cambiado!!! ¡Créame, hermano! ¡¡¡Yo quiero ser como Cristo!!! Muy bien, te creo. Sin embargo, déjame decirte que es precisamente allí donde está tu mayor batalla.

009 - Naturalezas Cambiadas

Pongamos las cosas en claro. Hay una naturaleza dentro de ti a la que no le gusta para nada lo que estoy diciendo aquí. Sin embargo, hay otra naturaleza, que también vive en tu interior, que te está diciendo que sí, que esto que estás leyendo, es bien cierto y real.

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Y es precisamente por esa dicotomía de pensamiento, que podemos observar con claridad que hay un severo conflicto dentro tuyo. Y ese conflicto tiene una protagonista principal y estelar: tu alma. Y créeme que no se trata de una actriz de segunda categoría ni de reparto, es de rol principal y central.

A veces los creyentes usamos una expresión que ni siquiera sabemos muy bien qué cosa quiere

decir, y es: salvar el alma. ¿Salvar el alma? ¿Y por qué usamos eso? Porque está muy bien dicho. ¡Es el alma lo que Dios quiere salvar! Pero esa alma, reitero una vez más, no quiere ser moldeada a imagen de Cristo. ¿Por qué? Bien; es aquí donde nos vamos a empezar a meter en problemas.

Si me lo permites, voy a utilizar una palabra que a ti, tal vez al oírla o leerla por primera vez, no termine de agradarte mucho. No te apresures; oye y examina. Luego, si quieres, puedes reaccionar. Pero no realices ninguna evaluación apresurada.

Dios nos diseñó, cuando nos creó, en espíritu, alma y cuerpo. Esto somos nosotros: un espíritu, que tiene un alma y habita un cuerpo. Es decir que yo no soy un cuerpo, ni soy un alma; soy un espíritu. Igual que Dios. Porque Dios es espíritu. Y yo estoy hecho a imagen y semejanza de Dios. Por lo tanto, yo soy un espíritu, Dios me dio un alma y habito en una caja descartable llamada cuerpo.

¿Y dónde está la novedad? ¿Qué significa esto que lo haga especial? Significa entre otras cosas que, aunque este cuerpo se vaya, no tiene que importarte. Porque tú no eres ese cuerpo. Eres un espíritu. Eres de la misma naturaleza que Dios. ¡Él lo dijo! Yo lo creo.

Y mucho cuidado con lo que dije, no me malentiendas porque me mandas de un viaje a Nueva Era.

No dije que soy como Dios, dije que soy de su misma naturaleza. Reitero: Él lo dice, no yo. Cuando Dios

creó a Adán, lo creó un espíritu. Luego le dio un alma y le dio un cuerpo. Por eso es que aparecen tres naturalezas en la creación del hombre.

En un legendario pasaje del Génesis, se nos dice que Dios formó al hombre del polvo de la tierra, ¿No es así. Entonces la pregunta que nos formulamos, es: ¿Qué formó realmente aquí? Formó el cuerpo. Porque seguidamente nos dice que sopló en su nariz aliento de vida.

Esta palabra que en ese texto leemos como aliento, equivale a espíritu en este texto. De hecho, sabemos que la palabra espíritu es la palabra griega pneuma, que como ya sabes quiere decir viento. Por eso, cuando la palabra de Dios habla del Espíritu de Dios, en realidad está hablando del aire de Dios.

Por esa razón, cuando el Espíritu Santo vino en Pentecostés, hubo un sonido tremendo como de un viento fuerte. Siempre todo lo relacionado con el espíritu, tanto humano como el de Dios, estará relacionado necesariamente con el viento. Y no es casual, encierra mucho más.

Luego dice que le dio un cuerpo. Y esta palabra, cuerpo, en la Biblia, es la palabra soma. Y la palabra alma, en la Biblia, es una pequeña palabra que a muchos no les gusta decir, pero que está allí. No se escribe así, pero se pronuncia psiquis, que en realidad se escribe correctamente psüche.

Esto quiere decir que si tú, en lugar de hablar tu idioma español, hablaras en griego dentro de tu iglesia, podrías decir en medio de una campaña evangelística: ¿Cuántas psiquis aceptaron hoy a Cristo? ¿Cuántas psiquis se convirtieron al Señor?

010 - Programación Eterna

Y el texto de Génesis al cual hacíamos alusión, termina diciendo que fue el hombre un ser

viviente. Y eso nos lleva, necesariamente, a hablar de Adán. Dios lo creó a Adán, y como Adán no tuvo a nadie antes que él, Adán estaba solo.

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Así es que Dios mismo se encargó de formar el alma de Adán. Dios. ¿Y cómo formó Dios el alma de Adán? Aquí voy a usar una palabra que a lo mejor, por cultura tradicional o religiosa, mucho no te agrada, pero créeme que no encuentro otra: lo programó.

Y sí; a mí particularmente no me gusta la expresión, como supongo que no les gustará a muchos de mis hermanos, pero no encuentro otra porque verdaderamente es así. Somos creados para ser programados. Somos seres programables, si quieres que te lo diga de este modo.

Fíjate; Dios lo toma a Adán y le dice: Ahora te voy a explicar para qué estás aquí. Primero vas a hacer esto, después aquello otro, después lo otro, luego vas a ponerles nombre a todos esos bichos, y no sólo eso: vas a tener que recordarlos a todos esos nombres que les pusiste, después.

¿Qué quiero decir con esto? Quiero decir que Adán no era un hombrecillo cualquiera con cara de yo no fui cuando Eva le da la fruta prohibida. Esa es una historia apta para las escuelitas dominicales. Si quieres, créela, pero la historia genuina puedo asegurarte que es muy diferente.

Adán tenía evidentemente una inteligencia en un grado de ciento por ciento, estándar que hoy no hay ser humano que lo posea. Adán era igual a Cristo. Había sido programado para vivir en santidad. Vas a habitar en el huerto, y lo vas a guardar, y luego harás esto, luego aquello y después lo otro. Esto es: lo programó.

Es probable que este término te suene demasiado mecánico, pero te ruego que te olvides de lo mecánico. Porque una computadora, por ejemplo, cuando tú la programas, es un reflejo técnico de lo que Dios ha hecho con el hombre.

En menor escala, por supuesto, pero es así. Dios creó al hombre, pero resulta ser que el hombre no fue e hizo todo lo que tenía que hacer. No estaba auto-programado. No era cuestión de oprimir un pequeño botón rojo.

Muy por el contrario, Dios lo ministró. Y si sigue sin gustarte y te produce rechazo visceral la palabra programar, permíteme que la cambie por enseñar. Dios lo enseñó, pero le dio un programa muy claro de todo lo que tenía que hacer. Bien; eso, es lo que nosotros llamamos hoy voluntad.

Porque fíjate que Dios no creó a un millón de personas. ¿Nunca pensaste en esto? Dios sólo creó a dos: Adán y Eva. Porque Dios lo moldeó a Adán y le otorgó sentido de existencia. Le dijo, entre otras cosas, para qué estaba en la tierra.

Le dijo cuál era el propósito por el cual tenía que estar. También le dijo que tenía que señorear, que tenía que dominar. Entonces, ¿Qué se supone que iba a suceder cuando Adán y Eva tuvieran hijos? Que Adán y Eva se iban a convertir en los programadores de sus hijos.

Y si Adán y Eva programaban a sus hijos, Adán y Eva y sus hijos, y los hijos de los hijos, de los hijos, de los hijos, hubieran sido igual al modelo de Adán y Eva. Y Adán y Eva y toda su descendencia hubiesen sido hijos de Dios, no hay otra cosa.

La Biblia, quiero que me entiendas, no es el arte de fabricar predicadores, ni evangelistas, ni tampoco la imagen de la iglesia más grande del mundo. La Biblia está escrita para que, a través de ella, hagamos hijos para Dios.

Entonces, así como Dios se convirtió en el programador de Adán y Eva, así también ellos iban a ser los programadores de sus hijos. Y de lo que estoy hablando es de poner las pautas, para que no me malinterpretes y me tomes para el lado que no estoy yendo.

De la misma manera que Dios le dijo a Adán: señoread la tierra, sojuzgadla. Lo influenció con eso, porque Adán después se puso a hacer todo lo que se le había mandado hacer. Y vaya uno a saber por cuanto tiempo lo hizo. Aunque aquí lo que interesa en grado sumo, es saber que sí, que lo hizo.

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Sin embargo, cuando Adán iba creciendo, se estimaba que lo iba a decir a sus hijos. Y estos, a su vez, se lo dirían a sus propios hijos, y luego a los hijos de sus hijos. Y cuando pasaran mil generaciones, iban a estar haciendo puntualmente lo que Dios le dijo a Adán que hiciera. Porque fuimos programados para seguir un programa modelo.

011 - Cambio de Patrones

Y bien; ¿Qué es lo que sucedió? Sucedió que Adán siguió el modelo divino, pero ni siquiera se reprodujo en su primera generación. Porque Satanás, ¿Qué crees que hizo? Lo tentó, y en Adán se rompió el modelo programado divinamente.

¿Y entonces? Entonces, la segunda generación ya no recibió programación divina, sino que recibió programación de una naturaleza de pecado. Por eso es que ya en la segunda generación, entre los hermanos, se mataron entre ellos. Porque Caín y Abel ya no poseían la programación que Dios quería.

Todo esto que te he contado, se ha ido multiplicando hasta hoy. Pero no concluye allí. Ahora quiero llegar más cerca de ti todavía. Tú también te resistes a ser moldeado a la imagen de Cristo, y yo también. Es muy malo para la iglesia mostrar a ministros que parecerían ser ultra-maxi-mega santos.

¿Por qué razón es que evidenciamos esa resistencia? Porque quieras o no, lo acepes o no, te parezca muy cristiano o no, hemos sido programados por patrones que no han sido los patrones divinos. Que distan demasiado de esos patrones básicos y primarios.

¿Y cuáles han sido esos patrones que han programado tu vida? Patrones sociales, morales, culturales, medio ambiente, hábitos y otros comportamientos del mundo natural. Esa es la programación que tú y yo hemos tenido. Y, por si eso fuera poco, las religiones también han programado nuestras vidas. Y pudieron hacerlo porque nos tomaron en un estado demasiado tierno.

Y presta atención a cómo Dios afirmará este principio en Su Palabra, que antes que naciera yo, ya Cristo había muerto porque sabía que yo iba a pecar. ¿Te das cuenta? ¡No lo habías visto desde esta

óptica? Por eso es que dice la Biblia que; por cuanto todos pecaron, están destituidos de la gloria de Dios.

Entonces, el día que tú tengas un hijo, él va a ser pecador. Ya está la ley, la naturaleza de pecado. Ya está dentro de nosotros. Por cuanto todos pecaron, es lo que hemos leído. En Adán pecamos todos. ¿Por qué? Porque Dios sabía esto. Si pecó el modelo, más vale que iban a pecar todos los que venían detrás del modelo, ¿No te parece?

Esto es una realidad insoslayable, no podemos evadirlo. Entonces, en el alma es donde está la voluntad, donde está la mente, donde está la imaginación, y vamos a llegar a algo que yo considero, es lo más importante si es que lo podemos entender.

Así como el cuerpo tiene órganos, también el alma tiene sus propios órganos. Incluso el espíritu tiene órganos. Son parte viva y activa de nuestro ser. Fíjate una cosa: tu alma, ¿Por qué se resiste a ser moldeada a la imagen de Cristo? Porque ha recibido patrones opuestos. Sin embargo, yo ahora quiero preguntarte: ¿Cuáles son esos patrones? ¿Cómo ha sido formada tu alma? Por entrenamiento.

Porque, aunque hasta hoy lo hayas ignorando, tú has sido entrenado. ¿Y qué significa esto? Que en tu vida ha pasado gente que te ha entrenado, precisamente, para la vida. Y no te estoy diciendo que te hayan entrenado para el bien o para el mal, no. No voy a calificar ese entrenamiento, sólo voy a describirlo como un hecho concreto ocurrido.

Por eso sencillamente estoy utilizando el verbo entrenar que es, en suma, lo que verdaderamente ha afectado tu vida. Han pasado tus padres, han pasado tus maestros en la escuela, han pasado tus

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vecinos del barrio o pueblo donde vives, tus amigos, los muy venerables hermanos del culto, los pastores que has conocido y, sin dudas, vaya uno a saber cuántos y quiénes más.

Todos ellos han pasado por tu lado, y un sinnúmero, (Escucha bien esto y toma nota, por favor), de personas han aportado su granito de arena para que tu vida sea lo que es hoy. Tú no eres lo que eres por lo que eres. Tú eres lo que eres por consecuencia.

Por un lado, tus reacciones, tus actitudes, tu forma de mirar, tu forma de ser, tu forma de comportamiento familiar, tu forma de mirar al matrimonio, tu forma de mirar la iglesia, tu forma, incluso, de mirar a Dios, tu forma de mirar a los vecinos, tu forma de mirar al deporte, tu forma de mirar televisión, tu forma de caminar, de hablar, de sentarte, en suma: toda tus formas, han tenido el aporte de cientos de personas que recuerdas y que has olvidado, por igual. No le hace, todas sumaron lo suyo.

012 - Principios de Entrenamiento

Estás entrenado. ¡Quien lo hubiera dicho! ¿No es cierto? Tu filosofía de vida, la manera en que te lavas los dientes, la forma en que te peinas, todo. Porque para eso fuimos creados; para que otros formen nuestra vida.

Ese es un principio de entrenamiento. Nada que ver con Messi, CR7 o Radamel Falcao, claro; pero… ¿Qué pasó? Pasó que esas personas fueron acumulando conceptos e ideas que se asentaron de una manera notoria en nuestras vidas.

¿Y eso qué incidencia tiene? Que las personas han afectado tanto nuestras vidas, que ya actuamos por inercia. Es decir que tú no tienes que levantarte y ponerte a pensar cómo vas a reaccionar si viene alguien. ¡No! Es parte de tu ser, no tienes que pensarlo. Sale y punto.

Ni siquiera tienes que calcularlo o evaluarlo, simplemente sale. Porque tú ya piensas así. ¿Y quién te hizo pensar así? Un principio de entrenamiento. Que lo puso Dios para bien, pero que como estamos en una naturaleza de pecado, no hemos tenido lo más selecto a nuestro alrededor. Y esas son las personas que han afectado tu manera de ser.

Entendamos esto. Las personas que han pasado por nuestro lado, ya son parte nuestra. Porque ellos se formaron en nosotros. Tú tomas el hábito de otra persona y se te pega, se te adhiere y esa persona ya está en ti. ¿Qué hubiese pasado si Adán hubiese oído todo lo que Dios decía? ¿Dónde hubiera estado?

No lo dudes, Adán hubiese sido como Dios. En su carácter. Por eso dice: a imagen y semejanza. ¿Qué hubiera pasado si Adán hubiese guardado las leyes de Dios? Adán hubiera estado reflejado en Abel y Caín. Por eso es que la Biblia dice: por cuanto Adán pecó, por uno, entró todo el pecado en nosotros. Por cuanto uno murió, fuimos todos salvos. El principio de entrenamiento. El principio de programación.

Ahora dime: ¿No te produce cierto escozor raro el pensar que dentro de ti, acompañándote por la vida, andan un montón de personas? Es posible que ya ni siquiera estén más y que ni siquiera te acuerdes quiénes son, pero pasaron por tu vida y dejaron su sello, su marca indeleble.

Personas que te afectaron con sus miradas, personas que quizás te afectaron en algo importante y que ni siquiera lo saben. Pero te afectaron, de eso no tienes dudas. Y esa es una realidad. Y no lo estoy diciendo para justificar en modo alguno tu forma de ser.

Es decir que, globalmente, tú eres lo que eres, porque hay personas que te han entrenado para eso. Es como quien toma un equipo deportivo, y durante una semana les habla a sus jugadores, les hace dibujos en una pizarra, los toma uno por uno y les recuerda una y diez veces lo que tienen que hacer.

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El domingo, cuando salen al campo de juego, todavía tienen fresco en sus mentes lo que el técnico les ha dicho que deben o no deben hacer. Y allí es cuando tú los ves y, efectivamente, si el rival se los permite, hacen todo lo que les ha sido enseñado y del modo que les ha sido enseñado. Principio de entrenamiento. Claro; nada que ver con el equipo con el cual tú simpatizas, y mucho menos con el que simpatizo yo, pero esa es otra historia y no entra en este rubro, já.

013 - El Principio de la Herencia

La segunda manera por la que nosotros somos lo que somos, se relaciona con un principio que vamos a llamar El Principio de la Herencia. Tú ya lo sabes: Dios es un Dios de herencia. Por eso es que vamos a leer en la Biblia, por ejemplo: El Dios de Abraham, el Dios de Isaac o el Dios de Jacob.

Fue dicho: Por cuanto le prometí a tu padre Abraham; Dios es un Dios de herencia. Funciona el principio de herencia. Si el principio de herencia hubiese funcionado en un hombre santo y sin pecado, al día de hoy nosotros estaríamos viviendo la herencia de Adán.

Por eso, cuando Dios encontró a un justo que creyó la promesa, como Abraham, lo constituyó heredero de la promesa y, con él, como dice Pablo, a nosotros. ¿Nosotros? ¡Sí, nosotros! Me pregunto si le resultará tan sencillo a Dios encontrar un justo hoy, aquí y ahora, con la simple finalidad de bendecir tu tierra, mí tierra o la tierra bajo juicio.

Eso quiere decir que si yo tomo una postura de fe y nutro mi vida con la palabra de Dios, la herencia de Abraham llega a mí. ¿Por qué? Porque el principio de la herencia, funciona. Siempre. Porque ese principio fue dado para operar para bien, pero por cuanto el hombre pecó, funciona para mal. Se tergiversa el principio.

Hay un claro principio de herencia. ¿Cómo funciona? Es un principio congénito, ya que se puede transferir por la vía genética. Esto se da también, a veces, por supuesto, en las enfermedades físicas. Por eso los médicos te lo preguntan. Y yo te puedo asegurar que así como ocurre en el plano físico, así también pasará en el ámbito espiritual.

Vamos a ver una pregunta básica para esta ocasión: ¿Tú crees en la transferencia de espíritus? ¿Lo crees o dudas? Bueno; más te vale que lo creas. Moisés, cuando oró por Josué, le transfirió su espíritu. Por eso se utiliza la imposición de manos.

Y si bien el consejo que leemos es el que se refiere a no imponerlas con ligereza, ese mismo consejo es válido a la inversa. No puedes ir a poner tu cabeza debajo de cualquier mano que sale detrás de un púlpito, no puedes. Es demasiado riesgo. A veces, similar al de hacer reiki.

¡Hay tantas cosas que hacemos y ni siquiera sabemos para qué las hacemos! Cuando Pablo le dijo a Timoteo: Aviva el don que hay en ti, que te fue dado, ¿De qué hablaba? Él mismo lo responde a continuación. Por la imposición de manos. Entonces es así nomás, sin ninguna duda; pero hay un problema: Así también se transfieren los espíritus de hechicería y brujería. Te lo dije.

No voy a cometer la insensatez de decirte que sucede siempre, pero en muchas ocasiones, así como se transfieren las enfermedades, también hay espíritus. Yo elaboré una lista, aquí, que nace un poco de la realidad concreta, más que de los libros: vicios, adulterios, lujuria; y muchas veces, aconsejando a la gente, y llevándonos a ver a sus antepasados, vamos a llegar a un momento en que vamos a encontrar que es posible esta realidad.

Ahora bien; ¿Sabes cuál es el problema? Que muchas personas, que muchos creyentes, han aceptado eso. Dicen: “¡Es que yo soy así!” ¿Por qué dicen eso? Han aceptado eso. Han aceptado esa programación en sus vidas. En suma: han aceptado una mentira satánica.

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Eso sí; siempre van a estar pidiéndonos que oremos. Pero ya han aceptado el programa. Y que nadie se atreva a sacarles el DVD. Ya están programados. “Amén”, “Gloria a Dios”, “Bendito sea su nombre”. Juan 3:16, Filipenses 4:13. Sin embargo, no han afectado sus vidas, porque todavía no han tratado con sus antepasados.

Cristo ya los lavó, ya los limpió, pero todavía no han terminado de tratar con sus vidas. Muchas personas dicen: “Ah, hermano; ¿Usted sabe? Cuando yo no era cristiano, iba a los hechiceros. ¿Y sabe una cosa? Muchas veces ellos me dijeron con exactitud lo que me pasaba.

¿Puede ser? ¿Es que realmente eso puede ser? ¡Claro que puede ser! Es muy fácil; cuando hay espíritus transferidos de generación en generación, lo que está haciendo ese espíritu, es comunicarse con el espíritu del hechicero y transmitirte toda tu vida. No es una cuestión de poder, es una cuestión de buen servicio de inteligencia, nada más. Pero admito que impacta.

Y eso, de alguna manera, refuerza, confirma y respalda una teoría que por supuesto, no es mía, pero a la cual yo adhiero. Es la que nos asegura que la gente que va a parar a las sectas diabólicas y viven verdaderos infiernos por ello, no lo hizo por estúpida o ignorante. Muchos de ellos se fueron allí porque vieron “algo” que los sedujo o los impactó. No subestimes, sólo cuídate.

014 - ¿Y Por Qué Soy Como Soy?

Dime la verdad; ¿Nunca te preguntaste, o le has preguntado a otros, o has oído a otros preguntarlo: “¿Por qué seré así?” Saúl lo hacía, ¿Recuerdas? Él decía: ¿Por qué soy así? Pero cada día que pasaba, en lugar de cambiar y modificar sus conductas, más le gustaba matar.

Tú lo lees en tu Biblia. Saúl se arrepentía, lloraba, se arrojaba al suelo y se tiraba de los pelos. Pero después salía y se iba a matar a alguno. O lo quería matar a David y, como fracasaba, al rato estaba llorando y gimoteando: “¡Yo no quiero matar a David!”

Un día, -lo habrás leído- se puso a danzar. Se pasó todo un día completo alabando a Dios. Supongo que David habrá pensado: “¡Por fin! ¡Parece que este ya se convirtió! ¡Ahora se va a dejar de perseguirme para matarme!”

Pero al rato, dice la Biblia, ¡Más ganas de matarlo tenía, todavía! Fíjate que a veces vemos creyentes que son regularmente así. Viene a una iglesia, buscan a Dios, leen la Biblia, oran, ayunan y hacen todo el mecanismo cristiano, pero jamás cambian, porque no se deciden a enfrentarse con sus conflictos internos.

Entones, no son pocos los que en situaciones críticas se preguntan: ¿Por qué no se puede solucionar mi problema? ¿Por qué no puedo despojarme de tal o cual flaqueza o debilidad? Eso lo hace la palabra de Dios, y hasta allí va todo bien. El problema es qué palabra es la que necesito.

Porque el alma contraataca con sus mecanismos de defensa, cuando Dios trata con ella. El que se va contento de esa reunión es tu espíritu, porque tal vez haya sido alimentado con la palabra de Dios, pero tu alma, no. Ella se va contrariada, muy fastidiada y hasta enojada.

Tu alma te encara al día siguiente, cuando ya no hay ni música ni hermanitos cerca, y te dice:

“Bueno…ahora vamos a negociar ese mensaje de anoche, de acuerdo a cómo soy yo, ¿Entendido?Y ahí empieza la discusión más fiera.

La conclusión para dejar, es que Dios no quiere que tú andes por allí echándole la culpa a nadie. Por eso, ahora no me vengas con: “¡Ah, yo soy así, entonces, como producto del principio de entrenamiento!” Ni lo sueñes; yo hago esto para enseñarte, no para darte excusas “santas”.

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Tampoco me digas: “Yo soy así producto del principio de la herencia o de la transferencia de espíritus” No te confundas. Todo lo que he dicho ha sido, simplemente, para hacerte ver una clara realidad. Pero recuerda bien que tú y yo somos responsables de que nuestras vidas experimenten un cambio. Tú y yo. NI tu pastor, ni tu líder, ni tu cobertura, ni ninguno de esos inventos eclesiásticos. Tú y yo.

La Biblia sigue diciendo que: Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.

Yo no sé si alguna vez has prestado atención a que este texto no te está diciendo que la palabra de Dios está viva. Dice que es viva. Y es muy simple, porque todo lo que está vivo, se muere, en tanto lo que es vivo, sigue viviendo. Eso es principio de eternidad, un verdadero jeroglífico egipcio si es que lo queremos analizar al estilo griego.

Porque la palabra partir, aquí, es la palabra merismos, y significa separar. Es como quien toma el motor de un automóvil y lo desarma parte por parte. Eso no quiere decir que lo va a tirar todo, quiere decir que lo va a separar pieza por pieza para ver dónde está el problema.

Y la Biblia dice que la palabra de Dios es un merismo, un bisturí, es una herramienta de incisión, que separa lo que es del cuerpo, lo que es del alma y lo que es del espíritu. A esto lo produce la palabra haciéndole entender quién es y cómo es. Es el único modo de ilustrarte sobre cómo Dios quiere que sea.

Por eso es que yo reniego, y mucho, cuando veo que en los púlpitos se ponen de moda las predicaciones efectistas, voluntaristas y cargadas de sentencias humanas y pactos civiles. Si quieres que tu púlpito sea santo, prodiga palabra de Dios; es lo único capaz de cortar y separar lo inútil.

Escucha: cuando aceptas a Cristo, tu espíritu pasa a ser santo. El problema es que desde allí en adelante, Dios va a tener que tratar muy seriamente con tu alma. Porque al alma le gusta la independencia, por eso busca las religiones que no le digan que hay que vivir en santidad.

La religión de “Créete que tú eres mucho y el mejor de todos”, le encanta. Por eso proliferan tanto las doctrinas orientales que tienen una filosofía llamada Yoísmo. “Tú puedes, tu mente puede dominarlo todo”. A pedir de boca del alma. ¿Puedes ahora entender algunas cosas que hasta aquí te parecían incomprensibles?

Por eso es que el Proverbio dice que Lámpara de Jehová es el espíritu del hombre, la cual

escudriña lo más profundo del corazón. Quiero recordarte que corazón, en el hebreo, es sinónimo de alma. Y también creo necesario recordarte que, escudriñar, llevado al idioma cotidiano, es lo más aproximado a investigar, algo así como buscarle la quinta pata a un gato que aparentemente, sólo tiene cuatro.

Todos nosotros aprobamos que un doctor en Teología se pase las horas buscándole esas cinco patas a ese gato que tiene cuatro, pero al mismo tiempo rechazamos la idea de que a eso tengamos que hacerlo todos los creyentes. La Biblia jamás habló de “gente especializada” y gente del común. La Biblia siempre habló de reyes, sacerdotes y todos ministros competentes.

¡Es que para hacer eso hay que ir a estudiar! ¡Debemos hacer las cosas con seriedad! ¿Y desde cuando tú y yo llamaremos serio lo que Jesús dijo que no lo era? No sé, pero lo cierto es que la Biblia manda que escudriñemos las escrituras, pero no dice nada de cultos ni de analfabetos. Y mucho menos de universitarios o primarios. Está muy bueno capacitarse intelectualmente, pero no es la llave del cielo.

015 - Metamorfosis Obligada

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Somos una trinidad. Yo creo que a esto ya lo sabemos. Y así como la gran Trinidad es el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, así también el hombre, creado a su imagen y semejanza, es una trinidad: espíritu, alma y cuerpo. Cada fase con su función específica. Y en ese orden, por favor; no oigas a la “ciencia” en esto.

Con el cuerpo tengo contacto con el mundo exterior, con lo palpable, con lo visible. Con el alma, puedo tener el contacto que necesito conmigo mismo, y con el espíritu, tengo contacto con Dios. Supongo que ya puedes ir tú examinándote y examinando tu vida, a la luz de estas conclusiones.

Ahora bien; ¿Qué pasa con todo esto? Pasa que cuando el alma es dueña, y ha sido programada desde pequeña por Satanás, como todos nosotros, el espíritu (Hablo del humano, claro), queda como muerto, pisoteado, casi sin existencia visible o notoria.

Pero cuando tú aceptaste a Cristo, fue tu espíritu el que nació de nuevo, no tu alma. Ella solamente tiene que someterse, pero en lugar de hacerlo, se resiste y pelea. ¡Vaya si pelea! Y es aquí, en el alma, donde precisamente están los vicios y la programación, y todo lo que conforma lo que la sociedad erudita denomina: personalidad.

Y ¿Qué cosa vendría a ser de un modo sencillo y entendible la personalidad? No quiero lucirme, quiero que lo entiendas y lo aprendas. La personalidad es la suma de tu manera de ser. Por eso es que al alma le cuesta tanto someterse al espíritu, aunque ponga todas sus fuerzas en hacerlo.

En una ocasión leía ese salmo que dice: Un abismo llama a otro a la voz de tus cascadas;

todas tus ondas y tus olas han pasado sobre mí, y no terminaba de entender su significado. Pero hoy sé que cuando tú recibes una revelación de la palabra de Dios y la pones por obra, esa revelación, ese abismo revelado en ti, te va a preparar para una próxima revelación. Eso es De gloria en gloria…

Un abismo llama a otro abismo a la voz de sus cascadas. Una revelación nos conduce a

otra superior dictada por la voz de la cascada divina que es la palabra de Dios. Por eso es que hay enfermos rotulados como psiquiátricos.

Porque la psiquis, o sea el alma, no nació para mandar, nació para someterse al espíritu. Y por eso las órdenes que Dios le dio a Adán, fueron órdenes espirituales. Que cuando el hombre murió espiritualmente, no lo pudo poner por obra.

Entonces, cuando yo recibo una revelación, Dios me va a dar otra revelación que le dará plenitud a la anterior y preparará el entendimiento a la próxima. Siempre y cuando la ponga por obra, claro está. Si no hago eso, me voy a quedar estancado allí. Hay mucha gente estancada, lo vemos.

Una revelación no es una pluma de paloma que viene volando desde el cielo y justo ¡Oh sorpresa y casualidad!, se asienta en tu cabeza. Una revelación, en muchos casos, es el toque de Dios que corrobora años y años de madrugadas escudriñando.

Yo sé que tú desearías fervientemente tener revelaciones. Bien; comienza por levantarte temprano y dedicarte a la palabra. Y deja a un costado como he dejado yo al fútbol, al cine y hasta las noticias, o como han hecho muchas siervas del Señor, a sus novelas preferidas.

¿Es que todo eso es pecado? No necesariamente, sólo te quita un tiempo precioso. Y tú ya lo sabes, el tiempo terrenal perdido, es lo único que no podrás recuperar. Y esto no es filosofía económica, esto es sabiduría divina. Tienes un tiempo determinado. ¡Pues úsalo y aprovéchalo a full!

Pero la revelación es así, progresiva. ¿Entiendes ahora por qué hay tanta gente que crecía y crecía, y un día se detuvo y empezó a caerse? Porque creyó que ya había llegado a “lo más”. Y a mí me gustaría utilizar una palabra, aquí. Una palabra que tiene que ver con vida, no con teorías.

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¿Qué pasa cuando yo recibo una revelación de una palabra y la empiezo a poner por obra en mi vida? ¿Sabes qué es lo que le pasa al alma? Sufre una metamorfosis. Empieza a cambiar. Y la gente que me conocía y ahora me ve, empieza a espantarse.

¡Gloria a Dios! Obvio, nada de esto sucede si a esa revelación no la conviertes en rhema en tu propia vida. Andan por la vida cientos y cientos de cristianos procurando vivir de un modo que no fastidie a los demás. ¡No funciona! Cuando Cristo se mueve, lo primero que hace es molestar a los incrédulos.

Fíjate; cuando un esperma fecunda un óvulo, lo que allí empieza a gestarse, tiene un aspecto horripilante. ¡Hermano! ¿Cómo dice eso? Lo digo porque es verdad. ¿Nunca has visto un feto? Todos lo sabemos aunque lo disimulemos, de bonito no tiene nada. Y a los dos meses no ha cambiado demasiado. Y tampoco a los cuatro o cinco.

Sin embargo, a medida que va pasando el tiempo, se va alimentando hasta que termina siendo la orden genética que traía un esperma y un óvulo. Que ni se veían. Bueno; así es la palabra de Dios. Cuando la palabra entra en nuestras vidas, al comienzo parece que no pasara nada, pero ya está sembrada.

Y conforme voy luchando, y conforme yo voy poniendo la palabra por obra, hoy un versículo, mañana otro y pasado mañana otro, y voy escudriñando mi vida y echando a un costado lo que ya sé que no es de Dios, las cosas comienzan a tomar otro color.

“¡Ah, Señor! ¡A esto lo aprendí de mi tío, ese que es vago, borracho y mujeriego! ¡Ya sé que está todo mal! ¡Ah, Señor! ¡A esto lo aprendí de la religión y también sé que está todo mal! Entonces lo saco y tomo su palabra, y la introduzco allí y empiezo a sacar lo que no es bueno, y empiezo a introducir la palabra de Dios. ¿Sabes lo que le pasa al alma? Se vuelve más fiera que antes.

Por eso es que algunos creyentes suelen decir: “¡Yo no sé para qué me metí en esto!” Y algunos se confunden, y otros tienen ganas de volverse atrás. ¡Y claro! Antes, el alma hacía lo que le daba la regalada gana. Iba para allá, venía para acá. Mentía, estafaba y etc.etc.

Pero ahora tú te estás empezando a sujetar a la palabra de Dios y, entonces, tu alma empieza a ser transformada. Y eso a ella le molesta, le duele, empieza a moverse dentro de ti. Empieza a cambiar, es una metamorfosis la que va sufriendo, porque lo que hacía antes, ya no lo hace más. Porque a esto lo aprendí mal, esta fue una mala experiencia del pasado. Ahí empieza.

El gran texto de Pablo es el que trae consistencia a esto. Él dice: No os conforméis a este

siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cual sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.

Aquí, la palabra transformaos, equivale a metamorfosis. ¿Cómo sufre metamorfosis el alma? ¿Por qué hay cambios en la vida de una persona? Lo miran y le dicen: como decimos en Argentina: ¿Qué te pasó a vos? ¿Qué bicho te picó? ¿A dónde vas? ¿Qué te hicieron los tarados esos de los evangelistas? Ah, sí; para belleza, elegancia y cuidado idiomático, los argentinos nos lucimos. ¡Ay, Señor!

Esa es la metamorfosis que va sufriendo nuestra alma, y en conjunción con lo que ella experimenta, obviamente también toda nuestra persona entera. En nuestra manera de ser, por la palabra que va obrando en nosotros. Y sí; el comienzo no es bueno, pero créeme que vale la pena.

016 - Reacciones Justificadas

Es importante, -y a esta altura tengo la certeza que nos vamos a meter en un tema precioso-, conocer cómo reacciona el alma ante las circunstancias de la palabra de Dios. La clave, allí, es: ¿Por qué soy como soy? Y Dios nos va a mostrar por qué somos como somos.

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Hazte esta pregunta: ¿Por qué yo tengo este estilo de vida que tengo? ¿Dónde lo compré? Cálmate. No lo compraste en ninguna parte. Nuestra cultura, el medio ambiente, la crianza, la influencia de personas, dolores que hemos recibido en nuestra niñez, rechazos, raíces de amargura, traumas de malas experiencias, todo eso, ha ido formando tu carácter. Ni un psicólogo ni un psiquiatra pueden llegar a la raíz del problema, porque ellos trabajan únicamente este nivel.

Yo tengo que dar gracias a Dios por los psicólogos cristianos que hay, porque de la misma manera en que Dios ha permitido al hombre entrar al soma, es decir al cuerpo, también le tiene que haber permitido entrar a investigar la psiquis que, tú sabes, es el alma.

Muchos creyentes han cometido el error de ejecutar sumarísimamente a todos los psicólogos. Mira; yo voy a decirte algo: en la psicología, como en la psiquiatría, existe el mismo riesgo que en el resto de la medicina. O sea: están los médicos y están los curanderos.

Claro que eso no quiere decir que porque existan curanderos, tú no vas a ir a los médicos si es que los necesitas. Tú sabes cuál es la diferencia. Pero tienen un problema que en muchas ocasiones, algunos de ellos no alcanzan a entender: por buenos que sean los psicólogos, jamás van a poder entrar a la raíz del problema, porque el problema tiene una raíz espiritual y allí, entra solamente Dios.

Y también debemos marginar la teoría puesta de moda y no sé por quién o quiénes, con aquello de que: “la iglesia necesita psicólogos”. No me opongo en absoluto a que los haya, pero la realidad indiscutible es que los psicólogos, como todos, necesitan a Cristo, que no es lo mismo.

Entonces, cuando tú vas al psicólogo, lo que te dice es lo mismo que tú le has dicho antes, pero con términos que tú no entiendes y, encima, te cobra buen dinero. Está bien, fue una broma. Retiro lo dicho y declaro que inventé una ficción. Aunque alguno por allí podría hacerla coincidir, ¿No es cierto?

De todos modos, aquí viene lo que siempre hay que conocer. ¿Sabes algo? Todos nosotros respetamos siempre a un mismo patrón para reaccionar, siempre. Y aquí voy a utilizar una palabra muy bonita que ya he usado incluso para títulos de trabajos de esta especie: somos personas predecibles.

Porque, demos vuelta como le demos vuelta, siempre reaccionamos igual. Somos altamente predecibles. Si no hemos nacido de nuevo, el alma que es programable, es también predecible. Tú vas a una computadora, le colocas un programa y, hagas lo que hagas con ella, al otro día aprietas una tecla, una simple tecla, y ahí está el programa; intacto.

¿Y sabes qué usa Satanás para trastornar la vida de muchos cristianos? ¿Sabes por qué muchos cristianos son altamente estorbados por Satanás? No es porque Satanás conozca nuestra mente, eso sería otorgarle podres que de ninguna manera tiene.

Tú sabes muy bien que Satanás no puede conocer nuestros pensamientos. Él no tiene acceso allí. Él no es omnisciente. Sin embargo, él sabe muy bien como tentarnos, como estorbarnos, como apartarnos del camino. ¿Sabes cómo? Porque usa este principio: somos predecibles por la forma en que nosotros hemos sido afectados en nuestras vidas.

Satanás, entonces, sabe muy bien cuáles son nuestras áreas de debilidad. Y somos muy predecibles a eso. Cuidado; estoy hablando de una persona que no ha conocido a Cristo, ¿Eh? Como hay áreas de su vida que todavía no han conocido a Cristo, esas áreas están vulnerables.

Hay áreas de su vida que, aunque lo hayan oído, jamás han creído que Cristo murió en la cruz por sus propios pecados. Somos personas predecibles y reaccionamos conforme al patrón que tenemos dentro de nosotros en forma de antigua programación.

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El alma, entonces, mi querido hermano, hermana, amigo, amiga, no es simplemente predecible,

¡Es altamente predecible! Y es aquí precisa y específicamente donde más y mejor se mueve Satanás con todos sus demonios.

Porque lo hacen con cierta comodidad, ya que ellos conocen lo que te ha pasado a lo largo de toda tu vida. Y eso no los califica como terribles enemigos imposibles de vencer. Esa es la idea que ellos quieren que tengamos. Porque lo que ellos manifiestan no es poder, es eficiente servicio de inteligencia.

O sea que el infierno sabe muy bien quién te formó, sabe tu religión, tiene una excelente historia

clínica personal tuya. Sabe las cosas que te pasaron cuando eras pequeño, niño. Las experiencias amargas que has tenido. Cuál es tu debilidad.

Si es la lujuria, si es el sexo, si es andar por allí metiendo las manos donde no debes, si es el robo,

si es el hablar mal. Él sabe todo eso y, por cuanto somos programables, él sabe también cómo atacarnos.

Ese es el pie, la cabecera de playa que Satanás tiene en nuestras vidas, nuestra alma programada desde antes de conocer al Señor.

La programación de la mente del hombre que no conoce a Cristo, en su mayoría, está organizada por espíritus que a cierta edad, comienzan a manifestarse en ti. Satanás sabe a qué estímulo tú y yo vamos a reaccionar. Por eso algunos de ustedes jamás van a ser tentados por un billete de cien dólares, que tu padre desde que tú eras muy pequeño, ya te enseñó que jamás debías robar.

Esa es una programación y tú no vas a robar, de hecho. Tú lo sabes, pero Satanás también lo sabe y no va a tratar de tentarte allí. Estará vencido, pero no es tonto. De allí que Satanás no te va a poner un banco a la vuelta de tu casa para que tú lo asaltes, porque esa área de tu vida ya fue programada para no robar, aún antes de conocer al Señor. Pero hay otras áreas, seguramente que por nuestra naturaleza de pecado, son mucho más débiles.

En tus emociones, si tú has sido engañado sentimentalmente, si has tenido una pésima experiencia, es allí donde él sabe cómo y dónde atacarte. En tu programación, él sabe qué tecla tocar. ¿Cuántos se estarán dando cuenta ahora, -me pregunto- y porque el Espíritu Santo se los está confirmando, que tienen una tecla que con sólo ser presionada, los lleva a una reacción fea que conocen muy bien?

¡Es cierto, hermano! ¡Pero ahora yo tengo a Cristo! ¿Sabe? Sí, sé. ¡Sé que lo tienes! Pero mira lo que te voy a decir ahora. Hay una naturaleza en nosotros, que Satanás no puede predecir. Porque él no tiene acceso ni nunca estuvo allí, que es la naturaleza del Espíritu. Si tú y yo simplemente entendiéramos esto…

017 - Él Nada Tiene en Mí

Escucha y lee bien ahora este súper versículo que encontré aquí. Hace mucho tiempo que está en la Biblia, pero es como si lo descubriéramos hoy. Como excepción, (Porque no quiero ser demasiado pragmático en esta área), en este te doy la cita: Juan 14:30: No hablaré ya mucho con vosotros;

porque viene el príncipe de este mundo, y él nada tiene en mí.

Fíjate esto: Jesús estaba con sus discípulos y les dijo: “¡Miren! ¡Ahí viene Satanás! Pero; ¿Saben una cosa, muchachos? ¡Quédense tranquilos y no tengan miedo, porque él no tiene nada en mí!” ¿Qué significa eso? Que Satanás nunca pudo programar a Jesús, ¿Entiendes?

Jesús nunca fue programado por nada malo ni para nada malo. Ni siquiera ante la vulnerabilidad que José o María podían tener, como seres humanos que eran, para ser utilizados. Si vemos las cosas hereditariamente, no pudo ser porque él fue engendrado por el Espíritu Santo, con esperma divino, no humano, ¿Se entiende claramente, verdad?

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En segundo término, tampoco pudo ser afectado en cuanto al medio que lo rodeaba, porque la

Biblia dice que Jesús, desde muy pequeño, crecía en sabiduría para con Dios y para con los hombres. Ya

a los doce años, Jesús discutía en el templo con los doctores, porque conocía toda la ley. No iba a aprender de ellos; ¡Ellos aprendían de Él!

¿Qué significaba eso? Que Jesús no vivía según el alma, como nosotros, en una naturaleza de pecado. ¿Cuántos saben que todos hemos vivido mucho tiempo de acuerdo con nuestros modos de pensar? Y bueno, Satanás conoce todo eso, tu comportamiento, tu filosofía y cómo vas a reaccionar en cada caso. La naturaleza almática, es predecible.

¿Sabes qué vas a desayunar, tú, mañana? Salvo excepciones, lo mismo que desayunaste hoy. Eso es predecible. ¿Sabes cómo te vas a peinar mañana? Igual a como te peinaste hoy. Ya estamos programados. ¿Sabes qué vas a decir cuando estés cansado? Lo mismo que dijiste ayer cuando estabas cansado. Somos predecibles. Pero Jesús no lo era. Ahí estuvo una de las enormes diferencias.

Lo cierto es que Satanás no pudo tentar ni mucho menos hacer caer a Jesús. ¿Te das cuenta que

lo probó por todos lados porque no sabía por dónde agarrarlo? Porque Jesús no era una programación

predecible, él no vivía según la carne. Él vivía según la palabra de Dios. ¿Sabes por qué, muchos

creyentes, a veces caemos y pecamos? Porque nos falta precisamente eso.

¿Sabes por qué Satanás no sabe lo que hay en el espíritu, y por tanto no puede predecirlo? Porque Satanás no tiene conocimiento de la Escritura. - ¡Ah, no, hermano! ¡En esta lo agarré! ¡A mí me enseñaron que Satanás conoce la Biblia mejor que yo! ¡Además, hermano, hay muchos versículos que muestran que él andaba repitiendo la palabra de memoria! ¿Cómo viene usted, ahora, a decirme que no tiene conocimiento de la palabra?

Perdona; te lo digo porque así es. Satanás tiene letra, pero no tiene revelación de la palabra. Él lee y repite lo que lee como un papagayo, porque se encuentra con muchos cristianos que son peores que él.

¡Si cuando le dijo a Jesús que se arrojara por la montaña que los ángeles iban a venir a agarrarlo, no tenía

ni la menor idea de lo que estaba diciendo!

¿Crees que estoy inventando esto? Despierta y respóndeme: ¿Qué es lo que produce que tú y yo tengamos revelación de la palabra por encima del logos, de la letra escrita fría y sin sentido? El Espíritu Santo que, como hijos de Dios por adopción, tenemos morando en nuestro espíritu.

Sin el Espíritu Santo es imposible acceder a revelación alguna. Por eso hay tanto ministro que no la tiene. Ahora déjame que te pregunte algo final: ¿De verdad te imaginaste que Satanás tiene el Espíritu Santo en su interior? ¡No blasfemes!

Porque si Satanás tuviera verdaderamente conocimiento, revelación de la Escritura, jamás hubiera crucificado a Cristo. Él leyó el Salmo 53, y no lo entendió. Si hubiera leído Isaías 53, y lo hubiera entendido, jamás habría crucificado a Cristo. Nunca llegó a darse cuenta que la cruz no significaba muerte, sino que significaba vida. Jesús, para él, era impredecible. Porque lo espiritual sólo es revelado a los espirituales.

¿Nunca te has preguntado, siendo las cosas como son, y siendo él tan astuto e inteligente, cómo es que Satanás no se arrepiente nunca? Porque no le es revelada la palabra. Un borracho que anda a los tropezones por la calle y, a los tumbos por las cunetas llenas de barro, si ahora levanta una mano y se entrega a Cristo, ya tiene más luz de la palabra que Satanás. Porque a él sí le será revelada la palabra por amor.

¿Cuál es el problema? Que Satanás conoce nuestras áreas de debilidad. Y sobre esas áreas trabaja. ¿Qué pasa con las tentaciones y los ataques que vienen a tu vida? ¿A qué nivel vienen? A este nivel, Satanás te va a atacar en toda tu área de programación.

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Él sabe en las partes específicas y puntuales en las que has tenido y sigues teniendo problemas; también sabe perfectamente y con total claridad en las partes que tuviste dificultades. Él sabe cómo es tu manera de pensar sobre esto y sobre lo otro porque él ha estado, durante tu niñez, en tu programación.

018 - La Habilidad de Vivir Conectado

Satanás, por ejemplo, ha rebajado tu autoestima diciéndote desde pequeño que no servías para nada. Pero por otro lado, te ha levantado líderes que él se ha encargado de levantar, y muy grandes, para que tú digas: yo soy esto y nunca voy a poder ser eso.

Estimula tu mente distorsionando la Biblia y te enseña que el poder está en ti y empieza a fabricar un trauma dentro de ti, haciéndote sentir que no sirves para nada. La otra punta son aquellos que levanta en liderazgos de vanidades, dinero y humanismo.

Dios, lo único que quiere con esta palabra, es bajar tu alma y levantar tu espíritu. ¿Sabes una cosa? Una persona que es guiada por la palabra de Dios, es decir que lleva incorporada la palabra a su vida diaria, se vuelve impredecible para Satanás.

Hay hermanitos que te dicen: “¡Qué le voy a hacer; mi vida es así de monótona!” Entonces ya tú eres perfecta carne para Satanás, porque él ya sabe cómo te vas a levantar, con qué cara te vas a levantar, cuál va a ser tu primera queja del día, que si hay sol, que si hace frío, que si hace calor y, al final, tengo tantos problemas que yo no sé por qué tengo problemas, y porque no tengo problemas, tengo un gran problema. Y ya Satanás conoce todo tu repertorio. Pero el que vive conectado con Dios, ese es otra cosa…

La Biblia dice que el Evangelio es novedad de vida. ¿Sabes para qué? No para que seamos felices, sino que la novedad de vida en Cristo, es guerra espiritual contra Satanás. No hay nada mejor, en una guerra, que el elemento sorpresa, lo imprevisible. ¿Cuántos quieren ser victoriosos en su vida cristiana? Sean impredecibles. Mañana haz algo que no habías hecho nunca antes. Mañana asusta a Satanás haciendo algo que no es tu costumbre.

Pero no; no te sales de la rutina y Satanás ya te conoce el repertorio. “Es que esto es muy duro para mí”. Otros dicen: “Yo no entiendo la Biblia”. Pasan cuarenta y cinco años, y…” ¡Me cuesta entender la Biblia!” No se dan cuenta que, mientras lo sigan creyendo y encima declarando, ese principio de fe, aunque en este caso negativa, funciona y, efectivamente, tu mente se bloquea cada vez más y tú entiendes la Biblia cada vez menos.

Escucha esto: si tú tienes un área en tu vida que puede ser doblada, Satanás va a ir y te la va doblar. Lleva mucho tiempo en este negocio. Es como suele decirse en política: si ese funcionario tiene un precio por el cual pueda ser sobornado, quienes quieran sobornarlo, hallarán ese precio.

Vas a la iglesia, tienes un culto glorioso, al otro día te levantas gozoso y glorioso, llegas a tu trabajo cantando, el jefe se te viene encima y te levanta por los aires por un asunto del cual tú eres inocente y ya está: has perdido la paz y aquel culto glorioso, ya es historia. Él te conoce.

La pregunta del día, es: ¿Queremos tener victoria? Entonces hagamos hoy algo que nunca habíamos hecho antes. Seamos impredecibles. No vivamos programados. Por eso es que Dios es anti- religioso. Por eso es que nuestras reuniones siempre tienen que tener algo nuevo.

Aunque más no sea, cámbiate de lugar en el templo, peo muévete, haz algo. De otro modo, ya sabemos que cara vamos a poner cuando cantemos y qué rostro adoptaremos cuando oremos. Sentarse, pararse, levantar las manos, aplaudir, hacer silencio, inclinar el rostro y cerrar los ojos, (¿Quién habrá inventado eso? ¡Se debe haber enriquecido con los derechos; lo hace todo el planeta!)

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Mirar al cielo, abrazar a su hermano que está al lado y muchas otras que seguramente tú ya conoces tanto o mejor que yo. La cuestión es que hacemos un montón de cosas que, si bien no son malas, tampoco son bíblicas; sólo las hacemos por tradición y costumbre religiosa, que es exactamente lo que el diablo está esperando de nosotros.

Porque a él una iglesia tan religiosa y ritualista, no le molesta en lo más mínimo, al contrario. Satanás reina en el legalismo, las formas externas, las costumbres evangélicas y las tradiciones de los ancianos. Él reina en ese que cuando hay oración conjunta, arruga la frente y tuerce la boca. El hombre espiritual, en cambio, es impredecible.

Por eso Jesús sorprendía. ¡Un día suspendió una tremenda campaña de quince mil personas, viajó toda la noche, se liberó un endemoniado y se volvió! ¿Quién sería capaz, hoy, de suspender una campaña de quince mil personas para irse a un cementerio a predicarle a un endemoniado, sabiendo que andaba a los mordiscos rompiendo todo lo que se le cruzaba por el paso?

Con Jesús nunca se sabía a qué hora iba a ser el culto. ¿Tú sabías que la iglesia primitiva, cuando comenzó andando en el Espíritu, era similar? ¿Sabías que en los lugares de gran persecución, no había ni horario ni lugar de culto? La gente iba al culto a la hora que el Espíritu Santo le decía. ¡Y se juntaban todos a la misma hora!

Cientos y cientos de personas y jamás se anunciaba ni horario ni lugar. Supongo que te das cuenta por qué, ¿No? Si decían dónde se reunían y a qué hora comenzaban, la policía se iba hasta allí de un viaje y se los llevaba presos a todos. Eso era antes, claro. Pero así es como creció la iglesia. Elemento sorpresa.

En cambio por aquí andan: ¡¡Ya son las ocho y todavía no empezamos, qué falta de respeto!” Promocionamos todas las reuniones por todas las emisoras de radio cristianas de la ciudad, incluida la propia. Hasta los demonios de sordera andan diciendo: “¡Eh! ¡La reunión en lo del pastor Piripicchio es a las ocho!”

019 - Más que Predecibles

Así andan los creyentes. “Y…no sé…vaya a saber si mañana voy a tener para comer…” ¿Te das cuenta por qué el hablar es tan poderoso? ¿Te das cuenta por qué hay tantas personas con dilemas internos? Porque hay un principio de naturaleza en nosotros que no nos permite conocer lo que somos.

Hermano, quiero decirte algo muy valioso y muy importante: si con tu boca tú te llegas a volver predecible, esa va a ser precisamente el área en donde el diablo te va a perturbar y, si puede, hasta te va a doblar. Si tú no te sanas de tu trauma, si no sales de todo eso, jamás le vas a poder pisar la cabeza al enemigo, ¿Ne entiendes? ¡Y de eso se trata!

Cuando el Espíritu Santo toma control de tu vida, Satanás ya no tiene áreas para predecir tu vida espiritual. Por eso dice el Señor: guiados por el Espíritu. Usamos esa palabra una mayoría de veces sin saber muy bien por qué.

“Y bueno, hermano; que el Espíritu te guíe”. ¿Sabes qué significa el Espíritu te guíe? Quién sabe dónde voy a estar dentro de un rato. Felipe, un día, estaba predicando en Samaria, y se estaba convirtiendo todo el mundo, y el Espíritu lo tomó y lo sentó junto a un negro feo que viajaba en una carreta.

¡Mira si eso le pasa a uno que va a la iglesia! Al día siguiente, ya andaría toda la iglesia preguntando dónde lo velan, donde son los funerales. ¿Te das cuenta dónde llegamos cuando hablamos de un cristiano carnal? ¿Te das cuenta por qué nos sobrevienen muchos conflictos? Porque somos predecibles.

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Satanás ya conoce tu corazón con respecto a tu hogar, ya conoce los odios que tú tienes, ya sabe

a quién le tienes rencor porque tú mismo lo has estado diciendo toda la mañana y todo el mundo se

enteró. Te voy a decir algo: lo que tú piensas en lo íntimo y privado, en el Reino de los cielos sale por

altoparlantes a quince mil watts de potencia.

Estás murmurando muy quedo de alguien, que apenas se oye, y justo le estás diciendo a tu interlocutor lo que corresponde, esto es: no se lo digas a nadie. Y en el Reino de Dios, sale con una tremenda potencia y hasta los sordos recién salvos escuchan todo. Nos volvemos predecibles.

Hay un serio problema, entonces, que Satanás tuvo que enfrentar con Jesús. Y déjame decirte que

espero fervientemente que también lo tenga con nosotros. Jesús fue impredecible. Por eso es que a Jesús

le daba medio como de vomitar cuando veía a los fariseos.

Él les dijo: ¡Sepulcros blanqueados, eh, vengan, tengo un mensaje para ustedes! ¿Recuerdas la cara que pusieron los discípulos, los apóstoles, lo fariseos, todos, cuando Jesús se fue a cenar con los pecadores? ¡Huau! ¡Era impredecible!

Un día le cayó un casamiento, se les terminó el vino y él se los multiplicó en cantidad y en calidad, para que tomaran buen vino. Un día salió a caminar, como decimos a veces, “a estirar las piernas” un rato, y se llevó a tres discípulos con Él.

Les hizo aparecer a Elías y a Moisés como para que cambiaran un poco el día, ¿Te das cuenta? Yo me imagino la vida que debe haber llevado Satanás durante esos tres años. Nervioso, con un estrés galopante. Con decirte que dice la Biblia que se tomó vacaciones, que lo dejó por un tiempo…

Su niñez fue perfecta, sin traumas. No fue enfermo, no tenía problemas congénitos. Pero nosotros somos diferentes. ¿Qué tenemos que hacer nosotros? ¿Qué significa esa oración que tú haces cuando dices: “Señor, quiero ser moldeado como Cristo”?

Yo no sé verdaderamente qué imagen tenemos de Cristo. ¿Queremos tener barba y todo ese look oriental y nada más? ¿Eso entendemos por ser moldeados a su imagen? ¡Ignorantes! ¿Soñamos con

andar en esos románticos atardeceres del mar de Galilea cual película de Zeffirelli? ¡Basta, hermano! La mayoría de ustedes jamás va a pisar Galilea en toda su vida! Y créeme que para lo que estamos viviendo,

ni falta que le hace.

¿Sabes qué significa ser como Cristo? Que su carácter, su forma, impregne nuestras vidas transformándonos, a nosotros también, impredecibles. ¡Cuando menos se lo espere Satanás, le hablo de Cristo al señor ese que está en la esquina! ¡Ni tiempo de reaccionar le voy a dar! Impredecibles.

Cuando menos se lo espere Satanás, le mando un ayuno de una semana y destrozo fundamentos del infierno con ese poder de Dios derramado. Y no avisarle con cuatro días de anticipación que en el culto de oración de la semana que viene van a hacer un ayuno. ¡Sorpréndelo! Impredecibles.

Pero nosotros arrastramos maldiciones, naturalezas pecaminosas, un pasado trabajado por Satanás. Cristo vino, nos salvó, nacimos de nuevo, pero esa alma está maleducada. El alma razona, por eso el creyente que razona todo, nunca llega a vivir con Cristo.

Si tú razonas todo lo que la Biblia dice, tú jamás vivirás como dice la Biblia. Y si no puedes vivir como dice la palabra, tú no eres creyente, tú eres apenas miembro de una congregación evangélica respetable. Y eso, créeme, no salvó ni salvará jamás a nadie. Por eso es que dice la Biblia que a Dios le agradó salvar al hombre por la locura de la predicación.

Jesús se paró un día delante de ellos y, como si fuera una declaración profética a trascender todos

los tiempos, simplemente dijo: Padre, te alabo, porque escondiste estas cosas a los sabios, a los almáticos, pero a estos pequeñitos que creen, se las revelaste.

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020 - Ejercitando los Sentidos

No hay dudas que uno de los “insultos santos” que muy a menudo se oyen dentro de las iglesias, es el de carnales o emocionalistas. ¿Olvidan estos hermanos que Dios nos hizo de carne y luego nos proporcionó un alma? Es notorio que sí, como casi siempre olvidamos lo que generalmente hiere a otros y respalda nuestras sesudas tesis.

Por esa razón es que ahora quiero que hablemos de las emociones, una de las principales características que habitan tu alma. Es indudable que las emociones constituyen la parte espiritual más ligada a los sentidos físicos. Son casi como una especie de censor de ellos. De la misma manera que el espíritu se une con el alma a través de la voluntad, hay un puente similar entre el alma y el cuerpo a través de los sentidos y las emociones.

A mí siempre me llamó poderosamente la atención lo que el autor de la carta a los Hebreos escribe

en un momento dado, cuando dice: Pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal.

Acá, si te fijas con atención, está hablando de los sentimientos, de las emociones. Porque dice que el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, lo cual nos estaría indicando con certeza que la madurez cristiana, se alcanza. No llega desde los aires como por arte de magia; hay que alcanzarla.

Pero vayamos por partes y hagámoslo formulando una pregunta que, me atrevo a pensar, no serán mayoría los que tengan una respuesta correcta: ¿Cuántos saben qué cosa es o significa madurez cristiana? Tengo la sensación que a más de uno le hará presión y humo su cerebro. Y no por falta de inteligencia, sino por falta de enseñanza.

Porque la madurez cristiana, en principio, no tiene absolutamente nada que ver con tu edad, con el tiempo que llevas en la tierra y, mucho menos, con el cargo, jerarquía o posición que puedas estar ocupando dentro de la organización a la que pertenece tu iglesia. Debería decirte que, cristianamente, madurez tiene directa relación y vinculación con el ejercicio de las emociones.

Veamos: si tú vas cruzando una calle y de improviso un auto te frena casi al lado y, de paso, te hace sonar un bocinazo de esos bien estridentes, indudablemente que tú no vas a reaccionar ni en el espíritu, ni en el intelecto; tú vas a reaccionar en tus emociones. Y es normal que así sea, de hecho.

Es decir que, te das un susto de esos que no tienen competencia, te puedes quedar paralizado, incluso, o dar un tremendo brinco, o pedir disculpas por andar abriendo la boca o, inclusive, enojarte fieramente con el conductor del auto, (Que es lo que por norma cotidiana, hacen mis paisanos argentinos). Bien; asimismo es en la vida cristiana. Tu reacción ante determinada circunstancia, marcan tu madurez cristiana, concretamente de dominio de ti mismo.

Por eso dice que el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez. Para los que por el uso tienen los sentidos ejercitados. Es decir que la madurez cristiana, su relación con Dios, depende, va dar como fruto, que sus sentidos estén ejercitados. La mente se renueva, la voluntad se somete a Dios, y las emociones se ejercitan. La mente se renueva por la palabra, oyendo el Logos de Dios, oyendo a Cristo.

Hay algo que una vez más voy a enfatizar y puntualizar: la voluntad se somete a Dios. No existe tal cosa como esa oración de: “Señor…cámbiame, renuévame.” Nadie puede pedirle a Dios que haga lo que Él dijo, exactamente, que tenemos que hacer nosotros. Amo al autor de esa canción que dice “renuévame”, pero jamás se la canté. No puedo declarar lo contrario a lo mandado.

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El muy reconocido texto de Romanos, no dice, por ejemplo: “permitidme que os renueve”. No; dice Renovaos. Tú no puedes pedirle a Dios amor. El amor no se pide, el amor se decide. Tú amas puntual y exactamente a todos aquellos que has decidido amar.

Por eso es que el amor es una orden. Tú amas a quien decides amar, odias a quien decides odiar y le guardas rencor a aquel a quien has decidido guardarle rencor. La palabra dice: Amaras a tu prójimo. No es una sugerencia, es una orden. Entonces, los sentidos se ejercitan. ¿Cómo? En el discernimiento del bien y del mal.

¿Qué quiero decir entonces con toda esta diatriba, acaso que las emociones son malas? En absoluto. Jamás diría algo así. Porque las emociones son divinas, ya te lo dije, las puso Dios allí, y todo lo que puso Dios, es bueno en gran manera. Nada más que las puso bajo patrones diferentes a los que nosotros vivimos.

021 - No es lo que Sientes, es lo que Debes

Vivimos en un mundo que necesariamente actúa por emociones. De hecho, las emociones no son del todo confiables. Nunca te dejes guiar por tus emociones. Y no es un simpático consejo: es una advertencia muy seria. Porque las emociones están tan ligadas al mundo exterior, que terminan siendo engañosas.

Por esa razón es que, cuando la Biblia dice que Engañoso es el corazón del hombre, se está refiriendo al alma. Está diciendo que engañosa es el alma. Porque el alma, a través de las emociones, recibe el contacto con el mundo exterior.

¿Nunca escuchaste a alguien decir algo así como: “¡Y bueno! ¡Yo, lo que siento lo digo!? O sino, la otra: “Yo soy honesto; lo que siento lo digo.” Quizás tú mismo hayas dicho algo así en alguna ocasión, no me extrañaría demasiado ni me sorprendería.

“¡Ah, no! ¡Yo lo que siento lo digo! Sí; así te ha ido, también por decir todo lo que sientes sin filtrarlo. No te confundas, por favor, y aprende: Dios no nos ha mandado a decir lo que sentimos, nos ha mandado a decir lo que debemos.

Pero el alma enseguida dice. El que calla es sabio, dice la Biblia, ¿No es cierto? Y fíjate que aún si alguien es necio y se calla, es sabio. Porque lo que la Biblia dice es que el necio es sabio cuando calla. Porque hay veces que debemos callar. ¿Sabes por qué? Porque las emociones, generalmente hieren.

Cuando tú reaccionas emocionalmente, hieres a alguien. Hay veces que cuando alguien reacciona en el espíritu, también hiere; pero eso es otra cosa que después examinaremos. Cuando alguien reacciona en las emociones, seguramente hiere. Porque hiere el Yo, hiere el alma. Porque el alma no sabe mandar, el alma no sabe actuar. Por eso el mundo está como está.

Y si no, míralo así: ¿De dónde vienen las guerras? ¿De dónde vienen los pleitos entre ustedes, dice, que combaten en vuestros miembros? Vienen de adentro de ustedes. El mundo,

sin ir más lejos, vive como vive porque se guía por sus emociones.

Por ese motivo es que, en el plano jurídico penal, por ejemplo, hay una figura muy conocida que se denomina emoción violenta, y que puede llegar hasta justificar de alguna manera un homicidio y hasta atenuar su condena. Se actúa emocionalmente, incluso hasta el asesinato. Por eso es que digo que no son confiables las emociones.

Por eso muchos creyentes han recibido a Cristo, su espíritu está lleno de Dios, pero siempre viven llenos de sus emociones. Tienen sueños, tienen revelaciones, Dios me reveló, Dios me hizo sentir, yo sentí de Dios, y andan viviendo un mundo no ya místico, porque místicos somos, sino de misticismo, que

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es el exceso, el estar en las nubes, igual a esos que hacen meditación trascendental, que se pasan las veinticuatro horas del día en éxtasis espiritual. Y después van y se acuestan con la mujer del vecino, ¿Me estás entendiendo, verdad?

Cuando Pablo les describe a los muchachos de Éfeso las características de los cinco ministerios, no sólo se los detalla, sino que les da a conocer los objetivos. Porque les dice que El mismo (Habla de

Dios), constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos.

¡Un momento! ¡Alto ahí! ¿Para qué te dice que Dios constituyó a esos cinco ministerios? Para perfeccionar a los santos. Y cuidado con esta palabra, perfeccionar. Porque en la Biblia no significa “sin error”, tal como nosotros la utilizamos habitualmente, sino que significa madurar.

Es decir que teniendo muy en cuenta esto que ha sido dicho, Dios ha otorgado estos cinco ministerios para madurar a los cristianos. ¿Y cómo se supone que se madura un cristiano? Muy simple; o no tanto: dejando que la palabra de Dios sea la que en nosotros opere y nos guíe.

022 - Cristianos en Conflictos

Ahora bien; en los cristianos que están creciendo en madurez, hay una característica sobresaliente:

son personas que no son heridas fácilmente. Porque cuando una persona es herida fácilmente, que cualquier cosa afecta su vida, (Una mirada dura, una palabra rústica, una actitud indiferente) aunque lleve diez años oyendo la palabra, todavía no es un cristiano guiado por la palabra de Dios, sino por sus emociones.

¿Qué otra cosa podría ser una persona a la cual tú les dices algo y enseguida ese algo lo afecta? Por eso es que hay tantos cristianos en conflictos. Tienen problemas en sus hogares, nunca crecen, viven amargados, vienen a la iglesia y la iglesia, al final, se les vuelve una tortura; ¿Sabes por qué? Porque son emocionales. A veces hemos visto que una persona, con una sola palabra, ha afectado más la vida de otra persona que mil quinientos mensajes. ¡Hermano! ¿Puede ser? ¡Obvio que puede ser! ¡Es!

Escuchan la palabra de Dios, viven el poder de Dios, hablan en lenguas, reciben la bendición, salen gloriosos, contentos, en las nubes de lo hermoso que estuvo todo. Llegan a la esquina y un hermanito de esos que siempre hay, o lo saluda mal o le da una mirada medio fuerte, o simplemente se encuentra con otro creyente que es peor que él y se le desmorona toda la gloria. ¿Por qué? Porque su vida está recibiendo información emocional y no está recibiendo información espiritual, así de sencillo.

Muchos dicen así: ¡Pero qué se cree ese? ¿Quién se cree que es, ese? Mira; yo no sé lo que será ese, pero te sacó de la gloria, de la bendición y, en una de esas, hasta del camino del Señor, ese. Te hizo volver para atrás. Te mandó del décimo piso de tu espiritualidad, con una sola mirada, hasta el subsuelo. Cero creyente. ¿Cómo puede ocurrir esto? Simple. No te has dejado perfeccionar, madurar por la palabra.

Dios los ha sacado de lugares horribles, los ha perdonado, los ha puesto sobre la peña, los ha lavado, los ha hecho una nueva criatura, hasta allí todo bien. Pero luego no se dejan influenciar por la palabra y se paran al lado de otro creyente o de una persona que no es creyente y una palabra o una mirada los afecta para el resto de su vida. ¿Por qué? Porque no están viviendo según el Espíritu, sino que están viviendo según las emociones. El gozo y la alabanza brota de sus vidas de acuerdo a como le vayan las cosas.

¿Sabes cuál es un cristiano maduro? Aquel que marca una línea de conducta, pese a las circunstancias de la vida. Aquel que permanece. Que ora a tiempo y fuera de tiempo. Sirve en la alegría y en la angustia. ¿Sabes cómo se madura? En la quietud, dejándote ministrar por la palabra, no yendo de aquí para allá buscando aconsejamiento, oración de otros y que te digan qué es lo que tienes que hacer.

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Fíjate Jesús. Todavía no había nacido y ya quisieron abortarlo. Apenas nació, se lo tuvieron que llevar urgente porque si no, lo asesinaban. Anduvo dándole de comer a todos los necesitados, sanando a los enfermos y liberando a los oprimidos y lo crucificaron. ¿Por qué pudo permanecer? ¿Por qué Satanás no pudo encontrar en él ningún punto de doblez? Porque Jesús nunca reaccionó emocionalmente, sino que siempre reaccionó con la palabra de Dios.

Porque las emociones son la fuente de información que Satanás recibe para hacerte, después, un feroz contraataque a tu vida. Tus emociones son el terreno donde Satanás tiende sus trampas, a veces mortales. Tus reacciones emocionales, de conflictos, de heridas, de dolor, denotan exteriormente tus áreas de debilidad.

¿Por qué? Y, de acuerdo a como tú hayas reaccionado. ¿Quieres algo humorístico, pero trágico al mismo tiempo? Los demonios llevan una planilla por cada uno de nosotros, donde tienen muy bien desglosadas nuestras áreas de debilidades. Y son bastante eficientes en esa tarea.

Pero a medida que la palabra de Dios va a actuando en nosotros y nosotros vamos sujetando nuestras emociones a la palabra de Dios, nos volvemos impredecibles, porque ya no reaccionamos según la carne. Entonces, todas esas notas que los demonios tomaron, no le sirven para nada. Porque tú vas a hacer, decir o actuar de un modo totalmente imprevisible para ellos, que no está anotado en ninguna planilla.

Porque dice la Biblia que el que es nacido del Espíritu, es como el viento; que nadie sabe de dónde viene y no se sabe para dónde va. Cuando nosotros tenemos el Espíritu de Dios, nosotros no vamos a reaccionar según el Yo, sino que vamos a reaccionar según Él.

¿Pero y si somos cristianos sinceros y verdaderos, no simulamos, vamos todos los domingos a la iglesia, oramos, leemos la Biblia y nos portamos bien, pero hacemos todos los días puntualmente lo mismo? Nos estamos moviendo por la carne, no estamos andando en el Espíritu. En suma: estamos desobedeciendo. Y tú ya sabes cómo piensa Dios de los desobedientes, y como los retribuye.

023 - Manipulación es Hechicería

Escuché una vez una expresión que me gustó mucho. La anoté en un papelito que guardé como sólo cuando te vas poniendo viejo puedes hacer, y hoy lo encontré para incluirlo aquí. Esa expresión decía: un buen soldado, aprende a ignorar el dolor.

Eso es total y absolutamente cierto. ¡Mira si en medio de la balacera, estampidos, explosiones, metralla y griterío de una guerra, va a haber tiempo para que un soldadito se deprima porque le duele un poco su pequeña herida! Es un punto de crisis, pero todo lo que se encuentre por debajo de la muerte, pasa a ser bueno para un soldado y para su ejército.

Como cristianos, tenemos que entender que vivimos en dos mundos: un mundo físico y un mundo espiritual. Nosotros le llevamos una ventaja al mundo que no tiene a Cristo, porque nosotros podemos vivir en el mundo terrenal y en el mundo espiritual, mientras que el hombre que no conoce a Dios, sólo vive en el mundo terrenal, atado y hasta esclavizado por las emociones.

¿Sabes por qué digo y sostengo que las emociones no son en absoluto confiables? Porque las emociones son manipuladoras. ¿Nunca te fijaste que por medio de las emociones se puede manipular? Si nunca lo viste, me estás queriendo decir que nunca fuiste a un templo, a una iglesia.

¿Cuántas madres, encubriendo amores enfermizos por sus hijos, terminan por manipular sus vidas a través de las emociones? Es un sinvergüenza de primera, un asesino, un delincuente de alta categoría, pero en el fondo es bueno, ¿Te das cuenta? Sí; en el fondo de una cárcel será bueno, y ahí es donde debe ir a parar. Pero no puedes enternecerme llorando por lo que no merece llanto.

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Mira; yo no digo que llorar sea algo malo, no; al contrario, llorar siempre es bueno. Las lágrimas son buenas, por algo están puestas allí. Son un elemento de escape, sirven. Algo pasa dentro de todo nuestro ser cuando lloramos. Jesús lloró, ese es el versículo más corto de la Biblia. Jesús lloró.

Y no sólo es el verso más corto de la Biblia, sino que es el indicador de que, si Él lloró, cualquiera de nosotros puede llorar. Sin embargo, también está la contrapartida de todo esto y tú lo sabes muy bien. Cuando las lágrimas se vuelven un elemento de manipulación. ¿Sabes lo que es la manipulación? Ejercer una acción tendiente a conseguir imponer nuestra voluntad por sobre la de otro. Hechicería.

¿Hechicería? Yo tenía entendido que eso era cuando una mujer fea, vestida de negro y con una enorme nariz con un enorme grano, se ponía a revolver en una enorme olla llena de gualichos y luego se iba viajando en una escoba. Historieta similar a la del diablillo rojo con cuernos y tridente. Pero expresión humorística de sólo una parte de la hechicería, la que corresponde al ocultismo. Hay otra: la manipulación.

Hay creyentes monosilábicos a la hora de solucionar un conflicto. “Sí, no, sí, no”. ¿Sabes lo que son estos? Personas que no han sujetado sus emociones al Espíritu Santo. Cuando un cristiano tiene un problema, habla; busca el fondo del problema. Si tiene que levantar la voz y euforizarse en lo que se trate, lo hace; pero nunca usa las emociones para manipular a otros.

Porque muchos quieren manipular a Dios, incluso, con sus lágrimas, y creen que llorando en un altar o delante de otras personas, van a tocar el corazón de Dios. No te confundas. A Dios no lo tocan ni tus lágrimas, ni tus lamentos, ni tu desesperación.

Tú puedes estar muriéndote y con tu muerte no vas a tocar el corazón de Dios. ¿Sabes lo que sí toca el corazón de Dios? Precisamente, un corazón arrepentido y humillado, no una actitud emocional manipuladora. Dios no se mueve por lástima; Dios se mueve por fe.

Cuando alguien se convierte, y todavía anda medio embardunado entre la fe auténtica y las tradiciones de la religión, camina más por lo emocional que por lo espiritual. Luego, con el paso del tiempo, esa persona madura un poco y empieza a darle preferencia a las cosas del espíritu por sobre las del alma.

Pero resulta que hay gente que andaba contigo que no creció, que se quedó dónde estaba al principio. ¿Sabes qué te dicen? ¡Pero hermano! ¡Usted no tiene sentimientos! Sí que los tengo hermanita; nada más que ahora ya no me dejo llevar más por ellos. He aprendido a ponerle punto final a ciertas partes de mi ignorancia.

Hay una historia. Cuando Samuel oraba por Saúl para que Saúl cambiara, para que se transformara, ¿Sabes qué le dijo Dios? - ¡Basta! No ores más; yo ya lo deseché. Hermano: cuando las personas persisten en permanecer lejos de Dios, guiadas por sus emociones, por lo que les parece, tomando decisiones sin orar, y después traen toda esa mugre a las iglesias para que alguien se las arregle, me parece que algo no anda bien.

No, mi hermano. Cualquier iglesia debe tener sus puertas abiertas para los hombres más miserables. Promiscuos, prostitutas, borrachos, drogadictos, lo que sea. Si llegan, allí les van a dar vida, palabra y todo el apoyo que se pueda.

Pero la palabra de Dios no entra en esa línea global y masificada. Porque la palabra de Dios está pensada para que funcione y opere en aquellos que se quieren someter a ella. De otro modo, créeme que no tiene sentido. Hay que madurar. No ores más, porque yo ya lo deseché…

La gente quiere que uno reaccione ante las circunstancias. ¿Sabes una cosa amadísimo hermano? Satanás nunca va a hacer nada en tu vida sin que Dios te avise primero. ¿Habrá fallado Dios, entonces? No. Fallamos nosotros, de eso no tengas ni el menor atisbo de duda.

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A veces, Dios te manda a alguien para que te advierta de algo, pero como somos tan de

ofendernos, por allí reaccionamos emocionalmente y repetimos la historia del pueblo: matamos al profeta. A veces, Dios te habla a ti, pero no necesariamente a través de gente importante.

A veces usa a gente muy humilde para que tú también te humilles. Pero si en lugar de eso eliges

ser necio y no oír, entonces ya no vas a poder cargarle las culpas a Dios por tus problemas. Y sin embargo, créeme, es lo que más he visto hacer.

024 - ¡Predícale a tu Alma!

Hay un salmo en la Biblia que habla de David. Y dice que era un hombre que tenía una revelación tremenda de lo espiritual. Por ser un adorador de primera clase, era un hombre que tenía una alta revelación del mundo espiritual, increíble. Mira las expresiones que usa ese salmo.

Lo primero que dice, es: Bendice alma mía a Jehová. Y eso significa que se está hablando a él mismo. Es decir que el espíritu le está diciendo eso al alma, en conclusión: le está predicando. Porque luego añade: Y bendiga mi ser su santo nombre. Y esto es palabra rhema. Y tan rhema es que quedó en la Biblia para siempre, ¿Está claro?

Continúa diciendo: Bendice alma mía a Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios.

Esto significa que al alma, hay que estar predicándole todos los días. Es como decirle: “¡Eh! ¡Alma! ¡No te olvides de ninguno de los beneficios de Dios! ¿Eh?

Entonces se levanta el Espíritu por la mañana y dice: ¡Bueno! ¡A orar! ¡Vamos! ¡A cantar! Y sí; todos los días hay que predicarle al alma. Parece que David también había entrado en esa, pero él se predicaba. Porque seguidamente dirá:

Él es quien perdona todas tus iniquidades. Vamos a ver: ¿Dónde están tus iniquidades? Sin dudas, en el alma. Él mismo se está hablando. Se planta frente al espejo, que ya existían, y se empieza a predicar a sí mismo, a su alma.

Y le dice que Dios la perdona, al alma, a su alma, todas sus iniquidades. No las suyas, las del

alma. No las iniquidades del espíritu, las del alma. Porque en el espíritu no hay iniquidad. Y le sigue

hablando y le dice:

El que sana todas tus dolencias, el que rescata del hoyo tu vida, el que te corona de favores y misericordias; el que sacia de bien tu boca, Y aquí le está hablando también al cuerpo; de modo que rejuvenezcas como el águila.

No interesa qué clase de creyente tú te crees que eres. Lo que importa es qué clase de creyente eres. Igualmente debes hacer razonar tu alma. Es más: la debes hacer reaccionar. Lo dicho: debes predicarle a tu alma. Debes evangelizar tu alma. (Así titulé un viejo estudio al respecto).

Hay un pasaje en la Biblia, que creo se encuentra en la segunda carta de Pablo a los Corintios, que nos arroja bastante luz sobre todo esto. Si partimos de la base de que en el alma están los razonamientos, vamos a leer esto y a entender de ello, algo más que importante.

Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo, y estando prontos para castigar toda desobediencia, cuando vuestra obediencia sea perfecta.

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Acá nos está hablando, Pablo, que aunque andemos en la carne no militamos en la carne. Claro; andamos en la carne porque, para estar en este mundo en el que habitamos, necesariamente tenemos que hacerlo con un cuerpo de carne, ¿Verdad?

Pero eso no significa que debamos militar, que es vivir, que es pensar, que es actuar, que es imaginar, conforme a los rudimentos de esa carne. ¿Cómo es que vivimos, según Pablo? Vivimos según el Espíritu. Y las armas de esa, nuestra milicia, por consecuencia, no son en absoluto carnales, sino poderosas en Cristo Jesús.

Aquí quiero decirte algo. Es muy posible que a esto lo escuches (En realidad, lo leas), por primera vez. Las armas de Satanás no son espirituales, son carnales. Las armas que Satanás usa contra tu vida, no son espirituales, son carnales.

¿Sabes por qué? Por algo que siempre supimos, pero que no siempre terminamos de creer. Porque Satanás no puede atacar tu espíritu. Satanás apenas puede atacar tu alma. Pero para llegar a tu alma, primero tiene que entrar por los sentidos.

Satanás, para hacerte pecar a ti, va a usar las cinco vías de acceso al alma: tacto, vista, oído, olfato y gusto. Dame cualquier pecado que se te ocurra, y le vamos a encontrar el hilo conductor que te lleva a alguna de estas cinco avenidas de acceso al alma.

Porque Satanás, para afectar tu alma, tiene que utilizar cosas carnales. Recuerda: ¿Cómo lo atacó

a Jesús? Si postrado me adorares, reinos de la tierra te daré. Esto significa una sola cosa: por los

ojos. No fue un arma espiritual, fue carnal, a través de la vista, uno de los cinco sentidos.

Haz que estas piedras se conviertan en pan. ¡Cuarenta días sin comer y que venga uno a

hablarte de pan casero, crocante y calentito! ¿Qué te parece? ¡Te puedes dar cuenta del calibre de la prueba? Satanás tiene que materializar las cosas para entrar a tu vida, porque él no puede entrar a tu espíritu, directamente, porque no tiene derecho legal a tu espíritu. Ese derecho legal sólo lo tiene el Espíritu Santo de Dios.

Él nada tiene en mí, porque yo no tengo naturaleza de pecado. Puedo tener hábitos o, si quieres, hasta programas de pecado, pero no tengo naturaleza. Porque dice la Biblia que el que hace pecado no es de Dios. Nosotros podemos tener algunos hábitos de pecado que son esos que estamos evangelizando, pero no tenemos naturaleza de pecado, tenemos naturaleza de Dios. Somos, ahora, a su imagen en nuestro espíritu.

Entonces, lo que Pablo está diciendo aquí, es que nuestras armas tienen gran ventaja sobre Satanás, porque son espirituales. Yo te voy a decir una cosa: tú no tienes un arma natural que pueda contra Satanás; no la tienes; ni una. Las armas nuestras, para vivir una vida cristiana victoriosa en este mundo, tienen que ser espirituales. Está probado y claro: por más esfuerzos que hagas, no puedes. Es en Él, no en tus fuerzas.

¿Y para qué, nos dice allí? Para la destrucción de fortalezas. Y luego nos explica lo que es una fortaleza. Es derribar argumentos. ¿Tú te crees que cuando nosotros hablamos de las cadenas diabólicas, cadenas satánicas, nos imaginamos a uno con overol rojo y cuernos largos? ¡No! ¡Esa te la vendió Walt Disney! Las armas que Satanás usa en tu contra, son argumentos. A eso le llaman fortalezas.

Argumentos, pensamientos, formas de pensar. ¿Cómo fue el ataque de Satanás contra Jesús? Fue una guerra de argumentos. Dime que te diré, dime que te diré, dime que te diré y, cuando ya no pudo decir más nada, Satanás se fue. ¿Está claro, verdad?

No vino con un palo a querer romperle la cabeza a Jesús, no. Satanás trabaja con argumentos. Si postrado me adorares… -No te adoro nada, le dijo Jesús. Convierte estas piedras en pan. No sólo de

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pan vivirá el hombre. Sube a ese templo y arrójate de cabeza. y que pim, y que pam; y el que tuvo el argumento más fuerte, ese ganó.

Por eso es que todas las cosas en la vida cristiana, necesitan de la revelación de la palabra. Esa y no otra cosa es la clave de la vida cristiana. No es la iglesia que tú vas o el pastor que tú tengas, es la revelación de la palabra en tu vida.

¡Ah, no, hermano! Yo creo fielmente en la riqueza del conocimiento a través de un exhaustivo estudio de la teología. Eso de la revelación no me cierra porque te hace correr riesgos que no puedes controlar. ¿Ah, sí, eh? Lo lamento: Jesús enseñó otra cosa, así que mucho me temo que tu evangelio no es el mismo que predicó Jesús.

025 - ¡Cuidado con la Bibliomancia!

Tengo una pregunta: ¿Por qué supones que muchos cristianos no viven en victoria? Porque no leen la Biblia. No tienen revelación de la palabra. Muchos creyentes andan con la Biblia debajo del brazo. Mugrienta, gastada, mal cuidada y casi desarmada, pero nunca tienen victoria. Porque la usan como amuleto.

¿Cuántos han oído hablar de la quiromancia? ¿Sabes lo que es la quiromancia? El arte de hablar a través de las líneas de la manos. La cartomancia, que son los que te adivinan tirándote las cartas, las barajas. Quiromancia y Cartomancia. Ah, y entre los cristianos, Bibliomancia.

¿Sabías que hay muchos creyentes que practican brujería? Hay creyentes que van a orar por un endemoniado y se llevan su Biblia. Pero no para leérsela al endemoniado, sino como un escudo material, si fuera una pata de conejo, un amuleto, que te asegura la victoria sobre los demonios.

Eso es muy similar a algunos símbolos que se deben usar para lo que algún sector denomina como “exorcismo”. Algunos han hecho un ídolo tan grande de la Biblia como objeto, como libro en sí, que hasta la guardan en vitrinas con almohadones rojos.

Dime la verdad y con el corazón en la mano: ¿De verdad tú te has creído que Satanás puede tenerle miedo a un pedazo de cartón, papel y tinta impresa? ¡Tenga cuidado, hermano! ¡Que no se le arruine la Biblia! Si se me arruina una Biblia, voy y compro otra.

Porque Satanás no es impactado por la Biblia que está escrita en un papel. Satanás es impactado por la palabra que está escrita en tu corazón. Participé en una ocasión de una sesión de liberación. Y en el grupo, estaba una hermana que tenía su Biblia en su mano. Pero para lo único que le servía, -y de a ratos- , era para cubrirse de los escupitajos que lanzaba con tremenda puntería, el endemoniado.

Lo cierto es que algunos cuidan mucho sus Biblias. Y entonces van y dicen: ¡Ay, sí, hermano! ¡Hace cuatro años que la tengo y mire que hermosa que está, parece nueva! Cierto, parece nueva. Y eso significa que no la usas demasiado. Después se pierden el mensaje en el templo porque invierten el tiempo en tratar de despegarle las páginas.

Bibliomancia. Usan la Biblia como un amuleto. A esto, lo ha predicado mucha gente y otros tantos lo han confirmado. Parece que es un espíritu. Hay otros hermanos que, en sus casas, abren la Biblia en un lugar determinado y la mantienen así, abierta, siempre.

Se ven cada cosas por allí que no tenemos idea que puedan existir dentro del mundo que llamamos cristiano. Pero existe. ¡Ah, sí! ¡Yo tengo mi Biblia siempre abierta! Hermano: si lo has estado haciendo, a eso, por favor; no lo hagas más.

Si tú no vas a abrir tu Biblia para leerla y estudiarla, mejor no la abras. Eso es brujería. Eso es hechicería. Disfrazada de Biblia, claro está. La realidad auténtica es que más de la mitad de los creyentes

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que no tienen victoria, es porque además de estar haciendo algunas de estas cosas, en el fondo, jamás llegan a leerla.

Y al no leerla, al no estudiarla, carecen de argumentos para batallar. Viene Satanás con el argumento más insignificante y los desparrama. Hace dos mil y tantos años que Satanás anda con el argumento del “vaya a saber si es cierto”, y todavía hay varios creyentes que ni siquiera se han convencido de que “vaya a saber si es cierto”, porque no tienen un argumento mayor en su vida para someter su voluntad a la palabra de Dios.

¿Cuánta gente no actúa con autoridad porque tiene miedo? Aunque tengan el cargo o la posición que tú quieras, no tienen autoridad. ¿Sabes por qué? Porque nadie tiene autoridad sin revelación. La autoridad de Dios te la da la revelación de saber lo que estás haciendo.

Tú te das cuenta perfectamente cuando una persona está hablando en el Señor. Hay gente que anda por la vida alegremente dándole profecía a medio mundo y nadie se atreve a decirle nada. ¿Sabes por qué? Porque no saben.

La revelación te libera. Mira a Juan, cuando tuvo la revelación de Cristo. La palabra Apocalipsis, significa “correr el velo”. Era un término que se usaba en el teatro griego. Y la palabra Apocalipsis viene de una palabra griega, precisamente, que se escribe apokalupto, y esto significa la acción que hacía la gente en el teatro para correr la cortina, el telón.

Y cuando nosotros hablamos de revelación de la palabra de Dios, lo que estamos hablando es que Dios le corrió el telón a Juan, y él pudo sacarse de su mente todas las ideas equivocadas que tenía respecto a Cristo, y tuvo una nueva revelación- No te olvides que Juan había sido apóstol, y sin embargo no había tenido una revelación clara sobre el Hijo de Dios.

Pablo les escribe a los Efesios, diciéndoles que: Para que el Dios de nuestro Señor

Jesucristo,

el

Padre

de

gloria,

os

de

espíritu

de

sabiduría

y

de

revelación

en

el

conocimiento de él. ¿Dice que para que Dios le de qué cosa? Revelación.

Abre tu mente. Recíbela. ¿Cuántos quieren tener victoria real en sus vidas? Bueno, esa victoria no va a depender de la oración que cualquiera de nosotros haga por ti. No va a depender, tampoco, de que tú vayas al mega congreso de no sé quién. La victoria viene cuando Dios te da una revelación.

Por eso es que el Padre, para salvar al hombre, reveló su palabra al mundo, en la persona de Jesucristo. Siempre que Dios va a dar victoria, primero da revelación. Por eso Pablo les dice a los

romanos que: el Espíritu mismo da testimonio de nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios.

026 - ¡No! ¡Eso es Mentira!

De lo que quiero hablar en el final de este bloque dedicado al alma, es de algo que está íntimamente relacionado con ella, pero que en cierto modo tiene mucha preponderancia sobre tu vida cotidiana. Es un tema del que mucho se ha dicho, aunque no siempre ha alcanzado: el perdón.

Mira; no sé en qué momento, de qué día, de qué año, de qué mes y en qué hora tú estarás leyendo este trabajo. Peo lo que sí sé es que, cualquiera sea ese momento, día, año, mes u hora, este, para ti, hoy, es el día en que puedas decidir perdonar o pedir perdón, lo que corresponda.

Dice la palabra en el último libro de tu Biblia que: Ellos le han vencido por medio de la

sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron sus vidas

hasta la muerte. Y esto no es mera letra, aquí hay mucho, muchísimo escondido esperando, precisamente, que te sea revelado.

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Escucha bien los componentes de la victoria, porque esa es una victoria. El primero, es inamovible, porque es perfecto: la sangre de Cristo. Eso nos da acceso a la familia de Dios, y derecho a todas las promesas que están en la Biblia. El diablo no va atacar ese primer componente porque es perfecto. La sangre de Cristo le costó todo a él.

Pero es el segundo el que él ataca. Dice que para que la cosa funcione, para que la cosa camine, a la sangre de Cristo hay que añadirle la palabra de nuestro testimonio. No nuestro testimonio, ¿Eh? Eso solo no alcanza. Es la palabra del testimonio.

Es decirle al diablo, en la nariz, en la cara: “¡Oye diablo: lo que tú estás diciendo es una mentira! Porque la sangre de Cristo…” Y entonces allí, declarar la verdad, ¿Te das cuenta? Una vez le oí decir a alguien en oración de guerra: “¡Mira Satanás; yo tengo las vestiduras blancas!”

Y tercero, hay que morir a la carne. ¡Mira que chiste! ¡Mira que sencillo! Menospreciar la vida, y decir que como dice Pablo en alguna parte de la amada Escritura: Ya no vivo yo, más Cristo vive en

mí. Y lo que ahora vivo, lo vivo en el poder del Hijo de Dios, que murió y se entregó por mí.

Quizás en estos últimos tiempos, el diablo te ha estado mintiendo. ¿Y qué es lo que te dice? Te dice, por ejemplo: “Tu marido no se va a convertir nunca”; “Tus hijos jamás van a volver a Dios”; “Tu empresa o tú negocio te va a ir cada vez peor”.

O a lo mejor: “Vas a perder tu trabajo pronto”; “Tu iglesia jamás va a crecer”; “Esto se va a poner cada vez peor”. ¿Te has dado cuenta cómo es el ambiente, ¿Verdad? Enciendes tu televisor, y el mensaje es puntualmente ese: olvídalo: son mentiras. Y a veces él miente tanto, que comenzamos a creerle parte de la mentira.

Pero la Biblia dice que la manera de derrotarlo a él, es: después de saber lo que la sangre nos dio, decirle la palabra de nuestro testimonio. Y decirle: “No es verdad que mi familia no va a venir a Cristo, porque es promesa de mi padre que así habrá de ser”. “No es verdad que no voy a tener con qué vivir, porque escrito está que Dios me da el pan cotidiano”. Y así en todo. Hablándole la palabra en la cara, dice que lo derrotamos.

Pero es necesario que nos fijemos muy bien como oramos. Y mucho más, si dentro de esa oración, vamos a cantarle cuatro verdades al diablo. Solía decir un tremendo predicador que no tenemos que ser como un policía afeminado, que dice: ¡Ay, señor diablo! ¡Lamento decirle esto!

¡No, no y no! ¡En el nombre del Señor! ¡Con autoridad! No a los gritos, ¿eh? Porque hay muchos que en guerra espiritual, gustan de gritar. Pero bueno, debo decirte que ningún demonio se va a los gritos; se va por la autoridad que emana de quien lo está echando fuera. Diciendo quienes somos, rompiendo el poder del diablo y siendo usados por el poder de Dios como canal para aquellos que están, o bien más bajos, o bien más…desinflados.

027 - No Recibir la Gracia en Vano

Y a este subtítulo no lo inventé por escribir algo afín. Lo dice la palabra a través de Pablo. Él les

escribe a los Corintios, diciendo: Así, pues, nosotros como colaboradores suyos, os exhortamos también a que no recibáis en vano la gracia de Dios.

Mira; yo quisiera que en este momento, al estar leyendo este trabajo, tú le pidas al Espíritu Santo que es nuestro único Maestro, que nos enseñe. Si tú todavía estás dudando de hombres, ministerios o revelaciones de hace mucho o poco tiempo atrás, haz cómo te parezca mejor.

Si lo deseas, no le digas “bienvenido Espíritu Santo”, ni “buenos días Espíritu Santo”, ni nada que se le parezca. Pero dile a ese maestro alto, como para que él también sepa que tú también amas, crees y

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confías, en la que hemos dado en llamar: la Tercera Persona de la Trinidad. O “tri-unidad”, como le dicen algunos, para poder demostrar que es real aunque la palabra tal como la decimos, no aparezca en la Biblia.

Tendrás que orar para que esta enseñanza sea de bendición para tu vida. Pero recuerda algo muy importante: yo jamás podría ser tu maestro. El Espíritu Santo es tu maestro. Nosotros, y me incluyo, apenas conseguimos ser sus ayudantes. Y a veces, cuando no nos equivocamos y entonces servimos de piedra de tropiezo.

Yendo al texto, nos dice que no recibamos la gracia de Dios en vano. ¿Qué quiere decir eso? Para muchos que creen fielmente que la gracia de Dios no se puede resistir, ¿Cómo habrá de entenderse, entonces, que podemos recibirla en vano? Esto es lo que se puede entender, fíjate.

El diablo tiene como arma, el pecado. Y él cree, que mientras más se usa el pecado, más gana. Pero él no entiende que cuando el pecado abunda, la Gracia de Dios sobreabunda. Es decir que Dios lo deja alejarse, irse adelante, para después ganarle con la Gracia.

Dios da gracia, y el diablo no puede frenar ni impedir que Dios de Gracia. Pero lo que el diablo sí puede hacer, después que Dios se la ha dado, es decirle: “¡Ah! ¿La recibiste? ¡Qué bien! ¡Qué espectacular! Pero para esto, no sirve, ¿Sabes?

No le creas. No le creas. Por eso hay muchos creyentes que reciben la Gracia, (Que dicho sea de paso, no viene en paquetes ni en bolsitas, sino global), y no pueden disfrutarla, porque le creen al diablo cuando él les dice que esa Gracia es buena, por ejemplo, para ir al cielo, porque así está escrito, pero que no es útil para hoy.

Y que vas a tener que estar en una especie de infierno permanente, aquí y ahora, hasta que ese

gran día llegue. Dios te da a ti una Gracia plena y entera, a esto ni lo olvides ni lo minimices. El diablo lo que pretende hacer, entonces, es fraccionarla. Y allí es donde te dice: “Para esto sí, para esto no”. No le

creas. Miente, miente y miente.

Entonces, aunque la hemos recibido, la recibimos en vano. Porque es como si tú te estuvieras muriendo de pulmonía, y te quedan dos días, tus pulmones están tomados, y a menos que tomes un buen antibiótico, no vas a poder salir.

Y si alguien viene y te da un frasco de antibiótico que es el correcto para ese diagnóstico, tú lo

recibes, lo colocas sobre tu mesa de luz, pero no te lo tomas. Entonces, a los dos días, tú te mueres. Recibiste el antibiótico en vano. ¡Lo tenías allí! Pero no lo tomaste. Podemos, entonces, recibir la Gracia

de Dios en vano.

Esto es lo que sucede aquí. Y una de las áreas donde la Gracia de Dios es tomada en vano, es el área de los pecados que otros cometen contra nosotros. Casi todos nos creemos, (Y quisiera Dios que fueran todos), que el pecado que yo cometo, cuando yo me arrepiento, Dios lo perdona. Perdona el pecado, y limpia la maldad. Eso está tan claro como el agua.

Pero donde tenemos dificultades en creer, es en que si otra persona peca contra mí, a menos que esa persona se arrepienta, yo estoy como condenado a vivir perpetuamente con esa carga y sus consecuencias. Quiero demostrarte que no es así.

Así encontramos, entonces, que hay mujeres cuyos maridos las han engañado, y como ellos no se han arrepentido de ese pecado, están convencidas que ese matrimonio ya no puede ser restaurado. O hay hijos, que se han apartado y han traicionado a los padres, y dicen: “Bueno, pero hasta que él no vuelva al Señor”…

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Y no nos damos cuenta que la Gracia que Dios nos ha dado, es más que suficiente para revertir el proceso gangrenoso que inició el pecado. Y nos entregamos diciendo: “Bueno, en los pecados que yo cometo, yo pido perdón. Pero en el que cometen los otros, lo único que puedo hacer es orar para que se arrepientan. ¿Y mientras tanto, qué? Mientras tanto, tengo que vivir las consecuencias.

Es por eso que el diablo procura, en lo más temprano de nuestro caminar con Cristo, de lastimarnos, dura y cruelmente, por medio de alguien a quien amamos o respetamos. Puede ser una madre, un padre, un abuelo, un pastor, un referente espiritual.

Porque cuando nos lastima temprano, esa lastimadura, nos marca para el resto de la vida. Si no entendemos que tenemos el poder de tornar lo malo en bueno; allí está el punto. Anótalo: tenemos poder de tornar lo malo, en bueno. Y será bueno que sepas que esto no es teología, esto es tu vida.

Estas lastimaduras, se repiten permanentemente. Contaba un pastor que estaba escuchando el relato de un anciano, por un problema que él había vivido, y en un momento dado le preguntó cuánto tiempo hacía que había sucedido ese asunto.

¿Sabes qué le contestó? ¡Cincuenta años! Cincuenta años había transcurrido de aquel asunto y él,

todavía, estaba cautivo. Porque la maldad y el enojo, cuando nos hieren, hace que nos enojemos mucho.

Y que también nos amarguemos muchísimo. Se repite permanentemente, eso.

En esto, debemos conducirnos exactamente igual que con los testimonios personales. Tú no puedes venir el domingo a pedir que te permitan contar un milagro que Dios hizo en tu vida, ¡Hace treinta años! Tú tienes que hablar de lo que Dios hizo HOY en tu vida.

028 - Las Cosas Viejas Pasaron

Ahora yo te hago una pregunta. Por favor; a tu corazón, no a tu estructura: ¿Alguna vez, alguien te ha lastimado profundamente? Sí, ya sé, es una pregunta más que boba, porque hay cientos, miles tal vez que ahora se pondrían de pie allí mismo, como si estuviéramos en un templo, para responder a coro “¡Sí, a mí!” Y no les alcanzaría toda esta página para escribir el relato de lo que les sucedió, ¿Es verdad?

Bueno; ya que te acordaste tan rápido y con tanta claridad de ese asunto, supongo que debe ser porque te ocurrió…veamos…esta mañana temprano, ¿Puede ser? O, a más tardar, podrá haberte ocurrido…ayer, ¿Sí?

No. Pasó hace mucho tiempo. Pero pasa todos los días. ¿Cómo que pasa todos los días? ¡Y claro! Porque todos los días lo recordamos, y es como si todos los días nos volvieran a hacer lo mismo. Y a menos que la Gracia de Dios revierta eso, vamos a vivir en un infierno, no lo dudes.

Contaba un hermano, hablando de este mismo tema, que había una mujer que todos los días, o mejor dicho; todas las madrugadas, a las dos de la mañana, lo despertaba al marido muy asustada, con la idea fija de que andaban ladrones por la casa. Matemáticamente, el pobre hombre se levantaba, recorría todo y retornaba con palabras de tranquilidad; no había nadie. Eso, durante todas las noches. ¡Veinte años vivieron así!

Una noche, otra madrugada, la escena se repitió. La mujer se despertó angustiada y gritando que

había gente en la casa, despertó al hombre. Sin embargo, al recorrer como de costumbre lo hacía, el marido esta vez sí descubrió a un hombre que había entrado a robar. Se armó un barullo importante, vino

la policía y, la verdad, no sé cómo se solucionó el tema.

Lo que sí sé es que, cuando volvió donde estaba su mujer, el marido le dijo: “¡Bueno! ¡Por fin se ha hecho realidad lo que tanto pensaste durante estos últimos veinte años! Es verdad, el robo se había

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producido recién esa noche, pero esa mujer había sido robada durante veinte años, todas las noches, ¿Me entiendes?

Por eso, mi amado hermano, deja que el Espíritu Santo te influya esperanza en este día. Que eso que te ha estado atormentando por tantos años, hoy definitivamente se termine. Hoy, Dios va a tomar eso terrible, y lo va a convertir en una bendición. ¿Puedes creerlo? Porque si puedes creerlo, te aseguro que tienes más de la mitad de la batalla ganada.

De eso es que Pablo les habla a los hermanos en la fe de Corinto, cuando les dice que: De modo

que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron, he aquí todas son

hechas nuevas. No dice que sólo algunas de estas cosas son hechas nuevas; ¡Dice que todas!

Permíteme ahora hacerte una pregunta que tiene que ver con esta palabra: ¿En qué momento de tu vida comenzaron las Cosas Nuevas? Si la respuesta que estás pensando, es: en el momento de mi conversión, tengo que decirte que entonces tú eres uno de los que ha recibido la Gracia de Dios en vano.

¡Awwww! ¿Dolió, verdad? ¿Te he castigado demasiado duro? No te voy a pedir que me disculpes. ¿Sabes por qué? Porque antes que a ti, me castigó a mí. Ya sé lo que se siente. Porque cuando uno cree que las cosas nuevas comienzan desde la conversión en adelante, tiene un problema muy serio con el pasado.

Y vive diciendo cosas como estas: “¡Ojala hubiera conocido a Cristo veinte años antes! O sino:

“Desde que conocí a Cristo, todo es maravilloso; pero antes de conocerlo…oh…ni te imaginas el pecado. Entonces tenemos que, lo nuevo que es realmente hermoso, está creciendo a la sombra de lo antiguo, que es odioso.

Entonces, se produce un hecho que se podría ejemplificar así: es como si en una mano tuviéramos una bolsa, un recipiente lleno de cosas nuevas que les mostramos a todos. “¡Miren! ¡Miren lo que Cristo me dio!” Y en la otra mano, mientras tanto, tratamos de esconder y disimular otro recipiente, otra bolsa repleta de cosas viejas que no queremos que nadie se entere. “¡Ay! ¡Que no se vayan a enterar los hermanos de la iglesia que yo, antes de convertirme…!” ¡Uy! ¡Que no se entere el pastor!”

Hay gente a la cual Dios ha llamado al ministerio y la ha ungido, pero dice: “Yo haría eso de mil amores, pero no puedo por mi pasado, ¿Me entiende? O sino, dice: “¡No! ¡Yo no puedo hacer eso por lo que me ocurrió!” O quizás: “Yo no puedo servir allí porque vine al Señor, pero después me aparté”.

Y creemos que Dios nos salvó desde un determinado punto en adelante. Pero la realidad es que Dios no nos salvó desde el momento de la conversión en adelante. Él salvó la totalidad de nuestra vida. Y para hacer eso, hay que ir a esa fracción de segundo donde la vida empezó. Y ese es el momento de la concepción. Ni siquiera es el del nacimiento o el de la gestación; te estoy hablando del momento de la concepción.

¿Por qué? Porque en el momento de la concepción, cuando nuestra carne comienza a formarse con apariencia de embrión, es cuando comienzan a formarse las cosas viejas. Hay gente que, por ejemplo, experimenta rechazo. Se sienten rechazados. Entonces empiezan a buscar causas.

Puede ser el padre, la madre, un tío, un abuelo, nada. No pueden sentirse aceptados. La pregunta que se hace, entonces, es: ¿Tú eres el fruto de un embarazo buscado, esperado? Y allí viene el drama. Muchas veces, se dan respuestas como estas: “Es que yo soy hijo de madre soltera”, “Soy hijo de una relación adúltera o clandestina”. “Soy hijo de una mujer que ejercía la prostitución”. “Yo soy hijo de una fornicación”, o de la hipocresía.

¿Entonces qué sucedió? Es probable que cuando ese bebé completo, pero sin desarrollarse, estaba en el vientre de la mamá, dos o tres semanas de edad, como mucho, la mamá dijo: “¡Ojala que no

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esté embarazada!” o sino: “¡No! ¡Odiaría estar embarazada!” “¡No quiero un bebé ahora”. Y la máxima: “¡Si hay un bebé allí, ojala que lo pierda!”

Y aunque nunca le ha visto la cara, todavía, ya fue canal de la primera mala obra. Y si esa persona se convierte a los diez años, a los veinte años, a los treinta años, y las obras nuevas empiezan de allí para adelante, va a vivir toda la vida en un espíritu de rechazo, porque la Gracia de Dios que era suficiente para restaurar eso, él no la deja volver para atrás. ¿Te das cuenta?

Escucha al Espíritu Santo. La Gracia de Dios entró en tu vida en el momento de la conversión, a cualquier edad que ella se haya decidido, es cierto, pero entró, hizo un giro, y se fue hasta el mismo comienzo de tu vida, tomando cada cosa vieja y convirtiéndola en una cosa nueva.

Ahora vamos a ver: un segundo antes de la conversión, te pregunto: ¿Qué porcentaje de cosas son viejas en tu corazón? Ciento por ciento. Toda. Entonces: ¿De dónde salieron las cosas nuevas? Aquí va la buena noticia. Escucha al Espíritu Santo. De las cosas viejas, que al envolverte Gracia, Dios las convierte en cosas nuevas. ¿Has podido entenderlo, verdad?

El principio, el eje, aquí, es que: lo que el diablo planeó para mal, Dios pasa a usarlo para bien. Que lo más terrible que te pueda haber sucedido a ti, o que tú hayas hecho o cometiste, va a ser, cuando seas envuelto por la Gracia de Dios, lo más precioso para tu vida, una vez que se aplique la Gracia de Dios.

029 - No a Las Teologías Individualistas

Te doy un ejemplo: Pablo, era el perseguidor de la iglesia, ¿No es cierto? Ese era su pecado mayor. Ahora bien; cuando la Gracia de Dios lo toca, Saulo el perseguidor se convierte en Pablo, el edificador. Entonces pregunto: ¿De dónde salió el edificador? Del celo del destructor.

La Gracia de Dios lo envolvió. Deja, por favor, que el Espíritu Santo quite la anestesia de esa cosa tan terrible que tal vez tú hayas hecho, o que te hicieron; exactamente de eso que tú ni quieres recordar ni quieres pensar.

De eso que tú has estado guardando, protegiendo, mientras dices o piensas: “Yo, de eso, no quiero hablar”. Ahora, déjalo allí, a la vista. Y a la luz del Espíritu, míralo. Eso tan terrible que te hicieron, o que tú hiciste hoy, pero HOY, ¿Eh? Te va a aplicar Gracia y va a pasar a ser una bendición. ¿Lo puedes creer?

Entonces me pregunto: ¿Por qué no entendemos esto? Porque somos individualistas, en lugar de ser “colectivistas”, en nuestra manera de pensar. Yo te aviso que en la Biblia hay muy pocos versículos dirigidos a una sola persona. La gran mayoría de los versículos, están dirigidos a un pueblo, a un grupo.

Entonces, cuando Pablo le dice al carcelero de Filipos: Cree en el Señor Jesucristo, y tú y toda tu casa serán salvos, nosotros creemos que el carcelero creyó, que fue salvo, y que mientras caminaba para la casa, le iba diciendo:

“Bueno, mira Pablo, si le vas a hablar del evangelio a mi mujer, trata de engancharla por el lado de los niños, ya que por ellos tiene cierta debilidad y allí se va a aflojar…” ¡¡¡No!!! ¡En el momento en que el carcelero creyó, toda su familia fue salva!

Yo me pregunté muchas veces si eso era solamente para ese hombre puntual y determinado, o si cualquiera de nosotros podía tomar esa palabra en forma de promesa como propia. Los personeros de la desesperanza, durante mucho tiempo, se encargaron de decirme que no, que si mi familia no hacía “méritos” naturales, esa salvación no las iba a alcanzar sólo por mi decisión.

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¿Ah, sí, eh? Dios me mostró que no era así a partir de la lectura de la historia de Noé…y su familia llena de defectos y sin méritos; pero salva del diluvio por causa de la promesa de Dios para con Noé. Noé fue justo y Dios lo salvó, y con él, sin mérito alguno, a toda su casa. Punto.

Dios opera colectivamente. En muchas cosas. A veces, Dios ha enjuiciado y, de hecho castigado, o bendecido, a toda una nación, a toda una tribu, o a toda una familia, por el pecado o, por la obediencia, de una persona.

No importa cómo está tu congregación; la pregunta, es: ¿Cómo estás tú? Porque Dios puede bendecir tu congregación, como quiera que ella esté, si tú estás en obediencia. Tu congregación puede andar en las nubes de la victoria, pero si tú estás en pecado, puede recibir juicio.

Entonces, como no entendemos esto, porque nuestra teología occidental, individualista, nos ha dicho muy acentuadamente que tiene que ser una decisión personal, lo cual es verdad, pero no es toda la verdad. Yo, cuando recibí la Gracia, puedo ser el conducto de la Gracia, para tocar a todo el grupo familiar o social del cual formo parte.

Entonces nos limitamos y decimos: “Yo me salvé, gracias a Dios, voy al cielo, y ahora estoy orando para que los otros se arrepientan y, el día que se arrepientan, van a arreglar este asunto.” No. Y no porque eso no toma en cuenta la dinámica del pecado y de la Gracia, mi hermano. El pecado es corporativo o colectivo en sus consecuencias. Una persona lo comete, muchas sufren las consecuencias.

Un hombre comete adulterio. Sí, el hombre comete adulterio. Pero sufre el cónyuge, es decir la mujer; sufren los padres de él y los padres de ella, sufren los hijos, los hermanos de la congregación si es creyente, toda la congregación, uno o más ministerios.

El pecado de uno sacude y salpica a muchos. Pero si el remedio de Dios para el pecado es la Gracia, también esto tiene que ser corporativo. Tiene que ser colectivo, también. Entonces sí es efectivo en sus beneficios. De manera que, cuando el pecador se arrepiente, Dios no sólo lo perdona del pecado, sino que también lo limpia de toda la maldad que salpicó a otros con ese pecado.

Cuando Dios te salvó a ti, Dios quiso salvarte a ti para que fueras un conductor para bendecir a todos los que te maldijeron con algún pecado o con alguna terrible actitud. Algunos podrán decir: “¡Y bueno, hermano! ¡Pero así es fácil! ¿Por qué duele tanto, entonces? ¡Por qué si sucedió hace tanto tiempo, es que no me lo puedo quitar de encima?”

La razón para eso, es: (Y tengo que decir esto con cariño porque no quiero herir a nadie, pero sin ningún tipo de vacilaciones, porque tampoco quiero engañar a nadie) la razón para eso, es: que ese pecado que ocurrió hace tanto tiempo duele todavía, porque tú no le has aplicado Gracia.

Y un pecado al cual no se le aplicó Gracia, y que es activo en lugar de pasivo, recuerda que la paga del pecado es muerte. Y tú me podrás decir: “¡Bueno! ¡Pero de ese pecado se tiene que arrepentir quien lo cometió, si es otro!” Y sí, de última, sí. Pero en el aspecto en que te tocó o te rozó a ti, tú tienes el privilegio de remitir ese pecado. Y eso se hace viendo a esa persona, no en la carne, sino en Cristo.

030 - Símbolos Inquietantes

Pablo les dice a los creyentes de Corintios en su primera carta que: de manera que nosotros

de aquí en adelante a nadie conocemos según la carne; y aún si a Cristo conocimos según

la carne, ya no lo conocemos así. Lo que Pablo quiere decir es: “Yo, cuando veo una persona, no lo veo como un pecador perdido, perverso o asesino. Lo veo como alguien que, en Cristo, está perdonado. Pero que todavía no lo sabe.”

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Ahora vamos a ver el caso de aquel que te hizo a ti tanto daño. ¿Cómo fue? ¿Alguien que te violó? ¿Alguien que te engañó? ¿Alguien que te robó? Ese pecado está activo, en el sentido de que esa persona se arrepintió. Pero también está activo en el sentido de que tú no lo has perdonado.

Y la razón por la cual no podemos perdonar, es que el diablo permanentemente nos está diciendo:

¡Ah, no! ¡Tú no puedes perdonarlo hasta que él o ella no se arrepientan! Eso, déjame decirte que es una mentira. Porque el pecado que te cometió a ti, a ese, sólo tú lo puedes perdonar.

Pero la otra causa, es que lo vemos en la carne, no en Cristo. En Cristo, ese pecado ya está perdonado. Y si uno puede verlo en Cristo, puede verlo perdonado. Un ejemplo: un hombre va con su familia en un automóvil por una moderna autopista.

Entonces, la menor de las tres hijas, de pronto da un grito: “¡Papá! ¡Hay una abeja dentro del auto! Imagínate la escena y el momento. ¿Nunca te sucedió? Es casi terrorífico. Y la niña grita: “¡Me va a picar! Entonces el padre qué hace: comienza a conducir con un ojo en la ruta y el otro ojo en la abeja.

Hasta que en un momento dado le da un manotazo y la agarra. Obvio; cuando la agarra, la abeja le clava su aguijón. El hombre se muerde los labios porque esa cosa duele, ¿Verdad? No es chiste la picadura de una abeja. Pero tomándola por una de sus pequeñas alas, se la muestra a la niña.

Pero resulta ser que la niña sigue gritando: “¡No! ¡Sácala de aquí! ¡Me va a picar!” Entonces el padre le dice: No, mi amor; ya no puede picarte a ti porque ya me ha picado a mí. Tiene un solo aguijón y ya lo utilizó conmigo.

Hermana mujer: ese pecado atroz, terrible que alguna vez se cometió en contra de ti, es una abeja que ya ha picado a Cristo. Ya lo llevó Él. No puede volver a picarte a ti. De manera que tú, ahora, puedes ver a esa persona y dejar que la Gracia de Dios entre en su vida y en la tuya.

Que visite tu pasado y toque a cada persona, a cada individuo, y que tú digas: “¡Padre! ¡Los perdono y los bendigo!” Porque al hacer eso, tú desactivas el pecado y el pecado deja de ser muerte y pasa a ser vida. Porque el pecado cuando se encuentra con la Gracia, se convierte en una bendición.

Ejemplo número uno: hoy en día, tenemos cruces por todos lados. Y no te estoy hablando de los cementerios, precisamente. Tenemos cruces por todos lados. Las llevamos en el cuello, las imprimimos en las Biblias, las colgamos en las paredes, las instalamos arriba de los templos.

Ahora bien; antes que Cristo muriera, nadie le regalaba una cruz a nadie, ¿No es así? Porque una cruz era un símbolo de maldición. ¿Y entonces por qué, ahora, es un símbolo de bendición? Porque el pecado más horrendo jamás cometido en la tierra, fue cometido usando una cruz.

Cuando lo peor del mundo, con lo peor del infierno, crucificó a lo mejor del cielo en una cruz; y cuando ese pecado se materializó y se convirtió en el peor y más grande de todos, Jesús aplicó Gracia y dijo: “¡Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen!” Y la cruz, que era una maldición, pasó a ser una bendición. Él convirtió la maldición en bendición al aplicarle la Gracia.

Deja que el Espíritu te hable ahora. Déjalo que te abra los ojos para que puedas ver que la Gracia no es sosa, ni floja, ni algo que se derrite. La Gracia es el arma más poderosa que el hombre y la mujer tienen sobre la tierra.

La Gracia vence la maldad. Otorgar Gracia, no es aguantar. Es cambiar. Pablo dice en su carta a los Colosenses que Jesús, estando colgado en la cruz, anuló el acta de los decretos que el diablo tenía contra nosotros.

Entonces lo atacaba y le decía: ¡No puedes hacer eso! - ¿Qué no puedo? ¡Mira! Y lo clava en la cruz, y derrama la sangre, y escribe: Está perdonado. Y el diablo le dice: ¡Tú no puedes hacer eso, va en

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contra de los reglamentos! Entonces Dios, desde el cielo, habló y dijo: termino de cambiar los reglamentos. ¡Aleluya!

Entonces el diablo dijo: ¿Qué nuevo reglamento es ese? Se llama Gracia. ¿Y yo cómo nunca supe nada? Porque estaba escondida en Cristo. MI unigénito Hijo. Y estaba esperando que lo colgaras en la cruz y cortaras el costado, y fluyera la sangre del Hijo santo de Dios.

Y cuando la sangre del Hijo santo de Dios fluyó, pagó el precio por los pecados, y ahora son míos,

no tuyos. Deja que el Espíritu Santo te hable en este día. Que esto no se trata de aguantar y ver qué pasa. Esto se trata de darle un puntapié en los dientes al diablo.

Esto se trata de tomar la maldad que se ha hecho en contra de ti y transformarla en bendición, golpeando a aquel que nos ha engañado. Cristo lo hizo en la cruz. Yo sé lo que tú estás pensando ahora. Teológicamente, estoy totalmente de acuerdo, pero yo soy solamente un ser humano. Si eso creo que es

lo que tú estás pensando.

031 - Desde la Óptica de Esteban

En el Libro de los Hechos, hay una historia que seguramente te conoces de memoria. Un joven llamado Esteban, predicando, lleno del Espíritu Santo, su rostro, dice la palabra, como rostro de un ángel.

Y él mira hacia arriba y ve los cielos abiertos. Y ve al Padre y ve al Hijo.

Pero la multitud no quiere escuchar. Y decide pecar contra él. Se cubren se tapan los oídos y lo atacan, y lo empujan. Él cae por un precipicio. Y cae al fondo, y cuando mira hacia arriba, ve a un hombre totalmente endemoniado, un sujeto de nombre Saulo, de la ciudad de Tarso, que está vociferándole a todo

el mundo para que tomen la roca más grande y lo maten como a una serpiente, como a un gusano.

Y cada vez que Esteban miraba hacia arriba, veía el odio, el pecado, y las piedras que le rompían

los huesos, que le fracturaban las costillas, que le perforaban los pulmones. Y entonces comienza a

ahogarse en su propia sangre.

Pero cuando mira hacia arriba, ve los cielos abiertos. Pero Jesús no está sentado a la diestra del Padre intercediendo, está de pie. Muchos teólogos han interpretado eso como una posición de juicio, porque Israel estaba cometiendo el pecado imperdonable.

¿Sabes cuál era? Estaba rechazando al Espíritu Santo. Y cuando ve tanto pecado, no se aguanta y, con el último hálito de vida, dice: ¡Padre! ¡No les tomes en cuenta este pecado! Entonces, envuelve Gracia. Dos capítulos más tarde, Saulo de Tarso se convertirá en Pablo de Antioquía.

Y que conste que nadie guió a Pablo al Señor, ¿Eh? Nadie oró por él, no vino ningún prestigioso

evangelista a plantar una carpa para una promocionada campaña, porque ya lo hizo Esteban, cuando él lo cubre con la Gracia. ¡Por eso se convierte Pablo! ¡Está envuelto en la Gracia de la oración de Esteban! Deja que Dios hable, ahora.

Deja que el Espíritu Santo te convenza, que ese Saulo de Tarso que te está torturando, que te está persiguiendo, que te está atacando, que te deprime y que hace que tú digas: ¿Por qué? ¿Por qué?, ese Saulo, hoy, aquí, ahora, se va a convertir en Pablo de Antioquía.

No mañana ni esta noche, ¿Eh? Hoy. Porque tú tienes en tus manos, el poder. El poder de convertir el pecado en un trofeo de la Gracia de Dios. Cuando vivimos una experiencia dolorosa, generalmente nos formulamos una pregunto: ¿Por qué?

Bien; tendré que decirte que esa, es la pregunta favorita del diablo. Nadie podrá contestarte esa pregunta porque, para hacerlo, habría que ser Dios mismo. Pero sí puedes tú cambiarla por otra pregunta:

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¿Para qué? Porque hay un propósito en la miseria que te ha tocado vivir, hermana, hermano. Y porque si hay un propósito, esa miseria no es tan miseria.

Fíjate esto: si una mujer tiene dolor de muelas a las dos de la madrugada, eso es una catástrofe. Pero si una mujer tiene dolores de parto a las dos de la madrugada, eso es una excelente noticia. Porque mientras más fuerte y continuo sea ese dolor, más se acerca el propósito central de ese dolor.

Deja que el Espíritu Santo te muestre ahora ese mal que alguien te hizo, o que tú mismo has hecho, o que tú puedas haberte hecho a ti mismo. Y que hoy puedas aplicarte la Gracia de Dios. Quizás puedas decirme que no funciona, es cierto; que quizás ya han estado orando por ti, o que te han impuesto las manos, que te has revolcado, que te has caído, que oraste en lenguas, pero que la bronca y el enojo no se van y todo lo que quieras.

hablamos

anteriormente, llamado Emociones. Y el otro, que añadimos ahora, llamado Convicciones. Las emociones es lo que tú sientes y que no tienes ningún control sobre eso. Por eso el enojo, va a retornar.

Pero

déjame

explicarte

algo:

adentro

tuyo,

hay

dos

círculos.

Uno,

del

que

ya

Pero lo que sí tú puedes controlar, es lo que ingresa en el círculo de las convicciones. Una convicción es algo que tú crees, simple y solamente porque Dios dice que es verdad, no por otra cosa. Y cuando venga el enojo, no lo niegues, pero confiesa lo que crees.

032 - Vencer es Declararse Libre

Es como ir conduciendo un vehículo por una calle de doble mano, y por la noche, por allí viene un vehículo con un grupo de jóvenes, con esos faros potentes, tremendos, y de pronto se los encienden de frente y tú te quedas ciego y no ves absolutamente nada.

No tienes más control. Tú quieres apagar esos faros que te enceguecen, pero no puedes porque el vehículo es de los otros, no tuyo. ¿Qué harás, entonces? Viras hacia la derecha, buscas la línea blanca que se encuentra en el centro de la ruta, y te olvidas de las luces y de todo lo que viene de frente, y observando cuidadosamente la línea, conduces tranquilamente hasta que las luces pasan. Las luces, son tus emociones, y la línea blanca es lo que hoy, tú, edificas aquí. Pero aquí, ya y ahora.

Toma y registra la fecha de hoy, cualquiera sea y haya pasado el tiempo que haya pasado de la aparición de este trabajo ante tus ojos. Anótala donde puedas tenerla a mano. Y recuérdala siempre. Cuando esas “luces” lleguen, ese enojo y todo ese recuerdo, la línea blanca va a decir: “¡Tal día, de tal mes, y a tal hora, a eso, yo ya lo perdoné!” ¿Amén?

Considera lo que el Espíritu está haciendo a través de este mensaje. ¿Te das cuenta que hoy, tú puedes aplicar la Gracia de Dios a tu vida o a la vida de otro? Y si la vas a aplicar, te pido que ya mismo, en este exacto momento, lo hagas.

El diablo teme que tú lo hagas, pero tú lo vas a hacer. Toma autoridad ahora sobre todo poder del enemigo, y bajo la sangre de Cristo, encara a todos los demonios mentirosos y repréndelos en el nombre de Jesús. Y ahora declárate libre.

Y si estás dispuesto o dispuesta a perdonar, haz lo que tengas en tu corazón: arrodíllate, cierra tus ojos, haz solamente lo que tengas en tu corazón de hacer. No busques métodos pre-concebidos, haz una corta y simple oración que suene más o menos así, pero con tus palabras:

“Señor; yo hoy bendigo; yo hoy libero; yo hoy aplico Gracia a ese terrible pecado.” Atención, que cuando lo hagas, vas a sentir que ese viejo y conocido dolor, va a subir otra vez contra tu pecho, pero déjalo. Ese dolor está subiendo para irse, no para quedarse. Pero procura decir con toda claridad, buena voz y toda la convicción que encuentres: “Yo, hoy, voy a perdonar”.

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Quiero que hagamos juntos esta oración. Hazla a medida que la lees y créela. Hazla despacio, donde estás en este momento, tomando la actitud que quieras y desees. Si quieres arrodillarte, o postrarte, o llorar todo lo que tenga ganas, déjate y permítete libertad total, pero ora:

Padre Dios: Que se sepa en el cielo, en la tierra y debajo de la tierra que hoy, en este día, y a esta hora, yo perdono y bendigo a los que me maldijeron, a los que me abandonaron, a los que me hirieron. Que se sepa en el cielo y en la tierra, y, sobre todo, en el infierno, que hoy perdono, que hoy bendigo, que hoy libero, pido prosperidad y declaro que, cuando el pecado abunda, la Gracia de Dios, ¡La Gracia de Dios! Sobreabunda. Y soy libre y declaro libres a los que me esclavizaron. Y los bendigo, en el nombre de Jesús, amén, amén y ¡Amén!!

¿Lo hiciste? Si lo hiciste, estamos ganando por un tanto contra cero esta partida. Pero presta atención y no te descuides en absoluto, porque nos pueden empatar. Pero ahora te pregunto: ¿Tú querrías, para tu tranquilidad, pasar a ganar este juego por dos tantos contra cero?

Entonces, veamos: si confiesas algo con tu boca, lo sellas. Así que ahora, ni bien termines de

leer este trabajo, busca a alguien a quien decirle: ¿Sabes? Hoy pude perdonar a alguien que me había

herido

Por

favor, esto no es teórico: ¡Es vida!

Entonces, cuando regrese el enojo, - porque te aviso que el diablo va a intentar introducírtelo nuevamente -, usa ese momento, el del enojo, para orar por aquella persona. Y si Satanás te perturba demasiado, dile sin necesidad de gritarle, porque él no se va a los gritos, él se va por tu autoridad en Cristo Jesús: “¡Satanás! ¡Si tú insistes en hablarme de mi pasado, yo voy a hablarte de tu futuro! Y tú sabes cuál es ese futuro porque está escrito. Y él también lo sabe, porque está escrito. Y lo que está escrito, se cumple. Es Palabra de Dios.

Esta palabra ha sido para ti en este día. No importa el formato en el que la hayas recibido. ¿Por qué debes atarte a la estructura del mensaje tradicional, emitido desde un púlpito tradicional, dejando entrever palabras y conceptos, también, tradicionales? ¿No le darás al Señor la posibilidad de que te ministre mediante un sistema totalmente inédito como lo es un libro virtual?

Yo, particularmente, tengo la convicción que nadie leerá esto por curiosidad o casualidad, lo sé; sino porque hasta aquí habrá sido enviado por el Espíritu Santo de Dios, que en este momento está rompiendo yugos de maldad en tu vida, yugos de odio.

Porque de otro modo, mi Señor jamás me habría ordenado escribirlo, ¿Entiendes? Has roto trabajos de espíritus de rencor, de raíces de amargura, de resentimientos, de un no poder avanzar por causa de…”aquello”. Aquello, ya fue. La Gracia de Dios, es Hoy.

¿Puedes aplicar la Gracia? No lo mires con los ojos de la carne, por favor; con los ojos de la carne, no podemos hacer nada. Porque los que nos caen antipáticos, nos siguen cayendo antipáticos, pero con los ojos del Espíritu, si le decimos: “Señor, muéstrame a esa persona que me hizo tanto daño con los ojos con que tú lo estás viendo”, en algún momento, Dios va a hacer que tú los veas con los ojos que Él los ve. Y no me atrevería a dar un centavo de dólar por lo que tú puedes llegar a sentir en ese momento.

Porque lo primero que quizás vas a sentir, es una enorme culpa. Te vas a censurar a ti mismo, diciendo: ¿Pero con qué derecho me permito odiar o guardar rencor a una creación de mi Señor? Cuando Dios dijo: “El hombre es nuestra imagen y nuestra semejanza”, no habló solamente de ti, mi hermana, mi hermano.

También habló del que te violó; también habló del que te fue infiel, también habló del que te robó, del que te hirió, del que te defraudó, del que te dejó en la calle, del que te echó, de todo el que te hizo daño. ¡Del peor de los daños! A ese, también se refería cuando dijo: “Es nuestra imagen y semejanza.”

Pero para que eso sea posible, tú tienes que convertirte en la Esteban o en el Esteban de este

perdónalo. Como yo lo perdono, tú también perdónalo”. No te asombres, - Y

tiempo. Y decir: “Padre

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es una pena que hoy ya no se esté escribiendo Biblia -, si dentro de dos capítulos ese hombre o esa mujer se entregan a Cristo. Podrían tener un encuentro personal con Cristo como el que tuvo Saulo. Que fue lo que lo llevó a pasar a ser Pablo. Pero cuando tú apliques la Gracia, no antes.

Lo que pasa es que tú no terminas de creer que Dios pueda moverse por tu oración. Todavía estás convencida o convencido, que Dios sólo se mueve por la oración de los pastores, de los personajes eclesiásticos importantes.

Olvídalo, eso es pura religiosidad. Y además, resultado de cierta enseñanza falsa pero conveniente a intereses personales o sectoriales. Dios se mueve por la oración de los que creen en Él. Y los que creen en Él, son los que creen en Él. Y ni tú ni yo podemos saber quiénes y cuáles son.

La Gracia es por fe. Entonces habrá que preguntarte: ¿Cómo está tu fe? ¿Tambaleando quizás? Quizás has creído mucha mentira. Cuando creemos mucha mentira del enemigo, flaquea nuestra fe. ¿Pudiste perdonar? ¿Te fue difícil? ¿Estás quebrado o quebrada?

Es lo más lógico, lo más natural si quieres que lo llame así. Cuando se rompe un yugo de alguna fortaleza de mucho tiempo, el yugo se hace trizas en nuestro interior. No sea cosa, mi hermana mi hermano, que no sólo hayas sido tú presa de ese pecado terrible que cometieron contra ti, sino que por allí y sin querer, lo hayas estado usando para que la gente te tenga lástima.

tal cosa!” Con eso, tú

no vas camino a la victoria, te lo aseguro. Camino a la victoria vas cuando todo eso queda sepultado bajo la Gracia. Porque esa basura, esa porquería envuelta en Gracia, se transforma en bendición.

Para que te miren y digan: “¡Ah, esa es la hermanita a la que le ocurrió

Si tú derramas un chorro de agua fría sobre un plato con grasa, esa grasa se transforma en una pasta y el agua. Si tú derramas un chorro de agua caliente, en cambio, sobre el mismo plato con grasa, se limpia inmediatamente y queda un plato limpio. Para estar limpio, necesariamente, habrá que pasar por el fuego.

¿Te ha tocado a ti pasar por el fuego? No es para que tú te sientas la peor mugre o la peor basura. Es para que puedas aplicar Gracia a eso que tanto te ha dolido y lo puedas transformar en bendición. Yo sé que tú muchas veces has dicho: “Sé que el Señor tiene un ministerio para mí, pero yo no lo puedo ejercer por causa de “aquello”.

¿Sabes una cosa? Dice el Señor que a ese ministerio que ya tienes, vas a poder mecanizarlo sobre la plataforma de eso tan terrible que te sucedió. Cuando tú le apliques Gracia, por supuesto. Allí va a empezar a bendecir tu vida el Señor.

Si yo puedo estar escribiendo estas cosas para tu crecimiento y tu bendición con la autoridad que el Espíritu te está mostrando que yo tengo, es porque alguna vez tuve que envolver con la Gracia de Dios mucha de la basura y la porquería que alguna vez pasó por mi vida.

Por eso he sido bendecido y, por esa misma razón, puedo ser usado para bendición de otros. El que te predique y te quiera hacer creer que Dios lo levantó porque era un fuera de serie sin pecado, ni mancha ni arruga, te está santamente mintiendo. Lo vil y lo necio levanta Dios, para avergonzar a los sabios. Está escrito y es verdad pura.

No grites cuando el fuego te queme. Di cómo Esteban: ¡Perdónalos! ¡No saben lo que están haciendo! Pero yo, Padre celestial; yo los perdono. Y aplico Gracia sobre eso. Cuando la Gracia sobreabunde sobre ese pecado que abunda, esa va a ser la plataforma de la cual va a salir la nave espacial que va a llegar a todos los lugares del universo con el bendito evangelio del Reino de Dios.

Porque para eso estamos aquí. No para vivir en lamento tras lamento, por “aquello” que nos sucedió un día. No ayer ni esta mañana; hace veinte, treinta, cuarenta, cincuenta años, y que todavía tú, tal vez, no has podido perdonar y, mucho menos, envolver con Gracia.

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No me puedo imaginar por más que me lo propongo porque quizás el Señor no me lo permite, cuántos, en este momento, y en cualquier remoto lugar del planeta, han sentido la certeza y la convicción de que este, indudablemente, ha sido para ellos un día especial que está muy por encima y por fuera de detenerse a leer un libro. Eso sería ofender la inteligencia de Dios.

EN CONCLUSIÓN

Creo que ya ha dejado de tener importancia cualquier estudio o evaluación técnica, científica o bíblica respecto a lo que es el alma, tú alma. Lo que más interesa ahora es que, sabiendo todas estas cosas que termino de compartirte, tu decisión íntima sea la de aceptarlo, creerlo y ponerlo por obra.

Soy un ministro del Señor, y dice la Biblia que los ministerios, (Y por consecuencia los ministros), han sido puestos por Dios, (Si son puestos por otro sector que no sea Dios no sirve), para perfeccionar a los santos, que si tú me lees o me escuchas, ya sabes que significa Madurar.

Por lo tanto, aspiro a que haberte conocido a ti mismo, o a ti misma, un poco mejor de lo que te conocías antes de leer esto, seguramente habrá puesto en tu vida algunas armas que desconocías que poseías, y que de hoy en adelante tendrán que servirte para batallar, vencer y poseer.

Por eso es el título, y por eso también el orden de los ítems. No es casual que, así como el universo de la fe es Padre, Hijo y Espíritu Santo, y que el hombre en su ser básico es Espíritu, Alma y Cuerpo, así también una vida de fe necesariamente será a partir de un Alma, que te lleva a una Guerra, que en el final produce Vida.

No puedo decir que ya conozcas al milímetro tu alma, pero al menos sí podemos imaginar que ya sabes un poco más sobre ella que antes de empezar. Por lo tanto, ya estás preparado o preparada para la fase siguiente, que es la de saber en qué Guerra te has metido y cómo deberás pelearla.

***** SEGUNDA PARTE

La Guerra

fase siguiente, que es la de saber en qué Guerra te has metido y cómo deberás

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Recuerdo que la primera vez que escuché la palabra guerra dentro de una iglesia, recibí un

impacto que todavía debe estar sacudiendo mis entrañas, porque ya ves que no lo he olvidado. Yo venía, como la mayoría de los cristianos nominales o genuinos desinformados, demasiado apegado al romanticismo de un evangelio facilista, color de rosa y lleno de campanitas y luces de colores.

Supongo que eso debería ser el producto de la mayoritaria participación femenina en las iglesias, y la desaparición activa de los hombres, a los cuales sólo se les podría reservar, o bien los cargos más altos de la congregación, o los más pequeños.

Los dos extremos. Inexplicable, pero cierto en casi toda la historia reciente de lo que nosotros entendemos y delineamos como la iglesia. En una congregación Bautista oí decir que esa era una iglesia donde las mujeres oraban y los hombres votaban. Por lo de la democracia, claro.

Luego, me tocó ir conociendo, aprendiendo y, finalmente, luego de mucho tiempo, ejercitando. Pude probar y comprobar que la mayor parte de lo que se me había enseñado como teoría casi fantástica, tenía correlato concreto con lo que luego podríamos comprobar en los hechos.

La guerra espiritual no era, al fin y al cabo, un ingrediente bíblico más para entretener cristianos aburridos en los fines de semana, sino una llave que a corto o mediano plazo te permitiría ser como mil veces habíamos leído y predicado- más que vencedor.

Porque hay algo que, de tan simple y a la vista, durante mucho tiempo se les ha perdido de vista a los miembros de las congregaciones más ortodoxas o conservadoras. Si el Señor mismo ha dejado escrito que en Cristo somos más que vencedores, ¿Más que vencedores de qué cosa podríamos ser, si no es cierto que estamos inmersos en una guerra espiritual sin concesiones? Es como sumar dos más dos; siempre te va arrojar cuatro, aunque cientos de libros procuren hacerte pensar lo opuesto.

Pero no puedo de manera alguna intentar, en un trabajo a todas luces reducido en su contexto, abarcar lo que verdaderamente significa para el creyente la guerra espiritual en la que está de protagonista desde el minuto siguiente de hacer aceptado a Jesucristo.

Déjame, entonces, tocar algunos de los puntos más específicos, o que yo considero como tales, con la finalidad de cumplir con el objetivo que mi Señor y yo nos hemos trazado para este trabajo puntual, que es el de, -reitero- aportar elementos para tu maduración y victoria. ¿Necesitaremos algo más?

033 - Del Pacifismo a la Pasividad

Y quiero comenzar con la pasividad. La pasividad no tiene nada que ver con el pacifismo, aunque no sean pocos los que pretenden mancomunarla. Es una actitud totalmente opuesta a lo que Dios requiere para poder obrar en el creyente. Ser manso, pero no menso, como lo definirían nuestros hermanos mexicanos.

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Porque Dios desea que nuestras facultades estén bien despiertas, y que ejerzamos nuestra libre elección para aprender a cumplir su voluntad, que es que cooperemos con su Espíritu Santo, no que durmamos aguardando que Él lo haga todo o, a la inversa, salgamos tan rápido a ayudarle, que terminemos por estorbarlo y obstaculizar su obra.

De más está decirte que la pasividad, es la condición especial para que los espíritus malignos puedan operar con éxito en un ser humano. Estos espíritus malignos necesitan encontrar una voluntad pasiva para hacerla esclava de su voluntad, mientras que Dios desea un hombre regenerado, inteligente y activo, con una capacidad de elección que haya Su voluntad en una libertad de su espíritu, alma y cuerpo.

Cuando caminas un poco por los senderos del evangelio, te enteras que los poderes de las tinieblas, (Que sí existen, no son figuritas de escuelitas bíblicas), desean hacer del hombre, una máquina, una especie de herramienta, casi un autómata.

Dios en cambio, no necesita ni mucho menos demanda de nadie una condición pasiva o inactiva, ya que su obrar en y a través del hombre, no anula su personalidad, cosa que es opuesta en los demonios, que sí necesitan que el hombre se postre ante ellos en total pasividad.

Dios demanda una acción inteligente, racional; lo dice Pablo en su carta a los Romanos. Lo que Dios sí requiere, en cambio, es la nulificación de las malas acciones por parte del creyente, tanto porque son pecaminosas, como porque estorban su cooperación con el Espíritu Santo.

La pasividad no debe confundirse de ninguna manera con la calma, o la quietud, o con el espíritu manso del cual nos hablan las escrituras, y que es de gran estima delante de Dios. la quietud del espíritu, de corazón, mente, voz o expresión, puede coexistir con la más efectiva actividad dentro de la esfera de la voluntad de Dios.

Hay quienes usan la palabra rendirse, pensando que están totalmente rendidos a la voluntad de Dios, pero en realidad sólo lo están en cuanto a sus sentimientos y propósitos, pues andan por medio del razonamiento y del juicio del hombre natural, aunque someten sus planes a Dios, cosa que de por sí no es suficiente.

Los que verdaderamente se pueden considerar a sí mismos, y de hecho lo están, rendidos, se dan a sí mismos implícitamente para obedecer y llevar a cabo, a toda costa y contra vientos y mareas, lo que Dios les revela y no lo que, según ellos, pueda ser la voluntad de Dios.

Los creyentes que miden su voluntad, todo lo que tienen y lo que son a Dios, no por eso anulan el uso de su mente regenerada, no están abiertos a la pasividad que da ocasión de actuar a los espíritus malignos, aunque bien pueden darle lugar en otras formas.

El origen de la pasividad que da una oportunidad de acción a los espíritus de maldad tiene su comienzo generalmente en una interpretación errónea de las Escrituras o en algunos pensamientos o creencias erradas en cuanto a las cosas divinas.

Algunas de estas falsas interpretaciones de las Escrituras son las que hemos visto derruir conceptos básicos. La pasividad mental puede afectar a todo el hombre en espíritu, alma y cuerpo, y principalmente cuando la persona permanece en este estado durante mucho tiempo y esta actitud se ha arraigado muy profundamente. Vamos a ver ahora, los modos de ser vulnerables.

034 - Pasividad de la Voluntad

¿Qué es la voluntad? Es una actitud que se aloja y nace en el alma humana. El hombre ha sido creado con una voluntad para que esta, sujeta a la guía del Espíritu Santo, lo transforme en más que vencedor.

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No es culpa de Dios, obviamente, si el hombre, de improviso, resuelve controlar por sí mismo su voluntad sin someterla a nadie más que a sus necesidades, deseos o caprichos. La voluntad es como el timón que gobierna el barco. Quien pueda manejarlo, decidirá el derrotero de la nave. Ahora bien; ¿Y qué es una voluntad pasiva? Fundamentalmente un error en el tipo de “entrega” que hacemos al Señor.

Hay que aclararlo de una vez por todas, aunque haya gente que por algún inexplicable o muy explicable motivo, enseñó otra cosa. Dios nos hizo con voluntad para que la utilicemos con vigor al servicio del Reino de Dios. Cuando la rendimos totalmente y nos negamos a usarla suponiendo que Dios lo va a hacer todo por nosotros, es cuando quedamos vulnerables y a disposición de los demonios.

Porque al principio, parecerían haber experiencias benditas que glorifican a Dios, pero llega un momento en que el creyente, convencido que Dios está obrando en él, se vuelve incapaz de hacer ninguna elección, ni siquiera en los asuntos más triviales de la vida diaria.

Preferirá que sean otros los que elijan, decidan y actúen en su lugar. Fíjate que esto no es la sana dependencia divina, esto es indudablemente una lisa y llana evasión a las responsabilidades elementales. Es entonces cuando los espíritus malignos empiezan a usar a este creyente supuestamente “rendido” y a obrar en torno a él creando maldades y perversidades de varias clases.

El problema más grave es que se ha malinterpretado al texto de Filipenses cuando dice:

Porque Dios es el que en vosotros opera tanto el querer como el hacer por su buena voluntad.

Esto ha hecho pensar a muchos que Dios lo hará en lugar de ellos y allí es donde deja de ejercer su talento que queda a disposición del enemigo.

Déjame decirte, si quieres que te lo entregue como una premisa lindante con lo excéntrico o lo quimérico, que es como caminar sobre una cornisa, o coquetear en el filo de una navaja. Tanta sutileza hay en este engaño que a todas luces, es notorio de donde viene.

035 - Pasividad en la Mente

El principio de esta actitud, tanto en el inicio como en su patrón, radica en que hay muchos creyentes que afirman que Dios no necesita usar el cerebro del hombre. Sin embargo, la elección de Pablo por parte de Dios, que antes de su conversión era uno de los intelectuales más brillantes de su época, nos dice claramente que a Dios le agrada y le interesan los hombres y mujeres fundamentalmente inteligentes.

Cuanto más brillante sea un cerebro, más podrá ser utilizado por Dios, siempre y cuando se someta a su verdad y a su voluntad. Lo que sucede es que se ha predicado irresponsablemente que el

cerebro del hombre y su funcionamiento es malo o pecaminoso. Que ciertos feos pecados se realicen con

el cuerpo, no significa que el cuerpo sea malo. Lo malo, es el pecado; siempre.

De hecho, esto no descalifica ni podría descalificar jamás a los hombres y las mujeres que no

pudieron acceder a una formación intelectual superior. Ese también es un legendario error eclesiástico que ha llevado, en algunos casos, prácticamente a dejar implícito que existe un cielo para profesionales y otro para analfabetos. Barbaridad total. Dios ha utilizado a ambos con el sólo ingrediente de ser obedientes. Te

di el modelo-Pablo. ¿Quieres el opuesto? Pedro.

Ahora bien; cuando esta pasividad mental traba el ejercicio normal de la memoria, la persona lo primero que hará es buscar a alguien como “ayuda memoria”, hasta el punto de volverse esclavo de la opinión ajena. Cuando esa pasividad anula la imaginación, allí es cuando los malos espíritus le proyectan lo que se les ocurre y el hombre se lo cree porque lo toma como “visiones sobrenaturales”, en una pasividad mental total, la mente prácticamente no puede ser usada. La persona no puede pensar y se siente como si su mente estuviera ceñida por una banda de hierro o como si tuviera un gran peso o presión sobre su cabeza.

036 - La Pasividad del Juicio o de la Razón

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Esto significa que el hombre, en estas condiciones, ha cerrado la mente a todos los argumentos y razonamientos que le ayudan a llegar a ciertas conclusiones. Todo el esfuerzo que se haga para exponerle la verdad, o la luz, es considerado por él como un impedimento o interferencia y la persona que intenta ayudarla es calificada de ignorante o entrometida.

Cuando el creyente ha alcanzado este extremo llega a un estado de invasión por los malos espíritus y se siente infalible en los juicios que hace. (O mejor dicho, que los espíritus hacen por medio de él) Muchos de estos creyentes desequilibrados, son los que el mundo suele llamar “fanáticos” o “chiflados”, y podemos afirmar con todo el dolor que eso conlleva, que al ver el estado de programación mental que los malos espíritus han hecho en sus vidas, ellos dan más que sobrados motivos para que se los vea así.

Habrá que recordar lo escrito en la carta de Santiago, donde leemos: Hermanos, si alguno de

entre vosotros se ha extraviado de la verdad y alguien le hace volver sepa que el que haga volver al pecador del error de su camino salvará de muerte un alma y cubrirá una multitud de pecados.

037 - Pasividad de la Conciencia

Cuando el creyente toma ciertas palabras que le han llegado o le han sido presentadas en forma “sobrenatural”, como si fuera la voluntad de Dios, para él dichas palabras se vuelven infalibles y pasan a ser como una especie de ley contra la cual no admite negativas ni objeciones.

Hay personas que han debido irse de una congregación por causa de que el líder dijo haber recibido una palabra para ellos y que ellos, por no tener confirmación, ni paz, ni certeza, no quisieron obedecer sin chistar tal cual como se les sugería.

En este caso, claro está, muy mal haríamos de manera irresponsable al abrir un juicio de valor, (Esto es: una opinión), respecto a cuál de los dos estaría equivocado y cuál de ellos estaría acertado, porque es un asunto de alto discernimiento espiritual. Se han visto de las dos vertientes.

Si lo que se recibe es un “mandamiento” sobre algo, no tratará ni siquiera de examinarlo, ni pensar o razonar sobre él. Cuando el creyente se cierra y no está dispuesto a admitir más luz sobre este asunto, ha llegado al estado que llamamos La pasividad de la conciencia.

Porque la conciencia se hace pasiva cuando no se usa; cuando los creyentes creen que están siendo guiados por una luz “más elevada”, o que Dios “les ordena” hacer esto o aquello. Nuevamente en estas ocasiones los espíritus malignos pueden presentarles palabras o textos bíblicos totalmente fuera de sus contextos.

¿O tú que crees, que son mentiras de ancianas locas aquello de que la “virgencita” les habló y les pidió quedarse en ese lugar y que se le construyera un santuario? ¡No! ¡Esa mujer oyó lo que dice que oyó y quizás hasta vio lo que dice que vio! El tema es de donde procede lo que oyó y vio.

Cuesta muchísimo alertar sobre estas cosas porque la gente tiene una tendencia natural a ser escéptica y descreída de todas estas cosas, pero cuando llega a “ver algo” que se da cuenta no es natural, sin dudarlo ni un instante se lo adjudica a un milagro de Dios, de vírgenes o se determinados santos, cuando en realidad, y en la mayoría de las ocasiones, provienen de demonios engañadores.

Ahora; ¿Quieres saber algo? También los que dicen ser creyentes bíblicos o escriturales suelen caer muy a menudo en esta misma trampa. La gente anhela con tanto fervor ver milagros que están dispuestos a aceptárselos hasta a los demonios.

No se tiene en cuenta lo dicho en el evangelio de Mateo, donde se expresa: ¿Quién es, pues,

el siervo fiel y prudente, al cual puso su Señor al frente de su servidumbre para que les de alimento a su tiempo? Dichoso aquel siervo al cual, cuando su Señor venga, lo halle obrando así.

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Cada vez que me ha tocado leer o escuchar leer este pasaje, y comenzando por mí mismo, claro está, no he podido evitar preguntarme exactamente lo mismo. ¿A cuántos encontrará el Señor obrando y ministrando tal cual Él lo ha ordenado, y no como a cada uno se le antoja?

038 - Pasividad del Espíritu

La pasividad del espíritu, (En el subtítulo que antecede está “espíritu” con mayúsculas por una cuestión técnica gráfica, pero hablamos del espíritu humano), está íntimamente relacionada con la pasividad de la mente, porque hay una relación muy estrecha entre la mente y el espíritu. Generalmente un pensamiento errado significa un espíritu errado y viceversa.

La pasividad de espíritu puede comenzar a partir de estos cuatro pasos: 1) Por la ignorancia hacia las leyes del Espíritu y de cómo mantener la libertad del espíritu. 2) Por conclusiones mentales o pensamientos erróneos. Confusión por ubicar debidamente lo físico, lo mental y lo espiritual, sin saber cuál es cual. Es sumamente frecuente encontrar creyentes que no alcanzan a determinar si lo que están experimentando proviene de sus espíritus, de sus almas o de sus cuerpos.

3) Cuando la mente no es capaz de leer o interpretar el sentido del espíritu así como lo hace con los cinco sentidos que pertenecen al cuerpo. 4) Por un debilitamiento y agotamiento del cuerpo o la mente a causa de una actividad constante o uso excesivo de estos. La mente y el cuerpo deben tener su debido descanso para que el espíritu pueda operar libremente.

En el primer libro de los Reyes hay un texto que será bueno reproducir para que se entienda

mejor lo que hemos visto. Textualmente, dice: Y él se fue por el desierto un día de camino, y vino y se sentó debajo de un enebro; y deseando morirse, dijo: basta ya, oh Jehová, quítame la vida, pues no soy yo mejor que mis padres y echándose debajo del enebro, se quedó dormido; y he aquí luego un ángel le tocó, y le dijo: levántate y come. Se levantó, pues, comió y bebió; y fortalecido con aquella comida caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta Horeb, el monte de Dios. Y allí se metió en una cueva, donde pasó la noche. Y vino a él palabra de Jehová, el cual le dijo ¿Qué haces aquí, Elías?

039 - Pasividad del Cuerpo

Cuando tiene lugar la pasividad en el cuerpo, prácticamente se paraliza también la conciencia, pues los sentidos quedan afectados. Suponiendo que una persona tenga buena salud, posee el mismo control sobre todos los sentidos, y estos pasan a ser vías a través de los cuales se recibe información para la mente y el espíritu.

Pero cuando algunos o todos estos sentidos están en una condición pasiva, la conciencia se adormece o se embota. El creyente está inconsciente con respecto a aquello que debería estar bien despierto y se comporta de una manera casi automática. Se ponen de manifiesto ciertos hábitos “inconscientes”, muchas veces malos e inconvenientes.

Para las personas que se encuentran en estas condiciones es más fácil ver estas cosas en los demás que notarlas en ellos mismos, mientras que por otra parte pueden tener una conciencia súper desarrollada hacia las cosas externas que se relacionan con su propia personalidad.

Cuando el estado de pasividad al que le han sometido los espíritus malignos alcanza este clímax, pueden resultar afectadas otras partes del cuerpo, como por ejemplo: rigidez en los miembros, letargo, pesadez, dolor de espalda o de cabeza, mareos, etc.

Los ojos han perdido brillo y expresión y la mirada está perdida. Todo esto ha empezado con la pasividad de la mente a la voluntad durante la cual el creyente entregó a los espíritus mentirosos: su control o dominio propio y el uso de su voluntad.

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Hay dos teorías perfectamente delineadas, aunque sólo una de ellas es masiva y mayoritariamente aceptada. Cuando una persona, por ejemplo, de carácter tranquilo, de improviso y sin que medie ningún hecho determinado o específico, tiene una reacción total y absolutamente inesperada e impensada en ella, normalmente se dice que tiene que haber actuado así a través o a partir de un condicionante.

Esto, que es lo que generalmente esgrime la psicología, significa que en algún momento de su existencia esa persona sufrió un shock por un determinado suceso, no tuvo en ese momento ninguna reacción, aparentemente no le ocurrió nada, pero muchos años después, al reiterarse aquel suceso fundamental, se produce la reacción automática e inconsciente y nadie puede explicarse el por qué a menos que se lo estudie profesionalmente.

La otra teoría es mucho más simple y, quizás por ese motivo, no cuenta con la adhesión de todos los sectores intelectuales que conforman la sociedad y, naturalmente, también la iglesia: un espíritu maligno ha producido la reacción y es por ese motivo que nadie lo puede entender. Los demonios, naturalmente, no sólo no gozan de popularidad sino tampoco tienen nivel como para que se los presente en sociedad.

040 - Pasividad de todo el Hombre

Cuando se llega a este estado, cada parte del ser se ve afectada. El hombre actúa sin usar (O usando sólo parcialmente), su mente, su voluntad, imaginación y razonamiento. A veces la persona no puede dormir y anda tan desanimada que ni siquiera tiene deseos de comer.

Cuando el creyente es engañado por los malos espíritus es posible que también sea dominado por lo físico y se lance al mundo de lo sensual. Esto puede suceder como consecuencia de experiencias “espirituales” que se sienten en el plano físico, pero que en realidad no tienen nada de espiritual, porque no provienen del espíritu.

A veces se sienten sensaciones de “fuego”, de “elevación espiritual”, o “temblores”, o “estremecimientos”, y toda clase de sensaciones corporales agradables, en apariencia espirituales, que alimentan a los sentidos de estos creyentes que se sienten como andando más allá del cuerpo y llamándose a sí mismos, espirituales.

Incluso existen congregaciones de cierto prestigio que tienen, como común denominador y como especie de catalizador de experiencias espirituales, a todos estos elementos. Ocurren puntualmente y matemáticamente en todas sus reuniones y representan, de alguna manera una marca registrada.

O sea que: si tú vas a una de estas iglesias y jamás se te ha visto reírte a carcajadas, temblar, sacudirte o cosas por el estilo, se te respetará y se te apreciará como hermano, pero tú nivel espiritual será considerado decididamente bajo. Pablo escribiéndole a los Corintios, expresa: sino que trato

severamente a mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre.

041 - Pasividad de Erróneas Interpretaciones

Esta condición de pasividad puede venir como consecuencia de interpretaciones erróneas de la verdad en cuanto a “la muerte con Cristo”, como se presenta en Romanos y Gálatas. En estos casos dichos pasajes se interpretan de manera literal y desequilibrada, sin tener en cuenta el sentido general de pensamiento de Dios sobre el tema.

Dios hace un llamado a los verdaderos creyentes para que se reconozcan muertos al pecado y a la vida del antiguo Yo, o sea, la vida pecaminosa heredada del primer Adán. Ahora bien, esto no quiere decir que la personalidad humana deba morir, puesto que el mismo Pablo, en Gálatas, dice: Y lo que

ahora vivo en la carne

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O sea, que aun después de convertido hay una retención del yo personal, del ser, de la voluntad y la personalidad, los cuales han de estar bajo el dominio del Espíritu de Dios y el control del “dominio propio”, que es a su vez, uno de los frutos del Espíritu.

No hay caso; el hombre sigue pretendiendo interpretar la Biblia conforme a lo que encaja con su sentido de la lógica. Es más; es frecuente oír que las denominaciones son divididas por “las distintas interpretaciones bíblicas”, y se lo dice como entendiendo que es normal que eso suceda y que la consecuencia sea la observada.

Sin embargo es mi deber advertirte que la Biblia, mi hermano, no necesita que tú y yo la interpretemos; ella se interpreta a sí misma y, si tú te enteras de algo al respecto, es porque el Espíritu Santo tiene la bondad y la gentileza de revelártelo.

Además, y a esto lo vengo repitiendo casi al nivel de hartazgo por parte de quien lo recibe, pero créeme que es el único modo de logar que alguien lo entienda. Si tú y yo, creyentes fieles, tenemos morando en nuestro ser interior al Espíritu Santo de Dios, único guía a toda verdad, no veo una razón lógica para que ambos tengamos diferentes interpretaciones, visiones o conceptos.

042 - Pasividad causada por Aceptación del Sufrimiento

En este caso el creyente consiente en aceptar “Sufrir con Cristo”, siguiendo lo que llama “La senda de la cruz” y, para lograrlo, se entrega en forma pasiva a cualquier forma de sufrimiento que le presenten los espíritus malignos creyendo que ese sufrimiento viene de Dios (¡Tremendo!) y que terminará por producirle una recompensa y fruto espiritual.

Lo que él no sabe, y que es lo más triste y lamentable, es que los malos espíritus pueden dar un “sufrimiento falso” y que, al aceptarlo de parte de ellos creyendo que viene de la mano de Dios, les abre las puertas para seguir actuando.

El engaño experimentado en estos casos es la explicación de ciertos pecados que algunos creyentes no logran “sacarse de encima”, así como ciertas clases de sufrimiento que no pueden explicarse, entendiendo lo que significa la trama del engaño diabólico se puede obtener una explicación lógica de estas turbaciones que tanto acosan al creyente.

El sufrimiento es una gran arma para que los demonios controlen y obliguen a una persona a encausarse en cierta dirección, pues por medio de él pueden llevar al hombre a hacer lo que en otras condiciones, no haría.

En el libro de Job podemos leer algo al respecto, cuando dice: Entonces salió Satanás de la

presencia de Jehová, e hirió a Job con una sarna maligna desde la planta del pie hasta la coronilla de la cabeza. (8) Y tomaba Job un tiesto para rascarse con él, y estaba sentado en medio de ceniza. (9) Entonces le dijo su mujer: ¿Aún retienes tu integridad? Maldice a Dios, y muérete.

043 - Pasividad por Falsos Conceptos de Humildad

Cuando un creyente consiente en aceptar la muerte en una actitud de desprecio hacia sí mismo, está siendo víctima de sugerencias “íntimas” por parte de malos espíritus. Este ardid satánico crea un ambiente de desazón y debilidad en derredor del creyente.

Su espíritu se ofende y se deprime con mucha facilidad. Puede atribuir la causa de lo que ocurre al “pecado propio” o ajeno sin estar, sin embargo, consciente de ningún pecado específico en su vida o, como dijimos anteriormente, puede atribuir su sufrimiento a la acción divina.

Se produce así una falsa humildad que es orgullo, un retraimiento de la obra y del servicio al Señor; un esfuerzo antinatural por eliminar al YO de las conversaciones y de las acciones, lo cual lo hace

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aún más notorio; en una manera exagerada y deprecatoria de auto-depreciación y en la creación de una atmósfera de tristeza, oscuridad, debilidad, extrema sensibilidad y falta de esperanza.

El creyente aceptando las mentiras de los espíritus malignos ha pasado a proceder a la supresión o anulación de su personalidad, lo cual no se asemeja en nada a la muerte con o para Cristo, que las Escrituras nos describen.

Por esta pasividad de su personalidad el creyente engañado se ha “entregado” aun sin quererlo en manos de los espíritus de maldad. A esto, ya por falta de espacio, no podemos desarrollarlo más, le deberíamos agregar La Pasividad por errores de Entendimiento, que es cuando el creyente consiente en permanecer en una condición crónica de debilidad, entendiendo a su manera que esta es necesaria para que el poder de Dios sea manifestado en su vida.

Un ejemplo es aquellos hermanos que, considerando que Dios ve con agrado sus tremendos esfuerzos por ser de utilidad, se pasan horas, días, semanas, meses dentro de los templos haciendo cosas para las cuales no fueron levantados sin recibir otra recompensa que un cansancio que en casos los ha llevado hasta la enfermedad, por suponer que será por ese esfuerzo personal en el cual podrán acercarse a Dios por sus medios. A eso, hay que agregarle La Pasividad con Actividad Satánica, que es el estado donde el creyente parece pasivo y en paz, siendo que en su interior se produce una tremenda actividad demoníaca.

044 - Liberación de la Pasividad

El creyente que necesita liberarse de su condición pasiva debe tratar primeramente de entender cuál es su condición en los tiempos normales y entonces examinarse a sí mismo a la luz de ella para ver si los malos espíritus le han estado interfiriendo. Para hacer esto debe recordar una etapa de su vida que haya sido buena y fructífera y compararla con esta condición anormal que está atravesando ahora.

Así como la pasividad ha avanzado paso a paso, la liberación de la misma ha de ser hecha en forma lenta y paulatina. Para la completa liberación es necesario que el creyente quiera cooperar y a la vez tenga el deseo de liberarse.

El engaño y la pasividad sólo pueden ser quitados de en medio cuando la persona comienza a entender su condición y la obra de los malos espíritus y mediante el uso de su voluntad rehúsa a los espíritus malignos el terreno que alguna vez les cedió.

Un punto importante en la liberación de la pasividad es mantener en la mente de forma continua el pensamiento de cuál era su condición normal antes de caer víctima de dicho engaño, y cada vez que se baja de ese nivel investigar la causa y tratar de quitarla de en medio.

Cualquier facultad o parte del ser que se haya rendido a la pasividad y que por lo tanto esté fuera de uso, debe ser recuperada para un ejercicio activo de la voluntad y traída bajo su control. El terreno cedido anteriormente a los malos espíritus debe ser recuperado y ha de resistirse en forma persistente al diablo y sus huestes, recordando que ellos lucharán por volver a recobrar lo perdido.

Recuerda las palabras de Juan cuando expresa: Porque mayor es el que está en vosotros que el que está en el mundo.

Decidí dedicarle todo este espacio al asunto de la pasividad, porque a mi juicio, (Que no es relevante al nivel de dictar cátedra, desde luego) es el elemento principal que colabora activamente con los demonios a la hora de la perturbación, de la opresión, del tormento y hasta de la posesión de hombres y mujeres desprevenidos o desinformados.

045 - Te Presento a Jezabel

Es, sin dudas, el nombre de mujer más conocido y utilizado en la iglesia. La acompaña prácticamente desde su inicio. No como bondadosa dama, ayuda idónea o servicial mujer, sino como

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franco espíritu del cual trataremos de aportar mayor información, con el fin de evitar que muchos vuelvan a equivocarse como ya lo han hecho tantos, causando los inconvenientes que todos conocemos.

Cuando Pablo les escribe a los Gálatas y les dice que deben hacerle el bien a todos, pero en especial a los de la familia de la fe, ¿A nadie se le ocurrió preguntarse por qué razón Pablo utilizó ese término? Es simple la respuesta: porque Pablo sabía que la familia, como núcleo comunitario, es un prototipo en escala de la iglesia.

Las familias, están entrelazadas por personas con algo en común: un lazo de sangre por ejemplo. De igual modo, las congregaciones, están conformadas por personas entrelazadas por un denominador común: la sangre de Cristo.

Y cuando digo congregaciones, estoy hablando de lo más visible, abundante y tradicional.

Debería decir: iglesia, pero seguramente se interpretaría igual: congregaciones. De allí que tanto las

congregaciones como las familias contengan a personas con fallas muy reales. Los desajustes que se producen en las familias, también ocurren dentro del cuerpo de Cristo.

Incontables congregaciones en todo el mundo se tambalean bajo el peso de los que en ellas están heridos. Estas comunidades, generalmente controladas por unos pocos, se parecen a un campo desierto cubierto de cuerpos espirituales muertos, desparramados en los terrenos del disenso y la manipulación, que es hechicería.

Si no existe una autoridad fuerte allí, una sola persona puede dejar a una congregación entera

sin defensas. ¡Aún en las que se precian de estar llenas del Espíritu Santo! Las “bajas” crecen a medida que las personas desilusionadas en su fe, encuentran que el mensaje no tiene poder; y su testimonio,

tampoco.

El espíritu de Jezabel, -y ahora te voy a enseñar por qué-, es atraído principalmente por personalidades proféticas. Suele mostrarse con mayor frecuencia en el género femenino, aunque no hay que descartar que este espíritu también influya en hombres.

Este es un espíritu tóxico para la iglesia y muy difícil de detectar en las primeras etapas. Puede esconderse en personas ungidas, dotadas, amistosas, trabajadoras, que parecen ser una respuesta a la oración. Inicialmente, cuando una persona así aparece en una congregación, la gente suele entusiasmarse, porque parecen tener un altísimo potencial para el ministerio.

Pero cuando se le quita la fachada, el barniz, la capa superficial, debajo de eso aparece la rebelión, la acusación, la manipulación, las ansias de control, la mentira, la ira, la arrogancia, la “súper espiritualidad”, el chisme, las críticas, los celos, la astucia, la maña y la falsa preocupación.

Todo esto, lo sabemos demasiado bien, lamentablemente, son ingredientes vitales para un demonio de hechicería, que es en definitiva lo que mueve a cualquier Jezabel activa, comience a operar casi a voluntad en ese seno comunitario, hasta terminar por destruirlo si se lo deja.

046 - Bajo el Espíritu de Tiátira

Una de las cartas a las siete iglesias, en este caso la enviada a Tiátira, que describe el libro del Apocalipsis, en una de sus partes dice lo siguiente: Pero tengo unas pocas cosas contra ti: que toleras

que esa mujer Jezabel, que se dice profetisa, enseñe y seduzca a mis siervos a fornicar y comer cosas sacrificadas a los ídolos. Y le he dado tiempo para que se arrepienta, pero no quiere arrepentirse de su fornicación. He aquí yo la arrojo en la cama, y en gran tribulación a los que con ella adulteran, si no se arrepienten de las obras de ella.

A primera vista, puede parecer que no existe un equivalente actual para la Jezabel de

Apocalipsis, pero muchos miembros de iglesias, incluyendo a muchos pastores, han sucumbido ante el espíritu tentador de Jezabel.

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Atraídos por el engaño del adulterio y la fornicación, sacrificando la santidad ante el ídolo de la inmoralidad sexual, han entrado en un período de gran tribulación. Hogares y congregaciones enteras han sido destruidos, y muchos hijos, tanto físicos como espirituales, han sufrido cierta forma de muerte.

En el libro del Apocalipsis, el Espíritu Santo habló por medio del apóstol Juan a las siete iglesias de la provincia romana en Asia. Una de las iglesias, ubicada en Tiátira, estaba luchando con un espíritu de Jezabel. Lo más impactante de lo que leemos, es cuando Dios dice: le he dado tiempo…

En el Antiguo Pacto, Jezabel era una mujer que vivía y respiraba; pero en el Nuevo Pacto es un espíritu. De la misma manera que Babilonia en el Antiguo Testamento era un lugar geográfico y físico definido, en el Nuevo Testamento, Babilonia es un espíritu que hoy inunda nuestras congregaciones desparramando confusión, materialismo, humanismo, corrupción y religiosidad ritual.

Tenemos que aprender a leer la Biblia. Muchas veces, lo que es definido, específico, singular y local en el Antiguo Testamento, es comunitario, ilimitado y espiritual en el Nuevo. Esto es muy importante saberlo, ya que al tratar con Jezabel, se está tratando con un espíritu y no con un ser de carne y hueso. Antiguo: sombra de lo que habría de venir: Nuevo.

Dios dijo que somos su imagen y semejanza. Pero resulta que como a Dios nadie le vio jamás, nadie sabe qué aspecto tiene. La única pista que tenemos, es que Dios es Espíritu, de lo que deducimos que nosotros también somos un espíritu.

Ahora, como los espíritus no son materia y por lo tanto necesitan un cuerpo para hacerse visibles, el Espíritu Santo va a utilizar el nuestro para derramar bendición hasta que sobreabunde. Pero también los espíritus malignos harán lo propio con todos aquellos que se abran a su ingreso mediante el pecado, la desobediencia y la blasfemia.

La señora N.N. puede ser una buena mujer, pero si por alguna causa le dio entrada al espíritu de Jezabel, la señora N.N. puede llegar a ser una catástrofe para la iglesia donde se congrega o para los creyentes fieles que la acompañan.

Esto, que no va más allá de ser una descripción informativa, tiene que contar, sin embargo, con el correlato indefectible por parte de por lo menos el cincuenta por ciento de los hermanos que acceden a este trabajo, los que de una u otra manera, seguramente han tomado contacto directo o indirecto con Jezabel a través de algunas de sus expresiones.

047 - Con la Mente en los Ídolos

Vemos, en el primer libro de los Reyes, que Acab rey de Israel, tomó a Jezabel para ser su esposa. Jezabel no era de Israel, era hija del rey de Sidón. Algo peor todavía: era una adoradora de Baal, muy devota y proselitista.

Acab, que era un rey de carácter muy débil, comenzó también a adorar a Baal, renegando de sus creencias, sólo por complacer a su mujer. Los dos juntos, llevaron al pueblo de Israel al pecado de la adoración de ídolos. Dios, en su ira, levantó a Elías para llamar a Israel al arrepentimiento y trajo el hambre a la tierra.

Luego, ya en el capítulo 18, vemos que Jezabel hizo matar a los profetas de Dios. Usurpó una autoridad que Dios no le había dado y mató a personas que Dios había levantado para ser sus voceros ungidos. En cambio, Jezabel lo reemplazó por los profetas de Baal.

En respuesta a su maldad, Dios envió a Elías a confrontar con los poderes de Baal en una demostración de fuerzas delante del pueblo de Israel. Con los profetas de Baal de un lado de la montaña y Elías en el otro, Dios demostró a los hijos de Israel que el Dios de Elías era el verdadero Dios.

Mientras el fuego del cielo devoraba el altar que Elías había construido, el pueblo se postró sobre sus rostros, diciendo: ¡Jehová es el Dios! Elías les ordenó a los que observaban el enfrentamiento

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que mataran a los profetas de Baal, y el pueblo lo hizo sin dudar. En veinticuatro horas, la hambruna había terminado y el avivamiento se extendía por Israel.

Cuando Acab informó a Jezabel lo que Dios había hecho por medio de Elías, ella envió un

mensaje a su adversario: Así me hagan los dioses, y aún me añadan, si mañana a estas horas yo no he puesto tu persona como la de uno de ellos.

Sin que la tremenda demostración de poder realizada por el Dios de Israel hubiera hecho mella en su obstinación, Jezabel se dedicó a perseguir al profeta ungido por Jehová. Creo que ya en estas instancias, tú estarás pensando inevitablemente en paralelos contemporáneos que alguna vez te habrá tocado ver.

Ahora permíteme un instante. Pregunto: ¿Dónde estaba Acab a todo esto? ¿Quién era el rey de Israel? Porque no era Jezabel la reina, era Acab el rey. Sin embargo, no lo parecía así, en absoluto. Porque era Jezabel, evidentemente, la que manejaba la situación.

Operaba detrás de bambalinas moviendo a su antojo a su débil esposo, utilizando la manipulación, la intimidación, la seducción y la dominación para afirmar su gobierno ilegítimo por medio de la hechicería. Entonces; ¿Quizás esta mujer era una bruja? ¡No! ¡Era la esposa del rey! ¡Era la mujer del líder! Por eso Jezabel es tan peligrosa. Ella ansía tener todo el control, y usará todos los medios de que disponga para lograr sus fines.

Otra: del primer libro de los Reyes: Acab ve una pequeña viña en Jezreel que, piensa, se vería muy hermosa como parte de sus extraordinarios jardines reales. Pero, lamentablemente, su dueño, Nabot, se niega a vendérsela. ¿Qué se supone que hizo Jezabel entonces?

Hizo que los ancianos y los nobles de Jezreel pusieran una trampa a Nabot por el delito de blasfemar a Dios. Ahora míralo desde este modo más moderno: Acab, un prestigioso ministerio al que sólo le va quedando su fastuosidad porque frutos no muestra, quiere apropiarse dinero mediante- de Nabot, un ministerio pequeño y anónimo, pero que produce mucho fruto porque difunde y practica un evangelio puro y sin religiosidad.

No lo puede hacer porque Nabot no acepta ni la componenda ni la mentira. Entonces aparece Jezabel, un espíritu poseedor de un colaborador muy cercano, que levanta una calumnia: el ministerio Nabot, es herejía. La gente, que no necesariamente evidencia conocimiento agudo y preciso, piensa que sí, que puede ser y, ¿Cómo termina la historia? Nabot es apedreado hasta morir para que Jezabel pudiera, finalmente, salirse con la suya y adquirir ese jardín (ministerio) para su marido.

Lo peor de todo es que los líderes de Israel, (Que es la iglesia) estuvieron de acuerdo con las directivas de Jezabel. ¿Por qué? Porque le tenían miedo, como también se lo tenía, en la historia bíblica, Elías. Las personas miraban a Jezabel (Y hoy sigue siendo igual) y decían: “Esta es la clase de personas con las que no quiero meterme en problemas”.

La ironía es que Jezabel hizo tender una trampa contra Nabot por, -según dijo- hablar en contra del Dios de Israel mientras, al mismo tiempo, ella trataba de llevar al pueblo a adorar a Baal. Jezabel puede ser directa y manipuladora al mismo tiempo.

En no pocas congregaciones se está luchando hoy contra ese mismo espíritu. Muchas veces, el hombre que está en el púlpito no es el que está a cargo de todo. Alguna persona de su entorno más cercano puede ser quien, posiblemente, esté gobernando la congregación por medio de la manipulación. Que es como decir: de la Hechicería.

Las denominaciones pueden utilizar también a la hechicería diciendo o intimidando con

Si dejan que esa persona

Eso no es otra cosa

expresiones tales como: “Si ustedes no creen y dicen todo lo que les decimos

hable

que control por medio de la intimidación.

Los expulsaremos de nuestra denominación y les quitaremos la afiliación

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En hebreo, Jezabel significa tanto “Baal es esposo” como “Incapacidad para cohabitar”. Jezabel se niega a compartir con nadie porque está aliada con Baal, un señor falso. Ella es la que lleva los pantalones: ella dirige, controla, gobierna. No comparte nada con nadie. En el ejemplo de la iglesia de Tiatira, era Jezabel la que sostenía (No la gente de la iglesia) que ella era profetisa.

048 - Falsedades y Socavación

Por eso es allí donde, según ya lo leímos anteriormente, dice: Pero tengo unas pocas cosas

contra ti: que toleras que esa mujer Jezabel, que se dice profetisa, enseñe y seduzca a mis siervos a fornicar y a comer cosas sacrificadas a los ídolos.

La fornicación a la que ella seduce a los fieles en Cristo, puede ser literal (Esto es: sexual) o espiritual. Las personas de la iglesia de Tiatira eran seducidas por su persona, o temían a su personalidad manipuladora, o ambas cosas.

¿Cuáles son, entonces, los planes globales de Jezabel? Tres fundamentales, toma

nota: Falsa religión, falsa doctrina y, sobre todo, socavar la autoridad genuina. Donde se encuentra una

Jezabel muy posiblemente se hallarán hombres débiles, que les tienen miedo a otros hombres, que buscan complacer a la gente. Ella busca a los que comandan, para quitarles su poder, su utilidad y hasta su vida espiritual.

Así que

Utilizando cualquier medio que sea viable o necesario, engaña a las personas para alejarlas de una vida espiritual legítima, y los “encanta” para hacerlos entrar en su esfera de influencia. Las herramientas que utiliza pueden ser: desde la falsa profecía, pasando por la melosa adulación y terminando hasta con el sexo.

Ella defiende ferozmente a su pequeño reino y fomenta una dependencia extremada a sus seguidores. Sus grupos son, realmente, reuniones de brujas, pero naturalmente el espíritu de Jezabel jamás revelaría eso abiertamente, por lo que muchas veces se les llama “Estudios bíblicos hogareños”.

Por sobre todo, la persona que exhibe un espíritu de Jezabel resiste a una autoridad masculina firme. Muchas veces su repulsión proviene de una relación disfuncional con su padre carnal. El padre, quizás, haya estado ausente, o haya abusado física o sexualmente de ella. Aunque esto no lo justifica, quizás explica por qué guarda tanto resentimiento.

Acusada por la indefensión que ha sufrido en su pasado, ella lucha por controlar a quienes la rodean. Su grupo de estudio bíblico se convierte en una plataforma para socavar el liderazgo de su iglesia. Hasta sus oraciones parecen resonar con el resentimiento que anida en su interior hacia los que gobiernan: está cometiendo lo que jurídicamente se denomina como Sedición.

Está socavando una autoridad delegada y constituida por Dios cuando es así, obviamente- con la intención de derrocarla, no de ayudarla o respaldarla. Se puede, incluso, utilizar otra palabra mucho más concreta para definirla: Traición.

A nivel de nación, a nivel de funcionamiento político o de gobierno, este delito puede castigarse muy duramente. En algunos países, incluso con la muerte. Las personas que cometen sedición, jamás van a ir de frente a un líder a decirle: “¡Hola! ¿Cómo le va? ¡Vengo a destruir su autoridad!”

No te asombres: Satanás tampoco les hace señas a los creyentes para mostrarles dónde está, y mucho menos sobre lo que planea hacer. En un texto de Gálatas, donde se habla de las obras de la carne, se incluye a esta sedición, también llamada Disensión. Por lo tanto, las personas que participan de este pecado, dice, no heredarán el reino de Dios.

El sutil ataque que se infiltra en la iglesia por medio de la sedición ha causado muchas divisiones. Ha destruido relaciones fraternales, ha creado disensión y ha influido, con gran incentivación emocional, a la peor lucha de todas las luchas en las que puede enfrascarse un creyente: la lucha interna

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eclesiástica, que naturalmente, no tiene absolutamente nada que ver con lo que Dios planificó que debía ser su iglesia.

Cualquier intento de socavar la autoridad de alguien levantado por Dios, es sedición. Porque si esa autoridad fuera un intruso no ungido, que los hay, a su autoridad nominal habrá de destruirla el Señor, ya que así lo dice la palabra cuando puntualiza: Yo pagaré.

Nadie de nosotros ha sido llamado para eso. Sí, en cambio, para proclamar el evangelio real, sin fisuras ni posiciones acomodaticias sectoriales o denominacionales. Jezabel es experta en socavar la autoridad de los líderes, independientemente de la realidad espiritual o no de esos liderazgos.

Jezabel lleva a los líderes ungidos por Dios al desánimo, la desesperación, al suicidio o a la depresión, como sucedió con el profeta Elías. Después que Elías pidiera fuego del cielo y ordenara a los israelitas que mataran a todos los falsos profetas de Baal, Jezabel decidió perseguirlo. Este profeta, ungido por Dios, corriendo para salvar su vida, llegó a rogar a Dios: “Señor, mátame. Soy el único que queda; mátame”.

Muchos líderes enfrentan terribles períodos de soledad y desánimo durante los cuales desesperan y creen no ser capaces de seguir viviendo. Quizás nunca compartan lo que sienten, ni siquiera con sus esposas o sus amigos más cercanos. Sin que ellos lo sepan, quizás enfrentándose a un poderoso espíritu de Jezabel que desee controlar y dominar.

Antes de venir por las ovejas, Satanás viene por el pastor. Que no se trata, necesariamente, del nominal, del ordenado, del que conduce la congregación. Tú sabes que los hombres fueron los que armaron esta estructura de esta manera y que así está funcionando.

Pero cuando la Palabra dice Pastor, dice poimano, y poimano significa: “El que guía, el que apacienta, el que protege” y esto, todos lo sabemos, incluye a un grupo de personas mucho más amplio que aquellos que hoy detentan la máxima autoridad institucional eclesiástica.

En Zacarías se dice: Heriré al pastor, y serán dispersadas las ovejas. Los líderes soportan

el impacto del ataque de Satanás antes que las ovejas, que el resto del cuerpo. Porque si los líderes llegaran a caer, las ovejas se dispersarán.

¿Habrá sucedido esto en algún lugar que tú conozcas o no? Bien; eso es exactamente lo que Satanás desea. Él prefiere, -si puede-, tomar a un líder antes que a mil ovejas. Por eso Pablo amonestaba a la iglesia para que orase a fervientemente y con regularidad por los que están en autoridad.

En su primera carta a Timoteo, le dice: Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad.

Es decir que queda muy claro, sea como fuere, que todos aquellos que están en eminencia o autoridad están bajo ataque debido a la naturaleza de la posición que ellos tienen. Y no interesa si lo están haciendo bien a la consideración pública, o no. La Biblia no discrimina esto, nosotros tampoco.

049 - Habita Detrás de su Disfraz

Tanto Satanás como Jezabel producen congregaciones divididas, matrimonios destrozados y vidas destruidas. No debemos echar fuera de nuestras iglesias a estas víctimas; en cambio, debemos ir a buscarlas y traerlas de regreso al Reino de Dios. Un hombre así puede ser rescatado, liberado y salvado antes de que incurra en la ira de Dios.

Pero mientras está bajo el control de Jezabel, no sabe que puede ser redimido, por lo que se desespera y hace necedades. Y lo peor de todo es que el resto del cuerpo lo juzga sin conocer los detalles y, si se ofrece, lo ejecuta.

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La mayoría de las veces, la persona que tiene un espíritu de Jezabel viene de una familia disfuncional, es decir: de familias con graves problemas en su seno. Porque Jezabel se alimenta de los problemas familiares. Repito: toma nota: Jezabel se alimenta de los problemas familiares.

Generalmente, en la historia de esas familias puede encontrarse alcoholismo, abuso, enfermedades mentales, dominación por parte de uno de los progenitores, o alguna otra forma de disfunción. Es común que Jezabel practique alguna clase de inmoralidad o perversión sexual.

Dado a que ella viene con traumas y marcas profundas, (Estamos hablando de alguien que, obviamente, no está redimido por la sangre de Jesús), las personas que también padecen los mismos antecedentes, se ven atraídos por ella. Pero por debajo de esa sórdida máscara, hay una persona profundamente herida y lastimada.

Cuando se la confronta, Jezabel se vuelve defensiva y reacciona con hostilidad. Ataca con acusaciones religiosas destinadas a producir culpa. ¡De la misma manera en que lo hace Satanás! Que no oramos lo suficiente, que estamos en rebeldía, que no nos sujetamos.

Esa es una de las técnicas de la estrategia satánica: la culpa. La otra es inspirar lástima al mismo tiempo que vuelve a producir culpa. ¿Cómo puedes hacerme esto? (Que naturalmente, es desoír sus “consejos” o influencias) ¡Yo te amo! ¡Te he dado mi vida!

Y así, en forma agresiva, donde no se necesita demasiado discernimiento para detectar total falta de amor, intimida, cita las Escrituras, (No te olvides que, pese a no tener revelación porque no tiene al Espíritu Santo como guía a toda verdad, el diablo conoce muy bien los textos de la Biblia) y trata de hacer que quienes se le enfrentan se sientan inferiores.

Además tiene una gran habilidad para lograr, con sus palabras, que las personas que la confrontan por sus actividades sediciosas abandonen la tarea, pero al alejarse de ellas sienten que algo está mal, porque saben que han sido usadas.

Y recuerda que la menciono como mujer porque el espíritu es Jezabel, femenino, pero tranquilamente puede operar a través de hombres también. Si me preguntas a mí, lo que yo he visto en ese sentido en las iglesias, hasta hoy, es 95 por ciento femenino. De todos modos, no descarto que ese cinco por ciento aumente en otros lugares.

Otra característica del espíritu de Jezabel es ser lo que vulgarmente llamamos “chusma” o “chismosa”. Tiene que estar enterada de todo lo que sucede en la iglesia. ¿Conoces a alguien que sea así? Es que Jezabel es muy entrometida y le encanta manejar información. Dado a que quiere saberlo todo de todos, (Tu ministerio, tu matrimonio, tus hijos, tu trabajo, tus problemas) suele involucrarse en los asuntos de la iglesia que en realidad no le incumben.

Algunas veces puede ser muy difícil detectar el espíritu de Jezabel obrando en alguna iglesia. Porque puede esconderse, camuflarse, mimetizarse detrás de una fachada de interés por el prójimo, de cuidado, de preocupación por ser útil, de intercesión, de apoyo o muchas otras características positivas. No te olvides que Jezabel es una maestra en el arte de disfrazar sus tácticas.

Ninguno de nosotros puede ignorar, a esta altura de nuestra madurez espiritual, que los chismes son una de las mayores amenazas para la vida espiritual de cualquier iglesia. Es allí cuando los pecados y las fallas de muchos miembros de la iglesia se convierten en temas públicos en las reuniones de oración, con la excusa de orar por alguna determinada persona, que mire en el problema que se ha metido, y cosas por el estilo.

De algo no podemos tener dudas sobre la base de muchas experiencias vividas con relación a este nefasto espíritu. Jezabel, con sus malvadas tácticas y tenebrosos planes, va a tener un efecto venenoso sobre la iglesia si no se trata con ella rápidamente y a fondo. Hay dos métodos muy claros y precisos para tratar con ella que cortarán su influencia y la expulsarán de en medio de la congregación.

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El primero, es confrontarla de una manera directa, utilizando una fuerte autoridad espiritual, no nominal o institucional, con eso no alcanza; espiritual, para poder desembarazarnos a nosotros mismos y a la iglesia, de su influencia. Jezabel no le teme al presidente de la asociación de pastores de tu ciudad; Jezabel le teme al que tiene autoridad de Dios en su vida. Y ese puede ser un ujier o el que cuida los niños.

No podemos sentarnos tranquilamente a mirar cómo Jezabel actúa en nuestras congregaciones y en las vidas de nuestros amigos y compañeros de fe, deseando simplemente que ella se vaya. Su intención es socavar la autoridad espiritual que Dios ha dado a los líderes, y no se detendrá ante nada para conseguir su objetivo.

Ponte firme, confróntala con su pecado, quítale el poder con la autoridad que Dios te ha dado, y detén su influencia en medio de la iglesia. Y digo de la iglesia porque imagino que muchos lo llevan a su medio ambiente natural que es el de una congregación, pero es válido a nivel familiar, matrimonial y comercial.

El segundo método es vivir en sumisión a Dios, y debes enseñar a aquellos que están bajo tu autoridad espiritual a vivir también en sumisión a Él. La sumisión es la solución para la sedición. Cuando una mujer está sometida a su esposo, las tácticas de Jezabel no pueden afectar a ese matrimonio.

Cuando un hombre está sometido espiritualmente a los referentes reales y genuinos, no socavará esa autoridad con palabras y comportamientos sediciosos. Cuando un cuerpo de creyentes está sometido a sus referentes genuinos, esa gente crece, madura y se desarrolla hasta ser un haz de luz en el mundo oscuro y pecaminoso que la rodea.

Naturalmente que estamos hablando de congregaciones cuya cabeza es Cristo y donde el poder que se mueve es el del Espíritu Santo y con líderes levantados por el Señor y no por juntas, convenciones, asociaciones o concilios humanos.

Hay que señalar, porque no hacerlo sería cometer un grave error, que como cualquier otro cartel, el término “Jezabel” es muy fácil de colocar a muchas situaciones o a diversas personas, pero no tan fácil de sacar. En un libro de su autoría, el autor Mike Bickle insta a quienes están en autoridad a no poner a alguien el rótulo de Jezabel con ligereza.

“Hay demasiadas mujeres, -dice-, que han sido rotuladas como Jezabel sólo porque han chocado con un hombre que tiene una personalidad controladora”. Lamentablemente, muchos de nosotros reaccionamos ante otras de determinadas formas debido a nuestras propias inseguridades. Cuando lo hacemos, no tardan en caer las víctimas.

Ahora vamos por partes: antes de decidir cómo responder, es imperativo que tú pases tiempo en la presencia de Dios. La oración es la clave. Sin valentía, sabiduría y discernimiento, está destinado al fracaso. En Mateo, Jesús habla de cierto género de espíritus que No salen sino con oración y ayuno.

Muchas veces hay creyentes llenos del Espíritu Santo que se apresuran a pisotear lugares donde los ángeles temen entrar en puntas de pie. Confrontamos a la persona antes que la batalla se haya librado en los lugares celestiales, lo cual produce una situación confusa que lentamente arrastra a toda una congregación a la lucha.

Intercede por la persona que tú crees que está bajo la influencia de un espíritu de Jezabel. Intercede también por quienes están en eminencia. Sobre todo, asegúrate que estás tratando verdaderamente con un espíritu demoníaco.

Tirar acusaciones de endemoniados sin pensarlo bien antes y sin orar, puede causar un daño emocional en los miembros del cuerpo de Cristo. Recuerda, el final, en una situación confusa como esta, puede llegar a involucrar a personas que ni siquiera tuvieron un contacto directo al principio. Más que nada, ora pidiendo sabiduría para tratar con esta situación para redimirla. La meta es la restauración y la reconciliación, no la exclusión y la expulsión.

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050 - Los Otros Espíritus

Existe una idea fija en la mente de los creyentes de hoy. Y es que los verdaderos creyentes que buscan a Dios. no pueden ser engañados por el diablo. Con esta mentira, Satanás busca llevarnos a una falsa posición de seguridad.

La misma historia de la iglesia nos demuestra que esta idea es falsa, pues cada dardo de error que ha tenido su amargo fruto, tuvo su origen en la mente de los devotos creyentes, que eran ciertamente honestos y buscaron al Señor.

Generalmente, y también lamentablemente, estos estimados cristianos se han aferrado solamente a la letra, dejando de lado las mismas palabras de la Escritura, donde dice que La letra mata,

pero el Espíritu vivifica.

Lo peor es que muchos de los que han sufrido por su ciega adhesión a estos “mandatos bíblicos”, se creen que han sido verdaderos mártires por Cristo, cuando en realidad lo único que han sido es víctimas de Satanás.

Después del avivamiento de Gales, el cual fue una verdadera obra de Dios, hubo una segunda generación de creyentes que resbalaron y cayeron bajo el engaño de los poderes de las tinieblas, precisamente por no haber sido capaces de distinguir sus obras de falsificación de las verdaderas obras de Dios.

Tendremos que aceptar, entonces, la idea real de que ser confiado y honesto no significa suficiente protección contra los dardos de fuego del maligno. Lo que sí puede guardarnos es el tener en cuenta las advertencias del Señor, tomar Toda la armadura de Dios, ser sobrios y velar en oración.

Los creyentes que son verdaderos, fieles y honestos, pueden ser fácilmente engañados por Satanás y sus espíritus malignos por las siguientes razones: 1)= Cuando un hombre se convierte en hijo de Dios por la regeneración del Espíritu al haber creído en la obra expiatoria de Cristo, no recibe de una sola vez todo el conocimiento espiritual acerca de Dios, de sí mismo, o del diablo.

2)= La mente que está oscurecida por naturaleza y que permanece bajo un velo creado por Satanás, sólo puede ser renovada y dicho velo destruido, en la medida que la luz de la verdad penetre en ella y de acuerdo a la medida en que el creyente sea capaz de asimilarla. 3)= El engaño tiene que ver con la mente y significa un pensamiento erróneo admitido en la mente bajo el engaño de que es verdadero.

Esto sucede, mayoritariamente, porque es muy poca la gente que anda enseñando estas estratagemas. Te diría que una gran mayoría de supuestos maestros de guerra espiritual, andan en otra sintonía. Por lo tanto, estamos expuestos a ser engañados por el diablo, por causa de nuestra ignorancia.

4)= El pensamiento de que Dios protegerá a un creyente de ser engañado por el hecho de que es fiel y verdadero, también es un engaño satánico, porque con eso consigue que la persona se confíe y quede desguarnecida. 5)= Si esto no fuera así, el Señor no hubiera advertido a sus discípulos todas las muchas veces que lo hizo.

051 - Obedecer al Espíritu

En ese sentido encontramos, en el Libro de los Hechos, (Para mí; Libro de los Hechos del

Espíritu Santo) lo siguiente: Y nosotros somos testigos suyos de estas cosas, y también el Espíritu Santo, el cual ha dado Dios a los que le obedecen.

Esta frase, en la cual se basan todos aquellos que defienden la posición de “obedecer al Espíritu”, fue utilizada por Pedro ante el concilio de Jerusalén y hoy, todavía produce debates y encontronazos santos.

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Porque dicen Dios nos da el Espíritu Santo para que le obedezcamos, es decir:

tenemos que obedecer al Espíritu Santo. Pero antes de éste, el mismo Pedro, dice: Es necesario

obedecer a Dios antes que a los hombres.

Y eso, con lo otro, parecería una flagrante contradicción. Sin embargo, la distinción es

importante y, el orden de las palabras, sólo puede interpretarse correctamente, cotejando este pasaje con

otras partes de la Escritura.

No es poco el lío que hemos armado los hombres por establecer doctrinas hasta denominacionales a partir de un solo versículo, olvidando que, pese a estar dividida en capítulos y versículos, la Biblia está compuesta por escritos conjuntos que, naturalmente, deben ser leídos y entendidos en todo su conjunto y no en una frase o en una oración gramatical.

Porque en esas otras partes de la escritura se desprende la enseñanza que hemos de obedecer al Dios trino en los cielos, Por Medio del Espíritu Santo que mora en nosotros. Como ves, el concepto, así, es diametralmente opuesto.

El poner al Espíritu Santo como objeto principal de la obediencia, antes que Dios el Padre, o a

través del Hijo y por medio del Espíritu, crea el peligro de llevar al creyente a fiarse u obedecer a “Un

espíritu dentro o alrededor de él”, en lugar de hacerlo con el Dios de los cielos.

Hay que tener en cuenta esto que es muy importante: Dios es espíritu, y como todo espíritu, necesita un cuerpo para manifestarse. Los creyentes ponen sus cuerpos en obediencia y sacrificio vivo para esa manifestación. Pero Satanás, también es espíritu.

Por lo tanto, también habrá de buscar un cuerpo que le sea útil para manifestar sus engaños y sus maldades. Discernir cuál es cuál, cosa que parecería obvia y sencilla, créame que no lo es tanto, y a más de un “crecido” ha llevado al fracaso, al error grave y hasta a su destrucción espiritual, moral y física.

Y si no lo crees, te bastará con echar una mirada a nuestras congregaciones y a observar cuántos hombres fieles e importantes para la obra, han caído víctimas de los más tontos y estúpidos pecados. El creyente, unido al Hijo de Dios, debe obedecer a Dios. Entonces, ¿Cuál es la función del Espíritu Santo? Ser el medio a través del cual Dios es adorado y obedecido.

Aquí hay algo que bíblicamente es muy claro: el Espíritu Santo jamás se ha colocado en el centro u objeto de pensamiento o la adoración. La Biblia dice lo siguiente: Pero cuando venga el espíritu

de verdad él os guiará a toda la verdad, porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo cuanto oiga y os hará saber las cosas que habrán de venir.

Es decir que, en resumen, el Espíritu Santo será maestro, pero enseñando las palabras de otro,

no las suyas propias; dará testimonio de otro y no de sí mismo; glorificará a otro, no a sí mismo; hablará lo que le será dado hablar por otro. Es decir, su obra será la de guiar a las almas a una unión con el Hijo, y al conocimiento del Padre en los cielos.

Si una persona que no tiene conocimiento sólido de lo que dicen las Escrituras sobre la obra de

la Trinidad intenta “obedecer al Espíritu” como propósito supremo, el engañador tratará por todos los medios de falsificar la guía del Espíritu y hasta, si es posible, su misma presencia.

El peligro principal radica en ubicarse en el terreno de la “guía sobrenatural” cuando no se es capaz de discernir la verdadera voluntad de Dios de las falsas manifestaciones del enemigo, que pueden expresarse en forma de: profecías, lenguas, sanidades y otras experiencias espirituales conectadas con la obra del Espíritu Santo.

Son muy pocos los creyentes que pueden asegurar estar obedeciendo solamente a Dios. Siempre está la posibilidad que su propia mente, su espíritu, su voluntad o alguna repentina intrusión de los poderes de las tinieblas, influya notablemente en decisiones aparentemente santas.

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Hay un discernimiento que es un don espiritual y que capacita al creyente para discernir o distinguir los espíritus, pero este ejercicio también requiere un conocimiento o doctrina. Leemos: Amados,

no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo.

Doctrina que sirve para distinguir entre la doctrina que es Dios y las doctrinas o enseñanzas de los malos espíritus. Hay creyentes que mediante el don de discernir los espíritus pueden detectar espíritus distintos en un medio ambiente donde puede haber más de uno.

Hay creyentes que mediante el don de discernir los espíritus pueden detectar que hay uno o más espíritus mentirosos en una reunión o en una persona, pero sin embargo no tiene el entendimiento necesario para probar las doctrinas que presenta un maestro de la Biblia.

En ambos casos necesita conocimiento, ya sea para distinguir un espíritu mentiroso (Aunque todas las apariencias sean contrarias) como para saber con certeza que la enseñanza impartida proviene de Dios. No soy un “especialista” en guerra espiritual, pero tuve una experiencia que te comparto.

Fui invitado a predicar a una congregación más bien pequeña, donde todos se conocían entre sí. La gente que estaba presente fue rápidamente identificada por el pastor que, me comentó, se había incrementado por diez o quince visitas que seguramente habían venido porque me conocían de mi trabajo radial, aunque no fueran miembros de esa iglesia.

Cuando concluí el mensaje, hice el correspondiente llamado al frente (Una costumbre casi tradicional en las iglesias evangélicas que nunca supe quién inventó y a partir de qué escritura bíblica) para orar por las necesidades. Era el uso y costumbre del lugar y se me solicitó que lo hiciera.

Entre los que pasaron al frente, (Más o menos la mitad de la congregación) pasó un hombre joven con aspecto de cristiano consagrado y fiel. Tú sabes, imagen de bajo perfil, introvertido y de apariencia de mucha humildad.

Cuando llegué donde él estaba y me detuve a orar, él comenzó a acompañarme quedamente en la oración, para luego empezar a hacerlo en lenguas. Conozco las lenguas porque he sido bendecido con ese maravilloso don que nos permite interceder con sonidos indecibles y, en casos, sin que nosotros mismos sepamos qué cosa estamos hablando de Espíritu a Espíritu.

Primero lo hizo en un suave murmullo, para luego ir aumentando intensidad y volumen auditivo, muy habitual dentro de las congregaciones más pentecostales. En un momento dado ya casi gritaba, entonces me acerqué y, para no ofenderlo ni molestarlo, le pedí que bajara un poco la voz; que tenía libertad total para orar como quisiera, pero que lo hiciera de modo tal que no perturbara a los demás.

Recuerdo que me miró y sentí un escalofrío en el cuerpo que yo conocía muy bien porque lo había vivido antes en una experiencia de alto voltaje demoníaco. Lejos de aceptar mi sugerencia, siguió orando en lenguas cada vez con mayor fuerza y ya sus gritos dominaban la escena y sacaban de su meditación y profundidad a todos los asistentes.

Algo dentro de mí me hizo retornar a su lado, mirarlo fijamente y decirle textualmente: “Muy bien; ahora espíritu engañador te ordeno que te quedes mudo desde este mismo instante, en el nombre de Jesús de Nazaret; ¡Sea hecho en este momento!”

¡Tac! Silencio inmediato y una terrible mirada del hombre donde se entremezclaban el odio y la burla. Me dijo con una voz casi cavernosa: “¿No era que tenía libertad?” – Sí, le respondí; pero libertad en Cristo, no en espíritus malignos. ¿Quieres ser cubierto por la sangre de Cristo para poder orar con fuerza y paz?” Su última mirada fue de temor, dio media vuelta y se retiró; no sólo del frente, sino del templo.

El pastor de la iglesia me decía al final de la reunión, que él siempre le había visto algo raro a ese muchacho, pero que nunca se había atrevido a cortarle esa oración tan rara, pese a que en más de una oportunidad le había desvirtuado todo el mensaje y el culto. No fue un mérito de mi parte, sólo un don

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llamado discernimiento de espíritus, que tú puedes pedir y ministrar exactamente como todos los hermanos. Sirve para no confundir santos con demonios.

052 - Frutos y Consecuencias

En la obediencia personal a Dios el creyente puede detectar si está obedeciendo a Dios en algún “mandamiento”, juzgando los frutos o consecuencias que éste tiene y poniéndolo en armonía con el carácter de Dios. Para ello, siempre tendrá que cotejarlo con estas dos verdades 1) Dios siempre tiene un propósito en sus mandamientos. 2) Él nunca ordenará algo que no esté en armonía con su carácter y su palabra.

Para discernir mejor la obra y los métodos de los malos espíritus es necesario un examen cuidadoso de las teorías, expresiones y conceptos modernos que tienen que ver con las cosas de Dios y su manera de obrar en el hombre. Sólo la verdad de Dios puede proporcionar la protección necesaria para el conflicto con los espíritus malignos en esferas celestiales.

Todo lo que sea en algún grado el producto o resultado de la mente del hombre natural, no serán sino armas inútiles en esta colosal batalla, y si nos confiamos en “las verdades” que dicen los demás, o en las que nosotros pensamos, Satanás usará estas mismas cosas para engañarnos. Puede que trate de “construirnos” una teoría o doctrina sobre estas cosas y por medio de ellas encubrir sus mentiras y llevar a cabo sus funestos propósitos.

Pablo, en su primera carta a los Corintios, les escribe lo siguiente: Pero el hombre natural no

percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente. En cambio el espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado de nadie.

Esto, está mostrando cómo Dios mismo honra la personificación inteligente de este hombre que Él ha regenerado en Cristo. Él mismo es quien le invita a “juzgar” o “examinar” sus propias obras por medio de su espíritu, de manera que aún las cosas que son del Espíritu no han de recibirse sin antes ser examinadas y discernidas espiritualmente, para asegurarse que vienen de Dios. Pero esto no es todo; ¿Por qué aguardar el final para ver qué nota nos sacamos en el examen de Dios, si la Palabra misma nos está ordenando otra cosa?

Y quiero ser claro, todo lo más claro que pueda. Si aquí estuviéramos hablando del mundo incrédulo, los argumentos se nos acabarían rápidamente. Porque el mundo incrédulo, es verdad, no tiene ese discernimiento y, mayoritariamente, cualquier cosa que hagan los hijos de Dios le significará una locura.

Pero el mundo incrédulo no tiene el Espíritu, sencillamente, porque no tiene a Cristo, no tiene como acceder a la plenitud, la sabiduría y la guía del Espíritu, por lo tanto, cualquier cosa que piense, habrá sido a partir de una mente impía, carnal y pecadora.

Por lo tanto, es más que evidente que Pablo no gastaría tinta y lapicera en algo que desde el mismo principio no tiene de donde asirse. ¿Qué quiero decir? Quiero decir que cuando Pablo habla de espirituales y no espirituales, se está refiriendo a gente que está dentro del llamado pueblo de Dios.

Todos sabemos, aunque por allí hayamos elegido no decirlo, que dentro de nuestras congregaciones, hay gente que al menos procura caminar el en el Espíritu. Pero también sabemos, que hay un caudal de personas que, habiendo arribado a la iglesia, sigue manejándose por la lógica, por la voluntad, por las conveniencias, por las emociones y por los rudimentos del mundo.

A esos se refiere Pablo. ¿Y para qué? Simple. Para que tú no gastes pólvora en pájaros inservibles y hagas, como dice la Escritura, todo lo posible para no arrojarle perlas a los cerdos, ya que los cerdos jamás podrían diferenciar una perla de un pedazo de vidrio sin valor, que es exactamente la comparación concreta a no poder distinguir lo que es una revelación de lo que es sabiduría humana emparentada más con la filosofía y la psicología que con la auténtica fe en Jesucristo.

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053 - Descubriendo Mentirosos

Pablo le escribe a los Corintios: Sí, pues, no nos examinásemos a nosotros mismos, no seríamos juzgados. Y en otro texto, añade: Hermanos no seáis niños en el modo de pensar, sino sed niños en la malicia, pero maduros en el modo de pensar.

De acuerdo con estas directivas de la palabra de Dios, y en vista de los días tan críticos que estamos viviendo, cada expresión “visión” o teoría que sostenemos, concerniente a las cosas espirituales, ha de ser examinada con todo cuidado y puesta a prueba.

Esto debe hacerse con el deseo abierto y honesto de querer conocer la verdad de Dios, así como cada declaración que llega a nuestro conocimiento de parte de las experiencias de los otros, y que puede arrojar luz en nuestro camino. El conocimiento de la verdad es esencial para la lucha con los espíritus mentirosos de Satanás.

Por eso es el clásico que Juan describe: Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.

Este es un principio fundamental, y además absoluto. La verdad es lo único que destrona la mentira. Si el hombre ha de ser salvo, la primera verdad que tiene que conocer, es la del evangelio. Allí dice que la libertad es el don del Hijo por medio del Espíritu, obrando a través de la verdad.

Hay tres estados fundamentales de captación de la verdad. 1)= Percepción de la verdad por medio del entendimiento.- 2)= Percepción de la verdad para su uso y aplicación personal.- 3)= Percepción de la verdad para su enseñanza y comunicación a los demás.

Si los que oyen la verdad la resisten o se rebelan contra ella, podemos entonces dejarla bajo la responsabilidad y el cuidado del Espíritu de Verdad. Aún en aquellos casos en que la persona se ha resistido a la verdad, ésta por lo menos ha tocado su mente, y en cualquier momento puede fructificar y emerger a la esfera de la experiencia.

Hay tres actitudes en la mente en cuanto al conocimiento: 1)= La asunción de saber algo.- 2)= La neutralidad hacia ello; “Todavía no lo sé”.- 3)= La certeza de un conocimiento real.- Esto, fíjate, coincide con la idea que había sobre Jesús. Algunos decían: “Es un falso profeta”, otros decían: “No sabemos”, ”

Pedro dijo “Sabemos

y él era quien tenía el conocimiento verdadero.

Cuando los creyentes escuchan por primera vez la posibilidad de que los espíritus engañadores falsifiquen las doctrinas y las obras de Dios, casi siempre preguntan: ¿Cómo sabemos quién es quién? En primer lugar, para ellos es suficiente saber que tales falsificaciones son perfectamente factibles, luego a medida que van madurando, deben buscar luz de parte de Dios y aprender a conocerse a sí mismos de una manera como ningún otro puede hacerlo.

Lo que deberían hacer como primera medida es mantenerse neutrales hacia todas las manifestaciones sobrenaturales que les sean concedidas. Dijo alguien alguna vez y yo lo tomé para mí mismo, que el pueblo del Señor ama tanto los milagros, los anhela tanto, los aguarda tanto, que si un día entra un demonio a un templo y hace algo sobrenatural, todo el mundo se arroja a sus pies y le adora.

Esto es misticismo por el misticismo mismo, pero de ninguna manera madurez que va unida a discernimiento y cordura espiritual. Aprende esto, hoy: tú no puedes impactarte tanto porque Dios haga algo sobrenatural, porque Él vive en un ámbito que está por encima de la propia naturaleza que Él mismo ha creado, por lo que no es ninguna novedad decir que Dios es sobre-natural.

Entre muchos creyentes hay un deseo exagerado o erróneo en cuanto a saber más, pues piensan que el conocimiento de por sí es suficiente para salvarlos. Uno de los efectos devastadores de esa ansiedad desmedida, es una impaciencia, preocupación y turbación que ocasiona una baja importante en la moral del creyente.

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Cuando se trata de buscar una bendición, es importante cuidar de no destruir otra. Pero hay algo más. Si tú te pasas toda tu vida en una congregación donde lo primordial es que tú vengas al culto todos los domingos sin fallar ninguno, y que cuando tienes alguna necesidad pases al frente a recibir oración por parte de los pastores, lo que se te está enseñando es que por ti mismo, no puedes salir adelante, que inevitablemente necesitarás la ayuda o el sostén de otros más “crecidos” para lograrlo.

Eso, que en principio parecería ser una tremenda obra de servicio y dedicación al prójimo, no es nada más que una verdadera fábrica de inmadurez. Sólo accedes a esa madurez el día que entiendes que tu oración tiene entrada al trono de la gracia por la misma puerta que entran las de tu pastor o las del más encumbrado de todos los predicadores internacionales. ¿No es cierto que te parece imposible? Y sin embargo lo que la Biblia dice, es exactamente lo que le termino de asegurar. Por eso todavía no ganamos, ¿Entiendes?

054 - Definiendo Conceptos de Sangre

Un concepto erróneo en cuanto a la protección que significa la invocación de la sangre de Cristo sobre una asamblea o individuo para librarles de las obras del maligno. Lo que dice el Nuevo Testamento en cuanto a la aplicación de la sangre de Cristo, puede resumirse en los siguientes puntos: 1)= La sangre de Cristo nos limpia de todo pecado “si andamos a la luz” y “si confesamos nuestros pecados”.- 2)= La sangre de Cristo es el terreno donde se afirma la victoria contra Satanás, porque nos limpia de todo pecado confesado y porque en el Calvario Satanás sufrió su aplastante derrota.

Pero la Escritura no dice que cualquiera pueda ponerse debajo de la sangre, aparte de su voluntad y su condición individual ante Dios. Por ejemplo, si se invoca la sangre de Cristo sobre un grupo y uno de los presentes le está dando terreno a Satanás, el haber clamado por la sangre no impide que el diablo obre sobre el terreno a que tiene derecho en esa persona.

Jesús dice, conforme a lo que se rescata en el evangelio de Lucas, lo siguiente: He aquí, yo

enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros; pero quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén, hasta que sean investidos de poder desde lo alto.

En el Libro de los Hechos, en tanto, y supuestamente elaborado por el mismo autor, añade esto:

Y estando juntos, les mandó que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre, la cual, les dijo, oísteis de mí.

Hay, indudablemente, muchos conceptos erróneos en cuanto a esperar que el Espíritu descienda. Estas son expresiones y teorías malentendidas que abren la puerta a los engaños satánicos. Aplicando de un modo muy particular estos textos que he leído, se ha enseñado que si deseamos una manifestación pentecostal del Espíritu, debemos de “esperar” como hicieron los discípulos antes de Pentecostés.

La confusión se ha producido a partir del falso entendimiento de la expresión “esperar en el Señor”. Sin embargo, la verdad escritural en cuanto a “esperar” a, “que el Espíritu descienda”, se puede resumir de la siguiente manera:

1)= Los discípulos esperaron diez días, pero la Biblia no nos dice que hayan “esperado” de forma pasiva, sin hacer nada. Más bien pensamos y esto, obviamente, es conjetural-, que habrán permanecido en oración y súplicas hasta que llegó el cumplimiento de la promesa.-

2)= La orden de esperar dada por el mismo Señor no fue llevada a cabo en la presente dispensación después de la venida del Espíritu, puesto que en ningún momento, ni en los Hechos ni en las Epístolas, los apóstoles pidieron a los discípulos que esperaran “El Espíritu” sino que usaron la palabra “recibir” en cada caso. Y la palabra griega usada para “recibir” tiene la fuerza del término “Asir”, o sea, que es todo lo contrario a una actitud pasiva.

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No sólo esto, sino que se puede asegurar que muchas de esta clase de reuniones de espera para que descienda el Espíritu, son una oportunidad para los espíritus malignos. El epicentro de esto que decimos, está en que no hay base bíblica para esta actitud.

En la palabra de Dios está establecido que no se ha de pedir que el Espíritu Santo descienda, pues algunos textos muestran que Jesús mismo rogaría al Padre para que Él enviara al Consolador. De esto se desprende que la actitud del creyente tiene que ser la de recibir, lo que sí puede llegar a “descender” y tomar desprevenidos a grupos enteros, son los espíritus engañadores que, obviamente, se presentarán siempre como “ángeles de luz”.

Otro de los peligros consiste en inventar o preconcebir ciertas frases para describir alguna experiencia especial y el uso de palabras no claras entre los hijos de Dios más “recientes”, tales como “posesión”, “iluminación”, “control”, “rendirse a” y otras con relación a las cosas espirituales. Lo que sucede es que la interpretación en la mente de muchos creyentes resulta distorsionada.

Esto los predispone a cierta condición en la cual los espíritus malignos entran a “controlar” a aquellos que se “rinden” a los poderes del mundo espiritual y que por su falta de madurez y conocimiento, no sepan discernir entre las obras de Dios y las del diablo.

Algunos conceptos preconcebidos sobre la manera en que Dios obra, también pueden dar una oportunidad a los espíritus malignos, así como, por ejemplo, cuando un creyente se ve impulsado o compelido a actuar y dice que lo hizo porque Dios le estaba “guiando”.

También hay quienes afirman que si Dios puede traer a nuestra memoria y nuestro “recuerdo” todas las cosas, no necesitamos ver en absoluto nuestra memoria. Otros pensamientos que pueden ponernos en la condición pasiva que los espíritus malignos buscan para obrar a su antojo son, por ejemplo, los siguientes:

1)= “Cristo vive en mí” Yo ya no vivo en absoluto.-

2)= “Cristo vive en mí”, he perdido mi personalidad, porque ahora está en mí en una forma personal, basándose erróneamente en cierto texto de Gálatas.-

3)= “Dios obra en mí”, yo no necesito obrar ni actuar en absoluto, sino solamente rendirme y obedecerle, basándose también equivocadamente en un texto de Filipenses.-

4)= Yo no ejerzo mi voluntad, Dios la ejerce en mi lugar.-

5)= Dios es el único que puede juzgar, por lo tanto no debo usar mi facultad de juicio.-

6)= Yo tengo la mente de Cristo, así que ya no tengo mi propia mente ni la uso para nada, basándose en 1 Corintios.-

7)= Dios me habla, de manera que ya no debo pensar ni razonar, sino sólo obedecer lo que Él quiere que yo haga.-

8)= Yo espero en Dios y no debo actuar hasta que Él me mueva.-

9)= Dios me revela su voluntad por medio de visiones de forma que no necesito tomar decisiones ni usar mi razón o mi conciencia.-

10)= Con Cristo estoy juntamente crucificado, y por lo tanto estoy muerto y debo practicar esa muerte, entregándome a una pasividad total en pensamiento, sentimientos, emociones, etc.

En vista de todo esto, ¿Cuál es, entonces, la condición o condiciones para estar a salvo del engaño de los espíritus malignos? 1)= El conocimiento que los tales existen.- 2)= Aceptar que pueden engañar aún a los más avanzados creyentes.- 3)= Tener un entendimiento cabal y firme de las condiciones

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y el terreno que ellos necesitan tener para obrar libremente, de modo que no le demos lugar ni oportunidad en ningún momento.- 4)= Tener un conocimiento inteligente de Dios y de cómo cooperar con Él para que el poder del Espíritu Santo obre en nuestras vidas.-

Y, esencialmente, el creyente debe pedir al Señor que aumente o sensibilice su discernimiento. No hay metodología alguna que nos asegure cuándo algo viene del Espíritu Santo o de un espíritu maligno. Sólo en ese “yo sé, que sé, que sé” que es lo que conocemos como certeza, la cual es producto de nuestro discernimiento.

055 - El Mundo del Espíritu

Resulta interesante que, en esta época de crecimiento sin precedentes del ocultismo y del mal, probablemente, nunca ha habido un momento en que los cristianos, en conjunto, creyeran menos en la realidad de la existencia del reino espiritual y de Satanás y su reino.

No fue necesario que ninguno de los autores de las Escrituras enseñaran sobre la realidad del reino espiritual porque la población en general ya creía en eso y conocía acerca del ocultismo. Los israelitas del tiempo de Moisés terminaban de dedicar cuatrocientos años de vida a la cultura egipcia versada en el ocultismo y en los cultos demoníacos. Pero hoy, muy pocos cristianos tienen alguna idea de qué es un hechicero, o nigromante, o qué significa "presagiar".

En

el Libro de Deuteronomio, Moisés escribe: Cuando entres a la tierra que Jehová tu

Dios te da, no aprenderás a hacer según las abominaciones de aquellas naciones. No sea hallado en ti quien haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, ni quien practique adivinación, ni agorero, ni sortílego, ni hechicero, ni encantador, ni adivino, ni mago, ni quien consulte a los muertos. Porque es abominación para con Jehová cualquiera que hace estas cosas, y por estas abominaciones Jehová tu Dios echa estas naciones de delante de ti.

El Señor no tuvo que definir los términos dados en estos versículos porque la gente sabía de lo que él estaba hablando. Al igual que en la época de Jesús y cuando se escribió el Nuevo Testamento, el conocimiento del ocultismo y de los demonios, estaba bien diseminado.

En realidad, lo que realmente debemos señalar porque así lo amerita la propia historia secular, es que estaba bien propagado el conocimiento de que los demonios podían hacer todo tipo de cosas. En un libro de su autoría, el escritor Alfred Edersheim escribe lo siguiente:

"La creencia en los demonios y en el poder de emplearlos estaba tan generalizada en la época de nuestro Señor, que aún el historiador Josefo sostenía que el poder de invocar y echar fuera demonios, y de curas mágicas se habían derivado del rey Ezequías, a quien Dios se lo había concedido.

Josefo se declara a sí mismo de haber sido testigo ocular de tal cura maravillosa mediante la repetición de una fórmula mágica. Esto ilustra lo que sostenían los escribas de que las sanidades milagrosas de nuestro Señor se debían a una acción demoníaca"

"Aquí, - sigue escribiendo Edersheim -, tenemos que tener en mente que la práctica de la magia estaba estrictamente prohibida a los israelitas, y que - al menos como cuestión de principios -, se suponía que ni la brujería ni la magia tuviera poder alguno sobre Israel, si ellos poseían y servían a su Dios.

Pero en este asunto también la teoría y la práctica no estaban de acuerdo. Así, bajo ciertas circunstancias, la recitación de fórmulas mágicas fue declarada legal aun en el sábado. Egipto se consideraba la cuna de la magia.

Con relación a esto, merece notar que el Talmud (un escrito para los judíos que fuera convertido en leyes por los rabinos) atribuye los milagros de Jesús a la magia, la cual - decían -, había aprendido durante su estadía en Egipto, habiendo tenido el cuidado, cuando se fue, de insertar bajo su piel sus

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reglas y fórmulas, ya que todo viajero, al salir del país, era registrado, no fuera a ser que se llevara a otras tierras los misterios de la magia."

"Aquí, - finaliza este texto del citado libro -, puede ser interesante referir algunas de las extrañas ideas que el rabinismo atribuyó a los primeros cristianos, que muestran tanto la relación entre las dos partes, como que los judíos no negaron el don de los milagros en la iglesia, y sólo imputaron su ejercicio a la magia."

056 - Peligros de la Contaminación

¡Qué diferente es entre los cristianos de nuestros días! El cristiano promedio, es decir el hombre

o la mujer de los cuales se componen mayoritariamente nuestras congregaciones, no tiene ni la menor idea de lo que verdaderamente representa el ocultismo.

Ese es el motivo y la causa específica por la cual tantos buenos hermanos en Cristo están cayendo, día tras día, en las trampas de Satanás. Que no es por causa del tremendo poder del diablo, como a veces se nos dice, sino por causa de nuestra ignorancia.

Es absolutamente indispensable llegar a una comprensión básica de lo que es el ocultismo, para

que no caigamos en la trampa de aceptarlo como si viniera de Dios. Aunque parezca insólito y hasta

increíble, las prácticas de ocultismo abundan en las iglesias cristianas.

¡Hermano! ¡Está bien que se critique lo malo, pero decir que en las iglesias se practica el ocultismo! ¿No le parece demasiado exagerado? No. Porque yo mismo he sido testigo de la actividad tranquila de buenas hermanas mayores que, en sus ratos libres, se dedicaban a “curar” el “empacho” o “el mal de ojo”.

Con una cinta el primero, con un vaso de agua el segundo. ¿Será ocultismo eso, o me dirás que

la magia blanca no es tan mala como la magia negra? Porque ellas decían eso, que no sé de qué Biblia lo

sacaron. De la que yo tengo, no; seguro.

Demasiados cristianos están acudiendo más y más a formas alternativas ocultistas de la medicina, formas de adivinación, leer la fortuna y muchas otras abominaciones ocultistas. ¿Una clásica? Las técnicas de visualización, en muchas ocasiones enseñadas y predicadas como una forma de orar con tremenda fe. Eso también es ocultismo metido en la iglesia.

La Escritura es clara. ¡Todo el que tenga algún trato con el ocultismo, quedará contaminado! El

libro de Levítico lo dice en un párrafo así: No os volváis a los encantadores ni a los adivinos; no los consultéis, contaminándoos con ellos. Yo Jehová vuestro Dios.

Y también lo confirma el profeta Oseas: Mi pueblo fue destruido, porque le faltó

conocimiento. Por cuanto desechaste el conocimiento, yo te echaré del sacerdocio; y

porque olvidaste la ley de tu Dios, también yo me olvidaré de tus hijos."

¡Atención, hermanos, despertémonos y purifiquémonos de tanta contaminación! Nuestro propósito, en este tiempo, es ayudarte a comprender lo que realmente representa ese mundo del ocultismo que a nadie le caben dudas, está en rápida expansión, no sólo para que puedas purificarte de cualquier participación en él, sino también para que puedas evitar caer en sus trampas.

A fin de comprender el mundo del ocultismo, es esencial que el cristiano entienda el espíritu humano y la existencia del mundo espiritual. Dentro del reino espiritual, sólo existen dos amos, dos fuentes de poder: Jesucristo o Satanás. Pero nunca te olvides que el poder de Satanás es limitado, pero el poder de Jesucristo es el poder absoluto, ilimitado, del Dios Todopoderoso.

El propósito central de TODO el ocultismo es lograr y mantener contacto con el mundo espiritual

y con los espíritus que allí se encuentran. Los ocultistas mantienen este contacto con el mundo espiritual para obtener PODER.

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Todo ser humano en la faz de esta tierra desea poder. Está en la raíz misma de nuestra naturaleza pecaminosa. Satanás siente gran felicidad al suplirles a las personas un poder falso para que hagan lo que deseen.