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Homenaje a la Memoria del Embajador Luis Alvarado Garrido (1907-198 — Discurso pronunciado por el Secretario General y Vice-Ministro de Rel ciones Exteriores, Embajador Hubert Wieland Alzamora, en los fv —- del Embajador Luis Alvarado Garrido — Luis Alvarado Garrido: Miguei Bakula..... obra de Luis Av: conan tro del pas ¢ hala ONU sca ge ata et ‘ ee del Debate General de la 41 Atari a Ea Caen theese ee nee de Sens) SLY LPN EN ne ee : } CONSEJO DIRECTIVO Vocales: Andres A. Aram burda Menchaca Jorge Fernandez Stoll Manuel Garcia Calderon Kovchlin Edwin Letts Sanchez Femando Schwalb Loper-Aldana Hubert Wieland Alzamora MIEMBRO HONOR ARIO José Lisis Bustamante y Rivero MIEMBROS TITULARES Alzainora Traverso, Carlos Aramburk Menchaca, Andrés. Arias Schreiber Pezet, Alfonso Bakula Patifio, Juan Miguel Belaunde Moreyra, Antonio Calle y Calle, Juan Tost DeBakey, Delia Revoredo de Ego Aguirre Alvarez, Julio Femandes Puyo, Gonzalo mandlez Stoll. Jorge Fertero Costa, Eduardo Garcia Calderon Koechlin, Manuel Gareja y Gareia, Arturo Garcia Monti faz, Guillermo Hooper Lopez. René Hoyos Osores, Guillermo: Leon Barandieran. José Letts Sanchez, Edwin Losa Gonzales Pavin, Luis E. Llosa Pautrat, Jorge Mac Lean Ugarteche, Roberto Marchand Stens, Luis Mariategui Arellano, José Carlos Miré Quesada Sosa, Aurelio Morelli Pando, Jorge Ortiz de Zevallos, Gonzalo Pigrola Balta, Nicolas de Puente Radbill, Jose de la Romero Padilla, Emilio Schwalb Lopez-Aldana, Fernando Solari Tudela, Luis Soto dela Jara, Alberto Seto Polar, Alvaro de Ugarte del Pino, Juan Vicente Ulloa Pasquette, Bolivar Wagner de Reyna, Alberto Wagner Tizén, Allan Wieland Alzamora, Hubert MIEMBROS CORRESPONDIENTES Buergenthal, Thomas Fumish, Dale Beck Galer, Julio Jiménez Veiga, Danilo Maekelt, Tatiana B. de Wolff, Zanotti, Isidoro MIEMBROS ASOCIADOS. Althans Guardgras, Miguel Alvarez Bruny #élix Alzamora , Mario i ost, Atigusto Jaime eeities Re Fades c. Easique Garland Combe, Juan Guillén Salas, Fernando Lohmann Villena, Guilermo Lozada Tamayo, Tina Mendoza, Ricardo Mac Lean Urziia, Alberto Mairtua de Romana, Oscar Morelli Pando, Augusto Osterting Parodi, Felipe Palma Valderrama, Hugo Pareja Paz Soldan, Jose Ramos Suero, Alfredo San Martin Caro, Alejandro Sosa Voysest, Claudio Temple Aguilar, Ella Dumbar Townsend Pcurra, Andrés Trazegnies Granda, Fernando de Tudela Barreda, Felipe Ulloa Elias, Manuel Villaran Koechlin, Roberto Yrigoyen Yrigoyen, Martin "Kh do SOCIEDAD PERUANA DE DERECHO INTERNACIONAL OMO XXXVIII a DICTEMBRE - 1986 + No. 94 yr REVISTA PERUANA v DE DERECHO INTERNACIONAL ORGANO DE LA SOCIEDAD PERUANA DE DERECHO INTERNACIONAL COMISION DE LA REVISTA Gonzalo Femdndez Puy Jorge Fernandez Stoll Manuel Gareta Calderon Kocehlin Arturo Garcia y Garcia Roberto Mac Lean Ugarteche SUMARIO Homenaje a Ia Memoria del Embajador Luis Alvarado Garrido (1907-1986)... § — Discurso pronuneiado por el Secretario General y Vice-Ministro de Rela- ciones Exteriores, Embajador Hubert Wieland Alzamora, en los funerales del Embajador Luis Alvarado Garrido... 20... ees 7 — Luis Alvarado Garrido: sesenta afios en Torre Tagle.— Embajador Juan Miguel Bakula, — [a obra de, Luis Alvarado Garrido en el Derecho Internacional Privado Peruano.— Dr. Roberto Mac Lean . . 16 — Luis Alvarado Garrido y la OIT.— Dr. C: ® a * Mensaje del Secretario General de las Naciones Unidas, jor Javier Pérez de Cuéllar, con motivo del homenaje de la Revista Peruana de Derecho Internacional a 1a ONU en su Cuadragésimo Aniversario : Discurso del Seftor Ministro de Relaciones Exteriores, Allan Wagner Tizon, en el Plenario del Debate General de la 41 Asamblea General de las Naciones Unidas Antartid: — El Tratado Antériico, Anotaciones sobre una P jador Jorge Chavez Soto... ............. — EI Sistema Antértico en el Tratado de Washington de 1959 yen el Informe de las Naciones Unidas.— Embajador Gonzalo Fernandez Puyo .. . ~ El Perit, El Sistema Antartico y los desafios del fin de siglo. Ramacciotti a i. tertin ce pina ie Uh useing Ne — La Marina de Guerra del Peri y la Antartida.— Capitan de Roan Drm ak sig gr 5 oh Sic ea sca k CECB van, El Derecho Privado de los Estados Unidos Frente a la Deuda Externa.— Dr. Dale Beck Furnish. .....002..0. mht; 98 33 49 66 78 — 1986 — LIMA - PERU La responsabilidad de las ideas y opiniones sustentadas en los articu- los, discursos y notas corresponde exclusivamente a sus autores. La Comision. HOMENAJE A LA MEMORIA DEL EMBAJADOR LUIS ALVARADO GARRIDO (1907 — 1986) El presente namero de la Revista Peruana de Derecho Internacional esta dedicado a la memoria del Embajador Luis Alvarado Garrido, en reconoci- miento al esfuerzo y dedicacién con que supo mantener e incrementar el bien ganado prestigio que ie dio a la Revista su fundador, don Alberto Ulloa Sotomayor. En un momento en que el Ministerio de Relaciones Exteriores habia des- cuidado las que fueron sus publicaciones tradicionales, el Boletin de! Minis- terio y la Memoria del Ministro, se dio cabida en la Revista a los documentos importantes de la vida internacional del Perd y a estudios monogr. bre temas de actualidad, como son el Derecho del Mar, el Pacto Andino, la Antartida. Fue gracias al tesén y fuerza de voluntad de! Embajador Alvarado, dos de sus mis caracteristicas cualidades, que logré, con la ayuda de la Cancilleria, que la Revista saliera regularmente, hasta su altima y grave dolencia, y que se convirticra en fuente obligada de consulta para fos que se interesan en nues- tras relaciones internacionales. Llegé el doctor Luis Alvarado a la Presidencia de la Sociedad Peruana de Derecho Internacional, en la que sucedié a Arturo Garcia Salazar, Alberto Ulloa Sotomayor y Enrique Garcia Sayan, luego de diez afios de ser represen- tante del Peru ante la Organizacion de Estados Americanos y trajo el bagaje wy de una vida dedicada a la docencia universitaria y a la carrera diplomatica, asf como una completa experiencia en los organismos internacionales, en que Ilego a ocupar cargos de suma importancia. i f Me unio a Luis Alvarado una muy estrecha amistad. Aunque nunca me f tocé servir bajo su direccién en un cargo permanente, trabajé cerca de él en Lima y en Washington, en Paris y en Ginebra, Y pude apreciar sus muchas cualidades, que lo hiceron destacar de manera excepcional en su vida pro- fesional, en especial en !a diplomacia multilateral y en los organismos inter- nacionales. Catedratico desde muy joven, tanto de Derecho Internacional Pabli como de Derecho Internacional Privado, nunca descuid6 las lecturas que le permitieron mantenerse siempre al dfa en sus conocimientos. Tuvo la suerte el doctor Alvarado, en sus afios de formacion, de trabajar en Torre Tagle bajo las ordenes de Alberto Ulloa, Carlos Concha, Ratil Po- rras, Enrique Goytisolo, Javier Correa, Hernan Bellido, en un momento en que los funcionarios de Relaciones Exteriores eran pocos y existia un ambien te de camaraderia y un espiritu de cuerpo muy estrechos que facilitaban la relacién entre jefes y subalternos. Luis Alvarado siempre reconocié lo mucho que debia a sus mayores. Como Ministro Consejero del Pert: en Canada tomé contacto con orga- nismos internacionales, en especial la Organizacién Internacional del Traba- jo, que durante la guerra tuvo su sede en Ottawa, a la que iba a dedicar mas tarde muchos afios de su activa yida, en Ginebra y en Washington, Participé en el nacimiento de las Naciones Unidas, en San Francisco, al lado de Manuel Gallagher, Arturo Garcia Salazar, Victor Andrés Belatinde, Pedro Beltran; y en Londres con Alberto Ulloa, Gonzalo de Aramburu, Fernando Berckemeyer y ef entances Tercer Secretario Javier Pérez de Cuellar, que no imaginaba cn ese momento que algin dia iba a dirigir al entonces incipiente organismo mundial. Poco tiempo después renuncid el doctor Alvarado a la Embajada en San- to Domingo para ser el primer latinoamericano que asumiera el cargo de Sub-Director General de la Oficina Internacional dei Trabajo, en el que per- manecid por mas de diez aos y donde se hizo respetar y apreciar por su clara inteligencia, capacidad y dedicacion. Llego a ser Ministro de Relaciones Exteriores, durante el segundo Gobier- no de Manuel Prado, habiendo sucedido. en dicho cargo a Ratil Porras Barre- nechea. Cabe mencionar que durante su Ministerio, las gestiones de la diplo- macia peruana, por 6] conducidas, influyeron decisivamente para que los pai ses garantes del Protocolo de Rio de Janeiro de 1942, Argentina, Brasil, Chile y los Estados Unidos de América, se pronunciaran de manera catego rica y definitiva sobre la validez del Protocolo y su obligatoriedad, En los funerales del doctor Luis Alvarado, cl 7 de iebrero de 1986, pro- nunciaron discursos el Vice-Ministro de Relaciones Exteriores, Embajador Hubert Wieland Alzamora, el Embajador Gonzalo Fernandez Puyé, en repre- sentacién de sus amigos, el Embajador Antonio Lulli Avalos, en nombre de los Organismos Internacionales acreditados en Lima y cl suscrito en su calidad de Vice-Presidente de la Sociedad Peruana de Derecho Internacional. Pude expresar entonces a su familia, en especial 2 su esposa, Maria Bercke- meyer de Alvarado, a quien he tenido cl privilegia de conocer y admirar desde la infancia, todo lo que la pérdida de Luis Alvarado ha significado para sus colegas del Servicio Diplomatico, sus companeras de la Sociedad y sus amigos en general. Arturo Garefa y Garcia DISCURSO PRONUNCIADO POR EL SECRETARIO GENERAL Y VICE-MINISTRO DE RELACIONES EXTERIORES, EMBAJ ADOR HUBERT WIELAND ALZAMORA, EN LOS FUNERALES DEL EMBAJADOR LUIS ALVARADO GARRIDO. (Lima, 7 de febrero de 1986) Me corresponde hacer uso de la palabra en nombre del Ministro de Relacio- nes Exteriores, quien muy a su pesar no ha podido hacerse presente en esta triste circunstancia, y en mi condicién de Presidente de la Asociacién de Fun- cionarios del Servicio Diplomatico, para tratar de expresar el profundo sen- timiento de pesar que experimentamos mis colegas y yo por la desaparicion del Embajador Luis Alvarado Garrido. Para ello, tengo la seguridad que no seria del caso mencionar todos y cada uno de los multiples aspectos de la dilatada, meritoria y siempre dindmica uayectoria personal y profesional del Doctor Alvarado, Es de todos conocido que el Embajador Alvarado se inicid como amanuen- se meritorio en nuestra Casa cuando apenas habfa cumplido 17 anos y que, a lo largo de casi seis décadas, su devocidn por el Perd y su preocupacion por las grandes cuestiones internacionales de nuestra Patria no decayeron en mo- mento alguno. Fueron numerosos e importantes los cargos que desempefié en la Cancille- rfa, la Catedra, el Gobierno y fa Organizacién Internacional. A todos ellos, su actuacién los marcé de una manera tan especial que el desempefio de sus variadas responsabilidades es recordado no como el transito normal de un ser- vidor publico sino como etapas significativas por si mismas. Y es que el Em- bajador Alvarado Garrido no se contentaba con ocupar puestos sino que de alguna manera los recreaba, los dotaba de contenidos mas ricos y los proyec- taba a niveles distintos de responsabilidad e importancia. ‘‘Es la persona la que hace el puesto’ era una de sus frases favoritas, sin pensar realmente que a muy pocos podria aplicarseles con la legitimidad que a él le correspondfa y que tuvo tanta oportunidad de mostrar en su actuacién como diplomatico, jurista, internacionatista y politico. i: Desde cartografo, hasta Jefe del Departamento Legal, desempené diversos cargos en la Cancilleria aparte de comisiones y delegaciones varias, al mismo tiempo que se preparé también en la catedra universitaria, para las muy im- portantes responsabilidades que la vida no tardaria en asignarle. Habiendo accedido muy joven a la categoria de Ministro Consejero, desem- pefié esas funciones en la Embajada en Canada, combinandolas con la Repre- sentacion del Perd en el entonces Consejo Interino de Aviacion Civil que ini- ciaba las tareas de lo que es hoy la OACI. Muy joven, igualmente, fue promo- vido a Embajador y nombrado en tal calidad a la Reptiblica Dominicana, ta- i rea que desemperiarfa corto tiempo porque, en setiembre de 1949, fue nom- brado Sub-Director General de la Organizacién Internacional del Trabajo, responsabilidad en la que obtuvo durante mds de una década, merecido re- conocimiento internacional. ‘Su temprana vinculacion con las emergentes organizaciones internaciona- les, como lo muestra su presencia en la Delegacién peruana que tan significa- tiva actuacién tuvo en la Conferencia de San Francisco —donde se adopto la Carta de las NN.UU.— y en Ia Primera Asamblea General de esta organiza- cién en Londres, aparte de la preparacion académica que lo convirtié en un admirado profesor de Derecho Internacional Privado y otras materias, cons- tituyeron una firme base para la larga etapa en que, por aquellos anos, cl Embajador Alvarado Garrido fuera el peruano de mas alta posicién interna- cional. Casi diez aivos después, se reintegra al servicio exclusiva de nuestro pais como Embajador en Bolivia. Sin embargo, como habfa ocurrido una década antes en la Reptiblica Dominicana, sélo pudo permanecer en esa tarea por corto tiempo ya que, a mediados de 1959, fue llamado a nuevas responsa- bilidades como Ministro de Trabajo y Asuntos Indigenas. A esta labor, el Embajador Alvarado aporté el bagaje de su vasta experiencia en ja materia y fue, que duda cabe, un imaginativo pionero de la concertacién laboral y social. Algo més adelante, siendo ya Canciller, fue elegido Presidente de la Conferencia Internacional del Trabajo. En octubre de 1960, fue nombrado Canciller de la Reptiblica, cargo que desempenié hasta mediados de julio de 1962. Muy serias fueron las situaciones a las que Luis Alyarado Garrido debid, como Canciller del Perti hacer frente en el plano internacional. No es ésta la oportunidad para hacer el examen puntual de !o que le correspondié Ile- var a cabo en diversas circunstancias particularmente dificiles. Podemos afirmar sf, que en ninguna de ellas le falto preparacién, dedicacion y empe- fo. Fue firme, y mucho, cuando ello era necesario para la defensa de tras- cendentales intereses del Per, pero también fue en todo momento compren- sivo y estuvo siempre totalmente convencido de que es mucho mas lo que une a nuestros pa/ses que aquello que los separa. Como Canciller, no dejo de ser un hombre del Servicio. Se interes en el reclutamiento, 1a formacién y el perfeccionamiento de los funcionarios y también en sistemas de rotacion, promocién y remuneracién econémica que se ajustaran mejor a las necesidades. Se sentfa bien entre los jovenes porque su espiritu siempre fue esencialmente juvenil y ain cuando exigente enten- dia, como entendemos nosotros, que nuevas generaciones tienen mejores oportunidades para formarse y servir con mayor eficiencia al pais. Por ello, dio a los jévenes responsabilidades, pero fue riguroso al demandarles su cum- plimiento. Inicié la renovacién del Servicio y dejé mds consolidado en nues- tra Casa el principio de que mas alld de otras consideraciones, el auténtico mérito termina siendo reconocido. En 1962, Luis Alvarado Garrido se reincorporé a la OIT, desempefiando importantes funciones en Washington hasta que, en 1967, el Gobierno perua- no requiere nuevamente sus servicios para destinarlo como Represeniante en la Organizacion de los Estados Americanos, cargo que desempené hasta 1977. En sus afios de Representante en la OEA, fue participe de los esfuerzos que se realizaron para adecuar el Sistema interamericano a las necesidades de nuestros paises y desempefio, con su caracteristica energia, los mas altos cargos en el Consejo de la Organizacion; aparte de otras tareas y comisiones que a lo largo de muchisimos afios sucesivos Gobiernos confiaron al Embaja- dor Alvarado. con la seguridad que serian adecuadamente desempefiadas. Entre éstas, debe mencionarse la Presidencia de la Asambiea General de Na- ciones Unidas en 1969, en que mostré su calidad de orientador, concertador y politico. Para él, |a situaci6n de retiro nunca fue propiamente tal, porque su perso- nalidad era la de quienes no pueden concebir Ja inaccién y en las asesorias y delegaciones que cumplié por muchos afios mds, en la Comision Consultiva de Relaciones Exteriores o en la Presidencia de la Sociedad Peruana de Dere- cho Internacional, a la que devolvié actividad y presencia, continud en todo momento proximo y vinculado a nuestras preocupaciones y a nuestros pro- blemas. Ei Embajador Alvarado vivia cada instante con una intensidad que parecia agotadora a quienes estaban proximos; disfrutaba enormemente en el tra- bajo y mientras més duras parecfan las dificultades daba la impresion de que lo gozaba atin mds. Disfrutaba de sus amigos y de la compafi‘a de las gentes y era interesante y ameno en su conversacion y cordial en su trato cuando el interlocutor, aunque estuviera en desacuerdo con él, sostenia con funda- mento sus posiciones. Fue realmente riguroso sdlo con quienes no mostraban dedicacion sufi- ciente, porque antes que todo, era mas riguroso atin consigo mismo en lo que consideraba el cumplimiento de! deber. Nunca pidié nada que é1 mismo no hubiera estado dispuesto a hacer y que probablemente podria haberlo he- cho mejor personalmente. Pero fue también un hombre de familia para quien el bienestar de su esposa, la formacién de sus hijos y la alegria de sus nietos fue lo mas importante. A ellos queremos decirles que en alguna medida enten- demos lo que han perdido porque igualmente lo hemos perdido nosotros. Deseo expresar a los deudos que el Servicio Diplomatico de! Peri, el Mi- nisterio de Relaciones Exteriores y el Gobierno estan de pésame y que com- partimos su dolor por esta pérdida irreparable. Embajador Luis Alvarado Garrido, quienes en el Servicio Diplomatico lo acompafamos en esta despedida, pedimos al Sefor que descanse en paz. LUIS ALVARADO GARRIDO; SESENTA ANOS EN TORRE TAGLE Juan Miguel Bakula A mediados de setiembre de 1933, un viernes por la noche, en casa de Radl Porras Barrenechea, comia un grupo de amigos —ese dfa eran muy pocos, entre ellos, Guillermo Gerberding Melgar— cuando irrumpid, ya tarde, Luis AF varado, radiante con lanoticia de que estaba confirmada su participacion en la delegacion designada para intervenir en ta conferencia peruano-colombiana, que debfa reunirse en Rio de Janeiro. Si bien Alvarado tenia ya varios afias en Torre Tagle, se trataba de su primera funcion diplomatica en cl exterior y las circunstancias internacionales del momento, ensombrecido por el conflic- to con Colombia, justificaban su redoblado optimismo. Vale la pena recor dar que en la casa de la calle Colina hoy, sede del Instituto que lleva su nombre y en lo que es, ahora, el salon de actos— Porras recibra los viernes por {a noche con mantel largo y sin formalidad en la invitacion, a sus amigos de la universidad, la politica o la prensa. Alli conoci, en épocas y circunstancias diferentes, a Victor Rau! Haya de la Torre y a Julio C. Tello, pero los concurrentes habituales eran Ricardo Vegas Garcta, Guillermo Luna Cartland, Jorge Guillermo Leguéa, Jorge Ba- sadre, Luis Alberto Sanchez: los hombres de su generacién, la del Conversa- torio de San Marcos, trasladado a Miraflores en razon de Ja clausura de la Universidad y de la persecusién politica. Porras habia dejado de pertenecer a Relaciones Ex teriores desde 1932 —al igual que Luis Alvarado, Javier Correa Elias, Edwin Letts y otros mas— y, por lo mismo, en ese ambiente no era frecuente encontrar personajes vinculados al régimen de Sanchez Cerro. Los viernes, dofia Juana Barrenechea y Raygada acostumbraba ir a comer a Barranco, donde su hija Virginia de Moreyra, y quedaba expedita una sencilla comida, susceptible de abastecer aun nimero siempre irregular de comensales, cuya tertulia se prolongaba has- tala media noche. El nombramiento de Alvarado en la delegacion, significaba su reincorpora- cién a Torre Tagie y:el anuncio de nuevos tiempos en la politica. El “Afio de la Barbarie” habfa quedado atras. Después del gesto audaz de Alfonso L6pez, Presidente electo de Colombia, de venir a Lima a entrevistarse con el General Oscar R. Benavides, el incidente de Leticia deb/a encaminarse a una soluci6n decorosa y la tension interna deb/a ceder el paso a un entendimiento que sitviera de sustento al arreglo internacional. Era la afirmacién de la paz ex- terna y de la concordia entre los peruanos. De allf que cuando, en el Club Nacional, se sirvié una comida memorable para despedir a la delegacién que partia, al lado de! orador principal, Manuel Vicente Villardn, se escuché en 10 ) la voz del poeta José Galvez la carta que los diputados apristas, poco antes desaforados, dirigiania la delegacién, personificada en Ratil Porras, para dejar constancia de su apoyo a una politica internacional de amplio consenso, Fue la noche del 18 de setiembre. La delegacién del Pert estaba presidida por Victor M. Matirtua —quien viajaba directamente de Washington a Rio de Ja~ neiro— e integrada por Victor Andrés Belaunde y Alberto Ulloa, Ratil Porras era su Secretario General y ademas del Coronel Ricardo Liona, entre los se- cretarios, junto con Alvarado, estaban los hermanos Enrique:y Ricardo Pea Barrenechea, Victor Proafio C., José Pareja Paz Soldan —quien tomé el catgo de su hermano Carlos, que habia enfermado repentinamente-- y Eduardo Martin Pastor. Era una mision dificil y de duracién incierta. Los delegados partieron.con su familia, pero los secretarios eran todavia jovenes solteros. Sin embargo, en el caso de Alvarado, |a ausencia serviria para confirmar la importancia de la amistad iniciada con Maruja Berckemeyer, quien a partir del 6 de enero de 1936 se convertirfa en's encantadora espasa. En Rio de Janeiro, el trato permanente ¢ intenso con los maestros univer- sitarios de Derecho Internacional, especialmente Alberto Ulloa, con quien. es- tuvo estrechamente vinculado desde entonces, orienté el futuro y la voca- cién de quien serfa, también, treinta afios mas tarde, Canciller de la Repabli- ca. En efecto, a poco de regresar se dedicd a la docencia, que era una recon- dita aficidn; y reinicio su labor en Torre Tagle. En lo que se refiere a la ense- fianza, aparte de una breve experiencia en el Instituto Pedagogico Nacional, su estreno en la cdtedra fue temprano, a los 24 afios, en el curso monografico de Economia Politica y en honrosa compafita: con Alberto Arca Parré, Lu- ciano Castillo y Carlos Manuel Cox, por cuyo desempefio cada uno de-ellos percibfa la cuarta parte del haber sefialado para el profesor titular. Pero es evidente que, a poco, cambid de especialidad, pues por mucho tiempo, tanto en San Marcos como en la Catdlica, fue sucesivamente catedratico auxiliar y principal de Derecho Internacional Privado, Derecho Internacional Publi- co ¢ Historia Internacional y Diplomdatica del Perd. Fu/ su alumno en no me- nos de dos de esas asignaturas y recibi allf lecciones no sdlo de ciencia juri- dica sino de algo mucho mas importante y profundo, que no sé si se podria calificar de “‘relaciones humanas”, para establecer un vinculo que, sim pésdida del respeto, permitiera acercar al alumno al trato amistoso con el profesor. Alternaba Alvarado la cdtedra —mejor dicho, Jas catedras— con la funci administrativa en la Cancillerfa y con otro cimulo de actividades diversas, in- cluyendo su aficién a la hipica, pues fue asiduo concurrente al hip6dromo de San Felipe. Eramos muchos los alurmnos, entre cincuenta y un centenar, principalmente en Derecho Internacional Privado, debido a algin ins6lito motivo de concentracién entre distintas facultades, ya que el curso se dic- taba tanto en Derecho como en Ciencias Sociales y Administrativas. Tenfa entonces la firme intencién de dedicarse a trabajar un texto universi- tario de Derecho Internacional Privado, porque con la vigencia de la Consti- W tucion de 1933 y del Codigo Civil de 1936, era indispensable poner al alcan- ce de los alumnos los comentarios sobre los cambios operados en algunas ins- tituciones, principalmente en materia de nacionalidad, y el excelente brevia- rio de Carlos Garcia Gastafieta requeria ser puesto al dia. De alli que, con el titulo de “Apuntes de Derecho Internacional” publicara en 1940 tres estu- dios,de los cuales su “Critica de nuestra legislacion en materia de naciona- lidad” ha sido fuente permanente de consulta. Recuerdo haberle ayudado ‘en la correccién de las pruebas, ya que en esos afios Alvarado cra Asesor Téc- nico-Jurfdico Auxiliar y yo acababa de pasar el concurso para ingresar como Tercer Secretario, en contemporaneidad con Fernando Schwalb, Arturo Gar- cia, Alberto Soto de la Jara, Alberto Wagner, Julio Noriega Pazos y los her- manos Max y César de fa Fuente. En el caso de Alvarado se reprodujo el de ta mayorfa de 10s funcionarias diplométicos, que sacrificaron sus posibilida- des de publicar obra mas consistente, pues el total de su esfuerzo derivé ha- cia el trabajo interno. De alli que si bien no figuran muchos de ellos con bi- bliograffa importante, no es menos cierto que su capacidad ha servido para nutrir las fuentes de informacién del Ministerio de Relaciones Exteriores y que en sus archivos reposan centenares de informes, oficios o memoranda que constituyen una parte muy importante de nuestro acervo cultural y profesio- nal. Enwe ellos, no puede olvidarse, por ejemplo, a Victor M. Matirtua, cuyo aporte intelectual —aparte su participacion fundamental en |a redaccion del Cédigo Penal de 1924— esta diseminado en discursos y proyectos que es pre- ciso rastrear en las actas de los congresos internacionales. Pienso que su participacion en la Conferencia de Rio de janeiro constituyd el tournant decisivo en ta actividad profesional de Alvarado y orient6 su par- ticipacién en la diplomacia multilateral y en los foros de discusién interna- cional. Mas todavia en 1936, al ser designado Sub-Jefe de la Seccién Congre- sos y Conferencias, pues si bien esa oficina no era, precisamente, el cje de la accién diplomatica, cada dia se perfilaba mejor su importancia, a pesar de que sus actividades giraban alrededor de los congresos de carreteras o de la Union Postal de las Américas y Espafia. Entonces, tenia cierta justificacion —sin ani- mo peyorativo— el término que empleaba Hernan C. Bellido para calificarla de Seccién “Huesos y Menudencias”. Pero no tardarfan en presentarse los sintomas de los terribles problemas que, como una consecuencia de la gran ‘crisis, agobiarfan al mundo al final de la década del 30. En ese ambiente, la inquietud intelectual, la intuicién polftica y la capacidad de trabajo de Al- varado encontraron una area inédita para desplegar su capacidad. Por eso, més adelante, requerido por 1a Organizacién Internacional del Trabajo se trasladé a Ginebra, en 1949, donde alcanzaria la categoria de Sub-Director General que ningin funcionario peruano haba alcanzado antes en la jerar- quia internacional, ya que estaba reservada a los representantes de las gran- des potencias. En la OIT se mantuvo por cerca de 10 afios, haciendo de su casa el centro de un ndcleo de peruanos, pasajeros unos, permanentes otros, de todas las variables, incluyendo a quienes la “normalidad”’ de los trastornos 12 politicos mantenéa fuera del Servicio Diplomatico, como era el caso de Al- berto Soto de la Jara y de Alvaro Rey de Castro. EI 1958, fue llamado, nuevamente, a la actividad diplomatica y el Gobier- no de Manuel Prado le nombré Embajador en Bolivia. Es curioso anotar que su permanencia en las funciones de orden bilateral fue siempre breve: pocos meses en la Reptiblica Dominicana, en 1948; y poco tiempo, también, como Embajador en Bolivia, pues el 18 de julio de 1959 fue nombrado Ministro de Trabajo, de cuya cartera pasé a la de Relaciones Exteriores, el 16 de oc- tubre de 1960, como titular de la misma. Le correspondié suceder a Rail Porras. Y mientras estuvo en el Canadé, como Ministro Consejero, su tiempo estuvo mucho orientado hacia otras misiones, principalmente en la Organiza cién Internacional de Aviacién Civil, asf como en la naciente Organizacién de Naciones Unidas, a cuya iniciacién asiste integrando la delegacién del Perd, en la Conferencia de San Francisco, en 1945, asf como a la Primera Asamblea General, en Londres, al afio siguiente. Su vinculacién con la Orga- nizacién Internacional del Trabajo se iniciéd entonces, siendo designado en 1948 Presidente del Comité de Administracién, funcion de la mas alta res- ponsabilidad que Hevé al Gobierno. de! doctor Bustamante y Rivero a pro- moverlo a la categorfa de Embajador. A titulo anecdético, puedo agregar que, segtin mis datos, después de “Juanacho” Elguera, Alvarado ha sido el diplomético de carrera que ha llegado més joven al grado final, cuando tenia 40 aiios, 7 meses y 26 dias de edad. Asi su vida estuvo dedicada a ese vértigo de desplazamientos, temas, ciudades, personas, idiomas, intereses diversos, que es lo que caracteriza a la actividad de la diplomacia multilateral, pero que, en verdad, corres- ponde al mas importante fendmeno de nuestro tiempo: la organizacién internacional, como red de actividades que expresa la interdependencia del mundo actual y el reinado de un mundo de técnica, en 1a que, primero el teléfono y el cable, y luego ef télex, han dado a la vida de relacién entre los pueblos una nueva dimensién. En ese ambiente, la personalidad de Alva- rado se encontré siempre a gusto. Con inteligencia y dedicacién, era capaz de dominar, répidamente, cualquier tema; con su capacidad de analizar las situaciones y distinguir las I’neas maestras, pudo orientar los debates sin he- rir intereses; con su intuicién, era lo suficientemente penetrante para prever la solucién y, con su simpatia, manejaba la audacia necesaria para proponer- la, sin riesgo de incurrir en la inoportunidad. Por eso, a partir de los primeros afios del 40, bien puede decirse que no hubo aspecto de la organizacion internacional que él no conociera y esgri- miera, ya fuera en las instancias técnicas o en las decisiones politicas. En su foja de servicios, las siglas de las innumerables organizaciones se suceden, en una suerte de crucigrama que no tuvo misterios para su ubicuidad profe- sional. Sin embargo, no hay duda que, aparte de la OIT, fue en Naciones Unidas y en la Organizacin de Estados Américanos donde encontré el 3 mejor campo para su desempefio. También, luciendo su predestinacion, fue en Naciones Unidas donde alcanz6 —el primer peruano— la oportunidad de asumir la presidencia de la Asamblea General, asi fuera por razones tem- porales, a raiz de la muerte del Canciller guatemalteco, Emilio Arenales Ca- talén. Y en la OEA, no hubo funcién polftica que no Ilegara a desempenar. Al final de su carrera, como miembro casi vitalicio del Tribunal de Adminis- tracién, era un personaje popular, respetado y fuente de obligada consulta. Cuando en 1960 asume la Cancilleria, tiene 35 afos de experiencia y esta en la plenitud de su capacidad intelectual y fisica. Atiende a los aspectos po- liticos con facilidad y resuelve los problemas administrativos con presteza. Le corresponde afrontar entre otros problemas, la crisis del Sistema Inter- americano a raiz de la exclusion de Cuba; pero, el mds agudo, lo constituye la grave actitud asumida por el Ecuador, al declarar que, més alld de la inapli- cabilidad del Protocolo de Rio de Janeiro, planteaba |a nulidad de dicho ins- trumento internacional, sin considerar que aparte de sus claras connotacio- nes de tratado debidamente perfeccionado, era un pacto de “‘paz y amistad”, por lo que su supuesta nulidad, retrotraerfa las relaciones peruano-ecuatoria- nas al statu quo ante o sca a las condiciones en las que se encontraban inme- diatamente después del conflicto de 1941, con todos los riesgos que tal emer- gencia representaba para la paz internacional. Aqu(, el politico y el jurista que se daban la mano en el espiritu Alvarado, pusieron de manifiesto su ca- pacidad; y bien puede afirmarse que su gestion coroné el mejor triunfo di- plomatico alcanzado por el Perd, dentro del propésito de mantener la paz y la intangibilidad del derecho, Ante la demanda ecuatoriana, dirigida a los Cancilleres de los paises garantes, la accién de Alvarado y de sus colabora- dores obtuvo la declaracién més firme y perentoria que pudiera exhibirse, en la nota que, en forma simulténea, los Cancilleres de Argentina, Brasil, Chi- le y Estados Unidos dirigieron al del Ecuador, sentenciando la improceden- cia de su pretension (Nota de 7 de diciembre de 1960). La respuesta de los cuatro Estados, bajo cuya garantia se encuentra la ejecucion del Protocolo de Rio de Janeiro, tuvo otra consecuencia: la postergacion indefinida de la XI Conferencia Internacional Americana, convocada para reunirse en Quito, ese mismo aio, y para cuyo efecto se habian cumplido todas las condiciones ma- teriales previas. Poco antes de asumir la Cartera de Relaciones Exteriores, en enero de 1960, fue incorporado a la Comision Consultiva, en cuya alta funcion na- cional se mantuvo por espacio de 25 afios, hasta su muerte. Con la Sociedad Peruana de Derecho Internacional mantuvo una vinculaci6n activa y eficien- te por mas de cuarenta afios, y la ‘‘Revista Peruana de Derecho Internacio- nal’’ que es una de las mas constantes y antiguas que expresan la preocupa- ¢ion académica en el Perd, tiene con él una deuda inolvidable, desde que aparece el primer ntimero, siendo Alvarado miembro de la Comision de Re- accion, hasta que, como Presidente de la Sociedad, es a él y a su esfuerzo que debe atribuirse la persistencia en su publicacién, atin cuando no exis- 4 tiera manera de atender a su financiamiento como no fuera merced a una contribucin personal. Estos apuntes, muy mezclados de recuerdos de una amistad de cincuenta afos, no pretenden ser una biografia ni una nota necrolégica. Mucho menos esta Ultima. Resumen, quizd, los aspectos, algunos de ellos, de una vida de- dicada con entusiasmo indeficiente, con habilidad que la experiencia nutria dia a dia, con inteligencia siempre despierta y con tenaz voluntad, a una tarea simbolizada en un nombre: Torre Tagle, sede de la Cancilleria Peruana, ala que Luis Alvarado sirvid con fruicién y vocaci6n siempre renovadas. 15 LA OBRA DE LUIS ALVARADO GARRIDO EN EL DERECHO INTERNACIONAL PRIVADO PERUANO. Roberto Mac Lean (*) La destacada carrera politica de] Embajador Luis Alvarado Garrido, asi como su brillante carrera diplomética, distrajeron a atencién de sus con- tempordneos, y Ia de las generaciones que lo sucedieron, de su breve pero importante contribucién al estudio del Derecho Internacional Privado en el Pera, En la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos —en donde dict6 cdtedra ademés de la Universidad Catélica— le tocé suceder en esta disciplina al que indudablemente fue el maestro mas desta- cado en la primera mitad del siglo XX en el Pera, Dr. Carlos Garcfa Gastafie- ta, Precisamente a Carlos Garcia Gastafieta y a Alberto Ulloa Sotomayor, a quienes llamé "maestros en ia cdtedra y en la vida’ dedico sus Apuntes de Derecho Internacional aparecidos en Lima en 1940, El afio 1940 parece haber sido significative en su producci6n en el Derecho Internacional Privado, pues ademas de los Apuntes, salié a luz una cuidada version taquigrafica de sus lecciones universitarias que cubren la totalidad de la materia, y que por eso viene a llenar el vacfo dejado por la desactualiza- cién de las dos ediciones del curso de Carlos Garcia Gastafieta a causa de la promulgacién de la Constitucién de 1933 y del Codigo Civil de 1936, ambas Pposteriores a 1930, fecha de la Gltima publicacién del Maestro Gastafeta. Los Apuntes a que he hecho referencia, contienen tres ensayos. El pri- mero de ellos trata sobre la critica de nuestra Legistacion en materia de na- cionalidad. Hasta ese momento, la nacionalidad era parte del Derecho Inter- nacional Privado al servir de factor de conexién para asuntos relacionados con el estado, la capacidad, las relaciones de familia y algunos aspectos suce- sorios. Al criticar a la Constitucion del 33, observa que si bien es verdad que ca- si todas las legislaciones americanas contienen el principio del jus soli en for- ma absoluta, es igualmente cierto que la adopcion de dicho principio con am- plitud tan desmesurada no responde al concepto de la nacionalidad como vinculacion sociolégica y psicolégica a un estado determinado, ni como incorporacién a su sistema econémico. Opind en ese trabajo, que el principio. (*) Profesor de Derecho Internacional Privado en tas Universidades Nacional Mayor de San Marcos de Lima y Catdlica del Pert, Vice Presidente de Ja Sociedad Peruana de Derecho Internacional y Presidente del Comité Juridico Internacional. del jus soli deberia condicionarse con la nacionalidad o el domicilio de los padres, o con la declaracion oe! domicilio dei sujeto. En cierta forma la nueva Constituciin, en el Articulo 89, ha recogido en algo su opinién al supeditar a adquisicién de 1a nacionalidad peruana para los hijos de padre o madre peruanos nacidos en el exterior a la manifesta- cién de su deseo de ser peruanos hasta después de un afio de alcanzada su mayorfa; pero puso mucho énfasis a la inconveniencia de que por este me- dio se trasmitiese indefinidamente la nacionalidad, No hay que olvidar le- yendo esas lineas, que el autor tenia ante sus ojos, las situaciones creadas ‘en muchos paises americanos como resultado de la Segunda Guerra Mundial. Criticé muy firmemente la practica que existia en esos afios en que la naturalizacién era aprobada por los Concejos Municipales, y era el Alcalde el que firmaba el Decreto respectivo y ordenaba se expida la carta de natu- talizacion; y recogiendo las recomendaciones de una comision formada por distinguidos juristas peruanos, recomendé que la naturalizacion se otorgara por resolucion expedida por el Presidente de la Repiiblica, En cuanto a |a influencia del matrimonio sobre la nacionalidad de la mu- jer, critica Alvarado Garrido la Constitucién del afio 33 el que no haya re- cogido la doctrina de igualdad de los sexos en materia de nacionalidad y al referirse al Articulo 6° de la Constitucién del 33, observa que no presenta este Artfculo ni siquiera unidad de orientacion. La Constitucion del afio 79 le ha dado la raz6n al Embajador Alvarado, EI segundo ensayo de sus Apuntes, y quizd el mas importante, es el que se refiere al sistema de Derecho Internacional Privado adoptado por el Ar ticulo V del Cédigo Civil de 1936. Este ensayo contiene una importante mo- dificacian metodoldgica y es que mientras otros autores citaban |as opinio- nes de juristas franceses, italianos y alemanes, al analizar los problemas pe- ruanos, Alvarado Garrido examina las opiniones de tratadistas peruanos 0 que habfan escrito sobre el Peru como Toribio Pacheco, Pradier-Fodeére, Manuel Vicente Morote, Arturo Garcfa Salazar, Carlos Garcfa Gastafieta y Manuel Segundo Néiiez Valdivia, sumergiéndose en esta forma en las raices de la doctrina peruana sobre Derecho Internacional Privado antes que en realida- des ajenas. Igualmente analizo minuciosamente las sesiones de la Comision Reformadora del Codigo Civil de 1852, para concluir que la incorporacjon del Articulo V del Cédigo Civil de 1936, hizo perder valor doctrinario al Cédigo y que su contenido carece de fundamentacion juridica y adolece de un grave error de principios, ya que la determinacin de la ley personal debe hacerse por-un sdlo sistema, bien sea el de la nacionalidad o el de! domicilio, pues la nacionalidad y el domicilio no pueden coordinarse, en doctrina, den- tro de una sola formula. El] nuevo Cédigo Civil de 1984 acogié esta critica que ya adelant6 en 1940 el Embajador Alvarado Garrido. El Gitimo ensayo se ocupa del Tratado sobre Propiedad Intelectual suscri- to en Montevideo el 4 dé Agosto de 1939, y denota una perspicacia para per- cibir problemas que con la aparicién de una generacion de escritores peruanos 7 de prestigio internacional como Mario Vargas Llosa, Manuel Scorza, Julio Ramon Ribeyro, Alfredo Bryce Echenique que ya se han vuelto realidad. El otro trabajo aparecido en 1940, y del que ya hemos hecho menci6n, es la version taquigrafica de sus lecciones universitarias de Derecho Internacio- nal Privado. A este respecto, el Embajador Alvarado es plenamente un hom- bre de su generacion, pues su planteamiento general del curso corresponde a la concepcién imperante en esos momentos en Latinoamérica, que era tribu- taria de la doctrina francesa de Pillet, Arminjon, Audinet y sobre todo, de quien se convertiria afios més tarde en la figura prominente del sigio en Fran- cia, Jean P. Niboyet. Siguiendo este enfoque, divide el curso en una introduc- cién de caracter general y tres partes: La primera, sobre la condicién de los extranjeros, la segunda, sobre nacio- nalidad y naturalizacién y |a tercera, sobre conflictos de leyes, De fas dos primeras partes de su curso, queda en la doctrina actual, muy poco, pues nacionalidad y naturalizacién han’ pasado definitivamente al De- techo Constitucional y la condicién de los extranjeros, al Derecho Adminis- trativo. Sin embargo, su parte general estd sorprendentemente al dfa, pues ya incluye por primera vez en el Pert, no solamente el problema de fas cali- ficaciones y el reenvié sino fa nocién det fraude a la ley y la para“aquel en- tonces recientisima llamada cuestién preliminar incidental o previa. En lo que se refiere al conflicto de leyes, su curso refleja la profunda in- fluencia civilista que imperaba en los juristas de su generacion y se limita a tratar del Derecho Civil Internacional y el Derecho Procesal Civil Internacio- nal, materias que estaban contenidas en e! Cadigo Civil y en el Codigo de Procedimientos Civiles. En este aspecto, la obra de! Embajador Alvarado, ha perdido actualidad frente a una visién de los problemas que con la in- tegracion y la deuda han dado mucho mayor énfasis al Derecho Comercial. No significa esto sin embargo, que no es itil y provechoso volver a la lectura y estudio de su obra. E] Embajador Alvarado fue sobre todo a este respecto un hombre de su tiempo y de su generacién. Fue un estudioso de- dicado y serio en los pocos afios que se dedicé a esta materia, y mirandoen perspectiva, el segundo ensayo de sus Apuntes, quiz4 refleja el valor mas permanente de su obra, que es su preocupacion por la realidad nacional y reconocimiento a los que trabajaron antes y después que é/ sobre esta dis- ciplina en el Pert. Muchos afios después de escritos esos trabajos, y cuarenta ahos después de que él asistiera como miembro de la Delegacién Peruana al Segundo Congreso Sudamericano de Derecho Internacional Privado en Montevideo, me toc6 acompafiarlo a la segunda Conferencia Interamericana de Derecho Internacional Privado en la misma ciudad de Montevideo, en 1979, en la que con su participacién se aprobaron siete nuevas convenciones ratificadas por el Perd. En esa oportunidad, al Embajador Alvarado le tacé presidir al- gunas comisiones, con lo cual comprobé que pese a sus miltiples otras ac- tividades, su interés por el Derecho Internacional Privado, nunca desapare- 18 cid. En esa ocasién, cuando sentia que sus otras actividades le habfan hecho perder actualizacién en la informaci6n cientifica, alentaba sin restricciones que los que lo secundabamos en la delegacion, tomaramos participacion activa en el debate. Pero atin en esos casos, sus vastos recursas de negocia- dor, estratega y diplomatico contribuyeron en forma decisiva al éxito de aquella conferencia. Como dije al comenzar estas Ifneas, la carrera politica y diplomatica del Embajador Alvarado Garrido, distrae la atencién de una obra que tiene méritos propios para quedar en la memoria como una contribucion seria y dedicada al desarrollo del Derecho Internacional Privado en el Pera. 19 LUIS ALVARADO GARRIDO Y LA OIT Carlos d’Ugard En bella y emotiva nota necrolégica, Julio Galer, Director General Adjun- to de la Oficina Internacional del Trabajo, destaca el mérito de Luis Alvara- do Garrido, en cuanto a enriquecer y afirmar “la presencia de !a OIT en América Latina... y de América Latina en la OIT”, frase feliz, que pudo ser dictada por la amistad, pero que en todo caso expresa un juicio cabal Con igual propiedad, puede decirse que ia actuacién de Luis Alvarado Garrido en la OIT y respecto de ella, representa un capitulo muy importan- te de su vida, activa y fecunda como pocas. Fue un caprtulo que lend mas de cuarenta afios. Iniciado en 1944, perdurd hasta el término de sus dias. Luis Alvarado Garrido encontré a la OIT “en el exilio'’, reducida a un grupo elemental de funcionarios que, desde el asilo brindado por la Univer- sidad de Mc Gill, en Montreal, preparaba afanosamente “el papel de la OIT en el mundo de la postguerra”’. Comprobé que la terrible conmocién béli- a no restaba vigencia ni vigor al principio esencial de esta Organizacion: la justicia social como requisito de la paz. Percibié que el tripartismo, segin el cual empleadores y trabajadores participan, en pie de igualdad con los gobiernos, en la orientacion y conduccién de la OIT, constituia por si mis- mo una garant/a para la consecucion de la justicia social y habia sido un factor determinante de la supervivencia de esta Organizacién. Ambas carac- teristicas debieron pesar en su animo, cuando escogié a la OIT, entre tantas opciones como habja para ejercer el servicio publico internacional, en esa hora de nacimiento y renacimiento de instituciones intergubernamentaies. En abril de 1947, se efectué en México la Tercera Conferencia de los Es- tados de América Miembros de la OIT. Era la primera de su género después de Ia guerra, por lo tanto revestia singular significacion. Luis Alvarado Garri- do asistié en calidad de representante gubernamental del Consejo de Adminis- tracién de la Oficina Internacional del Trabajo, en cuyo nombre hablé en la sesion. inaugural. En e| contexto de una documentada exposicién del estado social del continente, puso de relieve la influencia de la Declaracién de Fila- delfia, relativa a los fines y objetivos de la OIT (1944), en la Carta de las Na- ciones Unidas aprobada un afio después en San Francisco, Lo hizo con Ia au- toridad de quien ha presenciado los hechos que menciona y también con pa- tente devocién por la entidad en cuyo nombre hablaba. Luis Alvarado Garrido, ya era entonces “un hombre de la OIT”’. aa Luis Alvarado Garrido fue el primer presidente latinoamericano del Conse- jo de Administracion (1947-48) y el primer sub-director general latinoameri- cano de la Oficina Internacional del Trabajo (1949-58). También fue el primer peruano en presidir la Asamblea General de la Organizacién (1960). Durante nueve afos compartié responsabilidades en el selecto grupo que rodeaba al Director General, David A. Morse, en el cual figuraban hombres de la talla de Jef Rens, Director General Adjunto Principal, Wilfred C. Jenks, que més tarde fuera Director General, Abbas Ammar, que igualmente ejercié temporalmente ese cargo, y Francis Blanchard, actual Director General. Ese equipo ha dejado una estela brillante en la historia de la Organizacion, por la eficacia con que cumplid las tareas que estuvo Ilamado a realizar: cons- truir una nueva OIT capaz de responder a las expectativas sociales de la post- guerra; utilizar el nuevo instrumento de la cooperacién técnica, en provecho de los pueblos atrasados; y avanzar hacia el objetivo constante de “la univer- salidad”, en la afiliacion de los Estados a la Organizacion. Era una época de grandes esperanzas y urgentes reivindicaciones. Por tan- to, quienes se hallaban al frente de los organismos internacionales, como Luis Alvarado Garrido, habsan de poseer aptitudes sobresalientes: iniciativa, es- piritu creativo, dinamismo, indeclinable entusiasmo. El idéneo desempefio de sus funciones valid a Luis Alvarado Garrido el reconocimiento de sus pares y el acrecentamiento de su prestigio en el ambito de las Naciones Uni- das y dentro del Sistema Interamericano. En 1958, dejé el cargo en la OIT para reincorporarse al servicio nacional, pero no se apart de la Organizacion. Después de haber sido Embajador en Bolivia, asumi6 el cargo de Ministro de Trabajo y Asuntos Indfgenas. En tal calidad, concurrié en 1960 a la Con- ferencia Internacional del Trabajo, reunida en Ginebra, de la que fue elegido Presidente. En esa oportunidad, suscribié allf con el Director General, David A. Morse, el Acuerdo que sirve de marco a las operaciones de la Oficina Re- gional de la OIT para las Américas, radicada en Lima. En 1963, luego de haber sido Canciller de la Reptiblica y de haber actua- do por corto tiempo en el sector privado, volvié a la OIT, para encargarse en Washington de la representacién de la misma en materia de actividades latinoamericanas. Entonces, cooperé en las gestiones para obtener préstamos de! Banco Interamericano de Desarrollo destinados a financiar los proyectos en favor de las poblaciones indigenas iniciados en cl Pert, Bolivia y el Ecua dor, con la cooperacion técnica de la OIT y de otros organismos especiali- zados. También promovié una coordinacién efectiva de las actividades de la OIT con las de la OEA en materia social y laboral, en orden a una mejor realizacion de las mismas, objetivo que no perdio de vista al dejar este cargo en 1968, para asumir el de Embajador del Pera ante la OEA. Por eso, afios mds tarde, cuando el Director General de !a OIT, Francis Blanchard, y el Secretario General de la OEA, Alejandro Orfila, acudieron a la Sexta Conferencia de Ministros de Trabajo, celebrada en Lima, en no- 21 viembre de 1978, con dnimo de consolidar y perfeccionar la politica de co- laboracién entre ambas organizaciones, el primero de ellos relevé la ayuda de Luis Alvarado Garrido, en estos términos: ‘... son muchos, antiguos y es- trechos los vinculos que unen al Pert con la Organizacion Internacional del Trabajo, los que han sido ilustrados por la contribucién que aporté a la OIT el querido y viejo amigo, doctor Luis Alvarado Garrido, nuestro primer Sub- Director General latinoamericano, quien por feliz coincidencia fue nombrado Embajador del Perd ante la Organizacién de los Estados Americanos, perso- nificando asi la colaboraci6n entre la OIT y la EA” Ya en la situacion de retiro, Luis Alvarado Garrido, asistid a cuatro reu- niones anuales de la Conferencia Internacional del Trabajo, en Ginebra. La Ultima vez, en 1982, cuando concurrié su Santidad el Papa, Juan Pablo Il, y el Ministro de Trabajo y Promocién Social, Alfonso Grados Bertorini, presidia la asamblea. En el homenaje péstumo que le tributo el Consejo de Administracién de la OIT, el Director General aludié a esta circunstancia, como expresion de indeclinable apego a la Organizacion La Ultima actuacién publica de Luis Alvarado Garrido fue la Mesa Re- donda relativa al tema “Naciones Unidas hacia el futuro”, efectuada a prin- cipios de octubre de 1985, como parte del evento académico dedicado a la celebracién del Cuadragésimo Aniversario del Organismo Mundial por la Pontificia Universidad Catélica del Peru. Ello fue alrededor de un mes antes de los primeros sintomas del mal que le caus6 la muerte. Posiblemente ad- virtio la declinacion de sus fuerzas, porque preparé un cuidadoso “guién"” para su intervencién. Alf consagra un pdrrafo a encomiar la eficacia del tripartismo, en el cual crefa ver “una respuesta a la cuesti6n formulada por el Sccretario General, en su Memoria de 1985, al anotar la deficiencia original de las Naciones Unidas proveniente del escaso contacto directo con sus bases, con los pueblos que figuran como mandantes en las primeras lineas de la Carta. Desde Luego, no se trata —subrayaba Luis Alvarado Garrido— de ex- tender el régimen tripartito al Sistema de las Naciones Unidas en su integri- dad, sino de utilizar las vas y medios que para suplir esa deficiencia pueden ofrecer las entidades que componen el Sistema, como |a Organizacidn Inter- nacional del Trabajo”. Estas lineas revelan pronta concepcin y planteamicn- to de soluciones, como en la mejor hora del autor. 22 Sin menoscabo de la vision general exigida por la funcién internacional, Luis Alvarado Garrido consagré en la OIT preferente atencién a los proble- mas que importan de modo particular al Pera. Entre éstos, a dos que por su entidad y complejidad constituyen un desafio permanente a la pol/tica social en nuestro pais: la cuestién indigena y la seguridad social. Movido por este interés, particip6 en la condicién de Secretario General, representante del Director General de la OIT, en la reunion de la Comision de Expertos en Tra- bajo Indfgena, efectuada en La Paz a principios de 1951. Las deliberaciones y proposiciones de esa reunién fueron el punto de partida del amplio pro- gama de cooperaci6n técnica a favor de las poblaciones indigenas que |levé a cabo la OIT en asociacién con cuatro organismos especializados del Sistema de las Naciones Unidas en siete reptiblicas sudamericanas, denominado Pro- grama Andino. Particip6é también en-la supervision de! mismo, en Ginebra, durante el perfodo inicial y siempre hizo cuanto le cupo por ayudar a su fe- liz desenvolvimiento. De igual modo y con anéloga atribucién, intervino en la conferencia inter- americana de seguridad social y en las gestiones concernientes a la organiza- cién de su comité técnico permanente, y actué en la comi de la Octava Conferencia Regional de la OIT (Ottawa, 1966), que formulé la importante resolucién sobre el papel de la seguridad social en el progreso social y econd- mico de las Américas, adoptada en esa reunion. El conocimiento y la experiencia adquiridos en tal forma, fueron utiliza- dos por él en el servicio nacional. Asf, cuando era Embajador del PerG en Bolivia, suscribié el acuerdo de colaboracion entre ambos paises, para emprender una campafia antitubercu- losa en la region fronteriza del Altiplano, en conexidn con el Programa Andi- no y en cooperaci6n con el UNICEF y ta Organizacién Mundial de la Salud. Poco después, siendo Ministro de Trabajo y Asuntos Indfgenas, establecié. a fines de 1959 el Plan Nacional de Integracién de la Poblaci6n Aborigen, primer intento de accién gubernamental especialmente destinado a elevar las condiciones sociales y econdémicas de ese sector, secularmente postergado de Ja nacionalidad, Dicho Plan contaba con el respaldo internacional del Progra- ma Andino, Los métodos experimentados por ese Plan, contindan aplicindo- se en las actividades de promocién campesina y desarrollo rural. Asf también, afhios mas tarde, cuando habiendo pasado a la situacion de retiro volvid a Lima, después de haber representado al Pert en la OEA, acep- 16 el encargo de presidir el Comité Directivo de Seguro Social del Perti, en circunstancias dificiles para esta institucién. Con sacrificio real de su des- canso, procediendo con diligencia y sagacidad, consiguié normalizar la situa- ci6n, en el bienio de 1978-80. No obstante, Luis Alvarado Garrido nunca se dijo indigenista ni presumid de experto en seguridad social o derecho laboral: era severo y exigente, con- sigo mismo mas que con los demas. MENSAJE DEL SECRETARIO GENERAL DE LAS NACIONES UNIDAS, EMBAJADOR JAVIER PEREZ DE CUELLAR, CON MOTIVO DEL HOMENAJE DE LA REVISTA PERUANA DE DERECHO INTERNACIONAL A LA ONU EN SU CUADRAGESIMO ANIVERSARIO (Octubre, 1985) Mi experiencia a lo largo de los afos en la Canciller/a peruana y en las Na- ciones Unidas me ha ensefiado que incluso los negocios diplomaticos mas rutinarios se conducen en un contexto de derecho. Ningan Estado aduce en las Naciones Unidas que est por encima del derecho. Por el contrario, buena parte de los debates, inclusive sobre las cuestiones politicas mas explosivas, esta consagrada a la argumentacidn y a la invocacion de principios juridicos en defensa de posiciones especificas. Los paises miembros pueden discutir la norma del derecho y como debe ser interpretada en un caso dado, pero nunca discuten su existencia. Y no puede ser de otra manera, pues el Preémbulo de la Carta de las Na- ciones Unidas sefala el doble deber de crear las condiciones necesarias para el mantenimiento de {a justicia y de respetar las obligaciones emanadas de los tratados y de otras fuentes de! Derecho Internacional. Cabe afirmar, en con- secuencia, que uno de los objetivos de la Organizacion es la promocion del derecho, No sorprende por ello que la codificacién y el desarrollo progresivo del Derecho Internacional constituyan una de las actividades en que las Nacio- nes Unidas han rendido mejores resultados. En los cuarenta afios transcurri- dos desde su fundacién, hemos presenciado una verdadera expansién del Derecho de Gentes, asi como su evolucion, de una rama del derecho en gran parte consuetudinaria, a una creciente estructura de normas organizadas y sistematizadas. Sin embargo, el germen de esta transformacién no aseguraba a primera vista semejantes logros, Es sabido que la Carta de San Francisco no doto a las Naciones Unidas de un poder legislativo en la esfera internacional ya que la Asamblea General slo puede adoptar recomendaciones de caracter no obli- gatorio, salvo en cuestiones presupuestarias. Pero, en cambio, el articulo 13 (1) (A) de la Carta le confirié la facultad de promover estudios y de hacer recomendaciones a fin de impulsar cl desarrollo progresivo del Derecho In- ternacional y su codificacién. Basada en dicho precepto la Organizacion ha dado prueba de una gran imaginaci6n en el uso de una diversidad de medios juridicos ¢ institucionales, adaptados tanto a la naturaleza de las areas del Derecho Internacional por codificar, cuanto a las dificultades politicas, téc- nicas o de otra (ndole que dicha codificacién pudiere presentar. Los Organos encargados de llevar adelante el proceso de codificacion y 24 desarrollo progresivo del Derecho Internacional son muy variados. Notmal- mente son Srganos subsidiarios de la Asamblea General. Algunos son de ca- racter permanente como la Comision de Derecho Internacional o la Comision de las Naciones Unidas para el Derecho Mercantil Internacional (UNCITRAL, CNUDMI); otros son comités especiales de cardcter Ad Hog, generalmente es- tablecidos por la Asamblea cuando asi lo requieren la urgencia del asunto, las especiales dificultades pol/ticas del tema u otras circunstancias. Un rasgo comiin a todos los drganos subsidiarios de la Asamblea creados con. miras a la codificacién y al desarrollo progresivo del Derecho Interna- cional, es el cardcter limitado pero cuidadosamente equilibrado de su com- posicion, de manera que estan representadas todas las regiones geograficas asi como los principales sistemas juridicos del mundo. Son también importan- tes organos del proceso de codificacién las conferencias internacionales de cardcter universal convocadas por la Asamblea General. Son numerosisimas las dreas de la realidad internacional que, gracias a la accion de Naciones Unidas, forman ahora parte de las reglas jurfdicas escritas y sistematizadas. Entre las mds conocidas podemos citar las relaciones diplo- maticas y las relaciones consulares, el derecho de los tratados, el derecho del mar, la sucesion de Estados, los derechos humanos, el desarme, el comercio internacional y el espacio ultraterrestre. Otras areas quizas no tan divulga- das abarcan la proteccién de los refugiados y de los apatridas, la lucha contra el terrorismo internacional, las medidas para combatir la elaboracién, el uso y la distribucion de narcéticos y de substancias sicotrépicas, 1as telecomuni- caciones; las cuestiones de cardcter educativo y cultural, el transporte inter- nacional por diversas vias y el derecho comercial internacional. Otras impor- tantes materias estan actual mente en curso de codificaci6n, algunas de las cua- les serén probablemente objeto de convenciones multilaterales. Todos los Estados miembros y las instituciones dedicadas al estudio del Derecho Internacional deben imprimir dinamismo a este proceso de codifi- cacion del Derecho Internacional. Asi, publicaciones como Ia prestigiosa Re- vista Peruana de Derecho Internacional pueden hacer un aporte considerable. Tienen para ello més de una ventaja en comparacién con los encargados de la formulacién de la politica exterior y con los plenipotenciarios: el no estar ‘sujetos a presiones y condicionamientos politicos y poder asi hacer aporta- ciones originales e independientes a ese proceso. Sea propicia esta ocasion para hacer llegar mi gratitud a mis colegas de la Sociedad Peruana de Derecho Internacional por este tributo a la Organiza- cién de las Naciones Unidas, Estoy seguro que su esfuerzo de divulgacién y de promocién de ese instrumento maximo de Derecho Internacional que es la Carta de las Naciones Unidas, mantendra vivos sus principios en la concien- cia nacional del Pera, miembro fundador de la Organizaci6n. Javier Pérez de Cuellar 25 DISCURSO DEL SENOR MINISTRO DE RELACIONES EXTERIORES, ALLAN WAGNER TIZON, EN EL PLENARIO DEL DEBATE GENERAL DE LA 41 ASAMBLEA GENERAL DE LAS NACIONES UNIDAS. Nueva York, setiembre 22, 1986 Sefior Presidente: Al hacerle liegar el saludo del Gobierno y pueblo del Peri, deseo expre- sarle nuestra complacencia porque un representante del Tercer Mundo presi- da esta Asamblea General en momentos en que la atmésfera internacional se muestra cargada por tantos signos de retroceso. Estoy seguro que usted, im- buido de la valerosa tradicion de autonoméa que Bangladesh resume desde su dramatico nacimiento a la independencia, sabra llevar por el mejor y mas justo cauce las deliberaciones de este foro. Quisicra expresar también el aprecio de mi pa‘s por la acertada direccion que imprimid a esta Asamblea durante su historico cuadragésimo perfodo de sesiones e| experimentado diplomatico espanol: Embajador Jaime de Pinies. No creo que la circunstancia de ser compatriota y, mas que colega,disci- pulo de nuestro Secretario General, deba inhibirme de sumar Ja voz de! Pert al cdlido homenaje que todos los miembros de la Organizaci6n le tributamos por su esfuerzo profundo y sostenido en favor de la paz, la seguridad y el de- sarrollo internacionales. En sus manos ha estado, por un lustro, buena parte de nuestra esperanza comun y ¢1 ha llevado esa enorme responsabilidad no solo con tesdn e inteligencia sino con notable distincion en circunstancias frecuentemente adversas, Serior Presidente: Del balance de los pronunciamientos hechos por un centenar de Jefes de Estado con motivo de la conmemoracién de los cuarenta afios de las Nacio- nes Unidas en la Ultima Asamblea General, se registra una comun percepcion de las inquietantes tendencias a nivel internacional, En esa oportunidad, el presidente del Pert, Doctor Alan Garefa, desde esta misma tribuna llamo la atencién de la comunidad internacional sobre la exis- tencia de problemas de excepcional gravedad, tales como la deuda externa, el armamentismo, el narcotraficoy el terrorismo, que amenazan la subsistencia de les Estados y socavan las bases mismas de la convivencia mundial, y que en definitiva son reflejo del injusto orden internacional vigente, del deterioro del sistema de cooperacién multilateral y de su creciente reemplazo por poli- ticas de poder. El afo transcurrido nos revela el agravamiento de tales problemas y la con- siguiente necesidad de insistir en su tratamiento y convocar a la accion. 26 El Pera advierte, bajo una nueva Optica, que el enfrentamiento entre los bloques de poder mundial ha dejado de ser exclusivamente estratégico-militar y que su naturaleza, crecientemente tecnoldgica, tiene una relacién directa y cada vez mas profunda con-el sistema econdmico de dominacién mundial. Las grandes naciones, en funcién de las exigencias de esa confrontacion, im- pulsan el gasto y los cuantiosos déficits de sus propias economias, que final- mente se traducen en la necesidad de financiarlos por cualquier ‘medio, in- crementando el costo del dinero y haciendo funcionar al sistema econdmico que ellas controlan como un gigantesco mecanismo de succion. En este nuevo modelo de dominacién basado en el rentismo financiero improductivo, a través de las tasas de interés, las formas de asignacion del crédito y la predominancia de una moneda nacional como base de la liqui- dez internacional, estan las rafces de la multiplicacién de la deuda y de la absurda situacién de que el mundo en desarrollo financie la lucha entre las grandes potencias por el poder internacional a costa de la pobreza de nues- tros pueblos. Ante esta situacién el gobierno peruano tomé una historica de- cision, cuya validez se afirma crecientemente en el campo internacional, donde ya nadie duda que no es justo satisfacer al capital ransnacional con el sacrificio de nuestros pueblos y que resulta irracional concertar nuevos cré- ditos solo para pagar intereses y deudas anteriores, El gobierno peruano ha establecido el principio de que seguin se nos pa- gue por nuestras exportaciones y trabajo, asi pagaremos por la deuda, sin sacrificar el desarrollo y las necesidades basicas del pueblo, y, en una medi- da de reafirmaci6n soberana, fijamos el |fmite del 10 por ciento de nuestros ingresos por exportaciones para el servicio de la deuda. ‘Ast, hemos podido ejecutar una politica econémica independiente y na- cional, que nos ha permitido evitar cl envilecimiento de nuestra moneda, reducir la inflacién, bajar el interés del crédito, reactivar la economfa y el empleo ¢ impulsar el gasto social del Estado Esta decisién ha sido respondida por el Fondo Monetario Internacional declarando al Perd no elegible para nuevos créditos de esa institucion. Que e! Fondo Monetario continie utilizando criterios anacrnicos para aplicar esa medida es una muestra de su persistencia en ignorar la gravedad que ha ad- quirido el problema del endeudamiento externo. En contraposicin, la co- munidad internacional, con plena conciencia de la explosiva naturaleza poli- tica del problema, ha optado por inscribir el tema de la crisis de la deuda externa y el desarrollo en la agenda de la Asamblea General, reconociendo asi la competencia de las Naciones Unidas para buscar una solucidn justa, efectiva y duradera, La deuda define hoy una etapa histérica en la que el rentismo financiero transnacional pretende llevar a nuestros paises al mds extremo grado de de- pendencia, impidiéndoles no sdlo definir las prioridades de sus proyectos de desarrollo, sino plantearse un proyecto politico propio. La deuda externa resulta asf un salto inverso en la evolucién de Jas relaciones internacionales 27 porque tiende a neutralizar en su esencia al Estado, Esta situacion nos obliga a una evaluacién profundamente politica sobre el deber que tienen las Nacio- nes Unidas de supervigilar el devenir de la comunidad internacional y detener una tendencia tan anarquica que puede resultar en elemento destructivo del propio sistema de relaciones internacionales. Sefior President E| llamado de alerta que el Presidente del Peru, formulé hace un afio sobre la siniestra amenaza que el narcotrafico proyecta sobre la civilizacion contem- poranea y la responsabilidad primordial de los. paises consumidores, ha sido recogido y confirmado por los mas altos dirigentes del mundo y se ha conver- tido en tema central del debate nacional y de la vida politica de los centros mundiales de consumo, En la conviccién de que para hacer frente a este flagelo es necesaria una accién conjunta, el Pert ha concertado convenios bilaterales con los paises vecinos y a nivel andino hemos promovido y suscrito el Convenio Rodrigo Lara Bonilla, que lleva el nombre del Ministro colombiano martir de la lucha contra el narcotrafico, y que esta abierto a la adhesién de los demds paises latinoamericanos. Asimismo, mi pais ha proseguido las denominadas “Operaciones Condor’’, que han asestado duros golpes a las organizaciones de narcotraficantes, des- truyendo sofisticados laboratorios clandestinos y pistas de aterrizaje y captu- rando aeronaves y embarcaciones asi como moderno armamento, en ejecu- cién del compromiso asumido por mi pafs en favor de la juventud de! mundo. Con la autoridad moral que nos otorgan esas acciones, urgimos la adopcién de medidas eficaces en los grandes centros de consumo, cuya demanda es la principal responsable de la existencia del narcotrafico de acuerdo a la vieja ley economica que la demanda crea su propia oferta. Senior Presidente: En los debates de desarme se comprueba que, en esta cra nuclear, nuestra civilizacién, por primera vez en la historia, convive con los medios de su pro- pia destruccién. Esa amenaza se ve hoy més inminente por dos razones: pri- mero, porque el equilibrio del terror, siempre precario pero hasta hoy real, se viene sosiayando en las concepciones estratégicas de las superpotencias, y sus conversaciones sabre control de armamentos se mantienen en un compas de espera exasperantemente prolongado. En segundo lugar, porque e! pro- yectado salto a una militarizacion del espacio no solo expandiria exponen- cialmente la amenaza nuclear y sus costos, sino que, en ciertos sectores, se esgrime contradictoriamente como una panacea antinuclear. Asi se entra de leno auna situacién internacional extraordinariamente inestable en la que los esfuerzos de desarme se pueden congelar de manera definitiva y en la que se desalicntan también los procesos de desarme convencional y regional. 28 EI Pera no es un pais nuclear ni pretende serlo. Felizmente América La- tina ha escogido con vision de grandeza el camino de la desnuclearizacion. Por ello reclamamos con vigor que las superpotencias asuman la responsabi- lidad que les corresponde frente al futuro de la humanidad, deteniendo la carrera armamentista y desmontando sus arsenales nucleares, Ese es e] recla- mo de nuestra especie. Ese es el llamamiento emitido desde Harare por los 101 Jefes de Estado del Movimiento No Alineado. Esa la exigencia de 1a co- munidad internacional representada en esta Asambica, que no puede claudicar el derecho y la obligacion que posee de velar por la vida. Cuando el Presidente Alan Garcfa lanz6 en julio del aio pasado Ia inicia- tiva de un acuerdo regional para la limitacion de adquisiciones de armamen- tos, que ha recibido ya importantes adhesiones de paises vecinos, y cuando anuncié entonces, como lo acaba de hacer también hace dos meses, la re- duccién unilateral de esas compras, no hizo mds que traducir a nuestra rea- lidad lo que reclamamos de las potencias nucleares, es decir el derecho a la vida y al desarrollo. Buscamos redimencionar las necesidades de defensa a partir de nuevas concepciones de seguridad regional, basadas en un sistema de relaciones caractetizado por la dindmica de 1a cooperacion y no la del conflicto, y asi atender las justas demandas que plantea el bienestar de nues- tros pueblos. Por eso el Perti también ha ofrecido la sede de un Centro Regional de las Naciones Unidas para la Paz, el Desarme y cl Desarrollo que estimule en Amé- rica Latina la conciencia colectiva regional en favor de estos objetivos de interés universal. Sefior Presidente: El terrorismo es hoy otro demencial fendmeno que toca a la comunidad internacional enfrentar de manera resuelta, Nuestra primera obligacion debe ser la de concertar en el marco de las Naciones Unidas acuerdos de obligato- riedad jurfdica que desvinculen de manera clara a los Estados de la actividad terrorista, abierta 0 encubierta, y sancionen de manera efectiva a quienes la fomenten, De no conseguirse este primer logro, el objetivo politico de chantaje sistematico y desestabilizacion que eniraa el terrorismo internacio- nal habra avanzado, ya sea contribuyendo al desgaste de las sociedades de- mocraticas y su suplantacion por estados policiales represivos o a través del desmoronamiento del orden jurfdico internacional por la punicion tomada por propias manos. En el Pera, que sufre desde hace algunos afos la accién criminal del te- rrorismo como descarriado vehiculo de una supuesta reivindicacidn social, nuestra politica es clara: combatir con energfa este fanatismo armado pero dentro del marco de Ja ley y del respeto a los derechos humanos, y si éstos son yulnerados, sancionar ejemplarmente a los responsables de manera de mantener incdlume nuestro ordenamiento democratico. 29 Por eso, no deja de ser decepcionante que algunos paises democraticos aqui representados permitan en equivocada interpretacién de la libertad de opinion, expresiones de apoyo, por poco significativas que sean, a quienes han escogido el camino de la violencia fraticida en una democracia tan am- plia y pluralista como la peruana. Esa grave distorsién jurfdica y moral debe ser corregida, Urgimos a los pafses democraticos a rectificar sus legislaciones y a la comunidad interna- cional a adoptar claras normas de repudio a esas actitudes absurdamente complacientes con el crimen y la destruccion. Sefior Presidente: He querido referirme a estos problemas de inmensa magnitud porque sin- ceramente creo que todos tienen consecuencias destructivas alarmantes que no le es posible a ningdn Estado enfrentar unilateralmente. Y porque estos problemas configuran, en definitiva, una crisis global de las relaciones inter- nacionales que se traduce en el debilitamiento del sistema de cooperacion multilateral, el resurgimiento de las politicas de poder, la erosién de! orde- namiento juridico internacional, el recrudecimiento de los conflictos locales y la agudizacién de la crisis en 1a relacin norte-sur. En este conflicto resulta claro que ia llamada crisis del multilateralismo es mucho mas que la crisis de una modalidad instrumental de |a cooperacion internacional. Es la propia vigencia del sistema de cooperacion y seguridad colectiva el que esta cn cuestion, frente a la alternativa de tener que admitir la legitimacion del poder como instrumento de la politica internacional. Por ello, en el Ambito espectfico de las Naciones Unidas, toda reforma debe fortalecer la primera alternativa, es decir su funcién de organismo res- ponsable de promover la paz, la seguridad, la cooperacion y la solucion de Jos problemas del desarrollo en una concepcién de responsabilidad y accion colectivas. En esta linea de pensamiento, toda reforma para mejorar la efi- ciencia de las Naciones Unidas y para democratizar la toma de decisiones no puede ser sino bienvenida por la comunidad internacional. Pero si la angustia de los problemas financieros de la Organizacién nos levara a situaciones incompatibles con !a democratizacion del sistema, entonces no dudaremos en preferir un sistema més democratico e independiente pero ala vez mas auste- fo, que no otorgue a nadie poder de decision sobre la suerte de la organiza- cién en funcién de sus aportes econdmicos. Sefior Presidente: Las actuales condiciones imponen la necesidad de fortalecer la paz y se- guridad internacionales. En el Oriente Medio, la permanencia del conflicto y el retardo en la pues- ta en marcha de un proceso negociador no hacen sino recrudecer la violencia. 30 ! q Una solucién justa y duradera, con derechos y garantfas para todos, solo podra basarse en la conjuncion de tres elementos sustantivos: la restituci6n al Pueblo Palestino de todos sus derechos, incluido e| de conformar su propio Estado, libre y soberano; la retirada de todos los territorios ocupados, y el reconocimiento al derecho de Israel y de todos los Estados del area a vivir en paz dentro de fronteras seguras e internacionalmente reconocidas confor- me a lo dispuesto en las resoluciones de la Asamblea General y del Consejo de Seguridad, El principio de no intervencion es una obligacién esencial de la conviven- cia internacional y el correlato indispensable al derecho a Ia libre determina- cién. Abogamos en favor de una urgente solucion en Afganistan que signifique el retiro de todas las tropas extranjeras y que se respete la independencia y el no alineamiento del pueblo afgano. En la misma medida, respaldamos la in- mediata retirada de las fuerzas de ocupacién extranjera en Chipre y su dere- cho a la soberania y la integridad territorial. Y proponemos una solucién po- Iftica negociada en Kampuchea que incluya la pronta retirada de las tropas extranjeras y la salvaguardia de su integridad y su independencia nacionales. En Centroamérica, los actos de intervencién constituyen el principal obstaculo para las gestiones de paz del Grupo de Contadora y el Grupo de Apoyo. Pero Contadora esta comprometida ante \a historia con la paz en Centroamérica y sus esfuerzos no cesarén. Es indispensable seguir trabajan- do en el establecimiento de las condiciones que posibiliten |os acuerdos de paz. Es imperativo, por ello, que cese todo acto de intervencién, de coercion y de hostigamiento que avive la violencia y provoque la escalada del conflic- to. En el contexto de este grave problema, el Gobierno del Perit reafirma claramente su solidaridad con el pueblo y Gobierno de Nicaragua. Frente a todo acto de intervencién o agresion demandaremos el cese de inmediato de las actividades militares y paramilitares en y contra Nicaragua, y el acata- miento a la legalidad internacional consagrada por el reciente fallo de la Corte Internacional de Justicia En el Atlantico Sur la persistencia de la presencia militar britanica en las Malvinas y el riesgo permanente de la agudizacion de las tensiones exige el pronto inicio de Jas negociaciones demandadas por esta Asamblea General con miras @ una solucién definitiva del problema, que respete los inaliena- bles derechos de soberanéa argentinos. En el Sur de Africa se libran las Gltimas batallas contra el colonialismo y el racismo. Los pueblos y naciones del Africa hermana deben saber que no sdlo tienen a la historia como compafiera. Estén con ellos todos quienes afirmamos la igualdad racial y el derecho a la independencia y a la libertad de los pueblos. Como expresion de esta solidaridad militante, e| Gobierno del Pert ha establecido relaciones diplomaticas con la SWAPO, vanguardia de la lucha 31 y legitima representante del pueblo de Namibia. La participacién del Perd cn los mecanismos de accion creados en Harare es testimonio que asumimos plenamente, el compromiso concertado en la VIII Conferencia Cumbre de los Pafses No Alineados, para otorgar todo el respaldo y toda la ayuda necesa- ria a la SWAPO, a los movimientos de liberacion de Sudéfrica y alos Estados de la linea del Frente en una lucha que, cualquiera que sea el efecto retarda- tario del egofsmo, la arrogancia o la ceguera, ya vislumbra el amanecer de la victoria. Sefior Presidente: Nos preocupan gravemente Jas tendencias negativas de la situacion inter- nacional. Nos alienta, sin embargo, la conviccién de que no estamos solos en nuestra lucha. Cada vez son mayores las tendencias politicas al interior de los parses industrializados que se oponen a la guerra, al uso de la fuerza, a los actos de intervencidn, en fin, a todo tipo de accién imperialista. Pero el mayor aliento viene de nuestras propias fuerzas. De nuestros pueblos. De su indomable batallar por un mundo mis justo y libre. De su capacidad de sacrificio para soportar penurias y sostener nuestra lucha por la independencia econdmica, De nuestra capacidad para la accién colectiva, como factor del cambio social en las relaciones internacionales. Los paises No Alineados constituimos una fuerza importante en el mundo actual, Si los arreglos de Yalta y Postdam no permanecieron petrificados en el tiempo, si la guerra frfa no concret6 su voluntad de dividir el mundo en rigidas zonas de influencia, si el colonialismo no perduré en el suchio de los colonizadores, si las Naciones Unidas dejaron de ser instrumento exclusi- vo de las potencias, se ha debido en gran medida al rol cumplido por el Mo- vimiento No Alineado en sus 25 afios de existencia. La Octava Conferencia Cumbre de los Pafses No Alineados, realizada en Zimbabwe, ha fortalecido este proceso y ha reafirmado la plena vigencia del no alineamiento como opcién valida para nuestros pueblos en la reafir- macion de su independencia y la afirmacién de su destino. Los paises No Alineados, que hemos conocido en nuestra gran mayoria un pasado colonial y que ahora hacemos frente a una estructura desigual del poder politico y econdmico, tenemos hoy més que nunca el deber histérico de fortalecer nues- tra unidad y superar los problemas que detienen el anhelo de nuestros pueblos por un mundo mejor y mas justo. ‘A esa tarea mancomunada, Senor Presidente, compromete el Peri: toda su dedicacién y. emperio y toda su voluntad de cooperacidn y entendimien- to, en fraterna solidaridad de esfuerzos con todos los pueblos de la tierra que compartimos una misma devocién por la paz, la libertad, la democra- cia y la justicia. Muchas gracias 32 EL TRATADO ANTARTICO. ANOTACIONES SOBRE UNA POLITICA NACIONAL Jorge Chavez Soto* EI Perti se adhirié al Tratado Antértico en 1981, veintidos afios después de Ia suscripcion de este instrumento internacional (1). No fue invitado a las negociaciones por no haber participado en el Afio Geofisico Internacional, no tener bases o estaciones cientificas en la regién o haber hecho expediciones de esta naturaleza. Asimismo, no era parte en ningtin conflicto relativo a las reclamaciones de soberanfa en el continente antartico. Solo doce Estados intervinieron en las negociaciones que originaron el Tratado Antértico: Ar gentina, Australia, Bélgica, Chile, Francia, Japén, Nueva Zelandia, Noruega, Union de Replicas Socialistas Soviéticas, Reino Unido de la Gran Bretahia e Irlanda del Norte y Estados Unidos de América Eran, pues, las llamadas grandes potencias, los pafses reclamantes de soberanfa y los que tenfan ac- tividad antartica 0 habfan hecho investigaciones cientificas en e| Afio Geofi- sico Internacional (2). i La adhesién peruana fue precedida por la Declaracién de la Asamblea Constituyente, de 3 de mayo de 1979, por lo qué este acto debe conside- rarse como una interpretacién de esos lineamientos. La Declaracién fue redactada de una manera amplia y flexible, que permite una interpretaci6n que puede adecuarse a la dindmica de la politica sobre esta materia. El Ministerio de Relaciones Exteriores expidid un comunicado oficial con ocasi6n de la adhesion. En este documento, de fecha 11 de Abril de 1981, se presentan las razones que Ilevaron al Gobierno a tomar la decisiOn de ser parte en el Tratado Antéartico, Expresa que este es el Unico instrumento jurfdico valido que regule !a Antartida entre los Estados Partes, manifiesta que este acuerdo consagra principios y normas con repercusiones para toda la comunidad internacional como el uso de la region solo para fines pacifi- cos, la prohibicién de toda actividad nuclear y eliminacién de desechos radio- activos, la libertad de investigacién cientifica y la cooperacion internacional para el logro de los objetivos del tratado. Este documento no menciona uno de los principales resultados del consenso, que Ilev6 a la firma de este acuerdo internacional: la denominada “‘congelacién’’ de las reclamaciones territoriales ala que se refiere extensamente el Articulo IV. * EI autor es Embajador del Servicio Diplomético del Pert. Desde Abril de 1986 es Presidente de la Comisién Nacional de Asuntos Antarticos. Ha si- do delegado, desde 1976, en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar. Las opiniones en el presente artfculo son estrictamente personales. 33 Mas tarde, este asunto de particular importancia fue materia de un parra- fo en el Comunicado de Prensa de la Cancilleria no, 24, de 22 de Octubre de 1986, E! Comunicado de 1981 dice también que el Gobierno propugnara el es- tablecimiento de un estatuto general y definitivo para la Antartida en el que se contemple equitativamente los intereses de todos los Estados partes a través de un procedimiento basado en el principio de la igualdad juridica (3). El parrafo cuarto alude a la Declaracion de la Asamblea Constituyente y también menciona el Articulo 4 del Tratado Interamericano de Asistencia Reciproca. Un elemento de juicio adicional para analizar y proyectar Ja posicién peruana respecto a la Antértida es que la adhesion coincidié con la etapa casi final de la conferencia de |as Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar. Este paso fundamental, por no decir definitivo, que constituy6 la adhesi6n peruana, solo podra ser juzgado como un acierto o desacierto en el futuro. Una vez hecha la opcién el camino a seguir es el perfecto cumplimiento del tratado y esforzarse, a pesar de las limitaciones causadas por el Articulo IX, para que los intereses nacionales, en particular, y los de los pafses en desarro- Ilo, en general, queden bien resguardados (4). En el sistema que se ha desarrollado a partir de este acuerdo internacional, se puede apreciar la multiplicidad de intereses existentes, especialmente los que defienden los pafses reclamantes de soberanfa, las grandes potencias, los de los paises desarroilados no reclamantes de soberania y los paises en desarrollo no reclamantes de soberania, estos Gltimos actualmente en alar- mante minoria, particularmente en lo que se refiere al poder de toma de deci- siones establecido en el articulo IX. En la actualidad, todos los miembros per- manentes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas son partes con- sultivas, desde que China adquiri6 este ‘‘status”’ a través de los mecanismos del tratado. En este sisterna creado por el Tratado Antértico los Gnicos Estados Partes que pueden sostener sus posiciones con su consentimiento son los |lamados “consultivos"’, como se ha dicho anteriormente. Por ello, sorprende a muchos que el Pert no ha alcanzado atin esta calidad, que sdlo se puede tener cum- pliendo los requisitos que establece el tratado, Se han convertido en partes consultivas, por ejemplo, China e India, que s6lo se adhirieron en 1983 y Uruguay que lo hizo un aio antes que el Pera. El requisito para ser parte consultiva es oneroso y lo sera més atin con el transcurso del tiempo. El parrafo segundo del artéculo IX expresa que las partes adherentes tendran derecho de ser consultivas mientras demuestren ‘‘su interés en la Antartida mediante la realizaci6n en ella de investigaciones cientfficas importantes, co- mo el establecimiento de una estacion cientifica o el envio de una expedicién cientffica’”. La importancia de la investigacion cientifica debe ser juzgada por las partes consultivas, en base a la opinion de SCAR (5) cuyas decisiones se to- man por unanimidad. Es diffcil que una parte adherente que comienza a rea- 34 lizar labores de investigacién cientifica en la Antartida las haga de cardcter importante, si este término se le quiere interpretar como aporte novedoso y sustantivo. En ello, felizmente, las partes consultivas han mostrado una es- pecial consideracién y flexibilidad y han tenido. en cuenta circunstancias concurrentes. Con seguridad, cuando el Pera se adhirié al tratado se pensd en la necesidad de acceder a la categoria de parte consultiva, aunque ello no se menciona en el Comunicado de 1981. Sin embargo, en el Comunicado de prensa de la Cancillerfa, del 23 de junio de 1986, que conmemora el vi- gésimo quinto aniversario de la entrada en vigor del Tratado Antartico, se dice que “la oportunidad es propicia para expresar que se estén realizando esfuerzos para alcanzar la calidad de parte consultiva’’. Similar expresi6n fi- gura también en el comunicado de prensa del 22 de octubre del mismo afio. El 11 de agosto de 1983, se creé la Comisién Nacional de Asuntos Antar- ticos, Esta Comision es un organismo técnico, multisectorial, de caracter per- manente, cuyas principales funciones son: estudiar y analizar los aspectos politicos, jurfdicos, econdmicos, cientificos, técnicos y otros referidos a la regién antértica; asesorar al Supremo Gobierno en la formulacion y ejecucion de Ja pol/tica nacional antértica; elaborar el plan nacional antértico y sugerir al Gobierno las acciones y medidas conducentes a su financiamiento y ejecu- ciOn; coordinar las acciones de los diversos sectores piblicos y privados en lo relacionado con la problemdatica antértica y recomendar y proyectar la adecuacién de la legislacin nacional a los lineamientos de la polftica na- cional antértica. La Comision, creada por Décreto Supremo No. 9-83—-RE, esté compuesta por el Ministerio de Relaciones Exteriores, que |a preside, los Ministerios de Guerra, Marina, Aeronautica, Energfa y Minas y Pesquer/a, la Secretaria de Defensa Nacional, el Instituto Nacional de Planificacién, el Instituto del Mar del Perd, el Instituto Geofisico del Pert y el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnologia. La Comisién ha adoptado su Reglamento y se encuentra en vias de presen- tar al Supremo Gobierno el proyecto de politica nacional antartica. Ha ela- borado varios programas de investigacién cientifica, para lo que sdlo es nece- sario la provision de los fondos adecuados para |levarlos a cabo. No esta de- mas precisar que el envio de una expedicién cientifica o el establecimiento de una estacién cientifica, comunmente llamada base, ofrece las dificultades propias de esa region helada, de temperaturas inclementes en la mayor parte del afio y en la mayor parte del continente. Estas caracteristicas de la regién situada al sur del paralelo 60 de latitud Sur hacen la labor cientifica suma- Mente costosa si se |a compara con la que se realiza en el mar o en tierra de temperaturas més elevadas. Los que se ocupan de la logistica antértica cono- cen perfectamente que para ir a esa region los preparativos deben planearse muy cuidadosamente y hacerse con un afio de anticipaci6n. El verano antarti- co es breve, slo dos o tres meses, y es en esa estacién en la cual se pueden realizar la mayoria de las tareas de investigacion cientffica. En el invierno se reducen al minimo estas |abores debido a la inclemencia de Jas bajas tem- peraturas y a la falta de luz solar. 35 Es dtil recordar que el continente antartico se encuentra a 990 kilémetros del extremo meridional de Aniérica del Sur y 2 unos 2,000 kilémetros de Nue- va Zelandia. Tiene una superficie aproximada de 13,9 millones de kilémetros cuadrados. El manto permanente de hielo que lo cubre tiene un espesor me- dio de 2,160 metros y en algunas partes supera a los 4,500 metros. El peso de este manto de hielo ha hundido al continente en unos 600 metros por térmi- no medio. En el borde del continente el espesor del manto de hielo disminu- ye. El acceso a sus costas se encuentra impedido por barreras de hielo, sien- do las mas importantes las de Ross, Filchner, Ronne y Amery. Asi, la Antar- tida es el continente mas frio: las temperaturas medias de enero varfan de li- geramente bajo cero a lo largo de la costa a—30 C. en la meseta, las tempera- turas medias de julio varfan de —20 C a —65 C. En 1983, se registré por una estacion de Nueva Zelandia la temperatura mas baja observada en el planeta: 89,6 C. Otra caracterfstica es sus frecuentes ciclones. La Antartida tiene un solo rio, e! Onyx, que nace en el verano de la fusi6n del glaciar de Wright, en la dependencia de Ross y fluye a lo largo de 30 kilémetros, Todas estas ca. racteristicas obligan al hombre que llega a la Antartida a llevar una vida muy artificial, tiene que ser provisto de todo excepto de agua, las instalaciones deben tener equipos en perfecto funcionamiento y los buques deben estar suficientemente protegidos para navegar entre témpanos y acondicionados para invernar por un aio en caso de ser atrapados por la masa de mar helada De ello se deduce que el costo de una primera expedicion sera mayor y su éxito nunca podra estar totalmente asegurado. La presencia del hombre en la Antartida esta plagada de accidentes y frustraciones, A pesar de ello, esta tiltima frontera terrestre ha sido objeto de miiltiples intereses. Muchos de ellos han sido reflejados en el compromiso que encierra e| Tratado Antartico asi como en la Convencién sobre conservacion de recur- sos vivos marinos, las resoluciones adoptadas por las partes consultivas y las propuestas en las negociaciones para acordar una Convencién sobre recursos minerales. Estos intereses son naturalmente de caracter politico, econdmico, cientifico y de proteccién del medio ambiente. Entre los intereses politicos, incluidos en el Tratado de 1959, caben destacar los relativos a la desnuclea- rizacién, el uso pacffico, la “congelacién” de |as reclamaciones territoriales y la prohibicién de hacer nuevas reclamaciones durante la vigencia del Tra- tado y los poderes de decision de las partes consultivas, que estin vincula- dos tanto a la calidad de miembros originarios como a los que han logra- do este status a través de investigaciones de cardcter cientifico en Ia re- gion, El interés econdmico no fue totalmente previsto en el tratado, pero es parte importante de evolucion que ha sufrido el sistema, que se inicié con el convenio sobre focas, se amplié en ei convenio sobre recursos marinas vivos y las negociaciones sobre recursos minerales, que incluye hidrocarburos y gas natural. Como cualquier masa continental, la Antartida es rica en varios minerales, muchos de ellos escasos, todos protegidos por el grueso manto de hielo. La proteccién del ecosistema y ecologia antérticos es un interés 36 defendido por varios paises e instituciones internacionales, que se encuentran muy preocupados por la posibilidad de depredacion del mar por |a conta- minacién de Ja regién debida a una eventual exploracion y explotacion mi- nera o de hidrocarburos. Como no existe una minerfa que sea limpia y una ex- ploracién o explotacién petrolera libre de riesgos de contaminaci6n, la co- rriente que apoya y defiende la Antartida de las posibilidades de contamina- cién se encuentra muy seriamente preocupada y hasta alarmada por lo que podria ocurrir y las consecuencias que podria tener este grave perjuicio en los mares y tierras cercanos. La politica nacional antartica debe ser estudiada por las acciones realiza- das por el Ministerio de Relaciones Exteriores como érgano ejecutor de la politica exterior. Se han mencionado ya los comunicados publicados con ocasion de la adhesion al tratado como al vigésimo quinto aniversario de su entrada en vigor. El 22 de Octubre de 1986, la Cancillerfa publicé otro co- municado de prensa.-E1 motivo era exponer lo que es la politica antértica del Peri (6) en vista del interés demostrado por esta cuestion en circulos oficia~ les y académicos. Hab/an aparecido varios articulos en la prensa relativos a la Antértida y parecia necesario hacer de! conocimiento piiblico algunas pre- cisiones sobre la materia. El comunicado dice que la politica nacional antar- tica se inspira y fundamenta en los conceptos y lineamientos de la Declara- cién. de la Asamblea Constituyente y en los enunciados dei comunicado oft cial expedido con ocasién de la adhesion peruana al tratado. Indica que fiel a la tradicional politica de respeto a sus compromisos internacionales, el Go- bierno conduce su politica de acuerdo a los derechos y obligaciones que establece claramente el Tratado Antartico. El comunicado, en su parrafo ter- cero, hace un resumen del Articulo IV del Tratado de 1959, referente ala “congelacion” de las reclamaciones de soberania y la prohibi nuevas reclamaciones durante la vigencia de este acuerdo internacional. El parrafo cuarto esta dedicado al actual status del Pera dentro del Tra- tado y declara que “el Gobierno considera como parte indispensable de su politica antartica la obtencién del status de parte consultiva”’. En los organismos internacionales Gltimamente se ha tratado con alguna frecuencia el tema antartico. Cuando se rompio el consenso sobre esta cues- tion durante el cuadragésimo perfodo ordinario de sesiones de la Asambiea General de las Naciones Unidas, el Pert adopté una posicién singular pero no aislada. En el trigésimo noveno periodo ordinario, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobo, sin recurrir al voto, la resolucién 39/152, por la que expresa su aprecio al Secretario General por su Estudio sobre la Antartida. Este consenso no logré conservase en el proximo perfodo de sesi! nes cuando se adoptaron, por votacién tres resoluciones relativas a la Antar- tida, numeradas 40/156 A, B y C. La resolucién A fue adoptada por 96 votos, ninguno en conya y 11 abstenciones. El Peri fue el tinico pais parte en el tratado que votd a favor. Muchas delegaciones anunciaron que no participa ban en la votacién y China se abstuvo, Esta resolucién A, en su parte opera- a7 tiva, pedfa al Secretario General poner al dia y ampliar su estudio, particular- mente sobre la disponibilidad de informacién ofrecida por las partes consul- tivas relativas a sus actividades y deliberaciones, y mencionaba también que se deberia referir a la relacién de la Convencién sobre el Derecho de! Mar con Fespecto al océano que bordea ¢| continente antértico. La resolucién B fue adoptada por 92 votos contra 14, Las Gnicas partes en e! Tratado que se abs- tuvieron fueron el Peri: y China, las demds declararon que no participaban en la votacién, Esta resolucién B afirmaba que toda explotacién de recursos en la Antartida debfa asegurar el mantenimiento de la paz y seguridad interna- cionales, la proteccién del medio ambiente, la no apropiacién y la conserva- cién de los recursos, la administracion internacional y el reparto equitativo de los beneficios de la explotacién ¢ invitaba a las partes consultivas a infor- mar al Secretario General de las Naciones Unidas sobre las negociaciones res- pecto al régimen minero. La resolucién C fue adoptada por 100 votos contra ninguno y hubo doce abstenciones. El Pera, China, India y Rumania, partes en el tratado, votaron a favor. Las demés partes declararon que no participa- ban en la votacién, salvo Cuba y Papua Nueva Guinea que estuvieron ausen- tes. Esta resolucion C pedia a las partes consultivas excluir de sus reuniones al régimen racista y de apartheid de Sudéfrica e invitaba a los Estados partes informar al Secretario General de las acciones que se han tomado en este sentido, El Movimiento No Alineado también ha examinado la cuestion antartica. Asi en la Declaracion de los Ministros de Relaciones Exteriores, suscrita en Nueva Delhi, en abril de 1986, se reafirma la conviccién de que la Antartida siempre debe ser utilizada con fines pacificos, se expresa que no debe con- vertirse en escenario u objeto de discordia internacional, se manifiesta que deberia ser accesible a todas las naciones, y se toma nota del niéimero cada vez mayor de paises que se estén adhiriendo al Tratado Antartico. Con relacién a los recursos, afirma que su explotacion debe asegurar el man- tenimiento de la paz y seguridad internacionales, la proteccién del medio ambiente y debe beneficiar a toda la humanidad, Subraya que los Estados miembros de las Naciones Unidas tienen un interés valido en |a explotacion de los recursos antirticos. Se pide a las partes consultivas excluir al régimen racista y de apartheid de Sudéfrica de sus reuniones. La declaraci6n insté a todos los Estados a que reanudaran la cooperacién con miras a lograr un con- senso sobre todas las cuestiones relativas a la Antértida, dentro del marco de las Naciones Unidas. Los Ministros también expresaron su experanza de que la preparacion, por-parte del Secretario General de las Naciones Unidas, del estudio ampliado y actualizado, que se pidid por la resolucién 40/156, con- tribuirfa a un exdmen més exhaustivo en el cuadragésimo primer periodo de sesiones de la Asamblea General, con miras a tomar las medidas apropiadas, teniendo en cuenta la preocupacién de los miembros de! Movimiento (7), La Declaracién de Jefes de Estado o de Gobierno, adoptada en Harare, recoge los términos de la de Nueva Delhi. En el Movimiento No Alineado las resolu- 38 ciones se adoptan por consenso, sin embargo los miembros tienen el derecho de hacer reservas. En ambos casos el Perti no present6 reservas. Después de esta breve y resumida informacion de las acciones del Pert en materia antirtica es menester hacer algunas apreciaciones sobre lo que deberfa ser 1a politica nacional como Estado parte en el Tratado de Washing- ton de 1959. Esta politica, como todas las demas, deben tener como base la cautela y defensa de los intereses permanentes de la Nacién, por un lado, y las disposiciones de! Tratado Antartico, por otro lado, que es ley de la Repd- blica con una categoria de preeminencia sobre otras disposiciones legales. Se deben conjugar estos dos elementos de tal manera que la politica sea cohe- rente y entendida asf externa y domesticamente. Si bien el Per no es parte consultiva, este status sdlo es transitorio y ello debe ser tenido muy en cuen- ta al elaborar la mencionada politica, que establezca pautas para las relacio- nes con las otras partes en el tratado asi como con aquellos Estados que no se han adherido a este acuerdo internacional. La polftica debe ser Jo bastan- te flexible para que, sin alterarla, se adectte a la dindmica internacional. El primer objetivo de esta politica deberia ser la afirmacion de la presen- cia del PerG en la problematica antartica. Para que esta presencia sea efectiva es condicion indispensable acceder a la calidad de parte consultiva, pues son estas partes en el Tratado las Gnicas que tienen el poder de decisién en el denominado sistema antartico. Cualquier posicién que se presente mientras se tenga el status de observador adolecer4 de una grave debilidad ya que, en Gltimo término, no podra ser respaldada con el propio consentimiento. Para acceder a la calidad de parte consultiva es necesario, como se ha dicho anteriormente, realizar investigaciones cientificas importantes, como el establecimiento de una estacién cientifica o el envio de una expedicion cien- tifica. Es la ciencia la que posibilita acceder al status de parte consultiva. Pero esta actividad cientifica es bastante costosa por las caracteristicas y peculiaridades de la regién de allf que es necesario que cada campafia an- tartica sea provista de los fondos necesarios provenientes de un presupuesto especial. La preparacion de la campafa corre a cargo de los funcionarios lo- gisticos, que son los encargados de llevar, traer y mantener a los cientificos en el. continente helado. La logistica antaitica es muy costosa: buques y equi- pos especiales, transportes para hielo y aguas heladas, alimentaci6n, vivien- da, atencién médica, en fin todo debe ser previsto y Ilevado a la region. La presencia en la problematica antértica hace necesario considerar la adhe- sion al Convenio sobre recursos vivos marinos, vigente desde 1982 y obra de los miembros consultivos. Actualmente se esta negociando un Convenio sobre recursos minerales antarticos que, si bien no se encuentra atin en su etapa final, se ha hecho un ayance considerable debido al interés y la presién de los paises industrializa- dos y las partes reclamantes de soberan(a. S6lo desde hace unas sesiones [as partes no consultivas pueden participar en las reuniones informales. Cuando llegue el momento de la toma de decisiones, sdlo las partes consultivas ten- 39 dran derecho a voto, de acuerdo con Io establecido en el Tratado de 1959. Es- ta presencia peruana debe |levar también a buscar la calidad de miembro en en el Comité Cientifico de Investigacion: Antartica (Scientific Committee on Antartic Research, SCAR), que es una entidad privada de gran prestigio, suma utilidad y con una gravitacion muy importante en el Sistema. En las Naciones Unidas y en otros foros internacionales, se debe reafirmar que el Peri, como parte en el Tratado, actéia encoordinacién con los otros signatarios y adherentes. La Antértida, continente lejano y de na- turaleza hostil, es poco conocida, como lo son también |os acuerdos juri- dico-politicos y las posiciones y tendencias que existen respecto a su pro- blemitica; por ello,ser‘a conveniente una adecuada divulgacién que podria comenzar por el principio, es decir, hacer conocer a la opinion publica, a través de los medios de comunicacion masiva, lo que es esta regién desde el punto de vista cientifico y hacer incapié en el interés de preservar su sin- gular sistema ecoldgico, que influye decisivamente en el planeta, particular- mente a los pa(ses situados al sur del ecuador. El segundo objetivo deberia ser asegurar que ese continente no sea mas objeto de discordias y disputas originadas en las reclamaciones territoriales. Hasta ahora el art/culo IV del Tratado Antartico ha logrado con éxito mante- ner en estado de “congelamiento’’ las reclamaciones territoriales evitando asi controversias entre reclamantes y no reclamantes y entre estados cuyas recla- maciones se superponen. Ha contribuido asf al mantenimiento de la paz y seguridad internacionales (8). E| tercer objetivo esta relacionado con la proteccién de la economia nacio- nal. El interés que se debe resguardar es que la eventual explotacién minera en la Antartida no afecte a los pafses productores tradicionales de minerales. Es verdad que una explotacién minera, a gran escala, en ese continente es un hecho que sdlo |o veran otras generaciones, tanto por las condiciones cli- maticas como por la abundante oferta y bajos precios que caracterizan al actualmente mercado de mincrales. Sin embargo, puede ser atractiva la ex- traccion de metales raros, la explotacién de hidrocarburos y gas natural. Esta explotacién parece ser més cercana, no obstante los riesgos que deben correr las empresas por lo que s6lo seria atractiva si existiese una verdadera crisis de esos productos. Es pertinente reiterar aqui nuevamente la necesidad de alcanzar |a calidad de parte consultiva antes que se apruebe la Conven- cién de recursos minerales. La explotacién de recursos vivos en los mares que bordean la Antartida también reviste dificultades técnicas tanto en la reco- leccién como en el procesamiento de la especie ahora més abundante: el krill (9). La Convenci6n sobre la conservacién de recursos vivos marinos de fa Antartida, ademas de establecer un régimen ha creado instituciones que ahora sirven de antecedentes o pauta en las negociaciones sobre minerales. Es necesario, como se dijo anteriormente, examinar cuidadosamente la con- veniencia de adherirse a esta Convencién, adhesion que deberfa estar sujeta a fa previa accesién al status de parte consultiva, Tanto en lo que se refiere a 40 los recursos vives como principalmente respecto de los minerales es sumamen- te necesario formar grupos de negociacion con otros paises, también partes en el Tratado, con miras a hacer una mejor defensa de los intereses comunes. E! cuarto objetivo es la preservacién del ecosistema y medio ambiente an- tarticos. E| continente antartico es por su naturaleza una region limpia, libre de contaminacion y con un ecosistema muy propio y de mucha influencia en todo el planeta. El hielo de la Antartida contiene el 70 por ciento de las re- servas mundiales de agua dulce. Este hiclo milenario ha impedido toda clase de vida. Slo en la periferia de la masa continental y en algunas islas se desa- rrollan algunas especies animales y vegetales. SCAR ha dado reglas para evi- tar la contaminacion que son cumplidas por los Estados que tienen actividad antartica (10). Nadie puede predecir adn cual seria el grado negativo de una contaminacién causada por accidentes en exploraciénes de hidrocarburos y de gas y en explotaciones mineras; s6lo se sabe que estos desastres afectarfan principalmente a los paises que estan fisicamente mas vinculados a esa region. Por cllo, cl Pert debe ser uno de los principales defensores de la ecologia antartica. El mantenimiento de la Antartida como zona de paz es uno de los objeti- vos del Tratado Antartico que merece ser destacado y subrayado cuando se elabore la pol/tica nacional. Por Ultimo, un objetivo nacional con trascendencia externa es la formacién de recursos humanos para las actividades antarticas. La formacion del cien- tifico debe realizarse como es natural, cn universidades y centros de estudio con programas de biologia marina, oceanografia, geologia, glaciologfa, mi- nerfa, sismologia, metcorologia, pesqueria, para citar algunas de estas cien- cias. Entidades piblicas como CONCYTEC, IMARPE ¢ IGN tienen que de- sempenar un papel de importancia. Al lado de la preparacién cientifica, no menos necesaria es la correspondiente a la log/stica o la administracion de las operaciones antarticas para lo que ¢s imprescindible contar con el personal adecuado y con experiencia antartica previa, La logistica en la Antartida es de suma importancia, el éxito de una misién descansa en mucho en su prepa- racién, que va desde la vestimenta y alimentacién a los equipos cient/ficos, vivienda y transportes. El sistema creado por el Tratado Antartico se ha ido incrementando y fortaleciéndose. Lo atestiguan el ndmero de nuevas partes, la incesante acti- vidad cientifica y la elaboracién de normas internacionales que intentan regular diversas acciones de los Estados en esa amplia region austral, Las partes consultivas tienen asi una gran responsabilidad, que no deben olvidar, pues de ello depende la conservacion del Sistema mismo. Ello significa que al claborar nuevas reglas deben tener cn cuenta de una manera muy especial el desarrollo en otros foros internacionales, particularmente en las Naciones Uni- das, de conceptos politicos y econémicos que no tenian vigencia plena cuan- do se suscribié en 1959 el Tratado Antartico, Dejarlos de lado o no tomarlos en su debida consideracion hard que este Sistema se vuelva muy vulnerable 41 y propicie la posibilidad que se establezcan regimenes paralelos, lo que daria como resultado un enfrentamiento desafortunado por un continente protegi- do hasta ahora por sus azulados hielos milenarios. Se debe actuar con mucha sabidurfa en todos los foros donde se debate la Antartida, Es necesario tener en cuenta su ecosistema fragil pero de marcada influencia en las diversas re- giones de la Tierra, cuidar ef mar de sus depredadores, para evitar lo que su- cedié por ejemplo con los grandes cetaceos, adoptar todas las medidas de seguridad posibles, en el caso eventual de una explotacion minera. La conta- minacion del mar, de los hielos y la atmésfera en esa region podria ocasionar desastres incalculables. El interés de preservar el medio ambiente y el hacer investigaciones cien- 1fficas deberia primar sobre cualquier otro. Esa debe ser la preocupacion constante de los Estados que son partes en el Tratado Antértico asi como de aquellos que no lo son, Este objetivo, que para el autor es el principal, es la preservacién de la Antartida de todo dafio causado por el hombre, per- juicio que puede ser irreparable y de consecuencias imprevisibles. 12 de Noviembre 1986 NOTAS (1). No es e! propésito analizar fa modalidad seguida en esta adhesin al Tra- tado Antértico. Cualquier defecto formal fue superado por el instrumen- to de adhesion que dice: “‘y habiendo sido aprobado el citado Tratado por Resolucién Legislativa No, 23307 de 04 de noviembre de 1981 por el Congreso de la Repiiblica, dando pleno valor juridico a dicha nota del 10 de abril”. La. “dicha nota” era la que fue presentada al Gobiemo de los Estados Unidos de América, como depositario del instrumento in- ternacional, que considera la fecha de esa comunicacién como la de la adhesion. (2) “En el siglo XIX, los descubrimientos hechos por los exploradores de la Antartida, que recorrieron distintas partes del continente levantando los mapas respectivos, dicron comienzo a la era de la exploracion cienti- fica del continente y de la explotacion comercial de su recursos marinos, principalmente focas y ballenas, por parte de buques estadounidenses, inicos, rusos, noruegos, franceses y de otras nacionalidades. En la segunda mitad del siglo XIX esas actividades dieron mayores posi- bilidades de acceso a algunos puntos distantes de la regidn, lo que movié a los Estados a examinar seriamente sus intereses nacionales en la Antér- tida. El interés nacional indujo a varios paises a formular reclamaciones territoriales sobre la Antartida. Desde comienzos del siglo XX, siete parses —la Argentina, Australia, Chile, Francia, Noruega, Nueva Ze- 42 Jandia y cl Reino Unido de Gran Bretaria ¢ Irlanda del Norte~ han formulado oficial y unilateralmente reclamaciones territoriales sobre partes de la Antartida, tanto en leyes nacionales como en declaraciones internacionales. Australia reclama la mayor parte de la Antértida, unos dos quintos del continente aproximadamente, La reclamacién abarca dos sectores situa- dos al sur de los 60° de latitud Sur, separados por la zona reclamada por Francia. El primer sector esta ubicado entre los 45° y los 136° de longi- wid Este y el segundo, entre los 1420 y los 1600 de longitud Este. La reclamacién de a Argentina abarca una zona de la Antartida situada entre los 25° y los 74° de longitud Oeste y que se extiende desde el Polo Sur hasta el paralefo 60, EI territorio reclamado por Chile en la Antarti- da, de conformidad con e! Decreto Supremo No. 1747, de 6 de noviem- bre de 1940, que delimita la zona reclamada, esta formado por “todas las tierras, islas, islotes, arrecifes, glaciares (pack-ice), y demas, conocidos y por conocerse, y el mar territorial respective, existentes dentro de los limites del casquete constituido por los meridianos $3° y 90° de longi- tud Oeste”. Francia reclama en la Antartida la Tierra Adelia descubierta por Dumont Durville en 1840, Esta zona esta ubicada entre los 1369 y los 1420 de longitud Este, al sur del paralelo 60, La reclamacién de Nueva Zelandia en la Antértida abarca la zona comprendida entre los 160° de longitud Este y los 150° de longitud Oeste, al sur de! paralelo 60. Noruega reclama en la Antartida la Tierra de ta Reina Maud, situada en- tre los 20° de longitud Oeste y los 45° de longitud Este. Dicha zona limita al oeste con los territorios reclamados por el Reino Unido, y con los reclamados por Australia al Este. Los Imites norte y sur del territorio reclamado por Noruega no estan definidos. La reclamacion del Reino Unido en la Antartida comprende “todas las islas y los territorios situados entre los 20° y los S00 de longitud Oeste, al sur de los 500 de latitud Sur; y todas las islas y los territorios situados entre los 50° y los 800 de longitud Oeste, al sur de los 58 de latitud Sur”, Todas 1as reclamaciones territoriales en la Antartida tienen la forma de cufia, Las reclamaciones de la Argentina, Chile y el Reino Unido se super- ponen en la Peninsula Antartica. El 150/o aproximadamente del conti- nente antartico no ha sido reclamado todavia. Los siete Estados antes mencionados basan sus reclamaciones en distin- tos fundamentos jurfdicos, en los que se mezclan una serie de argumen- tos y principios tales como el descubrimiento, la ocupacién, la conti- gilidad, los derechos heredados, la afinidad geologica y la proximidad ica, los actos oficiales de toma de posesién, la ejecucién de actos administrativos, el concepto de sector, etc. Asi por ejemplo, al presentar en 1955 su solicitud a la Corte Internacio- nal de Justicia, el Gobierno del Reino Unido sostuvo, entre otras cosas, 43 que el titulo jurfdico del Reino Unido sobre los territorios pertinentes de la Antartida era superior al de otros Estados reclamantes: “en razon de descubrimientos briténicos histéricos de determinados te- rritorios de la Antartida y la region subantartica; en razin del ejercicio continuado y pacifico de !a soberania britanica sobre los territorios de que se trata, iniciado desde la fecha de esas descubrimientos; en raz6n de la incorporacién de esos territories a los dominios de la Corona Bri- tdnica; en virtud de su constitucién oficial como posesién britanica mediante las Cartas Reales de Privilegio (Royal Letters Patent) de 1908 y 1917", La Argentina, en una declaracion oficial sobre Ja cuestion, de fecha 20 de febrero de 1953, sefalé que: «la soberanfa... de la Argentina (sobre la Antirtida) se basa... en un conjunto de factores tales como el antecedente historico de sus trtulos, que el Gobierno de la Argentina ha mantenido decididamente en toda cir- cunstancia y que se identifican espiritualmente con Jos sentimientos de toda ta poblacién del pais; 1a proporcion geografica insuperable de la Re- publica; la continuidad geolégica de sus tierras con las tierras antérticas; a influencia climatélégica que ejercen sobre sus territorias de las regio- nes polares vecinas; el derecho del primer ocupante; las medidas diploma- ticas pertinentes; y por ultimo, su actividad ininterrumpida en dicho te- rritorio”. La declaracion hecha el 11 de septiembre de 1950 por el Gobierno de Chile dice lo siguiente: “(El Gobierno de Chile) ha proclamado reiteradamente que sus titulos le dan derecho a cierto sector de| continente antartico denominado An- tartica Chilena, Sobre dicho sector, la Reptiblica ejerce soberania de de- recho y de hecho con anterioridad a cualquier otra Potencia. Le asisten razones de continuidad gcograficas, y ha realizado, ademés de la perti- nente ocupacion efectiva y permanente (del territorio), actos de gobierno y administracion que ponen de manifiesto ante el concierto internacio- nal el valor absoluto de sus imprescriptibles derechos”. La principal dificultad politica a que debieron hacer frente desde un co- mienzo Jos Estados reclamantes fue la de que otros Estados, en particular los que desarrollaban actividades en la zona, se negaban a reconocer esas reclamaciones. Por ejemplo, los Estados Unidos de América y la Unién de Repitblicas Socialistas Soviéticas rechazaron categoricamente desde un comienzo la posibilidad de reconocer reclamaciones tertitoriales en la Antartida. No obstante, cabe sefalar que si bien ninguno de esos Estados ha hecho jamas una reclamacién oficial sobre la Antartida, cada uno de cllos ha hecho reserva de sus derechos en los territories antarticos sobre ta base de los descubrimicntos y las exploraciones efectuados por cientificos y exploradores rusos y estadounidenses. Por ejemplo, cuando en 1939 Norucga se anexé la Tierra de la Reina Maud cn la Antartida, la Unidn Soviética envié una nota sefialando que “se reservaba su opinion en cuanto al estatuto nacional de los territorios descubiertos por los cient/ficos rusos"”. En una cierta etapa, se alento a los funcionarios del Servicio Antartico de 10s Estados Unidos a que tomasen nota y Ilevasen un registro de los actos que mis tarde pudiesen ayudar a los Estados Unidos a fundamentar una reclamacion de soberania. En las instrucciones dadas en 1939 por el Presidente Roosevelt al Coman- dante en Jefe del Servicio Antartico de los Estados Unidos, figuraban los parrafos siguientes: “Los Estados Unidos no han reconocido nunca ninguna reclamacién de soberania sobre territorios de las regiones antarticas hecha por otros Es- tados. Ningtin funcionario del Servicio Antértico de las Estados Unidos podrd tomar medidas o hacer declaraciones que comprometan esa posi- cién. Los Funcionarios de! Servicio podran tomar todas las medidas adecuadas, como arrojar desde acciones reclamaciones escritas, depositar esas recla- maciones en hitos, etc., que puedan servir de apoyo a una reclamacion de soberania hecha por e! Gobierno estadounidense. Se deberd mante- ner un registro detallado de las circunstancias de cada uno de esos actos. Sin embargo, no se hardn anuncios piiblicos de tales actos sin una autori- zacion especifica del Secretario de Estado en cada caso”. En carta de fe- cha 14 de diciembre de 1946 dirigida al Secretario de Marina, el Secreta- rio de Estado interino de los Estados Unidos recomend que: ““A fin de que los Estados Unidos puedan obtener los mayores beneficios posibles en este sentido de las actividades del Proyecto de Desartollo Antartico de la Marina, sugiero a Ud. que autorice a la expedicion para tomar las medidas adecuadas, como depositar en hitos reclamaciones es- critas, arrojar desde aviones contenedores con tales reclamaciones, etc. que pucdan servir de apoyo a una reclamacion de soberania hecha por el Gobierno estadounidense y que ordene a los oficiales a cargo de la expe- dicién que mantengan un registro detallado de las circunstancias de cada uno de esos actos. Sugiero que no se hagan anuncios publicos con respec- to a estas actividades sin que haya dado Ud. previamente una autoriza- cién especifica en cada caso, con el visto bueno del Departamento de Estado’’. 45 Tras la segunda guerra mundial, tanto los Estados Unidos como 1a Unién Soviética fueron partidarios de que se celebraran conversaciones encami- nadas a claborar un acuerdo internacional para la Antértida, con miras al establecimiento de clia de alguna forma de régimen internacional los Es- tados Unidos incluso iniciaron dichas conversaciones. Sin embargo, en determinados casos ambos Estados han estimado necesario reiterar su reserva de derechos sobre la Antartida. En la nota de fecha 2 de mayo de 1958 del Gobierno de los Estados Uni- dos en la que se proponia la celebracion de una conferencia internacional sobre la Antartida, la que lev posteriormente a la aprobacion del Tra- tado Antartico, se reiteraba que: “Durante muchos afos los Estados Unidos han tenido, y siguen teniendo enel presente, derechos intereses directos y sustanciales en la Antartida, En un perfodo prolongado que se extiende desde comienzos del siglo XVIII, muchas zonas de la regién antértica han side descubiertas, avista- das, exploradas y reclamadas cn nombre de los Estados Unidos por nacio- nales estadounidenses y expediciones cfectuadas bajo la bandera de ios Estados Unidos. En ese perfado, el Gobierno de los Estados Unidos y sus nacionales han desarrollado una serie de actividades en la Antartida que son bien conocidas. Habida cuenta de las actividades de los Estados Unidos y de sus naciona- les antes sefialadas, mi Gobierno se reserva todos los derechos de los Esta- dos Unidos con respecto a la regidn antartica, incluido el derecho de for- mular una o mas reclamaciones territoriales'’, (Estudio del Secretario General de las Naciones Unidas: A/39/583 PART 1). (3) Este parrafo 3 podria ser interpretado que esta dirigido a la etapa de la revision del Tratado cuando se refiere al “estatuto general y definitivo’’. Como se conoce |a revision del Tratado Antartico esta sujeta a lo estable- cido en el articulo XII 2 (a) y su modificacién y enmienda al parrafo 1 (a) del mismo articulo IX relativo a las partes consultivas, en el sentido de que su asentimiento es de capital importancia. Asi en el caso de mo- dificaciones y enmiendas se necesita el consentimiento unanime de las partes consultivas y la entrada en vigor requiere del deposito de ratifica- ciones de todas las partes consultivas. En el caso de la conferencia de re- vision, que puede tener lugar despues de treinta afios de entrada en vigor del Tratado, si cualquicra de las partes consultivas lo solicita, toda mo- dificacion o enmienda debe ser aprobada en la conferencia de revisin por la mayorfa de las partes del Tratado “Incluyendo la mayoria de aque- los cuyos representantes estan facultados a participar cn las reuniones previstas en cl articulo 1X’" es decir las llamadas partes consultivas. La entrada en vigor de las modificaciones y enmiendas aprobadas en la con- (4 (5 6 a (8) (9) ) ferencia de revision esta sujeta a la misma regla de las enmiendas o modifi- caciones aprobadas antes de esa conferencia segin cl parrafo 1 (a) del articulo XII: el depdsito de las ratificaciones de todas las partes consulti- vas. De tal manera que cl “procedimiento basado en el principio de la igualdad jurfdica’’ es casi imposible de ser conseguido cn las actuales cir- cunstancias como lo es también la frase “en el que se contemplen equita- tivamente los intereses de todos los Estados involucrados’” La regla pacta sunt servanda obliga a respetar los tratados y cumplirlos de buena fe. No es licito obrar de otra manera. En caso de que las circuns- tancias aconsejen conductas diferentes ¢ irreconciliables con un tratado existe el procedimiento de la denuncia. En ¢l caso de! Tratado Antartico, no hay estipulacion alguna referente a la denuncia pero este silencio est4 resuelto por cl derecho internacional. Ningdn Estado ha denunciado el Tratado de Washington que, por el contrario, ha incrementado el numero de sus partes, que ahora llegan a treintaidos, que pueden dividirse de esta manera: 1. Partes originales, todas ellas consultivas: Argentina*, Australia*, Suda- frica*, URSS, Reino Unido”, Bélgica, Chile, Francia*, Japon, Nueva Zelandia*, y Estados Unidos de América; 2.— Nuevas partes consulti- vas (hasta 1986): Polonia, Brasil, Republica Federal de Alemania, Uruguay, China e India; y 3— Partes no consultivas: Checoslovaquia, Dinamarca, Republica Democratica Alemana, Paises Bajos, Rumania, Hungria, Bulgaria, Papua, Nueva Guinea, Italia, Pera, Espana, Finlan- dia y Grecia, (EI asterisco indica pafs reclamante de territorio antar- tico). SCAR es la sigla del Comité Cientifico de Investigaciones Antarticas. Cuando se publicd el comunicady atin la Comision Nacional de Asuntos Antérticos no habéa presentado al Gobierno el proyecto de Politica Na- cional Antartica. El primer informe del Secretario General de las Naciones Unidas (A/39/ 583) sobre la Antértida fue considerado por todos los miembros como un estudio muy equilibrado y objetivo. El articulo 1V esté redactado de una manera tal que los parrafos (a) y (b) tienen elementos que se neutralizan entre sf y cuyo resultado ha sido positivo en cuanto al mantenimiento de la paz y seguridad internaciona- les. Se dice que el actual de abundancia de krill se debe al exterminio de las grandes balienas. Este producto vivo de las aguas antarticas esté siendo 47 aprovechado por varias flotas pesqueras que tienen el equipo necesario para recogerlo en grandes cantidades y procesario en un maximo de veinte minutos para evitar su descomposicién. Ademis, la cascara que protege al krill contiene fldor y tanino, que son perjudiciales para la salud humana, por lo que se le debe someter aprocesos adicionales. En cl mar que rodea a la Antértida hay también otras especies marinas cuya explo- tacion adn no esta desarrollada. (10) Preservar la Antartida de contaminacion encarece en gran medida las ac- 48 tividades en la region; por ejemplo, esta prohibido dejar desechos al sur del paralelo 60 de latitud Sur, éstos deben ser retirados de esa region lo. que es muy costoso pera a la vez necesario para evitar que las expedi- ciones y estaciones cientificas conviertan en basurales los lugares donde realizan actividades. Como se sabe la region fue objeto del primer acuer- do internacional sobre desnuclearizacién, que se encuentra contenido en los articulos del Tratado Antartico. EL SISTEMA ANTARTICO EN EL TRATADO DE WASHINGTON DE 1959 Y EN EL INFORME DE LAS NACIONES UNIDAS Gonzalo Fernandez Puyé PREAMBULO La siwaci6n jurldica de ta Antartida en 1986, no est4 aGn definida. Han existido —y existen— posiciones diferentes entre diversos Estados y podemos sealar a través de los siglos, importantes hitos que han cobrado especial sig- nificacién en las épocas de sus respectivas vigencias, sin que ello no signifique, que todos han sido respetables en su momento y que asimismo han marcado un objetivo, cual es el de encontrar la solucion conveniente, basandose ya sea en hechos, en teorias o en principios. Ese criterio es el que me ha llevado a formular anteriormente en algunas exposiciones y difundir en esta revista especializada en temas de Derecho Internacional, la trayectoria recorrida, para lograr la solucién final que oja- 14 en 1991 se alcance, si se revisa el Tratado Antértico de 1959 y si las Partes licgan a ese tan anhelado acuerdo. Como se recordara, la Primera Etapa que viene desde siglos atras esta sig- nada por los primeros descubrimientos y por las numerosas expediciones an- térticas a las que el mundo debe, sin lugar a dudas, el conocimiento de las ca- facteristicas primero de estas vastas regiones y luego de su valor econdmico, ecoldgico y estratégico, fundamentalmente. La segunda Etapa corresponde al surgimiento de Teorias —que pareciera que sus autores hubieran tenido el propésito de que fucran acogidas por el Derecho Internacional-- que no comprendfa principios o normas aplicables a un territorio de caractcristicas peculiares, totalmente diferente de !as rea- lidades tradicionalmente conocidas. Estos esfuerzos se materializan en las tesis de los Sectores Polares, enunciada por el Senador canadiense Pascual Poi- rier, en 1907 y en la del Condominio Plural que, con un-criterio mas amplio, mayormente humanista, corresponde al ilustre tratadista Fauchille. La Tercera Etapa~ y a la que nos referimos en detalles mas adelante— corresponde a la que yo Hlamaria la etapa pragmatica, cual es la de la suscrip- cion en Washington del Tratado Antartico, en 1959, La Cuarta Etapa esta significada por la intervencién a solicitud expresa, y reiterada, de los Estados No Alineados, de la Secretaria General de las Na- ciones Unidas, hasta este momento sélo a nivel de estudio e investigacin, de las actividades realizadas dentro del foro creado por el mencionado ins- trumento internacional. Ojald haya una Quinta Etapa en 1991 en que, como 49 Fepito, se pueda revisar el Tratado que ha venido funcionando sin problemas, y encontrar soluci6n a la situacién juridica de la Antartida. Dentro de este cuadro en que he tratado de csbozar brevemente la trayec- toria que han seguido las politicas de diversos Estados interesados en eviden- ciar realmente lo que: podfa significar para cl mundo el nuevo continente y descubrir sus verdaderos valores, han surgido pues, insertadas en cada una de las etapas descritas, diferentes posiciones que han resultado antagénicas y que, en un momento dado pudieron ser el origen de discordias internaciona- les. EL TRATADO Estas reflexiones, que constituyen hoy un conyencimiento de quien escribe estas Iineas, fueron expuestas en 1983 (1) al expresar que no habiéndose lo- grado “unanimidad de criterios frente a la tesis del descubrimiento, ni ala de la continuidad geografica, ni a la de la contigilidad, ni ala de los Sectores Polares, ni a la del Condominio Plural por un lado; habiéndose produci- do cierta presién en el Congreso norteamericano, por reivindicaciones en la Antartida; a fin de evitar nuevos brotes de desentendimientos en la zona (que primeramente fo fueron entre Argentina, Chile y Gran Bretafia y que en esos momentos parecfan estar iniciéndose por parte de la Unién Soviética) los Estados Unidos aprovecharon la coyuntura favorable que constitu(a el haberse hecho patente durante el afho Geofisico Internacional (1957) el in- terés de algunos Estados‘en la Antartida en donde mantenian bases de inves- tigacién cient/fica, para convocarlos el 3 de mayo de 1958, a una Conferen- cia, que concluyé sus trabajos suscribiendo ei 1 de enero de 1959, cl Tratado Antartico de Washington, Dicho Tratado se suscribié originalmente por doce paises llamados Miem- bros Consultivos, como fueron: Argentina, Australia, Bélgica, Chile, Francia, Japon, Nueva Zelandia, Noruega, Sudéfrica, U.R.S.S., Reino Unido, y los Es- tados Unidos de América. Posteriormente se adhirieron Polonia, Checoslo- vaquia, Dinamarca, Holanda, Rumania, Reptiblica Demoeratica Alemana, Brasil, Bulgaria, Repdblica Federal de Alemania, Uruguay, Papda Nueva Guinea, Italia, Perd, Espafa, China, India, Hungrfa, Cuba, Sueciay Finlandia. De estos adherentes ya han accedido a la calidad de Consultivos, Polonia, Brasil, Repiiblica Federal Alemana, Uruguay, China, c India, con lo cual al 22 de Octubre de 1986, ef Tratado cuenta ya con 18 miembros consultivos y 14 adherentes. Que este instrumento internacional ha cumplido a cabalidad ¢| objetivo que perseguia, cual era el de evitar que este nuevo continente se convirtiera en foco de conflictos internacionales, no cabe la menor duda. La medida fue oportuna y sagaz y se le dio toda una estructura encaminada al reconocimicn- to del pacifismo y al interés de los Estados por mantener ese status. Es decir que, frente al peligro de posible conflagracién se obwivo que la 50 humanidad tomara conciencia de que era indispensable, en momentos tan cri- ticos, que ese sector del mundo debia prescrvarse celosamente para fines paci- ficos (Considerandos del Tratado y art, |) y que, dadas sus caracteristicas, si tuacion geograifica y desconocimiento de su valor; y, lo que dentro de este concepto podrfa significar para el futuro, debfa convertirse en un campo de investigaci6n cientifica (Considerandos del Tratado y art. |I). A ese campo de investigacion cientifica y en donde las actividades lejos de crear susceptibili- dades debian ser objeto de una permanente y. eficaz colaboracion entre las Partes, se le concedié cl mas amplio concepto de cooperacion internacional, a fin de que aquellas pudieran ser tiles a los propdsitos universalistas del Tratado, no Gnicamente considerando un intercambio de informacion, de personal cient o de observadores sino también de resultados concretos de sus respectivas investigaciones (art. III). Mayor cooperacion y manifesta- cién de confianza mutwa, imposible. Esta concepcién de cooperacion internacional, dentro del laboratorio cientifico en que quedé convertida la Antértida por este instrumento inter- nacional, la refuerzan las Partes Contratantes al conceder libertad de movi- miento al personal interesado, en todo el territorio antartico, sin exclusion de las zonas cn donde estuvieren establecidas bases cientificas; y de inspec- cién de naves, aeronaves, instalaciones y equipos (art. VII). Para cl cumplimiento de estas disposiciones, se establece, desde luego, la necesidad de informacion previa, asi como sobre expediciones hacia y den- tro del continente; estaciones ocupadas por nacionales y acerca del personal militar 0 equipo militar que si se permite (art. I, parrafo 2) pero que solo de- berd utilizarse para fines pacificos (arts. | y VII), es decir “‘s6lo que tenga un caracter logistico 0 de apoyo a la investigacion”’, como lo relieva Salazar Cosio,R. (2). Y es que cl Tratado precisamente on aras del objetivo perseguido, tiene la virtud de desmilitarizar |a zona a nivel de armas nucleares y convencionales, considerando {a climinacion de desechos radioactivos (art. | y V). Como con- secuencia de esta importantisima determinacion, puedo repetir aqui lo que ‘expresé en el Simposium organizado por el Instituto Peruano de Estudios Geopolfticos y Estratégicos en 1984, que “‘el Tratado Antartico constituye el primer acuerdo de interés mundial que entraha el no armamentismo de la region’. (3) 7 En el breve Tratado de sdlo catorce articulos, no quedé en el tapete nada por considerarse. Se tomaron todas las medidas adecuadas a fin de que el objetivo de cooperacion pactfica estuviera presente en todo momento. Asi no sdlo se fijo los Ivmites dentro de los cuales se aplicaban las dispos es de! Tratado —region situada al sur de los 60 grados de |atitud sur, incluidas todas las barreras de hielo— sino que se consideré el ejercicio de los derechos de los Estados Partes en lo que se refiere a alta mar dentro de la region, de acuerdo-al Derecho Internacional. (art. V1). Este Tratado simple y original, al que tanto debe la humanidad no sdlo 51 como comprensién del alto significado de 1a cooperacion, sino a ta valla que ha constituido contra la proliferacion de tensiones o conflagraciones interna- cionales, por su propia simplicidad, ni siquicra cred en su articulado una Secretaria ad hoc, Cada una de las Partes —a la que correspondia ser sede de la préxima reunién~ asumia ese papel, elaborando y consultando posterior- mente la Agenda de Trabajo pertinente, (art. IX). Este punto inicial ha ido evolucionando, sin tropiezos, hacia la realizacion de ‘'reuniones preparato- rias previas a las reuniones consultivas con el fin de preparar temarios para permitir el examen cficaz de los diversos rubros’? (4), pero siempre sobre te- mas de interés y de accién comun. No cabe duda de que asi como la humanidad debe un reconocimicnto a las primeras expediciones investigadoras, que las sucedieron a los Estados que realizaron en tiempos pretéritos politica antartica, hay que rendir un home- naje también de reconocimiento a quienes consideraron dentro del Tratado Antartico el ‘‘establecimiento de relaciones cooperativas de trabajo con aque- los Organismos Especializados de las Naciones Unidas y con otras organiza- ciones internacionales que tenga interés cientifico o técnico en la Antartida’’, (art. IM, parraf. 2) Y ¢3 que todo este aspecto ha tenido también una evolucion importante en el mundo, desde el empleo de simples implementos de materiales rudimenta- tios de perforacién hasta tecnificados elementos. Desde los caracteristicos trincos —que adn se emplean— hasta la utilizacién de rompehielos, naves y aeronaves, La tecnologia y la ciencia va venciendo a las grandes barreras que cons- titufan los entonces impenetrables bloques de hielo, y cito ha ido permitiendo auscultar la riqueza que envuclve esta vasta region del planeta, para to cual instituciones de Ja importancia del Comité Cientifico de investigaciones An- tarticas, SCAR, nacido antes del Tratado, han brindado su positivo asesora- miento. Dada la seriedad con que los paises que participaron en el Afio Geofisica Internacional y los que posteriormente mostraron un interés especial en la Antértida, evidenciaron la necesidad de convertir a este gélido continente en un verdadero laboratorio cientifico. Se hubo por lo tanto de tomar concien- cia de que, ello aconsejaba u obligaba a recurrir a entidades y organismos es- pecializados que estuvieran en condiciones de brindar cooperacion cientifi- ca. Esa es la razon por fa cual colaboran dentro del Sistema, aparte del SCAR, el Comité Cientifico de Investigaciones Oceanicas (SCOR), la Organizacion Meteorolégica Mundial, 1a Unién Internacional de Telecomunicaciones (UIT), el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), ia Organizacion Meteorolégica Mundial (ORM), la Comisién Occanogréfica In- ternacional (COI), y la Organizacién de Aviacion Civil Internacional (OACI). Por otro lado también han concurrido a la Reunién sobre Recursos Mari- nos Vivos Antérticos, la Organizacion de las Naciones para Agricultura y 52 Alimentacién (FAO), la Comision Ballenera Internacional (CBI), la Unién Internacional para |a Conservacion dela Naturaleza y Recursos (UICNR) (5). » Con relacién a la vigencia del Tratado, existe una confusion muy comin, al estimar que este instrumento internacional rige slo hasta 1991, 0 sea al cumplir 30 aos que entrara cn vigor, cuando fue depositado el ultimo ins- trumento de ratificacién. Sin embargo, no es asi. El articulo XII, especial- mente en el parrafo segundo aclara cl concepto de la vigencia —que es indeti- nida— cuando se refiere expresamente a la posibilidad de realizar, a pedido de Parte, “una Conferencia de todas las Partes Contratantes para REVISAR cl funcionamiento del presente Tratado”* y se pone en los casos, en los parrafos B) y C) de si es 0 no aprobada una modificacién o enmienda, sefialando los procedimientos a seguir en cada caso. En cuanto a la constitucién del Tratado, han criticado determinados es- pecialistas o interesados en cl tema, que se trata de Club cerrado dentro del cual se han concedido facultades especiales a los firmantes originales, y dis- criminatorio por cuanto, los paises adherentes no vienen a sustituir de in- mediato a aquellos —como es el concepto jurtdico del ilustre internacionalis- ta Alberto Ulloa, expucsto en su Tratado de Derecho Internacional— sino que depende de Ja voluntad undnime de los Miembros Consultivos. En efecto, la forma de considerar el ingreso pleno de los miembros adhe- rentes estaria remarcando esa injusta situaci6n entre los unos y los otros, pe- to abre la posibilidad de una interpretacién amplia, el hecho de que el Trata- do esté abierto, en primer lugar, a la adhesion de cualquier Estado que sea miembro de las Naciones Unidas o de cualquier otro Estado que pueda ser a a adherirse con cl consentimiento de todas las Partes Contratantes... fart, Xt). Pero, respecto a este delicado asunto es que, el cambio de condicién de simple micmbro adherente a miembro consultivo, es decir, pleno, esta ae cionado a que e! Estado aspirante a esta situacion demuestre un interés en la Antéartida, “mediante la realizaci6n en ella de investigaciones cienti a importantes, como el establecimiento de una estacién cientifica 0 el envio de tuna expedicion cientifica’’. (art. IX, parraf. 2). 'b) Que las investigaciones cicntfficas realizadas dentro de la base o duran- te la expedicion, requieren ser “importantes’’. Este aspecto es fundamental y desde luego, delicado, desde que la aprecia- cion de la importancia, radica en los Miembros Consultivos. Mientras tanto —y refiriéndome a ta Tercera Etapa de la trayectoria reco- trida desde siglos pasados hasta 1959, a que hice mencién al comienzo del presente cstudio— debo reiterar, como lo hago incansablemente, que a este Tratado perfecto o imperfect, se le debe fundamentalmente, que ese conti- nente no haya dado lugar a enfrentamientos intemacionales y que ni siquiera la guerra fria haya llegado, hasta ahora, a fa porcién mas helada dei mundo. 53 Ello se debe, en mi modesto concepto, a ta sagacidad de los Estados Unidos en un momento delicado, al pragmatismo demestrado por las Partes origi nalmente Contratantes y por la apertura, ¢! reconocimiento y el respeto hacia tos Estados que hab/an intervenido en ta Antartida, demostrando su interés por ella; y también por qué no decirlo, por cl desprendimiento de los Estados que se aferraban a una tesis territorialista. Sin ese concurso, cl Tratado de Washington, no existiria. Por eso, ef articulo IV de dicho instrumento intemacional ha sido vital pa- ra mantener un statu quo, nada de su contenido puede interpretarse como una renuncia, como un menoscabo 2 cualquier fundamento de reclamacion de soberania territorial, ni “como perjudicial ala posicién de cualquiera de las partes contratantes a su reconocimiento de! derecho de soberanya territorial, de una rectamacion a de un fundamento de reclamacién de soberanra" (Parag. a),b) y ©). Micntras tanto, no existe posibilidad de realizar actividad alguna que puc- da sustentar una declaracién unilateral de soberan{a mientras no se resuciva definitivamente su situacion juridica. LA PROBLEMATICA ANTARTICA Y LAS NACIONES UNIDAS " EL INFORME Mientras ¢! Tratado de Washington iba tomando cuerpo, se intensificaban las investigaciones cientificas no sdlo de las Partes Contratantes sino de orga- nismos especializados como el SCAR que como repito, brinda importante labor de asesoramiento— y continuaban las adhesiones de paises interesados al referido instrumento internacional, los Jefes de Estado o de Gobierno reu- nidos en Nueva Delhi, en marzo de 1983, consideraron que la cooperacion in- tcrnacional en la Antartida no debfa circunscribirse a un grupo de Estados (por mas que como se sabe el Tratado esti abierto a la adhesin de cualquiera de las Naciones Unidas o de cualquier pais especialmente invitado por Miem- bros Consultivos a formar parte del mismo) siendo necesaria la intervencién del maximo organismo internacional pata que realizara un estudio que con- tuviera. “todos los factores pertinentes” del continente helado. El 11 de agosto de ese mismo aho, los representantes de Antigua y Barbu- da y de Malasia ante las Naciones Unidas solicitaron del Secretario General la inclusion en el trigésimo octavo perfodo de sesiones del tema “Cucstion de la Antértida” a fin de que fucra estudiado exhaustivamente, pero sin de- jar de tomar en cuenta cl propio Tratado de 1959. La Secretaria General previa aprobacién del pedido, cumplié el cometido adoptado por ta Reso- 54