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SOCIEDAD PERUANA DE DERECHO INTERNACIONAL TOMO XXXVIT = OCTUBRE - 1985, = No. 93 REVISTA PERUANA DE DERECHO INTERNACIONAL ORGANO DE LA SOCIEDAD PERUANA DE DERECHO INTERNACIONAL COMISION DE LA REVISTA : Jorge Fernandez Stoll Roberto Mac Lean Ugarieche = ane Proafia Correa XL ANIVERSARIO DE LA ONU __ — Discurso del Presidente del Pera, Doctor Alan Garefa Pérez, en el XL Pe- > Sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas... . 0 slaciones Exteriores del Pera, Doctor Allan Wagner Tizon, en i: Sesion dei Consejo de Seguridad, Conmemorativa or del XL Aniversario de las Naciones Unidas... .. . . Bin siazoumbioe aes Ge 19 — Las Naciones Unidas y el Derecho Internacional Luis Solari Tudela... , Oe he ee ena Ggenton — Las Naciones Unidas y el Des ae Palma V. . eta 1k eae : nee ‘élix C. Calderon. pas = ea ee i Nicolas de Pittola’. vos ev eee oe eeetaien a4 eee : — 1985 — = LIMA - PERU “oy SOCIEDAD PERUANA DE DERECHO INTERNACIONAL OCTUBRE 1985 CONSEJO DIRECTIVO ‘Presidente: Luis Alvarado Garrido Vice-Presidente: Arturo Garcfa y Garcia Secretaria: Tesorera: DeliaR de DeBakey Vocales: Andrés A. Aramburi Menchaca Torge Fernandez Stoll Manuel Garefa Calderon Koechlin Edwin Letts Sanchez Roberto Mac Lean Ugarteche Victor G. Proafio Correa Femando Schwalb Lopez Aldana MIEMBRO HONORARIO José Luis Bustamante y Rivero MIEMBROS TITULARES Alvarado Garrido, Luis ‘Alzamora Traverso, Carlos Aramburi Menchaca, Andrés A. ‘Arias Schreiber Pezet, Alfonso Bakula Patifio, Juan Miguel Belaunde Moreyra, Antonio Calle y Calle, Juan José DeBakey, Delia Revoredo de Ego-Aguirre Alvarez, Julio Fernandez Puyo, Gonzalo Fernandez Stoll, Jorge Ferrero Costa, Eduardo Gamio Palacio, Fernando Garcia Calderon Koechlin Manuel Garcia y Garcia, Arturo Garcia Montifar, Guillermo Hooper Lopez, René Hoyos Osores, Guillermo Leon Barandiarin, José Letts Sanchez, Edwin Llosa Gonzales Pavon, Luis E. Liosa Pautrat, Jorge Mac Lean Ugarteche, Roberto Miro Quesada Sosa, Aurelio Morelli Pando, Jorge Pérez de Cuéllar, Javier Proafio Correa, Victor Puente Radbill, Jose de la Romero Padilla, Emilio Schwalb Lopez Aldana, Fernando Soto de 1a Jara, Alberto Ugarte del Pino, Juan Vicente Ulloa, Bolivar Wagner de Reyna, Alberto Wieland Alzamora, Hubert MIEMBROS CORRESPONDIENTES Furnish, Dale Beck Galer, Julio Jiménez Veiga, Danilo Wolff, Francis. Zanotti, Isidore Zuleta, Bemardo Maekelt, Tatiana B de MIEMBROS ASOCIADOS Althaus Guarderas Miguel Alzamora Valdez, Mario ‘Arzubiaga Rospigliosi, Augusto Caceres Enriquez, Jaime Couturier Mariétegui, Hernan Dafing Zapata, Roberto Delgado Aparicio, Luis Ep¢inas del Pando, José Antonio Pspinoza Saldaiia, Fose “Feméndez de Paredes C , Enrique ‘Garland Combe, Juan Guillén Salas, Fernando Lohmann Villena, Guillermo Lozada Tamayo, Samuel Tuna Mendoza, Ricardo Mclean UrzGa, Aiberto Marchand Stens, Luis Mariategui Arellano, José Carlos Matirtua de Romana, Oscar Morelli Pando, Augusto Osterling Parodi, Felipe Pareja Paz Soldan, Jose Pierola Balta, Nicolas de Ramos Suero, Alfredo San Martin Caro, Alejandro Solari Tudela, Luis Sosa Voysest, Claudio Soto Polar, Alvaro de Temple Aguilar, Ella Dumbar Townsend Ezcurra, Andrés Tudela Barreda, Felipe Ulloa Elias, Manuel Vasquez Salas, Jorge Villaran Koechlin, Roberto Yrigoyen Yrigoyen, Martin SOCIEDAD PERUANA DE DERECHO INTERNACIONAL REVISTA PERUANA DE DERECHO INTERNACIONAL ORGANO DE LA SOCIEDAD PERUANA DE DERECHO INTERNACIONAL COMISION DE LA REVISTA Luis Alvarado Garrido Jorge Fernandez Stoll Manuel Garcia Calder6n Koechlin Roberto Mac Lean Ugarteche Victor G. Proaiio Correa XL ANIVERSARIO DE LA ONU — Discurso del Presidente del Peri, Doctor Alén Garcia Pérez, en el XL Pe- rfodo de Sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas ...,.. 5 — Discurso del Ministro de Relaciones Exteriores del Perit, Doctor Allan Wagner Tiz6n, en la Sesion del Consejo de Seguridad, Conmemorativa del XL Aniversario de las Naciones Unidas.................0.... 19 — Las Naciones Unidas y el Derecho Internacional, ntis Solaih Teel gs os sip 8 is ap oe ese ninin ton winnie Se wip Mek ein 0 - 3 — Las Naciones Unidas y el Desarme Hugo Palma V0... 02. cee eee eee 35 = a ne ana na ple clad Fane Rialiettt wcxu11.00 oy Geo we scssia se os CErE ow He 45 = i Spin Ueto dl ire Ul empaci ieerpsine MUNCIE ER OF os se Sasa ia pita dan ow oie — 1985 — LIMA - PERU ARHGiS AAMOIDAVHATH OH DINAT AU AVA 3 6 ag Re ATAVAT AS 40 HOLY peravdA ein. @ gual an atin: osad ool onadot nilrioynd ato eble} necwwi} iota, OAT AG OA avis, 5K Lo EX ly no exe aout? ablA wotsed ve lob alasbiend (sh oemeedtt _ goblin’ f asin niaslt aed yb lexan anltieunA at ob nancies? sh obots mall, serie ano feb eneitstnd ence A ob angi fob omeazil - Ib adie? el np adsiT congelt ssstotnall ae! ob Shanwritd, DC feb A orto fo nahietd eamadou it ond aeimontesod debinegs® 2h ofan aabiond lenenoua semieaitl yy aabiur'} xanoioslt end ~ NV gralett og a noiweatitosy on at ¢anbiat! sancine ead ~ abled 3 x18) onizsnevinity oiseqas fob orsateh fob = paeetn: a sus aut sitemeter — ager — DISCURSO DEL PRESIDENTE DEL PERU, DOCTOR ALAN GARCIA PEREZ, EN EL XL PERIODO DE SESIONES DE LA ASAMBLEA GENERAL DE LAS NACIONES UNIDAS: (23 setiembre 1985) Sefior Presidente de la Asamblea de las Naciones Unidas y Ropenenteges de la Espafia que afirma sus raices en la comunidad Latinoamericana quesla Sefior Secretario General, simbolo del compromiso del Pert con Ia co- munidad internacional y de nuestra fe en que la transformacion del Pera esta vinculada al cambio y a la justicia del mundo. o Sefiores Representantes de todas las Naciones: Para algunos ésta cs una reunion ritual, declarativa y simbdlica, nosotros no perdemos la fe, porque sabemos que quienes nos escuchan no.son un ‘organismo burocratico, sino que ante el egoismo, la miseria y la violencia de nuestro mundo, asumen a plenitud su papel de representantes de layhu- manidad. Claro que podriamos preguntar si en sus cuarenta afios de existenciay las, Naciones Unidas han cumplido a cabalidad su objetivo, si existe verdadera- mente la paz en el mundo. Y responder que la paz nuclear es. sdlo el eq librio del terror y de la in eguridad, que esa paz aparente expresa sus tensi nes trasladando sus conflictos a los paises mas pobres, y que bajo esa\paz, se encubre un sistema economico desigual ¢ injusto, en el cual las Naciones, Centrales dominan en su favor a las demds, manejando las tasas de interés, os precios, los salarios y por consiguiente el poder en los paises pobres, ara mantener profundas injusticias que generan violencia. Pero decir todo eso, serfa incurrir en la letanfa que tantas veces se ma es cuchado en este recinto. Yo vengo a reafirmar que a pesar de eso, las Naciones Unidas ¢s la. ioe, alta representacién de la humanidad y que venimos aqui porque: creemos' en la igualdad de los seres y las naciones y porque creemos que lahistoria no sera, en adelante, determinada por las leyes del mercado y del a sino que su sentido sera la afirmacién de /a libertad. DEMOCRATIZAR LAS NN.UU, Por eso, nuestra primera palabra tiene que Ser por Ja democratizaciénide, esta Organizacién que, segin su Carta, est4 basada en el principioxde ta'igualy dad de sus miembros, pero en la que el Consejo de Seguridad sigue regido s por la realidad de la Gitima gran guerra y las cinco potencias son duefias de un derecho a veto incompatible con la igualdad. Yo digo que ese derecho a veto es un baldén para esta Organizaci6n, por- que es el reconocimiento institucional de la fuerza y la amenaza. Y el circulo vicioso se cierra porque para eliminar ese veto precisaria de! acuer- do del Consejo en el cual estan las potencias duefias del veto. Un grupo de pafses, por fuertes que sean, no pueden contradecir el ca- racter universal de la Organizacién, una potencla, por mucho que aporte como cuota econdmica, no puede exigir el voto calificado y censitario en el que cada uno vale por la cantidad de dinero que aporta. Preferimos una Organizacin més pobre, menos burocratica, pero mas orgullosa de su dig- nidad moral, Y en ese sentido, planteamos que la contribucién econémica de todos Jos pafses sea la misma porque hay que renunciar austeramente a la mayor contribucién de los més ricos si a cambio de ella hipotecamios nuestro des- tino. 1 La fuerza de las Naciones Unidas no esta en el ntimero de oficinas 0 de funcionarios que tengan repartidos por el mundo, La fuerza de las Nacio- nes Unidas debe estar en el poder moral de la igualdad de sus miembros y en su capacidad de accion sin vetos. Y en este, que es el mas alto tribunal de la humanidad, nos comprome- temos por eso en la apuesta por la vida y, sin caer en el detrotismo, procla- mamos que si las asambleas y las palabras no han vencido al egofsmo, los pobres del mundo no perdemos la esperanza en el sentido de la historia. Y a los que usan de la fuerza prepotente, les decimos, como el viejo filosofo espanol: venceran, pero no convenceran. Venceran, con las fuer- zas de sus bombas y su dinero, pero a la democracia universal de las con- ciencias no la convenceran porque, a pesar de ellos, seguira latiendo en lia la esperanza de una humanidad mejor. PERU: UNA NACION QUE LUCHA Yo hablo en nombre de una nacién que lucha, de una nacién que no se rinde. No vengo a repetir lo que se ha dicho del orden mundial, y de lo que haremos todos juntos en el futuro para cambiarlo, Vengo a decir lo que ac- tualmente hacemos y el mensaje que traigo es un mensaje de voluntad. Creemos en la solidaridad de los paises y en su futuro comin, pero hoy afirmamos como un deber de cada pais la accién, la voluntad, y eso es lo que planteamos en cada uno de los temas que ahora deseo exponer: la deuda, los derechos humanos, el narcotrafico y el desarme, En todosvellos hay un solo mensaje nuestro: voluntad de accion. Aqui y ahora, muchos creen que el Per es el pais de la droga, la muerte y la violacion de los derechos humanos. Yo vengo a decir que somos mucho més que eso, somos parte de los pueblos empobrecidos de la tierra, parte de la América Latina y nuestros problemas tieren como fundamental origen nuestra relacin con la Eco- nomfa Internacional, carentes de un proyecto nacional, nuestro pais ha servido a intereses externos y en cada uno de los ciclos econémicos de este siglo, ha obedecido a los cambios del sistema internacional. El Peri fue desde el comienzo del siglo, un pats predominante exporta- dor de materias primas, cuando la economfa Internacional las requer(a y entonces los Andes y su poblacién campesina se mantuvieron bajo el lati- fundio. Al fin de la segunda gran guerra, comenz6 su proceso de industria- lizaci6n, pero ella fue producto de la expansién de la industria mundial cuyas corporaciones transnacionales vendieron sus méquinas y establecieron sus filiales en la capital de mi pais. Y ademés al introducirse el consumo de alimentos extranjeros se agudiz6 la pobreza campesina ocasiondndose un mayor éxodo hacia las ciudades, En este cuadro, la crisis mundial determing en el Perd una nueva ade- cuacion, Al orientarse los paises mas ricos hacia el proteccionismo y al cobro de la deuda, se nos impuso abrir las fronteras y destruir la indus- tria para comprar a la gran industria mundial y, ademas, reciclar las deudas con tasas de intereses cada vez mayores, ‘Como consecuencia de todo esto, una grave crisis sacude mi pais. La desigualdad regional que es el divorcio entre el bloque industrial adminis- trative y los sectores margi ales del campesinado y la ciudad. La distan- cia de los ricos y los pobres sigue avanzando mientras nuestra produccién per cdpita ha retrocedido a niveles comparables a los de hace veinte afios y aumentan la inflacién y el desempleo. Esta es la realidad dramatica que mi pafs atravieza. Pero el Perd es un pafs que ha hecho efectiva su democracia afirmando su voluntad. El PerG no quiere ser una nave al garete a merced de los vaivenes de la economia Internacional, EI Perd no.quiere continuar en el cfrculo vicioso. Devaluando la moneda porque avanz6 la inflacién, que a su vez crecié al aumentar los intereses del dinero para compensar la anterior devaluacién, El Per ha decidido gobernar su economia y no ser gobernado por clla, por eso, en mi pats la democracia es un hecho de voluntad nacional. + Sabemos que para hacer la revolucién democratica debemos ser Anti- imperialistas y luchar contra los hegemonismos, sabemos que la transfor- macién no es un hecho nacional sino que es un compromiso internacional de accién, Por eso, formamos parte del movimiento no alineado y afirmamos la unidad de América Latina, por eso, buscamos vitalizar el Pacto“Andino y concurriremos a todos los foros que afirmen la solidaridad de los pucblos de la tierra. Pero ante la crisis de hoy no podemos esperar y debemos actuar. No podemos seguir hablando y escribir cartas que los ricos de la tierra se niegan a leer, nuestros pueblos no pueden esperar a los indecisos, los or- 7 ganismos supranacionales no pueden convertirse en un obstdculo para la voluntad nacional, por eso vengo a exponer lo que estamos haciendo por la constitucién de un gobierno nacionalista, democratico y popular. Afirmamos como nacionalismo el derecho a la existencia autonoma de nuestro pueblo, como derecho a trabajar, a defender nuestra industria del aperturismo liberal, que en los dltimos afios la abrumé, afirmamos como nacionalismo la reivindicacién de nuestras riquezas naturales y aqui un primer tema fundamental se destaca: a deuda externa como el gran obstaculo para el desarrollo y bienestar de nuestros pueblos. LA DEUDA EXTERNA La deuda externa expresa la relacién entre los ricos y los pobres de fa tie- tra, y tiene por origen la desigualdad entre los precios de las materias primas y los productos manufactureros e industriales. ‘A lo largo de siglos, los pafses hoy subdesarrollados hemos financiado la economia mercantil ¢ industrial de los que ahora son ricos. Y en los dltimos afios, nos hemos endeudado para financiar modelos extranjerizantes de in- dustrializacién y consumo. La deuda si es, por consiguiente, un conflicto entre el sur pobre del que forma parte nuestra América y el norte industrial, imperialista y financiero. No debe ser por eso confundida con un tema que enfrente el Este y el Oeste en un conflicto de hegemon‘as. En segundo término, el endeudamiento original se ha visto inflado por la aplicacion de tasas de intereses usurarias, | interés ha sido en los pafses centrales no solo el costo de! capital productivo sino también un instrumento de captacién de capitales para cubrir el déficit de los gastos militares. Por esa raz6n dos terceras partes de la deuda de Amé- fica Latina se ha reexportado a los bancos por los sectores dominantes de nuestros paises. Y si sumamos los efectos de! intercambio desigual a las tasas de interés, veremos que éstas en términos reales han Ilegado hasta un 25 por ciento. En tercer lugar, la sobrevaluacion del délar como divisa apoyada en la devaluacion permanente de nuestras monedas, ha legado segun al- gunos calculos hasta un 40 por ciento y es en esa moneda en la que se nos exige pagar. En mi pais, se da el caso dramatico siguiente: im- portamos mafz comprando a los Estados Unidos para alimentar pollos, con los que pagamos en especie nuestra deuda a la Union Soviética. Asi, un pais amenazado por el hambre tiene que pagar con alimentos su deuda y se vuelve un lugar de transito para los productos que van de una potencia a otra. Si a ello agregamos que los paises ricos vienen aplicando politicas comerciales proteccionistas, cerrando sus mercados a nuestros produc- tos, comprobaremos que la situacién de la deuda se hace insostenible para nuestra economia. Y cabe preguntarse, iQué respuesta se le did al problema de la deuda en estos aos? en primer lugar, pedir nuevos créditos para pagar deudas anteriores aceptando intereses y comisiones mayores, para terminar més endeudados que al comienzo. Las leyes antimonopolio de los Estados Unidos fueron violadas por los bancos que se asociaron en sindicatos, para evitar la libre competencia en la colocacién de créditos. Asimismo fueron violadas las leyes federales del crédito, pues Jos bancos renegocia- ron con los paises sabiendo que estaban quebrados, sélo para asegurar el pago de los intereses, renunciando a la amortizacién del principal que es el capital de sus ahorristas, En segundo lugar, y como condicién para ese carrousel financiero, se aceptaron las dafinas condiciones del Fondo Monetario Internacional, orientando la economia de nuestros paises al pago de la deuda. Las cartas de intencién que expresan esas condiciones son, en realidad, cartas de sumisién colonial a la injusticia economica imperante, mientras los paises més ricos cierran sus fronteras, nosotros debemos abrirlas dées- truyendo nuestra industria y endeudandonos para seguir comprando a la industria extranjera, Como segunda receta de las cartas de intencion. Se nos exige devaluar la moneda para mantener la competividad externa de nuestros productos y eso, en otras palabras, es aumentar la cantidad de trabajo que debemos invertir en el pago de la deuda, La tercera receta sefiala que la tasa de interés interna debe asociarse a la devaluacién, impulsindose asi la inflacion en un permanente circulo vicioso de desempleo y pardlisis productiva. £l fondo monetario internacional explica estos resultados como pro- ducto de los gastos de! Estado y de su participacién en la economia. Y entonces, la consigna final es la austeridad fiscal. Las inversiones y gastos sociales deben recortarse para garantizar, de esa manera el servicio puntual de la deuda externa. Esas son las cartas de intencién aplicadas en los Gltimos afios para el empobrecimiento de nuestros pueblos y que mas que cartas de intencién son, como he dicho, cartas de sumision colonial a la injusticia. . Ademés, nosotros decimos que el Fondo Monetario Internacional no tiene autoridad moral para hacer la pedagogfa de la austeridad en nuestro pais, porque en la década de los afios 70 cuando era necesario al capitalismo colocar petrodélares en créditos para los paises pobres, el Fondo Monetario alenté el endeudamiento. En esos afos, fue complice y promotor del dispendio, de las inversiones improductivas. Fue cém- plice de! crecimiento desmesurado de la administracién publica. Ademés el Fondo Monctario Internacional slo exige austeridad a fos paises pobres, favoreciendo al pais mas poderoso de la tierra. Desde que en 1971 se declaro ja inconvertibilidad de! dolar, Estados Unidos es el nico pais que puede emitir liquidez indefinidamente para cubrir 9 sus propios déficits. Qué papel entonces ha cumplido el Fondo Mone- tario Internacional para ajustar la economfa Norteamericana? Anuncio como presidente del Perd que en la préxima reunion del Fondo Monetario en Seul, exigiremos decisiones sobre la reforma del sistema monetatio y el reparto de la liquidez mundial en forma més justa. De lo contrario, no nos interesa ni conviene pertenecer a un orga- nismo que sirve al beneficio de un solo pais. Por eso reiteramos que el Fondo Monetario Internacional no sera intermediario entre nosotros y entre nuestros acreedores. En el didlogo con los acreedores no aceptamos como condicién la hipoteca de nuestra soberania econdmica, ni la imposicién de condiciones de polftica interna, firmando cartas de intencidn como instrumento negative para nuestro pueblo. Reitero ante el Mundo que mi responsabilidad de gobernante es con el pueblo peruano, que es para mf el primer acreedor, y que el Gobierno Perua- no ha sido elegido por el pueblo y no por un circulo financiero para satis- facer sus apetitos. DEUDA O DEMOCRACIA En conclusi6n, afirmamos que en las actuales condiciones, por su origen injusto y por los medios por los que se ha visto incrementada, la Deuda Externa no podra ser satisfecha por ninguno de nuestros pafses, porque el esfuerzo de servirla puntualmente ahogaria en miseria y violencia nuestras democracias. La alternativa es entonces dramatica; 0 Deuda 0 Democra- cia, ‘© Deuda 0 Democracia, esa es la encrucijada de la América Latina actual, esa es la encrucijada del mundo pobre. Y debemos decidirnos ya por un ca- mino, Creemos que el objetivo tiene que ser la unién de los de dores y el cambio radical de la situacion, Para eso necesitamos concordar posiciones con los pafses del Africa y el Asia y concertar la accién de la América Lati- na, 160 afios de vida independiente en América Latina nos ha mostrado que el desarrollo aislado de cada pais es un modelo condenado al fracaso. Y sin embargo, nos empefiamos en {a soledad, Recordando el titulo de la més grande novela, nuestros paises viven ya 160 afios de soledad. Exporta- dores primarios, compradores de fabricas, deudores, seguimos aislados, porque los cantos de sirena del Fondo Monetario y los Bancos llaman a unos Y Otros a soluciones individuales que son s6lo esperanzas pasajeras o cartas de intencién de inmediato incumplidas. Invocamos unién al movimiento No Alineado, unién a los paises de Amé- rica Latina, La unién en este tema es una prueba concreta del No Alinea- miento, porque el didlogo politico seré no sélo para tratar de la deuda sino para replantear el orden econdmico internacional. Y asi la deuda que es nues- 10 tra debilidad sera e| instrumento de nuestra fuerza y el impulso de nuestra unién. Ese es el gran camino: La unién, pero hasta entonces el Peri no puede esperar la sucesion de reuniones sin resultados concretos. No caeremos en el circulo vicioso de esperar la unién del futuro y hasta entonces no hacer nada. No caeremos en la espera pasiva, esperaremos activamente. No sdlo proponiendo el maximalismo de la audacia lejana sino comprometiéndonos en la lucha concreta. Por eso hemos tomado una decisién que sostendremos: El Pera solo asignara a la Deuda, 1 de cada 10 dolares, la décima parte de lo que le paguen por su trabajo y sus exportaciones. Esta es una decision responsable y revolucionaria, porque es la decision de un pais pobre,’importador de alimentos e insumos industriales cuya deuda es con los Bancos Occidentales y que ha sufrido y sufre la presién del Fondo Monetario. Nuestra responsabilidad, en esta decisién, es afrontar sus consecuencias. No tenemos relaciones privilegiada con ninguna potencia, porque no com- batimos una dependencia como instrumentos de otra hegemonia. No adoptamos posiciones espectaculares, aconsejando dejar de pagar mientras se paga puntualmente a un lado del Mundo y se paga con soberania estra- tégica una cuantiosa deuda que, por esa raz6n, el otro lado del Mundo no exige con apremio, No queremos exportar mesidnicamente el modelo de pagar el 10°%/o, s6lo queremos comprobar que se puede dar un gran paso y que si muchos se deciden a hacerlo a su manera, abriremos las alamedas del futuro. En el futuro si nos unimos caben otras soluciones, pero hoy entre el asambleismo de los grandes discursos y el realismo de las decisiones, nosotros hemos to- mado este Gltimo camino, Porque si nuestra relacién con el mundo industrializado se expresa en la Deuda, la Deuda tiene su origen histérico en la injusta diferencia en el pre- cio de las importaciones y exportaciones Hoy las exportaciones de cobre, plata, harina de pescado, petréleo, bajan sus precios mientras suben los intereses reales de la Deuda. Nosotros estamos convencidos que al vincular los dos aspectos lograremos el cambio de esas re- laciones asimétricas. Esa es nuestra apuesta en el destino y fijaremos también nuestras condiciones de pago. Porque si el interés es el costo del dinero en un plazo, al fijar un tope de pago el plazo se extiende y al alargarse el plazo varia de hecho la tasa de in- terés. Alguien se ha apresurado a decir que asi lo que hacemos es acumular més deuda, pero ese pesimismo pasivo no distingue los dos espacios-tiempo diferentes: El del acreedor, para el cual los intereses se acumulan, y el del deudor que al sefialarse un tope de pago esté fijando sus propias reglas, in- dependientemente de la acumulacién que el acreedor supone tener. Al fijarse como principio un tope respecto a las exportaciones, la incer- tidumbre del futuro ya no es nuestra, pasa a ser un problema de los acree- dores. " Bajo las condiciones tradicionales, en 1986 deberfamos pagar 2,400 mi- Hones de délares en servicios, mas 3,100 millones atrasados del afio anterior. Eso en conjunto significaria un compromiso por 5,500 millones de dolares a pagar en 1986, Es decir, el 160°/o de nuestras exportaciones calculadas para el préximo afio en 3,400 millones de délares. Ahora, de acuerdo a nuestra decision, el monto maximo asignable seria de 340 millones de délares y se orientara prioritariamente a los organismos financieros internacionales, a los créditos de gobierno a gobierno, porque debemos ganar nuestra autonom/a economica pero aceptar también con realismo que requerimos el intercambio tecnolégico con el mundo para apoyar nuestro desarrollo. Y parte importante de la cooperacién de go- bierno a gobierno y los créditos de organismos financieros otorgados en condiciones favorables, deben ser satisfechos. Ademés, el Peri es un responsable que no se limita a culpar de la Deuda Externa a la economia internacional y a los Bancos. Un pueblo que busca su transformacidh revolucionaria tiene que ser autocritico con su propia historia y reconocer que, por su anterior desunién y falta de conciencia, permitié su dominacion por grupos ligados a intereses externos y tiene responsabilidades que asumir. En la hora de la decision, ef Perti seguird manteniendo sus propésitos mien- tras las circunstancias no cambien y hasta que se rompan las barreras protec- cionistas y se restituya a nuestras exportaciones su valor, reivindicando nues- tro trabajo. Yo se que la respuesta a esta decisién puede ser la imposicién de sancio- nes y enmiendas 0, como se anuncia, que la Deuda Peruana serd declarada valor deteriorado en el mes de octubre. Como Presidente del Pera, vengo a decir que no debe esperarse hasta octubre para declararla, La deuda peruana ya es valor deteriorado. Aquf y ahora, nosotras lo declaramos. Pero lo que debemos preguntarnos es cémo y quiénes deterioraron nuestra economéa y qué respuesta historica debemos dar a esta situacion. Por eso nuestro segun- do objetivo es !a democratizacién cabal de nuestra sociedad, como respuesta de solucién a la crisis que vivirios. Entendemos que la persona humana es el fin superior de la sociedad y del Estado y afirmamos que la democracia debe iniciarse y sustentarse en el su- fragio y la libre expresion. No hay democracia sin participacién. No hay socialismo sin libertad. El voto universal no puede ser sustitu/do por el voto sectorial y corporativo en el centro laboral, EI voto universal no puede ser sustituido por el mesianis- mo gracias al cual un protagonista se convierte por decenios en duefio de la verdad y la historia y condena a su pueblo a la incapacidad y el silencio. El voto universal y {a libertad no pueden ni deben sacrificarse ante la oferta de un pan que justifica dinastfas e hipotecas nacionales. Nosotros creemos firmemente que es posible establecer gobiernos que sean gobiernos de pan y libertad. Y que una actitud contraria, cualquiera sea su 12 ‘signo 0 apoyo, es en cualquier parte del mundo solamente una tirania. Pero creemos que la democracia debe ser también distribucién igualitaria de los recursos sociales, desarrollo arménico de regiones y sectores econdmi- cos, la democracia ha de ser un modelo econémico que rompa el cfrculo vi- cioso que aisla la industria centralista ante la agricultura marginal en las que millones de peruanos estan condenados a la miseria. TERRORISMO Y SUBVERSION La democracia tiene que ser la universalizacién de los derechos al trabajo, a la salud, a la educacién, a la participacion. La democracia tiene que ser el camino real y posible al socialismo, En este punto, la Constitucién Peruana es original. Si otras Constituciones se inician definiendo al Estado, la nuestra comienza hablando de la persona, Desde esta perspectiva es que quiero tratar el segundo tema de esta exposi- cién: El lacerante y dramatico problema del terrorismo y la subversion, que en los dltimos afios ha producido miles de muertos, miles de heridos y cuan- tiosas pérdidas materiales. Al repudiar el terrorismo totalitario y dogmatico, rechazamos con él la justificacion de los medios por el fin, porque esa ética conduce aceptar que tiene la raz6n el que tiene mas armas. Combatiremos la subversion con firmeza inclaudicable, pero con respeto ailasileyes y los Derechos Humanos. Reconocemos que la accién subversiva ha:sido; posible no s6lo por fa falta de previsién y por la ausencia de una po- litiea social,.y;¢condmica bien planificada;. sino porque la subversion se ha nutrido de la exasperante,miseriaen la.que se encuentran millones de compa- trintas abandonadosiy 9:98 92 No. ¢s; casual que:el :terrorismo; haya surgido en las zonas.mas deprimidas del pais), Haxsurgido.,en; la,que chemos) denominado trapecio andino; cuya poblacién haisido sometida desde los tierapes delay mm taal permet tin explotador y.a un rigido sistema centralista.» »oMillones. de pertianos:quedaron embolsadosien un: seribrmurilioae ‘opti Unidos por wun: mismo iddioma: mayoritariamente: eloquechta,:unidos por a una misma cultura que ésta Andina\-unidos por un-mismo sistema de produc ‘ ion ‘agricola,: esos: peruanos':fueromagredidos:y:' marginddos> por un Esta do que no los representé. abiv st ioe WsAyacucho; Jaoregion:donde inicia sus-actividades et terrorismoyesté en i ese trapecio:anding...En Ayacucho, de-tada mil personas que viacenmiueren iy méasde 270:.al)cumpliriun-aho, mientras el: prac en) ‘América atina' He del-73 por mile: i> aOR TLE aii ~ve Em Ayacucho, ¢b74 pon siento deta: poblacion’ stones celine lugares sélo una de;cada-cien casas tiene agua, y-sOloccinico'de cada 100, tuz eléctrica. Ese es Ayacucho, sefior Presidente, centro: hist6rico:de dlos:pye! blos de América donde se libré la gran batalla final por su independencia, B Y es justamente aprovechando esas clamorosas injusticias, que el terro- rismo encontr6 terreno fértil para lucrar con la desesperanza y la tristeza del pueblo, enfrenténdolo precariamente armado a las fuerzas del Estado. Por ello es que no podemos pagar la Deuda Externa més alld del 10 por ciento de nuestras exportaciones, y por ello es que invocamos un acuerdo regional para no seguir gastando en armas millones de délares, que pueden redimir de su pobreza a los pueblos olvidados. Porque el terrorismo y la violencia también se alimentan de un trasfondo polftico, y para combatirlo debemos entenderlo no sdlo como |a accién de un grupo mesidnico y tota- litario, Debemos actuar politicamente haciendo el esfuerzo por incorpo- rar a esos millones de seres a la civilizaci6n, afirmando en ellos las institu: ciones democraticas y la presencia del Estado y reivindicando la agricultura yel campesinada como sustento de nuestra nacionalidad. Hay pues, seffores delegados, una estrecha relacién entre la historia eco- némica, la Deuda Externa y la miseria que impulsa y ayuda a la violencia en el Ande. Por eso me he referido largamente a ella, porque en el caso de mi pas puede estar el futuro inmediato de cualquiera de sus pafses 0 de ouos pafses de América Latina si la miseria avanza y, aprovechando de ella, las concepciones totalitarias y extremistas. DERECHOS HUMANOS De allf nuestra conviccién de que sélo un nuevo orden econémico interna -cional abrira el camino a la solucion duradera y democratica de Ia violencia, Todo ello naturalmente acompafiado de una vigorosa accion que combata con firmeza a los subversivos, pero dentro del marco de la ley. Nuestra carta de presentacién democratica ante el Mundo es el respeto a la vida y al derecho de las personas, Nada justifica la tortura, la desaparicion 0 laejecucién sumaria. La barbarie no debe combatirse con la barbarie. Es cierto que la accién del orden piblico anénima y colectiva, ante una subversion que tiene esas caracteristicas, produce reacciones de agresividad irracional, pero en ningtin caso eso justifica silenciar los hechos o mantener- los impunes. Por eso, el gobierno peruano ha debido tomar en los altimos dias draméaticas decisiones. La democracia la defenderemos con energia, con la ley y con la justicia social, comprobando que actuamos en nombre de la vida. 'Y porque actuamos en nombre de la vida, creemos que la politica debe ser una dimensién ética de respeto y de moral, Hasta hoy la expansion de los intereses econdmicos ha gobernado el mundo, sacrificando pueblos y seres. Las empresas, los Bancos y las superpotencias lo han orientado a servir las necesidades de la produccidn y el consumo, porque es gobernando el consu- mo y Ia publicidad como se automatiza a los seres humanos para servir la logica de esa economia, 14 NARCOTRAFICO En este punto abordaré el tercer tema de esta exposicion; El narcotrafico como actividad que corrompe instituciones y degrada al hombre. ‘Creemos que el consumo de la droga es s6lo la exacerbacién del consumo. como légica del capital, Consumir, consumir hasta la autodestruccion es la caricatura del sistema econdmico. La misma avidez de ganancia que deshumaniza al capital, se retrata y agu- diza en la droga que es el consumo de [a insatisfaccion. La droga se revela asi como una suerte de estado superior del capitalismo consumista, La Gnica materia prima que ha aumentado su valor es la cocafna. La Gni- ¢a transnacional exitosa originada en nuestros pafses es el narcotrafico. El esfuerzo més logrado de integracién andina lo han hecho los narcotraficantes, Pero ésto, sefiores representantes, ia qué se debe? Segiin la economia liberal la produccién se regula por la demanda, y es un hecho que en el tema de la droga el principal mercado de consumo es el de los Estados Unidos de Nor- teamérica. Para el Perd, el consumo de la droga no es un problema nacional, pero a pesar de eso en 50 dias de gobierno hemos dado los golpes mas decisivos a la internacional del vicio. Veintidos aeropuertos, tres helipuertos, avionetas de largo alcance, cientos de kilogramos de droga y ocho laboratorios de gran ta- mafio nan sido descubiertos e incautados, todo lo cual significarfa que el con- sumo de drogas en Jos Estados Unidos de Norteamérica sufrira una merma de aproximadamente 80 toneladas anuales valorizadas en 5,600 millones de dé- lares, Cabria preguntar aqui a la administracion norteamericana, si eso hemos hecho nosotros en 50 dias, éQué hace ella por los Derechos Humanos de los seres que se derrumban en Gran Central Station y otros tantos lugares? Ca- bria preguntar cudndo luchard la administracién norteamericana, legal y cris- tianamente, para erradicar y condenar el consumo de la droga en su propio territorio que es el primer mercado’ que impulsa la deformacién de nuestra vida campesina. Un economista liberal nos recomendaria sacar las manos de este riesgoso tema, pero creemos que el Estado no puede ni debe asistir indiferente a la corrupcién y al vicio, Por eso asumimos como un deber a lucha contra el narcotrafico, porque es un delito contra la humanidad, no lo hacemos por la concesién de un prés- tamo y la ayuda de unos millones de délar s que se nos ofrecen, y que en ade- lante no aceptaremos porque nos basta con nuestra propia conciencia para defender a los jovenes del mundo, sean peruanos, sean norteamericanos 0 de cualquier otra nacion, Pero, desde aqué digo que también es un delito contra la humanidad, con ta misma gravedad y cardcter que el narcotrafico, también es un delito contra la humanidad elevar los intereses, bajar los precios de las materias primas, dis- pendiar los recursos econdmicos, en tecnologias de muerte, mientras cientos 1s de millones de seres humanos conviven con la miseria o son impulsados a la violencia. EL PERU ANTE EL MUNDO Por tiltimo, sefior Presidente, quisiera referirme a la posicion del Pera ante el mundo, para en ella tocar el cuarto tema de esta exposicion. Nos reconoce- mos latinoamericanos y luchamos por la integracién de nuestro subcontinente en su posicién antimperialista. Porque s6lo asi tendremos una voz respetada en el tema de la deuda, s6lo asf tortaleceremos nuevamente el trato multila~ teral de los grandes problemas y cvitaremos que las grandes potencias trasla- den sus fronteras a nosotros. Como camino a esa integracién apoyaremos los esfuerzos de paz del Grupo de Contadora para salvaguardar la soberania y libre determinacion de los pueblos de Centroamérica. Y como Continente comprometido, nos hemos constituido con otros paises en cl Frente de Apoyo a Contadora, dispuestos y unidos para estar presentes si una potencia quiere violar con sus armas la soberania de algiin pais, Entendemos que en esa regién se juega hoy también el destino de los Latinoamericanos. ‘Afirmamos la necesidad de fortalecer et Grupo Andino, impulsando un nuevo protocolo actualizado y proponiendo la ampliacion y mayor vigencia del,Fondo Andino de Reserva que como organizacién financiera, ha superado ya con sus desembolsos en la region al Fondo Monetario Internacional. Ansiamos establecer acuerdos bilaterales de comercio compensado que nos liberen de la intermediacion de las monedas duras, afirmando nuestra rela- cién e integracién econémica y los primeros pasos para un convenio de este tipo los hemos dado ya con el Brasil. ARMAMENTISMO- Pero en la escena internacional sobresale nitidamente el tema del arma- mentismo, Somos un pais de paz, respetuoso de los tratados internacionales, ajenos a la carrera armamentista. No representamos la estrategia de ninguna po- tencia ni hemos sido contagiados por la visién egocéntrica de la seguridad que caracteriza a las grandes potencias. Para ellas, la seguridad propia es la inseguridad de los otros, pero de esta manera se termina siempre en Ia inse- guridad de todos, Esa.escla légica y la neurosis de los débiles, nosotros creemos que la me ja defensa es la afirmacién de nacién como pueblo y que la urgencia social ide-nuestros pafses nos impone limitar nuestros gastos en armamento, Por eso, propontemos en América Latina un acuerdo regional para la reduccion sustan- tiva de'los gastos er armas y no evitaremos ningGin esfuerzo para lograrlo, “Estoy seguro que mas seres humanos han muerto porque no se utiliz6 en 16 su provecho el dinero utilizado hacia las armas, que la suma de todos los muertos de todas las guerras que han sucedido en nuestra historia, Cada bala, que en un 99°Jo de los casos se usa en practicas de tiro, es una racién alimenticia que hemos podido entregar a un nifio para defenderio de la muerte, Pero hoy, la venta de armas de rdpida obsolescencia es parte muy importante de! comercio mundial, y esa tecnologia renovable no sélo implica la competencia de nuestros pueblos, sino las altas ganancias de las naciones. vendedoras corresponsables de la crisis y de los traficantes de armas. Esos profesionales de la muerte son promotores de la intriga entre nuestras nacio- nes y comisionistas de nuestras rivalidades, En este, como en los anteriores temas, no nos limitamos a proponer accio- nes colectivas esperando pasivamente que el consenso se produzca. Creemos en el consenso, pero creemos también en la voluntad. La voluntad de cada uno de nuestros pafses debe ser rescatada, la voluntad nos permite sefialar como pais un tope en el pago de la deuda, la voluntad nos obliga a luchar von- tra la subversi6n dentro de los Derechos Humanos. La voluntad nos obliga a combatir el narcotrafico sin pedir compensacién. En este caso, la voluntad también nos exige avanzar. Hemos reducido radi- calmente una compra de aviones de guerra de alta sofisticacién pactada con Francia. ¥ si no pagamos la deuda tampoco usaremos nuestro dinero benefi- ciando 1a industria de la muerte. Por la propia iniciativa de nuestra Marina de Guerra hemos desmontado naves armadas y nuestras Fuerzas Armadas en el contexto de un mundo nuevo se orientan a la accién para el desarrollo de la Nacién. No nos mueve, entonces, el temor de la debilidad frente a los otros. No buscamos armarnos acumulando falso poder ante los demas. Tenemos con- fianza en los pueblos de la tierra. No nos sentimos agredidos por nadie y con esa confianza sustentada en nuestra voluntad, estamos dispuestos a tomar ac- ciones coincidentes con este planteamiento, Los pueblos pobres de la tierra, no somos enemigos unos de otros, tenemos. sf un enemigo comin que ha penetrado en nuestra historia y nuestras fronte- ras con miseria, con dominacién y con justicia. Es el imperialismo que nos di- vide y comercia con nuestra desunion, ‘CON EL AUTENTICO NO ALINEAMIENTO. Frente a él, afirmamos nuestra participacion e identificacion con el movi- miento No Alineado, en su originalidad, auténtica y sustantiva, porque no somos instrumento en la estrategia bipolar de las potencias. No creemos que del conflicto maniqueo entre el Este y el Oeste pueda lo- grarse algin beneficio para nuestros pueblos. De este conflicto de fundamen- talismas se extraen s6lo los conflictos limitados en los paises de la periferia. Afirmamos el espacio propio de los principios originales del No Alineamiento sustentados por Nehru, Tito y Nasser, y en América Latina por Haya de la To- 7 rre desde 1924, El planted, como principio de accién antiimperialista, la inte- gracion de América Latina para construir el socialismo democratico. En nues- tro Continente |a integracién es la garantia del No Alineamiento que no con- siste ert liberarse de una hegemonia para sustentar una alianza natural con los pafses det Este. EL TIEMPO DE LA VOLUNTAD Por eso, sefior Presidente, reitero desde este alto tribunal que somos pueblos pobres pero dignos, libres y dispuestos a la unién y que ante el poder armado de las superpotencias y su riqueza enaltecemos el poder moral de la justicia Venimos a requerir a la Europa unida hacer una reflexién sobre si misma y comprobar que tiene mas puntos comunes con los pueblos pobres que con el hegemonismo bipolar. Porque Europa es también campo de estrategia poli- tica y militar. Sus tierras erizadas de bombas nucleares propias y ajenas estin inadas por fa inseguridad y su desarrollo econémico es, quiérase 0 no, sub- sidiario de la tecnologfa y orientacién econémica de las grandes potencias. Y en el marco mas amplio de todos tos pafses, afirmamos la interdependencia de las naciones det Norte y del Sur. Creemos que la estrategia definida en los afios 50 y 60 no ha sido actualiza- da y sigue limitando su preocupacién a zonas ya clasicas como el Sudeste Asiatico, el Medio Oriente, el Atlantico Norte y el Caribe, olvidando asi la mundializacion creciente de las decisiones y los conflictos. Por eso nos dirigimos también a los pueblos de los paises industrializados y de las potencias, recordandoles nuestra comunién en la humanidad. Y agué, mi saludo al pueblo norteamericano, al pueblo de Washington, Jefferson, Lincoln, Roosevelt, Kennedy y Luther King, y mi homenaje a su conciencia democratica y 2 las personalidades que desde aqui comprenden sin afin imperialista la América Latina y e! Tercer Mundo. Y desde este Tribunal, sefior Presidente, el més alto, saludo a la humani- dad, A quignes en todo los confines de la tierra, especialmente los mas. po- bres, en el Africa, en el Asia, agitan como armas sus conciencias para no ser objetos pasivos de un mundo y una historia irracional. ‘Nuestro saludo a quienes alzan su mirada al futuro y a la justicia. Mientras tanto, sefior Presidente, hemos venido a decir que con pobreza pero con dignidad, el Pera ha comenzado a caminar hacia la paz, la indepen- dencia y la justicia. En nombre de los pobres de la .ierra En nombre de Dios Porque es ia hora de la acci6n, y Es el tiempo de la voluntad. Muchas gracias, sefior Presidente, DISCURSO DEL MINISTRO DE RELACIONES EXTERIORES: DEL PERU, DOCTOR ALLAN WAGNER TIZON, EN LA SESION DEL CONSEJO DE SEGURIDAD, CONMEMORATIVA DEL XL ANIVERSARIO DE LAS NACIONES UNIDAS (Nueva York, 26 de setiembre de 1985) Sefior Presidente del Consejo de Seguridad, Sefiores Cancilleres, Sefior Seeretario General de las Naciones Unidas: Deseo expresar la satisfaccién de mi pafs al ver a usted, sefior Ministro de Relaciones Exteriores, presidir esta sesion conmemorativa del Consejo de Seguridad al celebrar las Naciones Unidas su cuadragésimo aniversario, y estoy seguro que, bajo su habil conduccién, los Cancilleres participantes podran transformar este hito solemne en un articulado impulso de reflexion colectiva en funcion de la imprescindible renovacion de este tan central me- canismo de paz y seguridad, Sefior Presidente, Mucho se ha dicho y previsiblemente mucho més se di.d en los proximos dias de la inspiracién idealista que animé a los redactores de la Carta de las Naciones Unidas y de la proyeccién supranacional que encierran sus postu- lados basicos y principios normativos. Yo discrepo de esta vision, Todas las instituciones internacionales surgi- das de la segunda guerra mundial, en’ el campo politico y en el econdmico, ‘estuvieron impregnadas desde el inicio del escepticismo y amargura a que inevitablemente dan lugar experiencias histéricas tan devastadoras como las guerras, Los estadistas de! 45, si bien fomentaron lineamientos de conduc- i la para la comunidad. internacional, al definir la estructura de |a organizacin inyectaron en ella una dosis de duro realismo que se basaba en su percepcion de la necesidad de conferir un pape! tutelar a las cinco poten- cias victoriosas, con el corolario del mantenimiento de los paises débiles en un estado de subordinacién indefinida, Naciones Unidas, pues, es resultado de la interaccién de profundas motivaciones, tanto idealistas como prag- maticas, no siempre claras y diffcilmente compatibles. Naciones Unidas no reemplazan ni nunca estuvo concebida para reempla- zar el sistema de estados-naciones. Tampoco estuvo Hamada a ser un simple foro de buena voluntad o de inocua retorica. En consecuencia, no cabe un examen sostenido de los alcances y limitaciones de Naciones Unidas y de 19 su Organo principal, si no se sitéa esta evaluacién dentro de la dindmica inter- nacional. Todos conocemes las razones principales que han llevado al colapso el con- cepto original de la cooperacién politica internacional: por un lado, la exa- cerbacién ideoldgica de! debate entre las Potencias y, de otro, la falta de un progreso paralelo en el desarme y en la institucionalizacion de la seguridad co- lectiva, que son los dos pilares fundamentales para el cumplimiento cabal de la tarea que asigna la Carta al Consejo de Seguridad. Por cierto que el concep- to de seguridad colectiva es muy distinto de! equilibrio del terror que actual- mente vivimos. El desaffo que confrontamos es imaginar, entretanto, los mecanismos que permitan la instauracion de la seguridad colectiva dentro de términos de referencia seguros y permanentes. Para revitalizar el Consejo de Seguridad sc requeriria un replanteamiento previo del concepto general de la autoridad internacional, como ha sefialado en su Gltima memoria el Sr. Secretario General, cuya presencia y labor en nuestra Organizacién enorgullecen a mi pais. Los instrumentos internacio- nales existentes serian quiza suficientes si existiera una genuina voluntad politica de cooperacion, particularmente por parte de los cinco miembros permanentes del Consejo, pero ésta resulta inasible por circunstancias histé- ricas que saltan a la vista y que nos llevan a un Gnico consenso colectivo po- sible, que es el de nuestro actual desaliento, Tenemos pues, de un lado, un grave empantanamiento de los érganos prin- cipales de las Naciones Unidas, que se refleja en el verbalismo inflacionario de Ja Asamblea General y en una inhibicién compulsiva, que no es lo mismo que prudencia, en el tratamiento de los problemas politicos internacionales por parte del Consejo de Seguridad. Esto no es solamente el reflejo institucional de las crisis habidas en las dl- timas cuatro décadas, siro también el efecto de la sustraccion paulatina y sis- tematica de los problemas sustantivos de la esfera de accién de las Naciones Unidas. ‘A nuestro modo de ver, esta situacion sélo comprueba, en-el plano politi- co, el cardcter anacrénico de la estructura internacional creada por la genera- cidn de la gran guerra, que también se hace cada vez mas evidente en el campo econdmico y financiero. Dicho ordenamiento, que tendfa a la instauracion de un sistema de seguridad colectiva democratico, informado por un vago consenso de normas de derecho internacional, nacié viciado por la desigual- dad que el derecho a veto implanta, por el cardcter privilegiado que otorga a las potencias en detrimento de la posibilidad de accién de pafses pequefios y medianos, Y en esto debemos ser muy claros, No se trata de afirmar que la subordinacién legal de los paises medianos y pequefios es la causa de todos los problemas que confronta la Organizacién; pero sf se debe tener presente que en este organo, que tiene ta responsabilidad principal en el mantenimien- to de fa paz y seguridad, el compromiso que asumieron las grandes poten- cias fue de promoverlas en el servicio de la comunidad internacional y no de 20 sus propias concepciones politicas o de seguridad, Por ello, Naciones Uni- das de 1985 ne puede subsistir sélo como un agigantado y laborioso mo- numento enervado de voluntad polftica real. Debe asumir un rol acorde con la universalidad de la nueva realidad internacional y sus problemas en todos los campos de responsabilidad global, pues todos esos problemas comparten hoy la misma raigambre. politica. El nuevo rol politico que reclamamos tiene que reconocer el papel sobe- rano y constructivo que a los paises que conforman el \lamado mundo en desarrollo ineludiblemente les corresponde. Dar este gran salto cualitativo significaria asumir una premisa légica: que el cardcter interdependiente del mundo contemporaneo més que una tesis es una comprobaci6n realista. Y seria éste, a la vez, un paso previo indispensable para introducir en los 6rganos de Naciones Unidas la efectividad de la que carecen. En otras palabras sefior Presidente, el Consejo de Seguridad no podré funcionar coma érgano responsable: del mantenimiento. de la paz y la seguri- dad si no se asegura, en el tratamiento de su tematica y en la futura practica de su votacién, un esfuerzo efectivo de concertacién y negociacién que des- tierre cualquier nocidn de tutelaje que est refiida con una concepcién mo- derna del devenir internacional inmediato. Creo, en consecuencia, que la funcién pacificadora fundamental que le asigné la Carta demanda més que un vuelco de voluntad politica por parte de las grandes potencias que aseguraria progresos paralelos en el desarme y en la seguridad colectiva. Exige mucho mas que eso: requiere que compartamos el consenso indispensable de que los problemas del atraso constituyen un fac- tor determinante en la creacion de perturbaciones ciclicas en la atmésfera polf- tica internacional, que el subdesarrollo, producto de la injusticia, es la base etiolégica de la precariedad de la paz en ia actual postguerra. Por consiguiente, no puede existir ni diagnéstico ni progreso hacia una concertacién politica significativa si no pueden cumplir un papel central los paises hasta hoy marginados; es decir, si éstos no participan en las negocia- ciones reales de problemas politicos basicos. Y también si estos paises no privilegian esa funcién constructiva en cl marco del Consejo, superando la tentacién de enfoques retéricos o reiterativos, Las sugerencias hechas por las delegaciones presentes y las propuestas del Secretario General para que, dentro de su estructura actual, el Consejo de Seguridad no s6lo atienda sino resuelva algunos de los casi permanentes y la- cerantes problemas del mundo contemporaneo, merecen todo el apoyo del * Pera. Pero |a preocupacién excluyente del Consejo sobre focos que periddi- camente irrupcionan con pérdidas de vidas y dafios materiales, desde el Golfo Pérsico, Sudafrica, Afganistan, Centroamérica, el Oriente Medio hasta otras latitudes, no es suficiente para neutralizar una suerte de gangrena que corroe el sistema internacional. Creemos que, como muestra palpable de una inspiracién positiva capaz de replantear ef concepto de paz y seguridad en funcion de las peligrosas carac- 2 teristicas de la situacién actual, se debe comenzar por petmitir que la Secre- tarfa General actde en aqguellas areas o en aquellos casos no referidos a cucs- tiones de naturaleza estratégica global. De ahi en adelante el camino seguir 'siendo riesgoso pero serd un camino hacia el futuro y no una ruta hacia la formalizacién de \a anarqufa internacional. De otro lado, es inaceptable que en los pocos casos en que el Consejo ha adoptado resoluciones sobre temas que afectan realmente | mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales en los tiltimos afios, estas resoluciones no hayan sido aplicadas. Par tanto, el Pert considera que ha llcgado la hora de reemplazar |as ta- mentaciones, por la accion que la Carta exige y ante el desoimiento de las resoluciones del Consejo en el caso de Namibia y otros, se adopten las ma- ximas medidas coercitivas establecidas en cl Capitulo V1! para dar término a la ilegal ocupacion de Namibia, que repugna a nuestra conciencia de hom- bres libres, y restablecer asf, en parte, la credibilidad del maximo organis mo mundial, Sehor Presidente, En lo que va de Ia historia universal han sido imperfectas las asociaciones de Jos hombres, como era inevitable, pero este siglo, que ha producido catas- trofes tan grandes como las guetras de 1914 y de 1939, también ha logrado esfuerzos notables de concertacion, Naciones Unidas es a la vez el mejor pero el més perfectible de ellos. Pero la actual pardlisis de canales efectivos de cooperacion internacional, especialmente la brecha creada entre los paises del norte y los del sur, pone en peligro no s6lo la supervivencia de la ONU, sino el propio concepto, tan anhelado como evasivo, del mutilate. ralismo. Hoy se presenta una amenaza de mayor envergadura cuando algunas ins- tituciones internacionales se convierten en instrumentos privilegiados de los poderosos en detrimento de los intereses vitales de los pafses mas débiles, ‘afectando su propia viabilidad, como se da con tan dramética y ofensiva clo- cuencia en las politicas del Fondo Monetario Internacional y como se da de manera anacrénica con la institucién del veto en este Consejo de Seguridad. Cuando esto ocurre, tenemos ante nosotros el perfil de una estructura inter: nacional que se resiente con el concepto de la igualdad y da lugar al asomo de polfticas supranaciona es de signo opresivo. Mi Gobierno y mi pueblo, sefar Presidente, a pesar de las dificiles circuns ‘tancias que confronta mi pais, hemos hecho una apuesta por la vida. Tam- bién aportamos, con la fe indoblegable de nuestra nacién andina y con la fir- me decision de nuestra accién, por un nuevo orden internacional, genuina- mente democratico, en el que la paz sea consecuencia de nuestra civilizada concertaci6n y el desarrollo de todos los paises sea el resultado, no de la dadi 22 va que genera dependencia, sino de una auténtica justicia distributiva de los frutos del esfuerzo de nuestros pueblos. En ese esp/ritu sefior Presidente, es nuestro anhelo que el Consejo de Segu- ridad supere su simple rol de contencidn de las tensiones existentes, que tras- cienda |a funcién de recinto solemne en el que se plantean asuntos de limita- do alcance, y que se destierre la idea de que el Consejo de Seguridad, en vez de ser un marco de solucion de graves conflictos sea, en cambio, un instru- mento de exacerbacion de los mismos. Muchas Gracias. LAS NACIONES UNIDAS Y EL DERECHO INTERNACIONAL Luis Solari Tudela Embajador en el Servicio Diplomético del Pert, Pro- fesor de Derecho Internacional Pablico de fa Univer- sidad de Lima Actual Director de Organismos y Conferencias Internacionales de! Ministerio de Rela- ciones Exteriores. EI presente ensayo trata de describir muy someramente por cierto, la con- tribucién de las Naciones Unidas a desarrollo del derecho internacional en sus distintas ramas. Existe de un lado una sustantiva contribucién al derecho internacional piiblico que podriamos llamar clésico, en el que el aporte de las Naciones Unidas se registra en el Derecho del Mar, el Derecho de los Tratados, en la Convencién de Viena sobre Relaciones Diplomaticas, entre otros, pero ademés ha iniciado o impulsado con paso firme el desarrollo del derecho del desarme, del derecho espacial, de! derecho ecoldgico, de los derechos huma- nos, nuevas orientaciones éstas, el derecho internacional. Finalmente, este trabajo va precedido de una muy breve explicacién sobre los origenes y razones de existencia de la _organizaciones internacionales. 1, TEORIA GENERAL DE LA ORGANIZACION INTERNACIONAL La relacion internacional se expresa a través de dos vertientes: Ja bilateral y la multilateral, En el plano bilateral corresponde a la diplomacia clasica de pats a pats con- fiada su aplicacin a las Embajadas, mientras que la multilateral tiene una concepcién regional o globalista. En la primera hay una aproximacién por lo general pragméatica, en la segunda se desliza necesariamente una concepcion ideal, futurista. Sucede aqui algo parecido con el Derecho. La lex latao sea ley existente se aplica en el campo bilateral y la lege ferenda, ley que deberia existir, gobierna el desarrollo de la relacion multilateral, EI escenario donde se representan las relaciones internacionales a nivel multilateral, es el conjunto de los llamados organismos internacionales, tales como las Naciones Unidas, la Organizacién de Estados Americanos, etc. Estos organismos internacionales abarcan aspectos de cooperacién y aspec- tos politicos y proporcionan un marco legal a lo que algunos autores han de- nominado la comunidad internacional juridicamente organizada, Un ligero esbozo de los origenes y la evolucion de los organismos interna- 25 cionales nos remontaria a la Anfictionia Griega, la que algunos autores situan como el germen de estos organismos, Como se sabe, la Anfictionia Griega reunia a los representantes de las diferentes Ciudades-Estados griegas para resolver asuntos netamente relacionados ccn el intercambio comercial. La concepcién imperial de la civilizacién romana era contraria intrinse- camente a la creacion de entidades que tuviesen alguna semejanza con los actuales organismos internacionales, La famosa frase de Caton: “Delenda est Cartago’’ subraya la tendencia imperial de la sociedad latina, Con la dis- gregacién del mundo romano y el surgimiento de fo que en el futuro serfan los Estados modernos se puede advertir algunos signos de existencia de insti- tuciones internacionales. Es a partir de este perfodo que comienza a evolucionar la idea de una comunidad internacional. El sefior Feudal y el Rey concentran sucesivamente el poder y son depositarios de la soberan‘a. La lucha por !a afirmacién y la hegemonia marca el desenvolvimiento de estos Estados modernos y de su busqueda de ta Paz surgié la idea de un “arreglo general” el cual se materiali- 76 en 1815 en el Congreso de Viena. Entre los afios 1815 y 1918 con la consolidacién del Estado-Nacién mo- derno a partir de la Revolucion Francesa se comienza a estructurar tam- bién la forma de la comunidad internacional actual: se realizan en forma repetida congresos de cardcter internacional, el arbitraje como medio de solucion pacifica de las controversias alcanza un gran prestigio a partir del Arbitraje Alabama (1871), se firman los primeros Tratados multilaterales y se concretan los primeros organismos internacionales en materia de coo- peracion, fundamentalmente en el campo de las comunicaciones como fue la Unién Postal Universal (1865) y la Unidn Internacional de Telecomuni- caciones (1878), Este secular proceso de formacién encuentra su forma contempordnea con el surgimiento en 1919 de la Sociedad de Naciones, primer organismo internacional universal de cardcter politico, hoy remplazado’ por las Na- ciones Unidas. 1.1 IMPERIALISMO O COOPERACION La existencia de una politica imperialista y el establecimiento en la so- ciedad internacional de organismos internacionales, basados en la coopera- cién, es aparentemente contradictoria, pero ambas tienen en comGn el es- tablecimiento de una autoridad central, Lo cierto es que ya sea a través del ejercicio de una politica de dominio como ejercié por ejemplo el Im- perio Romano o una politica de cooperacién como la que se trata de esta- blecer en el mundo actual, el objetivo es instaurar una autoridad central que ya sea a través de la fuerza, en el caso del imperio, 0 la coordinacién en el caso de la sociedad internacional juridicamente organizada, se legue a.una unidad en el manejo de la administracién mundial. 26 No quiere esto decir que por ejemplo en la época actual vivamos en una sociedad internacional en que la politica imperialista esta ausente, como tampoco fue cierto que durante el cjercicio de una politica imperial las intenciones de establecer una sociedad internacional basada en 1a ‘coopera: cién no existiesen. Hoy dia por ojemplo ambas tendencias coexisten, De un lado la voluntad de la mayoria de las naciones por establecer real y auténticamente una sociedad internacional bajo ta autoridad de una especie de gobierno internacional y de otro, |as spiraciones hegemonicas de las grandes potencias por alcanzar esta autoridad central en el mundo a través de una politica de dominacion. En cl camino hacia esa autoridad universal, los paises han encontrado en los procesos de integracién regional una etapa previa a la integracién mundial. Ese parece ser e! destino histérico que estén cumpliendo el Mercado Comin Europeo, el Comecon y que trata con dificultades de realizar el Pacto Andino. Las opciones parecen estar dadas. La cocxistencia que presenciamos no es la de las superpotencias sino Ia de las politicas imperiales que ellas represen- tan y de otro lado la politica de cooperaci6n destinada a establecer una sociedad mundial basada en la cooperacién. En a primera se impondra un ‘orden que no conllevard 1a paz, en fa segunda sera el establecimiento de luna paz que por su propia naturaleza sera ordenada y armoniosa. 2. LAS NACIONES UNIDAS- Es la maxima organizacién de vocacién universal depositaria del compro- miso de llevar a cabo el establecimiento permanente de una paz mundial. La funcion primordial de! mantenimicnto de la paz y la seguridad inter- nacionales dentro de la Organizacién corresponde ai Consejo de Seguridad, Unico 6rgano que cuenta con la facultad para hacer uso de la fuerza para mantener o restablecer la paz y la seguridad internacionales. 1 empleo de las medidas coercitivas por parte de las Naciones Unidas es lo que se deno- mina la seguridad colectiva, que ha conseguido, en algunas ocasiones, resta- blecer la paz en conflictos localizados. , Pero el logro hasta la fecha de evitar una conflagracién mundial es consecuencia mds bien de la enorme capatidad bélica de las dos superpotencias, situacidn a la que se ha denominado “equi- librio del terror’, concepto por cierto muy distante al de seguridad colecti- va. El reto de las Naciones Unidas es conseguir, durante la tregua que pro- porciona este “equilibrio” un mecanismo de seguridad colectiva, eficiente y duradero, Los pilares fundamentales en los que descansa la culminacién de los de- signios que inspiraron las Naciones Unidas la constituyen los propésitos y los principios que sc enuncian en el Capitulo | de la Carta. Escuetamente estos propésitos son: 1. El mantenimicnto de la paz y seguridad internacionales; a que hemos he- cho referencia anteriormente; 27 2. El fomento entre las Naciones de relaciones de amistad basadas en el respe- to al principio de la igualdad de derechos y al de la libre determinacion de los pueblos; , 3. La cooperacién internacional en la solucién de problemas internacionales de caracter econdmico, social, cultural o humanitario y estimulo al respeto alos derechos humanos; 4. El que las Naciones Unidas sirva de centro que armonice los esfuerzos de las Naciones por alcanzar estos propdsitos comunes. E] establecimiento de este orden pacifico y armonioso se basa en el es- tricto cumplimiento de los principios que enuncia la Carta. Estos principios estan enumerados en el articulo 2° y son los siguientes: 1. Igualdad soberana de los Estados; 2, Cumplimiento de. buena fé de las obligaciones internacionales; 3. Solucién pacifica de controversias; 4. Abstencién de recurrir a la amenaza o al uso, de la fuerza contra la integri- dad territorial o la independencia politica de cualquier Estado; 5. Toda clase de ayuda a la Organizacion para cualquier accién que ejerza de conformidad con Ja Carta; 6. Aplicacién de los principios de la Carta de las Naciones Unidas a paises no miembros de la Organizaci6n; 7. No intervencién en asuntos internos de los Estados. De estos principios cabe resaltar la importancia fundamental que la misma Carta asigna a dos de ellos: el del respeto a los Tratados, que en la Carta, ade- mas de encontrarse en la enumeraci6n de principios le otorga una importancia especial al insertarlo también en el Preambulo: . A crear condiciones bajo las cuales puedan mantenerse la justicia y respeto a las obligaciones emanadas de los Tratados y otras fuentes del Derecho Internacional”, Y a la igualdad de los Estados cuando dice: “«., en Ja igualdad de derechos de hombres y mujeres y de las naciones grandes y pequenas’’. 2,1 LAS NACIONES UNIDAS Y EL DERECHO INTERNACIONAL Una de las funciones de la Asamblea General de las Naciones Unidas es “impulsar el desarrollo progresivo del Derecho Internacional y su codifica- cién” (articulo 13, parrafo 1A de la Carta), Para el cumplimiento de esca funcién la Asamblea General cred la Comision de Derecho Internacional, por Resolucion 94 (I) de 31 de enero de 1947. La Comisién ha examinado alrededor de treinta temas que en orden cronoldgico son los siguientes: 28 1. Proyecto de Declaracién de Derechos y Deberes de los Estados. 2. Medios de hacer mas facilmente asequible la documentacién relativa al Derecho Internacional consuetudinario, 3. Formulacién de los principios de Nuremberg. 4, Cuestion de una jurisdicci6n penal internacional. 5. Reservas a las convenciones multilaterales. 6, Cuestion de Ia definicién de la agresi6n. 1. Proyecto de cédigo de delitos contra la paz y la seguridad de la Humani- dad, . La nacionalidad, inclusive la apatridia. . Derecho del mar. 10, Procedimiento arbitral. 11. Relaciones ¢ inmunidades diplomaticas 12, Relaciones e inmunidades comerciales, 13. Mayor participacién en -tratados multilaterales generales concertados bajo los auspicios de la Sociedad de las Naciones, 14, Derecho de los tratados, 15, Sucesién de Estados en materia de tratados, 16. Misiones especiales, 17. Relaciones entre los Estados y las organizaciones internacionales. 18, Cuestion de !a proteccién e inviolabilidad de los agentes diplomaticos y otras personas con derecho a proteccién especial de conformidad con el derecho internacional. 19. Cléusula de la nacién mas favorecida. 20. Sucesion de Estados en lo que respecta a materias distintas de los Tra- ‘tados. ‘ 21, Responsabilidad de los Estados. 22. Cuestion de los tratados celebrados entre Estados y organizaciones in- ternacionales o entre dos o mas organizaciones internacionales. 23, El derecho de los usos de los cursos de agua internacionales para fines distintos de la navegacion, 24, Estatuto del correo diplomitico y la valija diptomatica no acompaiada por un correo diplomatico, 25. Relaciones entre los Estados y las organizaciones internacionales. 26. Inmunidades jurisdiccionales de los Estados y de sus bienes. 27. Responsabilidad internacional por las consecuencias perjudiciales de actos no prohibidos por el derecho internacional. Muchos de estos temas examinados por la Comisién han servido de base para Convenciones multilaterales y asi tenemos la conclusién de las Conven- ciones sobre el Derecho del Mar de Ginebra de 1958, la Convencion para reducir los casos de apatridia, |a Convencion de Viena sobre Relaciones Diplo- maticas, la Convencién de Viena sobre Relaciones Consulares, la Convencion sobre las Misiones Especiales, !a Convencién sobre el Derecho de los Tratados, 29 la Convencién sobre la Prevencién y. el Castigo de Delitos contra personas internacionalmente protegidas, inclusive los agentes diplométicos, la Conven- cidn de Viena sobre la Representacién de los Estados en sus Relaciones con las Organizaciones Internacionales de Carécter Universal y la Convencion de Viena sobre la Sucesion de Estados en Materia de Tratados, Pero las Naciones Unidas no se han limitado en su contribucidn al Derecho Internacional a los trabajos que elabora la Comisién de Derecho Internacio- nal, La reciente Convencidn de las Naciones Unidas sobre e! Derecho de! Mar suscrita en Jamaica en 1982, constituyé la culminacién de catorce afos de negociaciones dentro del marco de las Naciones Unidas, Asimismo, ha sido dentro de! marco de las Naciones Unidas que se han elaborado los principas Tratados sobre Derechos Humanos, particularmente el Pacto sobre Derechos Civiles y Politicos y el Pacto sobre Derechos Econd- micos, Sociales y Culturales, abicrtos ambos a la firma en el ao de 1966 En las Naciones Unidas se esta impulsando el desarroilo hacia otras nuc- vas orientaciones del Derecho Internacional: El Derecho del Desarme y el Derecho Ecolégico, expresiones ambas de la preservacion de la vida y de su calidad. Desde 1963 se ha comenzado a desarrollar et llamado derecho espacial. 2.2 DERECHO DEL DESARME La plena observancia de ta Carta supone la vigencia del principio de 1a abs- tencién de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad te- rritorial o la independencia politica de cualquier Estado, En teor‘a, la plena observancia de este principio, harfa innecesaria la existencia de arsenales de guerra. Pero como su vigencia es mas bien un objetivo al que se pretende Hegar, resulta imprescindible para ello, que paulatinamente los Estados se vayan despojando de sus arsenales de guerra a medida que e! principio alcan- za su plena aplicacion. La politica de desarme resulta paralela al camino hacia la concrecién reat y efectiva de este principio y a contrario sensu, el armamentismo sera la expresion mas cabal del recusamionto de la abstencion de recurrir a la ame- naza 0 al uso de la fuerza, El Desarme, entendido éste como un proceso, se da fundamentalmente en tres direcciones: a) El desarme relative al armamento nuclear; 'b) El desarme relativo a las armas qufmicas y otras armas de destruccién en masa, y ¢) Eldesarme convencional, En Io que respecta al desarme nuclear y limitacién de armamentos, existen tratados vinculantes, algunos de cllos suscritos dentro del marco de las Nacio- nes Unidas, Estos tratados son los que constituyen lo que podriamos deno- 30 minar el derecho del desarme, a los cuales habria ademas que agregar la‘ Re- solucién del Documento Final’’ que atin cuando s6lo tiene cardcter recomen- datorio, el hecho de haber sido aprobado por consenso le confiere una auto- ridad especial. Los tratados en materia de desarme nuclear y li son los siguientes: itacién de armamentos - Tratado por el que se prohfben los ensayos con armas nucieares en la at- mésfera, el espacio ultraterrestre y debajo del agua (1963). — Tratado para la proscripcion de las armas nucieares en la América Latina, conocido como Tratado de Tlatelolco, (1967). — Tratado sobre la No Proliferacin de Armas Nucleares (1968). = Tratado sobre la prohibicién de emplazar armas nucleares y otras armas de destruccin en masa en los fondos marinos y ocednicos y su subsuelo (1971). En lo que se refiere a las armas quimicas y bacterioldgicas existe el Proto- colo de Ginebra de 1925, la Convencion sobre la prohibicion del desarrollo, Ja produccién y el almacenamiento de armas bacteriolégicas y toxinicas y sobre su destruccién de 1972, y en la actualidad se estd negociando un Tra- tado para la proscripcin total de las armas quimicas en la Conferencia del Desarme. Existen ademas resoluciones de la Asamblea General sobre la no milita- rizacion del espacio sideral, que por su aprobacién por consenso forma, a juicio de muchos autores, parte del Derecho consuetudinario. Se trata de fa resolucién 1962 (XVIII), titulada: Declaracién de los Principios Juridi- cos, de 13 de diciembre de 1963, que limita la exploracion espacial a fines pacificos. La Resolucién 1884 (xvii), adoptada el 17 de octubre de 1963, insta a los Estados Miembros “‘a que se abstengan de poner en drbita alrede- dor de la tierra, cualesquiera objetos que lleven armas nucleares u otras clases de armas de destruccién en masa, de emplazar tales armas en cuerpos celestes, ‘0 de colocar en cualquier otra forma tales armas en el espacio ultraterrestre”. En materia de Tratados se ha suscrito el Tratado sobre los principios que deben regir las actividades de los Estados on la exploracion y utilizacion del espacio ultraterrestre, incluso la Luna y otros cuerpos celestes, de 27 de enero de 1967. El Tratado de! Espacio Ultraterrestre de 1967 recoge los principios conte- nidos en las resoluciones 1884 y 1962 al que agrega el principio de coopera- cién a través de la obligacion de los Estados contratantes de intercambiar it formacién sobre sus actividades cn el espacio exterior. Agrega también este Tratado clausulas destinadas a impedir la contaminacion nociva en la tierra como consecuencia de la introduccién en nuestro planeta ae material ultra- terrestre, asi como la obligacién de utilizar la Luna y demas cuerpos celestes con fines pacificos y la prohibicién de establecer en ellos instalaciones y forti- 3 ficaciones militares, efectuar ensayos con cualquier tipo de armas y realizar maniobras militares, 2.3 DERECHO ECOLOGICO En materia de derecho ecoldgico el hito mas importante de! compromiso de las Naciones Unidas con la proteccién del medio ambiente es la Declara- cién de Estocolmo sobre el Medio Humano de 1972. La Declaracin de Esto- colmo contiene, entre otros, los siguientes principios basicos para la protec- cidn del medio humano: a) Proteccién del ecosistema contra las descargas de sustancias toxicas 0 de otras materias y a la liberalizacién del calor. b) Proteccién de los mares contra la contaminacion, ¢) Adecuacion de las politicas ambientales al aumento de! potencial de crecimiento de los paises en desarrollo. d) Aplicacién de la ciencia y tecnologia a la preservacién del medio ambiente. e) Reconocimiento de! derecho soberano de los Estados de explotar sus propios recursos asegurando no perjudicar en esta explotacién el medio ambiente de otros Estados. f) Responsabilidad de los Estados en razén de los dafios ocasionados por la contaminacién ambiental Ain cuando no se trata de un tratado, Jos linearientos de la declaracién sirven de base para la conducta que debe guiat a los Estados de la comunidad internacional én su politica ambiental. 3, CONSIDERACIONES FINALES Después de 40 afios de fundada las Naciones Unidas, sucede con este or- ganismo lo que sucede a las instituciones comprometidas con el quehacer internacional. Muchos de sus logros no son precisamente perceptibles. Todos podemos darnos cuenta cuando se inicia una guerra o un conflicto armado, pero pocos advertimos cuando este conflicto armado o esa guerra se evitd por una oportuna mediacién, La Sociedad de Naciones apenas alcanz6 veinte afios de vida. Su sucesora, las Naciones Unidas, ya la ha doblado en existencia atin cuando aparentemen- te las tensiones hoy dia son mayores que antes, pero la posibilidad de nego- ciaci6n, la existencia de foros internacionales apropiados seran reconocidos més adelante como Ia vélvula de escape que hizo posible el mantenimiento, por un largo periodo, de la paz mundial. El Pera, a lo largo de estos cuarenta anos, ha mantenido un compromiso muy activo con las Naciones Unidas, La comunidad internacional ha honrado a nuestro pais eligiendo a tres de sus nacionales a las mas altas dignidades de 32 la Organizacién. Nos referimos a Ia eleccion del Embajador Victor Andrés Belatinde, como Presidente de la Asamblea General en 1959, la eleccién del Doctor José Luis Bustamante y Rivero, como Presidente de la Corte Interna- cional de Justicia en 1961 y la eleccién del Embajador Javier Pérez de Cuéllar como Secretario General de !as Naciones Unidas en 1981. De los 159 paises que actualmente conforman las Naciones Unidas, solo Noruega y el Perd han recibido una distincién de esta naturaleza. Pero esta distincién nos impone correlativamente obligaciones, El Peri atin no ha ratificado la Convencion de Viena sobre el Derecho de los Trata- dos, a la que con acierto se le ha denominado el tratado de los tratados y su ausencia en la Convencion sobre el Derecho del Mar es notoria. Estimo que es necesaria la incorporacion del Per a ambos instrumentos internacio- nales. Y en el caso de la Convencién del Mar, cuando decida su adhesin, debe quedar registrado en ese acto los derechos que le corresponden al Pera sobre su mar adyacente hasta una distancia de 200 millas maritimas, tales como fueron concebidos por el Presidente José Luis Bustamante y Rivero, quien con vision de futuro e inteligencia puesta al servicio de la Patria, con- tribuyé no solo a ampliar nuestra frontera maritima, sino a crear el nuevo Derecho del Mar. 33 LAS NACIONES UNIDAS Y EL DESARME Hugo Palma V. Embajador en el Servicio Diplomatico del Pera, Abo- gado, ha publicado varios articulos sobre desarme. Actual Director de Asuntos Politicos y Diplomdticos en el Ministerio de Relaciones Exteriores. PRESENTACION Como sefiala la Carta de San Francisco, es propésito de las Naciones Uni- das “‘lograr por medios pacificos y de conformidad con los principios de la justicia y del derecho internacional, el ajuste © arreglo de controversias o si tuaciones internacionales susceptibles de conducir a un quebrantamiento de Ia paz", Sin embargo, se advierte un constante deterioro de la situacion internacional, derivado en parte de la desconfianza de muchos Estados en el sistema de seguridad de la Organizacion; y que se traduce en diversas for- mas de armamentismo. No corresponde hacer aqui el anilisis de la tarea de las Naciones Unidas, ni especificamente, del Consejo de Seguridad. No obstante, debe indicarse que son los miembros permanentes de este Consejo —potencias oficialmen- te reconocidas como poseedoras de armas nucleares— las que dedican mayo- Fes recursos a los presupuestos y actividades militares, poseen enormes arse- nales de armas de todo tipo y, por ultimo, no ocultan intereses casi planeta- rios que pueden ser contradictorios con los de otros Estados. Todo esto pertenece al examen histérico y al estudio de las relaciones in- ternacionales pero, en la medida en que son estas grandes potencias las prin- cipales “locomotoras”” de| fenémeno armamentista, poco es lo que podeia esperarse del sistema de seguridad que, paradogicamente, les corresponde en tan considerable medida garantizar, A partir de ello, muchos paises consideran que no es del caso confiar en las garantias de seguridad que la Carta establece y, consecuentemente, e| mantenimiento de las respectivas seguridades nacionales se convierte cada dia mas en tareas individuales y son, consecuentemente, mas militarizadas y armamentistas, Esta situaci6n es parte de lo paradéjico que hay en el fenémeno armamen- tista. Los Estados se arman por que no conffan en el sistema de seguridad de las Naciones Unidas; y no conffan en el sistema porque en numerosas oportu- nidades los intereses contradictorios de los principales garantes de éste impi- den su funcionamiento. Sin embargo, més allé de sus reconocidas limitacio- 35 nes y crecientes dificultades, la Organizacién continda siendo percibida como el foro principal ¢ insustituible para el tratamiento de las grandes cuestiones internacionales, Es evidente que un mundo sin Naciones Unidas —por poca efectividad que se quiera reconocer a la Organizacién— es dificil de imaginar. ‘A medida que la humanidad se aproxima a situaciones cada vez més dramati- cas podra ser posible una reversion de la tendencia actual; que restaure para Naciones Unidas su significacién como factor principal de la seguridad inter- nacional, condicionamiento psicolégico y requisito indispensable de las po- sibilidades del desarme. RESPONSABILIDAD EN EL DESARME Las Naciones Unidas, desde su inicio, han estado —al igual que su prede- cesora la Sociedad de Naciones— directa y estrechamente vinculadas a la tematica de los armamentos y del desarme. En la Carta de las Naciones Unidas existen referencias especificas al tema del desarme, En el articulo 11 se establece que la Asamblea General podré considerar los principios generales de la cooperaci6n en el mantenimiento de la paz y la seguridad internacional, incluyendo los principios de! desarme y la regulacién de los armamentos. En el articulo 26 se hace referencia a un sistema para la regulacién de armamentos, para el cual el Consejo de Seguridad debera someter planes a los miembros de Naciones Unidas. Por otra parte, el articulo 47 se refiere a los asuntos en los cuales el Comité de Planeamiento Militar debe aconsejar y asistir al Consejo de Seguridad en la regulacién de los armamentos y si es posible en el desarme. Lo anterior es demostrativo de que las responsabilidades de las Naciones Unidas en la tarea del desarme estén sefialadas en la Carta, aunque no con la precision que hubiera si¢o deseable. La Primera Sesion Especial de la Asam- blea General de las Naciones Unidas dedicada al Desarme (1978) examind detenidamente el tema. Se discuti6 largamente sobre el rol que le corresponderia a las Naciones Unidas en materia de desarme, encontrindose divergencias entre las posicio- nes de los pafses no alineados, los occidentales y los de Europa Oriental. Eventualmente, en el Documento Final que se aprob6, se establece en el pa- rrafo 114: “De conformidad con la Carta, corresponde a las Naciones Unidas un papel central y una responsabilidad primordial en la esfera del desarme, En consecuencia, deberia desempefiar un papel més activo en esta esfera y, a fin de ejercer sus funciones con eficacia, las Naciones Unidas deberfan faci- litar y fomentar la adopcién de todo tipo de medidas de desarme, de indole unilateral, bilateral, regional o multilateral, y ser debidamente informadas por conducto de la Asamblea General, o de cualquier otro conducto adecuado de las Naciones Unidas que Hlegase a todos los Miembros de la Organizaci6n, de todos los esfuerzos de desarme que tuviesen lugar fuera de su égida sin per- juicio del progreso de las negociaciones”” 36 Lo anterior significa que la comunidad internacional reconoce el rol central y la responsabilidad prioritaria de las Naciones Unidas en el campo del desarme, pero al mismo tiempo, como no podria ser de otra manera deja amplia latitud para los esfuerzos que puedan realizar los pafses en las distintas regiones. . MECANISMOS Y CONFERENCIAS En la ya citada Primera Sesion Especial de la Asamblea General dedicada al Desarme, se definieron los mecanismos que tratarfan de cuestiones de desar- me en el dmbito de la Organizacién. De acuerde con las disposiciones del Documento Final se reiteré el rol de la Asamblea General estableciéndose que en su Primera Comision debian debatirse en el futuro solamente los asuntos de desarme y cuestiones de seguridad internacional, Se estableci6 también que la Asamblea General “Ha sido y debe seguir siendo el principal érgano deliberante de fas Naciones Uni- das en la esfera del desarme y deberia hacer todo lo posible para facilitar la aplicacin de las medidas de desarme”. La primera Resolucién aprabada por |a Asamblea General a comienzos de 1946, se referia precisamente a la eliminacién de las armas nucleares y a otras armas de destruccién en masa y a !a utilizacién exclusivamente pacifica de la energia nuclear. Desde entonces la Asamblea General ha adoptado més de 500 Resoluciones sobre una variedad de cuestiones de desarme. La Segunda Sesién Especial de la Asamblea General dedicada al Desarme, celebrada en 1981, seguramente como consecuencia del evidente deterioro de la situacién internacional ocurrido desde la Primera Sesién, no pudo alcanzar acuerdo sino sobre una reiteracién general del Documento aprobado en 1978; y dos acuerdos relativamente modestos que se refieren a la ampliaci6n del programa de becas de las Naciones Unidas sobre desarme y al lanzamien- to de una campafia mundial de informacién sobre desarme. La Tercera Sesién Especial debera celebrarse a mas tardar en 1988. _ En la Primera Sesion se decidid restablecer la Comision de Desarme de Naciones Unidas, que no habia funcionado desde los afios sesenta; para el tratamiento especifico de estas cuestiones con participacién de todos los Estados miembros. La idea no atrafa a todas las obligaciones, particularmente a los miembros de las alianzas militares. No obstante, el impulso de los paises ‘en desarrollo y el interés de la Repiblica Popular China en participar lo hizo posible. Como mandato, se le confié el de actuar como érgano subsidiario de la Asamblea General, con cardcter deliberante, para considerar 0 hacer recomen- daciones en los problemas de desarme y examinar el cumplimiento de las deci- siones y recomendaciones importantes de la Sesion Especial. Desde su restablecimiento, la Comisién de Desarme se ha reunido anual- mente dedicando considerable atencién a cuestiones como: los elementos de un programa comprensivo de desarme; la relacién entre desarme y desarrollo; 37 la reduceién de presupuestos militares; los lineamientos para un estudio com- prensivo de las armas convencionales; la elaboracién de lineramientos para medidas de fomento de la confianza, etc. EI trabajo de la Comisién, si bien no se ha traducido en avances concretos en materia de desarme, ha permitido sin embargo una importante clasificacién de cuestiones particulares relevan- tes, La Conferencia de Desarme que funciona en Ginebra y tiene una membre- sia restringida, es el organo en el cual se llevan a cabo las negociaciones espe- cificas en materia de desarme. Tiene una historia compleja, iniciada con el Comité de Desarme de 18 naciones gue comenz6 en 1962, ampliado en siete miembros en 1969, cuando cambid su denominacién a Conferencia del Comi- té de Desarme. Este érgano actuaba bajo la co-presidencia de los Estados Unidos y la Unidn Soviética y por esa razon, por la ausencia de las potencias mundiales, Francia y China, asi como por no haber producido resultados en su tarea, fue objeto de crecientes criticas. A lo largo de los afios se hicieron esfuerzos para reorganizarlo pero, hasta la Sesién Especial, no fue posible lograrlo, La Asamblea acord6 que el Grgano —que pasaria a llamarse Comité de Desarme-— estuviera abierto a todas las potencias poseedoras de armas nuclea- res; y su ampliacién hasta completar un total de 40 miembros, Se acordé también que las decisiones serfan adoptadas por consenso, que la presidencia seria ocupada en forma rotativa por todos los miembros y que se harfan arre- glos para permitir alguna forma de participacién a otros pafses (propuestas Por escrito de los Estados no miembros). Francia se incorporé a este 6rgano después de la Sesién y China algunos anos mas tarde. En la actualidad ha pa- sado a denominarse Conferencia de Desarme. El funcionamiento de este organo es absolutamente esencial para qué pue- dan ser negociadas las propuestas concretas de desarme que interesen a la comunidad internacional en su conjunto, aunque el resultado de sus labores, bajo sus distintas denominaciones y composiciones no haya sido muy impre- sionante, En 1979, este érgano aprobé una agenda permamente en la que figuran cuestiones tan importantes como las armas nucleares en todos sus aspectos; armas quimicas; otras armas de destruccién en masa; armas convencionales; reduccién de presupuestos militares; reduccién de fuerzas armadas; desarme y desarrollo; desarme y seguridad internacional; medidas colaterales de fo- mento de la confianza y de verificacion; y programa comprensivo de desarme que conduzca al desarme general y completo bajo control internacional efi- caz. Entre estos temas u otros que puedan ser recomendados por la Asam- blea General; el Camite selecciona cada afio los que incluira en su programa de trabajo. Debe mencionarse que en el foro de Ginebra fueron negociados el Tratado de Prohibicién de Ensayos de Armas Nucleares en la Atmésfera, el Espacio Ultra-Terrestre y en el Mar (1963); el Tratado de No Proliferacién de Armas + 38 Nucleares (1968); el de Prohibicion de Emplazar Armas Nucleares en los Fondos Marinos /1972); y la Convencion sobre Prohibicién de Modificaciones Ambientales con Fines Militares u Hostiles (1976). Las Naciones Unidas, dentro de la Secretaria General, cuenta con una sec- cién especial denominada Departamento de Desarme, en la que labora un conjunto especializado de funcionarios. La dirige un Secretario General Ad- junto con responsabilidades especiales referidas al campo de la informacion sobre la carrera armamentista y el desarme, asi como la de coordinar las ta- reas de las diversas agencias especializadas y programas que en el ambito ge- neral del sistema de Naciones Unidas se ocupan de cuestiones de desarme. Existe también una Junta Consultiva para los Estudios de Desarme que ase- sora el Secretario General. Dentro del sistema de Naciones Unidas otras organizaciones como [a UNESCO y UNITAR promueven investigaciones e importantes proyectos de difusién relacionados al Desarme. También se ha establecido un Centro de Naciones Unidas de Investigacion para el Desarme (UNIDIR) que funcio- naen Ginebra. La Organizacién Mundial de la Salud, la Organizacién Inter- nacional del Trabajo, el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambien- te y la universidad de las Naciones Unidas, desarrollan programas que guar- dan relaci6n con la tematica de! armamentismo y el desarme. Pérrafo aparte merece la Agencia Internacional de Energia Atomica, incor- porada al sistema de Naciones Unidas en 1957 y que, desde 1970 tiene a su cargo la responsabilidad de establecer acuerdos de salvaguardas con los Es- tados no poseedores de armas nucleares que son parte en el Tratado de No Proliferacién de Armas Nucleares, ‘ En numerosas oportunidades se ha discutido, por iniciativa de los paises socialistas, la conveniencia de convocar una Conferencia Mundial de Desarme. nda realizando una tarea de clarificacion de las posibilidades de convocarla. En sintesis, existen los mecanismos apropiados para el tratamiento de las cuestiones de desarme. En la Primera Comision y en el Plenario de la Asam- blea General de las Naciones Unidas, pueden recibirse y examinarse todas las propuestas de los miembros de Naciones Unidas con relacién al tema. .En cada periodo de sesiones de 1a Comisién de Desarme se analizan con deteni- miento temas especificos. La Conferencia de Desarme puede negociar y aprobar acuerdos concretos, Los sectores competentes de la Secretaria Ge- neral y otros organismos del sistema de Naciones Unidas, asf como grupos de expertos para tareas especfficas, realizan una importante labor de inves- tigacién y difusion. ESTUDIOS. Las Naciones Unidas han promovido una serie de importantes estudios en cuestiones relativas a la seguridad internacional, la carrera armamentista y el desarme. 39 Debe indicarse que los estudios fueron en todos los casos dispuestos por la Asamblea General, pero hay entre ellos una diferencia importante que deriva de si fueron hechos por la Secretarfa General con el apoyo de asesores 0 si se trata de estudios hechos como dice la expresién “‘con la participacion de expertos gubernamentales designados por el Secretario General’. En el primer caso, se trata propiamente de estudios mientras que en el se- gundo, la presencia de “Expertos Gubernamentales”, si bien no excluye la aproximacién académica, no puede dejar de asemejarse a una forma de nego- ciacién diplomatica en 1a que los paises tratan de hacer prevalecer sus puntos de vista, Esto no quiere decir que sea posible una investigacion “pura” sobre cuestiones tan sensitivas como las vinculadas con el desarme; sin embargo, €s claro’ que textos negociados representan aportes menos imaginativos y en todo caso menos amplios de lo que realmente permitiria el estado actual del conocimiento sobre distintas materias. Tampoco quiere esto decir que tales estudios sean innecesarios, Por el contrario, se estima que ellos han permitido clarificaciones conceptuales y/o politicas muy significativas desbrozando el camino para nuevos y més signifi- cativos avances. No obstante, la cuestién de los estudios en el Ambito de Naciones Unidas, no ha recogido una aceptacion total. En la mayoria de las oportunidades, los paises socialistas los han considerado una forma de distraer la atencin y de evitar dirigirse 0 negociar as cuestiones sustantivas del desarme; sin por ello inhibirse de participar en los grupos de estudio. CUESTIONES ESPECIFICAS Practicamente, no hay rea del desarme que no haya sido objeto de la atencién de Naciones Unidas. Excederia el propésito de estas paginas el intentar una revista analitica de las muchisimas resoluciones adoptadas por la Organizacién sobre la materia; por {o cual solamente se hard una presen- tacién somera de las cuestiones principales. Programa Comprensivo de Desarme.— En 1961 los Estados Unidos y la Union Soviética (Acuerdo Mc Cloy-Zorine) convinieron en lo que debian ser los principios del desarme, Esa Declaracién fue recogida por Naciones Unidas y constituye el esquema de referencia del tratamiento del tema. En la Pri- mera Sesion Especial de la Asamblea se encomendé a la Comisién de De- sarme la elaboracién de lineamientos del Programa Comprensivo. Estos lineamientos se refieren a armas nucleares; otras armas de destruccién en masa; armas convencionales y fuerzas armadas; gastos militares; verificacién; medidas relacionadas (medio ambiente, fondos marinos, espacio ultra- terrestre, zonas de paz); otras medidas (fomento de la confianza; relajamiento de tensiones; prevencién del uso de la fuerza); estudios; desarme y desarrollo; y, desarme y seguridad internacional. 40 Lamentablemente, no ha habido acuerdo sobre fecha de iniciacién y calen- dario de negociaciones del Programa Comprensivo de Desarme. Desarme nuclear, El Documento Final de la Sesi6n Especial reconocio que las armas nucleares constituyen el mayor peligro para la humanidad y la supervivencia de la civilizacién, Los arsenales nucleares contindan aumentan- do en namero y peligrosidad y los riesgos de guerra se han incrementado co- rrelativamente. Las Naciones Unidas han efectuado diversos estudios sobre este tipo de armas y la Asamblea General ha adoptado numerosas Resolucio- nes sobre la materia; incluyendo la que declara su uso como “crimen contra la humanidad”. Entre otros importantes asuntos considerados esté el de ga- rantfas a los Estados no poscedores de armas nucleares de que no seran ata- cados 0 amenazados con el uso de armas nucleares. Las negociaciones reali- zadas entre las potencias nucleares han llevado a los acuerdos.SALT | y SALT Hl. Un tratado de prohibicién total de ensayos de armas nucleares —que representarfa un gran avance frente al tratado que los prohibié en la atmésfera, debajo de! agua y en el espacio— no ha podido ser perfeccionado por falta de voluntad politica, Las Naciones Unidas contindan presionando para que se realice. No proliferacion de armas nucleares.— En 1967 se suscribié el Tratado de No Proliferacion que a la fecha tiene mas de 115 adherentes. No obstante, la Segunda Conferencia de Revisién no alcanz6 acuerdo sobre una Declara- cién Final porque no se ha advertido avance en la contrapartida de las po- tencias nucleares que es negociar el desarme nuclear, Ciertos paises consi- deran el Tratado discriminatorio. EI problema de la proliferacién cs suma- mente serio, tanto en su aspecto vertical (aumento y sofisticacién de arse- nales nucleares) como horizontal (que otros paises se doten de armas nu- cleares). El Organismo Internacional de Energia Atomica, organo de Na- ciones Unidas con sede en Viena, organiza un régimen de salvaguardas rela- tivo a la utilizacién pacifica de la energia nuclear. Zonas libres de armas nucleares.— En la actualidad existen tratados que los establecen en la Antértida, América Latina, el Espacio Ultra Terfestre y los Fondos Marinos. Existen propésitos de establecerlas en Africa, Euro- a, el Oriente Nuclear, el Sur de Asia y el Pacifico Sur. El Documento Final de la Sesién Especial estimé que el establecimiento de ZLAN constituye una importante medida de desarme. Existe un estudio de Naciones Unidas al respecto. Otras armas de destruccién en mares — Comprende principalmente las armas biolégicas (que han sido prohibidas por su Tratado de 1972) y las armas qui- micas sobre las cuales atin no se ha alcanzado acuerdos en las negociaciones en Ginebra. Se investiga para fabricar otras armas como las radiolégicas, ar- mas de particulas de rayos, armas infrasonicas y electromagnéticas. Estos 41 experimentos abren las posibilidades a nuevas y peligrosas armas que compli- carén adn més la carrera de armamentos. Técnicas de modificacién ambiental— El uso militar u hostil de técnicas de modificacién ambiental fue pr "ibido por un Tratado en 1976; el cual, sin embargo deja abierta la posibilidad de su utilizacion dentro de margenes im- precisos; lo que es grave. ‘Armas convencionales.— El crecimiento de a produccién, transferencia, des- pliegue y utilizacién de armas cada dfa menos "convencionales” constituye uno de los peligros mayores de la carrera armamentista y comprende, natu- ralmente, ‘2 numerosos paises en desarrollo. Se ha intentado prescribir el uso de algunos tipos de estas armas por razones humanitarias pero nose han alcanzado compromisos reales. Desarme regional— Se ha considerado necesario en el Documento Final antes referido, porque constituye el espacio donde se dan més claramente las dind- micas de confrontacién y cooperacién. Naciones Unidas ha declarado el Océano Indico como Zona de Paz pero atin no se ha podido dar efectividad al planteamiento. En Europa y América Latina se han efectuado diversos inten- tos, incluyendo algunos tan significativos como la Declaracién de Ayacucho. Existe un importante estudio de Naciones Unidas sobre Desarme Regional. Medidas de Fomento de la Confianza.— El Documento Final ya citado esta- blecié que los paises podrian seguir politicas y aplicar medidas que fomenta- rian la confianza entre Estados, particularmente en relacién con la posibilidad de ser objeto de ataque. Se realizé un estudio que establece que hay conside- rable campo de accién para los pafses en esta materia; que fuera originalmente tratada en la Conferencia sobre Seguridad y Cooperacion en Europa, Helsinki, 1975. Consecuencias Econémicas y Sociales de la Carrera Armamentista— Naciones Unidas se ha ocupado en miltiples oportunidades y de distinta forma de este importante tema. El gasto militar ha aumentado en términos de porcentaje del Producto Bruto Interno y de Presupuesto Central para casi todos los pai- ‘ses; sin que ninguno haya mejorado realmente su percepcién de seguridad. Correlativamente, el peso gue éste representa para todas las sociedades na- cionales, que estan lejos de haber resuelto sus necesidades de distinto tipo, incluyendo las mas elementales, es realmente abrumador, Hay numerosos es- tudios que demuestran lo negativo de la carrera armamentista en términos de recursos naturales, cientificos, tecnolégicos, econdmicos y también ecoldgicos y de disminufda cooperacién internacional. Reduccién de Presupuestos Militares — Una propuesta de la Unidn Soviética ‘estuvo en el origen de este tema en Naciones Unidas. Los sucesivos estudios 42 realizados por la Organizacién permiten considerable sofisticacién en el tra- tamiento del asunto. Como en otros aspectos, /a ausencia de voluntad polf- tica inhibe realizaciones concretas. Informacién Publica.— Las Naciones Unidas han establecido que se requiere la participacién activa de cada vez mas vastos sectores de la poblacin para que puedan darse pasos efectivos en materia de desarme. La creciente com- plejidad del fenémeno armamentista y el celo por mantener reserva en todos estos asuntos, han ido alejando a los supuestos beneficiarios de esta “bisque- da de seguridad” del tratamiento del tema. Hay algunos modestos esfuer- zos para promover una Campafia Mundial de Informacién sobre el Desarme, incluyendo la celebracién de una Semana del Desarme. CONSIDERACIONES FINALES Es evidente que, a pesar de sus esfuerzos, Naciones Unidas no ha tenido buen éxito en la tarea de promover el desarme. Han tenido participacién en ésto, como en otros importantes aspectos como la seguridad y la coopera- cin, las variadas percepciones de los paises sobre el rol de Naciones Unidas y la autenticidad de su respeto a los Principios y Objetivos de a Carta. En la medida en que ha faltado eficacia para aplicar decisiones sobre el mantenimiento de la paz y la seguridad; 0 aquellas no han podido ser alcan- zadas, la erosion del sistema se ha traducido también en crecientes formas de armamentismo lideradas, una vez més, por los miembros permanentes del Consejo de Seguridad, El relativo fracaso de la Organizacién en este campo, refleja la confronta- cién y tensiones que se advierten a lo largo y ancho del Planeta. No obstante, Jas Naciones Unidas permiten el tratamiento permanente del problema y reco- gen las crecientes angustias de las\grandes mayorfas sobre la continuacion del lamentable fendmeno de! armamentismo. Grave responsabilidad corresponde pues a los Gobiernos y a los pueblos. La supervivencia es asunto de todos y, como los planteara recientemente el mismo Sccretario General de Naciones Unidas, es legitimo preguntar a las grandes potencias con qué derecho mansienen a la humanidad sometida a la posibilidad de destruccion atomica. Cada sociedad nacional y cada ciudadano habr4 de verse cada vez mas agudamente enfrentado a la necesidad de replantear las concepciones de se- guridad, Las seguidas hasta ahora no la garantizan pero en cambio han favorecido cl terror, la agresién, el empobrecimiento y la guerra. En esta tarea Naciones Unidas tendrd que seguir desempefiando una tarea insusti- wible. 43 LAS NACIONES UNIDAS Y LA NO PROLIFERACION NUCLEAR Felix C, Calderon Doctor de Estado en Ciencias Politicas de la Universi- dad de Paris 1, Diplomatico. Uno de los campos en los que las Naciones Unidas han jugado un rol des- collante a través de sus cuarenta afos de existencia, es el de la no prolifera- cién de las armas nucleares. Si bien la Carta de San Francisco fue suscrita al final de la era pre-nuclear, el establecimiento de la Organizacién mundial se produjo en el fragor de explosion experimental de Alamogordo y de las ex- plosiones nucleares de Hiroshima y Nagasaki que horrorizaron al mundo por el enorme poder destructivo de la energia nuclear liberada en forma no con- trolada. No es, pues, ninguna coincidencia que la primera resolucién adop- tada por la Asamblea General en su | Perfodo Ordinario de Sesiones estuvie- ra destinada a establecer un mecanismo que permitiera controlar internacio- nalmente esa inconmesurable energia descubierta por el genio del hombre. En efecto, el 24 de enero de 1946, la Asamblea General adopt6 la resolucién 1 (I) por la que dispuso Ia creas de una Comision de Energia Atémica, constituida por los representantes de los 11 integrantes de! Consejo de Seguri- dad de ese entonces més el Canada, con el encargo de estudiar los problemas surgidos con el descubrimiento de laenergia atémica y formular las recomenda- ciones que estimara necesarias para, entre otras cosas, fomentar el intercambio de informacion cientifica fundamental con fines pacificos, regular la energia atémica hasta donde sea necesario para garantizar tinicamente su empleo civil, eliminar las armas atomicas de los armamentos nacionales, y proteger eficaz- mente la comunidad internacional mediante la adopcién de mecanismos de verificacién que aseguren el cumplimiento de las obligaciones contraidas. Es- ta histérica resolucion de la Asamblea General se originé en una iniciativa pro- movida por el Presidente Roosevelt en noviembre de 1945 y cont6, primero, con el apoyo del Canada y Gran Bretafia y, luego, de la Union Soviética, Chi- nay Francia. Con la enorme ventaja que significaba detentar el monopolio nuclear en ef mundo, el 14 de junio de 1946 el representante norteamericano Bernard Baruch propuso ante la Comision de Energia Atomica la creacion de una Au- toridad Internacional para el Desarrollo Atomico a la que se le confiarfa todas las fases del desarrollo pacifico de la energia nuclear, desde |a extraccién de los minerales fisionables hasta la gestién de los desechos radiactivos, pasando por la fabricaci6n de los elementos combustibles. La idea, en principio, resul- 45 taba interesante, pero la debilitaba el hecho que los Estados Unidos se reser vara para el final la destruccién de su todavia rudimentario arsenal nuclear. Es més, semanas mas tarde, ei 1° de agosto de 1946, e! Congreso norteameri- cano aprobé la denominada Ley MacMahon por la que ese pais cerré sus puer- tas a toda cooperacién bilateral en la esfera nuclear —convirtiéndose de esta manera en la primera legislacién no proliferante de una serie de tres— que no obstante, fue insuficiente para impedir el acceso de nuevos miembros al selecto ‘club nuclear’ (la Unin Soviética hizo detonar su primer artefacto nuclear cl 14 de julio de 1949, Gran Bretafa el 3 de octubre de 1953, Francia el 13 de febrero de 1960, la Repiiblica Popular China el 16 de octubre de 1964, y, finalmente, la India efectud una explosion nuclear con fines pacifi- cos el 18 de mayo de 1974). Inmediatamente después de presentarse el Plan Baruch, la delegacién so- viética siguid el razonamiento contrario al norteamericano, proponiendo co- mo tarea urgente y primordial la proscripcién de las armas nucleares, Es asi como el 19 de junio introdujo en la Comision un proyecto de convencién internacional para prohibir la produccidn y el empleo de las armas que utili: zan la energia nuclear con propésitos de destruccién masiva. La Comision de Energia Atomica discutio por varios afios estas dos pro- puestas irreconciliables, frustrandose a-la postre todo progreso ante la impo- sibilidad de ponerse de acuerdo sus integrantes sobre lo que convenia hacer, establecer un sistema internacional de control que sustraiga a los Estados individualmente considerados, las decisiones relacionadas con Ia pro- duccién y cl uso de energia nuclear, 6 proscribir las armas nucleares, inclu: yendo la destruccién de las existentes. La Asamblea General opt6 por disol ver la Comision de Energia Atomica el 11 de enero de 1952 mediante la re- solucién 502 (VI), estableciendo en su lugar la Comision de Desarme con el encargo de claborar propucstas relativas a la limitacién y reduccion equili- brada de los armamentos y la climinacién de las armas nucleares. Fracasados los primeros intentos en el seno de la organizacién mundial para erradicar en su estado naciente el uso militar del atomo, y produci da la primera explosién nuclear soviética, los esfuerzos de las Naciones Uni- das se concentraron, en adelante, a limitar los efectos nefastos de esas armas de destruccin masiva y dificultar el acceso de nuevos miembros al “club nuclear”. A este respecto, pueden diferenciarse, en Iineas muy generales, hasta tres planos de accién perfectamente interrelacionadas: (i) la no proli- feracion de las armas nucleares (entendida en sus dos direcciones: vertical y horizontal); (ii) promocién del uso de la energia nuclear con fines pacifi- cos; y, (iii) campana internacional en favor de la erradicacién de las armas nucleares, Por razones de espacio el presente trabajo no se propone hacer un recuen- to de todas las actividades de Naciones Unidas en esos tres planos, sino des- tacar las de mayor alcance en la inteligencia que son suficientes para graficar su valioso aporte al servicio de ta paz y ia supervivencia de la humanidad. 46 1, La no proliferacién de las Armas Nucleares Desde 1948 hasta 1957, en la medida que la posesién de las armas nuclea- res estaba restringida a tres paises, el problema de la proliferacion nuclear se planted principalmente en términos de detener la multiplicacién de los ar- senales nucleares (proliferacién vertical) con miras a su total erradicacién dentro del marco de un plan general de desarme. Esto explica el énfasis dado por la Asamblea General, en esos nueve afios, al programa de la reglamenta- ci6n, limitacién y reduccién equilibrada de todas las fuerzas armadas y de todos los armamentos, incluyendo la prohibicion de las armas nucleares y termonucleares, Pueden recordarse, a este respecto, ademéds de la resolucién 192 (II) que subordina la reduccién del armamento convencional al control de la energia nuclear en forma que entrane la prohibicién del arma atomica, las siguientes resoluciones 704 (Vil), 715 (VIII), 808 (IX), 914 (X) y 1011 (xt). De 1957 hasta 1962, como consecuencia, en parte, del progresivo incre- mento del ntimero y potencia de las explosiones nucleares experimentales, de la decision del gobierno francés de continuar las investigaciones sobre la utilizacién militar de la energia nuclear (que culminaron con las explosiones nucleares en el Sahara), y de la discusion en torno al rearme de Alemania y al problema de su reunificacion, tomaron cuerpo en las Naciones Unidas nue- vas iniciativas sobre la suspensién inmediata de los ensayos nucleares (resolu- ciones 1148 (XII), 1252 A y B (XiIl) 1379 (XIV), 1402 A y B (XIV); 1577 (XV), 1578 (XV), 1632 (XVI), 1648 (XVI), y 1649 (XVI); el establecimiento de zonas libres de armas nucleares (recuérdese el plan Rapacki formulado en la Asamblea General de 1957, seguido tres afios més tarde por una propuesta semejante aplicable al Africa que se materializé en 1961 con la resolucion 1652 (XVI); y la abstencién de los Estados no dotados de armas nucleares a fabricarlas y de las potencias nucleares a diseminarlas en las zonas neurdlgi- cas del planeta (resoluciones 1380 (XIV), 1576 (XV), y 1665 (XVI)}. Todo esto sin perjuicio de los esfuerzos que continuaron desplegandose en favor del desarme general y completo (resoluciones 1378 (XIV), 1617 (XV), 1660 (XVI), y 1664 (XVI). Algo mas, en noviembre de 1961, la Asamblea General adopto la resolucion 1653 (XVI) por la que declaré cl uso de las armas nucleares y termonucleares como contrario al espiritu, a la letra y alos obje- tivos de la Carta de las Naciones Unidas y, constituyendo por lo tanto una vio- laci6n directa a la misma, Asimismo, precis6 que el uso de estas armas de destruccién masiva significaba una guerra dirigida no sélo contra uno o varios enemigos, sino contra toda la humanidad, consecuentemente quien hacia uso de ellas cometia un crimen contra la humanidad y la civilizaciOn, Resuelta satisfactoriamente la crisis de los misiles de Cuba en 1962, se inicio entre las superpotencias un proceso de distension que se prolong, ‘con marchas y contramarchas, hasta 1978. Uno de los resultados inmedia- tos de este proceso fue la sustitucion en la agenda de prioridades, de las 47 negociaciones sobre un programa integral de desarme por las negociaciones selectivas de “arms contro!" (esto es, mantener dentro de limites manejables la carrera de armamentista entre las superpotencias). Por esta via se llegd en la década de los 60 a importantes acuerdos para dificultar el acceso de nuevos Estados al ‘club nuclear’, asf como para restringir las areas de accion de las potencias nucleares (no nuclearizacién militar de los espacios vacfos). En la década de los 70, las superpotencias cul minaron los acuer- dos SALT | y SALT II, ademas de otros compromisos sobre el limite de la potencia de los ensayos de armas nucleares y el namero y la potencia de las explosiones nucleares con fines pacificos, Dicho en otros términos, la carrera armamentista entre {as superpotencias fue Ilevada a la nueva di- mensién del desarrollo cualitativo lo que necesariamente se tradujo en un incremento de los respectivos arsenales nucleares, con la subsecuente ame- naza a la estabilidad del equilibrio estratégico. Es, pues, dentro de este marco de distension y despliegue de nuevas y sofisticadas armas nucleares, que se sit@ia la accién de las Naciones Unidas que culminaré e! 30 de junio de 1978 al concluirse el décimo periodo extraordinario de la Asamblea General dedicada al desarme, con la adopcién por consenso del Documento Final que marca el inicio de un nuevo periodo en [a lucha contra la proliferacion de las armas nucleares. Uno de los temas que merecié en ese foro mundial una atencién priorita- ria en este lapso cercano a los dieciséis afios, fue el de la cesacion de los ensayos nucleares (resoluciones 1762 A y B (XVI) y 1910 (XVIII); llegan- do el Comité de Desarme, compuesto por dieciocho naciones (foro negocia- dor patrocinado por la Asamblea General en su resolucién 1660 (XVI), que se complementa con la Comisién de Desarme que es el foro deliberante), a adoptar y abrir a la firma de los Estados, el 5 de agosto de 1963, el Tratado por el que se prohiben los ensayos con armas nucleares en la atmésfera, el espacio ultraterrestre y debajo del agua, mas conocido como el Tratado de Moscu. Con posterioridad, la Asamblea General se ha abocado a instar a las potencias nucleares a suspender los ensayos nucleares, a adherir a ese Tratado, ylo respetar las disposiciones en él consignadas (resoluciones 2032 (XX), 2163 (XXI), 2343(XXII), 2455 (XXIII) y 2663 B (XXV)). Igualmente, dentro de una perspectiva de mas vasto alcance que da pié al desarme nu- 10 ha dejado de reclamar, a partir de 1969, un tratado para la pros- total de los ensayos nucleares que perfeccione el precedente (re- soluciones 2604 (XXIV), 2663 A -(XXV), 2828 (XXVI), 2934 A, By C (XXVII), 3078 A y B (XXVIII), 3257 (XXIX), 3466 (XXX), 3478 (XXX), 31/66, 31/89 y 32/78). El fendmeno de {a proliferacion de las armas nucleares ha sido también, ‘objeto de un tratamiento mucho mis detenido, de tal modo que retoman- dose el espiritu de las resoluciones 1665 (XVI) y la 1908 (XVIII) de no- viembre de 1963, la Asamblea General adopt en su vigésimo periodo or- dinario de sesiones, la resolucién 2028 (XX) que consagré los principios 48 normatives de un futuro tratado multilateral para prevenir este tipo de di- fusién de las armas nucleares, a saber: exclusién de toda lidad de proliferacién directa o indirecta de los Estados involucrados; equilibrio aceptable de responsabilidades y obligaciones mutuas para las potencias nucleares y no nucleares; consecucion del desarme nuclear; y sistema de garantias para cautelar el cumplimiento de las obligaciones. Fue sobre la base de estos principios, reiterados mediante las resoluciones 2149 (XXI), 2153 (XXI) y 2346.A (XXII), que el Comité de Desarme llegé a coneluir en marzo de 1968, el Tratado sobre la no proliferacién de las armas nucleares (FNP), que luego de algunas enmiendas en la Primera Comisién, recibié la acogida de la Asamblea General a través de la resoluci6n 2373 (XXII), No es. del caso entrar a discutir el contenido y los alcances de ese ins- trumento multilateral, pero es importante anotar que constituye un singu- lar ejemplo de las limitaciones del “‘arms control”, puesto que lo que estd en juego en ese Tratado no es tanto fa eliminacin de las armas nucleares exis- tentes, sino cerrar la admisién de nuevos miembros al “club nuclear” inte- grado, segan el mismo Tratado, por China, Estados Unidos, Francia, Gran Bretafia y la Unidn Soviética. Es por esta razon que la Asamblea General se ha visto precisada en los afos subsiguientes a reclamar, en especial a los Estados Unidos y a la Unién Soviética, medidas de desarme nuclear en la inteligencia que es la mejor manera de fortalecer el régimen de no prolife- racin nuclear que tiene en el TNP una de sus piedras angulares (resolucio- nes 2602 A (XXIV), 2932 B (XXVII), 32/87 A y C (XXVIII), 3261 C (XXIX), 3484 C (XXX), 31/189 A y C, y 3287 F y G). Con un ctiterio mas amplio decidié convocar en 1975 a la | Conferencia de las Partes en- cargada de! examen del TNP, de conformidad con lo previsto en el articulo, 8 inciso 3°, de ese instrumento (resolucion.3184 (XVIII)), cuyos resultados, sobre todo en lo que concierne a las obligaciones de las potencias nucleares depositarias respecto al cese de la carrera armamentista fueron destacados por la resolucion 31/75. Otro tema en el cual las Naciones Unidas han jugado un rol relevante en ese periodo, es el referido a la creacién de zonas no nuclearizadas militar- mente en dos espacios vacfos (ei espacio ultraterrestre, incluida la Luna.y los cuerpos celestes, y los fondos marinos), y de zonas libres de armas nu- cleares en ciertas regiones pobladas del planeta, En cuanto a lo primero, este esfuerzo también inscrito dentro de la mecdnica del arms control, fue canalizado inicialmente al espacio ultraterrestre, promoviendo el debate la Asamblea General a través de la resolucién 1348 (XIII) que crea una Co- mision Especial sobre la utilizacion del espacio ultraterrestre con fines pa- cificos; la resolucion 1472 A y B (XIV) que simplifica la denominacién de dicha Comisién y convoca, ademas, a una Conferencia cientifica ¢ interna- cional sobre la materia; la resolucion 1721 A y B (XVI) que aplica el derecho internacional y la Carta de las Naciones Unidas a la exploraci6n y utilizacion del espacio ultraterrestre; la resolucién 1802 (XVII) que afirma y amplia las 49 resoluciones en este campo; la resolucién 1884 (XVIII) que solicita a las su- perpotencias a abstenerse de poner en Grbita alrededor de la tierra objetos que leven armas nucleares*u otras formas en masa; y la resolucién 1962 (XVIII) que contiene la Declaracién de los principios juridicos que deben regir las actividades de los Estados sobre el particular. El 27 de enero de 1967 fue abierto a la firma de los Estados, el Tratado sobre los principios que deben regir las actividades de los Estados en la exploracién y utilizacién del espacio-ultraterrestre, incluso la Luna y otros cuerpos celestes, que inter alia proscribe la nuclearizacion militar de la Luna'y de los cuerpos celestes y la colocacién en Grbita de objetos que tengan a bordo armas nucleares. Desde ‘ese entonces, Ja Asamblea General ha apoyado una serie de iniciativas en la esfera de la cooperacion internacional, as como convenios complementarios sobre aspectos relacionadas con el objeto del Tratado (resoluciones 2453 A y B (XXIII); 2601 (XXIV) A y B; 2733 (XXV) A, B, C y D; 2776 (XXVI); 2777 (XXVI); 2778 (XXVI); 2779: (XXVI); 2915 (XXVII); 2916 (XXVI 2917 (XXVII); 3182 (XXVIII); 3234 (XXIX); 3235 (XXIX); 3388 (XXX): 31/8; 32/195 y 32/196). La no nuclearizacién militar de los fondos marinos fue discutida por la Asamblea General desde 1967, aio en que adopté la resoluci6n 2340 (XXII) que reserva para fines exclusivamente pacificos los fondos marinos y ocea- nicos y el subsucio en alta mar, fuera de los limites de la jurisdiccion nacio- nal. En virtud de la resolucién 2467 A (XXIII), establecié una Comision con tal fin y por las resoluciones 2454 (XXIII) y 2602 F (XXIV), recomen- dé a la Conferencia del Comité de Desarme 1a negociacién de un tratado, el mismo que fue sometido a la consideracién de a Asamblea General en su vigésimo quinto periodo ordinario de sesiones, y acogido con beneplacito mediante la resoluci6n 2660 (XXV). El tratado sobre la prohibicién de ‘emplazar armas nuclea' 's y otras armas de destruccién en masa en los fon- dos marinos y ocednicos y su subsuelo fue abierto a la firma de los Estados el 11 de febrero de 1971. En lo que concierne a la creacién de las zonas libres de armas nucleares (ZLAN), més ligada al desarme general y completo, después del impulso inicial dado por los paises africanos, correspondié el liderazgo a la América Latina que con el apoyo de la Asamblea General (resolucion 1911 (XVIII) instituyé un foro ad-hoc donde se negocié y aprobé el Tratado para la proscripcién de armas nucleares en la América Latina mas conocido como el Tratado de Tlatelolco (se abrid a la firma de los Estados involucrados el 14 de febrero de 1967). La Asamblea General acogié con la mas grande satisfacci6n este importante instrumento multilateral (resolucién 2286 (XXI1)) y en los afios subsiguientes gracias, en gran parte, al excepcional dinamismo de México en la persona del Embajador Alfonso Garcia Robles, adopt6 sistemdticamente sendas resoluciones destinadas a conseguir la pronta adhesin de las potencias nucleares y otras potencias extra-regionales concernidas a los Protocolos Adicionales | y II (resoluciones 2456 B (XXIII), 50 2666 (XXV), 2830 (XXVI), 2935 (XXViI), 3079 (XXVIII), 3258 (XXIX), 3262 (XXIX), 3473 (XXX), 3467 (XXX), 32/76, 32/79). Por otro lado, producto de la misma dindmica, la Asamblea General auspicié, sobre todo a partir de 1974, la creacién de nuevas ZLAN en las siguientes regiones: Africa (resoluciones 2033 (XX), 3261 E (XXIX), 3471 (XXX), 31/69 y 32/81); Medio Oriente (resoluciones 3263 (XXIX), 3474 (XXX), 31/71 y 32/82); Asia Meridional (resoluciones 3265 A y B (XXIX), 3476 A y B (Xxx), 31/73 y 32/83); y el Pacifico Sur (resolucién 3477 (XXX)). Al margen de la controversia suscitada por la definicién de ZLAN adop- tada por la Asamblea General en la resolucién 3472 B (XXX) de 11 de di- ciembre de 1975, que tiene como antecedente inmediato el “Estudio amplio de la cuestién de las ZLANs en todos sus aspectos”’ (encargado a un Grupo de Expertos Gubernamentales (resoluci6n 3261 F (XXXIX)}, que omite una definicion por falta de acuerdo entre los participantes, conviene tener presen- te que la nocién de ZLAN ha sido invocada en las Naciones Unidas, funda- mentalmente, para propiciar la no nuclearizacion de los espacios poblados, en términos de no proliferacién horizontal y garantias de los Estados de la zona contra el uso o la amenaza del uso de armas nucleares, Otro tema que guarda un parentesco con la nocién de ZLAN, es el es- tablecimiento de una zona de paz en el Océano Indico (la nocion de zona de paz fue utilizada por primera vez por los rumanos en 1957, con relacién a los Balkanes). La Asamblea General declaré al Océano Indico como zona de paz en diciembre de 1971 (resolucién 2832 (XXVI)), puntualizando como uno de los elementos de este concepto Ia eliminacion de todos los emplaza- mientos de armas nucleares y de toda manifestacién de la presencia militar de las grandes potencias en el Océano Indico. Esta declaracion ha sido rea- firmada sucesivamente, con las resoluciones 2992 (XXVII), 3080 (XXVIII), 3259 (XXIX), 3468 (XXX), 31/88 y 32/86, Frente al poco eco que encontré la invocacién de la Asamblea General pra suscribir un convenio sobre la prohibicién del uso de las armas nucleares y termonucleares (resolucién 1909 (XVIII), 2164 (XXI) y 2289 (XXII); en 1972, el debate en ese foro se centré en la no utilizacion de la fuerza en las relaciones internacionales y la prohibicién permanente del uso de fas arnias, nucleares (resolucion 2936 (XXVII)). En 1976, ef tema se restringié a la concertacién de un tratado mundial sobre la no utilizacion de la fuerza en las relaciones internacionales (resolucién 31/9), pasando a caer dentro del Ambito de competencia de la Sexta Comisién. No obstante desde 1982 la Primera Comision ha vuelto a ocuparse del tema. ‘Sin duda alguna, el perfodo que va desde fines de 1962 hasta los primeros meses de 1978, fue uno de los ms fecundos en la historiade las Naciones Uni- das en lo que atafie a la no proliferacion de las armas nucleares, tanto en lo que se refiere a la concertacién de instrumentos multilaterales como el auge de una serie de iniciativas claramente vinculadas, Hubo por cierto mucho més preferencia por el arms control que por el desarme general y completo. 51 No obstante, ese clamor compartido por la mayoria de la humanidad a vivir en paz y a buen recaudo de las armas no fue de! todo sostayado coma lo ates- tiguan las resoluciones que afo tras afio fueron adoptadas por a Asamblea General y que estuvieron, también, relacionadas con el desarme nuclear (1884 (XVIII), 2030 (XX), 2031 (XX), 2162 (XXI), 2342 (XXII), 2454 (XXII), 2602 (XXIV), 2661 (XXV), 2825 (XXVI), 2932 (XXVII), 3184 (XXVIII), 3260 (XXIX), 3261 (XXIX), 3484 (XXX), 31/189, 31/190, 32/87, 32/88 y 32/89). En fin, meses antes de adoptarse el TNP, |a Asamblea General convo- 06 a una Conferencia de Estados que no poscen armas nucleares (resolucién 2346 B), la misma que tuvo lugar en 1968, y cuyo Documento Final consti- tuye un valioso respaldo a la cooperacion internacional en el uso pacifico de la energia nuclear (resoluciones 2456 A (XXIII), 2605 (XXIV), 2664 (XXV) y 2931 (XXVIII). El fracaso de! Decenio para el Desarme proclamado solemnemente en 1969 por la Asamblea General (resolucién 2602 E), el serio cuestionamiento de las negociaciones SALT II (conclufdas en un acuerdo suscrito el 18 de junio de 1979, que no ha sido ratificado por el Congreso de los Estados Unidos), y la intensificacion de la carrera armamentista entre las superpotencias, acom- pafiada de la modernizacién de los arsenales nucleares de las potencias nuclea- res intermedias, fueron, entre otros, los ingredientes que determinaron que el desarme nuclear figure como la primera de las preocupaciones de la Asam- blea General Extraordinaria consagrada al desarme. En efecto, en la introduc- cién del Documento Final se consigna que ‘‘si bien la meta final de los esfuer- z08 de todos los Estados deberia seguir siendo el desarme general y completo bajo un control internacional eficaz, el objetivo inmediato consiste en elimi- nar el peligro de una guerra nuclear y aplicar medidas para detener ¢ invertir la carrera de armamentos y dejar expedito el camino hacia una paz duradera’” (parrafo 8), En la parte declarativa se precisa entre las medidas eficaces alta- mente prioritarias, las relativas al desarme nuclear y la prevencién de la guerra nuclear (pdrrafos 19 y 20), y en el Programa de Accién se coloca a las armas nucleares como la primera de !as prioridades en las negociaciones sobre desarme (parrafo 45), puntualizindose que estas armas de destruccion masiva plantean el mayor peligro para la humanidad y la supervivencia de la civilizacién, siendo el objetivo final en este contexto su eliminacién comple- ta (parrafo 47). Es con este nuevo énfasis, que el revitalizado Comité de Desarme de Gine- bra (a partir de 1984 se le denomina Conferencia de Desarme), aprobé para 1979 una agenda de seis puntos, de los cuales los tres primeros tenian que ver con el desarme nuclear. Asimismo, a partir de 1978 la Asamblea General ha comenzado a discutir nuevas propuestas relacionadas con este prioritario asunto tales como: (i) no utilizacién de las armas nucleares y prevencién de la guerra nuclear (resoluciones 33/71 B, 34/83 G, 35/152 B, 36/92 |, 37/78 I y J, 38/185 B, 39/148 D y 38/1488); (ii) convencién internacional sobre el fortalecimiento de las garantias relativas a la seguridad de los Estados no nu- 52 cleares y fortalecimiento de la seguridad de los Estados no nucleares y forta- lecimiento de la seguridad de los Estados que no poseen armas nucleares con- tra el empleo o la amenaza del empleo de armas nucleares (resoluciones 33/72, 34/84, 34/85, 34/86, 35/154, 35/155, 36/94, 36/95, 37/80, 37/81, 38/67, 38/68, 39/37, 39/38); (Iii) no emplazamiento de armas nucleares en el territorio de Estados en que actualmente no existen dichas armas (resolu- ciones 33/91 F, 34/87 C, 35/156 C, 36/97 E y 37/99 A); (iv) prohibicién de la produccién de material fisionable para armas (resoluciones 33/91 H, 34/87 D, 35/156 H, 36/97 G, 37/99 E, 38/188 E y 39/151 H); (v) Conver- saciones sobre la limitacién de 1as armas estratégicas (resoluciones 33/91 C, 34/87 F, 35/156 K, 36/97 |, 37/78 A, 38/183 A, 39/148 B y 39/148 E); (vi) celebracion de una convencién internacional que prohibe el desarrollo, la produccién, el almacenamiento y la utilizacién de las armas radiolégicas (resoluciones 34/87 A, 35/156 G, 36/97 B, 37/99 C y 38/188 C); (vii) estu- dio sobre las armas nucleares (resoluciones 33/91 D, 35/152 B y C, 35/156 F, 36/92 E, 37/78 C, 38/183 D y 39/148 C); (viii) congelaci6n de los armamen- tos nucleares (37/100 A y B, 38/73 B y E, 39/63 Cy G); (ix) prevencion de una carrera de armamentos en el espacio ultraterrestre (36/97 C, 36/99, 37/83, 38/70, 39/59 y 39/151 D); (x) declaracién sobre la prevencién de una catastrofe nuclear y condena de la guerra nuclear (resoluciones 36/100 y 38/75); (xi) prohibicion del arma neutronica (36/92 K, 37/78 E, 38/183 C y 39/148 F); (xii) convencién sobre la prohibicién de las utilizaciones de las armas nucleares (37/100 C, 38/73 G, 39/63 H); (xiii) medidas unilaterales de desarme nuclear (resoluciones 38/183 J y 39/148 A); (xiv) efectos, cli- maticos de la guerra nuclear: el invierno nuclear (resoluciones 39/148 F); y (xv) cesacin de ta carrera armamentista de armas nucleares y desarme nu- clear (39/148 K). Ademés, la Asamblea General ha proseguido desplegando esfuerzos a favor de la prohibicién completa de los ensayos nucleares (resoluciones 33/71 C, 35/145 A y B, 36/87 A y B, 36/85, 37/85, 37/72, 37/73, 38/62, 38/63, 38/72, 38/188 B, 39/52, 39/53 y 39/60); de la no proliferacién horizontal de las armas nucleares (resoluciones 34/89, 34/76 B, 36/86 A, 36/98, 37/82, 37/99 H, 32/69, 38/181 B y 39/147); del establecimiento de zonas libres de armas nucleares en América Latina (resoluciones 33/58, 33/61, 34/71, 34/74, 35/143, 36/83, 37/71, 38/61 y 39/51); Africa (resoluciones 33/63, 34/76, 36/86 B, 37/74 A, 38/181 A y 39/61 A); Medio Oriente (resoluciones 33/64, 33/71 A, 34/77, 34/89, 35/147, 36/87 A y B, 31/75, 38/69, 39/54); Asia Meridional (resoluciones 33/65, 34/78, 35/148, 36/88, 37/76, 38/65, 39/55); y ha solicitado un examen y complementacién de! Estudio hecho en 1975 (re- soluciones 38/188 |, 39/151 B). En fin, ha continuado pronunciandose sobre la creacin de una zona de paz en el Océano Indico (resoluciones 33/68, 34/80 A y B, 35/150, 36/90, 37/96, 38/185, y 39/149); del mismo modo como ha auspiciado ta 1 Conferencia de las Partes encargada del examen del TNP (resolucién 33/57), que fracas6 en Ginebra en 1980, y la II] Conferencia 53 que se inici6 el pasado 27 de agosto (resolucién 38/74), sin mayor optimismo. Esto sin perder de vista la suprema obligacién de la humanidad al desarme general y completo que fue objeto de un nuevo perfodo extraordinario de sesiones en 1982 en el que la Asamblea General solo se limité a ratificar el Documento Final adoptado en 1978, por falta de acuerdo entre los partici- pantes para profundizar ese consenso (resoluciones 33/69, 33/71, 33/91, Bajar, 34/83, 34/87, 34/88, 35/151, 35/152, 35/156, 36/91, 36/92, 36/97, 37/18, 37/84, 37/99, 37/100, 38/73, 38/186, 38/187, 38/188, 39/63, 39/148 y 39/151), Esta lucha que ha librado por 40 afios las Naciones Unidas a través de su 6rgano maximo, la Asamblea General, contra la proliferacién de las armas nucleares no ha sido una empresa destinada a satanizar, si cabe la expresion, la energia nuclear, sino que ha ido emparejada de! empefio para difundir sus efectos benéficos en las tareas del desarrollo y del progreso, sin otro condi- cionamiento que el que deriva de la verificacién y control de los compromisos contrafdos a fin de evitar que los Estados receptores la utilicen indebidamente en la esfera de las aplicaciones militares. Il, Promocién del uso pacffico de la energfa nuclear La energia nuclear, al igual que la pOlvora, puede ser utilizada para des- truir; pero, también, tiene aplicaciones dtiles para la sociedad. Al margen de las posibilidades todavia cuestionables que ofrecen los artefactos nucleares explosivos para abrir canales, construir reservorios o facilitar la explotacion de yacimientos petroliferos; existe una amplia variedad de aplicaciones de la energia nuclear en medicina, biologia, agricultura, zootecnia, industria, hidrologfa, y en la generacidn de energia eléctrica. EI 8 de diciembre de 1953, el presidente de los Estados Unidos, general Dwight Eisenhower, lanz6 en el plenario del octavo periodo ordinario de se- siones de la Asamblea General, la iniciativa de establecer un Organismo Inter- nacional de Energfa Atomica, bajo la égida de las Naciones Unidas, encarga- do del depésito y proteccién de materiales fisionables y otros materiales que debian ser asignados a fines pacificos en beneficio de la humanidad, en parti- cular a la producci6n de energia eléctrica para las areas més necesitadas. Casi de inmediato, a propuesta de! Ejecutivo, el Congreso norteamericano proce- dié a enmendar la restrictiva legislacion de 1946, adoptando el 30 de agosto de 1954 una nueva legislacién bastante flexible que abrié las puertas a la ex- portacién de materiales, equipos y servicios nucleares. (La definicién de armas nucleares consignada en el capitulo 2°, seccién 11, parrafo (d) de esa Ley, fue reproducida aunque con las debidas enmiendas en el articulo 5 del Tratado de Tlatelolco). En 1954, mediamte la resolucién 810 (IX), la Asamblea General convocé la | Conferencia Internacional de la Utilizacion de la Energia Atémica con Fines Pacificos, con el objeto de estimular el interés de los Estados miem- bros en la energia nuclear, la misma que se realizé en Ginebra, del 8 al 20 54 de agosto de 1955. Su éxito fue tal que contribuyé de manera decisiva al establecimiento de! Organismo Internacional de Energia Atomica (OIEA), sugerido por e! presidente Eisenhower. Durante el décimo periodo ordinario de sesiones, en virtud de la resolu- cién 912 (X), la Asamblea General registro los importantes progresos en la tarea de negociar un proyecto de Estatuto para la creacién del OIEA, pero no se discutié el proyecto preparado por el “‘grupo negociador’” (Australia, Bélgica, Canada, Estados Unidos, Francia, Gran Bretafia, Portugal y Sud Africa) que habia sido ya trasmitido a los 84 Estados miembros. Paralela- mente, se incorporaron al ‘grupo negociador’”’ cuatro paises mas (Brasil, Checoslovaquia, India y la URSS), modificando su denominacidn y cardcter, Fue este nuevo Grupo el que elaboré la version revisada de! proyecto de Estatuto (del 28 de febrero al 18 de abril de 1956), y el que convocé a una Conferencia sobre el texto definitivo del Estatuto del OIEA, que tuvo lugar en Nueva York del 26 de setiembre al 26 de octubre de 1956, fecha en que el nuevo instrumento multilateral fue abierto a la firma de los Estados ‘A pesar que esta Conferencia no conté con el patrocinio especffico de las Naciones Unidas, la participacién del Organismo mundial fue decisiva para su realizacion, El Estatuto del OIEA entré en vigor el 29 de julio de 1957. EI OIEA tiene su sede en Viena y responde, basicamente, a dos objetivos: (i) procurar acelerar y aumentar la contribucién de la energia atomica a la paz, la salud y la prosperidad en el mundo entero; y, (ii) asegurarse, en la medida que le sea posible, que la asistencia qué preste, 0 la que se preste a peticién suya, 0 bajo su direccién 0 control, no sea utilizada de modo que contribuya a fines militares (articulo IN del Estatuto). En cuanto a sus fun. ciones, pueden citarse, entre otras, las siguientes: (i) fomentar y facilitar en ‘el mundo entero la investigacién, e! desarrollo y la aplicacién practica de la energ{a nuclear con fines pacificos; y, eventualmente, actuar como interme- diario entre los Estados miembros, en la prestacién de servicios o suministro de materiales y equipos; (ii) proveer los materiales, servicios, equipos e insta- laciones necesarias para cumplir con la primera funcién, inclusive la produc- cién de energia eléctrica; (iii) alentar el intercambio de informaci6n cienti- fica y técnica sobre la materia; (iv) fomentar el intercambio y la formacion de hombres de ciencia y de expertos; y (vO establecer y aplicar salvaguardias destinadas a asegurar que los servicios, equipos, instalaciones e informacion suministrados por el Organismo, o a peticién suya, 0 bajo su direccién o control, no sean utilizados de modo que contribuyan a fines militares (arti- culo.II del Estatuto). En estricto derecho, ei OIEA, no es un organismo especializado del Siste- ma de las Naciones Unidas sin embargo, para todos los efectos pricticos acta como tal, De conformidad con el articulo 57 de la Carta de las Na- clones Unidas, dos son las condiciones que deben reunir los organismos espe- cializados: (i) amplias atribuciones internacionales de determinado tipo, y, (ii) vinculacién con la Organizacién con arreglo al articulo 63 (concertacién 55 de un acuerdo con el ECOSOC y aprobade por la Asamblea General), Si bien la OIEA cumple con la primera condicién, es importante recordar que dada su particular misién de distribuir y verificar el uso de materiales fi- sionables con un potencial uso militar, el acuerdo de vinculacién no fue con- certado con el ECOSOC, sino aprobado por la Conferencia General del OIEA y luego sometido directamente a la aprobacion de la Asamblea General, Esto explica el porqué el OIEA remite sus Informes anuales a !a Asamblea General (desde 1958 es el tema 14 de la Agenda provisional) y esta facultado para presentar informes al Consejo de Seguridad en ciertas contingencias (un tilti- mo ejemplo de esto es el informe presentado por el Director General, en ju- lio de 1981, luego de producirse el ataque militar israelf a las instalaciones nucleares del Irak en Tuwaitha, cerca de Bagdad). Por otro lado, el control que éjerce la Asamblea General sobre los arreglos financieros y presupuesta- rios del OIEA es mucho menos exigente que el establecido en el articulo 17, inciso 3, de la Carta respecto a los organismos especializados, No obstante lo anterior, habida cuenta de la mayor coordinacién con que han trabajado las potencias nucleares, a partir de 1965, en el campo de la no proliferacién horizontal de las armas nucleares, el funcionamiento del Orga- nismo de Viena, con las excepciones arriba anotadas, se asemeja de facto al de los organismos especializados, al punto que se le considere como uno de ellos, En virtud del Acuerdo sobre las relaciones entre las Naciones Unidas y el OIEA, aprobados por la Asamblea General el 14 de noviembre de 1957, mediante la resolucién 1145 (XII), la Organizacioén Mundial reconoce al OIEA su calidad de encargado de las actividades internacionales concernien- tes a la utilizacion de la energia nuclear con fines pacificos sin perjuicio de los derechos y obligaciones que en esta materia le corresponde a las Naciones Unidas a la luz de la Carta, Es dentro de este contexto, que la Asamblea General examina anualmente el Informe del OIEA y que ha patrocinado la Hl, Hy IV Conferencias Internacionales sobre la Utilizacién de la Energia Atomica con Fines Pacificos (resoluciones 912 (X), 1770 (XVII) y 2309 (XXII), todas ellas celebradas en Ginebra en 1958, 1964 y 1971, respectiva- mente. Asimismo, con motivo de celebrarse en 1965 el ‘‘Afio de la Coopera- cin Internacional’ (resolucion 1907 (XVIII), !a Asamblea General incluyé al OIEA entre las organizaciones internacionales llamadas a prestar su concur- so. En 1970, adopto la resolucién 2665 (XXV) en la que se contemplaba la posibilidad de establecer dentro del OIEA un servicio internacional para las explosiones nucleares con fines pacificos bajo un control apropiade, En 1976, recomendé a la OIEA de proseguir sus estudios sobre las cuestiones relativas a los centros multinacionales del ciclo de! combustible nuclear ya un régimen internacional para el almacenamiento de! plutonio (resolucién 31/189 D); y en 1977 adopté la resolucion 32/87 F en la cual reafirmé el derecho de los Estados a adquirir y desarroliar la energia nuclear con fines pacificos y su decidido apoyo a la OIEA y a los esfuerzos comunes para es- 56 tudiar arreglos satisfactorios respecto al abastecimiento adecuado de com- bustibles nucleares y otros materiales e instalaciones necesarios para la apli- cacién y la explotacién eficientes de los programas nacionales de energia nuclear. Por dltimo, sin un caracter exhaustivo, la Asamblea General adoptd por consenso el 8 de diciembre de 1977, la resolucién 32/50 que, ademas de consagrar una serie de principios sobre la utilizacién de la energia nuclear con fines pacificos.para el desarrollo econémico y social, contemplé la convocato- ria de una Conferencia encaminada al fomento de la cooperacién internacio- nal en este campo (se le conoce como conferencia PICPUNE). Esta iniciativa, originalmente yugoslava, ha contado desde el inicio con el amplio respaldo del Grupo de los 77 y, coyunturalmente respondié a la incertidumbre creada en el mercado nuclear internacional por la nueva politica de no proliferacion horizontal, puesta en marcha por los Estados Unidos en 1978 con la adopcion de la Nuclear Non Proliferation Act que sustituyé a la vigente desde 1954. Programada para celebrarse en 1983 (resolucion 35/112), la Conferencia PIC- PUNE ha sido pospuesta por la Asamblea General en su trigésimo noveno perfodo ordinario de sesiones, hasta noviembre de 1986 (resolucion 39/74). Mientras tanto el Comité Preparatorio prosigue sus trabajos en Viena y se vie- nen realizando reuniones de expertos a nivel regional con el objeto de definir medidas practicas y medios eficaces para promover la cooperacion regional ¢ internacional en la esfera de las aplicaciones civiles de la energia nuclear. IIL, Campaiia mundial contra las armas nucleares La primera tarea que registra las Naciones Unidas en este campo, en la creacién, en 1955, de un Comité cientifico para estudiar los efectos de las ra- diaciones atémicas (resolucién 913 (X)). Dos ahos més tarde, la Asamblea General adopté la resolucion 1149 (XII) promoviendo una accién colec- tiva de informacién para que 10s pueblos conozcan los peligros de la carrera de armamentos y, especialmente, los efectos destructores de las armas mo- dernas. En 1969, sobre la base de la resolucién 1378 (XIV) que considera la cuestion del desarme como la més importante que se le plantea al mundo moderno, la Asamblea General adopté !a resolucién 2602 E (XXIV) que de- clara el decenio de 1970 a 1979 como el Decenio para el Desarme, dispo- niendo que se informe a la opinion pdblica acerca de los propésitos y obje- tivos del mismo. Esta medida fue complementada en 1971 con la resolucién 2825 C (XXVI) que, al igual que jas tres anteriores, no estuvo directamente referida a una campatia contra las armas nucleares; pero estimulé la toma de conciencia del problema al proponer que las universidades y las instituciones académicas de todos los pafses establecieran cursos y seminarias permanen- tes para estudiar los problemas de la carrera armamentista. Con el mismo criterio adopté en 1977 la resolucién 32/87 E por la que pide al Secretario General que inicie la edicién de una publicacion periédica sobre e| desarme en todos los idiomas de trabajo. Posteriormente, con motivo del X perfodo extraordinario de sesiones 57 dedicado al desarme, la Asamblea General dispuso que la Primera Comisién se ocupe exclusivamente de las cuestiones de desarme y de las cuestiones de seguridad internacional conexas (parrafo 117 del Documento Final). Ademas, decidié fortalecer adecuadamente el Centro de las Naciones Unidas para el Desarme, ampliando sus funciones de investigacién o informacion (parrafo 123), También, solicité al Secretario General instituir una junta consultiva de personas eminentes para que lo asesore acerca de los diversos aspectos de los estudios que se han de realizar con los auspicios de las Nacio- nes Unidas en materia de desarme y limitacién de armamentos; y establecio un programa de becas sobre desarme con miras a promover la especializacién en este tema, en particular en los paises en desarrollo. Por dltimo, la Asamblea General ha iniciado, desde 1978, una campafa mucho mas intensa para la prescripcién de las armas nucleares, siempre den- tro de} contexto del desarme, auspiciando la Semana del Desarme (resolucio- nes 33/71, 34/83 |, 37/78 D, 38/183 C y 39/63 J); el programa de becas sobre desarme (resoluciones 33/71 E, 34/83 D, 35/152 A, 36/92 A, 37/100 C, 38/73 C y 39/63 B); la adopcién de medidas eficaces para aplicar los pro- pdsitos y objetivos del Decenio para el Desarme (resolucién 33/62); los arre- glos institucionales relativos al proceso de desarme (resoluciones 37/99 K y 39/63 H); la difusién de informacién acerca de la carrera de armamentos y el desarme (resolucién 33/71 K, 34/83 M, 35/152 H y 36/92 L); la declara- cién del Decenio de 1980 como Segundo Decenio para el Desarme (resolucio- nes 34/75 y 35/46); y la camparia mundial de desarme (resoluciones 35/152 I, 36/92 C, 37/100 H, | y J, 38/73 Dy F, y 39/63. A, Dy J). Antes de concluir, es justo anotar que la Secretaria de las Naciones Unidas ha cumplido un trabajo sobresaliente durante los cuarenta afos transcurridos tanto en lo que respecta al apoyo logistico de rigor, como'en el suministro de valiosos estudios y no menos interesantes recomendaciones, que han sabido ilustrar a la Asamblea General y a otros Grganos de las Naciones Unidas en el cumplimiento de su cometido. Es a la Secretaria que se debe la publicacién de folletos y separatas muy graficos y sumamente didacticos sobre la carrera armamentista de las armas nucleares, que han permitido una mayor divulga- cién del problema y, al mismo tiempo, ha galvanizado la conciencia de la comunidad internacional acerca de la necesidad de su definitiva erradi- cacién. Puede decirse, en resumen, sin animo de complacencia, que sin el concurso de las Naciones Unidas, la humanidad no habria !legado a desentra- fiar el inmenso riesgo que supone vivir sobre un arsenal de un millon de bom- bas nucleares, cada cual con una potencia destructiva semejante a la bomba lanzada sobre Hiroshima. Existe, pues, una gran deuda con la Organizaci6n Mundial y, lo que es mas importante, se ha acentuado la urgencia de fortale- cer sus esfuerzos hasta concretar en los hechos la ambicion de los pueblos:que el nuevo Prometeo devuelva el fuego nuclear a los Dioses. Lima, 2 de setiembre de 1985 58 “LAS NACIONES UNIDAS Y LA FORMACION DEL DERECHO DEL ESPACIO ULTRATERRESTRE” Nicolas de Piérola Abogado, ex-Vocal de la Corte Superior de Lima, Pro- fesor de Derecho Internacional Puiblico en la Universi- dad de Lima, Miembro de la Comisién de Naciones Unidas para la Eliminacién de la Discriminacin Ra- cial (CERD), Magistrado del Tribunal de Justicia del ‘Acuerdo de Cartagena. Segun el astrénomo Claudio Tolomeo, que vivid en el siglo Il de nuestra era, la Tierra estaba ubicada en un punto fijo situado en el centro del uni- verso. EI Sol, la Luna, fos planetas Mercurio, Venus y Marte, asi como las estrellas y demas cuerpos celestes, giraban en torno a la Tierra, que permane- cfa siempre inmévil. De alli que esta teoria se denomina geocéntrica, En ver- dad, ella supone el antropocentrismo: el hombre es el ser mas importante de la creacion por ser el Gnico dotado de raz6n; por lo tanto, la Tierra, su habi- tat, debe estar en un lugar de privilegio: en el centro del universo. El avance de {a ciencia fue dejando atrds esta ilusién. El sacerdote polaco Nicolas Copérnico, que vivié entre los siglos XV y XVI de nuestra era, plantea una nueva teoria: La heliocéntrica, Del Sol se desprende la luz y el calor que hacen posible la vida. El Sol esta situado en el centro del universo; y en torno a él, giran Mercurio, Venus, la Tierra, Marte, JGpiter y Saturno, La Luna gira alrededor de la Tierra. Las estrellas son fijas. ‘Un siglo més tarde, cl astrénomo italiano Galileo Galilei desarrollé.un te- lescopio rudimentario con el que observé una serie de fendmenos de los as- tros, tales como los montes de la Luna, y descubrié los satélites de J Gpiter, lo que sirvio para refutar el geocentrismo, al comprobarse experimentalmente, la existencia de cuerpos celestes —los satélites de Jipiter— que no giraban en torno a la tierra, como pretendia el geocentrismo, sino en torno a Jupiter, Posteriores descubrimientos astronémicos llevan a descartar también la tesis heliocéntrica: EI sol no esta en el centro del Universo. El sol forma parte de Ja Via Lactea Nuestra galaxia tiene forma de espiral, con un ndcleo central y dos brazos simétricos. El eje mayor tiene una longitud de 100.000 aos luz y el je menor, de 25.000 atios luz en la zona del niicleo, para luego ir decre- ciendo. Nuestro sistema solar esta situado en el interior de uno de los brazos, 59 a 32,000 anos luz del nucleo galactico y a 18.000 afios luz del extremo de la galaxia, La Via Lactea esté conformada por 100.000 millones de estrellas si- milares al sol. La més cercana es Alfa Centauri, situada a 4.33 afios luz de distancia, aunque en ciertas épocas la estrella llamada Proxima Centauri se sitda a 4 afios luz del sol convirtiéndose entonces, transitoriamente, en la mas cercana al sol. Nuestra galaxia forma parte de un cmulo conocido como ‘‘Grupo Local’’, compuesto por 21 galaxias; las mas cercanas son las ‘‘Nubes de Magallanes’, dos pequefias galaxias situadas a 170.000 afios luz de la Via Lactea. La ma- yor de todo el grupo y la Unica que sobrepasa en tamafio a nuestra galaxia, ¢s la nebulosa de Andrémeda, situada a 2 millones de afios luz, Otras gala- xias, las mas alejadas se encuentran a 3 millones de aos luz de la Via Lactea. Actualmente se estima que el ndmero total de galaxias en el universo conoci- do, excede de cien millones. Las mds lejanas estan situadas a 14 mil millones de afios luz, en los confines del Universo conocido, Todos los cuerpos celestes, todas las galaxias y cmulos de galaxias se en- cuentran en movimiento, Asi, la Via Lactea tiene un movimiento de rota- cién sobre su niicleo central, empleando 225 millones de afios para completar una vuelta. En su desplazamiento, las galaxias estan alejandose continuamente unas de otras. En efecto, conforme a la teoria de la relatividad de Einstein, el univer- so—en su forma actual— se inicia con una gran explosién de !a materia primor- dial (‘‘Big bang’) ocurrida hace 15 mil millones de afios, seguida de una expansién césmica que atin prosigue. De este modo el espacio ocupado por el conjunto de cuerpos celestes es cada vez mayor, lo que significa que el universo se expande o ‘‘crece’’, La teorfa de la relatividad se pregunta si esta expansidn sera perpetua o, por el contrario, si se detendra algiin dia inicidndose, tal vez, un proceso inverso de “‘reducci6n’' del universo por concentracién de los cuerpos celes- tes hasta volver a la materia primordial La observacién del cielo, fue siempre motivo de admiracidn para el hom- bre; todas las mitologias tratan de explicar el origen de! Universo, la me- canica celeste y su relacién e influencia sobre la vida humana. Para las explicaciones iniciales del Universo, el hombre se vale de la‘fan- tasfa. Pero luego, en medida creciente, acude al conocimiento cientifico, mediante la teleobservacién. Sin embargo, el conocimiento del cosmos con- tinuaba limitado a lo que pudiera atisbarse desde la Tierra. Finalmente, en nuestros dias, se produce un gran salto; el 4 de octubre de 1957 la Unién Soviética pone en érbita terrestre, el primer satélite artificial, el Sputnik |, que trasmite datos cientificos; otras cdpsulas soviéticas llevaran al espacio exterior a la perra Laika y luego al chimpancé Eros. 60 El 12 de abril de 1961 el cosmonauta soviético Yuri Gagarin, es el primer hombre que sale de la atmésfera y vuela en érbita alrededor de la tierra; poco después, en el mismo afio 1961, los astronautas norteamericanos Alan B. Shepard y Virgil Grisson salen también de la atmésfera, seguidos de! cosmo- nauta soviético Herman Titov que orbita 17 veces la Tierra; luego, en febrero de 1962, el norteamericano John Gleen vuela también en orbita terrestre. EI 19 de abril de 1967, la sonda norteamericana no tripulada ‘Surveyor 3” desciende en la Luna; luego, e! 20 de julio de 1969, los astronautas norteame- ricanos Neil A. Armstrong y Edwin E. Aldrin; a bordo del médulo lunar de la nave Apolo 11, desembarcan en ta Luna y, después de realizar diversos expe- rimentos, retornan con muestras de roca lunar; misiones similares realizan las naves Apolo 13, Apolo 14, Apolo 15 y Apolo 17, cuyas tripulaciones explo- ran diversas regiones de la Luna y dejan instrumentos cient ificos. Si bien la Unién Soviética no ha enviado naves tripuladas a la Luna, ha realizado una intensa labor de exploraci6n e investigacion; asi, ei 3 de abril de 1966, puso en 6rbita lunar la sonda automatica “Luna 10”; luego lasonda “Luna 16” descendio en la Luna y retorné con muestras de roca lunar; mas adelante, el 17 de noviembre de 1970, la Unién Soviética colocé en la Luna un vehiculo de ocho ruedas que se desplaz6 en la superficie lunar hasta setiembre de 1971 y trasmitié imagenes ¢ informacién cientifica a la tierra. Hacia Venus se han dirigido las sondas soviéticas “Venera 3”, que lleg6 en marzo de 1966, “Venera 4” y ‘Venera’7” que aterrizaron en Venus en 1967 y 1971, respectivamente; asi como la sonda norteamericana ‘‘Mariner 5", que pasé a 4,500 kilémetros de Venus, Todas estas sondas, como otras de las series ‘‘Venera”’ y “Mariner” que les siguieron, han transmitido image- nes y abundante informacion cientifica sobre Venus. Mas recientemente, el 11 y el 15 de junio de 1985, respectivamente, llegaron a Venus las sondas soviéticas “Vega 1” y “Vega 2”, para realizar una serie de experimentos preparados por un equipo cientffico franco-soviético: “Vega 1” y “Vega 2” lanzaron balones para estudiar la atmésfera de Venus y luego enviaron médulos que aterrizaron en una regién montafiosa de dicho planeta. Otras partes de “Vega 1 y de “Vega 2” continuaran navegando en el espacio y atravesaran la cola del cometa Halley en marzo de 1986, a fin de estudiar la composicion del cometa. En direccién a Marte han sido lanzadas varias sondas desde 1971: la sonda “Mariner 9’" lanzada por los Estados Unidos entré en érbita de Marte el 14 de noviembre de 1971; Ja ‘Mars 2” y “Mars 3”, de la Union Soviética, entraron en Orbita de Marte el 27 de noviembre y el 3 de diciembre de 1971, respec- tivamente, y la ‘Mars 5’" entré en 6rbita marciana en febrero de 1974; todas estas sondas enviaron médulos que aterrizaron en la superficie de Marte. Luc- go, en 1976, Ilegaron a Marte las sondas automiticas interplanetarias ‘‘Vikin- ingo 2", de los Estados Unidos: ambas sondan han transmitido datos cientificos e imagenes de la superficie de Marte. Asimismo, durante la década de 1970, los Estados Unidos enviaron al 61 espacio una sonda automitica no tripulada, que vold en direccién a Marte y luego continué hacia Jupiter, Urano, Pluton, y Neptuno, transmitiendo fo- tografias e informacin sobre estos planetas, comprobando que la érbita de Plutén, en ciertas oportunidades, se acerca al so! mas que la de Neptuno. Mas adelante, hacia 1980 la sonda abandons el sistema solar y continua ahora na- vegando hacia la estrella Alfa Centauri. Después de abandonar el sistema solar la sonda continué transmitiendo informacién del espacio galdctico, du- rante dos afios mas, quedando luego en silencio. La sonda navega por inercia, sin utilizar motores ni combustible, con el solo impulso desarrollado para salir del campo de gravitacién del sistema solar, En efecto, en el espacio sideral, entre el sistema solar y la constelacién del Centauro, no hay cuerpo celeste alguno, ni tampoco fuerza gravitacional que acelere 0 reduzca la velo- cidad de desplazamiento de la sonda que, de este modo, conservaré una velocidad uniforme durante los proximos cinco mil afios, hasta que, en las cer- canfas de Alfa Centauri, su velocidad se acelerard progresivamente, por efecto de la gravitacién de la estrella. En la actualidad, hay varios miles de satélites artificiales orbitando la tierra, lanzados tanto por los Estados Unidos y la Unién Soviética, como por Francia, Gran Bretafa, China, Jap6n y otros paises. Pasada ya la etapa de investigaci6n tedrica, hay satélites con aplicacién practica en el campo mete- reolégico, asf como de teleobservacién de la tierra para detectar recursos naturales, y en las comunicaciones: television, teléfono y telex. Los Estados Unidos y la Unién Soviética tienen programas muy avanzados, para el establecimiento de bases orbitales permanentes, que servirdn, tanto para observacién astronémica, como también de escala, en viajes a la Luna y otros cuerpos celestes, En este sentido, los Estados Unidos vienen desarrollando un proyecto des- tinado a colocar en Orbita, hacia mediados de 1986, una estacion espacial provista de un telescopio que, por estar situado fuera de la atmésfera, permi- tira observar estrellas ubicadas a una distancia de 14,000 millones de afios luz y cuerpos celestes con una luminosidad 50 veces mas débil de los que pueden alcanzar los telescopios desde la superficie de la tierra, Seguidamente, hacia 1990, los Estados Unidos proyectan colocar en érbita terrestre, una estacion espacial tripulada por 6 a8 personas, que servira de etapa intermedia para viajes a la luna y otros cuerpos celestes, La Unidn Soviética desarrolla también una intensa actividad espacial, pero mantiene en reserva sus programas y generalmente s6lo los hace conocer en el momento de ponerlos en ejecucion. Puede preverse que, en la década de 1990, tanto los Estados Unidos como la Union Soviética, construirén bases permanentes en la Luna. El progreso de la actividad espacial en el proximo siglo, tal vez haga posible la instalacién de bases en Marte y otros cuerpos celestes del sistema solar, asf como el desarrollo de ios viajes interplanetarios. La exploracién y utilizacién de! espacio extraterrestre, asi como de la 62 Luna y otros cuerpos celestes, ofrece inmensas posibilidades para la ciencia; basta mencionar el desarrollo que ha alcanzado la meteorologia, que per. mite predecir los climas y sus alteraciones; los medios de comunicacién se han desarrollado notablemente, las telecomunicaciones han mejorado significa- tivamente con la colocacién en orbita terrestre, de satélites artificiales que permiten la transmision instanténea de comunicaciones telefénicas y de telex, asi como de imagenes de televisién. La teleobservacién de la tierra permite detectar depdsitos minerales y de petrdleo, asf como cardémenes de peces y, en general, recursos naturales. Y si en estos campos se ha alcanzado ya, resultados concretos, en muchos otros aspectos se puede anticipar nuevas ventajas para fa humanidad en el futuro préximo: la prediccién de climas y fendémenos atmosféricos bene- ficiara a la agricultura y ganaderfa que podran planificarse teniendo en cuenta esa informacion; por otra parte, las condiciones de ingravidez del espacio exterior presentan grandes perspectivas para la medicina. En defi- nitiva, la’ conquista del espacio exterior y de los cuerpos celestes, abre una nueva y gigantesca dimensién para la humanidad. La Asambiea General de Naciones Unidas ha seguido con la mayor espec- tativa los avances en la exploracion y uso del esapcio ultraterrestre. Es por ello que el 13 de diciembre de 1958 —o sea al afio siguiente del lanzamiento del Sputnik 1, efectuado el 4 de diciembre de 1957— adopts la Resolucion 1348 (XIII) que establece una ‘‘Comisién Especial sobre {a utilizacién del es- pacio ultraterrestre con fines pacificos’* integrada por representantes de 18 Estados, encargada de estudiar los problemas juridicos que pueda plantear la exploracion espacial, asf como de sefialar las medidas a adoptarse para fa. cilitar la cooperacién internacional en.este campo. La composicién y fines de la Comisién fueron modificados en virtud de la Resolucién 1472 (XIV), adoptada por la Asamblea General el 12 de di- ciembre de 1959 que establece, con caracter permanente, una ‘Comision sobre la utilizacién del espacio ultraterrestre con fines pacfficos”’, integra- da por representantes de 24 Estados y encargada de estudiar la cooperacion internacional y los programas de exploracién espacial que pueda emprender- se bajo los auspicios de Naciones Unidas, asi como los problemas juridicos que pueda plantear la exploracién del espacio ultraterrestre. Las labores de la Asamblea General y de la Comision, en una primera etapa, se dirigieron a establecer los principios juridicos que serviran de mar- co general al nuevo Derecho del Espacio Ultraterrestre. Mas adelante, fijados ya los principios juridicos generales, la tarea se encaminé a establecer un de- recho convencional: hasta la fecha han sido concluidos diversos tratados que constituyen el sistema juridico al que estan vinculados los Estados en la ex. ploracién y uso del espacio ultraterrestre. 63 La tarea continda; existen diversos problemas juridicos relativos al espacio ultraterrestre atin no resueltos, que se encuentran en estudio por la Comision. Y en esta tarea deben participar todos los Estados: Comprendiéndolo asi, |a Asamblea General, mediante Resoluci6n 1802 (XVII) aprobada el 14 de di- ciembre de 1962, ha pedido a los Estados su concurso para la “‘elaboracién mas detallada’’ del Derecho dei Espacio Ultraterrestre. Vv Los principios juridicos fundamentales del Derecho del Espacio Ultrate- rrestre, han sido sefialados por la Asamblea General mediante tres Resolucio- nes: A.— La Resolucion 1348 (XIII) de 13 de diciembre de 1958 ya citada, establece los siguientes principios: 1, Reconoce el interés comin de la humanidad en el espacio ultrate- trestre; y, 2. Declara que la exploracion y uso del espacio ultraterrestre debe hacerse, exclusivamente, con fines pacificos, ién 1721 (XVI) de 20 de diciembre de 1961 establece otros dos principios: 1. El Derecho Internacional, incluida la Carta de Naciones Unidas, se aplica al espacio ultraterrestre y a los cuerpos celestes; y, 2. El espacio ultraterrestre y los cuerpos celestes podran ser libremente explorados y utilizados por todos los Estados, de conformidad con el Derecho Internacional y no podran ser objeto de apropiacién nacio- nal. C.— Finalmente, la Resolucion 1962 (XVIII) de 13 de diciembre de 1963 re- ‘coge los principios sefalados por las Resoluciones antes citadas, y las amplia, estableciendo los siguientes principios del Derecho del Espacio Ultraterrestre, |. La exploracion y uso del espacio ultraterrestre debe hacerse en in- terés y provecho de toda la humanidad, 2. Todos los Estados pueden explorar y utilizar el espacio ultraterrestre y los cuerpos celestes, en condiciones de igualdad y de acuerdo al de- recho internacional, 3. El espacio ultraterrestre y los cuerpos celestes no podran ser objeto de apropiacién nacional por reivindicacién de soberanfa mediante el uso y ocupacion ni de ninguna otra manera. 4. La exploracion y uso del espacio ultraterrestre deben realizarse de conformidad con el derecho internacional, inclufda la Carta de Na- ciones Unidas, para el mantenimiento de la paz y seguridad interna- ional, as{ como de la cooperacién y la comprensi6n internacional. 5. Los Estados serin responsables internacionaimente por las acti des que las entidades pablicas o privadas sujetas a su jurisdiccion tea- licen en el espacio ultraterrestre. . En la exploracién y utilizacion del espacio ultraterrestre, los Estados se guiarén por los principios de mantenimiento de la paz, coopera- cién internacional y asistencia mutua. EI Estado en cuyo registro figure un objeto lanzado al espacio ultra- terrestre, mantendra su jurisdiccién y control sobre tal objeto y sobre las personas que vayan en él, mientras se encuentre en el espa- cio ultraterrestre. 8. Los Estados prestaran la ayuda necesaria a los astronautas en caso de accidente o aterrizaje forzoso y los devolveran al Estado de Registro de su vehiculo espacial. 2 ~ v Dentro del marco establecido por los principios generales a que acabamos de referirnos, la Comisién sobre ta utilizacién del espacio exterior con fines pacificos, por intermedio de su Subcomisién de asuntos juridicos, ha redac- tado cinco Tratados que, luego, bajo los auspicios de la Asamblea General, han sido suscritos y ratificados por numerosos Estados y constituyen hoy el derecho positivo y la base juridica fundamental del Derecho dei Espacio ultraterrestre. Tales Tratados son los siguientes: 1. Tratado sobre los principios que rigen la exploracién y uso del Espacio Exterior, inclusive la Luna y otros cuerpos celestes, abierto a la firma en Washington, Londres y Mosci; aprobado por el Peri, mediante Decreto Ley 22419 de 16 de enero de 1979 y ratificado el 13 de febrero de 1979, habiéndose depositado el instrumento de ratificacién en Londres el 1° de marzo de 1979 y en Moscii el 28 de febrero de 1979, entrando en vigencia para el Pera el 21 de marzo de 1979. Recoge el Tratado los principios jurfdicos sefialados en la Resolucién de la Asamblea General de Naciones Unidas No. 1884 (XVIII) de 17 de octubre de 1963, estableciendo las siguientes normas juridicas: a, La exploracién y utilizacién del espacio ultraterrestre, incluida la Luna y otros cuerpos celestes, debe hacerse en provecho de todos los paises, sea cual fuere su grado de desarrollo. Para este efecto, el espacio ultra. terrestre, incluso la Luna y otros cuerpos celestes, estard abierto para su exploracién, investigacién cientifica y utilizacién, a todos los Estados en condiciones de igualdad y de conformidad con el derecho internacio- nal, b. El espacio ultraterrestre, inclufda la Luna y otros cuerpos celestes, no podrd ser objeto de apropiacién nacional por reivindicacién de sobera- nfa, uso u ocupacién, ni de ninguna otra manera. ¢. Las actividades de exploracién y utilizacién del espacio ultraterrestre, inclufda la Luna y otros cuerpos celestes, deben realizarse de acuerdo al derecho internacional, inclufda la Carta de Naciones Unidas, en in- 65 terés del mantenimiento de la paz y la seguridad internacional y del fomento de la cooperacién y comprensién internacional. Los Estados parte se comprometen a no colocar en érbita alrededor de la tierra, objetos portadores de armas nucleares u otras armas de destruccién en masa, y a no emplear tales armas en el espacio ultrate- rrestre ni en los cuerpos celestes. La Luna y los demés cuerpos celes- tes se utilizaran exclusivamente con fines pacificos, quedando prohi- bido establecer bases militares, as como efectuar ensayos de armas y realizar maniobras militares en ellos. Los Estados parte consideraran a todos los astronautas como enviados de la humanidad en el espacio ultraterrestre y les prestaran toda la ayu- da posible en caso de accidente, de peligro 0 aterrizaje forzoso; en tal caso, los astronautas serin devueltos sin demora al Estado de registro de su vehiculo espacial. Asimismo, en sus actividades espaciales, los astronautas de los distintos Estados parte, deberdn prestarse toda la ayuda posible entre si. Igualmente, los Estados parte deben informar ‘a los demas Estados signatarios, asi como al Secretario General de Na- ciones Unidas, sobre los fendmenos que hayan observado en el espacio ultraterrestre, incluso la Luna u otros cuerpos celestes, que puedan constituir un peligro para la vida o la salud de los astronautas. Los Estados parte seran responsables internacionalmente de las activi- dades que realicen en el espacio, la Luna y los demas cuerpos celestes, asi como las que realicen las entidades gubernamentales y no guberna- mentales sujetas a su jurisdiccion y deben asegurar que dichas activida- des se realicen de acuerdo al Tratado. A su vez, la responsabilidad por las actividades en el espacio exterior, incluso la Luna y otros cuerpos celestes, realizadas por una organizacién internacional, correspondera a dicha organizaci6n y a los Estados que pertenecen a ella. Todo Estado parte que lance 0 promueva cl lanzamiento, o desde cuya territorio se lance un objeto al espacio ultraterrestre, serd responsable de cualquier dafio causado por dicho objeto a otro Estado parte, tanto en tierra como en el espacio aéreo o en el espacio ultraterrestre, incluso la Luna u otros cuerpos celestes. El Estado parte en cuyo registro figure un objeto lanzado al espacio ul- traterrestre, retendra su juris ny contro! sobre tal objeto asi como sobre todo el personal que vaya en él, mientras se encuentra en el espa- cio ultraterrestre o en un cuerpo celeste. El derecho de propiedad de tales objetos, inclusive los que hayan descendido o se construyan en un cuerpo celeste, no sufrira alteracién mientras esté en el espacio ultrate- rrestre, incluso en un cuerpo celeste, ni en su retorno ala tierra. Cuan- do tales objetos o sus partes componentes sean hallados fuera de los limites del Estado parte de registro, deberan ser devucltos a ese Estado. En la oxploracién y utilizacion del espacio ultraterrestre, incluso la Luna y otros cuerpos celestes los Estados parte deben guiarse por los principios de cooperacién y asistencia mutua, teniendo debidamente en cuenta los intereses de los demas Estados parte. En la exploracién det espacio ultraterrestre, incluso la Luna y otros cuerpos celestes, los Estados parte procederan de tal manera, que no se produzca contaminacion nociva ni cambios desfavorables en el me- dio ambiente de la tierra como consecuencia de la introduccin de ma- terias extraterrestres. j. A fin de fomentar la cooperacién internacional en la exploracidn y ia utilizacién del espacio ultraterrestre, incluso fa Luna y otros cuerpos celestes conforme a los objetivos del Tratado, los Estados parte exa minardn, en condiciones de igualdad, las solicitudes formuladas por otros Estados parte de que se les brinde la oportunidad de observar el vuelo de objetos espaciales, en las condiciones que se determinen por acuerdo entre los Estados interesados. k. Asimismo, los Estados parte que desarrollan actividades en el espacio ultraterrestre, incluso la Luna y otros cuerpos celestes, deben informar al Secretario General de Naciones Unidas, as/ como al publico y a la comunidad cientifica internacional, acerca de la naturaleza, marcha, localizacién y resultado de dichas actividades. EI Secretario General difundiré tal informacién, inmediatamente después de recibirla. 1. Todas las instalaciones, estaciones, equipos y vehiculos situados en la Luna y otros cuerpos celestes, serdn accesibles a los representantes de otros Estados parte, sobre bases de reciprocidad; para este efecto notificardn con antelacién razonable su intencién de hacer una visita a fin de celebrar las consultas que sean necesarias y adoptar las medidas de seguridad que se requiera evitando toda perturbacién al funciona. miento normal de la instalacién visitada. 2 Acuerdo sobre el salvamento y la devalucién de astronautas y la restitu: ci6n de objetos lanzados al espacio extraterrestre, suscrito en Washington, Londres y Moscéi el 22 de abril de 1968; aprobado por el Pert mediante Decreto Ley 22446 de 13 de febrero de 1979, habiéndose depositado el instrumento de ratificacion en Mosci y Washington e! 21 de marzo de 1979 y en Londres el 3 de mayo de 1979. En vigor para el Pert desde el 3 de mayo de 1979, En virtud de este Acuerdo, los Estados parte convienen en lo siguiente: a. Todo Estado parte que tome conocimiento que la tripulacion de una nave espacial ha sufrido un accidente, se encuentra en pel lizado un aterrizaje forzoso o involuntario en un tertitorio colocado bajo su jurisdiccién, o en alta mar, lo notificard al Estado del lanzamien- to, 0, si no puede indentificarlo, lo hard pblico de inmediato, por todos los medios de comunicacién de que disponga; asimismo, lo noti- ficara al Secretario General de Naciones Unidas, que deberd difundir sin tardanza la noticia por todos los medios de comunicacién de que disponga, 67