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ORGANO DE DIFUSION DE LA SOCIEDAD PERUANA DE DERECHO INTERNACIONAL LIMA - PERU SOCIEDAD PERUANA DE DERECHO INTERNACIONAL REVISTA PERUANA DE DERECHO INTERNACIONAL ORGANO DE LA SOCIEDAD PERUANA DE DERECHO INTERNACIONAL @ ‘COMISION DE LA REVISTA luis Alvarado Garrido Jorge Fernandez Stoll Manuel Garcia Calderdn Roberto Mac Lean Ugarteche Victor G, Proafio Correa SUMARIO — Los Fondos Marinos.—Patrimonio Comin de la Humanidad, por el Doctor Javier Arias Stella, Ministro de Relaciones Exteriores del Pera .. 3 — La Nueva Convencién Interamericana Sobre Extradicién—Por ¢] Doc- tor lsidoro Zanotti 16 — PERU COLOMBIA . 52 — PERU . ALEMANIA 85 — GRUPO ANDINO . . a7 — Documentos—Acta final de la V Reunién de Consultas interguber- namentales sobre Gooperacion Financiera y Técnica entre la Repé blica del Perd y la Republica Federal de Alemania ..... —ONU . ae cremmansesa — ALADI—Ratificacién Peruana UMA = PERU 1982 SOCIEDAD PERUANA DE DERECHO INTERNACIONAL — MARZO 1982 Presidente: luis Alvarado Garrido: Vice-Presidente: Manuel Garcia Calderén K. ‘Secretaria Tesorera: Delta R. de DeBakey Yocales: Andrés A. Aramburi Menchaca Edwin Letts Sanchez Roberto MacLean Ugartache Victor G. Proafio Correa MIEMBRO HONORARIO José Luis Bustamante y Rivero MIEMBROS TITULARES ‘Aguilar Cornejo, Davi Alvarado Garrido, Luis Alzamora Traverso, Carlos Aramburd Menchaca, Andrés A. Aramburd Salinas, José Félix ‘Arias Schrelber Pezet, Alfonso Bakula Patifio, Juan Miguel Bustamante Denegri. Felipe De Calle y Calle, Juan José Deustua Arréspide, Alejandra Ego-Aguirre Alvarez, Julio Fernandez Puy6, Gonzalo Fernandez Stoll, Jorge Gamlo Palacio, Fernendo Garcfa Calderén Koechlin, Manuel Garcfa y Garcia, Arturo Garcta Montufar, Guillermo Foyos Osores, Guillermo Leén Barandiaran, José Letts Sanchez, Edwin Llosa Gonzales Pavén, Luis E. Uosa Pautrat, Jorge Maclean Ugarteche, Roberto. Miré Quesada Sosa, Aurelio Morelli Pando, Jorge Pérez de Cuéllar, Javier Proafio Correa, Victor Puente Radbill, José de la Romero Padilla, Emilio Schwalb Lépez Aldana, Fernando Soto de la Jara, Alberto Ugarte del Pino, Juan Vicente Ulloa, Bolivar Wagner de Reyna, Alberto Wieland Alzamora, Hubert Hooper, Lépez, René MIEMBROS CORRESPONDIENTES Furnish Dale Beck Galer, Julio Jiménez, Danilo MIEMBROS ASOCIADOS ‘Althaus Guarderas, Miguel ‘Alzamora Valdez, Mario Arzubiaga Rospiglios!, Augusto Belaunde Moreyra, Antonio Céceres Enriquez, Jaime Courturier Maridétegui, Hernan Dafiino Zapata, Roberto DeBakey, Delia Revoredo de Delgado ‘Aparicio, Luis Encinas dei Pando, José Antonio Espinoza Saldana, José Fernandez de Paredes G., Enrique Ferrero Costa, Eduardo Garland Combe, Juan Guillén Salas, Fernando Lohmann Villena, Guillermo Lozada Tamayo, Samuel Luna Mendoza, Ricardo Maclean Urzda, Alberto Maekelt, Tatiana B. de Zanotti, Isidoro Zuleta Bernardo Marchand Stens, Luis Mariategui Arellano, José Carlos Maurtua de Romafia, Oscar Morelli Pando, Augusto Osterling Parodi, Felipe Pareja Paz Soldan, José Piérola Balta, Nicolés de Ramos Suero, Alfredo Ruiz Eldredge, Aiberto San Martin Caro, Alejandro Solari Tudela, Luis Sosa Voysest, Claudio Soto Polar, Alvaro de Temple Aguilar, Dumbar Townsend Escurra, Andrés Tudela Barreda, Felipe Ulloa Elias, Manuel Vasquez Salas, Jorge Villaran_Koechlin, Roberto SOCIEDAD PERUANA DE DERECHO INTERNACIONAL Tomo XXXIV - Enero - Marzo 1982 — Ne 8g REVISTA PERUANA DERECHO INTERNACIONAL ORGANO DE LA SOCIEDAD PERUANA DE DERECHO INTERNACIONAL e COMISION DE LA REVISTA Luis Alvarado Garrido Jorge Fernandez Stoll Manuel Garcfa Calderén Roberto Mac Lean Ugarteche Victor G. Proafio Correa SUMARIO — Los Fondos Marinos.—Patrimonio Comin de la Humanidad, por el Doctor Javier Arias Stella, Ministro de Relaciones Exteriores del — La Nueva Gonvencién Interamericana Sobre Extradicién.—Por el Doc- tor Isidoro Zanotti Soo igi . 16 — PERU COLOMBIA . 52 — PERU . ALEMANIA 63 — GRUPO ANDINO 67 — Documentos—Acta final de la V Reunién de Consultas Interguber- namentales sobre Cooperacién Financlera y Técnica entre la Repi- blica del Pera y ta Republica Federal de Alemania .......... 69 — ONU wesas 15 73 — ALADI-Ratificacién Peruana LIMA — PERU 1982 La responsabilidad de las ideas articulos, discursos y notas co- rresponden exclusivamente @ sus y opiniones sustentadas en los autores. LA COMISION. “La Codificacién (del Derecho Internactonal) ha de ser un proceso definl- do en la conclencia de fos Estados. E] fondo de las relaciones abiertas al dev bate ha de estar saturado de justicia en la mayor proposicién posible. Las ventajas de la Codificacién estriban, por eso antes que en el juego més o me- fos afortunado de sistemas juridicos, en razones posibilistas referidas a as. Pectos concrstos de Ia necesaria regulacién internacional, fijado en forma nitida, precisa, apreciando en todo su valor la extensién posible de los prin. clplos determinantes que estén o pueden estar reconocidos por la Comu- nidad Internacional”. VICTOR A. MAURTUA LOS FONDOS MARINOS — PATRIMONIO COMUN DE LA HUMANIDAD Por el Dr. JAVIER ARIAS STELLA |.— PRESENTE Y PERSPECTIVA Introduceién.— En los ditimos tiempos mucho se ha hablado de la ri- queza existente en los fondos marinos més alla de las zonas de soberania y jurisdiccién nacional hasta las 200 millas. Se ha pensado que la explota~ cidn arbitrarla de esta riqueza podria significar una nueva forma de colo- nialismo de los paises poseedores de alta tecnologia a las naciones en vias de desarrollo. Es asi como durante las discusiones de la Conferencia del Mar se fue delineando, entre los pafses de! Tercer Mundo, la idea de bus- car mecanismos que permitieren la utilizacién comunitaria de esa potenclal riqueza marina. En esta forma se ha desarrollado el concepto del llamado “Patrimonio Comin de la Humanidad” y posteriormente proyectado. cons- tituir una “Autoridad Internacional” encargada de controlar y manejar ese patrimonio de tal manera que beneficie, sin discriminacién, a todos los pal- ses en el mundo Recientemente el asunto ha cobrado renovada actualidad con la evolu- clén del texto de Proyecto oficiaso de convenci6n a texto oficial en la Con- ferencia dei Mar. Al margen det desénlace de la Conferencia del Mar, cuyas sesiones cul- minantes se han iniciado em marzo de este afic, creemos de importancia estudiar hasta donde la explotacién de los fondos marinos es una posi dad viable’ a corto plazo y cud! podria ser el efecto de esa explotacién en la economia de paises, como el Pert, productores de minerales. Pretende. mos’ por ello reviger en sucesivos comentarios |a informacién compitada por Conrad G. Welling, del Lockheed Corporation y U.S Navy de la Ocean Mineral Company, Mountain View California y otras fuentes. La crisis de minerales— Todo el mundo menciona Ia crisis energética pero pecos que exista paralelamente una crisis de minerales. Sin embargo, las estadisticas indican que estamos viviendo, igualmente, una etapa de dis- minucién progresiva de los productos minerales en ta tierra. Como el petréleo, los metales son bésicos para la industria y su menor produccidn afecta preferentemente a los paises de mayor tecnologia. Este problema es particularmente inquietante en los Estados Unidos y en otros peises desarrollados que se proveen de materias primas minerales en naclo- nes del Tercer Mundo. No extrafia por lo tanto que en norteamérica se hayan alzado voces com- betiendo Ja competencia ya establecida en este campo con pafses como Ale menia Occidental 0, el Japén por el efecto que la misma habré de tener en sus economias Es verdad que no existe a la vista el peligro de agotamlento de un me- tel en particular, pero si puede acurrir que determinados metales se ha- gan cada vez més escasos. Hasta el dia de hoy los minerales se obtienen de minas situadas en tlerra continental. En este proceso los depdsitos més ricos y mejor situados se han Ido empobreciendo y cada vez ha sido necesario explotar depésitos ‘de menor tenor mineral y ubicados en localidades muchas veces alejadas © marginadas. La purificacin de minerales de bajo contenido implica consumo de ma- yor enargia. Resulta de aqui una ley general, que pardcerfa una paradoja en estos momentos de caida de los precios de los minerales: @ menor grado de concentracién de los minerales explotades mayor la energia requerida para su extraccién y mayor el precio del producto final. Una mirada al futuro.— No sorprende, por ende, que la atencién se haya proyectado a los grandes depésitos minerales continentales inexplotados que se encuentran.en la Antértida y en el Artico. En afios recientes la exploracién de los suelos marinos ha revelado la presencia de depésitos minerales multimetdlicos cubriendo millones de ml- llas cuadradas de su superficie. E| conocimiento de estos depésitos tieno més de una centuria pero es tan slo después del afio Geofisico Internacio- nal de 1957 que se tomé conciencia de su. magnitud y potencial significado Estos depésitos no se encuentran por debajo de los suelos sino en la su- Perficie misma de los fondos marinos lo que los hace relativamente de féci! accesibilidad. Ellos contienen gran cantidad de manganeso y por eso han sido designados con el nombre de “nédulos de manganeso”. Su importancia reside no en la presencia de] manganeso sino en su contenido de otros me- tales “‘crfticos” tales como el nfquel, cobalto y cobre. Es por lo tanto més propio denominarlos “nédulos minerales” o mejor “nédulos polimetélicos"’ El hallazgo tiene, sin duda, importancia econémica futura por cuanto si bien hoy no hay falta de manganeso los estimados Indican que los depésitos de este metal estardn agotados a fin del siglo. De otro lado el niquel es In- dispensable, es estratégico y no es abundante. Recordemos que en Estados Unidos sdlo existe una pequeiia mina de este metal. £1 niquel, ef cobalto y el cobre le dan valor econémico a los grandes depdsitos marinos. Los minerales marinos se han dotectado en todos los océanos pero ellos han sido particularmente estudiados en proporciones significativas en el Océano Pacifico Norte. Ya se habla de un nuevo “El Dorado” para desta~ nar [a zona situada entre [as Islas de Hawai y la costa americana. El Mi- nistro del Mar de Francla, Louis Le Pensec, ha informado que en las falles marinas préximas a los islotes franceses Clipperton y Clairon, en el Pacifico, existe una densidad mineral de 10 kilogramos por metro cuadrado. II. ORIGEN Y CARACTERISTICAS DE LOS NODULOS POLIMETALICOS La formacién de los nédulos minerales en los fondos marinos constituye un proceso natural que evoluciona en millones de afios. Los nédules se ore ginan por precipitacién de las sustancias en suspensién en las aguas mari- tee alrededor de fragmentos de piedra pomez, de dientes dé tiburén o de otros objetos sdlidos. Los tones de manganeso s9@ combinan con jones de ‘oxfgeno para formar meléculas de didxido de maganeso. Estas constituyen una suspensién coloidal cuyas particulas tienen afinidad por hierro y los complejos resultantes atraen al niquel, cobalto, cobre y otros minerales. Estes meses son conductors de electricidad y contindan atraysndo parti- culas e lones en suspensién formando capas coneéntricas que incrementan fa mases original, No hay un limite en el tamafio de los nédulos. Se les ha encontrado tan pesados como uno de ochocientos cincuenta kilogramos, pero en general son poquefios, del tamario de una uva, de una pelote de goif, o de una papa mediana. Si tenemos en cuenta que el 1% de la superficie del planeta estd cublerta por los océanos y que tos nédulos mi- herales existen on todos ellos, podemos calculer 2 inmensa cantidad do minerales allf localizados. Se calcula que en los fondos marinos existe una reserva del orden de 290 millones de toneladas de niquel, 240 millones de tonelades de cobalto y 6 billones de toneladas de manganeso. No se han estimado las reservas de vanadio y molibdeno, también presentes en los nédulos Si consideramos, exclusivamente, la concentracién de los metales en Jos depésitos de los fondos marinos puede afirmarse que éstos son de poce iqueza mineral. Sin embargo, como quiera que en los casos del niquel, del cobalto y del cobre, las minas que actualmente explotamos en /a tierra son Cada vez de leyes més bajas, resulta entonces importante el considerar la explotacin de estos depésitos de baja concentracién pero que existen en grandes cantidades. De ‘otro lado, las caracterfsticas fisicas de estos depésitos hace que ellos requieran un menor consumo de energia para su extradcién y esto sig- fiflea un menor costo de produccién. Adn més, para poner en operacién una mina en tierra se requiere de una compleja infraestructura: carreteras 0 vias férreas, vehiculos de transporte, puertos, estructuras mineras, creacién a de aldeas o de pueblos y maquinarias muy sofisticadas capaces de procesar Inmensas toneladas do rocas para conseguir pequefias cantidades de los mi- nerales. La situacién por lo general aislada y remota de Ia mayorfa de'las ml- nas en tierra, hace dificil la explotacién por las construcciones que demanda. En contraste el minero de los acéanos puede locelizar las plantas de Procesamiento cercanas a los lugares donde existe una industria establecida y asi hacer uso de infraestructuras previamente construidas tales como ca- minos, puablos y plantas de poder. Por tanto recoger el mineral de los n6- dulos situados en las superficies de los suelos de los fondos marinos podria resultal més barato que explotar las mines en la tierra. Las mas grandes profundidades de los acéanos varian entre 3 a 7 millas. Los “nédulos polimetélicos" se encuentran mds cominmante dentro de las 3 millas de profundided. A s6lo unos cientos metros por debajo de la.super ficle de las aguas marinas la luz solar no penetra el mar y la oscuridad es total y por esa misma razén la temperatura llega a niveles cercanos al punto de congelacién del agua pura. De otro lado, por cada 10 metros de sumer- sidn la presién se Incrementa en una atmésfera, esto es 14.7 libras por pul- gada cuadrada de superficie. A la profundidad de 3,millas donde deben rea- lizarse los trabajos de mineria marina la presién es de 450 atmésferas o lo que es lo mismo 6,600 libras por cada pulgada cuadrada. En estas condiciones ffsices se hace imposible la utilizacién de buzeadores y ain de submarinos para los trabajos de extraccién. Por lo tanto no hay lugar aqui para utilizar equipos convencionales conocidos y si bien la informacién acumulada en la explotacién petrolifera marina puede servir de ayuda, ha sido menester de- sarrollar una tecnologia nueva especial para fa mineria de los fondos me- rinos. : 48e ha vencido este reto o estamos todavia en el mundo de la utopfa? La respuesta la Intentaremos en el préximo articulo, l.— UTOPIA O REALIDAD Mencionamos ya que exploraciones Industriales y de organizaciones cien- tificas han demostrado {a existencia de una faja de més o monos tres millas en el Pacifico Norte Central donde los “nédulos polimetélicos” son de tal densidad que le dan a esta érea un gran valor comercial. Su explotacién habré de requerir un esfuerzo enorme, grandes capitales y avanzado desarro- lla tecnalégico ‘ Si se tlene en mente que segtin los expertos se espera que entre Ios afios 1990 y 2000 ocurra Ia escasez de las fuentes tradicionales proveedoras de minerales en tierra continental, debemos concluir que la explotacién de minerales de los fondos marinos ha pasado de ser una posibilidad remota para convertirse en una necesidad que hay que considerar con realismo. Los estudios hasta ahora realizados han permitido el desarrollo de una tecnologia experimental que lleva ya 17 afios de informacién acumulede y se prevé que en los préximos 7 afios se estaria en condiciones de proceder con cardcter Industrial a esta explotacién. E| Consorclo francés Afernod, que reune intereses mineros y nucleares, ha estimado que se requiere un retorno de capital del orden de! 30% para que la mineria de los suelos marincs sea ecnémica. El grupo de recursos marinos ‘de la Universidad de Manchester en Inglaterra ha calculado las probables ganancias de las alternatives en el sistema operacional. Si se Tecuperan siete minerales el rotorno de capital es del orden del 112% y para una operacién de tres minerales del 85% Otros grupos han hecho también sus propios estimados y no cabe duda que ellos deben ser promisorios si recordamos que sin considerar a la Afer- nod, hoy cuatro Consorcios estan invirtiendo millones de ddlares en los estudios de factibilidad. Esos Consorcios son: Consorcio Kennecott: que comprende a la Kennecott Copper Corporation of America, ala Rio Tinto Zinc, la Consolidated Goldfields and BP (U.K.), la Noranda del Canedé § la Mitsubich del Japon. Consorcio Ocean Mining Associates (OMA): que comprende a la US Steel, Son Oil de los Estados Unidos y a la Union Minlere de Bélgica. Consorcio Ocean Minerals Company (OMCO): que comprende a la Royal Dutch Shell, Bos Kalis Westminster de Holanda, y a la Lockheed of America y a la Standard Oil de los Estados Unidos. Consorcio Ocean Management Inc. (OMI): que comprende a la Interne- tlonal Nickel de] Canad, 2 la AMR de Alemania Occidental, a 23 firmas japo- nesas bajo un grupo denominado DOMCO y a la Sedco de América ‘Al margen de estos Consorcios ya bien constituidos hay otros menores © de servicios subsidiarios: el Continuous Bucket Line Group en USA, el Deep Ocean Mining Association del Japén y el Eurocean de capitales eu- ropeos Para la obtencién de los “nédulos polimetélicos” se han ensayado va- rlas metodologias 0 técnicas de extraccién. La més sencilla y_primitiva ha sido a través de un sistema de baldes escalonados guiados por un ca- ble gigante hasta los fondos marinos desde dos embarcaciones remoleado- ras. Un segundo método, utilizado por la Lockheed Corporation, emplea una méquina extractora que es sumergida hasta las profundidades de los suelos marinos y alll por control remoto hace su trabajo escarbando los nédulos de la superficie. La maquina extractora o vehiculo rastresdor esté conec- tada a través de un conducto flexible con una estacién intermedia de bom- beo y de aqui por una tuberfa de més o menos tres millas de longitud, los N6dulos son trasladados a un barco almacén. La Ocean Mineral Company de California tiene en operacién un modelo piloto de este sistema a una escala varias veces menor a la que se requerira para el trabajo industrial El rastreador de los fondos marinos experimental pesa alrededor de 100 toneladas. Esta compafifa usa el “Glomar Explorer”, viejo barco de Howard Hughes, como e| barco minero alemén. Una variante de este sis- tema, cada vez més utilizado por los consorcios mineros, es el Tractor de los Fondos Marinos, también manejado a control remote y con sus siste- mas de tuberias para la aspiracién. Una reciente novedad experimental francesa es la naveta o bulldozer marino lanzado desde una plataforma hasta las profundidades marinas donde se desliza sobre esquies a una velocidad de 30 metros por minuto, efectuando su cosecha de nédulos con la ayuda de un recolector. Una vez cumplida su misién, gracias a un sis- tema de deslastre, vuelve a subir a la superficie a pesar de sus 400 tone- ledas de mineral. En todos estos sistemas los barcos de almacenamiento trasladarén los minerales acumulados a los puertos situados en las dreas de Procesamiento y purificacién. Puede afirmarse, sin pecar de exceso de optimismo o fantasfa, que la fase inicial del desarrollo tecnolégico para ta explotacién de los minerales @n los fondos marinos est4 concluida y todo induce a pesar que para el afio 1990 el costo de extraccién de minereles esenciales seré mayor en la tierr que en los fondos marinos. 1V.— LA LEY UNIVERSAL DEL MAR Cuando el mundo tomé conciencia del significado econémico contenido ‘en los fondos marinos y del répido desenvolvimiento de la tecnologia en los paises industrializados para su extraccién, no tardé en verse el peligro que podria significar para muchas naciones pobres productoras de minerales la explotacién indiscriminada de esta nueva riqueza potencial. El Embaja- dor de Malta don Arvid Pardo fue el primero en llevar ef tema a las Nacior mes Unidas el 19 de Noviembre de 1967 cuando Ilamé Ia atencién sobre la mecesidad de hacer de las riquezas de los suelos marinos un “res com munis”, una propiedad comin de todas {as naciones, sea que tuvieran o fo zona ribersfia. Un afio después las Naciones Unidas constituyeron un Comité Permanente para estudiar los usos pacificos de los fondos marl- hos y para qué, entre otras cosas, elaboraran la nueva idea planteada por Arvid Pardo. 4A quién pertenecen los fondos? En 1973 se inicié la Tercera Conferencia de Naciones Unidas sobre el Derecho de! Mar y desde entonces reuniones anuales han venido negociando =e 19 el texto de una Ley Universal de los Mares. Uno de los asuntos en elle debatidos hha sido ga quién pertenecen los fondos marinos en las éreas mas alld de las zonas de soberanfa y jurisdiccin de cada pais riberefio? En la definicién de este tema el progreso ha sido lento y dificil en el seno do la Conferencia, pero gracias a la presin ejercida por los palses en vias de desarrollo y por la cohesion y coordinacién en sus filas, y sigulendo la De- claracién de Principios aprobada en 1970 por la Asamblea General de Nacio- nes Unides, se ha ido imponiendo el concepto finalmente Incorporado en el ‘texto de proyecto de la Convencién, que considera a la Zona Internacional de los Fondos Marinos, o sea més alla de las 200 millas, como Patrimonio Comtin de la Humanidad. Aceptado este principio, cuye validez es irrebatible, surgieron diferencias ‘cuando se traté de definir cémo y quignes manejarian ese Partimonio Co- min, La mayoria de las naciones en desarrollo pretenden, Iégicamente, te- ner participacién en las decisiones y en la distribucién de los frutos. Adn mas desean que la tecnologia a utilizarse sea puesta a su disposicién como parte de los arreglos en la Convencién. En otras palabras, los paises en vias de desarrollo plantean que naciones industrializadas hagan las inversio- nes y apliquen la tecnologia que han desarrallado para la explotacién de los fondos marinos, pero que todo ello se lieve adelante de tal manera que dé acceso a alguna forma de participacién a los paises en vias de desarrollo. La Conferencia ha definido asi una Entidad: la “Autoridad Internacional de los Fondos Marinos” que serfa la encargada de administrar y gerenciar los trabajos mineros en fondos marinos. Ella tendria capacidad para dar las licencias para la explotacién marina. La Autoridad contaria con un brazo o Empresa que actuarfa como socio en las operciones de extraccién compar- tiendo utilidades y la informacién tecnolégica. La idea bésica es que al otorgarse una licencia de explotacién, los inversionistas adquieran el com- promiso para trabajar en dos reas de igual dimensién: una para la explota- ci6n privada del consorcio inversionista y e! otro para la Empresa. La Au toridad Internacional tiene asi mismo, facultades para definir todo lo con cernlente a cobros, royalties, controles de produccién, limites de precios, obligatoriedad de intercambio de informacién, etc. Es obvio que estos planteamientos no fueron recibidos con entusiasmo en los paises industrializados en donde estan los potenciales inversionistas de esta nueva forma de mineria, El argumento de justicia social es uno que tiene fuerza moral, pero no es factor que juegue en las decisiones de los inversionistas. La magnitud de las Inverslones necesarias para la minerfa de los mares exige no sélo de la participacién gubernamental, sino necesarlamente el concurso de los sectores privados. No sorprende por lo tanto que si bien en las primeras etapas de la Con- —u— ferencia del Mar se fueron adoptando proviciones © incorporendo [a institu- cionalizecién de la Autoridad Internacionat! de los Fondos Marinos, con las atribuciones arriba sumarizadas, conforme se ha ido acercando el momento de la definicién final y acortando ios plazos para les fechas senalades en gue se dice ocurrir4 la crisis de minerales en tierra continental, hayan sur gido discrepancias y retardos en la adopcién de acuerdos definitivos Adelantandose a los acontecimientos y, sin duda, presionados por los consorcios mineros, el Congreso Americano pasé en 1980 uns Ley promovién- do la mineria de los fondos marinos. Esta legislacién faculte a los consor- cios para, iniciar la explotacién comercial a partir de 1988 y permite desde ahora la extraccién experimental de minerales de los fondos marinos. Pos. teriormente Alemania Occidental y Francia han aprobado legisiaciones *uni- laterales similares y Gran Bretafa, italia y Japén preparan dispositivos na- cionales paralelos. El conflicto de interés lleg6 a su climax cuando al iniciarso las sesiones de la Conferencia del Mar en 1981 Ia Administracién de! Presidente Reagan anuncié que los Estados Unides de América no podia comprometerse a fina- lizar la Convencién como estaba programada, porque se requerfa una revi- sién por parte del nuevo Gobierno americano. V.— LA ENCRUCWJADA DEL PRESENTE En anteriores articulog hemos revisado algunos aspectos de la proble- métic clentifice y técnica que plantea la futura explotacién mineral de los Fondos Marinos. Creo haber puesto en evidencia no sélo Ia factibilidad, a corto plazo, de esa explotacién si no también la existencia y vivo interés de numerosos consorcics internacionales, conscientes del egotamiento pro- gresivo de las reservas minerales estratéghcas en tlerra continental, de abo- carse @ esa nueva y promisoria forma de mineria. 5 De otro lado hemos recordado, asimismo, como es que los paises en vias de desarrollo, dando ejemplo de lo que es posible lograr por la cohe- sién entre sus miembros, han tenido la capacidad politica de que la comu- nidad internacional apruebé el principio de que los Fondos Marinos son Pa- trimonio Comin de la Humanidad y de introducir en el proyecto de Con- vencién la creacién de un Ente: “la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos”, encargada de administrar y planificar ia explotacién de esa riqueza minera asi como de garantizar la distribucién de los frutos y el beneficio de los avances tecnoldgicos entre todas las nsciones del mundo por igual. El asun- to tiene singular interés para e! Peru pues es un pais productor de minera- les. Una buena parte de nuestras divisas y muches de nuestras expectatl- vas futuras estén centradas en la explotacién cuprifera y el cobre es uno de los metales existentes en los “nédulos polimetdlicos” de los suelos ma- rinos, yg Si culmina exitosamente la Conferencia del Mar se habria logrado, por primera vez en la historia, una concertacién universal para el uso de un re curso natural, Sin embargo, como hemos comentado anteriormente, el asun- to no deviene con facilidad. En armonia con los planes trazados, se habia proyectado que la Confe- rencia concluyera en 1981 habiéndose sefalado el 23 de Setiembre como la fecha para la firma de la Convencién en Caracas No obstante, el afio, pasa- do ocurrié un hecho inucitado. Les Estados Unidos de América, que hasta el aflo 1980 habian venido participando de consenso en a elaboracién de los dispositivos del proyecto de Convencidn, formula. ron reparos. Dias entes de iniciarse la Conferencia del afio pasado, en Nueva York, la nueva administracién del Presidente Reagan dié a publicidad la siguiente enfétice declaracién:: “Después de consultar con otros Depar- tamentos y Agencias competentes del Gobierno emericano el Secretario de Estado ha instruido 2 sus Representantes ante la Conferencia del Mar en Naciones Unidas para buscar se asegure que las negociaciones no terminen ‘en el presente period de sesiones hasta que haya sido posible completer una revisién por parte de! Gobierno de los Estados Unidos de Amériga”. Se puede imaginar la conmocién que esta declaracién causé entre las dele- gaciones participantes en la Conferencia del Mar. No fue un secreto en- tonces que la esencia de la revisién estaba dirigida al conflicto de opinio- nes en los medics del. Goblerno norteamericana sobre la idea de “la lIber- tad de los mares” versus la idea del “Patrimonio Comin”. La crisis se ha- bia producido y la Conferencia no pudo concluir sus trabajos en 1981. Sin embargo, en la sesién realizaca en Ginebra se hicieron avances significativos. Se aprobé la sede de !a futura “Autoridad Internacional de los Fondos. May rinos, en Kingston-Jamaica, y la sede del futuro “Tribunal Internacional del Derecho del Mar”, en Hemburgo. Se logré consenso entre las delegactones sobre temas importantes que adn estaban’ pendientes como es ei caso de la delimitacion de las zonas econémicas y de la plataforma continental de Estados con costas adyacentes o frente a frente y se acordé oficiallzar el proyecto de Convencién sobre el Derecho del Mar. A lo largo de la Conferencia de 1981, en “reunlones informeles” los De- legados intercambiaron puntos de vista con los representantes de Estados Unidos sin que se lagrara una precisién sobre las alternativas propuestas por ese pais, relativas 2] asunto contencioso de la explotacién de los Fon- dos Marinos Ha sido, por fo tanto, en medio de gran expectativa que hace unos dias se ha iniciado el Undécimo Periodo de Sesiones de la Conferencia del M&r en la sede de las Naciones Unidas El pasado 12 de Marzo en un documento denominado “Libro Verde" ia Delegacién de los Estados Unides presenté en una reunidn informal de la a Conferencia sus propuestas de enmienda, que modificarfan aspectos sus- tantivos de la Parte XI del Proyecto de Convencién, Entre otras cosas, lag propuestas pretenden modificar la definicién de los recursos que estarfan comprendidos en las regulaciones de la Convencién.. Mientras que el _arti- culo 133 del Proyecto de Convencién entiende por recursos 2 “todos los mineraies sélidos, Ifquidos 0 gaseosos in situ en [a Zona, situa- dos en los fondos marinos o en su subsuelo, includes les nédulos polime télicos" la propuesta americana restringe la definicién de los recursos a aquellos que fueran objeto de normas y reglamentos. Debido a que tales normas y reglamentos se aprueban por eonsenso y pueden por lo tanto ser bloqueadas por cualquier miembro, la propuesta norteamericana significa, en la prdctica, que la explotacién de los minerales seria libre, con la tnlca excepcién de los contenides en los nédulos polimetélicos. Proponen, asl- mismo, modificar los artfculos 150 y 151 dei Proyecto que faculta a la Au- torldad Internacional a controlar la produccién. En este sentido, en lugar de garantizar la no afectacién de la praduccién y los precios de los minera- les que actualmente extraen los Estado en desarrollo de sus pro. plos territorics, la propuesta norteamericana plantsa un sistema de “prov gramas de reajuste econémico” financiarse con los ingresos de |a Auto- ipidad. De este modo, se orienta el acuerdo hacia la promocién de la pro duccién por los Estados altamente industrializados en detrimento del obje- tivo original de proteger a los paises en desarrollo prodycores de minerae les. Oro elemento saliente de la propuesta norteamericana es Ia de elimi- nar la obligatoriedad de la transferencia de tecnologla por parte de los Es- tados y empresas que realizan actividades de exploracién y explotacién, sus- tituyendo esta norma por una clésula ide cooperacién entre fos Estados de cardcter esencialmente optativo. EI panorama se complica cuando en .os ultimos meses se na nablado que Estados Unidos, la Reptblica Federal de Alemania, Francia, Gran Bretafia y Japén que han adoptado o se preparan a adoptar medidas legislativas na tlonales tendientes a promover y autorizar la explotacién mineral de los Fondos Marinos, estarian proyectando la concertacién de un minitratado so- bre la explotacién mineral de los Fondos Marinos. En el otro lado del espectro mundial, el Grupo de los 77 (que ahora son 431 naciones en desarrollo) ha actuado y viene actuando cohesionado y coor- dinadamente. No sélo ha condenado la expedicién de legislaciones unila~ terales sobre la utilizacién de los Fondos Marinos, sino que tamblén esta decidido 2 sacar adelante la Convencién adn sin la presencia de la totalidad de los paises que participan en la Conferencia. Las alternativas estén planteadas. Si hay consenso general y culmina exiosamente la Conferencia se habra marcado un hito sin precedentes en la historia de la concertacién universal. Si no es asi, y si hay paises que no =a acceden ai consenso posiblemente tendré que tomarse una decisién en ar- monia con los que sefiala el reglamento da la Conferencia en este caso. Podemos preguntarnos: ,Cual es 0 dénde esta el interés nacional en asta delicada disyuntiva? Si la Conferencia fracasa y no se llega a una for- ma de legislacién universal sobre e| mar jqué puede ocurrir? Los paises industrializades como hemos demostrado anteriormente, pov seen la capacidad tecnoldgica para iniciar la explotacién mineral de los Fondos Marinos en seis 0 siete aflos. Ain més, ya tlenen preparado el te- rreno, pues han instrumentado dispositivos legales nacionales que pretenden proteger a sus inversionistas necionales que realicen esta explotacién. No es eso todo, si, como se anuncia, logran convenir en un mini-tratado para la explatacién de los Fondos Marinos, no tendrian otro marco legal de opo- sictén que la Declarscién de Principios de 1970. Este es el peligro inme diato que ha percibido el Grupo de los 77 y por ella ha acordado que “la Convencién debe ser adoptada en 1982, sea quienes sean los Estados o gr pos de Estados fuera del Grupo de los 77 que estén dispuestos a firmarl: y ha enfatizado que ‘el calendaria del Undécimo Perfodo de Sesiones que contempla ia conclusién de las negociaciones al finalizar la tercera semana, debe ser estrictamente respetado”. Estamos pues en una encrucijada. Si no hay Convencién queda abierta la puerta para la explotacién Indiscriminada de los minerales de los Fondos’ Marinos a partir de 1988. Por ello, todo pareceria indicer que el interés de un pals minero como el Per no puede ser otro que alentar se llegue a adoptar la Convencién, aunque sea solamente como dice 6! Grupo de los 77, “para_lienar inequivecamente un vacfo jurfdico y asi prevenir o por lo me nos desestabilizar seriamente eventuales inversiones de explotacién al mar- men de la Convencién sobre ei Derecho del Mar”. -b— LA NUEVA CONVENCION INTERAMERICANA SOBRE EXTRADICION por ISIDORO ZANOTTI El doctor Isidoro Zanotti, jurista brasifefo, colaboré con la Conferencia Interamericana sobre Extradicién celebrada en Caracas en febrero de 1981, como parte de la Secretaria Técnica de dicha Conferencia. Ha ejercido altos cargos en la Secretarfa General de la O&A, como los de Jefe de la Divisi6n de Codificacién y de Subdirector del Oepertamento de Asuntos Juridicos. Colaboré varios afies con el Comité Jurfdico Interamericano, inclusive en la realizacién del Curso de Derecho Internacional. Ha sido en los ditimos once afios “Contributing Editor” del Lawyer of the Americas, la revista juridica de [a Universidad de Miami. Es Relator General y miem_ bro de! Consejo y del Comité Ejgcutivo de la Federacién Interamericana de Abogados En el presente trabajo el autor pone éntasis en el derecho positive sobre extradicion: convenciones y tratados multilaterales y bilateraels; En otros trabajos sobre el tema ha analizado aspectos aspeotes doctrina= rios y: distintos desarrollos histéricos. LA NUEVA CONVENCION INTERAMERICANA SOBRE EXTRADICION Por ISIDORO ZANOTTI * ‘introduecién La Conferencla Especializada Interamericana sobre Extradicién (CEDEX) celebrada en Caracas, Venezuela, del 16 al 25 de febrero de 1981, aprobé la Convencién Interamericana sobre Extradicién, que fue suscrita el 25 de dicho mes por los Representantes de los siguientes Estados Miembros de a Orga- nizacién de los Estados Americanos (OEA): Costa Rica, Chile, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Haiti, Nicaragua, Panamé, Repdblica Dominicana, Uru- guay y Venezuela. La Conferencia Especializeda habia sido convocade por la Asamblea General de la OZA mediante la resolucién AG/RES. 310 (VIl- 0/77) aprobada en su séptimo perfado ordinario de sesiones realizado en junto de 1977. Esta Convencién sobre materia tan importante y de especial interss in- ternacional, es la més moderna, la més actualizada de las .canvenciones mul- tllaterales sobre extradicién. En varios espectos contlene normas mds mo- dernas que la Convencién Europea sobre Extradicién adoptada por el Con- sejo de Europa el 13 de diclembre de1957 y que esta en vigencia entre 17 Estados miembros de ese Consejo. Posterlormente, el Consejo de Europa aprobé dos Protocoles a esa Convencién, uno en 1975 y otro en 1978. En este breve trabajo se examinan algunos antecedentes asf como al- gunas disposiciones de la nueva Convencién. Antecedentes En Lima, Perti, fue adoptada la primera convencién multilateral en el mundo que, en forma especial y sistemética, dispusiera sobre la extradicién, El Congreso Americano de Jurisconsultos, celebrado en Lima, aprobé un Tra- tado de Extradicién el 27 de marzo de 1879, el cual fue suscrito por los Re presentantes de los siguientes pafses: Argentina, Bolivia, Chile, Ecuador, Costa ica, Guatemala, Pert, Uruguay y Venezuela. Este tratado no llegd a entrar en. vigor, pero representa el mds importante antecedente, en el mundo, de fa solucién muitilateral del problema de la extradiciéa. Algunos autores mencionan, como principal antecedents de cardcter mul- tilateral, el Tratado de Amiens de 1802 suscrito por Espafia, Francia, Palses Bajos y Gran Bretafia. Sin embargo, este tratado se ocupé de varias mate. ee rias y solamente el articulo 20 contenfa una norma sobre extradiclén. El Tratado de Amiens, por tanto, no puede y no debe ser considerado como principal antecedents en la solucién multilateral. Por otra parte, el Tratado de Confederacicn suscrito durante un Congreso celebrado en Lima en 1847. 1848 y que contenfa un articulo sobre extradicién (articulo 14) no puede tampeco ser considerado como pionero en este camao, ya que dicho trata- do dispuso sobre diversos asuntos y no exclusiva o especialmente sobre la axtradicién. Como es sabid, numerosos tratados bilatrales sobre extradicién fueron suscritos en el siglo pasado asi como en el siglo actual, pero io que se quiere sefalar es el antecedente en lo que respecta a tratados multilate- rales, En ese contexto, parece oportuno recordar que distinguidos personajes peruanos merecen el reconocimiento de Ios juristas de la actual generacién por la actitud pionera que algunos hombres del Perd tuvieron para la solu cién multilateral del problema de la extradicién. Varios autores se han referido a la valiosa labor del sefor Antonio Arenas en el Congreso Ame- ricano de Jurisconsultos de Lima, de 1877-1880, pero muy pocos autores han menclonado a los verdaderos pioneros. El seflor Alberto Ulloa, jurista peruano, en su excelente recopilacién de los documentos de los Congresos Americanos de Lima, hace justicia a los pioneros, al transcribir los textos partinentes,(*) En realidad, los yerdaderos pioneros fueron los sefiores Manuel A. Fuen- tes, Redactor en Jefe de “La Gaceta Judicial" del Peri y sus compaferos de redaccién sefores J. Loayza, L.F. Villardn y R. Alzamora. El 3 de agos- to de 1874 el sefior Fuentes propuso a sus “estimables colegas que se nombre una Comisién que forme un proyecto de convocatoria a un Congre- so de Plenipotenciarios, nombrados por todos los Estados Americanos, con el fin de uniformar ias disposiciones de legislacionas de dichos Estados. La propuesta fue aprobada el 4 de agosto de 1874 y la Comisién,, compuesta de los sefiores Loayza, Villarén y Alzamora presenté su informe el 19 de noviem- bre de 1875, en el cual se sugirié una agenda de 3 puntis para dicha Congreso, entre los cuales figuraba uno que se titulaba “Determinar en los respecti- vos Cédigos los casos de extradicién y el modo de realizarla’’. En noviembre def mismo afio de 1875 @| sefior Fuentes hizo la remislén de su proyecto al Gobierno, a través del Ministro de Jusicia del Perd. Des- pués de las trémites pertinentes, el Ministro de Relaciones Exterfores del Pert, AV. de la Torre envid a los Goblernos de los Estados americanos su famosa “circular de invitacién", fechada el 11 de diciembre de 1875, en la que se refirié a la propuesta sometida a su gobierno, por la cual se sugirié “la conveniencia de convocar un Congreso de Plenipotenciarios jurisconsultos que podria ocuparse de concordar las legislaciones de los diversos Estados ide "En la circular se menclonaron diez temas para el Congreso, la extradicién. americanos. uno de los cuales se referi El Congreso Americano de Jurlsconsultos se instalé en Lima e| 9 de diclembre de 1877 y realizé sesiones en distintas épocas hasta el 19 de marzo de 1880. El 27 de marzo de 1879 el Congreso aprobé el Tratado de Extradicién y en la misma fecha el sefior Antonlo Arenas envié al Gobler no de! Peri una exposicién sobre as deliberaciones del Congreso relativas 8 dicho tratado. 1889 2 1940 De 1889 a 1940 fueron suscritos en el Continente americano diverse tratados y convenciones multilaterales sobre extradiclén: Tratado de Dere- cho Penal internacional (articulo 19 a 46), suscrito en el Primer Congreso Sudamericano de Derecho Internacional Privado, el 23 de enero de 1839 (ratificado por cinco Estados amertcancs): 1/ Tratado de Extradicién y Pro- teccién contra el Anarchismo, aprobado por la Segunda Conferencia Interna ctonal Americana, México, D.F, 1902 (no est en vigencia); Acuerdo sobre Extradicién aprobado por ef Cogreso Bolivariano, 1911 (ratificado gor cin- co Estados americancs); 2/ Convencién sobre Derecho Internacional Priva: do (Cédigo Bustamante), adoptado por la Sexta Conferencia Internacional Americana, Habana, 1928 (articulo 344 a 381) (ratificade por 15 pafses ame- ricanas; 3/ Convencién sobre Extradicién aprobada por la Séptima Confe. americanos): 4/ Convengién Centroamericana sobre Extradicién, suscrita en Guatemala en 1934. (se adopts esta convencién con el objeto de reem plazar la Convecién Centroamericana de 1923 sobre el mismo asunto}; Tre tado de Derecho Penal Internacional (artfculo 18 2 48) aprobado por el Se gundo Congreso Sudamericana de Derecho Internacional Privado celebrado en Montevideo en 1939-1840 (ratificado por dos paises americanos) 5/ (re visién del Tratado de Derecho Penal Internacional de 1889). 1941 a 1980 Entre 1941 y 1980 no se adopté en América ninguna convencién multi- lateral que dispusiera exclusivamente o en forma especial sobre el proble- ma de la extradicién. La Convencién sobre el terrorismo eprobado por la Asamblea General de la OEA en su tercer perfodo extraordinario de seslo- nes, 1971, contlene algunas normas sobre extradici6n (artfculos 2, 3, 5, 7). Esta Convencién fue ratificada por nueve Estados miembros de la OFA. La Convencién sobre a Protecclén del Patrimonio Arquecldgico, Histérico y Artfstico, aprobada por la Asamblea General de [a OFA en 1976 contlene una norma sobre extradicién (artfculo 14) (ratificada por slete Estados mlam- bros de la OEA). gprs Cabe sefalar también qua la Convencién sobre Asilo Territorial, de 4954, estipula en e! articulo 4 que la extradicién no es procedente cuando se trate de personas que. con arreglo a [a calificacién del Estado requerl- do, sean perseguidas por delitos politicos o por delitos comunes cometi- dos con fines politicos ni cuando la extradicién se solicita obedeciendo a méviles predominantemente politicos. A partir de ta Décima Conferencia Interamericana, celebrada en Cara- cas en 1954, se han tomado iniciativas y desarrotlado actividades en el ém- bito del Sistema Interamericano en el sentido de adoptar una nueva com vencidn interamericana sobre extradicién. En la resolucién GVIi, la Décima Conferencia Interamericana encamendé a los érganos codificadores de la OEA, que en aquella época eran ef Con- sejo Interamericano de Jurisconsultos y el Comité Juridico Interamericano, la preparacién de un proyecto de convencién sobre. extradicién. Dicha re- solucién constituy$ una etapa inicial on el sentido de actualizar las normas multilarterales sobre la materia en el campo Interamericano. Esos drganos de la OEA eloboraron sucesivamente, entre 1954 y 1959, cuatro proyectos de convencidn sobre extradicién que fueron objeto de ob- servaciones por los gobiernos de los Estados miembros de la OEA, en dis- tintas oportunidades. El primer proyecto, elaborado por el Comité Jurfdico interamericano, fue aprobado el 16 de diciembre de 1954 y publicado bajo la clasificacién C22. (ClJ era al simbolo de la serie de documentos del Consejo Intera- mericano de Jurisconsultos, pues hasta la reforma de la Carta de la OEA por el Protocolo de Buenos Aires de 1967, e| Comité Juridico Interamericano era la Comisién permanente de aque! Consejo). E| referido proyecto de Convencién fue sometido al Consejo Interamerl- cano de Jurisconsultos en su tercera reunién celebrada en México en 1950. El Consejo, en dicha reunién consideré ef proyecto del Comité Juridico y aprebé un nuevo proyecto de reunién el 1° de febrero de 1986 (Cll-29). Después de recibidas las observaciones de goblernos de algunos Estados Miembros de la OEA, el proyecto de 1956 volvié al Comité Jurfdico, que aprobé otro proyecto ei 12 de julio de 1957 (documento Cl 37). Este alti mo proyecto, con observaciones de los gobiernos, fue sometido a {a cuar- ta reunién del Consejo Interamericano de Jurisconsultos celebrada en San- tiago, Chile, en agosto-setiembre de 1959. A su vez, el Consejo de Juris- consultos aprobé otro proyecto da convencién sobre exradicién el 7 de se tiembre de 1959 (ClJ-43). Por consiguinte, entre 1954 y 1959, fueron elaborados cuatro distintos — 99 proyectos de convencidn sobre extradicién, sin que se !legara a un resultado final Desde setiembre de 1959 hasta marzo de 1971 no se tomaron providen- cias 0 inlciativas en la OEA sobre el problema de [a extradicién. Al ser reformada la Carta de la OEA por el Protocalo de Buenos Alres de 1967, que entré en vigencia en febrero de 1970, fue extinto el Consejo Interamercano de Jurisconsultos y el Comité Juridico interamericaon (Cul) fue elevado a la categoria de drgano juridico principal de la OEA. En abril de 1671 el Comité Jurfdico sometié a la AsamBlea General de la OEA, en su primer periodo ordinario de‘sesiones celebradas en San José, Costa Rica, un informe especial acerca de algunos asuntos Jurfdicos pendientes de de- cisién del érgano supremo de la OEA. En ese informe, el GJ! mencioné, en- tre otros, e! proyecto de convencién sobre extradtcién aprobado en 1959 por el referido Consejo de Jurisconsultos la Asamblea General, en su segundo periodo ordinario de sesiones ce Tebrado en Washington, D.C,, en abril de 1972, solicité, mediante resoluctén AG/RES. 91 (I10/72), a los goblernos de los Estados Miembros que for- mularan observaciones al proyecto de convencién sobre extradicién aprobat do en 1959 por el Consejo de Jurisconsultos y atribuy6 al Comité Juridico el encarge de elaborar un nuevo proyecto da convencién sobre la materia, te- niendo en cuenta las observaciones de los gobiernos. Se inicia, de esta ma nera, la segunda etapa en el desarrollo histérico del tema Entre 1973 y 1977 el Comité Juridico Interamericano elabor6 dos pro- yectos de convencién sobre extradicién. Uno fue aprobado el 7 de febrern de 1973 (OEA/Ser. O/IV.E, Cil-13, paginas 23.84 y el otro aprobado el 19 de febrero de 1977 (OEA/Ser. Q/PV.11, CJI31, paginas 31-68).” EI proyecto de convencién aprobado en 1977 @l sexto de la seria, fue 8 Ultimo documento elaborado por e| Comité Juridico interamericano sobre la materia, el cual fue sometido 2 la Conferencia Especiafizada Interamerice- na sobre Extradici6n. La Conferencia Especializada que aprobo la nueva Convencién, 1981 La Gonferencia Espectalizada Interamericana sobre Extradicién, que fue ra convocada por la Asamblea General de la OEA en su séptimo periodo or- dinario de sesiones, junio de 1977, fue celebrede en Caracas, Venezuela, del 16 al 25 de febrero de 1881. Participaron en la Conferencia representan- tes de 22 Estados Miembros de la OEA._ La Conferencia consider el proyecto de convencién preparado por el Comité Juridica Interamericano en 1977, las propuestas de“enmicndas a est2 —2a— proyecto presentadas por las Delegaciones de Estados Miembros y otros documentos y antecedentes. Por otra parte, la Secretaria General de la OEA, por medio de su Sub- secretaria de Asuntos Jurfdicos, preparé diversos estudios y documentos de referencia pare uso de la Conferencia y colaboré con servicios técnicos y de secretarfa durante la misma, El Gobierno de Venezuela presté valiosa y Gtil cooperacién en la realizacién de la Conferencia Hubo la consideracién y votacién, articulo por articulo, del proyecto del CJl, tomando en cuenta las propuestas presentadas por diversas Dele- gacténes, La Conferencia establecié una Comisién General en la (cual par- ticiparon todos los Estados representados en la Conferencia. Se constitu- yeron algunos Grupos de Trabajo para el estudio .de ciertos aspectos de la extradicién. Las actas de las sesiones de |a Comision General y de las s0~ siones plenarias, el proyecto del Cul, las propuestas de delegaciones, estu- dios de la Secretaria General y demas documentos de la Gonferencia han sido publicedos por la Secretaria General de la OEA. * El resultado final fue muy satisfactorio y se han inclufdo en la nueva Convericién varias disposiciones que constituyen innovaclones muy impor- tantes sobre la extradicién, Como se ha Indicado en la introduccién de este trabajo, la nueva Convencién Interamericana sobre Extradtcién, apro- bada por la Gonferencia Especielizada, fue suscrita el 25 de febrero de 1581 por las Delagaciones de once Estados Miembros de la OEA, que tenfan pie- nos poderes para hacerlo. Es de toda conveniencia que el mayor nimero posible de los Estados Miembros de la OEA ratifiquen la nueva Convencién. A continuacién se anilizan, en forma resurida, algunas de las dispost- clones del nuevo documento interamericano. Se mencionan disposiciones de otras convenciones multilaterales, asf como de algunos tratados bile. terales. Obligacién de extraditar El artfculo 1 de la nueva convencién dispone: Los Estados Partes se obligan, en los términos de la presente Conven- cién, @ entregar a otros Estados Partes que lo soliciten, a las personas re- queridas judicialmente para procesarlas, as{ como a las procesadas, las de- claradas culpables o las condendas a cumplir una pena de privacién de Ii- bertad. Por consiguiente, de acuerdo con esta disposicién, existe la obligacién de los Estados Partes en la Convencién a entregar, 2 otros Estados Partes que lo soliciten, en cuatro casos o hipétesis: a) a las personas requeridas —2— Judictalmente; b) las procesadas; c) las declarades culpables: o d) las ‘con denadas a cumplir una pena de privacién de libertad. Ninguna otra convencién multilateral sobre extradicién contlene una nor- ma tan completa en lo concerniente a la abligacién de extraditar que asu- men los Estados que se tornen Partes en la Convencidn. El proyecto de convencién del CJ! establecia en ef articulo 1 “Los Estados contratantes se obligen, en los términos de la presente Conven- cién, a entregar a las personas Inculpadas |udicialmente, procesades 0 con- denadas por otro Estado contratante que solicite la extradicién’. La Comisién General de la Conferencia Especializada considerd Inlcial- mente los articulos 1 y 2 y nombré a un Grupo de Trabajo para estudiar di- chos articulos. El Grupo de Trabajo exeminé las enmiendas que figuraban en las propuestas que habian sido presentadas por las Delegakiones de Ecuador, Estados Unidos, Jamaica, México y Panamé. En el informe de! Grupo de Trabajo se indica, entre otras cosas, que la “preocupacién de las Delegaciones de Estados Unidos y de Jamaica se centré en [a necesidad de incluir en el articulo 19 [a situacién en que se encuentran las personas que, de acuerdo a los sistemas juridicos vigentes en sus respectivos pafses, han sido dectaradas Iconvictas (“convicted” an e] Idioma Inglés) de un delito por um jurado, pero que atin no han recibido sentencia de la autoridad judicial. Serfa indispensable, Indicaron, que se determinara si esta situacién esté comprendida en los términos “procesadas 0 condenadas" del articulo 1 de! proyecto del Comité Juridico interamert- cano (documento de la Conferencia, CEDEX/39). A su vez. la Comisi6n General, después de discutir ampliamente el prov blema a que se refirid el Grupo de Trabajo en su informe, aprobs el sigulen- te texto para el articulo 1 “Los Estados Partes se obligan, en tos térm}- nos de la presente Gonvencién, a entregar 2 otros Estados Partes que lo ‘soljciten, a las personas requeridas judicialmente pare procesarlas, asi como a las procesades (declaradas culpables) 0 condenadas a cumplir una pene de privactén de libertad”. Este texto fue remitide a la Comisién de Estilo de la Conferencla, para la debida revisién. Cabe seiialar que la Comisién de Estilo, que en reall- dad actué como Comisién de Redaccién, presté una colaboracién Intensa, continua, eficiente y sumamente ati! a la Conferencia Con Ja revision de la Comisién de Estilo, la Comisién General y la se sién plenaria de la Conferencia aprobaron el texto del articulo 1 que se transcrito. El articulo 1 de la nueva Convencién, por tanta, constituye, en gran apg parte, una innovacién muy importante en relacién con las otra convencio- nes multifaterales en materia de extradicién. durisdiceién artfcula 2 del proyecto del CJI. De acuerdo con su informe, el Grupo de Trabajo tuvo en cuenta las propuestas formuladas por El Salvador, México. Uruguay y Estados Unidos. La discusién se concentré “en la eonveniencia de estructurar una disposicién que formulara globalmente lo referente a la Jurisdicgién, sin determinacién si es territorial o de otra indole os! serfa preferible una formula que hiciera mencién expresa de la jurisdiccién territo- rial y luego, la de otra indole, tal como estaba contemplado en los incisos 1 -y 2 del proyecto del Cit", Finalmente, el Grupo de Trabajo acordé adopter la segunda formula, ha- ciendo mencién expresa de la jurisdiccién territorial, En tal sentido aprobé un proyecto del articufa 2 que estaba compuesta del inciso 1 de la pro- puesta presentada por la Delegacién de México y del inciso 2 del artfculo 2 del proyecto del CJI. Ademds, el Grupo recomendé a la Comisién Gene- ral que al examinar el articulo 8 del proyecto del Cul considerara la con- veniencia de ubicar el inciso 2 de dicho artfculo come inciso 3 del artfcu- lo 2 del proyecto del Cul, por considerar que seria mejor esa ubicacién. EI inciso 2 del artfculo 8 del proyecto del CJI disponia que el Estado requerido podria denegar la extradicién cuando “‘sea competencia, segin su Propta legislacién, para juzgar a la persone cuya extradicién se solicita, por el delito en que se funda el requerimiento. Gn este caso, e| Estado reque- rido deberé comunicar al Estado requirente la decisién que se tome al ser juzgada dicha persona”. Después de la revisién por |a Comistin de Estilo, del examen final por la Comisién General la sesidn plenaria aprobé la redaccién que figura en los tres parrafos del articuio 2 de la nueva Convencién De acuerdo con el pérrafo 1 del articulo 2, para que proceda la extra. dicién, se requiere que el delito que la motiva haya sido eometido en el territoria del Estado requirente. Segiin lo previsto en el pArrafo 2, cuando el delito por el cual se solicita ia extradicién ha sido cometido fuera del territorio del Estado requirente, se concederd la extradicién siempre que el Estado requirente tenga Jurisdiccién para conocer el delito que motiva la so- licitud de extredicién, y dictar el fallo consiguiente. En el pérrafo 3 del articulo 2 se establece que el Estado requaride po- dra denegar la extradicién cuanda sea competente, segin su propia legis- lacion, para juzgar a la persona cuya extradicién se sollclta por el delito en qua se funda el pedido. Si por este motivo la extradicién es denegada ghia por el Estado requerido, este someterd el caso a sus autoridades competen- tas y comunicaré Ia decisién al Estado requirente. Delitos que dan lugar » Ia extradicién La nueva Convencién, en el articulo 3, adopté el sistema de la duraclén de la pena. Los tratados bilaterzles, en su mayorla, adoptan el sistema de lista de delitos. Las convenciones multilaterales scbre extradicién han adoptado el sis- tema de la duracién de le pena, a excepcién de| Tratado de Extradicién y Proteccién contra el Anarquismo, de 1902, y el Acuerdo sobre Extradiclén, Caracas, 1911 Segdn lo dispuesto en el articulo 3, pdrrafo 1, de !a Convencidn de 1981, para determinar la procedencia de la extradicidn es necesario que el delito que motivé la sollcitud, por sus hechos constitutivos, prescindiendo de cir- cunstancias modificativas y la denominacién del delito, esté sancionado en ‘el momento de la infraccién con la pena de privacién de libertad por dos afios como minimo, tanto en la legislacién del Estado requerido, salvo el principio de la retroactividad fevorable de [a ley penal. En al pérrafo 2 del articulo 3 se estableco que si la extradicién so ajer clta entre Estados cuyas legislaciones establecen penas minimas y maximas, seré neceserio que el delito materia del proceso, de acuerdo con la legisla cién del Estado requirente y del Estado requerido, sea posible de una pena intermedia minima de dos afios de pena privativa de libertad. Se considera Pena intermedia la semisuma de los extremos de cada una de las penas pri- vativas de {a libertad. Por otra parte, en el pérrafo 3 s2 dice que si le extradicién se sollcita para el cumplimiento de una sentencia de privacién de libertad, se reque- riré ademds que la parte de la sentencia que ain reste por cumplir no sea menor de seis meses. Finalmente, en el parrafo 4 y ultimo de este articun Io se sefala que al determinar si procede la extradicion a un Estado que tenga una forma federal de gobierno y legislaciones genales federales y es- tatales distintas, el Estado requerido tomara en cuenta dnicamente ios ele- mentos esenciales del delito y prescindiré de elementos tales como el uso de servicio de correos u otros servicios de comercio Interestatal, ya que el Gnico objetivo de dichos elementos es el de establecer la jurisdicclén de los tribunales del Estado requirente Improcedencia de la extradiclén El articulo 4 de la nueva Conyencién establece sels casos en que la —3— extraccién no es procedente. El caso de Ios delitos politicos esta prevista en ¢| pérrafo 4 de dicho articulo, en dos términos siguiente: Cuando con arraglo a la calificacién del Estado requerido s@ trate de delitos politicos, o de delitos conexos o de deli- tos comunes perseguides con una finalldad politica. El Es tado requerids puede decidir que la circunstancia que la vic- tima del hecho punible de que se trata ejerclera funciones no justifica por si sola que dicho delito sea calificado como politico El caso de la no extradicién por delitos politicos, segiin ta celificacién del Estado requerido, esté previsto practicamente en todas las convenciones y tratados de extradicién La nueva Convenclén interamericana no adopta definiclén de “detllo polftico”. Les anteriores convenciones multilaterales en e! amblto Intera- mericano tampoco establecen definiclén para dicho término. Es muy proba- ble que ningin gobierno estarla dispuesto a suscribir una convencién multi lateral o tratado bilateral en que se establezca una detinicién de “delito politico”, en virtud del principio universalmente consagrado da que cabe al Estado requerido calificar si el delito es 0 no es politico. Extradicién o no-extradicién de nacionales EI articulo 9 del proyecto del CJI establecia que “la naclonalldad del reclamado no podré ser invocada como causa pare denegar la extradiclén, salvo que la legislacién del Estado requerido establezca io contrario’’, Sobre este articulo se presentaran propuestas por las Delegaciones de Estados Unidos (CEDEX/15), Uruguay (CEDEX/20), Venezuela (CEDEX/37), Haitf (CEDEX/40) y Argentina (CEDEX/43}. Después de examinar el proyecto del Cul y las propuestes presentadas por las referidas Delegaciones, la Conferencia aprobé finalmente un texto sobre la materia, que figura en el artfculo 7 de la nueva Convencién, en los siguientes términos: 1. La nacionalidad del reclamado no podré ser Invo- ‘cada como causa para denegar [a extradicién, salvo que la legislacién del Estado requerido establezca !o contrarlo. 2. Tratandose de condenados, los Estados Partes podrén negociar entre sj acuerdos de entrega mutua de nactonales para que éstos cumplan sus penas en los Estados da su na- clonalidad. Cabe recordar que, respecto de la nacionalidad de la persona reclama- da, ef Cédigo Bustamante, en el articulo 345, dispone que los Estados con- tratantes na estén obligados a entregar a sus naclonales y que la nacién que se niegue a entregar a uno de sus ciudadanos estar4 obligada a juzgar- lo. Esta es una norma que figura en numerasas legisleciones nacionales y en tratados bilateralas y multilaterales. Norma semejante, con diferente redaccién, figura también en la Convencién de 1933. El Tratado de Monte video de 1940, en el articulo 19, establece Ia siguiente norm: “La nactonalidad del reo no podrd ser Invocada como causa para denegar la extradicién, salvo que una disposicién de orden constitucional establezca lo contrario”. Este tratada ha sido ratificado por dos palses solamente. Crientacién totalmente diferente ha sido adoptada por los paises eu: ropeos. Es muy conccida la orientacién de Europa en esta materia, en el sentido de la no extradicidn de nacionales. La Convencién Europea de 1957, ‘en el erticulo 6 (1), dice que la Parte Contratante tiene derecho a denegar la extradicién de sus nacionales. Un principio més positive fue adoptado per al Tratado de Benelux, de 1962, artfculo 5, segin el cual las “Partes Contra: tantes no extraditardn a sus nacionales". En casi todos [os tratados bilaterales existen normas sobre la materia. Ejemplos: Estados Unidos-Argentina, 1972, articule 4: Las Partes Contratantes ne estarén obligades a conceder la extradicién de sus propios nacionales, pero el Poder Ejecutivo de los Estados Unidos de América 0 la autoridad compe- tente de la Reptblica Argentina tendré la facultad de entregarios si, a su Juicio, to consideran procedente. Disposiclén idéntica figura también en tratado bilateral entre Paraguay-Estados Unidos, 1973, articulo 4. Bélgica-Algeria, 1970, artéculo 3 (1): Las Partes Contratantes no extra: ditarén a sus nacionales. El tratado entre Israel y Suiza, 1958, articulo 2, establecié la norma de que cada Estado Contretante se reserva el derecho de conceder o denegar la extradicién de sus naclonales. En el tratado entre Venezuela @ Italia, 1930, articulo 4, se dice que las Partes Contratantes no concederan la extradicin de sus nacionales pero promoverén ante sus autoridades los procedimlentos pertinentes en los ca sos que los delitos sean penados en sus paises. Tratado entre Brasil-Color™ bia, 1998, articulo 1: Cuando el Individuo fuere nacional del Estado reque- rido, éste no seré obligado a entregarlo. Si no concediere la extradicién de su nacional, el Estado requerido estara obligado a procesarlo y Juzgarlo por el crimen que se le imputa, si el hecho tuviere el carécter de delito y fuere punible por sus leyes penales i Estados Unidos-Brasil, tratado de 1981, articulo Vil reformado por el Protocolo de {962: Las Partes Contratantes no se obligan a entregar a sus nacionales, pero si las disposiciones constitucionales y las leyes del Estado requerido no lo prohiban, ia autorided cjecutiva del Estado requerido podré entregar un nacional, si le pareciera apropiado. La Constitucién de la Re publica Federativa del Brasil, en su articulo 153, parrafo 19, dispone que no sera concedida a extradicién de extranjeros por delfto politico 0 de opini6n, y en ningin caso, la de brasilenio Venezuela-Chile, 1962, articulo 3: Los Estados Contratantes no estarén obligados. a entreaar 2 sus nacionales. Si rehusa la extradiciém de su na cional, e| Estado requerido quedard obligado 2 detenerlo y juzgario por el hecho qué se le-imputa, si tal hecho tuvlere cardcter de delito y fuere pu nible por sus leyes pénales. Chile-Perd, 1932, articulo iV: Las Pertes Contratantes convienen en que no es obligatoria fa extradicién de sus propics nacionales. En este caso, el gobierno requerido deberé proceder ai enjuiciamiento de la persona re- clamada, a quien se aplicaran las leyes peneles del pais de refugio y fa sen- tencla definitiva deberd comunicarse al Estado requirente. Canad4-Dinamarea, 1977, articulo Ill: Las Partes Contratantes no estén obligadas a extraditar a sus nacionales. Si la extradicién no es concedida, el Estado requerido, si fuere solicitado par el Estado requirente, someteré ak caso a sus autoridades competentes para el debido juzgamiento. México-Espafia, 1978, articulo 7: Las Partes Contratantes tendrén la fa cultad. de denegar la extradicién de sus nacionales. En ei caso de que la Parte requerida no. entregare a uno de sus nacionales, deberd poner el hecho en conacimiento de las, autoridades judiciales competentes, para iniclar la accién penal correspondiente, si hay lugar para dicha accién, de acuerdo con [a ley dei Estado requerido. Aspectos humanitarlos L a) Asilo E|artfculo 6 ds [a nueva Convencién interamericena dispone: Nada de lo dispuesto en la presente Convencién podra ser Interpretado como limitacién del derecho de asilo, cuan- do éste proceda. Esta articulo fue aprobado por aclamacicn en la Conferencia Especializa- da de 1981, en Caracas. En los proyectos de convencién de! Comité Jurfdi- co Interamericano de 1973 (articulo 12) y de 1977 (articulo 13) figuraba ¥exta — 28 — Idéntico a le norma que fue aprobada por la Conferencia. En los proyectos de convencién que ‘el Cu! hal elsboredo anteriormente y los proyectos aprobados por ¢| extinto Consejo Interamericano de Jurisconsultos no con tenian disposicién sobre el asilo Hay que sefalar, sin embargo, que en el Sistema Interamericano se han adoptado cuatro importantes convenciones sobre asilo: La Convencién so. bre Asilo de 1928, la Convencién de 1933 sobre Asilo Politico y les Con- venciones sobre Asilo Diplomético y Asilo Territorial aprobadas por la Décima Conferencia Interamericana celebrada en Caracas en 1984, Adem4s, es muy conocido el interés muy especial de América Latina por el Asilo. Hay una extensa bibliografia sobre este asunto. lidad b) Denegacién de la extradicion por cuestiones de raza, religién o nacio- El pérrafo 5 del articulo 4 de la nueva Convencién establece que la extradicin no es procedente cuando de las circunstancias del caso puede Inferirse que media propésito persecutorio por consideraciones de raza, religién 0 nacionalidad, 0 que la situacién de la persona corra el riesgo do verse agrevada por alguno de tales motivos. Esta norma constituye una importante innovacién de la nueva Conven- ci6n interamericana. Ninguna de las otras convenciones multilaterales sobre extradicién en América contiene disposicién semejante, a excepcién de la Convencién sobre Extradiclén de 1933, en cuyo articulo 3 (f) se prevé que el Estado requerido no esté obligado a conceder la extradiclén cuafdo se trate de delito contra la religién. Sobre el mismo asunto, cabe sefiglar que la Gonvenci6n Europea so- bre Extradicién de 1957 dispone en el articulo 3, parrafo 2, que se otor gard la extradicién si el Estado requerido tiene razones para creer que la solicitud de extradicién ee motivada con el propésito de perseguir y casti- gar a una persona por consideraciones de raza, religién, nacionalidad u opi- niones politicas. . Varios tratados bilaterales establecen que no se concedera [a extra- dicién si, en la opinién del Estado requerido, el pedido de extradicién es formulado con el propésito de perseguir 0 punir una persona por motivos de raza, nacionalidad, religién u opintén politica. Ejemplos de tratados bI- laterales que contiene semejante disposicién: Canadé-Israel, 1967, articulo 4 ; CanadéSuecia, 1976, articulo 5 (b)i Estados Unidos-Finlandla, 1976, er- ticulo 7 (1); Estados Unidos-Noruega, 1977, articulo 7 (2); Australia-balla, 1973, articulo WII (1); Australia‘Suecia, 1873, articulo HMI (1); Austria ‘ -@~ Australia, 1973 articulo 4 (1,4); FrancieRumania, 1974, articulo 21; Israel Australia, 1975, articulo VI. * c) Postergecién de la entrega por motivo de salud. La norma del articulo 20, parrafo 2, de la nueva Convenclén Interame- ricana, en lo referente a la postergacién de la entrega de la persona recla- mada dispone: 2. Cuando por circunstancias de salud al traslado pusiera en peligro la vida de la persona reciamads, su entrega podré ser postergada hasta que desaparezcan tales circunstancias. Esta norma fue incorporada a la Convencién gracias a propuestas de fas Delegaciones de Argentina, Ecuador y Uruguay presentadas a la Confo- rencia Especializada y por sugerencia formulada por un Grupo de Trabajo del Séptimo Curso de Derecho Internacional que se celebré en Rio de Janeiro en agosto de 1980. El curso es una actividad de alto nivel del Co- mité Juridico Interamericano, que se organiza y realiza una vez al afio en Rio de Janeiro con Ia colaboracién de la Secretarla General de la OEA. Parece oportuno recordar que al referido Grupo de Trabajo le fue asig- nado el estudio del proyecto de Convencién Interamericana sobre Extradi- cién que e| CJl habfa aprobado en 1877 y que, en 1981, fue el documento bésico de la Conferencia Especializada Interamericana sobre Extradicién. El Grupo de Trabajo hizo un culdadoso estudio de dicho proyecto de Con- venci6n. y elaboré un informe en el cual present6 sugerencias para enmen- dar o agregar disposiciones en el proyecto de Convencién. El proyecto del CJl disponia, en su articulo 17, sebre la postergacién de la entrega de la persona reclamada, pero no mencionada la posibilidad de postergar la entrega por motivo de grave enfermedad. EI informe del Grupo de Trabajo fue publicado como documento de la Conferencia Especializada y distribuido a las Delegaciones (CEDEX/13). En su informe, el Grupo sefialé que habia considerado pertinente sugerir la In- clusion de la postergacién temporal de la entrega por motivo de grave en. fermedad “en atencién a los sentimientos humanitarios que tradicionalmente han inspirado al Sistema Interamericano". Ademds, el Grupo recordé que varios paises europeos formularon reserva especifica sobre este asunto cuando firmaron la Conyencién Europea de Extradicion de 1957 Efectivamente, cinco paises miembros del Consejo de Europa formu- laron reservas @ la referida Convencién en base a consideraciones de orden humanitario. La Convencién Europea prevé en el articulo 1 la obligacién de extraditar ow por los respectivos Estados Partes. Dinamarca, por ejemplo, expresé en su reserva que la extradicién podré ser denegada si pudiera tener serias con- secuencias para la persona reciamada en virtud de su edad, estado de sa- lud u otras razones personales. Holanda reservé su derecho de denegar la oxtradicién por motivos humanitarios, si la extradicién pudiera causar serlas consecuencias por la edad o salud de la persona reclamada. Reservas semejantes fueron hechas también por Finlandia, Noruega y Suecla. La legislacién de algunos paises americanos prevé la postergacién de la entrega por motives de grave enfermedad. La legislacién de| Brasil, por ejemplo, ha contenido norma en ese sentido. La mas reciente Ley del Bra- que aprob6 e! Estatuto del Extranjero, Ley No. 6815, de 19 de agosto de 1980, reformada por la Ley No. 6.964, de 9 de diciembre de 1981, esta blece en el articulo 89, pérrafo nico, que la entrega de la persona recla- mada seré postergada si dicha medida puslere en peligro su vida por causa de enfermedad grave comprobada por certificado médico oficlal En el tratado bilateral entre Brasil y Bélgica, de 1953, articulo IX esté Previsto que la entrega del extraditado sera postergada cuando enfermedad grave Impida que, sin peligro de vida, sea transportada para el pals requi- rente. Idéntica norma figura en los tratados de Brasil con Bolivia, Colom- bia, Venezuela, de 1998, y con Estados Unidos, de 1961. d) Pena capital Este asunto fue también ampliamente considerado en la Conferencia Especializada de 1981. El articulo 14 del proyecto de Convencién del Comité Juridico Intera- merlcano disponfa* “Ninguna persona entregada a un Estado de conformidad con esta Convencién podré sufrir la pena de-muerte o la de privacién de libertad por vida" Esta disposicién podria ser interpretada en el sentido de que estarla autorizada la entrega do una persona condenada a la pena de muerte, pero el Estado requirente no tendria la facultad de ejecutar tal pena. la Delegacién de Honduras a la Conferencia Especializada present6 le siguiente en.tenda al articulo 14 del proyecto del Cul: “Ninguna. persona, de conformidad con esta Convencién, seré entregada a un Estado, cuando de conformidad con su derecho interno, aquella esté sujeta a sufrir la pena de muerte o Ja privacién de la libertad por vida” (CEDEX/22). La Delegacion de los Estados Unidos propuso la siguiente enmienda para el referido ar tfculo: “Cuando ef delito que motiva la solicitud de extradicién sea punible con la pena de muerte segin las leyes del Estado raquirente, y las le} del Estado requerido no permitan la imposicién de dicha pena por tal d -—a— to, se podré rehusar la extradicién a menos que, antes de concederse la extradicién, el Estado requirente dé las garantias que el Estado requerido considere suficientes de que no se impondrd la pena de muerte o de que, en caso de imponerse, no serd ejecutada” (CEDEX/ 15). La Delegacién de Uruguay propuso la siguiente norma: “En ningiin caso se autorizerd la entrega cuando la pena a aplicarse por ol’ Estado re. quirente sea la de prisién perpetua o de muerte” (CEDEX/20}. Como resultado de las deliberaclones sobre esta materia, la Conferen- cla adopté el siguiente texto, que figura en el articulo 9 de la nueva Con- vencién: Los Estados Partes no deberén conceder |a extradicién cuando se trate de delito sancionado en el Estado requirente con la pena de muerte, con la privacién de libertad por vida © con penas infamantes, a menos que el Estado requerido obtuviera previamente del Estado requirente las seguridades suficientes, dadas por la via diplomatica, que no impondré ninguna de las citadas penas a la persona reclamada 0 que si son Impuestas, dichas penas no serén ejecutadas. Esta norma es, por parte, semejante al articulo 11 de la Convencion Europea sobre Extradicin, de 1957. En las convenciones interamericanas encontramos en el Cédigo Busta- mente, articulo 378, que en ningun caso se impondré o ejecutara la pena de muerte por el delito que hubiese sido causa de la extradicion. Criterio parecido fue adoptado por el Tratado de Montevideo de Derecho Penal In ternacional de 1940, articulo 27., Anteriormente, 0 sea en el Acuerdo Bo- livariano de 1911 habfa sido adoptada orientacidn distinta al establecerse en el articulo 19 que no se ejecutarie la pena de muerte a un extraditado “sino cuando esté permitada en el pats que lo entrega”’. Ninguna disposl- cién tan tasativa a favor de la aplicacién de la pena de muerte aparece en los otros conyenios multilaterales suscritos en e| Continente americano sobre extradicién. Categorias especiticas de delitos Una de las importantes innovaciones de la nueva Convencién Interame- ricana sobre Extradicién es la norma del articulo 5, que establece: Ninguna disposicin de la presente Convencién impediré la extradicién prevista en tratados o convenciones vigentes entre el Estado requirente y el Estado requerido, que tengan pes por objeto prevenir o reprimir une categoria especifica do delitos y que obliguen a dichos Estados a procesar a la per- sona reclamads 0 a conceder su extradicién. El proyecto del Comité Juridico Interamericano, artfculo 12, disponia que ninguna disposicién de la Convencién impedira “la extradicién por el delito de genocidio u otros delites que sean susceptibles de extradicién en tratados vigente entre el Estado requirente y el Estado requerido” mula genérica para la norma sobre delitos especificos Tres Delegaciones a la Conferencia Especializada presentaron enmien- das a dicho articulo del proyecto del GJl: Estados Unidos (CEDEX/15), Uru- guay (CEDEX/20) y Brasil (CEDEX/36). Esas propuestas favorecian una for- ficos. Otras Delegaciones, sin embargo, Indicaron su preferencia por un ar. ticulo mas detallado sobre la materia. Las Delegaciones de Argentina (CE. DEX/43), Halt! (CEDEX/40), y Venezuela (CEDEX/37 add. 2) presentaron pro- puestas con el objeto de que se mencionaran doterminados delitos espect- genérica. Después de una extensa discusién, predomin6 en la Comisién General de la Conferencia el criterio de que la Gonvencién deberia contener una norma de cardcter general y no una indicacién 0 enumeracién de delitos. El asunta fue referido a la Comisién de Estilo pera que redactara una formula pecificos: Finalmente, fue aprobada en la Comisién General y en la sesién plena- ria el texto del articulo 5 de la Convencién, que fue transcrito. Convenciones multilaterales sobre categorias especificas de delitos Respecto de los delitos especificos, hay un conglomerado de conven- clones multilaterales que contienen normas sobre determinados delitos, que a veces son Ilamados delitos internacionales. En dichos instrumentog se prevé la extradiciGn para los autores de dichos delltos. Ejemplos de tratados y convenciones multilatorales sobre delitos es. nezuela. 1. Convencién para la prevencién y sancién del delito de genocidio, aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 9 do diciem- bre de 1948. Gerca de 80 Estados son Partes en la Convencién. Los siguien- tes Estados miembros de la OEA son Partes en la Convencién: Argentina, Brasil, Colombia, Costa Alcs, Cuba, Chile, Ecuador, E| Salvador, Guatemala, Haiti, Honduras, Jamaica, México, Nicaragua, Panamd, Perd, Uruguey y Ve. publica Dominicana, Uruguay y Venezuela. lm 2. Convencidn unica de 1961 sobre estupefacientes, aprobada por las Naciones Unidas el 30 de marzo de 1961. Protocolo de modificacién de dicha Convencién, aprobado e| 25 de marzo de 1972. Estados Partes en la Con- vencién: 125, Cerca de 70 Estados son Partes on el Protocolo. Practica. mente todos los Estados miembros de la OEA son Partes en la Convencién de 1951 y 18 de dichos Estados son Partes en el Protocolo 3. Convencién para prevenir’y sancionar los actos de terrorismo com figurados en delitos contra las personas y la extorsién conexa, cuando éstos tengan trascendencia internacional, aprobada por la Asmblea General de la OEA en su tercer period extraordinario de sesiones, 2 de febrero de 1971 Los siguientes Estados miembros de la OEA han ratificado esta Convencl6n: Costa Rica, El Salvador, Estados Unidos, Guatemala, México, Nicaragua, Re- venlo de la OAC! de 1970 y, ademas, Guatemala. 4. Convencién sobre la prevencién y el castigo de delitos contra las personas internacionalmente protegidas, inclusive los agentes diplomaticos, aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 14 de diclem- bre de 1973. Estados Partes: 52. Estados miembros de la OEA que son Par- tes en esta Convencién: Barbados, Chile, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Estedos Unidos, Haiti, Jamatca, México, Nicaragua, Panam, Paraguay, Perd, Dominicana, Suriname, Trinidad y Tobago, Uruguay. 5, Convenio para la represién de| apoderamiento de aeronaves, firma- do en La Haya el 16 de diciembre de 1970, bajo los auspitios de ta Organiza~ clén de Aviacién Civil Internacional (OACI). Estados Partes: 110. Estados miembros de la OEA que son Partes en el convenio: Argentina, Barbados, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Estados Unidos, Grenada, México, Nicaragua, Panamé, Paraguay, Perd, Republica Dominicana, Suriname, Trinidad y Tobago, Urguay. 6. Convenio para la represién de actos ilicitos contra la seguridad de Ta aviacién civil, firmado en Montreal el 23 de setiembre de 1971, bajo los auspicios de la OACI. Estados Partes: 108. Estados miembros de la OEA que son Partes en este convenio: Los mismos que son Partes en el cor Honduras, Suriname, Trinidad y Tobago. 7. Convencién internacional contra la toma de rehenes. Aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas e! 17 de diciembre de 1979 La convencién ha sido suscrite por varios Estados y ha sido ratificada por los siguientes Estados miembros de la OEA: Barbados, El Salvador, Chile bacién. 8. Convencién para la proteccién fisica de materiales nucleares. Abler ta a la firma el 3 de marzo de 1980 y adoptada bajo los auspicios def Or ganismo Internacional de Energia Atémica, La Convencién ha sido suscri se por 23 Estados y el FURATOM (La Convencién esté abierta a la firma o ad- hesién de ciertos organismos internacionales). He sido ratificeda por cue tro Estados. Entrard en vigor a partir del trlgésimo dia de la fecha de depo- sito del vigésimo primer instrumento de ratificacién, aceptacién o apro- Delitos puramente militares La nueva Convencién no contiene disposicién sobre los delitos milita- tes. Los proyectos del CJI, de 1973 y 1977, tampoco hicieron provisiones para dichos dolitos El proyecto que el Consejo Interamericano de Jurisconsultos aprobé en su Cuarta Reun.én celebrada en Santiago de Chile, 1959, establecié en el articulo 10, inciso 3, que “la extradicién no es procedente:... 3, Por los delitos puramente militares. Para los efectos de esta Convencién se con- siderarén delitos puramente militares las infracciones penales que consls- tan en acciones u omisiones ajenas al derecho penal comin y que estén contempladas Gnicamente en una legislacién especial aplicable a los miem- bros de las fuerzas armadas y tendientes al mantenimiento de! orden y do la disciplina en las mismas”. Por consiguiente, el referido proyecto del Consejo de Jurisconsultos no sélo hizo la previsién para los delitos militares sino también establecié una definicién para esos delitos. La Convencin sobre Extradicién de 1933 dispone en el articulo 3 (f) que el Estado requerido no esta obligado a conceder la extradicién cuando se trata de delitos puramente militares... 0 contra la religién. EI tratado de Derecho Penal Internacional, suscrito en Montevideo en 1940 establece en el articulo 20 que la extradicién no es procedente: 9) Por los delitos esencial.ente militares... con exclusién de los que se rl- gen por el derecho comin. Si a la persona reclamada se le imputa delito militar que e8t6 a la vez penado por el derecho comtin, se hard la entrega con reserva de que sélo serd juzgado por este dltimo y por los tribuanles ordinarios. La Convencién .Europea sobre Extradiclén, de 1957, en el articulo 4 excluye del alcance de la Convencién la extradicién por delttos de cardcter militar que no constituyen delitos conforme a! derecho penal. Durante la Conferencia en Caracas, en febrero de 1981, fué ampliamen. te discutido el tema de la no extradicién por los dolitos esencialmente militares. . Le comisién General, al considerar el articulo 11 del proyecto del Cul agregé a los casos en que no seria procedente la extradicién el siguiente —3— caso: “6, Cuendo el delito que motiva le solicitud de extradicién sea de Caracter exclusivamente militar” (documento CEDEX/59). En la sesién ple- aria de la Conferencia se decidié ellminar este inciso que habia sido apro- bade por la Comisién General Numerosos tratados bilaterales contienen disposiciones sobre la no ex: tradicién por delitos puramente militares, Por ejemplo, tratados bilaterales ‘entre Argentina y Brasil, de 1961, articulo Il! (e): Brasil-Colombia, 1938, ar- uiculo lll (e); Brasil-Estados Unidos, articulo V (5); Argentine-Estados Univ dos, 1972, articula 7 (d); Paraguay-Estados Unidos, 1973, articulo 5 (5): Es- tados* Unidos-Italla, 1973, articulo VI (4) Estados Unidos-Filandia, 1976, articulo 7 (2)b); Estados Unidos-México, 1978, articulo 5 (3); México-Espafia 1978, articulo 5; Estados Unidos-Turquia, 1979, articulo 3 (1,b); Estados Uni- dos-Colombia, 1979, articulo 4 (2); Brasil-Suiza, 1932, articulo Ill (e); Bra- sil-Bélgica, 1953, articulo Ill (d): Israel-Austria, 1961, articulo 5: Canadé- Suecia, 1976, articulo 5 (c); CanadéDinamarca, 1977, articulo IV (1,9) Aus- tria-Australia, 1973, articulo 4 (1,2); Francie-Austria, 1975, articulo 5; Fran- cia-Tunisia, 1972, articulo 27: Estados Unidos-Holanda, 1980, articulo 4 (3). Extradicién simplificada Respecto de la extradicién simplificada, que constituye una Innovacién en relacién con las convenciones multilaterales anteriores, la nueva Con- vencién establece en el articulo 21 que el Estado requerido podré conceder la extradiclén sin proceder con las diligenclas formales de extradicién stem pre qua: a) Sus leyes no la prohiban especificamente; b) La persona recla~ mada acceda por escrito y de manera Irrevocable a su extradicién después de haber sido informada por un juez u otra autoridad compdtente doerca de sus derechos a un procedimiento formal, y de la proteccién que: éste le brinda. En ios tratados bilaterales modernos de extradicién hay normas sobre ta extradicién simplificada. En el tratado bilateral entre México y los Estados Unidos, de 1978, se estipula en el articulo 18 que si el reclamado manifiesta a las autoridades competentes de la Parte requerida que consiente en'ser extraditado, dicha Parte podré conceder su extradicién sin mayores trémites y tomard todas las medidas permitidas por sus leyes para expeditar la extradicién. EI tratado de extradicién entre Colombia y Estados Unidos, de 1879. contiene una norma més explicita sobre la materia, al establecer en el ar ticulo 16 que si las leyes del Estado requerido no prohiben especiftcamen- te la extradicién de ‘la persona reclamada, y siempre y cuando la persona acceda por escrito y de manera irrevocable a su extradicién después de ha- —%— ber sido informada personalmente por un Juez 0 magistrado competente acerca de sus derechos a un procedimiento formal y de la proteccién que esto le brinda, el Estado requerido podré conceder su extradicién sin que se Ileve a cabo el procedimiento formal. Otras disposiciones de la nueva Convencién La Convencién Interamericana sobre Extradicién, aprobade en 1981, con- tiene varias otras normes sobre distintos aspectos de la extradicién, tales como: Enjuiciamiento por el Estado requerido, transmisién de la solicitud, documentos de prueba, Informacién suplementaria y asistencia legal, prin cipio de la especialidad, detencién provisional y medidas cautelares, solici- tudes por més de un Estedo, derechos y asistencia, comunicacién de la de- cisi6n, non bis in idem, entrega de la persona reclamada y de objetos. pos- tergacién de la entrega, plazo de recepclén del extraditado, custodia. tran- sito, gastos, exencién de legalizacién, y clésulas finales, a saber: firma, ra~ tificacién, adhesion, reservas, entrada en vigor, casos especiales de eplicar cién territorial, relacién con otras conyenciones sobre extradicién, vigencia y denuncia, depésito, registro, publicacién y notificacién La Convencién est4 ablerta a la firma de los Estados miembros de la OFA y esta sujeta a la ratificacién. Los instrumentos de ratificacién se de- positarén en la Secretaria General de la OEA, en Washington, D.C. Entrard en vigor el trigésimo dia a partir de la fecha en que haya sido depositado el segundo instrumento de ratificacién. La Convencién esta abierta a la adhesién de cualquier otro estado Americano. Esté abierta, ademés, a la adhesién de los Estados que tengan la calidad de Observadores Permanen. tes ante la OEA, previa aprobacién de Ia solicitud correspondiente por par te de la Asamblea General de la OEA. La Convenclén, segun el articulo 33, regir entre los Estados Partes que la ratifiquen o achleran a etla “y no dejard sin efecto los tratados mul- tilaterales o bileterales vigentes 0 conlcluidos anteriormente, salvo que me” die, respectivamente, deciaracién expresa de voluntad de los Estados Par. partes o acuerdo de éstos en contrarlo”; los “Estados Partes podrén de- cidir e{ mantenimiento de la vigencia de los tratados anterlores en forma suplotoria”. —7— CONVENCION INTERAMERICANA SOBRE EXTRADICION Suscrita en Caracas, Venezuela, el 25 de febrero de 1981 en la Conferencia Especializada interamericana sobre Extradicién. CONVENCION INTERAMERICANA SOBRE EXTRADICION Los Estados Miembros de la Organizacién de jos Estados Americanos, Reafirmando el propésito de perfeccionar la cooperacién internacional en materia Juridico-penal, que inspiré Ios convenios celebrados en Lima el 27 de marzo de 1879, en Montevideo el 23 de enero de 1889, en Ta clu- dad de México el 28 de enero de 1902, en Caracas el 18 de ullo de 1911, en Washington el 7 de febrero de 1923, en La Habana el 20 de febrero de 1928, en Montevideo el 26 de diciembre de 1933, en la cludad de Gua- temala e| 12 de abril de 1934 y en Montevideo el 19 de marzo de 1940; Teniendo en cuenta las resoluciones CVI de la Décima Conferencia Interamericana (Caracas, 1954), VII de la Tercera Reunién del Consejo Interamericano de Jurisconsultos (México, 1956), IV de la Cuarta Reunion del mismo Consejo (Santiago de Chile, 1959), AG/RES, 91 (110/72), 183 (V-0/75 y 310 (VII-0/77) de la Asamblea General de la Organizacién de los Estados Americanos, asi como los Proyectos de Convencién del Comité Ju- ridico Interamericano elaborados en 1954, 1957, 1973 y 1977; Estimando que los estrechos !azos y la cooperacién existentes en el Continente Americano imponen extender la extradicién a fin de evitar la impunidad de los delitos y simplificar las formalidades y permitir la ayuda mutua en materia penal en un dmbito més amplio que el previsto por los tratados en vigor, con el debido respeto de los derechos humanos consa- grados en la Declaracién Americana de los Derechos y Deberes del Hombro y en la Declaracién Universal de los Derechos Humanos: y Estando conscientes da que la lucha contra el delito en escala inter nacional importaré el aflanzemiento dei valor supremo de la justicla en las relaciones juridico-penales. — iii ADOPTAN LA SIGUIENTE CONVENCION INTERAMERICANA SOBRE EXTRADICION Articulo 1 Obligacién de Extraditar Los Estados Partes se cbligan, en los términos de la presente Con- venelén, a entregar 2 otros Estados Partes que lo soliciten, a las personas requeridas judicialmente para procesariasy asi como a las procesadas, las declaradas culpables o las ‘condenadas a cumplir una pena de priva- clon de libertad. Articulo 2 Jurisdiction 1. Para que proceda la extradicién, se requiere que el delito que la motiva, haya sido cometido en el territorio del Estado requirente. 2. Cuando el delito por el cual se solicita la extradicién ha sido co. metido fuera del territorio del Estado requirente se concederé la extradk clén siempre que e! Estado requirente tenga jurisdiccién para conocer del delito que motiva la solicitud de extradicién, y dictar el fallo consiguiente. 3. El Estado requerido podré denegar la extradicién cuando sea com- petente, segin su propia legislacién, para juzgar a la persona cuya oxtra- dicién se solicité por el delito en que se funda el requerimiento. Si por este motivo la extradicién es denegada por el Estado requerido, éste so- metera el caso a sus autoridades competentes y comunicara la decislén al Estado requirente. Articulo 3 Delitos que dan lugar a la Extradicién 1. Para determinar la procedenica de la extradicién es necesarlo que el delito que motivé la solicitud por sus hechos constitutivos, pr: diendo de circunstancias modificativas y de la denominacién del delito, est6 sanclonado en el momento de la infraccién, con la pena de privacién de libertad por dos afios como minimo, tanto en la legislacién de] Estado requirente como en la del Estado requerido, ‘salvo el principio de la retroac- tividad favorable de la ley penal. a 2. Si se ejercita entre Estados cuyas legislaciones establecen pe nas minimas y méximas, seré necesario que el delito materia del proceso, de acuerdo con la legislacién de! Estado requirente y del Estado requerido, sea pasible de una pena intermedia minima de dos afios de pena privativa de libertad. Se considera pena intermedia la semisuma de los extremos de cada una de las penas privativas de la libertad. 3. Si la extradiclén se solicita para el cumplimiento de una senten- cia de privacién de libertad, se requeriré ademés que la parte de la sen- tencia que aGn reste por cumplir no sea menor de seis meses. 4. Al determinar si procede la‘extradicién a un Estado que tenga una forma federal de gobierno y legislaciones penales federales y estatales distintas, e| Estado requerido tomaré en cuenta Gnicamente los elementos ‘esenciales del delito y prescindiré de elementos tales como el uso del servicio de correos u otros servicios de comercio Interestatal, ya que el Unico objetivo de dichos elementos es el de establecer Ia jurisdiccién de los tribunales federales del Estado requirente. Articulo 4 Improcedencia de la Extradicién La extradicién no es procedente 1. Cuando el reclamado haya cumplido la pena correspondiente o haya sido amnistiado, indultado o beneficiado con la gracia por el delito que motivé la solicitud de extradicién, o cuando haya sido absuelto o se haya sobreseido definitivamente a su favor por el mismo delito: 2. Cuando esté prescrita la accién penal o la pena, sea de conformidad con la legislacin del Estedo requirente o con la de| Estado requerido, con antérioridad a la presentacién de la solicitud de extradicién: 3. Cuando el reclamado haya sido juzgado 0 condenado o vaya a ser juz- gado ente un tribunal de excepcién o ad hec en el Estado requirente: 4. Cuando con arreglo a la calificacién del Estado requerido se trate de delitos polfticos, o de delitos conexos o de delitos comunes persegui- dos con una finalidad politica, El Estado requerido’ puede decidir que la circunstancia que la victima del hecho punible de que se trata ejer ciera funciones politicas no justifica por si sola que dicho delito sea calificado como politico; 5. Cuando do las circunstancias de! caso pueda inferirse que medla pro- —40— pOsito persecutorio por consideraciones de raza, religién o nacionalidad © que la situacin de la persona corre el riesgo de verse agravada por alguno de tales motivos; 6. Gon respecto a los delitos que en el Estado requerido no puedan per- seguirse de oficio, a no ser que hubiese quorslla, denuncia o seusacién de parte legitima. Articulo 5 Delitos Especificos Ninguna disposicién de Is presente Convencién impedira la extradicién prevista en tratados a convenciones vigentes entre el Estado requirente y el Estado requerido, que tengan por objeto prevenir o reprimir una ca tegoria especifica de delitos y que obliguen a dichos Estados a procesar a la persona reclamada o a conceder su extradicién. Articuloe 6 Derecho de Asilo Nada de lo dispuesto en la presente Convencién podra ser interpre tado como limitacién del derecho de asilo, cuando éste proceda. . Articulo 7 Nacionalidad 1. La nacionalidad del reciamado no podré ser invocada como causa para denegar la extradicién, salvo que la iegislacién de Estado requerido esta- blezca lo contrario. 2. Traténdose de condenados, los Estados Partes podraén negociar entre sf acuerdos de entrega mutua de nacionales pars que éstos cumplan sus penas en los Estados de su nacionalidad. Articulo 8 Enjuiclamiento por el Estado requerido Cuando correspondiendo Ia extradicién, un Estado no entregare a la persona reclamada, el Estado requerido queda obligado, cuando su legis lacién u otros tratados se lo permitan, a juzgarla por el delito que se le a Imputa, de Igual manera que si éste hubiera sido cometido en su territorio, y deberé comunicar al Estado requirente la sentencia que se dicte. Articulo 9 . Penas Excluidas Los Estados Partes no deberén cancelar la extradicién cuando se trate de un delito sancionado en el Estado requirente con la pena de muerte, con la privacién de libertad por vida o con penas infamantes, a menos que el Estado requerido obtuviera previamente del Estado requirente, las se- guridades suficientes, dadas por la via diplomdtica, que no Impondré nin- guna de las citadas penas a la persona reclamada o que sl son Impuestas, dichas penas no serén ejecutadas. Articulo 10 ‘Transmisién de la Solicitud La solicitud de extradicién ser4 formulada por e! agente diplomatico de| Estado requirente, o en defecto de éste, por su agente consular, 0 en su caso por el agente diplomatico de un tercer Estado al que esté com fiade, con el consentimiento dei gobierno del Estado requorido, la repre- sentacién y protecclén de los intereses del Estado requirente. Esa solic tud podré también ser formulada directamente de gobierno a goblerno, segiin el procedimiento que uno y otro convengan. Articulo 11 Documento de Prueba 41. Con la solicitud de extradicién deberdn presentarse los documen- tos que se expresen a continuacién, debidamente autenticados en la forma prescrita por las leyes del Estado requirente: a. Copia certificada del auto de prisién, de la orden de detencién u otro documento de igual naturaleza. emanado de autoridad Judicial competente o del Ministerio Pdblico, asf como de los elementos de prueba que segiin la legislacién del Estado requerido sean suficiente Para aprehender y enjuiciar al reclamado. Este ditimo requisito no se- r4 exigible en el caso de que no esté previsto en las leyes del Estar do requirente y del Estado requerido, Cuando el reciamado haya sido Juzgado y condenado por los tribunales del Estado requiriente, basta- r& acompafiar certificaci6n literal de la sentencia ejecutorlada: a b. Texto de las disposiciones legales que tipifican y sancionan el deli- to imputado, asi como de las referentes a la prescripcién de la ac clén penal y de la pena. 2. Con la solicitud de extradiccl6én deberén presentarse, ademds, la traduccién al idioma del Estado requerido, en su caso, de los documentos que sé expresan en el pdrrafo anterior, asi como los datos personales que permitan la Identificaci6n del reclamado, Indicaci6én sobre su naclo- nalldad e, incluso, cuando sea posible, su ubicacién dentro de! terrltorlo del Estado requerido, fotografias, impresiones diigtales o cualquier otro medio satisfactorio de identificacién. Articulo 12 Informaci6n Suplementaria y Asistencia Legal 1. EI Estado requerido, cuando considere Insuficiente la documenta- clén presentada de acuerdo a lo establecido en el articulo 11 de esta Con- vencién, lo hard saber lo mas pronto posible al Estado requirente el que deberd subsanar las omisiones o deficiencias que se hayan observado dentro del plazo de treinta dias, en el caso que el reclamado ya estuviese detenldo o sujeto a medidas precautorias. Si en virtud de circunstancias especiales, el Estado requirente no pudiera dentro del referido plazo subsanar dichas omisiones o deficiencias, podr& solicitar al Estado reque- rido que se prorrogue el plazo por treinta dias. 2. El Estado requerido proveerd asistencia léga} al Estado requirlen- te sin costo alguno para éste, a fin de proteger los Intereses del Estado requirente ante las autoridades competentes de] Estado requerido. Articulo 13 Principio de la Especialidad 1. Ninguna persona extraditada conforme a esta Convencién seré de- tenida, procesada o penada en el Estado requirente por un delito que haya sido cometido con anterioridad a la fecha de la solicitud de su extra+ dicl6n y que sea distinto del propio delito por el cual se ha concedido la extradicién a menos que: a. La persona abandone el territorio del Estado requirente después de la extradici6n y luego regrese voluntariamente a 6]; b. La persona no abandone el territorio del Estado requirente dentro de los treinta dias de haber quedado en libertad para abandonarlo- ° — 43 — c. La autoridad competente del Estado requerido dé su consentimiento a la detencién, procesamiento o sancién de la persona por otro dolito; en el caso, el Estado requerido podra exigir al Estado requirente la presentacién de los documentas previstos en el articulo 11 de esta Convencién. 2. Cuando haya sido concedida !a extradicién el Estado requirente comunicaré al Estado requerido la resolucién definitiva tomada en el ca. 80 contra la persona extraditada. Articulo 14 Detencién Provisional y Medidas Cautelares 1. En casos urgentes, los Estados Partes podrén solicitar por cual. quiera de los medics previstos en el articulo 10 de cada Convencién u otros medios de comunicacién, que se proceda a detener provisionalmen- te a la persona reclamada judicialmente, procesada o condenada, y a la retencién de los objetos concerientes al delito. La solicitud de detencién provisional deberd declarar la intencién de presentar el pedido formal para la extradicin de la persona reclamada, hacer constr la existencia de una orden de detencién o de un fallo condenatorio dictada contra di- cha persona por parte de una autoridad judicial y contener la descripcin del delito, La responsabilidad que pudiera originarse por la detencién pro- visional correspondera exclusivamente al Estado que hubiera solicitado la medida 2. El Estado requerido deberd ordenar !a detencién provisional y en su caso la retencién de objetos y comunicar inmediatamente al Estado requirente la fecha de la detencién. 3. Si el pedido de extradicién, acompanado de documentos a que hece referencia el articulo 11 de esta Convencién, no fuese presen- tado dentro de los sesenta dies contados a partir de la fecha de la de- tencl6n provisional, de que trata el parrafo 1 del presente articulo, la per- sona reclamada sera puesta en libertad 4. Cumplido el plezo a que hace referencia el pérrafo anterior, no se podra solicitar nuevamente |a detencién de la persona reclamada, sino después de la presontacién de los documentos exigidos por el articulo 11 de esta Convencién. Asticulo 15 Solicitudes por més de un Estado. Cuando la extradicién fuere pedida por mas de un Estado con rete. ag rencia al mismo delito, el Estado requerido dard preferencia 2 le solicitud del Estado en cuyo territorio se cometié ef delito. Si en las solicitudes concurre esta circunstancias por delitos diferentes, se daré preferencia fal Estado que reclame @ la persona por el delito que sea-sanctonado con pena més grave segin la ley de! Estado requerido. S! se tratare de he chos diferentes que e! Estado requerido considere de igual gravedad, la preferencia sera determinada por la prioridad del pedido. Articulo 16 Derechos y Asistencia 1. La persona reclamada gozard en e| Estado requerido de todos los derechos y garantias que conceda la legislacion de dicho Estado 2. EI reclamado deberS ser asistido por un defenaor, y sl el Idioma oficial del pais fuere distinto del suyo, también por un intérprete. Articulo 17 Comunicacién de la Decisién El Estado requerido comunicaré sin demora al Estado requirente su decisién respecto a la solicitud de extradicién y las razones por las cua- les se concede o se deniega. Articulo 18 Non bis in Idem Negada la extradicién de una persona no podra solicitarse de nuevo por el mismo delito. Articulo 19 Entrega de la Persona Reclamada y de Objetos {, La entrega del reclamado a los agentes del Estado requirente se efectuard en el sitio que determine e! Estado requerido. Dicho sitio se- ra de ser posible, un aeropuerto de salida de vuelos Internacionales di- rectos para el Estado requirente. 2. Si la solicitud de detencién provisional o la extradicién se ex- tendiere a la retencién judicial de documento, dinero, y otros objetos que provengan del delito imputado o que puedan servir para la prueba, tov Jas objetos serdn recogidos y depositados bajo Inventario por el Estado i requerido, para ser entregado al Estado requirente si la extradicién fue- re concedida 0, en su caso, se frustrare por fuerza mayor. a menos que la ley del Estado requerido se oponga a dicha entrega. En todo casa, quer darén a salvo los derechos do terceros. Articulo 20 Postergacién de ia Entrega 1. Cuando la persona reclamada judicialmente estuviera sometida a juicio 0 -cumpliendo condena en e| Estado requerido, por delito distinto dei que motivé la solicitud de extradicién, su entrega podré ser poster- gada hasta que tenga derecho a ser lberada en virtud de sentenclas ab- solutorias, cumplimiento o conmutacién de pena, sobreseimiento, indulto, amnistia 0 gracia. Ningtin proceso civil que pudiera tener pendiente el re clamado en el Estado requerido podré impedir o demorar su entrega. 2. Cuando por circunstancias de salud, el traslado puslera en peligro la vide de la persona reclamada, su entrega podré ser postergada hasta que desaparezcan tales circunstancias. Articulo 21 Extradicién Simplificada Un Estado requerido podré conceder la extradicién sin proceder con las diligencias formales de extradicién siempre que: a. Sus leyes no la prohiban especificamente, y b. La persona reclamada acceda por escrito y de manera irrevocable a su 6xtradicién después de haber sido informado por un juez u otra autoridad competente acerca de sus derechos 2 un pracedimiento for- mal y de la proteccién que éste le brinda. Articulo 22 Plazo de Recepcién del Extraditado Si la extradicién se hublera concedido, el Estado requirente debera hacerce cargo de la persona reclamada dentro del término de treinta dias a contar de la fecha en que hubiera sido puesta a su disposicién. SI no lo hiciera dentro de dicho plazo, se pondra en libertad al reclamado, quien no podra ser sometido a nuevo procedimiento de extradicion por el mis- mo delito 0 delitos, Sin embargo, ese plazo podré ser prorrogado por treir ta dias si el Estado requirente se ve imposibilitado, por circunstancias gies que no le sean imputables, de hacerse cargo del reclamado y conducirio fuera del territorio del Estado requerido. Articulo 23 Custodia Los agentes del Estado requirente que se encuentren en el territo- rio de otro Estado Parte para hacerse cargo de una persona cuya extradi- cién hubiera sido concedida estarén autorizados para custodiarla y con. ducirla hasta el territorio del Estado requirente sin perjuicio de estar so. metidos a le jurisdiccién del Estado en que se halen. Articulo 24 Transito 1. Los Estados Partes perr ‘én y colaborarén, avisados previamen. de gobierno a gobierno, por via diplomatica o consular, el transito por sus territorios de una persona cuya extradicién haya sido concedida, ba- jo la custodia de agentes de! Estado requirente y/o del requerido, segdn el caso, con la prasentacién de copias de la resolucién que concedié la ex+ tradicion. . 2. El mencionado aviso previo no sera necesarlo cuando se haga uso de los medios de transporte aéreo y no se haya previsto ningdn aterrizaje regular en el territorio del Estado Parte que se vaya @ sobrevolar. Articulo 25 Gastos Los gastos de detencién, custodia, manutencién y transporte de la persona extraditada y de los objetos a que se refiere of articulo 19 de esta Convencién, seré por cuenta del Estado requerido, hasta el momento da su entrega, y desde entonces quedarén a cargo del Estado requirente. Articulo 26 Exencién de Legalizacién Cuando en la aplicacién de la presente Convencién se utllice la via diplomatica, consular o directa de gobierno a gobierno, no se exigiré la legalizacién de los documentos. —4T — Articulo 27 Firma La presente Convencién estard ablerta a ta firma de los Estados Miembros de la Organizacién de los Estados Americanos Articulo 28 Ratificacion La presente Convencién est4 sujeta a ratificacién. Los instrumentos de ratificecién se depositardn en Is Secrotarla General de l2 Orgenlzacién de los Estados Americanos. Articulo 29 Adhesi6n 1. La presente Convencién estaré abierta @ la adhesién de cual- quier Estado americano. 2. La presente Convencién estaré abierta a la adhesion de los Este- dos que tengan la calidad de Observadores Permanentes ante la Organi- zacién de los Estados Americanos, previa aprobacién de {a solicitud co- rrespondiente por parte de la Asamblea General de la Organizacién. Articulo 30 Reservas Ceda Estado podré formular reservas a la presente Convencién al mo- mento de firmarla, aprobarla, ratificarla o adherir a ella, siempre que la reserva verse sobre una o més disposiciones especificas y no sea incom- patible con el objeto y fin de la Convencién. Articulo 31 Entrada en Vigor 1. La presente Convencién entraré en vigor el trigésimo dia a par- tir de la fecha en que haya sido depositada el segundo instrumento de ra- tificacién 2. Para cada Estado que ratifique la Convencién o edhiera a ella des. —43 — pués de haber sido depositado el segundo instrumento de ratificacién, la Conyencién entraré en vigor el trigésimo dia a partir de la fecha en que tal Estado haya depositado su instrumento de ratificacién o adhesion. Articulo 32 Casos Especiales de Aplicacién Territorial 1, Los Estados Partes que tengan dos o més unidades territorlales en las que rijan distintos sistemas jurfdicos relacionados con cuestiones tratadas en la presente Convencién, deberé declarar, en el momento do la firma, ratificacién o de la adhesin, que la Convencién so aplicaré a todas sus unidades territoriales 0 solamente a una o més de allas. 2. Tales declaraciones podrén ser modificadas mediante declaracio- nes ulterlores, que especificarén expresamente la unidad o las unidades territoriales a las que se aplicard’ la presente Convenci6n. Dichas declara- clones ulteriores se transmitirén a la Secretarfa General de la Organize- cién de los Estados Americanos y surtirén efecto treinta dias después de recibidas. Articulo 33 Relacién con otras Convenciones sobre Extradiclén 1, La presente Convencién regird entre los Estados Partes que la ratifiquen o adhieran a ella y no dejara sin efecto los tratados multilate. rales o bilaterales vigentes o concluidos anterlormente, salvo que media, respectivamente, declaracién expresa de voluntad de los Estados Partes @ acuerdo de éstos en contrario. 2. Los Estados Partes podrén decidir el mantenimlento de la vigen. cia de los tratados anteriores en forma supletoria. Articulo 34 Vigencla y Denuncia Estados Partes podré denunciarla. E] instrumento de denuncla seré depo- sitado en la Secretaria General de la Organizacién de los Estedos Ame+ tleanos. Transcurrido un afic, contado a partir de la fecha de depésito del instrumento de denuncia, la Convencion cesara en sus efectos para el Es- tado denunciante, quedando subsistente para los demés Estados Partes. Articulo 35 Depésito, Registro, Publicacién y Notificacion EI instrumento original de la presente Convencién cuyos textos en es- — 49 — pafiol, francés, inglés y portugués son igualmente auténticos, seré depo. sitado en la Secretarfa General de la Organizacién de los Estados Ameri- canos, la que enviera copias auténticas de su texto para su registro y pu- blicacién a la Secretaria de las Naciones Unidas, de conformidad con el ar ticuio 102 de su Carta Constitutiva. La Secretarfa General de la Organi: zacién de los Estados Americanos notificaré a los Esados miembros de es- ta Organizacién y a los Estados que hayan adherido a la Convencién acer ca da las firmas y [os depdsitos de instrumentos do ratificacién, adhesién y denucnia, asi como de las reservas que se formularen. También los trans+ mitiré las declaraciones previstas en el Articulo 32 de la presente Conven- cron, EN FE DE LO GUAL, los plenipotenciarios Infrascritos, debidamente au torizados por sus respectivos gobiernos, firman la presente Convenciéi HECHA EN LA CIUDAD DE CARACAS, Reptblica de Venezuela, e| dla veinticinco de febrero de mil novecientos ochenta y uno. BAT CONVENCION INTERAMERICANA SOBRE EXTRADICION Suscrita en Caracas, Venezuela, el 25 de febrero de 1981, en la Conferencia Especializada Interamericana sobre Extradicién PAISES SIGNATARIOS Costa Rica Chile Ecuador El Salvador Guatemala Haiti 2 Nicaragua Panama Republica Dominicana Uruguay Venezuela = 1. Formulé una declaracion 2. Con reservas. El instrumento original .esté depositado en a Secretaria General de la OEA. la cual es ademds depositaria de los instrumentos de ratificacién adhesién 0 denuncia. La Convencién queda abierta a la firma y sujeta a ratificacién por par. te de los Estados Miembros de la OEA. Queda abierta a la adhesion de cualquier Estado Americano. Ademds, esté abierta a la adhesién de los Observadores Permanentes ante la QEA, previa aprobacién de la solicitud correspondiente por parte de la Asamblea General de la OEA, Entraré en vigor el trigésimo dia después de la fecha de depdsito del multilaterales o bilaterales vigentes en esta materia salvo aeclaracion o segundo instrumento de ratificacién y no dejaré sin efecto los tratados acuerdo expreso de los Estados Partes. (1) Archivo Diplomdtico de! Per’ — Ill. Congresos Americanos de Lima. Recopilacion de Documentos precedida de Prélogo por Alberto Ulioa Tomo Il. Imprenta Torres Aguirre, Lima, Perd, 1938. (Ver especialmente las paginas 107-121, 366-87). 1. Estados Partes en el Tratado de 1889: Argentina, Bolivia, Paraguay, Pert Uruguay. 2. Estados Partes en el Acuerdo de 1911: Bolivia, Colombia, Ecuador, Pert, Venezuela, 3. Estados Partes en ol Cédigo Bustamante: Bolivia, Brasil, Chile, Costa Rica, Cuba, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Haiti, Honduras Nicara- gua, Panamé, Peri, Republica Dominicana, Venezuela. Varios Estados hicieron reserves al Cédigo. 4. Estados Partes en la Convencién de 1933: Argentina. Chile, Ecuador, EI Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamé, epi. blica Dominicana, Estados Unidos de América. 5. Estados Partes en el Tratado de 1940: Paraguay Uruguay. * Actas y Documentos de la Conferencia Especializada Interamericana sobre Extradicién Caracas, Venezuela, 16 a 25 de febrero de 1981. Se- cretaria General de la Organizacién de los Estandos Americanos. Was- hington, D.S. 1981. Vol. 1, 471 paginas. Vol. II, 622 paginas. ails PERU - COLOMBIA . Declaracién Conjunta Peruano-Colombiana Invitado especialmente por el sefior Canciller de Colombia, doctor Car- fos Lemos Simmonds, el sefior Ministro de Relaciones Exteriores del Pe- rG, doctor Javier Arias Stella, realizé una visita oficial a Bogota entre los dias 16 y 18 de febrero de1982. , En el curso de su permanencia, el Canciller del Peri fue recibido en e! Palacio de Narlfio por el sefior Presidente de fa Republica, doctor Jullo César Turbay Ayala, con quien mantuvo fructiferas conversaciones que hi- cieron evidentes los significativos vinculos que unen a |cs dos paises y el promisorio estado de sus relaciones. El Ministro de Relaciones Exteriores del Pert) sostuvo un amplio y cor. dial didlogo en ef Palacio de San Carlos con el Ministro de Relaciones Ex terlores de Colombia sobre asuntos que atafen a las relaciones bilaterales ast como en torno a diversos tépicos de Interés comtin en las ambitos re- glonal y mundial. Como resultado de las conversaciones y animados del comin propé- sito de seguir fortaleciendo el alto nivel de entendimiento que caracteriza las retaciones entre Peri y Colombia, ambos Cancilleres acuerdan emitir la siguiente DECLARACION CONJUNTA: . Relteran ef derecho inmanente de todos los Estados a su plena rea llzacién en la Comunidad Internacional dentro del respeto a los principlos del Derecho Internacional consagrados en la Carta de las Naclones Unidas y en la Carta de la Organizacién de los Estados Americanos, particular. mente aquellos que se refieren a la igualdad soberana de los Estados, la prohibicién de la amenaza o del uso de la fuerza, el derecho a la autede- terminacién de fos pueblos, la no intervencién de un Estado en los asun+ tos de otros, el respeto a las obligaciones emanadas de los tratados y ‘a solucién pacifica de las controversias. En la misma perspectiva, expresan su preocupacién por los graves pro- blemas que afronta la Comunidad Internacional, derivados muchos de ellos precisamente, de violaciones de los citados principios y por las dificulta- des que parecen experimentar las grandes potencias para preservar y per- feccionar estructuras y niveles de didlogo que garanticen la paz y la se’ guridad internacionales. — i Renuevan su firme convencimiento de que la democracia representati- va es el sistema de goblerno idéneo para alcanzar el bienestar de sus puc- blos sobre la base del respeto a la dignidad do la persona y ia plenitud de sus derechos, dentro de un régimen de Justicia social. En tal virtud, condenan enérgicamente ei empleo de la violencia en cualgsqulera de sus formas para subvertir la organizacién politice. econd- mica y social de! Estado. Declaran su honda preocupacién por las dificultades que est expe- rimentando Ia Ill Conferencia de las Neciones Unidas sobre el Derecho del Mar, debido a que algunos paises industrializados pretenden modificar los resultados de las dificiles negociaciones relacionadas con Ia explotacion de los fondes marinos situados més allé de los Ifmites de la jurisdlecién nacional. Al respecto, reafirman que es indispensable mantener el delicr do equilibrio alcanzado en la estructuracién de la futura autoridad Inter~ nacional, a fin de que sean atendidos los intereses legitimos de todos los Estados, en particular salvaguardardo eficazmente los Intereses y necesl. dades especiales de los pafses on desarrollo. Lamentan [a aprobacién de legislaciones unilaterales y la suscripcién de convenios entre algunos pafses deserrollados para la explotactén de la zona internacional de los fondos marinos, que son deliberadamente adver- sos al principio de patrimonio comin de la humanidad que rige el sistema de ta explotacién de dicha zona. Al no reconocer validez juridica a estas legislaciones y convenios, expresan su esperanza de que no se Ilevan a efecto, puesto que toda actividad en dicha zona debe estar regulada por Ie Convencién sobre el Derecho del Mer. Ambos Ministros destacan la Importancia que reviste la érbita sincré- nica geoestacionarla para las comunicaciones y la teleobservacién de la tierra mediante satélites, entre otras aplicaciones de la ciencia y tecno- logia espaciales. En tal sentido, sefialan la urgencia de promover una adecuada planifi- cacién en la utilizacién de la 6rbita que preserve los derechos de [os pai- ses ecuatoriales y satisfaga los intereses de aquellos paises en desarrollo que deseen establecer programas con satéiites proplos. Por ello, convienen en realizar las cdordinaclones del caso a fin de ar monizar posiciones en la proxima conferencia de las Naciones Unidas sobre explotacién y utilizacin del espacio ultraterrestre con fines pacificos. ‘Al examinar con detenimiento la convulsionada situacin existente en Centroamérica, expresan su preccupacién por la amptitud y complefidand de la crisis por la que atraviesa dicha zona. == En tal sentido sefialan, en lo que concierne a El Salvador, el derecho del pueblo saivadorefio a llevar 2 cabo la restauracion del Proceso demo- cratico, sin Interferencia extranjera, directa o indirecta, a fin de resolver Sus problemas politicos y econémicos y crear una situacién estable de paz y Justicia. social. Formulan su prop6sito de cooperar activamente en la preparacin y buen &xito_de la préxima reunién de los Ministros de Relaciones Exteriores do los pafses signaterios del Pacto Amazdnico que se llevaré a efecto en la ciudad de Bogota, Con tal fin, reitera su decisién de desplegar los esfuerzos que per mitan la realizacién, a la brevedad posible, de la primera reunién del Con. sejo de Cooperacién Amazénica. RECURSOS NATURALES— Los Cancilleres reafirman que’ el uso y aprovechamlento de los recur- sos naturales existentes en sus respectivos territorios amazénicos consti- tuye un derecho soberano de cada uno de sus Estados. Por ello, rechazan todo Intento encaminado a menoscabar, desvirtuar o desconocer ese de- recho. El Ministro de Relaciones Exteriores del Peri informé al Canciller de Colombia acerca de las coordinaciones efectuadas por su gobierno, en su calidad de secretaria protempore. para la interconexién de las Cuencas del Orinoco, del Amazonas y del Plata, con miras a la realizacién de la Se- gunda Reunién Ordinaria, técnica especializada sobre Interconexién de Cuencas, de conformidad con los acuerdos adoptados en la reunién de Lima. Ambos Ministros, reafirman el pleno apoyo de sus gobiernos a Ia Inte. gracién subregional andina y su voluntad de continuar realizando acclones que conduzcan a Ia pronta obtencién de los objetivos Integracionistas dene, tro de la actual coyuntura internacional. Al respecto, comprueban con sa- tisfaccién los avances registrados en el desarrollo de dicho Proceso du- rante el afio 1981. Goinciden en la alta conveniencia de iniciar, en el més breve plazo, los estudios adecusdos para concreter la interconexién vial amazénica on- tre los dos paises que tengan en cuenta los avances ya realizados en el Proyecto de la carretera marginal Bolivariana de la selva, contribuyendo asf al impulso decidido del desarrollo de sus respectivos territorios amaz6nicos y al afianzamiento del proceso de integracién subregional. Con tal fin, ambos Cancilleres propondraén a los sectores técnicos de ‘sus respectivos gobiernos, la elaboracién de un proyecto binacional geovial —s5— amazénico y el estudio de su financiacién por los Orgonismos Internacio- nales de .Crédito. Después de analizar o| intercamblo comercial entre los dos palses, ambos Cancilleres coinciden en que es necesario aunar esfuerzos para in- crementarlo y diversificarla. En consecuencia, resuelven adoptar medidas pera que los respectivos organismos competentes estudien y formulen ‘pro puestas destinadas a promover y facilitar las exportaclones e importaciones ‘en ambos sentidos. - Conscientes de la necesidad de efectuar un anélisis permanente de los asuntos econdmicos bilaterales, concuerdan en la conveniencla de que, a través de las respectivas Cancillerias, se inicien, a la brevedad, las coor dinaciones que permitan la realizacién en el curso del presente afio de la Ill Reunién de la Comisién de Goordinacién Econémica y Comercial Perua- no-Golombiana. PROTOCOLO MODIFICATORIO AL CONVENIO DE COOPERACION ADUANERA Los Cancilleres expresan la complacencia de sus gobiernos por la pues- ta en vigencia, en la fecha, del Protocolo Modificatorio del Convenio de Co- operacion Aduanera de 1938, mediante el canje de los instrumentos de ra- tificacién, y destacen la trascendencia que tendré dicho instrumento para imprimir un nuevo impu'so al desarrollo arménico de sus respectivos te- rritorios amazénicos fronterizos y a la cooperacién entre los dos paises en Ia regién. OTROS INSTRUMENTOS BILATERALES. Los dos Cancilleres confirman el propésito que anima a sus respecti- vos gobiernos de estrechar la cooperacién bilateral y en tal sentido des- tacan la importancia del convenio basico de cooperacién clentifica y téc- nica y e| ecuerdo para la conservacién de la fauna y flora de los territorios amaz6nicos, suscritos en Lima el 20 de marzo de 1979 y puestos en vigen- cla en la fecha, mediante el canje de los respectivos instrumentos de ra- tiftcacién, celebrado en Bogota. Al término de su visita oficial, e! Ministro de Relaciones Exterlores dol Perd, doctor Javier Arias Stella, expresd su profundo agradecimienta por la hospitalidad del gobierno y pueblo de Colombia, asf como por las miltiples atenciones de que fueron objeto tanto él -y su sefiora esposa, como los miembros de su comitiva, durante su permanencia en la cludad de Bogota y formulé al Ministro de Relaciones Extoriores de Colombla, Doc" tor Carlos Lemos Simmonds, una invitacién para visitar el Perd, la que fue aceptada con gran complacencla. oo Firmado en el Palacio de Sen Carlos, a los 17 dias del mes de febrero de 1982. CARLOS LEMOS SIMMONDS JAVIER ARIAS STELLA Ministro de Relaciones Exteriores Ministro de Relaciones Exteriores del Colombia. Pera. PROTOCOLO MODIFICATORIO DEL CONVENIO DE COOPERACION ADUANERA PERUANO COLOMBIANO DE- 1938. FERNANDO BELAUNDE TERRY Presidente de la Republica del Pert POR CUANTO: El 9 de enero de 1981, se suscribié en la ciudad de Bogoté, Colombia, por los Plenipotenciarios del Peri y Colombia, el siguiente: PROTOCOLO MODIFICATORIO DEL CONVENIO DE COOPERACION ADUANERA PERUANO-COLOMBIANO DE 1938. El Gobierno de la Republica del Perd y el Gobierno de la Republica de Colombia; Convencidos de la necesidad de adecuar el Convenio de Cooperacién Aduanera Peruano-Colombiano de 1938 a las nuevas realidades y exiger clas de los territorios amazénicos de tos dos paises; Considerando el interés prioritario que deben asignar fos dos paises a las medidas que permitan satisfacer las necesidades de los pobladores de dichos territorios y promover las actividades econémica, industrial y ‘co. mercial de sus respectivas dreas amazénicas: y, En concordancia con el espiritu del Protocolo de Amistad y Coopera- clén de Rio de Janeiro de 24 de mayo de 1934, y de su Acta Adicional; Han resuelto suscribir el presente Protocolo Modificatorio del Convenio de Cooperacién Aduanera Peruano-Colombiano de 1938, para cuyo efecto han designado como sus Plenipotenciarios: El Presidente de la Republica del Peri, Excelentfsimo Sefor Arquitecto Fernando Belainde Terry, al Excelentisimo Sefior Embajador Roberto Villa- ran Koechlin, SubSecretario de Asuntos Econémicos e Integracién, del Ministerio de Relaciones Exterlores del Perd y, —s7— EI Presidente de Ja Repdblica de Colombia, Excelentisimo Sefor Doctor Jullo César Turbay Ayala, al Excelentisimo Sefior Doctor Diego Uribe Var gas, Ministro de Relaciones Exteriores de Colombla. ARTICULO | E| territorio en el cual debe aplicarse este Protocolo sera el sigulente: En el Peri: Ei comprendido actualmente por los Departamentos de Lo roto, San Martin y Ucayall. En Colombia: El comprendido actuaimente par la Comtsarfa Espectal det Amazonas y Ia Intendencia Nacional del Putumayo, ARTICULO Il Los dos paises convienen en adoptar un Arance! Comin, cuyo texto fotocopiado y debidamente rubricado se anexa a] presente Protocolo. ARTICULO II Los gravamenes estipulados en el Arancel Comin son aplicables a las Importaciones de productos, cualquirea que sea su origen y procedencia. ARTICULO IV Los Gobiernos podrén establecer puertos libres zonas francas u otros regimenes aduaneros especiales més favorables que los fijados en el Aran- cel Comin estipulado en e{ Articulo 1 de aplicacién exclusiva en parte o Partes de sus territorios comprendidos en el presente Protocolo. Para tal efecto las Partes celebrarén negoclaciones .en las que se pro- cisara el alcance y funcionamiento de dichos regimenes de modo que ellos respeten los principios contenidos en el Protocolo de Amistad y Coopera. cién de Rio de Janeiro de 24 de mayo de 1934 y en su Acta Adicional ARTICULO V Cuando por cualquier motivo una de las Partes mediante disposiciones internas o convenios Internacionales hubiere establecido o establezca gra- vdmenes més bajos que los acordados en el Arancel Comin anexo al pre- sente Protocolo se aplicarén los mas favorables al importador. La otra Par- te podra igualmente reducir los gravamenes al mismo nivel. ARTICULO VI Los dos paises convienen en exonerer totalmente de gravamenes a las — 58 — Importaciones de productos originarios y provenientes de los territorios en que ‘tiene apliaccién el presente Protocolo. ARTICULO Vil Se adoptaré un régimen de libre importactén para las mercancfas que se importen para la zona de aplicacién del presente Protocolo. Sin embar- go los Gobiernos exceptuarén de dicho régimen las mercancias que en su concepto pudieren afectar su seguridad 0 su economia, o contravengan sus disposiciones sanitarias y/o fitozoosanitarias. ARTICULO VIII Para la aplicacién del Arancel Gomin se tendré en cuenta la Nomen clatura Arancelarie de los Paises de! Acuerdo de Cartegena y sus Notas Explicativas: las notas complementarias dei Arance! Nacional de cada pats; las aperturas internas a que haya lugar, asi como las modificaciones que se efectlien posteriormente, Igualmente se tendran en cuenta las siguientes reglas y explicaciones: 1.—Se entiende por Arancel Comun la lista de mercancias y sus gravé- menes en 6! pactados. 2.—£| Arancel Comin esté elaborado en base a la Nomenciatura Co- mn para jos Pafses Miembros del Acuerdo de Cartagena (NA- BANDINA). 3.—Para la interpretacién de la nomenclatura y la aplicacién del Aran. cel Comin se tomaran en cuenta las diversas Notas de |a Nomen- clatura Arancelaria del Consejo de Cooperacién Aduanera (NAB). 4.—Las mercancias importadas con aplicacién del Arancel Comin serén exclusivamente para el uso y consumo en los territorios seftalados en el Articulo | del Protocolo. El internamiento de tales mercancias en los territorios de los dos pafses no comprendidos dentro de los alcances del presente Protocolo deberd observar las disposiciones generales vigentes en cada pais 5.—Las mercancias no comprendides en ei Arancel Comin anexo al Protocolo sequirén el tratamiento erancelario que les corresponda de acuerdo con las respectivas legislaciones nacionales. 6.—Los gravémenes de importacién fijados en e| Arancel Comtn son de cardcter Ad-Vaiorem, aplicables sobre la base del valor CIF de las mercancias. Los valores deciarados en los respectivos docu- mentos deberén ajustarse a los criterios establecidos por la De a cla del Valor de Bruselas para la determinacién del precio normal de las mercancias. 7.—Todas las mercanclas que se importen a los territorios sefialados an el Articulo | del Protocolo ceberén cumplir con los requisites sefialados por las legislaciones nacionales en cada pais. 8.—E1 pago de los gravémenes liquidados sobre el valor imponible de las mercanclas deberd ser efectuado en moneda nacional. Para la conversién de los valores expresados en moneda extranjera se utl. lizaran los tipos de cambio sefialados por las autoridades compe: tentes en cada pats. 9.—Los gravamenes que fija el Arancel Comin sen unicos y no podrén establecerse otra clase de gravémenes aplicables a la importacién, excepto los pagos correspondiente a tasas por servicios prestados 8 Impuestos internos establecidos por la legislacién en cada pa 10.—Cuando se presenten discrepancias por clasificacién 0 valoracién en el momento de la nacionalizacién de las mercancias amparadas por el Protocolo, los funcionarios aduaneros procederan a notificar a los interesados y, sin detener |a entreya de las mercancias, In clardn los estudios correspondientes, aplicando las medidas esta. blecidas en sus respectivas legislaciones. 11.—Con relacién a las mercancias usades y muestras sin valor comer- cial, asi coma en Io que respecta a envases y embelajes, equipajas y menaje de casa, se observardn las disposiciones legales vigen. tes en cada pais. ARTICULO IX * Con el fin de dar al Arancei Comtn Ia flexibilidad necesaria para que ‘en todo tiempo responds a los requerimientos e Intereses de los territo- rlos amazénicos en los cuales se aplica, podré ser revisado y modificado @ solicitud de cualquiera de las Partes. ° La revisién del Arancel Comtn se realizaré por un Grupo Mixto de Es- tudio, e| cual elevaré sus conclusiones y recomendaciones a los respecti- vos Gobiernos. Las modificaciones se efectuardn por Canje de Notas. ARTICULO X Las autoridades competentes de los dos paises se prestardn apoyo pa- safes ra el control y vigilancia det Intereambio comercial fronterizo y para la re. presién del contrabando, de acuerdo con las respectivas legislaciones ‘ne- cicnales y con los convenios vigentes entre las Partes. ARTICULO XI Los normas sobre recepcién y despacho de naves y para el control de la navegacién, establecides en el Articulo VI del Convenio de Coopera- cidn Aduanera Peruano-Colombiano de 1938, continuarén vigentes hasta tanto sean modificadas mediante Canje de Notas. ARTICULO XII El presente Protocolo podré ser modificada por mutuo acuerdo entre las Partes, a solicitud de cualquiera de ellas. ARTICULO XIIL El presente Protocolo ser4 sometido para su aprobacién a los proce- dlimentos legales establecidos en cada pais, y entraré en vigor en la fe. cha en que se efectie el Canje de los respectivos Instrumentos de Rati- ficacién. En fé de lo cual se suscribe el presente Protocolo Modificatorio del Convenio de Cooperacion Aduanera Peruano-Colombiano de 1938, en dos ejemplares originales, igualmente validos, en la ciudad de Bogota, Colombia a los nueve dias del mes de enero de mil novecientos ochenta y uno. POR EL GOBIERNO DE LA POR EL GOBIERNO DE LA REPUBLICA DE COLOMBIA REPUBLICA DEL PERU DIEGO URIBE VARGAS ROBERTO VILLARAN KOECHLIN POR CUANTO: El Congreso de la Republica del Perd, en ejercicio de la atribucién que le contiere el inciso 3 del Art. 186 de la Constitucidn Politica de| Estado, aprobé mediante Resolucién Legislativa N° 23254 de 20 de mayo de 1981 el citado Protocolo Modificatorio del Convenio de Cooperacién Aduanera Peruano-Colombiano de 1938 y su Arancel Comdn anexo, suscrito en Bogo. t4 el 9 de enero de 1981, POR TANTO: En uso de las facultades que |a Constitucién me confiere, he venido —a— ‘en aceptarlo, aprobarlo y ratificarlo, teniéndolo como Ley del Estado y com- prometiendo para su observancia el honor de la Republica. EN FE DE LO CUAL, firmo el presente Instrumento de Ratificacion, se lado con las Armas de la Republica y refrendado por el Ministro de Rela. ciones Exteriores, en e! Palacio de Gobierno, en Lima, a los quince dias del mes de diciembre de mil novecientos ochenta y uno. a DISCURSO DEL SENOR MINISTRO DE RELACIONES EXTERIORES DEL PERU DOCTOR JAVIER ARIAS STELLA AL SER CONDECORADO POR EL CANCILLER DE COLOMBIA Excelentisimo Sefior Ministro de Relaciones Exteriores y Sefiora de Lemos Simmonds Sefores: Inmerecida distincién ser recipendario de fas insignias de la Gran Cruz de la Orden de Boyacé, creada por Sim6n Bolivar para premiar los es fuerzos y sacrifios de los Préceres de ia Campafia Libertadora de 1819, que marca el inicio de la etapa culminante de la Gesta Emancipadora de Amé- Tica. La recibo con gran honor y con las mejores expresiones de gratitud al Excelentisimo Sefor Presidente de Colombia doctor Julio César Turbay Ayala, como representante de un pueblo y de un Gobierno que puede afir mar, con sinceridad, ajustandose al Estatuto de la Orden, ser una nacién amiga fraterna del pueblo y del Gobierno Colombianos. Con acierto, ei Cenciller Lemos Simmonds ha recordado como Colombia y el Peri estén unidos en los mismos ideales de paz y progreso; y cémo nuestras metas de bienestar y justicia social se confunden vinculéndonos cada vez mds estrecha y vigorosamente. Es este, precisamente, el signifi. cado de la visita que realizamos a esta hermana Republica de Colombia, ‘Si miramos el panorama internacional, el Peri y Colombia discurren el mismo camino en el esfuerzo de coordinacién latincamericana y de cohe- sién hemisférica. Nos anima igual voluntad para plasmar el Ideal boliva- riano de Integracién en la Subregién Andina. Compartimos iguales obje- tivos en la comunidad del Pacifico Sur y, como parte del Tercer Mundo estamos decididos a buscar el avance de nuestros pueblos contribuyen- do en todas las esferas de la problematica mundial del desarrollo para al- canzar, como objetivo ideal, un nuevo orden internacional equitative y Justo. Esta identidad de metas y esperanzas constituye gran parte de Ia te- mética del fecundo diélogo que hemos iniciado el dia de hoy. Estoy, por elio, profundamente satisfecho de haber aceptado la cordial invitacién de ml querido amigo y anfitrién don Carlos Lemons Simmonds porque es s6- lo a través de este Intercambio de ideas y posiciones que seremos capa: ces de garantizar la prosperidad de nuestras dos naciones. wiggle En nombre de mi esposa, de la comitiva que me acompana y el mio propio, expreso a usted sefior Canciller y sefiora de Lemos Simmonds y @ todas las personalidades que nos han distinguido con su presenci esta noche nuestro més profundo agradecimiento por tan cordial hospite- Nidad y célida acogida. Os invito, sefiores, a elevar nuestras copas y brindar por el éxito continuado de la gestién de nuestro querido anfitrién y de su gentil esposa. Bogoté, 16 de Febrero de 1982 PERU - ALEMANIA CONVENIO ENTRE EL GOBIERNO DE LA REPUBLICA DEL PERU Y EL ‘GOBIERNO DE LA REPUBLICA FEDERAL DE ALEMANIA SOBRE COOPERACION FINANCIERA El Gobierno de la Republica de! Perd y 6! Gobierno de la Repdblica Federal de Alemania, en ol espiritu de las relaciones amistosas existen- tes entre la Republica del Peré y la Repdblica Federal de Alemania, en el deseo de consolidar @ Intensificer estas relaciones amistosas por medlo de una cooperacién financiera entre compartes, conscientes de que el mantenimiento de estas relaciones constituye la base de] presente Con Venlo, ‘con el propésito de contribuir al desarrollo social y econémico en la Republica del Peri, han convenido en lo siguiente: ARTICULO 1 (1} El Gobierno de la Republica Federal de Alemania otorgaré al Go- bierno de la Republica del Peru 1a posibilidad de contratar con el Kredi. tansalt filr Wiederaufbau (Instituto de Crédito para la Reconstruecién), Frankfurt|Main, un préstamo hasta un total de DM 5,5 Mio. (en |etra cinco millones quinientos mil Deutsche Mark) para el Proyecto “Ayuda de mer- cancfas adaptada y destinada a la rehabilitacién de 5 hospitales rurales”, sl este Prayecto, después de examinado, resulta digno de apoyo. (2) El Proyecto mencionado en el pdrrafo 1 podrd ser reemplazado por otros si el Gobierno de la Repdblica del Perd y el Gobierno de la Repibli- ca Federal de Alemania asf lo convienen. ARTICULO 2 El empleo de fa suma mencionada en el Artfculo 1, as! como las cond’ clones de su concesién, se fijarén por los contratos que habrén de concer~ tarse entre el prestatario y el Kreditanstalt fiir Wiederaufbau, contratos que estarén sujetos a tas disposiciones legales vigentes en la Republica Federal de Alemani AATICULO 3 El Gobierno de la Repiblica dei Peri eximiré al Kreditanstalt flir Wie, deraufbau de todos los impuestos y demés gravémenes pUblicos que se dex venguen en la Reptiblica del Perd en relacién con la concertacién y sjecr cién de los contratos que habrén de concluirse conforme al Articulo 2. ARTICULO 4 Respecto a los transportes maritimos y aéreos de personas y mercan- cfas resultantes de la concesién del préstamo, el Gobierno de la Repubil- ca def Peni permitira a los pasajeros y proveedores eligir libremente entre las empresas de transporte, no adoptaré medidas que excluyan o dificuften la partigipacién en igualdad de derechos de las empresas de transporte con sede en el 4rea alomana de aplicacin de! presente Convenio y otorgara en su caso las autorizaciones necesarias para la participactén de esas empre- sas de transporte. ARTICULO 5 Los suministros y servicios para proyectos que se financien con el préstamo deberén sacarse a licitacién piblica internacional, a no ser que se convenga algo diferente para casos espaciales. ARTICULO 6 El Gobierno de la Repdblica Federal de Alemania tiene especial inte. rés en que en los suministros y servicios que resultaren de la concesion se utilicen con preferncia las posibilidades econdmicas del Land Bertin. ARTICULO 7 Con excepcién de las disposiciones del Articulo 4 en lo referente « los transportes aéreos, el presente Convenio se aplicaré también’ al Land Berlin en tanto el Gobierno de la Republica Federal de Alemania’ no: haga una declaracién en contrario al Gobierno de la Repdblica del Per dentro de los tres meses siguientes a la entrada en vigor del presente Convenic. ARTICULO 8 El presente Convenio entrard en vigor el dfa de su firma. 6 GRUPO ANDINO PRIMERA REUNION DE MINISTROS DE TURISMO DE LOS PAISES MIEMBROS DEL ACUERDO DE CARTAGENA Lima, del 24 al 27 de Febrero “DECLARACION DE LA ISLA ESTEVES" “Los Ministros de Turismo def Pacto Andino, reunidos en Ia Isla Este- ‘ves, on la orilla del Lago Titicaca, cuna de la Cultura Incalca, con la pre- sencia de los Brasil tepresentantes de la Santa Sede, de los paises hermanos de Espafia y México, cuya presencia se agradece, acordaron emitir ia siguiente Declaracién: th Insistir en el entendiimento de que el turismo es una actividad esen- lal de la vida de las naciones, por su relacién directa con los sect tores sociales, culturales, educativos y econémicos, tanto 2 nivel na. cional como internacional Reafirmar ef derecho al uso de! tiempo libre y a su utilizacién espe ciaimente al derecho de acceso a las vacaciones y a la libertad de viaje y de turismo, consecuencia natural del derecho al trabajo, que por pertenecer al desarrollo de [a misma personalidad humana, estén reconocidos en la Declaracién Universal de los Derechos Humanas. Reconocer en ej turismo, un factor positive y permanente de conoci- miento y de comprensién mutua, base de respeto y conflanza entre todos los pueblos del mundo, en el marco de las relaciones interna- clonales que apoya la busqueda de la paz, besada en [a justicia y el respeto de las aspiraciones individuales y nacionales. Afirmar que ej turismo Intra Subregional es un vehiculo de ecercamien- to entre los pueblos, y como tal un medio indispensable pera el logro de los ideales de integracién andina del Libertador Bolivar. Reconocer la contribucién realizada por el Sector Privado y reafirmar su convencimiento del papel central que Ie toca jugar al empresario andino en el logro de los elevados objetivos asignados al turismo en el proceso de Integracién Subregional, 67 = 40. Reconocer la necesidad de explorar los mecanismos crediticios .e Ins titucionales adecuados para desarrollar un Turismo Social interno ® Intra Subregional al alcance de las grandes mayorias andinas. Reconocer la necesidad y beneficios de un apoyo mutuo en las la~ bores de captacién de les corrlentes turisticas Internacionales, actub- les y potenciales, hacla [os pafses firmantes, apoyo que se traduciré en el canje de servicios de publicidad @ informacién. Reconocer igualmetne que el turismo ha logrado tomar un lugar Im- portante en el conjunto de las actividades humanas y que como tal, su funcién ‘constante en la actividad econémica nacional, en los In tercambios internacicnales y en el equilibrio de la balanza de pagos; permiten situarlo entre las principales ramas de la actividad econé- mica de nuestros patses. Reafirmar su convencimiento de que el turismo debe estar al alcance de las distints capas sociales y en especial de la juventud, qule- nes serén los beneficiarios de! esfuerzo que sus gobiernos desplic- gan en pro de la integracién de los Paises Andinos. Reafirmar, igualmente, su convencimiento de que 10s recursos turis~ thos forman parte de los grandes valores de la humanidad y expre. san con tal motivo su voluntad de desplegar los esfuerzos necesarios para su preservacién. La conservacién de [os lugares histéricos, cul- turales y religosos, constituyen por tanto una de las responsabilida- des do los estados. Doctor EDGAR MILLARES REYES, Ministro de Integracién de Bolivia; Doctor DOUGLAS LORDUY RODRIGUEZ, Secretario General del Ministerio de Desarrollo Econémico de Colombia: Doctor MOISES SIMONDS DUERAS, Director Ejecutivo de Turismo del Ecuador; Ingeniero ROBERTO PERSIVALE SERRANO, Ministro de Industria, Turismo @ Integracién del Perd; Doctor ENRIQUE PEREZ OLIVARES, Ministro de Informacién y Turismo de Venezue- la. — Isla Eteves, 27 de Febrero de 1982”. ACTA FINAL DE LA V REUNION DE CONSULTAS INTERGUBERNAMENTALES ‘SOBRE COOPERACION FINANCIERA Y TEGNGA ENTRE LA REPUBLICA DEL PERU Y LA REPUBLICA FEDERAL DE ALEMANIA La V Reunién de Consultas Intergubernamentales sobre Cooperacién Financiera y Técnica entre la Republica del Perd y la Republica Federal de Alemania tuvo lugar en Lima del 23 al 25 de febrero de 1982, La Delegacién de la Repdblica del Perd fue presidida por e| Embajador Roberto Villarén K., Sub-Secretario de Asuntos Econdmicos e Integracién del Ministerio de Relaciones Exteriores y la de la Republica Federal de Ale- mania por el Dr. Peter Arnolds, Jefe de la Sub-Direacién de América Latina en el Ministerio Federal de Cooperacién Econémica. ka lista de los integrantes de las dos Delegaciones se incluys como anexo. |, Andlisis del programa de Cooperacién Financiera y Técnica en ejecucién La Delegacién alemana sefalé los reforzados esfuerzos que el Gobierno federal viene realizando con el objetivo de aplicar las Ifneas directrices de la politica de cooperacién para el desarrollo, destacando la importancia que le otorga a los esfuerzos propios de los diversss paises en desarrollo. La Delegacién peruana subrayé que su Goblerno viene aumentando sus ‘esfuerzos por eliminar puntos neurdlgicos en el desarrollo del pais, en par- ticular mediante medidas tendientes a reducir la inflacién, crear empleos Y satisfacer les necesidades basicas de la poblacién menos favorecidas del pats. Ambas Delegaciones pusieron de relieve los éxitos alcanzados hasta ahora en la Cooperacién Financiera y Técnica y expresaron el deseo de que los proyectos conjuntos en ejecucién sigan desarrollandose de ma- nera satisfactoria. Estos proyectos se concentran principalmente en los sectores de la agricultura, pesqueria, salud pdblica, abastecimiento de agua potable y desagiie y energfa hidroeléctrica. Desde el punto de vista regional, la coope- racién se concentra en la regién de la Costa Norte y de la Sierra Sur. Con respecto a los proyectos de Cooperacién Financiera y Técnica acordados, en afios anteriores se constaté lo siguiente: Gime — Los recursos externos puestos a disposicién para las centrales hidro- eléctricas de Poechos y Curumuy, asi como, dentro de las posibili- dades de suministro del sector exportador alem4n, también para el Proyecto ds Comunicaciones entre Aeropuertos, serdn utilizados para financiar la importacién de bienes y servicios alemanes requeridos por dichos proyectos, bajo la modalidad del financiamiento milxto, Los recursos de 23 millones de DeDutsche Mark asignados en 1981 para la contral hidroeléctrica de Culqui son transferidos en un monto parcial de 20 millones de Deutsche Mark al proyecto de la central hidroeléctrica de Curumuy y en un monto parcial de 3 millones de Deutsche Mark al Proyécto Fomento de la Construccién de Vivienda a través del Banco de Materiales. Ambss Delegaciones colncidieron en que los recursos de 10 millones de Deutsche Mark acordados en les Consultas Intergubernamentales de 1981 para la carretera Villarrica-Puerto Bermudez se destinarén a [a ca- rretera Villarrica-Oxapampa. En relacién con el proyecto de Irrigacién de Jequetepeque, la Delegacién’ alemana volvi a manifestar a la parte peruana el urgente interés dal Gobierno federal ya planteado en 1976 por la via ‘diplomatica en que la poblacién que perdera sus hogares o su tierra agricola en consecuer- cla de la construccién de la presa o la posterlor creacién del embaise sea indemnizada en forma adecuada y justa y reubicada ordenadamente. La parte peruana express su comprensién por las preacupaciones mos. tradas por la Delegacién Alemana y sefialé que ha tomado medidas per tinentes para efectuar una Justa compensacién de la poblacién de asig- narie nuevas tlerras en el proyecto a ejecutarse que tiene vital im. Portancia en el desarrollo econémico y social del pafs. La parte alemana solicité que con el propésito de lograr una mejor Coordinecién en la ejecucién de la obra y reforzar la presencia: de la direccién técnica nacional se traslade la Direccién Ejecutiva a la zona de accién del proyecto. La parte peruana tomé nota de lo solicitado y ofrecié tomar las medi. das respectivas para su pronta implementacién. La parte alemana Insistié en que para la debida ejecucién de! proyeoto es indispensable que sean puestos a djsposicién en su debido tiempo los recursos de contrapartida en su valor necesarlo. La parte peruana declaré que tomaré todas las medidas necesarias para asegurar la asig- nacién de los recursos presupuestarios correspondientes. — En lo que se refiere al proyecto Asesoramiento al IMARPE, la parte — 7 — peruana -declaré-que realiza todos los esfuerzos posibles para garan- tizar el éxito de dicho proyecto y en particular tomard medidas ade- cuadas para que estén disponibles personal civil peruano calificado en niimero suficiente y, en su dobido tiempo, suficientes recursos para el debido funcionamiento del barco de investigacién pesquera “Humboldt”. Il. Cooperacién Financiera y Técnica en el afio 1982 1, Cooperacién Financiéra La Delegacién elemana informé a la Delegacién peruana que el Gabler no de la Reptblica Federal de Alemania pone a disposicién de la Repdblica del Perd hasta un totel de 60 millones de Deutsche Mark para proyectos de la Cooperacin Financiera. Este monto so concederd en forma de prés. tamo con las siguientes condiciones: un interés anual do 2%, pe rlodo de reembolso de 30 afios incluyendo 10 afios de gracia, Esto no se aplica a medidas de preparacién o acompafamiento de proyectos para los cuales podré ser tomada en consideracién la modalidad de aportes a fondo perdido. Los fondos fueron asignados en la siguiente forma: — Proyecto Tinajones 20 millones de (Aporte final) Deutsche Marn — Saneamiento Arequipa 20 millones de (Pueblos Jévenes) Deutsche Marn — Modernizacién: y construcciér, de 5 millones de barcos pesqueros Deutsche Mark — Central hidroeléctrica de 15 millones de Gallito Clego Deutscre Mark Los recursos necesarios para la financlacién de la Central Hidroeléctrica de Gallito Ciego sobrepasa el valor de los fondos péblicos disponibles para este proyecto; por este motivo la parte alemana promoverd en el marco de las normas vigentes y a condicién de que estén cumplidas las demas condiciones previas de garantia, la concesién de créditos financleros ga- rantizados para posibilitar un financiamiento mixto. El monto arriba indicado de 15 millones de Deutsche Mark seré pues- to a disposicién exclusivamente para este fin, pudiendo ser utillzado sola- mente en el marco del, financiamiento previsto. En eb caso de que algin otro de los proyectos arriba mencionados no as pueda ser realizado o continuado, los recursos asignados para 6! podrén ser utllizados de mutuo acuerdo, para otros proyectos. 2. La Delegacién alemana informé a la Delegacién peruana que el gobierno de la Repiblica Federal de Alemania pone a disposicién del Go_ blerno de ia Republica del Perd para proyectos de Cooperacién Técnica hasta un total de 24 millones de Deutsche Mark que de mutuo acuerdo se utilizarén para los siguientes proyectos: — Asesoraments al sistema de radiodifusién 3 millones de sonora Deutsche Mark — Asesoramiento el IMARPE (en combinacién 6 millones de con el proyecto Barco de Investigacién Pes. Deutsche Mark _ quera “Humboldt") — Servicio de mantenimiento de hospitales 65 millones — Laboratorio de control de productos farma- 15 millones de c6uticos Deutsche Mark — Desarrollo de la pequefia y mediana empresa 1 millén de industrial en Trujillo Deutsche Mark — Elaboracién de las bases de Iicitacién para la 1 millén de hidroeléctrica de Lluta Deutsche Mark — Estudios de factibilidad de agua potable y 3 millones de alcantarillado de Pisco, lea y Trujillo Deutsche Mark — Fondo de expertos de corto plazo 2 millones de Deutsche Mark En el caso de que un proyecto para el cual fueron asignados recursos Mo pueda ser realizado o continuado, esos recursos podrén ser utilizados, de mutuo acuerdo, para otros proyectos. Ill. Nuevos proyectos de Cooperacién Financiera y Técnica para los afios 1983 y siguientes: La Delegacién peruana presenté a la Delegacién alemana los siguien- tes proyectos para la futura cooperacién: 1, Cooperacién Financiera — Desarrollo regional de Oxapampa (Ampliacién) — Pequefias Irrigaclones en la Sierra (Plan Meris II, 2da, etapa) =—R2— — Atencién primaria de salud en Ayacucho —Fomento de le construccién de vivienda a través del Banco de Materiales (Continuacion). — Mini y Microcentrales hidroeléctricas — Electrificacion del Valle de Ica y Villacurf — Hospitales de Husnta y Andahuaylas 2. Cooperacién Técnica — Asesoramiento a la Radiodifusién Sonora (2da. etapa). — Reforestacién on la Selva Central (Aumento) — Pequefias*irrigaciones en la Sierra (Plan Meris Il, 2da. etapa) — Asesoramiento referente a medidas de saneamiento en Pueblos Jévenes de Lima — Prospeccién y exploracién de minerales no tradicionales — Estudio sobre facilidades portuarias para Vila-Vila — Apoyo a la administracién publica descentralizada. IV. Gendiciones para la realizacién de los proyectos Ambas partes estuvieron de acuerdo en que en vista del tipo y la envergadura de cada proyecto, la cooperacién prevista slo se hard efec- tiva a condicién de que: — las evaluaciones de ios proyectos o del avance de fos ‘proyectos a ser realizadas por Kreditanstalt fiir. Wiederaufbau (KfW), la Sociedad Alemana de Cooperacién Técnica (GTZ) y otras instituciones ejecu. toras eventualmente intervinientes hayan llegado a resultados positivos, — estén disponibles los recursos presupuestarios correspondientes — los acuerdos de derecho Internacional (acuerdos intergubenamentales, arreglos sobre proyectos especificos), contratos de préstamos y de oje- cucién con KfW, GTZ y cualesquiera otras instituciones ejecutoras ha- yan entrado en vigor. V. Otros asuntos 1. Expertos integrades La Delegacién alemana manifesté que el Gobierno de la Repdblica Fe. deral de Alemania sigue dispuesto a apoyar mediante la concesién de subsidios selariales a “expertos integrados" alemanes los esfuer- zo de la Repdblica del Pert por cubrir sus necesidades de técnicos fen sectores importantes para el desarrollo para lo que no estan dis. ponibles técnicos nacionales en medida suficiente. Este apoyo puede prestarse dentro y fuera de la Cooperacién Técnica. 2. Formacién y perfeccionamiento profesional La Delegacién alemana declaré que el Gobierno de la Repdblica Federal de Alemania pone e disposicién de la Republica del Perd en 1982 un total de 41 becas (vinculadas y no vinculadas con proyectos especi- ficos) 3. Despacho aduanero Ante las demoras surgidas en el despacho aduenero de materiales su- ministrados para proyectos de cooperacién, la parte alemana pidié currir al Servicio de Administracién de Proyectos de la GTZ instalado ‘en Lima para la coordinacién centralizada del despacho eduanero de materiales destinados @ proyectos de cooperacién, La parte peruena prometié examinar este pedido y tomar medidas apropiadas para ace- lerar el despacho-aduanero de dichos materiales. 4, Préximas Consultas Intergubernamentales Ambas Delegaciones acordaron que la V! Reunién de Consultas Inter. gubernamentales sobre Cooperacién Financiera y Técnica se realics en. 1983 en Bonn, la fecha exacta seré convenida por la via diplomatica, Ambas Delegaciones dejaron constancia de la objetividad y tradictonal amistad que han caracterizado también est reunién de 1982. La Delégacién alemana agradecié al Gobierno de lz Repdblica del Perd la amable acogida que le fue dispensada durante su estadia en el Peri. Suscrito en Lima a los 25 dias de Febrero de mil novecientos ochenta y dos: Por el Gobierno de la Por el Gobierno de la Republica Republica de! Perd Federal de Alemania — ig ONU we “a 'RESOLUCION DE LA ONU SOBRE LA SITUACION DE LOS TERRITORIOS ARABES OCUPADOS” Y RESERVAS PERUANAS. La Asamblea General 1) Habiendo examinado el tema titulado “La Situacién en los Terri torios Arabes Ocupados” en su noveno periods extraordinario de sesiones de emergencia, de conformidad con |o dispuesto en la resolucién 500 (1982) de 28 de enero de 1982 del Consejo de Seguridad. 2) Observando con pesar e inquietud que, como consecuencia del voto nagativo de un miembro permanente del Consejo de Seguridad, el Consejo, en ‘su 2329a. sesidn, celebrada el 20 de enero de 1982, no tomé medidas apropladas contra Israel, como habia solicitado el Consejo en su resolt- ci6n 497 (1981) de 17 de diciembre de 1981 3) Recordando la resolucién 497 (1981) del Consejo de Seguridad, 4) Recordando su rasclucién 35/122e. de 11 de Diciembre de 1980, 5) Reafirmando su resolucién 36/226b. de 17 de Diciembre de 1981, 6) Habiendo examinado Ios informes del Secretario General de 21 de Diciembre de 1981 1/ y de 31 de Diciembre de 1981 2/, 7) Recordando su resolucién 3314 (XXIX) de 14 de Diciembre de 1974, en la que definid un acto de agresién como, entre otras cosas} “la Invasién o el ataque por as fuerzas armadas de un Estado del del te- tritorio de otro Estado, toda ocupacién militar, aun temporal, que resul- te de dicha Invasién o ataque, o toda anexién, mediane el uso de la fuerza, de! territorio de otro Estado o de parte de él", y en Ia que dispuso que “ninguna consideracién cualquiera sea su indole, politica, econémica, militar © de otro caracter, podré servir de justificacién de una agresién”, 8) Subrogando nuevamente que la adquisicién de territorio por le fuerza #8 inadmisible con arreglo a la carta de Naciones Unidas, los principios del dsteciie internaciona, y las resoluciones pertinentes de Naciones Unidas. 9) Reafirmando una vez mds la aplicabilidad af territorio sirio ocupado del convenio de Ginebra relativo a la protecclén de personas civiles ven tiempo de guerra, de 12 de Agosto de 1949 3/. —6— 10) Obsarvando que los antecedentes y tos actos de Israel indican en forma concluyente que no es un Estado miembro amante de la paz y que no ha cumplido las obligaciones que le impone |a Carta, observardo ademas que, en violacién del articulo 25 de la Carta, Israel se he negado a aceptar y cumplir las numerosas decisiones pertinentes del Consejo de Seguridad, la dltima de las cuales es le resolucién 497 (1981), 4—Condena enérgicamente a Israel por no cumplir la resolucién 497 (1981) de! Consejo de Seguridad y ia Resolucién 36/226 b de la Asamblea General, 2.—Deolara que la decisién de Israel de 14 de Diclembre de 1981 de Imponer sus leyes, su jurisdiccién y su administracién en el territorio sirio ocupado de las alturas del Golén constituye un acto de agresién con arreglo a las disposiciones del articulo 39 de [a Carta de las Naciones Unidas y a la resolucién 3314 (XXIX) de la Asamblea General. 3.—Declarfa una vez mas que {a decisién de Israel de imponer sus leyes, su Jurisdiccién y su administracién en ef territorio sirio ocupado de las alturas del Golén es nula y no tiene vafidez nl efecto yurtdico alguno. 36/226 b de la Asamblea General. 4,.—Decide que todas las medidas adpotadas por Israel para poner en prdctica su decisién relativa al territorio sirio ocupado de las alturas de Golan son ilegales y nulas y no serén reconocidas, 5.—Reafirma su decisién de que todas las disposiciones de ias com venciones de La Haya de 1907 4/ y del convenio de Ginebra relativo a la proteccién de personas civiles en tiempo de guerra, de 12 de Agosto de 1949, siguen siendo apltcables al territorio sirio ocupado por Israel desde 1967. y exhorta a todas las partes en dichos instrumentos a que respeten y hagan respeter en toda circunstancia fas obligaciones que han contraido en virtud de ellos. 6,—Decide que la continua ocupacién desde 1967 del territorio sirio de las alturas de Golan y su anexién efectiva por Israel el 14 de liDiciem. bre de 1981, a ralz de la decisién de Israel de imponer sus leyes. su ju risdiccin y su administracién en ese territorio, constituyen una amenaza continua para la paz y la seguridad internacionales. 7.—Lamenta profundamente el voto negativo de un miembro permanen te del Consejo de Seguridad que impidié que el Consejo adoptara contra Israel, en virtud del capitulo VI de ta Carta, las “medidas apropiadas” mem, clonadas en la resolucién 497 (1981), aprobada por unanimidad por el Consejo. 8.—Lamenta ademds todo el apoyo politico, econémico, militar y tec. nolégico que se brinds a Israel que allenta a Israel a cometer actos de agresién y a consolidar y perpetuar su ocupacién y anexién de los territo* rios arabes ocupados. 9.—Subraya enérgicamente su exigencia de que Israel, la potencia ocupante, anule Inmediatamente su decisién de 14 de Diciembre de 1981 de imponer sus leyes, su jurisdiccién y su administracién en el territorio sirio de las alturas de Golén, decisién que ha tenido como consecuencia la anexi6n efectiva de ese territorio. 10.—Reafirma la necesidad primordial de que Israel se retire en forma total © incondicional de todos {os territorios palestinos y otros territorios Arabes ocupados desde 1967, incluso de Jerusalem, lo cual constituye un requisito fundamental para ef esteblecimiento de una paz amplia y justa en el Medio Oriente. 1f.—Declara que los antecedentes y los actos de Israel confirman que no es un Estado miembro amante de !a paz y que no na cumplido. ni lag obligaciones que le impone [a carta ni ef compromiso que contrajo con arreglo a la resolucién 273 (Ill) de la Asamblea General de 11 de Mayo de 1949. 12.—£xhorta a todos los Estados miembros a que apliquen las sigtlem tes medidas: a) No suministrar a Israel ningdn tipo de armas ni equipo conexo y sus- pender toda la asistencia militar que Israel esté recibiendo de ellos, b) No adquirir ningun tipo de armas o equipo militar de Israel. c) Suspender fa asistencia econémica, financiera y tecnoldgica a tsrael y la cooperacién con Israel, 4) Romper relaciones diplométicas, comerciales y culturales con Israel. 13.—Exhorta también a todos los Estados miembros a que pongan tér- mino inmediatamente, en forma Individual y colectiva, a todo trato con Israel a fin de aislarlo completamente en todas las esferas. 14.—Insta a los Estados no miembros a que actien de conformidad con las disposiciones de la presente resolucién. 18.—Exhorta a todos los organismos especializados del sistema de las Naciones Unidas y a las instituclones internacionales a que, en sus relaciones con Israel, se atengan a lo dispuesto en la presente resolucién. 16.—Pide al Secretario General que vigile la aplicacién de a presente -7— resolucién y que informe al respecto cada dos meses a los Estados miem- bros y al Consejo de Seguridad, y quo presenta un Informe amplio a la Asamblea General en su trigésimo séptimo perfodo de seslones, en rela- cién con e] tema titulado “La iStuacién en el Medio Oriente”. COMUNICADO OFICIAL DE LA CANCILLERIA PERUANA Con respecto a la votacién del Pert en la Asamibea General de Emergen> cia de las Naciones Unidas, reunida-para examinar la situacién de los territoy ios arabes ocupados, a ra(z ae la reciente anexién do las alturas de Golén: por parte de Israel, ésta se fundamentd mediante el sigulente texto: “El Pera vot6 a favor de la resolucién que acaba de eprobar esta Asamblea. Ha emitido un voto de principio en pro del respeto a las normas del Derecho Internacio- nal consagradas en la Carta de la Organizacién. Asimismo el Perd apoya la validez del didlogo constructivo y la concertacién como medios condu- centes a la solucién pacifica global y duradera de este conflicto. El Perd declara Igualmente, que es moral y politicamente indispensable que en este proceso compartan responsabilidades con las partes directa~ mente involucradas todas las potencias foréneas a cuya influencia e In- tereses se debe, on gran medida, el deterioro de la paz y la seguridad de fa regién del Oriente Medio. Sin perjulcio de nuestro respaldo @ la causa Palestina y de nuestra condena’ a la legal anexién de los torritorios sirlos del Golan, 61 Gobierno peruano formula reserva respecto del parrafo preambular 10 y de los pé- rrafos dispositivos 11, 12 y 13 de la Resolucién adoptada. Los términos ‘en que han sido formulados, no se ajustan a la préctica internacional y Jas medidas extremas que dispone, no contribuyen al didlogo que el Perd siempre ha favorecido entre todas las partes directamente interesadas". Lima, 08 de Febrero de 1982, ALADI RATIFICACION FERNANDO BELAUNDE TERRY Presidente de la Repdblica del Peré POR CUANTO: El 12 de Agosto de 1980, se suscribié en la ciudad de Montevideo, ruguay, el TRATADO DE MONTEVIDEO, 1980 que instituye la Asociacién Latinoamericana de Integracién (ALADI). POR TANTO: Y habiendo sido aprobado el citado Tratado por Resolucién Legislativa No, 23304 de 4 de Noviembre de 1981, en uso de las facultades que la Constitucién me confiere, he venido en aceptarle, aprobarlo y ratificario, teniéndolo como Ley del Estado y comprometiendo para su observancia el honor de la Republica. EN FE DE LO CUAL, firmo el presente Instrumento de Ratificacién, sellado con las Armas de {a Reptiblica y refrendado por el Ministro de Re- laciones Exteriores, en el Palacio de Gobierno, en Lima, a ios diecisiete dies del mes de noviembre de:mll novecientos echenta y uno. REVISTA PERUAWA DE DERECHO INTERNACIONAL ORGANO DE LA SOCIEDAD PERUANA DE DERECHO INTERNACIONAL JIRON AZANGARO N° 387 TELEFONO 273860 — ANEXO 209 APARTADO 686 LIMA - PERU Pert Exterior Valor de ese nimero.........20---.2s-+2++. S/, 200000 — US $ 5.00 a