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REVISTA PERUANA DE DERECHO INTERNACIONAL ORGANO DE DIFUSION DE LA SOCIEDAD PERUANA DE DERECHO INTERNACIONAL TOMO XXXil_ OCTUBRE - DICIEMBRE 1980 N° 78 LIMA - PERU SOGIEDAD PERUANA DE DERECHO INTERNACIONAL TOMO XXXII OCTUBRE - DICIEMBRE — 1980 No 78 REVISTA _PERUANA DERECHO INTERNACIONAL ORGANO DE LA SOCIEDAD PERUANA DE DERECHO INTERNACIONAL 6 COMISION OE LA REVISTA Luls Alvarado Garrido Jorge Fernandez Stoll Manuel Garcia Calderdn K. Roberto MacLean Ugarteche Victor G. Proafio Correa SUMARIO —Suscripcion del Tratado General de Paz entre las Republicas de El Salvador y Honduras ... 5 —Homenaje a la Memoria del ‘ex- -Canciller del ‘Pert, Embajador ‘Carlos Garcia Bedoya ... ... ..- 0 .2- t2- cee ee ee 45 —La Nacionalidad.— E'ementos para ‘Articulos Constitucionales (i Pare, por el Embajador Augusto Arzublaga Rospigliosi . 52 —Los Derechos Humanos, por e| Embajadar Luis So'ari Tudeia 2 65 No hay Libertad sin Sindicatos Libres, por Francis Blanchard, Di General de la OIT ... 76 —Las Implicaciones del Comercio Internacional sobre “el Emp'eo, por Julio Galer, Sub Director General de la OIT ... 73 —Primera Reunién de Ministros de Relaciones Exteriores del Tratado de Cooperacién Amazérica— Declaracién de Belem ... .. 83 —XXXV Aniversario de la Creacién de Naciones Unidas ... 94 —Ceremornia de Clausura del Afio Lectivo 1980 de la Academia DI- piomatica del Pert ... 96 —Discurso do! Ministro de Relaciones Exteriores del ‘Pert, doctor Javier Arias Stella, en el Décimo Periodo de Sesiones de la Asambiea Ge- oeral de la Organizacién de Estados Americanos.— (20 de Noviem- bre de 1980) ... 106 —Conmemoracién del Sesquicentenario ‘de la Muerte “de! Libertador Simoén Bolivar.— (Santa Marta, Colombia) .. 112 —Nomina de fos Minisiros de Relaciones Exterlores del Peri 1821 - a TOGO ee ze abe : . “i c 8 —Grupo Andino.— “Documentos | at Howmet Gee tes wore SS —Organizacién de los Estados Americanos: Resoluciones .. sae wr Ree ESS eS a Giomiee aces Re —Pert - Bolivia - SELA... ... ... 12s so mae ae ale Ae TA GS TBS —Pert - Colombia ... ... ... Ah Ew we Ge HONE YER ine wo mer en Ae —Perll - Chile ... SG GREE We GON OY See HLA Geet aie ene we 142 —Peru - Ecuador . et: a ails OR Os ane LOE —Perd - Béigica 0. 66. ke cee cee ee ee cee cee bee eee ee 180 LIMA — PERU 1980 SOCIEDAD PERUANA DE DERECH 10 INTERNACIONAL (DICIEMBRE 1880) CONSEJO DIRECTIVO Presidente: Luis Alvarado Garrido Vice-President Manuel Garcia Calderon K. Secretarla-Tesorera: Delia R. de DeBakey Vocales: Andrés A. Aramburd Menchaca Jorge Fernandez Stoll Edwin Letts Sanchez Roberto MacLean Ugarteche Victor G. Proafio Correa Fernando Schwalb Lopez Aldana MIEMBRO HONORARIO vosé Luis Bustamante y Rivero MIEMBROS TITULARES Aguilar Cornejo, David Alvarado Garrido, Luls Alzamora Traverso, Carlos Aramburt Menshaca, Andrés A. Aramburd Salinas, José Félix Arias Schreiber Pezet, Alfonso Bakula Patio, Juan Miguel Bustamante Denegri, Felipe De Calle y Calle, Juan ‘José Deustua Arréspide, Alejandro Ego-Aguirre Alvarez, Julio Fernandez Puyd, Gonzalo Fernandez Stoll,’ Jorge Gamio Palacio,’ Fernando Garcia Calderén Koechlin, Manual Garcia y Garcia, Arturo Garcia Montufar, Guillermo Hooper Lépez, René Hoyos Osotes, Guillermo Leon Barandiarén, José Letts Sanchez, Edwin Llosa Gonzales Pavén, Luis E. Llosa Pautrat, Jorge MacLean Ugarteche, Roberto Mird Quesada Sosa, Aurelio Morelli Pando, Jorge Pérez de Cuellar, Javier Proafio Correa, Victor Puente Radbill, José de la Romero Padilla, Emilio Schwalb Lépez ‘Aldana, Fernando Soto de la Jara, Alberto Ugarte del Pino, Juan Vicente Ulloa, Bolivar Wagner de Reyna, Alberto Wieland Alzamora, Hubert MIEMBROS CORRESPONDIENTES Furnish, Dale Bock Maekelt, Tatiana B. de Zuleta, Bernardo MIEMBROS ASOCIADOS Althaus Guarderas, Miguel Marchand Stens, Luis Alzamora Valdéz, Mario Mariategui Arellano, José Carlos Arzubiaga Rospigliosi, Augusto Maurtua de Romafia, Oscar Beladnde Moreyra, Antonio Caceres Enriquez, Jaime Couturier Mariategul, Hernan Dafiino Zapata, Roberto DeBakey, Delia Revoredo de Encinas del Pando, José Antonio Espinoza Saldafia, Joss Ferrero Costa, Eduardo Garland Combe, Juen Guillén Salas, Fernando Lohmann Viliena, Guillermo Lozada Tamayo, Samuel Luna Mendoza, ‘Ricardo MacLean Urziia, Alberto Morelli Pando, Augusto Ostarling Parodi, Felipe Paroja Paz Soldan, José Ruiz Eldredge, Alderto Sen Martin Cato, Alejandro Solari Tudela, Luts Soto Polar, Alvaro de Temple Aguilar, Ella Dumber Townsend Escurra, Andrés Tudela Barreda, Felipe Ulloa Elias, Manuel Vasquez Salas, Jorge Villaran Koechiin, Roberto “Los hombres que tienen la direccidn intelectual del pais y las generacio nes nuevas dvidas de progreso y de mejoramiento, deben estudiar nuestro pa- sado, en el que encontraran seguramente la fe en la grandeza futura, si llevan a ese estudio un espiritu abierto a la verdad, sin prejuicios y sin apasionamien- tos; no hipnotizdndose con la mirada fija en nuestros errores y en nuestras ca- téstrofes, sino estudiéndolos con un sentido simpético de nuestra historia, tratando de investigar |os méviles que los determinaron, para hacer caer sobre ellos la sancién severa si se debieran a propésitos condenables, o para juzgar- los con indulgencia si procedieron de un concepto equivocada, pero sincera; deteniéndose con amor en las épocas luminosas de nuestra historia pasada; re cordando que hubo un tiempo en nuestra historia republicana en que el Pert era una nacion poderosa en esta parte de América”. ARTURO GARCIA SALAZAR (“El sentido simpatico de nuestra Historia”.— Mercurio Peruano, julio - 1921), La responsabilidad de las ideas y opiniones sustentadas en los articulos, dis- cursos y notas corresponde exclusivamente a sus autores, La Comisién 5 SUSCRIPCION DEL TRATADO GENERAL DE PAZ ENTRE LAS REPUBLICAS DE EL SALVADOR Y HONDURAS DISCURSO DEL SENOR MEDIADOR, DOCTOR JOSE LUIS BUSTAMANTE ¥ RIVERO Nos congregamos hoy en esta ceremonia para oficiar de testigos de un acontecimiento de didfana grandeza: el abrazo de paz de dos pueblos momen- taneamente alejados por un infortunado conflicto. Este abrazo suscita en nuestros 4animos un doble sentimiento de jibilo y de esperanza, porque quie- nes ahora restauran vinculos son naciones que antes mantuvieron una estrecha amistad tradicional; y porque bajo el signo de inéludible interdependencia que en la actualidad preside la vida de los Estados, cabe confiar en que este ejem- plo de fraternal estrechamiento extienda a otros lugares su aleccionante est!- mulo para promover el logro de la concordia universal. La simple enunciacién del objetivo de este acto solemne explica las carac- teristicas gratamente auspiciosas que en é| concurren. El Palacio de Gobierno del Peru, merced al espontaneo y gentilisimo ofrecimiento del sefior Presiden- te de la Republica, presta hospedaje oficial a la formalizacién del ‘‘Tratado General de Paz"’ que sus otorgantes han acordado, como si en la objetividad de este hecho tangible estuviese simbolizada la gozosa adhesién del Pueblo Peruano a la reconciliacién de sus hermanos del Caribe, La presencia del Sefior Presidente don Fernando Belaunde Terry en la majestad de este recinto significa como los mas altos dignatarios de nuestra Reptiblica y, en general, los hombres del Peru aprecian y se asocian cordialmente al magno ejemplo que salvadorenos y hondurefios han dado. La Sefiora de Belauinde, al prestar su primorosa e inapreciable compafiia al digno Mandatario que es su esposo, parece estar diciéndonos a todos, y en especial a las madres de los dos pueblos centroamericanos, que la mujer peruana, conmovida, bendice ja hora en que la paz ha asomado para los nifios de esas tierras, alumbradas desde mafiana por la promesa de un nuevo amanecer. Y los peruanos todos —damas y ciuda- danos-- que en esta concurrencia nos hallamos presentes, ofrecemos a nues- tros huéspedes, a los Excelentisimos Cancilleres y demas personeros de los Po- deres Publicos y autoridades de los dos paises, E] Salyador y Hondyras; a los distinguidos Miembros de las Delegaciones Negociadoras del -Tratado; y a cuantos Sefiores y Sefioras de ambas nacionalidades, de alld venidos o residen- tes en el Pert, nos honran acompafidndonos en esta hora inolvidable; a todos ellos, digo, les ofrecernos conmovidos nuestro expresivo aplauso gratulatorio al sentirlos otra vez confundidos en un mutuo y exultante sentimiento de comprensidén y regocijo. Completado este preémbulo, pienso que es el momento de referirme ami mismo para precisar el papel que en el drama de hace once aiios me ha tocado desempefiar; y para resumir en breve sinopsis el significado y la secuela de aquel culminante episodio internacional. Ei conflicto armado entre El Salvador y Honduras sobrevenido el 14 de 6 julio de 1969 conmovid hondamente na sdlo a la América Central, sino a todo el sistema latinoamericano, determinando la inmediata intervencién pa- cificadora de !a Organizacién de los Estados Americanos desde su sede de Washington. Logrado a los pocos dias el “‘cese de fuego”, se did comienzo a un intenso y perseverante trabajo dirigido al mas rapido restablecimiento de la normalidad en la zona de operaciones y de la armonja que tradicionalmente habia existido entre los dos Estados contrapuestos. No resuité facil esta tarea en varios sucesivos intentos; pero hacia 1976 los designios de paz volvieron a concretarse en diversas gestiones de iniciativa de la Organizacién de Jos Esta- dos Americanos, que merecieron la acogida de los Gabiernos de los dos paises directamente interesados. De este modo cobré forma lo que habia de ser el Convenio-de Washington de 6 de octubre de dicho afio, que elevado a Trata- do, sirve de base’ a la presente Mediacion. Hacia fines de 1977 fui informado sobre el designio de contarme entre los candidatos a la designaci6n como Mediador; y e! anuncio oficial de mi nombramiento |legd poco después. Se me pidid la aceptacién. No he de ocul- tar que mi respuesta fue precedida de profundas perpiejidades. La misién era ardua y escasas mis posibilidades de tiempo, pero en el fondo de mi espiritu, peso al fin mucho mas la consideracién de que no hay nada en el panorama de los menesteres humanos que posea un poder més imperativo ni merezca una dedicaci6n mas abnegada que la noble causa de la paz. Eran dos pueblos ami- gos e hispanoamericanos fos que me pedian procurarla. Y por la paz, acepté el encargo. Asumf oficialmente la investidura el 3 de abril de 1978 con la pre- sencia de los Cancilleres Sefiores Alvaro Ernesto Martinez y Roberto Palma Galvez, de El Salvador y Honduras, respectivamente. éQué funcién era esa de la Mediacion, acaso escasamente difundida en el publico no letrado y en cuyo desempefio iba yo a comprometer mi responsa- bilidad? He aqui, como respuesta, algunas ilustraciones someramente perti- nentes. En la historia de los litigios, los hay de muchos géneros: desde aquellos que ofrecen poco menos que insuperables dificultades de solucidn, hasta los que, como a través de rendijas de luz, dejan filtrarse probabilidades de arreglo. Tal vez para los primeros no es viable en el Derecho otro desenlace que el de los tribunales, donde la decision de un juez, fria, tajante, decisiva, define las caracter/sticas juridicas del entredicho e impone una solucién. Es el caso de la justicia pura, sin inflexiones, esclava de la ley, que ignora términos medios y estudia el tema bajo la austera inflexibilidad de la doctrina. Hay, sin embargo, ciertos otros matices que no caben en procesos de judi- catura y que si admite la jurisdiccion arbitral. El arbitro es también un juez; Pero es un juez en el que actUan ciertos motivos més flexibles que no exclu- yen de su funcion judicial su propia calidad de hombre. Como criterios direc- tivos de su fallo, puede no emplear exclusivamente la ley, sino otros mas va- riados resortes, tales como el vigor de la costumbre, la comprension de la miseria humana, el peso de las circunstancias, la celeridad Practicista y sobre . todo los dictados de la propia conciencia. Esta institucion arbitral, combina el concepto de un respeto acendrado por los principios generales del Derecho, con la lumbre esclarecedora de los datos que ofrece la realidad tangible y el apreciabilisimo dictamen del criterio moral del juzgador. Pera, ademas, en los litigios una tercera posibilidad asoma: la de que una dosis eficaz de buena voluntad de las partes pueda superar la complejidad de la disputa y llevarla por la via de la discusién aun desenlace convencional equitativo. Para estos casos, los doctos del Derecho han concebido los que se Ilaman “‘medios pacificos de solucién de conflictos”, que actuan sin llegar a los estrados judiciales. Y asi ha sido como aparecieron en la doctrina institu- ciones como la de los Arreglos Directos, la de los Buenos Oficios y la de la Mediacion, que han logrado frecuente ejercicio en la practica internacional y que evitan no sdlo la necesidad de acudir a las Cortes en demanda de un falio, sino sobre todo el peligro de una contienda armada. éQué viene a ser, dentro de este cuadro, el sistema dela Mediacion? ¢Por qué le reputo un sistema digno de confianza? Ya en alguna ocasi6n llegué a expresarla; y quiero repetirlo una vez mas en esta hora en que rindo cuentas de mi misién de Mediador, porque me asiste una fe profunda en las virtualida- des de tal formula. Y es que entre las instituciones de Derecho, hay algunas que se sefalan por ser discretas de suyo, y esto ocurre con la Mediacién. Se desenvuelve sen- cillamente, sin jactancia ni exuberancia de actuacién, Camina par la sombra, sin hacer sombra anadie, Es compafiera mas que jefe; y en |a penumbra de su sobriedad, influye como consejo y no como mandato; persuade como el ami- go y no impone como el dictador. El] mediador no es un juez, Jamas pronuncia fallos. Su papel es recomen- dar, sugerir, hacer atisbar la verdad; hacer amar la justicia para que las partes la adopten. EI mediador no manda; inspira, limpia el camino de malezas para hacer mas visible el Derecho. Deja que los contendores dicten por si mismos su decision para que tengan su parte en la satisfaccién del éxito. El éxito es la conciliacién. . Pero menuda en su apariencia como es, la Mediacion tiene toda la pres- tancia de una magistratura. El mediador es un juez en el sentido sustantivo de la imparcialidad. En tanto que imparcial, no le va en zaga al juzgador. Esta obligado, como el juez, a no inclinarse ni a un lado ni al otro; a no mostrar preferencia por una u otra de las posiciones de quienes litigan; a exhibir siem- pre con rectitud la postura de no prejuzgar. Prddigo en el consejo y en Ia ri- queza expositiva, jamas impone !a opinion de fondo. Sus sugerencias, sus in- sinuaciones, las formulas que alcance a enunciar, no han de ir més alla del Ii- mite que incumbe a-un guia constructivo, Su autoridad sobre las partes no es definitoria ni rotunda, como |a del juez; pero si una autoridad moral, El juez profesional ejercita un auténtico mando, impone su decision con un imperio cuya fuerza plena se la presta !a ley; pero el mediador, en cambio, debe insti- lar su influjo mas bien como un efluvio, como una emanacién de la intimidad gue le presta su propia funcién de intermediario amigo. Jamés una sentencia sale de su pluma. Es el suyo un magisterio sui generis que emana, no de los cédigos, sino de la profunda esencia de las cosas; de alguna de esas verdades inmanentes que arrancan de |a naturaleza humana; o de alguna caracteristica especial descubierta en fas profundidades del problema mismo; o de la propia voz de la conciencia. De ahi que, sin estar escritos, estos sutiles motivos cons- tituyen preceptos impregnados en la legislacian del alma y cobran, por si mis- mos, un sentido profundo de autoridad. Por eso, cuando’ tales motivos aflo- ran al exterior en forma de consejo, de invitacién, de intento de solucion, la palabra del mediador puede en veces calar mds honda que la sentencia de un juez. Afortunados los conflictos en cuyo desenlace tuvo parte, mds que la linea rigida del precepto de un cédigo, o el fallo de un tribunal, e! brote per- suasivo y humano de esos impalpables instrurmentos de ayuda que conducen, como de la mano, a una coincidencia en que las partes sienten volcarse, casi espontaneamente, sus criterios hacia la conciliacién y la paz. Resta aun por mencionar una u otra ventaja de la figura de la Mediacion. Los jueces sdlo juzgan sobre el pasado. Pero allf donde una mediacion esta en juego, no hay dbice juridico para que en los debates de un caso se contemple también su proyeccion hacia el porvenir. Nada impediria a un mediador for- mular consideraciones por las cuales, en caso de adoptarse por las partes una determinada orientacién transaccional, pudieran derivarse de este acto conse- cuencias futuras de tal modo ventajosas que determinasen en el mafiana la desaparicién del problema litigioso o un resultado equivalente a un fallo favo- rable. Toda la anterior divulgaci6n de lo que ta doctrina y la experiencia entien- den como constitutivo de la institucién jurfdica de ‘‘la Mediacion" es, Sefio- res, el patrén o la pauta a que yo he procurado cefiirme en el ejercicio de mi delicada funcién en el proceso E| Salvador - Honduras. Sin la habilidad, sin duda, con que la doctrina enuncia sus asertos, y probablemente sin la soltura con que la experiencia produce sus realizaciones, he tratado en todo momen- to de inspirarme en esos modelos con absoluta buena fe y con austera impar- cialidad, atributos que por lo menos, si no siempre conllevan la brillantez, acercan a la justicia. En consonancia con lo previsto por el articulo VI del Convenio de Media- cién de 1976, la etapa escrita del proceso sequido bajo. mi direccién se ha de- senvuelto en tres fases consecutivas de “Exposiciones Iniciales”, de “Répli- cas” y de “Duplicas‘’ que estan prescritas en dicho articulo. Las Partes han acompafiado a cada uno de esos exhaustivos alegatos numerosas pruebas do- cumentales y cartograficas que constituyen el acervo de las probanzas. Para la presentaci6n de cada uno de esos elementos se sucedieron en Lima, bajo la presidencia del Mediador, sendas reuniones de las delegaciones negociadoras oficiales de cada pa/s, generalmente presididas por los respectivos sefiores Mi- nistros de Relaciones Exteriores; y en ellas se analizaban, fundamentalmente o impugnaban puntos de controversia contenidos en aquellos documentos. 9 No fueron pocas las veces que el Mediador alterné en aquellas interven- ciones con apostilias propias que ora buscaban aproximaciones en puntos de disidencia, ora explicaban los nuevos criterios sociales y econdmicos de ensan- chada perspectiva futura que animan hoy la nocion de las fronteras, o bien aludian 2 como en el sofoco de este mundo superpoblado y delirante de vio- lencias, cobran valor preeminente en la convivencia humana las excelencias de [a paz: de una paz que, acogida como rectora de los destinos del mundo, sera @ un tiempo desarrollo y promesa. En boca del Mediador, aquellas apos- tillas no pretendian ser ni admonicién severa ni obligatorio requerimiento a los contrincantes de otra hora: eran, apenas, palabras sanas, simples, propicias ala meditaci6n y al optimismo, promotoras del recto obrar, que conjugaban en trance de equilibrio los datos 0 elementos jurfdicos de! pasado borroso, a veces inextricable, con las realidades netas del presente y las proyecciones in- mensas del porvenir. Eran la gota leve que se instila en la intimidad de las conciencias para asi despertar en la mente y en el corazon de cada cual un poderoso germen de confianza que pudiera ser anuncio del regreso a la reci- proca amistad nublada. Avanzados los trémites del procedimiento escrito y a insinuacion mia, las Partes me facilitaron con la mas deferente solicitud un recorrido personal y minucioso a lo largo de la zona de frontera, primero por el borde de Hon- duras y luego por e| de El Salvador, en una longitud de centenares de kiléme- tros. Se me hizo alli palpable, en un contacto constante con los vecinos o campesinos, que en este litigio subyace un doble problema, territorial y hu- mano. Y ante estas comprobaciones de la realidad, e| observador para obliga- damente mientes en que, viviendo en nuestra época, el dualismo Hombre- Territorio es hoy més recio que ayer y hace que la fijacion de linderos no sea ya sélo un problema de paledgrafos y agrimensores, sino un problema hume- no y socioldgico en el que !a suerte del hombre tiene también su parte en es- pera de una mutua voluntad de convivencia y de sagaces procesos delimitado- res, Los articulos V y XI del Convenio de Mediacién autorizan a las Partes para realizar entre ellas platicas y negociaciones directas durante el desarrollo de la Mediacién con el objeto de ayudar 2 la finalidad que ésta persigue; y de acuerdo con esas facultades, ambos Estados nombraron comisiones bilate- rales que durante 1979 y en especial desde febrero de 1980 se han reunido frecuentemente en diversos lugares, efectuando subsiguientes contactos con el Mediador. Este prictico sistema ha dado lugar a que, una vez abierta la etapa oral del procedimiento, el material de los debates estuviese ya muy adelanta- do y permitiera llegar en corto tiempo a conclusiones sobre las bases del Tra- tado de Paz. En mi condicién de Mediador, siento como un deber mio hacer constar que, acaso, el factor mas importante de una culminacion tan efectiva ha sido la concurrente suma de esfuerzos de las dos Aitas Partes contratantes, de los Sefiores Cancilleres y de sus Comisiones Negociadoras para llegar a una sincera coordinacién de actitudes, inspirada en una decidida voluntad de paz Sin el concurso de estos elementos, mi labor habria probablemente carecido de eficacia. 10 Al escuchar Ia lectura del nuevo Tratado, {a ilustrada opinion de este auditorio recibird, sin duda, con beneplécito y confianza el conjunto de sus estipulaciones, tendientes todas ellas a restablecer la normalidad de otros tiempos en la vida de relacion de 10s dos pueblos y a asegurar un cabal enten- dimiento reciproco entre sus dirigentes. Reanudando oficialmente sus vincu- los diploraticos y el andar cotidiano “x. 'a vida civil, proveen alli los dos Esta- dos los recursos juridicos necesarios para dejar definitivamente zanjados todos y cada uno de los puntos que abarcaba la ingrata controversia. Las proyecciones de todo alcance que ia feliz celebracién de este Pacto ofrece en el ambito interno y en el exterior de los dos paises, son de natoria trascendencia. En el interior, significa la vuelta a la amistad, la resurreccion de! didlogo, el restablecimiento del trabajo conjunto en un ambiente de frater- na seguridad, la vida sin angustia, la paz en la convivencia y en el corazon. En el mundo exterior, esta pacificacién trasciende de inmediato a todo el Istmo Centroamericano, pujante, bella y prospera region del Continente, mix- tura de cinco Estados cuya unidad de origen y cuya estrecha vinculacion reciproca los constituye de hecho en una virtual confederacién de espiritus, de territorios y de comunes intereses. En un Ambito mds vasto, vibra de gozo la América Latina, que sintié como en carne propia, once afios hace, el desga- Framiento de esa zona, y mira ahora, jubilosa, a dos pueblos hermanos que se abrazan. Y, por ditima, a nivel mundial, en ese ambito inmenso y lacerado de un globo terrestre inconocible a fuerza de encontrarse desquiciado, en ese am- biente de étomos mortiferos, de guerras sin autor responsable, de atentados insdlitos, de anarquico desorden y de decadente desenfreno moral; en ese am- biente, digo, el ejemplo de estos dos pequefios pa/ses que exhiben el coraje de deponer sus reciprocas querellas en aras de la paz y en gesto de reconcilia- cién, tiene un valor incalculable que ojald sepa recager el mundo como ancora de su futuro salvamento. Celebremos, pues, Sefioras y Sefiores, con optimismo esperanzado, este suceso que es a un mismo tiempo reflexi6n y ensefianza, entereza y ejemplo; y buscando en nuestra voz el acento mas cordial y fervoroso, enviemos nuestra congratulacién, desde lo intimo de! ser, a los pueblos de El Salvador y Hondu- ras por su probado culto a la paz. Digémasies, como ala América entera: La Paz es uno de los bienes mas excelsos del Hombre y el mayor bien de las Na- ciones. iDisfrutémosla sin pasion y sin odio, con dignidad y lealtad! Sefior Presidente de la Republica: Permitidme cerrar estas palabras con un agradecimiento muy rendido par la munificencia de vuestro hospedaje; y permitidme hacer llegar con vuestra venia mi homenaie de respetuosa deferen- cia a vuestra gentilisima esposa. José Luis Bustamante y Lima, 30 de octubre de 1980. | TRATADO GENERAL DE PAZ ENTRE LAS REPUBLICAS DE EL SALVADOR Y HONDURAS LOS GOBIERNOS DE EL SALVADOR Y HONDURAS INSPIRADOS por el alto espiritu de fraternidad que por tradicién y pro- fundos vinculos histéricos y culturales constituye el natural fundamento de sus relaciones en todos los érdenes; DESEOSOS de asegurar una paz firme y duradera, que no se quebrante jamds, y sobre la cual puedan sustentarse las bases de una convivencia produc- tiva; PERSUADIDOS de que la armon/a y |a cooperaci6n activa entre las dos Republicas es indispensable para el bienestar y el desarrollo de sus respectivos pueblos; CONSCIENTES de que la consolidacién de la paz entre los das pueblas y Gobiernos es un aporte real e indispensable a la causa sagrada de la recons- truccion de la Patria Centroamericana; AGRADECIDOS por ja valiosisima Mediacioén del ilustre jurisconsulto Doctor Don José Luis Bustamante y Rivero, cuya profunda sapiencia y eleva- da condicién humana han contribuido notablemente al |Jogro de! acuerdo de- finitivo; En cumplimiento del Convenio suscrito en Washington, D.C., el 6de ac- tubre de 1976, por el cual se adpoté un Procedimiento de Mediacidn, han de- signado como sus respectivos Plenipotenciarios a los sefores Doctor Fidel Chavez Mena, Ministro de Relaciones Exteriores de El Salvador, y Coronel Cé- sar Elvir Sierra, Secretario de Estado en el Despacho de Relaciones Exteriores de Honduras, quienes luego de haberse comunicado sus Plenos Poderes, que fueron encontrados en buena y debida forma, han convenido en suscribir el siguiente TRATADO GENERAL DE PAZ TITULO | PAZ Y TRATADOS Capitulo | PAZ Articulo 1.— Los Gobiernos de EJ Salvador y Honduras, reafirman su convencimiento de que la paz es indispensable para !a convivencia y desarrollo armonicos de sus pueblos, y convienen formal y solemnemente en tener por conclufdas las diferencias que han distanciado temporalmente a ambos Esta- dos; y en consecuencia, declaran su firme propdésito de mantener, preservar y 12 consolidar la paz entre ellos, y renuncian en sus relaciones al uso de la fuerza, a la amenaza y a cualquier tipo de presidn o agresion, asi como a toda accion u omisién que sea incompatible con los principios del Derecho Internacional. Articulo 2.— Entre El Salvador y Honduras y entre los nacionales de los dos Estados habrd paz firme y perpetua, sdlida fraternidad y cooperacién per- manente y constructiva. Articulo 3. Ambas partes convienen en solucionar por medios pacificos y de acuerdo con los principios y normas del Derecho Internacional, toda di- ferencia de cualquier naturaleza que en lo futuro pudiere surgir entre ellas. Articulo 4.— Se comprometen, asimismo, a inculcar en el espiritu y el pensamiento de sus respectivos habitantes, a través de programas educativos y culturales, el respeto a la dignidad de ambos Estados y de sus nacionales, y el imperativo de una colaboracién estrecha entre los dos paises, para engrande- cimiento mutuo y mejor servicio al auténtico ideal Centroamericanista. Articulo 5,— Cada uno de los dos Gobiernos, respetando el principio de tad de expresion del pensamiento, procurara obtener la cooperacion de los diferentes medios de comunicacién social, con el fin de hacer efectivo el propésito enunciado en el articulo anterior. Capitulo Il TRATADOS Articulo 6.-- Después de un andlisis minucioso de los distintos tratados, tanto bilaterales, como multilaterales, suscritos entre ambas Partes desde |a in- dependencia hasta el presente, acuerdan: 1. Que en Io referente a los tratados bilaterales, su situacion queda determi- nada por las disposiciones de cada uno de ellos, atendiendo su naturaleza, objeto y propésito, su.duracién o plazo, y eventual sustitucion por ins: trumentos posteriores. ||. Que referente a los tratados multilaterales en los cuales ambos Estados ‘tos se comprometen al cumplimiento de los mismos, con ex- a) Aqueilos que hubiesen sido denunciados por cualquiera de \as Partes, Ye b) Las disposiciones de aquellos otros sobre los cuales alguna de las Par- tes haya hecho reservas 0 declaraciones unilaterales, sin perjuicio de Jo dispuesto en el articulo 35 del presente Tratado. 3 TITULO II LIBRE TRANSITO Articulo 7.-- A partir de la vigencia de este Tratado, cada una de las par- tes permitird el libre transito por su territorio, sin discriminacién de ninguna clase, de personas, bienes y vehiculos de la otra parte, de acuerdo con las le yes y reglamentos del Estado de transito. Articulo 8.-- Para el cumplimiento de lo disauesto en el presente Titulo, se entendera: a) Por “Libre transito de personas”, el ingreso al territorio de una de las Par- tes y la libre circulacién en el mismo, de nacionales de !a otra, por tiempo determinado y sin propésito de permanecer en aquél b) Por “Libre transito de bienes”’, e! transporte en veh(culos 0 por cualquier otro medio, de mercaderias y bienes a través del territorio de una de |as Partes, para su salida con destino a un tercer pais. EI ingreso de bienes de capital y mercaderia de una de las Partes con des- tino a la otra, se regular por las disposiciones que al efecto se establezcan en el Tratado referente al Mercado Comtn Centroamericano, 0 en el Tratado de Comercio entre ambos Estados. c) Por “Libre transito de vehiculos”, el ingreso por tiempo determinado al territorio de una de las Partes y la libre circulacién en el mismo, de ve- hiculos de matricula nacional de !a otra. Articulo 9.— El libre trénsito de personas, bienes o vehiculos, se realizar Por cualquiera de las rutas legalmente habilitadas a este efecto por cada uno de los Estados, y mediante el cumplimiento de requisitos iguales a los que se apliquen en cada uno de los Estados contratantes, a personas, bienes y vehicu- los de cualquier otro de los pafses centroamericanos, TITULO IIT RELACIONES DIPLOMATICAS Y CONSULARES. Articulo 10.— Una vez en vigencia el presente Tratado, quedardn resta- blecidas de pleno derecho las relaciones diplomiticas y consulares entre am- bos Gobiernos, sin necesidad de ninguna otra formalidad. Articulo 11.— Cada una de las Partes se esforzard especialmente por ase- gurar a los miembros de la Misién Diplomdtica de la otra, el pleno goce de los Privilegios ¢ inmunidades que le correspondan de conformidad con los trata 14 dos vigentes y con las practicas internacionales, y velar: constante respeto de Ia libertad de comunicacién de la Mision para todos los fines oficiales y de la inviolabilidad de la correspondencia y de sus locales, vehiculos y demas bienes de la Mision. Articulo 12,— Asimismo deberé cada una de las Partes asegurar el pleno goce de las prerrogativas que correspondan a las oficinas consulares y a los funcionarios consulares de la otra Parte, Articulo 13.— Cada una de las Partes se obliga, ademés, a proporcionar continua y eficaz proteccién a los locales de la Misién Diplomdtica y de las oficinas consulares de la otra, asi como al personal de las mismas, sus familias y residenci Articulo 14.— Dentro de un plazo no mayor de treinta dfas a partir de ia entrada en vigor del presente Tratado, |as Partes procederan a la reapertura de las respectivas Embajadas, asi como a la acreditacién de los Jetes de Misién y a la notificacién del personal diplomdtico de tas mismas. Articulo 15.— Las Oficinas Consulares, sus sedes y las circunscripciones que les correspondan, podré determinarse por simple intercambio de notas, de acuerdo con el Derecho Consular y las practicas establecidas entre ambas Par- tes. TITULO IV CUESTIONES LIMITROFES Capitulo | DE LA FRONTERA DEFINIDA Articulo 16.— Las Partes Contratantes acuerdan, por el presente Tratado, delimitar la frontera entre ambas Republicas en aquellas secciones en donde no existe controversia y que son las siguientes: Seccién Primera: Punto denominado el Trifinio o sea la cima de! Cerro Montecristo, fijado por Delegados de los tres Estados errel Acta numero XXX, punto 59, de la Co- mision Especial E! Salvador - Guatemala - Honduras, levantada el veintitrés y veinticuatro de junio de mil novecientos treinta y cinco, en Chiquimula, Re- pilblica de Guatemala, Seccién Segunda: De la cima del Cerro Zapotal al nacimie.nto de la quebrada de Gualcho y de aqui a la confluencia de dicha quebrada c.: el rio Lempa. De aqui, aguas ee 5 abajo del Lempa, hasta la confluencia o desembocadura en dicho rfo, de la quebrada de Poy, Pacaya, de los Marines o Guardarraya. De este punto, aguas arriba de dicha quebrada hasta su cabecera. De alli linea recta a la pefia de Cayaguanca. Seccion Tercera: De Ia confiuencia de la quebrada Chiquita u Obscura con el rfo Sumpul, aguas abajo de dicho rio, hasta su confluencia con el rio Pacacio. De este punto, aguas arriba del r/o Pacacio, hasta el Mojn Pacacio, que estd en el mis- mo Seccion Cuarta: Del Mojén !iamado Poza del Cajén, en el rio El Amatillo o Gualcuguin, aguas abajo de dicho rfo hasta su confluencia con el rio Lempa y aguas abajo de este rio hasta su confluencia con el rio Guarajambala o rio Negro. Seccion Quinta: De Ia confluencia del rio Guarajambata o rio Negro con el Lempa, aguas abajo de éste Ultimo hasta el sitio donde hace confluencia con el rio Torola, De aqui, aguas arriba del Torola, hasta donde reside por su margen norte |a quebrada de la Orilla, De alli se sigue aguas arriba de dicha quebrada hasta su nacimiento. Seccion Sexta: Del Mojén del Malpaso de Similatén a 1a cumbre 0 mojén del cerro Colo- radito. De alli ai pie del cerro Coloradito donde nace la quebrada de Guarala- pe. De aqui, aguas abajo de dicha quebrada hasta su desembocadura en el rio San Antonio o Similaton, de donde, aguas abajo de dicho r/o hasta su con- fluencia con el rio Torola. De alli aguas arriba de Torola hasta e! punto don- de reside por su margen norte 1a quebrada de Manzupucagua. Seccion Séptima: Dei Paso de Unire, en el rfo Unire, se sigue aguas abajo de dicho rio hasta donde recibe el nombre de rio Guajiniquil 0 Pescado, y aguas abajo hasta su desembocadura en el rio Goascordn, De alli aguas abajo de dicho rio, hasta el punto denominado Los Amates en ei mismo rio Goascordn. Articulo 17,— Las I/neas de frontera delimitadas en el Articulo 16 son limites definitivos entre ambos Estados y serdn invariables a perpetuidad. Capitulo II DE LA COMISION MIXTA DE LIMITES Articule 18.— La Comision Mixta de Limites El Salvador-Honduras, crea- 16 da ¢ instalada el dia primero de mayo de mil novecientos ochents y cuya acta constitutiva forma parte del presente Tratado, a partir de la vigencia dei mis- mo, tendré las siguientes funciones: 10) Demarcar Ia linea fronteriza que ha sido descrita en el articulo 16 de este Tratado. 2°) Delimitar la linea fronteriza en las zonas no descritas en el articulo 16 de * este Tratado. 3°) Demarcar |a linea fronteriza en las zonas en controversia, una vez con- clufda la delimitacién de dicha line: 4) Determinar |a situacién juridica insular y de los espacios mar/timos. Articulo 19.— La Comision desernpeiard las funciones previstas en el ar- ticulo precedente dentro de! plazo de cinco afios contados a partir de \a vigen- cia del presente Tratado. A efecto de que la Comision Mixta de Limites pueda desempefiar |as fun- ciones mencionadas, |as Partes ia dotaran de personal competente y en nime- ro suficiente. Articulo 20.— La Comisidn, en su primera sesién de trabajo, adoptara su reglamento de conformidad con |as disposiciones del presente Tratado. Dicha sesion deberd celebrarse dentro de los quince dias siguientes @ Ia vigencia de este Convenio. Articulo 21.— Para mayor efectividad en el desempefio de las funciones previstas en el articulo 18, la Comision Mixta de Limites, efectuard los si- guientes trabajos: 10) Hacer los levantamientos geodésicos y topogréficos fundamentales que sean necesarios para actualizar los documentos cartograficos existentes sobre la linea de frontera, 20) Demarcar la frontera definida y realizar las labores indicadas en el articu- lo 24. 30) Delimitar la frontera en las zonas no comprendidas en el articula 16, tra- tando de lograr el acuerdo entre las Partes conforme a las disposiciones del presente Tratado, y logrado el acuerdo, comenzar de inmediato las tareas previstas en el articulo 29 en orden ala demarcacion. 4°) Determinar la situacion juridica insular y de los espacios maritimos pre- via a la actualizacién de los documentos cartograficos y de reconocimien- to de las dreas, que sean necesarias. 17 Articulo 22.— Iniciadas las funciones de la Comision Mixta de Limites de conformidad con este Tratado ya no podrd suspender sus trabajos por causa alguna: y si surgiere algin impedimento para continuar los mismos, los Go- biernos tomaran las medidas necesarias para superarlo, en el mas breve plazo posible. Articulo 23.— Los gastos que demande el desempefio de las operaci de la Comisién Mixta de Limites, serén compartidos por iguales partes por ‘ambos Gobiernos. Cada Estado cubriré los sueldos, vidticos y demds gastos del personal de su propia Seccién Nacional. Los dos Gobiernos proveerdn |a seguridad y salvaguardia de los miembros de la Comisién Mixta y de su personal auxiliar, en el desemperio de las tareas que tienen encomendadas, para lo cual suministraran la escolta que fuere ne- cesaria. Los miembros de la Comision Mixta de Limites gozarén de la condicion de diplométicos y tendran derecho a las inmunidades prerrogativas y privile- gios que conforme al Derecho Internacional corresponden a los agentes diplo- maticos. Capftulo III DE LA DEMARCACION DE LA FRONTERA DEFINIDA Articulo 24.~ La Comision Mixta de Limites, para demarcar la Linea cuyas secciones se han descrito en el articulo 16 de este Tratado, procederd al desempefio de su funcién previo reconocimiento de dicha Inea, para determi- nar su realidad geografica. La Comision construiré las mojoneras, columnas y monumentos perdura- bles que hagan visible la linea fronteriza, y elaborara y dibujaré los mapas fi- ales de las secciones respectivas, |os cuales una vez aprobados por ambos Go- biernos, se tendrén como parte integrante de este Tratado. - Los monumentos serin numerados eonsecutivamente y su posicién geo- gréfica propia, asi como |a de los puntos geograficos importantes y cercanos con ellos relacionados, se anotarén en esos mapss.finales. Articulo 25.— Cuando exista diferencia de orden técnico, es decir, cues: tiones puramente de ingenieria, entre ambas Secciones Nacionales respecto de algun punto en la demarcaci6n de la Linea limitrofe, la Comision la referira en un plazo no mayor de treinta dias a la resolucién de un técnico, ingeniero que no tenga nacionalidad ni residencia en ninguna de las dos Republicas, de reconocida competencia ¢ imparcialidad, que ser escogido por las Partes para cada caso especifico. Sino se pusieran de acuerdo las Partes sobre el nombramiento del terce- ro, dentro de un plazo de treinta dias, contados a partir del surgimiento del desacuerdo, cualquiera de elias podrd solicitar al Instituto Panamericano de Goegrafia e Historia de la Organizacién de los Estados Americanos, |a desig- nacion del tercero dirimente, quien tendré los mismos requisitos que el técni- co a que se refiere el inciso anterior. La decision del tercero, que seré definitiva, deberd ser emitida dentro de un plazo no superior a treinta dias, contados a partir de la fecha en que el mismo comunique su aceptacion del cargo. Capitulo lV DE LA DELIMITACION DE LA FRONTERA NO DEFINIDA Articulo 26.— Para la delimitacion de la linea fronteriza en las zonas en controversia, la Comision Mixta de Limites tomaré como base los documen- tos expedidos por 13 Corona de Espafia 0 por cualquier otra autoridad espafio- la, segiar o eclesiastica, durante la época colonial, que sefialen jurisdicciones o Ifmites de territories 0 poblaciones. Igualmente serén tomados en cuenta otros medios probatorias y argumentos y razones de tipo jur{dico, histérico 0 humano o de cualquier otra indole que le aporten |as Partes, admitidos por el Derecho Internacional. Articulo 27.— La Comisién Mixta de Limites propondra a cada uno de los dos Gobiernos |a linea de frontera que deberd ser trazada en las zonas en controversia, 0, en su caso, en una o.més zonas, a través de una acta que serd levantada por triplicado y debidamente suscrita por los miembros de |as res- pectivas Secciones Nacionales y de las que se enviard un ejemplar a cada Go- bierno dentro de los tres dias siguientes a su firma. En el término de sesenta dias contados desde la fecha del acta, los dos Gobiernos, en caso de aprobar la propuesta de |a Comision, procederdn a suscribir el correspondiente Pro- tocolo que recogeré el contenido de dicha acta y se consideraré como parte integrante del presente Tratado. Articulo 28,— En el caso de que exista discrepancia entre |as Secciones Nacionales de la Comision ‘ta de Limites sobre la delimitacion de la linea fronteriza, dicha disorepancia se consignaré en una acta, con mencidn de los elementos en que fundamentan su parecer y los puntos de diferencia, que de- deberd referirse a cada Gobierno para su posible solucién a través de la nego- ciacién diplomética. Los Gobiernos se pronunciaran sobre la discrepancia dentro del plazo de sesenta dias a partir de la fecha en que les fue comunicada el acta, e informa- ran ala Comisién del resultado alcanzado, para los efectos procedentes. Articulo 29.— En los casos en que exista acuerdo de ambos Got 19 sobre el trazo de la linea en \as zonas en controversia, Ja Comision procedera ala demarcacion de a Iinea de frontera en el terreno, ejecutard los trabajos de construccién de hitos 0 monumentos que hagan visible y perdurable dicha linea, realizara el célculo definitivo de las posiciones geograticas y procederd a la elaboracién y dibujo de los mapas finales, |os cuales, una vez aprobados por ambos Gobiernos, se tendrén como parte integrante de este Tratado. Articulo 30.— Si se produjera una diferencia de orden técnico entre las Secciones Nacionales de la Comision Mixta de Limite respecto de algun punto en la demarcacién de la Inea limitrofe en las zonas en controversia, se aplica- ran las normas del articulo 25 de este Tratado. Capitulo V DE LA SOLUCION DE LAS CONTROVERSIAS POR LA CORTE INTERNACIONAL DE JUSTICIA Articulo 31.— Si ala expiracion del plazo de cinco afios establecido en el articulo 19 de este Tratado, no se hubiere llegado a un acuerdo total sobre \as diferencias de limites en las zonas en controversia, en la situacién juridica in- sular, 0 en los espacios maritimos, o no se hubieren producido os acuerdos previstos en los articulos 27 y 28 de este Tratado, las Partes convienen en que, dentro de los seis meses siguientes; procederd a negociar y suscribir un compromiso por el que se someta conjuntamente |a controversia 0 contro- versias existentes a la decision de la Corte Internacional de Justicia. Articulo ,32.— El compromiso a que sé refiere el articulo anterior debera contener. a) 1 sometimiento de las Partes a la jurisdicci6n de la Corte Internacional de Justicia para que decida la controversia o controversias a que se refiere el articulo anterior. b) Los plazos para la presentacin de los escritos y el nimero de éstos; y cc) La determinacién de cualquier otra cuestién de naturaleza procesal que fuese pertinente. Ambos Gobiernos acordarén |a fecha para la notificacién conjunta del compromiso a la Corte Internacional de Justicia, pero, en defecto del ecuer- do, cualquiera de ellas podra proceder a la notificacién, comunicandolo pre- viamente a la otra Parte por la via diplomatica. Articulo 33.— Si dentro del plazo de seis meses establecido en el articulo 31, las Partes no han podido lograr acuerdo sobre los términos del compromi- 50. cualquiera de ellas podré someter, mediante demanda unilateral, la contro- 20 versia 0 controversias existentes a la decision de la Corte Internacional de Jus- ticia, comunicdndolo previamente ala otra Parte por la va diplomatica, Articulo 34.— No obstante lo dispuasto en los articulos 31 y 33 de este Tratado, las Partes, si lo creyeran conveniente y de comun acuerdo, podrén decidir que la controversia sea oida y fallada por una Sala de la Corte Inter- nacional de Justicia, haciendo uso de los procedimientos establecidos en el Estatuto y en el Reglamento de dicha Corte. Articulo 35.— El sometimiento expreso que aqui se hace respecto a la aceptacién de: la jurisdiccion de la Corte Internacional de Justicia, deja sin efecto, por lo que se refiere a las Partes entre si, cualquier reserva que uno u otro de los dos Estados contratantes haya efectuado al haber hecho uso de la cldusula facultative que se menciona en el articulo 36, pérrafo 2, del Estatuto de la Corte Internacional de Justicia, Las Partes, conjunta o separadamente notificara el texto de este articulo al Secretario General de las Naciones Unidas, para los efectos del retiro de la reserva mencionada. La notificacion @ que se refiere el parrafo anterior se realizaré dentro del plazo de cinco afios previsto en el articulo 19 de este Tratado General, 0, en su caso, antes de recurrir a la Corte Internacional de Justicia, en el supuesto del articulo 39 de este mismo Conveni Si no se hiciere tal notificacion dentro de los plazos sefialados, se enten- derd a todos los efectos, que las reservas existentes en la raferida declaracion de aceptacién de {a jurisdiccién obligatoria de !a Corte, no serin aplicables en las relaciones entre las dos Republicas, Ambas Partes se comprometen asimismo, ano introducir reserva alguna que obstaculice su propésito de llegar a un arregio definitivo de las controver sias. Todo lo anterior se entiende sin alterar lo establecido en el articulo 38 de este Tratado. Articulo 36.— Las Partes convienen en ejecutar en un todo y con entera buena fe el fallo de la Corte Internacional de Justicia, facultando a la Com sién Mixta de Limites para que inicie, dentro de los seis meses contados a par: tir de la fecha de Ia sentencia de |a Corte, ia demarcacion de la linea fronteri- za establecida en dicho fallo. Para dicha demarcacién se aplicaran las normas establecidas sobre ta materia en este Tratado. 21 Capitulo VI DISPOSICIONES GENERALES Articulo 37,— Mientras no se proceda ala delimitacion total de la fronte- ra de conformidad con |o establecido en el presente Tratado, los dos Estados se comprometen ano perturbar 0 alterar mediante ningtin hecho, acto o situa- cién nueva, el estado de cosas existentes en la zonas en controversia antes del catorce de julio de mil novecientos sesenta y nueve y se obligan a restablecer- Jo, en la medida en que se hubiera modificado, asi como a adoptar, de comin acuerdo, las medidas adecuadas para que sea respetado, con miras a garantizar en todo momento la tranquilidad de dichas zonas. Los acuerdos de orden politico o militar que se concertaron a partir de mil novecientos sesenta y nueve y que determinaron situaciones transitorias en ia frontera, no perjudicaran 0 menoscabarén los derechos que cada Estado pudiera tener sobre las zonas en controversia Articulo 38.— Mientras esté pendiente el plazo de cinco afios estattecido en el articulo 19 del presente Tratado, en lo que se refiere ala delimitacion de las zonas en contraversia, ninguna de las Partes podré recurrir unilateralmente 2 otro madio de arreglo pacifico de conflictos, ni plantear el asunto ante Orga- nismos Internacionales. Articulo 39.- Sin perjuicio de |o establecido en el articulo anterior y en el 19 de este Tratado, las Partes de comtin acuerdo, podran recurrir ala Corte Internacional de Justicia antes del vencimiento de los cinco afios consignados en dichas dispasiciones. TITULOV MERCADO COMUN CENTROAMERICANO Articulo 40.— El Salvador y Honduras declaran su firme propdsito de contribuir a la reestructuracion y fortalecimiento del Mercado Comtin Centro: americano, propiciande la suscripcién de! correspondiente Tratado de Integra- cién Econémica Centroamericana, sobre bases mas justas y equitativas, a efec- to de lograr la creacién de una verdadera comunidad econémica y social con los otros paises de centroamérica Articulo 41.— Mientras se logran los propésitos mencionados en el ar-” ticulo que antecede, ambos gobiernos regularén sus relaciones comerciales mediante un Tratado Bilateral de Comercio, para lo cual ambas Partes contra- tantes se obligan a designar dentro del plazo de tres meses, a partir de ‘a entra- da en vigor de este Tratado General, los respectivos Delegados que formaran la Comision encargada de formular el correspondiente Proyecto. 22 TITULO VI RECLAMACIONES Y DIFERENCIAS Articulo 42,— Cada una de las Partes renuncia a reclamar ala otra indem- nizaciOn o reparaciones por los dafos y perjuicios que se hubieren causado con motivo de los acontecimientos ocurridos en el mes de julio de mil nove- cientos sesenta y nueve, 0 en la época inmediata anterior, 0 como consecuen- cia de hechos Que tengan conexion directa o indirecta con los mencionados acontecimientos. TITULO VII DERECHOS HUMANOS Y FAMILIA Articulo 43.— Cada Parte se obliga, en relacion con los nacionales de la otra, a respetar y proteger los derechos y libertades esenciales de la persona humana, a garantizar su libre y pleno ejercicio y a velar porque no se violen o conculquen por autoridades, funcionarios o particulares. Articulo 44.— Asimismo, cada una de las Partes: 1) Ajustard su conducta a los principios consagrados en la Carta de la Orga- nizacién de los Estados Americanos, en la Declaraci6n Americana de los Derechos y Deberes de! Hombre, en la Declaracién Universal de los Dere- chos Humanos y en la Convencion Americana sobre Derechos Humanos o Pacto de San José. Il) Permitiré que en su territorio puedan residir o establecerse los naci onales de la otra Parte y dedicarse a cualquier actividad licita, sujetos Gnice nen- te a las mismas condiciones y reguiaciones migratorias que se apliquen a los nacionales de cualquier otro de los pases centroamericanos. Articulo 45.— Dentro de los propositos centroamericanistas que animan a las Partes, éstas se obligan a que sus respectivas legislaciones internas propi- cien el maximo respeto a los derechos humanos de los nacionales de ambos Estados y de manera especial a los derechos de la vida, la seguridad personal, la libertad, la propiedad y la integridad de la familia. TITULO VIII COMPROMISO DE FIEL CUMPLIMIENTO Articulo 46.— Ambas Partes contratantes se comprometen al fiel cumpli- 23 muento del presente Tratado, y si en el futuro se presentare alguna diferencia © desacuerdo entre El Salvador y Honduras sobre la interpretacion de este Tratado, y sus Protocalos anexos, en su caso, o en sus relaciones politicas, economicas 0 de cualquier otra fndole, ambos Gobiernos procuraran encon- trar las mejores soluciones por medio de negociaciones directas, conservando inalterable el espiritu de paz y fraternidad que ha hecho posible la suscrip- cién de este Tratado. TITULO IX RATIFICACION Y VIGENCIA Articulo 47.— El presente Tratado seré aprobado y ratificado por las Partes de conformidad con sus propias regulaciones internas, y entrard en vi gencia en la fecha del canje de los respectivos instrumentos de ratificaci que tendra lugar en Tegucigalpa, D.C., Honduras, Centroamérica. Articulo 48.— Una copia del presente Tratado sera depositada en la Se- cretaria General de la Organizacion de las Naciones Unidas para los efectos del articulo 102 de la Carta de esa Organizacién, y otra copia en la Secretaria General de la Organizacion de los Estados Americanos, EN FE DE LO CUAL, os Plenipotenciarios arriba mencionados firman et presente Tratado en dos ejemplares igualmente auténticos, que sellan con sus sellos respectivos en la ciudad de Lima, Peru, a treinta de octubre de mil no- vecientos ochenta, Fidel Chavez Mena César A. Elvir Sierra Ministro de Relaciones Exteriores Secretario de Estado en el Despacho de El Salvador de Relaciones Exteriores de Honduras 24 DISCURSO DEL CANCILLER FIDEL CHAVEZ MENA EN EL ACTO DE FIRMA DEL TRATADO GENERAL DE PAZ ENTRE EL SALVADOR Y HONDURAS Sean mis primeras palabras viva expresion del regocijo que embarga al pueblo y gobierno salvadorefios por haber arribado a la paz con la hermana Republica de Honduras. En esta ceremonia se pone fin aun capitulo infortu- nado de nuestra historia, que nos dejé lutos, frustraciones y tristezas, natura. les secuelas de un conflicto que jamas debid Beurrir. Nuestro regocijo es en Particular profundo porque es uno de los pueblos con e| que nos hemos visto més proximos, més ligados por !a historia y las tradiciones. Hace unos momentos se escucharon los himnos nacionales de Honduras y El Salvador, 10 que destaco camo simbolo del reencuentro de dos paises hermanos que por azares del destino se habjan distanciado. Nuestros himnos nacionales t#ansmiten sentimientos de paz y fraternidad. Al pueblo hondure- fio le envio el abrazo célido del pueblo fraterno de El Salvador y le digo que este es un dfa feliz para nosotros porque les guardamos afecto y porque nos anima un sincero ideal, herencia del pasado y aspiracion del futuro, como es la unién en una sola patria, grande y prospera, en la que imperen la paz, la jus. ticia y la libertad. A once afios del conflicto, nos encontramos hoy en e| punto culminan- te de un largo esfuerzo por la armonia. En ese proceso tuvieron destacada labor patridtica muchos hombres, en un duro empefio por lograr superar las iferencias. Merecen especial mencién, los miembros de ta Comisién Técni- ca y de la Comision Negociadora y de Limites quienes, siempre demostraron su acentuado espiritu de conciliacion y fraternidad, sus ideales centroamerica- nistas, su capacidad y, sobre todo, su profundo amor a nuestro pars. Reciban todos ellos, jos presentes y los ausentes, nuestro testimonio de reconocimien- to. La Organizacién de Estados Americanos desempefié una funcidn desta- cada. Los Cancilleres y los Embajadores americanos dedicaron muchas horas al debate y ala busqueda de la solucién pacifica. Su papel también ha queda- do registrado en los anales de nuestra historia. Varios afios se requirieron para alcanzar la dificil decision de concertar un proceso de mediacién, en virtud de un tratado suscrito el 6 de octubre de 1976 por los Cancilleres Mauricio Borgono y César Batres. Aprovecho la oportunidad para honrar la memoria, del Canciller martir Mauricio Borgonovo quien siempre trabajé por |a paz y lucho por lograr un mayor bienestar por nuestros pueblos y demostré, constantemente, su espiritu centroamericanista. El acierto de haberse proporcionado y realizado las negociaciones directa- mente, enmarcadas en el proceso de mediacién, fue la clave procesal del arre- 25 glo. En efecto, hay muchos medios jurfdicos establecidos en el derecho inter- nacional para la solucién pacffica de las controversias, pero se ha evidenciado la negociacién directa como la via por excelencia en vista de que permite el intercambio franco y abierto de la tesis y argumentos. La designacion del mediador recafda en el doctor don José Luis Busta- mante y Rivero fue atinada, pues él supo conducir con prudencia los dificiles y a veces espinosos senderos de |a negociacion. Es grande y sincera la gratitud que profesamos al doctor Bustamante y Rivero, quien ha podido lograr un nuevo triunfo en la notable estela de su vida, que debe enorgullecer ala fami- lia latinoamericana, de la que es uno de sus mas preclaros hijos. Por eso, con todo mérito y justicia, decidimos incorporar en el texto del Tratado General nuestra gratitud por la valiosa mediaciOn del ilustre juriscon- suito y estadista peruano, que tanto renombre ha alcanzado por sus brillantes desempefios en la Presidencia de !a Corte Internacional de Justicia y en la Pre- sidencia de este hospitalario pars, cuna de la civilizacién incaica. La paz es una situacién natural a la estructura espiritual del ser humano y de las sociedades, y posee una dinaémica que se manifiesta dia a dia en la coo- peracién, la solidaridad y el intercambio. Por eso, la paz es e! triunfo del esp/- ritu y la razon, sobre la fuerza. Una concepcién objetiva del espiritu humano muestra como consustan- cial la bGsqueda por solucionar las controversias. La utilizacion de los medios pacificos o violentos, se constituye en un dilema en ese proceso volitiva, Se ponen asi de manifiesto profundas causas que, muchas veces, convierten la violencia en medio, ante la dificultad del resultado por la via de la paz, o cuando la frustracién o los arrebatos prevalecen. Ante esa certeza, rechazo la violencia como solucién satisfactoria a los problemas de los hombres y de los pueblos, pero deben erradicarse sus causas para favorecer el sendero pacifico det didlogo. No puedo aceptar como medio legrtimo la guerra entre los pue- blos; como también considero inadmisibles el terror y el crimen que tratan de ser justificados por el fin que se pretende. Si el ideal de fa humanidad estriba en construir un mundo en donde vivir mejor, la paz es el supremo valor, puesto que la guerra trabaja por destruir y por tanto resulta contraria a la raz6n y al destino de la humanidad. La paz es el triunfo de los inconformes con la violencia y se realiza en homenaje a la justicia y a la verdad. La paz cura las heridas y se perfila crea- dora y llena de esperanzas hacia el futuro. La paz es tranquilidad, reconciliacion y amistad, y en nuestro caso, el triunfo inequivoco de la fraternidad. Sostengo firmemente que la paz la hacen los pueblos y que, por ende, la firma de este Tratado es manifestacién de una voluntad formada en la con- 26 ciencia de ambas naciones, que condujo a crear el clima propicio para encon- trar las formulas adecuadas, mutuamente satisfactorias, que hacen del enten- dimiento acordado una victoria comin. De allf que la vigencia del Tratado General de Paz de Honduras y El Sal- vador, debe proseguirse con un flujo cultural entre ambos pueblos, por una coordinacién y respeto de intereses en el campo de la industria, de !a agricul- tura, del comercio, por la cooperacién en el campo de la ciencia y la tecnolo- gia. Por la fraternidad, en fin, en el més hondo sentido de la palabra. Considero oportunas estas reflexiones cuando vivimos un tiempo de vio- lencia. Realmente es muy dificil la situacién del mundo actual, tan cerca del peligro de la guerra, Una vision realista de las tensiones y crisis que se produ- cen en la actualidad nos lleva a afirmar, sin ambages, que los riesgos que ac- tualmente amenazan a la paz mundial, son cada vez mayores y que es raro encontrar razones para el optimismo. No es dable abrigar esperanzas de que el mundo preserve la paz y se enca- mine hacia la prosperidad, si consideramos la reciente tendencia de los suce- sos y enfrentamientos militares. Esto reafirma nuestra conviccién de que los problemas mundiales deben encararse con el didlogo y con el mayor esfuerzo por disminuir las tensiones merced a un espiritu constructivo y a una voluntad, decidida a asegurar la uti- lizacion de los medios establecidos por el derecho. Debemos esforzarnos por crear una atmésfera de confianza entre las na- ciones y los pueblos para lograr un futuro con paz, sin agresiones, interven- ciones, guerras o amenazas. La paz no puede lograrse con la preparacion para la guerra. El didlogo politico y e! desarrollo econdmico y social son empresas realistas que, al eliminar las causas de los desequilibrias entre los hombres, haran prevalecer la paz. Es perturbador observar como, frente ala aspiracién de la mayoria de las naciones de vivir en paz, se produce un incremento masivo de la produccion de armas de gran poder mortifero, a sabiendas de que una nueva conflagra- cion podria llevar a la utilizacion de las armas nucleares y ala destruccion to- tal de la humanidad. Por eso resulta inusitado y esperanzador el que se produzcan acuerdos que conduzcan a la paz, Creo que la firma del Tratado General de Paz entre El Salvador y Honduras es un acontecimiento de trascendencia internacional, no sdlo por su importancia intrinseca bilateral, sino en el frio contexto del mundo actual. Deseamos hacer llegar este acto a otras nacionas, como un mensaje de op- timismo en un mundo convulsionado por las ansias de poder y sojuzgamiento, dogmatismo e intolerancia, 27 Pienso que debemos empefiarnos por evitar el sufrimiento humano, que ese Hebe ser un mévil de la accion politica, que tenemos que ser |o suficiente sensatos y responsables para nunca dejarnos ser arrastrados por la marejada de la violencia, Es riguroso para mi, en este orden de ideas, pensando en la situacién de violencia que azota mi pais, hacer llegar unas palabras de fraternal y solidario aliegto a los salvadoreiios, significandoles las posibilidades inmensas que ofre- cen el didlogo y Ia voluntad de encontrar los senderos del entendimiento y-la coneordia al producirse un cambio de actitudes, en el sentido de dejar a un lado el enfrentamiento bélico y aceptar, valientemente, con medios de lucha, el debate, la negociacién y la confrontaci6n civilizada de las ideas. La paz externa debiera servir de marco propicio para la pacificacion inter- na, para el establecimiento de una sociedad democratica, solidaria, pluralista Y participativa, para hacer irrefragable la plena vigencia de los derechos huma- os, en su amplia gama de manifestaciones civiles, politicas, econdmicas y so- ciales. En toda sociedad es imperative que prevalezcan la justicia social y el res- peta de os derechos humanos, como fundamento esencial de ia paz, La causa de los derechos humanos debe ser una accién vigilante y de tute- la, constante y universal y tener como objetivo el crear un sistema integral en el que no se excluyan, ni continentes ni paises por diferencias ideol égicas 0 politicas. El respeto a los derechos del hombre debe contraponerse a la vio- lencra, la injusticia, los abusos y la imposicién, vengan de donde vengan, E! movil de la accién debe ser garantizar al hombre su integridad fisica y moral, en el contexto de la sociedad. Invito a los salvadorefios a emprender con el mayor de los entusiasmos una cruzada de paz y hago un llamado a todos los sectores, a proponernos iniciar una nueva era de armonia social y progreso economico. ' Esta base, que hoy estamos forjando, debemos de alimentarla y desarro: Harla en el plano nacional, en una busqueda tenaz por eliminar las causas de la desintegracién social, generada por la cequera o el empecinamiento de pasa- dos gobiernos y sectores regresivos, Debemos procurar incesantemente al- canzar altos niveles de justicia social a través de una consolidacién y amplia- cién de reformas estructurales, que satisfagan los justos anhelos de justicia y libertad de todo el puebio. Me mueve la conviccion de que no hay nada, absolutamente nada, que no pueda resolverse por el camino del dialogo, por medio del planteamiento frar co de los problemas y de sus soluciones. Si hemos dado un ejemplo al mundo en el terreno de las relaciones inter- Nacionales, hagamos e! esfuerzo de una solucién pacifica en el marco de los 28 problemas nacionales. Este Tratado, tan arduamente concertado, es producto de un espiritu po- sitivo, Puedo asegurar que la motivacion de la Junta Revolucionaria de Go- bierno, incorporada en la Proclama de la Fuerza Armada del 15 de octubre de 1979, al fijar como objetivo prioritario de su accion externa el Ilegar a una so- lucion del diferendo con Honduras, as/ como el hecho de que ésta haya sido a esfera de las actividades de la Cancilleria a !a que hemos dedicado mayor tiempo, ha sido y es, inequfvocamente, la de restablecer con esa hermana Re- publica nuestro pleno ambito de relaciones, como un resultado de la vocacién nacional hacia la fraternidad centroamericana. Deseamos superar el reino de lo absurdo y encauzar nuestros vinculos con Honduras y con todo otro pais, amante de la paz en las normas y princi- pis de derecho internacional que hacen referencia, a las relaciones de amistad y ala cooperacion entre los Estados. Es para nosotros de absoluta relevancia el poner énfasis en el acatamiento de las normas y principios de la Carta de las Naciones Unidas, de la Carta de la Organizacion de Estados Americanos y de ia Carta de |a Organizacion de Esta dos Centroamericanos. El promover el imperio del derecho entre ambas naciones, no sélo contri- buiré a nuestro interés compartido sino que, servird para fortalecer la paz re- gional y las relaciones de cooperacién en un plano de reciproco respeto, con efectos en todo el Istmo Centroamericano, Manifestamos a nuestros hermanos de Centro América |a aspiracion de vivir en paz, como buenos vecinos, y que estamos dispuestos a practicar la to- lerencia como valor de entendimiento, sobre Ia base de! respeto mutuo, por encima de las diferencias existentes entre los sistemas politicos, econémicos y sociales, Creemos en el estricto cumplimiento de la obligacién de no intervenir en los asuntos de otros paises, para evitar crear situaciones que amenacen la con- vivencia pacitica. Aceptamos y reiteramos abstenernos de recurrir a la amenaza 0 al uso de la fuerza para la solucion de las diferencias y nos comprometemos a la bus- queda de los medios pacificos, Hetteramos nuestro credo por el derecho a la libre determinacion de los pueblos y el correlative deber de los demés Estados de abstenerse de instigar, ayudar 0 participar en actos de guerra civil o en actos de terrorismo en otro Estado. El Tratado General de Paz recoge nuestros mas preciados anhelos de fra- ternidad, paz firme y duradera, armonia y cooperaci6n activa, y destaca nues- zs tra voluntad polftica fundamental de que es causa sagrada la reconstruccién de la Patria Centroamericana. En esos objetivos, dos paises entrelazados por la geograffa, la historia, la religion, las tradiciones y la cultura, que comparten problemas y esperan- zas, han obtenido la superacién de sus diferencias. Ambos se proyectan con renovado entusiasmo hacia el futuro, en un nueva marco de vinculos que tie- nen la solidez de fa reflexion largamente madurada. Los intentos de reconciliacion finalmente fructificaron y sus multiples beneficios desde ya se pueden colegir. . La apertura de las fronteras permitira que los pueblos de Honduras y El Salvador, se den la mano en un reencuentro que borre para siempre cicatrices y sinsabores entre dos hermanos que estaban distanciados. Hemos finalmente logrado la paz, en el bien mayor de nuestras socieda- des; la paz, que es progreso, en tanto que la guerra noes mds que un estado patologico-social. Hemos alcanzado la paz y con ello despejamos nubes den- sas y sombrias. . Construiremos esa paz sobre los errores y aciertos de! pasado, por encima de las angustias y necesidades del presente, con vista a los |ogros fecundos del futuro. La historia, cambio constante y sin término, ha demostrado como el des- tino depende del esfuerzo y de las metas que el hombre se forje para el porve- nir, Con buena fe y confianza debemos emprender una marcha de dindmica renovacion y bienestar, establecida en la paz. Este Tratado debe servir para confortar al hombre de nuestra América y para afirmar la autoconfianza y la autovaloraciOn de nuestros pueblos. En esta solemnidad esta presente el espiritu de José Matias Delgado y de José Cecilio del Valle, de José Simeon Cafias y Francisco Morazan; asi como, el ideal de Simon Bolivar y de José de San Martin. La inspiracion sublime de esos histdricos legados gravita sobre nuestras cabezas descubiertas al aire del futuro, Deseo expresar mi reconocimiento a la actitud patridtica y centroameri- canista de mi amigo el Canciller de Honduras César Elvir Sierra, que hizo fruc- tifero el didlogo y permitid el entendimiento. Patentizo igualmente mis reconocimientos al pueblo del Pert, que ha dado un ejemplo al mundo con la instauracion de un régimen democratico y respetuoso de las libertades, y nuestros agradecimientos al Gobierno de este pais, a su Presidente, don Fernando Belaunde Terry, luchador por la demo- cracia en el continente, y a su distinguido Canciller, don Javier Arias Stella, 30 por su eficaz contribucién, que hizo posible Ja presente ceremonia de |a paz en este suelo fecundo y cordial La Junta Revolucionaria de Gobierno de EI Salvador se siente orgullosa y satisfecha de los acuerdos alcanzados, Soy portavoz de ella al transmitir un mensaje de amistad y augurios de bienestar para el pueblo y Gobierno del Per, en este memorable dia, Humildemente doy gracias a Dios por haberme permitido este grandioso + @ inolvidable momento y pidamos al Creador que, para siempre, nos dé la paz. MUCHAS GRACIAS 31 DISCURSO DEL SENOR CORONEL CESAR ELVIR SIERRA, MINISTRO DE RELACIONES EXTERIORES DE HONDURAS PRONUNCIADO EN EL ACTO DE FIRMA DEL TRATADO GENERAL DE PAZ ENTRE HONDURAS Y EL SALVADOR, CELEBRADO EN EL "SA- LON DE LA PAZ” DEL PALACIO DE GOBIERNO DE LIMA, PERU, EL JUEVES 30 DE OCTUBRE DE 1980. La majestuosidad de este recinto y Ia evocacion de ser el marco de la vida institucional peruana, nos proporcionan el ambiente propicio para la conclu: sién del Tratado General de Paz entre Honduras y €! Salvador, que acabamos de suseribir. Constituye este acto solemne, la culminacién exitosa de la mas alta aspi- racién del pueblo y gobierno de Honduras que es 1a de vivir en paz con todas las naciones de la tierra y, muy especialmente, con los paises vecinos y herma- nos que un dia fueron parte de una sola patria centroamericana, Es asimismo, una reafirmacién de la fe de mi pueblo y mi gobierno en los procedimientos Pacificos establecidos por el derecho para la solucién de las controversias in- ternacionales, en ia creencia, y |o prueba el acto de esta noche, que entre los hombres y entre las naciones no hay problemas que no sean susceptibles de soluciones por la via paeffica y civilizada. Hemos Ilegado a un acuerdo que nos ha significado mas de diez afios de arduas y diffciles negociaciones politicas y militares, en las que por designio providencial he tenido plena participacion, iniciadas en la Casa de |as Améri- cas y continuadas a lo largo de un peregrinaje geogrdfico historico que incluye a los hermanos pajses de Costa Rica, Guatemala, México, Nicaragua, Panama y Estados Unidos de América y finalmente, esta ciudad de los virreyes, la an- tafiona y hospitalaria Lima, que por feliz coincidencia es |a cuna geografica de Nuestros ancestros: los aztecas, los mayas y los incas. Todas estas instancias tuvieron sus matices propios de esperanza, de desaliento, de optimismo y de frustracién. Sin embargo, también todas ellas se desarrollaron dentro del res- peto, la altura civica y la caballerosidad que caracterizan las negociaciones de los intereses de dos Estados en las que naturalmente, cada una aboga por los sagrados intereses de su pais. Es por ello que hoy, desde la prometedora pers- Pectiva actual, podemos ver que en todo el proceso no hubo platica infructuo- sa y que aun, de aquellas que en su tiempo nos Ilenaron de desaliento, siempre quedo algo positivo. Fue precisamente después de una de tantas de esas ago- tadoras sesiones en la que se suscribié el “Acta de Protocolo de Managua”, donde surgié Ia idea de someter todo el diferendo entre los dos paises, al pro- cedimiento de mediacion, lograndose firmar el respectivo convenio el 6 de octubre de 1976. La suerte quiso favorecernos al resultar designado para el dificil cargo de mediador, nada menos que el excelentisimo sefior doctor don José Luis Bustamante y Rivero, ilustre ex-Presidente dei Peru y de la Corte Internacional de Justicia y hoy Senador Vitalicio de |a RepGblica. 32 Del procedimiento de mediacion, que en este caso permite ademés las ne- gociaciones directas, a veces se afirma que no es el medio més idéneo para llegar a la solucién definitiva de una controversia. Sin embargo, los hechos estan demostrando, que cuando el mediador, ademas de ser un caballero es un jurista en el més amplio sentido de la palabra y las partes manifiestan su vo- luntad pol{tica de arreglo, la mediacion es tan efectiva como cualquiera de los otros medios de solucion pacitica. El doctor Bustamante y Rivero puso a dis- posicién de Honduras y El Salvador su talento preclaro, su vastfsima experien- cia y, sobre todo, su inagotable paciencia de maestro y su enorme calidad hu- -mana, Con su inapreciable ayuda, las largas negociaciones directas entre los dos Estados pusieron en evidencia la firme voluntad de solucionar pacificamente el problema que ahora ha concluido con la firma de este Tratado General de Paz que era el objetivo contemplado en ei Convenio de 1976. E| Tratado re- gula los temas de las siete resoluciones aprobados por la Décima Tercera Reu- nion de Consulta de los Ministros de Relaciones Exteriores de América el 27 octubre de 1969 y que se refiere a paz y tratados, libre trénsito, relaciones di plométicds y consulares, cuestiones limitrofes, mercado comin centroameri cano, reclamaciones y diferencias y derechos humanos y famili EI contenido de! documento suscrito revela los esfuerzos mancomunados de dos paises que por tradicion y natural afinidad habian estado siempre vin- culados por estrechos lazos de amistad, por nobles aspiraciones comunes y por palpables muestras de entendimiento mutuo, No debemos olvidar nunca que ambos pueblo’ cuentan como herencia inmarcesible, realidades como su cultura maya, la unidad federativa de sus orfgenes, con la orientaci6n recibida de sus préceres, con la huella preclara que dejara en tierra salvadoreiia la som- bra grandiosa de Francisco Morazén, el hecho significativo de haber comparti- do ilustres mandatarios de la talla de Dionisio Herrera y Juan Lindo, la fervo- rosa admiracién comun por héroes gomo Gerardo Barrios y Trinidad Cabafias y, sobre todo, la indeclinable vocacién unionista que los hizo participar en pactos y convenciones federalistas. De ahi que, para nosotros, este sea un acontecimiento singular en los ana- les de la América Central que, por nuestro medio, solemnemente sellan y rati- fican nuestros nobles pueblos en compromiso formal de darle estricto y rigu- ros0 cumplimiento a todas y cada una de las clausulas del Tratado General de Paz, con el fin de no defraudar a todos los que hah contribuido a tan fructuo- 30 logro que hoy cimienta sdlidamente nuestra amistad, a la vez que ratifica su permanente devocién por los principios consagrados en el derecho interna- cional. Hemos querido echar un velo sobre los hechos del pasado, a fin de poder afrontar nuestro destino comin con esp/ritu altruista, libre de resentimientos 0 de rencores. No significa esto sin embargo, que debamos olvidar la doloro- sa experiencia dejada por los acontecimientos de 1969 y, mucho menos, borrar de nuestra memoria a todos aquellos valientes soldadas y ciudadanos 33 que, de una y otra parte, cayeron en el campo de batalla, ofrendando la vida or su patria, Estos hombres humildes, al traspasar |os umbrales de la muerte en el cumplimiento de un sagrado deber que les imponta la patria, son los Gnicos que tienermderecho a reciamar ios laureles del vencedor, pues su sacri- ficio no fue en vano y su sangre heroica servird de generoso abono para una nueva vida de permanente comprensién, de tolerancia y de respeto mutuo entre sus pueblos, E! resultado de esta negociacién nos conmueve por los fru- tos que ella producira entre Honduras y El Salvador; y alcanzaré también a los otros hermanos centroamericanos y al mundo entero les maravillars. Mientras otros pueblos dirimen sus diferencias por el atajo de la guerra o la convierten en inminente, desconociendo el derecho y a paz, aqui estamos dando un ejemplo pacificador y estamos sembrando, entre el odio y la violencia del mundo, las almas de la convivencia y la solidaridad La situacién convulsiva por la que atraviesa Centroamérica es motivo de inguietante interés para el mundo y de honda-preocupacién para mi pals. La violencia que, desde hace varios afios, sacude a algunos de los paises del drea, conmueve fos sentimientos mds profundos del pueblo hondurefio, que no puede ver con indiferencia el derramamiento de sangre de hermanos. La his- toria demuestra que la violencia, como peste letal, siempre tiende a extender- se y nosotros, habitantes de aquella regian no podemos ignorar el peligro de un posible contagio pero es imperativo decirle al mundo, que a Centroaméri- ca la conmueve el terrible drama politico, econémico y social de !os pueblos en desarrollo; es la miseria misma la que nos lleva ala violencia. La democra- cia con bases econdmicas y sociales para unos pocos no es un sistema justo por ahora. Es por ello que Honduras desde hace varias décadas, emprendio un proceso de cambios econémicos y sociales tendientes a lograr un mayor beneficio material y cultural para su pueblo, cambios que de continuar con su ritmo en ef clima de tranquilidad que hoy disfrutamos, es indudable que lo- grarn al final los objetivos para los que fueron disefiados, En la actualidad, mi pais esté involucrado en un proceso histérico que nos Hevard hasta la instalacién de un nuevo orden institucional, similar en cir~ cunstancias al que, muy recientemente, vivid el pueblo peruano. Estamos convencidos de que el desarrollo integral del pas, sélo puede alcanzarse bajo un régimen de gobierno absolutamente democratico, resultado de la voluntad mayoritaria de la ciudadania y capaz de garantizar la justicia para todos, la es- tabilidad politica y social y el respeto irrestricto de la vida, la libertad y ta dig- nidad de la persona humana. Honduras, geogréficamente colocada en el propio corazén de Centroamé- rica, est llamada a desempefiar un papel importante en |a geopolitica del 4rea, afianzéndose como un pais de libertad y de democracia, tolerante de las mas diversas ideologfas polfticas y econdmicas, pero firme defensor del siste- ma de vida que, por voluntad propia, ha escogido, Respetamos los principios de autodeterminacién y de no ingerencia en los asuntos internos de otros pai- ses, y ldgicamente, reclamamos, a nuestra vez, un trato de igual respeto por parte del resto de las naciones de la tierra. 34 Tenemos confianza en que la justa y digna solucian del problema hondu. refio-salvadorefio, seré un factor positive para aliviar las tensiones existentes en el |stmo y desde ahora mismo, mi pais ofrece su més leal y desinteresada colaboracién en todos los esfuerzos encaminados a que la concordia y Ia fra- ternidad vuelvan a ser las caracteristicas de la Centroamérica con que sofiaron Valle, Morazan, Arce, Molina, Delgado, Barrundia, Larreinaga, y todos los de- més préceres que le dieron vida como nacion independiente. En este proceso de normelizacién, que hoy culmina bajo tan felices aus. picios y que se ha desarrollado a lo largo de diez afios, que para la efimera vida humana son un lapso considerable, pero en la existencia permanente de los estados son, quizd, s6lo un instante, han habido una serie de hombres que se consagraron de lieno a la busqueda de arreglo pacifico satisfactorio que finalmente se ha logrado. Pero no Gnicamente hondureftos y salvadoresios ofrecieron sus mejores luces a este fin y son dignos de nuestro mas sincero re conocimiento. En un gesto de genuina solidaridad americana, nos tendieron su mano amiga personalidades como José Antonio Mora, ex-Secretario Gene. ral de la Organizacin de los Estados Americanos, ex-Canciller del Uruguay, ciudadano de América, desafortunadamente ya desaparecido, a quien como moderador del Grupo Bilateral de Trabajo, tocé iniciar los contactos directos entre las partes. Con el mismo agradecimiento pronunciamos el nombre de Antonio Gémez Robledo, diplomdtico mexicano de la mas noble alcur quien con exquisito tacto, se supo desemperiar como Director de Debates en las platicas celebradas en el Palacio de Tlatelolco, durante los meses de setiem- bre a diciembre de 1973, no puede quedar en el olvido la actividad incansable y efectiva desarroliada por Alejandro Orfila, actual Secretario General de ia OEA, para lograr la firma del Convenio de Mediacion de 1976, mediacion que, como ya hemos dicho, fue dirigida con sabiduria y entrega total por don José Luis Bustamante y Rivero. Pero seria injusto de mi parte que Unicamente me refiriera a estas perso- nalidades ilustres. Es un honroso deber hacer piiblico reconocimiento de la labor desarrollada por la Organizaci6n de los Estados Americanos, la cual, por medio de la Decimatercera Reunion de Consulta y la Comision Especial de ésta, constituyé siempre el foro apropiado para exponer las posiciones y tesis sostenidas por las partes. En la misma forma reconocemos los osfuerzos hechos por los demés parses centroamericanos Costa Rica, Guatemala, Nicara- gua y Panam, los que, al igual que Perti, México y Estados Unidos de Améri ca gustosamente, en ms de una ocasion, dieron hospitalaria acogida a las de- legaciones de Honduras y El Szlvador para que realizaran sus negociaciones en campo neutral y amigo de ambas. Nuestro agradecimiento alos miembros de la Comision Negociadora y los asesores que, calladamente, en multiples y agotadoras reuniones, sin I{mites de tiempo, colaboraron en jos esfuerzos de la negociacién. En este panorama de justo reconocimiento, no podemos dejar de mencionar la paciente labor de estrecha colaboracién que prestaron los ejércitos de América, a través del Grupo de Observadores Militares, en especial del General Emilio Ernesto Neme y General Luis Maria Miro, de nacionalidad argentina. 35 Después de esta larga lucha, con orgullo podemos decir que las diferen- cias que un dia separaron a las RepUblicas de Honduras y El Salvador han quedado total y definitivamente superadas. El Tratado que acabamos de sus- cribir contiene los elementos necesarios para que ambos paises, en pie de ab- soluta igualdad sin vencedores ni vencidos, hagan frente al destino comun que la historia les ha fijado y que sus pueblos conscientemente estan dispuestos a compartir dentro de la amistad fraterna que antes los caracteriz6, Tengo el intimo y firme convencimiento de que nuestro esfuerzo y el de los que nos han precedido en las funciones que hoy desempefiamos para quienes expreso mi reconocimiento muy particular, han sido coronados por el éxito ya que se ha logrado una solucién justa, digna y honorable para las dos partes. Cono- ciendo las virtudes civicas de nuestro pueblo, su nobleza y su indeclinable vo- cacién pacifica, no abrigo duda alguna de que el histdrico y trascendental ins- trumento que hoy hemos firmado, contard con el respaldo decidido de todos los sectores que lo forman. Creo asimismo que Honduras y El Salvador, poniendo de manifiesto sus més altos atributos y sus propésitos de establecer una paz duradera han fija do un fehaciente hito en el fiel desenvolvimiento de sus relaciones y en el fi- jamiento exacto del sistema jurfdico de América, que es e| que rige la armonia de las naciones. ‘Se ha hecho patente que el derecho internacional como regulador maximo de las relaciones entre los estados, es una realidad viviente y palpitante muy capaz de producir resultados enaltecedores, coadyuvando con ella en el man- tenimiento de un mundo de esperanzas y un estado permanente de justicia. Culminacién elocuente de la ay cidn de estos principos lo tenemos hoy, cuando dos repiblicas vecinas, mancomunadas por ineludibles !azos his- toricos, han marginado y desvanecido hondas diferencias, y en un gesto que enaltece al derecho internacional americano, han ofrecido al mundo un ejem- plo de lo que es ei didlogo y al arma juridica como medio de consolidacién fraterna. Es anhelo de todo americano que este continente prometedor, tierra de libertad y de justicia, se conduzca en paz y armonia; y loable en‘el ejemplo que Honduras y el Salvador han ofrecido al mundo, porque sdlo |a paz y el derecho constituyen claves fundamentales para las relaciones entre las nacio- nes y para la seguridad de la comunidad internacional. Sean mis Ultimas palabras para patentizar, en nombre del Gobierno de Honduras y en el mio personal, nuestro més profundo agradecimiento ai Excelentisimo Senor Arquitecto Don Fernando Belainde Terry, Presidente de la Repiblica del Perd, a su ilustrado gobierno y al noble pueblo peruano por las atenciones y fa cordialisima acogida que se nos ha brindado y por el excepcional realce que ha dado a este acto memorable, como prueba de su espiritu solidario y como una contribucién al fortalecimiento de Ia paz y al entendimiento de los pueblos 36 TEXTO DEL MENSAJE DEL SECRETARIO GENERAL CE LA ONU CON GCASION DE LA FIRMA DEL TRATADC DE PAZ ENTRE HONDURAS Y EL SALVADOR La firma del Acuerdo entre los Gobiernos de El Salvador y Honduras que pone fin auna larga y compleja controversia entre dos paises hermanos y veci- nos de América Central, es para mi motivo de profunda satisfaccion, especial mente porque confirma la permanente vatidez de los métodos pacificos pre- vistos por la Carta de las Naciones Unidas. La mediacion dentro del cuadro de los acuerdos regionales ha probado, asi, ser un instrumento eficaz para el mantenimiento de la paz y la seguridad cuando existe la voluntad politica de vivir en paz como buenos vecinos. Deseo expresar mi alto aprecio por |a deci- sin de los dos Gobiernos de recurrir a estos medios pacificos para la solucion de sus divergencias. Es especialmente significativo que el Acuerdo se firme bajo los auspicios de! Excelentisimo Sefior Fernando Belatinde Terry, Presidente del Peru, pais que, con su Gobierno, ha iniciado una nueva etapa constitucional de democra- cia representativa. Me complace manifestar, asimismo, cuanto valoro los esfuerzos del emi- nente estadista Doctor José Luis Bustamante y Rivero, ex-Presidente de la Corte Internacional de Justicia, que han hecho posible tan feliz resultado. Como Secretario General de las Naciones Unidas creo que, en estos tiem- pos de incertidumbre, conviene destacar este admirable ejemplo que ofrece América Latina a la comunidad internacional, al solucionar pacificamente una controversia y contribuir en esa forma a la paz y a la seguridad en su hemisferio y en el mundo. Lima, 30 de octubre de 1980. 37 MENSAJES DEL SECRETARIO GENERAL DE LA ORGANIZACION DE LOS ESTADOS AMERICANCS. Excelentisimo Se:ior Presidente de! Pert, Or, Fernando Belatinde Terry Presidencia de la epublica Lima, Perc La ceremonia de firma del Tratado General de Paz entre las RepUblicas de E| Salvador y Honduras, que su Excelencia presidira el jueves proximo en e| Palacio de Gobierno de Lima, constituye un acontecimiento histérico de una trascendencia extracrdinaria y cuya significacién. merece ser subrayada corno la reafirmacion de que la az en nuestro continente es la norma, su interrupcion, una mera excepcién No pod{a dejar pasar esta oportunidad para expresar 2 vuestra excelencia, Y por su intermedio al gobierno y pueblos peruanos mi més profunda adhe- sidn ante el histérico evento que protagonizaran esta semana. Mo es mera coincidencia.que el Pert, sea sede de la ceremonia de retorno ala hermandad entre dos de nuestras naciones, separadas temporalmente por un efimero dife- rendo. Vuestro pais se destaca por su profundo espiritu democratico, su voca- cién de paz, por su contribucion a las mejores causas de nuestra América y. por su gran apoyo a la consolidacion real de los principios que rigen las rela- ciones interamericanas. Gran parte del éxito que hoy celebramos se lo debe- mos al mediador en el diferendo entre El Salvador y ‘Honduras, el notable es- tadista peruano José Luis Bustamante y Rivero. Su experiencia, su vision y su gran capacidad juricica y politica permitieron avanzar hasta la consolida- cién del Tratado que ahora suscriben las dos Reptiblicas centroamericanas. El Dr. Bustamante y Rivero merece con toda justicia nuestra sincera admiracian y nuestro profundo agradecimiento por esta ‘enorme contribucién ala paz en las Américas. Para la OEA, Sevior Presidente, la culminacién de este proceso de pacifi- cacion es también un momento de triunfo y de grandes esperanzas sobre lo que se puede hacer en nuestra América cuando existe voluntad para lograrlo. En nombre de la Secretaria General, brindo a usted Excelent/simo Sefior Presidente, mis mejores deseos en esta feliz ocasion y mis saludos mas cordia- Jes ala nacién peruana que tan bien ha servido ala causa de America. Alejandro Orfila SECRETARIO GENERAL ORGANIZACION DE LOS ESTADOS AMERICANOS Excelentisimo Sefior Ministro de Relaciones Exteriores del Pert: Doctor Javier Arias Stella Cancilleria del Peri Lima Con ocasion de la firma el jueves 30 de octubre del Tratado General de Paz entre las repiblicas de El Salvador y Honduras deseo expresar a usted, la complacencia que siento por ser el Pert sede de este acontecimiento historico y que no significa otra cosa que la reafirmacién de que América es un cont nente de paz y hermandad. El Peru, por su arraigo demoerético, su gran con- tribucion a las relaciones hemisféricas, su profunda vocacion de paz y las extraordinarias cualidades de su pueblo, merece hoy la admiracién continen- tal y mundial por el gran logro de uno de sus grandes ciudadanos, el estadista José Luis Bustamante y Rivero, quien con su experiencia y su capacidad juridica y politica contribuyé a llevar a dos naciones americanas hacia el sen- dero de la paz. Recibe usted, sefior Canciller, las mas cordiales felicitaciones y las muestras de! mds sincero aprecio. Alejandro Orfila SECRETARIO GENERAL ORGANIZACION DE LOS ESTADOS AMERICANOS Al Excelentisimo Sefior Ministro de Relaciones Exteriores de Honduras, Coronel Cesar Elvir Sierra Embajada de la Republica de Honduras Lima, Pert. Tengo el honor de dirigirme a vuestra excelencia para expresarle mis mas cordiales felicitaciones asi como el orgullo que siento con motivo de la firma del Tratado General de Paz con la Republica de El Salvador. Se trata de un acontecimiento histarico que marca un hito en el devenir de América y que confirma gue paz es un atributo real de nuestra region, La ceremonia de Li- ma abre al mismo tiempo perspectivas muy enaltecedoras para el futuro de- sarrollo de su pais y de toda la regién centroamericana. Lo que hoy pre- senciamos solo es posible gracias a la gran vision, la extraordinaria voluntad politica, la gran capacidad y la sabidurfa de hombres como usted, al servi- cio de las mejores causas de América. Aprovecho esta oportunidad para expre- sarle mis mas cordiales saludos y las muestras de!_mas sincero aprecio y ad- miracion. Cordialmente y con especial afecto. Alejandro Orfila SECRETARIO GENERAL ORGANIZACION DE LOS ESTADOS AMERICANOS 39 Doctor José Luis Bustamante y Rivero Lima Es para mi motivo de gran satisfaccién poder enviar hoy a usted mis feli citaciones mas cordiales en aste momento de triunfo en que presenciamos como dos naciones hermanas se estrechan en un abrazo, despues de superar diferencias que las separaron durante mas de doce afios. La firma del tratado general de paz entre las repUblicas de E| Salvador y Honduras constituye una victoria para toda América, usted, con toda raz6n, puede sentirse orgu- lloso de lo que se ha logrado. Aprovecho esta oportunidad para hacerle llegar las muestras de mi mayor aprecio, Alejandro Orfila SECRETARIO GENERAL ORGANIZACION DE LOS ESTADOS AMERICANOS Al Excelentisimo Sefor Ministro de Relaciones Exteriores de E| Salvador, Dr, Fidel Chavez Mena Embajada de la Republica de El Salvador. Lima, Pert Es con enorme satisfacci6n y orgullo que me dirigo a usted para brindarle mis mas cordiales felicitaciones con motivo de la firma en Lima del Tratado General de Paz con la Repdblica de Honduras. Se trata de un acontecimien- to que marca un hito en la historia de América y que confirma que la paz es una virtud muy arraigada en nuestra region. Abre al mismo fiempo pers- pectivas enaltecedoras para el desarrollo de toda la region gracias a la extraor- dinaria voluntad politica, la gran capacidad y la sabidurfa de hombres como usted, Aproveché esta oportunidad para.expresarle mis saludos mas efusivos y mis muestras de aprecio y admiracién, Cordialmente. Alejandro Orfila SECRETARIO GENERAL ORGANIZACION DE LOS ESTADOS AMERICANOS: 40 MENSAJE DEL SECRETARIO PERMANENTE DEL SELA 30 de octubre de 1980 Excelentisimo sefior don Fernando BelaGinde Terry Presidente de la Republica del Peri En esta fecha memorable para la amistad hondurefio-salvadorefia y la fraternidad latinoamericana, que hoy resurgen al impulso de la vocacién unitaria del PerG y al talento diplomatico y juridico de uno de SUS mas emi- nentes ciudadanos, hénrome en presentar a vuestra excelencia en nombre del Sistema Econémico Latinoamericano e! més cordial saludo, rogdndole transmitir a los excelentisimos sefiores cancilleres de El Salvador y Honduras y al ilustre mediador doctor Bustamente y Rivero la mas calida felicitacién por el éxito de tan importante negociacién para la armonia y la solidaridad regionales, La reactivacién del proceso de la integracidn econémica centroameri- cana, que el hist6rico paso de hoy augura, ha de constituir valioso aliento a la causa de la integraci6n regional latinoamericana, que el SELA celebra en toda su trascendencia y significacién para la comin responsabilidad de hacer una América Latina cada vez mas fuerte y unida. Saludo a vuestra excelencia con mis mas alta consideracion. Carlos Alzamora SECRETARIO PERMANENTE DE SELA Al DISCURSO DEL PRESIDENTE CONSTITUCIONAL FERNANDO BELAUNDE TERRY “Los profundos sentimientos humanos que inspiran a El Salvador y a Honduras traen hasta nuestra Casa de Gobierno todo el calor de la fraternidad americana Gracias, sefiores Ministros de Relaciones Exteriores; eterna grati- tud a vuestros Gobiernos y a vuestros pueblos por haber querido rubricar, en tierra peruana, una de las péginas mas enaltecedoras de la historia hemisté- rica, En un momento crucial en que la humanidad sobrelleva hondas preocu- paciones bélicas, en que las naciones que convergen hacia el Golfo Pérsico se desgastan en crueles y devastadoras luchas, en otro golfo lejano, que tam- bién congrega en América a litigantes de ayer, surgen brisas tonificantes de paz, habilmente encauzadas por una mediacién preclara y una ejemplar re- ceptividad de las dos naciones que ven en la hermandad permanente y no en la discordia ef{mera el luminoso camino hacia un destino comin. Acordada solemnemente la paz, América y el mundo tienen con Hon- duras y El Salvador una deuda que saldar. Los organismos mundiales de de- sarrollo son los llamados a impulsar el progreso de estas naciones y de Centro- américa poniendo en valor recursos naturales en buena parte desaprovechados. Deben comprender que los canflictos, como el que hoy termina, se originan en problemas de escasez, de desnutricién, de bajo nivel de vida, de explosi- vo crecimiento demogratico, mas 4ue en inamistosos sentimientos para los cuales no hay sitio en el seno de la yran familia americana. Ai desaffo de la escasez debe responderse con la bis4ueda inaplazable y factible de la abun- dancia, que més alld de las riquezas terrenas, lo es, sobre todo, de bienes es- pirituales puestos elocuentemente en valor en esta reunién limefia. Como anfitrion en tarde tan inolvidable declaro que quisiera ver en el Golfo de Fonseca, donde convergen tres naciones muy queridas la realizacion de un plan maestro tripartito para sacar a esos pueblos de las penurias que estoicamente soportan. Hago pues un llamado a las Naciones Unidas a la Or- ganizaci6n de los Estados Americanos y a los Bancos de Fomento y Desarro- llo para que orienten alienten y financien esa gran cruzada, ofreciendo a esas naciones un testimonio inequivoco de su gratitud, un espaldarazo para la consolidacién de una paz que tranquiliza a América e ilumina el oscuro ho- rizonte de lejanas y no por ello menos preocupantes discordias. Finalmente, permitidme ilustres huéspedes, destacar algo que hon- ra sobremanera al Peru, la accién de uno de sus més esclarecidos hijos, Se- fior ex-Presidente Constitucional José Luis Bustamente y Rivero: habéis puesto vuestros més nobles sentimientos y vuestro privilegiado talento juri- dico al servicio de una gran causa americana. Llegésteis a este recinto con el apoyo del pueblo en 1945; voivéis a al, en 1980, rodeado del aprecio y de la gratitud del hemisferio”. A2 ORGANIZACION DE LOS ESTADOS AMERICANOS FELICITACION A LOS GOBIERNOS DE EL SALVADOR Y DE HONDURAS POR LA FIRMA DEL TRATADO GENERAL DE PAZ ENTRE LOS DOS PAISES LA DECIMO TERCERA REUNION DE CONSULTA DE MINISTROS DE RELACIONES EXTERIORES, CONSIDERANDO: Que los Gobiernos de Ef Salvador y de Honduras con fecha 30 de octu- bre firmaron el Tratado General de Paz entre los dos paises por al que rea- firman su convencimiento de que la paz es indispensable para la convivencia y desarrollo arménico de sus pueblos, y convienen formal y solemnemente en tener por conciufdas las diferencias que han distanciado temporalmente a ambos Estados, y Que con Ia firma de este Tratado ha quedado superada la situacién que dié origen a la convocatoria de la Décimo tercera Reunién de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores, RESUELVE: 1, Expresar su voto de felicitacién y aplauso a los Gobiernos de El Sal- vador y de Honduras por la suscripcién del Tratado General entre las dos Reptblicas, efectuada en Lima el dia 30 de octubre de 1980. 2. Reiterar que la solucién pactfica de las diferencias de cualquier natura- Jeza que puedan surgir entre los Estados Miembros es una de las bases funda- mentales del Sistema Interamericano y constituye, por tanto, uno de los pro- pésitos esenciales de la Organizacion de los Estados Americanos. AGRADECIMIENTO AL SECRETARIO GENERAL DE LA ORGANIZACION Y AL PERSONAL DE LA SECRETARIA LA DECIMOTERCERA REUNION DE CONSULTA DE MINISTROS DE RELACIONES EXTERIORES, CONSIDERANDO; Que durante el desarrollo de las actividades de la Décimotercera Reu- nién de Consulta se ha contado con la valiosa colaboracién del Secretario General y de numerosos funcionarios de la Secretaria General quienes han de- 43 sempefiado una meritoria labor en cumplimiento de diversos mandatos de la Reunién de Consulta, RESUELVE: Dejar constancia muy especial de su agradecimiento al Secretario Gene- ral de la Organizacion, sefior Alejandro Orfila, asf como al sefior Galo Plaza, Secretario General de la Organizacién durante el perfodo 1969-1975 y al personal de la Secretaria Genefal por los meritorios servicios rendidos en el desemperio de las tareas que les fueron asignadas por la Reunion de Consul- ta, FELICITACION AL EXCELENTISIMO SENOR DOCTOR JOSE LUIS BUSTAMENTE Y RIVERO POR SU LABOR DE MEDIACION LA DECIMOTERCERA REUNION DE CONSULTA DE MINISTROS DE RELACIONES EXTERIORES, CONSIDERANDO: Que Jos Gobiernos de El Salvador y de Honduras, de conformidad con el Convenio firmado en Washington, D.C., el 6 de octubre de 1976 convi- nieron en un procedimiento de mediacién para resolver las diferencias exis- tentes entre ellos, Que en aplicacién de dicho Convenio el Excelentisimo sefior doctor José Luis Bustamente y Rivero fue escogido para actuar como Mediador entre los dos paises, y Que Ia tabor realizada por el sefior Mediador ha llegado a’su feliz cul- minacién con la firma del Tratado General de Paz entre las Repiblicas de EI Salvador y de Honduras. RESUELVE: 1. Dejar constancia de su voto de aplauso y felicitacién al ilustre juris- consuito y estadista peruano Excelentisimo sefior doctor José Luis Buste- mante y Rivero, por su acertada y valiosa labor en beneficio de la paz y con vivencia americanas. “ 2. Solicitar al Secretario General de la Reunién de Consulta que se sirva trasmitir esta resolucién a conocimiento del sefior Mediador. 44 LABORES DE LOS OBSERVADORES MILITARES LA DECIMOTERCERA REUNION DE CONSULTA DE MINISTROS DE RELACIONES EXTERIORES, CONSIDERANDO: Que en virtud del Tratado General de Paz suscrito en la ciudad de Lima, Peru, el 30 de octubre del presente afio entre las Republicas de El Salvador y de Honduras, las labores de los observadores Militares, cuyo mandato fue es- tablecido mediante !a resolucién aprobada por el Consejo de la Organizacion de los Estados Americanos actuando provisionalmente como Organo de Consulta el dia 18 de julio de 1969, deben concluir; Que Jos Observadores Militares deben rendir el informe respectivo y de- ben ser sustitufdos oportunamente por los mecanismos que ambos Gobier- nos determinen, y Que los Gobiernos de EI Salvador y de Honduras han solicitado que los Observadores Militares continden en el cumplimiento de sus funciones hasta que ambos Gobiernos establezcan los procedimientos sustitutivos de las labores de dichos Observadores. RESUELVE: 1, Aprobar la solicitud de tos Gobiernos de El Salvador y de Honduras para que los Observadores Militares continuen en el cumplimiento de sus fun- ciones hasta que ambos Gobiernos establezcan los procedimientos sustitu- tivos de las labores de dichos Observadores Wiilitares. 2. Que los Observadores Militares rindan su informe al Consejo Perma- nente de la Organizacién de los Estados Americanos. 45 HOMENAJE AL EX CANCILLER DEL PERU EMBAJADOR CARLOS GARCIA BEDOYA ZAPATA DISCURSO DEL SECRETARIO GENERAL DE RELACIONES EXTERIO. RES, EMBAJADOR JORGE MORELLI PANDO, EN EL ACTO DEL SEPELIO. “En mi condicién de Secretario General de Relaciones Exteriores, a nom- bre del Servicio Diplomatico de la Republica y de sus Asociaciones de Funcio- narios y Jubilados, cdimpleme decir estas palabras de despedida final al Emba- jador Carlos Garcia Becoya. Formando parte de la vida de la Repiblica desde sus inicios, el Servicio Dipkomético ha entregado ai Pert un caudal inconmensurable de inteligencia, estudio y vocacién, Formando parte de este Servicio Carlos Garcia Sedoya se convirtié en los tltimos afios en su figura mas representativa cor su talento personal y rica imaginacién, por su formacién amplia y su extrema sensibili dad, y por su profunda honestidad. Ciertamente que Carlos era un hombre nuestro, nos lo recordé con oreci- sién tanto al asumir como al dejar la Cartera que desempeio con singular bri- lo eh escasos diez meses. Con su muerte nos percatamos que, por més nues- tro que lo sintigramos, por mucho que fuera nuestro afecto para él y su amor con la Casa de Torre Tagle, habia adquirido las dimensiones de una relevante figura nacional y continental. Para él, que entendia esta profesién no como un ejercicio elitista, sino como una vocacion al servicio de los grandes ideales de nuestros pueblos, nada tan reconfortante que ver su mensaje recibido ale- namente. Ahora que nos deja Carlos, la sensacién de ausencia de un amigo intimo se abruma con la consciencia que nunca més podremos recurrir a este colega particularmente excepcional y que se hab/a convertido en el vértice de don- de, en armoniosa sintesis, nos reconociamos varias yeneraciones de diplomé- ticos. Gran artifice, é1 mismo, Carlos habia logrado rescatar lo permanente de la accién exterior del pasado y proyectar una nueva dimensién de la politic internacional que permitiera sequA sus propias palabras, ubidar al Per’ en el mundo de hoy. En esto Carlos fue muy preciso. Al inaugurar en 1979 el aito lectivo de la Academia Diplomatica diseiié los alcances de lo que habia sido un proyecto de Politica Exterior, que é! supo impulsar como Secretario General de la Can- cillerfa y que retomé al ser Ministro. Consist/a este proyecto en el manteni- miento de los valores permanentes de una accion exterior, que ¢| consignaba ‘como pocos y prirordialmente en funcién del patrimonio territorial en el que Jos peruanos debiarnos cumplir nuestro destino colectivo, y en el desarrollo de una ciplomacia para el cambio, asumienco que el actual orden internacio- nal es injusto y que parses en desarrolio, como los nuestros, deben dar la lu- cha para un nuevo orcenamiento que les periaita acceso a las responsavilisia- des le la paz como alos beneficios del desarrollo. 46 Para ello era necesario expandir nuestras actividades hacia nuevas zonas de cooperacién y entendimiento: los paises socialistas del este de Europa, el mundo que comparte con nosotros a problematica del desarrollo y el Movi- miento No Alineado que se configura como una nueva y dindmica fuerza en las relaciones internacionales. Este esquema complementa otro de singular importancia, que se conoce menos puesto que carece de espectacularidad, pero que es sobradamente im- Portante para los intereses del Peru. Se trataba de redimensionar las relacio- nes con nuestros vecinos de suerte tal que en reas de desinteligencias, se tra- bajaran novedosas formas de concertacién. Gracias a su vision y empuje en los Gitimos afios se desarrollaron modalidades de cooperacién imayinativas y alentadoras con nuestros principales vecinos y se alcanzaron con ellos logros que conforman una rica herencia que nos corresponde preservar. Es Carlos, ademés, un profundo convencido que la suerte y el destino de América Latina esté en la identificacion real de sus propias caracteristicas e intereses y en Ia integracion. A esta inmensa tarea Carlos le dedicé lo mejor de su inteligencia y sagacidad entendiendo, correctamente, que la integracion no es un dominio exclusivamente econdmico y comercial, sino la expresion politica de la voluntad de nuestros pueblos hacia niveles superiores de convi- vencia y bienestar. Su actuaci6n visionaria en la conformacién politica del Pacto Andino tiene una proyecci6n histérica. Con haber sido importante la participacién “del Grupo Andino en ciertos casos, lo trascendente es el hecho que vinculara la integracion sub-regional a la vigencia de la democracia y a la defensa de los derechos humanos. De tal suerte que la opcién democratica a la que el Perti se aprestaba a ingresar en esos momentos, se consolidaba por sus propios com- promisos internacionales. Creemos que esta politica, basicamente disefiada por Carlos, tiene una enorme proyeccién a futuro y que tanto las generaciones presentes como las venideras reconoceran en él a un hombre que, desde su campo de accién, con- tribuy6 poderosamente a la vigencia plena de las libertades individuales y el respeto a los derechos humanos. No se puede dejar de reconocer que el disefio de politica exteri los Garcia Bedoya a fuerza de imaginativo era audaz. Alguna vez di blico que no actiia el que no arriesga y que la accién impli cientemente en un campo en el cual el margen de incertidumbre existe. Aria- dia, sin embargo, que en un pars como el nuestro, el temor, que no debe con- fundirse con la prudencia, no es el mejor consejero, Carlos se convirtié en lo que él mismo sefialaba como preciada meta de un diplomatico, un agente creador de la historia, un hombre cuya sensibilidad le posibititaba tomar el pulso real de los acontecimientos para luego irrumpir contra esa suerte de adocenamiento que produce el temor al cambio, con sen- a tido critico y esprritu sereno. Formado tanto para la historia como para el derecho, Carlos conjuga ca- balmente 1a herencia de! pasado —que él distingue con claridad para descartar Io accesorio y 10 superficial-~ y la creacion de instituciones realmente novedo- sas que quiaran nuestro futuro, Carlos: Temo mucho que lo dicho ahora pueda herir tu inmensa modestia que a todes nos emocionaba. De alguna forma debiamos decir algo que por respeto a tu pudor nunea nos atrevimos a decirtelo en vida. Nos damos esta libertad, fntima y dolorosa: recordarte en tu maravillosa humanidad hecha de cordiali- dad y bonnomia y en Ia pasion que pusiste en los actos de generosa entrega de tu vida. Recordando al aoeta espafiol, de aquellos a los que t6 amabas leer y re- leer, queremos decirte amigo y colega ahora que eres ausente, que lena estd de ti la soledad”’, 48 HOMENAJE DE LA EMBAJADA DEL PERU EN LOS EE.UU.— 9 DE OC- TUBRE DE 1980. DISCURSO DEL EMBAJADOR ALFONSO ARIAS SCHREIBER EN LA CATEDRAL DE SAN MATEO, WASHINGTON D.C. “Carlos Garcia Bedoya vivid y seguird viviendo entre nosotros aliento de su inteligencia, su afabilidad y sefiorfo; de su integridad, su vi ¥ consecuencia con sus ideas; de su amor a nuestra Patria, grande y unida; y de sus empeiios por el establecimiento de un mundo mejor. i Si su talento extraordinario fue un don recibido, su formacidn protesio- nal y su cultura humanista las adquirié como fruto de un esfuerzo constante, de un interés inagotable por conocer y comprender, para ponerse en condicio- nes de servir a su pais, y para contribuir a la causa de la convivencia universal dentro de un marco de entendimiento y de mutuo respeto. Quienes tuvimos el privilegio de conocerlo de cerca aprendimos a querer- lo por sus cualidades humanas; por su carécter generoso, sencillo y jovial; y su pasion por el arte; por su espiritu de comparierismo y su culto de la amistad; por la nobleza de sus ideales y por su hombria de bien, Discipulo aprovechado de maestros ilustres, estudioso profundo de nues- tra realidad nacional, observador analitico de los problemas internacionales, adquirié muy pronto un bagaje de conocimientos, una capacidad de critica, madurez y buen juicio que lo convirtieron largamente en un diplomético con- sumado y en un creador imaginativo de nuevos enfoques y rumbos para acre- centar la contribucién internacional del Pert, Se comiprende por eso que, debido a sus méritos, hiciera una carrera ex- cepcionalmente brillante que le llevo a desemperiar las més altas responsabili- dades y que le permitié ver cumplidas sus més caras aspiraciones, No las per- sonales, que para é! eran subalternas, sino las de su vocacién peruanista y a la vez universal, inspiradas en el reciamo de la vigencia de la justicia, en la remo- cién de prejuicios y sistemas trasnochados, y en el emprendimiento solidario de las reformas indispensables para asegurar el progreso y el bienestar de los pueblos. Las iniciativas que aporté como Subsecretario de Planificacion, como Se- cretario General de Relaciones Exteriors, como Embajador del Perti en los Estados Unidos de América y como Canciller de la Reptiblica hasta el afio pa- sado, se plasmaron en documentos, ideas y hechos que han influido en el cur- 30 de los sucesos internacionales y han entiquecido y prestigiado nuestra poli- tice exterior a niveles cuya evaluaci6n pertenece a la historia. Su desprendimiento y su afén de ser util en circunstancias dificiles de nuestro proceso interno, le movieron a ofrecer su concurso independiente pa- ra conciliar diferencias y concertar voluntades en aras de la concordia y el bien comin de los peruanos. El destino no le acompaiié en este ultimo inten- to, pero prosiguid sin descanso la misin que se impuso, a través de contactos, 49 reportajes y articulos expresivos de su invariable serenidad y cordura. Una vida tan rica, tan plena, tan constructiva, parecfa irreal en este mun- do de transite, donde a todos nos toca nuestra cuota de sufrimiento como parte inseparable de |a condicién humana, Carlos Garcfa Bedoya afronté la suya —muy cruel y sorpresiva, muy penosa y prematura para él y para todos— con ung entereza y un estoicismo ejemplares. Cuando aqui Io visitamos durante su estada prostera, en la que tuvo que soportar muy intensos dolores; demostré una vez més sus cualidades huma- nas, su interés por estar al tanto de los problemas de actualidad y sus deseos de reintegrarse pronto al seno de nuestra patria para continuar sirviéndola con lo mejor de si mismo. A este hombre de excepcion, diplomético por excelencia, gran sefior y gran peruano, americanista y ecuménico, sus compafieros de trabajo y sus amigos de Washington, congregados en la Misa que ofrecemos en su memoria, le rendimos el ms sentido y respetuoso homenaje, elevando nuestras oracio- nes a Dios para que lo acoja con la benevolencia que puede merecer quien ‘cumplié gallardamente las tareas de su vida. EI seguird con nosotros hasta el reencuentro eterno. Entretanto nuestro pensamiento esté con Maruja, cuyas virtudes personales, amor y coraje constituyen el més bello y edificante testi- monio de lo que vale y de lo que es capaz una mujer como ella. Carlos querido, descansa en paz”. 50 CARLOS GARCIA BEDOYA Por Jorge Fernandez Stoll Una semblanza es cartabén inadecuado para hacer el relato de una obra, que es lo que importa al Derecho Internacional. Més atin, si se trata de la obra de Carlos Garcia Bedoya, tan silenciosamente realizada y tan rica en con- tenido y perspectivas. Tampoco es posible obtener ahora, por el necesario se- creto dei quehacer de la Cancillerfa, informacion completa de la génesis, el de- sarrallo y las coordenades de su pensamiento y de su accién. En plenitud de vida, en tértit madurez, a Carlos Garcfa Bedoya, Secreta- rio Gencral de Relaciones Exteriores, Embajador en Washington y Ministro durante un aio no completo, le fue dado realizar una obra de juventud, larga- mente pensada, obra de ideal, de realismo y de esperanza. En 1948, a treinta afios de ser Ministro, en !a categorfa minima det Servicio Diplomatico, ya era su mente un laboratorio de andlisis del acontecer mundial y de la posicién in- temacional de! Peri. Hombres asf, solo son conocidos cuando les llega, si les Hega, la hora del fruto. El Peri, en la época inicial de Garcfa Bedoya, tenfa en politica interna- cional, el atraso que por un siglo le impuso la derrota, porque sus mejores hombres tuvieron que dedicar sus energfas a la solucién de nuestros proble- més de limites, Es decir, ala erudicién de archivo, de cartograffa y de titulos, en defensa de nuestra soberania en algo m4s que los cuatro puntos cardinales. Era el Pert un pafs ala defensiva, que tenfa que vivir en la tradicion de haber sido desde la Independencia hasta 1942, un pais en reduccién, y los logros de esos diplométicos no excedfan, ni podfan exceder del mirador nacional. Mira- dor, claustro o campanario, desde el:cual no hab/a podido aspirarse a una real figuracién en la plena vida internacional, En hora aciaga para el Pert, la democracia fue suplantada por prolongada dictadura militar. En el sucederse de la historia, Garcfa Bedoya, dentro del Servicio Diplomético que era la raz6n de su vida, fue llamado a ocupar la Se- cretarfa General de Relaciones Exteriores, la Embajada en Washington y el Ministerio, todo ello en el desfavorable 4mbito castrense, que priva de vuelo a la iniciativa del civil por experto que sea, como priva, en conjunto, hasta del aleteo idealista y atin del comentario independiente del simple observador. En ese mundo sin aire, celular y compreso, Garcfa Bedoya abrié puertas y ventanas e hizo correr los vientos del mundo sobre el estantio de nuestra internacional, Este aislado y solitario maestro civil, logra el convenci- miento de los Ifderes del régimen militar acerca de la conveniencia de una nueva y dindmica actitud. Fervoroso del Movimiento de los No Alineados, logré convertir a Lima en lo que una vez se llamé “la Capital del Tercer Mun. do”, como lo es del Pacto Andino, Humanista de veras, por razones de cultura honda y cierta y no de simple 51 imagen politica, procuré condicionar el progreso y el desarrollo, manantiales de la paz, al respeto de los Derechos Humanos, puesto que no se ha hecho el hombre para servir de medio a los Estados, sino que éstos existen para asegu- rar la dignidad, la vida, las libertades y el nivel minimo de bienestar de los hombres. Introdujo pues, en la OEA, Ia regla del respeto a los Derechos Hu- manos en Jas relaciones internacionales, llevada hasta el extremo de ser esa po- sicién una de las causas de la cafda de! oprobioso régimen, dindstico y ya se- misecular, que opriméa a Nicaragua. Creyé en ta integracién como en un todo, con la mira de que el pacto co- mercial y econdomico sea solo una parte de un crecedero compromiso politico y, sobre todo, ético, porque los Derechos Humanos son, ante nuestros pue- blos, la més alta expresi6n de una patria comin, Carlos Garcia Bedoya no deja un libro. Deja una obra, Peruano eminen- robo en la nitida acepcién del vocablo, analista talentoso, dirigente ding- y asforzado, y creador de doctrina en dificil era de! Derecho Internacio- nal, deja una obra que es mensaje, aurora y compromiso, Quienes crean historia y doctrina en el horizonte universal, no pueden ser juzgados al dia siguiente de su desaparicin y pasarén decenios antes de que 3€ conozca a cabalidad las proyecciones de su tarea, A los que sentimos hoy el dolor de su muerte, s6lo nos queda comprobar que a través de la vida de Carlos Garcia Bedoya, ha nacido un nuevo Derecho de las Naciones y que él hha sido en la modestia de su genio, uno de los més lucidos, constantes y fir- mes autores de esta sustancial transformacion. Lima, diciembre de 1980. 52 LA NACIONALIDAD ELEMENTOS PARA ARTICULOS CONSTITUCIONALES (I Parte) Augusto Arzubiaga Rospigliosi — Praga, 1978— Legislar la nacionalidad ofrece dificultades especiales. Radican éstas en la necesidad previa del estudio de la doctrina de diferentes ramas de! Derecho porque estas instituciones pertenecen tanto al Derecho Politico, Constitucio- nal, Administrativo, como al Derecho Internacional Publico y al Derecho In- ternacional Privado. Igualmente deberd tenerse presente la evolucién de ellas en el mundo como en el pats, y no seré posible olvidar e! Derecho Compara- do y la casufstica que puede permitir conocer la multiplicidad de aspectos que tiene la nacionalidad. Considerando |o expuesto, pero limitados por el cardcter que debe tener este trabajo, no ha sido posible detenerse en puntos controvertidos y se ha preferido hacer referencias concisas sobre |o que se considera fundamental. Legistar la nacionalidad es contribuir en parte al ideal de todo Estado en constituirse en una Nacidn, en el sentido técnico que tiene esta palabra. Ahi reside la gran responsabi idad del legislador cuando su quehacer se concentra en redactar los disp: ivos constitucionales que deben contener la sintesis clara y rigurosamente precisa de un mandato. La legistacion sobre nacionalidad no debe obedecer a circunstancias pa sajeras. Son necesarios articulos que con su rigidez impidan desviaciones del objetivo perseguido. Otra caracteristica que no ha de olvidarse es estar siempre orientado por un s6lo espt La falta de unidad doctrinaria en un ordenamiento juridico de nacionalidad tiene consecuencias graves, Por lo Gltimamente expuesto, no es recomendable que se estudien sus institucionés separadamente, unas se complementan con otras, Si dos disposiciones sobre nacionalidad obedecen a dos orientaciones diferentes surgen todos los males que durante més de un si- glo advierte la doctrina, Al redactarse los artfculos constitucionales debe tenerse presente qui ellas serén el espfritu orientador de una “Ley Orgénica sobre Nacionalidad” Ley orgénica de la que ha carecido el Pert y que es indispensable para abarcar una casuistica que en otra forma es incontrolable. Algunos Estados, como Francia, se han visto obligados a formular Cédiges exclusives de nacionalidad, 53 SINTESIS DOCTRINARIA (+) Determinar las caracterfsticas que debe tener un grupo humano para que s@ constituya en nacién ha sido una tarea ardua y centenaria, El examen de las diferentes doctrinas sobre este tema conduce a una clasificacién de las mis- mas: 1. Dectrinas Concretas, fisicas u objetivas. \l. Doctrinas ideales, psicoldgicas o subjetivas. |.-- Segtin estas doctrinas la ndcion se origina cuando en el grupo huma- no existen elementos de hecho, como: raza, religion, lengua, territorio, cultu- ra, La escuela alemana hace suya esta interpretacién con H. Gunther y L. F. Claus quienes a su vez hab/an seguido en parte las ideas de Gobineau y Vacher de Laponge —franceses— y de Houston Steward Chamberlain —inglés—. Pero esta escuela se hace més conocida con la teorfa nacional-socialista del racismo. de A. Rosenberg y Hitler. (La enumeracién de tratadistas no es excluyente), Muchos de los tratadistas han pretendido probar que uno de los elemen- tos comprendides dentro de esta corriente (0 la raza, 0 la religion, o la lengua, etc.) era esencial para la creacidn de la nacian. Il_—Segiin estas doctrinas la nacién surge como un fenémeno producido en el grupo humano por un estado de conciencia comun, La nacion depende en muchos casos de una evolucion historic y representa una concordancia psicoldgica de los miembros de la comunidad, Estas doctrinas corresponden a la escuela italiana y a la francesa, Para Mancini (Clase inaugural de Derecho Internacional en Torino el 22 de enero de 1851) “La nacidn es una sociedad natural de hombres; quienes la unidad de territorio, de origen, de costumbres, y de idioma, lleva a una comunidad de vida y conciencia social’. Historiadores como Michelet, Fustel, de Coulanyes, Rendn - fildsofos co- mo Beryson y S. Bencia, son los precursores de |a doctrina francesa antes de que el tratadista Haoriou |a planteara. Para Renan (1882) “Una nacién es un alma, un principio espiritual Bergson dice, “La nacién es una misién”. (+) Esta sintesis doctrinaria es adoptada por ol intornacionalista francés Charles Rousseau en su tratado "Derecho Internacional Pu = Barcelona, 1966) 54 PRINCIPIOS TEORICOS FUNDAMENTALES DE LA NACIONALIDAD (+) La nacionalidad como todas las instituciones juridicas esta sujeta a ci tos principios fundamentales, en que convienen esenciaimente las legisiaci nes positivas, pero que no todas aplican de la misma manera en cuanto a su forma y limites, Si bien el ideal de toda legislacién es acercarse lo mds posi- ble a estos principios, intereses particulares de los estados lo impiden. Las normas de nacionalidad deben obedecer a las necesidades propias de! pafs donde van a ser aplicadas, pero tratando de conformarse de acuerdo con las conveniencias internacionalmente aceptadas y procurando proteger al in- dividuo, para evitar en la medida de lo posible los multiples problemas que ge- eran. El Instituto de Derecho Internacional, en 1895, en Cambridge, adopté cinco ipios, que han sido sequidos por |a doctrina, siendo frecuente que en congresos y conferencias internacionales se recomiende su observancia. EI primer principio dice: “NADIE DEBE CARECER DE NACIONALI- DAD” trata de evitar al apatrida ("‘incola” habitante del suelo, Prudhom- “apoloide” sin ciudad, de origen griego - “Heimatiose” sin patria, Legisiacion Suiza - “Staatenlose”’ sin estado, Legislacién Alemana), 0 sea al hombre que no tiene patria, que no tiene nacionalidad y que por ende se encuentra sin proteccién. Pueden distinguirse dos clases de apétridas, segtin cual sea el mo- mento en que surge su estado, Hay apétridas natos, 0 sea los que nacen con esta calidad,— Martin Wolff, el tratadista aleman (Derecho Internacional Privado - editorial Labor, 1936) da comoyejemplo a los gitanos y los hijos ileg/timos que nacen en Alemania de madre extranjera en cuyo pais rija el “jus soli” — Los hijos de apatrida naci- dos en un Estado que sélo reconoce el “jus sanguinis” indudablemente que son también apétridas natos.— Un caso corriente de este tipo de apatrida es el que se produce de la legislacian contrepuesta en dos paises, por la aplicacién en uno, del principio territorial y en el otro del de la filiacién, Segdn nuestra legislacion en nuestro territorio no pueden nacer apatridas. Pero si es grande el nimero de apétridas natos, |o es mayor el de los que nacieron-con una nacionalidad y la perdieron sin adquirir una nueva,— Los casos de apatridismo que se producen con més frecuencia son los causados por las grandes convulsiones sociales, las que engendran el apatridismo en ma- sa.— Las revoluciones recientes de origen comunista y las persecuciones racis- tas pueden servir de tipico ejemplo de lo afirmado. {+) Los Principios Teéricos Fundamentales de 12 Nacionalidad se les relaciona a la legis lacién y ala casu(stica administrativa del Pert. 55 Fuente de esta modalidad de “apoloides” ha sido nugstra legislacion.— el articulo 41 de nuestro derogado Cédigo Civil, originé un niimero considerable Ge apétridas, las peruanas que se casaron con extranjeros, en el perfodo com. prendido entre 1852 y 1933 (més de ochenta afios), al no adquir Ia nacionali- Gad del esposo, quedaron en la condicion de apétridas.— (por esta causa se splicd el Deereto Supremo de 23 de Enero de 1942 de rehabilitacién de na Glonalidad, que aunque no fue expedido en forma expresa para este caso, |a jursprudencia administrativa lo acepté por analogfa siendo reforzado este tré- mite por la Resolucién Ministerial de 9 de Marzo de 1949). El articulo quinto de nuestra Constitucién de 1933 ha causado igualmer= te una considerable cantidad de apdtridas de este tipo.— (Como dato estadi sti we anteresante, puede fijarse el riimero de apétridas, originados de este. modo coi cae dos mil quinientos) — Habiendo establecido el articulo quinto fa co uneia de la nacionalidad del extranjero que desee naturalizarse peruano, ot de cuatro mil extranjeros solicitaron acogerse a este dispositive. de con: Teaenidad eon a Ley 9148 y su Reglamento de 22 de junio de 1940, adjuntan, G2 a aus recursos la renuncia de nacionalidad de origen que se les ped’, como oe 2 ae gatas solicitudes fueron aceptadas, result6 un grupe de individues sin re rocatidad, pues hdbian perdido por renuncia, la nacionalidad que tentar y Rev adquiride 1a peruana). Hasta la fecha no se ha resuelto el problems del gpétride; algunos tratadistas aconsejan que deberé aplicérseles fa nacionalidad a eita automitica del pais donde residen.— El Unico camino que le queda al “apoloide”’ es naturalizarse, pero deberd tenerse presente que si para un So jeto con nacionalidad, le es por lo general muy diffcil conseguir una nueva na: sees alidad, para el apétrida representa una serie de dificultades casi imposibles Ge salvar, "(Como lograr la documentacién indispensable que se necesita para poder solicitar la naturalizaci6n). EI segundo principio sostiene que “NADIE PUEDE TENER SIMULTA- NEAMENTE DOS NACIONALIDADES”.— Siendo la nacionalidad un vincu- lo jurfdico y politico que existe entre las personas ¥ el Estado como origen y garantfa de derechos y ‘deberes reciprocos, existe incompatibil idad en el cum- plimiento de este enunciado si alguien pertenece a dos patrias, En este senti- do la nacionalidad tiene car4cter eminentemente exclusivista: debe pertene- cerse a una sola nacionalidad.~ Este principio mds que a los intereses del indi- viduo responde no sélo a la esencia misma de la instituci6n sino alas conve- niencias de los Estados, los que no pueden aceptar que contraviniendo esta forma sean burladas sus disposiciones de cardcter interno. Tanto el “jus solis” como el “jus sanguinis” como dice Sanchez de Bus- tamante, “han provocado el ciimulo de nacionalidades”. Efectivamente si to- mamos de ejemplo la legislacién de nuestro pats y la chilena o norteamericana nos encontramos con el caso corriente de que sujetos de padres peruanos naci- dos en Norte América 0 en Chile, tiefen doble nacionalidad.— Igual resultado tiene la aplicacién de la segunda parte del articulo 6° de nuestra Constitucién de 1933, la peruana que se casa con extranjero no pierde la nacionalidad, y en muchos casos adquiere 1a nacionalidad de! esposo.— Ejemplo: Si una peruana 56 se casa con un boliviano, sin percer nuestra nacionalidad adquiere la naciona- lidad boliviana. (articulo 41 de 1a Constitucién Boliviana).— Segdin el mismo dispositive mencionado (Art. 6° de la Constitucién Peruana de 1933) la nor. teamericana que contrae matrimonio con peruano adquiere nuestra nacionali- dad no perdiendo su nacionalidad de origen. (Para perder la nacionalidad de origen norteamericana es necesario la renuncia expresa, que debe comunicar- se al consulado correspondiente.— Esta por lo general, no lo hace, pues prefie- ren tener doble nacionalidad). Contrarias a este principio han surgide por di- ferentes causas orientaciones que preconizan la doble nacionalidad,— En Ale- mania el afio 1913, justamente antes de la guerra, se da una ley que se le co- noce con el nombre de Delbriick, segin la cual, “si un alemén antes de ad- quirir la ciudadan{a extranjera solicita y obtiene una autorizacién escrita de sus autoridades nacionales, pueden conservar su nacionalidad” (Martin Wolff - Derecho Internacional Privado - pag. 75, Editorial Labor).— Esta norma al mana ha sido duramente atacada y no sin motivo, pues més que una base j ridica tenfa un fundamento politico, ella perseguia como meta el aumento de soldados alemanes.— Ademés desperté la desconfianza en los demés paises y cuando un siibdito alemén solicitaba su naturalizacion, siempre se recordé las consecuencias que podia traer esta naturalizacién estando vigente aun la ley mencionada. En América persiguiendo otros fines, tales como fomentar la inmigracién y robustecer las buenas relaciones entre sus Estados, surgié la doctrina Garay, la que pretendia otorgar a los extranjeros residentes en el pafs todos los dere. chos politicos sin exigirles la renuncia de su nacionalidad y sin obligarlos a cumplir con los deberes propios del nacional.— Esta doctrina no ha prospera- do en el campo del derecho positivo, pero st ha inspirado intentos semejantes, ‘como el de considerar nacionales de un pais americano al que lo fuera de cual quier otro de este mismo continente, con la Gnica condicion de la residencia, Queriende corresponder a lz Constitucién Espafiola de 1931 Articulo 24, acd. pite tercero, la que conced(a “ciudadanfa a los naturales del Portugal y parses hispénicos de América, comprendido el Brasil’, el articulo 5° de nuestra Constitucién de 1933 que normaba la naturalizaci6n, en su segunda parte tra- taba también de establecer un principio de doble nacionalidad, concediéndola como privilegio especial a los de nacionalidad espafola, pero esta disposicion estaba condicionada a una ley y a un tratado que debfa celebrarse con Espafia sobre la base de reciprocidad, El tercer principio establece “QUE CADA UNO DEBE TENER EL DE- RECHO DE CAMBIAR DE NACIONALIDAD”.— Baséndose *n que “la natu- ralizacién es un derecho natural del hombre que debe reconocérsele” (Busta- mante - Derecho Internacional - Tomo |, p4g, 251).— Universalmente admiti- do este principio, casi todos |os Estados incorporen en su legislacién las nor- mas que deben regular la pérdida voluntaria de la nacionalidad del extranjero para que adquiera la nacionalidad propia del pats donde reside.— Reposando Ja nacionalidad fundamentaimente en el sentimiento de afecto que une al in- dividuo con su patria, cuando éste falta logico es concederle el derecho de que a cambie de nacionalidad, ‘Ningin pais puede sentirse interesado en que no dejen de pertenecer de ley los que no le pertenecen de corazén y ninguno debe empefiarse en conservar vinculos jur{dicos con personas que habitan definitivamente fuera de su territorio y que han perdido respecto de é! todo estimulo de verdadero amor patrio” (Bustamante - Obra y pagina citada). Pero si es aconsejable seguir este princi ‘en 6pocas de tranquilidad in- ternacional, cuando ésta falta, debe impedirse todo cambio de nacionatidad ifique la burla de las obligaciones que tiene el nacional para con su pafs. Asi lo comprendieron Ia mayorfa de Estados en Ia Gitima guerra mun- dial, por ejemplo en la Argentina y Chile se dictaron disposiciones suspendien- do el otorgamiento de cartas de naturalizacién. En el Pets con el mismo fin se dio el Decreto.Supremo de 8 de Noviembre de 1943 No, 1312 (Andiogo ori- gen tuvo la ley 9810 de la cancelacién de cartas de naturalizacion otorgadas a los stibditos de Alemania, Italia y Japén). Si bien, segin nuestra legislacién se reconoce e! derecho del hombre de cambiar libremente de nacionalidad, este derecho presupone que dicho cam- bio se efectuie no estando domiciliado el interesado en el Perti, cuando trate de renunciar a la nacionalidad peruana. En la Resolucién Suprema de 31 de Marzo de 1933 se consideré anti-patriético e inmoral la peticion de un perua- no de nacimiento que pretendia inscribirse ‘0 italiano en los Registros de Extranjer(a, declaréndola por tanto inadmi El Decreto Supremo de 11 de julio de 1942, en su articulo 1° establece que: “Los peruanos de nacimiento no pueden adquirir la nacionalidad extran- jera mientras se hallen en el territoria de la Republica”. Del espiritu de nuestras disposiciones, sobre |a materia que estudiamos, se deduce que en el Peri se sigue el. principio de aceptar la renuncia de lana- cionalidad por Ja sola voluntad del interesado, pera con la excepeién de que no se trate de peruanos residentes en nuestro territorio, Y personalmente creemos, que no es criticable tal tendencia, porque seguir al pie de a letra es- te principio, es cooperar a que sean burladas leyes cfvicas. El cuarto principio aprobado en Cambridge afirma que: “LA RENUN- CIA PURA Y SIMPLE DE LA NACIONALIDAD NO BASTA PARA PER- DERLA".— Imponiendo la nacionalidad derechos y obligaciones entre el na- cional y al Estado, facil es suponer que para romper el vinculo, sea necesaria la intervencion del Estado, pues é! resulta afectado por la renuncia de uno de sus nacionales, con la pérdida de uno de sus sibditos. Sin embargo hay tratadistas que no mencionan este principio, pues es sin duda de menor importancia y 10 ponen al margen de sus apraciaciones, basdndose en que no Sendo la nacionalidad un contrato (contrato sinalagmético como algunos Sostienen 0 “cuasi” contrat. como es mas exacto denominarlo) en cualquier momento puede romperse este vineulo o por el Estado o por el nacional. 58 Y no creen que pueda calificdrsele de contrato ya que en ef caso de Ia nacionalidad originaria no puede pensarse en el asentimiento del por nacer, que es precisamente el que constituye una de las partes. En el Pert no se requiere el asentimiento del Estado del que quiere natu- ralizarse peruano para que se le otorgue la carta de ciudadanfa, presentada la renuncia de nacionalidad que ha sido extendida ante Notario Publico, ésta se considera perfecta y cumplidos los dems trémites se le comunica al Esta- do del naturalizado por la via diplomética, el hecho de la naturalizaci6n con- sumada.— (Ver Decreto Supremo de 16 de Diciembre de 1948 y articulo 5° de la Ley 9148 - 13 de Junio de 1940), En el caso de que un peruano esté en el extranjero puede renunciar a nuestra nacionalidad, no existiendo norma alguna que se lo impida,— Tampo- co nuestra legislacién se ocupa de si debe o no comunicarse este hecho a nues- tro Gobierno, de donde se puede deducir que no seguimos en parte, el prin pio comentado. La renuncia pura y simple de la nacionalidad peruana resi- diendo en el Pert, no es aceptada por nuestras leyes, pero a los extranjeros que desean naturalizarse peruanos s6lo les exigimos esta renuncia (pura y sim- ple) y no necesitamos del asentimianto del Estado de! extranjero para otor- garle la nacionalidad. Igualmente los peruanos estando en el extranjero po- drén renuneiar a nuestra nacionalidad sin la intervencién del Peri. El quinto principio “LA NACIONALIDAD DE ORIGEN NO DEBE TRASMITIRSE INDEFINIDAMENTE DE GENERACION EN GENERA- CION ESTABLECIDAS EN EL EXTRANJERO”.— Este Principo, a nuestro entender, tiene como fundamento la vinculacién que da el hecho de la resi- dencia en un pafs, que significa al mismo tiempo desvinculacién con el pais de origen, si este fenémeno se puede producir en la vida de un sujeto, con mu- cho més raz6n hay que presumirla en varias generaciones o més de una,— Se trata de impedir que la nacionalidad se trasmita por este medio en forma inde- finida, y asf la formacién de ficticias nacionalidades.— Quien no conoce un pais, quien no ha vivido en 61 fisica o espiritualmente, no puede pretender ra- zonablemente, estar vinculado a 61 y por lo tanto, no merece la nacionalidad, nes que hacen reposar todos sus sistemas de nacionali- nis’ se limitan a otorgar a los descendientes de la primera y segunda generacién de extranjeros domiciliados en su territorio la naciona- lidad del Estado” (Luis Alvarado Garrido - Apuntes de Derecho Internacio- nal - Pég. 15). si éste en realidad, sostiene un principio por el que la nacio- nalidad se hereda lndefinidamente en el extranjero, fomenta faisas nacionali- dades y protege la doble nacionalidad. Este error lo tenemos establecido en el Peri. Los hijos de peruanos nacidos en el extranjero nacen peruanos y no ne- cesitan la mas minima residencia en nuestro territorio, para conservar su na- cionalidad y lo que es peor para trasmitirla después a sus descendientes y és- tos a su vez igualmente sin conocer el Perit tendrén iguales derechos. 59 Creemos que antes de eliminar la trasmision de la nacionalidad por la he- rencia en generaciones, deb{a condicionarse siempre el principio de la filiacion por el principio del domicilio. Exigir una residencia minima al nacido en el extranjero, no perjudica-en ninguna forma nuestro sistema de nacionalidad, por el contrario si el Estado necesita subditos, los necesita en su territoria. Pero si es criticable el sistema en referencia, lo es atin més-el sistema vicioso que mantenemos, con nuestras disposiciones sobre la mujer (Art. 69 de la Constituci6n de 1933), la que puede muy bien haber adquirido la nacionali- dad peruana por matrimonio, enviudado y casado fuera del pafs con un ex- tranjero, radicdndose en otro Estado, pudiendo tener hijos en el extranjero de este Ultimo matrimonio, y a éstos, de conformidad con nuestras leyes vigentes les serd posible ser peruanos de nacimiento y trasmitir la nacionalidad peruana a sus descendientes sin necesidad de visitar el Peru. ADQUISICION DE LA NACIONALIDAD Dos son las formas como se puede adauirir ta nacionalidad. En el mo- mento de nacer y después por un acto discrecional del Estado, representado por un poder publico. La nacionalidad que corresponde por nacimiento, recibe el nombre de “nacionalidad de origen” u originaria y la segunda, en la que generalmente in- terviene la voluntad del sujeto, se lama “nacionalidad adquirida” o naturali- zacion. Dos son los sistemas clasicos que todos los tratadistas sefialan para adqui- rir la nacionalidad de origen: el “jus sanguinis” y el “jus soli’, Algunos estu- diosos consideran también un sisterna aparte, el llamado mixto y por ultimo se ha esbozado el sistema originario de adquirir la nacionalidad por el princi- pio del domicilio. Por naturalizacion se entiende la adquisicién de la nacionalidad con pos- terioridad al hecho del nacimiento.— “La naturalizacin es un acto soberano y discrecional del poder puiblico por el que una persona adquiere la calidad de nacional en el Estado que dicho poder representa” (FIORE - Derecho Interna- cional PUblico de Europa - Tomo 11). La naturalizacion reviste doctrinariamente varias formas, como son: La ordinaria, sujeta a todas 1as condiciones que establece la ley y que deja algu- nas diferencias entre el extranjero naturalizado y los nacionales de origen; la Naturalizacion de favor acordada por motivos especiales, de cardcter extraor- dinario, que se otorga dispensando a la persona de cumplir ciertas condicio- nes, y la gran naturalizacion, que los asimila absolutamente a los naturales.— {Esta ultima la establecian las leyes de Bélgica, Estados Unidos, Republica Ar- gentina, Italia, Portugal, antes de la Segunda Guerra Mundial). EE: eee 60 NACIONALIDAD ORIGINARIA JUS SANGUINIS Este principo de adquisicién de la nacionalidad es el més antiguo. Los individuos descendfan o crejan descender de un ciudadano.— La nacionalidad Pues se adquirfa por consanguineidad. Seguin el Digesto (L. 19 1.5 De statu hominum) “el hijo nacido fuera de! matrimonio adquirfa la nacionalidad que tuviera la madre el dia del nacimiento y el hijo nacido dentro del matrimonio, de un padre romano en la época de |a concepcién, tenfa la misma nacionali. dad que éste”’. El “jus sanguinis” es también conocido cort el nombre de principio de fi- liacién, hijo debe tener segin él, la nacionalidad del padre”. Es un princi- pio que reposa sobre leyes biolégicas. Se considera que asi como el hijo here- da las caracteristicas fisicas y psicolgicas de sus padres, asi también debe he- redar !a nacionalidad que ellos tenfan. Se presume que la persona siempre |ie- va en su naturaleza los mismos sentimientos de sus antecesores, Suponiendo una fuerte vineulacién de un sujeto con su patria, se cree que sus descendien- tes heredardn igualmente esta conexin con su pais. io de los ; lo fun= Para el principio de Ia filiacion no tiene importancia el dom Padres, ni el de los hijos. No importa tampoco el lugar de nacimient damental es pertenecer a una misma raza. Se cree més conveniente el sistema de la filiacian Porque se considera que asi no pueden ser arrebatados los hijos cuando nacen en una patria diferente @ la del padre. Se asegura que este principio es ventajaso porque segin él, una misma ley deber4 regular las relaciones tan complejas que surgen entre los miembros de un hogar, de una familia, y por ende el “jus sanguinis” contribu- ye a la unidad familiar que protege el Estado. Consideran injusto lo estableci- do por otros sistemas, segtin los cuales puede resultar el hijo prestando servi- cio militar a una patria que no es la de su padre y en consecuencia separando- lode é!. No podemes negar el valor de algunos argumentos a favor del “jus sangui- nis”.— Pensamos que efectivamente con este sistema ideal utdpico, si realmen- te pudiese Ilevarse hoy dia a la practica la formacién de una raza pura, se con- seguirian nacionalidades robustas en cuanto a su formacién y homogeneidad, Creemos también que es facil para el hijo sentirse vinculado a la patria de su padre, porque igualmente es innegable que la herencia es un hecho cientifica- mente probado. Consideramos importante también la influencia que el prin cipio de Ia filiacién tiene en la familia. Pero creemos que en la realidad no es posible hablar de razas puras, casi todas las naciones del mundo tienen a sus pueblos con razas mezcladas y hasta los sostenedores del racismo, el mismo Hitler sostiene: “Por desgracia, la médula central de nuestra nacionalidad ale mana no es ya racialmente homoggnea”. (Pagina 133 Obra citada). 61 En el mundo, el principio de la extraccion filiacion (jus sanguinis), que como hemos dicho data de la mds remota antigiedad, es el que se ha impues- to. Ha sido este principio el inspirador de la mayoria de las legislaciones, fluyendo también en la opinion. EI Instituto de Derecho Internacional en Oxford en 1880 adopto este sis- tema de la extraccién. Igualmente gran parte de todos los proyectos de cé- digos internacionales siguen | orientacion del “jus sanguin! Blunstchli en Alemania; Domin-Petruschevecz en Austria; Dudley Field en los Estados Unidos; Fiore en Italia, Lafayette Rodriguez en el Brasil, Internoscia en el Canada. jus sanguinis” y slo en En las legistaciones europeas asidticas domina el defecto de este se aplica el “jus soli”. Causas histéricas, conveniencias e intereses politicos que se desprenden de la misma Constitucién de estos paises, les han impuesto la necesidad de se- guir el “jus sanguinis”. JUS SOLI Con el feudalismo, cuando el hombre era una dependencia del suelo, e! territorio ejercid predominio en todas las relaciones sociales y fue sustituyen- do al vinculo del parentesco, de modo tal, que el que nacia en la tierra del se- Aor era por eso mismo su sUbdito. La nacionalidad es determinada por el te- rritorio en que se ha nacido y del que sélo salfan los privilegiados, los que po- dian viajar, los que eran muy pocos y aiin para éstos el viaje era muy dificil © importada muchos peligros. El sistema del “jus soli” o territorial imperé en Francia desde la Edad Me- dia hasta la Revolucién; en Inglaterra se sigue este principio hasta el Acta de 12 de Mayo de 1870. La mayoria de las Republicas Americanas en sus Cons- tituciones adoptan el “jus soli”. El “jus soli” esta basado en principios sociolégicos. La nacionalidad se debe adquirir segdin el ugar del nacimiento.— Se considera que allf donde co- mienza la vida del sujeto, alli también deben comenzar las caracteristicas que modelan su personalidad. Se argumenta que el ambiente fisico y espiritual en donde nace el indivi- duo tiene fuerza para impregnarlo y dejarle huellas que corresponden a la na- turaleza propia de todos los nacidos en el lugar. Se considera igualmente im- portante el hecho de que este sistema dé como soluciones para la comproba- cién de la calidad de los nacionales formulas muy sencillas tal como Ia sdla presentacion de una partida. Hay quienes al defender este principio hacen uso de argumentos roménti- cos como los conocidos tratadistas Bello y Berard (Bello, Principios del Dere- cho Internacional, p4g. 81) La mera extraccion es el menos natural de estos MB —i 62 titulos porque no supone por si mismo una reciprocidad de beneficios ni de afecciones entre el ciudadano y la Patria. El domicilio y el privilegio general- mente hablando, no pueden competir con el nacimiento. La sociedad en cu- yo seno hemos recibido el ser, la sociedad que protegié nuestra infancia pare- ce tener mds derecho que otra alguna sobre nosotros; derecho sancionado por aquel afecto al suelo natal, que es uno de los sentimientos mas universales y mas indelebles del carazén humano”, El distinguido jurisconsulto francés Berard dice: “La verdadera patria es- ta alli donde habéis nacido, es la tierra de vuestra cuna, el cielo que siempre habéis visto, el pais cuya lengua habéis ofdo desde vuestros tiernos afios, aquel cuyos usos y costumbres son los vuestros y no la tierra ignorada y lejana donde han vivido yuestros antepasados, el pajs y el cielo desconacido de don- de los vuestros han tomado nombre". Se sostiene también que el sistema de la territorialidad es justo porque el estado protege al hombre hasta antes de nacer, muchos cédigos contienen dis- Pasitivos semejantes al nuestro que establece: “Que al por nacer se le reputa nacido para todo lo que le favorece”. Comentando este Principio de Derecho Civil se dice que el asf protegido debera contribuir al progreso y defensa del Estado de su nacimiento, Siguiendo tos principios que expusimos cuando nos ocupamos de la Na- cién, en donde afirmamos que lo primordial en ella, era la conciencia colec- tiva, NO creemos que con este sistema pueda conseguirse lo esencial en la na- cionalidad, El! sistema territorial no representa, en nuestra opinion, una ga- rantia para el Estado. Creemos que si un sujeto nace en un pais y el hecho de su nacimiento es el sélo vinculo que lo une con el Estado en que nacié, no Puede esperarse una verdadera compenetraci6n entre ambos.— Infantil seria pensar, por ejemplo en la vinculacién que puede tener el hijo de padres ingle- ses nacido accidentalmente en el Japén y habiéndose domiciliado y recibido toda su educacion en Gran Bretafia, con el lugar de su nacimiento. El sistema de la territorialidad fue en un principio valioso, porque se apo- yaba en la casi imposibilidad de abandonar la tierra donde se nacfa.— |mpor- taba pues la residencia del individuo en donde habfa visto Por primera vez la luz y en donde generalmente moria. Pero hoy, se ha producido un fendémeno, que alguien muy bien calificé de “revolucion de las distancias’. Viajar en Nuestros tiempos, buscar fortuna en otros paises, tener un contrato de trabajo en el extranjero, es sino corriente en la vida de nuestros contempordneos por !o menos muy frecuente. Las miltiples facilidades que se ofrecen y la breve- dad de! tiempo que con la aviacién se consigue ha influfdo de tal manera en las sociedades modernas que no es posible asegurar que quien nacié en un Es- tado tenga que educarse en é| y adaptarse a su vida nacional, El “jus soli” es aceptado por todas las Constituciones Americanas, Ha- biéndose formado los Estados Americanos a base de las emigraciones de pue- blos Europeos, ocupando estos grandes extensiones de territorio donde ja 63 comunicacién no era facil y en algunos casos distanciados psicolégicamente de sus patrias originarias, debfan adoptar un sistema que amparase a sus hijos y asf podemos ver en las primeras constituciones cémo hasta ellos mismos se otorgan la nacionalidad, por e| hecho de haber participado en la emancipacién de estas Republicas. = Otro de los argumentos que se ha esgrimido a favor del principio que co- mentamos, es la necesidad que tienen de aumentar su contingent humano, paises que, como el nuestro, poseen un territorio extenso con escasa pobla- cién. EL LLAMADO SISTEMA MIXTO. Se conoce como “sistema mixto” la aplicaci6n de los dos principios estu- diados (‘Jus sanguinis” y “Jus solis”). En realidad esta orientacion no es sino ja adopecién del principo territorial y el de Ia filiacién en un mismo pais.— Re- sulta un argumento mas en contra de los clasicos principios de adquisicién de la nacionalidad originaria.— Surge para modificar los defectos que tiene cada uno de los sistemas comentados, los refuerza entre sf y pese a que el funcio- namiento y efectividad de estos principics mejora, no se consigue plenamente el fin deseado, porque la aplicacion de ios principios no es suficiente para sal- var todas las dificultades que cada sistema tiene. Desde un punto doctrinario no tiene mayor interés el llamado sistema mixto, pues no aporta ningin elemento nuevo a las dos teor/as que lo consti- tuyen, causa por la que algunos tratadistas no lo mencionan. EL PRINCIPIO DEL DOMICILIO Los defectos propios de los sistemas clésicos para la adquisici6n de la na- cionalidad, no sblo han sido advertidos por la doctrina. Las Constituyentes de la mayorfa de los pafses, se han visto obligadas a modificarlos, de tal mane- ra que se presentan hoy inspiradas por nuevas tendencias. En el campo del estudio de la nacionalidad, el principio del domicilio es una novedad. Aparece no s6lo como una de las condiciones para adauirir la naturalizacién sino también para reforzar los sistemas de adquisicién de la na- cionalidad originaria. Es posible que llegue el dfa en que el domicilio se im- ponga asf al “jus sanguinis” como el “jus solis’’, pues reposa en mas sOlidas bases que sus antecesores. Para fundamentar el principio del domicilio, hay que partir detlo que constituye la nacionalidad; de Ia esencia misma de la_na- cionalidad. Lo hemos dicho, repitiendo las definiciones de Mancini y Renan: Io fundamental para que exista una verdadera nacionalidad es que surja en la colectividad la conciencia de formar un todo unido y diferente de las demés es. Y en consecuencia el hombre debe sentirse ligado a este todo, a esta unidad de la que forma parte. 64 La existencia de una verdadera vinculaci6n entre el nacional y el Estado es también a base para formiular un sistema més acorde con |o que constituyé la nacionalidad. La verdadera vineulacién entre el Estado Y su sUbdito obedece més que a un principio de herencia (“Jus sanguinis”) a los |azos de unién que crea la mis- ma vida, Vivir an Un lugar determinado significa éstar bajo Ia influencia de in- contables estimulos que necesariamente han de modelar, formar y hasta crear senitimientos @ inclinaciones que son trascéndentales. Puede probarse clara- mente que el domicilio para los hombres tiene tal importancia que todos los hechos de su vida estén ligados fntimamente a la tierra, al ambiente. Si observamos los primeros afios de una persona, encontramos los facto- res que determinan su personalidad; como por ejemplo, ta educacién. Esta, que empieza a‘recibirse al nacer,es el fruto de la familia; pero no debemos ol- vidar-que la familia debe ‘desenvolver sus actividades dentro del medio, y por lo tanto esta bajo su influencia. ‘Sin creer que ta educacion puede ser el “nico fundamento de fa nacionali- dad, reproducimos tas autorizadas palabras de GEOUFFRE DE LA PRADE- LLE, quien dice: “La nacién'no descansa sobre la raza, no se apoya tampo- co sobre la lengua o Ia religién, sino que se basa sobre la comunidad de un mismo pensamiento, Hay que establecer la nacionalidad de origen sobre la educacion, puesto que es ella la. que da al nivio sus sentimientos e ideas, es ella la que los crea: y:despuds los desarroila”. (“De La‘Nationalité d‘Origine’’, Pag. 409). Pero si no aceptamos que sea el Unico fundamento de la nacionalidad la educacién recibida, no podemos dejar de ‘recono¢er su trascendental impor- ‘tancia,— Las ensefianzas recibidas y los recuerdos de la infancia determinan muchas veces las inclinaciones que creemos innatas. , La educacién no sdlo se recibe en la familia sino también en la vida en so- ciedad, en el trato diario con nuestros semejantes, en que tomamos determi- nados hébitos, que se convierten en costumbres y que tienen también un vator innegable como modeladores de la personalidad, Nos educamos no sdlo en el colegio y en los institutos superiores de ense- fianza, también. en la multiplicidad de manifestaciones de toda indole que son producto del ambiente que nos rodea,— No puede nunca imaginarse que sea to mismo, para la cultura y personalidad, el residir en un apartado paraje del Africa o en un centro importante de Europa. El arte en su sin fin de expresio- nes es fruto. casi siempre de la tierra. La amistad, el amor, la religion, y en fin todos estos est(mulos importantisimos en [a vida, invariablemente tienen un matiz, local y por ende dejan huellas imperecederas del lugar, del medio am- biente, 65 LOS DERECHOS HUMANOS por: Luis Solari Tudela” El desarrollo de la doctrina de los derechos humanos y la tendencia que existe a su aplicacion efectiva en el mundo de hoy constituye uno de los fend- menos mas interesantes del Derecho Internacional en la medida en que amplia considerablemente su campo de accién Ilevandolo de manera directa a ocupar- se de la persona humana. El hombre ha sentido la necesidad de afirmar en su vida en sociedad ciertos principios basicos para la convivencia humana. En los tiempos mo- dernos estas aspiraciones encontraron su expresion en la Carta Magn FE puesta al Rey Juan de Inglaterra en el afio 1215, en la Constitucién Am: na de 1776 y en la Declaracién de los Derechos del Hombre de la Revolucién francesa de 1789. Todas ellas sin embargo tenfan un alcance nacionat, es decir no rebasaban les fronteras de sus propios estados. El carécter internacional de los derechos humanos va a aparecer por pri- mera vez en los tratados de Paz suscritos después de la primera Guerra Mun- dial entre los principales aliados y las potencias asociada (Gran Bretaha, Francia e Italia) con los paises de Europa del Este y los Estados Balcanes (Poionia, Yugoslavia, Chacoslovaquia, Rumania, Grecia, Bulgaria, Hungria y Turquia) en que se incluyeron cldusulas destinadas 2 proteger las minorias de estos Gitimos estados. Por estos tratados se reconocid a las minorias de esos Litimos estados su igualdad ante la ley con ai resto de los habitantes asi como el derecho que les asistia de profesor de su credo religioso y utilizar su propio idioma incluso ante las cortes de justicia, otorgandoseles el derecho de establecer sus propias es- cuelas. Estos derechos fueron garantizados por la entonces Liga de las Nacio- nes, . El estallido de 1a Segunda Guerra Mundial y las atrocidades que en ella” se cometieron particularmente el crimen de genocidio, sublevé la conciencia chumana. Fue también en esta ocasion en que las colonias de las potencias rove ontalee expresaron con firmeza su determinacién para regir su propio festino. “Ex Profesor de Derecho Internacional Pablico de la Universidad Caté- lica y de la Academia-Diplomética del Peri. Profesor de Derecho Internacio- nal Publico de la Universidad Nacional de Panama. 66 Durante la guerra, la vigencia de los derechos humanos fue Promovida ‘constantemente por las potencias aliadas. Este sentimiento fue recogido en el mensaje al Congreso de los Estados Unidos por el Presidente Roosevelt. en 1941, en la Carta del Atléntico del mismo afi, la Declaracién de las Nacio- ‘nes Unidas del primero de enero de 1942, 1a Declaracién de Teheran de 1945 y la Declaracién de Yalta sobre pueblos liberados del mismo afio. Al finalizar la guerra los tratados de Paz que se suscribieron no contem- plaron los casos de !as minorias, excepcién hecha de! Tratado de Paz suscrito con Italia por la que se garantiz6 a la minorla de habla alemana de la Pro- vincia de Bolzano y a la poblacién bilingue de la Provincia de Trento iguales derechos que el resto de los italianos. Otro Tratado en el que se va a consi- derar la situacién de las minorfas fue el Tratado para el restablecimiento de una Austria Independiente y Democratica en 1955, con el que se aseguré a Jas minorias estovenas y croatas de Austria los mismos derechos que el resto de la poblacién austriaca. Esto no significé que el interés internacional por la suerte de 1as mino- Yas decayera. Todo lo contrario. Sucedié que la emergencia del concepto de derechos humanos reconocido en la Carta de las Naciones Unidas iba a sus- tituir, como medio més eficaz para proteger las mino entes, a tra- vés de conceptos como [a eliminacién de la discriminacién racial, la protec- cidn de los derechos humanos sin distincion de raza, sexo, lengua o religion. LOS DERECHOS HUMANOS EN LAS NACIONES UNIDAS.- Fi lizada la guerra se suscribid en San Francisco la Carta de las Nacio- nes Unidas que contiene referencias especfficas a los Derechos Humanos aun- que en la misma no se Ilegé a definirios. El Preambulo de !a Carta dice: “Nosotros los pueblos de las Naciones Unidas resueltos a reafirmar la f€ en los derechos fundamentales del hombre, en la dignidad y el valor de la persona humana, en la igualdad de derechos de hombres y mujeres y de las naciones grandes y pequefias”. en la misma Carta en el articulo 55 al referirse a la cooperacién internacional econémica y social se dispone que: “",, la Organizacin promovers: ©. el respeto universal a los derechos humanos y a las libertades funda- mentales de ‘todos, sin hacer distincién por motivos de raza, sexo, idioma o religidn y a la efectividad de tales derechos y libertades”. 1 siguiente artfculo de la misma Carta dispone que: “Todos los miembros se comprometen a tomar medidas conjunta o separadamente, en cooperacién con la Organizacién para la realizacién de los propésitos consignados en el articulo 55”. 67 sin embargo el compromiso @ que hace referencia el articulo 56 se ha vis- to en més de una oportunidad contradicho con el que entendemos una inco- rrecta interpretacion del principio de no intervencién consignado en el articulo 2,7 de la misma Carta cuyo texto dispone que: ““Ninguna disposicion de esta Carta autorizara alas Naciones Unidas a intervenir en los asuntos que son esencialmente de la jurisdiccién interna de los Estados, ni obligaré a los Miembros a, someter dichos asuntos a proce- dimientos de arregio conforme a la presente Carta; pero este principio no se copone a la aplicacién de las medidas coercitivas prescritas en el capitulo VII" pareceria de la lectura de este articulo que la violacién por un estado de nor mas qu afectan las libertades fundamentales del hombre no podrian ser obje- mas que afectan las libertades fundamentales del hombre no podrian ser obje- to de la accion de otros estados, (un pedido por ejemplo de un gobernante exigiendo el restablecimiento del derecho violentado) por ser esta materia de competencia interna de los estados Pero esto no es asi. La Asamblea Ge- neral de las Naciones Unidas en més de una oportunidad ha llamado la 2- tencidn a los estados miembros por la violacién de los Derechos Humanos. Asi lo hizo en 1949 en |a resolucion 294 (IV) el 22 de octubre de 1949 expresando su creciente interés y preocupacién por las acusaciones hechas contra Bulgaria, Hungria y Rumania por los juicios de espionaje y traicién a los miembros del Consejo Supremo de Iglesias Protestantes de Bulgaria y el iui al Cardenal Joseph Midszenty Primado de Hungria. En la Resolucién 385 (V), del 3 de noviembre de 1950 se expresd que |a conducta de Bulgaria, Hungria y Rumanfa constituyeron violaciones al Tratado de Paz bajo las cuales estaban obligados a respetar los derechos humarios. La Resolucién 917 (X) del 6 de diciembre de 1955 urgié a la Republica de Sudafrica a respetar los derechos y la dignidad de la persona humana de acuerdo a las obligaciones cotraidas en al articulo 56 de la Carta. La Asamblea General se ha dirigido pues en distintas ocasiones a los Es- tados miembros invocando el cumplimiento de los derechos humanos. La Asamblea General esta compuesta por todos los estados que forman parte de las Naciones Unidas. No existe entonces razén alguna que impida que un es- tado se dirija a otro invocando el cumplimiento de las obligaciones de respe- tar los derechos humanos y esa invocacién hecha con ese propésito no puede ser considerada como una violacién al principio de no intervencién, pues si admitiérémos esto reduciriamos a la inmavilidad la promocién y la vigencia del respeto a las libertades fundamentales del hombre. Dentro de la Organizacion de las Naciones Unidas, es al Consejo Econd- mico Social a quien se le ha asignado la responsabilidad de la promocién de los Derechos Humanos. El articulo 62 sobre “Funciones y Poderes del Conse- jo Econémico y Social" dice: 68 “EI Consejo Econdmico y Social podré hacer recomendaciones con el ob- isto de promaver el respeto a ios derechos humanos y.a las libertades funda- mentales de todos y Ia efectividad de tales derechos y libertades”. Esta funcién del Ecosoc est cumplida especificamente por la Comision de Derechos Humanos establecido por disposicién del articulo 68 de la Carta. La Declaracion Universal de los Derechos del Hombre junto con los Pac- tos Internacionales de Derechos Civiles y Politicos y Econémicos y Sociales constituyen las, principales fuentes de los derechos humanos que se han for- mulado dentro dei marco de las Naciones Unidas. La Declaracion Universal de los Derechos del Hombre.— La Asamblea Ge- neral de las Naciones Unidas aprobé por resoluci6n 217 (III) 1a Dectaracion Universal de los Derechas del Hombre, la cual como todas las resoluciones de ese organismo internacional solo tiene el caracter de recomendacion. Sin embargo por el reconocimiento que ha merecido por parte de |aco- munidad internacional debido al alto valor ético de los principios que contie- ne, la Declaracién ha adquirido una autoridad que sobrepasa en mucho los alcances de una mera recomendacidn. La Resolucién fué adoptada por 48 votos y 6 abstenciones (Unién So- viética, Ucrania, Bielorusia, Polonia, Africa del Sur y Arabia Saudita), En todo caso el valor jurfdico de esta Declaracién, si bien ha sido incluso hasta reconocida como ley por algunos estados miembros, carece como instru- mento internacional, de fuerza obligatoria. Los derechos enunciados en la Declaracién, los podemos agrupar en civi- les y politicos y econdémicos y sociales. Derechos Civiles y Politicos.— Se refieren al Derecho ala libertad, ala vi- da, a la personalidad juridica, a la eliminacién de la esclavitud, la tortura y la servidumbre, a la presuncién de inocencia, a la igualdad ante la ley, ala irre- troactividad de Ia pena y delitos, a la inviolabilidad de! domicilio y la corres- pondencia, a la libertad de entrar y salir de su propio territorio, ai derecho de asilo, el derecho a la nacionalidad, al derecho a formar su propia familia, ala propiedad privada y colectiva, a la libertad de conciencia y opinion, a la liber- tad de reunién y asociacién, el derecho a participar en el gobierno directa- mente © por representantes libremente elegidos. Derechos Econémicos y Sociales.— (art. 22:27) Aqui se encuentran con-” signados el derecho ai trabajo y su justa remuneracion, el derecho a obtener un apropiado nivel de vida, el derecho de los trabajadores a agruparse en sin- dicatos, el derecho al descanso y al esparcimiento, el derecho a la salud, a la educacién, la ensefianza y la cultura. 69 La abstencién de 1a Union Soviética ha sido en cierta forma justificada aunque no directamente por el profesor Korovin. Al comentar la Declaracion, si bien acepta que ésta constituyé una medida progresista, la critica por no haber hecho referencia “al derecho de las Naciones a la autodeterminacién, a la igualdad de derechos de todos fos pueblos y naciones y el derecho de las minorias nacionales a hablar en su propio idioma y a tener sus propios cole- gios, bibliotecas, museos y demés establecimientos culturales y docentes”. LAS CONVENCIONES SOBRE DERECHOS CIVILES Y POLITICOS Y SOBRE DERECHOS ECONOMICOS Y SOCIALES.— Mediante resolucion de la Asamblea General 2200 (XX!) de fecha 16 de diciembre de 1966 se aprobé y se abrié a la firma, ratificaci6n o adhesion de los estados, los pactos antes enumerados que fueron redactades por la Co- mision de Derechos i4umanos de Naciones Unidas. Estos tres convenios internacionales agrupan en dos partes los Derechos Humanos existentes, De un lado el pacto internacional de Derechos Econémi- cos, Sociales y Culturales y de otro lado el relativo a los derechos civiles y po- Ifticos el cual a su vez contiene un Protocolo Facultativo que permite al indi- viduo acudir directamente a la instancia internacional. PACTO INTERNACIONAL DE DERECHOS ECONOMICOS, SOCIA- LES Y CULTURALES.— La Convencién esté compuesta de cinco partes y 31 articulos. Muchas de las disposiciones de esta convencién se van a encontrar tam- bién en la referida a la de los Derechos Civiles y Polfticos. La parte primera enuncia el principio de libre determinacién de los pue- los y la libre disposicion de sus riquezas y recursos naturales La parte segunda se refiere a la cooperacién internacional, a la igualdad de los hombres y mujeres, al ejercicio de los derechos contenidos en el Pacto sin discriminacién por motivos de raza, color, sexo, idioma, religion, etc. La parte tercera reconoce el derecho al trabajo libremente escogido, a una remuneracion que le asegure condiciones de existencia digna, el derecho de toda persona a fundar sindicatos y afiliarse al de su eleccién, el derecho de los sindicatos a formar federaciones o confederaciones nacionales y el de estas a fundar organizaciones sindicales internacionales o afiliarse a las mismas, el derecho de los sindicatos a funcionar sin obstaculo, el derecho de huelga, el derecho a la seguridad social, a la proteccién de la familia, al libre consenti- miento en el matrimonio, a la proteccion a las madres durante un perfodo de tiempo razonable antes y después del parto, a la proteccién a los nifios y adolescentes contra la explotacion economica y social, a la educacién a la ensefianza primaria obligatoria gratuita, la ensefianza secundaria con tenden- 70 cia a la gratuidad igualmente que |a educacién superior y participar en la vida cultural. La parte cuarta se refiere a los informes que deben presentar los Esta dos partes sobre el cumplimiento del Pacto, y la parte quinta abre esta con- vencion a la firma de todos los Estados. PACTO INTERNACIONAL DE DERECHOS CIVILES Y POLITICOS.— Este pacto consta de seis partes y 53 articulos y contiene ademas un pro- tocolo facultativo. La parte primera al igual que en e! Pacto sobre Derechos Econdmicos So- ciales y Culturales enuncia e/ principio de libre determinacién de los pueblos y la libre disposicion de estos de sus riquezas y recursos naturales. En Ia parte segunda, los estados partes se comprometen a garantizar a los individuos que se encuentren en su territorio, los derechos reconocidos en este Pacto sin distincion de raza, sexo, idioma, religién, opinién politica o de otra indole, origen nacional o social, posicién econdmica nacimiento o cual- quier otra condicién social. Se garantiza a los hombres y mujeres la igualdad de todos los derechos ci-" viles y politicos enumerados en el presente pacto. En la parte tercera se garantiza el derecho a la vida, se prohibe [as tortu- ras las penas o tratos crueles, la esclavitud, la servidumbre, el trabajo torzado U obligatorio, se garantiza la libertad y la seguridad personales se prohibe ia encarcelacion por el solo hecho de no poder cumplir una obligacion contrac- tual, se reconoce el derecho de Ia persona a salir libremente de cualquier pais incluso del propio y se dispone que “nadie podré ser arbitrariamente privado del derecho de entrar en su propio pais". La Convencién garantiza al extran- jero que se halle legalmente en el territorio de un Estado Parte que s6lo podra ser expulsado de él en cumplimiento de una decision adoptada conforme a ley. La Convenci6n garantiza la igualdad de las personas ante los tribunales de justicia, e! derecho a que se presuma su inocencia mientras no se compruebe su culpabilidad y 2 un juicio con garantfas minimas. El pacto prohibe la irrec- troactividad de la ley penal y garantiza a las personas el reconocimiento a su personalidad juridica, e! derecho a su privacidad, a la libertad de pensamien- to, conciencia y religion, prohibe ta propaganda en favor de la guerra y la apo- logia del odio nacional, racial o religioso. Reconoce igualmente el derecho de reunién pacifica de asociacién e incluso el de sindicatos. Ei Pacto reconoce que la familia es el elemento natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a la proteccion de la sociedad y del estado. Reco- noce que el nifio sin dis inacién alguna tiene el derecho a las medidas de proteccién que su condicién requiere, y la obligacion de ser inscrito inmedia- tamente después de su nacimiento, a tener un nombre y una nacionalidad, 7 El articulo 25 del Pacto dice lo siguiente: Todos los ciudadanos gozaran, sin ninguna de las distinciones menciona- das en el artfculo 2, y sin restricciones indebidas, de los siguientes derechos y coportunidades: a) Participar en la direccién de los asuntos piblicos, directamente 0 por medio de representantes libremente elegidos; b) Votar y ser elegidos en elecciones periddicas, autenticas, realizadas por sufragio universal e igual y por voto secreto que garantice la libre expresin de la voluntad de los electores; c) Tener acceso, en condiciones generales de igualdad. a las funciones pu- blicas de su pais. El Pacto garantiza la igualdad ante la ley de todas las partes y el derecho que asiste a las minorias étnicas religiosas o lingiiisticas a tener su propia reli- gién y hablar su propio idioma. La parte cuarta establece un Comité de Dere- chos Humanos compuesto por 18 miembros, Las funciones de este Comité son conocer los informes que los estados partes presenten sobre las disposicio~ nes que hayan adoptado sobre los derechos reconocidos en el Pacto y sobre el progreso que hayan realizado en cuanto al goce de esos derechos y conocer también las comunicaciones de cualquier estado parte del incumplimiento de este Pacto por otro estado parte siempre que ambos estados hayan declarado que reconocen la competencia del Comité para recibir 0 examinar este tipo de comunicaciones. La parte quinta se refiere a la suscripcién por los estados miembros y su entrada en vigor. Al 31 de diciembre de 1979 el Pacto habia sido ratificado por 60 estados, es decir una cantidad mayor de los estados que aceptan la competencia obii getoria de la Corte Internacional de Justicia. Es de esperar que en los proxi- mos afios este nimero aumente considerablemente. Por ejemplo entre los estados que han suscrito el Pacto pero que no lo han ratificado se encuentra el de los Estados Unidos que ha hecho de los Derechos Humanos uno de los pilares de su politica exterior. Protocolo Facultative del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Polf- ticos.— De acuerdo con este Protocolo los Estados reconocen la competencia del Comité para recibir y considerar comunicaciones de individuos que se en- cuentren bajo la jurisdiccion de ese Estado y que aleguen ser victimas de una violaci6n por ese estado parte de cualquiera de los derechos enunciados en el Pacto. Las condiciones para que ei Comité acepte una denuncia individual, son las siguientes: a) Que el mismo asunto haya sido sometido a otro procedi- 72 miento de examen o arreglo internacionales; b) Que el individuo haya ago- tado todos los recursos de Ia jurisdiccién interna. Pero no se aplicard esta nor- ma cuando la tramitacién de los recursos se prolongue injustificadamente. El Comité examinaré \as denuncias individuales y presentard sus observa. ciones al Estado Parte y al individuo, Las observaciones a que se hace mencidn en el articulo 5 constituyen las sanciones que el Protocolo prevee en caso de violacién de los Derechos Huma- ‘9s ya que si contienen una incriminacion contra el Estado acusado, éstas po- drian por ejemplo, ser publicadas por el individuo interesado y de esta manera crear una corriente de opinién pdblica contraria al Estado violador, LOS DERECHOS HUMANOS EN LA ORGANIZACION DE LOS ESTA- DOS AMERICANOS.— El articulo 112 de ta Carta dispone que: “Habra una Comision Interamericana de Derechos Humanos que tendra, como funcién principal, la de promover la observancia y |a defensa de los de. rechos humanos y de servir como organo consultivo de la Organizacion en ‘esta materia. Una convenci6n interamericana sobre derechos humanos determinara la estructura, competencia y procedimientos de dicha Comision, asi como los de los otros encargados de esta materia”. El articulo tercero en que se enumera los principios de la organizacién se reafirma que: Articulo 3 i) Los Estados Americanos proclaman los derechos fundamentales de la - persona humana sin hacer distincién de raza, nacionalidad, credo o sexo, al igual que en la Carta de las Naciones Unidas, los derechos humanos va a encontrar en la afirmacién del principio de no intervencién enunciado en el artfculo 18, en términos muy especfficos, la aparente incompatibilidad que existe entre la participacién que los demas estados de la region puedan tener en ef cumplimiento-de los derechos humanos cuando jados por uno de los Estados de la Organizacién y el principio de fa intervencién. Aqui también como en las Naciones Unidas existen precedentes sobre la participacién que la Organizacién ha tenido en este campo, La Decimoséptima Reunién de Consulta de Ministros de Relaciones Ex- teriores aprobé el 23 de junio de 1979 una Resolucién en la que se declaré que las bases para la solucién de! problema de Nicaragua, que se encontraba 2B en ese momento envuelto en una guerra civil eran las siguientes: 1, Reemplazo inmediato y definitivo del régimen somocista. 2. Instalaci6n en el territorio de Nicaragua de un gobierno democratic cuya composicion incluya los principales grupos representativos opositores al régimen de Somoza y que refleje |a libre voluntad del pueblo de Nicaragua. 3. Garantia de respeto de los derechos humanos de todos las nicaragien- ses sin excepcion. 4. Realizacion de libres elecciones a la brevedad posible que conduzcan al establecimiento de un gobierno auténticamente democrético que garantice la paz, la libertad y !a justicia. Esta Resolucién constituye un interesante precedente de las facultades de la Organizacion de Estados Americanos en la aplicacion de los Derechos Humanos en la regién y de Jas limitaciones que en este campo encuentra el principio de no intervencion. La Comision Interamericana de 1a que hace menci6n el artfoulo 112 an- tes transcrito ha venido funcionando con independencia de criterio y expre- sindose en mas de una oportunidad pese las negativas de algunos estados miembros a recibir en su territorio a miembros de la Comision para preparar los informes anuales que someten al Consejo sobre el estado de los Derechos Humanos en los paises de la region. La Convencion Americana Sobre Derechos Humanos.— En noviembre de 1969 se suscribio esta Convencién (OEA/ESR.A 16 (Espafiol)—) y que has- ta 1979 habia sido ratificado por Bolivia, Colombia, Costa Rica, Repiblica Dominicana, Ecuador, El Salvador, Grenada, Guatemala, Hait{, Honduras, Jamaica, Nicaragua, Panama, Pera y Venezuela. Barbados, Chile, Paraguay, Es =, Unidos y Uruguay la habfan suscrito pero hasta ese aio no la habian ratificado. La Convencién consta de un predmbulo y 82 articulos agrupados en 11 capitulos. El artfculo 2 de la Convencién al disponer que los estados se compro- meten a dictar las disposiciones legislativas del caso cuando los derechos y libertades contenidas en la Convencién no estén garantizados, estd afirman- do Ja primacfa de esta Convencién sobre le derecho interno. El convenio reglamenta ta Comision Interamericana de Derechos Humanos enunciada en el articulo 18 de la Carta. Composicion.— La Comision esté integrada por 7 miembros reelegibles por una vez por periédo de 4 afios. 74 Funciones.— Formular recomendaciones para que se adopten medidas sobre los derechos humanos y recibir peticiones de individuos o grupos de in- dividuos que contengan denuncia o quejas de violacién de la Convencién por un estado parte, La peticién para ser admitida requiere: a) Que se hayan agotado los recursos de la jurisdicci6n interna. b) Que se presenten dentro del perfodo de 6 meses a partir de la fecha en que el presunto lesionado haya sido notificado de la decisién definitiva. ¢) Que la materia de la peticidn no esté pendiente de otro procedimiento de arreglo internacional. d) Que contenga nombre, nacimiento, profesién, domicilio y firma dela persona o del representante legal de la entidad que somete la peticién. Como resultado de la peticién.se iniciaré una investigacion y se preparard un informe que seré transmitido al peticionaria y a los Estados Partes y co- municado después para su publicacién al Secretario General de la Organiza- cién, sdlo en el caso en que se haya Ilegado a una solucién amistosa. De no Mlegarse a una solucién amistose la Comision redactaré un informe | que se expondran los hechos y sus conclustones. €| informe ser trans- ido a los estados interesados quienes no estarén facultados para publ carlo. Tres meses después de remitido el informe, si el asunto ha sido solucio- nado o sometido a la Corte, la Comision podra emitir su opinién y conclusio- nes sobre la cuestion sometida a su consideracién, La Comisién haré la reco- mendacién pertinente y fijaré un plazo dentro del cual el estado debe adoptar. las medidas para remediar la situacién examinada. Transcurrido ese plazo ta Comision decidiré si el estado ha tomado o no medidas adecuadas y si publica ono su informe, Competencia.— Tanto la Comisién como fa Corte son competentes para conocer los asuntos relacionados con el cumplimiento de esta Convencion {artculo 33) pero la competencia de la Comisién para recibir y examinar las comunicaciones en que un Estado Parte alegue contra otro Estado Parte haber incurrido en violaciones de los Derechos Humanos establecidos en Ja Conven- cién sdlo funcionaré para los Estados que hayan hecho una dectaracién por la cual reconozcan la referida competencia de !a Comisi6n (artfculo 45). Sin em- bargo esta limitaciéna los Estados de act ala Comisi6n para alegar que otro Estado ha violado la Convencién no se extiende a los individuos, LA CORTE INTERAMERICANA.— Composicion.— Se compondré de 7 jueces elegidos por perfodos de 6 5 afios con la posibilidad de ser elegido por una vez. Competencia.— Solo los estados partes y la Comision tienen derecho a so- meter un caso a la Corte. Sin embargo, la competencia de la Corte estd supedi- tada a la declaracion por parte de ios estados partes de reconocer como obli- gatoria y de pleno derecho la competencia de la Corte sobre la aplicacién e interpretacién de la Convencion. “Asi pues, el individuo no acude directamente a este Tribunal. Su admi- sién_a la instancia internacional es por intermedio de la Comision la que en caso{de acoger su denuncia puede someter el caso a la Corte. CONVENCION EUROPEA DE LOS DERECHOS DEL HOMBRE.— Suscrita por los paises miembros del Consejo de Europa el 4 de novier- bre de 1950, se encuentra en vigor desde el 3 de septiembre de 1953 y creo para la aplicacion y proteccién de los derechos humanos, la Comisién Euro- pea y la Corte Europea de los Derechos del Hombre. 76 NO HAY LIBERTAD SIN SINDICATOS LIBRES Por Francis Blanchard, Director General de la OIT Disolucién de organizaciones de trabajadores, ocupacién de locales sindi- cales, represion del derecho de huelga;arrestos, torturas, desapariciones, muer- te de dirigentes sindicales: {a violaci6n de los derechos humanos es caracter's- tica del nGmero cada vez mayor de quejas que recibe el Comité de Libertad Sindical de la OIT y refleja el deterioro que esté sufriendo mundialmente la situacién de los derechos sindicales. La proteccién de la libertad sindical es hoy, mas que nunca, una preocu- pacién dominante de la OIT. De los 153 Convenios adoptados por la Organizacin desde que fue crea- da, los mas estimados por los trabajadores son sin duda los relativos a dere- chos humanos esenciales, especialmente el convenio num. 87 (1948) y el num. (1949) sobre la libertad sindical. Ambas normas se encuentran entre las que han recibido més ratificaciones de los estados miembros. Estos convenios amparan e! derecho de todos los trabajadores y emplea- dores a establecer sus propias organizaciones, protegen a dichas organizacio- nes contra los actos de discriminacién antisindical y dejan sentado el derecho de las organizaciones de empleadores y de trabajadores a ta libre negociacién colectiva. La ratificacion de un convenio acarrea naturalmente la obligacién de aplicarlo no slo en la ley sino en la practica. Anualmente una comisién in- inte de expertos y una comision de la Conferencia Internacional del integrada por representantes gubernamentales, empleadores y traba- jadores, efectiza un control de dicha aplicacion. Ademés, la OIT, como reflejo de su interés manifiesto en la proteccion de la libertad sindical, ha establecido un sistema para el examen de !as quejas sobre violacion de los derechos sindicales. Dichas quejas son estudiadas por el Comité de Libertad Sindical, organo tripartito que se retine tres veces por afio. Desde su creaci6n, en 1961, el Comité ha tratado un millar de casos. El niamero cada vez mayor de quejas enviadas recientemente al Comité es mo- tivo de alarma. Desde abril de 1980 se han presentado a la Organizacion mas de 40 nuevos casos, es dedir, el triple del numero recibide durante el mismo perfodo en afios anteriores, Este aumento, con todo, no refleia s6lo una erosion de los derechos sin- dicales como la atestiguan las graves acusaciones que mencionaba al princi- pio— sino también la confianza cada vez mayor de las organizaciones de em- ‘TF; pleadores y de trabajadores en los érganos de supervision, y demuestra sin lugar a dudas que en opinién general los procedimientos de a OIT para el examen de quejas sobre violacién de la libertad sindical son viables. Con el objeto de amplificar y acelerar los métodos normales para el examen de las quejas, !a OT recurre cada vez més a un procedimiento de contactos directos con el pais de que se trate. La finalidad de estos con- tactos es obtener inform: més conereta sobre 1as realidades sindicales y buscar la manera de proteger eficazmente la libertad sindical. Dichas mi- siones se han levado a cabo en todos los continentes y dos tendrén lugar préximamente en el Uruguay y a Argentina. La intervencién de la OIT y el uso de estos distintos procedimientos para defender la libertad sindical han dado resultados positivos mos cuatro afios, mas de 400 dirigentes sindicales detenidos en pafses mundo entero han recobrado la libertad y otros han podido regresar del exilio. Algunos sindicalistas que fueron despedidos a raiz de contlictos han vuelto a su trabajo, y la legislacién antisindical ha sido abrogada o enmendada para conformarla mas estrechamente a los principios de la libertad sindical. Una de las titimas misiones efectuadas lo fue por el Subdirector General responsable del Departamento de Normas Internacionales, que viajo a Polonia ‘en el mes de mayo. Durante su visita, desarrollada con e! acuerdo de las auto- fidades, formulé entre otras recomendaciones la de que se modificara a la bre- vedad la legislacién polaca a fin de armonizarla con el Convenio num. 87 so- bre la libertad sindical. Debe hacerse notar a este respecto que los érganos de control de la OT se ocupan desde hace tiempo del problema de los derechos sindicales en Polonia, y que en noviembre de 1979 el Comité de Libertad Sin- dical recibié una queja sobre dicho particular. También debe recordarse que los acontecimientos recientes condujeron, y tal es el, primer punto del acuer- do firmado en Gdansk el 31 de agosto de 1980 entre los huelguistas y los re- presentantes gubernamentales, al reconocimiento expreso de los sindicatos libres e independientes en conformidad con los principios del Convenio nim. 87 sobre los derechos sindicales, ratificado por Polonia. En noviembre prxi- mo, el Comité de Libertad Sindical examinaré nuevamente [a situacién a la luz de las informaciones suministradas por el gobierno de Polonia. En el curso de dicha reunion, cuyo orden del dia es particularmente car- gado, recibird entre otros informes el que resulte de la misién a Bolivia del jefe adjunto del Departamento de Normas Internacionales de la OIT, misian efectuada luego de que el gobierna de La Paz aceptara la proposicién que le formule en tal sentido. A nadie se le escapara la importancia de esos sucesos. Son una muestra de 1a importancia creciente que va adquiriendo la libertad sindical en un mun- do cada vez més complejo e interdependiente, donde es urgente el progreso econémico y donde los nuevos recursos y posibilidades ofrecen un campo cada vez mas inmenso ala imaginacién y a la accién. 78 En los proximos afios, la proteccion de los derechos humanos y sindicales continuaré ocupando un lugar central en las preocupaciones de la OIT. En nuestro Plan a Plazo Medio 1972-1987 he hecho propuestas concretas encaminadas a permitir que los procedimientos de supervisién y examen de quejas mencionadas més arriba funcionen con maxima eficacia y objetividad. Deseo que se amplien y se fortalezcan las misiones de contactos directos. Por afladidura, y para cumplir una resolucién de la Conferencia Region Europea de la OIT, solicitaré al Consejo de Administracion que envie especia- listas para examinar la situacin sindical y los sistemas de relaciones laborales en diversos paises de Europa y en otras partes del mundo. Sus informes, ba- sados en la experiencia directa proporcionard la base para una discusién en los Srganos tripartitos de la OIT y para proponer una accién correctiva donde ello sea nacesario. Considero que, sin libertad sindical, la libertad del individuo esti amer- ced de fuerzas tan poderosas que éste dif/cilmente pueda influirlas y menos adn doblegarlas. El trabajador debe ser libre de afiliarse a los sindicatos que estime conve- niente. La promocién de este derecho humano esencial nos exigird a todos una labor empefiosa, firma y serena. 719 LAS IMPLICACIONES DEL COMERCIO INTERNACIONAL SOBRE EL EMPLEO Por: Julio Galer Sub-Director General de la OIT El tema jue abordaré en esta oportunidad es tan vasto cuanto novedo- 30. Trataré de situario en nuestro mundo contemporéneo, y muy particular- mente en la América Latina Voy a intentar expresar en estas |/neas cudles son los problemas y cudles son, al dia de hoy, las respuestas que los gobiernos y las organizaciones inter- nacionales les han dado, y en ese marco situar y presentar el rol de la Organi- zacién Internacional del Trabajo en los esfuerzos que hoy se prodigan por reducir la pobreza en el mundo y asegurar a todos los hombres la satisfacci6n de sus necesidades basicas. Me parece superfluo entrar en un andlisis detallado de las dificultades que n [a mayoria de los paises del mundo. Sin embargo, pienso que no recordar algunos hechos que refrescarin la memoria sobre estos Ya se ha vuelto un. lugar comin decir que nunca ha sido tan dificil como hoy Ia coyuntura econdmica mundial. Sin embargo, hay que decirlo, en 1978 habfa'mas de 80 millones de desempleados, de los cuales 18 millones en los paises desarrollados. A esos desempleados totales hay que agregar todavia los 300 millones de subempleados. Estas cifras no son meramente econémicas. Debemes vincularias en nuestra mente a los 800 millones de habitantes de la tierra que hoy sufren de desnutricién. Y aun cuando los mejores planes de desarrollo se cumplieran integramente los pronésticos més optimisfas nos in- dican que al terminar este siglo XX quedacfan todavia 600 millones de perso- nas en un estado de pobreza absoluta. En el affo 2000, la poblacién mundial va a exceder en todo caso de los 6.000 millones de habitantes. Si las cosas siguen evolucionando como hasta ahora, el desempleo tocard entonces a 100 millones y el subempleo se situard alrededor de los 500 millones. La relacién de Ja renta per capita entre los paf- ses en desarralio y los pa(ses altamente industrializados sequird siendo tan in- congruente como hoy: se situaré en el orden de 1 a 10. Comparandola con muchos pases de Africa, de Asia e incluso del Medio Oriente, América Latina aparece como una regién rica y préspera. En muchos sentidos, lo es. Con sus 350 millones de habitantes en el afio 1978, América Latina esta poco poblada, E| desempleo visible, es decir las personas que no tienen ninguna clase de actividad, es débil y no pasa actualmente de los 5.4 millones. Podemos afinar mas el andlisis para decir que esos millones — dra- maticos como son sus casos personales estén constituidos en su mayoria