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SOCIEDAD PERUANA DE DERECHO INTERNACIONAL TOMO Xxxit ENERO - JUNIO 1980 Ne 74 REVISTA PERUANA DERECHO INTERNACIONAL — ORGANO DE LA SOCIEDAD PERUANA DE DERECHO INTERNACIONAL. | e GOMISION DE LA REVISTA | * Luis Alvarado Garrido Jorge Fernandez Stoll Manuel Garcia Calderén K. Roberto Maclean Ugarteche Victor G. Proafio Correa SUMARIO dre, (1903-1980) . ee : ‘i ne | —Conmemoracion de! XL Aniversario de la Sociedad Peruana de De- fecho Internacionai: Palebras del Presidente, Embajador Luis Alva- | rado Garrido... Pear wih Baal esa oa ae 7 I —Clase Magistral del Cancitler del Peri, Embajador Arturo Garcia y f Garcia role : aoe Decia Teeceees 10 —ta Nacionalidad en la Constitucion Peruana de 1979, por el Dr. An- drés A. Aramburu Menchaca_. 17 | —Foro: “Reflexiones sobre el Sistema interamericano”, intervencién del | sefior Julio Galer, Subdirector General de la OIT i 39 } Seguridad Social: * La Seguridad Social como elemento de vinculacién internacional, | por Damaso Gonzales R. a : nik ae * Convenio de Seguridad Social entre el Pert y ia Argentina 56 | * Convenio de Cooperacion entre el Seguro Social del Peru y el Instituto Mexicano del Seguro Social... 0... 1. 12. ee! | * Gonvenio tipo bilateral para el otorgamiento de Prestaciones de “Salud alos Funcionarios en el Servicio Diplomatico y al personal Técnico-Adiinistrativo en Misién Oficial asi como a sus cényuges | € hijos menores de 12 aftos.... ... ... cd ROC Ee Segunda Conferencia Interamericana Especializada sobre Derecho In ternacional Privado: * Nota sobre ferencia Especializada Interamericana de Derecho Internacior vado. por el Dr. Roberto Mac Lean Ugarteche ... he gine need * Convenciones suscritas y aprobadas por el Perl ... oa eT —Caso de Asilo en la Embajada de! Peri en Cuba,— Comunicados Ofi- Recopilacién a cargo de Oscar Lévano Torres 116 Reunién de Min'stros de Finanzas y Presidentes de Bancos de los Estados Miembros del SELA.— Acuerdos adoptados 142 —Grupo Andino , Fe . ‘ . . a a: 5 154 E Sociedad Peruana de Derecho Internacional.— Act: ! sejo Directivo ... SF vie Ti . . gi eh 165 | —Nuevas Publicaciones». ae a po ke . eS, I r LIMA — PERU. 1980 SOCIEDAD PERUANA DE DERECHO INTERNACIONAL TOMO XXXII ENERO - JUNIO 1980 NO 74 REVISTA _PERUANA DERECHO INTERNACIONAL ORGANO DE LA SOCIEDAD PERUANA DE DERECHO INTERNACIONAL e COMISION DE LA REVISTA Luis Alvarado Gartido Jorge Fernandez Stoll Manuel Garcia Calderon K. Roberto MacLean Ugarteche Victor G, Proafio Correa SUMARIO —Basadre, (1903-1980)... . oer Desiticy 8 —Basactmoracion del XL Aniversario de la Sociedad Peruana de De- Conmemtemacional: Palabras del Presidente, Embajador Luis Alva- tado Gar : eee Sed woh mai cee Ge age aes TF ase SMagistral dei Cancillor del Peri, Embajador Arturo Garcla y Garcia . ree cae a neg es 10 2 ecionalidad en la Constilucién Peruana de 1979, por el Dr. An- drés A. Arambura Menchaca .- 4 staat igor UF _G8s A:pétiexiones sobre el Sistema interamericano”, intervencién del ‘sefior Julio Galer, Subdirector General de la OIT a) —Seg Sea Seguridad Social como elemento de vinculacion Internacional, por Damaso Gonzales Row. «-- « He eee gerne mm ae + BShvenio de Seguridad Social entre el Perd y la Argentina. - 56 « oovenie Ge Cooperacion entre el Seguro Social del Pert y el Instituto Mexicano del Seguro Social ... 64 eaeto tipo bilateral para el otorgamiento de Prestaciones de Saluda los Funcionarios en el Servicio Diplomatico y a! personal Fecnico-Administrativo en Mision Oficial asi como a sus conyuges e hijos menores de 18 afos es ‘ ce geese 8 segunda Con(erencia Interamericana Especializada sobre Derecho In- ternacional Privado: ‘effete sobre las Convenciones Aprobadas durante la Segunda Con- furencla Especializada Interamericana de Derecho Internacional Pri- vado. por el Dr. Roberto Mac Lean Ugarteche : i 69 + eee eplones suscritas y aprobadas por el Per... ... 24 78 ca Ye Asilo en la Embajada del Pera 4n Cuba.— Comunicados Oft- tlales.— Recopilacién a cargo de Oscar Lévano Torres. 16 primera Reunién de Ministros de Finanzas y Presidentes de Bancos Centrales de los Estados Miembros del SELA.— Acuerdos adoptados 142 —Grupo Andino - wee a % 08: so ke 14% 154 —Sociedad Peruana de Derecho Internacional— Actividades del Con- sejo Directivo a i Stipes 165 —Nuevas Publicaciones . 2 L170 LIMA — PERU 1980 “NO SOY SINO UN PEREGRINO DEL DERECHO, EN BUSCA DE LA JUSTICIA NACIONAL E INTERNA. CIONAL; QUE HA CREIDO SIEM- PRE QUE LA ANSIADA SOLIDARI- DAD DE LOS PUEBLOS Y DE Los HOMBRES NO PUEDE PREVALE- CER LIRICAMENTE SI EN EL DE- RECHO Y LA JUSTICIA NO SE FUNDAMENTAN, SI DE ELLOS NO VIENEN Y SI A ELLOS NO SE DIRI- GEN”. ALBERTO ULLOA La responsabilidad de las ideas y opiniones sustentadas en los articu- los, discursos y notas Correspon- de exclusivamente a sus autores, La Comisién BASADRE (1903-1980) A fines de junio, fallecid en Lima el doctor Jorge Basadre Grohmann, ilustre Miembro Titular de la Sociedad Peruana de Derecho Internacional y colaborador de esta Revista. Abogado, Doctor en Derecho, Historiador, Catedratico, Escritor, Ministro de Estado, Director de Asuntos Culturales de la Organizacién de Estados Americanos: donde actué, lo hizo con singular brillo; pero, Basadlre fue sobre todo maestro, y seguira siéndolo para varias generaciones. La obra de Basadre constituye una de las cumbres més altas del Pensamien- 1 Peruano. La magnitud y riqueza de la misma, escapan a la apreciacion y al elogio inmediatos. Muere Basadre cuando adviene una nueva etapa en la vida nacional, como José Carlos Maridtegui se extinguiera poco antes de iniciarse la que estd por terminar. El lapso que media entre ambos acontecimientos: 1930-1980, es- té signado en el Pert por ta ardua y dolorosa busqueda de un sendero propio hacia la creacién de una nueva sociedad. En ese empefio, asume Basacre un Papel sobresaliente. A la necesidad de interpretar la realidad Peruana, ma 0 y acucioso, con una paciente y extraordinaria labor de torica, dirigida @ encontrar en el conocimiento del pals real y profundo le Glave del logro de dicha aspiracion nacional. A él corresponde el mérito de relevar la importancia de la historia como componente esencial de la reali- dad. Si bien alcanzé indiscutida autoridad cientifica en la materia, Basadre no veia en la historia un fin sino el medio de forjar la herramienta que facili. te el diagnéstico y tratamiento del problema que representa este pais comple. lo y enigmatico, y permita aprovechar la posibilidad y cumplit la promess cue encierra su destino histérico. Les titulos de sus numerosos ensayos pa- recen escogidos para sefialar las estaciones de su fatigoso itinerario. Naturalmenie, todo ello no podia sustraerse al debate universal de nues- ‘0 tiempo: Maridtegui y Basadre previeron la solucion socialista, pero de mo. do diferente. Basadre opté por una version “atin no Ilevada a la practica’, que concilie los ideales de la libertad y del desarrollo, y por esto proxima un humanismo que cifra la esperanza no tanto en el cambio del mundo, Que propone Marx, como en la transformacién del individuo, | “individualismo” se explicaria perfectamente en Basadre, puesto que, “trariando a quienes aducen las restrieciones y pobreza del medio o la pri, macta del hacer colectivo, para disimular o encubrir flaquezas y frustraciones onales, él demostr6 cudnto puede hacer un hombre, solo —solitario, mas prosislado —trabajando con tesén y animado de indeclinable fe en su noble Propésito, PALABRAS DEL PRESIDENTE DE LA SOCIEDAD PERUANA DE DERECHO INTERNACIONAL, EMBAJADOR LUIS ALVA- RADO GARRIDO CON OCASION DE LA CELEBRACION DEL CUADRAGESIMO ANIVERSARJO DE LA SOCIEDAD qd). Al cumplirse el Cuadragésimo aniversario de su reorganizacion, la Socie- dad Peruana de Derecho Internacional, con justificado orgullo, ha querido so- femnizar ese acontecimiento. Ha contado para ello con la intervenci6n del sefior Ministro de Relaciones Exteriores, Embajador José de la Puente Radbill y con la cooperacion del sefior Director de la Academia Diplomatica Embaja- Yor René Hooper. Merced a su concurso, que agradezco encarecidamente, ha sido posible organizar esta actuacion. La Sociedad Peruana de Derecho Internacional reitera en esta ocasién su reconocimiento al Ministro de Relaciones Exteriores, con el cual ha manteni- do una constante colaboracién, por el apoyo que generosamente le ha brinda- do durante largos afios para la mejor realizaci6n de sus fines. Por su parte, la Sociedad ha procurado corresponder a ese apoyo, coad- yuvando a la defensa de los legitimos intereses del Pert, cuando asf lo requi- tieron las circunstancias, publicando documentos oficiales cuyo conocimiento revest{a especial utilidad para el pals y apoyando comentarios para el esclare- cimiento de nuestra posicion en asuntos de Orden Internacional. Asimismo, ha incorporado regularmente a sus filas a un considerable numero de sobresa- lientes miembros del servicio diplomatico peruano. Gracias a esa continua incorporacién, que constituye un verdadero enlace entre la Sociedad y el Ministerio, contamos con el valioso concurso de distin- guidos funcionarios de nuestro servicio exterior, en actividad y en situacion de retiro. Desde su fundacién, la Sociedad se honré con a participacion de destaca- das personalidades representativas de la intelectualidad nacional. En los dias que corren, la Sociedad cuenta con miembros que la enaltecen. Entre ellos, fomo tnico Miembro Honorario, el doctor José Luis Bustamante y Rivero, ex presidente de la Repiblica e Internacionalista de renombre Universal. Por ser necesariamente breve mi intervencién y temiendo incurrir en de plorables omisiones, me eximo de hacer una relacién de todos los que ayer y hoy, contribuyeron y contribuyen, sefialadamente a dar prestancia y luci- miento a nuestro quehacer institucional, por lo demés, el nombre de ellos esta en la mente de los aqui congregados. TH) La publicacin do las palabras del Presidente de Ia Sociedad fue omitida en el Nro. 72-73 de esta Revista. 8 Debo si, obedeciendo a la finalidad misma de esta ceremonia, evocar la figura sefiera del doctor Arturo Garcia'Salazar. Insigne Catedrdtico y Diplo. matico, que reorganizé esta Sociedad, obteniendo con su esfuerzo y dedica cién que ella alcanzara el prestigio de que goza. De igual manera, al doctor Alberto Ulloa, cuya mencién se inspira, en mi caso, no solamente en el recuerdo del Jefe y del amigo, sino en la gratitud a quien me inicié en disciplina tan importante, llevandome a la Catedra del De- recho Internacional La vinculacién de Alberto Ulloa con la Sociedad Peruana de Derecho In- ternacional merece, sin duda alguna, referencia especial. La importancia de su ‘obra, sus desvelos por la marcha de la institucién, su altura de miras en toda oportunidad y sus relevantes condiciones personales e intelectuales, explican y justifican que a su muerte se dedicara un néimero especial de la revista pe- ruana de Derecho Internacional. Organo de la Sociedad, en memoria de su fundador. Como se dijo entonces, la Sociedad deseaba registrar de esa sencilla forma, su reconocimiento a quien con tanta competencia y patriotismo supo servir al pais. Ademas de su largo y fecundo ejercicio de la Presidencia de la Sociedad, el doctor Alberto Ulloa fue el animador indiscutible de su vida ins- titucional y de su revista a la que supo imprimirle una alta calidad. Debo igualmente recordar al doctor Enrique Garcia Sayan, Ex Presidente de la Sociedad, compafiero mio, de estudios Universitarios, cuyas excepciona- les aptitudes profesionales, y dotes de caballero y amigo, tuve el privilegio de apreciar de cerca, asi como su destacada actuacién al frente de la Cancillerfa, primero y més tarde de uno de los érganos més calificados de la Organizacion Internacional de Trabajo. Pronto la Sociedad tributaré el homenaje que debe a estos tres maestros Internacionalistas, que la presidieron, sucesivamente, durante los Uitimos cua: renta afios. En ese perfodo, la Sociedad ha realizado una proficua labor. Resultaria excesivo relacionar en esta oportunidad los innumerables contactos e inter- cambios con instituciones similares del pafs y del extranjero; o detallar la profusa labor efectuada a lo largo de esos cuarenta afios, en cuanto al trata- miento de los problemas internacionales del momento 0 a la de divulgacion de las obras de autores peruanos o extranjeros en notas*bibliograficas o en co- mentarios criticos aparecidos en nuestra Revista El érgano que editamos constituye, ciertamente uno de los més efectivos aportes de la sociedad al estudio de los asuntos internacionales. Con algunas inevitables interrupciones, la Sociedad ha mantenido esta publicacién de sin- gular calidad cientifica, en la que han colaborado acreditadas figuras naciona- les ¢ internacionales. Conjuntamente con las memorias de la Cancillerfa, que documentan la accién internacional del Peru, la revista de la Sociedad constituye una de las 9g principales fuentes para estudiar la posicién internacional de nuestro pais; sin olvidar, desde luego, la meritisima obra de nuestros preclaros internacionalis- tas. Una de las tareas que nuestra Sociedad tiene decidico llevar a cabo para facilitar el aprovechamiento de! ingente material contenido en la revista, con- siste en preparar y publicar los indices respectivos. En su largo camino, la Sociedad nunca olvidé testimoniar su aprecio a quienes por su alta calidad intelectual, su preparacion juridica o su versacién profesional, asi lo merecieron, En unos casos expres6 su adhesion a los home: najes rendidos por otras instituciones a ciudadanos eminentes. En otros la So. ciedad cumplié con expresar su dolor por el fallecimiento de quienes consa- graron su vida al servicio del pais en el campo de la accién diplomatica que les cupo desempefiar La Sociedad tampoco olvidé a esclarecidas figuras de otros paises, segtin consta en sus anales. Fueron igualmente objeto del reconocimiento de ia So: ciedad, destacados maestros cuya obra perdura en el campo del derecho inter- nacional. Concluyo este sucinto recuento, expresando mi esperanza de que conti nuaran afirmandose los lazos que unen a la Sociedad Peruana de Derecho In- ternacional con el Ministerio de Relaciones Exteriores y con su Academia Diplomatica, en beneficio de los permanentes intereses del Perd A.vos, sefior Ministro, Miembro distinguido de la Sociedad que estdis con- duciendo con firmeza y brillo singulares las relaciones internacionales de nues- tro pais, agradecemos especialmente vuestra participacién en este encuentro destinado @ reafirmar los vineutos institucionales y los nobles propésitas que animan a nuestra asociacién, Al doctor René Hooper, Miembro Titular de la Sociedad Peruana de De- recho Internacional, que con profundo sentido profesional y patritico nos acoge en el alma mater del Diplomatico Peruano, expreso también nuestro reconocimiento, Para mi, que he dedicado gran parte de mi vida al estudio y a la ensefian- za del Derecho Internacional, es altamente satisfactorio ver a esta sala colma- da de personalidades, que se unen a nosotros en acto de un gran significado espiritual. A ellos agradecemos el estimulo que su presencia representa para nosatros y para los javenes que se estin formando en esta academia. CLASE MAGISTRAL DEL CANCILLER ARTURO GARCIA Y GARCIA AL INAUGURAR EL ANO LECTIVO 1980 DE LA ACADEMIA DIPLOMATICA DEL PERU Sefior Secretario General de Relaciones Exteriores Sefior Director de la Academia Diplomatica Sefiores Embajadores Sefiores Profesores Alumnos y Alumnas Quiero agradecer vivamente al Embajador René Hooper, Director de la Academia Diplomética, por haberme invitado a dictar la Leccién Magistral de este affo lective, Rescato para mi una permanente y seria preocupacién por la formacién temprana y perfeccionamiento de los miembros del Servicio Diplo- matico y es con este legitimo titulo que he aceptado tan cordial invitacion, Vengo aqui no a hablarles en el tono magistral que el titulo de esta charla invoca; vengo a compartir un homenaje y algunas reflexiones. El homenaie, al iniciarse el vigésimo quinto aniversario de la Academia Diplomética, a su pri- mer Director don Alberto Ulloa Sotomayor, internacionalista, maestro univer- sitario, Asesor Juridico de la Cancillerta, Canciller él mismo, Embajador en Chile, Senador de la Republica, Presidente de la Delegacién Peruana a diversas Asambleas Generales de las Naciones Unidas. Constituye para mf una gran satisfacci6n el que me haya tocado ser Ministro de Relaciones Exteriores cuando la Academia Diplomatica cumple un cuarto de siglo, pues ello me per- mite resaltar ante ustedes, como un ejemplo, la figura de don Alberto Ulloa, una de las figuras més brillantes y completas de nuestra diplomacia, a quien tuve el privilegio de tener como maestro y como amigo. Las reflexiones, a Partir del ejemplo de su vida y su obra, sobre la politica exterior del Peru en 'a décadas que se avecinan y sobre el rol que le toca jugar al diplomatico pe- Tuano en la sociedad internacional de nuestros dias, EI doctor Alberto Ulloa Sotomayor, nacido en Lima el 20 de diciembre de 1892, hereda una profunda tradicion republicana y democratica que signa- 4 su vocacién por el derecho y los actos de su vida diplomatica. El Presiden. te José Luis Bustamante y Rivero nos ha recordado que “ejemplar fue, en efecto, esa vida de hombre superior por el influjo de su fina aureola espiritual, de Ia selecta hondura de sus conocimientos, de su severa ética profesional y social, del carisma de elegancia que infundia a su expresién hablada y escrita’’. A diferencia de la mayor(a de las figuras contemporaneas, el doctor Ulloa ingresa en edad madura a la Cancilleria. En 1934 es nombrado Asesor Juridi. co, después de haber desempefiado con singular brillo la cdtedra de DiP en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Ese mismo afto viaja a la Confe- rencia de Rio de Janeiro que debfa concluir las diferencias que hab/an puesto 11 a dos naciones hermanas, Colombia y Pert, al borde de la guerra. Es firman: te, junto con Victor M. Madrtua y Victor Andrés Belatinde de! Tratado de ‘Amistad y Cooperacién entre ambas naciones. Dicho Tratado, no slo man- tiene su absoluta vigencia, sino que incorpora las preacupaciones de Ulloa por hacer dél hombre un sujeto del Derecho Internacional. Al revisarlo casi cua- renta aiios después sorprende a estimulante modernidad del mismo, especifi- camente en todo lo que se refiere a la cooperacién amazonica. En esta area, particularmente sensible, se desarrollan conceptos que sélo en décaclas poste- Fiores tendrén aceptacion universal, cuales son los relativos a la necesidad de preservar el equilibrio ecolégico, superando asi la vieja tesis del dominio irres- tricto del hombre sobre la naturaleza, o la obligacién de los Estados de respe- tat las formas culturales de las poblaciones indigenas de la amazonia. Notable visién de los redactores y signatarios de ese Tratado; notable, a su vez la legitima preocupacién de Ulloa por ampliar el ambito del Derecho Internacional, por siglos reducido a la competencia de Estados, para convertir- Io en un instrumento de bienestar de los hombies, segun palabras del propio Ulloa. Su preocupacién de hacer del hombre un sujeto del Derecho Internacio- nal, se inscribe dentro de su seria reflexion por.crear un nuevo derecho que tenga como objetivos o fundamentos realidades y concepciones que no exis- tieron hace algiin tiempo. Lejos de encasillarse dentro de una tradici6n jur(di- ca que aparentemente podria ser muy respetada, Ulloa quiere llevar a la doc- trina nuevas concepciones emanadas ya no de la realidad de las grandes poten- cigs, sino de la emergencia de nuevos actores en la escena internacional, con otra historia, geograffa, con otros niveles de desarrollo econémico y social y con aspiraciones radicalmente distintas. En este orden de ideas su aporte a la nueva doctrina sobre el Derecho del Mar es definitivo. No s6lo recus6 por obsoletos los viejos criterios estableci- dos para definir la anchura del mar territorial, sino que explica con claridad y precisiOn la naturaleza de las 200 millas proclamada por el Pert en 1947. El concepto de soberan{a modal que desarrolla el doctor Ulloa reinvindica para el Estado costero la jurisdiccion y soberan{a sobre la zona maritima. Claro en su juicio, Ulloa desde la I1 Conferencia sobre el Derecho del Mar en Gine- bra en 1958, sostiene con firmeza la tesis peruana, Estaban atin lejos los dias ‘en que dicha proclamacién obtuviera reconocimiento universal. Preocupado por los derechos humanos, abogado eficientisimo y lacido de la nueva doctrina sobre e! Derecho del Mar, el doctor Ulloa aporta su forma- cién juridica para ampliar el concepto de injerencia o intervencin a partir de la nueva modalidad de agresién econémica que imponen las potencias indus- trializadas sobre las naciones en desarrollo. Lo hace con caracter precursor en el afio 63. Once afios después con la Carta de Derechos y Deberes Economi: cos de los Estados, las Naciones Unidas, consagra la tesis de Ulloa al prohibir el uso de medidas coercitivas de caracter econdmico contra cualquier Estado. 12 Nos ofrece Ulloa el fruto de una reflexién serena, novedosa y coherente de lo que deben ser las normas de Derecho Internacional, que rijan las relacio- nes entre los Estados y que promuevan la dignidad de los hombres. En esta vision hay una constante, su permeabilidad al cambio, su busqueda incesante de las realidades emergentes y por consiguiente, la maxima aspiracion de lo- grar un ordenamiento justo en la sociedad internacional. Por ello es que pro- gimo a morir pudo decir Alberto Ulloa —en testimonio publicado por el doc tor Enrique Garcia Sayn— “no soy sino un peregrino del Derecho, en busca Ge la Justicia Nacional e Internacional; que ha crefdo siempre que la ansiada Solidevidad de los pueblos y de los hombres no puede prevalecer lvricamente si én el Derecho y la Justicia no se fundamentan, si de ellos no vienen y si a ellos no se dirigen”. ‘A\ talento jur/dico, une Ulloa una profunda vocacién demostrada por su excelente biografia de don Nicolas de Piérola, la que, segin Jorge Basadre, es fa mejor que se tiene hasta el momento. Sabemnos, ademds, que el doctor Utloa leg a completar, al finat de su digna y solitaria vejez, une historia di plomética del Peru, fruto de muchos afios de acuciosas investigaciones en Bi- bliotecas nacionales y extranjeras. Como Canciller de la Republica quiero comprometer a este Ministerio para que, si !os familiares asi lo acordasen, pu- blicar integramente esta obra postuma del doctor Ulloa. En elejercicio de la profesion diplomdtica, el doctor Ulloa tiene el mérito de haber marcado hitos importantes. Como Asesor Jur(dico primero, como Canciller luego, como Delegado del Pert a la Conferencia sobre el Derecho del Mar, en 1958, como Delegado a numeroses reuniones paramericanas, 2 le ‘Asamblea General de Naciones Unidas, como Embajador en Chile, como pri- mer Director de esta Academis Diplomatica, la impronta de su rigor intelec- tual, su honestidad profesional y su insoslayable patriotismo, marcé su paso por cada una de estas funciones. En sus recientes memorias sobre los afios que pasd en la Casa Blanca, Henry Kissinger, sefiala que el estadista es aquel que llega a las més altas posiciones del Estado cargado de una formacion y bagaje intelectual muy rico, que el ejercicio de la responsabilidad lo consumi ra No ocurre, como muchos quieren creer, que el ejercicio de la responsabili dad politica profundiza los conocimientos. Ulloa es el caso tipico en este sentido, llega maduro, enriquecido por su formacién, por su constante en! quecimiento a través de la cdtedra Universitaria y aporta a sus delicadas fun ciones toda la profundidad y fineza de sus conocimientos, Sus aportes por ello son sdlidos y en algunos casos visionarios, como cuando negocia y firma la Declaracion de Santiago, por la cual Chile, Ecuador y Pord establecen el Sistema del Pacffico Sur para la defensa conjunta de sus soberanias sobre las 200 millas. Igualmente visionario Ulloa en la discreta pero significativa labor de editar la documentacién completa de los tres con- gresos americanos reunidos en Lima en 1847, en 1864 y en 1879. Con sus deficiencias, estos congresos significan el nacimiento de una conciencia de nacionalismo continental. En momentos que América Latina comienza a arti- cular formas cada vez més coherentes y viables de integracién, la labor del 13 doctor Ulloa tiene el mérito de recuperar aquellos elementos historicos que no s6lo han tenido una influencia en el pasado sino que mantienen una actua- lidad y levan un proyecto a futuro. Es en la figura de Ulioa en la que deseo apoyarme, no para pretender vanamente congelar en el pasado la funcién diplomatica, o ia politica exterior del Peri, sino para obtener de! ejemplo de su vida y obra, de su espiritu alerta que supo tomar el pulso de su tiempo, los elementos necesarios para una re- flexién comtin, que sea tan util para los alurnnos, como para los funcionarios. Una primera conclusion de lo anterior es la visidn renovada que hay que tener sobre los fenédmenos internacionales y sobre las instituciones y normas de la sociedad internacional. La eficiencia de una politica internacional y de una gestion diplomética esta determinada por la permeabilidad al cambio, a las innovaciones doctrinales, a las nuevas realidades y a los nuevos descubri mientos. Ni el Perd es el mismo de hace una o dos décadas, ni la sociedad interna- cionel ha permanecido invariable. Los cambios ocurridos tanto a nivel nacio- nal como a nivel internacional nos han obligado a replantearnos ei manejo de los asuntos internacionales. No es que se abandonen viejos principios 0 posi- ciones, simplemente se trata de ampliar el marco de nuestras actividades, di- sefiar politicas en funcidn de los cambios operados, hacer mas eficiente nues- tra participacién en el mundo de nuestros dias. Una visién tradicional, mirando hacia el pasado, satisfecha con los resul- tados de un manejo politico que por sabido no ofrece dificultades ni desafios, nos coloca al margen de! decurso politico actual. Mas aun, los cambios regis- trados pueden —y normalmente es asi— hacer que lo que resultab eficiente dentro de un contexto determinado, al variar sustancialmente las condiciones externas resulta anacrénico y por consiguiente lo que era la mejor forma de servir los intereses del pas, se convierte en un anacronismo contraproducente No se trata del viejo dilema de las generaciones: 0 continuidad o ruptura Se trata de asegurar la continuidad a través de las modificaciones que permi- ten la mejor defensa y proyeccién del Peru en la escena internacional. Entre la continuidad y la ruptura debemos optar siempre por mantener lo esencial y alterar lo adjetivo, si es que queremos tener vigencia. La historia y la geografia del-Perd convocan a nuestro pats a una vigencia internacional renovada y renovadora. Prejuicios de distinta indole, miedos frente a los nuevos retos, comodidad de mantener posiciones ya conocidas, no nos pueden hacer renunciar a ese imperativo historic. Ha existido en el pasa- do y existe en el presente una presencia peruana en el dmbito internacional; para que ello fuera posible hombres de probado patriotismo e inteligencia pre- clara supieron en cada momento, ofrecer al pais las ideas y los medios necesa rios para cumplir con esta vocacién. 14 Y si observamos con serenidad nuestra historia diplomatica veremos que existen constantes en ella, Una de ellas es su voluntad de integracion con el resto de América, y con las variaciones de los tiempos existe la misma razon de afirmacién de independencia y de desarrollo que signa las conferencias americanas del siglo pasado como nuestra Cerca reafirmacién integracionista en los esquemas ce fos [iltimos aiios. El esfuerzo desplegado en mecanismos como el Pacto Andino, e! Sistema Econémico Latinoamericano o la ALALC, significa recuperar un mensaje que hay que rastrearlo a los inicios de la Republica, adoptando los mecanismos més viebles que es posible disefiar en la segunda mitad det siglo XX. Creo, con sinceridad, que el aporte hecho por el Per en cada uno de estos casos, ha sido significative. Nos podemos sentir complacidos de esta suerte de sindére- sis de historia diplomatica, a la que afiadimos una vision renovada para el ma- nejo de estos proyectos. Ciertamente es el Pacto Andino el instrumento intearador por excelencia dela region, Mas atin con la creacién del Consejo Andino de Relaciones Exte- riores, hemos otorgado una nueva dimension al mismo, una dimensién politi ca que en poco tiempo lo convierte en un gran interlocutor de ta regién, no s6lo en los tradicionales aspectos econémicas y comerciales, sino en el de la politica, Las reuniones habidas con el Canciller del Brasil y el de la Argenti- ina, la presencia andina en diversos foros y sus pronunciamientos en circuns- tancias de crisis, demuestran claramente que este esfuerzo por conjuger volun- tades y establecer puntos de coincidencia amplios, da resultados efectivos y que rinde réditos a todos y cada una de los miembros del grupo. Funcién principal del Grupo Andino sera la de proyectarse para estimular la integracion regional. El Pacto Andino esté concebido en términos abiertos y con proyeccion allende las fronteras subregionales, Empieza América Lati na @ orientar definitivamente sus esfuerzos por el camino efectivo de la inte- gracion, el papel que nos correspende a los andinos es coadyuvar con la ma- yor voluntad politica para el lagro de estos proyectos, largamente acariciados por nuestros pueblos y lamentablemente muchas veces postergados por mio- pias presentistas. £] Grupo Andino se proyecta sobre toda la regién, como un gran estimulante de las politicas integracionistas y ademés se inserta pro- fundamente en la vida de nuestros pueblos al ligarse a destino democrético. “Qué se puede reclamar a una institucién comunitaria que a la par‘del in- menso trabajo de conciliacin de intereses que realiza para hacer posible la in tegracién, se convierte en defensora de los derechos humanos y promotora de la vida democrética en nuestros paises?, Solo prejuicios insostenibles pueden objetar la dimension polfitica adquirida por los andinos. Esta nueva realidad que es e! Grupo Andino, responde a profundas aspiraciones de nuestros pue- blosy ala vision de sus lideres, sensibles a las corrientes de su tiempo. Decia hace unas momentos que el 4mbito de proyeccién natural del Gru- po Andino es 1a América Latina. Un continente con una personalidad propia, 15 con una lucha por afirmar su independencia que viene desde el nacimiento de nuestras republicas y que compromete nuestras tareas presentes y futuras. Por importante que sea la personalidad cultural de América Latina, por im- portante que sea su experiencia histdrica, la regién comparte con otras una problematica lacerante, su condicién de sub-lesarrollo, Por ello es que, mas alld de las diferencias historicas, culturales y sociales —que existen y son significativas— el Tercer Mundo es una realidad y un proyecto de trabajo con- junto. Superada la vieja e interesada teoria del sub-desarrollo como una etapa del desarrollo y reconocido el hecho que las relaciones econémicas responden a factores histéricos que tienen que ver con el surgimiento de las grandes potencias imperiales y la insercién de nuestros paises como tributarios de estas economias centrales, el establecimiento de un nuevo orden econdmico internacional es una tarea y una lucha que debe ser asumida en forma comin. Volver a los viejos esquemas de cooperacién insuficiente de cardcter asis- tencial y muchas veces condicionada, reforzando los lazos de dependencia, es querer enfrentar el problema del desarrollo de nuestros pueblos con politicas que sélo conducen a postergar demandas urgentes. El problema fundamental es el de la estructura de la economia internacional y el rol que jugamos en ella..A no ser que se altere profundamente esa estructura, nuestra condicion de sub-desarrollo continuard agravandose. Es en este campo y sobre estas pre- misas donde nos encontramos los pafses del Tercer Mundo, convencidos que es necesario poner fin a injusticias Seculares, a un modelo de crecimiento cie g0, que s6lo satisface las necesidades de muy pocos, que agrava las condicio- nes de pobreza de dos tercios de la humanidad y que, como si todo ello no fuera suficiente, pone en peligro el necesario equilibrio del hombre y su me- dio ambiente, América Latina estd en condiciones de privilegio para aportar el bagaje de su experiencia y de las multiples reflexiones que en nuestros diversos paises se han hecho sobre la problematica del desarrollo. Reconociendo la diversidad,, debemos afirmar una unidad de objetivos y metas, un propésito comin de una nueva estructura de justicia en la sociedad internacional, Lo anterior se hace més imperativo en la medida en que se hace cada vez més notorio que los intereses empiezan a unir a las grandes potencias por en- cima de sus divergencias ideolégicas y en desmedro de los paises pobres. E| gran reto del Tercer Mundo y del Movimiento No-Alineado, consiste.no tanto en una opcién equidistante entre conflictos de poder de grandes potencias que empiezan a ser cada vez menores, sino en saber definir con precisién sus intereses y ofrecer una opcidn para que la paz, la seguridad y el desarrollo de- jen de ser monopolio de éstas, cualquiera que sea el signo politico de sus regi- menes. Es cada vez més evidente que en los acuerdos sobre los temas esencia- les que preocupan a la humanidad, los paises en desarrollo son marginados, in- vitados de piedra en unos casos y en otros, incluso, victimas de los mismos. Tenemos pues que optar por posiciones totalmente diferenciadas y éstas seran las que respondan Gnica y exclusivamente a nuestros intereses y que tendran 16 como objetivo un reordenamiento internacional mas justo y de paz. He aqui la gran tarea que debemos enfrentar en la década que se inicia Si trataramos de visualizar nuestro trabajo, podrfamos decir que se trata de ar- ticular cfrculos concéntricos, de lo subregional a lo regional, de lo regional a lo interregional con las otras zonas del Tercer Mundo y, a partir de este circu- lo, la redefinicion planetaria de los términos en que se dan las relaciones asi- métricas entre naciones desarrolladas y las desposeidas. Por cierto que ello no agota nuestro esfuerzo ni nuestra imaginacién crea- dora, Hay miiltiples actividades que deben ser mejor exploradas y trabajadas para fecundar las relaciones con pafses que historica, geografica o econémica~ mente esté ligados profundamente al Peri, Esta accin es paralela y conco- mitante, y alli también se impone permeabilidad y espiritu creador para dise- far nuevas y mas provechosas formas de entendimiento. Bien entendido, en medio de los contextos sefialados se presentan desa- fios nuevos y radicales. En un periodo extraordinariamente convulso y criti- co, asistimos impavidos a la violacion de normas elementales de convivencia civilizada que desde siglos las sociedades han respetado, Me refiero particularmente a la inviolabilidad diplomatica y a la protec- cidn que el Estado huésped esta obligado a otorgar a Ia sede y a los funciona- rios diplométicos de los paises con quienes tiene relaciones. Aqui debo afirmar claramente que la actitud asumida por el Gobierno cubano al retirar la posta policial que cuidaba la seguridad de la Embajada peruana en La Habana ha violado los articulos 229, 200 y 300 de la Convencidn de Viena sobre Rela- ciones Diplométicas que ese mismo Gobierno suscribid y ratificd. Al hacerlo ha desconocido una ineludible responsabilidad internacional y ha puesto en peligro la integridad de nuestro personal En el dramatico caso que estamos viviendo quede en claro que la funcién diplomatica enfrenta nuevas y peligrosas realidades y el manejo internacional se dificulta por tal motivo. Para ello, debemos estar preparados y encontrar los medios por donde discurrir, otra vez sin dificultades, el ejercicio de una profesion hecha para asegurar la comunicacién y el entendimiento entre los. hombres y entre las naciones. Estas reflexiones sobre la politica exterior y la funcién diplomatica que he querido traer ante ustedes hoy, nos remiten a la idea original del homenaje al doctor Ulloa. Sélida formacién, sefiorio intelectual, honestidad profesional y personal, y espiritu alerta ante la permanente evolucién del mundo contem- Poréneo, Sélo asi es posible servir siempre bien los intereses del Peri y las grandes causas por las que la humanidad lucha desde siempre”. LA NACIONALIDAD EN LA CONSTITUCION PERUANA DE 1979 ANDRES A. ARAMBURU MENCHACA * La conexian entre e! Derecho Nacional y el Derecho Internacional ha sido Constante preocupacién de los internacionalistas, quienes han dedicado a di- cha relacion extensos capitulos que suelen ser los mas hermosos, originales y profundos de sus obras. Pero no ha ocurrido lo mismo de parte de los consti- tucionalistas, quienes s6lo se ocupan tangencialmente de dicha relacién al to- car determinadas atribuciones de los poderes de! Estado, nunca para enfocar el problema mismo de la conexién entre ambas disciplinas y la jerarquizacion de sus normas. El hecho que apuntamos no deja de ser pataddjico si se tiene en consideraci6n que el Estado es y seguira por mucho tiempo siendo el suje- to principal del Derecho Internacional. Su aparicién misma constituye un fe- némeno internacional por las consecuencias que tiene su incorporacién a la comunidad formada por los Estados preexistentes; por la nueva situacién de un territorio y de una poblacién que antes estuvieron sujetos a otra sobera- nia; por la aceptacion de las normas que en ese momento estén regulando la Coexistencia y la cooperacién de los Estados; y por la participacion que ten- dré en la formacin de las normas intemacionales que se establezca en adelan- te y en la politica internacional. La conexién a que nos estamos refiriendo no es |a que motivé la clasica polémica entre monistas y dualistas, teorfas de las que fueron abanderados Kelsen y Triepel. A lo que nos referimos aqui es a un fenémeno relativamen- te nuevo que hemos calificado en otra ocasion como penetracién del Derecho Internacional en el Derecho Constitucional y viceversa. Esto puede apreciarse ya desde la aprobacion del Cédigo Bustamante, en cuyo articulo 49 se estipu- Ja que “‘los preceptos constitucionales son de orden ptiblico internacional”, concepcién que encuentra eco en nuestros dias con el articulo 460 de la Con- vencion de Viena sobre el Derecho de los Tratados y su referencia a las nor- ‘mas del derecho interno de una de las partes contratantes que podr1an ser v: lidamente invocadas por que no pudieron ser desconocidas a la otra parte con- tratante. Simultaneamente, nos encontramos con el hecho, universalmente Catedrético de Derecho Internacional Publico en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos— Miembro de la Comision Asesora del Ministerio de Relaciones Exte- res.— Juez del Tribunal Permanente de Arbitraje Internacional de La Haya — Fue Presidente de la Comision de Relaciones Internacionales de la Asamblea Constitu- yente y Secretario de su Comisién Principal, 18 aceptado, de la preeminencia de! Derecho Internacional sobre el Derecho Na- Gional (1); de la preeminencia de la Carta de las Naciones Unidas sobre cual- quier otro tratado internacional; y con la entronizacion novisima del princi- pio de jus cogens mediante el articulo 53 de la Convencién de Vien antes ci- tacla,todo lo cual se halla recogido y respetado por la nueva Carta, La Constitucion promulgada el 12 de Julio de 1979 se caracteriza por el hecho que apuntamos, Yael Preémbulo, obra de Roberto Ramirez de! Villar y de Andrés Townsend Ezcurra, con el aporte final de Enrique Chirinos Soto, Zontiene conceptos como el de la solidaridad humana que concuerda con ‘todo el articulado referente a derechos humanos; como»el de integracin concordante con los arts. 22, 100 y 106; exclusion de la violencia pra !a solu- cidn de los conflictos internacionales; y afirmacién de la independencia con- tra todo imperialismo, concordante con el art. 88. Si nos detenemos a enfocar ia conexién a la que nos estamos refiriendo desde el punto de vista de los elmentos fundamentales de Estado, como son: el territorio, a poblacién y la organizaci6n juridica, podremos apreciar mejor fi fenémeno a que nos estamos refiriendo y es con esta mira que vamos a continuar con este estudio. Pero antes de seguir adelante debemos sefialar que nada ha contribu (do tanto a acentuar la conexién que nos ocupa como el re- conocimiento de! Hombre como sujeto del Derecho Internacionai, reconoci- miento cristalizado en |a Declaracion Universal de Derechos Humanos asf ‘como en los diversos pactos que al respecto han suscrito los Estados y las de- claraciones y resoluciones que sobre la materia han venido aprobando la A- samblea General de las Naciones Unidas y otros foros internacionales. Es este hecho el que ha inspirado y ha hecho posible y necesaria la actual organiza- cién juridica de la comunidad internacional que en ciertos casos se encamina hacia el federalismo, como ocurre con los procesos de integracion econdmica sus repercusiones politicas. En opinién del Profesor Reuter, !a organizacién juridica de la comunidad internacional es una prolongacion del fendmeno estatal. “La solidaridad social —segin Ganshof van der Mersch— ha puesto fin al reino de la soberania absoluta de los Estados; el individuo deviene, cada vez més, sujeto de derecho internacional. El derecho internacional rige, cada vez més, materias que anteriormente correspondian a la legislacién 0 a la regla~ mentacién interna. La aplicacion y la eficacia necesaria del derecho de los tra- ——$_—_—_—_———_ (1) Constitucion 1979-Art. 101. Art. 101.— Los tratados internacionales celebrados por el Peris con otros Estados, forman parte del derecho nacional. En caso de conflicto entre el tratado y a ley pre- rerece el primero”. -Véase Hans Kelson: ‘“Les rapports de systeme entre le droit in- Yoite et le droit international public”. Academie de Droit International- Recueil des ours Tomo 14, También W.J. Ganshof van der Mersch: “Reflexiones sur le droit {ternational et le revision de la Constitution” (Bruselas 1968) y P. De Visscher: tree tendences internationales de constitution modernes”. A. de D.!, - Recueil des Cours, Tome 80. 19 tados plantea a los jueces problemas que no se habia revelado a los constitu- yentes”. Estas palabras del ilustre Procurador General del Reino de Bélgica explican porqué la nueva Constitucién dedica un capitulo entero a los tratados internacionales y su jerarquia con respecto al derecho interno, incluyendo los preceptos constitucionales. Trataremos en esta ocasién, dandole la prioridad que merece, de la nacio- nalidad, (2) Son muchos los autores que encuentran dificultad para definirla y por eso lo evitan. “No serfa facil definir o atin describir, lo que se entiende por nacionalidad; pero no cabe dudar de que una nacionalidad es un hecho in- flexible cuya significacién los hombres frecuentemente sienten mucho antes de que puedan comprenderlo o explicarlo”. (3) Estas palabras de Nicholas Murray Butler nos explican porqué se confunde, con demasiada frecuencia, la nocién de Patria con la nocién de Estado en su vinculacién con los individuos que ostentan la respectiva nacionalidad. Se confunde los elementos socioldgi- cos con los meramente juridicos. En el Perti se han ocupado de la materia Alberto Ulloa ("“Tratado de De- recho Internacional Publico”), Carlos Garcia Gastafieta (“Derecho Internacio- nal Privado”) y José Félix Aramburti Salinas (” Lecciones de Derecho Interna- cional Privado”’). A estos nombres ilustres podemos agregar los de otros maes- tros de reconocido prestigio como son el Embajador Luis Alvarado Garrido (“Critica de nuestra Legislacién en Materia de Nacionalidad”’), e| Embajador Luis Marchand Stens (“‘Instituciones de Derechos Internacional — La Nacio- nalidad en el Peri”) y el Profesor Roberto MacLean Ugarteche, Vocal de la Corte Suprema de Justicia (“Derecho Internacional Privado y Comercio Inter- nacional en la Nueva Constitucion”). Entre los primeros se distingue el cri- terio juspublicista de Ulloa del jusprivatista de Garcia Gastafieta y de Aram- burd Salinas. Alvarado Garrido, estudia principalmente los conflictos de na- cionalidad que pueden suscitarse con amplio dominio del tema. El libro de Marchand Stens escrito para servir de guia a los miembros de nuestro Servi- cio Dipiomatico, trae la mas completa informacién, debidamente concor- dada sobre las normas legales de Derecho Interno y de Derecho Internacional vigentes entonces (1965) sobre nacionalidad. El estudio de Mac Lean tiene el doble interés de estar referido a la nueva Constitucién y tratar de la nacio- nalidad no s6lo de las personas naturales, sino también de las personas juri- dicas, materia que también tocan Garcia Gastafieta y Marchand. (2) En dos trabajos préximos trateremos del territorio y de la soberanfa. Temas de los que ya nos hemos ocupado antes de que se dictara la nueva Carta en nuestro ensayo sobre “La Constitucién de la Repiblica y el Derecho de Gentes” (Revista de la Aco- demia Diplomatica No, 18 de Diciembre 1977). (3) Nicholas Murray Butler: “Los Constructores de los Estados Unidos”. 20 Sin embargo, en estos textos de indiscutibles merecimiontos —aundque muchas veces discrepemios de las opiniones vertidas— no encontramos defini- Clones que puedan satisfacer la inquietud de quien busca determinar la natura- Teva jurfdiea de ese vinculo llamado ‘*nacionalidad’” que da lugar a las confu- Sjanes antes anotadas. Asi, por ejemplo, para Mac Lean “la base de la naciona- Iidad es la voluntad de compartir una vida en comin” pero da como genera- dores de esa volicion un conjunto de elementos notoriamente extrajuridicos: ta cultura, la historia comin, geografia, idioma, religién, lo que algunos antro- pologos Haman raza”. En oposicién a esta roussoniana concepcién del vinculo de la nacionalidad, que lo limita a las personas naturales y segin la cual el acto individual queda au srnizado, existen otros que sin salirse del cuadro relativo a la persona net rainincicieran que la nacionglidad” es el lazo contractual que liga a Estado con cada uno de sus miembros como opina A. Weiss en su “Manual de Derecho Internacional Pablico” o la més explicita aun de SAnchez de Bustamante, en su tratado sobre “Derecho Internacional Privado” para quien la nacionalidad se Matontrato sinalagmatico que liga al individuo con el Estado”, He dicho algunas veces que Ulloa y Garcia Gastafieta nos ensefiaron en San Marcos que la nacionalidad era un vinculo de naturaleza contractual y que ello no delaba de chocarnos porque “todos sentimos que es algo més, mucho més’’. Pero ho se puede nega la afirmacién de quienes sostienen dicha tesis, aunn® Fongamos una reserva o mejor aclaracién que hacer, pues el cardoter ‘contrac: weeie la nacionalidad que aparece tan claro en los casos de opcién o de adop- Gon, s6lo puede descubrirse como un derecho potencial en quien no se ene=a tra on tales casos, pero se encuentra en libertad para cambiar su nacionalidad por cualquier otra que pudiera serle reconocida. Son muchos los casos & Hut fe tiene una nacionalidad sin haber realizado ningun acto expreso, como on la * lonalidad por nacimiento, cuando coinciden el jus sali y el jus sanguinis. Quizds nada puede ayudarnos tanto a esclarecer la naturaleza juridica de la nacionalidad como recordar aqui los famosos cinco “Principios de Cam- bridge”, aprobados en 1895 por ‘el Instituto de Derecho Internacional, que tan decidida influencia han tenido en todas las legislaciones del siglo XX. 1) “Nadie debe carecer de nacionalidad” 2) “Nadie puede tener simultaneamente dos nacionalidades”’ 3) "Cada uno debe tener derecho a cambiar de nacionalidad'” 4) “La renuncia pura y simple no basta para perderla’” 8) “La nacionalidad de origen no debe transmitirse indefinidamente de generacion en generacién nacida en el extranjero”. El cardcter contractual aparece con claridad en tres de los cinco principios: el segundo, el tercero y el cuarto. La existencia necesaria y automatica del vinculo, sin el ejercicio de una voluntad expresa, aparece en el primero de los principios y el quinto tiene un poco de ambas cosas al combinar el jus sangui- nis (referenciaa la nacionalidad de origen) con el jus soli (referencia a los naci- dos en el extranjero). 21 Pero hasta ahora hemos limitado la nacionalidad a un vinculo —cualquiera que sea su naturaleza— entre personas naturales, individuos y sus respectivos Estados de origen o de adopcién. Sin embargo, ello no cubre todo el campo de la nacionalidad y menos en nuestro tiempo en que la actividad politica y econémica internacional ha incorporado tantos sujetos nuevos. Por ello es menester pensar en la necesidad de estudiar este vinculo —ahora si en sus aspec- tos netamente contractuales— a las personas juridicas. Marchand Stens ha sido el primero en enfocar la materia en toda su amplitud al decir que “El concepto de nacionalidad no esté exclusivamente referido a las personas naturales o fisi- cas, sino que con frecuencia se habla también de bienes. Asi, por ejemplo, se dice que una aeronave tiene la nacionalidad del Estado donde esta matriculada También se habla de nacionalidad de las sociedades, asociaciones, corporacio- nes, etc., es decir de la nacionalidad de las personas juridicas””. Aclara el Emba- jador Marchand Stens que “traténdose de personas juridicas bienes no debe entenderse la nacionalidad en el sentido socio-polftico de! término, sino coma. una alusién figurada para la operabilidad de determinado régimen juridico. Coincide plenamente con Garcia Gastafieta. Nosotros también coincidimos con la esencia del pensamiento, pero discrepamos en aquello de la “alusi6n figura- da” —expresion de elegante diplomdtico— pues en los casos de la nacionalidad de personas jurfdicas, naves y aeronaves el vinculo mismo no es una ficcién, sino una realidad. De no ser as/ la seguridad juridica desaparecer‘a casi por com- pleto en el derecho comercial y de comunicaciones internacionales. Nuestro propésito aquf es limitarnos a los aspectos jur (dicos y en atencion a ello es que nos atenemos a la definicién del Profesor Lucio Moreno Quinta- na, ex-juez de la Corte Internacional de Justicia, para quien la nacionalidad “gs la relacién de derecho existente entre una persona fisica y una moral con el Estado 0 unidn de Estados a que pertenece” (4). Debemos indicar, finalmente, que s6lo nos ocuparemos de la nacionalidad desde este punto de vista y que no nos ocuparemos de la diferencia entre na- cionalidad y ciudadanéa que con tanta frecuencia se confunde en el lenguaje comin y hasta son sindnimos en otros idiomas, como por ejemplo el inglés. La ciudadania no es sino un derecho o conjunto de derechos derivados de la nacionalidad. Tampoco trataremos de las nacionalidades, en cuanto a grupos étnicos, materia que los marxistas en la Asamblea Constituyente trataron de introducir, pretendiendo que se reconociera como naciones a la quechua, la aimara, la shipibo, la campa, etc. Ellos recordaron el caso de la URSS donde se reconocen nacionalidades diversas. Pero no cabe paralelismo ni analogfa entre un paisy el otro. La Historia del PerG no esta caracterizada por el expan sionismo ruso que ha determinado que la Unién Soviética sea un conglomerado. de ieeoes yo siempre al amparo del principio de libre determinacion de los pueblos, (4) Lucio Moreno Quintana: “Derecho Internacional Pabiico". 22 La nueva Constitucién trae uno de los capitulos mas completos en mate: ria de nacionalidad con la novedad de que no sdlo se ocupa de las personas na- turales y su vinculo con el Estado, sino también de la nacionalidad de las per- sonas juridicas, asf como de las naves y las aeronaves. La consideracion del vinculo de la nacionalidad con tan vastos alcances dié lugar a prolongados de- bates tanto en la Comision Principal como en el hemiciclo, no asf de la Comi sion Especial I, ponente del tema, donde el criterio técnico no fue perturbado por el criterio politico, no siempre bien informado y tantas veces desviado por la demagogia. La Constitucién contempla los siguientes casos: a) nacionalidad por nacimiento; b) nacionalidad por adoptcion, c) opcién de nacionalidad; d) doble nacionalidad; e) pérdida de nacionalidad; #) recuperacion de la nacionalidad, g) nacionalidad de personas juridicas; y h) nacionalidad de naves y aeronaves. 2) Nacionales por nacimiento.—_ La Constitucién de 1979, siquiendo el criterio de la de 1933, reconoce la nacionalidad por nacimiento a los que hayan nacido en el territorio de la Republica, aun cuando sus padres sean extranje- ros. Pero también reconoce la nacionalidad por nacimiento al que ha nacido en el extranjero si su padre o madre tienen nacionalidad peruana. Hay pues, una combinacidn de los dos sistemas conmunmente aceptados en Derecho In- ternacional para determinar la nacionalidad por nacimiento o sea el jus soli y el jus sanguinis. El articulo pertinente de la nueva Carta es el 89, concordante con el articulo 4° de la Constitucion de 1933, cuyos textos son los siguientes: 1933-Art. 4°.— “Son peruanos los nacidos en el territorio de la Re- publica. Lo son también los hijos de padre o madre peruanos, cual- quiera que haya sido el lugar de su nacimiento, siempre que se domi- cilien en la Republica, o se inscriban en el Registro Civico o en el Consulado respectivo. Se presume que los menores de edad, residen- tes en el territorio nacional, hijos de padres desconocidos, han naci- do en el Peri". 1979-Art. 89°.— “Son peruanos de nacimiento los nacidos en el te- rritorio de la Republica. Lo son también los hijos de padre o madre peruanos nacidos en el exterior, siempre que sean inscritos en el re- gistro correspondiente durante su minoria de edad o manifiesten su deseo de serlo hasta después de un afio de alcanzada la mayor‘a. Se presume que los menores de edad, residentes en el territorio na- cional, hijos de padres desconocidos, han nacido en el Peru. 23 Con ocasidn de las recientes elecciones ha tenido lugar un hecho original como es la formacion de agrupaciones politicas de descendientes de japone- ses, generalmente llamados “niseis” (5). Sus listas de candidatos fueron ins- critas por e! Jurado Departamental de Lima y el Jurado de la Provincia Cons- titucional de! Callao, Creo que incurrieron en grave error, Mas alin que se h ha ido contra expresas disposiciones de la nueva Constitucién como son los arts, 2° (2) y 89 que condenan toda discriminacién racial en concordancia con la Declracién Universal de Derechos Humanos y los Pactos Universales de Derechos Humanos de los que es parte el Perti. Un “nisei’’, si na nacido en el Peri, es peruano de nacimiento y puede ser Presidente de la Republica, minis- tro, embajador 0 parlamentario, En la Asamblea Constituyente, un “nisei” el sefior Manuel Kawashita, figuré como representante del Partido Popular Cris- tiano. Lo que no pueden hacer los “niseis” es formar partidos politicos que tengan el origen nacional 0 racial como factor fundamental de su agrupacion. Al tratar de esta materia debemos recordar que si bien en un momento historico determinado, especialmente al rehacerse el mapa de Europa después de la Primera Guerra Mundial adquirieron tanto relieve “las minorias de Dere- cho Internacional’ no fue para segregarlas del conjunto poblacional del Estado a que pertenecian sino para integrarlas, evitando que no se les diera trato discriminatorio o impidiera hablar su lengua, practicar su religion, etc. Hoy, en los Estados Unidos, por medio de nueva legislacin se busca la integracidn racial con enorme esfuerzo después de siglos de severa discrimina- cidn en agravio de los negros y de quienes solo tuvieron algo que delatara el origen africano de sus ancestros, de lo que nosotros nos libramos desde los pri- meros tiempos de ladominacion espafiola. Pero en Estados Unidos se continua hablando de minortas (“minorities”) en el sentido étnico de la palabra, lo cual constituye un grave error y conspira contra la nobleza de la legislacion integra- cionista y su eficacia. Asi se consideran como tales, por ejemplo, a los “‘chica- 10s" 0 sea los estadounidenses de origen mexicano, a los portorriquefios que tienen la ciudadania estadounidense con limitaciones y a grupos de individuos de diverso origen. En la América de origen espaitol 0 portugués las cosas, como antes dijimos, han sido diferentes. Sin embargo, en visperas de la Segunda Guerra Mundial y sin duda alentados por el caso de los “Sudeten”’ o sea la poblacién de raza ger- manica pero de nacionalidad checoestovaca, empezaron a aparecer brotes de tendencias semejantes principalmente en el Per, forentadas por individuos de ascendencia japonesa; en Chile por los de procedencia alemana; y en Brasil por los de ambos grupos. Estos riesgos dieron lugar a que durante la Octava Conferencia Panamericana reunida en 1938, en nuestra capital, se aprobara la (5) “Nisei” quiere decir hijo de japonés y “sansei” nieto de japonés, nacidos fuera de Japon. Véase nuestro articulo: “La Integracion Racial y la Politica”, en Ia revista "'Caretas’, No. 597, Abril 1980, 24 “Declaracion de Lima sobre Minorfas Raciales”, histérico documento en el cual considerando que el sistema de proteccion de minorias étnicas, lingiisti- cas 0 religiosas no puede tener aplicacidn ninguna (sic) en América... Declara: los residentes extranjeros, conforme a la ley local, no pueden invocar colecti- vamente la condicién de minorias...” Aqui la palabra “extranjeros”’ debe entenderse considerando no solamen te a individuos inmigrantes sino a sus descendientes que conservaron la nacio- nalidad de aquellos. b) Nacionales por adopcion.— La adopcién de una nueva nacionalidad, lo que comunmente se llama “'naturalizacion’’ o “nacionalizacion’’ estd con- templada en la nueva Carta en el articulo 919. Los requisitos exigidos sor ser mayor de edad, hallarse domiciliado en la Republica por un lapso no me- nor de dos afios consecutivos, solicitarlo a la autoridad competente, obtener fa correspondiente carta de naturalizacion y renunciar a la nacionalidad de origen, Son los usuales en todos los pafses para estos casos, con ligeras va- Fiantes, La redaccin de este ert(culo dié lugar a una discusion de tipo semén- tico respecto al vocablo que mds convenia a la institucién, esto es, ‘“naciona- lizacion’" o "naturalizacién’’. Fuimos partidarios de que se empleara el prime- ro que es mds usado en otras lenguas y también en la doctrina, pero primé el criterio de la Academia de la Lengua Castellana, que dé preferencia al término “paturalizar” aunque contempla “‘nacionalizar’’ como sinénimo, Considere- mos que estando claramente establecido que la nacionalidad constituye un vinculo de indole contractual entre el individuo y el Estado, el término “na- cionalizacin” resulta més correcto por tener la misma raiz que nacionalidad y nacién, de las cuales puede desligarse el individuo en tanto que “‘naturaliza- cién” va emparentado con naturaleza, de la que es imposible desligarse. Las diferentes acepciones que trae el término “naturalizar”’ en el Diccionario de la Academia justifican nuestra preferencia. El nuevo texto dice: 1979-Art. 91°.. “'Adquiere la nacionalidad peruana el extranjero mayor de edad, domiciliado en la Repiiblica por lo menos dos afios Consecutivos que solicita y obtiene carta de. naturalizacién y renun- cia a su nacionalidad de origen”. Este articulo sustituye al Art, 5° de la antigua constitucién cuyo primer pérrafo,que es el que trata de la materia,decia: 1933-Art. 5°.— Los extranjeros mayores de edad, domiciliados en la Repdblica por mas de dos afios consecutivos y que renuncien a su nacionalidad pueden nacionalizarse. La nacionalizacién se otorga con arreglo a la ley, y solo produce efectos individuales. 25 Destacamos que en ambas Constituciones se reconoce & las personas el derecho a cambiar de nacionalidad. Se alejan pues de la institucion del “"va- sallaje perpetuo’” segin la cual una persona no puede renunciar a su nacionali- Gad sin [a autorizacion de la autoridad competente de su Estado, Puede afir- fnarse que hoy ha sido abandonada por la gran mayor(a de los Estados, pero se conserva atin en la URSS. La legislacion soviética, no solamente presenta esta particularidad sino que permite otorgar la nacionalidad de la URSS a extranjeros residentes en el exterior, lo cual puede considerarse como una legistacion Unica en su género. “La legislacion de la URSS —dice Chiznov— no impone condicién especifica ‘alguna pata la adquisici6n de la ciudadania so- viética por parte de extranjeros 0 apatridas (perfodo durante el cual estan Yomiciliados en su tertitorio, etc.). La nacionalidad de la URSS puede ser otorgada tanto a los extranjeros domiciliados en la Unidn Soviética como en el exterior. Se pierde la nacionalidad por renuncia o 6h virtud de sentencia judicial -la renuncia solamente surte efecto mediando el consentimiento del Soviet Supremo”’ (6). Como podré apreciarse esta curiosa legislacion, ademés ce cons™ct elya obsolsto "vasallaje perpetuo’” da lugar a situaciones que pueden manifestarse insospechadamente en casos de proteccion diplomatica © responsabilidad otor- gandole la nacionalidad a un extranjero a quien se desea protege! privandola serene a aquel cuyos actos podrian generar una responsabilided Pero aqui it crviene desde luego la yoluntad de los otros Estados, no s6lo de los indivi- ven Por ejemplo, ése consentiria en el Peri que se otorgara la nacionalidad aus ion Souetica a pervenos residentes en el Perd? Creo que podemos Fre oe ie ramos por la negativa en este caso. Pero esta actitud negetiva no tendrfa aereaoia ti 8s que se trata de un peruano residente en otra pals, POTEET Pel sjemplo Estados Unidos, Colombia o Francia. Aqui solo podrian objetar el ceihio de nacionalidad {as autoridades locales considerando e! cambio que se opera en su calidad migratoria, Pero sera diffcil hallar legislacion que dé res- puesta a estas hipotesis. c) Nacionales por derecho de opeién.— La opcién de nacionalidad es una figura distinta a la adopeién, pues mientras esta Lltima se halla sulete al consentimiento del Estado que concede |a nacionalidad, consentimiento que se da con posterioridad al pedido que haga el interesado, en la opcion basta la yoluntad unilateral de quien la ejercita porque el consentimiento del Estado ha sido dado a priori por la nueva Constitucién para dos casos. Uno es el de los extranjeros radicados en e} Pert desde antes de los cinco afios de edad has- {G legar a la mayoria y que manifiesten su deseo de ser peruanosi'y é! oW70 fm eee Je los extranjeros, varones o mujeres, conyuges de nacionales. Ambas situaciones estan previstas en los articulo 90 y 93. En estos casos, repetimos, no se requiere la aceptacion por parte del Estado. ————_ 1 Korovin y otros autores sovitticos: “Derecho Internacional Pablico”. 26 El articulo 90° dice: “Puede optar por la nacionalided peruana al llegar a su mayoria de edad el hijo de extranjeros nacidos en el exte- rior, siempre que haya vivico en la Republica desde los cinco aftos de edad”. La opoién concedida al extranjero menor de edad radicado en el Pert desde antes de los cinco affos hasta llegar a los dieciocho, que es el momento en que debe optar, parece justificado ya que la formacién en nuestro medio ha establecido vinculos culturales y sociales que superan cualquier relacion derivada de la nacionalidad de los padres. Hemos destacado en “negrita’” Io frase “el hijo de extranjeros” para llamar la atencion sobre un error de impren ta que aparece en la edicion oficial y que se repite en todas las posteriores. En tales ediciones dice, en singular, “el hijo de extranjero” lo que permite deducir que la madre no lo sea, que es peruana. En tal caso no habria op in, porque seria peruano por nacimiento conforme al art. 89. No es éste el nico lapsus calami de Ia nueva Carta, Hay otros que tendrén que ser aclara dos en su oportunidad, Este articulo que algunos han vinculado con cierto caso del nroceso electoral reciente y para el cual era innecesario, fue inspirado por los casos de dos ministros de Estado cuya nacionalidad por nacimiento fue objetada en tiempos del Presidente Manuel Prado. Muy distinta fundamentacion tiene la opcién concedida a los cényuges extranjeros. Conforme al articulo 6° de la Constitucién de 1933 la extranje- ra casacia con peruano adquiria la nacionalidad de su marido, pero la peruana casada con extranjero conservaba la suya, salvo renuncia expresa. El antiguo precepto violaba uno de los principios basicos del instituto de la nacionalidad pues a nadie puede imponerse una nacionalidad contra su voluntad. Pero ade- mas este articulo hacia una doble discriminacion. Discriminaba entre varones y mujeres, porque solo a éstas se imponia la nacionlidad peruana, mientras de- jaba a los varones el derecho de conservar la suya. En segundo lugar discrimi haba entre neruanas y extranjeras, reconaciendo a las primeras el derecho de conservar su nacionalidad mientras imponia a las segundas la nuestra, Lo peor es que generaba el uso de dos pasaportes, materia de la que trataremos al ‘ocuparnos de la doble nacionalidad. E| texto anterior era: 1933-Art. 6°— “‘La extranjera casada con peruano adquiere la na- cionalidad de su marido. La peruana que se casa con extranjero con- serva la nacionalidad peruana, salvo renuncia expres”, La nueva disposicion dice: 1979- Art, 939.— “Ni el matrimonio ni su disolucién alteran la nacionali- dad de los cényuges; pero el conyuge extranjero, varén o mujer, puede optar por la nacionalidad peruana si tiene dos afios de matrimonio y de domicilio en el Pert’. La primera frase fue tomada de la Constitucién de Cuba, La segunda, que es la que dé el derecho de opcién, la introdujimos en la Asamblea Cons- tituyente. 27 La filosofia de este articulo es que deja alos cényuges en libertad de te- ner su propio régimen, conservando su nacionalidad; pero, al mismo tiempo, les concede oportunidad para que adopten un régimen comén al optar por la nacionalicac del otro cényuge. La raz6n de ser de este precepto es que el ré- gimen comin es util y muchas veces necesario tanto para la pareja como para la prole. La ley haprocurado siermpre que exista un régimen unitario median- te el nombre comun, la nacionalidad comtin, el patrimonio comtin, la adm nistracién de los bienes, etc El problema de la nacionalidad de los cényuges y, en especial, el de la mu- jer casada, es un problema relativamente moderno pues como recuerda Alexan- dre Nicolavitch Makarov (7) fue raramente discutido antes de la Primera Gue- tra Mundial. Nosotros tenemos sin embargo un célebre caso del siglo XIX que hemos recordado en diversas ocasiones. El de la ilustre matrona Dofta Juana Alarco de Dammert quien alegando no haber perdido su nacionalidad peruana por el hecho de haberse casado con un subdito alemdn, logré que se recono- Ciera la nacionalidad peruana, por nacimiento, a aquellos de sus hijos que no habian nacido en el Pera y a pesar de que al articulo 42 del Cédigo Civil anti- guo vigente entonces, se le daba una interpretacién que no la favorecia, Fue esta Una disposicién inoperante por no concordar con ninguna de las Consti- tuciones que rigieron durante su larga vida (1852-1936). El caso fue estudiado con hondura, en la que fue su tesis para optar el grado de bachiller, por Don Francisco Tudela, més tarde Canciller de la RepUblica (Anates de la Universi dad Mayor de San Marcos, 1899). Los conflictos creados por la diferente nacionalidad de los cényuges y las implicancias frecuentes de las leyes nacionales de cada uno han dado lugar a diversas convenciones bilaterales. Pero los esfuerzos mayores han sido realiza- dos, primero por la Sociedad de las Naciones por iniciativas del Per, Guate mala y Venezuela y después por las Naciones Unidas que en 1957 aprobé la Convencién sobre la Nacionalidad de las Mujeres Casadas, que consagra los principios recogidos en la nueva Constitucion, Sus principales estipulaciones son: “Ast. 1-- Los Estados contratantes convienen en que ni la celebracién ni la disolucién del matrimonio entre nacionales y extranjeros, ni el cambio de nacionalidad del marido durante el matrimonio, podrdn afectar auto- maticamente a la nacionalidad de la mujer”. “Art. 2.— Los Estados contratantes convienen en que el hecho de que uno desus nacionales adquiera voluntariamente la nacionalidad de otro Estado el de que renuncie a su nacionalidad, no impedira que la conyuge con- serve la nacionalidad que posee"* “Art. 3.— 1) Los Estados contratantes convienen en que una mujer extran- jera casada con uno de sus nacionales podra adquirir, si lo solicita, la na. cionalidad del marido, mediante un procedimiento especial de naturaliza- cidn privilegiada, con sujecién a las limitaciones que puedan imponerse por razones de seguridad y de interés piiblico. iT) Vaasa: “La Nationalité de ls Femme Marieé" por A.N. Nakarov. Academie de Droit International - Recueil des Cours. Tomo 60. 28 2) Los Estados contratantes convienen en que la Presente Convencion, no Podrd interpretarse en el sentido de que afecte a la legislaci6n o la practica Judicial que permitana la mujer extranjera de uno de sus nacionales adqui- rir de pleno derecho, si lo solicita, la nacionalidad de su marido”’. Pero como podré observarse, nuestra Constitucién es més liberal atin al Otorgar idénticos derechos a los cényuges de ambos sexos. El Peri no ha podi- do ratificar la Convencién por hallarse en conflicto con el articulo Go, de la Constituci6n antigua, pero ahora puede hacerlo. Mediante esta Convencién se ha logrado satisfacer la iniciativa de James Brown Scott’quien ya en 1931 y en el seno del Instituto de Derecho Interna- cional defendia el principio de Ia igualdad de los sexos, con miras especialmen. te a evitar que se impusiera a la mujer casada otra nacionalidad contra su vo- luntad. Un afio después Brown Scott en unién de La Pradelle prepararon un pro- yecto de resolucién cuya esencia era: “...e1 matrimonio no debe conterir obligatoriamente la nacionalidad del marido a la mujer ni la de la mujer al marido... Si la mujer expresa su de- seo, debe poder adquirir, en el momento del matrimonio, la nacionalidad del marido; igualmente el marido en el momento del matrimonio debe Poder adquirir la nacionalidad de la mujer”. EI Instituto corrigié ta exigencia segdn la cual la opcién debia realizarse “en el momento del matrimonio” lo cual reclamaba una declaracion expresa ara la cual podrian existir, en muchos casos, ciertos inconvenientes y adopté en su resolucién el principio siguiente: “’...que en los casos en que los conyuges tengan nacionalidades diferentes, cada uno de ellos puede adquirir, lo mas pronto posible, la nacionalidad del uno 0 del otro”, La Constitucién de 1979 ha seguido pues esta doctrina, pero con mayor liberalidad adn, puesto que los deja en libertad de optar por la nacionalidad Gel otro cényuge en cualquier momento, conservando mientras tanto la suya, sin més condiciones que dos afios de matrimonio e igual tiempo de domicilio. enel Pera, Agregaremos solamente que los casos de opcién més conocidos bajo este nombre son los derechos reconocidosa los habitantes de un territorio que pasa de.un Estado a otro. Esta opcién estd reconocida, por ejemplo, en el caso de los territorios permutados entre Pert y Colombia por el tratado Salomén-Lo- zano (1922) y a los hijos de peruanos residentes en Arica o de chilenos resi. dentes en Tacna, segtin el Tratado de Lima de 1929. Pero no nos ocuparemos del tema que, por ser materia propia de los tratados internacionales, no fue consignado en la Constitucién ya que las circunstancias pueden dar lugar a 29 muchas modalidades, como puede apreciarse en los dos casos citados. En el primero (Colombia) el derecho de opcién corresponde a los regnfcolas en el segundo (Chile) a sus hijos. Sobre esta materia escribié en 1899 una importan- te tesis titulada: “Nulidad de las cesiones territoriales sin el consentimiento, expreso de los regn/colas de las provincias cedidas”, don Ricardo Rey Boza més tarde distinguido diplomatico. d) Doble Nacionalidad.— La figura de la doble nacionalidad se Presenta falsamente en much simos casos en que personas con derecho a dos nacional dades utilizan dos pasaportes. Es el caso de muchas mujeres casadas con ex- tranjeros 0 viceversa, Esto es ilegal. Nadie puede tener més de una naciona- lidad. Lo que se viene llamando “doble nacionalidad” término que hemos evitado en la nueva Constitucién tiene su origen en el privilegio que la Cons- titucion Republicana Espafiola de 1931 otorgé a los nacionales de los Esta- dos hispanoamericanos y que recogia el articulo 5° de la Constitucion de 1933, cuyo segundo parrafo decta: “1933-29 parrafo.— No pierden su nacionalidad de origen los naci- dos en territorio espafiol que se nacionalicen peruanos, previoslos tramite y requisitos que fije la ley y de conformidad con lo que se es- tablezca en el tratado que, sobre la base de la reciprocidad, se celebre con la Repiiblica Espafiola’”, La idea ha sido mantenida en la nueva Constitucién y ampliada a todos los latinoamericanos por el art. 92° que dice: *1979- Art. 92°.—_Los latinoamericanos y espafioles de nacimiento domiciliados en el Pert pueden naturalizarse, sin perder su nacionali- dad de origen, si manifiestan expresa voluntad de hacerlo, El peruano que adopta la nacionalidad de otro pais latinoamericano 0 la espafiola no pierde la nacionalidad peruana. Los convenios internacionales y la ley regulan el ejercicio de estos derechos”. Nosotros hubiéramos querido que se dijera “hispanoamericanos” o ‘‘Ibe- roamericanos” en lugar de “latinoamericanos” porque la razén de ser de ese Privilegio excepcional es el origen comin, la raza, la lengua, la religion. La voz “‘latinoamericano’’ comprende hoy, por lo menos para el Iéxico de Nacio- nes Unidas, a los Estados caribefios de origen francés, holandés e inglés, Pero se impuso el término precisamente a causa de éllos, con la intencin de com- prenderlos, por cuanto se hallan representados en el Parlamento Latinoame- ricano. Cabe esperar que el principio comience por aplicarse en el Pacto Andi- no donde la integracién politica ofrece tan buenas perspectivas. Repetimos que no hay doble nacionalidad, Lo que ocurre es que, mien- 30 tras s@ usa el privilegio, la nacionalidad originaria queda como dormida, No se puede ejercer. Aclara esto lo ocurrido con los peruanos que se acogieron al privilegio en Espafia y no pudieron votar en nuestas elecciones, pero si vo. taron en las que se llevaron a cabo en Espaita, para elegir a los parlamentarios de este pais. La situacién indicada estuvo determinada por lo estipulado en el Convenio Cisneros-Castiella suscrito en Madrid el 19 de Mayo de 1959, aprobado por el Congreso Nacional con resolucién legislativa No. 13823 de 9 de Diciembre del mismo afio cuyas ratificaciones fueron canjeadas el 10 de Febrero del aio si- guiente, Son de sumo interés para apreciar a situacion de los peruanos en Espajia ¥,de los espafioles en el Pert, que se hayan acogido al privilegio, dos estipula- Ciones del articulo tercero del Convenio, que transcribimos a continuacion: ‘\-.,e otorgamiento de pasaporte, la proteccién diplomética y el ejercicio de los derechos civiles y politicos se regirén por la ley del pais donde se hayan domiciliado, que también regiré para los derechos de trabajo y de seguridad social’, “Los sibditos de ambas Partes Contratantes a que se hace referencia no Podran estar sometidos simulténeamente a las legislaciones de ambas, en su condicion de naturales de las mismas, sino sdlo a la de aquella en que tengan su domicilio”. f) Pérdida de Nacionalidad.— Despojar de su nacionalidad a compatrio- {88 fue recurso que se utilizé en diversas ocasiones contra enemigos vel go- bierno. El articulo 7° de la Constitucion de 1933 contemplé convo casos gue se perdia la nacionalidad: (a) prestar servicios a las fuerzas armadas de etra nacion sin permiso del Congreso; 0 desempefiar empleo de otro Estado seo nificara autoridad o jurisdiccién; y b) por adquirir otra nacionalidad, salvo el caso especial de Esparia, ya mencionado 2 nueva Constitucién niega el derecho de privar de su nacionalidad a un aero edee en anedica punitiva. Sique en esto los “Principios de Cambridge’" aprobados en 1895 por el Instituto de Derecho Internacional y ef dereave Soe Tac Pot el Pacto Internacional sobre Derechos Civiles y Politicos, al que adhirié el Perd en 1979 (8), El art. 2°, inc. 190, reconoce que toda per- {8} Laadhesion no comprendié e! Protocolo Facultativo, pero lo hizo la Asamblea Cons- pu uyente mediante la XVI disposicion transitoria, El autor funamento por eseree Constnccreer8? Por considerar tal ratificacién inoperante, segin el texto de la propia Constitucion, arts. 102 y 211 (14). 31 sona tiene derecho: Art, 29, Ine, 19°,— “A su nacionalidad. Nadie puede ser despojado de ella. Tampoco puede ser privado del derecho de obtener o reno- Var su pasaporte dentro o fuera del territorio de la Republica”. Esta diposiciéa se complementa con el art, 92°, ya trascrito, que dé a entender que el peruano que adquiere otra nacionalidad pierde la propia, salvo el caso ali considerado. Pero en la Uni6n Soviética como se ha visto por la cita hecha al mencionar el ““vasallaje perpetuo” se puede perder la naciona- lidad por sentencia judicial y la URSS no es el Gnico Estado cuyas leyes con- tienen disposiciones similares, *) Recuperacion de la Nacionalidad.— El art. 94° de 1a nueva Constitu- cidn Hlena un vacio que existia en la anterior con respecto al peruano naciona- lizado en otro pais que retorna a la Patria. El articulo dice: Art, 94°... “La nacionalidad peruana se recupera cuando el que ha renunciado a ella se domicilia en el territorio de la Republica, decla- ra su voluntad de reasumirla y renuncia a la anterior, Nadie podria objetar esta disposicién. Seria injusto negar a quien tuvo que expatriarse por alguna razén y a quien se reconoce el derecho a abando- nar la nacionalidad peruana, el derecho a recuperarla cuando decide su repa- triacién. Esto tiene a nuestro juicio importancia en dos casos que se presentan con frecuencia como son el de mujeres casadas con extranjeros que residieron fuera del Pert y retornan al disolverse el vinculo por muerte, nulidad del ma- trimonio o divorcio y el de jovenes estudiantes que residiendo en el extranjero se vieron obligados a nacionalizarse y hasta a servir en las fuerzas armadas del pais donde se hallaban para seguir estudiando 0 iniciar su prdctica profesional Es cierto que al amparo de la ley 9577, el articulo 1825 del Cédigo Civil y los decretos de 23 de Enero y 11 de Julio de 1942, se creo un régimen de rehabi- litacién de los peruanos que habian perdido su nacionalidad por alguna de las causales sefialadas en la Constitucién de 1933. Consideramos que no habién- dolo previsto la Constitucién esas disposiciones —a nuestro Parecer justas— son objetables legalmente, 9) Nacionalidad de Personas Juridicas,— La nacionalidad de personas ju- ridicas dié lugar a un extenso debate durante el cual la iniciativa encontro oposicidn de diversos sectores. Algunos constituyentes consideraron que ello era peligroso por cuanto podia dar lugar a la infiltracién encudierta de las em- Presas trasnacionales. Otros constituyentes sostuvieron que la nacionalidad era el vineulo que tenfa cada individuo con su Patria y por tanto sdlo podian ser objeto de esa relacién las personas naturales y en ningtin caso las personas jurfdicas y menos atin las naves y aeronaves, que eran cosas, de lo que trata- remos més adelante 32 El reconocimiento de una nacionalidad a las personas juridicas es una cuestion que continua debatiéndose en la doctrina, cada vez con menos inte- rés, Pero la cuestion esta resuelta de manera bastante clara en los tratados y con Ia jurisprudencia internacional, al igual que en las leyes. Desde hace mas de cien afios cuando fue enunciada la doctrina Irigoyen comenzé a debatirse si las sociedades mercantiles tenian o no nacionalidad. Recientes estudios sobre la doctrina Irigoyen, como el realizado por Isidoro Ruiz Moreno, sefia- lan que el verdadero pensamiento de Irigoyen fue no permitir que se atribu- yera la nacionalidad extranjera a las entidades constituidas en su pais, aun cuando fueran filiales 0 subsidiarias de sociedades constitu (das en otro pais o fueran extranjeros sus accionistas. Dos son hoy los criterior para determinar la nacionalidad de las personas juridicas. Uno es el de la “teoria del lugar de incorporacion” que guarda semejanza con el principio de jus soli, Otro es el de la “‘teoria del control” que guarda semejanza con el principio del jus san- guinis. En los actuales momentos prevalece la primera. El proyecto inicial del articulo que hoy lleva el numero 95° aprobado por la Comision Especial distinguiendo la nacionalidad del ente jurfdico (pérrafo primero) del requisito de la nacionalidad de sus integrantes y ejecutivos (pérrafo segundo) decia; “Tienen nacionalidad peruana las personas juridicas constitufdas en el Perit 0 ante un agente consular del Per conforma la ley peruana cualquiera que sea la nacionalidad de sus accionistas. La ley establece en qué casos y para qué actividades se requiere un determinado porcentaje de accionistas, directores, personeros y capi- tales peruanos”. El texto que antecede recogia dos ideas fundamentales. La priinera es que las personas juridicas tienen nacionalidad y que esa nacionalidad no pue- de ser otra que la del lugar de su constitucién. E/ segundo principio es que el Estado puede en determinadas circunstancias y para ciertos casos reservar ciertas actividades, para personas juridicas que pertenezcan a peruanos exclu- sivamente o en las que éstos tengan una proporcion determinada de acciones 0 ajerzan su control por razones de utilidad publica, seguridad nacional, etc. como por ejemplo en el caso de industrias basicas o estratégicas. Después de amplios debates y de varios ingresos al hemiciclo y retorno a la Comision Principal el articulo quedé con el texto que actualmente tiene: Art. 95.— “La nacionalidad de las personas juridicas se rige por la ley y los tratados, especialmente los de integracion”. Este texto se debe a Enrique Chirinos Soto quién logré una transaccion con la cual salvo los dos principios basicos, como hicimos notar en el funda- mento escrito de nuestro voto. El primero, es que las personas juridicas tie- nen nacionalidad y, el segundo, que esta nacionalidad no puede ser otra que la peruana, puesto que la ley peruana no puede asignar otra nacionalidad que la nuestra a personas naturales o juridicas. La referencia a los tratados y en es- pecial a los de integracién, tiene su origen en las citas que con tanta frecuen- cia se habia hecho a la Decision 24 de la Comision de! Acuerdo de Cartagena, 33 relativa a controles de la inversion extranjera, Durante la discusi6n se pudo es- clarecer que la decision 24 no trata de las personas jursdicas, sino que se refie~ re exclusivamente a las empresas, que son algo fundamentalmente distinto. La persona jurfdica es el ente y reclama una nacionalidad. La empresa es la actividad de ese ente y no cabe atribuirle nadionalidad. Asi aparece de los di- yersos estudios hechos al respecto por el Comité Jurfdico Interamericano en relacién con las empresas transnacionales (9), El escollo quedé salvado con la referencia a los tratados de integracion que contiene la formula conciliatoria, aunque juridicamente no era necesaria. En nuestra opinién las personas juridicas reclaman tener una nacionali- dad por el hecho de ser personas capaces de operar dentro y fuera del pais. Qpino también que el mejor método es el del lugar de incorporacion. Apli- cAndo este criterio, pudo realizarse la expropiacion de las acciones de 1a Com- pafiia Internacional del Canal de Suez, a pesar_de que sus accionistas no eran egipcios. Asimismo pudo resolverse a favor do Espafia el caso de la Barcelona Traction Light and Power Company, sociedad constituida en Canada que ope- taba en Espajia y fué amparada por el Gobierno de Bélgica en la demanda que éste interpuso contra el primero de los pafses nombrados ante la Corte Inter- nacional de Justicia (10). Este caso fue invocado con ocasién de la reclama- cién interpuesta por el Gobierno de los Estados Unidos con ocasion de ta expropiacién de la International Petroleum Company por las coincidencias que guardan entre si. Pero el principio no fue observado en el caso del Conve- nio de La Flor - Greene (11). Por otra parte, el principio de la nacionalidad de las personas juridicas estaba reconocido ya en el proyecto de Constitucién en el Titulo |, cuyo art. 3 dice: Art. 3.— “Los derechos fundamentales rigen también para las personas juridicas peruanas, en cuanto les son aplicables”. E] texto que tiene su origen en la Constitucién de la Republica Federal Alemana, confirma lo estipulado en el art. 1X del Codigo de Derecho Interna- cional Privado, tlamado también “Codigo Bustamante” en homenaje a su au- tor el eminente jurisconsulto cubano Dan Antonio Sanchez de Bustamante y (9) Reinaldo Galindo Pohl: “Empresas de Produccion Internacional”; Prado Kelly "§oviedades Mercentiles Multinacionales”; Jorge A. Espil: “Las Empresas Multina- cionales y la Transferencia de la Tecnologia’; Antonio Gomez Robiedo: “Empresas Multinacfonales, Supranacionales, Transnacionales” ; José Joaquin Caicedo Castilla: "Anteproyecto sobre Sociedades Multinacionales”;Seymour J. Rubin: “"Reglas Inter- nacionales para las Corporaciones Multinacionales”; A. Ru‘z Eldredge: “‘Interferen. ‘Ga de las Empresas Multinacionales en la Soberania de los Estados". - Véase también F. de Sold Catizares: “Tratado de Derecho Comercial Comparado” (10) El autor presenté en este proceso, por encargo de los abogados del Gobierno Espa- fol un dictamen sobre: “El jus standi del Reino de Bélgica”. Véase Herbert Briggs: "Barcelona Traction: The Jus Standi of Belgique”. AJIL - Abril 1972. (11) Véase Lord Shaweross: The Problems of Foreign Investment” y P. de Vissher: "Dir plomatic Protection of Jurical Persons”. A. de D.1, Recueil des Cours, Tomo 102.- Asimismo el curso del autor en dicha Academia: "Multinational Firms and the Pro- ‘co8s of Regional Economic Integration”, R. des C. Tomo 180. 34 vigente desde 1928, que en la parte que interesa dice: “Cada Estado contratante aplicara su propio derecho a la determinacién de la nacionalidad de origen de toda persona natural o juridica..."” En nuestra opinion atribuir o reconocer una nacionalidad a las personas jurfdicas es tan necesario como otorgarla y reconocerla en el caso de las perso- nas fisicas. Quizds si es mas necesario atin, ya que en el caso de estas dltimas, la nacionalidad originaria (jure sanguinis o jure soli) tiene como fundamento hechos ajenos a la voluntad del individuo el cual, en el mejor de los casos, s6lo puede ejercer su voluntad al llegar a la mayorfa de edad si es que tiene derecho a escoger entre varias nacionalidades. Si no, no. En cambio en el caso de las Personas juridicas el acto volitivo aparece ab initio. En efecto, si nos atenemos al criterio manifestado por la Corte Internacional de Justicia, manifestado en su fallo en el caso de la Barcelona Traction, ya citado, criterio segdn el cual “La regla tradicional atribuye el derecho de ejercer la proteccién diplomatica de una sociedad al Estado conforme a cuyas leyes ha sido constituida y en cuyo territorio tiene su sede’ resulta que al constituirse la sociedad hubo una doble manifestacién de voluntad concordante de quienes resolvieron consti- tu(rla en un determinado pajs (socios fundadores que podrian ser nacionales 0 extranjeros) y del Estado en cuyo territorio y conforme a cuyas leyes se cons- tituye la sociedad, puesto que no cabe imaginar el nacimiento de una persona juridica sin la intervencién y aprobaci6n de tal Estado, sea mediante un acto gubernativo especifico como se requiere en las legislaciones de algunos paises, sea mediante el acto de su inscripci6én en los Registros Publicos, que es lo que da origen a su personalidad jurfdica, Sin esos actos no hay persona juridica. La nacionalidad del ente es un corolario de tales hechos. La confusién que todavia existe acerca de la materia es innegable. Pero esa confusi6n no recae sobre el hecho fundamental, esto es si las personas jur(di- as, cuyo zaso mas importante y frecuente son las sociedades comerciales tie- nen o noderecho a una nacionalidad. La confusién recae sobre el método para establecerla. Ya hemos visto que la Corte Internacional de Justicia reconoce que la regla tradicional favorece el criterio de la nacionalidad del lugar de cons- titucion, Agregaremosque no ser imposible hallar legislaciones nacionales que no adopten este criterio, pero ha de ser muy dificil encontrar alguna que lo niegue. En algunos casos hallaremos un vacio como el que existfa en el Pert y hemos podido Ilznar en parte. “Las legislaciones —dice Travers— coinciden, casi todas, en ret onocer a las sociedades una verdadera nacionalidad” (12). Ahora bien, el fundamento para preferir el criterio del lugar de incorpora- cién se explica, por el hecho de haberlo escogido los fundadores. En su opinién individual en el caso de la Barcelona Traction, Sir Gerald Fitzmaurice sostuvo que partia del principio segiin el cual una sociedad tenia la nacionalidad del (12) Maurice Travers: “La Nationalité des Societés Commerciales”, A. de D.1. Recueil des Cours, Tomo 33. 35 pais donde se habia constituido porque es la legislacién de este pais la que rige su estatuto y sus actividades (parrafo 14) y més adelante reconoce su utilidad para impedir intervenciones extranjeras (parrafo 15). Simultaneamente, reco- noce el hecho de que si capitalistas extranjeros fundan una sociedad en un pais, ha de ser por las ventajas que ello le represente, generalmente desde el punto de vista fiscal (parrafo 30). En elreciente estudio del Doctor Mac Lean Ugarteche antes citado recuer- da una ponencia presentada por los Dres. José Luis Bustamante y Rivero, Alberto Ulloa Sotomayor y Carlos Garcfa Gastafieta con ocasi6n de la VIII Conferencia Panamericana (1938), cuyo texto coincidiendo, como en ella mis: ma se reconoce, con la doctrina Irigoyen, enunciada hace mas de un siglo por fa Cancillerfa Argentina, niega que las personas juridicas tengan nacionalidad. La ponencia no prosperd pues fue remitida para su estudio a la Comision Per- manente de Jurisconsultos de Montevideo por resolucién de la Conferencia y el asunto ha quedado sin resolver. Conviene, sin embargo, recordar que en el tiempo transcurrido y debido al notable cambio de circunstancias, sobre todo después de la Segunda Guerra Mundial, el pensamiento jurdico ha favorecido notoriamente la opinion contraria, Baste recordar la sentencia en el caso de la Barcelona Traction discutida por la Corte Internacional de Justicia bajo la pre- sidencia del Dr, Bustamante y Rivero, y la jurisprudencia posterior de la Corte Suprema de la Nacién Argentina, recopilada por el Profesor Ratil Rodr{guez Araya (“El Derecho Internacional interpretado por la Corte Suprema de la Nacion”) y la conducta de nuestra Canciller/a al negar a los Estados Unidos jus standi para brindar proteccién diplomatica a la International Petroleum Company. Debo ademas recordar que aquella opinién que quizés pudo ser vé- lida en ese momento, oscurecido por los negros nubarrones premonitorios de la guerra que estallé meses después, no pod{a prosperar porque iba contra el €édigo Bustamante, que rige para quince paises latinoamericanos, entre ellos el Peri, que lo ratificé diez afios antes, hecho que no desconocieron los tres eminentes juristas peruanos mencionados que consideran que el cddigo se ha- llaba equivocado. Nosotros nos permitimos discrepar. El Profesor Felipe de Sold Cafizares reconoce en su “‘Tratado de Derecho Comercial Comparado” que las legislaciones de los Estados se pronuncian por su nacionalidad aunque s6lo sea cuando mencionan “sociedades nacionales” y “sociedades extranjeras”. El ilustre Decano Honorario de la Facultad Interna- cional para la Ensefianza del Derecho Comparado: (Estrasburgo) sostiene que “E| reconocimiento de nacionalidad a las personas colectivas tiene sus rafces més hondas en la doctrina europea” y completa su juicio indicando las razones por las cuales algunos paises latinoamericanos, se han sentido inclinados a favorecer mds |a teoria del domicilio, como una estrategia para someter a los capitales fordneos a las leyes y tribunales del pafs receptor. Pero después de la aprobacién del Cédigo Bustamante vigente para la mayorfa de los paises ibero- americanos, la posicién no tiene validez. La nacionalidad de las personas juridicas (en especial de las sociedades mercantiles) esté reconocida en los ya citados articulos 3 y 95 de la Constitu- 36 cién y, ademés, en el articulo 136 que sélo se sacude a medias del “calvismo" que inspiré el art/culo 17 de la Constitucién de 1933 sobre sometimiento a las leyes y lostribunales de la Repiblica y renuncia a reclamaciones diplomaticas Debemos hacer notar que con frecuencia las personas jur{dicas son Hlama- das con los mismos calificativos que las personas naturales, En el Convenio De la Flor-Greene se llama “‘nacionales de los Estados Unidos” a las sociedades que se indemnizaba. En francés suele Ilamérseles “sujets" o “ressotissants” (Tratado de Lausanne). En Estados Unidos se encuentra frecuentemente que se les llama “nationals” y atin “citizens” y en aleman se emplea el vocablo “AngehGrige” segiin puede verse en el curso de Travers, antes citado. Podria pensarse que el art{culo 95 al decir que la nacionalidad de las per- sonas juridicas se rige por la ley y los tratados, necesita ser “‘implementado” segdin la terminologia tan de moda, con una ley. No lo es. La inscripcién en los Registros Publicos por el cual adquiere personalidad jurfdica una sociedad (o cualquier otra persona jur{dica) se lleva a cabo de acuerdo con lo que ya dis- Pone la legislacion vigente. Y en cuanto a tratados ya nos hemos ocupado bas- tante de los que rigen sobre la materia. h) Nacionalidad de Naves y Aeronaves.— Si las personas jur/dicas tienen nacionalidad por el hecho de ser personas, las naves y aeronaves que no tienen esta condicién deben encontrar otro fundamento para que les sea reconocida. Este fundamento es que deben ser consideradas, por ficcién de Ia ley y como un expediente practico, como trozos flotantes o volantes del territorio. Esta fiecién se explica por el hecho de que en una aeronave se puede nacer, morir, contratar 0 delinquir. Para todos estos efectos rigen durante la navegacion las leyes de la nacionalidad o bandera del buque o del avin. Si la oposicion ala nacionalidad de las personas juridicas fue tan dificilmente vencida, lo fue atin més en el caso de las naves o aeronaves porque se consideraba que no podia atribuirse nacionalidad a las cosas: Sin embargo, la institucién se remonta a los tiempos de Cronwell y estaba ya recogida por las disposiciones legales na- cionales que han sido establecidas teniendo en consideraci6n las normas inter- nacionales que, unas veces, por usos y costumbres internacionalmente recono- cidos y otras por convenios expresos, vienen atribuyendo, desde hace siglos, nacionalidad a las naves y desde el comienzo de la centuria que vivimos, a las aeronaves, En efecto, en el Codigo Bustamante hallamos el articulo 274 que con re- lacién a las naves establece: “La nacionalidad de las naves se prueba por la Patente de navegacién y la certificacién del Registro, y tiene el pabellén como signo distintivo apa- rente”. 37 Y con respecto a las aeronaves dice: Art. 282.— “Las disposiciones precedentes de este capitulo se aplican también a las aeronaves”. Y se reitera el concepto en el articulo 284 que dice: “También son de orden piblico internacional las disposiciones sobre na- cionalidad de buques y aeronaves para el comercio fluvial, lacustre y de: cabotaje entre determinados lugares del territorio de los Estados contra- tantes, asi como la pesca y otros aprovechamientos submarinos en el mar territorial”. Por su parte la Convencién de Chicago sobre Aviacién Civil Internacional que es ley de la Republica, trae un capitulo integro, el tercera, sobre naciona- lidad de aeronaves (arts. 17 al 21). Enel primero de dichos articulos se esta- blece que “las aeronaves tendrén la nacionalidad del Estado en que estén ma- triculadas”. Desde !uego nuestra referencia a la analogfa con “trozos flotantes 0 vo- lantes del territorio” dista mucho de favorecer la obsoleta teoria de la extrate- rritorialidad, que sf esté superada hoy en cuanto a los locales de las embajadas y, buques de guerra, menos puede invocarse para las naves y aeronaves comer- ciales. En opinién de Prospero Fedozzi: “‘La nacionalidad es el més importante de Ios elementos que contribuyen a delinear la figura de la nave comercial... La determinacién de la nacionalidad de las naves es necesaria en sus relaciones internacionales para disfrutar de la libertad de los mares” (13). Evidentemente, tiene plena raz6n el ilustre jurisconsulto italiano, si se tiene en consideracion 'a jurisdiccién de! buque de guerra sobre las naves de su nacionalidad y los mu. chos casos que pueden presentarse con ocasién de una guerra, de persecusion dela piraterfa, regulacién del cabotaje, pesca, aplicacién de la ley del pabellon, etc. Lo expresado por Fedozzi puede ser aplicada mutatis mutandi a las aero- naves. (13) Prospero Fedozzi: “La condition juridique des navires de commerce’. A. de D.I. Recueil des Cours, Tomo 10. 38 Agreguemos como nota final, que quizés es nuestra nueva Constitucion la nica en el mundo que se ocupa de \a nacionalidad de personas juridicas, na- ves y aeronaves, materia que muchas personas creen més propia del Codigo de Comercio. No participamos de tal opinion. El Codigo de Comercio es un cuerpo de leyes de Derecho Privado y la nacionalidad es una institucion de Derecho Publico. Su parentesco, en un caso, con el de las personas naturales y en otro con el territorio aunque se trate de ficciones legales— justifican que la materia haya sido considerada en la Constitucién de la Repablica. No participa de esta opinion el Prof. Roberto MacLean Ugarteche, para quien, como hemos visto “la base de la nacionalidad es la voluntad de compartir una vida en comin” tesis a la que segtin dicho autor contribuyen una serie de elementos extra-juridicos como son “la cultura, la historia comin, geografia, idioma, religion, lo que algunos antropélogos Hlaman raza” (14). Nos parece que esta romantica concepcién estd superada. Con respecto a los individuos, en cuanto se les reconoce el derecho de cambiar de nacionali- dad y adquirir la de un Estado que nada tenga que ver con él, cultural, social, geografica o religiosamente, como ocurre con un peruano que se nacionaliza en los Estados Unidos 0 viceversa. Y en cuanto a las personas juridicas, naves y aeronaves, es menester recordar que la concepcién de su nacionalidad apare ce desde el instante en que la ley distingue entre nacionales y extranjeras. Tal ccurre en el art. IX de nuestro Cédigo Civil y otras leyes, que no es el caso de la Decisién 24 que habla sélo de “empresas”, pero sobre todo de importantes normas preexistentes de Derecho Publico como son los tratados internaciona- les ya citados: el Cédigo Bustamante, vigente en quince pafses iberoamerica- nos y la Convencién de Chicago que rige para la mayor parte de los paises de! mundo. (14) Mac Lean, ob. cit, INTERVENCION DEL SENOR JULIO GALER, SUBDIRECTOR GENERAL DE LA OIJT, EN EL FORO. “REFLEXIONES SOBRE EL SISTEMA INTERAMERICANO” (ACADEMIA DIPLOMATICA DEL PERU) Lima, 15 de Abril de 1980 Considero particularmente honroso dirigirme, con ocasin del Dia de las Américas, a un auditorio tan distinguido que se ha congregado para celebrar una fecha tan memorable para el Continente y !as relaciones internacionales en general, como es la creacién en 1890 de la Unién Internacional de las Repibblicas Americanas, antecesora de la Unién Panamericana y de la actual Organizacién de los Estados Americanos. Es quizés oportuno seffalar que 29 afios més tarde y cuando el mundo salia de la mas grave conflagraci6n ocurrida hasta entonces, la Parte XIII del Tratado de Versalles contemplaba la creacién de la Organizacién Internacio- nal de! Trabajo, a fin de consolidar una paz universal y permanente basada en la justicia social. Al respecto, no podria dejar de evocar acontecimientos que ponen de manifiesto la antigtiedad y solidez de los vinculos que unen a nues- tra Organizacion con la Region Americana. Asi, sabido es que a la fundacién de ja OIT en 1919, coronando esfuerzos que se remonten a fines del siglo pasado, concurrié la casi totalidad de los Estados de América. En la actuali- dad todos los estados americanos son miembros de nuestra Organizacién. Y fue en Washington, precisamente en la sede de la Union Panamericana, donde se efectua la primera reunién de la Conferencia Internacional de! Trabajo Ast, durante los aciagos dias de la Segunda Guerra Mundial, la OIT, pese al fracaso de la Sociedad de las Naciones, continud actuando, dentro de los limi- tes impuestos por las dificiles circunstancias, merced al esfuerzo de un reduci- do niicleo de abnegados funcionarios que se trasladaron de Ginebra a Mon- treal, donde el Gobierno del Canada le otorgd generosa hospitalidad. Cuando no habia atin terminado la guerra, en 1944, se reuine la Conferencia Interna- cional del Trabajo en Filadelfia y adopta la Declaracidn que lleva el nombre de esta ilustre ciudad, reafirmando los principios esenciales de la OIT y asig- nando a nuestra Organizacion nuevos objetivos en la construccion del mundo de postguerra, mandato previsor y anticipado cuya vigencia no declina sino se acrecienta en el tiempo. Tales hechos denotan similitudes y concordancias entre la OEA y la OIT que arraigan en los origenes y ejecutorias respectivas. Sin embargo, en el cur- so de esta breve disertacidn vereis que esos factores no son los Unicos de coin- idencia y complementacion. La OIT, sin perjuicio de su constitucién y vocacion universales, se ha ca- racterizado por una permanente atencién a los problemas particulares de las regiones del mundo. Por ello, conjuntamente con los érganos de jurisdiccion general, como !a Conferencia Internacional del Trabajo, llamada el parlamen- 40 to laboral del mundo, y su Consejo de Administracién y su Secretaria, la Ofi cina Internacional del Trabajo, que cémpleme representar en esta oportuni- ded, actiia a través de Srganos especiales como las Comisiones consultivas y las conferencias regionales, de las que emanan importantes mandatos y gutas para su labor en América y en los otros Continentes. Once Conferencias se han celebrado en América desde 1936, siendo la til- tima la efectuada en setiembre del afio pasado en Medellin, que conté con la asistencia de casi la totalidad de los Ministros de Trabajo de la Region, y que produjo un riquisimo acervo de orientaciones sobre aspectos tan importantes como la participacién de la mujer en el desarrollo, el fortalecimiento de los Ministerios de Trabajo, la libertad sindical y otros temas de andloga gravita- cidn, Bastaria para ilustrar la repercusi6n universal de estos encuentros el papel determinante que cupo a la Octava Conferencia’Regional realizada en Ottawa en 1966, como antecedente inmediato e inspiracién del Programa Mundial del Empleo, uno de los pilares substantivos de nuestra accién presente y futura, dado que debe encarar uno de los problemas lacerantes que afligen al mundo en desarrollo y, por qué no decirlo, también a los paises desarrollados, Permitidme una breve referencia al Departamento Regional para América Latina y el Caribe, a través de! cual se hace efectiva la descentralizacion técnico- administrativa, requerida y deseada por los Estados de América Miembros de la OIT, con el fin de que nuestra Organizacién pueda servirlos de manera pronta, oportuna y realista, Ademds de la Sede Regional en Lima, el Departa- mento cuenta con oficinas en México, Puerto Espafia, San José, Brasilia, Bue- nos Aires y Santiago. Ellas, juntamente con las oficinas de Ottawa, Nueva York y Washington, aseguran la presencia y atencién inmediata que la OIT debe brindar en el Continente, en campos tales como el empleo, la formacion profesional, la administracién ‘del trabajo, las relaciones laborales, la educa- cidn obrera, el cooperativismo, y otras de singular importancia en las Amé cas, Apoyamos plenamente los esfuerzos constantes de la OEA por promover el entendimiento y la cooperacién en el Continente, como la forma de garan- tizar una convivencia internacional arménica y fratemal inserta en el marco que visualizaran los precursores de nuestra independencia. Compartimos cier- tamente con ella la firme creencia de que la paz sdlo puede estar basada en la justicia social, Para armonizar los esfuerzos de nuestras organizaciones se creé el Comité Coordinador OIT/OEA, dentro del marco del convenio de colabora- cién suscrito en 1950, y que tiene como finalidad principal coordinar las acti- vidades de la OEA y la OIT en materia de cooperacion técnica EI problema de la pobreza, que aqueja en diferente grado a todos los pa ses de nuestro Continente, nos preocupa profundamente. Sabemos, por estu- dios que efectia el Programa Regional del Empleo para América Latina y el Caribe (PREALC), llevado a cabo por la OIT en colaboracién con el Programa 41 de las Naciones Unidas para el Desarrollo, que el desempleo visible en Améri- ca Latina alcanza a unos 7 millones de personas y que el subempleo a més 0 menos 30 millones de personas, Eso era en 1970. Entonces equivalfa a un tercio de la poblacién activa de la regién. De esos 30 millones 18 habitaban en el medio rural. Simplificando podria decirse que uno de cada dos campesi- nos estaba desempleado hace una década. Proyectando dichos indices al pre- sente, podemos afirmar que en la actualidad unos 40 millones de latinoameri- canos y caribefios estén subempleados. Semejante situacién redunda, tanto en América Latina como en el resto del mundo, en la imposibilidad de satis- facer las necesidades basicas de un vasto sector que podriamos calcular, tra- tdndose de nuestro Continente, en un 50 por ciento de la poblacion. Por otro lado, las migraciones internas han generado lo que algunos han Namado la “‘ruralizacién de las grandes ciudades”. Miles y miles de trabajado- res del campo y sus familias luchan desesperadamente por incorporarse al apa- rato productivo urbano o en canales periféricos o improductivos. La caldera social que se conforma con este fendmeno y que se agrava cada dia no consti tuye ciertamente garantfa de tranquilidad social; muy por el contrario, repre- senta un grave trauma para sus actores y causa de justificada inquietud para instituciones y personas responsables de Ia sociedad. E! problema del empleo es uno de los temas de coordinacién y concertacién entre nuestras organiza- ciones y en este mismo momento, en el marco de la Segunda Reunién del Co- mité de Coordinacién OIT/OEA, es objeto de cuidadoso y preferente trata- miento y anélisis. El establecimiento de un Nuevo Orden Econémico Internacional, por el que tanto las Naciones Unidas como la OEA han emitido importantes pronun- ciamientos, ha constitu(do para la OIT tema preferente de reflexion y estu- dios. El NOEI tiene en nuestro concepto los siguientes objetivos: reestructurar el comercio mundial, en particular el de los productos basicos; acrecentar la parte que corresponde a los paises en desarrollo en la produccién de bienes manufacturados y acrecentar la transferencia de recursos de los paises indus- trializados a los paises pobres; reformar el sistema monetario internacional y asegurar una participacién mas amplia de los pafses en desarrollo en la prepa- racion de las decisiones que afectan la cooperacién econémica internacional. Creemos, como Io afirmara recientemente Francis Blanchard, Director General de la OIT, que tos fines del NOEI implican cambiar el curso de la his- toria, de tal manera que el desarrollo econémico no sea el privilegio de algu- nos que reciban sus frutos, sino la tarea y beneficio de todos, para que la con- dicién de cada uno mejore; tal es el fin ultimo del desarrollo, tal a dimension social del NOEI. Es por ello necesario desplegar todos los esfuerzos posibles para crear répidamente las condiciones politicas y sicolégicas necesarias para que la comunidad internacional adopte un sistema de relaciones fundado en la soli- 42 daridad y la equidad. Este convencimiento, nos lleva a mirar con justificada esperanza la realizacion en 1981 de la Conferencia Extraordinaria de la OEA, que abordaré los asuntos relativos a la Cooperacion para el Desarrotlo. Nues. tra Organizacién no sdlo sigue expectante la preparacién de esta ascmblea, sino que ofrece todo su conourso para que el mayor éxito corone este respon. sable ¢ histérieo empefio. Con el mismo dnimo, la OIT aoreditard una repre- sentacién en la Reunién sobre Cooperacién Europa/Latinoamérica que se ce- lebraré en Roma, en junio préximo; bajo los auspicios de las Comunidades Europeas y la Organizacion de los Estados Americanos. Mucho me complace haber sido designado por el Director General de la OIT su representante en este evento de capital importancia. En esta perspectiva el proteccionismo representa una amenaza que debe ser conjurada a todo trance. Nadie ignora las dificultades que enfrentan hoy dia las economias de todos los paises desarrollados Pero no hay que olvidar que las graves dificultades a que se enfrentan los paises de econom/a de mer- cado y en particular las estructurales han surgido mucho antes que el mundo. conociera |a recesion actual y que ellos hubieran sido afectados por la compe- tecia proveniente de un escaso nimero de paises en desarrollo. Sélo por men- cionar un ejemplo en apoyo de esta atirmacion, anotaré que estudios dela OIT revelan que durante el perfodo 1962-1979 se calcula que en Alemania Fede- ral, en el sector manufacturas, el perfeccionamiento debido al progreso tec noldgico desplazé a 20 trabajadores por uno desplazado como consecuencia de las importaciones provenientes de los pafses en desarrollo. No abarcaré en detalle la estabilidad de los mercados de los Paises en desarrollo para recibir la produccién de los grandes paises exportadares y ello en un momento en que estos Ultimos conocian ya una contraccién de la demanda doméstica interna, Se trata entonces de un problema de crecimiento para unos y otros, un pro. blema de cambios estructurales que se impone a todos para adecuar el aparato de produccién a las necesidades de un mundo en répida evolucién y de un mundo abierta a los problemas tecnolégicos. Estamos convencidos queAmé- rica Latina ha demostrado encontrarse excepcionalmente dispuesta para lo que se ha dado en llamar “la revolucién del conocimiento”. Ello la coloca en posicién de responder a los desafios cientificos y tecnologicos contempora- Neos, ¥ Como Consecuencia de ello, vitalizar sus potencialidades Productivas y exportadoras. Sefiores, he omitido por razones de tiempo, una resefia de las actividades de nuestra Organizacién, que comprenden amplios y variados campos del que- hacer econémico-sociolaboral. Permitidme sin embargo una sucinta mencién, como secuela, del concepto arriba mencionado, a la extensa y proficua labor que desarrolla en la regién el Centro Interamericano de Investigacion y Docu- Mentacion para Formacidn Profesional, CINTERFOR, con sede en Montevi deo, y que fuera creado a propuesta de los patses americanos para robustecer, asistir en la creacién de los organismos de adiestramiento ocupacional en ef Continente, que tanto aportan a la capacitacién y promocin del trabajador para beneticio de !a sociedad toda. 43 Por otra parte, el Centro Interamericano de Administracion del Trabajo, CIAT, con sede en Lima, constituye un instrumento idéneo para el fortale- cimiento de los Ministerios de Trabajo, cuya funcién dinémica en el concierto activo y permanente de los interlocutores sociales es sumamente necesaria en la promocién de la paz social consentida. E| trabajo, en nuestro concepto debe cautelar la vida y la salud del traba- jador, dejarle tiempo libre para el descanso y el recreo y permitirle servir a la sociedad al mismo tiempo que realiza plenamente sus aptitudes personales. Con el fin de reforzar esta concepcidn primigenia de la OIT, la Organizacion lanz6 en 1976 un vastro Programa internacional para el Mejoramiento de las Condiciones y el Medio Ambiente de Trabajo el que ya ha enviado, a solicitud de los respectivos Gobiernos, Misiones Multidisciplinarias de expertos a cuatro paises de la Region: Bolivia, Honduras, Pert y Venezuela. Cabe destacar, asimismo, la importancia que revisten los esfuerzos que se realizan en la Region para alcanzar metas idéneas de integracién. En lo ati nente a los aspectos sociolaborales de la misma, la OIT ha venido desarrollén- do esfuerzos importantes para colaborar con los paises en tales empefios. Quisiera sefialar, en particular, las actividades que hemos cumplido dentro de la integracién subregional andina y los lazos de cooperacién establecidos con el SELA. A los objetivos econémicos y —por qué no decirlo— politicos, pre- sentes en la tarea integracionista, se suman y cobran realce creciente los enca- minados a asegurar que la integracién sea también una via para brindar al hombre americano un mayor bienestar en un clima de justicia y de respeto de sus derechos fundamentales, Si el objetivo dltimo de! desarrollo es le consecusién de mejores constan- tes del bienestar individual y la aportacion de ventajas para todos, es evidente que los propésitos y programas de la OIT y la OEA pueden contribuir @ que el desarrollo realmente logre su propésito esencial, eliminando dentro de las na- ciones y entre ellas, las diferencias de riqueza y pobreza. Sefiores, agradezco el privilegio de haber ocupado esta tribuna académica para pasar revista a algunos aspectos del ambito latinoamericano y exponer las reflexiones que nos inspiran. Muchas gracias, por |a bondadosa atencién que me habéis dispensado. LA SEGURIDAD SOCIAL COMO ELEMENTO DE VINCULACION INTERNACIONAL Damaso Gonzéles R. No decimos nada nuevo cuando expresamos que la sociedad so encuentra ments nermanente proceso de cambio que tanto intrinseea como extrinseos mente la afecta de manera desigual, Intrinsecamente, en lo relacionado con alle dee nos intearantes; extrinsecamente, en lo referente a la diversided oe ellas dentro del contexto universal. Este distinto ritmo de cambio de las sociedades humanas que ya original- mente fueron distintas entre si, se traduce en la heterogeneidad de realidades nacionales; y en la permanente necesidad de coordinar las soluciones dadas a la problematica de cada cual cuando se trata de elaborar instrumentos que tengan una relativa validez genérica. En principio existe acuerdo entre los socidlogos cuando se dice que en las Sociedades numéricamente reducidas y de limitados recursos la solidaridad ha sido una de sus principales caracter sticas; en tanto que la competencia lo es, en las sociedades que han alcanzado un marcado grado de desarrollo; y que en el fondo de la problemética de la sociedad industrial contemporénea se advier- que la necesidad de coordinar soluciones deviene imperativa, {2 seguridad social como instrumento de bienestar destinado a gerantizar a todas |as personas un determinado nivel de vida fundado en i cierto con- Si oun lusticia social; 0, para decirlo con mayor precision, la seguridad so- cial cuya misién esencial consiste en prevenir Ids riesgos sociales, en compen- Sar los ingresos perdidos a consecuencia de los accidentes sociales y a reinte- Crar focialmente a las victimas de tales accidentes es un buen muestrario de lo gue la vinculacién internacional da y recibe, coordinande programas, de los diversos sistemas de seguridad social que cada’ pals tiene en ejecucion, Una panorémica revision de este muestrario nos permitira situar el tema cee nase Aesarrollando en el marco adecuado para relievar el rol de la seguridad social como elemento de vinculacion internacional, Desde este punto de vista la seguridad social es un fenémeno social cuya 45 forma aparencial inmediata y visible no refleja los procesos sociales que estan detras de la fachada, La seguridad social es la correa de transmision que trans, Porta de una sociedad a otra, de un pais a otro, los progresos alcanzados en la Senda de Ia justicia social dentro del ecuménico proceso de interdependencia que es uno de los fendmenos mis caracteristicos de nuestra sociedad indus. tial. Este proceso, para decirlo con las palabras de Manheim, consiste en que los centros de actividad se anudan cada vez més estrechamente en una trama en la que principios tales como los de la coetaneidad de lo no coeténeo, de la falta de proporcién general en el desarrollo de las facultades humanas, de la desproporcionalidad social en la distribucion de las facultades racionales y el de la interdependencia ya mencionado, desempehan papeles Protagénicos. Encontrar lo que hay tras de la fachada, atisbar tras la forma aparencial de la seguridad social, nos lleva, en primer termino, a mencionar aunque no sea con la profundidad deseable, a las Organizaciones a cuyo empefio se debe {a forja del edificio doctrinario que sustenta este movimiento de mutacin so. cial, a revisar las Deciaraciones més importantes que en este campo de la acti vidad humana se han hecho; y a analizar algunos Convenios Internacionales que expresan las vinculaciones generadas a través de la seguridad social. 1.— Organizacion Internacional del Trabajo (OIT).— La Organizacion In- ternacional del Trabajo, institucion universalmente conocida y prestigiada a través de sus sesentitin affos de fructifere actividad, fue creada en 1919. Esta encargada de promover el progreso social, de impulsar la causa de la justicia social, de adoptar, en forma de convenios y recomendaciones, normas; y de realizar actividades de asistencia técnica. Entre los principales campos de acti. vided de la OIT se pueden mencionar el de formacién profesional, el de fo. mento de la productividad y perfeccionamiento de la direccién, el de coopera- cion y artesania, el de seguridad social y el de condiciones de trabajo y admi nistracion, La Organizacién Internacional del Trabajo fue creada en virtud del Trata- do de Versalles como organismo auténomo de la Liga de las Naciones: sobre. vivio Ia razzia destructora de la Segunda Guerra Mundial, siendo el primer organismo especializado que en 1946 se asocié con las Naciones Unidas, Y, con ocasién de sus Bodas de Oro recibié el Premio Nobel de la Paz. En el campo de la Seguridad Social la Organizacién Internacional del Tra- bajo ha aprobado numerosos convenios y recomendaciones que figuran en el Cédigo Internacional del Trabajo. Todos ellos son de innegable importancie; y dentro de la panorémica revision que estamos realizando, podemos mencio, nar entre otros, los siguientes Convenios que constituyen vinculo internacio- nal entre los Estados-miembros que los han suscrito y ratificado, = Convenio 12, relativo a la indemnizacion por accidentes de trabajo en la agricultura, — Convenio 16, relative al examen médico obligatorio de los menores 46 empleados a bordo de los buques, ; = Gonvenio 17, relativo a la indemnizacién por accidentes de trabajo. — Convenio 18, relativo a la indemnizacion Por enfermedades profe: nae — Convenio 19, relativo a la igualdad de trato entre los trabajadores ex- tranjeros y nacionales en materia de indemnizacién por accidentes de trabajo. — Convenio 20, relativo al trabajo nocturno en las Panaderias. — Convenio 28, relativo ala proteccion contra los accidentes de los traba- jadores empleados en la carga y descarga de los buques. — Convenio 32, relativo a la proteccién contra los accidentes de los traba- jadores empleados en la car ‘ga y descarga de los buques (revisado en 1932), ~ Convenio 42, relativo a |a indemnizacién por enfermedades profesiona- les (revisado en 1934), — Convenio 56, relativo al seguro de enfermedad de la gente de mar. — Convenio 70, relativo ala seguridad social de la gente de mar. — Convenio 71, relativo a las pensiones de la gente de mar. ~ Convenio 73, relativo al examen médico de la gente de mar. ~ Convenio 77, relativo al examen médico de aptitud para el empleo de los menores en la industria. — Convenio 78, relativo al examen Médico de aptitud para el empleo de los menores en trabajos no industriales. — Convenio 102, relativo ala normam ima de seguridad social > Convenio 103, relativo a la proteccién de la maternided (revisado en 1952) —Convenio 113, relativo al examen médico de los pescadores, — Convenio 115, relativo ala Proteccién de los trabajadores contra las ra- diaciones ionizantes, — Convenio 117, relativo ala norma y objetivos basicos de la politica so- cial. — Convenio 118, relativo a la igualdad de trato de nacionales y extranje- ros en materia de seguridad social, — Convenio 121, relativo a las Prestaciones en caso de accidentes del tra: bajo y enfermedades profesionales, —Convenio 122, relativo ala politica del empleo. Ademés de su funcién normativa, la tarea de la Organizacion Internacio- nal del Trabajo se complementa con programas de actividades practicas: y ast, “apenas hay pais en desarrollo que no haya recurrido a fa OIT para estable- cer, ampliar 0 poner al dia su sistema de seguridad social y los érganos encer. gados de su administracion. Centenares de expertos han participado en esta accion, y centenares de dirigentes nacionales de la seguridad social han obten#, 0 becas de estudio en el extranjero, Entre los paises mas avanzados low hay que han pedido asesoramiento a la OIT sobre la materia. Lord Beveridge, por 47 trabajadores migrantes y la convencién de seguridad social de la Organizacién de Estados Centroamericanos. La OIT tiene a su cargo la Secretarfa de la Aso- ciacion Internacional de Seguridad Social, que agrupa los servicios nacionales, las instituciones centrales y las uniones nacionales de la seguridad social” (2). Es pertinente resaltar la trascendencia de la XXVI Reunién de la Confe- reneia Internacional del Trabajo realizada en Filadelfia el afio 1944, porque en ella se aprobaron planteamientos que han orientado la politica de seguri- dad social en la post guerra. _En la Conferencia de Filadelfia se aprobo la lla- mada Declaracién de Filadelfia en la que se proclama que “todos los seres hu: manos, cualquiera que sea su raza, su creencia o su sexo, tienen el derecho de conseguir su progreso material y su desarrollo espiritual en la libertad y la dig- nidad, en la seguridad econémica y en igualdad de circunstancias”. En Ia Conferencia de Filadelfia se aprobaron, también, tres Recomendaciones rela. cionadas-con la politica permanente de la seguridad social: la Recomenda- cién ndmero 67, referente a la seguridad econémica de los medios de subsis- tencia, la Recomendacién numero 69, relativa a la asistencia médica y la Recomendacién numero 72, referente al servicio del empleo. En el mismo nivel que la XXVI Conferencia debemos situar a la XXXV Reunién de‘la Conferencia Internacional del-Trabajo, realizada en Ginebra el afio 1952, en la que se aprobé el Convenio 102 0 Norma Minima de Seguri- dad Social; que al igual que la Declaracién de Filadelfia es uno de los docu. Mentos que més estrechamente vincula a los pafses a través de los caminos de {a seguridad social. El Convenio 102 consta de 87 articulos distribuidos en las 15 Partes siguientes: Parte |, Disposiciones Generales con 6 articulos, Parte II, Asistencia Médica con 6 articulos, Parte III, Prestaciones Monetarias de Enfer- medad con 6 articulos, Parte IV, Prestaciones de Desempleo con 6 articulos, Parte V, Prestaciones de Vejez con 6 articulos, Parte VI, Prestaciones en caso de Accidentes del Trabajo y Enfermedades Profesionales con 8 art(culos; Par. te VII, Prestaciones Familiares con 7 articulos, Parte VIII, Prestaciones de Maternidad con 7 articulos, Parte IX, Prestaciones de Invalidez con 6 articu- los; Parte X, Prestaciones de Sobrevivientes con 6 articulos, Parte XI, Calculo de los Pagos Periédicos con 3 articulos, Parte XII, Igualdad de trato 4 los resi. dentes no nacionales con 1 articulo, Parte XIII, Disposiciones Comunes con 4 articulos; Parte XIV, Disposiciones Diversas con 5 articulos; y Parte XV, Dis- Posiciones Finales con 10 articulos, En lo que a América respecta, no puede dejarse de hacer mencion a la Oc- tava Conferencia de los Estados de América Miembros de la Organizacidn In- ternacional de Trabajo, que tuvo lugar en Ottawa entre el 12 y 26 de setiem- bre de 1966 porque en dicha reunién se aprobé el Programa de Seguridad So- cial para las Américas. En este Programa, también conocido con el nombre de Programa de Ottawa se sofialan “las Ineas directrices que deben seguir el desa. rrollo, la reforma y el perfeccionamiento de la seguridad social en los paises de América, a fin de que la seguridad social sea un auténtico instrumento de Politica social, y en particular, un instrumento de distribucién equitativa de la ae Nacional que garantice un equilibrado desarrollo econémico y social’” (3). 48 En el primer considerando de dicho documento se dice que “‘la seguridad social constituye uno de los principales instrumentos para el progreso social en los paises de América y que su desarrollo ha producido resultados de gran importancia en beneficio tanto de los trabajadores y sus familias como de to- da la comunidad nacional”; y en los numerales 15 y 17 de la parte resolutiva se dispone lo siguiente: 15.— Los programas de integracién econémico regio- nal deben complementarse con medidas que permitan el libre movimiento de la mano de obra, a cuyos efectos es necesario proteger los derechos de seguri- dad social de los trabajadores migrantes. Con este fin se recomienda la ratifi- cacién del Convenio 118 sobre la igualdad de trato y la adopcién de instru- mentos bilaterales o multilaterales de seguridad social, tales como el convenio centroamericano de seguridad social de los trabajadores migrantes. Los pro- gresos en la integracién regional aconsejan la adopcién de medidas tendientes a la armonizacién de los regimenes de seguridad social’. Por su parte, el numeral 17 dispone que “la OIT debe intensificer sus actividades en el campo de la seguridad social en los paises de América y al mismo tiempo tomar la iniciativa para que se coordinen las acciones que desa- rrollan en la region y en el mismo campo otros organismos internacionales 0 regionales, tales como la Organizacién de Estados Americanos, la Asociacién Internacional de la Seguridad Social, el Comité Permanente Inter Americano de Seguridad Social y la Asociacion de Instituciones de Seguridad Social de Centroamérica y Panamé, y otros organismos vinculados con los anteriores, como las Comisiones Regionales Americanas de Seguridad Social y el Centro Inter Americano de Estudios de Seguridad Social”. Antes de terminar esta breve referencia a la Organizacién Internacional del Trabajo transcribiré la parte final del ya citado folleto titulado “La OITy el mundo del trabajo”, y que a la letra dice: “El mundo del trabajo esta en constante transformacion, cada dia se plantean nuevos problemas que exigen medidas urgentes. Y cuando se hace retroceder la injusticia y la miseria, es imperativa una vigilancia continua para impedir el retorno del mal, Tanto las naciones altamente industrializadas como los paises en vias de desarrollo se benefician con la obra de la OIT. En primer lugar, porque !os problemas so- ciales derivados del progreso técnico se plantean en todas partes. Todos los paises tienen un interés directo e inmediato en aprovecher la experiencia de los demas en cuanto a humanizacién del trabajo, formactén permanente, pro- teccién de la seguridad y la salud del trabajador, negociaci6n de las condicio- nes de empleo y participacién en las responsabilidades colectivas. Se benefi- cian, en segundo lugar, porque no hay pais en el que no existan grupos de tra- bajadores particularmente vulnerables. La accién internacional es un estimu- lante y una garantia para la proteccién de esos grupos, ya se trate de mujeres 0 de jévenes, agricultores o trabajadores de ciertas industrias, migrantes 0 in- validos. Se benefician, por Ultimo, porque a medida que se agranda el abismo entre la pobreza de unos y la riqueza de otros se agravan los desequilibrios so- ciales y se ciernen sobre la paz amenazas mayores. En el combate que se libre por una justicia mayor y por una paz més sélida, todos los paises son solida- Fos. La pobreza en cualaier lugar, consttuye un peligro paral prosperidad le todos”. 49 2.— Organizacion Iberoamericana de Seguridad Social (O.1.S.S.).— La Or- ganizacion Iberoamericana de Seguridad Social (OISS) fue creada el 31 de Diciembre de 1951, teniendo como antecedente inmediato el | Congreso |be- roamericano de Seguridad Social celebrado en Madrid y Barcelona del 23 de Mayo al 3 de Junio de 1951, con la participacion de representantes de Argen- tina, Bélgica, Bolivia, Brasil, Colombia, Costa Rica, Cuba, Chile, Ecuador, Es- pafia, Haiti, Honduras, Italia, México, Panama, Pert, Portugal, Puerto Rico, Paraguay, Reptiblica Dominicana, El Salvador, Uruguay y Venezuela; asi co- mo miembros del Comité Interamericano de Seguridad Social y de la Asocia- cién Internacional de Seguridad Social (AISS). La OISS esta empefiada en la promocion del bienestar econdmico y social de los pueblos iberoamericanos y de Filipinas “mediante la coordinacién, inter. cambio y aprovechamiento de sus experiencias mutuas de seguridad social”; y, en consecuencia ha representado y representa uno de los mas eficaces_medios de vinculacién internacional entre los paises de tberoamérica, Espajia y Fili- pinas. La carta constitucional de |a OISS fue firmada en Lima el afio 1954; y, entre otros planteamientos, se proclamaba el derecho de los campesinos de- pendientes o auténomos, as/ como el de sus familiares, a ser beneficiarios de las prestaciones otorgadas por la seguridad social, planteamiento que en el Congreso de Quito de 1958 fue plasmado en lineamientos concretos de pol t ca social. No. voy 4 incursionar en la historia de la Organizacién Iberoamericana de Seguridad Social y solamente presentaré en forma esquemética algunos de los hechos més saltantes que [a muestran como elemento de vinculaci6n interna- cional en el campo de la seguridad social. Los datos han sido tomados del fo- lleto “‘Trayectoria de la Organizacién Iberoamericana de Seguridad Social y su incidencia en los regimenes americanos de seguridad social” de Carlos Marti Bufill (4). Durante la década de los 50 !a OISS cumplié tareas relacionadas con la planificacién de la seguridad social en el marco del desarrollo econdmico, con el derecho de los trabajadores migrantes, con la rehabilitacién de los invélidos, y con la formacién de personal. En la década de los 60 se esforz6 por impri- mir un nuevo estilo a los programas de seguridad social a fin de que respondie- sen mejor al reto que las realidades nacionales de nuestros pueblos en proceso de desarrollo y en trance de mutaciones en sus estructuras mentales, espiritua- les y materiales. En este sentido formulé en 1961 la “Declaracion de reco- mendaciones basicas de la OISS para una nueva politica de seguridad social”. En 1964, en el Congreso de Bogoté se analiz6 el inmovilismo que estaba royendo a tos sistemas de seguridad social de los paises de la region, sefialando en forma precisa que la buena politica de seguridad social no es la que intenta copiar sistemas sino 2 que es capaz de encontrar una solucén adecuada para cada realidad concreta. 50 En la década ‘de los sesenta, en Perd (1966), Bolivia (1967) y Ecuador (1968) se ensayaron Planes Piloto de extension de le seguridad social a comu- nidades campesinas, y en la década de los 70, frente a une doctrina y a una rdctica de Ia seguridad social que a pesar de’sus declarapionce oc ha dejado de ser {ica més agresiva y pragmética, en la que la seguridad social ‘gett no solo Giana ie SctO" de redistribucién de la riqueza nacional sino tomande con- ciencia de que en tanto no se logre una adecuada redistribucior ae la riqueza sién de la seguridad social, pues, dicho con las Palabras de Marti Bufill “la jus ticia en la comunidad nacional esta intimamente ligads a a justicia en la co- munidad internacional, ja cual entrafia redistribucién de esfuerzos, de benefi- cios y de bienestar social”, Dentro de esta linea de accion y de Pensamiento, los paises iberoamerica. pos aProbaron el aio 1972 en el Congreso de la OSS realizado en Argentina, la llamada Declaracion Iberoamericana de Seguridad Social de Buenos Aires, en la que se establecen los siguientes principios: a) El derecho de seguridad social en el hombre Por su condicion personal y Comunitaria. 5) Compatibilizacion de ta politica econémica Y de la politica social, pla- icacion promotora del bienestar a través de la redistribucin justa de la ri- queza y la no postergacion de los programas de seguridad social por priorida- des de desarrollo econamico. ©) El derecho de seguridad social incumbe a la responsabilidad del Estado | Cuidado de la salud y me- dios econémicos de subsistencia, sino la Presuncién de servicios de rehabilita- cién, vivienda, crédito social, formacion Profesional, ahorro, recreacién y Guantos otros servicios sociales tiendan a la promocion y desarrollo de la per- sonalidad humana. ©) La cobertura financiera por el principio de la solidaridad nacional. f) Colaboracion de entidades publicas, Semipublicas y privadas en forma de servicio publico integrado en la planifiezcion nacional. No es este el momento de evaluar los pro y los contra de esta Declara- cion, que, desde el afio 1972 y hasta el presente influye en el pensamiento Politico-social de quienes tienen el poder de decision en materia de seguridad social en muchos paises iberoamericanos, Sies el momento de decir que ins- Aires, |a OSS en su Convocatoria al VI Congreso Iberoamericano que tuvo lu- gar en Panama, entre el 17 y el 24 de noviembre de 1976, expresaba, entre curs Cosas lo siguiente: “La Organizaci6n Iberoamericana de Seguridad So- Gial consciente del momento presente, y respondiendo al espiritu pragméatico 51 Pals se comprometa, en lo que buenamente pueda, a ayudar a los demas, y a Pedir la colaboracién de lo que crea sinceramente que los demés le pueden ofrecer" (5). En ese Congreso se preciso y confirms el concepto de que la seguridad social es la suma de seguro social y de servicios sociales, que el presupuesto de la seguridad social es un presupuesto comunitario resultantes de la suma de las contribuciones obligatorias, autorizadas y voluntarias mas la subvencion del Estado, lo que determina el carécter no estatal del patrimonio de la seguridad social. EI nuevo modelo de sistema de seguridad social participada que en él se formul6 traslada el derecho basado en la relacién laboral al que tiene el hombre por su condicién de tal. La seguridad social es considerada como un Patrimonio de 1a comunidad, en la que todos sus miembros son simulténea, mente responsables de la formacion y aplicacién de este patrimonio y poten. cialmente beneficiarios del mismo. A partir del VI Congreso Iberoamericano de Seguridad Social quedé planteada “la necesidad inmediata de poner en vi gencia un Primer Programa de Cooperacién Social Iberoamericana para el Dew sarrollo de la Seguridad Social, que de inicio a und auténtica movilizacion de esfuerzos y a una solidaridad comunitaria entre las naciones del mundo ibero. americano, de tal forma que las experiencias y recursos econdmicos, técnicos y humanos cumplan la finalidad de impulsar, junto al desarrollo economice, un desarrollo social (5), MIL— Conferencia Interamericana de Seguridad Social (CISS).— La CISS tiene su origen inmediato en el Comité Interamericano de Ini- Citivas en materia de seguridad social constituido en Lima el 12 de Diciem. bre de 1941 con la participacién de representantes oficiales de Argentina, Bo- lia, Brasil, Colombia, Chile, Ecuador, Estados Unidos, Pert, méxico y Vene- 2uel2, del Director de la Organizacion Internacional del Trabajo y de un dele- gado especial de la Organizacién Panamericana de la Salud. En el mes de Setiembre del afio 1942, en la Primera Conferencia Intera- mericana de Seguridad Social reunida en Santiago de Chile quedo constituida 12 CSS, como un organismo permanente de cooperacién, que inspirandose en '0s principios de seguridad social aprobados en las Conferencias de los Estados de América miembros de la OIT,asume como tarea la de desarrollar y facilitar 'a cooperaci6n de las administraciones & instituciones de seguridad social (6) En la Primera Conferencia Interamericana se aprobé la Hamada Declara- cion de Santiago de Chile, en cuyo tercer considerando se sefiala “que la aspi- racion comin de las naciones americanas es el mejoramiento constante del Bienestar espiritual y material de los individuos y familias”. La Parte declara- tiva consta de los cuatro titulos siguientes: Seguridad Social y Econémica, Se- guro Social, Un Programa Continental y Una Aspiracion Mundial, en los que aParecen claros nexos de vinculacion internacional. Asi, en el primer numeral de la parte declarativa sobre Seguridad Social y Econémica se dice que “la sociedad debe encontrar en él esfuerzosolidario 52 fle todas las naciones y de todos los hombres une nueva inspiracion Para abo- lir la miseria y garantizar la conquista digna y suficiente de ine medios de vida”. Los numerales tercero y cuarto de la parte declarativa sobre Ue Progra- ma Continental dicen: ‘'c).— Esta accién involucra la necesided ae constituir Dare ane aciones de Amérieg in acarva comin de los slomentas neceenn, ara Je Sontinulttad de su actién social, para el mantenimiento de si untied y para hacer frente en ese orden a toda clase de eventualidades... di Un acuer- Finalmente la deciaracién titulada Una Aspiracién Mundial dice: “Las de- cisiones ‘de América en orden a la nueva estructura de la seguridad social, Gonstituyen su aporte a la solidaridad del mundo en ia canquista del bienestay de los pueblos y al logro y mantenimiento de la paz” En la Resolucion “CIS”, Numero 28 de ia Carta de Buenos Aires aprobeda en marzo de 1961 en la lil Conferencia Interamericanc de Seguri- dad Social se insiste en la importancia de la vinoulacién internacionai, cuando racién comeral sexto se declara “que debe fomentarse ia mas amplia coope- Siguiendo ésta linea de accién y de Pensamiento, la Sexta Conferencia In- teramericana de Seguridad Social renovo el afio 1960, Ghta Propia Conferencia, a fin de que ellos inspiren la noble tarea de la seguri- dad social americana (7), Asimismo, en el Mensaje Continental de Panama aprobado en la VIII Asamblea General de la Conferencia Interamericana de Seguridad Social se dice “que la accién continental de los pafses americanos tiene, entre sus finalidades mas importantes, actualizar el pensamiento boliva- riano de la anfictionfa, unidos Por la seguridad social, para el logro del bienes- tar de nuestros pueblos como objetivo de paz Y de justicia social, fundados en el mas absoluto respeto de la dignidad de la Persona humana", Especifica- mente se declara en dicho mensaje la voluntad de Participar mas activamente gn los planes econémicos y sociales que han trazado Jos organismos interna- cionales y, especialmente, los del ambito americano”, de “procurar que en el 53 ‘marco de las relaciones bilaterales y multilaterales entre los paises figuren la cooperacién y la asistencia técnica en materia de seguridad social”, y de “ini- Ciar estudios que promueven el establecimiento de sistemas supranacionales de seguridad social, por medio de los cuales puedan utilizarse recursos de las relaciones de intercambio comercial entre las naciones, con el fin de compen- sar el esfuerzo y el trabajo de la poblacion de los paises productores de mate- rlas primas y de hacer efectivos, en su beneficio, los principias que animan toaa nuestra obra” (7). IV.— Asociacién Internacional de Seguridad Social. AISS. A nivel universal la vinculacién entre los paises y las instituciones de se- guridad social esta canalizada a través de la Asociacién Internacional de Segu- ridad Social, AISS, que es una institucion altamente especializada, vinculada a 'a Organizacién Internacional del Trabajo, y cuya influencia, tanto normati- va como ejecutiva llega, por igual, a los paises desarrollados y a los paises en vias de desarrollo; a los paises imperiales y a los pueblos coloniales, Al respecto es importante la tarea educativa llevada a cabo por la AISS en varios pafses musulmanes de Asia y Africa en los que la apertura de las rutas conductoras de la seguridad social ha significado el contrarrestar, sin negar, muchos principios de orden religioso y de orden tradicional. En muchos pai. ses musulmanes, asiaticos y africanos, la Asociacién Internacional de Segui. dad Social tuvo que enfrentarse con Principios como el que preconizaba que la afi ion a los seguros sociales equivalia a dudar de la palabra del Profeta. En aquellas regiones la AISS ha cumplido y cumple actividades vinculadas con la promocién y desarrollo de la seguridad social, con la busqueda de més ele. vados niveles de vida compatibles con la evolucién y ton el progreso:y, ade. més tiene que desarrollar programas de educacién social colectiva, antropolé.. gicamente vinculados a las distintas culturas aili vigentes y a los procesos de transculturizacion. Como lo ha sefialado Leo Wildman, ex-Sectetario Gene. ral de la Asociaci6én Internacional de Seguridad Social, con profundo respeto a la personalidad de los pobladores de aquellos paises, con criterio humanista Y con sentido objetivo, "son pequefias personas que tienen pequefios proble- mas, problemas que carecen para nosotros de importancia, pero que es necesa. {io resolver con pequefias medidas, (sin ir) con grandes planes y grandes reco. luciones con los que las gentes se quedarfan con las manos vaclas. Probable. rane est@ €8 una de las soluciones. No soy yo el autor de esta idea: habré pro- bablemente otras soluciones, pero lo que si creo es que sino se soluciona eete tea Para las préximas décadas, la Humanidad tendré muchos dolores” En la actualidad hay mas de cien instituciones, correspondientes a otros tantos Paises, afiliadas a la Asociacién Internacional de Seguridad Social, Su Presoncia en América y Europa es permanente, como también lo es en los pal: Ses regidos por el sistema de democracia representativa 6 por el sistema de Gemocracia popular. Sus Asambleas Generales, que se celebran cada tree afios, %¢ realizan indistintamente en cualquier ciudad de cualquier pais afiliado que dad social, i ledad, las mesas redondas sobre las prestaciones sociales, ios coloquios internacionales sobre Prevencién de ac cidentes de trabajo y Enfermedades Profa ionales; todos los cuales no consti tuyen sino una muestra vestigio del incontable quehacer social que entre los Paises realiza la AISS, Ya no es una figura literaria sino reflejo de la realidad la expresién segin '2 cual “los Estados Unidos son una nacién en la que legiones de ancianos ve- Faangl, mueren en ia soledad” y que “los cerebrar seniles constituyen una fraccién cada vez mayor de la poblacion del mundo” (10), 55 A partir de la década de los 70 la anémala estructura poblacional esta afectando a varios sistemas de seguridad social en diversos paises, porque se traduce en una cada vez menor y menor cantidad de contribuyentes por bene- ficiario, lo que equivale a decir que una fuerza de ‘trabajo cada vez més redu- cida tendra que financiar la seguridad social de una cada vez més creciente po- blacion de personas pertenecientes a la tercera edad. Investigaciones reali- zadas a nivel internacional indican que Alemania es el Unico pais que tiene un ‘término especifico para designar este fendmeno. es la palabra Rentenberg (11). El estudio del Rentenberg y dé.sus implicancias vineularé atin més, en el fu- turo inmediato, a través de los programas de la seguridad social, a todos los paises de la comunidad internacional. Referencias 4. MANHEIM Karl.— El hombre y la sociedad en la época de crisis Ed. Le- viatan.— 8. Aires, 1958. 2. La OIT y el mundo del Trabajo— Oficina Int. del Trabajo— Ginebra, 1974. 3. El Programa de Ottawa de seguridad social para las Américas.— Oficina Int. de Trabajo.— Ginebra, 1966. 4. MARTI Butill C.— Trayectoria de la OISS y su incidencia en los regime- nes americanos de seguridad social.— Madrid, 1974. 5, TERAN Covallos M.— Bases para la implantacién del Primer Programa de Cooperacién Social Iberoamericana para el desarrollo de la segu- ridad social, Rev. Ib. de Seg. Soc. (RISS).— Afio XXVI, No 6, 1977 6. Seguridad Social en los paises americanos.— Ofic. Int. del Trab.— Mon- treal, 1946. 7. Mesa Redonda OIT—CISS.— Seguridad Social, Afio XVIII, NO 25, Méxi co D.F., 1969. 8. WILDMAN Leo.— La seguridad Social en los paises de Asia y Africa.— OISS, Serie Estudios,— Madrid, 1960. 9. ALONSO L. Maria de los Santos— Los Servicios Sociales y la Seguridad Social.— RISS, Afio XX, N° 6, 1971. “40, TUFFLER Alvin.— El shock det futuro.— Plaza y Jones $.A.— Barcelona 1975. 41. ROSS Stanford y col.— Social Security in a changing world.— U.S..De- partment of HEW, 1979. CONVENIO DE SEGURIDAD SOCIAL ENTRE EL GOBIERNO DE LA REPUBLICA PERUANA Y EL GOBIERNO DE LA REPUBLICA ARGENTINA El Gobierno de la Republica Peruana y el Gobierno de la Repiiblica Ar- gentina, Animados por el propésito de afianzar los estrechos lazos histéricos y de amistad que unen a ambas naciones. JTeniendo presente el espfritu de la Declaracién Conjunta formulada por los Presidentes de ambos paises, en la ciudad de Lima, e! 5 de marzo de 1977, En base a los acuerdos adoptados durante la Tercera Reunion de la Comi- sién Especial Peruano-Argentina de Coordinacién, celebrada en la ciudad de Buenos Aires, en mayo de 1977. Convencidos de que el establecimiento de un Convenio de Seguridad So- cial que contemple la situacién de las personas protegidas en ambos paises, Constituiré un instrumento eficaz para alcanzar los objetivos de la justicia so- cial. De conformidad con los principios de igualdad de trato entre afiliados de los sistemas de Seguridad Social de los dos Estados y de conservacion de dere- chos adquiridos y en curso de adquisicién derivados de la aplicacién de los re- gimenes locales en el caso de. desplazamiento de las Personas protegidas del territorio de un pais al otro, Han convenido lo siguiente: . TITULO I DISPOSICIONES GENERALES ARTICULO 1° El presente Convenio se aplicard: 1.— A las personas de nacionalidad peruana que presten o hayan prestado ser-- vicios en la Repiblica Argentina y a las personas de nacionalidad argentina Que presten 0 hayan prestado servicios en la Republica Peruana y a sus causa. habientes, siempre que residan en uno de estos paises; 57 2. A las personas de cualquier otra nacionalidad que presten 0 hayan presta- do servicios en la Reptiblica Peruana o en la Republica Argentina y sus causa- habientes, siempre que residan en uno de estos pases. ARTICULO 2° EI prasente Convenio se aplicard respecto de los regimenes contributivos de Seguridad Social vigentes en las Partes Contratantes 1.— EN LA REPUBLICA ARGENTIN. A los regimenes de jubilaciones y pensiones, de asignaciones fa ares, de obras sociales y de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales. 2.— EN LA REPUBLICA PERUANA: 2) A las disposiciones legales de los sistemas o regimenes de Seguridad So- cial que administra Seguro Social del Peri, en lo referente a las prestaciones siguientes: — Enfermedad, maternidad y asignacion por sepelio; ~ Pensiones de invalidez, vejez, sobrevivientes y capital de defuncién; y ~ Accidentes de trabajo y enfermedades profesionales, 5) A las prescripciones legales de los regimenes especiales de Seguridad Social en vigencia, 3.— El presente Convenio se aplicard también respecto de todas las disposicio- nes legales que completen o modifiquen las indicadas en los parratos 1 y2, 4.— El presente Convenio se aplicard igualmente respecto de las disposiciones que _extiendan los regimenes existentes a nuevas categorias profesionales, salvo que una de las Partes Contratantes notificare formalmente @ la otra su icion en el plazo de tres meses, contados a partir dela fecha de la publi- cacion oficial de aquellas, en su caso notificada también formalmante. ARTICULO 3° 1— La aplicacién del presente Convenio tendra las siguientes excepciones continuar comprendido en esa le: tente de la Parte Contratante recep 58 b) El personal itinerante de las empresas de transporte estaré exclusiva- mente sujeto a la legislacion vigente en la Parte Contratante en donde tenga su domicilio la empresa. c) Los miembros de la tripulacién de un buque abanderado en una de las Partes Contratantes estaran sujetos a las disposiciones vigentes en dicha Parte. Cualquier otra persona que la nave emplee para tareas de carga y descarga, re- paracion y vigilancia en el puerto, estar sujeta a las disposiciones legales de la Parte bajo cuyo ambito jurisdiccional se encuentra la nave. 2.— Las Autoridades Competentes de ambas Partes Contratantes podrén, de comin acuerdo, establecer otras excepciones para determinados grupos pro- fesionales. ARTICULO 4° Los miembros de las representaciones diplomiticas y consulares, organis mos internacionales y demés funcionarios, empleados y trabajadores al servi cio de esas representaciones 0 al servicio personal de alguno de sus miembros se regiran por las convenciones y tratados que les sean aplicables. ARTICULO 5° 1.— Enel presente Convenio se entiende por: a) Autoridad Competente: Los Ministerios 0 Secretarias de Estado que en cada Parte Contratante tengan competencia sobre los regimenes de Seguri- dad Social, b) Entidad Gestora: Los organismos que en cada caso y de conformidad con la legislacién aplicable tengan a su cargo la administracién de los regime- nes de Seguridad Social c) Organismo de Enlace: La institucién que actUa como nexo obligatorio en las tramitaciones a que de lugar a aplicacion del presente Convenio. Estos Organismos seran los que sefialen las Partes Contratantes, d) Disposiciones legales 0 legislacién: La Constitucién, leyes, reglamentos y demés normas que regulan los regimenes de Seguridad Social a que se refie- re el presente Convenio. 2.— Cualesquiera otras expresiones y términos utilizados en el presente Con- venio, tienen el significado que se les atribuya en la legislacion de que se trate. ARTICULO 6° Las Autoridades Competentes estableceran los Acuerdos Administrativos y demas instrumentos adicionales que fueran menester para la aplicacién del presante Convenio. 59 ARTICULO 7° Las solicitudes, declaraciones 0 recursos que se formulen o interpongan por aplicacién de las disposiciones legales de una de las Partes Contratantes ante una Entidad Gestora de esta Parte, podran ser presentados con igual efec- to, ante el Organismo de enlace de la otra Parte, el cual los remitird por inter- medio del otro Organismo de Enlace a la institucion correspondiente. ARTICULO 8° Todos los actos, documentos, gestiones y escritos relativos a la aplicacién del presente Convenio y los Acuerdos Administrativos y demés instrumentos adicionales, quedan exentos del tributo de sellos, timbres 0 estampillas, como también de la obligacién de visacién o legalizaci6n por parte de las autorida- des diplométicas 0 consulares, bastando la certificacién del respectivo Orga- nismo de Enlace. ARTICULO 99° Los Organismos de Enlace se comprometen a intercambiar informaciones relacionadas con las medidas adoptadas para |a mejor aplicacién de este Con- venio, Acuerdos Administrativos y demas instrumentos adicionales, y sobre nuevas disposiciones legales que modifiquen o complementen los regimenes de Seguridad Social, como también a realizar todos los actos de control que se soliciten reciprocamente, bastando a ese efecto la comunicacién directa entre ellos. ARTICULO 10 La Sub-Comisién de Expertos constituida de acuerdo con lo previsto por la II Reunién de la Comisién Especial Peruano-Argentina de Coordinacidn continuara actuando, con igual numero de representantes de cada una de las Partes Contratantes, celebrando sesiones en una y otra Parte, con los siguien- tes cometidos a) Asesorar a las Autoridades Competentes cuando éstas lo requieran 0 por propia iniciativa, sobre la aplicacién del presente Convenio, Acuerdos Administrativos y demds instrumentos adicionales que se suscriban. b) Proponer las modificaciones, ampliaciones y normas complementarias del presente Convenio, de los Acuerdos Administrativos y demés instrumen- tos adicionales que considere pertinentes. c) Acordar los procedimientos administrativos y formularios que estimare mas adecuados para la mayor eficacia, simplificacion y rapidez de los trami- tes. 60 d) Promover la realizacién de reuniones sobre temas de Seguridad Social de interés comin. e) Toda otra funcién que de comin acuerdo resuelvan asignarle las Auto- + ridades Competentes. ARTICULO 11 Las Autoridades Competentes resolveran de comin acuerdo Yy previo informe de la Sub-Comision de Expertos, las diferencias que pudieran surgir con motivo de la aplicacién del presente Convenio, los Acuerdos Administra- tivos y demés instrumentos adicionales que se suscriban. TITULO II DISPOSICIONES ESPECIALES CAPITULO 1 ENFERMEDAD, MATERNIDAD Y ASIGNACION POR SEPELIO ARTICULO 12 Los servicios prestados por los trabajadores sucesiva o alternativamente, en una u otra Parte Contratante, serén totalizados a los efectos de cumpli- mentar los requisitos exigidos por cada legislacion para adquirir el derecho a las prestaciones de salud, ARTICULO 13 1.— Las personas protegidas de una Parte Contratante que por cualquier moti- vo se encuentren circunstancialmente en el territorio de la otra Parte Contra. tante, tendran derecho a asistencia médica sanitaria en caso de urgencia, siem- Pre que justifiquen que estén en uso de tal derecho en la primera, con cargo a la Entidad Gestora de dicha Parte, en los términos que los acuerdos especiales. convengan. 2.— Los beneficiarios de pensién y jubilacién que constituyan su domicilio en el territorio de la otra Parte Contratante gozaran de las Prestaciones médicas con sujecién a lo que se establezca en los Acuerdos Administrativos, ARTICULO 14 1.~ La asignaci6n por sepelio, capital de defuncién o subsidio por sepelio se regiran por la legislacién -que fuera aplicable al asegurado en la fecha de su fallecimiento. 61 2.— Los beneficiarios de asignacion por sepelio y capital de defuni Gio Por sepelio, en el caso de prestaciones pagadas a Prorrata CAPITULO 2 ACCIDENTES DE TRABAJO Y ENFERMEDADES PROFESIONALES ARTICULO 15 ~ Toda prestacion derivada de accidente de trabajo o enfermedades profe- sionales, correrd a cargo exclusivo de quien resulte responsable o de la Enti- dad Gestora competente de la Parte Contratante en la que el causante se ha- llare prestando servicios o asegurado a la fecha de producirse el accidente oO enfermedad. CAPITULO 3 VEJEZ, INVALIDEZ Y SUPERVIVENCIA ARTICULO 16 Los trabajadores comprendidos en el articulo 1° que hayan estado suje- £05 sucesiva o alternativamente a la respectiva legislacion de las dos Partes Contratantes y, los causahabientes eN su caso, tendran derecho a la totaliza- ci6n de los periodos de servicios computables en virtud de las disposiciones le- gales de cada una de ellas, EI computo de los periodos correspondientes se regiré por las disposicio- nes legales de la Parte Contratante en la cual fueron prestados los servicios res- ARTICULO 17 Cada Entidad Gestora determinaré con arreglo a su legislacian y teniendo en cuenta la totalizacién de Periodos,’si el interesado ‘cumple las condiciones requeridas para obtener la prestacion, En caso afirmativo, determinard el importe de la Prestaci6n a que el inte- tendria derecho, como si todos los perfodos totalizados se hubieran cumplido bajo su propia legislacién, y fijaré el mismo €n proporcién a los Periodos cumplidos, exclusivamente, bajo dicha legislacion. 62 ARTICULO 18 El derecho a prestaciones de quienes, teniendo en cuenta {a totalizacion de perfodos computables, no cumplan al mismo tiempo las condiciones exi- gidas por las disposiciones legales de ambas Partes Contratantes, se determi- nara con arreglo a las disposiciones de cada una de ellas a medida que se vayan cumpliendo dichas condiciones. Los interesados podraén optar porque los derechos sean reconocidos con- forme con la regla prevista en el parrafo anterior o separadamente de acuerdo con las disposiciones legales de una Parte Contratante con independencia de los periodos computables en |a otra Parte. ARTICULO 19 Las aportaciones 0 periodos de servicios cumplidos antes de la fecha de vigencia de! presente Convenio sdlo serén considerados cuando los interesados acrediten aportaciones 0 periodos de servicios a partir de esa fecha. En nin- guin caso ello dard derecho a la percepcidn de prestaciones fundadas en el pre- sente Convenio, con anterioridad a la fecha de su vigencia Lo dispuesto precedentemente no modifica las normas sobre la prescrip- cion o caducidad vigentes en cada una de las Partes Contratantes. CAPITULO 4 PRESTACIONES FAMILIARES ARTICULO 20 1.— Las prestaciones familiares que se otorguen por aplicacién del presente Convenio se regiran por las disposiciones legales de la Parte Contratante don- de se presten los servicios, siempre que las personas que generen dichas pres- taciones residan en esa Parte Contratante. . 2.— Los incrementos de pensidn por cargas de familia o las asignaciones fami liares, en caso de beneficios pagados a prorrata, seran abonados exclusiva e in- tegramente y de acuerdo con su régimen por la Entidad Gestora de la Parte Contratante donde resida el beneficiario, siempre que las personas que gene- ren dichas prestaciones residan en esa Parte Contratante. 63 TITULO II DISPOSICIONES FINALES ARTICULO 21 Las Entidades Gestoras de una Parte Contratante que sean deudoras de prestaciones econdmicas a beneficiarios que residan en territorio de la otra Parte, se liberan validamente mediante el pago en moneda de la primera Parte Si en una de las Partes Contratantes o en ambas existiera mas de un mer. cado de cambio, la Autoridad Competente de la Parte que se encontrare en esta situacion se obliga a gestionar ante la autoridad respectiva, el estableci- miento de un régimen que asegure el pago de las prestaciones al tipo de cam- bio mas beneficioso. ARTICULO 22 Las prestaciones econémicas de Seguridad Social acordadas en virtud de las disposiciones leqales de una o de ambas Partes Contratantes, no seran obje- to de reduccién, suspension, extincién, descuentos, quitas ni gravamenes, fun- dados en el hecho de que el beneficiario resida en la otra Parte Contratante ARTICULO 23 EI presenta Convenio entraré en vigor a partir del primer dia del mes si- Guiente a aquel en que se efectie el canje de los instrumentos de ratificacion ARTICULO 24 EI presente Convenio tendré una duracién de cinco afios, renovable auto. méticamente por perfodos sucesivos de un afio, a menos que alguna de las Partes Contratantes lo denuncie con una anticipacion de por lo menos seis meses a la fecha de finalizacién del respectivo periodo. En este caso no se afectaran los derechos ya adquiridos. Las situaciones determinadas por dere- chos en vias de adquisicion al momento de Ia extincion del presente Convenio seran reguladas de comin acuerdo por las Partes Contratantes, Hecho en Buenos Aires, el diecisiete de junio de mil novecientos setenta y nueve, en dos ejemplares, siendo ambos textos igualmente validos.