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SOCIEDAD PERUANA DE DERECHO INTERNACIONAL TOMO XXIX 1971 - 1972 Ne 70 REVISTA PERUANA DE DERECHO INTERNACIONAL ORGANO DE LA SOCIEDAD PERUANA DE DERECHO INTERNACIONAL e COMISION DE LA REVISTA DE DERECHO INTERNACIONAL Enrique Garefa Sayén Edwin Letts Sanchez Juan Miguel Békula Jorge Guillermo Llosa Victor G. Proaiio Jefe de Redaccién: Alfredo MacLean Urata SUMARIO Nota Editorial ... 80° Cumpleafios de Alberto Ulloa, Presidente de la Sociedad Peruana de Derecho Internacional (con licencia) P Las dos Alemanias, por Juan Ignacio Eiguera La Comprensién Mundial, Por Enrique Garcia Sayan |. Concepto Actual de la Soberania, por Wilfred Jenks | La Independencia Nacional, por Jorge Guillermo Llosa Derecho del May; conmemoracién de los 25 afios del Decreto ‘Supremo de Notas Necrolégicas: Resbantores Pedro Usarteshe Cebrian ..... Crdnica: visita a Notas Bibliogrificas ..... Cronologia de Sucesos Internacionales (1969 a’ 1972)" Actividades de la Sociedad; sesiones de la Junta Directive y de la’ Asamble: General, el 20 de Octubre de 1972... ‘ ion Y Vicente Cerro LIMA - PERU 1975 —————————— — = 17 28 42 50. 125 127 129 139) 190 SOCIEDAD PERUANA DE DERECHO INTERNACIONAL, TOMO XXIX 1971 - 1972 NP 70 REVISTA PERUANA DE DERECHO INTERNACIONAL ORGANO DE LA SOCIEDAD PERUANA DE DERECHO INTERNACIONAL e COMISION DE LA REVISTA DE DERECHO INTERNACIONAL Enrique Garesa Sayén Edwin Letts Sénchez Juan Miguel Békula Jorge Guillermo Llosa Victor G. Proafio Jefe de Redaccién: Alfredo MacLean Urzia e SUMARIO Nota Editorial ......--.--.20-e sees 3 80% Cumpleatios de’ Alberto’ Ulloa, Presidente de la Sociedad Peruana de Derecho Internacional (con licencia) .... 5 Las dos Alemanias, por Juan Ignacio Elguera .. tee 8 La Comprensi6n Mundial, Por Enrique Garefa Sayin ..-.0-.e000ccc000. 17 Conzepto Actual de la Soberania, por Wilfred Jenks .... - 28 La Independencia Nacional, por Jorge Guillermo Llosa .... a2 Derecho del Mar; conmemoracién de los 25 aos del Decreto ‘Supiemo d de 7 125 127 Sots Bibliograticas 129 Cronolopia de Sucesos Internacionales (1969 a 1972)... 139 ‘Actividades de la Sociedad; sesiones de la Junta Directiva y de la Asamblea General, el 20 de Octubre de 1972 ........ ss 190 LIMA - PERU A975, 99r jh NOTA EDITORIAL Con cl presente mimero de la Revista que alcanza al 31 de diciembre de 1972, se salva hasta esa fecha el atraso en su aparicién, debido a varias circunstancias, E] siguiente nimero que habré de comprender los afios 1973-74, esté ya en prepara- cin y en él podrén atin tener cabida las colaboraciones que ofres- can los miembros de Ia Sociedad. Se espera que, a partir de enton- ces, pueda reanudarse Ia salida semesiral de la Revista y que man- fenga ésta su bien ganado prestigio en Jos medios en que circula, ee La responsabilidad de las ideas y opinio- nes sustentadas en los articulos y notas co- Tresponden exclusivamente a sus autores. La Comision 80° CUMPLEANOS DEL DOCTOR ALBERTO ULLOA PRESIDENTE DE LA SOCIEDAD E! 20 de Diciembre de 1972 camplié 80 aiios el Doctor Alberio Ulloa Sotomayor, Presidente de la Sociedad Peruana de Derecho Inter. nacional. Se quiso celebrar tan fausto aniversario con una actuacién tro © internacionalista, Lima, 20 de diciembre de 1972 Sefior Deetor Alberto Ulloa Presidente de Ja Sociedad Peruana & Derecho Internacional Meestro y amigo: Los tftulos acu. sted en el ejercicio de la docencia universitaria, en lag altas fun. S [ba desempefiado, en a representacion del Perd en milti. is Publicacin de libros y trabajos jutidicos que sirven de ded, Ie confieren singular renombre ¥ son ejemplo para “ss ¥ futuras. La proyeccién de sus releventer conoci- —€o mientos en la defensa de los intereses internacionales del Perdé to han consagra- do, por otra parte, dentro y fuera del pais, como figura piblica de excepcional relieve. En lo que atafe a la Sociedad Peruana de Derecho Internacio. nal que usted preside desde hace més de treinta affos, ha sabido imprimirle, d- rectamente y a través de la Revista, una alta jerarqufa ampliamente recono- cida que nosotros, encargados ahora de la Direcciin de Ja Sociedad, procura. temos mantener, intencién ésta que, en una fecha como Ia de hoy, le renova- ‘mos de un modo especial, en tanto reasume usted en la misma su papel rector. Que esta breve comunicacién quede, pues, como una sefial de todo aquello que la Sociedad Peruana de Derecho Internacional hubiese quer exaltar de manera més amplia y solemne y traduzca Tos sentimientos que alen- tamos en nuestro espiritu hacia usted. Con estrechos y solidarios abrazos de todos nosotros y hacien- do votos fervorosos por su bienestar personal, nos suscribimos sus afectisi mos amigos. (fdo) Enrique Garcia Say4n, Manuel Garcia Calderén, Andrés A. Aramburé, Edwin Letts, Juan Miguel Bakula, Victor Proafio C. Juan I. Elguera, Ratil Ferrero, Jaime Céceres. Miraflores, diciembre 22 de 1972 Sefiores: Enrique Garefa Sayén, Manuel Garefa Calderén, Andrés A. Aramburti, Edwin Letts, Juan Miguel Békula, Victor Proafio C., Juan I. Elguera, Ratil Ferrero, Jaime Céceres LIMA Colegas y amigos: Correspondo a la carta de Uds. de 20 de diciembre, con mo- tivo de mi octogésimo aniversario, en Ja que han querido expresarme con fra- ses profundamente conmovedoras para mf, su adhesién y amistad, asi como el aprecio que hacen de mi prolongada labor. Uds. se refieren, generosamente, a mi esfuerzo de profesor, de jurista y de servidor de los intereses internacionales de nuestra patria; asi eémo a mis empefios en la Sociedad Peruana de Derecho Internacional. Nada puede serme més emocionante, en la tarde de mi vida, que el homenaje de mis amigos, discipulos y colaboradores en Ja ensefianza universitaria, en la representacién internacional del Perd y en Ja Sociedad Peruana de Derecho Internacional. Juntos estuvimos cuando Ustedes, como alumnos mfos, em- pezaron a demostrar su vocaciSn por los estudios juridicos internacionales. Juntos, después, en Ia Sociedad y en la Revista peruana de Derecho Interna- ional, colaborando, con sus criterios personales, en propésitos y posiciones doctrinarios, derivados de aquella vocacién; 0, eventualmente, en la defensa de Ios principios sostenidos por ef Perd ¥ de sus intereses internacionales. Jun. fos estamos hoy, en que Ustedes son Jog Mamados a continuar, indeterminada, ‘mente, S08 empefios y en quo yo renuevo, satisfecho, esa colaboracién, No sey sino un peregtino del Derectio, en busca de la Justi Gia nacional e internacional; que ha creido siempre que la ansiada solidari. dad de Jos pueblos y de ios hombres no Puede prevalecer Iiricamente si en el Derecho y la Justicia no se Findsmentan, si de ellos zo vienen y sf hacia ellos En el largo, a veces Aspero, camino, nos hemos encontrado: 2 epatedo jutos muchas veces. Desde in puerta de mi tienda de trabajo, 2 J8 luz crepuscular de mi vida, sé que por ef mismo seguirin avanzando Us. tedes, y otros que vengan después, en ja hora esperanzada de nuevas auroras, Les abraza con gratitud y emocién ALBERTO ULLOA LAS DOS ALEMANIAS por Juan Ignacio Elguera (*) No se habia disipado atin los humos sobre Berlin generados Po! la batalla por su posesié, y fresca la capitulacion aceptada por el postrer Gobierno del HL Reich que presidiera el Gran Almirante Dinitz, cuando ya el problema quedaba planteado: I participacién de Alemania en cuatro zonas de ocupacién militar conforme & lo or edado en la reunién de Postdam, Y como un corolario @ escala, fe dividié también Berlin en cuatro sectores, dejéndola como un €h Glave en el centro de la zona de ocupacién soviética. Esta situacién era muy dificil que permaneciera tranguila en tan to los vencedores se pusieran de acuerdo sobre el destino final th Alemania, La brecha entre ellos se acentuaba cada dia mis; fas tonsiones y Tos recelos y as friceiones entre el grupo cecidental ia URSS precipit6 varias crisis menores hasta culminar en ¢ ploqueo de Berlin, que durd once meses (1948 a 1949) y que puso @ Tos con: tendientes al borde de la guerra. ‘AL mismo tiempo, la presi6n alemana por su rehabilitacion po” titiea ge deja sentir cada dia més, y todos estos hechos determinaron Ins Potencias occidentales a auspiciar Ia reunién en 1949 en Born de los representantes alemanes de sus zonas de ocupacién. De alli ttecié la Repiblica Federal de Alemania, cuya consagracién definiti- sea dis el Tratado de Paris, de 1955, suprimiendo ademas el esta- tuto de ocupacién. Pero no nos adelantemos, Al macer en 1949 esta nueva Rept blica Federal, ella opt6 por darse como carta magna no Una cont fitncién al estilo tradicional, sino una “Ley Fundamental” (Mayo de ExEmibajador del Per en In Repblica Federal de Alemenia. 9 1949) para dejar la puerta abierta a la reunificacién con ia parte de Alemania sometida a la ocupacién soviética, y que poco después (Octubre de 1949) se convirtid on la Reptibtica Democritica Ale. mana. En su preémbulo, dice la Ley que “se exhorta a todo el puc- blo alemén a consumar en libre auto-determinacién la unidad ye bertad de Alemania” y en su articulo 146 se expresa la esperanza de que la divisién politica no sea més que un fendmeno pasajero, sstipuldndose que “la Ley Fundamental” dejard de estar en vigor el dia que se promulgue una Constitucién aprobada por libre decisin de todo el pueblo alemén. Posteriormente, y para reforzar su polf- lca internacional al respecto, promulgé 1a Doctrina Hailstein, que sancionaba con Ia ruptura diplomética a equellos paises que recono- cieran a ia Republica Democratica Alemana. Es bien comprensible que para ios gobemantes de la Reptiblica Federal de Alemania, la idea de resignarse a una separacién perma. nente de sus hermanos de sangre de la Reptiblica Orien‘al, fuera ine grata e inaceptable. El comin origen, la cultura, el lenguaje, has- {a al recuerdo de los dias aciagos inmediatos a la derrota final; to- do hacia de ambos pueblos una unidad racial. Incluso la bandera adoptada por ambas era igual, distinguiéndose slo por sus diferen- ks emblemas. Se resistia la ruptura de los lazos étnicos y cultura. les por arte de simples expresiones cartogréficas, De otto lado, no formaba parte del pensamiento de los gober- Bantes de la nueva Reptiblica Socialista de Pankow una eventual ‘ategracién para resucitar Ia Alemania de pre-guerra, Al contrac Se, su politica era incorporarse al grupo de paises del Es'e europeo Seo la influencia soviética y como muestra de su voluntad de ci- ar la amistad entre sus componen‘es, habia aceptado sacrificar 0s territorios en beneficio de Polonia, su nueva aliada, a tiem- Pe cue consolidaba las estructuras sociales de su nueva realidad, damental en su diplomacia era rechazar la ofensiva de la Repoblica Federal de Alemania para la reunificacién, habida cuenta hondas divergencias doctrinarias entre ambas Alemanias, Es- = se hizo més patente con la dura represién de todo acto Sacion popular que pudiera ser identificado como pan-ger- Srializ6 con ei bloqueo de Berlin Oeste durante once me “== Por ultimo. cuando el éxodo de alemanes orientales a Berlin om 5 caracteres de escindalo, levanté el muro de Berlin Sesprecio de la reaccién en el mundo occidental, — 10 Asi, pues, las cosas, las relaciones entre los dos Gobiernos ale- manes se hacian cada dia més tirantes, en tanto que ambas nacio- nes cobraban un tremendo impulso econémico: primero lo fué el llamado “milagro alemén” de la Reptblica Federal de Alemania, y a pocos afios de distancia la siguié la Republica Democratica Ale- mana. Poner término a esta situacién de grave peligro potencial, y dar- le una solucién equitativa requeria serenidad, visién y coraje por parte de sus respectivos estadistas. Correspondié al Canciller de la Repiblica Federal de Alema- nia, scfior W. Brandt, como Ministro de Relaciones Exteriores del Gobierno Kiesinger primeramente, y luego como Canciller, romper el impase y establecer los contactos necesarios con el régimen de Pankow, aunque éste reclama para si ¢l mérito de la iniciativa. Los dirigentes de las dos Alemanias, sefiores Brandt y Stoph, Presidentes del Consejo de Ministros de la Republica Federal Ale- mana, se runieron en Erfurt, en primer término, en Marzo de 1970, y en Kassel poco después —Mayo de 1970— para discutir y susten- tar sus respectivos planteamientos. A fin de darle més posibilida- des de éxito y facilitar una solucién basada en esas discusiones, el Go- bierno de Boon celebr6 con la U.RR.SS. el 12 de Agosto de 1970 un Tratado de renuncia a la violencia, y con Polonia el 7 de Diciem- bre de 1970, para normalizar las relaciones entre ambos paises. Para aquilatar el mérito del subsecuente Tratado de Berlin so- bre las bases de las relaciones entre la Republica Federal de Alema- nia y la Repiblica Democrética Alemana, que finalmente firmaron los representantes de ambas Alemanias, el 21 de Diciembre de 1972, después de dos afios con reuniones promedias cada diez dias, hay que examinar aunque sea ligeramente los argumentos expuestos. El tono Aspero ¢ imperioso, la forma descarnada cémo se desarrollaron esas negociaciones revelan cudn hondo calaban las diferencias entre ambos Gobiernos. La agresividad parece ser mayor por parte de] Sr, Stoph, quien acus6 en Kassel al Gobierno del Canciller Brandt de recalci- trante e imperialista. Testimonio de la aspereza del intercambio verbal la da las decla- raciones posteriores del Sub-Secretario Federal Dr. Michael Kohl, manifestando que Jas negociaciones fueron “con frecuencia muy du- tas, pero siempre objetivas”, apreciacién que repite el Sub-Secretario Ger llegar a concluciones que se ajustaran a las condiciones espedi ‘es entre ambos paises. En buense cuentas, insistia en no recono. cer una Alemania Oriental: ambas Constitufan una sola nacién, en. ‘endiéndose como tal el nexo Stnico, racial y cultural que las habia Unido en el pasado y que las esperanzas de una nueva unién en el futuro, Bente. afirmaba en un pasaje de su intervencién el Canciller Brandt, 5 cl Tratado a que se tlegare “tendra Partit de las consecuen, se hallan Alemania y los alemanes, Ios cuales se ven obligados a yj. vir en dos Estados y, sin embargo, se consideran miembros de una soa nacién”, El Sr. Stoph, @ su vez, insistia en que entre ambos Estados se erian establecer auténticamente relaciones €n absoluto pie de igual- ¢. ¥ que ée era el camino mis corto para una coexistencia pact. basada en el derecho internacional; en otras palabras, ¢] Tecono- fo juridico y formal del Estado Democritico Aleman, Ajja- 1 St. Stoph que esta posicién, ¥ la del statu-quo territorial, era exigencia insostayable de la Paz y la seguridad ea Europa”. Lo ario, el rechazo del derecho internacional como base de las re- nes entre ambos Estados soberanos atentaba contra ese derecho os dictados elementales de humanidad”, ., Lo que no se consi- Jo Adenauer no lo conseguira nadie ni ahora ni en el futuro, —-Rne una politica de poder y conquista que asolé Europa... serfa dema- siada funesta Ja pretensién de dar continuidad a tal politica utilizan, do conceptos que suenan a lo mismo". Finaliza una de sus inter, Wenciones sosteniendo que ‘ha Iegado el momento de comprender Plenamente que son irreversibles Ios cambios hist6ricos producidos como resultado de la vietoria de la coalicién antihitleriana sobre cl facismo rapaz alemén y de la Uiberacién del pueblo de la Repiblica Democrética Alemana de la rémora de! imperialismo”. Como puede apreciarse, la posicién del Gobiemo de Pankow era radical. El Canciller Brandt, a su vez, reiteraba en el curso de las reu- niones que “para nosotros, el concepio de nacién abarca primera. mente, aunque no con cardcter exclusive, el pasado. Desde nuestro Punto de vista, nacién significa algo més que una lengua y una cultura comunes y también mas que un orden politico y social. La nacién se basa en el sentimiento de afinidad de las personas, Y en este sentido, existe a nuestro juicio una unidad de la nacién la cual no pueden suprimir ni ustedes ni nosotros”, Las opiniones transcritas prucban la profunda divergencia en- {re ambas Alemanias al momento de desarrollarse las negociaciones preliminares al Tratado, y resaltan el gran métito del logro final con ja firma en Berlin del Tratado de Diciembre de 1972. éCudl es, la esencia del Tratado? El Tratado legisla sobre la si- tuacién existente en el Centro de Europa, donde existen dos Estados que se Iaman Alemanes y se propone regular relaciones entre cllas “en beneficio de los seres humanos que pueblan sus territorios”, El Tratado asegura fundamentalmente la paz entre ambas nae iones, proscribiendo el empleo de Ja violencia en Ia solucién de sus iferendos para que vivan en paz como buenos vecinos. “La polt- tica tiene que ayudar a facilitar y mejorar la comunicacién entre los seres humanos para poner a salvo... la conciencia de comunidad”. Para ello ambos Gobiernos se declaran dispuestos, en el curso de la normalizacién de sus relaciones, a regular problemas précticos y hu- manitarios”, El Tratado no consagra el triunfo de una tesis sobre otra. Por ciemplo, el Gobierno Federal no acepta la formalidad de un recone. cimiento juridico de la Repiblica Democrética Aemana y, por en. 13 de, cl establecimiento de relaciones diplomaticas al nivel Planteado Por esta Ultima, pero acepta el intercambio de tepresentaciones per- menente. Asi reza ¢| Memorandum sobre los aleances del Tratado Publicado por el Ministerio de Bonn: “como ambos Estados en Alemania no son extranjeros el uno para el otro, ei Gobierno Fede- ral no (estaba) dispuesto a establecer relaciones diplomaticas”, atin cuando el principio de la igualdad de derecho que en dicho pacto se estipula reconoce que ambos Estados son entre si independientes, es decir “ninguno esté sometido a la autoridad del otro”, El Tratado crea condiciones razonables dentro de las cuales se desarrollarén las relaciones entre las dos Partes, atin cuando man- Hene abierto el camino a la reunificacién de Alemania y evita que uno y otro se conviertan en extranjeros entre si. Tal lo reitera el Sub-Secreario Bahr, Negociador Federai, en su comunicacién al Dr. Kohl, Sub-Secretario del Consejo de Ministros de la Reptiblica De- mocrdtica Aleman: “Este tratado no esté en contradiccién con el cdjetivo politico de Ja Reptblica Federal de actuar en favor de una Stuacién en Europa en la que el pueblo alemén Tecupere, mediante “bre autodeterminacién, su unidad”, El Tratado insiste sobre Ja “convivencia” como piedra angular. On ese fin, estipula facilidades para el reagrupamiento de cényu- para mejorar e} tréfico de viajeros y visitantes que crucen ta “Ta; establece permanencias aunque cortas— para los habi- de la Reptiblica Federal de Alemania en las zonas contiguas neral, detallada los derechos de los pobladores de las zonas li- saunciando los distritos autorizados para este tréfico a uno y otra ce la frontera. La Ifnea demarcatoria entre ambos Estados sera Ja = por el Protocolo de Londres, de 12 de Setiembre de 1944, acor- aire las Potencias Aliadas préximo el fin det conflicto, el Protocolo Adicional, se puntualiza que ambas Alemanias ‘su interés en una Cooperacién en el sector de la 5 mud pti- Biss <1 intercambio de medicamentos, asi como el {ratamiento especiales e instituciones curativas”. La gama de los es bastante extensa, destacdndose la voluntad de abarear ° g8e pueda conducir a una mejor convivencia. Justo es reco- conveniencia de un entendimiento de esta naturaleza fué mmbign, meses antes del Tratado, por e! Primer Secreta- = Central del Partido Comunista, Sr, Erich Honecker, mh ae contribuyendo con ello en mucho a climinar las desconfianzas y recri- minaciones de Erfurt y Kassel y propiciando la aprobacion final del Tratado. En cuanto a Berlin, el Acuerdo cuatripartito de 3 de Setiembre de 1971 firmado por los representantes de las cuatro potencias ocu- pantes, y que precedié al Tratado inter-alemén de Berlin telajé la tensién en la ciudad, normalizando el tréfico de personas y mercan- cfas entre uno y otro sector y estableciendo principalmente el libre trafico a Berlin a través del territorio de la Repiblica Democrdtica Alemana. Sobre todo, eliminé un foco contencioso estimulando con ello el ambiente propicio para la ulterior firma del Tratado entre las dos Reptblicas. Qué consecuencias apareja este Tratado? ;Permite vaticinar la fusién entre ambas Alemanias en un futuro préximo? Ya hemos dicho que el Tratado proclama la paz entre ambos Gobiernos, y humaniza la vida de los ciudadanos a uno y otro lado de Ja linea demarcatoria. El triste cuadro de familiares separados a taiz de la Segunda Guerra Mundial no se repetird en la misma escala, y el mundo civilizado siente el alivio que significa el triunfo del credo humanista sobre estrechas consideraciones Ppoliticas. Pero de alli a dar por segura Ja reunificacién de las dos Alemanias hay mucha dis- tancia. La diplomacia de apertura hacia el Este, preconizada por el Can- ciller Brandt y el Ministro de Relaciones Exteriores Walter Scheel, es ante todo un paso positivo para el fortalecimiento de la paz en Europa y en el mundo, y relieva lo que puede alcanzarse cuando las Partes se avienen a proceder con espiritu conciliador. Subsiste la voluntad de reunificacién? Para la Repiiblica Fede- ral de Aemania, “la referencia a las diferencias de opinién de Ja na- cién indica claramente que la cuestién alemana permanece abierta” (Memorandum del Gobierno Federal sobre el Tratado). En su primer considerando dice este documento que el Tratado tiene por finalidad “impedir que contintie el proceso de reciproco alejamiento de la na- cién alemana”, como resultado de las divergencias suscitadas por los actos legislativos del Gobierno soviético durante su ocupacién del te- tritorio oriental. Y concluye afirmando que “el Tratado no resuelve Ja cuestién alemana, més bien la mantiene abierta”, — is — A nuestro juicio, no debe verse en esta declaracién la simiente de un conflicto, Es, antes que nada, la expresién de un anhelo, El pueblo alemén es un pueblo inteligente, y sus tespectivos dirigentes vienen dmostrando una clara visién de sus responsabilidades y de las ansias de vivir en paz de sus gobernados. Lo evidente, lo positivo, es que la “diferente estructura social y su incorporacién a sistemas poli- ticos y militares distintos no permiten abrigar la esperanza de una proxima reunificacién, Asi lo confiesa una publicacién del propio Gobierno Federal. A medida que pasan los afios, las nuevas genera ciones se irén habituando més a vivir separadas, dentro de moldes so- ciales divergentes. La visién de un “anchluss” al estilo del de Austria se torna cada dia més difusa: Ia sombra’del coloso ruso la empafia, y mientras éste tenga fuerza, no lo permitiré. Por lo demés, las graae des transformaciones territoriales, los cambios, fusiones o particiones de los Estados, surgen més bien impuestas por conflictos armados en que forzosamente hay vencedores y vencidos. El Anchluss fue una excepcién que hay que juzgar teniendo en mente las circunstancias que se vivian. Pero si la reunificacién de todas maneras se realizara, qué sig- sificarfa ella para el mundo? La visi6n de una nueva organizacién politica, integrada por mas ¢e ochenta millones de alemanes, ciertamente despertaria recelos en més de una nacién europea. Basta pensar que la Reptiblica Federal e Alemania ocupa hoy en el mundo el cuarto lugar como potencia industrial y econémica (Estados Unidos, Rusia y Japén la preceden) ¥ que la Repiiblica Democritica Alemana ha saltado a octavo lugar a el mundo (después de los cuatro anteriores, Gran Bretafta, Francia =lilia). La unién de los dos paises no cabe duda que daria al nuevo Estado una hegemonia econdmica y politica, especialmente sobre la Comunidad Econémica Europea y gtavitaria sobre América, Asia y Africa. No necesitamos referirnos en detalle a la capacidad de todo or = de la Reptblica Federal de Alemania, pues ella es conocida de ‘eos. Pero si a ella sumamos las indusirias de la Repiblica Demo- ssica Alemana, su potencialidad energética, su cobre, potasio y ura- se ¥, por encima de todo, el espiritu de trabajo de sus habitantes, gu= contando solamene con 17 millones ha sido capaz de escalar en poces aos al lugar preferencial que hoy ocupa, tendremos que con- — 16 — Venir en que una Alemania Unida cambia la faz econdmica y politica del planeta. Los gobernantes de la Republica Democrética Alemana induda- blemente se dan perfecta cuenta de ello y prefieren mantener su ine dependencia asocidndose con 1a U.RR.SS., pais que le representa el 48% de su comercio exterior en forma de materias primas y articulos aimenticios. Su inclinacién a Mosca por lo demas es tan palpable que inclusive se obliga en las escuelas de la Repiblica Democratica Alemana el aprendizaje forzoso del idioma ruso, La existencia de dos Estados donde antes era uno solo no es, tampoco, extrafia a la historia. Verdad es que en un comienzo esta Particién asume forma de luchas armadas —tas dos Coreas, los Viet Nam y Viet Cong, entre los més recientes— pero dejados a su libre albedrio, sin influencias externas que los empujen, con el tiempo los Pueblos tienden a conformarse y nego hasta a defender airadamente su nueva fisionomia. Véase, si, no, a nosotros los sudamericanos, he- rederos en su mayoria del gran Imperio espafiol, y hoy naciones ce- losas de sus soberanfas. No podemos terminar sin tocar un punto sumamente delicado: qué peligro para la paz podria acarrear el resurgimiento de la Gran Alemania, un IV Reich con sus 80 millones de alemanes, herederos de viejas glorias militares? Sin duda la posibilidad de esta resurteccién infunde alarma a més de un estadista europeo. Pero seguramente meditardn enseguida en el cambio radical que han sufrido los plantea- mientos militares con la aparicién de las armas nucleares, y que hoy ‘a capacidad guerrera de un pais de alto nivel mundial no se mide ya tanto por sus divisiones acorazadas 0 sus flotas aéreas y navales, sino Por el niimero de proyectiles at6micos de que dispone y de su acertada proyeccién sobre el campo enemigo, Ante la realidad de las armas nucleares, se estrellarian el valor tradicional y la pujanza del soldado alemén; y es pesando ambos fac. tores —el soldado y la bomba— que la amenaza se esfuma un tanto. Puede que resuenen en el fondo del alma germana las estrofas del “Deustchland iiber Alles”, Pero su orgullo emprendera el camino del dominio pacifico, de una superacién industrial y cientifica cada vez mas acentuada. Vivas estén, Por lo demés, las ensefianzas de la his- toria, y frescos los pavorosos recuerdos del holocausto nazi, Enero, 1973. LA COMPRENSION MUNDIAL Por Enrique Garcia Sayin trabajar en paz, en términos de amistad y de cooperacién, con exclu- las; de resolver los conflictos por avenimiento de partes y de promover, en suma, el bienestar general. Pero este desideratum de un mundo casi edénico, esti, desde Tego, muy lejos Ge haber sido alcanzado. Cuando trataba yo de discernir, para es lo que pudiera anotarse en pro y en contra Sera mundial, en lo que a comprensién entre los puchlos se refiere, PEO también todo lo que de positivo se ha logrado y esté on vias de lewarse en materia de desarrollo tecnolégico, y con la aceleracién en 5s comunicaciones, las que han reducido la dimension ce nuestro — 18 — Planeta, acercando a los hombres Y a los continentes, haciéndolos ca- da dia més solidarios en sus necesidades y problemas. Al estallar en 1914 la Primera Guerra Mundial se tuvo bien Pronto la impresién de que la guerra en si habia pasado a otro orden de magnitud. Viejos suefios que databan del sigo XVII habian he- cho concebir a Europa como una gran familia y que las guertas euro- Peas tenfan, por ello, algo de guerras civiles segin dijera Napoleén. Precursor, aunque a cafionazos, de la unidad ¢uropea. Naturalmente que desde fines del siglo XVII hubo innumerables guerras en Europa, ¥ fuera de ella; pero no eran sentidas como excepcionales o como In liguidacion de wna situacién anterior. A tas guerras coloniales se las consideraba justificadas, por estar dirigidas al predominio de los im- Perios blancos sobre pueblos o razas que se estimaban inferiores, Ninguno de estos esquemas servia para explicar lo que empezé a ceurrit en 1914. Se supuso entonces que aquella guerra enorme bien Podfa ser Ia guerra que acabara para siempre con las guerras, Cuando se puso un ntimero ordinal, en 1939, a la It Guerra Mundial, ello significé el derrumbamiento de aquella ilusion y, lo que fs peor, Ia conviccién de que podria haber cuantas guerras tolerarse la resistencia fisica del hombre. La guerra de 1939-45 fue més des- truciora y mortifera que la del 14— 18, pero del mismo ‘orden de magnitud’. Sin embargo, al final de ella se produjo un suceso de incalculables consecuencias: e] lanzamiento de bombas atémicas sobre Hiroshima y Nagasaki. De golpe la guerta entera quedé anticuada, Superada, reducida a algo de otro tiempo. Se habia Producido, dentro de ella, el paso a otro orden de magnitud. En las guerras tradicio- nales habia vencedores y vencidos y éstos podian seguir existiendo, Dada Ja guerra nuclear no habré veneidos, ni probablemente yenco- dores, ni acaso especie humana, A pesar de ello, desde 1945 ha habido guerras y no pocas, ylo que ¢s peor, las siguen habiendo y su historia Promete continuar. La Organizacién de las Naciones Unidas en la que tantas esperanzas cesiOn de conflictos que han conttapuesto indirectamente a las dos Superpotencias que emergicron de la I Guerra Mundial: Estados Unidos y Ia Unién Soviética. La confrontaci6n directa habria signi- ficado 1a guerra at6mica y los efectos pavorosos de ésta han tenido, sin duda, un efecto disuasivo, Se invents entonces la frase ‘guerra la guerra de Corea, en la que por primera vez intervienen las fuerzas militares de varios paises bajo la bandera azul de las Naciones Unidas ¥ que tras dos afios y medio de combates termina con un armisticio y la division de Corea en dos zonas con sus respectivos gobiernos, al norte y al sur del paralelo 38. La guerra de Vietnam en el mismo escenario que la guerra francesa de Indochina, que dura hace més de diez afios y en la que se contraponen otra vez las superpotencias de la guerra fria, mas la China comunista; la guerra drabe-isracli iniciada tas de la constitucién del Estado de Israel en 1948, interrumpida Por tres armisticios, y dentro de este comtexto la invasion de Suez en 1956 por fuerzas militares de Gran Bretaiia, Francia e Israel; el con- flicto de Berlin cuyo desenlace fue la edificacion Por los rusos del muro divisorio; la constitucién de Chipre como Estado soberano tras Gel conflicto entre griegos y turcos; Ins sublevaciones liberadoras en Budapest y Checoslovaquia, fécilmente aplastadas por Rusia; las bar dar: igunos de los muevos paises del Africa negra, somo el Congo, Nigeria y ottos, Pero es claro que esta somera enumeracién de lo que se Hama guerras de Ja postguerra tienen, algunas de ellas, de particuiar, @ se han Ievado 9 llevan a cabo todas con las armas convencionales. » Eat Gon el General MacArtur y la destitucién de éste, que era Comandante Supremo de las operaciones militares, Ya en View ia. De alli las con- lestar de estas guerras. En cllas el iplea a fondo por temor a desencadenar s Son pues guerras frenadas, en las que el pais dé- =~ Puede emplearse a fondo pero no asf el grande. La guerra “onal que segiin Ia apelacion latina era la ‘iiltima ratio’, -o sea > = sms instancia, ya no lo es. Ahora nos encontramos con que tal como puede hacerse, no es més que la ‘peniltima ra, 20) z6n’, porque Ja Gltima instancia serfa la guerra total nuclear. Lo cual plantea Ja tarea urgente de eliminar esa Posibilidad. Sin embar- 80, hasta ahora las potencias nucleares no se han puesto de acuerdo sobre tal eliminacién; a lo sumo se han concertado para la supresién de las pruebas nucleares en el espacio. Para el pensador espafiol Julién Marfas esa ‘tltima ratio’, distin- ta a la guerra, no podria encontrarse sino en transformaciones de las sociedad y de esa tenue ‘sociedad’ que es la convivencia mundial. Por desgracia, hasta ahora, salvo el caso de Corea en que se empleé la fuerza militar internacional, sélo se ha buscado evitar Ja guerra Por la via de las Hamadas ‘sanciones econémicas’. Pero bien sabemos de las dificultades técnicas que tiene su aplicacién y que las hace casi siempre inoperantes, como en el caso de Rodesia. Pocas tareas me parecen tan incitantes para el pensamiento ac- tual, en su forma concreta y ni ut6pica, como la bisqueda de una ‘tltima ratio’, que no climine los factores inevitables y que haga, st acaso, un uso humano e inteligente de la fuerza. Pero es claro que este vistazo a vuelo de pajaro del panorama universal, en los dltimos veinticinco afios, no debe Ievarnos a con- cluir que todo es negativo, frustracién y violencia sangrienta. A la Par de los excesos anotados, el mundo ha progresado, también, por otros cauces, en el sentido de la comprensién universal. Nadie po- dia pensar que Alemania y el Japén, las potencias vencidas y aniqui- Jadas de la II Guerra Mundial, iban a reconstituirse y con mayor po- derio econémico que antes, con la ayuda y cooperacién de los ven cedores. Quedaron Alemania y Japén por entero a merced de los vencedores. MacArthur se equivocé al predecir que Europa era un sistema moribundo, gastado y Iamado a ser una dependencia ine dustrial y econémica de Rusia Soviética., En lo que si ha podido estar cierto es al prever que las tierras que bordean el Pacitico, con sus billones de habitantes determinara el curso de la historia en los Préximos diez mil afios. La recuperacién de Europa, gracias al lamado Plan Marshall y al esfuerzo y sacrficio de sus poblaciones, es causa de asombro para el mundo. Y en lo que al Japon se re- fiere, la misma politica de reconciliacién de MacArthur dié lugar a gue al suscribirse en San Francisco en 1951 el tratado de paz con el Japén pudieran declarar sus plenipotenciarios que el Japn aceptaba con satisfaccién el equitativo y generoso tratado que lo privaba, sin embargo, de territorios como Manchuria, Corea, Formosa e islas — 2 tima guerra pare. Bot ROY enterrados. Los gobemantes ee Jos antiguos enemigos cam. visitas y el Emperador del Japon se anuncia que viajard et ann Proximo a log Estados Unidos como huésped de Estado, la Orga- , la Organiza Salud (OMS), ef Banco Internacional de Recons- el Fondo Monetario Internacional, das, ni fa de otras entidae esamente por comprender y resolves problemas Ciones entre los hombres ‘y asegurarles mejo- Hubrided, de cuttura, de trabajo y de bienestar mencionados, wy weorros eran Hevados en aviones 2A consecuencia para una independencia mayor. El circulo vicioso sependencia-subdesarrollo se rompe simuitineamente en sus dos lados iante la revoluci6n interior y una politica de independencia exte- Si bien los supergrandes tienen el poder para someter y hasta ilar, silo desean, a los pequefios, esta posibilidad queda descar- por el hecho mismo de su rivalidad. Los paises pequefios no = contentan como es natural con que se Jes conceda el derecho a Para evitar ser campos de batalla dentro de los que se libra indirecta- mente la guerra entre los supergrandes. Esta cituacign ha sido cla- Tamente definida por el General Beaufre con las siguientes palabras: “En este juego entre las grandes guerras frias, Is solucién correcta es promutPrometerse de un Tado o de otro, sino de mantenerse sin com- Promiso, obligando sin embargo a los adversatios a cies concesiones Para permanecer neutrales” 4. Algunos Estados pequefios estin forzados a seguir la politica de algtin supergrande, por alianzas © hipotecas’ La politica indepen- diente es la de Ia neutralidad activa, el no alineamiento, cias, de recibir sus propias informaciones y de dialogar sin necesidad de intermediarios ni tutores. Entre los dos grandes polos de poder, cl Tercer Mundo constituye 1a tinica opcién de libertad. Para que clla sea efectiva no basta la adici6n cuantitativa de los paises pequefios sino la voluntad de constitirse en una fuerza active dentro del con- fencia politica, juridica y econémica que haga del Terees Mundo un interlocutor de paso determinante. Por ello, sin perjuicio de continuar ctivamente una politica tercermundista, se hace necesario asegurar de otras agrupaciones. Es lo que, en reciente conferencia, el Embaja- dor Marchand lamaba “la articulacién regional” Las Naciones Unidas ofrecen a los paises Pequefios un enorme eaji® Estrategia Mundial” (Conferencia en ta Academia Diplomatic del Pert), =a= campo de accién independiente, tanto en el marco juridico y politico del organismo central como on Ia actividad social, econémica y cul- tural de las conferencias y organismos especializados. Los grupos regionales que conforman el Tercer Mundo pueden inclinar a su fa- vor muchas decisiones importantes de la organizacién mundial, siem- pre y cuando procedan unidos y con clara conciencia de sus intereses ¥ responsobilidades comunes. “Tal ha sido la posicién defendida y sostenida por el sefior Ministro de Relaciones Exteriores del Pera en las Naciones Unidas y en la Tercera Conferencia de la UNTAC. Los recientes éxitos logrados por nuestro pais al obtener la condenacién de los ensayos nucleares por la conferencia sobre el Medio Humano de Estocolmo y por la ultima conferencia de la OIT, demvestran que una politica independiente —cuando es mantenida con claridad ¥ energia— no s6lo es posible sino que, con su éxito, contribuye 2 acelerar el proceso de autoconciencia de los paises débiles y el aumento de su influencia en los foros internacionales, Cuando pasamos del Ambito extenso de las Naciones Unidas 2 las organizaciones regionales y subregionales, reaparece la dicot mia —que en un principio anunciamos— de la Soberanfa y la Inde- pendencia. Los Estados ceden parte de sus derechos soberanos abso- Jutos al vincularse por obligaciones internacionales de todo género, por las cuales la personeria nacional es transferida a una instancia mas general que es la personerfa continental, EI sacrificio parcial de la soberania se hace a cambio de la ma- ger fuerza y, por lo tanto, de la mayor independencia en el plano sundial que ascgura la unién de los Estados. En un mundo articu- Tedo en agrupaciones regionales seria suicida mantenerse aislado. ‘Six embargo, esta voluntaria limitacién es caculada y los Estados selosos de su independencia le sefialan limites definidos. Los com- isos regionales no pueden Ilegar hasta vulnerar Ia soberanfa de Estados en asuntos que les son vitales. Como hemos visto, den- de la estrategia mundial de los paises pequeiios, es fundamental Posibilidad del didlogo basado en los principios de universalidad Jus relaciones y la pluralidad politica. Por eso, segin palabras Embajador Garcia Bedoya, al plantear el caso cubano en la “nuestro pais desea evitar que se desborde un sistema que, iendo la vigencia de medidas de seguridad extempordneas, las en un indtil muro de contencién para la sana relacién entre Estados”. — 4 Dentro de 10s organismos subregionales, tas Teciprocas concesio- nes de soberanfa son mucho mayores, El saldo favorable de la ope- aci6n es que la base misma del concepto de soberanfa se engrande- ce al dilatarse su fundamento territorial y al transformar paulatina- Tea @ naciones aisladas en un grupo coherente con objetivos poli- ticos comunes. Se da ast el paso nacién a Ja nacié; Dijimos antes que sin desarrolo no puede haber independencia, Los Estados pequefios estin obligados cautelar, mediante me- didas apropiadas, Ja gestion de sus propios Tecursos comenzando por aquello que son su patrimonio natural, En este caso el concepto de Soberania juega en funcién del desarrollo Y en vez de propiciar una limitacién lo que demanda es afirmarse dentro de los Iimites justisi- cados por el desarrollo mismo. La extensién de la soberania mariti- ma del Pert hasta las doscientas millas corresponde exactamente a asic imperative. Al ampliar el dmbito de su soberanfa maritima tra- dicional el Perti asumié una responsabilidad freute a las gencracio~ nes futuras y a la humanidad entera porque preserva una importan- te riqueza que de otra manera serfa dilapidada, Ee Por esta razon gue el derecho soberano del Peri sobre su mar nacional no es in- compatible sino por el contrario coincidente con similares posturas de todos los Estados conscientes de sus deberes Vemos asi que en en medio del enmarafiado Panorama contemporéneo, Ha asumido ao resueltamente la defensa de sus recursos naturales y Ja libertad de didlogo con todos los Estados. Es uno de tos paises que con més autoridad y dinamismo orienta a la familia del Tercer Mundo. En el dmbito americano ha roto barreras caducas para reanudar rela- ciones con un pueblo tradicionalmente amigo del nuestro y aporta sin reserva alguna la mayor contribucién al desarrollo del Grupo Andino. Su palabra es escuchada con respeto en los organismos mundiales y su ejemplo arrastra a los vacilantes y a los inciertos, Como toda politica internacional ella es el fruto de la previsién re- Ecxiva, del andlisis ponderado de la realidad y de la decisién opor- tuna y perseverante. Sus frutos ahora ya podemos sentirnos recon- fortados, con Ja certidumbre de que estamos cumpliendo la prome- s3 de libertad y de independecia que une a les peruanos de ayer, ce hoy y de mafiana, en Ja presencia intemporal y viva de nuestra patria. DERECHO DEL MAR LA TESIS DE LAS 200 MILLAS ALOS VEINTICINCO ANOS DEL DECRETO SUPREMO DE 1947 ACTOS CONMEMORATIVOS Al cumplirse en 1972 veinticinco afios del Decreto Su. Premo del 1? de Agosto de 1947 que proclamé la soberanta ¥ la jurisdiccién maritimas del Peri hasta el limite de 200 millas, se han realizado una serie de actos conmemorativos de esa trascendental disposicién gubernativa, En ellos fue- ron objeto de especial homenaje los forjadores del Decreto, el ex-Presidente de la Repiblica Dr. José Luis Bustamante y Rivero y el exMinistro de Relaciones Exteriores Dr. Enrique Garcia Saydn. Los diarios de Lima y provincias editorializa- ron sobre el significado de la efemérides e insertaron algu nos sendas declaraciones de los autores del Decreto Continuando en nuestra Revista con las publicaciones so. bre la progresion de la tesis peruana y como contribucién de nuestra parte a la conmemoracién antedicha, reproduct- mos @ continuacién los siguientes documentos: discurso del Mi- nistro de Relaciones Exteriores, General Miguel Angel de la Flor Valle, en la ceremonia conmemorativa efectuada el 31 de julio en el Palacio de Torre Tagle; discurso de orden del Dr. Raiil Ferrero Rebagliati en la actuacién Nevada a ca. bo el 1° de agosto en el Colegio de Abogados de Lima; pa- labras del Alcalde de Lima, Ing. Eduardo Dibés Chapuis, en la sesin solemne efectuada el 16 de agosto en la Municipa- lidad de Lima; y discursos del Alcalde de Arequipa don José Luis Velarde Soto y del Inspector de Cultura don Arturo Uria Wendorff, en la sesin solemne realizada el 16 de oc tubre de 1972 en la Municipalidad de Arequipa. Fueron ademds objeto los forjadores del Decreto, de otras distinciones, como la imposicién en la sesién solemne TO DE LA CONMEMORACION EN TORRE TAGLE DEL DECRETO DE 1947 eneral Miguel Angel de Ia. Flor Valle, con los forjadores sidente de la Reptiblica doctor Bustamante y Rivero, a su derecha, y el Ministro de RR.EE. doctor Garcia Sayan, nda, st — en la Municipalidad de Lima, de la condecoracién de la Or- den del Mérito Municipal, a los doctores Bustamante y Rivero Y Garcia Saydn, en los grados de Gran Cruz y Gran Oficial respectivamente. La Municipalidad de Arequipa, a su vez, obsequid a los homeneajados, sendas placas recordatorias montadas en artisticos marcos de piedra sillar. Et doctor Garcia Saydn recibid, por su parte, en ceremonta especial, el 10 de octubre, de manos del Ministro de Marina Vice Al- mirante Luis E, Vargas Caballero, la Cruz Peruana al Mé- vito Naval, en el grado de Gran Oficial, con la correspon- diente Citacion, la misma que habla dado lugar al otorga: miento de la condecoracién por Resolucién Suprema del 18 de septiembre de 1972. ACTUACION EN EL PALACIO DE TORRE TAGLE 31 de Julio de 1972 DISCURSO DEL MINISTRO DE RR.EE. GRAL. MIGUEL ANGEL DE LA FLOR VALLE. EI 19 de Agosto se cumplen 25 aiios de dacién del Decreto Supremo N° 781 mediante el cual el Peri extendié su soberania y su jurisdiccién sobre el mar hasta Ja distancia de 200 millas, con el fin primordial de “reservar, proteger, conservar y utilizar los recur- sos y riquezas naturales de toda clase que en 6 debajo de dicho mar se encuentren”, teniendo en cuenta el desarrollo del pais y las ne- cesidades alimenticias del pucblo. Estamos aqui reunidos para dar a esta fecha el relieve que le debemos reconocer ya que con el referido decreto se abrié una nue- va etapa en la conciencia de los peruanos, constituyendo la tesis de las 200 millas un objetivo nacional, y el comienzo de un proceso que se ha mantenido inquebrantable y creciente a lo largo de este cuarto de siglo en la afirmacién de nuestra soberania. La patria guarda un profundo reconocimiento con los autores del Decreto Supremo del 1° de Agosto de 1947. Era entonces Pre- sidente de la Repiiblica el doctor José Luis Bustamante y Rivero, preclaro ciudadano que hoy nos es grato tenerlo entre nosotros. El doctor Bustamante no sélo es autor del Decreto, sino ademds ha prestado después, en la defensa y en el esclarecimiento de su alcan- ce, muy valiosos servicios a la Patria, poniendo en ello su versacién = 2 ¥ au conciencia de jurista, y sobre todo su fe en el destino maritimo del Peri, concorde con su visién de hombre de Estads, No es por cierto este el tinico servicio que la Nacién ha recibido Pero, dentro de los muchos aspectos en que su vida y su obra estin ligadas a la fu distinguido Ministro de Relaciones Exteriores, quien puso tam- bién todo el peso de su conocimiento del Derecho, su sentido del de- Demos al doctor Garcfa Sayén, quien nos honra con su presencia, Tuestras expresiones de reconocimiento y aprecio. Asimismo, la la bor del doctor Garcia Sayan, una vez alejado de la funcién piiblica continué realizando estudios meditados de derecho, Para robustecer los fundamentos juridicos, econémicos, sociales Y politicos en que se Sustenta la irrefutable tesis peruana, Al doctor José Luis Bustamante y Rivero y al doctor Enrique Garefa Sayan, dos cabales ciudadanos Peruanos, les rendimos el ho- menaje que solo bien anerecen los que bien hicieron, Pero si como Ministro de Relaciones Exteriores del Gobierno Revolucionario de la Fuerza Armada he sentido viva complacencia al saludar a los autores del memorable Decreto, no menor es Ja que he experimentado al comprobar que durante los 25 afios transcu- tridos desde aquel 19 de Agosto de 1974 hasta hoy, todos en el Pert, por encima de discrepancias, de vacilaciones y abatimientos, han conservado incélume un sentimiento. undnime de respaldo y apoyo decisive a la tesis peruana de las 200 millas, actitud enai- fecedora que pone de relieve las grandes virtudes del pueblo pe Tuano que sabe cohesionarse alrededor de una causa justa como lo €s el derecho nacional sobre el mar. En el estudio de la proble- miatica juridica y econémica del nuevo derecho del mar, del que es lider el Perd, se han expresado variantes de una misma idea y fundamentaciones diferenciadas, lo que defuestra el gran’ interés que Promueve y el esfuerzo intelectual que se le dedica, toda ver que las conclusiones en lo fundamental son las mismas: Ja afirmacién de tuestra soberania y jurisdiccién sobre el mar adyacente con miras los altos intereses nacionales. Y es por esto que el pais ha des- — 55 plegado y despliega una accién continua en todos los campos; en el de Ja economia por su importancia en el desarrollo nacional, en el de la diplomacia por Ja afirmacién internacional de los justos y le- gitimos fundamentos de nuestra tesis. Puedo agregar, con innegable satisfaccién, que esta accién com- pleja, coordinada y miltiple de nuestro pais en todos los campos no s6lo ha sido continua y constante, sino exitosa. A ello ha con tribuido, sin duda alguna, tanto nuestra pronta y eficaz accién con- tra presiones fordéneas que se han ejercido sobre nosotros y contra los censurables intentos de desconocer nuestro derecho, como nues- tra enérgica e inmediata respuesta a las maniobras concertadas de consorcios imperialistas. El Gobierno Revolucionario de la Fuerza Armada desde su ho- ra inicial prest6 su mayor atencién a la tesis de las 200 millas por su estrecha relacién con la soberania nacional y la defensa de las riquezas naturales cuyo rescate en unos casos y resguardo en to- dos, constituyen postulados de la Revolucién, De ahi que su mi- sién consista no solamente en recibir el legado sino en llevarlo a sus mas altas realizaciones, que no son otras que el racional apro- vechamiento de las riquezas de nuestro mar en beneficio de todos los peruanos y el reconocimiento universal de nuestro derecho. Estamos en un periodo de nuestra historia en el que se estén obteniendo en forma efectiva las mayores realizaciones en lo rela- tivo al derecho maritimo nacional de las 200 millas. De un lado, se ha logrado una efectiva posesién del dominio de nuestro mar me- diante la creciente explotacién de sus recursos, y la permanente in- vestigacién cientifica de las condiciones del mar como medio biolé- gico. De otro lado, asistimos ya a la explotacién de los recursos energéticos del subsuelo del mar. Finalmente debo referirme a la aceién concertada de los érganos de la Seguridad Nacional en la de- fensa de nuestros derechos y dentro de ella, en particular, a la que Teva a cabo Ia diplomacia peruana en todos los foros internacionales. Entre otras medidas importantes, el Gobierno Revolucionario ha creado el Ministerio de Pesqueria, cuya finalidad es atender a las ne- cesidades de esta actividad productiva, con lo que se espera no sélo incrementar recursos para nuestro desarrollo social y econdmico, sino también mejorar sustancialmente la dieta alimenticia del pobla~ dor peruano para hacer desaparecer el pavoroso fantasma del ham- bre —lo cual ya es todo un programa de justicia social—; cl Mi- — 54 — nisterio de Pesqueria, con el maximo apoyo del Gobierno, ha ini- ciado una vasta empresa de pesca para fines de consumo humano con las correlativas tareas de distribucién del producto en todo el territorio del pais, para que asi, como en muchas otras actividades, los pobladores de todo el Pert sean los auténticos beneficiarios de los dones que se obtienen del mar. Estas acciones estén debidamente complementadas con el esfuer- zo del Instituto del Mar, que despliega una constante labor de in- vestigacién cientifica permitiéndonos los conocimientos oceanogré- ficos y biolégicos necesarios para asegurar la proteccién fisica y la conservacién de esos recursos; delicados trabajos éstos que se Tea- lizan en estrecho contacto con el Ministerio de Relaciones Exterio- res en lo referente a la informacién de sus logros y a su utiliza- cién para los fines de fundamentacién y defensa de nuestra tesis. El Ministerio de Marina desarrolla una intensa ¢ importante actividad afirmando nuestra soberania maritima sobre las 200 mi- las y defendiendo nuestra riqueza ictiolégica de la accién depreda- toria que intentan efectuar empresas extranjeras con fines esencial- mente mercantilistas. Y ahora he de referirme a la labor que le corresponde a este Ministerio cuya responsabilidad y conduccién me han. sido confia- das; la defensa de nuestra tesis en el ambito de las relaciones inter- nacionales. Es mi deber comenzar expresando mi especial satis- faccin por la presencia entre nosotros del sefior General de Divi- sién Edgardo Mercado Jarrin, actual Jefe del Estado Mayor del Ejér- cito y quien me precedié en las funciones de Ministro de Relacio- nes Exteriores. El General Mercado contribuyé muy valiosamen- te a la defensa del derecho del Perti sobre Ja tesis de las 200 millas. Para ello contamos con Ja experimentada colaboracién del perso- nal de esta Cancilleria y del Servicio Diplomiitico Peruano, que no omite esfuerzo alguno, ni recurso de pensamiento y de actividad, en esta gran tarea que a todos nos obliga. Es indudable que desde la dacién del Decreto Supremo en 1947 hasta 1972, el panorama internacional en lo que concierne a la aceptacién de nuestros derechos se ha modificado profunda y favo- rablemente. Al principio éramos solamente tres paises el Perti, Ecuador y Chile los que sosteniamos posiciones coincidentes. Y fue ya un primer logro positive, los acuerdos entrenosotros en el afio 1952, contenidos en la Declaracién de Santiago, cuyo vigésimo ani- gee versario esté al cumplirse, asi como la creacién de la Organizacion del Pacifico Sur. Esta cooperacién regional hizo posible que tuvié- ramos éxito en las conferencias de Jas Naciones Unidas sobre el De- recho del Mar celebradas en Ginebra en 1958 y 1960. Anos mas tarde, el tiempo que siempre se rinde a los grandes esfuerzos y & los valerosos empeftos, permitié que muestra posicién que desde enton- bes agumimos, hoy sea compartida, en los aspectos esenciales, por la gran mayoria de los paises latinoamericanos que, uno uno, han formulado declaraciones extensivas de su soberania sobre el mar ad- yacente. Pero nuestra Jegitima tesis no s¢ ha detenido en América Latina, donde la witima reunién en Santo Domnigo, confirma su éxito creciente, sino que suscita el interés de todos los pueblos en vias de Gesarrollo. De Asia y de Africa nos legan una acogida y un Tes paldo cada vez mas amplio, comprensivo y ‘adecuado a nuestra po- sicién, con algo que tiene un mayor significado y es Ja adaptacion de nuestra tesis a las particulares necesidades de esos pucblos. Es cierto que los problema no se plantean necesariamente ae manera igual en diversos continentes, y asi las medidas adoptadas por Estados de Asia y de Africa tienen caracteristicas téonicas que en algin sentido difiera de las nuestras; pero la motivacién y el sentido pronfunwdo, son los mismos: el reconocimiento de que el pais riberefio en raz6n de las necesidades presentes y futuras de su pobla- cién y de su urgencia de desarrollo, tiene un indiscutible derecho Sobre el mar adyacente que debe primar sobre los descos © intere- ses_de naciones poderosas alejadas que tratan de dictar normas de derecho internacional del mar de acuerdo a su conveniencia. Este principio de justicia, de equidad y de humanidad tiene fundamen- tos de tanta solidez ética y juridica, que muchos paises industria- Jes, casi insensibles a las reclamaciones de un orden social humano, han empezado a entender que una negativa ciega y un aPeEo for- mal a supuestas normas consuetudinarias, elaboradas en otra época. cuando fa problemética y las posibilidades tecnolégicas de la explo- tacién de mar eran distintas, es jnsensato y, a la postre destinado: al fracas. Hay inclusive entre esos patses, algunos que tienen de- pendencia de su mar adyacente y que, en consecuencia, han asumi- do posiciones similares a las nuestras, transponiéndolas, como es 1o- gico, a las caracteristicas de sus propias latitudes. Por otro lado, las grandes potensias maritimas que tienen medios financieros y disponen de capitales para explotar los recursos del mar en zonas muy alejadas de sus Costas, también Comienzan a comprender que ir © por asegu. Farse Ia conservacién ¥ la proteccién de Aquellas partes de} Mar que a su Y que por incuestionable derecho, ticos mares acionales, Esta pos; fijada Y defendida Por Jos Paises en desarrollo, Cuya expresin cabal © Ja que le dan Ios de América Latina, y den. tro de la cual el Pert ha cumplido un Pape] Protagénico Y de primer orden desde Ja dacién del Supremo de 1° ge BOSto de 7, cons; el derecho de toda Comunidad fy ‘a a la utiliza. cién y onservacion g, su habitat Propio sin interferir con Jas liber. tades y derech, 18 comunidad internacionay en este caso, q Son los que Sonciernen a ig libertad de Tavegacién, En cuanig 2 la alta Mar, en e] C880 del Perg ¥ de otros Estados, mas allg de Tas 200 mitias ‘marinas, reconocemos la libertad de Pesca ¥ solo nos Kescrvamos del suelo Y subsuelo de mar, el derecho a Precavernos de que semejante mpresa, hoy dia hecha posible Por los progresos de la técnica, no Se Tealice en perjuici © las actividades & le Taos de Ia ticera, y justifique 1g explotacion ‘de Mar, se nos haga Participes de esa empresa a Jas que nos da derecho el ser Ja alta mar un bien idad, Actualmente, Se esté Preparando Ia Tercera Conferencia de Jas Naciones Unidas Sobre Derecho dey Mar. Desde ahora, pues, nos to. Ca realizar Una intensa ACtividad en favor de Nuestros legitimos fines, S Exitos ¥ la creciente aceptaci Sita tesis logra nos lena de optisas ©; Pero no por eso dejamos de que en lo que todavia falta Por andar @ mnitr: Posiciones ses incon- abl ndremos que reducir ya que ja Soberanfa y jg dignidad Racionales no son negociables, No obstanie ta ardus Jucha que atin tenemo, ue librar en Ig Proxima Conferencia del Mar que deberg reali; €n el afio 1973, los afios tanscurridos desde las Teuniones de Ginebra de 1953 y 1960, han significadg Variantes importantes favor de nuestros Postulados, eee fideo y de Lima y recientemente los resultados de la Reunién de Santo Domingo. A nivel mundial es suficiente mencionar, la decla- racién de Lusaka de los paises no alineados, "ma de Accién de Lima adoptados por el Tercer Mundo y finalmente 42 Resolucién aprobada en la Tl Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarro lo, El Gobierno Revolucionario de la Fuerza Armada, en el 25 Ani- Sessario del memorable Decreto que consagré la legitima e innova. ‘Gora tesis del derecho del mar, contempla la presente realidad como <1 promisor inicio de un fecundo futuro que sus eminentes autores Sepicron avisorar en el afio 1947 y reitera su firme e inquebrantable ‘cision de conducir Jos nobles y justos titulos que sustentan nuestra Seis al pleno reconocimiento universal, para que el hombre, el mar 742 Gerra peruanos, conjugados en la armoniosa unidad que la natu- Saleza exhibe como su logro mayor, ofrezcan a las generaciones ve. de nuestra patria un ejemplo perdurable de que no hay obs- que no pueda vencer un pueblo cuando su lucha se basa en Solidaridad, la justicia y la grandeza de un noble ideal comin. los Principios y Progra- ACTUACION EN EL COLEGIO DE ABOGADOS DE LIMA ; I? de Agosto de 1972—~ RENCIA DEL DOCTOR RAUL FERRERO REBAGLIATI Escuchando al talentoso maestro José Le6n Barandiarén, a quien varias décadas la juventud de San Marcos ha aprendido a res- ¥ querer, pensaba que, tal como la referencia que él ha hecho Goethe, yo podria decir, con César Vallejo, que los ideales tienen ssidad de imantar. Por el imén de la consecuencia en la amis- ¥ Por respeto a una figura de alta ejemplaridad civica, estamos los hombres de Derecho para rendir homenaje a dos que por su valia juridica y su rectitud merecen admiracién, Los hombres de Derecho estimamos en el Dr. Bustamante y ‘BS=o, una mente licida, para quien el paso més alld de la madurez &= cepresentado sino un otofio luminoso sin crepisculo in:electual Ss. En plena produccién intelectual, como lo demuestra su libro = ss de reciente aparicién sobre as 200 Millas y la Doctrina Peruana, con Gl fervor que su persona suscita, no s6lo como Presidente del més alto Tribunal de Justicia del Mundo, como jurista eminente y como ctistiano, sino porque en el Pert de hoy y en el de mafiana se recor= dara su paso por la vida piblica, tipificado por la honestidad Y por tun ideal Iuminoso al que el Abogado nunca puede traicionar: el de la juridicidad. Enrique Garcfa Sayan, inteligencia fina, cuya caballerosa lealtad, lo hizo acompaiiar al Dr. Bustamante, primero en Ia funcion Publica, ¥ Iuego, en el exterior del pais, s6lo pueden decirse palabras de re. Conocimiento a su calidad profesional y humana. Con razén ha dicho Le6n Barandiarén que el areté o virtud excelsa, ese valor superior que Werner Jaegger nos ha hecho admirar en los griegos, es la hombria, Esta noche hemos venido a rendir homenaje a dos colegas distinguidos ¥ hemos venido también a explicarnos porqué no muere, ni en ellos, ni ge nosotros, aquel impulso. interior, que nos lleva en la profesién y en Ta cétedra a calcinar los huesos del alma, dia a dia, para trasmitit a otras generaciones la simiente valiosa del futuro, La doctrina peruana de las 200 millas se inserta en una nueva Corriente juridica aparecida a raiz de la segunda guerra mundial. Aunque revolucionaria, dicha corriente no carece de vinculacién con el derecho internacional generalmente admitido, al cual desarrolla y Perfecciona. En efecto, el principio de libre comunicacién y el dere. cho a la conservacién humana, que son esenciales en la concepcién de la comunidad mundial, se hallan inmersos en la doctrina peruana. Es factor negativo en muchos foros el exagetado apego de los juristas mes @ 18 concepcién tradicional, elaborada en época en que el mundo era de un aleance geogrifico y de una realidad social entera- mente distintos a los de hoy. A dicha renuncia para aceptar el nuevo derecho del mar, debe agregarse la accin de las superpoten- cias, que invocan el interés de la humanidad entera para encubrit intereses muy concretos, En los foros internacionales se ha reabierto el debate, dada la Proximidad de la conferencia mundial sobre derecho del mar, convo- cada por Naciones Unidas. Por ello, al celebratse el 259 aniversario del Decreto que establecié nuestro actual dominio maritimo, es do- blemente oportuno presentar los fundamentos medulares de la doetri- na Peruana. Hemos de enfatizar que, si bien ella responde a circuns. fancias nuevas, no recusa los principios del derecho consuetudinario — 59 sino que los amplia y revisa, a tono con las exigencias sociales, po- litieas y econémicas que modelan cl derecho, cnyo sujeto final es el Para definir la naturaleza de nuestro derecho considero también spropiado el empleo de la palabra dominio, que es expresivo de ia Propiedad y también la soberania y jurisdiecién ejercidas por el Peri, # & Vésquez de Menchaca, del siglo anterior, Pero puede sefialarse <= Parvo de partida con la obra de Grocio denominada “Mare Li Serum”, aparecida en 1609, En la antigtiedad y en la primera mitad de la Edad Media ia ‘Session en alta mar era libre, Segin Ulpiano, la naturaeva habia ‘Sere cl mar para todos. También afirmé que, al igual que el $= = wo del mar era comiin a toda la humanidad (Maris coma esus omnibus homini ut aeris). Pero desde la segunda mitad wee Inglaterra, Suecia y Dinamarca pretendieron derechos sobre el mar frontero en una extensién considerable. Pe Esse cl Embajador de Espaia en Inglaterra protest conica to Ss" & Drake en el Pacifico, en 1580, la Reinal Isabel le SSS = los buques de todas las naciones podian navegar libre- © Océano, puesto que ni la naturaleza ni el interés piiblice — 60 — justificaban Ia posesién exctusiva de! mar, cuyo uso, al igual que el aire, debia ser comin a todos. La libertad de los mares abiertos comenz6 @ sostenerse desde entonces y de modo Progresivo, si bien durante mas de un siglo se respetaron los derechos que la tradicién habfa impuesto sobre ciertas partes del alta mar. En 1609 se public el pequeiio ttatado de Hugo Grecio deno- twlado “Marz Claus” que fue publicade ea 1635. Sostenia que aoe age de a Compaiita de las Islas Orientates Holandesas, a ‘aiz de la captura de un barco portugués Por naves holandesas, en #guas malacas. En el libro se esclarecen log caracteres de las co- mdi eettbles ¥ de Jas cosas comunes, como lo es ai mar, El es- tudio esté dirigido contra la soberanie que Portugal quiso imponer a la navegacion y comercio con las Indias, Hoy conocemos que ‘a \aliosa obra es el capitulo XI, impreso Por separado, del tratado {De jute pesedse commeniatius’, el cust no aleanz6 a publicarse mente ul Siglo Pasado. La docttina de Grocio ao funda principal- fom on Sue los mares no son suscepiibies ni de ocupacién ni de demarcacién, Por tanto, no debian ser sometidos al dominio, a la jurisdiceion ni a ta pesca exclusiva de un Estado, Intentando sefutar a Grocio, John Selden exer! ado “Mare Causum” que fue publicado ea 1635. Sostenfa que ¥ otra zona al aleance de la vista desde ta Playa. Agregaba que sobre clertas extensiones macitimas, en vittud de razones histéricas, Inglaterra poseia derechos exclusivos, La tesie de Grocio triunts En 1702, publicd Cornelio Van Bynkershoek e! “Dominio de los mares” que distingue claramente entre el mar territorial y el ata ee eit ibertad de los mares desde un punto de vista Préctico, a diferencia de Grocio que la habia fundado doctrinalmen- wo ca Oneteta Ia regia enunciada por Grocio en “De ure belli ac Pacis: el mar territorial llega hasta la linea on que “desde la tice no menos geu si se hallasen en la misma tierra”, Bn — 61 — rae finitur, ubi finitur armorum vis", Bl secretario de Legacién siciliano Galliani, publicé en Paris, el afio 1782, “Dei doveri dei prin- cipi neutrali verso i principi guetregianti ¢ di questi verso i neutrali”. (De los deberes de los principes neutrales hacia los principes beli ran‘es y de éstos hacia los neutrales). En dicha obra aplicé el pris Sipio del alcance de las armas desde tierra sefialando la medida de 3 millas marinas que correspondia al poder ofensivo de los cafiones ca aquella época. La distancia de tres millas se hizo clasica, pero sunca fue aceptada de modo universal y en el presente siglo se hizo patente la insuficiencia de tan exiguo limite. Intentando codificar =! derecho internacional, se reunié en La Haya, en 1930, una Con- Srcacia que result6 frustrada en cuanto a sefialar Ja anchuza del mar sexiitorial. — Alta mar, mar territorial y zona contigua La mencionada Conferencia no logré acuerdos obligatorios, pe- == 5 itil para esbozar las nociones de mar territorial, alta mary contigua. Por mar territorial se entiende la zona maritima = al litoral, que forma parie del territorio del pats, sin més = que la del paso inofensivo. Por alta mar se entiende el res- ‘© iss aguas marinas, més allé del Limite del mar territorial. La fa citada contemplé la existencia de una franja transicional, z= denominé zona contigua. En ella el Estado costero, sin te. seberania, puede ejercer determinada jurisdiccién en material po- advanera_y sanitaria. Esta competencia administrativa frag- Se. sdlo de fiscalizacién, que algunos Estados venian arrogin- Ss fines del sigio dieciocho, fue postu'ada de modo especial Sseces Unidos, habienlo obtenido reconocimiento convencional jos que celebré con algunos de los paises poseedores castes flotas mercantiles, por su naturaleza, el alta mar no es susceptible de a ni de apropiacién, se ha desechado la expresin { como la denominacién de “res communis”, que en- = == ce condominio al modo del derccho privado. Ambas ‘Beesces habian sido tomadas del derecho civil. Igualmente, oe communis usus” refleja una nomenclatura que es eee = Scho privado. El Instituto de Derecho Internacional, Lausana, en 1927, estimé que Ia condicién juridi- iG ca del mar es “sui generis” y que era preferible prescindir de Jas f6r- mulas que caracterizan al derecho privado, Mas bien, consideré convenientes precisar los derechos atribuidos a todos los Estados en raz6n del principio de Libertad del Alta Mar: navegacién, pesca y caza, colocacién de cables, y aeronavegacién 0 sobrevuelo. Estas cuatro libertades fueron consignadas también en la Convencién de Ginebra relativa al Alta Mar, de 1958. 3. Antecedente de las 200 millas Fue Estados Unidos el primer pais que extendié su vigilancia maritima més all4 del mar territorial. En la década de los afios 20, al dictar la abolicién de bebidas alcohdlicas, impuso su jurisdic- cién sobre las veinte millas, a una distancia igual al recorrido de un barco durante una hora, Ampliando dicha zona contigua al de- saparecer la “ley seca”, una nueva ley contra el contrabando auto- tiz6 al Presidente para proclamar un érea de fiscalizacién hasta 62 millas desde la costa, compuesta de 12 millas mds 50. El 5 de se- tiembre de 1939, a poco de iniciada Ia segunda guerra mundial, un decreto de Roosevelt ordené el patrullaje de las costas nacionales y de las Indias Occidentaes hasta 200 millas de distancia. Con tal oportunidad, el Presidente declaré: “Las aguas territoriales se ex- tienden hasta la distancia exigida por los intereses de los Estados Unidos”. Para ayalar tal decisi6n, el gobierno estadounidense gestion6 la convocatoria de una conferencia de Cancilleres, La Conferencia de Panama, por declaracién de 3 de octubre de 1939, establecié una zona de neutralidad hasta 300 millas del continente americano, des- de la frontera meridinal del Canad4, en una linea que dejaba afuera las pequefias Antillas, pertenecientes a Francia y Gran Bretaita, po- tencias beligerantes, Los paises en guerra protestaron de dicha re- gién de seguridad, pues la linea de defensa intercontinental equiva- lia a amptiar las aguas territoriales. Afios después de la guerra, en 1947, el Tratado de Asistencia Reciproca, celebrado en Rio de Ja- neiro, fijarfa una zona de seguridad que envuelve todo el continente y va del polo norte al polo sur. En 1943, el Presidente Roosevelt hizo a México la propuesta de dividir las aguas del Golfo de México entre ambos paises. Al efec- to expres6 que “el viejo limite de las tres millas o el limite de — 63 — veinte millas debe ser sustituido por una regla de sentido co- ”. Desde este modo, comenzaba en Ia Politica Internacio- | una nueva era, modificatoria del derecho del mar, pues se sus- uia el criterio de defensa o seguridad, que hasta entonces habia ins- do la fijacién de un mar territorial, por el critetio de ‘a explo- scién econémica. 4. — Origen y evolucién de la doctrina de las 200 miilas En setiembre de 1945, el Presidente Truman expidid dos Pro- amas: una establecia jurisdiccén y control sobre Ja plataforma sub- =zrina, y Ia otra, sobre determinadas freas para la conservacién de l= sigueza ictiolégica, La primera neuncia que los recursos natura- subsuelo y del fondo de} mar por debajo del alta mar proxi- las costas de Jos Estados Unidos pertenecen a éstos. La sobe- asi proclamada no comprendfa las aguas epicontinentales, 0 sea lzs suprayacentes a la plataforma, pero Estados Unidos ampliaba su diccién y control maritimos a ios efectos de determinar ciertas de alta mar para la conservaci6n de ia riqueza pesquera. Las Proclamas de Truman revolucionaron el orden juridico in- onal, precipitando una reaccién en cadena. En efecto, un mes Gesouss, el Presidente de México incorporé al territorio nacional su rma submarina, cuya extensién se aproxima a medio millén La declaracién mexicana tiene parcialmente redaccién de am comma. Expresa que el Gobierno “reivindica” Ja plataforma con- y “procede a la vigilancia, aprovechamiento y control” de zonas de produccién pesquera. Siguié la Argentina, por decreto 1 de setiembre de 1946, declarando perteneciente a la soberania sacioaa| “el mar epicontinental y el z6calo continental argentino” de un afio, siguié la actitud de Chile. Por deciaracién de ZS =: junio de 1947 proclamé la soberania nacional sobre la piata- S=== continental y respecto de “todo el mar desde la costa hasta Jela matemética proyectada a 200 millas marinas de las cos- nentales”. Se determiné asi la franja de 200 millas como soberania respecto de las aguas, existiera z6calo o no. deereto de 19 de agosto de 1947 el Pera proclamé ia so- y jurisdiccién nacionales sobre toda la extensién de la pla- bmarina, asi como sobre las aguas epicontinentales que Ja las del mar adyacente a dichas aguas epicontinentales. Se mo — 6 extendié el “dominio nacional”, mencionado en los considerandos, en todo el ‘mbito necesario “para reservar, proteger, conservar y uti- lizar los recursos y riquezas naturales de toda clase que en o debajo de dicho mar se encuentran”. Cinco afios después, el 18 de agosto de 1952, Peri, Chile y Ecuador adoptaron la Declaracién de Santiago, la cual asent6 la de- nominacién de “zona de soberania maritima”, Sobre todo, indepen diz6 dicha zona de la existencia o inexistencia de la plataforma. Le- jos de invocar la plataforma continental, a la que ni siquiera men- ciona, 1a Declaracién hizo énfasis en Ia riqueza maritima. Confir- mé “la soberania y jurisdiccién exclusivas” sobre cl mar adyacente hasta una distancia minima de 200 millas, asi como sobre el suelo y subsuelo. Cotresponde el mérito de dicha declaracién al represen- tante del Pera, profesor Alberto Ulloa, notable tratadista a quien la Academia Peruana de Derecho, establecida en 1967, eligié su primer Presidente, en homenaje a su esclarecida versaci6n. EI apresamiento de la flota ballenera de Onassis, en 1955, agu- dizé el planteo del nuevo Derecho del Mar. En Naciones Unidas, la Comision de Derecho Internacional preparé un anteproyecto de con- venio sobre el régimen juridico del mar, para ser presentado a una conferencia mundial convocada a tal efecto. En enero de 1956, el Consejo Interamericano de Jurisconsultos, organismo de la OBA, se reunié en México. Su resolucién enuncié que la anchura del mar territorial podia ser establecida unilateralmen- te por cada pais “dentro de limites razonables”, atendiendo a factores geograficos y biolégicos, asi como a las necesidades econémicas. Los “Principios de México” reconocen el derecho de explotacién exclusiva de las especies marinas vinculadas a Ja costa, ala vida del pais o a las necesidades de su poblacién, asi como en los casos en que ia exis tencia de ciertas especies influye de manera importante en una indus- tria que sea esencial al pais costero. En la Conferencia de Ciudad Trujillo, reunida también por Ja QEA dos meses después, se dio marcha atrés. Se admitié el “interés especial” (ya no el derecho preferente) que tiene el pais riberefio sobre la conservacién de los recursos vivos del mar. Con todo, la Conferencia reconocié que no existia acuerdo respecto de la natura- leza y aleance del interés especial del pais riberefio ni en cuanto a la extensién del mar territoria, asi como tampoco en lo atinente al modo de tomar en cuenta los factores econémicos y sociales. — 65 — La proclamacién de los tres paises del Pacifico Sur dio origen soa fgimnen juridico que se define por la fijacion de una zona de 200 millas. De modo idéntico o con variantes de significacion sx, Ta Declaracién de Estados Latinoamericanos sobre el Derecho 21 Mar, aprobada en la reunién de Lima, en agosto de 1970, sefiala > siguientes prineipios comunes del Derecho del Mat, 19 El de. Scho inherente del Estado riberefio respecto de los recursos naturales mat adyacente y del suelo y subsuelo de dicho mar, ast como de Plataforma continental y su subsuelo; 2°—El derecho del Estado Ro a establecer los limites de su soberania o jurisdiccion mari. de acuerdo con criterios razonables; 3°—EI derecho del Estado en la zona de su soberania o jurisdiccion maritimas, sin perjui- de la libertad de navegacién y de sobrevuclo; 4°—EI derecho del riberefio a prevenir Ia contaminacién de las aguas y cualquier efecto nocivo; y 5°—EI derecho del Estado riberefio de autorizar, ¥ participar en toda actividad de investigacin cientitica que se “ique en la zona maritima sometida a su soberania o jurisdiccién. Gicha oportunidad, el Pert reafirmé que la libertad de navegacién no implicaba renuncia al ejercicio pleno de los derechos del de conformidad con la Declaracién de Santiago de 1952. 1a Declaracién de Santo Domingo, aprobada en junio de 1972, % Conferencia Especializada de los paises del Caribe, distingue los de mar territorial (respecto del cual expresa que la fijacion Ss anchura debe ser objeto de un acuerdo internacional, preferen- de ambito mundial) y mar patrimonial (zona adyacente al Sssitorial y en la que el Estado riberefio ejerce soberania sobre Ssursos naturales). La Declaracién expresa que la fijacién de la Gel mar patrimonial debe ser objeto de un acuerdo interna. *- Preferentemente de ambito mundial, y que la suma de dicha ¥ 12 del mar territorial teniendo en cuenta las circunstancias z no deberé exceder en total de 200 millas nduticas. Res- = I parte de Ia plataforma continental que se halla cubierta = == patrimonial, opta por que se aplique el régimen juridico — 66 — previsto para dicho mar. El aspecto més positive de la Declaracién de Santo Domingo es que con ella el principio de las 200 millas es reconocido, aunque con variedad, por todos Ios paises de América Latina, con excepeiéa de Cuba, que no participé en la reunién, pero que también ha manifestado su apoyo mediante declaraciones bilate- rales. Durante las dos wltimas décadas, Corea del Sur establecié 200 millas para Ja pesca y 12 para el mar territorial. Ceilin, India y Pakistén sefialaron 100 millas para la conservacién de pesquerias. Sierra Leona ha adoptado las 200 millas como limite de su mar te- rritorial; Guinea 130 millas, Gabén 100 millas y Mauritania y Nigeria 30 millas. En 1970 el Canadé establecién una zona de 100 millas para prevenir la contaminacién en el Artico, e Islandia acaba de fijar 50 millas como limite de pesca, Lentamente se va imponiendo a la conciencia jurfdica del mundo la solidez de nuestra doctrina, dado que ella responde a una necesidad probada y en la extensién razonable. Al celebrarse el vigésimo quinto aniversario del decreto que establecié 1a zona de soberania y jurisdic- ci6n, extendiendo e! dominio del Estado peruano en més de 600,000 kilémetros cuadrados, es justificado el homenaje que el Colegio dé Abogados de Lima tributa al gobernante que tomé Ia hisiérica deci- sién, asi como al Ministerio que la refrend6. El Presidente Bustaman- te y Rivero tuvo el acierto de prever el desarrollo que aseguraba a la explotacién de nuestros recursos marinos, asi como la firmeza de pro- clamar un derecho fundamental aunque de enunciado nuevo. Bl Can- ciller Enrique Garcia Sayan, colaborador inspirado, secundé hibil- mente la decisién gubernativa. Ambos juristas dieron una fructuosa afirmacion de patriotismo y han publicado estudios en defensa de la doctrina, con lucidez y perseverancia que acrecienta e! mérito de su actitud original. —Fundamento de nuestro dominio maritimo Como afirmé el profesor Gidel, 1a expresién “libertad de los mares” puede ser clasificada entre aquellas ideas que se producen en la frontera del derecho y la politica, Lo esencial del concepto es ek “jus comunicationis”, o sea el derecho humano a Ja comunicacién y al comercio con sus semejantes, siendo secundario el derecho de pesca, Desde que se fijé el concepto de mar territorial, éste ha tenido = re Ja naturaleza de una zona necesaria para la defensa y la vida del Es- tado. Su anchura fue siempre establecida de modo unilateral por ca- da Estado. Existe en muchos paises la tendencia a que el mar terti- torial, en rigor, no exceda de las 12 millas, que no enerva la tesis perua- na de zona maritima dominial y de soberania, puesto que no se funda en Ia exigencia de defensa sino en el derecho de conservacién y fija una extensién razonable, de necesidad probada. Confirmando el aserto de Thering de que el derecho sigue al inte- rés, las Proclamas del Presidente Truman crearon nuevas realidades en el derecho del mar. Impusieron jurisdiccién sobre una extensa zona de alta mar, ampliando considerablemente los derechos recono- cidos al Estado ribereito sobre la Hamada “zona contigua”. Se plan: te6, asi, un problema de naturaleza similar al que originaron més tarde as declaraciones de Chile, Peri y Ecuador. La nocién de zona contigua habia sostenido que la voz jurisdiccién tiene menor alcance que Ja palabra soberania, pues ésta expresa un concepto mas amplio y de alcance total, Pero, en igor, 1a nocién de jurisdiccién deriva de a soberania y consiste en gobernar o legislar en ejercicio de clla. La construcci6n jurfdica nacida en la conferencia de La Haya de 1930 y definida con las Proclamas de Truman, vino a dar a la palabra juris- diccién un sentido més restringido. A pesar de que la soberanfa, en el interior del pais, no es con- cepto matizable, en ciertas relaciones internacionales y con el propé- sito de justificar los derechos de control en una zona inds amplia para reprimir el contrabando y hacer cumplir los reglamentos de sanidad, se habja adoptado en las primeras décadas del siglo la nocién de zona contigua, como un area de competencia o jurisdiccién administrativa, sin vulnerar la libertad de la alta mar. Fue asi como nacié la figura de la soberania como un haz de competencia, de las cuales el Estado costero solamente ejercitaba una: la jurisdiccién. Tal como entrevié el propio Grocio, la libertad de pesca es un derecho distinto a la libertad de navegacién y no se ha desprendido de ella, Se funda en el interés del pueblo riberciio, siendo restringida en Ja medida de una razonable necesidad. En nuestra zona de sobe- rania maritima no se excluye de la pesca a los extranjeros. Simple- mente, se ejerce control para prevenir depredaciones y para asegurar el aprovechamiento que la vida del pais requiere. Actualmente, el derecho del mar no se basa en razones de seguridad, como las que inspiraron hace siglos Ja fijacién de una zona de mar territorial, sino Tal como hemos subra ‘Dominio Maritimo”, que Publicamos en Editor: Lame distinguir entre libertad de ane 8: Ja nueva tendencia, ef primer Principio no "sure b) Las @8uas jurisdiccionales: En relacién al dominio sobre las 200 miilas, se emp ean de Preferencia Jas expresiones “aguas jurisdic minar Ta relaci6n jurfdica que Wineula al territorio tanto el mar adya- Suanto al espacio agreo rige la ley 15720, que dec ara Ia soberania exclusiva sobre el respectivo espacio dgreo, con libertad de sobrevuelo, Las principales razones en ie Se basa el Peri para haber este, gica de nuestro litoral ayuda « balancear la alimentaciin de los ha- bitamtes de la Costa, que Adeeut® @n el pescado una fuente de Proteinas indispensables, Ademés, es la compensacién natural a ta — 69 — aridez desértica de nuestra Costa que tiene esa calidad precisamente por efecto de la Corriente Peruana de Humboldt, base de nuestra gueza ictiolégica. Dicha corriente nos perjudica al impedir las preci- pitaciones pluviales propias de la latitud de nuestro tertitorio. De o:ro lado, la riqueza en peces es Ia base de una importante industria, cue provee al pais con un tercio del ingreso total de divisas, esencial para costear los bienes de capital exigidos para el desarrollo. Si ella se viera privada de materia prima por Ia uti izacién de métodos depre- datorios, decaeria con fuerte desmedro de la economia peruana. 29 Por efecto de la constitucién geolégica de nuestra Costa, la plataforma continental es exigua, La anchura de las aguas supraya- cen‘es resultaria ittisorio para la proteccién de nuestros intereses, que son vitales. 3° Desde un punto de vista biolégico, se ha demostrado cienti- Ecamente que los materiales procedentes de la erosién del territorio contribuyen a la formacién del plancton, alimento de los peces peque- os que hacen de las aguas adyacente a nuestro litoral y las aguas ma- deca maritima. La unidad biolégica entre el litoral y las aguas ma~ rnas adyacente constituye un complejo, un “bioma” que vincula los Estados riberefios con los mares que bafian sus costas. 49 Desde un punto de vista geogréfico, es interesante tener en czzata la posicién de los paises en relacién a las aguas que bafian sus eostas, pues ello permite que se fije una zona de dominio maritimo més o menos extensa. Asi, mientras que en Europa, por encontrarse x corfa de los paises frente a mares cerrados, se establecen para esca zonas poco extensas, a fin de evitar la interferencia de dere- hos. en América los paises dan frente a océanos abiertos, lo que hace sazonables las demarcaciones amplias fijadas en América del Norte y == América del Sur. La Convencién de Ginebra sobre Mar Territorial y Zona Conti- probada en 1958 y que entré en vigor en 1964, establece 12 como anchura maxima para el conjunto de zona contigua y mar al. Desde luego, ella no obliga sino a los Estados que Ja han © que han adherido, cuyo niimero total era 41 hasta julio Importa subrayar que la mencionada Convencién no cons- costumbre internacional, por més que algunos juristas aspiren a — 7 — convent ecOnsiderada como “lege ferenda”, o sea como tendencia a convertirse en ley positiva universal. Como aproximacién muy tenue 8 la doctrina peruana, cabe mencionar lov arts. oy y 7° de la Conven- cin sobre Pesca y Conservacién de los Recursos Vivos de la Alta Mar, aprobada en Ginebra en la misma fecha ¥ con entrada en vigor és especial” que tiene el Estado riberefio en el mantenimiento de la Productividad de los TeCUrsos Vivos en cualquier parte de la alta mar Shoes titles Para convenir en. que el Estado costere ejerza tal juris- dicci6n y control. Tanto més que es el nico pais que se encuentra 6—Plataforma continental y fondos marinos El concepto de plataforma continental, 9 borde sumergido del continente, se expresa también por las locuciones “z6calo continental” © “plataforma submarina”. Alcanz6 importancia universal desde 1945, Cent de las Proclamas del Presidente Truman. Be Argentina, pais —i1— Sudrez, que ya en 1918 Puso en relieve el derecho del pueblo riberefio a la riqueza ictiolégica existente més alli de su mar territorial. En 1942, al celebrarse el convenio entre Venezuela y Gran Bre- fafa relativo al Golfo de Paria, se mencioné por primera vez en las relaciones oficiales un “Area submarina”, sobre la cual se reconocian “derechos de soberania o de control” hasta un ancho de 35 millas fuera del mar territorial. La atencién mundial principi6 a enfocar una nueva realidad morfolégica y su pertinente régimen juridico: ei de la plataforma submarina. Los continentes estén rodeados de una meseta o rellano subma- sino, de pendiente escasa Y constante. Dicha plataforma es de an- chura sumamente variable en cada regién asi como dentro de la zona adyacente a cada pais. Comprende desde la linea de la baja marea fasta que se inicia un abrupto cambio de inclinacién que sefiala el somienzo del talud, al terminar el cual la pendiente se precipita hacia ai abismo. Es una zona de interés especial, por los yacimientos pe- “roliferos y por los depésitos de sustancias minerales, asi como por la sigueza pesquera de las agua subrayacente, denominadas “aguas epi- _ Sentinentales”. Hacia los 200 metros de profundidad deja de penetrar © luz solar y cambia el “habitat” de las especies, Los sondeos ultrasénicos y las exploraciones submarinas han Permitido reconocer que Ia plataforma continental es tan accidentada ‘emo los continentes emergidos, con los cuales guarda relacién geo- ‘Sica. En su formacién han intervenido acciones tecténicas, asi como Ss incidencias del oleaje y la aportacion de sedimentos. Se estima Jas plataformas continentales representan entre un 5% y un 7% Ja superficie del globo. Su anchura es grande frente a la costa i de América del Norte, en donde se extiende a centenares de Ls cfectividad de la ocupacién y el aprovechamiento de la plata- Ban de ser apreciados en relacién con el grado en que sean po- segiin la naturaleza de la regién. A diferencia del lecho y de las aguas jurisdiccionales, los cuales constituyen parte in- del territorio, el suelo y el subsuelo del alta mar carecen == régimen definido. EI Per ha reiterado su dominio sobre el ¥ subsuelo de toda la zona de 200 millas por medio de la Ley Peasleo de 1952, asi como sobre el suelo y subsuelo del mar, el Por la Ley General de Mineria de 1971, La plataforma continental constituye la extensién natural del te- tritorio del Estado, Del punto de vista juridico, Puede comenzar en el limite exterior de] mar Jutisdiccional, Pero del punto de vista mor- fol6gico y Beolégico se inicia en Ta linea de ta baja marea. Bp el caso del Peri, si aplicamos la isobata de 200 metros, ef z6calo o pla- taforma que Prolonga nuestro territorio es exiguo y muy irregular. Al extremo Norte, es Prdcticamente inexistente. En el sector frontero de pimentel a Huarmey tiene su anchura maxima, 60 millas, que se re- ducen a 40 frente al Callao, La plataforma contintia estrechdndose hasta desaparecer entre os 14 ¥ 16 grados de latitud sur, 0 sea a Partir de la bahia Independencia ¥ hasta Atico. Reaparece Juego frente a las costas de Camané, Islay, Moquegua y Tacna, con una anchura que en ciertos sectores ‘no alcanza las 17 millas, En reciente estudio sobre “La Doctrina Peruana de las 200 mi- las”, el ex Presidente Bustamante y Rivero indica que, de acuerdo al cuadro de mediciones consignadas en la obra de Schweiger, la pla- ta forma correspondiente al nivel isobatico de 4,000 metros es de una anchura promedio de 150 km. Dicha observacién se vincula con uno de los Principios bésicos Proclamados por la Declaracién de Mon- tevideo sobre el derecho del mar, en mayo de 1970 y suscrita por los meve paises que Participan del régimen cabal de jas 200 millas, Tal principio es el de “explotar, Conservar y explotar Jos recursos na- turales del suelo y del subsuelo de los fondos marinos, hasta un Ii mite donde e] Estado riberefio ejerza su jurisdiccién sobre el mar”, 1o que significa que la plataforma ¥ los fondos marinos son naciona. les, cuando menos, en la anchura que las aguas, En la Conferencia Especializada sobre Problemas del Mar, rea- lizada hace meses en Santo Domingo, con la participacién de Bar- bados, Colombia, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Guyanas, Haiti, Honduras, Jamaica, México, Nicaragua, Panamé, Repiblica Dominicana, Trinidad-Tobago y Venezuela, la Declaraci6n aprobada Por los quince paises riberefios del Caribe califica de obsoleta la pro- fundidad de 200 metros que se sefialé en Ginebra, Las necesidades == el mar patrimonial se deber4 aplicar el régimen juridico previsto para dicho mar y que en Io que respecta ala parte que excede del mar patrimonial se habré de aplicar “el régimen establecido para la plataforma continental por el derecho internacional”, Se declard, tam- bién, que los fondos marinos y sus recursos, més all del mar patri- monial y de la plataforma continental no cubierta por éste, son pa- trimonio comin de Ja humanidad, de acuerdo con la resolucién 2749 de la Asamblea de Naciones Unidas, adoptada el 17 de setiembre de 1970. La iniciativa de Malta, formulada en las Naciones Unidas el afio 1967, entrafia la necesidad de establecer por acuerdo interna- cional el régimen al que quedarén sometidos los fondos marinos y cocednicos situados mds alld de los limites de la jurisdiccién nacional, Obviamente, ello supone examinar cudles son los limites exteriores de las regiones designadas como fondo del mar, o sea, en otras palabras, cules son los bordes de las plataformas y fondos situados bajo aguas de jurisdiccién nacional. En los fondos marinos peldgicos, entre mil y cinco mil metros aproximadamente, existen depésitos ingentes de manganeso, de hie- to y de otros minerales, en forma de nédulos de diimetro peque- Go. Si bien’ los métodos para extraerlo se hallan en Ja fase de expe- rimentacién, dada la magnitud de los obstaculos y Io aleatorio de una expotacién econémica, es razonable la preocupacién internacional pa~ ra establecer un régimen juridico y una autoridad mundial. Es insuficiente el articulo primero de la Convencién de Gine- ‘bra sobre plataforma continental, el cual emplea un doble criterio para definirla: e] de la profundidad de 200 metros y el de la posi- bilidad de expotacién de los recursos naturales. Aparte de que Ja smencionada Convencién apoyada por las grandes potencias, no obli- 2 sino a los paises que Ja han ratificado 0 que hayan adherido- a lls, es de advertir que Ja fijacién de un régimen internacional uni- forme puede prestarse para encubrir otro propésito, cual es el de re- Gecir las zonas de jurisdiccién nacionales. Es por ello que los paises él tercer mundo contemplan una estrategia consertada. Felizmente, la accién ininterrumpida de la Cancilleria y la vigi- Seacia que ejerce nuestra Marina de Guerra han permitido crear una sedimentaci6n de hechos favorables. La constante actividad de sesstras embarcaciones pesqueras y de més de un centenar de fé- Seicas de harina de pescado hacen de nuestro pais el primer produc- —4 ‘or del mundo, tanto en pesca como en industrializacion de Ia rique- za ictiol6gica, Ello constituye un hecho macizo en abono de la ra- Z6n que nos asiste, Se cierne un nuevo peligro: la Conferencia mundial convocada 1974, WO que logremos hacer respetar la pluralidad de regimenes y el dere- cho fundamental de conservacién, Tecusando las presiones de ambas ‘superpotencias, SESION SOLEMNE CONMEMORATIVA EN LA MUNICIPALIDAD DE LIMA —16 de Agosto de 1972 PALABRAS DEL, ALCALDE DE LIMA Ing. EDUARDO. DIBOS CHAPUIS Hay cusstiones en que se asumen diferentes Posiciones y acti- tudes 0 se expresan opiniones y pareceres diversos. Por eso en mu- ¥ Ja formulacién de criticas, que Permiten clarificar nuestto pensa- miento y ‘nuestra accién complementindola con ¢] Pensamiento ajeno. Pocas veces, sin embargo, existen actitudes y critetios en que hay unanimidad y concordancia completa en las ideas o en las ac- Clones. Tal es el caso de uno de los mas importantes hechos en Ja vida del pafs, que fue la proclamacion contenida en el Decreto Su- Premo 781 del 19 de Agosto de 1947, que extendié el dominio mari- timo del Peré hasta las 200 millas. Tenemos también Ja conviccién general de que la defensa de intereses del Per y de nuestro pueblo, Las acciones que se han tomado Para ocupar primero ese nuevo ‘etritorio nacional y luego para explotarlo, han sido continuas y cons. ‘antes durante 25 afios, a través de diversos Tegimenes y con respaldo a pleno y unénime de Ia ciudadania, de las instituciones, de tos empre- satios y de los trabajadores. Por eso es que podemos afirmar que en el tiltimo cuarto de siglo se ha creado una conciencia maritima en el Perd de que careciamos antes, aunque un peruano visionario y realizador como fué el Presidente Castilla se propuso formarla un siglo. Debemos reconacer que después de él una pléyade de la civilidad y de la fuerza armada aspiraron a fortalecer nuestra Marina de Gue- tra y Mercante, para defender un extenso litoral_y servir nuestro transporte maritimo. El Estado desde hace 25 afios ha trabajado arduamente por imponer la doctrina de las 200 millas por medio de su Ministro de Relaciones Exteriores, cuya persistente accién ha hecho triunfar la ‘esis peruana en los medios internacionales; el Estado también por intermedio del Ministerio de Marina ha logrado ocupar en forma efectiva la nueva extensién de las 200 millas del mar peruano yla ba defendido en todos los casos en que la soberania maritima ha si- ¢o violada o amenazada. Por ultimo, ¢l nuevo Ministerio de Pes- queria ha culminado el proceso con programas de comercializacién, de creacién de la infraestructura para la pesca, de fomento de la Pesca de consumo y de estimulo al cambio de la dieta alimenticia tradicional hacia el pescado, La accién nacional de proteccién de nuestro mar ampliado, ha eeacordado con la defensa continental americana y la politica de ex- plotecién industria de la pesquerfa, no solamente ha cumplido un etivo nacional sino también ha contribuido al esfuerzo interna- Seaai para resolver el problema mundial de escasez de alimentos, La ciudadanfa que tiene su mas auténtica representacién en los Monicipios y en las instituciones gremiales, ha desarrollado una ace sea cjemplar por intermedio de Ios empresarios, de los trabajadores & mar, de los consumidores y de las asociaciones que agrupan a ‘es indusiriales, comerciantes, tfabajadores y vecinos. to el sector pitblico como el sector privado, en una forma 42, han actuado tan positivamente que ha podido crearse en © Plazo Ja gran industria de la pesqueria, lo que ha permi- Per colocarse en la condicién de primera potencia pesquera = suado. Ello ha dado lugar a que aumente considerablemente el sacional con un mayor ndmero de ocupaciones bien remue Para los peruanos; y por iltimo, ha mejotado la dieta del con. — 76 — sumidor con un producto de alto valor alimenticio como es el pesca- do, lo que a su'vez ahorra divisas que tendrian que emplearse en la importacién de alimentos. En funcién del efecto multiplicador de las inversiones en la ao- tividad pesquera, se ha estimulado con ellas a las industrias manu. factureras de bienes no durables y a las de bienes de capital como las de fabricacién de lanchas pesqueras, equipos de transporte, instala- ciones de conservacién y congelacién y equipos para la manufactura de harina de pescado. - Hemos abierto pues una nueva frontera que estamos explotan- do y defendiendo con demuedo y conviccién patriética. No hay un solo peruano que pueda discrepar de esta conciencia nacionalista y creadora, que ha desarrollado una nueva fuente de tiqueza para be- neficio del pueblo peruano y de la comunidad internacional. La pesca es otra de las grandes riquezas que ha aparecido en 2! Perti, como en otras épocas tuvimos el guano, el caucho o los mine- rales, Esas riquezas beneficiaron en su oportunidad a muy pocos pe- Tuanos y més bien fueron aprovechadas por el capitalismo extranje- to bajo la forma de explotacién colonial y bajo la dependencia de in- tereses fordneos. Hoy dia el petréleo y Ja nueva minexfa también nos traen una esperanza y una nueva expectativa para el Peri, que junto con la Pesquerfa deben contribuir a iniciar una nueva etapa de auténtico desarrollo nacional, en beneficio exclusivo del pats, respetando la so- berania y Ia dignidad del Pert. Luego de que hemos cumplido 150 afios de independencia poli- tica y que iniciamos nuestra liberacién econémica, nos felicitamos Porque podemos depender mas en nuestras propias fuerzas y poten- cialidades, que nos hardin alcanzar una verdadera emancipacién eco- némica y social. En menos de 20 aiios el Pera se ha convertido en cl primer productor mundial de harina de pescado y actualmente el Pais est4 creando una fuerte infraestructura para la pesca de consu- mo y su distribucién a nivel nacional. Dentro de un esquema general de desarrollo p'anificado, juegan un rol importante el gran centro dindmico del pais que es nuestra capital y el Gobierno local constituido por el Consejo Provincial de Lima que actiia como proyecto piloto de la reforma municipal en todo el pais. Por eso es que en este momento trascendental para la historia de =o la sociedad peruana, el Consejo Provincial de Lima asume la repre- sentacién de los Municipios de la Repiibica y en nombre de todos ellos ha decidido realizar esta ceremonia, para rendir homenaje en una fecha tan fausta a quienes iniciaron las conquista del mar para los peruanos y a quienes prosiguieron como Ministros de Relaciones Exteriores y Marina, la defensa de muestra soberanfa maritima de 200 millas y desarrollo en esa zona nuestro gran imperio del mar. El Consejo distingue también a quienes participaron anénimamente Ja gesta de creacién de Ja cuarta regi6n natural del pais. El Consejo de la Orden del Mérito Municipal ha acordado en consecuencias conferir sus més altas condecoraciones de Gran Cruz y Gran Oficial, a quienes en representacién de! Estado dieron x: miento a la nueva docirina peruana. Ellos son el doctor José Luis Bustamante y Rivero, Presidente de 1a Repiblica de 1945 a 1948 y al doctor Enrique Garefa Sayan, Canciller de esa época. Con ‘profunda satisfaccién como Gran Maestre de la Orden, voy a impo- ‘sex las condecoraciones respectivas a tan ilustres ciudadanos. En reconocimiento a otra parte del sector piblico, tendré el ho- de imponer en esta especial oportunidad, 1a condecoracién en el de Gran Ofical, anteriormente conferida al sefior General de Javier Tantaleén Vanini, Ministro de Pesqueria. Por altimo que se ha conferido en forma péstuma la condecoracién de ‘Orden del Mérito Municipal, en el grado de Gran Oficial, al que gan promotor y creador de nuestra industria pesquéra. El he- de no estar entre nosotros Luis Banchero Rossi, me permite, sin = expresar algunas sinceras palabras de reconocimiento a la labor que él realizé en bien de la patria y que podrian, de ‘manera, haber sido interpretadas como para satisfacer una va- Su vida corta y las fabulosas realizaciones que el hizo en po- desde cuando salié de su Provincia hasta que se encumbri -altisima jerarquia del poder econémico, francamente cautivan ién y la admiracién del comin de las gentes. Parecerén las acciones que él emprendié y los resultados que alcanzé ‘exis uno de sus proyectos. Por eso se le considerara como ar- para valorar a los nuevos hombres de accién que tanto ne- Ess Banchero Rossi pertenecié a una generacién que tuvo como ‘E== = como propésito de accién el progreso del pais y el cambio “gessscio que requerimos para que el Peri salga adelante. Tuve la =o 9925 chortunidad de trabajar muy cerca de é1 Y Por eso soy testigo de excepcién, de que en 61 no tuvieron cabida los intereses mezquinos Sino tinicamente todos los atributos del empresario auténtico que fué: dedicacion al trabajo, una con bein audaz y una aspiracién defini. a conseguir logros inmediatos on fodos sus propésitos construc- tivos. La pérdida de Luis Banchers Rossi es realmente irreparable. Es ampliamente justificado por eso que Ta ciudad de Lima le otorgue esta condecoracién péstuma No quiero tocar 1a modestia del doctor José Luis Bustamante y Rivero con un clogio que seria merecido y que en realidad no lo ne~ cesita porque todo el mundo reconoce en su persona Jas altas virtu- des del estadista, del jurista y det hombre de pensamiento. Pero Me” Tsistit @ la tentacién de citar una brillante pagina de su “Mensaje al Pert: “El titulo que invoco para enviar este mensaje no es el de un _ dosmatizante presuntuoso: es el titulo impregnado de dramatismno ‘de quien ha palpado —desde ia Presidencia de la Repiiblica—— tag jansiedades de un pueblo y las Jimitaciones de un Gobierno, de quien sabe cuan tremendo es el ctimulo de nuestras necesidades y Guan inmenso acopio de esfuerzo ex menester para superatlas; pe- ‘dignamente humana. Hace falta Para ello un golpe de timén: ra. adical, valeroso, sactiticado, Yo Se que son muchos, que son in. “Contables los peruanos limpios gue en Io intimo de su ser anhelan usse viraje. No queda sino Waducit en obra el anhelo, Hay que “sentir el deber de actuar”. ees Este mensaje dirigido a los peruanos en 1955, no ha perdido vi- gencia ni actualidad y al citarlo queremos expresar nuestra adhesion no solamente a su autor el doctor José Luis Bustamante y Rivero sino también a todos los ciudadanos de buena voluntad que en esta hora crucial para el Peré, anhelan el advenimiento de una auténtica sociedad peruana, justa, libre y soberana, por ¢l aprovechamiento del gran potencial de nuestra riqueza natural y de nuestras capacida- des humanas, como lo ha demostrado el pais al implementar la doc- ‘rina pervana de las 200 millas y convertirlas en wna grandiosa y palpitante realidad. ION SOLEMNE EN LA MUNICIPALIDAD DE AREQUIPA —16 de Octubre de 1972— DISCURSO DE ORDEN DEL SENOR ARTURO URIA WENDORFF, INSPECTOR DE CULTURA, El Honorable Concejo Provincial de Arequipa, en nombre del pueblo que representa, me ha concedido la distincién y grave bilidad de presentar sus palabras de homenaje a su muy ilustre doctor José Luis Bustamante y Rivero, con motivo de haberse io el 19 de Agosto witimo el 25% Aniversario del hist6- Decreto Supremo N° 781 que extendi6 la soberania y jurisdic de nuestro mar territorial hasta las 200 millas, expedido siendo Constitucional de la Repiblica y refrendado por el Dr. Garcia Sayén, como Ministro de Relaciones Exteriores. Le profunda significacién y trascendencia de tan hist6rico De- sadica en que el Per, gracias a la visién de sus hombres mas ¥ representativos, sentara las bases de los derechos irrenun- gue tienen los pueblos de defender sus riquezas naturales, co- sme afirmacién de su conciencia nacionalista y libertaria al ase- s= porvenir soberano y justiciero. Le extraordinaria vision del Dr. José Luis Bustamante y Rivero, ‘ESssi= no sélo en funcién del presente sino también del futuro, asimismo, su consumada versacién juridica en el Derecho “Geesnssonel Publico, creando los nuevos principios de una doctrina — 80s ave suemia ya con la adhesién de varios paises latinoamericanos co- mo Ecuador, Chile, Argentina y Brasil. Esta doctrina al abrirse ca- mino, dado el proceso de nuevas realidades Socio-econémicas, tiene Ja adhesién amplia y valiente de China Comunista que la reconoce como un derecho de nuestro pueblo, EL genio juridico de los doctores José Luis Bustamante y Rivero y Enrique Garcia Sayén, ha abierto amplios horizontes a los pueblos oprimidos del Tercer Mundo que lucha por su liberacién del despotis~ mo econémico de los imperialismos, al dotarlos de efectivos instru- mentos juridicos que los capacita en el proceso de su independencia, Este aporte, de tan honda Tesonancia hist6rica, es una leccién y un timbre de honor para el Pera y es Arequipa de tan ricas tradiciones jurfdicas y libertarias, que hoy y siempre debe sentirse profundamen- fe orgullosa que de su seno haya emergido tan recia personalidad de capacidad juridica y moral al servicio incondicional de su pueblo, En estas circunstancias no podemos olvidar, que en el mundo ahora mismo existen casi dos mil millones de hombres, mujeres y nifios consumidos por el hambre y 1a miseria, y que el Pera y muestra Are- quipa, en la figura del Dr. José Luis Bustamante y Rivero, y en la del Dr. Enrique Garefa Sayén, les han dado las pautas de lo que es capaz tun pueblo, cuando adquiere conciencia de su destino, para independi- zarse del asfixiante imperialismo econémico de los pueblos ricos, que siempre han querido y quieren perpetuar la teoria de la “libertad de los mares”, por convenir asi a sus egoistas y nefandos intereses, La posicién doctrinaria peruana de las 200 millas, como un de- Fecho de su pueblo en la defensa de sus riquezas y de su mar, cada dia va adquiriendo mayor prestigio y categoria en todos los pueblos de América, Asia y Africa, porque, sin hugar a dudas, la obra de la Nberacién mundial ha Hegado ya, a todos los Pueblos oprimidos del mundo, La doctrina peruana sobre las 200 millas ha conseguido ya éxitos notables en el campo del Derecho como aquellos que se contienen en la “Declaracién sobre la Zona Maritima de Santiago”, la del Congreso de Jurisconsultos de 1956 y sobre todo en la Resolucién denominada Principios de México Sobre el Régimen Juridico del Mar, que recono- cen el principio que le asiste a “cada Estado de fijar su mar territo. tial hasta limites razonables, atendiendo a factores geogrdficos, geo- légicos y biolégicos, asi como a las necesidades econémicas de su Poblacién y a su seguridad y defensa” =e ‘Tenemos pues que el histérico Decreto Supremo 781 ha signifi- cado el derecho de nuestro pueblo a vivir mejor, y &s asi que al am= paro de ese derecho se ha multiplicado la flota pesquera nacional y sus complejos indusrtiales. FI Pais ha ido tomando clara conciencia de sus derechos maritimos, conciencia que se ha traducido en Ja crea- cién del Ministerio de Pesqueria, que tiene ya planificada la futura ocupacién total de las 200 millas con una Flota que ha de reportar jnmensos beneficios a la economia Nacional. Gracias a la clarividencia de los doctores José Luis Bustamante y Rivero y Enrique Garcia Sayin, como la del ilustre Gabinete que los acompaiié al promulgarse el trascendental Decreto que comentamos, ha sido posible que nuestro actual Gobierno Revolucionario de la Fuerza Armada, puntualice en el primer considerando de la Ley Ge- neral de Pesqueria: “Que ¢s politica del Gobierno Revolucionario alcanzar en el mas breve plazo, el méximo desarrollo de la pesqueria ‘nacional, compatible con el principio de la explotacién racional de Jos recursos hidrobiolégicos de nuestro mar jurisdiccional hasta las 200 millas y las aguas continentales del Pais, a fin de obtener la ele- vacién de los indices nutricionales del nivel de vida del pueblo pe- ruano”. ‘No cabe duda alguna en que orgullosos y alborozados de hondo patriotismo rendimos homenaje al iustre jurista arequipefio Dr. José Luis Bustamante y Rivero, Ex-Presidente Constitucional de la Repi- blica y Ex-Presidente de la Corte Internacional de Justicia de la Haya, y al Dr. Enrique Garcia Sayin, notable jurisconsulto que ha partici- pado en miltiples certimenes internacionales y desempefiado cargos de la mis alta responsabilidad intelectual, como el de Secretario Ge- neral de la Comisién Permanente del Pacifico Sur y la de Presidente de la Reunién Latinoamericana sobre Aspectos del Derecho del Mar, realizada en Lima en 1970, también hacemos extensivo nuestro reco- nocimiento de homenaje a la Armada Nacional que siempre supo ve.ar por la soberania de nuestro mar territorial, dando pruebas de su abnegado patriotismo y lealtad a una causa justa. Tampoco podemos olvidar, en estos sagrados instantes en que nuestras conciencias vibran de patriotismo, a todos los Gobiernos anteriores y al actual Gobier- ng Revolucionario de la Fuerza Armada, porque todos ellos, sin excep- cién alguna, hicieron valer con decisién y patriotismo 1a soberania de nuestro mar territorial. Sedior doctor José Luis Bustamante y Rivero, la obra que habéis =M= realizado como Mandatario de 1a Reptblica, jurista, Politico e Inte- lectual es miltiple ¥ frascendente; vuestra obra como maestro y escri- tor invarjablemente hha sido elevada y Profunda, porque ella esi insu- flada de espititu democrético y humanista; vuestra obra jurfdica, por estar dentro de Ia rica tradicién arequipefia, es un exponente mds de Ia capacidad creativa y hondamente reflexiva que tanto os distingue; Por todo ello y mucho més, recibid el jubiloso Y patridtico reconoci- miento de esta Arequipa que tan bellamente habéis cantado en inspira- dos y espirituales versos, y que hoy, por intermedio del sefior Alcalde, José Luis Velarde Soto, os hard entrega de una Tarjeta de Oro, como expresion de su auténtica gratitud y reconocimiento a Yuestras acriso- ladas virtudes patriéticas Y méritos intelectuales, Sefior Dr. Enrique Garcia Sayén, Arequipa, siempre justiciera Por ser revolucionaria, también os entregara, por manos del sefior Alcalde, una Tarjeta de Plata, como testimonio de su gratitud a quién fupo, con Patriotismo y abnegacién, velar pot los derechos del pue- blo peruano a la soberania de su mar territorial; Arequipa, distingui- disimo doctor Enrique Garcia Sayan, conove bien vuestra briliante trayectoria civica y juridica, como del coraje moral ¢ intelectual que en todo momento habéis desplegado, a nivel nacional © internacional, en Ia sustentacién Y defensa de la doctrina Peruana de Jas 200 millas; Por ello y por lo mucho que atin la Patria espera de vuestro patriotismo Y capacidad, recibid este Homenaje seneillo, pero de profunda signi- ficacién patristica, como el més vibrante y fraternal exponente del incorruptible espiritu civico de este Pueblo, DISCURSO DEL ALCALDE DE AREQUIPA SENOR JOSE LUIS VELARDE SOTO Sefior Prefecto del Departamento, Distinguidas Autoridades, Sefioras y Sefiores. Dr. José Luis Bustamante y Rivero. Dr. Enrique Garefa Sayén, Habiendo vibrado la Nacién el dia 19 de Agosto timo, con Verdadera emocién civica, al recordar que, hace 25 aiios, vuestro pro- bo y patridtico Gobierno, expidié el trascendental Decreto Supremo — 33 — N° 781, sobre ampliacion y defensa de nuestro mar territorial, Are- quipa, vuestra tierra, tan presente siempre en vuestra mente y en vuestro corazén, tenia que haceros una especial demostracién de sus sentimientos, y a esto se debe, ilustre Ex-Presidente Constitucional de la Republica, Dr. José Luis Bustamante y Rivero, que su Consejo Municipal, como personero y mandatario suyo, os invitara a su seno, y que, ahora, yo, como Alcalde de la Ciudad, os diga, confundido con los elementos representativos de todas nuestras instituciones y actividades sociales, cudnto os queremos, respetamos y admiramos. El Decreto Supremo de 1° de Agosto de 1947, que celebramos alborozados, es hoy, famoso no sélo en el Peri y América, sino en el Mundo entero; y hay sobrada razén para que asi sea, si se con- sidera el momento en que se expidié y la importancia, cada vez més creciente, que ha ido teniendo, y la que alcanzard en el porvenir. Tan trascendental declaracién produjo, como era de esperarse, verdadera conmocién dentro del ambito de los paises interesados en mantener el privilegio que, indebidamente, habian venido gozando, a la vez que adhesiones solidarias de paises americanos que como Chie y Ecuador, veian en la nueva doctrina, lanzada por el Perd, una preciosa salvaguarda de ingentes intereses econémicos, En los 25 afios corridos desde entonces, bien sabemos cudn grandes han sido los frutos cosechados por el Perd, merced a tan sa- bio y patristico Decreto. Cémo se ha ido intensificando la extrac- cién y aprovechamiento de los recursos marinos dentro de las 200 millas proclamadas. Como han ido multiplicandose las bolicheras asi como las factorias y frabricas de pescado y cémo ha ido crecien- do el volumen de Ia pesca. Cémo los indices superaron todas las previsiones y traspasaron todos los records, el Perd se ha impuesto como el primer pais pesquero del Mundo, siendo de preveer que tam- bien pueda ser el primero en la extraccién de ciertos elementos de ri- submarina, cuando se explore, debidamente, el fondo de los A vos, Sefior Ex-Presidente Constitucional de la Reptblica, os pais que se hayan creado multiplicidad de nuevas fuentes de trabajo € industria y al Gobierno copioso caudal de im- ; divisas. Con vuestro célebre Decre‘o podria afirmarse, sin de exageracién, que habéis dado al Peré su cuarta zona geogré- , al realzar esta pagina vuestra, no podemos dejar de refe- — 84 — rirnos, Dr. Bustamante y Rivero, a los demés que hacen de vuestra vida y obra, una preciosa muestra de esclarecidas virtudes ciudadanas y piiblicas, Desde que pisésteis el colegio, hata que Hlegdsteis a la Presidencia de la Repitblica, sin que vos lo Pidiérais, y con el voto abrumador de la ciudadania, uno sélo ha sido el norte de vuestra accién y conducta: fer tespetuoso, desinterezado, sencillo y probo; y haber sabido po- ner siempre, y sin excepeién las privilegiadas Iuces de vuestro talento ¥ sabidurfa, al servicio de los més nobles ideales. Arequipa, que ama la verdad, Ia justicia y el respeto a Ia ley y al Derecho, como supremos valores humanos y de digna y clevada convivencia, os considera, Doctor Bustamante y Rivero, como uno de sus elementos mis representativos, porque vos representais, ca~ balmente y on grado sumo esos valores y porque los habéis sabido mostrar y defender con ejemplar puteza y sefiorio, sin que un sélo acto vuestro haya podido quebrar la verticalidad de esta Iinea, Si la Universidad de San Agustin os recuerda, con sobrada ra- 26n, como uno de sus més Preclaros maestros; si el Foro, os sefiaia como uno de sus miembros més brillantes Y sustantivos; si todas las Tntituciones, a las que habéis pertenecido, dentro de las cuales se cuen- a este Municipio, os tienen presente, como uno de sus miembros de honor; Arequipa toda, puede decirse, que reconforta con vuestras lec. ciones de civismo y que se enorgullece con vuestras virtudes. Dando cumplimiento al acuerdo del Municipio de Arequipa, os enirego a vos, Sr. Dr. José Luis Bustamante y Rivero y a vos, St. Dr. Enrique Garcfa Saydn, como autores del Decreto Supremo de 1° de Agosto de 1947, el Primero, en su condicién de Presidente Constitucional de 1a Repiiblica y el segundo, como distinguido y ta lentoso Ministro de Relaciones Exteriores y, a la vez, prestigioso y sapicnte jurista, estas tarjetas que simbolizan nuestro homenaje pa- tridtico y la expresién més efusiva de nuestro reconocimiento ciudadano, DERECHO DEL MAR OTROS DOCUMENTOS Continuando con Ia publicacién en nuestra Revista de los principales do- cumentos que interesan a Ja posicién peruana, insertamos a continuacién: I documento de trabajo del Vice Almirante Luis Edgardo Llosa, presentado a las reumiones sobre politica de los Estados Unidos frente al Pert, patrocina das por el Instituto Adlai Stevenson de Asuntos Internacionales, realizadas en Wingspread, Wisconsin (mayo de 1970) y en el que se hace la critica de un articulo de David C. Loring titulado “La disputa de las pesquerfas”, N— Decla. racién de Santo Domingo (9 junio 1972) formulada en la Conferencia de los Pafses del Caribe sobre los problemas del mar; y ITI— disertacién del Ministro de Relaciones Exteriores de Colombia, Alfredo Vasquez Cartizosa, ofrecida en la Academia Diplomética del Perd el 11 de junio de 1972. I CRITICA AL ARTICULO DE DAVID C. LORING SOBRE “LA DISPUTA DE LAS PESQUERIAS” Por Luis Edgardo Llosa * DOCUMENTO DE TRABAJO PREPARADO PARA EL GRUPO DE ESTUDIO DE LA POLITICA PERUANA I— Importancia del Articulo del sefior Loring, El articulo sobre “La disputa de las pesquerias”, preparado por el sefior David C. Loring *, con destino al Proyecto de la Politica Peruana, del Instituto de Asuntos Internacionales Adlai Stevenson, = nuestro juicio es un trabajo serio, objetivo y sobre todo valiente, ‘Vice almirante de la Armada Peruana (R), ex Ministro de RREE y de- ‘Seado a la Primera Conferencia sobre Derecho del mar, Ginebra 1958. 1, Publicado en el libro “Estados Unidos y Ia Revolucién Peruana” de Dens! A; Sharp, Buenos Aires 1972, Edit Sudamericana. (Véase la nota Siogréfica sobre este libro que aparece en el presente nimero dé la Révista), RG Puts al estudiar en profundidad las causas del conflicto que han per- judicado las relaciones entre Pera y Estados Unidos, el articulo revela, como si fuera el escalpelo de un cirujano, los errores de la politica exterior norteamericana, y los ilumina con una luz real, mostrando !as “soluciones” aplicadas en e! dltimo cuarto de siglo, que han crea. do una situacién muy dificial. En un perfodo tan prolongado, casi el que se necesita para for- mar una nueva generacién, hemos leido materiales acerca del tema pr mds de un centenar de trabajos publicados en diatios, revistas y libros, fruto de la labor de periodistas, escritores y otros profesiona les de 1a especialidad, y debemos confesar que nunca hallamos la cls. ‘dad, el espiritu objetivo y la sinceridad para reconocer los ertores de su propia patria (es decir, los del Departamento de Estado Norte. americano) que observamos en el trabajo del seior Loring, Podemos discrepar con algunos aspectos de su estudio, pero no Podemos negar que lo inspira el deseo sincero y racional de hallar Soluciones aceptabes para los gobiernos y para la opinién pablica, sumamente sensible, de ambas naciones, II.— Qué demuestra este Trabaje El estudio del sefior Loring tiene el mérito de demostrar los siguientes hechos: T.— Que la actitud intransigente de Estados Unidos a! opo- nerse @ la declaracién peruana que proclama la jurisdiccién y la so- beranfa exclusiva del Pert sobre la zona de 200 millas no responde, Contra Tos que afirma el propio gobierno nortcamericano, a una po. siciGn jurfdiea tradicional, pues existe un impresionante prontuario de trangresiones de las normas consuetudinarias inclufdas en las le. yes del derecho maritimo, y estas infracciones se cometieron toda vez que estuvieron comprometidos los intereses econémicos o la se- guridad militar de Estados Unidos. 2.— Que la necesidad de modificar el limite del mar territo- tial para proteger las freas pesqueras, o la necesidad de crear une jurisdiccién especial del estado costero sobre dicha rea pesquera, no ha sido simplemente una invencién peruana, ya que ha existido do hecho y de derecho, y en la mente y los actos de muchos estadistas, aa congresistas e intelectuales de Estados Unidos, y particularmente en ej espiritu de] Presidente Franklin Delano Roosevelt. 3.— Que, como Peri sostuvo siempre, fue precisamente la acci6n unilateral de Estados Unidos, realizada mediante las dos de- claraciones del presidente Truman en 1945, lo que inicié la reaccién en cadena de otros paises en favor de la modificacién de las normas y los conceptos del derecho matitimo, que ya no responde a los Progresos de la ciencia y la tecnologia, ni fundamentalmente a las necesidades de una nacién en proceso de desarrollo. 4.— Que la jurisdiecién pesquera y maritima de 12 millas que Estados Unidos afirmé mediante una declaracién unilateral en octu- bre de 1966, invocando razones que no difieren fundamentalmente de las que ahora invocan las naciones del Pacifico Sur, coloca a Es- tados Unidos en la misma posicién legal que ocupan dichos paises. 5.— Que la actitud de Estados Unidos, que se ha convertido ¢a lider de la oposicién a los nuevos principios y normas del derecho maritimo, por las razones mencionadas es inaceptable para Peri y Jos restantse paises latinoamericanos, que han negado la validez le- gal y moral de la posicién norteamericana, en vista de sus contra- dicciones con declaraciones y actos anteriores de Estados Unidos, (En efecto, de todo lo anterior se deduce que Estados Unidos se encuen- ‘a comprometido por sus actos anteriores), 6.— Que después de las declaraciones individuales peruana y shilena de 1947, y la Declaracién de Santiago de 1952, que crearon & zona maritima de 200 millas y el Sistema del Pacifico Sur, la ma- yoria de las naciones del Hemisferio Occidental que tienen costa ma- sitima han adoptado una legislacién similar, hecho que refuerza la Pesicién tomada por Pert, Chile, Ecuador y la Zona Maritima Re- Sonal, creada por estas tres naciones, 7.— Que, por consiguiente, es erréneo tratar de limitar la so- Sscién del problema a cualquier accién unilateral que Peri pueda sdoptar, en cuanto Ja cuestién ha asumido dimensiones continenta- Es A medida que pasa el tiempo, el problema cobra mas impulso, = modo que pronto atraerd la atencién de otras naciones del Ter == Mundo, que ahora estén comenzando a comprender Ja importan- Sz de los nuevos derechos de los estados costeros. 8.— Que las més dilatadas extensiones que algunas naciones Sen atribuido a su mar territorial, incluida la llamada zona de las 200 millas, responden indudab'emente a propésitos socio-econémicos — 8 més que politicos o militares, Por Consiguiente, si se reconoce el derecho del estado costero a Ia jurisdiccién exclusiva sobre las pes- Guetias y otros recursos naturales de su mar contiguo, no es necesa- tio modificar el ancho de este mar territorial; y la zona de Ja “alta libertad de navegacién y el uso libre del espacio aéteo, aspectos que fanto preocupan a Estados Unidos Y otras potencias navales. TI.— Los resultados de la Politica Norteamericana Al evaluar tos resultados de Ia politica de Estados Unidos fren- i 2 Pend (la politica de oposicién absoluta ¢ la teorfa de las 200 nillas y al reconocimiento de los derechos Preferenciales de los es- tados costeros) en relacién con la actitud do América Latina y el res- ‘o del mundo, debemos legar a Ia conclusién de que el efecto es ne- gativo. EI derecho de los estados costeros a fijar los limites de sus nis ‘errtoriales geogréticas y ecolégicas, Y con las necesidades y las responsabilidades emanadas de sus diferentes niveles de desarrollo, rect derecho que Estados Unidos ha procurado sx rechazado indi- Zectamente por la comunidad internacional de naciones. Con este fin, dadoe erent la aprobacién del mar territorial de tres millas, Es- tados Unidos apoyé tas dos conferencias de Ginebra, en 1958 y 1960, Estos esfuerzos fracasaron, El problema continué sin resolver, y se Agtegé otro factor irrita- = les de 1967, la Ley de Proteccién de los Pescadores de 1967, la Ley de Ventas Militares a Paises Extranjeros de 1968, la famosa Enmien- da Hickenlooper, y muchos otros proyectos que atin no tienen a apro- bacién legislativa, no s6lo fueron inttiles, sino también contraprodu- centes, La amenaza de aplicacién de la Enmicnda Hickenlooper, des- pués de la expropiacién de la IPC en el Pera, y la captura de un pes- quero norteamericano, que ademés fue multado, lev a los dos pat- ses al punto de ruptura de las relaciones diplométicas y determiné que Perti se volviese hacia el Este en busca de mercados que reem- plazan al norteamericano. En mayo de 1969, la aplicacién a Peri de la Ley de Ventas Miitares a Pafses Extranjeros, en relacién con la captura de un na- vio norteamericano, determiné Ia partida inmediata de las Misiones Militares de Estados Unidos, que habian trabajado en Pera desde 1923, afio en que lleg6 al pais la primera misi6n naval norteameri- cana (que fue también la primera de su tipo de América Latina). Mis tarde, cuando Estados Unidos intent6 aplicar un embargo econémico a Peri, para impedir que obtuviese ayuda exterior, la respuesta fue el reclamo de solidaridad continental, que adopt6 for- ma concreta en el “Acuerdo de Vifia del Mar”, aprobado en la reu- nién de nivel ministerial de la CECLA, en mayo de 1969, y que admitié, casi sin modificaciones, la Doctrina Peruana de Coopera- cién Internacional, formulada por ¢l Ministerio de Relaciones Exte- riores peruano. Este Acuerdo representa el m4s franco rechazo de las enmiendas Iegislativas mencionadas, pues establece el siguiente principio: ”De- be otorgarse la ayuda extranjera sin ningtin tipo de condicién que desnatura ice su propésito real y que, més atin, sea perjudicial para Ia dignidad y la soberania de las naciones, y determine consecucn- cias perjudiciales para el desarrollo econémico y social del pueblo”. Finalmente, como sefialamos antes, nuevas naciones se incorpo- taron a la lista del “Club de las 200 millas”, de hecho consolida- ron Ia cadena que protege los intereses maritimos de los paises de América del Sur. . Tal ha sido, en resumen, el resultado de una politica norteame- ricana hacia Peri que, es lamentable sefialarlo, merece el calificati- vo de errénco.