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SOCIEDAD PERUANA DE DERECHO INTERNACIONAL TOMO XXVIII JULIO 1969 2 DICIEMBRE 1970 N° 69 REVISTA PERUANA DE DERECHO INTERNACIONAL ORGANO DE LA SOCIEDAD PERUANA DE DERECHO INTERNACIONAL SUMARIO =-Notas Explicativas ....... wit “Discurso del Dr. Enrique Garefa Sayan, en nombre de la Comisién Coneultiva de Relaciones Exteriores, en el sepelio del Embajador Her- nan C. Bellido (16 Octubre 1969) ¥ 4 —Discursos en e! sepelio de! Embajador Manuel Félix Madrtua, del Dr. Enrique Garcia Sayan en nombre de la Sociedad Peruana de Derecho Incernacional y del Ministro de Relaciones Exteriores General Edgardo ado Jarrin (7 Junio 1970) 7 —Diseurzo del Secretario General de Relaciones Exteriores, Embajador Alejandro Déustua, en el sepelio del Embajador Juan Bautista de La- valle (7 Julio 1970) ‘i na i 12 Discurso del Dr. Alberto Ulloz en la Primera Co: Asamblea General de las N.U. (15 Noviembre 1967) . a: 15 —Comisién Permanente del Pacifico Sur. Sumario de actividades duran- te la sede en el Pert de la Secretaria General (1966-1970) .....- 26 —XIV Conferencia de la FAO. Intervencién del Observador de la Co- misién Permanente del Pacifico Sur, Dr. Enrique Garcia Sayén (17 Noviembre 1967) ..... aes Lena iy s Heeb : 43 —Resoluciones de la Asamblea General de las Naciones Unida: al Derecho de} Mar (1967-1969) ..... bi —Conferencia del Ministro de Relaciones Eateriores, General Edgardo Mercado Jarrin, sobre Politica Maritima del Pera (11 Mayo 1970) . 83 —Decretos, por orden cronolégico, de los paises que tienen proclamado el régimen de las 200 millas. . - 103 —Conferencia de Montevideo sobre 1970) . 128 —Anunei pecto a los Océanos (23 Mayo 1970) 147 —Reunién Latinoamericana sobre Aspectos del Derecho del Mar, (Lima, 4 al 8 de Agosto 1970) ......000 eee 2. 153 —Declaracién del Presidente de la Delegacién del Per, Alfonso Arias Schreiber, en el V Periodo de Sesiones de la Comisién de las N.U. dobre uso pacifico de los Fondos Marinos y Ocednicos fuera de limites de la Jurisdiceién Nacional (Ginebra, 26 Agosto 1970) s+ 20+ +++ 189 —Vil Congreso del Instituto Hispano-Luso-Americano de Derecho Inter- nacional (Lima, 2 al 12 Octubre 1970) .cscscesecvneeeers va 199 LIMA-PERU 1969 - 1970 NOTAS EXPLICATIVAS 1, La Revista Peruana de Derecho Internacional se complace en publicar un ntimero més dedicado al importante y trascendental tema del Derecho del Mar, como continuacién al nimero 53 de Enero-Junio 1958, que igualmente presenté los mde sefialados do. cumentos sobre esta materia. 2. En la actualidad la Asamblea General de las Naciones Unidas tiene acordado convocar (Resolucién 2750 C (XXV) del 17 de Diciembre de 1970), a una Conferencia sobre el Derecho del Mar que, en principio, deberfa celebrarse en 1973, En el nimero 53 de la Revista se publicaron los textos de las cuatro Convenciones aprobadas por mayorfa en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre e] Derecho del Mar, celebrada en Ginebra en 1958 sobre las siguientes materias: Mar territorial y Zona Contigua; Alta Mar; Pesca y Conservacién de los Recursos Vivos de la Alta Mar; y Plataforma Continental. También las Resoluciones y Recomenda- ciones igualmente aprobadas en dicha Conferencia; la Declaracién Conjunta Peruano-Chilena-Ecuatoriana; y la propuesta peruana sobre reunién periddica de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Derecho del Mar, entre otras. 3. Desde la presentacidn, en la XXII Asamblea General de 1967, del tema relativo a la utilizacién con fines Pacificos de los fondos marines y oce4nicos situados més alld de la jurisdiccién nacional y el aprovechamiento de sus recursos para beneficio de la humani- dad, que la Delegacién de Malta introdujo, las Naciones Unidas reactualizaron su interés en discutir ampliamente los problemas con- nientes al Derecho del Mar. Precisamente los objetivos plantea- para la III Conferencia Internacional sobre el Derecho del Mar rian los de revisar el contenido de las Convenciones de 1958, y —~e— el de elaborar un convenio relativo a la utilizacién de los Fondos Marinos extrajurisdiccionales, que deberd& incluir un régimen inter- nacional con una maquinaria apropiada. 4. El presente ntimero esta encabezado por un justo y sincero homenaje a tres ilustres internacionalistas peruanos recientemente fallecidos: Hernan C. Bellido, Juan Bautista de Lavalle y Manuel Félix Matrtua, quienes durante su fructifera labor a través de los afios, supieron impregnar, con su pensamiento y accién, la consecu- cién de los objetivos requeridos por la accién internacional del Peri. La Revista Peruana de Derecho Internacional, al rendirles este ho- menaje, esta segura de contribuir a que sus trayectorias sirvan de ejemplo a generaciones futuras, 5. Se ha querido igualmente comprender en el presente ntimero, las ms importantes intervenciones del Canciller y de les funciona- rios responsables sobre la Posicién del Pert en cuestiones del mar, expuesta en diferentes foros ¥ oportunidades. Los lineamientos ex- presados en ellas constituyen parte importante de la fundamenta- cién de nuestros planteamientos sobre Derecho del Mar. 6. Se ha incluido, ademas, una sintesis cronolégica de las activi- dades cumplidas por la Comisién Permanente del Pacifico Sur, du- rante el periodo de cuatro afios en que la Secretaria General ha te- nido su sede en el Peri (1966-1970), 7. La publicacién se complementa con el texto de los instrumen- tos internacionales suscritos entre las fechas del presente numero y la del anterior. La Revista cumple en este sentido con. un deber de informacién acerca del fundamental tema del Mar que es de interés nacional, pero que, adems, cae dentro de la problemitica en que se debate actualmente la comunidad internacional. En efecto, como se desprende de la lectura de los documentos contenidos en este nti- mero, el Mar es hoy discutido desde los mas variados Angulos: el politico, el jurfdico, el econémico, el social y el cientffico por men- cionar tan sdlo algunos de ellos, — Foe 8. Cabria considerar, finalmente, que en la seleccién hecha de discursos ¢ instrumentos internacionales, la redaccién ha procurado ajustarse a un criterio de prioridad que imponen las limitaciones econémicas a que esta sujeta la publicacién de la Revista. Y para cumplir mejor con nuestro deseo de Presentar con la mayor latitud posible los desarrollos sobrevenidos en la materia, se encuentra en Preparacién un indice de referencia gue se publicaré en un préximo sdmero que la Revista dedicara, Por tercera vez, al tema del Mar. La misma contendré documentos relativos al curso de las discusiones en las Naciones Unidas y otros Foros Internacionales, SEPELIO DEL EMBAJADOR HERNAN C. BELLIDO DISCURSO DEL DOCTOR ENRIQUE GARCIA SAYAN, EN NOMBRE DE LA COMISION CGNSULTIVA DEL MINISTERIO DE RELACIONES EXTERIORES (16 Oct. 1969) Traigo a este acto necrolégico, el encargo de manifestar los sentimientos de afliccién y de homenaje de los miembros de la Co- misién Consultiva de Relaciones Exteriores, ante la desaparicién de su distinguide colega el Embajador Hernan Bellido. A lo largo de una antigua amistad gue diversas coyunturas de la vida ataron con lazos cada vez més firmes, me fue dable aquila- tar los méritos y cualidades de Hernan Bellido, que le granjearon la estimacién de todos. En la carrera diplomética, a la que con indesmayable voca- cién se consagré desde muy joven, debja rendir Hernan sus mejo- res frutos, Jalonada esta ella, tanto en servicios prestados en el Mi- nisterio cuanto en el extranjero, de gestiones felices, de aciertos, de episodios dignos o de actitudes sostenidas, que le valieron el respeto y consideracién generales. Nutrido de las mejores tradicio- nes y ensefianzas de nuestra historia diplomatica, Hernan Bellido hizo honor a ellas y las enriquecié con sus Propios actos. En dos oportunidades, por lo menos, de su actuacién diplo- miatica, en las que me cupo tener estrecha comunicacién con Her- nan Bellido, pude apreciar, de un modo especial, su tino y saga- cidad y lo valioso de sus apreciaciones, Siendo Secretario General de Relaciones Exteriores, en 1938, viajé Hernan Bellide invitado al Japén con la misién econémico- 6 cultural presidida por el General César A. de la Fuente, en visita promovida por instituciones privadas de ese pais y que auspicié el gobierno imperial. Tuve el honor de integrar dicha misién como delegado de la Universidad Catélica. Entre los miltiples recuerdos que perduran en mi memoria de aquel ya remoto encargo, se des- taca ahora en mi espiritu, el tino de diplomatico experimentado de que dio muestras Hernan Bellido en varias circunstancias. So- brevinieron, en efecto, durante la permanencia de la misién en Japén, Corea y Manchuria, la serie de acontecimientos que pre- sagiaban el estallido de la segunda guerra mundial. Como hués- pedes, en medio de tan ominoso cuadro, de uno de los tres paises del llamado pacto tripartito, hubo Hernan, en mas de una ocasién, con esa risuefia firmeza que él sabia usar, dejar bien establecido que a la misidn en Ja que participaba no cabja atribuirsele ninguna intencién, ni sentido polfticos. De aquel viaje que tantas veces re- memoramos en unién de su dignisima y devota esposa, guardo ademas el recuerdo de las calidades humanas de Hernan, de su deferencia hacia los dems, de su jovialidad y de su simpatia. Ajios después, en 1947, tuve otra vez la fortuna de realizar tareas comunes con Hernan Bellido, cuando la Conferencia Inter- americana de Asistencia Recfproca, en Rio de Janeiro. Alli, en unién de Manuel Gallagher, de tor Andrés Belatinde, de Luis Fernén Cisneros, —todos ya partidos de este mundo— y del per- sonal auxiliar Ilegado hoy al mas alto grado de su carrera. la de legacién peruana, en diarias juntas previas a las jornadas de tra- bajo en la Conferencia, escuché el juicio docto y atinado de Her- nan Bellido, que mas de una vez ayudé a guiar nuestros pasos en esa cita hemisférica. Al cesar por limite de edad y con todos los honores, en su Ultima misién diplomatica cumplida en la Reptblica Argentina, no se vio privada la Cancilleria del patridtico concurso de Hernan Belido, pues fue llamado a integrar la Comisién Consultiva de Re- laciones Exteriores. Aporté a ella el rico bagaje de su experiencia diplomatica y de su ilustracién y en todos los casos en que fue con- vocado acudié a las reuniones de consulta, ilustrandolas siempre a con el acopio de sus datos e informes y con el acierto de su pare- cer y observaciones. Por todo ello su ausencia sera muy sentida en ese alto organismo consultivo del Estado, que pierde con Hernan Belli a uno de sus mas conspicuos elementos. De allf este pos- trer y justiciero homenaje, que he tratado de expresar interpre- tando los sentimientos de sus colegas y amigos. SEPELIO DEL EMBAJADOR MANUEL FELIX MAURTUA DISCURSO DEL DR. ENRIQUE GARCIA SAYAN, EN NOMBRE DE LA SOCIEDAD PERUANA DE DERECHO INTERNACIONAL 17 DE JUNIO DE 1970 Técame rendir al Embajador Manuel Félix Maiirtua en este recinto de eterno descanso, el homenaje apesadumbrado de la Sociedad Peruana de Derecho Internacional, que lo conté entre sus mas conspicuos miembros titulares. Y no puedo dejar de afia- dir mi propio y personal tributo al amigo hidalgo y cabal y al di- ploméatico esclarecido que fue Matrtua. Desde muy joven evidencié Manuel Félix su alta calidad mjtelectual y la misma vocacién que otros varones de su estirpe por el derecho internacional, que habria de levarlo a abrazar la carrera diplomatica. Lo conocf cuando estudiante de derecho ha- ta su practica profesional en el Estudio de Manuel Augusto Olae- shea, amigo entrafiable del ya finado Victor F. Matrtua. Nutrido de le sabidurfa de tan insignes maestros, Manuel Félix preparaba =stonces con afén la publicacién de las obras y documentos de == tio, quien advirtiendo seguramente los singulares merecimien- ss de su sobrino Manuel Félix, lo hizo objeto de su especial pre- Sieccién. Ingresado a la Cancilleria, los promisores trabajos de su épo- == de estudiante se vieron Pronto enriquecidos, en su afan cultural, ss= el ejercicio de los diversos cargos que le fueron confiados. “Eisrs asi a convertirse en uno de los mas versados depositarios @ secstra tradicién diplomatica ¥ €n um reconocido experto y co- gecscor de todo aquel tejido de instrumentos internacionales, en ===! los interamericanos, que de algin modo determinan nues- En tanto que Director de Organismos y Conferencias tuvo ltimamente una actuacién sumamente distinguida, de la que me cupo ser testigo, en varias reuniones del sistema mari ‘a prestado sus servicios como consejero. Alli le ha sobrevenido la cruel dolencia que debia acabar prematura- mente con su existencia, cuando tanto estaba haciendo y podia atin esperarse de su talento y de su entrafiable y sereno Peruanismo. La Sociedad Peruana de Derecho Internacional Jamentara siempre la definitiva ausencia de Manuel Félix Matrtua, La Re- bajo la abundante experiencia que habia acumulado en el desem- Pefio de su cargo ante la organizacién mundial. — P— Por estas y otras contribuciones, la Sociedad Peruana de De- recho Internacional recordaré perennemente a Manuel Félix Matirtua, como uno de sus més ilustres miembros y como uno de los diplomaticos que defendieron siempre los intereses internacio- nales del Peri con ilustracién, talento y patriotismo. —10— DISCURSO PRONUNCIADO POR EL MINISTRO DE RELACIONES EXTERIORES, GENERAL DE. DIVISION EDGARDO MERCADO JARRIN, EN EL SEPELIO DEL EMBAJADOR DOCTOR MANUEL FELIX MAURTUA “La desaparicién temprana de Manuel Félix Matrtua, nos produce un profundo sentimiento de pesar y nos lleva a reflexionar, con profunda pena, sobre lo invalorable de su persona y su labor. Fue el embajador Mairtua, vastago de familia ilustre por su consagracién a los esiudios juridicos y al servicio del pais. Aboga- do distinguido, presté desde 1941 el mas valioso concurso al Mi- nisterio de Relaciones Exteriores. En el transcurso de casi treinta afios de ininterrumpida labor, tuvo incontables oportunidades para demostrar su notable inteligencia, su versacién juridica, su capaci- dad de trabajo y su habilidad profesional en el desempefio de miil- tiples actividades orientadas siempre al servicio de los intereses del pais. Desde sus tiempos de estudiante en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos se hizo manifiesta su vocacién por los estu- dios juridicos, que no abandonaria nunca, profundizandola mas bien en el desempefio de la cdtedra universitaria y mediante su ac- tividad al servicio de la elaboracién de la norma legal Jlamada a fijar la participacién de los Estados en los nacientes organismos in- ternacionales. A su valer como jurista sumé el embajador Matrtua el de su habilidad profesional. Celoso cumplidor de las responsabilidades que sucesivos Gobiernos tuvieron el acierto de confiarle, supo en toda circunstancia hacer honor a la tradicién juridica del pais ase- gurando sus derechos de manera impecable. — ff Como funcionario del Servicio Diplomatico del Peré, miem- bro de innumerables delegaciones a conferencias internacionales, Director de Organismos Internacionales de la Cancilleria y, por dl- timo, como Embajador Representante Permanente ante la Organi- zacién de las Naciones Unidas, presté en toda ocasién al pais coneurso inestimable de sus dotes intelectuales aunadas a lo valioso de su calidad humana. Trazos distintivos de su personalidad fue- ron su sencillez, su impermeabilidad al halago, su generosidad in- ctual, su simpatia verdadera y profunda. Quienes lo conocieron, disfrutaron de éstas entre sus muchas otras cualidades. Como Canciller de la Republica constato con aflic- ‘én, ademés, el vacio que deja su partida no sélo en las filas del Servicio Diplomatico al que su presencia honré, sino también en la organizacién internacional en la que escuchado y tespetado supo r auténtico representante del Pais. He sido testigo personal del esfuerzo y el talento desplegado r el embajador Madrtua, en episodios relativamente recientes ze la vida internacional del pafs, ccasiones en Jas gue su consejo » su profunda erudicién, sirvieron notablemente a la defensa y sus- o de las pesiciones que el Peri ha mantenido y mantiene con eclinable decisign, El embajador Matirtua se fue como los buenos, Hasta sus uil- es instantes fue su preocupacién movilizar los mecanismos ine acionales en ayuda de sus compatriotas en desgracia que él sin- == tan suya. Ahora, ya liberado de la dura carga del servicio y enfermedad, quiera el Alifsimo acordarle el descanso gue él buscé. Que sirvan estas palabras como testimonio de lo pro- == 50 del aprecio de amigos, compafieros y jefes y de todos quie- ==: .o conocieren. Sirvan también para manifestar la existencia de 2 ctuda de gratitud que la Patria ha contraido con él, Embajador Don Manuel Félix Matirtua, descanse en paz.” DISCURSG. PRONUNCIADG EL 7 DE JULIC DE 13970, Por EL, SECRETARIO GENERAL DE RELACIONES EX TERIORES, EMBAJADOR ALEJANDRO DEUSTUA ARROSPIDE, EN LOS PUNERALES FBAJADOR JUAN BAUT ISTA DE LAVALLE “Es dificil acercarse para dey ies ditfeil de- citlo ain hipérbole cuando Se trata de un hombre de bien: es diffe’ pensar y di i piado, aquelio que Heva la v ir el dltimo a. cl tranguila iy mds lo es cuando, como ocurre con Dan j » 83 ua profesor distinguido, un macat ‘o univer por sus ideas y i RUD Acclones, gui Generaciones incontables Bb: Os y¥ extranje: probamas upimos: Ly cota. © aue luché y logré, en ia biisqueda de Antojos por ta fustici la entre los hombres f satis Sa propia verdad. rebos anhelante de una paz profund: Su vida fue fructifera Sus de hacer, ¥ en ese deveni echanza y de incesante de sy propia 4 i et Matices que le fueron fan praph Sle de su cultura, canali: nacional, al ervicio permaue » @ la defensa indesma able naité alo largo de lustros, a tra: de rey Su Vox sonera y su equilibrada * —3— manera de razonar fueron pedestal importante en el curso de la vi- da de nuestro continente, La Organizacién de Estados Americanos fue el crisol donde se conjugaron su esfuerzo y sus esperanzas de hombre de derecho, Hace apenas horas, despedido su cuerpo en Washington, amigos de entonces y amigos de ahora, se reunieron para honrar su memo- tia y repetirse a sf mismos todo aquello de bueno, de generosidad, de cultura que sembré a su paso. Y hubo lagrimas sinceras que incontenibles brotaron y tradujeron asf sentimientos que perduran y que reflejan el impacto de una vida consagrada al servicio de principios sanos para la vida de relacién de los pueblos. Su okra, vasta y profunda, habré de ser analizada, discutida, ensalzada, criticada. Cualquiera que fuese la conclusién, ésta reco- nocera inevitablemente la sinceridad con que la concibié y la tra- dujo y habré de definirla también como el resultado del esfuerzo natural de un hombre de bien, que puso frente a sf, como meta constante de eus empefios y sacrificios, el bien del pais, el porve- nir nacional, el mafiana del Peri, de este Pert que se transforma incontenible en la bésqueda y logro de nuevos horizontes y nuevas realidades que su destino reclama. Todo hombre ha de ser analizado asi a la luz de su propia realidad, de lo que tuvo frente a s{ mismo en un momento deter- minado de su existencia, En esta forma mereceré el juicio sano y ‘aro que su esfuerzo, pletérico de resultados Positivos y rebosante de pensamientos que buscan futuros Ilenos de sombra fresca en be- neficio del hombre, ha buscado con insistencia y sinceridad, El Ministerio de Relaciones Exteriores, a cuyo nombre tengo iz honra de hablar, despide a su excelente embajador, al viejo ju- 2 y gran amigo que intervino con lustre y calidad a través de lergcs afios de eu gestién internacional, a quien cupo alcanzar re- eetidas posiciones de brillo que ejercié pata honra de su pais al gee amé entrafiablemente y cuyas crénicas diplomiticas habran de scoger con fruicién, Ilenas de admiracién y aplauso, toda una vida Jicada al servicio del bien nacional. —4-— Digo aqui, en nombre del Ministerio de Relaciones Exteriores del Pera, la congoja nacional por esta gran pérdida que enluta la bandera de la Patria”. # DISCURSO PRONUNCIADO EL 15 DE NOVIEMBRE. DE 1967 POR EL DR. ALBERTO ULLOA, PRESIDENTE: DE, LA) DELEGACION DEL PERU A LA XXII ASAMBLEA GENERAL DE LAS NACIONES UNIDAS, CON MOTIVO DE LA DISCUSION, EN LA PRIMERA COMISION, DEL TEMA “EXAMEN DE LA, CUESTION DE LA RESERVA EXCLUSIVA PARA FINES PACIFICOS DE LOS FONDOS MARINOS Y OCEANICOS Y DE SU SUBSUELO EN ALTA MAR FUERA DE LOS LIMITES DE LAS JURISDIC- CIONES NACIONALES ACTUALES, Y DEL EMPLEO DE SUS RECURSOS EN BENEFICIO DE LA HUMANIDAD”. He escuchado a varios oradores hacer referencias a las Pro- clamaciones del Presidente de los Estados Unidos en 1945, sobre jurisdiccién, explotacién y aprovechamiento de la plataforma con- tinental, como un antecedente directo tanto de la actividad legisla~ tiva internacional que se ha producido después respecto del dere- cho del mar, como de esta misma proposicién de la delegacién de Malta que estamos discutiendo. Esto es cierto, pero solamente des- de un punto de vista politico, porque con Ja plena gravitacién de ese caracter que daba a los Estados Unidos de América el término de una gran guerra victoriosa, el hecho de que ellos iniciaron la mo- derna transformacién del derecho del mar, mediante actos forma- les y positivos, como las mencionadas Proclamaciones, daba a és- tas evidente importancia. Pero respecto de ellas es necesario hacer dos aclaraciones pre- cisas. En primer lugar, desde un punto de vista doctrinario o prin- cipista, el famoso internacionalista argentino José Leén Sudrez —que ya ha sido mencionado aqui—, treinta afios antes que el Presidente de los Estados Unidos habia hablado concretamente del aprovechamiento por los paises costaneros de la riqueza de su mar litoral, y sus conceptos a este respecto no se habian limitado a una medida de superficie, sino se habian referido concretamente a las aguas epicontinentales. == Toa Por otra parte, mucho antes de que el Presidente de los Esta- dos Unidos hiciera sus célebres Proclamaciones, la antigua ficcién del mar territorial con una extensién de tres millas, mAs alld de las cuales se tratarfa del alta mar o del mar libre habfa sido destrufda: Porque el concepto de defensa en que se habia apoyado resultaba diminuto ¢ inutil respecto de la necesidad de los Estades litorales de protegerse contra las actividades maritimas de los Estados beli- gerantes. En efecto, en Panama en 1939, la Primera Reunion de Ministros de Relaciones Exteriores de los Estados Americanos re- solvié crear una zona maritima de emergencia para proteccién con- tinental, similar a la que nueve afios més tarde establecié el Tra- tado de Asistencia Reciproca de Rfo de Janeiro, suscrito también entre los Estados Americanos. Otra caracteristica importante de las Proclamaciones del Pre- sidente de los Estados Unidos debe ser tenida constantemente pre- sente, porque enmarca de una manera especial esa que se ha ve- nido a considerar como actitud histérica, Solamente un criterio de provecho econémico en beneficio de la propia explotacién y aprovechamienio de su riqueza petrolera condujo al Gobierno de los Estados Unidos a reclamar la ocupa- cién y el beneficio de la plataforma continental. Las exploraciones venian revelando alli, como han revelado en muchas partes de! mundo, que la riqueza subyacente del petréleo en el subsuclo te- rrestre avanzaba hacia el mar en la prolongacién de aquel eubsue- lo que constituye la plataforma continental. Puede, pues, decirse gue el gran capitaliemo nacional e internacional del petréleo segui- tia la existencia de éste del subsuelo terrestre al subsuelo matitimo. La actitud de los Estados Unidos que constitufa, sin duda, en cierto aspecto, una innovacién internacional y la formacién de una nueva norma del derecho de] mar, estaba limitada en su formula- cién a un interés econémico inmediato que era el de la viqueza de la plataforma continental; pero no ce referfa a la pesequerfa que en los 20 afios transcurridos desde entonces, es decir, entre la Decla- racién del Presidente de los Estados Unidos y la actual Propuesta de la delegacién de Malta, ha constituido la materia o el contenido principal de las discusiones relativas al derecho del mar, —7~ En resumen, pues, de lo que vengo diciendo en las frases an- teriores se puede afirmar, sin exageracién ni inexactitud, que los actos administrativos de los Estados Unidos en 1945 sirvieron al concepto del nuevo derecho del mar y a los posteriores desarrollos de las normas relativas a la. plataforma continental porque demos- traron que no existian normas comprensivas de los aspectos esen- ciales de ese derecho, a través de las modernas actividades indus- triales. Por consiguiente, anunciaban, en cierto modo, que habia llegado el momento de iniciar la estructuracién de un nuevo dere- cho del mar que contemplara, tanto desde el Punto de vista con- ceptual como desde el punto de vista formal,. aquella transforma- cidn de la naturaleza de las cosas, La puerta se habfa abierto para tto, en su dia, con las un nuevo derecho del mar, como se ha al moda También varios oradores han hecho referencia a las Conven- ciones que adopté en Ginebra en 1958, en la Primera Conferencia Especial sobre Derecho del Mar, un ntimero de Estados, muchos de Tes cuales no las han ratificado hasta hoy. Las Convenciones de Ginebra incorporaron al Derecho Inter- nacional aleunos conceptos nuevos cuya existencia misma —no sus saracteristicas— ya no puede ser discutida, como el ya menciona- de derechos preferenciales; 0 === el concepto de estos mismos derechos preferenciales, dentro = cierta extensién en beneficio de los Estados costaneros, Eseedos costaneros. = 18 Muy interesantes, por cierto, el concepto y la adopcién de al- gunas normas relativas a la plataforma continental, que es la pro- longacién geolégica inmediata de la superficie llamada territorial o emergente de los Estados. Muy interesantes, asimismo, los con- ceptos de la proteccién y conservacién de las especies que tanto interesan a todos los Estados, —inmediatos o no a ellas— por la importancia que tienen para el bienestar humano y también, sin du- da, para la actividad econémica de algunos Estados o colectivida- des. Muy interesante, por ultimo, también el concepto de zona con- tigua, que busca una conciliacién entre la extensién del mar terri- torial o de su jurisdiccién maritima que proclaman y sostienen al- gunos Estados costaneros por razones geoldgicas, biolégicas, eco- némicas y humanas, y el deseo de otros Estados, no dotados por la naturaleza de las mismas riquezas, pero que pretenden venir a busearlas en su provecho en los mares inmediatos a los primeros y que, consiguientemente, sostienen una concepcién restringida del mar territorial y pretenden una extensién del alta mar o mar libre que vaya hasta aquellos limites restringidos. Pero la formalizacién —asi no sea juridicamente obligatoria para los Estados no firmantes o no ratificantes de las Convenciones de Ginebra— de algunos conceptos del nuevo derecho del mar, esta lejos, muy lejos, de constituir elementos bastantes para que se pueda exagerar su modesto resultado formal. El objeto principal, casi pudiera decirse determinante, de las dos Conferencias sobre derecho del mar que se reunieron en Ginebra en 1958 y 1960, fue buscar y eventualmente encontrar una férmula satisfactoria para la medida del mar territorial; y esta férmula no fue encontrada. Casi puede decirse, atin cuando no hubiera en todos los casos una de- claracién expresa, que las delegaciones reunidas en Ginebra de los Estados maritimos y atin de los que no Jo eran, estaban de acuerdo en que no existja una regla juridica comin que determinara la ex- tensién del mar territorial o de la jurisdiccién maritima de los Es- tados costaneros; as{ como también lo estaban en que la antigua Practica o costumbre que, durante largo tiempo proclamaron y res- petaron muchos Estados, fijando en tres millas la extensién del mar — jo. territorial, carecia de su importancia y vigor anteriores porque ve~ nia siendo creciente el ntimero de Estados que para extender la ex- plotacién de las riquezas de su plataforma continental, para prote- ger las pesquerfas de sus nacionales, con un concepto de preferen- cia si no de exclusividad, habia creado una nueva concepcién del derecho del mar. Por ningtin camino ni a través de ninguna férmu- la o palabras se Ilegé en Ginebra a uniformar los criterios en rela- cién con este aspecto fundamental del derecho de conservacién de los Estados. Si no fuera bastante el examen minucioso de la inmensa do- cumentacién de las Conferencias de Ginebra relativa a la extensién del mar territorial, seria suficiente invocar una sola prueba. Los tres Estados del Pacifico Sur, Peré, Ecuador y Chile, cuya célebre De- claracién de Santiago tiene para ellos el carécter de un compromi- so internacional, hicieron en Ginebra mismo una declaracién oficial, que forma parte de la documentacién de la Conferencia, en el sen- tido de que no habiéndose Hegado a acuerdo alguno respecto de Ia referida extensién, consideraban vigente y mantenfan su concep- to respecto de Ja extensién de sus derechos maritimes hasta 200 millas. Para los tres Estados mencionados y para los que han hecho andlogas declaraciones, la determinacién de la medida maritima citada no constituye un capricho ni una aventura dialéctica, porque esa medida cubre, aun cuando no completamente ni en todas las épocas, la zona en Ja cual el derecho de pescar corresponde pre- ferentemente sino exclusivamente a sus nacionales que lo han ve- nido practicando desde hace muchos siglos en un mar geografica- mente inmediato a sus costas, donde la existencia de ciertas espe- cies maritimas es el resultado de factores geolégicos y biolégicos, vinculados como en el caso del guano fertilizante del Pert, a la existencia misma y al desarrollo de la agricultura nacional, lo que representa un factor imprescindible de su economia, como lo es para aquellos tres paises del Pacifico Sur la explotacién de la ri- queza pesquera de Ia zona litoral mencionada y su valor como ele- mento de la economia nacional; ademés, casi es inutil decirlo con 26 — esos antecedentes, del bienestar de una poblacién cuya alimenta- cién y cuya actividad industrial descansa, en gran parte, sobre ella. Los conceptos que acabo de enunciar relativos a los derechos que proclaman y reclaman, los paises del Pacifico Sur, son inde- pendientes, enteramente independientes, de la realidad geoldégica de la plataforma continental, porque tienen su origen y descansan sobre otra clase de consideraciones y de realidades. A ello se agrega, para ser més notorias y exigentes esas con- sideraciones y realidades, que, en virtud de otros fenémenos geo- légicos derivados de la constitucién misma, secular e indefinida, de esa parte de] continente americano, la plataforma continental es mi- nima, practicamente inexistente en determinadas costas y no puede servir de base material ni jurfdica para derechos de jurisdiccién maritima. Por eso, en Ginebra y fuera de Ginebra, hemos también invocado reiteradamente, para extender nuestra jurisdiccién, una compensacién elemental y justa que coloque a los paises duefios de costas en que no existe o casi no existe la plataforma continen- tal en condiciones que no sean inferiores, respecto de los derechos de jurisdiccién maritima de aquellos Estados que, en virtud de otras condiciones geolégicas que no han determinado la mano ni la vo- luntad de los hombres, tienen una extensa plataforma continental que va prdcticamente en ciertos casos mas alld de sus reivindica- ciones. Por otra parte, la declaracién y el ejercicio por los paises del Pacffico Sur de una jurisdiccién maritima mas amplia de la que an- tes se consideraba precisa, no afecta otro de los conceptos o de los elementos basicos del derecho del mar, que es el de la libre nave- gacién. Nada ha habido ni hay en el ejercicio por el Pert, el Ecua- dor y Chile de la jurisdiccién maritima que mantienen; nada hay que afecte o perturbe la libertad de navegacién que es también, sin duda, una condicién necesaria al bienestar humano derivado del uso o del aprovechamiento de los mares. Tanto los actos na- cionales de cada uno de los paises del Pacifico Sur ya menciona- dos como de los que en la América Central y en el Atlantico Sur, han hecho andlogas proclamaciones, se refieren expresamente a la libertad de navegacién, para afirmar su vigencia irrestricta. as De cuanto he dicho resulta que Ja posicién juridica de jos pai- ses a que me he referido no es, como se ha pretendido y se sigue pretendiendo sostener, en Ginebra y fuera de este recinto, contra- ria al derecho internacional. Es una concepcién que no contraria ninguna norma positiva y vigente del derecho internacional, puesto que tales normas no existen en cuanto a tal concepcién se refiere. Se trata de afirmar un nuevo derecho del mar, conceptualmente distinto del derecho creado, en verdad, por la anterior voluntad de las Potencias maritimas que han resultado, como una consecuen- cia de la efectividad y extensién de su poder, las mas interesadas en el mantenimiento de costumbres practicadas por ellas y ejerci- das en la practica preferentemente por ellas mismas. Nuestra actitud no afecta, tampoco Ja defensa ni la jurisdic- cién legitima o necesaria de ningtin Estado. No las estamos Timi- tando ni reduciendo, ni somos extrafios a las obligaciones unilate- rales y multilaterales que crea a los Estados el derecho de defensa. Ahora bicn, no serfa sincero negar que aquella posicién juri- dica de los paises del Pacifico Sur los beneficia; pero este beneficio ¢s mucho mis legitimo, por las razones de orden geografico, geo- légico, biolégico y econémico a que me he yeferido, que el que pretenden obtener los que vienen de mares distantes, impulsados por el lucro, con un espiritu de codicia, con elementos técnicos cu- yo uso conduciria al agotamiento de nuestra riqueza y, mientras es- to sucede, a la exclusién de lo que podriamos llamar nuestro dere- cho natural. Y asi lo llamamos porque al desaparecer los concep- tos politicos del poder econdmico y del provecho in vidual con- vertidos en alegados intereses de los Estados, que eran el antiguo fundamento de la vida de relacién y, por consiguiente, del derecho internacional, han sido rcemplazados por nuevos conceptos del bie- nestar y de la justicia que hacen del hombre y, consecuentemente de las colectividades sociales que el hombre forma, el verdadero fundamento actual del derecho internacional. Hablar, pues, de los derechos que poseen quienes buscan el provecho y el lucro de entidades particulares, apoyAndose en la in- terpretacién dialéctica, cuando no casuistica, de practicas o costum- — 22 ae bres no generalizadas ni perfeccionadas, frente a los derechos na- turales visibles, geobiolégicos, de simple accesién y vecindad, de los. que aspiran a un legitimo bienestar, es desplazar los conceptos y las realidades. ¢Cémo pueden hablar contra el beneficio 0 el provecho de los paises costaneros inmediatos a una riqueza que naturalmente les co- tresponde, quienes vienen de mares distantes, con elementos éx- cluyentes, a explotar esa riqueza en provecho solamente de unos cuantos cuya capacidad econémica e industrial les permite, even- tualmente, transformar en costumbre alimenticia impuesta a otras colectividades y a otros pueblos por la industrializacién y la pro- Paganda, lo que corresponde Por necesidad evidente de cardcter humano o por legitimo beneficio econémico a los paises costeros de las zonas ricas del mar? No quiero ni est& en mi tendencia intelectual hacer figuras o fantasfas literarias acerca de las realidades; pero, con el caracter evocativo que éstas me imponen, desearia que quienes me escu- chan pensaran por un instante en lo que significa para nuestros pobres pescadores o Para nuestras modestas empresas Pesqueras, salir al mar en los atardeceres o en las madrugadas del Pacifico, con medios igualmente modestos cuando no de aventura, en busca del sustenté de unos Pocos o de la justificacién de sus salarios, y mientras éxtienden sus redes cortas y sencillas para recoger una Pequefia parte de la riqueza Pesquera que ha sido geobioldgica- mente formada por su tierra y por su mar, ven surgir en el hori- zonte las grandes flotas de Jos “‘tuna clippers” y de los “buques- factorias” que vienen a succionar aquellas riquezas pesqueras y a de unos pocos, Menos mal que las ideas de justicia econémica y social, los fundamentos humanos del derecho de conservacién de los Estados y la afirmacién de que el hombre es el primer sujeto del derecho internacional, hacen ya imposible que detras de los “tuna clippers” y de los “barcos-factorias” aparezca como hubiera aparecido en el siglo XIX la silueta de los destructores que los protejan. He deseado presentar a la Comisién todas estas consideracio- nes a fin de que se haga cargo facilmente de que, frente a. una pro- posicién como la de Malta, para el estudio y explotacién futuros de las riquezas del fondo del alta mar, los paises del Pacifico Sur, al afirmar nuestro acuerdo respecto de la conveniencia del conoci- miento de la utilizacién del fondo del mar, estamos obligados a ciertas aclaraciones netas e inequivocas, No son reservas en el sen- tido clasico\y estrictamente juridico de este concepto. No solamen- te estamos de acuerdo con el fondo y la finalidad de la proposicion de Malta, sino que deseamos que tenga el mayor éxito en su desa- rrollo natural; pero nos es indispensable eliminar toda posibilidad de futuras dificultades 0 equivocos. Ya se ha hecho referencia en este debate a la evolucién de la forma expresiva o del enunciado del tema que se discute. Nos opu- simos al primer enunciado que se adopté segtin el documento del 18 de agosto A/6695, en que se pedfa por la Misién Permanente de Malta ante las Naciones Unidas la inclusién en el programa de esta Asamblea de un tema denominado “‘Declaracién y tratado so- bre la reserva exclusiva para fines pacificos del lecho del mar y el fondo del océano’’. Nos parecian excesivos el propésito y la pre- tensién de hacer una declaracién y celebrar un tratado, cuyo pro- pésito habria colocado el tema en el area de la Sexta Comisién y habria precipitado, hasta anularlas, las posibilidades de un acuerdo positive que no hubiera podido ser formalizado de inmediato sin estudios bastantes de orden cientifico, politico, juridico y econd- mico. Encontramos un espiritu de clara comprensién y conciliacién de puntos de vista en la delegacién de Malta, que convino en va- riar el enunciado del tema en cuanto a su propésito inmediato. Asi surgié el simple enunciado de “Examen de la cuestién eats Habja més, sin embargo. Originariamente la proposicién ha- blaba del “lecho del mar y del fondo del océano bajo aguas no comprendidas en los limites de la jurisdiccién nacional actual”. Los paises del Pacffico Sur y los que después han adoptado, como varios de la América Central y la Republica Argentina, un criterio similar, observamos que era mejor desde el punto de vista tanto del concepto como de la claridad de expresién, referirse a las ‘‘ju- ahs risdicciones nacionales actudles” y no solamente a la “jurisdiccién nacional actual’’, como dice el enunciado que desventuradamente tenemos delante. Debemos declarar igualmente que encontramos en la delega- cién de Malta, el mismo espiritu de comprensién y el mismo deseo de claridad conceptual y formal. Como ya la inscripcién del tema habia sido hecha con la férmula de la jurisdiccién enunciada en sin- gular, suscribimos un documento, que también firmé el Embaja- dor Pardo, representante de Malta, solicitando la modificacién de la traduccién espaiiola del acta A/PV. 1583, pagina 83, en lo que se refiere al nombre del tema 92 del] programa, usando el lenguaje literal que habia aceptado el propio representante de Malta, es de- cir la frase “fuera de los limites de las jurisdicciones nacionales ac- tuales’: Sin embargo, por razones técnico-burocraticas que respe- tamos y que seguramente forman parte de la mecanica gramatical de la Secretaria General, ésta no ha podido acceder al pedido y asi es como hoy nos encontramos frente a una redaccién que no es la convenida entre el autor del tema y los representantes de los pai- ses del Pacifico Sur. Esperamos, sin embargo, que una modificacién en el sentido de los verdaderos antecedentes que he mencionado, sea presentada y aprobada sin oposicién. Nos damos cuenta de que, como suele suceder a primera vista en cuestiones gramaticales, puede haber quienes no perciban clara- mente por qué consideramos importante la diferencia entre el sin- gular y el plural de un concepto que es aparentemente el mismo. Sin embargo, no podremos dejar de considerarlo asi y por eso lo explicamos. Puede decirse mas tarde que el singular es un enun- ciado general de caracter tedrico y doctrinario, pero que puede ser objeto de apreciaciones distintas respecto de su aplicacién, Ello Ile- varia a que se discutiera que se trata de un reconocimiento indeter- minado y, por consiguiente, genérico, de un concepto juridico que es susceptible de ser interpretado por unos y por otros en diversos sentidos, segtin lo que estimen que es la regla generalide la juris- diccién, sin que tuvieran por qué respetar el criterio individual de cada pais que ha proclamado la suya. ~25— En cambio, si se habla de “jurisdicciones nacionales actuales’’, el plural define y precisa un concepto particular que se refiere a la jurisdiccién que cada pais ha proclamado y mantiene en relacién con el derecho del mar. Es una terminologia positiva y precisa una afirmacién de la existencia de diversas, varias, individuales o par- sculares jurisdicciones, nacionales maritimas que algunos Estados, mo los del Pacifico Sur, consideran un hecho juridico que les rve de norma y que tienen proclamado y en continuo ejercicio, esta manera, para usar otros términos, la controversia diplo- De =Atica eventual sobre el alcance y el valor de “las jurisdicciones =acionales actuales” de algunos paises es un hecho Preciso que no se diluye en un concepto general. Como asf lo entendemos, consideramos necesario decirlo cla- enfaticamente. Estamos seguros de que nuestro punto de vista ss lo bastante neto para ser comprendido por todos y esperamos ‘a asumido, con un claro concepto de su derecho y de su in- especialmente por los Estados que, como la mayor parte de wes de Asia y Africa, no se han vinculado juridica ni dialéctica ni aternacional que ya no corresponde a las realidades de la cz y del derecho del mar contempordneo, y que no deben ni 2 tener la herencia forzosa de intereses creados, eventual- contrarios a la plenitud de la soberania que reivindican y man, En resumen, pues, la delegacién del Pert, como las de los de- S gue se encuentran en una situacién andloga, apoya la n de la delegacién de Malta porque la estima de acuer- nuestros derechos soberanos y con nuestro concepto prin- ondémico, social y humano del derecho del mar. — 26— COMISION PERMANENTE DEL PACIFICO SUR Sumario de actividades durante la sede en el Pert de la Secretaria General (1966-1970) 1. En el periodo que comprende este numero de la Revista, la Comisién Permanente de la Conferencia sobre Explotacién y Conservacién de las Riquezas Maritimas del Pacifico Sur ha desa- trollado una serie de actividades que importa registrar sucinta- mente, retrotrayendo, si acaso, las anotaciones a partir del afto 1966, por no haberse casi resefiado dichas actividades en los indi- ces cronolégicos de ntimeros anteriores al presente. Para un mas detallado conocimiento de las mismas durante el indicado periodo, sera menester referirse a los diversos documentos —Memorias, com- Pilaciones, estudios, etc.— de que se da cuenta mas abajo. 2. Al término de la IX reunién de la Comisién Permanente efectuada en Paracas (Pert) del 10 al 14 de enero de 1966, con la concurrencia de delegados de Chile, Ecuador y Pert, fue elegido Secretario General, a propuesta de la delegacién peruana y en sus- titucién del Secretario General cesante sefior Tobias Barros Ortiz, de Chile, el doctor Enrique Garcia Sayan, por el plazo de dos afios, pudiendo ser reelegido. Asociado desde su origen a la tesis de las.200 millas, como que en ejercicio del cargo de Ministro de Relaciones Exteriores pro- puso a la consideracién del Presidente Bustamante y Rivero el acto gubernativo que cobré forma en el Decreto Supremo N? 781 del a 1% de agosto de 1947, el doctor Garcia Sayan asumié el cargo el 15 de enero de 1966, fecha desde la cual pasé al Peri la sede de la Comisién Permanente. La gestién del nuevo Secretario General se ha caracterizado por la progresién que ha logrado imprimirle a la tesis de las 200 millas, mediante la difusién de sus principios gracias a una serie de publicaciones y a su participacién en diversos certamenes interna- cionales relacionados con la pesqueria. Una serie de eventos han favorecido y consolidado, de otro lado, nuestra posicién, pese a la campaiia para abatirla emprendida por determinadas grandes po- tencias. 3. ElSecretario General, en cumplimiento de acuerdos adop- tados en Paracas (Resoluciones XV y XVI) convocé a la reunién simultdnea eri Lima, en octubre de 1966, de cientificos y de juristas para que se ocuparan, respectivamente: la primera, de una comtin politica ballenera; de Ja contaminacién de las aguas del mar; de la biometria de las especies de mayor extraccién; de ‘medidas para la seleccién de artes de la pesca; de la coordinacién de investigaciones cientfficas; de la colaboracién de organismos cientificos internacio- nales y de la adhesién de otros Estados al sistema maritimo del Pa- cffico Sur. Los juristas estaban Ilamados a ocuparse del Proyecto de Convenio sobre Sanciones y Penas —-para su sometimiento a la IV Conferencia Extraordinaria— asi como de directivas para el cum- plimiento del acuerdo XIX de Paracas sobre compilacién de legis- laciones en materia de pesqueria de Chile, Ecuador y Peri. Ambas reuniones se efectuaron en Lima del 18-al 22 de octubre de 1966 y las deliberaciones fueron desde todo punto de vista provechosas. Los resultados quedaron expresados en un Acta Final y en sendos informes que se agregaron como anexos de la misma. El Comité Cientifico se consideré instituido a partir de esta su primera reu- nién, como la “‘Comisién Coordinadora de las Investigaciones Cien- tificas y sus Métodos de Trabajo", adoptando a la vez, para simpli- ficar su larga denominacién, la sigla de COCIC con la que desde entonces se la conoce. Habia existido antes, conforme a una reso- lucién adoptada en Santiago en 1957, un “Comité Cientifico Ase- — 28 — sor’ que no Ilegé a funcionar con la regularidad debida. La nueva Comisién Coordinadora se convino en que funcionaria como un or- ganismo dependiente de la Secretaria General. 4. Segunda sesién del Comité de Pesca de FAO.— (Roma, 24-29 de abril de 1967).- E] Comité de Pesca de FAO, creado por una Resolucién de la XIII Conferencia (1965) de esa organizacién internacional, fue instituido para asesorar a la Conferencia, al Conse- jo, asi como al Director General de FAO, en la formulacién, eje- cucién y coordinacién de politicas, programas y actividades de FAO, en el campo pesquero, Invitado a concurrir como observador al segundo periodo de sesiones del indicado Comité de Pesca, el Se- cretario General doctor Garcia Sayan, acudié a la cita y vio entonces que: un organismo auxiliar del Comité de Pesca, el llamado “Sub- Comité de Fomento de la Cooperacién con Jas Organizaciones In- ternacionales interesadas en la Pesca’, habia recomendado la crea- cidn, bajo los auspicios de FAO, de un organismo pesquero de com- posicién amplia, para mejorar la explotacién racional de la pesca en el Pacifico Sud-Oriental. El curso de las cosas en la reunién de Roma justificé sobradamente el recelo que inspiraba semejante re- comendacién. Tocé al Secretario General dar la voz de alarma ante las implicancias que pudiera tener el establecimiento de un nuevo organismo internacional para el Pacifico Sud-Oriental, en el que se diera cabida no sélo a los Estados litorales de la regién —los que ni siquiera serfan consultados— sino a todos los paises interesados en pescar en ella, En torno al planteamiento trabése la mas viva discusidn, insistiéndose en el debate por delegaciones como las de Estados Unidos, Gran Bretafia, Holanda y otras, en que importaba a la FAO cuidar de la mas racional utilizacién de los recursos pes- queros de la zona en cuestién, por cuanto los organismos regionales existentes no se ocuparian adecuadamente del asunto. Generalizan- do a la vez el alcance del debate y de la propuesta, se dijo que seria necesario enmendar el articulo VI-I de la Constitucién de la FAO. El doctor Garcia Sayan hizo constar como observador, tanto en un grupo de trabajo al que fue invitado cuanto en el plenario del Co- mité, que la entidad intergubernamental de Ia que era personero consideraba inconveniente la formacién de un nuevo organismo in- — 29 ternacional para el estudio y eventual aprovechamiento de los re- cursos pesqueros de una zona respecto de la cual los tres paises del Pacifico Sur habfan proclamado su soberanfa y jurisdiccién exclu- siva, la misma que venian ejercitando provechosamente mediante =n conjunto de convenios y de Institutos de Investigacién que res- guardan el racional aprovechamiento de dichos recursos. Las delegaciones de Chile, Ecuador y Perg concurrieron vigo- Fosamente a sostener estos puntos de vista y expresaron que de mo- dificarse el indicado articulo de la Constitucién de la FAO, se me- moscabaria los derechos e intereses de los paises litorales de la zona, sebrepasando la idea original de la Constitucién de la FAO, al po- seria en conflicto con tesis juridicas controvertidas y de alcance politico. No se legé a una votacién sobre este asunto en el seno del ité de Pesca, Simplemente se enunciaron, EE. UU. de América, ke firme oposicién de los delegados de Chile y Peri que inte- el Consejo, los términos de una enmienda al artfculo VI-1 i Constitucién de FAO, que debja ser sometida a la decisién & XIV Conferencia, convocada para noviembre de 1967. 5. IV Conferencia Extraordinaria sobre Conservacién. y Explo- Sam de las Riquezas Maritimas del Pacifico Sur.- (Quito, 24-30 ‘0 de 1967). Como temas Pre-establecidos para esta Confe- existian los siguientes: Convenio de Sanciones y Penas do XVI Paracas y Reunién del Comité Técnico de Juristas, Octubre de 1966); Modificacién del Reglamento de la Se- s= General (Acuerdo XVII, Paracas) ; y Aprobacién del Con- sobre el Funcionamiento de las Secciones Nacionales (Ga. , Vita del Mar, 1961; 7a. reunién ordinaria, Vifia del ). A estos temas se agregé, por decisién de la propia “Geserencia y luego de escuchar el informe del Secretario General — 3. sobre lo ocurrido en Roma en la segunda sesién del Comité de Pes- ca de la FAO, un cuarto tema al cual se denominé “‘Alcances y con- secuencias de las actividades del Comité de Pesca de la FAO”. Los resultados de la Conferencia se tradujeron en las siguien- tes resoluciones: la que aplazé hasta Ia préxima reunién ordinaria la consideracién del proyecto de Convenio sobre Sanciones y Penas; la que encomendé al Secretario General un trabajo complementa- tio. de compilacién y anilisis de los instrumentos internacionales del sistema maritimo de] Pacifico Sur; y la que igualmente encomendé al Secretario General la preparacién de un informe sobre las faenas de la caza maritima en aguas del Pacifico Sur en los dltimos quince afios. Las deliberaciones de la Conferencia sobre el Estatuto de la Secretaria General y el Estatuto de las Secciones Nacionales, culmi- naron con la elaboracién final de los textos respectivos. Pero al tiempo de su adopcién y suscripcién la Conferencia, teniendo cn cuenta el antecedente de la I Conferencia respecto del Reglamento para las Faenas de la Caza Maritima, acordé constituirse en “Comi- sién Permanente Provisional” y fue con tal cardcter que se dictaron y suscribieron, con fecha 30 de mayo de 1967, el Estatuto de la Secretaria General y el Estatuto sobre Funcionamiento de las Sec- ciones Nacionales, dejandose establecido en las disposiciones tran- sitorias del primero de dichos instrumentos, que el mismo entraria en vigencia cuando la Comisién Permanente aprobara su préximo Presupuesto y proveyera los fondos necesarios. Fue materia de dis- cusién si estos dos instrumentos, asi adoptados y suscritos en Quito, tequerian o né de la ratificacién de los paises signatarios, conforme @ sus respectivos procedimientos constitucionales. 6. XIV Conferencia de FAO (Roma, 4-23 de noviembre de 1967).- Esta conferencia estaba llamada a resolver la Proyectada re- forma de] Articulo VI-1 de la Constitucién de la FAO, relativa a la institucién de comisiones internacionales de pesca para zonas ma- yitimas. Implicaba esta enmienda, manifiestamente dirigida a los tres paises de] Pacifico Sur, el desconocimiento de la posicién juri- —3i— dica que tenfan asumida, de la que se hacfa abstraccién. E] Secreta- rio General concurrié otra vez como observador a esta cita ¢ hizo, ante el respectivo Comité de la conferencia, una exposicién sobre et sistema del Pacifico Sur y concluyé manifestando su criterio ad- yerso a la enmienda en discusién. Se expresaron en el mismo senti- los delegados de Chile, Ecuador y Perti, Como resultado de estas =cciones concurrentes, la enmienda fue al cabo descartada por no ‘r alcanzado, en votacién secreta, las dos mayorias exigidas en Articulo XX-1 de la Constitucién de la FAO, a saber: dos tercios los votos emitidos, siempre que dicha mayoria represente mas la mitad del némero total de los Estados Miembros de la orga- ién. 7. Reunién Informal en Santiago de Chile con los Estados los de América (abril de 1968).— Una Propuesta norteameri- hecha a los gobiernos de Chile, Ecuador y Perd en marzo de 7 para la realizacién de una Conferencia Internacional con la scipacién de los cuatro paises y, ademas, del Canada y el Ja- fue declinada en términos idénticos acordados en Quito du- la IV Conferencia Extraordinaria, aunque se expresdé la dis- scion de los tres pafses para tener conversaciones de cardcter y cientffico, exclusivamente con los Estados Unidos para un conocimiento mas amplio de las riquezas existentes en el gue baiia las costas de los respectivos territorios, “a fin de per- el mejor aprovechamiento de dichos recursos en beneficio del = de la comunidad internacional”. Ante un nuevo planteamiento de los Estados Unidos se reu- en Lima, en enero de 1968, delegados de los tres paises, en del Ministerio de Relaciones Exteriores, E] Secretario Gena- Pacifico Sur coneurrié como invitado especial a estas delibe- en las que se acordé una nota comtn de respuesta a los Unidos. El Gobierno de los Estados Unidos convino luego “= wslizacién de una reunién informal de personeros de los Go- ¥ acepté expresamente la participacién en dicha reunién de S=sstzria General de la Comisién Permanente de la Conferencia —32— sobre Conservacién y Explotacién de las Riquezas Maritimas de Pacifico Sur, Con estos antecedentes y dado gue el Gobierno de Chile habiz ofrecido ser anfitrién de la reuni6n, ésta se Ievé a cabo en Santiago del 17 al 19 de abril. Brindé dicha reunién al Secretario General la oportunidad de subrayar el cardcter con que asistfa a la cita y de adelantar, al final, el deseo de que las posiciones juridicas diver- gentes terminaran algin dia por identificarse cuando los Estados Unidos aceptaran ¥ reconocieran que la tesis adoptada ror nuestros paises es legitima y estA er consonancia con la tendencia universal hacia la progresién de los derechos del Estado costero, En el curso de esta reunion informal log representantes nor- teamericanos distribuyeron un documento titulado "Proyectas ilus- trativos de cooperacién sobre investigacién y desarrollo” y otro propugnando la creacién de un “Instituto Regional para el Desarro- Ilo de la Pesca”, que seria integrado por los tres paises del Pacifico Sur y los Estados Unidos. La delegacién norteamericana fue suma- menie explfcita en sus Tespuestas y exposiciones y podria decirse que, a lo sumo, denoté cierta voluntad de adaptacién al funciona miento del sistema marftimo del Pacifico Sur, Pero sin reconocer la validez de nuestro limite jurisdiccional. Los delegados de los tres desnaturalizado con la Participacion, a través del Instituto propues- to, de un cuarto miembro que invoca, aparte de sus conceptos sobre el alta mar, un titulo Propio que deriva de las actividades de Jos pesqueros de California, desde hace cosa de veinte afios, frente a las costas de Ecuador y Perd. El interés de los Estados Unidos apa- recié circunscrito, por lo demés, a las especies attin y barrilete, ya que otras corno la anchoveta, habrian alcanzado el limite maximo de explotacién dentro del régimen a que estén sujetas por los Es- tados litorales, 8. Tercera Reunién del Comité de Pesca de la FAO (Roma, abril de 1968).-E] Jefe dela delegacién de los Estados Unidos sefior Terry, que venia de integrar la representacién norteamericana en Sots eer — 33 las conversaciones informales de Santiago, planted el reexamen de la enmienda a la Censtitucién de la FAO que rechazara la XIV Confe- rencia, esto es, el asunto del establecimiento de comisiones interna- cionales de pesca en distintas dreas océnicas. En ejercicio de sus de- rechos como observador, el Secretario General doctor Garcia Sa- yan expresé su criterio adverso al planteamiento del senior Terry. Por efecto de esta impugnacién se originé un vivo debate al cabo del cual el Comité decidié aplazar todo ulterior estudio de la en- mienda que habia rechazado la Conferencia, pero reconocié “la necesidad urgente de evitar la explotacién excesiva de la pesca en zonas que en la actualidad no se hallan debidamente atendidas por organismos regionales pero que poseen importantes recursos pesqueros, y la de asegurar la conservacién de estos recursos, asi como evitar el peligro de que puedan agotarse, en algunos casos, incluso antes de aque Jos paises en desarrollo situados en Ia zona puedan alcanzar Ja competencia técnica necesaria para aprovechar los recursos aue tienen en sus nuertas’”. Se decidié, al mismo tiem- po, trasladar el problema al “Sub Comité de Fomento de Ja Coo- neracién con las Organizaciones Internacionales Interesadas en Ja Pesca’. para que lo examinara maa a fondo y presentara un infor- me al cuarto periodo de sesiones del Comité. De esta manera, nada sutil, fue reabierta, en Jo que podria ser una primera instancia, la pretendida enmienda a la Constitucién de la FAO que fuera des- cartada por la XIV Conferencia. 9. Segunda Reunidn de la Comisién Coordinadora de Inves- tigaciones Cientificas y sus Métodos de Trabaio (COCIC) (Lima, 17 al 21 junio 1968).—Los resultados de esta importante cita con- vocada por el Secretario General, quedaron expresados en un in- ferme al que se anex6 un Proyecto de Reglamento de COCIC y, ademas, las sugestiones de COCIC sobre las funciones de la Sub- Secretarfa Cientffica prevista en el Estatuto elaborado y suscrito en Quito, asf como una estimacién de los posibles costos que ocasio- naria la coordinacién de los programas. Con esta segunda cita COCIC entré en una etapa de madurez v de realizaciones, todo lo cual era dable esperar permitiera exhibir ante organismos interna- cionales como la FAO —ante la que se habia discutido la eficacia — 34 de la Comisién Permanente del Pacifico Sur— expresiones concre- tas y positivas de trabajos en el campo de la investigacién cientifica, de la estadistica y-otros métodos y actividades relacionadas con Ja pesca en el Pacffico Sud Oriental. 10. Xa. Reunién Ordinaria dela Comisién Permanente del Pacifico Sur. (Paracas, 2 al 7 de diciembre de 1968).— Las deli- beraciones y otros documentos relativos a este certamen fueron reu- nidos en un volumen impreso de 200 paginas, en el que esta inclui- da el Acta Final y el texto de las 33 resoluciones adoptadas, En la reunién fue reclegido para el cargo de Secretario General, por un afio mas, el doctor Enrique Garefa Sayan, o sea hasta Ja siguiente reunién ordinaria a celebrarse en Quito y tras Ia cual debfa pasar la sede de la Secretaria General al Ecuador. También se eligié al doctor Roberto Bobenrieth, de Chile, co- mo primer Sub Secretario Cientifico de la CP. del P.S. cargo pre- visto en el nuevo Estatuto de la Secretaria General, suscrito en Quito en mayo de 1967, el mismo que entré en vigencia al apro- barse en esta cita de Paracas el incremento de las cuotas naciona- les. En cuanto a la Sub-Secretarfa jurfdica gue correspondia al Ecuador, el targo no fue Provisto al mismo tiempo, por haberse acordado que el Ecuador, en vez de incrementar su cuota al pre- supuesto de la Comisién, contribuyera con los servicios de un fun- cionario para desempefiar la Sub-Secretarfa Juridica. Fue designa- do luego el Lic. José Ayala Lasso. De tal suerte quedé completa- do el cuadro de funcionarios de la Secretaria General, segtin su nuevo régimen, pudiendo decirse que éste ha probado estar muy bien concebido. En su Memoria a la Xa. Reunién Ordinaria, el Secretario Ge- neral dio cuenta de los diversos actos de gobiernos, tanto de la América Latina como de otros continentes, que denotaban la pro- sresién de la tesis de las 200 millas y de otros defechos del Estado costero. Sefialé asi Ia ley argentina N? 17094 del 29 de Diciembre de 1966, por la cual se ha extendido la jurisdiceién maritima de ese pais hasta la distancia de 200 millas. Asimismo, la ley N? 31 — 35 — de la Asamblea de Panam, del 2 de febrero de 1967 que ha sefia- Jado igual limite. Y de la evolucién de la posicién de Costa Rica, en el sentido de entender ahora, como Nicaragua, la referida zona, como una de competencia especializada en materia de conservacién y explotacién. Ademés de su Memoria —un documento de 68 paginas— el Secretario General presenté a la consideracién de la Xa. Reunién ordinaria, los siguientes trabajos y estudios: Convenios y otros do- ecumentos, 1952-1958 (2a. edic.), Talleres Graficos Villanueva, 159 pgs.; Compilacién de la Legislacién Pesquera de Chile (113 pags.), Ecuador (91 pags.) y Peré (148 pags.), més un Indice eruzado de las tres series (10 pags.); Faenas de Ja Caza Maritima en Aguas del Pacifico Sur en los tiltimos quince afios (15 pags.) ; Estudio Comparativo de la Legislacién Pesquera de Chile, Ecuador y Peri, sobre Permisos y Penalidades (18 p&gs.); Instrumentos Tetemacionales del Pacifico Sur, Estudio Analitico (10 pAgs.). 11. Segunda Reunién en FAO del Sub Comité de Fomento Ta Cooperacién con las Organizaciones Internacionales Interesa- en la Pesca (Roma, 14 al 17 de enero de 1969).— Por efecto acuerdo del Comité de Pesca, de abril de 1968, de “trasla- ** al Sub Comité el’ planteamiento que hiciera el Jefe de la de- ién de Jos EE. UU. de reexaminar la enmienda que recha- la XIV Conferencia, ee inscribié en el temario provisional el te punto: “Problema que implica el facilitar, dentro del mar- de la FAO, Ja cooperacién internacional en la investigacién y eprovechamiento racional de los recursos pesqueros”. Como no fe dejar de inspirar recelos la inclusién de tal tema, el Secre- General acepté la invitacién aue recibiera para la cita del Comité, a Ja que concurrieron 9 de Jos 14 Estados que lo in- entre ellos el Pert. Segtin era de esperarse, en torno al asun- see preocupaba se produjo el més animado debate al pronunciar- zleunas delegaciones por la conveniencia de enmendar las dispo- Sones pertinentes de la Constitucién y del Reelamento General de FAO. para que pudieran participar, sin restriccién alguna, todos ‘es Estados interesados, en los organismos regionales o de otra clase. — 36— No llegaron, sin embargo, a plasmarse estos intentos en ningiin acuer- do concreto, estimando el Sub Comité, al término de su segunda se- sién, que habia cumplido con el cometido para el que fue creado. Aprovechando de su concurrencia a la reunién en referencia, el Secretario General tuvo una interesante y esclarecedora deliberacién con el Director de Coordinacién y Ejecucién de Programas del De- partamento de Pesquerfa sefior F. E. Popper y sus colaboradores, en torno a la solicitud que tenfa formulada la Comisién Permanente pa- ra que los “Project Managers” destacados por FAO conforme al pro- grama de las Naciones Unidas para el Desarrollo, cooperaran en pro- blemas que coordinara la Secretaria General de la Comisién Per- manente. 12. Cuarta Sesién del Comité de Pesca de la FAO (Roma, 17 al 23 de abril de 1969.)— Consideraciones derivadas de la insu- ficiencia de fondos en ese momento, impusieron al Secretario Ge- neral excusarse de asistir como observador a esta reunién. A través de la delegacién del Peri que concurrié a la cita, se conociéd Juego buena parte de la documentacién emanada de ella. La delegacién del Pera se opuso a que el Comité de Pesca fuera sacado del marco del articulo V de la Constitucién de FAO, como érgano auxiliar del Consejo; porque de trasladarse, como se pretendia, las atribuciones del Comité de Pesca bajo el rubro del Articulo XIV de la Consti- tucién de la FAO, se le habria convertido en el m4ximo organismo rector de la pesquerfa en el mundo, capaz de establecer zonas o regiones maritimas de pesca con explotacién mancomunada, de acuerdo a los planes mundiales de incremento de fuentes alimenti- cias. Quedé asi descartado este nuevo intento de forzar Ja férmula que ya se habfa descartado. 13. Segunda Reunién Tripartita (Lima, 6 al 10 de julio de 1969).— Gracias a la invitacién que se le cursara para participar en esta reunién, concurrié a ella el Secretario General doctor Garcia Sayan en unién de los Sub Secretarios Juridico y Cientifico sefiores Bobenrieth y Ayala Lasso respectivamente, Concordaron criterios los tres pafses sobre el temario de la Conferencia cuatripartita con aa los EE. UU. y en cuanto a la participacién de la Secretaria General en dicha conferencia prevalecié el criterio de que los funcionarios de la Secretaria General deberfan concurrir a la cita que se realiza- ra en Buenos Aires, con la investidura de sus cargos sin necesidad de plantear su concurrencia, Previa y expresamente, como se hizo cuando la reunién informal efectuada en Santiago de Chile con los EE. UU., en abril de 1968. 14. Conferencia Cuatripartita entre Chile, Ecuador, Pert y Estados Unidos de América, sobre Pesqueria (Buenos Aires, 1° al 19 de agosto de 1969).— En una declaracién conjunta que se emi- 46 al término de esta conferencia —de caracter diplomatico y a nivel de Cancillerfas— se expresa, en términos generales, que las de- legaciones conversaron extensamente sobre los diferentes puntos de . la agenda aprobada en sesién preliminar y que, como consecuencia de esas conversaciones, las cuatro delegaciones Ilegaron a un mejor conocimiento y apreciacién de los puntos de vista de sus respecti- vos paises, siempre dentro del propésito de no discutir ni alterar sus respectivas posiciones juridicas sobre jurisdiccién maritima. La Secretaria General de la Comision Permanente estuvo re- Presentada en la cita cuatripartita por sus tres funcionarios con ca- racter internacional, a saber: el Secretario General, el Sub Secreta- tio Juridico y el Sub Secretario Cientifico, Estuvieron en aptitud estos funcionarios, de intervenir con exposiciones y de proporcionar datos. La delegacién norteamericana propuso, en uno de sus pro- yectos, la colaboracién de la Comisién Permanente del Pacifico Sur con la del atin tropical y tomé6 nota de los resultados de trabajos y publicaciones de la Comisién Permanente, que fueron dados a co- nocer en el curso de la Conferencia. La delegacién norteamericana se habfa opuesto a que se cluyera en el Reglamento de Ia Conferencia .Cuatripartita Ia asistencia de representantes de la Comisién Permanente del Pacifico Sur arguyendo que se tra- taba de una reunién entre gobiernos. En ello convinieron las delegaciones de Chile, Ecuador y Per& confiriendo a los re- presentantes de la Comisién Permanente del Pacifico Sur el caracter de asesores comunes a Jas tres delegaciones, con distinti- — 38 — vos y sitio especial en las sesiones. No habria sido concebible, por lo demas, la realizacién de esta Conferencia, como tampoco de la anterior efectuada en Santiago en 1955, de no haber sido por la existencia del sistema maritimo del Pacifico Sur, de sus principios y normas, y del organismo intergubernamental que tienen cons- titufdo los tres Estados miembros. El papel de la Secretaria Gene- ral en la Conferencia se entendié, por ello, como uno de circuns- tancial asesoria para las delegaciones de cualesquiera de los tres paises y de informacién, en, general, para la Conferencia. 15. TI Reunién de la Comisién Coordinadora de Investiga- ciones Cientificas y sus Métodes de Trabajo, (COCIC) (Callao, 29 de Septiembre a 3 de Octubre de 1965).— Convocada por el Se- cretario General esta tercera cita de COCIC, con un nutrido tema~ rio, sabiase que era la tinica que iba a realizarse antes de la XI reunién ‘ordinaria de la Comisién Permanente prevista para tener lugar en Quito en enero de 1970. Concurrieron hasta seis delega- dos por pais. Resultd, de tal suerte, esta tercera reunién de COcIc, en el mds importante certamen cientifico hasta ahora realizado dentro del marco del sistema del Pacifico Sur. El resultado de las deliberaciones, Ilevadas a cabo en el alto nivel técnico-cientifico pro- pio de los participantes en la reunién, quedé expresado en 21 acuer- dos o recomendaciones que han puesto al sistema maritimo del Pa- cifico Sur en camino de continuar, con sus propios elementos y con la cooperacién de los Institutos de investigacién existentes en los tres paises, las tareas que habran de conferir mayor autoridad téc- nica al organismo intergubernamental constituido por Chile, Ecua- dor y Pert. 16. 53° Periodo de Sesiones del Consejo de la FAO (Roma, 3. al 6 de Noviembre de 1969) ; y XV Conferencia de la FAO (Ro- ma, 8 al 27 de Noviembre de 1969).— Limitaciones de fondos debidas a demoras en la remisién de las citotas, le impidieron, otra vez, al Secretario General concurrir a las invitaciones cursadas por el Director General de la FAO para asistir a estas citas como ob- servador. Ello fue sensible. La Comisién Permanente del Pacifico Sur esté ya incorporada, con atributos cada dia mejor reconocidos, sy BO a los repertorios sobre organismos pesqueros internacionales. Su participacién en anteriores certamenes ha probado ser util y de po- sitivos resultados. Importa, por lo mismo, que siga concurriendo a citas en las que puedan estar en juego asuntos que le conciernen; mantener una actitud vigilante y pronta a exponer los puntos de vis- ta del sistema maritimo del Pacifico Sur y a evitar que tomen cuer- po proyectos 0 proposiciones perjudiciales a nuestra causa. 17. Tercera Reunidn Tripartita de Consulta (Lima, 10 al 16 de diciembre de 1969).— Con el objeto de considerar la. propo: cién norteamericano-soviética de celebrar una nueva conferencia in- ternacional sobre el derecho del mar, en orden a lograr acuerdo pa- ra establecer en 12 millas nauticas el limite del mar territorial y de la zona exclusiva de pesca, se realiz6 esta tercera reunion tripartita de consulta a la que fue invitado el Secretario General, en unién de los Sub Secretarios Juridico y Cientifico. Del ‘Comunicado que se emitié al téxmino de esta reunién, que tuvo caracter reservado, aparece que se traté de los problemas derivados de la pesca de las especies de tiinidos de aleta amarilla y de barrilete en el Pacifico Sud Oriental; que también se consideraron los alcances que podria tener la eventual convocatoria de una nueva conferencia interna~ cional sobre el derecho del mar y que se reafirmé el inquebrantable propésito de los tres paises de mantener una posicién comin en la defensa de los derechos de los estados riberefios a la explotacion de los recursos marinos frente a sus costas, de conformidad con la Declaracién de Santiago de 1952, sobre zona maritima de 200 mi- llas. 18. XI Reunién Ordinaria de la Comisién Permanente (Qui- to, 5 al 10 de enero de 1970).— En un Acta Final mimeografiada, que consta de 90 paginas, preparada por la Secretaria General con sede ya en Quito, se da cuenta del desarrollo y resultados de este importante certamen, en el cua] se adoptaron 90 resoluciones o acuerdos. FE] Secretario General cesante, doctor Garefa Sayan, en su Me- moria de 78 paginas, registré los principales sucesos desde la Xa. 40 Legislativa de Costa Rica, del 16 de julio, de 1969, por el que se ratifica la adhesion de Costa Rica a la Declaracién de Santiago de 1952, pero dejandose establecido que Costa Rica “no pretende pro- clamar un mar territorial de 200 millas sino establecer su derecho a una competencia especializada sobre las aguas adyacentes a sus cos- zona de soberania exclusiva o para ciertos efectos, en nueve paises latinoamericanos, a saber: Chile, Ecuador, Pera, Costa Rica, El Sal- vador, Nicaragua, Argentina, Panama y Uruguay, También hizo referencia la Memoria a la resolucién legislativa del Estado de Massachussetts, del 1 1 de junio de 1969, por la cual se insta al Congreso de los Estados Unidos para que adopte, en la costa Atlantica, la Jurisdiccién maritima de 200 millas a fin de Pre- servar de su depredacién Por flotas pesqueras extranjeras, los stocks de merluza que estarian por extinguirse. Dio cuenta asi mismo, el Secretario General cesante, de la ace tividad de la oficina a su cargo en materia de Publicaciones, duran- te el perfodo objeto de su informe. Dichas Publicaciones son las si- guientes: (a) Xa. Reunién Ordinaria de la ‘Comisién Permanente, Paracas 2 - 7 diciembre 1968, 200 pags.; (b) Estadisticas Pesque- ras Basicas, 1967, con cuadros € ilustraciones, junio 1969, 34 pags; (c) Lista Sistematica de Peces Marinos, comunes para Ecuador, Pera y Chile, con cuadros e ilustraciones, julio 1969, 108 pags, hb (d) Compilacién de Acuerdos y Resoluciones adoptados por las teuniones y conferencias del Pacifico Sur, de 1952 a 1969, provista de un indice por materias, diciembre 1969; :y (e) Convenios y otros Documentos, 1952-1969. 3a. edic. puesta al dia de la compi- lacién de instrumentos sujetos a ratificacién 0 aprobacién adminis- trativa. 19. Eleccién de nuevos funcionarios Para la sede ecuatoriana la Secretaria General.— E] periodo peruano de cuatro afios como sede de la Secretaria:General, iniciado el 15 de enero de 1966, minaba el 15 de enero de 1970. Procedia, pues, conforme al Es- tuto de la Secretaria General en vigencia desde enero de 1969, e al nuevo Secretario General, de nacionalidad ecuatoriana, asf mo a los Sub-Secretarios Juridico y Cientffico, que debian ser uno nacionalidad chilena y el otro de nacionalidad peruana, A pro- esta de la delegacién ecuatoriana fue elegido Secretario General i Licenciado Alfredo Luna Tobar, quien habia venido desempe- do la presidencia de la Seccién Ecuatoriana, Para la Sub-Secre- Ha cientifica fue reelegido él doctor Roberto Bobenrieth, de Chi- - Posteriormente él Pert propuso al doctor Jaime ‘Cacho Sousa la Sub-Secretarfa Juridica, lo que fue aceptado por las otras Secciones Nacionales. 20. Voto de reconocimiento al Secretario General cesante.— epuesta de la delegacién de Chile, fue adoptado el acuerdo T, que dice asi: “La XI Reunién Ordinaria de la Comisién anente del Pacifico Sur, Considerando: Que el 15 de enero 4 a su término el periodo estatutario del Secretario General Comisién Permanente del Sistema, sefior doctor Enrique Gar- jayan; Que durante su actuacién en los ejercicios para los cua- elegido y reelegido, el doctor Garcia Sayan ha demostrado, versaci6n, inteligencia y sagacidad singulares, el respeto a la ia independencia de su funcién, ha velado con celo y acier- Por el cumplimiento de los acuerdos internacionales en que se s2 el Sistema y por la extensién universal de sus principios y sms, aportando valiosas sugestiones a la defensa del interés co- que la Comisién Permanente del Pacifico Sur expone y repre- = “senta, ACUERDA: Expresar al sefior doctor Enrique Garcia Sa- “ydn, en la circunstancia de cesar en su cargo de Secretario General “de la Comisién Permanente del Pacifico Sur, el reconocimiento de “este Organismo por la trascendente eficacia de su gestién”. 21. Para la.clausura de las oficinas de la Secretaria General en Lima, se dio un plazo al Secretario General cesante, hasta el 1° de marzo de 1970, y se le autorizé para enajenar, previo acuerdo con el nuevo Secretario General, aquellos muebles y enseres de la oficina cuyo traslado a la nueva sede no se considerase conveniente. = 4 AW XVI CONFERENCIA DE LA ORGANIZACION DE LAS NACIONES UNIDAS PARA LA AGRICULTURA Y ALIMENTACION (FAO) Roma, Noviembre 1967 En la XIV Conferencia de FAO efectuada en Roma, en noviem- Gee de 1967, se discutié y resolvié en sentido negativo, la enmienda ge=ccesta a la Constitucién de FAO, tendiente al establecimiento = isiones internacionales de pesca en, cualquier Area ocednica. Dietz enmienda, como se explica en otra seccién de esta revista, = iva a la Comisién Permanente del Pacifico Sur, estaba diri- primer término, al Pacifico Sur, por lo que desde que se @ierss «| asunto en FAO, impugnaron la proyectada enmienda los Qeeessentantes de Pert, Chile y Ecuador, asi como el Secretario Geez! de la Comisién Permanente del Pacifico Sur, doctor Enri- Garcia Sayan, quien asistia como invitado en calidad de ob- defecto de los textos de las intervenciones que tuvieron en