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SOCIEDAD PERUANA DE DERECHO INTERNACIONAL TOMO XIX ENERO-JUNIO DE 1959 Ne 55 REVISTA PERUANA DE DERECHO INTERNACIONAL ORGANO DE LA SOCIEDAD PERUANA DE DERECHO INTERNACIONAL e COMISION DE LA REVISTA Alberto Ulloa Miguel Bakula P, Pedro Ugarteche Fernando Schwalb Edwin Letts Victor Proafio TEFE DE REDACCION Gonzalo Fernéndez Puys PAGS. José JuLIo SANTA PINTER.—Algunos casos de jurisprudencia argen- tine en materia de Derecho Internacional ...............-.5 3 EDUARDO FALCON{.—La astronomia: nueva etapa de la diplomacia 30 CARLOS AREVALO.—Apuntes de Derecho Diplomatico: El funciona- miento interno de las misiones ...........: eee cceees eee eee 55 ANTONIO BELAGNDE Moreyra.—E] problema de las relaciones entre el Derecho Internacional y el Interno, segin el Profesor Walz 62 INSTITUCIONES INTERNACIONALES: Disertacié6n del doctor Alberto Ulloa, sobre “El Derecho en las Relaciones Interamericanas”, en la KI Conferencia de la Fede- racién Americana de Abogados ........ Deena ‘ : LIMA-PERU SOCIEDAD PERUANA DE DERECHO INTERNACIONAL CONSEJO DIRECTIVO Vice-Presidente: Dr. Juan Bautista de Lavaile Secretarios Dr. Enrique Garcia Sayan Pro-Secretario: Dr, Edwin Letts S. MIEMBROS Dr. Aguilar Cormejo, David uw Alvarado G., Luis » Aramburt, José Félix Aramburh Menchoca, Andrés « Barreda Laos, Feline « Basadre, Jorge « Belatnde, Victor Andrés » Bustamante y Rivero, José L. » Deustue A., Alejandro « Espinoza Saldafia, Adén » Elguera, Juan Ignacio Fernéndez Puyé, Gonzclo a Ferrero R., Rail i » Garcia Calderén, Manuel. « Garcia Gastaficta, Carlos n Gorcia Saydén, Enrique » Gonzélez Ditioni, Enrique Tesoreros Dr. Gonzalo Fernémdez Puyd Pro-Tesoyrero: Dr. Manuel Garcia Calderén lela y Varela Dr. Victor Andrés Belatindo Dr. Pedro Ugarteche TITULARES Dr. Hoyos Osores, Guillermo n» Iberico, Manuel » Lavalle, Juan Bautista de 1 Letis, Edwin » Leén Barandiorén, José » Lavalle, Hemondo de n Malca, Carlos » Matrtua, Manuel Félix 1 Miré Quesada, Luis n Miré Quesada Sosa, Aurelio » Neuhaus Usarteche, Carles » Porras Barrenechea, Radl ts Proaiio, Victor G. 1 Romero, Emilio u Schwalb L.A, Fernando | » Soli y Muro, Alfredo » Tudela y Varela, Francisco « Ugarieche, Pedro » Ullsa, Alberto MIEMBROS Dr. Arévalo, Carlos , Békulc, Juan Miguel » Delgado Irigoyen, Javier », Encinas Pando, José A, Tturriaca R., José ASOCIADOS Dr. Llosa Pautrat, Jorge = » Morelli P., Augusic » Ulloa P., Bolivar » Vegas Garcia, Jorge 1, Wagner de Reyna, Alberto SOCIEDAD PERUANA DE DERECHO INTERNACIONAL TOMO XIX ENERO-JUNIO DE 1959 Ne 55 REVISTA PERUANA DE DERECHO INTERNACIONAL ORGANO DE LA SOCIEDAD PERUANA DE DERECHO INTERNACIONAL COMISION DE LA REVISTA Alberto Ulloa Miguel Békula P. Pedro Ugarteche Fernando Schwalb Edwin Letts Victor Proafio JEFE DE REDACCION Gonzalo Ferndndez Puyé PAcs. José JULIO SANTA PINTER.—Algunos casos de jurisprudencia argen- tina en materia de Derecho Internacional ............. au 3 Epuarpo FALcoNi—tLa astronomia: nueva etapa de la diplomacia 30 CarRLos AREVALO.—Apuntes de Derecho Diplomatico: El funciona- miento interna de las misiones ......... 2605s cee eee eeeee 55 ANTONIO BELAUNDE MOREYRA.—E! problema de las relaciones entre el Derecho Internacional y el Interno, segtin el Profesor Walz 62 INSTITUCIONES INTERNACIONALES: Disertacién del doctor Alberto Ulloa, sobre “El Derecho en las Relaciones Interamericanas”, en ia KI Conferencia de la Fede- racién Americana de Abogados 7 LIMA-PERU La responsabilidad de les ideas y opiniones sustentades en los articulos y notas correspon- den exclusivamente a sus autores, LA COMISION ALGUNOS CASOS DE JURISPRUDENCIA ARGENTINA EN MATERIA DE DERECHO INTERNACIONAL Por JOSE JULIO SANTA PINTER I. PRELIMINARES: EL PRECENDENTE JUDICIAL EN EL ORDEN JURIDICO ARGENTINO No es nuestro propésito analizar hic et nun el significado y el papel del precedente judicial, en particular ni de la ju- risprudencia, en general, en la vida de una nacién. Tan sdlo queremos destacar a titulo meramente informativo que la Ar- gentina, como es sabido, pertenece al gran grupo de pueblos que poseen un sistema legal bien definido —llamado sistema del derecho civil o continental o romanista—, en el cual la pre- ponderancia y la supremacia de la legislacién positiva sobre la jurisprudencia son indiscutibles en la situacién pasada y presente de las cosas. Sin duda, pues, una ley nueva puede echar abajo toda una jurisprudencia elaborada y seguida durante decenios, lo cual importa que el poder judicial tendraé que empezar de nuevo a sentar nueva jurisprudencia en base a la nueva legislacién. Es asi que la jurisprudencia cumple en nuestro sistema una misién de interpretacién, de aplicacién y de remedio respecto del alcance de la ley. No tiene, por ende, la facultad de crear derecho como por ej. en el sistema del derecho anglosajén. Puede si Ilenar las Jagunas del ordenamiento juridico como pa- <6, por citar un ejemplo, en el caso “Siri, Angel” el 27 de di- ciembre de 1957 al establecer la Corte Suprema de Justicia de la Nacién el recurso de amparo, pero no puede asumir fa- cultades legislativas. seg Tampoco es nuestra intencién abordar el tema del cam- bio de orientacién que puede notarse tanto en el sistema legai romanista como en el anglosajén, en el sentido de que mientras en el primero la jurisprudencia trata de ocupar un lugar cada vez mas importante frente o al lado de la legislacién, en el se- gundo, en cambio, ocurriria lo contrario: existe cierta tenden- cia a codificacién. Este problema es, sin embargo, consecuen- cia 0 continuacién del anterior, por ello lo mencionamos. Presentaremos a continuacién algunos de los dltimos casos judiciales decididos, especialmente por la Corte Suprema, cuya competencia radica, para las causas concernientes a agentes diplomdaticos y consulares, en los arts. 100 y 101 (competencia originaria) de la Constituci6n de 1853 y el art. 24, inc. 12, del decreto-ley 1285-58, derogatorio de la ley 13998 sobre or- ganizacién de tribunales, y vigente por imperio de la ley 14467. Acompafiaremos a tales casos con observaciones pertinentes que estimaremos oportunas y las criticas respectivas que en nuestra opinién puedan merecer. Il. INMUNIDADES DE LOS FAMILIARES DE LOS AGENTES DIPLOMATICOS Y LA COMPETENCIA DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA 1—EL FALLO El fallo es: “Solérzano Vidal, Rodolfo Ignacio (hijo del Primer Secretario de la Embajada de México) s/ infraccién al Edicto Policial sobre ““Desérdenes’”, de 26 de junio de 1959, por el momento inédito. El dictamen del procurador general de la Nacién dice asi: ‘De conformidad con lo resuelto en Fallos: 238, 195, corresponde que V.E. se declare incompetente para entender en este asunto. Buenos Aires, 12 de junio de 1959”, fdo. Ramén Lascano. Failo de la Corte Suprema: “Buenos Aires, 26 de junio de 1959. Autos y vistos; considerando; Que, como dictamina el Sr. Procurador General, esta Corte ha resuelto que no le corresponde conocer originariamente de las causas concernientes a individuos de las familias del personal de las embajadas o legaciones que tenga caracter diplomAtico, age pues el fuero de esta Corte sdlo se extiende a aquellos parientes de los embajadores o ministros plenipotenciarios extranjeros Fallos: 238:196. Cabe sefialar que el texto legal interpretado por el Tribunal en dicho precedente —art. 24, inc. 1°, ap. 4°, ée la ley 13998— ha sido textualmente reproducido por la ley vigente en la actualidad —art. 24, inc. 1°, ap. 4°, del decreto-ley 1285-58, ley 14467”. “Que, en consecuencia, la presente causa es ajena a la com- petencia originaria de esta Corte, pues se trata en ella de la presunta infraccién al edicto policial sobre “Desérdenes” impu- tada al hijo del Primer Secretario de una embajada extranjera”. “Por ello y dictaminado por el Sr. Procurador General, se declara que no corresponde a la Corte Suprema conocer originariamente de la presente causa. Notifiquese y devuélvan- se las actuaciones a la Reparticién de procedencia”. Fdo.: Alfredo Orgaz — Luis Maria Boffi Boggero — Julio Oyhanarte. 2—EL ERROR DEL FALLO EN BASE A LA LEGISLACION ARGENTINA VIGENTE Sostiene cl fallo que “el texto legal interpretado por el Tribunal en dicho precedente... ha sido textualmente repro- ducido por la ley vigente en la actualidad...”. El hecho de que el citado texto haya sido reproducido “textualmente” por Ja nueva ley vigente, no quita valor al pasaje del mismo art. 24, inc. 1° del decreto-ley 1285-58 que, ademas de haber sido modificado, contiene un agregado bien claro y que determina inequivocamente la competencia de la Corte que ésta niega en el fallo que comentamos. Dice asi: “La Corte Suprema de Justicia conocer 1° originaria y exclusivamente... de las cau- sas concernientes a embajadores u otros ministros diploméaticos extranjeros, a las personas que compongan la Jegacién y a Ios individuos de su familia”, es decir: este agregado es una me- ritoria innovacién frente al texto de la ley 13998 que parece haber escapado a la atencién de la Corte, ya que este texto es el que, segin la misma Corte, esta en vigor actualmente por imperio de la ley 14467. No nos incumbe indagar la discrepancia que pueda exis- tir entre el pasaje trascrito y el ap. 4°, tan sdlo observamos pales que la redaccién del primero no admite duda acerca de la procedencia de Ja inmunidad para los familiares de los miem- bros de cardcter diplomatico de la legacién y no sélo para los jefes del jefe de la misma. 3.—EL ERROR DEL FALLO EN BASE A LA JURISPRUDENCIA INVOCADA La Corte invoca ¢l caso que figura registrado en “Fallos’ 238:196. Este fallo es del 5 de julio de 1957, es decir, de la época de vigencia de la ley 13998. Luego, el fallo invocado, en el primer considerando cita a su vez, ademas del art. 101 de Ja Constitucién, también la ley 13998, art. 24, inc. 1° donde, en realidad, no figuraba el agregado trascrito del decreto-ley 1285-58 como hemos visto. Ademés, este fallo (“Fallos” 238:196) cita otro, el registrado ea “Fallos” 220:1402 (“Beltran Sansot - sucesi6n - v. Dorotea Nazar de Undurraga”), pero lo que este fallo dice es que no cabe extender ei privilegio en materia de obligaciones civiles a Jos miembros de la familia de quien no es embajador ni ministro ni cénsul sino agregado comercial de una embajada extranjera, y lo hace en base a los arts. 100 y 101 de la Constitucién y ¢l ert. 24, inc. 1° de Ja ley 13998. En otras palabras: no hace otra cosa que interpretar la ley vigente en el momento y niega el cardcter diplomatico al agregado comercial, hecho que trac consigo la consecuencia apuntada. Lo hace en base al fallo registrado en “Fallos” 195:461 que sostuvo que “el agregado de embajada” no es titulo suficiente para la competencia origi- naria de la Corte por no revestir dicho agregado el “caracter de ministro diplomatico”, esto es, este fallo es un argumento en pro de la tesis que venimos sustentando. Para mayor abundamiento nos detendremos en otro deta- Jie del precedente 220:1402, citado en el fallo invocado 238:196. Aqui el procurador general doctor Carlos G. Delfino sos- tuvo que las inmunidades tienen dos aspectos, uno directo y otro indirecto en lo que al concepto “causas concernientes 2 embajadores, ministros plenipotenciarios o cénsules extranjeros” se refiere, de los cuales es en el segundo donde entrarian los miembros de la familia del embajador, ministro o consul ex- a7 njero y el personal que tenga cardcter diplomatico: “El pri- vilegio que asiste al personal de las embajadas o legaciones no corresponde derechamente, siendo en realidad una consecuen- de su vinculacién de dependencia con el embajador o mi- tro plenipotenciario que es el verdadero titular de la inmu- dad. De ahi que aparezca como evidente que, a diferencia « lo que ocurre en el caso de] representante diplomatico, dicho sersonal no pueda transmitir un privilegio que no le asiste sino rectamente, a las personas de su familia”. Este razonamiento peca de imperfecto, pues segiin ¢] mis- si el “titular” no es embajador, ministro plenipotenciario cénsul sino por ejemplo un encargado de negocios, ya no jstirian las inmunidades. Luego, dentro del razonamiento puesto de este dictamen,- poco importa Ja categoria estable- cida por el dictaminante en.cuanto a Ja procedencia de la in- munidad; por el contrario, lo que interesa es que es procedente para los miembros de la familia del diplomatico. Por otra parte, debemos otra aclaraci6n al lector: este dic- tamen que nos ocupa passim menciona el “texto derogado” del art, 1°, inc. 3° de la ley 48 para argumentar en favor de su s y hace otro tanto también la Corte en el 2° considerando Ja causa “Enrique Gomez Monasterio v. Torre Trombini de vati? (“Fallos” 195:461), cuando en realidad, el menciona- do texto legal es expresamente contrario a la tesis de Ja Corte favorable a la que sustentamos nosotros. Dice asi: ‘La suprema corte de justicia nacional (sic) conoceré en primera castancia, 3° de las causas concernientes a embajadores u otros istros diplomaticos extranjeros, a las personas que com- pongan la legaci6n, a Ios individuos de su familia,...” etc. En otros términos: el decreto-ley 1285-58, derogatorio de la ley 13998 y vigente actualmente (ley 14467), ha vuelto practica- mente al texto original de la ley 48 en este aspecto. 4.—_EL FALLO EN CONTRA DE LA DOCTRINA GENERAL Podemos repasar brevemente también la doctrina que sos- tiene la tesis contraria a la de la Corte. Mencionaremos sola- mente algunos autores que pueden estar fAcilmente al alcance ael lector. Rubens Ferreira de Mello afirma que la inmunidad ju- risdiccional de los miembros de las familias de los funcionarios diplométicos es ampliamente reconocida hoy por la doctrina Ge los jurisconsultos y por la prdctica de los tribunales, sin embargo se exigiria el vinculo parentesco y la convivencia bajo el mismo techo y agrega: “La extensién de las inmunidades.. . se justifica plenamente como un corolario de las inmunidades del diplomatico, pues el libre ejercicio de las funciones de éste se veria inevitablemente perturbado si su esposa o hijos estu- viesen a merced de la justicia local’. Sir Cecil Hurst sostiene la inmunidad para la esposa y los hijos de los funcionarios diplomaticos y José Lion Depetre, para los “parientes” del diplomatico. César Diaz Cisneros se muestra vacilante al respecto, sin embargo reconoce que es mas admisible la exencién de jurisdiccién para los familiares del agente diplomatico que para el personal del servicio. El relator especial de la Comisién de Derecho Internacio- nal de las Naciones Unidas, designado para el estudio de las “Relaciones e inmunidades diplomaticas”, A. E. F. Sandstrom, en su “Informe sobre el Proyecto de codificacién del derecho relativo a las relaciones e inmunidades diplomaticas afirma que “todo el mundo conviene en reconocer que el beneficio de los privilegios y de las inmunidades se debe extender a todos los familiares de los beneficiarios que habiten bajo el mismo 1echo”. Por Ultimo, es concordante con estos puntos de vista tam- bién la tesis sustentada por la Comisién de Derecho Interna- cional mencionada en su “Memoria relativa a la codificaci6n del derecho internacional en materia de relaciones e inmunida- des diplomaticas”, inspirada y preparada en base al Informe del relator especial, doctor Sandstrém, No est4 de més traer a colacién también algunos antece- dentes de car4cter internacional. En este sentido el art. 14 del Convenio de La Habana de 1928 sobre los funcionarios diplo- maticos extiende la inmunidad a los miembros de la respectiva familia que viven bajo el mismo techo con el funcionario di- vlomatico (inc. c). En idéntico sentido se pronunciaron también el Instituto ce Derecho Internacional, en su Reglamento redactado en Pag Cambridge y en New York, y la Asociacién de Derecho Inter- cional de Viena, en su resolucién de 1926. 5--EL ERROR DEL FALLO A CAUSA DE LA NO DISCRIMINA- CION ENTRE CAUSAS PENALES, CIVILES Y COMERCIALES Finalmente, hemos de agregar que es necesario distinguir entre las causas penales, civiles y comerciales, pues si bien la inmunidad diplomatica pudiera ser relativa y, por ende, objeto de discusién en las causas civiles y atin més, en realidad, lo es en las comerciales, no obstante, nunca en las causas penales, pues en éstas es siempre total e indiscutible De modo que “la presunta infraccién al edicto policial so- bre ‘desérdenes’ caerfa en esta categoria. No obstante, podria sestenerse otro criterio también: considerar el caso como una infraccién, es decir, no como causa penal stricto sensu y en tal caso la inmunidad seria mas procedente atin. Conforme, pues, a los argumentos expuestos opinamos que ¢l fallo que nos ocupa es a todas luces erréneo y contradictorio tanto con la legislacién nacional vigente como con la jurispru- dencia invocada y la doctrina general. Y hay algo mds: es peligroso para las buenas relaciones internacionales de la Reptiblica, cuyas bases estén fundadas en cl principio de la reciprocidad que podran verse afectadas. II. SUMARIO INSTRUIDO A RAIZ DE LA DESAPARI- CION MISTERIOSA DE UN EMBAJADOR EXTRANJERO 1.—EL FALLO EI procurador general dictamin6 en los términos siguientes: “Suprema Corte: Las presentes actuaciones han sido instruidas cen motivo de la muerte de S.E. D. Mateo Marques Castro, que fuera Embajador del Uruguay en nuestro pais. Tal como he sido declarado reiteradamente por V.E. (entre otras en las icsoluciones dictadas con fecha 6 de marzo y 1° de julio del corriente afio, en los expedientes S. 233 L. XIII y S. 303 L. XIII, respectivamente) no son de conocimiento de la Corte Suprema, c= en los términos del art. 24, inc. 1°, del decreto-ley 1285-58, las causas en las cuales no invistan efectivamente el caracter de parte personas aforadas. Corresponde, por lo tanto, declarar que el conocimiento de estas actuaciones es ajeno a la compe- tencia originaria del Tribunal. Buenos Aires, 22 de julio de 1959”, firmado Ramén Lascano. El fallo de la Corte dice asi: “Buenos Aires, 29 de julio Ge 1959. Vistos los autos: “Sumario instruido por la Prefec- tura Nacional Maritima —subprefectura de Boca y Riachue- lo— con motivo de la desaparici6én de S. E. el Sr. Embajador de la Rep. Oriental del Uruguay en nuestro pais, Dr. D. Mateo Marques Castro”, para decidir con respecto a la jurisd.cci6n ori- ginaria de esta Corte. Y considerando: Que como esta Corte ka tenido ocasion de sefialarlo en el precedente fundamental de Fallos: 194, 415, la jurisdiccién que se le ha acordado, en tos términos de los arts. 100 y 101 de la Constitucién Nacional, respecto de las “causas” o “asuntos” concernientes a Emba- jadores y Ministros extranjeros, lo ha sido con arreglo al dere- cho de gentes y en garantia del mds eficaz cumplimiento de las altas funciones de aquéllos. La cldusula s¢ ha establecido. sin duda, por razén de la importancia y la delicadeza de las relaciones y del trato con potencias extranjeras - (Conf. 269 U.S. 302)”. “Que las determinaciones que las leyes y la jurisprudencia han establecido para los casos ordinarios de naturaleza civil o criminal ocurridos no pueden ser 6bice para el conocimiento de este Tribunal en el supuesto extremo de la muerte, en circuns- tancias a investigar, de S.E. el ex-Embajador de la Reptblica Oriental del Uruguay. Median, en efecto, en el caso, las razones en que se sustenta la prescripcién constitucional, porque la ne- cesaria substanciacién del proceso no es susceptible, por ahora. de sometimiento a la conformidad diplomatica; y, ademas, su tr4mite tiene vinculacién con las relaciones internacionales de la Reptblica”’. “Por ello, habiendo dictaminado el Sr. Procurador Gene- ral, se declara que la causa es de la competencia originaria de esta Corte. Y a los efectos de su substanciacién, designase Ministro instructor al Sr. Juez de esta Corte Dr. D. Benjamin Villegas Basavilbaso”. Firmado: Alfredo Orgaz - Benjamin eed Viliegas Basavilbaso - Aristobulo D. Aréoz de Lamadrid - Luis Maria Boffi Boggero - Julio Oyhanarte. El caso, afortunadamente, no es frecuent:. Se trata bre- vemente del siguiente hecho: el embajador de la Reptblica Oriental del Uruguay en Buenos Aires, Dr. Mateo Marquez Castro habia desaparecido misteriosamente del barco que lo conducia de Buenos Aires a Montevideo. Sélo al cabo de cier- to tiempo se habria encontrado un cadaver en el Rio de la Plata que habria sido identificado como el del embajador desa- parecido. Quiz sea esta circunstancia uno de los factores que deter- minaron la disidencia de opiniones entre ¢€l procurador general y la Corte Suprema de Justicia, porque como veremos a con tinuacion, existe de ambas partes un curioso juego de premisas y de conclusiones que se combinan, a nuestro juicio, en la si- guiente forma: el dictamen del procurador general parte de una premisa positiva pero llega a una conclusién negativa, mientras que la Corte hace otro tanto de un procedente judicial de por si positivo, pero no obstante negativo en cuanto al caso y, en particular, en cuanto a la conclusién. A ver si nos ex- plicamos. 2.-EL DICTAMEN DEL PROCURADOR GENERAL El dictamen del procurador general cita el art. 24, inc. 1” del decreto-ley 1285-58 ya conocido que, entre otras cosas, ¢s- tatuye la competencia de la Corte en “las causas concernientes a embajadores u otros ministros diplomaticos extranjeros” re- pitiendo los preceptos constitucionales (arts. 100 y 101), “del miodo que una Corte de Justicia puede proceder con arreg.o al derecho de gentes’, especificando mas adelante dichas “cau- sas”: “Son causas concernientes a embajadores o ministro ple- nipotenciarios extranjeros las que les afectan directamente por debatirse en ellas derechos que les asiste o porque comprome- ten su responsabilidad”, etc. En esta forma, conforme al dic- tamen, “no son de conocimiento de la Corte Suprema... las causas en las cuales no invistan efectivamente el cardcter de parte personas aforadas”. 7 En efecto, estimamos que un muerto 0 mas propiamente dicho, el caddver de un embajador fallecido —en circunstancias misteriosas que no han sido aclaradas— no puede ser “parte” stricto sensu en una causa judicial, dadas las caracteristicas es- pecificas del cadaver, estudiadas por el doctor Enrique Diaz de Guijarro en una nota a un fallo, quien, entre otras cosas dice: “Si el cadaver no es una cosa y carece, por lo tanto, de la ca- lidad indispensable para ser objeto de una relacién juridica, me- nos cabe plantear —ni siquiera por via de absurdo— la posibili- dad de que constituya un sujeto del derecho. Dificilmente pueden ser, pues, de aplicacién los principios enunciados. Consideramos incorrecta la conclusién del dictamen por no set procedente declarar que “el conocimiento de estas actuacio- nes es ajeno a la competencia originaria del Tribunal”, por ra- zones de buena y correcta interpretacién de los principios gene- rales del derecho internacional (‘con arreglo al derecho de gentes”) como veremos en seguida. O tal vez sea més precisa !a redaccién de nuestra conclusién en esta forma: si bien pue- de ser justo declarar en derecho estricto la incompetencia ori- ginaria de la Corte, expondremos a continuacién las razones sa pro de una interpretacién positiva por extensién. 3—LA TESIS DE LA CORTE Por otra parte, el fallo de la Corte invoca el precedente “fundamental” de “Fallos” 194:415 afirmando que “la jurisdic- cién que se le ha acordado, en los términos de los arts. 100 y 01 de la Constitucién Nacional, respecto de las “causas” o ‘asuntos” concernientes a los Embajadores y Ministros extran- eros, lo ha sido con arreglo al derecho de gentes y en garantia iel mas eficaz cumplimiento de las altas funciones de aquellos’. Pues bien; el precedente invocado, entre otras cosas, afirma: ‘Es dificil concebir cémo puede haber un caso judicial concer- iente a un embajador... en el sentido de la Constitucién, a menos que sea parte en la causa o que sea directamente afectado obligado por fa sentencia. En otros términos: hemos visto tue el caddver de un embajador fallecido o desaparecido miste- iosamente, no puede ser “parte” en ninguna causa, de modo jue el fallo que nos ocupa deberia concluir, conforme af prece- i dente invocado, negativamente, pues no se explica por qué se in- voca un precedente si se falla en su contra. No obstante, la Corte va mas alla y se pronuncia, a auestro juicio, correctamente —si bien, es cierto, cn contra del preceden- te invocado— afirmando que “las determinaciones que las leyes y la jurisprudencia han establecido para los casos ordinarios de naturaleza civil o criminal ocurridos no pueden ser ébice para el conocimiento de este Tribunal en el supuesto extremo de Ja muerte, en circunstancias a investigar’’, ya que “median... las razones en que se sustenta la prescripcién constitucional, porque la necesaria substanciacién del proceso no es susceptible, por ahora, de sometimiento a la conformidad diplomatica”. El pasaje transcrito, pese a su precariedad estilistica, impli- (a un principio general del derecho internacional, en cuanto a la competencia jurisdiccional local en causas concernientes a agentes diplomaticos extranjeros. Sin embargo, la tesis correcta queda a salvo por el agregado siguiente al razonamiento: “y, ademds, su trdmite tiene vincula-