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SOCIEDAD PERUANA DE DERECHO INTERNACIONAL TOMO XVIII JULIO-DICIEMBRE DE 1958 Ne 54 REVISTA PERUANA DE DERECHO INTERNACIONAL ORGANO DE LA SOCIEDAD PERUANA DE DERECHO INTERNACIONAL COMISION DE LA REVISTA Alberto Ulloa Miguel Bakula P. Pedro Ugarteche Fernando Schwalb Edwin Letts Victor Proafio r Jen © EP] DE REDACCION Gonzalo Fernandez Puyé SUMARIO PAGS. José JuLio SANTA PINTER—Principios de Derecho Internacional en Ie ley fundamental do Bonn y la Constitucién Argentina - 163 H. E. A. DriesseN—Hugo Grotius ....... 176 Jorcs GuiLermo Luosa P.—Presupuestos Tnitetuacional. 25 ge ee ss cele ce nee teas ee ane oa 188 Roperto VirrarsNn KoncHLin.—Introduccién al estudio del Derecho de Asilo y del Derecho Internacional Americano ...-.--.-.+++ 192 Documentos importantes: Discurso pronunciado por el Dr. Ratl Porras Barrenechea, Minis- tro de RR. EE, del Pera, en la Asamblea General de las Naciones Unidas .....-5-.--- t 213 Discurso scbre Derecho del ar pronunciado por el Dr. Alberto Ulloa, Delegado del Pera ante: las Naciones Unidas, en el seno de la Sexta Comisién ........-...- Sas ise Oe 225 Discurso sobre Uso del Espacio Ultraterrestre con Fines Paci- ficos, pronunciado por el doctor Victor Andrés Belatnde, en la 983% sesién de la Asamblea General de las Naciones Unidas 231 Whepislacione. 35 in ecurss ort = 242) Notes Bibliograficas eee 264 Calendario de Sucesos Internacionales 270 LIMA-PERU 1958 SOCIEDAD PERUANA DE DERECHO INTERNACIONAL CONSEJO DIRECTIVO Presidente: Dr. Alberto Ulloa S. Vice-Presidente: Dr. Juan Bautista de Lavalle Secretario: Dr, Enrique Garcia Sayén Pro-Secretario: Dr. Edwin Leits 8S. Tesorero: Dr. Gonzalo Fernéndez Puyé Pro-Tesorero: Dr. Manuel Garcia Calderon Vocales: Dr. Francisco Tudela y Varela Dr. Victor Andrés Belatnde Dr. Pedro Ugarieche MIEMBROS TITULARES Dr. Aguilar Cornejo, David » Alvarado G., Luis » Aramburt, José Félix Aramburii Menchaca, Andrés Arias Schreiber, Diémedes Barreda Laos, Felipe Basadre, Jorge » Belatinde, Victor Andrés » Bustamante y Rivero, José L. » Detistua A., Alejandro n Espinoza Saldafia, Adén 1 Elguera, Juan Ignacio » Fernéndez Puyé, Gonzalo « Ferrero R., Raul « Garcia Calderén, Manuel n Gorcia Gastafieta, Carlos » Gorela Sayén, Enrique », Hoyos Osores, Guillermo Dr. Gonzlez Dittoni, Enrique » Iberico, Mariano » Lavalle, Juan Bautista de « Letts, Edwin Leén Barandiarém, José . Lavalle, Hernando de Malca, Carlos » Merirtuc, Manuel Félix » Miré Quesada, Luis » Neuhaus Ugarteche,| Carlos » Porras Barrenechea,/ Raul u Proatio, Victor G. » Emilio Romero u Schwalb L. A, Fernendo » Solf y Muro, Alfredo » Tudela y Varela, Francisco » Ugarteche, Pedro » Ulloa, Alberto MIEMBROS « Bakula, Juan Miguel » Delgado Irigoyen, Javier . Encinas Pando, José A. j | | Dr. Arévalo, Carlos | | « Iturriaga R., José ASOCIADOS . Llosa Pauirat, Jorge » Morelli P., Auguste . Ulloa P., Bolivar » Vegas Garcia, Jorge » Wagner de Reyna, Alberto SOCIEDAD PERUANA DE DERECHO INTERNACIONAL TOMO XVII JULIO-DICIEMBRE DE 1958 Ne 54 REVISTA PERUANA DE DERECHO INTERNACIONAL ORGANO DE LA SOCIEDAD PERUANA DE DERECHO INTERNACIONAL e COMISION DE LA REVISTA Alberto Ulloa Miguel Békula P. Pedro Ugarteche Fernando Schwalb Edwin Letis Victor Prociio JEFE DE REDACCION Gonzalo Fernéndez Puyé SUMARIO José Jutio SANTA PinTer.—Principios de Derecho Internacional en PAGS. la ley fundamertal de Bonn y Ja Constitucién Argentina 163 H. E, A. Driessen.—Hugo Grotius ...........-..202--025 176 JorcE GUILLERMO LLosa P. —Presupuestos filoséficos del Derecho Internacional ..... 188 ROBERTO VILLARAN Koscuiin. —Introduccién al estudio del Derecho de Asilo y del Derecho Internacional Americano ..........+.+ 192 Documentos importantes: Discurso pronunciado por el Dr. Ratil Porras Barrenechea, Minis- tro de RR. EE. del Pera, en la Asamblea General de las Naciones Unidas... cee cece ence teen ee etter eee eee aeee 213 Discurso sobre Derecho del Mar pronunciado por el Dr, Alberto Ulloa, Delegado del Peri ante las Naciones Unidas, en el seno de la Sexta Comisién . Discurso sobre Uso del Espacio Ultraterrestre con Fines Paci- ficos, pronunciado por el doctor Victor Andrés Belatinde, en la 983° sesién de la Asamblea General de las Naciones Unidas 231 Legislacién : 242 Notas Bibliograficas ...........-. ‘ meme 204 Calendario de Sucesos Internacionales 270 LIMA-PERU 1958 La responsabilidad de las ideas y opiniones sustentadas en los articulos y notas correspon- den exclusivamente a sus autores, LA COMISION PRINCIPIOS DE DERECHO INTERNACIONAL EN LA LEY FUNDAMENTAL DE BONN Y LA CONSTITUCION ARGENTINA I. DERECHO INTERNACIONAL Y DERECHO INTERNO 1—PRIMACIA DEL DERECHO INTERNACIONAL SOBRE EL DERECHO FEDERAL Un principio fundamental de orientacién se halla enuncia- do en el art. 25 de la Ley fundamental de Bonn (1) en cuanto se establece que “las normas generales del Derecho Internacional son partes integrantes del derecho federal. Preceden a las leyes y producen derechos y deberes inmediatos para los habitantes del territorio federal”. El pasaje es claro: la Constitucién (2) adopta el sistema segtin el cual el Derecho Internacional o sus normas generales forman parte del derecho interno, o sea, fe- deral. Pero va mas alld, pues les asegura primero, la primacia sobre el orden juridico interno (federal y estadual) y segundo, les garantiza la facultad de producir efectos juridicos directos sobre los habitantes del pais. En cambio, la Constitucién de la Reptiblica Argentina (3) (1) La Ley fundamental fué sancionada el 23 de mayo de 1949 en Bonn y modificada en varias ocasiones por imperio de legislacién federal posterior conforme a lo establecido en el art. 79. V. texto en “Grundgesetz fir die Bundesrepublik Deutschlend”, 22 ed. C. H, Beck’sche Verlags- buchhandlung, Miinchen-Berlin, 1958. (2) Aunque se flame “Ley fundamental” es una verdadera consti- tucién, La razén de la denominacién podria encontrarse en distintas cir- cunstancias: la ausencia de los constituyentes de la parte oriental de Alemania, ocupada por los soviéticos y sometido a un régitnen comunista; caracter transitorio hasta la unificacién de Alemania, y otras. (3) Sancionada el 1° de mayo de 1853, reformada el 25 de setiem- bre de 1860 y en 1866, 1898 y 1957, menos la reforma de 1949, v. “Constitucion de la Nacién Argentina”, ed. Roque Depalma Editor (Re- sefa de antecedentes histdricos por Ciro Félix Trigo), Buenos Aires, 1958. — 164 — em su art. 31 establece: “Esta Constitucién, las leyes de la Na- cién que en su consecuencia se dicten por el Congreso y los tratados con las potencias extranjeras, son la ley suprema de la Nacién”. No obstante, la Corte Suprema ha sostenido que si bien el tratado internacional adquiere validez juridica en virtud de la ley que lo aprueba, no por ello deja de tener el caracter de un estatuto legal aut6nomo cuya interpretaci6én depende de su propio texto y naturaleza, con independencia de aquella ley (4). En otra ocasi6n sostuvo la misma Corte la supremacia de la Constitucién sobre los tratados internacionales, aunque en tiempo de paz, la Reptiblica se conduce dentro de la teoria “realista” (5). Sin embargo, el art. 105, in fine de la Consti- tucién argentina dispone que cuando un hecho criminal “se cometa fuera de los limites de la Nacién, contra el derecho de gentes, el Congreso determinara por una ley especial el lugar en que haya de seguirse el juicio” respectivo, con lo cual se reconoce la existencia del orden juridico-internacional, en cuya defensa debe procederse en caso de la violacién de una de sus normas, aunque el pasaje deja lagunas. 2.—INTERPRETACION Si en un juicio llega a plantearse la duda acerca de si una norma del derecho internacional es o no parte integrante del derecho federal y de si produce o no inmediatamente dere- chos y deberes para el individuo, conforme al art. 25 de Ja Ley fundamental de Bonn, el tribunal actuante debe requerir una resolucién de la Corte Constitucional Federal (Bundesverfas- sungsgericht) art. 100, inc. 2) (6), a quien incumbe pronunciar- se con caracter obligatorio y definitivo sobre el particular (7). (4) Fallos de la Corte Suprema de Justicia de la Nacién, t, 202, p. 353. (5) Fallos 211, 164, Conf. la posicién argentina expresada por ci delegedo Saavedra Lamas en el. concierto interamericano. (6) Conf, también el art. 13, inc, 12 de la ley sobre la Corte Cons- titucional Federal, de 12 de marzo de 1951, en “Grundgesetz”, 0. c., pags. 82 y ss. (7) Conf: todo el art. 13 de ia citada ley asi como su art. 14, agre- gado por imperio do la ley de 21 de julio de 1956. — 165 — II. DERECHOS FUNDAMENTALES DEL HOMBRE 1—ENUMERACION Los derechos fundamentales de la persona se hallan enu- merados en los arts. 1 a 19 y son los siguientes: proteccién de la dignidad humana (art. 1); integridad moral y fisica (art. 2); igualdad ante Ja ley (art. 3); libertad de credo y de religién (art. 4); derecho de libre expresién (art. 5); proteccién del ma- trimonio, la familia y los hijos legitimos y naturales (art. 6); (8); derecho de ensefianza (art. 7); libertad de reunién (art. 8); libertad de asociacién (art. 9): garantia del secreto de corres- pondencia (art. 10); libertad de movimiento (art. 11); libertad de elegir profesi6n (art. 12); inviolabilidad del domicilio (art. 13); proteccién a la propiedad privada (art. 14); posibilidad legal para la socializacién de la tierra, las riquezas naturales y los medios de produccién (art. 15); naturalizacién, emigra- cién y derecho de asilo (art. 16) y, finalmente, el derecho de peticién a las autoridades (art. 17) (9). Por su parte, la Constitucién argentina contiene los respec- tivos enunciados dispersos en varios articulos. As{ el art. 14 garantiza a todos los habitantes los siguientes derechos, con- forme a la leyes que reglamenten su ejercicio: “de trabajar y ejercer toda industria licita; de navegar y comerciar; de peti- cionar a las autoridades; de entrar, permanecer, transitar y sa- lir del territorio argentino; de publicar sus ideas por la prensa sin censura previa; de usar y disponer de su propiedad; de aso- ciarse con fines Gtiles; de profesar libremente su culto; de en- sefiar y aprender”. Por su parte, la reforma constitucional de 1957 agregé: “EI trabajo en sus diversas formas gozard de la proteccién de las leyes, las que asegurarén al trabajador; condiciones dignas (8) Conf. nuestro estudio “Proteccién legal de la familia en las Constituciones ergentinas y alemanas, la Ley fundamental de Bonn y la Declaracién Univers: de ios Derechos del Hombre por las Naciones Unidas”, en “Jurisprudencia Argentina” (J. A.), t. 1953-III, seccién de doctrina, p. 27, asi también nuestro “Garantias institucionales en materia social”, en “Informacién Juridica”, Madrid, N° 106, 1952. (9) En las ps. 123 y ss. del “Grundgesetz”, 0. c., figura el texto cel Convenio curopeo sobre la proteccién de los derechos del hombre y jas libertades fundamentales, suscrito el 4 ce noviembre de 1950 en Roma, y ratificado por ley dei 7 de agosto de 1952 (p. 121). — 166 — y equitativas de labor; jornada Jimitada; descanso y vacaciones pagados; retribucién justa, salario minimo vital médvil; igual remuneraci6n por igual tarea; participacién en las ganancias de las empresas, con control de la produccién y colaboracién en Ja direccién; proteccién contra despido arbitrario; estabilidad del empleado pttblico; organizacién sindical libre y democratica, reconocida por la simple inscripcién en un registro especial”. “Queda garantizado a los gremios: concertar convenios co- lectivos de trabajo; recurrir a la conciliacién y al arbitraje; el derecho de huelga. Los representantes gremiales gozarén de las garantias necesarias para el cumplimiento de su gestién sin- dical y las relacionadas con la estabilidad de su empleo”. “El Estado otorgaré los beneficios de la seguridad social, que tendra cardcter de integral ¢ irrenunciable. En especial, la ley establecera: el seguro social obligatorio, que estara a cargo de entidades nacionales o provinciales con autonomia financiera y econémica, administradas por los interesados con participacién del Estado, sin que pueda existir superposicién de aportes; jubilaciones y pensiones méviles; la proteccién in- tegral de la familia; la defensa del bien de familia; la compen- sacién econémica familiar y el acceso a una vivienda dig- na” (10). En el art. 16 encontramos la garantia de Ja igualdad ante Ja ley y 1a admisibilidad en los empleos “sin otra condicién que Ja idoneidad” (11), mientras que el art. 17 garantiza la invio- Jabilidad de la propiedad del autor o inventor sobre su obra, y el art, 18 reconoce que ningtin habitante puede ser penado sin juicio previo fundado en Ja ley anterior al hecho del proceso. ni juzgado por comisiones especiales, o sacado de los jueces designados por la ley antes del hecho de la causa; nadie podra ser arrestado sino en virtud de orden escrita de autoridad com- petente, y, finalmente, es inviolable ¢l domicilio, como también la correspondencia epistolar y los papeles privados. El art. 20 garantiza a los extranjeros el goce “de todos los derechos civiles del ciudadano”, mientras que el art. 32, ai enunciar que “el Congreso federal no dictaré leyes que restrin- jan la libertad de imprenta o establezcan sobre ella la juris- (10) Conf, la reforma peronista de 1949 en su parte pertinente. — 167 — diccién federal”, no sélo garantiza ‘la libertad de imprenta” sino que la deja a la competencia de las provincias (12). 2._EJERCICIO Y GARANTIA Los arts. 17%, 18 y 19 de la Ley fundamental de Bonn ver- san sobre las modalidades de ejercer dichos derechos funda- mentales, a saber: para los miembros de Jas fuerzas armadas podran introducirse algunas limitaciones al ejercicio de los de- rechos enunciados en los arts. 5, 8 y 17 asi como también en interés de la proteccién de la poblacién civil podran limitarse igualmente los derechos garantizados por los arts. 11 y 13 C3). Respecto de este tiltimo punto, podemos traer a colacién. el art. 17, in fine de la Constitucién argentina que dispone que “ningtin cuerpo armado puede hacer requisiciones, ni exigir auxilios de ninguna especie” asi como el art. ‘18 que dice, entre otras cosas, que una ley determinard en qué casos y con qué justificativos podr4 procederse al allanamiento y ocupaci6n del domicilio, la correspondencia epistolar y los papeles privados, garantizados inviolables por el mismo articulo. El art. 18 de la Ley fundamental de Bonn por su parte, prohibe el abuso de los derechos enunciados en detrimento del orden democratico, mientras que el art. 19 garantiza la igualdad ante una eventual restriccién de dichos derechos asi como el recurso por via judicial en caso de ser violado un ciudadano o un habitante en alguno de sus derechos fundamentales (14) (15). Es pertinente mencionar que por imperio del art. 140 se- guiran en vigor formando parte de la Ley fundamental las dis- posiciones de los arts. 136 a 139 y 141 de la Constitucién de (11) Sin embargo, la ley 12.951 sobre el servicio exterior y su de- creto reglamentario N° 5182/48 (art. 158) exigen contra la constitucién, la ciudadania nativa, para ingresar y pertenecer a la carrera del servicio exterior. Conf. al respecto “Teoria y practica de la diplomacia” del autor, ed. Roque Depalma Editor, Buenos Aires, p. 58. (12) Fallos de la Corte Suprema de Justicia de la Nacién, t. 114, p. 60; 127, 429. (13) Este articulo fué agregado por ley del 19 de marzo de 1956. (14) En el texto constitucional figura el término “jemand” o sea, “alguien” sin otra especificacién de si es ciudadano o habitante. Estima- mos pertinente esta observecion, ya que los erts. 8, 9 y 11, por ejemplo, hablan de todos los “alemanes” (18) Conf, el art. 29 de la Constitucién argentina. — 168 — Weimar (11 de agosto de 1919) referente a los derechos del hombre. III. RELACIONES INTERNACIONALES 1—INTEGRACION DE SISTEMAS El punto de partida es un principio del Predémbulo de la Ley fundamental de Bonn que menciona entre los objetivos ba- sicos del pueblo alem4n al darse la presente constitucién, el de “servir la paz del mundo como miembro con iguales derechos en una Europa Unida”. Este principio se halla repetido en el art. 24, inc. 2: “A fin de conservar la paz, el Estado federal podra integrar un sistema de seguridad colectiva; consentiré por consiguiente las limita- ciones de sus derechos soberanos que originen y aseguren un orden pacifico y duradero en Europa y entre los pueblos del mundo”. Asi podemos interpretar la participacién de la Repi- blica Federal de Alemania en el Pacto del Atlantico Norte, en la Comunidad Europea del Carbén y Acero, la Comunidad Europea Econémica (Mercado Comtin), la Comunidad Euro- pea de la Energia Atémica (Euratom), etc. La Constitucién argentina, en cambio, sdlo se refiere en su Prefmbulo a “consolidar la paz interior” y a “proveer a la defensa comin” asi como a “asegurar los beneficios de la li- bertad’”. No obstante, vemos que el art. 25 obliga al gobierno federal a fomentar Ja inmigracién europea y el art. 26 garantiza la navegacién de los rios internos “a todas las banderas’’. En virtud del art. 27, “‘el gobierno federal esta obligado a afianzar las relaciones de paz y comercio con las potencias ex- tranjeras por medio de tratados que estén en conformidad con los principios de derecho ptiblico establecidos en esta Consti- tuci6n”. 2.—DIRECCION DE LOS ASUNTOS EXTERIORES a) El Presidente Federal—E) presidente federal representa internacionalmente al Estado federal. Concierta tratados con los Estados extranjeros en nombre del Estado federal. Acredita — 169 — y recibe los embajadores —reza el art. 59, inc. 1 de la Ley fun- damental de Bonn. En el régimen constitucional argentino el] presidente ejerce los derechos del patronato “nacional” (art. 86, inc. 8) (16); concede el pase o retiene los decretos de los concilios, las bulas, breves y rescriptos del Sumo Pontifice de Roma con acuerdo de la Suprema Corte (art. 86, inc. 9) (17); nombra y remueve a los ministros plenipotenciarios y encargados de negocios (18). con acuerdo dei Senado (art. 86, inc. 10); concluye y firma tratados de paz, de comercio, de navegacién, de alianza, de li- mites y de neutralidad, concordatos y otras negociaciones re- queridas para el mantenimiento de buenas relaciones con las potencias extranjeras, recibe sus ministros y admite sus cén- sules (art. 86, inc. 14). b) El Parlamento.—El Bundestag o sea, la Camara de Diputados alemana designa una comisién para Jos asuntos ex- teriores (y otra para la Defensa). Ambas comisiones perma- necerén en funcién atin en el periodo entre dos elecciones (art. 45a, inc. 1) (19). Para sus miembros rigen los arts. 46, 47 y 48, inc. 2 y 3 sobre inmunidades y prerrogativas parlamentarias, incluso en el periodo mencionado (art. 49) (20). c) El Servicio Exterior —Estimamos de importancia desta- car que el] servicio exterior —en su germen— tiene un status constitucional, por cuanto el art. 87, inc. 1 establece que el servi- cio exterior ser4 dirigido por “la administracién federal con una estructura administrativa propia”. Respecto de su “estructu- ra”, remitimos a nuestra “Teoria y practica de la Diplomacia” (21) donde exponemos el régimen correspondiente en base al (16) Conf. J. J. Santa Pinter: “El derecho de patronato. Contribe. cién a su interpretacién auténtica”, en J. A., t. 1954, IL, sec. doct., p. 31. (17) Td. (18) A comienzo del siglo se planted el problema de los “embaja- dores”, ya que en este articulo sélo se trata de “ministros plenipoten- ciarios y ercargados de negocios”, resolviéndose en el Congreso que dicha disposicién abarca también a los “embajadores”. Conf, ademas, los arts 100 y 101 acerca de los “embajadores” extranjeros. (19) Este articulo ha sido agregado al texto por ley del 19 de marzo ce 1956. (20) Agregado por la ley del 19 de marzo de 1956. (21) Nuestra obra cit. pags. 112 y ss. — 170 — “Ausbildungs-, und Priifungsordnung fiir den héheren Auswar- tigen Dienst” N° 102.82-00/1957 (22). IV. LA COMPETENCIA DEL ESTADO FEDERAL EN ASUNTOS EXTERIORES i1.COMPETENCIA EXCLUSIVA En virtud del art. 32, inc. 1 de la Ley fundamental de Bonn, el cuidado y fomento de las relaciones con los Estados extranjeros son de incumbencia del Estado federal, mientras que su competencia exclusiva se extiende sobre: los asuntos exteriores asi como la defensa (23), ciudadania (art. 73, inc. 2) (24) ; pasaporte, inmigracién y emigracién asi como extradicién (inc. 3) (25); unidad aduanera (26); tratados de comercio y de navegacién (27); libertad de comercio de mercancias y li- bertad de pago con el extranjero incluso Ja defensa de la adua- na y las fronteras (inc. 5); asuntos referentes a los ferrocarriles y el trasporte aéreo (inc. 6) y prevenci6n y represi6n de la cri- minalidad internacional (inc. 10) (28). El art. 67 de la Constitucién argentina por su parte esta- biece la competencia del Congreso nacional —o sea, federal— sobre las aduanas exteriores y los derechos de importacién (in- 1), sobre la deuda exterior (inc. 6), naturalizacién y ciudadania Gnce. 11), el comercio maritimo y terrestre con las naciones ex- tranjeras (inc. 12), los limites definitivos del territorio nacional Gnce. 14), la seguridad de las fronteras (inc. 15), la inmigracién y la importacién de capitales extranjeros (inc. 16), aprobacién o rechazo de los tratados con los paises extranjeros y los con- cordatos con la Santa Sede (inc. 19), autorizacién al Poder (22) Conf, Erich Kraske y Wilhelm Néldeke: Handbuch des aus- wirtigen Dienstes; J. C. B. Mohr (Paul Siebeck), Tiibingen, 1957, (23) Art. 73, inc. 1 (Ley de 26 de marzo de 1954). Conf. la ley sobre el servicio militar del 21 de julio de 1956 y también los arts. 87a y 87b, introducidos por ley del 19 de marzo de 1956. (24) Conf. el art. 116 y las leyes de 22 de febrero de 1955 y de 17 de mayo de 1956. (25) Conf. art. 16. (26) V. también los arts. 105, inc. 1, 106, inc, 1 y 108, inc. 1. (27) Sobre navegacién v. art. 89 y la ley de 22 de noviembre de 1950, asi como el art. 87, inc. 1. (28) Sobre los gastos de ocupacién y pago de la indemnizacién de guerra v. el art. 120. —i71— Ejecutivo para declarar la guerra o hacer Ja paz (inc. 21), con- cesién de patentes de corso y de represalias (inc. 22), intro- Guccién de tropas extranjeras en el territorio nacional y la salida de las fuerzas nacionales fuera de él] (inc. 25) (29). 2.—COMPETENCIA CONCURRENTE En cambio, Ja jurisdiccié6n concurrente entre el Estado fe- deral y los Lander se limita a los siguientes problemas: estada y residencia de los extranjeros (art. 74, inc. 4 de la Ley funda- mental de Bonn); la protecci6n de los bienes de la cultura alemana contra su salida al extranjero (inc. 5); los asuntos de los refugiados y personas desplazadas (inc. 6) (30); la asisten- cia a los ex-prisioneros y damnificados de guerra (inc. 10); en- trada y salida de los productos agricolas o industriales, la pesca en alta mar y en mar litoral asi como Ja defensa de las costas (ine. 17) y, por Gltimo, la navegacién maritima, litoral y fluvial asi como el sistema de sefiales maritimas (inc. 21). En cuanto a la Constituci6n argentina, podemos decir que el art. 107 faculta a las provincias para promover la inmigracién y la importacién de capitales extranjeros, conservando las pro- vincias “todo el poder no delegado... al Gobierno federal, y sl que expresamente se hayan reservado por pactos especiales al tiempo de su incorporacién” (art. 104). V. LOS TRATADOS 1—EL PARLAMENTO Sin perjuicio del art. 59, inc. 1 de la Ley fundamental (31), el inc. 2 del mismo articulo establece que ‘los tratados que re- (29) Por imperio del art. 100 de la Constitucién argentina, la Corte Suprema de Justicia de la Nacién es competente “en todas las causas que versen sobre puntos regidos por los tratados con las potencias extran- jeras”; en las causas “concernientes a embajadores, ministros ptiblicos y cénsules extranjeros”; en las “causas de almirantazgo y jurisdiccion ma- ritima”, siendo su jurisdiccién “originaria y exclusiva” en “todos los asuntos concernientes a embajadores, ministros y cdénsules extranjercs” (art. 101). Conf. la ley 13998 derogada por el decreto-ley 1285/58 (B. O. 7.2.1958) y la ley 14439 (art. 10) en B. O., del 17.6.1958. (30) Conf. el art. 119 y también el decreto del 29 de noviembre de 1949, la ley del 22 de mayo de 1951 y el decreto del 28 de marzo de 1952. (31) Ut supra. — 172 — gulen las relaciones politicas del Estado federal o que se re- rieran a los objetos de la legislaci6n federal, necesitan del con- sentimiento o —segtin el caso— de la colaboracién de las entidades competentes para legislar federalmente en la forma de una ley federal. Para los convenios administrativos rigen jas prescripciones correspondientes a la administraci6n federal”. Sin embargo, “antes de concertar un tratado que interese a las relaciones especiales de un Land (estado-miembro), éste deberé ser oido a tiempo” (art. 32, inc. 2) (32). Podemos mencionar también lo dispuesto por el art. 79, inc. 1 que establece que para la reforma del texto constitucional “en caso de los tratados internacionales que tengan por objeto un ajuste de paz, la preparacién de un ajuste de paz o la de- rogacién del orden legal de la ocupacién o que estén destinados a la defensa de la Reptblica Federal, es suficiente —para de- clarar que las disposiciones de la Ley fundamental no estén en contra de la celebracién y entrada en vigor de los tratados— una ampliacién del texto respectivo de la Ley fundamental, li- miténdose a dicha declaracién” (33). Las disposiciones de la Ley fundamental no estan en pugna con la celebracién y entrada en vigor de los tratados suscritos en Bonn y en Paris el 26 y el 27 de mayo de 1952 sobre las relaciones entre la Reptblica Federal de Alemania y las Tres Potencias y sobre la creacién de ia Comunidad Europea de Defensa, respectivamente (34) con sus anexos y protocolos, en especial el Protocolo del 26 de julio de 1952 (art. 142°) (35) (36). 2.LOS LANDER Y LAS PROVINCIAS Hemos de destacar la facultad especial de los estados- miembros en determinadas circunstancias para celebrar trata- dos directamente con los paises extranjeros: “En cuanto los Lander scan competentes en materia de legisiacién, podran ce- Jebrar tratados con los paises extranjeros con el consentimiento (32) Veremos en seguida las facultades de los Lander al respecto. (33) Conf. la ley det 26 de marzo de 1954. (34) V. el texto en “Grundgesetz, 0. c, p. 72. (35) Este articulo fué introducido en e] texto constitucional por ta ley del 26 de marzo de 1954. (36) V. respecto de la constitucién argentina, ut supra. — 173 — gobierno federal” (art. 32, inc. 3). Esta disposici6n se vincu- con el inc. 2 del mismo articulo y con el art. 74, el primero pecto de la necesidad de oir la opinién de un estado-miembro federal antes de la firma de un convenio que le interese direc- tamente, y el segundo, respecto de la ya analizada jurisdiccién concurrente. Por su parte, el art. 108 de Ja Constitucién argentina prohibe a las provincias celebrar “tratados parciales de caracter politico”, “expedir leyes sobre. . navegacién...exterior”, “dic- tar leyes sobre ciudadania y naturalizacién”, “armas buques de guerra o levantar ejércitos, salvo el caso de invasién exterior o de un peligro tan inminente que no admita dilacién dando luego cuenta al Gobierno federal”, o “nombrar o recibir agen- tes extranjeros”. 3.—TRATADOS ANTIGUOS: CONTINUIDAD JURIDICA El art. 123 de la Ley fundamental de Bonn se refiere a tos tratados celebrados por el Reich Aleman, y establece que los mismos, siempre que sus objetivos sean de la competencia de la legislacién federal en virtud de Ja Ley fundamental, que- ‘aran en vigor si son validos conforme a los principios generales fundamentales del derecho y con la condicién de respetar todos los derechos y objecciones de los contratantes, hasta tanto se celebren nuevos convenios conforme a las disposiciones de la Ley fundamental o se produzca su caducidad en base a dispo- siciones en sentido contrario contenidas en la misma (37). VI. LA GUERRA —ESTADO DE GUERRA Le incumbe al Bundestag decidir sobre si se ha producido caso de la necesidad de defensa”, o sea, el estado de guerra. decisién seré anunciada por el presidente federal (art. 59°, (37) Pueden verse sobre e] particular tas sentencias de los BFH 1952), etc, en Friedrich Giese, Egor Schunck, Kurt Winkler y Hans 6.1952), etc. en Friedrich Giese, Egon Schurck, Kurt Winkler y Hans Clerk: “Verfassungsrechtsprechung in der Bundesrepublik”, introd. de ed. Kommentator GmbH, Frankfurt am Main, fecha bie 1956." — 174 — inc. 1) (38). Si existe impedimento insuperable para la sesién del Parlamento, el presidente federal podra, en caso de peligro por la demora, con la contrasefa del canciller federal tomar tal decisién y anunciarla, pero debe ofr primero a tal efecto a los presidentes del Bundestag y del Bundesrat, es decir, de am- bas CAmaras, (inc. 2). Sélo después de tal anuncio podra el presidente federal efectuar declaraciones de alcance internacional sobre el estado de “necesidad de defensa” (inc. 3). En cambio, sobre la con- certacién de un tratado de paz, se decidira por una ley federal (ine. 4). 2.—GUERRA DE AGRESION El art. 26 de la Ley fundamental de Bonn contiene la prohibicién de Mevar una guerra de agresién: “Son inconstitu- cionales los actos que scan propicios y que al respecto se eje- cuten, para perturbar la convivencia pacifica de los pueblos, especialmente preparar una guerra de agresién”. Tales actos son penados por la ley (inc. 1). Por otra parte, el inc. 2 del mismo articulo establece que “gélo con la autorizacién del gobierno federal podrdn ser fa- pricados, ordenados y puestos en circulacién determinados ar- mamentos para la guerra”, dejando a cargo de una ley federal, su reglamentaci6n. Por imperio del inc. 27 del art. 67 de la Constitucién ar- gentina, corresponde al Congreso “ejercer una legislacién exclu- siva en todo el territorio de la Capital de la Nacién, y sobre los demés lugares adquiridos por compra o cesi6n, cn cualquiera de las provincias, para establecer fortalezas, arsenales, almace- nes u otros establecimientos de utilidad nacional”. VII. CONCLUSION Esperamos que csta breve exposicién normativa sea atil y practica para entrever lo novedoso de algunas disposiciones (38) Articulo agregado al texto por ley del 19 de marzo de 1956. — 175 — constitucionales de Alemania Occidental, por ejemplo, el mis- mo Preémbulo y los arts. 24, 25, 26, 32, incs. 2 y 3, 74 y 87, _ 1, que contienen principios que carecen de correspondencia en el texto constitucional argentino. JOSE JULIO SANTA PINTER (39) Conf. también el art. 67, inc. 22 de Ja Constitucién argentina. (40) Conf, también el art. 67, inc. 26 y el art. 23. HUGO GROTIUS Nace Grocio en Ja ciudad de Delft en el-afio 1583, quince afios después del levantamiento de los Paises Bajos contra Es- pafia. Europa cntera est@ envuelta por el manto de la guerra y el mds espantoso desorden. Desde su mas temprana edad, Hugo Grotius, muestra ex- cepcionales disposiciones para toda clase de estudios. A los once afios se inscribe en la Facultad de Letras de la Universidad de Leyden, siguiendo durante su estudio de tres afios los cur- sos del famoso Escaligero. En 1599, como primer fruto de sus-estudios, publica una edicién critica del enciclopedista cartaginés del siglo V, Mar- tiano Capella. En el mismo afio inicia la carrera de abogado con excelente aprovechamiento. A partir de 1601 es subven- cionado por los Estados de Holanda para escribir los “ Annales et Historiae de Rebus Belgicis”, que serdé una de las mejores obras histéricas de Holanda. En esta misma fecha publica su primer drama, mientras sus poesias en latin, griego y holandés se vienen produciendo sin jnterrupcién desde los ocho afios de edad. En 1604 escribe un tratado sobre cl derecho de presa “De Ture Praedae” que no lleg6 a publicarse hasta el afio 1868. Por medio de este tratado intenta Grocio combatir las preten- siones portuguesas, basadas en la bula “Inter caetera” dada en 1493 por Alejandro VI, que pugna con los intereses de la Com- pafiia Holandesa de las Indias Orientales. Los comerciant jaolandeses que traficaban en Jas Indias Orientales eran consi- derados por los portugueses como enemigos piratas y por con- siguiente recibian de éstos el trato de tales. En el afio 1602 los comerciantes fundaron Ja citada Compafiia, uno de cuyos fines fué el defenderse de los ataques de que eran objeto por parte — 177 — de Portugal, cambiando la actitud defensiva que hasta enton- ces habian observado, por una posicién de lucha. El primer resultado de tal cambio de actitud fué la captura por la Compajfifa Holandesa de las Indias Orientales, del buque portugués “Catalina”, en el afio 1603, que fué Tevado a Holan- da en 1604. Con el fin de justificar tal actuacién frente a los accionistas menonitas y pacificos de la Compafiia, Grocio es- cribe a peticién de la Direccién de ésta, el referido iratado. La obra fué terminada en 1606. Se compone de 280 paginas de manuscrito y se encuentra dividida en tres partes. La primera de ellas “Dogmatica de iure praedae”’ discute la guerra, cl derecho a declararla y el derecho a tomar botin, todo ello segin el derecho natural y el de gentes. En la segunda parte “Histérica”, se relatan las causas de la guerra con Espafia y los perjuicios que los navios holandeses sufrian por parte de los portugueses, desde su Ilegada a las Indias Orientales en 1596, hasta la captura del “Catalina”. Fi- nalmente se explica en esta parte el conflicto armado entre ambos paises. La tercera parte trata de los derechos de la Compafiia Holandesa de las Indias Orientales a comerciar con las Indias, probando que los portugueses no tenian adquirido un exclusivo derecho al comercio con las mismas y por consiguiente no po- dia ser considerada la pacifica llegada de los comerciantes ho- landeses como un acto ilicito y enemigo. Termina el trabajo justificando la guerra y calificando el apresamiento de licito, honesto y Util. La tercera parte contiene el capitulo XII, que mas tarde ser4 transformado por el mismo Grocio en su obra “Mare Liberum’’. Es ésta la primera vez que un autor combina los aspectos religiosos, racionales y nacionales para con ellos justificar una actitud politica, de acuerdo con la voluntad de Dios, las leyes naturales y la raz6n. Como quiera que el conflicto que se habia creado en el interior de la Compafiia Holandesa, origen de este tratado, se re- solvié, la obra perdié actualidad y no fué publicada por Grocio. A los veinticuatro afios de edad Hugo Grotius fué nom- brado Abogado-Fiscal en la Corte de Holanda, Zelanda y Fri- sia Occidental, casAndose en 1608 con Maria van Reigersberch. — 178 — Cuando en este afio las renovadas negociaciones de paz entre Espama y las Provincias Unidas fracasan, debido a la cuesti6n planteada del comercio libre con las Indias, piden los Directores de la Camara de Zelanda de la Compania de las Indias Orientales a Grocio que defendiese los derechos de na- vegacion libre. Es ahora cuando vuelve éste a sacar del olvido el capitulo XII del tratado “De Iure Praedae’, sobre el que hace algunas modificaciones, publicandolo bajo el titulo de “Mare Liberum’, La tesis principal de esta obra se basa en el derecho de todas las naciones al comercio libre entre si, segtiin el derecho de gentes. La negacién de tal derecho ha conducido siempre a la guerra. Grocio niega el derecho exclusivo de los portugueses a comerciar con las Indias en base a la siguiente argumentacién: La isla de Java y la mayor parte de las Molucas conservaban sus reyes y derechos por lo que falta a los portugueses la po- sesi6n de las Indias. Tampoco pueden fundar sus derechos al etrritorio en el descubrimiento, pues las Indias eran conocidas muchos afios antes de la llegada de los portugueses, y por otro jlado se hace necesaria la ocupacién. Asi pues éstos, ni tienen titulo por conquista, ya que no estaban en guerra con la ma- yoria de los pueblos con los que los holandeses empezaron a comerciar, ni el Papa puede dar titulo alguno que justifique su actuaci6én, ya que solamente el poder de éste radica en el campo espiritual fuera de su propio territorio. Tampoco po- scen el mar, ni pueden adquirir tituio por prescripcién, pues la prescripcién pertenece al derecho civil que no puede ir nunca contra el derecho natural, segin el cual la navegacién libre satisface las necesidades humanas y porque ademas la prescrip- cién no da titulo sobre cosas fuera del patrimonio. El aire y el océano han sido creados para su uso por todos y por tanto. deben quedar libres. Es absurdo pretender que el mar pertene- ce a la nacién de aquéllos navios que lo surcaron por primera vez; el derecho no toma en cuenta esa incisi6n del mar y es ¢! propio mar quien borra la huella sin dejar rastro alguno. fronqnar Grote no fot ci primo que atactd Ub problema de las maren cennadas de ies qrandes ootersies, mastimaes, ah libro did origen a la gran batalla de libros en torno al principio — 179 — de ia libertad o del dominio marftimo, que tanto ha contribui- Go al desarrollo del Derecho Internacional. En 1613 los Estados Generales envian a Grocio a Inglate- tra como miembro de una Delegacién encargada de resolver amistosamente las dificultades que habian surgido entre Ingia- terra y Holanda como consecuencia del comercio de las Indias. Dicha Delegacién no tuvo resultado alguno. En 1615 se reanudan en Holanda, las conversaciones a que nos hemos referido anteriormente. Esta vez se discuten tam- bién los conflictos de pesca surgidos como consecuencia de ia proclamacién por Jaboco I del derecho exclusivo de los ingle- ses a pescar en sus costas. Las dificultades se llegan a plantear incluso hasta en aguas de Groenlandia porque la nocién de sus aguas territoriales habia crecido con su poder maritimo. Pero ni libros —las principales obras inglesas opuestas a la tesis de Grocio son el “Abridgement of all the sealaws” publicado en 1613 por Welwood, y el “Mare clausum” escrito en 1618 por Selden—, ni conversaciones consiguen solucionar el ya tan agu- dizado problema. Son cuatro guerras maritimas en torno a la libertad del mar que dan a la Gran Bretafia Ja dominacién de los mares del mundo. De regreso de ia primera conferencia aludida es nombrado Grocio Consejero pensionado de la ciudad de Rotterdam, pa- sando a ser automaticamente, por tal nombramiento, miembro de los Estados de Holanda. Grocio alcanza en estos momentos su Zenit. Pronto comienza el ocaso y la carrera brillante dei estadista se oscurece debido a las domésticas contiendas, poli- ticas y religiosas que en gran ntimero se producen al ser firma- da la tregua entre las Provincias Unidas y Espafia. Los republi- canos pacificos y moderados pierden el pleito con los militares ambiciosos y los calvinistas fanaticos. En 1618 el primer ma- gistrado de Holanda, Juan de Oldenbarnevelt, Grocio y otros magistrados son encarcelados. Los proceses son un quebranta- miento del derecho. Oldenbarnevelt, un hombre de setenta y dos afios, es degollado después de haber realizado, durante treinta y tres afios, servicios excepcionales para Hoianda; a Grocio se le confiscan sus bienes y es condenado a cadena perpetua, debiendo cumplir la pena impuesta en la sombria fortaleza de Loeves- tein, situada en ia confluencia de los rios Mosa y Rin. Haciendo — 180 — gala de extraordinaria firmeza su esposa Je acompafia, consi- guiendo ésta, dos afios después, que su marino pueda escapar de la fortaleza, escondido en un cajén de libros. Traduce Grocio en el castillo de Loevestein tragedias la- tinas y griegas, y escribe su famoso tratado “La verdad de la religién cristiana”, obra ésta que ha sido traducida a trece len- guas siendo Ja obra mas editada suya. En el siglo XIX todavia se usaba como texto, para la ensefianza de la religién en diver- sas escuelas inglesas. En este tiempo escribe su magistral obra “Introduccién al estudio del derecho holandés”, fundamental para el conocimien- to del derecho de su tiempo, obra ésta que atin se usa en las Universidades y es tenida en gran estimapor los Tribunales de la Union del Africa del Sur. Por ei holandés en que esta escri- ta, por la materia de que se trata, por la forma de aunar en armonia perfecta el derecho recibido, el derecho consuetudinario, y las leyes escritas y por su propio sistema, la obra se distingue de cuantos otros tratados se publicaron antes y en la misma época de Grocio. Por ello no es extrafio que sobre Ja misma se hayan escrito tantos comentarios. Después de su afortunada hufda de Loevestein, se refugia en Paris, donde €l Rey Luis XIII, le recibe generoso y le aco- ge bajo su proteccién. En esta época escribe su “Apologia del gobierno legitimo de Holanda”, obra en la que sostiene que son los Estados de las Provincias los investidos del poder soberano y no los Estados Generales. (Los Estados de las Provincias estén compuestos por diputados de divérsos 6rdenes: ciudades y aris- tocracia. Los Estados Generales son la reunién de los enviados de las siete Provincias. Cada una de las Provincias tiene un vo- to y las decisiones deben de tomarse por unanimidad). La “Apologia del gobierno legitimo de Hoianda” es una prillante demostracién de la ilegalidad de los procesos de 1618, de los que Grocio fue una victima. Los Estados Generales ha- bian encarcelado, procesado y condenado a funcionarios ptbli- cos de las Provincias sin el consentimiento y aun en contra de Ja voluntad de las mismas. Se dié lugar pues, a una interven- cién ilegal, en los asuntos internos de los Estados miembros. En 1624 Grocio, rechaza las ofertas del Duque de Hols- tein, del Rey de Dinamarca y del Cardenal Richelieu, para en- —181— en sus respectivos servicios. Son estas ofertas un testimo- nio patente y excelente al mismo tiempo, de la gran estimacién el refugiado holandés gozaba por parte de los estadistas opeos. Por fin, en el verano de 1625, aparece en Paris la obra in- ssortal de Grocio “De iure belli ac pacis”, dedicada al Rey Luis XIII. Fue en noviembre de 1622 cuando Grocio habia empe- do la confeccién de su tratado y en mayo de 1624 ya estaba to para su publicacién. De esta obra han aparecido 92 edicio- s completas y abreviadas, editadas en Jatin, holandés, inglés, ancés, aleman, italiano, ruso, espafiol, chino, polonés y japonés 2 ultima es de 1957). Por el Papa Urbano VIII fue incluida : el Indice (1626) de donde Leén XIII la removi6é en 1901, s que la prohibicién del libro, erréneamente supuesto de ntener los fundamentos del arbitraje internacional, fue una Ge las razones por la que los Papas no fucron admitidos en la Conferencia de la Paz de la Haya de 1899. La obra consta en primer lugar, de la mencionada dedica- ria al Rey Luis XIII, de un prefacio de sesenta parrafos (Pro- gomena) y de tres libros. La mejor interpretacién del titulo Coerci6n armada como medida de castigo para suprimir la rtad de hacer mal, y para asegurar el reino de la paz. Los imenes de estado y la guerra como pena para los perpetra- es de tales crimenes, son el tema central y explican el titulo suficientemenete. En los prolegémenos, Grocio, nos da cuenta del por qué ha escrito este tratado: “...nadie hasta ahora ha tratado este de- 10 enteramente y sistematicamente (1)... Muchos preten- eron hasta hoy darle forma de ciencia, nadie lo ha Ilevado a Cabo (30)... ¥ la empresa vale tanto mas la pena, porque co- mo dije, nadie trat6 en su totalidad esta materia y los que la aron en parte, lo hicieron de manera que dejaron mucho pa- cl trabajo de otros (36). Los que compusieron compendios de los casos que Haman de conciencia, hicieron parrafos, asi como de otras cosas también sobre la guerra, las promesas, el amento y las represalias (36). ...Tedlogos como Francisco Vitoria. .., en parte doctores en derecho como Juan Lobo. .., Jaron muy poco de una materia tan fecunda, y la mayoria manera que mezclé y confundid sin orden lo que es del