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TEATRO

6/1576

11 COP.

Í3ÍÉ;8

X

.

B

A

. R

K

O

y

33

.

B

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S

 

ZS¿:-TVf:yr>

 
 

5:E:3Li

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A

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(P a r is ,

Lettres

Modernes,

 

1988)

 

"Pe líe l-h' £ r~\‘

I.

RATOO Y

B.

BURGUE33!

LA DINAMICA DE L03

m iTQ3

 

DE VI3TA

EN

EL TEXTO

L>5

 

TEATBO

(P arís, Letlireo Modernos ,

fS¿íTí

íI• P * 76-ybT

 

TJ

ANALISIS

DE

L03 PUNTOS DE VISTA

escena

;

:

Ancorando T e t o 'i I

r

a Oodot

la

;

de Pózzq-y Lucky

.

.

'

,

 

.

1

.

.

antecédante®

 

El

primer Acto

y

la

fteí segundo

 

acto han

orondo

una

lm~

 

prenlón

generalmente

primera parte homogénea en lo

que concierne

a lá^distancia

entre

loo

•personajes

y

el

espectador.

Ésta

situación

se modificará

considerablemente

 

en

la

eacena,tde Pozzo

y

de Luc^y"

en

él

segundo

Acto,

la

escena

sobrp

la

,

cual

ee extenderá

nuestro

análisis.

Por varias

razones

(¿scénlcna,

ideológicas ,

y derivadas

de

la

 

focaliza-

 

cl6n

Interna) ,

el

espectador

tenderá

a sentirse

 

cerca

de

la

pareja

Vladi-

jnii'-Estragón,

conservando

su distancia

en

relación

a Pozzo

y Lucky.

 

La presencia casi ininterrumpida de Viadimir y de Estragón

en

 

escena des­

 

de

el’ comienzo

de

la

pieza

(faotor escénico)

predispone

ya

al

espectador

 

en favor

 

de

la

primera pareja.

Pero

“8 sobre

todo

en

el

nivel

ideológico

q-ue la preferencia

del

espectador por Viadimir y Estragón

se manifiesta

de

manera

contundente.

En efecto,

mientras

que Pozzo

y Ltsky encarnan

(decimos

 

rápidamente,

de

forma caricaturesca)

una asociación

'"undada

sobre

la

opre­

sión,

la

violencia

y

la

explotación,

la pareja Viadimir-

Estragón

represen­

ta a

lao

relacionea

humanan

fundadas

sobre

la

liuertad, la

amistad,

incluso

una

cierta

ternura, y posiblemente

en menor medida,

 

la

igualdad.

Además

co­

nocemos

los

pensamientos

Intimos

de Viadimir

y Estragón muchb. mejor que

los

de Pozzo

 

y

Lucky (grado de focailzac lóri interna) .

 

De hecho,

no

seria

exage­

 

rado

decir

que,

al

menos

en

el

primer

Acto»

vemos

a Pozzo

y Lucky

por

los

ojos

de Viadimir

y Estragón.

Si

éstoá aparecen en escena sin otros

testigos

 

que

nosotros,

espectadores,

no

es

lo

mismo para Pozzo.,y' Lucky. Nosotros

 

n o . vemos

 

nunca

a estos

últimos

ni As

que

"ante"

Viadimir

y Estragón.

Por

o tra

 

■oarte,

en

el

primer Acto,

Pozzo

y Lucky

se

comunican

con

pus

interlocu­

tores más

que

en medio

de discursos

destinados

 

a

terceros

y

se

rmedé

r

csu-

mir

( bíipos lción

puramente hipotética

y

en

la

ausencia

de

toda

realidad

re-

ferencial

que permitiera

la

v erificació n

)

que ellos

no

(se)

comunicarían

Jamás entre

ellos

verbalmente

si

no

fuera párá

 

transmitir mensajes

indis­

 

pensables

a

su

supervivencia

(Lucky)

o

a

sil confort

(Pozzo).

En

el

plano

afectlvo

| también

é l ;espectador, se

sentirá

solidario

con Via-

 

dlmir y Estragón.-

Él

participará

la

¿ngiis.tia de

su espera;

La aparición

del Muchacho

en

el

final

del primer

Acto

confiere

a ’ esta

epoe^a

una

cierta

verosimilitud

(factor

cognltlvo) .

9in

que

lá presencia

de

ese mensajero

 

autentifique

necesariamente

la

existencia

de Godot,

 

ella hace

a

la

esperan­

 

za

de

su

llegada

menos absurda.

Esta experiencia de suplicio de la espera

es

concretizada por diversos

factores

esoéhlcog,

tales

como la

presencia

 

.

continua

 

de Viadimir

y Estragón

ejn éscena

y

las

 

numerosas

didascalias

Indi­

cando, el

silencio

de

la pareja

( Hün

tiempo",

" eilenclow,

"largo

silen cio ", n

etc.)

1

p a r d a l

del

   

Una Identificación

espectador

^ con Viadimir y Estragón

es

en­

 

tonces muy probable,

pero no

será nunca

total:

 

hay muchos

contra-efectos

 

hacia

ella.

Su.'comportamiento

b u

eituaolón

de mendigos,

su

mór­

 

bida pasividad,

el

vacío

de

clownesoo, sü percepción

de

los

recuerdos

y conocimientos,

-

1-

tan to como

 

bu

considerable

1 ngeriuldad,

no dejarán

tia croar

una

distancia

 

1 nfranqueable

entre. el

espectador y los personajes:

se

o abe,

por otra

Darte,

nun

ln

Mentlficaetón

tntnl

eri

la

excepción más que

la

regla

en

el

teatro,

.

sobre

todo

en

el

género

cómico*

.

'

'

 

“Entre

Vladimir y Estragón,

e s , del

primero

que

el

espectador se

sentirá

más

cercano.

Ciertos

metros

lo

distinguen

netamente.de

su

compañero! en primor

 

lugar,

una mejor memoria

(él

réouerda

él

afio

1 9 0 0 , 1 a

torre E lffe l,

la

Bi-

blla,

BU.rar.6n de esperar,

Vaucluse»

ed nrlmer

encuentro

con Pozzo

y Lucky,

e tc .);

por otra parte,

Vladlmlr posó© mayor agudeza

intelectual que

Estragón

; hace

esfuerzos meritorios

para

alcantar

de oercn

la

verdad

de

su situación

y llega

a

encontrar fórmula a acertadas para

describirla.

Luego

de

su

p ri­

mer encuentro

con Pozzo

y Lucky, Vladimir plantea

cuestiones penetrantes

 

al

primero

 

sobre el

relato

del

segundo pora

comprender mejor

su situación.

Y

sobre

todo,

al principio

del

segundo Acto,

 

su manera

de

representar

la

realidad

y

 

de

recordar

los

sucesos

de

la

víspera

corresponde

bastante

exac­

tamente'^ las

impresiones

( teatrales,

se

entiende)

del

espectador.

Este

ten­

deré

entonces

a asociarlo

a

su punto

de

vista,

sobre

todo

en

el

p lan o ' cog-

 

n-itivo,

sin,

 

claro

está,

adoptar completamente

ese

punto

de

vista.

 
 

El

criterio

de la presencia

exclusiva

(ya

utilizado

por

los

cuatro per­

 

sonajes

considerados

como dos parejas)

podría

igualmente

ser ¿pilcado

a

los

dos miembros

distintos

de

la pareja

Vladimir-Éstragón.

Al

comienzo

del

segundo,Acto,

ante

la

entrada

en escena

de Estragón,

Viadimlr^está

solo

con

el pQblico

y,

lo

que

es posiblemente

más

significativo,

después

de

la

rs-

cena

de

Poz zo

y Lucky,

Ebtrágóri Be dormirá y Vladlmlr

se

confiará.a

loo

es­

pectadores solos,

creando

de

está manera

una

nueva

comolicidad

con

ellos.

Este

fenómení)-

depende

a

ia

vez

de

los

factores

escénicos

y

del

grado

de

 

. Vocalización

interna.

.

,

:

Es’tragón,

él,

tiende

a olvldar| todo,

su percepción

de

lo

real

es

confusa y

■por sobre

todo,

su manera

de

recordar

(o mejor*

de

no recordar)

en

el

'segun­

do Acto

lo

qué

el espectador mismo ha

vlato

(sí,

visto

con

sus

 

.i)

en

el

primer Acto,

tendrá por

efeotó

inevitablemente

el

aumbnto

de

la

distancia

entre

ellos,

 

ál

menos

en

el

nivel

cognltlvoj

 

(Del

encuentro-con Pozzp.y

.

 

Lucky

él habré olvidado

iodo*

calvo

los

hueuos

de Pozzo

y

los

de

Lucky ,

ya

que

eso le ha.afectado- personalmente,

de

la

puntaoiés f í s i c a ,

manera.más

más

tangible.)

 

¡

:

,

'

«

 

Sobre

el

olano

afectivo

la

diferencia

entre

los

dos personajes

seré

menor.

El

espectador

tenderé a

¿entir piedad por la. pareja:

podría

incluso

tener

más piedad

de Estragón qüé

de Vladlmlr,

t>ortjue

el

drimero

es

más

ignorante,

 

más débil,

menos

capaz

defenderse

que! el

Ctltimo.

Pero

en

este

nlveli la

fluctuaolón

 

de

la

diBtanola

es grande:

si

la

ternura

un poco protectora

que

Vladimir manifiesta

a Estragón le

vale

la

simpatía

del

espectador,

la

ten­

dencia

que

él

tiene, ' de forma

intermitente,

de darse

a ir e s ,

de

exhibir

su

 

superioridad,

podría

tener

el

efecto

opuesto.

Finalmente,

de Vladlmlr

y

Es­

tragón

es

el

segundo quien

es tnarginalmente más

ridiculo,

más

clownesco,

más

grotesco.

 
 

Otra

modulación de la

distancia:

desde

la llegada

del Muobacho,

 

Vladlmlr _

lo

trata

con moderación

y benevplenoia;

Estregón,

 

por

el

contrarío,

mani­

fiesta

impaciencia,

aCm violencia

hacia

él.

SUoede

lo

mismo

desde

el primer

pasaje

dé Pozzo

y Lucky.

Vladimir mueétrá una

compasión real

por Lucky,

 

objeta

la

manera en nue

lo

trata Pozzo,

se

 

conduce

con dignidad ante Pozzo,

rechaza mendigar.

Estragón,

en

cambió,

es

servil

con 'Pozzo,

y despiadado

con respecto

 

a Lucky,

no

soñando,más que

con

su

v ie n t r e ...

 
 

El

punto

de

vista

de Pozzo

esté

caéi

totalmente

desvalorizado,

sobre

todo

 
 

.

;

.

-

-2­

 

3

de 11

 

- 1

.

en

ol

nivel

a^eotl vo a

1 deolóp;! oo.

 

Su

riui'ér.a y

bu

crueldad

con rcsnec.to

a

Luoky son tonto mAs odiosas .en cnanto que parecen parcialmente pratuitan, pero mi actitud innenslb]o y oondencendiente con rnspecto a Vladlmlr y

 

F.ntrrif'ím

no

vnlo

 

mucho

mé o.

Fi rtura

tiránico

y por monientort

Innoble,

Pozzo

cn.tA

trin

alejado

de

ln

simpatía

del

mneotador

tanto

como

sea

p o si'lé

en

urla pieza

que

no

ea

un

franco

.

j

El

caso

de Luoky

es mfia complejo.

 

Fpfe

ner oprimido

tiene

derecho a

ln

corn

pasión

del

esoectador.

Pero

puntapié a Estragón

Introduce

 

una

nota

d i­

vergente

en

el

nivel

afmotivo

y

el

baréoter

enigmático

do

su

lar^a

tirada

 

plantea

 

rrás

cuestiones

en

el

nivel

coptiltjvo,

qu«-> ella

no r.esuelve.

(Es

lo

oue. llamamos

un caco

de

"bifurcación11:

lft simpatía

del

espe ctador podría

 

ir hacia

Lucky o contra

él.

No

olerido

él

texto

decisivo,

todo

deoend eré

de

la

Interpretación

del

director dé

pocen»

y

de

los

Retorna) .

Como quipra

quo

sea,

’sl

el

espectador

está rnáe tentado

a

simpatizar

con Lucky

que

< jn

Pozzo,

no corr°

el

riesgo

de Identificarse

con el primero sino'de manera

 

eonorédlca o Intermitente.

 

Un análisls^rnés

dé tallado

de

la

distancia

estética

del primer Acto

y

del

comiendo del segundo haría resaltar la función capital de las indi paciones

 

escónlens que non singularmente amollas y numerosas a llí.

 

Ellas

ociaran

no

solamente

diversos

Juegos

de

escena

y

la

utilización

del

espacio, aino también dé numerosos problemas de Interpretación, limitando

 

así

en

una ci°rta

medida

la

libertad del

director

y

bus

actores.

 

En

suma,

en

el momento

de

la

segunda entrada

de Pozzo

y Luoky,

 

el

espec-

.

 

tador

bp. habrá asociado

fuertemente

 

al

punto de

vista

de Vladimir.

Esa.

elección

se

explica

por

el

efecto

acumulativo

elementos

cognitlvos

tanto

. como

los

afectivos

¿ aquellos

operan

en

cierta medida a

expensas

de Estra­

 

gón,

pero

sobre

todo

en perjuicio

<3e la pareja

Pozzo-Lucky,

Como quiera que

,

sea,

al

fin

de

esta

primera

escena

del

secundo

Acto,

la

cotización

de

Via-

dina ir

será más

«levada

que

la

de cualquier

personaje

en cualquier momento

 

•de

la pieza,

comprendido allí

Vladlmlr mismo:

la

distancia

no podré

en

ade­

lante

més que

aumentar.

Y

en

efecto,

la

entrada

de Pozzo

y Lucky

 

trastorna­

 

radicalmente

nuestras

percepciones

anteriores

y,

en

consecuencia,

la

di­

námica

de

los

puntos

de

vista.

^

' __

''

'

.

,

.

acto

IX ,

la

secuencia

 

de

la

caída

 
 

'

'

(pp.

108_19s Eáitiona

 

de Minult)

La

larga

didascalia

marcando

la

entrado

en

escena

do Pozzo

j

Lucky posee

una

importancia

capital

sobre

el

plano

de

los

foctomas

emrnttiro g .

La

com­

paración

explícita

entre

esos

personajeá

en

el. primer Acto

y

los

miamos

en

el

segundo

confirma

lo

bien

fundamentado

de

la

i n t e rpretasión q-ss Vladimir

 

da

de

loo

acontecimientos

y más particularmente

del

desarrollo

del

tiempo.

(No

en

el

nivel

referenclal,

lo

que

por otra

parte

no

tgmáría ningún

sen­

tido,

sino

al

nivel

de

la

fábula

en

su■realidad

teatral,

la

ímlpa que

cuen­

ta) .

.

(

.

'

.

La

caída

de Pozzo

y

Lucky fnarca la

inversión parcial

de

su

 

situaoión.

In­

versión parcial, porque

Pozzo

es

todavia patrón

de Lucky,

y ellos

siguen

 

siendo

loa

representantes

del

mito

del movimiento,

del

viaje,

 

frente, a

la

pareja

que

encarna la

Inmovilidad

de

la

espora.

Pero

por

todo otro

concep­

 

to,

la

situación

de Pozzo

sino

la

de Lucky,

ha.cambiado

complétamente.

 

La

didascalia

nos

ha mostrado

ya

que

Poxzo

ha

quedado

ciego.

Lucky

 

y arrastra

a Pozzo

en

caída:

este

último,

paladín

de

la

cae o le ,

posición de

extendiendo por el

suelo

la mitad

de

sus bagajes,

esté

ahora

a merced

d n

Vladlmlr y Estragón.

Así,

son Pozzo

y Lucky quienes

dttptíscrismente

repre-

 

.

'

-5^

 

-.

!

 

centan

la

horizontalidad,

ante

 

verticalidad

de

la

otra pareja.

 

Eatn

lnverolóñ do la

situación

de

loa

dos parejas

ea

ooncratiznan

bp Jo

 

nuestra

mlrRdo

de

ía

manera

ruáis

tangible, ’ort el

 

Do

ello

rooiuta

una modificación coai instantánea-dé la éctitud

espacio. nf n c U va

del,

espectador

a -la consideración de Pozzo.

Su degradación

fínica

y

las

conneouonclas

hu­

manas

de

su decadencia

suscitarán

una

compasión que

írk

creolendo

en

el

curso

de

la

eoceno.

Bln' que

sé pueda

 

hablar de Idontl floaolón,

el

especta­

 

dor

tendorá

a aBdclfirse al. punto

de

vibta

de Pozzo

en

bu

humillación

 

y

en

su sufrim iento.;Tal

será probablemente el

efecto mayor dejXa

 

escena

en

lo

que

concierne

ai

punto

de vista

déí. espectador.

 

;

! \

I

Este

afecto

está

reforzado pbr tóíieí del

comportamiento , ae

 

Vladlmlr

y

Estragón»

comportamiento que

 

también

 

sufre úna

considerable

inversión.

Cuan

do

1 &

encona prso(ídDnt¿

terrairiáDa

con loo

gritos

Eb vVb

go ni

D Io s f^oy\

 

ten

piedad

de

tní

,

hay en Vladimir

y Estragón un

singular éndurepl m l ^ t o

que provocará

en

el

espectador un cambio de actitud

a

su

consideración.

Todo -aquí perece

ser

cuestión de

contrastes,

de

oposiciones.

 

'

'

Ai

principio

de

esta

secuencia

nuestra atención

está

concentrada en el

contraste

entre las

don parejas,

 

Vladlmlr y Estragón,

Pozzo-Lucky.

Las

ono-

áiclories

en

el

interior

de

las

 

parejas

 

no

están

a llí ,

sin

embargo,

suscea-

 

dldas.

Estragón

tiene

dificultad

para

reconocer

a

Por7,0

y

a

Laeky

(él

toma

al

primero por Godot:

error

sobre la

 

identidad

del

personaje

 

en

el plano

 

escénico,

pero

error que podría

tener Una

significación'capital

sobre

otro

plano,

simbólico), mientras

qué Vladimir

sabe

inmediatamente

 

a quien

 

él

es­

tá relacionado,

lo

que

refuerza

todavía

más

la

superioridad

de Vladimir

 

sobre Estragón en el

nivel -cognltlvo

 

y contribuye

a. disminuir la

distancl-a

' entre

el primero

y

el

espectador

(porque

la

percepción

de

éste

corresponde

 

•más

exactamente

a

la

de Vladim ir).

Además,

ante

la

impotencia de Pozzo, Es­

tragón

se muestra

más impiadoso,

mée

 

egoísta

aún que

Vladlmlr,

de donde

. resulta

la

modificación da la

distancia

sobre

el

plano

a fec tiv o .

 

^

*

• Pero.,-

como decíamos,

el

efecto

mayor de

la

escena

reside

en

la

oposición

 

entre las

dos parejas:

Pozzo y Lucky,. pareja

lastimosa,

mas

a

la

cual

Via-

dlrair y_ Estragón

rehúsan

esta

compasión que

el

espectador

no

dejará

de

con­

cederles. ,

resultando

úna neta modificación

de

la

di s t a n d a'que

lo

separa,

 

de

los

dos

grupos

de personajes.

 

Es én torno

a Vladimir

y Estragón de

apa­

riencia

odiosa;

Todo

eso

en

el

nivel

 

de loa valbrea morales y de las reaccl

 

nes

afectivas.

 

'

 

.

.

.

 

Ante

la

angustia

de Pozzo

y Lu^ky,

 

Vladimir no sueíla

más que

con bu

bie­

nestar -oersonel y

el

de

su compañero:

la

llegada

de

la

otra pareja no

es

méo que

una

diversión

én

el

aburrimiento

interminable

de

sií

espera y

 

La

ocasión

de

tiradas

poéticas

y filo só fic as.

Si

festRs

recuerdan irónicamente

 

los

discursos

de Pozzo

en

el

acto precedente,

no

son menos

isse-portablea, an

su indiferencia

hacia

el

sufrimiento

 

inmediato y tangible.

Estrenos.»

 

conse­

cuente

con

él mismo;

tiene preocupaciones

más prosaicas:

la

sng~:r=ncia del

 

chantaje proviene

de

él.

Es preciso

 

decir que

ésta

es

abrazada

sin reservas

por Vladimir.

 

Cuando Vladlmlr y Estragón

 

caen

 

a

vez,

el

punto

de vista

del

 

espec­

 

tador no

se aproxima

más allí

del

suyo:

 

el

tiempo que

ellos

emplean en

so­

correr

a Pozzo

y Lucky,-

después

de haber

golpeado

al primero,

roza lo

into­

lerable.

Nadie mejor que Vladlmlr

resume los

acontecimientos

 

de

esta

 

se­

cuencia:

"El

ha

imolor^do

nuestra

ayuda.

Nosotrca hemos permanecido sordos.

 

El

ha insistido.

Nosotros

lo

hemos golpeado. " (p.

116).

¡

Cuando,

finalmente,

Vladimir y Estragón ayrdan

a Pozzo' a levantarse,

nada

indica

que

ellos

actúen ñor humanidad .¿Efeta

es

tina nueva

diversión

en

el

desierto

de

su existencia?

Como quiera que

sea,

el

gesto

es

demasiado gra­

 

tuito,

demasiado

indiferente,

para

que

 

los

aproxime

al

espectador.

 

:

 

.

4 -

 

.

poto

 

lít

segunda

secuencia

de

la

escena

 
 

.............

 

........

i

t’osr-o y Luoky

(pp.

119-26)

Esta

segunda mitad

do

la

eacena está

dominada por-la

conversación

de

 

Vlndi mi r

y

Pozzo.

Lucky,

siempre

tendido

en

el -ni 80 ,

no toma

parte

y‘ la

 

partíclpnclón

de Estragón

es

relativamente

modesta.

Hacia

©1

fin

dn

la

 

eaceña

Pozzo

nos muestra que Luoky há erimudecldo,

y

esa

información

no

ha­

 

ce

más

que

aumentar nuestra

compasión por él»

compasión qué

casi

rio

pe

ha

modificado

deeder el

primer Aoto.

 

La

"f 1 del 1 dad."

del

espectador hacia

Lucky

 

es

de origen,

a

la

vez,

afectivo, moral

 

e Ideológico:

es

la

preferencia

que

 

damos

a

loe

oprimidos

contra

los

oprer.Oreo,

y

ella

permanece

Invariable .

 

entre.los

d

es

Actos.

(Serla

teóricamente

posible

al

espectador,

por

 

espí­

 

ritu

de contradicción,

adoptar

 

el

punto

 

de

vlata

opuesto,

pero

lo

haría

a

riesgo.de

separarse de la

colectividad

y de rechazar

la perBpeotiva de

la

 

obra)

.

.

 

.

Vladimir

continúa cando pruebas

 

un

dominio

caal

total

de

los

hechos

 

en

lo

que

concierne a la

identidad

de loo bersonajeo,

el

lugar,

y,

sobro,

todo,

el

tiempo de

la

sccíón*.

Este

dominio cortil ti vo

contrasta

con

lo

 

vngo

 

de

la

percepción y de

los

recué rd e,

 

no solamente

de Estragón,

sino

también

 

de Pozzo.

Ea

un poco

como

si

Vladimir

hubiese

adquirido

las

certezas

inte™

 

lectualea

del Pozzo

del

nrimer Acto

y

su obsesión

del

tiempo

(del

tiempo

 

l

i

neal,

cronológico»

contabilizado,

medido).

Puesto

que,

guardando

todas

 

las

distancias,

y excepto

la

obsesión,

 

su visión del

tiempo

corresponde

a

la,

del

espectador,

la distancia permanece caal nula entre ellos en el plano de

 

•la

percepción de la

realidad, espacio-temporal.

 

-

Pero

la

desintegración

intelectual

 

(y,

desde

luego,

física)

de Pozzo

no

 

aumenta

la

distancia que lo

separa

del

espectador:

por el

contrario,

simpa­

 

tizamos

con

él

en su decadencia

 

y estamos

iíiéb cerca

de asociarnos

a

su pun~

 

to

de

victa

de lo que loestábamos

 

en

el

primer Acto

cuando,

en plena pose­

 

sión

de

auemedios,

había

exhibido

una

arrogancia

desmesurada.

Asi,

entonces

 

la

influencia

del

factor

afectivo

 

e id noión;! co neutraliza-y- anula

e l . efecto •

del .factor cognítivo, Este

género

de conflicto,

además

de

esta

suerte

 

de

solución

al mismo»

es cosün

íá

dinámioa de los

puntos

de, vista

en,el

 

tea­

 

tro.

 

'

,

 

Dos

veces más

el panto

de

viata

 

se modificará

entes

del

final