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A¿o XV Octubre 1962 SUPLEMENTO MENSUAL DE «HOJA DIOCESANA» Redacci n Administraci n: calla DestrÆtela, 2 Dep sito Legal: B.

9839-1961 - Nœm. 227 DESPU S DE LA CAT`STROFE i Cuatro estampas grÆficas de la inundaci n: Arriba, la | | co//e Dolores Almeda completamente inundada. Ala ¡ | izquierda, S. E. el Gobernador Civil, escucha las ex- § | plicaciones de D. JosØ R u, dentro de la zona afectada, § | y un elocuente aspecto de los destrozos causados por j | la riada. Abojo, un momento de los trabajos de salva- i | ment ; cuando de salvar vidas humanas se traia, cual- 1 | qu/er mec /o es bueno. Reportaje grÆfico: Fi |S - = ==Tl 111MIM1111 j 11M11 a 111 f 11 f 11 f V r¡ 11111T ] 111 i 11111M M1111M1111M1MI [ IJ [ 11M111MIM JII1MIM1 r IM111111P J11J11MI! 11 n 111111 r M111JIJ f 11M11111M r IJIJ1111 r ] [ 11L j j 111 r J <T^ TR`GICO BALANCE: 177 viviendas afectadas. - 701 personas sin hogar. 3000 cabezas de ganado y animales domØsticos, perdidos. 4 millones de daæos en la agricultura. 13 importantes industrias perjudicadas, y 8 millones de pØrdidas. 500.000 pesetas de destrozos en la red de alcantarillado. El reverso de la moneda: Cornelia
respondi con largueza. ExpontÆneo movimiento de solidaridad en favor de los damnificados. Cerca de un mill n de pesetas se llevan recogidas al cerrar la edici n.

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PÆgina 2-1668 EL PENSAMIENTO DE CORNELLA Octubre 1962 Querida Sra.: Una mÆs que quiere sus consejos. Mi pro- blema, como tantos otros, se trata de que hace mas de doce aæos tengo relaciones, en la actualidad tengo 35, Øl sin decidir a casarse, pero tampoco a romper. Hay mo- mentos en que creo que nos une una sim- ple amistad, mejor dicho convivencia, pero hay otros en que la frialdad es nuestra compaæera. No sØ quØ hacer, si enfocarle el problema matrimonio o bien hacerme el cargo de que lo nuestro ya no puede con- tinuar y buscar la manera de romper nues- tro compromiso. De ruego pues que me aconseje sobre este problema. MARUJITA RESPUESTA Querida Maruja: Su encrucijada es comprensible pues es- toy segura de que algunos de los j venes que leerÆn su problema es tambiØn el de ellos, y que no se atreven a afrontarlo por miedo ya no del desengaæo o desilusi n, sino por el fracaso de verse tanto ellas como ellos, despuØs de tantos aæos, en una situaci n delicada frente a Ja sociedad. A pesar de todo querida amiga, tengo que recordarle que lo primero siempre es lo primero y en este caso es lo que siente nuestro coraz n y lo que podr a ser la fe- licidad futura. Por lo tanto lo que yo le aconsejo es que le hable con claridad a su prometido, in- sistiendo en que œltimamente nota sus reac- ciones mÆs fr as, como alejado de su lado y
finalmente le dice que si Øl quiere pueden estar dos o tres meses sin verse y poder as valorar de una manera mÆs completa los sentimientos de ambos. Nunca tiene que aceptar un matrimonio por compasi n, ni por su parte ni por la de Øl, pues aunque al principio creyese que habr a ganado un combate, en realidad ha- br a perdido la batalla de su vida. Querida Sra.: Somos tres amigas que pensamos ir de vacaciones a partir del 15 de octubre. Va- mos a un lugar de montaæa y desear amos saber quØ clase de ropa tendr amos que llevar. Muy agradecidas, TRES AMIGAS RESPUESTA Queridas amigas: Les ruego me indiquen para poderles orientar de una manera exacta, si en el sitio donde van habrÆ nieve o no, pues como pueden comprender, los equipos serÆn completamente diferentes en un lado u en otro. Ahora bien, recuerden que en caso de ponerse pantalones no se pongan zapatos de tac n alto, sino zapatos de sport y ne- gros. Asimismo los conjuntos de suØter y chaquetita favorecen mucho y son prÆcti- cos, como si disponen de alguna prenda de piel, tipo chaqueta o tres cuartos, tambiØn es sconsejable. Grafolog a Amigo Pedro: Tiene una gran energ a, pero creo que la estÆ perdiendo, porque sus ideas son va- riad simas; lo que le aconsejo es que las encauce en una direcci n y de esta manera estoy seguro de que alcanzarÆ lo que de- sea. Para Pepita: Es
usted muy femenina. Tiene rasgos de gran dulzura a pesar de ello demuestra personalidad aunque Østa estØ en forma- ci n. Para Luis: Gran carÆcter. Mucha fuerza de volun- tad, pero a veces un poco brusco; le acon- sejo que mire de dominarse sino tiene el peligro de caer en la soberbia. A Enriquito: Querido amiguito, tu letra me demues- tra un esp ritu que acabÆndolo de formar adecuadamente podrÆ llegar a ser de los mejores, pues hay rasgos de humildad, de inteligencia y de gran personalidad. la Cobla Principal del Llobregat, en Madrid Durante los d as 13 y 14 la Cobla Prin- cipal del Llobregat actu en la capital de Espaæa, en un festival pro-damnificados de la provincia de Barcelona, organizado por el C rculo CatalÆn de Madrid y celebrado en el Palacio Municipal de los Deportes. Aprovechando su estancia all la Cobla ac- tu tambiØn en los jardines del Parque del Retiro, ante el monumento a Afosen Cinto Verdaguer, dando un concierto de mœsica para cobla en el sal n de actos del C rculo CatalÆn. PLANTAS `RBOL ES AR BUSTOS JosØ Casasœs Colom Sucesor de Aldrufeu y Vidal JosØ Antonio, 341 CORNELLA Sepœlveda, 5 TelØf. 223 33 14 BARCELONA IV CONCURSO LITERARIO "Misi n" Con el deseo de fomentar los valores li- terarios, el semanario MISI N convoca un concurso, que se regirÆ por las siguientes BASES I.9 Pueden participar
en el Concurso todos los autores que manden un trabajo literario inØdito, en forma de cuento o na- rraci n. 2.» Los trabajos se presentarÆn por tri- plicado, escritos a mÆquina y a doble es- pacio, en hojas de tamaæo folio, con una extensi n m nima de 20 y mÆxima de 30. 3.a HabrÆn de remitirse a «Concurso Literario MISI N», Paseo de Blay, 13, Olot (Gerona ), acompaæados de lema y plica cerrada, antes de las 8 de la noche del d a 31 de diciembre de 1962: 4.» EL JURADO CALIFICADOR lo for- marÆn: Rvdo. P. Nolasco de El Molar, Capuchno Srta. M. Nieves AndrØs Cros D. Ram n Ramoneda Viver D. Francisco Ferrer Vilar D. J’osØ Mora Campanins* redactor de este Semanario que actuarÆ como secretario; los cuales calificarÆn las obras presentadas, concediendo en premio, a la mejor entre las remitidas, CUATRO MIL PESETAS en metÆlico, un diploma y la publicaci n de la obra en la colecci n «Biblioteca Olotina», que dirige D. Juan CasulÆ Vilanova, y de la que se entregarÆn 30 ejemplares al autor. 5.8 Habiendo concedido el EXcmo. Ayun- tamiento de Olot, la cantidad de MIL PE- SETAS1 como colaboraci n a este Concurso Literario, dicha cantidad la destina MI- SI N a la creaci n de un premio para la mejor obra de un autor olotense presen- tada, sin perjuicio de que pueda optar y conseguir el premio «MISI N 1983», en cuyo caso
aquØl pasarla a la segunda obra de autor local, clasfieada por el jurado del concurso. 6.» Para optar al premio local, los au- tores olotenses que as lo deseen deberÆn hacer constar expresamente en la plica cerrada, «Con opci n al premio Excmo. Ayuntamiento». Se entenderÆ por autor olotense al que tenga fijada su residencia en esta Ciudad, y al que, siendo hijo de Olot, resida fuera de ella. 7.’ El veredicto se harÆ pœblico, D. m., en el transcurso de la comida organizada por MISI N, el domingo, d a 27 de enero de 1963, como uno de los actos a celebrar con motivo de la fiesta patron mica de los periodistas cat licos, puesta bajo la advo- caci n de S. Francisco de Sales, y se in- sertarÆ en el nœmero siguiente inmediato de MISI N. 8." Las obras no premiadas podrÆn ser retiradas por sus respectivos autores por todo el mes de febrero de 1963. 9.» Quedan excluidos de participar al Concurso cuantos forman parte del Cuerpo de Redactores de MISI N, pero no aquellos que, con mÆs o menos frecuencia, nos hon- ran con sus colaboraciones. 10.s El Veredicto serÆ inapelable, inter- pretando en lo que fuere menester las pre- sentes BASES el Cuerpo de redactores de «MISI N». Olot, 6 de Octubre 196

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REVISEMOS NUESTRA POSTURA El Concilio usarÆ de misericordia Por Ignacio M. Coraminas ESDE que el Papa anun- ci el Concilio, hace tres aæos, la mentalidad de muchos cristianos ha canviado en cuanto a su posici n frente a los herma- nos separados. Aquella frase de Juan XXIII que nos recomienda a todos que olvidemos las cosas que nos separan y nos fijemos en las que nos unen, ha sido reve- ladora y ha abierto grandes hori- zontes para muchos miembros de la Iglesia. Hoy d a se habla de comprensi n, de conocer, de amar. Es revelador el hecho de que en el Concilio hayan asistido 30 ob- servadores de diecisiete iglesias y confesiones religiosas no cat licas. Todos estos han sido invitados por el Secretario para la Uni n de los Cristianos, que preside el Cardenal Bea y que desde su erecci n, estÆ realizando una obra magn fica. Fue creado entre los doce organis- mos encargados de preparar el Concilio. Su misi n es segœn pala- bras del mismo Papa, "mostrar nuestro amor y nuestra benevolen- cia hacia los que se llaman cristia- ,,y ¡d herma e, cam¡no del encuentro y del regreso estÆ expedito" nos, pero estÆn separados de esta Sede Apost lica, a fin de que puedan seguir los trabajos del Concilio y encontrar mÆs fÆcilmente el camino para alcanzar aquella uni- dad que Jesucristo pidi al Padre Celestial con tan ardiente oraci n,’. Este
Secretariado ha trabajado intensamente para ir abriendo brecha en este camino de odios y de incomprensi n que a travØs de los tiempos se hab a eregido entre nosotros y los hermanos separados. Una multitud de visitas de cortes a, de contactos, de "observado- res", dan fe de que se trabaja con verdadero provecho. El Papa, el sÆbado d a 13 de octubre, recibi en audiencia a los observadores no cat licos que asisten al Concilio y despuØs de haber evocado recuerdos personales de sus contactos amistosos en Sof a, Estambul, Atenas y Par s, con personas y exponentes de diversas de- nominaciones cristianas, les expres su satisfacci n por haber ido a Roma para seguir las tareas conciliares. "MÆs que en mis palabras, -les ha dicho- debØis leer en mi coraz n la satisfacci n que me produce vuestra presencia. Pero quizÆs las palabras mÆs estupendas que ha pronunciado Juan XXIII y que han de ser verdaderamente hist ricas han sido las de la alocuci n en la ceremonia inaugural. DespuØs de asegurar que la Iglesia conden siempre los errores con la mayor severidad aæade: "Sin embargo, la Esposa de Cristo, en nuestros d as, prefiere usar de la medicina de la misericordia mÆs que de la severidad; piensa que hay que remediar a los necesitados mostrÆndoles la validez de su doctrina sagrada mÆs que condenÆndolos". El Concilio no va a conde- nar. Va a usar de
misericordia. Realmente el Papa es fiel a la l nea de pensamiento, iniciada hace pocos aæos, por Øl mismo. El Papa quiere desarrollar todo su po- tencial de caridad y de amor. Quiere, por todos los medios, que se vaya preparando el camino de la uni n. Y aunque el Concilio Vati- cano II, no sea un Concilio de unidad, un Concilio "para la uni n de los cristianos" como lo fue el de Ly n (1245 ) y el de Florencia (1439-14-43 ) sin embargo no podemos dudar que sea una "dulce invitaci n a los hermanos separados para que busquen la unidad". S - lo con un Concilio concebido de esta manera -como lo hace el Papa- puede hacerse realidad aquella ilusi n de poder decir a todos los hermanos separados: "Ved, hermanos, esta es la Iglesia de Cristo. Nos hemos esforzado en serle fieles, pidiØndole al Seæor la gracia de que permanezca siempre como El la quiso. Venid, el camino del encuentro y el regreso estÆ expedito, venid a ocupar vuestro puest

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i’agina 4-1 (570 EL PENSAMIENTO DE CORNELLA Octubre 1961’ CORNELLA, PARADA Y FONDA LA BACHE- PISTA DE CORNELLA A HOSPI- TAL ET. Si mal estaba la pobre, como ustedes ya saben, con las œltimas lluvias, ha quedado como no digan dueæas. Ya dice el refrÆn, que no hay mal que por bien no venga, y asi los que no les importa un rÆbano que se arregle, son los talleres de reparaci n de autom viles. El d a que lo hagan, mÆs de uno se arruinarÆ, porque aquello es una mina. EL REGATO INDECOROSO. Hace tiempo que no le mentÆbamos, porque ya nos hab amos despedido de Øl, pero ahora se nos antoja, que las obras de supresi n no se realizan al ritmo acelerado que el trÆnsito por aquella carretera requiere. Bueno, esto lo dice Pepe, y ya saben que es un cotilla. A lo mejor estÆ equivocado. LAS BARRERAS DEL CARRILET. No hay manera de que la Compaæ a se de por aludida, y procure subsanar la anoma- l a del paso de la calle Dolores Almeda, poniendo el letrero que anuncia las horas de funcionamiento .de las barreras, algo mÆs grande. ¡Jesœst Parece como si cos- tara millones, una cosa que - como ya di- jimos se arregla con cinco duros de pin- tura. Cuando pase una desgracia irrepa- rable, entonces todos nos lamentaremos, como en la calle de San Jer nimo. En esta œltima, desde luego, el problema es ma- yor, porque ni
barreras existen. Y por fa- vor que no nos digan lo del semÆforo. Di- ce Pepe, que en su vida ha visto, uno mÆs loco que ese. LOS REVENTONES DE LA FUENTE DE LA ESQUINA DE RONCALI. esta tambiØn le lleva de cabeza a Pepe, porque el chico no comprende, con la de veces que se revienta y llena la calzada de agua, no se ha ideado un sistema menos voluble. LOS AUTOBUSES URBANOS. No les dijimos que les pas como al finado FernÆndez, que de Øl nunca mÆs se supo. Ya ven que ten amos raz n. ANGUSTIA Y DESESPERO. La pa- saron los lecheros, durante las horas que Cornelia se vio privada de agua, unos d as despuØs de la tristemente cØlebre riada. Pepe dice que, estaban todos desespera- dos ante la falta del l quido elemento, porque tem an que las vacas se murieran de sed. Gracias a Dios, no ocurri nada porque las autoridades dispusieron ense- guida el reparto de agua a base de cubas. Los maliciosos, se re an por debajo del bi- gote, cuando o an lo de la sed de las va- cas, y es que hay gente mal pensada... LA CIRCULACI N NICA POR RU- BIO Y ORS. Esperamos que ya pronto llegue la autorizaci n, y que podamos res- pirar del agobio circulatorio que se arma en nuestra primera v a. EL MERCADO NUEVO. Una seæo- ra con mucho acierto, plante el proble- ma al final de la reuni n celebrada con e! Gobernador Civil, cuando S.
B. pregunt si quedaba algœn problemita mÆs por so- lucionar. Por cierto que cuando la seæo- ra termin su exposici n, el gobernador le pregunt : «Seæora, eso no es un problemi- ta, es un problemazo» De todas maneras, estuvo muy acertada, porque la primera autoridad de la Provincia se hizo eco del mismo, y prometi interesarse por Øl. T˝O PACO Monolito en recuerdo de los antiguos Fejocistes Fue inaugurado en Montserrat el d a 7 de octubre, con la asistencia, de una gran multitud, del seæor Millet, ex-presidente de la «Federado», consiliarios Mn. LlomÆ, Mn. Tous y otros, entre los que encontraba el actual Abad-Coadjutor de la Abad a, y el Iltre. doctor don Alberto Bonet, secretario general de la A. C. Elspaæola, y fundador de la «Federado de Joves Cristians de Ca- talunya». Fue una gran jornada emotiva y llena de recuerdos de estos hombres que en su juventud, supieron lanzarse ai apostolado dirigidos por aquel excelente CapitÆn, el doctor Bonet, cuya sola presencia ya enar- dec a a las masas. Nuestra ciudad tambiØn estuvo repre- sentada en este acto, pues no en vano for- maron en ella docenas de sus hijos, algu- nos de los cuales supieron morir entonces por su Ideal, como son los Flor de Lis, Me- lich, Felip, Gelabert, Camps, Manen. En s ntesis. Una jornada emotiva, lle- na de fervor y de entusiasmo, que parec a estar impregnada del mismo
entusiasmo de aquellos aæos heroicos. Divulgaciones Cient ficas ltimamente todos hemos o do hablar con mÆs frecuencia de la aparici n en nuestros amigos o en nosotros mismos de dolores renales. El problema de los cÆlculos renales ha experimentado sensibles mejoras en estos œltimos aæos, ofreciendo a mØdicos y en- fermos nuevas posibilidades diagn sticas curativas y profilÆcticas. EistÆ perfecta- mente demostrado que la causa de los cÆl- culos no ha de buscarse solamente en los r æones o en la orina, sino que incluso cier- tos sectores del cerebro pueden influir por- que all pueden verificarse perturbaciones que determinan una profunda alteraci n del filtro renal y la precipitaci n de los cÆlculos. Y el doctor Koch ha demostrado que una rÆpida intoxicaci n con substan- cias diversas, un fen meno alØrgico una distonia neurovegelativa, una lesi n nervio- sa, incluso una amigdalitis o una enferme- dad dental pueden repercutir a distancia favoreciendo la formaci n de cÆlculos. AdemÆs de las causas generales de dis- tinto gØnero arriba enumeradas, los cÆlcu- los pueden ser debidos a infecciones autØn ticas y propias del riæon a la presencia de una excesiva cantidad de calcio o de exa- lato o de fosfato y es obvio por tanto que los cÆlculos var an en su composici n o que consecuentemente el tratamiento difie- ra caso por caso. Un cÆlculo puede ser debido
tambiØn a una excesiva concentraci n de orina, como sucede en verano cuando el sudor arrastra consigo todos los l quidos del organismo y los r æones eliminan una orina supercon- centrada, cosa que tambiØn sucede con los deportistas militares, con los cocineros y con los trabajadores de los altos hornos, es decir con todas las personas que sudan abundantemente. Se han empleado diferentes terapØuti- cos; simples como la aplicaci n de calor local o la ya mÆs fuerte, como la adminis- traci n de: morfina, papaverina y novo- daina endovenosa. Si el dolor persiste a pesar de estos auxilios terapØuticos es ne- cesario recurrir incluso a procedimientos de tipo quirœrgico como es la introducci n de un largo tubo al cateterismo ureteral y sondaje renal. Por œltimo, las normas dietØticas va- riables segœn la clase del cÆlculo: si este es de tipo alcalino deberÆn tomarse ali- mentos acidulantes y viceversa. Resumien- do diremos que los cÆlculos œricos requie- ren alimentos alcalinizantes, los cÆlculos fosfÆticos alimentos acidulantes los cÆlcu- los de oxalato la abstenci n del cacao y de los alimentos dulces y una considerable aportaci n de alimentos acdulantes. SERVICIO OFICIAL Engrase, Lavado Aceites Repuestos Limpieza y comprobaci n de buj as Reparaci n de CÆmaras Gasolina Super Aspiraci n y limpieza de tapicer as Carga de Bater as Pintura de bajos
Pupilaje SAN CRIST BAL

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PÆgina 5-1671 EL PEiNSAMIENTO DE CORNELLA Octubre 1962 ESPARTACO Canto a la libertad Tema Øste de ayer, de hoy y de siempre. En tal sentido, una cinta hist rica re- montada a los tiempos del «antes de Jesucristo», nos ha parecido una obra actual y realista, reflejo de la fraternidad universal y perenne que quienes, en cualquier etapa hist rica, han de vivir sojuzgadas bajo una tiran a. Que el despotismo se dØ en el aæo cero, o en el mil o en el dos mil, s lo lo harÆ mÆs brutal, mÆs cruel o mÆs refinado, pero serÆ igualmente abominable. Las escenas sumamente expresivas y carnadas de la cautividad de Espartaco y sus compaæeros de infortunio, que nos deprim an incluso f sicamente hundiØndonos un tanto en la butaca, ¿son peores, por ejemplo, que las vividas en los campos de concentraci n nazis por los jud os? Hay mÆs ejemplos, recientes y no tan recientes, pertenecientes a Øpocas en que la huma- nidad ha adquirido ya un estadio de avance cultural que la hace incompatible con tales atrocidades. ¿En cuÆntos puntos del mapamundi podr amos ubicar un foco de esclavitud a la norma moderna ? Camb ense s lo espadas por metralletas y vØase el resultado. Y Østo s lo en un plano extremo, por supuesto el peor; pero es que existen otros planos menores que sino son esclavitud, por lo menos la reflejan, Sin grilletes ni lÆtigos, mÆs con una sumisi n
prÆctica inhumana a un cacique, caballero rural (caballero porque monta a caballo ). Claro que, en œltima instancia, siempre existe la libertad de morirse de hambre. Admirable este Espartaco interpretado por Kirk Douglas, muy en su estilo, fiel retrato de lo que la historia nos dice de este hombre convertido en s mbolo de la libertad, redentor de cuantos en su tiempo viv an sometidos en la pen nsula italiana. Su biograf a no coincide en todo con el argumento de la cinta, pero a Østo ya nos tienen acostumbrados. En l neas generales es aceptable la concordia, y de una forma especial queda bien retratada la psicolog a del capitÆn de esclavos. Gran sensibilidad e inteligencia, acompaæados de una fuerza hercœlea, esp ritu de justicia amenudo traicionado por sus propios compaæeros de libertad (fueron frecuentes las matanzas de los soldados romanos ca dos en manos de las huestes de Eepartaco, haciØndoles luchar entre ellos y disfrutando de un espectÆculo del que ellos tantas veces hab an sido los protagonistas ). Valiente, apasionado, astuto, venci varias veces a las le- giones romanas enviadas en su contra. Consigui (y aqu falla por en medio la fideli- dad hist rica del film ) llevar a sus miles de compaæeros hasta el norte, a los Alpes, con lo que tuvieron la libertad en sus manos, ya que la mayor a de origen n rdico ten an paso libre a su pa s. Algunos lo hicieron, pero
los mÆs, movidos por la codicia y acostumbrados a una vida fÆcil de rapiæa y desenfreno, obligaron prÆcticamente a Espartaco a girar de nuevo hacia el sur. Esta marcha s que se encuentra plasmada en la cinta y con una riqueza visual enorme, como en toda la pel cula, verdadera «suite» de cuidados cuadros plÆsticos, brillantes’ de luz y color, como esplØndidas y equilibradas estampas luminosas. S lo que pudo durar una horita menos. F O O O En el accidente de Sevilla, pereci D. `NGEL SANZ El trÆgico accidente de aviaci n, ocurrido en Carmona, cerca de Sevilla, al estrellarse el avi n de Iberia, Barcelona-Sevilla, el d a 12 de octubre, tuvo honda repercusi n en Cornelia, al conocer- se la noticia, por viajar en el aparato siniestrado, D. `ngel Sanz Rodr guez. El seæor Sanz, era persona muy querida en nuestros ambientes, apesar del escaso tiempo de residencia que llevaba en Cornelia unog cuatro aæos porque enseguida supo granjearse la estimaci n y simpat a de todos cuantos le tratamos, por su sencillez y afabilidad. Fue un cat lico practicante. Ejemplar padre de familia y fiel esposo. Amaba mucho a Cornelia dec a porque hab a encontrado buenos amigos, a los que quer a entraæa- blemente. Buena prueba de ello, y de que era correspondido, es que, a los pocos minu- tos de conocerse la triste noticia, su esposa se vio rodeada de gran cantidad de personas que
acudieron a su hogar, a pesar de lo avanzado de la hora, para acompaæarla y conso- larla en tan grave circunstancia. Se present tambiØn, mossØn Ignacio M. Corominas, y junto a los mÆs ntimos amigos, estuvo hasta las cuatro de la madrugada, ESI sepelio se efectu el d a 15 por la tarde, y constituy una viva manifestaci n de duelo, pues formaba la comitiva una nutrida concurrencia, en la que pudimos distinguir a la primera autoridad don JosØ Riu. En el recinto Sagrado, y despuØs de dar sepultura al fØretro, el director espiritual de ambos esposos, Rvdo. Mn. L<uis Matar n, ex-coadjutor de la parroquia de Santa Mar a, pronunci una emocionada plÆtica, que arranc lÆgrimas a todos los presentes. Reciban la esposa y sus dos hijitos, y demÆs familia, nuestra mÆs sincera condo- lencia. EL SIGNO DE NUESTRO TIEMFI Un paseo desmantelado Parece cierto que todo debe sacrificar- se en aras del progreso. Es una ley inexo- rable impuesta por el hombre en este con- tinuo afÆn de avanzar hacia la conquista de su bienesar material. AdemÆs, el cre- cimiento y desarrollo de una poblaci n como la nuestra as lo exige. Quien recuerde a Cornelia treinta o cua- renta aæos atrÆs y compare su fisonom a de entonces con la que presenta actual- mente, habrÆ de admitir que entre ambas hay un abismo. Inclusa sus lugares mÆs t picos han sufrido una transformaci n tal,
que los hacen del todo irreconocibles. Vean sino la plaza del Caudillo en contra- posici n al aspecto que ofrec a en 1928, con sus hileras de arbolitos, la ausencia total de asfaltado y la vieja iglesia al fon do. Igual ocurre con la Rambla, sin ha blar ya de la parte alta de la poblaci n, convertida de un desierto a un autØntico hormiguero. Ahora, v ctima de este imperativo lla- mado velocidad que todo lo as la a su paso, desaparece unoi <ie nuestros parajes mÆs predilectos, quizÆ de los pocos que invitaba al paseo> y a la meditaci n por reunir ciertos encantos naturales de pla- cidez y sosiego capaces de trasladarnos por unos momentos a un mundo de paz. Nos referimos al tramo de carretera que enlaza los Cuatro Caminos con el Puente de San Baudilio, bordeado por frondosos Ærboles de arrugado tronco y ancha copa, y hoy arrasada y liso cual un pedazo de Æspero desierto. ¡QuØ cambio ha experimentado este her- moso paseo! ¡QuØ triste y desolado1 para el pac fico viandante! Con pesar recorda- mos su primitivo aspecto. La simØtrica alineaci n de los gigantescos plÆtanos dis- pensando el favor de su sombra bienecho- ra; la cÆlida brisa discurriendo por sus ramas; la suave quietud del ambiente y, rompiendo tanta calma, el zumbido persis- tente y metÆlico localizado en algœn le- jano pozo de la Compaæ a de Aguas. To- do en conjunto constitu a una bella es- tampa
poØtica digna de ser loada por un imaginario artista. SØ de muchos conciudadanos nuestros que gustaban pasearse a lo largo de la ca- rretera para disfrutar de las excelencias del lugar. Era un paseo corto, pero agra- dable, que acostumbraba a terminar en las mÆrgenes del r o. Luego regresaban cuando la tarde mor a mansamente en ma- nos del crepœsculo. De vez en cuando ha- c an un alto para descansar a la sombra de un amigo que les brindaba protecci n. Luego segu an camino adelante y hasta perdonaban al alocado conductor que ven a a profanar su para so. Pero lleg un d a en que el paseo se vio interrumpido. Los colosos, que fueron cre- ciendo a lo largo de los aæos, dejaron de ser el aliciente del lugar para convertirse en un estorbo de la civilizaci n que, de un modo implacable, ven a a reclamar mÆs espacio. Los Ærboles fueron derribados y el paraje perdi de un soplo toda su be- lleza pasando a ser uno de tantos tramos de carretera insulsa, despersonalizada y an nima. ¡Macabro tributo de la natura- leza al progreso! Dicen que dentro de poco construirÆn una autopista de 15 metros de ancho. Es posible que al cabo del tiempo ya nadie se acuerde de las delicias del lugar. Si llegamos a viejos evocaremos con nos- talgia los vetustos Ærboles y el crugir de sus hojas en los tristes d as de otoæo. J. SEI

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Escriben: SE I JO, FLO y ORDAX DespuØs de la tragedia que aso Otra vez el r o con gran furia sale de su cauce En cuÆntas ocasiones, el agua del rio Lio- regat se ha salido de su cauce, siempre ha ado motivo de inquietud y de alarma, que a. llevado a movilizar toda la poblaci n en- 3ra, en socorro de posibles v ctimas y en yuda de los aislados por el agua. Las œltimas horas de la tarde del d a 25 e septiembre, daban la impresi n de que se vecinaba una fatal desgracia; viento ra- heado y una gran cortina de agua, presen- ¡an el suceso que algunas horas despuØs se onfirmaba, cuando se dio aviso a las auto- dades locales por la Sociedad General de .guas del Rio LJobregat, que el r o iba su- iendo aceleradamente de nivel. Mientras, ran las 12’30 de la noche, el guarda de ser- icio, del dep sito de FLAGA, butano, JosØ omlnguez, apercibi la crecida del f o al oservar como flotaban bombonas de gas a su [rededor. Sin perder tiempo, con agua has- i las rodillas, sali a dar la alarma a todos >s vecinos de la calle del Fœtbol, tocando ƒ silbato y gritando «El rio, el rio». En el aber de JosØ Dom nguez, se distingue, de uando pertenec a a la benemØrita Guardia ivil, de con grave riesgo de su vida rescatar un obrero en las llamas de un dep sito de ombustible que ardi en la factor a de la AMPSA de Hospitalet en el aæo 1947. A las oces del
mencionado guarda, las gentes se tizaron a la calle, abandonÆndolo todo para lvar sus vidas de perecer ahogadas. Eli ?ua, que iba creciendo, les llegaba hasta la ¡ntura. Desesperaci n y gritos, era el rumor ; aquellas angustiosas horas. Todo el mun- o corr a, a pesar de ser el agua un gran ostÆculo y medio vestidos se precipitaban un lugar seguro. Las autoridades se pre- miaron rÆpidamente al tener conocimiento o los hechos y resolvieron atajar rÆpidamen- las primeras fatales consecuencias, pres- mdo todos los auxilios necesarios, taponan- a todos los accesos del entrada del agua en ;. poblaci n, y rescatando a los habitantes de quella zona. Inmediatamente se pusieron en omunicaci n con los bomberos y autoridades ubernativas, dando conocimiento de la ca- istrofe y pidiendo ayuda por todos lados. El rave siniestro que ya afectaba a la comar- x del Valles, no permiti una mayor acelera- n en los refuerzos. Ein la zona inundada, a madre y su hija en brazos estuvieron du- mte varias horas a punto de perecer, siendo tlvadas cuando la fuerte corriente amenaza- ƒi con desmoronar la tapia sobre la que esta i.n subidas. Las familias que abandonaban ƒ a hogares presas de gran pÆnico, iban sien- 0 alojadas en diferentes locales de la pobla- n. Al iniciarse el alba, se fue normalizando , situaci n y se observ la magnitud mate- al de los
daæos causados. Todos los dam- ¡ficados fueron colocados en la sala de ac- ;s del Casal Parroquial y en casas particu- ires, volcÆndose rÆpidamente la poblaci n en 1 ayuda entregando ropas y alimentos. El tial de las basuras, ha sufrido importantes jsperfectos en el material de transporte y mas enseres propios de dichas industrias domØsticos, con un valor aproximado de >0.000 pesetas. A la maæana siguiente des- uØs de la catÆstrofe, fue preciso reclutar nu- idas brigadas, para los trabajos de escom- ro, limpieza de calles, as como arreglo de alcantarillado y compuertas de la colectora. RÆpidamente, en la maæana siguiente, las autoridades locales, iniciaron las gestiones, tras los organismos superiores, para reca- bar ayuda inmediata. Los primeros auxilios no se hicieron esperar. DespuØs del llama- miento hecho a travØs de Radio Barcelona por el alcalde don JosØ Riu, camionetas con ropa y alimentos acudieron a las pocas horas a Cornelia, enviados por distintos estamentos. D as despuØs la Secci n Femenina de la FET y de las JONS, ofrecieron sus albergues, a las familias evacuadas, y el viernes d a 28 eran trasladados a Barcelona y Vallvidrera, donde se les proporcion , alojamiento en excelentes condiciones. LA BARRIADA ALMEDA, RESULTA TAMBI N AFECTADA El agua lleg tambiØn al populoso barrio Almeda, alcanzando todos los bajos
de las vi- viendas, hasta una altura de 70’ cms. ocasio- nando algunas pØrdidas materiales entre sus moradores. La zona industrial de Almeda, re- sult en alto grado perjudicada, anegÆndose todas las plantas, en 12 importantes indus- trias, cuyas pØrdidas se evalœan en 8.000.000 de pesetas. TambiØn result afectada con se- rlos desperfectos en material, las escuelas del Grupo de Viviendas «Dolores Almeda». Todas las calles de la barriada, quedaron llenas de lodo y residuos de fuel-oil, por rotura del dep sito de una industria. LA VICTORIA DEL RIO De confirmarse la noticia segœn la cual los moradores de la zona ribereæa deben forzosamente trasladarse a la parte alta de la poblaci n en vivien- das construidas exprofeso para cada fa- milia, habrÆ desaparecido para siem- pre la eterna amenaza de los desborda- mientos, lo cual y pese a las molestias que tal medida irrogue, no puede me- nos que alegrarnos. De suceder tal como decimos, el r o habr a obtenido su definitiva, victoria al conseguir alejar de sus mÆrgenes todo vestigio de lugar habitado. Tan s lo los campos de cultivo y los caæizares eri- zados de Juncos harÆn compaæ a a las traidoras aguas. El r o es indistintamente un lugar de divers.’ n y de peligro. Podemos califi- carlo como un gigante dormido que se ofrece a la curiosidad dte las gentes pe- ro que cuando despierta y pone en ac- ci n sus energ as lo
arrasa y destruye todo, fin respetar vidas ni haciendas. Resulta, pues juicioso apartarse de Øl, ya que aun cuando permanece largas temporadas sosegado y tranquilo’, siem- pre vuelve a rebelarse, mostrÆndose con toda su desnuda ferocidad. Tenemos entendido que el terraplØn harÆ las veces de l nea divisoria, opo- niendo su muro de contenci n a las crecidas. SerÆn de aplaudir todos los recursos preventivos que se pongan en practica para evitar nuevos y siempre posibles desastres. EL GOBERNADOR CIVI ESTUVO ENTRE NOSOTRC Transcurridos los primeros momentos angustia y socorridas las zonas afectadas < mÆs gravedad, se anunci para el d a 6 octubre, la llegada de la primera Autoric de la Provincia, don Mat as Vega Guer para conocer de cerca los estragos habic por la fatal avenida del r o en nuestro t mino. Desde mucho antes de la hora am ciada para la llegada de S. E., se encont: ban en el Ayuntamiento aguardÆndole, toe las autoridades locales, Civiles y Militares EclesiÆsticas, Jerarqu as del Movimiento, Ji ta de Sanidad, Altos Funcionarios Munici¡ les y representantes de la Prensa. A las de cuarenta y cinco minutos, lleg el Gobert dor acompaæado de sus ayudantes y J’er qu as Provinciales, y despuØs de saludar quienes le esperaban, don JosØ R u, le dio bienvenida y agradeci su visita. Sin
prot col alguno, pas al Sal n de Sesiones y dij Sin mÆs preÆmbulos, seæor alcalde, aq hemos venido a trabajar. ¿QuØ problem tiene Cornelia? Y quedamos todos at nitos por la energ y decisi n de quien rige los destinos de provincia, porque antes de que se hubi ra terminado la exposici n de cada uno i los problemas que se le iban seæalando, ; hab a dado la soluci n. Recordamos que anunciarle el mÆs acuciante que es el de 1¡ 177 familias que han quedado sin hogar, o den buscar los terrenos rÆpidamente y er pezar las obras. Por cierto que al insinuar las dificultades que se podr an oponer por l alta cotizaci n de los terrenos en Cornelia reaccion de forma muy elegante y que hon ra al Gobierno de que es delegado. Dijo: «Ustedes busquen el terreno y pongas* de acuerdo con el propietario para que venda pues se le pagarÆ religiosamente al precie que se cotiza honradamente en la actualid

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luestra comarca el 25 de setiembre Mirando atrÆs los desborda- mientos del r o desde 1898 En noviembre de 1898, una avenida del r o, inund todo el casco viejo de la poblaci n, alcanzando el agua en lo que hoy es calle Rubio y Ors un metro de altura. La impetuosidad de la corriente de- rrumb dos casas bajas, existentes detrÆs del bar Boston, en lo que tioy es calle VelÆzquez. Por aquella Øpoca, la contenci n del r o supo- a a solamente un margen de escasa altura, que se alz algunos aæos JespuØs en un terraplØn de mayor altura. A pesar de la considerable lltura lograda por el agua, no ocurrieron desgracias personales. Era ¡ostumbre por aquel entonces, construir todas las casas, con un piso :n la parte superior, como se puede observar en las edificaciones jue de aquel tiempo se conservan, y que en los momentos de gran ¡recida del r o servia para guardecerse de los apuros de las frecuen- es avenidas de las aguas. La pr xima riada de destacada importancia, acaeci en el aæo 1907, llegando tambiØn el agua, a lo que era entonces !a poblaci n le Cornelia, que se limitaba a la calle Mayor, y algunas casas es- >arcidas a sus dos lados, a poco mÆs de un metro. El agua de aquella lada caus muchos destrozos a la agricultura, pero entre los 3.500 [abitantes que resid an en la poblaci n no fueron de lamentar desgra- ias personales. El œltimo desbordamiento del r o,
que asol todo el casco bajo le la localidad, sucedi en el aæo 1913, llegando a alcanzar el agua in metro y medio, haiendo sido preciso utilizar barcas, para recorrer oda la calle Mayor y prestar todos los auxilios necesarios. Tampoco sta avenida del r o caus v ctimas, pero s grandes destrozos uno de l os fue que levant la fuerza de la corriente los railes y traviesas e la l nea de los Ferrocarriles Catalanes, en el sector comprendido, atre la calle Almirante Vierna y carretera antigua de Cornelia a San audilio. Un aæo antes se hab an inaugurado estos servicios de la ompaæ a. Esta riada tuvo destacada importancia, pues el agua que ascend a y sub a de nivel, estuvo en la poblaci n durante cinco d as, ista que por fin al cabo de estos, las aguas del r o Llobregat volvie- m a su cauce, dejando atrÆs ruina y desolaci n material. Posterior- ;ente ocurrieron varios desbordamientos del r o, pero ya la segura irtaleza del terraplØn hormigonado y las compuertas de las bocas las calles en su origen por el lado del r o, evitaron en lo sucesivo je las inundaciones tuvieran un carÆcter tan extensivo. En los aæos 142 y 1944 tuvieron lugar desbordamientos del r o, pero que s lo ’ectaron a la margen inferior del terraplØn, que por aquel entonces apezaba a edificarse las barracas y alguna vivienda de planta baja, a las riadas de estos aæos, a pesar de estar esta zona inundable edifi- .da no se
registraron desgracias humanas. LAS GRACIAS A CORNELLA Con motivo de la triste tragedia que sufri nuestra ciudad en las inundaciones, y a la vista de los actos de entrega y amor que bamos observando, empezamos a tomar nota en nuestro cuader- no, de aquellas entidades, corporaciones e instituciones que se dis- tingu an por su hero smo en favor de los damnificados, con el fin de publicar una lista de gracias. Observamos como todo ei mundo se desviv a por atenderles. Como llegaban donativos. Como se recog a a familias enteras en hogares particulares. Como se repart an mÆs de cinco mil tele- gramas en la central telef nica, ayudados por espontÆneos volunta- rios. Como se abr an centros de vacunaci n antitifica que trabaja- ban sin descanso desde las ocho de la maæana a las diez de la no- che hubo centro que vacun mil doscientas personas en un solo d a, sin tregua ni descanso, y as segu a los d as siguientes al mis- mo ritmo del millar1 . Y con quØ entusiasmo nos lo contaba una enfermera encargada de una entidad colaboradora del S. O. E., a pesar de la fatiga f sica que denotaba su rostro. Todos los facul- tativos se pusieron enseguida al servicio. En fin, la ayuda surg a por doquier, espontÆnea, sincera, deci- dida, desde la primera autoridad hasta el œltimo ciudadano. Y esto fue lo que nos hizo desistir de nuestro prop sito, ante el temor de olvidar a
alguien, cosa muy posible, porque fue toda la ciudad la que se volc a remediar la situaci n, y las palabras del Gobernador Civil durante su visita que, al salir a relucir los servicios de una instituci n, rog que no se nombrara a nadie, por eso, porque fue ron todo». Y por lo tanto nosotros, s lo decimos: GUACIAS, CORNELLA. Gobierno no desea perjudicar los intereses nadie. Otra cosa». Y as , en este plan expeditivo, sigui toda reuni n. Incluso al llegar a las pØrdidas fridas por la Administraci n Municipal, re- rente a los carros del Servicio de recogida basuras arrastrados por las aguas y a las mpuertas destrozadas de los colectores, le jo el seæor alcalde: «Maæana mismo empiecen las obras de jaraci n y compren enseguida el material itilizado del Servicio de Limpieza, con car- ai Gobierno Civil». Con absoluta sinceridad, hemos de confe- ƒ que nunca hab amos visto forma tan di- nte ni certera de abordar las dificultades adicar la soluci n sin papeleos ni reuniones v as. Tanto es as , que ante nuestra cara asombro, hubo de aclarar: «No hablo as por jactancia, sino por que n puede hacerlo, El Caudillo, me lo ha ordenado, y sus promesas se cumplirÆn con rigurosa exactitud». SOBRE EL TERRENO Seguidamente, se dirigi , acompaæado de todos los presentes, a visitar las zonas afec- tadas, que recorri detenidamente, penetr en las viviendas inundadas, y convers
paternal- mente con los damnificados, con palabras de consuelo y aliento. La multitud, al percatarse de su presencia, se volc materialmente so- bre su persona, y todos le hablaban y le pe- d an, y don Mat as Vega, con exquisita pa- ciencia y solicitud, escuch a aquellas gentes sencillas, que aun llevaban marcado en el rostro todo el sufrimiento de aquella noche trÆgica de angustia y horror. JUAN NAVARRO POLO, TENDR` MAQUINA DE COSER Un detalle simb lico, pero lleno de emo- ci n. Al pasar frente a una de las viviendas mÆs perjudicadas, observ todos los mue- bles y enseres a la puerta, completamente destruidos por el agua y el lodo, entre los que hab a una mÆquina de coser, e inquiri : ¿De quiØn es esa mÆquina? M a, Excelencia, respondi don Juan Navarro Polo. Pues, vaya a ver al seæor alcalde y que le compre otra mÆquina nueva de parte m a, y que me pase la factura despuØs. Otra sorpresa de filial cariæo hacia su go- bernador, que fue acogida con lÆgrimas de emoci n por los que presenciamos la escena. Finalmente, se despidi de todos los ve- cinos que le rodeaban, prometiØndoles que, sin demora, seis o siete meses a ¡o sumo, to- dos tendr an su vivienda c moda y conforta- ble, lejos de aquella zona tan perjudicada por las avenidas del Llobregat. DespuØs, toda la comitiva le- acompaæ hasta el l mite del tØr- mino Municipal, y fue
despedido con suma gratitud por nuestra Primera Autoridad, en nombre de toda la ciuda

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; ¡iguia EL PENSAMIENTO DE CORiNELLA Octubre 1%2 VENTANAL JUR˝DICO Un problema jur - dico interesante Erase una vez un conductor de cami n que teniendo necesidad de abandonar el veh culo por unos momento, lo estacion en el lugar que crey mÆs adecuado, sin parar enteramente el motor y sin cerrar con llave las portezuelas, cosas ambas muy corrientes y usuales. En aquellos cortos instantes, un niæo, por aquello de que la ocasi n la pintan calva, subi a la cabina del cami n y le fue muy fÆcil ponerlo en marcha; pero en mracha atrÆs, de manera que e] veh culo fue a chocar contra un autom vil aparca- do detrÆs y le caus a Øste, serios daæos. El dueæo del autom vil quiso reclamar; quiso ser reintegrado de los daæos y per- juicios sufridos. Pero. ¿Contra quiØn ha de dirigir su reclamaci n? Para algunos, basta que la dirija contra el conductor del cami n que de manera tan negligente no previo el que alguien se subiera en el mismo. No cabe duda que el conductor no adopt las ne- cesarias precauciones y su imprudencia hu- biera podido acarrear aœn mayor desgra- cia. Muchos dirÆn por otro lado, que lo que hizo el camionero es algo muy corrien- te; tales veh culos, por estar destinados al transporte y carga, no pueden dejar perder mucho tiempo en la maniobra de aparcamiento y en buscar sitio suficien- temente ancho para ello. Pero cabe obje- tar que
la falta de tiempo y el grosor de los camiones son circunstancias que, lejos de servir de disculpa a sus conductores, les obligan todav a mÆs a guardar toda clase de precauciones; no cabe duda que, en el caso que estamos comentando, el . camionero en cuesti n perdi mucho mÆs tiempo al producirse el choque y discutir con el dueæo del autom vil y tener que acudir ai juzgado, que si hubiese busca- do un apareamiento o, de no encontrarlo, hubiera dejado al menos el motor com- pletamente parado y las portezuelas bien cerradas. Y la magnitud de los camiones obliga a sus conductores a adoptar toda clase de precauciones, tanto o mÆs que a los conductores de otros veh culos los me- nos pesados, y, por ende, menos peligro- sos y mÆs maniobreros. Dejamos por tan- to sentado que el conductor del cami n fue responsable de ese incidente. Pero hay tambiØn otro responsable, y ese es el padre del niæo. La responsabilidad del «padre de la criatura» viene recogida por el articulo 1.903 del C digo Civil y se funda en la falta de la vigilancia adecuada del me- nor de edad; al niæo ten a que vigilÆrsele mÆs, pues al ir solo por la calle pod a co- meter una falta, y, efectivamente, la co- meti ; luego, no se le vigil lo suficiente. Ya sabemos que no se le puede exigir a los padres el que continuamente estØn al cuidado de sus hijos, pues ello ser a tanto como dejar aquØllos todas
sus ocupacio- nes y trabajo para dedicarse por entero a los niæos durante las veinticuatro horas del d a. Pero tambiØn es cierto que si la Ley alejara de los padres toda responsabilidad, ser a una gran y estupenda excusa para dichos padres, y los niæos, en consecuen- cia, podr an ir por el mundo cometiendo toda clase de atrocidades. La œnica for- ma de evitar en lo posible la comisi n de tales atrocidades, es sujetando a los pa- dres a esa responsabilidad , y as , en cier- ta manera, se logra un mejor y mayor am- paro de los intereses particulares. De forma que, concluyendo, al propie- tario del autom vil del caso comentado, le interesa dirigir su reclamaci n contra el conductor del cami n y, a la vez, con- tra el padre del menor de edad; la senten- cia no podrÆ perjudicarle: O cobrarÆ de uno solo de los responsables, o cobrarÆ de ambos. JOS SOBT EOS La Biblioteca recuerda... con motivo de la inauguraci n del CON- CILIO VATICANO II, que en sus estan- ter as puede encontrar el lector informa- ci n sobre los problemas de todo orden que preocupan al hombre como individuo y en cuanto forma parte del mundo. Esta Øpoca nuestra, tan densa, tan in- quieta, en que los acontecimientos trascen- dentales se suceden apasionantes, merece continuamente nuestra atenci n. Los hom bres unen sus esfuerzos en titÆnica lucha por el progreso y de esta solidaridad
sur- gen magn ficas realidades. Vean algunos de los libros que les ofrece la" Biblioteca y especialmente la nutrida secci n de revistas que siguen al d a ese intenso palpitar del mundo: Fraigneux: «P o XII frente al mundo ac- tual». Grasso: «¿Es posible la uni n de las Iglesias?» Kahn: «Para comprender el Ætomo». Ribera: «A la conquista de las profundi- dades». Coudenhove-Kelergi: «Una bandera lla- mada Europa». Diaz-Retg: «Un mundo nuevo». Algunos art culos de revista a guisa de ejemplo: Eil episcopado espaæol a la hora del Con- cilio Vaticano II. ECCLESIA, 6 octubre 1962. El «Atlantic» elocuente exprØs n de la colaboraci n occidental. MUNDO1, 16 ages- to 1962. Amenaza do aislamiento para el Reino Unido. DESTINO, 15 septiembre 1962. Interpol. SEMANA, 25 septiembre 1962. ¿C mo le irÆ a Vd. en la automatizpv- ci n? MEC`NICA POPULAR, mayo 1962. Perspectiva del cine y de la televisi n. CORREO DE LA UNESCO, junio de 1932. Cosmonautas y astronautas en el Anti- guo Testamento. Revista GRAN V˝A, 15 agosto 1962. Veinte pa ses salen a descubrir el OcØa- no Indico. CORREO DE LA UNESCO, oc- tubre de 1962. Sesi n de Teatro Le do en la Biblioteca por el cuadro de voces "Ano M.a Monso" Siguiendo una ya casi establecida cos- tumbre, el d a 6 del corriente tuvo lugar la lectura de la obra «El comprador Ce horas» de J. Deval, adaptada al
pœblico espaæol por JosØ M.a PemÆn. Estuvo a cargo del grupo de aficionados del Frente de Juventudes el cual dedic esta actuaci n a la memoria de la que fue bibliotecaria de esta Biblioteca, poetisa ella y gran anima dora de esta laudable Instituci n cultural que desde ahora lleva su nombre. DespuØs de una emotiva evocaci n a la finada escuchamos con deleite tan discuti- da y apasionante obra que fue le da con acierto y domare. Los protagonistas, Ro- landa y el Padre Miguel, fueron interpre- tados con adecuada matizaci n y fuerza expresiva por los actores Srta. Rosa Ma- sÆis y Francisco JosØ Carnario. LAFAJ Doctor Garulla, 22 Camping Pesca Submarina Fœtb

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PÆgina 11-1677 EL PENSAMIENTO DE CORNELLA Octubre 1962 VIVIENDAS PARA MIS HERMANOS Una nueva realizaci n del Consejo Diocesano de los Hombres de Acci n Cat lica de Barcelona Esta Obra tiene por objeto agrupar a todos los hombres que estÆn interesados en tener su propia vivienda; utilizar las facili- dades que para conseguir este fin concede el Estado, el Municipio u otras entidades oficiales o particulares y promover una amplia y generosa ayuda mutua entre aquellas personas que necesitan un hogar y otras que estÆn dispuestas a colaborar con aportaciones en metÆlico o con su ayuda personal, para lograr este fin. Las aportaciones en metÆlico se concretarÆn en suscripciones mensuales o T tulos de protector de la Obra, de DOCE pesetas cada uno, que serÆn ofrecidos por los hombres de A. C. y estarÆn a la disposici n de quienes los soliciten en este Consejo Diocesano, calle Lauria nœmero 7, de 7.30 a 9 noche, telØfono 222-71-88, adon- de pueden pedirse por correo o llamando por telØfono y mencio- nando en el sobre o llamada «Viviendas para mis hermanos». TambiØn se admitirÆn cualesquiera clases de donativos esporÆ- dicos, siendo preferible una modesta aportaci n fija mensual que permita contar con un ingreso permanente con el que poder aten- der un programa o compromiso de mayor alcance. Por tanto, habrÆ dos clases
de colaboradores en esta Obra: Co- laborador beneficiario y Colaborador-donante. COLABORADOR-BENEFICIARIO. SerÆ condici n precisa para poder aspirar a una vivienda aportar el trabajo personal a la construcci n de la misma, de manera gratuita, fuera de las ho- ras de trabajo habitual de cada cual, jos sÆbados por la tarde y ciertas horas los d as festivos. Esta condici n se pone adoptando el lema «Ayœdate y te ayudarØ», y porque se pretende ahorrar todo lo posible del importante elemento del coste que es la mano de obra. No serÆ inconveniente el desconocimiento del trabajo de la construcci n o la falta de costumbre en este tipo de trabajo, ya que se podrÆ cubrir plaza de pe n o realizar un cursillo intensivo de capacitaci n en la especialidad que sea mÆs asequible o conve- niente. Los interesados pueden presentarse en este Consejo, donde rellenarÆn impreso-solicitud y se les enterarÆ de todos los deta- lles necesarios. COLABORADOR-DONANTE, AdemÆs de las suscripciones o aportaciones en metÆlico, se suplica muy encarecidamente la co- laboraci n personal sin distinci n de profesi n, cultura o situaci n personal. Se admitirÆ, por tanto, colaboraci n de obreros o intelec- tuales. Siendo el objeto de esta Obra el fomento y desarrollo de los lazos de hermandad entre los hombres, damos la mayor importan- cia a esta, forma personal de colaboraci n que
consideramos de un valor mÆs positivo y trascendente que las aportaciones, en me- tÆlico. Esta primera serie de suscripciones en metÆlico pretende lograr fondos para costear dos albaæiles al grupo de 38 obreros que cons- truyen su propia vivienda en la parroquia de San BartolomØ, en la montaæa de Montjuich y una serie de colaboraciones personales en la misma obra. Estos primeros 38 obreros te esperan a ti, que pue- des colaborar para que ellos tengan lo que necesitan y tœ puedes darles. No sabemos quØ es lo que tœ les darÆs. Tampoco te pedimos que se lo des a travØs de nosotros. Preferimos que sin compromi- so a largo plazo ƒ nos acompaæes al grupo en construcci n, cual- quier sÆbado por la tarde o domingo por la maæana. Ven el primer d a como espectador; el segundo traerÆs ya tus ropas viejas, que son las mÆs adecuadas; el tercer d a ya no necesitaremos decirte que vengas, ¿te imaginas la cantidad de cosas buenas que pueden hacerse, cuando se conoce personalmente lo que se puede hacer? Algo muy distinto a dar para que otros repartan. Necesitamos tu colaboraci n y tu entusiasmo personal, tu pfl labra de aliento, tu idea, tu recomendaci n y tus oraciones para cumplir con eficacia este mandato de Dios de ayudar y amar al pr jimo. No esperes a maæana para dar cauce al r o de generosidad que nace en los
corazones de los hombres y por tanto en tu coraz n. Desprecia los respetos humanos y piensa que de ese paso adelante que tœ puedes dar depende montones de viviendas; de ese jemplo de sacrificio que cabe en ti, estÆ pendiente la conducta de verda- deras masas que ansian llegar a la verdad aun por el camino del esfuerzo y del sacrificio. Da tœ ese primer paso y ese ejemplo y verÆs c mo te empujan luego los que tienen tantos deseos de dar como tœ. ¿Vas a regatear a Dios ese paso al frente que te pide a ti, como condici n previa? No seas tœ de los que dicen que ese primer paso y esta invitaci n estÆn escuchÆndolos «por casualidad». Y no seas tampoco de los que dejan frenar sus ansias apost - licas ante el cœmulo de sus numerosas y agobiantes ocupaciones. Nada esperamos de los desocupados y poco mØrito tendr a que die- ras a Dios lo que te sobra. Es mucho mejor que para darlo tengas que hacer algœn sacrificio. Porque as es como cumples el mandato divino: «Buscad primero el reino de Dios y su justicia y todas las demÆs cosas se os darÆn por aæadidura»* (Mt. 6-33 ). Las suscripciones en metÆlico deben empezar por uno mismo, asignÆndose uno o dos boletos si es posible costear este gasto, si- gu,endo la bœsqueda per la familia, amigos, vecinos, compaæeros y los amigos de la familia y amigos de los amigos. DOMUND DEL
CONCILIO Hogaæo, se ha celebrado el Domingo Mundial de la Propagaci n de la Fe, bajo el s mbolo de Domund del Concilio. Como siempre se han efectuado colectas en todcs los templos y han salido las cabalgatas de postulantes por las calles de la poblaci n, ataviados con los trajes t picos de las cinco partes del mundo. Nuestro fot grafo, ha captado esta escena de hondo significado cristiano. Las niæas piden su donativo a es- tos empleados del autobœs, y ellos satisfe- chos, depositan su bolo en la hucha, sin importarles demasiado la presencia del fo- t grafo. En cambio las niæas, no pueden ocultar su gozo. Al fin y al cabo mujeres son y por eso miran coquetuelas al objetivo, para no perderse la ocasi n de salir en los papeles.

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PÆgina 12-1678 EL PENSAMIENTO DE CORNELLA Octubre 1962 DemogrÆficas Bautizos: Gerardo Duran Ruiz An tonio Serrano Valverde Miguel `ngel Garc a FarrØs Enrique Ferrer Mart nez ƒ Montserrat Rodr guez Molina San- tiago Abenza Torres Juan Pi MØlich Cuxart Antonia Garc a Nieto Nuria Sanz Tejero Jesœs Garc a Pardo Luis GonzÆlez Murillo Jorge CasÆis Garc a M.s Nieves Vargas Garc a Pilar Pau- lo Lahuerta M.« Angeles Navarro Mon- ge Mar a de la Paz Mart nez Ruiz --- Nuria Gali Albanell Valentina Serroca DomØnech Luis Monjon Forgas Sara Dengra Izquierdo Jaime Izquierdo Sal- vador Mar a Carmen HernÆndez Zœæi ga ƒ ’ M.» Isabel Rojas Lama Montserrat Ram n D az JosØ Luis Garc a FernÆn- dez Mar a Teresa Garc a Valero - - Li d a Dolo Chill n ƒ Manuel PØrez Morales ƒ Juan Antonio Bagues Carm n Marga rita Pagan Vilarnau Pedro Core les Sau- ra Generoso MØndez Morales Eudovi- gls Chamiro Cabana Dolores Galiano Pedraza Manuel Antonio Perell Pertu sa M.« Dolores Chill n Costa CÆndi- do MarquØs Lozano ƒ Jesœs Crespo Salino Emilia Salido SÆnchez JosØ Miguel Vives Alguer Mireida Closa Autet Josefa Mar a Segovia Jorge Alcaraz Mo- lina Jesœs Ordax Badenes Lourdes D az HernÆndez Antonio L pez Mart - nez V ctor Manuel PØrez Morilla
Ma- r a del Carmen Ponce Balero Mar a Car- men Milanes Mar a de los Angeles La- sierra Binet. Matrimonios: Teodoro Caballero Cabe zas y Esperanza Duque PØrez Ram n Lavega Mart nez y Luisa P a FÆbregas Hilario Arjona Bolaæos y Sara Garc a Ris- co Jer nimo Marcel Buenrostro y Tero sa Bad a Bo l Antonio Pa!au Molina y Rosa Guijarro Mart nez Florencio Ga- lindo HernÆndez y Amparo Prieto Ort z - TomÆs Mart n Sanz y Mar a Rosa Andorra LlarguØs JosØ PujolrÆs Margul y Teresa Mas Pigullem Pedro Garc a Mate y Ca- talina Gand a Medina -- JosØ Moliner Ero- les y Luisa Antœnez Mijancos Miguel Garc a Barquet y Mar a de los Angeles Mo reno Samper Juan Eduardo Jorba fJoj- ritz y Graciella Crocenzi Gpiergal ni Ge- rardo Gil Bernat y Josefina L pez Otero Vicente P a Cprachan y Mar a Gloria Balaguer Lerin Luis Qu ntela Docal y Olimipa Rodr guez Alcaraz Antonio Pa- checo Torres e Isabel CebriÆn Rangel Juan Daga Sim y Antonia Casas Ruiz Agust n Gracia Lujan y Mar a Luisa Fer- nÆndez Soria Jorge Boronat Gand a y Teresa Arbones Rufat Antonio Cabello Megras y Mar a Carmen Sanz GimØnez Fernando Mariæoso Solaona y Jer nima De- besa Ortuæo ƒ Manuel Miralles L pez y Antonia Branchadell Arus Jaime Gu’xa Mart y Mar a Auge Obiois Juan Casas Campaæa y Juana Blasco Pinol
Dionisio L pez Garc a y Rosario Requena Hidalgo Antonio JosØ Lerin y Pilar FerrØ Rua- na Ram n Garc a Consuegra y Antonio A’sensio Garc a Juan Balsedaco Gracias y Dolores G mez Ruiz Ildefonso G mez Peralta y Mar a Feligurra Acevedo Se- bastiÆn Gil Domeæa y Ana CortØs Priu. Defunciones: Rita Figuerola Martorell Julia SuÆrez Esteban J’osØ Rius Mar- eØ ƒ Antolina Luengo Mart nez Joa- qu n Peæarroya Puerto Rosario Gil Al- fonso ƒ Montserrat HernÆndez Abrellan Rosa Morte Casas Juan Mart Tutussaus. Hemos recibido con ruego de su publicaci n, las siguientes notas BRYCSA, Empresa Constructora Desde los primeros momentos, de acae- cida la triste jornada BRIOSA de Cornelia puso a disposici n de la Confederaci n Hi- drogrÆfica del Pirineo Oriental y de los Ayuntamientos de los pueblos afectados EXCAVADORAS de gran capacidad PA- LAS NEUM`TICAS, DRAGO-LINAS, etc. Los servicios notables que han prestado la antedicha maquinaria fueron de una me- ritoria labor en los terrenos afectados, pues con su gran envergadura de trabajo, lograron rÆpidos descombros, coadyuvan- do as eficazmente en la tarea comœn que tanto las Autoridades, Empresas y parti- culares han llevado a cabo con abnega ci n sin l mites en los barrios y pueblos daæados por la terrible catÆstrofe. ORFE N CATALONIA La Junta Directiva del «Orfe
Catalo- nia», agradece a los seæores socios que han contribuido en la colecta pro damni- ficados de las inundaciones de Cornelia, cerrada con un total de 7.327’40 pesetas, su aportaci n a la misma. EL PRESIDENTE Juan HU˝ y Ribera CORNELLA INDUSTRIAL La Empresa Tipolit, S. A., ha solicita- do el correspondiente permiso para insta- lar un dep sito subterrÆneo para fuel-oil, en la Avenida General Mola, frente al nœmero 45, de esta poblaci n. D. Pedro SÆnchez PØrez, desea insta- lar uua industria para el guarnecido de veh culos y sus derivados, en la calle Mi- randa, n. 15, y para ello ha solicitado la oportuna autorizaci n. En la Avda. de JosØ Antonio de esta poblaci n, n. 36, D. Jaun Sanjaume Mo- rraja, desea instalar un taller de mecÆni- ca e inyecci n y para ello se ha dirigido a nuestro Ayuntamiento en solicitud del pertinente permiso. I ). Lu s Canlurri Vidal, tambiØn se ha dirigido a nuestro Municipio solicitando la debida licencia para instalar en la ca- lle de Juan FernÆndez, n. 88, un taller mecÆnico de reparaci n de autom viles y motocicletas. Por la Delegaci n de Industria de la Provincia de Barcelona, le ha sido conce- dido a D. JosØ Gasi n Emperador, la co- rrespondiente autorizaci n para dedicar- se en la Avda. de JosØ Antonio, n. 208, a la obtenci n de lingotes de aleaciones li- geras no fØrricas. Igualmente y por la misma Delega- ci n de Industria, le ha sido
concedido a la Empresa Elsa, el oportuno permiso pa- ra perfeccionar su industria, sita en la ca- lle Juan Maragall, n. M Lea y propague... El Pensamiento de Cornelia MAQUINAS PARA ESCRIBIR, SUMAR Y CALCULAR hispano o I i v e t H Concesionario comarca Bajo Llobregat JOS GELONCH EXPOSICI N, VENTAS Y TALLER DE REPARACIONES Rubio y Ors, 228 y 230 - TelØf. 597 CORNELLA Plaza del Ayuntamiento, 32 - TelØf. 178 HOSPITAL

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pÆgina 13-1679 EL PENSAMIENTO DE CORNELIA Octubre 1962 Los separados del Viernes Santo Por Manuel de Unciti La noticia de que el Consejo Mundial Jud o ha nombrado un delegado oficial que le represente ante el Concilio EcumØnico, ha pasado sin pena ni gloria de los teletipos de la prensa diaria. Pocos, sin algunos, han sido los comentarios que esta informaci n excepcional ha suscitado en el mundo cat lico. El hecho, sin embargo, es mÆs que com- prensible. No se ve muy claro, a las primeras de cambio, por quØ raz n ni en quØ medida los jud os puedan interesarse por el Concilio, ni si adivinan fÆcilmente los motivos que Øste haya podido ponderar para franquear sus puertas al judaismo internacional. Venturosamente, una segunda noticia ha venido a disipar una parte de estos inte- rogantes. Se nos comunica que en la agenda de temas que el delegado del Consejo Mun- dial Jud o propondrÆ al estudio del Concilio, obra una petici n tendente a hacer desapa- recer de los textos litœrgicos de la Iglesia Cat lica toda referencia peyorativa o contraria al pueblo de Israel. Sabido es que uno de los primeros gestos de Juan XXIII fue la supre- si n del subtantivo perfidia y de su calificativo pØrfidas que con tono- de amargura y desg-arro recitaban todos los sacerdotes del mundo en los oficios del Viernes Santo; pero esta atenta y delicada providencia pontificia
no es mÆs que un primer paso. Otras frases y otras afirmaciones restan aœn en los libros litœrgicos en las que el nombre jud o queda malparado. Si el eco de esta malfamaci n se circunscribiera a los recintos de nuestros templos, puede que concediØramos muy relativa importancia al talante antijud o de esos determi- nados pasos de la liturgia, aunque ya es bien penoso que ante un Cristo que fue jud o y am con pasi n a su pueblo persistamos en una plegaria que desacredita a los de su raza y carga sobre los hombros de una sola naci n lo que fue torpeza de todos los hombres. Lo verdaderamente grave es que estas plegarias contribuyen a mantener incluso en nues- tros d as la tradicional psicolog a de animadversi n de los cristianos contra los jud os. DaniØlou ha tenido a bien precisar, contra las tendenciosas insinuaciones del autor de El œltimo de los justos, que La enemiga contra el pueblo israelita es anterior a la apari- ci n del cristianismo; pero, aun admitiendo la puntualizaci n del jesu ta francØs, ¿quiØn podr a negar que el comportamiento de la cristiandad con las comunidades de la disper- si n jud a no ha acentuado en el mundo la oposici n y el odio a Israel? «El papa del Gheto» de Gertrude Van Fort muy elocuentemente en este sentido y no estÆ nada de- sencaminado Peguy cuando califica a los jud os como «los exilados de la cristiandad». A-œn hoy en
nuestras calles los niæos se insultan llamÆndose «jud os», y nuestras ma- dres explican a sus pequeæos que los jud os fueron unos hombres muy malos que mata- ron a Jesœs... He vuelto a leer estos d as L’ecole des Femmes de AndrØ Gide. Genoveva acaba de presentar a su madre una nueva amiguita, Sara Keller. Cuando madre e hija quedan so- las, la primera se vuelve contra Genoveva:«Pero, hija, no me has dicho nada... ¡Sara es judia!». Y como advirtiera que el acento de esta su frase har a profundamente el cora- v. n de su hija, Evelina aæade acto seguido: «En realidad no es culpa suya si es jud a...» ¡CuÆntos golpes nos hemos dado nosotros, los cristianos, con frases como Østa, a ese pue- blo jud o del que el mismo Peguy dice airadamente «que no tiene un solo punto de su piel que no sea doloroso»! A un Concilio EcumØnico que se reœne bajo el s:gno de la restauraci n de la. unidad cristiana, se le han de adscribir, ademÆs, mayores objetivos que este primero de reparaci n y purificaci n. Los primeros «hermanos separados» de la Iglesia de Cristo son los jud os. Rompieron con ella en la tarde del Viernes Santo. Frente a la obediencia al Evangelio levantaron la obediencia a la ley, esa «patria portÆtil», c«no la denomina Heme, que ha- ce de los primogØnitos del Reino de Dios un pueblo con vocaci n de diÆspora. La restauraci n de la unidad cristiana no
serÆ cumplida sin la integraci n de los ju- d os. Yo llamarla muy a gusto a los jud os «cristianos del Antiguo Testamento». Como nosotros, tambiØn ellos se fijan la diana de su amor en el Mes as. Es cierto que se niegan a admitir la realizaci n hist rica del mesianismo como dato ya cumplido; pero ¿no exis- te, pese a ello, una espiritual comuni n jud o-cristiano en la docilidad jubilosa con que unos y otros acatamos el plan divino de un Enviado? Olvidamos demasiado frecuentemente que nuestra fe cristiana arranca de la fe jud a. Leo con emoci n una frase de Le n Bloy: «del pueblo jud o han salido los secretarios de los mandamientos divinos». Existe un patrimonio comœn de fe, una comœn sumisi n al DecÆlogo, una unanimidad de esperanza en las promesas, una misma plegaria en los salmos y una igual vocaci n hacia la Parus a. La œnica actitud vÆlida para con los jud os y que el Concilio EcumØnico se compro- meterÆ a propagar, es la de ese an nimo artista del siglo XVH que, frente a la sinagoga que se levanta a las orillas del Tiber, en pleno coraz n de Roma, pint un Cristo enor- me, con los brazos muy abiertos, y a la altura de la boca escribi la frase de la Escri- tura: «Todos los d as extiendo mis manos hacia el pueblo que no cree en m ». (De «Misi n», de Olot ) POSTAL Xarlatans a la Plaga Donant un vol per la Placa vaig observar l’altre dia uns
personatg-es, que em creia que en aquest temps no existien. Son uns tipus anacrØnics, venedors de mil potingues que ja anaven pels carrers quan el Rei Pepet vivia. De primer vaig escoltar a l’home del «Callicida» que declamava un discurs amb estudiat daramtisme. L’HOME DEL «CALLICIDA» «Hoy he venido a este pueblo, seæoras y seæoritas, a ofreceros un milagro. ¡Mi radical «Callicida»! ¿QuiØn no sufre de los pies? ¿QuiØn no tiene unas «duricias», o unos callos rebeldes que al andar le martirizan? ¡La persona que los sufre vive amargada, afligida, y de amable y cariæosa se torna huraæa, y esquiva! ¡Su vida es un gran tormento! ¡Una negra pesadilla! ¡No tiene paz ni sosiego! ¡No tiene humor ni alegr a y acaba por ser la nota discordante, en la familia! ¿Por quØ... ? Porque no la curan ni pomadas, ni el Callista, ni con baæos de vinagre, ni con parches de estricnina! ¡Nada de e^o extirpa el callo! ¡Todo eso es una birria! ¡S lo hay una soluci n segura ( probada y fija! ¡Mi «CALLICIDA INVENCIBLE», que arranca hasta la plantilla y arrancar a tambiØn las ra ces de una encina! ¡No lo invent un papanatas, ni un sabio de pacotilla! ¡Es obra de la experiencia, que es maestra de la vida! Y, ustedes preguntarÆn: ¿y esta inmensa maravilla, este parche milagroso valdrÆ un tesoro, una mina? ¡Lo vale...! Mas yo, soy hombre que a la humanidad estima y me he impuesto
la misi n de curar vuestras desdichas’ ¡No traigo afÆn de dinero! ¡No me ciega la codicia! ¿CuÆnto cuesta mi producto? ¡Mil pesetas, yo dir a! ¡MÆs no pido ni quinientas, n icien, ni veinte, este d a! ¡Yo lo regalo, seæoras, s lo por diez pesetillas! Porque, como ya os he dicho, soy generoso, altruista, y jamÆs puse en mis labios falsedades ni mentiras. ¡Pensad que esas diez pesetas no serÆn la vuestra ruina y habrØis adquirido, en cambio, una joya que os precisa! ¡El talismÆn prodigioso que alegrarÆ vuestra vida!» I jo, amics, vaig girar oua somrient amb iron a al veure que encara hi ha gent que s’empassa aitals mentidest PLAC˝»

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PÆgina 14-1680 EL PENSAMIENTO DE CORNELLA Octubre 1< )6:> ¡deportes ) EcosdelaU.E.C. Esas fechas anheladas: Las de vacaciones Nuestros asociados han disfrutado ya de estos maravillosos d as, de los cuales pretendemos extraer detalles de su desa- rrollo para, mediante esta cr nica, inten- tar hacer participes a nuestros lectores de aquellas emociones que dieron verda- dera vida a estas reciØn finidas vacacio- nes. PrestØmonos, pues, a captarlas. Resulta ser nuestro primer interlocutor Don Vicente Ribas que por su innata mo- destia, se muestra mÆs bien reacio a aten- der nuestras preguntas, aunque accede despuØs gustoso, por entender que ello es una colaboraci n mÆs que ofrece a las actividades de U. E. C. OigÆmosle: EmpleØ las vacaciones practicando mi forma predilecta de vivir: cruzando los prados verdes o los espesos bosques pire- naicos; saltando por encima de descomu- nales bloques de roca desprendidos, Dios sabe c mo, de las encrespadas cumbres; sorteando las tumultuosas aguas del ria- chuelo que baja del altivo monte para ir remontando mÆs y mÆs sus torcidas ribe- ras; ansiando alcanzar lo mÆs alto y su- blime de la montaæa y entonces luchando entre cielo y tierra, jugando con los abis- mos que desaparecen entre impresionan- tes «rimal es», vencer las dificultades y emociones de la ascensi n para alcanzar la ansiedada
cumbre y poder lanzar un lar- go grito de triunfo y salutaci n a las gran- des alturas cuyos picachos emergen del formidable mar de nubes que los envuelven. DespuØs, durante el reposo’ en la cumbre, grababa bien en mi memoria la sugestio- nadora visi n del maravilloso panorama, alabando la inmejorable obra del Creador. Pod a haber dicho lo mismo en menos pa- labras, pero entonces les habr a faltado estas emociones que tœ pides y que son tan dif ciles de exponer. ¿A tu juicio, cuÆl es la mÆs destaca- ble de las actividades desarrolladas? Dadas las muchas y excelentes as- censiones que junto con mis compaæeros realizamos en la regi n del Piedrafita del Pirineo AragonØs me resulta un tanto di- f cil concretar cuÆl es la mejor. QuizÆ la que nos result mÆs atractiva y emocio- nante fuera la traves a de una fina y ac- cidentada cresta que une el Pico del Cris- tal (2.892 m. ) con el de Soulana (2.915 m ), denominada Cresta del Diablo. De poder revivir estas vacaciones, ¿quØ modificaci n introducir as? Dedicarla mÆs tiempo al puro des- canso, para poderme tumbar sobre la mu- llida y tambiØn florida alfombra de algœn prado a disfrutar de la inmensa paz de la montaæa. Unas vacaciones sin anØcdotas no son vacaciones completas. ¿CuÆl es la que cuentas mÆs a gusto ? La clÆsica indumentaria del monta- æero siempre ha despertado la expecta- ci n de la
gente, levantando los mÆs ex- travagantes comentarios, pero nunca nos hab a sucedido lo que nob ocurri en el tren en que viajÆbamos de Barcelona a Zaragoza, en el que un seæor belga nos pregunt , muy serio, si bamos vestidos con traje regional. ...y ahora una fØmina: Fidela GimØnez Para la primera etapa de mis vaca- ciones me agreguØ a un grupo de com- paæeros que proyectaban acampar en las Guiller as, y asi satisfice el interØs que hace tiempo ten a para conocer esta co- marca. ¿Consideras destacable alguna acti- vidad? Importante nada; pero destacaron, rompiendo la tranquilidad y pac fica vida de camping, las salidas a Tabertet y Rupit, al Santuario de Cabrera, y a la llamada Suiza Espaæola, cada una de ellas con una belleza y recorrido muy distintos entre s . ¿Modificar as, tal vez algo, de este tu primer per odo de vacaciones ? De tener que transcurrir en el mismo lugar y ambiente, me ser a imposible de variar nada. E;l emplazamiento y montaje del campamento reun a inmejorables con- diciones, y el compaæerismo y la alegr a no fueron turbadas ni un solo momento. No hay duda de que tendrÆs una anØcdota que contar. ’Ciertamente, aunque tal vez contada resulte un poco tonta, pero a mi me tuvo en vilo durante un buen rato. Nada mÆs que conciliar el sueæo de la primera no- che en mi c moda «habitaci n de
realqui- lada» (ocupaba la ante sala o abance de la tienda ), cuando o muy cerca de mi el ruido de un animal husmeando, lamiendo platos y desenterrando desperdicios; me incorporØ y puse en acci n mis rganos auditivos que seguramente no- eran infe- riores a los de Dumbo, y creyendo que el visitante ser a algœn perro, tratØ de tran- quilizarme yo sola. Pero el nocturno visi- tante no s lo segu a en su bœsqueda sino que al mismo tiempo emit a unos gruæi- dos parecidos a los del cerdo por lo que en seguida identifiquØ al sujeto como a un jabal . Me parec a imposible que los ocu- pantes de las demÆs tiendas no diesen seæales de alarma y yo no quise ser me- nos, aunque cierta viscera de mi cuerpo parec a un cascabel; mi aparente tranqui- lidad se esfum completamente cuando el perro (lØase jabal ) introduci su hocico en mi propia tienda. Entonces intentando que mi voz pareciese normal despertØ a mi compaæero mÆs pr ximo, pero cuando Øste sali , del bicho quedaban solamente sus destrozos. Para calmar mis recelos el compaæero me prest su cuchillo de mon- taæa por si el bicho repet a la visita, aun- que me advirti que antes quitase la fun- da, por lo que yo le respond que no hacia falta, pues de tenerlo que usar, me sent a capaz de clavÆrselo enfundado y todo. Suerte para el bicho (? ) fue que no vol- viera. Imag nate ademÆs las bromas que este
incidente ha motivado en muchos momentos de las vacaciones. Con esta respuesta consideramos com- pleta nuestra mochila de informadores. J. D. XV AnSv&rsario U. Ew C. Cornelia tenia dispuestos los actos para celebrar el XV Aniversario de su fundaci n, cuando la catÆstrofe de la inundaci n vino a entristecer el ambiente, afectando sensiblemente nuestra pobla- ci n. AsociÆndonos al sentir general, res- tringimos el programa de actos conmemo- rativos a los actos puramente sociales, sus- pendiendo algunos de los proyectos que hab anse planeado con mÆs ilusi n. Es por ello asimismo, que el œnico ac- to pœblico programado fue en beneficio de los damnificados. CICLISMO LA CONSTANCIA DE MESTBES Enrique Mestres no pierde las espe- ranzas, y desde el mes de julio ha toma- do parte en todas las carreras de la re- gi n. Sus actuaciones han sido comenta- das por la prensa de la capital favorable- mente. Casi podr amos decir que en algu- nas de ellas merec a la victoria, pues Mes- tres ha corrido completamente solo, pa- seando el nombre del Club de Cataluæa, corf la sola ayuda del presidente, ese heroi- co J’uan Coma, que desafiando todas las dificultades no ha dejado nunca de pres- tarle su ayuda moral, acompaæÆndole en todas sus actuaciones. Cataluæa que siempre hab a contado en ciclismo, d ganlo si no, los Caæardo, Bo- rras, Ferrando,
Sancho, Gimeno, Olmos, Poblet y tantos otros, atraviesa una cri- sis que ha llegado tambiØn a Cornelia, de la que tambiØn pod an hablar los Xar- t , Puges, Llargues, Baget, Hermanos Bo- rras, Costa, Tarda, Hermanos ArbœØs, Gi- mØnez, Solsona y otros. El club hoy, cuenta con un plantel de j venes promesas con ansias de batalla, y por ello los dirigentes se multiplican para mantener al equipo contra viento y ma- rea, pues el centenar de socios no basta para hacer frente a las necesidades del equipo. Falta la casa patrocinadora, como tienen casi todos los clubs, que por solo llevar la marca en el maillot tienen cubler tas todas sus necesidades, y hasta furgo- neta para seguir la carrera. Los dirigenlea se han devanado los sesos buscando esa gallina de los huevos de oro, pero a cuan- tas firmas han acudido les han pedido un equipo de figuras para patrocinarlo. ¿Y c mo van a tener un equipo de figuras si antes no han tenido los medios para lo- grarlas? Este aæo, ha habido que pres- cindir de dos carreras que ya estaban anunciadas y aprobadas por la Federaci n por falta de medios. A t tulo de curiosidad, vamos a dar los datos relativos a la or- ganizaci n de una carrera de principian- tes: Premios para los diez primeros: 2.000 pesetas. Premios para los tres corredores primeros locales: 300 pesetas. Premio de Montaæa: 500 pesetas. Copas y ramos: 1.000 pesetas. MÆs
permiso Federaci n, arbitros y motoristas Polic a de TrÆfico, suman en total unas 5.000’ pesetas. Hay que reconocer que si bien para el club es una cantidad respetable por la humildad de sus medios, no creemos que lo sea para cualquiera de tantas indus- trias de Cornelia, para cuyo presupuesto serla una nader a, y en cambio estos es- forzados muchachos encontrar an la re- compensa a sus sacrificios. CLASIFICACI N DE MESTliES Carrera en Manresa, 6. En Mora de Ebro 5.» ƒ En Vich 3.s En Barcelona 6.9 En Badalona 7.» En Hospitalet 8.» En la Barceloneta 9.» y en su primera actuaci n en el Vel dromo Mos- tajo de Barcelona se clasific el 2." En la carrera de la Barceloneta, le acompaæaron Saumell y Saperas, logran- do el 3.» por equipos. EXCURSIONES El campeonato de excursionismo sigue- por buen camino y cada domingo se pegan sus 80 100 kil metros sin las preocupa- ciones de las escapadas del enemigo y los retrasos de los rezagados. Aqu todos van en grupo y a la una. Si uno pincha, paran todos. PUG

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PÆgina 15-1681 EL PENSAMIENTO DE COR JN ELLA Octubre 1962 DEPORTES F TBOL Rersultado de las cuatro œltimas jorna- das obtenidos por la U. D. Cornelia: 16- 9-62 Cornelia 2 Rapitense 3 23- 9-62 Sitges 0 Cornelia 1 30- 9-62 Cornelia 7 Camarles 2 7-10-62 Cornelia 0 San Juan Desp 2 En resumen: 7 goles en contra, 10 a fa- vor, 4 puntos obtenidos y 4 perdidos, de los que hab a en litigio, quedando con 2 puntos negativos en la tabla de clasifica- ci n real. Primer partido en casa y segunda derrota CORNELLA 2 RAPITENSE 3 Mucho era esperado este partido entre los aficionados locales, ya que despertaba el interØs de ver a un equipo reciØn descen- dido de 3.» divisi n. En s , el partido no tuvo mucho que desear; los visitantes des- de el comienzo, se lanzaron en busca del hueco para introducir el bal n en el portal de Bar n, y lo consiguieron dos veces antes del descanso llegando al medio tiempo con un 0 a 2 favorable al cuadro visitante. Todos pudimos ver que este periodo fue de claro dominio visitante ya que en el Cornelia, no exist a mÆs que un medio’ vo- lante, porgue del otro vale mÆs no hablar. En el segundo tiempo vemos que el m ster Sr. Mart n ha efectuado cambios pasando Belmonte a la media y Perea a la defensa, creando as mÆs dominio en el centro del campo, fruto de ello es a jos doce minutos en que Valero
transforma una pena mÆxi- ma en que fue castigado el Rapitense, ya en pleno dominio del «once» local, Vicen- te marca el gol del empate a dos, p?.rece que este tenia que ser el resultado defini- tivo pero e ah que el colegiado decreta penalty contra el cornellÆ a los 89 minu- tos de juego, que ejecuta Juan-Manuel y pone el 2 a 3 definitivo. Primera victoria del CornellÆ SITGES 0 CORNELLA 1 Partido bien jugado por el Cornelia que supo imponerse al cuadro local, bien por la defensa que aguant los ataques de la vanguardia del S’itges. Sabendo mantener el gol marcado por Vicente a los 7 minutos de iniciado el encuentro, y que valieron al Cornelia sus dos primeros puntos. Eli m ster supo, a mi juicio, plantear bien el partido, con el clÆsico 3 3-4, que no pudie ron los del Sitges deshacer, en ningœn mo- mento. Hay que destacar la magn fica labor del meta Faus, que supo mantener imbati- da su porter a. Segunda victoria CORNELL` 7 CAMARLES 2 Con buena entrada y magn fico sol sal- tan al terreno de juego ambos" conjuntos, luciendo brazal negro por las v ctimas de las inundaciones de las comarcas del Valles y Llobregat, guardando un minuto de si- lencio. Iniciado el encuentro y durante los pri- Tner s veinte minutos parece imposible per- forar el marco visitante, tan segura era la actuaci n de su meta, que nos hizo pensar en una victoria m nima, terminado el
pri- mer per odo con un 2 a 0 favorable al CornellÆ. Los cuarenta y cinco minutos res- tantes se practic un juego mÆs vistoso y eficaz por parte del «once» local, fruto de ello fueron los cinco tantos que consiguie- ron, seæalando el marcador al final del en- cuentro un 7 a 2 favorable al CornellÆ. El San Juan Desp , cort las agallas al CornellÆ CORNELL` 0 SAN JUAN DESPI 2 Esperado encuentro entre los aficionados locales que despuØs de dos victorias conse- cutivas cre an de antemano que se vence- r a al San Juan por un claro tanteo, pero no fue as , e incluso nosotros fuimos sor- prendidos con el citado resultado, adverso a nuestros colores. El San Juan plante el partido con el conocido 4-3-3, que le fue de perilla ya que el «once» local carece de profundidad por las alas de su vanguardia, facilitando as , la labor de la defensa san- juanense, pudiendo as marcar a los hom- bres claves del CornellÆ, viØndose Østos imposibilitados de hacer jugada alguna. Transcurrieron los minutos y el CornellÆ no consegu a el empate ya que Auleda, del San Juan, consegu a el primer gol de la tarde a los cinco minutos de juego al re- matar un bal n que el meta Bar n se le fue incomprensiblemente de las manos, no haciendo nada por rectificar el anterior yerro consiguiendo el «once» visitante su primer gol, llegando al descanso con ven- taja visitante. Eto el segundo tiempo
s lo centrar se escapa el extremo derecha visi- tante, sortea a varios jugadores locales, cede el bal n a Auleda y ante la pasividad del meta Bar n marca el segundo tanto vi- sitante, que es acogido con frialdad entre ’ los aficionados locales, llegando al final | del encuentro con el resultado adverso, vo- lando as dos puntos mÆs de casa. ! Esperemos que pronto se introducirÆn ¡ cambos de la delantera, porque como dije, el quinto partido, nos ha dado a ver la j verdad de nuestro «once». ¡ Nos faltan dos extremos en calidad de urgencia. lio obstante, me consta que la Junta Directiva estÆ trabajando para sub- sanar, lo antes posible, los lunares que hay en el equipo, y que pronto veremos con satisfacci n los tan anhelados extremos que | pide la aOfci n. LA V. D. CORNELL`, PARA LOS DAMNIFICADOS La U. D. CornellÆ expresa con profundo pesar su dolor por las v ctimas del inolvi. dable d a 25 de septiembre haciØndolo cons- tar en el libro de actas del Club. El Cornelia sabedor de su obligaci n efectu en el pasado d a 30 de septiembre, y durante el encuentro CcrnellÆ-Camarles, una recolecta en beneficio de los damnifica- dos, en la que colaboraron los veintid s ju- gadores, pasando por el pœblico solicitando donativos para tal fin, llegÆndose a recau- dar 4.635’10 pesetas, que se entregaron al Ayuntamiento de CornellÆ cuyos
recibos obran en poder de la U. D. CornellÆ. ULTIMA HORA M n U la Palla Comarca El t tulo recay en la seæorita MONTSERRAT CAMPMANY Pubiila de GavÆ Dentro del mareo de la pista de la So- ciedad Coral «La Uni n», tuvo lugar el sÆbado d a 20 por la noche, la elecci n de la Pubiila comarcal de Hospitalet, ele- gida de entre las pubillas seleccionadas este aæo, de GavÆ, Prat de Llobregat, San Bau- dilio y CornellÆ. Los miembros del Jurado, compuesto por personalidades de la vida art stica y cultural de las poblaciones antes citadas, despuØs de previas consultas y de- liberaciones, procedi a escoger a la seæori- ta Montserrat Campmany, Pubiila de GavÆ, que recibi la banda de Pubiila Comarcal de manos de la del aæo anterior, Srta. Con. suelo Roque Mart . La pubiila comarcal, damas de honor y demÆs pubillas locales recibieron magn ficos ramos de flores y expresivos aplausos de la concurrencia. Viladecans estaba representada por la Pu- biila del aæo 1961, Srta. Rosa Castellv , que no entraba en la elecci n, puesto que este aæo la citada poblaci n no ha cele- brado el festival de elecci n de Pubiila. Finalmente varias personalidades glosaron en parlamentos y poes as las virtudes de la Pubill aelegida. FESTIVAL Pro-Damnificados Organizado conjuntamente por la Socie- dad Coral «La Uni n» y Rugby Club Cor- nellÆ, tuvo efecto el domingo d a 21 por
la maæana, un selecto festival interviniendo desinteresadamente figuras de alto relieve art stico como Rudy Ventura, Garlitos Ro- mano, Franchesco Valentino, Los PÆjaros Locos, Dœo Juvens, Aleco Pandas, Pilar n Lasheras, Dœo Calatrava, Juan JosØ y Mo- rucha, Erik Bergman y su conjunto, Ana Dolores, Henriet, Lina Bardes, Rondalla y cuadro de baile AragonØs, Rondalla Feme- nina de los hogares Mundet, Rondalla y cuadro de la casa de Murcia. Los cornellanenses respondieron esplØn- didamente a la llamada en pro de los dam- nificados, hallÆndose la sala del Cine Cor- nelia, completamente repleta de pœblico. Las dos entidades organizadoras, han que- rido sumarse con la presentaci n de este acto, a la campaæa de solidaridad exten- dida por todas partes, mostrando las Jun- tas de ambas Sociedades saber interpretar la loable obra de ayuda a los afectados, muy significativa en estos momentos. Vaya en esta ocasi n el parabiØn de este rota- tivo. LEA Y PROPAGUE "El Pensamiento de Cornell

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PÆgina 16-1682 EL PENSAMIENTO DE CORNELLA Octubre 19i TELEVISI N no ( mooeuo 1009 P. V. P. 18.7OO Ptas. «incluido impuMtat ) y Ors, 122 CORNELLA NUEVOS MODELOS Invicta 1962 veredicto de calidad COCINAS A GAS Y BUTANO Oferta especial LAMPARAS metal y funcionales MOD. 726-T MOD. 727-1 Ptai. 3.200’- -*- ƒ#ƒ ƒi Aparatos electrodomØsticos y radio-recepto res f # *. IO˝AL-S. FBLIU OK L

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