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T. S$. ELIOT ' SOBRE LA POESIA Y LOS POETAS Traduccion Mania Raguer Bexcouss i SUR BUENOS AIRES Titulo del original en ings: OW POETRY AND POETS © 1957 by Feber and Faber Limited, 2% Russell Square London Tinpreso en 1a Argentina Queda hecho el depésio que previene Ta ley IMR © 1959 by Sun, $. RL. PROLOGO Salvo una excepeién?, todos Tos ensayos inchuidos en este libro son posteriores a Selected Essays, La mayor parte de ellos hhan sido escritos en los tiltimos dieciséis afi. Selected Essays cera una coleccién de ensayos sobre temas diversos; éta, como su titulo indica, se limita 2 ensayos referentes a poetas y poesia. Esta colecci6n difiere ademas de Selected Essays en otro aapecto. Sélo un ensayo de aquel libro ~el relativo a Charles Whibley —fué escrito para leerse ante un auditorio; los demas Jo fucron para publicarse en revistas. De los dieciséis ensayos quc componcn este tomo, dicr fueron orjginariamente pro nunciados ante-un auditorio; otro, el que trata sobre Virgilio, fué una charla radial, Al publicar abora estas disertaciones, no he intentado convertitlas en To que podrian haber sido si hubieran estado destinadas a Ja lectura y no a ser escuchadas; ni he introducido alteracién alguna, salvo omitir las observa: ciones preliminares de Poesla y drama, asi como también al- sgunos de esos comentarios presmbulares y bromas incidentales ue, aunque destinadas a complacer al oyente, pueden sim: pplemente izritar al lector. AL preparar para su publicacién en tun solo tomo articulos escritos on diferentes epocas y para fines diversos, tampoco me ha parecido correcto ni suprimir pasajes que repiten afirmaciones hechas en otra parte ni tratar fe climinar imconseeuencias y salvar contradicciones, Cada articulo sigue siendo esencialmente el mismo que era en Ia fecha en que s¢ lo pronuncié o se lo publiod por primera vex He dejado de lado algunos articulos o disertaciones que por su fecha o su tema babria podido incluir aqui, porque al eleerlos al cabo de un tiempo no Jos he hallado suficiente- mente buenos. Habrie deseado hallar dignas de publicacién 2 EL estudio sobze Sit John Davies que aparecié en The Times Literary Supplement en 1926; Io salvé del clvido Mr. John Hlayward, que recomendé se lo incluyera en ete tomo. QUE ES UN CLASICO?: E] tema que he clegido es simplemente la pregunta “Qué cs un disico?™ No es pregunta nueva. Hay, por ejemplor un ‘ensayo famoso de Ste. Beuve com este titulo. Es obvio que, pensando particularmente en Virgilio, comesponde planteatse esta pregumta: cualquiera sea la detinicién a Ta cual Megue mos, no podré excluir a Virgilio —y podemos decir sin vaci- Jar que deberd tenerlo expresamenie en cuenta. Pero antes de proseguir, me gustarfa eliminar eiestos prejuicios y prever tos malentendidos. No pretendo substituir ni proscribir empleo alguno ya permitido de ta palabra “clésico”, EL vor cablo Uene, y seguira teniendo, diversos significados en los di versos contextos: a mf me interesa un significado dentro de uun contexto. Al definir as{ el término no me comprometo a no emplearlo en el futuro en ninguna de las demés formas ‘en que ha sido empleado. Asi, por ejemplo, si en una ocasién futura, cuando escriba, hable en piiblico © converse, se des- cubre que estoy usando la palabra “clisico” para referirme simplemente a un “autor modelo” que haya escrito en cual- quier lengua —que Ia estoy empleando como una mera in cacién de la grandeza, 0 de la permanencia e importancia de lun escritor dentro de su propio terreno, camo cuando hablo de The Fifth Form at St. Doininic’s como de un elésico de la novelistica para colegiales, 0 de Handley Cross como de un clisico de Ia caceria —nadie ha de esperar mis excusas. Y hay un libro muy interesante, titulado 4 Guide to the Classics, que indica e6mo acertar con el ganador del Derby. En otras oportunidades, cuando digo “los clisicas", me permito referir. me sea a la literatura Iatina y griega in toto, sea a los més grandes autores de esas lenguas, segiin indique el contexto. ¥ ‘creo, por ultimo, que la explicacién que aqui dé sobre lo que + Gonferencia pronunciada en la Virgil Soclety en 1944 publica por Faber & Faber ex 1945, SORRE La POESIA ¥ LOS PoRTAS a © un clisico, ha de excluitlo de Ia antitesis “clisico-roménti- £0", términos ambos que corresponden a la politica literaria ¥ que por lo tanto originan tormentas de pasion que pido a Bolo encicrre esta ver en st so, i : Esto me lleva al préximo punto. De acuerdo al planteo de Ji controversia sobre lo clisico y Io romantico, decir de wna bra de arte que es “clisica” implica o bien ef sumo clogio o bien Ia injuria més despreciativa, segin ef bando al cual se pertenezea, Implica determinados méritos 0 defectos particu: Tares: sea tn perfeccién de la forma, sea la absolata frigidern Pero yo quiero definir una clase de arte, y no me interesa que absolutamente y en todos sus aspectos sea mejor 0 peor que otra clase, Enumeraré ciertas enalidades que espero se mani, fen en un clisico. Pero no afirmo que para que una lite: Fatura sea una gran literatura deba contar con algin autor, 0 algiin periodo, que presente tales cualidades. Si, coma creo, todas ellas se dan en Virgilio, ello no significa afirmar ute Sea el poeta més grande que ha escrito, pues semeiante afle, macién acerea de cualquier poeta careceria para mi de tenti= lo, ni tampoco, desde Tego, que la literatura latina sea més grande que cualquier otra. No debemos considerar como de- ecto de u ratura que no tenga autor alguno, nt pero. do, completamente clisico; ni que, como sucede dentro ‘le la Iiteratura inglesa, el periodo que més se acerca a la definicién clisica no sea el més grande. Pienso que cas literaturas, de Jas cuales una de las més notables es In inglesa, dentro de lat euales las cualidades clésicas se hallan disperses entre diver. $03 autores y perfados diversos, bien pueden ser Tas mnds riexs, Cada lengua tiene sus propios recursos y sus propias Timitacio. nes, Las condiciones de una lengua, y las condiciones hist is del pueblo que Ta habla, pueden no dar Ingar a que se expere un periodo clisico, 0 ‘un autor clisico. Lo cual’ en sf mismo no ¢s ni lamentable ni motivo de rezocijo. Sucedis que la historia de Roma se desatrollé de tal manera y el latin tuvo caracteristicas tales que en determinado momento fué posible la aparicién de un poeta eldsico por excelencia: um. que debemos recordar que para desentrafiar lo clisico que en su material habia fué preciso ese determinado poeta y um vide entera de trabajo por parte de ese poeta. ¥ desde tuexo que Virgilio no podfa saber que eso era lo que él estaba hacienio, Tenia concicneia, como el que mis, de lo que estaba tratands a T§ ELioT de hacer: pero to tinico que no poi ner un cis fin no podia proponeree era compo saber que lo estaba heciendlo, puesto que fa perspectiva histdrica se puede re conocer a un clisico como tal. Si hay uma palabra que podemos elegir, y que indicari el maximo de lo que quiero decir con el término “clisico”, es I palabra madurex, He de distinguir entre et clisico univer: sal, como Virgilio, y el clésico que sélo le es en relacién con el resto de Tn literatura de su propia lengua, 0 de acuerdo a Ia visién de Ja vida en determinado perioto. Un clisico sola mente puede “suceder” en una civilizacién madura, en una Tengua y una literatura maduras; y tiene que ser obra de un espiritu maduro. La importancia de esa civilizacign y de esa engua, asi como ta capacidad de compremsion del pocta indi Vidual, son las que le dan universalidad. Es east imposible efinir ta madurez sin dar por sentado qxe el ayente sabe ya To que significa: digamos entonces que, si somos suficiente mente maduros, y también personas educadas, podremos re conocer 1a madurez dentro de una civiliacién y una literw tara, como lo hacemos en otros seres humanos con quienes tropezamos. ‘Tal ver sea imposible hacer comprender realmen te lo que significa la madurez y aun hacetla aceptable— a fos inmaturos, Pero si estamos maduros, reconoceremos in- mediatamente Ia madurez, o Tlegaremas a conocerla Iwego de un contacto mas intimo. 'Ningin lector de Shakespeare, por ejemplo, puede dejar de reconocer, y cada vez mis a medida que él se va haciendo, la madurer progresiva del espititu de Shakespeare: hasta un lector menos evolacionado pereibe el ripido desarrollo de Ia literatura y cl teatro isabelinos en stu totalidad, desde ta toxquedad del Tudor primitive hasta las piezas de Shakespeare, y percibe una caldi en a obra de los sucesores de Shakespeare. Podemos también observar, con wn poco de versacién, que las piezas de Chrisopher Marlowe tie. hen ‘mayor madurez de esplritu y estilo que las escritas por Shakespeare cuando tenia su edad: y resulta interesante conje turar si, de haber vivido tantos afios como Shakespeare, la evolucidn de Marlowe habria conservado el mismo ritmo. Yo Jo dudo, porque advertimos que algunos espiritus maduran antes que otfos, y observamos que aquellos que madwan muy pronto no siempre legan mny lejos, Plantco esta cuestién para recordar, primero, que el valor de Ia madurez depende del SOBRE LA PORSIA ¥ LOS PORTAS 8 valor de to que madura, y segundo, que hay que distingnit entre Ia madurez de los eseritores individuales y Jn madures las épocas literarias. Un eseritor de espiritu indivi dualmente ans maduro puede pertenecer a un periodo menos maduro que otro, de mode que en ese aspecto su obra seri menos madura, La madurez de una Hieratura es el reflejo de Ta de ta sociedad en donde se produce: un autor individual ~sefialadamente Shakespeare y Virgilio pueden hacer mucho por el desarrollo de su lengua, pero no pueden hacer madurar fsa lengua a menos que la obra de sus antecesores Ia hayan preparado para el toque final. Por lo tanto, toda Literatura madura tiene tras de s{ una historia, historia que no es una mera crdnica, una acumulacién de manuscritos de wna u ota clase, sino un progreso ordenado aunque inconsciente de una lengua para llevar a Ia realidad sus posibilidades propias den. tro de sus propizs limitaciones, Hay que seflalar que fas suciedades, y las literaturas, como Tos setes hhumanos individuales, no maduran igual y concn Frentemente en todos sus aspectos. Con frecuencia el nifio. pre co2 es en algunos aspectos notablemente infantil para su edad en comparacién con los nifios corrientes, Hay dentro de In literatura inglesa algin perfodo que se pueda sefialar como plenamente maduro en su totalidad y equilibrado? Creo que no, y como ya volveré a decirlo, espero que no. No podemos afirmar que ningin~ poeta inglés, tomado individualmente haya alcanzado en ef curso de su vida mayor madurez que Shakespeare: ni siquicra podemos decir que poeta alguno haya hhecho tanto para dar a la lengua inglesa capacidad de expreser los pensamientos mas sutiles y tos matices mas refinades del wimiento. Y sin embargo no podemos evitar sentir que wha pieza como Way of the World, de Congreve, ¢s en cierto moo mas madwwa que cualquier pieza de Shakespeare: pero “nica mente por el hecho de que relleja una sociedad més madara vale decir, refleja mayor madurez de costumbres. Desde nucsiro punto de vista, 12 sociedad para la cual eseribia Co reve cra bastante tosca y brutal, y no obstante esta mis cerca de la nuestra que la sociedad de tiempos de los Tudor: tal ver sea ésa la raz6n por la cual la juzgamos mis severamente. Sin embargo, era una sociedad més refinacla y menos provinciana, de uni mentalidad mas superficial y una sensibilidad menos amplia; habla perdido una madurez que prometia, pero habia relativa de a 1. §. ELIOT Fogrado otra, De modo que a Ia madurer de espvitw tenemos aque agregar Ia mater de ls corumbres Greo que ln evolucién hacia la madurez de la lengua se reeonoce mit Filmente y se confirma mas répidamente ea la irayectoria de Ia prosa que en lade la pom “Cuando nos de tenemos en la prosa, nov distaen menor ls diferencay de grantiem que van de individu 2 indisiduo, nos inlinames tds a exigir una aproximacidn al pateOn conn, al Yoeabe lario comin y'a Ta estructura comtin de lr oraefnt en sell dad, a menuclo la pros que mis se aparta do eos patrones omnes, la prosa extremadantente persona, es la que ten. Imos a llmar “prose poctia'. En Gempos en que inglatena Ya habia hecho nallgtes en poesia, su procera elaine poco madura,suiefentemente desarolaca para cirts fins, pero no pars ots; yen et misma epocy, cuando le lengua francesa no prometia tna poesia tan grande com la ings I prosa frameesa estaba mucho mis madure que Ia ingles Bes fon comparar cualquier esstor del pesfono Tudor con Mt tuigne “y Montaighe mismo, como Elta, no ets suficien temente swonado tomo para colmar Ia medida francesa te To elisico. Nuestra prora estaba preparada para eumplit sigsnes tareas antes de poder hacer frente a otras: Malory pudo arse mucho antes que looker, Hooker antes que Hlabber y Hobbes antes que Addison, Gnalesguiera scan les difeattades que se hos presqnten para aplicar ests norma at pose, es posible ver que Ia apaticién de una prosaclsica significa’ una’ eval tidy hacia th estilo comin. No quiero ded con ert que lo mejores eseritores no pucdan dstingnise unos de wurde Las aiterencis esenciales caracteristcs, permanecen: no es que sean menores sino que son ts sus retinas, Para on Paladar sensible, Ia diferencia ent ln prova de Adiisony Ia de Swit ser tan mareada como Ta quel existe entve for vines de dos cosechas para wn eatador, Lo que hallamos ea un pe Hiodo de prosa tlisca no-es una’ meta convenctn, Mterane comin, como el estilo comin de Tos principales esvitores de Tos datos, sino ima comunidad de gubto, ha epors que pre cede a la linia puede dar mucstas de excentstedad y me. hnotonla: monotonl pore fos recursos de la Tengua ne han Sido todavia exploration, y excenticiiad porque So hay to Gavia modelo generalmente aceptado si et que puede heblan se de excentriidad no habiendo centro. Sis‘obus pucslen set SOBRE LA POESIA ¥ LOS PORTAS 6 a Ia ves pedantes y desenfrenadas. La época que sigue a la lisica también puede dar muesiras de excentricidad y mono- tonia: monotonia porque los recursos de la lengua, por el mo- ‘mento al menos, se han agotado, y excentricidad porque llega a estimarse mas la originalidad que la correccion. Pero la €poca en que hallemos un estilo comin seré aquella en que a sociedad haya alcanzado un momento de orden y estabili- dad, de equilibrio y armonia; asi como Ia época que pone de ‘manifiesto los mayores extremos de estilo personal seré una época de inmadurer o de senilidad, Es natural esperar que Ia madurez de la lengua vaya acom- patiada de le madurez del espiritn y Tas costumbues. Podemos esperar que la lengua se aproxime a la madurer en el mo- ‘mento en que los hombres adquieren sentido critico del pasa- do, confianza en el presente y no dudan conscientemente del futuro. En literatura, ello significa que el poeta tiene con- ciencia de sus predecesores, y que nosotros tenemos coneiencia de los predecesores que hay detris de su obra, en la misma forma en que tenemos conciencia de los rasgos ancestrales de una persona que al mismo tiempo es individuo tinico. Los pre- Aecesores mismos deben ser grandes y dignos: pero sus realize clones deben ser tales que sugieran recursos de lenguaje no desarrollados atin, y que no opriman 2 los escritores més jéve- nes con el temor de que todo lo que puede hacerse en su len gua ya ha sido hecho.-Por cierto que al poeta, en su edad ma- dura, todavia puede estimularlo la esperanza de hacer algo que sus predecesores no han hecho; hasta puede rebelarse con tm ellos, como puede rebelarse un adolescente promisorio com ta Tas creencias, 10s hibitos y Ias costumbres de sus padres; pero retrospectivamente, vemos que es también el continuador de sus tadiciones, que conserva las caracteristicas familiares esenciales, y que las diferencias de su comportamiento son dir ferencias circunstanciales de época. Por otra parte, ast como a veces advertimos que hay hombres cuyas vidas se ven eclip- sadas por la fama de un padre o un abuclo, hombres cuyas realizaciones, cualesquiera sean, parecen relativamente insigni ficantes, asi tarabién una época tardia de poesfa puede ser conscierttemente impotente para competir con una ascenden- cia notable, Encontramos esia clase de poetas hacia el final de cualquier época, poetas con sentido del pasado iiicamente, o, a Ia inversa, poetas cuya esperanza en ef futuro se apoya en el 56 1. $, ELIOT intento de renunciar al pasado. Por Io tanto, Ia persistencia de Ja facultad creadora de cualquier pueblo consiste en Ja con servacién de un equilibrio inconsciente entre la tradicién, en su sentido mds amptio ta personalidad colectiva, por asf de- irlo, hecha realidad en Ta Iiteratura del pasado~ y la origina. lidad de la generacién actual. No podemos decir que la Titeratura del periodo isabelino, grande como es, sea totalmente madura: 20 podemos Hamavla lisica. No se puede hacer un paralelo justo entre la evolucién de la literatura griega y la latina, porque la latina tuyo a Ia griega detris: menos aun podemos hacer un paralelo entre eas literaturas y eualquiera de las modernas, ya que las liveraturas modernas tienen detris tanto a Ta Jatina como a la griega. Eu el Renacimiento hay una apariencia temprana de madurez, to mada de la antigiedad. Con Milton notamos que nos acerca mos mds a la madurez, pues él estaba en mejor situacién para tener sentido eritico del pasado —de un pasado de la literate va inglesa— que sus grandes predecesores, Leer Milton 3 com Firuar el respeto que se siente por el genio de Spenser, y la gratitud que se siente por Spenser por haber conttibuido a hacer posible el verso de Milton, Sin embargo, el estilo de Milton no es un estilo clisico: es el estilo de una lengua to- davia en formacién, el estilo de un escritor cuyos maestros no eran ingleses sino latinos, y, en menor grado, griegos. Civo que decjr esto es decir sélo lo que en su momento decian John- son y Landor cuando se lamentaban de que el estilo de Milton no fuera del todo inglés. Suavicemos este juicio afirmanco inmediatamente que Milton hizo mucho por el desarrollo de Ia Tengua, Uno de tos signos de acercamicnto a un estilo clé sico es la evolucién hacia una mayor complejidad de la estruc- tura de la frase y la cliusulla. Esa evolucién se hace patente en Ia obra particular de Shakespeare cuzndo examinamos st. estilo desde Jas primeras a Jas viltimas piezas: hasta podemos decir que en las viltimas Hega al maximo de complejidad po- sible dentro de los timites del verso dramatico, mas estrechos que-Tos de los otros géneros. Pero 1a complejidad por la com: plejidad misma no es un fin propiamente dicho: debe tender, primero, a la expresién precisa de los matices més sutiles del sentimiento y ef pensamiento; segundo, 2 la introduccién de tuna miisica indy refinada y varia. Cuand> por su inelinacién a una estructura compleja un autor parece haber perdido la SOBRE LA PORSIA ¥ LOS PoRTAS 7 facultad de decir nada sencillamente, cuando su aficién a los moldes to Ieva a decir afectadamente lo que deberia decirse ‘con sencillez, y limita as{ los alcances de su expresién, el pro ceso de complejidad deja de ser saludable y el eserivor empie va a perder contacto con ta lengua hablada. Sin embargo, a medida que el verso evoluciona en manos de un poeta tras otro, tiende a pasar de la monotonia a la diversidad, de Ta sencillez a la complejidad: y a medida que decae, vuelve a tem der a a monotonia, aunque quiz perperic Ta estructura for mal a la cual el genio dié vida y sentido, Juzgaréis por vos. otros mismos hasta dénde cabe esta generalizacién respecto a los predecesores y sucesores de Virgilio: todos percibimos esa monotonia en quienes en el siglo xvm imitaron a Milton, que nunea es monétono. Llega un momento en que una nueva seit cillez, aun una relativa tosquedad, puede ser la tiniea salida. Ya os habréis adclantado a Ia conclusidn a la cual me he ido acercando: que las cualidades del clésico hasta ahora men. cionadas ~madurez de espiritu, madurez de costumbres, maclu- rex de lenguaje y perfeccién del estilo comin— se hallan re presentadas con mayor aproximacim, dentro de a literatura inglesa, en el siglo xv y, en poesia, sobre todo en ta de Pope. Si fuera eso todo Lo que tengo que decir sobre el tema, no seria por cierto nada nuevo, y no valdria Ia pena decirlo. Seria simplemente proponer una eleccién enue dos errores en Jos cuales ya antes han cifdo los hombres: sno, que el siglo xvm es el mejor perfodo de la literatura inglesa; el otro, gue debe. ria desacreditarse por completo Ia idea clisica, Mi opinién es que no tenemos época clisiea alguna, ni poeta clésica, en in glés; que cuando comprendemos por qué es asi, no hay la mas minima razén para Iamentarse; pero que, obstante, debemos tener siempre a la vista el ideal elisico. Porque debemos con- servarlo, y porque el genio de la lengua ha tenido otras tareas que cumplir aparte de realizar ese ideal, no podemos permitir nos ni rechazar ni sobrevalorar Ia época de Pope; no pode ‘mos considerar a Ja literatura inglesa como un todo, ni enca rarla rectamente cn el futuro, sin una apreciacin critica del grado aleanzado por las cualidaces clisicas en la obra de Pope: To cual significa que a menos que seamos capaces de gustar de Ia obra de Pope, no pocemos Megara comprender plena mente Ia poesia inglesa, Es bastante claro que Pope pagé un alto precio pot Jas 5 YS. ELIOT cualidades clasicas, pues debié prescindir de algunas grandes posibilidades del verso inglés. Pero en cierta medida, el sacr ficio de algunas posibilidades a fin de realizar otras es cot dicion de Ja creacién artistica, como es eondicién de Ta vida en general. En la vida, el hombre que st niega a sacrificar alguna cosa para conseguir alguna otra, termina en la medio- cridad o el fraczso; aunque, por otra parte, esté el especialista que ha sacrificado demasiado por demasiado poco, 0 que ha nacido tan especialista que no ha tenido nada que sactiicar Pero tenemos motives para sentir que en el siglo xvin inglés se excluyeron demasiadas cosas. Habla un espirita maduro, pero era un espirita estrecho. Ni Ia sociedad inglesa ni las Tetras inglesas cran provincianas, en el sentido de que no es taban aisladas de lo mejor de la sociedad y las letras europeas, ni retrasadas con respecto a ellas. ¥ sin embargo In época, en cierto modo, era una época provinciana. Cuando piensa tno en un Shakespeare, un Jeremy Taylor © un Milton —en un ‘Racine, un Molidre o un Pascal en Francia ~en el siglo xvi, se siente uno inclinado a decir que el sig’o xviU pertecciond su cuidado jardin, pero restringié la superficie eultivada, Sen timos que si el clsico es realmente un ideat digno, debe ponet de manifiesio una amplitud, una universalidad que cl siglo xumt no puede reclamar como suyas; y cualidades presentes en algunos grandes escritores, como Chaucer, que no se pueden considerag To que yo amo cldsicos de Ia literatura inglest, que se manifiestan abiertamente en el expititu medieval de Dante. Porque en la Divina Comedia, como en ninguna otra cobra, tenemos al clisico en wna Tengua europea moderna. En