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Poemas líricos de tradición popular

Jarcha (siglo XI) Para llegar al süave


gusto de amor, si se acierta,
Las jarchas son cancioncillas mozárabes, las más antiguas es el secreto la puerta,
muestras líricas conservadas en la primitiva lengua romance de la y la honestidad la llave;
comunidad hispánica cristiana que vivía en el territorio dominado y esta entrada no la sabe
por los árabes, el Al-Andalus. La más antigua, datada en el siglo quien presume de discreto,
XI, pero que seguramente ya la cantaba el pueblo desde mucho sino el honesto y secreto.
antes, es un bellísimo poema, pura expresión del más profundo Amar humana beldad
amor, puesta en boca de una muchacha. suele ser reprehendido,
si tal amor no es medido
¡Tanto amare, tanto amare, con razón y honestidad;
habid, tanto amare, y amor de tal calidad
enfermaron olios nidios luego le alcanza, en efecto,
e dolen tan male! el que es honesto y secreto.
Es ya caso averiguado,
(¡Tanto amar, tanto amar,/ amigo, tanto amar,/ enfermaron los que no se puede negar,
ojos brillantes/ y me duelen mucho!). que a veces pierde el hablar
lo que el callar ha ganado;
Villancico (Miguel de Cervantes) y el que fuere enamorado,
jamás se verá en aprieto,
En España era la canción popular más típica de la Edad Media, si fuere honesto y secreto.
siendo la forma más abundante de la canción lírica en el siglo
XVI. Está escrito en octosílabos o hexasílabos, y tiene dos partes: Letrilla (Francisco de Quevedo)
estribillo (dos o cuatro versos) y pie (seis o siete versos, de los
que los últimos riman con todo el estribillo o con su parte final). Es una variante del villancico, y se diferencia de éste más por el
contenido que por la forma: la letrilla es una composición burlesca y
En los estados de amor, satírica. Un ejemplo lo encontramos en el poema Poderoso
nadie llega a ser perfecto caballero de Quevedo.
sino el honesto y secreto.
Poemas líricos de tradición popular

Romance El traidor Marquillos (Carolina Geijo) yo te daré el mejor.


Le mandara hacer la cena,
El traidor era Marquitos, ya se la hizo y cenó;
todos le llaman traidor, le mandara hacer la cama
por dormir con su señora y con ella se acostó.
ha matado a su señor. S’otro día a la mañana
─¡Abre puertas, Catalina, Catalina madrugó:
ábrelas, mi lindo amor! ─Subiraste ’n aquel alto,
─No te las abriré, Marcos, ’n aquel alto corredor,
no está en casa mi señor. y verás a tus criados
─Tu señor quedaba preso si trabajaban o no,
’n esa ciudad de Aragón; y verás a la paloma
vengo en busca de dinero cómo llama al perdigón,
pa’ deshacer la prisión. y verás a la truchita
Catalina, como diestra, cómo llamaba al salmón.
sus puertas trancó mejor; Catalina, como diestra,
Marquitos, como valiente, a la mar honda lo tiró;
al suelo se las tiró. Marquitos, como valiente,
Siete vueltas dio al palacio, de los remos se agarró;
con Catalina no halló; Catalina, como diestra,
de las siete pa’ las ocho ya los remos le cortó.
a Catalina encontró, A eso de los nueve meses
la viera estar llorando ya Catalina parió;
debajo de un escalón. pensó de traer hij’hembra
─¿Por qué lloras, Catalina, y trajo un hijo varón;
por qué lloras, lindo amor? llamara curas y frailes,
─Lloro por el mi marido, un gran bautizo le hizo.
que me lo matasteis vos. S’otro día a la mañana
─Y si lloras, Catalina, a la mar honda lo tiró.
también vos mataré a vos. ─Allí vayas tú, mi hijo,
Siete camisas que tengo, vayas con mi bendición;
yo te daré la mejor; no quiero que quede casta
siete vestidos que tengo, d’ aquel gran falso traidor.

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