Está en la página 1de 2

Cuanto más noble y perfecto es un ser, más tardado y lento es en llegar a

la madurez. Un hombre difícilmente llega a la madurez de su potencia


razonadora y sus facultades mentales antes de los veintiocho años,
mientras que una mujer lo hace a los dieciocho.

Arthur Schopenhauer

Misoginia
Comúnmente se confunde a la misoginia con una forma extrema de sexismo y
aun de machismo. Esta concepción es errada: la misoginia no consiste en ser
partidario del predominio del hombre sobre la mujer, sino en pensar que el
hombre debe liberarse de cualquier tipo de dependencia del género femenino. La
mujer, y como consecuencia la concepción y la familia, son consideradas como
aberrantes y rechazables, o, en todo caso, tal vez buenas o necesarias para otros,
pero no para uno mismo.

Esta aversión no es exclusiva de los hombres. La escritora española Anna


Caballé (véase bibliografía) ha demostrado que muchas mujeres también han sido
y son misóginas.

Génesis, III, 16-17): A la mujer le dijo: "Tantas haré tus fatigas cuantos sean tus
embarazos: con dolor parirás los hijos. Hacia tu marido irá tu apetencia, y él te
dominará. Al hombre le dijo: "Por haber escuchado la voz de tu mujer y comido
del árbol del que yo te había prohibido comer, maldito sea el suelo por tu causa:
con fatiga sacarás de él el alimento todos los días de tu vida.

MISANDRIA
La misandria es un fenómeno psicológico relacionado con la aversión u odio a
los varones. No debe ser confundido con la androfobia

Lo que dicen algunas mujeres de la Misandría femenina

Paul Nathanson y Katherine K. Young son los autores del libro Spreading
Misandry: The Teaching of Contempt for Men in Popular Culture, publicado en
2001, con el que se convirtieron en los más recientes investigadores del
fenómeno. Según estos autores la misandria convierte a los hombres en los
chivos expiatorios de todos los males sociales y a las mujeres en las víctimas
oficiales responsables de todo lo bueno. Arguyen que el feminismo misándrico:
"es una ideología derivada del Marxismo y del Romanticismo en la cual la clase
o la nación son remplazados por el sexo como concepto central".

Otra investigadora del fenómeno, Judith Levine, en su libro de 1992 My Enemy,


My Love: Man-hating and Ambivalence in Women's Lives escribe sobre la
misandria:

"[es] el odio que no se atreve a declinar su nombre [...] el odio al hombre es un


problema emocional en la medida en que crea dolor y hostilidad entre hombres y
mujeres. Pero no es una neurosis individual [...] El odio al hombre es un
problema cultural [...] un fenómeno cultural [..] y los hombres, en cuanto objetos
de ese odio, son también parte de él"