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Lunes 8 de febrero de 2010

Esta es una carta dirigida a todos mis AMIGOS, para agradecerles vaya a saber por cual
de las enésimas veces que se preocupen por mí y por mis asuntos.
Son momentos de duras reflexiones, y mucho dolor por los sentimientos que despierto
en ustedes. Me pone sumamente mal que en estos días no nos podamos reír como
siempre.
Me encontré no sin sorpresa que tengo una legión de amigos de hierro que me apoyan,
me ayudan y me sostienen en los momentos difíciles que la vida me pone a prueba.
Algunos problemas de salud que me van llegando por faltas de previsión , otros que
devienen solo por el transcurso de los años, y a esto se suman los problemas
económicos, surgidos por repetidos actos en contra del sentido común, y por suerte zafé
hace algunos años de los problemas de pareja, como todos saben.
En mi haber, cuento con una mujer que hoy después de 20 años puedo agradecerle por
el apoyo incondicional, cuidándonos, a mi madre a mis hijas y a mi mismo.
Tengo tres hijas maravillosas que me enseñan todos los días a levantarme y mirar para
adelante.
También tengo 5 hermanos, que están pendientes, y sumamente preocupados ya que los
malos tiempos son para todos.
Me levanto hace una semana e intento sostener las actividades, a la vez que busco
nuevos horizontes, y ya han pasado los primeros días con algo de actividad.
Parecería que mi cerebro ya no es capaz de aplicar los conocimientos adquiridos a lo
largo de estos años, y tampoco me gusta arriesgar cuando no conozco o cuando no estoy
seguro.
Por ahora es una lucha continua con mis errores y con mis aciertos.
Hoy no se si hago bien haciendo lo que hago. Si abandonar la lucha con los bancos es la
mejor salida, solo se que las deudas justas o no fueron contraídas por mi estando
conciente y haciéndome cargo de cada una de ellas.