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El Hombre de las Ratas

J. Chasseguet-Smirgel Sigmund Freud Bela Grunberger Mark Kanzer Serge Lebovici

Octave Mannoni Osear Masotta E. Morgeilthaler Paul G. Myerson Elizabeth Zetzel

Colección Los

Dirigida por Osear Masotta

casos

de

Sigmund

y

Freud

Jorge

Jinkis

El Hombre de lasRatas

J. Ch~sseguet-Smirgel

Sigmund Freud Bela Grunberger Mark Kanzer Serge Lebovici Octave Mannoni Osear Masotta E. Morgenthaler Paul G. Myerson Elizabeth Zetzel

Selección de 0scar Masotta y Jorge Jinkis

Ediciones Nueva Visión Buenos Aires

\

© 1976 por Ediciones

Tucumán 3748, Buenos Aires, Rep . Argentina Queda hecho el depósito que marca la Jey 11.72.3

Impreso en hi Argentina /

Prohibida su repro<luoción parcial o total

Nueva Visión SAIC

Printed

in Argentina

Puentes

Osear Masotta, "Consideraciones sobre el padre en 'El Hombre de las Ratas' ", en Cuadernos Sigmund

Freud,

n• 2/3, Buenos Aires,

1973.

Sigmund Freud, "Original Record of the Case" (1909),

(J. Strachey), vol. X. ,pp. 259-318,

Standard Edition

Hogarth Press, Londres, 1955. Traducción de Marta Guastavino.

The Minutes of the Vienna

Psychoanalytic Society,

vol.

1,

1906-1908, Herman Nunberg y

Ernst Federn

(eds.),

Protokole 28,

International University

Press,

Nueva

York.

 

Traducción

del

alemán

de

Ramón

Alcalde.

 

Octave Mannonl, "L'Homme aux Rats", en

Clefs

pour

l'imaginaire

ou

"L'autre

scene",

Seuil.

Paris,

1969.

Traducción de Osear Masotta.

Elizabeth Zetzel. "Notes :;upplémentaires sur un cas

de

n•

névrose

ohscs,ionnellc.

tomo

XXXI,

Revue Franfaise de Psy-

1967.

chanalyse,

4,

julio-agosto

de

Presses Universitaires de France.

Traducción de Marta Guastavino.

Paul G.

du

Dr.

Myerson, "Quelques remarques sur l'exposé

Zetzel",

Revue

Franfaise

de

Psychanalgse.

ibid.

Traducción de Marta Guastavino.

Bela Grunberger, "En 111arge de 'L 'Homme aux

Rats' ".

Traducción de Mario Levin.

Revue Franfaise de Psychanalgse, ibid.

S. Lebovici, J. Chasseguet-Smirg.:-1, B. Grunberger. "Discussions sur 'En marge de 'L'Homme aux Rats' '

I

et réponse de l'auteur", Ri!vue Franraise de Psycha- nalyse, ibid.

Traducción de Mario Levio.

F. Morgenthaler, " Régression fonctionnelle du Moi et

problemes techniques dans l'analyse des névroses ob-

sesionnelles", Revue Fra nraise de Psychanalyse, ibid.

Traducción

de

Susana Lijtmaer.

Mark Kanzer, "The Transference Neurosis of the Rat

Man", The Psychoanalytic Quarterly, vol. XXI, 1952.

Traducción ,de Marta

Guastavino.

Introducción Consideraciones sobre el padre en el "Hombre de las Ratas"

Osear Majofta

/

Wherever J am

I

am what is missinp

Strand, Keeping Things

Wholc

La idea de que la psicosis es un intento de restitución de laSt funciones del sujeto, intento llevado a cabo por el mismo sujeto, es hoy un lugar común. Se recuerda menos que la fórmula debe también ser aplicada a la neurosis. Si aceptáramos despojarnos del grueso de conceptos psicoanalíticos que se utilizan habitual- mente para dar cuenta de la neurosis obsesiva ( Lacan. 1953), si colocáramos entre paréntesis el Saber psicoanalítico consti- tuido (agresividad y analidad del obsesivo, homosexualidad y Edipo invertido, ambivalencia y formación reactiva), .si volvié- ramos al texto de Freud sobre el Hombre de las Ratas y si- guiendo la vocaci<'.~n misma del texto nos dejáramos conducir por Jos aspectos peculiares del material, encontraríamos que la fun- ción que en este caso el sujeto trata de reconstruir es, en primer lugar, la función del padre. Comprenderíamos entonces que los conceptos lacanianos de metáfora paternal, nombre del padre, deuda simbólica y Ley vienen a llenar un lugar vacante en la teoría post-freudiana.

¿Qué es un padre? ¡Cuál es

la

relación del sujeto con la \

Ley para que la constelación de identificaciones edípicas permita

el ascenso del hijo al deseo? ¿Qué hay que entender por Ley

9

·

!'

y cuáles son las coordenadas que señalan el campo de incidencia

de la teoría y la práctica psicoanalítica? Algunos freudianos

sinceros pretenden evitar las dificultades mediante un retorno al complejo de Edipo. En este contexto cierto consejo de Lacan puede tornarse incomprensible: "Al contrario de la referencia

] , de la que Lacan decía hace poco que no

· servía directamente en la práctica psicoanalítica, la referencia a

tiempo" ( Leclaire, 1971, p. 45). ¿Pero

1 será que, como interpreta. Leclaire, habrá que hacer prevalecer la castración en detrimento del Edipo? Nada de eso. puesto que por definición el primer complejo no resulta inteligible si no se

crucial al Edipo [

la

castración sirve todo el

lo sitúa como nudo en estructura.

el interior del

segundo,

pensado

como

No cederemos a la tentación de teorizar sobre el complejo de Edipo. Cabe señalar de cualquier modo que un cierto Saber psico- analítico excesivamente decantado (tipo de relación de objeto, genitalidad y reparación; analogía entre el proceso psicoanalíti-

co y las etapas de la libido) sólo parece u.tílizar la referencia al Edipo para ratificar los datos del desarrollo libidinal. explicar, por ejemplo, la agresividad del hijo y el temor relativo como anales. No se entiende entonces que la referencia edípica se vuelve superflua, que la relación entre el Edipo y la libido ·se convierte en mera manifestación del uno por la otra puesto que

mayor parte de las veces regresión y fijación bastan para dar

cuenta de la estructura entera. Pero, además, no hay que con- fundir ( Lacan, 1948) agresión con .!_g~sividad. Lé,i última ~

parte con~tituti_v:.!l ~ la matrj_~ ~ i!ist<!_ i{onde~ S$ constituye el

~ i .~ § Ujet Q_ (Lacan, 1936), y la ~ g ~ ó.!1 (q~ ~gún el c~

l?Jlede ~S!-intet"ptetad'ª s:omo ~presiól}_ de IJi agresividé!_d) ~

revela, §.!ng q~ más .~!t.1! ~ult~. le Qriginalidad de l,a_ ;irticulé!- ~ n ~í.pi0. Esta diferenciación resulta de una utilidad clínica inmediata. Permite desembarazarse de cierta /manera de pensar

la dirección de algunos tratamientos en el sentido de incremen-

tar en el sujeto la capacidad de expresar su agresividad (Lacan. 1958-59, pp. 158-173).

1 la

i

~ ~p~esión ~ l a . ~ gE,esividaE l} q ~19 P.,Uede p g_ ser índice

!ik ~~ ración ~ g_una.! s J.!!. o q ~ pu -:_<k y eñal ~ ! el nivel de má- _:¡~:i~ Ellkña_fión. QE;J ~uj~. La referencia al Edipo naufraga aun hoy en el guiñol turbulento de lé\ agresión al padre y el temor

a la retaliación, o bien en las águas turbule~tas o saludables de la identificación con el agresor; palidece en a~bos casos esa referencia "t~tcera" que el complejo de Edipo constituye, ya

10

('. ,~

#

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\- \ '~\0\0 ;-

que sólo se ve en ella lo que proviene del nivel imaginario de las identificaciones narcisísticas y duales. Por lo mismo, sería un error buscar en la agresión el fundamento de la articulación edípica; lo que !iay que investigar no es una conducta sino. un

anhelo ( Wunsch): el

voto, el deseo de la muerte del padre.

2

A la matanza de los padres por los hijos Arnaldo Rascovsky

vino a sumar la matanza de los hijos por los padres. El intento\ habría sido meritorio si el autor se hubiera propuesto recuperar de una vez por todas el problema del lugar que ocupan los hijos

en las fantasfas y design 1 ios muchas

padres. De cualquier manera La matanza de los hijos nos deja c[)tfJO recordar que si el campo del psicoanálisis tiene poco que ver con V 1é#J€. el problema de la "lucha entre generaciones" (concepción bur- - dainente ideológica a la que el autor se adhiere), tiene en cambio algo que ver· con la inserción del sujeto en la diacronía propia- mente histórica, con el tiempo transindividual. "filogenético", de las generaciones y su sucesión. El breve ensayo de Rascovsky constituye un buen pretexto para introducirnos en el tema de la ~unción de' padre. Después de evocar a Layo, Abraham, lván el Terrib!f" y Alejandro, el autor ejemplifica con un cuento de W. W. Jacobs. cuyo efecto "siniestro" dependería de un "ingrediente" (sic , 1970, p. 39) singular, el fíl,icidio. Pero lo que el autor no comprende es que si el filicidio se revela corno históricámente verdadero y clínica- mente verosímil, su reflexión no lo torna menos teóricamente

~

fé.t=:- ~

veces " mortíferos" de los

nulo.

te trillado, el contra-~.di ~

Para Rascovsky el filicidio no se aleja de un camino bastan~

rivalidad d $! hij9_eo~ posesión 1~ t;)/.

~~ ·~-n~

tl

P.2.d

~;~.~

JEi~.nivel. s.2!!1eitiendo

J?º !. Ja _ mJJjg

W unsch

del sujeto .de la estructura (quien. en fin. no puede ser sino el hijo) con la pugna envidiosa, con la actitud competitiva de un padre que no se resigna a quedar excluido por la sucesión natu-

ral de las generaciones. La única novedad es que el modelo freu~ diano queda plantado .patas para arriba. "Hay que recordar --escribe André Green- que el contra-Edipo del padre sobre el hijo no es más que la escansión repetitiva de su propio Edi-

perfecto, puesto que

( \i

ejemplo es

tu,~~~")

de este

con

el

hij

El

modo queda nivelado el

Y

, 11 ~~fL Ut(a-JaÍ.

,~.

1

1 po,

el

que

unía

al

padre,

cuando

era

niño, con

sus

propios

 

padres"

( l 9-S6,

p.

156).

Pero ¿cómo no ver que

si el cúento de Jacobs es ~jemplo

de algo, fuera de lo que se pretenda probar, no lo es sino de ' un triángulo patógeno dondé no es el padre quien "da la ley"'?

; ¿No es la madre quien aconseja al padre sobre los inútiles pe-

1 ligros a que expone a su Rey en -la partida que abre el relato y donde se oponen padre e hijo? Y mientras el hijo permanece atento al juegp, ¿no es el padre quien contesta con para-respues- tas a los avances del hijo? ¿El ajedrez simbólico de la guerra Sin duda, porque es un juego de posiciones. Pero para que la

noción de posición tenga algún sentido es necesario que antes

\ }]aya reglas. ¿Pero no es entonces el hijo quien en el nivel de las reglas, ;ence en el cuento al padre? Desde entonces este pa- dre será impotente para ejercer su función prohibitoria, incapaz de separar a la madre del hijo. Es lo que en primer lugar se puede leer en el excelente relato de Jacobs. A la inoperancia del padre se suma la complicidad de la madre con el hijo. ¿Cómo interpretar la escena final? ¿Cómo no ver. con rigor, un cierto acto reparador buscado por el padre? Reparación: no de un objeto, sino de su propia función separadora. Las úftlmas palabras que balbucea junto al amuleto le restituyen la función que le habría permitido en el pasado arc aico separar a la madre
i del hijo. Pero el ejemplo es realmente interesante, puesto que esa restitución sólo se realiza a condición de doblar la muerte

?

'

1~ 1

Ja letra el cuento dice en efecto que el hijo

' \ muere dos veces. Pero entonces -y entre otras razones- no

del hijo. Leído a

J

~ habría que menospreciéJr el sentido de esa segunda muerte: si el \padre sólo logra arrancar al hijo de la madre por medio de

¡ la muerte, es porque la captura del hijo por la madre significaba ,ya una primera muerte. En términos lacanianos: lo que aquí era

de! hijo por el deseo incalmable de

-

r-,

p.,\ V

V

~

mortífero es la absorción la madre.

En un breve y preciso texto de los años cincuenta Grete L. Bibring IIamaba la atención sobre este modelo. Bibring rela- taba sus- observaciones sobre los efectos patógenos de la varia- ción de los cultural patterns de la familia tradicional. en la medida que evolucionan -en ciertos medios que la autora en- tendía describir como determinados sociológicamente- desde el "patriarcado" hacia el "matriarcado" ( 1953, cf. nota p. 283) .

En las familias observada:; fa madre · aparece como dominante •.

sobreactiva, capaz de una ·actividad

nera superior a la del marido; mientras que e! marido es una

intelectual de alguna

ma-

l•

12

personalidad complaciente, tímida, cpmpañero de sus hijos pero incapaz de af irm ar sus derechos y su auto rid ad. En otr as fami~ lias la autora encuentra padres competentes en el ejercicio de su profesión, pero siempre inclinados a declinar la autoridad en la madre ante los problemas espinosos de la educación de los .hijos. Los padres del último grupo son personas ocupadas, hom; bres que no quieren ser molestados con problemas familiares cuando permanecen en el hogar. ¿Quiénes son las madres y cuál es la relación entre el padre y la madre en este tipo de constelación familiar? "Estas madres parecen haber sido muy de~ cepcionadas por sus maridos; se trata a menudo de mujeres frí~ gidas, hecho que con frecuencia comunican a sus hijos, muchas ve- ces incluso cuando éstos se hallan en la temprana adolescencia. No se les deja olvidar todas las quejas que tienen sobre el pa- dre, que no es suficientemente hombre. o que no provee las necesidades de la familia. o que se desentiende del peso de la

casa y la familia, etc." ( ibid p. 280) . Es la

padre la que determinaría en constelaciones familiares del tipo la estructura neurótica o perversa del sujeto. La .autora encuen~ tra una correlación - que no es novedad desde el ensayo de

ausencia" del

Freud sobre Leonardo - con la homosexualidad.

3

Los lacanianos han insistido sobre una correlación semejante entre neurosis obsesiva (Leclaire. 1971. pp. 144~167) y estas familias donde la madre ha sido "too much of mother" y el pa~

dre "seemed to ha ve been missing" ( Bibring, p. 281 ) . Pero lo

mismo vale· para las

presente, inteligente, amable y no obstante totalmente inoperan- te porque su palabra, ante la madre, carece de valor. La posi~ ción del padre es cuestionada entonces, y esto es en definitiva_ lo que sujeta a Hans al deseo de la madre" ( Lacan, 1957~58, p. 87). Pero la descripción de Bibring resulta insuficiente, puesto que la noción de función paternal no se agota en un grupo de conductas observables, por más que se incluyan, como en el caso, relaciones entre conductas. El trabajo de la psicoanalista norteamericana se refiere únicamenti> al padre real y a las accio- nes como intercambio de roles en el interior del triángulo. De

fobias.

"Recordemos

al

padre de

Hans:

13

t

ahí que las failas que caracterizarían a tales constelaciones fa- miliares remiten a aspectos que, al menos de derecho, serían so- ciológicamente detectables. Es cierto que el ejercicio efectivo de la autoridad por el padre define en el interior de la familia un aspecto de la función que nosotros Ilamamos función del padre. Pero no la agota. Más aún, lo que resulta oscuro es la idea

· misma de autoridad paternal. Un solo ejemplo basta para de- mostrarlo: Schreber. Es cierto que el padre del autor de las Memorias era un hombre bastante peculiar, y aun, y si se quie- , re, un padre ridículo; pero sería difícil negar que haya ejercido funciones de indiscutible autoridad, y hasta autoritarias, en el seno de su familia. Este padre que no renunciaba en absoluto

a su derecho de hacerse cargo del cuidado y la educación de

Jos hijos, respetado seguramente por la madre y temido por to-

dos, ese hombre imbuido de una sup~rmoral sanitaria, y que aplicaba a sus propios hijos sus duros, metálicos inventos de

pediatra, se sabe que no fue ajeno al origen de la psicosis del hijo.

de

Debemos agradecer a O . Mannoni una relectura del texto Freud sobre el Hombre de las -Ratas que permite recuperar,

en

la línea de la teoría de Lacan, no tanto el valor reconocido

i

¡'.'

de algunos conceptos freudianos, sino esos mismos conceptos, preñados de dificultades y en est~do de gestación. Tal ~s la

noción del trabajo que sobre las defensas secundarias realizan

los procesos primarios, o bien la irrupción del material prima- rio. bajo forma lingüística, junto a la defensa contra la pulsión

la fórmula de bendición) . Pero qui-

siéramos agregar una observación sobre el texto de Mannoni. Si el autor parece quP.rer atenuar las exigencias que en otro lugar hemos llamado "sistémicas", no es para entregar el poder

a las funciones "superiores", sino para quitárselo. Por lo demás,

Mannoni sabe sugerir una conexión entre el significante y el lenguaje con la función paternal. La irrupción del inconsciente

verbal. nos dice, es solidaria de la dramatización de la historia

y el mito individual del paciente. No hay que dudar, en efecto, de que el "Pass-wort" nos conduzca (Freud lo señala una y otra vez) a "las circunstancias impresionantes que acompañan

a ese trozo de folklore familiar (el padre había perdidQ en el

juego dinero que pertenecía a su compañía, y había pensado en suicidarse, y un camarada le presta el dinero, salvándolo así del suicidio) , la imposibilidad de pagar la deuda y la idea de

que

quien le había prestado el dinero; he ahí la historia, o el mito.

(el Nicht que acompaña a

el padre había corrido por todas partes para encontrar a

14

Ldf{o~:L.a:-

que se comportará exactamente a la manera de ·10 reprimido, in- fluyendo y perturbando, de modo incomprensible para el sujeto, \~ una operación sin embargo bastante simple: pagar un pequeño lf paquete expedido contra reembolso. Es necesario que la deuda sea pagada, pero también que sea la deuda imposible de par1ar" (O. Mannoni, 1965, p. 148).

4

Grumberger se equivoca cuando entiende resumir y reducir la 1

neurosis obsesiva del Hombre de las Ratas al

a la captación anal del pene del padre. Es cierto que hace de- pender la "introyección captativa" del tema de la diferencia de los sexos y de la madre fálica, pero el delirio central de la his-

toria, la ·imposibilidad de devolver el dinero al teniente, parece

no ser para Grumberger

vez en la medida en que el reduccionismo de que parte le faci- lita demasiado la explicación que busca: sólo · se trataría, en efecto, de "devolver el pene anal culpabilizado". ¿Qué hay que entender, por lo demás, por "castración anal del padre"? Añte todo, que toda la estructura quedará comprimida por la homo- sexualidad inconsciente del sujeto. En efecto, sería preciso ha- cer a Grumberger el mismo reproche que Ida Macalpine primero

y Lacan después hicieron a los trabajos de Mauritz Katan :io- bre el presidente Schreber: que en la medida en que se pretende l ~ ototgar a la homosexualidad el estatuto de determinante ma- 1' yor del cuadro psicopatológico, se olvida que el sujeto en cues- tión no es homosexual y que la ~omose~ua l!d !!.,d. par;;i hablar con propiedad, ~o ~E.J ás qu~ UI]. "~~ntoma articulé!do ~n su P!Q; ~ " (Lacan, 1959, p. 544). De mayor interés resultan las ob- servaciones de Grumberger sobre la ~ op~ y el narcisismo del Hombre de las Ratas. Volveremos sobre este último punto. Llama la atención en la lectura de este caso un cierto nive- lamiento que se opera cuando los personajes de la historia se convierten en figuras del delirio. En el Hombre de las Ratas el padre y la dama de sus pensamientos parecen qúedar igualados, aparecen, por decid~ así, como nivelados por el pensamiento obsesivo, como si se trocaran en figuras simétricas o como si ftteran puntos de referencia adscriptos a algún estatuto de al- guna manera idéntico en la estructura. Este rasgo que adquieren

erotismo.·

anal y

~

mucho más que un "bailet" , eilo tal

15

las dos figuras en los delirios del Hombre de las Ratas despertó

la atención de Rank, ya que no su curfosidad, puesto que con-

cluyó sin dudar un instante: 'iLas tendencias homosexuales (y sólo éstas están en discusión) quedan demostradas no sólo por las inequívocas indicaciones que aparecen en el análisis sino también por el modo como en la fantasía del paciente se iden- tifica a.l padre con la dama amada. Hace que ambas sean tortu- radas del mismo modo en el ano. Usa a la mujer como si fuera

un hombre" (Minutes). En la misma sección en que Freud presentaba el caso, también Stekel. si bien no lo manifiesta, pa- rece haber sido tocado por la cuestión: "En el <;aso presenta~o considera (Stekel) que es posible que el paciente, cuando era niño, viera en su padre un rival respecto de la institutriz (y no respecto de la madre, como ha afirmado Rahk)" ( ibid.). Por

lo demás, el mismo Freud debió sucumbir un poco al equívoco

por la manera en que insiste sobre la oposición entre el mandato

del padre y el amor de la amada y ve en parte en esa oposición

la base del conflicto. Antes de su muerte el padre habría ex-

presado al paciente su voluntad en contra de su relación con su

prima. Según esta interpretación existiría una relación de ex- clusión entre la prohibición paterna y' el objeto del amor del hijo; la primera ha ría peligrar la permanenaia clel segundo. Lacan ha observado (1953 b. pp. 302-3; 1958. p. 597-8) que no es bueno internarse en esta dirección puesto que la acción castradora del padre ha representado en este paciente un papel e segundo plano. Por lo demás, tampoco hay que considerar ajo el mismo rótulo lo que muy a menudo se llaman padres o

padre c.astrador.

y

la

~s~ siQ!!. Esta

últim.a,

ef~.ctg_ y

f!.t nción

 

e.strl!ctura, P-:ttenece_ a_U!,L_niY.!tl <!_e_ racionalida<z! e~xtraño

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externo a

laL] ntervenciones

(en

lo

real)

castradoras

( soi

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1isa ñt")-:-E1 -; specto ;;al ~ ¡ ;'; gina rlo del e cesariamente a su función· simbólica y muy generalmente la contraría. La expresión de Grete L. Bibring de "padre ausente" resulta por lo demás füteresante, y en primer lugar por provenir de una analista norteamericana. Pero debe ser interpretada con cuidado. Laplanche ha probado para el caso de Holderlin que el intento del poeta estaba consagrado a restituir como ausencia la ausencia del padre, y no en cambio a obturarla; a saber, la restitución consistía en devolver a la ausencia paterna su esta- t11to de ausencia.

( Para entender el caso del Hombre de las Ratas hay que lcomenzar por no confundir el amor y el deseo, puesto que el mismo paciente se encarga_ de distinguirlos. Pero ¿qué de la

padr ~ n o se a dec~

16

('\

.

1 1n\$.I~ .-'

prohibición paterna cuando lo que está en juego es el deseo? Hay que contestar que tr<:tánd()se deJ di:.:-;eq la prohibición pa- terna opera como fundaní.ent9, como piedra de toque de su

supervivenci~, y de ningún modo,_!P cambio, 4 en

misas, como causa de su desaparición u origen de las inhibicio- nes ""_q~ ujeto :-'E ~ti tesis dlfíci r y a Ínenudo olvidada s~ háiÍa

inscripta con todas las letras en T otem y Tabú: .,.entre P.!,Ohib,i-

ció,!.l y relación de complementariedag x

ªucción.!_ecípr~. ~ prohibición no suprime el deseo, lo entro-

i;iiz-ª. El hecho de que arrastre la desaparición del objeto y el desplazamiento del deseo sobre otros objetos no desdice la tesis sino que la confirma, otorgándole su peculiaridad psicoanalítica

y su alcance teórico. " fil_tabú es una P!ohibicióQ muy antigua,

i~ ~ !_sta desde el ex te_ti2. r (por U lJ-ª autoriciad) y !,iirigida contr~ los deseos .wás intenso§ qel_ hombre~ La tendencia a transgredirla pi;1~ s~ en el inconscients . I,.os hombres que obedecen al ta_b9 una actitud ambivalent~ CO'!J. respect o a aquello que es t abii. I& ,!!lágica atribuidé! al tabú se reduce a su poder

'

el nivel

pre-

p

m,-

<!_eseo_exist~~na

q_b~rvan

~uerza

de induc;ir ªJ .hombre en

91.<1· PPI::que el ejemplo es siempre contagiosq y pgrque el deseo prohibido se desliza en el i11c.onsciente sobre otros objetos." La muerte del protopadre. la trasmisión de la autoridad a través de las generaciones, la inextingible insistencia del deseo,

el círculo del deseo y el temor. el triunfo del temor y la inextin- ¡

s. la conexión

inextricabk: entre la prohibición actual que pesa sobre el objeto

y la secreta supervivencia en el objeto prohibido del objeto desa- parecido del deseo: tales son los puntos sobre los cuales Freud trazaba un paralelo entre sus reflexiones sobre ·el tabú y la clínica de la neurosis obsesiva.

encontrarlos recons-

truidos o restituidos en los deliria' del Hombre de las Ratas, los

tEmtacj(m:

.se comporta como un con_t~~

¡~~

guibilidad del deseo , la imp os ibilidad de la ~

Pero

enunciemos,

antes

de volver a

dos mo~

~ que articulan~ l afu nció n - def padre a sus efectos~

a) l~ prohipi_ción ~ e!:n~l~c~nstituye la ligazón_ ( Bindung) del

~ jeto co!1 el d~seg; o)

.~l p~ d~~ n cuestión no es

el 1padre r~ .

~s_Ereciso ubicarlo ,en \ :itra escena". Pero por menos que se

piense, no es otra la formulación subyacente al primer pensa- miento obsesivo del Hombre de las Ratas que Freud comunica

en la redacción definitiva. El paciente desea ver desn.1.1das a

mujeres

~~

erección del

que le gustan, pero ·teme que si su deseo se cumple l~

algo

( l,? muert~) ª su

padre.

Q~ iam~nte, eso quiere

4ecir que la muerte del padre es condición de la

peseo. Ahora bien, ~se padre cuya muerte '-:_l pacie~e~desea,

\~

17 i«.Des.ll~a. ~' e1Jro-:: nteTdtAJrí'l/n.'

1 1rr

s.stá mq_ertQ. "En este punto me entero, para mi sorpresa, de

que· el padre del sujeto al que todavía hoy se refieren lQs -temores obsesivos que lo atormentan, está muerto." Pero se ve· entonces que el delirio reconstruye de manera casi directa los dos mo- mentos de la función del padre. Aquí el lado delirante del pen-

samiento obsesivo es

homólogo a las exigencias de la teoría, .·el

"más allá" -de que habla el sujeto homólogo a la "otra escena"

de la teoría. Pero de este modo, lo q~e el paciente no sabe no

-~ \ es solamente que ha deseado 1a muerte de su padre (lo cual,

~ por $upuesto, sabe siempre de algún modo), sino lo que él

o\

rr

mism,:> dice con sus propias palabras, que esa muerte es el mo- mení.o fecundo de la constituc+ón de sí mismo como ~00-ds­

seante. Lacan expresa esta idea central

donde comenta la enseñanza de Totem y Tabú: "

dad de su reflexión lo ha llevado [a Freud] a ligar la aparición dd significante del Padre, en tanto que. autor de la Ley, a la muerte, es d,ecir a la muerte del Padre, mostrando así que si esa muerte es el momento fecundo d:e la deuda por donde el sujeto se liga por toda su vida a la Ley, el Padre simbólico, en tanto que él significa esta ley, es en efecto el Padre muerto" ( 1959.

p. 556).

§.e conoce la _ importancia de la muerte en . e!_ obsesiv_o y~no P.Odría extrañarnos la aparic;:ión de tales fórmulas, casi desnu- d°'as,·6ifo lorma de ideas obsesivas. Pero al criticar, en ,,;entido kañtiano, laffgu~ del padre real y al ubicar la función en otro lugar, ¿no habremos operado una cierta idealización de los con- ceptos? ¿Y al hacer depender de la prohibición una cierta idea · sobre la normativización del deseo no habremos revelado la vo- cación francamente reaccionaria de la teoría? Si tal fuera la teoría, se dirá, podría hacerse a Freud y al psicoanálisis el re- proche de absurdidad que un antropólogo hacía de una inter- pretación de Lévi-Strauss según la cual un espíritu guardián ' mataba al hombre a quien protegía. Ahora bien, la teoría psico- analítica debe asumir tal reproche, puesto que ella comienza por afirmar que la prohibición protege al nombre a quien prohí- be. He aquí el punto de la inseminación imposible del psicoaná- lisis en la sociología. En cuanto al otro reproche, hay que con- testar con una novedad de perogrullo: la función del · padre comenta el hecho --<:omo en el ejemplo de los genios ojibwa de

Lévi Strauss

padre-hijo no puede ser directa.

en

una fórmula apretada .

.la necesi-

( Mendelson, 1967, p. 178 )- de que la relación

%J),f RDHf P€/Jl I P4b11€"S1Meoc.ko

P<:: .; .,.APHt P,Uf!lf 7b

18

5 En primer lugar, el padre aparect> en la tríada como mediado l; por la madre. Pero no hay que entender esta mediación en l' términos de distribución de roles, ya que las cuestiones de auto- ridad se entremezclan con el deseo sexual -hay que estudiar cada constelación particular- y conviene preguntarse en cada caso si la madre desea o no al padre. Puede ocurrir, por ejem- plo, que la madre respete al padre y que no deje de remitir al

hijo a la autoridad paterna, que comparta con el padre el mismo

sistema de normas y que no le dispute al padre su papel; pero

simultáneamente, que no desee sexualmente al padre. Ahora V

bien, ¿quién es el padre para la madre del Hombre de las Ratas?

caso

prohibición del padre cuando fue m~diatizado por la palabra de la madre? Hay que lamentar que Freud no otorgara a la madre

del paciente, en el texto de la redacción definitiva, la importan- cia que cobraba en el Original Record. En las notas lo primero que se .lee, en efecto, es una referencia a' la madre. El paciente '/( no ha querido hacerse cargo de la herencia familiar después de Ja muerte de su padre, y debe consultar con su madre sobre los

honorarios propuestos

a pensar en

¿Si el dinero del padre lo embaraza no será porque ese dinero

proviene de la línea de la madre?

La memoria familiar ha retenido el hecho de que el padre

¿Cuál fue el destino,

en

este

singular,

del

mensaje

de

·

)

por F reud. ¿No hay algo ahí que obliga

l

una peculiar manifestación del délire du toucher?

amaba a otra mujer y

en un sentido, e:ra quien había aportado la fortuna al patrimonio

familiar. El Hombre de las Ratas enferma cuando se ve con- frontado a un conflicto semejante al del padre y repite entonces · en su delirio mayor et.tema de la deuda impagada del padre. Se puede entender entonces el sentido de la intervención del padre cuando prohíbe al sujeto qu e se case con su prima, reavivando por esta intervención la memoria del con flicto entre mujer pobre

y mujer rica. Por su función y sus efectos tal prohibición carece

de conexión directa con la

toda c_laridad: el padre no prohíbe la madre al sujeto, sino _que, / 'i. proponiéndose fanfarronamente como modelo, prohíbe la otra f' que la madre. Es lo· que vio Stekel sin poder comprenderlo. Dicho de otra manera: el padre no le pmhíbe nada al sujeto, le impide constituir el sistema de .sus identificaciones. Lo que está en juego en el Hombre de las Ratas es la identificación con el

no a la madre,

y

que ésta, hija ilegítima ·

~

articulación e dípica . Se Jo ve con

19

t¡,

1111;

\

ideal del Yo y la relación del sujeto con los emblemas del padre. l Pero ¿qué emblemas? Esa falta en el matrimonio die sus padres. la falla que deja aparecer la palabra mentirosa del padre y esa '\ "fechoría", como d icé Lacan , cometida en el e jército y que el mito familiar no permite olvidar. Cuando el sujeto recorre al derecho la cadena generacional se topa consigo mismo y se ve como resultado ilegítimo de un pacto fallido; cuando la recorre al revés descubre la imposibilidad de identificarse con la falla . ·

que marca la posición del padre. En la linéa de estas consideraciones se podría agregar algo más: el Hombre de las .Ratas es un hombre taponado. Un ho- múnculo en el interior de una botella con .dos tapones a los que

es imposible hacer saltar. Si se identifica en el Ideal del Yo con , los emblemas del padre -eso es a lo que apuntan compulsiva-

sus deliria- se expulsa a sí mismo de la cadena simbó-

'i!' , lica, pero en tanto que esos deliria le restituyen la identificación ''t' con la función del Ideal, no puede entonces pensarse como pro- genitor. Quiero decir, no puede imaginarizar un hijo. No es por casualidad, en efecto, que la dama de sus pensamientos no pueda, estéril. darle hijos.

mente

6

La observación de Grunberger sobre la debilidad que estaría en la base de la constitución del narcisismo en el obsesivo parece pertinente en el caso del Hombre de las Ratas. Pero es difícil entender la ubicación y las funciones del narcisismo en la es- tructura a partir únicamente de la "obsesionalización" de la defensa. Aunque no se diera razón de todo el narcisismo . mejor sería tratar de referirlo a las identificaciones edípicas y al Ideal del Yo. Es probable que las demandas de confirmación narci- sística crezcan proporcionalmente a la imposibilidad de identifi- cación con la función del Ideal, de la misma manera que la rnnstitución del Ideal del Yo es correlativa de un afianzamiento de las defensas narcisísticas ( Lacan, 1938). La conjetura ad- quiere bastante realidad en el Hombre de las R.dtas. Pero en este caso es necesario buscar la función del ~-teal - lo hemos dicho-- en el nivel de las conductas delirantes, en el intento

20

constantemente renovado de repetir los "signos" del mito fa-

miliar. Nos acercamos así a la fórmula lacaniana según la cual no es necesario que el padre falte pa·ra que falte la función del padre. Se ve en el Hombre de las Ratas que la falla de la fun- ción se lee como efecto de algo que pertenece a la trama estruc- tural de las generaciones y que remite a ideas de legitimidad e ilegitimidad, al tipo de relaciones que presidieron el nacimiento de un hijo, al pacto matrimonial strictu senso, a la palabra dada y a la palabra fallada. En este sentido y en este nivel los datos

de la observación sociológica de familias

resantes

derecho. Lacan llama P.~W WJi b21Jsg a la función que no pued / ,V permanecer ajena a esta intersección y nom'lz!!; !J!.l p_adre a 1 relación intrasubjetiva por donde el sujeto identifica a la person del padre con la figura de la Ley. Sobre el Hombre de las Ratas habría que comenzar diciendo, en lenguaje jurídico, que carece de títulos para poder estabilizar su destino de ser sexuado. El tema de la ambivalencia, que la teoría ha arraigado en lo pregenital, explica bastante poco el amor~odio que el Hombre de las Ratas padece hacia su padre y la dama de sus pensa~ mientos. En este caso la temática fálica aparece particular- mente velada, pero a ella nos veríamos tal vez conducidos si re- tomáramos la reflexión en la perpectiva de los temas fundamen- tales de la antropología (Artigues, 1966) : el incesto y las leyes de intercambio, el parentesco y el lenguaje. La reflexión psicoL analítica no debe dejar escapar ese momento inaugural de la , vida social. retenido por la investigación contemporánea, donde\¡ la prohibición del incesto y la lógica del parentesco son idénticas al lenguaje, ya que el sistema de prohibiciones y prescripciones exige un sistema lingüístico de denominaciones. En esta coyun- tura el padre articula como el revés de un guante lo social del sexo con el sujeto sexual.

)

resultan menos

de

la

teoria

intel

de

/

para

el

psicoanálisis

que

los

datos

7

En uno de sus primeros trabajos sobre t_tcnica Freud r.:;ele.r~la. ~

(unción_ del P§l dre a los siguj entes tres _pun!P.,.SSQ nllistufil ~l miedo al padre, 2) Ja hostilidad contra el paclre v 3)

ge confianza en el padre. Se comprende de inmediato qt:e si se

es:

1)

Ja falta

21

ntl

1111,

permanece en los dos primeros ya no será posible salir de los límites de una visión estrecha del Edipo; si en cambio se aborda

en cada caso el tercero, se comienza a transitar la teoría litca-

niana

Por ciertas fallas en el nivel de la estructura, algunas de las cuales hemos evocado, es obvio que ]~ función paterna no ter-

mina de funcionar en el Hombre de

~~ _lo

inte?tos ! aJlidos de i:esti.tllción de 1!'1 función, La intención de- mostrativa que constituye la esencia del delirio de Schreber se toma ironía; burla, sospecha, desconfianza. en el Hombre de las Ratas. Pero la diferencia es de estilos, y si éstos son distintos. el "objeto" en cambio sigue siendo el mismo. Pero aquí objeto no significa término de la relación sino relación. que no es re- lación con un objeto, el padre, sino con una función. En este sentido las identificaciones edípicas están subsumidas por fun- ciones que las engloban. El gran tema obsesivo de la duda

muscular

nunca podrá tefminar de. explicarse por la capacidad

del esfínter, y hay que leer sin prejuicios el texto de la obser- vación de Freud para ver cómo el significante ·Ratte conduce, en más de una dirección, a la función del padre, al intentO sie_m- pre fallido y siempre renovado de otorgar estatuto de sagrada -como nos decía O. Manno:qi- a la palabra del padre. Como el "padre no puede mentir", observaba Freud, he ahí que el

sujeto adecua sus conductas reales a la literalidad de las pala- bras asignadas a un padre de quien el mito familiar refería que ·había mentido. El delirio de reembolso del dinero de los lentes no sólo remite a la emergencia del tema del mandato, sino que

del significante.

qu .s

Freud UamJl

.

las -Ratas. ~ -ffiil.Y.2E.~tl.e

_d . el ,.padre ~ s.Q.lo .m nsiste .~!l

.e L comp_lejq _

describe· ese tema como adecuación literal de la acción

labra literal. ¿Pero no nos obliga a reflexionar incluso sobre el sentido que debemos_asignar a tales literalizaciones?

Entre las innumerables expresiones del pensamiento obse- sivo del Hombre de las Ratas hay una que permite vincular di- rectamente la función paterna con lo que deberíamos llamar la franja de emergencia del significante al desnudo. He aquí el ejemplo sobre el cual O . Mannoni nos llama la atención: "Te

llenas la cabeza de cosas".•. le decía el padre al paciente de Freud. y el Hompre de las Ratas, pensaba entonces que tenía que ha- cerse un agujero para dejar salir algo que retenía- en su cabeza:

es decir, que tenía objetos en la cabeza. El intento de restitución

modo un nivel esquizo-

de la palabra .paterná akanza de este

frénico de lógica pasional: pero se trata de la lógica del signi- ficante. La exigencia última de otorgar a la palabra paterna una

a

la

pa- ,

22

'

)\\Aorr;a.s.

.-

verosimilitud absoluta y radical coincide c<>n la desaparición ra- dical del significado y. si se me permite la expresión, la palabra se toma inscripción escultural. recuerdo de una desaparición. marca del hundimiento del Otro. El ·sujeto queda entonces rá- pidamente devorado por la manifestación irrrpensada de una ambigüedad indescifrable que emerge en el nivel mismo de la palabra. Habría que decir que en tal momento ésta "entrega" de golpe su incapacidad oculta de nombrar a la "cosa", para de jar transparentarse el origen y el fundamento -por donde el lenguaje se une a la función del padre- de la oscilación ob- sesiva.

8

Deberíamos poder resumir los hitos señalados por medio de estas sencillas consideraciones:

Habría que agregar antes que si el Hombre de las Ratas

es un texto que adquiere especial relevancia en la reflexión la- caniana. ello ocurre porque el tema de la deuda impagada per- mite entrever, más allá de la anécdota particular. ciertas estruc- turas constitutivas de la función del padre. Si, como hemos

visto, ~ .p~dre~ I no_ba_sta para _C!;IS Pl!i: la fl!,n_cj

ó!!_,-~ p_g¡.CJ.Y.e s11stituido . mi

!!

a)

tod,Q padre_Q~b~

~usfüµi¡g a

sí miSlll .Q. p

ser

f!Jncionar COJ!!.O su propia metáfoi;_a. Pero toda metáfora · es la

consecuencia y la expresión de esa imposibilidad de adecuación del signo a la cosa de que hablábamos más arriba. Lacan llama

d~ pJiJ.!.[n!J¡ a la inscripción ineludible de la figura del padre en el seno de esa falta de adecuación. En la teoría lacaniana, el

t7m~ d~e_Ja s astra s ión c _onduci:; a

tuye ese desfiladero de símbolos que llamamos sujeto. \ si fa fi gÜ ra del padre real no agota las .funciones del padre

simbólico, ello debe imputarse ·tal vez a razones constitutivas de la estructura del sujeto humano ( Lacan, 1953, 1938), pero la desadecuación se ve agravada por la de5Valorización histórica de la figura de.1 padre en la familia occidental. Será el neurótico quien se hará cargo de esas ·~~ p~ " por donde la figura del padre exigirá siempre ese desdoblamiento que el Hombre de las Ratas expresaba en parte con su temor obsesivo de la muerte

la de :ci a por -d~;,_d~ ~e _c~~st~­

de su padre muerto.

23

i111,,

b) Es necesario entonces atender a la función del padre y sus avatares según una triple perspectiva simultánea: ·

diacrónica

de las generaciones;

madre permita no pasar el mensaje del

padre como Ley; 3) todo sin borrar las propiedades puntiformes de la fi- gura del padre; "La relación del padre con la Ley debe ser observada en sí misma" (Lacan, 1959, p. 579).

1 )

2)

según

la

inserción del

sujeto en

la

línea

según que la

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25

111.

'1

-~~~~~ ·----

Notas originales de S. Freud sobre el caso del "Hombre de las Ratas"

Nota de la edición inglesa

f>urante toda su vida fue costumbre de Freud. después de haber aparecido uno de sus libros, destruir todo el material sobre el cual se basaba la publicación. A ello se debe que hayan sobre~ t•iuido muy pocos manuscritos originales de sus obras. y menos aú n las notas y antecedentes preliminares de los cuales éstas provenían. El material que sigue constituye una inexplicable excepción a esta regla. ya que fue encontrado entre los papeles de Freud, en Londres. después de su muerte. Los compiladores de las Gesammelte Werke mencionan el hecho en el prefacio al tJolumen XVII. que contenía varios de sus escritos póstumos. Sin embargo. estas notas no fueron incluidas en ese volumen, y hasta 1954 no habían sido publicadas en alemán. Aparecieron por primera . vez en la Standard Edition inglesa, en traducción de Alix y James Strachey. El manuscrito, redactado en las habituales hojas de oficio que prefería Freud, contiene evidentemente las notas que men~ ciona en nota al pie de página. diciendo que fueron "tomadas a la noche del día del tratamiento". Por lo común tomaba diaria~ mente las notas, pero en ocasiones faltan algunos días y poste; riormente se compensa el atraso. En el margen de las páginas apacecen de vez en cuando palabras aisladas. escritas vertical~ mente. Tales palabras --entre ellas "sueño", "transferencia", "fantasía de masturbación"- funcionan a modo de resúmenes

27

'11

~

1

del material que en ese momento se estudia. Es evtdente que fu,eron insertadas en fecha posterior, quiiá mientras Freud se preparaba para una u otra de st:s presentaciones <f,el caso, y no hemos considerado necesario incl~irlas aquí. El registro se in- terrumpe sin ningu·na razón explicitá después de Ja entrada fe- chada el 20 de enero de 1908, cuando el tratamiento. había du- rado bastante menos de cuatro meses. El original alemán está escrito en su mayor parte en estilo telegráfico, con gran cantidad de abreviaturas y omisióit. 1cle pronombres y de otras palabras no esenciales. Sin embargo, son

muy pocos los lugares donde el signiticado no pudo ser desci-, frado con certeza. A f in de que el material resulte más legibfe e inteligible, se han completado en la traducción la mayor parte de las elipsis del original. Por tanto, pese a la coherencia formal de esta versión, el lector debe tener siempre presente que e_n realidad, lo que sigue no son más que apuntes tomados sin la menor intención de que fueran publicados en su forma origi- nal. La gran mayoría de los nombres propios que aparecen en las notas han sido reemplazados por otros, o por iniciales el~­ gidas arbitrariamente. Como es natural, se han conservado los

historia

del caso. Aproximadamente el primer tercio del registro original fue reproducido casi textualmente por Freud en la versión puf';- cada. Ello abarca la entrevista preliminar del 1? de octubre de 1907, y las siete primeras sesiones, lo que llega hasta -e in- cluye- la del 9 de octubre (hacia el final del capítulo l). Las alteraciones que introdujo Freud son casi exclusivamente ver- bales o estilísticas. En la versión publicada, Freud agregó cierta cantidad de comentarios, pero el cambio principal reside en que presentó la historia de las maniobras de manera menos confusa de como aparecían en el registro cotidiano. En general, las di- ferencias entre ambas versiones no nos parecen de tal impor- taricia que justifiquen la publicación de la primera parte de las anotaciones. Sin embargo. puede resultar interesante ofrecer la versión original de Freud de la primera entrevista con el pa- ciente, lo que permitirá hacerse una idea de la naturaleza de los cambios, aunque éstos sean mayores aquí que en ninguna otra parte de las primeras sesiones:

seudónimos usados por el propio Freud al publicar la

"Octubz·e l?, 1907. El doctor Lorenz, de 29 años y medio, dijo que padecía de obsesiones, particularmente intensas desde 1903, pero que se remontaban a su niñez. §u <;aracterística princiP.al

28

eran los temores qe que les sucediera algo a dos perno11as a quiene;-quería l!!ucho: ~-padre y una dama a quien_admiraba. Experimentaba además impulsos compulsivos, por ejemplo, cor- tarsé ga~gant~ñ~üia nªvajéf, y_ también"' prohfüiciones, q ue a veces se relacionaban con cosas de muy poca importancia. Me dijo que había perdido años de estudios en su lucha eón esas ideas, y en consecuencia sólo ahora acababa de aprobar sus exámenes finales de derecho. Sus ideas afectaban a su labor profesional únicamente cuando ésta se vinculaba con la justicia

criminal. ~~a tam_bi!_n el impul so sle ha~er_ aJgún

señora a quien admiraba. Por lo común ese impulso se silen- ciaba en presencia de en;: pero cobraba importancia en su ausen- cia. Sin embargo, siempre le había hecho bien estar alejado de ella, que vive en Viena. Ninguno de los diversos tratamientos intentados le había servido de nada, salvo un tratamiento de hidroterapia seguido en Munich; en su opinión, ello se debía únicamente a que allí había entablado una relación que desem- bocó en un contacto sexual regular. Aquí no tenía ese tipo de oportunidades . y sus relaciones sexuales eran ocasionales e irre~ guiares. cuando la ocasión lo permitía. Las prostitutas le _r~­ pugnaban. Dij o que su Yida sexual había sido limitada; en ella

la

t:lli1§JJ.U:lli:icióJ1 había tenido un papel r~ducido, entre los) 6 y

lZ años. b los 1Q año.s _tuvo su primer contacto sexual. "Me dio la impresión de ser persona perspicaz y de inteli- gencia despejada. Cuando le expliqué mis condiciones, dijo que debía consultar a su madre. Al día siguiente volvió y las aceptó."

Sigue la traducción completa de los dos últimos tercios de

daño a l~

las anótaciones de Freud. Se encontrará que contienen parte del material utilizado por Freud al publicar la historia del caso, pero buena parte de ellas abarcan terreno inexplorado. Si hay oca- sionales discrepancias entre las notas t¡ la historia clínica pu- blicada. se debe tener presente que el caso se prolongó durante muchos meses de terminadas las anotaciones, y que abundaron ror lo tanto las oportunidades para que el paciente corrigiera sus relatos anteriores y para que el propio Freud obtuviera una r>isión más clara de los detalles. Lo .notable de estas notas es que nos pmporcionan el único cuadro con que pode~os contar del tipo de materia prima sobre la cual se basó la totalidad de la obra de Freud, y de la manera fragmentaria en que emer qia dicho material. Finalmente, nos da una oportunidad única de observar el funcionamiento detallado de la técnica de f<reud

en la época de este análisis .

29

Con .,¡ fin -de que al lector le resulte algo más fácil seguir la historia a medida qlle va emergiendo, ofrecemos una lista

incon-

gruentes, que se derivan de estas anotaciones y de la historia clínica p11blicada. junto con algunos datos referentes a la fami- lia del paciente:

tentativa de algunos de los datos cronológicos, a ve

:es

Datos cronológicos

1878 nacimiento del

1881 (3 años)

1882

1883

1884

( 5 años)

( 6 años)

( -f años)

paciente

furia contra el padre

escena con Frimlein Peter; muerte

de Katherinc:

el pájaro embalsamado

que los padres

eZTcciones; ideas de

le leen

pensamiento

el

1885

(7 años}

mano

escena con

Fraulein

Lina: le dispara

al h~r-

1886 (8 años)

Pa a la escuela: conoce a Gisela

1887

1888

1889

1890

( 12 años)

(9 años) muerte del padre de Gisela

(JO años} parásito en la deposición del primo

obsesión

(l J años) conocimiento sexual; "puerco"

enamorado

de

una

niñita:

con

la

muerte dei padre; eructos de la madre

( 13 años}

(14

años} 1

(15años}

( 20

1891

1892

1893

189-f · (16 años}}

1895 ( 17

lf\98

exhibicionismo con Fraulein Lina

re 1 1q1os1 . · . .d a

d

h

as t a

es t a

mastur

b

acwn ocasiona .

l

f ec

h

a

años} años} se enamora de Gisela; obsesión con la muer-

te del oadre; suicidio de la costurera

1899 (21 arios} operación de Gisela; muerte del padre; co- mienzo de la masturba ción; servicio militar

1900 (22 años} juramento contra la masturbación; (dic.) re- chazo de Giscla

1901 (23 años) enfermedad d e la abuela de Gisela: retorno

de la masturbación !902 (24 años} (mayo) muerte de la tía e irrupción de la neurosis obsesiua; (verano) Gmunden: (octubre) examen

30

1903

(25 años) (enero) examen; muerfr del tío indiferente; planes matrimoniales; exacerbación de la neurosis ob- sesiva; (julio) examen; segundo rechazo de Gisela: ve- rano en Unterach; ideas suicidas

1904

(26 años) primer coito (Trieste)

1906

(28 años) en Salzburgo; conjuros "iniciales"; sueño de espadas japonesas

1907

(29 años) (agosto} maniobras en Galicia; (octubre) co- mienzo del análisis

Algunos de los hermanos y hermanas del paciente:

Hilde, hermana mayor, casada Katherine, cuatro o cinco años mayor que el paciente, murió a los cuatro años Gerda Constanze Hermano, un año y medio mayor que el paciente (¿Hans?) fulie, tres años menor que el paciente; casada con Bob St.

Historial del caso

En lo que se refiere a las sesiones que siguen, me limitaré a anotar algunos de los hechos esenciales. sin reproducir el curso del análisis.

Octubre

JO.

Anunció que quería hablar del

§!!.S

c~~zo d~

ideas obsesivas. Resultó que se refería al comienzo de sus man- fi iiaL"Se rclacionaban con la señora, y empezaron con pequeñas órdenes sin sentido (como contar hasta cierta cifra entre el relámpago y el trueno, dar corriendo la vuelta a la habitación en un mo- mento preciso, etc.). En relación con su intención de adelgazar. durante sus caminatas en Gmunden (en el verano de 1902), se sintió COJI!p~ido ,JlOr un mandato a salir a correr bajo el ex- tremo calor del mediodía. Un mandato le ordenaba que rindiera examen en julio, pero lo desoyó por consejo de su amigo; sin embargo, posteriormente obedeció el mandato de rendirlo en la primera oportunidad posible, en octubre. Se estimulaba en sus estudios con la fanta~ de que debía apresurarse para poder

d-;tos~- [É-;;p~zar0n]mieñtras"Prepara6a s u examen

31

1111

casarse con su dama. Parece que esta fantasía fuera el motivo del mandato. ~LE.'.'recer, atrfüuí<: es~s manda to s _ a su Q_a_clJ~· Una vez perdió' varias semanas defüdo a fa ausencia de la dama, que estaba de viaje a causa de la enfermedad de su abuela, una mujer muy anciana. El paciente se ofreció a ir a visitarla. pero ella se negó. Mientras estaba muy concentrado en su trabajo. pensó: "Podría s arreglártelas para obedecer el manda to de dar el examen lo antes posible en octubre. Pero si recibieras un mandato de cortarte el cuello ¿qué harías?" Inmediatamente se dio cuenta de que el mandato ya le había sido ~_;iest2,y cuan- do se dirigía al armario a buscar la navaja, pensó: ""1-' No, no es , tan sencillo. Tienes que ir a matar a la vieja." Al pensarlo cayó al suelo, fuera de sí de horror. ¿Quién era el que le imponía ese mandato? La dama sigue siendo muy miste riosa. Juramentos q ue ha olvidado. Su lucha defensiva contra ellos explícita , pero tam- bién olvidada .

Resistencia, debida a que de la dama, es decir, que

ayer le pedí que tra jera una fo tografía

abandonara su reticencia respecto de ella. Conflicto entre aban- donar el tratamiento o entregar sus secretos. Su Cs . estaba lejos de haber dominado la oscilación de sus pensamientos. Describió la forma en que procura apartar sus ideas obsesivas. Durante su períoqo religioso había inventado oraciones que le llevaban ca c:ra-;'ez más ti e mpo y qu e llegaron a prolongarse du rante una

en 1.é:ls fra.~ si.m p J es . siemPJ_e se in-

u e _! as ·- ~,.S.? E.t~ io. P'Oi e j eiñj)fo,

Octubre 11.

Lucha violenta, mal día .

hor a y media, debido a

s.~t~lli! .,.? lg

q

que

" ¡D ios -no- lo proteja!" (Un Balaam invertido. ) 1 Le expliqué

la incertidumbre fun damental de toda medida tranquilizadpra. ya que en ellas se infiltra gradua lmente aquello contra lo cual se

lucha . Él lo con firmó. E n u na de esas ocasiones se le ocurrió la

idea

idea obsesiva. (Ése era el sentido original de lo que había sido

rep rimido. ) Dieciocho meses atrás había aba ndonado

todo aquello; esto es, había formado una palabra con las inicia-

les de algunas de

(debo pedirle más detalles del asunto)- que decía rápidame1'- te pa ra que na d a pudiera infilt rarse en e ll a. Todo eso se veía re-

forza do por cierta d osis de superstición , un resabio d e omnipo- tencia, como si sus deseos malignos poseyeran poder y ello

de

maldecir :

seguramente eso no se convertiría en una

de pron to

sus oraciones -a lgo así como Hapeltsamen

l

Bal11am vino para maldecir y

se quedó a bendecir.

32

/

tuera confirmado por experiencias reales. Por ejemplo. J;:i pri- mera vez que estuvo en el sanatorio de Munich había tenido un 1·uarto junto al de la mucha,cha con quien tenía relaciones se- xuales. Cuando volvió allí por segunda vez dudó en ocupar la misma habjtación, que era muy grande y cara. Cuando por fin

le d ijo a la chica que había decidido ocuparla. ella le contó que

ya la había tomado el Profesor. "Ojalá se muera por eso", pensó

t·I paciente. Quince días después perturbó su sueño la idea de

un cadáver. La apartó, pero a la mañana supo que el Profesor había tenido realmente un ataque y más o menos a esa hora lo habían llevado a su habitación. Dice también que tiene el don de los sueños .Proféticos. Me contó el primero de ellos.

Octubre 12. No me contó el segundo, pero me dijo cómo había

pasado el día. Se sintió de mejor ánimo y fue al teatro. Al volver

a casa se encontró por casualidad con su mucama, que no es joven ni bonita, pero- que desde hace un tiempo ha mostrado in- terés por él. No sabe por qué , pero de pronto la besó y después quiso forzarla. Aunque sin duda la resistencia de ella no eri';l

más que ·aparente, él consiguió dominarse y escapó a su habita- ción. Siempre le pasaba lo mismo: algo desagradable estropeaba siempre sus momentos gratos o felices. Le llamé la atención sobre la analogía entre eso y los asesinatos instigados por agents provocateurs.

Se mantuvo en esa línea de pensamiento y llegó al tema de la masturbacióp , que en su caso tenía una historia extraña. Se lnidó- cuando él tenía 21 años --después de la muerte del padre, según consegui que me confirmara- porque era algo que cono- cia de oídas y le despertaba curiosidad. La repitió muy pocas veces, y siempre se sintió muy avergonzado después. Un día, sin motivo alguno, pensó: "¡Por el bien de mi alma, juro no hacerlo más!" Por más que no le concedió valor alguno a semejante voto, y hasta se rió de su especial solemnidad, de hecho dejó de masturbarse por un tiempo. Unos años después, en la época en que murió la abuela de su dama y él queria ir a estar con ella, su propia madre le dijo: "Por mi alma que no irás. " La simili- tud del juramento lo impresionó. y se reprochó por poner en peligro la salvación del alma de su madre. Se dijo que no debía

ser más cobarde en lo que se refería a él que en lo referente a otros ni, si persistía en la intención de ir a reunirse con la se- ñora, empezar de nuevo a masturbarse. Más tarde abandonó la

que no lo hi-

ci era. A partir de ese momento la masturbación reapareció de

idea de ir porque recibió ·una carta que le decia

33

1 1:1"

vez en cuando. Reaparecía cuando experimentaba moment-0s especialmente bellos o cuando leía pasajes hermosos. Sucedió una vez, por ejemplo, una hermosa tarde en· que estando en la Teinfalstrasse [en el centro de Viena]. oyó a un postillón ·que tocaba. su cuerno de caza hasta que se lo prohibió un poli<¡:ía. debido quizás a algún antiguo decreto de la Corte que prohibía tocar el cuerno en la ciudad. Sucedió otra vez mientras leía en W ahrheit und Diclztung 2 cómo, en un rapto de ternura, Goethe se había liberado de los efectos de la maldición que una de sus amantes había echado sobre quien volviera a besar sus labios; después de haberse sometido casi supersticiosamente y p0r mucho tiempo a la maldición, rompió sus ligaduras y besó con alegría a su amada, una y otra .vez ( iLilli Schoenemann?) 8 Y. según me contó con asombro, en ese momento se masturbó. En Salzburgo había además una muchacha de servicio que

lo atrajo y con quien t1mbién tuvo más adelante una relación.

Eso lo llevó a masturbarse. Me lo relató aludiendo al hecho de que esa vez la ma,sturbación le había arruinado un corto viaje a

Viena que había estado esperando.

'

Me dio algunos detalles más sobre su vida sexual·. El coito

con las puellae le repugna. Una vez que estaba con una de ellas

le puso como condición que se desvistiera y cuando la mujer le

pidió el 50 % más por hacerlo, se sintió tan asqueado de todo eso que le pagó y se fue. Las pocas veces que tuvo contacto se-

xual con muchachas (en Salzburgo y posteriormente con la ca- marera en Munich) jamás se sintió culpable. C11ánto se había exaltado cuando la camarera le contó la conmovedora historia de su primer amor y de la forma en que a ella la habían llamado

junto al lecho de !Iluerte de su amante. El paciente lamentó haber dispuesto todo para pasar la noche con ella, y lo único que.

lo forzó a

Él siempre trataba de distinguir nítidamente entre las relaciones

que se limitaban a la cópula y todo lo que se podía llamar amor;

y la idea de que ella hubiera sido amada con tal profundidad la convertía, a sus ojos, en un objeto inadecuado para su sen- sualidad. En este momento no pude contenerme y con el material de que disponíamos reconstruí un episodio: hasta los seis años el paciente habría tenido el hábito de masturbarse, y su padre se

agraviar al muerto fueron los escrúpulos de la joven.

2 Sic en el manuscrito.

s Una muchacha con quien Goethe estuvo comprometido durante un tiempo

en

su juventud.

34

.usando como amenaza la expresión: "sería

tu muerte", y amenazándolo quizá también con cortarle el pene.

E llo explicaría que el hecho de haberse masturbado se relacio- nara con la liberación de la maldición. como explicaría también los mandatos y las prohibiciones de su inconsciente y la amenaza de muerte que ahora volvía a recaer sobre su padre. Sus actua- les ideas de suicidio corresponderían al autorreproche que se formula de ser un asesino. Eso, me dijo al final de la sesión, le

había traído muchas ideas a la cabeza.

lo habrta prohibido.

Apéndice. El paciente me dijo qtie s~2 Q.n,.,~e syicidar-

&e había sido seria y

ciones. Una de ellas era que no podía soportar la idea de que su madre encontrara sus restos sangrantes. Había evitado ese obs- táculo con la fantasía de hacerlo en el Semmering 4 y dejar una carta con el pedido de que le informaran primero a su cuñado. (Es curioso, pero he olvidado la segunda consideración.) No he mencionado, de las sesiones anteriores, tres recuer-

dos relacionados entre sí. que se

remontan al cuarto año. Los

describe como sus recuerdos más tempranos y se refieren a la muerte de su hermana mayor, Katherine. En el primero recuerda

que a ella la llevan a la cama. En el segundo, él pregunta dónde stá Katherine, y al entrar en la habitación encuentra a su padre sentado en un sillón y llorando. El tercero presenta al padre inclinado sobre la madre, que llora. (Es curioso, pero

no estoy seguro de si son recuerdos

que sólo lo habían refrenad üd os cons·1~ a­

de él

o

de

Ph. 11 ).

Octubre 14. Al parecer, mi inseguridad y el olvido de estos dos últimos puntos ·están estrechamente relacionados. Los recuerdos ran realmente del paciente, y la consideración que yo había ol- vidado era que una vez, siendo muy niño, cuando él y su her- mana hablaban de la muerte, ella le dijo: "Por mi alma, que si

te mueres me mataré.'.' De modo que en ambos casos era cuestión

de la muerte de la hermana. (Los olvidé debido a mis propios

complejos.) Además esos primeros recuerdos, que datan de cuando él tenía tres años y medio y la hermana ocho, se adecuan

o mi construcción. La muerte se había acercado a él, y el pa~

ciente creía realmente que uno muere si se masturba. Las ideas que le habían venido a la cabeza [al terminar la s esión anterior] eran las siguientes. La idea de que le cortaran

• Lugar de descanso en la montail.a, cerca de Viena.

~ Evidentemente, otro paciente

de Freud.

35

el pene lo había atormentado extraordinariamente, en una época en· que estaba dedicado intensamente a sus estudios. La única razón que se le ocurría para explicarlo era que en este momento sufría deseos de masturbarse. ºEn segundo lugar, y eso le parecía mucho más importante, dos veces en su vida. en ocasión de su primer· coito (en Trieste) y más tarde en Munich -dudaba sobre la primera vez, aunque es plausible por motivos internos-,

se le había ocurrido después la siguiente idea: "¡Qué sentimiento

por ejemplo,

glo.rioso! Para tenerlo, uno haría cualquier

¡asesinar a su padre!" En su caso, eso no tenía sentido puesto que el padre ya había muerto. En tercer lugar describió una es- cena que otras personas, incluso su padre, 6 le habían contado muchas veces, pero de la cual él no conservaba recuerdo alguno. Durante toda su vida el paciente les ha tenido mucho miedo a los golpes, y le agradece muchísimo a su padre que nunca lo haya castigado así (hasta donde él recuerda). Cuando a otros niños les pegaban, él solía huir a esconderse, lleno de terror. Pero parece que cuando era muy pequeño (tres años) hizo al- guna travesura por la cual el padre le pegó. Entonces el mucha- chito se enfureció terriblemente y empezó a insultarlo. Pero como no sabía malas palabras, le espetó los nombres de todos los objetos comunes que se le ocurrieron: "¡Lámpara! ¡Toalla! ¡Plato!", etcétera. Se dice que el padre declaró que el niño iba a ser un gran hombre o un gran criminal. El paciente admitió que el relato daba pruebas de que su inclinación colérica y ven- gativa se remontaba muy lejos en el pasado. Le hablé del principio del Adigio en Verana, 7 y le pareció muy esclarecedor. Me dijo otras cosas relacionadas con su ca- rácter vengativo. Una vez, cuando su hermano se hallaba en ºViena, le pareció tener motivos para creer que la dama lo pre- fería. Eso lo puso tan violentamente celoso que temió hacerle algún daño. Le pidió al hermano que luchara con él. y sólo des- pués de haber sido derrotado se sintió en paz.

Me contó otra fantasía de venganza, de la cual no nece- sita avergonzarse. referida a la dama. Piensa que ella le da mucha importancia a la posición social. En función ·de eso tuvo la fantas!a de que ella se casaba con un hombre así, que tenía un puesto público. Después el paciente entraba a la misma re- partición y ascendía con más r' pidez que el marido de ella. Un

O

En la . versión publicada se menciona especialmente a la madre.

 

7

En

Verona,

el

río

Adigio da

una

vuelta

que lo lleva

otra

vez

casi

al

mismo punto por donde entra en

la ciudad.

36

dia ese hombre cometía un acto deshonesto y la dama se arro- jaba a los pies del paciente, implorándole que salvara a su ma- rido. Él se comprometía a hacerlo, y le informaba que sólo por nmor a ella había ocupado ese cargo, porque había previsto la Rituación que se produciría. Una vez cumplida su misión y sal- vado el marido de ella, él renunciaría a su puesto, Más adelante fue más lejos y fantaseó que preferiría ser el benefactor de ella y hacerle algún servicio importante sin que la dama supiera que ra él quien. se lo hacía. En esa fantasía el paciente no veía más que las pruebas de su amor. y no la magnanimidad a la Monte Cristo, destinada a reprimir su venganza.

Octu bre 18 . Con atraso. Empezó confesando una acción des- honesta cometida cuando ya era adulto. Estaba jugando al vingt-et-un y había ganado mucho. Anunció que iba a apostar todo en la mano siguiente y que después dejaría de jugar. Llegó a 19 y durante un momento pensó si debía seguir: después des- ordenó el mazo como al descuido y vio que la carta que seguía era realmente un dos, de manera que al darla vuelta él tenía veintiuno. Siguió un recuerdo de su niñez, en que el padre lo animaba a sacar el monedero del bolsillo de la madre para qui- tarle algunos kreuzer. s Habló de lo escrupuloso que era desde entonces y del cui- dado que tiene con el dinero. En vez de hacerse cargo de su herencia, se la ha dejado a la madre, que le da una suma muy reducida para gastos. De tal modo está empezando a conducir- se como un avaro, aunque no sea ésa su inclinación. También tiene dificultad para asignarle una suma a su amigo. Ni si- quiera puede resolverse a cambiar de lugar un objeto que haya pertenecido a su padre o a la dama. Al día siguiente, continuando con sus asociaciones, habló de su actitud hacia alguien a quien llama "Reserl", que está comprometida para casarse, pero evidentemente se encuentra muy ligada a él: de la forma en que la besó, .pero al mismo tiem- po tenía la acuciante idea compulsiva de que algo malo le estaba sucediendo a su dama; algo que se asemejaba a la fantasía vin- culada con el capitán Novak [el capitán "cruel"]. Su sueño de la noche expresó con mucha más nitidez lo mismo que había rozado apenas en estado de vigilia:

1. Reserl estaba con nosotros. Se levantaba como si estu-

8 Un kreuzer valía en esa época centavo.

menos de

37

un cuarto de

penique,

o medio

-. -------------,~--~~-

viera hipnotizada y, colocándose detrás de mi silla con el rostro pálido, me rodeaba con los brazos. Era como si yo intentara desprenderme de su abrazo, como si cada vez que ella me aca- riciaba la cabeza fuera a ocurrirle algún infortunio a la dama; algún infortunio en el otro mundo también. Sucedía automáti- camente, como si el infortunio se produjera en el momento mismo de la caricia. (El sueño no fue interpretado, pues en realidad no es más que una versión más precisa de la idea obsesiva de la cual no se atrevió a tomar conciencia durante el día.) Estaba muy afectado por el sueño de hoy, pues les asigrla mucho valor a los sueños, que han desempeñado un papel impor-

historia, hasta el punto de llevarlo a estados de

tante en su crisis.

11. En octubre de 1906, quizá después de masturbarse en ocasión de la lectura del pasaje de W ahrheit und Dichtung. La dama estaba de algún modo prisionera. Él tomaba sus dos espadas japonesas para ponerla en libertad. Aferrándolas, corría hacia el lugar donde sospechaba que ella estaba. Sabía que significaban "m a trimonio" y "cópula" . Ambas cosas .se hacían ahora realidad. La encontraba apoyada contra una pared. inmovilizada con empulgueras. Ahora el sueño se hace a m- biguo pa ra el paciente. O bien la libera d e esa situa ción por medio de su dos espadas, el "matrimonio" y la "cópula", o bien la otra idea, según la cual sólo debido a ellas se encontraba la dama en esa situación. (Era claro que el propio paciente no entendía la alternativa, aunque sus palabras no podían tener ningún otro significado.) Las espadas japonesas existen en realidad. Están colgadas a la cabecera de su cama, y hechas de gran cantidad de mone- das japonesas. Se las regaló su hermana mayor en Trieste, her- mana cuyo matrimonio, según supe al preguntárselo al pacien- te, es muy feliz. Es posible que la mucama, que acostumbra lim- piar la habitación mientras él todavía duerme, haya tocado las monedas, produciendo un ruido que penetró en su sueño.

Estimaba el tercer sueño como si fuera el más precioso

de sus tesoros. Diciembre-enero de 1907. Yo estaba en un bosque, muy me- lancólico. La dama venía <t mi encuentro , muy piHida . "Paul. ven conmigo antes de que sea demasiado tarde. Sé que los dos sufrimos." Pasó el brazo por el mío y me arrastró por la fuerza .

111.

38

Me defendí de ella, pero era demasiado fuerte. Llegamos a un

río ancho, y ella se detuvo. Yo vestía unos harapos miserables que cayeron al agua, que se los llevó. Yo quería nadar tras ellos, pero ella me detenía: "Que se vayan los harapos." Yo estaba ahí parado con un traje magnífico. El paciente sabía que los harapos significaban su enferme- dad y que todo el sueño le prometía la salud por mediación de

la dama . En ese momento se sintió

muy feliz hasta que otros

sueños lo sumieron en la desdicha. No podía dejar de creer en el poder premonitorio de los sueños, pues había tenido varias experiencias notables que lo demostraban. Conscientemente, en realidad no cree en eso. (Ambos puntos de vista coexisten, pero el punto de vista crí- tico es estéril.)

le había escrito a uno de sus

colegas para que le enviara tabaco para pipa por valor de 3 kronen. Pasaron tres semanas sin respuesta y sin tabaco. Una mañana se despertó diciendo que había soñado con tabaco. ¿Por casualidad el cartero no le había traído un paquete? No. Diez minutos después sonó el timbre: el cartero le traía su tabaco.

V. Durante el verano de 1903, mientras preparaba el ter- cero de los exámenes finales. Soñó que en el examen le pedían que explicara la 'dife-

Meses

rencia

después, en el examen, le hicieron realmente esa pregunta. Está muy seguro de haber tenido el sueño, pero no hay pruebas de que

rentre el sueño y su

realización] .

Intentó explicar el sueño anterior por el hecho de que su

haya sabido

IV. En el verano de

1901

entre

un

Bevollmachtigter

y

un

Staatsorgan. 9

haya

hablado de él durante el intervalo

tenía dinero y

de

que tal vez

amigo no

él mismo

\

en qué fecha iba a tenerlo. No se pudieron precisar fechas.

VI. Su hermana mayor tiene muy lindos dientes. Pero hace

tres años le empezaron a doler hasta que tuvo que sacárselos. El dentista (que es amigo) le dijo: "Vas a perder todos los dientes." Un día él [el paciente] pensó de pronto: "¿Quién sabe qué les está pasando a los dientes de Hilde?" Es posible que él mismo haya tenido dolor de muelas. Ese día había vuelto a masturbarse y mientras se ~ormía vio en una imagen hipna~

9 Bevellmiichtigter es quien ejerce

Staatsorgan actúa en virtud de la naturaleza del cargo.

sus

funciones

por

mand ato

39

es pecial:

un

,1

gógica a su hermana, molesta por sus dientes. Tres días des- pués recibió una carta que le decía que había empezado a dolerle otro diente, y posteriormente lo perdió. Se quedó asombrado cuando le expliqué que su masturba- ción era responsable de eso. 1 º

VII. Un sueño mientras estaba con Marie Steiner. Ya me 16 había contado, pero ahora agregó algunos detalles. Ella es para él una especie de amor de infancia. Cuando tenía 11 ó 15 años sintió por ella una pasión sentimental. Insiste en el tonto engreimiento de ella. En setiembre de 1903 la visitó y vio a 'su hermano idiota, de siete años, que le hizo una impresión terrible. En diciembre soñó que iba a su funeral. Aproximadamente al mismo tiempo, el niño muria. No fue posible precisar más las fechas. En el sueño , él estaba de pie junto a Marie Steiner, ani- mándola a ser fuerte. ("Cuervo", como le decía su hermana mayor. Está siempre matando a la gente para después poder g;marse el favor de alguien.) El contraste entre el excesivo amor de la madre por el hijo idiota y su comportamiento antes del na- cimiento de él. Al parecer ella fue responsable de la enfermedad

del niño por

un hijo a edad tan avanzada.

avergonzada de tener ·

Durante su permanencia en Salzburgo lo acosaron constan- tes premoniciones que se cumplían de manera asombrosa. Por ejemplo, estaba el hombre a quien oyó hablar con la camarera del hotel sobre un robo, lo que él tomó como augurio de que iba a ver de nuevo a ese hombre como criminal. Así sucedió real- mente meses después, cuando lo trasladaron al Departamento Criminal. También en Salzburgo solía encontrarse en el puente con personas en quienes había estado pensando momentos antes. (Su hermana había explicado ya ese hecho como resultado de

una visión

Otra vez recordó una escena en Trieste, cuando había es- tado con su hermana en la biblioteca pública. Un hombre había entablado conversación con ellos, una charla muy estúpida, y le había dicho : "Usted está aún en la etapa de los Flegeljahre [la edad del pavo] de Jean Paul." Una hora después [de haber re- cordado ese episodio], estando en la biblióteca circulante de Salzburgo, Flegeljahre fue uno de los primeros libros que tomó. (Pero no el primero. Una hora antes había tenido la intención

haberse

fajado demasiado,

indirecta

[periférica].)

JO Véase el suefio de la muela.

40

de ir a la biblioteca , y eso le había hecho. recordar la escena de

Trie~te.)

En Salzburgo llegó a considerarse vidente, pero las coinci- dencias no tuvieron jamás importancia alguna ni se relacionaron con cosas que él esperara, sino sólo con trivialidades. (La historia referente a Marie Steiner fue interpolada entre dos relatos sobre las hermanas del paciente. Es digna de men-

de sus ideas obsesivas: . en sus sueños

ción la falta de claridad aparecén más claras.)

Octu bre 18. Dos sueños que se vinculaban nada menos que con

estados de crisis.

lavarse más. Había aparecido en la forma habitual de sus prohi-

biciones: "¿Qué sacrificio estoy dispuesto a hacer

Pero se había apresurado a recha.zarla. En respuesta a mis pre- guntas me contó que hasta la pubertad había sido muy sucio. Después se había inclinado a una limpieza excesiva y al iniciarse su enfermedad, a un fanatismo de la limpieza, etc. (en relación con los mandato s ). Un día salió a caminar con la dama: el pa- ciente tenía la impresión de que lo que me contaba no tenía im- portancia: La señora saludó a un hombre (un médiCo) con

quien se mos tró muy

el pa-

ciente admitió haber estado un poco celoso y hasta haber ha- blado del asunto. En casa de la dama habían jugado a las cartas; a la noche se sintió melancólico y a la mañana siguiente

.Una vez se le había ocurrido la idea' de no

para

?"

ami s tosa, demasiado

tuvo este sueño:

era muy amable con d .

y él el hablaba d e su idea compulsiva y de la prohibición reb-

significado era que no

podía casarse ni tener con ella contacto sexual. Pero eso es un disparate, se decía. del mismo modo podría tener la prohibición de volverse a lavar. Ella sonreía . asintiendo. En el sueño, él in- terpretó que eso significaba que ella coinddía en que ambas cosas eran absurdas. Pero al despertar se le ocurrió que ella había querido decir que no necesitaba volver a lavarse. Domina- do por una \'iolenta emoción, se golpeó la cabe:a contra el poste de la cama. Tuvo la sensación de tener un moretón de sangre en la cabeza. En ocasiones similares ya se le había ocurrido la idea de hacerse un agujero en forma de embudo en la cabeza. para dejar salir lo que había de enfermo en el cerebro: de al- gun a manera la pérdida se repondría. El pac ien te no entiende

ci onada con las espadas japonesas, cuyo

VIII. Esta ba con la dama.

Ella

41

/

ti)

su estado. Le recordé el embudo de N urenberg, 11 sobre el cual solía hablarle su padre. Y [continuó el paciente] su padre le decía con frecuencia: "Algún día te entrarán las cosas en la cabeza." Le interpreté el enojo, el vengarse de la dama, por celos. y la relación con la causa desencadénante [del sueño] -el' in- cidente durante el paseo-- que él con.sideraba tan trivial. Con- firmó que estaba enojado con el µiédico. No entendía el conflic- to respecto de si debía casarse con ella o no. En el sueño tuvo una sensación de liberación; le señalé que era liberarse de ella. Postergó el mandato de no volver a lavarse y no lo puso en práctica. La idea fue reemplazada por muchas otras, especipl- mente la de cortarse el cuello.

Octubre 27. Con atraso. Mientras siga sin poder darme el

nombre de la dama, su relato debe ser incoherente.

aislados:

Una noche de junio de 1907 visitó a su amigo Braun, cuya hermana Adela tocó para ellos. Ella le prestó mucha atención. Se sintió muy oprimido y pensó mucho en el sueño de las es-

padas

por la otra muchacha) .

Sueño de esa noche: Su hermana Gerda estaba muy enfer- ma. Braun venía hacia él. "Sólo puedes salvar a tu hermana si renuncias a todo placer sexual". a lo cual él respondía con asombro (para su vergüenza) : "A todo placer." Braun tiene interés en su hermana. Hace unos meses, la trajo a su casa cuando ella no se sentía bien. La idea no puede haber sido más que ésta: si él se casaba con Adela, el matri-· monio de Gerda con Braun también sería probable. Por lo tanto, él se sacrificaba por ella. En el sueño se ponía en una situación compulsiva tal que lo obligaba a casarse. Son evidentes su opo- sición a la dama y su inclinación a la infidelidad. A los 14 años había tenido relaciones homosexuales con Braun. mirándose re- cíprocamente el pene. En Salzburgo, en 1906, se le había ocurrido esta idea du- rante el día. Si la dama le dijera que no debía tener placeres sexuales hasta que no se hubiera casado con ella ¿él haría voto de abstenerse? "Sí", dijo una voz en su interior. (Voto de abs- tinencia en su les.) Esa noche soñó que estaba comprometido con la dama, y mientras paseaban tomados del brazo, él le decía

Incidentes

.

japonesas

(la idea de casarse con la dama si .no fuera ·

u

Instrumento de tortura que

se conserva en el

museo de Nuremberg. Sé

lo usaba para echar agua en la garganta de la víctima.

42

abrumado de gozo: "Jamás me habría imaginado que esto realizara tan pronto." (Se refería a su abstinencia compulsi a. Era muy notable, y correcto; y confirmaba la opinión que ex-

de

que el compromiso no le interesaba. Eso echó ª'~e su feli- cidad. "Estás aomprometido y no eres nada feliz", se dijo. ''Estás haciéndote el ·que eres feliz para convencerte de que lo eres." 'Después de haberlo convencido de que revelara el nombre

de Gisa Hertz y los detalles referen,tes a ella, el relato del pa-

ciente se hizo claro y

otra Lise. (Siempre tenía varios intereses simultáneos, lo mismo

que varios tipos de vinculaciones sexuales, derivados de sus di- versas . hermanas.) Verano de 1898 (veinte años). Sueño: Hablaba de un tema abstracto con Lise 11. De pronto la imagen del sueño se desva- neció y él estaba mirando una máquina grande con una canti- dad enorme de ruedas, que lo asombraba por su complejidad. Esto se relaciona con el hecho de que esta Lise le pareció siem- pre muy compleja comparada con Julie, 12 de quien en ese mo- mento también era admirador y que ha muerto hace poco. Siguió dándome un prolongado informe de sus relaciones con la dama. Cuando ella lo rechazó, a la noche tuvo este sue- ño (diciembre de 1900) : "Iba caminando por una calle y había una perla en el ·suelo. Me inclinaba a recogerla, pero cada vez que me inclinaba desaparecía. Cada dos o tres pasos volvía a aparecer. «No te está permitido», me dije." Se ex- plicó la prohibición suponiendo que su orgullo no se lo permi- tiría, porque e1la lo había rechazado una vez. Es probable que en realidad fuera una prohibición de su padre, originada en su niñez y que se extendía al matrimonio. Recordó entonces una observación del padre que había tenido un efecto similar: "No subas allí tan a menudo.'' "Te vas a poner en ridículo" era otro de sus comentarios despectivos. Vinculado con el sueño:

presé antes.) En ese momento vio que la dama ponía

c

a

sistemático.

.Su predecesora era Lise O

Poco tiempo atrás había visto un collar dé perlas en un nego- cio y había pensado que si tuviera dinero lo compraría para ella. Con frecuencia le decía que era una perla entre las mu- chachas. Era un frase que usaban· a menudo. "Perla" también le parecía justo para ella porque una perla es un tesoro escon- dido que hay que buscar en su concha.

J2 No puede tra' vivia en la époc

rse

de

la, hermana

del análisis,

del

43

paciente del

mismo nombre,

que

Sospecho que fue llevado a la sexualidad por mediación de sus hermanas, quizá no por propia iniciativa; que fue se• ducido. No es necesario relacionar las palabras que oye en sueños con palabras reales. Sus ideas les. -en cuanto voces interio- res- tienen el valor de palabras reales que él oye únicamente en sueños.

Octubre 27. La dolencia de la abuela de la dama era una en- fermedad del recto. El comienzo de la enfermec;lad del paciente siguió a una queja formulada por un tío viudo: "Yo viví sólo para esta mujer, pero otros hombres se divierten como quieren." Pensó que el tío se refería a su padre, aunque eso no se le ocurrió en seguida sino pocos días después. Cuando se lo dijo a la dama. ella 'se rió de él. y en otra ocasión en que se hallaban presentes él y su tío ella se las arregló para encauzar la conversación hacia el padre del paciente, a quien el tío puso por las nubes. Sin embargo, eso no le bastó. Poco tiempo después se sintió obligado a preguntarle directamente al tío si se había referido a su padre, cosa que éste negó asombrado. Al paciente le sor-:

prendió mucho el episodio, ya que él personalmente no le habría

1 hecho reproche alguno a su padre si éste hubiera tenido algún desliz ocasional. En este contexto mencionó una observación medio en broma pe su madre sobre el período en que el padre había te- nido que vivir en Presburgo y sólo iba a Viena una vez por semana. (Cuando re~ Jo re!ató por primera vez, omitió esta conexión característica.) Notable coincidencia mientras estudiaba para su segundo examen final. Dejó de leer únicamente dos pasajes de cuatro páginas cada· uno, y lo interrogaron precisamente sobre ellos. Después. mientras estudiaba para el tercer examen final, tuvo un sueño profético. Durante este período empezaron propia- mente su religiosidad y las fantasías de que el padre seguía estando en contacto con éL De noche solía dejar abierta la puerta que daba al pasillo, en la seguridad de que el padre es- taba parado afuera. Sus fantasías de esa época se relacionaban directamente con esta brecha en el conocimiento accesible. Fi- nalmente se rehizo e intentó dar lo mejor de planteándose un argumento sensato: ¿qué pensaría su padte de su conduc- ta, si estuviera vivo? Pero eso no influyó sobre él; lo detuvo

44

unicamente la forma delirante de la fantasía; que incluso en la otra vida su padre pudiera sufrir por obra· de sus fantasías. Al parecer, las compulsiones que aparecieron mientras es- 1udiaba para el tercer examen final, en el sentido de rendirlo

un tío de la dama

<" n julio, se relacionan con la llegada de X

que venía de Nueva York y de quien el paciente estaba tre~

mendamente celoso; y quizá también con su sospecha (que después se confirmó) de que la dama viajaría a Norte- américa.

O ctubre 29. Le expresé

xual se hubiera avivado en relación con sus hermanas. El re- sultado fue inmediato. Recordó haber observado por primera vez la diferencia entre los sexos al ver a su hermana muerta, Katherine (cinco años mayor que él) sentada en la bacinilla o algo parecido.

Me contó el sueño que había tenido mientras estudiaba para el tercer examen. Grunhut 18 tenía por costumbre, tres o

cuatro veces durante los exámenes, hacer cierta pregunta sobre giros pagaderos en un lugar determinado; una ve7 obtenida

la respuesta volvía a preguntar cuál era la razón de esa ley. La

respuesta correcta era: "como protección contra las Schicanen de los partidos opositores." 14 El sueño se ajustaba al mismo esquema, pero él contestaba: "Como protección contra las Schügsenen, 111 etc." Era un chiste que bien podría haber hecho estando despierto.

Su padre no se llamaba David sino Friedrich. Adela no era hermana de Braun; era menester abandonar la idea del doble matrimonio.

mi sospecha de que su curiosidad se-

Noviembre 8. De niño sufrió mucho por los parásitos. Es probable que soliera meterse los dedos en el trasero y que fyera muy puerco, como su hermano. Ahora lleva la limpieza

a la exageración. Fantasía antes de dormirse: Se había casado con su prima [la dama]. Le besaba los pies, pero ella no los tenia limpios. Tenían unas manchas negras que lo horrorizaban. Durante el día no babia podido lavarse con ,el cuidado debido y había . notado lo mismo en sus pies. Lo estaba desplazando sobre la

18 Profesor de derecho en Viena. 14 Es decir, el ejercicio Injustificado de sus derechos. 111 Térnúno judio que designa a las jóvenes gentiles.

~

dama. A la noche soñó que le lamía los pies. que sin embargo · estaban limpios. Este último elemento es un deseo onírico. Aquí la perversión es exactamente la misma que ya conocemos en su forma no distorsionada. Que el trasero era para él especialmente excitante se ve en el hecho de que cuando su hermana le preguntaba qué era lo que le atraía de 1 su prima, le contestó bromeando: "El tra- sero." La costurera a quien besó hoy excitó por primera vez su libido cuando se agachó y mostró con especial claridad la curva de las nalgas. Posdata a la aventura de la rata: El capitán Novak dijo que a algunos miembros del Parlamento habría que aplicarles esa tortura. Entonces se le ocurrió que él [N] no debía men- cionar a Gisa, y para su propio horror, inmediatamente men- cionó al doctor Hertz, 16 lo que volvió a parecerle un hecho ominoso. En realidad el apellido de su prima es ljertz. y él

pensó

en su prima, y · comprende el sentido de esto. Él intenta aislar

a su prima de todo lo que sea sucio. Padece de compulsiones sacrílegas, por ejemplo, monjas. Un sueño se refería a· las malas palabras que usaba en broma su amigo V.: "hijo de puta", "hijo de un mono tuerto" (Las mil y una noches). A los once años un primo, a quien ahora detesta, lo inició en los secretos de la vida sexual y le reveló que todas las mujeres eran putas, incluso su madre y sus hermanas. El pa- ciente se defendió preguntándole: "¿Piensas lo mismo de tu madre?"

inmediatamente que el apellido Hertz lo haría pensar

Noviembre 11. Durante una enfermedad de su prima (moles-

tias

de garganta y problemas del sueño) , en un momento en

que

el afecto y la. simpatía de él culminaban, pensó súbitamente

al verla tendida en un sofá: "Ojalá se quedara siempre así." Lo interpretó como un deseo de que ella esfüviera siempre en-

fe

de que ella enfermara. ¡Una equivocación muy ingeniosa! Lo que el paciente ya me ha dicho demuestra que eso se vincula el deseo de verla indefensa , dado que ella se le resistió y rechazó su amor; y corresponde burdamente a una fantasía necrofílica que tuvo una vez de manera consciente pero que no

con

para alivio de él, de manera de verse libre. de su temor

:ma,

fue más allá de la contemplación de todo el cuerpo.

18 El

nombre original es el

de

una

conocida

46

figura

pública

de

Austr;a.

;;:¡\'-·

Está formado por tres personalidades: una bromista y normal. otra ascética y religiosa y una tercera inmoral y per- versa.

o más bien

distorsión de la forma del deseo les.

Inevitable

incomprensión

del

les.

por el

Cs.,

De

ello

resultan

pensamientos

híbridos.

Noviembre 17. Hasta ahora pasa por un período de disposi-

ción eufórica. Está alegre, sin trabas y activo y se conduce -de manera agresiva con una joven costurera. Se le ocurrió la bue- na idea de que su inferioridad moral merecía realmente ser castigada por su enfermedad. Siguieron confésiones referentes

a sus relaciones con sus hermanas. Dijo haber cometido repe-

ti dos ataques. contra su hermana Julie, que lo seguía en edad. después _de la muerte del padre; esos ataques -en una ocasión trató de violarla- deben de haber si~o la explicación de sus cambios patológicos. Una vez soñó que copulaba con Julie. Lo abrumaban el temor y el remordimiento por haber roto su promesa de man- tenerse alejado de ella. Se despertó encantado de que no fuera más que un sueño; Entonces fue al dormitorio de ella y le pal- meó el trasero bajo las sábanas. No podía entenderlo, y sólo pudo compararlo con el haberse masturbado cuando leyó el pasaje de Wahrheit und Dichtunq. De esto concluimos que el haber sido castigado por el padre se relacionaba con haber atacado a sus hermanas. Pero ¿cómo? ¿De manera puramente sádica, o ya definidamente sexual? ¿A su hermana mayor o a la menar? Julie es tres años menor que él. y como las escenas que investigamos deben de haber sucedido cuando él tenía tres

o cuatro, es difícil que se trate de ella. ¿Katherine. la hermana

que murió? Su ratificación en el sentido de que algo pudiera pasarle a s.u padre en el otro mundo se ha de entender simplemente como una !li~is. Lo que quería decir era: "Si mi padre viviera to- davía y se enterara de esto, vol.vería a castigarme y yo me en- colerizaría una vez más con él. cosa que sería causa de su muer- te, dado que mis afectos son omnipotentes." Esto pertenece, pues, a la clase: "Si Klaus lee esto, le darán un tirón de orejas." 11 Incluso en los últimos años, cuando su hermana menor dor- mía en su habitación, por la mañana él la destapaba para poder

17 Karl Kraus. editor del periódico vienés Die Fackel.

47

'

'\

.

t

mirarle todo el cuerpo. Su madre entró entonces en el cuadro como obstáculo para su actividad sexual, rol del cual se hizo cargo después de la muerte del padre. Ella lo protegió de los bien intencionados intentos de seducción de una ·mucama lla- mada Lise. Cierta vez encontró una forma muy ingeniosa de exhibirse ante ésta mientras dormía. Agotado después de un ataque de su enfermedad, se había quedado dormido sin tapar- se. Cuando a la mañana la muchacha habló con él. le preguntó eón desconfianza si se -había reído en sueños . En realidad, se había reído. a causa de un hermoso sueño en el cual aparecía su prima. Admitió que era una treta. Cuando er;1 más pequeño

se había exhibido sin trabas. A los trece años todavía lo hacía

casa. Dio fa ex-

con Lina. que había vuelto por un tiempo a su

cusa correcta para esa actitud. diciendo que ella lo conocía bien desde su primera infancia (había estado en la casa cuando él tenía entre seis y diez años).

Noi•iembrc 18. Se refirió a la neurosis de su prima. de la cual está .tomando conciencia. y en la que desempeña un papel el padrastro que entró en escena cuando ella tenía doce años. Era un oficial. hombre apuesto que ahora está separado de la madre. Gisa lo trata muy mal cuando a veces va a visitarlas. y él ' in-

tenta siempre ganársela. Los detalles que ~I me dio dejan muy pocas dudas de qur el padrastro intentó un avance sexual con la niña. y de que en ella hay algo de lo cual no tiene concien- cia y que se siente inclinado hacia él: es el amor transferido del padre real que le falta desde los seis años. Así. pues. la si- tuación entre ellos está congelada, por así decirlo. Parece que el propio paciente lo supiera. Pues se alteró mucho durante las

maniobras. cuando el capitán

N . mencionó el nombre de Gisela

Fluss ( !!! ) . tR como si quisiera evitar cualquier contacto entre

Gisa y un oficial. Un año atrás había tenido un sueño extraño sobre un teniente bávaro a quien Gisa había rechazado como pretendiente. Esto apuntaba a Munich y su asunto con la cama- rera. pero no había asociación con el teniente . y una acotación

18 Los signos de admiración de Freud se refieren al hecho de que ése había sido el nombre de una joven por quien él mismo se había sentido atraído en sus días de estudiante durante su primera visita a su lugar de nacimiento en Moravia. El episodio se describe (aunque _atribuido a un paciente anóni- mo) en el trabajo de Freud sobre los recuerdos-pantalla ( 1899a). Véase también la p. 28 del primer volumen de la biografía de Freud por Ernest lon<'s.

48

al sueño, referente a los asistentes de los oficiales, apuntaba sólo al padrastro que era teniente.

Noviembre 21. Admite que él mismo puede haber tenido sos- pechas similares respecto de su prima. Estaba muy alegre y

tuv o una recaída en Ja masturbación, cosa que apenas si lQ . ha

perturbado

turbó por- primera vez te'iiia la icfe~a-de que así le haría daño a

alguien que quería (su prima) . Entonces pronunció una fórmula protectora construida, como ya vimos, a partir de extractos de diversas plegarias breves complementadas con un "amén" ais- lado. La examinamos; era Glejisamen:

(período de latenci a ~ terp o1ad o}-:-C u añdo ""se mas;

gl

= glückliche [feliz]. es decir que L [Lorenz], sea feliz;

también, [que]

todos

[sean felices].

e

(significado

olvidado) .

j =

jetzt und immer

[ahora y siempre].

i

(vagamente presente junto a la j) .

s

(significado olvidado).

Es fácil ver que la mencionada palabra está compuesta de

;::--

GISELA

S

AMEN

y que el paciente unía su Samen [semen] con el cuerpo de su amada, o para decirlo con más crudeza, que se masturbaba pensando en ella. Como es de suponer, esto lo convenció y agregó que en ocasiones la fórmula había asumido la forma secundaria de Giselamen, pero que él no lo había considerado más que como una asimilación al nombre de su dama (una mala interpretación invertida). Al día siguiente llegó profundamente deprimido, y quiso hablar de temas indiferentes, pero pronto admitió que pasaba por una crisis. El día anterior, mientras iba en tranvía, se le había pasado por la cabeza la cosa más espantosa. Le era to- talmente imposible decirla. Su curación no valía semejante sa-

crificio. Yo tendría que echarlo, porque se refería a la transf~ renda. ¿Por qué iba yo a aguantarme semejante cosa? l'J'inguna de ras explicaciones que le di sobre la transferencia (aunque no le extrañaron para nada) tuvo efecto alguno. Sólo después de cuarenta minutos de forcejeo -así me pareció a mí- y después

el ~ mento de venganza contra mí, y de-

de haberle revelado

49

A 'C,.~:r~ l~~o.

~,

mostrando que al negarse a decírmelo y abandonar el trata- ~ento éjercitaría esa Vc;tiij_anza en forma ·más dirécta que si me lb coñtaba, s Ólo entonces se dioa entender que era algo refe- ~ente a mi hija. Con esto terminó la sesión. Todavía fue muy difícil. Después de mucho esfuerzo, y de afirmar que mi _empeño en demostrarle que todo el material no se refería más que a sí mismo daba la impresión de ser ansie- dad de mi parte, e~ paciente admitió la primera de sus ideas. (a) Un trasero femenino desnudo, con liendres (huevos de piojo) en el pelo. Fuente: una escena con su hermana Julie que había olvi- dado confesarse. Después de travesear juntos ella se había echa- do de espaldas en la cama de tal manera que él le había visto frontalmente esas partes, que por cierto no tenían piojos. En cuanto a los piojos, confirmó mi sugerencia de que la palabra "liendres" indicaba que algo similar había sucedido mucho tiempo atrás en el cuarto de los niños. Los temas son claros. Castigo por el placer que sintió al mirar, ascetismo que recurre a la técnica del disgusto, enojo c onmigo por obliga[}() a [tomar c6nciencia de] eso; de aquí ·1a

ocurrenc1a

fr ansferenCíal: " Seguramente lo mismo pasa entre

sus hijos." (Ha oído hablar de una hija mía y sabe que tengo un hijo. Muchas fantasías de serle infiel a Gisa con esa hija, y castigo consiguiente.)

Ya calmado y después de un breve conflicto, empezó a hablar, también con dificultad, de toda una serie de ideas que, sin embargo, lo impresionaban de diferente manera. Se daba cuenta de que en este caso no necesitaba hacer uso de la trans- ferencia, pero la influencia del primer caso había hecho que todos los otros entraran en la transferencia. [? ( b) ] El cuerpo desnudo de mi madre. Dos espadas se le clavan en el pecho por el costado (como una condecoración. dijo después, siguiendo el motivo de Lucrecia). 19 La parte in- ferior del ·cuerpo y especialmente los genitales habían sido to- talmente devorados por mí y por los niños. Fuente, fácil. La abuela de su prima (el paciente apenas si recuerda a la suya). Cierta vez él entró en la habitación mien- tras ella se desvestía y ella gritó. Le dije que indudablemente él debe de haber sentido curiosidad por el cuerpo de ella. En

19 Lucrecia fue la matrona que se apufialó después de haber sido violada por Sexto Tarquino. La escena ha sido tema favorito en la pintura, pero aquí la referencia es oscura.

50

respuesta me contó un sueño. Lo tuvo en la ocasión en que pensó que su prima era demasiado vieja para él. En el sueño, la prima

lo llevaba junto a la cama de la ábuela de él, que tenía el cuer-

po·

y los genitales descubiertos, y le mostraba lo hermosa que

era

todavía a los noventa años (realización de deseo) . Las dos espadas eran ' las espaa a s TaPonesas~de sus sueños:

d matrimonio y la cópula. El significado es claro. Se había de- jado extraviar por una metáfora. ¿Acaso el contenido no era que

el contacto sexual y los partos consumen --devora.n- la belleza

de una mujer? Esta vez el propio paciente se rió.

Tuvo la imagen --de Úno de los jueces suplentes, un tipo sucio. Se lo imaginaba -desnudo, y una mujer estaba practicán- dole la minctte [fellatio]. ¡De nuevo mi hija! El tipo sucio era él mismo, que espera llegar pronto a ser juez suplente para poder casarse. Le había horrqrizado oír hablar de la minette, pero una vez cuando estaba con la muchacha en Trieste se había alzado tan arriba de ella que era una invitación para que se la hiciera, cosa que no ocurrió. Le repetí mi discurso del sábado sobre las perversiones.

Noviembre 22 . Alegre, pero se deprimió cuando lo traje de vuelta al tema. Una nueva transferencia. Mi madre había muer- to. Él estaba ansioso dé darme el pésame, pero temía que al hacerlo pudiera estallar en una risa impertinente como le había sucedido repetidas veces en casos similares. Por eso prefirió de- jarme una tarjeta con la anotación "p . c.", que se había conver- tido en "p. f.". "¿Nunca se le ocurrió que si su madre muriera usted estaría libre de todo conflicto, ya que podría casarse?" "Usted se está vengando de mí " , me dijo. "Usted está obligándome a esto porque quiere vengarse de mí." Estuvo de acuerdo en que sus caminatas por la habitación mientras se hacía esas confesiones se debían al temor de que yo le pegara. La razón quP- había alegado era su delicadeza de sen- timientos que no le permitía estar cómodamente tendido mien-

darse

golpes mientras admitía esas cosas que seguían resultándole tan

tras me decía cosas tan terribles. A d emás, no dejó de

difíciles.

"Ahora usted me va a echar." Habló de una imagen en que

mi

mujer y yo estábamos en la cama, con un niño muerto entre

los

dos. El paciente sabía el origen de esa imagen. Cuando era

pequeño (edad incierta, entre los 5 y 6 años) , estaba tendido entre el padre y la madre y se orinó en la cama, por lo cual

51

el padre lo <:astigó y lo echó. El ni.ño muerto no puede ser más que. su hermana Katherine: él debe de. haber ganado algo con su muerte. No confirmó que la escena había ocurrido después de la muerte de ella. Su comportamiento durante todo lo que antecede fue el de un hombre desesperado, que trata de protegerse de golpes te- rriblemente violentos: ocultaba la cabeza entre las manos, se apartaba, se cubría el rostro con el brazo, etcétera. Me contó que el padre era de muy mal genio y que entonces no sabía lo que hacía. Otra idea horrible: Ordenarme que llevara a mi hija al con- sultorio para que él pudiera lamerla, diciéndome: "Tráigame a la Miessnick." 20 Lo asoció con el relato de un amigo que quería emplazar cañones contra el café donde solía concurrir, pero pri- mero que.ría salvar a un mozo excelente pero muy feo dicién- dole: "Ven afuera, Miessnick.'' ~l era un Miessnick comparado con su hermano menor. Juego de palabras con mi apellido: Freudenhaus-Miidchen ["muchachas que pertenecen a una casa de placer", es decir, prostitutas].

Noviembre 23. La sesión siguiente estuvo llena de las transfe- rencias más aterradoras, que le resultaba muy difícil comunicar. Mi madre estaba de pie, desesperada, mientras ahorcaban a todos sus hijos. Me recordó la profecía de su padre en el senti- do de que él sería un gran criminal. No pude imaginarme la ex- plicación que ofreció por tener esa fantasía. Dijo que sabía que en cierta ocasión una gran desdicha se había abatido sobre mi familia: un hermano mío, que era camarero, había cometido un asesinato en Budapest y lo habían ajusticiado. Yo le pregunté · riendo cómo lo sabía, y se quedó cortado. Me explicó que su cuñado, que conoce a mi hermano, se lo había contado como prueba de que la educación de nada servía y de· que lo impor- tante era la herencia. Agregó que su cuñado tenía.la costumbre de inventar cosas y que había encontrado la noticia en un nú- mero atrasado de Presse [conocido periódico vienés]. Por lo que sé, se refería a cierto Leopold Freud, el asesjno del tren,

Le

aseguré que jamás habíamos . tenido parientes en Budapest. Se sintió muy aliviado y me confesó que había iniciado el análisis con gran desconfianza por ese motivo.

·cuyo crimen se remonta ·a mi tercer o cuarto año de vida

2o Término

judío que significa criatura

52

fea.

Noviembre 25. Había pensado que si en mi familia había impul- sos asesinos, yo me arrojaría sobre él como una bestia de presa para indagai¡ lo que había de malo en él. Hoy estuvo alegre y de buen humor y me contó que su cuñado inventaba constante- mente historias como ésa. En seguida le encontró la explicación:

que el cuñado no había olvidado el estigma que pesaba sobre su propia familia, ya que su padre había escapado a Norte- américa por deudas fraudulentéls· El paciente pensaba que por eso a él .no lo habían nombrado profesor de botánica en la uni- versidad. Un momento después halló la explicación de toda su hostilidad hacia mi familia. En una ocasión su hermana Julie había comentado que Alex [el hermano de Freud] sería buen marido para Gisa. De ahí su furia (lo mismo que con los ofi-

ciales). Sigue un sueño. Estaba parado sobre una colina, con un cañón que apuntaba sobre una ciudad que se alcanzaba a ver desde donde él estaba, rodeada por varios muros horizontales. Su padre estaba junto a él, y hablaban del período durante el cual se había construido la ciudad, el Oriente Antiguo o la Edad Media alemana. (Estaba seguro de que no era de ningún modo real.) Después los muros horizontales se convirtieron en paredes verticales que se elevaban en el aire como cuerdas; él ín- tentó demostrar algo con ellas, pero las cuerdas no estaban bastante tensas y se caían. Acotaciones; análisis.

Noviembre 26.

Interrumpió el análisis del sueño para hablarme

de la transferencia. Varios niños estaban tendidos en el suelo y él se acercaba a cada uno de ellos y les hacía algo en la boca. Uno de ellos, mi hijo (su hermano que había comido excremen- tos a los dos años) todavía tenía marcas marrones alrededor

de la boca y se relamía como si fuera algo muy rico. Siguió un

cambio:

Eso le recordó una fantasía en la que él pensaba que uria prima suya, muy mal educada, no merecía siqui~ra que Gisa le hiciera sus necesidades en la boca; por lo tanto, la imagen es- taba invertida. El orgullo y la autoestima se ocultaban tras esto.

era

yo, y

yo se lo hacía

a mi madre.

Recordó también que el padre era mal hablado y le gustaba usar palabras como "culo" y "mierda", ante las cuales su madre siempre se horrorizaba. Una vez intentó imitar al padre, y eso lo complicó en un delito que quedó impune. Como era muy sucio, una vez a los once años la madre decidió lavarlo personalmente. Lloró de vergüenza y le preguntó: "¿Dónde me vas a fregar

53

ahora, en el culo?" Eso le habría significado el más severo cas- tigo paterno, si su madre no hubiera intervenido. Su orgullo de familia, que admitió riéndose, acompañaba probablemente a su autoestima. "Después de todo, los Lorenz son la única gente que vale la pena", solía decir una de sus hermanas. El mayor de sus cuñados ya se había acostumbrado

a eso y lo tomaba en broma. El paciente lamentarla tener que despreciar a sus cuñados simplemente por su familia. (Contras- te entre el padre de él y los padres de los cuñados.) Su pádre era primo camal de la madre, ambos de origen muy humilde, y solía dar en tono de broma una imagen exagerada de las con~ diciones en que habían vivido en su niñez. De acuerdo con esto, su odio hacia mí era un caso especial de su odio por los cuñados. Ayer, después de haber acudido en ayuda de un epiléptico, tuvo miedo de tener un acceso de cólera. Estaba forioso con su prima e hirió los sentimientos de ella con varias indirectas. ¿Por qué estaba furioso? Posteriormente tuvo un acceso de llanto en presencia de ella y de su hermana. Otro sueño relacionado con esto. ( 29 años) . Una hermosa fantasía anal. Estaba tendido de espaldas sobre una muchacha (mi hija) y copulaba con ella por medio del excremento que le colgaba del ano. Eso apuntaba directamente a Julie, a quien le dijo: "Nada tuyo me repugna~ ría." Durante la noche mantuvo una ardua lucha; no sabía a qué

se refería. Resultó referida a si debía casarse c:on su prima o

~ con mi hija. Es fácil explicar esa oscilación como derivada de la existente entre dos de sus hermanas. Una fantasía de que si ganaba el primer premio en la lotería se casaría con su prima y me escupiría en la cara demostraba que había pensado que yo deseaba tenerlo como yerno. Proba- blemente haya sido uno de esos niños que retienen las materias fecales. - - Hoy tenía una invitación para un rendez-vous. Inmediata mente se le ocurrió la idea de "ratas". En relación con eso me

'

contó que cuando lo había

tro, le había referido que de niño andaba disparando con una pistola Flaubert 21 contra todo bicho viviente y se había herido,

o había herido a su hermano, en una pierna. Lo recordó en una visita posterior cuando vio una rata grande pero el teniente no lo recordaba. Siempre andaba diciendo: "Le pegaré un tiro." El capitán Novak debe de haberle hecho pensar en el teniente

conocict Ó, el teniente Í>., el padras

21 Conocida marca de armas de fuego.

La

f veu v :::

A Pfl t

)

54

graf!a debería ser Flobert.

O., especialmente en cuanto estaba en el mismo regimiento donde había estado D. y este último decía: "Yo ya debería ser capitán." El que mencionó el nombre de Gisela fue otro oficial; Novak había mencionado el apellido Hertz. D. es sifilí~ tico y por esa causa se deshizo el matrimonio. La tía del pacien~ te aún teme haberse contagiado. J&s_ratas significan -~i~ a la sífilis.

Noviembre 29. Ha tenido muchas situaciones enojosas por asun~ tos de dinero con sus amigos (dar garantías, etcétera). Le dis·

en

la primera entrevista,

pensó

cuestión

para sus

1 cuot as]. Pronunciaba de la misma manera las

1

~

~ustaría mucho que la situación se convirtiera en una

de dinero. Cuando ayer le pidió a su hermana quE: le prestara

dos florines, pensó: "Por cada florín una rata." Cuando yo le

dije mis honorarios

adentros: "Por cada krone una rata para los niños." Ahora , l 'f

bien, para él Ratten [ratas] significaba en realidad Rate!!}

dos palabras, =-

y lo justificaba diciendo que la "a" de ratum (de reor) es corta:

y cierta vez fue corregido por un abogado que le señaló que Ratten y Raten no son lo mismo. Un año antes se había ofre- cido como garante para un amigo que tenía que pagar una suma en veinte cuotas, y había hecho que el acreedor le prometiera que le avisaría a ·él cuándo vencía cada cuota para no hacerse

pasible, según los términos del convenio, de pagar todas a la vez. De modo que el dinero y la sífilis convergen en "ratas". Moneda-rata. Hay más sobre la sífilis. Evidentemente la idea de la si·

filis que roe ·y devora le había hecho pensar en las ratas. En realidad dio varias fuentes de esa asociación, especialmente de

su época de servicio militar, cuando se habló del tema.

gia con el tema transferencia! de los genitales carcomidos. Siem• pre había oído decii; que todos los militares eran sifilítico~. de

ahí su terror de que el oficial mencionara el nombre de Gisela). La vida militar no sólo le recordaba a D. sino a su padre. que estuvo tanto tiempo en el ejército. La idea de que el padre fuera sifilítico no le era del todo ajena. Me contó una serie de historias de las calaveradas de su padre mientras estaba en el servicio. Con frecuencia pensaba que los problemas nerviosos

(Analo

I

)

~ :A La pronunciación normal de la "a" en Ratten es breve, y en Raten larga;

1·! alemán

Rate se

deriva

de

ratum,

participio pasado

del latin

reor, ."yo

rnlculo".

55

hubiera tenido

sífilis. En relación con su prima, la idea de rata asumía esta forma:

Temor de que ella hubiera sido contagiada por el padrastro; detrás de eso, que su propio padre la hubiera enfermado, y más atrás todavía el miedo lógico y racional de que, por ser hija de un paralítico general, ella misma estuviera enferma (él había tenido noticia de esta correlación durante años). La irrupción de su enfermedad después de la queja de su tío se puede enten- der ahora de otra manera. Debe de haber significado el cumpli- miento de un deseo de que el propio padre del paciente también fuera sifilítico, de modo que él no pudiera reprocharle nada a su prima y pudiera casarse con ella después de todo.

de todos ellos podrían deberse a

que el padre

Noviembre 30. Más historias de ratas; pero, como admitió fi- nalmente, las habla reunido únicamente para eludir las fanta- sías transferenciales .que habían aparecido entretanto y que, como advirtió, expresaban remordimiento por el rendez-vous que tenía para hoy.

Posdata. Su prima y el tío de ella, de Nueva York, durante un viaje por tren encontraron Ja cola de una rata en un salchi-

chón y se pasaron

con eso?) Material nuevo. Repugnantes historias de ratas. Sabe que las ratas actúan como portadores de muchas enfermedades in- fecciosas. En la Fugbachgasse se podía ver a través de UI). patio el interior del cuarto de máquinas de los baiíos romanos. Vio una cacería de ratas y oyó que las arrojaban dentro de la cal- dera. También había allí un montón de gatos que daban unos maullidos espantosos y en una ocasión vio a un obrero que gol- peaba contra el suelo algo que había en una bolsa. Cuando pre- guntó le dijeron que era un gato y que después lo arrojaban a la caldera. Siguieron otros relatos de crueldad, que finalmente se cen- traron en el padre. Al ver el gato se le ocurrió la idea de que el padre estaba dentro de la bolsa. Cuando su padre estuvo en el ejército, todavía estaba en vigor el castigo corporal. Describió cómo una vez, una. sola, dominado por la cólera, había golpea-

(¿El pacien~e se divertía

horas vomitando.

do con la culata del fusil a un recluta, que cayó al suelo. Su padre había jugado mucho a la quiniela. Uno de sus cama- radas de armas tenía la costumbre de gastarse todo el dinero de esa manera; en una ocasión el padre del paciente encontró un pedazo de papel que ese hombre había tirado y donde había

56

escrito dos números. Apostó su dinero a

con los dos. Durante una marcha cobró sus ganancias y corrió para reunirse con su columna mientras las monedas le tintinea- ban en la cartuchera. ¡Qué ironía cruel que el otro hombre no hubiera ganado nada! En una ocasión, su padre disponía de diez florines del dinero del regimiento para pagar ciertos gastos. Perdió una parte jugando a las cartas con otros hombres y. ganado por la tentación de seguir jugando, lo perdió todo. Se lamentó con uno de sus compañeros, diciéndole que tendría que pegarse un tiro. "Seguro, pégatelo.,, le dijo el otro, "un hombre

que hace semejante cosa debería pegarse un tiro." Pero luego le prestó el dinero. Terminando su servicio militar, el padre del pacie~te trató de encontrar al hombre pero no pudo. (¿Pagó al- guna vez la deuda?)

esos números y

ganó

La madre había sido

criada por los Rubensky como hija

adoptiva, pero la trataban muy mal. Le contó que uno de los hijos varones era tan sensible que les cortaba la cabeza a los pollos para templarse. Es evidente que eso no era más que una excusa y lo excitaba mucho. Una imagen onírica de una rata grande y gorda que tenía nombre y se comportaba como un animalito doméstico. Eso le hizo pensar en seguida en una de las dos ratas (era la primera vez que decía que no eran más que dos) que ponían en el r t>ci piente, según el relato del capitán Novak. Además, las ratas eran responsables de que él hubiera ido a Salzburgo. Su madre contaba que una vez ese mismo Rubensky había hecho un gato kosher metiéndolo en el horno y después despellejándolo. Eso lo hizo sentir tan mal que su cuñado le aconsejó amistosamente que cuidara su salud. Les presta tal atención a las ratas que las encuentra por todas partes. En la ocasión en que volvía de las maniobras se encontró con que el doctor Springer 28 estaba con un colega a quien presentó como el doctor Ratzenstein. La primera función de ópera que vio fue una representación de Meistersinger, donde oyó pro-

repetidas veces el nombre " David". Había usado el

moti[ de David como exclamación en su familia. 24 Ahora, cuan- do repite la fórmula mágica Glejisamen, le agrega "sin ratas",

nunciar

23 .El amigo mencionado al p rincipio de la historia del caso tal como se publicó y a quien visitó al volver de las maniobras.

2t David era el nombre del teniente A en el trabajo publicado sobre el caso. y de quien se decía que pagó el franqueo de los anteojos del paciente. La referencia a la familia del paciente es oscura. El nombre aparece antes en

estas mismas notas de Freud donde, sin

el nombre

del padre del paciente no era David, sino Friedrich . Al parecer, el nombre

embargo, éste dic.? que

riel hermano del paciente era Hans.

57

aunque se lo imagina escrito con una sola "t". Presentó con fluidez este rµaterial, lo mismo que otro. Las conexiones son su- perficiales y las profundas están ocultas; evidentemente esto había sido preparado como una admisión, para encubrir alguna otra cosa. Al parecer este material contiene la relación del di- nero y la crueldad con las ratas, por una parte, y por la otra con su padre, y debe referirse al matrimonio de aquél. Narró otra anécdota. No hace muchos años, cuando su padre volvió de Gleichenberg, 25 le dijo a la madre, después de treinta y tres años de casados, que había vist9 una cantidad tan increíble de malas esposas que no podía menos que rogarle que le asegurara que jamás le había sido infiel. Cuando ella le puso reparos, dijo que la creería únicamente si lo juraba por la vida de sus hijos, y sólo se tranquilizó cuando eUa lo hizo. Tiene excelente opinión de su padre por eso, que considera un signo de fran- queza, ·como su confesión de haber maltratado al soldado o de haber trampeado mientras jugaba a los naipes. Hay material importante detrás de todo esto. El relato de las ratas se con- vierte cada vez más en el punto nodal.

Diciembre 8. Muchos cambios en el curso de una semana. Su estado anímico mejoró mucho como resultado de su rendez-vous con la costurera, pese a haber terminado en una eyaculación precoz. No tardó en ensombrecerse, y eso se manifestó en su transferencia en el tratamiento. Durante su encuentro con la muchacha no hubo más que leves indicios del castigo de las ratas. Cuando sacó un cigarrillo de la cigarrera que le dio su prima, se sintió inclinado a no usar los dedos que habían tocado

a la chica, pero se resistió a tal inclinación. Más detalles sobre el padre y su tosquedad. La madre lo tachaba de "tipo vulgar" porque tenía el hábito de despedir gases sin disimulo. Nuestro interés por la ' transferencia en el tratamiento nos llevó por muchos caminos desviados. Describió una tentación de cuyo significado no parecía tener conciencia. Un pariente de Rubensky se había ofrecido para instalarle un despacho en las inmediaciones del Mercado de Carnes tan pronto como se doc- torara en leyes -para lo que en ese momento le faltaban pocos meses- y a buscarle clientes. Eso coincidía con el antiguo pro- yecto de su madre de que se casara con una de las hijas de R.,

17 años. El paciente no

tenía idea de que con el fin de eludir ·ese conflicto se había re-

un encanto de muchacha que tiene ah ora

~:; Los baños termales en Estiria.

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Eugiado en la enfermedad; la fuga le fue facilitada por el proble- ma infantil de la elección entre una hermana mayor y una menor,

y por su regresió~ a la historia del casamiento de su 1padre. El padre solía hacer un relato humorístico de su noviazgo, y a veces la madre le hacía burla diciéndole que antes había cor- tejado a la hija de un carnicero. Al paciente le resultaba into- lerable la idea de que su padre pudiera haber abandonado a su 1mor para asegurarse el futuro mediante una alianza con R. Se Irritó muchísimo conmigo, lo que se manifestó en insultos que le resultaba muy penoso proferir. Me acusaba de hurgarme la n¡uiz. se negaba a darme la mano. pensaba que a un cerdo in- mundo como yo había que enseñarle buenos modales y estimaba que una postal que yo le había enviado, firmándola "cordial- rnente", era demasiado íntima.

fantasías de caer en la

Era evidente

que luchaba contra

tentación de casarse con mi hija y no con su 'prima, y de insul- tnr nuevamente a mi mujer y a mi hija. Una de sus fantasfos transferenciales fue directamente que la señora del profesor F. le lamiera el culo; rebelión contra una familia de más prestigio. Otra vez v io a mi hija con dos montones de bosta en lugar de los ojos. Eso significa que él no se ha enamorado de sus ojos. 11ino d e s u diner o. Emmy [la much a cha con quien la madre quería que se casara ] tiene o jos excepcionalmente hermosos. En los últimos días ha enfrentado virilmente las quejas de su madre rorque el mes anterior gastó treinta florines en vez de dieciséis. En el tema de las ratas faltan elementos dirigidos contra

In ma dre, evidentemente porque en r elación con ella la resi~ten­ da es muy fuerte. 26 Al equiparar Ratten y Raten lo que hacía.

cosas, era reírse del padre. En una ocasión el padre

le había dicho a un amigo: "No soy más que un Laue, y no un f ,aie." 21 Eso lo abochornaba mucho, como cualquier otro signo

de la falta de educación del padre. El padre hacía esporádicos

Intentos de economía, unidos a esfuerzos por instituir un régi- men espartano, pero siempre los abandonaba después de corto

es la madre, pero le interesa la co-

rnodidad ·de la casa. La forma en que el paciente mantiene se-

una identificación con el padre, que

inquilino que

tuvieron, a quien solía pagarle el alquiler, y también con otras

íntegro y bon-

1• ntr e otras

tiempo. La que economiza

neta mente a su amigo es

11e

conducía

de la misma manera

con el primer

personas. En realidad era un hombre auténtico.

n Aqui la lectura del manuscrito es incierta.

"I

Laie

= laico:

/aue

= tibio.

!í0

dadoso, dotado de sentido del humor, y normalmente el pa- ciente apreciaba mucho esas cualidades. Sin embargo, con su actitud excesivamente refinada, le avergonzaba en forma méini- fiesta la naturaleza simple y marcial de su padre.

Diciembre 9. Alegre; se está enamorando de la muchacha; lo- cuaz, un sueño con un neologismo, un mapa de estado mayor

de WLK (palabra ·polaca). 2 8 Mañana tenemos

Lorenz, Gl = abreviatura

que ver esto.

Vielka =

[en polaco] "vieja", L =

de Glejisamen =

Gisela Lorenz.

Diciembre 10. Me contó todo el sueño, pero sin entender nada de él; por otra parte me dio algunas asociaciones referentes a

WLK. No se confirmó mi idea de que eso aludía a un WC:

pero con W ["vei' J el paciente asoció una canción que cantaba

su

hermana:

"In

meinem

Herzen

sitzt ein

grosses

Weh" 29

[pronunciado también "vei''J. Con frecuencia eso le había pa- recido muy cómico, y no podía dejar de imaginarse una gran W. Me cuenta que su fórmula defensiva contra las compulsio- nes es un aber [pero] enfático. últimamente [¿sólo desde el tratamiento?] está acentuándola como abér [la acentuación normal es áberJ. Dijo que se explicaba esa acentuación inco- rrecta en cuanto servía para reforzar la "e" muda que no era protección suficiente contra las intrusiones. Se le ocurrió en- tonces que tal vez el abér representara Abwehr [defensa J, donde la W que falta se podía encontrar en WLK. Dijo que fa fórmula Glejisamen, en la que en un momento feliz había fijado por medio de un ensalmo mágico lo que en lo sucesivo habría de permanecer inmutable, le había servido du- rante mucho tiempo. Pero sin embargo estaba expuesta al ene- migo, es decir a convertirse en su opuesto, y por esa razón pro- curó abreviarla más, y la había cambiado -por razones que ig- noraba- por un breve wie ["cómo", pronunciada "vi"]. La K corresponde a la vielka [pronunciada "vi-el- ka"J = "vieja". Le recordaba también su ansiedad cuando en la escuela interrogaban a la letra K [es decir a los niños cuyo apellido empezaba con KJ, ya que eso significaba que estaban acercándose mucho a la L. Correspondería pues al deseo de que la K viniera después de la L. de modo que la L ya hubiera pasado.

28 En alemán esas letras se pronuncian "vei-el-ka". 20 "En mi corazón hay una gran pena".

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Gran reducción de las transferencias del ·paciente en el tratamiento. Tiene mucho miedo de conocer a mi hija. Inespe- radamente me dijo que tiene un testículo que no descendió, aunque su potencia es muy buena. En un sueño se encontraba con un capitán que no tenía la insignia de su grado más que del lado derecho, y una de las tres estrellas estaba cólgando. Señaló la analogía con la operación de su prima.

Diciembre 12. Las transferencias "sucias" continuaron y se anuncian más. Resulta ser un renifleur. De joven era capaz de reconocer a la gente por el olor de la ropa; podía distinguir los olores de familia y le daba auténtico placer el olor del pelo de las mujeres. Además, parece que ha hecho una transferencia del conflicto inconsciente que provocó su enfermedad, desplazando su amor por su prima sobre la costurera; y ahora está haciendo competir a esta última con mi hija, que aparece como la pareja rica y respetable. Su potencia con la costurera es excelente. Hoy se atrevió a enfrentar el tema de la madre. Tenía un recuerdo muy temprano de ella tendida en el sofá; se sentó, se sacó algo amarillo de bajo el vestido y lo puso sobre una silla. En ese momento el paciente quiso tocarlo, pero tal como lo recordaba, era horrible. Más adelante la cosa se convirtió en una secreción y eso condujo a la fantasía transferencia} de que todos los miem- bros de mi familia se ahogaban en un mar de secreciones re- pugnantes de toda clase. Suponía que todas las mujeres tenían secreciones repulsivas y después se quedó pasmado al no en- contrarlas en ninguna de sus dos liaisons. •Su madre padecía una afección abdominal y en la actualidad sus genitales huelen mal, cosa que a él lo enfurece. Ella misma dice que huele mal si no se baña con mucha frecuencia, pero que no puede permi- tírselo, y a él eso lo espanta. ' Me contó dos encantadoras historias de niños. Una se re- fería a una niñita de cinco o seis años que tenía gran curiosidad sobre Santa Claus. Se hizo la dormida y vio que el padre y la madre llenaban medias y zapatos con manzanas y peras. A la mañana siguiente le dijo a su gobernanta: "No existe Santa Claus. Mami y papi lo hacen. Ahora ya no creo más en nada, ni siquiera en la cigüeña. Eso también lo hacen mami y papi." El otro relato es sobre su sobrinito de siete años, que es muy cobarde y les tiene miedo a los perros. El padre le preguntó qué haría si se encontrara con dos perros. "A dos no les tengo mie- do. Se pasarían tanto tiempo oliéndose el trasero que yo me ·

podría escapar."

61

Diciembre 14. Se lleva bien con la muchacha, porque le gusta su naturalidad y es muy potente con ella; pero se puede ver, a partir de casos de compulsiones menos graves que ha aportado, · que está presente una corriente de sentimientos hostiles hacia la madre, ante la cual él reacciona con una· exagerada conside- ración hacia ella y que se deriva de la rigidez educacional de ella, especialmente respecto de la suciedad del paciente. Anéc- dota de la madre que eructaba, y él había dicho, a los doce años, que no podía comer a causa de sus padres.

Diciembre 16. Mientras estaba con la costurera, pensó: "Por cada cópula, una rata para mi prima." Eso demuestra que las ratas son medios de pago. El enunciado es producto de un com- promiso entre corrientes de sentimientos amistosos y hostiles, porque (a) cada cópula de ese tipo le abre el camino a una

con la prima, hacerla enojar.

y

·

(b) cada cópula se realiza para desafiarla y

conscientes,

ferenciales. Me habló de una experiencia "aterradora" en relación con • la historia de las ratas. En una ocasión, antes de enfermarse, mientras visitaba la tuniba de su padre, vio deslizarse junto a ella una alimaña parecida a una rata. (Sin duda era una coma- dreja de las que abundan allí.) Supuso --lo que parece muy probable- que el animal había estado comiéndose a su 'padre. Sus ideas en su les. respecto de la supervivencia después, de la muerte son de un materialismo tan coherente como el de los an - tiguos egipcios. Eso se vincula con la ilusión que tuvo después del discurso del capitán N . sobre las ratas, éuando vio que el suelo se elevaba delante de él como si hubiera una rata debajo, lo cual tomó como un augurio. Él no sospechaba esa conexión.

fantasías tra.ns-

El cuadro está compuesto

delirios, asociaciones

de

ideas

claras y

y

fantasías,

compulsivas

Diciembre 19. Ahora se explica su avaricia. A partir de un co- mentario casual de la madre, en el sentido de que su conexión con Rubensky valía más que una dote, estaba convencido de que el padre se había casado con ella y había abandonado a su amor por la ventaja material. Eso, unido al recuerdo de los apuros financieros de su padre durante el servicio militar, lo llevaban a detestar la pobreza que lleva a la gente a cometer tales crímenes. De esa manera se reparaba la pobre opinión que tenía de su madre. Por tanto, él economizaba para no tener gue traicionar su amor. Por esa razón, también, le entrega todo su

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dinero a la madre, porque no quiere tener nada de ella; eso le pertenece y no hay mérito en ello. Dice que todo lo que hay de malo en su naturaleza le viene del lado materno. Su abuelo materno era un hombre brutal que maltrataba a su mujer. Como él. todos sus hermanos han pasado por el gran proceso de transformación que significa convertirse en personas de bien después de haber sido niños malos. Eso era menos válido para su hermano, una especie de parvenu.

Diciembre 21. Estuvo identificándose con la madre en su con- ducta y en las transferencias ·en el tratamiento. Conducta: Ob- servaciones tontas durante todo el día, esforzándose por decirles cosas desagradables a todas sus hermanas, comentarios críticos sobre la tía y la prima. Transferencias: Se le ocurrió la idea de decirme que no me entendía, y pensó: "20 kronen son sufi- cientes para el Parch", 80 etcétera. Confirmó mi hipótesis al decir que usaba exactamente las mismas palabras de su madre para refel'irse a la familia de la prima. Parece posible que tam- bién esté identificándose con la madre en sus críticas al padre, y que continúe así en su interior las diferencias entre sus padres. En un sueño (antiguo) que me contó establecía un paralelo di- recto entre sus propias razones para odiar al padre y las de la madre: El padre· había regresado. A él eso no lo sorprendía. (Fuerza de su deseo.) Estaba inmensamente complacido. La madre le reprochaba: "Friedrich, ¿por qué pasó tanto tiempo sin que tuviéramos noticias tuyas?" Él pensaba que después de todo tendrían que reducir los gastos, ya que ahora iba a vivir una persona más en la casa. Esa idea era la venganza contra el padré que, según le habían contado, estaba desconsolado por su nacimiento, como sucedía con el de cada hijo. Tras eso se ocul - taba otra cosa, a saber que al padre le gustaba que le pidieran permiso, como si quisiera abusar de su poder, aunque tal vez en r.ealidad lo único que hacía fuera disfrutar de la sensación de que todo provenía de él. La queja de su madre se remontaba a un relato de ella según el cual una vez, m'ientras ella estaba en el campo, el padre le escribía con tan poca frecuencia que se volvió a Viena para ver qué pasaba. En otras palabras, se quejó de que la trataba mal.

Diciembre 23.

Muy trastornado porque el doctor Pr. ha vuelto

a enfermarse. El carácter del doctor Pr. se parece al del padre:

00 Término judío que designa a una persona inútil y

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frívola.

E-t4r=-, ~/f.~:­

(~' . J.' 1 '""

., -

'~

,

un hombre de honor, pese a su rudeza. El paciente está pasando

por lo mismo que pasó cuando el padre estaba enfermo. De paso, la enfermedad es la misma: un enfisema. Además, su pena no deja de estar mezclada con sen1'iñiienfi5s de venganza. En sus fantasías de que el doctor Pr. ya ha muerto puede ver que es así. Tal vez la razón de tales sentimientos sea que en la familia le reprocharon durante mucho tiempo por no haber insistido bastante para que el padre se jubilara. EJ castigo de las ratas se extiende también al doctor Pr. Se Je ocurrió que pocos días antes de la muerte de su padre, Pr. dijo que él también estaba enfermo y le iba a derivar el caso al doctor Schmidt. Eviden~ temente, eso se debía a que el caso era desesperado y que Jo afectaba demasiado en razón de su íntima amistad. En ese mo- mento, el paciente había pensado: "Las ratas huyen del barco que se hunde." Tenía idea de que su deseo estaba matando al doctor Pr. y de que él podía mantenerlo con vida; una idea de

su omnipotencia. Pensaba que. en realidad,

un deseo su yo re

ITTibl a sal v ado ra vida a su prima en dos ocasiones. Una de ellas era el año pasado, cuando ella sufría de insomnio y él se quedó levantado toda la noche: en realidad, esa noche por primera vez ella durmió mejor. La otra vez fue cuando ella tuvo uno de sus ataques; cada vez que estuvo al borde de un estado de insensi- bilidad, él pudo mantenerla despierta diciéndole algo que le interesara. Aun cuando se encontrara en ese estado, ella reac-· donaba a sus comentarios.

Creo que

data de la primera muerte que se produjo en su familia, la de Katherine, de la cual tenía tres recuerdos. Corrigió y amplió el primero de eJlos. Veía que Ja nevaban a la cama, pero el que la nevaba no era el padre, y era antes de que se supiera que es- taba enferma. Su padre Ja retaba y la estaban sacando de la cama de los padres. Durante mucho tiempo se había quejado de que se sentía cansada, sin que le hicieran caso. Pero una vez, cuando el doctor Pr. la examinaba, se puso pálido. Diag- nosticó un ~rci11om (?) que posteriormente Je causo Ja muer- te. Mientras yo me refería a las posibles razones de que él se sintiera culpable de su muerte, el paciente pasó a otro tema tam- bién importante, porque aquí tampoco él había recordado pre- viamente su idea de omnipotencia. Cuando tenía veinte años, en su casa habían empleado a una costurera a quien intentó seducir repetidas veces, pero que en realidad no le interesaba porque le ponía exigencias y tenía un deseo exagerado de que la amaran. Se quejaba de no gustarle a la gente y le pidió que él

¿Cuál es el origen de su idea de omnipotencia?

a

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le asegurara que Je tenía afecto; se desesperó mucho cuando él se negó de plano. Semanas después se arrojó por la venta- na. Él decía que no habría hecho tal cosa si él se hubiera ave- nido a la liaison. Es decir que la omnipotencia se manifiesta cuando se da o se niega el amor, en la medida en que uno tiene

el poder de hacer feliz a alguien. Al día siguiente le sorprendió que después de hacer ese descubrimiento no hubiera sentido remordimiento alguno. pero r.eflexionó que en realidad éste ya existía. (¡Excelente!) M~ propuso entonces hacerme un relato cronológico de sus ideas obsesivas. Tuvo la primera en diciembre de I 902, cuando pensó de pronto .que debía dar el examen para una fecha deter- minada, enero de 1903, y así lo hizo. (Después de la m~erte <le su tía y sus autorreproches a causa de las críticas de su padre. ) Comprende perfectamente que eso es una laboriosidad diferida. A su. padre siempre le había molestado que no fuera trabajador. De acuerdo con eso, su idea era que si el padre viviera él le haría daño con su haraganería, lo que sigue siendo válido. Le señalé que ese intento de negar la realidad de la muerte del padre es la base de toda su neurosis. En febrero de 1903, después de la muerte de un tío que le era indiferente. em- pezaron nuevamente los autorreproches por haberse quedado dormido durante la noche [de la muerte del padre] . Desespe- ración extrema, ideas de suicidio, horror ante la idea de su propia muerte. Se preguntaba qué significaba morir. Era como :-il el sonido de la palabra debiera decírselo. Qué espantoso debía :-ier no ver ni oír nada. No alcanzó a advertir lo erróneo de su onclusión y huyó de esas ideas suponiendo que debía de haber

un más ·allá

nño, 1903, mientras cruzaba en barco el lago Mondsee se le

ocurrió de pronto la idea de arrojarse al agua. Volvía con Julie de visitar al doctor E., de quien ella estaba enamorada. Puesto . 1 pensar qué podía hacer por su padre, empezó pol' ocurrírsele In idea hipot¿tica: "Si tuvieras que arrojarte al agua para que

110 le sucediera ningún daño