Columna

De borrachines
Por Gustavo Escanlar Entre la música que bajo gratuitamente de Internet cada tanto, hay un disco que estoy escuchando todo el tiempo, y no necesariamente porque me sienta identificado con sus circunstancias: se llama "Irish drinking songs" y recoge la tradición irlandesa de cantar borrachos en las cantinas, en las calles, donde sea, a grito pelado, abrazados, hasta caer en la nieve y despeñarse al otro día. Son canciones que, si uno las escucha sobrio, pierden buena parte de la magia, pero, aun así, no dejan de ser buenas canciones, alegres, gregarias, majestuosas. Una de ellas la canta Russell Crowe en "Red de mentiras", y se llama "The night Pat Murphy died". Nadie, nunca, le cantó a la muerte con tanta energía, sin tanta pretensión y con tanta alegría. La canción tiene que tener dos características básicas: poder ser entonada a los gritos y resistir el canto colectivo. Con eso alcanza. Después, si es buena, la memoria popular, casi siempre sabia, se encargará de recordarla. Las canciones de borracho no son patrimonio exclusivo de un pueblo beodo como el irlandés. Los españoles también son especialistas ("Los borrachos en el cementerio/juegan al mus"). Los argentinos también tienen un lote de canciones de borrachos: 'Tómese una copa una copa de vino/tómese una copa una copa mi amigo/ya se la tomó/ya me la tomé/y ahora le toca al vecino". Cantarla, todos juntos, en una cantina de la Boca, debe ser parte de algún paquete turístico. Y así, escuchando a los irlandeses de Great 3ig Sea cantar la canción de Pat Murphy, me puse a pensar cuáles serían las canciones de borrachines básicas uruguayas. Obviamente, el Sabalero estaría en el Top Five: "Borracho pero con flores" es un himno al alcohol. Rada también está en el podio: "Qué calor hace en abril" o, algo más obvia, "si te gusta comer manzanas/son más frescas por la mañana". Y, como borrachitos después de un asado, inevitablemente terminé pensando en las murgas. "Araca la Cana les brinda un canto". "Como el día más glorioso". "Murga es la eterna sonrisa en los labios de un Pierrot". "Un saludo cordial brindan los Asaltantes". "No lo vieron a Molina". "Parece mentira las cosas que veo/por las calles de Montevideo". Sin dudas y con certeza: can-cio-nes-de-bo-rra-chos. No pensemos en ellas como arte trascendente. Son ni más ni menos que eso: canciones para cantar eburdelado, encuete, enpedalín. Las grandes canciones de murga son para eso: para cantar abrazados, a los gritos y borrachos, mirando el amanecer y pensando que son las luces del Estadio. Qué otra cosa es, si no, un coro de murga sino una manga de borrachines que aprovecha las noches de febrero para escaparse de la patrona. Cuando a la murga —y al Carnaval todo— se le introducen pretensiones "artísticas", ahí la murga —y el Carnaval— pierden buena parte de su esencia y su gracia. Cuando la murga —y el Carnaval— se ponen pretensiosos, cuando quieren tablado a tablado ir dando línea y desgranar reflexiones importantes, entonces la murga y el Carnaval se alejan de su origen de "coro de borrachos" para transformarse en un coro de intelectuales, o de artistas, o de grandes pensadores. Prefiero a los borrachos, la verdad. Los comentaristas carnavaleros creen que todo lo que se muestra en el Carnaval es maravilloso. No tienen sentido crítico, ni capacidad para ver un espectáculo con sus aciertos y, sí, también con sus errores. La murga —el Carnaval— sufrió dos procesos: uno, el de ser más "artística" y "reflexiva". Perdió, así, la gracia y la frescura. El otro, el de "futbolizarse". Ganó, así, en acriticismo y ceguera autorreferencial. El resultado: "Extraordinarias y maravillosas realizaciones artísticas. Murga para teatro". Pero, eso sí, nada de canciones de borrachos. No es casual que las últimas canciones de borrachos surgidas de un tablado que la gente recuerde y cante en los asados sean el "Saludo a los barrios" de la Reina de La Teja ("Malvín, vieja barriada sin fin") y, un poco menos, "El canto de barrio en barrio" ("Que no cantamos que no/que no cantamos que no/muy afilados ni muy adatados/pero cantamos que sí/pero cantamos que sí/dejando la vida en cada tablado"), de

Falta y Resto. Acordate de una canción de murga más reciente, a ver si podés. Es que no son para borrachos. Son para niños progresistas. Adiós, adiós Carnaval. Semanario Búsqueda – 11.02.2010 – pág. 34

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