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EL APOCALIPSIS

Todo comenz luego de las dos de la madrugada. Todo iba bien. Nada haba
pasado realmente. Hasta ese momento todo haba sido intrascendente. Nada
sobre nada. Pero a partir de las dos comenz el caos, el todo sin sordina, la
nada inmaculada. Los taxistas en huelga. La calle abierta en canal como una
ballena arponeada por un ballenero japons. De quin si no en este mundo
nuestro donde la vida se cobra caro su parte? El caos. La nada. Todo.
Simultneamente los bares tenan que cerrar. La gente como ganado sali.
Tacones y botas. Pedos y cachondeos. Lujuria y posibilidad. Operativos en
suspenso. El caos. Todos de pronto en el asfalto de lo inesperado: haba en la
ciudad una emperrada virtud neciamente construida, nadie puede beber
despus de las dos ni siquiera slo por hoy. El caos sobrevino entonces.
Despus de las dos? De cules dos? La nada llega cuando no tienes tiempo
para decir tus aventuras. En el taxi no habr nadie que te escuche. La noche es
tan interminable como tus pasos sobre el pavimento. Si tan slo pudiera decirle
cunto la quiero pero con esas copas encima, nada. Todos aqu, en medio de
la calle. Todo termina por ser una noche inslita. El lugar donde no hay nada
que perder, nada que hacer, ganar? Nada, excepto un taxi. No mames, un taxi
en esta noche en huelga de taxis, cuando empieza la ley seca, el caso, la nada,
todo se convierte en espacio
Cirilo Recio D.
Saltillo, Coahuila.
Jueves 7 de mayo 2015.